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Stroh, Wilfried - El latín ha muerto, ¡viva el latín! Breve historia de una gran lengua

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WILFRIED STROH

EL LATÍN HA MUERTO, ¡VIVA EL

LATÍN!
BREVE HISTORIA DE UNA GRAN LENGUA
T r a d u c c ió n d e F ruela F ernández P rólogo de J o a q u ín P a s c u a l B a r e a

Wilfried Stroh nació en 1939 en Stuttgart y se doctoró en estudios clásicos en 1967 en Hei­ delberg. De 1972 a 1976 fue profesor en la Universidad de Heidelberg, y a partir de 1977 ha ejercido de profesor en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich, donde es profesor emérito de filología clásica. Desde distintos medios, como la radio y la televisión, Wilfried Stroh lleva a cabo una intensa labor de divulgación y recono­ cimiento del latín como lengua de la cultura europea.

Wilfried Stroh

El latín ha muerto, ¡viva el latín!
Breve historia de una gran lengua
Traducción de Fruela Fernández Prólogo de Joaquín Pascual Barea

ediciones del

subsuelo
Barcelona 2012

GOETHE

INSTITUT

La traducción de este libro ha recibido la ayuda del Goethe-Institut, financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania.

Título original:
Latein is tot, es lebe Latein

© de la traducción: Fruela Fernández © del prólogo: Joaquín Pascual Barea

© Ullstein Buchverlage GmbH, Berlín Publicado en 2007 por List Verlag 1.5.B.N. 978-3-548-60809-9
© Ediciones del Subsuelo, Barcelona, 2012

(para la edición española) www.edicionesdelsubsuelo.com

1.5.B.N. 978-84-939426-6-3 Depósito legal: B. 25594-2012 Diseño de la cubierta: Maite Martín, Kilian López Impresión y encuadernación: Grup4 Badalona

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida por ningún medio sin el permiso por escrito del editor.

Indice
Prólogo de Joaquín Pascual B a r e a .........................................

13 19

Prefacio ....................................................................................
Introitus

¿Por qué el latín? ¿Y por qué este libro? ..............................
A b ovo!

21

El latín sale del cascarón........................................................ Los orígenes del la tín ........................................................ Roma conquista el m u n d o ............................................... La política lingüística de los ro m an o s............................
Litterae Latinae

27 27 31 33

El latín se vuelve literario ...................................................... La importancia de Roma en la literatura mundial ....... La poesía preliteraria........................................................ Los padres de la literatura la tin a ..................................... Un fantasma griego en el escenario ro m a n o ................. Roma conquista Grecia y su literatu ra...........................
Non hominis nomen

39 39 42 45 49 54

El prodigio de C icerón........................................................... Un debut decepcionante como abogado defensor ....... Triunfo y fracaso de un rey-filósofo ro m a n o ................ Un Platón romano ............................................................ Una enciclopedia filosófica ............................................. La última batalla por la R epública.................................. El mayor de los latinos .....................................................

59 59 64 67 69 73 75

Spes altera Romae

La magia de Virgilio ................................................................ El encuentro con el g e n io .................................................. Mensajes proféticos en boca de p a sto re s........................ La agricultura en verso ...................................................... El portador de la misión: Eneas, el héroe romano .........
Saeculum A ugustum

79 79 83 87 90

El poeta romano en los círculos del p o d e r ............................ Octavio y el joven Horacio ............................................... Horacio, el poeta converso ............................................... La poesía, encargo del E stado........................................... Los poetas del amor en el estado augústeo...................... Ovidio, el «enfant terrible» ...............................................
Urbi et orbi

97 98 101 103 106 108

El latín, lengua universal......................................................... Visiones del futuro en un vuelo de c isn e ........................ La literatura latina en el Imperio romano ...................... La lengua de Roma como educadora de la hum anidad .................................................................... Los nuevos centros la tin o s................................................
M ors immortalis

115 116 119 122 124

El latín muere y se vuelve in m o rta l....................................... El latín vivo, antes de C iceró n .......................................... El latín «muerto», tras Cicerón ........................................ M orir en belleza.................................................................. El latín vulgar, la lengua de la gente c o m ú n .................... La filosofía popular en latín v u lg ar.................................. U n latín m uy sonoro en los muros de Pom peya............

127 128 130 134 137 139 140

Ciceronianus, non Christianus

También los cristianos aprenden latín ................................. Los inicios griegos de la cristiandad............................... Los primeros latinizados del África cristiana ............... El cristianismo y la filosofía en latín .............................. La Biblia latina nace en Belén ......................................... Jerónimo entre Cristo y C icerón..................................... Agustín quiere hablar como el pueblo ........................... Las canciones de resistencia en Milán: la primera lírica cristiana ..............................................................
M edieum aevum

147 147 149 152 155 157 159 160

¿Tan oscura fue la Edad Media latina? ................................ ¿Cuándo empieza la Edad Media latina? ....................... El auge de las lenguas romances, la decadencia del la t ín ......................................................................... El latín se salva como segunda lengua ........................... No existe el latín m edieval............................................... La Edad Media creativa: la poesía rítm ic a .....................
Studia humanitatis renata

165 165 168 172 175 177

La Edad M oderna comienza bajo el signo de C iceró n ...... El humanismo y su padre, P e tra rca ................................ La humanitas y su padre, Cicerón .................................. Cicerón: doble modelo para el humanismo de P etrarca.................................................................... El latín renace entre el barro de la b arb arie................... Los studia humanitatis en Italia ......................................
O saeculum! O litterae!

183 184 187 190 192 198

Las musas cruzan los A lpes................................................... Los modestos comienzos del humanismo a le m á n .......

203 204

....................................... ¿Deben aprender latín las m ujeres?................................................ O tempora............ o mores! 245 246 248 253 256 258 260 El latín pasa de m o d a ......................... Praeceptor Germaniae ..................... Del catre de Venus al Infierno .. patriota alemán y latinista.......... El hum anismo pedagógico y la racionalidad teológica.......................... El nuevo programa humanista de M elanchthon...................................................................................... Teatro latino para todo el m u n d o .......................... Jakob Balde...... No hay que temer al padre Filucius...................................................... a vista de p á ja ro .. un jesuíta que escribía poemas de a m o r ..............Conrad Celtis llama a Apolo a Alemania .............................. Las seductoras ruinas de la literatura la tin a .......................................................... Erasmo............................ Alemania tiene un poeta laureado............. Ulrich von Hutten.......................... maravilla del m u n d o .................................. El Helicón europeo... ¿Por qué la lengua m aterna (y m arital)?........... Los hombres oscuros se descubren .................... El humanismo y el puritanismo en la clase de la tín .. Res et verba 207 210 211 215 218 La Reforma y el humanismo ..................... La nueva didáctica del latín: las conversaciones de alumnos y el teatro escolar........................................... entre el dios del amor y el amor de D io s..................................................... 267 268 272 274 ....................................................... Breve florilegio de la poesía la tin a ......... Frangito barbitum! 223 225 227 230 234 238 241 Los jesuítas............................................. Los triunfos del teatro je s u íta .....

. 337 337 340 ....... Las clases de baile de la educación fo rm a l................ ¿Y qué hacen los latinistas universitarios?............................................................................................................. El latín de la posguerra alem ana.. ¿peores patriotas? ............................ La reforma educativa de Humboldt ..................... N on vitae sed scholae ? 277 280 285 Clases de baile en latín durante la era in d u strial...................................................................................... Karl Marx y el desarrollo del latín en la época Biedermeier .............. Los científicos aprenden alem án.. ¿Y hoy? ................................................................................................................................................................ ¿peores cristianos?.. De la humanidad al humanismo ............. pero se usa el la tín .................................................... Se alaba el griego.................................................................... Los humanistas............................. Los humanistas... ¿Un poco de aire fresco en clase de latín?......................... ¿Formación o cretinismo en latín? ........................ Los pioneros latinos al final de la Edad M oderna .......... Herder................... Rom ani an Germ ani? 291 292 293 296 298 300 303 306 309 313 El latín en el Imperio y después........................ apóstol de la hum anidad.............................También la ciencia se aleja de su la tín ......................................................................................... La filología y la educación vistas desde la cátedra universitaria ............... Un latinista perseguido .. El latín de entreguerras ............... ¿Vuelve a estar de m oda el latín? ... La tiranía de Grecia sobre A le m a n ia ................ Loquamor Latine! 317 318 320 322 326 329 333 335 El latín v iv o ....................

........................................ Musas latinas del presente ............ ¿Cómo lo digo en latín? ................................................................................................... La enseñanza del latín v iv o ....................................................................................................................................................................... El latín en la música contemporánea ......... La muerte del la tín ............................. ¿Por qué el latín? ................. índice onom ástico ..... Epilogus 342 344 348 352 353 La magia del latín ..El latín m u n d ia l. 357 357 360 362 365 ................................................................................................................................ La magia del la tín ..................................................

con agudas y jugosas reflexiones sobre las obras 13 . El estilo elegante. quien hallará argumentos y herramientas para hacer más atractivo el aprendizaje de la «Reina de las lenguas». Sus vastos conocimientos. Antes prefiere amenizar su relato de los principales hitos de esta historia con sabrosas anécdotas y suges­ tivas citas que contribuyen a instruir y divertir. pero él evita conscientemente la exposi­ ción sistemática de los contenidos convencionales de un manual académico sobre la evolución de la fonética. rigor científico y fina erudición laten en las páginas del libro. Y su original y atrevido planteamiento también enriquecerá la visión del latinista. que como Horacio sigue resistiéndose a m orir del todo. uno de los filólogos clásicos más reputados y admirados de nuestro tiempo. quien logra transm itir su amor y entusiasmo por el latín. El profesor Stroh. y el placer e interés que encuentra en las obras de cualquier época escritas en esta lengua. Su lectura resul­ tará adecuada y aun necesaria para cualquier persona culta que quiera conocer la historia completa de la lengua más fascinante que ha existido (y existe) sobre la Tierra. claro y desenfadado de la narración refleja la per­ sonalidad y buen hum or del autor. y un relato apasionante y ameno que enseguida cautivará al lector. ha logrado el doble objetivo de enseñar y deleitar que su admirado Horacio atribuía a los poetas.Prólogo Este libro ofrece el panoram a más amplio posible de la historia de la lengua y la literatura latinas desde sus orígenes hasta hoy. con comparacio­ nes que perm iten entender mejor algunos de los textos y episo­ dios seleccionados. la morfosintaxis o el léxico de la lengua latina.

por su parte. Stroh. y con apostillas y ex­ clamaciones irónicas que reflejan su opinión personal y sus senti­ mientos sobre los hechos que cuenta. por lo que su historia también incluye su cultivo como lengua culta desde el Medievo hasta nuestros días. 2008). M. Todo ello explica en parte que la obra llegue avalada por el éxito de su edición original en alemán (Berlín: List. como otras historias de la lengua latina. dentro de sus planteam ien­ 14 . mientras que muchos lectores no iniciados llegan a encontrar estas obras tanto más interesantes cuanto más cercanas a nuestro tiempo. algo insólito en nuestro siglo para una obra sobre el latín. ¡VIVA EL LATÍN! y autores más influyentes y representativos. ofrece una visión unitaria del la­ tín por estar basado en una misma norm a gramatical desde hace más de dos milenios.El l a t ín h a m u e r t o . y a publicarla el año siguiente como libro de bolsillo. Esta traducción castellana ha estado precedida por otra al húngaro (Budapest: Typotex. Otra de las razones de este generalizado interés radica en que el libro no concluye. lo que obligó a reeditarla ese mismo año (Frankfurt a. y que algunas universidades también incluyan la literatura latina del Renacimien­ to. Por el contrario. de forma que pronto se vendieron más de 100. y por una traducción france­ sa anterior (París: Les Belles Lettres. y figu­ ró durante varías semanas entre los libros más vendidos en Ale­ mania. las obras escritas en la Edad Contemporánea y la práctica del latín en la actualidad suelen ser menospreciadas o ignoradas por los filólogos clásicos demasiado severos como algo ajeno a su cam­ po de estudio. / Zúrich / Viena: Gu­ tenberg). 2007). con la extinción del latín coloquial de forma natural al transformarse en las distintas lenguas romances después de que se hubiera acen­ tuado la brecha entre el latín escrito y el latín hablado desde la Época Imperial.000 ejemplares. 2011). Pues si hoy resulta habitual que en el programa de estudios de Fi­ lología Clásica figure al menos una asignatura sobre la ingente y trascendental producción latina de la Edad Media.

a la que tam ­ bién ha dedicado importantes libros y estudios. dedica una especial atención a la prosa de Cicerón. Ovidio y otros autores de elegías amorosas. y a la poesía de Virgilio. Comienza el libro con los orígenes míticos e indoeuropeos y con los primeros testimonios de la lengua. A partir de aquí presta una atención preferente al latín practicado y enseñado en Alemania. El autor engarza la historia de la lengua con la de las obras li­ terarias y con los sucesos históricos que condicionaron la forma e intensidad de su cultivo. Entre los autores clásicos ineludibles que desfilan por estas pági­ nas. H o­ racio. destacando a continuación el papel de Erasmo en este mismo sentido. Stroh otorga más relevancia a los relatos poéticos y legendarios de los propios romanos sobre el origen de su lengua. quien superaba en ingenio a los mejores poetas ale­ manes de su tiempo. descubriéndonos que ha sido empleada de forma oral y escrita hasta nuestros días por importantes perso­ najes de la política. pero en lugar de reco­ ger las distintas hipótesis de reconstrucción del sistema lingüísti­ co en época preliteraria. Comenta a continuación las principales etapas y altibajos en el cultivo del latín durante la Edad Media. y podría equipararse a los poetas latinos de la Antigüedad. explica cómo la recupe­ ración del latín de la Época Clásica fue el objetivo central de D an­ te.Prólogo tos originales y en ocasiones provocadores. de cuya obra es un reconocido especialista. la filosofía y las ciencias. como Co- 15 . prim ero por los hum a­ nistas y más tarde por autores como el jesuíta bávaro del siglo x v ii Jakob Balde. que resultan más atractivos y no son de m enor interés. las artes. combate la idea pre­ concebida de que el latín cultivado desde la Edad Media hasta hoy difiera esencialmente del latín clásico que tom a como modelo. Petrarca. Boccaccio y de otros humanistas del Renacimiento italiano. cuando más bien es la lengua hablada y escrita de época arcaica la que claramente se diferencia de la norm a clásica.

frente a los colegas que defendían el empleo y enseñanza de un latín vehicular muy simple para adaptarlo a la mentalidad actual. Newton. Los últimos episodios. e incluso Carlos Marx durante sus años de estudiante.E l LATÍN HA MUERTO. y de 2006 sobre las noticias semanales en latín del gobierno de Finlandia durante su semestre de presiden­ cia de la Com unidad Europea. criterio al que se adhería Michael von Albrecht poniendo el latín de Valahfridus como el ejemplo a seguir. de algunos de los cuales ha sido protagonista el propio autor en m a­ yor o m enor medida. y sobre la celebración del XI C on­ greso de la Academ ia Latinitati Fovendae en España. Una de las conclusiones de esta historia consiste en la necesi­ dad de enseñar el latín con la metodología propia de cualquier lengua extranjera. Leibniz. magia y energía. A través de sus comentarios estilísticos pone de relieve cómo el dominio del latín nos permite el privilegio exclusivo de acceder directamente —algo que no suple ninguna traducción— a obras escritas desde hace más de dos mil años hasta hoy. Pero la tabla cronológica de la ver­ sión alemana incluye noticias de 2005 sobre la encíclica D eus est caritas de Benedicto XVI y sobre la película en latín Armilla para la enseñanza de la lengua. perm iten entender su visión del latín como una lengua apasionante y llena de vida. él propugnaba hablar latín según el modelo de los autores clásicos con el máximo rigor posible. Termina esta historia con la noticia del estreno de la cantata de Jan Novák Politicon en Múnich la tarde del 11 de septiembre de 2001. Bacon. al que yo mismo asistí. ¡VIVA EL LATÍN! pérnico. Linneo. del que entre otros momentos entrañables recuerdo la magistral ponencia que impartió Stroh en Alcañiz. y no como una lengua que sólo pudiera ser 16 . Descartes. Kepler. y su intervención en Amposta en un debate en el que. Y la importancia capital del latín para la cultura occidental garantiza que en el futuro tam bién puedan ser comprendidos los textos de interés que hoy siguen escribiéndose en esta lengua inmortal. Galileo.

El cultivo ininterrum ­ pido del latín durante los últimos doce siglos. e impartición de más de diez cursos cuatrimestrales de Latín Activo siguiendo la metodología de las lenguas modernas. recurriendo para ello a algunos de los recursos que propone Stroh en esta obra (p. al maestro de Retórica. 349): audición de poemas de Horacio y Catulo del disco de Novák Schola cantans . Siguiendo su ej emplo. habiendo interpretado además recien­ temente el papel de Mozart en la presentación de la ópera de este en latín Apollo et Hyacinthus. Wilfried Stroh o Yalahfridus. Tuve la suerte de conversar asidua­ mente con él de julio a septiembre de 2001. donde ha sido catedrático de Filología Latina hasta su jubilación en 2005. y sobre todo los resultados obtenidos con esta m e­ todología prueban que el hecho de que el latín deba ser aprendido en la escuela y no cuente con hablantes nativos no constituye un obstáculo insalvable para su aprendizaje como segunda lengua. representación en latín de fragmentos de comedias de Plauto. al músico y al actor de teatro y televisión. sobre todo en la Enseñanza Secundaria. Otros profesores españo­ les.P rólogo traducida y estudiada como materia teórica. el que buena parte de los autores clásicos la aprendieran como segunda lengua. desde el mes siguiente y hasta hoy he procurado transm itir a mis alumnos de la Universidad de Cádiz la idea de que el latín es una lengua que se aprende mejor concibiéndola como tal y en la que aún es posible comunicarse. justamente elogia­ 17 . y de asistir al curso sobre los Amores de Ovidio que impartía en latín en la Universi­ dad Ludwig-Maximilians de Múnich. se han lanzado en es­ tos últimos años a conversar en latín y a seguir en clase el manual Lingua Latina per se illustrata de Hans 0rberg. el que las lenguas extranjeras no siempre sean enseñadas por profe­ sores nativos. gracias a la asombrosa compe­ tencia activa en esta lengua que une a un impresionante currícu­ lum investigador y docente. uso hablado del latín en clases de Textos y de Poesía. encarna además hoy día como nadie al orador y al poeta antiguo.

¡ v iv a e l l a t í n : do en este libro por enseñar el latín sin recurrir a la lengua verná­ cula.El l a t í n h a m u e r t o . y cada vez son más los que se alegran de que el latín siga vivo. Joaquín Pascual Barea Catedrático de Filología Latina 18 . Entre otros medios. y reciben con los brazos abier­ tos un libro como este. la revista La Clave y las emisoras de Radio Nacional y Punto Radio se han hecho eco del creciente em ­ pleo del latín hablado en nuestro país.

presente. he prestado mayor atención a Alemania que al resto de países. es decir. más de Balde que de Sar- 19 . Durante esta empresa he tenido en mente a los lectores actua­ les. La misma propuesta me hizo quin­ ce años después Julika Jänicke. de Berlín. si hablo más de Lutero que de Calvino.Prefacio El plan de esbozar una historia de la lengua latina se remonta a un desafío del inolvidable editor muniqués Klaus Piper. sino que murió hace ya doscientos años. cuando muchos opinan que sería mejor abandonarla y enterrarla como lengua muerta. A ellos me dirijo con insistencia para mostrarles que el latín no acaba de morir. le prometí más de lo que entonces podía cumplir. De ahí que haya adaptado las citas latinas a la ortografía habi­ tual en la actualidad y que aporte siempre una traducción de los textos con la intención de proporcionar. Por eso ruego que me disculpen españoles. además de p o ­ lacos y húngaros. Y que esta «muer­ te». más de Hutten que de Muret. franceses e ingleses. Para vergüenza mía. una imagen borrosa del garbo y la gracia del latín. y no pude declinar tal petición. como su apellido indica (piper signi­ fica «pimienta» en latín). un hombre de espíritu intenso y picante. al menos. des­ de sus inicios hasta nuestro. desde el Renacimiento hasta la actualidad. a la que también se llama «Reina de las lenguas». si los héroes latinos de sus pueblos reciben aquí algo menos de atención. Así que de ese modo emprendí algo que pocos han in ­ tentado hasta ahora: representar los destinos de esta lengua que tanto amo. si es que cabe llamarla así. En la selección de los m a­ teriales. sólo ha sido el origen de una vida eterna en belleza.

presentar ejemplos cuidadosa­ mente escogidos de la historia de la lengua. según yo la entendía. sino. al contrario. 20 . ¡VIVA EL LATÍN! biewski: «No todos lo podemos todo».E l LATÍN HA MUERTO. y cuenta a todas las gentes que la lengua latina vive y prospera! Sólo deben permitírselo. dice Virgilio. ¡Que te vaya bien. libro mío. no era proporcionar el mayor número posi­ ble de nombres. Y mi tarea.

no son otra cosa que el latín real de la actualidad. Por eso a los estudiantes de románicas se les exige. Y se con­ cluye añadiendo. que aprendan latín. surgidos de esa raíz.— que. los humanistas. con otro guiño de ojo: De mortuis nil nisi bene (De los muertos sólo se debe hablar bien). que reaccio­ nan con vehemencia ante esta idea. etc. ¿Cómo que una lengua m uer­ ta? El latín sigue viviendo en las lenguas romances —italiano. el inglés? Allí donde se plantea esta pregunta. Con esos últimos latinistas. español. el papa Benedicto XVI junto con algunos cardenales de su mismo parecer. 21 . Pero también hay otros amigos. Que el latín descanse en paz. fran­ cés. Una golondrina no hace verano y un papa de la bendita tierra latina de Baviera no devuelve a la vida un idioma muerto. quizá. los amigos y conocidos bienintencionados tienen a mano un argumento espontáneo que parece ahorrar toda discusión: no puede servir para nada. con toda la razón del mundo. Requiescat in pace·. dicen. aprender una lengua muerta como la de los antiguos romanos. una lengua en la que nadie se expresa desde hace siglos. un jovencito formado en el latín podría debatir en el Vati­ cano sobre los temas de célebres encíclicas como Deus est caritas o H um anae vitae. salvo.Introitus ¿Por qué el latín? ¿Y por qué este libro? N u m discendum Latine? ¿Ha de aprender latín mi hijo? ¿Incluso como prim era lengua extranjera? ¿No debería comenzar mejor por la lengua del mundo. añaden los amigos guiñando el ojo.

una empresa de «coaching & consulting». Pero. bajo el nombre de Pro domo. una denominación donde surgen de nuevo tres componentes latinos: en «terminología» se halla el terminus lati­ no (hito fronterizo). quien for­ matee (defo rm a ) o desfragmente (de y fragm entum ). Por regla general. como marca para su café «casero». mediante una variación del significado. Entretanto. Japón. el latín ha llega­ do a ámbitos culturales muy lejanos (China. en fin. v. incluso quien trabaje con un simple texto (de textus) no podrá desprender­ se del latín en parte alguna del mundo. Proverbio transm itido po r Plauto (Perso. un semanario para hospitales y diver1. ¡VIVA EL LATÍN! El latín también pervive con intensidad parecida en el inglés. quien recurra a una base de datos (de dare). se ha convertido en una frase hecha para de­ signar a quien habla en favor de un tema que le concierne. el latín también pervive en la m oderna terminología internacional de la ciencia.1 También quienes deseen hacer publicidad y causar. cuyo título exac­ to era De domo sua).El l a t ín h a m u e r t o . Sólo un ejemplo: el título tradicional de un discurso de Cicerón. 22 . lengua semirromance. de esa forma. dos inmobiliarias. Günther Jauch. ya es posible hallar en internet. una impresión entre sus contemporáneos necesitan hoy más que nunca la lengua latina. ninguna dis­ ciplina científica puede renunciar a la renovación continua de su vocabulario a partir del tesoro latino. 729). un despacho de arquitectos. Sapienti sat (al sabio una palabra le basta). Pensando sin duda en todos estos términos extranjeros. Una empresa de cafés fue la prim era en emplear Pro domo. sobre todo. en suma. presentador de la ver­ sión alemana de ¿Quién quiere ser millionario?. Pro domo (En pro de su casa. e incluso en el alemán. dijo en cierta oca­ sión que una buena formación en lenguas clásicas era el mejor punto de partida para acabar siendo «millonario» (del latín mille) en su programa. mientras que «internacional» está formado por inter (entre) y natio (nación). India): quien­ quiera que use una computadora o una computer anglosajona (de computare ).

en suma. A partir del éxito de Pro domo no ha habido apenas una sola palabra latina que. agencias de conciertos. museos y escuelas de danza se adornan con estos signos latinos. contra Homo! Se trata de un desliz bas­ tante simpático. por supuesto. No es en ab­ soluto casual que. 332). fábricas de instrumentos. ¿basta todo esto para declarar la vitalidad del latín y justificar su aprendizaje? Las personas contrarias a esta idea no se m ostrarán conformes. ya que. de que el latín aún sea productivo y de que tenga además bastante prestigio en la actualidad? Sin embargo. no se haya ofre­ cido como atractivo nombre de una marca o sociedad.In t r o it u s sas asociaciones.2 Pero también aquí es posible contraargumentar. Se puede rebuscar en internet: cerca de cien asociaciones. se puede admitir que un poco de vocabulario latino siempre es necesario para distinguir las molestias en el ce­ rebro (cerebrum) de aquellas en el abdomen (abdomen). quienes estudian latín en el instituto destaquen también 2. coros. cuando no suprimieron por completo el curso obligatorio de latín para los estudiantes. galerías de arte. como demuestran unas impresionantes esta­ dísticas. el acusativo con infinitivo y la diferencia entre gerundio y gerundivo? El es­ fuerzo parece excesivo. precedida y decorada con Pro. v. entre ellas un grupo contrario al matrimonio en­ tre parejas gay: Pro domo. ¿Quién puede dudar. El preferi­ do resulta ser Pro arte (Por el arte). «perdimos acei­ te y esfuerzo». homo (hombre) no puede designar tan sólo a los homosexuales y. ¿Acaso los médicos alemanes no m ane­ jaron este asunto de m anera sensata hace cuarenta años. Pero ¿hace falta para ello haber aprendido el ablativo absoluto. 23 . sino que lo sustituyeron por un simple curso de terminología? Sí. en caso de que pudiese. Oleum et operam perdimus. El significado de «aceite» en el contexto se ha interpretado de m aneras m uy diversas. Proverbio transm itido p o r Plauto (Poenulus . conjuntos de música. tendría que declinarse (contra Hominem).

Ya estamos con las fanfarronadas de los finlandeses. donde crecen y aumentan los chats en latín (gregesgarrulorum). las barreras del latín en tantos planes de estudio? Para que las 3. Virgilio: Eneida. ¡VIVA EL LATÍN! en el resto de las asignaturas y lleguen a aprender el resto de idio­ mas ofertados. en la segunda lengua oficial para aliviar un poco la confusión lin­ güística de la UE. en realidad. Eso también es habitual entre nosotros: quien quiere aparentar y far­ dar con su formación sólo tiene que soltar un par de latinajos que apenas entiende o recitar a Cicerón: Quo usque tandem. 2... se puede desarrollar el razonamiento lógico: bien porque la propia lengua está estructurada de m anera especialmente lógica o bien porque. tras el inglés. 24 . Catilina. Y hoy en día el latín sirve sobre todo para dificultar el ascenso de aquellos que han sido perjudicados socialmente por su extracción familiar. 65. y Pisa por aquí y Pisa por allá. tras asumir en junio de 2006 la presi­ dencia rotatoria de la Unión Europea. ¿Para qué se mantienen. Su sentido exacto sería: «Aprende por el ejemplo de uno [de un engaño] cóm o son todos [los m entirosos griegos]». En cualquier caso. al tratarse de una lengua (en apariencia) muerta. De este modo pretendían contribuir a que el latín se convirtiese.fi). su estructura gramatical se muestra de m anera más clara. apréndelos todos!). mediante el la­ tín. porque los propios romanos ya eran unos aristócratas bien formados.eu2006. el latín no sólo se usa a día de hoy en el Vatica­ no.3 Por otra parte. pensarán tal vez los detractores del latín. Obsérvese también el ejem­ plo de los finlandeses. Delirant Fenni? ¿Deliran los finlandeses? D udo­ so: en el Test de Pisa obtuvieron las mejores calificaciones.El l a t ín h a m u e r t o . Ab uno disce omnes! (¡A par­ tir de uno. comenzaron a distribuir por segunda vez (la prim era fue en 1999) un boletín de noticias semanal en latín (Conspectus rerum: www. si no. la experiencia revela que quien habla latín apren­ de con más facilidad otros idiomas. Nada raro. No es banal la afirmación de que. Basta echar un vistazo en internet. que.

como Lucrecio. fomenta precisamente la competencia en la lengua materna y. que tienen una gran semejanza entre si.. para lo que se estudia el latín y no para poder ornarse con un par de citas. Está comprobado desde hace tiempo que la enseñanza del latín. por suerte. Odi profanum vulgus. El latinista replica: más bien al contrario. Y no ol­ videmos que el citado Cicerón. (Horacio: «Me aparto del vulgo profano»). Mismamente Agustín de Hipona. por ello. en absoluto existen traducciones de todos los autores importantes. se abrió paso desde sus modestos orígenes hasta la cumbre del gobierno. Es sobre todo para comprender a Cicerón y a otros pensadores fundamentales de la Antigüedad ro ­ m ana y latina.. es m uy distinto en el caso del latín. como «hombre hecho a sí mismo» (homo novus ).. aunque sólo sea a medias. el mayor pensa­ dor de la Antigüedad latina. Sin embargo. a través de sus ejer­ cicios de traducción.In t r o it u s personas «refinadas» sólo se relacionen entre sí. Además. ¿Quién querría pelearse de m anera innecesaria con el original? ¡Como si una traducción pudiera sustituir al original! Quizá eso funcione. con las lenguas m oder­ nas. Fue asimismo él quien ensalzó los concep­ tos de hum anidad (hum anitas ) y de dignidad hum ana (dignitas hominis ) e hizo de ellos un patrimonio común de la hum anidad civilizada hasta la actualidad. el latín no se restringe a la A nti­ güedad: ¡qué poco se ha traducido de los grandes escritores lati­ nos de la Edad Media y Moderna. la igualdad de oportunidades. Petrarca.. al inglés y a otras lenguas m odernas. 25 . al alemán. nos legó una obra descomunal en latín de la que tan sólo una pequeña parte se ha hecho accesible m ediante traducciones. Séneca o Agustín de Hipona —por no hablar de sus poetas e historiadores—. Por otra parte. cuya estructura y sistema conceptual se diferencian de los nuestros de form a tan sorprendente. de Tomás de Aquino. A d fontes! (¡A las fuentes!). Pero hace tiempo que estos autores están ya traducidos.

En este libro deseamos dar a conocer su historia y hasta cierto punto su biografía. 26 . ¿cuándo y en qué sentido se dice que murió. y sin duda tam ­ bién podrían madurarse algunos argumentos en contra. No lo lamentarán. daría una gran alegría al autor de esta obra. Y su biografía. Aún podrían aducirse muchas otras razones por las que conviene estudiar latín. sobre todo. es tan rica en sucesos y tan entretenida como una novela de aventuras. Leibniz! ¡Y qué poco de otros muchísimos autores! Satis superque! Basta ya y sobra. su naturaleza propia: el encanto. Pero esta discusión no ha de continuar aquí. que congrega a los personajes y acontecimientos más fascinantes de la historia europea. al menos hasta el día de hoy. dándolos por descontados. la lengua más exitosa del m undo (regina linguarum). ¿De dónde proviene? ¿Cómo pudo alcanzar tal importancia? ¿Cuáles fueron sus desti­ nos a lo largo de más de dos mil quinientos años? Y. En cualquier caso. existen exce­ lentes manuales para ello. así que hay material suficiente. como podríam os denomi­ narla. Así que. Melanchthon. En este libro no se hablará sobre los beneficios del latín. sobrevivir a su propia muerte y convertirse así en inmortal. ¡Lean! Operae pretium erit.El l a t ín h a m u e r t o . la magia del latín. si algún lector se enamorara del héroe de esta biografía hasta el punto de inscribirse en el próximo curso de latín disponi­ ble. si es que de veras ha muerto? De este modo veremos que el latín logró. sino que. Lógicamente no podemos presentar aquí a la lengua en sí. al menos no de m anera inmediata. de una manera única. Sobre esta cuestión se ha estado debatiendo desde hace más de cuatro­ cientos años. ¡VIVA EL LATÍN! Boccaccio. por suerte. más allá de algunas muestras de gran valía. se analizará su esencia. Legite. se podrá demostrar que la lengua latina es. Erasmo.

a Horacio. Aún no es siquiera la lengua de Roma. sino por haber comenzado in medias res (hacia la m itad de la cuestión). «con huevo» (como entremés). «desde el huevo». Todo eso está contenido en ab ovo. a quien debemos esta expresión. claro. padre de los dioses. sólo es la lengua de la región del Latium. con Zeus. El éxito de esta expresión hace jus­ ticia a su complejidad.Ab ovo! El latín sale del cascarón Ab ovo. ciertamente. no había comenzado era aquel célebre huevo surgido tras el embrollo de Leda con el cisne o. Como su propio nombre indica. decimos cuando empezamos algo des­ de el principio. causa indiscutible de la guerra de Troya. mejor dicho. Los ORÍGENES LATINOS DEL LATÍN No escucharemos ahora. desde la cual fue alcan­ zando Roma su predominio de forma paulatina. comenzaban los antiguos banquetes romanos. sin embargo. De hecho. siem­ 27 . El poeta Horacio. pero aún hay más: ab ovo. ¿Por qué? ¿Porque los astutos romanos ya habían descubierto que el huevo fue antes que la gallina? No. alabó una vez al anciano Homero por no haber tratado en la litada la guerra de Troya ab ovo. Así se engendró después a la herm osa Helena. sino que empe­ zaremos de veras ab ovo por los inicios de la lengua latina. El huevo por el que.

los latinos (Latini). provenía de Asia M enor y debía de hablar. en algo con­ creto que sólo la lengua de Roma expresaba. de un sermo Latinus.Vater . Pero los ro­ manos nunca lo vieron así. residente en Roma. Virgilio. la prehistoria de Roma. con un puñado de compañeros de destino. Oigamos al poeta nacional. quien ya porta el latín. en la época de Cicerón: Latinitas est incorrupte loquendi ob­ servatio secundum Rom anam linguam (El latín [correcto] es el uso impecable de acuerdo con la norm a romana). Pese a todo. ya que sentían su lengua como algo arraigado.father. la Eneida. ¿De dónde proviene lo latino? Los lingüistas actuales nos in­ forman de que era una lengua indogermánica. Eneas. del «sonido de la ciudad». indoeuro­ pea. en el nombre y que. Se halla tan emparentado con este último que el historiador griego Dionisio de Halicarnaso.El l a t ín h a m u e r t o . que serán la condición previa para la fundación de Roma (la cual. si hemos de creer al poeta. Cuando se pensaba de m anera especial en el uso de la ciudad. Eneas es recibi­ do en el Lacio por el rey Latinus. Demuestra cierto parentesco con el germánico (por ejemplo en pater . padre). tam bién se podía hablar de urbanitas. Sin embargo. si se 28 . ¡VIVA el LATÍN! pre se ha hablado de una lingua Latina o. no tendrá lu­ gar hasta cuatrocientos cincuenta años después). Así lo expresaba el mayor lingüista. es decir. quien. mejor aún. Tras la caída de Troya hace lle­ gar al Lacio a uno de los supervivientes troyanos. en realidad. desarrolló la teoría de que el latín era. estaba claro que el latín correcto sólo era aquel hablado por los romanos. que narra en su epopeya. igual que su pueblo. pero sobre todo con el griego [πατήρ =patér). por así decirlo. el sabio Varrón. pero nunca de una lingua Rom ana o algo semejante. de acuerdo con las condi­ ciones actuales. hablaba ya la lengua. por otra parte. la lengua grie­ ga corrompida por el influjo de otras lenguas latinas. no se relata ninguna dificultad de comunicación de origen lin­ güístico con el extranjero Eneas.

influi­ dos por las costumbres extranjeras de los troyanos. Religión compartida (sacra). Mezclados sólo de cuerpo. 1. morem ritusque sacrorum adiciam faciamque omnis uno ore Latinos. En Virgilio. los troyanos desaparecerán en el conjunto de un pueblo mayor. no en el nom bre y en la lengua. A pesar de esta caracterización. Ausonii es el gentilicio poético para un habitante de Italia.A b ovo! nos permite el chiste. en este caso. Pero la lengua no es aquella de Troya. sino la del Lacio: el latín. los latinos.2Ritos y usos sagrados les daré y a todos haré latinos con una sola lengua. conservarán los au­ sonios. pretes lo traducen com o «mezclados con un cuerpo (mayor)». la lengua. a quien Júpiter prometerá en otro pasaje el dominio duradero del mundo. los teucros se les unirán. O tío sjn iér-. Virgilio n u i} 0 opina sobre el conjunto de los ítalos. no sólo pier­ dan sus nombres y sus usos. Virgilio era consciente de que la lengua de los tro ­ yanos era distinta de aquella de los nativos. Júpiter. 29 . 2. alguna forma de turco antiguo. la diosa Juno expresa su preocupación por que los latinos. También su nombre permanecerá como es. utque est nomen erit. lengua compartida (os): esos son los fundamentos del futuro pueblo multicultural. padre de los dioses: los latinos —aquí llamados «ausonios» y también «ítalos»—1 serían quienes deter­ minasen la «cultura dominante» y. consecuencia. com o los rútulos o. commixti corpore tantum subsident Teucri. Tampoco Homero halló problema alguno en que los troyanos y los griegos hablaran entre sí sin intérpretes. Lengua y costumbre. sino también su lengua. Pese a todo. prim er testi­ m onio del epíteto. Es decir: sólo en el cuerpo. tam bién puede hacer referencia a pueblos concretos de origen itálico. se unirán tós pueblos y{en. en consecuencia. Al final de su epopeya. Entonces la tranquiliza su esposo. heredadas de sus padres. sermonem Ausonii patrium moresque tenebunt.

Se trata. de lu- 30 . los faunos. sobre todo en momentos decisivos de la historia romana. Tras su existencia terrenal. El Júpiter de Virgilio no se equivocaba en absoluto cuando. Actualmente. era. se ocupa de un oráculo y comparte con su hijo las informaciones más útiles. Los verdaderos faunos ori­ ginarios eran respetuosos de la moral y carecían de forma. más se difundiría la lengua de los romanos. Son es­ píritus de la naturaleza. sino varios faunos. Los testimonios lingüísticos latinos más antiguos que se conservan provienen. ¡VIVA EL LATÍN! Podemos ahora retroceder un paso en la historia del latín. sin em­ bargo. ya que el latín estaba destinado a convertirse algún día en la lengua común de Italia. en parte. que iría expulsando de la península apenina al resto de lenguas. «fáunica» lujuria. De este modo ca­ racterizaba una forma particularmente antigua de la poesía. incluso. en el fragmento citado. Así hizo ya el poeta Ennio. no existía un Fauno. el rey latinohablante. quien habló de versibus quos olim Fauni vatesque canebant (versos que antaño los faunos y los adivinos cantaban). Pan. los primeros hablantes e. El padre de Latino. pese a todo. Se ocultaban entre la vegetación y tan sólo se hacían oír de cuando en cuando. de una representación posterior. los prim e­ ros poetas conocidos de la lengua latina. Cuanto más se extendiera el poder de Roma. Esta representación. reposa en una construcción histórica tardía: de acuerdo con las creencias originarias de los latinos. Fauno se convirtió en un dios que habita en el bosque. Estos duendes divinos del bosque no se dejaban ver con facilidad. Por eso mismo podemos considerar­ los a ellos.E l LATÍN HA MUERTO. proveniente de los poetas Horacio y Ovidio: en sus imágenes unieron a los Fauni latinos con el desen­ frenado dios cabrío de los griegos. si pensamos en faunos nos vienen a la mente fi­ guras de cornamenta y pezuña cabría que persiguen toda forma femenina con indomable. calificaba de ítalos (ausonios) a los latinos. el rey Fauno. Fauni. que viven tan sólo en su voz y cuyo espacio vital está restringido al Lacio. según Virgilio.

su entusiasmo se atenuó en parte cuando re­ cientemente se planteó la sospecha de que la inscripción proven­ dría en realidad del siglo x ix y que habría sido falsificada por un arqueólogo. pese a todo. Los indogermanistas. C.A b ovo! gares ajenos a Roma. Para referirnos a una amenaza externa seguimos a día de hoy em ­ pleando el grito de terror de los romanos: Hannibal ante portas (Aníbal ante las puertas de la ciudad). en el ámbito cultural griego. es decir. fecit. indiquemos. Sin embargo. que retiene la antigua reduplicación de la sílaba inicial y que. «Manius me hizo para Numerius».). adentrándose con fuerza en el sur de Italia. La fíbula habla por sí misma. que llevarían a Roma —en es­ pecial durante la segunda de ellas— a su mayor crisis existencial. fefaced. C. nos muestran que nos hallamos ante una forma de perfecto. ya conocemos esta figura retórica por los epigramas grie­ gos. Roma logró por fin unificar el Lacio bajo su dominio. Ro m a c o n q u is t a el m u n d o En el año 338 a. sería sustituida por la forma más evolucionada. Tras ella vendría la confrontación con Cartago en la Primera y la Segunda Guerras Púnicas (hasta 201 a. 31 . La inscripción procede del siglo vi y está redactada en letras griegas: manios: med: fhe: fhaked: numasioi Traducido a latín «moderno» significaría: M anius m e fecit N u ­ merio. Después emprendió una guerra contra el macedonio Pirro. la actual Palestrina. Se suele considerar que el más antiguo de ellos es una fíbula (una horquilla) de la Preneste etrusca. con el tiempo. célebre por su «victoria pírrica». a quienes entusiasman estos detalles.

en las que defendían sus posesiones y a sus aliados. ¡VIVA EL LATÍN! que su formulación original. lo que llevaría a tensiones sociales y guerras civiles (entre 133 y 31 a. Esta afirmación no se aceptó de buen grado y el filósofo fue expulsado. C. C. Las provincias. Roma avan­ zó entonces hacia el este: Grecia y Asia Menor. No opinaba lo mismo el filósofo ate­ niense Carnéades: en una conferencia impartida en Roma el año 155 a.3 a la que seguirían Cerdeña y Córcega. en la medida en que. Durante la segunda guerra se conquistó España. Tras la prim era guerra. N uestra concepción de la «provincia» y lo «provincial» resulta u n tanto distinta. donde pronto se establecieron también dos provincias.): Luxuria y Avaritia eran los pecados capitales más 3.EL LATÍN HA MUERTO.. La victoria en Pidna (168 a. provinciae. Cartago. 32 . quedó reducida a escom­ bros y África se convirtió en una nueva provincia. en la primera provincia romana. Los romanos no se hicieron consideraciones morales durante esta expansión imperialista. Los historiadores romanos situaban en la destrucción de Car­ tago el momento en que la moralidad romana comenzó a derrum ­ barse. la Sicilia griega se convirtió en el año 241 a.) sobre Perseo de Macedonia se considera un giro decisivo. donde más tarde surgirían otras dos provincias (Macedonia y Asia). C. la enemiga acérrima. cuyos habitantes no son ciudada­ nos rom anos. C. pero se encuentran bajo la adm inistración de Rom a y deben pagar im pues­ tos. Roma había conquistado también la Galia si­ tuada al sur de los Alpes (Gallia Cisalpina). afirmó que los romanos tendrían que regresar a las vie­ jas cabañas de Rómulo si querían vivir de nuevo según el princi­ pio de justicia. Tras la Tercera Guerra Púnica. daban por sentado que sólo em­ prendían guerras justas — bella iusta —. a partir de ella. Aunque entonces aún no creían estar destinados a dom inar el mundo. expresada por el historiador Tito Li­ vio. son los estados no itálicos. era Hannibal ad portas. Poco antes. la civilización y el modo de vida de los griegos entraron como un torrente en la vida romana.

narrada en su célebre De bello Gallico. Pontus y Bithynia. aunque no fuera hasta el año 212 d. Mientras tanto. Chipre y Galacia.. A través de Pompeyo.A b ovo! citados. C. Cilicia. comenzando en la Ga­ llia Narbonensis su osada conquista de toda la Galia (con la excep­ ción del pequeño e indómito pueblecito de Astérix. se incorporaron las provincias orientales de Creta. por eso fue el único a quien los romanos llamaron Magnus. el Imperio romano se había convertido ya en un ver­ 33 . C. fue algo que segura­ mente ni siquiera se atrevió a desear. de las que sólo recibieron nombre Egipto. Más importante fue que. César y Augusto. C. César extendía el imperio hacia Occidente. Su hijo adoptivo.. Que la justificación literaria de esta guerra injusta. se estableció la provincia de Gallia Narbonensis. no sabemos exactamente cuándo se formó la provincia de Recia. En 121 a. C. predecesora de la actual Baviera. C. Sin embargo. aunque con frecuencia criticada. añadió otras cinco provincias. No por ello se vio m erm ada la expansión de Roma. LA POLÍTICA LIN GÜÍSTICA DE LOS ROM ANOS Pero dejemos ya los datos históricos. a la que se llamaría tan sólo provincia. Syria (con ludaea). En el año 15 a. en el año 89 a. «el Grande». por supuesto). cuando el empera­ dor Caracalla se la otorgase a todos los ciudadanos libres del Im ­ perio. to ­ dos los ciudadanos de Italia obtuvieran el derecho a la ciudadanía romana. Fue sobre todo Pompeyo quien extendió el imperio hacia Orien­ te a través de unas espectaculares victorias. acabase siendo una de las lecturas escolares más exitosas. Entre los años 69 y 64 a. Tampoco sabemos si su primera capital fue Cambodunum (Kempten) o Augusta Vindelicum (Augsburgo). de ahí deriva el nombre de la actual Provenza francesa. sus hijastros Tiberio y Druso emprendieron su célebre campaña en los Alpes contra los retos y los vindélicos. el futuro emperador Augusto.

El orgulloso y culto pueblo etrusco. tampoco se les requería que conociesen las leyes romanas. C. que fueron desapareciendo a lo largo del segundo y del prim er siglo antes de Cristo.El l a t í n h a m u e r t o . su vestimenta o su religión. un emperador. que eran de cultura griega. es decir. ¿Un imperio. los habitantes de Cumas. pidieron a Roma la autorización u t publice Latine loque­ rentur. De esta m oderación ante el lenguaje tenemos u n valioso testi­ monio en el historiador Tito Livio. ya que los romanos daban por hecho que todos los pueblos adoraban a los mismos dioses. en beneficio propio. esta última era. afirmó la persistencia de su propia lengua. como Britania con el emperador Claudio. perm iso que se les otorgó por su fidelidad política. ya que la gente solici­ taba la posibilidad de aprender la lengua del pueblo dominante. aún menos problemática. Y se hacía. usar el latín de m anera oficial era un privilegio. si cabe. C. para emplear el latín como lengua administrativa. aunque bajo nombres distintos. bajo el dominio del militarista Trajano. ¡ v iv a e l l a t í n : dadero imperio mundial con base firme en tres continentes. los romanos m ostraron tolerancia y no se ocuparon de desarrollar una política lingüística agresiva y nacionalista hacia los extranjeros. al ini­ cio del siglo ii a. Se permitía que cada persona mantuviera su lengua. La extensión máxima del Imperio se alcanzaría en el siglo II d. de m anera que en la Toscana —es decir. al igual que sus costumbres. Tampoco hay documentos sobre el resto de lenguas itálicas. Sólo en dos lugares concretos podemos per­ cibir cierta resistencia al latín. en suma. tierra de los etruscos— siguió empleándose de m a­ 34 . en la «Tusc-ania». una lengua? Ni del todo ni de inmediato. sobre todo. siempre respetado por los romanos. En prim er lugar. Menciona de pasada que. En aquel m o­ mento. Ni siquiera los inmigrantes que residían en Roma debían realizar pruebas de conocimiento del latín o seguir una escolarización obligatoria con algún maestro ro­ mano (litterator ).. Pos­ teriormente se añadirían algunas conquistas llamativas.

defendida por Wilhelm von Humboldt. no sólo más rica en léxico. debe recordarse que entre los antiguos el corazón era la sede del inte­ lecto. Se hablaba al sur de Roma. siempre estuvieron oprimidos por la sensación de que la lengua griega. uno oseo4 y otro latino. oriundo de Cam ­ pania y hablante nativo de oseo. los romanos se m ostraron claramen­ te reacios al uso oficial del griego: el propio Cicerón causó una gran molestia al dar un discurso en griego en el Senado de Mesina en vez de recurrir a un intérprete. Con más fuerza aún se resistieron los refinados griegos. Por otra parte. que siempre m iraban a Roma un poco por encima del hombro. Aquí parece traslucirse algo de esa perspectiva moderna. por la que Nevio acabó exiliado en África. sino también más dul­ ce en sonido. como Nápoles o Tarento. Tan sólo algunas de las personas que se trasladaban a Roma aprendían latín. Es una buena muestra de la célebre «soberbia campania» (Campana Superbia). El oseo era una de las lenguas itálicas m ás im portantes.A b ovo! ñera dispersa hasta bien entrado el siglo n d. Entre ellos destacan sobre todo los escritores. El más descarado entre los nuevos hablantes de latín fue el poeta Nevio. del mismo modo que las colonias griegas en el sur de Italia. obliti su n t Romae loquier lingua Latina» (han olvidado en Roma cómo se habla el latín). según la cual cada lengua produce un tipo distinto de pensamiento. Parece ser que hizo grabar en su tum ba esta inscripción: «Desde que Nevio partió al Orco. era su­ perior a la suya. donde murió. 35 . C. tampoco lograron nunca congraciarse con el idioma de estos. la prim era provin­ cia de Roma y «América de los griegos». seguiría siendo cultural­ mente griega. originario de Calabria. que decía de sí mismo con orgullo que tenía tres corazones (tria corda): uno griego. Para comprender mejor su afirmación. Entre los políticos de más 4. estudiada por todas las personas cultas. como Ennio. Aunque los romanos no impusieron su lengua a los griegos. Por una parte. Sicilia.

sobre todo. C. que hablaban griego: durante los primeros siglos de la literatura romana. sino también en Grecia y Asia Menor. quod Graeca leguntur in omnibus fere gentibus. Pero es fácil de explicar. quien.. destructor de Cartago (146 a. ya que estas obras. ¡v i v a EL LATÍN! edad era habitual el caso de Valerio Máximo. el servicio de intérpretes. que ocultan sus excelentes conocimientos de lenguas extranjeras para que el resto de hablantes tengamos que recurrir al genio de su lengua nativa! Esta condición romana tan consciente de sí misma parece fácil de desmentir si se observa que los primeros historiadores rom a­ nos tras la Segunda Guerra Púnica escribieron sus anales en grie­ go. la fama consular de Cicerón permaneció dentro del gue­ to latino: cuando Arquías declinó el proyecto. Por eso cuando Cicerón. de los franceses. ¿Por qué? Quo scilicet Latinae vocis ho­ nos p er omnes gentes venerabilior diffunderetur (Para que el es­ plendor de la lengua latina resuene y se extienda como más digna de honor entre los pueblos). mientras que el latín sigue confinado a sus exiguas fronteras). no en latín.). el griego seguía siendo la lengua internacional por excelencia. no estaban tanto destinadas a los romanos como a las regiones ex­ tranjeras. C. Cicerón mismo —Ho­ mero y Aquiles en una sola persona— escribió su epopeya en la­ tín. intercambiaba opiniones con 36 . Por desgracia. En Roma. quiso enaltecer su consulado se dirigió a un poeta griego. Cuando Escipión el Joven. Arquías. ¡Quién no ha oído algo semejante de los orgullos ingleses y. en las que se defendía la política y el planteamiento militar de Roma. el griego seguiría dominando mucho tiempo en el ámbito de la retórica y de la filosofía. Latina suis finibus exiguis sane continentur (porque el griego se lee entre todos los pueblos. no sólo en Roma. respondía siempre a los griegos en latín para hacer valer su propia maiestas (honra) y la del pueblo romano. en el año 62 a.El l a t í n h a m u e r t o . Esta actitud les obligó a requerir. al parecer. De consulatu suo (Sobre su consulado).

pues únicamente así. como mínimo. C. C. casi por entero. 37 . no sólo estudiaba en grie­ go la teoría de la retórica. Parece ser que fue en la época del Arte de amar de Ovidio (siglo i a. Hasta el final de la República. podía encontrar profesores que lo corrigie­ ran. lo hacía lógica­ mente en griego. intelectuales griegos. Sólo cuando estaba ya avanzado el siglo i a. parece que el grie­ go también fue la lengua del erotismo: el filósofo y poeta Lucrecio preparó en el siglo i a. Volvemos a empezar (casi) ab ovo. En consecuencia. Así ocurrió hasta bien entrado el período im pe­ rial.A b ovo.) cuan­ do los murmullos amorosos se latinizaron. C. igualarse con el griego y finalmente superarlo? Esta cuestión resultará más clara cuando nos ocupemos del surgimien­ to de la literatura latina. ¿cuándo y cómo logró el latín sobrepasar las fronteras del territorio estatal de Roma. un listado de términos y motes cariño­ sos que está. convertirse en lengua in ­ ternacional. en griego. se empezó a «declamar» en latín en la propia Roma. según afirmaba. el mayor orador de Roma. Cicerón. lo que no resulta sorpren­ dente si se considera el gran número de esclavas y libertas griegas a las que se entregaban los jóvenes varones romanos. sino que acostumbraba a hacer sus ejercicios de oratoria (declamationes ) en griego. como el filósofo Panaitios.

por supuesto. En una célebre profecía contenida en la Eneida. en suma. La im p o r t a n c ia d e Ro m a e n l a l it e r a t u r a m u n d ia l Por desgracia. No es sorprendente. como señalaba Heinrich Heine con malévola ironía. los romanos no eran gentes proclives al arte. más que «una lengua de comando para estrategas. tan sólo disponían de una «fantasía pasiva». el anciano Anquises. los propios romanos contribuyeron a estos juicios que parecen casi imposibles de erradicar.Litterae Latinae El latín se vuelve literario Desde la Ilustración. padre del héroe Eneas. una lengua judicial para usu­ reros. Debido al fuerte «sometimiento de la voluntad individual a la voluntad conjunta» del Estado. que para producir su literatura tuviesen que seguir la enseñanza de aquellos que escribieron en la «lengua materna de las musas»: los griegos. sino «cen­ tradas tan sólo en lo práctico». separa la esencia y la de­ 39 . las historias de la literatura latina suelen co­ menzar por regla general con una afirmación desmoralizante: por sí mismos. a los ro ­ manos les habría faltado la necesaria «libertad de espíritu» que requieren «las creaciones originales de primer nivel». la epopeya nacional escrita por Virgilio. una len­ gua de decreto para administradores. una lengua lapidaria para el rocoso pueblo romano». Por otra par­ te. Su propia lengua no había sido hasta entonces.

amigo de Virgilio. Los escolares romanos. piensa (pues estas serán tus artes) en gobernar con tu poder a los pueblos. en cambio. Horacio. la palabra y la ciencia.. a quienes las musas pusieron ya en la boca la sonoridad y que úni­ camente aspiraban a la gloria literaria.. speramus carmina fingi posse linenda cedro et levi servanda cupresso? [.] cuando esta herrumbre toma el ánimo y este afán del dinero golpea. pero pensaba de manera semejante en su poema didáctico De arte poetica (Sobre la poesía): alababa a los griegos. imponer la paz con normas. tu regere imperio populos. Tú. [. es curioso que aquí Virgilio omitiese. sólo aprendían a sumar céntimos. ¡VIVA EL LATÍN! terminación de los futuros romanos frente a los privilegios de los griegos. la m adera de ciprés. memento (hae tibi erunt artes) pacique imponere morem. la poesía. quizá para tratarse a sí mismo de modo benévolo. lo valoraba de forma distinta.E l LATÍN HA MUERTO.. pronuncien mejores discursos y comprendan el cielo a través de la astronomía. Así quedan definidos y enfrentados: los romanos. que repele la carcoma. 40 . Romane. se usaba com o cubierta de los m anuscritos m ás valiosos. El aceite de cedro se em pleaba para aum entar la durabilidad de los papiros.] an.. romano. haec animos aerugo et curapeculi cum semel imbuerit.. Por otra parte. un pueblo de soldados destinados al dominio del mundo. ¿podemos esperar que aún se escriban poemas que pue­ dan cubrir el cedro y preservar el ciprés?1 1. parcere subiectis et debellare superbos. y los griegos. perdonar a los sometidos y abatir a los soberbios. Aunque estos produzcan esculturas más vivas.. do­ tados para el arte.

L it t e r a e L a t in a e Horacio tenia plena conciencia de que los romanos. los epigra­ máticos Antipatro. Y de ese modo los escritores los pusieron también al alcance de sus com ­ patriotas menos instruidos. esta literatura se convir­ tió en un bien común de todas las personas cultas. como en los de prosa (fi­ losofía e historiografía). aque­ llas que hablaban griego. C. C. tanto en los géneros poéticos de la epo­ peya. Eso hicieron los romanos. es decir. no tenía paragon en todo el mundo. el filólogo Dionisio de Tracia. la lengua universal. este sustento de la literatura romana en la griega no supuso una deficiencia. Quien escribía una epopeya podía servirse del estilo de H o­ mero. A partir del impulso conquistador de Alejandro Magno y la consi­ guiente apertura cultural del helenismo. Fueron el único pueblo del m undo antiguo que sintió la necesidad de apropiarse creativamente en su lengua de los admirados tesoros de la literatura griega. la lírica. poco cul­ tivados aún. Los escritores más célebres de todo el m undo conocido escribían en griego desde el siglo ni: el poeta elegiaco Calimaco de Cirene en África. el poeta didáctico Arato de Soli en Cilicia.) y el siglo n i a. ya que doscientos años antes Graecia capta ferum victorem cepit et artes / intulit agres­ ti Latio (la conquistada Grecia conquistó a su fiero vencedor y lle­ vó las artes al agreste Lacio). la tragedia y la comedia. los griegos ya habían cons­ truido una literatura que. Y tan sólo en la constante y diaria reorientación hacia los «modelos griegos» (exemplaria Graeca) veía futuro a la literatura romana.. Meleagro y Filodemo de Gadara. debían su literatura a los griegos. ¿Una señal de pobreza? Si se observa el m undo antiguo en su totalidad. sino una contribución excepcional. 41 . el poeta bucólico Teócrito de Siracusa. para un diálogo filosófico se tomaba el modelo de Platón. A ninguno de ellos se le pasaba por la cabeza la idea de escribir en su lengua m a­ terna o en cualquier otra. Entre la fundación de Roma (en torno a 753 a.

pese a todo.. ¡VIVA EL LATÍN! Un ejemplo pone en evidencia la particularidad de esta con­ tribución. héroe de su pueblo. En el siglo n a. y su salida de Egipto. La p o e s ía p r e l it e r a r ia Antes de considerar los inicios de esta literatura romana. el libro del Éxodo. calamitates intemperiasque prohibessis defendas averruncesque. nos ofrece este texto: visos invisosque. Así. el fun­ dador Rómulo. dirigida al dios Marte.. pero en lengua latina. la obra romana en prosa más antigua que poseemos. titulado Exagogé. En su tratado De agri cultura (Sobre la agricultura ). Atreo y tantos otros héroes griegos habían tenido ya que aprender latín para las representaciones teatrales.. C.El l a t ín h a m u e r t o . Una de ellas. famoso como estricto cen­ sor y despreciador de los griegos. en la figura central de una tragedia escrita con m e­ tro griego. Aquiles. convirtió al prim er héroe nacional de Roma. Agame­ nón. ha llegado hasta nosotros gracias a Catón el Viejo. Mucho antes de esto.] uti tu morbos 42 . tendremos que echar un vistazo a aquello que la precedió. escribió una tragedia sobre Moisés. algu­ nas antiguas plegarias ya muestran todas las características de una lengua poética elevada. de nombre Ezequiel. que en aquel momento aún no estaba limitado a la guerra. en el hebreo bíblico de su fuente original. viduertatem vastitudinemque. en trím etros griegos. [. un judío culto. Naturalmente no escribió este drama. sino en la lengua literaria de Eurípides. Distintos indicios nos muestran que la literatura posterior se basó en un «patrimonio poético» popular nada desdeñable. Sin embargo. el poeta romano Nevio hizo justo lo contrario: a finales del siglo ni.

que apenas existían en la poesía griega. la esterilidad y la sequía. En especial hallamos una propensión a la expresión duplicada. Esta profusión expresiva no sólo refuerza su energía. las calamidades y los rigores del clima apartes. vine- 43 . bien porque se diga dos veces lo mismo (viduertatem vastitudinemque) o se enlacen dos nociones relacionadas (pastores pecuaque). Las constantes aliteraciones. sino también su dirección: hay que manifestar con clari­ dad y exactitud qué se le está pidiendo al dios. Incluso se llega a emplear una estructura trimembre: prohibessis defendas averruncesque. alejes. la concisión. que mantengas sanos a mis pastores y rebaños y des buena salud y gran fortaleza a mí. relacionada en parte con m ihi domo f a ­ miliaeque nostrae. desvíes y permitas que mis cosechas. mis cereales. son otro de los ornamentos típicos:fruges.L it t e r a e L a t in a e utique tu fruges. frum enta. frumenta vineta virgultaque grandire beneque evenire siris. a la casa y a nuestra familia. bien po r­ que se oponga y polarice un concepto (morbos visos invisosque). En este texto arcaico encontramos ya m uchos de los recursos que darán su encanto a la literatura latina posterior. Esta riqueza es tan característica del latín como la célebre propensión a la brevitas. pastores pecuaque salva servassis duisque bonam salutem valetudinemque mihi domo familiaeque nostrae. mis viñas y mis plan­ tíos crezcan y maduren. para que las enfermedades visibles e invisibles.

2 En caso de que el conjuro no sea útil. Quien lea en voz alta estos versos ásperos no podrá sustraerse a su encanto. el lector habrá conocido. es decir. un tipo de poesía dadaísta de la Antigüedad ro­ mana. siris). vastitudiném que. como tampoco lo hacía el dios Marte. etc. aparecen siempre el orante y los suyos (m ihi domo fam iliaeque nostrae). viduertátem . Sin embargo. ¡VIVA EL LATÍN! ta virgultaque. D ado que n inguna de estas palabras. Parece que este era el verso «autóctono» del Lacio. es cierto que esta poesía no constituye aún literatura. se acentúa la penúltim a sílaba. Sólo tienen el objetivo de 2. existe en latín. podem os considerar que el conjuro carece de significado literal. cuando menos. como la impresión m oderna su­ giere. Este metro. No hay razón para sostener que textos como esta plegaria a M arte no son poesía. de la época arcaica en que aún reinaba Saturno. siguiendo una formulación irónica de Horacio. salvo motas. sus reglas preci­ sas aún son causa de discusión entre filólogos y lingüistas. etc. En el cierre de la plegaria. en dos secciones que oscilan entre las cuatro y las nueve sí­ labas. También resulta propiamente latina la tensión causada por la posición del verbo. igual que «Abracadabra». casi imperceptible para nosotros. a modo de firma. lógicamente. El efecto de la plegaria se refuerza gracias a la m étrica prim iti­ va del poema. situado de m anera habitual al final de la frase (prohibessis. suele denominarse num erus Saturnius: el «verso sa­ turnio».EL LATÍN HA MUERTO. en cada semiverso. invisósque. Cada unidad de recitación se divide. la desviación de esta regla pro­ voca. pues poseen uno de los principios fundado­ res de la poesía de cualquier lugar y época: la repetición (perio­ dicidad) del sonido. morbos. un fuerte efecto. 44 . Y aunque no sea campesino podrá recurrir al conjuro mágico de Catón contra los esguinces: motas vaeta daries dardares astataries dissunapiter. aunque lo común suelan ser seis. ya que los medios poéticos empleados no poseen valor estético en sí mismos.

es decir. Los PADRES DE LA LITERATURA LATINA ¿Cuándo y cómo tuvo su inicio la literatura latina? Comenzó re­ lativamente tarde y en conexión inmediata y perceptible con la griega. Es por esta razón que ni estos poemas orales ni aquello que los antiguos Fauni vatesque. Poema). En él se hallaría una frase que aún hoy conocemos como refrán: Fabrum esse suae quemque fortunae (Cada uno es artífice de su propia suerte). Podre­ mos hablar de literatura cuando la pretensión artística sea más elevada.L it t e r a e L a t in a e incitar al dios Marte a que conceda el apoyo solicitado. scriba (escriba). el antiguo rollo de papi­ ro. los faunos y los adivinos inspirados por ellos. y a Roma de su mejor sistema de canalización. Dice Ovidio: Scripta feru n t annos. de m anera que tanto el contenido como la forma tengan importancia. Suena a sabiduría antigua. scriptis Agamemnona nosti (Lo escrito porta años. en­ tre otras muchas obras. mejor dicho. la Via Appia. como 45 .). Proveyó a Italia de su carretera principal. por lo escrito conoces a Agamenón). «el Ciego» (circa 340373 a. se pretende de ella cierta duración. la A qua Appia. Cuando los poetas romanos tardíos hablaban de inmortalidad. A ello se añade una segunda exigencia implícita. es decir. aunque se le conozca sobre todo como censor: Apio Claudio Ceco. El nombre arcaico para el poeta. Su padre o. Parece ser que tam bién escribió un libro de sentencias poéticas. en consecuencia. tal vez bajo el título de Carmen (es decir. no tenía un sentido peyorativo. que deriva de littera (letra): la literatura se concibe por escrito y. pero procede. su abuelo fue uno de los romanos más geniales e innovadores. C. cantaban en los bosques latinos podían ser aún literatura. pensaban sobre todo en el libro. ya contenida en la palabra «literatura». como hoy podría pensarse.

Él mismo publicó su discurso. Lo mismo puede decirse de la prim era obra de prosa literaria. De esta forma. ¿Por qué justamente este discurso? Creo que no sólo porque tuviese un objetivo práctico. Demóstenes tampoco había cesado de azuzar a los ate­ nienses para que siguieran en su guerra infatigable contra Filipo de Macedonia. es decir. Cuando en el año 280 a. sin embargo. que debemos igualmente a Apio. sino también por su claro modelo literario: las Filípicas del más célebre orador griego. Fue el ciego Apio Claudio quien. los griegos se hallaron presentes en la literatura latina desde el principio. Su contenido original se ha perdido. En el nuevo y decisi­ vo comienzo de la literatura romana no se situaría. de un contemporáneo suyo. dementes sese flexere viai? ¿dónde está ahora la cordura que solía ser firme? ¿Se ha extravia­ do por los senderos del sinsentido? Apio Claudio fue un genio solitario que. amenazaba Roma. los rom a­ nos tuvieron que decidir en torno a una propuesta de paz que se les envió.El l a t í n h a m u e r t o . C. ¡v iv a e l l a t í n : tantos otros dichos de Apio. el come­ diógrafo griego Filemón. como prim er escritor romano. Demóstenes. Cicerón aún estuvo a tiempo de leer el discurso de Apio. pero su intensidad re­ tórica reapareció un siglo más tarde en dos versos célebres del poe­ ta Ennio: quo vobis mentes rectae quae stare solebant antehac. que lo dictó posteriormente y lo hizo circular y copiar entre sus conocidos. Durante la guerra con- 46 . con un discurso fogo­ so. hizo desistir al Senado romano de aceptar lo que calificó de acuerdo de paz «nocivo». el rey griego Pirro de Epiro invadió Italia y. a través de varias «victorias pírricas». se adelantó medio siglo a su época. el genio de alguien aislado. sino el pueblo.

El objetivo del mecenas. Durante más de un siglo. por su parte. un liberto originario de Tarento. No sabemos si se trataba de una tragedia o de una come­ dia. territorio griego. crecería el deseo de un teatro propio. pero sin duda tuvo que seguir el modelo de algún dram atur­ go griego. los autores romanos fueron extran­ jeros de origen modesto que aprendían el latín. En el año 272 a. El director se encargaba de la puesta en escena y del conjunto de la prestación artística. por vías poco académicas. fue el más importante para la historia de la lengua y la literatura latinas.L it t e r a e L a t in a e tra Pirro. a su vez. era ganarse el favor del pueblo y conseguir un cargo prestigioso en las siguientes eleccio­ nes. Si bien no había un público de pago. aunque tardía­ mente. C. la existencia de este circuito financiero. conquistaron Tarento. cuan­ do la Sicilia griega se anexionó como provincia. C. los romanos pudieron descubrir y valorar por fin la dra­ maturgia griega. Tam­ bién el autor y director de la obra era griego: Livio Andrónico. siendo remunerado. el dom inus gregis (patrón de la compañía). Tras el final de la Primera Guerra Púnica. la única que proporcionaba a su autor algo de beneficio financiero. El año 240 a. ya que las representaciones latinas más antiguas no poseían una tram a que diera continuidad a los episodios. que organizaba y financiaba los ludí en cues­ tión. por algún per­ sonaje adinerado. Ciertamente. ya que tuvo lugar en Roma la prim era representación de una pieza teatral propiamente latina. el autor solía obtener alguna ganancia si el director del teatro. los «festivales religiosos». También durante más de un siglo fue el teatro la forma más importante y popular de poesía. los soldados romanos —un ejército de ciudadanos— llegaron hasta el sur de Italia. por así decirlo. le compraba su obra. por el cual el éxito de público acababa revirtiendo tam bién en el bolsillo del 47 . ya que todas las representaciones eran de entrada libre en el marco de los ludí. una ciudad con teatro. allí.

A par­ tir de Nevio los autores empezaron a especializarse. insece versutum (Nómbrame. al va­ rón. se dedicó en parte a romanizarlo. Livio empleó el verso griego y. el ya citado Nevio. Otra renovación aportada por Livio Andrónico fue aún más influyente que la elección temática. Camena. como demuestra el hecho de que Livio A n­ drónico no diera este paso en otra obra: su traducción de la Odi­ sea de Homero. ¿De dónde proviene esta dualidad entre la poe­ sía épica y la dramática? Es necesario pensar en el público. pieza teatral «de togas». En su Odusia no recurrió al verso griego —el hexámetro homérico—. En obras como el dram a Rómulo llevó al escenario sucesos de la his­ toria romana. La prueba mayor de este deseo es la elección de la lengua latina: si en el año 240 a. a la métrica. se decantaron por escribir tan sólo tragedias o comedias. Tal vez fue­ se él quien inventara un tipo de comedia itinerante que recorría las ciudades de provincia: la togata. los dramas se escribían para el pueblo llano. con la que el infatigable Livio quiso producir una epopeya latina. el sistema métrico griego. destinada sobre todo a los cursos de lengua con los que se ganaba el sustento. Tenemos 48 .El l a t ín h a m u e r t o . ¡VIVA EL LATÍN! autor. A di­ ferencia de la epopeya. C. se podría haber contratado a una compañía de habla griega que representase obras en exclusiva para la clase do­ minante. su sucesor. musa. en ocasiones incluso contemporáneos. al tan diestro). que esperaba oír en el escenario romano una cadencia semejante a aquella que provenía de los teatros griegos. es decir. sino que se decantó por el cru­ do versus Saturnius que ya conocemos por la poesía preliteraria: Virum mihi. muestra hasta qué punto el teatro respondía a una verdade­ ra demanda popular. que se basa en una pre­ cisa distinción entre sílabas largas y breves. Este préstamo no era en absoluto necesario. no se estuviese pensando ya en el pueblo. Después de que Livio Andrónico latinizase el teatro griego. ya que afectaba a la esencia de la composición. en consecuencia.

es austero. Compra entonces su libertad a su propietario. Su herm oso título deriva de monstrum: «señal de advertencia» (del verbo monere) y. Filólaques. Un f a n t a s m a g r ie g o e n el e s c e n a r io r o m a n o Veamos ahora la comedia Mostellaria3 (El aparecido). el título Mostellaria debe entenderse com o fabula mostellaria. están am ­ bientadas en Grecia y reflejan principalmente las costumbres grie­ gas —de ahí que se las llame palliatae. sobre todo. mientras que su hijo. En el habla cotidiana. del que a su vez procede el adjetivo mostellarius. Su estructura es muy sencilla. C. Aunque estas obras. el pallium — . Las primeras obras de la literatura latina que nos han llegado íntegras son veinte comedias del autor umbro Plauto (Titus Maccius Plautus. «m onstruo. tan poco romano! La situación se agrava: el dudoso Filólaques re­ cibe en sus aventuras el apoyo del prim er esclavo de la casa. ¿190?-159 a. pues se basa en el habi­ tual conflicto entre padre e hijo. de una prostituta de lujo— llamada Filematio (Besito). El padre. se inclina por el derroche.) y seis de Terencio Africano (Publius Terentium Afer. 49 .L it t e r a e L a t in a e sobre todo ejemplos de estos últimos. ven sobre el esce­ nario de construcción provisional —no habrá un teatro perm a­ 3. de ahí que su dim inutivo sea mostellum (m onstruito. por extensión. circa 254-184 a. que de esta m anera conspira contra su propio amo. para lo cual ha de pedir un gran préstamo. «dram a del espiritillo». C. a causa del manto griego. En consecuencia. Tranión. espiritillo). del adm ira­ do Plauto. M ien­ tras Teoprópides está de viaje.). al igual que sus modelos griegos. Teoprópides. ¡Mala condición la de Atenas! Cuando los espectadores entran en el teatro. nos transm iten ya algo acerca del público que dis­ frutaba con ellas y aplaudía. espíritu». ¡Algo m uy poco aconsejable para la economía doméstica y. Filólaques comete una gran tonte­ ría: se enamora de una hetaira —es decir. la «n» se pierde po r la nasalización de la «o» ( m ostrum ).

50 . Por una de las puertas sale un esclavo con gran agitación. mastigia. mejor. Por un lado. empleada aquí de m anera irónica. C. egredere. erilis permities. que nos resulta menos familiar que la lengua literaria. sal fuera. Resulta interesante observar también el uso del insulto griego mastigias (vocativo de mastigia). ni las máscaras.— dos casas griegas. Entre los rasgos ar­ caicos se encuentra la forma permities en vez de pernicies (peste. Por su vestimen­ ta se infiere de imediato su condición social. mientras que lo coloquial se observa en la fórmula de cor­ tesía sis por si vis. ¡VIVA EL LATÍN! nente en Roma hasta el año 55 a. sal ya de la casa! Incluso los estudiantes de latín más aplicados tendrán ciertos problemas con este texto. Estos improperios extranjeros que nos transmiten los esclavos de Plauto debieron de ser tan corrientes entonces como los actuales expletivos shit o fuck. es decir. casi medio siglo anterior al usado por Cicerón. Plauto se atiene al lenguaje coloquial del momento. que tanto te ríes de mí entre sartenes! ¡Sal. Es evidente que se ha peleado con esa persona y la está retando a salir a la calle: Exi e cuüna. ruina de tu amo. ¡Sal de la cocina. así como su origen campesino. En aquel momento no se usaba aún el telón. más con­ cretamente sus fachadas. (por favor). ex aedibus. foras. plaga). Por otro lado. alguien que merece la fusta (mastix). aunque la obra. qui mi inter patinas exhibes argutias. haz el favor. se trata de un latín algo antiguo. Grumión empieza a hablarle o. tunante. como la mayoría de las comedias. invención tardía de los romanos. que significa «hombre de fusta». está ambientada en la ciudad.E l LATÍN HA MUERTO. a gritarle a alguien que está dentro de la casa. sis.

Teoprópides. Esconde a los invitados en la casa y recibe a su amo.. por ex­ tensión. que llama a la puerta sin sospechar nada: «¡Por todos los dioses. Así se enteran los espectadores de lo que ocurre en la casa: el anciano señor está de viaje. hic ante aedis clamita­ tio est? (¿Por qué narices te pones a gritar delante de la casa?). m u­ jeres y música (en especial los dos primeros elementos). Pero el esclavo demuestra tener la situación bajo control. malum. lo que aprove­ chan Tranión y el joven amo para llevar «una vida disipada».. a la que uno de los vecinos llega borracho y en compañía de su amante. pero desplegada con todos los medios que ofrece la retórica— que da nombre a la obra: en una triste ocasión. Pero pron­ to llegará el día de la venganza: ¡Espera a que vuelva el anciano! Tranión se burla del agorero pueblerino. con dispendios desmesurados en vino. de la que se queja con amargura. Pánico generalizado. de toda la obra: D um interea sic sit. Re­ sulta evidente que Tranión tiene miedo de que los vecinos aparez­ can. aunque Grumión le ad­ vierte de que pronto (actutum ) recibirá un terrible castigo. istuc «actutum» sino (Mientras todo sea así. aunque de manera capciosa.». Viene después la sucesión de mentiras —en absoluto creíble. vestido con elegancia y protagonista de la obra: Q uid tibi. ni se le ocurra hacer ruido! ¡La casa está hechizada!». esclavo de la fam ilia urbana . el anterior propietario 51 .L it t e r a e L a t in a e Siguiendo el texto descubrimos que el interpelado sale por la puerta tras el quinto verso. La res­ puesta de Tranión proporciona la clave de su personaje y. Tranión de­ fiende. y manifiesta su santa indignación ante la situación en que se halla. se trata de Tranión. como se decía antiguamente. Grumión se lleva una bofetada. De inmediato lo conocemos. el mismo principio que Jesu­ cristo: «No os preocupéis del día de m añana. ese «pronto» no me importa). Tranión anuncia que el anciano ha regresado de su viaje por mar. La catástrofe se desencadena en el escenario durante una fies­ ta. Dos versos más tarde.

hace falta convencer al vecino con una nueva m entira que perm ita la entrada.. Para discul­ parlo. cuyo espíritu vagaba ahora por la mansión. según exige la tradición.. sólo puede salvarse a través de un milagro. tras algunos actos. Teoprópides se hubiese santiguado. mañana causaré otro mal y así podrás ven­ garte por ambos» (. vete ya sin castigo!).El l a t í n h a m u e r t o . con un final fe­ liz. Dado que Teoprópides desea visitar de inmediato la casa. Poco después. ya que sus amigos y compañeros de juerga han decidido aportar el dinero necesario para cubrir sus recientes deudas. nada más sentarse. abi. ¡ v iv a e l l a t í n : de la casa había asesinado sin piedad a un huésped. de que le están tomando el pelo. el anterior propietario no recuerda. ningún asesinato. abi impune! (¡Vete. et hoc et illud poteris ulcisci probe). Pero Tranión. Pero ya se sabe que antes cae un mentiroso que un cojo. La comedia concluye. Tranión ofrece la primera mentira que se le viene a la mente: Filólaques ha comprado la casa del vecino. Age. Ahí sucede el milagro: Teoprópides le perdona. Al ser interrogado. pide asilo a los espíritus tutelares y. así que invoca a Heracles —Hércules para su público romano— y sale corriendo del escenario.. Entonces no le queda a Tranión más que una posibilidad de salvarse: se refugia en el altar de la casa. Plauto no dejó indicado a los escenógrafos cómo debía representarse esta conclusión totalm en­ te inesperada. com ienza de nuevo a soltar las mayores barbaridades. como era de es­ perar. lo que ha llevado a algunos filólogos a tom ar en 52 . De m entira en mentira avanza la historia hasta que este edificio de engaños resul­ ta insostenible: el anciano se da cuenta. Teoprópides recibe noticia de las descomunales deudas contraídas por su hijo.. De haber sido cristiano. Con voz escalofriante imita Tranión el supuesto aviso del aparecido. que ha humillado de tal manera a su amo. Incluso se atreve a lanzar una última afren­ ta: «Deja que me vaya. pero por su condición temporal sólo puede ser griego y pagano. La salvación del joven Filólaques no supone un gran problema.

Por mi parte. sobre todo. por ejemplo. pero. De acuerdo con la teoría griega de la poética. por tanto. como Teoprópides. a quien ya hemos mencionado. donde lo prohibido estaba permitido: la exótica Grecia. que un es­ clavo se burlara de él ante sus narices. sus excelentes piezas. donde se creía que los esclavos se tomaban mayores libertades que en Roma.L it t e r a e L a t in a e serio la afirmación y a considerar que el anciano acepta la pro­ puesta de un castigo doble. Resulta impensable. con su estilo de vida indignante y a la vez tentador. 53 . solía observar tan bien. lo hacía posi­ ble. en Atenas. En cierto sentido. Por desgracia. sino que trabajó el contenido hum ano de sus obras. que Goethe apreciaba sobrema­ nera. Terencio. De ahí que estas comedias siempre transcurriesen en Grecia y. en parte. que un p a ­ dre de familia romano permitiese. siguió un camino diferente: no acentuó el colorido local de sus modelos griegos para buscar la ironía. un espejo de la vida. Las comedias de Plauto m ostraban a los romanos un m undo al revés. Esta afirmación no siempre es válida para las comedias latinas. la comedia era un «espejo de la vida». de la que tenemos un testimonio palmario: el gramático D o­ nato le indicaba a Terencio que «en las palliata [las obras ambienta­ das en Grecia] se permite a los autores presentar a esclavos más astutos que sus amos. ávidas de dinero—. Por el contrario. sino un espejo deformante de la vida griega. quod idem in togata non fere licet). Estas comedias no eran. por lo general. que apenas eran conocidas en Roma en la época de Plauto. Lo mismo se puede decir acerca de las hetairas griegas —en­ cantadoras. apenas se representan en la actualidad. existía cierta «libertad griega» para la lo­ cura. algo que no es común en las togata [obras ambientadas en Italia]» ( Concessum est in palliata poetis comicis servos dominis sapientiores fingere. prefiero pensar que Plau­ to eligió este sorprendente final para suspender por un instante las leyes de la psicología que.

Ennio cuenta en la introducción a su obra que Homero se le apareció en sueños y le reveló que su alma (la de Homero). sílaba breve —uu y el espondeo (larga. la rica producción teatral romana iniciaría en el siglo i a. La epopeya histórica de Ennio. sílaba breve. Para dejar claro a su sorprendido público que era él quien merecía ese título. Roma c o n q u is t a G r e c ia y s u l it e r a t u r a Un importante innovador literario fue Ennio. el hexámetro sería el verso más exitoso y apreciado de la historia latina. Continuó la senda abierta por Livio An­ drónico para aclimatar la métrica griega a la lengua latina e intro­ dujo el verso griego más importante. Anales. Se nos da a entender. quae pedibus magnum pulsatis O lym pum . originario de Cala­ bria y contemporáneo de Plauto.). Desde entonces. a quien ya hemos mencionado por sus célebres tragedias. tras diversas 54 . (Musas. regido por principios poco claros. que habían escrito. que las musas bailan. larg a-----.. no usaba estos pies y no podía. Con el hexámetro el ver­ so latino alcanzó su culminación y Ennio pudo permitirse chanzas en torno a sus predecesores. comienza con este ver­ so: Musae.El l a t ín h a MUERTO. «bailar».. con versos de faunos y adivinos. en la literatura romana. por tanto. Pero ¿por qué se nos precisa que lo hacen con los pies? Porque la novedad aportada por su epo­ peya son los nuevos pies métricos: el dáctilo (sílaba larga. El anti­ guo verso saturnio. Las razones del mismo siguen sin estar claras. ya que los dramas antiguos seguirían representándose durante mucho tiempo. en su opinión. ¡VIVA EL LATÍN! Tras el dramaturgo Lucio Accio. lógicamente. C. que golpeáis con los pies el gran Olimpo). el hexámetro. un largo silencio. Sólo a partir de entonces resulta­ ba posible la existencia de un Homero romano. uno de los últimos grandes nom ­ bres.

el bri­ llante hexámetro traído por Ennio pasaría también a imponerse más adelante en este ámbito. Sus reglas afectarán por igual a la poesía culta y a la poesía popu­ lar no literaria. estaba ya contenida en el drama: además de las sec­ ciones habladas. la poesía griega fue conquistada en toda su exten­ sión por los romanos. C. 55 . La lírica. Por esta razón. el primer poeta romano destacado. a mediados del siglo π a. en verdaderos «musicales». De este modo. literalm ente «jinete» dado el origen m ilitar del tér­ m ino y del cargo) constituían la segunda clase social más im portante. la lírica y el drama. para esas tres formas de la poesía que Goethe llamaba «naturales»: la epopeya. dos cualida­ des que los griegos rara vez habían representado. Los «caballeros» rom anos ( equites. Esta afirmación es válida. esencialmente hablados. los romanos llegaron incluso a enri­ quecer la paleta de géneros griegos.L it t e r a e L a t in a e paradas intermedias. es totalmente nuestra). 4. C. En un punto importante. C. Mientras que en el siglo n i a. que estaban destinadas al canto formal.. pese a todo. justo por debajo de los senadores. que llevaban acom­ pañamiento musical. que en la Antigüedad siem­ pre se cantaba. aún se encontra­ ban inscripciones funerarias escritas en versos saturnios. al menos. dio forma al género de la «sátira» (satura ) uniendo el hexámetro griego con la ironía mordaz y la vanidad desbocada. el historiador Quintiliano pudo afirmar en este punto: Satura qui­ dem tota nostra est (La sátira. Plauto privilegió estas partes musicadas hasta tal punto que llegó a transform ar los modelos griegos de comedia.). El caballero romano Lucilio4 (muerto antes de 100 a. en todo caso. sobre todo a través del «dístico ele­ giaco»: la combinación del hexámetro y del pentámetro. el teatro tenía sus recitativos. no admite discusión es que durante seiscientos años la poesía romana sólo existirá con forma griega. cuando Roma so­ metió a Grecia. y sus arias propiamente dichas. se había instalado por fin en el cuerpo de Ennio. Aquello que.

Catón. la prosa —relacionada siempre con el estado y la política— fue ocupación estricta de romanos bien situados. pese a todo. por ejemplo. político de prestigio. Catón el Viejo. ha llegado hasta nosotros gracias a Plutarco y. si los hubo.. Una situación semejante se dio en la escritura de prosa. casi contemporáneo de Plauto y Ennio. por tanto. A pesar de haberse convertido casi en una frase hecha. su célebre sentencia Ceterum censeo Carthagi­ nem esse delendam (Creo. a la lengua griega. al que podría considerarse el padre de la literatura la­ tina en prosa. Algunos autores romanos intentaron crear un teatro literario en latín a par­ tir de estas piezas improvisadas. a pesar de su lema antirretórico: Rem teñe. no llegaron a imponerse. que Catón debió de ser un poderoso orador. ¡VIVA EL LATÍN! No se conocen más intentos de desarrollar una literatura propia a partir de formas autóctonas preliterarias. por lo demás. aunque han quedado algunos fragmentos. A di­ ferencia de la poesía y del teatro. Los fragmentos latinos que conservamos nos muestran. una farsa popular itálica. A un romano de lengua latina debía de cau­ sarle la misma impresión de extrañeza que a un espectador actual de Berlín que asista a una obra de teatro rural austríaco. Existía. Curiosamente. verba sequentur (Aférrate al tema y las palabras vendrán). que se representaba a menudo en Roma con actores oscos y en lengua osea. que Cartago ha de ser destruida) no aparece entre los fragmentos conservados de sus obras. Sin duda era más rentable asistir a la escuela de los griegos. de quien ya hemos hablado. la fabula Atellana . mientras que los cuatro siguien­ tes se ocupan de la historia romana propiamente dicha.E l LATÍN HA MUERTO.. produjo también la prim era obra historiográfica latina (Origines). géneros «frívolos» que podían dejarse en manos de extranjeros. cuyos tres primeros libros detallan los «oríge­ nes» de diversas ciudades itálicas. comenzó a publicar sus propios discursos siguiendo el ejemplo de Apio Clau­ dio. Al igual 56 . parece evidente que no obtuvieron un éxito duradero.

Pese a todo. le hizo ganar gran n ú ­ mero de adeptos e imitadores. asistían a lecciones de filosofía (también en Atenas) e incluso tenían a filósofos griegos en sus residencias. como Empédocles o Parménides. sobre todo de Escipión el Joven y de sus amigos. ni los tratados de Aristóteles tuvieron seguidores. ni los estilizados diálogos de Platón. Sin embargo. era opinión común que estos textos debían permanecer en lengua griega. como las obras de Epicuro o del es­ toico Crisipo. a pesar de su valor universal. sino que se convirtió en el principal escritor latino de to ­ dos los tiempos: Cicerón. como fue el caso de Escipión y el estoico Panecio de Rodas. Tampoco los escritos de m enor intención literaria.L it t e r a e La t in a e que sus discursos. queda un ámbito importante de la literatura grie­ ga que los romanos apenas tocaron en un prim er momento: la filosofía. pese a todo. esta obra. se planteó la idea de filosofar en latín. Hasta que apa­ reció un hombre que no sólo introdujo la filosofía en la lengua latina. A través de antiguas comedias y de num ero­ sos testimonios. Tomaban clases particula­ res de lengua. Ninguno de ellos. 57 . conocemos el interés que los curiosos romanos sintieron por la filosofía griega. Ni los poemas didácticos de los presocráticos. hoy perdida. fueron objeto de una reelaboración latina.

. Un d e b u t e x c e p c io n a l c o m o a b o g a d o d e f e n s o r En el año 80 a. Tan claro y sen- 59 . sino que muchos romanos se habían apro­ vechado de la confusión para librarse de enemigos personales y enriquecerse. no sólo habían sido asesinados numerosos «proscritos» —es decir. en Umbría. lo que permitió juzgar algunos de esos terribles casos. el propio dictador restableció pronto la legislación penal. ese prodigio de la lengua latina? Comenzaremos por el redoble que abrió su carrera como político y orador. Uno de los primeros en rendir cuentas fue un tal Sexto Roscio. sino el de la elocuencia misma (iam non hominis nomen. el más terri­ ble de los delitos. personas a las que el dictador. Roma acababa de dejar atrás el período más te­ rrible de su historia. sed eloquentiae). afirmaba Quintiliano. no sólo en la patriarcal Roma. sin necesidad de pruebas. Durante las proscripciones del dictador Sila. declaraba enemigos públicos—.Non hominis nomen EI prodigio de Cicerón El nombre de Cicerón. Por suerte. origi­ nario de Amelia. C. que había devuelto sangrientamente el poder a la clase senatorial. Se le acusaba de haber asesinado a su propio padre por asuntos de dinero: parricidium. ¿De dónde surgió Cicerón. no es ya el de un hombre.

de ese modo. ni en ingenio. me levanto precisamente yo. ¿Tendría acaso un sentido del deber (officiosior) supe­ rior al resto? Ni pensarlo. Marco Tulio Cicerón. Credo ego vos. sus argum en­ tos sobre el consenso de los oyentes. en verdad. según Cicerón. Después hizo aumentar la tensión posponiendo la respuesta precisa.. ninguno de ellos tomaba la palabra para defenderlo. para construir. que os preguntaréis». «Creo. «por qué razón. se le dejaría hablar. una idea sorprendente. Cicerón.El l a t ín h a MUERTO. dijo. que no puedo compararme ni en edad. Y entonces. jueces. ni en autoridad con los que están sentados» (quid sit quod. ¿Sería él. No era ninguna sorpre- 60 . especialmente audaz (audacissimus )? En absoluto. a Cicerón. al­ terando el habitual orden sintáctico latino y colocando verbo y pronombre al principio de la frase. que desarrolló desde múltiples ángulos: el resto de los presentes eran hombres de importancia que no podían. Como haría con frecuencia a lo largo de su carrera. lo que estaban pensando los jue­ ces. como respuesta formal a la pregunta. indices. El año anterior se había dado un poco a conocer como hábil abogado en un par de procesos civiles. mirari. ¡VIVA EL LATÍN! cilio parecía el caso que la acusación ni siquiera se había esforza­ do en prepararlo. por ser un pipiolo en política. is qui neque aetate neque ingenio neque auctoritate sim cum his qui sedeant comparandus).. cum tot sum m i oratores hominesque nobilissimi sedeant. Para sorpresa de los jueces. descartando otras po­ sibles. Justamente eso era. quien se presentase como defensor. muchos romanos notables se sentaban junto al acusado para mostrarle su apoyo. tan políticamente explosivo (vemos qué pron­ to aparece la noción de res publica). Cicerón empezaba su discurso convirtiendo en palabras los pensamientos callados de su público. Y en ese momento salía por voluntad propia al prim er plano. Sólo a él. Sería un hombre de veintiséis años. Sin embargo. si están aquí sentados tantos excelentes oradores y hombres distinguidos. ego potissim um surrexerim. permitirse abrir la boca ante un asunto tan delicado.

quem honoris causa nomino. ¿Quizá? Así fue desvelando poco a poco la cuestión oculta: no era sorprendente que los jueces no supieran qué razones im ­ pedían hablar a los notables allí presentes. sino el «colon» (m em brum ) y el «período» (periodus.. puede estar com puesto de varias frases. aún no había dicho nada relevante. ya que la acusación ha­ bía guardado silencio sobre el verdadero motivo y condición del proceso. 1. Sin embargo. vuelta): los antiguos se guiaban po r el proceso del habla. Lucius Cornelius Chrysogonus. quae sunt sexagies. quae de viro fortissimo et clarissimo Lucio Sulla. que está form ado po r varios colones y. con su voz poderosa. Y entonces alcanzó el punto más alto de tensión dejando caer su frase más importante. a diferencia de lo que hoy se piensa. es decir. ambitus verborum). de ahí el nom bre de periodus (giro. de pasada. en consecuencia. la m edida decisiva no es la frase.N o n h o m in is n o m e n sa que se le hubiera rogado con tanta insistencia que se ocupara del caso. 61 . divididos según «colo­ nes». De acuerdo con la estilística clásica. La voz se elevaba al principio y descendía al final. como aquí hacemos. como si no fuera consciente de su significado: Forsitan quaeratis qui iste terror sit. ¿Cómo? ¿Y cuáles serían esos motivos? Entonces. duobus milibus nummum sese dicit emisse adulescens velpotentissimus hoc tempore nostrae civitatis. que se corresponden aproxim adam ente con la respiración. sino. que valen seis millones de sestercios.. El texto de u n discurso no sólo debería transcribirse siguiendo la puntuación adecua­ da —que los antiguos desconocían—.1 Los bienes del padre de Sexto Roscio. (Quizá podríais plantearos de qué horror se trata). pronunció cada palabra con intensidad y fuerza: bona patris huiusce Sexti Rosci. al muy valiente y muy noble Lucio Sila. El discurso de Cicerón avanzaba con la minuciosidad necesa­ ria para aumentar las expectativas del público. nosotros po r el contenido lógico. por unidades de discurso.

. ¡VIVA EL LATÍN! a quien menciono con honor. accusant ei qui hunc ipsum iugulare summe cupierunt. Tras haberse reteni­ do. quizá el más poderoso hoy de nuestro estado: Lucio Cornelio Crisógono. El defensor se convertía así en acusador. causam dicit is cui non modo luctum mors patris attulit. Cicerón dejaba abierta la posibilidad de que la compra no se hubiera producido). causam dicit is qui etiam ad hoc ipsum iudicium cum praesidio venit ne hic ibidem ante oculos vestros trucidetur. Rosci bono fuit. según se encargaba él m is­ mo de afirmar (con astucia. 62 . Por un puñado de monedas había adquirido esos enormes bienes durante las su­ bastas públicas de las proscripciones. sino un li­ berto griego. sino que eliminaba a un inocente para que un ladrón pudiera disfrutar en paz de su botín.. el proceso adquiría una perspectiva por completo dis­ tinta: el Estado ya no castigaba a un parricida. Cicerón abría ahora las compuertas de la poderosa retórica para atacar la profunda infamia que se ocultaba tras la acusación. M ediante una sola afirmación. verum etiam egestatem.El l a t ín h a m u e r t o . ¿No parece esto el m undo al revés? accusant ei qui infortunas huius invaserunt. ¡Qué revelación! No era el presunto y avaricioso parricida quien se hallaba en posesión de la inmensa fortuna. causam dicit is cui praeter calamitatem nihil reliquerunt: accusant ei quibus occidi patrem Sex. que llevaba el poco propicio nom bre de Crisógono (retoño de oro). favorecido por el dictador Sila. dice haberlos comprado por dos mil sestercios un hombre joven.

la audaz representación retórica de Cicerón lograba que estas reflexiones ni siquiera se planteasen: al haber revelado que la acusación estaba ocultando este elemento esen­ cial. acusan quienes se han beneficiado del asesinato del padre de Sex­ to Roscio. No se trataba tan sólo de capacidad retórica. 2. a un argumento que nos ha llegado hasta hoy en forma de frase hecha: Cui bono? (¿En be­ neficio de quién?).. Este fragmento revela algunos de los recursos estilísticos pro­ pios de Cicerón. Su análisis preciso sería de gran utilidad para la clase de bachillerato.. acusan quienes de buena gana habrían estrangulado a este hom­ bre. observamos que Cicerón recurre aquí.. sino también de un importante signo de valor cívico: era evidente que la acusación contaba con que la defensa no atacaría a Crisógono... ante vuestros ojos. como hará a lo largo del discurso. Sin embargo. el argumento no era decisivo. En lo referente al contenido. que van aumentando el peso de su sentido y que contienen en cada punto tesis y antítesis (ac­ cusant ei. ya que Sexto Roscio podría haber asesinado perfectamente a su pa­ dre por avaricia para ser víctima. se defiende aquel al que la muerte de su padre no solo ha traído pesar.). pero nos basta con ver lo esencial: la cons­ trucción en tres grandes períodos. más adelante. causam d icitis. sino también pobreza. En este caso. se defiende quien ha venido a juicio con su propia escolta2 para no ser asesinado aquí mismo. Es im portante im aginar la presencia física y real de estos hom bres. 63 . provocaba en los jueces la sensación de estar mostrándoles toda la verdad. se defiende aquel al que no han dejado más que desgracia.N o n h o m in is n o m e n Acusan quienes han invadido la fortuna de este hombre. un elemento esencial para la puesta en escena de Cicerón.. del robo de Crisógono.

como él mismo reconoció más tarde.El l a t ín h a m u e r t o . que a día de hoy sigue siendo el pensador más célebre de la Antigüedad. Una posición que m antendría hasta el fi­ nal de su vida. Tras haber seguido los cursos habituales de len­ gua griega y latina. con profesores griegos de oratoria. Cicerón optó por un camino más arriesgado. Cicerón no prove­ nía de la nobleza senatorial. y lo hizo con tal éxito que su fama como abogado quedó firmemente asentada. En su diálogo Gorgias. se inició en la retórica escuchando a los ora­ dores más célebres del foro y siguiendo clases de declamación. el intelectual mejor conside­ rado de su época. Pero sobre todo fue alumno de diferentes filósofos griegos. en especial de Filón. Hortensio. cuando en el proceso contra Verres derrotó al que era el orador más célebre de Roma. Se lo debía todo a su talento y a su formación. algo que no era habitual y que apasionó a Cicerón. Tr iu n f o y f r a c a s o d e u n r e y . a la escuela fundada por Platón. alguien que pertenecía a la Academia. Filón daba clase en Roma e incitaba a sus alumnos a desarrollar ejercicios retóricos. alcanzó el reconocimiento final como «rey de los tri­ bunales» (Quintiliano). se le con­ fiaba cualquier caso. Además adquirió sólidos conocimientos de derecho romano con los mejores especialistas. Durante ciertas temporadas. ¡VIVA EL LATÍN! notorio protegido de Sila. A partir de entonces. es decir. Filón era un «académico» (academicus ).f il ó s o f o r o m a n o Este éxito sin precedentes no era fruto del azar. Diez años después. tanto teóricas como prácticas. Había otras posibilidades para preser­ var a la vez la vida de Roscio y el botín de Crisógono. era un simple caballero romano de la modesta ciudad volsca de Arpino. Lógicamente Cicerón no estaba de acuerdo con el rechazo de la retórica que defendía Platón. el pensa- 64 .

C. Marco Aurelio y Federico el Grande. Según dice Platón en su Politeia (La Repúbli­ ca). El célebre rétor Molón se sintió más preocupado que atraído por la brillantez de su pupilo: Grecia. Sócrates— se hayan apartado de la política. al mismo nivel que la cosmética y la gastronomía. En Rodas y en Asia M enor fue alumno de los mejores retóricos griegos.. siguiendo el libre juego de los argumentos. Cicerón se consideró un escéptico toda su vida y afirmaba que así seguía a Platón y a su maestro. Tras sus primeros éxitos judiciales. la cultura y la elocuencia (paideia kai logos). los filósofos y. afirmó. período que aprove­ chó para hacer una estancia en Atenas y estudiar la filosofía grie­ ga más reciente. Cicerón tuvo que hacer una pausa por agotamiento físico y vocal. Cicerón dedicó todo su pro ­ yecto vital a hacer real esta frase. Pese a todo. Sócrates. en oposición a la verda­ dera filosofía. a Cicerón le impresionaba el modo en que los diálogos de Platón buscaban la verdad. dejando el espacio político y el poder en manos de demagogos sin escrúpulos y oradores huecos.N o n h o m in is n o m e n dor griego la había rebajado a mero «arte de la lisonja». Fueron palabras proféticas. Ya en su prim er escrito. la suya. La idea platónica que más sedujo a Cicerón fue sobre todo la del «rey-filósofo». un Estado sólo podría alcanzar la felicidad si los reyes fuesen filósofos o los filósofos fueran reyes. Cicerón no tomó esta idea de ningún pensador griego. como más tarde harían Séneca. una obra juvenil sobre «la invención retórica» (De inventione) escrita en torno al año 80 a. pierde así lo único en que aún superaba a los romanos. en particular. lamenta que los «sabios» (sapientes) —es decir. el objetivo debía ser que los sabios se apropiaran del arte de la ora­ toria (eloquentia) para influir en política. Durante toda su vida permaneció fiel a este proyecto. que indagaba en pos del Bien. 65 . Según Cicerón. sino que la desarrolló por su amor a la retórica y su entusiasmo hacia el «rey-filósofo» de Pla­ tón. sin dogmatismos.

De acuerdo con 66 . Este momento. renunció por razones morales a apoyar los planes de los dictadores ocultos de Roma: Pompeyo. la llamada «conjura de Catilina». organizando por su cuenta una red de espías que siguió las maquinaciones de los golpistas y expulsando finalmente a Ca­ tilina de la ciudad para mantener la seguridad general (proceso descrito en la prim era Catilinaria . descubrió que le habían cortado las alas. al aire libre. llegar a pretor y finalmente a cónsul. otra obra maestra). el defensor de la Constitución republi­ cana. C. frente a un gran público. a Cicerón. C. Cicerón comenzó su carrera política. sin embargo. que estaría íntimamente ligada a su actividad oratoria. Catilina. Cuando se le permitió regresar —triunfalmente. Un joven noble depravado. Fue en estos altos cargos cuando inició su trayectoria de orador político. El ajusticiamiento de los partidarios de Catilina se tomó entonces como una excusa para expulsar temporalmente de Italia.. a pesar de ser un homo novus (alguien sin privilegios de nacimiento). Gracias a su enorme esfuerzo en los procesos judiciales fue estableciendo las relaciones sociales que le permitirían. en el año 63 a. destinado a ser su mayor éxito. el destino lo puso ante una prueba decisiva. sin los medios de amplificación que usamos hoy en día. el llamado «Triunvirato». En el año 60 a. intenta­ ba llegar al poder con algunos cómplices a través de la violencia. ¡VIVA EL LATÍN! De regreso a Roma. Cicerón se m ostró a la altura del peligro. el mayor reto para un orador: ante el Senado y ante el pueblo. César y Craso. la obra más famosa de Cice­ rón).E l LATÍN HA MUERTO. sin juicio y mediante la pura amenaza física. según cre­ yó él—. Durante su consulado. cuando hizo ejecutar a los principa­ les partidarios de Catilina que permanecían en la ciudad: no exis­ tía una necesidad apremiante. Se equivocó. Ante el Senado mostró más tarde las pruebas incontestables de la traición proyectada por los conjurados (tercera Catilinaria). sería tam bién la causa de su desastre. aunque su decisión no fuese en contra de la legalidad (cuarta Catilinaria.

—años capitales para la literatura rom ana— produjo su trilogía de diálogos «platónicos». como pretendía Platón. que le proporcionaba su gran modelo clásico. pero ya no tenía fuerza real contra los poderosos. donde el joven Escipión —trasunto de Ci­ cerón— y sus amigos discuten en torno al problema central de la Politeia de Platón: el Estado ideal. De oratore (El orador). Craso (nada que ver con el triunviro) representa el punto de vista de Cicerón y requiere del orador una formación enciclopédica y. de la que. Este es el tema de la obra sin duda alguna más hermosa e importante de Cicerón. U n P latón romano Cicerón decidió entonces ser un escritor filosófico. sino que ya existe bajo la forma del Estado romano. los dos ora­ dores principales de la generación de Cicerón discuten en torno a las características del orador «ideal»: Antonius sostiene que basta con la formación retórica. como Platón. e in ­ cluso se vio obligado a defender en el tribunal a políticos que de­ testaba. que tan sólo debe ser consciente de cuál es su esencia y cuáles son sus funda­ mentos. El öM lor re^h- 67 . en especial. diálogo en seis libros. Entre el año 55 y el 51 a. a imitación del Fedro de Platón. se ha perdido la mayor parte. perteneciente al último libro. Mayor importancia tiene De re publica (Sobre la República). La respuesta llega con rapidez: no es necesario construir un estado ideal. Se ha conservado íntegro el Som nium Scipioiii'MEl sueño de Escipión ). por desgracia.N o n h o m in is n o m e n su viejo ideal siguió participando en política. En los tres libros del primero. Ningún otro escrito revela con tanta claridad y detalle el p en ­ samiento de Cicerón sobre el oficio de orador. en particular contra César. un estudio profundo de la filosofía que le ofrezca un amplio arsenal de argumentos y figu­ ras. C.

aún no existía en latín. apenas se conoce hoy en día: los pensamientos platónicos de Escipión no atraen tanto como las aventuras eróticas de Don G iovanni. C. Aunque el diálogo debía de ser más extenso de lo que hoy conocemos —tan sólo se conservan dos li­ bros y m edio—. finalmente. a la provincia de Cilicia. Por desgracia. donde reinterpreta a su m odo un concepto ya exis- . Menos lograda. que no posee equivalente. donde fue asignado como procónsul. recurre al latino regnum. accesible a la mayoría de las personas educa­ das.. siguiendo el espí­ ritu de los diálogos platónicos. será su obra De legibus (Sobre las leyes). al mismo tiempo. O tra razón pudo ser su traslado en el año 51 a. emplea la perífrasis civitas quae optim atium arbitrio regi dicitur. tal vez por insatisfacción. Resulta interesante observar cómo Cicerón. en sueños. desarrollaría una hermosa ópera (II sogno de Scipione ) sobre esta fantasía filosófica de Cicerón. Nada menos que Mozart. Cicerón intentaba en ella fundam entar de m anera filo­ sófica la noción de derecho natural —tan im portante para la Edad M oderna— y. para «democracia». Empleaba una modalidad culta de la lengua coloquial y evi­ taba toda la jerga filosófica. En De república se encuentran algunos ejemplos sencillos: para traducir el tecnicismo griego «monarquía». que. donde su fallecido padre le explica sub specie aeter­ nitatis (desde la perspectiva de la eternidad) el universo y el sig­ nificado último de la acción política. parece claro que Cicerón no llegó a completarlo. acuña un cauto neologismo. desarrollada con el ejemplo del Nom oi de Platón. ¡v iv a e l l a t í n : tral narra cómo. civi­ tas popularis. sino que lo abandonó. por otra parte. junto al gran libretista Metastasio.El l a t í n h a m u e r t o . aunque también menos ambiciosa. formular una serie de leyes idea­ les para el Estado romano. trataba los problemas filosóficos de un modo popular. es transportado a un cielo de esferas supraterrenal. «el Estado del que se dice que es gobernado por la voluntad de los mejores».. para «aristocracia».

el m a­ yor anhelo de Cicerón. a su segunda etapa de escritura teóri­ ca. sobre todo en lo que concierne al ritmo de la prosa. sus reflexiones de extrema sutileza sobre la lengua latina y sus múltiples posibilidades. por Pompeyo. Aún lo­ graría llevar toda la riqueza del pensamiento griego a Roma y a la lengua latina en uno de los períodos más terribles de su vida. en virtud de su antigua amistad. que podría traducirse como «populista»). En el tratado Orator se ocupó de los problemas estilísticos de la oratoria. porque el orador puede expresar los pensamientos principales de manera más eficaz que el filósofo. En estas obras. En De oratore llega a hacer explícito este deseo: el arte de la retórica corona a la filosofía. Una e n c ic l o p e d ia f il o s ó f ic a Pese a todo. El vencedor César le concedió pronto un honro­ so indulto. que hacía culminar —no podía ser de otra m anera— con su propia figura. En la guerra civil entre César y Pompeyo. Cicerón había tom a­ do partido.N o n h o m in is n o m e n tente en el lenguaje político (popularis . pero lo privó sin piedad de toda influencia. en el mejor sentido de la palabra: emplea los recursos de su destreza retó­ rica para transmitir las aportaciones de la filosofía a todas las perso­ nas formadas. 69 . convierten este sorprendente texto de un político en una biblia de la estética romana. Cicerón demuestra ser un filósofo popular. a la vez retórica y filosófica. Cicerón aún no había dicho su última palabra en el ámbito de la filosofía. que sería derrotado. justo en el m omento en que comenzaba una reordenación del Estado. Hasta entonces tan sólo había probado que era posible tratar en latín temas filosóficos importantes. dedicó los años 46-44 a. En el diálogo Brutus desarrolló una historia de la retórica ro­ mana. C. Tras un breve período de reposo espiritual.

el Jardín (escuela de Epicuro) y la Estoa (escuela de Zenón y Crisipo). En él se defiende la necesidad de la filosofía. compuestos ambos de cinco li­ bros. donde presenta y discute de m anera crítica los sistemas filosóficos de la Academia (escuela de Platón). La meta de todas sus reflexiones se encuentra en una frase que Cicerón. De acuerdo con la división de la filosofía en la Antigüedad. un conjunto de siete diálogos (21 libros en to ­ tal) que llegaría a finalizar. La novedad de Cicerón residía en su propósito de dar la palabra a los representantes de cada escuela filosófica por boca de un ciudadano romano con­ temporáneo. que no ha llegado hasta nuestros días. En De finibus bonorum et malo­ rum (Sobre los límites del bien y del mal) y Tusculanae disputatio­ nes (Conversaciones en Túsculo). aguda discusión en torno a una pregunta fundamental para el resto de escritos: la posibilidad de conocer la realidad. pero siempre se desarrollaban desde el punto de vista de una escuela concreta. Los es­ critos propiamente filosóficos comienzan con los cuatro libros de Academica. Tras la lógica viene la ética.E l LATÍN HA MUERTO. Cicerón analiza las cuestiones centrales de la moral y deja traslucir su inclinación hacia el estoicismo. El primer diálogo es Hortensio. todos se hallarían en una especie de «terreno neutral». el Peripato (escuela de Aristóteles). Se trata nada menos que de una gran enciclopedia filosófica. consideraba la más importante de la filosofía: Virtutem ad beate vivendum se ipsa esse contentam (La virtud encaminada a una vida 70 . y es de suponer que con gran éxito: san Agustín si­ tuaba su prim era conversión y su descubrimiento de Dios tras la lectura de esta obra. ¡VIVA EL LATÍN! Fue entonces cuando emprendió el proyecto filosófico más am ­ bicioso de su vida. de esta manera. en torno al año 44. Estas discusiones en torno a dogmas divergentes ya existían en algunos escritos griegos. con sensatez. Se trata del texto donde Cicerón desarrolló con mayor detalle sus planteamientos escépticos. este debate pertenecía al dominio de la lógica. según parece.

la cumbre de su sutileza se encuentra en un tex­ to que. En una obra mucho más audaz y progresista. Conviene saber que Cicerón era un «sacerdote» ro­ mano. De acuerdo con su argumentación. De divinatione (Sobre la adivinación. en ocasiones. concretamente un augur. que afectaba directamente a Cicerón en su con­ dición de augur: los auspicios. es decir. Sin embargo. la teología.3 En un penetrante excurso plantea que la veracidad de la religión tra­ dicional del Estado (romano) es independiente de aquello que los filósofos (griegos) afirman sobre los dioses con argumentos racio­ nales. se cuestiona y se pone en duda un aspecto central de la religión romana. para que el pue­ blo permaneciese tranquilo y bajo tutela. desde la perspectiva de la Antigüedad. la clase senatorial dom inante no entraba nunca en conflicto con u n a posible «iglesia». Los «auspicios» consistían en la interpretación reglada del vuelo de las aves y de la alim entación ritual de los pollos. es decir. no se ha conservado íntegramente: D efato 3. eran de origen etrusco—.N o n h o m in is n o m e n feliz se basta a si misma). que perm itían com probar el acuerdo o desacuerdo de los dioses con la acción planeada. Pese a todo. La culminación de la filosofía es la física. En De na tu ­ ra deorum (Sobre la naturaleza de los dioses) se comparan y se cri­ tican con cierta libertad las distintas perspectivas de los epicúreos y los estoicos. en un pasaje de gran intensidad personal. La religión rom ana no conocía el cargo de «sacerdote» —los arúspices profesionales. a pesar de sus circunstancias externas. que le concediera fuerza: «¡Creo. sobre los métodos de predicción del futuro). pero ayúdame en m i incredulidad!». sino que confería tal respon­ sabilidad a los políticos. Cicerón intentaba demostrar que este elemen­ to central de la filosofía estoica también podía ser válido aunque se defendiera otro sistema ético. que también engloba­ ría. por desgracia. sólo convenía mantenerlos por razones políticas. tiene en su mano la posibilidad de lle­ var una vida plena. no le había resul­ tado sencillo creer en la verdad de esta frase y rogaba a la filosofía. que todo hombre. de esta forma. admitía que. 71 . que leían el futuro en las visceras. como si fuese una diosa. responsable de los auspicios.

el gran sistemático estoico. En su razonamiento integra los tres ámbi­ tos de la filosofía. Su tarea funda­ m ental era latinizar los termini technici de los pensadores griegos. formar los términos latinos correspondientes para que su propia lengua pudiera ser más adecuada a la filosofía. es decir. Aunque esta breve obra de Cicerón pasase inadvertida durante largo tiem ­ po. del griego ethikós). cuan­ do se trata la validez universal de la ley de causalidad. En él examina los problemas de la causalidad y del libre albedrío. Más allá de construcciones aisladas. En este corpus filosófico especializado. se entra en el terreno de la física.El l a t ín h a m u e r t o . Pese a todo. los especialistas actuales la consideran su contribución de m a­ yor interés a la filosofía. La lógica debe analizar si el hecho de que las predic­ ciones futuras sean verdaderas o falsas implica una predeterm i­ nación del futuro. por su parte. adaptación del griego poiotes) y de «moral» (moralis . Ninguna contribución fue tan decisiva para que el latín alcanzara la condición de lengua universal. Más aún. que defiende con firmeza y con argumentos de una gran m odernidad. ¡VIVA EL LATÍN! (Sobre el destino). que había tratado antes por separado: lógica. A este texto debemos tam bién el conoci­ miento de importantes enseñanzas de Crisipo. sino con un tratado filosófico en tres libros. Muchas de las creaciones verbales de Cicerón han llegado hasta nuestros días gracias a la filosofía en latín de la Edad Moderna: aún habla­ mos de «cualidad» ( qualitas . a la ética. algo superficial pero lleno 72 . Cicerón no pudo ni quiso limitarse a los medios lingüísticos con los que había cons­ truido su tríada platónica de los años cincuenta. finalmente. ética y física. su mayor éxito no lo logró con estos escritos. le corresponde el pro­ blema de la responsabilidad moral y penal ante la negación del libre albedrío. cabe afirmar que sin Cicerón tendríam os un conocimiento insuficiente de la filosofía del período helenístico. Cicerón demostró que cualquier pensamiento filosófico podía formularse en la lengua de Roma.

de «dignidad humana». La ú l t im a b a t a l l a p o r l a R e p ú b l ic a Cuando Bruto. estaba destinado a jóvenes políticos romanos y no recurre a definiciones ni a demostraciones dem a­ siado sagaces. Por el contrario. que se apoya en la obra del filósofo estoico Panecio. una coalición contra la supuesta 73 . no fue el asesinato de César lo que arrancó a Cicerón de sus estudios. C. que en esta obra Cicerón había sido el primero en emplear el concepto. sus apasionados discursos le perm itieron formar en el Senado. ¿Quién tiene razón? Cada uno de ellos. sino la valerosa resistencia que. ya que su nombre había sido el símbolo de la República libre. De m anera errónea. En diciembre del año 44 a. Cicerón consideraba que Antonio —un vividor al que detestaba profundamente— era el enemigo más pe­ ligroso de la libertad romana.N o n h o m in is n o m e n de vitalidad. sin duda. asesino de César. el filósofo Johann H er­ bart señaló que «desde el punto de vista científico es lo peor que nos ha dejado este gran hombre». medio año después. Se trata de un manual para guiarse en la vida. salió de la Curia tras su crimen. además. tan pisoteado desde entonces. mayoritariamente contrario a César. También Lutero se sintió atraído por él. San Ambrosio reescribiría este texto para adaptarlo a propósi­ tos cristianos: De officiis ministrorum (Sobre los deberes de los clé­ rigos). Pese a todo. en función de lo que se busque. afirmó que nunca habría un mejor manual de moral. y Federico el G ran­ de. Hace no mucho tiempo se probó. pero tampoco deja de interesar y sorprender. alzó el puñal gritando «¡Cicerón!». que dedicó a su hijo Marcus. el antiguo protegido y previsible sucesor de César. planteó el Senado contra M ar­ co Antonio.. con el asentimiento de Voltaire. estudiante de filosofía en Atenas y amigo de la bebida: De officiis (Sobre los deberes).

la coalición artificial se disolvió: Octavio llegó a buenos térm inos con Anto­ nio. 74 . ¡VIVA EL LATÍN! m aldad absoluta de Marco Antonio. la tensión filosófica y la construcción de la propia imagen pública se dan la mano en el contexto de una tragedia: 4. que había sido el constructor de su figura pública. cayó su preciada cabeza. de m anera profética. La brillan­ tez de la forma. culminación de su obra. No hay en la literatura latina antigua un texto más apasionante que estas Filípicas de Cicerón. Como signo visible de reconciliación. pero que se había convertido en enemigo encarnizado de su nuevo so­ cio.El l a t ín h a MUERTO. su aliado natural. como un valien­ te gladiador. Además del Senado. el gladiador debía ofrecer la garganta desnuda a su oponente. El 7 de diciembre del año 43 a. casi siempre por petición del público. Octavio debía sacrificar a Cicerón. Octa­ vio. en tanto que partidario de César. como erróneam ente m uestran bastan­ tes películas.4 Menos honroso fue el comportamiento de sus enemigos: se dice que Fulvia. había atravesado la lengua del de­ testado orador con una horquilla. A nte esa orden. ya que su éxito duradero enfureció sobremanera a Marco Antonio. después de que él mismo ofreciera el cuello a su dubitativo asesino: Q uid si ad me prim um venissetis? (¿Por qué? No soy tu primero). Tras una victoria fugaz contra Antonio en Mutina. esposa de Antonio. El gladiador rom ano no m oría durante la lucha. Los discursos de Cicerón. si alguna vez sonaba la hora final de la República. sino que se le m ataba de m anera ritual cuando el organizador lo decidía. la coali­ ción integraba a los asesinos de César y a su hijo adoptivo. Por segunda vez en la historia romana se produjeron sangrien­ tas proscripciones y Cicerón estaba en la lista. que era. El gesto estaba muy meditado: ya en las Filípicas había jurado. con sus legiones formadas de m anera ilegal. Su cabeza quedó expuesta en la tribuna de oradores para que todo el m undo viera el final de la li­ bertad ciudadana en Roma. C. serían una fatalidad para él. que deseaba m orir con dignidad (cum dignitate). llamados Filípicas en homenaje a Demóstenes.

Plinio. Resulta increíble que un material dra­ mático de tal fuerza no haya atraído a ningún autor ni director. igual que había hecho el mismo César. lle- 75 . resulta difícil encontrar a un amante del latín que no reconoz­ ca su talento. dicien­ do que Cicerón había elogiado su consulado con razón. El m a y o r d e l o s l a t in o s Cicerón. Quizá nunca haya habido un escritor que concentre de tal m anera el genio de su lengua. se apoyó en algunos de sus predecesores para formular su irónica descripción del «hom­ bre de Estado sin razón. nacida conmigo de cónsul!). pero sin fin. ¿De dónde procede la fuerza de su lenguaje? En primer lugar. nuestro conocimiento del resultado no nos permite leer de otro modo. como O fortunatam natam m e consule Romam! (¡Afortunada Roma. el gran historiador de la Antigüedad. que nos ha transm itido este juicio. siempre ha sido objeto de controversia.N o n h o m in is n o m e n como lectores tardíos. como hombre y como político. En opinión de César. tuvo que alabar al maestro de la lengua latina. adversario de Cicerón al que tanto glorifi­ có Mommsen. ni intención». Cicerón había hecho más por Roma que todos los generales con sus triunfos. de su variedad. llamó a Cicerón «padre de la oratoria y de la literatura latina» (facundiae Latiarum que litterarum parens) y nadie en la Antigüedad tardía lo contradijo. mientras la muerte del arrogante César se retoma una y otra vez. ni opinión. De manera burlona se citaban los versos que había escrito para glorificarse. Theodor M om ­ msen. Ciertamente cuesta soportar su egocentrismo y su vanidad: ya en la Antigüedad se bromeaba al respecto. ya que es más va­ lioso ampliar las fronteras del genio ( ingenium) que las del im pe­ rio (imperium). Sin embargo. No sólo produjo las Catilinarias y las Filípicas. Con independencia de lo que se opine sobre Cice­ rón.

Cicerón desarrolló el sistema de las denominadas «cláusulas» ( clausulae ). Basta leer su discurso a favor de M ure­ na. recurría sin ce­ sar a figuras del pensamiento como la pregunta retórica. el ritm o de la prosa. Todo manual de estilística latina detalla este tipo de prosa (cualquier estudiante de latín la aprende en el bachillerato) y los ejemplos más hermosos los proporciona casi siempre Cicerón. el apostrofe (incluso a personas ausentes). la estructura de las frases en colones y períodos equilibrados y. donde llegaba a bromear. que. además. al que no debemos juzgar por el desliz citado anteriormente. cuya lengua es cercana a los discursos. la excla­ mación. pasión y riqueza verbal. mejor que nadie antes. También está llena su obra de difíciles discusiones jurídicas que nos transmite de m ane­ ra clara. por razones tácticas. Cicerón dispo­ nía de un hum or inagotable que le perm itía salvar los abismos de cualquier argumentación. Por encima de todo. que puede servir de referencia en cualquier época. que se adentran a veces en la sátira. siguen fascinándonos hoy en día las breves notas íntimas escritas a su amigo Ático. sobre todo. la sintaxis (com­ positio verborum). tropos y.El l a t ín h a MUERTO. y no únicamente en sus discursos ante el tribunal. en especial. ¡VIVA EL LATÍN! ñas de patetismo. en una forma parcial- 76 . lo principal es la ri­ queza de ornamentos retóricos que Cicerón empleó. Ofrece magistrales narraciones y retratos llenos de perspicacia. En ella se incluyen la búsqueda de la eufonía. sin su bene­ plácito. Estas cartas sólo se publicaron tras la muerte de Cicerón. Más difícil resulta otro ámbito de la estilística. Por lo que concierne a la prosa elevada. que nos dan una imagen de la lengua familiar propia de la clase culta de su época. ni siquiera los griegos: juegos de palabras y de sono­ ridades. sobre temas que consideraba casi sagrados: la ética estoica y el derecho romano. Cicerón fue también un poeta de gran fuerza lingüística. Junto a sus escritos oficiales. metáforas. Además era un maestro del estilo epistolar.

un tal Calvo. Dom inaba el tono que sedu­ cía por igual al pueblo y al Senado. G ra­ cias a él.N o n h o m in is n o m e n mente derivada. sólo cabe repetir la frase de Molón: Cicerón logró aquello que nadie esperaba: arreba­ tar a los griegos la primacía «en la cultura y en la oratoria». sino el oyente común. entre otros). enlazó la oposición a la po ­ lítica de César con la crítica al estilo oratorio de Cicerón. 77 . fue Cicerón quien prevaleció: el éxito como in ­ comparable orador le correspondió a él. Pese a todo. no a sus sutiles críticos. Para resumir toda la aportación de Cicerón. Pese a todo. C. por su parte. que no se expresaban como Cicerón. Fue él quien fascinó a los romanos. La m o­ notonía de las cláusulas les parecía una debilidad. como podemos observar. en este punto acertaban de pleno. Y el conocedor ha de darle la razón. la literatura latina sobrepasó de tal m anera a la griega que la antigua maestra ya no logró estar a la altura de su alumna durante mucho tiempo. este aspecto de su estilo ya recibió cier­ tas críticas en su época. solía decir. Durante los años en que Cicerón estuvo sometido al poder de César (a partir de 56 a. siguió dominando incluso los textos latinos de la Edad Media. en especial. mientras que la riqueza de expresión y de recursos les resultaba un exceso. hombre de gran talento y amigo del poeta Catulo. En la oratoria.). el estilo de los oradores de Ática (Demóstenes y Lisias. aunque Cicerón se empeñara en rebatirles. Invo­ caban. no ocurre lo mismo que en la música y la poesía: el valor no lo esta­ blece el conocedor. un grupo de jó­ venes nobles anticesaristas y.

un Cice­ rón de la poesía.Spes altera Romae La magia de Virgilio Cicerón. el autor central de su época. Y más o menos por entonces era el joven Ca­ tulo quien entusiasmaba al público con su innovadora poesía am o­ rosa y sus epigramas políticos contra los poderosos. escri­ bió un apasionante poema didáctico en torno a la física atomista del filósofo Epicuro. el último medio siglo antes de Cristo dio un nuevo impulso a la poesía tras un prolongado letar­ go. que pronto se enfrentarían en campo abierto. Estimulado tal vez por el proyecto de diálogos platónicos de Cicerón. gracias a un filólogo llamado Servio que nos dejó un comentario erudito a las obras de Virgilio. El e n c u e n t r o c o n el g e n io Del encuentro entre estos grandes de la literatura sólo se tuvo no­ ticia cuatrocientos años más tarde. Pese a todo. Lucrecio. C. era sobre todo un hombre de prosa. empezaría su carrera aquel que term inaría siendo el poeta romano: Virgilio (Publius Vergilius Maro. Ningún escritor romano podía comparársele en im por­ tancia y popularidad. César y Pompeyo. no nos lo cuenta todo y debemos completar la im a­ 79 . un poeta casi desconocido por entonces. Sin embargo.). que fue al mismo tiempo una guerra m un­ dial. 70-19 a. Pero sólo tras esa terrible guerra civil.

sin embargo. en cier­ to modo. la isla de Venus. el poeta romano más destacado del momento: Galo (Caius Cornelius Gallus).1Fuera esa u otra la razón. La cantante era en aquel entonces la belleza más célebre de Roma: una liberta que respondía al nombre civil de Volumnia. Hoy la conocemos como la sexta égloga de Virgilio. Parece ser que se produjo en el año 45 a. aunque era conocida también por un tercer apelativo famoso: Lícoris. en honor de Citerea. En la datación del suceso m e aparto bastante de la perspectiva tradicional. la Apo­ línea. C. 80 . dado por su antiguo propietario. lo cierto es que asistió inesperadamente a un m o­ mento central de la literatura latina. Aquel día. le otorgaba su amante. puede ser considerado su creador. sobre todo para los especialistas. siempre sorprendente.. Quizá en el intermedio entre dos dramas se cantase un poema. casi extraño en su forma múltiple. es posible que también se baila­ ra. lo que re­ quiere una explicación. donde Virgilio rinde hom enaje al poem a recién publicado de su amigo Galo sobre el bosque grineo (Nem as Gryneum). ¡VIVA EL LATÍN! gen a través de nuestro conocimiento de la época o por una com­ binación de elementos. escrito en hexámetros. cuando Cicerón tuvo algo de tiempo —cosa poco habitual— para acercarse al teatro. Este último nombre era aquel que. Su nombre artístico. el texto entonado era de otro autor.El l a t ín h a m u e r t o . La sexta égloga debió de ser la más antigua de las Bucólicas. suposición que ya era com ún en la Antigüedad. Para comprar de nuevo su libertad entona un canto que tendrá un efecto impresionante sobre la naturaleza: 1. era Citera. sin embar­ go. el hombre que asentó la elegía amorosa romana como género autónomo y que. A este poem a se refiere tam bién C icerón de m anera im plícita en dos pasajes escritos a finales del año 45 o principios del 44. quizá con la intención de sondear la anim ad­ versión creciente del pueblo contra el dictador César. La fecha coincide con aquella de la sexta égloga. desproporcionada. en sus apasionadas ele­ gías. El poema. era peculiar. Tres jóvenes m ania­ tan al viejo sátiro Sileno mientras está durmiendo la borrachera en una gruta.

tu nunc in montibus erras: ille latus niveum molli fultus hyacintho ilice sub nigra pallentis ruminat herbas aut aliquam in magno sequitur grege. en ver­ sos conmovedores. pese a todo. que se ena­ m ora (¡imagine el lector!) de un toro en carne y hueso. o virgo infelix.. reina de Creta. y también a la picante historia de Pasífae.Sp e s altera R om ae tum vero in numerum Faunosque ferasque videres ludere. ¿Puede expresarse con mayor sutileza la obsesión de aquella que siente celos de una vaca? La continuación. En un estilo propio de las ciencias comienza presentando el origen del m undo a partir de los elementos y lo enlaza después con los mitos del diluvio y el robo del fuego de Prometeo. Veías entonces danzar con ritmo a faunos y fieras. Justo en este pasaje escandaloso se demora el poema para lamentar. mientras él reposa su costado niveo sobre blandos jacintos.. el mal de amores de la perversa cretense y el insensible carácter de su amado. ¡Ay doncella infeliz! Vagas sin rumbo por los montes. resul­ ta aún más sorprendente.. tum rigidas motare cacumina quercus. De pronto pasa al relato de amores desgraciados: a la breve historia de Hilas. Tras mencionar sin mucho detalle otros 81 . el amado de Hércules. y a los rígidos robles conmover sus copas.. Sileno canta cosas maravillosas: una mezcla de mito y de histo­ ria como no se había escuchado nunca antes y que tan sólo volverá a aparecer en las Metamorfosis de Ovidio. rumia las hierbas secas bajo la sombría encina o va siguiendo a otra en el rebaño.

el verso llegaba directo al corazón. al poeta Galo. sino dentro de un escenario propio de cuento. en gran parte erótico y culminante.nunc in). de tez oscura. Sileno hace aparecer en su poema a una persona del presente: el amado de la propia cantante Citeris.lix tu . Se nos dice que ha sido raptado por las musas y llevado a las montañas sagradas de la lejana Beocia. quiso conocer al autor: Publio Virgilio Marón. una solemnidad propiamente romana. el orador conocido por doquier.El l a t ín h a MUERTO. sin embargo. Se supone que Sileno debió de seguir cantando hasta bien entrada la noche. en aquel tea­ tro). Ciertamente no se trataba de un verso perfecto: cuatro de los pies eran espondeos. im ­ provisó un verso. como el anciano Hesíodo en su tiempo.lix) era impropia de un poeta que bus­ case la elegancia. mientras que la sinalefa entre la o larga final y la i larga inicial (vir .. para encargarle un nuevo poem a épico. como no se había oído en doscientos años de poesía latina. mejor dicho un semiverso. tu nunc in montibus erras. llegase a apreciar de veras este poem a desconcertante..g(o) infe . que parecía más campesino que poeta. gran patriota y hombre pru­ dente.go infe . pero Citera concluye en pocos versos. es decir. Sin embargo. el hombre de mundo. O virgo infelix. Pero aquel anciano hechicero de la tribuna de oradores se­ guía siendo un esteta. además. Parece poco probable que Cicerón. No se le presenta. Y entonces Ci­ cerón. pesados y homogéneos (o vir. el poem a va llegando a su fin. Percibió que aquellos versos eran de una herm osa sonoridad y que. ¡VIVA EL LATÍN! dos mitos. según se cuenta. con toda su armonía. poseían tam bién un peso. tal como cualquiera podría verlo en Roma (y es probable que incluso allí mismo. un joven corpulento aunque discreto. Tras esta singular digresión. Tanto es así que Cicerón. en el amor al ganado va­ cuno. para marcar con 82 .

tu patulae recubans sub tegminefagi silvestrem tenui Musam meditaris avena. de introducción a la poesía latina. probablemente haya sido. es decir. en una familia modesta. Estos versos mágicos al inicio de las Bucólicas han servido. (La segunda esperanza de la gran Roma). Tityre. de ser cierta la historia (que. hasta el final de la Antigüedad e incluso en la Edad Media y Moderna. Sin discusión fue siempre el preferido entre todos los poetas. Además. du­ rante casi dos mil años. un ála­ mo plantado tras el parto alcanzó en poco tiempo una altura fabu­ losa. había comprendido y expresado la esencia de su pueblo mejor que ningún otro.. se desarrolló entre Cremona y Milán. Todo el m un­ do sabía a quién consideraba la primera. cuando no a la lengua latina en su conjunto. igual que nosotros.. tuvo 83 . el único poeta al que todo estudiante de latín ha leído. Su formación elemental. bien parece probable). C. culmen habitual de la formación escolar. No se equivocó Cicerón. Virgilio se convirtió en el poeta nacional de los romanos. en cual­ quier caso.. en Mantua. con maestros (litterator) y filólogos (grammaticus ). el poeta que. norte de Italia.Sp e s altera R om ae cuatro palabras aquel encuentro entre genios: Magnae spes altera R om ae. La leyenda posterior quiso rodear este alumbra­ miento de sucesos sorprendentes: el recién nacido no lloró.. Títiro. que tendido bajo la sombra poderosa del haya entonas con ligera flauta un canto a la musa del campo. M e n s a je s p r o f é t ic o s e n b o c a d e p a s t o r e s Virgilio nació en el año 70 a. Para el estu­ dio de la retórica.. según sus compa­ triotas..

durante el cual falleció. Sirón. es decir. ¡VIVA EL LATÍN! que desplazarse ya a Roma. se despide de la retórica para hallar reposo en el puerto de la filosofía. Su último viaje. nos ad beatos vela mittimus portus magni petentes docta dicta Sironis vitamque ab omni vindicabimus cura. en Campania. donde quería entregarse por completo a la filosofía. para acercarse al estoicis­ mo. casi siempre para «recitar». La prim era gran obra de Virgilio. Al igual que muchos otros jóvenes del período entre la guerra civil y la dictadura. de m oda entonces. Más tarde Virgilio abandonaría esta dedicación exclusiva a la filosofía epicúrea. fue el conjunto de las Bucólicas. el amor a la filosofía sería una constante de su vida. La «segunda esperanza» de Roma parecía destinada a la poesía: su lengua habitualmente torpe se liberaba con una «dulzura maravillosa y seductora» cuando se dedicaba a los poemas. según afirmaba un testigo de la época. Virgi­ lio iba a Roma lo menos posible. cuya auten­ ticidad se puso erróneamente en duda. así que se vio obligado a re­ nunciar también a la carrera política. las «canciones de pas- 84 . para leer versos inéditos y ponerlos en cierto m odo a prue­ ba ante el público. posibili­ dad que en su momento también había acariciado Cicerón. En su intento posterior de ser abogado fracasó por la timidez de su carácter. Virgilio cayó fascinado por Epicuro. cuya filo­ sofía estudió con un profesor griego. debía llevarle a Gre­ cia. ansiosos de las frases sabias del gran Sirón.E l LATÍN HA MUERTO. que contiene el citado canto del Sileno. Ponemos rumbo a los puertos que resguardan la felicidad. Allí alejaremos la vida de toda inquietud. En todo caso. En un hermoso poema. el paraí­ so vacacional de los romanos.

Los pastores de Virgilio son esclavos que cuidan el ganado de sus amos. quienes. ya que el bukólos griego era propiamente un pastor de vacas. También el marco del texto era nuevo. Tan sólo pierde algo de cre­ dibilidad cuando el autor se hace aparecer tam bién a sí mismo en el papel de pastor. mucho más que aquel de la comedia pequeñoburguesa. comprarse la libertad. Este recurso será. En concreto. pese a todo. siempre encuentran tiem ­ po para el amor. el joven al que adora el pastor Coridón en el segundo poema. ya que la poesía pasto­ ral. en especial por su perfección formal. Nunca un libro de poesía romana había sido tan detallista: cincelado verso a verso. la música y la poesía. un juego de disfraces poético que perm itía introducir elementos biográficos y personales dentro de un m undo ficticio de pastores. Con minucioso conoci­ miento del tema. que Alexis. que podrían titularse también «canciones de vaqueros». Apenas tienen nada propio. salvo su con­ cubina y unas pocas monedas que ahorran con cuidado para in ­ tentar. un esclavo de su amigo Asinio Polión. pese a todo. compuesto canto a can­ to para constituir el conjunto de diez secciones. Se cree. algún día. se cree que Virgilio perdió sus propiedades durante las expropiaciones que Octavio realizó a favor de los veteranos de guerra tras la batalla de Filipos. Aún hoy inten­ tan los filólogos descifrar si Virgilio quiso reflejar parte de su des­ tino en la figura de Títiro. se trata de aquello que los antiguos llamaban «mascarada bucólica». una de las características esenciales de la composición bu­ cólica.Sp e s altera Rom ae tores». por ejemplo. se desarrolla en un medio social modesto. como 85 . presente ya en los versos citados. Virgilio representa la existencia de estos «pobres entre los pobres». hasta la Edad M o­ derna. representa en realidad a un amor de Virgilio. Estos poemas suponían una novedad en la literatura latina. pero que las recuperó después gra­ cias a poderosas intervenciones públicas y que pudo así. inspirada en la obra del siciliano Teócrito.

sino un terrateniente privilegiado: como la mayoría de los escrito­ res de su época. como algunos afirman. cuyo oráculo debía de ser bien conocido en la Roma de entonces. Dicho de otro modo: Virgilio estaba convencido. no en una simple alegoría o un símbolo. a la vez. pero. 86 . En aquella época se sostenía la teoría de que un térm ino latino había servido originalmente para designar al poeta y al profeta: vates. gracias a la fuerza de la inspiración poética. La fama extraordinaria de estas Bucólicas. en cualquier caso. podía vivir de los rendimientos de sus tierras. un posible hijo de Octavio o de Antonio al que Virgilio podría elo­ giar para ganarse el favor de los poderosos. a las que a menudo también se llama Églogas ( eclogae: piezas sueltas o escogidas). pero no podía identificarlo. Del poema se deduce con claridad que Virgilio estaba pensan­ do en un joven real. vie­ ne pese a todo de un poema. de que ese muchacho excepcional había nacido realmente. aquel dedicado a Polión. Virgilio transmitió un vaticinio de tono en­ tusiasta: en el año 40 a. a quien Virgilio pudo haber conocido. a un muchacho «concreto». Tampoco el profeta bíblico Isaías. Inspirado tal vez por esta creencia. Virgilio nunca fue un verdadero Títiro. Se trata del poema más célebre y. menciona en sus profecías mesiánicas a un muchacho concreto de unos padres determinados. Bajo la invocación de la Sibila de Cumas. nacido o esperado en aquel momento. Virgilio se arriesgó a dar una auténtica profecía en una de sus églogas. No se deriva de ello. sin em­ bargo. C. el más controvertido de la poesía latina: la cuarta égloga. Esta suposición podría ser cierta.El l a t í n h a m u e r t o . Este retoño de Júpiter debía traer paz a la hum ani­ dad y establecer una nueva Edad de Oro. que tuviera en mente.. dedicarse a entonar un canto «con ligera flau­ ta» en la tranquilidad del campo. de carne y hueso. había nacido un muchacho maravilloso. una especie de «mesías». ¡ v iv a e l l a t í n : Títiro en el poema. como muchos creen en la actualidad. durante el consulado de su amigo Asi­ nio Polión.

cuyo nombre aún es sinó­ nim o de apoyo al arte: Mecenas. portador de paz y nacido en el año 40 a. en las filas de los pro­ fetas. junto a Isaías y otros autores bíblicos. por la palabra del p o ­ deroso emperador de todos los cristianos. Con su obra posterior. el principal hombre de Esta­ do romano tras Rómulo y Augusto. como él m is­ mo prefería— logró aquello en lo que Julio César había fracasado: alzarse para ser monarca de Roma sin ser asesinado. el poeta-profeta Virgilio se equivocó. había llegado a ser el más poderoso. Virgilio tomó partido declarado por el hombre que. pero el caso fue distinto. los cuatro libros «agrícolas» de las Geórgi­ cas. C. Cuando O c­ tavio regresó victorioso a casa en el año 29. en un texto oficial destinado a sus súbditos.Sp e s altera R om ae Sea como fuere. Virgilio ya le rindió 87 . el Salvador. un romano de origen nobiliario etrusco. Nada m e­ nos que el emperador Constantino. La a g r ic u l t u r a e n v e r s o Las Bucólicas le valieron a Virgilio la amistad de uno de los grandes conocedores de la literatura en Roma. Aunque ni siquiera todos los Padres de la Igle­ sia lo creyeron.. hubiera tenido importancia alguna en aquella época. por mucho que fuera imposible que este hubiera nacido en el año 40 «antes de Cristo». Virgilio se refería evidentemente a Jesucristo. culminó en el año 325 la pro­ fecía errónea de Virgilio con un error de interpretación aún mayor. No te ­ nemos constancia de que ningún muchacho divino. Virgilio entró de este modo. entre tanto. ¿Habría sido conveniente olvidar con rapidez el desliz de Virgilio? Tal vez sí. En su opinión. amigo y colaborador de Octavio durante toda su vida. El emperador Augusto —en lo sucesivo llamado Octavio o incluso «César». Sin duda fue también por esta autoridad profética que Dante lo eligió como su guía a través del Infierno y el Purgatorio de la D ivina Comedia.

En ellas lamenta que no se honre ya el arado. Virgilio leyó en voz alta su poema. Virgilio quiso que sus Geórgicas con­ tribuyeran a esta obra reformista. cuando la voz le fallaba. et Romule Vestaque mater. La protección de la ciudad recaía de m anera especial en Rómulo. guardado p o r las Vestales. qué debía entenderse por di indigetes (¿dioses nativos?). diosa del hogar.. hacer ol­ vidar los sangrientos inicios de su carrera e instaurar en Roma una paz duradera. Indigetes. que las hoces se fundieran para hacer espadas porque Marte. lograría. que pronto sería llamado Augusto y princeps como soberano único. a través de una administración astuta y diestra.. quae Tuscum Tiberim et Romana Palatia servas. honrada en su tem plo donde arde el fuego eterno.. Mecenas. ni parece que los propios rom anos lo supieran con certeza. dios de la 2. ¡VIVA EL LATÍN! homenaje durante su parada en una pequeña aldea. hunc saltem everso iuvenem succurrere saeclo ne prohibete. no impidas que este joven venga en socorro de una época adversa. di patrii. . N o está claro. y en Vesta. las costumbres y la religión de los antiguos romanos. Durante cua­ tro días consecutivos. to­ maba el relevo. Virgilio trataba al nuevo «César» de futuro dios en la introducción hímnica de su poem a y esperaba de él el cum ­ plimiento de la gran misión de paz que había encomendado pre­ viamente al muchacho divino de la cuarta égloga. De m anera manifiesta. que debía basarse en la reins­ tauración de la moral. Octavio.. En esta ocasión tuvo más suerte con su profecía. que había organizado el encuentro. Dioses de la tierra de nuestros padres y Rómulo y Vesta.El l a t ín h a m u e r t o .2Madre que proteges el Tiber toscano y los palacios de Roma. com o fundador de la ciudad. No sin humor.

Virgilio era realista y no dejó de hablar del labor improbus. sino que constituyen. En contraste con este m undo malé­ fico. es decir. domina todo el orbe. de la fertilización.Sp e s altera Romae guerra. Precisamente aquí se apartaba Virgilio de la realidad social. por otra parte. los propios agricultores. ya que obtenían sus ingresos de la actividad agrícola. no se limitaba a ponerse al servicio de esta ideología de la agricultura. alaba el poeta la vida tranquila de los campesinos. sobre todo. Su obra. no era una excepción. en la época de Virgilio el tema suscitaba un interés generalizado. de evitar que caigamos en la molicie y en la vida cómoda. Virgilio justifica también que el duro trabajo (labor) que exige la agricultura forma parte de un plan divino de purificación. Sin duda para ensalzar el valor de un 89 . Desde entonces. en cierto modo. Tra­ bajo y molestia no son una condena. además. como aprenden los cristia­ nos en la Biblia a través del pecado original. Aunque estas cuestiones tan sólo sean rele­ vantes hoy en día para una minoría de la población. Pese a todo. cerca de la naturaleza. El propio Virgilio. Roma se había hecho grande por la fuerza y la virtud de los campesinos. sino pueblos campesinos habitados por una tropa de esclavos rurales (familia rustica) a los que diri­ gía el capataz de la finca (vilicus). expresión que acabaría siendo casi una frase hecha. que po­ seían y leían libros— eran. ya que omitía la gran importancia que el trabajo de los esclavos tenía en la agricultura antigua. Virgilio sería considerado una au­ toridad en la materia. de aguijonearnos. campesinos. se consagra­ ba a la instrucción práctica y detallada en torno a las sutilezas y matices del labrado. del «ímprobo trabajo». una forma de prepa­ rarnos. del injerto. Las clases altas —las únicas. de la ganadería y la apicultura. como hemos dicho. Las «villas» donde los senadores romanos se retiraban para descansar no eran precisa­ mente chalets de vacaciones. sino que. en su inocencia rural. según dice Virgilio siguiendo a los estoicos.

au­ m entaban tam bién de importancia y de valor. ¡v i v a e l LATÍN! trabajo del que nadie debía avergonzarse. el poema causa la im ­ presión de que fuese el propio terrateniente romano quien em pu­ jara el arado. Tal vez Virgilio esperaba hallar en este círculo a sus lec­ tores e incitarlos a una buena disposición para el trabajo y. Se sabe. sed legentes delectare). En la Eneida. a quien los esta­ dounidenses homenajearían dándole su nombre a una ciudad. con suerte. recibían del gobierno su ansiado trozo de terreno. tras servir en el ejército. Apenas cien años después. Virgilio había ascendido hasta los campesinos libres de las Geórgicas. el filósofo Séneca se m os­ traba convencido de que Virgilio no había escrito su obra «para instruir a los campesinos. finalmente. su últi­ ma obra y la más importante. ¿qué lectores de Virgilio tenían interés en recibir una enseñanza tan detallada como la que proporciona el poema didáctico? En prim er lugar. el h é r o e r o m a n o De los esclavos pastores de las Bucólicas. No parece que tuviera m u­ cho efecto. El historiador de la literatura puede añadir ahora que los géne­ ros tratados por Virgilio. al igual que sus modelos griegos.El l a t í n h a m u e r t o . Más allá de este detalle. como fue el caso del cónsul Cincinato (Lucius Quintius Cincinnatus). Las Bucólicas. El p o r t a d o r d e l a m is ió n : E n e a s . los veteranos retirados que. como 90 . Este progreso no carecía de planificación. pese a todo. Aunque tampoco esto sea seguro. para un poco de poesía latina. que algunos propietarios de la Roma arcaica tenían costumbre de hacerlo. hablaría de reyes y de príncipes. a la construcción de ciudades y a la guerra. pues ya los propios ro­ manos vieron que estas divisiones designaban tres etapas evoluti­ vas de la historia humana: de la ganadería a la agricultura y de ahí. sino para deleitar a los lectores» (nec agricolas docere voluit.

había llegado hasta Italia. según sus propias palabras. ¿Cómo eligió Virgilio a su héroe. aunque este último tan sólo por adopción. Propercio hizo un anuncio bastante arriesgado: cedite. Las expectativas del público ante la obra magna del nuevo «Homero romano» —a Ennio ya se le había ol­ vidado— eran enormes. poetas romanos! ¡Apartaos. 91 . griegos! Está naciendo algo superior a la litada.Sp e s altera Rom ae declaró el propio Virgilio. el propio Augusto procuraba —la sabiduría llega con la edad— que se le celebrase con mesura.). Esto favorecía el recurso a Eneas: huido con sus hombres durante el incendio de Troya. hasta la figura de un clásico. estaban orientadas por un poeta hele­ nístico relativamente reciente. Romani scriptores. Pero a través de la epopeya. Sin embargo. Virgilio asumió este duelo hasta el punto de querer conjugar en los doce libros de su poema las dos grandes obras del maestro. cedite Grai: nescioquid maius nascitur Iliade. ¡Apartaos. una glorificación tan directa de un poderoso podía fá­ cilmente ser ridicula y. le sigue una parte «iliádica». donde asentaría las bases de la futura Roma y se convertiría.). entraba en competencia con el más antiguo e importante de los poetas. su proyecto original era una epopeya de Augusto. Con su poe­ ma didáctico a la agricultura se elevó. Homero. C. en el progenitor de la familia Julia (gens Iulia). Eneas? Según él mismo dio a entender. C. además. además. donde se narran sus batallas en la península italiana. que describe los sufridos viajes del héroe Eneas. de la que procedían Julio César y el propio Augusto. Hesíodo (siglo v m a. Cuando Virgilio apenas llevaba unos años trabajando en el texto. Teócrito (siglo m a. la litada y la Odisea: a una parte «odiseica». de la Eneida.

una desgracia de la que el hombre no podía zafarse. por ejemplo. como Odiseo. ni había superado un viaje involuntario por el mundo. ¡VIVA EL LATÍN! Eneas era un héroe muy distinto a los de Homero: no estaba sediento de acciones gloriosas. lógi­ camente. Lo personalizó hasta el punto de que el fa tu m se convirtiera en un actor principal de su epopeya. en Homero y en los autores trágicos griegos. Se nos hace presente ya en el segundo verso: Arma virumque cano. Edipo. Hasta entonces. pero esta no se hallaba. Fato profugus : dos términos inseparables. a Italia y a las costas lavinias. como Aquiles. pero no por cobardía o casualidad. Eneas era un prófu­ go. Le había sido otorgada a través del fa tu m .. Virgilio convirtió este concep­ to de poetas y filósofos en un poder que plantea exigencias a los hombres y que ellos deben satisfacer.El l a t ín h a MUERTO. sino porque debía asumir un encargo del destino. gracias a su astucia y a la confianza en los dioses.... prófugo del destino. Eneas tenía la misión de guiar hasta el Lacio a los supervivien­ tes de su pueblo. Era el héroe del cumpli­ miento del deber. Troiae qui primus ab oris Italiam fato profugus Lavinaque venit litora. el «destino». A las armas canto y al hombre que de la orilla troyana vino el primero. Los filósofos estoicos veían el destino (fa­ tum ) como una cadena causal que determinaba de m anera inelu­ dible todos los sucesos del mundo. conocemos a un per­ 92 . la literatura antigua no había co­ nocido a un héroe de este tipo. sin embargo. Tenía una misión. El destino ( moira ) era. en sus planes. un viejo concepto al que Virgilio dio un sentido nue­ vo. tiene que m atar a su padre y casarse con su madre.

tan sólo la intervención divina consigue de­ volverle al camino de su obligación. donde le será m ostrada la histo­ ria futura de Roma. Dido se suicida. durante una torm enta en alta mar. Sin embargo. rey de los rútulos— acepta su derrota en duelo y pide clemencia. para que acepte su tarea con completa alegría. Eneas piensa en perdonarlo. Igual que Eneas llevó a los suyos a Italia. Fin de la epopeya. Moisés recibió el encargo de Dios para sacar a su pueblo de Egipto y conducirlo hasta el umbral de la tierra pro­ metida. en la forma que ambos pueblos conce­ bían la historia. de m anera más concreta. Un viejo dicho prusiano afirma: «No hemos venido al mundo para ser felices. que expresa así su última vo­ luntad a su hijo: 93 . se enamora de la reina Dido. se olvida de su en­ cargo y sólo desea regresar a Troya. Como Moisés. Ningún filóso­ fo de la Antigüedad hubiera aprobado esta inquietante sentencia. pero se ajusta bastante bien a Eneas. Incluso en la última escena de la Eneida se hace presente la dis­ crepancia entre el carácter débil de Eneas —hijo de Venus. Eneas parte. su ciudad natal. igual que le ocurrió a César con Cleopatra. sino para cumplir nuestro deber». Eneas es un héroe complejo. pero entonces recuerda que está obligado a tomarse la venganza por la muerte de un joven amigo al que Turno había matado cruelmente. la diosa del amor— y las exigencias implacables que se le plantean. parece más impor­ tante considerar la afinidad entre la religiosidad judía y romana o. Ya en su prim era aparición.Sp e s altera R om ae sonaje parecido por el Antiguo Testamento. Su ene­ migo principal —Turno. Hará falta un descenso al reino de los muertos. Y poseído «por cólera santa» lo abate sin piedad. ya que el Antiguo Testamento llevaba mucho tiempo disponible en traducción griega. Corre el riesgo de per­ manecer junto a ella. Puede asumirse sin dificultad que Virgilio conocía el libro del Éxodo. de ahí su carácter conmovedor. Una y otra vez duda en su misión. Durante una estancia en Cartago.

imperium sine fine dedi. la felicidad. que el propio Júpi­ ter. les di un imperio sin fin. se trata. en su testamento. puer. Vario y Tucca hicieron oídos sordos a la petición de su amigo. De otros. de la felicidad común. de mí virtud y esfuerzo. a pesar de esta segunda profecía errónea. La popularidad de Virgilio no se ha debilitado hasta hoy. seguramente porque la consideraba aún inacabada desde su perspectiva artística. Eneas no tendrá esa fortuna. virtutem ex me verumque laborem. por tanto. Gracias a ellos. sin malestares. ¡v i v a e l l a t í n : Disce. aunque es cierto que. Aprende. esa que nos deseamos al empezar el año. fortunam ex aliis. anuncia ya en el pri­ m er libro: his ego nec metas rerum nec tempora pono. No les pongo límite de espacio ni de tiempo. que expresaría con más precisión la palabra felici­ tas. Virgilio dejó encargado a sus amigos Vario y Tucca que no publicaran ninguna obra que él no hubiese publicado en vida. Deseaba. que la Eneida permaneciera en su círculo de amigos y que no se conociese en público. padre de los dioses y garante del fa tu m . Desde la Antigüedad se ha creído que Virgilio ordenó la que­ ma de la Eneida antes de su muerte.El l a t í n h a m u e r t o . más bien. hijo. Pero Virgilio y sus lectores se sienten tranquilizados ante la pers­ pectiva de la dominación romana del mundo. No es una afirmación exacta. el 94 . Fortuna no designa aquí la «felicidad» en su sentido de «satis­ facción vital». Por insistencia de Augusto.

no sólo por la au torrepresentación del espíritu romano. . sino tam bién por la exce lencia de su lengua latina.Sp e s altera R om ae m undo pudo conocer un poema incomparable.

97 . Hijo natural de cierto Octavius. Augusto sentó las bases materiales para un excepcional florecimiento de la poesía. y a partir del año 44 a.1príncipe de la paz.Saeculum Augustum El poeta romano en los círculos del poder Cicerón y Virgilio. intentó influir en ella a través de su pre­ sencia y de un apoyo muy calculado. A través de la reordenación del Imperio y el mantenimiento de la paz. La «época augústea» quedó así fijada como con­ cepto. C. el romano más im portante desde Rómulo. No se le llamó «Augusto» hasta el año 27 a. Vir­ gilio lo había honrado como «Augusto». tras ser adoptado p o r el dictador Julio César y siguien­ do los usos. al mismo tiempo. C„ cuando se hizo con todos los poderes. tuvieron alguna relación con Augusto. 1. se hizo llam ar «César». Y su importancia fue. los héroes de la literatura romana. de ahí que hablem os de él com o el joven Octavio. fundador de la ciudad: Cicerón había hecho presentable ante el pueblo y el Senado al joven «César» revolucionario. se le llam ó «Caius Iulius Caesar Octavianus». Por razones comprensibles evitaba ese nombre. más sonoro incluso que la «era victoriana» o el «siglo de Luis XIV». los que m ediaron entre su prim era apari­ ción pública y su muerte. y lo había presentado como cumbre de la historia romana. en primer lugar. literaria. Augusto influyó en Roma de forma incomparable. Durante más de cincuenta años.

Sallustius Crispus). Durante la siguiente guerra civil. 65-68 a. había combatido en Filipos del lado de Bruto y en contra de Oc­ tavio.). Salustio (C.EL LATÍN HA MUERTO. en todo caso. hizo que la cabeza cortada de Bruto se colocase a los pies de la estatua de su víctima. cuya trayectoria empezó a cimentarse en torno al año 30 a. Julio César— fueron realmente terribles. C. iVIVA EL LATÍN! O c t a v io y el jo v e n H o r a c io Los comienzos del joven «César» —presentado como heredero. evitó en sus obras históricas el tratamiento del presente y del pasado cer­ cano para centrarse tan sólo en episodios del período 116-63 a. C. pero que no atrajo la amistad de los intelectuales: ningún au­ tor lo apoyó en los dos años que pasaron hasta su victoria final en Accio (31 a. sobre todo a la primera. C. C. ordenó un baño de sangre sin precedentes que le acarrearía mala fama por mucho tiempo.). lo que le acarreó la pérdida de sus propiedades. El joven poeta Horacio (Quintus Horacius Flaccus. después de ase­ diar y conquistar la ciudad de Perusia (la actual Perugia). No es sorprendente: con el ímpetu libertario de la juventud. Una actitud que infundía respeto a los enemi­ gos. En lo que concierne al joven Virgilio. C. El mayor prosista de la época. y finalmente como vengador de su padre (adop­ tivo). se cree que causó mayores estragos que los otros triunviros (Antonio y Lépido). amigo y propagandista de su padre. Sin embar- 98 . pero no como par­ tidario de Octavio. Durante las pros­ cripciones de 43 a.. aunque más tarde todos se inclinarían ante él. en un principio. también mantuvo una distancia manifiesta con el futuro dom ina­ dor. en aquel m om ento era conoci­ do como amigo de los poderosos Galo y Polio. tan sólo de manera tardía empezaría a atribuir­ se un sentido político a sus Églogas. no dudó en sa­ crificar de m anera innoble a Cicerón. Tras derrotar a los asesinos de Julio César en Filipos. Ni siquiera los esfuerzos más tenaces de leer entre líneas nos per­ m iten hallar algún juicio claro sobre Octavio o sus opositores.

Varo y algunos otros. El punto culminante de estas peripecias tiene lugar en el pueblecillo de Trivicum. la más im por­ tante de la historia romana por mucho tiempo. ¡Cómo son de directos estos satíricos! De esta manera apo­ lítica escribía. al igual que el joven Virgilio. donde una belleza local rechaza los intentos de Horacio por tener una aven­ tura. Ni siquiera la victoria de Octavio contra Antonio y Cleopatra en Accio lo indujo a un acercamiento al hombre que ya era. En este sentido. Nada de eso: Horacio. resulta divertido y enriquecedor detenerse en una sátira que contiene el «diario» de su viaje a Brindisi (Iter B run­ disinum). aunque el poeta acaba aliviado gracias a una polución noc­ turna. En un viaje así podría esperarse que se hablara de cuestiones estéticas y. Mecenas había sido enviado a esta ciudad por Octavio en misión diplomática. El poem a 99 . siguiendo los yambos del agre­ sivo poeta griego Arquíloco. de m anera reiterada. Horacio. dueño del mundo. donde también se hallaba Virgilio. como epicúreo gozoso. defendía el ideal epicúreo de una «vida retirada». En el decimosexto épodo. el célebre amigo de Octavio. donde el poeta. de política contemporánea. Horacio publica­ ría un libro de «épodos» (Epodi). Su debut literario fue un conjunto de sátiras (Saturae ) deliberada­ mente apolíticas: la agresiva forma literaria creada por Lucilio se convirtió con Horacio en una especie de ensayo filosófico. por explicar la mejor o peor calidad de la comida. por quejarse contra los mosquitos y las ra­ nas que croan de noche y. lo que no le impidió llevar consigo a sus amigos literarios: Virgilio. en suma.Sa e c u l u m A u g u stu m go. Después de esta batalla. pronto fue aceptado en el círculo de amigos de Mecenas. de facto. en especial. se preocupa tan sólo por la condición del alojamiento nocturno. Horacio profetizaba en tono sombrío la pronta caída de Roma tras la guerra civil y su conquista a manos del pueblo parto. aquel que veinte años después acabaría convirtiéndose en el poeta oficial.

de la canción de bebedores más cé­ lebre de la poesía latina y su comienzo resulta inconfundible: Nunc est bibendum. La importancia que concedió al favor de los escritores se comprobaría ese mismo año. Vario Rufo. se reinstauró la Re­ pública.. por otra parte. según rezaba la fórmula oficial. No sabemos cuándo escribió H o­ racio este canto de victoria. por ser «esclavo de una mujer» (emancipatus fe m i­ nae). Horacio celebraría en otro poema la victoria del nuevo «César» y fustigaría a Antonio. el Estado fue «devuelto al Senado y al Pue­ blo». entregado a Cleopatra en cuerpo y alma. es decir. Ahora hay que beber.. a diferen­ cia de Julio César. Se trata. le dedicó la tragedia Thyestes. rasgo m uy poco romano. pero tan sólo lo publicó ocho años más tarde. en ella aparece el mayor tirano de los mitos. se festejó con alegría a «Augusto». ya que el gobernante conservaba el m ando so­ bre las tropas de las provincias. ya que. amigo de Virgilio y Me­ cenas. Dos años más tarde.El l a t ín h a m u e r t o . durante los juegos triunfales. que agradó sobremanera a Octavio. Pese a todo.. bailar con pie desnudo sóbrela tierra. nunc pede libero pulsanda tellus. Atreo. Sin embargo. Todo el m undo sabía que era un mero disfraz para una dictadura militar. ¡VIVA EL LATÍN! daba la vuelta por completo a la profecía de Virgilio en su cuarta égloga. como se le llamaría en lo sucesivo. el ase­ sino y cocinero de niños. ci­ fra nunca vista antes. Por esta obra recibió Vario la suma de un millón de sestercios. C. tan ajeno al nuevo príncipe de la paz. El ánimo general pareció transformarse cuando Octavio re­ gresó victorioso a Roma en el año 29 a. no deseaba imponer su voluntad como dictator 100 ..

Abandonó también su antiguo epicureismo. El éxito de Horacio fue absoluto: incluso Nietzsche. Horacio 101 . sostuvo que se debía a una experiencia per­ sonal de conversión. como sonido. lugar y concepto. que aspiraba a ser la obra más ambiciosa de la literatura romana hasta el m o­ mento. Veamos un ejemplo. Horacio hizo algo muy semejante y renegó explícitamente de su antigua actitud apolítica.Sa e c u l u m A u g u stu m ni como rex (rey). H o r a c io . Se reparaban de este modo los daños tras casi veinte años de guerra civil: la reflexión sobre la virtud y las costumbres que habían hecho grande a Roma se hacía presente. en la que desarrolla su célebre filosofía del Carpe diem (Aprovecha el día). donde cada una se desborda. Así se abría el camino hacia los dorados años veinte de la lite­ ratura latina. pese a todo. se admiraba ante este «mosaico de palabras. Al final de una oda. sino que sólo pretendía cumplir su deber como princeps (primer ciudadano). La reinstauración de la antigua fe era de par­ ticular importancia en el corazón de Augusto. en tanto que implicaba una carencia de religión. seve­ ro juez de las artes. En una célebre oda alegórica le daba buenos consejos al Estado romano —el «barco»— ante el riesgo. el p o e t a c o n v e r so Virgilio dedicó las Geórgicas al poderoso antes de que fuese «Au­ gusto» y las escribió de acuerdo con ese propósito. Estas odas forman parte de una obra lírica con una fuerte un i­ dad — Carmina u Odae — dividida en tres libros. ante su «mínimo en volumen y número de los signos» y su «máximo en energía de los signos». irra­ diando su fuerza a derecha e izquierda y sobre el resto». que estarían marcados por el program a de reforma religiosa y política del nuevo dirigente.

que significan de m anera literal: «ahora es bienvenida (gratus ) la risa traicionera (proditor risus) de la muchacha escondida (latentispuellae) en el rincón más alejado (intum o ab angulo)». Una posibilidad que siempre poseyó el latín. 102 . se hace comprensible a partir del todo. irradiando a derecha e izquierda (como dice Nietz­ sche). proditor e intum o en el prim er verso hasta que la segunda línea. palabra por palabra. Este juego del escondite se reproduce en el orden de las palabras. Con gusto citaremos otra afirmación del maestro de los estilistas alemanes: «En ciertas len­ guas. ¡VIVA EL LATÍN! aconseja a su joven interlocutor que no descuide el deporte.. no puede mostrar el arte del verso. gracias a su sistema flexivo. Cada palabra. nos lo revela: puellae. Podemos ceñir­ nos a los dos primeros versos. Podemos verlo con claridad: chico y chica tienen una cita. que despis­ ta al lector: no podemos intuir qué significan latentis.El l a t ín h a m u e r t o .. angulo. qué atrayente suena desde el rincón retirado la risa que a la muchacha traiciona. pero ella se ha escondido con malicia en un rin­ cón y tan sólo su risa involuntaria permite descubrirla. ni siquiera se puede querer aquello que aquí se logra». pero que H o­ racio exprimió de un modo nunca oído. la danza y el amor m ientras sea joven: nunc et latentis proditor intumo gratus puellae risus ab angulo pignusque dereptum lacertis aut digito male pertinaci. risus. y las joyas arrancadas del brazo y del dedo que mal se resiste. Ni siquiera la mejor traducción hace justicia a esta escena de idilio amoroso. que reposa so­ bremanera en el orden artificial de las palabras.

con toda la razón. por ejemplo. Horacio fue quedando relegado a cier­ to olvido ante otros poetas más ligeros (Ovidio. Seguramente fueron las llamadas «odas ro­ manas». Cuando Augusto decidió anunciar una nueva época en el año 17 a. La p o e s ía . la fortaleza de carácter. En cuanto estuvo term inada (23 a. sobre todo. el poeta Alceo de Mitilene. Lógica­ mente no tuvo nunca un gran éxito de público. en el sistema escolar: no fue hasta el siglo XIX cuando su obra empezó a ser honrada y sus Odas se convirtie­ ron. Sin olvidar del todo su ética epicúrea. Horacio obtuvo recompensa a sus esfuerzos. ya que el poeta asumió con entusiasmo la direcçMn de los ensayos musicales. Marcial. las que más agradaron a Augusto. por cierto. el patriotismo y. e n c a r g o d e l E sta do Seis años más tarde. C. la piedad y la abstinencia. Posteriormente.Sa e c u l u m A u g u stu m A través del arte de la colocación de las palabras llegó Horacio incluso a superar a su gran modelo griego. Para un hombre casi en la cincuentena se φ ίί- 103 . Ni siquiera con el paso del tiempo lo tuvo fácil la exquisita lírica de Horacio para abrirse paso. H o­ racio logró hallar cálidas palabras para enseñar a las muchachas y a los muchachos a los que cantaba (virginibus puerisque canto) la modestia. en punto final y culminante de la enseñanza del latín en los institutos. Sin duda estas virtudes harían olvidar m u­ chos detalles de las canciones eróticas y festivas de Horacio. con sus serias admoniciones a las jóvenes. Así lo viví yo mismo a finales de los años cincuenta. Horacio no perdió la ocasión de enviar su gran obra al princeps. la mayoría de sus metros. Petronio). a quien debía.). a quien estaba dedica­ da con gran respeto. H o­ racio recibió el encargo de escribir una cantata religiosa para un coro mixto de niños. organizando los «juegos del siglo» (ludi saeculares). C. Es posible que también se le encargase la m ú­ sica.

Esta obra coral. Podemos ilustrarlo con un mal ejemplo. De ahí que Horacio invocara a la diosa griega de los nacimientos. ¡ojalá tu ojo nunca vea nada mayor que Roma! 104 . como por ejemplo esta plegaria al dios Sol: alme Sol. C. que con tu carro radiante descubres el día y lo cubres y de nuevo te alzas. Ilitía: diva. aunque algunas es­ trofas de su poesía estatal no alcancen de veras el nivel esperado. repre­ sentada dos veces en el Palatino y en el Capitolio para clausurar el festival. también esta oda. possis nihil urbe Roma visere maius. contiene también grandiosos pasajes.El l a t í n h a m u e r t o . El año anterior (18 a. trae descendencia y favorece las decisiones de los Padres [es decir. Se trata de m era prosa con apariencia de verso: «Diosa.) Augusto había intentado detener la pérdida de población con una nueva ley matrimonial. Generoso Sol. producas subolem patrumque prosperes decreta super iugandis feminis prolisque novae feraci lege marita. curru nitido diem qui promis et celas aliusque et idem nasceris. le hizo finalmente conocido en Roma. Pese a todo. Resulta evidente que Horacio no estaba casado ni tenía hi­ jos. ¡v i v a e l LATÍN! vertía en un reencuentro con la juventud. que Horacio no incluyó cuando publicó su cuarto libro de poemas. que había aprobado la citada ley] sobre el casamiento de las mujeres y sobre la ley del matrimonio que anima a la procrea­ ción». el Senado.

Sin embargo. incluso por encima 105 . C. Ambos habían establecido. de que el teatro siguiera dominado por clásicos envejecidos como Ennio y Plauto.. que había ridicu­ lizado a Horacio en una redacción escolar llamándolo «obeso bu­ fón del emperador». su éxito más duradero le llegó con el poema di­ dáctico De arte poetica. en especial los grandiosos y de­ licados poemas de alabanza a los hijos adoptivos del emperador. admitiría más tarde que sus versos estaban trabajados «en mármol»: «Nosotros hoy trabajamos con basura». a través de sus victo­ rias contra los retos y los vindélicos (antepasados de los bávaros y los suabos actuales). Druso y Tiberio. en especial por su recomendación de empezar in medias res (hacia la m itad de la cuestión) y por la célebre sentencia au t prodesse volunt aut delectare poetae (los poetas quieren servir o deleitar). conocido como la «Epístola a Augusto». Lógicamente recibió el en­ cargo de dirigir al emperador un m em orando poético en torno al estado de la literatura rom ana en aquel momento.Sa e c u l u m A u g u stu m He aquí una buena lección: un encargo estatal no es incompa­ tible con la buena poesía. vio con frecuencia. Tras la muerte de Virgilio en el año 19 a. En su plaza mayor sigue estando el m onumento al emperador. a pesar del éxito inicial cosechado con Thyestes. Horacio reunió. esta escueta obra fue conside­ rada el mejor texto sobre poesía jamás escrito. los principios centrales de su estricto concepto del arte. por ejemplo. como oriundo de la ciu­ dad. También serán de una alta calidad literaria las odas posterio­ res que le encargaron a Horacio. Hacia el final de su vida. los cimientos para Augsburgo. Incluso aquellos que sólo hayan estu­ diado un poquito de latín habrán oído de esta obra. como admonición a la juventud. Hasta principios del siglo xvm . En ella se lamentaba. Incluso Bertolt Brecht. todo el peso de la «poesía nacional» recayó en Horacio. que Brecht. la «ciudad de Augusto» (Augusta Vindelicum). Augusto no había logrado motivar a los principales dramaturgos.

el libro contenía ataques mordaces a los inicios militares del gobernante. sin embargo. No pudo. Goethe «reverenciaba algunas afirma­ ciones afortunadas de esta obra formidable». que era al parecer una liberta. incitó a Mecenas a hacer de este joven talentoso uno más en­ tre sus amigos. alejándose de las convenciones romanas y mostrándose contrario al m atri­ monio y a la carrera política. pero no sabía muy bien qué pensar de un juez de las artes que situaba la razón (sapere) como base de la poesía y que despreciaba el culto al genio por considerarlo una estafa. Los POETAS DEL AM OR EN EL ESTADO AUGÚSTEO El creciente apoyo a Augusto de los escritores puede observarse con detalle en la obra de Propercio (Sextus Propertius). En los años 30 a. a favor de una vida amorosa. con una brusquedad nunca vista. ¡ v iv a e l l a t í n : de Aristóteles y de otros teóricos. 106 . La perfección formal de este apasionante debut. Propercio moderó su tono en el segundo libro. Con sus alusiones a las luchas en Perugia.. con audaces poemas de pasión extrema de­ dicados a una tal Cintia. alabó al augústeo Virgilio y fingió tener intención de escribir una epopeya a los hechos militares de Augusto. En . Pese a todo. como casi todas las destinatarias de la poesía amorosa romana. El joven Goethe aún aconsejaba la lectura de Horacio a quien buscara un punto de partida para la crítica literaria. C. C. que podría situarse por su fuerza compositiva al par de las églogas de Virgi­ lio.. continuador de Galo. publicado en el año 29 a. mostrarse servil ante la ley matrimonial. se manifiesta. que debía incitarlo al matrim onio y a la producción de niños. Propercio se hizo conocido como poeta amoroso. En consecuencia.El l a t í n h a m u e r t o .su pri­ m er libro.

aparece con frecuencia.Sa e c u l u m A u g u stu m unde mihi Parthis natos praebere triumphis? nullus de nostro sanguine miles erit. un hombre joven. Pese a todo. llamada Cornelia. Es decir. ambos fallecieron el mismo año. poeta de una gran perfección for­ mal pero de difícil comprensión. 2. esta actitud duró poco. Delia y Némesis. cambiaba a menudo de acompañante: además de dos mujeres. Marato. igual que en la poesía amorosa griega. Ni siquiera en una novela caben tantas relaciones. se mantuvo aferrado a la idea tradicional de «vivir para amar» como un esclavo al servicio del amor (servitium amoris). Este cambio de perspectiva de Propercio entusiasmó de tal manera a muchos filólogos que. se quiso convertir este cuarto libro —nada extraordinario— en «rey de la elegía». 107 . Domicio Marso. le dedicó este texto: Te quoque Vergilio comitem non aequa. contra el ya citado pueblo parto (Parthis). ¿Traer niños? ¿Para una victoria contra los partos?2 De nuestra sangre no saldrá un soldado. Un epigramista. celebrado con exalta­ ción. Propercio evitaría ya cualquier provocación. En su tercer libro. ¡Haz el amor y no la guerra! Los manifestantes contra la guerra de Vietnam a finales de los sesenta podrían haber tenido en Propercio un buen heraldo. en el cuar­ to y último. Era a Tibulo. Pese a todo. llegó incluso a celebrar la victoria de Accio y a alabar a una esposa romana. Más distanciado respecto a Augusto se mantuvo otro poeta ele­ giaco: Tibulo (Albius Tibullus). cuyo im perio se situaba aproxim a­ dam ente en el territorio de lo que actualm ente es Irán. ya en tiempos modernos. por su fidelidad y pureza. mors iuvenem campos misit ad Elysios. Hasta su muerte prematura. y no a Propercio. a quien se consideraba el Vir­ gilio de la elegía. Tibulle.

O v id io . lleno de hum or y de agu­ dezas. enamorado. De ahí surgieron cinco libros. Nacido en el año en que murió Cicerón. En estos versos podemos observar que nuestra representación de lo «elegiaco» como un sentimiento en parte melancólico no era desconocida en la Antigüedad. La técnica del verso era brillan­ te. Entre otros asuntos. pero su descaro era. llorar sus elegías. amigo tem ­ prano de Propercio. C . sobre todo en aquellos dedicados a los muertos. siendo joven te envió la muerte injusta a los Campos Elíseos. ¡VIVA EL LATÍN! ne foret aut elegis molles qui fleret amores aut caneret forti regia bella pede. el «e n f a n t t e r r ib l e » El cuarto poeta elegiaco de Roma fue el más conocido y también el más difícil de domar: Ovidio (Publius Ovidius Naso. C. algo nunca visto en Roma.El l a t ín h a m u e r t o . empezó pronto a escribir elegías dedicadas a una tal Corina. que pretendía restaurar la antigua pureza romana y convertir el adulterio en un delito penal a través de la lex lulia de 108 . los filólogos antiguos consideraban que el origen de este género se hallaba en los lamentos. Amores. Tibulo. cuya identidad se desconocía.). nadie cantar guerras de reyes con pie épico. 43 a. Aunque la definición de la elegía derivaba de cuestiones métricas (la alternancia de hexámetros y pentámetros). que el exigente poeta acabaría reduciendo a tres: un conjunto de fuegos artificiales. Ovidio atacaba las leyes matrimoniales del emperador. si cabe.circa 17 d. compañero de Virgilio: nadie más podrá. También a ti. más audaz: el joven poeta ridicu­ lizaba al emperador por dedicarse a sí mismo los ludi saeculares.

.Sa e c u l u m A u g u stu m adulteriis: una novedad radical que sólo hallaba precedentes en las leyes judaicas del libro de Moisés. p o r lo tanto. se convertía tam bién en adúltero. tolera­ do por su mujer Livia. Sin embargo.in qua Martigenae non sunt sine crimine nati Romulus Iliades Iliadesque Remus. Sin embargo. . un esposo no com etía adulterio si engañaba a su esposa con una esclava o u n a liberta. et notos mores non satis urbis habet. com pletam ente legales y posibles. quem laedit adultera coniunx. que el esposo víctima de adulterio estaba obligado a denun­ ciar a su esposa. a formular aquello que to­ dos sabían: que el propio Augusto era un exitoso adúltero. donde Marte sin delito engendró con Ilia a Rómulo y con Ilia a Remo. una m ujer com etía adulterio si m antenía rela­ ciones sexuales con u n hom bre que no fuese su m arido. 109 . estaba prohibido p o r ley m antener relaciones sexuales con una m ujer soltera y nacida libre (deli­ to p o r stuprum). Sin duda fueron unos versos difíciles de tragar para el empe­ rador: la ley del matrimonio puesta en ridículo. Las libertas estaban excluidas del stuprum porque se consideraba que ya habían perdido en cualquier caso su «inocencia». Pero ¿con qué ojos leería el emperador ver­ sos de este tipo? rusticus est nimium. Asimismo. Esta ley implicaba. Bien rústico es aquel que se ofende ante la adúltera y no conoce de sobra las costumbres de la ciudad. Las relaciones am orosas representadas en los Amores de Ovidio son. D e acuerdo con la concepción rom ana.3 Ovidio no se atrevió. so pena de ser encausado él mismo por «proxe­ netismo marital» (lenocinium mariti). a causa de su situación social. La acusación se suaviza levemente si se piensa que el hombre descrito en el poema no era un marido en sentido legal. no se veía afec­ tada de m anera directa por la lex Iulia. no era ese el 3. por ejem­ plo. por supuesto.. Este hom bre. sino tan sólo el amante durade­ ro de una mujer que. a su vez. ya que irrum pía en una pareja ajena.

Además. de hecho lo estuvo tres veces. de ese modo. El arte de amar (Ars amatoria. en suma. Qué escena: los alumnos de Ovidio en el deleitoso lecho del amor libre y la Roma augústea en la ordenada cama matrimonial. Ovidio no se privaba de bromear a cuenta del matrimonio evocando de manera explícita la nueva ley. que a través de su lex de maritandis ordinibus pretendía combatir el rechazo al matrimonio de la juventud adi­ nerada. hoc decet uxores.El l a t ín h a m u e r t o . De ahí que recomendara no discutir con la amante (amica) y dejarlo para los esposos. el dios habría cometido un delito. ¡VIVA EL LATÍN! caso del dios Marte. las disputas son su dote: que de ti tu amante oiga sólo aquello que quiera. Esto conviene a los casados. es cierto. había en­ gendrado al fundador de Roma. non legis iussu lectum venistis in unum: fungitur in vobis munere legis amor. A Augusto no le hacía mucha gracia. dos est uxoria lites: audiat optatos semper amica sonos. C. pero sin duda la orientación de la obra era contraria a las inten­ ciones de Augusto. No venís a uniros en el lecho por orden de ley: Amor cumple la acción de la ley en vosotros. conservada tan sólo en una versión del siglo i d. ¡Una situación incó­ moda! Ovidio siguió fiel a su estilo en su obra posterior. con conocimiento de causa: a diferencia de Virgilio y de Horacio estaba formalmente casado. una de las obras más conocidas (y con peor fama) de la literatura latina.). El «amor libre» que el poeta defendía no estaba prohibido. De acuerdo con la ley augústea. Podía ha­ cerlo. pero no quería actuar aún 110 . que en tiempos m uy lejanos había dejado embarazada a la sacerdotisa vestal Ilia y.

Después escribiría sus Fastos. Cabe pensar que Ovidio recibió alguna indicación de que no volverían a dejarle pasar otra insolencia. con gran refinamiento psicológico. Tantum se nobis elegi debere fatentur. ya que en sus poemas pos­ teriores evitó cualquier mención a las leyes matrimoniales. Tanto confiesa deberme la elegía como a Virgilio debe la noble epopeya. La obra se convierte. en un poema épico continuo ( Carmen perpetuum ) que abarca desde la creación del m undo hasta la apoteosis de Julio 111 . Inspirado tal vez por la sexta égloga de Virgilio. a la vez. un conjunto diverso tomado de relatos mitológicos. en una especie de W ho’s who de la mitología griega y. donde dala palabra. Las Heroidas (Epistulae H eroidum ). un tanto seco. El enaltecimiento de Augusto alcanzó su cumbre en la obra más importante de Ovidio: Las Metamorfosis. de ese modo. doscientas cincuenta narraciones muy dispares de transformaciones mitológicas. quantum Vergilio nobile debet opus.Sa e c u l u m A u g u stu m contra un poeta que era el ídolo declarado de la juventud y que podía celebrarse a sí mismo en cierto modo como el «Virgilio de la elegía» por haberla llevado a su perfección. que permaneció inaca­ bado. Resul­ ta especialmente claro en su obra maestra del amor. una forma totalmente nueva de epopeya. Ovidio desarrolla. a quince mujeres enamoradas. casi siempre de perso­ nas transformadas en animales o plantas. casi inspirados por la política religiosa de Augusto: se trata de un ca­ lendario de fiestas romanas. como si se hubieran produ­ cido en orden cronológico. Fue el primer libro que le dieron a leer a Goe­ the y la causa de terror para el pequeño Hanno Buddenbrook en la célebre novela de Thomas Mann.

C. No hay duda de que Augusto estampó su sello en la literatura del siglo que porta su nombre. Ovidio había apostado fuerte con su texto..E l LATÍN HA MUERTO. el emperador corres­ pondió otorgándole sus alabanzas. C„ precursor y consuelo para los innumerables escritores exiliados de épocas posteriores. Sin embargo. una ciudad a orillas del m ar Negro (la actual Constanza rumana). Allí. quien lo obligó a exiliarse sin juicio previo a Tomis. El destino de Ovidio nos recuerda. Tristia (Tristes) y sus cartas poéticas. Además de ser culpable de la escandalosa muerte de Cicerón y del suicidio de Galo. por una parte. Su objetivo era. los libros de Ovidio fueron retirados de las bibliotecas oficiales. en el año 8 d. en palabras del malé­ volo Theodor Mömmsen. un ejercicio de subjetividad sin parangón en la poesía antigua. la expul­ sión. Lo cierto es que. tomó su propia ex­ periencia vital como materia poética. publicitar su causa en Roma y. que ante tal aflicción se dejó m orir de hambre. pero este período dorado no le 112 . estuvo implicado en un escándalo familiar que aver­ gonzó al emperador. pero no había ha­ llado el tono justo o no había querido hallarlo. al mismo tiempo. por otra. En sus elegías trágicas. Como razón oficial para el decreto se tomó el antiguo Ars Amatoria. ¡VIVA EL LATÍN! César en el año 44 a. ajustar cuentas con su propio destino. El genio inagotable del poeta aprovechó. C. fue durante su gobierno cuando tuvo lugar la prim era quema de li­ bros en la historia de Roma. que Augusto no siempre fue un protector de las artes. la expulsión no se revocó tras la m uer­ te de Augusto y Ovidio falleció exiliado en torno al año 17 d. «en la lejana Dobruja». Esta referencia explícita era necesaria para asegurar el carácter divino de Augusto. tuvo. pese a todo. La víctima fue la obra histórica del orador Tito Labieno. Epistulae ex Ponto (Cartas del Ponto o Pónticas). en todo caso. «ocasión para meditar acerca de su apa­ sionante cambio de vida». aunque el instigador de la misma fuera el Senado.

este exitoso estadista sigue siendo una figura controvertida. 113 . a pesar de tantos elogios. Tito Livio. como tampoco fue el caso del mayor historiador de la época. Virgilio. Horacio y Propercio ya habían producido obras maestras antes de su época com o princeps.Sa e c u l u m A u g u stu m debe mucho. El saeculum A ugus­ tum no sólo estuvo poblado por partidarios de Augusto. Tibulo y Ovidio no se dejaron anexionar para su causa.

por tanto. apareció en la literatura latina des­ de el momento en que los romanos intuyeron que su ciudad esta­ ba llamada a dom inar el m undo y.). urbem fecisti. lengua universal Durante las grandes fiestas religiosas. que otros pueblos tienen fronteras definidas. «a la ciudad y al mundo». por lo tanto. Ci­ cerón lo acusaba de proyectar «la caída de esta ciudad [hiius urbis] y. Ovidio sólo tenía en mente la dominación territorial de Roma. a Roma con el globo terrestre. En su prim er discurso contra el traidor Catilina (63 a. Fecisti patriam diversis gentibus unam. pero que «la extensión de la ciudad de Roma y del orbe es la misma» (Romanae spatium est urbis et orbis idem). quod prius orbis erat. C. dumque offers victis proprii consortia iuris. Unos sesenta años más tarde. el Papa da su bendición urbi et orbi. 115 . profuit iniustis te dominante capi. el poeta Rutilio Namaciano emplearía la misma expresión pensando en el poder unificador del derecho romano. con audaz exageración. de todo el orbe [orbis terrarum]». No fueron los cristianos quienes inventaron este juego de palabras que une. a tener una respon­ sabilidad global. cuarenta años después. Y daría las gracias a Roma como si se tratara de una diosa. En su fantasía. de manera tan sonora. Ovidio afirmaba.Urbi et orbi El latín.

lo situaba geográfica­ mente en su hogar. fue el propio Horacio quien. Del mismo modo se expresó su amigo Horacio.El l a t ín h a m u e r t o . ¿Cuándo y cómo sucedió esto? Aún en la época de Cicerón. de su vástago. quien afirmó en su oda más célebre que había alzado con su obra un «monumento más duradero que el bronce» (m onumentum aere perennius). Una generación más tarde. Sin embargo. cuya inmortalidad estaría unida a la del Imperio. ¡VIVA EL LATÍN! Patria com ún hiciste de una multitud de pueblos: pues carecían de leyes. pero el futuro de la lengua latina le parecía circunscrito a las fronteras de Italia. sino también de una literatura latina universal. Apulia: tierra orgullosa. no sólo acuñó la idea visionaria del latín como lengua universal. C. En el poema final de su segundo libro de odas (23 a. Una lástima que olvi­ dara lo más hermoso: Roma unió al m undo una cuarta vez a tra­ vés del latín. cuan­ do se afirmaba que el destino del orbe estaba unido al de la urbe. Fueron sin duda estos versos los que llevaron al jurista Rudolph von Jhering a afirmar que la contribución histórica de Roma con­ sistió en unir el m undo tres veces: por la fuerza de las armas. les fue útil tu victoria. tal vez su creación más au­ daz e insólita. se sabía de sobra que los textos latinos sólo se leían dentro de Italia y que la única lengua internacional era el griego. V is io n e s d e l f u t u r o e n u n v u e l o d e c is n e Pese a todo. Virgilio creía que las figuras de sus poemas serían inmortales como la ciudad de Roma y su dominio.). por la Iglesia cristiana y por el derecho romano. en otro pasaje de su obra. sin duda. una ciudad hiciste de lo que era un mundo. Horacio se sitúa de m anera profética en la hora de 116 . y ofreciendo a los vencidos la unidad en tus leyes.

Ur b i et orbi su muerte y experimenta el tránsito del hombre m ortal al poeta inmortal. y pronto me enseñará el íbero culto y quien beba del Ródano. Me conocerá el coico y el dacio. Horacio imagina ya el vuelo futuro: Iam Daedaleo notior Icaro visam gementis litora Bosphori Syrtisque Gaetulas canorus ales Hyperboreosque campos. y a las Sirtes gétulas. junto a su padre. ave sagrada de Apolo. 2. describe entonces su «cisnificación». dios de los poetas. Más célebre que el dedaleo ícaro1 llegaré hasta el ronco Bosforo. Mientras este proceso aún se está desarrollando. Me Colchus et qui dissimulat metum Marsae cohortis Dacus et ultimi noscent Geloni. como cisne canoro a las hiperbóreas llanuras. 1. El tránsito se representa como una metamorfosis: el hom ­ bre se convierte en cisne. Ícaro.2 y el gelono lejano. Comienza Horacio hablando de su pronto ascenso a las regiones del éter. hijo del ingeniero Dédalo. desde las piernas que se retraen hasta las plumas que van ascendiendo por brazos y hom ­ bros. fue conocido po r convertirse. El pueblo itálico de los m arsos aparece aquí en representación del p o d er m ilitar de la Italia unificada p o r Rom a (m etonim ia donde se tom a la parte p o r el todo. me peritus discet Hiber Rhodanique potor. pars pro toto). en el prim er hom bre volador. 117 . que oculta su miedo a las cohortes marsas.

aunque puntualmente abarque un poco más: la Dacia será conquistada y latinizada con Trajano. veremos que la fama poética de Horacio abarcaría desde el este de Europa —representado por el Bosforo (Bizancio). por ejemplo. apasionados del la­ tín que desde hace dos décadas retransmiten por radio e internet nuntii Latini (noticias latinas). cuyo desierto se considera el límite del mundo habitable. 118 . al sur quedan las arenas de los gétulos (africanos). no bastaría con tener unos rudim entos de latín. los coicos (al este del mar Negro) y los dacios (en la Rumania actual)— hasta el oeste. del Imperio romano conocieron tan poco en su m omento como el resto de pueblos escandinavos. En verdad. en todas estas tierras. sin embargo. Si ordenamos las indicaciones geográficas que el entusiasmo lírico dis­ persa deliberadamente. el grammaticus. ¿De verdad se leía a Horacio en tantos lugares? Dudoso. el poeta se orienta. aunque los esforzados fineses. asumirían con gusto tales indica­ ciones. con los íberos (españoles) y los habitantes del Ródano (en Galia). Para que la exigente poesía de Horacio pudiera ser compren­ dida. según la extensión del Imperio romano de la época. aunque Horacio pretenda intuir en ella el miedo a los ro­ manos. ¿Es que acaso se daba esta con­ dición en su época? Es improbable.E l LATÍN HA MUERTO. En especial el ver­ bo discet («el íbero culto enseñará [mi poesía]») lo hace evidente. sino que se conocerá o cantará en todo el mundo. el romano Sertorio fundó una escuela local de latín en España durante el siglo i a. C. aunque sabemos que. como él imaginaba. ¡VIVA EL LATÍN! Sin duda hay que interpretar este vuelo del cisne en un sentido alegórico. haría falta que existie­ ra la enseñanza básica de lengua y literatura latinas que propor­ cionaba el filólogo. El norte queda marcado por el origen escita de los gelonos y por el mítico pueblo de los hiperbóreos. En pe­ riplo aéreo. de modo aproximado. Y no sabemos siquiera a qué pueblo se designaba como «hiperbóreos». Horacio no sólo da a entender que su poesía seguirá viva. aquellos que viven «más allá del Bóreas».

sí. en Finlandia) se acabaría leyendo al poeta Horacio. La l it e r a t u r a l a t in a e n el Im p e r io rom ano Pronto empezarían a acumularse los indicios de la carrera del la­ tín como lengua universal. tan lamentables como Ütica (en África) o Lérida. Nos quoque per totum pariter cantabimur orbem iunctaque semper erunt nomina nostra tuis. Con mayor descaro retomó el joven Ovidio esta idea. Los Sosios (Sosii) son los prim eros libreros rom anos cuyo nom bre ha pervivido. asimismo. más o menos por la misma época. 3. Algunos años después de publicar su prim er libro de odas. hic et mare transit). editores. am igo de Cicerón.Ur b i et orbi Horacio no podría haber escrito estos versos si en su tiempo no hubiese habido ya señales de una extensión internacional de la literatura latina. a su entender. En lo esencial. se lim itaban a encargar las copias sin perseguir intereses comerciales. que el libro podía adquirirse en los territorios más allá de Italia y que no sólo viajaba en el equipaje de algún romano. no en presente— constituye un fragmento de pro­ fecía auténtica y cierta: en todos los lugares de su vuelo de cisne (incluso. Horacio manifestaba su temor de que el librito acabase algún día en lugares. lo. sin embargo. y le prometió a su amada que sería tan conocida mundialmente como las amantes de Zeus. Es decir. Fueron. 119 . en la m edida en que se ocupaban de encargar la copia de obras lite­ rarias y de anunciar las nuevas publicaciones. Pese a todo. un tiempo después diría acerca de un best seller poético que «da dinero a los Sosios3 y cruza el mar» (hic meret aera líber Sosiis. su oda —escrita en­ tera en futuro. Los editores previos. Leda y Europa. Nos cantarán unidos en todos los lugares de la tierra y tu nombre con el mío estará siempre enlazado. com o Ático.

Ovi­ dio se muestra algo más comedido al final de sus Metamorfosis. un rincón tan alejado del Imperio que no podía hallar a nadie que hablara latín. Cayo Cor­ nelio Galo. En las obras sobre la historia del latín se dice.. Gallus et Hesperiis et Gallus notus Eois et sua cum Gallo nota Lycoris erit. Pese a todo.. ya fallecido por aquel entonces. Considerando que Ovidio repite esta idea en otro pasaje y que no dice tal cosa de ningún otro poeta latino.E l LATÍN HA MUERTO. Ovidio fue exiliado por Augusto a Tomis. Ironía del destino: poco después de haber escrito estas líneas. y con Galo es conocida también su Lícoris.. iVIVA EL LATÍN! La razón de esta seguridad podría deberse al éxito m undial del que había disfrutado otro poeta del que hemos hablado. Quaque patet domitis Romana potentia tenis.. de m anera so­ bria. Al final se vio obligado a escribir en la lengua local de los «bárbaros» —un dialecto tracio— para poder hallar un público. cabe suponer que fue­ ron los célebres poemas amorosos de Galo los primeros que al­ canzaron este estatuto de «literatura mundial». me leerá y cantará el pueblo. cuando condiciona su futura fama internacional a la extensión del Imperio romano. Y hasta donde se extienda el dominio romano sobre la tierra. ore legar populi. que su extensión se debió a su carácter de lengua adminis- 120 . El poder romano aún llegaba más lejos que la lengua latina. Galo es conocido en el oeste y Galo es conocido en el este.

que obnubilaba a la juventud con su aguda filosofía. por tanto. aun­ que lógicamente desarrollaron en Roma su carrera: Séneca fue elegido preceptor del futuro emperador Nerón y Quintiliano se convirtió en el primer maestro de retórica designado por el Esta­ do. m uer­ to en el año 65 d. al igual que su padre. Es lógico que fuese así. sino también a la comprensión de que la literatura latina había producido grandes textos. Los frutos de esta enseñanza más sólida del latín se vieron pri­ m eramente en España. un escritor del mismo nombre. convertida muy pronto en provincia. sobrino de Séneca y autor de una épica m uy personal. C. con qué torrentes de sangre hum ana se ha alcanzado?». que Roma. También Lucano. Para negociar con un cobrador de impuestos romano o para hacer ne­ gocios con un importador de vino no hacía falta haber leído a H o­ racio o a Ovidio. No fue únicamente tarea del legionario (miles). con cuántas m a­ sacres. Aún quedaba muy lejos la época en que habría otros centros literarios distintos de Roma. C. C„ Séneca (Lucius Annaeus Seneca. como lo fueron el m or­ daz epigramista Marcial y el gran retórico Quintiliano (Marcus Fabius Quintilianus. 121 . era nativo de España. donde recibieron su educación inicial. no sólo impusiera su yugo a los pueblos sometidos. sino también del filó­ logo (grammaticus). en su célebre obra La ciudad de Dios (De civitate Dei). sino tam ­ bién su lengua: «¿Con cuántas guerras terribles. El gran estilista del siglo i d.). finales del sigo i d. Todos ellos provenían de la península Ibérica. No es posible. Pero los testimonios de poetas que hemos citado (de las últimas décadas antes de Cristo) nos muestran con claridad que la generalización del latín no se debió tan sólo a razones prácticas. era español.).Ur b i et orbi trativa y a la presencia creciente de soldados y comerciantes en las nuevas provincias. estar completamente de acuerdo con san Agustín cuando lamenta. Estado imperialista (imperiosa civi­ tas).

Italia numine deum electa. He ahí la continuación y superación del deber imperialista que Virgilio había asignado a los romanos: «Regir con el poder a los pueblos» (Regere imperio populos). lo difundió— tanto la hum anidad en el sen­ tido moral (el hecho de que todos formemos parte del mismo con­ junto humano) como en el sentido de formación espiritual (las hu- 122 . en cierto sentido. que se cumplirá a través de la expansión global de la lengua latina. al menos.).E l LATÍN HA MUERTO. ¡VIVA EL LATÍN! La lengua de Rom a c o m o e d u c a d o r a d e l a h u m a n id a d El final de la prim era fase de desarrollo internacional del latín lo marca. que lo forjó o. spar­ sa congregaret imperia ritusque molliret et tot populorum discordes ferasque linguas sermonis commercio contraheret ad conloquia et humanitatem homini daret breviterque una cunctarum gentium in toto orbe patria fieret. C. para unificar dominios dispersos y civilizar sus cos­ tumbres. humanitas. designa —igual que en Cicerón. Esta tarea se convierte ahora en una labor de educación universal. El térm ino aquí empleado. A través de ella no sólo se tendrá un instrum ento de comunicación. para reconciliar en la comprensión de una lengua común las lenguas más dispares y salvajes de tantos orígenes y otorgar así humanidad a los hombres y. dedica una lírica alabanza a la tierra de Italia y se ocupa también de su lengua. sino que se convertirá a todos los pueblos bárbaros en hombres civilizados. en suma. una afirmación de Plinio el Viejo en la que pocos autores han reparado. convertirse en la única pa­ tria de todos los pueblos del mundo. En su célebre Historia natural (N a tu ­ ralis historia. quae caelum ipsum clarius faceret. Italia fue elegida por voluntad de los dioses para hacer más lumi­ noso el cielo. 77 d.

en broma. C. Los griegos lo vieron con claridad: un siglo después de Plinio. en aquel momento. En el este del Imperio.Ur b i et orbi manidades). sabemos que se habían dejado influenciar por la literatura latina desde la época de Cice­ rón. parecía inspirado. El movimiento griego llamado «Aticismo». la edu­ cación «humanista». C. De este modo. Esta afirmación indica que. se realiza a través de la lengua y de la litera­ tura. el latín era ciertamente la lengua oficial de la administración. por los jóvenes ora­ dores romanos de los años cincuenta. Pese a todo. esta dificultad aumentaría tras la división en dos imperios. Podría decirse. quien afirmaba que el latín ya era «la lengua que hablan todos los hombres».). incluso los grie­ gos tenían que aprender latín.) escribió sus célebres Meditaciones (también conocidas por su tí­ tulo literal: A sí mismo) en griego a causa de su propósito filosófi­ co. que Plinio ya habla como un pre­ ceptor de secundaria del siglo xix que defiende la enseñanza de las lenguas clásicas. el de 123 . La lengua latina tiene ambas responsabilidades. se anuncia una idea central del futuro «humanismo» de la Edad Moderna: la verdadera educación del hombre. que reivindicaba una reorientación hacia los clásicos áticos de la prosa griega (si­ glos v-iv a. Y muchos autores griegos del período augústeo ya demostraban un buen conocimiento de la literatura latina y. lógicamente. Sin embargo. en realidad. durante cierto tiempo siguió siendo más habi­ tual para un romano aprender griego que no a la inversa: incluso el emperador romano Marco Aurelio (muerto en el añol80 d. Pensemos en par­ ticular en las biografías de personajes romanos escritas por Plu­ tarco. el orador griego Elio Aristides afirmaba que los hombres ya no se dividían en griegos y bárbaros. pero ni siquiera mediante los esfuerzos de distintos emperadores (Diocleciano. Constantino) logró implan­ tarse como lengua popular ni por supuesto como lengua literaria. sino en romanos y no romanos. de su lengua.

Resulta evidente que los empera­ dores orientales. la lengua de la poderosa Roma do­ m inaba desde hacía tiempo y atraía a los escritores hasta el punto de que la mayoría de ellos residían en la ciudad y escribían sobre todo para un público romano. como Alemania. Llevaron con orgullo el título de rom a­ nos y llegaron a irritarse cuando Carlomagno se hizo coronar em ­ perador «romano». En el siglo vi. sobre todo. El prim er centro literario de rele­ vancia fuera de Roma se situó en la africana Cartago. Constantinopla y Roma. Esta obra constituye el fundamento del derecho civil m oder­ no. emperador de Oriente. los bizantinos.El l a t í n h a m u e r t o . en las calles de Constantinopla se siguió hablando griego hasta la conquista de la ciudad por los turcos (1453). en sus celebraciones y. ya había en el siglo iv una escuela de retórica la­ tina en Nicomedia. Flavius Cresconius Corippus escribió una obra épi­ ca en latín sobre las campañas del emperador Justiniano. ¡v iv a e l l a t í n : Oriente y el de Occidente (395 d. quien hizo redactar en latín el Corpus Juris a partir de antiguos textos de juristas rom a­ nos. la obra más comple­ ta e importante en este terreno. durante más de mil años. capital de la provincia Bitinia de Asia Menor. y en algunos países.) con sus respectivas capitales. vivió en esta región Prisciano. Sin embargo. C. Una generación antes del Corpus. No obstante. Los NUEVOS c e n t r o s l a t i n o s En otros lugares. pese a todo. antigua pa­ tria del acérrimo enemigo Aníbal y convertida más tarde en colo- 124 . eran muy conscientes de su iden­ tidad como portadores de la idea de Roma. Fue el mismo Justiniano. en especial tras la caída del Imperio de Occidente. que enseñaba la gramática latina: su manual de latín para uso de los griegos sería. siguió en vigor hasta fi­ nales del siglo X IX .

Allí regresó a m e­ diados del siglo II tras una breve estancia en Roma. en su ciudad fue celebrado como orador de banquetes e incluso se hizo erigir monumentos.Asinus aureus). Tertuliano. 125 .Ur b i e t orbi nia romana. amor. ludus. dulzor. el prim er francés de la literatura universal: Ausonio (Decimus Magnus A u­ sonius). Aún más dignos de atención son los versos que dedicó a una herm osa suaba. Por amor a esta mujer. Apuleyo.. preceptor del heredero im ­ perial y autor de toda clase de poemas de circunstancias. juego. que a todas las muñequitas del Lacio supera. obra leída con gusto por sus contemporáneos a causa de sus obscenidades. Burdeos (Burdigala) y Tréveris (A u ­ gusta Treverorum). Ausonio llegó a enriquecer la poesía latina con una nueva forma métrica. oriundo de Burdeos y. comenzó el período que hoy solemos denom inar Antigüedad tar­ día. cuyo oscilante garbo no se presta a la traducción. estudió retórica en Cartago. Tras la reorganización del Imperio bajo Diocleciano (284-305)... sed quae Latias vincis alumna pupas. mi bárbara. Delicium. como Milán (M ediolanum ). por tanto.. barbara. Un poco más tarde también vivió en Cartago el p ri­ m er gran escritor cristiano. alto funcionario de la corte. En esta última residió y enseñó el poeta más importante del siglo iv. amor y deseo. entre ellos un virtuoso epitalamio obsceno y un meritorio poema de viaje por el río Mosela. Bissula. Empezaron a surgir nuevos centros literarios en el Imperio. el conocido autor de El asno de oro (. voluptas. Mi delicia. blanditiae. que obtuvo como botín de guerra tras una campaña contra los alamanes: intensa poesía de amor escrita por un profesor de retórica que ya había dejado atrás sus mejores años de vida.

. ¡VIVA EL LATÍN! Ausonio no alababa tan sólo los «ojos azules y el cabello ru ­ bio» de la amada.. Es evidente que el poeta no es­ cribía únicamente para romanos y menos aún para «las muñequitas de Lacio». aprendido como segunda lengua. 126 . que solían afirmar: «Los romanos eran capaces pero nosotros somos más sagaces». Esto justifica el or­ gullo de sus habitantes. De este modo se convirtió Tréveris en una ciudad literaria. Y eso que aún no he­ mos hablado del latinista más famoso de Tréveris: Karl Marx. «una segunda Roma».El l a t ín h a MUERTO. sino sobre todo su soltura al expresarse en latín. como se decía literalmente.

que podría seguir alargándose. A finales del siglo xvi. La variedad de dataciones. El lingüista Paolo Poccetti ha llegado a afirmar que no resulta factible hablar de una 1. 127 . justo cuando el m undo entero hablaba latín? Los especialistas opinan lo contrario y muchos sabios han puesto fechas muy dispares a la m uerte del latín: -E l final de la Antigüedad. Este discurso del gran filólogo y poeta se encuentra entre lo m ejor que se ha escrito sobre el tema. re­ vela la dificultad y complejidad del problema. -E l final de la Edad Media. desde entonces. el hum anista francés M arco Antonio M uret trató ya la cuestión en detalle (1583): «Se dice que la lengua latina y la griega m urieron hace ya tiempo.Mors immortalis El latín muere y se vuelve inmortal A la vez que el ascenso del latín como lengua universal. indisociable de su esen­ cia: el latín se «petrifica» y se convierte.1 ¿Cómo se produjo ese acontecimiento? ¿Realmente tuvo lugar en aquel período. N o se sabe aún con certeza quién lanzó por prim era vez esta acusación de «lengua m uerta» contra el latín. en una lengua «muerta». -E l final de la Edad Moderna. cuando los humanistas demasiado entusiastas le dieron el golpe de gracia a la lengua a través de sus excesos estilísticos. cuando el latín perdió su fun­ ción como lengua científica en favor de las lenguas modernas. cuando cayó el Imperio romano de Occidente y surgieron las lenguas romances. Por el contrario yo opino que viven y están plenas de fuerza: disfrutan de m ejor salud desde que no están som etidas a la violencia del pueblo llano». se produ­ ce un fenómeno que será. como tanto les gusta decir a sus enemigos.

El alemán. las lenguas están vivas en la medida en que se transforman y se desarrollan. Si me atrevo a proponer con seguridad m i propia datación. Cuando pasamos re­ vista a los m onumentos de la literatura latina. lo hago porque se fundam enta en una observación muy sencilla. Nuestras expresiones de «lengua viva» y «lengua muerta» se ba­ san en una metáfora biológica: igual que el organismo de un ser vivo (sea planta o animal) crece y se transforma hasta que la m uer­ te pone fin a esas transformaciones. pero sí aproximadamente desde la época de Augusto. Y entre ellos se cuenta el latín: no a lo largo de su historia. El latín. Tomemos la prim era de las famosas Doce Tablas. existen otros idiomas. Más lejos aún se encuentra la lengua de un poeta ba­ rroco. establecidas 128 . Por el contrario.El l a t ín h a m u e r t o . como el resto de las lenguas vivas. no es ya la lengua que se habla actualmente en sus países. que no experimentan ya esa evolución. ¡VIVA EL LATÍN! «muerte» del latín cuando ni siquiera se puede proporcionar una fecha de defunción. al menos del literario. desde los inicios hasta Cicerón. vemos claramente una lengua en vivo movimien­ to. y más aún la lengua medieval con sus primeros testim o­ nios casi incomprensibles para el lego. a n t e s d e C ic e r ó n Algunos ejemplos bastarán para aclararlo. desde luego. A la vez que su expansión global. La lengua de Goe­ the o la lengua de Cervantes. han avanzado y se han modificado durante los últimos ocho siglos y es previsible que si­ gan haciéndolo. que ya en esa época se consolidó y adquirió la forma inalterada que presenta hoy en día. el español o el francés. no necesita tales trucos. se produjo la «muerte» del latín. como observará cualquier estudian­ te de secundaria. sin embargo. es decir. El l a t ín v iv o . como el sánscrito de la India o el árabe clásico.

la conjunción igitur en la última frase no tiene aún el sentido posterior de «en consecuencia. Más ardua resulta la lectura de textos anteriores. tuvo que estudiar las Doce Tablas en su época escolar. En la segunda frase se hallan dos formas flexivas que ya no eran habituales en tiempos de Cicerón: el imperativo antestamino del verbo antestari (cuya forma poste­ rior será antestator) y el acusativo em del pronombre is (en lugar de eum). C. Sabemos.M o r s im m o r t a l is en el año 450 a. Tal vez ni siquiera tuviese claro el significado exac­ to de antestari. N i it. ito. a principios del siglo i a. C.. «otro»). que el llamado «canto salió». En sólo once palabras encontramos destacadas diferencias res­ pecto al uso posterior. después». Sabemos que Cice­ rón. que bordea las fronteras de lo ininteli­ gible. Además. Una concisión tan áspera sería inconcebible en los textos ju rí­ dicos de una época posterior. en torno al que los historiadores del derecho si­ guen sin ponerse de acuerdo. Aquello que salta a la vista cuando analizamos el original es la extraordinaria concisión. Después debe ocuparse de él). desde el punto de vista lingüístico. sin embargo. atañen a la esencia de la lengua. demandante y demandado son m en­ cionados tan sólo mediante pronombres («uno». y consideradas el fundamento del derecho ro ­ mano. por último. este debe ir. no está claro por la estructura si es el acusado o el testigo quien tiene la responsabilidad. Adaptando el original a la ortografía tardía. Si no va. por tanto». Debieron de parecerle tan lejanas. En la tercera fra­ se. la tabla nos dice: Si in ius vocat. como un texto medieval a un estudian­ te de hoy en día. it) y la frase principal ( ito. El do­ ble cambio de sujeto entre la subordinada (vocat. «clásico» de la lengua. En la prim era frase. Otras peculiaridades. por ejemplo. antestamino) no aparece marcado. un texto primitivo del cul­ 129 . ha de llamar a un testigo. antestamino: igitur em capito (Si uno lleva a otro ante el tribunal. sino más bien el de «entonces.

En Plauto. C. no era siquiera comprendido por los propios salios. cabe pensar que el público general las comprendía sin esfuerzo. el historiador Tácito escribió sus grandes obras: Historias y Anales. Si vamos ahora en dirección contraria. etc. ¡VIVA EL LATÍN! to religioso. afirmaba: «Tam­ bién entre los romanos es tal la diferencia entre la lengua antigua y la actual que ni los eruditos son capaces. las preguntas indirectas aparecen con frecuen­ cia en indicativo y no en subjuntivo. de solventar ciertas dudas».E l LATÍN HA MUERTO. un signo de que el latín mantenía su vitalidad. En torno a 120 años después del glorio­ so consulado de Cicerón (63 a. tendremos una imagen muy distinta. C. «brincar»).). De todas formas. C. los sacerdotes encargados de cantarlo y danzarlo (el nom ­ bre Salii deriva de salire. la lengua revelaba su aspecto envejecido. el ge­ nitivo en -ai ( comoediai ) en vez del posterior -ae (comoediae ) y formas de subjuntivo terminadas en -sim . con las antiguas comedias romanas (240-160 a. tras C ic e r ó n Hemos situado a Cicerón como nuestro eje temporal del latín. El joven Cicerón se arreglaba mejor..). Ya en el siglo i i a. a pesar de sus esfuer­ zos. modelo del ensayo filosófico moderno. hacia el futuro. tam bién aquí habría encontrado formas lingüísticas que llevaban mucho tiempo en desuso. El l a t ín « m u e r t o ». Dado que estas comedias siguieron representándose hasta la época augústea. el historiador Polibio. que no distaban de su período histórico mucho más que Ibsen o Chéjov del nuestro. un grie­ go que dominaba el latín. Quien tenga una mínim a idea de literatura la­ tina sabe ya que estos representantes de la «Edad de Plata» recu- 130 . es decir. Pese a todo. el filósofo Séneca publicó sus Epístolas morales. por ejemplo. como fa x im (= facsim ) en lugar defecerim. Medio siglo más tarde. sin duda.

Séneca y Tácito. y el tiempo que hasta ahora te era arrancado o sustraído. ese tiempo. El principio general de la estilística es el contrario: la ex­ pansión de los m iem bros. 2. 131 . por su parte. pese a excep­ ciones puntuales. tiempo que se nos escapa. Séneca comienza así su texto: Itafac.2 Sin embargo. quaedam effluunt. era diametral­ mente opuesto al de Cicerón. mi Lucili: vindica te tibi. Haz así. a la gramática de Cicerón. Quaedam tempor(a) eripiuntur nobis: 11 sílabas. El recurso de Séneca tiene aquí un sentido expresivo: el tiem po pasa cada vez m ás deprisa. Sin embargo. 4 sílabas. llegando a veces a la paradoja. Séneca. Difícilmente habría producido Cicerón una estructura tripar­ tita tan minuciosa para esta teoría de la economía del tiempo. et tempus quod adhuc aut aufere­ batur aut subripiebatur aut excidebat collige et serva. antes incluso de haber expresado la idea completa. Quaed(am) effluunt·. el gran orador no podría haber encontrado ni un elemento contrario a su uso de la gramática. guárdalo y consérvalo. Ambos autores. Un breve ejemplo nos bastará. seis y cuatro sílabas— son contrarios a los principios de construc­ ción de Cicerón. Los tres miembros de frase que co­ mienzan con quaedam y van disminuyendo de extensión —once. lo que no varía es que ambos se ceñían con exactitud. evi­ taban los largos períodos de subordinadas incisivas y paréntesis. o que se escapaba. quaedam subducuntur. Persuade tibi hoc sic esse ut scribo: quaedam tempora eripiuntur nobis. Buscaban la brevedad. como en el caso de Salustio.M o r s im m o r t a l is rrieron a un estilo que. Quaedam subducuntur: 6 sílabas. se dejaba llevar por rasgos de estilo brillantes. tiempo que se nos roba. Convéncete de que es como te es­ cribo: hay tiempo que se nos toma por la fuerza. libérate por ti mismo. hasta el punto de que Tácito finalizaba sus frases de m anera abrupta. querido Lucilio. la prim era de la Antigüedad.

negarem meque adsequi posse diffiderem. neque eum posse verbo deficere qui credidisset in Verbo. hasta la Antigüedad tardía.El l a t ín h a MUERTO. seguía considerando a Cicerón el modelo preclaro e indiscutible de la lengua: no se percibía que hubiera un abismo lingüístico de ciento cincuenta años. conocido por ser el autor de la traducción latina de la Biblia. sive quia omnis humanus sermo inferior esset laude caelesti. A menudo. según ahora lo veo. tu e contrario adserebas in Dei rebus non possibilitatem inspici debere. que ya era mínima. querido Inocencio. Si leemos alguna de las innumerables cartas de san Jerónimo (347-420). Cumque ego id verecunde et vere. ut nunc experior. y no me sentía capacitado de llevarlo a buen térmi­ no. con­ temporáneo algo mayor de Tácito. sed animum. podemos pensar que fueron escritas cuatrocientos años antes. El gran maestro de oradores. Todo autor de la época de Tácito tenía libertad para recurrir a los medios gramati­ cales de Cicerón. me has pedido que hable de este milagro que ha sucedido en nuestro tiempo. Avancemos trescientos años más. bien porque sabía que todo discurso humano es inferior a la gloria del cielo. bien porque mi ociosidad como herrumbre del espíritu hubiera desecado mi antigua facilidad de discurso. ¡VIVA EL LATÍN! Cuando aparece alguna fuerte desviación respecto a la sintaxis de Cicerón —sobre todo en el caso de Tácito— se trata de preferen­ cias personales de cada autor dentro de su estilo y no son conse­ cuencia de una evolución general de la lengua. Innocenti carissime. Quintiliano. postulasti ut de eius rei miraculo quae in nostram aetatem inciderat non tacerem. Tomemos el inicio de su prim er párrafo: Saepe a me. sive quia otium quasi quaedam ingenii rubigo parvulam licetfacultatem pristini siccasset eloquii. Y mientras que yo me oponía a ello de manera púdica y conforme a la verdad. tú en cambio afirmabas que en los asuntos de Dios 132 .

aunque a nosotros nos resulte común: el neologismo p os­ sibilitas (posibilidad).) y Claudiano (circa 400 d. pese a todo. incluso desde el punto de vista lingüístico. C. Por comodidad. sin embargo. pero por lo general mediante acusativo. C.) y este último con Lucano (muerto en 65 d. Tan sólo un término habría sorprendido a Cicerón. la misma que enseñamos hoy en día a nuestros estudiantes de latín con la ayuda de los ejercicios de es­ tilo. subordinadas de prim er y segundo grado.). hacer algo análogo en poesía. comparando del mismo modo el lenguaje épico de Ennio (m uer­ to en 169 a.) con el de Virgilio (muerto en 19 a. y que no podía faltarle la palabra a quien había creído la Palabra. surgieron durante el siglo i d. en suma. como términos técnicos del lenguaje retórico y filosófico. Ciertamente san Jerónimo ofrece un buen ejemplo del estilo ciceroniano: amplios períodos. Cualquiera que haya profundizado en el estudio del latín p en ­ sará que aquí hay mucho de Cicerón. armoniosa duplicación de los miembros de las frases y de las cláusulas. como credo in unum D eum ) es específica­ mente cristiana. la gramática de san Jerónimo es idéntica a la de Cicerón y es. Sería factible. Tampoco el significado de las palabras se ha al­ terado esencialmente. ya que la noción de «creer en» (expre­ sada aquí con la preposición in y ablativo.M o r s im m o r t a l is no había que considerar la posibilidad. C. 133 . Ex­ ceptuado ese detalle. La concor­ dancia temporal y el uso del subjuntivo sigue de manera exacta el modelo antiguo. sino el hecho de que los cua­ trocientos cincuenta años pasados desde Cicerón no hayan dejado rastro alguno en la sustancia gramatical de estas frases. al igual que el adjetivo del que deriva (possi­ bilis). C. hemos elegido nuestros ejemplos tan sólo en la prosa. C. lo decisivo para nosotros. Más extrañeza habría sentido Cicerón ante las tres últimas p a­ labras credidisset in Verbo. No es esto. sino la intención.

La introducción por parte de los cristianos de préstamos griegos como baptisma (bau­ tismo) o episcopus (obispo) carece de influencia sobre el núcleo de la lengua. en la Edad M oderna se introdujeron neologismos como perspicillum (gafas) y hoy en día siguen for­ mándose términos como computatrum (ordenador) o incluso p a ­ gina domestica (página de inicio). como vemos. Por lo general no suele hablarse de una reificación o petrificación de la lengua. Coincide de manera aproxi­ m ada con la expansión del latín como lengua m undial y. como en el caso citado de possibilitas. Esta pregunta apenas se ha planteado o discutido en detalle en la investigación científica. Por decirlo con una fórmula un tanto rotunda: Cristo nace. no alteran la flexión de los casos ni la sintaxis. A partir de este momento tan sólo el vocabulario variará o se ampliará a causa de factores externos como la religión o el pro­ greso cultural y científico. Estos cambios no afectan en profundidad al lenguaje y. Del mismo modo. no impide la existencia futura de la lengua. Dado que las gramáticas educativas reposan en la obra de Cé­ sar y de Cicerón —entre las que no existen grandes diferencias his­ 134 .El l a t ín h a m u e r t o . Tanto en unos períodos como en otros. sino de una unificación normativa: algo que. sin ser falso. ¡VIVA EL LATÍN! Con ambas series de ejemplos se puede o se podría ilustrar la «muerte» lingüística del latín: su reificación en una norm a lin­ güística esencialmente inmutable puede datarse con precisión en la época posterior a Cicerón y Virgilio. no deja de ser parcial. con el inicio de nuestra era. el latín muere. sino tan sólo la posibilidad de que siga evolucionando. M o r ir e n b e l l e z a ¿Cómo se llegó a esta «muerte» del latín? Una m uerte que. por tanto. casual­ mente. el latín sigue siendo perfectamente «clásico».

el arte de la oratoria había entrado en una decadencia cuyo fin no podía verse aún. Usus tyrannus: el uso de la lengua decide. En opinión de Veleyo Patérculo. pero el uso de la lengua se corresponde con el ha­ bitual en cualquier persona culta de la época. la Eneida era un ejem­ plo que nunca sería igualado. Cicerón. el vocabulario de César es tan «reduci­ do» como el francés clásico de Racine. Se trata de la época que seguimos privilegiando con el nombre 135 . En realidad. qué es correcto y qué no. como era costumbre en el latín antiguo). Séneca el Viejo. en cualquier caso. «príncipe de la poe­ sía» (princeps carminum). Y aun así. flexión. no al núcleo duro de la lengua. si conviene el uso del verbo uti con ablativo (en lugar de acusativo. es decir. fue decisivo para esta «muerte» del latín. sintaxis y fonética. como en cierto modo Virgilio. el mayor escritor épico posterior a Virgilio. Sus prescripciones estilísticas evidencian. por ejemplo. padre del filósofo homónimo. como un tirano. llegó a oír a los oradores del período augústeo y afirmó que. que incluía a Tito Livio. que escribió tras la muerte de Augusto. De acuerdo con Estacio. lógicamente. Con frecuencia se invoca una conocida afirmación de César: «Evi­ ta una palabra extraña y poco común igual que [el marino evita] el escollo» (Ut tamquam scopulum. después de Cicerón. Este consejo. fue un período de perfección ya cerra­ do. Tenemos testimonios suficientes de que las obras de ambos se consideraron.M o r s im m o r t a l is tóricas—. del mismo modo que la mayoría de recomendaciones expresivas de Cicerón —sobre todo en el Orator — atañen al estilo. pero no entra a opinar. sus preferen­ cias personales. de la misma idea era Quintiliano. Ovidio y Virgilio. la época dom inada por Cice­ rón. las cimas insuperables del arte lingüístico latino. Cicerón explica el empleo del ritmo en la prosa y las figuras retóricas. se refiere al estilo. desde los inicios del Im ­ perio. se tiende a asumir que ambos hitos de la Latinitas redu­ jeron y normalizaron las posibilidades gramaticales de la lengua. sic fugias inauditum atque inso­ lens verbum).

de una ley universal. sino a la capacidad artística de estos maestros. He presentado innumerables veces esta teoría en público y con frecuencia se me ha objetado que también la lengua inglesa debe­ ría haberse fijado después del H am let de Shakespeare e igualmen­ te el español tras las obras maestras de Calderón. Y de ese sentimiento deriva. para que Virgilio pudiese servir aún de modelo. como los que celebran nuestros filólogos actualmente. relacionado con el sentimiento na­ cional de los romanos y de su búsqueda continua de superar el tiempo dejando modelos para la posteridad. Evidentemente no hubo ningún congreso de grammatici. al sustrato grama­ tical.El l a t í n h a m u e r t o . No se refieren estos testimonios al uso de la lengua. el protago­ nista de El tambor de hojalata de Günter Grass— de detener su crecimiento y fijarse en el punto alcanzado. era necesario aferrarse a su lengua. según la expresión fijada por Erasmo en su edición de Séneca (1527). que la inmutabilidad de una lengua condiciona su unidad. no al revés: la administración 136 . a mi entender. También sería concebible otra objeción: se ha afirmado que la unificación del latín en la época de Cicerón era útil en la organi­ zación del Imperio. por el contrario. para que Cicerón pudiera seguir siendo imitado en el futuro. lógicamente. Se trató más bien de una per­ cepción instintiva: la lengua en la que Virgilio había escrito su Aeneis y Cicerón sus Philippicae orationes no debía alterarse. que se encuentra más allá de toda gramática. Sin embargo. pero es eterno: el latín únicamente podía ser inm ortal a través de su muerte. que la lengua latina tomase en secreto la decisión —igual que Oskar. ¿no podría ser esta la razón de que la lengua se «petrificara»? Opino. donde se deba­ tiera cuál era la mejor forma de la lengua y se acabara otorgando ese privilegio a Cicerón y a Virgilio. sino de un suceso muy particular. A esto siempre respondo que no se trata. ¡v i v a e l l a t í n : de «latinidad dorada». Des­ de la muerte del latín sólo existe un latín.

La lengua de la gente común. es decir. En cierto sentido podría decirse lo mismo del latín. no se privó de se­ guir evolucionando libremente. Este latín no era otra cosa que la lengua popular y viva de la gente sencilla. un complemento en cierto modo necesario. el latín colo­ quial de la comedia antigua o aquel que Cicerón empleaba en sus cartas íntimas (sobre todo en aá A tticu m ) formaba parte del con­ junto de la lengua y se desarrolló en la misma medida. sino a la validez estética de sus cum ­ bres artísticas. de los campesinos. a la lengua escrita? En efecto. todo lo que hemos demostrado hasta ahora atañe finalmente a la lengua de aquellos que disfrutaron de una formación en lengua y literatura latinas con un grammaticus o incluso de oratoria con un rhetor. de aquellos que sólo tuvieron una enseñanza ele­ mental (si es que la tuvieron) con un litterator. aquella que no se preocupaba de seguir las reglas válidas para la lengua culta.. pero eso no detuvo la evolución de la lengua. como a menudo ocurre. aparecía también el latín vulgar. mejor dicho. creo que la «muerte» del latín no se debió a al­ gún propósito de utilidad. legionarios y comerciantes. l a l e n g u a d e l a g e n t e c o m ú n Existe otro argumento contrario que remite justo al meollo de la cuestión: ¿Acaso todo lo dicho hasta ahora no afecta tan sólo a la lengua literaria o. No debe uno equiparar este latín.. Mientras el latín estuvo «vivo». la élite social e intelectual con medios económicos. con la lengua coloquial. Por mi parte. Como escribió en un poema August von Platen: «Quien contempla con sus ojos la belleza / ya se ha entregado a la m uerte.». El l a t ín v u l g a r . No fue has- 137 . Al mismo tiempo que la lengua de las personas cultas quedaba fijada.M o r s im m o r t a l is de la Commonwealth británica requirió de cierta unificación del inglés.

catellus). ¡VIVA EL LATÍN! ta el siglo i d. En ese proceso perderán también. etc.. el latín vulgar también evita el genitivo (Antonii m a­ nus) y lo sustituye por la forma con preposición ( m anus de A n to ­ nio). Asimismo... (Tulita. pero que se desarrolló con mayor libertad respec­ to a las normas establecidas. los términos rom an­ ces para la palabra «boca» (el francés bouche . Rindamos aquí un homenaje postum o al ablativo. oreille— tampoco derivan de au­ ris. que las lenguas romances. la m ain d A n to in e . C. hablado por las per­ sonas cultas— y el latín vulgar. Aunque esta palabra aparece de m anera ocasional en los pasajes más lenguara­ ces de Cicerón. hicieron desaparecer. con la excepción del nominativo y el acusativo. el más noble y más latino de los casos. 138 . Por ejemplo. que procedía sin duda del antiguo latín coloquial.) derivaban de esta variedad tardía de la lengua y no del latín «culto». pequeñita m ía. deliciolae nostrae. como harán más tarde las lenguas romances: «la m ano de Antonio». tras la labor previa del la­ tín vulgar. Ciertamente ha sido este latín vulgar el que ha atraído el inte­ rés de los lingüistas durante los últimos doscientos años. francés.). asellus. italia­ no.. Las palabras ro­ mances para «oreja» —orecchio. También Cicerón los empleaba. el italiano boccá. cuando se produjo la ruptura entre el latín nor­ mativo de la escuela —escrito y. lógicamente. sino de su diminutivo vulgar auricula o su variante oricla. sin embargo. ya que la forma normativa para «boca» en latín era 05. Como a los italianos o a muchos alemanes. portugués. los casos flexivos. a los hablantes de latín vulgar les agradaba usar diminutivos de afecto (agnellus.. que serán sustituidos por expresiones preposicionales. no se estudia en los cursos tradicionales. pero tan sólo en textos de gran intim idad y cercanía: Tulliola. al haber­ se descubierto que las lenguas romances (español. el portugués boca ) provienen del latín vulgar bucca. . «orejita». En el latín vulgar. bucca desplazó por completo a 05. rumano.E l LATÍN HA MUERTO.

. Casi. frigori laecasin (2) dico. Un tipo majo. inquit.] Medici illum perdiderunt. 4. tan ignorantes como pre­ tenciosos. puso en boca de libertos. El prim er testimonio que conocemos son las conversaciones del Satiricon que el novelista Petronio. sino hacer reír a su público urba­ no de Roma. Oigamos pontificar al filósofo vulgar Seleuco: Ego. El bañito es todo un batán. non cotidie lavor. Heu. Minoris quam muscae sumus. En los m anuscritos está escrito cor (corazón). 139 . Videor cum illo loqui. ha expulsado su último aliento. pero aquí no tiene ningú n sentido. Nec sane lavare (3) potui. ya que su esencia era hablada. No existen. Obviamente su objetivo no era ilustrar la historia de la lengua. tam bonus Chrysanthus animam ebulliit. fui hoy a un funeral.. Homo bellus (5). aqua den­ tes habet et cor[pus]3 nostrum cotidie liquescit. tan buena gente. Sin embargo. ló­ gicamente. [. poseemos un conjunto de textos que documentan la «transformación» de nuestro latín escolar en boca de los hablantes «vulgares» entre los siglos i y v m de nuestra era. Modo modo me appellavit. Sed cum mulsi pul­ tarium obduxi. immo magis malus fatus (6).M o r s im m o r t a l is La f il o s o f ía p o p u l a r e n l a t ín v u l g a r ¿Tan sólo conocemos el latín vulgar a través de hipótesis retros­ pectivas desde las lenguas romances? En absoluto. Siento que 3. casi que aún me estaba llamando. durante la época de Séneca y de Nerón. llegados del sur de Italia. Pero cuan­ do me echo un traguito de mulso [vino de miel] mando el frío a tomar por culo. Crisanto. Dijo: yo no me baño todos los días. eheu! utres inflati ambulamus. baliscus (1) enim fullo est. Golpea el cuerpo igual que el batán golpea el paño. testimonios escritos directos de esta lengua.4el agua tiene dientes y deshace cada día nuestro cuerpo. fu i enim hodie infunus (4). Y además no he podido bañarme.

] Los médicos lo ajusticiaron. el 24 de agosto del año 79.u m tienden a conjugarse en latín vulgar como masculinos term inados en -u s (vin u m : vinus). (3) lavare en lugar del habitual lavari : el latín vulgar prefiere las formas activas de los verbos. (2) laecasin es una deformación del griego laikázein (irse por ahí de putas). (4) in fu n u s en vez del esperable in funere. Este dudoso latín requiere ciertas aclaraciones. «baño»). lógicamente. o más bien fue su mala suerte. [. valemos menos que las moscas. (5) bellus reemplaza por com­ pleto en el latín vulgar al estándar pulcher. ¡VIVA EL LATÍN! hablo aún con él. La desa­ parición de la ciudad bajo la ceniza y la lava del Vesubio. fue una bendición para los estudiosos de la Antigüedad.. que fue colonia romana desde el tiempo de Sila.E l LATÍN HA MUERTO. ay! Somos odres hinchados que caminan. (6) malus fa tu s en lu­ gar de m alum fatum : los neutros terminados en . El desmañado latín tan sólo es su correlato. sino en el contraste entre la ambición del discurso y su banalidad de contenido. sin duda por confusión ¿on venire in fu n u s (ir a un entierro). Desde que en el siglo x v m se empezase a excavar en esta pequeña ciudad de Campania. (1) Baliscus pa­ rece ser un diminutivo griego a partir del latín balneus (en lugar de balneum. en los deslices por sí mismos.. ¡Ay. que se limita a fijarse en lugares comunes. Un l a t ín m u y s o n o r o e n l o s m u r o s d e P om peya Podemos acercarnos aún más a la lengua del pueblo a través de las inscripciones encontradas en los muros de Pompeya. hemos podido acceder a la vida clásica con más intensidad que nunca. El propio Goethe lo celebró: «Han sucedi- 140 . La irresistible comicidad del texto no se basa. hasta la desaparición absoluta del género neutro en las lenguas romances.

141 . de ahí que. que traducimos en prosa: «Pared. nada hay que señalar aquí. Así sonaba el latín en Pom ­ peya. letra que. sin embargo. Quien quiera escuchar a los romanos a pie de calle debe leer los grafitis de Pompeya. Esta idea vale también para el idioma. no sabemos. te non cecidisse ruinis / qui tot scrip­ torum taedia sustineas! Se trata de un dístico (hexámetro con pen­ támetro) bastante logrado. el francés y el italiano modernos. en una pared. aunque en la pro­ nunciación correcta tan sólo se articulaba levemente. Y fue­ ron muchos: más de diez mil. transcribámosla prim ero en su forma no r­ malizada: Habeat Venerem Pompeiianam iratam qui hoc laeserit (Que la Venus de Pompeya [es decir. ha terminado por ser m uda en el español. pero pocas cosas que hayan aportado tanta alegría a la posteridad». por ejemplo. En las dos palabras si­ guientes ( Venere Bompeiiana) falta la m final. Otros ver­ sos que. que ocupan cuatro imponentes vo­ lúmenes del Corpus Inscriptionum Latinarum . contienen ciertas particularidades: Abiat Venere Bom peiiana iratam qui hoc laesaerit. ya que ambas se pierden en el habla vulgar. por qué la P inicial de Pompeiia se convierte en una B. En A biat se pierde la hache inicial.M O S S IM M O R TA LIS do muchas desgracias en el mundo. el caelum latino haya dado el cielo español o el ciel francés. Dado que en esta frase se cuela la ortografía vulgar. me sorprendo de que no hayas caído en ruinas. En el plano gramatical. por otra parte. aun­ que entonces se escribiesen justo aquellas cosas que uno no osaba decir. tú que debes soportar el tedio de tantos escritores». paries. la e breve se con­ funde con la i por su cercanía fonética. advierten contra el daño eventual de una pintura. la diosa protectora de la ciu­ dad] se encolerice con aquel que dañe esto). Hasta tal punto abundaban que incluso un lector (y escritor) pompeyano dejó su queja inscrita: Admiror. más o menos como en los retretes públicos actuales. En laesaerit se confunden ae y e.

. un hecho funda­ mental para la historia posterior de la lengua y de la literatura. sin preocuparse demasiado por el alcohol al volante. irías más deprisa para ver a Venus. ubi dulcis est Amor. donde un enamorado exhorta al co­ chero del taxi-mula que ha alquilado para que se dé prisa. era la siguiente: una sílaba es breve cuando incluye una vocal corta que no vaya seguida por más de una consonante. [. si sintieses el fuego del amor. mulio. donde el dulce amor vive! ¿Designan Venus y Amor a los dioses en persona o tan sólo a la amada del poeta que reside en Pompeya? En estos fogosos ver­ 142 .] Bibisti. La norma. la sílaba será larga. iamus [= eamus}. [. lo mismo ocurre con la prim e­ ra sílaba de russus (rojo). Se trata de algo sencillo. Leamos el siguiente poema. ya que la o es breve y sólo va seguida de una consonante. Cochero.] Has bebido. magi [= magis] properares ut videres Venerem.. pero este sistema de las cantidades si­ lábicas se descuadra de tal manera en el latín vulgar que se ha lle­ gado a hablar de un «colapso de cantidades». si falla alguna de estas condiciones. También de ello ha­ llamos las primeras pruebas en las paredes y muros de Pompeya. Como ya hemos comentado. la primera sñaba de rosa es breve. De ese modo. vamos. ya que la o es larga. ros (rocío) es larga. chasquea las riendas: ¡viajemos a Pompeya. Amoris ignes si sentires. ¡v i v a EL LATÍN! La novedad más interesante en el dominio de la pronunciación afecta a la longitud de las vocales y de las sílabas. simplificando mucho. ya que la u va seguida de dos consonantes. Por el contrario. prende lora et excute: Pompeios defer.El l a t í n h a m u e r t o ... el verso latino estaba basado desde Livio Andrónico en la distinción entre sñabas largas y breves.

M o r s im m o r t a l is sos no es fácil deducirlo. C. No debió de tener excesiva influencia sobre los jóvenes estu­ diantes esta nueva orientación. Crates de Mallos. también la ense­ ñanza del latín. antecesor de todos los profe­ sores de latín y de filología clásica. la sílaba. en dos pa­ sajes donde el verso (un senario yámbico) exige una sílaba larga. sino a un taxista que hablaba latín vulgar. lógicamente. Las primeras sílabas de Venerem y de ubi deberían ser breves. Livio Andrónico y Ennio eran grammatici que daban clases de lengua. Parece ser que. Al inicio de la época imperial. C. En el siglo n a. empleando tex­ tos griegos o sus propias obras. Desde la prehistoria de la lite­ ratura latina existió esta profesión y. Un filósofo y gramático griego. individuales o grupales. algo más acerca de este grammaticus al que hemos evocado tantas veces. pero no estaban destinados a alguien como él. pero resulta fácil percibir que. Eran en griego. y decidió aprovechar su estancia involuntaria en la ciudad para dar clases de filología. pero los romanos debieron de sentirse obligados a seguir el ejem­ plo. Digamos. pero aquí se han empleado como si fuesen largas. que solía complementarse con el griego y duraba hasta la pubertad. la tarea de los «gramáticos» ascendió de ca­ tegoría científica y pasó a ocuparse de la investigación en torno a cuestiones lingüísticas y literarias que hoy consideramos «filoló­ gicas» (por ejemplo: ¿Cuántas comedias de Plauto son auténti­ cas?). con la escisión entre latín nor­ mativo y latín vulgar. el rol del grammaticus tuvo que adquirir una 143 . en un accidente de circulación. por influencia del acento de la palabra. curiosamente. cuyo origen se halla. para concluir. por tanto. se partió la pierna en una cloaca romana hacia el año 169 a. ¿Por qué? Lógicamente porque ya se pronunciaban así (con independencia de que uno estuviese o no enamorado). aparecen sílabas breves. por tanto. Un grammaticus romano se habría espantado ante estos versos. se alargaba la vocal y.

dividida en un «Pequeño manual» (Ars m inor ) y un «Gran manual» (Ars maior). Discite Donatum. Dicho de m anera malévola. Aprende. el grammaticus prolongaba el velatorio junto al féretro del latín. en «guardián de la tradición». sino cum sodali­ bus (ablativo clásico). existen algunos textos que separan con claridad los usos norm a­ tivos de los vulgares. de datación incierta. Sin duda el más rico es el denominado A p ­ p en d ix Probi. niño. en especial de Cicerón. Con Donato y otros autores se delimitaron las fronteras del la­ tín yulgar de m anera implícita. pueri. el Donato en tus años de infancia o sentirás vergüenza de joven y de viejo. Donato se convirtió casi en sinónimo para referirse a los profeso­ res de latín. A partir de la Antigüedad tardía (finales del siglo iii) se dispo­ nía de varias Artes grammaticae completas. la más célebre es la gramática de Elio Donato (siglo iv).El l a t ín h a MUERTO. junto a la Biblia de san Jeró­ nimo y el Corpus Juris. puerilibus annis. ocuparse de que la construcción «con los amigos» no se escri­ biera ni se dijera cum sodales (acusativo vulgar). según lo expresa san Agustín. por ejem­ plo. sin duda es el libro lati­ no más exitoso de todos los tiempos. frente a las mistificaciones de la calle. Con diferencia. Pese a todo. redactadas para re­ presentar el conjunto de la lengua latina con fines pedagógicos y reunidas actualmente en los ocho gruesos volúmenes de los Gram­ matici Latini. Igual que César se convirtió en emblema de los emperadores y Mecenas en emblema de los benefactores. en custos historiae. ¡VIVA EL LATÍN! nueva dimensión: se convirtió. ne spretus iuvenes vos notet atque senes. Ahora estaba en­ cargado de preservar el latín de los autores modélicos. debía. aunque no explícita. donde se procede a una con­ 144 .

. tristis y no tristus (triste). 145 .. auris y no oricla (oreja). Aunque dentro de dos capítulos veremos por qué desapareció finalmente este hermoso latín vulgar. sin duda no imaginaba que estaba dándonos un valiosísimo y queridísimo manual de latín vulgar. palabra por palabra: debe decirse speculum y no speclum (espejo). nurus y no nura (nuera). cavea y no cavia (jaula). El autor de estas modestas ta­ blas quería producir un libro que ayudara a fomentar el latín cui­ dado. nobiscum y no noscum (con nosotros).M o r s im m o r t a l is frontación exhaustiva.

. La Pasión de Cristo. rodada «en las lenguas originales». Sus conversaciones con los 147 . En efecto. seguramente también hablaba latín. Aunque la película de Mel Gibson. a quien Jesús dijo que sería la piedra sobre la que edificaría su iglesia.. como las encíclicas papales. Pronunció el Sermón de la M ontaña en arameo. Pedro (Petrus). la lengua habitual entre los judíos de Palestina. antes de que en Alemania se generalizase el estudio del latín en el bachiller y de que el papa Juan XXIII diera un honroso final a la misa en la­ tín. Los INICIOS g r i e g o s d e l a c r i s t i a n d a d En realidad Pedro no hablaba la lengua latina. es decir. Los cristianos apren­ dieron latín sorprendentemente tarde. presente las cosas de otro modo. según nos transmiten los Evange­ lios. Aún hoy resulta normal que la gente asocie de inmediato el latín con la Iglesia católica. El obispo de Roma y prim er Papa. non Christianus También los cristianos aprenden latín «¿Cómo es que tu chaval estudia latín? ¿Va a meterse a cura o qué?» Eso oíamos decir hace unos cincuenta años. la Iglesia re­ curre al latín como lengua universal. el propio Jesús leía la Biblia en hebreo y así la citó en la cruz. aquella cuyo nombre signifi­ ca «Iglesia Universal» (catholica ecclesia). al menos en sus comunica­ dos oficiales.Ciceronianus.

Pedro. que era un humilde pescador. incluso en Roma. limitados al principio a la zona de Oriente. Tan sólo en la inscripción de la cruz se empleó. aun­ que también —qué dolor para nosotros los latinistas— en griego. La literatura cristiana comenzó. ¡VIVA EL LATÍN! representantes de las fuerzas de ocupación romanas. Los primeros sermones misioneros de los apóstoles. en griego. pero no ha­ bía aprendido latín en su ciudad natal —Tarsos. sólo sabía arameo y se hacía traducir al griego por su joven secretario. Se presentaban a sí mismos como pa- 148 . escrito lógica­ mente en griego. el teólogo más importante y subversivo en la historia del cristianismo. esta actividad como intérprete fue el origen del Evangelio de Marcos. el latín. lengua de los con­ quistadores que debían hacerse cargo formalmente del ajusticia­ do por la ley: lesus Nazarenus Rex Iudaeorum.El l a t ín h a MUERTO. como el resto de los Evangelios. Durante el siglo II. era un ciudadano romano. No fue hasta el final de su vida cuando empezó a orientarse hacia Occi­ dente: en Corinto escribió su célebre Carta a los Romanos. seguía siendo el griego. algunos cristianos cultos —los llamados «apologetas»— empezaron a defender su religión ante las acusaciones de los no cristianos. de los que nos hablan Pablo y Plinio el Joven. El apóstol Pablo. donde sería ajusticiado como mártir. En la conclusión de esta carta. Marcos. Pablo anunciaba su prim er y últi­ mo viaje a Roma. la lengua universal de la época y especialmente usada en el Imperio Oriental. también se pronunciaron en grie­ go. capital de Cili­ cia—. abreviado en los retratos m odernos como INRI. De acuer­ do con una antigua opinión bastante plausible. debieron de pro­ ducirse en griego. junto al arameo y el griego. de los paganos. pues no le habría servido de mucho: la lengua de la liturgia con los «salmos e himnos». Difícilmente aprendería latín allí. por tanto. sino griego. la lengua que necesitaba en sus viajes. como el cen­ turión de Cafarnaún o el prefecto Poncio Pilato.

además— a causa de su religión. que se convir­ tió durante el siglo n en la tercera ciudad más grande del Imperio tras Roma y Antioquía. sin embargo. la ciudad de los Papas. leído internacionalmente en la ver­ sión griega (la Septuaginta o Biblia de los Setenta). los cristianos habían jurado lealtad a un solo Dios. En ella relata cómo una serie de visiones divinas en sueños le dieron la fuerza para afrontar con alegría la 149 . nuevo centro cultural latino. in ­ cluido el Antiguo Testamento. Ellos no podían comprometerse y los romanos no p o ­ dían comprenderlos: gentes así debían de ser enemigas del Esta­ do. non Ch r is t ia n u s triotas respetuosos de la ley y leales al Estado.Cic e r o n ia n u s . al divino em ­ perador. El verdadero inicio tuvo lugar en el norte de África. Fue también en Cartago donde se escribieron las primeras ac­ tas de m artirio latinas. desde los tiempos de Nerón hasta Diocleciano. donde sus inscripcio­ nes funerarias seguirían haciéndose en griego hasta finales del siglo m. sufrieron persecu­ ción —y muy sangrienta. Estas obras estaban destinadas a reforzar moralmente a la comu­ nidad cristiana. en el Imperio romano. por m ínimo que fuese. Pronto se les atribuyeron asesinatos rituales de niños y otros actos brutales. en las que se detallaban los ajusticiamien­ tos de aquellos cristianos que no habían querido renegar de su fe. De ellos se esperaba que estuvieran dispuestos a tomar parte en la religión estatal de Roma y hacer un sacrificio. L os PRIMEROS LATINIZADOS DEL Á FR IC A CRISTIANA ¿Cuándo empezaron los cristianos a aprender latín? No parece que fuese en Roma. Allí se tradujo al latín la Biblia griega. Entre ellas encontramos un texto particularm en­ te valioso e importante. De este modo. so­ bre todo en Cartago. los cristianos se convirtieron en las únicas personas que. la autobiografía de una joven africana llamada Vibia Perpetua.

Escrito como un alegato judicial en defen­ sa del cristianismo. que tuvo un considerable éxito siguiendo la profesión de su padre. ¿Acaso no resultaba contradictorio? Si se juzgaba a los cristianos como criminales a causa de su religión. ¿por qué no se les investi­ gaba? «Prohíbe la investigación como si ya fueran inocentes. no se h a conservado nada de H ortensia. que están reproducidas en el libro tercero de Tibulo. que envió a todos los prefectos del Imperio. censura. cuyos dram as de m ártires aún siguen representándose. Debem os citar igualm ente una carta conservada de Cornelia. des­ conoce e instiga. D e mayor relevancia fue. En el año 197 redactó su Apologeticum. circumvenis ?) Si el cristianismo constituye un delito. continúa Ter- 1. Formado como ora­ dor. En una célebre carta. fue el prim ero en presentar las cuestiones de la fe cristiana de tal m anera que lograsen suscitar interés incluso en el m undo pa­ gano de lengua latina. Desde el ini­ cio acusa con gran sutileza a los perseguidores de los cristianos de haber incurrido en irregularidades jurídicas durante el proceso. hija del orador Hortensio. entre las fieras salvajes del anfiteatro (año 202 o 203). el emperador Trajano había dispuesto que no se juzgara a los cristianos si no mediaba una denuncia previa. Por desgracia. ¡VIVA EL LATÍN! terrible muerte ad bestias. Entre las cristianas. Sulpicia. Tertuliano (Quintas Septimius Florens Tertullianus). Se trata de uno de los escasos testimonios reales de una mujer en una literatura. en la E dad Media (siglo x). 150 . Protege y ataca. m adre de los Gracos.1 También era de Cartago el verdadero padre de la literatura cris­ tiana en latín. dom inada por hombres. quid tem et ipsam. Juez. adem ás de las apasionadas cartas de am or de una dam a rom ana. or­ dena el castigo como si ya fueran culpables. H rosvitha (o Rosvita) de Gandersheim . P roba escribió en el siglo iv una especie de epopeya bíblica. parcit et saevit. la latina. dissimulat et animadvertit. al parecer de buena condición económ ica.El l a t ín h a MUERTO. ¿cómo puedes engañarte a ti mismo?» (Negat inquirendos u t innocentes et m andat puniendos u t nocentes. igual que había hecho el joven Cicerón. el texto de Tertuliano pasa de la defensa al audaz ataque. La fam a de Hildegarda de Bingen (siglo x n ) no depende tanto del valor de sus escritos. un hombre de una importancia incalculable.

en lugar de «generación. ¿por qué se tortura a los cristianos para que abjuren de su fe (confessio). Todos estos argumentos se justificaban de manera minuciosa. clerus.Cic e r o n ia n u s . Lactancio. cuando lo común en los procesos judiciales es que la tortura sirva para obtener una confesión (confessio)? Un absur­ do tras otro. incluso por relevancia histórica: igual que ningún autor griego pudo rivalizar en su época con Cicerón. los especialistas coinciden en afirmar que también influyó de m anera decisiva en el latín cristiano. uno de los Padres de la Iglesia. En cualquier caso. 151 . En este aspecto. que sabía usar los recursos de la retórica clásica para sus objetivos. es decir. los papas del siglo xx pare­ cen los defensores de una sociedad liberal: los cristianos no de­ ben ir al teatro. en parte importándolos del griego —por ejemplo. Estas pocas frases afiladas ya muestran que quien hablaba aquí era un abogado cristiano. Tertulia­ no es comparable a Cicerón. Introdu­ jo muchos términos fundamentales. Otros estaban consagrados a las cues­ tiones prácticas de la vida cristiana: ¿Puede alguien casarse por segunda vez? ¿Deben las mujeres cubrirse la cabeza durante la ple­ garia? Por su temperamento retórico. de sacramentum («sacramento» en vez de «jura de ban­ dera») o de saeculum («mundo». ni soldados. No sólo se ocupaba de los paganos: la mayoría de sus escritos polémicos trataban problemas teológicos del momento. el alejamiento pagano de Dios. aunque a m enudo con tal gusto por la concisión que la claridad se veía m erm ada en el proceso. consideraba a Tertuliano «sumamente oscuro» (multum obs­ curus). ecclesia— y en parte otor­ gándoles un sentido nuevo: es el caso defides («fe» en lugar de «fi­ delidad»). época»). Tertuliano se revela como un rigorista. ni ocupar cargos públicos. evangelium. ni llevar diademas o pelucas. en comparación con él. non Ch r is t ia n u s tuliano. ni profe­ sores (aunque la educación sea imprescindible). tan astuto como apasionado. ni pueden ejercer como pintores. en especial de la de­ limitación de las herejías.

En un latín ciceroniano de suma elegan­ cia se desarrolla la conversación. una cuestión de cul­ to. los cristianos tenían una fe. que finaliza con la conversión del pagano Octavio. Los tiempos cambiaron de manera súbita poco después: el emperador Constantino —que fue. sacrificio y plegaria carente casi por completo de cosmovisión. ¡VIVA EL LATÍN! tampoco podía ningún autor pagano competir con Tertuliano a finales del siglo n. Minucio Félix. La religión de los griegos y los romanos era. comenzó a trabajar en el gran m anual de la fe cristiana. ita ego triumphator erroris).El l a t ín h a m u e r t o . Los teólogos cristianos se asemejaban más a los filósofos antiguos que a los sacerdotes grecolatinos. por el contrario. al parecer. En Octavius se debate si la religión cristiana es la doctrina verdadera (según defiende un personaje. así triunfo yo ante el error» (N am u t Ule mei victor est. Este diálogo también evidencia claramente la innovación que distinguía al joven cristianismo de la religión antigua. sobre todo. Un contemporáneo suyo. Cecilio) o. durante las persecuciones a cristianos del emperador Diocleciano. Lactan­ do. quien se declara derrotado con alegría: «Igual que él me derrota. alumno de retórica con Lactancio— apoyó a los 152 . originario también de África. puede considerarse ciceroniano en otro sentido: fue el primero en tratar los pros y los contras del cristianismo a través de un diálogo filosófico. El c r is t ia n is m o y l a f il o s o f ía e n l a t ín El verdadero «Cicerón cristiano» aparecería tan sólo un siglo más tarde: Lactancio (Lucius Caelius Firmianus Lactantius). una creencia errada (según Octavio). al estilo de Platón y Cicerón. profesor de retórica. una doctrina sobre la que se podía debatir y que implicaba una serie de exigencias morales. Divinae institutiones. En cambio.

y fundam en­ tali las verdades del cristianismo de m anera más sjsti m itic i que 153 .] Cuius religionem cultumque divinum cupiens defendere quem potius appellem. a quién podría hablarle antes sino a aquel que ha devuelto a la humanidad la justicia y la sabiduría? El conjunto de esta obra imponente se desarrolla con el m is­ mo hermoso estilo ciceroniano... Lactancio se convirtió en el preceptor de los príncipes y tuvo la ocasión de poder dedicar la segunda edición de su gran obra a Constantino. prim er emperador cristiano.] Si quiero defender esta religión y este culto divino. Hoc signo vinces (Bajo este signo vencerás) decía la profecía legendaria que el emperador re­ cibió en una visión poco antes de la batalla decisiva. emperador de Occidente.. En ella se plantean. Un año más tarde.Cic e r o n ia n u s . ¿a quién debería dirigirme. quem adloquar nisi eum per quem rebus humanis iustitia et sapientia restituta est? Comenzamos ahora esta obra bajo el signo feliz de tu nombre. qui primus Romanorum principum repudiatis erroribus maiestatem dei singularis ac veri et cognovisti et honoras­ ti. gran emperador. La dedicatoria al ro­ m ano más importante desde Augusto resuena como una obertu­ ra solemne a toda la literatura latina de la Antigüedad tardía. [. en la batalla del puente Milvio (año 312) con la protección de la cruz cristiana. el primero entre los príncipes ro­ manos que has rechazado los errores y has reconocido y honrado la majestad del único y verdadero Dios. im­ perator maxime. Constantine. el cristianismo fue reconocido oficialmente por el edicto de tolerancia de Milán. [. non Ch r is t ia n u s perseguidos cristianos después de haber derrotado a Majencio. que se desarrollaría casi por entero bajo el signo de la cristiandad: Quod opus nunc nominis tui auspicio inchoamus. Constantino..

Lactancio siempre cita­ ba textos griegos. Con el florecimiento de la literatura cristiana en latín. Un siglo más tarde. de un compendio de la gran filosofía griega. título del cuarto libro) que hace superfluas a las demás. Lactancio dice de m anera ex­ plícita aquello que en autores previos permanece silenciado: el cristianismo es una filosofía. que siempre fue un escéptico y se apartó de las verdades «definitivas». Pese a todo. Platón y Aristóteles. Sin embargo. Boecio sigue siendo célebre hoy en día gracias a una obra es­ crita para sí mismo durante su encarcelamiento: Consolatio philo­ sophiae (La consolación de la filosofía). que era cristiano pero sentía inclinación tam ­ bién por la filosofía pagana. sin derivaciones cristianas. Tertuliano aún publicaba textos en griego. ¡VIVA EL LATÍN! nunca. el gran filósofo Boecio (Anicius Manlius Se­ verinus Boethius). durante la que se perdería casi por completo el uso del griego. la «verdadera filosofía» (vera sapien­ tia. Su muerte prematura —condenado por el rey de los ostrogodos. En ocasiones se recu­ rre a ejemplos de la Biblia.El l a t ín h a MUERTO. Teodorico el Grande— impidió que esta gran tarea llegase siquiera a comenzar. la obra ten­ dría un éxito sin precedentes en la Europa cristiana posterior. pero por lo general se avanza a través de una minuciosa argumentación. desde Platón hasta los estoicos. emprendió una especie de rescate: pro­ yectó una traducción latina completa de los dos grandes filósofos. Se trata. a finales del siglo iv. Se anunciaba así el inicio de la Edad Media latina. En este punto sí que hallamos una notable discordancia entre Lac­ tancio y su admirado Cicerón. Probablemente hubiera dado una dirección distinta a la historia espiritual de Europa. admitía que su dom i­ nio de la lengua griega era insuficiente. el más importante de los Padres de la Iglesia. en cierto modo. como en un gran tratado filosófico. el cono­ cimiento de la lengua griega empezó a retroceder en Occidente. san Agustín. porque la había aprendido de mala gana. 154 .

la necesidad de una tra ­ ducción fiable de la Biblia al latín se hacía cada vez mayor. El en­ cargo lo recibió Eusebius Sofronius Hyeronimus. La enmarañada vida de Jerónimo lo predestinaba ya a esta ta ­ rea de m ediador entre Oriente y Occidente. la pobreza y el celibato parecían los cami­ nos más seguros al Cielo. Incluso Lutero. el más célebre traductor de la Biblia tras Jerónimo. Tras convertirse en religión estatal. secretario del papa Dámaso entre 382 y 384. se basó más en esta versión latina que en los origi­ nales hebreos y latinos: el hallazgo casual de su propio ejemplar de la Vulgata perm itió descubrir esta relación. donde estudió filología latina con el gran Donato. su tra ­ ducción bíblica.Cic e r o n ia n u s . la conocida por todos) y que sigue siendo la versión de la Biblia más difundida en el mundo. donde suscitó tal entusiasmo ascético entre un grupo de da­ mas adineradas que acabaron fundando un convento femenino. y en la ciudad de Tréveris. 155 . más tarde se trasladó a un convento de Belén. En el año 386. que será conocida como la Vulgata (la habitual. entre griego y latín. impresionado por la novedad del ideal monástico. Dominaba ya el griego. se hizo eremita en el desierto de Siria. Con Donato había aprendido a tomarse en serio las tareas filológicas. Pasó la prim era parte de su vida en Roma. El futuro san Jerónimo tuvo la ta ­ rea de producir un texto de referencia que sustituyese a la traduc­ ción latina existente. como se ha­ bía hecho hasta entonces. así que comenzó a estudiar también hebreo para traducir el Antiguo Testamento des­ de el texto original y no desde la Septuaginta griega. en circulación desde el siglo n y que deno­ minamos Vetus Latina. non Ch r is t ia n u s L a B ib l ia l a t in a n a c e e n Belén Con la pérdida de presencia del griego. el cristianismo ya no necesita­ ba mártires: la soledad. De esa m anera nació una obra maestra. En Belén emprendió Jerónimo la gran obra de su vida.

que dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí». modeladas se­ gún el estilo griego. donde expre­ siones como tim uerunt timore son muy habituales. una lengua que aglutina.. ¡VIVA EL LATÍN! Anteriormente hemos analizado un fragmento de una carta de Jéronimo a Inocencio. Justo en estas expresiones latinas tan modestas. Si se compara aquel estilismo refinado.. y tuvieron gran temor. Hagamos la comparación con dos versículos al azar del nacim ien­ to de Jesús: Et pastores erant in regione eadem vigilantes et custodientes vigilias noctis supra gregem suum et ecce angelus Domini stetit iuxta illos et claritas Dei circumfulsit illos et timuerunt timore magno.. Lo m is­ mo ocurre con el hebreo del Antiguo Testamento.E l LATÍN HA MUERTO. y la gloria del Señor los rodeó de resplandor.2 Ningún profesor de estilística latina dejaría pasar impune este texto. Y he aquí. 156 .. ¿Quién puede empezar de m anera tan torpe con un efí Et pastores erant. se les presentó un ángel del Señor. Había pastores en la misma región. clásico y ciceroniano de la carta con el latín de su traducción bí­ blica se pensará que estamos ante un autor por completo distinto. 2. y peor aún en su repetición: el ecce. Aún re­ suena el eco del arameo en que conversaban Jesús y el pescador Pedro. et tim uerunt. Por no hablar del pleonasmo (redundancia) en ti­ m uerunt timore (temieron con temor). Según la traducción de Reina-Valera. ¡Qué fácil sería mejorarlo todo! Pero quien ose siquiera intentarlo comprenderá de inm e­ diato por qué el maestro Jerónimo evitó sacrificar este encanto del mensaje de Navidad por seguir las reglas de la estilística clási­ ca. et claritas. se encuentra toda la sencillez del mensaje de Jesús. que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. pero que no jerarquiza.

Debe distinguirse una vez más entre gramática y estilo. Durante una peregrinación a Jerusalén. Aunque el propio Jerónimo denominara a la lengua de su traducción sermo vulgatus a causa de su sencillez. se hace patente de manera muy clara en el relato de un sueño. aunque eran menos elegantes y más literales. non Ch r is t ia n u s Jerónimo no inventó esta forma de traducir: las antiguas tra ­ ducciones (la Vetus Latina) con las que trabajaba. no significa en absoluto que introdujese en el texto rasgos del latín vulgar. velado y ayunado.Cic e r o n ia n u s . se ciñó al sentido estricto del original. Jerónimo se planteaba si el recurso al latín estilizado no perjudicaba a la fe. Su mérito fue doble: por un lado. aunque esto contradijese otras versiones tradiciona­ les y enfureciera a muchos. N in­ gún profesor de latín debe creer que confundirá a sus alumnos por leerles en Navidad el Evangelio según san Lucas (y san Jerónimo). Je r ó n i m o entre C r is t o y C ic e r ó n Sin embargo. Conviene hacer una advertencia en torno a un error bastante extendido. Jerónimo siguió de m anera minuciosa la norm a clásica del latín y las enseñanzas gramaticales de su maestro Donato e incluso eliminó algunas for­ mas vulgares que se empleaban en las antiguas traducciones. Esta inquietud. Jerónimo había rezado. este dilema entre la elegancia del estilo clásico y el lenguaje sencillo de los pescadores bíblicos causaba dudas a Jeró­ nimo. que recorre toda la historia del latín cristiano. renegó de toda vanidad estilística para entregar a la comunidad cristiana el sonido común del texto y adecuarlo a la palabra de Dios. como correspondía a sus pecados y a 157 . por otro lado. Mientras que Lactancio creía que el efecto de sus sermones podía aumentar mediante el empleo de figuras retóricas. le ofrecían ya un ejemplo a se­ guir. uno de los textos más célebres y más reveladores de la historia de la Iglesia primitiva.

no cristiano! Donde está tu tesoro está también tu corazón [Mateo 6.El l a t í n h a m u e r t o . Y entonces habló el que presidía: «¡Mientes. Se reía de él «la vieja serpiente».¡ y a Plauto.. Jerónimo renegó de sus antiguas lecturas: «Señor. tomó de nuevo los textos bíblicos y sintió que «su lenguaje descuidado le horrorizaba» (sermo horre­ bat incultus ). et inter verbera. don­ de había tanta luz y tanto fulgor a causa del esplendor de los cir­ cundantes [ángeles] que me eché a tierra y no me atrevía a alzar la vista. si unquam habuero codices saeculares. utproiectus in terram. eres cicero­ niano. nam caedi me iusserat.] cum subito raptus in spiritu ad tribunalludicispertrahor. durante estos píos ejercicios. . ibi et cor tuum». ¿Un sueño causado por la fiebre? No.. si legero. [. Al despertarse descubrió en su cuerpo 158 . 21]». El castigo a esta vanidad lingüística y cultural llegó de inm e­ diato. me torturaba más el fuego de mi conciencia. ubi tantum luminis et tantum erat ex circumstantium claritate fulgoris. no había resistido la tentación de volver a leer a los clásicos latinos: a Cicerón.] fui entonces llevado en espíritu ante el tribunal del Juez. el comediógrafo! Cuan­ do recuperó un poco la sensatez. non Christianus! ubi enim the­ saurus tuus. pues había ordenado apalearme. ait. Jerónimo enfermó de tanta gravedad que empezaron a pre­ parar su entierro. Por pie­ dad le perm itieron entonces regresar entre los vivos. Se me preguntó cuál era mi condición y yo respondí que era cristiano. conscientiae magis igne torquebar. habré renegado de ti» (Dom ine.. te negavi). sursum aspicere non auderem. Ciceronianus es. algo comprensible. De inmediato callé y. Illico obmutui. si vuelvo a po­ seer libros profanos y los leo. el Diablo. ¡v iv a e l l a t í n : sus ideales ascéticos. [.. Interrogatus condicionem Christianum me esse respondi: et ille qui praesidebat: «Mentiris. entre los golpes. Sin embargo..

Confesiones. comenzó siendo pro­ fesor de retórica en Cartago hasta que la filosofía de Cicerón. el apóstol san Pablo lo llevaron al cristianismo.C ic e r o n ia n u s . Agustín exageraba un ta n ­ 159 . uno de los pensadores más profundos de la historia. 354-430). es la más célebre de la literatura universal. Para ello admitía también la inclusión de formas vulgares. ¿El gusto por Cicerón podía ser de veras una infracción punible? El contexto de su carta de­ muestra que estaba convencido de ello: el deleite del estilo litera­ rio se encontraba entre las tentaciones de la «vieja serpiente» que el cristiano ascético debía evitar. o al menos eso afirmaba. non Ch r is t ia n u s las marcas de la paliza que el Gran Juez le había hecho sufrir por su ciceronianismo. el obispo Ambrosio y. finalmente. Jerónimo narra esta historia con tanta finura y encanto que resulta difícil dudar de su seriedad. Pese a todo. Agustín. A g u s t ín q u ie r e h a b l a r c o m o e l p u e b l o San Agustín (Aurelius Augustinus. Fue obispo de Hipona (en la actual Argelia) y durante sus predicaciones se esforzó por conseguir un uso de la lengua que conmoviera también los corazones de los que no p o ­ seían formación. cosa que le reprocharían aún en vida. se apartó de m anera decisiva respecto al ideal de belleza clásica. En otro texto lo explica mediante un juego de palabras: «Melius in barbaris­ mo nostro vos intellegitis quam in nostra disertitudine vos deserti eritis» (Mejor que entendáis mis barbarismos a que desertéis du­ rante una bella disertación). el más conocido de los Padres de la Iglesia. como indica una de sus máximas: «Mejor que nos re­ prendan los filólogos a que no nos entienda el pueblo» (Melius est reprehendant nos grammatici quam non inteiligantpopuli). Por otra parte. Su autobiografía. el propio Jeróni­ mo incumpliría esta regla en el futuro y faltaría a su palabra.

Ningún escrito de la Antigüedad influyó tanto como De civitate Dei en la imagen del m undo que tuvieron los hombres hasta bien entrado el siglo XVIII. prefecto de Bitinia. En uno de sus tratados principales. en ocasiones. concluyamos viendo qué aportaron a su poesía los cristianos. ya que ambas formas se empleaban desde la época de Terencio. según el estilo de Cicerón. Las c a n c io n e s d e r e s is t e n c ia e n M il á n : l a p r im e r a l í­ r ic a c r is t ia n a Dado que nos ocupamos (casi) en exclusiva de la lengua latina. «practicar usura»— no lo era en absoluto. las citadas Confesiones. entre cuyas responsabilidades estaba interrogar y. al estilo de la Vulgata. que desarrolla una historia teológica del mundo desde el Pecado Original hasta el Juicio Final. de una conversación con Dios. recurría en abundancia a la retórica. la poderosa y densa De civitate Dei (La ciudad de Dios). Aunque afirmaba no preocuparse en exceso por la gramática. es decir. De doctrina Chris­ tiana.E l LATÍN HA MUERTO. refería las afirmaciones de algunos cristianos 160 . El prim er testimonio nos lo da Plinio el Joven. de una obra complementaria al De república ciceroniano. Su obra principal. Desde el punto de vista formal se trata de una plegaria. adorno del que abusaba en sus sermones. Se trata. es una obra maestra de la lengua. está escrita de m anera más convencional. en Asia M enor (111-112). llegó incluso a defender que la Biblia abundaba en ejemplos perfectos del estilo recomendado por Cicerón y aducía fragmentos para demostrarlo. ¡VIVA EL LATÍN! to: el vulgarismo por el que se disculpaba en este pasaje —fenera­ re en vez defenerari. Su obra más leída. por otra parte. En una carta al emperador Trajano. cuyo encanto particular reside en la convivencia de una retórica muy estilizada y de una prosa de sen­ cillez bíblica. ejecutar a cristianos.

Ambrosio componía. aunque la predicación en latín ya estaba muy asentada. la dulzura de los cantos de Ambrosio le hizo romper a llorar. non Ch r is t ia n u s que habían abjurado de su fe: «Afirman que el punto máximo (summa) de su culpa y de su error fue la costumbre de reunirse al­ gunos días antes del alba y cantar alternándose un cántico a Cris­ to que es Dios» (carmenque Christo quasi deo dicere secum invi­ cem). Justina. que participó. se había adherido a la secta arriana —«herética» desde la perspectiva católica— y hacía per­ seguir a la comunidad de la «verdadera fe» en Milán. pero esta obra no tuvo gran di­ fusión. De ahí se deduce la gran importancia que el canto colectivo tenía para los primeros cristianos. Citemos al menos dos de las ocho estrofas que tiene el primer himno: 161 . «Para que el pueblo no desespere ante el exceso de preocupación» (Ne populus maeroris taedio contabesceret). Sí que la tendrían.Cic e r o n ia n u s . A nosotros nos resultan más bien severos. siendo muy joven. «según el modo oriental» (secundum morem partium orientalium). incluso en Occi­ dente se siguió cantando en griego hasta después de las persecu­ ciones. devota y dispuesta a morir. por desgracia. fruto de cierta oscuridad. En el siglo IV. Hilario. Su poesía lírica surgió de la persecución. obispo de Poitiers. en cambio. los him nos de san Ambro­ sio. sus célebres him ­ nos. redactó con pesada métrica horaciana un libro de himnos latinos destinados al canto. Así lo atestigua san Agustín. La madre del emperador. de estos cánticos dio también testimonio san Pablo. en estas misas de resistencia: a pesar de que aún no era creyente. aunque. obispo de Milán desde el año 374. se han conservado algunos fragmentos. que entonaba cada noche en la iglesia la comunidad. Por supuesto estos cánticos eran en griego. aunque de una nueva persecución interna de la Igle­ sia. no quedan muestras de los mismos. aun­ que poseen un encanto seco.

¡Cuánto nos agradaría conocer la melodía original de es­ tos versos que hipnotizaban al pueblo y que tanto conmovieron a san Agustín! Sin embargo. ¡VIVA EL LATÍN! Aeterne rerum conditor. separando la noche de la noche. noctem diemque qui regis et temporum das tempora. Eterno creador del mundo. Su can­ to es una luz para aquellos que «vagan en las tinieblas» (Isaías 9. luz nocturna de los que vagan. igual que cada estrofa. que dominas la noche y el día y das tiempo al tiempo. llegó a disfrutar de tanta popularidad. praeco diei iam sonat noctis profundae pervigil. Jesucristo. una luz que. Las «estrofas ambrosianas» han inspirado a innumerables poetas y han sido.El l a t ín h a m u e r t o . de la Antigüedad rom ana no hemos conservado ni una nota. desde donde nos llama a arrepentim os igual que a Pedro. da variedad a la m onótona naturaleza con la alternancia de día y noche. ya suena el heraldo del día que veló en la oscura noche. nocturna lux viantibus a nocte noctem segregans. el gallo que canta y al que aún podemos ver en los campanarios de las iglesias. sin duda. el poeta más importante de la lite­ ratura cristiana primitiva y equiparable a Virgilio y Horacio. Cada verso intenta ser una unidad de sentido.2). aparta la noche de la noche. Las imágenes son tan complejas como sencilla es la rígida m é­ trica (cuatro dimetros yámbicos) inventada por el propio Am bro­ sio. Ni siquiera el español Prudencio. para aliviar el tedio. ut alleves fastidium. en el momento de un him no matutino. El «heraldo del día» sólo puede ser. También en sus discursos sabía Ambrosio cómo atraer a sus fieles sin m erm ar la calidad literaria y así se convirtió en el más querido de los Padres de la Iglesia y de los poetas cristianos. en cierto sentido. su sello más duradero: Lutero y otros protestantes trabajaron tam bién en can­ 162 . que se iguala con Dios.

non Ch r is t ia n u s tos corales.Cic e r o n ia n u s . el célebre Te Deum laudamus. no parece que haya sido escrito por él. el him no ambrosiano más conocido. 163 . Curiosamente.

basada en textos latinos de un manuscrito medieval.Medium aevum ¿Tan oscura fue la Edad Media latina? Cuando algunos estadounidenses devotos pretenden expulsar de las escuelas al ateo Darwin y su teoría de la evolución o cuando determinados extremistas islámicos se hacen saltar por los aires y se llevan a otros por delante en su premura por alcanzar las alegrías de Alá. ¿C u á n d o e m p ie z a l a Ed a d M e d ia l a t in a ? En la Antigüedad tardía ya se estaba produciendo una especie de «bilingüismo» en las regiones del Imperio romano donde se ha- 165 . En estas canciones llenas de poesía no encontramos ni rastro de oscuridad medieval o de latín «macarrónico». Incluso gente que apenas cono­ ce el tema habla con condescendencia del supuesto predominio de un «latín monacal» o. Esta visión negativa de la Edad Media afecta también a nuestra representación del latín en la época. tan mala fama el latín medieval? Analicemos primero la época de su nacimiento. En la lengua corriente. Sin embar­ go. que sigue representándo­ se con gran acogida desde su estreno en 1937. del «latín macarrónico». la Edad Media suele apare­ cer como paradigma de la ignorancia y la brutalidad. esta situación no pudo ser tan negativa. ¿Por qué tiene. peor aún. la ópera de Carl Orff. entonces. nos escandalizamos y hablamos de un regreso «a la oscuri­ dad medieval». como lo demuestra el éxito duradero de Carmina Burana.

sino que subes todo recto igual que por una pared [. Egeria... hace de su peregrinación a Tierra Santa (. que desplaza al térm ino clásico circulus.]. ¡VIVA EL LATÍN! biaba latín. como en el italiano actual se dice piano piano ) y en la palabra girus (o gyrus). estas dos variedades estaban en con­ tacto y que el latín vulgar se iba introduciendo discretamente en los textos literarios.. A pesar de las creencias habituales. ut dicimus in cocleas. Por estas montañas se asciende con infinito esfuerzo.Peregrinatio Egeriae. El ejemplo más conocido es el fascinante rela­ to que una monja. se mos- 166 . En lo fundamental este texto respeta la gramática normativa. Este estado de convivencia pacífica bajo la protección del latín clásico se alteró en la época de las invasiones bárbaras y la consi­ guiente caída del Imperio romano. poco después del año 384). pues no las subes lentamente. De él surgieron distintos reinos germanos durante el siglo v: un reino godo en España y Provenza (año 415). en caracol.El l a t ín h a m u e r t o . El latín vulgar hablado por las clases populares convi­ vía con el latín refinado de aquellos que habían ido a clase con el grammaticus. los germanos no eran unos temibles «bárbaros». Al convertirse a la religión cristiana. como sole­ mos decir. mejor dicho. No quiere esto decir que los hablantes de «latín nor­ mativo» y los de «latín vulgar» no se comunicaran entre sí: algu­ nos documentos de la Antigüedad tardía nos m uestran que estas dos «lenguas» o.]. Qui montes cum infinito labore ascenduntur. El latín vulgar se manifiesta en la sustitución del superlativo por un adverbio duplicado (lente et lente. quoniam non eos su­ bis lente et lente per girum. sed totum ad di­ rectum subis ac si per parietem [. lentamente dando giros. un reino vándalo en el norte de África (429) y un reino ostrogodo en Italia (493)..

167 . las famosas artes liberales. Casiodoro (Flavius Magnus Aurelius Cassiodorus Se­ nator). El más im por­ tante entre los líderes germánicos. en un estudio sobre los «maestros latinos de Europa». En esta época de­ sarrolló su obra el erudito filósofo Boecio y fue obispo de Pavía un tal Ennodio. música (musicología) y as­ tronom ía1(artes matemáticas)—. Por ese motivo escribió un tratado. N uestra distinción term inológica entre la as­ tronom ía científica y la astrologia supersticiosa proviene de la A ntigüedad tardía (san Isidoro). Institutiones . Llamada con m ás frecuencia «astrologia». es decir la Biblia y los Padres de la Iglesia) y cuyo segundo libro se ocupa de las ciencias profanas (saeculares litte­ rae). que cantó las alabanzas del rey en un cuidadísi­ mo latín. retórica y dialéctica (las artes de la lengua)— y el Q uadrivium —aritmética. que fue incluido recientemente. Casiodoro abandonó la política y fundó en su región natal de Brucia (actual Calabria) el convento de Vivario.M e d iu m a e v u m traron de inmediato deseosos de aprender latín. que reinó en toda Italia desde la ciudad de Rávena (493-526). el ostrogodo Teodorico el G ran­ de. con todo merecimiento. ya que no se ejercían para ganarse la vida (a diferencia de la medicina o la zapatería). pero no se asentó hasta la Edad M oderna. El nombre de estas últi­ mas se debe a que eran propias de una persona «libre». Merece la pena que nos detengamos un poco en su figura. Para recordar el conjunto de las siete artes se empleaban dos hermosos versos memoriales (versos nemotécnicos). Después de que Roma fuera ocupada en el año 536 por Belisario. escritos en hexámetros por un autor desconocido: 1. geometría. consagrado al estudio de las letras y las cien­ cias. Casiodoro las presenta de acuerdo con el futuro canon de siete artes: el Trivium —gramática. un general del Imperio de Oriente. cuyo pri­ m er libro proporciona una introducción a la literatura espiritual (divinae litterae. sino para contribuir al conocimiento. llevó la cultura latina a un nuevo florecimiento. es decir. La m ano derecha de Teodorico era un brillante orador y teólogo.

En consecuencia. el con­ vento de Bobbio (año 612). ni su convento de Vivario ni su excelente biblioteca vivieron mucho más que su fun­ dador. La transformación comenzó en D a­ cia (Rumania). ¡VIVA EL LATÍN! «G R A M M loquitur. pero también de la pagana. que había dejado de pertenecer al Imperio rom a­ no en el año 271. escribió sus Etimologías. la enseñanza de la lengua y la literatura latinas. / la Música canta.. A S T colit astra» (La Gramática habla. la Dialéctica enseña la verdad.v iii provocaron también la caída de la grammatica. No era la época más adecuada: igual que los godos releva­ ron a los romanos de Oriente. Aunque las obras de Casiodoro tuvieron una gran influencia al final de la Edad Media. / M U S canit. la Geometría pon­ dera. parece que se extendió luego al norte de África y a la Galia..El l a t ín h a m u e r t o . una enciclopedia erudita donde reunía todo el saber del m undo anti- 168 . R H E T verba colorat. A R numerat. La cultura escrita de los conventos cristianos sería decisiva para la pervivenda de la literatura latina antigua. A principios del siglo vil Isidoro. A pesar de todo. El a u g e d e la s l e n g u a s r o m a n c e s . la Astronomía se ocupa de los astros). l a d e c a d e n c ia d e l LATÍN En gran parte de Occidente. los lombardos relevaron a los go­ dos. territorio lom ­ bardo. GEO ponderat. en el norte de Italia. los conflictos de los siglos v i . obispo de Sevilla. el misionero irlandés Columbano logró crear un nuevo centro cultural. la Retórica da color a las pa­ labras. los francos a los lom bardos. D IA vera docet. Fue en las estribaciones de Italia y de España donde más tiempo se mantuvo la enseñanza del latín. ¿la cultura y el latín clásico se pusieron a res­ guardo de las tormentas de la época tras los muros de los conven­ tos? No fue este el caso. la Aritmética cuenta.

lógicamente. casi uni­ tario hasta entonces. De ahí que pidiera disculpas a sus lec­ tores. orgulloso escritor. La segunda secuela de esta decadencia de la grammatica fue. se lam en­ taba en su Historia de los Francos (Historia Francorum) de que la cultura literaria ( liberalium cultura litterarum) hubiese desapare­ cido de las ciudades galas. por sus deslices lin­ güísticos: 169 . La España latina no se oscurecería hasta el año 711. Ahora caían ambas barreras y el latín vulgar. cuando los árabes conquista­ ron la península Ibérica.. aunque siguien­ do ritmos diferentes. Por otra parte. El obispo Gregorio de Tours (538-594). en cambio. de diversas lenguas romances procedentes del latín vulgar: español. ¿Por qué justo en ese m o­ mento? Probablemente porque hasta entonces la necesidad de co­ municación entre los distintos hablantes de latín había refrenado al latín vulgar y lo había mantenido no muy alejado del latín nor­ mativo del grammaticus. La desaparición progresiva de la enseñanza del latín tendría dos consecuencias. francés. ladino. rum ano. El ejemplo más claro es la Galia. portugués. sar­ do. Este proceso se desarrolló en poco tiempo. Los franceses fueron tan veloces que el fran­ cés de los Juramentos de Estrasburgo (842) se halla más alejado del latín de san Agustín (400) que este último del italiano actual. siguieron teniendo la sensación de hablar la­ tín hasta el siglo x. Los italianos. y algunos de ellos aún la tienen hoy en día. retorromano. la unidad organizativa del Imperio romano evitaba que las variedades regionales se alejasen en exceso.M e d iu m a e v u m guo y lo clasificaba según categorías (por esa razón se le nombró oficialmente en 2001 Santo Patrón de internet). provenzal. La prim era fue la aparición. catalán. incluso entre aque­ llos que se interesaban por ella. con sus mejores galas del latín vulgar. en un plazo rela­ tivamente breve.. podía desplegarse por las ruinas del Imperio con sus diferencias regionales y sin prestar atención a la norm a culta. un menor conocimiento del latín.

.]..]... muchos al campesino que habla» (Philosophantem rethorem intellegum pauci. Las célebres reglas de Donato importaban ya poco en el texto la­ tino más influyente que se escribió durante este período en Occiden­ te: la regla monástica.. Desde una perspectiva seme­ jante.. en la me­ dida en que sólo procuré mantener intacto y ajeno a la duda de mi corazón aquello que en la iglesia se predica para la fe [.2 si aut in litteris aut in sillabis grammaticam artem excessero.. ya que no la conozco por completo. pues me parece totalmente inapropiado someter las palabras del mensaje divino a las reglas de Donato» (Ipsam loquendi artem [.. u t verba caeles­ tis oraculi restringam sub regulis Donati).. 3.] veniam legentibus praecor [= a legentibus precor]. [. ejemplar y aún en vigor. loquentem rusticum multi). 170 .] servare despexi [. La enseñanza de la gram ática com enzaba siempre con las litterae y syllabae.. contemporáneo de Gregorio de Tours: «Con des­ precio he apartado el arte del discurso [aunque no se refiere aquí a la retórica. ya que am bas habían dejado de distinguirse en la pronunciación (véase después el caso de hesitatione). 2..El l a t ín h a MUERTO. Desde la A ntigüedad tardía hasta la Edad M oderna fue constante la confusión entre ae y e... dictada por Benito de Nursia para el monasterio que fundó en Montecasino (año 529). de qua adplene [= qua ad plenum) non sum imbutus. ] pido disculpas al lector si en algunas letras o sílabas3me des­ vío de la gramática. quia indignum vehementer existimo. sino a la propia gramática elemental] [. Antes de esta explicación.. illud tantum studens ut quod in eclesia credi [= ut credatur] praedicatur sine aliquo fuco aut cordis hesitatione [= haesitatione] reteneam [= retineam] [. aunque con distintos argumentos lo expresaba el papa Gre­ gorio el Grande. ¡VIVA EL LATÍN! [.]. ]. el obispo había intentado hacer de la necesidad virtud invocando la incultura de sus lectores o inclu­ so de sus oyentes: «Pocos comprenden al retórico erudito. La comparación con las Institutiones de Casiodoro —algo posteriores.

5. Es frecuente. «Trabajar» podía decirse. certis iterum horis in lectione divina» (La ociosidad es enemiga del alma. pero también a otras actividades. Dios irá sin dem ora). de m anera clásica. la pena. ocupación». pese a todo. com o este de César en su Guerra civil. Oigamos la conocida frase donde desarrolló su célebre princi­ pio Ora et labora:4 «Otiositas inimica est animae. Muy romana resulta la idea de base tras su divisa: la ociosidad es el principio de todos los males. N o se evoca aquí la «actividad». 171 . resulta difícil descifrar el 4. sino sobre todo el «es­ fuerzo» inherente a ella. Así que san Benito tenía la misma concepción del térm ino que los manuales contemporáneos. de san Benito. aunque siempre atrayente.] puncto temporis interiit (Así el labor de m uchos meses se arruinó en u n instante). pero no del todo correcto: en latín clásico. Sin embargo. por eso los hermanos deben estar ocupados con trabajos manuales en cier­ tos momentos y con la lectura santa a ciertas horas). de san Benito se debía más a sus carencias formativas que a la voluntad de comunicarse con los monjes. «¡Reza y trabaja!» Esta apasionada y famosa fórm ula no parece ser original. en especial el uso de labor con el significado de «trabajo. como ya dijeron Catulo y Salustio. Deus adest sine mora (Reza y trabaja.. que suelen causar la m ism a con­ fusión: Ita multorum m ensum labor [.5El campesino del ejemplo podía estar sufriendo en su campo por causa de la migraña. La imagen de la oscura corrupción del latín en estos siglos está unida de manera especial con la dinastía merovingia entre los fran­ cos. et ideo certis tem ­ poribus occupari debent fratres in labore m anuum . Mientras que el latín del semieducado Gregorio de Tours aún se deja comprender con cierta facilidad. el torm ento que va unido al tra ­ bajo. ya que casi todos los m a­ nuales comienzan equiparando laborare y «trabajar»: Agricola in agro laborat (el campesino trabaja en el campo). labor y laborare desig­ nan siempre el esfuerzo. En ocasiones se am plía con u n a coda: Ora et labora. Hay pasajes.. opus facere. nada romanas son sus peculiaridades de la escritura. A los latinistas no suele llamarnos la atención.M e d iu m a e v u m pero de mayor corrección lingüística— revelan que el latín infantil. sí.

Pero ¡qué latín! Léase la Vita Sancti Corbiniani para obtener una impresión de su descuido de la morfología y de la sintaxis. In ­ cluso los mejores latinistas de hoy requieren un estudio específico para acceder a ellos. sino para leer la Biblia y recitar el Padrenuestro cuando se convertían al cris­ tianismo. . 6. Más conocido aún es un suceso narrado en las cartas de san Boni­ facio al Papa: se había oído a un obispo bávaro usar como fórmula de bautismo Baptizo te in nomine patria. Este proceso implicaba el uso del latín. escrita por el obispo Arbeo de Freising a mediados del siglo vin. et filia et spiritus sancti.6 El l a t ín se sa l v a c o m o s e g u n d a l e n g u a Carlomagno. «apóstol de los alemanes»— fue pre­ dicando con éxito desde Frisia hasta Baviera. también tenían que aprender latín: no para leer a Horacio o a Cicerón. se hizo bautizar con sus súbditos. Hacia el año 700. ¿qué podemos esperar del latín de la Ger­ mania? Los germanos que se hallaban más allá del limes. Si esta era la situación de la zona más refinada de la latinidad. el anglosajón W in­ fried —futuro san Bonifacio. En lugar de Baptizo te in nomine patris et filii et spiritus sanctii (Te bautizo en nom bre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo). fuera de los confines del Imperio. se trata de la prim era obra histórica de un autor alemán.. el rey de los francos. ya que la lengua unificaba ahora a la Iglesia igual que antes al Imperio. ¡VIVA EL LATÍN! infausto «latín merovingio» en el que están escritos sus textos ofi­ ciales del siglo vu. lógicamente. llamado actualmente «Padre de Europa». de estilo retorcido y llenos de vulgarismos. es decir. 172 .E l LATÍN HA MUERTO. Clodoveo. la patria de Ausonio. fundando num ero­ sos obispados y estableciendo conexiones entre ellos. se ocupó de que la enseñanza del latín se recuperara en su imperio y que. En el año 496. al menos entre los sa­ cerdotes.

al menos. De este modo. el latín se enseñaba como segunda lengua de la clase culta. todos los sermones deberían traducirse en lo sucesivo del latín «a la lengua romance del pueblo o al alemán» (in rusticam romanam linguam au t thiotiscam). A través de la reforma educativa carolingia. latín. la antigua provincia de Bri­ tannia. Alcuino (Alcuinus). sin em ­ bargo. se asegurase un mínimo de formación a los clerici. En ella se establecía que. dado que las personas educadas la aprendían a la vez que su lengua materna. No fue una casualidad que se le encargase esta tarea de refor­ m a educativa a un inglés.M e d iu m a e v u m por tanto. su aislamiento la había mantenido ajena a las invasiones bárbaras y la cristianización había favorecido la ense­ ñanza reglada del latín. Tan sólo a partir de ese momento se hizo patente que las lenguas romances derivadas del latín se diferenciaban respecto a él: las len­ guas maternas y la «lengua paterna». el «francés» romance se hallará en pie de igualdad con el alemán «bárbaro». Alcuino trasladó el m odelo británico del bi­ lingüismo a Germania y después a los países de lengua romance. El acta de nacimiento de las lenguas romances o. escrita aún en vida de Carlomagno. para favo­ recer su comprensión. la reforma carolingia convirtió el latín en una lengua «muerta». los eclesiásticos. del francés es una disposición del Concilio de Tours (813). además. Las condiciones lingüísticas eran. es decir. totalmente distintas a aquellas del continente: desde el p rin­ cipio. pero no de una «madre». apenas había sido romanizada lingüísticamente durante el Imperio. Inglaterra. sino del 173 . originario de la ciudad británica de York. En la Adm onitio Generalis (Admonición gene­ ral) de 789. Carlomagno instó a todos los conventos y sedes obis­ pales del Imperio a formar escuelas donde se estudiase sobre todo grammatica. En el año 781 encomendó la ejecución de su refor­ m a a un gran sabio. sin relación alguna con la lengua materna. Para los hablantes.

En parte recuerda al círculo literario organizado en torno a Mecenas en el tiempo de Augusto: Carlomagno se ha­ bía hecho coronar en Roma. única y exclusivamente. Así lo expresaba el poeta Moduin en sus Eclogae Nasonis: «Aurea Rom a iterum renovata renas­ citur orbi» (Renace para el m undo una Roma dorada). Es el caso de la Vita Karoli escrita por Eginhardo. Gracias a Car­ lomagno se produjo la urgente y necesaria restauración educativa del latín. y los poetas de su tiempo estaban conven­ cidos de que con él comenzaba una nueva edad de oro que vería el nacimiento de una nueva Roma. Tampoco esta segunda «muerte» del latín significó un agota­ miento de sus fuerzas creativas. madre y modelo para las literaturas nacionales que aparecieron junto a ella. Carlomagno no sabía escribir correctamente. Literatura euro­ pea y Edad M edia latina. al menos desde el punto de vista lingüístico. situándose casi como heredero de los emperadores romanos. Nos sumamos de buen grado a esta celebración. Así nació la Edad Media la­ tina. Al contrario. Este «Renacimiento» produjo obras que querían parangonar­ se de nuevo con aquellas de la Antigüedad.El l a t ín h a MUERTO. a su corte de Aquisgrán se traslada­ ron los mayores intelectuales y escritores de Europa. gracias a él surgió la literatura latina medieval. publicado en 1948 y reeditado con fre­ cuencia. Además. además de un tipo de bilingüismo que perduró hasta el siglo x v m en toda Eu­ ropa y tuvo una importancia mundial. que sería. ¡VIVA EL LATÍN! grammaticus. pero parece ser que dominaba la lengua. Conocemos la actividad literaria de esta sociedad por los numerosos poemas reunidos en los tres gruesos tomos de Poetae Aevi Carolini (Poe­ tas Carolingios). Merece la pena recordar el célebre libro de Ernst Robert Curtius. el «Renacimiento carolingio» que acompañó a la reforma educativa perm itió un flo­ recimiento de la literatura latina como no se había visto en mucho tiempo. más allá incluso del Medievo. una biografía de Carlomagno mo- 174 .

las gestas de mi señor y sustentador. a diferencia del «fran­ 175 . que permanecía cuidadosamente suspendida. el lector latino cree que se encuentra en la frase principal. Cuando tuve el ánimo para relatar la vida.M e d iu m a e v u m delada según las biografías imperiales de Suetonio..] tulit). por la inclusión sorprendente del período (postquam [. hasta famosissim i regis.]. quanta potui brevitate complexus sum. en no me­ nor parte. En cuatrocientos años no se había escrito una frase latina de tanta elegancia. No EXISTE EL LATÍN MEDIEVAL De lo dicho se deduce que el «latín medieval» —a pesar de su equí­ voco nombre. La retó­ rica latina regresa al más alto nivel. el carácter y. se engarzan los acusativos previos (v ita m ... el excelen­ te y justamente célebre rey. Escuchemos el inicio de su prim era frase: Vitam et conversationem et ex parte non modica res gestas domini et nutritoris mei Karoli excellentissimi et merito famosissimi regis postquam scribere animus tulit. surgido durante el Romanticismo alemán— no de­ signa ningún período evolutivo de la lengua. ut de his quae ad meam notitiam perve­ nire potuerunt nihil omitterem neque prolixitate narrandi nova quaeque fastidientium animos offenderem [.].. Obsérvese que. Carlos... me dediqué a completar esta obra a la mayor brevedad posible sin omitir nada de aquello que llegó a mi conocimiento.) en la subordinada. sólo entonces.. ahora conocida.. y es en ese momento cuando continúa la frase principal. ni molestar tampoco con la prolijidad de la narra­ ción a quienes desdeñan todas las novedades [. operam impendens.

sino una subordinada sustantiva de infinitivo: «creo que está loco» se diría puto eum (acusativo) insanire (verbo en infinitivo). sobre todo. pero comprensible). Estos casos de imitación estilística. en la traducción latina de la Biblia. estaba orientado igualmente se­ gún modelos de la Antigüedad clásica y tardía. ¡v iv a e l l a t í n : cés medieval» o del «alemán medieval». Un ejemplo clarificador es la aparición del térm ino universal quod. por asentarse. En la Edad Media. casi al inicio del relato bíblico de la Creación (Gé­ nesis.500 páginas? Ha podido hacerlo. Igual que Eginhardo imitaba a Suetonio. es decir. ¿no ha publicado recientemente el gran erudito suizo Peter Stotz un manual de latín medieval en cinco tomos y casi 3. Sin embargo. así el autor del Cantar de Voltario (siglo x) siguió a Virgilio. se introdujeron en la lengua ciertas irregularidades o «errores» que acabaron. 1. en cier­ ta medida. ciertamente. porque el vo­ cabulario latino de la Edad Media siguió creciendo y también por­ que. «creer» y «pensar» no se emplea una conjunción. 4) et vidit Deus lucem quod esset bona (y vio Dios que la luz era buena) en vez de una formulación clásica como et vidit Deus lucem bonam esse. jun­ to a otros muchos. Cualquiera que haya estudiado latín sabe que tras verbos como «decir». 176 . estas subordinadas sustantivas empezaron a ser sustitui­ das por una frase subordinada introducida por quod (o por quia): puto quod insanit (frase poco hermosa. Sin embargo. en el latín tardío y. no es de extrañar que esta construcción dejara de considerarse inadecua­ da y que se asentase pronto en el uso. serían impensables si la lengua hubiese evolu­ cionado realmente. Así podremos leer. en el siglo xn. La Biblia era el libro más leído.El l a t í n h a m u e r t o . Hildebert de Lavardin o Baudri de Bourgueil se inspiraron en Ovidio. y el gran filósofo Otón de Frei­ sing se orientó en su Historia de duabus civitatibus a partir de san Agustín (De civitate Dei). el la­ tín siguió siendo latín. a causa de la ignorancia o la indiferencia.

No fue este el caso. empiezan ya a sonar igual que la poesía moderna.7 Ningún poeta dei m undo antiguo podría haber escrito estos versos que Carl Orff hizo famosos. de forma que la construcción m oderna con quod la hubiese des­ plazado y eliminado. L a E d a d M e d ia c r e a t iv a : l a p o e s ía r ít m ic a En determinado aspecto cabe decir que la Edad Media fue real­ mente creadora: en el tipo de poesía que suele denominarse. com o la luna / es tu estado mudable: / siem pre creces o decreces. sino que es errónea por completo. ¿Cómo se llegó a esta situación? Debemos regresar a una observación que planteamos a cuenta de los grafitos de Pompeya. «rítmica». semper crescis aut decrescis: vita detestabilis. por tanto. sin mucho acierto. que la lengua evolucionaba? No. mencionados al inicio de este capítulo: O fortuna velut luna statu variabilis. Con los inicios del latín vulgar en el 7. de que el latín siguió vivo en la Edad Media y que fueron los humanistas del Renacimiento quienes lo mataron no sólo es ingenua. Con sus acentos y sus rimas. / ¡Qué vida detestable! 177 . como Eginhardo y Otón de Freising. Pensamos sobre todo en los Carmina Burana. O h Fortuna.M e d iu m a e v u m ¿No cabe considerar. de ninguna manera: sólo se podría hablar de evolución si la forma clásica (puto eum insaniré) hubiera pasado a ser incorrecta. La idea. tan querida y extendida. ya que muchos autores exigentes y atentos a las formas clásicas. mantuvieron las construcciones de infinitivo.

la métrica clásica romana. la gente de la calle decía cänö. que el m etro hubie­ ra sido inaudible para el pueblo. Tras el fracaso de diversos intentos. Se convirtió en algo esotérico que tan sólo concernía a las clases altas y educadas. Nosotros podemos añadir. el habla popular dejó de atender a la correcta longitud de las sílabas (largas o breves). «la restricción del metro (necessitas metrica) habría re­ querido el uso de ciertas palabras que no son habituales entre el pueblo». propter hoc dominus noster voluit nos praemonere. ¡VIVA EL LATÍN! siglo i. Lógicamente. La abundancia de pecados preocupa a nuestros hermanos. He aquí el nacimiento de una gran revolución: la poesía «rítmica». ya que. De este modo. cuyo metro se basaba por completo en la cantidad silábica. los hablantes empezaron a alargar las sílabas tónicas y a acortar las átonas: en vez de cänö. al pueblo llano (hu­ m illim um vulgus). san Agustín consiguió un modelo de éxito. En el salmo. 178 . además. Agustín renuncia deliberadamen­ te a un metro «fijo». es decir. de lo contrario. Su principio cons­ tructivo es firme y puede reconocerse con facilidad en cuanto se leen algunos versos: Abundantia peccatorum soletfratres conturbare. En torno al año 395 escribió un canto religioso de combate (Psalmus contra Donatistas). como pudieron hacer los poetas modernos.El l a t ín h a MUERTO. Influidos por la acentuación de las palabras. La situación requería una reforma. comparans regnum caelorum reticulo misso in mare. como él mismo dijo. san Agustín no escribió poemas de ritmo libre. basado en la cantidad. destinado. Por eso nuestro Señor quiso entonces prevenirnos y su Reino comparó con la red lanzada al mar. empezó a ser progresivamen­ te inaudible e inaprensible para el pueblo iletrado.

En la poesía rítmica de la Edad Media propiamente dicha. de m anera casi blasfema. 179 . Con este gran poema. haya siempre una palabra acentuada en su penúltim a sílaba (peccato­ ru m . espa­ ñola. conturbáre. Citaré tan sólo un co­ nocido ejemplo de la «Confesión goliarda» del genial Archipoeta. propitius esto mihi peccatori (Señor. Así cantarán felices los ángeles en sus coros: «¡Que tenga Dios compasión de este pobre bebedor!»8 8. san Agustín anticipó la poesía rítmica posterior de la Edad Media: las sílabas ya no se «miden». Aquí se hallaría la prehistoria de la rima. apiádate de este pecador).M e d iu m a e v u m Se observa con facilidad que cada verso latino está formado por dos bloques de ocho sílabas con una palabra de cierre. porque haya vino cerca de mi boca moribunda. Pese a todo. Este final de verso juega. pode­ mos encontrar tanto las formas rimadas que ya conocemos como la alternancia regular de los acentos (sílaba tónica. nóster). que permite dejar claro al oído que nos encontra­ mos al final de un verso. los versos suyos que conservamos se escribieron entre 1159 y 1164: Méum ést propósitúm in tabérna móri. sino que se cuentan. La importancia radica también en el uso de los acentos en lugares concretos. sílaba átona) que será habitual en la poesía europea posterior. el cómputo silábico no es la única regla: los versos están construidos de tal modo que.. ubi vina proxima morientis ori.13: Deus. francesa o inglesa en la Edad Moderna. En tercer lugar. tunc cantabunt laetius angelorum chori: «sit Deus propitius huic potatori!» Mi propósito y deseo es morir en la taberna. en la m itad y al final del verso.. los versos concluyen siempre con la vocal e... con las palabras del publicano en Lucas 18. ese recurso que ha sido casi la esencia de la poesía alemana.

Igual que en la Antigüedad tardía. editada por el poeta y perio­ dista Josef Eberle. sobre todo siguiendo los metros más habituales (hexámetro. que logró completar la mastodóntica tarea de presentar el conjunto de la gramática latina en 2. Virgilio y Ovidio escribían sus versos métricos sin haber estu­ diado apenas la cuestión de la métrica y de la prosodia: su oído se había educado a través de las lecturas escolares. Ambas posibilidades con­ vivirían durante la época moderna. si «bilis» a sequitur. La enseñanza de las sílabas y de sus cantidades. puesto que la pronunciación clásica del latín se había perdido en el uso práctico.El l a t í n h a m u e r t o . ¡v iv a e l l a t í n : La longitud de las sñabas carece aquí de relevancia: möri y chöri rim an con orí y potatöri. en la Edad Media seguirían escribiéndose perfectos ejemplos de poe­ sía cuantitativa.500 hexámetros rimados. ut «amabilis». se divide en dos secciones: M etra y Rhythm i. Para escribir según la métrica clásica se necesitaba ahora el consejo de los gra­ máticos de la Antigüedad tardía. Veamos un ejem­ plo: ¿cuál es la cantidad de la vocal a cuando precede a la conso­ nante fe? a brevis in mediis datur ante b: «syllaba» testis. Una antología de poesía lati­ na del siglo XX. algo impensable en la poesía clásica. Una herencia de la Edad Media. excipiatur. Viva Camena (1961). por este proyecto se le cuenta también entre los «maestros latinos de Europa». Sin embargo. estrofa sáfica). pentámetro. tan necesarias para la poesía. El más exitoso entre ellos fue el D octri­ nale (circa 1200) de un tal Alexander de Villa Dei (llamado por sus enemigos «De Villa Diaboli»). 180 . estaba desarrollada con una amplitud que hubiese sido inútil e incluso absurda en los tiempos en que la pronunciación seguía intacta. la nueva forma rítmica no eliminaba ni hacía inviable la antigua métrica. en ocasiones hizo también falta escribir nuevos tratados. En la Edad Media ya no era posible seguir este método.

M e d iu m a e v u m A es breve en mitad de palabra ante B: «syllaba» lo prueba. Y así continúa. Pero si A va ante «bilis». en sílabas iniciales. En nuestras aulas sigue dominando. se hace la excepción. «la oscuridad medieval». medias y fina­ les. por lo general. pero esta buena idea no ha tenido mucho predicamento entre nosotros. 181 . como «amabilis». como Virgilio? Sin duda. durante miles de hexámetros. para que pudiesen escribir de oído. ¡Pobres los escolares que tuvieran que aprenderlo de memoria! ¿No habría sido más fácil enseñarles desde el principio la pronunciación correcta. letra a letra.

] A diferencia del pensam iento medieval. un nuevo «nacimiento» de la Antigüedad. en un ideal autónomo». En su encuentro con la A ntigüedad. el gran filólogo Eckard Lefèvre: «El H um anism o in ten ­ taba fundar una disposición vital en cuyo centro se hallaba el hombre. [. 183 . Desde hace un siglo y medio. el centro de importancia para la Antigüedad. todo el m undo cree conocer el origen del Renaci­ miento: un regreso. Mientras que en la Edad Media se situaba a Dios en el centro del pensa­ miento.1 1. p o r ejemplo. según se afirmaba. el hombre recupera ahora esa posición de privilegio. el H um anism o veía al hom bre com o punto de referencia para la educación del hom bre y para la form ación de la hum anidad. so­ bre todo en la transformación de la imagen del mundo. como sabe cual­ quiera que haya estudiado un poco de historia. que había sido. la recepción de una im agen hum ana libre e independiente le sirvió para confirm ar su propia visión y para convertirla.. Así lo defiende.Studia humanitatis renata La Edad Moderna comienza bajo el signo de Cicerón Con el Renacimiento empezó el m undo moderno. Además. Y cualquiera sabe también que el Renacimiento surgió en Italia entre los siglos x iv y XV.. a través de la com paración constante. se asocia también Renacimiento y «humanismo». Este concepto integra la idea de la Antigüedad como modelo —el humanismo de la enseñanza clásica— y la afir­ mación de que todo procede del hombre.

sino a la lengua y a la literatura. al menos desde que existe el término. In medium sordes. filóso­ fo.. Pensaban. ¡VIVA EL LATÍN! El h u m a n is m o y su p a d r e . historiador y diplomático italiano ya disfrutó en su época de una fama bien merecida en toda Europa como el prim er «hombre moderno». entre otros aspectos. Nuestra concepción del «humanismo» es tan ajena a la época como el propio término. felicius aevum. del todo exacta. un tiempo más feliz. en nuestro tiempo. y quizá habrá. no encontraremos demasiados argumentos que aludan a una prioridad del hombre y un aleja­ miento respecto a Dios. Cuando los humanistas hablaban de la Antigüedad como modelo. En medio de ambos. el «padre del humanismo»: Frances­ co Petrarca (1304-1374). P etrarca Esta concepción del Renacimiento no es. Comencemos por aquel hombre que es considerado... No fue tan sólo su aprecio a la gloria —rasgo más bien medieval. 184 . Este eclesiástico. que no se acuñó has­ ta 1808. confluyen inmundicia e infamia. Namfuit. Si examinamos los escritos de aquellos que hoy considera­ mos los principales humanistas. filólogo. et fortassis erit. en ambas direcciones (simul ante retroqué). no señalaban a los grandes filósofos ni al paganismo. Su conciencia de hallarse en la encrucijada entre dos períodos de la hum anidad (velut in confinio duorum populorum ) le perm itió mirar. en el latín.. Petrarca sen­ tía que la época que finalizaba con él era un tiempo mísero inter­ calado entre un m undo previo y otro posterior de felicidad. diríamos hoy— lo que le hizo destacar. Hubo. poeta.E l LATÍN HA MUERTO. como el dios Jano. sin embargo. in nostrum turpia tempus confluxisse vides.

no impidió que Petrarca tomara las órdenes sacerdo­ tales menores. el «neolatín» o «nuevo latín». el Senado romano lo coronó con el laurel de los poetas en el Capitolio (8 de abril de 1341). uno de los momentos clave de su vida. Petrarca se entregó por completo a los clásicos latinos. Petrarca n a­ ció en la toscana Arezzo. Su padre lo forzó a seguir los lucrativos estudios de derecho. pero romano de convicción. Su posterior Cancionero en italiano fundaría. como sus héroes Escipión y Cicerón. se­ gún su propio testimonio. en su descubrimiento y en la co­ pia manuscrita de las cartas de Cicerón ad A tticum . apelativo tan acertado y desacertado como el célebre «latín medieval». Como poeta buscó la fama sobre todo con su epopeya en latín. que perduraría incluso después de la m uer­ te de Laura. que él mismo 185 . ni que más adelante tuviera dos hijos ilegítimos con una mujer cuyo nombre se desconoce. De origen florentino. entre esta región y la Provenza pasó la mayor parte de su vida. la duradera m oda multisecular del «petrarquismo». vencedor de Aníbal. la mujer que le haría famoso en todo el mundo. donde homenajea a Escipión el Africano. también escritos en latín. Aunque tam ­ bién cabe añadir que fue el pionero de la lengua latina en la época moderna. en cuanto este falleció. serían muy leídos. El Viernes Santo de 1327. Este amor frustrado. Su fama como filólogo se fundamenta.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a Fue sin duda Petrarca el creador de nuestra imagen de una Edad Media (m edium tempus) más o menos oscura. Nos admiran especialmente sus cartas. entre otros hechos. como Dante y Boccaccio. Africa. más que sus poemas. conoció a Laura. Sus diálogos y tratados filosófico-morales. que muestran al m undo una perspectiva totalmente distinta de la personalidad del mayor escritor romano. gra­ cias a los poemas de amor a Laura y a la dolorosa dulzura de su tono. aunque aún se discute si llegó real­ mente a existir. Aunque esta obra no quedó con­ cluida y sus poemas latinos nunca alcanzaron ni remotamente la popularidad de sus textos italianos.

En este caso parece que sobrestimó sus posibilidades. que estaban ex­ tintos» (Hic vir studia humanitatis. «entre muchas otras cosas». no sobrestimó la importancia de su obra latina. famosa y agotadora cumbre del Tour de Francia— que lo convierte. se llamaba hum anistae a los profesores de literatura latina y filosofía moral en las universida­ 186 . Más tarde. de Praga a Italia para restaurar el Imperio romano. surgida de un entusiasmo por el m undo clásico que en aquel en­ tonces parecía nuevo y peculiar. inter multa. La cima de su actividad política —que lo puso en contacto con el «tribuno del pueblo». En una Carta a la Posteridad (Epistula posteritati) afirmaba que. no había en su época un admirador (venerator) mayor del m undo antiguo. en 1401. quae iam extincta erant. con quien tenía una buena relación personal. como el célebre ascenso al M ons Ventosus —el Mont Ventoux. como un eslogan programático. Leo­ nardo Bruni lo calificó con una frase célebre en sus Dialogi: «Este hombre restauró los estudios de humanidades. A finales del siglo xv. Se­ gún él. fue extendido por Coluccio dei Sa­ lutati. «a innumerables hombres de ingenio por toda Italia y quizá fuera de ella» (m ultorum me ingenia per Ita­ liam excitasse et fortasse longius Italia). se había «consagrado de m anera especial al conocimiento de la An­ tigüedad» (incubui unice.E l LATÍN HA MUERTO. En ellas se narran m o­ mentos memorables de su vida. pues había logrado atraer hacia estos estudios (studia). filólogo y secretario de Estado florentino. repa­ rar it). Así regresamos a nuestra palabra clave. según Bruni. descuidados y abandonados durante muchos siglos (m ul­ tis neglecta saeculis). ¡VIVA EL LATÍN! se encargó de reunir para la posteridad. Sin embargo. en el padre del alpinismo. ad notitiam vetustatis). dicho sea de paso. Resulta indudable que el térm ino m oderno «humanismo» surgió del concepto de studia humanitatis que. Cola di Rienzo— fueron sus intentos por llevar al emperador Carlos IV.

en un proceso judicial. Un año más tarde. podrían quedar englobados en este concepto. que abarcaría entonces. D ado que las facultades de filosofía surgieron en el siglo x ix a p artir de las facultades artísticas (es decir. donde apelaba a la «humanidad» en su sentido de com ­ pasión por nuestros semejantes. C. el derecho y la medicina). en su origen agrupaban tanto las cien­ cias hum anas com o las ciencias de la naturaleza. ¿Qué se pretendía decir exactamente? ¿Qué tenía que ver la Antigüedad con el hombre. la expresión studia humanitatis. Cicerón se apropió de él en sus primeros discursos. con la hum anitas ? La h u m a n it a s y su p a d r e. el conjunto completo de nuestras antiguas facultades de filosofía. había sido ya un concepto central de la política romana. en suma. surgido durante el horror de las proscripciones de Sila (finales de los 80 a. lingüística hacía más comu­ nicativo y. la humanidad. Sin embargo. aparece por prim era vez. En este pasaje. que tan poco tiempo le dejó para sus estudios. Desde la Antigüedad. de manera aproximada. pero también la astronomía. se percibía el doble sentido de la palabra. pronto se convirtió en su término preferido y fue ampliando su significado. Cicerón empezó a designar esa «formación» con el nombre de humanitas. aunque las lenguas y la música se hallen siempre en primer plano. C ic e r ó n Humanitas. parece aludir sobre todo a la gramática y a la retórica como principios de la for­ mación intelectual en la juventud.2Sin duda se pensaba en 2.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a des italianas. ya que estas conform aban el grupo de las artes no destinadas al sostenim iento económ ico (a diferencia de la teología. Precisamente en el año del consulado de Cicerón. más compasivo al hombre. Dado que la formación intelectual y. por tanto. Cicerón se refería a los intereses filosóficos que compartía con sus oyentes.). en particular la música y las matemáticas. en el discurso Pro Archia. las facultades de las liberae artes). El resto de campos de las «artes liberales». sobre todo. 187 .

por tanto. fueron descubiertos por su pa­ dre. Esto sucedió ante los ojos del joven Petrarca. 188 . pese a todo. no lo habían hecho «a la manera» de Petrarca. ¡VIVA EL LATÍN! el Pro Archia cuando se atribuyó a Petrarca la rehabilitación de los studia humanitatis. pese a todo. lo que según él fue «una pérdida de tiempo» (septennium totum perdi­ di). Los libros. Seguramente se refiere a la Rhetorica ad Herennium. los hizo que­ m ar «como si fueran escritos heréticos» (quasi haeresum libri) en un auto de fe. que se atribuía a Cicerón aunque no fuera obra suya.El l a t ín h a m u e r t o . texto m uy empleado en la Edad M edia. quien. ¿De dónde proviene. Ya en su tierna infancia. Veamos primero cómo des­ cubrió a Cicerón. la retó­ rica. confiriendo a este concepto un significado pro­ gramático que nunca tuvo en Cicerón. Petrarca se interesó por Cicerón. esa alabanza a Petrarca? D u­ rante la Edad Media habían seguido existiendo la gramática. Más tarde tuvo que apartarse de su pasión —no quedan claras las razones en el texto— durante siete años que dedicó al estudio del derecho. enojado ante este amor excesivo a Cicerón. Sin embargo. A la vista de tanto dolor. De esa época procede una «historia ridicula y lamentable» (rem paene ridiculam flebilemqué) que nos cuenta en la misma carta. Petrarca tenía escondidos los libros de Cicerón y de algunos poetas porque temía que pudieran confiscárselos. según lo narró poco antes de su muerte en una célebre carta. para su futuro sustento. carbonizados sólo en parte: «Llevando a Vir­ gilio en la m ano derecha y la Retórica 3 de Cicerón en la izquierda 3. al considerar­ los nocivos para sus estudios jurídicos y. su padre sintió al menos un remordimiento tardío y tomó de entre las llamas dos libros. la filosofía y el resto de «artes liberales». que «no hacía más que gemir ante ese espectáculo como si fuera yo mismo el arrojado a las llamas» (quo spectaculo non aliter ingemui quam si ipse iisdem fla m m is inicerer). Su pasión llegó a tal extremo que dejó en ocasiones de comer para poder ahorrar y seguir comprándose más obras de Cicerón. cuando la mayoría de los ni­ ños hallaban deleite en las fábulas.

Con estos clásicos tuvo que consolarse Petrarca hasta que fue independiente y pudo dejar el derecho para consagrarse por entero al m undo antiguo. Cuan­ do era un niño y todavía no podía comprender aquello sobre lo que escribía Cicerón. proseguía Petrarca. esta historia no puede ser verídica. Sin embargo. El padre consideraba que el prosista Cicerón no era más que una ayuda útil para ganarse la vida —en efecto la retóri­ ca sigue siendo indispensable para un jurista—. Toma. Petrarca no hace ningún comentario sobre Virgilio. Un hombre sensato como el p a­ dre de Petrarca ¿iba a querer destruir unos valiosos códices? ¡Fe­ lices aquellos que m antienen la calma! Qué poco saben de los arrebatos coléricos de un padre ambicioso. que casi nunca creen aquello que un autor cuenta de sí mismo. Sin embargo. es Cicerón quien cuenta en este caso. Por su parte. sobre todo cuando se trata de suce­ sos determinantes para su vida. desde Jerónimo no se había pronunciado tan singular tes­ timonio de la fascinación casi sensual que emanaba Cicerón.St u d ia h u m a n it a t is r e n a t a me los dio sonriendo mientras yo seguía llorando. Probable­ mente. el poeta Virgilio sería un pasatiempo para los momentos de ocio. según afir­ m an los historiadores modernos. ya que fue él quien se apoderó del espíritu de Petrarca de dos maneras. pero sabe­ mos que hallaba en él una sabiduría profunda y no únicamente un solatium animi. Parece seguro que Petrarca quería insistir aquí en una contra­ posición entre su padre y él en cuanto a su relación con los auto­ res antiguos. «sólo la dulzura de las palabras y su sonori­ dad me fascinaban [sola me verborum dulcedo quaedam et sonoritas detinebat] hasta el punto que todo lo que leía o escuchaba en otro lugar me parecía bronco y totalmente desafinado». fue maravillosamente con­ 189 . Pero este juicio instintivo. este como alivio ocasional de tu espíritu [pro solatio quodam raro animi\ y este como apoyo a tus estudios de leyes [pro adminiculo civilis stu­ dii]».

que reivindicaba la autoridad clásica de Aristóteles— le parecía una inútil multiplicación de conocimientos. Se trataba del Cicerón filósofo. Tanto en una cuestión como en la otra. sin relevancia prácti­ ca para la vida y carente. según su propio testimonio. ¡VIVA EL LATÍN! firmado por el juicio con pleno conocimiento de causa que haría posteriormente. después de apenas haber resquebrajado la concha. Su crítica a la ética contemporánea englobaba incluso a Aristóteles: aunque el filósofo había situado la virtud como el máxi- 190 .El l a t ín h a MUERTO. saboreé un poco de la dulzura de su núcleo» (cum vix testa effracta aliquam nuclei dulcedinem degustarem). Petrarca ajustó cuen­ tas con sus oponentes y otros adeptos escolásticos a través de un escrito temperamental y lleno de ironía socrática: De sui ipsius et m ultorum ignorantia (Sobre su propia ignorancia y la de muchos otros). Su fanatismo ciceroniano llegaría en efecto «cuan­ do. decía explícitamente Petrarca en un pasaje donde se lamentaba de haber perdido el tiempo con los estudios de de­ recho y haberse olvidado de Cicerón «que da las reglas de vida más saludables» (vitae leges saluberrimas describentem). Petrarca tuvo la impresión de ir a contracorrien­ te: la filosofía de su época —la escolástica de la Baja Edad Media. además. Cuando algu­ nos lo acusaron de ser un «iletrado» (illiteratus) por no estar «al día» en la producción filosófica de su tiempo. atrajeron a Petrarca: la calidad artística de la lengua y la utilidad de su filosofía vital. C ic e r ó n : trarca doble m odelo para el h u m a n is m o de Pe­ En consecuencia fueron dos los aspectos de Cicerón que. de toda belleza estilística. Empecemos por el primero de estos aspectos. Aquí debía de estar el significado de la filosofía. más exactamente del filósofo moral de quien ha­ blaba Petrarca.

dos talentosos hombres apasionados por la virtud: los latinos Séneca y. no había despertado el deseo de alcanzarla. como Petrarca sabía y se en­ cargaba de recalcar. Al leer esto ¿no se piensa con rabia en las jergas y los galimatías de la escolástica actual que dom ina los estudios universitarios? Con Petrarca recuperaron los filósofos la obligación de escribir de m a­ nera comprensible y hermosa. Cicerón. que siempre estuvo tan cerca de la verdad última. Ojalá a él.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a mo valor de la filosofía pagana (y el segundo mayor de la cristia­ na). pero quizá sí más dulces y sonoras [dul­ ciora et sonantiora ]». Ojalá no hubiese m uerto unos años an­ tes del nacimiento de Cristo. Petrarca se alineaba con Cicerón contra la escolástica de su época. Petrarca oponía el ejemplo de los «nues­ tros» (nostri). 4. desprecian y rechazan la elocuencia como si fuese indigna de un hombre culto. una sabiduría que sólo impone por sus cejas4y que. u t Cicero vocat. Desde esta orientación vital de la filosofía. sin duda. Los filósofos contemporáneos de Petrarca escribían de m ane­ ra muy diferente a Cicerón: «De acuerdo con el estilo filosófico actual [hoc moderno philosophico more]. no en la voluntad. pero no mejores. también en lo que concernía al arte de la expresión verbal. Una y otra vez nos habla de la peculiar dulcedo (dulzura) y elegantia verborum (elegancia de las palabras) de Cicerón. Levantando las cejas finge uno tener la seriedad de la que carece. Hoy se honra una filosofía sin habla y un balbuceo confuso [philosophantis infantia et perplexa balbuties]. Influye sólo en el intelecto. nos hace más perspicaces. decisivo para la conver­ sión al cristianismo de san Agustín. sapientia]». bosteza más que habla [uni nitens supercilio atque oscitans. A Aristóteles. no serían más verdaderas ni más santas. se lamentaba Petrarca. como dice Cicerón. se le hubiera revela­ do el Dios verdadero: «Entonces tendríamos en nuestros templos plegarias [praeconia ] a nuestro Dios que. 191 . sobre todo.

Escalígero (Julius Caesar Scaliger). al mismo tiempo. en cierto modo. humanista de Tubinga. es decir. Petrarca fue el primero en atreverse «a alzar su cabeza al cielo des­ de el barro de la barbarie» (ex lutulenta barbarie os caelo attollere). Siendo. junto a su alumno Boccaccio. en una espe­ cie de clase preparatoria al cristianismo. ¡VIVA EL LATÍN! Cicerón fue para Petrarca. a la vez. ya que hemos visto en el capítulo anterior que la Edad Media no fue ene­ miga de la cultura latina ni ajena a sus musas. Heinrich Bebel. en «padre del humanismo». en suma. el maestro incomparable del arte retóri­ co. Petrarca renovó los studia humanitatis y se convirtió. Pe­ trarca se alejaba de los filósofos de su tiempo. que la literatura latina medieval propiamente dicha. cristiano y ciceroniano. cristianus de convicción y ciceronianus de lengua. Petrarca dijo de manera explícita que podría considerarse a sí mismo. En torno a esa época comenzaron a fortalecerse en Italia. tanto en su época como en la posteridad. le atribuía el mérito. aquella con ambición estética (sea en prosa o en verso). el filósofo que. De esta manera. tomaban la herencia de la literatura la­ 192 . De entrada puede resultar sorprendente esta afirmación.E l LATÍN HA MUERTO. con justicia. Debe considerarse. superando el dilema de san Jerónimo. se apagó a finales del siglo xn. su nombre se convirtió durante siglos en sinónimo de progreso cultural. lo guió hacia la vida co­ rrecta y. Suscitó entre los lecto­ res un entusiasmo y una fascinación incomparables. Francia y Alemania las literaturas nacio­ nales que. pero no lo hacía por dar prioridad al hombre o por alejarse respecto a Dios. de haber emprendido la batalla contra la milenaria destrucción de la lengua acontecida en la Edad Media. Según el pope literario del siglo xvi. radica en su renovación de la lengua latina. En cierta ocasión. sin embargo. El l a t ín r e n a c e e n t r e el b a r r o d e l a b a r b a r ie La relevancia de Petrarca.

5 se trata de una impresionante teoría que. Ningún autor latino podía compararse en Alemania con Wol­ fram von Eschenbach. Sólo a través de ella estamos en situación de comunicarnos tanto con los grandes espíritus del pasado (antiquorum auctoritates) como con hombres «a quienes la diversidad de lugares hace distintos de noso­ tros» (quos a nobis locorum diversitas facit esse diversos). que debe ser aprendi­ da como segunda lengua. en Europa. en un breve tratado escrito poco antes del nacimiento de Petrarca: De vulgari eloquentia (En torno a la lengua común. comprende a la perfección la 5. por imitación de la madre o de la no­ driza. De otro lado está la grammatica. si no me equivoco. m uy extendidas hasta el siglo xv. hay dos tipos de lenguas en el mundo: de un lado. tras la confusión de las lenguas en la Torre de Babel. Estas erróneas representaciones siguieron. el mayor poeta de la Edad Me­ dia europea. de la que derivaron posteriorm ente las lenguas romances. locutio secundaria. mejor dicho. en ciertos aspectos centrales. El latín se convirtió en lengua de la ciencia y de la erudición. esta división de funciones se debe. siguiendo unas reglas y dedicando un gran esfuerzo de tiempo. A pesar de sus errores. ninguno en Italia con Dante Alighieri. vulgaris locutio. el francés y el italiano.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a tina. ex­ puesta nada menos que por Dante. pese a todo. obviamente. a una teoría concreta del lenguaje. esta lengua es el latín. 193 . Según Dante. De acuerdo con Dante. de m a­ nera transitoria dejó de ser la lengua de las belles lettres. en el sur de Europa. posterior a 1305). Obviam ente D ante no com prendía que el latín tam bién fuese en su m om ento una le n ­ gua m aterna. de una invención basada en un acuerdo entre sabios y eruditos con el objetivo de alcanzar un medio de comunicación estable en­ tre las cambiantes lenguas populares: una «identidad de la lengua que permanece inalterable en los distintos tiempos y lugares» (inal­ terabitis locutionis identitas diversis temporibus atque locis). Esta transformación o. existe la lengua natural del pueblo. que se adquiere sin reglas. sine omni regula. serían de este tipo el español. se trata de un artifi­ cio.

sed etiam se acorta a non. Dante dejó claro que. sed. de la que ya hemos hablado. dici­ mus. ¿Por qué? Porque es origi­ naria. natural y accesible a todos: la lengua perfecta para un poeta. sino también expo­ ner claramente su objeto para que se sepa de qué se trata. dicimus va acompañado por quod en vez de la tradicional subordinada de infinitivo. quod vulgarem locutionem appellamus eam qua infantes assuefiunt ab assistentibus cum primitus distin­ guere voces incipiunt. el latín cien­ tífico de la Baja Edad Media? Dante proporciona un buen ejemplo en este escrito. a pesar de sus grandes disparidades en el mundo. no el latín. En el vocabulario hay varios usos poco clásicos: subiec- 194 . ut sciatur quid sit super quod illa versatur.El l a t ín h a MUERTO. En contraste con la vulgaris locutio de las lenguas populares y literarias. Pero dado que una teoría no debe sólo probar. que llamamos lengua del pueblo a aquella que los niños han adquirido de quienes están junto a ellos desde el momento en que empiezan a distinguir los sonidos. pero poco elegante. ¿qué aspecto tenía la llamada grammatica. celeriter attendentes. yendo directos a la cuestión. ¡VIVA EL LATÍN! singularidad de la lengua latina. Aunque podría haberse converti­ do en un canto de alabanza al latín eterno e inmortal. Ningún autor latino pudo contradecir entonces a Dante: el italiano. Desde el principio. En la sintaxis. diremos. tenía que ser la lengua de la Divina Commedia. Dante se alejó de tal idea. la lengua del pueblo es más noble (nobilior) que la grammatica. La frase que introduce el párrafo que acabamos de analizar constituye una muestra excelente de lenguaje científico carente de ambición estética: Sed quia unamquamque doctrinam oportet non probare. sed suum aperire sublectum. Claro en su conjunto. en lugar de assuefiunt sería correcto decir as­ suescunt. non modo.

. ¡Qué gran cuestión! ¡Qué podrían haber escrito un Séneca. la Sum m a contra gen­ tiles (Sum a contra los gentiles. cuya fuerza poética resurge en distintos pasajes: ex ungue leonem! (por la zarpa se conoce al león). quod ad eam potest aliquis verisimilitudines colligere. un san Agustín o.. Tan sólo la división de la frase en pe­ ríodos nos revela cierta voluntad de estilo. attendere. ita se habet. Para conocer la verdad de la fe. seguía siendo Dante. pero tampoco de m anera más seca y menos latina. La construcción u t sciatur quid sit super quod illa versatur resulta compleja.. Con él nos adentramos en un estilo ex­ presivo por completo distinto. al que la Iglesia católica sigue honrando como autoridad del dogma y «maestro igual que los án­ geles» (doctor angelicus). «refutación de los paga­ nos»). la razón humana se halla en tal situación que sólo puede reunir ciertas pro­ babilidades al respecto. Sin embargo. pesada y poco hermosa con la repetición de -atur.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a tum.. quae solum videntibus divinam substantiam potest esse notissima. es decir. Aquino se planteaba en qué m edida el espíritu hum ano es capaz de comprender a Dios. incluso si disculpamos las gra­ 195 . no se aventuró. sino que planteó una distinción sobria y transparente: humana igitur ratio ad cognoscendum fidei veritatem. en cambio. Al inicio de una de sus obras principales. Tomás de Aquino (muerto en 1274). un m undo lingüístico asépticamen­ te limpio donde sólo cuentan el espíritu puro y el pensamiento. Acerquémonos ahora al gran maestro de la teología escolástica. que sólo puede ser totalmente comprendida por aquellos que ven la substancia divina. versari super. justamente. Tal vez no se pueda decir con más precisión. un Petrar­ ca a partir de esta oposición entre la infinitud de Dios y la lim ita­ ción del hombre! Santo Tomás.

Quintiliano.6 Cicerón apenas ha­ bría reconocido esta lengua como suya y habría requerido bas­ tante esfuerzo para comprender de qué se estaba hablando. Guiados por los autores clásicos. esta nueva orientación iba unida a una singular cercanía. para designar a aquella persona que se dedica (o cree dedicarse) a los studia humanitatis en el sentido de Petrarca. El gerundio cognoscendum en lugar del gerundivo cognoscendam . poco habitual para su época. semejante casi a un afecto fami­ liar. Horacio. con los autores de la Antigüedad. Asi­ nio Polión. emplearé el térm ino «humanista». Un fragmento de la prim era carta a Cicerón nos m ostrará cómo desarrollaba Petrarca su diálogo con los antiguos: no sólo por su molde retóri­ co. «maestros de la prosa y de la poesía». La expresión más herm osa de este sentimiento se encuentra justamente en el libro XXIV de sus Epistolae familiares. estos hum anistas7 se apartaron del latín universitario de su época. 7. recondujeron la lengua latina al terreno del arte. Particularmente en el caso de Petrarca. en especial por Virgilio y Cice­ rón. De ahí que los humanistas se llamaran a sí mismos oratores et poetae. quod en lugar de u t al inicio de una subordinada consecutiva. La carta está escrita bajo la impresión suscitada por el redescubrimiento de las cartas ad A tticum . que con­ tiene diez cartas a grandes espíritus de la Antigüedad. Séneca. Tito Livio. Coluccio dei Salutati y otros) mantuvieron polémica alguna con el latín medieval: en realidad. que en un pri6. tan cargado de peso histórico. A p artir de aquí. Varrón. 196 . Ni Petrarca ni sus entusiastas sucesores (Boccac­ cio. sino tam bién por su vivacidad personal e incluso por su apa­ sionada crítica. casi todos romanos: Cicerón (dos veces). que consideraban detestable. pero es importante comprender qué se quería decir cuando se afirmaba que Petrarca había renovado los studia hum anitatis y la lengua latina. que había abandonado durante más de un siglo.E l LATÍN HA MUERTO. Virgilio y Homero. ¡VIVA EL LATÍN! ves infracciones de la gramática normativa. La contribución intelectual de Tomás de Aquino no admite du­ das.

Petrarca cita estas palabras de la Epistula ad Octavianum. que se creía escrita po r Cice­ rón. o praeceps et calamitose senex. una falsificación. 9.] ¿De qué sirve enseñar a otros 8. 197 . a una muerte indigna de un filósofo? [. quid tibi tot contentionibus et prorsum nihil profuturis simultatibus voluisti? Ubi et aetati et professioni et fortunae tuae conveniens otium reli­ quisti? Quis tefalsus gloriae splendor senem adolescentium bellis implicuit et per omnes iactatum casus ad indignam philosopho mortem ra..] Nimirum quid enim iuvat alios docere. tu profesión. si te interim ipse non audias? Oh tú.8 ¿qué pretendías con tantas contiendas y peleas que de nada podían servirte? ¿Dónde dejaste la calma que convenía a tu edad. inquieto y angustiado o. pero que era. quid ornatissimis verbis semper de virtutibus loqui prodest. perseguido de infortunios... librada en torno a la actual ciudad de M ódena. viejo calamitoso y sin cabeza. vel ut verba tua recognoscas. Se refiere a la batalla de M utina. Cicerón tom ó partido p o r la coalición de Augusto contra Antonio.. tu destino? ¿Qué falso esplendor de gloria implicó al viejo en la guerra de los jóvenes9 y te llevó.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a m er momento estuvieron a punto de desquiciar a Petrarca: ¿por qué el ambicioso Cicerón siempre se dejaba arrastrar por la polí­ tica en vez de llevar la vida contemplativa propia de un filósofo? O inquiete semper atque anxie. según hoy sabemos. puit? [. para que reconozcas tus palabras.

como en la defensa de la poesía que ocupa los dos últimos libros (14 y 15). bastante tradicional. implicuit / et. su discípulo Petrarca. rapuit? Finalm ente. L os STUD IA H U M A N IT A T IS EN ITALIA Giovanni Boccaccio fue un joven amigo y adm irador de Petrarca.. famoso aún hoy por haber escrito en italiano El Decamerón. El hom otéleuton consiste en la igualdad o sem ejanza de los sonidos finales de varios térm inos: p o r ejemplo. 10. titulado Genealogiae deorum gentilium (Genealogía de los dioses paganos )..1 0 Sin embargo. Sin embargo. ampliamente conocido en su época. su im por­ tancia no radica tanto en la descripción de los mitos. docere? / quid loqui prodest? Lógicamente.. incluida aquella escrita en las lenguas del pueblo (según la terminología de Dante). la división del texto según períodos es mía. precisa con sus homoteleutones.. iuvat... Boccaccio establece el origen divino de la poesía. en cualquier caso. ¡VIVA EL LATÍN! y hablar siempre de virtud con palabras hermosas si entre tanto no te escuchas a ti mismo? Ni el propio Cicerón habría formulado mejor esta acusación. A diferen­ cia de él. 198 . los quiasm os im plican la repetición de ciertas expre­ siones de m anera simétrica: quid.. adm irándo­ lo): como alumno de Platón que era. sus paralelismos y sus quiasm os. habría podido rechazar de buena fe los re­ proches de Petrarca (que seguía.E l LATÍN HA MUERTO. Cicerón estaba convencido de que el filósofo está obligado a participar en política.. el original de Petrarca está escrito en prosa. era bastante casero. calamitosa... Entre los paralelismos: quis.. Boccaccio también escribió u n manual de mitología en latín. anxie. Estas reflexiones pasaron a formar parte del acervo común de la poesía m oderna. el «primer hombre moderno».. Oponiéndose vivamente a los teólogos escolásticos. que no puede ser aprendida y que sólo se concede a unos pocos.. inquiete..

199 . y no de la lengua. al menos en apariencia. afirmaba Valla. a cuenta del «latín monacal»: la lengua de este documento. que.. que resultaba impensable en tiempos de Constantino. mientras que Marco Girolamo Vida dedicó un poema al ajedrez (scacchia ludus) que aún sigue reeditándose..] saginati et crassi ac inter crapulam interque fervorem vini has sententias et haec verba ructantis). en el siglo xv. más atención concitó por su singulari­ dad filosófica. cuya maestría se reveló sobre todo en poemas didácticos muy admirados: Girolamo Fracastoro relató en hexámetros el origen de la sífilis. el dominio sobre Roma e Italia al Papa (es decir. Petrarca no sólo fue poeta y filólo­ go. Su herencia científica fue conservada de manera muy visible por Lorenzo Valla (Laurentius Valla). tendríamos que demorarnos bastante en estos auto­ res. gordo y ce­ bón. Su genio se hizo visible en un libro de título polémi­ co: Declamatio de falso credita et ementita Constantini Donatione ('Tratado sobre la falsa y mentirosa donación de Constantino). sino también filósofo. Valla demostraba que debía de tratarse de una falsificación m e­ dieval: junto a las razones de verosimilitud histórica. el hu­ manista que. señaló su carencia de autentificación y el nivel lamentable de su latín. ¡Buen golpe! La enfurruñada teología necesitó hasta el siglo xix para ad­ m itir que Valla tenía razón. eructaba estas frases y pala­ bras» (clericuli stolidi [. el papa Silvestre y sus sucesores). Aquí oímos en boca de un humanista un comentario anticle­ rical. En él. debía de ser «de un estúpido curilla. Como ya hemos indicado. aunque este último no lle­ gase a producir una gran obra poética en latín. se ocupaba de un documento por el cual el emperador Cons­ tantino había devuelto. Si estuviésemos escribiendo una historia de la literatura latina. los escritores y fi­ lólogos italianos del siglo xv y principios del xvi alcanzaron una perfección formal equiparable a las cumbres de la Antigüedad. entre borrachera y resaca.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a Inspirados por Boccaccio y Petrarca.

Valla era más liberal y admitía a otros autores importantes (magni auctores) junto a Cicerón. El cardenal Bembo. escritor y gran ca­ zador de manuscritos. no sería esta la única discusión en torno a la norm a correcta del latín.ïl publicado en 1440 y reeditado innum era­ bles veces hasta el siglo xvm . Valla solía tener razón. el mayor poeta y filólogo de esta épo11. fanático de este planteamiento. se sintió ofendido cuando Valla atacó su latín un tanto peculiar y respondió con un panfleto que daría pie a una virulenta guerra epistolar entre ambos. en su lugar. Hasta el siglo x v n existió una agria dispu­ ta para determinar si Cicerón debía ser la única autoridad ade­ cuada. la veritas. Los seis libros de las elegancias expresivas de la lengua latina. sino m ás bien como «finura o acierto» de u n a expresión. como él mismo decía. a quienes apreciaba sobremanera. aunque siempre se manifestó deudor de Cicerón y de Quintiliano. 200 . recurría al térm ino politeísta di immortales. Para que no quedase duda alguna acerca de cuál era el latín verdadero y de referencia. Por su parte. Poggio hablaba tan mal latín que debía de haberlo aprendido con al­ gún cocinero iletrado. ¡VIVA EL LATÍN! Sea dicho de paso que. sin embargo. Poggio (Ioannes Franciscus Poggius Bracciolini). Por otra parte. so­ bre todo en cuestiones de lengua latina. escribió una obra que fue durante varios siglos la biblia de muchos humanistas: Elegantiarum lin­ guae Latinae libri sex. se negaba a llamar a Dios Deus. como pretendían los puristas más radicales. se trataba de la mejor obra que se había escrito sobre gramática durante los seis siglos anteriores. llamaba dea a la Vir­ gen María y héros a Jesucristo. Com o m aestros rom anos de la elegantia solía situarse por encim a de todos a Julio César y a Tibulo. Elegantia no debe enten­ derse aquí en el sentido de «refinamiento» o «distinción». En el transcurso de la misma nació para la posteridad la famosa denominación «latín macarrónico» (culinaria vocabula): según su irritado atacante. Según el propio Valla. en general. No todo el mundo. dado que Cicerón no lo hacía habitualmente. estuvo de acuerdo con él.E l LATÍN HA MUERTO. Angelo Poliziano.

sed temporum culpa: verumtamen per hunc splendidiorem dominatum in magna adhuc orbis parte 201 . Este [imperio] hace tiempo que los pueblos y las naciones lo apar­ taron como un fardo desagradable. ¿Y qué? Escribo.. que es para ellos más dulce que el néctar. pero esta [lengua]. en especial para los estudiantes italianos. amisimus regnum. exprimo]». omni auro gemmaque pretiosiorem putave­ runt et quasi Deum quendam e coelo demissum apud se retinue­ runt. Oigamos lo que Valla afirma sobre la com ­ paración entre la lengua latina y el Imperio romano: . más reluciente que la seda. su prólogo sigue siendo muy digno de lectura.]. creo. tametsi non nostra. sin embargo. ya que nos introduce anímicamente en ese siglo apa­ sionado por el latín. ¡Ojalá todos los jóvenes martirizados por las clases de latín leyeran y creyeran estas palabras! Aunque aún hay pasajes más hermosos.. más va­ liosa que el oro y las piedras. la han conservado.. esta lengua. Amisimus Romam. que casi les parece un dios descendido. Desde los tiempos de Plinio el Viejo no se ha­ bía vuelto a escribir con tanta convicción una alabanza a la noble lengua de los romanos. amisimus do­ minatum. omni serico splendidiorem.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a ca. llegaba a reivindicar el derecho a un estilo individual: «Alguien me dijo: “¡No escribes como Cicerón!” [Non exprimís [. como yo mismo [Me tamen.] Cicero­ nem ].. Illud [imperium] pridem tamquam ingratum onus gentes nationesque abiecerunt: hunc [sermonem] omni nectare suaviorem. Actualmente ya no se estudian las Elegantiae de Valla por su valor científico. Magnum ergo Latini sermonis sacramentum est. u t opi­ nor. magnum profecto numen [.

El l a t ín h a MUERTO. nostra Gallia. 202 . nuestras son España. No se quiera ver aquí. ahora puede cru­ zar los Alpes e ir. Nostra est Italia. a Alemania. Si lo comparamos con Petrarca. Panonia. Germania. Illyricum. El Imperio romano se encuentra allí donde la lengua romana domina. Iliria y m u­ chas otras tierras. Ibi namque Romanum imperium est. gracias a este esplendoroso poder dominamos aún gran parte del mundo. nostra Hispania. de m anera apresurada. sino de los tiem­ pos. Ger­ mania. perdi­ mos el poderío. Nuestra es Italia. ¡VIVA EL LATÍN! regnamus. Grande es el predicamento de la lengua latina. nuestra es la Galia. Pannonia. El latín hum anista de los italianos queda así listo para ser exportado. comprenderemos que Lorenzo Valla fue mucho más m o­ desto. un signo de na­ cionalismo italiano. por ejemplo. perdimos el reino. Dalmatia. Dalmacia. ubicumque Romana lingua dominatur. Valla consideraba que la extensión mundial de la lengua romana compensaba por completo la pujanza políti­ ca perdida: es romano aquel que habla latín. grande en verdad es su ascendente Perdimos Roma. que deseaba reinstaurar el Imperio al completo a la vez que renovaba la lengua latina. aunque no fuera culpa nuestra. sin embargo. De la misma forma que Hans Sachs profetiza al final de los Maestros Cantores de Wagner que el «santo arte alemán» tendrá que reemplazar algún día al «Santo Imperio romano» en el cora­ zón de los alemanes. multaeque aliae nationes.

asimismo tenía la formación necesaria para haber citado sin dificultad a Ulrich von Hutten en su lengua original. orgullosa de la tarea y orgullosa del deber. la gran inquietud de Hutten —a quien la poste­ ridad consideró. Hutten escribió estas palabras en una carta al humanista de Núremberg Willibald Pirckheimer y ambos pensaban entonces en la comunidad europea de intelectuales. Goebbels no sólo había sido un buen estudiante de latín. Sin embargo. entre cuyos representantes citaba Hutten al holandés Erasmo y al francés Budé. como han indicado sus biógrafos. ni siquiera en apoyo de su lucha contra Roma y el Papa. Y nunca como hoy tuvieron los jóvenes derecho a gritar con Ulrich von Hutten: ¡Oh siglo! ¡Oh ciencias! ¡Es una alegría vivir!» El hombre que arengaba el 10 de mayo de 1933 en la plaza de la Ópera de Berlín a sus conmilitones durante una quema de libros «contra el espíritu antialemán» era Joseph Goebbels.O saeculum! o litterae! Las musas cruzan los Alpes «Nunca una juventud estudiantil tuvo tanto derecho como esta a sentirse orgullosa de la vida. pero también para saber que este hum anista alemán de poderoso verbo no había lanzado su grito de júbilo en 1518 (O saeculum! o litterae! iuvat vivere!) en defensa de la pureza espiritual alemana. tras las guerras de liberación contra Francia. la res publica litteraria. un militante de la causa alemana— era la preservación de la cultura 203 . muy familiarizado con Cicerón desde sus tiempos de instituto. ni en alabanza a la herm osura del Imperio alemán.

Los M ODESTOS COM IENZOS DEL H U M A NISM O ALEM ÁN Ciertamente la llegada de las litterae y los studia latinos a Alema­ nia no se produjo con Hutten y Pirckheimer. como Poggio y Aeneas Sylvius Piccolomini. obviamente. convertido en 1458 en el papa Pío II.El l a t ín h a MUERTO. el amigo de los judíos. Estas imágenes estaban conectadas con situaciones concretas para Hutten: un año antes había lanzado con sus Cartas de hombres oscuros un destructivo ataque contra los pocos bárbaros «de latín macarrónico» que quedaban entre los teólogos universitarios. Así continúa la frase jubilosa de Hutten: Vigent studia. Barbaries. ¡VIVA EL LATÍN! lingüística latina. Tomaba así partido por Johannes Reuchlin. También habían mostrado su interés por Alemania otros humanistas. no debió de reparar Goebbels. dato en el que. florent in­ genia. tom a una cuer­ da y asume tu exilio). no podía extenderse aún a la educación alemana. de sus inventos y sus ciudades. Con el avance histórico. Heus tu accipe laqueum. exilium prospice (Pros­ pera la formación. florecen los ingenios. el latín hum anista se había establecido ya al norte de los Alpes (o saeculum!) y había tenido una difusión nunca vista gracias a la mayor contribución de Alemania a la cultura: la imprenta de Gutenberg (o litterae!). Barbarie. Piccolo­ m ini descubrió Alemania durante el Concilio de Basilea (14311447) y dio una herm osa descripción (1456) llena de simpatía hacia su país de acogida. El propio Petrarca había establecido los primeros lazos con Praga y había logrado entusiasmar al emperador Carlos IV por el humanismo hasta tal punto que este latinizó su nombre: de Johann von Neumarkt a Johannes Noviforensis. Pese a todo. sino medio siglo an­ tes. en un 204 . Su alabanza de Alemania. que vale la pena leer como una actuali­ zación de la Germania de Tácito.

.. 205 . 1450). un profesor que ya no era precisamente joven y que carecía de título académico. Peter Luder. Ningún autor italiano habría dado una definición distinta del nuevo objetivo de la educación. ha dispuesto que en su escuela se den cursos públicos de estudios humanistas. deseoso de renovar la lengua latina. Sería útil saber si esta crítica se dirigía a alguien concreto. incluso sus diálogos.. El principe elector Federico [. el príncipe Federico el Victorioso: Dominus Fridericusprinceps [.]... anunció a la Universidad de Heidelberg la prim era lección humanista bajo la invocación del «Federico Palatino». Petrarca tan sólo habría echado en falta la presencia de la filosofía..O SAECULUM ! O L IT T E R A E ! tratado sobre la enseñanza infantil (De liberorum educatione. El humanismo alemán propiamente dicho comenzó en julio de 1456 con estruendo de trompetas.. volteada y degradada por la barbarie. al que en la actualidad se incluye vagamente entre los hu­ manistas— resulta difícil sentir el m enor atisbo de Italia. oradores e historiadores. resumido en la marca studia h u ­ manitatis para este festivo prim er anuncio alemán: renovación de la lengua latina y lectura de los clásicos. en un latín escolástico tradicional.. sobre las obras de poetas. id est poetarum oratorum ac historiogra­ phorum libros publice legi instituit. nos informa de que algunos teólogos alemanes protestaban con­ tra ciertos poetae traídos de Italia para corromper la pureza de las costumbres germanas (sanctos Germaniae mores) a través del li­ bertinaje sureño (lascivia). aunque había hecho el viaje a Grecia. es de­ cir.] Latinam linguam iam paene in barbariem versam atqueperlapsam restaurare suo in gymnasio cu­ piens studia humanitatis. ya que escribía. Cuando leemos los escritos latinos del mayor intelectual alemán de la época —Nicolás de Cusa (Nicolaus Cusanus).

que. que era pesada y escolástica. m uy celebrado e impreso en varias ocasio­ nes. pero no en la filología y. donde había estudiado en Ferrara con el hum a­ nista Guarino. el latín de las diferentes disciplinas científicas seguiría siendo bastante escolás­ tico: resulta comprensible que lo fuera en la teología y la filosofía. pero de importancia muy superior: Rudolf Agricola. menos aún. se llamaba a sí mismo poeta. en el mismo anuncio. la lógica. como muchos otros humanistas. como el resto de escri­ tos de este erudito y pensador. En una elegía amorosa dedicada a su amante.El l a t í n h a m u e r t o . Desde el punto de vista intelectual. El uso del acusativo donde corresponde un dativo resulta difícil de dis­ culpar en boca (o más bien bocaza ) del profesor que. El con­ traste entre el brillante latín retórico de sus declaraciones progra­ máticas y el latín científico y poco ambicioso del día a día no era exclusivo de Luder. ¡v iv a e l l a t í n : El latín fanfarrón de este anuncio y de otros posteriores en di­ versas universidades se encuentra en marcado contraste con la lengua de las lecciones. en la medicina. Los sajones debieron de sentir vergüenza ajena cuando Luder les animó a asis­ tir a sus cursos con la siguiente oferta: «Omnes volentes lectiones tres [en lugar de lectionibus tribus] gratis interesse poterunt» (To­ dos los que quieran pueden venir tres veces gratis en clase). Luder. carecía de falsa modestia en torno a su importancia histórica. Pánfila. valga como ejemplo su m anual De inventione dialectica . que se ocupa de una disciplina. considerada sospe­ chosa por muchos humanistas. Su talento fue reconocido incluso entre los italianos: en 1476 se le invitó a la Universidad de Ferrara para pronunciar su discurso pro­ gramático In laudem philosophiae et reliquarum artium (Elogio de la filosofía y dei resto de artes). Durante los siglos posteriores. llegaba a vanagloriarse de haber sido el primero en traer a las m u­ sas desde Italia. Esta proeza fue atribuida más tarde a un hombre más joven. 206 . promete erradicar el latín macarrónico de Leipzig. se trata de una producción muy personal.

contiene un poema didáctico de cierre donde se detalla un program a humanista que. También en este caso podemos observar. C o n r a d C e l t is llam a a A po lo a A l e m a n ia Agricola.O SAECULUM ! O L IT T E R A E ! Agricola también fue el autor de los primeros versos hum anis­ tas alemanes que no sólo carecían de fallos. EI bello rostro de la naturaleza muere. que reúne de manera lograda lo abstracto y lo concreto. la misma discrepancia entre ambición y capacidad que vimos en Luder. un largo poema de invierno que sigue la estructura de la oda alcaica. Formosa rerum iam facies perit. el prim er manual de métrica latina publicado por un alemán. Con esta imagen de la naturaleza. las hojas de los árboles cubren la tierra desnuda. et os late sonantum conticuit volucrum per agros. 207 . sino que eran. Durante su último semestre. siguió sus cursos un estudiante destinado a convertirse en el latinista más inquieto y exitoso de la historia de Alemania: Conrad Celtis (1459-1508). Su Ars versificandi et carm inum (1486). nudasque sternunt arboreae comae terras. Sin embargo. resulta poco original y abunda en errores. considerado desde hace un siglo y medio el hum a­ nista alemán por excelencia. ade­ más. y calladas están en los campos las bocas de los pájaros. fue en sus últimos años profesor de la Universidad de Heidelberg. hermosos. empieza A d Rodolphum Langium . que murió en 1485. aunque a un nivel muy distinto.

2. com o afirma Celtis. 3. N o fue Apolo. Apolo. Esta oda sáfica lleva por título A d Apollinem repertorem poetices. Licencia causada p o r razones métricas: lo correcto sería Helicona Pindumque. el conjunto se si­ túa en un amplio contexto histórico y cultural: Tu celer vastas aequoris4per undas laetus a Graecis Latium videre 1. Febo. Considerando la prim era y la últim a estrofa del poem a. quien debe seguirlas para completar su misión cultural: educar a los «hijos de los bár­ baros» en la elegancia latina (Latius lepos) y capacitarlos para la poesía (pangere carmen). esta falta se corrigió. ¡VIVA EL LATÍN! a todas luces. Celtis escribe basándose en la pronunciación (equoris en lugar de aequoris). para que con su lira venga de 1 los italianos a los alemanes). deja tu querido Helicón. Comete. De la siguiente estrofa. Tras una comparación con Orfeo. entusiasmó a sus lectores. Así comienza: Phoebe. 4. el antiguo vate prodigioso que calmaba a las bestias salvajes con su canto. En una versión posterior. Padre3de la lisonjera lira. linque delectos Heliconque Pindum1 et veni nostris vocitatus oris carmine grato. llamado por un dulce canto.El l a t ín h a m u e r t o . inventor de la poesía. se deduce que las musas ya han precedido a su líder. sino Herm es (M ercurio) quien inventó la lira o cítara. 208 . Según era costum bre en la época. p o r tanto. relativamente oscura. publicada postum am ente (1513). deja el Pindó: y ven a nuestras tierras. cabe pensar que la preposición ab debe entenderse en u n sentido tem poral: «tras los italianos». el error de considerar breve la prim era sílaba de esta palabra. ut ab Italis cum lyra ad Germanos veniat (A Apolo. qui blandae citharae repertor.

Antaño viniste veloz en las olas de la orilla griega a la latina. a través del Renacimiento y del latín humanista. como creían los italianos. por tanto. interesante y de gran originalidad. Así te pedimos que vengas. barbarus sermo fugiatque ut atrum subruat omne. Por el contrario. de superar. no fue Celtis tan injusto con la Edad Media latina en Alemania: una de sus grandes contribuciones fue el redescubrimiento de los dra­ mas de m ártires que la prim era poetisa alemana. En otros aspectos. El planteamiento de Celtis es.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! invehens Musas voluisti gratas pandere et artes. Celtis consideraba que sólo entonces (y gracias a él) podían los alemanes entrar en con­ tacto con una verdadera cultura lingüística tras una eterna «os­ curidad» bárbara. Cel- 209 . No se trataría. feliz trajiste a tus gratas musas para extender las artes. Hrosvitha de Gandersheim. había escrito en el siglo x con fines didácticos. Sic velis nostras rogitamus oras Italas ceu quondam aditare terras. cuando se descu­ brió e im portó la literatura griega. que la lengua bárbara perezca y con ella toda la oscuridad. El cambio cultural alemán debía corresponderse con aquel que vivió Roma tras la Prim era Guerra Púnica. la oscuridad medieval para revivir el esplendo­ roso m undo antiguo. ven a nuestras tierras como antes fuiste al suelo ítalo. afortunadamente.

a recorrer por completo Alemania. publicado postumamente en 1513). eso implicaba que los alemanes estaban fundamentalmente en pie de igualdad con los italianos. después. De mayor importancia fue su entusiasmo viajero. Ambos libros comienzan en el este. También afirmaba que po­ seía una amada en cada uno de los cuatro puntos cardinales de Alemania y. según esa estructura. Con la coronación de Celtis quedaba claro y patente que Alemania poseía una literatura latina equiparable a la romana y a la italiana. En ese sentido parece consecuente que. ¡VIVA EL LATÍN! tis volvió a publicarlos en 1501 con xilografías de su amigo Durero.El l a t ín h a m u e r t o . Celtis fundó en distintos lugares asociaciones humanistas como la sodalitas Rhenana y la sodalitas Danubiana. como había hecho ya en Italia. A l e m a n ia t ie n e u n p o e t a l a u r e a d o Si Apolo iba de Grecia a Alemania gracias a Celtis para elevar el país a las cimas de la cultura. dispuso sus cuatro libros de ele­ gías amorosas (Amores secundum quattuor latera Germaniae ) y de odas (Odae. El em­ perador había concedido previamente este honor en 1442 al hu­ manista italiano Aeneas Sylvius Piccolomini. un año después de su Ars versificandi. y se trasla­ 210 . La carrera académica de Celtis le llevaría a la Universidad de Ingolstadt. De allí se trasladó a Viena. Celtis fuera el prim er alemán coronado con el laurel de los poetas por el emperador Fe­ derico III en la Dieta de Núremberg (18 de abril de 1487). con la pasional polaca Hasilina. del que ya hemos hablado. donde dio una pretenciosa y pomposa lección inaugu­ ral y fascinó a sus estudiantes con nuevos experimentos musica­ les para acompañar las Odas de Horacio. que le llevó relativamente tarde a Italia y. Siguiendo el ejemplo de las academias italianas.

Celtis logró abrir nuevos senderos. con la demasiado rubia e infiel Elsula. los profesores alemanes de latín. Celtis se revela aquí com o u n innovador de la didáctica: quería transm itir la distinción entre las sílabas breves y largas haciendo variar del mismo m odo la duración de los besos. Tras sus viajes y amoríos. La geografía y la historia son tan importantes en estos libros como el amor. Aunque no produjo ninguna obra excepcional en el plano artístico o en el fi­ lológico. mujer de Lübeck un tanto glacial. y no sólo por su entusiasmo nacional. su importancia en el m undo cultural fue notable. a Ratisbona. 211 . director artístico o supervisor de festivales para el empera­ dor Maximiliano. inspirados por el h u ­ 5. De ahí viajan al oeste. una representación detallada y fundam entada históricamente de la Alemania moderna. En su conjunto.5 Por último. tan re­ levante para la concepción nacional de los alemanes. hacia la talentosa Ursula. los libros se trasladan al norte con Barbara. como la Germania de Tácito. ani­ mando y dando ideas. Con jus­ ticia. tuvo una gran repercusión en tanto que editor y comentarista de textos medievales y clásicos. Como autor dram á­ tico. se le considera el h u ­ manista alemán por excelencia. Celtis tenía en mente la idea de una Germania illustrata. La n u e v a d id á c t ic a d e l l a t ín : l a s c o n v e r s a c io n e s d e ALUMNOS Y EL TEATRO ESCOLAR El intento de Celtis de crear una nueva métrica latina revela lo difícil que resultaba liberarse de los manuales medievales.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! dan después al sur. manteniendo el contacto con los mayores ingenios de su tiempo y entusiasmando a los príncipes. asimismo. a la que Cel­ tis incluso quiso enseñar métrica y prosodia latinas. La des­ cripción de la ciudad de Norimberga (Núremberg) puede verse como un fragmento provisional de esta obra.

Dialogus in quo litterarum studiosus cum beano6 quarumvis praeceptionum imperito loquitur (Diálogo entre un estudioso de la literatura y un novicio completa­ mente ignorante). En su sentido literal. es decir. como el método de Alexander de Villa Dei que ya hemos tratado. La conversación la abre Scoribal con su latín macarrónico: «Benevenis . El pionero fue Paulus Niavis de Chemnitz. intentaron apartarse de los modelos excesivamente re­ glados. ¡VIVA EL LATÍN! manismo. aquella que abre el camino al habla. se encuentra en los libros de los oradores y los poetas». Florine! Ille filius pistoris d ixit mihi. 6. u n beano era un estudiante que aún no se había m atriculado en la universidad. como muy tarde a partir de 1487. Pau­ lus Niavis).El l a t ín h a MUERTO. Evidentemente las clases se desarrollaban en latín y los estudiantes tenían que servirse del la­ tín para comunicarse entre sí. pronto se intentaba llevar a los estudian­ tes hacia los verdaderos autores clásicos: Vera grammatica et quae fa n d i rationem praebe(a)t in oratorum voluminibus poetarum que consistit («La verdadera gramática. algu­ nos maestros perspicaces desarrollaron un nuevo tipo de manual: las «conversaciones de alumnos». Sobre todo se privilegiaba la enseñanza del latín a través del habla y del uso práctico de la lengua. Se comenzaba con una formación elemental a partir de Donato. el la­ tín cotidiano lleno de errores. bajo diversos títulos. a quien antes citábamos. de fecha incierta. El térm in o es u n acróstico a p artir de este dicho: beanus est animal nesciens uitam studiosorum (El beanus es un anim al que no conoce la vida de los estudiantes). 212 . Si no me equivoco. Sin embargo. Como herram ienta de apoyo. quod tu venisti. con un conjunto de conversa­ ciones que iría publicando. complementado poco después con el apreciado Pappa pue­ rorum (1513. El emblema de su hum or brillante y accesible a los niños es su diálogo. una especie de «Mi mamá me mima») de Johannes Murmellius. aquí se oponen por prim era vez con fines humorísticos las dos variedades lingüísticas: el latín normativo de los humanistas y el latín macarrónico.

sino tam ­ bién humano. por la benevolencia que me demuestras!). que constituyen además una especialidad alemana. una y mil veces. Nótese aquí el uso de atque adeo. construcción superflua. (¡Gracias te sean da­ das.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! et ego ita curri de foro. aunque sí la tendría en Codrus. donde se ridiculizaba al pro­ tagonista homónimo. En sólo veintiuna palabras encontramos siete errores graves (aquellos que subraya­ mos). un estudiante perezoso. importante teórico de la pedagogía y decano de la facultad de artes liberales de Heidelberg. Paulus Niavis demuestra que no sólo era humanista. El encanto de este diálogo. donde 7. que no tiene nada que decir y tan sólo intenta impresionar a través de su dominio de la len­ gua. El «estudioso de la literatura». El alsaciano Jacob Wimpheling. Debía de ser todo un placer aprender latín en sus clases: o litterae! iuvat discere! Los comienzos del teatro escolar en latín se encuentran rela­ cionados con estos manuales de conversaciones didácticas. Florinus. Stylpho. resulta mucho más simpático que el relamido hum anista Florinus. reside en el hecho de que Scoribal. pieza escrita por Johann Kerckmeister. con su latín macarrónico. pero deliciosamente ciceroniana. Florine! Filius pistoris mihi dixit te venisse. que contiene una invitación al es­ tudio de un latín hum anista purificado. La form a correcta sería: Salve. Florinus! Lo hijo del panadero me dijo tú llegaste.7 Una traducción tentativa de su efecto hum orístico podría ser esta: «¡Bienevenido. quare ita de foro huc cucurri. La reforma hum a­ nista del latín no tenía gran importancia en esta obra. y yo vine curriendo tanto del mercado que pie me hace ay». representó en 1480 una pieza de teatro universitario. 213 . no se descentra ante semejante catástrofe lingüística y emprende a su vez la conversa­ ción con una sonora frase de humanista: «Gratia tibi pro hac tua in m e benevolentia sit atque adeo maxima!». ut pedes doleant. u t pes mihi fa c iun t awe».

Reuchlin apenas se preocupaba de la educación moral de su público. nam me recum­ bentem sibi vix ter p etit (porque cuando yazco a su lado casi nun­ ca me salta tres veces). no lo cree y comienza a lamentarse. tan relevante para los humanistas a partir de Boccaccio. un pi­ caro irresistible. Esta comedia estaba inspirada en el antiguo modelo latino. debió de parecerle demasiado y Reuchlin redujo la intensidad: vix ter 8. aunque su tram a era mucho menos compleja. filósofo y filólogo Johannes Reuchlin (1455-1522).El l a t ín h a MUERTO. el jurista.8 hizo representar su comedia Henno por nueve actores en la vivienda del canciller palatino Johannes von Dalberg. en 1487. Tras diversas peripecias que incluyen al astrólogo Alcabicius y al abo­ gado Petrucius. no sólo no recibe su castigo. Tan sólo se refrenó en un pasaje de su texto: cuando Elsa oye que su marido frecuenta a mujeres de mala vida (scortatur). en especial por Plauto. que solía usar el sobrenombre griego de Capnion. Se trata de u n juego típico entre los hum anistas: el apellido Reuchlin se asem eja foné­ ticam ente a la palabra alem ana Räuchlein (hum areda). Diez años después de la coronación de Celtis. su mujer Eisa y su siervo Dromo: el campesino le sustrae ocho florines a su esposa y el siervo se apodera a su vez de ellos. Como se puede observar. sino que obtiene la dote y la m ano de su amada. en Heidelberg. 214 . tendría lugar el prim er momento estelar del teatro alemán. la obra llega a un final feliz. La modestia le sentó bien y la pieza no sobrepasó el talento de Reuchlin ni de sus jóvenes actores. como evidencia el subtituló Progymnasmata scenica (Ejercicios preliminares de teatro). totalmente ruinoso desde el punto de vista moral: el siervo mentiroso. amigo de Reuchlin. cuya traducción al griego sería precisam ente Capnion. Se tra­ ta de una historia simple y divertida acerca del campesino Henno. El 31 de enero. Dromo. diplomático. ¡VIVA EL LATÍN! los defensores de la nueva educación se burlaban con crueldad de un maestro anticuado. A Wimpheling.

<y c λ! estilo italiano. lo más hermoso es que al final de cada uno de los cinco actos. por desgracia. ya que llevó por prim era vez a los escenarios alemanes el trím etro yámbico. Fue en ese momento cuando los humanistas alemanes. Henno fue especialmente exitosa desde el punto de vista m é­ trico. que más tarde sería considerado el padre de los estudios hebraicos en Alemania. no hemos conservado y que trataban temas tradiciona­ les como el elogio de la vida sencilla o la defensa de la poesía. también se halla relacionado con la obra más justamente célebre que produjo el humanismo alemán. como bonum sero (buenas noches). profesor en Colonia— publicó un conjunto de dictámenes expertos que resultaban negativos para Reuchlin. Reuchlin tampoco se resistió a incluir aquí y allá elementos de latín macarrónico en los diálogos. lo que arruina por completo el chiste. a excepción del último. un coro cantaba. Para aumentar la animosidad. hermosas melodías que. le confesaré que merece la pena (probatum est) volver a representar Henno. LOS HOMBRES OSCUROS SE DESCUBREN El gran Reuchlin. que defendía la causa de los judíos. quería convencer al emperador para que prohibiese unos escritos judíos contra el cristianismo—.O SAECULUM ! O L IT T E R A E ! p etit se convirtió en vix basiat (apenas me besa). las Epistulae obscurorum virorum (Cartas de los hombres oscuros). un amigo de Pfefferkorn —Ortwin Gratius. Durante una disputa literaria con Johannes Pfefferkorn —un judío converso que. con el celo propio de los recién llegados. Sin embargo. según la tradición antigua. tomàron p u 215 . Si algún lector pertenece a un grupo de teatro en latín. Reuchlin. se denominaban a sí mismos poetae. se hizo sospechoso de herejía y su caso fue llevado ante el propio Papa.

por supuesto. La disputa causada por Pfefferkorn pasa entonces del plano teo­ lógico al ámbito educativo y político. los hombres oscuros discuten en torno a cuestiones teológicas. Tras la publicación de una prim era colección de cartas en apoyo de Reuchlin. que están acapa­ rando las universidades y exigen que. ¡VIVA EL LATÍN! tido por su correligionario Reuchlin y atacaron con dureza a O rt­ win. Obviamente aún no había mujeres que estudiaran teología. los par­ tidarios del oscuro Ortwin Gratius. el escolástico. los humanistas comenzaron a ridiculizar a sus oponentes a través de un conjunto de cartas ficticias y de tono satírico: las Cartas de los hombres oscuros (publicadas a partir de 1515). se plantean si se debe llamar a un futuro maestro noster magistrandus o magister nostrandus. «os superponéis con la m u­ 216 . pero esto no impi­ de que el profesor Ortwin tenga sus escarceos con la dama de la que es confesor. ni más ni menos que la señora Pfefferkorn (I. lógicamente. literarias y lingüísticas. Herbordus Mistladerius (Heriberto Cargaestiércol) y Conradus Dollenkopfius (Con­ rado Malacabeza). ya que no existe el verbo magistrare ni el verbo nostrare. Los «varones oscuros» del título eran. El tema que suscita mayor debate es. Todos se declaran partidarios de los theologi y enemigos acérrimos de los poetae (humanistas). en vez de leer los textos m e­ dievales de valor comprobado. como corresponde a los teólogos universitarios. Haciendo gala de una estu­ pidez tan lamentable como su latín. así. por ejemplo. 13: supponitis uxorem loannis Pfefferkorn. como Cicerón (¡!) y otros semejantes. se preste atención a «los autores modernos». Clarorum virorum epistulae ( Car­ tas de hombres célebres). Los nombres de los autores pretenden dar ya signo de su ignorancia y escasa valía. aunque al­ gunos eran reales (como Thomas Langschneyderius).El l a t ín h a MUERTO. Ambas formas son aberran­ tes. la vida sexual del campus. la mayoría eran jocosas invenciones entre el latín y el alemán: M ammotrectus Buntemantellus (Chupatetilla Chaquetacolorida).

imposibles de aceptar en una época tan puritana y sensiblera como la nuestra. ego flerem. Por si me escribís: ¿cómo esta Vuestra Querida? Hace poco me dijo uno que. protegido por el anonim a­ to. 217 . tam ­ bién la pegasteis. así se enmendará y de noche será más amable con Vos. Y yo me pregunto que cómo podéis pegar a una mujer tan bella. ¿vuelve a crecer tras el b au­ tismo? Por desgracia no se nos proporciona respuesta a esta cues­ tión de tanta complejidad (quaestio m ultum subtilis). quizá porque no Os lo hacía según Vuestro Pare­ cer. fue el teólogo Crotus Rubeanus. et de nocte esset vobis amicabilior. un orgulloso donjuán. que el confesor Ortwin quería solventar de una vez por todas consultando a la mujer del converso Pfefferkorn: el prepucio del judío. quare potestis ita pulchram mulierem percu­ tere. En la Universidad de Erfurt se planteaba también otro proble­ ma controvertido. Vos discutisteis con ella. Yo lloraría si lo viera. a medio camino entre la fisiología y la teología. cuando él fue a Colonia. quod. El uso del plural (vos) en vez del tuteo propio de la República —incluso al Papa y al em perador se les debe tratar de «tú»— es un signo indudable de latín m acarrónico. potius debetis dicere. quod non faciat amplius. le da consejos al respecto en un sugestivo latin macarrónico (subrayamos las faltas del original): Quando scribitis9 mihi: quid facit vestra amasia? Nuper dixit mihi unus. Tendríais mejor que decirla que no lo haga más. m iem ­ 9. si viderem. quia fortassis non fecit secundum opinionem vestram. Como profesor de universidad. tunc ipsa emendaret se. sacrificado en la circuncisión. escribió la mayoría de estas barbaridades llenas de veneno y de porquería. ¡aveces se alegra uno de no h a­ ber vivido en el siglo xvi! El autor que.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! jer de Johann Pfefferkorn»). quando ipsefu it Coloniae. tunc fuistis in rixa cum ipsa et percussistis eam. et ego miror. El magister Conradus de Zviccavia.

su descaro: la alabanza de un hombre llamado Nemo (Nadie). aparecido en 1517. a quien m u­ chos consideran el mayor poeta alemán entre la época de Walther von der Vogelweide (1170-1230) y la de Friedrich Klopstock (17241803). Nemo audet Latium carpere pontificem. destinado desde joven a la carrera sacer­ dotal. sobre todo. hablemos brevemente de este agitador y poeta. acabó abandonando la teología para consagrarse a las artes. sin renunciar al humor. el autor del segundo libro. De m anera general. también el citado Ulrich von Hutten colaboró y fue. Hutten fue considerado el poeta prin­ cipal de su tiempo: comparable tan sólo a Celtis por su influencia. muy superior a este por su talento. Ya entonces escribió un poe­ ma que causó furor por su talento y. N em o existía an­ tes de la creación del mundo. Sin embargo. Ulrich von Hutten (1488-1523). «Nadie» osa reprobar el lujo y la pereza de los sacerdotes. ¡VIVA EL LATÍN! bro de un círculo de humanistas de Erfurt. Nacido en Franconia. p a t r io t a a l e m á n y l a t in is t a Antes de pasar al tiempo de la Reforma.EL LATÍN HA MUERTO. 218 . C on dieciocho años obtuvo la habilitación para im partir ense­ ñanza como baccalaureus (bachiller). Nemo podía y quería hacer­ lo todo. «Nadie» se atreve a decir una palabra contra el pontífice romano. era capaz de servir a dos amos e incluso podía ser sensato en el amor. incluso entrar en polémica con la Iglesia: Nemo sacerdotum luxus vitamque supinam. de temas se­ rios como el tráfico de indulgencias o las prácticas financieras de la Iglesia de Roma. U l r ic h von Hutten. de hecho. que acentuó aún más la polé­ mica anticlerical y se ocupó.

«com­ pañero de penurias» (¡!). el ingenioso Odiseo (Ulises) se presenta a Polifemo. un verdadero W ho’ s who del hum anismo alemán en torno a 1510. difícil de hallar en otro texto de la época. Pronto haría de su pluma un arma en la lucha vital. Su poema didáctico en torno a la métrica. También se alegra Hutten de formar parte de una comunidad de humanistas con los mismos valores: en su elegía A d Poetas Germanos (A los poetas alemanes) cita cuarenta nombres que abarcan de Wimpheling hasta Reuchlin. Igual que Petrarca. hizo de una injusticia padecida en Greifswald como profesor la materia de dos libros de Querelae (Quejas). 219 . Durante los cincuenta años siguientes se reimprimió treinta veces. El subjetivismo de estas elegías es ciertamente peculiar: en su defensa convoca tanto a Cristo. A través de una autobiografía insertada en el conjunto. Afortunadamente obtuvo un premio de dos­ 10. devorador de hom bres. tuvo aún más éxito. Hutten tuvo que interrum pir sus años de estudio en París e Italia. De arte versificatoria (1511). En el libro octavo de la Odisea. como al príncipe de la ciudad. com o Utis (Nadie). Por falta de dinero.1 0 pero es indudable que el joven Hutten le saca buen provecho. También afirma su condición de hum anis­ ta y de ciudadano del mundo: N usquam habitare magis quam me delectat ubique (Vivir en ninguna parte me place más que vivir en algún lugar). de m anera comprensible: aven­ tajaba de manera notable al texto homónimo de Celtis y a otros manuales. Hutten lograba decir aquello que «nadie» podía decir. Siguiendo el ejemplo del griego Arquíloco y del exiliado Ovidio. Los lectores iniciados reconocerán que este juego de palabras tiene su origen en la Odisea de Homero. Hutten demuestra una enorme complacencia en su personalidad.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! Gracias a este ingenioso truco. Cuando este ingenuo m onstruo es cegado por Odiseo. le resulta imposible movilizar al resto de polifemos para ir en búsqueda de aquel que le ha herido: Nadie. declara su amor por la gloria: M e iuvat esse aliquid fa m a m que extendere factis (Quiero ser alguien y extender mi fama por mis actos).

Al cruzar el Rubicón. que una decisión estuviera tom ada. m om ento decisivo en la historia de Roma. incluidos 11. se mofaba de aquello que más le importaba a la curia romana: la Trinidad. Sus polémicas en apoyo a Lutero y en contra del Papa se desa­ rrollaron en dos idiomas.El l a t í n h a m u e r t o . La frase se h a popularizado. si victoria o derrota». año en que Lutero hizo públicas sus tesis. ¡ v iv a e l l a t í n : cientos florines (y un benévolo mecenas) por un virtuoso poem a en alabanza del margrave Alberto de Brandeburgo. libertador de Alemania. sino la que integran «bellas mujeres. «que se tire el dado» (en latín: alea iacta esto). que revelaban. En esta misma época se produjo su colaboración en las Epistulae obs­ curorum virorum y su coronación poética de manos del empera­ dor Maximiliano en 1517. Hutten pu­ blicó el escrito de Lorenzo Valla sobre la falsa donación de Cons­ tantino y. hermosos caballos y bulas papales». la traducción de H utten se halla m ás cerca del sentido original. Otro escrito. Tal vez Hutten fue el pri­ mer autor alemán cuya obra se concibió desde un principio en ambos idiomas: el latín para llegar a un público internacional de eruditos y el alemán para dirigirse a los compatriotas. latín y alemán. Hijo y Espíri­ tu Santo. Julio César dijo en griego ανερριφθω κύβος . Obtendría más fama gracias a cinco discursos ficticios contra Ulrich de W ürt­ temberg. 220 . N o se afirmaba. (la suer­ te está echada). Poesía y filolo­ gía se subordinaban a la política: ni Cicerón ni Ovidio serían ya sus modelos. dirigido contra el duque Ulrich. asesino del primo de Hutten.1 1 que Hutten tradujo como «Me he atrevido». A pesar del error en la transcrip­ ción latina. en un diálogo (Trias Romana) que tradujo de inm edia­ to al alemán. contiene por prim era vez su lema vital: la célebre frase de Julio César Alea iacta est. p o r tanto. sino Arminio. veam os qué resultado tendrá. pero no la formada por Padre. La batalla contra la Iglesia romana y en pro de la Reforma se­ ría a partir de entonces el tema central de Hutten. sino que las cosas estaban por decidirse: «Tiremos el dado. la influencia de los discursos de Cicerón contra Verres. aunque con un sentido distinto al que pretendía su autor. por su preci­ sión.

. no le m os­ traba su apoyo. Su último escrito. En este drama vuelve a sentirse el espíritu de Hutten. planeó un ataque contra el arzobispado de Tréveris. En aquel año decisivo (1518). Latein ich vor geschriben hab. Tras fracasar su intento tuvo que huir. titulado In tyrannos.. Junto a Franz von Sickingen. Pirckheimer le había 221 . En general. Antes escribía en latín. a Suiza. como en el caso de Sebastian Brant. se perdió. Ulrich von Hutten no era tan sólo un poeta n a ­ cional alemán. proscrito y excomulgado.. Hutten reivindicaba con entusiasmo la unión europea de los latinistas. Ahora le grito a mi patria alemana y en su lengua. Hutten no se limitó a las palabras.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! los menos ilustrados. la gran autoridad hum anista de la época. donde se exasperó al descubrir que Erasmo. las obras tendían a ser bilingües sólo a posteriori. En la carta a Willibald Pirckheimer que hemos citado. que tradujo con rapidez su La nave de los locos (Das Narrenschifi) al latín (Stultifera navis) para asegurarse una difusión europea. Algunos de sus textos tan sólo aparecieron en alemán. con sólo treinta y cinco años. Yetzt schrey ich an das vatterland Teütsch nation in irer Sprach. no todos lo comprendían. pero su tema inspiraría la obra de otro gran poeta nacional: Los bandidos de Friedrich Schiller. das war eim yeden nit bekandt. Sin embargo. Los ver­ sos programáticos de Hutten sobre las posibilidades literarias de su lengua marcarían un momento decisivo de la historia literaria. líder de los Caballeros del Rhin. Hutten falleció en agosto de 1523..

¿Quién puede quedarse ahora en casa? «Me he atrevido». das ist mein reim. una existencia tranquila como erudito. la defensa de la cultura latina. Willibald). Al mismo tiempo intentó tranquilizar a su amigo Willibald: in­ cluso en la agitación política. ¡VIVA EL LATÍN! encarecido que se apartase de la política para llevar. O saeculum! o litterae! iuvat vivere! 222 . ese es mi lema. como la ma­ yoría de los humanistas. él.E l LATÍN ha MUERTO. poeta y filólogo. Ulrich von Hutten. seguiría com ­ prometido con la causa de los humanistas. Hutten rechazó esta idea: quiescere nondum iuvat. Y así lo afirma­ ría dos años más tarde: Wer wolt in solchem bleiben dheim ? Ich habs gewagt. Bilibalde (no es tiempo de reposar.

durante el período confuso de la Reforma y de la guerra de los Campesinos. que. también fue un notable latinista: aunque educado en el latín medieval de los escolásticos. en contra de la opinión genera­ lizada. de que la enseñanza del latín se preservase y pudiera así continuar renovándose según el espíritu humanista.Res et verba La Reforma y el humanismo M artín Lutero. tanto en la educación como en la religión. fue un maestro singular de la lengua alemana: puede decirse que la creó de nuevo con su traducción de la Biblia y des­ pués la enriqueció con innumerables escritos y cánticos. expresó. en los inicios del movimiento. el anhelo de los humanistas por regresar a la auténtica piedad. Pese a todo. No es casualidad. a la educación literaria y a la unidad cristiana. dominaba con precisión el latín cul­ to e incluso podía escribir versos. El Renacimiento y la Reforma eran hermanas de sangre: am ­ bas surgieron de un amplio deseo de renacimiento ( renasci) y de renovación (reforman). en una carta abierta al papa León X. sin embargo. que se remonta hasta la Edad Media. Su mayor contribución. el humanista más célebre de su siglo. por tanto. uno de los textos latinos más im ­ portantes de la historia. Un año antes de que Lutero escenificase su ruptura con la antigua Iglesia a través de la con­ moción de sus 95 tesis (1517). radicó en haberse ocupado. la mayoría de los hum a­ 223 . sin duda el teólogo más enérgico desde el apóstol san Pablo. Desi­ derio Erasmo.

con Ulrich von Hutten a la cabeza. Lutero expresó su apoyo al hum anismo cuan­ do afirmó que lamentaba haber perdido el tiempo con los teólo­ gos escolásticos y con su padre espiritual. el entendimiento entre hum anismo y Reforma no fue nunca completo. Lógicamente. El fanatismo de Lutero molestó. era filólogo de carrera y es­ cribió un comentario latino a los Trabajos y días del épico griego Hesíodo. esto se debía a una honda oposición. Lutero definió la re­ lación entre estas tres figuras centrales de la época con una frase rotunda que escribió con tiza en la puerta de su casa: Res et verba 224 . en­ camación ideal de aquello que llamamos «humanismo cristiano». aunque sin capacidad de conci­ liación. Con su gran habilidad para la simplificación. que se ocupaba casi por entero del espíritu. en particular a Erasmo. Calvino preparó en su juventud (1532) un comentario de plena actualidad al tratado de Séneca De clementia (Sobre la clemencia). como es nor­ ma en su obra. se situaba la luminosa figura de Philipp Melanchthon. cerrasen filas en torno a Lutero o que al menos simpatizaran con su causa. ¡VIVA EL LATÍN! nistas alemanes. para un hum anista como Erasmo. cuya autoridad habría sido tan importante para afianzar la Reforma. A medio camino entre ambos. no para Lutero. En opinión de Lutero. Y lo que decimos de Lutero resulta aplicable. con el paso del tiempo.El l a t ín h a m u e r t o . por su parte. el cui­ dado de la lengua —que sólo podía ser el latín— siempre fue un valor en sí mismo. ese «asno ocioso» que debía de ser el demonio en carne y hueso. escrito en un latín deslumbrante. que había estudiado en Viena con Celtis. a los otros dos grandes reformadores: Huldrych Zwingli. a muchos humanistas. con más razón aún. De manera recíproca. en vez de haber leído a clásicos latinos como Cicerón. Pese a todo. ya que Erasmo «se ocupaba más de lo hum ano que de lo divino» (hum ana prevalent in eo plus quam divina. Aristóteles. carta del 1 de marzo de 1517).

su imparcialidad basada en una completa li­ bertad de espíritu. los grandes latinistas Erasmo y Melanchthon. Desde el punto de vis­ ta del contenido. hubo otro factor realmente deci­ sivo: su excepcional dominio del latín. Verba sine re Erasmus. en especial. Erasm o . Aquí nos ocupa­ remos en particular de los maestros en verba. por la que mereció el título de doctor universalis. prueba ex negativo de ello es que actualmente. una parte notable de su obra —tres de los diez enormes infolios de la antigua edición de sus obras completas— 225 . Sin embargo. Erasmo superaba en ese aspecto a Durero. Según ob­ servó Stefan Zweig. poco tiene que ver esta fama con la inmensa popularidad de la que gozó entre sus contemporáneos. Pese a todo.Res et verba Philippus. también su amable ca­ rácter y. Res sine verhis Lutherus (La m a­ teria y las palabras. quien llegaba a recibir una carta suya —se han conservado unas dos mil— la veneraba como una reliquia. Paracelso o Miguel Ángel: aquello que escribía se convertía en refe­ rencia. Lutero). Philipp [Melanchthon]. ¿De dónde surgía la au­ toridad sin parangón de esta figura de culto. quien tenía ocasión de hablar con él se sentía iluminado. Erasmo. m a r a v il l a d e l m u n d o Aunque el holandés Erasmo siga siendo conocido en nuestros días —en parte por el programa de intercambio universitario que lleva su nom bre—. Las palabras sin la m ate­ ria. La materia sin las palabras. de esta «maravilla del mundo» (miraculum m undi )? Tuvo mucho que ver en ello su sabiduría enciclopédica. que tal vez nunca se haya vuelto a igualar. apenas se lee a Erasmo. su lengua no está lastrada por la retórica: es capaz de expresar cualquier concepto con tanta claridad y levedad que el lector tiene la impresión de que no sería posible decirlo de otro modo. en traducción.

co­ menzado en 1494.El l a t ín h a MUERTO. quae tui cons­ piciet immemorem (me verá muerto el día en que te pierda de mi memoria). Erasmo proporcionó a sus lectores ochocientos proverbios y ex­ presiones de importancia —acabarían siendo más de tres mil— y los acompañó de referencias clásicas. quoad vic­ turus sum. Podemos hallarlo de manera especial en los dos curiosos libros De utraque verborum ac rerum copia (Sobre la doble abundancia de las palabras y de las materias). No se trataba tan sólo de un juego literario e intelectual. te olvi­ daré). tui meminero (mientras viva. mientras tenga vida. muy apre­ ciados por el público y por el propio Erasmo. que también en este punto era humanista como Petrarca. Su fama se ci­ menta con los Adagia (Adagios). en particular. Los alumnos principiantes podrán decir numquam. Erasmo propone ejercicios latinos de un virtuosis­ mo inigualable. explicaciones contextúales y su propio comentario. por su parte. Sin duda pensaba Lutero en esta obra cuando for­ muló la sentencia que hemos citado (Res et verba.). había descubierto en el mercado edi­ torial del humanismo. 226 . te recordaré) se presenta en casi trescientas variacio­ nes. y centrémonos en su vertiente de pedagogo latino. sagazmente. Erasmo obtuvo las órdenes menores e inició también su carrera con un manifiesto humanista. como eadem me lux exanimem videbit. pero publicado mucho después. En la primera parte de la obra. Antibarbari. debe impresionar con su dominio —podemos aún observarlo en la actualidad— de las sentencias brillantes y de las expresiones. Quien desee participar en el debate erudi­ to. Probablemente nunca ha habido mejor profesor de latín. siempre brillante. podrán intentar una expresión más refinada. Dejemos a un lado sus manuales de moral cristiana. Como Petrarca. con los que venía a satisfacer una demanda que. . a su didáctica. ¡VIVA EL LATÍN! está consagrada a la lengua latina y. Una frase como Semper dum vivam.. donde se nos enseña cómo variar y ampliar el estilo (verba) y el contenido (res) de nues­ tras reflexiones. los avanzados. me tui capiet oblivio (nunca.

que incluye un guiño a su amigo. La pasión pedagógica y la ambición artística de Erasmo. su obra más exitosa en vida. Hola a todos). Hola. salve matercula. siguen siendo útiles a día de hoy para aprender el latín coloquial. p a­ dre. Los dobles sen­ tidos del libro comienzan por el título. 227 . que debían transm itir —de m anera semejan­ te a las actuales guías de conversación para turistas— las frases más habituales del latín corriente.. además nos explica que también se debe «saludar» a quien come. (Hola. en especial cómo y a quién «saludar» o «desear salud» (salutare significaba a la vez «buenos días» y «que aproveche»).Res et verba sino también de un entrenamiento serio para quien quisiera estar entonces «actualizado» en su uso de la lengua. obra plena de ingenio y de malicia. ¿D e b e n a p r e n d e r l a t ín l a s m u je r e s ? Los Colloquia posteriores. En cambio.. Tomás Moro (M orus). salve m i frater [. a quien tose. ¡Qué siglo aquel! La vertiente artística de Erasmo alcanza su culminación en su Encom ium Moriae (Elogio de la locura). Tiene su origen en aquellas «conversaciones de alumnos». Sin embargo. se muestran con toda su intensidad en los Colloquia fam ilia­ ria (Conversaciones familiares). Los Colloquia de Erasmo co­ mienzan también con las piezas más sencillas: Salve pater. a quien bosteza. a quien estornuda o a quien tiene hipo. pese a todo. autor de la no menos genial Utopía.] Salvete pariter omnes. Nótese el elegante pudor de la expresión que evita el ter­ m inus technicus del viento sin perder ni un ápice de precisión.. in ructu crepituve ventris salutare hominis est plus satis urbani (decir «¡que aproveche» a quien eructa o echa un viento sería un exceso de am a­ bilidad). de temática más amplia. muy leída aún en distintas traducciones. Hola. En este p u n ­ to.. Erasmo nos da una útil instrucción sobre el saludo. mamá. creadas por los maestros alemanes. herm ano mío.

sino que ayudaron a las mujeres que tenían cerca. a la tierna edad de tres años. saludó al emperador Maximiliano I en latín. Magdalia. no entendiera latín y que. Algunos humanistas alemanes no se limitaron a quejarse. La preocupación ante este pro­ blema no se limitó a Alemania: el mayor hum anista y pedagogo español. sólo piensa en cazar. Pero el latín es impropio de una mujer. como mucho. beber y jugar a los dados. Demos un ejemplo que afecta. en general. a un problema tratado por el humanismo: la emancipación latina de la mujer. ya que en ellos se tratan. se excluyese a las mujeres de la educación en latín. además. los temas que solían interesar al «ciudadano medio» de su época: una historia de las mentalidades bajo la forma de escenas litera­ rias. tiene su dormitorio lleno de obras griegas y latinas. con finura y humor. fue el primero en defender la escolarización latina de las niñas en su tratado De institutione fem inae Chris­ tianae (La form ación de la mujer cristiana). ¡VIVA EL LATÍN! se elevan por encima de su objetivo para entrar en la esfera de la literatura universal. «el hum anista por excelencia». ¿Por qué? «Porque esta lengua no es ade­ 228 . Antronius lo considera inútil: una mujer ha de ocuparse de telas y de ropas. aprendió latín con tanta valentía que pudo dirigir a Celtis. además de rezar y de gestionar el convento. Juan Luis Vives. donde confronta a un sacerdote torpe y obtuso. con una joven formada en los valores del humanismo. el abad Antronius. Incluso se cuenta que una hija del gran hum a­ nista Conrad Peutinger. una agudísima carta donde criticaba su nuevo pa­ ganismo literario. Erasmo se ocupó también de esta cuestión en sus Colloquia. Charitas Pirck­ heimer. Celtis ya había lamentado que su querida Ursula.EL LATÍN HA MUERTO. puede leer también libros franceses. en cambio. Magdalia. la herm ana del erudito Willibald Pirckheimer. de tal m anera que muchas monjas berreaban sus himnos sin comprender ni una palabra del texto. El señor abad. tan dotada para las letras. En una ele­ gía.

Res

et verba

cuada para preservar su castidad» (Quia parum fa cit ad tuendam illarum pudicitiam). Magdalia piensa en algunos pasajes inadecua­ dos de Ovidio y encuentra una respuesta sencilla: «Entonces, los libros franceses, llenos de historias frívolas, ¿favorecen la castidad?»
{Ergo nugacissimis fabulis pleni libri Gallice scripti faciunt ad p u d i­ citiam?). El abad se siente confuso: «Me refiero a otra cosa» (A liud est). «¡Di abiertamente de qué se trata!» (Dic istud, quidquid est, aperte!). Y el abate term ina confesando la verdad: «Porque tienen menos que temer de los sacerdotes si no saben latín» ( Tutiores sunt a sacerdotibus, si nesciant Latine).

¿No era Erasmo un excelente sociolingüista? ¡La barrera del la­ tín estabilizaba a la Iglesia y a la sociedad, ya que dificultaba el flirteo de los sacerdotes lascivos! Pero veamos ahora cómo esqui­ va Magdalia el comentario. En vez de apelar a la moral, introduce la ironía en la conversación a través de un giro plenamente hum a­ nista: «No, en ese sentido el riesgo es mínimo, gracias a vosotros: os aplicáis con esfuerzo para no saber latín» (Im m o istinc m ini­
m u m est periculi vestra opera; quando quidem hoc agitis sedulo, ne sciatis Latine). Una Magdalia con buena formación hum anista no

se deja acorralar por un abad ignorante y de latín chapucero. Por otra parte, Magdalia sabía que no estaba sola: en Europa comenzaba ya a formarse una res publica eruditarum, un círculo internacional de mujeres latinistas. No sólo había mujeres educa­ das en los dos países centrales del humanismo, España e Italia:
Sunt in Anglia Moricae, sunt in Germania Billibaldicae et Blaurericae (En Inglaterra están las hijas de [Tomás] Moro, en Alemania

las de Willibald [Pirckheimer] y de [Ambrosius] Blaurer).1En este punto, Erasmo se convertía en profeta, pues hacía que Magdalia predijera que las mujeres tomarían pronto el poder en la Iglesia:
1. Ambrosius Blaurer (o Blarer) fue el gran reform ador de la región de W ürttemberg. En 1522, año de la publicación de los Colloquia fam iliaria , aún era prior del convento de Alpirsbach; en la época de redacción de este diálogo ya debía de ser padre desde hacía bastante tiempo.

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El

l a t ín h a m u e r t o ,

¡VIVA EL LATÍN!

Q uod nisi caveritis vos, res eo tandem evadet, ut nos praesideamus in scholis theologicis, u t contionemur in templis (Si no prestáis aten­

ción, el tema se os irá de las manos hasta el punto de que presidi­ remos las escuelas de teología y diremos misa en las iglesias). La profecía fue en parte cierta: desde hace ya mucho tiempo existen profesoras de teología en la Iglesia católica. Quién sabe si algún día no habrá también mujeres entre los sacerdotes. Este era un pequeño ejemplo, pero nos da señales claras en tor­ no al fundamento del poderío espiritual ejercido por Erasmo en su época. Ningún tratado político, ninguna declamación retórica podía ejercer una función más convincente en favor de la educa­ ción hum anista de las mujeres que esta conversación de aire leve, donde una encantadora latinista deja en ridículo a un religioso ter­ co sin mostrarse malévola y recurriendo siempre a la brillantez del estilo. Erasmo impulsaba al lector a estar de acuerdo y golpeaba a su enemigo sin herirlo, a diferencia de las venenosas Epistulae obscurorum virorum, que rechazaba de m anera explícita. Obsér­ vese, por ejemplo, que en la conversación citada le concede al aba­ te simplón un nivel aceptable de latín. Una razón más entre las m u­ chas que hicieron de estos Colloquia, reeditados y ampliados con frecuencia, la obra más vendida durante décadas, sólo por detrás de la Biblia.

H u m a n is m o

p e d a g ó g ic o y r a d ic a l id a d t e o l ó g ic a

Con su crítica a la Iglesia y a los religiosos, a los que fustigó desde todas las perspectivas (algunas de sus obras permanecieron de m a­ nera duradera en el Index de la Iglesia católica), Erasmo parecía apoyar de manera indudable la Reforma. Además, su edición crí­ tica del Nuevo Testamento, la prim era de este tipo, fue la base de la sensacional traducción de Lutero. Sin embargo, Erasmo no qui­

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Res

et verba

so tomar partido por Lutero, cuyas posiciones políticas y teológi­ cas le resultaban cada vez más lejanas e inquietantes. Cuando par­ tidarios y detractores de la antigua Iglesia le presionaron para que tomase una posición, Erasmo no reaccionó de m anera «atrona­ dora» (detonare), como muchos querían, sino que, con severidad, llamó al orden al revolucionario Lutero, justo en el mismo año (1524) en que él dejó los hábitos y demostró la veracidad de su compromiso. La principal contribución de Erasmo a la teología fue De libero arbitrio (Sobre el libre albedrío). Como reconoció el propio Lute­ ro, Erasmo no se centraba en los aspectos secundarios, como las indulgencias o el infierno, sino que fue «el único en ver el proble­ m a esencial» (unus tu et solus cardinem rerum vidisti): a partir tan sólo de su libre albedrío, ¿puede el hombre decantarse por Dios y ganar la salvación del alma o, como consideraban los reformado­ res, dependía por completo de la gracia de Dios (sola gratia era la célebre expresión), que salvaba a uno y condenaba a otro? Un pro­ blema casi irresoluble si consideramos que Dios es omnipotente y omnisciente —lo que excluye el libre albedrío—, pero que tam ­ bién encarna la justicia y la bondad absolutas, lo que parece des­ cartar una predestinación a la condena eterna. En su tratado, Erasmo intentaba movilizar a todas las autori­ dades de la Biblia, a los Padres de la Iglesia e incluso a la Iglesia misma contra Lutero. Además, se decantaba por completo del lado del Dios que ama y que afirma, por tanto, el liberum arbitrium, que sólo se habría debilitado a causa del pecado original. Pese a todo, lo más importante para él, como declaraba de manera explí­ cita, era otra cuestión: incluso si Lutero tuviese razón en este de­ bate, debería haberse callado o, en todo caso, haberse limitado a debatir la cuestión entre eruditos. Si el hombre común, inclinado por su naturaleza hacia el mal, oyese, aunque fuera en una discu­ sión, que no puede hacer nada por la salvación de su alma, se aban­

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El

l a t ín h a m u e r t o ,

¡VIVA EL LATÍN!

donaría por completo. Para Erasmo, por tanto, lo im portante no era saber si Lutero tenía razón, sino que uno «no desperdicie en este laberinto [de la discusión culta] su vida y su ánimo» (in huiusmodi labyrinthis non esse terendam aetatem aut ingenium). Y esto lo afirmaba un hombre que había dedicado su tiempo a producir trescientas variaciones de Semper dum vivam, tui m em inero... El pensador Lutero reaccionó contra Erasmo, maestro de la pa­ labra, con De servo arbitrio (1525), orientado según su célebre afir­ mación: Verba sine re, Erasmus. Lutero, que siempre había sido un bárbaro entre la barbarie (barbarus in barbarie semper versatus), admitía estar por detrás de su célebre contendiente en lo que con­ cernía a la fuerza de la elocuencia. Sin embargo, sabía perfecta­ mente que Erasmo sólo transportaba «estiércol e inmundicias en recipientes de oro y plata» (quisquiliae vel stercora aureis argenteisque vasis). De sí mismo, en cambio, Lutero afirmaba, de acuerdo con la Segunda Carta a los Corintios, que «si no tengo experiencia en el discurso, sí que tengo experiencia en el conocimiento de las cosas por la gracia divina» (et si sermone sum imperitus, rerum
tamen scientia non sum imperitus gratia Dei).

Esta pequeña introducción ya demuestra que Lutero, aunque fingiera una falta de retórica que no era cierta, recurría a tonos muy distintos a los de Erasmo. A las advertencias mesuradas de Eras­ mo, Lutero oponía los rayos y truenos de su pasión: la continua mesura (perpetua modestia) de su oponente le parecía un puro truco al reformador protestante. La Antigüedad clásica le ofrecía también proyectiles contra el gran conocedor: «¿Cómo? ¿Que la cuestión del libre albedrío es inútil e innecesaria?». Totus Lucianum spiras et inhalas m ihi grandem Epicuri crapulam. Si tu hanc causam non necessariam ducis Christianis, cede quaeso ex harena, nihil tibi et nobis, Nos necessariam ducimus (Todo tu aliento hiede

a Luciano y me echas a la cara el olor resacoso de Epicuro. [El rétor griego Luciano y el filósofo Epicuro eran considerados desdeño­

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sos de Dios.] Si consideras que esta cuestión no es necesaria para los cristianos, desaparece de esta arena [Lutero se compara con un gladiador rom ano], tú y yo nada tenemos en común, yo creo que es necesaria). Del mismo modo que Erasmo, de m anera casi explícita, había adoptado de los últimos escritos filosóficos de Cicerón su carác­ ter siempre dispuesto a la discusión —su texto se subtitula collatio (contribución a un debate) —, Lutero parecía adoptar, por el con­ trario, sus invectivas más polémicas. Su provocativa y descarada «declaración»: non contuli, sed asserui (no he expuesto, he afirma­ do) se encuentra al mismo nivel que el mejor Cicerón; además, la jugosa construcción crapulam exhalare está tomada, de manera directa o indirecta, del propio orador latino. Este imponente escri­ to posee, al mismo tiempo, una seriedad teológica y una perspec­ tiva auténticamente humanista; a pesar de sus tropiezos ocasiona­ les con la gramática normativa, la obra no sólo no es inferior, desde el punto de vista lingüístico, al elegante tratado de Erasmo, sino que, como obra latina en su conjunto, es notablemente superior. Erasmo, pese a todo, aún tenía mucho que ofrecer. Tras D e li­ bero arbitrio y otra réplica a la respuesta de Lutero (Hyperaspistes), escribió en 1528 dos obras duraderas: el diálogo De recta Latini
Graecique sermonis pronuntiatione (Sobre la correcta pronuncia­ ción del griego y del latín), obra pionera que permite comprender la fonética de las lenguas clásicas, y el agudo e irónico diálogo Ci­ ceronianus. El exacerbado culto a Cicerón de muchos contempo­

ráneos, los «monos de Cicerón», se ridiculiza en este diálogo con tanta intensidad que el término «ciceronianismo» se convirtió des­ de entonces en una especie de insulto. Con buen gusto, Erasmo reivindicaba en este texto su derecho a tom ar prestado cierto vo­ cabulario tradicional para aplicarlo a las cuestiones de la fe cris­ tiana: Qui sic est Ciceronianus, ut parum sit Christianus, is ne Ci­ ceronianus quidem est, quod non dicit apte [...]. (Quien es tan

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¡VIVA EL LATÍN!

ciceroniano que no es cristiano, ni siquiera es ciceroniano, ya que no se expresa como debe).

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n u e v o p r o g r a m a h u m a n is t a d e

M elanchthon

En la introducción a De servo arbitrio (1525), Lutero, el reforma­ dor alemán de fama mundial, alababa el «libro insuperable» ( in­ victus libellus) de un joven teólogo, que no sólo estaba llamado, en su opinión, a la inmortalidad, sino que también merecía su inclu­ sión en el canon de la Iglesia: los Loci communes (1521) de Philipp Melanchthon. Amigo y consejero de Lutero durante toda su vida, aunaba hum anismo y Reforma como ningún otro autor. Su ape­ llido original era Schwarzert (aproximadamente «tierra negra»), pero, a la tierna edad de doce años, mientras representaba con al­ gunos amigos la comedia Henno ante su propio autor, su tío abue­ lo Johannes Reuchlin, este abrazó al niño y lo rebautizó: «¡Tienes que llamarte Melanchthon [«tierra negra», en griego]!». Como ya presagiaba esta anécdota, Melanchthon se convirtió de inmediato en el niño prodigio de la escena académica. Obtuvo pronto el baccalaureus de la Universidad de Heidelberg; con tan sólo diecisiete años llegó a magister en la Universidad de Tubinga y se le perm itió dar clase, actividad en la que deslumbró con un discurso fulminante: De septem artibus liberalibus (Sobre las siete artes liberales). A diferencia de otros humanistas, este joven pro­ fesor pensaba también en las necesidades más simples de la es­ cuela: su edición de Terencio ponía al alcance de los niños la obra de este gran maestro del latín hablado, y su nueva gramática de griego clásico (Institutiones Grammaticae ) se convirtió en un best seller que haría época. Cuando Lutero necesitó un profesor de griego y hebreo para renovar los estudios de teología en W ittenberg, se dirigió al m a­

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et verba

yor experto alemán, Reuchlin, quien recomendó de inmediato a su sobrino nieto. La brillante lección inaugural de Melanchthon
De corrigendis adolescentiae studiis (Sobre la reforma educativa,

1518) se correspondía de manera maravillosa con la perspectiva de Lutero: el estudio de lenguas y de autores clásicos era impres­ cindible, pero no sólo para comprender la Biblia. En un abrir y cerrar de ojos, el delgaducho profesor de veintiún años se convir­ tió en uno de los pilares del instituto de Wittenberg. Menos conocido hoy, pero más importante entonces fue el discurso que pronunciaría cinco años después, Encom ium elo­ quentiae (Elogio de la elocuencia), sin duda el manifiesto alemán más importante a favor de la educación humanista. En aparien­ cia, Melanchthon hacía una defensa de la retórica en el marco del estudio de las artes liberales, que precedían a las disciplinas «más prestigiosas» por su rendimiento económico (teología, derecho y medicina).2 Por supuesto, la «retórica» designaba aquí el perfec­ cionamiento del estilo latino. Como Melanchthon explicaba en la prim era parte de su discurso, la retórica era importante para ex­ presarse de m anera comprensible y, a la vez, para comprender textos como la Biblia, pero sobre todo para formarse moralmente a través del estudio de lenguas. Se trataba, sin duda, de una idea audaz, pero no del todo no­ vedosa. Ovidio, aunque tal vez no fuese tampoco el primero, lo expresó en un pasaje muy citado: Ingenuas didicisse fideliter a rtes/ emollit mores nec sinit esse feros (Estudiar fielmente las bellas artes [es decir, poesía y retórica] / suaviza el carácter y elimina toda fe­ rocidad). La novedad aportada, a m i entender, por Melanchthon es que conecta este pensamiento con el concepto humanista-cice­
2. Cuando el Fausto de Goethe se lam enta de que ha «estudiado por entero y con gran es­ fuerzo / filosofía, derecho, m edicina / y, por desgracia, tam bién teología», ha de entenderse «filosofía» com o concepto que abarca a todas las artes liberales. De ellas surgirían en el siglo XIX las m odernas facultades de filosofía, que sí estarían destinadas en lo sucesivo a la form ación con fines económicos.

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pero sí señalaremos que Melanchthon. cur dicendi artes hum anitatem appellarint? Indi­ cabant illi nim irum harum disciplinarum studio non linguam tan­ tum expoliri. le retiró las litterae. en especial. el principio de la «educación formal». llamó sophistice y criticó a través de algunos ejemplos agudos. En ese momento. sed et feritatem barbariemque ingeniorum corrigi). Dios sintió compa­ sión y devolvió las litterae para difundir su Evangelio. La retórica educa el espíritu y esto revierte de m anera po­ sitiva en el carácter. descubría aquí. a la que Melanch­ thon. el gran pedagogo. este discurso tenía también su lado reformador. además. «porque esforzarse en hablar bien aviva el ánimo» (quod bene dicendi cura per sese vegetiorem anim um reddit). Cuando Dios se encolerizó con­ tra su Iglesia. Desde los clásicos grecolatinos se lleva debatiendo sobre esta cuestión aún no resuelta: por qué Cicerón y otros autores designa­ ron con el mismo térm ino (humanitas ) la «formación» y la «con­ dición humana». Este mila­ 236 .El l a t ín h a m u e r t o . ¡VIVA EL LATÍN! roniano de los studia hum anitatis y lo enriquece. como Lutero más tarde. No entraremos en el análisis ni en la crítica de este argumento. como de pasada. Dicho de otro modo. la educación m oral se produce sobre todo a partir del en­ trenamiento intelectual. El profesor hablaba a los teólogos que se ha­ llaban entre sus oyentes: no hay camino hacia la palabra de Dios sin formación en la retórica latina. y enton­ ces llegó la oscura Edad Media. sino que también corregía la rudeza y el barbarismo del ánimo». Junto a la perspectiva humanista. con su escolástica. ( Q uid in consilio fuisse censetis veteribus Latinis. Melanchthon creía haber hallado la respuesta: de la educación y. al darle una dimensión totalmente nueva: «¿Cuál creéis que era la inten­ ción de los antiguos latinos cuando llamaron hum anitas a las ar­ tes del habla [poesía y retórica] ? Juzgaban que el estudio de estas disciplinas no sólo pulía la lengua. del aprendizaje de las lenguas se deri­ vaba de m anera natural una voluntad de compartir. la formación literaria.

Un año después haría públicas sus reflexiones en torno al discurso de M e­ lanchthon en un texto importante para la historia de la formación alemana: A los burgomaestres de todas las ciudades de la tierra alemana. dado que eran necesarias para estudiar los Evangelios: «Las len­ guas son las vainas / donde se guarda el cuchillo del espíritu» (Die sprachen sind die scheyden / darynn dis messer des geysts stickt). con el Pentecostés de los Santos Apóstoles. ciertamente. con las ganas de saber qué opinarían ambos re­ formadores sobre el estado actual de la educación. durante la cual «las gentes míseras se convirtieron en meras bestias que no podían ha­ blar o escribir correctamente ni en alemán ni en latín. y así acaba­ ron casi por perder el sentido común». Según Lutero. Se lamentaba de que las escuelas conventua­ les y las universidades estuviesen desapareciendo por todas par­ tes. para que creen y mantengan escuelas cristianas. que había entra­ do en el convento en 1505 llevándose a Plauto y a Virgilio como únicos libros. texto es­ crito directamente en alemán por estar destinado a un público no erudito. dice Melanchthon en el fragor de su discurso. 237 .. las lenguas clásicas resurgían. Con cuánta alegría debió de escuchar Lutero. aunque declaraba no estar sorprendido a la vista de la misera­ ble enseñanza impartida. la pérdida de la enseñanza de lenguas clásicas po­ dría traer de nuevo la oscuridad medieval. sólo es comparable. este discurso hum anista de su joven amigo. Por suerte. surgidas de unas tinieblas más oscuras que el propio Tártaro (ex tenebris plus quam Tartareis). que había u n i­ do lengua. Ningún hombre había hecho sonar nunca en Alemania una llamada de urgencia tan intensa para salvar la educación como Lutero en este librito. razón y moralidad de m anera tan firme.Res e t verba gro del renacimiento de las litterae. Nos queda­ mos.. Cuesta imaginarlo: el humanismo italiano habría sido el precursor de la Reforma ale­ m ana gracias a la inspiración del Espíritu Santo. También aquí sentimos la presencia del espíritu hum anista de Melanchthon.

Además produjo distintos manuales para otras materias del Tri­ viu m : retórica y dialéctica. Las escuelas y las universidades necesitaban entonces manuales m odernos y Melanchthon se los proporcionó: no sólo para aquellas materias que dominaba. A diferencia de otros humanistas. sino también para una parte de las cien­ cias naturales. en particular al platonismo: N am perinde atque his posterioribus ecclesiae temporibus Aristote3. con la excepción de los textos bíblicos. 1521). Entre ellos destaca su Grammatica Latina. dejó a otros esta tarea. y todos en latín. 238 . iVIVA EL LATÍN! P r a e c e p t o r Ge r m a n ia e La duradera fama de Melanchthon como Praeceptor Germaniae (maestro de Alemania) no le llegó con apasionados discursos pro­ gramáticos. El térm ino locus communis («lugar común». Una imponente producción. Tampoco produjo obras propiamente literarias. lograda a cuenta de grandes sacrificios. aunque M elanchthon lo em plea aquí con un sentido algo diferente. algunas contribuciones a la psicología. el cristianismo se había diluido en exceso por recurrir a la filosofía. publicada en 1526 y revisada en. la obra más exitosa de Melanchthon. em pleado sin connotación peyorativa) pro ­ cede de la retórica. que comienza. Pese a todo. al estilo de Lutero. el citado escrito Loci communes3 rerum theologicarum (Principios generales de la teolo­ gía. otras al conjunto de la física y dos importantes exposiciones siste­ máticas de la ética.varias ocasiones posteriores por grandes humanistas.E l LATÍN HA MUERTO. pues sostenía que. sino a través de sólidos manuales y un constante trabajo de organización escolar. no tuvo una inclinación (o mejor dicho: no tuvo tiempo) para emprender grandes contribuciones filosóficas que hicieran perdurable su nom ­ bre. por la cuestión del libre albedrío. Melanchthon no recurría a los filósofos antiguos para resolver los problemas teológicos. los manuales fueron superados por un breve m a­ nual (com pendium ) de teología protestante.

en el que se percibe una clara evolución du­ rante estos años. Lu­ tero reivindicaba que estos centros dejaran de depender de la Igle­ sia para ser responsabilidad del Estado y. En el mismo año (1524) en que Lutero publicaba su texto sobre la educación.4 logró enri­ quecer la discusión y hacerla más interesante. Se trataba de un curso que englobaba toda la 4. es posible que el hermoso latín de este escrito incitase a Lutero a cuidar más su estilo. de las ciudades. como hemos visto. En ellos se sentarían los cimientos del siste­ m a de educación secundaria en Alemania hasta principios del si­ glo X IX . A pesar de las limitaciones de desarrollo que implica todo plan. Entre estos planes de estudios. gracias a su profunda vi­ sión histórica y no sólo a su dominio de la retórica. Tan importante. el equivalente actual de nuestros institutos. m ientras que el perjuicio causado p o r Aristóteles tiene algo de culpa voluntaria (amplexi). como la producción de manuales era para M elanchthon la organización de las escuelas latinas. así tras los inicios de la Iglesia la doctrina cristiana se tambaleó por la fi­ losofía platónica). se construyeron dos institutos en Eisleben y en Núremberg de acuerdo con los programas educati­ vos de Melanchthon. Por otra parte. el más célebre es el conocido como Ordenación Escolar para el Electorado de Sajonia (1528). Nótese la sutil diferencia de matiz: el leve perjuicio ( labefactata ) causado por el plato­ nism o se presenta. com o un azar venido del exterior. ¡Un recién llegado.Res et verba lern pro Christo sum us amplexi. un profesor de artes que se aventuraba a juzgar en bloque la historia de la Iglesia! Esta frase basta para m ostrar cómo Melanchthon. al menos. en un prim er momento. 239 . ita statim post ecclesiae auspicia per Platonicam philosophiam Christiana doctrina labefactata est (Pues igual que en estos tiempos tardíos de la Iglesia [desde el si­ glo xn] hemos apreciado más a Aristóteles que a Cristo. en cierto m odo. en este podemos observar la realidad escolar que existía tras el p ro ­ grama humanista.

¡VIVA EL LATÍN! enseñanza elemental.E l LATÍN HA MUERTO. A d familiares. En la tercera clase sólo se admitía ya a los alumnos mejor pre­ parados. diálogos de Eras­ mo y otras obras semejantes) revela que el objetivo central era ca­ pacitar a los alumnos para hablar latín. junto a la lectura y la escri­ tura. estructurada en estilís­ tica. Los estudiantes se dividían en tres grandes clases. se leía a Virgilio. las lenguas originales de la Biblia. Además de la enseñanza teórica. se escribían versos y cartas en prosa. En conjunto. como el Padre Nues­ tro. la reina de las lenguas (regina lingua­ rum). aun­ que se centraba en la verdadera gramática. En la prim era de ellas apren­ dían a leer y a escribir. por las tardes. La segunda clase incluía un poco de música y de religión. un caudal de palabras relevantes y el conocimiento de algunos principios morales. a Ovidio y a Cicerón: por su con­ tenido moral. Melanchthon abandonó pronto su intención original de en­ señar a todos los niños el griego y el hebreo. por el estilo de las cartas. De officiis. sintaxis y métrica (prosodia). los Diez Mandamientos o el Credo. Por las mañanas se aprendían las reglas que. los alumnos adquirían. triunfaba una vez más la lengua latina. Este nivel se situaba bajo el signo de la retórica y de la dialéctica. que no esta­ ban estructuradas según las edades. Ante las consideraciones pedagógicas. 240 . La selección de textos (comedias antiguas. De este modo. estructurada en torno a la lengua latina y organizada como «escuela general de jornada completa». la base de la gramática. una compilación de sentencias morales de la Antigüedad tardía que se convirtió en uno de los libros latinos más exitosos de la historia. se trataba de un plan de estudios meditado y rea­ lista. Más tarde se pasaba al D o­ nato y los denominados Disticha Catonis (Dísticos de Catón). se ejercitaban y profundizaban con las lecturas. Los ejercicios de latín recurrían a textos fundacionales y sencillos del cristianismo.

posiblemente Willibald Pirck­ heimer. Helius Eobanus Hessus. una versión de la pa­ rábola del hijo pródigo. También tiene ca­ 241 . entre las 95 tesis de Lutero (1517) y la muerte de Melanchthon (1560). está considerado un maestro com ­ parable a Tibulo en el ámbito de la elegía. llevadas más allá de los Alpes por Rudolf Agricola y C on­ rad Celtis. el principal rival teológico de Lutero. rincón). dejaron de ejercer su función en la época de las contien­ das de la fe. a Lutero desde el principio. fue el pri­ m er alemán que destacó en los poemas bucólicos. El talentoso poeta holandés Gulielmus Gnapheus escribió. Eckius dedolatus (El rincón descubierto. como la guerra de los Campesinos. Un maestro anónimo de la sátira. también lutera­ no y alumno de Melanchthon. se equivocaría por completo quien creyese que las musas. brilló con una comedia en el estilo de Aristófanes y diri­ gida contra Johannes Eck. como Hutten. Justamente en ese período. Otros temas teológicos e históricos de la Reforma. Sin embargo. Acolastus (El disoluto). Con sus Cartas de Héroes Cristianos (Heroides Christianae). juego de palabras con el significado alemán áe. puso a Ovidio en su sitio: ¿cómo podía competir una carta de Penélope a Odiseo con un intercambio epistolar entre la Virgen María y Dios Padre? Otro poeta posterior. Petrus Lotichius Secundus.Re s et verba B reve f l o r il e g io d e l a p o e s ía l a t in a Nuestro acercamiento a la Reforma y al humanismo se ha lim ita­ do casi por entero a los tres grandes escritores de prosa que repre­ sentaban las principales controversias intelectuales del momento. que conquistó de inmediato los teatros escolares de toda Europa y que aún hoy con­ mueve con su m era lectura. ins­ pirado por la doctrina luterana del perdón. El príncipe de los poetas alemanes. que apoyó. fueron lleva­ dos también al escenario.Eck: esquina. la poesía latina flore­ ció con una intensidad insólita en Alemania y en otros países.

El mayor genio poético de esta época. pese a todo. te teneo. Este arte de la variación hace palidecer al de su compatriota Erasmo: desde la broma picara hasta la fantasía mítica de la muerte en el beso. lulia. un antimanual de comportamiento para gente grosera. Enfrentado perso­ nalmente con Lutero. te teneo: teneant sua gaudia Divi! te teneo.El l a t ín h a MUERTO. mi luz. Grobianus: De m orum simplicitate (Grobiano o la simplici­ dad de las costumbres ). te tengo. luz mía. donde se cotillea acerca de la vida sexual de los reformadores y de sus amigos. donde amplió dos célebres poemas de Catulo sobre los besos (5 y 7) hasta convertirlos en un ciclo excepcional. donde el tema del beso se presenta cada vez de una forma distinta y con un metro siempre renovado a lo largo de diecinueve poemas. fue ajeno a las controversias entre confesiones. Se trata del holandés Johan­ nes Secundus. te tengo: ¡que tengan los Dioses su alegría! Te tengo. un autor de la talla de Lessing acabó dándole una innecesaria fama postum a a esta pretendida víctima de Lutero. 1540). Ba­ sia (Besos). ¡VIVA EL LATÍN! rácter satírico el magnífico poema didáctico de Friedrich Dedekind. que escribió elegías eróticas con una intensidad desconocida desde Catulo y Propercio. Obtendría mayor repercusión con un conjunto de poemas. Julia. Un cierto Simon Lemnius atrajo más atención que aprecio con un texto que llevó el escándalo a W ittenberg. escribió la obra erótica más árida de la lite­ ratura latina: la sátira Monachopornomachia (La guerra de las m on­ jas putas. muerto en 1536 con tan sólo veinticinco años. Leamos tan sólo unos versos como ejemplo de ese aire bromista: 242 . Por desgracia. lux mea. mea lux.

Giam­ battista Marino. quo per diesque longas. a lo largo del día y en la amarga noche cante tus alabanzas? En estos versos se podría decir que Catulo resucita. Y así. parum videntur? istis ni dentibus protervis. con el anochecer. Neaera inepta. fueron los únicos que no se entregaron a este furor de los besos. Casi se p o ­ dría hablar de una epidemia del beso. noctesque amarulentas. Paul Fleming. ferociente morsu? an. quo saepe sole sero. a morder así mi lengua y a atacarla con feroces mordiscos? ¿No te basta que los dardos afilados se claven en mi pecho con cada gesto tuyo? ¿También quieres cometer con los dientes audaces un crimen criminal? ¿Y así que cada miembro con el amanecer.. ri­ valizaron por superar con nuevos besos a este «grande. Joachim du Bellay. como lo llamó Goethe. en medio de la discordia religiosa que aún debería durar más de cien años. sic vellicare linguam.. insensata. en latín o en otras lenguas.R es et verba Quis te furor. quis iubebat sic involare nostram. 243 . Neaera te lleva. fiel adm irador suyo. santo besador». laudes tuas canebam? ¿Qué locura. devotos aún del Papa. Los jesuítas. en la que citaré tan sólo a algunas celebridades: Pierre de Ronsard. los mejores poetas de Europa. exerceas nefandum membrum nefas in illud. quas tot unus abs te pectus per omne gesto penetrabiles sagittas. quo saepe sole primo. A ellos dedicaremos el próximo capítulo.

ser aceptado como monje: «¡Ayúdame. santa Ana. destrozó su laúd contra la pared y dijo. en el célebre teólogo y futuro reformador: «¡Ayúdame. estu­ diante de derecho de veintiún años. Jakob Balde. Los jesuítas. me haré monje!». Balde fue rodeado por la luz suprema.Frangito barbitum! Los jesuítas. viviría una experiencia de conversión parecida un siglo después. que dominaban en aquel momento la vida espiritual en casi toda Baviera. Y después p i­ dió. las palabras decisivas de su vida: Cantatum satis est: frangi­ to barbitum! (¡Basta de canción! ¡Revienta. desti­ nado a convertirse en el poeta alemán más célebre de su época. laúd!). según cuenta el cronista de la universidad. no sólo le proporcionaron al padre Balde una 245 . a pesar de sus esfuerzos. la muchacha invo­ cada no salió a la ventana. justo en ese momento de decepción le alcanzaron los cánticos de un convento vecino y. Sin embargo. No erró Jakob Balde al decantarse por la orden de los jesuítas. Lutero en­ traría en la orden de los agustinos. Alsaciano jocoso. quiso conmover el corazón de su am a­ da con una serenata en la ciudad universitaria de Ingolstadt. quiero hacerme jesuíta!». como Lutero. Un estudiante de derecho de veinte años. entre el dios del amor y el amor de Dios Un retum bar de truenos convirtió en 1505 a M artín Lutero. en 1624. con perfecta métrica de poeta. en Baviera.

produ­ jo una obra que. dedicar una parte im portante de m i trabajo a la obra poética de Balde y ser tam bién el fundador de una asociación de estudios jesuíticos. ¡VIVA EL LATÍN! carrera. a través de singulares obras teatrales. sino que también le dieron la libertad que necesitaba para destacar como poeta. al que Wilhelm Busch retrató en una historieta como un baboso hipócrita. unieron religión y hu­ manismo latino y. sobre todo. tal vez sólo pueda ser comparada con la de Goethe. un lujurioso? ¿No son célebres los jesuítas por su reservatio mentalis. Asumieron sin complejos el programa de educación protestante de Melanchthon. como re­ mate. que les permite mantener la bue­ na conciencia a pesar de cada mentira? ¿No se les aplica la prem i­ sa de que «el fin justifica los medios» (cum finis est licitus.El l a t ín h a m u e r t o . un avaricioso y. pese a todo. Esto no m e h a im pedido. por su amplitud. entre la paz de Augsburgo (1555) y la paz de Westfalia (1648). como yo. es decir. Conocido m un­ dialmente como el Horatius Germanus (Horacio Alemán). N O HAY QUE TEMER AL PADRE F lL U C IU S ¡Así que Balde era jesuíta! Para aquellos que han nacido al norte de Maguncia y que.1 ¿Acaso no era un jesuíta el Padre Filucius. 246 . son hijos de un párroco suabo y han tenido una educación protestante. proporcionaron al latín. el príncipe Maximiliano I. variedad y originalidad. la «restricción mental». etiam media sunt licita )? Como historiadores del latín y de su literatura no debemos ha­ cer caso a estas perspectivas y prejuicios. na­ die promocionó con tanta intensidad la formación y la cultura latinas como los jesuítas. que le llevaría hasta la corte del mayor hombre de Estado bávaro. sino que nos correspon­ de afirmar la verdad: en el siglo posterior a la Reforma. el térm ino «jesuíta» provoca de inmediato un movimiento reflejo de defensa. una palestra mayor de la que nunca 1.

ya que formando a la ju­ ventud se ejerce la influencia más duradera en el alma de los hom ­ bres. Al mismo tiempo. se ocuparían también de sus conciudadanos. Las herramientas de los misioneros eran la predicación..'tin réltgííwí)] indiqujs. De ahí que la abreviatura SJ (Societas Jesu) tras el nom bre de. como no se había vuelto a hacer desde san Pablo: China. es gratuita: Gratis accepistis. la educación escolar. La en­ señanza en estos centros no está restringida a los futuros miembros de la orden. constituye una falsedad inexcusable y cargada de par­ cialidad.. Mateo 10. Paraguay. el obje­ tivo de la Compañía era dedicarse de m anera intensiva a la «sal­ vación de los prójimos» (salus proxim orum ). La consecuen­ cia de esta política fue que las escuelas jesuítas tuvieron una gran aceptación.Fr a n g it o b a r b it u m ! había tenido. la con­ fesión y. como se afir­ maba en la célebre Historia de la pedagogía de Ziegler a principios del siglo X X . a la tarea de las misiones. 247 . sobre todo. La acusación de que. Japón. Precisemos algunos datos históricos. 2. ya que los jesuítas querían ganarlos (o recuperarlos) para la causa católica. dadlo también sin coste.2 fundada por el español Ignacio de Loyola. gratis date (Sin coste lo recibisteis. sino que está abierta a cualquier persona y. el latín «regresó a la barbarie escolástica y medieval». la India. Los jesuítas consideraban que la causa principial de la Reforma había sido la carencia formativa del clero y. la Compañía de Jesús o Societas Jesu. la pertenencia de este a la Com pañía. fue reconocida por el Papa. pero necesitaron siempre el apoyo de un mecenas. siguiendo el ejemplo de Jesús. funda­ ron colegios e institutos en cada una de sus sedes o collegia. En 1540. 8). Estas llegarían a lugares lejanos. en consecuencia. Mis compatriotas más ancianos seguramente aún recuer­ den los sermones del jesuíta Johannes Leppich. A diferencia de otras órdenes. que se hizo cono­ cido entre 1950 y 1960 con el sobrenombre de «la ametralladora de Dios»: ese era el espíritu de la Compañía. por culpa de los jesuítas. es decir.

Como si fuera un príncipe italiano. más rápido incluso que en España. se expandieron por otras ciudades bávaras. asumieron los objetivos educativos de la escuela protestan­ te sin ceder en su firme adhesión al catolicismo. en 1556 abrió uno en Colonia. quienes. Ningún visitante de la ciudad de Múnich debería perderse la ocasión de contemplarla. El h u m a n is m o y el p u r it a n is m o e n l a c l a se d e l a t ín Los hombres de Estado de tal envergadura eran los aliados natu­ rales de los jesuítas. quien dio a los católicos su propia Sum m a doctrinae christianae e incluso un Parvus Catechismus catholicorum (Pequeño catecismo católico) para sustituir al catecismo de Lutero (la expresión «¿Te sabes ya el Canisi?» sigue siendo corriente entre los católicos alemanes). decorado con seiscientos bustos clá­ sicos. a Pedro Canisio SJ. pos­ teriormente. creó el Antiquarium de Múnich. En esa época.E l LATÍN HA MUERTO. En 1555 estaba funcionando ya un instituto en Ingolstadt. como se pudo comprobar de inm e­ diato. aunque sólo sea por sus memorables inscripciones latinas. La familia bávara de los Wittelsbach. apoyó la entrada de los jesuítas en su territorio: en prim er lugar. el Collegium Germani­ cum fundado por Ignacio en Roma formó a religiosos alemanes. que se había destacado como sostén de la antigua Iglesia. A partir de 1552. el duque Alberto V destacó como defensor de la reli­ gión católica y de la formación humanista: de él se decía que «que­ ría a los libros como a hijos» (libros non secus quam liberos). ¡VIVA EL LATÍN! El éxito de los jesuítas fue enorme en Alemania. que constituye la sala de exposiciones renacentistas más importante al norte de los Alpes. el teórico y organizador escolar más importante 248 . se rodeó de poetas que le gloriaban en sus versos y que eran recompensados por ello. Asimismo. desde 1559 habría otro en M únich y. El estrasburgués Johannes Sturm.

Del mismo modo que se podía seguir la misma misa latina en cualquier lugar. A quí tenem os in nuce la definición del «hum anism o cristiano»: la unión de la sapientia con la eloquentia era el gran objetivo formativo de Cicerón. 249 . am bas quedan. regulaba de m anera detallada el contenido y la metodología de la enseñanza. mientras que los otros buscaban de manera estricta la unificación internacional.3 máxima que coincide perfectamente con la perspectiva de los jesuítas. subordinadas a la pietas. Y el pro­ pio Lutero. había coincidido casi al pie de la letra con el programa posterior de los jesuítas: Et nisi hoc insigne ornamentum [=linguam Latinam] quo Deus So­ cietatem cohonestare dignatus est. Y si no protegemos con celo este maravilloso tesoro [la lengua la­ tina] con el que Dios ha querido honrar a la Compañía. quam in aliis probare non solemus. al afirmar que el abandono de las lenguas clásicas im ­ plicaba el riesgo de retroceder hacia la oscuridad de épocas pasa­ das. ne in eam barbariem.Fr a n g it o b a r b it u m ! después de Melanchthon. se planificó con tanta precisión que siguió en vigor hasta el siglo xvm . Tampoco existían grandes diferencias entre protestantes y je ­ suítas en lo referente a la estructura de la educación latina. facile dilabamur. típi­ co de Lutero. sin embargo. verendum est. pulida durante décadas hasta alcanzar su versión definitiva en 1599. empezando con el Kyrie. 3. entonces habrá que temer que caigamos de improviso en la misma barbarie que acostumbramos a reprobar en otros. si ex­ cluimos que unos partían de cierto asilvestramiento localista. tueri studeamus. había afirmado que «la finalidad de la enseñanza es la piedad unida al saber y la elocuencia» (sapientem atque eloquentem pietatem fin em esse studiorum ). La Ratio studiorum de los jesuítas.

¡VIVA EL LATÍN! el Gloria y el Sursum corda (Arriba los corazones). afinaban de m anera especial su prosa latina. Su últim a edición apareció en un a traducción china en Shanghai. la elo­ quentia. En líneas generales. ya que el latín seguía siendo la lengua universal. es decir. convertidos ya en rhetores. A los tres primeros cursos de la Grammatica. también se po­ día seguir en casi todos los países la misma educación latina. don­ de los alumnos. Sin embar­ go. secundani y syntaxistae (primerizos. seguía un curso de H u­ manitas. siempre con la ambición de superar en el dominio de la lengua a los rivales y herejes. por supuesto. se leía a los mismos autores que en las es­ cuelas protestantes. segundos. la gram ática de Alvarus siguió publicándose y reim prim iéndose durante siglos. aunque con una limitación importante: todo 4. Apenas se enseñaba otra materia que no fuese el latín. La len­ gua m aterna tan sólo se empleaba de m anera ocasional en las ex­ plicaciones o en las traducciones. el dominio activo del latín oral y escrito. sintácticos). prestigiosa e ineludible. a la vez que se distan­ ciaban del «decadente» latín escolástico y ensalzaban las reglas de la composición clásica. El culmen del programa eran los dos años de Rhetorica. Este punto se comprende por razones utilitarias. en los que los estudiantes recibían los graciosos nombres de infimistae. donde los escolares ya eran denominados humanistae o poetae y se dedicaban sobre todo a la lectura y escritura de poe­ mas. en 1869. como ocurría en las escuelas protes­ tantes. 250 .E l LATÍN HA MUERTO. como en la ciencia y la diplomacia. También ellos si­ tuaban a Cicerón como modelo absoluto.4 En el centro de la enseñanza se situaba. La lengua de enseñanza y de comunicación era el latín. Considerada relativam ente m ediocre. que comenzaba con la gramática escolar obligatoria (Institutiones gram ­ maticae) de Manuel Alvares SJ. no se debe considerar que los jesuítas desaprobasen el mero disfrute humanista de leer a los clásicos latinos. tanto en la Iglesia.

cuyos enorm es m iem bros erectos debían am edrentar a los ladrones. «En el punto del punto. 251 . sino a los Príapos de los jardines rom anos. En esta edición. a los típicos enanitos contem poráneos. dos (No descuides a los dulces amigos. tan contraproducente desde la perspectiva pedagógica? Debe entenderse desde una actitud apologética y defensiva crea­ da durante la Reforma. con independencia de su condición moral. Una reunión muy sugerente para el futuro seductor.. se designaba de m anera eufem ística el terreno de la sexualidad. 6. ¿De dónde proviene esta obsesión in puncto puncti 7 de los je ­ suítas. N o se refiere. 7..6 y tan decorosos como ellos. como Horacio y Marcial. hoy ya en desuso. De otros autores parcialmente sospechosos. recuerda una de estas ediciones clásicas. De este modo. estaba prohibida. las comedias ligeras de Plauto y de Terencio se omitieron pronto del programa sin buscarles reemplazo. like garden gods. and not so decent either. gracias a la que el joven Juan descubre los picaros epigramas de Marcial.. «¡Oh santa sencillez!» Frase atribuida al hum anista Jan Flus. en su epopeya humorística Don Juan. los pasajes más osados habían sido suprimidos del texto. De la misma m a­ nera.Fr a n g it o b a r b it u m ! lo que concernía a la sexualidad y al erotismo estaba sometido a una censura tan estricta que la m era alusión a estos asuntos. ahora aparecían reunidos. pero —o sancta simplici­ tas!—5 se habían incluido en un anexo minucioso. donde los fragmen­ tos chocantes se suprimían o se sustituían de m anera decorosa. lógicam ente. como los dioses de jardín.. y bailes). ¡Fútbol en vez de baile! Lord Byron. El escaso respeto al celibato había sido uno 5. toda la obra elegiaca de Ovidio era sacrificada ante la censu­ ra. el puritanismo alcanzaba en ocasiones lo ridícu­ lo: si Horacio dice al destinatario de su Oda 19 Nec dulcis amores / sperne puer ñeque tu choreas (No descuides los dulces amores/ mientras eres joven. En consecuencia. Si antes se halla­ ban dispersos. se utilizaban ediciones «expurgadas». un Horatius expurgatus transforma la advertencia en Nec dulcis sodales / Sperne puer ñeque sperne h t. ni los juegos mientras eres joven).» Con esta paráfrasis.

En consecuencia. en 1587 y 1590 en Ingolstadt. había sido rechazado por Lutero. no sólo ad­ vertía contra la verborum obscoenitas (la obscenidad de las pala­ bras). célebre teólogo. Humanitas. lo que tuvo importantes consecuencias: el Catechismus Romanus. En la prim era de estas comedias. 8 consigue salvarlo de nuevo. 252 .» Por analogía con deus (dea) ex machina. publi­ cado por prim era vez en 1566 y basado en las conclusiones del Concilio de Trento (el Concilio de la Contrarreforma). donde los maestros y otros representantes del latín macarrónico lo maltratan hasta el punto de hacerlo enfermar gra­ vemente.El l a t ín h a m u e r t o . sede fundamental de los jesuítas. regresa de la tumba y acaba perdido en una es­ cuela suaba. representan­ te del latín clásico. el dios que. al final de las tragedias clásicas. ¡VIVA EL LATÍN! de los puntos que más había perjudicado a la Iglesia y. actuando como una especie de m inistra de Edu­ 8. verdadera medica ex machina. el catolicismo tenía que demostrar que no admitía bromas en este terreno. La orientación hum anista en lo general y el puritanism o en el detalle se revelan con hum or en dos comedias escolares alegóri­ cas que llevan por título conjunto Regnum H um anitatis y que fue­ ron llevadas al escenario por Jacobus Gretser SJ. aparecía flotando sobre el escenario con la ayuda de un a grúa teatral p ara po n er orden en aquellas tram as que ya no tenían solución alguna. En la segunda comedia se representa la enseñanza de la litera­ tura. de hecho. el gramático Prisciano. «D octora llegada en la m áquina. tan sólo la intervención de doña Humanitas. sino que también invitaba a los eclesiásticos a no expresarse con demasiada precisión (late atque copiose nim is ) cuando expli­ caran el sexto mandamiento (No cometerás adulterio) para evitar que apareciesen en el habla determinadas cosas «que suelen ser m a­ teria proclive a la excitación de la concupiscencia antes que razo­ nes sensatas para aplacarla» (unde excitandae libidinis potius m a­ teria quam restinguendae illius ratio emanare solet). Queda claro: evitar las palabras de un terreno tabú es casi más im portante que la perspectiva moral de lo dicho.

al menos dos veces por año: al inicio del curso (in renovatione studiorum) y en la época de carnaval (Baccha­ nalibus). inspector de las es­ cuelas latinas en el sur de Alemania. A imitación de los protestantes. Igual que en el caso protestante. aunque fuera con reservas. los asuntos clásicos. el teatro escolar protestante. Las obras teatrales se presen­ taban de manera regular. al igual que su pre­ decesor. ya recuperado. el duque Alberto V (1569). Terentius. Ambas comedias de Gretzer reflejaban numerosos aspectos del edicto escolar del re­ gente local. donde se citaba de manera directa a aquellos autores que aún debían ser expurgados: Virgilius. pero estos fueron desapareciendo progresivamente en favor de los temas bí­ 253 . sino la mano de los jesuítas que inspiraban la prohibición. llegamos al escenario donde los jesuítas celebraron sus mayores éxitos: el célebre teatro jesuítico. El orden de mención no sólo debía de reflejar la importancia de su lectura. Teatro l a t in o p a r a t o d o el m u n d o De este modo. además solían representarse obras en ciertas fiestas se­ ñaladas y ante sucesos felices relacionados con la corte del prínci­ pe local. aliquid obscoenum ne nominari quidem sinit). los jesuítas comenzaron acep­ tando.Fr a n g it o b a r b it u m ! cación. Ovidius. los estudiantes de los jesuítas se esforzaban por practicar el latín en público a través de discursos y de representaciones. quae nunc orbem pervasit. Horatius. Iuvenalis. nom bra a Prisciano. tenía sobre todo objetivos pedagógicos. Catullus. que debe actuar sobre todo contra los lascivi poetae (los poetas lascivos): «Pues esta santísima religión que abarca ahora el m undo entero no permite que se pro­ nuncie siquiera una palabra obscena» (Illa enim sanctissima reli­ gio. un teatro latino re­ presentado únicamente por estudiantes y que. La amenaza no era en vano.

De igual im ­ portancia que estos fines morales y misioneros era la intención de m ostrar a la sociedad el alto nivel de los colegios jesuítas. ¡VIVA EL LATÍN! blicos y religiosos. como ocu­ rrió con ocasión de un sensacional éxito de 1609 en la ciudad pro­ testante de Augsburgo: «De la pocilga [hara] de Lutero se vinieron cincuenta y una personas a nuestro rebaño [ovilia]». Algunas de estas conversiones rayan con lo increíble: durante la representa­ ción de Johannes Damascenus en Bamberg en 1622. como afirmaba hace poco un joven germanista algo zote. con especial predilección por las vidas de san­ tos.. pese a todo. había más personas con buen conocimiento de latín del que se suele creer. al m enos entre la clase alta. una sirvienta protestante tomó este truco tea­ tral por un verdadero milagro y decidió convertirse al catolicismo.] invidia (con aplauso de los buenos. publicados originalmente en latín. Todo debía estar destinado al «rechazo de los malos compor­ tamientos» (detestatio m alorum m orum ) para conducir hacia «un mayor esfuerzo por la virtud y una imitación de los santos» ( ad studium maius virtutum . Ocasional­ mente llegaban a producirse auténticas conversiones. se quería impresionar a los protestantes. con envidia de los herejes). En consecuencia. el entusiasmo era tan grande que llevaba a un bis de la obra completa. para impresionar a los iletrados con el nim bo sagrado? Tengamos en cuenta que. obra donde la mano amputada del protagonista es curada y repuesta en su lugar por la Virgen María. las crónicas jesuítas registran con agrado las reacciones de los protestantes.. En ocasiones estas respuestas eran de simples celos: bonorum plausu. A veces. se lee en la cró­ nica de una representación. haereticorum [. como lo demuestran los exitosos tratados del religioso Jeremías Drexelio SJ. a quienes se invitaba sin entrar nunca en polémicas confesionales. Pero ¿cómo podían comprender los espectadores todo esto si la obra se representaba en latín? ¿O acaso se buscaba justamente la incomprensión. 254 . en espe­ cial. ad imitationem Sanctorum).El l a t ín h a MUERTO.

Imaginemos que hoy en día se pidie­ 255 . las virtudes y tantos otros conceptos debían de ser tan familiares para el público como ajenas nos resultan ahora. la mayor ayuda a la comprensión era la propia temática de las obras. Asimismo. se hacían también esfuerzos para facilitar la com ­ prensión de quienes no hablaban latín: a partir de 1597. el augsburgués Ja­ cobus Pontanus SJ presentaría sus propias obras e incluso llegaría a publicar dos de ellas como modelo de representación en su m a­ nual Poeticae institutiones. Antes de esto existían ya prólogos ocasionales en alemán. destinados a aquellos que no sabían leer. aunque fuera tan sólo por la misa. al menos en la ciudad de Múnich. ya que la publicación de las obras era poco habitual. ya que Italia volvía a ser la tierra destacada de la cultura. sino que las dejaban dor­ m itar en las bibliotecas de las escuelas como m era literatura gris. A d M aiorem Dei Gloriam (A la mayor gloria de Dios) reza la divi­ sa constante de la Compañía. incluso un prólogo por cada acto. se repartían resúmenes (periochae ) de cada obra en versión bilingüe alemán-latín. Y todo el m undo sabía algo de latín. La escritura teatral funcionaba como un oficio: cada profesor de las clases superiores (Rhetorica y Poetica ) debía producir y es­ cenificar una pieza por año. ¿Quién escribía los dramas? En Alemania se empezó im por­ tando aquellas obras de éxito escritas por jesuítas italianos. las n u ­ merosas figuras alegóricas que representaban a los pecados. Por otra parte. La diferencia central entre los jesuítas alema­ nes y los humanistas seculares italianos estribaba precisamente en el rechazo de los jesuítas a cualquier forma de gloria indivi­ dual: no publicaban sus piezas teatrales.Fr a n g it o b a r b it u m ! Pese a todo. Pronto comen­ zó también a representarse en los programas una producción au­ tóctona de Suabia y Baviera: a partir de 1580. que estaba tomada por lo general de la Biblia. Conviene señalar este dato. De algunas obras principales ni si­ quiera conocemos el nombre de su autor.

por un miembro de la orden. Fidel Rädle. y espacioso el camino que lleva a la perdición» (Intrate per angustam portam . El protagonista de su tragoedia . ¿Hubo alguna vez tanta pasión por el teatro en Ale­ mania? D el catre d e Venus al In f i e r n o La prim era obra de éxito que presentaron los jesuítas al norte de los Alpes no había sido escrita. es un joven llamado Euripus. que han pasado sus estudios dedicados a los misterios de la teoría literaria sin haber tenido que escribir siquiera un verso. ¡v iv a e l l a t í n : ra algo así a los profesores de literatura (¡o a los de latín!). que se presenta como modelo a los escolares. se estima que fueron más de 20. sino por un franciscano de los Países Bajos. presentada según el modelo clásico de cinco actos y estrenada en 1548. es aquel de «la sensualidad y de la carne» (sensualitas sive caro). en el sentido de san Pablo y de san Agustín. 256 . 7.. sin embargo. quia lata porta et spatiosa via. Los escasos cientos. En el camino espacioso reina el amor del mundo. según calcula el mayor experto en la materia. 13: «Entrad por la puerta estrecha. en el es­ trecho sólo el amor de Dios.El l a t í n h a m u e r t o . Considerando el conjunto de los territorios de lengua alemana. quae ducit ad perditionem). que co­ nocemos actualmente tan sólo suponen entre un dos y un tres por ciento del total. casi todos manuscritos. el camino estrecho es la vida cristiana. porque ancha es la puerta. como indica el prólogo. El argumento es una variación so­ bre la célebre parábola de Hércules en la encrucijada (entre la vir­ tud y el vicio. Livinus Brechtus) que compartía con su homónimo con­ temporáneo la tendencia a llamar la atención.000 los dramas jesuítas escritos y representados en esa época. El camino espacioso.. un tal Brecht (en latín. en este caso el deseo sexual) a partir de la sentencia de Mateo.

tema claramente protestante. de una su­ puesta inclinación antiprotestante de la obra. este motivo sólo aparece fugazmente. en manos de los poderes malignos. sitúa como punto central de la obra que Euripus. como era de suponer. ¿Quién tiene la responsabilidad por esta caída de Euripus? La exégesis moderna. por tanto. e imagina que siempre puede aplazar el tiempo del arrepentimiento y de la conversión. pero tam bién su salvación eterna. quienes apartan a Euripus del buen camino y lo arrojan finalmente a los torm entos eternos. se con­ fía por completo a la gracia de Dios y queda. los destinatarios centrales de los jesuítas. bajo la forma de los dioses clásicos del amor (Cupido y Venus). los demonios infernales Mors (Muerte) y Pestis (Peste) triunfan post coitum y m atan a Euripus con sus pro ­ yectiles.. pero invisible.Fr a n g i t o b a r b it u m . el Dem o­ nio en persona. que sucumbe a Venus en el tercer acto. por desgracia. un auténtico aquelarre de brujas y demonios que parece estar pidiendo a voces un acompañamiento de Berlioz: E xultet Orcus et Chaos (Alégren­ se Infierno y Caos) canta un coro de diablos. Es interesante señalar que lo m undano y malvado tan sólo se manifiesta a través de la sexualidad y del erotismo: son sus repre­ sentantes. Los jóvenes suelen confiar demasiado en sus propias ca­ 257 . Desde el prim er acto se descubre a la bestia infer­ nal: visible para el espectador.. ¡Es terrible! Peor aún es el quinto acto. Despierto al fin de su ebriedad sexual. Tras las seductoras máscaras de estas divinidades se esconde. Estas ideas centrales no provienen. para Euripus. que de m anera restrictiva ha interpretado el teatro jesuíta como propaganda de la Contrarreforma. como buen luterano. En el cuarto acto. Si uno lee la tragedia sin ideas preconcebidas se percata de que son dos los errores reitera­ dos de Euripus: sobreestima sus propias fuerzas. sino del hecho de que Brecht escribía para los jóvenes. Euripus debe asu­ m ir que ha perdido su vida temporal. sin llegar a ser dominante. en modo alguno. En realidad.

el duque Alberto V financió en 1568 la repre­ sentación de un Sansón sin reparar en medios: además del perso­ nal bíblico. Pese a todas las reservas. al atrezo y a las máscaras. ¡v iv a e l l a t í n : pacidades.El l a t í n h a m u e r t o . no se puede afirmar que la identificación entre sexualidad y maldad de esta pieza teatral tan intensa provenga de la doctrina de Jesús. cono­ cida entonces como «la segunda Roma». que eran siempre representados por varones. se contó con coros de musas y de sátiros. En líneas generales. aun­ que su obra no sea nada puritana: una Venus tan carnal como la suya sería impensable en posteriores obras teatrales de la Compa­ ñía. debe admitirse que esta tragedia es una verdadera obra de arte. la obra duró dos días e implicó a más de mil 258 . que recurre con éxito a la música. al menos en lo concerniente a su esplendor. El católico Brecht les daba una advertencia que no les daría un protestante: hay un momento en la vida en que ya «es demasiado tarde». se irían reduciendo de m anera progre­ s iv a . el músico más celebrado de la época. cuyas can­ ciones fueron compuestas ni más ni menos que por el maestro de capilla del duque. Orlando di Lasso. Brecht se situaba aquí como precursor de la tendencia antierótica que defendería la futura poesía jesuíta. tuvieron lugar en Múnich. Los TRIUNFO S DEL TEATRO JESUITA Los momentos centrales del teatro jesuíta en Europa. siempre creen tener todo el tiempo del m un­ do. hasta que la Ratio studiorum de 1591 los prohibió por com­ pleto. tanto por su impecable versificación como por su dramaturgia. Pese a todo. los papeles femeninos. Bien está lo que bien acaba (cristianamente). Seis años más tarde tuvo lugar una representación aún más ambiciosa: un Constantinus escenificado por la masa popular en la plaza del mercado. a la vez. Con ocasión de la boda de su hijo y sucesor.

Una y otra vez. tanto en M únich como 259 . el duque y futuro príncipe elector Maximiliano I: más austero. cantado a coro por los participantes en la obra. que crezca. una y otra vez es sal­ vada por el santo patrón de la nueva casa de Dios. como en el guiñol. floreat. los innumerables espectadores. servía como despedida del santo y era comprensible para todos los presentes: Bavaria vigeat. era ya esperada por el público. parece que ninguna obra supe­ ra al Triumphus D ivi Michaelis (El triunfo de san Miguel). pero educado en el latín por los jesuítas. Con estos y otros espectáculos. acompañada siempre de un gran espectáculo. entre ellos muchos pueblos exóticos. etc. Para evitar la bancarrota del Estado tuvo que abdicar de inmediato en su hijo. como si se tra ­ tara de un gran espectáculo de revista. san Miguel.). Junto al cole­ gio jesuíta. El último verso. que la reci­ bía entre aplausos. incluso en el ámbito teatral. iban reco­ rriendo cada momento en la historia de la Iglesia. En lo referente a proe­ zas escenográficas y pirotécnicas. el duque Guillermo V sobre­ pasó su margen de gasto. augescat bonis! (¡Que viva Baviera. esta iglesia haría del corazón de M únich uno de los centros de la Contrarreforma. cuyo teatro siguió favo­ reciendo. que aumente en riqueza!). Protegidos por cerca de mil soldados actuando de policías. quizá para aliviar al público después de tanto latín. Al final de la pieza. num ero­ sos personajes aparecían para dar gracias a san Miguel. incluidos «auténticos» africanos y japo­ neses. divididos en tres grupos. la señora Ecclesia es perseguida por el malvado dragón que aparece en esce­ na con diversas formas y con distintos sentidos alegóricos (la per­ secución de los cristianos. Se supone que la aparición reiterada del santo. que fue representada en 1597 con patrocinio del duque Guillermo V para celebrar la inauguración de la iglesia de San Miguel.Fr a n g it o b a r b it u m ! participantes con innumerables caballos. la Reforma. La figura central del nuevo siglo. Estos últimos fingían incluso que hablaban japonés —un japonés de fantasía. claro—.

que ha aprendido leyendo a Séneca. este hombre de apariencia completa y perfecta se despide con aforismos.E l LATÍN HA MUERTO. en la década de 1950. sólo es un juguete en manos de Hypo­ crisis (Hipocresía) y de Philautia (Egocentrismo). hasta el final de su vida. Los espectadores de la época quedaron realmente impresiona­ dos por el destino del brillante erudito que. sería como si. en parte piadosos y en parte sabios. los espectadores de El señor Puntila y su criado M atti de Brecht se hubiesen inscrito masivamente en los cursos de formación del Partido Comunista. volvió a representarse en 2003 (Augsburgo) y en 2004 (Klagenfurt). Cuál será su sorpresa al encontrarse ante el Juez Supremo. que aún tiene admiradores: su Cenodoxus . u n j e s u ít a q u e e s c r i b e p o e m a s d e a m o r La cronología de la poesía jesuítica nos lleva de vuelta al mayor poeta barroco alemán. Philautia se encarga de que Cenodoxo ni siquiera se dé cuenta de la existencia de Hypocrisis. catorce personas requirieron de inmediato los ejercicios espirituales de los jesuítas y el actor principal entró en la orden. todo el mundo opina como él. sería el genial suabo Jacobus Bidermann SJ. Por hacer una analogía. En su lecho de muerte. Sin duda se trata de una conclusión más honda y más cierta que aquella del Euripus de Brecht. Durante la obra. El argu­ mento de la obra resulta tan relevante como inusual: el fatal desco­ nocimiento de sí mismo. Jakob Balde. Cenodoxo (El Infla­ do). que aparecen en escena como figuras alegóricas. ¡VIVA EL LATÍN! en otros lugares. fue incapaz de reconocer su propia infamia: tras una célebre representación de 1609 en Múnich. estrenada en 1602. se tiene por un ejemplo de sabiduría y virtud. Ja k o b B a l d e . que lo condena por su incapacidad absoluta para arrepentirse. Sin embargo. Un célebre erudito. a quien habíamos perdido de 260 .

En las obras posteriores del joven maestro. Balde escribió una comedia para el colegio de Innsbruck. En 1626. Limnocharis (Encanto del estanque). siempre con aureola y hábito estricto. com ­ puesto por sesenta y cinco figuras alegóricas con poemas explica­ tivos. a la vez. donde las dotes de seducción de una rana coqueta. Asimismo. se com ­ pone en su form a básica de una inscriptio (título). un trabajo escolar y. 1635). El amor de Dios se representa con la persona de Cristo. locus serius (La broma seria). explicación). El tema regresa en la epopeya cómica Batrachomyomachia (Guerra de las ranas y de los ratones. el erotismo apare­ cería de m anera fugaz. Posteriormente. al menos en parte. con diversidad de metros y estilos. el amor m undano aparece en la figura de Cupi­ do.Fr a n g it o b a r b it u m ! vista tras su serenata interrum pida de 1624. sino que tomó su propia experiencia como material para un proyecto pedagógico multimedia. Es el caso del ciclo de los Regnum poetarum . finalizado en 1627). La form a artística del emblema. En una de sus escenas. cuando la Compañía destinó al joven y apasionado maestro a su colegio de Múnich. dom inante en el Renacim iento y el Barroco. pictura (imagen) y una subscriptio (leyenda. Un ciclo de emblemas9 en las paredes del colegio. de rodillas descubiertas y armado con arco y flechas. a su prometida Isabel de Inglaterra. un demonio 9. donde doce poetas romanos clásicos presentaban. el libro incluye una car­ ta apasionada del «Rey de un Invierno». cuya huida previa a la boda se considera la verdadera causa de la guerra. Federico V del Palatinado. 261 . desencadenan una terrible guerra. que constituye. Su creador fue el m édico A ndrea Alciato. sus opiniones en torno a la guerra de Bohemia. trataba el tema que ya conocemos: De Dei et m undi amore (Sobre el amor a Dios y al mundo. una. Balde había experi­ mentado en sus propias carnes el conflicto entre el amor de Dios y el dios del Amor. una obra de virtuoso. una pieza de guiñol. aunque siempre con importancia. Balde no sólo asu­ mió de inmediato la enseñanza de los «Poetae».

El l a t ín h a m u e r t o . en su taller y durante la jornada de trabajo. hasta el punto de que algu­ nos estudiosos creen que Balde pretendía bromear en torno a la bárbara lengua coloquial de los alumnos. En su segundo período muniqués. pero tan sólo hasta que logra apresar de la nariz al descuidado demonio con sus pinzas de herrero. Balde entró a formar parte. Este hombre tan piadoso finge dejarse llevar por el juego. del círculo íntimo de Maximiliano I como predicador e historiador de la corte. desgracia!) Incluso el resto de diablos tienen que reírse ante los tormentos de su apresado compañero. basura. un bravo herrero británico. de esa manera. ¡VIVA EL LATÍN! llamado Alaster. Tras el extraordinario éxito de un poema en alabanza de la delga­ dez (Agathyrsus ). intenta seducir al noble Dunstan. disfrazado como la seductora Hécate (así evitaba Balde la prohibición de personajes femeninos). ya que po­ seen un registro léxico de lo más variado. Esta situación proporcionó nuevos acentos a sus temas centrales. este latín de guiñol debió de ser fuente de risas. En cualquier caso. justamente en un tiempo en 262 . el público tirolés des­ cubría que también los santos pueden maldecir a veces. Conviene indicar igual­ mente que el latín de esta comedia tan poco hum anista está lleno de germanismos. pus. o pix! (¡Carbón. decidió crear en Múnich una «asociación de del­ gados» (congregatio macilentorum). según hemos indicado. sobre todo del Tirol. Así comienza el duelo de insultos: Tu scabiose monache! (¡Monje sarnoso!) Tu miser Diabole! (¡Miserable diablo!) O fabrum ferreum! (¡Herrero de hierro!) 0 iocum serium! (¡Seriedad de broma!) 1 medius flagra! (¡Quémame entero!) I medius crepa! (¡Muérete entero!) O carbo. opus. el ascetismo y la renuncia. ofaex.

cuya medida. casi seductora. Balde actuaba como si lo único im por­ tante fuera la pérdida de peso. que llevaba al absurdo una mala interpretación del ideal ascético. aun­ que se quedó tan sólo en el papel: una construcción fantasiosa. ya que no se dis­ ponía de básculas para personas. El grado más alto de la gracia. 263 . un caso que no parece tener comparación en la poesía cristiana.Fr a n g i t o b a r b it u m ! que dominaba el adiposo ideal de Rubens. se alcanzaba cuando la relación entre alimento y peso era inversa­ mente proporcional: es decir. de acuerdo con esta orden. En este mismo período de Múnich. inspirados por las odas amorosas de Horacio. desarrollada a imitación de la Compañía de Jesús. por otra parte. el gran poeta amoroso que era Balde alcanzaría una de sus cimas literarias con los amplios ciclos de poemas marianos Lyrica y Sylvae. en el núm e­ ro de marzo de alguna revista femenina como Vogue o Cosmopo­ litan le proporcionaría al poeta y teólogo Balde un público total­ mente nuevo. que aún permanecen inéditas. Balde no quería limitarse a ella y llegó a proyectar una «orden religiosa de los delgados» (ordo macilentorum). Hay abundantes testimonios en torno a esta asociación ascéti­ ca. Balde santificaba los medios antes que los fines. Sin embargo. Parece evidente que una traducción de las normas de esta orden. sólo se podía efectuar en esa época con el cinturón. si uno devoraba como Obélix y per­ manecía enjuto como Astérix (incluso se mencionaba de manera explícita a los jabalíes). Aunque el ayuno relacionado con el adelgazamiento también adquirió una interpretación religiosa en el cristianismo. Los tonos con que se dirige a la Madre de Dios van desde la plegaria más humilde hasta la intimidad más intensa. lo que consti­ tuye el prim er y único caso conocido de tales prácticas antes del siglo X IX . En ella se llevaban a cabo curas de hambre con el objetivo de adelgazar.

y más felices que en lecho nupcial mezclaremos nuestras castas sombras. En esta última y sorprendente declaración de amor se entre­ mezclan de m anera peculiar distintas representaciones de la ele­ gía amorosa romana y del platonismo cristiano. neptes ac mille nepotes Complexus. que aparecía reflejada en la obra de dos formas distintas. poco tienen que ver. quien lo ha nombrado caballero. nos recibirá algún día. EI Seno de Abraham. es decir. la virtuosa (y caprichosa) hija del general israelí Jefté.El l a t ín h a MUERTO. con el que regresaba al amor terrenal y a su propia experiencia de juven­ tud. Al final de la canción arro­ ja su laúd. thalami votis felicius olim Reddet. como antaño hiciera Balde. Arifanaso se convierte al judaismo y. ¡VIVA EL LATÍN! Posteriormente Balde escribió un gran drama. Siguiendo de nuevo a Balde en su vocación. un joven egipcio. Tras el fin de la guerra regresa a Israel. sin llegar a participar en las batallas. Sin embargo. en la que espera realizar gran­ des hazañas en honor a su amada. canta una ridicula serenata a su amada. sin embargo. Jephtias. a plena luz del día. conocido por el Libro de los Jueces bíblico. se enamora de Menulema. el héroe no logra nada de ello: por su tem eridad y torpeza acaba siendo encarcela­ do. que a mil nietos y nietas acoge. con el Antiguo Testamento. ha sido asesinada de m a­ nera ritual. Nos Sinus Abrami. ubi tuto castas miscebimus umbras. fogoso y no circuncidado. contra el suelo —fidibus est lusum satis (bastante se han tocado las cuerdas)— para tomar par­ te en la guerra contra los amonitas. Arifanaso. Arifanaso renuncia a todas las bellezas mortales (mortales form ae) del m un­ do y anhela encontrar de nuevo a Menulema en el más allá. supuesta inspiración 264 . donde recibe la noticia de que M enulema ha sido sacrificada por su propio padre.

Balde se esforzó por estar a la al­ tura de las corrientes internacionales de su tiempo. Además. parece que lo hizo tan sólo por responder a los gustos de la época. ya que no aparece hasta el Evangelio de Lucas (16. llamada Urania (del griego uranós. En esta obra. Balde recurrió a casi todos los matices de la paleta erótica de Ovidio sin prestar demasiada atención al puritanismo tradicional de la Compañía. siempre con humor. su magnífica tragedia de diez horas no ha sido nunca representada. En su última obra manifiesta de nuevo su pasión por el hum anis­ mo latinista. Gustus (Gusto) y Tactus (Tacto). Asimismo. a su prometido celestial. en sus vertientes italiana y alemana. Auditus (Oído). «cielo») por estar des­ tinada al Cielo.Fr a n g it o b a r b it u m ! de Balde. Balde escribió un gran número de sátiras —la más cé­ lebre fue su crítica del tabaco (Contra abusum tabaci)—. de manera especial se aparta del último. La estrecha coexistencia de religiosidad espiritual y de pasión hum anista por los clásicos que hallamos en Balde resulta única. aunque la culminación de su obra sería una novela epistolar erótico-cristiana que adopta la forma de treinta elegías al estilo de Ovidio: Urania victrix. Odoratus (Olfa­ to). Jesucristo. Tacto. es decir. La propia imagen del «seno de Abraham» es tardía. Desde el Polyeucte de Corneille se había pues­ to de m oda la introducción de tramas amorosas en los dramas religiosos. sin inquietarse 265 . 22). a pesar de que Balde llegó a componer la música de los coros y de los fragmentos cantados. De m anera evidente. los senti­ dos del hombre: Yisus (Vista). Pero la cortejan con sus ansiosas cartas cinco pretendientes. Balde no introdujo esta conmovedora y extraña his­ toria de amor en su tragedia (titulada originalmente JeJté) en un prim er momento. en ocasiones con desdén. Nuevamente encontramos aquí la predilección jesuítica por la alegoría: la heroína central de esta correspondencia es el alma humana. que personifica al «mundo» nuevamente a través de la sexualidad. Pese a todo. Urania los rechaza a todos.

El l a t ín h a m u e r t o .. los humanistas neo­ latinos. El propósito de Balde con esta humorística revisión de los la­ tinistas antiguos y modernos quedaba bastante claro: no se podía llevar a cabo una reforma educativa sin la ayuda lingüística de los clásicos. Además.. algo que. comandados por Petrarca. El humanismo debía ser también un Renacimiento. Balde reclutó para su ejército a muchos escritores italianos y a dos protestantes alemanes de pura cepa: Helius Eobanus y el gran filólogo Joachim Camerario. en cualquier caso. intentan conquistar la fortaleza de la Ignorantia (probable referencia a un célebre título de Petrar­ ca). En términos no alegóricos: quieren reformar el antiguo siste­ ma educativo para liberarlo de la ignorancia. no incluyó a ningún jesuíta. Para dejar patente que el concepto hum anista era ajeno a las confesio­ nes religiosas. aunque la Ignorancia consigue escapar. tampoco era posible por una cuestión temporal. No logran su objeti­ vo hasta que los neolatinistas no alian sus fuerzas con los clásicos romanos. desde Lucrecio hasta Claudiano: gracias a su ayuda lo­ gran tomar por fin la ciudadela. ¡VIVA EL LATÍN! por la Contrarreforma. En su Expeditio polemico-poetica (Expedi­ ción polémico-poética). breve novela alegórica. Ninguna de estas impertinencias fue tenida en cuenta por la Compañía de Jesús. 266 .

1. Igualmente se vio afectado el latín.O tempora o mores! El latín pasa de moda Un tercer movimiento marcó la vida política e intelectual de Eu­ ropa de forma más profunda que el Renacimiento y la Reforma: la Ilustración. los maes­ tros o los jerarcas. Su base residía en el cuestionamiento esencial de toda tradición y en el rechazo de todo aquello que no pudiera considerarse racional. Siglo y medio después. en 1783. no ha llegado realmente a interrumpirse. que sufrió en esta época su mayor crisis des­ de el tiempo de las invasiones bárbaras: dejó de ser la lengua im ­ 1. pero de manera progre­ siva había dejado de ser el punto evidente de referencia para el pensamiento y la acción. De este modo se cerraba una época que había comenzado con el emperador Constantino. que comenzó en el siglo x v ii y que. con independencia de lo que afirmen los curas. desde entonces. Epistulae 1. «Atrévete a saber» (Horacio. Ratio vicit. la tradición cedió). el «destructor filosófi­ co» Immanuel Kant repetía algo semejante con el lema central de la Ilustración: Sapere aude. afirmaba el pedagogo y reformador escolar Wolfgang Ratichius (Ratke) a principios del siglo x v i i . Esta actitud afectó de lleno a la religión cristiana: los hum anis­ tas y los reformistas no la habían atacado. 267 . No se hace referencia aquí a una posición crítica ante lo irracional.1 Ten el coraje de recurrir a tu propia razón. sino que se defiende la necesidad de tom arse el esfuerzo necesa­ rio para alcanzar la perfección m oral superando la pereza interior. vetustas cessit (La razón venció.40).

«¡Oh tiem pos. el cice­ roniano Pietro Bembo los había calificado en 1525 como los auto­ res italianos ejemplares en prosa y en poesía. en su prim er discurso contra Catilina. el monte de las musas latinas. lleno de desesperación ante la decadencia m oral. Muchos autores latinos eran. E l H e l ic ó n e u r o p e o . como ocurrió con Ange­ lo Poliziano y Jacopo Sannazaro. célebres por sus obras en italiano. Fuera de Italia. el humanista Juan Luis Vives había sido. a v is t a d e pá ja r o Todo comenzó en el Helicón. como otros es­ pañoles.El l a t ín h a m u e r t o . de autores posteriores. resulta casi imposible re­ cordar que también escribieron en latín. en especial Petrarca y Boccaccio. en especial en los países rom an­ ces. De hecho. El Canzionere de uno y el Decamerone del otro son hoy en día mucho más célebres que sus obras latinas. Y junto a estos autores bi­ lingües comenzaron a surgir cada vez más escritores. oh costumbres!» Así se pronunciaba Cicerón. En cambio. las musas latinas habían encon­ trado muchas más dificultades. o mores!2 ¿El latín ya no estaba a la altura de la cosmovisión m oderna con sus microscopios y sus telescopios? No era esa la verdadera razón. La situación de duali­ dad siguió hasta el siglo xvi. como Ludovico Ariosto o Torquato Tasso. La literatura latina del humanismo llegó pronto a España y a Portugal. al mismo tiempo. Ambos fueron ejem­ plo de ello: florentinos y patriotas que honraron también la lengua de Dante. que escribían en italiano de manera casi exclusiva. la victoria no había sido completa. ¡VIVA EL LATÍN! prescindible que perm itía la comunicación en la Europa culta. Pero la literatura en español y 2. una celebridad europea. Aunque los padres del humanismo. habían recuperado en la Baja Edad Media el terreno perdido por la litera­ tura latina. como Maquiavelo. O témpora. 268 . donde el latín siempre había brillado con el resplandor de la propia historia.

Antonius Muretus (Muret) o Johannes Auratus (Dorat). dominada por Shakespeare y tantos otros. toda la literatura latina palidecía ante las obras maestras inglesas de la época isabelina. Durante el siglo posterior. La literatura latina parece haber tenido mayor importancia para las pequeñas naciones. poco conocidas. cuyo título se convirtió en un concepto político perdurable. estaban cuando menos en pie de igualdad con los autores latinos. De esa m anera floreció en Polonia. Noruega. Sin embargo. con el gran Tomás Moro. como M. etc. aunque fue­ se durante el período humanista. como Clément Marot o los poetas de la Pléiade. quien escribió un libro decisivo en alabanza de la lengua m aterna (Deffence et Illustration de la langue Francoyse). Sería precisamente el más brillante de los poetas bilingües. un siglo más tarde. Joachim du Bellay. encabezados por Ronsard. Islandia y Suecia se unieron durante el siglo xvi al humanismo latino. En el siglo de Luis XIV. Calderón. François Villon. los grandes poemas latinos quedaron oscureci­ dos ante las poderosas obras de Racine y de Molière. también Dinamarca. Ambas novelas conocie­ ron múltiples traducciones. Fue en los Países Bajos donde el arte retórico latino pudo celebrar sus mayores triunfos individuales: de allí procedía uno 269 . por tanto. El poeta más innova­ dor del siglo XV. Bohemia y Hungría una literatura latina internacional de gran valor. escribía en francés. También destacaría por su brillantez. apenas te­ nían repercusión en el extranjero y que. la novela política en clave Argents (1621) del escocés John Barclay. y en las gran­ des figuras españolas del Siglo de Oro (Cervantes.)· La situación era semejante en Francia. quienes escribían en francés.O T EM P O RA O MORES! en portugués dominaba claramente: piénsese en la epopeya n a­ cional portuguesa de Camóes. Os Lusíadas (1572). aún conocido por su novela fantástica Utopía (1516). cuyas lenguas. se veían forza­ das a emplear el latín como herram ienta de comunicación. Tan sólo en Inglaterra seguía dom inando el latín.

desde la perspectiva de los contemporáneos. No fue Lutero con sus corales. sino su discípulo. de allí provenían también dos exitosos autores teatrales que ya hemos citado. la poesía en alemán empezó a confiar en sus posibilidades y. desarrollaron tam ­ bién su carrera en este país. el aura internacio­ nal de Jakob Balde superaba a sus contemporáneos alemanes como Gryphius o Paul Gerhardt. 1618). aunque. los filólogos y poetas Daniel Heinsius y Joseph Justus Scaliger o el revolucionario de la prosa Justus Lipsius. Pese a todo. paradó­ jicamente. tuvo una gran fecundidad. quien se convirtió en Príncipe de los Poetas gracias a sus elegías inspi­ radas por Ovidio. innovador de la sátira y de la filosofía de inspiración estoico-cristiana. Agricola. Helius Eobanus. Alemania forma parte de estas «pequeñas» naciones literarias: la poesía latina del siglo xvi superaba ampliamente a la poesía en lengua autóctona. Setenta años después del escrito fundacional de Joachim du Bellay. 1624): gracias a esta reforma del verso. lo hizo primero en latín: Aristarchus sive de contemptu linguae Teutonicae y luego en alemán: Wieder die Verachtung Teutscher Sprach (Contra el desprecio de la lengua alemana. la musa alemana fue ga­ nando intensidad con el paso del tiempo. Incluso en la época barroca. Gnapheus y Brecht. ¡VIVA EL LATÍN! de los primeros humanistas alemanes. la poesía alemana del x v ii alcanzó por fin el 270 . el x v m . M artin Opitz escribió una defensa de los escritores en lengua alemana. a pesar de la guerra de los Treinta Años. Sin embargo. con autores como Klopstock o Lessing. El jurista y dramaturgo Hugo Grocio. Ciertamente la poesía alemana que hoy en día denominamos «clásica» no apareció hasta el siglo siguiente.El l a t ín h a m u e r t o . Posteriormente escribió en alemán su decisivo Buch von der Deuts­ chen Poeterey (El libro de la poesía alemana. al igual que el· gran Erasmo. ¡Qué habría sido de los pequeños Paí­ ses Bajos sin sus grandes latinistas! Aunque pueda parecer sorprendente. conocido como el padre del derecho internacional.

O T EM P O RA O MORES! nivel internacional e incluso estaba al par de la literatura clásica. Horacio vive en Fleming.3 Ovidio flota en Opitz. 4. Así expresaba su orgullo Leibniz en 1667: Was lobt man viel die Griechen. im Opiz Naso schwebet. im Greiff Senezens Trauerspiel. Horaz im Fleming lebet. la poesía de H o­ racio era reemplazada por los poemas de Paul Fleming. De qué se alaba tanto a los griegos. Kan man zu hause haben Nachdem sich Mars bey uns gelegt. si tienen que esconderse cuando la musa alemana hace presencia. También esta im agen puede proceder de Ennio (o tal vez de Horacio): Volito vivos per ora virum (Aún vivo voy flotando de boca en boca de los hom bres). Lo que antes daban los romanos puede uno tenerlo en casa ahora que Marte anda entre nosotros. las tragedias de Séneca quedaban relevadas por los dramas 3. Q uizá esta im agen provenga del célebre verso donde E nnio afirmaba que el alm a de H om ero vivía ahora en él. Sie müssen sich verkriechen Wenn sich die teutsche Muse regt.4 la tragedia de Séneca está en Gryphius. Was sonst die Römer gaben. Dicho de manera más explícita: para Leibniz. 271 . la poesía elegiaca de Ovidio era sustituida por los alejandrinos de M artin Opitz.

aun­ que sirven. por desgracia. Opitz y Gryphius— tam bién eran no­ tables poetas en latín. Las Camenas romanas se quedaron. Existen. sólo constituía una señal de pedante­ ría que provocaba más extrañeza que admiración. El orgulloso poeta de la temprana Edad M oderna se había convertido con ra­ pidez en el escolástico vir obscurus del Post-Renacimiento. para confirmar la regla.E l LATÍN HA MUERTO. la novela satírica de 272 . Leibniz. tras la Paz de Westfalia ( 1648). en Alemania. compungi­ das. las musas nacionales comenzaron a asediar el Helicón desde to­ dos los flancos. Las s e d u c t o r a s r u in a s d e l a l it e r a t u r a l a t in a Por lo que respecta a la literatura. podemos observar que el latín no logró imponerse del todo a ninguna lengua nacional. pero que. Mencionaré tan sólo tres obras no religiosas. a ojos de los hombres de mundo. ¡VIVA EL LATÍN! barrocos de Andreas Gryphius. Sorprende observar que ni siquie­ ra se hace mención a la literatura neolatina. la produc­ ción total de libros en francés ya superaba a los latinos en 1575. estaba orgulloso de la obra alemana de estos alemanes. algunas excepciones de relumbrón. este hecho no se observa hasta 1681. a pesar de que los tres autores citados —Fleming. En la segunda mitad del siglo xvn. sin embargo. en un rincón de su antiguo imperio. En prim er lugar. con la notable excepción de Alemania. aunque su relación con el latín no había llegado aún a su fin. Sin embargo. Posteriormente se produ­ jo un desplazamiento de importancia —que comenzó en Italia y term inó en Alemania— desde el latín hacia las literaturas nacio­ nales. El proceso puede medirse con cifras: en Francia. en suma. quien eligió escribir en latín durante el siglo x v i i i se convirtió de inmediato en un anacronismo: se dedicaba a un arte que aún podía causar buena impresión en la escuela o en la universidad. por supuesto.

. que representa de m anera excelente el modelo de brillante poeta-filólogo que había sido característico de la era do­ rada del humanismo. el Papa— sobre «la fir­ 273 .. Después. Pero ya los céfiros me llevan hacia las aéreas alturas. construida a partir de esferas huecas a las que iba unida un arca tripulada. que no sólo abrió nuevos senderos para la poesía: por sugerencia de otro jesuíta. a la que muchos expertos sitúan a la altura de los célebres Viajes de Gulliver de Jonathan Swift. Francesco Lana. autor de numerosas come­ dias en danés. los poe­ mas de Christian Adolph Klotz. jugueteando con sus soplos por los bosques parloteantes. Sed me iam Zephyri nemora inter garrula blando Murmure ludentes invitant ire per altum Aera. Ya sueltan amarras los marineros entusiastas y se arriesgan por el camino inédito. Igual que creía en el futuro de su invención. el poem a didáctico-futurista Navis aeria (El barco volador) del croata Bernardus Zamagna SJ. se dejó llevar por los aires con su fantasía de verdadero poeta.O T EM P O RA O MORES! ciencia-ficción Nicolai K lim ii Iter subterraneum (El viaje subterrá­ neo de Niels Klim) de Ludvig Holberg. de ahí que criticara (Epistola ad Stajum) a quienes erróneamente la juzgaban m uerta (m ortua ) y arruinada (misera). profesor de retórica fallecido en plena juventud. Iam nautae funem convellere gaudent. como el gran Horacio. Zamagna no albergaba dudas en torno a la po­ sibilidad de construir su prototipo y. Zamagna desarrolló en su poema una invención precursora de los globos aerostáticos de los M ont­ golfière. Finalmente. también creía Za­ magna en la vida eterna de la lengua latina. insuetamque viam tentare.. El latín permanecería como el «pa­ dre romano» (pater Romanus) —es decir..

). ¿a cuántos lectores podía aún llegar con este hermoso poema? A algunos más. sus Latina. hay un hecho que contradice esta afirmación. puesto que los mayores poetas romanos de la Antigüedad. C. Du Bellay.El l a t í n h a m u e r t o . tuvieron el latín como segunda lengua. comparaba sus poemas franceses con hijos concebidos dentro del matrimonio. que si hubiera escrito en croata. Veamos un ejemplo: el más relevante de los poetas bilingües de Francia. hasta donde abarca mi conocimiento.) hasta Claudiano (400 d. ningún escritor neo­ latino llegó a sugerir que se sintiera limitado en sus capacidades expresivas por el uso de la lengua clásica. fateor. C. sed magis ista placet. eso sí. Pese a todo. sin embargo. 274 . por deber marital. dices. más bien al contrario: justamente era el uso de la lengua nacional lo que se consideraba una obligación insoslayable. Ninguno de ellos deja entender que la escritura en latín fuese un incómodo deber. Sic igitur. Asi­ mismo. ¿P o r qué la lengua m aterna (y m a r i t a l )? ¿Acaso el latín ya no era idóneo para expresar los sentimientos y las sensaciones de una nueva época? ¿Acaso los poetas que se pa­ saban a la lengua nacional tenían ahora la convicción de poder expresarse sin trabas? Estas suposiciones nos las sugiere un pre­ juicio romántico que compartimos con el joven Johann Gottfried Herder: tan sólo en su lengua m aterna puede una persona expre­ sar de veras sus sentimientos más profundos. praefertur adultera nuptae? Illa quidem bella est. quod nupta marito: Pro domina colitur Musa Latina mihi. ¡v iv a e l l a t í n : me roca del Capitolio» (Capitoli immobile saxum ). eran fruto del amor libre: Gallica Musa mihi est. Sin embargo. desde Ennio (200 a.

De ahí que un poeta como Ulrich von H ut­ ten pasara. Hay una segunda cuestión de importancia en el debate: quien escribía en latín aumentaba su auditorio para abarcar a los lecto­ res cultos de cualquier país.. aquella es más querida. 2. pero la musa latina es mi amante adorada. asi­ mismo. La popularidad del poem a estuvo en p arte relacionada con su original uso de la m étrica. Si se com para con la versión de Balde. no existe la herm osa casa / ni el célebre nom bre de los dárdanos».5 5. que Jakob Balde hiciera aparecer en versión bilingüe latín-alemán una obra con la que esperaba tener un gran éxito: De vanitate m undi (Sobre la vanidad del mundo.. De ahí. Ilium fuere Fuit. como ya hemos visto. pero no podía llegar a sus compatrio­ tas menos cultivados. 275 . con sus vecinas europeas. / D esapa­ recidos todos los dárdanos / podridos ya m il veces». Du Bellay concebía la escritura en lengua materna como un compromiso patriótico. La elegancia de estos versos prueba la verdad de tal declara­ ción de amor. se observará que solía ser m ejor poeta en alem án que en latín: «Perdida Troya. Ilium Tros. Fuere Troes. de ahí también que Lutero escribiera sus corales en alemán. de las elegías latinas a los cantos alemanes para poner su pluma al servicio de la Reforma. Troia ist hin/ ein anders her/ Als wan sie nie wärgwesen.. que adaptaba una conocida estrofa alem ana de la época..O T EM P O RA O MORES! La musa francesa es para mí como la esposa al marido. La «traducción» de Balde es tan libre que traduzco el latín de m anera literal: «No existen ya los troyanos e llión / los troyanos e Ilion ya no existen [se trata de una cita de Virgilio: Eneida. lejana ya / como si nunca hubiera sido. fu it domus inclyta Nomenque Dardanorum. 1636). 325] / Ya no existe. pues debía competir con las len­ guas clásicas y. Verschwunden seynd all Dardaner. ¿Pretendes saber si prefiero la amante a la esposa? Aunque esta sea hermosa. Este poema de cien estrofas es probablemente el primer poema que aparece con este formato tan habitual en las ediciones habituales de poesía. Schon tausent mal verwesen. sobre todo.

el poeta quería lla­ m ar la atención de sus conciudadanos en torno a la herm osura de la lengua m aterna. inmutable y atemporal. O tempora o mores! Debe considerarse. que había sido an­ taño apoyado por grandes humanistas latinos como Conrad Cel­ tis. En una oda dedicada a su amigo Santolius (Jean-Baptiste de Santeuil). Entre 1450 y 1650. La elección del idioma dependía. El escri­ tor humanista se guiaba. por una sen­ tencia de Horacio: Non omnis moriar (No moriré del todo). El deseo de ser coronado con el pe­ renne laurel de los poetas. 1625-1702). sin considerar las reimpresiones de las obras completas. concepto dudoso desde el punto de vista cristiano? El exceso de coronamientos poéticos pudo haber influido igualmente. ¿Cabe pensar que los escritores poste­ riores al humanismo estuvieran menos obsesionados con la in ­ mortalidad. porque los escritores valoraban más a sus orgullosos compatriotas sin conocimientos clásicos que a los eru­ ditos y colegas extranjeros. era el símbolo de esta aspiración. por encima de sus Lyrica horacianos. La relación entre fama y lengua latina sería el tema explícito de un poema escrito por el jesuíta francés Johannes Commirius (Jean Commire. sobre todo. un tercer argumento. que le habían hecho famoso en toda Europa: hasta 1747. finalmente. del lector buscado. Este anhelo era coherente con la naturaleza del latín. desde el tiempo de Petrarca. De vanitate m undi conoció dieciséis ediciones. El poema constituyó el mayor éxito comercial de Balde. se convirtió así en el Marco Bruto entre los asesinos del latín. El nacionalismo moderno. el paso literario del latín a la lengua m aterna se justificó. ¡VIVA EL LATÍN! Los bávaros y los alemanes. en consecuencia. De ahí que tanto Pe­ trarca como Helio Eobano escribieran sus cartas a la posteridad (ad Posteritatem) en latín. a los que tanto apreciaba. en suma.El l a t ín h a m u e r t o . se lo agradecieron. le incitaba a no dejar de lado la 276 . como habían logrado Petrarca y Celtis. anhelo de una inmortalidad literaria.

celebrado ya como «padre del fran­ cés» (Franciacae pater linguae). con los poetas latinos. La lengua materna. pero no dejó de escribir en latín. Ronsard. pero también en parte a la prosa. sin embargo. Qué diferencia h a ­ bía. Sin em ­ bargo. sonaba como un bárbaro para los delicados oídos modernos. prom o­ vida por el Estado. «que me entierren entero»). afirmaba el poeta. la «lengua europea universal. Ta m b i é n l a c i e n c i a se a l e j a d e s u l a t í n Todo lo dicho es aplicable a la poesía. no cabe generalizar: el gran poeta bilingüe Paul Fleming agradecía en sus Inscripciones funerarias (1640) que las «musas ale­ manas» (Deiitsche Klariert) le diesen inmortalidad. duradera y perenne» (lingua Europaea universalis et durabilis ad posteritatem). el tránsito del latín a la len­ gua nacional fue más tardío. Mientras tan­ to. según una fra­ se de Leibniz. En ella. que no temen el tedio del tiempo. cambia de rostro cada día. perviven en el canto latino! Commirius podría haber dicho que el latín era. ya que el deseo de comunicarse con 277 . Las pers­ pectivas no eran unánimes en este punto. A t certus Latiis honos. en especial la científica. et vani haud metuens taedia saeculi perstat gratia vatibus! ¡Pero el honor y ia fama seguros.O T EM P O RA O MORES! escritura en latín para dedicarse a la escritura en francés. igual que Malherbe. su contemporáneo Jakob Balde renunciaba por motivos cris­ tianos a cualquier tipo de fama postum a ( tumulerque totus.

preciso y antirretórico.6 La posibi­ lidad de formar nuevos conceptos era mucho más sencilla y apro­ piada en una época histórica en la que el vocabulario latino iba de la mano con el progreso de la ciencia y la técnica. Hoy en día. Hasta bien entrado el siglo x v i i i . aunque con una sólida base humanista. debemos descartar otro prejuicio muy extendido. M anuale = telephonum manuale (teléfono con tam año de mano). escribió Copérnico D e Revolutionibus Orbium Coelestium (Sobre el movim iento de las esferas celestes. Gremiale = computatrum gremiale («ordenador en el regazo». otro respetable estilista latino. En latín. el latín fue la lengua de la cien­ cia.E l LATÍN HA MUERTO. incluso los latinistas más es­ pecializados tenemos grandes dificultades. Isaac Newton coronó los descubrimientos astronómicos —aun­ que también físicos y matemáticos— de la modernidad con su Phi6. que fundam enta nuestra visión contemporánea de un uni­ verso heliocéntrico. en la actualidad. 278 . por ejemplo. en consecuencia. para re­ dactar en latín un título honoris causa a un bioquímico. consagrada por la tradición y considerada un medio de co­ municación m uy útil entre los sabios del m undo entero. corrigió Johannes Kepler este modelo con su Astrono­ mia nova y su Harmonice M undi (A rm onía del M undo). Hasta principios del siglo X IX . aunque con cierta torpeza. quien declara que escribe o incluso que habla latín se encuentra de inmediato con la sorpresa de su entorno. Y. no hubo problemas de expresión en ninguna disci­ plina. alterando por completo la cosmovisión tradi­ cional. 1543). finalmente. También en latín. Galileo Galilei. Obviamente no es así: sin meditarlo en exceso. sin embargo. ¡VIVA EL LATÍN! los compatriotas menos eruditos no debía de ser tan intenso. a partir del inglés laptop). po­ dría proponer como equivalentes gremiale y manuale . no es posible hacer referencia a estos objetos en latín. En todo caso. que le hace notar que los romanos no conocieron los portátiles ni los m ó­ viles y que. nos transmitió en Sidereus N uncius (Mensajero de las estrellas) aquello que había visto gra­ cias a su telescopio. con un latín sobrio.

Medio siglo antes. 1748). aunque especialmente destacable. El propio Gauss había publicado en 1801 una obra decisiva para las matemáticas. donde la vieja noción latina de gravitas (pesadez) se transformó en la m oderna «gravitación» que domina el cosmos. Ber­ nard le Bovier de Fontenelle. debe considerarse que Euler. Con el cambio de siglo cambió también la lengua de la ciencia. escribió también en alemán y. el latín no abandonó aún el ámbito de las ciencias naturales. La prim era revista erudita en lengua no latina sería precisamente el Journal des Sçavans que editaba la academia. Pese a todo. tanto en astronomía como en el resto de los dom i­ nios de la ciencia. los tratados científicos en latín empezaron a ser cada vez más raros. A partir de ese momento. Disquisitiones Arithmeticae (Investigaciones aritm é­ ticas). publicó en 1686. Leonhard Eu­ ler. El biólogo sueco Carolus Lin­ naeus (Linneo) produciría la obra más exitosa e influyente de la 279 . Tras la creación en 1666 de la Académie des Sciences por el rey Luis XIV. 1687).O T EM P O RA O MORES! losophiae Naturalis Principia M athematica (Principios m atem áti­ cos de la filosofía natural. publicadas en inglés en 1704. otro célebre matemático. Aún siguiron escribiéndose obras latinas imperecede­ ras en el ámbito de la física (Fahrenheit). de la física atómica (Boscovich) y de la anatomía (Morgagni). Un último escrito latino. Sin embargo. sobre todo. Su secretario. Con sus Opticks. había escrito en latín su fundamental tratado Introductio in Analysin Infinitorum (Introducción al análisis de las cantidades infinitas. una obra de divulgación astronómica dedi­ cada a una dama: Entretiens sur la pluralité des mondes. 1809) de Cari Friedrich Gauss. un año antes de los Principia de Newton. hom ­ bre de mundo. fue la Theoria M otus Corporum Coelestium (Teoría del m ovim iento de los cuerpos celestes. el propio Newton sentó las bases de su revolucionaria teoría de la luz. en fran­ cés con el objetivo de alcanzar mayor difusión. el francés tomaría la delantera como lengua científica.

mayor disfrute en la lec­ tura de la exposición que Luigi Galvani hizo de la fisiología eléc­ trica en su célebre escrito De Viribus Electricitatis Artificialis in M otu M usculari (Sobre las fuerzas de la electricidad artificial en el m ovim iento muscular. sin embargo. Los latinistas hallarán.El l a t í n h a m u e r t o . 1791). Galvani se esforzó por presentar de una m anera estilísticamente adecuada sus experimentos con las ancas de rana: ut [.] saltem honesto doctorum hominum desiderio satisfacere­ mus.. qui solent rerum. Para los artistas alemanes y sus allegados escribió Alberto Durero su tratado geométrico Underweysung der messung m it dem Zirckel u n d richtscheyt (Enseñanza de la toma de medida con escuadra y compás). vel origine ipsa principioque delectari para satisfacer al menos el noble deseo de aquellos hombres doc­ tos que suelen hallar deleite en conocer el origen y comienzo de aquellas cuestiones que albergan en sí alguna novedad. LOS CIENTÍFICOS A PR E N D EN ALEM ÁN El alemán comenzó su trayectoria como lengua de las ciencias téc­ nicas en determinados escritos divulgativos. ¡v i v a e l l a t í n .. a principios del siglo xvn. destinados a no lati­ nistas. Mientras en el resto de obras latinas mencionadas los autores no solían preocuparse en exceso por la belleza lingüística del latín. aunque el interés sus­ 280 . ciencia en latín: el método que desarrolló en su Systema naturae (1735) para clasificar las plantas y animales de acuerdo con su gé­ nero y especie en latín ( Canis lupus: lobo. Canis lupus familiaris: perro) sigue utilizándose en la actualidad y sirve como base para nom brar a cualquier ser vivo descubierto por la ciencia. quae novitatem in se recondunt aliquam.

se impartieran de manera prioritaria «en la len­ gua m aterna y natal». tanto en escuelas como en universidades. pasaba de un idioma a otro según el contexto o según su parecer. Entre otros aspectos. en sus curiosas Conversaciones de sobremesa. en la ciencia igual que en la poesía. El propio Moro escribía sus obras teológicas en función del destina­ tario: unas veces en latín. Dos publicaciones de la Europa romance se consideran las pio­ neras en el uso de las lenguas nacionales. A diferencia de otras naciones. La idea de que las ciencias (disciplinae ) debían ser tratadas fun­ damentalmente en la lengua materna. fue propuesta. se planteaba que las disciplinas. un análisis del sistema ptolemaico y del copernicano que 281 . De m anera análoga ac­ tuaba Lutero en sus escritos y sus cartas: algunos de sus libros aparecen en ambas lenguas y. lo que implicaba la creación de los perti­ nentes vocabula artium (términos técnicos. escrita en latín. «la intérprete más fiel del espíritu» (fidelior animi interpres ). Galileo escribió en ita­ liano su obra más impactante. Aun­ que las ideas de Ratichius suscitaron gran interés. La propuesta de Moro sería retomada con absoluta seriedad para la lengua alemana en el nuevo y patriótico program a de edu­ cación (Memorial ) que Wolfgang Ratichius presentó a la Dieta reu­ nida para la elección del emperador en mayo de 1612. de manera ju ­ guetona. Ale­ m ania se quedó atrás en el desarrollo de una lengua propia. especializados). el gran Johannes Kepler vio cómo su li­ bro en torno al cálculo de volúmenes —M essekunst Archimedis — halló un gran éxito entre los toneleros y productores de vino. Adam Riese publicó también distintos libros de cálculo des­ tinados a la gente sencilla que no quería ser engañada a la hora de echar cuentas. por Tomás Moro en su célebre Utopía. otras en inglés. el proyecto no tuvo excesiva continuidad. Más tarde.O T EM P O RA O MORES! citado por esta obra entre los geómetras hizo que se tradujese al latín. Dialogo sopra i due massimi sistemi (1623).

escribió casi siempre en latín y ocasionalmente en francés. es indudable que la frase central de su filosofía — Cogito. El alemán actual aún recurre a muchos conceptos for­ jados de m anera audaz por Wolff (Begriff: concepto. que. Francis Bacon). A pesar del ejemplo de Descartes. que defendía el uso científico del ale­ m án en distintos artículos de publicación postuma. indiscuti­ ble padre de la filosofía moderna. no en su forma francesa original (Je pense. Incluso Leibniz. ejerció en la lengua filosófica alemana una labor tan relevante como Cicerón en la latina. Christian Wolff.El l a t ín h a MUERTO. donc je suis). ¡VIVA EL LATÍN! sería el motivo de su célebre proceso inquisitorial.7 Thomas Hobbes). La frase halla su origen en u n verso de Plauto: Lupus est homo homini. en opinion de los especialistas. la más popular: Discours de la méthode (1637). y no hom bre. entendida por Hobbes como esta­ do originario de la humanidad). pero causó menos impresión a causa de la lengua. El impulso decisivo para la lengua alemana en el campo de la filosofía y de las matemáticas llegó con un alumno de Leibniz. sub specie aeternitatis (desde la perspectiva de la eternidad. cuando no sabe quién es). ergo sum (Pienso. En este siglo abundaron las referencias filosóficas revoluciona­ rias que seguimos citando en latín: Scientia est potentia (Saber es poder. René Descartes. Baruch Spinoza). bellum om nium contra omnes (guerra de todos contra todos. En segundo lugar. Descartes no se aferraba de m anera ineludible a la lengua nacio­ nal: él mismo preparó una traducción latina de su tratado y em ­ pleó el latín para redactar otras muchas obras. homo hom ini lupus (el hombre es un lobo para el hombre. Pese a todo. luego existo)— se ha hecho célebre en su versión latina. quotn qualis sit non novit (Lobo es el hom bre para el hom bre. La versión la­ tina del texto halló mayor difusión. según la forma francesa. 282 . y no Cartesius. el latín seguiría siendo la lengua más apropiada para la filosofía. Aunque seguimos llamándole Descartes. publicó en francés su prim era obra. non homo. Eigenschaft: 7.

del mismo modo que Cicerón declamaba en griego. tuvo para la lengua universitaria una relevan­ cia semejante a Wolff en el ámbito filosófico. Thomasius buscaba con claridad el enfrentamiento: no se trataba de la Ética de Aristóteles en latín. «que rocia­ ran de agua bendita la pizarra en solemne procesión». En octubre de 1687 tuvo la audacia de escribir en la pizarra de anuncios de la Univer­ sidad de Leipzig un manifiesto que. El dominio del alemán no llegaría hasta la generación posterior. suscitó sorpresa entre las cabezas (y pelucas) de la institución: «Christian Thomas ofrece a la juventud estudiante de Leipzig una lección magistral titulada “¿De qué m anera se debe imitar a los franceses en la vida cotidiana?”». ¡sino de la m oral m undana y afrancesada en alemán! Llegó a temer. por su propia lengua de escri­ tura (el alemán). El «padre de la Ilustración» alemana.O TEMPORA O MORES! cualidad. noli sprützen aquam in die Fistell (Si quieres que se cure. Sin embargo. todo filósofo europeo se vio en la necesidad de apren­ der alemán. ju ­ rista de profesión. ^pués. Christian Thomasius. el famoso médico Paracelso ya había dejado entrar de manera ocasional el alemán en sus clases de la Universidad de Basilea: Si vis curari. Thomasius acaba­ ría siendo un eminente catedrático de la universidad reformista de Halle y llegaría a ver el momento (1717) en que todos los esta- 283 . también Wolff prefería seguir escribiendo en latín. no debes verter agua en la fístula). Sin embargo. Ciertamente. esta resistencia de la universidad contra su en ­ fa n t terrible tan sólo logró aplazar los hechos. como afirmaría más tarde. Sin embargo. pero se le devolvió intacto el manuscrito: la facultad se negaba categóricamente a juzgar un es­ crito que tratase materias filosóficas en alemán. A usnahm e : excepción). quien también publi­ có algunos textos ocasionales en latín. A partir de la Crítica de la razón pura. Thomasius presentó a la facultad la prim era parte de su cur­ so para solicitar la venia docente. con Immanuel Kant. Poco des.

todos tom a­ ban parte en ella. las humanidades. Cuando Galileo empezó a publicar en su lengua m aterna en detrimento del latín. No supone esto un gran perjuicio. basadas en unas fórmulas expresivas muy estrictas y normalizadas. al menos en las universidades protestantes. pero también contra la «cultura». el inglés empieza a ser la lengua habitual de enseñanza en muchas disciplinas. Si bien este cambio puede ser más fácil de aceptar en las ciencias naturales. exceptuando el ámbito teológico. La terminología latina siguió siendo fundamental en el ámbito académico durante siglos. No debemos aceptar sin lucha esta toma de poder 284 . pero sí que resulta terrible comprobar cómo se pretende convertir el inglés en la única lengua del conocimiento: en palabras de Margaret Thatcher. aunque en las últimas décadas el inglés se ha ido imponiendo por el peso de las universidades anglosajo­ nas. no me parece evidente que la cultura inglesa haya tenido una relevancia comparable en el mundo. ¡VIVA EL LATÍN! dos alemanes tuvieran cursos en lengua alemana. que debía de saber del tema. la lengua alemana era la habitual del ámbi­ to universitario. a Newton y a Agatha Christie. el inglés se ha convertido en «el latín del presente» (1979). supone un ries­ go catastrófico en aquellos ámbitos donde el dominio lingüístico y el matiz expresivo son elementos centrales. sin que haya realmente una justificación para ello.El l a t ín h a MUERTO. Cien años después de su afrenta a las cos­ tumbres académicas. crimen laesae humanitatis: un delito contra la «humanidad». jurídico y clá­ sico. alcanzó su estatuto de lengua universal gracias a las singulares proezas intelectuales de los romanos en la Antigüe­ dad. Con todos mis respetos a Shakespeare. El latín no era la lengua m aterna de nadie. En consecuencia. La obligación de expresarse en inglés proporciona una gran ventaja a quienes tie­ nen esta lengua materna. Kepler protestó porque no entendía el italiáno y empleó para ello una expresión de doble sentido. contra la convivencia entre personas.

debemos reclamar cuando menos una pluralidad de lenguas. Se había convertido en una cuestión de escuela y de uni­ versidad. Posteriormente. Que haya sido el inglés el idioma que haya ocupado la plaza del francés como sucesor del anciano latín su­ pone un verdadero retroceso. es de­ 285 . el aprendizaje de la lectura y de la escritura se centraría tan sólo en la lengua alemana. el latín había perdido su posición central. desarrolló un programa de estudios abso­ lutamente chocante para la época: durante los tres primeros cur­ sos. aunque hacía mucho tiempo que la lengua de la poderosa Francia dominaba en el ámbito cien­ tífico. Pero la mayoría de los alumnos tenían tan sólo una idea en la cabeza: lus ius et nihil plus! (¡Derecho. el latín también perdió su posición de pri­ vilegio como lengua de la diplomacia internacional. De m anera imprevista. Wolfgang Ratichius (1571-1635). donde los profesores de elocuencia seguían intentando suscitar el entusiasmo de los jóvenes a través de ejercicios estilís­ ticos y de oratoria. el escolar empezaría a estudiar la lengua latina de la misma forma que la materna. En primer lugar. se lamentaba el profesor Christoph Cellarius (falleci­ do en 1707) de Halle. es decir. derecho y nada más!). La Paz de Westfalia aún se había redactado en latín. ¿Un p o c o d e a ir e f r e s c o e n c l a se d e l a t ín ? Durante el siglo xvm . ¿Debía adaptarse la enseñanza del latín a las nuevas circunstancias.O TEM P O RA O MORES! cultural por parte del inglés. a quien ya hemos mencionado. renunciar al antiguo ideal hum a­ nista del dominio absoluto de la lengua (eloquentia ) y del consi­ guiente conocimiento de los clásicos? ¿El latín debía reducirse a un mínimo imprescindible para inculcárselo a los niños de la m a­ nera más eficaz que se pudiese? Dos grandes pedagogos llevaban largo tiempo meditando esta cuestión.

14. que no aborte (Amores 2. Siguiendo su ideario. Como los antiguos humanistas. considera­ do por muchos el mayor pedagogo de todos los tiempos y autor de un excelente aforismo recomendado para cualquier educador: Omnia sponte flu a n t.EL LATÍN HA MUERTO. al final nos acercaremos a Cicerón para que nos enseñe los artificios de la retórica. políglota y gran viajero. De m anera semejante pensaba el moravo Comenio (Johann Amos Comenius. ¡VIVA EL LATÍN! cir. ut nobis dicendi quoque commonstret artificia. Cada profesor de latín encon­ traba en su m anual esta recomendación: Discamus primo Latine balbutire. idea que. adibimus. donde este pide a su am ada Corina. 286 . que la violencia esté lejos de las cosas). La gramática de Lange fue reeditada sesenta veces entre 1703 y 1809. 8. Comenio señalaba que la enseñanza del latín debía modificarse en función de cada len­ gua materna. con más énfasis en un autor (Ratichius elegía a Terencio) que en las reglas gramaticales. Aprendamos primero a balbucir en latín.8 absit violentia rebus! (Que todo fluya por sí mismo. La form ulación se rem onta a u n verso de Ovidio. 1592-1670). embarazada. tandem Ciceronem. le procuró una in­ fluencia tardía. 25): sponte flu a n t matura sua (por sí m ism o fluya lo m aduro). al menos en Alemania. tum loqui. después a hablar. Comenio defendía que los n i­ ños comenzasen pronto a hablar en latín sin que el maestro se preo­ cupara en exceso por sus errores. aunque decisiva. por lo que cabe suponer que sustituyó a todas las gramáticas pre­ vias escritas tan sólo en latín. Joachim Lan­ ge preparó una gramática latina en alemán que fue imponiéndose en las escuelas pietistas del reformador August Hermann Francke y que acabaría por extenderse al resto de instituciones alemanas.

por ejemplo. su Orbis sensualium pictus (El m undo sensible. como pretendía Comenio? Debo confesar. gracias a sus doscientas cincuenta ediciones.000 conceptos. el alumno tampoco aprende que medicus es médico. mientras que el estudiante de latín necesitaba quince o veinte años para pronunciar unas migajas de latín. ¿Es posible poner el alfabeto latino al alcance de los niños. Cé­ sar y Cicerón. publi­ cada en Núremberg.O TEMPORA O MORES! No era de recibo que los pinches de cocina y los sirvientes de la casa aprendieran sin esfuerzo lenguas extranjeras durante sus penosos trabajos. En sus casi 300 páginas resume el m undo al completo a través de unos 3. Agnus balat: béé (el cordero bala: beee). Comenio. Comenio creía que se podría salvar la didáctica del latín. La obra. La idea más influyente de Comenio fue su exigencia de unir lengua y cultura. El propio Lutero se había quejado en 1524 del interminable apren­ dizaje del latín. entre otras obras didác­ ticas. 287 . 1658). cuya lectura ha de guiar la enseñanza.alfabeto: Cornix cornicatur: ááá (el cuervo grazna: aa). se convirtió en el manual más exitoso de la Edad Moderna. Cicada stridet: cí cí (la cigarra canta: ce ce). et ne illa quidem sine haesitantia et titubatione (no sin dudas y titubeos). ni si­ quiera en el estado de Baviera. tan favorable a las lenguas clásicas. Pocos lati­ nistas profesionales comprenderían hoy los sonidos que Come­ nio empleaba a partir de la página cuatro para hacer comprensi­ ble el . alcanzaría resonancia mundial y. Adiós. una enferma crónica. aunque él esperaba una mejora radical de la ense­ ñanza hum anista en su conjunto. un li­ bro de imágenes en edición bilingüe alemán-latín. con gran dolor. Así. a través de un tipo de enseñanza que diera primacía a la práctica (usus) sobre la teoría (praecepta). ¿Por qué? Porque rara vez aparecen en los clásicos escolares. de acuerdo con el Ministerio de Educación. que la mayo­ ría de estos términos no pueden estudiarse en la actualidad. A esta cuestión dedicaría.

con gran beneficio para la literatura alemana.escuela piloto. Aunque de m anera fugaz. El Brócense. corrum punt ip­ sam Latinitatem (Quienes parlotean en latín corrom pen el latín verdadero). puesto que el habla descuidada era fuente de toda clase de malos hábitos: Qui Latine garriunt. En su opinión. Goe­ the aprendió el latín «tan sólo mediante la práctica. Johannes Bern­ hard Basedow.El l a t ín h a m u e r t o . Emilie: según los testimonios. que basaba su enseñanza en el Orbis pictus y en un libro ilustrado multilingüe. varias ree­ diciones). Su principal representante en Alemania fue un filántropo influido por Comenio y Rousseau. la pureza de la lengua exigía el recha­ zo de la oralidad. 1587. Philantropin. fue un precursor del siglo xx. en su obra M inerva seu de causis linguae Latinae (M inerva o las razones de la lengua latina. ¡VIVA EL LATÍN! La voluntad de Comenio. En cierto sentido. la reforma pedagógica del latín en la Ilustración. orientada a una enseñanza agradable y útil para to­ dos. fue el primero en criticar cualquier uso del latín que no fuera escrito. tras el francés y el alemán. En la ciudad de Dessau. en especial a través de la lectura precoz de las M eta­ morfosis de Ovidio y del uso de breves Colloquia m uy bien redac­ 288 . El Brócense fue igualmente el prim ero en defender que la enseñanza del latín tuviera tan sólo un objetivo histórico y cultural. Basedow fundó una. Su método de enseñanza oral tuvo su mayor éxito en la propia hija de Base­ dow. buen heredero del humanismo. aún necesaria. de centrar el aprendizaje del latín en su uso práctico encontró resis­ tencia en su propia época. cuando fue presentada en público por su orgulloso padre durante una reunión promocional de la escuela. El principio de la enseñanza oral del latín guió también al pa­ dre de Goethe. a la edad de cinco años. El filólogo español Franciscus Sanctius Brocensis. hizo del latín hablado el mejor camino hacia el dominio de la lengua. 1774) desarrollado por el propio Basedow. sin reglas ni conceptos». la niña ya tenía el latín como tercera lengua. Elementarwerk (Obra elemental.

estaría ausente du­ rante la segunda m itad del x v i i i . la sensación de haber superado ampliamente a la Antigüedad a través de los descubrimientos técnicos. A pesar de los esfuerzos pedagó­ gicos de distintos sabios. por desgracia. igual que la Historia Natural de Plinio y la concep­ ción del mundo de Ptolomeo? Parecía que los días del latín estu­ viesen contados. El entusiasmo de Goethe. se convirtió en vestigio de una época pasada y. Los acontecimien­ tos. en conse­ cuencia. los temas de los clásicos latinos ha­ bían dejado de interesar a los teóricos progresistas de la Reforma y no podían causar aquel efecto de los días dorados del humanismo. Es una lástima que su deseo no se cum ­ pliera. el latín no estaba ya presente en la vida diaria. desde finales del siglo xvi. sin embargo. 289 .O T EM P O RA O MORES! tados. que por desgracia no se han conservado. desde Copérnico y Francis Bacon. fueron algo distintos. La preparación de unos carmina o unas declamationes no suscita­ ba ya una emoción particular. A la edad de dieciséis años llegó incluso a manifestar su voluntad de ser profesor de latín. una parte importante del placer de la lengua desapareció. incluso en el ámbito escolar. El latín clásico y moderno fue una inspiración constante durante la vida de Goethe. quizá tam ­ bién en la ética? ¿Los tratados morales de Cicerón no estaban ya anticuados. ¿Acaso no se tenía.

cum res gestas tantum referret solumque in Annalium confectione consisteret. eruditione minime aestimata. Nunca estuvieron los romanos más alejados de las bellas artes y de las ciencias que en la época previa a las guerras púnicas. pues decían con pocas palabras qué se debía hacer. eloquentia supervacua. sed sententiarum vim peterent. cuando la formación apenas se valoraba. quam aetate ante bella Punica. pues los hombres principales dedicaban todo su interés y actividad a la agricultura. sin bus­ car la elegancia de la expresión.Non vitae sed scholae? Clases de baile en latín durante la era industrial Nullo tempore magis a studiis optimarum artium Romani abho­ rruere. 291 . sino la fuerza del pensa­ miento. cum in agriculturam summi illarum aetatum homines prae­ cipue studium operamque collocarent. historia vero eloquentiae non egente. cuando la retórica era innecesaria. cum paucis verbis de rebus agendis dicerent neque orationis elegantiam.

tenía que escribir. ¡VIVA EL LATÍN! cuando la historiografía no necesitaba retórica alguna. el bachiller de Tréveris Karl Marx. de tres partes. Marx obtuvo el reconocimiento de sus profesores. La senci­ lla idea de que los romanos anteriores a las guerras púnicas no se preocupaban por la retórica se compone. cada una de las cuales comienza por un ablativo. trece años después. un ablativus absolutus. quienes certificaron la bue­ na construcción de la exposición (argumenti tractatio). la eloquentia (retórica) es innecesaria cuando sólo se valora el contenido.El l a t ín h a m u e r t o . como todos los alumnos que se presentaban al examen de bachillerato prusiano. según la tradición. haría temblar al m undo con otra frase menos ornada: «Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunis­ mo». la historia (historiografía) no necesita eloquentia cuando sólo se escriben áridas crónicas. pues sólo refería hechos y se limitaba a la producción de crónicas. la eruditio (formación) importa poco cuando sólo se ejerce la agricultura. ¡Bravo! Así nos gustan los períodos retóricos latinos. no muy profunda. es decir. una redacción en latín. de la cual procede nuestra cita. el conoci­ 292 . de diecisiete años. 2. Karl M a r x y el d e s a r r o l l o d e l l a t ín e n l a é p o c a Bie ­ d e r m e ie r ¿A quién pertenece esta frase. cuyo motivo le sigue en una frase causal con cum : 1. 3. pero acertada y formulada con tanto ornato? A un hombre joven que. En 1835. A pesar de unos pocos errores. en 1848.

¿Acaso eran los prusianos demasiado exigentes? No. ¿V u e l v e a e st a r d e m o d a el l a t ín ? Seamos sinceros: casi ningún estudiante entre los que hoy en día se presentan a los exámenes estatales en Alemania para trabajar como profesores de latín en un instituto tendría la m enor oportu­ 293 . el esfuerzo por alcanzar un buen latín (Latinitatis studium). el bachiller debía demostrar en un examen oral su habili­ dad para desarrollar un discurso coherente en latín. ya que se impartía ocho horas a la semana desde el tercer hasta el décimo año de secundaria. un tanto descolgadas. Los tra­ bajos escritos en latín no debían tener ningún error gramatical ni graves germanismos. apare­ cían la historia y la geografía. Esta carga académica del latín se correspondía con el regla­ m ento de 1834 para el examen de bachiller: dos de los seis exáme­ nes escritos se realizaban en latín (la redacción y el Extemporale . el segun­ do mayor estado de Alemania. además. sobre todo en Baviera. es decir. Asi­ mismo. ya que tales exigencias también existían en otros lugares. A cierta distancia le seguían las matemáticas y el griego. las ciencias naturales. Los profesores del Collège de Trêves —bajo la dirección del excelente filólogo Vitus Loers— habían hecho algo imprescindible para que el pequeño Karl fuera un buen latinista: siguiendo el plan de estu­ dios prusiano de 1816. en especial. pensando en los futuros teólogos. la religión y el dibujo.N o n v it a e sed s c h o l a e ? miento histórico ( historiae cognitio) y. el latín dominaba los estudios. después venía el alemán y. los futuros teólogos tam ­ bién debían completar una traducción del hebreo al latín. de lo contrario. aunque el hebreo era optativo. tan sólo se horrori­ zaron ante su terrible caligrafía ( Verum quam turpis littera!). se suspendía el examen. una traducción al latín). No se incluía el francés o el inglés.

intra muros. la fórm ula correcta sería Ars artis gratia. En el m ejor de los casos. Tam­ bién es alemán el texto del oratorio Paulus. no es en absoluto habitual. Victor Cousin acuñó el tópico francés L ’art pour Vart. Si vamos más allá de estos muros y de la vida académica. al menos. desde finales del siglo x vm . en gran medida. Como se puede observar. vere­ mos que. pero evidentem ente se quería seguir la estructura francesa. las ciencias y la diplomacia? ¿O es que las cosas habían cambiado por comple­ to una vez más? ¿Escribir y hablar en latín extra muros. ¿acaso no era el latín una asignatura en decadencia? ¿No había abandonado. Michael Faraday publi­ 1. desde la década de 1820. compuesto por Felix Mendelssohn-Bartholdy (quien. No me lamento. fiel a la Biblia y profun­ damente religioso. fuera de las paredes de la escuela. tan sólo planteo la pregunta: en aquella época. El estudiante contemporáneo tendría mejores conoci­ mientos de muchos temas que un estudiante de entonces. a partir del cual un siglo después la Metro Goldwyn Mayer crearía el pseudolatino Ars gratia artis.1 En ale­ m án se publicó la perturbadora crítica bíblica del teólogo suabo David Friedrich Strauss. Sin em ­ bargo. Ese mismo año. Tomemos como referencia el año en que se examinó Marx. 294 . Sin embargo. tradujo al alemán una comedia latina de Teren­ d o cuando era bachiller). como era de esperar. ¡VIVA EL LATÍN! nidad de aprobar el bachillerato si hubiese compartido pupitre con Karl Marx.El l a t ín h a m u e r t o . el latín había perdido mucha importancia. como el que se observa en la cita. 1835. Das Leben Jesu (La vida de Jesús). el terreno de la poesía. ni siquiera entre los profesores de latín. ese dominio activo y verdaderamente creativo de la len­ gua. es decir. era de nuevo algo atractivo e im portan­ te? En absoluto. este modesto cir­ cuito del latín para el que se preparaba Karl Marx seguía circuns­ crito a las instituciones de enseñanza. el gobierno prusiano exhortaba a las facultades de medicina y de derecho a que vigilasen la soltura con que los estudiantes hablaban latín en los exámenes estatales.

295 . había pu­ blicado en latín sus Prolegomena ad H om erum (Prolegómenos a Homero). Pensadores y cien­ tíficos posteriores que escribían de forma esporádica en latín. El m undo estaba despren­ diéndose del latín con rapidez. se ve que la última gran referencia latina es u n es­ crito de 1828 del padre de la embriología moderna. Incluso los latinistas utilizaban su lengua nacional cuando que­ rían llegar al gran público. si la hubiera publicado en latín. En suma. El brillante filólogo Karl Lachmann. el fundador de las modernas Ciencias de la Antigüedad. redactó en latín su importante y riguroso comentario a Lucrecio (In T. no cam ­ biaron el m undo con tales obras. exactamente igual que lo haría se­ senta años después el irrespetuoso trabajo histórico de M om ­ msen. en cambio.N on v it a e sed s c h o l a e ? có en inglés sus experimentos realizados con bobinas de alambre (Experimental Researches in Electricity. cuando no escandalizado. pues quería (y podía) ser comprendido tan sólo por sus colegas de disciplina. difícilmente habría reci­ bido el premio Nobel en 1902 por su Römische Geschichte (Historia de Roma. sino m u­ chos. 1827). donde defendía que Homero no era un poeta. 1854-1856). 1850). Los trabajos más significativos de las ciencias naturales apenas se publicaban en latín. a mediados del siglo xix. El latinista más famoso del siglo xix. a la Alemania y a la Europa cultas. el latín era una barrera incluso para muchas personas cultas. Esta obra había provocado. En 1795. lengua que dominaba perfec­ tamente. Consultando un listado de obras científi­ cas relevantes. plena de vida y traducida a incontables idio­ mas. el historiador y jurista Theodor Mommsen. Karl Ernst von Baer: De Ovi M am m alium et Hominis Genesi (Sobre la génesis del óvulo de los mamíferos y el hombre. 1831-1838). se había producido en este punto un cambio deci­ sivo desde finales del siglo xvm . Lucretii Cari De Rerum Natura Libros Commentarius. como el sociólogo Émile Durkheim o el socialista Jean Jaurès. Pese a todo. Friedrich August Wolf.

¿Se aplica aquí el viejo principio Non scholae sed vitae discimus (Aprendemos para la vida.E l LATÍN HA MUERTO. 106.2 o acaso se le ha dado la vuelta al di­ cho de una manera espectral? Para comprenderlo. a Italia. proviene de Séneca. En la práctica. Pronto se haría notar en las clases de latín. Esta antítesis. ¿por qué debía Karl Marx escribir una redacción en latín para su examen de bachillerato? ¿De dónde provenía el ex­ cesivo estudio del latín en los institutos alemanes y europeos? Si miramos a Francia. quien ya la había form ulado de m anera inversa e irónica (Epistulae . tan socorrida en los discursos. que se producía justamente en la era de la m áquina de vapor y de la Revolución francesa. Téngase en cuenta que en la universidad los profesores de latín aún se llamaban professores eloquentiae (profesores de retó­ 2. El gran filólogo Johann Matthias Gesner. Le parecía que estaba exclusivamente dirigida a la capacitación de los estudiantes para dar discursos y escribir poemas en latín. superior jerárquico (y admirador) del director de coro Johann Sebastian Bach y abuelo del «neohumanismo». ¿F o r m a c i ó n o c r e t in is m o e n l a t ín ? La razón última del asombroso florecimiento del latín en el siglo X IX fue un nuevo e imprevisible interés por la Antigüedad clási­ ca.12): non vitae sed scholae discimus. estaba insatisfecho con la enseñanza del latín en su época. incluso a Estados Unidos y Rusia. desde el Re­ nacimiento se leía a los autores clásicos con fines puram ente im i­ tativos. a Inglaterra. director de la Escue­ la de Santo Tomás de Leipzig (1730-1734). 296 . es decir. debemos regre­ sar de nuevo al siglo x v m y seguir con paciencia ciertos desvíos de la historia del pensamiento. no para la escuela). un tipo de tareas que cada vez se reque­ rían menos extra muros de la escuela. no se obtiene una imagen muy diferente. ¡VIVA EL LATÍN! Entonces.

«la gente más magnífica de su tiempo». y la denominaban stupor paedagogicus (cretinismo pedagógico). sino a una formación más amplia del espíritu y del gusto. que natural­ mente debía hacerse notar en otras lenguas y en el conjunto de la vida.. De esta manera.N o n v it a e se d s c h o l a e ? rica). en su opinión. algo que logró gracias a una antología de la literatura griega (Chrestomathia Graeca. Esta idea no se aplicaba tan sólo al latín. 1731) que contó con una gran aprobación. El alumno que estudiaba un discurso de Cicerón debía ante todo enriquecer su vocabulario a partir del texto leído. En tanto que adm irador de «las almas más nobles que jamás han existido». 297 . Gesner buscó la m anera de ase­ gurar a los grandes autores griegos un lugar en la escuela. como explica una instrucción pedagógica de 1737: «Quien [. los grandiosos escritores de la Antigüedad. es decir. que en la enseñanza previa ha­ bían perdido importancia frente a los romanos: por lo general. Tanto Gesner como Ernesti. que correspondía tanto a una necesidad mundial como a un nuevo entusiasmo por la Antigüedad. Fue aquella una revolución silenciosa de la pedagogía. Se trataba sobre todo de un entu­ siasmo por los antiguos griegos.. como sucede en toda conversación. Se trataba de algo muy distinto. detenién­ dose en sus giros y «florecillas» (flosculi) para poder así adornar sus mediocres trabajos escolares. de hermosos pensamientos y enérgicas palabras».] lee y comprende sus escritos [es decir. esta concentración estricta en lo lingüístico-estilístico.b u amigo y sucesor como director de la Escuela de Santo Tomás. eran malbaratados y rebajados. de los autores antiguos] disfruta de la compañía de los hombres más ilustres y de las almas más nobles que jamás han existido y se apropia. criticaban esta caza de frases. se estaba satisfecho si los estudiantes comprendían medianamente el Nuevo Testamento.

desde un principio. 298 . Johann Joachim Winckelmann. tran­ quila grandeza»: esta frase. Tuviera o no razón Winckelmann con su interpretación del Lao­ coonte. tan­ to en el arte como en la literatura: «En comparación con una es3. The Tyranny o f Greece over Germany es el título de un curioso libro de E. M. cuya «alma grande y serena» no puede admitir. su admiración por los griegos estuvo unida con cierto desinterés hacia los romanos. si es posible. en la que Laocoonte elevaba un «horrible grito». hijo de un zapatero remendón. «Noble sencillez. sino alguien más célebre. palidecía en comparación con esta tranquila gran­ deza del alma. ¡VIVA EL LATÍN! La t ir a n ía d e G r e c ia so b r e A l e m a n ia 3 Pese a todo. el hombre por el cual Goethe quería resumir toda una era con el tí­ tulo «Winckelmann y su siglo» (1805). es la imitación de los antiguos [.El l a t ín h a m u e r t o .. Butler. hacía referencia en un principio a la conocida estatua del Laocoonte rodeado de ser­ pientes. no fue Gesner. a ser inimitables... La representación poética de Virgilio. el auténtico padre del entusiasmo alemán por lo grie­ go. Allí redactó ese mismo año un pequeño tratado que cautivó al mundo: Reflexiones sobre la imitación de las obras griegas en la pintura y la escultura. antiguamente muy citada y hoy en día a menudo ridiculizada (por los ignorantes). pero el profesor W inckelmann también pen­ saba en la literatura: «La noble sencillez y la tranquila grandeza de las estatuas griegas también son la marca característica de los es­ critos griegos de las mejores épocas [. Como ya indica el título. subdirector durante veinti­ cinco años de una escuela de latín. tras años de profundos estudios filológicos. a ser grandes. que su rostro exprese el gran dolor corporal. del filohelenismo. es evidente que. En ese texto aparecía una frase sin precedentes: «El único camino que tenemos para llegar. viajó a Roma en 1755. el motivo del texto eran las artes plás­ ticas de los griegos.]».. en opinión de Winckelmann.]».

quien cambie las tornas. Hölderlin le siguieron en este camino (incluso Brecht. ni siquiera lo han intentado. con su carácter natural y asilvestrado. esta idea era correcta: los ingleses y los rusos aprendieron de los alemanes la técnica de composición m é­ trica griega. el poem a épico El Mesías. Goethe. Voss.]». Y en su obra más famosa. Si tradicionalmente la comparación entre Virgilio y Ho­ mero caía del lado del romano. escribió un año más tarde (1756) el tratado Von der N achahm ung des griechischen Sylbenmasses im Deutschen . padre de la poesía alemana m oderna. El ya citado Friedrich August Wolf lo for­ muló medio siglo más tarde en su Exposición de la ciencia de la Antigüedad (1807). quiso reescribir con este método el Manifiesto comunista). dirigiéndose a Goethe: «Sea cual sea la razón —la naturaleza de nuestro idioma. donde afirma-' ' ba que «el verso de Homero es quizá el más perfecto que se puede imaginar».. Friedrich Gottlieb Klopstock. el parentesco de alguno de nues­ tros pueblos antecesores con los helenos o cualquier otra razón—. más educado. De ahí pro­ viene la creencia de que existía un profundo parentesco real entre el griego y el alemán. los italianos apenas la han utilizado hasta hoy y los franceses. sobre todo. Qué hermosa posibilidad la de oponer un bloque helénico-germánico a Fran- 299 . ahora será el griego. ya en el siglo xx. Con independencia de las Reflexiones sobre la imitación de Winckelmann. demostraba con sus hexámetros cómo la métrica griega se podía imitar en alemán. (Sobre la imitación de la métrica griega en alemán).N o n v it a e se d s c h o l a e ? tatúa griega. sabiamente. halla­ mos más afinidad y más agrado en los m odos de los cantos y los discursos griegos [. después de tantas transformaciones. En lo fundamental.. a la que aquel ha tratado de imitar». los alemanes de hoy. Schiller y. una escultura producida por una m ano romana se comporta siempre frente a su modelo griego como la Dido de Vir­ gilio (igual en su cortejo que Diana entre sus Oréadas) en compa­ ración con la Nausicaa de Homero.

que la verdad y la belleza. a p ó st o l d e l a h u m a n id a d Con Wolf. amigo de Goethe. tan poderosa culturalmente como representante de Roma y del génie latin . Claram ente se hace referencia. terrible y arrogante. los «antiguos alemanes » no se habían formado a partir del contacto con el griego. se les debe imitar.5 Desgracia­ damente. Después de W inckelmann. en prim er lugar. H erder. lo consideraran «un idioma bárbaro. 4. y que enton­ ces viniesen las hordas nórdicas a aplastar esa flor».] se apagase a medias bajo el cielo romano.En su juvenil y genial Fragmentos acerca de la literatura alemana (1767) elogiaba a los griegos como los «favoritos de Minerva». porque «el ideal de sus obras y la bella naturaleza forman casi una única imagen». En cualquier caso. medio marchitas. posteriorm ente. una triste herram ienta que ha dado leyes déspotas a las naciones libres». la literatura y la cultura alemana se habían per­ dido hasta entonces por otro camino: había sido necesario que «el delicado gusto griego [. los alema­ nes. llorasen como una flor que muere. ¡VIVA EL LATÍN! cía.. a la recepción de la literatura griega a través de la rom ana y. de la sucesión temporal. decía Herder.El l a t ín h a m u e r t o . al tiem po de las invasiones bárbaras. Esta fórm ula apareció por p rim era vez en 1913 com o título de u n libro de Anatole France. a ellos.4pues justamente la Revolución francesa había traí­ do una nueva m oda de culto a lo romano. sin embargo. no todos los alemanes filohelenistas gustaban de tales esfuerzos: Frie­ drich Schiller llegó a afirmar que una apasionada fiebre de «grecomanía» había reemplazado a la «galomanía». . Sin em bar­ go. 5. y que se agostase su aroma. sólo a ellos. aunque ellos.. Goethe y Schiller nos hemos salido. el siguiente adm i­ rador de lo griego fue Johann Gottfried Herder. 300 . sino con el idioma del pueblo «que se creía nacido para gobernar el mundo».

. en consecuencia. y aún lo es». Esta formación.. [. el derecho a la existencia de una nueva poesía neolatina. con la espada en una mano y la cruz en la otra. En este contexto. Así se reduciría de nuevo el latín al estatuto que tenía al final 301 . según Herder. Entre los pedagogos de la Ilustración. las peores ruinas de las ciencias romanas y los más infames dialectos de las calles y monasterios del idioma romano». en particular. introdujeron en Alemania la idolatría al Papa.. el mozalbete entusiasmado por las musas griegas..]: la formación era totalmente romana. «pero no debe ser el verdadero idioma del gusto.. En este m o­ mento de exaltación puso por prim era vez en duda el conjunto de la tradición educativa latina de Europa y. ya que. impidió a los alemanes desa­ rrollar su cultura de forma independiente y..]. for­ marse a partir de los insuperables griegos (Herder no es del todo claro en torno a este punto). Alemania habría sufrido más que otros pueblos europeos este yugo. por principio. ningún enemigo de lo latino había juzgado de m anera tan destructiva el latín como Her­ der. de la belleza. «las ciencias [. El latín podía ser el idioma de los sabios.. el entusiasmo por el m undo griego se mezclaba con el antiguo odio luterano de los jóvenes teólogos contra la Iglesia romana.] se envolviesen en túnicas neorromanas y que se presentaran a los pueblos bajo esa apariencia [.. Así lo expresaba Herder: bajo la égida de Carlomagno. una expresión verdaderamente poética sólo es posible en la len­ gua materna. Según Herder. Por eso veía también a Carlomagno y su reforma educativa con menos clemencia inclu­ so que la del Renacimiento.N o n v it a e sed s c h o l a e ? ¡Qué representación tan distinta de la romanización y de la la­ tinización del m undo antiguo! En Herder. durante el Renacimiento.] no debe permitírsele el honor de ocupar el trono de la poe­ sía». de Alema­ nia. Herder también lamentaba que. «los monjes y las hordas de sacerdotes francos [. de las artes. en su opinión. Herder negaba.

en la brutalidad». sería entre los «ro­ manos [. el «deber [. 302 . Sin embargo. véanse sus Ideas para una filosofía de la historia de la hum anidad . Como verdadero enemigo de todo lo romano.. un amplio ideal de formación griega y romana6 que pronto ten­ dría un gran impacto. Para analizar el pensam iento hum anista de Herder. pero ahondando en la interpretación novedosa de Cicerón: la «humanidad» era para él la naturaleza del hombre. Herder intentó curar en Estrasburgo al joven Goethe de su entusiasmo por el «ex­ cesivamente cultivado» Ovidio. La educación de esta hum anidad había consti­ tuido ya la preocupación de los antiguos poetas y legisladores y. 3 (1787) y las Ideas sobre la historia y crítica de la poesía y las artes plásticas (1794-1796). después. aquel que la revo­ lución del Renacimiento había considerado un error. ¡VIVA EL LATÍN! de la Edad Media como idioma de las ciencias. El núcleo de la hum anidad era la «empatia compasiva». donde este concepto encuentre terreno suficiente para cultivarse de forma precisa». basada sobre todo en la retórica y en un latín renovado. a quienes de veras pertenece la palabra hum anidad. La palabra mágica «humanidad». de los filósofos griegos.El l a t ín h a MUERTO. mansas. en particular en sus Cartas sobre el progreso del hombre (1793-1797). agradables». «el rasgo distintivo de nuestro géne­ ro».. nos lleva de nuevo a Cicerón. Este duro pueblo comprobó que «el estudio y el amor de la sabiduría griega» contribuían a hacer «de los duros y severos romanos personas solícitas. Años más tarde concibió. El Rena­ cimiento ya había hecho de ella un lema para la reforma educati­ va: los studia hum anitatis (posteriormente tam bién humaniora) designaban la nueva educación.]. es de- 6.] de actuar ante las debilidades de nues­ tros semejantes». De ahí partía Herder.. por suerte no perseveró en tales ideas o no fue consecuente con ellas. que era «sólo innato en su base» y que debía ser «desarrollado de forma apropiada» para no volver a caer en la «salvaje animali­ dad. retomada por los portavoces de la Revolución francesa..

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cir, «humanas». Por tanto, ¿se podía «dar a las ciencias educativas un nombre más hermoso que el de ciencias humanas»? Aunque ni siquiera existiese aún la palabra, podemos decir que aquí sur­ gió el concepto m oderno de «humanismo», que uniría la form a­ ción intelectual con la moral y para el que romanos y griegos fue­ ron, cada uno a su manera, precursores.

La

r e f o r m a e d u c a t iv a d e

Hum boldt

En la misma época que Herder, otro amigo de Goethe, Wilhelm von Humboldt, meditaba en torno al problema de lo griego y la educación humana. En su texto Sobre el estudio de la Antigüedad y de lo griego en particular (1793), un breve escrito no siempre fácil de comprender, Humboldt señalaba la «más alta humanidad» como un objetivo de la formación, aunque entendía el concepto de manera algo distinta a Herder, ya que su ideal érala «formación equilibrada del ser humano». De ahí que le pareciese particular­ mente importante estudiar a los griegos, pues ellos manifestaban una «gran tendencia a formar al hombre en toda su diversidad y su unidad». Justo en un tiempo en que «la atención [...] se dirigía más al valor y a la utilidad que a la belleza interior y al disfrute», tenía que «ser saludable volver la mirada a las naciones donde todo había sido de forma casi inversa». De ahí que indicase, en otro punto, que «los griegos no son tan sólo un pueblo útil de conocer en lo histórico, sino un ideal». No se prestaría demasiada atención a estas reflexiones de H um ­ boldt, que fue ante todo un genial lingüista, si no hubiera dado un impulso decisivo a la historia educativa alemana en una época de cambio. En el momento en que Prusia, vencida por Napoleón, yacía en el suelo y, como se decía entonces, quería sustituir con la fuerza del espíritu aquello que le faltaba físicamente, Humboldt

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MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

fue nom brado director (1809) de la Sección para la Enseñanza y la Cultura del Ministerio del Interior, es decir, lo que hoy llama­ ríamos el Ministerio de Cultura. En las ideas de Hum boldt se basa el sistema universitario alemán moderno, llevado por prim era vez a la práctica en 1810 en Berlín; sus principios fundacionales eran la unidad entre investigación y aprendizaje, la libertad y la soledad creativa («Libertad y útil soledad») de los sabios y la po­ sición central de la filología clásica, también llamada ciencia de la Antigüedad. Alojada en la facultad de filosofía, que pasaba a te­ ner los mismos derechos que las demás facultades, la filología clá­ sica asumió la formación del profesorado y desvinculó esta tarea del ámbito de la teología. Desde sus primeros años, la facultad destacó en personajes bri­ llantes, como el lingüista y helenista Philipp Buttmann; el padre de la historiografía m oderna Barthold Georg Niebuhr; el gran sistematizador de la ciencia August Boeckh; el genial crítico Im ­ manuel Bekker, y otras celebridades. Tras ellos destacaba la emi­ nencia gris de la generación anterior, Friedrich August Wolf, que ya sólo daba cursos ocasionales, aunque había sido quien conci­ biera la filología clásica como una «ciencia de la Antigüedad» de amplio alcance. De igual importancia fue la creación por parte de Humboldt del instituto m oderno, que sustituiría a la antigua escuela latina. Sus planteamientos únicamente se pusieron en práctica de m ane­ ra parcial a causa de su prematura partida de Berlín, pero se ha­ llan expresados con mayor claridad en dos planes de estudio que redactó para una escuela de Königsberg y otra de Lituania. Fun­ damental era su voluntad por alcanzar «una formación comple­ ta», es decir, un «ejercicio general de las fuerzas principales del espíritu», para no limitarse a un «adiestramiento» mediante la ad­ quisición de puros «conocimientos» o «destrezas» destinados a un «único oficio»; de este último método de «adiestramiento» habla-

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ba Humboldt con evidente desprecio. En consecuencia, la escuela no podía ser «meramente latina», sino que, junto a los idiomas, debía proporcionar «una enseñanza de historia y de matemáticas igualmente buena y esmerada». En la enseñanza de lenguas, Humboldt señalaba que «la forma de un idioma, en tanto que forma, se hace más evidente en una len­ gua muerta, con su desconcertante extrañeza, que en la lengua m aterna viva». Es decir, que no se aprendía latín para poder en­ tender a Cicerón o a Erasmo, ni griego para leer el Nuevo Testa­ mento, sino para entrenar el espíritu a través de la comprensión de la «forma» de una lengua, mejor si es exótica. El hebreo resul­ taba especialmente útil para este fin. Naturalmente, Humboldt no hablaba en absoluto de otros idiomas vivos y de necesidad más apremiante. Siente uno la tentación de considerarla una formación esotéri­ ca, ideada por un aristócrata del espíritu para unos pocos privile­ giados. Sin embargo, el propio Humboldt se consideraba un dem ó­ crata radical: según decía, era necesario «formar el temperamento de los jornaleros más miserables y de los eruditos más refinados [...] de la misma forma y desde la más tierna edad». Y añadía aquí una frase que se deshace en la punta de la lengua: «De esta manera, haber aprendido griego podría ser tan útil para el carpin­ tero como aprender a hacer mesas pueda serlo para los eruditos». Realmente estaría dispuesto a pagar un buen dinero para adquirir un mueble hecho por Humboldt. No nos riamos ante la ingenuidad de estas ideas: pertenecían a un hombre que, educado por profesores privados, no había visto el interior de una escuela hasta su entrada en funciones en 1809. En estos términos y otros semejantes, sus ideas condicionaron la forma de los institutos, no sólo alemanes, durante cien años. Y han sido hasta hoy eficaces y fructíferas, porque contienen un n ú ­ cleo de verdad y un profundo anhelo.

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Recientemente, un ministro de cultura alemán —Julián NidaRümelin, alumno del antiguo instituto jesuíta de M únich— rei­ vindicó la idea de una formación general ante los partidarios de una instrucción orientada a la práctica profesional; así demostró ser un discípulo de Hum boldt y de sus simpatizantes «neohumanistas». Como señaló Aristóteles, el hombre no trabaja por el tra­ bajo, sino para tener tiempo libre. Y quien sólo se forma para el trabajo pierde lo mejor de todo: se pierde a sí mismo. Por otra par­ te, Humboldt siempre fue lo bastante realista para comprender que, en la Antigüedad, el ideal griego de formación hum ana no habría sido posible sin la existencia de la esclavitud.

Se

a l a b a e l g r i e g o , p e r o se u s a e l l a t í n

Sorprende que, al llevar a la práctica el concepto de Humboldt, no fuesen los griegos, expresión más pura del «carácter de la h u ­ manidad», quienes desempeñaran el papel destacado que les co­ rrespondía en la teoría. En la realidad escolar, la lengua de los me­ nospreciados romanos seguía teniendo una importancia central. Incluso en el program a de enseñanza prusiano de 1816, orientado de m anera extrema hacia lo griego, el latín recibía una cantidad total de setenta y cinco horas semanales frente a las cincuenta del griego (cantidad, por lo demás, que nunca se volvería a alcanzar); asimismo, había que contar con la redacción en latín en el exa­ men de bachillerato. El célebre Friedrich August Wolf, a quien ya hemos citado va­ rias veces, se mofaba de la exigencia de tener que hablar activa­ mente en latín con ocasión de este examen. Wolf, que se conside­ raba a sí mismo alguien «que sabe cómo es el mundo», afirmaba lo siguiente: «¿Hablar en latín? Entre todas las universidades más célebres, no suman siquiera tres eruditos que puedan hacerlo, a

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v it a e se d s c h o l a e ?

menudo ni siquiera es capaz el profesor de retórica. Entre los pro­ fesores de las escuelas, apenas están preparados seis de cada cien». Sin duda, el arisco Wolf tomaba como medida su alta competen­ cia idiomática y desdeñaba el efecto beneficioso de la práctica oral, incluso de nivel modesto. Sin embargo, nadie defendió de manera seria la posibilidad de escribir una composición en griego o, más modestamente, de hablar en griego (salvo que se tratase del grie­ go moderno, lengua imprescindible para poder tomar parte acti­ va, como verdadero filoheleno, en la lucha de liberación contra los turcos).7 A pesar de todos los homenajes filológicos al incomparable he­ lenismo, «templo y bosque de la bella naturaleza» (Herder), la querida «reina de las lenguas» (regina linguarum ), el latín, volvió a triunfar en la escuela, y no sólo en Prusia, como hemos visto antes con el ejemplo del instituto de Karl Marx en Tréveris. El concepto humboldtiano de una formación general orientada ha­ cia lo griego, con un énfasis especial en los idiomas, redundó fi­ nalmente en beneficio de la enseñanza más tradicional del latín. Así, por ejemplo, hasta mediados del siglo x ix (aunque el revolu­ cionario año de 1848 creó en este punto cierta ruptura), casi n a­ die puso en duda la obligación que tenían los estudiantes de escri­ bir versos latinos según la métrica clásica y asentada. Aunque las clases de latín obligatorias del siglo x ix seguirían siendo en gran medida tradicionales, no quiere esto decir que la práctica activa del latín se limitara a arrastrar la carga heredada de la antigua escuela latina de Melanchthon y de los jesuítas. Al contrario, es posible observar, al menos en Alemania, un placer en la frecuentación de los clásicos —con Cicerón como siempre a la cabeza—, un placer casi comparable a aquel del humanismo
7. Pienso sobre todo en Friedrich W ilhelm Thiersch, el «Hum boldt del sur», prim er direc­ tor del Sem inario de Filología de la Universidad de M unich. Activo articulista a favor de la causa griega desde 1821, logró convencer al rey helenófilo Luis I para que enviase soldados bávaros a Grecia en 1826 y para que apoyase a su hijo O tón com o rey de Grecia en 1831.

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l a t ín h a

MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

renacentista. Con la ayuda de los nuevos Antibarbari se intentó, igual que en los siglos xv y xvi, limpiar el idioma de las escorias del latín científico. Los guerreros del latín, como Karl Friedrich von Nägelsbach en Erlangen y Moritz Seyffert en Berlín, ahonda­ ron más que nunca en los misterios de la semántica, de la cons­ trucción sintáctica y de la lingüística. Se empezó a reformar con cuidado la pronunciación latina a partir del conocimiento histó­ rico de la lengua. Se destacó de m anera especial en la poesía y en la oratoria, de especial importancia en las grandes celebraciones universitarias. Durante largo tiempo, el filólogo clásico siguió sien­ do professor eloquentiae e hizo honor a su nombre. Son famosos los discursos en latín de Gottfried Herm ann (Leipzig) y August Boeckh (Berlín), dos hombres antagónicos en el plano científico. Desde los tiempos de Melanchthon no se había hablado un latín tan excelso. Para comprobar hasta qué punto benefició al latín la reforma de la enseñanza en su conjunto, basta comparar cualquier escrito latino del mayor filósofo alemán, Immanuel Kant, con el compen­ dio de la propia teoría kantiana del conocimiento que dio A rthur Schopenhauer en su Theoria colorum physiologica (Teoría de los colores, 1830). Kant escribía sin errores, pero de forma abstracta y seca, estorbado por la jerga académica. Así decía, por ejemplo, al principio d e M onadologíafísica (Monadologia physica [1756] 1 1):
Substantia simplex, monas dicta, est, quae non constat pluralitate partium , quarum una absque aliis separatim exsistere potes f (Una

sustancia simple, llamada mónada, es aquella que no consta de

8. Substantia, térm ino habitual en la lengua filosófica desde Séneca, se em plea aquí en el sentido de Leibniz, que definió (1714) así su monade (=monas): «Sustancia simple [...] es decir, sin partes»; pluralitas es u n tecnicismo de la Antigüedad tardía (san Agustín, Boecio); del latín cristiano tardío proviene tam bién el uso de exsistere con el significado de «exis­ tir». Afea la com posición el uso que Kant hace de est y del indicativo potest, ya que, de acuerdo con el sentido negativo de la subordinada, sería m ás correcto possit.

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una pluralidad de partes de las cuales una pueda existir sin las otras). Tampoco Schopenhauer renunció del todo a la comodidad de los tecnicismos, pero se esforzó mucho más por alcanzar la clari­ dad de la imagen y la intensidad retórica.
Kantii igitur beneficio scimus, tempus atque spatium prius mentis quam rerum esse proprietates iliiusque veluti formas, i. e. modos ac rationes, quibus necessario percipit quodcumque percipere nata est [...]. Gracias a Kant sabemos que el tiempo y el espacio son antes pro­ piedades del espíritu que propiedades de las cosas y que, hasta cierto punto, son sus formas, es decir, la manera según la cual se percibe necesariamente aquello que se puede percibir de la natu­ raleza [...].

Por algo fue Schopenhauer un partidario del latín científico, cuya supresión total lamentó profundamente. Y habría que darle la razón si no fuese porque escribía en un hermoso alemán.

Las

c l a s e s d e b a il e d e l a e d u c a c ió n f o r m a l

Repitamos la pregunta que ya hemos formulado: Scholae an vitae ? ¿Acaso el ejercicio del latín del siglo x ix no era tan sólo un apren­ dizaje para la escuela? En realidad había pedagogos que estaban tan satisfechos con la sublime idea de una formación pura, abs­ tracta y ajena a las necesidades vitales que estaban dispuestos a renegar explícitamente del Non scholae sed vitae para sacrificar su vida a la escuela. El director del instituto berlinés Conradinum afirmó en 1811 que, como «hija y sacerdotisa» de la razón, la es­

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Personas más expertas podrán explicarnos que. De haberse fundamentado en una teoría tan abe­ rrante. cuidar los deli­ cados brotes del hombre [=humanidad]».. mediante la gramática latina. En 1984. sino que. le respondió de esta manera: «Oh. cuál era el sentido de tales estudios. 310 . sólo esta escuela es un verdadero vivero de humanidad». La provocadora declaración de Hum ­ boldt en torno al carpintero. corresponsal del diario Süddeutschen Zeitung.. Por suerte. a quien no le resultaría «inútil tener 9. fue absuelto. el suyo es. que fue tam bién amigo y mecenas mío. ningún instituto «neohumanista» hubiese podido sobrevi­ vir ante la falta de matrículas. todas ellas de raza negra. pro­ tegida del apestoso aliento del espíritu del mundo. arquitectónica­ m ente. Stefan Klein. se considera a sí misma el objetivo del m undo [. Así surgió la teoría de la educación formal. existía otra posibilidad: hacer que la enseñanza del latín resultase seductora en la era de la revolución industrial. ¡VIVA EL LATÍN! cuela debe «construir su silencioso templo y. por el contrario. D e todos los institutos que conozco. al probarse su inocencia. visitó un internado de élite (The Kamuzu Academy)9en la república sudafricana de Malaui y se quedó absolutamente sor­ prendido al ver la importancia central del latín y del griego en la enseñanza. la mucha­ cha.. Con m ás de noventa años. El centro fue fundado y financiado p o r el m édico y estadista Kam uzu Banda. Ferviente anticom unista y firme adepto de la enseñanza de las lenguas clásicas (pese a las burlas de M argaret Thatcher y de otros tantos).. Entonces le preguntó a una de las estudiantes. Tras la caída del telón de acero. se desarrolla el conocimiento de las operaciones y de las categorías mentales que se forman a través de la educación. convertidos de m anera súbita a la dem ocracia. en su santuario. Resulta difícil de creer su planteamiento: «Sólo la escuela [. el más bello del m undo.] que no toma su objetivo del mundo. los estadounidenses abandonaron a su gobierno. el doctor Banda fue juzgado por asesinato ante un tribunal local. a los caracteres más sencillos les bastará saber que el latín enseña a pensar de manera lógica. el latín disciplina el pensa­ miento». gobernó su país desde u n sistema m onárquico.E l LATÍN HA MUERTO. también sorprendida ante el desconocimiento del correspon­ sal.].

quien defendía el estudio de las lenguas clásicas (particularmente del griego) incluso entre aquellos estudiantes que no volverían a necesitarlas: «¿Te arrepientes de haber recibido clases de baile porque hayas dejado de bailar demasiado pronto? ¿No agradeces la soltura y la flexibilidad corporal que este arte te ha dado? Ten por seguro que.. pero absolutamente acertada (que tampoco debe­ ría apartar de la danza a los humanistas de cierta edad). Por otra parte. seguirías conservando sus beneficios [. estaban tan conectados entre sí que. los conceptos son casi idénticos y tan sólo varían las pala­ bras (que son. En esta línea de pensamiento profundizó también Wolf. pero sí innecesario: surgió precisamen­ te en el siglo x v i i i . fácilmente intercambiables). Dos avanzados profesores de filología. este argumento no era erróneo. se manejaba un m undo con­ ceptual totalmente distinto. Gesner y Christian Got­ tlob Heyne (fallecido en 1812)..]». Friedrich Gedike. 311 . Hoy en día nos parecen tan evidentes estas ideas que apenas logramos imaginar cómo se arreglaron sin ellas durante siglos de pedagogía latina. que obligaba a profundizar en las condi­ ciones del discurso. tan desdeñada por Humboldt. por otra parte.N o n v it a e sed s c h o l a e ? que estudiar griego». Sin embargo. a través de cierto tipo de «neoeuropeísmo». nos transm itieron sus observacio­ nes en torno a esta cuestión. Una comparación sorprendente. que probablemente fuese el primero (1805) en descubrir o en indicar que los idiomas modernos. en épocas en las que el latín era el vector inevitable del intercambio espiritual. en la mayoría de los casos. aunque acabases olvidando el griego y el latín. el verdadero teórico de la educación formal sería un profesor prusiano. cuando la enseñanza del latín hallaba dificul­ tades para justificarse. reposaba finalmente sobre esta teoría: una pequeña concesión a la utilidad. tan sólo podríamos encontrar algún plantea­ miento puntual en Melanchthon. por el contrario. En los idiomas antiguos.

en francés relations internatio­ nales. como el huraño pedagogo Herbart: «Aunque los filólogos vistan su vieja excusa de la fuerza formativa y educativa de los idiomas con nuevos modismos. aunque seguiría requirien­ do un verbo.]». Minister rerum exterarum ea curat quae ad peregrinas nationes pertinent. sino que. en principio. como bien sabía Humboldt. es si vale la pena estudiar latín sólo por este beneficio. En el mejor de los casos se podría decir comercium inter gentes. Aquí será mejor que recurra a mis relaciones internacionales. para m u­ chos idiomas no-indogermánicos. Esta unidad también es válida. se tra­ ta tan sólo de palabras huecas y no convencerán a nadie que co­ nózcalas superiores fuerzas formativas de otras actividades [. Quien haya estudiado latín sabrá que no existen palabras huecas. Por supuesto también había personas relevantes que no con­ cedían ninguna preeminencia al latín. En latín no se puede forzar una traducción para hablar de relationes internationales·. La frase sólo podría ir ajustándose en función del contexto: El ministro de Asuntos Exteriores es responsable de las relaciones internacionales. ¡VIVA EL LATÍN! Aclaremos este punto con un sencillo ejemplo actual: las «rela­ ciones internacionales» se llaman en inglés international relations. Hic ego malim apud exteras gentes homines qui mihi amici sint excitare. 312 . en la medida en que tom en parte en la cultura global actual.El l a t ín h a m u e r t o . etc. en italiano relazioni internazionali.. el conocimiento de los idio­ mas clásicos capacita para aprender cualquier otro idioma con m a­ yor facilidad y rapidez.. lógica­ mente. Otra cuestión que cabría discutir. no hay para ese concepto ninguna expresión válida.

la floreciente enseñanza del latín en el siglo xix tenía dos caras en su relación con la realidad extraescolar. de la enseñanza orientada hacia una profesión. desde los carpinteros hasta los diplomáticos. para de­ signarla. catecismo). abrirle a la juventud las puertas hacia un m undo mejor y más espiritual: «A través del tranquilo templo de las grandes épo­ cas y los hombres clásicos [abrir] el paso a la feria de la vida» (Jean Paul. por otro.1 0De este modo el concepto humboldtiano adquiría un nombre atractivo y m ane­ 10. De acuerdo con Niethammer. Relacionado con el segundo de estos temas. etc. en lógica alianza con la enseñanza del griego. Según su planteamiento. creó un híbrido grecolatino: «humanismo». esta perspectiva se correspondía con la naturaleza animal de sus defensores. citado por Wolf). Por un lado. la pedagogía más antigua era aquella que «se caracterizaba por cui­ dar la hum anidad del alumno antes que su animalidad».N o n v it a e sed sc h o l a e ? D e l a h u m a n id a d a l h u m a n is m o De este modo. surgió pronto un nuevo térm ino que llegaría a dominar la discusión: se trata del «humanismo». Friedrich Immanuel Niethammer publicó un escrito titulado La controversia entre Fiíantropismo y Hum anism o en la teoría de la educación de nuestro tiempo (1808). 313 . es decir. desde el punto de vis­ ta platónico de Niethammer. que es el primero en orden de importancia. liberalismo. Un año antes de que Hum boldt accediera a su cargo. rehusaba someterse a las necesidades del m undo y pretendía. La m ayoría de los -istnos m odernos (como socialismo. pala­ bra que debemos a un funcionario del Ministerio del Interior del joven reino de Baviera. m ientras que la term inación -ism o es de origen griego (como en las form as helenismo. H um anus proviene del latín. prometía servir de m anera eficiente en la educación formal de cualquier profesional del mundo.) tam bién son híbridos. los seguidores del llamado «fiíantropismo» eran los representantes del principio de la utilidad pedagógica.

tan de moda en la época. declarado enemigo del cristianismo— le dieron un sentido totalmente distinto al vocablo. Sartre. en los países anglosajones. sino del estudiante de bachillerato de Tréveris que. aunque el concepto moderno tuviera un sentido muy distinto. Los denominados jóvenes hegelianos —entre los que se encon­ traba Ludwig Feuerbach. en 1835. ¡VIVA EL LATÍN! jable. de m anera más reciente. Karl Marx había utilizado en sus escritos de juventud el térm ino «humanismo». quien a su avanzada edad comenzó a hablar de «humanismo» (y no de «humanidad») en un debate so­ bre la aplicación de las penas de cárcel. que llegó a convertirse en una palabra clave de la propaganda oficial: «¡Todos somos humanistas!». Si el «humanismo» tuvo ese papel en la RDA y si aún sigue sien­ do un concepto actual e imprescindible en las discusiones filosó­ ficas (Heidegger. Sloterdijk). por analogía con el «humanismo» renacentista. Como se des­ cubriría en el siglo xx. derivado de la «humanidad» de Herder y sobre el que se cer­ nía además el antiguo encanto de los studia hum anitatis de Cice­ rón. para 314 . En la antigua Alemania del Este hubo un florecimiento tardío del «humanismo» no cristiano.El l a t ín h a m u e r t o . se empieza a llamar «neohumanismo» a la época de W inckelmann y Goethe. El texto de Niethammer era de una gran monotonía. humanismo venga a significar algo muy se­ mejante a «ateísmo». Muy pronto. que otorga­ ba de entrada un brillante rótulo a la enseñanza de lenguas clási­ cas. se recurre al concepto para designar el período histórico y. tuvo que escribir aquella redacción latina que ya conocemos. También en Alemania hay numerosos par­ tidos y organizaciones «humanistas» que siguen esta orientación. Marcuse y. como hemos hecho a menudo. El fulgurante ascenso del vocablo «humanismo». se hizo notar en Goethe. Esta confusión sigue siendo habitual hoy en día y contribuye a la popularidad del «humanis­ mo». de ahí que. no es por responsabilidad del muniqués Niethammer. pero demos­ tró ser brillante en la creación de palabras.

315 . elemento central de su pensamiento. Quizá Marx sintió miedo de tener que escribir en latín un Manifiesto humanista. sin embargo. No continuó. sino el comunismo francés.N o n v it a e sed s c h o la e ? designar la superación de la «alienación». El fantasma que recorría Europa ya no era el humanismo bávaro. usando este concepto.

no a jóvenes griegos y romanos. Por comparación con el tono de este intimidante discurso. tenemos que educar a jóvenes alemanes. Eso ya no es determinante. Fue un duro golpe para los educadores reunidos en Berlín. partidarios en su mayoría del sistema humanista tradicional. pese a la pérdida de quince horas semanales en el instituto humanista y de once en el reforzado instituto de 317 . A ho­ ra descubrían que la máxima autoridad estatal les reprochaba h a­ ber desatendido la educación nacional y. Cuando los nuevos planes de estudio entraron en vigor dos años más tarde. sobre todo. haber fraca­ sado en la lucha contra la socialdemocracia. según la cual el latín y un poco de griego eran determinantes. Debemos apartarnos de esa antigua educación m o ­ nástica que ha durado siglos. Y en concreto carece de una base na­ cional. el latín siguió manteniendo una fuerte presencia académica. Debemos establecer lo alemán como fundamento del insti­ tuto. Era evidente que estaba dis­ puesto a liquidar un milenio de formación escolar en latín para llevar al país hacia «días gloriosos». las resoluciones de las comisiones educativas fueron llevaderas para los latinistas. en la inauguración de la convención esco­ lar prusiana (4 de diciembre de 1890).» De esta forma tan agresiva hablaba su majestad.Romani an Germani? El latín en el Imperio y después «Quien ha ido al instituto y ha tenido ocasión de m irar entre bas­ tidores sabe de qué carece. el joven em ­ perador Guillermo II. como había afirmado poco antes.

Goethe y Schiller. los latinistas le dieron a su emperador la posibilidad de pre­ 318 . A partir de entonces. ¿PEORES PATRIOTAS? Los ataques al humanismo desde la posición del nacionalismo ale­ mán. sin embargo. Los reproches lanzados por Guillermo II al escaso patriotismo aumentaron de tono durante las décadas siguientes. cuando se sentó la prim era piedra para la reconstrucción del campamen­ to romano Saalburg —que sigue siendo un hito de la arqueología viva—. En los versos de Xenien (1796). ¡Otra pequeña muerte para el latín! L os HUM ANISTAS. ¡VIVA EL LATÍN! enseñanza media. Grecia. el demócra­ ta Demóstenes y el republicano Cicerón. es una esperanza vana: / Formaos para ser hom ­ bres más libres. alemanes. Por suerte. tampoco se exigiría hablar latín en los exámenes orales. Roma!». se habían mantenido alejados de toda equiparación entre lo griego y lo alemán. no fueron algo aislado ni ca­ recían del todo de fundamento. A finales de siglo. Alejandro y Augus­ to. ambos habían llegado a oponer el ideal hum anista al nacional: «Convertirse en nación. En el año 1890. los más popu­ lares entre los «neohumanistas». Los dominadores del mundo. inimaginables en la actualidad. esta tendencia desapareció por completo tras la caída del Tercer Reich. El punto cul­ minante llegó con el movimiento de los «educadores alemanes» y su grito de guerra: «¡Fuera Judea. eso podéis lograrlo».El l a t ín h a m u e r t o . así como del nacio­ nalismo aberrante. Más sencillo les resultó a los humanistas adaptarse a la m onar­ quía existente. se situaron por encima de los antiguos referentes. era necesario esforzarse en demos­ trar la vocación patriótica del instituto humanista. Hubo recortes dolorosos: la composición latina del examen de bachillerato —llamada en ocasiones por los pro­ pios filólogos el «vampiro» del instituto— fue finalmente exorci­ zada.

en su papel de praefectus castrorum (comandante del campo). un tal Schulze.] el emperador de los alemanes).Ro m ani an Ge r m a n i? sentarse como descendiente de los césares romanos. rodeado por guerreros romanos y alemanes vestidos con pieles de oso. un coro de doscientas diez voces cantó unos versos en latín: Salve. Durante la pomposa fiesta de inau­ guración «romana» del 11 de octubre de 1900. C.) una ins­ cripción situada casi a la altura de los ojos: Imperatori Rom anorum [. salve. El pro ­ fesor M ommsen en persona había escrito el brillante saludo de bienvenida y el director del liceo de Homburg.. El «emperador mediático» Guillermo II no podía quejarse de falta de entusiasmo entre los humanistas y helenistas alemanes. los profesores de filología clásica pudieron dar rienda suelta a sus fantasías.. reci­ bió a la pareja imperial tras la porta praetoria (puerta del cuartel general) con un meloso discurso en latín.. Por doquier cantos jubilosos se alzan. Salve. llevara a cabo la solemne inauguración. El empera­ dor le dedicó a su «colega» Antonino Pío (siglo n d.] Imperator Germ anorum (Al emperador de los romanos [. Imperator. 319 . adfluunt odores Arborum Taunensium. Antes de que el empe­ rador. generoso restaurador de las obras antiguas. y viene el aroma de los bosques de Taunus. Liberalis suscitator Antiquorum operum! Laeti indique clamores Surgunt. salve.. Emperador.

estos últimos —que andaban fuera de lugar en el territorio romano de Saalburg— le habían reservado una sor­ presa. Sin embargo. En 1892 se le preguntó al recién cesado canciller Otto von Bismarck. el coro entonó un him no délfico a Apolo personificado. había sido sospechoso de herejía. ¿Qué pensarían los representantes de la Iglesia ante esta muestra de politeísmo? Los H U M A NISTA S. des­ pués de que el «mundano» Goethe decidiera no ocultar su antipa­ tía por el cristianismo. Tras el discurso de inauguración y las dos tandas de tres gol­ pes de martillo dados por el emperador y la emperatriz. enalte­ cido por Schiller: «Otras naciones rebajaron la idea de Dios has­ ta la aberración. esto perjudicó a muchas personas. Herder había llegado a integrar en su idea de humanismo el politeísmo antropomorfo de los griegos. pero de gran intensidad. creíamos en Platón». La idea humanista. Incluso Herder. uno de los padres fundadores del «neohumanismo». Sin vacilación.El l a t ín h a MUERTO. ante lo que respondió con amargura: «Sí. al salir de allí era republicano y ateo. no era compatible con el dogma del pecado original. a pesar de sus cargos en la comunidad protestante de Weimar. Wolf y Hum boldt eran más o menos paganos declarados. fundamental para el cristianismo desde san Pablo. ¡VIVA EL LATÍN! por si fuera poco. el neopaganismo empezó a resultar acep­ table en sociedad. 320 . los defensores del bachillerato humanista re­ cibieron también los ataques de cristianos irritados: ataques pun­ tuales. si se arrepentía de haber estudiado en un instituto hu­ manista. ellos [los griegos] elevaron a Dios lo divino del hombre». ¡Platón en lugar de Jesús! El reproche no era del todo injusto. ¿PEORES CRISTIANOS? Durante el siglo xix. declarado protestante y m o­ nárquico. con su creencia en la bondad del hombre.

ambos estaban «profundamente integrados en la misma uriidad» (August Boeckh). el articulista afirmaba que. las trompetas del Juicio Final anuncia­ ban que la «filología» (es decir. [. está perdido». el autor afirmaba que la filología ya no era «aliada de los poderes que condicionan nuestra vida y nuestra for­ mación. Con tono triunfal. La rabia contenida durante medio siglo pudo desahogarse con la bendición estatal cuando el piadoso Federico Guillermo IV asu­ mió el gobierno de Prusia. espoleados por la orientación antiliberal del 321 . superaron la oposición entre Antigüedad pagana y cristianismo. De ese modo.] ni el entusiasmo por Grecia y Roma» habrían podido «salvar a la patria de la miseria y de la servidum­ bre». Para defenderse recurrieron a todas las armas. Al final del artículo. Aunque los ataques continuaron —en particu­ lar de los católicos. Al mismo tiempo.. Aquella afirmación tenía más de deseo que de realidad. afirmando que aquella era la condición previa de este último y que. no carente de chispa. el patrim o­ nio de todas las personas cultas. el Litterarische Zeitung publi­ có un artículo anónimo. en el momento presente. cuyo autor parecía ser un prominente funcionario del Ministerio de Educación. durante la guerra de Independencia contra Napoleón. En 1843. pero «ni los es­ tudios humanistas. desde la interpretación histórica m oderna has­ ta la obra de Lutero. los «teó­ logos y filósofos se había implicado en la lucha». el humanismo) estaba sentencia­ da. Las consecuencias fueron muy concretas: apenas se leía el Nuevo Testamento en los institutos. el orgullo y la gloria de los estudios clásicos.. por no hablar de la literatura latina cristiana de la Antigüedad.Ro m ani an Ge r m a n i? en especial cuando la remodelación universitaria y escolar privó a muchos teólogos de sus cargos docentes en la enseñanza secun­ daria. la católica Ale­ mania del sur se volvió cada vez más conservadora. Entre d u ­ ros ataques contra la «humanidad» pagana. pero los filólogos se sintieron amenazados. titulado «Sobre la conciencia ético-religiosa de los filólogos».

L a FILOLOGÍA Y LA EDU CA CIÓ N . los esfuerzos de pacificación no quedaron sin re­ compensa: en la conferencia escolar de 1890. ¡Cuánto se habrían alegrado por ello Erasmo y Melanchthon! A lo largo del siglo se sucedieron otros reproches. ¡VIVA EL LATÍN! papa Pío IX—. incom pren­ sibles en la actualidad. definió los esfuerzos de los filólogos clásicos como el «combate de los productores de velas contra la luz de gas». que recla­ maba un mayor énfasis en las asignaturas prácticas. él mismo podría haber comprobado que el sistema edu­ cativo dominado por los productores de velas no estaba lim itan­ do en absoluto el progreso técnico de Alemania. Sin embargo. El profesor muniqués Justus Liebig. especialmente las ciencias naturales y las lenguas modernas. el sistema ya no estaba capacitado para ofrecer a sus alumnos el dominio lingüís­ 322 . si no la antigua escuela monacal. mundialmente célebre como inventor del ex­ tracto de carne. fueron justamente los representantes de la Iglesia quienes se pusieron de parte de los humanistas atacados. La filología y la reforma edu­ cativa (1892).El l a t ín h a MUERTO. provenían del ámbito económico. ¿Acaso no se espe­ raba de él que defendiera. En un minucioso discurso oficial. en general. el maestro sorprendió a todos con una pequeña fi­ lípica contra el bachillerato: desde hacía tiempo. VISTAS DESDE LA CÁTEDRA UNIVERSITARIA Uno de los resultados más interesantes de la conferencia escolar de 1890 y de los nuevos planes educativos fue la reacción del he­ lenista alemán Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff. contra la enseñanza excesiva de lenguas clásicas. al m e­ nos el instituto neohumanista ante el emperador y las reformas? Pero no dijo ni una palabra. sin duda uno de los mayores filólogos de todos los tiempos.

aunque debía de ser el mismo ideal humanista de los clásicos alemanes. «Mis labios tiemblan con este deseo: que llegue pronto el día» en que el griego haya desapareci­ do de la escuela y en que el latín se vea reducido «a una enseñanza básica». Friedrich Nietzsche. libre ya de la molesta carga formativa. porque. Aquello fue una capitulación. mientras que los filólogos seguirían cumpliendo su deber como científicos: «¿Acaso depende nuestra vida y nuestra misión de la formación de profesores?». no se atrevió a llamarlo por su nombre. W ila­ mowitz no pensaba ya en aquella obligación que era central para Wolf: la formación de la juventud según el ejemplo de la «huma­ nidad antigua». sobre todo en el plano lingüístico. Aunque Wilamowitz afirmaba estar del lado de los profesores. reunidos en Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872). sólo lo hizo para alabar la naturaleza universal de la ciencia en la A nti­ güedad. El m undo decidiría cómo resolver la cuestión. el famoso helenista de Basilea.Ro m ani an Ge r m a n i? tico necesario en el estudio filológico y. la «filología y la reforma edu­ cativa» funcionaban como una ciencia pura. en consecuencia. Nietzsche criticó el insti­ tuto contemporáneo por la abundancia de materias y la precarie­ dad de la formación. la filología no depen­ de de la escuela». «sin lugar a dudas. había resuelto los problemas entre formación y ciencia de una m anera completamente diferente. Asimismo alabó con gran 323 . que se ocupaba por igual de «la partícula αν». de «las Ter­ mas de Caracalla» y de «la sección cónica de Apolonio». A través de sus m agní­ ficos y conmovedores discursos. señaló que el instituto se había ido apartando cada vez más de los ideales de Wolf y del tiempo de Goethe. además. que «en la devastada escuela par­ ticipan en la difícil lucha por el ideal. Para Wilamowitz. Aunque invocó a Friedrich August Wolf y su idea de la filología. tan sagrado para mí como para ellos». Veinte años antes. sería m e­ jor dejar esta tarea a la universidad.

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seriedad los ejercicios de estilo en latín, ya que no dependían del saber (es decir, de la ciencia), sino del poder (es decir, de la forma­ ción). Al propio Nietzsche le gustaba el latín y, además, lo escribía bien. No obstante, Nietzsche se equivocaba cuando creía ser el hom ­ bre adecuado para invocar el regreso de los antiguos ideales formativos. El anhelo de los padres intelectuales del instituto m oder­ no —Herder, Humboldt y Wolf— había sido lograr una formación humanista al alcance de todos, incluido el ebanista deleitado por el griego clásico. Sin embargo, Nietzsche, futuro profeta del «su­ perhombre», pensaba en algo más elitista: «Por tanto, no puede ser nuestro objetivo la formación de la masa, sino la formación de unos pocos escogidos, bien provistos para afrontar las grandes y duraderas obras del hombre». De este modo, Nietzsche, que había sido un activo y exitoso filólogo, se fue apartando progresivamen­ te de sus colegas universitarios para centrarse en el desarrollo de su personalidad escogida. El futuro pertenecía, de momento, a su plebeyo adversario, Wilamowitz. Entretanto, este último había sido trasladado a Berlín, donde se le estimaba sobre todo por su elocuencia. Al convocarse una nue­ va conferencia escolar en el año 1900, se le pidió a Wilamowitz, entre otros, que expresara «su posición en torno a las cuestiones centrales de la enseñanza superior». El maestro volvió a sorpren­ der a su auditorio: el Saulo de la ciencia pura se convirtió en el san Pablo de la pedagogía, un predicador que defendía su deber de «ocuparse directamente de las necesidades escolares con renova­ do amor». ¿Qué podía y debía proporcionar la enseñanza m oder­ na del latín y del griego? Wilamowitz rechazaba el ideal humanista del viejo Wolf, al que en apariencia, salvo que fuese un hipócrita, había venerado hasta poco antes y, con valentía, expresó lo que pensaba. La creencia dominante en el siglo anterior, guiada por el carácter ejemplar de la Antigüedad, había demostrado ser un error:

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Ge r m

a n i?

«La Antigüedad como unidad e ideal ya no existe, la propia cien­ cia se ha encargado de destruirla». Esta frase se considera actual­ mente una verdad histórica decisiva, pero no es del todo correcta. En sentido estricto, ninguno de los grandes «neohumanistas» ha­ bía creído en la unidad de la Antigüedad grecolatina. Pese a todo, sí que era correcto afirmar que el neohumanismo había exacer­ bado el ideal estético de la Antigüedad, mientras que los científi­ cos más avanzados, como Wilamowitz, sostenían que la Antigüe­ dad en su conjunto era igualmente digna de estudio. La contrapropuesta de Wilamowitz consistía en ejercer una historización radical de la antigua formación humanística. Se trata­ ba de abarcar, también en la escuela, la comprensión histórica de un período de mil quinientos años de cultura griega (1200 a. C 300 d. C.) que constituye la base de la cultura moderna: «Lo Ro­ mano tan sólo es una provincia de este conjunto». Para los latinis­ tas, esta perspectiva implicaba que «el latín no ha de transmitir, más allá del lenguaje, nada específicamente romano, salvo lo que pertenece al mundo cultural antiguo, como Cicerón (que, a pesar de Mommsen, debe ser el punto central) y Horacio». Evidente­ mente, esta m anía helenocéntrica no logró abrirse paso en la en­ señanza del latín. Sin embargo, su idea de establecer una conexión entre la Antigüedad y la cultura del presente fue en cierta manera fructífera. De este modo, aunque fuera contra la intención de W i­ lamowitz, se llegó a incluir en la enseñanza textos latinos de la A n­ tigüedad tardía, de la Edad Media y de la Edad Moderna. Por lo demás, los resultados de la conferencia escolar fueron importantes. La buena noticia fue que se aumentaron de nuevo las horas de latín en el bachillerato humanístico y en el técnico (donde no se estudiaba griego). Esta medida dio prestigio al latín y subrayó sus pretensiones de alcanzar la formación global. La mala noticia fue que los institutos de enseñanzas técnicas consi­ guieron la admisión de sus graduados a los estudios universita-

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l a t ín h a

MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

ríos. En consecuencia, el bachillerato humanístico perdió el m o­ nopolio de acceso a la educación superior. Así comenzó la deca­ dencia del griego clásico en los bachilleratos alemanes.

El

l a t ín d e e n t r e g u e r r a s

La gran ruptura que significó para la vida intelectual y política el fin de la Prim era Guerra M undial apenas se hizo notar en el ám ­ bito del latín, exceptuando el caso de Rusia. Tras la Revolución de Octubre, a pesar de la formación humanística de Lenin y de su in­ terés por la Antigüedad, los bolcheviques eliminaron de la escuela la lengua de sus enemigos de clase y tan sólo le concedieron una vaga presencia como asignatura universitaria. Hubo que esperar a principios de 1989, con la perestroika, para que se permitiese de nuevo el latín en la escuela. Actualmente se puede estudiar latín con nuevos libros de texto en Moscú, la «tercera» Roma, y en toda Rusia, aunque de momento únicamente en un dos por ciento de los institutos. A partir de la década de 1920, los estadounidenses se aparta­ ron en gran medida de la enseñanza del latín. Como los rusos, se habían unido a las naciones latinizantes en el siglo xvm ; de he­ cho, el interés por los estudios clásicos del futuro presidente Tho­ mas Jefferson se hace patente en la Declaración de Independencia (Declaration o f Independence) de 1776. El abandono de la ense­ ñanza escolar del latín se vio fomentada por la influencia de la filosofía «pragmática» de John Dewey y por las investigaciones experimentales del psicólogo y pedagogo E. L. Thorndike (19231924) en torno a la (supuesta) carencia de beneficios cognitivos del latín. Hoy en día, en Estados Unidos, sólo se puede estudiar latín en las universidades, aunque por lo general se haga con ex­ celentes resultados.

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Únicamente los latinistas de Italia gozaron durante un tiempo de la aprobación nacional, aunque no fuese para alegría de todos. Benito Mussolini se mostraba receptivo a la enseñanza de la len­ gua y la literatura latinas, lo que él mismo denominaba la Romanitá.1 Con el térm ino Duce recuperó un título semioficial de Au­ gusto (dux ); con el fascismo, se apropió de un símbolo de poder rom ano ;2 con el «saludo romano» creía renovar un supuesto gesto antiguo .3 Mussolini se creía un «Augusto con camisa negra» y no sólo celebró con gran pom pa el aniversario de su ídolo personal en 1937 (Bimillenario Augusteo), sino también el de Virgilio en 1930. En Alemania, durante la República de Weimar, el gobierno formado por los socialistas y los comunistas no causó el derrum ­ bamiento del sistema educativo que muchos temían ante su apues­ ta por una «escuela única». Sería el Tercer Reich quien pondría el bachillerato humanista y la enseñanza de latín en un seguro aprie­ to. Hitler había planteado en M i lucha —convertida a partir de 1933 en la Biblia de la pedagogía (y de tantas cosas) durante doce años— que la «formación general» de la nación debía «estar guia­ da por las especialidades humanísticas», no tanto por las m ate­ máticas y las ciencias naturales. A pesar de algunas menciones ocasionales a la «formación del pensamiento lógico» a través del latín, el interés de Hitler por la Antigüedad no incluía los idiomas clásicos, sino que buscaba una enseñanza histórica de corte racis­ ta: «la historia de Roma», «correctamente interpretada en líneas generales», y «el ideal cultural heleno [...] en su ejemplar belleza»
1. Por desgracia, según he podido observar, los historiadores de la enseñanza latina en Italia h an pasado por alto esta época. 2. Se denom inaba fasces a u n conjunto de varas atadas en to rn o a un hacha; los lictores las portaban en el cortejo de u n funcionario de alto rango, cónsul o pretor, como sím bolo de su potestad. 3. A unque existen estatuas rom anas con la m ano derecha levantada, nunca fue un saludo habitual. M ussolini lo tom ó de los rom anos representados en películas m udas italianas; a p artir de ahí, H itler lo convirtió en su «saludo hitleriano».

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E l LATÍN HA MUERTO, iVIVA EL LATÍN!

debían servir a la lucha de ese momento, que se ocupaba de de­ fender una cultura «que reúne milenios en sí m isma y que ha de mantener unidos lo griego y lo germano». Muchos latinistas, par­ ticularmente expertos en latín medieval, estaban dispuestos a po­ nerse a disposición de la educación nacional racista. Un cuadernillo de ochenta páginas aparecido en 1933 bajo el título de Formación humanista en el Estado nacionalsocialista documentaba un listado de los profesores proclives a esta tarea. Al latín no le sirvió de nada. En 1934, el infausto agitador Julius Streicher había pronun­ ciado una clara amenaza: «En el Tercer Reich no tiene que hablar el latinista, ni el griego del pasado, sino el alemán». A la vista de la reforma escolar, especialmente en los años 19371938, el entusiasmo por el latín se mantuvo bajo evidentes restric­ ciones. El núm ero de institutos con latín y griego quedó reducido a una cuarta parte del total. En los institutos no especializados, a partir del séptimo curso, sólo se impartían entre dos y cuatro horas de latín; la cifra más baja de la historia, aunque ahora se establecía como asignatura obligatoria para todos los alumnos. La selección de lecturas, desde el Bellum Gallicum de César hasta la Germa­ nia de Tácito, estaba condicionada estrictamente por la ideología. ¡Una clase de latín sin Ovidio, el amigo de la juventud! No todo el m undo pensaba de la misma manera. Casi un trein­ ta por ciento de los profesores de latín y griego eran miembros del partido. En ocasiones se podían incluir en la clase textos prohibi­ dos, como los de Horacio, cuyas patrióticas odas a los romanos eran bastante apreciadas. En los análisis intelectuales, los hum a­ nistas intentaban burlar la ideología dominante llamando la aten­ ción, por ejemplo, sobre las ideas de Platón acerca de los líderes políticos. Sólo se podía recurrir a la oposición silenciosa. Los filólogos universitarios de prestigio tenían mayores facili­ dades para proteger su disciplina frente al espíritu de destrucción de la época. Un investigador como el conocido latinista Friedrich

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Klingner pudo pasar esos doce años sin hacer ninguna concesión y sin abandonar su alto nivel científico ni su particular formación del profesorado; por supuesto, tampoco pudo manifestar ningún tipo de oposición abierta. En el ámbito de la contratación acadé­ mica, sin embargo, los humanistas no tenían ninguna oportuni­ dad. En Múnich, la «capital del movimiento», a los cinco años de la toma de poder del nazismo ambas cátedras fueron ocupadas por profesores fieles al partido (aunque no eran incompetentes, por otra parte) y se expulsó a otros dos profesores. Para la ciencia fue también doloroso que grandes latinistas como Eduard Norden y Eduard Fraenkel (omito a los numerosísimos helenistas )4 fueran apartados de sus cargos o incluso expulsados de Alemania por su origen judío. Un observador sarcástico apuntó tras la guerra que Adolf Hitler había sido el mayor prom otor de la filología clásica en Inglaterra y América. Desgraciadamente, era verdad.

¿Y QUÉ

HACEN LOS LATINISTAS UNIVERSITARIOS?

Mientras el latín luchaba por sobrevivir como asignatura escolar desde 1890, en la universidad se estaba asentando como discipli­ na científica. ¿Qué significa eso? ¿Es el latín, en realidad, una ciencia? Mucha gente no puede siquiera concebirlo: desde hace mucho tiempo, los científicos descubren sin cesar cosas nuevas —desde la circulación de la sangre a los agujeros negros—; sin embargo, la literatura de la Antigüedad romana es, en su opinión, una cuestión cerrada y concluida. ¡En absoluto! Continuamente se hallan y registran, por ejemplo, inscripcio­ nes romanas. También se desentierran papiros manuscritos con
4. Citemos al m enos a u no de ellos: Kurt von Fritz, el único profesor alemán (adem ás del suizo Karl Barth) que le negó en 1934 el juram ento a Hitler. Fritz fue suspendido de su carrera docente en 1935 y em igró prim ero a Oxford y después a N ueva York. Fue uno de los pocos que, después de la guerra, regresó com o un elogiado profesor universitario.

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l a t ín h a m u e r t o ,

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textos desconocidos. Aunque parezca mentira, hace poco se en­ contró un autógrafo de la famosa Cleopatra; y según parece, un prominente arqueólogo ha descubierto hace poco que una esta­ tua célebre es, en realidad, su representación al desnudo. Consi­ derando que esta mujer fue fatal para Roma, estos hallazgos po­ drían arrojar nueva luz sobre el asesinato de César, entre otros muchos sucesos... Hay asimismo otra cuestión de mayor importancia. Es necesa­ rio regresar una y otra vez a los grandes escritores de la Antigüe­ dad, ya que cada época tiene intereses diferentes y plantea distin­ tas preguntas. Miremos otra vez hacia atrás para comprender este punto. Durante el Renacimiento, desde Petrarca hasta Poggio, lo pri­ mordial era recuperar los manuscritos medievales de los autores más importantes. Después había que preparar las ediciones ade­ cuadas a partir de numerosos manuscritos divergentes; al mismo tiempo, se debía aclarar la identidad de los autores y la autentici­ dad de los textos. ¿Cuántos correspondían a Séneca? ¿Pudo el fi­ lósofo haber escrito la tragedia Octavia, donde aparece también como personaje? Posteriormente se requerían comentarios para lograr una comprensión del contenido y de la lengua de los escri­ tores más notables, que por lo general también servían como m o­ delos para la producción literaria propia. De ahí que se investigase a fondo el lenguaje y la métrica, obteniendo a menudo sorpren­ dentes resultados. Así descubrió el perspicaz Richard Bentley que los textos de Horacio, transmitidos de m anera unánim e e induda­ ble, tenían incorrecciones en cientos de pasajes. Su frase Nobis et ratio et res ipsa centum codicibus potiores sunt (La razón y los he­ chos tienen más valor que cien manuscritos) sirvió como lema para muchos entusiastas. Después de que Wolf propusiera en el siglo x v m la idea de una amplia ciencia de la Antigüedad, los latinistas universitarios deja­

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Produjeron millones de fichas con términos latinos de toda la Antigüedad clásica. Un proyecto así reforzó la confianza de los latinistas. así como borradores relativos a la Antigüedad tardía. quien desarrolló un m é­ todo fundamental. Después de que Mommsen m ostrara el camino con su Corpus Inscriptionum Latinarum y de que comenzase su antología de los Padres de la Iglesia. y se descu­ brieron muchas leyes lingüísticas y métricas fundamentales. desde los días del neohumanismo. en colaboración con el destacado latinista Friedrich Leo. emprendió el mayor proyecto léxico de la historia de la ciencia.Ro m ani an Ge r m a n i? ron de llamarse professores eloquentiae para ser «filólogos». esta obra constituye the most scho­ larly dictionary in the world. conservadas en Múnich. para establecer las relaciones entre los manuscritos. De acuerdo con la Encyclopaedia Britannica. la pérdida de 331 . entre los testimonios escritos. El siglo de la división del trabajo industrial abrió también gran­ des vetas en el estudio de la filología. repre­ sentantes de la filología clásica. A partir de estas fi­ chas. se espera que el proyecto esté finalizado. con el beneplá­ cito de los dioses. el maestro de Nietzsche. es decir. En ese punto fue decisivo Friedrich Ritschl. El espíritu del siglo x ix hizo que se interesaran de m anera especial por el conocimiento histórico. dentro de unos cincuenta años. adoptado después por todas las filologías. Más importante aún fue Karl Lachmann. pero también con las lenguas románicas posteriores. que ve­ nían sufriendo. Cada artículo se desarrolla siguiendo los mismos principios y normas: un m ila­ gro en la época de las cambiantes modas científicas. el Thesaurus linguae Latinae. recién descubierta en aquel m om en­ to. Se estudió el latín antiguo. el historia­ dor Eduard Woelfflin. se han publicando desde 1900 los tomos y fascículos que abarcan de la A hasta la mitad de la P (pu­ bertas). Se investigó la historia del idioma latino y su relación con la len­ gua indoeuropea originaria. en particular el de Plauto y Terencio.

demostró que la epopeya nacional de los romanos. demostró en 1905 con su ensayo Sobre el origen de la ele­ gía romana que la elegía amorosa de Tibulo. Tras la Segunda Gue­ rra Mundial. Finalmente.El l a t í n h a m u e r t o . como siempre se había creído. Durante el siglo xix fueron pasando todos los aspectos de Roma —en particular sus supues­ tas virtudes— bajo la lupa lingüística para encontrar su coheren­ cia y su carácter sistemático. a pesar de su dependencia respecto a Homero. Por desgracia. como el genial berlinés Ludwig Trau­ be. Los filólogos clásicos y los historiadores se habían acercado siempre a la inmensa literatura latina de la Edad Media como si se tratase de una ocupación secundaria. independiente y cautivadora. Richard Heinze. fueron pre­ sa fácil del nazismo. Asimismo. Felix Jacoby. el mayor latinista alemán del siglo. numerosos latinistas se entusiasmaron en exceso ante el supuesto ideal romano de la subordinación del individuo al Estado. se descubrió la independencia —no absoluta. Propercio y Ovidio era una creación original romana y no una importación griega. aparecieron ámbitos de trabajo completamente nue­ vos. en especial de sus costumbres. que llegó a ser en 1902 el prim er profesor titular de filología latina medieval (Universidad de Múnich). También contribuyó a una mejor comprensión de lo ro­ mano. pero sí relativa— de la literatura romana. era una obra marcadamente romana. Y en un revolucionario libro de 1903 (La técnica épica de Virgilio). reconocido he­ lenista. ¡v i v a e l l a t í n : valor de su literatura ante el carácter verdaderamente «humano» del griego. la filología neolatina se estableció como disciplina autónoma. de este modo. Fue impulsada de forma decisiva por el belga Josef Ijsewijn y su escuela: un campo de trabajo inmenso y fértil. A partir de este momento también habría especialistas. 332 . tantas veces subestimada.

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E l la t ín en l a p o sg u e r r a a le m a n a

Durante la posguerra, en Alemania Occidental, los intentos por recuperar las tradiciones que permanecían más o menos intactas dieron una gran oportunidad a las iglesias cristianas y a los insti­ tutos humanistas. Ciudadanos íntegros, como el presidente Theo­ dor Heuss, indicaron el camino: «Hay tres colinas donde comien­ za Occidente: el Gólgota, la Acrópolis de Atenas y el Capitolio de Roma». De este modo, la enseñanza del latín revivió en la joven República Federal, a pesar de las reticencias iniciales de la poten­ cia de ocupación americana. El escepticismo de los pedagogos m o­ dernos —como Theodor Litt, cuyo libro El ideal educativo de los clásicos alemanes y el m undo laboral moderno (1955) criticaba la idea neohumanista— no halló eco en la opinión pública. Calcu­ lando en términos absolutos, nunca había habido en Alemania tan ­ tos alumnos de latín como en los años cincuenta. Pese a todo, la revolución intelectual de las décadas posterio­ res trajo un gran cambio. Se caracterizó, por un lado, por el fuer­ te enfrentamiento con el pasado de los humanistas, que no habían lograrse rebelarse ante el nacionalsocialismo. Por otro lado, a los jóvenes marxistas del movimiento estudiantil les parecía que la formación humanística era algo evidentemente reaccionario. Era necesario hacer un esfuerzo por el «humanismo real [...], tal como lo concibió el socialismo en sus documentos fundadores» (HansJochen Gamm). En este aspecto, fue decisivo que se considerase el latín como una traba para el ascenso social, dentro de una escuela que ya no se veía como un lugar de formación sino como un «dispositivo de dis­ tribución de las oportunidades vitales» (Helmut Schelsky). A la iz­ quierda del Rhin, en el país de la égalité, esta idea era aún más pode­ rosa: en 1968, el ministro de Cultura francés afirmó que el latín era un obstáculo indudable para la democratización. ¡Pobre Humboldt!

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¡VIVA EL LATÍN!

Sin embargo, el descarado materialismo (en latín: avaritia), po­ tencia hostil al latín, fue el gran dom inador del debate educativo. Precisamente un filólogo clásico, Georg Picht, anunció en 1964 una «catástrofe educativa» y profetizó que Alemania perdería su posi­ ción en el mercado mundial por su baja tasa de bachilleres. ¿Tenía algo que ver el latín en todo ello? En un extraordinario e influyen­ te escrito sobre la reforma educativa (1967), el pedagogo Saul B. Robinsohn acusó a los filólogos clásicos de ser unos «pesimistas culturales», incapaces de hacer frente «a las demandas del m undo moderno». En el marco de su teoría curricular, Robinsohn incita­ ba a eliminar, «mediante fundamentaciones racionales», la ense­ ñanza de los idiomas antiguos. Los latinistas no se lo pensaron dos veces. La Asociación Alemana de Filología Clásica designó una co­ misión y, en 1971, presentó un documento único en la historia de la enseñanza de idiomas clásicos. A través de una matriz m uy m e­ ditada se clasificaron cerca de ochenta «objetivos cognitivos» de la enseñanza del latín, ordenados desde « 1 .1 . elementos gramati­ cales básicos» hasta «4.5. introspección en los condicionantes de la existencia humana». Pronto se les añadió también un haz de «objetivos afectivos». Este imponente catálogo no contenía nada verdaderamente re­ volucionario. El pedagogo Hartm ut von Hentig, formado en la fi­ lología clásica, se burló del proyecto al afirmar que se llenaban de vino viejo los nuevos odres, aunque ahora se les llamase «curricu­ lo científico de estudios». Otros pedagogos latinos, sin embargo, se entusiasmaron ante este «giro copernicano» e incluso afirma­ ron que la enseñanza de latín podía por fin legitimarse con crite­ rios objetivos: «por prim era vez en su historia» había hallado su «identidad» y «se había encontrado a sí misma». Más allá de estas impresiones, cabe señalar que la nueva m a­ triz impresionaba por la variedad de su oferta: la enseñanza no estaba ya comprometida con un objetivo «humanístico» global,

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sino que se mantenía abierta a múltiples direcciones. De este modo, los latinistas demostraban a los pedagogos que eran capaces de adaptarse a su galimatías terminológico y que, en general, no iban a dejarse doblegar.

¿Y HOY?
¿Fue decisiva esta fundamentación de objetivos de aprendizaje para que la enseñanza alemana del latín se estabilizara de forma sensi­ ble a partir de 1971? ¿Y para que aún siga, como bien se sabe, en verdadero auge? Sería más adecuado señalar que, durante las úl­ timas décadas, ha aumentado de manera general el interés por la Antigüedad. Intentemos comprender este punto. Más inaplazable y amena­ zante que aquella «catástrofe educativa» de la que hablábamos an­ tes es, como todos sabemos desde hace treinta años, la «catástrofe medioambiental» en todo el mundo. Tras esta expresión contro­ vertida se encuentra una gran duda: el progreso mediante la ra­ zón técnico-científica que somete a la naturaleza (Scientia est p o ­ tentia, «la sabiduría es poder») ¿garantiza de veras la felicidad y la supervivencia de la humanidad? Esta duda nos lleva a analizar con otros ojos la cultura de la Antigüedad, tan distinta y, a la vez, tan cercana a nosotros. Esta cultura desconocía nuestra idea de progreso: para ella, la mesura era el elemento central de la ética; la felicidad, sobre todo, se definía de un m odo totalmente distin­ to. Mucho tendrían que decirnos a este respecto Cicerón y Séne­ ca, quien es, por cierto, el filósofo más leído de la actualidad (en traducción). Tampoco es casual que el lírico y satírico Horacio fue­ ra durante mucho tiempo el culmen de la enseñanza del latín: su voluntad de limitarse a «lo que es suficiente» (quod satis est) re­ presenta justo lo contrario de lo que defiende la mentalidad rei­

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E l LATÍN HA MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

nante, según la cual el crecimiento y la acumulación son los m o­ tores irrenunciables de la felicidad general. No me hago ilusiones: sé que las reflexiones éticas no son el motivo principal, o ni siquiera son el motivo, de que los padres m anden a sus hijos a clase de latín. Sin embargo, es importante que el latín haya perdido su imagen aterradora como formadora del espíritu y factor de selección social. Las exigencias lingüísticas han disminuido —lo que también tiene su parte preocupante— y se ha recurrido a otros elementos complementarios, menos an­ gustiosos. A la hora de presentar la asignatura, los latinistas tienen en cuenta la satisfacción natural que el niño siente ante la belleza sen­ sorial del latín y la sencilla fascinación causada por el leve exotis­ mo de Roma. Hace cincuenta años, incluso hace treinta, quien asistía a un acto en favor del latín y de la formación humanística tenía que soportar con frecuencia a un canoso director de instituto que, coronado de laureles, invocaba la herencia de Occidente y las virtudes formativas de la lengua sin llegar a pronunciar una sola palabra en latín. Hoy en día, sin embargo, existe un club de padres entusiastas que, bajo la dirección de un eminente médico, organi­ za cada año en Múnich una tarde de «Latín Vivo» para los alum­ nos de prim aria y sus familias. Un profesor vestido con toga inau­ gura el acto y, de inmediato, se canta una canción en latín. Hay indumentaria y panoplia romanas, se puede participar en trabajos manuales, funciones de teatro, clases de prueba, concursos de pre­ guntas y respuestas... A cada acto suelen acudir unos cien visitan­ tes; además de motivar a los alumnos de primaria, se anima tam ­ bién a los estudiantes de instituto, que participan como actores. Lógicamente en un evento de este tipo no se puede comunicar ni de lejos todo lo que se puede aprender en una clase de latín. ¿Y qué más da? Lo mejor del latín siempre ha sido el propio latín, que ha­ bla por sí mismo. Aunque eso merece un capítulo aparte...

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Loquamur Latine!
El latín vivo

El 23 de octubre del año 1986 se vio algo insólito en la televisión bávara. El consejero de Educación de Baviera, el doctor honoris causa Hans Maier, concedió una entrevista en latín. La cosa no salió bien. ¿Por qué? ¿No estaba el ministro suficientemente fam i­ liarizado con la lengua de Cicerón y de Petrarca como para rendir cuentas en latín sobre los problemas actuales de la enseñanza se­ cundaria? No, al contrario, dominaba perfectamente la lengua. E n­ tonces, ¿qué sucedió?

Un

l a t in is t a p e r s e g u id o

Organizados en una sodalitas, los latinistas de M únich celebrába­ mos durante cuatro días nuestros Ludi Latini en el festival de Domberg, siempre acompañados de canciones, teatro y baile, lógica­ mente en latín. Para la solemne inauguración habíamos invitado, como correspondía, al latinista más célebre de Baviera, el presi­ dente regional y doctor honoris causa Franz Josef Strauss, que desde hacía tiempo nos apoyaba moralmente, con cartas en latín, e incluso económicamente. Por desgracia, aunque ya había de­ m ostrado su pasión por la cultura latina, en aquella ocasión debía (o quería) acudir a una exhibición aérea militar. Así que se con­

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EL LATÍN HA MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

tentó con entregar para nuestro programa un texto inaugural, es­ crito en un latín de estadista .1 En su lugar, invitamos al sustituto lógico para esta responsabili­ dad: el consejero de Educación regional, Hans Maier. Sorprenden­ temente, el solicitado orador acudió con mucho gusto e incluso par­ ticipó en la obra teatral de inauguración, en la que representó el papel de Iohannes a cultu (el ministro de Educación) junto al dios Amor, patrón del festival, al santo Corbinianus, padre de Domberg, y al primer alcalde de Domberg, Adolphus Opilio (Adolf Schä­ fer). Y pronunció un discurso de gran riqueza, plenamente hu­ manista, donde opuso a la incomprensible jerga de las filologías modernas (sermo ille qui linguam Sinensem sapit) la belleza del latín hablado: Linguae claritatem postulo, ardorem animi flagito, Lvdos Latinos appello (Le exijo claridad a la lengua, le reclamo en­ tusiasmo al corazón, declaro abiertos los Ludi Latini). La ovación del público y de los actores animó a que la televi­ sión solicitase la comentada entrevista en latín. El periodista que lo entrevistó se sirvió de unos apuntes en latín que le habíamos redactado; el consejero Maier, en cambio, respondió de forma es­ pontánea con un discurso no sólo correcto, sino también estruc­ turado y lleno de humor. El efecto fue enorme. Cuando la presen­ tadora de las noticias volvió a la pantalla tras la emisión de la entrevista, se quedó un rato callada, impresionada ante esta expe­ riencia en latín. Sólo entonces empezó a decir, despacio y en voz
1. E ran notorias las citas en latín que intercalaba en sus discursos (especialm ente Pacta sunt servanda , «lo pactado obliga», cuando hacía referencia a los tratados con los estados del Este). Llegaba tan lejos su fanatismo que su com pañera de los últim os años, Renate Piller, tuvo que aprender latín con libros de texto y ejercicios escritos que él m ism o corre­ gía y calificaba (véase la revista Stern, 13 de julio de 1989: «R. P.: M i vida con Franz Josef Strauss», que incluye u n facsímil de los deberes). Se pone en duda si las perfectas cartas que hasta su m uerte nos escribió fueron redactadas tan sólo po r él. Sin embargo, su hijo Franz Georg m e h a asegurado con insistencia su autenticidad y parece creíble: el m entor de Strauss en la Universidad de M unich, el profesor Franz Dirlmeier, recuerda que, a fina­ les de los sesenta, n o había m ejor hablante de latín entre sus alum nos que el jóven Strauss.

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L o q u a m u r L a t in e !

baja, como si no quisiera romper el hechizo del momento: «Ese... sí... era... u n ... consejero de Cultura». En ese mismo momento me sentí poseído por una fuerza profética y grité: Hoc ei Franciscus Iosephus non ignoscet (Franz Josef nunca le perdonará este éxito). Y así fue. Dos semanas más tarde, quizá por otras razones, el profesor Hans Maier dejó su cargo y regresó a su cátedra en la Universidad de Múnich. Franz Josef Strauss volvió a ser, sin lugar a dudas, el prim er latinista de Ba­ viera. Pese a todo, nosotros celebramos el destino del m ártir latino perseguido con un him no ambrosiano, donde expresamos nues­ tro vaticinium ex eventu (predicción tras el suceso):
Multo notatus vulnere, quod maximo sub principe tulisti, at hoc in martyre dulce et decorum est cernere. Si quam meis oraculis praestas fidem, mox eferis ibis solutus vinculis negotiisque publicis. Aunque cubierto de cicatrices y herido por el padre del estado, el camino te lleva a la corona que se concede a los mártires. ¡Ten fe en mi profecía! Cerca está el día que serás libre de las ataduras y del griterío de la política.

Pero basta ya de política. He relatado esta pequeña anécdota para m ostrar la importancia que aún puede tener hoy en día el latín hablado. Espero que este final tragicómico no disuada a n a­ die de hablar en latín; si fuera así, no me lo perdonaría. Porque aún hoy es posible usar la lengua de los romanos para ejercer las m a­ yores felicidades espirituales: comunicarse, hablar, escribir... y cantar, una y otra vez.

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sino que también fueron grandes estetas. La nove­ dad residía en la orientación marcadamente internacional del es- 340 . Había que alcanzar la eloquentia. el latín se convirtió en una herram ienta de comunicación interna­ cional y erudita. olvidadas durante largo tiempo. Con esta propuesta de fundar en el corazón de Eu­ ropa un estado de vocación universal donde sólo se hablara latín. Dos años después del congreso de Viena. cómo se abucheaba al ac­ tor si se equivocaba en cualquier cantidad silábica! De este modo. No se trataba tan sólo de comprender los textos y de hacerse entender: hasta el siglo xvm e incluso en los institutos del siglo xix. como ocurría entre los propios romanos. por este amor romano hacia la be­ lleza. A partir del momento en que el latín dejó de servir como idio­ ma dominante de la ciencia. Olmo retomaba una idea del gran pedagogo Comenio. De este modo. ¡Qué maravillo­ sos los foros que los emperadores construyeron a partir de César! ¡Con cuánto cuidado doblaban sus togas. el sacerdote español Miguel María Olmo publicó un ensayo muy discutido: De lingua Latina colenda et civitate Latina f u n ­ danda (Sobre el cuidado de la lengua latina y la fundación de un estado latino). el objetivo siempre iba más allá de la mera necesidad de comuni­ cación. el amor a Roma y a su lengua fue siempre acom­ pañado.El l a t ín h a MUERTO. Porque los romanos no sólo gozaban con el paso de los legionarios y los jadeos de los gladia­ dores. le fueron surgiendo extra muros de las instituciones de enseñanza nuevos defensores e incluso sorpren­ dentes renovadores. en la Edad Moderna. Petrarca redescubrió la dulcedo y la sonoritas del latín. en 1817. pero también en motivo de disfrute estético. las prendas más herm o­ sas y menos prácticas del mundo! ¡Cómo se disfrutaba de la m e­ lodía de los rítmicos discursos en prosa. el dominio absoluto de la lengua latina. ¡VIVA EL LATÍN! Los PIONEROS LATINOS AL FINAL DE LA E D A D M O D E R N A Hace setecientos años.

muy pobre y siempre perseguido. Hay que admitir que. se abría aquí una brecha entre los latinistas profesionales y los hablantes no filólo­ gos. por otra. dedicó su vida a dos proyectos ambiciosos y muy avanzados para su época: por una parte. que quizá se burlaron de los pe­ queños errores gramaticales de Olmo. Más sorprendente fue la tibia acogida negativa que el proyecto tuvo entre el gremio de filólogos. orator Europae famoso por su capacidad estilística. se apa­ sionó ante la idea. un éxito postumo. Con el mismo desprecio de Eichstädt tratan hoy muchos pro ­ fesores y catedráticos de latín a quienes cultivan el latín «muerto» como si fuera una lengua viva. se fijó el obje­ tivo de llevar de nuevo el latín al rango de idioma de comunica­ ción universal. aunque no hizo nada al respecto. su éxito no ha sido espectacular. Este hombre. bautizado R om a Tullía en homenaje a (Marco Tulio) Cice­ rón: cada estado del m undo tendría que contribuir al nuevo país con un mínimo de diez ciudadanos. Allí publicó.L o q u a m u r L a t in e ! tado. El pionero real del movimiento llamado Latin vivant o Latini­ tas viva (Latín vivo) fue el jurista alemán Karl Heinrich Ulrichs. si no me equivoco. L’Aquila. hay una considerable diferencia. Su lema era tam bién optimista: Linguae 341 . Por prim era vez. rechazó en su ensayo la empresa por considerarla ilusoria: el latín sólo podía servir a la erudición. También era novedosa la se­ riedad con la que Olmo tram itaba la realización y la financiación de su civitas L atina: incluso el rey de Francia. desde 1889 has­ ta su muerte en 1895. donde pudo lograr. Luis XVIII. latinista aficionado. una revista en latín bajo el alegre título de Alaudae (Las Alondras). pues los burlones de hoy están lejos de poder hablar latín tan bien como Eichstädt en su época. Ulrichs tuvo que huir de Alemania y se refugió en una peque­ ña ciudad de los Abruzos. en este sentido. al menos. pese a todo. luchó por la despenalización de la homosexualidad. Precisa­ mente el profesor Heinrich Karl Abraham Eichstädt de Jena.

En internet (interrete).2 también de orientación fi­ lológica. contenía poemas (Ulrichs fue también un estimable versificador). muchas veces en torno a editores de estas 2. de Kentucky. El papa León XIII. Durante el siglo x x han surgido numerosos clubes de latín (sodalitates o collegia). entre muchas otras. publica Retiarius. filológica y exigente Latinitas. editada por el activo radiólogo GuyLicoppe. en Alemania. En el Vaticano se publica la seria. redactada en exclusiva por su editor. Melissa (Abeja). El retiarius era u n tipo de gladiador que iba equipado con red (rete) y tridente. uno de los mejores la­ tinistas que haya ocupado la Cátedra de San Pedro. tuvo innum era­ bles suscriptores en los cinco continentes. Incluso el rey de W ürt­ temberg fue uno de ellos. un quasillus ineptiarum (colección de disparates) y toda clase de información que recibía en torno al m undo del latín. Desde Bruselas llega en avión una revista más ligera. Los latinistas alemanes publican sobre todo en la polifacética Vox La­ tina (Voz latina). ¡v iv a e l l a t í n : Latinae mira quaedam vis inest ad iungendas nationes (El latín tiene una fuerza maravillosa para unir a los pueblos). la Societas Latina (El club latino). enemistado con su orden y prominente de­ fensor del latín vivo. que edita en Saarbrücken el padre benedictino Caelestis Eichenseer. el profesor Terence Tun­ berg. El l a t ín m u n d ia l A la llamada de las alondras respondieron de inmediato otras pu­ blicaciones (periodica ). 342 . En la actualidad hay que nom brar sobre todo cuatro revistas. comentarios sobre diversos temas.El l a t í n h a m u e r t o . novelas cortas. en Es­ paña apareció pronto una Palestra Latina (Gimnasio latino). Sorprendentemente. hizo resonar a partir de 1898 la romana Vox Urbis (La voz de la ciudad ). Esta tierna y hermosa revista.

bajo la presidencia del inolvidable presidente de Senegal.. realizada por Benedetta Schroth. 343 . la tranquila Latinitati Vivae Prove­ hendae Associatio (L. contrariamente a los tradicionales Amigos del Instituto Humanista.L oquam ur L a t in e ! y otras revistas. Academia para el fomento del Latín Vivo). Quien no haya estado en este tipo de actos no puede imaginar­ se con cuánta pasión y fluidez puede emplearse hoy en día el latín. Asociación para el Fomento del La­ tín Vivo. Los más activos en la actualidad son el Circulus Panorm i­ tanus (Círculo latino de Palermo). Aunque sea en m enor medida. Uno de estos congresos llegó a tener lugar en Dakar.P. Léopold Sédar Senghor. organización asentada e intemacionalista con sede en el Aventi­ no. La mayoría de estos clubes ofrecen actos formativos. semina­ rios o cursos de verano (scholae aestivae) en latín vivo. el Septentrionale Am ericanum Latinitatis Vivae Institutum (SALVI.V.A. incluso han sido objeto de una tesis doctoral en el campo de las ciencias de la comunicación. gra­ cias a la práctica común de los studia humanitatis. esta afirmación también vale para los chats lati­ nos {garrulorum greges) surgidos en internet durante la última dé­ cada. Tampoco puede saber cómo entre personas de tantas naciones au­ m enta la alegría por la hum anidad compartida. en California). Los más am ­ biciosos son los grandes congresos romanos de la Academia Lati­ nitati Fovendae (ALF. humanitas. el Circulus Latinus M atriten sis (de M adrid). los clubes fomentan la práctica oral del la­ tín. Instituto Norteamericano para el Latín Vivo. De la muniquesa Sodalitas y de su festival artístico (Lvdi Latini) ya hemos hablado. la Societas Latina de Saarbrücken y la aso­ ciación Europäische Lateinwochen. que combina la práctica del latín con la gastronomía rom ana (ars coquinaria). en Werne). en Alemania.

¿cómo se debe conversar en latín acerca de las cosas cotidianas ( res cottidianaé)7 . un antiguo latinista del Vaticano. A m enudo valdría la pena haber recurrido al latín de la Edad Moderna. Lexicon recentis Latinitatis. en lugar del calco proiectoriumV Por el contrario. de arare) y mulctrum («colodra». naturalmente. ¿Quién tiene ganas de decir m anubriati retículi lusus para referirse al «tenis». El adjetivo es un neo ­ logismo superfluo. aeroplanum y aeronavis (avión). de mulgere). con buen espíritu ecumé­ nico. Literalmente. etc. al m enos. radiophonum (radio). se pueda llamar en lo sucesivo protestantes a los «protestan3. quadragesimalis ya existía. Karl Egger. El previsible protector n o sería correcto. En él se encuentran latinismos implantados hace tiempo.4 En todo caso. tennis ? ¿Y machina imaginibus photographicis proiciendis para traducir «proyector». ya que los utensilios se construyen com o neu­ tros: aratrum («arado». Para los pequeños conceptos no se consiguen a m enudo equi­ valentes manejables. en lugar de tenniludium o. Para «ordenador» es correcto decir computatrum (de computare). con el papa León Magno. debemos alabar que. la tradición de usar el latín en el día a día. así se habría dado alguien cuenta de que el «car­ naval» m oderno se equiparaba con los antiguos Bacchanalia y se habría evitado la horrible expresión sollemnia antequadragesimalia. Faltan m u­ chos. ya que Plauto decía grex. com o dicen algunos. editó un intere­ sante diccionario. 4. como sodalitas scaenica para «compañía de teatro». como sedes electró­ nica por «dirección electrónica». más fácil aún. del lenguaje informático. «actos solemnes antes del ayuno de cuarenta días». muchos neologismos son innecesarios. a principios del siglo xix. Tela Totius Terrae por «World Wide Web». como autocinetum (coche). Ciertamente se ha hecho más difícil desde que se perdió. 344 .E l LATÍN HA MUERTO. Pero existen herram ien­ tas de ayuda. ¡VIVA EL LATÍN! ¿CÓM O LO DIGO EN LATÍN? Dando por hecho que se quiera. pero no computator.

precisamente. un taparra­ bos cinchado bajo el pecho. eres libre de usar palabras que no comprendan los Cetego con sus calzones. . Pese a todo. sino el cinctus. si forte necesse est indiciis monstrare recentibus abdita rerum. se ofrecía como equivalente de «anti­ conceptivo» el término cautio. pues en un diccionario vaticano anterior aún se les expulsa­ ba del templo como haeretici novatores (revolucionarios heréticos). En los diccionarios del siglo xix. Ahora. Los latinistas que no han pasado por la severa escuela de la filología tienden a exigir en latín un único térm ino equiva­ lente para cada palabra. igual que en las lenguas modernas. dicere cinctutis non exaudita Cethegis continget dabiturque licentia sumpta pudenter. Los Cetego son los anticuados representantes de una antigua familia rom ana que vivía en la época en que los rom anos no llevaban túnica bajo la toga..L o q u a m u r L a t in e ! tes». el Vaticano ha encontrado en Plinio el Viejo un tér­ m ino minuciosamente preciso: con atocium (literalmente: «lo que impide el parto») se puede nom brar lo que en adelante se le pro­ híbe a todo católico. ahora se necesita el equivalente de «web» y de «software». si alguna vez es necesario mostrar con nombres nuevos cosas ahora ocultas. En ocasiones también el experto aprende algo nuevo. que no resultaba de utilidad. 345 ..5 siempre que las uses con mesura. Esta exigencia es correcta y necesaria cuando hablamos de conceptos concretos: si antiguamente se preguntaba por «cereza» y por «ter­ mas». ya que esta palabra designa de m anera general la «precaución».. existe un problema central que afecta al meollo de la cuestión. 5. como el latinis­ ta Horacio había expresado con humor: .. Los nuevos conceptos requieren nuevas palabras.

¿Cómo se dice «buenos días» (salve). «daños colaterales» o «autorrealización». ¡VIVA EL LATÍN! Esta «libertad» ( licentia ) no se puede conceder si el concepto puede y debe ser formulado con los medios disponibles en la len­ gua. igual que en muchas encícli­ cas papales de los años sesenta. sabía de sobra qué es la sexualidad. pero resulta necesario y atractivo si nos referimos a conceptos abs­ tractos como «globalización». Y. «por favor» (quae- 34 6 . ningún romano tendría la m ínim a idea de qué significa esta palabra. los diccionarios no parecen cumplir esta premisa y contienen a menudo neologismos incorrectos. como en el refrán Sine Baccho et Cerere friget Venus (Sin vino ni comida el amor no funciona). surge un latín horrible. por ejemplo. sin embargo. por ejemplo.El l a t ín h a m u e r t o . Si quisiéramos traducir. se establece el equivalente sexualitas . como «tenis» o «teléfono». En estos casos. sino que deberíamos buscar una equivalencia de este tipo: Sigmundus Freud quid Venus (o libido Veneria) in som ­ niis interpretandis valeret prim us cognovit. Des­ graciadamente. la siguiente frase: «Sigmund Freud fue el primero en descubrir el significado de la sexualidad en la interpretación de los sueños». Incluso existía una palabra para todo lo que se rela­ cionaba con ella: el nombre de su diosa Venus. Esto sería ridículo cuando nos ocupamos de invenciones modernas. no podríam os ha­ blar de sexualitas. aunque no exista en latín el vocablo correspondiente. aunque parez­ ca una opción evidente. el latín nos obliga a examinar en detalle el significado de muchas palabras habituales y a formular su conte­ nido abstracto de manera distinta según el contexto. Lo más fácil de aprender en latín es el lenguaje diario (sermo cottidianus). Cabe decir que la primera encíclica de Benedicto XVI dejaba abierta la esperanza de una mejora en este aspecto. Para «sexualidad». Si no se hace este esfuerzo. Una gran parte del deleite que implica hablar y escribir en la­ tín se debe a la necesidad de traducir nuestras ideas a las catego­ rías mentales de un m undo pasado.

como el Pinoculus Latinus (Pinnocchio) del jurista y poeta UgoEn- 347 . tris­ teza (Tristitia salve). resulta ciertamente ingeniosa y exitosa: para la forma italiana bravo! el romano usa las formas griegas euge! o sophôs! Esta obra supera el nivel general de los innumerables có­ mics en latín. el gran Kurt Tucholsky alabó este «ensayo tan divertido para los estudian­ tes como para los humanistas» que parece escrito por un «monje resucitado». Buenos días. preparada por Rubricastellanus (conde de Rothenburg). como ¿Habla usted latín? (1925).L o q u a m u r L a t in e ! so).'? Aunque no exis­ te. El perfum e (Fragrantia ) o el inevitable Harrius Potter. «gracias» ( benefacis). La versión en latín de Astérix. —La carta puede quedarse donde sea. Entre las traducciones también surgen de vez en cuando obras maestras. escrito por el experto en educación Georg Capellanus. «¡salud!» (bene tibi). argentum modo veniat. como la novela breve De Simia Heidelbergensi (El M ono de Heidel­ berg) del profesor Michael von Albrecht o las memorias felinas Tacitus Cattus de la española Mercedes González-Haba. Lean y aprendan: —¿No has recibido ninguna carta? / Nullaene tibi sunt redditae litterae? —No he recibido ninguna carta / Litterarum nihil accepi. ningún libro de texto de latín coloquial. Muchas de estas expresiones aparecen también en algunas guías modernas de conversación. un librito graciosísimo y rico en vocabulario. En una excelente nota. En este oscuro panoram a también hay algunos rayos de sol. por desgracia. los Cuentos de los hermanos Grimm (Apologi Grimmiant)... con tal de que llegue el di­ nero / Nihil moror litteras. al igual que el de muchas traducciones innecesarias de libros como Winnie-the-Pooh ( Winnie ille Pu). la m a­ yor parte de estos términos pueden aprenderse con los antiguos libros de conversaciones escolares y con algunas obras de Erasmo.

Por ejemplo.E l LATÍN HA MUERTO. fue uno de los poetas latinos más singulares. cada una más precisa que la anterior. Con adm iración se leen los versos de T heodorus E chterm eyer y M auritius Seyffert (1833): Carmina aliquot Goethii et Schillert Latine reddita. un importante descenso en el siglo xix. matres: 1 Humanae stirpis vobis ego trado parentem. alumno de los jesuítas. En 1876 ganó por prim era vez la medalla de oro en el concurso de poesía holandés Certa­ men Hoeufítianum. En algunos casos. Si el lector logra abstraerse de su visión ultraconservadora. a pesar de los ejercicios escolares. 6. Una señora de cierta edad expone de manera docta el origen de las especies y su evolución hacia los grandes mamíferos: Quos inter non mente minus quam corpore velox cercopithecus adest. es indudable que en sus sátiras hay elementos muy divertidos. El jurista suizo Peter Esseiva. las versiones po­ dían ser exitosas: el viejo Goethe reconoció que disfrutaba más con la versión en latín de Herm ann y Dorothea que con su origi­ nal alemán. cuando ridiculiza. Huic eia assurgite. una tertulia de mujeres emancipadas y la teoría de la evolución de Darwin. creado en 1845. El arte de la poesía latina había sufrido. A los maestros de escuela alemanes les gustaba especialmente traducir los poemas de los clásicos nacionales al latín :6 La C am ­ pana de Schiller tuvo entre diez y veinte traducciones. M u sas l a t in a s d e l p r e s e n t e De este modo regresamos a la esfera de la literatura. al mismo tiempo. iVIVA EL LATÍN! rico Paoli (1962) o el animado y rítmico Kalevala Latina del latinis­ ta finlandés Tuomo Peklcanen (1986). 348 . pero nunca llegó a desapare­ cer.

el papa León XIII. En su poema Thallusa. señoras: aquí os presento al padre del género humano. ¡La la! ¡La la! ¡La la! 349 . ¿por qué quieres estar siempre abierto? Nada puedes ver. como el ferrocarril y la fotografía. namque iam cubat sol. Asimismo. concillan el clasicismo lingüístico con una dulzura y una ex­ presividad totalmente modernas. le gustaba escribir en metros clá­ sicos acerca de grandes invenciones técnicas. escrito en hexámetros. Pascoli encarna el modelo de poeta-filólogo que ya sólo puede existir en los idiomas nacionales. Levantaos y erguíos. no menos ágil de espíritu que diestro de cuerpo se acerca el mono.L o q u a m u r L a t in e . en el tiempo que le dejaba libre su labor política. Prestigioso profesor de litera­ tura italiana y latina. Lalla! Lalla! Lalla! Ojito mío. poeta en ambos idiomas. Más célebre que este escritor satírico fue el apasionado latinis­ ta del que ya hemos hablado. donde una esclava romana canta a un niño para que se duerma. nec aureum grabatum luna pigra linquit. Pascoli intercala versos saturnios que sirven como canción de cuna: Ocelle mi. se arriesgó con expe­ rimentos formales. y en su dorado catre yace aún la perezosa luna. Mirad. Genis tuis tegaris: plusculum videbis. quid est quod vis apertus esse? Nihil potes videre. Cúbrete con los párpados: más verás ahí adentro. Sus poemas. el sol se ha ido a dormir. redactados casi siempre de manera narra­ tiva. Tanto a estos como a otros los supera un poeta que apareció a finales del siglo xix como si fuera un fantasma llegado del Renaci­ miento: el italiano Giovanni Pascoli.

hablo en la lengua de [Ho no se queje por falta de como pelearse a la mane­ o en contrá de algo. que nunca term inó el bachillerato. ¿Preguntas por qué a mis herederos racio] Flaco? Para que la multitud de intérpretes trabajo. hasta 1961): se titulaba Viva Camena (M usa viva ) y contenía poe­ mas rítmicos y métricos de casi cincuenta autores. cur heredibus Ne cohors interpretum quae nil magis diligit. La última rim a (more /pro re) da muestra del hum or habitual de este periodista y poeta. que no quedó sin reco- 350 . Sólo tras la muerte del italiano pu­ dieron tener su oportunidad. En su tiempo libre. le dedicaron al menos un puente sobre el río Neckar en su ciudad natal de Rottenburg. ¿Por qué? Quaeris. editor del Stuttgarter Zeitung tras la Segunda Guerra Mundial. en latín. aunque ninguno de ellos logró que la posteridad le dedicase calles e institutos. ¡VIVA EL LATÍN! Siente uno pena al pensar en los rivales de Pascoli para el Cer­ tam en Hoeufftianum anual. quam certare more contra rem vel pro re. Como François Villon.E l LATÍN HA MUERTO. Troico vocabulis Flacci loquar ore? careat labore. También tuvo el mérito de preparar una antología de los poetas latinos más importantes del siglo x x (en todo caso. Nada les gusta tanto ra de Troya con palabras a favor Sin duda se trata de una de las causas más originales en la elección del latín. escribía poemas latinos de tal brillantez que sus intentos poéticos en dialecto suabo rara vez los alcanzaban. escribió su testamento en verso y. A Josef Eberle. Eber­ le. lógicamente.

se volcó en el latín a los cuarenta años para hallar consuelo tras la muerte de su mujer. Tras una visita al Muro de Berlín (1962). Amaryllis. Tubinga. bajo el nombre de Iosephus Apellus. Schnur compuso estos versos: Gentes Unitae Omnes iam gentes coierunt1 corpus in unum. corpus tiene dos sig­ nificados. 351 . Naciones Unidas Ved que un solo cuerpo reúne a todas las gentes.L o q u a m u r L a t in e ! nocimiento. Tuya esta gran obra: gracias te damos. escribió estos dísticos: 7. igualmente. por ello. H arry C. Encontró a sus lec­ tores y oyentes más agradecidos a orillas del Neckar. Coire describe tanto la u nión general como la sexual. un jurista judío que había abandonado Alemania en 1933. Arrius Nurus. de manos del rector de la Universidad de Tubinga. donde sus clases en latín fueron ovacionadas como una trem enda novedad. Schnur era un maestro de los epigramas clásicos y de la sátira. Josef Eberle. Cuando la famosa call girl británica Christine Keeler provocó una pequeña crisis diplomática por sus relaciones simultáneas con el embaja­ dor ruso y con u n ministro de su majestad. tuum. También podía ser más serio. atrajo a otro genial poeta latino. Durante m u­ cho tiempo fue profesor de latín en Nueva York y se dedicó a la poesía con el sobrenombre de C. Mientras que Eberle destacaba en los ritmos medievales. Esta ciudad de musas y de humanistas. fue el único poeta alemán coronado como poeta laureatus durante el siglo xx: sucedió en 1962. Schnur. Amarylli. decidido anticomunista. Gratia habenda tibi est: est. Schnur.

demostró que la música latina no tenía por qué ser música sacra. Los dos compositores latinos más famosos del siglo x x no se dejaron estorbar por problemas métricos. puso música a este y a otros textos en una cantata para coro masculino. impavida quisquis negat esse tuendam cura: ni vigilas. de ese modo. Por una extraña serie de casualidades. Quien no se preocupa y vive sin miedo se engaña: ten cuidado o serás cualquier día un esclavo. Novák será siempre considerado el musicus Latinissimus. servus eris. El l a t í n e n l a m ú s ic a c o n t e m p o r á n e a Jan Novák (1921-1984) es el último de los humanistas latinos del siglo XX que presentaré. Nadie como él supo darle nueva vida al ritmo poético antiguo en la lengua m u­ sical de su época. haud mora. Fallitur. de m anera casi simultánea al ataque contra el corazón del m undo libre. caminante. Igor Stravinsky hizo que un padre jesuíta tra­ dujese el texto de Cocteau a un latín de ritmo libre.E l LATÍN HA MUERTO. Otro enemigo del comunismo. fácil de musi- 352 . con detalle. Aunque también fue un poeta latino. quam sit libertas proxima servitio. Politicon (1977). la obra fue estrenada en M únich el 11 de septiembre de 2001 . Para su grandioso ora­ torio Oedipus Rex. de quienes aún viven tendrán que hablar estudiosos futuros. Has visto el muro. iVIVA EL LATÍN! Conspecto muro complectere mente. expulsado de su patria en 1968. cómo la libertad siempre vive cerca de la servidumbre. viator. así que piensa. el World Trade Center de Nueva York. el checo Jan Noválc.

lo que le da al texto una mayor sensación de antigüedad y de extrañeza. el camino hacia Horacio y Catu- 353 . Sólo mucho después en­ contró. Novák hizo lo que ningún com ­ positor anterior: puso música a la inmensa variedad de los dos milenios de poesía en latín. descartó la m étrica clásica original y la sustituyó por un rit­ mo basado en su propio pulso. Carl Orff eligió tan sólo aquellos textos que le sedujeron de m anera inmediata y que no planteaban d i­ ficultades métricas.. Su educación en un estricto instituto jesuíta no le había transmitido el goce de la lengua.. La e n s e ñ a n z a d e l l a t ín v iv o Igual que los Cantica latina. para la clase de latín. desde los pareados de Plauto hasta los autores del Renacimiento y del presente. Jan Novák escribió muchas composi­ ciones para la escuela. por sus propios medios. En sus Catulli Carmina. Por encima de todo. pasando por las odas clásicas de Horacio o los poetas cristianos de la Antigüedad tar­ día y la Edad Media. Su último trabajo es uno de los más sencillos: las cincuenta canciones de los Cantica latina.). además. seducir con poe­ sía latina y entusiasmar con sus ritmos. Ninguna otra obra puede. musicalmente afi­ nes. A Jan Noválc. sobre todo. que abarcan todas las épocas con fáciles y pegadizas melodías para voces medias y pia­ no. para la clase de música y. aunque no alcanzaron el mismo éxito. al mismo tiempo. Para sus «rít­ micos» Carmina Burana. le co­ rrespondía explorar las posibilidades rítmicas de la música con­ temporánea en el tratamiento de los metros clásicos. Stravinsky pidió que se recalcara la pronunciación arcaica a través de la K (K aedit nos pestis.L o q u a m u r L a t in e ! calizar. como sucesor de los antiguos humanistas. Dedicó a esta cuestión un escrito que se halló de m anera postuma: Musica p o e­ tica Latina.

Se busca el núcleo del predicado — osculatur (él besa)— y se pregunta enton­ ces por la totalidad de la frase a través de los complementos nece­ sarios (¿Quién besa? Catullus ¿A quién besa? Lesbiam) y de otros detalles (¿Dónde besa? ¿Por qué besa? ¿Con qué frecuencia besa?). ¿No deberíamos. ya que era el idioma general de la enseñan­ za. 354 . practican este «método directo». muy agradable para los niños. Por esa razón le importaba tanto que la lengua encontrase en las escuelas un acceso directo a la mente y al corazón de los jóve­ nes a través del canto latino y del latín hablado. a pesar de las restricciones de los planes de estudio y de los libros de texto. Nunca habría logra­ do Catulo besar a Lesbia o leerle sus poemas si ella hubiese tenido que esforzarse tanto para entenderlo. pedagogos tan radicalmente diferentes como el neohumanista Gesner y el rea­ lista Basedow coincidían en este punto. ¡v iv a e l l a t í n : lo. De izquierda a derecha. Aún a día de hoy existen muchos maestros de todo el m undo que. También en épocas posteriores fue opinión compartida entre los mejores pedagogos. aplicado ya a to­ das las lenguas modernas. de derecha a izquierda. se va m ontando una frase hasta que finalmente tiene sentido. que la práctica de la conversación debía ser simultánea o incluso previa a la enseñanza de la gramática latina.El l a t í n h a m u e r t o . que lo convierte en una especie de álgebra superior o tal vez de química. En el siglo x v i i i . Por suerte contamos con un manual de latín. Es evidente que pocas personas querrán aprender latín según el método habitual de muchas instituciones. por lo tan­ to. Gracias a un pedagogo bávaro. dis­ ponemos incluso de un largometraje en latín para el aprendizaje de la gramática. intentar que el latín se aprenda por el camino natural de la escucha. preparado en formato monolingüe por un profesor danés. empezando con el gran Comenio. la comprensión y el habla? Para los humanistas del Renacimiento era evidente que el latín se aprendía hablando.

breve et efficax p er exempla (Largo es el camino a través de las reglas. Naturalm en­ te las clases de latín en los institutos actuales no son tan frecuen­ tes como en la época de Melanchthon o de Humboldt. siquiera en parte. sino que lo gana. me parece. Lo intenté de forma vacilante. sabrá que esta objeción no es correcta: el latín lleva dos mil años «muerto» y. de inmediato tuve a una clase suaba en com ­ pleto silencio. Vae mihi. corto y eficaz por los ejemplos ). convencido de la diversidad de la leu8.L o q u a m u r L a t in e : A este planteamiento se objetará. Vivo o muerto. pero. sino que empezaron a volar a m i alrededor bolas de papel y trozos de tiza. un chaval entusiasta. Y ade­ más ha percibido. sino con la perífrasis noli. ¿Cómo hacerme respetar? Tuvo que ser un dios o un genio de la latinidad quien me susurró al oído: Loquere Latine (habla en latín). 355 . que la prim era i de vici­ nus es corta y la segunda es larga. sin embargo. Séneca: Epistulae . 5. el latín sigue siendo un idio­ ma.8 Cuando tenía veinte años. No sólo aumentó el nivel de ru i­ do. La segunda objeción que suele hacerse está. pobre de mí. Tardo lo mismo en decir «no hables con tu compañe­ ro» que noli garrire cum vicino. Quien haya leído este libro. se ha usado en cada época como si fuera una lengua viva. no una disciplina matemática. hice prácticas en un instituto de la ciudad industrial suaba de Göppingen y tuve que dar clase de la­ tín básico a los alumnos de séptimo curso. Todos los ojos me seguían fascinados. Cuando mi tutor me dejó solo para ir a tomar un café. en el segundo caso. en prim er lugar. mi alum ­ no retiene el térm ino garriré y recuerda que las prohibiciones no se construyen con el imperativo. 6. Longum iter est p er praecepta. parecieron abrirse las puertas del infierno. Al final de la clase. que «el latín es una lengua muerta». fuera de lugar: «No tenemos tiempo para hablar en latín». pidiendo calma con frases sencillas. de forma inconsciente. Pero quien quiera hablar en latín con sus alumnos no pierde el tiempo.

el latín dejará de considerarse una lengua «muerta» y volverá a impartirse como la reina de las lenguas extranjeras.El l a t ín h a m u e r t o . algún día. por suerte. aplicar a la enseñanza los conocimientos adquiridos por la psicología. 356 . me preguntó: «Señor Stroh. ¿puede usted hablar dialectos latinos?». Durante las últimas décadas se ha hecho mucho por este objetivo: editar libros de texto más ame­ nos y vivos. nada nuevo. ¡VIVA EL LATÍN! gua. hablar latín con entusiasmo. Quien reclama hoy en día una enseñanza viva del latín no está pidiendo. Estoy convencido de que. incluir música y teatro en clase y. sobre todo.

sino muchas. Y así podemos comprender por qué un poeta laureado del siglo xx. En ese momento. ha resucitado y rejuvenecido de for­ m a maravillosa. no ha m uerto una vez. igual que el herm oso Adonis. en la época del emperador Augusto. Josef Eberle. En efecto. pudo escribir bajo el tí­ tulo Lingua m ortua (Lengua m uerta ): O quoties obitum linguae statuere Latinae! Tot tamen exequiis salva superstes erat. Y tras cada una de ellas.Epilogus La magia del latín A través de más de dos milenios y medio hemos seguido la con­ vulsa historia del latín. tuvo lugar al principio de nuestra era. La m u e r t e d e l l a t í n Recapitulemos los puntos esenciales de esta muerte. Dicen una y otra vez que la lengua latina ha muerto pero sobrevive con salud a cada entierro. la lengua se petrificó y se 357 . La prim era muerte del latín. a lo largo de su histo­ ria. Se da por muerto al latín y él. aquella que fue decisiva desde el punto de vista lingüístico.

convirtiéndolo en una segunda lengua destinada a las personas cultas. Carlomagno restableció la enseñanza del latín y lo salvó. particularmente las de Cicerón y de Virgilio. durante dos mil años. Al mismo tiempo que se producía esta reificación. más bien al con­ trario: se produjo por el trato habitual con obras maestras plenas de vida. pese a todo. que regresó a la esfera del arte bajo el signo de la elo­ quentia. De esta muerte. esta muerte no fue una consecuencia de su escasa vitalidad. El latín sufrió su tercera muerte al final de la Edad Media: por razones aún desconocidas. ¡VIVA EL LATÍN! convirtió en un idioma sin evolución. que garantizaba la corrección de la lengua culta. sólo adaptaría y renovaría su vocabulario. esta muerte dio origen a un maravilloso florecimiento literario con la singular prosa y la exce­ lente poesía de la Edad Media latina. fueran de origen romano o no. Buscando sobre todo el beneficio de la Iglesia. 358 . de ahí proviene el sen­ tido peyorativo que aún hoy damos al adjetivo «escolástico».E l LATÍN HA MUERTO. se desa­ rrollaron los distintos idiomas romances. esta m uerte o aparente muerte en belleza. en­ tró en decadencia y. El latín se empobreció y se redujo a un idioma científico de comprensión unívoca. el latín alcanzaba el estatuto de len­ gua universal que m antendría al menos hasta el siglo xvm . la lengua perdió su fuerza de compo­ sición poética y retórica. El latín volvió a hallarse ante una amenaza m ortal durante la confusión causada por las invasiones bárbaras: la enseñanza del grammaticus. sería salvado a su vez por los humanistas del Renacimiento: a tra­ vés de la excelencia retórica de Cicerón se redescubrió la belleza del latín. Sin embargo. pues el latín ya no podría ser la len­ gua m aterna de nadie. Pron­ to sería también el idioma de los cristianos occidentales. a quienes se quería otorgar la inm ortalidad a través de una lengua inmutable. Esta salva­ ción fue su segunda muerte. a partir de la forma vulgar del latín. procedente en buena medida del interior del latín.

Quienes arrojaron a Alemania a dos guerras mundiales tenían sin duda sus buenas razones para desconfiar del poder de una lengua que unía a los pueblos. sobre todo. empezando por la literatura y continuando por la ciencia. 359 . Esta posición sigue vacan­ te hasta hoy. se empezase a hablar por primera vez del latín como «lengua m uer­ ta» (lingua m ortua ). entre los distintos estados na­ cionales. En este período fueron las lenguas modernas. el xvm . El patriotismo. Completamente distinta fue la cuarta e interminable muerte que sufrió el latín durante el siglo x v n y. el objetivo de quien hablaba y escribía en la­ tín fue hacerlo con la máxima corrección y hermosura. Pese a todo. Quizá eso contribuyó a que. reforzado a finales del siglo xix. el la­ tín logró consolidarse una vez más: aunque no alcanzó su antiguo prestigio internacional. se declamaba en la­ tín. sería el golpe más fuerte. las que destronaron al latín y le negaron su lugar como lengua internacional de la cultura. una lengua que. golpearía de nuevo a la regina linguarum.E p i l o GUS Desde entonces. como por arte de magia. apoyadas por el ascen­ so del nacionalismo. caracterizado por las ciencias naturales. la técnica y la división del trabajo. la respublica litteraria o litteratorum . aunque al principio intentó ocuparla el francés y más tarde lo hizo el inglés. quien impute a los humanistas la responsabilidad por la muerte del latín estará viendo las cosas del revés y confundiendo al médico con el asesino. había logrado m antener su propia nación de eruditos. «Rechazamos la república internacional de los sabios». Pese a todo. pero no el decisivo. en el siglo xvi. se escribían composiciones y versos para contribuir a la lenta resistencia silenciosa. desde Carlomagno. Los institutos del siglo xix recuperaron la cultura latina del Renacimiento en señal de resis­ tencia contra el m undo moderno. se justificaba como una herramienta in ­ comparable en la enseñanza superior. Una ex­ pectativa tan alta hacía que los espíritus timoratos se refugiasen en un clasicismo anémico.

tal vez con los músicos. en consecuencia. Esa estructura que se le revela a cada estudiante tras unas pocas horas de estu­ dio: la capacidad tan singular para alcanzar por igual la abundan­ cia y la concisión. ¿quién puede saber hoy lo que ocurrirá mañana? Si el latín debe asistir a un nuevo renacimiento. ¡VIVA EL LATÍN! decían algunos cuando el nacionalsocialismo llegó al poder. Entre tanto. en la escuela y en la universidad. lo llamo la magia del latín. que anunciaban el fin de la cultura y. al final de la Edad Media o incluso en el siglo x v i i i . alegré­ monos de que el latín haya encontrado al menos un lugar fijo en la escuela. tal vez este no dependa de las fuerzas tradicionales. A esta muerte transitoria logró también sobrevivir el latín. Tal vez lle­ gue con los poetas. con cierta soltura. no tanto por su estructura. el héroe de este libro. y la propia historia del latín demuestra que no es posible predecirlo extrapolando aquello que vemos en una época.El l a t ín h a MUERTO. para mostrar la soltura del mismo modo que la 360 . A falta de un nombre me­ jor. Durante el tiempo de las invasiones bárbaras. la historia muestra algo con claridad: los incom ­ parables éxitos del latín durante los dos milenios posteriores a Ci­ cerón. del latín no parecen llevar cami­ no de hacerse realidad. tan habituales a finales de los sesenta. a través de su historia. La m a g ia d e l l a t ín No conocemos el futuro. Y las predicciones catastrofistas. Sea como sea. ¿quién habría po­ dido prever el futuro que le esperaba al latín? Por tanto. Hay una fuerza inexplicable que le perñiite sobrevivir una y otra vez a su muerte. como la escuela. Nos hemos acercado a la magia del latín. la ciencia y la Iglesia. Virgilio y al emperador Augusto no se explican por meras razones de utilidad.

por ejem­ plo. naturaleza. de la riquísima alternancia entre ver­ so.. Búsquese en el diccionario ratio o causa: la abundan­ cia de los significados (p. en este caso el sueño de César: Hoc poculo epoto Caesar obdormivit (. spera­ vit). siste­ ma. en Hoc poculo epoto (Tras beber el vaso). De m anera paradójica. en cierto modo. es la imprecisión y la ambigüe­ dad del idioma lo que obliga a reflexionar. Los verbos modales como «poder». Pensemos. y de las infinitas posibilidades que ofrece la colocación de las oraciones subordinadas. 361 . de las sorprendentes relacio­ nes de sentido que se establecen a partir de la libertad de coloca­ ción de las palabras: ningún idioma m oderno podría suscitar. Cuanto más frecuente es una palabra en latín. César podría haberse quedado dorm i­ do después de beber. ratio = cuenta. «querer» o «deber». razón. imprescindibles en las lenguas modernas para precisar el significado de una acción verbal («De­ bía vomitar». núcleo de la expresión.. ese ablativo absoluto tan temido por los principiantes. La construcción sólo indica que este hecho —beber el contenido del vaso— está. Y así ocurre en muchos otros aspectos. todo ello a partir de la posición final del verbo. Por no hablar de los matices de la poesía. más tiende a la polisemia. se omiten en latín (vomit.. por haber bebido o a pesar de beber: tan sólo el oyente o el lector puede determinar qué se quiere decir.) hace pensar al estudiante si los romanos real­ mente entendían su propio idioma. «Podía esperar»). Las conjunciones más empleadas para introducir una oración subordinada (cum y ut) revelan con claridad esta imprecisión latina. Sin embargo. algo comparable. que yo sepa.E p il o g u s tensión arquitectónica.ej. conectado con la acción principal de la oración. No se le hace justicia al latín cuando se le otorga la facultad de educar la capacidad intelectual por su estructura «particularmen­ te lógica». período y unidad de significado. la naturaleza de esta relación no está expresada en la frase. César se quedó dormido). método..

Las raíces de nuestra cultura se encuen­ tran en la Antigüedad.El l a t í n h a m u e r t o . 362 . que tanto defendió (y. A pesar de su impre­ cisión o quizá gracias a ella. en ocasiones. Por su estructura conceptual. en aparente contradicción. el latín nos obliga a precisar con más detalle el núcleo de una idea. no es posible desarrollar un discurso imponente que carezca de sentido concreto. Además resulta más sencillo comprender los extranjerismos y. dado que las gramáticas de los idiomas m o­ dernos han tomado por modelo la gramática latina. También resulta evidente que el latín es indispensable para orientarse en la historia. por su relativa ambigüedad. O tra razón más para lamentar que el latín haya de­ jado de ser la lengua compartida de la ciencia. todos los latinistas son unánimes al afirmar una cosa: en latín no se puede hablar de manera hueca y altisonante. Aunque una parte esencial esté en griego. Esta estrategia puede ser re­ veladora. sobre la que acabamos de hablar. Sabiendo latín se puede aprender con más facilidad el inglés y los idiomas romances. su conoci­ miento es toda una ventaja para cualquier aprendizaje de idiomas. se quedan tan desnudas como el emperador de Andersen con su nuevo traje: Eripitur persona. que aumenta día a día y es incomprensible sin el latín. la cosa permanece). en especial. nos incita a pensar de otro modo. m anet res (La máscara cae. la terminología científica. cuando se traducen al latín. ¿P o r q u é el l a t ín ? Hemos comenzado con una pregunta: ¿se debería aprender latín hoy en día? Los beneficios básicos que aporta el latín son eviden­ tes. ¡v i v a e l l a t í n : Sin embargo. Muchas frases pomposas. Cuesta más admitir los beneficios de la educación formal en latín. la frase latina debe aferrarse al núcleo de la idea y expresarla con sencillez. exageró) el siglo x v i i i .

Erasmo. fueron los únicos que querían y podían apropiarse de los logros intelectuales de los griegos para traerlos a su propia len­ gua y. Así se estableció. Pero el latín nos permite aquello que ninguna lengua viva puede ofrecer: superar las fronteras del tiempo. si estuvie­ sen vivos. la lingua durabilis ad posteritatem. citando a Leibniz. darnos entrada a una respublica lit­ terarum atemppral. una lengua que ha superado las limitaciones del tiempo y del espacio. todos ellos habrían podido comprenderse en latín. adquiere de inmediato la posibilidad de ser compren­ dido sin intermediaciones en algún futuro lejano. Dante y Petrarca. en el derecho y en la religión: una tradición que recorre la Edad Media y el Renacimiento. finalmente. lingua universalis et durabilis ad p o s­ teritatem. Eginhardo. que llega hasta el siglo x v m y se ram i­ fica hasta la actualidad. superar a sus maestros. Kepler y Leibniz. comunicar­ nos con lo mejor del pasado. Tácito y san Jerónimo. sólo la labor filológica la hará comprensible. ¿Quién puede comprender nuestro m u n ­ do sin conocer esta tradición? Queda tan sólo por decir una cosa. como hemos visto: según la expresión de Dante. tenemos hoy en día el inglés a nuestra disposición (siempre y cuando no queramos co­ menzar una correspondencia internacional en latín. la que considero más im ­ portante. inalterabitis locutionis identitas o. Pese a las diferencias temporales. la tradición latina en la literatura y en las ciencias. Quien escribe en latín. podrían entenderlo sin dificultad alguna. esta idea es válida para el futuro. Porque el latín sigue siendo la misma lengua en la que hablaban Cicerón. Cual­ quier obra escrita en una lengua viva dejará de comprenderse cuan­ do esta envejezca con el paso del tiempo. cosa que p o ­ cos hacen).E p il o g u s los romanos se encargaron de transmitírnosla: entre los pueblos antiguos. Y en esta lengua le hablan a quien la aprende hoy en día. Aunque resulte extraño. Por eso el com- 363 . Únicamente muriendo podía ser el latín inmortal. como ya hemos visto. En lo referente al espacio.

Pese a todo. los de Pa­ rís en francés. Parece una idea plau­ sible si consideramos que Dios aprendió hebreo para escribir el Antiguo Testamento y griego para el Nuevo. Sería un acto de justicia que el latín fuese la única lengua coti­ diana en el Cielo. expresó la conjetura de que. desde que se pasó al latín de su querido Agustín de Hipona. el latín. los hijos de Israel no tendrían rival hablando he­ breo. 364 .El l a t í n h a m u e r t o . los de Oxford destacarían en inglés. no ha vuelto a cambiar de lengua. uno de los mayores latinistas de todos los tiempos. respondía: Nihil est. Fiat iustitia! (¡Que haya justicia!). como podemos observar. ocurriría lo mismo que en la actualidad (eheu!)·. De lo contrario. El jesuíta Mel­ chior Inchofer. Porque el latín es la lengua que todos desconocemos. algún día. También Él ha sido seducido por la magia del latín. Así regresaríamos todos a nuestra lengua común. ¡v i v a e l l a t í n : positor 7 poeta Jan Novák. immortalitatis tantum causa hoc f i t (No es por nada. cuando le preguntaban por qué se m o­ lestaba en usar el latín. los santos hablarán latín en el Cielo (beatos in caelo Latine locuturos). querido: lo hago sólo por la inmortalidad). bone. Así se abre otro proyecto de futuro para el latín.

241.161-162 Amor (también Cupido). 306 Arminio. Lucio. Rudolf.109-113. 70. 282. 41 Archipoeta. Manuel. 94.119n Atreo. Michael von.212 Alvares.172 Bach. Francis. 144. 327. 54 Agamenón.176. 45-46. 220 Arquías.124. 91.106. 145 Aníbal. 26 In Alcuino. 70. 245-246.. 270 Agustín de Hipona. 25. 360 Auratus. 258 Alberto de Brandeburgo. 318. 308η. 42. 7 6 . Jakob. Karl Ernst von. Johannes (Dorât). 270.161-162. 36. 125 Aquiles. Ludovico. 103 Alciato. 57. Andrea. 256. 250 Ambrosio. 45 Agricola. 97.191. 85-86. 357. 33. 224.135. 195. 210. 241 Aristóteles. 99. 220 Albrecht. 36 Arquíloco. 289 Baer.185 Anquises. 319 Apolo. 268 Aristófanes. 41 Alexander de Villa Dei.Indice onom ástico Abraham. 100-101. 347 Alceo de Mitilene. 173 Alejandro Magno. 73. 178-179. 248. 253. 197n. 41 Antonius (El orador). 100 Augusto. 260-266. 364 Alberto V. 67 Antonino Pío. 264-265 Accio.174. 87-88.154. 56 Apuleyo. 295 Balde. 207-208. 179 Ariosto.120. 39 Antipatro.153. 42. 117.159. 283. 320 Apio Claudio Ceco. 92 Arato de Soli.196 Ático. 180. 219 Asinio Polión. 42.159. 239. 206-207.169. 128. Johann Sebastian.190191. 31. 275-277 365 .103-107.154. 269 Ausonio.121. 125-126. 19. 296 Bacon.

Ambrosius. 128. Heinrich. 228. 269 Calimaco. Conrad. 170-171 Bentley.204 Carnéades. 79. Bertolt. Miguel de. 285 Celtis. Lord. 214. 268n Catón el Viejo. 330 Berlioz. Immanuel. 279 Brant. 73-75. 167 Bembo. Richard. 276 Budé. 91. 240 Catulo. Sebastian. Giovanni. 304. 329n Basedow. 41 Calvino. 260 Bismarck. 73.198-199. 77. 321 Bonifacio.185. 19. 105. Philipp. 66.115. 358-359 Carlos IV. 172 Boscovich. 93. 32 Casiodoro. Kamuzu. 299 Bruni. Karl. Pietro. 79-80.172-174. 308. 269 Barth. 154. 77. 33. 186 Bruto. 97-98. 301.171. Joachim. 257 Bidermann. Licinio. 192. 167 Catilina. Christoph. Juan. 304 Byron. Johannes Bernhard. 186. 304 Belisario.Banda. Guillaume. 42. 87-88. Pedro. 251 Calderón de la Barca. 221 Brecht (Livinus Brechtus). 77 Camerario. 260. 310η Barclay. Jacobus.44. 229 Boccaccio. 248 Capellanus. 276 Cervantes. 353354 Cellarius. 176 Bebel. 246 Butler. Hector. 21. 56. 26. Winfried. M„ 298n Buttmann. 33 Carlomagno. 279 Bovier de Fontenelle. 320 Bissula (citado por Ausonio). 346 Benito de Nursia.171. 66-67. 224 Calvo. 241. Ruder Josip. 270 Brecht. 308η Boeckh. 268 Benedicto XVI. Leonardo. 200. 366 . Otto von. Georg. 288. Pedro. 124.167.69. 242-243. 354 Baudri de Bourgueil. 347 Caracalla. 98. 269 César (Julio). 203 Busch. 266 Camöes. 207-211. 224. Bernhard de. 24. 196.218219. 125 Blaurer. 269 Canisio. E. 192 Bekker. Wilhelm. Luis de. August. 136. 260. 268 Boecio. 256-258. 214. John.

100.152-153. 214 Dámaso (Papa).193-195.289 Dionisio de Halicarnaso. 220. 93. Lucio Cornelio (Chrysogonus). 62-64 Crotus Rubeanus. 82 Claudio Claudiano. 299 220. 302.172. 307. 268. 240 150n 367 . 149. 59-77. 28.261 Curtius. Victor. 123. 282-283. 348 Dedekind. 199. 287.200-201. Jean. 328. 24-25. 330 Clodoveo. 265 Donato. 22. 361 Christie. por Propercio). 107 Demóstenes. 224. 220. 203. Pierre.119η. 79-80. 183. 314. 174 Dédalo. 170. Ernst Robert. 257. 99-100.144. Flavius Cresconius.171η. 363 Darwin.123. 325. 329-330.297. 74. 242 Delia (citada por Tibulo). 286-288. Johannes von. 282 340. 200η. 240. (citada por Ovidio).187-192. René.46. 41 286n Dirlmeier. 165. 335. 124 Domicio Marso. 111. 318. 168 Comenio. 82-84.128138.152 Copérnico.185. 212. 354 Dewey. John. 80. Johannes. 276-277 Constantino. Agatha. 107 Corneille. 337. 326 Commirius.185. 107 Cousin. 340. 66 Crates de Mallos. 305. 363 Cincinnatus. 77. Nicolás. 289. 274 Claudio (emperador). 143 Crisipo.144. 53. 87. Dionisio de Tracia.157-160. 360. Diana.108. también Amor. 341. 87. 28 Corina.144. 90 Citera (Volumnia. Charles.196-198. 278. 249η-250. 299 Dido. 294 Craso (El orador). 352 Columbano.150-152. 46.154. 93. 286-287. 72 Crisógono. 122-123. 57. Cornelia (cit. 70. 117η Dalberg.157. 97-98. 112. 266. 216. 133. 34 Cleopatra. Lícoris). 318 Descartes. 233. 172 Cocteau. 358. Franz. Elio. 284 Cicerón. 67 Craso (triunviro). 155 Dante Alighieri. 57. 217 Cupido. 267 Diocleciano. 134-135. Cornelia (madre de los Gracos). 50. 338η Corippus. 108. 155. 35-37. 198.125. Johann Amos. Friedrich.115-116. 236. 268η.

Josef. 70. Sigmund. Eduard. 357 Federico III. 321 Egeria.106. 329n 347. 295 Euler. 64 Elio Aristides. Empédocles. 180. 271-272. 28. 36. 119 Ezequiel.284 Escipión el Joven. 199 91. 297 Escalígero. 26. 46. 322. 135 Drexelio. 73 Edipo. 261 Echtermeyer. Girolamo. Michael. 65. 280 Dürkheim.120 Estacio. 243. 232 Erasmo de Rotterdam. 57 Eneas. 342 Filipo de Macedonia. Leonhard. 98. 363 Eichenseer. 54-56.143. 243.176-177. 185 Galilei. Ludwig. 33. 346 221. 210 Federico V. Kurt von.305. 210. 35. 225.223-233. 294 Eberle. 46 Eichstädt.281. 41 341 Filón. 112. Heinrich Karl Abraham. 79. 329 Ennodio.242. Émile. 42 368 . 277 Fontenelle. Johann August. Alberto. Jeremias. Fritz.105 Du Bellay. Filodemo. 57.240. Cornelio. 167 Francke. 67-68 Galo.Fahrenheit. 241 Federico el Grande. 274-275 Durero. 314 Filemón. 57.133. Johannes. Karl. 274 Fraenkel. 46 Eginhardo. 84. 80. 279 Eurípides. 221 Epicuro. Daniel Gabriel. 166 Egger. 254 Druso (hijastro de Augusto). Julio César. 348n Eck. Bernard de Bovier de. 92 Federico el Victorioso. 192 Escipión el Africano. 279 Faraday. Caelestis. 30. 174. 82.203. Theodor.270. 344 Feuerbach. 363 Fulvia (esposa de Marco Antonio). 278. 74 Ernesti. 39. Paul. Freud. Quinto.105. 42 Europa. Fracastoro.136. 90-94 279 Ennio. August Hermann. 271η. 269-270. 350-351. Joachim. Galileo. 123 Fleming. 205 Federico Guillermo IV. 286 Franz von Sickingen.

Friedrich. 204 Heidegger. 300-303. 172. 273 Hölderlin. 333 Heyne. 150η Hortensio. 29. 271. 274.106. Ludvig. Mel. 302-303. Christian Gottlob. 54. 27. 241. 280 Gamm. 279 Gedike.263. Adolf.40-41. Johannes Matthias. 111. 270 Goebbels. 176 Hildegarda de Bingen. Mercedes.235n. Johann Wolfgang von.44. 324 Hermann. 203-204 Goethe. 308 Hesiodo. 270-272 Guarino. 27. Jacobus. 311.150n Hrotsvitha de Gandersheim. 314 Heine. 98106. 320. 307. 36. Martin. 271n. 320. 296-298. 270 Gryphius. Battista. Hugo. Grass. 252 Grimm. 299 Homero.273. 150n Hitler. 52.Galvani.48. 113.162. 282 Holberg. 243. 30. 241. 53. 311 Hilario de Poitiers. 288-289. 353 Hortensia (hija de Horacio). 270 Gesner. 334 Herbart.121.140. 345. Hans-Jochen. Daniel. 332 Horacio. 347 Grocio. 333 Gauss.251. Thomas. 25. 270 Heuss. 311 Gerhardt.314. 335.196. 206 Guillermo II.354 Gibson. Helius Eobanus. 329 Hobbes.298-300. Andreas. 39 Heinsius. 259 Gutenberg. Ortwin. Quintus H. 82.210. 147 Gnapheus. 312 Hércules. Friedrich. Johannes. 27 Hentig.267n. 328. Luigi. Hermanos. 55. Hartmut von. Johann Gottfried. 91. 299. Heinrich.219. 128. 330. Richard. 9192. 161 Hildebert de Lavardin.318. 276. 332 Helena.116-119.41. 6 4 . 325. 348 González-Haba. Gottfried. 314. 327. 170 Gretser. 209 369 .246. 73. 224 Hessus. Johann Friedrich.196. 169-171 Gregorio el Grande. Hortalus. 246. 150n. 215-216 Gregorio de Tours. 295. 270 Heinze. Paul. 136 Gratius. 81. Carl Friedrich.110. 323. Joseph.256 Herder. Theodor.266. 317-319 Guillermo V. Gulielmus. 347 Günter.

363 370 . 117 Ignacio de Loyola. 308n. 29 Jupiter (Zeus).281. 351 Kepler. Stefan.162 Isidoro. 116 Johann von Neumarkt (Johannes Noviforensis). Décimo Junio (Iuvenalis). Thomas. 86-87. Wilhelm von. 363 Jesucristo. 273 Lange. 307n. Christine. 124 Juvenal. 119 Isabel de Inglaterra. 331 Lactancio. 224. Johann. 185 Leda. 265 Jhering. 251n Hutten. 267.157. 298 Lasso. 104 Inchofer. Friedrich Gottlieb. 364 lo. 239. 355 Hus. 253 Kant. 282. 27.303-306. 218. Christian(us) Adolph(us). 218-222. 86. Günther. 273 Labieno. 247 Ijsewijn. 219. 204 Juan XXIII.283. Gottfried Wilhelm. Friedrich. Jean. Eckard. Johannes. Felix. Jan.308-309 Keeler. 132-133.147. Karl. 200. 87.119 Lefèvre. 320. Francesco. Orlando di. 324.203-204. 28 Laura (citada por Petrarca).134.157 Lana. 310-313. 261 Isaías. Rudolph von. 258 Latinus (rey). Melchior. 35. 286 Laocoonte.270. 277. 184 Jauch. 51. 363 Kerckmeister. Ulrich von. 19. 332 Ilia. 310 Klingner. 167n-168 Jacoby. 332 Jano. 213 Klein. 328-329 Klopstock. Immanuel. 183η Leibniz. 271-272. Jos'ef.Humboldt. Joachim. 261.189. 295 Jean Paul. 151-154. 326 Jerónimo de Estridón. 147 Juno. 29-30. 94 Justina. 155-159. 275 Hilas. 241. 295. 109-110 Ilitía. 112 Lachmann. Tito. 333. 299 Klotz. 81 ícaro.192.161162. 313 Jefferson. 26. 22 Jaurès. 161 Justiniano. 278. 284.144.

99. 247 Lessing. 266. 277 Marato (citado por Tibulo).224225.142-143 Loers. 355 Meleagro. 281. Peter. 73. 79. 342 Liebig. Herbert. 47-48.248249. 241 Lucano. 205-206 Luis I.247. 26. Martín. 157. 19.162. 148 Mecenas. 242. 97. Felix. 41 Mendelssohn-Bartholdy. 243 Marot. 341 Lutero. Karl. 246.133 Lucas.106. Vladimir Illich. 311. 223 León XIII. 223-226. Vitus. 103. 54. 254. 279 Lipsius. 294 Mercurio (Hermes). 326 León I Magno. 259 Melanchthon. 270 Litt.196 Livio Andronico.131 Lucrecio. 331 Lépido (triunviro). 279 Luis XVIII.220. Petrus. Johannes. 88. 295 Luder. 293 Lotichius Secundus. 121.155. 37. 294.121. 232 Lucilio. 337-339 Majencio. 322 Linneo. 158. 25. 287. 307. 34. 251 Marcus (hijo de Cicerón). 344n León X.322. 307-308. Justus. Carolus. 269 Marte. 126. Simon. 144. 268 Marco Antonio. Cayo. 228. 269.241-242. 109 Livio. 307η Luis XIV. 314 Marino. Tito. 44-45. 32. Justus. 270. 262 Maximiliano (príncipe elector). 321 Lisias. 73-74 Marco Aurelio. 99-100. 208η 371 . 349 Leo. 265 Luciano. 246. 234-241. Guy. 77 Maquiavelo.245. 314-315 Mateo. Giambattista. Friedrich. 242 Lenin. 249.230-239.179n.109-110. 98 Leppich. Gotthold Ephraim. 107 Marcial. 65.123 Marcos. 42. Hans. 55.174 Maier.271 Marx. François de.256 Maximiliano I (emperador).113.135. 333 Livia (esposa de Augusto). Philipp. 153 Malherbe. 252. 342. 73 Marcuse. 292.Lemnius. 270 Licoppe. 296. 87-88. 211. Theodor. 220. Clément. Nicolás. 275.

68 Miguel Ángel. 227. 93. Tuomo. 270-271. 212 Mussolini. 372 . 281 Moisés. Paulus.159. 152 Moduin. 251. 101-102. 241 Perseo de Macedonia. 269 Murmellius. 327 Nägelsbach. Isaac. Wolfgang Amadeus. 205 Nida-Rümelin. Jan. Johannes. Friedrich. 247. 353 Orfeo. 32 Petrarca.103. Marco Antonio. Pietro. 313-314 Nietzsche. 284 Niavis.176. Tomás. Carl. 57 Pascoli. 174 Molière.184-185. 176-177 Ovidio. 308 Napoleón. 302. Friedrich Immanuel. 348 Penélope. 208 Otón I (de Grecia).108-113. 76 Muret(us).112. 42. Cneo. 229. 304 Niethammer. 256.127n. 81 Pablo. Ugo Enrico. 328. 225. 307n Otón de Freising. 348 Paracelso. 270-272 Orff.45. Karl Friedrich von. 92. 148.161.135. 303. 68 Murena. 300 Minucio. Giovanni Battista. 286n. 206 Pan.42. 107 Nerón. 121. 212-213 Nicolás de Cusa. 35. Barthold Georg. 25.Metastasio. 77 Mommsen. 352-353. 165.283 Parménides. 241 Olmo. 332 Pánfila (citada por Luder).149 Nevio. 329 Novák. 331 Norden. 223.37. 115. 240-241. 325. 349-350 Pasífae. 321 Nausicaa. Martin.177. 269 Molón. 364 Octavio (véase Augusto) Odiseo. 279 Moro.219220. 235. 225 Minerva. 229.119-121. 288. Benito. 324 Pekkanen.81. 331 Morgagni.139. 299 Némesis (citada por Tibulo). 30 Panaitios. 319. 278-279. 30. 323-324.109 Mozart. 63. 340-341 Opitz. Julian. 306 Niebuhr. Giovanni. 219η. Theodor. 269. 20. Philippus.180.48 Newton. Félix. Francesco. 265. 295. 75. 36 Paoli. 320. Eduard. Miguel María.

113. 127 Poggio. 130.285-286 Remo. Sexto. 64.105.188-193. 91. 204-205. 242. 135. 328 Plauto. 267. 81 Propercio. 79 Poncio Pilato. 228 Pirckheimer. 61. Aeneas Sylvius (Pío II). 109 Reuchlin. Prudencio. 337. 255 Prisciano. 186 Riese. 148 Pontanus. 56. 320. 334 Rómulo. 202. Adam. 219. 204. 67-68. 228 Pfefferkorn. 228-229. August von.269 Rädle.269. 338n Pirckheimer. Conrad. 256 Ratichius. 55.195-199. 130 Poliziano.. 69. 46-47 Quintiliano. 241 Pío II (véase Piccolomini) Pío IX. 268 Polio. 331. 70. 115 373 .132. 282η. 148. 322 Platen.156. 59. 281 Ritschl. 41. Friedrich. 147-148. 103. 200. 347 Rousseau.48.196. Karl-Heinz Graf von. 251.198. 219n Polibio. 135. Charitas.160 Plinio el Viejo. 214-216. 98 Pompeyo.42. Wolfgang (Ratke).162 Peutinger. 154. 200 Racine.201. 234-235 Rienzo. Georg. 210 Picht. 277 Roscio. 281. 363 Petronio. 331 Robinsohn. 87-88. 353 Plinio el Joven. 150n Prometeo. 137 Platón. Paolo. 203-204.289.123 Poccetti. 22η. Willibald. 340.106-108.143. Angelo. 124. 204. 252-253 Proba. Saul B. 32. Jacobus. 219. 345 Plutarco. Cola di. 334 Piller. 243. Jean. 204. 31.139 Pedro. 344. 221.122-123. 268. 59.158. 52-56. 226. 33. 330 Polifemo. 23η. 276. Fidel. Jean-Jacques. Johannes. 266.121. 214.152. Pierre de. 49-50. 66. 162 Ptolomeo. 75. Asinio. 109 Ronsard. 330. 215-217 Piccolomini. 63-64 Rothenburg. 200.97. Johannes. 237. 288 Rutilio Namaciano. Renate. 57. 289 Pirro de Epiro. 64-65.

308-309 Schroth. Moritz.167 Teócrito. 34. 307n Tomás de Aquino.150-152.139. Baruch. 294 Strauss. 283 Thorndike. 90. 260.118.160. 59. Johannes. Julius. 251. Christian. 237 Tasso. 288 Sannazaro. 44 Scaliger. 135-136. 154. 176 Strauss. Friedrich. Johannes.Sachs.171 Salutati. 241-242 Séneca. 61-62.131. 91 Thiersch.130-131. 333 Schiller. 332 Trajano. 335. Leopold. 282 Stotz. 320. Arthur. 86 Sila. 343 Secundus. 65 Sol.191. 25. Franz Georg. 331 Tertuliano. 286. Joseph Justus.. 326 Tiberio (hijastro de Augusto).196 Sanctius Brocensis. 308. 49. Hans. Coluccio dei. Friedrich Wilhelm. Benedetta. 355n Senghor. 310n Teodorico el Grande. Ludwig. 130-132. 105 Tibulo. 125. 25.160 Traube. Jonathan. 41. 234. 338 Schelsky. Franz Josef. 136.204.187 Silvestre (Papa). 276 Sartre. Edward Lee. 150η. 64.211. 33. 53.154 Thatcher. Helmut. 224. William. Torquato. 332 374 .299-300.121. 308n.269.271. 202 Salustio. Peter. 348n Shakespeare. 337-339 Stravinsky.195-196 Thomasius.284 Sibila de Cumas. 318. 84 Sloterdijk. 118 Servio. 270 Schäfer. Jacopo. 241. 296n. Adolf. Margaret. 314 Sócrates. 351 Schopenhauer. 352-353 Streicher. 85. Harry C. 294. 268 Santolius. 328. 175-176 Sulpicia. 98.140.195-196. 65. David Friedrich. 186. 248 Suetonio. 200η. Peter. 268 Terencio. 284. 199 Sirón. 150η Swift. 348 Schnur. Franciscus (El Brócense). 343 Sertorio. Jean-Paul. 221. Igor. 79 Seyffert. 314 Saturno.150.113. 338n Strauss. 104 Spinoza.363 Tártaro. 330. 328 Sturm. 273 Tácito. 107-108.

Jacob. Johann Heinrich. 149 Vida. 314 Woelfflin. 313. 224 Vesta. 256-258. 311. 346 Zweig. 228.196 Zenón. 299 Wagner.116. Ulrich von. 113. Lorenzo. Juan Luis. Karl Heinrich. 324 Wimpheling.220 Vario Rufo. 295. 323-324. 24η. François. Eduard.Tucca. 88 Vibia Perpetua. 304. 282-283 Wolfram von Eschenbach. 130 Zeus (véase Júpiter) Venus. 269. 331 Wolf. 122.188-189. 70 Veleyo Patérculo. 298-300. 273 Varrón. 225 Verres. 7980. 218 Wilamowitz-Mo ellendorff. 93 Ulrich de Württemberg. 97-101. Lucio. 237. 162. 330 Wolff. Christian. 220 Ulrichs. 39-40. Terence. 199-202. 94 Tucholsky. Stefan. 327.268 Voltaire. Hurdrych. 275η. 202 Walther von der Vogelweide. 20. 64. 332. 347 Tunberg.110-111. Kurt. Marco Girolamo. 199 Villon. 22. 358. 36 Valla. 240. Johann Joachim. 28-30. 82-94. Bernardus. 219 Winckelmann. Richard. 306-307.141-142. 213-214.299300. 180-181. Friedrich August. 360 Vives. 298-299. 73 Voss.196. 220 Zwingli. 320. 342 Turno. 93. 350 Virgilio.105-108.176. 341-342 Valerio Máximo.133-136. 193 375 . 100 Zamagna.

Wilfried Stroh deja muy claras sus intenciones.. nos presenta a una multitud de escritores latinos. pasando por los hum anistas y los jesuítas.») Felix Müller. desde sus orígenes hasta nuestra época. de esta reina de las lenguas.» H annes H interm eier. desde los más divertidos (cómicos y satíricos) hasta los más serios (Cicerón. pero los especialistas en lenguas clásicas gozarán con la pluma ágil y afilada de este profesor emérito que consigue demos­ trar la utilidad del latín para conocer mejor nuestra historia y nuestra cultura. L e Figaro M agazine ensayo . Este libro apasionante permite codearse por unos momentos con todos aquellos que hicieron inmortal una cultura y una lengua.» («¡Léanlo! No se arrepentirán. en la que son muchos los que piensan que habría que abandonarla.» Ya desde el prólogo de El latín ha m uerto. Esta breve historia de una gran lengua se lee casi como un thriller. con un entusiasmo que contagia. y para aprender otras lenguas. le ha permi­ tido gozar de una vida casi eterna.«Me he lanzado a una empresa que poca gente ha intentado hasta ahora: contar las aventuras de esta lengua latina que tanto amo.» Rémi Soulié.. declararla m uerta y enterrarla. Newton. Me opongo rotundam ente a estas personas y demostraré que el latín no ha muerto ahora. si puede hablarse de muerte. ¡viva el latín!. F ra n kfu rter A llg em ein e Z eitu n g «Wilfried Stroh n arra la historia del latín de un modo alegre y a m enudo im pertinente. Stroh recurre a las citas más sabro­ sas para ilustrar su tesis y. En un alarde de capacidad pedagógica. sino que murió hace dos mil años y que esta “m uerte”. a menudo inesperados. m ientras se pregunta por la extraordi­ naria vitalidad de esta lengua que se supone m uerta. it. D ie W eit «El libro de Stroh tiene m uchos puntos para convertirse en el vadem écum de la nueva generación del latín. Karl Marx).

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