Está en la página 1de 1

Un bosque de Pinos El pino solitario envejece, solo se marchita, no crece ni echa races profundas.

Pronto tronco seco, pobre hueso sin caminos ni respuestas, sin laberintos ni acertijos. En el bosque frondoso, olvidado de s mismo, trepa ms alto el pino. Junto a otras filosas copas son sus ramas oscuras alfombras de la hojarasca, que as conserva su frescura, el asombro de la tierra. Adentrados en las sombras diagonales de los bosques notamos que florecen palabras en el follaje. Voces de viejos amigos enredadas en la brisa. Cantan pjaros milenarios, susurra un bosque de pinos.