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Los orígenes de la filosofía

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HISTORIA DE LA FILOSOFIA

HIPOTESIS SOBRE LOS ORIGEN DE LA FILOSOFÍA
Por lo que sabemos, la Grecia continental estuvo habitada desde el Paleolítico por una cultura de origen cretense conocida como civilización minoica. Hacia el año 2000 a.C se establecieron en la región nuevos pobladores a los que los historiadores dan el nombre de minios, que, mezclados con la gente que ya estaba allí, dieron lugar a la denominada civilización micénica, cuyos principales asentamientos se centraron en el Peloponeso. Los micénicos hablaban una lengua común (epojé), versión antigua de la lengua griega, por lo que podemos considerarlos ya como griegos ("aqueos" según propia designación). Se trata de una civilización guerrera, formada por una serie de reinos o "Estados" independientes unos de otros. Cada reino estaba controlado desde un palacio-fortaleza por una casta militar que tenía bajo su dominio un grupo de aldeas, de las cuales vivía. Por razones no del todo claras, en el siglo XII a.C la cultura micénica se derrumba. Muchos de los habitantes del Peloponeso huyeron a las costas del Asia Menor, donde fundaron una serie de colonias que serían conocidas como la Jonia. El sistema político se transforma: desaparecen las castas militares gobernantes y los palacios-fortaleza, y con ello las aldeas (que vivían fundamentalmente de la agricultura) se independizan del poder central, aunque siguen conservando sus instituciones, heredadas de época anterior. Desapareció la escritura (probablemente al servicio de palacio, ahora ya sin sentido) y también el arte antiguo (surge en su lugar una decoración a base de figuras geométricas). Esta época oscura da paso a la época arcaica, caracterizada por una serie de cambios: la aparición de la "polis", las colonizaciones, la democratización paulatina de la vida pública (por la que los ciudadanos participaban cada vez más en los asuntos públicos), la aparición de un nuevo tipo de escritura (alfabética) a partir de caracteres fenicios, y el consiguiente surgimiento de nuevas formas de discurso: la literatura y la poesía griega (que tendrá enorme importancia en la difusión religiosa y en la enseñanza de normas de comportamiento) y, finalmente, la filosofía. En general, la polis consistía en un territorio no muy extenso que incluía una serie de aldeas (agrupadas en torno a una ciudad-capital) granjas, tierras de cultivo y pastoreo, y bosques, y eran independientes políticamente. Entre el 750 y el 550 a.C se produjo una enorme expansión colonial de los griegos por todo el Mediterráneo. El aumento de la población y la mala distribución de la tierra fueron las causas de tal expansión. Una vez establecida la nueva colonia, se convertía automáticamente en una nueva polis independiente, sin más relación con la polis-madre que la que se podía establecer por intereses comerciales (por ambas partes) o afectivos. El poder institucional fue acaparado paulatinamente por los nobles terratenientes, aristos (los mejores, aquellos que poseen la virtud, que se considera que es algo innato al noble) Pero, conforme se producía la expansión colonial, el noble, propietario de la tierra, fue perdiendo poder, produciéndose conflictos de intereses entre los diversos grupos sociales que, para ser resueltos, obligaron a la aparición de dos figuras políticas: el legislador y el tirano. Comienza la época clásica, caracterizada, tras un intenso periodo de luchas contra los persas conocido como guerras médicas (490-478 a.C) y por la rivalidad entre Atenas y Esparta, que se concretaría definitivamente en la guerra del Peloponeso (431-404 a.C)

Hemos comentado que la filosofía tiene un origen griego, y hemos mostrado cuál es el contexto en el que aparece. Señalemos ahora qué circunstancias concretas lo favorecen: La ausencia de libros sagrados y una casta sacerdotal que vele por el mantenimiento de un cuerpo de doctrina fijo. El contacto con multitud de pueblos diferentes, propiciado por la expansión colonial, con lo que los griegos tenían la posibilidad de contrastar sus costumbres con las de otros pueblos y mantener una actitud más crítica y abierta hacia éstas. Los conflictos sociales y la intervención de los ciudadanos en la vida pública, lo que suponía una estructura de poder menos rígida y la posibilidad de sostener discusiones más o menos libres (libertad que era impensable en otros pueblos de la época). La complejidad de la vida, motivada por el comercio a gran escala, la navegación, el desarrollo de las ciudades, etc… que opera en un doble nivel: por un lado, permite que una multitud de individuos ya no tengan que vivir del campo, donde todo se ritualiza y tiende al conservadurismo; por otro, esa complejidad de la vida hace necesarios ciertos cálculos, ciertos tipos de previsión, que se escapan a las posibilidades del adivino (o posibilitan nuevas maneras de encararse con el futuro). Ciertamente, el que se diesen estas condiciones no convierte la aparición de la filosofía en algo inevitable, como si fuese fruto de un determinismo histórico, pero si facilita la aparición de esta nueva forma de pensar que llamamos filosofía. Durante varios siglos, el elemento rector del pensamiento griego es la moira (destino). Esta época coincide con el dominio del pensamiento mítico-poético. Pero sobre el siglo VI a.C. tiene lugar un desplazamiento de la moira de su papel rector, siendo sustituida por la noción de physis (naturaleza), desplazamiento que no es un mero cambio terminológico, sino que supone una concepción distinta de la realidad y del modo de hacerle frente, de encontrarse en ella, de encarar la realidad, que se caracteriza por: Los hombres buscan saber a que atenerse por sí mismos, prescindiendo de los dioses: buscan un modo de aprehender la realidad, de tomar el destino en sus propias manos. Las cosas están cambiando continuamente, cambio que se entiende como generación. Si la totalidad de las cosas se generan, se generarán a partir de algo, ciclo tras ciclo, siguiendo los mismos procesos, entonces es que todo es lo mismo (todo es idéntico). Si todo es lo mismo, la aprehensión de la realidad pasa por descubrir eso mismo. La filosofía surge cuando se intenta reducir la multiplicidad del mundo que observamos a unidad, a ese fondo único que es siempre lo mismo, aunque no siempre se consigue La reflexión sobre la naturaleza es una reflexión sobre lo que esta es. La filosofía aparece pues estrechamente vinculada al problema del ser, implícito en todo autor. Lo que antes era revelado por los dioses mediante signos, oscuramente, le es ahora desvelado al hombre sin intermediarios: la verdad o alétheia (no-ocultamiento). Se conserva la noción de verdad que se manejaba en la época mítico-poética (proceso por el que se manifiesta lo que estaba oculto), sólo que sin la intervención de dioses, oráculos ni poetas, sino con sabios (sophos) a quien lo oculto se le hace manifiesto.

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UNIDAD 1: GRECIA Y LOS ORIGENES DE LA FILOSOFIA
PRINCIPALES TEMAS EN LOS INICIOS DE LA FILOSOFÍA La filosofía surge en el momento en que la moira es desplazada como elemento rector del mundo griego y sustituida por la noción de physis y, paralelamente, las decisiones caprichosas de los dioses son sustituidas por el orden necesario inherente a la physis. Los pensadores griegos conocidos como "físicos presocráticos" son numerosos, y defienden una variedad de doctrinas filosóficas, pero en todos ellos podemos encontrar una serie de elementos comunes que nos permitirán analizarlos de forma colectiva: EL CONCEPTO DE NATURALEZA A los primeros filósofos se les conoce por ser más físicos que otra cosa, al tratar de estudiar y explicar la naturaleza, la fisís de las cosas. La pregunta fundamental será esta: ¿Cuál es la naturaleza de las cosas, del hombre, de las cosechas, de las estaciones, etc? El término "fisis" viene del verbo griego en infinitivo "fiei", que significa nacer, crecer, desarrollarse, salir hacia fuera; es decir, indica una fuerza interna que impulsa a crecer y desarrollarse, no a estancarse, a quedarse como estaba. ¿En qué consiste esa fuerza que tiene la naturaleza de las cosas que le hace moverse, cambiar, crecer, mejorar? Preguntarse cuál es la naturaleza de las cosas es lo mismo que preguntarse ¿cuál es la ley interna que rige las cosas? Tiene que haber una ley por la que rija el aparecer y el desaparecer de las cosas, porque el mundo (cosmos) no es un caos (desorden), sino un todo ordenado y bello. LA BÚSQUEDA DEL ARJÉ Es un problema derivado del anterior: ¿cuál es el principio originario o arjé de donde provienen todas las cosas? El pensamiento griego es ajeno a la creación del mundo; por otra parte, se ha liberado de las explicaciones míticas, en las que aparecen los dioses haciendo y manejando el mundo. Los primeros filósofos quieren explicar la realidad que existe a partir de algo, de algún principio (al que denominan con el término arjé) que se puede encontrar dentro de las cosas; es decir, pretenden encontrar el constitutivo último de todos los seres. En esta búsqueda no se han liberado del todo de los elementos míticos; de ahí que junto a este comienzo del pensar filosófico, se encuentren restos de los antiguos mitos. La filofosía no aparece de forma espontánea, sino gradual, y liberarse de los prejuicios lleva tiempo. Por tanto, el proceso es lento: se van dando pasos, hay explicación racional, pero con frecuencia mezclada con elementos míticos; la historia del pensamiento no procede por saltos, es siempre evolutiva, nunca se pasa de una postura a otra, de repente. Se va abandonando la explicación mítico, sustituyéndola por la explicación racional, aunque no se haga de golpe. En esta explicación hay dos tendencias: monista: hay un único principio que explica todas las cosas, que muchas veces tiene carácter divino, aunque no deja de ser completamente material, como en Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito ... pluralista: hay una diversidad de principios que se relacionan entre sí, por ejemplo, en pitagóricos, Empédocles, Anaxágoras, atomistas

HISTORIA DE LA FILOSOFIA 2º BACHILLERATO
EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO Es el tema específico de este inicio de la filosofía: el abandono de la explicación mítica de la realidad y el empleo de la razón como instrumento para tratar de explicar racionalmente la realidad. Serán los primeros filósofos (Tales, Anaximandro y Anaxímenes) los que se plantearon problemas de este tipo, respondiendo a preguntas: ¿Cómo surge el cosmos? ¿De qué está hecho? ¿Cómo tiene lugar el cambio? ¿Por qué las cosas nacen y se desarrollan y luego languidecen y mueren? ¿Cómo puede explicarse la alternancia del día y la noche, del verano y el invierno? ¿Puede este mundo, aparentemente confuso y desordenado, reducirse a principios simples de modo que nuestra razón pueda captar cuál es su esencia, cómo actúa? Para responder a estas preguntas, el método que se emplea es el método racional, la razón como medio de explicación de la realidad, y no es la imaginación, la inspiración poética, la emoción o el sentimiento, que nada explican. Deberemos observar primero que existen dos modos básicos de acceso al conocimiento, dos fuentes de conocimiento: Por un lado están los sentidos, que nos ponen en contacto con las realidades sensibles (el mundo, las cosas, los hombres). Por otro lado está la razón, que va más allá de los sentidos y nos hace llegar a la esencia, a la verdad de las cosas mismas. Hay una diferencia clara entre lo que percibimos en la naturaleza por los sentidos, y lo que es esta misma naturaleza captada por la razón. De aquí que parezca que el auténtico camino del conocimiento sea la razón, que va más allá de lo observado, que trata de encontrar la esencia, aquello de lo que se componen o están hechas las cosas. Esto da lugar a dos modos del conocer: el empírico, basado en la observación de los sentidos, un conocimiento sensible, y otro, el racional, la reflexión intelectual sobre lo observado: de aquí se seguirán, a lo largo de la historia de la filosofía, a dos teorías del conocimiento que enfrentan a distintas escuelas a través de los siglos: el empirismo y el racionalismo, o si se prefiere, el realismo y el idealismo.

LOS PRIMEROS FILOSOFOS GRIEGOS
(DESDE INICIOS DEL SIGLO VI A.C HASTA MEDIADOS DEL SIGLO V A.C) En el siglo VI a. C., en Grecia, un conjunto de hombres, llamados actualmente presocráticos, cuestionan las explicaciones míticas que se dan a determinados problemas y buscan explicaciones más seguras, más lógicas. De esta forma, empiezan a investigar si detrás de la pluralidad de cambios que observamos en la naturaleza, incluida nuestra propia vida, existe una realidad básica, realidad que no cambia jamás.

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LA FILOSOFIA MONISTA ANTERIOR A PARMENIDES Los filósofos Tales, Anaximandro y Anaxímenes proceden de Mileto. Se les denomina, por ello, jonios o milesios. Los tres propusieron una explicación monista, es decir, establecieron que el principio o arjé del universo es una sustancia primordial de la cual proceden y están constituidas todas las realidades que existen. Tales y Anaxímenes propusieron respectivamente como sustancia primordial un elemento material: el "agua" y el "aire". Anaximandro, por su parte, afirmó que el principio de todo es una sustancia indeterminada e infinita que denominó "ápeiron" (no-determinado). Heráclito (550-480 a. C) apodado "el oscuro". Familiarizado con las doctrinas de sus predecesores, no quiso seguir ninguna de ellas y reaccionó con particular aspereza contra Pitágoras. Propuso como sustancia primordial el "fuego", una sustancia en constante transformación, y de ahí que afirme que la realidad se halla en constante devenir; concibe el mundo como un proceso continuo de cambios: todo pasa, todo corre; somos un proceso que consiste en ser nacido, niño, adolescente, joven, adulto, viejo: igualmente el mundo vegetal (semilla, tallo, flor, fruto) y todo mundo físico (día, noche, estaciones…) No se puede uno bañar dos veces en el mismo río. Descendemos y no descendemos al mismo río, somos y no somos. Los que descienden se sumergen en aguas siempre distintas en su fluir incesante. Heráclito afirma el dinamismo o la movilidad universal. Este devenir, o fluir universal, no es, sin embargo, caótico, sino que obedece a una ley o medida. Hay, pues, un orden, una ley que Heráclito denomina logos: todo sucede conforme a la ley. Esta ley universal conlleva la "lucha de contrarios": La armonía es el producto de los contrarios: el hecho básico del mundo es la lucha, es la fuerza creadora y dominante. La polémica con otros autores se debe a su rebelión contra el ideal de un mundo pacífico y armonioso Los pitagóricos constituyen un grupo o escuela fundada por Pitágoras alrededor del año 530 a.C. De Pitágoras apenas sabemos nada con certeza. En cuanto a la Escuela o Secta Pitagórica, su interés filosofico es doble: desde el punto de vista antropológico, es de destacar que tenían un objetivo primordial: la purificación del alma tanto a nivel corporal como intelectual. Pitágoras hizo una reflexión religiosa sobre el alma y defendió no solo su inmortalidad sino también la doctrina de la transmigración de las almas. Los pensadores de la escuela de Mileto buscaban el principio material del que todo emergía; Pitágoras, en cambio, busca la estructura o forma del cosmos, no los elementos materiales que lo integran. Aficionados a la música, los pitagóricos descubrieron que ésta puede reducirse a proporciones numéricas; en un segundo paso, consideraron que todos los objetos del mundo también pueden reducirse a figuras geométricas, y éstas, a expresiones numéricas. Entonces, si quiero descubrir los secretos del universo, del cosmos ('orden, organización, armonía, belleza'), necesito estudiar las proporciones numéricas, porque la estructura del cosmos es matemática. El universo está "hecho" de números y los principios de los números son, en último término, los principios de todas las cosas. Estos principios son lo "par" y lo "impar" que consideraban respectivamente como "ilimitado" y "limitado". Su explicación es dualista

LA FILOSOFIA DE PARMENIDES (540-470) Se conservan de Parménides fragmentos de un poema que consta de un Proemio y dos partes: la "Vía de la Verdad" y la "Vía de la Opinión" (de la apariencia). En el Proemio, Parménides es un ser privilegiado entre los mortales que es conducido a través del cielo a la morada de una diosa. Es un viaje de la noche al día. La diosa le anuncia que le mostrará todas las cosas, tanto la verdad como las creencias falsas de los mortales. Lo que se describe es algo así como un viaje espiritual más allá de la Tierra para alcanzar el conocimiento. El viaje de la noche al día representa un progreso desde .la ignorancia al conocimiento. Parménides nos propone así dos vías: la de la Verdad y la de la Opinión: La primera recoge su discurso sobre el "ser": lo que es, es y es imposible que no sea. Mantener esto es ir contra la creencia común según la cual existe algo semejante a una génesis (milesios), a un proceso de llegar a ser. Este proceso requiere que la misma cosa en un momento no sea y en otro sea, y, también, que sea en un momento lo mismo y en otro no lo mismo. De este modo, los hombres imaginan las cosas como yendo para adelante y para atrás, entre el ser y el no-ser. Parménides marca un hito decisivo en el desarrollo de la filosofía griega. En efecto, como consecuencia de su doctrina, la pregunta sobre el origen del cosmos tomará un rumbo totalmente diferente. Su doctrina acerca de la realidad, acerca de lo que hay o existe, puede resumirse en estas dos afirmaciones: A partir de una única realidad es imposible que surja la pluralidad, contra lo que afirmaban los milesios. En efecto, supongamos que originalmente existía solamente agua. ¿Por qué no sigue habiendo sólo agua? Si únicamente había agua, esta no pudo generarse a partir de otra sustancia (que, por hipótesis, no había) ni puede tampoco transformarse en otra cosa o desaparecer (¿qué podría hacerla desaparecer o transformarse, si nada hay aparte de ella?). Lo que no hay, lo que no había originalmente, no puede originarse. Lo que hay desde siempre no puede tampoco ser destruido. Por consiguiente, lo que hay, lo que es (el ente) es inengendrado, indestructible, inmutable, finito, compacto, homogéneo, indivisible y esférico. Junto a estas propiedades o características Parménides deduce también que lo que es, hay o existe, es necesariamente único, es decir, una única realidad. Las consecuencias de estas dos afirmaciones son tajantes e ineludibles: si, por una parte, de una única realidad no puede surgir la pluralidad y si, por otra, la razón nos obliga a aceptar la existencia de una única realidad, no habrá más remedio que declarar que el movimiento y la pluralidad son irracionales, ininteligibles. Ciertamente, la experiencia sensible nos muestra un mundo donde hay pluralidad y hay movimiento. Pero esta experiencia resulta contraria a las exigencias de la razón. Al condenar la vía de la Opinión, lo que la diosa le ordena realmente es: no confiar en los sentidos, sino, por el contrario, juzgar por medio de la razón, que es el único camino para llegar a la verdad, la vía del conocimiento; lo que ofrecen los sentidos son meras apariencias. Hay, pues, una oposición entre el conocimiento sensible y el racional; desde el conocimiento racional hay que reflexionar sobre la fisis y el arjé.

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LA FILOSOFIA PLURALISTA POSTERIOR A PARMENIDES ¿Heráclito o Parménides? ¿Quién tiene razón? Empédocles, Anaxágoras y los atomistas Leucipo y Demócrito protagonizaron el primer intento de conciliación. No se quedan con su particular "punto de vista", sino que pretenden sumar perspectivas; así, aceptan de Heráclito que la "physis" es un proceso de cambios constantes; aceptan de Parménides que de la unidad (única sustancia) no puede surgir la pluralidad. Ciertas coincidencias en sus respectivos pensamientos nos permiten agruparlos bajo el nombre de pluralistas: Lo existente no ha surgido de un solo y único principio (como defendían sus predecesores), sino de diferentes elementos primigenios, de una pluralidad de elementos originales, de aquí el nombre de "pluralistas". Los cambios que observamos son combinaciones y recombinaciones de los elementos primigenios, no transformaciones de éstos. Empédocles (494-432 a. C.), de la polis de Agrigento (Sicilia), amigo de Parménides, recoge la consideración del agua como principio que formuló Tales, la del aire de Anaxímenes y la del fuego de Heráclito, y establece la famosa teoría de los cuatro principios o elementos no reducibles unos a otros (agua, aire, fuego y tierra); esta sería la realidad que nunca cambia. Las cosas naturales son combinaciones en proporción matemática de estos elementos. Y estas combinaciones y recombinaciones están regidas por dos fuerzas: el "Amor" (que atrae, une) y el "Odio" o "Discordia" (que divide). Anaxágoras (500-428 a.C., aprox.), al igual que todos los pluralistas, aceptó como evidente el razonamiento parmenídeo de que ninguna realidad nueva puede originarse. Aceptado este principio, no le quedaría otro recurso que afirmar que todo existe desde siempre. Partículas diminutas de todas las sustancias existían y existen por siempre; en los hombres predominan las partículas de hombre pero, en realidad, en el ser humano, como en el resto de los seres, hay partículas ("spérmata", "homeomerías") de todas las sustancias del universo: "todo participa de todo", nos dice. Estas innumerables partículas se encontraban originalmente mezcladas en una masa compacta y maciza, sin separación Queda así explicado el origen de la pluralidad, pero ¿cómo se explica el movimiento? ¿Cómo empezó a moverse esta masa compacta originaria, de modo que las partículas fueran separándose y uniéndose para dar lugar a los distintos seres? Anaxágoras recurre a una causa exterior, un Entendimiento (en griego, "Noús") que imprimió a esta masa inerte un movimiento de remolino. El recurso al entendimiento por parte de Anaxágoras abre perspectivas nuevas, que más tarde serán recogidas por Platón y Aristóteles. En Anaxágoras aparece por vez primera de modo explícito la idea de un dios como principio rector del universo. Esto parecía llevar a una concepción del orden del universo como resultado de una inteligencia que actúa conforme a fines, de modo tal que el resultado de los procesos naturales sea siempre la consecución de lo mejor, de la máxima perfección y belleza. Sin embargo, Anaxágoras no llegó a desarrollar adecuadamente esta idea de una inteligencia ordenadora del universo.

Los atomistas Leucipo de Mileto (450-? a. C.) y Demócrito de Abdera (460-370 a. C.) de quienes se ha llegado a decir que son los precursores de la visión actual de la materia, consideran que la realidad básica está integrada por una infinidad de pequeños objetos duros, invisibles, eternos e inalterables: los átomos (griego a-tomo, sin partes) que se mueven libremente por acción del azar. Todas las cosas de nuestro mundo, nosotros mismos, no son más que un conglomerado de átomos. Y los cambios que observamos en el mundo, y en nosotros mismos, no serían nada más que reconfiguraciones de este conglomerado de átomos. Los cambios o reconfiguraciones de átomos son posibles gracias al vacío, al espacio entre átomo y átomo. El atomismo de Leucipo y Demócrito alumbró definitivamente una concepción, un modelo mecanicista de la naturaleza: el universo no está presidido por plan alguno trazado por una inteligencia trascendente, ni existe tampoco finalidad inmanente que preste inteligibilidad a los procesos naturales. El universo es el resultado de una necesidad ciega y opaca, que para el ser humano viene a confundirse con el azar. La concepción mecanicista quedará como modelo siempre disponible que, tras un largo período de oscurecimiento, volverá a resurgir con fuerza a partir de la Edad Moderna. El sistema atomista constituye la última respuesta del pensamiento presocrático a la doctrina de Parménides. Con él se cierra el ciclo de la filosofía presocrática.

PRINCIPALES PENSADORES GRIEGOS ENTRE LOS SIGLOS VI Y III A.C

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LA ILUSTRACION GRIEGA DEL SIGLO V A.C.
EL PENSAMIENTO DE SOCRATES Y LOS SOFISTAS La actividad intelectual de los últimos filósofos presocráticos se prolonga hasta bien entrado el siglo V a. C. Tal es el caso de Demócrito y Anaxágoras. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo V a. C. se produce un notable cambio de intereses intelectuales en el mundo griego. Los temas relativos a la filosofía de la naturaleza, al origen del universo, pasan a un segundo plano y los pensadores de la época se vuelven principalmente a cuestiones relacionadas con el ser humano, con la educación, la moral y la política. Para caracterizar este cambio de intereses se utiliza a menudo la expresión "giro antropológico". Esta nueva orientación de la filosofía hacia los asuntos humanos está relacionada muy estrechamente con las circunstancias políticas de la época, como muestran las siguientes indicaciones. En primer lugar, hay que referirse a la victoria de los griegos sobre persas que tuvo lugar a comienzos de siglo V a.C. ( Maratón, 490 a.C.; Salamina, 480 a.C.) La victoria griega sobre el poderoso Imperio Persa incremento la confianza de los griegos en sí mismos, en la superioridad de su forma de vida y de su organización política. Trajo además como consecuencia la creación de la liga de Delos liderada por Atenas. Atenas vino así a convertirse en la gran potencia del mundo griego, no solamente en lo político y en lo militar, sino también en el ámbito de lo cultural. Obsérvese que ninguno de los filósofos estudiados hasta ahora era ateniense. Tampoco serán atenienses los primeros sofistas, como Protágoras y Gorgias, pero todos ellos viajarán a Atenas a enseñar y a proclamar sus conocimientos. El gobernador ateniense Pericles (479-431) es quien consolida la democracia en Atenas. Durante su mandato da al pueblo la soberanía. Es elegido 15 veces consecutivas como jefe de gobierno. Eleva a Atenas al apogeo cultural: en Atenas se daban cita los arquitectos, filósofos, historiadores (Herodoto, Jenofonte), escultores (Fidias), literatos (Sófocles, Eurípides…) y en su tiempo viven los sofistas y Sócrates. Es de destacar, además, la importancia que tuvo el desarrollo de la democracia en el mundo griego promovida muy especialmente por Atenas. La democracia trajo consigo nuevas exigencias para el triunfo en la política. Ya no basta con el linaje para alcanzar influencia y liderazgo políticos. En una sociedad donde el poder reside en el pueblo, en la asamblea y en los tribunales populares de justicia, el que desee triunfar ha de prepararse de una manera adecuada. ¿Cuál era la preparación idónea para aquel que pretendiera triunfar en este nuevo tipo de sociedad? Un político necesitaba, en primer lugar, ser un buen orador para dominar en la asamblea y ante los tribunales. De ahí la importancia que cobra en este momento la retórica. Necesitaba, además, poseer ciertos conocimientos acerca de la ley, acerca de la administración y del Estado. Este es precisamente el tipo de enseñanza que ofrecían los sofistas. Desde el punto de vista de la Filosofía las figuras intelectuales de este período, son, de una parte, los sofistas (los "maestros de retórica") y de otra parte, Sócrates.

Nos encontramos en la Acrópolis. La palabra significa el "castillo de la ciudad" o, en realidad, la "ciudad sobre la colina". En esta colina ha vivido gente desde la Edad de Piedra. La razón es, naturalmente, su ubicación tan especial. Era fácil defender este lugar en alto del enemigo. Desde la Acrópolis se tenía, además, buena vista sobre uno de los mejores puertos del Mediterráneo. Conforme Atenas iba creciendo por abajo, sobre la llanura, la Acrópolis se iba utilizando como castillo y recinto de templos. En la primera mitad del siglo V a.C. se libró una cruenta guerra contra los persas y en el 480 a.C. el rey persa Jerjes saqueó Atenas y quemó todos los viejos edificios de madera de la Acrópolis. Al año siguiente, los persas fueron vencidos, y comenzó la edad de oro de Atenas, Sofía. La Acrópolis volvió a construirse, más soberbia y más hermosa que nunca, y ya desde entonces, únicamente como recinto de templos. Fue justamente en eso época cuando Sócrates anduvo por calles y plazas, conversando con los atenienses. J.Gaarder El ideal de todas las polis griegas era su autonomía, sin depender de ningún poder exterior. Ante la presión de los persas para someterlas, Esparta y Atenas lideraron la resistencia, obteniendo la victoria en las guerras médicas, con lo que consiguieron grandes ventajas para las colonias de Asia Menor. El largo período de guerra exigió sacrificios de todas las ciudades; Atenas fue la que realizó una mayor aportación, y por ello impuso sus reglas de juego en la Liga de Dejos. Esta sumisión, incompatible con el orgullo y el amor a la independencia de los griegos, terminó cuando Corinto (rival comercial de los atenienses) arrastró a Esparta contra Atenas, comenzando así la guerra del Peloponeso. Pericles logró mantener la cohesión de las ciudades y el liderazgo de Atenas en la Liga de Delos. Él fue el promotor de la Acrópolis y con él llegó el momento álgido de la superioridad política y cultural de Atenas. Durante el período que transcurre desde el año 461 hasta los comienzos de la guerra del Peloponeso (431) Atenas llegó, sobre todo por obra de Pericles, a una altura nunca alcanzada por Grecia antes ni después; es, indiscutiblemente, el primer Estado de Grecia no solo por la madurez de sus instituciones políticas, sino, incluso más aún, por sus realizaciones culturales […]; era un orador destacado, la gran habilidad retórica y el enorme poder persuasivo son las dos cualidades que siempre se elogian en él. Consolidó el dominio del pueblo soberano de Atenas creando por primera vez en la historia de Occidente una "democracia". La soberanía del pueblo se encarna en la ecclesía, la asamblea popular [...]. Tenían derecho a formar parte de la asamblea todos los varones siempre que estuvieran en posesión de los derechos ciudadanos y fueran mayores de edad. En la asamblea se adoptaban las resoluciones decisivas relativas a la paz o la guerra, a las alianzas con potencias extranjeras [...] Pericles introdujo una remuneración diaria para los participantes en los jurados, que luego hizo extensiva a los consejeros y al resto de los funcionarios designados por sortéo. H.Bengston

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LA ESCUELA SOFISTICA EN LA ATENAS DEMOCRATICA Con el término sofista se designa comúnmente a un conjunto de pensadores que asumen el protagonismo intelectual en Atenas durante la segunda mitad del siglo V a.C, por tanto, a partir de la instauración radical y definitiva de la democracia. Esta época suele calificarse como Ilustración griega, sugiriéndose con ello un paralelismo entre el siglo de Pericles y el movimiento ilustrado del siglo XVIII. Los sofistas son los intelectuales ilustrados del siglo V a. C. Estos pensadores tienen en común dos rasgos importantes: Entre sus enseñanzas incluyen primeramente un conjunto de disciplinas humanísticas (retórica, política, derecho, moral…) Son los primeros profesionales de la enseñanza (organizan cursos completos y cobran sumas considerables por enseñar sus conocimientos). Ambos rasgos muestran claramente que los sofistas tenían un proyecto bien definido de educación que venía a romper con la enseñanza tradicional, inadecuada para la época. Relativismo y escepticismo. Las respuestas dadas hasta el momento por los filósofos presocráticos eran muy variadas, pero ofrecían un aspecto desolador porque todas ellas eran muy diferentes e incluso contradictorias. Ante esas respuestas, no había más remedio que hacerse una serie de preguntas: ¿Existe una verdad absoluta y objetiva? Si existe, ¿es posible alcanzarla?, es decir, ¿es posible para el hombre conocer la verdad? Se cuestionan, por tanto, la validez del conocimiento humano. El planteamiento de los sofistas al respecto podemos resumirlo en dos puntos fundamentales: Relativismo: no existe lo verdad absoluta; solamente existe la verdad de cada uno, que no tiene porque coincidir con la de los demás. No hay verdades ni leyes universalmente válidas; se pone en entredicho la cultura y la sociedad griega anterior, que creía que existían tales leyes y verdades. Escepticismo: si es que existe la verdad absoluta, el hombre no puede llegar a conocerla. Niegan, por tanto la posibilidad del conocimiento humano. Conservadurismo. Lo podemos enunciar así: Tanto las instituciones políticas como las ideas morales son convencionales. Las leyes no son tan permanentes, tan esenciales: las normas, el ser de la sociedad, no pertenecen a la naturaleza de las cosas; son solamente producto de un acuerdo humano, una pura convención. Para entenderlo hay que hacer referencia a una distinción previa que los sofistas tienen muy en cuenta: Nomos (ley): es el conjunto de normas establecidas por las que se rige la comunidad humana, la ciudad, porque los hombres hemos convenido que sean así. Fisis (naturaleza): es el conjunto de normas ajenas a todo acuerdo humano que tienen su origen en la propia naturaleza humana. La pregunta que hay que hacerse es ¿esas leyes se fundan en la naturaleza humana o solamente en el deseo de los hombres que han querido que sea así, que se han puesto de acuerdo, han convenido en que sea así, pero que podría haber sido de otra manera?

Primera respuesta. Antes de comenzar la filosofía las leyes e instituciones proceden de los dioses, son eternas e inmutables. La postura se abandona al empezar Filosofía Segunda respuesta. La de Heráclito: tanto el Estado como el Universo se rigen por una ley ("logos", "razón"): es algo inmerso en la misma naturaleza humana. Tercera respuesta. Es la que dan los sofistas: En el contacto con otros pueblos ven que existen otras leyes humanas distintas. Cuando los mismos griegos fundan colonias redactan nuevas constituciones o leyes por las que se van a regir. Luego "las leyes son el resultado de un acuerdo o convención humana" La ley, por tanto, es algo convencional. De ahí la distinción que existe entre "momos" y "fisis". Por tanto, la ley no es válida universalmente, ni eterna: no se funda en la naturaleza de las cosas sino en el simple acuerdo entre los hombres. No puede haber criterio objetivo sobre lo que es bueno, recto, justo. Todo depende de los acuerdos que tomen los hombres. LOS PRINCIPALES PENSADORES SOFISTAS DE LA EPOCA Protágoras (481-411 a. C) Vive en Atenas y permanece allí con Pericles. Se le acusa de impío. Al parecer, muere ahogado cuando iba a refugiarse en Sicilia. Defendía posturas claramente relativistas: todo esta sujeto a discusión y no hay una superior instancia valorativa. Sus tesis las podemos resumir en las siguientes afirmaciones: No existe la verdad absoluta, vigente para todos; cualquier opinión es verdadera El hombre es la medida de todas las cosas, este es su principio fundamental; cada cosa es como me parece a mí que es, o como te parece a ti que es. No existe una norma fija de conducta: el verdadero sabio es el que sabe adecuar su comportamiento a las circunstancias presentes, a la ocasión, al momento. Gorgias (483-375 a.C) Se establece en Atenas, aunque no es ateniense. Buen maestro de retórica, es el escéptico más radical de todos. Elabora sus tesis por oposición a las teorías de Parménides, al reducirlas al absurdo. Su posición se resume en lo siguiente: No existe realidad alguna; si existiera, procedería del ser eterno, infinito; pero lo infinito no está en ninguna parte. Si existiera algo, no lo podríamos conocer. Tampoco lo podríamos comunicar, en el caso de que lo pudiéramos conocer. Los sofistas respondieron a una necesidad histórica ligada a la democracia: enseñaban aquello que todo hombre libre anhelaba, la habilidad retórica o capacidad política. Ellos educaban y preparaban a sus alumnos, cobrando la cantidad que había sido pactada, para la vida activa de la polis; enseñaban la excelencia o areté que capacitaba en el dominio del lenguaje, la habilidad retórica y política que permitía argumentar, persuadir y mostrar las dos caras de toda cuestión.

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SOCRATES Y EL INTELECTUALISMO MORAL
Sócrates (470-399 a.C) Participa en la guerra del Peloponeso, el año 431. Contempla la ruina de su ciudad, Atenas, y ve cómo una de sus principales causas la superficialidad de los sofistas. Su escepticismo iba minando la religión tradicional, las leyes y las instituciones. Frente a ellos, él se preocupa por el hombre, el hombre concreto, el ateniense. Frente a la retórica tan superficial de los sofistas, adopta el diálogo directo, la conversación dirigida con habilidad, la dialéctica sutil. Desconcertaba así a sus interlocutores. Es un gran filósofo cuya vida, pensamiento y método siguen estando vigentes después de 26 siglos y despertando el más vivo interés. "Fue uno de los hombres más justos de su tiempo" dijo Platón, uno de sus discípulos. Dedicó su vida y su sabiduría a la enseñanza. Nunca escribió nada; su filosofía era su vida, porque en los escritos, "letra muerta", no se transmite vida, sólo se transmiten conocimientos. Él filosofaba con todo su ser, no solo con la razón, sino haciendo una filosofía viva. Fue el gran maestro de Platón, el que influiría profundamente en su pensamiento y en su vida. Tenía un método muy peculiar, llamado la "mayéutica", que consistía en hacer pensar a la gente y que ellos mismos sacaran a la luz sus propios pensamientos. Le condenaron a muerte por tres acusaciones fundamentales: Impiedad: enseñaba que los dioses no gobiernan los fenómenos naturales; la diferencia entre la fe socrática y la oficial consiste en la crítica que le hace: el culto oficial se aprovecha de la religión y la instrumentaliza para fines políticos; él, Sócrates, es un seguidor de su propia conciencia (lo que él llama su "daimon"). Corruptor de la juventud: él no tenía discípulos, sino compañeros; el no enseña una doctrina; recordemos su famosa frase: "sólo sé que no sé nada" ; lo único que hace es enseñar a filosofar, enseñar a pensar, a que cada uno llegue al convencimiento de que no sabe nada y así llegue a aprender algo. Introducir nuevas formas de culto: no adora a los dioses externamente; rompe la tranquilidad del hombre sencillo: instaura el valor de la interioridad, en contra de la exterioridad del rito; la voz de la conciencia (el "daimon" que cada uno porta en su interior) elevada a rango de religión es la nueva categoría religiosa de Sócrates. Sócrates tiene cosas en común con los sofistas y también profundas diferencias. Lo común: Son de la misma época; todos estudian y se afanan por los mismos problemas, viven las mismas preocupaciones políticas, sociales e intelectuales. Todos se dedican a la enseñanza. Las diferencias: No comparte el escepticismo y relativismo sofista: Sócrates tiene el convencimiento de que existe una verdad de valor absoluto y universal; si cada uno entiende una cosa diferente respecto a lo que es justo, lo que vale, lo que es bueno o malo, es imposible la comunicación, no se pueden hacer leyes justas. Sócrates parte del conocimiento que tiene cada persona; no hay que enseñarles cosas sino hacerles descubrir la verdad que está en su interior. Su manera de enseñar es algo muy peculiar, muy original; no se trata de transmitir una doctrina, que él no tiene, sino su modo de hacer filosofar a sus discípulos. Su método tiene tres momentos:

La ironía: Es el punto de partida: hay que llevar al interlocutor a la convicción de que no sabe nada; utiliza la interrogación, haciendo preguntas rompe el dogmatismo sofista, y hace que el hombre descubra su propia ignorancia, le hace dudar, le lleva a investigar. La mayéutica: Del griego "mayeusis" que significa "parto": es dar a luz la verdad; el diálogo hace alumbrar la verdad (con la ayuda del otro); es descubrir el espíritu que está en cada uno, es el "conócete a ti mismo", porque dentro, en el interior de cada uno, es donde está el nuevo ser que tiene que salir afuera, el ser de la verdad. La definición: Es llegar al fondo de las cosas: la definición es el desvelamiento de la verdad; es llegar a formular con palabras la verdad que se ha descubierto. Según Aristóteles, Sócrates es el inventor de la definición. Definir es delimitar, sintetizar, reducir los términos de una verdad a un concepto. Punto de partida: el hombre: Frente a la decepción por las opiniones de los filósofos antiguos acerca de la naturaleza, Sócrates mantiene que todo eso es inútil; sustituye la preocupación del cosmos, del universo, por la auténtica preocupación del Hombre, la naturaleza moral del Hombre: lo que más le interesa al Hombre es saber que tiene que conocer para ser feliz; en esto consiste la verdadera sabiduría. La sabiduría no le viene al Hombre desde fuera, sino desde dentro, de su interior; el sabio no es el que vive de seguridades, el que se ha cansado de buscar, sino el incansable, el que duda y se interroga de los problemas del mundo, de lo que le rodea; "mientras viva no dejaré de filosofar", decía él. Su verdadera filosofía es descubrir por sí mismo la verdad. Consecuencias: el intelectualismo moral: es aquella doctrina que identifica la virtud con el saber. el que sabe es virtuoso; el que obra mal es un ignorante, porque el bien, que es lo útil para el individuo y para la ciudad, influye de tal manera sobre el entendimiento del que lo conoce, que una vez conocido determina la voluntad, la cual no puede menos que quererlo y practicarlo. El que no lo ha practicado, por tanto es porque no lo ha conocido, es decir, porque no sabe lo que es el bien. "Solamente sabiendo qué es la justicia se puede ser justo, solamente sabiendo lo que es bueno se puede obrar el bien" Es imposible que el entendimiento conozca el no-ser: De la misma manera es imposible que la voluntad quiera el no-bien, es decir, el mal, porque la voluntad está determinada al bien. El que peca, pues, no es por mala voluntad, sino por ignorancia. No debe haber un castigo, sino una instrucción, y en vez de cárceles, escuelas. "No cesaré de filosofar aunque me lo ordene la asamblea. Atenienses, os tengo amor y cariño, pero prefiero hacer caso al daimon [voz interior que Sócrates dice oír y que le advierte para no cometer injusticia] antes que a vosotros, y mientras respire y tenga fuerzas no cesaré de filosofar y aleccionar a todo aquel de vosotros con el que me tropiece, diciéndole las cosas que suelo decir"

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EL JUICIO DE SOCRATES: UNA LECCION DE FILOSOFIA
[Sócrates, en su discurso de defensa, dice a los jueces] No cesaré de filosofar aunque me lo ordene la asamblea y si a continuación me dijerais: "Sócrates, por esta vez no haremos caso a Anito, sino que te dejaremos ir, pero con la siguiente condición: que no emplees el tiempo en examinar de este modo a los ciudadanos: si se te coge haciéndolo en lo sucesivo, morirás"; si, como digo, me dejarais ir con esta condición, yo os respondería: "Atenienses, os tengo amor y cariño, pero prefiero hacer caso al daimon [voz interior que Sócrates dice oír y que le advierte para no cometer injusticia] antes que a vosotros, y mientras respire y tenga fuerzas no cesaré de filosofar y aleccionar a todo aquel de vosotros con el que me tropiece, diciéndole las cosas Platón, Apología de Sócrates que suelo decir. La esencia del método socrático consistía en convencer a su interlocutor de que, aunque creía saber algo, en realidad no lo sabía. La convicción de la propia ignorancia es el primer paso necesario para adquirir el conocimiento, pues nadie busca el conocimiento de un asunto si se hace la ilusión de que ya lo posee. Lo que ofrecía a los hombres, en fuerte oposición con el escepticismo de los sofistas, era "un ideal de conocimiento aún no alcanzado". Una vez que los hombres conociesen el camino hacia la meta, Sócrates estaba dispuesto a acompañarlos hasta alcanzarla, y para él toda la filosofía se resumía en esa idea de la "búsqueda en común". Ni su interlocutor ni él mismo conocían todavía la verdad, pero sólo con que aquél se convenciese de que era así, podrían emprender juntos la búsqueda con la esperanza de encontrarla. W.K.C. Guthrie, Los filósofos griegos

A sus setenta años, Sócrates se precipitó en el ojo del huracán. Tres atenienses (el poeta Meleto, el político Ánito y el orador Licón, decidieron que era un hombre extraño y malvado. Proclamaron que no veneraba a los dioses de la ciudad, que había corrompido el tejido social de Atenas y que había vuelto a los jóvenes en contra de sus padres. Creían justo obligarle a guardar silencio y tal vez incluso matarle. La ciudad de Atenas habla establecido procedimientos para discernir lo correcto y lo incorrecto. En el lado sur del ágora se alzaba el Tribunal de los Heliastas, un gran edificio con estrados de madera para el jurado, en un extremo, y, en el otro, una tribuna para la acusación y para el acusado. Los juicios comenzaban con un discurso a cargo de la acusación, seguido de un alegato de la defensa. Luego, un jurado, que oscilaba entre los doscientos y los dos mil quinientos miembros, indicaba en qué lado recaía la verdad, mediante una votación con papeletas o a mano alzada. Para la ciudad, la opinión de la mayoría se equiparaba a la verdad. […] Correspondía ahora a los quinientos miembros del jurado llegar a una decisión. Tras una breve deliberación, doscientos veinte decidieron que Sócrates no era culpable y doscientos ochenta que sí lo era. El filósofo reaccionó con ironía: "En efecto, no creía que iba a ser por tan poco, sino por mucho". Pero no perdió el aplomo; no dio muestras de alarma ni de vacilación; mantuvo su fe en un proyecto filosófico que, de modo concluyente, una mayoría del cincuenta y seis por ciento de los oyentes había declarado inaceptable. […] Por supuesto, podía haber renegado de su filosofía y salvado así la vida. Aun después de declarada su culpabilidad, podía haber eludido la pena de muerte, pero su intransigencia le hizo tirar la oportunidad por la borda. En Sócrates no encontraremos un buen consejero para librarnos de una sentencia de muerte. Lo que en él hallamos es un ejemplo extremo de cómo conservar la confianza en una posición inteligente que se ha topado con una oposición ilógica […] Corremos el riesgo, sin embargo, de que la muerte de Sócrates nos seduzca por las razones equivocadas. Puede alimentar una creencia sentimental en la conexión certera entre ser odiado por la mayoría y estar en lo cierto. Acaso se nos antoje que el destino de los genios y los santos consiste en sufrir temprano incomprensión, para ser luego premiados con estatuas de bronce firmadas por Lisipo […] No era ésta la intención de Sócrates. Tan ingenuo sería sostener que impopularidad es sinónimo de verdad como creer que es sinónimo de error. La validez de una idea o acción no está en función de su amplia aceptación ni de su vasta detracción, sino de su grado de obediencia a las leyes de la lógica. El rechazo mayoritario de un argumento no lo invalida, mas tampoco es prueba de su validez, mal que les pese a los propensos al desafío heroico. El filósofo nos brinda una vía de escape ante dos potentes espejismos: que tengamos que seguir siempre los dictados de la opinión pública o que jamás debamos respetarlos. Siguiendo su ejemplo, recibiremos nuestra mejor recompensa si nos esforzarnos por hacer siempre caso de los dictados de la razón. A.Botton, Las consolaciones de la filosofía

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VOCABULA
INDICE DE TERMINOS RELEVANTES PARA EL PENSAMIENTO GRIEGO AGNOSTICISMO: tesis filosófica que afirma la imposibilidad de adquirir conocimiento sobre la existencia o inexistencia de Dios. ALMA: Las dos formas de concebir el alma en el mundo griego fueron el alma entendida como principio de vida, común a todos los seres vivos (plantas, animales y hombres) y el alma entendida como principio de racionalidad, con carácter divino e inmortal, exclusiva del ser humano. ANTROPOLOGÍA: Doctrina acerca del hombre. Del griego anthropos (hombre) y logos (conocimiento o saber). ANTROPOMORFISNIO: Tendencia a atribuir rasgos humanas a realidades no humanas APEIRON: término griego que significa "indeterminado", carente de límites. Anaximandro emplea este término para designar al origen o principio del que todo surge. ARCHÉ: El principio u origen último de todas las cosas. ATOMO: término de origen griego, procedente atoma, que significa "indivisible". Este término fue introducido en la filosofía por Leucipo y su discípulo Demócrito, para designar a las partículas últimas e indivisibles que, según ellos, constituyen los arkhai, esto es, los principios de todas las cosas. Además de indivisibles, tales átomos son eternos, inmutables y simples. Al unirse y separarse unos de otros dan origen a las cosas y a sus cambios. Los átomos tienen, además, formas variadas que son las responsables de las diferencias cualitativas que observamos en las cosas. CONVENCIONAL: aquello que no es natural sino fruto del acuerdo entre los hombres. DEFINICIONES UNIVERSALES: aquellas definiciones que valen para una clase determinada de cosas. ESCEPTICISMO: doctrina según la cual si es que existe la verdad absoluta, el hombre no puede llegar a conocerla. Niegan, por tanto la posibilidad del conocimiento humano. ESENCIA: la esencia es el ser de una determinada clase de cosas, es el conjunto de rasgos que hace que algo sea precisamente eso, y no otra cosa. Para Sócrates la esencia de algo residiría en su definición universal. Así, la esencia del "bien" consistiría en dar una definición de bien que valiese para todas las cosas o actos buenos. Esta definición sería universal (valdría para todo lo considerado bueno) y eterna (una vez encontrada no cambiaría con el tiempo). ETHOS: el término griego ethos tenía el significado de morada, y posteriormente el de "costumbre", "modo de ser", "carácter" (de un individuo o una colectividad). El ethos y el "nomos" constituyen el ámbito de reflexión de los sofistas y de Sócrates, dejando de lado la "physis" entendida como totalidad. De ethos derivará más tarde ética. HOMEOMERIAS: las partículas o semillas de las que están hechas todas las cosas, MAYÉUTICA: Método socrático de enseñanza basado en el diálogo entre maestro y discípulo con la intención de llegar al conocimiento de la esencia o rasgos universales. MECANICISMO: Concepción que cree posible explicar la realidad en términos de materia (cuerpos) y movimiento.

MITO: los mitos son las narraciones y doctrinas tradicionales, no justificadas racionalmente y generalmente trasmitidas por los poetas, acerca del mundo, los hombres y los dioses. MONISMO: Teoría según la cual la base de toda la Naturaleza se encuentra en un sólo principio último o "arché". NATURALEZA (PHYSIS): Totalidad de entes o cosas naturales. El principio esencial que determina los distintos estados y movimientos propios de las cosas naturales. NOMOS: término griego que se puede traducir por ley, y en particular, ley de la ciudad NOUS: Este término aparece en la filosofía de Anaxágoras y se traduce por mente. LOGOS: Razón, palabra, discurso, conocimiento, ley. OBJETIVISMO: Tesis filosófica opuesta al relativismo, según la cual la verdad es una y la misma para todos los seres racionales y no depende de ningún factor físico, psicológico o cultural de las personas que la piensas. Importante para la teoría de Platón ONTOLOGÍA: Es la parte de la filosofía que investiga en qué consiste el ser y cuáles son los ámbitos o regiones fundamentales del ser. PENSAMIENTO MÍTICO-POÉTICO: se suele denominar así al tipo de pensamiento imperante en el mundo griego en el momento en el que hace su aparición la filosofía. Tal tipo de pensamiento se caracteriza por explicar los fenómenos naturales o sociales como si estuviesen determinados por decisiones caprichosas de dioses o héroes sobrehumanos, y, en último término, por el destino (moira). Los poetas cantores desempeñaban un papel fundamental como transmisores de ese tipo de pensamiento. PLURALISMO: Teoría según la cual existen varios principios últimos o archés. RELATIVISMO: Tesis filosófica según la cual no existe la verdad absoluta; solamente existe la verdad de cada uno, que no tiene porque coincidir con la de los demás. No hay verdades ni leyes universalmente válidas; se pone en entredicho la cultura y la sociedad griega anterior, que creía que existían tales leyes y verdades. RELIGIÓN ÓRFICA: Aparece en Grecia entre los siglos VI y II a.C, es de influencia oriental, y fue predicada por Orfeo (un músico Tracio). Este movimiento reivindicó la revelación frente a la razón, y fomentó el sentido de pecado y culpa. Influyó en Platón. SER: la reflexión sobre el ser comienza con Parménides y constituirá uno de los ejes de la reflexión filosófica a lo largo de su historia, dando origen, incluso, a una disciplina específica: la ontología. Para Parménides el ser es aquello que es común a todas las cosas y que permanece tras los cambios: constituyendo asi el fundamento, principio u origen ("arkhé"). Al tipo de conocimiento o proceso intelectual que conduce al ser le llama Parménides "camino de la verdad", que contrapone al "camino de la opinión" que sólo conduce al conocimiento del mundo múltiple, cambiante, el conocimiento en el que estamos instalados todos los hombres. Una vez desvelado el ser todo lo que se puede decir acerca de él es que es uno, simple, eterno, inmutable y limitado.

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SELECCIÓN DE FRAGMENTOS: PRESOCRATICOS
I) La mayoría de los que filosofaron por primera vez consideraron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, lo primero a partir de lo cual se generan y el término en que se corrompen, permaneciendo la sustancia mientras cambian los accidentes, dicen que es el elemento y principio de las cosas que existen, por esto consideran que nada se genera ni se corrompe, pues tal naturaleza se conserva siempre ... Debe de haber, pues, alguna naturaleza única o múltiple a partir de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella. No todos dicen lo mismo sobre el número y la especie de tal principio, sino que Tales, quien inició semejante filosofía, sostiene que es el agua (y por ello también manifestó que la tierra está sobre agua). Tal vez llegó a esta concepción tras observar que todas las cosas tienen un alimento húmedo y que el calor se produce y se mantiene en la humedad (ya que aquello a partir de lo cual se generan las cosas es el principio de todas ellas). Por eso llegó a esta concepción y también porque todas las simientes son de naturaleza húmeda y el agua es el principio natural de las cosas húmedas. (Aristóteles, Metafisica) II) El todo es divisible indivisible, engendrado inengendrado, mortal e inmortal, Logos y eternidad, padre e hijo, divino y justo. Si no es a mí sino al Logos a quien escucháis, es sabio reconocer que todo es uno […] Este universo idéntico para todos no ha sido creado por ningún dios, ni por ningún hombre, Sino que siempre fue, es y será un fuego eternamente vivo, encendiéndose con mesura y apagándose con mesura. […] La lucha es el padre de todas las cosas, el rey de todas las cosas. De unos ha hecho dioses, de otros hombres. A unos ha convertido en libres, a otros en esclavos […] Es preciso saber que la guerra es universal, que la justicia es una lucha y que todas las cosas nacen según la lucha y la necesidad. […] La sabiduría no consiste Sino en una cosa: reconocer la inteligencia que gobierna todo a través de todas las cosas. […] No puede bañarse uno dos veces en el mismo río. No es posible tocar dos veces una sustancia perecedera en el mismo estado, pues ella se compone y reconstituye de nuevo a través de la rapidez del cambio, o más bien no es de nuevo, ni después, sino justamente al mismo tiempo cuando surge y desaparece. (Heráclito, Fragmentos) III) Fuera del ente -en el cual tiene consistencia lo dicho- no hallarás el ente. Pues no hay ni habrá nada ajeno aparte de lo que es; ya que el Hado lo ha forzado a ser íntegro e Inmóvil por eso son todos nombres que los mortales han impuesto, convencidos de que eran verdaderos: generarse y perecer, ser y no ser, cambiar de lugar y mudar de color brillante. Pero puesto que hay un límite último, es completo en toda dirección, semejante a una esfera bien redonda, equidistante del centro en todas direcciones; pues es forzoso que no exista algo mayor ni algo menor aquí o allí. No hay, en efecto, no-ente que le impida alcanzar la homogeneidad, ni ente que de algún modo sea aquí o allí mayor o menor, ya que es por completo incólume; igual por todos lados, se encuentra en sus lados. (Simplicio. Poema de Parménides)

V) Los llamados pitagóricos se dedicaron a las matemáticas y fueron los primeros en hacerlas progresar, absortos en su estudio creyeron que sus principios eran los principios de todas las cosas. Puesto que los números son por naturaleza los primeros de estos principios y en los números creían contemplar muchas semejanzas con los seres existentes y con los que están en formación -más que en el fuego, la tierra o el agua (siendo tal modificación de los números la justicia, tal otra el alma y la razón, otra distinta la oportunidad y casi de un modo semejante todas las demás cosas)-; puesto que veían que los atributos y las relaciones de las escalas musicales eran expresables en números y que parecía que todas las demás cosas se asemejaban en toda su naturaleza a los números y que éstos parecían ser los primeros de toda la naturaleza, supusieron que los elementos de los números eran los elementos de todos los seres existentes y que los cielos todos eran armonía y número. Y cuantas propiedades de los números y escalas pudieron demostrar que concordaban con los atributos, las partes y la disposición total de los cielos, las reunieron y las ajustaron a su esquema. (Aristoteles, Metafísica) VI) Una vez creció hasta ser Uno solo desde muchos, y otra vez se separó hasta ser muchos desde Uno. Doble es la generación de los seres mortales, doble su desaparición; pues una generación es procreada y hecha perecer por la concurrencia de todas las cosas y otra es criada y se volatiliza a su vez al separarse éstas. Y ellos nunca cesan de cambiar ininterrumpidamente, ya confluyendo hasta ser Uno por causa de la Amistad, ya conducido cada uno separado por el Odio. (Simplicio, Empédocles) VII) Ahora bien, antes de que se separaran, cuando todas las cosas estaban juntas, tampoco era manifiesto ningún color. Lo impedía, en efecto, la mezcla de todas las cosas, tanto de lo húmedo como de lo seco, y de lo caliente como de lo frío, y de lo brillante como de lo oscuro, y había allí mucha tierra y semillas infinitas en cantidad, en nada parecidas entre sí. En efecto, tampoco ninguna de las demás cosas en nada se parecía a la otra. Y dada esta situación se debe de creer que todas las cosas estaban en el conjunto. El intelecto, que existe siempre, existe ahora también allí donde existen todas las demás cosas, en la multiplicidad abarcante, en las cosas que se han congregado y en las que se han disgregado. (Simplicio, Sobre Anaxágoras) VIII) Leucipo y su colega Demócrito afirman que los elementos son lo lleno y lo vacío, a los que respectivamente denominan "ser" y "no-ser"; lo lleno y sólido es el ser, lo vacío el no-ser. De ahí que afirmen que no hay más razón para la existencia del ser que para la del no-ser, ya que tampoco hay más razón para que haya vacío que para que haya cuerpo. Ambos son las causas causa material de todo lo que existe. Y al igual que quienes establecen una sustancia o sustrato único que generaría el resto de las cosas al sufrir distintas modificaciones postulando como principios de tales modificaciones la condensación y la rarefacción, estos autores afirman que las diferencias [existentes entre los átomos] son la causa de todas las demás cosas. Las diferencias entre los átomos son en su opinión, tres: figura, colocación y posición. El ser, dicen difiere solamente en "proporción", "contacto" y "dirección". (Aristóteles, Metafísica)

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SELECCIÓN DE TEXTOS: SOFISTAS Y SOCRATES
I) Con respecto a mi, sostengo que la verdad es tal como la he escrito, y que cada uno de nosotros es la medida de lo que es y de lo que no es; que hay, sin embargo, una diferencia infinita entre un hombre y otro hombre, en cuanto las cosas son y parecen unas a éste y otras a aquél, y lejos de no reconocer la sabiduría, ni los hombres sabios, digo, por el contrario, que uno es sabio cuando mudando la faz de los objetos, los hace parecer y ser buenos a aquél para quien parecían y eran malos antes. Por lo demás, no es una novedad que se me ataque sólo sobre palabras, pero penetrarás más claramente en mi pensamiento con lo que voy a decir. Recuerda lo que ya se dijo antes: que los alimentos parecen y son amargos al enfermo, y que son y parecen agradables al hombre sano. No debe concluirse de aquí que el uno es más sabio que el otro, porque esto no puede ser; ni tampoco intentar probar que el enfermo es un ignorante porque tiene esta opinión, y que el hombre sano es sabio porque tiene una opinión contraria, sino que es preciso hacer pasar al enfermo al otro estado, que es preferible al suyo. Lo mismo sucede respecto a la educación; debe hacerse que los hombres pasen del estado malo a otro bueno. El médico emplea para esto los remedios, y el sofista los discursos. Nunca ha obligado a nadie a tener opiniones verdaderas al que antes las tenía falsas, puesto que no es posible tener una opinión sobre lo que no existe, ni sobre otros objetos que aquéllos que nos afectan, objetos que siempre son verdaderos,' pero se hacen las cosas en este punto de tal manera, a mi parecer, que el que con un alma mal dispuesta tenía opiniones en relación con su disposición, pase a un estado mejor y a opiniones conformes con este nuevo estado. Algunos, por ignorancia, llaman a estas opiniones imágenes verdaderas, en cuanto a mi convengo en que unas son mejores que las otras, pero no más verdaderas. Distante estoy de llamar ranas a los sabios, mi querido Sócrates; por el contrario, tengo a los médicos por sabios en lo que concierne al cuerpo, y a los labradores en lo que toca a las plantas. Porque en mi opini6n los labradores, cuando las plantas están enfermas, en lugar de sensaciones malas, las procuran buenas, saludables y verdaderas; y los oradores sabios y virtuosos hacen, respecto a los Estados, que las cosas buenas sean justas y no las malas. En efecto, lo que parece bueno y justo a cada ciudad es tal para ella, mientras forma ese juicio; y el sabio hace que el bien, y no el mal, sea y parezca tal a cada ciudadano. Por la misma raz6n, el sofista capaz de formar de este modo a sus discípulos, es sabio, y merece que ellos le den un gran salario. Así es como los unos son más sabios que los otros, sin tener por esto nadie opiniones falsas; y quieras o no, es preciso que reconozcas que tú eres la medida de todas las cosas, porque todo cuanto llevamos dicho supone este principio. (Platón, Teetelo)

II) [Critón propone a Sócrates la huida de la cárcel y este le responde] - Pero en ningún caso se debe cometer injusticia. - En ningún caso. - Luego tampoco si se recibe una injusticia se debe responder con una injusticia como piensa la mayoría, ya que en ningún caso se debe cometer injusticia. - Obviamente. - En tal caso afirmo, o mejor, te pregunto: cuando se ha llegado con otro al acuerdo de que algo es justo, ¿debe uno hacerlo o burlarlo? Debe uno hacerlo. - Míralo desde este punto de vista. Si nos marchamos de aquí sin haber persuadido a la ciudad, ¿produciremos daño a alguien y precisamente a quienes menos deberíamos, o no? ¿Cumpliremos lo que habíamos acordado que es justo o no? - No puedo contestar, Sócrates, a lo que me preguntas, porque no lo entiendo. - Considéralo así. Si estando nosotros a punto de evadirnos, o como quieras llamarlo, se presentaran las leyes y el Estado y enfrentándose a nosotros nos dijeran: "Dime, Sócrates, ¿qué pretendes hacer? ¿No piensas destruirnos, en la parte que te toca, a nosotros y a la ciudad toda con la acción que intentas llevar a cabo? ¿O acaso piensas que puede durar sin destruirse una ciudad en la cual las sentencias dictadas no tienen vigencia porque los particulares impiden su ejecución y las anulan. ¿Qué podríamos oponer, Critón a estos argumentos ya otros semejantes? Cualquiera, en efecto, podría añadir otros muchos argumentos, especialmente un orador a favor de esta ley que destruimos, la cual establece que las sentencias una vez pronunciadas tienen vigencia definitiva. (Platon, Critón) III) […] Estoy plenamente convencido de que ningún hombre inteligente cree que alguien falte adrede o haga expresamente cosas feas y malas, ya que los inteligentes saben muy bien que aquellos que hacen cosas feas y malas lo hacen sin darse cuenta. -Pues bien –dije yo-, si lo agradable es bueno, nadie que sepa, o que piense saber, que una cosa es mejor que la que hace, y que además es posible, después no hará la que hace, pudiendo hacer una cosa mejor; y dejarse vencer por uno mismo no es sino ignorancia, mientras que superarse a sí mismo es sabiduría. Todos estuvieron de acuerdo. - Y bien, ¿no llamáis ignorancia a tener una opinión equivocada y falsa sobre las cosas importantes? También en esto estuvieron todos de acuerdo. -¿No es cierto -continué- que nadie tiende gustosamente al mal ni a nada que piense que puede ser un mal, ni tampoco está en la naturaleza del hombre ir hacia lo que piensa que es un mal con preferencia a algo que es un bien y que, cuando se ve obligado a elegir un mal entre dos, nadie va a elegir el mal mayor, pudiendo decidirse por el menor? (Plafón, Protágoras)

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EL COMENTARIO DE TEXTOS FILOSOFICOS
Lectura y comprensión del texto Es conveniente efectuar una doble lectura del texto para su completa comprensión: * Primera lectura, rápida, para entender el texto en su conjunto y extraer la idea central * Segunda lectura, detenida y comprensiva, con subrayado y toma de notas al margen Análisis Descomposición esquemática del contenido del texto en los elementos que lo integran * Términos y conceptos filosóficos: preséntalos en un mapa conceptual, selecciona los dos o tres términos más relevantes y di si tienen un significado especial en el autor * Título: ¿qué tema trata el texto?¿qué problema esconde o plantea?¿qué tesis defiende? * Estructura: ¿en qué partes se divide el texto? (localización y contenido de cada parte) * Esquema y resumen de las ideas: ¿cuáles son los problemas e ideas principales? ¿qué articulación o relación existe entre estas ideas? (confecciona un esquema-guión) * Análisis de la argumentación: ¿el texto conduce a alguna conclusión?¿cuál es su hilo argumentativo?¿hay herramientas de argumentación?¿hay insuficiencias en el modo de plantear el problema?¿qué tipo de razonamiento emplea: inductivo, deductivo…? * Tipo de discurso filosófico: ¿qué ámbito de la filosofía es tratado preferentemente? * Recursos expositivos: ¿qué tipo de recursos expositivos utiliza el autor? (Recuerda que en el análisis hay que limitarse a dejar constancia de lo que dice el texto) Síntesis Recomponer críticamente los términos analizados elaborando una redacción sobre ellos (Explicar lo que el autor quiere decir con cada una de las declaraciones que hace) Una contextualización siempre permite una comprensión más global del fragmento: el conjunto de la obra, la corriente filosófica a que pertenece, la época histórica… Explicar el fragmento es exponer, con amplitud, la cuestión o cuestiones que se plantean * ¿Cuál es el problema o problemas filosóficos a los que responde el fragmento? * ¿Dónde descansa la fuerza de su argumentación? * ¿Parte de algunos presupuestos? * ¿Aborda cuestiones importantes que después no desarrolla suficientemente? * ¿Qué objetivo persigue el autor con lo expuesto en este texto? * ¿Critica otras posiciones? Conclusión Cerrar el comentario resumiendo brevemente lo expuesto: crítica valorativa personal: * ¿El autor pretende llegar a alguna conclusión concreta o deja el tema abierto? * ¿Cuáles son los argumentos que me parecen más convincentes? * ¿Puede aportar algo al esclarecimiento de las cuestiones tratadas? * Soy capaz de formular y fundamentar alguna afirmación a favor o en contra del autor? * ¿Las ideas tratadas en el texto mantienen vigencia en la actualidad? * ¿Me ha descubierto algo este texto? * ¿En que relación se encuentran las cuestiones aquí debatidas con mis conocimientos anteriores y con mis concepciones y expectativas?

LA DISERTACIÓN FILOSOFICA
La disertación filosófica es un texto personal en el que hay que esmerarse por exponer claramente un problema filosófico tratando, en lo posible, de resolverlo; supone un esfuerzo de reflexión clara, rigurosa y coherente que requiere una técnica particular de composición escrita que implica la voluntad de convencer a través de la argumentación y el diálogo, en la que se pone a prueba el espíritu crítico de quien la elabora. Introducción Debe ser precisa y no muy extensa, y en ella se plantea el problema o problemas presupuestos en el título de la disertación, cuál es su importancia, su historia y si tiene actualidad. Si no esta planteada en forma de pregunta es pertinente abrir una o varias cuestiones que muestren el problema. No es necesario adelantar la solución (tesis) a que se quiera llegar, ya que esta se puede descubrir al hilo de las argumentaciones expuestas en el desarrollo y expresadas con claridad en la conclusión. Conviene indicar los pasos que se van a seguir en el desarrollo (un plan de desarrollo). Desarrollo Se ponen en juego los conocimientos que se tienen sobre la materia en cuestión para debatir tesis diferentes, siempre argumentando con claridad, precisión y coherencia, e ilustrar con ejemplos y comparaciones. Aunque no existe un plan universal válido, ciertos asuntos son necesarios: * Cuando el tema exige afirmar o negar una tesis, se puede comenzar exponiendo la tesis que se rechaza y los argumentos de la misma, para seguidamente refutarlos y establecer la tesis contraria; o bien se puede comenzar defendiendo la tesis propia con sus argumentos, seguido de las objeciones a la tesis y refutación de esas objeciones. * Cuando permite afirmar o negar una tesis, pero también una tesis intermedia, se plantea una estrategia dialéctica en tres partes: presentación y defensa de la tesis, exposición y apoyo de la antítesis (que no es necesariamente contradictoria con la tesis, sino compatible con ella) y finalmente síntesis. * Cuando se trata del análisis de una noción o concepto, la estrategia será analítica: primero la noción se descompone en los elementos que la integran y se da su definición, se estudian aquellos conceptos que se derivan inmediatamente de ella, y finalmente se desarrollan los problemas que genera: sus interpretaciones, importancia y valor. * Cuando plantea la relación que existe entre dos o más conceptos, conviene hacer el análisis de cada uno de los conceptos planteando la relación entre ellos, para luego exponer los argumentos que defiende la relación propuesta, aclarando si son conceptos que están en contradicción, si se presuponen, si se reducen unos a otros... Conclusión Se resumen brevemente todos los argumentos y se destaca o afirma adónde conducen tales argumentos. Si hemos planteado preguntas en la introducción, es el momento de darles respuesta clara y concisa; si no consideramos cerrado el asunto, conviene formular nuevas preguntas que inviten a seguir reflexionando. Podemos implicarnos personalmente y con rotundidad, siempre dando razones propias.

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SIGLOS VII VI

PRINCIPALES FILOSOFOS DEL PENSAMIENTO ANTIGUA
JONIOS TALES DE MILETO ANAXIMANDRO DE MILETO ANAXIMENES DE MILETO HERACLITO DE EFESO SOFISTAS PROTAGORAS GROGIAS HIPOCRATES PITAGORICOS PITAGORAS ELEATAS PARMENIDES DE ELEA ZENON DE ELEA

ANAXAGORAS ATOMISTAS SOCRATES PLATON EMPEDOCLES

V PERICLES

LEUCIPO
DEMOCRITO

IV

ARISTOTELES ESCEPTICOS

ESTOICOS

EPICUREOS

ZENON DE CITIO

EPICURO

III II

ALEJANDRINOS

EUCLIDES, ARQUIMEDES ARISTARCO DE SAMOS

ERATOSTENES, APOLONIO

I
NEOPLATONISMO

FILON SENECA MARCO AURELIO JUSTINO, PLOTINO

LUCRECIO

II

PLINIO EL VIEJO GALENO

III IV V

FILOSOFIA CRISTIANA TERTULIANO CLEMENTE DE ALEJANDRIA IRENEO SAN AGUSTIN PATRISTICA

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