WILFRIED STROH

EL LATÍN HA MUERTO, ¡VIVA EL

LATÍN!
BREVE HISTORIA DE UNA GRAN LENGUA
T r a d u c c ió n d e F ruela F ernández P rólogo de J o a q u ín P a s c u a l B a r e a

Wilfried Stroh nació en 1939 en Stuttgart y se doctoró en estudios clásicos en 1967 en Hei­ delberg. De 1972 a 1976 fue profesor en la Universidad de Heidelberg, y a partir de 1977 ha ejercido de profesor en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich, donde es profesor emérito de filología clásica. Desde distintos medios, como la radio y la televisión, Wilfried Stroh lleva a cabo una intensa labor de divulgación y recono­ cimiento del latín como lengua de la cultura europea.

Wilfried Stroh

El latín ha muerto, ¡viva el latín!
Breve historia de una gran lengua
Traducción de Fruela Fernández Prólogo de Joaquín Pascual Barea

ediciones del

subsuelo
Barcelona 2012

GOETHE

INSTITUT

La traducción de este libro ha recibido la ayuda del Goethe-Institut, financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania.

Título original:
Latein is tot, es lebe Latein

© de la traducción: Fruela Fernández © del prólogo: Joaquín Pascual Barea

© Ullstein Buchverlage GmbH, Berlín Publicado en 2007 por List Verlag 1.5.B.N. 978-3-548-60809-9
© Ediciones del Subsuelo, Barcelona, 2012

(para la edición española) www.edicionesdelsubsuelo.com

1.5.B.N. 978-84-939426-6-3 Depósito legal: B. 25594-2012 Diseño de la cubierta: Maite Martín, Kilian López Impresión y encuadernación: Grup4 Badalona

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida por ningún medio sin el permiso por escrito del editor.

Indice
Prólogo de Joaquín Pascual B a r e a .........................................

13 19

Prefacio ....................................................................................
Introitus

¿Por qué el latín? ¿Y por qué este libro? ..............................
A b ovo!

21

El latín sale del cascarón........................................................ Los orígenes del la tín ........................................................ Roma conquista el m u n d o ............................................... La política lingüística de los ro m an o s............................
Litterae Latinae

27 27 31 33

El latín se vuelve literario ...................................................... La importancia de Roma en la literatura mundial ....... La poesía preliteraria........................................................ Los padres de la literatura la tin a ..................................... Un fantasma griego en el escenario ro m a n o ................. Roma conquista Grecia y su literatu ra...........................
Non hominis nomen

39 39 42 45 49 54

El prodigio de C icerón........................................................... Un debut decepcionante como abogado defensor ....... Triunfo y fracaso de un rey-filósofo ro m a n o ................ Un Platón romano ............................................................ Una enciclopedia filosófica ............................................. La última batalla por la R epública.................................. El mayor de los latinos .....................................................

59 59 64 67 69 73 75

Spes altera Romae

La magia de Virgilio ................................................................ El encuentro con el g e n io .................................................. Mensajes proféticos en boca de p a sto re s........................ La agricultura en verso ...................................................... El portador de la misión: Eneas, el héroe romano .........
Saeculum A ugustum

79 79 83 87 90

El poeta romano en los círculos del p o d e r ............................ Octavio y el joven Horacio ............................................... Horacio, el poeta converso ............................................... La poesía, encargo del E stado........................................... Los poetas del amor en el estado augústeo...................... Ovidio, el «enfant terrible» ...............................................
Urbi et orbi

97 98 101 103 106 108

El latín, lengua universal......................................................... Visiones del futuro en un vuelo de c isn e ........................ La literatura latina en el Imperio romano ...................... La lengua de Roma como educadora de la hum anidad .................................................................... Los nuevos centros la tin o s................................................
M ors immortalis

115 116 119 122 124

El latín muere y se vuelve in m o rta l....................................... El latín vivo, antes de C iceró n .......................................... El latín «muerto», tras Cicerón ........................................ M orir en belleza.................................................................. El latín vulgar, la lengua de la gente c o m ú n .................... La filosofía popular en latín v u lg ar.................................. U n latín m uy sonoro en los muros de Pom peya............

127 128 130 134 137 139 140

Ciceronianus, non Christianus

También los cristianos aprenden latín ................................. Los inicios griegos de la cristiandad............................... Los primeros latinizados del África cristiana ............... El cristianismo y la filosofía en latín .............................. La Biblia latina nace en Belén ......................................... Jerónimo entre Cristo y C icerón..................................... Agustín quiere hablar como el pueblo ........................... Las canciones de resistencia en Milán: la primera lírica cristiana ..............................................................
M edieum aevum

147 147 149 152 155 157 159 160

¿Tan oscura fue la Edad Media latina? ................................ ¿Cuándo empieza la Edad Media latina? ....................... El auge de las lenguas romances, la decadencia del la t ín ......................................................................... El latín se salva como segunda lengua ........................... No existe el latín m edieval............................................... La Edad Media creativa: la poesía rítm ic a .....................
Studia humanitatis renata

165 165 168 172 175 177

La Edad M oderna comienza bajo el signo de C iceró n ...... El humanismo y su padre, P e tra rca ................................ La humanitas y su padre, Cicerón .................................. Cicerón: doble modelo para el humanismo de P etrarca.................................................................... El latín renace entre el barro de la b arb arie................... Los studia humanitatis en Italia ......................................
O saeculum! O litterae!

183 184 187 190 192 198

Las musas cruzan los A lpes................................................... Los modestos comienzos del humanismo a le m á n .......

203 204

.... o mores! 245 246 248 253 256 258 260 El latín pasa de m o d a ............................................. 267 268 272 274 ......... a vista de p á ja ro ........................ Res et verba 207 210 211 215 218 La Reforma y el humanismo ..................... Del catre de Venus al Infierno ................... Breve florilegio de la poesía la tin a ..... Erasmo................................................ El Helicón europeo.... Teatro latino para todo el m u n d o ............ Jakob Balde.............. No hay que temer al padre Filucius.. ¿Deben aprender latín las m ujeres?................ O tempora.............................................. El humanismo y el puritanismo en la clase de la tín ....................... maravilla del m u n d o .... Praeceptor Germaniae ...................... Las seductoras ruinas de la literatura la tin a ......................................................... Alemania tiene un poeta laureado.................. Los triunfos del teatro je s u íta ............................................................................................................................. Los hombres oscuros se descubren ..................... El hum anismo pedagógico y la racionalidad teológica.................................... El nuevo programa humanista de M elanchthon... ¿Por qué la lengua m aterna (y m arital)?................................................................................................................................................................ patriota alemán y latinista...... un jesuíta que escribía poemas de a m o r ................... Frangito barbitum! 223 225 227 230 234 238 241 Los jesuítas....... Ulrich von Hutten............................ La nueva didáctica del latín: las conversaciones de alumnos y el teatro escolar............ entre el dios del amor y el amor de D io s.Conrad Celtis llama a Apolo a Alemania ................

.......... La tiranía de Grecia sobre A le m a n ia ............................. apóstol de la hum anidad.. De la humanidad al humanismo .. El latín de la posguerra alem ana......................................................................... ¿peores patriotas? ........................................................También la ciencia se aleja de su la tín ....................... La reforma educativa de Humboldt ......................................................... La filología y la educación vistas desde la cátedra universitaria ................................. 337 337 340 . Los humanistas............................ Los pioneros latinos al final de la Edad M oderna .................. Se alaba el griego......................................................... Las clases de baile de la educación fo rm a l....... Un latinista perseguido ................................................. ¿Un poco de aire fresco en clase de latín?................................................................... Los humanistas.......................................................... ¿Y qué hacen los latinistas universitarios?........................................ N on vitae sed scholae ? 277 280 285 Clases de baile en latín durante la era in d u strial.......................... pero se usa el la tín ................... El latín de entreguerras ...................................... ¿Formación o cretinismo en latín? ......... ¿Vuelve a estar de m oda el latín? ............................................. Karl Marx y el desarrollo del latín en la época Biedermeier ................ Herder......... ¿Y hoy? .................................................................... Loquamor Latine! 317 318 320 322 326 329 333 335 El latín v iv o .............. ¿peores cristianos?................... Los científicos aprenden alem án....................... Rom ani an Germ ani? 291 292 293 296 298 300 303 306 309 313 El latín en el Imperio y después........

.............................................. La magia del la tín ........................................................................ ¿Por qué el latín? ......................................................................................................El latín m u n d ia l................ Epilogus 342 344 348 352 353 La magia del latín ...................... índice onom ástico ................. Musas latinas del presente ..................................................................... ¿Cómo lo digo en latín? ............. La muerte del la tín ........................................................................................ La enseñanza del latín v iv o ............................................................. El latín en la música contemporánea .......................... 357 357 360 362 365 ...........................

con agudas y jugosas reflexiones sobre las obras 13 . Sus vastos conocimientos. El profesor Stroh. la morfosintaxis o el léxico de la lengua latina. rigor científico y fina erudición laten en las páginas del libro. Antes prefiere amenizar su relato de los principales hitos de esta historia con sabrosas anécdotas y suges­ tivas citas que contribuyen a instruir y divertir. pero él evita conscientemente la exposi­ ción sistemática de los contenidos convencionales de un manual académico sobre la evolución de la fonética. y un relato apasionante y ameno que enseguida cautivará al lector. ha logrado el doble objetivo de enseñar y deleitar que su admirado Horacio atribuía a los poetas. claro y desenfadado de la narración refleja la per­ sonalidad y buen hum or del autor. uno de los filólogos clásicos más reputados y admirados de nuestro tiempo. El estilo elegante. quien logra transm itir su amor y entusiasmo por el latín. Su lectura resul­ tará adecuada y aun necesaria para cualquier persona culta que quiera conocer la historia completa de la lengua más fascinante que ha existido (y existe) sobre la Tierra.Prólogo Este libro ofrece el panoram a más amplio posible de la historia de la lengua y la literatura latinas desde sus orígenes hasta hoy. que como Horacio sigue resistiéndose a m orir del todo. con comparacio­ nes que perm iten entender mejor algunos de los textos y episo­ dios seleccionados. Y su original y atrevido planteamiento también enriquecerá la visión del latinista. quien hallará argumentos y herramientas para hacer más atractivo el aprendizaje de la «Reina de las lenguas». y el placer e interés que encuentra en las obras de cualquier época escritas en esta lengua.

000 ejemplares. algo insólito en nuestro siglo para una obra sobre el latín. y con apostillas y ex­ clamaciones irónicas que reflejan su opinión personal y sus senti­ mientos sobre los hechos que cuenta. Otra de las razones de este generalizado interés radica en que el libro no concluye. por su parte. y a publicarla el año siguiente como libro de bolsillo. Por el contrario. lo que obligó a reeditarla ese mismo año (Frankfurt a. M. y que algunas universidades también incluyan la literatura latina del Renacimien­ to. y por una traducción france­ sa anterior (París: Les Belles Lettres. Todo ello explica en parte que la obra llegue avalada por el éxito de su edición original en alemán (Berlín: List. dentro de sus planteam ien­ 14 . ofrece una visión unitaria del la­ tín por estar basado en una misma norm a gramatical desde hace más de dos milenios. / Zúrich / Viena: Gu­ tenberg). ¡VIVA EL LATÍN! y autores más influyentes y representativos. por lo que su historia también incluye su cultivo como lengua culta desde el Medievo hasta nuestros días. 2011). las obras escritas en la Edad Contemporánea y la práctica del latín en la actualidad suelen ser menospreciadas o ignoradas por los filólogos clásicos demasiado severos como algo ajeno a su cam­ po de estudio. y figu­ ró durante varías semanas entre los libros más vendidos en Ale­ mania. de forma que pronto se vendieron más de 100. Stroh.El l a t ín h a m u e r t o . como otras historias de la lengua latina. 2007). Esta traducción castellana ha estado precedida por otra al húngaro (Budapest: Typotex. con la extinción del latín coloquial de forma natural al transformarse en las distintas lenguas romances después de que se hubiera acen­ tuado la brecha entre el latín escrito y el latín hablado desde la Época Imperial. mientras que muchos lectores no iniciados llegan a encontrar estas obras tanto más interesantes cuanto más cercanas a nuestro tiempo. 2008). Pues si hoy resulta habitual que en el programa de estudios de Fi­ lología Clásica figure al menos una asignatura sobre la ingente y trascendental producción latina de la Edad Media.

prim ero por los hum a­ nistas y más tarde por autores como el jesuíta bávaro del siglo x v ii Jakob Balde. como Co- 15 . Ovidio y otros autores de elegías amorosas. a la que tam ­ bién ha dedicado importantes libros y estudios. y a la poesía de Virgilio. la filosofía y las ciencias. explica cómo la recupe­ ración del latín de la Época Clásica fue el objetivo central de D an­ te. cuando más bien es la lengua hablada y escrita de época arcaica la que claramente se diferencia de la norm a clásica. descubriéndonos que ha sido empleada de forma oral y escrita hasta nuestros días por importantes perso­ najes de la política. dedica una especial atención a la prosa de Cicerón. destacando a continuación el papel de Erasmo en este mismo sentido. y podría equipararse a los poetas latinos de la Antigüedad. quien superaba en ingenio a los mejores poetas ale­ manes de su tiempo. Stroh otorga más relevancia a los relatos poéticos y legendarios de los propios romanos sobre el origen de su lengua. Petrarca.Prólogo tos originales y en ocasiones provocadores. combate la idea pre­ concebida de que el latín cultivado desde la Edad Media hasta hoy difiera esencialmente del latín clásico que tom a como modelo. de cuya obra es un reconocido especialista. A partir de aquí presta una atención preferente al latín practicado y enseñado en Alemania. Comenta a continuación las principales etapas y altibajos en el cultivo del latín durante la Edad Media. H o­ racio. El autor engarza la historia de la lengua con la de las obras li­ terarias y con los sucesos históricos que condicionaron la forma e intensidad de su cultivo. Boccaccio y de otros humanistas del Renacimiento italiano. Comienza el libro con los orígenes míticos e indoeuropeos y con los primeros testimonios de la lengua. pero en lugar de reco­ ger las distintas hipótesis de reconstrucción del sistema lingüísti­ co en época preliteraria. que resultan más atractivos y no son de m enor interés. Entre los autores clásicos ineludibles que desfilan por estas pági­ nas. las artes.

Los últimos episodios. y no como una lengua que sólo pudiera ser 16 . Pero la tabla cronológica de la ver­ sión alemana incluye noticias de 2005 sobre la encíclica D eus est caritas de Benedicto XVI y sobre la película en latín Armilla para la enseñanza de la lengua. Newton. Y la importancia capital del latín para la cultura occidental garantiza que en el futuro tam bién puedan ser comprendidos los textos de interés que hoy siguen escribiéndose en esta lengua inmortal. perm iten entender su visión del latín como una lengua apasionante y llena de vida. y sobre la celebración del XI C on­ greso de la Academ ia Latinitati Fovendae en España. él propugnaba hablar latín según el modelo de los autores clásicos con el máximo rigor posible. ¡VIVA EL LATÍN! pérnico. Leibniz. Kepler. de algunos de los cuales ha sido protagonista el propio autor en m a­ yor o m enor medida. Linneo. Galileo. y su intervención en Amposta en un debate en el que. Termina esta historia con la noticia del estreno de la cantata de Jan Novák Politicon en Múnich la tarde del 11 de septiembre de 2001. Bacon. criterio al que se adhería Michael von Albrecht poniendo el latín de Valahfridus como el ejemplo a seguir. A través de sus comentarios estilísticos pone de relieve cómo el dominio del latín nos permite el privilegio exclusivo de acceder directamente —algo que no suple ninguna traducción— a obras escritas desde hace más de dos mil años hasta hoy.E l LATÍN HA MUERTO. Una de las conclusiones de esta historia consiste en la necesi­ dad de enseñar el latín con la metodología propia de cualquier lengua extranjera. frente a los colegas que defendían el empleo y enseñanza de un latín vehicular muy simple para adaptarlo a la mentalidad actual. del que entre otros momentos entrañables recuerdo la magistral ponencia que impartió Stroh en Alcañiz. y de 2006 sobre las noticias semanales en latín del gobierno de Finlandia durante su semestre de presiden­ cia de la Com unidad Europea. magia y energía. Descartes. e incluso Carlos Marx durante sus años de estudiante. al que yo mismo asistí.

349): audición de poemas de Horacio y Catulo del disco de Novák Schola cantans . habiendo interpretado además recien­ temente el papel de Mozart en la presentación de la ópera de este en latín Apollo et Hyacinthus. desde el mes siguiente y hasta hoy he procurado transm itir a mis alumnos de la Universidad de Cádiz la idea de que el latín es una lengua que se aprende mejor concibiéndola como tal y en la que aún es posible comunicarse. e impartición de más de diez cursos cuatrimestrales de Latín Activo siguiendo la metodología de las lenguas modernas. Wilfried Stroh o Yalahfridus. al maestro de Retórica. y sobre todo los resultados obtenidos con esta m e­ todología prueban que el hecho de que el latín deba ser aprendido en la escuela y no cuente con hablantes nativos no constituye un obstáculo insalvable para su aprendizaje como segunda lengua. encarna además hoy día como nadie al orador y al poeta antiguo. Tuve la suerte de conversar asidua­ mente con él de julio a septiembre de 2001. recurriendo para ello a algunos de los recursos que propone Stroh en esta obra (p. donde ha sido catedrático de Filología Latina hasta su jubilación en 2005. justamente elogia­ 17 . al músico y al actor de teatro y televisión. y de asistir al curso sobre los Amores de Ovidio que impartía en latín en la Universi­ dad Ludwig-Maximilians de Múnich. El cultivo ininterrum ­ pido del latín durante los últimos doce siglos. se han lanzado en es­ tos últimos años a conversar en latín y a seguir en clase el manual Lingua Latina per se illustrata de Hans 0rberg. el que las lenguas extranjeras no siempre sean enseñadas por profe­ sores nativos. gracias a la asombrosa compe­ tencia activa en esta lengua que une a un impresionante currícu­ lum investigador y docente. uso hablado del latín en clases de Textos y de Poesía. Otros profesores españo­ les. sobre todo en la Enseñanza Secundaria. el que buena parte de los autores clásicos la aprendieran como segunda lengua. Siguiendo su ej emplo. representación en latín de fragmentos de comedias de Plauto.P rólogo traducida y estudiada como materia teórica.

¡ v iv a e l l a t í n : do en este libro por enseñar el latín sin recurrir a la lengua verná­ cula. Entre otros medios. Joaquín Pascual Barea Catedrático de Filología Latina 18 . la revista La Clave y las emisoras de Radio Nacional y Punto Radio se han hecho eco del creciente em ­ pleo del latín hablado en nuestro país. y reciben con los brazos abier­ tos un libro como este.El l a t í n h a m u e r t o . y cada vez son más los que se alegran de que el latín siga vivo.

presente. des­ de sus inicios hasta nuestro. más de Hutten que de Muret. de Berlín. desde el Renacimiento hasta la actualidad. Para vergüenza mía. le prometí más de lo que entonces podía cumplir. Así que de ese modo emprendí algo que pocos han in ­ tentado hasta ahora: representar los destinos de esta lengua que tanto amo. En la selección de los m a­ teriales. sino que murió hace ya doscientos años. Durante esta empresa he tenido en mente a los lectores actua­ les. A ellos me dirijo con insistencia para mostrarles que el latín no acaba de morir. si es que cabe llamarla así. un hombre de espíritu intenso y picante. si los héroes latinos de sus pueblos reciben aquí algo menos de atención. cuando muchos opinan que sería mejor abandonarla y enterrarla como lengua muerta. La misma propuesta me hizo quin­ ce años después Julika Jänicke. Por eso ruego que me disculpen españoles. más de Balde que de Sar- 19 . y no pude declinar tal petición. al menos. además de p o ­ lacos y húngaros. he prestado mayor atención a Alemania que al resto de países. Y que esta «muer­ te».Prefacio El plan de esbozar una historia de la lengua latina se remonta a un desafío del inolvidable editor muniqués Klaus Piper. como su apellido indica (piper signi­ fica «pimienta» en latín). De ahí que haya adaptado las citas latinas a la ortografía habi­ tual en la actualidad y que aporte siempre una traducción de los textos con la intención de proporcionar. franceses e ingleses. una imagen borrosa del garbo y la gracia del latín. sólo ha sido el origen de una vida eterna en belleza. si hablo más de Lutero que de Calvino. a la que también se llama «Reina de las lenguas». es decir.

dice Virgilio. ¡Que te vaya bien. Y mi tarea. libro mío.E l LATÍN HA MUERTO. 20 . presentar ejemplos cuidadosa­ mente escogidos de la historia de la lengua. al contrario. sino. ¡VIVA EL LATÍN! biewski: «No todos lo podemos todo». no era proporcionar el mayor número posi­ ble de nombres. según yo la entendía. y cuenta a todas las gentes que la lengua latina vive y prospera! Sólo deben permitírselo.

dicen. añaden los amigos guiñando el ojo. Que el latín descanse en paz. el papa Benedicto XVI junto con algunos cardenales de su mismo parecer. aprender una lengua muerta como la de los antiguos romanos. Con esos últimos latinistas. una lengua en la que nadie se expresa desde hace siglos. Y se con­ cluye añadiendo. que aprendan latín. con toda la razón del mundo. con otro guiño de ojo: De mortuis nil nisi bene (De los muertos sólo se debe hablar bien). fran­ cés. un jovencito formado en el latín podría debatir en el Vati­ cano sobre los temas de célebres encíclicas como Deus est caritas o H um anae vitae.— que. los humanistas. salvo. surgidos de esa raíz. Requiescat in pace·. Pero también hay otros amigos. que reaccio­ nan con vehemencia ante esta idea. no son otra cosa que el latín real de la actualidad. Por eso a los estudiantes de románicas se les exige. 21 . los amigos y conocidos bienintencionados tienen a mano un argumento espontáneo que parece ahorrar toda discusión: no puede servir para nada.Introitus ¿Por qué el latín? ¿Y por qué este libro? N u m discendum Latine? ¿Ha de aprender latín mi hijo? ¿Incluso como prim era lengua extranjera? ¿No debería comenzar mejor por la lengua del mundo. Una golondrina no hace verano y un papa de la bendita tierra latina de Baviera no devuelve a la vida un idioma muerto. ¿Cómo que una lengua m uer­ ta? El latín sigue viviendo en las lenguas romances —italiano. quizá. el inglés? Allí donde se plantea esta pregunta. etc. español.

el latín ha llega­ do a ámbitos culturales muy lejanos (China. Pensando sin duda en todos estos términos extranjeros. un despacho de arquitectos. Por regla general. mediante una variación del significado. Sólo un ejemplo: el título tradicional de un discurso de Cicerón. 729). Günther Jauch. lengua semirromance. en suma. Japón. Pero. dos inmobiliarias. Una empresa de cafés fue la prim era en emplear Pro domo. quien recurra a una base de datos (de dare). India): quien­ quiera que use una computadora o una computer anglosajona (de computare ). Sapienti sat (al sabio una palabra le basta). sobre todo. ¡VIVA EL LATÍN! El latín también pervive con intensidad parecida en el inglés. en fin. incluso quien trabaje con un simple texto (de textus) no podrá desprender­ se del latín en parte alguna del mundo. presentador de la ver­ sión alemana de ¿Quién quiere ser millionario?. una denominación donde surgen de nuevo tres componentes latinos: en «terminología» se halla el terminus lati­ no (hito fronterizo). se ha convertido en una frase hecha para de­ signar a quien habla en favor de un tema que le concierne. v. Pro domo (En pro de su casa. mientras que «internacional» está formado por inter (entre) y natio (nación). 22 . Entretanto. una impresión entre sus contemporáneos necesitan hoy más que nunca la lengua latina.1 También quienes deseen hacer publicidad y causar. un semanario para hospitales y diver1. bajo el nombre de Pro domo. Proverbio transm itido po r Plauto (Perso. el latín también pervive en la m oderna terminología internacional de la ciencia. e incluso en el alemán. cuyo título exac­ to era De domo sua).El l a t ín h a m u e r t o . una empresa de «coaching & consulting». ninguna dis­ ciplina científica puede renunciar a la renovación continua de su vocabulario a partir del tesoro latino. de esa forma. como marca para su café «casero». dijo en cierta oca­ sión que una buena formación en lenguas clásicas era el mejor punto de partida para acabar siendo «millonario» (del latín mille) en su programa. ya es posible hallar en internet. quien for­ matee (defo rm a ) o desfragmente (de y fragm entum ).

por supuesto. 332). museos y escuelas de danza se adornan con estos signos latinos. ¿Acaso los médicos alemanes no m ane­ jaron este asunto de m anera sensata hace cuarenta años. de que el latín aún sea productivo y de que tenga además bastante prestigio en la actualidad? Sin embargo. no se haya ofre­ cido como atractivo nombre de una marca o sociedad. A partir del éxito de Pro domo no ha habido apenas una sola palabra latina que. en suma. el acusativo con infinitivo y la diferencia entre gerundio y gerundivo? El es­ fuerzo parece excesivo. como demuestran unas impresionantes esta­ dísticas. en caso de que pudiese. sino que lo sustituyeron por un simple curso de terminología? Sí. Pero ¿hace falta para ello haber aprendido el ablativo absoluto. contra Homo! Se trata de un desliz bas­ tante simpático. conjuntos de música. tendría que declinarse (contra Hominem). se puede admitir que un poco de vocabulario latino siempre es necesario para distinguir las molestias en el ce­ rebro (cerebrum) de aquellas en el abdomen (abdomen). ¿basta todo esto para declarar la vitalidad del latín y justificar su aprendizaje? Las personas contrarias a esta idea no se m ostrarán conformes. v. El preferi­ do resulta ser Pro arte (Por el arte). cuando no suprimieron por completo el curso obligatorio de latín para los estudiantes. No es en ab­ soluto casual que. quienes estudian latín en el instituto destaquen también 2. 23 .2 Pero también aquí es posible contraargumentar. galerías de arte. El significado de «aceite» en el contexto se ha interpretado de m aneras m uy diversas. ya que. entre ellas un grupo contrario al matrimonio en­ tre parejas gay: Pro domo. ¿Quién puede dudar. precedida y decorada con Pro. Oleum et operam perdimus. homo (hombre) no puede designar tan sólo a los homosexuales y. Se puede rebuscar en internet: cerca de cien asociaciones. fábricas de instrumentos. Proverbio transm itido p o r Plauto (Poenulus . «perdimos acei­ te y esfuerzo». coros.In t r o it u s sas asociaciones. agencias de conciertos.

comenzaron a distribuir por segunda vez (la prim era fue en 1999) un boletín de noticias semanal en latín (Conspectus rerum: www. ¡VIVA EL LATÍN! en el resto de las asignaturas y lleguen a aprender el resto de idio­ mas ofertados. Nada raro. Delirant Fenni? ¿Deliran los finlandeses? D udo­ so: en el Test de Pisa obtuvieron las mejores calificaciones.eu2006.. En cualquier caso. ¿Para qué se mantienen. en realidad. el latín no sólo se usa a día de hoy en el Vatica­ no. y Pisa por aquí y Pisa por allá. 65. Obsérvese también el ejem­ plo de los finlandeses. se puede desarrollar el razonamiento lógico: bien porque la propia lengua está estructurada de m anera especialmente lógica o bien porque. De este modo pretendían contribuir a que el latín se convirtiese. Basta echar un vistazo en internet. las barreras del latín en tantos planes de estudio? Para que las 3. apréndelos todos!). Ya estamos con las fanfarronadas de los finlandeses.3 Por otra parte. Y hoy en día el latín sirve sobre todo para dificultar el ascenso de aquellos que han sido perjudicados socialmente por su extracción familiar. tras el inglés. la experiencia revela que quien habla latín apren­ de con más facilidad otros idiomas. pensarán tal vez los detractores del latín.. tras asumir en junio de 2006 la presi­ dencia rotatoria de la Unión Europea.El l a t ín h a m u e r t o . en la segunda lengua oficial para aliviar un poco la confusión lin­ güística de la UE.fi). Virgilio: Eneida. 24 . Catilina. 2. Su sentido exacto sería: «Aprende por el ejemplo de uno [de un engaño] cóm o son todos [los m entirosos griegos]». mediante el la­ tín. Eso también es habitual entre nosotros: quien quiere aparentar y far­ dar con su formación sólo tiene que soltar un par de latinajos que apenas entiende o recitar a Cicerón: Quo usque tandem. porque los propios romanos ya eran unos aristócratas bien formados. No es banal la afirmación de que. al tratarse de una lengua (en apariencia) muerta. que. donde crecen y aumentan los chats en latín (gregesgarrulorum). su estructura gramatical se muestra de m anera más clara. si no. Ab uno disce omnes! (¡A par­ tir de uno.

Odi profanum vulgus. a través de sus ejer­ cicios de traducción. aunque sólo sea a medias. de Tomás de Aquino. en absoluto existen traducciones de todos los autores importantes. A d fontes! (¡A las fuentes!).. al alemán.. Séneca o Agustín de Hipona —por no hablar de sus poetas e historiadores—. el latín no se restringe a la A nti­ güedad: ¡qué poco se ha traducido de los grandes escritores lati­ nos de la Edad Media y Moderna. El latinista replica: más bien al contrario. por suerte. que tienen una gran semejanza entre si. cuya estructura y sistema conceptual se diferencian de los nuestros de form a tan sorprendente. Mismamente Agustín de Hipona. Y no ol­ videmos que el citado Cicerón. como Lucrecio. Está comprobado desde hace tiempo que la enseñanza del latín. la igualdad de oportunidades. el mayor pensa­ dor de la Antigüedad latina... Petrarca. se abrió paso desde sus modestos orígenes hasta la cumbre del gobierno. Es sobre todo para comprender a Cicerón y a otros pensadores fundamentales de la Antigüedad ro ­ m ana y latina. (Horacio: «Me aparto del vulgo profano»). fomenta precisamente la competencia en la lengua materna y. Por otra parte. Pero hace tiempo que estos autores están ya traducidos. para lo que se estudia el latín y no para poder ornarse con un par de citas. ¿Quién querría pelearse de m anera innecesaria con el original? ¡Como si una traducción pudiera sustituir al original! Quizá eso funcione. con las lenguas m oder­ nas. por ello. Además. Fue asimismo él quien ensalzó los concep­ tos de hum anidad (hum anitas ) y de dignidad hum ana (dignitas hominis ) e hizo de ellos un patrimonio común de la hum anidad civilizada hasta la actualidad. es m uy distinto en el caso del latín. al inglés y a otras lenguas m odernas. 25 . nos legó una obra descomunal en latín de la que tan sólo una pequeña parte se ha hecho accesible m ediante traducciones. como «hombre hecho a sí mismo» (homo novus ). Sin embargo.In t r o it u s personas «refinadas» sólo se relacionen entre sí.

En este libro deseamos dar a conocer su historia y hasta cierto punto su biografía. y sin duda tam ­ bién podrían madurarse algunos argumentos en contra. por suerte. su naturaleza propia: el encanto. sobrevivir a su propia muerte y convertirse así en inmortal. es tan rica en sucesos y tan entretenida como una novela de aventuras. No lo lamentarán. la magia del latín. En cualquier caso. se analizará su esencia. Y su biografía. Erasmo. se podrá demostrar que la lengua latina es. dándolos por descontados. Pero esta discusión no ha de continuar aquí. así que hay material suficiente. ¡VIVA EL LATÍN! Boccaccio. ¿De dónde proviene? ¿Cómo pudo alcanzar tal importancia? ¿Cuáles fueron sus desti­ nos a lo largo de más de dos mil quinientos años? Y. 26 . Lógicamente no podemos presentar aquí a la lengua en sí. Aún podrían aducirse muchas otras razones por las que conviene estudiar latín. al menos no de m anera inmediata. daría una gran alegría al autor de esta obra. En este libro no se hablará sobre los beneficios del latín. Legite. de una manera única. si es que de veras ha muerto? De este modo veremos que el latín logró. si algún lector se enamorara del héroe de esta biografía hasta el punto de inscribirse en el próximo curso de latín disponi­ ble. Así que. al menos hasta el día de hoy.El l a t ín h a m u e r t o . que congrega a los personajes y acontecimientos más fascinantes de la historia europea. como podríam os denomi­ narla. existen exce­ lentes manuales para ello. más allá de algunas muestras de gran valía. la lengua más exitosa del m undo (regina linguarum). Sobre esta cuestión se ha estado debatiendo desde hace más de cuatro­ cientos años. sobre todo. sino que. Leibniz! ¡Y qué poco de otros muchísimos autores! Satis superque! Basta ya y sobra. ¿cuándo y en qué sentido se dice que murió. ¡Lean! Operae pretium erit. Melanchthon.

claro. Como su propio nombre indica. El huevo por el que. desde la cual fue alcan­ zando Roma su predominio de forma paulatina. «con huevo» (como entremés). ciertamente. Los ORÍGENES LATINOS DEL LATÍN No escucharemos ahora. Aún no es siquiera la lengua de Roma. comenzaban los antiguos banquetes romanos. sólo es la lengua de la región del Latium. alabó una vez al anciano Homero por no haber tratado en la litada la guerra de Troya ab ovo. con Zeus. pero aún hay más: ab ovo. ¿Por qué? ¿Porque los astutos romanos ya habían descubierto que el huevo fue antes que la gallina? No. Todo eso está contenido en ab ovo. siem­ 27 . causa indiscutible de la guerra de Troya. El éxito de esta expresión hace jus­ ticia a su complejidad. no había comenzado era aquel célebre huevo surgido tras el embrollo de Leda con el cisne o. El poeta Horacio. padre de los dioses. «desde el huevo». decimos cuando empezamos algo des­ de el principio. mejor dicho. a Horacio. a quien debemos esta expresión. sin embargo. sino que empe­ zaremos de veras ab ovo por los inicios de la lengua latina. De hecho.Ab ovo! El latín sale del cascarón Ab ovo. Así se engendró después a la herm osa Helena. sino por haber comenzado in medias res (hacia la m itad de la cuestión).

el sabio Varrón. la prehistoria de Roma. en algo con­ creto que sólo la lengua de Roma expresaba. quien ya porta el latín. ¿De dónde proviene lo latino? Los lingüistas actuales nos in­ forman de que era una lengua indogermánica. desarrolló la teoría de que el latín era. provenía de Asia M enor y debía de hablar. Pese a todo. Cuando se pensaba de m anera especial en el uso de la ciudad. Se halla tan emparentado con este último que el historiador griego Dionisio de Halicarnaso.father. la Eneida. Eneas es recibi­ do en el Lacio por el rey Latinus. padre). de un sermo Latinus. indoeuro­ pea. los latinos (Latini). Pero los ro­ manos nunca lo vieron así. Virgilio. en el nombre y que. ¡VIVA el LATÍN! pre se ha hablado de una lingua Latina o. Sin embargo. igual que su pueblo. pero nunca de una lingua Rom ana o algo semejante. quien. con un puñado de compañeros de destino. residente en Roma. Eneas. no tendrá lu­ gar hasta cuatrocientos cincuenta años después). por otra parte. no se relata ninguna dificultad de comunicación de origen lin­ güístico con el extranjero Eneas. por así decirlo. si hemos de creer al poeta. pero sobre todo con el griego [πατήρ =patér). ya que sentían su lengua como algo arraigado. si se 28 . tam bién se podía hablar de urbanitas. que narra en su epopeya. hablaba ya la lengua. Demuestra cierto parentesco con el germánico (por ejemplo en pater . estaba claro que el latín correcto sólo era aquel hablado por los romanos. en la época de Cicerón: Latinitas est incorrupte loquendi ob­ servatio secundum Rom anam linguam (El latín [correcto] es el uso impecable de acuerdo con la norm a romana). de acuerdo con las condi­ ciones actuales. mejor aún. del «sonido de la ciudad».El l a t ín h a m u e r t o . que serán la condición previa para la fundación de Roma (la cual. Oigamos al poeta nacional. Así lo expresaba el mayor lingüista. la lengua grie­ ga corrompida por el influjo de otras lenguas latinas.Vater . en realidad. Tras la caída de Troya hace lle­ gar al Lacio a uno de los supervivientes troyanos. es decir.

Mezclados sólo de cuerpo. tam bién puede hacer referencia a pueblos concretos de origen itálico.2Ritos y usos sagrados les daré y a todos haré latinos con una sola lengua. Entonces la tranquiliza su esposo. Religión compartida (sacra). los teucros se les unirán. 2. sermonem Ausonii patrium moresque tenebunt. consecuencia. Virgilio n u i} 0 opina sobre el conjunto de los ítalos. se unirán tós pueblos y{en. Tampoco Homero halló problema alguno en que los troyanos y los griegos hablaran entre sí sin intérpretes. los latinos. 1. la diosa Juno expresa su preocupación por que los latinos. Júpiter. Es decir: sólo en el cuerpo. conservarán los au­ sonios. Lengua y costumbre. com o los rútulos o. sino también su lengua. Pese a todo. padre de los dioses: los latinos —aquí llamados «ausonios» y también «ítalos»—1 serían quienes deter­ minasen la «cultura dominante» y. Pero la lengua no es aquella de Troya. no sólo pier­ dan sus nombres y sus usos. los troyanos desaparecerán en el conjunto de un pueblo mayor. O tío sjn iér-. En Virgilio. sino la del Lacio: el latín. utque est nomen erit. 29 . no en el nom bre y en la lengua. heredadas de sus padres. prim er testi­ m onio del epíteto. Virgilio era consciente de que la lengua de los tro ­ yanos era distinta de aquella de los nativos. en consecuencia. commixti corpore tantum subsident Teucri. la lengua. Ausonii es el gentilicio poético para un habitante de Italia. También su nombre permanecerá como es. alguna forma de turco antiguo.A b ovo! nos permite el chiste. A pesar de esta caracterización. Al final de su epopeya. lengua compartida (os): esos son los fundamentos del futuro pueblo multicultural. en este caso. a quien Júpiter prometerá en otro pasaje el dominio duradero del mundo. influi­ dos por las costumbres extranjeras de los troyanos. pretes lo traducen com o «mezclados con un cuerpo (mayor)». morem ritusque sacrorum adiciam faciamque omnis uno ore Latinos.

ya que el latín estaba destinado a convertirse algún día en la lengua común de Italia. De este modo ca­ racterizaba una forma particularmente antigua de la poesía. el rey Fauno. los prim e­ ros poetas conocidos de la lengua latina. Los testimonios lingüísticos latinos más antiguos que se conservan provienen. más se difundiría la lengua de los romanos. ¡VIVA EL LATÍN! Podemos ahora retroceder un paso en la historia del latín. el rey latinohablante. «fáunica» lujuria. El Júpiter de Virgilio no se equivocaba en absoluto cuando. Se ocultaban entre la vegetación y tan sólo se hacían oír de cuando en cuando. Actualmente. de una representación posterior. Fauni. de lu- 30 . El padre de Latino. no existía un Fauno. Estos duendes divinos del bosque no se dejaban ver con facilidad. sin em­ bargo. proveniente de los poetas Horacio y Ovidio: en sus imágenes unieron a los Fauni latinos con el desen­ frenado dios cabrío de los griegos. Por eso mismo podemos considerar­ los a ellos. reposa en una construcción histórica tardía: de acuerdo con las creencias originarias de los latinos. quien habló de versibus quos olim Fauni vatesque canebant (versos que antaño los faunos y los adivinos cantaban). Son es­ píritus de la naturaleza. Esta representación. que viven tan sólo en su voz y cuyo espacio vital está restringido al Lacio. Pan. si pensamos en faunos nos vienen a la mente fi­ guras de cornamenta y pezuña cabría que persiguen toda forma femenina con indomable. pese a todo. Así hizo ya el poeta Ennio. sobre todo en momentos decisivos de la historia romana. calificaba de ítalos (ausonios) a los latinos. sino varios faunos. Fauno se convirtió en un dios que habita en el bosque. los primeros hablantes e. en parte. incluso. según Virgilio. Tras su existencia terrenal. que iría expulsando de la península apenina al resto de lenguas. Cuanto más se extendiera el poder de Roma. se ocupa de un oráculo y comparte con su hijo las informaciones más útiles. Se trata. en el fragmento citado. los faunos. era. Los verdaderos faunos ori­ ginarios eran respetuosos de la moral y carecían de forma.E l LATÍN HA MUERTO.

su entusiasmo se atenuó en parte cuando re­ cientemente se planteó la sospecha de que la inscripción proven­ dría en realidad del siglo x ix y que habría sido falsificada por un arqueólogo. Se suele considerar que el más antiguo de ellos es una fíbula (una horquilla) de la Preneste etrusca. C.A b ovo! gares ajenos a Roma. con el tiempo. fefaced. pese a todo. sería sustituida por la forma más evolucionada. Ro m a c o n q u is t a el m u n d o En el año 338 a. célebre por su «victoria pírrica». Tras ella vendría la confrontación con Cartago en la Primera y la Segunda Guerras Púnicas (hasta 201 a. La fíbula habla por sí misma. Para referirnos a una amenaza externa seguimos a día de hoy em ­ pleando el grito de terror de los romanos: Hannibal ante portas (Aníbal ante las puertas de la ciudad). indiquemos. Roma logró por fin unificar el Lacio bajo su dominio. fecit. adentrándose con fuerza en el sur de Italia. 31 . a quienes entusiasman estos detalles. «Manius me hizo para Numerius». C. que retiene la antigua reduplicación de la sílaba inicial y que. que llevarían a Roma —en es­ pecial durante la segunda de ellas— a su mayor crisis existencial. nos muestran que nos hallamos ante una forma de perfecto. en el ámbito cultural griego. es decir. ya conocemos esta figura retórica por los epigramas grie­ gos. Sin embargo. La inscripción procede del siglo vi y está redactada en letras griegas: manios: med: fhe: fhaked: numasioi Traducido a latín «moderno» significaría: M anius m e fecit N u ­ merio. la actual Palestrina. Después emprendió una guerra contra el macedonio Pirro. Los indogermanistas.).

quedó reducida a escom­ bros y África se convirtió en una nueva provincia. lo que llevaría a tensiones sociales y guerras civiles (entre 133 y 31 a. cuyos habitantes no son ciudada­ nos rom anos. Aunque entonces aún no creían estar destinados a dom inar el mundo.EL LATÍN HA MUERTO. 32 . Roma avan­ zó entonces hacia el este: Grecia y Asia Menor. en la medida en que. N uestra concepción de la «provincia» y lo «provincial» resulta u n tanto distinta.) sobre Perseo de Macedonia se considera un giro decisivo. afirmó que los romanos tendrían que regresar a las vie­ jas cabañas de Rómulo si querían vivir de nuevo según el princi­ pio de justicia. pero se encuentran bajo la adm inistración de Rom a y deben pagar im pues­ tos. Roma había conquistado también la Galia si­ tuada al sur de los Alpes (Gallia Cisalpina). la civilización y el modo de vida de los griegos entraron como un torrente en la vida romana. a partir de ella.): Luxuria y Avaritia eran los pecados capitales más 3. Tras la prim era guerra.3 a la que seguirían Cerdeña y Córcega. Las provincias. la enemiga acérrima. donde pronto se establecieron también dos provincias. daban por sentado que sólo em­ prendían guerras justas — bella iusta —. C. Tras la Tercera Guerra Púnica. Poco antes. en la primera provincia romana. Esta afirmación no se aceptó de buen grado y el filósofo fue expulsado.. expresada por el historiador Tito Li­ vio. Los romanos no se hicieron consideraciones morales durante esta expansión imperialista. Cartago. C. Durante la segunda guerra se conquistó España. No opinaba lo mismo el filósofo ate­ niense Carnéades: en una conferencia impartida en Roma el año 155 a. La victoria en Pidna (168 a. la Sicilia griega se convirtió en el año 241 a. en las que defendían sus posesiones y a sus aliados. donde más tarde surgirían otras dos provincias (Macedonia y Asia). era Hannibal ad portas. son los estados no itálicos. C. C. Los historiadores romanos situaban en la destrucción de Car­ tago el momento en que la moralidad romana comenzó a derrum ­ barse. ¡VIVA EL LATÍN! que su formulación original. provinciae.

. por eso fue el único a quien los romanos llamaron Magnus. to ­ dos los ciudadanos de Italia obtuvieran el derecho a la ciudadanía romana. En 121 a. C. añadió otras cinco provincias. C. C. en el año 89 a. Tampoco sabemos si su primera capital fue Cambodunum (Kempten) o Augusta Vindelicum (Augsburgo). comenzando en la Ga­ llia Narbonensis su osada conquista de toda la Galia (con la excep­ ción del pequeño e indómito pueblecito de Astérix. César y Augusto. aunque no fuera hasta el año 212 d. por supuesto). acabase siendo una de las lecturas escolares más exitosas. Que la justificación literaria de esta guerra injusta. a la que se llamaría tan sólo provincia. Syria (con ludaea).A b ovo! citados. No por ello se vio m erm ada la expansión de Roma. cuando el empera­ dor Caracalla se la otorgase a todos los ciudadanos libres del Im ­ perio. el futuro emperador Augusto. Entre los años 69 y 64 a. se estableció la provincia de Gallia Narbonensis. C. se incorporaron las provincias orientales de Creta. «el Grande». LA POLÍTICA LIN GÜÍSTICA DE LOS ROM ANOS Pero dejemos ya los datos históricos. Chipre y Galacia. narrada en su célebre De bello Gallico. aunque con frecuencia criticada. Sin embargo. de las que sólo recibieron nombre Egipto. César extendía el imperio hacia Occidente. Más importante fue que. Cilicia. Fue sobre todo Pompeyo quien extendió el imperio hacia Orien­ te a través de unas espectaculares victorias. el Imperio romano se había convertido ya en un ver­ 33 . fue algo que segura­ mente ni siquiera se atrevió a desear. A través de Pompeyo. C. Su hijo adoptivo. Pontus y Bithynia. Mientras tanto. sus hijastros Tiberio y Druso emprendieron su célebre campaña en los Alpes contra los retos y los vindélicos.. predecesora de la actual Baviera. de ahí deriva el nombre de la actual Provenza francesa. no sabemos exactamente cuándo se formó la provincia de Recia. En el año 15 a.

En prim er lugar. C. su vestimenta o su religión. en la «Tusc-ania». La extensión máxima del Imperio se alcanzaría en el siglo II d. Pos­ teriormente se añadirían algunas conquistas llamativas. los romanos m ostraron tolerancia y no se ocuparon de desarrollar una política lingüística agresiva y nacionalista hacia los extranjeros. en suma. aún menos problemática. C. sobre todo.. una lengua? Ni del todo ni de inmediato. para emplear el latín como lengua administrativa. aunque bajo nombres distintos. Sólo en dos lugares concretos podemos per­ cibir cierta resistencia al latín. De esta m oderación ante el lenguaje tenemos u n valioso testi­ monio en el historiador Tito Livio. como Britania con el emperador Claudio. tampoco se les requería que conociesen las leyes romanas. siempre respetado por los romanos. perm iso que se les otorgó por su fidelidad política. Ni siquiera los inmigrantes que residían en Roma debían realizar pruebas de conocimiento del latín o seguir una escolarización obligatoria con algún maestro ro­ mano (litterator ). los habitantes de Cumas. Se permitía que cada persona mantuviera su lengua. de m anera que en la Toscana —es decir. En aquel m o­ mento. ya que la gente solici­ taba la posibilidad de aprender la lengua del pueblo dominante. esta última era. un emperador. al igual que sus costumbres. en beneficio propio. El orgulloso y culto pueblo etrusco. que fueron desapareciendo a lo largo del segundo y del prim er siglo antes de Cristo. usar el latín de m anera oficial era un privilegio. es decir. que eran de cultura griega. bajo el dominio del militarista Trajano. ¡ v iv a e l l a t í n : dadero imperio mundial con base firme en tres continentes. Tampoco hay documentos sobre el resto de lenguas itálicas. Menciona de pasada que. ¿Un imperio. afirmó la persistencia de su propia lengua. pidieron a Roma la autorización u t publice Latine loque­ rentur. ya que los romanos daban por hecho que todos los pueblos adoraban a los mismos dioses.El l a t í n h a m u e r t o . si cabe. tierra de los etruscos— siguió empleándose de m a­ 34 . al ini­ cio del siglo ii a. Y se hacía.

Aquí parece traslucirse algo de esa perspectiva moderna. siempre estuvieron oprimidos por la sensación de que la lengua griega. Por otra parte. El más descarado entre los nuevos hablantes de latín fue el poeta Nevio. Por una parte. Se hablaba al sur de Roma. Aunque los romanos no impusieron su lengua a los griegos. uno oseo4 y otro latino. estudiada por todas las personas cultas. debe recordarse que entre los antiguos el corazón era la sede del inte­ lecto. C. Con más fuerza aún se resistieron los refinados griegos. Es una buena muestra de la célebre «soberbia campania» (Campana Superbia). que decía de sí mismo con orgullo que tenía tres corazones (tria corda): uno griego. como Ennio. Entre ellos destacan sobre todo los escritores. seguiría siendo cultural­ mente griega. Entre los políticos de más 4. originario de Calabria. los romanos se m ostraron claramen­ te reacios al uso oficial del griego: el propio Cicerón causó una gran molestia al dar un discurso en griego en el Senado de Mesina en vez de recurrir a un intérprete. sino también más dul­ ce en sonido. por la que Nevio acabó exiliado en África. que siempre m iraban a Roma un poco por encima del hombro. obliti su n t Romae loquier lingua Latina» (han olvidado en Roma cómo se habla el latín). El oseo era una de las lenguas itálicas m ás im portantes. 35 . del mismo modo que las colonias griegas en el sur de Italia. Para comprender mejor su afirmación. según la cual cada lengua produce un tipo distinto de pensamiento. como Nápoles o Tarento. Parece ser que hizo grabar en su tum ba esta inscripción: «Desde que Nevio partió al Orco. era su­ perior a la suya. Tan sólo algunas de las personas que se trasladaban a Roma aprendían latín. la prim era provin­ cia de Roma y «América de los griegos». donde murió. defendida por Wilhelm von Humboldt.A b ovo! ñera dispersa hasta bien entrado el siglo n d. oriundo de Cam ­ pania y hablante nativo de oseo. Sicilia. tampoco lograron nunca congraciarse con el idioma de estos. no sólo más rica en léxico.

Por desgracia. ¡v i v a EL LATÍN! edad era habitual el caso de Valerio Máximo. no estaban tanto destinadas a los romanos como a las regiones ex­ tranjeras. quiso enaltecer su consulado se dirigió a un poeta griego. De consulatu suo (Sobre su consulado). Cicerón mismo —Ho­ mero y Aquiles en una sola persona— escribió su epopeya en la­ tín. ¿Por qué? Quo scilicet Latinae vocis ho­ nos p er omnes gentes venerabilior diffunderetur (Para que el es­ plendor de la lengua latina resuene y se extienda como más digna de honor entre los pueblos). quod Graeca leguntur in omnibus fere gentibus. Esta actitud les obligó a requerir. el griego seguía siendo la lengua internacional por excelencia. ¡Quién no ha oído algo semejante de los orgullos ingleses y. Cuando Escipión el Joven. la fama consular de Cicerón permaneció dentro del gue­ to latino: cuando Arquías declinó el proyecto. respondía siempre a los griegos en latín para hacer valer su propia maiestas (honra) y la del pueblo romano. no sólo en Roma. ya que estas obras. que ocultan sus excelentes conocimientos de lenguas extranjeras para que el resto de hablantes tengamos que recurrir al genio de su lengua nativa! Esta condición romana tan consciente de sí misma parece fácil de desmentir si se observa que los primeros historiadores rom a­ nos tras la Segunda Guerra Púnica escribieron sus anales en grie­ go. Latina suis finibus exiguis sane continentur (porque el griego se lee entre todos los pueblos. quien. sobre todo. sino también en Grecia y Asia Menor. el griego seguiría dominando mucho tiempo en el ámbito de la retórica y de la filosofía. En Roma. el servicio de intérpretes. en las que se defendía la política y el planteamiento militar de Roma.. no en latín. de los franceses. intercambiaba opiniones con 36 . en el año 62 a. Por eso cuando Cicerón. que hablaban griego: durante los primeros siglos de la literatura romana. Pero es fácil de explicar. C.).El l a t í n h a m u e r t o . C. al parecer. mientras que el latín sigue confinado a sus exiguas fronteras). Arquías. destructor de Cartago (146 a.

A b ovo. no sólo estudiaba en grie­ go la teoría de la retórica. podía encontrar profesores que lo corrigie­ ran. Sólo cuando estaba ya avanzado el siglo i a. como mínimo. lo hacía lógica­ mente en griego. Volvemos a empezar (casi) ab ovo. Hasta el final de la República. como el filósofo Panaitios. Parece ser que fue en la época del Arte de amar de Ovidio (siglo i a. se empezó a «declamar» en latín en la propia Roma. casi por entero. Cicerón. según afirmaba.) cuan­ do los murmullos amorosos se latinizaron. 37 . parece que el grie­ go también fue la lengua del erotismo: el filósofo y poeta Lucrecio preparó en el siglo i a. En consecuencia. sino que acostumbraba a hacer sus ejercicios de oratoria (declamationes ) en griego. C. C. lo que no resulta sorpren­ dente si se considera el gran número de esclavas y libertas griegas a las que se entregaban los jóvenes varones romanos. un listado de términos y motes cariño­ sos que está. convertirse en lengua in ­ ternacional. ¿cuándo y cómo logró el latín sobrepasar las fronteras del territorio estatal de Roma. C. igualarse con el griego y finalmente superarlo? Esta cuestión resultará más clara cuando nos ocupemos del surgimien­ to de la literatura latina. en griego. el mayor orador de Roma. intelectuales griegos. pues únicamente así. Así ocurrió hasta bien entrado el período im pe­ rial.

la epopeya nacional escrita por Virgilio. a los ro ­ manos les habría faltado la necesaria «libertad de espíritu» que requieren «las creaciones originales de primer nivel». una len­ gua de decreto para administradores. La im p o r t a n c ia d e Ro m a e n l a l it e r a t u r a m u n d ia l Por desgracia. en suma. En una célebre profecía contenida en la Eneida. por supuesto. Debido al fuerte «sometimiento de la voluntad individual a la voluntad conjunta» del Estado. como señalaba Heinrich Heine con malévola ironía. las historias de la literatura latina suelen co­ menzar por regla general con una afirmación desmoralizante: por sí mismos. separa la esencia y la de­ 39 . que para producir su literatura tuviesen que seguir la enseñanza de aquellos que escribieron en la «lengua materna de las musas»: los griegos. Por otra par­ te. una lengua lapidaria para el rocoso pueblo romano». sino «cen­ tradas tan sólo en lo práctico». una lengua judicial para usu­ reros. más que «una lengua de comando para estrategas. tan sólo disponían de una «fantasía pasiva». los propios romanos contribuyeron a estos juicios que parecen casi imposibles de erradicar.Litterae Latinae El latín se vuelve literario Desde la Ilustración. el anciano Anquises. los romanos no eran gentes proclives al arte. Su propia lengua no había sido hasta entonces. padre del héroe Eneas. No es sorprendente.

imponer la paz con normas.. que repele la carcoma. en cambio. perdonar a los sometidos y abatir a los soberbios. la palabra y la ciencia... tu regere imperio populos.. pero pensaba de manera semejante en su poema didáctico De arte poetica (Sobre la poesía): alababa a los griegos. Tú.. y los griegos..] cuando esta herrumbre toma el ánimo y este afán del dinero golpea. se usaba com o cubierta de los m anuscritos m ás valiosos.E l LATÍN HA MUERTO. speramus carmina fingi posse linenda cedro et levi servanda cupresso? [. parcere subiectis et debellare superbos. sólo aprendían a sumar céntimos. es curioso que aquí Virgilio omitiese. lo valoraba de forma distinta. haec animos aerugo et curapeculi cum semel imbuerit. memento (hae tibi erunt artes) pacique imponere morem.] an. [. a quienes las musas pusieron ya en la boca la sonoridad y que úni­ camente aspiraban a la gloria literaria. ¿podemos esperar que aún se escriban poemas que pue­ dan cubrir el cedro y preservar el ciprés?1 1. la poesía. Aunque estos produzcan esculturas más vivas. un pueblo de soldados destinados al dominio del mundo. 40 . Romane. amigo de Virgilio. pronuncien mejores discursos y comprendan el cielo a través de la astronomía. piensa (pues estas serán tus artes) en gobernar con tu poder a los pueblos. Los escolares romanos. do­ tados para el arte. la m adera de ciprés. ¡VIVA EL LATÍN! terminación de los futuros romanos frente a los privilegios de los griegos. Horacio. El aceite de cedro se em pleaba para aum entar la durabilidad de los papiros. quizá para tratarse a sí mismo de modo benévolo. Por otra parte. Así quedan definidos y enfrentados: los romanos. romano.

la lírica. esta literatura se convir­ tió en un bien común de todas las personas cultas. ya que doscientos años antes Graecia capta ferum victorem cepit et artes / intulit agres­ ti Latio (la conquistada Grecia conquistó a su fiero vencedor y lle­ vó las artes al agreste Lacio). Entre la fundación de Roma (en torno a 753 a. para un diálogo filosófico se tomaba el modelo de Platón. Los escritores más célebres de todo el m undo conocido escribían en griego desde el siglo ni: el poeta elegiaco Calimaco de Cirene en África. la tragedia y la comedia. este sustento de la literatura romana en la griega no supuso una deficiencia. C. no tenía paragon en todo el mundo. 41 .) y el siglo n i a. como en los de prosa (fi­ losofía e historiografía). sino una contribución excepcional. los griegos ya habían cons­ truido una literatura que.. tanto en los géneros poéticos de la epo­ peya. los epigra­ máticos Antipatro.L it t e r a e L a t in a e Horacio tenia plena conciencia de que los romanos. Fueron el único pueblo del m undo antiguo que sintió la necesidad de apropiarse creativamente en su lengua de los admirados tesoros de la literatura griega. A partir del impulso conquistador de Alejandro Magno y la consi­ guiente apertura cultural del helenismo. debían su literatura a los griegos. C. aque­ llas que hablaban griego. Eso hicieron los romanos. Y de ese modo los escritores los pusieron también al alcance de sus com ­ patriotas menos instruidos. A ninguno de ellos se le pasaba por la cabeza la idea de escribir en su lengua m a­ terna o en cualquier otra. ¿Una señal de pobreza? Si se observa el m undo antiguo en su totalidad. el poeta bucólico Teócrito de Siracusa. Quien escribía una epopeya podía servirse del estilo de H o­ mero. Y tan sólo en la constante y diaria reorientación hacia los «modelos griegos» (exemplaria Graeca) veía futuro a la literatura romana. la lengua universal. poco cul­ tivados aún. el filólogo Dionisio de Tracia. es decir. Meleagro y Filodemo de Gadara. el poeta didáctico Arato de Soli en Cilicia.

Aquiles.. que en aquel momento aún no estaba limitado a la guerra. En el siglo n a. Así. un judío culto. en el hebreo bíblico de su fuente original. el libro del Éxodo. Naturalmente no escribió este drama. La p o e s ía p r e l it e r a r ia Antes de considerar los inicios de esta literatura romana. calamitates intemperiasque prohibessis defendas averruncesque. Agame­ nón. [.El l a t ín h a m u e r t o . dirigida al dios Marte. la obra romana en prosa más antigua que poseemos. En su tratado De agri cultura (Sobre la agricultura ).] uti tu morbos 42 . pese a todo.. tendremos que echar un vistazo a aquello que la precedió. algu­ nas antiguas plegarias ya muestran todas las características de una lengua poética elevada. en trím etros griegos. el fun­ dador Rómulo. Sin embargo. Una de ellas. ¡VIVA EL LATÍN! Un ejemplo pone en evidencia la particularidad de esta con­ tribución. en la figura central de una tragedia escrita con m e­ tro griego. Mucho antes de esto. el poeta romano Nevio hizo justo lo contrario: a finales del siglo ni. nos ofrece este texto: visos invisosque. escribió una tragedia sobre Moisés. convirtió al prim er héroe nacional de Roma. de nombre Ezequiel. ha llegado hasta nosotros gracias a Catón el Viejo. Atreo y tantos otros héroes griegos habían tenido ya que aprender latín para las representaciones teatrales. héroe de su pueblo. sino en la lengua literaria de Eurípides.. famoso como estricto cen­ sor y despreciador de los griegos. viduertatem vastitudinemque. pero en lengua latina. C. Distintos indicios nos muestran que la literatura posterior se basó en un «patrimonio poético» popular nada desdeñable. y su salida de Egipto. titulado Exagogé.

relacionada en parte con m ihi domo f a ­ miliaeque nostrae. Esta profusión expresiva no sólo refuerza su energía. que apenas existían en la poesía griega. frumenta vineta virgultaque grandire beneque evenire siris. Incluso se llega a emplear una estructura trimembre: prohibessis defendas averruncesque. En especial hallamos una propensión a la expresión duplicada. las calamidades y los rigores del clima apartes. son otro de los ornamentos típicos:fruges. vine- 43 .L it t e r a e L a t in a e utique tu fruges. la concisión. sino también su dirección: hay que manifestar con clari­ dad y exactitud qué se le está pidiendo al dios. mis cereales. alejes. que mantengas sanos a mis pastores y rebaños y des buena salud y gran fortaleza a mí. pastores pecuaque salva servassis duisque bonam salutem valetudinemque mihi domo familiaeque nostrae. desvíes y permitas que mis cosechas. frum enta. Las constantes aliteraciones. bien po r­ que se oponga y polarice un concepto (morbos visos invisosque). bien porque se diga dos veces lo mismo (viduertatem vastitudinemque) o se enlacen dos nociones relacionadas (pastores pecuaque). para que las enfermedades visibles e invisibles. Esta riqueza es tan característica del latín como la célebre propensión a la brevitas. En este texto arcaico encontramos ya m uchos de los recursos que darán su encanto a la literatura latina posterior. a la casa y a nuestra familia. la esterilidad y la sequía. mis viñas y mis plan­ tíos crezcan y maduren.

¡VIVA EL LATÍN! ta virgultaque. igual que «Abracadabra». D ado que n inguna de estas palabras. El efecto de la plegaria se refuerza gracias a la m étrica prim iti­ va del poema. la desviación de esta regla pro­ voca. ya que los medios poéticos empleados no poseen valor estético en sí mismos. casi imperceptible para nosotros. siguiendo una formulación irónica de Horacio. como la impresión m oderna su­ giere. También resulta propiamente latina la tensión causada por la posición del verbo. aparecen siempre el orante y los suyos (m ihi domo fam iliaeque nostrae). de la época arcaica en que aún reinaba Saturno. existe en latín. un fuerte efecto. es cierto que esta poesía no constituye aún literatura. No hay razón para sostener que textos como esta plegaria a M arte no son poesía. etc. un tipo de poesía dadaísta de la Antigüedad ro­ mana. es decir. morbos. invisósque. sus reglas preci­ sas aún son causa de discusión entre filólogos y lingüistas. salvo motas. se acentúa la penúltim a sílaba. En el cierre de la plegaria. Quien lea en voz alta estos versos ásperos no podrá sustraerse a su encanto. situado de m anera habitual al final de la frase (prohibessis. en dos secciones que oscilan entre las cuatro y las nueve sí­ labas. etc. siris). aunque lo común suelan ser seis. pues poseen uno de los principios fundado­ res de la poesía de cualquier lugar y época: la repetición (perio­ dicidad) del sonido. Este metro. viduertátem . Sin embargo. Cada unidad de recitación se divide.2 En caso de que el conjuro no sea útil. Y aunque no sea campesino podrá recurrir al conjuro mágico de Catón contra los esguinces: motas vaeta daries dardares astataries dissunapiter. cuando menos.EL LATÍN HA MUERTO. Sólo tienen el objetivo de 2. en cada semiverso. el lector habrá conocido. 44 . como tampoco lo hacía el dios Marte. Parece que este era el verso «autóctono» del Lacio. podem os considerar que el conjuro carece de significado literal. lógicamente. vastitudiném que. suele denominarse num erus Saturnius: el «verso sa­ turnio». a modo de firma.

y a Roma de su mejor sistema de canalización. Dice Ovidio: Scripta feru n t annos. Parece ser que tam bién escribió un libro de sentencias poéticas. que deriva de littera (letra): la literatura se concibe por escrito y.L it t e r a e L a t in a e incitar al dios Marte a que conceda el apoyo solicitado. la A qua Appia. es decir. Poema). por lo escrito conoces a Agamenón). Suena a sabiduría antigua. En él se hallaría una frase que aún hoy conocemos como refrán: Fabrum esse suae quemque fortunae (Cada uno es artífice de su propia suerte). «el Ciego» (circa 340373 a. es decir. su abuelo fue uno de los romanos más geniales e innovadores. Proveyó a Italia de su carretera principal. scriba (escriba). pensaban sobre todo en el libro. tal vez bajo el título de Carmen (es decir. como hoy podría pensarse. aunque se le conozca sobre todo como censor: Apio Claudio Ceco. El nombre arcaico para el poeta. de m anera que tanto el contenido como la forma tengan importancia. cantaban en los bosques latinos podían ser aún literatura. Podre­ mos hablar de literatura cuando la pretensión artística sea más elevada. C. Su padre o. en consecuencia. Es por esta razón que ni estos poemas orales ni aquello que los antiguos Fauni vatesque. scriptis Agamemnona nosti (Lo escrito porta años. ya contenida en la palabra «literatura». como 45 .). los faunos y los adivinos inspirados por ellos. A ello se añade una segunda exigencia implícita. se pretende de ella cierta duración. no tenía un sentido peyorativo. el antiguo rollo de papi­ ro. mejor dicho. la Via Appia. Los PADRES DE LA LITERATURA LATINA ¿Cuándo y cómo tuvo su inicio la literatura latina? Comenzó re­ lativamente tarde y en conexión inmediata y perceptible con la griega. pero procede. Cuando los poetas romanos tardíos hablaban de inmortalidad. en­ tre otras muchas obras.

¿Por qué justamente este discurso? Creo que no sólo porque tuviese un objetivo práctico. De esta forma. el genio de alguien aislado. Demóstenes tampoco había cesado de azuzar a los ate­ nienses para que siguieran en su guerra infatigable contra Filipo de Macedonia. sino también por su claro modelo literario: las Filípicas del más célebre orador griego. Cicerón aún estuvo a tiempo de leer el discurso de Apio. el rey griego Pirro de Epiro invadió Italia y. Lo mismo puede decirse de la prim era obra de prosa literaria. Fue el ciego Apio Claudio quien. se adelantó medio siglo a su época. Él mismo publicó su discurso. sino el pueblo. Cuando en el año 280 a. dementes sese flexere viai? ¿dónde está ahora la cordura que solía ser firme? ¿Se ha extravia­ do por los senderos del sinsentido? Apio Claudio fue un genio solitario que. los rom a­ nos tuvieron que decidir en torno a una propuesta de paz que se les envió. Su contenido original se ha perdido. hizo desistir al Senado romano de aceptar lo que calificó de acuerdo de paz «nocivo». a través de varias «victorias pírricas». En el nuevo y decisi­ vo comienzo de la literatura romana no se situaría. de un contemporáneo suyo.El l a t í n h a m u e r t o . que lo dictó posteriormente y lo hizo circular y copiar entre sus conocidos. sin embargo. C. pero su intensidad re­ tórica reapareció un siglo más tarde en dos versos célebres del poe­ ta Ennio: quo vobis mentes rectae quae stare solebant antehac. los griegos se hallaron presentes en la literatura latina desde el principio. es decir. como prim er escritor romano. ¡v iv a e l l a t í n : tantos otros dichos de Apio. amenazaba Roma. que debemos igualmente a Apio. con un discurso fogo­ so. Demóstenes. el come­ diógrafo griego Filemón. Durante la guerra con- 46 .

por vías poco académicas. aunque tardía­ mente. conquistaron Tarento. crecería el deseo de un teatro propio. el autor solía obtener alguna ganancia si el director del teatro. C. Tras el final de la Primera Guerra Púnica. le compraba su obra. a su vez. los «festivales religiosos». También durante más de un siglo fue el teatro la forma más importante y popular de poesía. ya que las representaciones latinas más antiguas no poseían una tram a que diera continuidad a los episodios. por su parte. allí. No sabemos si se trataba de una tragedia o de una come­ dia. territorio griego. por algún per­ sonaje adinerado. El director se encargaba de la puesta en escena y del conjunto de la prestación artística. El año 240 a. C. Tam­ bién el autor y director de la obra era griego: Livio Andrónico. Si bien no había un público de pago. Durante más de un siglo. los autores romanos fueron extran­ jeros de origen modesto que aprendían el latín. siendo remunerado. por así decirlo. la existencia de este circuito financiero. ya que todas las representaciones eran de entrada libre en el marco de los ludí. cuan­ do la Sicilia griega se anexionó como provincia. El objetivo del mecenas. los romanos pudieron descubrir y valorar por fin la dra­ maturgia griega.L it t e r a e L a t in a e tra Pirro. los soldados romanos —un ejército de ciudadanos— llegaron hasta el sur de Italia. la única que proporcionaba a su autor algo de beneficio financiero. ya que tuvo lugar en Roma la prim era representación de una pieza teatral propiamente latina. Ciertamente. fue el más importante para la historia de la lengua y la literatura latinas. era ganarse el favor del pueblo y conseguir un cargo prestigioso en las siguientes eleccio­ nes. pero sin duda tuvo que seguir el modelo de algún dram atur­ go griego. que organizaba y financiaba los ludí en cues­ tión. el dom inus gregis (patrón de la compañía). una ciudad con teatro. por el cual el éxito de público acababa revirtiendo tam bién en el bolsillo del 47 . un liberto originario de Tarento. En el año 272 a.

su sucesor. Tal vez fue­ se él quien inventara un tipo de comedia itinerante que recorría las ciudades de provincia: la togata. al va­ rón. se dedicó en parte a romanizarlo. En obras como el dram a Rómulo llevó al escenario sucesos de la his­ toria romana. muestra hasta qué punto el teatro respondía a una verdade­ ra demanda popular. que esperaba oír en el escenario romano una cadencia semejante a aquella que provenía de los teatros griegos. Tenemos 48 . A par­ tir de Nevio los autores empezaron a especializarse. como demuestra el hecho de que Livio A n­ drónico no diera este paso en otra obra: su traducción de la Odi­ sea de Homero. que se basa en una pre­ cisa distinción entre sílabas largas y breves. Otra renovación aportada por Livio Andrónico fue aún más influyente que la elección temática. el sistema métrico griego. no se estuviese pensando ya en el pueblo. En su Odusia no recurrió al verso griego —el hexámetro homérico—. ¿De dónde proviene esta dualidad entre la poe­ sía épica y la dramática? Es necesario pensar en el público. C. insece versutum (Nómbrame. ¡VIVA EL LATÍN! autor.El l a t ín h a m u e r t o . ya que afectaba a la esencia de la composición. Livio empleó el verso griego y. es decir. en consecuencia. el ya citado Nevio. pieza teatral «de togas». se podría haber contratado a una compañía de habla griega que representase obras en exclusiva para la clase do­ minante. musa. destinada sobre todo a los cursos de lengua con los que se ganaba el sustento. Camena. a la métrica. al tan diestro). en ocasiones incluso contemporáneos. con la que el infatigable Livio quiso producir una epopeya latina. Después de que Livio Andrónico latinizase el teatro griego. Este préstamo no era en absoluto necesario. La prueba mayor de este deseo es la elección de la lengua latina: si en el año 240 a. sino que se decantó por el cru­ do versus Saturnius que ya conocemos por la poesía preliteraria: Virum mihi. se decantaron por escribir tan sólo tragedias o comedias. los dramas se escribían para el pueblo llano. A di­ ferencia de la epopeya.

Aunque estas obras. están am ­ bientadas en Grecia y reflejan principalmente las costumbres grie­ gas —de ahí que se las llame palliatae. En el habla cotidiana. es austero.) y seis de Terencio Africano (Publius Terentium Afer. 49 . el pallium — . del que a su vez procede el adjetivo mostellarius. Filólaques comete una gran tonte­ ría: se enamora de una hetaira —es decir. ¡Mala condición la de Atenas! Cuando los espectadores entran en el teatro. ven sobre el esce­ nario de construcción provisional —no habrá un teatro perm a­ 3.L it t e r a e L a t in a e sobre todo ejemplos de estos últimos. Su estructura es muy sencilla. de ahí que su dim inutivo sea mostellum (m onstruito. la «n» se pierde po r la nasalización de la «o» ( m ostrum ). de una prostituta de lujo— llamada Filematio (Besito). El padre.). se inclina por el derroche. espíritu». «dram a del espiritillo». Su herm oso título deriva de monstrum: «señal de advertencia» (del verbo monere) y. Tranión. mientras que su hijo. M ien­ tras Teoprópides está de viaje. nos transm iten ya algo acerca del público que dis­ frutaba con ellas y aplaudía. C. ¡Algo m uy poco aconsejable para la economía doméstica y. del adm ira­ do Plauto. «m onstruo. el título Mostellaria debe entenderse com o fabula mostellaria. Teoprópides. que de esta m anera conspira contra su propio amo. tan poco romano! La situación se agrava: el dudoso Filólaques re­ cibe en sus aventuras el apoyo del prim er esclavo de la casa. C. Compra entonces su libertad a su propietario. Un f a n t a s m a g r ie g o e n el e s c e n a r io r o m a n o Veamos ahora la comedia Mostellaria3 (El aparecido). circa 254-184 a. a causa del manto griego. En consecuencia. sobre todo. ¿190?-159 a. para lo cual ha de pedir un gran préstamo. al igual que sus modelos griegos. Filólaques. espiritillo). Las primeras obras de la literatura latina que nos han llegado íntegras son veinte comedias del autor umbro Plauto (Titus Maccius Plautus. por extensión. pues se basa en el habi­ tual conflicto entre padre e hijo.

(por favor). egredere. sis. mejor.— dos casas griegas. ni las máscaras. ex aedibus. está ambientada en la ciudad. qui mi inter patinas exhibes argutias. plaga). erilis permities. aunque la obra. haz el favor. empleada aquí de m anera irónica. Por una de las puertas sale un esclavo con gran agitación. Resulta interesante observar también el uso del insulto griego mastigias (vocativo de mastigia). se trata de un latín algo antiguo. Plauto se atiene al lenguaje coloquial del momento. Entre los rasgos ar­ caicos se encuentra la forma permities en vez de pernicies (peste. tunante. que tanto te ríes de mí entre sartenes! ¡Sal. casi medio siglo anterior al usado por Cicerón. Estos improperios extranjeros que nos transmiten los esclavos de Plauto debieron de ser tan corrientes entonces como los actuales expletivos shit o fuck. C. a gritarle a alguien que está dentro de la casa.E l LATÍN HA MUERTO. mastigia. 50 . es decir. mientras que lo coloquial se observa en la fórmula de cor­ tesía sis por si vis. alguien que merece la fusta (mastix). Por un lado. foras. Es evidente que se ha peleado con esa persona y la está retando a salir a la calle: Exi e cuüna. Por su vestimen­ ta se infiere de imediato su condición social. como la mayoría de las comedias. sal fuera. que nos resulta menos familiar que la lengua literaria. invención tardía de los romanos. ruina de tu amo. En aquel momento no se usaba aún el telón. Grumión empieza a hablarle o. Por otro lado. sal ya de la casa! Incluso los estudiantes de latín más aplicados tendrán ciertos problemas con este texto. ¡Sal de la cocina. más con­ cretamente sus fachadas. así como su origen campesino. ¡VIVA EL LATÍN! nente en Roma hasta el año 55 a. que significa «hombre de fusta».

se trata de Tranión. esclavo de la fam ilia urbana . Pero pron­ to llegará el día de la venganza: ¡Espera a que vuelva el anciano! Tranión se burla del agorero pueblerino. Dos versos más tarde. y manifiesta su santa indignación ante la situación en que se halla. Teoprópides. con dispendios desmesurados en vino. a la que uno de los vecinos llega borracho y en compañía de su amante. como se decía antiguamente. ese «pronto» no me importa).L it t e r a e L a t in a e Siguiendo el texto descubrimos que el interpelado sale por la puerta tras el quinto verso. Pánico generalizado. Re­ sulta evidente que Tranión tiene miedo de que los vecinos aparez­ can. por ex­ tensión. Viene después la sucesión de mentiras —en absoluto creíble.». de la que se queja con amargura. aunque de manera capciosa. La catástrofe se desencadena en el escenario durante una fies­ ta. malum. De inmediato lo conocemos. Grumión se lleva una bofetada. Tranión anuncia que el anciano ha regresado de su viaje por mar. el anterior propietario 51 . Tranión de­ fiende.. lo que aprove­ chan Tranión y el joven amo para llevar «una vida disipada». de toda la obra: D um interea sic sit. Pero el esclavo demuestra tener la situación bajo control. aunque Grumión le ad­ vierte de que pronto (actutum ) recibirá un terrible castigo. pero desplegada con todos los medios que ofrece la retórica— que da nombre a la obra: en una triste ocasión.. Así se enteran los espectadores de lo que ocurre en la casa: el anciano señor está de viaje. istuc «actutum» sino (Mientras todo sea así. La res­ puesta de Tranión proporciona la clave de su personaje y. vestido con elegancia y protagonista de la obra: Q uid tibi. Esconde a los invitados en la casa y recibe a su amo. m u­ jeres y música (en especial los dos primeros elementos). que llama a la puerta sin sospechar nada: «¡Por todos los dioses. el mismo principio que Jesu­ cristo: «No os preocupéis del día de m añana. hic ante aedis clamita­ tio est? (¿Por qué narices te pones a gritar delante de la casa?). ni se le ocurra hacer ruido! ¡La casa está hechizada!».

Incluso se atreve a lanzar una última afren­ ta: «Deja que me vaya. tras algunos actos.. et hoc et illud poteris ulcisci probe). lo que ha llevado a algunos filólogos a tom ar en 52 . De haber sido cristiano.El l a t í n h a m u e r t o . com ienza de nuevo a soltar las mayores barbaridades. La salvación del joven Filólaques no supone un gran problema. Dado que Teoprópides desea visitar de inmediato la casa. mañana causaré otro mal y así podrás ven­ garte por ambos» (. pero por su condición temporal sólo puede ser griego y pagano. Pero ya se sabe que antes cae un mentiroso que un cojo. hace falta convencer al vecino con una nueva m entira que perm ita la entrada. Teoprópides recibe noticia de las descomunales deudas contraídas por su hijo... cuyo espíritu vagaba ahora por la mansión. como era de es­ perar. Age. Poco después. sólo puede salvarse a través de un milagro. así que invoca a Heracles —Hércules para su público romano— y sale corriendo del escenario. que ha humillado de tal manera a su amo. vete ya sin castigo!). ¡ v iv a e l l a t í n : de la casa había asesinado sin piedad a un huésped. Ahí sucede el milagro: Teoprópides le perdona. De m entira en mentira avanza la historia hasta que este edificio de engaños resul­ ta insostenible: el anciano se da cuenta.. Pero Tranión. con un final fe­ liz. Teoprópides se hubiese santiguado. Entonces no le queda a Tranión más que una posibilidad de salvarse: se refugia en el altar de la casa. Plauto no dejó indicado a los escenógrafos cómo debía representarse esta conclusión totalm en­ te inesperada. el anterior propietario no recuerda. de que le están tomando el pelo. abi impune! (¡Vete. Con voz escalofriante imita Tranión el supuesto aviso del aparecido. Al ser interrogado. ningún asesinato. Tranión ofrece la primera mentira que se le viene a la mente: Filólaques ha comprado la casa del vecino. La comedia concluye. ya que sus amigos y compañeros de juerga han decidido aportar el dinero necesario para cubrir sus recientes deudas. según exige la tradición. Para discul­ parlo. abi. pide asilo a los espíritus tutelares y. nada más sentarse.

L it t e r a e L a t in a e serio la afirmación y a considerar que el anciano acepta la pro­ puesta de un castigo doble. De acuerdo con la teoría griega de la poética. lo hacía posi­ ble. en Atenas. De ahí que estas comedias siempre transcurriesen en Grecia y. a quien ya hemos mencionado. de la que tenemos un testimonio palmario: el gramático D o­ nato le indicaba a Terencio que «en las palliata [las obras ambienta­ das en Grecia] se permite a los autores presentar a esclavos más astutos que sus amos. Por el contrario. Esta afirmación no siempre es válida para las comedias latinas. ávidas de dinero—. sus excelentes piezas. Resulta impensable. sobre todo. siguió un camino diferente: no acentuó el colorido local de sus modelos griegos para buscar la ironía. que un es­ clavo se burlara de él ante sus narices. algo que no es común en las togata [obras ambientadas en Italia]» ( Concessum est in palliata poetis comicis servos dominis sapientiores fingere. Las comedias de Plauto m ostraban a los romanos un m undo al revés. sino un espejo deformante de la vida griega. como Teoprópides. donde lo prohibido estaba permitido: la exótica Grecia. Estas comedias no eran. un espejo de la vida. apenas se representan en la actualidad. con su estilo de vida indignante y a la vez tentador. 53 . donde se creía que los esclavos se tomaban mayores libertades que en Roma. por ejemplo. existía cierta «libertad griega» para la lo­ cura. en parte. Terencio. por tanto. por lo general. En cierto sentido. pero. quod idem in togata non fere licet). Por mi parte. que apenas eran conocidas en Roma en la época de Plauto. solía observar tan bien. que Goethe apreciaba sobrema­ nera. Lo mismo se puede decir acerca de las hetairas griegas —en­ cantadoras. la comedia era un «espejo de la vida». que un p a ­ dre de familia romano permitiese. Por desgracia. sino que trabajó el contenido hum ano de sus obras. prefiero pensar que Plau­ to eligió este sorprendente final para suspender por un instante las leyes de la psicología que.

en su opinión. la rica producción teatral romana iniciaría en el siglo i a. no usaba estos pies y no podía.. larg a-----. originario de Cala­ bria y contemporáneo de Plauto. con versos de faunos y adivinos. ¡VIVA EL LATÍN! Tras el dramaturgo Lucio Accio. lógicamente. tras diversas 54 . que habían escrito. el hexámetro sería el verso más exitoso y apreciado de la historia latina. regido por principios poco claros. «bailar». Se nos da a entender. uno de los últimos grandes nom ­ bres. Desde entonces. La epopeya histórica de Ennio. en la literatura romana. C. a quien ya hemos mencionado por sus célebres tragedias. Anales. sílaba breve —uu y el espondeo (larga. Pero ¿por qué se nos precisa que lo hacen con los pies? Porque la novedad aportada por su epo­ peya son los nuevos pies métricos: el dáctilo (sílaba larga. Con el hexámetro el ver­ so latino alcanzó su culminación y Ennio pudo permitirse chanzas en torno a sus predecesores. Ennio cuenta en la introducción a su obra que Homero se le apareció en sueños y le reveló que su alma (la de Homero). Las razones del mismo siguen sin estar claras. un largo silencio.. Para dejar claro a su sorprendido público que era él quien merecía ese título. ya que los dramas antiguos seguirían representándose durante mucho tiempo. Continuó la senda abierta por Livio An­ drónico para aclimatar la métrica griega a la lengua latina e intro­ dujo el verso griego más importante. (Musas. que golpeáis con los pies el gran Olimpo). El anti­ guo verso saturnio. sílaba breve. el hexámetro.). quae pedibus magnum pulsatis O lym pum . Roma c o n q u is t a G r e c ia y s u l it e r a t u r a Un importante innovador literario fue Ennio. que las musas bailan. comienza con este ver­ so: Musae. por tanto. Sólo a partir de entonces resulta­ ba posible la existencia de un Homero romano.El l a t ín h a MUERTO.

no admite discusión es que durante seiscientos años la poesía romana sólo existirá con forma griega. En un punto importante. dos cualida­ des que los griegos rara vez habían representado. La lírica. la poesía griega fue conquistada en toda su exten­ sión por los romanos.). que en la Antigüedad siem­ pre se cantaba.. para esas tres formas de la poesía que Goethe llamaba «naturales»: la epopeya. C. De este modo. cuando Roma so­ metió a Grecia. Mientras que en el siglo n i a. 55 . dio forma al género de la «sátira» (satura ) uniendo el hexámetro griego con la ironía mordaz y la vanidad desbocada. a mediados del siglo π a. que estaban destinadas al canto formal. Los «caballeros» rom anos ( equites. en verdaderos «musicales». sobre todo a través del «dístico ele­ giaco»: la combinación del hexámetro y del pentámetro. es totalmente nuestra). el primer poeta romano destacado. el teatro tenía sus recitativos. pese a todo. Sus reglas afectarán por igual a la poesía culta y a la poesía popu­ lar no literaria. aún se encontra­ ban inscripciones funerarias escritas en versos saturnios. se había instalado por fin en el cuerpo de Ennio. literalm ente «jinete» dado el origen m ilitar del tér­ m ino y del cargo) constituían la segunda clase social más im portante. en todo caso. El caballero romano Lucilio4 (muerto antes de 100 a. justo por debajo de los senadores. Esta afirmación es válida. el bri­ llante hexámetro traído por Ennio pasaría también a imponerse más adelante en este ámbito. al menos. el historiador Quintiliano pudo afirmar en este punto: Satura qui­ dem tota nostra est (La sátira. los romanos llegaron incluso a enri­ quecer la paleta de géneros griegos. Por esta razón. la lírica y el drama. C. esencialmente hablados.L it t e r a e L a t in a e paradas intermedias. que llevaban acom­ pañamiento musical. Plauto privilegió estas partes musicadas hasta tal punto que llegó a transform ar los modelos griegos de comedia. 4. Aquello que. y sus arias propiamente dichas. estaba ya contenida en el drama: además de las sec­ ciones habladas. C.

cuyos tres primeros libros detallan los «oríge­ nes» de diversas ciudades itálicas. A di­ ferencia de la poesía y del teatro. a la lengua griega. Existía. que Cartago ha de ser destruida) no aparece entre los fragmentos conservados de sus obras. su célebre sentencia Ceterum censeo Carthagi­ nem esse delendam (Creo. verba sequentur (Aférrate al tema y las palabras vendrán). por ejemplo. Los fragmentos latinos que conservamos nos muestran. parece evidente que no obtuvieron un éxito duradero. géneros «frívolos» que podían dejarse en manos de extranjeros. que se representaba a menudo en Roma con actores oscos y en lengua osea. ha llegado hasta nosotros gracias a Plutarco y. produjo también la prim era obra historiográfica latina (Origines). de quien ya hemos hablado. no llegaron a imponerse. la prosa —relacionada siempre con el estado y la política— fue ocupación estricta de romanos bien situados.. la fabula Atellana . Catón. casi contemporáneo de Plauto y Ennio.E l LATÍN HA MUERTO. si los hubo. una farsa popular itálica. ¡VIVA EL LATÍN! No se conocen más intentos de desarrollar una literatura propia a partir de formas autóctonas preliterarias. Catón el Viejo. al que podría considerarse el padre de la literatura la­ tina en prosa. por tanto. por lo demás. aunque han quedado algunos fragmentos. que Catón debió de ser un poderoso orador. mientras que los cuatro siguien­ tes se ocupan de la historia romana propiamente dicha. Al igual 56 . Una situación semejante se dio en la escritura de prosa. comenzó a publicar sus propios discursos siguiendo el ejemplo de Apio Clau­ dio. A pesar de haberse convertido casi en una frase hecha. Curiosamente. Sin duda era más rentable asistir a la escuela de los griegos.. político de prestigio. Algunos autores romanos intentaron crear un teatro literario en latín a par­ tir de estas piezas improvisadas. A un romano de lengua latina debía de cau­ sarle la misma impresión de extrañeza que a un espectador actual de Berlín que asista a una obra de teatro rural austríaco. a pesar de su lema antirretórico: Rem teñe. pese a todo.

hoy perdida. conocemos el interés que los curiosos romanos sintieron por la filosofía griega. como Empédocles o Parménides. ni los tratados de Aristóteles tuvieron seguidores. a pesar de su valor universal. le hizo ganar gran n ú ­ mero de adeptos e imitadores. como fue el caso de Escipión y el estoico Panecio de Rodas. asistían a lecciones de filosofía (también en Atenas) e incluso tenían a filósofos griegos en sus residencias.L it t e r a e La t in a e que sus discursos. como las obras de Epicuro o del es­ toico Crisipo. Ninguno de ellos. Ni los poemas didácticos de los presocráticos. se planteó la idea de filosofar en latín. Tampoco los escritos de m enor intención literaria. pese a todo. fueron objeto de una reelaboración latina. Tomaban clases particula­ res de lengua. era opinión común que estos textos debían permanecer en lengua griega. sobre todo de Escipión el Joven y de sus amigos. queda un ámbito importante de la literatura grie­ ga que los romanos apenas tocaron en un prim er momento: la filosofía. 57 . ni los estilizados diálogos de Platón. sino que se convirtió en el principal escritor latino de to ­ dos los tiempos: Cicerón. Pese a todo. Sin embargo. Hasta que apa­ reció un hombre que no sólo introdujo la filosofía en la lengua latina. A través de antiguas comedias y de num ero­ sos testimonios. esta obra.

Durante las proscripciones del dictador Sila. el más terri­ ble de los delitos. sino el de la elocuencia misma (iam non hominis nomen. no sólo en la patriarcal Roma. origi­ nario de Amelia.Non hominis nomen EI prodigio de Cicerón El nombre de Cicerón. lo que permitió juzgar algunos de esos terribles casos. Roma acababa de dejar atrás el período más te­ rrible de su historia. declaraba enemigos públicos—. no es ya el de un hombre. en Umbría. Uno de los primeros en rendir cuentas fue un tal Sexto Roscio. que había devuelto sangrientamente el poder a la clase senatorial. ese prodigio de la lengua latina? Comenzaremos por el redoble que abrió su carrera como político y orador. Un d e b u t e x c e p c io n a l c o m o a b o g a d o d e f e n s o r En el año 80 a. Tan claro y sen- 59 . no sólo habían sido asesinados numerosos «proscritos» —es decir. personas a las que el dictador. sed eloquentiae). sin necesidad de pruebas. Se le acusaba de haber asesinado a su propio padre por asuntos de dinero: parricidium. afirmaba Quintiliano. sino que muchos romanos se habían apro­ vechado de la confusión para librarse de enemigos personales y enriquecerse. ¿De dónde surgió Cicerón.. el propio dictador restableció pronto la legislación penal. C. Por suerte.

de ese modo. en verdad. ni en autoridad con los que están sentados» (quid sit quod. por ser un pipiolo en política. Como haría con frecuencia a lo largo de su carrera. No era ninguna sorpre- 60 . Después hizo aumentar la tensión posponiendo la respuesta precisa. Cicerón empezaba su discurso convirtiendo en palabras los pensamientos callados de su público. al­ terando el habitual orden sintáctico latino y colocando verbo y pronombre al principio de la frase. Justamente eso era. que os preguntaréis». muchos romanos notables se sentaban junto al acusado para mostrarle su apoyo. Sin embargo. tan políticamente explosivo (vemos qué pron­ to aparece la noción de res publica). El año anterior se había dado un poco a conocer como hábil abogado en un par de procesos civiles. ninguno de ellos tomaba la palabra para defenderlo. ¿Tendría acaso un sentido del deber (officiosior) supe­ rior al resto? Ni pensarlo. Y entonces. jueces. que no puedo compararme ni en edad. a Cicerón. lo que estaban pensando los jue­ ces. permitirse abrir la boca ante un asunto tan delicado. ¿Sería él. como respuesta formal a la pregunta. indices. quien se presentase como defensor. descartando otras po­ sibles.. Marco Tulio Cicerón. Sólo a él.. «por qué razón. ego potissim um surrexerim. Cicerón. Credo ego vos. Sería un hombre de veintiséis años. dijo. especialmente audaz (audacissimus )? En absoluto. «Creo. una idea sorprendente. ni en ingenio. ¡VIVA EL LATÍN! cilio parecía el caso que la acusación ni siquiera se había esforza­ do en prepararlo.El l a t ín h a MUERTO. mirari. se le dejaría hablar. que desarrolló desde múltiples ángulos: el resto de los presentes eran hombres de importancia que no podían. para construir. is qui neque aetate neque ingenio neque auctoritate sim cum his qui sedeant comparandus). según Cicerón. me levanto precisamente yo. si están aquí sentados tantos excelentes oradores y hombres distinguidos. cum tot sum m i oratores hominesque nobilissimi sedeant. Y en ese momento salía por voluntad propia al prim er plano. sus argum en­ tos sobre el consenso de los oyentes. Para sorpresa de los jueces.

que valen seis millones de sestercios. Y entonces alcanzó el punto más alto de tensión dejando caer su frase más importante.1 Los bienes del padre de Sexto Roscio. ¿Quizá? Así fue desvelando poco a poco la cuestión oculta: no era sorprendente que los jueces no supieran qué razones im ­ pedían hablar a los notables allí presentes. con su voz poderosa. de pasada. Sin embargo. duobus milibus nummum sese dicit emisse adulescens velpotentissimus hoc tempore nostrae civitatis. ¿Cómo? ¿Y cuáles serían esos motivos? Entonces. como aquí hacemos. en consecuencia. quae sunt sexagies. El discurso de Cicerón avanzaba con la minuciosidad necesa­ ria para aumentar las expectativas del público. como si no fuera consciente de su significado: Forsitan quaeratis qui iste terror sit. 61 .. quae de viro fortissimo et clarissimo Lucio Sulla. El texto de u n discurso no sólo debería transcribirse siguiendo la puntuación adecua­ da —que los antiguos desconocían—. (Quizá podríais plantearos de qué horror se trata). puede estar com puesto de varias frases. nosotros po r el contenido lógico. al muy valiente y muy noble Lucio Sila. La voz se elevaba al principio y descendía al final. sino el «colon» (m em brum ) y el «período» (periodus. ambitus verborum). De acuerdo con la estilística clásica. es decir. vuelta): los antiguos se guiaban po r el proceso del habla.N o n h o m in is n o m e n sa que se le hubiera rogado con tanta insistencia que se ocupara del caso. la m edida decisiva no es la frase. que está form ado po r varios colones y. a diferencia de lo que hoy se piensa. Lucius Cornelius Chrysogonus.. divididos según «colo­ nes». aún no había dicho nada relevante. 1. quem honoris causa nomino. de ahí el nom bre de periodus (giro. que se corresponden aproxim adam ente con la respiración. ya que la acusación ha­ bía guardado silencio sobre el verdadero motivo y condición del proceso. pronunció cada palabra con intensidad y fuerza: bona patris huiusce Sexti Rosci. sino. por unidades de discurso.

Tras haberse reteni­ do. quizá el más poderoso hoy de nuestro estado: Lucio Cornelio Crisógono. Por un puñado de monedas había adquirido esos enormes bienes durante las su­ bastas públicas de las proscripciones. el proceso adquiría una perspectiva por completo dis­ tinta: el Estado ya no castigaba a un parricida. ¡VIVA EL LATÍN! a quien menciono con honor.. sino que eliminaba a un inocente para que un ladrón pudiera disfrutar en paz de su botín. dice haberlos comprado por dos mil sestercios un hombre joven.El l a t ín h a m u e r t o . ¡Qué revelación! No era el presunto y avaricioso parricida quien se hallaba en posesión de la inmensa fortuna.. accusant ei qui hunc ipsum iugulare summe cupierunt. El defensor se convertía así en acusador. Cicerón abría ahora las compuertas de la poderosa retórica para atacar la profunda infamia que se ocultaba tras la acusación. ¿No parece esto el m undo al revés? accusant ei qui infortunas huius invaserunt. M ediante una sola afirmación. Rosci bono fuit. Cicerón dejaba abierta la posibilidad de que la compra no se hubiera producido). causam dicit is qui etiam ad hoc ipsum iudicium cum praesidio venit ne hic ibidem ante oculos vestros trucidetur. favorecido por el dictador Sila. según se encargaba él m is­ mo de afirmar (con astucia. verum etiam egestatem. 62 . que llevaba el poco propicio nom bre de Crisógono (retoño de oro). causam dicit is cui praeter calamitatem nihil reliquerunt: accusant ei quibus occidi patrem Sex. sino un li­ berto griego. causam dicit is cui non modo luctum mors patris attulit.

63 . En lo referente al contenido. No se trataba tan sólo de capacidad retórica.. el argumento no era decisivo.. a un argumento que nos ha llegado hasta hoy en forma de frase hecha: Cui bono? (¿En be­ neficio de quién?). se defiende quien ha venido a juicio con su propia escolta2 para no ser asesinado aquí mismo. En este caso.N o n h o m in is n o m e n Acusan quienes han invadido la fortuna de este hombre.). como hará a lo largo del discurso. que van aumentando el peso de su sentido y que contienen en cada punto tesis y antítesis (ac­ cusant ei. un elemento esencial para la puesta en escena de Cicerón. causam d icitis. provocaba en los jueces la sensación de estar mostrándoles toda la verdad. ante vuestros ojos. sino también de un importante signo de valor cívico: era evidente que la acusación contaba con que la defensa no atacaría a Crisógono. la audaz representación retórica de Cicerón lograba que estas reflexiones ni siquiera se planteasen: al haber revelado que la acusación estaba ocultando este elemento esen­ cial. del robo de Crisógono. ya que Sexto Roscio podría haber asesinado perfectamente a su pa­ dre por avaricia para ser víctima.. pero nos basta con ver lo esencial: la cons­ trucción en tres grandes períodos. sino también pobreza. 2. Sin embargo.. Este fragmento revela algunos de los recursos estilísticos pro­ pios de Cicerón. acusan quienes se han beneficiado del asesinato del padre de Sex­ to Roscio. se defiende aquel al que no han dejado más que desgracia. acusan quienes de buena gana habrían estrangulado a este hom­ bre. Su análisis preciso sería de gran utilidad para la clase de bachillerato. observamos que Cicerón recurre aquí.. Es im portante im aginar la presencia física y real de estos hom bres.. más adelante. se defiende aquel al que la muerte de su padre no solo ha traído pesar.

El l a t ín h a m u e r t o . Tras haber seguido los cursos habituales de len­ gua griega y latina. Una posición que m antendría hasta el fi­ nal de su vida. es decir.f il ó s o f o r o m a n o Este éxito sin precedentes no era fruto del azar. alguien que pertenecía a la Academia. Además adquirió sólidos conocimientos de derecho romano con los mejores especialistas. Diez años después. algo que no era habitual y que apasionó a Cicerón. Pero sobre todo fue alumno de diferentes filósofos griegos. que a día de hoy sigue siendo el pensador más célebre de la Antigüedad. Durante ciertas temporadas. el pensa- 64 . Cicerón no prove­ nía de la nobleza senatorial. con profesores griegos de oratoria. en especial de Filón. En su diálogo Gorgias. A partir de entonces. Hortensio. se inició en la retórica escuchando a los ora­ dores más célebres del foro y siguiendo clases de declamación. Filón era un «académico» (academicus ). el intelectual mejor conside­ rado de su época. Cicerón optó por un camino más arriesgado. y lo hizo con tal éxito que su fama como abogado quedó firmemente asentada. cuando en el proceso contra Verres derrotó al que era el orador más célebre de Roma. se le con­ fiaba cualquier caso. Tr iu n f o y f r a c a s o d e u n r e y . era un simple caballero romano de la modesta ciudad volsca de Arpino. Lógicamente Cicerón no estaba de acuerdo con el rechazo de la retórica que defendía Platón. a la escuela fundada por Platón. tanto teóricas como prácticas. como él mismo reconoció más tarde. Había otras posibilidades para preser­ var a la vez la vida de Roscio y el botín de Crisógono. alcanzó el reconocimiento final como «rey de los tri­ bunales» (Quintiliano). Se lo debía todo a su talento y a su formación. Filón daba clase en Roma e incitaba a sus alumnos a desarrollar ejercicios retóricos. ¡VIVA EL LATÍN! notorio protegido de Sila.

Cicerón tuvo que hacer una pausa por agotamiento físico y vocal. afirmó. el objetivo debía ser que los sabios se apropiaran del arte de la ora­ toria (eloquentia) para influir en política. la suya. La idea platónica que más sedujo a Cicerón fue sobre todo la del «rey-filósofo». C. Durante toda su vida permaneció fiel a este proyecto. en particular. Ya en su prim er escrito. Según Cicerón. Cicerón se consideró un escéptico toda su vida y afirmaba que así seguía a Platón y a su maestro. un Estado sólo podría alcanzar la felicidad si los reyes fuesen filósofos o los filósofos fueran reyes. Según dice Platón en su Politeia (La Repúbli­ ca). la cultura y la elocuencia (paideia kai logos). que indagaba en pos del Bien. Cicerón no tomó esta idea de ningún pensador griego. sino que la desarrolló por su amor a la retórica y su entusiasmo hacia el «rey-filósofo» de Pla­ tón. Tras sus primeros éxitos judiciales. a Cicerón le impresionaba el modo en que los diálogos de Platón buscaban la verdad. En Rodas y en Asia M enor fue alumno de los mejores retóricos griegos. en oposición a la verda­ dera filosofía. siguiendo el libre juego de los argumentos.. El célebre rétor Molón se sintió más preocupado que atraído por la brillantez de su pupilo: Grecia. Sócrates. pierde así lo único en que aún superaba a los romanos. Sócrates— se hayan apartado de la política. período que aprove­ chó para hacer una estancia en Atenas y estudiar la filosofía grie­ ga más reciente. los filósofos y. 65 . dejando el espacio político y el poder en manos de demagogos sin escrúpulos y oradores huecos. al mismo nivel que la cosmética y la gastronomía. Fueron palabras proféticas. una obra juvenil sobre «la invención retórica» (De inventione) escrita en torno al año 80 a. Cicerón dedicó todo su pro ­ yecto vital a hacer real esta frase. como más tarde harían Séneca. Pese a todo. sin dogmatismos. lamenta que los «sabios» (sapientes) —es decir.N o n h o m in is n o m e n dor griego la había rebajado a mero «arte de la lisonja». Marco Aurelio y Federico el Grande.

C. Catilina. al aire libre. César y Craso. a Cicerón. el destino lo puso ante una prueba decisiva. la llamada «conjura de Catilina». Cicerón comenzó su carrera política. De acuerdo con 66 . frente a un gran público. cuando hizo ejecutar a los principa­ les partidarios de Catilina que permanecían en la ciudad: no exis­ tía una necesidad apremiante. ¡VIVA EL LATÍN! De regreso a Roma. destinado a ser su mayor éxito. Fue en estos altos cargos cuando inició su trayectoria de orador político. sin embargo. llegar a pretor y finalmente a cónsul. el llamado «Triunvirato». otra obra maestra). el mayor reto para un orador: ante el Senado y ante el pueblo. Gracias a su enorme esfuerzo en los procesos judiciales fue estableciendo las relaciones sociales que le permitirían. sería tam bién la causa de su desastre. renunció por razones morales a apoyar los planes de los dictadores ocultos de Roma: Pompeyo. Cicerón se m ostró a la altura del peligro. Ante el Senado mostró más tarde las pruebas incontestables de la traición proyectada por los conjurados (tercera Catilinaria). Durante su consulado.. C. que estaría íntimamente ligada a su actividad oratoria. a pesar de ser un homo novus (alguien sin privilegios de nacimiento). sin los medios de amplificación que usamos hoy en día. en el año 63 a.E l LATÍN HA MUERTO. la obra más famosa de Cice­ rón). En el año 60 a. según cre­ yó él—. El ajusticiamiento de los partidarios de Catilina se tomó entonces como una excusa para expulsar temporalmente de Italia. Se equivocó. Cuando se le permitió regresar —triunfalmente. el defensor de la Constitución republi­ cana. sin juicio y mediante la pura amenaza física. intenta­ ba llegar al poder con algunos cómplices a través de la violencia. aunque su decisión no fuese en contra de la legalidad (cuarta Catilinaria. descubrió que le habían cortado las alas. Un joven noble depravado. Este momento. organizando por su cuenta una red de espías que siguió las maquinaciones de los golpistas y expulsando finalmente a Ca­ tilina de la ciudad para mantener la seguridad general (proceso descrito en la prim era Catilinaria .

e in ­ cluso se vio obligado a defender en el tribunal a políticos que de­ testaba. De oratore (El orador). La respuesta llega con rapidez: no es necesario construir un estado ideal. un estudio profundo de la filosofía que le ofrezca un amplio arsenal de argumentos y figu­ ras. El öM lor re^h- 67 . que le proporcionaba su gran modelo clásico. Entre el año 55 y el 51 a. —años capitales para la literatura rom ana— produjo su trilogía de diálogos «platónicos». como pretendía Platón. perteneciente al último libro. U n P latón romano Cicerón decidió entonces ser un escritor filosófico. Este es el tema de la obra sin duda alguna más hermosa e importante de Cicerón. de la que. en especial. C. como Platón. Se ha conservado íntegro el Som nium Scipioiii'MEl sueño de Escipión ). en particular contra César. diálogo en seis libros. por desgracia. los dos ora­ dores principales de la generación de Cicerón discuten en torno a las características del orador «ideal»: Antonius sostiene que basta con la formación retórica. Craso (nada que ver con el triunviro) representa el punto de vista de Cicerón y requiere del orador una formación enciclopédica y. pero ya no tenía fuerza real contra los poderosos. donde el joven Escipión —trasunto de Ci­ cerón— y sus amigos discuten en torno al problema central de la Politeia de Platón: el Estado ideal. se ha perdido la mayor parte. que tan sólo debe ser consciente de cuál es su esencia y cuáles son sus funda­ mentos. En los tres libros del primero. Ningún otro escrito revela con tanta claridad y detalle el p en ­ samiento de Cicerón sobre el oficio de orador. sino que ya existe bajo la forma del Estado romano.N o n h o m in is n o m e n su viejo ideal siguió participando en política. a imitación del Fedro de Platón. Mayor importancia tiene De re publica (Sobre la República).

O tra razón pudo ser su traslado en el año 51 a. En De república se encuentran algunos ejemplos sencillos: para traducir el tecnicismo griego «monarquía». desarrollada con el ejemplo del Nom oi de Platón. trataba los problemas filosóficos de un modo popular. Resulta interesante observar cómo Cicerón. que. donde su fallecido padre le explica sub specie aeter­ nitatis (desde la perspectiva de la eternidad) el universo y el sig­ nificado último de la acción política. apenas se conoce hoy en día: los pensamientos platónicos de Escipión no atraen tanto como las aventuras eróticas de Don G iovanni. C. finalmente.El l a t í n h a m u e r t o . donde fue asignado como procónsul. recurre al latino regnum. «el Estado del que se dice que es gobernado por la voluntad de los mejores». por otra parte. Menos lograda. desarrollaría una hermosa ópera (II sogno de Scipione ) sobre esta fantasía filosófica de Cicerón. parece claro que Cicerón no llegó a completarlo.. Cicerón intentaba en ella fundam entar de m anera filo­ sófica la noción de derecho natural —tan im portante para la Edad M oderna— y. a la provincia de Cilicia. acuña un cauto neologismo. Por desgracia. aún no existía en latín. Nada menos que Mozart. al mismo tiempo. es transportado a un cielo de esferas supraterrenal. civi­ tas popularis. junto al gran libretista Metastasio. para «aristocracia». donde reinterpreta a su m odo un concepto ya exis- . siguiendo el espí­ ritu de los diálogos platónicos. formular una serie de leyes idea­ les para el Estado romano. accesible a la mayoría de las personas educa­ das. en sueños. ¡v iv a e l l a t í n : tral narra cómo. aunque también menos ambiciosa. para «democracia».. tal vez por insatisfacción. que no posee equivalente. Aunque el diálogo debía de ser más extenso de lo que hoy conocemos —tan sólo se conservan dos li­ bros y m edio—. emplea la perífrasis civitas quae optim atium arbitrio regi dicitur. Empleaba una modalidad culta de la lengua coloquial y evi­ taba toda la jerga filosófica. sino que lo abandonó. será su obra De legibus (Sobre las leyes).

por Pompeyo. Aún lo­ graría llevar toda la riqueza del pensamiento griego a Roma y a la lengua latina en uno de los períodos más terribles de su vida. pero lo privó sin piedad de toda influencia. Cicerón aún no había dicho su última palabra en el ámbito de la filosofía. sus reflexiones de extrema sutileza sobre la lengua latina y sus múltiples posibilidades. En la guerra civil entre César y Pompeyo. Una e n c ic l o p e d ia f il o s ó f ic a Pese a todo. en el mejor sentido de la palabra: emplea los recursos de su destreza retó­ rica para transmitir las aportaciones de la filosofía a todas las perso­ nas formadas. Hasta entonces tan sólo había probado que era posible tratar en latín temas filosóficos importantes. porque el orador puede expresar los pensamientos principales de manera más eficaz que el filósofo. que sería derrotado. sobre todo en lo que concierne al ritmo de la prosa. a la vez retórica y filosófica. Tras un breve período de reposo espiritual. el m a­ yor anhelo de Cicerón. En el diálogo Brutus desarrolló una historia de la retórica ro­ mana. dedicó los años 46-44 a. 69 . en virtud de su antigua amistad. convierten este sorprendente texto de un político en una biblia de la estética romana. a su segunda etapa de escritura teóri­ ca. El vencedor César le concedió pronto un honro­ so indulto. Cicerón había tom a­ do partido. C. que podría traducirse como «populista»). que hacía culminar —no podía ser de otra m anera— con su propia figura. En estas obras. justo en el m omento en que comenzaba una reordenación del Estado. Cicerón demuestra ser un filósofo popular.N o n h o m in is n o m e n tente en el lenguaje político (popularis . En De oratore llega a hacer explícito este deseo: el arte de la retórica corona a la filosofía. En el tratado Orator se ocupó de los problemas estilísticos de la oratoria.

Cicerón analiza las cuestiones centrales de la moral y deja traslucir su inclinación hacia el estoicismo. ¡VIVA EL LATÍN! Fue entonces cuando emprendió el proyecto filosófico más am ­ bicioso de su vida.E l LATÍN HA MUERTO. con sensatez. el Jardín (escuela de Epicuro) y la Estoa (escuela de Zenón y Crisipo). en torno al año 44. El primer diálogo es Hortensio. Se trata del texto donde Cicerón desarrolló con mayor detalle sus planteamientos escépticos. compuestos ambos de cinco li­ bros. Tras la lógica viene la ética. consideraba la más importante de la filosofía: Virtutem ad beate vivendum se ipsa esse contentam (La virtud encaminada a una vida 70 . todos se hallarían en una especie de «terreno neutral». y es de suponer que con gran éxito: san Agustín si­ tuaba su prim era conversión y su descubrimiento de Dios tras la lectura de esta obra. Los es­ critos propiamente filosóficos comienzan con los cuatro libros de Academica. Se trata nada menos que de una gran enciclopedia filosófica. Estas discusiones en torno a dogmas divergentes ya existían en algunos escritos griegos. pero siempre se desarrollaban desde el punto de vista de una escuela concreta. este debate pertenecía al dominio de la lógica. La meta de todas sus reflexiones se encuentra en una frase que Cicerón. En De finibus bonorum et malo­ rum (Sobre los límites del bien y del mal) y Tusculanae disputatio­ nes (Conversaciones en Túsculo). de esta manera. según parece. aguda discusión en torno a una pregunta fundamental para el resto de escritos: la posibilidad de conocer la realidad. En él se defiende la necesidad de la filosofía. un conjunto de siete diálogos (21 libros en to ­ tal) que llegaría a finalizar. que no ha llegado hasta nuestros días. donde presenta y discute de m anera crítica los sistemas filosóficos de la Academia (escuela de Platón). De acuerdo con la división de la filosofía en la Antigüedad. el Peripato (escuela de Aristóteles). La novedad de Cicerón residía en su propósito de dar la palabra a los representantes de cada escuela filosófica por boca de un ciudadano romano con­ temporáneo.

a pesar de sus circunstancias externas. La culminación de la filosofía es la física. sólo convenía mantenerlos por razones políticas. pero ayúdame en m i incredulidad!». de esta forma. se cuestiona y se pone en duda un aspecto central de la religión romana. En una obra mucho más audaz y progresista. la teología. que le concediera fuerza: «¡Creo. para que el pue­ blo permaneciese tranquilo y bajo tutela. La religión rom ana no conocía el cargo de «sacerdote» —los arúspices profesionales. sobre los métodos de predicción del futuro). que afectaba directamente a Cicerón en su con­ dición de augur: los auspicios. en un pasaje de gran intensidad personal. Los «auspicios» consistían en la interpretación reglada del vuelo de las aves y de la alim entación ritual de los pollos. es decir. que perm itían com probar el acuerdo o desacuerdo de los dioses con la acción planeada. en ocasiones.3 En un penetrante excurso plantea que la veracidad de la religión tra­ dicional del Estado (romano) es independiente de aquello que los filósofos (griegos) afirman sobre los dioses con argumentos racio­ nales. que leían el futuro en las visceras. no se ha conservado íntegramente: D efato 3. es decir. Cicerón intentaba demostrar que este elemen­ to central de la filosofía estoica también podía ser válido aunque se defendiera otro sistema ético. admitía que. desde la perspectiva de la Antigüedad. eran de origen etrusco—. De divinatione (Sobre la adivinación. 71 . Sin embargo. sino que confería tal respon­ sabilidad a los políticos.N o n h o m in is n o m e n feliz se basta a si misma). que también engloba­ ría. por desgracia. responsable de los auspicios. como si fuese una diosa. que todo hombre. no le había resul­ tado sencillo creer en la verdad de esta frase y rogaba a la filosofía. Conviene saber que Cicerón era un «sacerdote» ro­ mano. Pese a todo. concretamente un augur. la cumbre de su sutileza se encuentra en un tex­ to que. De acuerdo con su argumentación. En De na tu ­ ra deorum (Sobre la naturaleza de los dioses) se comparan y se cri­ tican con cierta libertad las distintas perspectivas de los epicúreos y los estoicos. la clase senatorial dom inante no entraba nunca en conflicto con u n a posible «iglesia». tiene en su mano la posibilidad de lle­ var una vida plena.

Su tarea funda­ m ental era latinizar los termini technici de los pensadores griegos. sino con un tratado filosófico en tres libros. del griego ethikós). se entra en el terreno de la física. Ninguna contribución fue tan decisiva para que el latín alcanzara la condición de lengua universal. que defiende con firmeza y con argumentos de una gran m odernidad. finalmente. cabe afirmar que sin Cicerón tendríam os un conocimiento insuficiente de la filosofía del período helenístico. A este texto debemos tam bién el conoci­ miento de importantes enseñanzas de Crisipo. En su razonamiento integra los tres ámbi­ tos de la filosofía. por su parte. el gran sistemático estoico. ¡VIVA EL LATÍN! (Sobre el destino). Pese a todo. En él examina los problemas de la causalidad y del libre albedrío. Muchas de las creaciones verbales de Cicerón han llegado hasta nuestros días gracias a la filosofía en latín de la Edad Moderna: aún habla­ mos de «cualidad» ( qualitas . Cicerón no pudo ni quiso limitarse a los medios lingüísticos con los que había cons­ truido su tríada platónica de los años cincuenta. Cicerón demostró que cualquier pensamiento filosófico podía formularse en la lengua de Roma. es decir. algo superficial pero lleno 72 . ética y física. su mayor éxito no lo logró con estos escritos. Más allá de construcciones aisladas. Más aún. cuan­ do se trata la validez universal de la ley de causalidad. le corresponde el pro­ blema de la responsabilidad moral y penal ante la negación del libre albedrío. La lógica debe analizar si el hecho de que las predic­ ciones futuras sean verdaderas o falsas implica una predeterm i­ nación del futuro.El l a t ín h a m u e r t o . adaptación del griego poiotes) y de «moral» (moralis . Aunque esta breve obra de Cicerón pasase inadvertida durante largo tiem ­ po. formar los términos latinos correspondientes para que su propia lengua pudiera ser más adecuada a la filosofía. que había tratado antes por separado: lógica. los especialistas actuales la consideran su contribución de m a­ yor interés a la filosofía. a la ética. En este corpus filosófico especializado.

En diciembre del año 44 a. También Lutero se sintió atraído por él. C. San Ambrosio reescribiría este texto para adaptarlo a propósi­ tos cristianos: De officiis ministrorum (Sobre los deberes de los clé­ rigos). de «dignidad humana». tan pisoteado desde entonces. el filósofo Johann H er­ bart señaló que «desde el punto de vista científico es lo peor que nos ha dejado este gran hombre». Se trata de un manual para guiarse en la vida. que se apoya en la obra del filósofo estoico Panecio. el antiguo protegido y previsible sucesor de César. Hace no mucho tiempo se probó. que dedicó a su hijo Marcus. mayoritariamente contrario a César. salió de la Curia tras su crimen. Cicerón consideraba que Antonio —un vividor al que detestaba profundamente— era el enemigo más pe­ ligroso de la libertad romana. medio año después. sino la valerosa resistencia que. planteó el Senado contra M ar­ co Antonio. La ú l t im a b a t a l l a p o r l a R e p ú b l ic a Cuando Bruto. y Federico el G ran­ de. además. no fue el asesinato de César lo que arrancó a Cicerón de sus estudios. alzó el puñal gritando «¡Cicerón!». una coalición contra la supuesta 73 . con el asentimiento de Voltaire. pero tampoco deja de interesar y sorprender. que en esta obra Cicerón había sido el primero en emplear el concepto. sus apasionados discursos le perm itieron formar en el Senado. asesino de César. estaba destinado a jóvenes políticos romanos y no recurre a definiciones ni a demostraciones dem a­ siado sagaces.. Por el contrario.N o n h o m in is n o m e n de vitalidad. ya que su nombre había sido el símbolo de la República libre. sin duda. Pese a todo. ¿Quién tiene razón? Cada uno de ellos. en función de lo que se busque. afirmó que nunca habría un mejor manual de moral. estudiante de filosofía en Atenas y amigo de la bebida: De officiis (Sobre los deberes). De m anera errónea.

No hay en la literatura latina antigua un texto más apasionante que estas Filípicas de Cicerón. la tensión filosófica y la construcción de la propia imagen pública se dan la mano en el contexto de una tragedia: 4. en tanto que partidario de César. como erróneam ente m uestran bastan­ tes películas. Su cabeza quedó expuesta en la tribuna de oradores para que todo el m undo viera el final de la li­ bertad ciudadana en Roma. con sus legiones formadas de m anera ilegal. casi siempre por petición del público. Por segunda vez en la historia romana se produjeron sangrien­ tas proscripciones y Cicerón estaba en la lista. el gladiador debía ofrecer la garganta desnuda a su oponente. cayó su preciada cabeza. El gladiador rom ano no m oría durante la lucha. culminación de su obra. serían una fatalidad para él. Además del Senado. llamados Filípicas en homenaje a Demóstenes. El gesto estaba muy meditado: ya en las Filípicas había jurado. 74 . de m anera profética. Como signo visible de reconciliación. que deseaba m orir con dignidad (cum dignitate). si alguna vez sonaba la hora final de la República. después de que él mismo ofreciera el cuello a su dubitativo asesino: Q uid si ad me prim um venissetis? (¿Por qué? No soy tu primero).4 Menos honroso fue el comportamiento de sus enemigos: se dice que Fulvia. su aliado natural. Octa­ vio. A nte esa orden. El 7 de diciembre del año 43 a. la coalición artificial se disolvió: Octavio llegó a buenos térm inos con Anto­ nio. había atravesado la lengua del de­ testado orador con una horquilla. esposa de Antonio. pero que se había convertido en enemigo encarnizado de su nuevo so­ cio. Tras una victoria fugaz contra Antonio en Mutina. La brillan­ tez de la forma.El l a t ín h a MUERTO. Los discursos de Cicerón. C. la coali­ ción integraba a los asesinos de César y a su hijo adoptivo. Octavio debía sacrificar a Cicerón. como un valien­ te gladiador. sino que se le m ataba de m anera ritual cuando el organizador lo decidía. ya que su éxito duradero enfureció sobremanera a Marco Antonio. que había sido el constructor de su figura pública. ¡VIVA EL LATÍN! m aldad absoluta de Marco Antonio. que era.

adversario de Cicerón al que tanto glorifi­ có Mommsen. Theodor M om ­ msen. tuvo que alabar al maestro de la lengua latina. nuestro conocimiento del resultado no nos permite leer de otro modo. El m a y o r d e l o s l a t in o s Cicerón.N o n h o m in is n o m e n como lectores tardíos. Cicerón había hecho más por Roma que todos los generales con sus triunfos. ni opinión. No sólo produjo las Catilinarias y las Filípicas. como O fortunatam natam m e consule Romam! (¡Afortunada Roma. Resulta increíble que un material dra­ mático de tal fuerza no haya atraído a ningún autor ni director. De manera burlona se citaban los versos que había escrito para glorificarse. Plinio. nacida conmigo de cónsul!). el gran historiador de la Antigüedad. Sin embargo. Con independencia de lo que se opine sobre Cice­ rón. siempre ha sido objeto de controversia. de su variedad. ni intención». ya que es más va­ lioso ampliar las fronteras del genio ( ingenium) que las del im pe­ rio (imperium). Quizá nunca haya habido un escritor que concentre de tal m anera el genio de su lengua. dicien­ do que Cicerón había elogiado su consulado con razón. igual que había hecho el mismo César. resulta difícil encontrar a un amante del latín que no reconoz­ ca su talento. Ciertamente cuesta soportar su egocentrismo y su vanidad: ya en la Antigüedad se bromeaba al respecto. En opinión de César. mientras la muerte del arrogante César se retoma una y otra vez. como hombre y como político. que nos ha transm itido este juicio. ¿De dónde procede la fuerza de su lenguaje? En primer lugar. lle- 75 . se apoyó en algunos de sus predecesores para formular su irónica descripción del «hom­ bre de Estado sin razón. llamó a Cicerón «padre de la oratoria y de la literatura latina» (facundiae Latiarum que litterarum parens) y nadie en la Antigüedad tardía lo contradijo. pero sin fin.

lo principal es la ri­ queza de ornamentos retóricos que Cicerón empleó. Estas cartas sólo se publicaron tras la muerte de Cicerón. ¡VIVA EL LATÍN! ñas de patetismo. en una forma parcial- 76 . Más difícil resulta otro ámbito de la estilística. recurría sin ce­ sar a figuras del pensamiento como la pregunta retórica. sin su bene­ plácito. Cicerón fue también un poeta de gran fuerza lingüística. Todo manual de estilística latina detalla este tipo de prosa (cualquier estudiante de latín la aprende en el bachillerato) y los ejemplos más hermosos los proporciona casi siempre Cicerón. Ofrece magistrales narraciones y retratos llenos de perspicacia. Junto a sus escritos oficiales. la estructura de las frases en colones y períodos equilibrados y. En ella se incluyen la búsqueda de la eufonía. Por encima de todo. donde llegaba a bromear. siguen fascinándonos hoy en día las breves notas íntimas escritas a su amigo Ático. además. al que no debemos juzgar por el desliz citado anteriormente. en especial. y no únicamente en sus discursos ante el tribunal. Basta leer su discurso a favor de M ure­ na. sobre todo. Cicerón desarrolló el sistema de las denominadas «cláusulas» ( clausulae ). mejor que nadie antes. el ritm o de la prosa. Cicerón dispo­ nía de un hum or inagotable que le perm itía salvar los abismos de cualquier argumentación. que nos dan una imagen de la lengua familiar propia de la clase culta de su época. sobre temas que consideraba casi sagrados: la ética estoica y el derecho romano. el apostrofe (incluso a personas ausentes). También está llena su obra de difíciles discusiones jurídicas que nos transmite de m ane­ ra clara.El l a t ín h a MUERTO. Además era un maestro del estilo epistolar. Por lo que concierne a la prosa elevada. ni siquiera los griegos: juegos de palabras y de sono­ ridades. metáforas. que puede servir de referencia en cualquier época. por razones tácticas. que se adentran a veces en la sátira. pasión y riqueza verbal. la excla­ mación. tropos y. cuya lengua es cercana a los discursos. la sintaxis (com­ positio verborum). que.

Durante los años en que Cicerón estuvo sometido al poder de César (a partir de 56 a. el estilo de los oradores de Ática (Demóstenes y Lisias. sino el oyente común. hombre de gran talento y amigo del poeta Catulo. un grupo de jó­ venes nobles anticesaristas y. aunque Cicerón se empeñara en rebatirles. Para resumir toda la aportación de Cicerón. Invo­ caban. no a sus sutiles críticos. En la oratoria. en especial. La m o­ notonía de las cláusulas les parecía una debilidad. C. no ocurre lo mismo que en la música y la poesía: el valor no lo esta­ blece el conocedor. solía decir. Dom inaba el tono que sedu­ cía por igual al pueblo y al Senado. mientras que la riqueza de expresión y de recursos les resultaba un exceso.N o n h o m in is n o m e n mente derivada. Fue él quien fascinó a los romanos. enlazó la oposición a la po ­ lítica de César con la crítica al estilo oratorio de Cicerón. sólo cabe repetir la frase de Molón: Cicerón logró aquello que nadie esperaba: arreba­ tar a los griegos la primacía «en la cultura y en la oratoria». entre otros). la literatura latina sobrepasó de tal m anera a la griega que la antigua maestra ya no logró estar a la altura de su alumna durante mucho tiempo. que no se expresaban como Cicerón. Y el conocedor ha de darle la razón. Pese a todo. Pese a todo. G ra­ cias a él. siguió dominando incluso los textos latinos de la Edad Media. por su parte. 77 . como podemos observar.). este aspecto de su estilo ya recibió cier­ tas críticas en su época. un tal Calvo. en este punto acertaban de pleno. fue Cicerón quien prevaleció: el éxito como in ­ comparable orador le correspondió a él.

César y Pompeyo. que pronto se enfrentarían en campo abierto. Sin embargo. el último medio siglo antes de Cristo dio un nuevo impulso a la poesía tras un prolongado letar­ go. no nos lo cuenta todo y debemos completar la im a­ 79 . El e n c u e n t r o c o n el g e n io Del encuentro entre estos grandes de la literatura sólo se tuvo no­ ticia cuatrocientos años más tarde. Pero sólo tras esa terrible guerra civil. un Cice­ rón de la poesía.). un poeta casi desconocido por entonces. Y más o menos por entonces era el joven Ca­ tulo quien entusiasmaba al público con su innovadora poesía am o­ rosa y sus epigramas políticos contra los poderosos. Lucrecio. era sobre todo un hombre de prosa. Ningún escritor romano podía comparársele en im por­ tancia y popularidad. escri­ bió un apasionante poema didáctico en torno a la física atomista del filósofo Epicuro. Pese a todo. empezaría su carrera aquel que term inaría siendo el poeta romano: Virgilio (Publius Vergilius Maro. que fue al mismo tiempo una guerra m un­ dial. Estimulado tal vez por el proyecto de diálogos platónicos de Cicerón. 70-19 a. C. el autor central de su época.Spes altera Romae La magia de Virgilio Cicerón. gracias a un filólogo llamado Servio que nos dejó un comentario erudito a las obras de Virgilio.

lo cierto es que asistió inesperadamente a un m o­ mento central de la literatura latina. le otorgaba su amante. el hombre que asentó la elegía amorosa romana como género autónomo y que. el texto entonado era de otro autor. Este último nombre era aquel que. En la datación del suceso m e aparto bastante de la perspectiva tradicional. dado por su antiguo propietario. donde Virgilio rinde hom enaje al poem a recién publicado de su amigo Galo sobre el bosque grineo (Nem as Gryneum). Aquel día. lo que re­ quiere una explicación. siempre sorprendente. era Citera. Hoy la conocemos como la sexta égloga de Virgilio. A este poem a se refiere tam bién C icerón de m anera im plícita en dos pasajes escritos a finales del año 45 o principios del 44. puede ser considerado su creador. sin embargo. suposición que ya era com ún en la Antigüedad. la Apo­ línea. es posible que también se baila­ ra. el poeta romano más destacado del momento: Galo (Caius Cornelius Gallus).El l a t ín h a m u e r t o . Quizá en el intermedio entre dos dramas se cantase un poema. El poema. quizá con la intención de sondear la anim ad­ versión creciente del pueblo contra el dictador César. Tres jóvenes m ania­ tan al viejo sátiro Sileno mientras está durmiendo la borrachera en una gruta. cuando Cicerón tuvo algo de tiempo —cosa poco habitual— para acercarse al teatro. La cantante era en aquel entonces la belleza más célebre de Roma: una liberta que respondía al nombre civil de Volumnia.. casi extraño en su forma múltiple. Su nombre artístico. ¡VIVA EL LATÍN! gen a través de nuestro conocimiento de la época o por una com­ binación de elementos. La sexta égloga debió de ser la más antigua de las Bucólicas. en cier­ to modo. en sus apasionadas ele­ gías. Para comprar de nuevo su libertad entona un canto que tendrá un efecto impresionante sobre la naturaleza: 1. C.1Fuera esa u otra la razón. sobre todo para los especialistas. escrito en hexámetros. era peculiar. Parece ser que se produjo en el año 45 a. desproporcionada. aunque era conocida también por un tercer apelativo famoso: Lícoris. la isla de Venus. sin embar­ go. La fecha coincide con aquella de la sexta égloga. 80 . en honor de Citerea.

. el mal de amores de la perversa cretense y el insensible carácter de su amado. ¡Ay doncella infeliz! Vagas sin rumbo por los montes. o virgo infelix.. y también a la picante historia de Pasífae.. resul­ ta aún más sorprendente. Veías entonces danzar con ritmo a faunos y fieras. Sileno canta cosas maravillosas: una mezcla de mito y de histo­ ria como no se había escuchado nunca antes y que tan sólo volverá a aparecer en las Metamorfosis de Ovidio. el amado de Hércules. mientras él reposa su costado niveo sobre blandos jacintos. Tras mencionar sin mucho detalle otros 81 . tum rigidas motare cacumina quercus. Justo en este pasaje escandaloso se demora el poema para lamentar. tu nunc in montibus erras: ille latus niveum molli fultus hyacintho ilice sub nigra pallentis ruminat herbas aut aliquam in magno sequitur grege. que se ena­ m ora (¡imagine el lector!) de un toro en carne y hueso. en ver­ sos conmovedores.Sp e s altera R om ae tum vero in numerum Faunosque ferasque videres ludere. y a los rígidos robles conmover sus copas. En un estilo propio de las ciencias comienza presentando el origen del m undo a partir de los elementos y lo enlaza después con los mitos del diluvio y el robo del fuego de Prometeo.. De pronto pasa al relato de amores desgraciados: a la breve historia de Hilas. ¿Puede expresarse con mayor sutileza la obsesión de aquella que siente celos de una vaca? La continuación. reina de Creta. rumia las hierbas secas bajo la sombría encina o va siguiendo a otra en el rebaño. pese a todo.

Tanto es así que Cicerón. Percibió que aquellos versos eran de una herm osa sonoridad y que. mientras que la sinalefa entre la o larga final y la i larga inicial (vir . es decir. Ciertamente no se trataba de un verso perfecto: cuatro de los pies eran espondeos. el hombre de mundo. tal como cualquiera podría verlo en Roma (y es probable que incluso allí mismo. el verso llegaba directo al corazón. como el anciano Hesíodo en su tiempo. Y entonces Ci­ cerón. como no se había oído en doscientos años de poesía latina.lix tu . con toda su armonía. llegase a apreciar de veras este poem a desconcertante. al poeta Galo. ¡VIVA EL LATÍN! dos mitos. el poem a va llegando a su fin. Se supone que Sileno debió de seguir cantando hasta bien entrada la noche.lix) era impropia de un poeta que bus­ case la elegancia. sin embargo. Sileno hace aparecer en su poema a una persona del presente: el amado de la propia cantante Citeris. pero Citera concluye en pocos versos. además. im ­ provisó un verso. un joven corpulento aunque discreto.nunc in). Parece poco probable que Cicerón.El l a t ín h a MUERTO. en gran parte erótico y culminante. Pero aquel anciano hechicero de la tribuna de oradores se­ guía siendo un esteta. quiso conocer al autor: Publio Virgilio Marón. Tras esta singular digresión. en aquel tea­ tro). poseían tam bién un peso.g(o) infe . No se le presenta. el orador conocido por doquier.go infe . en el amor al ganado va­ cuno. para marcar con 82 . gran patriota y hombre pru­ dente. mejor dicho un semiverso. una solemnidad propiamente romana. de tez oscura. O virgo infelix. según se cuenta. sino dentro de un escenario propio de cuento. pesados y homogéneos (o vir.. Se nos dice que ha sido raptado por las musas y llevado a las montañas sagradas de la lejana Beocia. para encargarle un nuevo poem a épico. Sin embargo. que parecía más campesino que poeta. tu nunc in montibus erras..

La leyenda posterior quiso rodear este alumbra­ miento de sucesos sorprendentes: el recién nacido no lloró. Títiro.. bien parece probable). tu patulae recubans sub tegminefagi silvestrem tenui Musam meditaris avena. Virgilio se convirtió en el poeta nacional de los romanos. Además. C. según sus compa­ triotas. M e n s a je s p r o f é t ic o s e n b o c a d e p a s t o r e s Virgilio nació en el año 70 a. No se equivocó Cicerón. hasta el final de la Antigüedad e incluso en la Edad Media y Moderna. du­ rante casi dos mil años. un ála­ mo plantado tras el parto alcanzó en poco tiempo una altura fabu­ losa. igual que nosotros. Tityre. Su formación elemental. culmen habitual de la formación escolar. en una familia modesta. tuvo 83 ... de introducción a la poesía latina. norte de Italia. cuando no a la lengua latina en su conjunto. es decir. Sin discusión fue siempre el preferido entre todos los poetas. el poeta que. probablemente haya sido.Sp e s altera R om ae cuatro palabras aquel encuentro entre genios: Magnae spes altera R om ae.. había comprendido y expresado la esencia de su pueblo mejor que ningún otro.. Para el estu­ dio de la retórica. en Mantua. de ser cierta la historia (que. (La segunda esperanza de la gran Roma). se desarrolló entre Cremona y Milán. que tendido bajo la sombra poderosa del haya entonas con ligera flauta un canto a la musa del campo. en cual­ quier caso. con maestros (litterator) y filólogos (grammaticus ). el único poeta al que todo estudiante de latín ha leído. Todo el m un­ do sabía a quién consideraba la primera.. Estos versos mágicos al inicio de las Bucólicas han servido.

para acercarse al estoicis­ mo. Su último viaje. el amor a la filosofía sería una constante de su vida. Virgilio cayó fascinado por Epicuro. según afirmaba un testigo de la época. La «segunda esperanza» de Roma parecía destinada a la poesía: su lengua habitualmente torpe se liberaba con una «dulzura maravillosa y seductora» cuando se dedicaba a los poemas. donde quería entregarse por completo a la filosofía. nos ad beatos vela mittimus portus magni petentes docta dicta Sironis vitamque ab omni vindicabimus cura. Al igual que muchos otros jóvenes del período entre la guerra civil y la dictadura. Más tarde Virgilio abandonaría esta dedicación exclusiva a la filosofía epicúrea. En todo caso. casi siempre para «recitar». cuya filo­ sofía estudió con un profesor griego. las «canciones de pas- 84 . En su intento posterior de ser abogado fracasó por la timidez de su carácter. en Campania. La prim era gran obra de Virgilio. debía llevarle a Gre­ cia. En un hermoso poema.E l LATÍN HA MUERTO. Allí alejaremos la vida de toda inquietud. se despide de la retórica para hallar reposo en el puerto de la filosofía. posibili­ dad que en su momento también había acariciado Cicerón. para leer versos inéditos y ponerlos en cierto m odo a prue­ ba ante el público. Ponemos rumbo a los puertos que resguardan la felicidad. de m oda entonces. así que se vio obligado a re­ nunciar también a la carrera política. fue el conjunto de las Bucólicas. cuya auten­ ticidad se puso erróneamente en duda. durante el cual falleció. es decir. ansiosos de las frases sabias del gran Sirón. Virgi­ lio iba a Roma lo menos posible. que contiene el citado canto del Sileno. el paraí­ so vacacional de los romanos. Sirón. ¡VIVA EL LATÍN! que desplazarse ya a Roma.

Tan sólo pierde algo de cre­ dibilidad cuando el autor se hace aparecer tam bién a sí mismo en el papel de pastor. presente ya en los versos citados. que Alexis. pese a todo. un juego de disfraces poético que perm itía introducir elementos biográficos y personales dentro de un m undo ficticio de pastores. la música y la poesía. quienes. ya que el bukólos griego era propiamente un pastor de vacas. ya que la poesía pasto­ ral. pero que las recuperó después gra­ cias a poderosas intervenciones públicas y que pudo así. se desarrolla en un medio social modesto. Estos poemas suponían una novedad en la literatura latina. salvo su con­ cubina y unas pocas monedas que ahorran con cuidado para in ­ tentar.Sp e s altera Rom ae tores». pese a todo. mucho más que aquel de la comedia pequeñoburguesa. en especial por su perfección formal. comprarse la libertad. Nunca un libro de poesía romana había sido tan detallista: cincelado verso a verso. Este recurso será. como 85 . Aún hoy inten­ tan los filólogos descifrar si Virgilio quiso reflejar parte de su des­ tino en la figura de Títiro. por ejemplo. inspirada en la obra del siciliano Teócrito. También el marco del texto era nuevo. representa en realidad a un amor de Virgilio. siempre encuentran tiem ­ po para el amor. compuesto canto a can­ to para constituir el conjunto de diez secciones. un esclavo de su amigo Asinio Polión. Se cree. Los pastores de Virgilio son esclavos que cuidan el ganado de sus amos. En concreto. que podrían titularse también «canciones de vaqueros». algún día. se trata de aquello que los antiguos llamaban «mascarada bucólica». una de las características esenciales de la composición bu­ cólica. hasta la Edad M o­ derna. el joven al que adora el pastor Coridón en el segundo poema. Apenas tienen nada propio. Con minucioso conoci­ miento del tema. se cree que Virgilio perdió sus propiedades durante las expropiaciones que Octavio realizó a favor de los veteranos de guerra tras la batalla de Filipos. Virgilio representa la existencia de estos «pobres entre los pobres».

Este retoño de Júpiter debía traer paz a la hum ani­ dad y establecer una nueva Edad de Oro. En aquella época se sostenía la teoría de que un térm ino latino había servido originalmente para designar al poeta y al profeta: vates. había nacido un muchacho maravilloso. Dicho de otro modo: Virgilio estaba convencido. menciona en sus profecías mesiánicas a un muchacho concreto de unos padres determinados. de carne y hueso. nacido o esperado en aquel momento. Esta suposición podría ser cierta. a un muchacho «concreto». No se deriva de ello. Bajo la invocación de la Sibila de Cumas. Virgilio se arriesgó a dar una auténtica profecía en una de sus églogas. C. pero no podía identificarlo. Tampoco el profeta bíblico Isaías. pero. podía vivir de los rendimientos de sus tierras. a la vez. como algunos afirman. de que ese muchacho excepcional había nacido realmente. Se trata del poema más célebre y. un posible hijo de Octavio o de Antonio al que Virgilio podría elo­ giar para ganarse el favor de los poderosos. Virgilio nunca fue un verdadero Títiro. en cualquier caso. sin em­ bargo. a las que a menudo también se llama Églogas ( eclogae: piezas sueltas o escogidas). ¡ v iv a e l l a t í n : Títiro en el poema. Del poema se deduce con claridad que Virgilio estaba pensan­ do en un joven real. una especie de «mesías». aquel dedicado a Polión. no en una simple alegoría o un símbolo. como muchos creen en la actualidad. Inspirado tal vez por esta creencia. Virgilio transmitió un vaticinio de tono en­ tusiasta: en el año 40 a. sino un terrateniente privilegiado: como la mayoría de los escrito­ res de su época. el más controvertido de la poesía latina: la cuarta égloga.El l a t í n h a m u e r t o . 86 . cuyo oráculo debía de ser bien conocido en la Roma de entonces. que tuviera en mente. a quien Virgilio pudo haber conocido.. vie­ ne pese a todo de un poema. dedicarse a entonar un canto «con ligera flau­ ta» en la tranquilidad del campo. La fama extraordinaria de estas Bucólicas. durante el consulado de su amigo Asi­ nio Polión. gracias a la fuerza de la inspiración poética.

el principal hombre de Esta­ do romano tras Rómulo y Augusto. en un texto oficial destinado a sus súbditos. los cuatro libros «agrícolas» de las Geórgi­ cas. cuyo nombre aún es sinó­ nim o de apoyo al arte: Mecenas. Virgilio se refería evidentemente a Jesucristo. Cuando O c­ tavio regresó victorioso a casa en el año 29.Sp e s altera R om ae Sea como fuere. por mucho que fuera imposible que este hubiera nacido en el año 40 «antes de Cristo». Sin duda fue también por esta autoridad profética que Dante lo eligió como su guía a través del Infierno y el Purgatorio de la D ivina Comedia. junto a Isaías y otros autores bíblicos. Aunque ni siquiera todos los Padres de la Igle­ sia lo creyeron. amigo y colaborador de Octavio durante toda su vida. un romano de origen nobiliario etrusco. Virgilio entró de este modo. culminó en el año 325 la pro­ fecía errónea de Virgilio con un error de interpretación aún mayor. en las filas de los pro­ fetas. entre tanto. portador de paz y nacido en el año 40 a. pero el caso fue distinto. el poeta-profeta Virgilio se equivocó. hubiera tenido importancia alguna en aquella época. En su opinión. ¿Habría sido conveniente olvidar con rapidez el desliz de Virgilio? Tal vez sí. el Salvador. La a g r ic u l t u r a e n v e r s o Las Bucólicas le valieron a Virgilio la amistad de uno de los grandes conocedores de la literatura en Roma.. No te ­ nemos constancia de que ningún muchacho divino. Con su obra posterior. Virgilio tomó partido declarado por el hombre que. como él m is­ mo prefería— logró aquello en lo que Julio César había fracasado: alzarse para ser monarca de Roma sin ser asesinado. El emperador Augusto —en lo sucesivo llamado Octavio o incluso «César». Virgilio ya le rindió 87 . había llegado a ser el más poderoso. Nada m e­ nos que el emperador Constantino. C. por la palabra del p o ­ deroso emperador de todos los cristianos.

a través de una administración astuta y diestra..2Madre que proteges el Tiber toscano y los palacios de Roma. Octavio. Virgilio quiso que sus Geórgicas con­ tribuyeran a esta obra reformista.El l a t ín h a m u e r t o . La protección de la ciudad recaía de m anera especial en Rómulo. et Romule Vestaque mater. hunc saltem everso iuvenem succurrere saeclo ne prohibete. ¡VIVA EL LATÍN! homenaje durante su parada en una pequeña aldea. com o fundador de la ciudad. ni parece que los propios rom anos lo supieran con certeza. lograría.. hacer ol­ vidar los sangrientos inicios de su carrera e instaurar en Roma una paz duradera. honrada en su tem plo donde arde el fuego eterno.. N o está claro. Dioses de la tierra de nuestros padres y Rómulo y Vesta. . diosa del hogar. De m anera manifiesta. que había organizado el encuentro. No sin humor. Virgilio trataba al nuevo «César» de futuro dios en la introducción hímnica de su poem a y esperaba de él el cum ­ plimiento de la gran misión de paz que había encomendado pre­ viamente al muchacho divino de la cuarta égloga. En esta ocasión tuvo más suerte con su profecía. quae Tuscum Tiberim et Romana Palatia servas. las costumbres y la religión de los antiguos romanos. to­ maba el relevo. Indigetes. que las hoces se fundieran para hacer espadas porque Marte. no impidas que este joven venga en socorro de una época adversa. guardado p o r las Vestales. Durante cua­ tro días consecutivos. qué debía entenderse por di indigetes (¿dioses nativos?). En ellas lamenta que no se honre ya el arado. que pronto sería llamado Augusto y princeps como soberano único. y en Vesta. Virgilio leyó en voz alta su poema. que debía basarse en la reins­ tauración de la moral. dios de la 2.. cuando la voz le fallaba. Mecenas. di patrii.

Pese a todo. de evitar que caigamos en la molicie y en la vida cómoda. ya que obtenían sus ingresos de la actividad agrícola. de la ganadería y la apicultura. Sin duda para ensalzar el valor de un 89 . campesinos. Su obra. en cierto modo. domina todo el orbe. expresión que acabaría siendo casi una frase hecha. los propios agricultores. que po­ seían y leían libros— eran. no era una excepción. ya que omitía la gran importancia que el trabajo de los esclavos tenía en la agricultura antigua. cerca de la naturaleza. El propio Virgilio. sino pueblos campesinos habitados por una tropa de esclavos rurales (familia rustica) a los que diri­ gía el capataz de la finca (vilicus). además. por otra parte. sino que constituyen. no se limitaba a ponerse al servicio de esta ideología de la agricultura. Virgilio justifica también que el duro trabajo (labor) que exige la agricultura forma parte de un plan divino de purificación. Roma se había hecho grande por la fuerza y la virtud de los campesinos. en su inocencia rural. Precisamente aquí se apartaba Virgilio de la realidad social. se consagra­ ba a la instrucción práctica y detallada en torno a las sutilezas y matices del labrado. del injerto. Aunque estas cuestiones tan sólo sean rele­ vantes hoy en día para una minoría de la población. del «ímprobo trabajo». en la época de Virgilio el tema suscitaba un interés generalizado. alaba el poeta la vida tranquila de los campesinos. sino que. de aguijonearnos.Sp e s altera Romae guerra. En contraste con este m undo malé­ fico. según dice Virgilio siguiendo a los estoicos. Virgilio sería considerado una au­ toridad en la materia. de la fertilización. como aprenden los cristia­ nos en la Biblia a través del pecado original. Las «villas» donde los senadores romanos se retiraban para descansar no eran precisa­ mente chalets de vacaciones. sobre todo. una forma de prepa­ rarnos. Tra­ bajo y molestia no son una condena. es decir. Las clases altas —las únicas. Desde entonces. Virgilio era realista y no dejó de hablar del labor improbus. como hemos dicho.

hablaría de reyes y de príncipes. Aunque tampoco esto sea seguro. au­ m entaban tam bién de importancia y de valor. el filósofo Séneca se m os­ traba convencido de que Virgilio no había escrito su obra «para instruir a los campesinos. sed legentes delectare). el poema causa la im ­ presión de que fuese el propio terrateniente romano quien em pu­ jara el arado. El historiador de la literatura puede añadir ahora que los géne­ ros tratados por Virgilio. Este progreso no carecía de planificación. pues ya los propios ro­ manos vieron que estas divisiones designaban tres etapas evoluti­ vas de la historia humana: de la ganadería a la agricultura y de ahí. Virgilio había ascendido hasta los campesinos libres de las Geórgicas. el h é r o e r o m a n o De los esclavos pastores de las Bucólicas.El l a t í n h a m u e r t o . que algunos propietarios de la Roma arcaica tenían costumbre de hacerlo. como fue el caso del cónsul Cincinato (Lucius Quintius Cincinnatus). al igual que sus modelos griegos. Se sabe. sino para deleitar a los lectores» (nec agricolas docere voluit. En la Eneida. su últi­ ma obra y la más importante. a quien los esta­ dounidenses homenajearían dándole su nombre a una ciudad. ¿qué lectores de Virgilio tenían interés en recibir una enseñanza tan detallada como la que proporciona el poema didáctico? En prim er lugar. tras servir en el ejército. El p o r t a d o r d e l a m is ió n : E n e a s . como 90 . a la construcción de ciudades y a la guerra. con suerte. los veteranos retirados que. para un poco de poesía latina. No parece que tuviera m u­ cho efecto. Las Bucólicas. Tal vez Virgilio esperaba hallar en este círculo a sus lec­ tores e incitarlos a una buena disposición para el trabajo y. Apenas cien años después. pese a todo. ¡v i v a e l LATÍN! trabajo del que nadie debía avergonzarse. finalmente. Más allá de este detalle. recibían del gobierno su ansiado trozo de terreno.

Sin embargo. Esto favorecía el recurso a Eneas: huido con sus hombres durante el incendio de Troya. de la Eneida.). según sus propias palabras. Cuando Virgilio apenas llevaba unos años trabajando en el texto. Hesíodo (siglo v m a.Sp e s altera Rom ae declaró el propio Virgilio. de la que procedían Julio César y el propio Augusto. Homero. una glorificación tan directa de un poderoso podía fá­ cilmente ser ridicula y.). Con su poe­ ma didáctico a la agricultura se elevó. donde asentaría las bases de la futura Roma y se convertiría. había llegado hasta Italia. C. cedite Grai: nescioquid maius nascitur Iliade. además. que describe los sufridos viajes del héroe Eneas. su proyecto original era una epopeya de Augusto. 91 . Virgilio asumió este duelo hasta el punto de querer conjugar en los doce libros de su poema las dos grandes obras del maestro. Eneas? Según él mismo dio a entender. Propercio hizo un anuncio bastante arriesgado: cedite. Las expectativas del público ante la obra magna del nuevo «Homero romano» —a Ennio ya se le había ol­ vidado— eran enormes. Romani scriptores. ¡Apartaos. poetas romanos! ¡Apartaos. la litada y la Odisea: a una parte «odiseica». además. el propio Augusto procuraba —la sabiduría llega con la edad— que se le celebrase con mesura. Teócrito (siglo m a. hasta la figura de un clásico. ¿Cómo eligió Virgilio a su héroe. griegos! Está naciendo algo superior a la litada. en el progenitor de la familia Julia (gens Iulia). C. donde se narran sus batallas en la península italiana. aunque este último tan sólo por adopción. estaban orientadas por un poeta hele­ nístico relativamente reciente. entraba en competencia con el más antiguo e importante de los poetas. le sigue una parte «iliádica». Pero a través de la epopeya.

Edipo. pero esta no se hallaba. gracias a su astucia y a la confianza en los dioses. prófugo del destino. ni había superado un viaje involuntario por el mundo. Lo personalizó hasta el punto de que el fa tu m se convirtiera en un actor principal de su epopeya. a Italia y a las costas lavinias.. Los filósofos estoicos veían el destino (fa­ tum ) como una cadena causal que determinaba de m anera inelu­ dible todos los sucesos del mundo.El l a t ín h a MUERTO. por ejemplo. pero no por cobardía o casualidad. sino porque debía asumir un encargo del destino. sin embargo. Virgilio convirtió este concep­ to de poetas y filósofos en un poder que plantea exigencias a los hombres y que ellos deben satisfacer. Hasta entonces. Era el héroe del cumpli­ miento del deber. tiene que m atar a su padre y casarse con su madre. lógi­ camente. A las armas canto y al hombre que de la orilla troyana vino el primero. un viejo concepto al que Virgilio dio un sentido nue­ vo.. en Homero y en los autores trágicos griegos. el «destino». una desgracia de la que el hombre no podía zafarse.. Se nos hace presente ya en el segundo verso: Arma virumque cano. Eneas era un prófu­ go. en sus planes. como Odiseo. Eneas tenía la misión de guiar hasta el Lacio a los supervivien­ tes de su pueblo. Le había sido otorgada a través del fa tu m . Tenía una misión. Fato profugus : dos términos inseparables. El destino ( moira ) era. Troiae qui primus ab oris Italiam fato profugus Lavinaque venit litora.. ¡VIVA EL LATÍN! Eneas era un héroe muy distinto a los de Homero: no estaba sediento de acciones gloriosas. la literatura antigua no había co­ nocido a un héroe de este tipo. conocemos a un per­ 92 . como Aquiles.

Y poseído «por cólera santa» lo abate sin piedad. su ciudad natal. se enamora de la reina Dido. igual que le ocurrió a César con Cleopatra. Una y otra vez duda en su misión. Ya en su prim era aparición. parece más impor­ tante considerar la afinidad entre la religiosidad judía y romana o.Sp e s altera R om ae sonaje parecido por el Antiguo Testamento. Ningún filóso­ fo de la Antigüedad hubiera aprobado esta inquietante sentencia. Eneas parte. ya que el Antiguo Testamento llevaba mucho tiempo disponible en traducción griega. para que acepte su tarea con completa alegría. la diosa del amor— y las exigencias implacables que se le plantean. sino para cumplir nuestro deber». de ahí su carácter conmovedor. Como Moisés. durante una torm enta en alta mar. tan sólo la intervención divina consigue de­ volverle al camino de su obligación. Dido se suicida. Puede asumirse sin dificultad que Virgilio conocía el libro del Éxodo. Su ene­ migo principal —Turno. Moisés recibió el encargo de Dios para sacar a su pueblo de Egipto y conducirlo hasta el umbral de la tierra pro­ metida. pero se ajusta bastante bien a Eneas. Sin embargo. rey de los rútulos— acepta su derrota en duelo y pide clemencia. Incluso en la última escena de la Eneida se hace presente la dis­ crepancia entre el carácter débil de Eneas —hijo de Venus. Hará falta un descenso al reino de los muertos. que expresa así su última vo­ luntad a su hijo: 93 . Corre el riesgo de per­ manecer junto a ella. Un viejo dicho prusiano afirma: «No hemos venido al mundo para ser felices. se olvida de su en­ cargo y sólo desea regresar a Troya. en la forma que ambos pueblos conce­ bían la historia. Eneas es un héroe complejo. de m anera más concreta. pero entonces recuerda que está obligado a tomarse la venganza por la muerte de un joven amigo al que Turno había matado cruelmente. Durante una estancia en Cartago. donde le será m ostrada la histo­ ria futura de Roma. Eneas piensa en perdonarlo. Fin de la epopeya. Igual que Eneas llevó a los suyos a Italia.

Vario y Tucca hicieron oídos sordos a la petición de su amigo. Deseaba. la felicidad. el 94 . imperium sine fine dedi. ¡v i v a e l l a t í n : Disce. de mí virtud y esfuerzo. más bien. que la Eneida permaneciera en su círculo de amigos y que no se conociese en público. de la felicidad común. De otros. Desde la Antigüedad se ha creído que Virgilio ordenó la que­ ma de la Eneida antes de su muerte. Pero Virgilio y sus lectores se sienten tranquilizados ante la pers­ pectiva de la dominación romana del mundo. virtutem ex me verumque laborem. les di un imperio sin fin. puer. anuncia ya en el pri­ m er libro: his ego nec metas rerum nec tempora pono. fortunam ex aliis. se trata. esa que nos deseamos al empezar el año.El l a t í n h a m u e r t o . No les pongo límite de espacio ni de tiempo. Por insistencia de Augusto. Eneas no tendrá esa fortuna. No es una afirmación exacta. Fortuna no designa aquí la «felicidad» en su sentido de «satis­ facción vital». aunque es cierto que. en su testamento. seguramente porque la consideraba aún inacabada desde su perspectiva artística. que el propio Júpi­ ter. sin malestares. que expresaría con más precisión la palabra felici­ tas. padre de los dioses y garante del fa tu m . a pesar de esta segunda profecía errónea. hijo. por tanto. Gracias a ellos. Aprende. Virgilio dejó encargado a sus amigos Vario y Tucca que no publicaran ninguna obra que él no hubiese publicado en vida. La popularidad de Virgilio no se ha debilitado hasta hoy.

.Sp e s altera R om ae m undo pudo conocer un poema incomparable. no sólo por la au torrepresentación del espíritu romano. sino tam bién por la exce lencia de su lengua latina.

y a partir del año 44 a. Vir­ gilio lo había honrado como «Augusto». fundador de la ciudad: Cicerón había hecho presentable ante el pueblo y el Senado al joven «César» revolucionario. La «época augústea» quedó así fijada como con­ cepto. No se le llamó «Augusto» hasta el año 27 a. en primer lugar. Hijo natural de cierto Octavius. tuvieron alguna relación con Augusto. intentó influir en ella a través de su pre­ sencia y de un apoyo muy calculado. 1. al mismo tiempo.Saeculum Augustum El poeta romano en los círculos del poder Cicerón y Virgilio. más sonoro incluso que la «era victoriana» o el «siglo de Luis XIV». y lo había presentado como cumbre de la historia romana. los que m ediaron entre su prim era apari­ ción pública y su muerte. se le llam ó «Caius Iulius Caesar Octavianus». 97 . A través de la reordenación del Imperio y el mantenimiento de la paz. literaria. Augusto influyó en Roma de forma incomparable. Durante más de cincuenta años. se hizo llam ar «César». el romano más im portante desde Rómulo.1príncipe de la paz. los héroes de la literatura romana. C. C„ cuando se hizo con todos los poderes. de ahí que hablem os de él com o el joven Octavio. tras ser adoptado p o r el dictador Julio César y siguien­ do los usos. Por razones comprensibles evitaba ese nombre. Y su importancia fue. Augusto sentó las bases materiales para un excepcional florecimiento de la poesía.

había combatido en Filipos del lado de Bruto y en contra de Oc­ tavio. pero no como par­ tidario de Octavio. Salustio (C. C. Una actitud que infundía respeto a los enemi­ gos. en un principio.). C.EL LATÍN HA MUERTO. ordenó un baño de sangre sin precedentes que le acarrearía mala fama por mucho tiempo. No es sorprendente: con el ímpetu libertario de la juventud. lo que le acarreó la pérdida de sus propiedades. se cree que causó mayores estragos que los otros triunviros (Antonio y Lépido). 65-68 a. amigo y propagandista de su padre. Sin embar- 98 . y finalmente como vengador de su padre (adop­ tivo). El joven poeta Horacio (Quintus Horacius Flaccus. Durante la siguiente guerra civil. Ni siquiera los esfuerzos más tenaces de leer entre líneas nos per­ m iten hallar algún juicio claro sobre Octavio o sus opositores. Sallustius Crispus). Tras derrotar a los asesinos de Julio César en Filipos. hizo que la cabeza cortada de Bruto se colocase a los pies de la estatua de su víctima. aunque más tarde todos se inclinarían ante él. Durante las pros­ cripciones de 43 a. El mayor prosista de la época. Julio César— fueron realmente terribles. en aquel m om ento era conoci­ do como amigo de los poderosos Galo y Polio.. no dudó en sa­ crificar de m anera innoble a Cicerón. evitó en sus obras históricas el tratamiento del presente y del pasado cer­ cano para centrarse tan sólo en episodios del período 116-63 a. iVIVA EL LATÍN! O c t a v io y el jo v e n H o r a c io Los comienzos del joven «César» —presentado como heredero. C. en todo caso. también mantuvo una distancia manifiesta con el futuro dom ina­ dor. cuya trayectoria empezó a cimentarse en torno al año 30 a.). En lo que concierne al joven Virgilio. sobre todo a la primera. C. después de ase­ diar y conquistar la ciudad de Perusia (la actual Perugia). pero que no atrajo la amistad de los intelectuales: ningún au­ tor lo apoyó en los dos años que pasaron hasta su victoria final en Accio (31 a. tan sólo de manera tardía empezaría a atribuir­ se un sentido político a sus Églogas. C.

Horacio publica­ ría un libro de «épodos» (Epodi). ¡Cómo son de directos estos satíricos! De esta manera apo­ lítica escribía. de m anera reiterada. donde también se hallaba Virgilio. El punto culminante de estas peripecias tiene lugar en el pueblecillo de Trivicum. El poem a 99 . lo que no le impidió llevar consigo a sus amigos literarios: Virgilio. por explicar la mejor o peor calidad de la comida. se preocupa tan sólo por la condición del alojamiento nocturno. dueño del mundo. Nada de eso: Horacio. en especial. donde el poeta. Horacio. Su debut literario fue un conjunto de sátiras (Saturae ) deliberada­ mente apolíticas: la agresiva forma literaria creada por Lucilio se convirtió con Horacio en una especie de ensayo filosófico. la más im por­ tante de la historia romana por mucho tiempo. pronto fue aceptado en el círculo de amigos de Mecenas. Horacio profetizaba en tono sombrío la pronta caída de Roma tras la guerra civil y su conquista a manos del pueblo parto. en suma. al igual que el joven Virgilio. por quejarse contra los mosquitos y las ra­ nas que croan de noche y. donde una belleza local rechaza los intentos de Horacio por tener una aven­ tura.Sa e c u l u m A u g u stu m go. siguiendo los yambos del agre­ sivo poeta griego Arquíloco. defendía el ideal epicúreo de una «vida retirada». En un viaje así podría esperarse que se hablara de cuestiones estéticas y. En este sentido. Ni siquiera la victoria de Octavio contra Antonio y Cleopatra en Accio lo indujo a un acercamiento al hombre que ya era. aunque el poeta acaba aliviado gracias a una polución noc­ turna. resulta divertido y enriquecedor detenerse en una sátira que contiene el «diario» de su viaje a Brindisi (Iter B run­ disinum). Después de esta batalla. Varo y algunos otros. aquel que veinte años después acabaría convirtiéndose en el poeta oficial. de facto. de política contemporánea. En el decimosexto épodo. como epicúreo gozoso. el célebre amigo de Octavio. Mecenas había sido enviado a esta ciudad por Octavio en misión diplomática.

. no deseaba imponer su voluntad como dictator 100 . Sin embargo. Ahora hay que beber. Todo el m undo sabía que era un mero disfraz para una dictadura militar. por otra parte. ya que.El l a t ín h a m u e r t o . en ella aparece el mayor tirano de los mitos. El ánimo general pareció transformarse cuando Octavio re­ gresó victorioso a Roma en el año 29 a. amigo de Virgilio y Me­ cenas. Vario Rufo. ¡VIVA EL LATÍN! daba la vuelta por completo a la profecía de Virgilio en su cuarta égloga. Se trata. Dos años más tarde. rasgo m uy poco romano. se reinstauró la Re­ pública. La importancia que concedió al favor de los escritores se comprobaría ese mismo año. Pese a todo. de la canción de bebedores más cé­ lebre de la poesía latina y su comienzo resulta inconfundible: Nunc est bibendum. Atreo. se festejó con alegría a «Augusto». C. No sabemos cuándo escribió H o­ racio este canto de victoria. ya que el gobernante conservaba el m ando so­ bre las tropas de las provincias.. que agradó sobremanera a Octavio. Por esta obra recibió Vario la suma de un millón de sestercios.. ci­ fra nunca vista antes. le dedicó la tragedia Thyestes. como se le llamaría en lo sucesivo. pero tan sólo lo publicó ocho años más tarde. a diferen­ cia de Julio César. por ser «esclavo de una mujer» (emancipatus fe m i­ nae). Horacio celebraría en otro poema la victoria del nuevo «César» y fustigaría a Antonio. es decir. durante los juegos triunfales. tan ajeno al nuevo príncipe de la paz.. bailar con pie desnudo sóbrela tierra. entregado a Cleopatra en cuerpo y alma. según rezaba la fórmula oficial. el ase­ sino y cocinero de niños. el Estado fue «devuelto al Senado y al Pue­ blo». nunc pede libero pulsanda tellus.

como sonido. Horacio 101 . Así se abría el camino hacia los dorados años veinte de la lite­ ratura latina. en la que desarrolla su célebre filosofía del Carpe diem (Aprovecha el día). seve­ ro juez de las artes. sostuvo que se debía a una experiencia per­ sonal de conversión. Al final de una oda. el p o e t a c o n v e r so Virgilio dedicó las Geórgicas al poderoso antes de que fuese «Au­ gusto» y las escribió de acuerdo con ese propósito. Abandonó también su antiguo epicureismo. lugar y concepto. Veamos un ejemplo. El éxito de Horacio fue absoluto: incluso Nietzsche. Estas odas forman parte de una obra lírica con una fuerte un i­ dad — Carmina u Odae — dividida en tres libros. ante su «mínimo en volumen y número de los signos» y su «máximo en energía de los signos». se admiraba ante este «mosaico de palabras. que aspiraba a ser la obra más ambiciosa de la literatura romana hasta el m o­ mento. En una célebre oda alegórica le daba buenos consejos al Estado romano —el «barco»— ante el riesgo. donde cada una se desborda. irra­ diando su fuerza a derecha e izquierda y sobre el resto». La reinstauración de la antigua fe era de par­ ticular importancia en el corazón de Augusto. pese a todo. Se reparaban de este modo los daños tras casi veinte años de guerra civil: la reflexión sobre la virtud y las costumbres que habían hecho grande a Roma se hacía presente. sino que sólo pretendía cumplir su deber como princeps (primer ciudadano). en tanto que implicaba una carencia de religión. que estarían marcados por el program a de reforma religiosa y política del nuevo dirigente.Sa e c u l u m A u g u stu m ni como rex (rey). H o r a c io . Horacio hizo algo muy semejante y renegó explícitamente de su antigua actitud apolítica.

gracias a su sistema flexivo.. la danza y el amor m ientras sea joven: nunc et latentis proditor intumo gratus puellae risus ab angulo pignusque dereptum lacertis aut digito male pertinaci. Con gusto citaremos otra afirmación del maestro de los estilistas alemanes: «En ciertas len­ guas. Una posibilidad que siempre poseyó el latín. y las joyas arrancadas del brazo y del dedo que mal se resiste. que despis­ ta al lector: no podemos intuir qué significan latentis. risus. que reposa so­ bremanera en el orden artificial de las palabras. Ni siquiera la mejor traducción hace justicia a esta escena de idilio amoroso. qué atrayente suena desde el rincón retirado la risa que a la muchacha traiciona. proditor e intum o en el prim er verso hasta que la segunda línea. Este juego del escondite se reproduce en el orden de las palabras. pero que H o­ racio exprimió de un modo nunca oído. ¡VIVA EL LATÍN! aconseja a su joven interlocutor que no descuide el deporte. nos lo revela: puellae.El l a t ín h a m u e r t o . no puede mostrar el arte del verso. se hace comprensible a partir del todo. Podemos ceñir­ nos a los dos primeros versos. palabra por palabra. 102 . irradiando a derecha e izquierda (como dice Nietz­ sche). que significan de m anera literal: «ahora es bienvenida (gratus ) la risa traicionera (proditor risus) de la muchacha escondida (latentispuellae) en el rincón más alejado (intum o ab angulo)». angulo. ni siquiera se puede querer aquello que aquí se logra». Cada palabra. Podemos verlo con claridad: chico y chica tienen una cita. pero ella se ha escondido con malicia en un rin­ cón y tan sólo su risa involuntaria permite descubrirla..

el poeta Alceo de Mitilene. las que más agradaron a Augusto. en punto final y culminante de la enseñanza del latín en los institutos. Seguramente fueron las llamadas «odas ro­ manas». Sin duda estas virtudes harían olvidar m u­ chos detalles de las canciones eróticas y festivas de Horacio. en el sistema escolar: no fue hasta el siglo XIX cuando su obra empezó a ser honrada y sus Odas se convirtie­ ron. con toda la razón. la piedad y la abstinencia.Sa e c u l u m A u g u stu m A través del arte de la colocación de las palabras llegó Horacio incluso a superar a su gran modelo griego. H o­ racio recibió el encargo de escribir una cantata religiosa para un coro mixto de niños. el patriotismo y. Horacio fue quedando relegado a cier­ to olvido ante otros poetas más ligeros (Ovidio. Así lo viví yo mismo a finales de los años cincuenta.). Lógica­ mente no tuvo nunca un gran éxito de público. Petronio). sobre todo. a quien estaba dedica­ da con gran respeto. En cuanto estuvo term inada (23 a. Posteriormente. Para un hombre casi en la cincuentena se φ ίί- 103 . C. por ejemplo. Es posible que también se le encargase la m ú­ sica. por cierto. la mayoría de sus metros. Horacio no perdió la ocasión de enviar su gran obra al princeps. Marcial. Horacio obtuvo recompensa a sus esfuerzos. Sin olvidar del todo su ética epicúrea. organizando los «juegos del siglo» (ludi saeculares). H o­ racio logró hallar cálidas palabras para enseñar a las muchachas y a los muchachos a los que cantaba (virginibus puerisque canto) la modestia. Ni siquiera con el paso del tiempo lo tuvo fácil la exquisita lírica de Horacio para abrirse paso. con sus serias admoniciones a las jóvenes. la fortaleza de carácter. e n c a r g o d e l E sta do Seis años más tarde. Cuando Augusto decidió anunciar una nueva época en el año 17 a. La p o e s ía . a quien debía. C. ya que el poeta asumió con entusiasmo la direcçMn de los ensayos musicales.

Resulta evidente que Horacio no estaba casado ni tenía hi­ jos. contiene también grandiosos pasajes. curru nitido diem qui promis et celas aliusque et idem nasceris. possis nihil urbe Roma visere maius. como por ejemplo esta plegaria al dios Sol: alme Sol. que con tu carro radiante descubres el día y lo cubres y de nuevo te alzas. que Horacio no incluyó cuando publicó su cuarto libro de poemas. Se trata de m era prosa con apariencia de verso: «Diosa. Podemos ilustrarlo con un mal ejemplo.) Augusto había intentado detener la pérdida de población con una nueva ley matrimonial. que había aprobado la citada ley] sobre el casamiento de las mujeres y sobre la ley del matrimonio que anima a la procrea­ ción». también esta oda. ¡v i v a e l LATÍN! vertía en un reencuentro con la juventud. C. De ahí que Horacio invocara a la diosa griega de los nacimientos.El l a t í n h a m u e r t o . trae descendencia y favorece las decisiones de los Padres [es decir. Ilitía: diva. El año anterior (18 a. aunque algunas es­ trofas de su poesía estatal no alcancen de veras el nivel esperado. le hizo finalmente conocido en Roma. el Senado. Pese a todo. repre­ sentada dos veces en el Palatino y en el Capitolio para clausurar el festival. Generoso Sol. ¡ojalá tu ojo nunca vea nada mayor que Roma! 104 . producas subolem patrumque prosperes decreta super iugandis feminis prolisque novae feraci lege marita. Esta obra coral.

los cimientos para Augsburgo. incluso por encima 105 . vio con frecuencia. Augusto no había logrado motivar a los principales dramaturgos. todo el peso de la «poesía nacional» recayó en Horacio. Druso y Tiberio.. conocido como la «Epístola a Augusto». esta escueta obra fue conside­ rada el mejor texto sobre poesía jamás escrito. de que el teatro siguiera dominado por clásicos envejecidos como Ennio y Plauto. También serán de una alta calidad literaria las odas posterio­ res que le encargaron a Horacio. admitiría más tarde que sus versos estaban trabajados «en mármol»: «Nosotros hoy trabajamos con basura». Tras la muerte de Virgilio en el año 19 a. la «ciudad de Augusto» (Augusta Vindelicum). por ejemplo. su éxito más duradero le llegó con el poema di­ dáctico De arte poetica. que Brecht. En ella se lamentaba. Incluso aquellos que sólo hayan estu­ diado un poquito de latín habrán oído de esta obra. los principios centrales de su estricto concepto del arte. Sin embargo. a través de sus victo­ rias contra los retos y los vindélicos (antepasados de los bávaros y los suabos actuales). como admonición a la juventud.Sa e c u l u m A u g u stu m He aquí una buena lección: un encargo estatal no es incompa­ tible con la buena poesía. Hasta principios del siglo xvm . Incluso Bertolt Brecht. Horacio reunió. C. en especial los grandiosos y de­ licados poemas de alabanza a los hijos adoptivos del emperador. Ambos habían establecido. En su plaza mayor sigue estando el m onumento al emperador. Hacia el final de su vida. como oriundo de la ciu­ dad. que había ridicu­ lizado a Horacio en una redacción escolar llamándolo «obeso bu­ fón del emperador». en especial por su recomendación de empezar in medias res (hacia la m itad de la cuestión) y por la célebre sentencia au t prodesse volunt aut delectare poetae (los poetas quieren servir o deleitar). Lógicamente recibió el en­ cargo de dirigir al emperador un m em orando poético en torno al estado de la literatura rom ana en aquel momento. a pesar del éxito inicial cosechado con Thyestes.

C. publicado en el año 29 a. alejándose de las convenciones romanas y mostrándose contrario al m atri­ monio y a la carrera política. incitó a Mecenas a hacer de este joven talentoso uno más en­ tre sus amigos. se manifiesta. 106 .El l a t í n h a m u e r t o . Propercio se hizo conocido como poeta amoroso. Con sus alusiones a las luchas en Perugia. con una brusquedad nunca vista. a favor de una vida amorosa.. La perfección formal de este apasionante debut. continuador de Galo. el libro contenía ataques mordaces a los inicios militares del gobernante. El joven Goethe aún aconsejaba la lectura de Horacio a quien buscara un punto de partida para la crítica literaria. No pudo. Propercio moderó su tono en el segundo libro. que era al parecer una liberta. alabó al augústeo Virgilio y fingió tener intención de escribir una epopeya a los hechos militares de Augusto. Goethe «reverenciaba algunas afirma­ ciones afortunadas de esta obra formidable». En . sin embargo. Pese a todo. que debía incitarlo al matrim onio y a la producción de niños. mostrarse servil ante la ley matrimonial. con audaces poemas de pasión extrema de­ dicados a una tal Cintia. ¡ v iv a e l l a t í n : de Aristóteles y de otros teóricos. pero no sabía muy bien qué pensar de un juez de las artes que situaba la razón (sapere) como base de la poesía y que despreciaba el culto al genio por considerarlo una estafa. C. Los POETAS DEL AM OR EN EL ESTADO AUGÚSTEO El creciente apoyo a Augusto de los escritores puede observarse con detalle en la obra de Propercio (Sextus Propertius). que podría situarse por su fuerza compositiva al par de las églogas de Virgi­ lio. En consecuencia.su pri­ m er libro. En los años 30 a.. como casi todas las destinatarias de la poesía amorosa romana.

¿Traer niños? ¿Para una victoria contra los partos?2 De nuestra sangre no saldrá un soldado. y no a Propercio. llamada Cornelia. Delia y Némesis. Ni siquiera en una novela caben tantas relaciones. Hasta su muerte prematura. celebrado con exalta­ ción. un hombre joven. En su tercer libro. cambiaba a menudo de acompañante: además de dos mujeres. esta actitud duró poco. le dedicó este texto: Te quoque Vergilio comitem non aequa. Domicio Marso. Un epigramista. Pese a todo. ya en tiempos modernos. cuyo im perio se situaba aproxim a­ dam ente en el territorio de lo que actualm ente es Irán. se quiso convertir este cuarto libro —nada extraordinario— en «rey de la elegía». Es decir. contra el ya citado pueblo parto (Parthis). a quien se consideraba el Vir­ gilio de la elegía. aparece con frecuencia. ambos fallecieron el mismo año. llegó incluso a celebrar la victoria de Accio y a alabar a una esposa romana. Era a Tibulo. igual que en la poesía amorosa griega. en el cuar­ to y último. Marato. Este cambio de perspectiva de Propercio entusiasmó de tal manera a muchos filólogos que. Propercio evitaría ya cualquier provocación. se mantuvo aferrado a la idea tradicional de «vivir para amar» como un esclavo al servicio del amor (servitium amoris).Sa e c u l u m A u g u stu m unde mihi Parthis natos praebere triumphis? nullus de nostro sanguine miles erit. Pese a todo. Más distanciado respecto a Augusto se mantuvo otro poeta ele­ giaco: Tibulo (Albius Tibullus). por su fidelidad y pureza. 2. Tibulle. poeta de una gran perfección for­ mal pero de difícil comprensión. 107 . ¡Haz el amor y no la guerra! Los manifestantes contra la guerra de Vietnam a finales de los sesenta podrían haber tenido en Propercio un buen heraldo. mors iuvenem campos misit ad Elysios.

Aunque la definición de la elegía derivaba de cuestiones métricas (la alternancia de hexámetros y pentámetros). También a ti. sobre todo en aquellos dedicados a los muertos.). En estos versos podemos observar que nuestra representación de lo «elegiaco» como un sentimiento en parte melancólico no era desconocida en la Antigüedad. el «e n f a n t t e r r ib l e » El cuarto poeta elegiaco de Roma fue el más conocido y también el más difícil de domar: Ovidio (Publius Ovidius Naso. que pretendía restaurar la antigua pureza romana y convertir el adulterio en un delito penal a través de la lex lulia de 108 . La técnica del verso era brillan­ te. compañero de Virgilio: nadie más podrá. Tibulo. Entre otros asuntos. siendo joven te envió la muerte injusta a los Campos Elíseos.El l a t ín h a m u e r t o . empezó pronto a escribir elegías dedicadas a una tal Corina. algo nunca visto en Roma. Amores. enamorado. llorar sus elegías. los filólogos antiguos consideraban que el origen de este género se hallaba en los lamentos. más audaz: el joven poeta ridicu­ lizaba al emperador por dedicarse a sí mismo los ludi saeculares. cuya identidad se desconocía. C . ¡VIVA EL LATÍN! ne foret aut elegis molles qui fleret amores aut caneret forti regia bella pede. amigo tem ­ prano de Propercio. O v id io . que el exigente poeta acabaría reduciendo a tres: un conjunto de fuegos artificiales.circa 17 d. si cabe. lleno de hum or y de agu­ dezas. nadie cantar guerras de reyes con pie épico. pero su descaro era. Nacido en el año en que murió Cicerón. C. Ovidio atacaba las leyes matrimoniales del emperador. 43 a. De ahí surgieron cinco libros.

Este hom bre. Las relaciones am orosas representadas en los Amores de Ovidio son. tolera­ do por su mujer Livia. estaba prohibido p o r ley m antener relaciones sexuales con una m ujer soltera y nacida libre (deli­ to p o r stuprum). 109 . Sin embargo. Sin duda fueron unos versos difíciles de tragar para el empe­ rador: la ley del matrimonio puesta en ridículo. Sin embargo. so pena de ser encausado él mismo por «proxe­ netismo marital» (lenocinium mariti).3 Ovidio no se atrevió. D e acuerdo con la concepción rom ana. Pero ¿con qué ojos leería el emperador ver­ sos de este tipo? rusticus est nimium. a su vez. Las libertas estaban excluidas del stuprum porque se consideraba que ya habían perdido en cualquier caso su «inocencia». ya que irrum pía en una pareja ajena. por supuesto. que el esposo víctima de adulterio estaba obligado a denun­ ciar a su esposa.in qua Martigenae non sunt sine crimine nati Romulus Iliades Iliadesque Remus. Bien rústico es aquel que se ofende ante la adúltera y no conoce de sobra las costumbres de la ciudad.Sa e c u l u m A u g u stu m adulteriis: una novedad radical que sólo hallaba precedentes en las leyes judaicas del libro de Moisés. La acusación se suaviza levemente si se piensa que el hombre descrito en el poema no era un marido en sentido legal. no era ese el 3. Esta ley implicaba.. donde Marte sin delito engendró con Ilia a Rómulo y con Ilia a Remo. una m ujer com etía adulterio si m antenía rela­ ciones sexuales con u n hom bre que no fuese su m arido. quem laedit adultera coniunx. et notos mores non satis urbis habet. no se veía afec­ tada de m anera directa por la lex Iulia. un esposo no com etía adulterio si engañaba a su esposa con una esclava o u n a liberta. por ejem­ plo. com pletam ente legales y posibles. Asimismo. . p o r lo tanto. a formular aquello que to­ dos sabían: que el propio Augusto era un exitoso adúltero. se convertía tam bién en adúltero. sino tan sólo el amante durade­ ro de una mujer que. a causa de su situación social..

Esto conviene a los casados. Además. Qué escena: los alumnos de Ovidio en el deleitoso lecho del amor libre y la Roma augústea en la ordenada cama matrimonial. El «amor libre» que el poeta defendía no estaba prohibido. De acuerdo con la ley augústea. que en tiempos m uy lejanos había dejado embarazada a la sacerdotisa vestal Ilia y.El l a t ín h a m u e r t o . pero sin duda la orientación de la obra era contraria a las inten­ ciones de Augusto. había en­ gendrado al fundador de Roma. C. en suma. dos est uxoria lites: audiat optatos semper amica sonos. De ahí que recomendara no discutir con la amante (amica) y dejarlo para los esposos. de ese modo. es cierto. de hecho lo estuvo tres veces. el dios habría cometido un delito. No venís a uniros en el lecho por orden de ley: Amor cumple la acción de la ley en vosotros. Podía ha­ cerlo. non legis iussu lectum venistis in unum: fungitur in vobis munere legis amor. con conocimiento de causa: a diferencia de Virgilio y de Horacio estaba formalmente casado. que a través de su lex de maritandis ordinibus pretendía combatir el rechazo al matrimonio de la juventud adi­ nerada. pero no quería actuar aún 110 . ¡Una situación incó­ moda! Ovidio siguió fiel a su estilo en su obra posterior. ¡VIVA EL LATÍN! caso del dios Marte. conservada tan sólo en una versión del siglo i d. Ovidio no se privaba de bromear a cuenta del matrimonio evocando de manera explícita la nueva ley. una de las obras más conocidas (y con peor fama) de la literatura latina. las disputas son su dote: que de ti tu amante oiga sólo aquello que quiera.). A Augusto no le hacía mucha gracia. hoc decet uxores. El arte de amar (Ars amatoria.

Resul­ ta especialmente claro en su obra maestra del amor. El enaltecimiento de Augusto alcanzó su cumbre en la obra más importante de Ovidio: Las Metamorfosis. un conjunto diverso tomado de relatos mitológicos. Ovidio desarrolla. doscientas cincuenta narraciones muy dispares de transformaciones mitológicas. Tantum se nobis elegi debere fatentur. La obra se convierte. que permaneció inaca­ bado.Sa e c u l u m A u g u stu m contra un poeta que era el ídolo declarado de la juventud y que podía celebrarse a sí mismo en cierto modo como el «Virgilio de la elegía» por haberla llevado a su perfección. una forma totalmente nueva de epopeya. casi siempre de perso­ nas transformadas en animales o plantas. Fue el primer libro que le dieron a leer a Goe­ the y la causa de terror para el pequeño Hanno Buddenbrook en la célebre novela de Thomas Mann. Las Heroidas (Epistulae H eroidum ). Cabe pensar que Ovidio recibió alguna indicación de que no volverían a dejarle pasar otra insolencia. a quince mujeres enamoradas. quantum Vergilio nobile debet opus. con gran refinamiento psicológico. Después escribiría sus Fastos. Tanto confiesa deberme la elegía como a Virgilio debe la noble epopeya. donde dala palabra. casi inspirados por la política religiosa de Augusto: se trata de un ca­ lendario de fiestas romanas. en un poema épico continuo ( Carmen perpetuum ) que abarca desde la creación del m undo hasta la apoteosis de Julio 111 . a la vez. de ese modo. ya que en sus poemas pos­ teriores evitó cualquier mención a las leyes matrimoniales. en una especie de W ho’s who de la mitología griega y. como si se hubieran produ­ cido en orden cronológico. un tanto seco. Inspirado tal vez por la sexta égloga de Virgilio.

C. No hay duda de que Augusto estampó su sello en la literatura del siglo que porta su nombre. por otra. «ocasión para meditar acerca de su apa­ sionante cambio de vida». al mismo tiempo. Esta referencia explícita era necesaria para asegurar el carácter divino de Augusto. publicitar su causa en Roma y. ajustar cuentas con su propio destino. quien lo obligó a exiliarse sin juicio previo a Tomis. en todo caso. aunque el instigador de la misma fuera el Senado. Tristia (Tristes) y sus cartas poéticas. que ante tal aflicción se dejó m orir de hambre. Allí. una ciudad a orillas del m ar Negro (la actual Constanza rumana). Como razón oficial para el decreto se tomó el antiguo Ars Amatoria. ¡VIVA EL LATÍN! César en el año 44 a. C. la expul­ sión. Además de ser culpable de la escandalosa muerte de Cicerón y del suicidio de Galo. «en la lejana Dobruja». pero este período dorado no le 112 . que Augusto no siempre fue un protector de las artes. fue durante su gobierno cuando tuvo lugar la prim era quema de li­ bros en la historia de Roma. Epistulae ex Ponto (Cartas del Ponto o Pónticas). Ovidio había apostado fuerte con su texto. los libros de Ovidio fueron retirados de las bibliotecas oficiales. la expulsión no se revocó tras la m uer­ te de Augusto y Ovidio falleció exiliado en torno al año 17 d. El destino de Ovidio nos recuerda. un ejercicio de subjetividad sin parangón en la poesía antigua. pero no había ha­ llado el tono justo o no había querido hallarlo. En sus elegías trágicas.. estuvo implicado en un escándalo familiar que aver­ gonzó al emperador. C„ precursor y consuelo para los innumerables escritores exiliados de épocas posteriores. La víctima fue la obra histórica del orador Tito Labieno. Lo cierto es que. pese a todo.E l LATÍN HA MUERTO. tomó su propia ex­ periencia vital como materia poética. en el año 8 d. El genio inagotable del poeta aprovechó. Sin embargo. en palabras del malé­ volo Theodor Mömmsen. por una parte. tuvo. el emperador corres­ pondió otorgándole sus alabanzas. Su objetivo era.

Virgilio. como tampoco fue el caso del mayor historiador de la época. este exitoso estadista sigue siendo una figura controvertida. El saeculum A ugus­ tum no sólo estuvo poblado por partidarios de Augusto. Horacio y Propercio ya habían producido obras maestras antes de su época com o princeps.Sa e c u l u m A u g u stu m debe mucho. 113 . a pesar de tantos elogios. Tito Livio. Tibulo y Ovidio no se dejaron anexionar para su causa.

En su prim er discurso contra el traidor Catilina (63 a. por lo tanto. Ovidio afirmaba. que otros pueblos tienen fronteras definidas. el poeta Rutilio Namaciano emplearía la misma expresión pensando en el poder unificador del derecho romano. de todo el orbe [orbis terrarum]». lengua universal Durante las grandes fiestas religiosas.Urbi et orbi El latín. cuarenta años después. Ci­ cerón lo acusaba de proyectar «la caída de esta ciudad [hiius urbis] y. con audaz exageración. de manera tan sonora. «a la ciudad y al mundo». a tener una respon­ sabilidad global. urbem fecisti. el Papa da su bendición urbi et orbi. 115 . por tanto. C.). No fueron los cristianos quienes inventaron este juego de palabras que une. a Roma con el globo terrestre. En su fantasía. Fecisti patriam diversis gentibus unam. profuit iniustis te dominante capi. pero que «la extensión de la ciudad de Roma y del orbe es la misma» (Romanae spatium est urbis et orbis idem). apareció en la literatura latina des­ de el momento en que los romanos intuyeron que su ciudad esta­ ba llamada a dom inar el m undo y. dumque offers victis proprii consortia iuris. Y daría las gracias a Roma como si se tratara de una diosa. quod prius orbis erat. Unos sesenta años más tarde. Ovidio sólo tenía en mente la dominación territorial de Roma.

V is io n e s d e l f u t u r o e n u n v u e l o d e c is n e Pese a todo. En el poema final de su segundo libro de odas (23 a. sino también de una literatura latina universal. ¿Cuándo y cómo sucedió esto? Aún en la época de Cicerón. por la Iglesia cristiana y por el derecho romano. una ciudad hiciste de lo que era un mundo. en otro pasaje de su obra.). tal vez su creación más au­ daz e insólita. C. Horacio se sitúa de m anera profética en la hora de 116 . lo situaba geográfica­ mente en su hogar.El l a t ín h a m u e r t o . cuan­ do se afirmaba que el destino del orbe estaba unido al de la urbe. Del mismo modo se expresó su amigo Horacio. quien afirmó en su oda más célebre que había alzado con su obra un «monumento más duradero que el bronce» (m onumentum aere perennius). no sólo acuñó la idea visionaria del latín como lengua universal. Sin embargo. Virgilio creía que las figuras de sus poemas serían inmortales como la ciudad de Roma y su dominio. cuya inmortalidad estaría unida a la del Imperio. sin duda. Apulia: tierra orgullosa. Una generación más tarde. se sabía de sobra que los textos latinos sólo se leían dentro de Italia y que la única lengua internacional era el griego. Fueron sin duda estos versos los que llevaron al jurista Rudolph von Jhering a afirmar que la contribución histórica de Roma con­ sistió en unir el m undo tres veces: por la fuerza de las armas. pero el futuro de la lengua latina le parecía circunscrito a las fronteras de Italia. de su vástago. les fue útil tu victoria. Una lástima que olvi­ dara lo más hermoso: Roma unió al m undo una cuarta vez a tra­ vés del latín. ¡VIVA EL LATÍN! Patria com ún hiciste de una multitud de pueblos: pues carecían de leyes. fue el propio Horacio quien. y ofreciendo a los vencidos la unidad en tus leyes.

pars pro toto). en el prim er hom bre volador. ave sagrada de Apolo. me peritus discet Hiber Rhodanique potor. Más célebre que el dedaleo ícaro1 llegaré hasta el ronco Bosforo.Ur b i et orbi su muerte y experimenta el tránsito del hombre m ortal al poeta inmortal. El tránsito se representa como una metamorfosis: el hom ­ bre se convierte en cisne. fue conocido po r convertirse. Mientras este proceso aún se está desarrollando. El pueblo itálico de los m arsos aparece aquí en representación del p o d er m ilitar de la Italia unificada p o r Rom a (m etonim ia donde se tom a la parte p o r el todo. que oculta su miedo a las cohortes marsas. junto a su padre. Horacio imagina ya el vuelo futuro: Iam Daedaleo notior Icaro visam gementis litora Bosphori Syrtisque Gaetulas canorus ales Hyperboreosque campos.2 y el gelono lejano. 1. 117 . como cisne canoro a las hiperbóreas llanuras. desde las piernas que se retraen hasta las plumas que van ascendiendo por brazos y hom ­ bros. y pronto me enseñará el íbero culto y quien beba del Ródano. 2. Me Colchus et qui dissimulat metum Marsae cohortis Dacus et ultimi noscent Geloni. dios de los poetas. Comienza Horacio hablando de su pronto ascenso a las regiones del éter. Me conocerá el coico y el dacio. y a las Sirtes gétulas. hijo del ingeniero Dédalo. describe entonces su «cisnificación». Ícaro.

del Imperio romano conocieron tan poco en su m omento como el resto de pueblos escandinavos. sin embargo. En pe­ riplo aéreo. de modo aproximado. aunque puntualmente abarque un poco más: la Dacia será conquistada y latinizada con Trajano. cuyo desierto se considera el límite del mundo habitable. según la extensión del Imperio romano de la época. apasionados del la­ tín que desde hace dos décadas retransmiten por radio e internet nuntii Latini (noticias latinas). con los íberos (españoles) y los habitantes del Ródano (en Galia). C. 118 . Si ordenamos las indicaciones geográficas que el entusiasmo lírico dis­ persa deliberadamente. ¡VIVA EL LATÍN! Sin duda hay que interpretar este vuelo del cisne en un sentido alegórico. Horacio no sólo da a entender que su poesía seguirá viva.E l LATÍN HA MUERTO. Y no sabemos siquiera a qué pueblo se designaba como «hiperbóreos». el poeta se orienta. sino que se conocerá o cantará en todo el mundo. aunque Horacio pretenda intuir en ella el miedo a los ro­ manos. asumirían con gusto tales indica­ ciones. En verdad. los coicos (al este del mar Negro) y los dacios (en la Rumania actual)— hasta el oeste. aquellos que viven «más allá del Bóreas». ¿Es que acaso se daba esta con­ dición en su época? Es improbable. el grammaticus. aunque los esforzados fineses. veremos que la fama poética de Horacio abarcaría desde el este de Europa —representado por el Bosforo (Bizancio). no bastaría con tener unos rudim entos de latín. por ejemplo. al sur quedan las arenas de los gétulos (africanos). ¿De verdad se leía a Horacio en tantos lugares? Dudoso. como él imaginaba. aunque sabemos que. En especial el ver­ bo discet («el íbero culto enseñará [mi poesía]») lo hace evidente. haría falta que existie­ ra la enseñanza básica de lengua y literatura latinas que propor­ cionaba el filólogo. el romano Sertorio fundó una escuela local de latín en España durante el siglo i a. El norte queda marcado por el origen escita de los gelonos y por el mítico pueblo de los hiperbóreos. en todas estas tierras. Para que la exigente poesía de Horacio pudiera ser compren­ dida.

lo. su oda —escrita en­ tera en futuro. Leda y Europa. com o Ático. Los editores previos. tan lamentables como Ütica (en África) o Lérida. Fueron. La l it e r a t u r a l a t in a e n el Im p e r io rom ano Pronto empezarían a acumularse los indicios de la carrera del la­ tín como lengua universal. 3. un tiempo después diría acerca de un best seller poético que «da dinero a los Sosios3 y cruza el mar» (hic meret aera líber Sosiis. Algunos años después de publicar su prim er libro de odas. editores. En lo esencial. sin embargo. hic et mare transit). Es decir.Ur b i et orbi Horacio no podría haber escrito estos versos si en su tiempo no hubiese habido ya señales de una extensión internacional de la literatura latina. en Finlandia) se acabaría leyendo al poeta Horacio. Horacio manifestaba su temor de que el librito acabase algún día en lugares. sí. Los Sosios (Sosii) son los prim eros libreros rom anos cuyo nom bre ha pervivido. Pese a todo. que el libro podía adquirirse en los territorios más allá de Italia y que no sólo viajaba en el equipaje de algún romano. no en presente— constituye un fragmento de pro­ fecía auténtica y cierta: en todos los lugares de su vuelo de cisne (incluso. am igo de Cicerón. más o menos por la misma época. se lim itaban a encargar las copias sin perseguir intereses comerciales. y le prometió a su amada que sería tan conocida mundialmente como las amantes de Zeus. 119 . asimismo. Nos quoque per totum pariter cantabimur orbem iunctaque semper erunt nomina nostra tuis. a su entender. Nos cantarán unidos en todos los lugares de la tierra y tu nombre con el mío estará siempre enlazado. Con mayor descaro retomó el joven Ovidio esta idea. en la m edida en que se ocupaban de encargar la copia de obras lite­ rarias y de anunciar las nuevas publicaciones.

Ironía del destino: poco después de haber escrito estas líneas.E l LATÍN HA MUERTO. iVIVA EL LATÍN! La razón de esta seguridad podría deberse al éxito m undial del que había disfrutado otro poeta del que hemos hablado. Gallus et Hesperiis et Gallus notus Eois et sua cum Gallo nota Lycoris erit. que su extensión se debió a su carácter de lengua adminis- 120 . cuando condiciona su futura fama internacional a la extensión del Imperio romano. Ovidio fue exiliado por Augusto a Tomis. un rincón tan alejado del Imperio que no podía hallar a nadie que hablara latín. de m anera so­ bria. me leerá y cantará el pueblo.. ya fallecido por aquel entonces... y con Galo es conocida también su Lícoris. Considerando que Ovidio repite esta idea en otro pasaje y que no dice tal cosa de ningún otro poeta latino. Pese a todo. Y hasta donde se extienda el dominio romano sobre la tierra. ore legar populi. En las obras sobre la historia del latín se dice. Ovi­ dio se muestra algo más comedido al final de sus Metamorfosis. El poder romano aún llegaba más lejos que la lengua latina. Galo es conocido en el oeste y Galo es conocido en el este. cabe suponer que fue­ ron los célebres poemas amorosos de Galo los primeros que al­ canzaron este estatuto de «literatura mundial». Cayo Cor­ nelio Galo. Quaque patet domitis Romana potentia tenis.. Al final se vio obligado a escribir en la lengua local de los «bárbaros» —un dialecto tracio— para poder hallar un público.

sino tam ­ bién su lengua: «¿Con cuántas guerras terribles. sino también a la comprensión de que la literatura latina había producido grandes textos. aun­ que lógicamente desarrollaron en Roma su carrera: Séneca fue elegido preceptor del futuro emperador Nerón y Quintiliano se convirtió en el primer maestro de retórica designado por el Esta­ do. Los frutos de esta enseñanza más sólida del latín se vieron pri­ m eramente en España. con qué torrentes de sangre hum ana se ha alcanzado?». en su célebre obra La ciudad de Dios (De civitate Dei).). no sólo impusiera su yugo a los pueblos sometidos. por tanto. 121 . convertida muy pronto en provincia. Para negociar con un cobrador de impuestos romano o para hacer ne­ gocios con un importador de vino no hacía falta haber leído a H o­ racio o a Ovidio. C„ Séneca (Lucius Annaeus Seneca. No es posible. con cuántas m a­ sacres. donde recibieron su educación inicial. era nativo de España. como lo fueron el m or­ daz epigramista Marcial y el gran retórico Quintiliano (Marcus Fabius Quintilianus. Estado imperialista (imperiosa civi­ tas). Aún quedaba muy lejos la época en que habría otros centros literarios distintos de Roma. estar completamente de acuerdo con san Agustín cuando lamenta.). era español. m uer­ to en el año 65 d. un escritor del mismo nombre. Es lógico que fuese así. No fue únicamente tarea del legionario (miles). C. sino también del filó­ logo (grammaticus). C. que Roma. Todos ellos provenían de la península Ibérica. sobrino de Séneca y autor de una épica m uy personal. También Lucano. finales del sigo i d. El gran estilista del siglo i d. al igual que su padre. Pero los testimonios de poetas que hemos citado (de las últimas décadas antes de Cristo) nos muestran con claridad que la generalización del latín no se debió tan sólo a razones prácticas. que obnubilaba a la juventud con su aguda filosofía.Ur b i et orbi trativa y a la presencia creciente de soldados y comerciantes en las nuevas provincias.

designa —igual que en Cicerón.E l LATÍN HA MUERTO. que se cumplirá a través de la expansión global de la lengua latina. Esta tarea se convierte ahora en una labor de educación universal. lo difundió— tanto la hum anidad en el sen­ tido moral (el hecho de que todos formemos parte del mismo con­ junto humano) como en el sentido de formación espiritual (las hu- 122 . en suma. ¡VIVA EL LATÍN! La lengua de Rom a c o m o e d u c a d o r a d e l a h u m a n id a d El final de la prim era fase de desarrollo internacional del latín lo marca. dedica una lírica alabanza a la tierra de Italia y se ocupa también de su lengua. humanitas. Italia fue elegida por voluntad de los dioses para hacer más lumi­ noso el cielo. spar­ sa congregaret imperia ritusque molliret et tot populorum discordes ferasque linguas sermonis commercio contraheret ad conloquia et humanitatem homini daret breviterque una cunctarum gentium in toto orbe patria fieret. C. En su célebre Historia natural (N a tu ­ ralis historia.). A través de ella no sólo se tendrá un instrum ento de comunicación. Italia numine deum electa. sino que se convertirá a todos los pueblos bárbaros en hombres civilizados. para reconciliar en la comprensión de una lengua común las lenguas más dispares y salvajes de tantos orígenes y otorgar así humanidad a los hombres y. que lo forjó o. He ahí la continuación y superación del deber imperialista que Virgilio había asignado a los romanos: «Regir con el poder a los pueblos» (Regere imperio populos). al menos. en cierto sentido. 77 d. convertirse en la única pa­ tria de todos los pueblos del mundo. El térm ino aquí empleado. para unificar dominios dispersos y civilizar sus cos­ tumbres. una afirmación de Plinio el Viejo en la que pocos autores han reparado. quae caelum ipsum clarius faceret.

La lengua latina tiene ambas responsabilidades. esta dificultad aumentaría tras la división en dos imperios. sabemos que se habían dejado influenciar por la literatura latina desde la época de Cice­ rón. C. en aquel momento. Esta afirmación indica que. la edu­ cación «humanista». sino en romanos y no romanos. Sin embargo. que Plinio ya habla como un pre­ ceptor de secundaria del siglo xix que defiende la enseñanza de las lenguas clásicas. durante cierto tiempo siguió siendo más habi­ tual para un romano aprender griego que no a la inversa: incluso el emperador romano Marco Aurelio (muerto en el añol80 d. El movimiento griego llamado «Aticismo». Constantino) logró implan­ tarse como lengua popular ni por supuesto como lengua literaria. por los jóvenes ora­ dores romanos de los años cincuenta. lógicamente. Podría decirse.). se anuncia una idea central del futuro «humanismo» de la Edad Moderna: la verdadera educación del hombre. incluso los grie­ gos tenían que aprender latín. el latín era ciertamente la lengua oficial de la administración.) escribió sus célebres Meditaciones (también conocidas por su tí­ tulo literal: A sí mismo) en griego a causa de su propósito filosófi­ co. el de 123 . Y muchos autores griegos del período augústeo ya demostraban un buen conocimiento de la literatura latina y. que reivindicaba una reorientación hacia los clásicos áticos de la prosa griega (si­ glos v-iv a.Ur b i et orbi manidades). Pensemos en par­ ticular en las biografías de personajes romanos escritas por Plu­ tarco. Los griegos lo vieron con claridad: un siglo después de Plinio. se realiza a través de la lengua y de la litera­ tura. en broma. en realidad. de su lengua. quien afirmaba que el latín ya era «la lengua que hablan todos los hombres». Pese a todo. En el este del Imperio. De este modo. pero ni siquiera mediante los esfuerzos de distintos emperadores (Diocleciano. el orador griego Elio Aristides afirmaba que los hombres ya no se dividían en griegos y bárbaros. C. parecía inspirado.

antigua pa­ tria del acérrimo enemigo Aníbal y convertida más tarde en colo- 124 . En el siglo vi. ya había en el siglo iv una escuela de retórica la­ tina en Nicomedia. Los NUEVOS c e n t r o s l a t i n o s En otros lugares. pese a todo. emperador de Oriente. y en algunos países. capital de la provincia Bitinia de Asia Menor. C. Llevaron con orgullo el título de rom a­ nos y llegaron a irritarse cuando Carlomagno se hizo coronar em ­ perador «romano». vivió en esta región Prisciano. Constantinopla y Roma. que enseñaba la gramática latina: su manual de latín para uso de los griegos sería. en sus celebraciones y. Flavius Cresconius Corippus escribió una obra épi­ ca en latín sobre las campañas del emperador Justiniano. en las calles de Constantinopla se siguió hablando griego hasta la conquista de la ciudad por los turcos (1453). siguió en vigor hasta fi­ nales del siglo X IX . No obstante. ¡v iv a e l l a t í n : Oriente y el de Occidente (395 d.) con sus respectivas capitales. como Alemania. quien hizo redactar en latín el Corpus Juris a partir de antiguos textos de juristas rom a­ nos. Esta obra constituye el fundamento del derecho civil m oder­ no. en especial tras la caída del Imperio de Occidente. El prim er centro literario de rele­ vancia fuera de Roma se situó en la africana Cartago. los bizantinos. Una generación antes del Corpus. la lengua de la poderosa Roma do­ m inaba desde hacía tiempo y atraía a los escritores hasta el punto de que la mayoría de ellos residían en la ciudad y escribían sobre todo para un público romano. sobre todo. eran muy conscientes de su iden­ tidad como portadores de la idea de Roma. Sin embargo. Fue el mismo Justiniano. la obra más comple­ ta e importante en este terreno.El l a t í n h a m u e r t o . durante más de mil años. Resulta evidente que los empera­ dores orientales.

Por amor a esta mujer. voluptas. el prim er francés de la literatura universal: Ausonio (Decimus Magnus A u­ sonius).. 125 . mi bárbara. en su ciudad fue celebrado como orador de banquetes e incluso se hizo erigir monumentos. juego. Ausonio llegó a enriquecer la poesía latina con una nueva forma métrica. blanditiae. que obtuvo como botín de guerra tras una campaña contra los alamanes: intensa poesía de amor escrita por un profesor de retórica que ya había dejado atrás sus mejores años de vida. amor y deseo. obra leída con gusto por sus contemporáneos a causa de sus obscenidades. por tanto. oriundo de Burdeos y. Empezaron a surgir nuevos centros literarios en el Imperio. preceptor del heredero im ­ perial y autor de toda clase de poemas de circunstancias.. ludus. Allí regresó a m e­ diados del siglo II tras una breve estancia en Roma. Apuleyo. Tras la reorganización del Imperio bajo Diocleciano (284-305). el conocido autor de El asno de oro (. Burdeos (Burdigala) y Tréveris (A u ­ gusta Treverorum). Tertuliano. alto funcionario de la corte. estudió retórica en Cartago. que a todas las muñequitas del Lacio supera. Un poco más tarde también vivió en Cartago el p ri­ m er gran escritor cristiano. barbara. Delicium. sed quae Latias vincis alumna pupas. entre ellos un virtuoso epitalamio obsceno y un meritorio poema de viaje por el río Mosela. como Milán (M ediolanum ). dulzor. En esta última residió y enseñó el poeta más importante del siglo iv. amor. Bissula..Ur b i e t orbi nia romana. Aún más dignos de atención son los versos que dedicó a una herm osa suaba. Mi delicia. comenzó el período que hoy solemos denom inar Antigüedad tar­ día.Asinus aureus).. cuyo oscilante garbo no se presta a la traducción.

«una segunda Roma». Y eso que aún no he­ mos hablado del latinista más famoso de Tréveris: Karl Marx. Es evidente que el poeta no es­ cribía únicamente para romanos y menos aún para «las muñequitas de Lacio». sino sobre todo su soltura al expresarse en latín. ¡VIVA EL LATÍN! Ausonio no alababa tan sólo los «ojos azules y el cabello ru ­ bio» de la amada. como se decía literalmente. aprendido como segunda lengua. 126 ...El l a t ín h a MUERTO. De este modo se convirtió Tréveris en una ciudad literaria. Esto justifica el or­ gullo de sus habitantes. que solían afirmar: «Los romanos eran capaces pero nosotros somos más sagaces».

1 ¿Cómo se produjo ese acontecimiento? ¿Realmente tuvo lugar en aquel período. re­ vela la dificultad y complejidad del problema. justo cuando el m undo entero hablaba latín? Los especialistas opinan lo contrario y muchos sabios han puesto fechas muy dispares a la m uerte del latín: -E l final de la Antigüedad. A finales del siglo xvi. -E l final de la Edad Media. N o se sabe aún con certeza quién lanzó por prim era vez esta acusación de «lengua m uerta» contra el latín. -E l final de la Edad Moderna. como tanto les gusta decir a sus enemigos. en una lengua «muerta». Por el contrario yo opino que viven y están plenas de fuerza: disfrutan de m ejor salud desde que no están som etidas a la violencia del pueblo llano».Mors immortalis El latín muere y se vuelve inmortal A la vez que el ascenso del latín como lengua universal. El lingüista Paolo Poccetti ha llegado a afirmar que no resulta factible hablar de una 1. 127 . el hum anista francés M arco Antonio M uret trató ya la cuestión en detalle (1583): «Se dice que la lengua latina y la griega m urieron hace ya tiempo. que podría seguir alargándose. La variedad de dataciones. indisociable de su esen­ cia: el latín se «petrifica» y se convierte. cuando cayó el Imperio romano de Occidente y surgieron las lenguas romances. desde entonces. cuando el latín perdió su fun­ ción como lengua científica en favor de las lenguas modernas. se produ­ ce un fenómeno que será. Este discurso del gran filólogo y poeta se encuentra entre lo m ejor que se ha escrito sobre el tema. cuando los humanistas demasiado entusiastas le dieron el golpe de gracia a la lengua a través de sus excesos estilísticos.

Cuando pasamos re­ vista a los m onumentos de la literatura latina. las lenguas están vivas en la medida en que se transforman y se desarrollan. no es ya la lengua que se habla actualmente en sus países. vemos claramente una lengua en vivo movimien­ to. El latín. Nuestras expresiones de «lengua viva» y «lengua muerta» se ba­ san en una metáfora biológica: igual que el organismo de un ser vivo (sea planta o animal) crece y se transforma hasta que la m uer­ te pone fin a esas transformaciones. La lengua de Goe­ the o la lengua de Cervantes. Si me atrevo a proponer con seguridad m i propia datación. como observará cualquier estudian­ te de secundaria. Más lejos aún se encuentra la lengua de un poeta ba­ rroco. Y entre ellos se cuenta el latín: no a lo largo de su historia. desde luego. Tomemos la prim era de las famosas Doce Tablas. el español o el francés. a n t e s d e C ic e r ó n Algunos ejemplos bastarán para aclararlo. Por el contrario. pero sí aproximadamente desde la época de Augusto. como el sánscrito de la India o el árabe clásico. al menos del literario. lo hago porque se fundam enta en una observación muy sencilla. y más aún la lengua medieval con sus primeros testim o­ nios casi incomprensibles para el lego. El l a t ín v iv o . existen otros idiomas. que no experimentan ya esa evolución. A la vez que su expansión global. han avanzado y se han modificado durante los últimos ocho siglos y es previsible que si­ gan haciéndolo. establecidas 128 . desde los inicios hasta Cicerón. como el resto de las lenguas vivas. es decir. El alemán. que ya en esa época se consolidó y adquirió la forma inalterada que presenta hoy en día. no necesita tales trucos.El l a t ín h a m u e r t o . se produjo la «muerte» del latín. ¡VIVA EL LATÍN! «muerte» del latín cuando ni siquiera se puede proporcionar una fecha de defunción. sin embargo.

demandante y demandado son m en­ cionados tan sólo mediante pronombres («uno». la conjunción igitur en la última frase no tiene aún el sentido posterior de «en consecuencia. Otras peculiaridades. En sólo once palabras encontramos destacadas diferencias res­ pecto al uso posterior.M o r s im m o r t a l is en el año 450 a. C. Adaptando el original a la ortografía tardía. después». Sabemos. que bordea las fronteras de lo ininteli­ gible. Sabemos que Cice­ rón. desde el punto de vista lingüístico. En la prim era frase. un texto primitivo del cul­ 129 . sino más bien el de «entonces. Una concisión tan áspera sería inconcebible en los textos ju rí­ dicos de una época posterior. Después debe ocuparse de él). la tabla nos dice: Si in ius vocat. a principios del siglo i a. por ejemplo. y consideradas el fundamento del derecho ro ­ mano. no está claro por la estructura si es el acusado o el testigo quien tiene la responsabilidad. Además. Más ardua resulta la lectura de textos anteriores. por último. Debieron de parecerle tan lejanas. El do­ ble cambio de sujeto entre la subordinada (vocat. atañen a la esencia de la lengua. ha de llamar a un testigo. este debe ir. C. en torno al que los historiadores del derecho si­ guen sin ponerse de acuerdo. Aquello que salta a la vista cuando analizamos el original es la extraordinaria concisión. ito. que el llamado «canto salió». it) y la frase principal ( ito. tuvo que estudiar las Doce Tablas en su época escolar. sin embargo. antestamino) no aparece marcado. Si no va. por tanto». En la tercera fra­ se. «otro»).. Tal vez ni siquiera tuviese claro el significado exac­ to de antestari. N i it. antestamino: igitur em capito (Si uno lleva a otro ante el tribunal. como un texto medieval a un estudian­ te de hoy en día. En la segunda frase se hallan dos formas flexivas que ya no eran habituales en tiempos de Cicerón: el imperativo antestamino del verbo antestari (cuya forma poste­ rior será antestator) y el acusativo em del pronombre is (en lugar de eum). «clásico» de la lengua.

las preguntas indirectas aparecen con frecuen­ cia en indicativo y no en subjuntivo.. Si vamos ahora en dirección contraria. Ya en el siglo i i a. De todas formas. sin duda. tam bién aquí habría encontrado formas lingüísticas que llevaban mucho tiempo en desuso. El l a t ín « m u e r t o ». como fa x im (= facsim ) en lugar defecerim. En torno a 120 años después del glorio­ so consulado de Cicerón (63 a. un signo de que el latín mantenía su vitalidad. tras C ic e r ó n Hemos situado a Cicerón como nuestro eje temporal del latín. un grie­ go que dominaba el latín.E l LATÍN HA MUERTO. C. afirmaba: «Tam­ bién entre los romanos es tal la diferencia entre la lengua antigua y la actual que ni los eruditos son capaces. Medio siglo más tarde. cabe pensar que el público general las comprendía sin esfuerzo. Dado que estas comedias siguieron representándose hasta la época augústea. a pesar de sus esfuer­ zos. con las antiguas comedias romanas (240-160 a. el historiador Tácito escribió sus grandes obras: Historias y Anales. «brincar»). En Plauto. etc. ¡VIVA EL LATÍN! to religioso. C. de solventar ciertas dudas». C. el filósofo Séneca publicó sus Epístolas morales. hacia el futuro. la lengua revelaba su aspecto envejecido. que no distaban de su período histórico mucho más que Ibsen o Chéjov del nuestro. el historiador Polibio. El joven Cicerón se arreglaba mejor. es decir. no era siquiera comprendido por los propios salios.). por ejemplo. modelo del ensayo filosófico moderno. Pese a todo. tendremos una imagen muy distinta.). el ge­ nitivo en -ai ( comoediai ) en vez del posterior -ae (comoediae ) y formas de subjuntivo terminadas en -sim . Quien tenga una mínim a idea de literatura la­ tina sabe ya que estos representantes de la «Edad de Plata» recu- 130 . los sacerdotes encargados de cantarlo y danzarlo (el nom ­ bre Salii deriva de salire.

ese tiempo. 2. El principio general de la estilística es el contrario: la ex­ pansión de los m iem bros. Séneca y Tácito. quaedam subducuntur. se dejaba llevar por rasgos de estilo brillantes. Buscaban la brevedad. libérate por ti mismo. quaedam effluunt. 131 . pese a excep­ ciones puntuales. seis y cuatro sílabas— son contrarios a los principios de construc­ ción de Cicerón. Sin embargo. Un breve ejemplo nos bastará.2 Sin embargo. et tempus quod adhuc aut aufere­ batur aut subripiebatur aut excidebat collige et serva. Convéncete de que es como te es­ cribo: hay tiempo que se nos toma por la fuerza. querido Lucilio. Haz así. tiempo que se nos roba. Persuade tibi hoc sic esse ut scribo: quaedam tempora eripiuntur nobis. era diametral­ mente opuesto al de Cicerón. El recurso de Séneca tiene aquí un sentido expresivo: el tiem po pasa cada vez m ás deprisa. el gran orador no podría haber encontrado ni un elemento contrario a su uso de la gramática. por su parte. Séneca. Quaedam tempor(a) eripiuntur nobis: 11 sílabas. Difícilmente habría producido Cicerón una estructura tripar­ tita tan minuciosa para esta teoría de la economía del tiempo. mi Lucili: vindica te tibi. Quaedam subducuntur: 6 sílabas. como en el caso de Salustio. tiempo que se nos escapa. la prim era de la Antigüedad. Quaed(am) effluunt·. guárdalo y consérvalo. Ambos autores. y el tiempo que hasta ahora te era arrancado o sustraído. evi­ taban los largos períodos de subordinadas incisivas y paréntesis. antes incluso de haber expresado la idea completa. llegando a veces a la paradoja. hasta el punto de que Tácito finalizaba sus frases de m anera abrupta. Séneca comienza así su texto: Itafac. Los tres miembros de frase que co­ mienzan con quaedam y van disminuyendo de extensión —once.M o r s im m o r t a l is rrieron a un estilo que. 4 sílabas. a la gramática de Cicerón. lo que no varía es que ambos se ceñían con exactitud. o que se escapaba.

negarem meque adsequi posse diffiderem. hasta la Antigüedad tardía. con­ temporáneo algo mayor de Tácito.El l a t ín h a MUERTO. que ya era mínima. sive quia omnis humanus sermo inferior esset laude caelesti. tú en cambio afirmabas que en los asuntos de Dios 132 . bien porque sabía que todo discurso humano es inferior a la gloria del cielo. sed animum. tu e contrario adserebas in Dei rebus non possibilitatem inspici debere. neque eum posse verbo deficere qui credidisset in Verbo. Tomemos el inicio de su prim er párrafo: Saepe a me. Quintiliano. me has pedido que hable de este milagro que ha sucedido en nuestro tiempo. ut nunc experior. Cumque ego id verecunde et vere. querido Inocencio. conocido por ser el autor de la traducción latina de la Biblia. bien porque mi ociosidad como herrumbre del espíritu hubiera desecado mi antigua facilidad de discurso. Y mientras que yo me oponía a ello de manera púdica y conforme a la verdad. podemos pensar que fueron escritas cuatrocientos años antes. seguía considerando a Cicerón el modelo preclaro e indiscutible de la lengua: no se percibía que hubiera un abismo lingüístico de ciento cincuenta años. Avancemos trescientos años más. postulasti ut de eius rei miraculo quae in nostram aetatem inciderat non tacerem. y no me sentía capacitado de llevarlo a buen térmi­ no. Si leemos alguna de las innumerables cartas de san Jerónimo (347-420). A menudo. ¡VIVA EL LATÍN! Cuando aparece alguna fuerte desviación respecto a la sintaxis de Cicerón —sobre todo en el caso de Tácito— se trata de preferen­ cias personales de cada autor dentro de su estilo y no son conse­ cuencia de una evolución general de la lengua. El gran maestro de oradores. según ahora lo veo. Todo autor de la época de Tácito tenía libertad para recurrir a los medios gramati­ cales de Cicerón. Innocenti carissime. sive quia otium quasi quaedam ingenii rubigo parvulam licetfacultatem pristini siccasset eloquii.

C. como términos técnicos del lenguaje retórico y filosófico. lo decisivo para nosotros. hemos elegido nuestros ejemplos tan sólo en la prosa. No es esto. Ex­ ceptuado ese detalle. comparando del mismo modo el lenguaje épico de Ennio (m uer­ to en 169 a.) y Claudiano (circa 400 d. surgieron durante el siglo i d. pese a todo. sino la intención. ya que la noción de «creer en» (expre­ sada aquí con la preposición in y ablativo. pero por lo general mediante acusativo.M o r s im m o r t a l is no había que considerar la posibilidad. Tampoco el significado de las palabras se ha al­ terado esencialmente. C. y que no podía faltarle la palabra a quien había creído la Palabra. C. como credo in unum D eum ) es específica­ mente cristiana.) con el de Virgilio (muerto en 19 a. Ciertamente san Jerónimo ofrece un buen ejemplo del estilo ciceroniano: amplios períodos.). hacer algo análogo en poesía. la gramática de san Jerónimo es idéntica a la de Cicerón y es. Más extrañeza habría sentido Cicerón ante las tres últimas p a­ labras credidisset in Verbo. Cualquiera que haya profundizado en el estudio del latín p en ­ sará que aquí hay mucho de Cicerón. en suma. incluso desde el punto de vista lingüístico. 133 . sino el hecho de que los cua­ trocientos cincuenta años pasados desde Cicerón no hayan dejado rastro alguno en la sustancia gramatical de estas frases. Por comodidad. Sería factible. la misma que enseñamos hoy en día a nuestros estudiantes de latín con la ayuda de los ejercicios de es­ tilo. sin embargo.) y este último con Lucano (muerto en 65 d. C. C. aunque a nosotros nos resulte común: el neologismo p os­ sibilitas (posibilidad). al igual que el adjetivo del que deriva (possi­ bilis). Tan sólo un término habría sorprendido a Cicerón. La concor­ dancia temporal y el uso del subjuntivo sigue de manera exacta el modelo antiguo. armoniosa duplicación de los miembros de las frases y de las cláusulas. subordinadas de prim er y segundo grado.

M o r ir e n b e l l e z a ¿Cómo se llegó a esta «muerte» del latín? Una m uerte que. Esta pregunta apenas se ha planteado o discutido en detalle en la investigación científica. no alteran la flexión de los casos ni la sintaxis. con el inicio de nuestra era. como en el caso citado de possibilitas. Dado que las gramáticas educativas reposan en la obra de Cé­ sar y de Cicerón —entre las que no existen grandes diferencias his­ 134 . en la Edad M oderna se introdujeron neologismos como perspicillum (gafas) y hoy en día siguen for­ mándose términos como computatrum (ordenador) o incluso p a ­ gina domestica (página de inicio). Estos cambios no afectan en profundidad al lenguaje y. sino de una unificación normativa: algo que. por tanto. Por decirlo con una fórmula un tanto rotunda: Cristo nace. como vemos. no deja de ser parcial. el latín muere.El l a t ín h a m u e r t o . Tanto en unos períodos como en otros. A partir de este momento tan sólo el vocabulario variará o se ampliará a causa de factores externos como la religión o el pro­ greso cultural y científico. casual­ mente. Por lo general no suele hablarse de una reificación o petrificación de la lengua. no impide la existencia futura de la lengua. Coincide de manera aproxi­ m ada con la expansión del latín como lengua m undial y. sino tan sólo la posibilidad de que siga evolucionando. sin ser falso. ¡VIVA EL LATÍN! Con ambas series de ejemplos se puede o se podría ilustrar la «muerte» lingüística del latín: su reificación en una norm a lin­ güística esencialmente inmutable puede datarse con precisión en la época posterior a Cicerón y Virgilio. La introducción por parte de los cristianos de préstamos griegos como baptisma (bau­ tismo) o episcopus (obispo) carece de influencia sobre el núcleo de la lengua. Del mismo modo. el latín sigue siendo perfectamente «clásico».

sus preferen­ cias personales. Se trata de la época que seguimos privilegiando con el nombre 135 . como en cierto modo Virgilio. En opinión de Veleyo Patérculo. el vocabulario de César es tan «reduci­ do» como el francés clásico de Racine. se tiende a asumir que ambos hitos de la Latinitas redu­ jeron y normalizaron las posibilidades gramaticales de la lengua. flexión. como un tirano. padre del filósofo homónimo. desde los inicios del Im ­ perio. Con frecuencia se invoca una conocida afirmación de César: «Evi­ ta una palabra extraña y poco común igual que [el marino evita] el escollo» (Ut tamquam scopulum. como era costumbre en el latín antiguo). Usus tyrannus: el uso de la lengua decide. Cicerón explica el empleo del ritmo en la prosa y las figuras retóricas.M o r s im m o r t a l is tóricas—. no al núcleo duro de la lengua. que escribió tras la muerte de Augusto. se refiere al estilo. De acuerdo con Estacio. Séneca el Viejo. fue un período de perfección ya cerra­ do. es decir. pero el uso de la lengua se corresponde con el ha­ bitual en cualquier persona culta de la época. Y aun así. Tenemos testimonios suficientes de que las obras de ambos se consideraron. llegó a oír a los oradores del período augústeo y afirmó que. que incluía a Tito Livio. lógicamente. de la misma idea era Quintiliano. la Eneida era un ejem­ plo que nunca sería igualado. sintaxis y fonética. Sus prescripciones estilísticas evidencian. del mismo modo que la mayoría de recomendaciones expresivas de Cicerón —sobre todo en el Orator — atañen al estilo. «príncipe de la poe­ sía» (princeps carminum). fue decisivo para esta «muerte» del latín. después de Cicerón. el mayor escritor épico posterior a Virgilio. el arte de la oratoria había entrado en una decadencia cuyo fin no podía verse aún. En realidad. sic fugias inauditum atque inso­ lens verbum). qué es correcto y qué no. en cualquier caso. la época dom inada por Cice­ rón. las cimas insuperables del arte lingüístico latino. por ejemplo. Ovidio y Virgilio. Este consejo. pero no entra a opinar. Cicerón. si conviene el uso del verbo uti con ablativo (en lugar de acusativo.

relacionado con el sentimiento na­ cional de los romanos y de su búsqueda continua de superar el tiempo dejando modelos para la posteridad. Sin embargo. Y de ese sentimiento deriva. No se refieren estos testimonios al uso de la lengua. Se trató más bien de una per­ cepción instintiva: la lengua en la que Virgilio había escrito su Aeneis y Cicerón sus Philippicae orationes no debía alterarse. ¿no podría ser esta la razón de que la lengua se «petrificara»? Opino. que se encuentra más allá de toda gramática. pero es eterno: el latín únicamente podía ser inm ortal a través de su muerte. sino a la capacidad artística de estos maestros. al sustrato grama­ tical. como los que celebran nuestros filólogos actualmente. donde se deba­ tiera cuál era la mejor forma de la lengua y se acabara otorgando ese privilegio a Cicerón y a Virgilio. no al revés: la administración 136 . sino de un suceso muy particular. a mi entender. Evidentemente no hubo ningún congreso de grammatici. Des­ de la muerte del latín sólo existe un latín. He presentado innumerables veces esta teoría en público y con frecuencia se me ha objetado que también la lengua inglesa debe­ ría haberse fijado después del H am let de Shakespeare e igualmen­ te el español tras las obras maestras de Calderón. para que Virgilio pudiese servir aún de modelo. ¡v i v a e l l a t í n : de «latinidad dorada». para que Cicerón pudiera seguir siendo imitado en el futuro. de una ley universal. el protago­ nista de El tambor de hojalata de Günter Grass— de detener su crecimiento y fijarse en el punto alcanzado. A esto siempre respondo que no se trata. por el contrario. También sería concebible otra objeción: se ha afirmado que la unificación del latín en la época de Cicerón era útil en la organi­ zación del Imperio. que la lengua latina tomase en secreto la decisión —igual que Oskar. lógicamente.El l a t í n h a m u e r t o . que la inmutabilidad de una lengua condiciona su unidad. era necesario aferrarse a su lengua. según la expresión fijada por Erasmo en su edición de Séneca (1527).

creo que la «muerte» del latín no se debió a al­ gún propósito de utilidad. No debe uno equiparar este latín. pero eso no detuvo la evolución de la lengua. como a menudo ocurre. es decir. Mientras el latín estuvo «vivo».. l a l e n g u a d e l a g e n t e c o m ú n Existe otro argumento contrario que remite justo al meollo de la cuestión: ¿Acaso todo lo dicho hasta ahora no afecta tan sólo a la lengua literaria o.. No fue has- 137 .». con la lengua coloquial. El l a t ín v u l g a r . legionarios y comerciantes. Como escribió en un poema August von Platen: «Quien contempla con sus ojos la belleza / ya se ha entregado a la m uerte. un complemento en cierto modo necesario. mejor dicho. todo lo que hemos demostrado hasta ahora atañe finalmente a la lengua de aquellos que disfrutaron de una formación en lengua y literatura latinas con un grammaticus o incluso de oratoria con un rhetor. aparecía también el latín vulgar. Al mismo tiempo que la lengua de las personas cultas quedaba fijada. Este latín no era otra cosa que la lengua popular y viva de la gente sencilla. a la lengua escrita? En efecto. de los campesinos. sino a la validez estética de sus cum ­ bres artísticas.M o r s im m o r t a l is de la Commonwealth británica requirió de cierta unificación del inglés. la élite social e intelectual con medios económicos. La lengua de la gente común. de aquellos que sólo tuvieron una enseñanza ele­ mental (si es que la tuvieron) con un litterator. Por mi parte. En cierto sentido podría decirse lo mismo del latín. no se privó de se­ guir evolucionando libremente. aquella que no se preocupaba de seguir las reglas válidas para la lengua culta. el latín colo­ quial de la comedia antigua o aquel que Cicerón empleaba en sus cartas íntimas (sobre todo en aá A tticu m ) formaba parte del con­ junto de la lengua y se desarrolló en la misma medida.

oreille— tampoco derivan de au­ ris. sino de su diminutivo vulgar auricula o su variante oricla. (Tulita. el italiano boccá. el portugués boca ) provienen del latín vulgar bucca. bucca desplazó por completo a 05. la m ain d A n to in e . sin embargo. Asimismo. con la excepción del nominativo y el acusativo.). Como a los italianos o a muchos alemanes. hicieron desaparecer. asellus. catellus). italia­ no. pequeñita m ía. al haber­ se descubierto que las lenguas romances (español. los términos rom an­ ces para la palabra «boca» (el francés bouche . no se estudia en los cursos tradicionales. Las palabras ro­ mances para «oreja» —orecchio.. ya que la forma normativa para «boca» en latín era 05. hablado por las per­ sonas cultas— y el latín vulgar. «orejita». que las lenguas romances. el latín vulgar también evita el genitivo (Antonii m a­ nus) y lo sustituye por la forma con preposición ( m anus de A n to ­ nio). etc. tras la labor previa del la­ tín vulgar. los casos flexivos..E l LATÍN HA MUERTO. el más noble y más latino de los casos.. que procedía sin duda del antiguo latín coloquial. a los hablantes de latín vulgar les agradaba usar diminutivos de afecto (agnellus. Rindamos aquí un homenaje postum o al ablativo. Aunque esta palabra aparece de m anera ocasional en los pasajes más lenguara­ ces de Cicerón. 138 . pero tan sólo en textos de gran intim idad y cercanía: Tulliola. que serán sustituidos por expresiones preposicionales. También Cicerón los empleaba. En ese proceso perderán también. deliciolae nostrae. francés. Ciertamente ha sido este latín vulgar el que ha atraído el inte­ rés de los lingüistas durante los últimos doscientos años. En el latín vulgar. como harán más tarde las lenguas romances: «la m ano de Antonio». . cuando se produjo la ruptura entre el latín nor­ mativo de la escuela —escrito y. C. lógicamente. ¡VIVA EL LATÍN! ta el siglo i d. Por ejemplo. portugués.. rumano..) derivaban de esta variedad tardía de la lengua y no del latín «culto». pero que se desarrolló con mayor libertad respec­ to a las normas establecidas.

M o r s im m o r t a l is La f il o s o f ía p o p u l a r e n l a t ín v u l g a r ¿Tan sólo conocemos el latín vulgar a través de hipótesis retros­ pectivas desde las lenguas romances? En absoluto. Heu. ló­ gicamente. Modo modo me appellavit. sino hacer reír a su público urba­ no de Roma. casi que aún me estaba llamando. tan ignorantes como pre­ tenciosos. ya que su esencia era hablada. poseemos un conjunto de textos que documentan la «transformación» de nuestro latín escolar en boca de los hablantes «vulgares» entre los siglos i y v m de nuestra era. Nec sane lavare (3) potui. Golpea el cuerpo igual que el batán golpea el paño. 139 . Y además no he podido bañarme. eheu! utres inflati ambulamus. durante la época de Séneca y de Nerón. Dijo: yo no me baño todos los días.4el agua tiene dientes y deshace cada día nuestro cuerpo. No existen. 4. Un tipo majo. Oigamos pontificar al filósofo vulgar Seleuco: Ego. [. tan buena gente. testimonios escritos directos de esta lengua. Homo bellus (5). baliscus (1) enim fullo est. El bañito es todo un batán. Sed cum mulsi pul­ tarium obduxi. fui hoy a un funeral. fu i enim hodie infunus (4). tam bonus Chrysanthus animam ebulliit. El prim er testimonio que conocemos son las conversaciones del Satiricon que el novelista Petronio. ha expulsado su último aliento. Crisanto. frigori laecasin (2) dico.] Medici illum perdiderunt. puso en boca de libertos. immo magis malus fatus (6). non cotidie lavor. pero aquí no tiene ningú n sentido. Siento que 3. Casi. Sin embargo.. Minoris quam muscae sumus. Obviamente su objetivo no era ilustrar la historia de la lengua. Videor cum illo loqui. inquit.. aqua den­ tes habet et cor[pus]3 nostrum cotidie liquescit. llegados del sur de Italia. En los m anuscritos está escrito cor (corazón). Pero cuan­ do me echo un traguito de mulso [vino de miel] mando el frío a tomar por culo.

que se limita a fijarse en lugares comunes. (2) laecasin es una deformación del griego laikázein (irse por ahí de putas). que fue colonia romana desde el tiempo de Sila. valemos menos que las moscas. (3) lavare en lugar del habitual lavari : el latín vulgar prefiere las formas activas de los verbos. o más bien fue su mala suerte. ¡Ay. en los deslices por sí mismos. ay! Somos odres hinchados que caminan.] Los médicos lo ajusticiaron. Un l a t ín m u y s o n o r o e n l o s m u r o s d e P om peya Podemos acercarnos aún más a la lengua del pueblo a través de las inscripciones encontradas en los muros de Pompeya. «baño»). El desmañado latín tan sólo es su correlato. ¡VIVA EL LATÍN! hablo aún con él.. [.u m tienden a conjugarse en latín vulgar como masculinos term inados en -u s (vin u m : vinus). lógicamente. (6) malus fa tu s en lu­ gar de m alum fatum : los neutros terminados en . sino en el contraste entre la ambición del discurso y su banalidad de contenido. Desde que en el siglo x v m se empezase a excavar en esta pequeña ciudad de Campania. el 24 de agosto del año 79. sin duda por confusión ¿on venire in fu n u s (ir a un entierro). (1) Baliscus pa­ rece ser un diminutivo griego a partir del latín balneus (en lugar de balneum.. La desa­ parición de la ciudad bajo la ceniza y la lava del Vesubio.E l LATÍN HA MUERTO. hasta la desaparición absoluta del género neutro en las lenguas romances. (4) in fu n u s en vez del esperable in funere. El propio Goethe lo celebró: «Han sucedi- 140 . La irresistible comicidad del texto no se basa. (5) bellus reemplaza por com­ pleto en el latín vulgar al estándar pulcher. Este dudoso latín requiere ciertas aclaraciones. hemos podido acceder a la vida clásica con más intensidad que nunca. fue una bendición para los estudiosos de la Antigüedad.

en una pared. nada hay que señalar aquí. advierten contra el daño eventual de una pintura. Y fue­ ron muchos: más de diez mil. por ejemplo. me sorprendo de que no hayas caído en ruinas. Esta idea vale también para el idioma. aun­ que entonces se escribiesen justo aquellas cosas que uno no osaba decir. no sabemos. te non cecidisse ruinis / qui tot scrip­ torum taedia sustineas! Se trata de un dístico (hexámetro con pen­ támetro) bastante logrado. el francés y el italiano modernos. de ahí que. la diosa protectora de la ciu­ dad] se encolerice con aquel que dañe esto). la e breve se con­ funde con la i por su cercanía fonética. transcribámosla prim ero en su forma no r­ malizada: Habeat Venerem Pompeiianam iratam qui hoc laeserit (Que la Venus de Pompeya [es decir. letra que. que traducimos en prosa: «Pared. por otra parte. contienen ciertas particularidades: Abiat Venere Bom peiiana iratam qui hoc laesaerit. En laesaerit se confunden ae y e.M O S S IM M O R TA LIS do muchas desgracias en el mundo. más o menos como en los retretes públicos actuales. ya que ambas se pierden en el habla vulgar. Quien quiera escuchar a los romanos a pie de calle debe leer los grafitis de Pompeya. Dado que en esta frase se cuela la ortografía vulgar. En las dos palabras si­ guientes ( Venere Bompeiiana) falta la m final. En A biat se pierde la hache inicial. por qué la P inicial de Pompeiia se convierte en una B. ha terminado por ser m uda en el español. Otros ver­ sos que. que ocupan cuatro imponentes vo­ lúmenes del Corpus Inscriptionum Latinarum . Así sonaba el latín en Pom ­ peya. 141 . sin embargo. Hasta tal punto abundaban que incluso un lector (y escritor) pompeyano dejó su queja inscrita: Admiror. tú que debes soportar el tedio de tantos escritores». En el plano gramatical. el caelum latino haya dado el cielo español o el ciel francés. aunque en la pro­ nunciación correcta tan sólo se articulaba levemente. paries. pero pocas cosas que hayan aportado tanta alegría a la posteridad».

La norma.. chasquea las riendas: ¡viajemos a Pompeya. [. ya que la o es larga. Cochero.. ubi dulcis est Amor. si falla alguna de estas condiciones. lo mismo ocurre con la prim e­ ra sílaba de russus (rojo).. También de ello ha­ llamos las primeras pruebas en las paredes y muros de Pompeya. sin preocuparse demasiado por el alcohol al volante. donde un enamorado exhorta al co­ chero del taxi-mula que ha alquilado para que se dé prisa.] Bibisti.] Has bebido. un hecho funda­ mental para la historia posterior de la lengua y de la literatura. vamos. ya que la o es breve y sólo va seguida de una consonante. ¡v i v a EL LATÍN! La novedad más interesante en el dominio de la pronunciación afecta a la longitud de las vocales y de las sílabas. irías más deprisa para ver a Venus. Amoris ignes si sentires. iamus [= eamus}. simplificando mucho. donde el dulce amor vive! ¿Designan Venus y Amor a los dioses en persona o tan sólo a la amada del poeta que reside en Pompeya? En estos fogosos ver­ 142 . Como ya hemos comentado. la sílaba será larga. el verso latino estaba basado desde Livio Andrónico en la distinción entre sñabas largas y breves. era la siguiente: una sílaba es breve cuando incluye una vocal corta que no vaya seguida por más de una consonante.. mulio. la primera sñaba de rosa es breve. magi [= magis] properares ut videres Venerem. Leamos el siguiente poema. ya que la u va seguida de dos consonantes. prende lora et excute: Pompeios defer. si sintieses el fuego del amor. [. Se trata de algo sencillo. De ese modo. ros (rocío) es larga.El l a t í n h a m u e r t o . Por el contrario. pero este sistema de las cantidades si­ lábicas se descuadra de tal manera en el latín vulgar que se ha lle­ gado a hablar de un «colapso de cantidades».

sino a un taxista que hablaba latín vulgar. el rol del grammaticus tuvo que adquirir una 143 . C. se alargaba la vocal y. algo más acerca de este grammaticus al que hemos evocado tantas veces. Un grammaticus romano se habría espantado ante estos versos. Al inicio de la época imperial.M o r s im m o r t a l is sos no es fácil deducirlo. Desde la prehistoria de la lite­ ratura latina existió esta profesión y. en dos pa­ sajes donde el verso (un senario yámbico) exige una sílaba larga. Crates de Mallos. Parece ser que. lógicamente. Livio Andrónico y Ennio eran grammatici que daban clases de lengua. Las primeras sílabas de Venerem y de ubi deberían ser breves. empleando tex­ tos griegos o sus propias obras. pero los romanos debieron de sentirse obligados a seguir el ejem­ plo. también la ense­ ñanza del latín. se partió la pierna en una cloaca romana hacia el año 169 a. por influencia del acento de la palabra. en un accidente de circulación. que solía complementarse con el griego y duraba hasta la pubertad. aparecen sílabas breves. la tarea de los «gramáticos» ascendió de ca­ tegoría científica y pasó a ocuparse de la investigación en torno a cuestiones lingüísticas y literarias que hoy consideramos «filoló­ gicas» (por ejemplo: ¿Cuántas comedias de Plauto son auténti­ cas?). C. para concluir. y decidió aprovechar su estancia involuntaria en la ciudad para dar clases de filología. Eran en griego. pero resulta fácil percibir que. individuales o grupales. por tanto. ¿Por qué? Lógicamente porque ya se pronunciaban así (con independencia de que uno estuviese o no enamorado). antecesor de todos los profe­ sores de latín y de filología clásica. curiosamente. con la escisión entre latín nor­ mativo y latín vulgar. Un filósofo y gramático griego. por tanto. No debió de tener excesiva influencia sobre los jóvenes estu­ diantes esta nueva orientación. En el siglo n a. cuyo origen se halla. la sílaba. pero no estaban destinados a alguien como él. pero aquí se han empleado como si fuesen largas. Digamos.

Dicho de m anera malévola. Con diferencia. el grammaticus prolongaba el velatorio junto al féretro del latín. niño. donde se procede a una con­ 144 . Igual que César se convirtió en emblema de los emperadores y Mecenas en emblema de los benefactores.El l a t ín h a MUERTO. redactadas para re­ presentar el conjunto de la lengua latina con fines pedagógicos y reunidas actualmente en los ocho gruesos volúmenes de los Gram­ matici Latini. en custos historiae. sino cum sodali­ bus (ablativo clásico). Pese a todo. Sin duda el más rico es el denominado A p ­ p en d ix Probi. de datación incierta. A partir de la Antigüedad tardía (finales del siglo iii) se dispo­ nía de varias Artes grammaticae completas. Ahora estaba en­ cargado de preservar el latín de los autores modélicos. dividida en un «Pequeño manual» (Ars m inor ) y un «Gran manual» (Ars maior). debía. según lo expresa san Agustín. ¡VIVA EL LATÍN! nueva dimensión: se convirtió. aunque no explícita. Aprende. frente a las mistificaciones de la calle. puerilibus annis. ne spretus iuvenes vos notet atque senes. Discite Donatum. la más célebre es la gramática de Elio Donato (siglo iv). Con Donato y otros autores se delimitaron las fronteras del la­ tín yulgar de m anera implícita. en «guardián de la tradición». sin duda es el libro lati­ no más exitoso de todos los tiempos. en especial de Cicerón. junto a la Biblia de san Jeró­ nimo y el Corpus Juris. el Donato en tus años de infancia o sentirás vergüenza de joven y de viejo. pueri. Donato se convirtió casi en sinónimo para referirse a los profeso­ res de latín. ocuparse de que la construcción «con los amigos» no se escri­ biera ni se dijera cum sodales (acusativo vulgar). por ejem­ plo. existen algunos textos que separan con claridad los usos norm a­ tivos de los vulgares.

tristis y no tristus (triste).. nobiscum y no noscum (con nosotros). auris y no oricla (oreja). 145 . El autor de estas modestas ta­ blas quería producir un libro que ayudara a fomentar el latín cui­ dado. sin duda no imaginaba que estaba dándonos un valiosísimo y queridísimo manual de latín vulgar. Aunque dentro de dos capítulos veremos por qué desapareció finalmente este hermoso latín vulgar..M o r s im m o r t a l is frontación exhaustiva. palabra por palabra: debe decirse speculum y no speclum (espejo). cavea y no cavia (jaula). nurus y no nura (nuera).

según nos transmiten los Evange­ lios. al menos en sus comunica­ dos oficiales. como las encíclicas papales. Los cristianos apren­ dieron latín sorprendentemente tarde. antes de que en Alemania se generalizase el estudio del latín en el bachiller y de que el papa Juan XXIII diera un honroso final a la misa en la­ tín. es decir.. non Christianus También los cristianos aprenden latín «¿Cómo es que tu chaval estudia latín? ¿Va a meterse a cura o qué?» Eso oíamos decir hace unos cincuenta años. Aún hoy resulta normal que la gente asocie de inmediato el latín con la Iglesia católica. En efecto. Sus conversaciones con los 147 . Aunque la película de Mel Gibson. a quien Jesús dijo que sería la piedra sobre la que edificaría su iglesia. seguramente también hablaba latín. la Iglesia re­ curre al latín como lengua universal. Los INICIOS g r i e g o s d e l a c r i s t i a n d a d En realidad Pedro no hablaba la lengua latina.Ciceronianus. aquella cuyo nombre signifi­ ca «Iglesia Universal» (catholica ecclesia). Pedro (Petrus). presente las cosas de otro modo. el propio Jesús leía la Biblia en hebreo y así la citó en la cruz. Pronunció el Sermón de la M ontaña en arameo. la lengua habitual entre los judíos de Palestina. rodada «en las lenguas originales». El obispo de Roma y prim er Papa.. La Pasión de Cristo.

De acuer­ do con una antigua opinión bastante plausible. lengua de los con­ quistadores que debían hacerse cargo formalmente del ajusticia­ do por la ley: lesus Nazarenus Rex Iudaeorum. Los primeros sermones misioneros de los apóstoles. Durante el siglo II. en griego. No fue hasta el final de su vida cuando empezó a orientarse hacia Occi­ dente: en Corinto escribió su célebre Carta a los Romanos. debieron de pro­ ducirse en griego. sólo sabía arameo y se hacía traducir al griego por su joven secretario. que era un humilde pescador. también se pronunciaron en grie­ go. algunos cristianos cultos —los llamados «apologetas»— empezaron a defender su religión ante las acusaciones de los no cristianos. junto al arameo y el griego. El apóstol Pablo. Pablo anunciaba su prim er y últi­ mo viaje a Roma. el latín. sino griego. de los paganos. era un ciudadano romano. limitados al principio a la zona de Oriente. Tan sólo en la inscripción de la cruz se empleó. el teólogo más importante y subversivo en la historia del cristianismo. donde sería ajusticiado como mártir. por tanto. esta actividad como intérprete fue el origen del Evangelio de Marcos. Se presentaban a sí mismos como pa- 148 . pero no ha­ bía aprendido latín en su ciudad natal —Tarsos. incluso en Roma. En la conclusión de esta carta. como el cen­ turión de Cafarnaún o el prefecto Poncio Pilato. aun­ que también —qué dolor para nosotros los latinistas— en griego. capital de Cili­ cia—. de los que nos hablan Pablo y Plinio el Joven. seguía siendo el griego. La literatura cristiana comenzó. Difícilmente aprendería latín allí. Pedro. la lengua universal de la época y especialmente usada en el Imperio Oriental. la lengua que necesitaba en sus viajes. abreviado en los retratos m odernos como INRI. pues no le habría servido de mucho: la lengua de la liturgia con los «salmos e himnos».El l a t ín h a MUERTO. escrito lógica­ mente en griego. como el resto de los Evangelios. ¡VIVA EL LATÍN! representantes de las fuerzas de ocupación romanas. Marcos.

De este modo. Ellos no podían comprometerse y los romanos no p o ­ dían comprenderlos: gentes así debían de ser enemigas del Esta­ do. por m ínimo que fuese. El verdadero inicio tuvo lugar en el norte de África. Fue también en Cartago donde se escribieron las primeras ac­ tas de m artirio latinas. los cristianos se convirtieron en las únicas personas que.Cic e r o n ia n u s . Estas obras estaban destinadas a reforzar moralmente a la comu­ nidad cristiana. non Ch r is t ia n u s triotas respetuosos de la ley y leales al Estado. además— a causa de su religión. los cristianos habían jurado lealtad a un solo Dios. nuevo centro cultural latino. sin embargo. De ellos se esperaba que estuvieran dispuestos a tomar parte en la religión estatal de Roma y hacer un sacrificio. al divino em ­ perador. En ella relata cómo una serie de visiones divinas en sueños le dieron la fuerza para afrontar con alegría la 149 . la ciudad de los Papas. leído internacionalmente en la ver­ sión griega (la Septuaginta o Biblia de los Setenta). so­ bre todo en Cartago. Allí se tradujo al latín la Biblia griega. in ­ cluido el Antiguo Testamento. en el Imperio romano. Pronto se les atribuyeron asesinatos rituales de niños y otros actos brutales. sufrieron persecu­ ción —y muy sangrienta. donde sus inscripcio­ nes funerarias seguirían haciéndose en griego hasta finales del siglo m. en las que se detallaban los ajusticiamien­ tos de aquellos cristianos que no habían querido renegar de su fe. que se convir­ tió durante el siglo n en la tercera ciudad más grande del Imperio tras Roma y Antioquía. L os PRIMEROS LATINIZADOS DEL Á FR IC A CRISTIANA ¿Cuándo empezaron los cristianos a aprender latín? No parece que fuese en Roma. la autobiografía de una joven africana llamada Vibia Perpetua. Entre ellas encontramos un texto particularm en­ te valioso e importante. desde los tiempos de Nerón hasta Diocleciano.

Desde el ini­ cio acusa con gran sutileza a los perseguidores de los cristianos de haber incurrido en irregularidades jurídicas durante el proceso. ¿cómo puedes engañarte a ti mismo?» (Negat inquirendos u t innocentes et m andat puniendos u t nocentes. censura. D e mayor relevancia fue. Escrito como un alegato judicial en defen­ sa del cristianismo. hija del orador Hortensio. Sulpicia. En el año 197 redactó su Apologeticum. or­ dena el castigo como si ya fueran culpables. al parecer de buena condición económ ica.El l a t ín h a MUERTO. dissimulat et animadvertit. el emperador Trajano había dispuesto que no se juzgara a los cristianos si no mediaba una denuncia previa. continúa Ter- 1. Juez. ¿Acaso no resultaba contradictorio? Si se juzgaba a los cristianos como criminales a causa de su religión. adem ás de las apasionadas cartas de am or de una dam a rom ana. entre las fieras salvajes del anfiteatro (año 202 o 203). Por desgracia. H rosvitha (o Rosvita) de Gandersheim . Entre las cristianas. que envió a todos los prefectos del Imperio. P roba escribió en el siglo iv una especie de epopeya bíblica.1 También era de Cartago el verdadero padre de la literatura cris­ tiana en latín. Protege y ataca. cuyos dram as de m ártires aún siguen representándose. circumvenis ?) Si el cristianismo constituye un delito. ¡VIVA EL LATÍN! terrible muerte ad bestias. ¿por qué no se les investi­ gaba? «Prohíbe la investigación como si ya fueran inocentes. el texto de Tertuliano pasa de la defensa al audaz ataque. igual que había hecho el joven Cicerón. que están reproducidas en el libro tercero de Tibulo. en la E dad Media (siglo x). des­ conoce e instiga. m adre de los Gracos. fue el prim ero en presentar las cuestiones de la fe cristiana de tal m anera que lograsen suscitar interés incluso en el m undo pa­ gano de lengua latina. La fam a de Hildegarda de Bingen (siglo x n ) no depende tanto del valor de sus escritos. un hombre de una importancia incalculable. la latina. que tuvo un considerable éxito siguiendo la profesión de su padre. 150 . Formado como ora­ dor. parcit et saevit. En una célebre carta. no se h a conservado nada de H ortensia. Debem os citar igualm ente una carta conservada de Cornelia. Se trata de uno de los escasos testimonios reales de una mujer en una literatura. Tertuliano (Quintas Septimius Florens Tertullianus). quid tem et ipsam. dom inada por hombres.

En este aspecto. ni ocupar cargos públicos. No sólo se ocupaba de los paganos: la mayoría de sus escritos polémicos trataban problemas teológicos del momento. aunque a m enudo con tal gusto por la concisión que la claridad se veía m erm ada en el proceso. consideraba a Tertuliano «sumamente oscuro» (multum obs­ curus). época»). ni pueden ejercer como pintores. Estas pocas frases afiladas ya muestran que quien hablaba aquí era un abogado cristiano. Tertuliano se revela como un rigorista. en parte importándolos del griego —por ejemplo. Introdu­ jo muchos términos fundamentales. tan astuto como apasionado. de sacramentum («sacramento» en vez de «jura de ban­ dera») o de saeculum («mundo». los especialistas coinciden en afirmar que también influyó de m anera decisiva en el latín cristiano. en especial de la de­ limitación de las herejías. es decir. en lugar de «generación. ni profe­ sores (aunque la educación sea imprescindible). En cualquier caso. 151 . en comparación con él. Tertulia­ no es comparable a Cicerón. Todos estos argumentos se justificaban de manera minuciosa. que sabía usar los recursos de la retórica clásica para sus objetivos. cuando lo común en los procesos judiciales es que la tortura sirva para obtener una confesión (confessio)? Un absur­ do tras otro. uno de los Padres de la Iglesia. Lactancio. ni llevar diademas o pelucas. los papas del siglo xx pare­ cen los defensores de una sociedad liberal: los cristianos no de­ ben ir al teatro. el alejamiento pagano de Dios.Cic e r o n ia n u s . clerus. ni soldados. incluso por relevancia histórica: igual que ningún autor griego pudo rivalizar en su época con Cicerón. ecclesia— y en parte otor­ gándoles un sentido nuevo: es el caso defides («fe» en lugar de «fi­ delidad»). non Ch r is t ia n u s tuliano. Otros estaban consagrados a las cues­ tiones prácticas de la vida cristiana: ¿Puede alguien casarse por segunda vez? ¿Deben las mujeres cubrirse la cabeza durante la ple­ garia? Por su temperamento retórico. evangelium. ¿por qué se tortura a los cristianos para que abjuren de su fe (confessio).

Los teólogos cristianos se asemejaban más a los filósofos antiguos que a los sacerdotes grecolatinos. por el contrario. los cristianos tenían una fe. ¡VIVA EL LATÍN! tampoco podía ningún autor pagano competir con Tertuliano a finales del siglo n. comenzó a trabajar en el gran m anual de la fe cristiana. Un contemporáneo suyo. al parecer. sobre todo. El c r is t ia n is m o y l a f il o s o f ía e n l a t ín El verdadero «Cicerón cristiano» aparecería tan sólo un siglo más tarde: Lactancio (Lucius Caelius Firmianus Lactantius). En cambio. que finaliza con la conversión del pagano Octavio. La religión de los griegos y los romanos era. Divinae institutiones.El l a t ín h a m u e r t o . una creencia errada (según Octavio). al estilo de Platón y Cicerón. ita ego triumphator erroris). Cecilio) o. En un latín ciceroniano de suma elegan­ cia se desarrolla la conversación. Lactan­ do. puede considerarse ciceroniano en otro sentido: fue el primero en tratar los pros y los contras del cristianismo a través de un diálogo filosófico. así triunfo yo ante el error» (N am u t Ule mei victor est. En Octavius se debate si la religión cristiana es la doctrina verdadera (según defiende un personaje. quien se declara derrotado con alegría: «Igual que él me derrota. una cuestión de cul­ to. profesor de retórica. Minucio Félix. una doctrina sobre la que se podía debatir y que implicaba una serie de exigencias morales. Este diálogo también evidencia claramente la innovación que distinguía al joven cristianismo de la religión antigua. Los tiempos cambiaron de manera súbita poco después: el emperador Constantino —que fue. sacrificio y plegaria carente casi por completo de cosmovisión. alumno de retórica con Lactancio— apoyó a los 152 . durante las persecuciones a cristianos del emperador Diocleciano. originario también de África.

gran emperador.] Cuius religionem cultumque divinum cupiens defendere quem potius appellem. Lactancio se convirtió en el preceptor de los príncipes y tuvo la ocasión de poder dedicar la segunda edición de su gran obra a Constantino. La dedicatoria al ro­ m ano más importante desde Augusto resuena como una obertu­ ra solemne a toda la literatura latina de la Antigüedad tardía. [. en la batalla del puente Milvio (año 312) con la protección de la cruz cristiana. [. im­ perator maxime. Un año más tarde. Constantine.. Hoc signo vinces (Bajo este signo vencerás) decía la profecía legendaria que el emperador re­ cibió en una visión poco antes de la batalla decisiva. quem adloquar nisi eum per quem rebus humanis iustitia et sapientia restituta est? Comenzamos ahora esta obra bajo el signo feliz de tu nombre. a quién podría hablarle antes sino a aquel que ha devuelto a la humanidad la justicia y la sabiduría? El conjunto de esta obra imponente se desarrolla con el m is­ mo hermoso estilo ciceroniano.y fundam en­ tali las verdades del cristianismo de m anera más sjsti m itic i que 153 .] Si quiero defender esta religión y este culto divino. prim er emperador cristiano. qui primus Romanorum principum repudiatis erroribus maiestatem dei singularis ac veri et cognovisti et honoras­ ti. non Ch r is t ia n u s perseguidos cristianos después de haber derrotado a Majencio. el cristianismo fue reconocido oficialmente por el edicto de tolerancia de Milán.. el primero entre los príncipes ro­ manos que has rechazado los errores y has reconocido y honrado la majestad del único y verdadero Dios. ¿a quién debería dirigirme.Cic e r o n ia n u s . En ella se plantean. Constantino. que se desarrollaría casi por entero bajo el signo de la cristiandad: Quod opus nunc nominis tui auspicio inchoamus... emperador de Occidente.

Con el florecimiento de la literatura cristiana en latín. el más importante de los Padres de la Iglesia. Teodorico el Grande— impidió que esta gran tarea llegase siquiera a comenzar. en cierto modo. 154 . que era cristiano pero sentía inclinación tam ­ bién por la filosofía pagana. Un siglo más tarde. a finales del siglo iv. Su muerte prematura —condenado por el rey de los ostrogodos. Lactancio siempre cita­ ba textos griegos. sin derivaciones cristianas. emprendió una especie de rescate: pro­ yectó una traducción latina completa de los dos grandes filósofos. Se trata.El l a t ín h a MUERTO. que siempre fue un escéptico y se apartó de las verdades «definitivas». En ocasiones se recu­ rre a ejemplos de la Biblia. san Agustín. el gran filósofo Boecio (Anicius Manlius Se­ verinus Boethius). Sin embargo. la «verdadera filosofía» (vera sapien­ tia. Pese a todo. título del cuarto libro) que hace superfluas a las demás. porque la había aprendido de mala gana. pero por lo general se avanza a través de una minuciosa argumentación. desde Platón hasta los estoicos. como en un gran tratado filosófico. Probablemente hubiera dado una dirección distinta a la historia espiritual de Europa. Tertuliano aún publicaba textos en griego. durante la que se perdería casi por completo el uso del griego. de un compendio de la gran filosofía griega. En este punto sí que hallamos una notable discordancia entre Lac­ tancio y su admirado Cicerón. la obra ten­ dría un éxito sin precedentes en la Europa cristiana posterior. ¡VIVA EL LATÍN! nunca. Se anunciaba así el inicio de la Edad Media latina. Lactancio dice de m anera ex­ plícita aquello que en autores previos permanece silenciado: el cristianismo es una filosofía. el cono­ cimiento de la lengua griega empezó a retroceder en Occidente. admitía que su dom i­ nio de la lengua griega era insuficiente. Platón y Aristóteles. Boecio sigue siendo célebre hoy en día gracias a una obra es­ crita para sí mismo durante su encarcelamiento: Consolatio philo­ sophiae (La consolación de la filosofía).

secretario del papa Dámaso entre 382 y 384. se basó más en esta versión latina que en los origi­ nales hebreos y latinos: el hallazgo casual de su propio ejemplar de la Vulgata perm itió descubrir esta relación. Con Donato había aprendido a tomarse en serio las tareas filológicas. el más célebre traductor de la Biblia tras Jerónimo. La enmarañada vida de Jerónimo lo predestinaba ya a esta ta ­ rea de m ediador entre Oriente y Occidente. como se ha­ bía hecho hasta entonces. se hizo eremita en el desierto de Siria. y en la ciudad de Tréveris. El en­ cargo lo recibió Eusebius Sofronius Hyeronimus. entre griego y latín. Dominaba ya el griego. impresionado por la novedad del ideal monástico. que será conocida como la Vulgata (la habitual. De esa m anera nació una obra maestra. donde suscitó tal entusiasmo ascético entre un grupo de da­ mas adineradas que acabaron fundando un convento femenino.Cic e r o n ia n u s . en circulación desde el siglo n y que deno­ minamos Vetus Latina. Pasó la prim era parte de su vida en Roma. su tra ­ ducción bíblica. el cristianismo ya no necesita­ ba mártires: la soledad. 155 . Tras convertirse en religión estatal. Incluso Lutero. la pobreza y el celibato parecían los cami­ nos más seguros al Cielo. la necesidad de una tra ­ ducción fiable de la Biblia al latín se hacía cada vez mayor. así que comenzó a estudiar también hebreo para traducir el Antiguo Testamento des­ de el texto original y no desde la Septuaginta griega. la conocida por todos) y que sigue siendo la versión de la Biblia más difundida en el mundo. En Belén emprendió Jerónimo la gran obra de su vida. El futuro san Jerónimo tuvo la ta ­ rea de producir un texto de referencia que sustituyese a la traduc­ ción latina existente. non Ch r is t ia n u s L a B ib l ia l a t in a n a c e e n Belén Con la pérdida de presencia del griego. En el año 386. más tarde se trasladó a un convento de Belén. donde estudió filología latina con el gran Donato.

et tim uerunt. 156 .. Si se compara aquel estilismo refinado. pero que no jerarquiza. una lengua que aglutina. ¿Quién puede empezar de m anera tan torpe con un efí Et pastores erant. y tuvieron gran temor. Y he aquí. se les presentó un ángel del Señor. donde expre­ siones como tim uerunt timore son muy habituales. et claritas. Hagamos la comparación con dos versículos al azar del nacim ien­ to de Jesús: Et pastores erant in regione eadem vigilantes et custodientes vigilias noctis supra gregem suum et ecce angelus Domini stetit iuxta illos et claritas Dei circumfulsit illos et timuerunt timore magno. Por no hablar del pleonasmo (redundancia) en ti­ m uerunt timore (temieron con temor). Aún re­ suena el eco del arameo en que conversaban Jesús y el pescador Pedro. Justo en estas expresiones latinas tan modestas. Según la traducción de Reina-Valera..E l LATÍN HA MUERTO. y peor aún en su repetición: el ecce.. ¡Qué fácil sería mejorarlo todo! Pero quien ose siquiera intentarlo comprenderá de inm e­ diato por qué el maestro Jerónimo evitó sacrificar este encanto del mensaje de Navidad por seguir las reglas de la estilística clási­ ca. Lo m is­ mo ocurre con el hebreo del Antiguo Testamento. y la gloria del Señor los rodeó de resplandor. ¡VIVA EL LATÍN! Anteriormente hemos analizado un fragmento de una carta de Jéronimo a Inocencio.. que dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí». modeladas se­ gún el estilo griego.2 Ningún profesor de estilística latina dejaría pasar impune este texto. Había pastores en la misma región. clásico y ciceroniano de la carta con el latín de su traducción bí­ blica se pensará que estamos ante un autor por completo distinto. se encuentra toda la sencillez del mensaje de Jesús. 2. que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

se ciñó al sentido estricto del original. non Ch r is t ia n u s Jerónimo no inventó esta forma de traducir: las antiguas tra ­ ducciones (la Vetus Latina) con las que trabajaba. como correspondía a sus pecados y a 157 . le ofrecían ya un ejemplo a se­ guir. no significa en absoluto que introdujese en el texto rasgos del latín vulgar. Mientras que Lactancio creía que el efecto de sus sermones podía aumentar mediante el empleo de figuras retóricas. Esta inquietud. aunque esto contradijese otras versiones tradiciona­ les y enfureciera a muchos. este dilema entre la elegancia del estilo clásico y el lenguaje sencillo de los pescadores bíblicos causaba dudas a Jeró­ nimo. Jerónimo siguió de m anera minuciosa la norm a clásica del latín y las enseñanzas gramaticales de su maestro Donato e incluso eliminó algunas for­ mas vulgares que se empleaban en las antiguas traducciones. aunque eran menos elegantes y más literales. Durante una peregrinación a Jerusalén. Jerónimo había rezado. por otro lado. Conviene hacer una advertencia en torno a un error bastante extendido. renegó de toda vanidad estilística para entregar a la comunidad cristiana el sonido común del texto y adecuarlo a la palabra de Dios. se hace patente de manera muy clara en el relato de un sueño. Debe distinguirse una vez más entre gramática y estilo. Jerónimo se planteaba si el recurso al latín estilizado no perjudicaba a la fe. velado y ayunado. Aunque el propio Jerónimo denominara a la lengua de su traducción sermo vulgatus a causa de su sencillez. Je r ó n i m o entre C r is t o y C ic e r ó n Sin embargo. Su mérito fue doble: por un lado.Cic e r o n ia n u s . N in­ gún profesor de latín debe creer que confundirá a sus alumnos por leerles en Navidad el Evangelio según san Lucas (y san Jerónimo). uno de los textos más célebres y más reveladores de la historia de la Iglesia primitiva. que recorre toda la historia del latín cristiano.

Se me preguntó cuál era mi condición y yo respondí que era cristiano. Jerónimo enfermó de tanta gravedad que empezaron a pre­ parar su entierro.El l a t í n h a m u e r t o . Por pie­ dad le perm itieron entonces regresar entre los vivos.. no cristiano! Donde está tu tesoro está también tu corazón [Mateo 6. ibi et cor tuum». non Christianus! ubi enim the­ saurus tuus. De inmediato callé y. sursum aspicere non auderem. si vuelvo a po­ seer libros profanos y los leo. Interrogatus condicionem Christianum me esse respondi: et ille qui praesidebat: «Mentiris. Sin embargo. Ciceronianus es.] cum subito raptus in spiritu ad tribunalludicispertrahor. et inter verbera. utproiectus in terram. entre los golpes. Jerónimo renegó de sus antiguas lecturas: «Señor. don­ de había tanta luz y tanto fulgor a causa del esplendor de los cir­ cundantes [ángeles] que me eché a tierra y no me atrevía a alzar la vista. te negavi). El castigo a esta vanidad lingüística y cultural llegó de inm e­ diato.. Y entonces habló el que presidía: «¡Mientes.. [. si legero. ubi tantum luminis et tantum erat ex circumstantium claritate fulgoris. eres cicero­ niano. nam caedi me iusserat. pues había ordenado apalearme. tomó de nuevo los textos bíblicos y sintió que «su lenguaje descuidado le horrorizaba» (sermo horre­ bat incultus ). ait. ¡v iv a e l l a t í n : sus ideales ascéticos. [.. habré renegado de ti» (Dom ine. . Al despertarse descubrió en su cuerpo 158 . no había resistido la tentación de volver a leer a los clásicos latinos: a Cicerón. ¿Un sueño causado por la fiebre? No. el comediógrafo! Cuan­ do recuperó un poco la sensatez. si unquam habuero codices saeculares. me torturaba más el fuego de mi conciencia. Illico obmutui. durante estos píos ejercicios. algo comprensible.] fui entonces llevado en espíritu ante el tribunal del Juez.. conscientiae magis igne torquebar. 21]». Se reía de él «la vieja serpiente».¡ y a Plauto. el Diablo.

como indica una de sus máximas: «Mejor que nos re­ prendan los filólogos a que no nos entienda el pueblo» (Melius est reprehendant nos grammatici quam non inteiligantpopuli). el obispo Ambrosio y. o al menos eso afirmaba. A g u s t ín q u ie r e h a b l a r c o m o e l p u e b l o San Agustín (Aurelius Augustinus. Agustín. Pese a todo. ¿El gusto por Cicerón podía ser de veras una infracción punible? El contexto de su carta de­ muestra que estaba convencido de ello: el deleite del estilo litera­ rio se encontraba entre las tentaciones de la «vieja serpiente» que el cristiano ascético debía evitar. Agustín exageraba un ta n ­ 159 . el propio Jeróni­ mo incumpliría esta regla en el futuro y faltaría a su palabra. Confesiones. cosa que le reprocharían aún en vida. non Ch r is t ia n u s las marcas de la paliza que el Gran Juez le había hecho sufrir por su ciceronianismo. Para ello admitía también la inclusión de formas vulgares. comenzó siendo pro­ fesor de retórica en Cartago hasta que la filosofía de Cicerón. se apartó de m anera decisiva respecto al ideal de belleza clásica. el más conocido de los Padres de la Iglesia. el apóstol san Pablo lo llevaron al cristianismo. En otro texto lo explica mediante un juego de palabras: «Melius in barbaris­ mo nostro vos intellegitis quam in nostra disertitudine vos deserti eritis» (Mejor que entendáis mis barbarismos a que desertéis du­ rante una bella disertación). finalmente. 354-430). uno de los pensadores más profundos de la historia. Por otra parte. Fue obispo de Hipona (en la actual Argelia) y durante sus predicaciones se esforzó por conseguir un uso de la lengua que conmoviera también los corazones de los que no p o ­ seían formación. Su autobiografía.C ic e r o n ia n u s . Jerónimo narra esta historia con tanta finura y encanto que resulta difícil dudar de su seriedad. es la más célebre de la literatura universal.

«practicar usura»— no lo era en absoluto. está escrita de m anera más convencional. El prim er testimonio nos lo da Plinio el Joven. que desarrolla una historia teológica del mundo desde el Pecado Original hasta el Juicio Final. por otra parte. refería las afirmaciones de algunos cristianos 160 . De doctrina Chris­ tiana. Ningún escrito de la Antigüedad influyó tanto como De civitate Dei en la imagen del m undo que tuvieron los hombres hasta bien entrado el siglo XVIII. Su obra principal. al estilo de la Vulgata. ejecutar a cristianos. según el estilo de Cicerón. de una obra complementaria al De república ciceroniano. Aunque afirmaba no preocuparse en exceso por la gramática. En una carta al emperador Trajano. Su obra más leída. recurría en abundancia a la retórica.E l LATÍN HA MUERTO. En uno de sus tratados principales. Las c a n c io n e s d e r e s is t e n c ia e n M il á n : l a p r im e r a l í­ r ic a c r is t ia n a Dado que nos ocupamos (casi) en exclusiva de la lengua latina. concluyamos viendo qué aportaron a su poesía los cristianos. las citadas Confesiones. Desde el punto de vista formal se trata de una plegaria. de una conversación con Dios. es una obra maestra de la lengua. la poderosa y densa De civitate Dei (La ciudad de Dios). en ocasiones. cuyo encanto particular reside en la convivencia de una retórica muy estilizada y de una prosa de sen­ cillez bíblica. llegó incluso a defender que la Biblia abundaba en ejemplos perfectos del estilo recomendado por Cicerón y aducía fragmentos para demostrarlo. Se trata. ¡VIVA EL LATÍN! to: el vulgarismo por el que se disculpaba en este pasaje —fenera­ re en vez defenerari. entre cuyas responsabilidades estaba interrogar y. en Asia M enor (111-112). prefecto de Bitinia. es decir. ya que ambas formas se empleaban desde la época de Terencio. adorno del que abusaba en sus sermones.

siendo muy joven. la dulzura de los cantos de Ambrosio le hizo romper a llorar. de estos cánticos dio también testimonio san Pablo. se había adherido a la secta arriana —«herética» desde la perspectiva católica— y hacía per­ seguir a la comunidad de la «verdadera fe» en Milán. obispo de Poitiers. fruto de cierta oscuridad. se han conservado algunos fragmentos. en estas misas de resistencia: a pesar de que aún no era creyente. Por supuesto estos cánticos eran en griego. en cambio. Hilario. aunque. Ambrosio componía. aunque de una nueva persecución interna de la Igle­ sia. que entonaba cada noche en la iglesia la comunidad. Su poesía lírica surgió de la persecución. De ahí se deduce la gran importancia que el canto colectivo tenía para los primeros cristianos. La madre del emperador. incluso en Occi­ dente se siguió cantando en griego hasta después de las persecu­ ciones. que participó. Citemos al menos dos de las ocho estrofas que tiene el primer himno: 161 . non Ch r is t ia n u s que habían abjurado de su fe: «Afirman que el punto máximo (summa) de su culpa y de su error fue la costumbre de reunirse al­ gunos días antes del alba y cantar alternándose un cántico a Cris­ to que es Dios» (carmenque Christo quasi deo dicere secum invi­ cem).Cic e r o n ia n u s . obispo de Milán desde el año 374. Justina. redactó con pesada métrica horaciana un libro de himnos latinos destinados al canto. aun­ que poseen un encanto seco. En el siglo IV. aunque la predicación en latín ya estaba muy asentada. Sí que la tendrían. A nosotros nos resultan más bien severos. Así lo atestigua san Agustín. no quedan muestras de los mismos. devota y dispuesta a morir. pero esta obra no tuvo gran di­ fusión. «Para que el pueblo no desespere ante el exceso de preocupación» (Ne populus maeroris taedio contabesceret). «según el modo oriental» (secundum morem partium orientalium). sus célebres him ­ nos. los him nos de san Ambro­ sio. por desgracia.

El l a t ín h a m u e r t o . Las «estrofas ambrosianas» han inspirado a innumerables poetas y han sido. Jesucristo. que se iguala con Dios. Eterno creador del mundo. Ni siquiera el español Prudencio.2). ¡Cuánto nos agradaría conocer la melodía original de es­ tos versos que hipnotizaban al pueblo y que tanto conmovieron a san Agustín! Sin embargo. el poeta más importante de la lite­ ratura cristiana primitiva y equiparable a Virgilio y Horacio. separando la noche de la noche. ut alleves fastidium. ya suena el heraldo del día que veló en la oscura noche. aparta la noche de la noche. una luz que. igual que cada estrofa. sin duda. Su can­ to es una luz para aquellos que «vagan en las tinieblas» (Isaías 9. desde donde nos llama a arrepentim os igual que a Pedro. en el momento de un him no matutino. su sello más duradero: Lutero y otros protestantes trabajaron tam bién en can­ 162 . ¡VIVA EL LATÍN! Aeterne rerum conditor. en cierto sentido. luz nocturna de los que vagan. nocturna lux viantibus a nocte noctem segregans. También en sus discursos sabía Ambrosio cómo atraer a sus fieles sin m erm ar la calidad literaria y así se convirtió en el más querido de los Padres de la Iglesia y de los poetas cristianos. noctem diemque qui regis et temporum das tempora. El «heraldo del día» sólo puede ser. Cada verso intenta ser una unidad de sentido. el gallo que canta y al que aún podemos ver en los campanarios de las iglesias. que dominas la noche y el día y das tiempo al tiempo. de la Antigüedad rom ana no hemos conservado ni una nota. praeco diei iam sonat noctis profundae pervigil. da variedad a la m onótona naturaleza con la alternancia de día y noche. llegó a disfrutar de tanta popularidad. para aliviar el tedio. Las imágenes son tan complejas como sencilla es la rígida m é­ trica (cuatro dimetros yámbicos) inventada por el propio Am bro­ sio.

no parece que haya sido escrito por él. el célebre Te Deum laudamus. Curiosamente. 163 . el him no ambrosiano más conocido.Cic e r o n ia n u s . non Ch r is t ia n u s tos corales.

entonces. En estas canciones llenas de poesía no encontramos ni rastro de oscuridad medieval o de latín «macarrónico». basada en textos latinos de un manuscrito medieval. tan mala fama el latín medieval? Analicemos primero la época de su nacimiento. esta situación no pudo ser tan negativa. En la lengua corriente. ¿Por qué tiene. la ópera de Carl Orff. la Edad Media suele apare­ cer como paradigma de la ignorancia y la brutalidad.Medium aevum ¿Tan oscura fue la Edad Media latina? Cuando algunos estadounidenses devotos pretenden expulsar de las escuelas al ateo Darwin y su teoría de la evolución o cuando determinados extremistas islámicos se hacen saltar por los aires y se llevan a otros por delante en su premura por alcanzar las alegrías de Alá. nos escandalizamos y hablamos de un regreso «a la oscuri­ dad medieval». que sigue representándo­ se con gran acogida desde su estreno en 1937. Sin embar­ go. como lo demuestra el éxito duradero de Carmina Burana. peor aún. Incluso gente que apenas cono­ ce el tema habla con condescendencia del supuesto predominio de un «latín monacal» o. del «latín macarrónico». Esta visión negativa de la Edad Media afecta también a nuestra representación del latín en la época. ¿C u á n d o e m p ie z a l a Ed a d M e d ia l a t in a ? En la Antigüedad tardía ya se estaba produciendo una especie de «bilingüismo» en las regiones del Imperio romano donde se ha- 165 .

]. como sole­ mos decir. que desplaza al térm ino clásico circulus. ut dicimus in cocleas. En lo fundamental este texto respeta la gramática normativa. El ejemplo más conocido es el fascinante rela­ to que una monja.. como en el italiano actual se dice piano piano ) y en la palabra girus (o gyrus).]. poco después del año 384). Qui montes cum infinito labore ascenduntur. ¡VIVA EL LATÍN! biaba latín..Peregrinatio Egeriae. en caracol. hace de su peregrinación a Tierra Santa (. un reino vándalo en el norte de África (429) y un reino ostrogodo en Italia (493). lentamente dando giros. sed totum ad di­ rectum subis ac si per parietem [. pues no las subes lentamente. Este estado de convivencia pacífica bajo la protección del latín clásico se alteró en la época de las invasiones bárbaras y la consi­ guiente caída del Imperio romano. No quiere esto decir que los hablantes de «latín nor­ mativo» y los de «latín vulgar» no se comunicaran entre sí: algu­ nos documentos de la Antigüedad tardía nos m uestran que estas dos «lenguas» o. El latín vulgar hablado por las clases populares convi­ vía con el latín refinado de aquellos que habían ido a clase con el grammaticus. los germanos no eran unos temibles «bárbaros». quoniam non eos su­ bis lente et lente per girum. Egeria. estas dos variedades estaban en con­ tacto y que el latín vulgar se iba introduciendo discretamente en los textos literarios. Por estas montañas se asciende con infinito esfuerzo... sino que subes todo recto igual que por una pared [. Al convertirse a la religión cristiana. mejor dicho. A pesar de las creencias habituales.El l a t ín h a m u e r t o . se mos- 166 . De él surgieron distintos reinos germanos durante el siglo v: un reino godo en España y Provenza (año 415). El latín vulgar se manifiesta en la sustitución del superlativo por un adverbio duplicado (lente et lente.

En esta época de­ sarrolló su obra el erudito filósofo Boecio y fue obispo de Pavía un tal Ennodio. que cantó las alabanzas del rey en un cuidadísi­ mo latín. N uestra distinción term inológica entre la as­ tronom ía científica y la astrologia supersticiosa proviene de la A ntigüedad tardía (san Isidoro). las famosas artes liberales. llevó la cultura latina a un nuevo florecimiento. cuyo pri­ m er libro proporciona una introducción a la literatura espiritual (divinae litterae. con todo merecimiento. Merece la pena que nos detengamos un poco en su figura. un general del Imperio de Oriente. retórica y dialéctica (las artes de la lengua)— y el Q uadrivium —aritmética. música (musicología) y as­ tronom ía1(artes matemáticas)—. sino para contribuir al conocimiento. Institutiones . en un estudio sobre los «maestros latinos de Europa». 167 . Para recordar el conjunto de las siete artes se empleaban dos hermosos versos memoriales (versos nemotécnicos). Casiodoro las presenta de acuerdo con el futuro canon de siete artes: el Trivium —gramática. pero no se asentó hasta la Edad M oderna. El más im por­ tante entre los líderes germánicos. Casiodoro abandonó la política y fundó en su región natal de Brucia (actual Calabria) el convento de Vivario. La m ano derecha de Teodorico era un brillante orador y teólogo. geometría. Casiodoro (Flavius Magnus Aurelius Cassiodorus Se­ nator). consagrado al estudio de las letras y las cien­ cias. que reinó en toda Italia desde la ciudad de Rávena (493-526). Llamada con m ás frecuencia «astrologia». Por ese motivo escribió un tratado. Después de que Roma fuera ocupada en el año 536 por Belisario. es decir. El nombre de estas últi­ mas se debe a que eran propias de una persona «libre».M e d iu m a e v u m traron de inmediato deseosos de aprender latín. el ostrogodo Teodorico el G ran­ de. ya que no se ejercían para ganarse la vida (a diferencia de la medicina o la zapatería). es decir la Biblia y los Padres de la Iglesia) y cuyo segundo libro se ocupa de las ciencias profanas (saeculares litte­ rae). escritos en hexámetros por un autor desconocido: 1. que fue incluido recientemente.

que había dejado de pertenecer al Imperio rom a­ no en el año 271..El l a t ín h a m u e r t o . GEO ponderat. l a d e c a d e n c ia d e l LATÍN En gran parte de Occidente. la enseñanza de la lengua y la literatura latinas. una enciclopedia erudita donde reunía todo el saber del m undo anti- 168 . escribió sus Etimologías. ni su convento de Vivario ni su excelente biblioteca vivieron mucho más que su fun­ dador. territorio lom ­ bardo. D IA vera docet. A S T colit astra» (La Gramática habla. Aunque las obras de Casiodoro tuvieron una gran influencia al final de la Edad Media. obispo de Sevilla. Fue en las estribaciones de Italia y de España donde más tiempo se mantuvo la enseñanza del latín. la Aritmética cuenta. los conflictos de los siglos v i . En consecuencia. A pesar de todo. La cultura escrita de los conventos cristianos sería decisiva para la pervivenda de la literatura latina antigua.. la Dialéctica enseña la verdad. No era la época más adecuada: igual que los godos releva­ ron a los romanos de Oriente. el misionero irlandés Columbano logró crear un nuevo centro cultural. el con­ vento de Bobbio (año 612). A principios del siglo vil Isidoro. / la Música canta. en el norte de Italia. El a u g e d e la s l e n g u a s r o m a n c e s . ¡VIVA EL LATÍN! «G R A M M loquitur. ¿la cultura y el latín clásico se pusieron a res­ guardo de las tormentas de la época tras los muros de los conven­ tos? No fue este el caso. los francos a los lom bardos. / M U S canit. la Retórica da color a las pa­ labras. los lombardos relevaron a los go­ dos. parece que se extendió luego al norte de África y a la Galia. La transformación comenzó en D a­ cia (Rumania).v iii provocaron también la caída de la grammatica. la Geometría pon­ dera. R H E T verba colorat. la Astronomía se ocupa de los astros). pero también de la pagana. A R numerat.

la unidad organizativa del Imperio romano evitaba que las variedades regionales se alejasen en exceso. por sus deslices lin­ güísticos: 169 . lógicamente. cuando los árabes conquista­ ron la península Ibérica. ¿Por qué justo en ese m o­ mento? Probablemente porque hasta entonces la necesidad de co­ municación entre los distintos hablantes de latín había refrenado al latín vulgar y lo había mantenido no muy alejado del latín nor­ mativo del grammaticus.M e d iu m a e v u m guo y lo clasificaba según categorías (por esa razón se le nombró oficialmente en 2001 Santo Patrón de internet).. La España latina no se oscurecería hasta el año 711. De ahí que pidiera disculpas a sus lec­ tores. La segunda secuela de esta decadencia de la grammatica fue. incluso entre aque­ llos que se interesaban por ella. en cambio. se lam en­ taba en su Historia de los Francos (Historia Francorum) de que la cultura literaria ( liberalium cultura litterarum) hubiese desapare­ cido de las ciudades galas. La prim era fue la aparición. Ahora caían ambas barreras y el latín vulgar. El obispo Gregorio de Tours (538-594). de diversas lenguas romances procedentes del latín vulgar: español. La desaparición progresiva de la enseñanza del latín tendría dos consecuencias. portugués. provenzal. podía desplegarse por las ruinas del Imperio con sus diferencias regionales y sin prestar atención a la norm a culta. casi uni­ tario hasta entonces. aunque siguien­ do ritmos diferentes. siguieron teniendo la sensación de hablar la­ tín hasta el siglo x.. Los italianos. en un plazo rela­ tivamente breve. Por otra parte. rum ano. ladino. y algunos de ellos aún la tienen hoy en día. catalán. con sus mejores galas del latín vulgar. El ejemplo más claro es la Galia. orgulloso escritor. sar­ do. francés. retorromano. Los franceses fueron tan veloces que el fran­ cés de los Juramentos de Estrasburgo (842) se halla más alejado del latín de san Agustín (400) que este último del italiano actual. un menor conocimiento del latín. Este proceso se desarrolló en poco tiempo.

. ya que no la conozco por completo... sino a la propia gramática elemental] [. ejemplar y aún en vigor. ¡VIVA EL LATÍN! [. ]. de qua adplene [= qua ad plenum) non sum imbutus. aunque con distintos argumentos lo expresaba el papa Gre­ gorio el Grande. [. La enseñanza de la gram ática com enzaba siempre con las litterae y syllabae..]..] servare despexi [. illud tantum studens ut quod in eclesia credi [= ut credatur] praedicatur sine aliquo fuco aut cordis hesitatione [= haesitatione] reteneam [= retineam] [. 2. ] pido disculpas al lector si en algunas letras o sílabas3me des­ vío de la gramática.]. Antes de esta explicación. dictada por Benito de Nursia para el monasterio que fundó en Montecasino (año 529). ya que am bas habían dejado de distinguirse en la pronunciación (véase después el caso de hesitatione). 3. 170 ...]. La comparación con las Institutiones de Casiodoro —algo posteriores. el obispo había intentado hacer de la necesidad virtud invocando la incultura de sus lectores o inclu­ so de sus oyentes: «Pocos comprenden al retórico erudito.2 si aut in litteris aut in sillabis grammaticam artem excessero.. en la me­ dida en que sólo procuré mantener intacto y ajeno a la duda de mi corazón aquello que en la iglesia se predica para la fe [. u t verba caeles­ tis oraculi restringam sub regulis Donati).El l a t ín h a MUERTO. Las célebres reglas de Donato importaban ya poco en el texto la­ tino más influyente que se escribió durante este período en Occiden­ te: la regla monástica.. Desde una perspectiva seme­ jante. muchos al campesino que habla» (Philosophantem rethorem intellegum pauci. contemporáneo de Gregorio de Tours: «Con des­ precio he apartado el arte del discurso [aunque no se refiere aquí a la retórica.....] veniam legentibus praecor [= a legentibus precor]. Desde la A ntigüedad tardía hasta la Edad M oderna fue constante la confusión entre ae y e. quia indignum vehementer existimo. loquentem rusticum multi). pues me parece totalmente inapropiado someter las palabras del mensaje divino a las reglas de Donato» (Ipsam loquendi artem [..

M e d iu m a e v u m pero de mayor corrección lingüística— revelan que el latín infantil. como ya dijeron Catulo y Salustio. de san Benito. resulta difícil descifrar el 4. pero también a otras actividades. En ocasiones se am plía con u n a coda: Ora et labora.. et ideo certis tem ­ poribus occupari debent fratres in labore m anuum . ocupación». de m anera clásica. Es frecuente. pese a todo. Sin embargo. 171 . de san Benito se debía más a sus carencias formativas que a la voluntad de comunicarse con los monjes. N o se evoca aquí la «actividad».5El campesino del ejemplo podía estar sufriendo en su campo por causa de la migraña. el torm ento que va unido al tra ­ bajo. «Trabajar» podía decirse. la pena. pero no del todo correcto: en latín clásico. com o este de César en su Guerra civil. Deus adest sine mora (Reza y trabaja.] puncto temporis interiit (Así el labor de m uchos meses se arruinó en u n instante). 5. en especial el uso de labor con el significado de «trabajo. «¡Reza y trabaja!» Esta apasionada y famosa fórm ula no parece ser original. por eso los hermanos deben estar ocupados con trabajos manuales en cier­ tos momentos y con la lectura santa a ciertas horas).. sí. labor y laborare desig­ nan siempre el esfuerzo. opus facere. ya que casi todos los m a­ nuales comienzan equiparando laborare y «trabajar»: Agricola in agro laborat (el campesino trabaja en el campo). Oigamos la conocida frase donde desarrolló su célebre princi­ pio Ora et labora:4 «Otiositas inimica est animae. A los latinistas no suele llamarnos la atención. Así que san Benito tenía la misma concepción del térm ino que los manuales contemporáneos. sino sobre todo el «es­ fuerzo» inherente a ella. aunque siempre atrayente. que suelen causar la m ism a con­ fusión: Ita multorum m ensum labor [. Hay pasajes. Mientras que el latín del semieducado Gregorio de Tours aún se deja comprender con cierta facilidad. La imagen de la oscura corrupción del latín en estos siglos está unida de manera especial con la dinastía merovingia entre los fran­ cos. Muy romana resulta la idea de base tras su divisa: la ociosidad es el principio de todos los males. Dios irá sin dem ora). certis iterum horis in lectione divina» (La ociosidad es enemiga del alma. nada romanas son sus peculiaridades de la escritura.

también tenían que aprender latín: no para leer a Horacio o a Cicerón. ¡VIVA EL LATÍN! infausto «latín merovingio» en el que están escritos sus textos ofi­ ciales del siglo vu. Hacia el año 700. escrita por el obispo Arbeo de Freising a mediados del siglo vin. Si esta era la situación de la zona más refinada de la latinidad. Más conocido aún es un suceso narrado en las cartas de san Boni­ facio al Papa: se había oído a un obispo bávaro usar como fórmula de bautismo Baptizo te in nomine patria. el rey de los francos. lógicamente. al menos entre los sa­ cerdotes. En lugar de Baptizo te in nomine patris et filii et spiritus sanctii (Te bautizo en nom bre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo). . 172 . llamado actualmente «Padre de Europa». ya que la lengua unificaba ahora a la Iglesia igual que antes al Imperio. se trata de la prim era obra histórica de un autor alemán. se hizo bautizar con sus súbditos. Este proceso implicaba el uso del latín. fundando num ero­ sos obispados y estableciendo conexiones entre ellos. 6. Clodoveo. de estilo retorcido y llenos de vulgarismos.6 El l a t ín se sa l v a c o m o s e g u n d a l e n g u a Carlomagno. et filia et spiritus sancti.. es decir. fuera de los confines del Imperio. sino para leer la Biblia y recitar el Padrenuestro cuando se convertían al cris­ tianismo. la patria de Ausonio. se ocupó de que la enseñanza del latín se recuperara en su imperio y que. Pero ¡qué latín! Léase la Vita Sancti Corbiniani para obtener una impresión de su descuido de la morfología y de la sintaxis. In ­ cluso los mejores latinistas de hoy requieren un estudio específico para acceder a ellos.E l LATÍN HA MUERTO. el anglosajón W in­ fried —futuro san Bonifacio. En el año 496. «apóstol de los alemanes»— fue pre­ dicando con éxito desde Frisia hasta Baviera. ¿qué podemos esperar del latín de la Ger­ mania? Los germanos que se hallaban más allá del limes.

En la Adm onitio Generalis (Admonición gene­ ral) de 789. dado que las personas educadas la aprendían a la vez que su lengua materna. latín. Carlomagno instó a todos los conventos y sedes obis­ pales del Imperio a formar escuelas donde se estudiase sobre todo grammatica. sino del 173 . es decir. además. el latín se enseñaba como segunda lengua de la clase culta. Tan sólo a partir de ese momento se hizo patente que las lenguas romances derivadas del latín se diferenciaban respecto a él: las len­ guas maternas y la «lengua paterna». A través de la reforma educativa carolingia. En ella se establecía que. sin em ­ bargo. escrita aún en vida de Carlomagno. Las condiciones lingüísticas eran. Inglaterra. la reforma carolingia convirtió el latín en una lengua «muerta». para favo­ recer su comprensión. Alcuino (Alcuinus).M e d iu m a e v u m por tanto. del francés es una disposición del Concilio de Tours (813). se asegurase un mínimo de formación a los clerici. De este modo. totalmente distintas a aquellas del continente: desde el p rin­ cipio. el «francés» romance se hallará en pie de igualdad con el alemán «bárbaro». El acta de nacimiento de las lenguas romances o. En el año 781 encomendó la ejecución de su refor­ m a a un gran sabio. Alcuino trasladó el m odelo británico del bi­ lingüismo a Germania y después a los países de lengua romance. sin relación alguna con la lengua materna. originario de la ciudad británica de York. No fue una casualidad que se le encargase esta tarea de refor­ m a educativa a un inglés. los eclesiásticos. su aislamiento la había mantenido ajena a las invasiones bárbaras y la cristianización había favorecido la ense­ ñanza reglada del latín. la antigua provincia de Bri­ tannia. todos los sermones deberían traducirse en lo sucesivo del latín «a la lengua romance del pueblo o al alemán» (in rusticam romanam linguam au t thiotiscam). al menos. Para los hablantes. pero no de una «madre». apenas había sido romanizada lingüísticamente durante el Imperio.

publicado en 1948 y reeditado con fre­ cuencia. a su corte de Aquisgrán se traslada­ ron los mayores intelectuales y escritores de Europa. Tampoco esta segunda «muerte» del latín significó un agota­ miento de sus fuerzas creativas. el «Renacimiento carolingio» que acompañó a la reforma educativa perm itió un flo­ recimiento de la literatura latina como no se había visto en mucho tiempo. Así nació la Edad Media la­ tina. pero parece ser que dominaba la lengua. Gracias a Car­ lomagno se produjo la urgente y necesaria restauración educativa del latín. además de un tipo de bilingüismo que perduró hasta el siglo x v m en toda Eu­ ropa y tuvo una importancia mundial.El l a t ín h a MUERTO. madre y modelo para las literaturas nacionales que aparecieron junto a ella. Además. Es el caso de la Vita Karoli escrita por Eginhardo. que sería. una biografía de Carlomagno mo- 174 . Conocemos la actividad literaria de esta sociedad por los numerosos poemas reunidos en los tres gruesos tomos de Poetae Aevi Carolini (Poe­ tas Carolingios). más allá incluso del Medievo. situándose casi como heredero de los emperadores romanos. Así lo expresaba el poeta Moduin en sus Eclogae Nasonis: «Aurea Rom a iterum renovata renas­ citur orbi» (Renace para el m undo una Roma dorada). Nos sumamos de buen grado a esta celebración. Literatura euro­ pea y Edad M edia latina. ¡VIVA EL LATÍN! grammaticus. única y exclusivamente. al menos desde el punto de vista lingüístico. En parte recuerda al círculo literario organizado en torno a Mecenas en el tiempo de Augusto: Carlomagno se ha­ bía hecho coronar en Roma. Carlomagno no sabía escribir correctamente. y los poetas de su tiempo estaban conven­ cidos de que con él comenzaba una nueva edad de oro que vería el nacimiento de una nueva Roma. Merece la pena recordar el célebre libro de Ernst Robert Curtius. gracias a él surgió la literatura latina medieval. Al contrario. Este «Renacimiento» produjo obras que querían parangonar­ se de nuevo con aquellas de la Antigüedad.

M e d iu m a e v u m delada según las biografías imperiales de Suetonio. el carácter y. sólo entonces.]. No EXISTE EL LATÍN MEDIEVAL De lo dicho se deduce que el «latín medieval» —a pesar de su equí­ voco nombre.] tulit). en no me­ nor parte... operam impendens.]. La retó­ rica latina regresa al más alto nivel. hasta famosissim i regis... quanta potui brevitate complexus sum. el lector latino cree que se encuentra en la frase principal. que permanecía cuidadosamente suspendida.. Obsérvese que. Escuchemos el inicio de su prim era frase: Vitam et conversationem et ex parte non modica res gestas domini et nutritoris mei Karoli excellentissimi et merito famosissimi regis postquam scribere animus tulit.) en la subordinada. por la inclusión sorprendente del período (postquam [.. ahora conocida. ni molestar tampoco con la prolijidad de la narra­ ción a quienes desdeñan todas las novedades [. me dediqué a completar esta obra a la mayor brevedad posible sin omitir nada de aquello que llegó a mi conocimiento. ut de his quae ad meam notitiam perve­ nire potuerunt nihil omitterem neque prolixitate narrandi nova quaeque fastidientium animos offenderem [. surgido durante el Romanticismo alemán— no de­ signa ningún período evolutivo de la lengua. el excelen­ te y justamente célebre rey.. y es en ese momento cuando continúa la frase principal. Carlos.. se engarzan los acusativos previos (v ita m . En cuatrocientos años no se había escrito una frase latina de tanta elegancia. a diferencia del «fran­ 175 . las gestas de mi señor y sustentador. Cuando tuve el ánimo para relatar la vida.

en el siglo xn. 4) et vidit Deus lucem quod esset bona (y vio Dios que la luz era buena) en vez de una formulación clásica como et vidit Deus lucem bonam esse. por asentarse. Sin embargo. ¿no ha publicado recientemente el gran erudito suizo Peter Stotz un manual de latín medieval en cinco tomos y casi 3. Hildebert de Lavardin o Baudri de Bourgueil se inspiraron en Ovidio. es decir. serían impensables si la lengua hubiese evolu­ cionado realmente. Así podremos leer. no es de extrañar que esta construcción dejara de considerarse inadecua­ da y que se asentase pronto en el uso. jun­ to a otros muchos. 176 . en cier­ ta medida. estas subordinadas sustantivas empezaron a ser sustitui­ das por una frase subordinada introducida por quod (o por quia): puto quod insanit (frase poco hermosa. La Biblia era el libro más leído. el la­ tín siguió siendo latín. en el latín tardío y. sino una subordinada sustantiva de infinitivo: «creo que está loco» se diría puto eum (acusativo) insanire (verbo en infinitivo). En la Edad Media. Cualquiera que haya estudiado latín sabe que tras verbos como «decir». Estos casos de imitación estilística. y el gran filósofo Otón de Frei­ sing se orientó en su Historia de duabus civitatibus a partir de san Agustín (De civitate Dei). a causa de la ignorancia o la indiferencia. pero comprensible). «creer» y «pensar» no se emplea una conjunción. se introdujeron en la lengua ciertas irregularidades o «errores» que acabaron. porque el vo­ cabulario latino de la Edad Media siguió creciendo y también por­ que.El l a t í n h a m u e r t o . Un ejemplo clarificador es la aparición del térm ino universal quod. 1. casi al inicio del relato bíblico de la Creación (Gé­ nesis. estaba orientado igualmente se­ gún modelos de la Antigüedad clásica y tardía. así el autor del Cantar de Voltario (siglo x) siguió a Virgilio. ciertamente. sobre todo.500 páginas? Ha podido hacerlo. Sin embargo. Igual que Eginhardo imitaba a Suetonio. en la traducción latina de la Biblia. ¡v iv a e l l a t í n : cés medieval» o del «alemán medieval».

por tanto. L a E d a d M e d ia c r e a t iv a : l a p o e s ía r ít m ic a En determinado aspecto cabe decir que la Edad Media fue real­ mente creadora: en el tipo de poesía que suele denominarse. «rítmica». mencionados al inicio de este capítulo: O fortuna velut luna statu variabilis. com o la luna / es tu estado mudable: / siem pre creces o decreces. de forma que la construcción m oderna con quod la hubiese des­ plazado y eliminado. Con sus acentos y sus rimas. sin mucho acierto. mantuvieron las construcciones de infinitivo. tan querida y extendida. O h Fortuna. ¿Cómo se llegó a esta situación? Debemos regresar a una observación que planteamos a cuenta de los grafitos de Pompeya. empiezan ya a sonar igual que la poesía moderna. sino que es errónea por completo. / ¡Qué vida detestable! 177 .7 Ningún poeta dei m undo antiguo podría haber escrito estos versos que Carl Orff hizo famosos. que la lengua evolucionaba? No.M e d iu m a e v u m ¿No cabe considerar. La idea. Pensamos sobre todo en los Carmina Burana. de ninguna manera: sólo se podría hablar de evolución si la forma clásica (puto eum insaniré) hubiera pasado a ser incorrecta. de que el latín siguió vivo en la Edad Media y que fueron los humanistas del Renacimiento quienes lo mataron no sólo es ingenua. ya que muchos autores exigentes y atentos a las formas clásicas. Con los inicios del latín vulgar en el 7. semper crescis aut decrescis: vita detestabilis. como Eginhardo y Otón de Freising. No fue este el caso.

En el salmo. ya que. Agustín renuncia deliberadamen­ te a un metro «fijo». Tras el fracaso de diversos intentos. propter hoc dominus noster voluit nos praemonere. el habla popular dejó de atender a la correcta longitud de las sílabas (largas o breves). la gente de la calle decía cänö. san Agustín consiguió un modelo de éxito. De este modo. al pueblo llano (hu­ m illim um vulgus). san Agustín no escribió poemas de ritmo libre. cuyo metro se basaba por completo en la cantidad silábica. La situación requería una reforma. los hablantes empezaron a alargar las sílabas tónicas y a acortar las átonas: en vez de cänö. comparans regnum caelorum reticulo misso in mare. que el m etro hubie­ ra sido inaudible para el pueblo. He aquí el nacimiento de una gran revolución: la poesía «rítmica». En torno al año 395 escribió un canto religioso de combate (Psalmus contra Donatistas). Se convirtió en algo esotérico que tan sólo concernía a las clases altas y educadas.El l a t ín h a MUERTO. ¡VIVA EL LATÍN! siglo i. es decir. Influidos por la acentuación de las palabras. destinado. La abundancia de pecados preocupa a nuestros hermanos. basado en la cantidad. «la restricción del metro (necessitas metrica) habría re­ querido el uso de ciertas palabras que no son habituales entre el pueblo». además. Su principio cons­ tructivo es firme y puede reconocerse con facilidad en cuanto se leen algunos versos: Abundantia peccatorum soletfratres conturbare. Lógicamente. Por eso nuestro Señor quiso entonces prevenirnos y su Reino comparó con la red lanzada al mar. de lo contrario. como él mismo dijo. como pudieron hacer los poetas modernos. 178 . Nosotros podemos añadir. empezó a ser progresivamen­ te inaudible e inaprensible para el pueblo iletrado. la métrica clásica romana.

Este final de verso juega. que permite dejar claro al oído que nos encontra­ mos al final de un verso.13: Deus. Aquí se hallaría la prehistoria de la rima. haya siempre una palabra acentuada en su penúltim a sílaba (peccato­ ru m . tunc cantabunt laetius angelorum chori: «sit Deus propitius huic potatori!» Mi propósito y deseo es morir en la taberna. de m anera casi blasfema. sílaba átona) que será habitual en la poesía europea posterior. En tercer lugar... ese recurso que ha sido casi la esencia de la poesía alemana. ubi vina proxima morientis ori.. nóster). conturbáre. apiádate de este pecador).. propitius esto mihi peccatori (Señor.M e d iu m a e v u m Se observa con facilidad que cada verso latino está formado por dos bloques de ocho sílabas con una palabra de cierre. espa­ ñola. pode­ mos encontrar tanto las formas rimadas que ya conocemos como la alternancia regular de los acentos (sílaba tónica. 179 . porque haya vino cerca de mi boca moribunda. sino que se cuentan. Pese a todo. La importancia radica también en el uso de los acentos en lugares concretos. Con este gran poema. francesa o inglesa en la Edad Moderna. Citaré tan sólo un co­ nocido ejemplo de la «Confesión goliarda» del genial Archipoeta. en la m itad y al final del verso. el cómputo silábico no es la única regla: los versos están construidos de tal modo que. san Agustín anticipó la poesía rítmica posterior de la Edad Media: las sílabas ya no se «miden». los versos suyos que conservamos se escribieron entre 1159 y 1164: Méum ést propósitúm in tabérna móri. En la poesía rítmica de la Edad Media propiamente dicha. con las palabras del publicano en Lucas 18. Así cantarán felices los ángeles en sus coros: «¡Que tenga Dios compasión de este pobre bebedor!»8 8. los versos concluyen siempre con la vocal e.

Virgilio y Ovidio escribían sus versos métricos sin haber estu­ diado apenas la cuestión de la métrica y de la prosodia: su oído se había educado a través de las lecturas escolares. Sin embargo. estrofa sáfica). en la Edad Media seguirían escribiéndose perfectos ejemplos de poe­ sía cuantitativa. si «bilis» a sequitur. la nueva forma rítmica no eliminaba ni hacía inviable la antigua métrica. ¡v iv a e l l a t í n : La longitud de las sñabas carece aquí de relevancia: möri y chöri rim an con orí y potatöri. Viva Camena (1961). Veamos un ejem­ plo: ¿cuál es la cantidad de la vocal a cuando precede a la conso­ nante fe? a brevis in mediis datur ante b: «syllaba» testis. Una herencia de la Edad Media. puesto que la pronunciación clásica del latín se había perdido en el uso práctico. 180 . Igual que en la Antigüedad tardía. Una antología de poesía lati­ na del siglo XX. por este proyecto se le cuenta también entre los «maestros latinos de Europa». En la Edad Media ya no era posible seguir este método. Ambas posibilidades con­ vivirían durante la época moderna. algo impensable en la poesía clásica. El más exitoso entre ellos fue el D octri­ nale (circa 1200) de un tal Alexander de Villa Dei (llamado por sus enemigos «De Villa Diaboli»). pentámetro. tan necesarias para la poesía. La enseñanza de las sílabas y de sus cantidades. en ocasiones hizo también falta escribir nuevos tratados. se divide en dos secciones: M etra y Rhythm i. excipiatur.500 hexámetros rimados. editada por el poeta y perio­ dista Josef Eberle. Para escribir según la métrica clásica se necesitaba ahora el consejo de los gra­ máticos de la Antigüedad tardía. ut «amabilis». estaba desarrollada con una amplitud que hubiese sido inútil e incluso absurda en los tiempos en que la pronunciación seguía intacta.El l a t í n h a m u e r t o . sobre todo siguiendo los metros más habituales (hexámetro. que logró completar la mastodóntica tarea de presentar el conjunto de la gramática latina en 2.

181 .M e d iu m a e v u m A es breve en mitad de palabra ante B: «syllaba» lo prueba. Pero si A va ante «bilis». por lo general. En nuestras aulas sigue dominando. pero esta buena idea no ha tenido mucho predicamento entre nosotros. como Virgilio? Sin duda. Y así continúa. como «amabilis». ¡Pobres los escolares que tuvieran que aprenderlo de memoria! ¿No habría sido más fácil enseñarles desde el principio la pronunciación correcta. «la oscuridad medieval». durante miles de hexámetros. para que pudiesen escribir de oído. en sílabas iniciales. se hace la excepción. medias y fina­ les. letra a letra.

el H um anism o veía al hom bre com o punto de referencia para la educación del hom bre y para la form ación de la hum anidad. el hombre recupera ahora esa posición de privilegio. Desde hace un siglo y medio. [. Mientras que en la Edad Media se situaba a Dios en el centro del pensa­ miento. Y cualquiera sabe también que el Renacimiento surgió en Italia entre los siglos x iv y XV. ] A diferencia del pensam iento medieval. a través de la com paración constante. en un ideal autónomo». según se afirmaba. 183 . p o r ejemplo.Studia humanitatis renata La Edad Moderna comienza bajo el signo de Cicerón Con el Renacimiento empezó el m undo moderno.1 1. el centro de importancia para la Antigüedad. so­ bre todo en la transformación de la imagen del mundo. un nuevo «nacimiento» de la Antigüedad. Este concepto integra la idea de la Antigüedad como modelo —el humanismo de la enseñanza clásica— y la afir­ mación de que todo procede del hombre. como sabe cual­ quiera que haya estudiado un poco de historia. la recepción de una im agen hum ana libre e independiente le sirvió para confirm ar su propia visión y para convertirla. que había sido. todo el m undo cree conocer el origen del Renaci­ miento: un regreso. el gran filólogo Eckard Lefèvre: «El H um anism o in ten ­ taba fundar una disposición vital en cuyo centro se hallaba el hombre. En su encuentro con la A ntigüedad. Así lo defiende. se asocia también Renacimiento y «humanismo». Además...

Si examinamos los escritos de aquellos que hoy considera­ mos los principales humanistas. Comencemos por aquel hombre que es considerado. no encontraremos demasiados argumentos que aludan a una prioridad del hombre y un aleja­ miento respecto a Dios. que no se acuñó has­ ta 1808. sin embargo.. ¡VIVA EL LATÍN! El h u m a n is m o y su p a d r e . P etrarca Esta concepción del Renacimiento no es. Este eclesiástico. filólogo. en ambas direcciones (simul ante retroqué). Petrarca sen­ tía que la época que finalizaba con él era un tiempo mísero inter­ calado entre un m undo previo y otro posterior de felicidad. felicius aevum. sino a la lengua y a la literatura. como el dios Jano. historiador y diplomático italiano ya disfrutó en su época de una fama bien merecida en toda Europa como el prim er «hombre moderno». y quizá habrá. et fortassis erit. un tiempo más feliz. confluyen inmundicia e infamia. Su conciencia de hallarse en la encrucijada entre dos períodos de la hum anidad (velut in confinio duorum populorum ) le perm itió mirar. in nostrum turpia tempus confluxisse vides. diríamos hoy— lo que le hizo destacar. Pensaban.. Nuestra concepción del «humanismo» es tan ajena a la época como el propio término. en el latín. Hubo. Cuando los humanistas hablaban de la Antigüedad como modelo. 184 . del todo exacta. filóso­ fo. No fue tan sólo su aprecio a la gloria —rasgo más bien medieval. En medio de ambos. en nuestro tiempo. entre otros aspectos. no señalaban a los grandes filósofos ni al paganismo. In medium sordes. poeta. al menos desde que existe el término.. el «padre del humanismo»: Frances­ co Petrarca (1304-1374)..E l LATÍN HA MUERTO. Namfuit.

también escritos en latín. que él mismo 185 . El Viernes Santo de 1327. Nos admiran especialmente sus cartas. se­ gún su propio testimonio. serían muy leídos. como Dante y Boccaccio. pero romano de convicción. la mujer que le haría famoso en todo el mundo. aunque aún se discute si llegó real­ mente a existir. gra­ cias a los poemas de amor a Laura y a la dolorosa dulzura de su tono.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a Fue sin duda Petrarca el creador de nuestra imagen de una Edad Media (m edium tempus) más o menos oscura. Como poeta buscó la fama sobre todo con su epopeya en latín. que muestran al m undo una perspectiva totalmente distinta de la personalidad del mayor escritor romano. uno de los momentos clave de su vida. el «neolatín» o «nuevo latín». Sus diálogos y tratados filosófico-morales. Su fama como filólogo se fundamenta. Su padre lo forzó a seguir los lucrativos estudios de derecho. en cuanto este falleció. como sus héroes Escipión y Cicerón. Aunque esta obra no quedó con­ cluida y sus poemas latinos nunca alcanzaron ni remotamente la popularidad de sus textos italianos. Su posterior Cancionero en italiano fundaría. que perduraría incluso después de la m uer­ te de Laura. entre esta región y la Provenza pasó la mayor parte de su vida. Este amor frustrado. apelativo tan acertado y desacertado como el célebre «latín medieval». no impidió que Petrarca tomara las órdenes sacerdo­ tales menores. Aunque tam ­ bién cabe añadir que fue el pionero de la lengua latina en la época moderna. ni que más adelante tuviera dos hijos ilegítimos con una mujer cuyo nombre se desconoce. en su descubrimiento y en la co­ pia manuscrita de las cartas de Cicerón ad A tticum . vencedor de Aníbal. Africa. Petrarca se entregó por completo a los clásicos latinos. conoció a Laura. entre otros hechos. el Senado romano lo coronó con el laurel de los poetas en el Capitolio (8 de abril de 1341). De origen florentino. la duradera m oda multisecular del «petrarquismo». Petrarca n a­ ció en la toscana Arezzo. donde homenajea a Escipión el Africano. más que sus poemas.

según Bruni. dicho sea de paso. «a innumerables hombres de ingenio por toda Italia y quizá fuera de ella» (m ultorum me ingenia per Ita­ liam excitasse et fortasse longius Italia). fue extendido por Coluccio dei Sa­ lutati. famosa y agotadora cumbre del Tour de Francia— que lo convierte. repa­ rar it). En este caso parece que sobrestimó sus posibilidades. A finales del siglo xv. filólogo y secretario de Estado florentino. Sin embargo. Así regresamos a nuestra palabra clave. no había en su época un admirador (venerator) mayor del m undo antiguo. como el célebre ascenso al M ons Ventosus —el Mont Ventoux. En ellas se narran m o­ mentos memorables de su vida. surgida de un entusiasmo por el m undo clásico que en aquel en­ tonces parecía nuevo y peculiar. «entre muchas otras cosas». quae iam extincta erant. ad notitiam vetustatis).E l LATÍN HA MUERTO. se llamaba hum anistae a los profesores de literatura latina y filosofía moral en las universida­ 186 . de Praga a Italia para restaurar el Imperio romano. Leo­ nardo Bruni lo calificó con una frase célebre en sus Dialogi: «Este hombre restauró los estudios de humanidades. en el padre del alpinismo. Más tarde. descuidados y abandonados durante muchos siglos (m ul­ tis neglecta saeculis). Se­ gún él. se había «consagrado de m anera especial al conocimiento de la An­ tigüedad» (incubui unice. ¡VIVA EL LATÍN! se encargó de reunir para la posteridad. que estaban ex­ tintos» (Hic vir studia humanitatis. inter multa. no sobrestimó la importancia de su obra latina. En una Carta a la Posteridad (Epistula posteritati) afirmaba que. en 1401. Resulta indudable que el térm ino m oderno «humanismo» surgió del concepto de studia humanitatis que. pues había logrado atraer hacia estos estudios (studia). como un eslogan programático. Cola di Rienzo— fueron sus intentos por llevar al emperador Carlos IV. La cima de su actividad política —que lo puso en contacto con el «tribuno del pueblo». con quien tenía una buena relación personal.

En este pasaje. Un año más tarde. ¿Qué se pretendía decir exactamente? ¿Qué tenía que ver la Antigüedad con el hombre. aunque las lenguas y la música se hallen siempre en primer plano. pero también la astronomía. Desde la Antigüedad.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a des italianas. lingüística hacía más comu­ nicativo y. más compasivo al hombre. en un proceso judicial. por tanto. C. de manera aproximada. el derecho y la medicina). podrían quedar englobados en este concepto. surgido durante el horror de las proscripciones de Sila (finales de los 80 a. Cicerón empezó a designar esa «formación» con el nombre de humanitas.). las facultades de las liberae artes). El resto de campos de las «artes liberales». 187 . que abarcaría entonces. parece aludir sobre todo a la gramática y a la retórica como principios de la for­ mación intelectual en la juventud. la expresión studia humanitatis. Cicerón se apropió de él en sus primeros discursos. el conjunto completo de nuestras antiguas facultades de filosofía. aparece por prim era vez. C ic e r ó n Humanitas. en particular la música y las matemáticas. había sido ya un concepto central de la política romana. en su origen agrupaban tanto las cien­ cias hum anas com o las ciencias de la naturaleza. que tan poco tiempo le dejó para sus estudios. Precisamente en el año del consulado de Cicerón. Sin embargo. sobre todo. la humanidad. pronto se convirtió en su término preferido y fue ampliando su significado. en el discurso Pro Archia. se percibía el doble sentido de la palabra. ya que estas conform aban el grupo de las artes no destinadas al sostenim iento económ ico (a diferencia de la teología. en suma. con la hum anitas ? La h u m a n it a s y su p a d r e. Dado que la formación intelectual y. Cicerón se refería a los intereses filosóficos que compartía con sus oyentes. D ado que las facultades de filosofía surgieron en el siglo x ix a p artir de las facultades artísticas (es decir.2Sin duda se pensaba en 2. donde apelaba a la «humanidad» en su sentido de com ­ pasión por nuestros semejantes.

por tanto. según lo narró poco antes de su muerte en una célebre carta. ¡VIVA EL LATÍN! el Pro Archia cuando se atribuyó a Petrarca la rehabilitación de los studia humanitatis. Ya en su tierna infancia. esa alabanza a Petrarca? D u­ rante la Edad Media habían seguido existiendo la gramática. A la vista de tanto dolor. cuando la mayoría de los ni­ ños hallaban deleite en las fábulas. al considerar­ los nocivos para sus estudios jurídicos y. Petrarca se interesó por Cicerón. confiriendo a este concepto un significado pro­ gramático que nunca tuvo en Cicerón. lo que según él fue «una pérdida de tiempo» (septennium totum perdi­ di). Seguramente se refiere a la Rhetorica ad Herennium. los hizo que­ m ar «como si fueran escritos heréticos» (quasi haeresum libri) en un auto de fe. Sin embargo. Los libros. pese a todo. 188 . que se atribuía a Cicerón aunque no fuera obra suya. texto m uy empleado en la Edad M edia.El l a t ín h a m u e r t o . Petrarca tenía escondidos los libros de Cicerón y de algunos poetas porque temía que pudieran confiscárselos. carbonizados sólo en parte: «Llevando a Vir­ gilio en la m ano derecha y la Retórica 3 de Cicerón en la izquierda 3. Su pasión llegó a tal extremo que dejó en ocasiones de comer para poder ahorrar y seguir comprándose más obras de Cicerón. su padre sintió al menos un remordimiento tardío y tomó de entre las llamas dos libros. Veamos primero cómo des­ cubrió a Cicerón. la retó­ rica. la filosofía y el resto de «artes liberales». que «no hacía más que gemir ante ese espectáculo como si fuera yo mismo el arrojado a las llamas» (quo spectaculo non aliter ingemui quam si ipse iisdem fla m m is inicerer). enojado ante este amor excesivo a Cicerón. ¿De dónde proviene. para su futuro sustento. pese a todo. no lo habían hecho «a la manera» de Petrarca. Esto sucedió ante los ojos del joven Petrarca. Más tarde tuvo que apartarse de su pasión —no quedan claras las razones en el texto— durante siete años que dedicó al estudio del derecho. fueron descubiertos por su pa­ dre. De esa época procede una «historia ridicula y lamentable» (rem paene ridiculam flebilemqué) que nos cuenta en la misma carta. quien.

Sin embargo. este como alivio ocasional de tu espíritu [pro solatio quodam raro animi\ y este como apoyo a tus estudios de leyes [pro adminiculo civilis stu­ dii]». según afir­ m an los historiadores modernos. Petrarca no hace ningún comentario sobre Virgilio. el poeta Virgilio sería un pasatiempo para los momentos de ocio. «sólo la dulzura de las palabras y su sonori­ dad me fascinaban [sola me verborum dulcedo quaedam et sonoritas detinebat] hasta el punto que todo lo que leía o escuchaba en otro lugar me parecía bronco y totalmente desafinado». que casi nunca creen aquello que un autor cuenta de sí mismo. Por su parte. Sin embargo. fue maravillosamente con­ 189 . Pero este juicio instintivo. ya que fue él quien se apoderó del espíritu de Petrarca de dos maneras. Probable­ mente. Un hombre sensato como el p a­ dre de Petrarca ¿iba a querer destruir unos valiosos códices? ¡Fe­ lices aquellos que m antienen la calma! Qué poco saben de los arrebatos coléricos de un padre ambicioso. desde Jerónimo no se había pronunciado tan singular tes­ timonio de la fascinación casi sensual que emanaba Cicerón. Cuan­ do era un niño y todavía no podía comprender aquello sobre lo que escribía Cicerón. sobre todo cuando se trata de suce­ sos determinantes para su vida. es Cicerón quien cuenta en este caso. Con estos clásicos tuvo que consolarse Petrarca hasta que fue independiente y pudo dejar el derecho para consagrarse por entero al m undo antiguo. pero sabe­ mos que hallaba en él una sabiduría profunda y no únicamente un solatium animi.St u d ia h u m a n it a t is r e n a t a me los dio sonriendo mientras yo seguía llorando. proseguía Petrarca. Parece seguro que Petrarca quería insistir aquí en una contra­ posición entre su padre y él en cuanto a su relación con los auto­ res antiguos. El padre consideraba que el prosista Cicerón no era más que una ayuda útil para ganarse la vida —en efecto la retóri­ ca sigue siendo indispensable para un jurista—. Toma. esta historia no puede ser verídica.

Petrarca ajustó cuen­ tas con sus oponentes y otros adeptos escolásticos a través de un escrito temperamental y lleno de ironía socrática: De sui ipsius et m ultorum ignorantia (Sobre su propia ignorancia y la de muchos otros). Empecemos por el primero de estos aspectos. Aquí debía de estar el significado de la filosofía. atrajeron a Petrarca: la calidad artística de la lengua y la utilidad de su filosofía vital. sin relevancia prácti­ ca para la vida y carente. además. decía explícitamente Petrarca en un pasaje donde se lamentaba de haber perdido el tiempo con los estudios de de­ recho y haberse olvidado de Cicerón «que da las reglas de vida más saludables» (vitae leges saluberrimas describentem). C ic e r ó n : trarca doble m odelo para el h u m a n is m o de Pe­ En consecuencia fueron dos los aspectos de Cicerón que. de toda belleza estilística. ¡VIVA EL LATÍN! firmado por el juicio con pleno conocimiento de causa que haría posteriormente. Su crítica a la ética contemporánea englobaba incluso a Aristóteles: aunque el filósofo había situado la virtud como el máxi- 190 . saboreé un poco de la dulzura de su núcleo» (cum vix testa effracta aliquam nuclei dulcedinem degustarem). después de apenas haber resquebrajado la concha. Su fanatismo ciceroniano llegaría en efecto «cuan­ do. Tanto en una cuestión como en la otra.El l a t ín h a MUERTO. más exactamente del filósofo moral de quien ha­ blaba Petrarca. Cuando algu­ nos lo acusaron de ser un «iletrado» (illiteratus) por no estar «al día» en la producción filosófica de su tiempo. Se trataba del Cicerón filósofo. Petrarca tuvo la impresión de ir a contracorrien­ te: la filosofía de su época —la escolástica de la Baja Edad Media. según su propio testimonio. que reivindicaba la autoridad clásica de Aristóteles— le parecía una inútil multiplicación de conocimientos.

Cicerón. Influye sólo en el intelecto. pero quizá sí más dulces y sonoras [dul­ ciora et sonantiora ]». Levantando las cejas finge uno tener la seriedad de la que carece. Ojalá no hubiese m uerto unos años an­ tes del nacimiento de Cristo. Ojalá a él. se lamentaba Petrarca. se le hubiera revela­ do el Dios verdadero: «Entonces tendríamos en nuestros templos plegarias [praeconia ] a nuestro Dios que. como Petrarca sabía y se en­ cargaba de recalcar. Al leer esto ¿no se piensa con rabia en las jergas y los galimatías de la escolástica actual que dom ina los estudios universitarios? Con Petrarca recuperaron los filósofos la obligación de escribir de m a­ nera comprensible y hermosa. Los filósofos contemporáneos de Petrarca escribían de m ane­ ra muy diferente a Cicerón: «De acuerdo con el estilo filosófico actual [hoc moderno philosophico more]. dos talentosos hombres apasionados por la virtud: los latinos Séneca y. sin duda. 191 . Petrarca se alineaba con Cicerón contra la escolástica de su época. no serían más verdaderas ni más santas. bosteza más que habla [uni nitens supercilio atque oscitans. A Aristóteles. sobre todo. pero no mejores. una sabiduría que sólo impone por sus cejas4y que. u t Cicero vocat. que siempre estuvo tan cerca de la verdad última. también en lo que concernía al arte de la expresión verbal. desprecian y rechazan la elocuencia como si fuese indigna de un hombre culto. Desde esta orientación vital de la filosofía. como dice Cicerón. nos hace más perspicaces. no había despertado el deseo de alcanzarla. sapientia]». decisivo para la conver­ sión al cristianismo de san Agustín. Una y otra vez nos habla de la peculiar dulcedo (dulzura) y elegantia verborum (elegancia de las palabras) de Cicerón. 4. Petrarca oponía el ejemplo de los «nues­ tros» (nostri). no en la voluntad.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a mo valor de la filosofía pagana (y el segundo mayor de la cristia­ na). Hoy se honra una filosofía sin habla y un balbuceo confuso [philosophantis infantia et perplexa balbuties].

Francia y Alemania las literaturas nacio­ nales que. Petrarca fue el primero en atreverse «a alzar su cabeza al cielo des­ de el barro de la barbarie» (ex lutulenta barbarie os caelo attollere). junto a su alumno Boccaccio. Escalígero (Julius Caesar Scaliger). De esta manera. Pe­ trarca se alejaba de los filósofos de su tiempo. en una espe­ cie de clase preparatoria al cristianismo. en suma. con justicia. lo guió hacia la vida co­ rrecta y. de haber emprendido la batalla contra la milenaria destrucción de la lengua acontecida en la Edad Media. pero no lo hacía por dar prioridad al hombre o por alejarse respecto a Dios. su nombre se convirtió durante siglos en sinónimo de progreso cultural. En torno a esa época comenzaron a fortalecerse en Italia. en cierto modo. Debe considerarse. Siendo. a la vez. cristiano y ciceroniano. al mismo tiempo.E l LATÍN HA MUERTO. el maestro incomparable del arte retóri­ co. Según el pope literario del siglo xvi. radica en su renovación de la lengua latina. Heinrich Bebel. ya que hemos visto en el capítulo anterior que la Edad Media no fue ene­ miga de la cultura latina ni ajena a sus musas. que la literatura latina medieval propiamente dicha. En cierta ocasión. se apagó a finales del siglo xn. en «padre del humanismo». le atribuía el mérito. humanista de Tubinga. tanto en su época como en la posteridad. ¡VIVA EL LATÍN! Cicerón fue para Petrarca. De entrada puede resultar sorprendente esta afirmación. Petrarca dijo de manera explícita que podría considerarse a sí mismo. el filósofo que. sin embargo. Suscitó entre los lecto­ res un entusiasmo y una fascinación incomparables. tomaban la herencia de la literatura la­ 192 . El l a t ín r e n a c e e n t r e el b a r r o d e l a b a r b a r ie La relevancia de Petrarca. Petrarca renovó los studia humanitatis y se convirtió. superando el dilema de san Jerónimo. es decir. cristianus de convicción y ciceronianus de lengua. aquella con ambición estética (sea en prosa o en verso).

siguiendo unas reglas y dedicando un gran esfuerzo de tiempo. que se adquiere sin reglas. comprende a la perfección la 5. el francés y el italiano. ex­ puesta nada menos que por Dante. Según Dante. obviamente. Sólo a través de ella estamos en situación de comunicarnos tanto con los grandes espíritus del pasado (antiquorum auctoritates) como con hombres «a quienes la diversidad de lugares hace distintos de noso­ tros» (quos a nobis locorum diversitas facit esse diversos). de m a­ nera transitoria dejó de ser la lengua de las belles lettres. locutio secundaria. De otro lado está la grammatica. 193 . se trata de un artifi­ cio. en Europa.5 se trata de una impresionante teoría que. si no me equivoco. A pesar de sus errores. Obviam ente D ante no com prendía que el latín tam bién fuese en su m om ento una le n ­ gua m aterna. m uy extendidas hasta el siglo xv. De acuerdo con Dante. el mayor poeta de la Edad Me­ dia europea. serían de este tipo el español. Ningún autor latino podía compararse en Alemania con Wol­ fram von Eschenbach. en ciertos aspectos centrales. ninguno en Italia con Dante Alighieri. que debe ser aprendi­ da como segunda lengua. tras la confusión de las lenguas en la Torre de Babel. mejor dicho. Estas erróneas representaciones siguieron. en el sur de Europa. vulgaris locutio. de la que derivaron posteriorm ente las lenguas romances. esta división de funciones se debe. posterior a 1305). esta lengua es el latín. pese a todo. existe la lengua natural del pueblo. de una invención basada en un acuerdo entre sabios y eruditos con el objetivo de alcanzar un medio de comunicación estable en­ tre las cambiantes lenguas populares: una «identidad de la lengua que permanece inalterable en los distintos tiempos y lugares» (inal­ terabitis locutionis identitas diversis temporibus atque locis). por imitación de la madre o de la no­ driza. sine omni regula. hay dos tipos de lenguas en el mundo: de un lado. a una teoría concreta del lenguaje. Esta transformación o. en un breve tratado escrito poco antes del nacimiento de Petrarca: De vulgari eloquentia (En torno a la lengua común. El latín se convirtió en lengua de la ciencia y de la erudición.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a tina.

en lugar de assuefiunt sería correcto decir as­ suescunt. Pero dado que una teoría no debe sólo probar. non modo. yendo directos a la cuestión. En contraste con la vulgaris locutio de las lenguas populares y literarias. diremos. dici­ mus. sed etiam se acorta a non. tenía que ser la lengua de la Divina Commedia. celeriter attendentes. sed. ¿Por qué? Porque es origi­ naria. sino también expo­ ner claramente su objeto para que se sepa de qué se trata. Dante se alejó de tal idea. Desde el principio. ut sciatur quid sit super quod illa versatur. pero poco elegante. dicimus va acompañado por quod en vez de la tradicional subordinada de infinitivo.El l a t ín h a MUERTO. Dante dejó claro que. ¿qué aspecto tenía la llamada grammatica. Aunque podría haberse converti­ do en un canto de alabanza al latín eterno e inmortal. natural y accesible a todos: la lengua perfecta para un poeta. quod vulgarem locutionem appellamus eam qua infantes assuefiunt ab assistentibus cum primitus distin­ guere voces incipiunt. Ningún autor latino pudo contradecir entonces a Dante: el italiano. ¡VIVA EL LATÍN! singularidad de la lengua latina. la lengua del pueblo es más noble (nobilior) que la grammatica. a pesar de sus grandes disparidades en el mundo. La frase que introduce el párrafo que acabamos de analizar constituye una muestra excelente de lenguaje científico carente de ambición estética: Sed quia unamquamque doctrinam oportet non probare. En el vocabulario hay varios usos poco clásicos: subiec- 194 . no el latín. sed suum aperire sublectum. Claro en su conjunto. de la que ya hemos hablado. que llamamos lengua del pueblo a aquella que los niños han adquirido de quienes están junto a ellos desde el momento en que empiezan a distinguir los sonidos. En la sintaxis. el latín cien­ tífico de la Baja Edad Media? Dante proporciona un buen ejemplo en este escrito.

. Tan sólo la división de la frase en pe­ ríodos nos revela cierta voluntad de estilo. Aquino se planteaba en qué m edida el espíritu hum ano es capaz de comprender a Dios. un Petrar­ ca a partir de esta oposición entre la infinitud de Dios y la lim ita­ ción del hombre! Santo Tomás. que sólo puede ser totalmente comprendida por aquellos que ven la substancia divina. en cambio. quod ad eam potest aliquis verisimilitudines colligere. quae solum videntibus divinam substantiam potest esse notissima. ¡Qué gran cuestión! ¡Qué podrían haber escrito un Séneca. Con él nos adentramos en un estilo ex­ presivo por completo distinto. attendere. sino que planteó una distinción sobria y transparente: humana igitur ratio ad cognoscendum fidei veritatem. Acerquémonos ahora al gran maestro de la teología escolástica. cuya fuerza poética resurge en distintos pasajes: ex ungue leonem! (por la zarpa se conoce al león). Tal vez no se pueda decir con más precisión...S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a tum. al que la Iglesia católica sigue honrando como autoridad del dogma y «maestro igual que los án­ geles» (doctor angelicus). la Sum m a contra gen­ tiles (Sum a contra los gentiles. es decir. ita se habet. La construcción u t sciatur quid sit super quod illa versatur resulta compleja. pesada y poco hermosa con la repetición de -atur. «refutación de los paga­ nos»). Para conocer la verdad de la fe. un m undo lingüístico asépticamen­ te limpio donde sólo cuentan el espíritu puro y el pensamiento. versari super. justamente. Sin embargo. no se aventuró. Al inicio de una de sus obras principales.. la razón humana se halla en tal situación que sólo puede reunir ciertas pro­ babilidades al respecto. incluso si disculpamos las gra­ 195 . seguía siendo Dante. un san Agustín o. Tomás de Aquino (muerto en 1274). pero tampoco de m anera más seca y menos latina.

E l LATÍN HA MUERTO. esta nueva orientación iba unida a una singular cercanía. De ahí que los humanistas se llamaran a sí mismos oratores et poetae. poco habitual para su época. Varrón. Quintiliano. recondujeron la lengua latina al terreno del arte. que en un pri6. quod en lugar de u t al inicio de una subordinada consecutiva. Guiados por los autores clásicos. 7. con los autores de la Antigüedad. Ni Petrarca ni sus entusiastas sucesores (Boccac­ cio. La expresión más herm osa de este sentimiento se encuentra justamente en el libro XXIV de sus Epistolae familiares. Séneca. La carta está escrita bajo la impresión suscitada por el redescubrimiento de las cartas ad A tticum . que había abandonado durante más de un siglo. semejante casi a un afecto fami­ liar. para designar a aquella persona que se dedica (o cree dedicarse) a los studia humanitatis en el sentido de Petrarca. La contribución intelectual de Tomás de Aquino no admite du­ das. 196 . El gerundio cognoscendum en lugar del gerundivo cognoscendam . ¡VIVA EL LATÍN! ves infracciones de la gramática normativa. emplearé el térm ino «humanista». Virgilio y Homero. que con­ tiene diez cartas a grandes espíritus de la Antigüedad. Particularmente en el caso de Petrarca. que consideraban detestable. Coluccio dei Salutati y otros) mantuvieron polémica alguna con el latín medieval: en realidad. estos hum anistas7 se apartaron del latín universitario de su época. A p artir de aquí. sino tam bién por su vivacidad personal e incluso por su apa­ sionada crítica.6 Cicerón apenas ha­ bría reconocido esta lengua como suya y habría requerido bas­ tante esfuerzo para comprender de qué se estaba hablando. «maestros de la prosa y de la poesía». Horacio. Tito Livio. casi todos romanos: Cicerón (dos veces). Asi­ nio Polión. pero es importante comprender qué se quería decir cuando se afirmaba que Petrarca había renovado los studia hum anitatis y la lengua latina. Un fragmento de la prim era carta a Cicerón nos m ostrará cómo desarrollaba Petrarca su diálogo con los antiguos: no sólo por su molde retóri­ co. tan cargado de peso histórico. en especial por Virgilio y Cice­ rón.

una falsificación. según hoy sabemos. si te interim ipse non audias? Oh tú. 9. quid tibi tot contentionibus et prorsum nihil profuturis simultatibus voluisti? Ubi et aetati et professioni et fortunae tuae conveniens otium reli­ quisti? Quis tefalsus gloriae splendor senem adolescentium bellis implicuit et per omnes iactatum casus ad indignam philosopho mortem ra. tu destino? ¿Qué falso esplendor de gloria implicó al viejo en la guerra de los jóvenes9 y te llevó..] ¿De qué sirve enseñar a otros 8. Se refiere a la batalla de M utina. 197 . puit? [. o praeceps et calamitose senex. vel ut verba tua recognoscas. que se creía escrita po r Cice­ rón. Petrarca cita estas palabras de la Epistula ad Octavianum. inquieto y angustiado o. tu profesión. para que reconozcas tus palabras. pero que era.8 ¿qué pretendías con tantas contiendas y peleas que de nada podían servirte? ¿Dónde dejaste la calma que convenía a tu edad. quid ornatissimis verbis semper de virtutibus loqui prodest.] Nimirum quid enim iuvat alios docere.. Cicerón tom ó partido p o r la coalición de Augusto contra Antonio..S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a m er momento estuvieron a punto de desquiciar a Petrarca: ¿por qué el ambicioso Cicerón siempre se dejaba arrastrar por la polí­ tica en vez de llevar la vida contemplativa propia de un filósofo? O inquiete semper atque anxie. perseguido de infortunios. a una muerte indigna de un filósofo? [. librada en torno a la actual ciudad de M ódena.. viejo calamitoso y sin cabeza.

los quiasm os im plican la repetición de ciertas expre­ siones de m anera simétrica: quid.... incluida aquella escrita en las lenguas del pueblo (según la terminología de Dante). Oponiéndose vivamente a los teólogos escolásticos. L os STUD IA H U M A N IT A T IS EN ITALIA Giovanni Boccaccio fue un joven amigo y adm irador de Petrarca. como en la defensa de la poesía que ocupa los dos últimos libros (14 y 15). famoso aún hoy por haber escrito en italiano El Decamerón. habría podido rechazar de buena fe los re­ proches de Petrarca (que seguía... en cualquier caso. A diferen­ cia de él. ¡VIVA EL LATÍN! y hablar siempre de virtud con palabras hermosas si entre tanto no te escuchas a ti mismo? Ni el propio Cicerón habría formulado mejor esta acusación. su im por­ tancia no radica tanto en la descripción de los mitos. inquiete. docere? / quid loqui prodest? Lógicamente... la división del texto según períodos es mía. anxie.. implicuit / et. Estas reflexiones pasaron a formar parte del acervo común de la poesía m oderna. rapuit? Finalm ente.. titulado Genealogiae deorum gentilium (Genealogía de los dioses paganos ). Cicerón estaba convencido de que el filósofo está obligado a participar en política. Boccaccio también escribió u n manual de mitología en latín. era bastante casero.. sus paralelismos y sus quiasm os. adm irándo­ lo): como alumno de Platón que era. 198 . iuvat.. su discípulo Petrarca.1 0 Sin embargo.E l LATÍN HA MUERTO.. bastante tradicional. ampliamente conocido en su época. El hom otéleuton consiste en la igualdad o sem ejanza de los sonidos finales de varios térm inos: p o r ejemplo. precisa con sus homoteleutones. Entre los paralelismos: quis.. el original de Petrarca está escrito en prosa.. el «primer hombre moderno». 10. que no puede ser aprendida y que sólo se concede a unos pocos. Sin embargo. Boccaccio establece el origen divino de la poesía. calamitosa.

que resultaba impensable en tiempos de Constantino. tendríamos que demorarnos bastante en estos auto­ res. los escritores y fi­ lólogos italianos del siglo xv y principios del xvi alcanzaron una perfección formal equiparable a las cumbres de la Antigüedad. debía de ser «de un estúpido curilla. Valla demostraba que debía de tratarse de una falsificación m e­ dieval: junto a las razones de verosimilitud histórica. sino también filósofo.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a Inspirados por Boccaccio y Petrarca. más atención concitó por su singulari­ dad filosófica. 199 . el papa Silvestre y sus sucesores). cuya maestría se reveló sobre todo en poemas didácticos muy admirados: Girolamo Fracastoro relató en hexámetros el origen de la sífilis. eructaba estas frases y pala­ bras» (clericuli stolidi [.] saginati et crassi ac inter crapulam interque fervorem vini has sententias et haec verba ructantis). señaló su carencia de autentificación y el nivel lamentable de su latín. a cuenta del «latín monacal»: la lengua de este documento. que. y no de la lengua. Petrarca no sólo fue poeta y filólo­ go. gordo y ce­ bón. Su herencia científica fue conservada de manera muy visible por Lorenzo Valla (Laurentius Valla). Si estuviésemos escribiendo una historia de la literatura latina. entre borrachera y resaca. Como ya hemos indicado. el dominio sobre Roma e Italia al Papa (es decir. En él. aunque este último no lle­ gase a producir una gran obra poética en latín.. ¡Buen golpe! La enfurruñada teología necesitó hasta el siglo xix para ad­ m itir que Valla tenía razón. Aquí oímos en boca de un humanista un comentario anticle­ rical.. se ocupaba de un documento por el cual el emperador Cons­ tantino había devuelto. al menos en apariencia. mientras que Marco Girolamo Vida dedicó un poema al ajedrez (scacchia ludus) que aún sigue reeditándose. en el siglo xv. el hu­ manista que. afirmaba Valla. Su genio se hizo visible en un libro de título polémi­ co: Declamatio de falso credita et ementita Constantini Donatione ('Tratado sobre la falsa y mentirosa donación de Constantino).

Para que no quedase duda alguna acerca de cuál era el latín verdadero y de referencia. sin embargo. en su lugar. se negaba a llamar a Dios Deus. escribió una obra que fue durante varios siglos la biblia de muchos humanistas: Elegantiarum lin­ guae Latinae libri sex. ¡VIVA EL LATÍN! Sea dicho de paso que. Angelo Poliziano. dado que Cicerón no lo hacía habitualmente. el mayor poeta y filólogo de esta épo11. Hasta el siglo x v n existió una agria dispu­ ta para determinar si Cicerón debía ser la única autoridad ade­ cuada. Valla era más liberal y admitía a otros autores importantes (magni auctores) junto a Cicerón. so­ bre todo en cuestiones de lengua latina. Poggio (Ioannes Franciscus Poggius Bracciolini). 200 . En el transcurso de la misma nació para la posteridad la famosa denominación «latín macarrónico» (culinaria vocabula): según su irritado atacante. Poggio hablaba tan mal latín que debía de haberlo aprendido con al­ gún cocinero iletrado.E l LATÍN HA MUERTO. se sintió ofendido cuando Valla atacó su latín un tanto peculiar y respondió con un panfleto que daría pie a una virulenta guerra epistolar entre ambos. aunque siempre se manifestó deudor de Cicerón y de Quintiliano. Según el propio Valla. fanático de este planteamiento. Por otra parte. No todo el mundo.ïl publicado en 1440 y reeditado innum era­ bles veces hasta el siglo xvm . recurría al térm ino politeísta di immortales. estuvo de acuerdo con él. Elegantia no debe enten­ derse aquí en el sentido de «refinamiento» o «distinción». Valla solía tener razón. Los seis libros de las elegancias expresivas de la lengua latina. llamaba dea a la Vir­ gen María y héros a Jesucristo. a quienes apreciaba sobremanera. escritor y gran ca­ zador de manuscritos. Por su parte. como él mismo decía. se trataba de la mejor obra que se había escrito sobre gramática durante los seis siglos anteriores. no sería esta la única discusión en torno a la norm a correcta del latín. la veritas. como pretendían los puristas más radicales. en general. Com o m aestros rom anos de la elegantia solía situarse por encim a de todos a Julio César y a Tibulo. sino m ás bien como «finura o acierto» de u n a expresión. El cardenal Bembo.

magnum profecto numen [. amisimus do­ minatum. Actualmente ya no se estudian las Elegantiae de Valla por su valor científico. sin embargo.. que casi les parece un dios descendido. Amisimus Romam. Oigamos lo que Valla afirma sobre la com ­ paración entre la lengua latina y el Imperio romano: . esta lengua. Desde los tiempos de Plinio el Viejo no se ha­ bía vuelto a escribir con tanta convicción una alabanza a la noble lengua de los romanos.]. como yo mismo [Me tamen. Este [imperio] hace tiempo que los pueblos y las naciones lo apar­ taron como un fardo desagradable. Illud [imperium] pridem tamquam ingratum onus gentes nationesque abiecerunt: hunc [sermonem] omni nectare suaviorem.. más reluciente que la seda. exprimo]». la han conservado. ya que nos introduce anímicamente en ese siglo apa­ sionado por el latín. sed temporum culpa: verumtamen per hunc splendidiorem dominatum in magna adhuc orbis parte 201 . que es para ellos más dulce que el néctar.S t u d ia h u m a n it a t is r e n a t a ca. su prólogo sigue siendo muy digno de lectura. en especial para los estudiantes italianos. omni auro gemmaque pretiosiorem putave­ runt et quasi Deum quendam e coelo demissum apud se retinue­ runt. omni serico splendidiorem.. creo.. más va­ liosa que el oro y las piedras. Magnum ergo Latini sermonis sacramentum est. amisimus regnum. pero esta [lengua]. ¿Y qué? Escribo. u t opi­ nor.] Cicero­ nem ]. ¡Ojalá todos los jóvenes martirizados por las clases de latín leyeran y creyeran estas palabras! Aunque aún hay pasajes más hermosos. tametsi non nostra. llegaba a reivindicar el derecho a un estilo individual: «Alguien me dijo: “¡No escribes como Cicerón!” [Non exprimís [.

¡VIVA EL LATÍN! regnamus. sino de los tiem­ pos. No se quiera ver aquí. Ibi namque Romanum imperium est. Illyricum. por ejemplo. sin embargo. Valla consideraba que la extensión mundial de la lengua romana compensaba por completo la pujanza políti­ ca perdida: es romano aquel que habla latín. Nostra est Italia. Iliria y m u­ chas otras tierras. ahora puede cru­ zar los Alpes e ir. nostra Gallia. perdi­ mos el poderío. Nuestra es Italia. De la misma forma que Hans Sachs profetiza al final de los Maestros Cantores de Wagner que el «santo arte alemán» tendrá que reemplazar algún día al «Santo Imperio romano» en el cora­ zón de los alemanes. Panonia. Germania.El l a t ín h a MUERTO. Pannonia. de m anera apresurada. nuestra es la Galia. grande en verdad es su ascendente Perdimos Roma. que deseaba reinstaurar el Imperio al completo a la vez que renovaba la lengua latina. un signo de na­ cionalismo italiano. El Imperio romano se encuentra allí donde la lengua romana domina. comprenderemos que Lorenzo Valla fue mucho más m o­ desto. ubicumque Romana lingua dominatur. a Alemania. aunque no fuera culpa nuestra. nuestras son España. Dalmacia. El latín hum anista de los italianos queda así listo para ser exportado. multaeque aliae nationes. nostra Hispania. perdimos el reino. Si lo comparamos con Petrarca. Grande es el predicamento de la lengua latina. Ger­ mania. gracias a este esplendoroso poder dominamos aún gran parte del mundo. Dalmatia. 202 .

un militante de la causa alemana— era la preservación de la cultura 203 . entre cuyos representantes citaba Hutten al holandés Erasmo y al francés Budé. tras las guerras de liberación contra Francia. ni siquiera en apoyo de su lucha contra Roma y el Papa. pero también para saber que este hum anista alemán de poderoso verbo no había lanzado su grito de júbilo en 1518 (O saeculum! o litterae! iuvat vivere!) en defensa de la pureza espiritual alemana. ni en alabanza a la herm osura del Imperio alemán. Sin embargo. Y nunca como hoy tuvieron los jóvenes derecho a gritar con Ulrich von Hutten: ¡Oh siglo! ¡Oh ciencias! ¡Es una alegría vivir!» El hombre que arengaba el 10 de mayo de 1933 en la plaza de la Ópera de Berlín a sus conmilitones durante una quema de libros «contra el espíritu antialemán» era Joseph Goebbels. muy familiarizado con Cicerón desde sus tiempos de instituto.O saeculum! o litterae! Las musas cruzan los Alpes «Nunca una juventud estudiantil tuvo tanto derecho como esta a sentirse orgullosa de la vida. asimismo tenía la formación necesaria para haber citado sin dificultad a Ulrich von Hutten en su lengua original. la gran inquietud de Hutten —a quien la poste­ ridad consideró. Goebbels no sólo había sido un buen estudiante de latín. como han indicado sus biógrafos. la res publica litteraria. orgullosa de la tarea y orgullosa del deber. Hutten escribió estas palabras en una carta al humanista de Núremberg Willibald Pirckheimer y ambos pensaban entonces en la comunidad europea de intelectuales.

sino medio siglo an­ tes. en un 204 . Con el avance histórico. Su alabanza de Alemania. El propio Petrarca había establecido los primeros lazos con Praga y había logrado entusiasmar al emperador Carlos IV por el humanismo hasta tal punto que este latinizó su nombre: de Johann von Neumarkt a Johannes Noviforensis.El l a t ín h a MUERTO. Así continúa la frase jubilosa de Hutten: Vigent studia. no debió de reparar Goebbels. como Poggio y Aeneas Sylvius Piccolomini. Los M ODESTOS COM IENZOS DEL H U M A NISM O ALEM ÁN Ciertamente la llegada de las litterae y los studia latinos a Alema­ nia no se produjo con Hutten y Pirckheimer. También habían mostrado su interés por Alemania otros humanistas. el latín hum anista se había establecido ya al norte de los Alpes (o saeculum!) y había tenido una difusión nunca vista gracias a la mayor contribución de Alemania a la cultura: la imprenta de Gutenberg (o litterae!). florecen los ingenios. Heus tu accipe laqueum. Tomaba así partido por Johannes Reuchlin. convertido en 1458 en el papa Pío II. Barbarie. dato en el que. florent in­ genia. exilium prospice (Pros­ pera la formación. de sus inventos y sus ciudades. Barbaries. ¡VIVA EL LATÍN! lingüística latina. obviamente. Estas imágenes estaban conectadas con situaciones concretas para Hutten: un año antes había lanzado con sus Cartas de hombres oscuros un destructivo ataque contra los pocos bárbaros «de latín macarrónico» que quedaban entre los teólogos universitarios. que vale la pena leer como una actuali­ zación de la Germania de Tácito. no podía extenderse aún a la educación alemana. el amigo de los judíos. tom a una cuer­ da y asume tu exilio). Piccolo­ m ini descubrió Alemania durante el Concilio de Basilea (14311447) y dio una herm osa descripción (1456) llena de simpatía hacia su país de acogida. Pese a todo.

. en un latín escolástico tradicional. resumido en la marca studia h u ­ manitatis para este festivo prim er anuncio alemán: renovación de la lengua latina y lectura de los clásicos. 1450). el príncipe Federico el Victorioso: Dominus Fridericusprinceps [. id est poetarum oratorum ac historiogra­ phorum libros publice legi instituit. aunque había hecho el viaje a Grecia. oradores e historiadores... Cuando leemos los escritos latinos del mayor intelectual alemán de la época —Nicolás de Cusa (Nicolaus Cusanus). ya que escribía. nos informa de que algunos teólogos alemanes protestaban con­ tra ciertos poetae traídos de Italia para corromper la pureza de las costumbres germanas (sanctos Germaniae mores) a través del li­ bertinaje sureño (lascivia). Ningún autor italiano habría dado una definición distinta del nuevo objetivo de la educación. El humanismo alemán propiamente dicho comenzó en julio de 1456 con estruendo de trompetas. Sería útil saber si esta crítica se dirigía a alguien concreto. al que en la actualidad se incluye vagamente entre los hu­ manistas— resulta difícil sentir el m enor atisbo de Italia. ha dispuesto que en su escuela se den cursos públicos de estudios humanistas.. Petrarca tan sólo habría echado en falta la presencia de la filosofía. sobre las obras de poetas. incluso sus diálogos. deseoso de renovar la lengua latina. es de­ cir.. El principe elector Federico [.. volteada y degradada por la barbarie.] Latinam linguam iam paene in barbariem versam atqueperlapsam restaurare suo in gymnasio cu­ piens studia humanitatis. anunció a la Universidad de Heidelberg la prim era lección humanista bajo la invocación del «Federico Palatino».O SAECULUM ! O L IT T E R A E ! tratado sobre la enseñanza infantil (De liberorum educatione. un profesor que ya no era precisamente joven y que carecía de título académico. Peter Luder.]. 205 ...

Esta proeza fue atribuida más tarde a un hombre más joven. Su talento fue reconocido incluso entre los italianos: en 1476 se le invitó a la Universidad de Ferrara para pronunciar su discurso pro­ gramático In laudem philosophiae et reliquarum artium (Elogio de la filosofía y dei resto de artes). considerada sospe­ chosa por muchos humanistas. como el resto de escri­ tos de este erudito y pensador. pero no en la filología y. carecía de falsa modestia en torno a su importancia histórica. donde había estudiado en Ferrara con el hum a­ nista Guarino. El uso del acusativo donde corresponde un dativo resulta difícil de dis­ culpar en boca (o más bien bocaza ) del profesor que. valga como ejemplo su m anual De inventione dialectica . la lógica. se llamaba a sí mismo poeta. Desde el punto de vista intelectual. m uy celebrado e impreso en varias ocasio­ nes. pero de importancia muy superior: Rudolf Agricola. que se ocupa de una disciplina. Durante los siglos posteriores. menos aún. en la medicina. en el mismo anuncio. llegaba a vanagloriarse de haber sido el primero en traer a las m u­ sas desde Italia. ¡v iv a e l l a t í n : El latín fanfarrón de este anuncio y de otros posteriores en di­ versas universidades se encuentra en marcado contraste con la lengua de las lecciones. se trata de una producción muy personal. que era pesada y escolástica. que. Pánfila. Luder.El l a t í n h a m u e r t o . Los sajones debieron de sentir vergüenza ajena cuando Luder les animó a asis­ tir a sus cursos con la siguiente oferta: «Omnes volentes lectiones tres [en lugar de lectionibus tribus] gratis interesse poterunt» (To­ dos los que quieran pueden venir tres veces gratis en clase). El con­ traste entre el brillante latín retórico de sus declaraciones progra­ máticas y el latín científico y poco ambicioso del día a día no era exclusivo de Luder. promete erradicar el latín macarrónico de Leipzig. el latín de las diferentes disciplinas científicas seguiría siendo bastante escolás­ tico: resulta comprensible que lo fuera en la teología y la filosofía. En una elegía amorosa dedicada a su amante. 206 . como muchos otros humanistas.

ade­ más. considerado desde hace un siglo y medio el hum a­ nista alemán por excelencia. empieza A d Rodolphum Langium . siguió sus cursos un estudiante destinado a convertirse en el latinista más inquieto y exitoso de la historia de Alemania: Conrad Celtis (1459-1508). las hojas de los árboles cubren la tierra desnuda. el prim er manual de métrica latina publicado por un alemán. un largo poema de invierno que sigue la estructura de la oda alcaica.O SAECULUM ! O L IT T E R A E ! Agricola también fue el autor de los primeros versos hum anis­ tas alemanes que no sólo carecían de fallos. nudasque sternunt arboreae comae terras. fue en sus últimos años profesor de la Universidad de Heidelberg. C o n r a d C e l t is llam a a A po lo a A l e m a n ia Agricola. Formosa rerum iam facies perit. aunque a un nivel muy distinto. resulta poco original y abunda en errores. et os late sonantum conticuit volucrum per agros. Con esta imagen de la naturaleza. 207 . contiene un poema didáctico de cierre donde se detalla un program a humanista que. Sin embargo. y calladas están en los campos las bocas de los pájaros. la misma discrepancia entre ambición y capacidad que vimos en Luder. hermosos. También en este caso podemos observar. que murió en 1485. sino que eran. EI bello rostro de la naturaleza muere. Durante su último semestre. Su Ars versificandi et carm inum (1486). que reúne de manera lograda lo abstracto y lo concreto.

cabe pensar que la preposición ab debe entenderse en u n sentido tem poral: «tras los italianos». com o afirma Celtis. ut ab Italis cum lyra ad Germanos veniat (A Apolo. Febo. linque delectos Heliconque Pindum1 et veni nostris vocitatus oris carmine grato. Así comienza: Phoebe. Según era costum bre en la época. esta falta se corrigió. deja el Pindó: y ven a nuestras tierras. De la siguiente estrofa. para que con su lira venga de 1 los italianos a los alemanes). se deduce que las musas ya han precedido a su líder. N o fue Apolo. 2. Esta oda sáfica lleva por título A d Apollinem repertorem poetices. 3. qui blandae citharae repertor. Comete. Celtis escribe basándose en la pronunciación (equoris en lugar de aequoris). quien debe seguirlas para completar su misión cultural: educar a los «hijos de los bár­ baros» en la elegancia latina (Latius lepos) y capacitarlos para la poesía (pangere carmen). llamado por un dulce canto. p o r tanto. 208 . inventor de la poesía. publicada postum am ente (1513). el conjunto se si­ túa en un amplio contexto histórico y cultural: Tu celer vastas aequoris4per undas laetus a Graecis Latium videre 1. Tras una comparación con Orfeo. En una versión posterior. deja tu querido Helicón. Licencia causada p o r razones métricas: lo correcto sería Helicona Pindumque. Padre3de la lisonjera lira. sino Herm es (M ercurio) quien inventó la lira o cítara. el antiguo vate prodigioso que calmaba a las bestias salvajes con su canto. ¡VIVA EL LATÍN! a todas luces. el error de considerar breve la prim era sílaba de esta palabra. relativamente oscura. entusiasmó a sus lectores. Considerando la prim era y la últim a estrofa del poem a.El l a t ín h a m u e r t o . 4. Apolo.

cuando se descu­ brió e im portó la literatura griega. Por el contrario. El cambio cultural alemán debía corresponderse con aquel que vivió Roma tras la Prim era Guerra Púnica. El planteamiento de Celtis es. por tanto. ven a nuestras tierras como antes fuiste al suelo ítalo. barbarus sermo fugiatque ut atrum subruat omne. En otros aspectos. Cel- 209 . Antaño viniste veloz en las olas de la orilla griega a la latina. Celtis consideraba que sólo entonces (y gracias a él) podían los alemanes entrar en con­ tacto con una verdadera cultura lingüística tras una eterna «os­ curidad» bárbara. No se trataría. de superar. había escrito en el siglo x con fines didácticos. Así te pedimos que vengas. como creían los italianos. que la lengua bárbara perezca y con ella toda la oscuridad. interesante y de gran originalidad. la oscuridad medieval para revivir el esplendo­ roso m undo antiguo. Hrosvitha de Gandersheim. afortunadamente. Sic velis nostras rogitamus oras Italas ceu quondam aditare terras. a través del Renacimiento y del latín humanista. feliz trajiste a tus gratas musas para extender las artes.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! invehens Musas voluisti gratas pandere et artes. no fue Celtis tan injusto con la Edad Media latina en Alemania: una de sus grandes contribuciones fue el redescubrimiento de los dra­ mas de m ártires que la prim era poetisa alemana.

con la pasional polaca Hasilina. Celtis fundó en distintos lugares asociaciones humanistas como la sodalitas Rhenana y la sodalitas Danubiana. donde dio una pretenciosa y pomposa lección inaugu­ ral y fascinó a sus estudiantes con nuevos experimentos musica­ les para acompañar las Odas de Horacio. En ese sentido parece consecuente que. ¡VIVA EL LATÍN! tis volvió a publicarlos en 1501 con xilografías de su amigo Durero. como había hecho ya en Italia. A l e m a n ia t ie n e u n p o e t a l a u r e a d o Si Apolo iba de Grecia a Alemania gracias a Celtis para elevar el país a las cimas de la cultura. publicado postumamente en 1513). La carrera académica de Celtis le llevaría a la Universidad de Ingolstadt. El em­ perador había concedido previamente este honor en 1442 al hu­ manista italiano Aeneas Sylvius Piccolomini. después. De mayor importancia fue su entusiasmo viajero. y se trasla­ 210 . dispuso sus cuatro libros de ele­ gías amorosas (Amores secundum quattuor latera Germaniae ) y de odas (Odae. Ambos libros comienzan en el este.El l a t ín h a m u e r t o . según esa estructura. del que ya hemos hablado. a recorrer por completo Alemania. Siguiendo el ejemplo de las academias italianas. que le llevó relativamente tarde a Italia y. De allí se trasladó a Viena. eso implicaba que los alemanes estaban fundamentalmente en pie de igualdad con los italianos. Con la coronación de Celtis quedaba claro y patente que Alemania poseía una literatura latina equiparable a la romana y a la italiana. un año después de su Ars versificandi. Celtis fuera el prim er alemán coronado con el laurel de los poetas por el emperador Fe­ derico III en la Dieta de Núremberg (18 de abril de 1487). También afirmaba que po­ seía una amada en cada uno de los cuatro puntos cardinales de Alemania y.

una representación detallada y fundam entada históricamente de la Alemania moderna. los profesores alemanes de latín. tuvo una gran repercusión en tanto que editor y comentarista de textos medievales y clásicos. con la demasiado rubia e infiel Elsula.5 Por último. La des­ cripción de la ciudad de Norimberga (Núremberg) puede verse como un fragmento provisional de esta obra. La geografía y la historia son tan importantes en estos libros como el amor. inspirados por el h u ­ 5. mujer de Lübeck un tanto glacial. como la Germania de Tácito. manteniendo el contacto con los mayores ingenios de su tiempo y entusiasmando a los príncipes. a la que Cel­ tis incluso quiso enseñar métrica y prosodia latinas. De ahí viajan al oeste. Aunque no produjo ninguna obra excepcional en el plano artístico o en el fi­ lológico.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! dan después al sur. director artístico o supervisor de festivales para el empera­ dor Maximiliano. Celtis se revela aquí com o u n innovador de la didáctica: quería transm itir la distinción entre las sílabas breves y largas haciendo variar del mismo m odo la duración de los besos. 211 . Tras sus viajes y amoríos. ani­ mando y dando ideas. Como autor dram á­ tico. Celtis tenía en mente la idea de una Germania illustrata. hacia la talentosa Ursula. Con jus­ ticia. y no sólo por su entusiasmo nacional. su importancia en el m undo cultural fue notable. Celtis logró abrir nuevos senderos. a Ratisbona. los libros se trasladan al norte con Barbara. En su conjunto. tan re­ levante para la concepción nacional de los alemanes. se le considera el h u ­ manista alemán por excelencia. asimismo. La n u e v a d id á c t ic a d e l l a t ín : l a s c o n v e r s a c io n e s d e ALUMNOS Y EL TEATRO ESCOLAR El intento de Celtis de crear una nueva métrica latina revela lo difícil que resultaba liberarse de los manuales medievales.

algu­ nos maestros perspicaces desarrollaron un nuevo tipo de manual: las «conversaciones de alumnos». En su sentido literal. u n beano era un estudiante que aún no se había m atriculado en la universidad. a quien antes citábamos. Florine! Ille filius pistoris d ixit mihi. intentaron apartarse de los modelos excesivamente re­ glados. ¡VIVA EL LATÍN! manismo. El emblema de su hum or brillante y accesible a los niños es su diálogo. El térm in o es u n acróstico a p artir de este dicho: beanus est animal nesciens uitam studiosorum (El beanus es un anim al que no conoce la vida de los estudiantes). como el método de Alexander de Villa Dei que ya hemos tratado. aquí se oponen por prim era vez con fines humorísticos las dos variedades lingüísticas: el latín normativo de los humanistas y el latín macarrónico. 6. con un conjunto de conversa­ ciones que iría publicando. El pionero fue Paulus Niavis de Chemnitz. quod tu venisti. Pau­ lus Niavis). bajo diversos títulos. de fecha incierta. es decir. como muy tarde a partir de 1487. Sin embargo. 212 . se encuentra en los libros de los oradores y los poetas». Si no me equivoco. Dialogus in quo litterarum studiosus cum beano6 quarumvis praeceptionum imperito loquitur (Diálogo entre un estudioso de la literatura y un novicio completa­ mente ignorante).El l a t ín h a MUERTO. Se comenzaba con una formación elemental a partir de Donato. una especie de «Mi mamá me mima») de Johannes Murmellius. complementado poco después con el apreciado Pappa pue­ rorum (1513. Como herram ienta de apoyo. Sobre todo se privilegiaba la enseñanza del latín a través del habla y del uso práctico de la lengua. aquella que abre el camino al habla. el la­ tín cotidiano lleno de errores. pronto se intentaba llevar a los estudian­ tes hacia los verdaderos autores clásicos: Vera grammatica et quae fa n d i rationem praebe(a)t in oratorum voluminibus poetarum que consistit («La verdadera gramática. Evidentemente las clases se desarrollaban en latín y los estudiantes tenían que servirse del la­ tín para comunicarse entre sí. La conversación la abre Scoribal con su latín macarrónico: «Benevenis .

construcción superflua. por la benevolencia que me demuestras!). ut pedes doleant.7 Una traducción tentativa de su efecto hum orístico podría ser esta: «¡Bienevenido. pieza escrita por Johann Kerckmeister. una y mil veces. un estudiante perezoso. Nótese aquí el uso de atque adeo. donde se ridiculizaba al pro­ tagonista homónimo. La reforma hum a­ nista del latín no tenía gran importancia en esta obra.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! et ego ita curri de foro. Florine! Filius pistoris mihi dixit te venisse. representó en 1480 una pieza de teatro universitario. Debía de ser todo un placer aprender latín en sus clases: o litterae! iuvat discere! Los comienzos del teatro escolar en latín se encuentran rela­ cionados con estos manuales de conversaciones didácticas. pero deliciosamente ciceroniana. que no tiene nada que decir y tan sólo intenta impresionar a través de su dominio de la len­ gua. que contiene una invitación al es­ tudio de un latín hum anista purificado. importante teórico de la pedagogía y decano de la facultad de artes liberales de Heidelberg. reside en el hecho de que Scoribal. donde 7. aunque sí la tendría en Codrus. El alsaciano Jacob Wimpheling. u t pes mihi fa c iun t awe». El encanto de este diálogo. sino tam ­ bién humano. 213 . quare ita de foro huc cucurri. La form a correcta sería: Salve. que constituyen además una especialidad alemana. (¡Gracias te sean da­ das. El «estudioso de la literatura». Paulus Niavis demuestra que no sólo era humanista. Florinus! Lo hijo del panadero me dijo tú llegaste. Florinus. Stylpho. y yo vine curriendo tanto del mercado que pie me hace ay». no se descentra ante semejante catástrofe lingüística y emprende a su vez la conversa­ ción con una sonora frase de humanista: «Gratia tibi pro hac tua in m e benevolentia sit atque adeo maxima!». con su latín macarrónico. resulta mucho más simpático que el relamido hum anista Florinus. En sólo veintiuna palabras encontramos siete errores graves (aquellos que subraya­ mos).

¡VIVA EL LATÍN! los defensores de la nueva educación se burlaban con crueldad de un maestro anticuado. Se tra­ ta de una historia simple y divertida acerca del campesino Henno. Reuchlin apenas se preocupaba de la educación moral de su público. cuya traducción al griego sería precisam ente Capnion. el jurista. que solía usar el sobrenombre griego de Capnion. como evidencia el subtituló Progymnasmata scenica (Ejercicios preliminares de teatro). Dromo. totalmente ruinoso desde el punto de vista moral: el siervo mentiroso. no lo cree y comienza a lamentarse. El 31 de enero.El l a t ín h a MUERTO. tendría lugar el prim er momento estelar del teatro alemán. no sólo no recibe su castigo. Tan sólo se refrenó en un pasaje de su texto: cuando Elsa oye que su marido frecuenta a mujeres de mala vida (scortatur). La modestia le sentó bien y la pieza no sobrepasó el talento de Reuchlin ni de sus jóvenes actores. diplomático. sino que obtiene la dote y la m ano de su amada. amigo de Reuchlin. en Heidelberg. en especial por Plauto. A Wimpheling. debió de parecerle demasiado y Reuchlin redujo la intensidad: vix ter 8. 214 . tan relevante para los humanistas a partir de Boccaccio. Como se puede observar. un pi­ caro irresistible. filósofo y filólogo Johannes Reuchlin (1455-1522). aunque su tram a era mucho menos compleja. nam me recum­ bentem sibi vix ter p etit (porque cuando yazco a su lado casi nun­ ca me salta tres veces). Tras diversas peripecias que incluyen al astrólogo Alcabicius y al abo­ gado Petrucius. la obra llega a un final feliz. su mujer Eisa y su siervo Dromo: el campesino le sustrae ocho florines a su esposa y el siervo se apodera a su vez de ellos. Esta comedia estaba inspirada en el antiguo modelo latino. Diez años después de la coronación de Celtis. en 1487. Se trata de u n juego típico entre los hum anistas: el apellido Reuchlin se asem eja foné­ ticam ente a la palabra alem ana Räuchlein (hum areda).8 hizo representar su comedia Henno por nueve actores en la vivienda del canciller palatino Johannes von Dalberg.

que más tarde sería considerado el padre de los estudios hebraicos en Alemania. también se halla relacionado con la obra más justamente célebre que produjo el humanismo alemán. que defendía la causa de los judíos. Si algún lector pertenece a un grupo de teatro en latín. con el celo propio de los recién llegados. un amigo de Pfefferkorn —Ortwin Gratius. según la tradición antigua. Reuchlin. hermosas melodías que. profesor en Colonia— publicó un conjunto de dictámenes expertos que resultaban negativos para Reuchlin. Henno fue especialmente exitosa desde el punto de vista m é­ trico. como bonum sero (buenas noches). se denominaban a sí mismos poetae. Reuchlin tampoco se resistió a incluir aquí y allá elementos de latín macarrónico en los diálogos. Fue en ese momento cuando los humanistas alemanes. las Epistulae obscurorum virorum (Cartas de los hombres oscuros). lo más hermoso es que al final de cada uno de los cinco actos. por desgracia. quería convencer al emperador para que prohibiese unos escritos judíos contra el cristianismo—. se hizo sospechoso de herejía y su caso fue llevado ante el propio Papa. Sin embargo. a excepción del último. LOS HOMBRES OSCUROS SE DESCUBREN El gran Reuchlin. lo que arruina por completo el chiste. Para aumentar la animosidad. ya que llevó por prim era vez a los escenarios alemanes el trím etro yámbico. no hemos conservado y que trataban temas tradiciona­ les como el elogio de la vida sencilla o la defensa de la poesía. <y c λ! estilo italiano. un coro cantaba. le confesaré que merece la pena (probatum est) volver a representar Henno.O SAECULUM ! O L IT T E R A E ! p etit se convirtió en vix basiat (apenas me besa). tomàron p u 215 . Durante una disputa literaria con Johannes Pfefferkorn —un judío converso que.

13: supponitis uxorem loannis Pfefferkorn. se plantean si se debe llamar a un futuro maestro noster magistrandus o magister nostrandus. lógicamente. Tras la publicación de una prim era colección de cartas en apoyo de Reuchlin. los hombres oscuros discuten en torno a cuestiones teológicas. El tema que suscita mayor debate es. aunque al­ gunos eran reales (como Thomas Langschneyderius). se preste atención a «los autores modernos». la vida sexual del campus. que están acapa­ rando las universidades y exigen que. por ejemplo. Herbordus Mistladerius (Heriberto Cargaestiércol) y Conradus Dollenkopfius (Con­ rado Malacabeza). «os superponéis con la m u­ 216 . ni más ni menos que la señora Pfefferkorn (I. pero esto no impi­ de que el profesor Ortwin tenga sus escarceos con la dama de la que es confesor. como corresponde a los teólogos universitarios. Los nombres de los autores pretenden dar ya signo de su ignorancia y escasa valía. Clarorum virorum epistulae ( Car­ tas de hombres célebres). ya que no existe el verbo magistrare ni el verbo nostrare. literarias y lingüísticas. ¡VIVA EL LATÍN! tido por su correligionario Reuchlin y atacaron con dureza a O rt­ win. Obviamente aún no había mujeres que estudiaran teología. como Cicerón (¡!) y otros semejantes. la mayoría eran jocosas invenciones entre el latín y el alemán: M ammotrectus Buntemantellus (Chupatetilla Chaquetacolorida). los humanistas comenzaron a ridiculizar a sus oponentes a través de un conjunto de cartas ficticias y de tono satírico: las Cartas de los hombres oscuros (publicadas a partir de 1515). así.El l a t ín h a MUERTO. en vez de leer los textos m e­ dievales de valor comprobado. el escolástico. por supuesto. Todos se declaran partidarios de los theologi y enemigos acérrimos de los poetae (humanistas). Los «varones oscuros» del título eran. Ambas formas son aberran­ tes. los par­ tidarios del oscuro Ortwin Gratius. Haciendo gala de una estu­ pidez tan lamentable como su latín. La disputa causada por Pfefferkorn pasa entonces del plano teo­ lógico al ámbito educativo y político.

m iem ­ 9. Yo lloraría si lo viera. protegido por el anonim a­ to. le da consejos al respecto en un sugestivo latin macarrónico (subrayamos las faltas del original): Quando scribitis9 mihi: quid facit vestra amasia? Nuper dixit mihi unus. Vos discutisteis con ella. sacrificado en la circuncisión. quizá porque no Os lo hacía según Vuestro Pare­ cer. El magister Conradus de Zviccavia. Por si me escribís: ¿cómo esta Vuestra Querida? Hace poco me dijo uno que. quare potestis ita pulchram mulierem percu­ tere. et ego miror. quia fortassis non fecit secundum opinionem vestram. tam ­ bién la pegasteis. escribió la mayoría de estas barbaridades llenas de veneno y de porquería. fue el teólogo Crotus Rubeanus. Como profesor de universidad. así se enmendará y de noche será más amable con Vos. et de nocte esset vobis amicabilior. si viderem. un orgulloso donjuán. El uso del plural (vos) en vez del tuteo propio de la República —incluso al Papa y al em perador se les debe tratar de «tú»— es un signo indudable de latín m acarrónico. Tendríais mejor que decirla que no lo haga más. quod non faciat amplius. En la Universidad de Erfurt se planteaba también otro proble­ ma controvertido. cuando él fue a Colonia. 217 . quando ipsefu it Coloniae. quod. ego flerem.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! jer de Johann Pfefferkorn»). tunc ipsa emendaret se. ¡aveces se alegra uno de no h a­ ber vivido en el siglo xvi! El autor que. potius debetis dicere. ¿vuelve a crecer tras el b au­ tismo? Por desgracia no se nos proporciona respuesta a esta cues­ tión de tanta complejidad (quaestio m ultum subtilis). a medio camino entre la fisiología y la teología. Y yo me pregunto que cómo podéis pegar a una mujer tan bella. imposibles de aceptar en una época tan puritana y sensiblera como la nuestra. que el confesor Ortwin quería solventar de una vez por todas consultando a la mujer del converso Pfefferkorn: el prepucio del judío. tunc fuistis in rixa cum ipsa et percussistis eam.

Sin embargo. que acentuó aún más la polé­ mica anticlerical y se ocupó. ¡VIVA EL LATÍN! bro de un círculo de humanistas de Erfurt. sin renunciar al humor. Hutten fue considerado el poeta prin­ cipal de su tiempo: comparable tan sólo a Celtis por su influencia. de hecho. «Nadie» osa reprobar el lujo y la pereza de los sacerdotes. Ya entonces escribió un poe­ ma que causó furor por su talento y. a quien m u­ chos consideran el mayor poeta alemán entre la época de Walther von der Vogelweide (1170-1230) y la de Friedrich Klopstock (17241803). aparecido en 1517. Nacido en Franconia. Ulrich von Hutten (1488-1523). su descaro: la alabanza de un hombre llamado Nemo (Nadie). era capaz de servir a dos amos e incluso podía ser sensato en el amor. el autor del segundo libro.EL LATÍN HA MUERTO. N em o existía an­ tes de la creación del mundo. muy superior a este por su talento. también el citado Ulrich von Hutten colaboró y fue. sobre todo. acabó abandonando la teología para consagrarse a las artes. hablemos brevemente de este agitador y poeta. de temas se­ rios como el tráfico de indulgencias o las prácticas financieras de la Iglesia de Roma. U l r ic h von Hutten. «Nadie» se atreve a decir una palabra contra el pontífice romano. C on dieciocho años obtuvo la habilitación para im partir ense­ ñanza como baccalaureus (bachiller). Nemo podía y quería hacer­ lo todo. De m anera general. 218 . destinado desde joven a la carrera sacer­ dotal. p a t r io t a a l e m á n y l a t in is t a Antes de pasar al tiempo de la Reforma. Nemo audet Latium carpere pontificem. incluso entrar en polémica con la Iglesia: Nemo sacerdotum luxus vitamque supinam.

hizo de una injusticia padecida en Greifswald como profesor la materia de dos libros de Querelae (Quejas). Cuando este ingenuo m onstruo es cegado por Odiseo.O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! Gracias a este ingenioso truco. 219 . Afortunadamente obtuvo un premio de dos­ 10. Hutten lograba decir aquello que «nadie» podía decir. devorador de hom bres. tuvo aún más éxito. le resulta imposible movilizar al resto de polifemos para ir en búsqueda de aquel que le ha herido: Nadie. También se alegra Hutten de formar parte de una comunidad de humanistas con los mismos valores: en su elegía A d Poetas Germanos (A los poetas alemanes) cita cuarenta nombres que abarcan de Wimpheling hasta Reuchlin. Pronto haría de su pluma un arma en la lucha vital. También afirma su condición de hum anis­ ta y de ciudadano del mundo: N usquam habitare magis quam me delectat ubique (Vivir en ninguna parte me place más que vivir en algún lugar). Los lectores iniciados reconocerán que este juego de palabras tiene su origen en la Odisea de Homero. A través de una autobiografía insertada en el conjunto. Hutten tuvo que interrum pir sus años de estudio en París e Italia. Siguiendo el ejemplo del griego Arquíloco y del exiliado Ovidio. El subjetivismo de estas elegías es ciertamente peculiar: en su defensa convoca tanto a Cristo. Hutten demuestra una enorme complacencia en su personalidad. difícil de hallar en otro texto de la época. Igual que Petrarca. Por falta de dinero. de m anera comprensible: aven­ tajaba de manera notable al texto homónimo de Celtis y a otros manuales. declara su amor por la gloria: M e iuvat esse aliquid fa m a m que extendere factis (Quiero ser alguien y extender mi fama por mis actos). com o Utis (Nadie). En el libro octavo de la Odisea. De arte versificatoria (1511).1 0 pero es indudable que el joven Hutten le saca buen provecho. Su poema didáctico en torno a la métrica. Durante los cincuenta años siguientes se reimprimió treinta veces. como al príncipe de la ciudad. un verdadero W ho’ s who del hum anismo alemán en torno a 1510. el ingenioso Odiseo (Ulises) se presenta a Polifemo. «com­ pañero de penurias» (¡!).

se mofaba de aquello que más le importaba a la curia romana: la Trinidad. Julio César dijo en griego ανερριφθω κύβος . N o se afirmaba. Hutten pu­ blicó el escrito de Lorenzo Valla sobre la falsa donación de Cons­ tantino y. A pesar del error en la transcrip­ ción latina. veam os qué resultado tendrá. latín y alemán. Sus polémicas en apoyo a Lutero y en contra del Papa se desa­ rrollaron en dos idiomas. en un diálogo (Trias Romana) que tradujo de inm edia­ to al alemán. sino Arminio. La frase se h a popularizado. que revelaban. asesino del primo de Hutten. año en que Lutero hizo públicas sus tesis. Obtendría más fama gracias a cinco discursos ficticios contra Ulrich de W ürt­ temberg. que una decisión estuviera tom ada. hermosos caballos y bulas papales». p o r tanto. m om ento decisivo en la historia de Roma. Otro escrito. aunque con un sentido distinto al que pretendía su autor. pero no la formada por Padre. Tal vez Hutten fue el pri­ mer autor alemán cuya obra se concibió desde un principio en ambos idiomas: el latín para llegar a un público internacional de eruditos y el alemán para dirigirse a los compatriotas. En esta misma época se produjo su colaboración en las Epistulae obs­ curorum virorum y su coronación poética de manos del empera­ dor Maximiliano en 1517. por su preci­ sión. sino que las cosas estaban por decidirse: «Tiremos el dado. (la suer­ te está echada). La batalla contra la Iglesia romana y en pro de la Reforma se­ ría a partir de entonces el tema central de Hutten. contiene por prim era vez su lema vital: la célebre frase de Julio César Alea iacta est. libertador de Alemania. 220 . la influencia de los discursos de Cicerón contra Verres. Al cruzar el Rubicón. dirigido contra el duque Ulrich. ¡ v iv a e l l a t í n : cientos florines (y un benévolo mecenas) por un virtuoso poem a en alabanza del margrave Alberto de Brandeburgo. si victoria o derrota». incluidos 11.1 1 que Hutten tradujo como «Me he atrevido».El l a t í n h a m u e r t o . sino la que integran «bellas mujeres. Poesía y filolo­ gía se subordinaban a la política: ni Cicerón ni Ovidio serían ya sus modelos. la traducción de H utten se halla m ás cerca del sentido original. Hijo y Espíri­ tu Santo. «que se tire el dado» (en latín: alea iacta esto).

Su último escrito. En este drama vuelve a sentirse el espíritu de Hutten.. planeó un ataque contra el arzobispado de Tréveris. Antes escribía en latín. no le m os­ traba su apoyo. proscrito y excomulgado. Algunos de sus textos tan sólo aparecieron en alemán. Ulrich von Hutten no era tan sólo un poeta n a ­ cional alemán. Ahora le grito a mi patria alemana y en su lengua. En la carta a Willibald Pirckheimer que hemos citado. con sólo treinta y cinco años..O SAECU LUM ! O L IT T E R A E ! los menos ilustrados. a Suiza. Pirckheimer le había 221 . la gran autoridad hum anista de la época. no todos lo comprendían. Hutten no se limitó a las palabras. se perdió. que tradujo con rapidez su La nave de los locos (Das Narrenschifi) al latín (Stultifera navis) para asegurarse una difusión europea. En aquel año decisivo (1518). Latein ich vor geschriben hab. Los ver­ sos programáticos de Hutten sobre las posibilidades literarias de su lengua marcarían un momento decisivo de la historia literaria. En general. líder de los Caballeros del Rhin. titulado In tyrannos. las obras tendían a ser bilingües sólo a posteriori. Junto a Franz von Sickingen. como en el caso de Sebastian Brant. Tras fracasar su intento tuvo que huir. donde se exasperó al descubrir que Erasmo. Hutten reivindicaba con entusiasmo la unión europea de los latinistas. pero su tema inspiraría la obra de otro gran poeta nacional: Los bandidos de Friedrich Schiller. Sin embargo. Hutten falleció en agosto de 1523... Yetzt schrey ich an das vatterland Teütsch nation in irer Sprach. das war eim yeden nit bekandt.

¿Quién puede quedarse ahora en casa? «Me he atrevido». Bilibalde (no es tiempo de reposar. poeta y filólogo. Y así lo afirma­ ría dos años más tarde: Wer wolt in solchem bleiben dheim ? Ich habs gewagt. una existencia tranquila como erudito. Hutten rechazó esta idea: quiescere nondum iuvat. seguiría com ­ prometido con la causa de los humanistas. como la ma­ yoría de los humanistas. él.E l LATÍN ha MUERTO. Ulrich von Hutten. Al mismo tiempo intentó tranquilizar a su amigo Willibald: in­ cluso en la agitación política. das ist mein reim. Willibald). ese es mi lema. la defensa de la cultura latina. ¡VIVA EL LATÍN! encarecido que se apartase de la política para llevar. O saeculum! o litterae! iuvat vivere! 222 .

el anhelo de los humanistas por regresar a la auténtica piedad. expresó. tanto en la educación como en la religión. Pese a todo. el humanista más célebre de su siglo. también fue un notable latinista: aunque educado en el latín medieval de los escolásticos. fue un maestro singular de la lengua alemana: puede decirse que la creó de nuevo con su traducción de la Biblia y des­ pués la enriqueció con innumerables escritos y cánticos. Su mayor contribución.Res et verba La Reforma y el humanismo M artín Lutero. El Renacimiento y la Reforma eran hermanas de sangre: am ­ bas surgieron de un amplio deseo de renacimiento ( renasci) y de renovación (reforman). Un año antes de que Lutero escenificase su ruptura con la antigua Iglesia a través de la con­ moción de sus 95 tesis (1517). en una carta abierta al papa León X. de que la enseñanza del latín se preservase y pudiera así continuar renovándose según el espíritu humanista. uno de los textos latinos más im ­ portantes de la historia. en contra de la opinión genera­ lizada. que. por tanto. sin duda el teólogo más enérgico desde el apóstol san Pablo. No es casualidad. sin embargo. que se remonta hasta la Edad Media. a la educación literaria y a la unidad cristiana. Desi­ derio Erasmo. la mayoría de los hum a­ 223 . dominaba con precisión el latín cul­ to e incluso podía escribir versos. durante el período confuso de la Reforma y de la guerra de los Campesinos. radicó en haberse ocupado. en los inicios del movimiento.

Con su gran habilidad para la simplificación. En opinión de Lutero. con más razón aún.El l a t ín h a m u e r t o . en vez de haber leído a clásicos latinos como Cicerón. cerrasen filas en torno a Lutero o que al menos simpatizaran con su causa. con el paso del tiempo. ¡VIVA EL LATÍN! nistas alemanes. cuya autoridad habría sido tan importante para afianzar la Reforma. A medio camino entre ambos. Aristóteles. en­ camación ideal de aquello que llamamos «humanismo cristiano». que había estudiado en Viena con Celtis. a los otros dos grandes reformadores: Huldrych Zwingli. para un hum anista como Erasmo. no para Lutero. Lutero expresó su apoyo al hum anismo cuan­ do afirmó que lamentaba haber perdido el tiempo con los teólo­ gos escolásticos y con su padre espiritual. por su parte. esto se debía a una honda oposición. que se ocupaba casi por entero del espíritu. Lógicamente. ya que Erasmo «se ocupaba más de lo hum ano que de lo divino» (hum ana prevalent in eo plus quam divina. aunque sin capacidad de conci­ liación. Pese a todo. El fanatismo de Lutero molestó. Y lo que decimos de Lutero resulta aplicable. en particular a Erasmo. era filólogo de carrera y es­ cribió un comentario latino a los Trabajos y días del épico griego Hesíodo. De manera recíproca. Calvino preparó en su juventud (1532) un comentario de plena actualidad al tratado de Séneca De clementia (Sobre la clemencia). el entendimiento entre hum anismo y Reforma no fue nunca completo. escrito en un latín deslumbrante. como es nor­ ma en su obra. con Ulrich von Hutten a la cabeza. a muchos humanistas. carta del 1 de marzo de 1517). se situaba la luminosa figura de Philipp Melanchthon. Lutero definió la re­ lación entre estas tres figuras centrales de la época con una frase rotunda que escribió con tiza en la puerta de su casa: Res et verba 224 . el cui­ dado de la lengua —que sólo podía ser el latín— siempre fue un valor en sí mismo. ese «asno ocioso» que debía de ser el demonio en carne y hueso.

quien llegaba a recibir una carta suya —se han conservado unas dos mil— la veneraba como una reliquia. Según ob­ servó Stefan Zweig. Pese a todo. de esta «maravilla del mundo» (miraculum m undi )? Tuvo mucho que ver en ello su sabiduría enciclopédica. su lengua no está lastrada por la retórica: es capaz de expresar cualquier concepto con tanta claridad y levedad que el lector tiene la impresión de que no sería posible decirlo de otro modo. los grandes latinistas Erasmo y Melanchthon. Verba sine re Erasmus. por la que mereció el título de doctor universalis. Erasmo superaba en ese aspecto a Durero. Erasm o . ¿De dónde surgía la au­ toridad sin parangón de esta figura de culto. apenas se lee a Erasmo. en traducción. m a r a v il l a d e l m u n d o Aunque el holandés Erasmo siga siendo conocido en nuestros días —en parte por el programa de intercambio universitario que lleva su nom bre—. Lutero). quien tenía ocasión de hablar con él se sentía iluminado. La materia sin las palabras. también su amable ca­ rácter y. hubo otro factor realmente deci­ sivo: su excepcional dominio del latín. su imparcialidad basada en una completa li­ bertad de espíritu. en especial. poco tiene que ver esta fama con la inmensa popularidad de la que gozó entre sus contemporáneos. Desde el punto de vis­ ta del contenido. Paracelso o Miguel Ángel: aquello que escribía se convertía en refe­ rencia. Philipp [Melanchthon]. Res sine verhis Lutherus (La m a­ teria y las palabras. que tal vez nunca se haya vuelto a igualar. Erasmo. Aquí nos ocupa­ remos en particular de los maestros en verba. Las palabras sin la m ate­ ria. prueba ex negativo de ello es que actualmente. una parte notable de su obra —tres de los diez enormes infolios de la antigua edición de sus obras completas— 225 .Res et verba Philippus. Sin embargo.

Erasmo propone ejercicios latinos de un virtuosis­ mo inigualable. Sin duda pensaba Lutero en esta obra cuando for­ muló la sentencia que hemos citado (Res et verba. No se trataba tan sólo de un juego literario e intelectual. en particular. Probablemente nunca ha habido mejor profesor de latín. donde se nos enseña cómo variar y ampliar el estilo (verba) y el contenido (res) de nues­ tras reflexiones. quoad vic­ turus sum. por su parte. Como Petrarca.. me tui capiet oblivio (nunca. pero publicado mucho después. y centrémonos en su vertiente de pedagogo latino. tui meminero (mientras viva.). a su didáctica. como eadem me lux exanimem videbit. te olvi­ daré). mientras tenga vida. te recordaré) se presenta en casi trescientas variacio­ nes. co­ menzado en 1494. quae tui cons­ piciet immemorem (me verá muerto el día en que te pierda de mi memoria). debe impresionar con su dominio —podemos aún observarlo en la actualidad— de las sentencias brillantes y de las expresiones. que también en este punto era humanista como Petrarca. sagazmente. En la primera parte de la obra. . explicaciones contextúales y su propio comentario. Podemos hallarlo de manera especial en los dos curiosos libros De utraque verborum ac rerum copia (Sobre la doble abundancia de las palabras y de las materias). siempre brillante.El l a t ín h a MUERTO. Erasmo obtuvo las órdenes menores e inició también su carrera con un manifiesto humanista. Quien desee participar en el debate erudi­ to. Los alumnos principiantes podrán decir numquam. había descubierto en el mercado edi­ torial del humanismo. podrán intentar una expresión más refinada. Erasmo proporcionó a sus lectores ochocientos proverbios y ex­ presiones de importancia —acabarían siendo más de tres mil— y los acompañó de referencias clásicas. Su fama se ci­ menta con los Adagia (Adagios). muy apre­ ciados por el público y por el propio Erasmo. los avanzados. 226 . ¡VIVA EL LATÍN! está consagrada a la lengua latina y. con los que venía a satisfacer una demanda que. Antibarbari. Dejemos a un lado sus manuales de moral cristiana. Una frase como Semper dum vivam.

Res et verba sino también de un entrenamiento serio para quien quisiera estar entonces «actualizado» en su uso de la lengua.. salve matercula. Los dobles sen­ tidos del libro comienzan por el título. Tiene su origen en aquellas «conversaciones de alumnos». en especial cómo y a quién «saludar» o «desear salud» (salutare significaba a la vez «buenos días» y «que aproveche»). 227 . Erasmo nos da una útil instrucción sobre el saludo. pese a todo... además nos explica que también se debe «saludar» a quien come. mamá.] Salvete pariter omnes. p a­ dre. salve m i frater [. Sin embargo. En este p u n ­ to. herm ano mío. creadas por los maestros alemanes. autor de la no menos genial Utopía. su obra más exitosa en vida. obra plena de ingenio y de malicia. Hola. Hola. Los Colloquia de Erasmo co­ mienzan también con las piezas más sencillas: Salve pater. de temática más amplia. Hola a todos). ¿D e b e n a p r e n d e r l a t ín l a s m u je r e s ? Los Colloquia posteriores. se muestran con toda su intensidad en los Colloquia fam ilia­ ria (Conversaciones familiares). La pasión pedagógica y la ambición artística de Erasmo. siguen siendo útiles a día de hoy para aprender el latín coloquial. Nótese el elegante pudor de la expresión que evita el ter­ m inus technicus del viento sin perder ni un ápice de precisión. que incluye un guiño a su amigo. En cambio. ¡Qué siglo aquel! La vertiente artística de Erasmo alcanza su culminación en su Encom ium Moriae (Elogio de la locura). Tomás Moro (M orus). a quien tose.. que debían transm itir —de m anera semejan­ te a las actuales guías de conversación para turistas— las frases más habituales del latín corriente. (Hola. a quien estornuda o a quien tiene hipo. muy leída aún en distintas traducciones. a quien bosteza. in ructu crepituve ventris salutare hominis est plus satis urbani (decir «¡que aproveche» a quien eructa o echa un viento sería un exceso de am a­ bilidad).

saludó al emperador Maximiliano I en latín. además de rezar y de gestionar el convento. Incluso se cuenta que una hija del gran hum a­ nista Conrad Peutinger. tiene su dormitorio lleno de obras griegas y latinas.EL LATÍN HA MUERTO. Magdalia. sino que ayudaron a las mujeres que tenían cerca. además. ya que en ellos se tratan. a la tierna edad de tres años. en cambio. donde confronta a un sacerdote torpe y obtuso. «el hum anista por excelencia». Algunos humanistas alemanes no se limitaron a quejarse. aprendió latín con tanta valentía que pudo dirigir a Celtis. La preocupación ante este pro­ blema no se limitó a Alemania: el mayor hum anista y pedagogo español. sólo piensa en cazar. Pero el latín es impropio de una mujer. ¿Por qué? «Porque esta lengua no es ade­ 228 . se excluyese a las mujeres de la educación en latín. con una joven formada en los valores del humanismo. Charitas Pirck­ heimer. en general. una agudísima carta donde criticaba su nuevo pa­ ganismo literario. Magdalia. con finura y humor. de tal m anera que muchas monjas berreaban sus himnos sin comprender ni una palabra del texto. Celtis ya había lamentado que su querida Ursula. Demos un ejemplo que afecta. En una ele­ gía. el abad Antronius. Juan Luis Vives. tan dotada para las letras. los temas que solían interesar al «ciudadano medio» de su época: una historia de las mentalidades bajo la forma de escenas litera­ rias. Antronius lo considera inútil: una mujer ha de ocuparse de telas y de ropas. a un problema tratado por el humanismo: la emancipación latina de la mujer. beber y jugar a los dados. Erasmo se ocupó también de esta cuestión en sus Colloquia. El señor abad. la herm ana del erudito Willibald Pirckheimer. puede leer también libros franceses. ¡VIVA EL LATÍN! se elevan por encima de su objetivo para entrar en la esfera de la literatura universal. fue el primero en defender la escolarización latina de las niñas en su tratado De institutione fem inae Chris­ tianae (La form ación de la mujer cristiana). no entendiera latín y que. como mucho.

Res

et verba

cuada para preservar su castidad» (Quia parum fa cit ad tuendam illarum pudicitiam). Magdalia piensa en algunos pasajes inadecua­ dos de Ovidio y encuentra una respuesta sencilla: «Entonces, los libros franceses, llenos de historias frívolas, ¿favorecen la castidad?»
{Ergo nugacissimis fabulis pleni libri Gallice scripti faciunt ad p u d i­ citiam?). El abad se siente confuso: «Me refiero a otra cosa» (A liud est). «¡Di abiertamente de qué se trata!» (Dic istud, quidquid est, aperte!). Y el abate term ina confesando la verdad: «Porque tienen menos que temer de los sacerdotes si no saben latín» ( Tutiores sunt a sacerdotibus, si nesciant Latine).

¿No era Erasmo un excelente sociolingüista? ¡La barrera del la­ tín estabilizaba a la Iglesia y a la sociedad, ya que dificultaba el flirteo de los sacerdotes lascivos! Pero veamos ahora cómo esqui­ va Magdalia el comentario. En vez de apelar a la moral, introduce la ironía en la conversación a través de un giro plenamente hum a­ nista: «No, en ese sentido el riesgo es mínimo, gracias a vosotros: os aplicáis con esfuerzo para no saber latín» (Im m o istinc m ini­
m u m est periculi vestra opera; quando quidem hoc agitis sedulo, ne sciatis Latine). Una Magdalia con buena formación hum anista no

se deja acorralar por un abad ignorante y de latín chapucero. Por otra parte, Magdalia sabía que no estaba sola: en Europa comenzaba ya a formarse una res publica eruditarum, un círculo internacional de mujeres latinistas. No sólo había mujeres educa­ das en los dos países centrales del humanismo, España e Italia:
Sunt in Anglia Moricae, sunt in Germania Billibaldicae et Blaurericae (En Inglaterra están las hijas de [Tomás] Moro, en Alemania

las de Willibald [Pirckheimer] y de [Ambrosius] Blaurer).1En este punto, Erasmo se convertía en profeta, pues hacía que Magdalia predijera que las mujeres tomarían pronto el poder en la Iglesia:
1. Ambrosius Blaurer (o Blarer) fue el gran reform ador de la región de W ürttemberg. En 1522, año de la publicación de los Colloquia fam iliaria , aún era prior del convento de Alpirsbach; en la época de redacción de este diálogo ya debía de ser padre desde hacía bastante tiempo.

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El

l a t ín h a m u e r t o ,

¡VIVA EL LATÍN!

Q uod nisi caveritis vos, res eo tandem evadet, ut nos praesideamus in scholis theologicis, u t contionemur in templis (Si no prestáis aten­

ción, el tema se os irá de las manos hasta el punto de que presidi­ remos las escuelas de teología y diremos misa en las iglesias). La profecía fue en parte cierta: desde hace ya mucho tiempo existen profesoras de teología en la Iglesia católica. Quién sabe si algún día no habrá también mujeres entre los sacerdotes. Este era un pequeño ejemplo, pero nos da señales claras en tor­ no al fundamento del poderío espiritual ejercido por Erasmo en su época. Ningún tratado político, ninguna declamación retórica podía ejercer una función más convincente en favor de la educa­ ción hum anista de las mujeres que esta conversación de aire leve, donde una encantadora latinista deja en ridículo a un religioso ter­ co sin mostrarse malévola y recurriendo siempre a la brillantez del estilo. Erasmo impulsaba al lector a estar de acuerdo y golpeaba a su enemigo sin herirlo, a diferencia de las venenosas Epistulae obscurorum virorum, que rechazaba de m anera explícita. Obsér­ vese, por ejemplo, que en la conversación citada le concede al aba­ te simplón un nivel aceptable de latín. Una razón más entre las m u­ chas que hicieron de estos Colloquia, reeditados y ampliados con frecuencia, la obra más vendida durante décadas, sólo por detrás de la Biblia.

H u m a n is m o

p e d a g ó g ic o y r a d ic a l id a d t e o l ó g ic a

Con su crítica a la Iglesia y a los religiosos, a los que fustigó desde todas las perspectivas (algunas de sus obras permanecieron de m a­ nera duradera en el Index de la Iglesia católica), Erasmo parecía apoyar de manera indudable la Reforma. Además, su edición crí­ tica del Nuevo Testamento, la prim era de este tipo, fue la base de la sensacional traducción de Lutero. Sin embargo, Erasmo no qui­

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Res

et verba

so tomar partido por Lutero, cuyas posiciones políticas y teológi­ cas le resultaban cada vez más lejanas e inquietantes. Cuando par­ tidarios y detractores de la antigua Iglesia le presionaron para que tomase una posición, Erasmo no reaccionó de m anera «atrona­ dora» (detonare), como muchos querían, sino que, con severidad, llamó al orden al revolucionario Lutero, justo en el mismo año (1524) en que él dejó los hábitos y demostró la veracidad de su compromiso. La principal contribución de Erasmo a la teología fue De libero arbitrio (Sobre el libre albedrío). Como reconoció el propio Lute­ ro, Erasmo no se centraba en los aspectos secundarios, como las indulgencias o el infierno, sino que fue «el único en ver el proble­ m a esencial» (unus tu et solus cardinem rerum vidisti): a partir tan sólo de su libre albedrío, ¿puede el hombre decantarse por Dios y ganar la salvación del alma o, como consideraban los reformado­ res, dependía por completo de la gracia de Dios (sola gratia era la célebre expresión), que salvaba a uno y condenaba a otro? Un pro­ blema casi irresoluble si consideramos que Dios es omnipotente y omnisciente —lo que excluye el libre albedrío—, pero que tam ­ bién encarna la justicia y la bondad absolutas, lo que parece des­ cartar una predestinación a la condena eterna. En su tratado, Erasmo intentaba movilizar a todas las autori­ dades de la Biblia, a los Padres de la Iglesia e incluso a la Iglesia misma contra Lutero. Además, se decantaba por completo del lado del Dios que ama y que afirma, por tanto, el liberum arbitrium, que sólo se habría debilitado a causa del pecado original. Pese a todo, lo más importante para él, como declaraba de manera explí­ cita, era otra cuestión: incluso si Lutero tuviese razón en este de­ bate, debería haberse callado o, en todo caso, haberse limitado a debatir la cuestión entre eruditos. Si el hombre común, inclinado por su naturaleza hacia el mal, oyese, aunque fuera en una discu­ sión, que no puede hacer nada por la salvación de su alma, se aban­

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El

l a t ín h a m u e r t o ,

¡VIVA EL LATÍN!

donaría por completo. Para Erasmo, por tanto, lo im portante no era saber si Lutero tenía razón, sino que uno «no desperdicie en este laberinto [de la discusión culta] su vida y su ánimo» (in huiusmodi labyrinthis non esse terendam aetatem aut ingenium). Y esto lo afirmaba un hombre que había dedicado su tiempo a producir trescientas variaciones de Semper dum vivam, tui m em inero... El pensador Lutero reaccionó contra Erasmo, maestro de la pa­ labra, con De servo arbitrio (1525), orientado según su célebre afir­ mación: Verba sine re, Erasmus. Lutero, que siempre había sido un bárbaro entre la barbarie (barbarus in barbarie semper versatus), admitía estar por detrás de su célebre contendiente en lo que con­ cernía a la fuerza de la elocuencia. Sin embargo, sabía perfecta­ mente que Erasmo sólo transportaba «estiércol e inmundicias en recipientes de oro y plata» (quisquiliae vel stercora aureis argenteisque vasis). De sí mismo, en cambio, Lutero afirmaba, de acuerdo con la Segunda Carta a los Corintios, que «si no tengo experiencia en el discurso, sí que tengo experiencia en el conocimiento de las cosas por la gracia divina» (et si sermone sum imperitus, rerum
tamen scientia non sum imperitus gratia Dei).

Esta pequeña introducción ya demuestra que Lutero, aunque fingiera una falta de retórica que no era cierta, recurría a tonos muy distintos a los de Erasmo. A las advertencias mesuradas de Eras­ mo, Lutero oponía los rayos y truenos de su pasión: la continua mesura (perpetua modestia) de su oponente le parecía un puro truco al reformador protestante. La Antigüedad clásica le ofrecía también proyectiles contra el gran conocedor: «¿Cómo? ¿Que la cuestión del libre albedrío es inútil e innecesaria?». Totus Lucianum spiras et inhalas m ihi grandem Epicuri crapulam. Si tu hanc causam non necessariam ducis Christianis, cede quaeso ex harena, nihil tibi et nobis, Nos necessariam ducimus (Todo tu aliento hiede

a Luciano y me echas a la cara el olor resacoso de Epicuro. [El rétor griego Luciano y el filósofo Epicuro eran considerados desdeño­

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sos de Dios.] Si consideras que esta cuestión no es necesaria para los cristianos, desaparece de esta arena [Lutero se compara con un gladiador rom ano], tú y yo nada tenemos en común, yo creo que es necesaria). Del mismo modo que Erasmo, de m anera casi explícita, había adoptado de los últimos escritos filosóficos de Cicerón su carác­ ter siempre dispuesto a la discusión —su texto se subtitula collatio (contribución a un debate) —, Lutero parecía adoptar, por el con­ trario, sus invectivas más polémicas. Su provocativa y descarada «declaración»: non contuli, sed asserui (no he expuesto, he afirma­ do) se encuentra al mismo nivel que el mejor Cicerón; además, la jugosa construcción crapulam exhalare está tomada, de manera directa o indirecta, del propio orador latino. Este imponente escri­ to posee, al mismo tiempo, una seriedad teológica y una perspec­ tiva auténticamente humanista; a pesar de sus tropiezos ocasiona­ les con la gramática normativa, la obra no sólo no es inferior, desde el punto de vista lingüístico, al elegante tratado de Erasmo, sino que, como obra latina en su conjunto, es notablemente superior. Erasmo, pese a todo, aún tenía mucho que ofrecer. Tras D e li­ bero arbitrio y otra réplica a la respuesta de Lutero (Hyperaspistes), escribió en 1528 dos obras duraderas: el diálogo De recta Latini
Graecique sermonis pronuntiatione (Sobre la correcta pronuncia­ ción del griego y del latín), obra pionera que permite comprender la fonética de las lenguas clásicas, y el agudo e irónico diálogo Ci­ ceronianus. El exacerbado culto a Cicerón de muchos contempo­

ráneos, los «monos de Cicerón», se ridiculiza en este diálogo con tanta intensidad que el término «ciceronianismo» se convirtió des­ de entonces en una especie de insulto. Con buen gusto, Erasmo reivindicaba en este texto su derecho a tom ar prestado cierto vo­ cabulario tradicional para aplicarlo a las cuestiones de la fe cris­ tiana: Qui sic est Ciceronianus, ut parum sit Christianus, is ne Ci­ ceronianus quidem est, quod non dicit apte [...]. (Quien es tan

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¡VIVA EL LATÍN!

ciceroniano que no es cristiano, ni siquiera es ciceroniano, ya que no se expresa como debe).

El

n u e v o p r o g r a m a h u m a n is t a d e

M elanchthon

En la introducción a De servo arbitrio (1525), Lutero, el reforma­ dor alemán de fama mundial, alababa el «libro insuperable» ( in­ victus libellus) de un joven teólogo, que no sólo estaba llamado, en su opinión, a la inmortalidad, sino que también merecía su inclu­ sión en el canon de la Iglesia: los Loci communes (1521) de Philipp Melanchthon. Amigo y consejero de Lutero durante toda su vida, aunaba hum anismo y Reforma como ningún otro autor. Su ape­ llido original era Schwarzert (aproximadamente «tierra negra»), pero, a la tierna edad de doce años, mientras representaba con al­ gunos amigos la comedia Henno ante su propio autor, su tío abue­ lo Johannes Reuchlin, este abrazó al niño y lo rebautizó: «¡Tienes que llamarte Melanchthon [«tierra negra», en griego]!». Como ya presagiaba esta anécdota, Melanchthon se convirtió de inmediato en el niño prodigio de la escena académica. Obtuvo pronto el baccalaureus de la Universidad de Heidelberg; con tan sólo diecisiete años llegó a magister en la Universidad de Tubinga y se le perm itió dar clase, actividad en la que deslumbró con un discurso fulminante: De septem artibus liberalibus (Sobre las siete artes liberales). A diferencia de otros humanistas, este joven pro­ fesor pensaba también en las necesidades más simples de la es­ cuela: su edición de Terencio ponía al alcance de los niños la obra de este gran maestro del latín hablado, y su nueva gramática de griego clásico (Institutiones Grammaticae ) se convirtió en un best seller que haría época. Cuando Lutero necesitó un profesor de griego y hebreo para renovar los estudios de teología en W ittenberg, se dirigió al m a­

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R es

et verba

yor experto alemán, Reuchlin, quien recomendó de inmediato a su sobrino nieto. La brillante lección inaugural de Melanchthon
De corrigendis adolescentiae studiis (Sobre la reforma educativa,

1518) se correspondía de manera maravillosa con la perspectiva de Lutero: el estudio de lenguas y de autores clásicos era impres­ cindible, pero no sólo para comprender la Biblia. En un abrir y cerrar de ojos, el delgaducho profesor de veintiún años se convir­ tió en uno de los pilares del instituto de Wittenberg. Menos conocido hoy, pero más importante entonces fue el discurso que pronunciaría cinco años después, Encom ium elo­ quentiae (Elogio de la elocuencia), sin duda el manifiesto alemán más importante a favor de la educación humanista. En aparien­ cia, Melanchthon hacía una defensa de la retórica en el marco del estudio de las artes liberales, que precedían a las disciplinas «más prestigiosas» por su rendimiento económico (teología, derecho y medicina).2 Por supuesto, la «retórica» designaba aquí el perfec­ cionamiento del estilo latino. Como Melanchthon explicaba en la prim era parte de su discurso, la retórica era importante para ex­ presarse de m anera comprensible y, a la vez, para comprender textos como la Biblia, pero sobre todo para formarse moralmente a través del estudio de lenguas. Se trataba, sin duda, de una idea audaz, pero no del todo no­ vedosa. Ovidio, aunque tal vez no fuese tampoco el primero, lo expresó en un pasaje muy citado: Ingenuas didicisse fideliter a rtes/ emollit mores nec sinit esse feros (Estudiar fielmente las bellas artes [es decir, poesía y retórica] / suaviza el carácter y elimina toda fe­ rocidad). La novedad aportada, a m i entender, por Melanchthon es que conecta este pensamiento con el concepto humanista-cice­
2. Cuando el Fausto de Goethe se lam enta de que ha «estudiado por entero y con gran es­ fuerzo / filosofía, derecho, m edicina / y, por desgracia, tam bién teología», ha de entenderse «filosofía» com o concepto que abarca a todas las artes liberales. De ellas surgirían en el siglo XIX las m odernas facultades de filosofía, que sí estarían destinadas en lo sucesivo a la form ación con fines económicos.

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con su escolástica. como Lutero más tarde. Junto a la perspectiva humanista. descubría aquí. ¡VIVA EL LATÍN! roniano de los studia hum anitatis y lo enriquece. le retiró las litterae. ( Q uid in consilio fuisse censetis veteribus Latinis. este discurso tenía también su lado reformador. La retórica educa el espíritu y esto revierte de m anera po­ sitiva en el carácter. como de pasada. a la que Melanch­ thon. Dicho de otro modo. la educación m oral se produce sobre todo a partir del en­ trenamiento intelectual. el gran pedagogo. cur dicendi artes hum anitatem appellarint? Indi­ cabant illi nim irum harum disciplinarum studio non linguam tan­ tum expoliri. el principio de la «educación formal». llamó sophistice y criticó a través de algunos ejemplos agudos. Melanchthon creía haber hallado la respuesta: de la educación y. en especial. sino que también corregía la rudeza y el barbarismo del ánimo». Este mila­ 236 . En ese momento. del aprendizaje de las lenguas se deri­ vaba de m anera natural una voluntad de compartir. pero sí señalaremos que Melanchthon. Desde los clásicos grecolatinos se lleva debatiendo sobre esta cuestión aún no resuelta: por qué Cicerón y otros autores designa­ ron con el mismo térm ino (humanitas ) la «formación» y la «con­ dición humana». El profesor hablaba a los teólogos que se ha­ llaban entre sus oyentes: no hay camino hacia la palabra de Dios sin formación en la retórica latina. además. «porque esforzarse en hablar bien aviva el ánimo» (quod bene dicendi cura per sese vegetiorem anim um reddit). la formación literaria. sed et feritatem barbariemque ingeniorum corrigi). al darle una dimensión totalmente nueva: «¿Cuál creéis que era la inten­ ción de los antiguos latinos cuando llamaron hum anitas a las ar­ tes del habla [poesía y retórica] ? Juzgaban que el estudio de estas disciplinas no sólo pulía la lengua.El l a t ín h a m u e r t o . Dios sintió compa­ sión y devolvió las litterae para difundir su Evangelio. y enton­ ces llegó la oscura Edad Media. Cuando Dios se encolerizó con­ tra su Iglesia. No entraremos en el análisis ni en la crítica de este argumento.

Cuesta imaginarlo: el humanismo italiano habría sido el precursor de la Reforma ale­ m ana gracias a la inspiración del Espíritu Santo. 237 .. razón y moralidad de m anera tan firme.. surgidas de unas tinieblas más oscuras que el propio Tártaro (ex tenebris plus quam Tartareis). aunque declaraba no estar sorprendido a la vista de la misera­ ble enseñanza impartida. que había entra­ do en el convento en 1505 llevándose a Plauto y a Virgilio como únicos libros. Ningún hombre había hecho sonar nunca en Alemania una llamada de urgencia tan intensa para salvar la educación como Lutero en este librito. durante la cual «las gentes míseras se convirtieron en meras bestias que no podían ha­ blar o escribir correctamente ni en alemán ni en latín. ciertamente. este discurso hum anista de su joven amigo. la pérdida de la enseñanza de lenguas clásicas po­ dría traer de nuevo la oscuridad medieval. Con cuánta alegría debió de escuchar Lutero. También aquí sentimos la presencia del espíritu hum anista de Melanchthon. Se lamentaba de que las escuelas conventua­ les y las universidades estuviesen desapareciendo por todas par­ tes. Según Lutero. que había u n i­ do lengua.Res e t verba gro del renacimiento de las litterae. dice Melanchthon en el fragor de su discurso. Un año después haría públicas sus reflexiones en torno al discurso de M e­ lanchthon en un texto importante para la historia de la formación alemana: A los burgomaestres de todas las ciudades de la tierra alemana. las lenguas clásicas resurgían. para que creen y mantengan escuelas cristianas. sólo es comparable. con las ganas de saber qué opinarían ambos re­ formadores sobre el estado actual de la educación. texto es­ crito directamente en alemán por estar destinado a un público no erudito. dado que eran necesarias para estudiar los Evangelios: «Las len­ guas son las vainas / donde se guarda el cuchillo del espíritu» (Die sprachen sind die scheyden / darynn dis messer des geysts stickt). Nos queda­ mos. con el Pentecostés de los Santos Apóstoles. Por suerte. y así acaba­ ron casi por perder el sentido común».

A diferencia de otros humanistas. sino también para una parte de las cien­ cias naturales. algunas contribuciones a la psicología. 1521). Una imponente producción. em pleado sin connotación peyorativa) pro ­ cede de la retórica.varias ocasiones posteriores por grandes humanistas. aunque M elanchthon lo em plea aquí con un sentido algo diferente. no tuvo una inclinación (o mejor dicho: no tuvo tiempo) para emprender grandes contribuciones filosóficas que hicieran perdurable su nom ­ bre. dejó a otros esta tarea. Melanchthon no recurría a los filósofos antiguos para resolver los problemas teológicos. Además produjo distintos manuales para otras materias del Tri­ viu m : retórica y dialéctica. con la excepción de los textos bíblicos. el citado escrito Loci communes3 rerum theologicarum (Principios generales de la teolo­ gía. pues sostenía que. publicada en 1526 y revisada en. iVIVA EL LATÍN! P r a e c e p t o r Ge r m a n ia e La duradera fama de Melanchthon como Praeceptor Germaniae (maestro de Alemania) no le llegó con apasionados discursos pro­ gramáticos.E l LATÍN HA MUERTO. y todos en latín. la obra más exitosa de Melanchthon. El térm ino locus communis («lugar común». Tampoco produjo obras propiamente literarias. sino a través de sólidos manuales y un constante trabajo de organización escolar. Entre ellos destaca su Grammatica Latina. en particular al platonismo: N am perinde atque his posterioribus ecclesiae temporibus Aristote3. lograda a cuenta de grandes sacrificios. por la cuestión del libre albedrío. al estilo de Lutero. otras al conjunto de la física y dos importantes exposiciones siste­ máticas de la ética. que comienza. el cristianismo se había diluido en exceso por recurrir a la filosofía. los manuales fueron superados por un breve m a­ nual (com pendium ) de teología protestante. Pese a todo. 238 . Las escuelas y las universidades necesitaban entonces manuales m odernos y Melanchthon se los proporcionó: no sólo para aquellas materias que dominaba.

en cierto m odo. gracias a su profunda vi­ sión histórica y no sólo a su dominio de la retórica. como la producción de manuales era para M elanchthon la organización de las escuelas latinas. en el que se percibe una clara evolución du­ rante estos años. de las ciudades. En el mismo año (1524) en que Lutero publicaba su texto sobre la educación. ¡Un recién llegado. Se trataba de un curso que englobaba toda la 4. Lu­ tero reivindicaba que estos centros dejaran de depender de la Igle­ sia para ser responsabilidad del Estado y. se construyeron dos institutos en Eisleben y en Núremberg de acuerdo con los programas educati­ vos de Melanchthon.4 logró enri­ quecer la discusión y hacerla más interesante. al menos. Entre estos planes de estudios. Nótese la sutil diferencia de matiz: el leve perjuicio ( labefactata ) causado por el plato­ nism o se presenta. En ellos se sentarían los cimientos del siste­ m a de educación secundaria en Alemania hasta principios del si­ glo X IX . como hemos visto. un profesor de artes que se aventuraba a juzgar en bloque la historia de la Iglesia! Esta frase basta para m ostrar cómo Melanchthon. en un prim er momento. Tan importante. Por otra parte. el más célebre es el conocido como Ordenación Escolar para el Electorado de Sajonia (1528). 239 . A pesar de las limitaciones de desarrollo que implica todo plan. en este podemos observar la realidad escolar que existía tras el p ro ­ grama humanista. com o un azar venido del exterior. es posible que el hermoso latín de este escrito incitase a Lutero a cuidar más su estilo. el equivalente actual de nuestros institutos.Res et verba lern pro Christo sum us amplexi. m ientras que el perjuicio causado p o r Aristóteles tiene algo de culpa voluntaria (amplexi). así tras los inicios de la Iglesia la doctrina cristiana se tambaleó por la fi­ losofía platónica). ita statim post ecclesiae auspicia per Platonicam philosophiam Christiana doctrina labefactata est (Pues igual que en estos tiempos tardíos de la Iglesia [desde el si­ glo xn] hemos apreciado más a Aristóteles que a Cristo.

En la tercera clase sólo se admitía ya a los alumnos mejor pre­ parados. como el Padre Nues­ tro. la reina de las lenguas (regina lingua­ rum). En la prim era de ellas apren­ dían a leer y a escribir. estructurada en torno a la lengua latina y organizada como «escuela general de jornada completa».E l LATÍN HA MUERTO. A d familiares. Por las mañanas se aprendían las reglas que. las lenguas originales de la Biblia. Los ejercicios de latín recurrían a textos fundacionales y sencillos del cristianismo. una compilación de sentencias morales de la Antigüedad tardía que se convirtió en uno de los libros latinos más exitosos de la historia. a Ovidio y a Cicerón: por su con­ tenido moral. los Diez Mandamientos o el Credo. un caudal de palabras relevantes y el conocimiento de algunos principios morales. se trataba de un plan de estudios meditado y rea­ lista. Los estudiantes se dividían en tres grandes clases. estructurada en estilís­ tica. diálogos de Eras­ mo y otras obras semejantes) revela que el objetivo central era ca­ pacitar a los alumnos para hablar latín. que no esta­ ban estructuradas según las edades. Ante las consideraciones pedagógicas. se escribían versos y cartas en prosa. ¡VIVA EL LATÍN! enseñanza elemental. la base de la gramática. triunfaba una vez más la lengua latina. De officiis. los alumnos adquirían. por las tardes. 240 . se ejercitaban y profundizaban con las lecturas. De este modo. aun­ que se centraba en la verdadera gramática. En conjunto. La segunda clase incluía un poco de música y de religión. Más tarde se pasaba al D o­ nato y los denominados Disticha Catonis (Dísticos de Catón). La selección de textos (comedias antiguas. Además de la enseñanza teórica. Este nivel se situaba bajo el signo de la retórica y de la dialéctica. por el estilo de las cartas. junto a la lectura y la escri­ tura. sintaxis y métrica (prosodia). Melanchthon abandonó pronto su intención original de en­ señar a todos los niños el griego y el hebreo. se leía a Virgilio.

como la guerra de los Campesinos. ins­ pirado por la doctrina luterana del perdón. rincón). dejaron de ejercer su función en la época de las contien­ das de la fe. posiblemente Willibald Pirck­ heimer. Eckius dedolatus (El rincón descubierto. fueron lleva­ dos también al escenario. también lutera­ no y alumno de Melanchthon. llevadas más allá de los Alpes por Rudolf Agricola y C on­ rad Celtis. brilló con una comedia en el estilo de Aristófanes y diri­ gida contra Johannes Eck. como Hutten. Con sus Cartas de Héroes Cristianos (Heroides Christianae). que conquistó de inmediato los teatros escolares de toda Europa y que aún hoy con­ mueve con su m era lectura.Re s et verba B reve f l o r il e g io d e l a p o e s ía l a t in a Nuestro acercamiento a la Reforma y al humanismo se ha lim ita­ do casi por entero a los tres grandes escritores de prosa que repre­ sentaban las principales controversias intelectuales del momento. Acolastus (El disoluto). El talentoso poeta holandés Gulielmus Gnapheus escribió. a Lutero desde el principio. entre las 95 tesis de Lutero (1517) y la muerte de Melanchthon (1560). una versión de la pa­ rábola del hijo pródigo. Justamente en ese período. se equivocaría por completo quien creyese que las musas. Helius Eobanus Hessus. Otros temas teológicos e históricos de la Reforma.Eck: esquina. Un maestro anónimo de la sátira. fue el pri­ m er alemán que destacó en los poemas bucólicos. la poesía latina flore­ ció con una intensidad insólita en Alemania y en otros países. puso a Ovidio en su sitio: ¿cómo podía competir una carta de Penélope a Odiseo con un intercambio epistolar entre la Virgen María y Dios Padre? Otro poeta posterior. que apoyó. También tiene ca­ 241 . el principal rival teológico de Lutero. Sin embargo. juego de palabras con el significado alemán áe. está considerado un maestro com ­ parable a Tibulo en el ámbito de la elegía. El príncipe de los poetas alemanes. Petrus Lotichius Secundus.

fue ajeno a las controversias entre confesiones. lulia. luz mía. Este arte de la variación hace palidecer al de su compatriota Erasmo: desde la broma picara hasta la fantasía mítica de la muerte en el beso. Por desgracia. escribió la obra erótica más árida de la lite­ ratura latina: la sátira Monachopornomachia (La guerra de las m on­ jas putas. un autor de la talla de Lessing acabó dándole una innecesaria fama postum a a esta pretendida víctima de Lutero. pese a todo. Se trata del holandés Johan­ nes Secundus.El l a t ín h a MUERTO. un antimanual de comportamiento para gente grosera. Un cierto Simon Lemnius atrajo más atención que aprecio con un texto que llevó el escándalo a W ittenberg. Grobianus: De m orum simplicitate (Grobiano o la simplici­ dad de las costumbres ). 1540). te tengo. ¡VIVA EL LATÍN! rácter satírico el magnífico poema didáctico de Friedrich Dedekind. lux mea. mea lux. te teneo. Enfrentado perso­ nalmente con Lutero. Ba­ sia (Besos). muerto en 1536 con tan sólo veinticinco años. te teneo: teneant sua gaudia Divi! te teneo. donde se cotillea acerca de la vida sexual de los reformadores y de sus amigos. que escribió elegías eróticas con una intensidad desconocida desde Catulo y Propercio. Julia. El mayor genio poético de esta época. Leamos tan sólo unos versos como ejemplo de ese aire bromista: 242 . donde el tema del beso se presenta cada vez de una forma distinta y con un metro siempre renovado a lo largo de diecinueve poemas. mi luz. te tengo: ¡que tengan los Dioses su alegría! Te tengo. Obtendría mayor repercusión con un conjunto de poemas. donde amplió dos célebres poemas de Catulo sobre los besos (5 y 7) hasta convertirlos en un ciclo excepcional.

Y así..R es et verba Quis te furor. quas tot unus abs te pectus per omne gesto penetrabiles sagittas. con el anochecer. fiel adm irador suyo. Giam­ battista Marino. a morder así mi lengua y a atacarla con feroces mordiscos? ¿No te basta que los dardos afilados se claven en mi pecho con cada gesto tuyo? ¿También quieres cometer con los dientes audaces un crimen criminal? ¿Y así que cada miembro con el amanecer. quo saepe sole sero. parum videntur? istis ni dentibus protervis. Neaera inepta. devotos aún del Papa. Paul Fleming. en la que citaré tan sólo a algunas celebridades: Pierre de Ronsard. en latín o en otras lenguas. laudes tuas canebam? ¿Qué locura. Los jesuítas. Neaera te lleva. quo per diesque longas. noctesque amarulentas. A ellos dedicaremos el próximo capítulo. Casi se p o ­ dría hablar de una epidemia del beso. insensata. los mejores poetas de Europa. ri­ valizaron por superar con nuevos besos a este «grande. 243 . santo besador». sic vellicare linguam.. exerceas nefandum membrum nefas in illud. a lo largo del día y en la amarga noche cante tus alabanzas? En estos versos se podría decir que Catulo resucita. en medio de la discordia religiosa que aún debería durar más de cien años. fueron los únicos que no se entregaron a este furor de los besos. ferociente morsu? an. quis iubebat sic involare nostram. Joachim du Bellay. como lo llamó Goethe. quo saepe sole primo.

destrozó su laúd contra la pared y dijo. me haré monje!».Frangito barbitum! Los jesuítas. Sin embargo. viviría una experiencia de conversión parecida un siglo después. no sólo le proporcionaron al padre Balde una 245 . ser aceptado como monje: «¡Ayúdame. como Lutero. Lutero en­ traría en la orden de los agustinos. Alsaciano jocoso. a pesar de sus esfuerzos. según cuenta el cronista de la universidad. la muchacha invo­ cada no salió a la ventana. entre el dios del amor y el amor de Dios Un retum bar de truenos convirtió en 1505 a M artín Lutero. santa Ana. Balde fue rodeado por la luz suprema. en Baviera. laúd!). desti­ nado a convertirse en el poeta alemán más célebre de su época. las palabras decisivas de su vida: Cantatum satis est: frangi­ to barbitum! (¡Basta de canción! ¡Revienta. justo en ese momento de decepción le alcanzaron los cánticos de un convento vecino y. con perfecta métrica de poeta. No erró Jakob Balde al decantarse por la orden de los jesuítas. en el célebre teólogo y futuro reformador: «¡Ayúdame. Los jesuítas. estu­ diante de derecho de veintiún años. Jakob Balde. Y después p i­ dió. quiero hacerme jesuíta!». Un estudiante de derecho de veinte años. en 1624. quiso conmover el corazón de su am a­ da con una serenata en la ciudad universitaria de Ingolstadt. que dominaban en aquel momento la vida espiritual en casi toda Baviera.

a través de singulares obras teatrales. pese a todo. al que Wilhelm Busch retrató en una historieta como un baboso hipócrita.El l a t ín h a m u e r t o . entre la paz de Augsburgo (1555) y la paz de Westfalia (1648). que le llevaría hasta la corte del mayor hombre de Estado bávaro. la «restricción mental». un lujurioso? ¿No son célebres los jesuítas por su reservatio mentalis. ¡VIVA EL LATÍN! carrera. es decir.1 ¿Acaso no era un jesuíta el Padre Filucius. por su amplitud. produ­ jo una obra que. el térm ino «jesuíta» provoca de inmediato un movimiento reflejo de defensa. sino que nos correspon­ de afirmar la verdad: en el siglo posterior a la Reforma. que les permite mantener la bue­ na conciencia a pesar de cada mentira? ¿No se les aplica la prem i­ sa de que «el fin justifica los medios» (cum finis est licitus. un avaricioso y. sino que también le dieron la libertad que necesitaba para destacar como poeta. como yo. el príncipe Maximiliano I. como re­ mate. sobre todo. dedicar una parte im portante de m i trabajo a la obra poética de Balde y ser tam bién el fundador de una asociación de estudios jesuíticos. tal vez sólo pueda ser comparada con la de Goethe. una palestra mayor de la que nunca 1. na­ die promocionó con tanta intensidad la formación y la cultura latinas como los jesuítas. son hijos de un párroco suabo y han tenido una educación protestante. unieron religión y hu­ manismo latino y. 246 . Conocido m un­ dialmente como el Horatius Germanus (Horacio Alemán). variedad y originalidad. N O HAY QUE TEMER AL PADRE F lL U C IU S ¡Así que Balde era jesuíta! Para aquellos que han nacido al norte de Maguncia y que. proporcionaron al latín. etiam media sunt licita )? Como historiadores del latín y de su literatura no debemos ha­ cer caso a estas perspectivas y prejuicios. Esto no m e h a im pedido. Asumieron sin complejos el programa de educación protestante de Melanchthon.

A diferencia de otras órdenes. dadlo también sin coste. por culpa de los jesuítas. ya que los jesuítas querían ganarlos (o recuperarlos) para la causa católica. la educación escolar. ya que formando a la ju­ ventud se ejerce la influencia más duradera en el alma de los hom ­ bres. Las herramientas de los misioneros eran la predicación. Japón. la Compañía de Jesús o Societas Jesu.. Mis compatriotas más ancianos seguramente aún recuer­ den los sermones del jesuíta Johannes Leppich. Estas llegarían a lugares lejanos. la India. la pertenencia de este a la Com pañía. se ocuparían también de sus conciudadanos. 247 . gratis date (Sin coste lo recibisteis. 8). constituye una falsedad inexcusable y cargada de par­ cialidad. La acusación de que. De ahí que la abreviatura SJ (Societas Jesu) tras el nom bre de. en consecuencia. La consecuen­ cia de esta política fue que las escuelas jesuítas tuvieron una gran aceptación. La en­ señanza en estos centros no está restringida a los futuros miembros de la orden. a la tarea de las misiones. la con­ fesión y. funda­ ron colegios e institutos en cada una de sus sedes o collegia. es decir. como se afir­ maba en la célebre Historia de la pedagogía de Ziegler a principios del siglo X X . sobre todo.Fr a n g it o b a r b it u m ! había tenido. En 1540. Los jesuítas consideraban que la causa principial de la Reforma había sido la carencia formativa del clero y. Precisemos algunos datos históricos. el obje­ tivo de la Compañía era dedicarse de m anera intensiva a la «sal­ vación de los prójimos» (salus proxim orum ).2 fundada por el español Ignacio de Loyola. como no se había vuelto a hacer desde san Pablo: China. que se hizo cono­ cido entre 1950 y 1960 con el sobrenombre de «la ametralladora de Dios»: ese era el espíritu de la Compañía. pero necesitaron siempre el apoyo de un mecenas. sino que está abierta a cualquier persona y. siguiendo el ejemplo de Jesús. Mateo 10.. Al mismo tiempo. es gratuita: Gratis accepistis. 2. el latín «regresó a la barbarie escolástica y medieval».'tin réltgííwí)] indiqujs. fue reconocida por el Papa. Paraguay.

el teórico y organizador escolar más importante 248 . se rodeó de poetas que le gloriaban en sus versos y que eran recompensados por ello. quien dio a los católicos su propia Sum m a doctrinae christianae e incluso un Parvus Catechismus catholicorum (Pequeño catecismo católico) para sustituir al catecismo de Lutero (la expresión «¿Te sabes ya el Canisi?» sigue siendo corriente entre los católicos alemanes).E l LATÍN HA MUERTO. a Pedro Canisio SJ. La familia bávara de los Wittelsbach. A partir de 1552. el Collegium Germani­ cum fundado por Ignacio en Roma formó a religiosos alemanes. desde 1559 habría otro en M únich y. Como si fuera un príncipe italiano. el duque Alberto V destacó como defensor de la reli­ gión católica y de la formación humanista: de él se decía que «que­ ría a los libros como a hijos» (libros non secus quam liberos). aunque sólo sea por sus memorables inscripciones latinas. En 1555 estaba funcionando ya un instituto en Ingolstadt. pos­ teriormente. asumieron los objetivos educativos de la escuela protestan­ te sin ceder en su firme adhesión al catolicismo. se expandieron por otras ciudades bávaras. El estrasburgués Johannes Sturm. apoyó la entrada de los jesuítas en su territorio: en prim er lugar. ¡VIVA EL LATÍN! El éxito de los jesuítas fue enorme en Alemania. creó el Antiquarium de Múnich. que constituye la sala de exposiciones renacentistas más importante al norte de los Alpes. En esa época. como se pudo comprobar de inm e­ diato. decorado con seiscientos bustos clá­ sicos. Ningún visitante de la ciudad de Múnich debería perderse la ocasión de contemplarla. quienes. en 1556 abrió uno en Colonia. más rápido incluso que en España. que se había destacado como sostén de la antigua Iglesia. El h u m a n is m o y el p u r it a n is m o e n l a c l a se d e l a t ín Los hombres de Estado de tal envergadura eran los aliados natu­ rales de los jesuítas. Asimismo.

Del mismo modo que se podía seguir la misma misa latina en cualquier lugar. típi­ co de Lutero. si ex­ cluimos que unos partían de cierto asilvestramiento localista. La Ratio studiorum de los jesuítas. 3. mientras que los otros buscaban de manera estricta la unificación internacional. entonces habrá que temer que caigamos de improviso en la misma barbarie que acostumbramos a reprobar en otros. al afirmar que el abandono de las lenguas clásicas im ­ plicaba el riesgo de retroceder hacia la oscuridad de épocas pasa­ das. A quí tenem os in nuce la definición del «hum anism o cristiano»: la unión de la sapientia con la eloquentia era el gran objetivo formativo de Cicerón. 249 . quam in aliis probare non solemus. ne in eam barbariem. verendum est. había afirmado que «la finalidad de la enseñanza es la piedad unida al saber y la elocuencia» (sapientem atque eloquentem pietatem fin em esse studiorum ). tueri studeamus.Fr a n g it o b a r b it u m ! después de Melanchthon. había coincidido casi al pie de la letra con el programa posterior de los jesuítas: Et nisi hoc insigne ornamentum [=linguam Latinam] quo Deus So­ cietatem cohonestare dignatus est. pulida durante décadas hasta alcanzar su versión definitiva en 1599. sin embargo. Y si no protegemos con celo este maravilloso tesoro [la lengua la­ tina] con el que Dios ha querido honrar a la Compañía. regulaba de m anera detallada el contenido y la metodología de la enseñanza. facile dilabamur. se planificó con tanta precisión que siguió en vigor hasta el siglo xvm . subordinadas a la pietas. am bas quedan. Tampoco existían grandes diferencias entre protestantes y je ­ suítas en lo referente a la estructura de la educación latina.3 máxima que coincide perfectamente con la perspectiva de los jesuítas. empezando con el Kyrie. Y el pro­ pio Lutero.

Este punto se comprende por razones utilitarias. afinaban de m anera especial su prosa latina. Considerada relativam ente m ediocre. como ocurría en las escuelas protes­ tantes. es decir. ¡VIVA EL LATÍN! el Gloria y el Sursum corda (Arriba los corazones). la elo­ quentia. En líneas generales. el dominio activo del latín oral y escrito. convertidos ya en rhetores. por supuesto. También ellos si­ tuaban a Cicerón como modelo absoluto. Su últim a edición apareció en un a traducción china en Shanghai. en 1869. como en la ciencia y la diplomacia. ya que el latín seguía siendo la lengua universal. 250 . secundani y syntaxistae (primerizos. A los tres primeros cursos de la Grammatica. segundos. La len­ gua m aterna tan sólo se empleaba de m anera ocasional en las ex­ plicaciones o en las traducciones. tanto en la Iglesia. aunque con una limitación importante: todo 4. que comenzaba con la gramática escolar obligatoria (Institutiones gram ­ maticae) de Manuel Alvares SJ. don­ de los alumnos. también se po­ día seguir en casi todos los países la misma educación latina. en los que los estudiantes recibían los graciosos nombres de infimistae. Sin embar­ go. El culmen del programa eran los dos años de Rhetorica. no se debe considerar que los jesuítas desaprobasen el mero disfrute humanista de leer a los clásicos latinos. Apenas se enseñaba otra materia que no fuese el latín. sintácticos). a la vez que se distan­ ciaban del «decadente» latín escolástico y ensalzaban las reglas de la composición clásica.E l LATÍN HA MUERTO. siempre con la ambición de superar en el dominio de la lengua a los rivales y herejes.4 En el centro de la enseñanza se situaba. se leía a los mismos autores que en las es­ cuelas protestantes. donde los escolares ya eran denominados humanistae o poetae y se dedicaban sobre todo a la lectura y escritura de poe­ mas. prestigiosa e ineludible. la gram ática de Alvarus siguió publicándose y reim prim iéndose durante siglos. La lengua de enseñanza y de comunicación era el latín. seguía un curso de H u­ manitas.

«En el punto del punto. estaba prohibida. a los típicos enanitos contem poráneos. el puritanismo alcanzaba en ocasiones lo ridícu­ lo: si Horacio dice al destinatario de su Oda 19 Nec dulcis amores / sperne puer ñeque tu choreas (No descuides los dulces amores/ mientras eres joven. De este modo. Si antes se halla­ ban dispersos. en su epopeya humorística Don Juan. sino a los Príapos de los jardines rom anos. donde los fragmen­ tos chocantes se suprimían o se sustituían de m anera decorosa. «¡Oh santa sencillez!» Frase atribuida al hum anista Jan Flus. hoy ya en desuso. Una reunión muy sugerente para el futuro seductor. N o se refiere. con independencia de su condición moral. recuerda una de estas ediciones clásicas. ¿De dónde proviene esta obsesión in puncto puncti 7 de los je ­ suítas. como Horacio y Marcial. De otros autores parcialmente sospechosos. cuyos enorm es m iem bros erectos debían am edrentar a los ladrones. lógicam ente. and not so decent either.. ¡Fútbol en vez de baile! Lord Byron. se designaba de m anera eufem ística el terreno de la sexualidad. gracias a la que el joven Juan descubre los picaros epigramas de Marcial.. 6. se utilizaban ediciones «expurgadas». ni los juegos mientras eres joven).. las comedias ligeras de Plauto y de Terencio se omitieron pronto del programa sin buscarles reemplazo. like garden gods. un Horatius expurgatus transforma la advertencia en Nec dulcis sodales / Sperne puer ñeque sperne h t.6 y tan decorosos como ellos. 7. dos (No descuides a los dulces amigos. toda la obra elegiaca de Ovidio era sacrificada ante la censu­ ra.Fr a n g it o b a r b it u m ! lo que concernía a la sexualidad y al erotismo estaba sometido a una censura tan estricta que la m era alusión a estos asuntos. En esta edición. tan contraproducente desde la perspectiva pedagógica? Debe entenderse desde una actitud apologética y defensiva crea­ da durante la Reforma. y bailes). los pasajes más osados habían sido suprimidos del texto. De la misma m a­ nera. El escaso respeto al celibato había sido uno 5. pero —o sancta simplici­ tas!—5 se habían incluido en un anexo minucioso.» Con esta paráfrasis.. ahora aparecían reunidos. como los dioses de jardín. 251 . En consecuencia.

lo que tuvo importantes consecuencias: el Catechismus Romanus. representan­ te del latín clásico. actuando como una especie de m inistra de Edu­ 8. el gramático Prisciano.» Por analogía con deus (dea) ex machina. sino que también invitaba a los eclesiásticos a no expresarse con demasiada precisión (late atque copiose nim is ) cuando expli­ caran el sexto mandamiento (No cometerás adulterio) para evitar que apareciesen en el habla determinadas cosas «que suelen ser m a­ teria proclive a la excitación de la concupiscencia antes que razo­ nes sensatas para aplacarla» (unde excitandae libidinis potius m a­ teria quam restinguendae illius ratio emanare solet). verdadera medica ex machina.El l a t ín h a m u e r t o . en 1587 y 1590 en Ingolstadt. había sido rechazado por Lutero. En la prim era de estas comedias. donde los maestros y otros representantes del latín macarrónico lo maltratan hasta el punto de hacerlo enfermar gra­ vemente. 252 . célebre teólogo. tan sólo la intervención de doña Humanitas. En consecuencia. el dios que. el catolicismo tenía que demostrar que no admitía bromas en este terreno. aparecía flotando sobre el escenario con la ayuda de un a grúa teatral p ara po n er orden en aquellas tram as que ya no tenían solución alguna. Queda claro: evitar las palabras de un terreno tabú es casi más im portante que la perspectiva moral de lo dicho. no sólo ad­ vertía contra la verborum obscoenitas (la obscenidad de las pala­ bras). al final de las tragedias clásicas. publi­ cado por prim era vez en 1566 y basado en las conclusiones del Concilio de Trento (el Concilio de la Contrarreforma). «D octora llegada en la m áquina. ¡VIVA EL LATÍN! de los puntos que más había perjudicado a la Iglesia y. sede fundamental de los jesuítas. 8 consigue salvarlo de nuevo. En la segunda comedia se representa la enseñanza de la litera­ tura. de hecho. Humanitas. La orientación hum anista en lo general y el puritanism o en el detalle se revelan con hum or en dos comedias escolares alegóri­ cas que llevan por título conjunto Regnum H um anitatis y que fue­ ron llevadas al escenario por Jacobus Gretser SJ. regresa de la tumba y acaba perdido en una es­ cuela suaba.

La amenaza no era en vano. tenía sobre todo objetivos pedagógicos. los asuntos clásicos. el duque Alberto V (1569). un teatro latino re­ presentado únicamente por estudiantes y que. A imitación de los protestantes. llegamos al escenario donde los jesuítas celebraron sus mayores éxitos: el célebre teatro jesuítico. Igual que en el caso protestante. pero estos fueron desapareciendo progresivamente en favor de los temas bí­ 253 . Las obras teatrales se presen­ taban de manera regular. al igual que su pre­ decesor. además solían representarse obras en ciertas fiestas se­ ñaladas y ante sucesos felices relacionados con la corte del prínci­ pe local. ya recuperado. El orden de mención no sólo debía de reflejar la importancia de su lectura. que debe actuar sobre todo contra los lascivi poetae (los poetas lascivos): «Pues esta santísima religión que abarca ahora el m undo entero no permite que se pro­ nuncie siquiera una palabra obscena» (Illa enim sanctissima reli­ gio.Fr a n g it o b a r b it u m ! cación. nom bra a Prisciano. donde se citaba de manera directa a aquellos autores que aún debían ser expurgados: Virgilius. inspector de las es­ cuelas latinas en el sur de Alemania. Ovidius. Catullus. Horatius. al menos dos veces por año: al inicio del curso (in renovatione studiorum) y en la época de carnaval (Baccha­ nalibus). los jesuítas comenzaron acep­ tando. aunque fuera con reservas. el teatro escolar protestante. Terentius. Iuvenalis. Teatro l a t in o p a r a t o d o el m u n d o De este modo. quae nunc orbem pervasit. los estudiantes de los jesuítas se esforzaban por practicar el latín en público a través de discursos y de representaciones. sino la mano de los jesuítas que inspiraban la prohibición. aliquid obscoenum ne nominari quidem sinit). Ambas comedias de Gretzer reflejaban numerosos aspectos del edicto escolar del re­ gente local.

En ocasiones estas respuestas eran de simples celos: bonorum plausu. Algunas de estas conversiones rayan con lo increíble: durante la representa­ ción de Johannes Damascenus en Bamberg en 1622. con envidia de los herejes). como ocu­ rrió con ocasión de un sensacional éxito de 1609 en la ciudad pro­ testante de Augsburgo: «De la pocilga [hara] de Lutero se vinieron cincuenta y una personas a nuestro rebaño [ovilia]». De igual im ­ portancia que estos fines morales y misioneros era la intención de m ostrar a la sociedad el alto nivel de los colegios jesuítas.El l a t ín h a MUERTO. se lee en la cró­ nica de una representación. Todo debía estar destinado al «rechazo de los malos compor­ tamientos» (detestatio m alorum m orum ) para conducir hacia «un mayor esfuerzo por la virtud y una imitación de los santos» ( ad studium maius virtutum . se quería impresionar a los protestantes. una sirvienta protestante tomó este truco tea­ tral por un verdadero milagro y decidió convertirse al catolicismo. Pero ¿cómo podían comprender los espectadores todo esto si la obra se representaba en latín? ¿O acaso se buscaba justamente la incomprensión.. 254 . el entusiasmo era tan grande que llevaba a un bis de la obra completa. las crónicas jesuítas registran con agrado las reacciones de los protestantes. en espe­ cial. con especial predilección por las vidas de san­ tos. a quienes se invitaba sin entrar nunca en polémicas confesionales. ¡VIVA EL LATÍN! blicos y religiosos. como afirmaba hace poco un joven germanista algo zote. obra donde la mano amputada del protagonista es curada y repuesta en su lugar por la Virgen María.] invidia (con aplauso de los buenos. haereticorum [. había más personas con buen conocimiento de latín del que se suele creer. al m enos entre la clase alta.. A veces. publicados originalmente en latín. Ocasional­ mente llegaban a producirse auténticas conversiones. pese a todo. como lo demuestran los exitosos tratados del religioso Jeremías Drexelio SJ. ad imitationem Sanctorum). En consecuencia. para impresionar a los iletrados con el nim bo sagrado? Tengamos en cuenta que.

ya que Italia volvía a ser la tierra destacada de la cultura. se repartían resúmenes (periochae ) de cada obra en versión bilingüe alemán-latín. Por otra parte. Asimismo. al menos en la ciudad de Múnich. ya que la publicación de las obras era poco habitual. que estaba tomada por lo general de la Biblia. Y todo el m undo sabía algo de latín. ¿Quién escribía los dramas? En Alemania se empezó im por­ tando aquellas obras de éxito escritas por jesuítas italianos. las virtudes y tantos otros conceptos debían de ser tan familiares para el público como ajenas nos resultan ahora. La diferencia central entre los jesuítas alema­ nes y los humanistas seculares italianos estribaba precisamente en el rechazo de los jesuítas a cualquier forma de gloria indivi­ dual: no publicaban sus piezas teatrales. las n u ­ merosas figuras alegóricas que representaban a los pecados.Fr a n g it o b a r b it u m ! Pese a todo. la mayor ayuda a la comprensión era la propia temática de las obras. destinados a aquellos que no sabían leer. Antes de esto existían ya prólogos ocasionales en alemán. el augsburgués Ja­ cobus Pontanus SJ presentaría sus propias obras e incluso llegaría a publicar dos de ellas como modelo de representación en su m a­ nual Poeticae institutiones. se hacían también esfuerzos para facilitar la com ­ prensión de quienes no hablaban latín: a partir de 1597. sino que las dejaban dor­ m itar en las bibliotecas de las escuelas como m era literatura gris. De algunas obras principales ni si­ quiera conocemos el nombre de su autor. Imaginemos que hoy en día se pidie­ 255 . A d M aiorem Dei Gloriam (A la mayor gloria de Dios) reza la divi­ sa constante de la Compañía. aunque fuera tan sólo por la misa. incluso un prólogo por cada acto. Pronto comen­ zó también a representarse en los programas una producción au­ tóctona de Suabia y Baviera: a partir de 1580. Conviene señalar este dato. La escritura teatral funcionaba como un oficio: cada profesor de las clases superiores (Rhetorica y Poetica ) debía producir y es­ cenificar una pieza por año.

El l a t í n h a m u e r t o .. como indica el prólogo.. Fidel Rädle. ¿Hubo alguna vez tanta pasión por el teatro en Ale­ mania? D el catre d e Venus al In f i e r n o La prim era obra de éxito que presentaron los jesuítas al norte de los Alpes no había sido escrita. casi todos manuscritos. un tal Brecht (en latín. en este caso el deseo sexual) a partir de la sentencia de Mateo. por un miembro de la orden. Los escasos cientos. que co­ nocemos actualmente tan sólo suponen entre un dos y un tres por ciento del total. quae ducit ad perditionem). es un joven llamado Euripus. que han pasado sus estudios dedicados a los misterios de la teoría literaria sin haber tenido que escribir siquiera un verso. en el es­ trecho sólo el amor de Dios. El protagonista de su tragoedia . se estima que fueron más de 20. En el camino espacioso reina el amor del mundo. ¡v iv a e l l a t í n : ra algo así a los profesores de literatura (¡o a los de latín!). y espacioso el camino que lleva a la perdición» (Intrate per angustam portam .000 los dramas jesuítas escritos y representados en esa época. El camino espacioso. porque ancha es la puerta. 256 . en el sentido de san Pablo y de san Agustín. 7. el camino estrecho es la vida cristiana. presentada según el modelo clásico de cinco actos y estrenada en 1548. que se presenta como modelo a los escolares. es aquel de «la sensualidad y de la carne» (sensualitas sive caro). quia lata porta et spatiosa via. sino por un franciscano de los Países Bajos. Considerando el conjunto de los territorios de lengua alemana. El argumento es una variación so­ bre la célebre parábola de Hércules en la encrucijada (entre la vir­ tud y el vicio. según calcula el mayor experto en la materia. Livinus Brechtus) que compartía con su homónimo con­ temporáneo la tendencia a llamar la atención. 13: «Entrad por la puerta estrecha. sin embargo.

quienes apartan a Euripus del buen camino y lo arrojan finalmente a los torm entos eternos. e imagina que siempre puede aplazar el tiempo del arrepentimiento y de la conversión. por desgracia. sin llegar a ser dominante. para Euripus. sitúa como punto central de la obra que Euripus. en manos de los poderes malignos. Despierto al fin de su ebriedad sexual. de una su­ puesta inclinación antiprotestante de la obra.Fr a n g i t o b a r b it u m .. Desde el prim er acto se descubre a la bestia infer­ nal: visible para el espectador. ¡Es terrible! Peor aún es el quinto acto. Estas ideas centrales no provienen. un auténtico aquelarre de brujas y demonios que parece estar pidiendo a voces un acompañamiento de Berlioz: E xultet Orcus et Chaos (Alégren­ se Infierno y Caos) canta un coro de diablos. pero tam bién su salvación eterna. se con­ fía por completo a la gracia de Dios y queda. En el cuarto acto. Tras las seductoras máscaras de estas divinidades se esconde. el Dem o­ nio en persona. Si uno lee la tragedia sin ideas preconcebidas se percata de que son dos los errores reitera­ dos de Euripus: sobreestima sus propias fuerzas. sino del hecho de que Brecht escribía para los jóvenes. que de m anera restrictiva ha interpretado el teatro jesuíta como propaganda de la Contrarreforma. por tanto.. los demonios infernales Mors (Muerte) y Pestis (Peste) triunfan post coitum y m atan a Euripus con sus pro ­ yectiles. ¿Quién tiene la responsabilidad por esta caída de Euripus? La exégesis moderna. como era de suponer. Euripus debe asu­ m ir que ha perdido su vida temporal. bajo la forma de los dioses clásicos del amor (Cupido y Venus). como buen luterano. en modo alguno. que sucumbe a Venus en el tercer acto. Los jóvenes suelen confiar demasiado en sus propias ca­ 257 . Es interesante señalar que lo m undano y malvado tan sólo se manifiesta a través de la sexualidad y del erotismo: son sus repre­ sentantes. En realidad. pero invisible. este motivo sólo aparece fugazmente. los destinatarios centrales de los jesuítas. tema claramente protestante.

El l a t í n h a m u e r t o . hasta que la Ratio studiorum de 1591 los prohibió por com­ pleto. ¡v iv a e l l a t í n : pacidades. a la vez. cuyas can­ ciones fueron compuestas ni más ni menos que por el maestro de capilla del duque. Con ocasión de la boda de su hijo y sucesor. Pese a todo. debe admitirse que esta tragedia es una verdadera obra de arte. Brecht se situaba aquí como precursor de la tendencia antierótica que defendería la futura poesía jesuíta. aun­ que su obra no sea nada puritana: una Venus tan carnal como la suya sería impensable en posteriores obras teatrales de la Compa­ ñía. la obra duró dos días e implicó a más de mil 258 . el músico más celebrado de la época. tanto por su impecable versificación como por su dramaturgia. no se puede afirmar que la identificación entre sexualidad y maldad de esta pieza teatral tan intensa provenga de la doctrina de Jesús. El católico Brecht les daba una advertencia que no les daría un protestante: hay un momento en la vida en que ya «es demasiado tarde». Los TRIUNFO S DEL TEATRO JESUITA Los momentos centrales del teatro jesuíta en Europa. cono­ cida entonces como «la segunda Roma». al atrezo y a las máscaras. se irían reduciendo de m anera progre­ s iv a . el duque Alberto V financió en 1568 la repre­ sentación de un Sansón sin reparar en medios: además del perso­ nal bíblico. se contó con coros de musas y de sátiros. Seis años más tarde tuvo lugar una representación aún más ambiciosa: un Constantinus escenificado por la masa popular en la plaza del mercado. al menos en lo concerniente a su esplendor. que recurre con éxito a la música. Bien está lo que bien acaba (cristianamente). En líneas generales. los papeles femeninos. siempre creen tener todo el tiempo del m un­ do. que eran siempre representados por varones. tuvieron lugar en Múnich. Pese a todas las reservas. Orlando di Lasso.

san Miguel. augescat bonis! (¡Que viva Baviera. el duque y futuro príncipe elector Maximiliano I: más austero. parece que ninguna obra supe­ ra al Triumphus D ivi Michaelis (El triunfo de san Miguel). el duque Guillermo V sobre­ pasó su margen de gasto. floreat. incluidos «auténticos» africanos y japo­ neses. tanto en M únich como 259 . servía como despedida del santo y era comprensible para todos los presentes: Bavaria vigeat.Fr a n g it o b a r b it u m ! participantes con innumerables caballos. quizá para aliviar al público después de tanto latín. acompañada siempre de un gran espectáculo. Estos últimos fingían incluso que hablaban japonés —un japonés de fantasía. como si se tra ­ tara de un gran espectáculo de revista. La figura central del nuevo siglo. Se supone que la aparición reiterada del santo. Para evitar la bancarrota del Estado tuvo que abdicar de inmediato en su hijo. num ero­ sos personajes aparecían para dar gracias a san Miguel. como en el guiñol. que aumente en riqueza!). Al final de la pieza. claro—. pero educado en el latín por los jesuítas. entre ellos muchos pueblos exóticos. la señora Ecclesia es perseguida por el malvado dragón que aparece en esce­ na con diversas formas y con distintos sentidos alegóricos (la per­ secución de los cristianos. los innumerables espectadores. etc. que fue representada en 1597 con patrocinio del duque Guillermo V para celebrar la inauguración de la iglesia de San Miguel. iban reco­ rriendo cada momento en la historia de la Iglesia. la Reforma. El último verso. Una y otra vez. cantado a coro por los participantes en la obra. una y otra vez es sal­ vada por el santo patrón de la nueva casa de Dios. que crezca.). Con estos y otros espectáculos. esta iglesia haría del corazón de M únich uno de los centros de la Contrarreforma. era ya esperada por el público. Junto al cole­ gio jesuíta. divididos en tres grupos. Protegidos por cerca de mil soldados actuando de policías. En lo referente a proe­ zas escenográficas y pirotécnicas. cuyo teatro siguió favo­ reciendo. que la reci­ bía entre aplausos. incluso en el ámbito teatral.

El argu­ mento de la obra resulta tan relevante como inusual: el fatal desco­ nocimiento de sí mismo. a quien habíamos perdido de 260 . Philautia se encarga de que Cenodoxo ni siquiera se dé cuenta de la existencia de Hypocrisis. que ha aprendido leyendo a Séneca. hasta el final de su vida. Por hacer una analogía. se tiene por un ejemplo de sabiduría y virtud. estrenada en 1602. que aún tiene admiradores: su Cenodoxus . este hombre de apariencia completa y perfecta se despide con aforismos. Cenodoxo (El Infla­ do). Durante la obra. ¡VIVA EL LATÍN! en otros lugares. Cuál será su sorpresa al encontrarse ante el Juez Supremo. sería el genial suabo Jacobus Bidermann SJ. fue incapaz de reconocer su propia infamia: tras una célebre representación de 1609 en Múnich. En su lecho de muerte. Los espectadores de la época quedaron realmente impresiona­ dos por el destino del brillante erudito que. en parte piadosos y en parte sabios. todo el mundo opina como él. Sin duda se trata de una conclusión más honda y más cierta que aquella del Euripus de Brecht. volvió a representarse en 2003 (Augsburgo) y en 2004 (Klagenfurt). Jakob Balde. en la década de 1950. Sin embargo. Un célebre erudito. que lo condena por su incapacidad absoluta para arrepentirse. catorce personas requirieron de inmediato los ejercicios espirituales de los jesuítas y el actor principal entró en la orden. u n j e s u ít a q u e e s c r i b e p o e m a s d e a m o r La cronología de la poesía jesuítica nos lleva de vuelta al mayor poeta barroco alemán. sólo es un juguete en manos de Hypo­ crisis (Hipocresía) y de Philautia (Egocentrismo). que aparecen en escena como figuras alegóricas.E l LATÍN HA MUERTO. los espectadores de El señor Puntila y su criado M atti de Brecht se hubiesen inscrito masivamente en los cursos de formación del Partido Comunista. sería como si. Ja k o b B a l d e .

trataba el tema que ya conocemos: De Dei et m undi amore (Sobre el amor a Dios y al mundo.Fr a n g it o b a r b it u m ! vista tras su serenata interrum pida de 1624. El amor de Dios se representa con la persona de Cristo. dom inante en el Renacim iento y el Barroco. En una de sus escenas. el amor m undano aparece en la figura de Cupi­ do. Balde no sólo asu­ mió de inmediato la enseñanza de los «Poetae». com ­ puesto por sesenta y cinco figuras alegóricas con poemas explica­ tivos. donde las dotes de seducción de una rana coqueta. locus serius (La broma seria). que constituye. El tema regresa en la epopeya cómica Batrachomyomachia (Guerra de las ranas y de los ratones. una obra de virtuoso. a la vez. con diversidad de metros y estilos. a su prometida Isabel de Inglaterra. En las obras posteriores del joven maestro. Asimismo. el libro incluye una car­ ta apasionada del «Rey de un Invierno». donde doce poetas romanos clásicos presentaban. aunque siempre con importancia. explicación). 261 . cuya huida previa a la boda se considera la verdadera causa de la guerra. Federico V del Palatinado. En 1626. cuando la Compañía destinó al joven y apasionado maestro a su colegio de Múnich. Un ciclo de emblemas9 en las paredes del colegio. Limnocharis (Encanto del estanque). desencadenan una terrible guerra. un demonio 9. Balde escribió una comedia para el colegio de Innsbruck. sino que tomó su propia experiencia como material para un proyecto pedagógico multimedia. Es el caso del ciclo de los Regnum poetarum . una. Posteriormente. siempre con aureola y hábito estricto. al menos en parte. se com ­ pone en su form a básica de una inscriptio (título). pictura (imagen) y una subscriptio (leyenda. La form a artística del emblema. un trabajo escolar y. 1635). el erotismo apare­ cería de m anera fugaz. de rodillas descubiertas y armado con arco y flechas. finalizado en 1627). Balde había experi­ mentado en sus propias carnes el conflicto entre el amor de Dios y el dios del Amor. Su creador fue el m édico A ndrea Alciato. una pieza de guiñol. sus opiniones en torno a la guerra de Bohemia.

pero tan sólo hasta que logra apresar de la nariz al descuidado demonio con sus pinzas de herrero. intenta seducir al noble Dunstan. en su taller y durante la jornada de trabajo. Esta situación proporcionó nuevos acentos a sus temas centrales. de esa manera. según hemos indicado. ¡VIVA EL LATÍN! llamado Alaster. desgracia!) Incluso el resto de diablos tienen que reírse ante los tormentos de su apresado compañero. basura. sobre todo del Tirol. Conviene indicar igual­ mente que el latín de esta comedia tan poco hum anista está lleno de germanismos. el ascetismo y la renuncia. disfrazado como la seductora Hécate (así evitaba Balde la prohibición de personajes femeninos). En cualquier caso. del círculo íntimo de Maximiliano I como predicador e historiador de la corte. Balde entró a formar parte. pus. Tras el extraordinario éxito de un poema en alabanza de la delga­ dez (Agathyrsus ). este latín de guiñol debió de ser fuente de risas. opus. Así comienza el duelo de insultos: Tu scabiose monache! (¡Monje sarnoso!) Tu miser Diabole! (¡Miserable diablo!) O fabrum ferreum! (¡Herrero de hierro!) 0 iocum serium! (¡Seriedad de broma!) 1 medius flagra! (¡Quémame entero!) I medius crepa! (¡Muérete entero!) O carbo. En su segundo período muniqués. o pix! (¡Carbón. decidió crear en Múnich una «asociación de del­ gados» (congregatio macilentorum). un bravo herrero británico. Este hombre tan piadoso finge dejarse llevar por el juego. ofaex. ya que po­ seen un registro léxico de lo más variado.El l a t ín h a m u e r t o . justamente en un tiempo en 262 . el público tirolés des­ cubría que también los santos pueden maldecir a veces. hasta el punto de que algu­ nos estudiosos creen que Balde pretendía bromear en torno a la bárbara lengua coloquial de los alumnos.

por otra parte. Balde no quería limitarse a ella y llegó a proyectar una «orden religiosa de los delgados» (ordo macilentorum). casi seductora. que aún permanecen inéditas.Fr a n g i t o b a r b it u m ! que dominaba el adiposo ideal de Rubens. lo que consti­ tuye el prim er y único caso conocido de tales prácticas antes del siglo X IX . Balde actuaba como si lo único im por­ tante fuera la pérdida de peso. En este mismo período de Múnich. se alcanzaba cuando la relación entre alimento y peso era inversa­ mente proporcional: es decir. Hay abundantes testimonios en torno a esta asociación ascéti­ ca. Sin embargo. de acuerdo con esta orden. inspirados por las odas amorosas de Horacio. el gran poeta amoroso que era Balde alcanzaría una de sus cimas literarias con los amplios ciclos de poemas marianos Lyrica y Sylvae. Los tonos con que se dirige a la Madre de Dios van desde la plegaria más humilde hasta la intimidad más intensa. un caso que no parece tener comparación en la poesía cristiana. desarrollada a imitación de la Compañía de Jesús. si uno devoraba como Obélix y per­ manecía enjuto como Astérix (incluso se mencionaba de manera explícita a los jabalíes). 263 . sólo se podía efectuar en esa época con el cinturón. En ella se llevaban a cabo curas de hambre con el objetivo de adelgazar. aun­ que se quedó tan sólo en el papel: una construcción fantasiosa. Aunque el ayuno relacionado con el adelgazamiento también adquirió una interpretación religiosa en el cristianismo. El grado más alto de la gracia. ya que no se dis­ ponía de básculas para personas. Balde santificaba los medios antes que los fines. Parece evidente que una traducción de las normas de esta orden. que llevaba al absurdo una mala interpretación del ideal ascético. en el núm e­ ro de marzo de alguna revista femenina como Vogue o Cosmopo­ litan le proporcionaría al poeta y teólogo Balde un público total­ mente nuevo. cuya medida.

Jephtias. ¡VIVA EL LATÍN! Posteriormente Balde escribió un gran drama. Arifanaso renuncia a todas las bellezas mortales (mortales form ae) del m un­ do y anhela encontrar de nuevo a Menulema en el más allá. es decir. poco tienen que ver. quien lo ha nombrado caballero. conocido por el Libro de los Jueces bíblico. ubi tuto castas miscebimus umbras. neptes ac mille nepotes Complexus. sin llegar a participar en las batallas. el héroe no logra nada de ello: por su tem eridad y torpeza acaba siendo encarcela­ do. ha sido asesinada de m a­ nera ritual. EI Seno de Abraham. donde recibe la noticia de que M enulema ha sido sacrificada por su propio padre. canta una ridicula serenata a su amada. con el Antiguo Testamento. como antaño hiciera Balde. Tras el fin de la guerra regresa a Israel. la virtuosa (y caprichosa) hija del general israelí Jefté. nos recibirá algún día. que a mil nietos y nietas acoge. sin embargo. fogoso y no circuncidado. Arifanaso se convierte al judaismo y. Sin embargo. Siguiendo de nuevo a Balde en su vocación. supuesta inspiración 264 .El l a t ín h a MUERTO. con el que regresaba al amor terrenal y a su propia experiencia de juven­ tud. Nos Sinus Abrami. contra el suelo —fidibus est lusum satis (bastante se han tocado las cuerdas)— para tomar par­ te en la guerra contra los amonitas. Arifanaso. que aparecía reflejada en la obra de dos formas distintas. en la que espera realizar gran­ des hazañas en honor a su amada. se enamora de Menulema. Al final de la canción arro­ ja su laúd. a plena luz del día. thalami votis felicius olim Reddet. En esta última y sorprendente declaración de amor se entre­ mezclan de m anera peculiar distintas representaciones de la ele­ gía amorosa romana y del platonismo cristiano. un joven egipcio. y más felices que en lecho nupcial mezclaremos nuestras castas sombras.

«cielo») por estar des­ tinada al Cielo. Tacto. a su prometido celestial. en ocasiones con desdén. en sus vertientes italiana y alemana. Desde el Polyeucte de Corneille se había pues­ to de m oda la introducción de tramas amorosas en los dramas religiosos. Pese a todo. Balde no introdujo esta conmovedora y extraña his­ toria de amor en su tragedia (titulada originalmente JeJté) en un prim er momento. Balde escribió un gran número de sátiras —la más cé­ lebre fue su crítica del tabaco (Contra abusum tabaci)—. siempre con humor. En su última obra manifiesta de nuevo su pasión por el hum anis­ mo latinista. Gustus (Gusto) y Tactus (Tacto). Balde se esforzó por estar a la al­ tura de las corrientes internacionales de su tiempo. Jesucristo. que personifica al «mundo» nuevamente a través de la sexualidad. parece que lo hizo tan sólo por responder a los gustos de la época. Además. Asimismo. De m anera evidente. aunque la culminación de su obra sería una novela epistolar erótico-cristiana que adopta la forma de treinta elegías al estilo de Ovidio: Urania victrix. Odoratus (Olfa­ to). su magnífica tragedia de diez horas no ha sido nunca representada. En esta obra. los senti­ dos del hombre: Yisus (Vista). Balde recurrió a casi todos los matices de la paleta erótica de Ovidio sin prestar demasiada atención al puritanismo tradicional de la Compañía. de manera especial se aparta del último. ya que no aparece hasta el Evangelio de Lucas (16.Fr a n g it o b a r b it u m ! de Balde. llamada Urania (del griego uranós. a pesar de que Balde llegó a componer la música de los coros y de los fragmentos cantados. La propia imagen del «seno de Abraham» es tardía. Pero la cortejan con sus ansiosas cartas cinco pretendientes. sin inquietarse 265 . Urania los rechaza a todos. Auditus (Oído). Nuevamente encontramos aquí la predilección jesuítica por la alegoría: la heroína central de esta correspondencia es el alma humana. 22). es decir. La estrecha coexistencia de religiosidad espiritual y de pasión hum anista por los clásicos que hallamos en Balde resulta única.

. ¡VIVA EL LATÍN! por la Contrarreforma. Balde reclutó para su ejército a muchos escritores italianos y a dos protestantes alemanes de pura cepa: Helius Eobanus y el gran filólogo Joachim Camerario. comandados por Petrarca. en cualquier caso. En su Expeditio polemico-poetica (Expedi­ ción polémico-poética). No logran su objeti­ vo hasta que los neolatinistas no alian sus fuerzas con los clásicos romanos. intentan conquistar la fortaleza de la Ignorantia (probable referencia a un célebre título de Petrar­ ca). El humanismo debía ser también un Renacimiento..El l a t ín h a m u e r t o . aunque la Ignorancia consigue escapar. El propósito de Balde con esta humorística revisión de los la­ tinistas antiguos y modernos quedaba bastante claro: no se podía llevar a cabo una reforma educativa sin la ayuda lingüística de los clásicos. En términos no alegóricos: quieren reformar el antiguo siste­ ma educativo para liberarlo de la ignorancia. 266 . Además. los humanistas neo­ latinos. breve novela alegórica. Ninguna de estas impertinencias fue tenida en cuenta por la Compañía de Jesús. Para dejar patente que el concepto hum anista era ajeno a las confesio­ nes religiosas. algo que. no incluyó a ningún jesuíta. tampoco era posible por una cuestión temporal. desde Lucrecio hasta Claudiano: gracias a su ayuda lo­ gran tomar por fin la ciudadela.

en 1783. Epistulae 1. el «destructor filosófi­ co» Immanuel Kant repetía algo semejante con el lema central de la Ilustración: Sapere aude. Igualmente se vio afectado el latín. sino que se defiende la necesidad de tom arse el esfuerzo necesa­ rio para alcanzar la perfección m oral superando la pereza interior. la tradición cedió). pero de manera progre­ siva había dejado de ser el punto evidente de referencia para el pensamiento y la acción.1. Ratio vicit. No se hace referencia aquí a una posición crítica ante lo irracional.1 Ten el coraje de recurrir a tu propia razón. De este modo se cerraba una época que había comenzado con el emperador Constantino. vetustas cessit (La razón venció. Esta actitud afectó de lleno a la religión cristiana: los hum anis­ tas y los reformistas no la habían atacado. que comenzó en el siglo x v ii y que. Siglo y medio después. «Atrévete a saber» (Horacio. que sufrió en esta época su mayor crisis des­ de el tiempo de las invasiones bárbaras: dejó de ser la lengua im ­ 1. Su base residía en el cuestionamiento esencial de toda tradición y en el rechazo de todo aquello que no pudiera considerarse racional.40). afirmaba el pedagogo y reformador escolar Wolfgang Ratichius (Ratke) a principios del siglo x v i i . no ha llegado realmente a interrumpirse.O tempora o mores! El latín pasa de moda Un tercer movimiento marcó la vida política e intelectual de Eu­ ropa de forma más profunda que el Renacimiento y la Reforma: la Ilustración. con independencia de lo que afirmen los curas. 267 . los maes­ tros o los jerarcas. desde entonces.

las musas latinas habían encon­ trado muchas más dificultades. en su prim er discurso contra Catilina.El l a t ín h a m u e r t o . Ambos fueron ejem­ plo de ello: florentinos y patriotas que honraron también la lengua de Dante. El Canzionere de uno y el Decamerone del otro son hoy en día mucho más célebres que sus obras latinas. Aunque los padres del humanismo. el cice­ roniano Pietro Bembo los había calificado en 1525 como los auto­ res italianos ejemplares en prosa y en poesía. al mismo tiempo. lleno de desesperación ante la decadencia m oral. O témpora. célebres por sus obras en italiano. habían recuperado en la Baja Edad Media el terreno perdido por la litera­ tura latina. 268 . una celebridad europea. en especial Petrarca y Boccaccio. el humanista Juan Luis Vives había sido. a v is t a d e pá ja r o Todo comenzó en el Helicón. «¡Oh tiem pos. como otros es­ pañoles. oh costumbres!» Así se pronunciaba Cicerón. de autores posteriores. Fuera de Italia. Pero la literatura en español y 2. Muchos autores latinos eran. La literatura latina del humanismo llegó pronto a España y a Portugal. En cambio. como ocurrió con Ange­ lo Poliziano y Jacopo Sannazaro. que escribían en italiano de manera casi exclusiva. como Maquiavelo. o mores!2 ¿El latín ya no estaba a la altura de la cosmovisión m oderna con sus microscopios y sus telescopios? No era esa la verdadera razón. resulta casi imposible re­ cordar que también escribieron en latín. la victoria no había sido completa. E l H e l ic ó n e u r o p e o . La situación de duali­ dad siguió hasta el siglo xvi. De hecho. donde el latín siempre había brillado con el resplandor de la propia historia. en especial en los países rom an­ ces. ¡VIVA EL LATÍN! prescindible que perm itía la comunicación en la Europa culta. Y junto a estos autores bi­ lingües comenzaron a surgir cada vez más escritores. como Ludovico Ariosto o Torquato Tasso. el monte de las musas latinas.

quienes escribían en francés. aún conocido por su novela fantástica Utopía (1516). un siglo más tarde. Antonius Muretus (Muret) o Johannes Auratus (Dorat). Durante el siglo posterior. por tanto. encabezados por Ronsard. como M. se veían forza­ das a emplear el latín como herram ienta de comunicación. Noruega. Sería precisamente el más brillante de los poetas bilingües. también Dinamarca. Calderón.O T EM P O RA O MORES! en portugués dominaba claramente: piénsese en la epopeya n a­ cional portuguesa de Camóes. De esa m anera floreció en Polonia. la novela política en clave Argents (1621) del escocés John Barclay. y en las gran­ des figuras españolas del Siglo de Oro (Cervantes. escribía en francés. Ambas novelas conocie­ ron múltiples traducciones. apenas te­ nían repercusión en el extranjero y que. como Clément Marot o los poetas de la Pléiade. El poeta más innova­ dor del siglo XV. Tan sólo en Inglaterra seguía dom inando el latín. los grandes poemas latinos quedaron oscureci­ dos ante las poderosas obras de Racine y de Molière. cuyo título se convirtió en un concepto político perdurable. También destacaría por su brillantez. Os Lusíadas (1572). toda la literatura latina palidecía ante las obras maestras inglesas de la época isabelina. quien escribió un libro decisivo en alabanza de la lengua m aterna (Deffence et Illustration de la langue Francoyse). François Villon. estaban cuando menos en pie de igualdad con los autores latinos. Joachim du Bellay. cuyas lenguas. etc. Islandia y Suecia se unieron durante el siglo xvi al humanismo latino. Fue en los Países Bajos donde el arte retórico latino pudo celebrar sus mayores triunfos individuales: de allí procedía uno 269 . En el siglo de Luis XIV. La literatura latina parece haber tenido mayor importancia para las pequeñas naciones. dominada por Shakespeare y tantos otros. Bohemia y Hungría una literatura latina internacional de gran valor. Sin embargo. con el gran Tomás Moro. poco conocidas. aunque fue­ se durante el período humanista.)· La situación era semejante en Francia.

aunque. Sin embargo. No fue Lutero con sus corales. quien se convirtió en Príncipe de los Poetas gracias a sus elegías inspi­ radas por Ovidio.El l a t ín h a m u e r t o . Setenta años después del escrito fundacional de Joachim du Bellay. Alemania forma parte de estas «pequeñas» naciones literarias: la poesía latina del siglo xvi superaba ampliamente a la poesía en lengua autóctona. el x v m . Helius Eobanus. desde la perspectiva de los contemporáneos. M artin Opitz escribió una defensa de los escritores en lengua alemana. Gnapheus y Brecht. conocido como el padre del derecho internacional. al igual que el· gran Erasmo. Agricola. la musa alemana fue ga­ nando intensidad con el paso del tiempo. El jurista y dramaturgo Hugo Grocio. el aura internacio­ nal de Jakob Balde superaba a sus contemporáneos alemanes como Gryphius o Paul Gerhardt. Posteriormente escribió en alemán su decisivo Buch von der Deuts­ chen Poeterey (El libro de la poesía alemana. desarrollaron tam ­ bién su carrera en este país. paradó­ jicamente. ¡Qué habría sido de los pequeños Paí­ ses Bajos sin sus grandes latinistas! Aunque pueda parecer sorprendente. Ciertamente la poesía alemana que hoy en día denominamos «clásica» no apareció hasta el siglo siguiente. tuvo una gran fecundidad. los filólogos y poetas Daniel Heinsius y Joseph Justus Scaliger o el revolucionario de la prosa Justus Lipsius. sino su discípulo. la poesía en alemán empezó a confiar en sus posibilidades y. innovador de la sátira y de la filosofía de inspiración estoico-cristiana. Incluso en la época barroca. de allí provenían también dos exitosos autores teatrales que ya hemos citado. lo hizo primero en latín: Aristarchus sive de contemptu linguae Teutonicae y luego en alemán: Wieder die Verachtung Teutscher Sprach (Contra el desprecio de la lengua alemana. 1624): gracias a esta reforma del verso. a pesar de la guerra de los Treinta Años. ¡VIVA EL LATÍN! de los primeros humanistas alemanes. 1618). con autores como Klopstock o Lessing. Pese a todo. la poesía alemana del x v ii alcanzó por fin el 270 .

Q uizá esta im agen provenga del célebre verso donde E nnio afirmaba que el alm a de H om ero vivía ahora en él.4 la tragedia de Séneca está en Gryphius. im Opiz Naso schwebet. De qué se alaba tanto a los griegos. Sie müssen sich verkriechen Wenn sich die teutsche Muse regt. Lo que antes daban los romanos puede uno tenerlo en casa ahora que Marte anda entre nosotros. la poesía de H o­ racio era reemplazada por los poemas de Paul Fleming. Horacio vive en Fleming. Horaz im Fleming lebet. Was sonst die Römer gaben. También esta im agen puede proceder de Ennio (o tal vez de Horacio): Volito vivos per ora virum (Aún vivo voy flotando de boca en boca de los hom bres). im Greiff Senezens Trauerspiel. 271 . 4.O T EM P O RA O MORES! nivel internacional e incluso estaba al par de la literatura clásica. Kan man zu hause haben Nachdem sich Mars bey uns gelegt. Dicho de manera más explícita: para Leibniz. Así expresaba su orgullo Leibniz en 1667: Was lobt man viel die Griechen. la poesía elegiaca de Ovidio era sustituida por los alejandrinos de M artin Opitz.3 Ovidio flota en Opitz. las tragedias de Séneca quedaban relevadas por los dramas 3. si tienen que esconderse cuando la musa alemana hace presencia.

por desgracia.E l LATÍN HA MUERTO. a pesar de que los tres autores citados —Fleming. Opitz y Gryphius— tam bién eran no­ tables poetas en latín. con la notable excepción de Alemania. ¡VIVA EL LATÍN! barrocos de Andreas Gryphius. Posteriormente se produ­ jo un desplazamiento de importancia —que comenzó en Italia y term inó en Alemania— desde el latín hacia las literaturas nacio­ nales. Sin embargo. en suma. las musas nacionales comenzaron a asediar el Helicón desde to­ dos los flancos. algunas excepciones de relumbrón. compungi­ das. En prim er lugar. Sorprende observar que ni siquie­ ra se hace mención a la literatura neolatina. pero que. El proceso puede medirse con cifras: en Francia. aunque su relación con el latín no había llegado aún a su fin. estaba orgulloso de la obra alemana de estos alemanes. sin embargo. este hecho no se observa hasta 1681. Las Camenas romanas se quedaron. En la segunda mitad del siglo xvn. por supuesto. la produc­ ción total de libros en francés ya superaba a los latinos en 1575. podemos observar que el latín no logró imponerse del todo a ninguna lengua nacional. aun­ que sirven. Mencionaré tan sólo tres obras no religiosas. en un rincón de su antiguo imperio. la novela satírica de 272 . Las s e d u c t o r a s r u in a s d e l a l it e r a t u r a l a t in a Por lo que respecta a la literatura. para confirmar la regla. tras la Paz de Westfalia ( 1648). Leibniz. en Alemania. a ojos de los hombres de mundo. sólo constituía una señal de pedante­ ría que provocaba más extrañeza que admiración. quien eligió escribir en latín durante el siglo x v i i i se convirtió de inmediato en un anacronismo: se dedicaba a un arte que aún podía causar buena impresión en la escuela o en la universidad. Existen. El orgulloso poeta de la temprana Edad M oderna se había convertido con ra­ pidez en el escolástico vir obscurus del Post-Renacimiento.

El latín permanecería como el «pa­ dre romano» (pater Romanus) —es decir. Pero ya los céfiros me llevan hacia las aéreas alturas. que no sólo abrió nuevos senderos para la poesía: por sugerencia de otro jesuíta. Finalmente. Francesco Lana. Zamagna desarrolló en su poema una invención precursora de los globos aerostáticos de los M ont­ golfière. profesor de retórica fallecido en plena juventud. como el gran Horacio. de ahí que criticara (Epistola ad Stajum) a quienes erróneamente la juzgaban m uerta (m ortua ) y arruinada (misera). Después. el Papa— sobre «la fir­ 273 . jugueteando con sus soplos por los bosques parloteantes. Iam nautae funem convellere gaudent. autor de numerosas come­ dias en danés... el poem a didáctico-futurista Navis aeria (El barco volador) del croata Bernardus Zamagna SJ. Sed me iam Zephyri nemora inter garrula blando Murmure ludentes invitant ire per altum Aera. Zamagna no albergaba dudas en torno a la po­ sibilidad de construir su prototipo y. también creía Za­ magna en la vida eterna de la lengua latina. Ya sueltan amarras los marineros entusiastas y se arriesgan por el camino inédito. a la que muchos expertos sitúan a la altura de los célebres Viajes de Gulliver de Jonathan Swift. que representa de m anera excelente el modelo de brillante poeta-filólogo que había sido característico de la era do­ rada del humanismo.O T EM P O RA O MORES! ciencia-ficción Nicolai K lim ii Iter subterraneum (El viaje subterrá­ neo de Niels Klim) de Ludvig Holberg... los poe­ mas de Christian Adolph Klotz. se dejó llevar por los aires con su fantasía de verdadero poeta. Igual que creía en el futuro de su invención. insuetamque viam tentare. construida a partir de esferas huecas a las que iba unida un arca tripulada.

ningún escritor neo­ latino llegó a sugerir que se sintiera limitado en sus capacidades expresivas por el uso de la lengua clásica. puesto que los mayores poetas romanos de la Antigüedad. tuvieron el latín como segunda lengua. 274 . ¿P o r qué la lengua m aterna (y m a r i t a l )? ¿Acaso el latín ya no era idóneo para expresar los sentimientos y las sensaciones de una nueva época? ¿Acaso los poetas que se pa­ saban a la lengua nacional tenían ahora la convicción de poder expresarse sin trabas? Estas suposiciones nos las sugiere un pre­ juicio romántico que compartimos con el joven Johann Gottfried Herder: tan sólo en su lengua m aterna puede una persona expre­ sar de veras sus sentimientos más profundos. comparaba sus poemas franceses con hijos concebidos dentro del matrimonio.) hasta Claudiano (400 d. dices. Sin embargo. fateor. que si hubiera escrito en croata. Du Bellay. hasta donde abarca mi conocimiento. ¡v iv a e l l a t í n : me roca del Capitolio» (Capitoli immobile saxum ). Sic igitur. quod nupta marito: Pro domina colitur Musa Latina mihi. hay un hecho que contradice esta afirmación. praefertur adultera nuptae? Illa quidem bella est. Ninguno de ellos deja entender que la escritura en latín fuese un incómodo deber. eran fruto del amor libre: Gallica Musa mihi est. eso sí. por deber marital. más bien al contrario: justamente era el uso de la lengua nacional lo que se consideraba una obligación insoslayable. C. sed magis ista placet. sin embargo. ¿a cuántos lectores podía aún llegar con este hermoso poema? A algunos más.). Asi­ mismo. sus Latina.El l a t í n h a m u e r t o . Veamos un ejemplo: el más relevante de los poetas bilingües de Francia. desde Ennio (200 a. Pese a todo. C.

no existe la herm osa casa / ni el célebre nom bre de los dárdanos». Hay una segunda cuestión de importancia en el debate: quien escribía en latín aumentaba su auditorio para abarcar a los lecto­ res cultos de cualquier país.. fu it domus inclyta Nomenque Dardanorum. como ya hemos visto.. de ahí también que Lutero escribiera sus corales en alemán. pero no podía llegar a sus compatrio­ tas menos cultivados. Du Bellay concebía la escritura en lengua materna como un compromiso patriótico.5 5. sobre todo. Fuere Troes. Verschwunden seynd all Dardaner. Si se com para con la versión de Balde. 2. se observará que solía ser m ejor poeta en alem án que en latín: «Perdida Troya. que Jakob Balde hiciera aparecer en versión bilingüe latín-alemán una obra con la que esperaba tener un gran éxito: De vanitate m undi (Sobre la vanidad del mundo. 1636). Schon tausent mal verwesen. De ahí.O T EM P O RA O MORES! La musa francesa es para mí como la esposa al marido. 275 . con sus vecinas europeas. ¿Pretendes saber si prefiero la amante a la esposa? Aunque esta sea hermosa. / D esapa­ recidos todos los dárdanos / podridos ya m il veces». 325] / Ya no existe. pues debía competir con las len­ guas clásicas y. De ahí que un poeta como Ulrich von H ut­ ten pasara. Este poema de cien estrofas es probablemente el primer poema que aparece con este formato tan habitual en las ediciones habituales de poesía. pero la musa latina es mi amante adorada.. lejana ya / como si nunca hubiera sido. La elegancia de estos versos prueba la verdad de tal declara­ ción de amor. Ilium fuere Fuit. Ilium Tros. que adaptaba una conocida estrofa alem ana de la época. La popularidad del poem a estuvo en p arte relacionada con su original uso de la m étrica.. de las elegías latinas a los cantos alemanes para poner su pluma al servicio de la Reforma. La «traducción» de Balde es tan libre que traduzco el latín de m anera literal: «No existen ya los troyanos e llión / los troyanos e Ilion ya no existen [se trata de una cita de Virgilio: Eneida. asi­ mismo. Troia ist hin/ ein anders her/ Als wan sie nie wärgwesen. aquella es más querida.

sin considerar las reimpresiones de las obras completas. se lo agradecieron. Este anhelo era coherente con la naturaleza del latín. el paso literario del latín a la lengua m aterna se justificó.El l a t ín h a m u e r t o . desde el tiempo de Petrarca. 1625-1702). que le habían hecho famoso en toda Europa: hasta 1747. O tempora o mores! Debe considerarse. inmutable y atemporal. Entre 1450 y 1650. El nacionalismo moderno. finalmente. porque los escritores valoraban más a sus orgullosos compatriotas sin conocimientos clásicos que a los eru­ ditos y colegas extranjeros. En una oda dedicada a su amigo Santolius (Jean-Baptiste de Santeuil). era el símbolo de esta aspiración. El poema constituyó el mayor éxito comercial de Balde. sobre todo. por una sen­ tencia de Horacio: Non omnis moriar (No moriré del todo). se convirtió así en el Marco Bruto entre los asesinos del latín. De ahí que tanto Pe­ trarca como Helio Eobano escribieran sus cartas a la posteridad (ad Posteritatem) en latín. por encima de sus Lyrica horacianos. La elección del idioma dependía. le incitaba a no dejar de lado la 276 . el poeta quería lla­ m ar la atención de sus conciudadanos en torno a la herm osura de la lengua m aterna. El escri­ tor humanista se guiaba. ¡VIVA EL LATÍN! Los bávaros y los alemanes. La relación entre fama y lengua latina sería el tema explícito de un poema escrito por el jesuíta francés Johannes Commirius (Jean Commire. en consecuencia. ¿Cabe pensar que los escritores poste­ riores al humanismo estuvieran menos obsesionados con la in ­ mortalidad. en suma. un tercer argumento. a los que tanto apreciaba. del lector buscado. anhelo de una inmortalidad literaria. De vanitate m undi conoció dieciséis ediciones. que había sido an­ taño apoyado por grandes humanistas latinos como Conrad Cel­ tis. concepto dudoso desde el punto de vista cristiano? El exceso de coronamientos poéticos pudo haber influido igualmente. El deseo de ser coronado con el pe­ renne laurel de los poetas. como habían logrado Petrarca y Celtis.

no cabe generalizar: el gran poeta bilingüe Paul Fleming agradecía en sus Inscripciones funerarias (1640) que las «musas ale­ manas» (Deiitsche Klariert) le diesen inmortalidad. pero también en parte a la prosa.O T EM P O RA O MORES! escritura en latín para dedicarse a la escritura en francés. A t certus Latiis honos. igual que Malherbe. sonaba como un bárbaro para los delicados oídos modernos. el tránsito del latín a la len­ gua nacional fue más tardío. Ta m b i é n l a c i e n c i a se a l e j a d e s u l a t í n Todo lo dicho es aplicable a la poesía. duradera y perenne» (lingua Europaea universalis et durabilis ad posteritatem). ya que el deseo de comunicarse con 277 . et vani haud metuens taedia saeculi perstat gratia vatibus! ¡Pero el honor y ia fama seguros. pero no dejó de escribir en latín. la «lengua europea universal. Ronsard. perviven en el canto latino! Commirius podría haber dicho que el latín era. Qué diferencia h a ­ bía. cambia de rostro cada día. que no temen el tedio del tiempo. con los poetas latinos. La lengua materna. Sin em ­ bargo. Mientras tan­ to. según una fra­ se de Leibniz. su contemporáneo Jakob Balde renunciaba por motivos cris­ tianos a cualquier tipo de fama postum a ( tumulerque totus. «que me entierren entero»). afirmaba el poeta. sin embargo. Las pers­ pectivas no eran unánimes en este punto. prom o­ vida por el Estado. en especial la científica. En ella. celebrado ya como «padre del fran­ cés» (Franciacae pater linguae).

1543). Hasta bien entrado el siglo x v i i i . alterando por completo la cosmovisión tradi­ cional. a partir del inglés laptop). En todo caso. Galileo Galilei. otro respetable estilista latino. en la actualidad. aunque con cierta torpeza. aunque con una sólida base humanista. También en latín. consagrada por la tradición y considerada un medio de co­ municación m uy útil entre los sabios del m undo entero. escribió Copérnico D e Revolutionibus Orbium Coelestium (Sobre el movim iento de las esferas celestes. corrigió Johannes Kepler este modelo con su Astrono­ mia nova y su Harmonice M undi (A rm onía del M undo). Obviamente no es así: sin meditarlo en exceso. Hoy en día. Y.6 La posibi­ lidad de formar nuevos conceptos era mucho más sencilla y apro­ piada en una época histórica en la que el vocabulario latino iba de la mano con el progreso de la ciencia y la técnica. en consecuencia. Isaac Newton coronó los descubrimientos astronómicos —aun­ que también físicos y matemáticos— de la modernidad con su Phi6. En latín. preciso y antirretórico. 278 . Hasta principios del siglo X IX . ¡VIVA EL LATÍN! los compatriotas menos eruditos no debía de ser tan intenso. no es posible hacer referencia a estos objetos en latín. con un latín sobrio. incluso los latinistas más es­ pecializados tenemos grandes dificultades. no hubo problemas de expresión en ninguna disci­ plina. por ejemplo. M anuale = telephonum manuale (teléfono con tam año de mano). que le hace notar que los romanos no conocieron los portátiles ni los m ó­ viles y que. debemos descartar otro prejuicio muy extendido. Gremiale = computatrum gremiale («ordenador en el regazo». quien declara que escribe o incluso que habla latín se encuentra de inmediato con la sorpresa de su entorno. finalmente. para re­ dactar en latín un título honoris causa a un bioquímico. sin embargo.E l LATÍN HA MUERTO. el latín fue la lengua de la cien­ cia. po­ dría proponer como equivalentes gremiale y manuale . que fundam enta nuestra visión contemporánea de un uni­ verso heliocéntrico. nos transmitió en Sidereus N uncius (Mensajero de las estrellas) aquello que había visto gra­ cias a su telescopio.

Sin embargo. Medio siglo antes. una obra de divulgación astronómica dedi­ cada a una dama: Entretiens sur la pluralité des mondes. 1687). Un último escrito latino. Pese a todo. La prim era revista erudita en lengua no latina sería precisamente el Journal des Sçavans que editaba la academia. Leonhard Eu­ ler. publicadas en inglés en 1704. 1748). hom ­ bre de mundo.O T EM P O RA O MORES! losophiae Naturalis Principia M athematica (Principios m atem áti­ cos de la filosofía natural. Disquisitiones Arithmeticae (Investigaciones aritm é­ ticas). Su secretario. tanto en astronomía como en el resto de los dom i­ nios de la ciencia. publicó en 1686. sobre todo. donde la vieja noción latina de gravitas (pesadez) se transformó en la m oderna «gravitación» que domina el cosmos. un año antes de los Principia de Newton. en fran­ cés con el objetivo de alcanzar mayor difusión. Aún siguiron escribiéndose obras latinas imperecede­ ras en el ámbito de la física (Fahrenheit). El biólogo sueco Carolus Lin­ naeus (Linneo) produciría la obra más exitosa e influyente de la 279 . Tras la creación en 1666 de la Académie des Sciences por el rey Luis XIV. fue la Theoria M otus Corporum Coelestium (Teoría del m ovim iento de los cuerpos celestes. el latín no abandonó aún el ámbito de las ciencias naturales. Ber­ nard le Bovier de Fontenelle. el propio Newton sentó las bases de su revolucionaria teoría de la luz. de la física atómica (Boscovich) y de la anatomía (Morgagni). debe considerarse que Euler. aunque especialmente destacable. había escrito en latín su fundamental tratado Introductio in Analysin Infinitorum (Introducción al análisis de las cantidades infinitas. Con el cambio de siglo cambió también la lengua de la ciencia. el francés tomaría la delantera como lengua científica. A partir de ese momento. Con sus Opticks. otro célebre matemático. 1809) de Cari Friedrich Gauss. escribió también en alemán y. los tratados científicos en latín empezaron a ser cada vez más raros. El propio Gauss había publicado en 1801 una obra decisiva para las matemáticas.

Los latinistas hallarán. Mientras en el resto de obras latinas mencionadas los autores no solían preocuparse en exceso por la belleza lingüística del latín. qui solent rerum. sin embargo.El l a t í n h a m u e r t o . destinados a no lati­ nistas. a principios del siglo xvn. vel origine ipsa principioque delectari para satisfacer al menos el noble deseo de aquellos hombres doc­ tos que suelen hallar deleite en conocer el origen y comienzo de aquellas cuestiones que albergan en sí alguna novedad.. mayor disfrute en la lec­ tura de la exposición que Luigi Galvani hizo de la fisiología eléc­ trica en su célebre escrito De Viribus Electricitatis Artificialis in M otu M usculari (Sobre las fuerzas de la electricidad artificial en el m ovim iento muscular. ciencia en latín: el método que desarrolló en su Systema naturae (1735) para clasificar las plantas y animales de acuerdo con su gé­ nero y especie en latín ( Canis lupus: lobo. aunque el interés sus­ 280 . 1791). Para los artistas alemanes y sus allegados escribió Alberto Durero su tratado geométrico Underweysung der messung m it dem Zirckel u n d richtscheyt (Enseñanza de la toma de medida con escuadra y compás).. ¡v i v a e l l a t í n .] saltem honesto doctorum hominum desiderio satisfacere­ mus. quae novitatem in se recondunt aliquam. LOS CIENTÍFICOS A PR E N D EN ALEM ÁN El alemán comenzó su trayectoria como lengua de las ciencias téc­ nicas en determinados escritos divulgativos. Galvani se esforzó por presentar de una m anera estilísticamente adecuada sus experimentos con las ancas de rana: ut [. Canis lupus familiaris: perro) sigue utilizándose en la actualidad y sirve como base para nom brar a cualquier ser vivo descubierto por la ciencia.

La propuesta de Moro sería retomada con absoluta seriedad para la lengua alemana en el nuevo y patriótico program a de edu­ cación (Memorial ) que Wolfgang Ratichius presentó a la Dieta reu­ nida para la elección del emperador en mayo de 1612. otras en inglés. en sus curiosas Conversaciones de sobremesa. se impartieran de manera prioritaria «en la len­ gua m aterna y natal». Ale­ m ania se quedó atrás en el desarrollo de una lengua propia. Más tarde. el gran Johannes Kepler vio cómo su li­ bro en torno al cálculo de volúmenes —M essekunst Archimedis — halló un gran éxito entre los toneleros y productores de vino. de manera ju ­ guetona. De m anera análoga ac­ tuaba Lutero en sus escritos y sus cartas: algunos de sus libros aparecen en ambas lenguas y. escrita en latín. lo que implicaba la creación de los perti­ nentes vocabula artium (términos técnicos. Adam Riese publicó también distintos libros de cálculo des­ tinados a la gente sencilla que no quería ser engañada a la hora de echar cuentas. fue propuesta. «la intérprete más fiel del espíritu» (fidelior animi interpres ). A diferencia de otras naciones. el proyecto no tuvo excesiva continuidad. Entre otros aspectos. Galileo escribió en ita­ liano su obra más impactante. en la ciencia igual que en la poesía. pasaba de un idioma a otro según el contexto o según su parecer. Dos publicaciones de la Europa romance se consideran las pio­ neras en el uso de las lenguas nacionales. La idea de que las ciencias (disciplinae ) debían ser tratadas fun­ damentalmente en la lengua materna.O T EM P O RA O MORES! citado por esta obra entre los geómetras hizo que se tradujese al latín. Dialogo sopra i due massimi sistemi (1623). tanto en escuelas como en universidades. El propio Moro escribía sus obras teológicas en función del destina­ tario: unas veces en latín. especializados). se planteaba que las disciplinas. Aun­ que las ideas de Ratichius suscitaron gran interés. por Tomás Moro en su célebre Utopía. un análisis del sistema ptolemaico y del copernicano que 281 .

El alemán actual aún recurre a muchos conceptos for­ jados de m anera audaz por Wolff (Begriff: concepto. Francis Bacon). Incluso Leibniz. el latín seguiría siendo la lengua más apropiada para la filosofía.El l a t ín h a MUERTO. sub specie aeternitatis (desde la perspectiva de la eternidad. la más popular: Discours de la méthode (1637). que defendía el uso científico del ale­ m án en distintos artículos de publicación postuma. no en su forma francesa original (Je pense. según la forma francesa. y no Cartesius. y no hom bre. El impulso decisivo para la lengua alemana en el campo de la filosofía y de las matemáticas llegó con un alumno de Leibniz. es indudable que la frase central de su filosofía — Cogito. La frase halla su origen en u n verso de Plauto: Lupus est homo homini. A pesar del ejemplo de Descartes. en opinion de los especialistas. Christian Wolff. ejerció en la lengua filosófica alemana una labor tan relevante como Cicerón en la latina. ergo sum (Pienso.7 Thomas Hobbes). Pese a todo. pero causó menos impresión a causa de la lengua. Eigenschaft: 7. En este siglo abundaron las referencias filosóficas revoluciona­ rias que seguimos citando en latín: Scientia est potentia (Saber es poder. quotn qualis sit non novit (Lobo es el hom bre para el hom bre. escribió casi siempre en latín y ocasionalmente en francés. homo hom ini lupus (el hombre es un lobo para el hombre. En segundo lugar. Aunque seguimos llamándole Descartes. 282 . ¡VIVA EL LATÍN! sería el motivo de su célebre proceso inquisitorial. non homo. bellum om nium contra omnes (guerra de todos contra todos. luego existo)— se ha hecho célebre en su versión latina. entendida por Hobbes como esta­ do originario de la humanidad). publicó en francés su prim era obra. Baruch Spinoza). Descartes no se aferraba de m anera ineludible a la lengua nacio­ nal: él mismo preparó una traducción latina de su tratado y em ­ pleó el latín para redactar otras muchas obras. cuando no sabe quién es). René Descartes. indiscuti­ ble padre de la filosofía moderna. donc je suis). La versión la­ tina del texto halló mayor difusión. que.

no debes verter agua en la fístula). A partir de la Crítica de la razón pura. todo filósofo europeo se vio en la necesidad de apren­ der alemán. ju ­ rista de profesión. por su propia lengua de escri­ tura (el alemán). noli sprützen aquam in die Fistell (Si quieres que se cure. Poco des. ¡sino de la m oral m undana y afrancesada en alemán! Llegó a temer. Christian Thomasius.O TEMPORA O MORES! cualidad. esta resistencia de la universidad contra su en ­ fa n t terrible tan sólo logró aplazar los hechos. Sin embargo. Sin embargo. ^pués. como afirmaría más tarde. En octubre de 1687 tuvo la audacia de escribir en la pizarra de anuncios de la Univer­ sidad de Leipzig un manifiesto que. Thomasius buscaba con claridad el enfrentamiento: no se trataba de la Ética de Aristóteles en latín. Sin embargo. también Wolff prefería seguir escribiendo en latín. con Immanuel Kant. «que rocia­ ran de agua bendita la pizarra en solemne procesión». del mismo modo que Cicerón declamaba en griego. Thomasius acaba­ ría siendo un eminente catedrático de la universidad reformista de Halle y llegaría a ver el momento (1717) en que todos los esta- 283 . quien también publi­ có algunos textos ocasionales en latín. Ciertamente. El dominio del alemán no llegaría hasta la generación posterior. Thomasius presentó a la facultad la prim era parte de su cur­ so para solicitar la venia docente. el famoso médico Paracelso ya había dejado entrar de manera ocasional el alemán en sus clases de la Universidad de Basilea: Si vis curari. suscitó sorpresa entre las cabezas (y pelucas) de la institución: «Christian Thomas ofrece a la juventud estudiante de Leipzig una lección magistral titulada “¿De qué m anera se debe imitar a los franceses en la vida cotidiana?”». pero se le devolvió intacto el manuscrito: la facultad se negaba categóricamente a juzgar un es­ crito que tratase materias filosóficas en alemán. tuvo para la lengua universitaria una relevan­ cia semejante a Wolff en el ámbito filosófico. El «padre de la Ilustración» alemana. A usnahm e : excepción).

a Newton y a Agatha Christie. En consecuencia. El latín no era la lengua m aterna de nadie. el inglés empieza a ser la lengua habitual de enseñanza en muchas disciplinas. No debemos aceptar sin lucha esta toma de poder 284 . La terminología latina siguió siendo fundamental en el ámbito académico durante siglos. las humanidades. No supone esto un gran perjuicio. al menos en las universidades protestantes.El l a t ín h a MUERTO. supone un ries­ go catastrófico en aquellos ámbitos donde el dominio lingüístico y el matiz expresivo son elementos centrales. exceptuando el ámbito teológico. pero también contra la «cultura». Si bien este cambio puede ser más fácil de aceptar en las ciencias naturales. Con todos mis respetos a Shakespeare. Kepler protestó porque no entendía el italiáno y empleó para ello una expresión de doble sentido. el inglés se ha convertido en «el latín del presente» (1979). Cuando Galileo empezó a publicar en su lengua m aterna en detrimento del latín. que debía de saber del tema. crimen laesae humanitatis: un delito contra la «humanidad». basadas en unas fórmulas expresivas muy estrictas y normalizadas. ¡VIVA EL LATÍN! dos alemanes tuvieran cursos en lengua alemana. aunque en las últimas décadas el inglés se ha ido imponiendo por el peso de las universidades anglosajo­ nas. jurídico y clá­ sico. alcanzó su estatuto de lengua universal gracias a las singulares proezas intelectuales de los romanos en la Antigüe­ dad. todos tom a­ ban parte en ella. no me parece evidente que la cultura inglesa haya tenido una relevancia comparable en el mundo. La obligación de expresarse en inglés proporciona una gran ventaja a quienes tie­ nen esta lengua materna. pero sí que resulta terrible comprobar cómo se pretende convertir el inglés en la única lengua del conocimiento: en palabras de Margaret Thatcher. la lengua alemana era la habitual del ámbi­ to universitario. contra la convivencia entre personas. Cien años después de su afrenta a las cos­ tumbres académicas. sin que haya realmente una justificación para ello.

se lamentaba el profesor Christoph Cellarius (falleci­ do en 1707) de Halle. debemos reclamar cuando menos una pluralidad de lenguas.O TEM P O RA O MORES! cultural por parte del inglés. ¿Un p o c o d e a ir e f r e s c o e n c l a se d e l a t ín ? Durante el siglo xvm . es de­ 285 . La Paz de Westfalia aún se había redactado en latín. el latín había perdido su posición central. desarrolló un programa de estudios abso­ lutamente chocante para la época: durante los tres primeros cur­ sos. el latín también perdió su posición de pri­ vilegio como lengua de la diplomacia internacional. ¿Debía adaptarse la enseñanza del latín a las nuevas circunstancias. En primer lugar. el aprendizaje de la lectura y de la escritura se centraría tan sólo en la lengua alemana. es decir. Pero la mayoría de los alumnos tenían tan sólo una idea en la cabeza: lus ius et nihil plus! (¡Derecho. renunciar al antiguo ideal hum a­ nista del dominio absoluto de la lengua (eloquentia ) y del consi­ guiente conocimiento de los clásicos? ¿El latín debía reducirse a un mínimo imprescindible para inculcárselo a los niños de la m a­ nera más eficaz que se pudiese? Dos grandes pedagogos llevaban largo tiempo meditando esta cuestión. a quien ya hemos mencionado. De m anera imprevista. derecho y nada más!). Wolfgang Ratichius (1571-1635). donde los profesores de elocuencia seguían intentando suscitar el entusiasmo de los jóvenes a través de ejercicios estilís­ ticos y de oratoria. Que haya sido el inglés el idioma que haya ocupado la plaza del francés como sucesor del anciano latín su­ pone un verdadero retroceso. Posteriormente. aunque hacía mucho tiempo que la lengua de la poderosa Francia dominaba en el ámbito cien­ tífico. Se había convertido en una cuestión de escuela y de uni­ versidad. el escolar empezaría a estudiar la lengua latina de la misma forma que la materna.

Como los antiguos humanistas. De m anera semejante pensaba el moravo Comenio (Johann Amos Comenius. considera­ do por muchos el mayor pedagogo de todos los tiempos y autor de un excelente aforismo recomendado para cualquier educador: Omnia sponte flu a n t. Comenio defendía que los n i­ ños comenzasen pronto a hablar en latín sin que el maestro se preo­ cupara en exceso por sus errores. Joachim Lan­ ge preparó una gramática latina en alemán que fue imponiéndose en las escuelas pietistas del reformador August Hermann Francke y que acabaría por extenderse al resto de instituciones alemanas. 14. al final nos acercaremos a Cicerón para que nos enseñe los artificios de la retórica. embarazada. adibimus. Comenio señalaba que la enseñanza del latín debía modificarse en función de cada len­ gua materna. idea que. 1592-1670). Aprendamos primero a balbucir en latín. 8. que no aborte (Amores 2. tum loqui. La form ulación se rem onta a u n verso de Ovidio. Cada profesor de latín encon­ traba en su m anual esta recomendación: Discamus primo Latine balbutire. le procuró una in­ fluencia tardía. por lo que cabe suponer que sustituyó a todas las gramáticas pre­ vias escritas tan sólo en latín. con más énfasis en un autor (Ratichius elegía a Terencio) que en las reglas gramaticales. donde este pide a su am ada Corina. aunque decisiva.EL LATÍN HA MUERTO. al menos en Alemania. que la violencia esté lejos de las cosas). después a hablar. ut nobis dicendi quoque commonstret artificia. 25): sponte flu a n t matura sua (por sí m ism o fluya lo m aduro). ¡VIVA EL LATÍN! cir. Siguiendo su ideario. políglota y gran viajero. La gramática de Lange fue reeditada sesenta veces entre 1703 y 1809. tandem Ciceronem.8 absit violentia rebus! (Que todo fluya por sí mismo. 286 .

¿Por qué? Porque rara vez aparecen en los clásicos escolares. aunque él esperaba una mejora radical de la ense­ ñanza hum anista en su conjunto. Así. un li­ bro de imágenes en edición bilingüe alemán-latín. Cicada stridet: cí cí (la cigarra canta: ce ce). gracias a sus doscientas cincuenta ediciones. et ne illa quidem sine haesitantia et titubatione (no sin dudas y titubeos). ni si­ quiera en el estado de Baviera. entre otras obras didác­ ticas. Comenio. A esta cuestión dedicaría. ¿Es posible poner el alfabeto latino al alcance de los niños. por ejemplo. Agnus balat: béé (el cordero bala: beee). a través de un tipo de enseñanza que diera primacía a la práctica (usus) sobre la teoría (praecepta). El propio Lutero se había quejado en 1524 del interminable apren­ dizaje del latín. Cé­ sar y Cicerón. Comenio creía que se podría salvar la didáctica del latín. como pretendía Comenio? Debo confesar. Pocos lati­ nistas profesionales comprenderían hoy los sonidos que Come­ nio empleaba a partir de la página cuatro para hacer comprensi­ ble el . En sus casi 300 páginas resume el m undo al completo a través de unos 3. que la mayo­ ría de estos términos no pueden estudiarse en la actualidad. Adiós. una enferma crónica. alcanzaría resonancia mundial y. La idea más influyente de Comenio fue su exigencia de unir lengua y cultura.O TEMPORA O MORES! No era de recibo que los pinches de cocina y los sirvientes de la casa aprendieran sin esfuerzo lenguas extranjeras durante sus penosos trabajos. se convirtió en el manual más exitoso de la Edad Moderna. 287 . el alumno tampoco aprende que medicus es médico. mientras que el estudiante de latín necesitaba quince o veinte años para pronunciar unas migajas de latín. La obra. con gran dolor. su Orbis sensualium pictus (El m undo sensible. publi­ cada en Núremberg.alfabeto: Cornix cornicatur: ááá (el cuervo grazna: aa).000 conceptos. tan favorable a las lenguas clásicas. de acuerdo con el Ministerio de Educación. 1658). cuya lectura ha de guiar la enseñanza.

corrum punt ip­ sam Latinitatem (Quienes parlotean en latín corrom pen el latín verdadero). Aunque de m anera fugaz. ¡VIVA EL LATÍN! La voluntad de Comenio. puesto que el habla descuidada era fuente de toda clase de malos hábitos: Qui Latine garriunt. 1774) desarrollado por el propio Basedow. buen heredero del humanismo. hizo del latín hablado el mejor camino hacia el dominio de la lengua. aún necesaria. varias ree­ diciones). El Brócense fue igualmente el prim ero en defender que la enseñanza del latín tuviera tan sólo un objetivo histórico y cultural. El Brócense. fue un precursor del siglo xx. Emilie: según los testimonios. cuando fue presentada en público por su orgulloso padre durante una reunión promocional de la escuela. Elementarwerk (Obra elemental. El filólogo español Franciscus Sanctius Brocensis. sin reglas ni conceptos». fue el primero en criticar cualquier uso del latín que no fuera escrito. tras el francés y el alemán. Basedow fundó una. la reforma pedagógica del latín en la Ilustración. con gran beneficio para la literatura alemana. Goe­ the aprendió el latín «tan sólo mediante la práctica. la niña ya tenía el latín como tercera lengua. Su método de enseñanza oral tuvo su mayor éxito en la propia hija de Base­ dow. Johannes Bern­ hard Basedow. En su opinión. En cierto sentido. 1587. en especial a través de la lectura precoz de las M eta­ morfosis de Ovidio y del uso de breves Colloquia m uy bien redac­ 288 . Philantropin. la pureza de la lengua exigía el recha­ zo de la oralidad. en su obra M inerva seu de causis linguae Latinae (M inerva o las razones de la lengua latina. a la edad de cinco años. Su principal representante en Alemania fue un filántropo influido por Comenio y Rousseau. que basaba su enseñanza en el Orbis pictus y en un libro ilustrado multilingüe. En la ciudad de Dessau. de centrar el aprendizaje del latín en su uso práctico encontró resis­ tencia en su propia época. orientada a una enseñanza agradable y útil para to­ dos. El principio de la enseñanza oral del latín guió también al pa­ dre de Goethe.El l a t ín h a m u e r t o .escuela piloto.

desde finales del siglo xvi. ¿Acaso no se tenía. sin embargo. Es una lástima que su deseo no se cum ­ pliera. por desgracia. el latín no estaba ya presente en la vida diaria. El entusiasmo de Goethe. quizá tam ­ bién en la ética? ¿Los tratados morales de Cicerón no estaban ya anticuados. A pesar de los esfuerzos pedagó­ gicos de distintos sabios. igual que la Historia Natural de Plinio y la concep­ ción del mundo de Ptolomeo? Parecía que los días del latín estu­ viesen contados. A la edad de dieciséis años llegó incluso a manifestar su voluntad de ser profesor de latín.O T EM P O RA O MORES! tados. que por desgracia no se han conservado. la sensación de haber superado ampliamente a la Antigüedad a través de los descubrimientos técnicos. El latín clásico y moderno fue una inspiración constante durante la vida de Goethe. Los acontecimien­ tos. los temas de los clásicos latinos ha­ bían dejado de interesar a los teóricos progresistas de la Reforma y no podían causar aquel efecto de los días dorados del humanismo. en conse­ cuencia. una parte importante del placer de la lengua desapareció. fueron algo distintos. estaría ausente du­ rante la segunda m itad del x v i i i . desde Copérnico y Francis Bacon. incluso en el ámbito escolar. se convirtió en vestigio de una época pasada y. 289 . La preparación de unos carmina o unas declamationes no suscita­ ba ya una emoción particular.

pues los hombres principales dedicaban todo su interés y actividad a la agricultura.Non vitae sed scholae? Clases de baile en latín durante la era industrial Nullo tempore magis a studiis optimarum artium Romani abho­ rruere. sino la fuerza del pensa­ miento. cum in agriculturam summi illarum aetatum homines prae­ cipue studium operamque collocarent. cuando la formación apenas se valoraba. quam aetate ante bella Punica. pues decían con pocas palabras qué se debía hacer. eloquentia supervacua. historia vero eloquentiae non egente. eruditione minime aestimata. cuando la retórica era innecesaria. cum paucis verbis de rebus agendis dicerent neque orationis elegantiam. sin bus­ car la elegancia de la expresión. Nunca estuvieron los romanos más alejados de las bellas artes y de las ciencias que en la época previa a las guerras púnicas. sed sententiarum vim peterent. cum res gestas tantum referret solumque in Annalium confectione consisteret. 291 .

La senci­ lla idea de que los romanos anteriores a las guerras púnicas no se preocupaban por la retórica se compone. Karl M a r x y el d e s a r r o l l o d e l l a t ín e n l a é p o c a Bie ­ d e r m e ie r ¿A quién pertenece esta frase. de la cual procede nuestra cita. tenía que escribir. pues sólo refería hechos y se limitaba a la producción de crónicas. Marx obtuvo el reconocimiento de sus profesores. el bachiller de Tréveris Karl Marx.El l a t ín h a m u e r t o . quienes certificaron la bue­ na construcción de la exposición (argumenti tractatio). la eruditio (formación) importa poco cuando sólo se ejerce la agricultura. haría temblar al m undo con otra frase menos ornada: «Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunis­ mo». no muy profunda. En 1835. pero acertada y formulada con tanto ornato? A un hombre joven que. el conoci­ 292 . la historia (historiografía) no necesita eloquentia cuando sólo se escriben áridas crónicas. en 1848. cuyo motivo le sigue en una frase causal con cum : 1. 3. un ablativus absolutus. de tres partes. de diecisiete años. trece años después. ¡VIVA EL LATÍN! cuando la historiografía no necesitaba retórica alguna. A pesar de unos pocos errores. ¡Bravo! Así nos gustan los períodos retóricos latinos. según la tradición. cada una de las cuales comienza por un ablativo. como todos los alumnos que se presentaban al examen de bachillerato prusiano. una redacción en latín. 2. la eloquentia (retórica) es innecesaria cuando sólo se valora el contenido. es decir.

un tanto descolgadas. la religión y el dibujo. aunque el hebreo era optativo. Asi­ mismo. el bachiller debía demostrar en un examen oral su habili­ dad para desarrollar un discurso coherente en latín. además. ¿V u e l v e a e st a r d e m o d a el l a t ín ? Seamos sinceros: casi ningún estudiante entre los que hoy en día se presentan a los exámenes estatales en Alemania para trabajar como profesores de latín en un instituto tendría la m enor oportu­ 293 . No se incluía el francés o el inglés. apare­ cían la historia y la geografía. Los tra­ bajos escritos en latín no debían tener ningún error gramatical ni graves germanismos.N o n v it a e sed s c h o l a e ? miento histórico ( historiae cognitio) y. Esta carga académica del latín se correspondía con el regla­ m ento de 1834 para el examen de bachiller: dos de los seis exáme­ nes escritos se realizaban en latín (la redacción y el Extemporale . los futuros teólogos tam ­ bién debían completar una traducción del hebreo al latín. ¿Acaso eran los prusianos demasiado exigentes? No. es decir. en especial. tan sólo se horrori­ zaron ante su terrible caligrafía ( Verum quam turpis littera!). las ciencias naturales. una traducción al latín). ya que tales exigencias también existían en otros lugares. después venía el alemán y. Los profesores del Collège de Trêves —bajo la dirección del excelente filólogo Vitus Loers— habían hecho algo imprescindible para que el pequeño Karl fuera un buen latinista: siguiendo el plan de estu­ dios prusiano de 1816. sobre todo en Baviera. el segun­ do mayor estado de Alemania. se suspendía el examen. el latín dominaba los estudios. el esfuerzo por alcanzar un buen latín (Latinitatis studium). pensando en los futuros teólogos. ya que se impartía ocho horas a la semana desde el tercer hasta el décimo año de secundaria. A cierta distancia le seguían las matemáticas y el griego. de lo contrario.

este modesto cir­ cuito del latín para el que se preparaba Karl Marx seguía circuns­ crito a las instituciones de enseñanza. en gran medida. como era de esperar. a partir del cual un siglo después la Metro Goldwyn Mayer crearía el pseudolatino Ars gratia artis. fiel a la Biblia y profun­ damente religioso. al menos. compuesto por Felix Mendelssohn-Bartholdy (quien. Michael Faraday publi­ 1. Victor Cousin acuñó el tópico francés L ’art pour Vart. 294 . como el que se observa en la cita. intra muros.1 En ale­ m án se publicó la perturbadora crítica bíblica del teólogo suabo David Friedrich Strauss. Ese mismo año. Sin em ­ bargo. las ciencias y la diplomacia? ¿O es que las cosas habían cambiado por comple­ to una vez más? ¿Escribir y hablar en latín extra muros. desde la década de 1820. no es en absoluto habitual. 1835. ni siquiera entre los profesores de latín.El l a t ín h a m u e r t o . Tam­ bién es alemán el texto del oratorio Paulus. tan sólo planteo la pregunta: en aquella época. Sin embargo. la fórm ula correcta sería Ars artis gratia. el terreno de la poesía. Como se puede observar. fuera de las paredes de la escuela. es decir. el gobierno prusiano exhortaba a las facultades de medicina y de derecho a que vigilasen la soltura con que los estudiantes hablaban latín en los exámenes estatales. En el m ejor de los casos. vere­ mos que. Si vamos más allá de estos muros y de la vida académica. Tomemos como referencia el año en que se examinó Marx. No me lamento. Das Leben Jesu (La vida de Jesús). era de nuevo algo atractivo e im portan­ te? En absoluto. El estudiante contemporáneo tendría mejores conoci­ mientos de muchos temas que un estudiante de entonces. tradujo al alemán una comedia latina de Teren­ d o cuando era bachiller). el latín había perdido mucha importancia. pero evidentem ente se quería seguir la estructura francesa. desde finales del siglo x vm . ¡VIVA EL LATÍN! nidad de aprobar el bachillerato si hubiese compartido pupitre con Karl Marx. ¿acaso no era el latín una asignatura en decadencia? ¿No había abandonado. ese dominio activo y verdaderamente creativo de la len­ gua.

difícilmente habría reci­ bido el premio Nobel en 1902 por su Römische Geschichte (Historia de Roma. donde defendía que Homero no era un poeta. a mediados del siglo xix. el fundador de las modernas Ciencias de la Antigüedad. 1827). en cambio. Friedrich August Wolf. Incluso los latinistas utilizaban su lengua nacional cuando que­ rían llegar al gran público. Lucretii Cari De Rerum Natura Libros Commentarius. Karl Ernst von Baer: De Ovi M am m alium et Hominis Genesi (Sobre la génesis del óvulo de los mamíferos y el hombre. Pensadores y cien­ tíficos posteriores que escribían de forma esporádica en latín. Pese a todo. plena de vida y traducida a incontables idio­ mas. había pu­ blicado en latín sus Prolegomena ad H om erum (Prolegómenos a Homero). redactó en latín su importante y riguroso comentario a Lucrecio (In T. En suma.N on v it a e sed s c h o l a e ? có en inglés sus experimentos realizados con bobinas de alambre (Experimental Researches in Electricity. El m undo estaba despren­ diéndose del latín con rapidez. exactamente igual que lo haría se­ senta años después el irrespetuoso trabajo histórico de M om ­ msen. como el sociólogo Émile Durkheim o el socialista Jean Jaurès. no cam ­ biaron el m undo con tales obras. sino m u­ chos. el historiador y jurista Theodor Mommsen. El latinista más famoso del siglo xix. Los trabajos más significativos de las ciencias naturales apenas se publicaban en latín. lengua que dominaba perfec­ tamente. 1854-1856). Consultando un listado de obras científi­ cas relevantes. cuando no escandalizado. se ve que la última gran referencia latina es u n es­ crito de 1828 del padre de la embriología moderna. si la hubiera publicado en latín. Esta obra había provocado. se había producido en este punto un cambio deci­ sivo desde finales del siglo xvm . a la Alemania y a la Europa cultas. 295 . El brillante filólogo Karl Lachmann. el latín era una barrera incluso para muchas personas cultas. 1831-1838). 1850). En 1795. pues quería (y podía) ser comprendido tan sólo por sus colegas de disciplina.

que se producía justamente en la era de la m áquina de vapor y de la Revolución francesa. ¡VIVA EL LATÍN! Entonces. 106. ¿F o r m a c i ó n o c r e t in is m o e n l a t ín ? La razón última del asombroso florecimiento del latín en el siglo X IX fue un nuevo e imprevisible interés por la Antigüedad clási­ ca. un tipo de tareas que cada vez se reque­ rían menos extra muros de la escuela. Téngase en cuenta que en la universidad los profesores de latín aún se llamaban professores eloquentiae (profesores de retó­ 2. El gran filólogo Johann Matthias Gesner.12): non vitae sed scholae discimus.E l LATÍN HA MUERTO. estaba insatisfecho con la enseñanza del latín en su época. desde el Re­ nacimiento se leía a los autores clásicos con fines puram ente im i­ tativos. es decir. a Inglaterra. incluso a Estados Unidos y Rusia. a Italia. ¿Se aplica aquí el viejo principio Non scholae sed vitae discimus (Aprendemos para la vida. quien ya la había form ulado de m anera inversa e irónica (Epistulae . director de la Escue­ la de Santo Tomás de Leipzig (1730-1734). tan socorrida en los discursos. debemos regre­ sar de nuevo al siglo x v m y seguir con paciencia ciertos desvíos de la historia del pensamiento. Pronto se haría notar en las clases de latín. En la práctica. ¿por qué debía Karl Marx escribir una redacción en latín para su examen de bachillerato? ¿De dónde provenía el ex­ cesivo estudio del latín en los institutos alemanes y europeos? Si miramos a Francia. 296 . no se obtiene una imagen muy diferente. Le parecía que estaba exclusivamente dirigida a la capacitación de los estudiantes para dar discursos y escribir poemas en latín. Esta antítesis. no para la escuela). proviene de Séneca.2 o acaso se le ha dado la vuelta al di­ cho de una manera espectral? Para comprenderlo. superior jerárquico (y admirador) del director de coro Johann Sebastian Bach y abuelo del «neohumanismo».

en su opinión. esta concentración estricta en lo lingüístico-estilístico. Se trataba sobre todo de un entu­ siasmo por los antiguos griegos. Fue aquella una revolución silenciosa de la pedagogía. eran malbaratados y rebajados. algo que logró gracias a una antología de la literatura griega (Chrestomathia Graeca.. que correspondía tanto a una necesidad mundial como a un nuevo entusiasmo por la Antigüedad.. Esta idea no se aplicaba tan sólo al latín. 1731) que contó con una gran aprobación.b u amigo y sucesor como director de la Escuela de Santo Tomás. que en la enseñanza previa ha­ bían perdido importancia frente a los romanos: por lo general. como explica una instrucción pedagógica de 1737: «Quien [. de hermosos pensamientos y enérgicas palabras». como sucede en toda conversación. Se trataba de algo muy distinto. los grandiosos escritores de la Antigüedad. 297 . es decir. De esta manera. «la gente más magnífica de su tiempo».] lee y comprende sus escritos [es decir. criticaban esta caza de frases. y la denominaban stupor paedagogicus (cretinismo pedagógico). que natural­ mente debía hacerse notar en otras lenguas y en el conjunto de la vida. Gesner buscó la m anera de ase­ gurar a los grandes autores griegos un lugar en la escuela. de los autores antiguos] disfruta de la compañía de los hombres más ilustres y de las almas más nobles que jamás han existido y se apropia. sino a una formación más amplia del espíritu y del gusto. El alumno que estudiaba un discurso de Cicerón debía ante todo enriquecer su vocabulario a partir del texto leído. En tanto que adm irador de «las almas más nobles que jamás han existido». Tanto Gesner como Ernesti. se estaba satisfecho si los estudiantes comprendían medianamente el Nuevo Testamento.N o n v it a e se d s c h o l a e ? rica). detenién­ dose en sus giros y «florecillas» (flosculi) para poder así adornar sus mediocres trabajos escolares.

tran­ quila grandeza»: esta frase. The Tyranny o f Greece over Germany es el título de un curioso libro de E. no fue Gesner. subdirector durante veinti­ cinco años de una escuela de latín. en la que Laocoonte elevaba un «horrible grito». desde un principio. En ese texto aparecía una frase sin precedentes: «El único camino que tenemos para llegar. Butler. cuya «alma grande y serena» no puede admitir.]». si es posible.. hacía referencia en un principio a la conocida estatua del Laocoonte rodeado de ser­ pientes. en opinión de Winckelmann. 298 . el auténtico padre del entusiasmo alemán por lo grie­ go. su admiración por los griegos estuvo unida con cierto desinterés hacia los romanos. palidecía en comparación con esta tranquila gran­ deza del alma. hijo de un zapatero remendón. Tuviera o no razón Winckelmann con su interpretación del Lao­ coonte. viajó a Roma en 1755. Como ya indica el título. ¡VIVA EL LATÍN! La t ir a n ía d e G r e c ia so b r e A l e m a n ia 3 Pese a todo.. del filohelenismo. a ser inimitables. M.. el hombre por el cual Goethe quería resumir toda una era con el tí­ tulo «Winckelmann y su siglo» (1805). tras años de profundos estudios filológicos. el motivo del texto eran las artes plás­ ticas de los griegos. «Noble sencillez. es la imitación de los antiguos [.. tan­ to en el arte como en la literatura: «En comparación con una es3. antiguamente muy citada y hoy en día a menudo ridiculizada (por los ignorantes).]». sino alguien más célebre. pero el profesor W inckelmann también pen­ saba en la literatura: «La noble sencillez y la tranquila grandeza de las estatuas griegas también son la marca característica de los es­ critos griegos de las mejores épocas [. Allí redactó ese mismo año un pequeño tratado que cautivó al mundo: Reflexiones sobre la imitación de las obras griegas en la pintura y la escultura. es evidente que. a ser grandes.El l a t ín h a m u e r t o . La representación poética de Virgilio. que su rostro exprese el gran dolor corporal. Johann Joachim Winckelmann.

el parentesco de alguno de nues­ tros pueblos antecesores con los helenos o cualquier otra razón—. Hölderlin le siguieron en este camino (incluso Brecht. a la que aquel ha tratado de imitar». quien cambie las tornas. padre de la poesía alemana m oderna. donde afirma-' ' ba que «el verso de Homero es quizá el más perfecto que se puede imaginar». una escultura producida por una m ano romana se comporta siempre frente a su modelo griego como la Dido de Vir­ gilio (igual en su cortejo que Diana entre sus Oréadas) en compa­ ración con la Nausicaa de Homero. En lo fundamental. halla­ mos más afinidad y más agrado en los m odos de los cantos y los discursos griegos [. Si tradicionalmente la comparación entre Virgilio y Ho­ mero caía del lado del romano. más educado. los alemanes de hoy. sabiamente. ahora será el griego. ni siquiera lo han intentado.]». demostraba con sus hexámetros cómo la métrica griega se podía imitar en alemán. Qué hermosa posibilidad la de oponer un bloque helénico-germánico a Fran- 299 . Schiller y. después de tantas transformaciones.. dirigiéndose a Goethe: «Sea cual sea la razón —la naturaleza de nuestro idioma. Voss. (Sobre la imitación de la métrica griega en alemán). El ya citado Friedrich August Wolf lo for­ muló medio siglo más tarde en su Exposición de la ciencia de la Antigüedad (1807). ya en el siglo xx. esta idea era correcta: los ingleses y los rusos aprendieron de los alemanes la técnica de composición m é­ trica griega.N o n v it a e se d s c h o l a e ? tatúa griega. el poem a épico El Mesías. con su carácter natural y asilvestrado. sobre todo. Friedrich Gottlieb Klopstock. los italianos apenas la han utilizado hasta hoy y los franceses. Con independencia de las Reflexiones sobre la imitación de Winckelmann.. De ahí pro­ viene la creencia de que existía un profundo parentesco real entre el griego y el alemán. Goethe. Y en su obra más famosa. quiso reescribir con este método el Manifiesto comunista). escribió un año más tarde (1756) el tratado Von der N achahm ung des griechischen Sylbenmasses im Deutschen .

aunque ellos. no todos los alemanes filohelenistas gustaban de tales esfuerzos: Frie­ drich Schiller llegó a afirmar que una apasionada fiebre de «grecomanía» había reemplazado a la «galomanía». 300 . .] se apagase a medias bajo el cielo romano.El l a t ín h a m u e r t o . el siguiente adm i­ rador de lo griego fue Johann Gottfried Herder.En su juvenil y genial Fragmentos acerca de la literatura alemana (1767) elogiaba a los griegos como los «favoritos de Minerva». sin embargo. Esta fórm ula apareció por p rim era vez en 1913 com o título de u n libro de Anatole France. Después de W inckelmann. lo consideraran «un idioma bárbaro. H erder.5 Desgracia­ damente. en prim er lugar. Sin em bar­ go. 5. y que se agostase su aroma. porque «el ideal de sus obras y la bella naturaleza forman casi una única imagen». una triste herram ienta que ha dado leyes déspotas a las naciones libres». llorasen como una flor que muere. tan poderosa culturalmente como representante de Roma y del génie latin . y que enton­ ces viniesen las hordas nórdicas a aplastar esa flor». sino con el idioma del pueblo «que se creía nacido para gobernar el mundo».. de la sucesión temporal. a la recepción de la literatura griega a través de la rom ana y. al tiem po de las invasiones bárbaras. medio marchitas. los «antiguos alemanes » no se habían formado a partir del contacto con el griego. que la verdad y la belleza. sólo a ellos.4pues justamente la Revolución francesa había traí­ do una nueva m oda de culto a lo romano.. a p ó st o l d e l a h u m a n id a d Con Wolf. terrible y arrogante. Claram ente se hace referencia. amigo de Goethe. 4. se les debe imitar. a ellos. decía Herder. posteriorm ente. Goethe y Schiller nos hemos salido. En cualquier caso. los alema­ nes. la literatura y la cultura alemana se habían per­ dido hasta entonces por otro camino: había sido necesario que «el delicado gusto griego [. ¡VIVA EL LATÍN! cía.

impidió a los alemanes desa­ rrollar su cultura de forma independiente y.N o n v it a e sed s c h o l a e ? ¡Qué representación tan distinta de la romanización y de la la­ tinización del m undo antiguo! En Herder. según Herder. Esta formación. Herder negaba. «los monjes y las hordas de sacerdotes francos [. Herder también lamentaba que.. durante el Renacimiento. «pero no debe ser el verdadero idioma del gusto. el mozalbete entusiasmado por las musas griegas. for­ marse a partir de los insuperables griegos (Herder no es del todo claro en torno a este punto). Así lo expresaba Herder: bajo la égida de Carlomagno... en consecuencia. En este m o­ mento de exaltación puso por prim era vez en duda el conjunto de la tradición educativa latina de Europa y. el entusiasmo por el m undo griego se mezclaba con el antiguo odio luterano de los jóvenes teólogos contra la Iglesia romana. ya que.. el derecho a la existencia de una nueva poesía neolatina. en particular.. Según Herder. de las artes.. Por eso veía también a Carlomagno y su reforma educativa con menos clemencia inclu­ so que la del Renacimiento. Entre los pedagogos de la Ilustración. introdujeron en Alemania la idolatría al Papa.]: la formación era totalmente romana. Así se reduciría de nuevo el latín al estatuto que tenía al final 301 . en su opinión. las peores ruinas de las ciencias romanas y los más infames dialectos de las calles y monasterios del idioma romano». ningún enemigo de lo latino había juzgado de m anera tan destructiva el latín como Her­ der. con la espada en una mano y la cruz en la otra. En este contexto.] no debe permitírsele el honor de ocupar el trono de la poe­ sía».. una expresión verdaderamente poética sólo es posible en la len­ gua materna. [.]. por principio.. y aún lo es».] se envolviesen en túnicas neorromanas y que se presentaran a los pueblos bajo esa apariencia [. de Alema­ nia. Alemania habría sufrido más que otros pueblos europeos este yugo. El latín podía ser el idioma de los sabios. «las ciencias [. de la belleza.

Este duro pueblo comprobó que «el estudio y el amor de la sabiduría griega» contribuían a hacer «de los duros y severos romanos personas solícitas.].. de los filósofos griegos. donde este concepto encuentre terreno suficiente para cultivarse de forma precisa». después. Herder intentó curar en Estrasburgo al joven Goethe de su entusiasmo por el «ex­ cesivamente cultivado» Ovidio. véanse sus Ideas para una filosofía de la historia de la hum anidad . La palabra mágica «humanidad». en particular en sus Cartas sobre el progreso del hombre (1793-1797). ¡VIVA EL LATÍN! de la Edad Media como idioma de las ciencias. nos lleva de nuevo a Cicerón.. sería entre los «ro­ manos [. De ahí partía Herder.. en la brutalidad». el «deber [. retomada por los portavoces de la Revolución francesa. La educación de esta hum anidad había consti­ tuido ya la preocupación de los antiguos poetas y legisladores y.. agradables». El Rena­ cimiento ya había hecho de ella un lema para la reforma educati­ va: los studia hum anitatis (posteriormente tam bién humaniora) designaban la nueva educación. basada sobre todo en la retórica y en un latín renovado. es de- 6. por suerte no perseveró en tales ideas o no fue consecuente con ellas. que era «sólo innato en su base» y que debía ser «desarrollado de forma apropiada» para no volver a caer en la «salvaje animali­ dad. 302 . pero ahondando en la interpretación novedosa de Cicerón: la «humanidad» era para él la naturaleza del hombre.] de actuar ante las debilidades de nues­ tros semejantes». mansas. un amplio ideal de formación griega y romana6 que pronto ten­ dría un gran impacto. Sin embargo. Años más tarde concibió. aquel que la revo­ lución del Renacimiento había considerado un error. 3 (1787) y las Ideas sobre la historia y crítica de la poesía y las artes plásticas (1794-1796). Para analizar el pensam iento hum anista de Herder. El núcleo de la hum anidad era la «empatia compasiva». «el rasgo distintivo de nuestro géne­ ro».El l a t ín h a MUERTO. Como verdadero enemigo de todo lo romano. a quienes de veras pertenece la palabra hum anidad.

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cir, «humanas». Por tanto, ¿se podía «dar a las ciencias educativas un nombre más hermoso que el de ciencias humanas»? Aunque ni siquiera existiese aún la palabra, podemos decir que aquí sur­ gió el concepto m oderno de «humanismo», que uniría la form a­ ción intelectual con la moral y para el que romanos y griegos fue­ ron, cada uno a su manera, precursores.

La

r e f o r m a e d u c a t iv a d e

Hum boldt

En la misma época que Herder, otro amigo de Goethe, Wilhelm von Humboldt, meditaba en torno al problema de lo griego y la educación humana. En su texto Sobre el estudio de la Antigüedad y de lo griego en particular (1793), un breve escrito no siempre fácil de comprender, Humboldt señalaba la «más alta humanidad» como un objetivo de la formación, aunque entendía el concepto de manera algo distinta a Herder, ya que su ideal érala «formación equilibrada del ser humano». De ahí que le pareciese particular­ mente importante estudiar a los griegos, pues ellos manifestaban una «gran tendencia a formar al hombre en toda su diversidad y su unidad». Justo en un tiempo en que «la atención [...] se dirigía más al valor y a la utilidad que a la belleza interior y al disfrute», tenía que «ser saludable volver la mirada a las naciones donde todo había sido de forma casi inversa». De ahí que indicase, en otro punto, que «los griegos no son tan sólo un pueblo útil de conocer en lo histórico, sino un ideal». No se prestaría demasiada atención a estas reflexiones de H um ­ boldt, que fue ante todo un genial lingüista, si no hubiera dado un impulso decisivo a la historia educativa alemana en una época de cambio. En el momento en que Prusia, vencida por Napoleón, yacía en el suelo y, como se decía entonces, quería sustituir con la fuerza del espíritu aquello que le faltaba físicamente, Humboldt

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MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

fue nom brado director (1809) de la Sección para la Enseñanza y la Cultura del Ministerio del Interior, es decir, lo que hoy llama­ ríamos el Ministerio de Cultura. En las ideas de Hum boldt se basa el sistema universitario alemán moderno, llevado por prim era vez a la práctica en 1810 en Berlín; sus principios fundacionales eran la unidad entre investigación y aprendizaje, la libertad y la soledad creativa («Libertad y útil soledad») de los sabios y la po­ sición central de la filología clásica, también llamada ciencia de la Antigüedad. Alojada en la facultad de filosofía, que pasaba a te­ ner los mismos derechos que las demás facultades, la filología clá­ sica asumió la formación del profesorado y desvinculó esta tarea del ámbito de la teología. Desde sus primeros años, la facultad destacó en personajes bri­ llantes, como el lingüista y helenista Philipp Buttmann; el padre de la historiografía m oderna Barthold Georg Niebuhr; el gran sistematizador de la ciencia August Boeckh; el genial crítico Im ­ manuel Bekker, y otras celebridades. Tras ellos destacaba la emi­ nencia gris de la generación anterior, Friedrich August Wolf, que ya sólo daba cursos ocasionales, aunque había sido quien conci­ biera la filología clásica como una «ciencia de la Antigüedad» de amplio alcance. De igual importancia fue la creación por parte de Humboldt del instituto m oderno, que sustituiría a la antigua escuela latina. Sus planteamientos únicamente se pusieron en práctica de m ane­ ra parcial a causa de su prematura partida de Berlín, pero se ha­ llan expresados con mayor claridad en dos planes de estudio que redactó para una escuela de Königsberg y otra de Lituania. Fun­ damental era su voluntad por alcanzar «una formación comple­ ta», es decir, un «ejercicio general de las fuerzas principales del espíritu», para no limitarse a un «adiestramiento» mediante la ad­ quisición de puros «conocimientos» o «destrezas» destinados a un «único oficio»; de este último método de «adiestramiento» habla-

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ba Humboldt con evidente desprecio. En consecuencia, la escuela no podía ser «meramente latina», sino que, junto a los idiomas, debía proporcionar «una enseñanza de historia y de matemáticas igualmente buena y esmerada». En la enseñanza de lenguas, Humboldt señalaba que «la forma de un idioma, en tanto que forma, se hace más evidente en una len­ gua muerta, con su desconcertante extrañeza, que en la lengua m aterna viva». Es decir, que no se aprendía latín para poder en­ tender a Cicerón o a Erasmo, ni griego para leer el Nuevo Testa­ mento, sino para entrenar el espíritu a través de la comprensión de la «forma» de una lengua, mejor si es exótica. El hebreo resul­ taba especialmente útil para este fin. Naturalmente, Humboldt no hablaba en absoluto de otros idiomas vivos y de necesidad más apremiante. Siente uno la tentación de considerarla una formación esotéri­ ca, ideada por un aristócrata del espíritu para unos pocos privile­ giados. Sin embargo, el propio Humboldt se consideraba un dem ó­ crata radical: según decía, era necesario «formar el temperamento de los jornaleros más miserables y de los eruditos más refinados [...] de la misma forma y desde la más tierna edad». Y añadía aquí una frase que se deshace en la punta de la lengua: «De esta manera, haber aprendido griego podría ser tan útil para el carpin­ tero como aprender a hacer mesas pueda serlo para los eruditos». Realmente estaría dispuesto a pagar un buen dinero para adquirir un mueble hecho por Humboldt. No nos riamos ante la ingenuidad de estas ideas: pertenecían a un hombre que, educado por profesores privados, no había visto el interior de una escuela hasta su entrada en funciones en 1809. En estos términos y otros semejantes, sus ideas condicionaron la forma de los institutos, no sólo alemanes, durante cien años. Y han sido hasta hoy eficaces y fructíferas, porque contienen un n ú ­ cleo de verdad y un profundo anhelo.

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Recientemente, un ministro de cultura alemán —Julián NidaRümelin, alumno del antiguo instituto jesuíta de M únich— rei­ vindicó la idea de una formación general ante los partidarios de una instrucción orientada a la práctica profesional; así demostró ser un discípulo de Hum boldt y de sus simpatizantes «neohumanistas». Como señaló Aristóteles, el hombre no trabaja por el tra­ bajo, sino para tener tiempo libre. Y quien sólo se forma para el trabajo pierde lo mejor de todo: se pierde a sí mismo. Por otra par­ te, Humboldt siempre fue lo bastante realista para comprender que, en la Antigüedad, el ideal griego de formación hum ana no habría sido posible sin la existencia de la esclavitud.

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a l a b a e l g r i e g o , p e r o se u s a e l l a t í n

Sorprende que, al llevar a la práctica el concepto de Humboldt, no fuesen los griegos, expresión más pura del «carácter de la h u ­ manidad», quienes desempeñaran el papel destacado que les co­ rrespondía en la teoría. En la realidad escolar, la lengua de los me­ nospreciados romanos seguía teniendo una importancia central. Incluso en el program a de enseñanza prusiano de 1816, orientado de m anera extrema hacia lo griego, el latín recibía una cantidad total de setenta y cinco horas semanales frente a las cincuenta del griego (cantidad, por lo demás, que nunca se volvería a alcanzar); asimismo, había que contar con la redacción en latín en el exa­ men de bachillerato. El célebre Friedrich August Wolf, a quien ya hemos citado va­ rias veces, se mofaba de la exigencia de tener que hablar activa­ mente en latín con ocasión de este examen. Wolf, que se conside­ raba a sí mismo alguien «que sabe cómo es el mundo», afirmaba lo siguiente: «¿Hablar en latín? Entre todas las universidades más célebres, no suman siquiera tres eruditos que puedan hacerlo, a

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v it a e se d s c h o l a e ?

menudo ni siquiera es capaz el profesor de retórica. Entre los pro­ fesores de las escuelas, apenas están preparados seis de cada cien». Sin duda, el arisco Wolf tomaba como medida su alta competen­ cia idiomática y desdeñaba el efecto beneficioso de la práctica oral, incluso de nivel modesto. Sin embargo, nadie defendió de manera seria la posibilidad de escribir una composición en griego o, más modestamente, de hablar en griego (salvo que se tratase del grie­ go moderno, lengua imprescindible para poder tomar parte acti­ va, como verdadero filoheleno, en la lucha de liberación contra los turcos).7 A pesar de todos los homenajes filológicos al incomparable he­ lenismo, «templo y bosque de la bella naturaleza» (Herder), la querida «reina de las lenguas» (regina linguarum ), el latín, volvió a triunfar en la escuela, y no sólo en Prusia, como hemos visto antes con el ejemplo del instituto de Karl Marx en Tréveris. El concepto humboldtiano de una formación general orientada ha­ cia lo griego, con un énfasis especial en los idiomas, redundó fi­ nalmente en beneficio de la enseñanza más tradicional del latín. Así, por ejemplo, hasta mediados del siglo x ix (aunque el revolu­ cionario año de 1848 creó en este punto cierta ruptura), casi n a­ die puso en duda la obligación que tenían los estudiantes de escri­ bir versos latinos según la métrica clásica y asentada. Aunque las clases de latín obligatorias del siglo x ix seguirían siendo en gran medida tradicionales, no quiere esto decir que la práctica activa del latín se limitara a arrastrar la carga heredada de la antigua escuela latina de Melanchthon y de los jesuítas. Al contrario, es posible observar, al menos en Alemania, un placer en la frecuentación de los clásicos —con Cicerón como siempre a la cabeza—, un placer casi comparable a aquel del humanismo
7. Pienso sobre todo en Friedrich W ilhelm Thiersch, el «Hum boldt del sur», prim er direc­ tor del Sem inario de Filología de la Universidad de M unich. Activo articulista a favor de la causa griega desde 1821, logró convencer al rey helenófilo Luis I para que enviase soldados bávaros a Grecia en 1826 y para que apoyase a su hijo O tón com o rey de Grecia en 1831.

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El

l a t ín h a

MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

renacentista. Con la ayuda de los nuevos Antibarbari se intentó, igual que en los siglos xv y xvi, limpiar el idioma de las escorias del latín científico. Los guerreros del latín, como Karl Friedrich von Nägelsbach en Erlangen y Moritz Seyffert en Berlín, ahonda­ ron más que nunca en los misterios de la semántica, de la cons­ trucción sintáctica y de la lingüística. Se empezó a reformar con cuidado la pronunciación latina a partir del conocimiento histó­ rico de la lengua. Se destacó de m anera especial en la poesía y en la oratoria, de especial importancia en las grandes celebraciones universitarias. Durante largo tiempo, el filólogo clásico siguió sien­ do professor eloquentiae e hizo honor a su nombre. Son famosos los discursos en latín de Gottfried Herm ann (Leipzig) y August Boeckh (Berlín), dos hombres antagónicos en el plano científico. Desde los tiempos de Melanchthon no se había hablado un latín tan excelso. Para comprobar hasta qué punto benefició al latín la reforma de la enseñanza en su conjunto, basta comparar cualquier escrito latino del mayor filósofo alemán, Immanuel Kant, con el compen­ dio de la propia teoría kantiana del conocimiento que dio A rthur Schopenhauer en su Theoria colorum physiologica (Teoría de los colores, 1830). Kant escribía sin errores, pero de forma abstracta y seca, estorbado por la jerga académica. Así decía, por ejemplo, al principio d e M onadologíafísica (Monadologia physica [1756] 1 1):
Substantia simplex, monas dicta, est, quae non constat pluralitate partium , quarum una absque aliis separatim exsistere potes f (Una

sustancia simple, llamada mónada, es aquella que no consta de

8. Substantia, térm ino habitual en la lengua filosófica desde Séneca, se em plea aquí en el sentido de Leibniz, que definió (1714) así su monade (=monas): «Sustancia simple [...] es decir, sin partes»; pluralitas es u n tecnicismo de la Antigüedad tardía (san Agustín, Boecio); del latín cristiano tardío proviene tam bién el uso de exsistere con el significado de «exis­ tir». Afea la com posición el uso que Kant hace de est y del indicativo potest, ya que, de acuerdo con el sentido negativo de la subordinada, sería m ás correcto possit.

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una pluralidad de partes de las cuales una pueda existir sin las otras). Tampoco Schopenhauer renunció del todo a la comodidad de los tecnicismos, pero se esforzó mucho más por alcanzar la clari­ dad de la imagen y la intensidad retórica.
Kantii igitur beneficio scimus, tempus atque spatium prius mentis quam rerum esse proprietates iliiusque veluti formas, i. e. modos ac rationes, quibus necessario percipit quodcumque percipere nata est [...]. Gracias a Kant sabemos que el tiempo y el espacio son antes pro­ piedades del espíritu que propiedades de las cosas y que, hasta cierto punto, son sus formas, es decir, la manera según la cual se percibe necesariamente aquello que se puede percibir de la natu­ raleza [...].

Por algo fue Schopenhauer un partidario del latín científico, cuya supresión total lamentó profundamente. Y habría que darle la razón si no fuese porque escribía en un hermoso alemán.

Las

c l a s e s d e b a il e d e l a e d u c a c ió n f o r m a l

Repitamos la pregunta que ya hemos formulado: Scholae an vitae ? ¿Acaso el ejercicio del latín del siglo x ix no era tan sólo un apren­ dizaje para la escuela? En realidad había pedagogos que estaban tan satisfechos con la sublime idea de una formación pura, abs­ tracta y ajena a las necesidades vitales que estaban dispuestos a renegar explícitamente del Non scholae sed vitae para sacrificar su vida a la escuela. El director del instituto berlinés Conradinum afirmó en 1811 que, como «hija y sacerdotisa» de la razón, la es­

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por el contrario. el doctor Banda fue juzgado por asesinato ante un tribunal local. Por suerte. convertidos de m anera súbita a la dem ocracia. existía otra posibilidad: hacer que la enseñanza del latín resultase seductora en la era de la revolución industrial. en su santuario. De haberse fundamentado en una teoría tan abe­ rrante.E l LATÍN HA MUERTO. corresponsal del diario Süddeutschen Zeitung. al probarse su inocencia. el latín disciplina el pensa­ miento». 310 .. Así surgió la teoría de la educación formal. cuál era el sentido de tales estudios. el suyo es. sino que. visitó un internado de élite (The Kamuzu Academy)9en la república sudafricana de Malaui y se quedó absolutamente sor­ prendido al ver la importancia central del latín y del griego en la enseñanza. Personas más expertas podrán explicarnos que.. la mucha­ cha.. Stefan Klein. Con m ás de noventa años.]. pro­ tegida del apestoso aliento del espíritu del mundo. ¡VIVA EL LATÍN! cuela debe «construir su silencioso templo y. D e todos los institutos que conozco. sólo esta escuela es un verdadero vivero de humanidad». Tras la caída del telón de acero. se desarrolla el conocimiento de las operaciones y de las categorías mentales que se forman a través de la educación. mediante la gramática latina.. Resulta difícil de creer su planteamiento: «Sólo la escuela [. le respondió de esta manera: «Oh. El centro fue fundado y financiado p o r el m édico y estadista Kam uzu Banda. todas ellas de raza negra. fue absuelto. a los caracteres más sencillos les bastará saber que el latín enseña a pensar de manera lógica. ningún instituto «neohumanista» hubiese podido sobrevi­ vir ante la falta de matrículas. se considera a sí misma el objetivo del m undo [. los estadounidenses abandonaron a su gobierno. En 1984. el más bello del m undo. también sorprendida ante el desconocimiento del correspon­ sal.] que no toma su objetivo del mundo. a quien no le resultaría «inútil tener 9. La provocadora declaración de Hum ­ boldt en torno al carpintero. gobernó su país desde u n sistema m onárquico. cuidar los deli­ cados brotes del hombre [=humanidad]». Entonces le preguntó a una de las estudiantes. arquitectónica­ m ente. Ferviente anticom unista y firme adepto de la enseñanza de las lenguas clásicas (pese a las burlas de M argaret Thatcher y de otros tantos). que fue tam bién amigo y mecenas mío.

estaban tan conectados entre sí que. quien defendía el estudio de las lenguas clásicas (particularmente del griego) incluso entre aquellos estudiantes que no volverían a necesitarlas: «¿Te arrepientes de haber recibido clases de baile porque hayas dejado de bailar demasiado pronto? ¿No agradeces la soltura y la flexibilidad corporal que este arte te ha dado? Ten por seguro que. en épocas en las que el latín era el vector inevitable del intercambio espiritual. Friedrich Gedike. aunque acabases olvidando el griego y el latín. que obligaba a profundizar en las condi­ ciones del discurso. pero sí innecesario: surgió precisamen­ te en el siglo x v i i i . Gesner y Christian Got­ tlob Heyne (fallecido en 1812). a través de cierto tipo de «neoeuropeísmo». que probablemente fuese el primero (1805) en descubrir o en indicar que los idiomas modernos. por otra parte. se manejaba un m undo con­ ceptual totalmente distinto. este argumento no era erróneo. Dos avanzados profesores de filología. pero absolutamente acertada (que tampoco debe­ ría apartar de la danza a los humanistas de cierta edad). Hoy en día nos parecen tan evidentes estas ideas que apenas logramos imaginar cómo se arreglaron sin ellas durante siglos de pedagogía latina. en la mayoría de los casos. tan desdeñada por Humboldt. Por otra parte. por el contrario. fácilmente intercambiables). En los idiomas antiguos.N o n v it a e sed s c h o l a e ? que estudiar griego». el verdadero teórico de la educación formal sería un profesor prusiano. los conceptos son casi idénticos y tan sólo varían las pala­ bras (que son. cuando la enseñanza del latín hallaba dificul­ tades para justificarse.]». Sin embargo. seguirías conservando sus beneficios [. tan sólo podríamos encontrar algún plantea­ miento puntual en Melanchthon. En esta línea de pensamiento profundizó también Wolf. Una comparación sorprendente. 311 .. reposaba finalmente sobre esta teoría: una pequeña concesión a la utilidad. nos transm itieron sus observacio­ nes en torno a esta cuestión..

lógica­ mente. es si vale la pena estudiar latín sólo por este beneficio. para m u­ chos idiomas no-indogermánicos. Esta unidad también es válida. Aquí será mejor que recurra a mis relaciones internacionales.. ¡VIVA EL LATÍN! Aclaremos este punto con un sencillo ejemplo actual: las «rela­ ciones internacionales» se llaman en inglés international relations. En latín no se puede forzar una traducción para hablar de relationes internationales·.. Minister rerum exterarum ea curat quae ad peregrinas nationes pertinent. en la medida en que tom en parte en la cultura global actual. en francés relations internatio­ nales. aunque seguiría requirien­ do un verbo. etc. Por supuesto también había personas relevantes que no con­ cedían ninguna preeminencia al latín. Otra cuestión que cabría discutir. sino que. en principio. La frase sólo podría ir ajustándose en función del contexto: El ministro de Asuntos Exteriores es responsable de las relaciones internacionales. como el huraño pedagogo Herbart: «Aunque los filólogos vistan su vieja excusa de la fuerza formativa y educativa de los idiomas con nuevos modismos. 312 .El l a t ín h a m u e r t o . Quien haya estudiado latín sabrá que no existen palabras huecas.]». como bien sabía Humboldt. no hay para ese concepto ninguna expresión válida. En el mejor de los casos se podría decir comercium inter gentes. Hic ego malim apud exteras gentes homines qui mihi amici sint excitare. se tra­ ta tan sólo de palabras huecas y no convencerán a nadie que co­ nózcalas superiores fuerzas formativas de otras actividades [. el conocimiento de los idio­ mas clásicos capacita para aprender cualquier otro idioma con m a­ yor facilidad y rapidez. en italiano relazioni internazionali.

en lógica alianza con la enseñanza del griego. Relacionado con el segundo de estos temas. prometía servir de m anera eficiente en la educación formal de cualquier profesional del mundo. De acuerdo con Niethammer. citado por Wolf). Según su planteamiento. la pedagogía más antigua era aquella que «se caracterizaba por cui­ dar la hum anidad del alumno antes que su animalidad». desde los carpinteros hasta los diplomáticos. para de­ signarla. 313 . etc. abrirle a la juventud las puertas hacia un m undo mejor y más espiritual: «A través del tranquilo templo de las grandes épo­ cas y los hombres clásicos [abrir] el paso a la feria de la vida» (Jean Paul.N o n v it a e sed sc h o l a e ? D e l a h u m a n id a d a l h u m a n is m o De este modo. surgió pronto un nuevo térm ino que llegaría a dominar la discusión: se trata del «humanismo». desde el punto de vis­ ta platónico de Niethammer. rehusaba someterse a las necesidades del m undo y pretendía. Friedrich Immanuel Niethammer publicó un escrito titulado La controversia entre Fiíantropismo y Hum anism o en la teoría de la educación de nuestro tiempo (1808). los seguidores del llamado «fiíantropismo» eran los representantes del principio de la utilidad pedagógica. es decir.) tam bién son híbridos. La m ayoría de los -istnos m odernos (como socialismo. la floreciente enseñanza del latín en el siglo xix tenía dos caras en su relación con la realidad extraescolar. Por un lado. m ientras que la term inación -ism o es de origen griego (como en las form as helenismo. por otro. H um anus proviene del latín. liberalismo. esta perspectiva se correspondía con la naturaleza animal de sus defensores. que es el primero en orden de importancia. Un año antes de que Hum boldt accediera a su cargo.1 0De este modo el concepto humboldtiano adquiría un nombre atractivo y m ane­ 10. catecismo). creó un híbrido grecolatino: «humanismo». de la enseñanza orientada hacia una profesión. pala­ bra que debemos a un funcionario del Ministerio del Interior del joven reino de Baviera.

sino del estudiante de bachillerato de Tréveris que. declarado enemigo del cristianismo— le dieron un sentido totalmente distinto al vocablo. El fulgurante ascenso del vocablo «humanismo». Como se des­ cubriría en el siglo xx. Si el «humanismo» tuvo ese papel en la RDA y si aún sigue sien­ do un concepto actual e imprescindible en las discusiones filosó­ ficas (Heidegger. El texto de Niethammer era de una gran monotonía. También en Alemania hay numerosos par­ tidos y organizaciones «humanistas» que siguen esta orientación. Esta confusión sigue siendo habitual hoy en día y contribuye a la popularidad del «humanis­ mo». no es por responsabilidad del muniqués Niethammer. Marcuse y. Karl Marx había utilizado en sus escritos de juventud el térm ino «humanismo». en 1835. se empieza a llamar «neohumanismo» a la época de W inckelmann y Goethe. En la antigua Alemania del Este hubo un florecimiento tardío del «humanismo» no cristiano. en los países anglosajones. pero demos­ tró ser brillante en la creación de palabras. derivado de la «humanidad» de Herder y sobre el que se cer­ nía además el antiguo encanto de los studia hum anitatis de Cice­ rón. Muy pronto. que otorga­ ba de entrada un brillante rótulo a la enseñanza de lenguas clási­ cas. de ahí que. se hizo notar en Goethe. Sloterdijk). de m anera más reciente. como hemos hecho a menudo. para 314 .El l a t ín h a m u e r t o . por analogía con el «humanismo» renacentista. tan de moda en la época. tuvo que escribir aquella redacción latina que ya conocemos. quien a su avanzada edad comenzó a hablar de «humanismo» (y no de «humanidad») en un debate so­ bre la aplicación de las penas de cárcel. humanismo venga a significar algo muy se­ mejante a «ateísmo». aunque el concepto moderno tuviera un sentido muy distinto. Los denominados jóvenes hegelianos —entre los que se encon­ traba Ludwig Feuerbach. se recurre al concepto para designar el período histórico y. ¡VIVA EL LATÍN! jable. Sartre. que llegó a convertirse en una palabra clave de la propaganda oficial: «¡Todos somos humanistas!».

elemento central de su pensamiento.N o n v it a e sed s c h o la e ? designar la superación de la «alienación». El fantasma que recorría Europa ya no era el humanismo bávaro. sino el comunismo francés. No continuó. sin embargo. usando este concepto. 315 . Quizá Marx sintió miedo de tener que escribir en latín un Manifiesto humanista.

el joven em ­ perador Guillermo II. Por comparación con el tono de este intimidante discurso. Era evidente que estaba dis­ puesto a liquidar un milenio de formación escolar en latín para llevar al país hacia «días gloriosos». en la inauguración de la convención esco­ lar prusiana (4 de diciembre de 1890). como había afirmado poco antes. las resoluciones de las comisiones educativas fueron llevaderas para los latinistas. Cuando los nuevos planes de estudio entraron en vigor dos años más tarde. pese a la pérdida de quince horas semanales en el instituto humanista y de once en el reforzado instituto de 317 . Debemos apartarnos de esa antigua educación m o ­ nástica que ha durado siglos. sobre todo. Y en concreto carece de una base na­ cional. A ho­ ra descubrían que la máxima autoridad estatal les reprochaba h a­ ber desatendido la educación nacional y. Debemos establecer lo alemán como fundamento del insti­ tuto. el latín siguió manteniendo una fuerte presencia académica. haber fraca­ sado en la lucha contra la socialdemocracia. según la cual el latín y un poco de griego eran determinantes.Romani an Germani? El latín en el Imperio y después «Quien ha ido al instituto y ha tenido ocasión de m irar entre bas­ tidores sabe de qué carece. tenemos que educar a jóvenes alemanes. Eso ya no es determinante.» De esta forma tan agresiva hablaba su majestad. no a jóvenes griegos y romanos. partidarios en su mayoría del sistema humanista tradicional. Fue un duro golpe para los educadores reunidos en Berlín.

Roma!». ¡Otra pequeña muerte para el latín! L os HUM ANISTAS.El l a t ín h a m u e r t o . sin embargo. así como del nacio­ nalismo aberrante. alemanes. tampoco se exigiría hablar latín en los exámenes orales. se habían mantenido alejados de toda equiparación entre lo griego y lo alemán. En el año 1890. eso podéis lograrlo». esta tendencia desapareció por completo tras la caída del Tercer Reich. cuando se sentó la prim era piedra para la reconstrucción del campamen­ to romano Saalburg —que sigue siendo un hito de la arqueología viva—. Los reproches lanzados por Guillermo II al escaso patriotismo aumentaron de tono durante las décadas siguientes. Goethe y Schiller. inimaginables en la actualidad. los más popu­ lares entre los «neohumanistas». A partir de entonces. ¡VIVA EL LATÍN! enseñanza media. Alejandro y Augus­ to. los latinistas le dieron a su emperador la posibilidad de pre­ 318 . El punto cul­ minante llegó con el movimiento de los «educadores alemanes» y su grito de guerra: «¡Fuera Judea. Por suerte. es una esperanza vana: / Formaos para ser hom ­ bres más libres. Más sencillo les resultó a los humanistas adaptarse a la m onar­ quía existente. Los dominadores del mundo. el demócra­ ta Demóstenes y el republicano Cicerón. no fueron algo aislado ni ca­ recían del todo de fundamento. En los versos de Xenien (1796). se situaron por encima de los antiguos referentes. ambos habían llegado a oponer el ideal hum anista al nacional: «Convertirse en nación. ¿PEORES PATRIOTAS? Los ataques al humanismo desde la posición del nacionalismo ale­ mán. A finales de siglo. Grecia. era necesario esforzarse en demos­ trar la vocación patriótica del instituto humanista. Hubo recortes dolorosos: la composición latina del examen de bachillerato —llamada en ocasiones por los pro­ pios filólogos el «vampiro» del instituto— fue finalmente exorci­ zada.

Antes de que el empe­ rador. Emperador. los profesores de filología clásica pudieron dar rienda suelta a sus fantasías. adfluunt odores Arborum Taunensium... El empera­ dor le dedicó a su «colega» Antonino Pío (siglo n d.Ro m ani an Ge r m a n i? sentarse como descendiente de los césares romanos. en su papel de praefectus castrorum (comandante del campo). El «emperador mediático» Guillermo II no podía quejarse de falta de entusiasmo entre los humanistas y helenistas alemanes. llevara a cabo la solemne inauguración. y viene el aroma de los bosques de Taunus. El pro ­ fesor M ommsen en persona había escrito el brillante saludo de bienvenida y el director del liceo de Homburg. Por doquier cantos jubilosos se alzan. salve.] Imperator Germ anorum (Al emperador de los romanos [. generoso restaurador de las obras antiguas. salve. Durante la pomposa fiesta de inau­ guración «romana» del 11 de octubre de 1900.] el emperador de los alemanes). Imperator. rodeado por guerreros romanos y alemanes vestidos con pieles de oso. Salve.. un coro de doscientas diez voces cantó unos versos en latín: Salve. 319 .) una ins­ cripción situada casi a la altura de los ojos: Imperatori Rom anorum [. C. un tal Schulze. reci­ bió a la pareja imperial tras la porta praetoria (puerta del cuartel general) con un meloso discurso en latín. Liberalis suscitator Antiquorum operum! Laeti indique clamores Surgunt..

el coro entonó un him no délfico a Apolo personificado. Wolf y Hum boldt eran más o menos paganos declarados. esto perjudicó a muchas personas. ¡VIVA EL LATÍN! por si fuera poco. creíamos en Platón». Incluso Herder. si se arrepentía de haber estudiado en un instituto hu­ manista. a pesar de sus cargos en la comunidad protestante de Weimar. des­ pués de que el «mundano» Goethe decidiera no ocultar su antipa­ tía por el cristianismo. al salir de allí era republicano y ateo. enalte­ cido por Schiller: «Otras naciones rebajaron la idea de Dios has­ ta la aberración. ¿PEORES CRISTIANOS? Durante el siglo xix. estos últimos —que andaban fuera de lugar en el territorio romano de Saalburg— le habían reservado una sor­ presa. fundamental para el cristianismo desde san Pablo. Herder había llegado a integrar en su idea de humanismo el politeísmo antropomorfo de los griegos. había sido sospechoso de herejía. 320 . el neopaganismo empezó a resultar acep­ table en sociedad. uno de los padres fundadores del «neohumanismo». ellos [los griegos] elevaron a Dios lo divino del hombre». ante lo que respondió con amargura: «Sí. Sin embargo. ¿Qué pensarían los representantes de la Iglesia ante esta muestra de politeísmo? Los H U M A NISTA S. con su creencia en la bondad del hombre. declarado protestante y m o­ nárquico. En 1892 se le preguntó al recién cesado canciller Otto von Bismarck. Sin vacilación. La idea humanista. Tras el discurso de inauguración y las dos tandas de tres gol­ pes de martillo dados por el emperador y la emperatriz. no era compatible con el dogma del pecado original. ¡Platón en lugar de Jesús! El reproche no era del todo injusto. pero de gran intensidad.El l a t ín h a MUERTO. los defensores del bachillerato humanista re­ cibieron también los ataques de cristianos irritados: ataques pun­ tuales.

afirmando que aquella era la condición previa de este último y que. pero «ni los es­ tudios humanistas. De ese modo. el articulista afirmaba que. la católica Ale­ mania del sur se volvió cada vez más conservadora.Ro m ani an Ge r m a n i? en especial cuando la remodelación universitaria y escolar privó a muchos teólogos de sus cargos docentes en la enseñanza secun­ daria. espoleados por la orientación antiliberal del 321 . ambos estaban «profundamente integrados en la misma uriidad» (August Boeckh). La rabia contenida durante medio siglo pudo desahogarse con la bendición estatal cuando el piadoso Federico Guillermo IV asu­ mió el gobierno de Prusia. las trompetas del Juicio Final anuncia­ ban que la «filología» (es decir. En 1843. durante la guerra de Independencia contra Napoleón. por no hablar de la literatura latina cristiana de la Antigüedad. [. Al final del artículo. pero los filólogos se sintieron amenazados. Para defenderse recurrieron a todas las armas.. no carente de chispa. el patrim o­ nio de todas las personas cultas. los «teó­ logos y filósofos se había implicado en la lucha». titulado «Sobre la conciencia ético-religiosa de los filólogos». Entre d u ­ ros ataques contra la «humanidad» pagana. está perdido».] ni el entusiasmo por Grecia y Roma» habrían podido «salvar a la patria de la miseria y de la servidum­ bre». el autor afirmaba que la filología ya no era «aliada de los poderes que condicionan nuestra vida y nuestra for­ mación. el Litterarische Zeitung publi­ có un artículo anónimo.. Al mismo tiempo. desde la interpretación histórica m oderna has­ ta la obra de Lutero. superaron la oposición entre Antigüedad pagana y cristianismo. en el momento presente. el humanismo) estaba sentencia­ da. Con tono triunfal. Las consecuencias fueron muy concretas: apenas se leía el Nuevo Testamento en los institutos. Aunque los ataques continuaron —en particu­ lar de los católicos. el orgullo y la gloria de los estudios clásicos. cuyo autor parecía ser un prominente funcionario del Ministerio de Educación. Aquella afirmación tenía más de deseo que de realidad.

En un minucioso discurso oficial. provenían del ámbito económico. mundialmente célebre como inventor del ex­ tracto de carne. si no la antigua escuela monacal. el sistema ya no estaba capacitado para ofrecer a sus alumnos el dominio lingüís­ 322 . El profesor muniqués Justus Liebig.El l a t ín h a MUERTO. al m e­ nos el instituto neohumanista ante el emperador y las reformas? Pero no dijo ni una palabra. L a FILOLOGÍA Y LA EDU CA CIÓ N . fueron justamente los representantes de la Iglesia quienes se pusieron de parte de los humanistas atacados. sin duda uno de los mayores filólogos de todos los tiempos. ¿Acaso no se espe­ raba de él que defendiera. definió los esfuerzos de los filólogos clásicos como el «combate de los productores de velas contra la luz de gas». incom pren­ sibles en la actualidad. ¡Cuánto se habrían alegrado por ello Erasmo y Melanchthon! A lo largo del siglo se sucedieron otros reproches. La filología y la reforma edu­ cativa (1892). especialmente las ciencias naturales y las lenguas modernas. los esfuerzos de pacificación no quedaron sin re­ compensa: en la conferencia escolar de 1890. contra la enseñanza excesiva de lenguas clásicas. que recla­ maba un mayor énfasis en las asignaturas prácticas. Sin embargo. ¡VIVA EL LATÍN! papa Pío IX—. en general. VISTAS DESDE LA CÁTEDRA UNIVERSITARIA Uno de los resultados más interesantes de la conferencia escolar de 1890 y de los nuevos planes educativos fue la reacción del he­ lenista alemán Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff. él mismo podría haber comprobado que el sistema edu­ cativo dominado por los productores de velas no estaba lim itan­ do en absoluto el progreso técnico de Alemania. el maestro sorprendió a todos con una pequeña fi­ lípica contra el bachillerato: desde hacía tiempo.

tan sagrado para mí como para ellos». W ila­ mowitz no pensaba ya en aquella obligación que era central para Wolf: la formación de la juventud según el ejemplo de la «huma­ nidad antigua». Aquello fue una capitulación. Nietzsche criticó el insti­ tuto contemporáneo por la abundancia de materias y la precarie­ dad de la formación. Friedrich Nietzsche. mientras que los filólogos seguirían cumpliendo su deber como científicos: «¿Acaso depende nuestra vida y nuestra misión de la formación de profesores?». A través de sus m agní­ ficos y conmovedores discursos. sólo lo hizo para alabar la naturaleza universal de la ciencia en la A nti­ güedad. «sin lugar a dudas. «Mis labios tiemblan con este deseo: que llegue pronto el día» en que el griego haya desapareci­ do de la escuela y en que el latín se vea reducido «a una enseñanza básica». que «en la devastada escuela par­ ticipan en la difícil lucha por el ideal. Asimismo alabó con gran 323 . en consecuencia. sería m e­ jor dejar esta tarea a la universidad. que se ocupaba por igual de «la partícula αν». aunque debía de ser el mismo ideal humanista de los clásicos alemanes. Aunque Wilamowitz afirmaba estar del lado de los profesores. la filología no depen­ de de la escuela». sobre todo en el plano lingüístico. libre ya de la molesta carga formativa. además. Aunque invocó a Friedrich August Wolf y su idea de la filología. Para Wilamowitz.Ro m ani an Ge r m a n i? tico necesario en el estudio filológico y. reunidos en Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872). no se atrevió a llamarlo por su nombre. El m undo decidiría cómo resolver la cuestión. de «las Ter­ mas de Caracalla» y de «la sección cónica de Apolonio». la «filología y la reforma edu­ cativa» funcionaban como una ciencia pura. había resuelto los problemas entre formación y ciencia de una m anera completamente diferente. porque. señaló que el instituto se había ido apartando cada vez más de los ideales de Wolf y del tiempo de Goethe. el famoso helenista de Basilea. Veinte años antes.

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seriedad los ejercicios de estilo en latín, ya que no dependían del saber (es decir, de la ciencia), sino del poder (es decir, de la forma­ ción). Al propio Nietzsche le gustaba el latín y, además, lo escribía bien. No obstante, Nietzsche se equivocaba cuando creía ser el hom ­ bre adecuado para invocar el regreso de los antiguos ideales formativos. El anhelo de los padres intelectuales del instituto m oder­ no —Herder, Humboldt y Wolf— había sido lograr una formación humanista al alcance de todos, incluido el ebanista deleitado por el griego clásico. Sin embargo, Nietzsche, futuro profeta del «su­ perhombre», pensaba en algo más elitista: «Por tanto, no puede ser nuestro objetivo la formación de la masa, sino la formación de unos pocos escogidos, bien provistos para afrontar las grandes y duraderas obras del hombre». De este modo, Nietzsche, que había sido un activo y exitoso filólogo, se fue apartando progresivamen­ te de sus colegas universitarios para centrarse en el desarrollo de su personalidad escogida. El futuro pertenecía, de momento, a su plebeyo adversario, Wilamowitz. Entretanto, este último había sido trasladado a Berlín, donde se le estimaba sobre todo por su elocuencia. Al convocarse una nue­ va conferencia escolar en el año 1900, se le pidió a Wilamowitz, entre otros, que expresara «su posición en torno a las cuestiones centrales de la enseñanza superior». El maestro volvió a sorpren­ der a su auditorio: el Saulo de la ciencia pura se convirtió en el san Pablo de la pedagogía, un predicador que defendía su deber de «ocuparse directamente de las necesidades escolares con renova­ do amor». ¿Qué podía y debía proporcionar la enseñanza m oder­ na del latín y del griego? Wilamowitz rechazaba el ideal humanista del viejo Wolf, al que en apariencia, salvo que fuese un hipócrita, había venerado hasta poco antes y, con valentía, expresó lo que pensaba. La creencia dominante en el siglo anterior, guiada por el carácter ejemplar de la Antigüedad, había demostrado ser un error:

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Ge r m

a n i?

«La Antigüedad como unidad e ideal ya no existe, la propia cien­ cia se ha encargado de destruirla». Esta frase se considera actual­ mente una verdad histórica decisiva, pero no es del todo correcta. En sentido estricto, ninguno de los grandes «neohumanistas» ha­ bía creído en la unidad de la Antigüedad grecolatina. Pese a todo, sí que era correcto afirmar que el neohumanismo había exacer­ bado el ideal estético de la Antigüedad, mientras que los científi­ cos más avanzados, como Wilamowitz, sostenían que la Antigüe­ dad en su conjunto era igualmente digna de estudio. La contrapropuesta de Wilamowitz consistía en ejercer una historización radical de la antigua formación humanística. Se trata­ ba de abarcar, también en la escuela, la comprensión histórica de un período de mil quinientos años de cultura griega (1200 a. C 300 d. C.) que constituye la base de la cultura moderna: «Lo Ro­ mano tan sólo es una provincia de este conjunto». Para los latinis­ tas, esta perspectiva implicaba que «el latín no ha de transmitir, más allá del lenguaje, nada específicamente romano, salvo lo que pertenece al mundo cultural antiguo, como Cicerón (que, a pesar de Mommsen, debe ser el punto central) y Horacio». Evidente­ mente, esta m anía helenocéntrica no logró abrirse paso en la en­ señanza del latín. Sin embargo, su idea de establecer una conexión entre la Antigüedad y la cultura del presente fue en cierta manera fructífera. De este modo, aunque fuera contra la intención de W i­ lamowitz, se llegó a incluir en la enseñanza textos latinos de la A n­ tigüedad tardía, de la Edad Media y de la Edad Moderna. Por lo demás, los resultados de la conferencia escolar fueron importantes. La buena noticia fue que se aumentaron de nuevo las horas de latín en el bachillerato humanístico y en el técnico (donde no se estudiaba griego). Esta medida dio prestigio al latín y subrayó sus pretensiones de alcanzar la formación global. La mala noticia fue que los institutos de enseñanzas técnicas consi­ guieron la admisión de sus graduados a los estudios universita-

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l a t ín h a

MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

ríos. En consecuencia, el bachillerato humanístico perdió el m o­ nopolio de acceso a la educación superior. Así comenzó la deca­ dencia del griego clásico en los bachilleratos alemanes.

El

l a t ín d e e n t r e g u e r r a s

La gran ruptura que significó para la vida intelectual y política el fin de la Prim era Guerra M undial apenas se hizo notar en el ám ­ bito del latín, exceptuando el caso de Rusia. Tras la Revolución de Octubre, a pesar de la formación humanística de Lenin y de su in­ terés por la Antigüedad, los bolcheviques eliminaron de la escuela la lengua de sus enemigos de clase y tan sólo le concedieron una vaga presencia como asignatura universitaria. Hubo que esperar a principios de 1989, con la perestroika, para que se permitiese de nuevo el latín en la escuela. Actualmente se puede estudiar latín con nuevos libros de texto en Moscú, la «tercera» Roma, y en toda Rusia, aunque de momento únicamente en un dos por ciento de los institutos. A partir de la década de 1920, los estadounidenses se aparta­ ron en gran medida de la enseñanza del latín. Como los rusos, se habían unido a las naciones latinizantes en el siglo xvm ; de he­ cho, el interés por los estudios clásicos del futuro presidente Tho­ mas Jefferson se hace patente en la Declaración de Independencia (Declaration o f Independence) de 1776. El abandono de la ense­ ñanza escolar del latín se vio fomentada por la influencia de la filosofía «pragmática» de John Dewey y por las investigaciones experimentales del psicólogo y pedagogo E. L. Thorndike (19231924) en torno a la (supuesta) carencia de beneficios cognitivos del latín. Hoy en día, en Estados Unidos, sólo se puede estudiar latín en las universidades, aunque por lo general se haga con ex­ celentes resultados.

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Únicamente los latinistas de Italia gozaron durante un tiempo de la aprobación nacional, aunque no fuese para alegría de todos. Benito Mussolini se mostraba receptivo a la enseñanza de la len­ gua y la literatura latinas, lo que él mismo denominaba la Romanitá.1 Con el térm ino Duce recuperó un título semioficial de Au­ gusto (dux ); con el fascismo, se apropió de un símbolo de poder rom ano ;2 con el «saludo romano» creía renovar un supuesto gesto antiguo .3 Mussolini se creía un «Augusto con camisa negra» y no sólo celebró con gran pom pa el aniversario de su ídolo personal en 1937 (Bimillenario Augusteo), sino también el de Virgilio en 1930. En Alemania, durante la República de Weimar, el gobierno formado por los socialistas y los comunistas no causó el derrum ­ bamiento del sistema educativo que muchos temían ante su apues­ ta por una «escuela única». Sería el Tercer Reich quien pondría el bachillerato humanista y la enseñanza de latín en un seguro aprie­ to. Hitler había planteado en M i lucha —convertida a partir de 1933 en la Biblia de la pedagogía (y de tantas cosas) durante doce años— que la «formación general» de la nación debía «estar guia­ da por las especialidades humanísticas», no tanto por las m ate­ máticas y las ciencias naturales. A pesar de algunas menciones ocasionales a la «formación del pensamiento lógico» a través del latín, el interés de Hitler por la Antigüedad no incluía los idiomas clásicos, sino que buscaba una enseñanza histórica de corte racis­ ta: «la historia de Roma», «correctamente interpretada en líneas generales», y «el ideal cultural heleno [...] en su ejemplar belleza»
1. Por desgracia, según he podido observar, los historiadores de la enseñanza latina en Italia h an pasado por alto esta época. 2. Se denom inaba fasces a u n conjunto de varas atadas en to rn o a un hacha; los lictores las portaban en el cortejo de u n funcionario de alto rango, cónsul o pretor, como sím bolo de su potestad. 3. A unque existen estatuas rom anas con la m ano derecha levantada, nunca fue un saludo habitual. M ussolini lo tom ó de los rom anos representados en películas m udas italianas; a p artir de ahí, H itler lo convirtió en su «saludo hitleriano».

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E l LATÍN HA MUERTO, iVIVA EL LATÍN!

debían servir a la lucha de ese momento, que se ocupaba de de­ fender una cultura «que reúne milenios en sí m isma y que ha de mantener unidos lo griego y lo germano». Muchos latinistas, par­ ticularmente expertos en latín medieval, estaban dispuestos a po­ nerse a disposición de la educación nacional racista. Un cuadernillo de ochenta páginas aparecido en 1933 bajo el título de Formación humanista en el Estado nacionalsocialista documentaba un listado de los profesores proclives a esta tarea. Al latín no le sirvió de nada. En 1934, el infausto agitador Julius Streicher había pronun­ ciado una clara amenaza: «En el Tercer Reich no tiene que hablar el latinista, ni el griego del pasado, sino el alemán». A la vista de la reforma escolar, especialmente en los años 19371938, el entusiasmo por el latín se mantuvo bajo evidentes restric­ ciones. El núm ero de institutos con latín y griego quedó reducido a una cuarta parte del total. En los institutos no especializados, a partir del séptimo curso, sólo se impartían entre dos y cuatro horas de latín; la cifra más baja de la historia, aunque ahora se establecía como asignatura obligatoria para todos los alumnos. La selección de lecturas, desde el Bellum Gallicum de César hasta la Germa­ nia de Tácito, estaba condicionada estrictamente por la ideología. ¡Una clase de latín sin Ovidio, el amigo de la juventud! No todo el m undo pensaba de la misma manera. Casi un trein­ ta por ciento de los profesores de latín y griego eran miembros del partido. En ocasiones se podían incluir en la clase textos prohibi­ dos, como los de Horacio, cuyas patrióticas odas a los romanos eran bastante apreciadas. En los análisis intelectuales, los hum a­ nistas intentaban burlar la ideología dominante llamando la aten­ ción, por ejemplo, sobre las ideas de Platón acerca de los líderes políticos. Sólo se podía recurrir a la oposición silenciosa. Los filólogos universitarios de prestigio tenían mayores facili­ dades para proteger su disciplina frente al espíritu de destrucción de la época. Un investigador como el conocido latinista Friedrich

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Klingner pudo pasar esos doce años sin hacer ninguna concesión y sin abandonar su alto nivel científico ni su particular formación del profesorado; por supuesto, tampoco pudo manifestar ningún tipo de oposición abierta. En el ámbito de la contratación acadé­ mica, sin embargo, los humanistas no tenían ninguna oportuni­ dad. En Múnich, la «capital del movimiento», a los cinco años de la toma de poder del nazismo ambas cátedras fueron ocupadas por profesores fieles al partido (aunque no eran incompetentes, por otra parte) y se expulsó a otros dos profesores. Para la ciencia fue también doloroso que grandes latinistas como Eduard Norden y Eduard Fraenkel (omito a los numerosísimos helenistas )4 fueran apartados de sus cargos o incluso expulsados de Alemania por su origen judío. Un observador sarcástico apuntó tras la guerra que Adolf Hitler había sido el mayor prom otor de la filología clásica en Inglaterra y América. Desgraciadamente, era verdad.

¿Y QUÉ

HACEN LOS LATINISTAS UNIVERSITARIOS?

Mientras el latín luchaba por sobrevivir como asignatura escolar desde 1890, en la universidad se estaba asentando como discipli­ na científica. ¿Qué significa eso? ¿Es el latín, en realidad, una ciencia? Mucha gente no puede siquiera concebirlo: desde hace mucho tiempo, los científicos descubren sin cesar cosas nuevas —desde la circulación de la sangre a los agujeros negros—; sin embargo, la literatura de la Antigüedad romana es, en su opinión, una cuestión cerrada y concluida. ¡En absoluto! Continuamente se hallan y registran, por ejemplo, inscripcio­ nes romanas. También se desentierran papiros manuscritos con
4. Citemos al m enos a u no de ellos: Kurt von Fritz, el único profesor alemán (adem ás del suizo Karl Barth) que le negó en 1934 el juram ento a Hitler. Fritz fue suspendido de su carrera docente en 1935 y em igró prim ero a Oxford y después a N ueva York. Fue uno de los pocos que, después de la guerra, regresó com o un elogiado profesor universitario.

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l a t ín h a m u e r t o ,

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textos desconocidos. Aunque parezca mentira, hace poco se en­ contró un autógrafo de la famosa Cleopatra; y según parece, un prominente arqueólogo ha descubierto hace poco que una esta­ tua célebre es, en realidad, su representación al desnudo. Consi­ derando que esta mujer fue fatal para Roma, estos hallazgos po­ drían arrojar nueva luz sobre el asesinato de César, entre otros muchos sucesos... Hay asimismo otra cuestión de mayor importancia. Es necesa­ rio regresar una y otra vez a los grandes escritores de la Antigüe­ dad, ya que cada época tiene intereses diferentes y plantea distin­ tas preguntas. Miremos otra vez hacia atrás para comprender este punto. Durante el Renacimiento, desde Petrarca hasta Poggio, lo pri­ mordial era recuperar los manuscritos medievales de los autores más importantes. Después había que preparar las ediciones ade­ cuadas a partir de numerosos manuscritos divergentes; al mismo tiempo, se debía aclarar la identidad de los autores y la autentici­ dad de los textos. ¿Cuántos correspondían a Séneca? ¿Pudo el fi­ lósofo haber escrito la tragedia Octavia, donde aparece también como personaje? Posteriormente se requerían comentarios para lograr una comprensión del contenido y de la lengua de los escri­ tores más notables, que por lo general también servían como m o­ delos para la producción literaria propia. De ahí que se investigase a fondo el lenguaje y la métrica, obteniendo a menudo sorpren­ dentes resultados. Así descubrió el perspicaz Richard Bentley que los textos de Horacio, transmitidos de m anera unánim e e induda­ ble, tenían incorrecciones en cientos de pasajes. Su frase Nobis et ratio et res ipsa centum codicibus potiores sunt (La razón y los he­ chos tienen más valor que cien manuscritos) sirvió como lema para muchos entusiastas. Después de que Wolf propusiera en el siglo x v m la idea de una amplia ciencia de la Antigüedad, los latinistas universitarios deja­

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conservadas en Múnich. Más importante aún fue Karl Lachmann. El espíritu del siglo x ix hizo que se interesaran de m anera especial por el conocimiento histórico. el Thesaurus linguae Latinae. quien desarrolló un m é­ todo fundamental. repre­ sentantes de la filología clásica. desde los días del neohumanismo. Se estudió el latín antiguo. Cada artículo se desarrolla siguiendo los mismos principios y normas: un m ila­ gro en la época de las cambiantes modas científicas. que ve­ nían sufriendo. dentro de unos cincuenta años. así como borradores relativos a la Antigüedad tardía. Después de que Mommsen m ostrara el camino con su Corpus Inscriptionum Latinarum y de que comenzase su antología de los Padres de la Iglesia. y se descu­ brieron muchas leyes lingüísticas y métricas fundamentales. Un proyecto así reforzó la confianza de los latinistas. es decir. con el beneplá­ cito de los dioses. se han publicando desde 1900 los tomos y fascículos que abarcan de la A hasta la mitad de la P (pu­ bertas). para establecer las relaciones entre los manuscritos. el maestro de Nietzsche. recién descubierta en aquel m om en­ to. adoptado después por todas las filologías. el historia­ dor Eduard Woelfflin. En ese punto fue decisivo Friedrich Ritschl. entre los testimonios escritos. pero también con las lenguas románicas posteriores. emprendió el mayor proyecto léxico de la historia de la ciencia. El siglo de la división del trabajo industrial abrió también gran­ des vetas en el estudio de la filología. en colaboración con el destacado latinista Friedrich Leo. en particular el de Plauto y Terencio. De acuerdo con la Encyclopaedia Britannica. Produjeron millones de fichas con términos latinos de toda la Antigüedad clásica. A partir de estas fi­ chas. esta obra constituye the most scho­ larly dictionary in the world. se espera que el proyecto esté finalizado.Ro m ani an Ge r m a n i? ron de llamarse professores eloquentiae para ser «filólogos». la pérdida de 331 . Se investigó la historia del idioma latino y su relación con la len­ gua indoeuropea originaria.

También contribuyó a una mejor comprensión de lo ro­ mano. era una obra marcadamente romana. como el genial berlinés Ludwig Trau­ be. se descubrió la independencia —no absoluta. tantas veces subestimada. Finalmente. Por desgracia. numerosos latinistas se entusiasmaron en exceso ante el supuesto ideal romano de la subordinación del individuo al Estado. demostró que la epopeya nacional de los romanos. demostró en 1905 con su ensayo Sobre el origen de la ele­ gía romana que la elegía amorosa de Tibulo. de este modo. A partir de este momento también habría especialistas.El l a t í n h a m u e r t o . el mayor latinista alemán del siglo. Propercio y Ovidio era una creación original romana y no una importación griega. Y en un revolucionario libro de 1903 (La técnica épica de Virgilio). ¡v i v a e l l a t í n : valor de su literatura ante el carácter verdaderamente «humano» del griego. como siempre se había creído. aparecieron ámbitos de trabajo completamente nue­ vos. Fue impulsada de forma decisiva por el belga Josef Ijsewijn y su escuela: un campo de trabajo inmenso y fértil. Durante el siglo xix fueron pasando todos los aspectos de Roma —en particular sus supues­ tas virtudes— bajo la lupa lingüística para encontrar su coheren­ cia y su carácter sistemático. fueron pre­ sa fácil del nazismo. Felix Jacoby. en especial de sus costumbres. Los filólogos clásicos y los historiadores se habían acercado siempre a la inmensa literatura latina de la Edad Media como si se tratase de una ocupación secundaria. reconocido he­ lenista. la filología neolatina se estableció como disciplina autónoma. que llegó a ser en 1902 el prim er profesor titular de filología latina medieval (Universidad de Múnich). independiente y cautivadora. a pesar de su dependencia respecto a Homero. Richard Heinze. Tras la Segunda Gue­ rra Mundial. Asimismo. pero sí relativa— de la literatura romana. 332 .

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E l la t ín en l a p o sg u e r r a a le m a n a

Durante la posguerra, en Alemania Occidental, los intentos por recuperar las tradiciones que permanecían más o menos intactas dieron una gran oportunidad a las iglesias cristianas y a los insti­ tutos humanistas. Ciudadanos íntegros, como el presidente Theo­ dor Heuss, indicaron el camino: «Hay tres colinas donde comien­ za Occidente: el Gólgota, la Acrópolis de Atenas y el Capitolio de Roma». De este modo, la enseñanza del latín revivió en la joven República Federal, a pesar de las reticencias iniciales de la poten­ cia de ocupación americana. El escepticismo de los pedagogos m o­ dernos —como Theodor Litt, cuyo libro El ideal educativo de los clásicos alemanes y el m undo laboral moderno (1955) criticaba la idea neohumanista— no halló eco en la opinión pública. Calcu­ lando en términos absolutos, nunca había habido en Alemania tan ­ tos alumnos de latín como en los años cincuenta. Pese a todo, la revolución intelectual de las décadas posterio­ res trajo un gran cambio. Se caracterizó, por un lado, por el fuer­ te enfrentamiento con el pasado de los humanistas, que no habían lograrse rebelarse ante el nacionalsocialismo. Por otro lado, a los jóvenes marxistas del movimiento estudiantil les parecía que la formación humanística era algo evidentemente reaccionario. Era necesario hacer un esfuerzo por el «humanismo real [...], tal como lo concibió el socialismo en sus documentos fundadores» (HansJochen Gamm). En este aspecto, fue decisivo que se considerase el latín como una traba para el ascenso social, dentro de una escuela que ya no se veía como un lugar de formación sino como un «dispositivo de dis­ tribución de las oportunidades vitales» (Helmut Schelsky). A la iz­ quierda del Rhin, en el país de la égalité, esta idea era aún más pode­ rosa: en 1968, el ministro de Cultura francés afirmó que el latín era un obstáculo indudable para la democratización. ¡Pobre Humboldt!

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¡VIVA EL LATÍN!

Sin embargo, el descarado materialismo (en latín: avaritia), po­ tencia hostil al latín, fue el gran dom inador del debate educativo. Precisamente un filólogo clásico, Georg Picht, anunció en 1964 una «catástrofe educativa» y profetizó que Alemania perdería su posi­ ción en el mercado mundial por su baja tasa de bachilleres. ¿Tenía algo que ver el latín en todo ello? En un extraordinario e influyen­ te escrito sobre la reforma educativa (1967), el pedagogo Saul B. Robinsohn acusó a los filólogos clásicos de ser unos «pesimistas culturales», incapaces de hacer frente «a las demandas del m undo moderno». En el marco de su teoría curricular, Robinsohn incita­ ba a eliminar, «mediante fundamentaciones racionales», la ense­ ñanza de los idiomas antiguos. Los latinistas no se lo pensaron dos veces. La Asociación Alemana de Filología Clásica designó una co­ misión y, en 1971, presentó un documento único en la historia de la enseñanza de idiomas clásicos. A través de una matriz m uy m e­ ditada se clasificaron cerca de ochenta «objetivos cognitivos» de la enseñanza del latín, ordenados desde « 1 .1 . elementos gramati­ cales básicos» hasta «4.5. introspección en los condicionantes de la existencia humana». Pronto se les añadió también un haz de «objetivos afectivos». Este imponente catálogo no contenía nada verdaderamente re­ volucionario. El pedagogo Hartm ut von Hentig, formado en la fi­ lología clásica, se burló del proyecto al afirmar que se llenaban de vino viejo los nuevos odres, aunque ahora se les llamase «curricu­ lo científico de estudios». Otros pedagogos latinos, sin embargo, se entusiasmaron ante este «giro copernicano» e incluso afirma­ ron que la enseñanza de latín podía por fin legitimarse con crite­ rios objetivos: «por prim era vez en su historia» había hallado su «identidad» y «se había encontrado a sí misma». Más allá de estas impresiones, cabe señalar que la nueva m a­ triz impresionaba por la variedad de su oferta: la enseñanza no estaba ya comprometida con un objetivo «humanístico» global,

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sino que se mantenía abierta a múltiples direcciones. De este modo, los latinistas demostraban a los pedagogos que eran capaces de adaptarse a su galimatías terminológico y que, en general, no iban a dejarse doblegar.

¿Y HOY?
¿Fue decisiva esta fundamentación de objetivos de aprendizaje para que la enseñanza alemana del latín se estabilizara de forma sensi­ ble a partir de 1971? ¿Y para que aún siga, como bien se sabe, en verdadero auge? Sería más adecuado señalar que, durante las úl­ timas décadas, ha aumentado de manera general el interés por la Antigüedad. Intentemos comprender este punto. Más inaplazable y amena­ zante que aquella «catástrofe educativa» de la que hablábamos an­ tes es, como todos sabemos desde hace treinta años, la «catástrofe medioambiental» en todo el mundo. Tras esta expresión contro­ vertida se encuentra una gran duda: el progreso mediante la ra­ zón técnico-científica que somete a la naturaleza (Scientia est p o ­ tentia, «la sabiduría es poder») ¿garantiza de veras la felicidad y la supervivencia de la humanidad? Esta duda nos lleva a analizar con otros ojos la cultura de la Antigüedad, tan distinta y, a la vez, tan cercana a nosotros. Esta cultura desconocía nuestra idea de progreso: para ella, la mesura era el elemento central de la ética; la felicidad, sobre todo, se definía de un m odo totalmente distin­ to. Mucho tendrían que decirnos a este respecto Cicerón y Séne­ ca, quien es, por cierto, el filósofo más leído de la actualidad (en traducción). Tampoco es casual que el lírico y satírico Horacio fue­ ra durante mucho tiempo el culmen de la enseñanza del latín: su voluntad de limitarse a «lo que es suficiente» (quod satis est) re­ presenta justo lo contrario de lo que defiende la mentalidad rei­

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E l LATÍN HA MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

nante, según la cual el crecimiento y la acumulación son los m o­ tores irrenunciables de la felicidad general. No me hago ilusiones: sé que las reflexiones éticas no son el motivo principal, o ni siquiera son el motivo, de que los padres m anden a sus hijos a clase de latín. Sin embargo, es importante que el latín haya perdido su imagen aterradora como formadora del espíritu y factor de selección social. Las exigencias lingüísticas han disminuido —lo que también tiene su parte preocupante— y se ha recurrido a otros elementos complementarios, menos an­ gustiosos. A la hora de presentar la asignatura, los latinistas tienen en cuenta la satisfacción natural que el niño siente ante la belleza sen­ sorial del latín y la sencilla fascinación causada por el leve exotis­ mo de Roma. Hace cincuenta años, incluso hace treinta, quien asistía a un acto en favor del latín y de la formación humanística tenía que soportar con frecuencia a un canoso director de instituto que, coronado de laureles, invocaba la herencia de Occidente y las virtudes formativas de la lengua sin llegar a pronunciar una sola palabra en latín. Hoy en día, sin embargo, existe un club de padres entusiastas que, bajo la dirección de un eminente médico, organi­ za cada año en Múnich una tarde de «Latín Vivo» para los alum­ nos de prim aria y sus familias. Un profesor vestido con toga inau­ gura el acto y, de inmediato, se canta una canción en latín. Hay indumentaria y panoplia romanas, se puede participar en trabajos manuales, funciones de teatro, clases de prueba, concursos de pre­ guntas y respuestas... A cada acto suelen acudir unos cien visitan­ tes; además de motivar a los alumnos de primaria, se anima tam ­ bién a los estudiantes de instituto, que participan como actores. Lógicamente en un evento de este tipo no se puede comunicar ni de lejos todo lo que se puede aprender en una clase de latín. ¿Y qué más da? Lo mejor del latín siempre ha sido el propio latín, que ha­ bla por sí mismo. Aunque eso merece un capítulo aparte...

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Loquamur Latine!
El latín vivo

El 23 de octubre del año 1986 se vio algo insólito en la televisión bávara. El consejero de Educación de Baviera, el doctor honoris causa Hans Maier, concedió una entrevista en latín. La cosa no salió bien. ¿Por qué? ¿No estaba el ministro suficientemente fam i­ liarizado con la lengua de Cicerón y de Petrarca como para rendir cuentas en latín sobre los problemas actuales de la enseñanza se­ cundaria? No, al contrario, dominaba perfectamente la lengua. E n­ tonces, ¿qué sucedió?

Un

l a t in is t a p e r s e g u id o

Organizados en una sodalitas, los latinistas de M únich celebrába­ mos durante cuatro días nuestros Ludi Latini en el festival de Domberg, siempre acompañados de canciones, teatro y baile, lógica­ mente en latín. Para la solemne inauguración habíamos invitado, como correspondía, al latinista más célebre de Baviera, el presi­ dente regional y doctor honoris causa Franz Josef Strauss, que desde hacía tiempo nos apoyaba moralmente, con cartas en latín, e incluso económicamente. Por desgracia, aunque ya había de­ m ostrado su pasión por la cultura latina, en aquella ocasión debía (o quería) acudir a una exhibición aérea militar. Así que se con­

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EL LATÍN HA MUERTO, ¡VIVA EL LATÍN!

tentó con entregar para nuestro programa un texto inaugural, es­ crito en un latín de estadista .1 En su lugar, invitamos al sustituto lógico para esta responsabili­ dad: el consejero de Educación regional, Hans Maier. Sorprenden­ temente, el solicitado orador acudió con mucho gusto e incluso par­ ticipó en la obra teatral de inauguración, en la que representó el papel de Iohannes a cultu (el ministro de Educación) junto al dios Amor, patrón del festival, al santo Corbinianus, padre de Domberg, y al primer alcalde de Domberg, Adolphus Opilio (Adolf Schä­ fer). Y pronunció un discurso de gran riqueza, plenamente hu­ manista, donde opuso a la incomprensible jerga de las filologías modernas (sermo ille qui linguam Sinensem sapit) la belleza del latín hablado: Linguae claritatem postulo, ardorem animi flagito, Lvdos Latinos appello (Le exijo claridad a la lengua, le reclamo en­ tusiasmo al corazón, declaro abiertos los Ludi Latini). La ovación del público y de los actores animó a que la televi­ sión solicitase la comentada entrevista en latín. El periodista que lo entrevistó se sirvió de unos apuntes en latín que le habíamos redactado; el consejero Maier, en cambio, respondió de forma es­ pontánea con un discurso no sólo correcto, sino también estruc­ turado y lleno de humor. El efecto fue enorme. Cuando la presen­ tadora de las noticias volvió a la pantalla tras la emisión de la entrevista, se quedó un rato callada, impresionada ante esta expe­ riencia en latín. Sólo entonces empezó a decir, despacio y en voz
1. E ran notorias las citas en latín que intercalaba en sus discursos (especialm ente Pacta sunt servanda , «lo pactado obliga», cuando hacía referencia a los tratados con los estados del Este). Llegaba tan lejos su fanatismo que su com pañera de los últim os años, Renate Piller, tuvo que aprender latín con libros de texto y ejercicios escritos que él m ism o corre­ gía y calificaba (véase la revista Stern, 13 de julio de 1989: «R. P.: M i vida con Franz Josef Strauss», que incluye u n facsímil de los deberes). Se pone en duda si las perfectas cartas que hasta su m uerte nos escribió fueron redactadas tan sólo po r él. Sin embargo, su hijo Franz Georg m e h a asegurado con insistencia su autenticidad y parece creíble: el m entor de Strauss en la Universidad de M unich, el profesor Franz Dirlmeier, recuerda que, a fina­ les de los sesenta, n o había m ejor hablante de latín entre sus alum nos que el jóven Strauss.

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L o q u a m u r L a t in e !

baja, como si no quisiera romper el hechizo del momento: «Ese... sí... era... u n ... consejero de Cultura». En ese mismo momento me sentí poseído por una fuerza profética y grité: Hoc ei Franciscus Iosephus non ignoscet (Franz Josef nunca le perdonará este éxito). Y así fue. Dos semanas más tarde, quizá por otras razones, el profesor Hans Maier dejó su cargo y regresó a su cátedra en la Universidad de Múnich. Franz Josef Strauss volvió a ser, sin lugar a dudas, el prim er latinista de Ba­ viera. Pese a todo, nosotros celebramos el destino del m ártir latino perseguido con un him no ambrosiano, donde expresamos nues­ tro vaticinium ex eventu (predicción tras el suceso):
Multo notatus vulnere, quod maximo sub principe tulisti, at hoc in martyre dulce et decorum est cernere. Si quam meis oraculis praestas fidem, mox eferis ibis solutus vinculis negotiisque publicis. Aunque cubierto de cicatrices y herido por el padre del estado, el camino te lleva a la corona que se concede a los mártires. ¡Ten fe en mi profecía! Cerca está el día que serás libre de las ataduras y del griterío de la política.

Pero basta ya de política. He relatado esta pequeña anécdota para m ostrar la importancia que aún puede tener hoy en día el latín hablado. Espero que este final tragicómico no disuada a n a­ die de hablar en latín; si fuera así, no me lo perdonaría. Porque aún hoy es posible usar la lengua de los romanos para ejercer las m a­ yores felicidades espirituales: comunicarse, hablar, escribir... y cantar, una y otra vez.

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Con esta propuesta de fundar en el corazón de Eu­ ropa un estado de vocación universal donde sólo se hablara latín. el dominio absoluto de la lengua latina. como ocurría entre los propios romanos. sino que también fueron grandes estetas. las prendas más herm o­ sas y menos prácticas del mundo! ¡Cómo se disfrutaba de la m e­ lodía de los rítmicos discursos en prosa. olvidadas durante largo tiempo. pero también en motivo de disfrute estético. el latín se convirtió en una herram ienta de comunicación interna­ cional y erudita. en 1817. le fueron surgiendo extra muros de las instituciones de enseñanza nuevos defensores e incluso sorpren­ dentes renovadores. La nove­ dad residía en la orientación marcadamente internacional del es- 340 . el sacerdote español Miguel María Olmo publicó un ensayo muy discutido: De lingua Latina colenda et civitate Latina f u n ­ danda (Sobre el cuidado de la lengua latina y la fundación de un estado latino). por este amor romano hacia la be­ lleza. cómo se abucheaba al ac­ tor si se equivocaba en cualquier cantidad silábica! De este modo. Había que alcanzar la eloquentia. en la Edad Moderna. Dos años después del congreso de Viena. Porque los romanos no sólo gozaban con el paso de los legionarios y los jadeos de los gladia­ dores. Petrarca redescubrió la dulcedo y la sonoritas del latín. el objetivo siempre iba más allá de la mera necesidad de comuni­ cación. ¡VIVA EL LATÍN! Los PIONEROS LATINOS AL FINAL DE LA E D A D M O D E R N A Hace setecientos años. A partir del momento en que el latín dejó de servir como idio­ ma dominante de la ciencia. De este modo. ¡Qué maravillo­ sos los foros que los emperadores construyeron a partir de César! ¡Con cuánto cuidado doblaban sus togas. No se trataba tan sólo de comprender los textos y de hacerse entender: hasta el siglo xvm e incluso en los institutos del siglo xix. Olmo retomaba una idea del gran pedagogo Comenio.El l a t ín h a MUERTO. el amor a Roma y a su lengua fue siempre acom­ pañado.

si no me equivoco. Luis XVIII. una revista en latín bajo el alegre título de Alaudae (Las Alondras). se apa­ sionó ante la idea. Precisa­ mente el profesor Heinrich Karl Abraham Eichstädt de Jena. Por prim era vez. que quizá se burlaron de los pe­ queños errores gramaticales de Olmo. L’Aquila.L o q u a m u r L a t in e ! tado. También era novedosa la se­ riedad con la que Olmo tram itaba la realización y la financiación de su civitas L atina: incluso el rey de Francia. bautizado R om a Tullía en homenaje a (Marco Tulio) Cice­ rón: cada estado del m undo tendría que contribuir al nuevo país con un mínimo de diez ciudadanos. Allí publicó. al menos. su éxito no ha sido espectacular. desde 1889 has­ ta su muerte en 1895. luchó por la despenalización de la homosexualidad. un éxito postumo. El pionero real del movimiento llamado Latin vivant o Latini­ tas viva (Latín vivo) fue el jurista alemán Karl Heinrich Ulrichs. Este hombre. Hay que admitir que. aunque no hizo nada al respecto. por otra. orator Europae famoso por su capacidad estilística. Con el mismo desprecio de Eichstädt tratan hoy muchos pro ­ fesores y catedráticos de latín a quienes cultivan el latín «muerto» como si fuera una lengua viva. en este sentido. muy pobre y siempre perseguido. Más sorprendente fue la tibia acogida negativa que el proyecto tuvo entre el gremio de filólogos. Su lema era tam bién optimista: Linguae 341 . donde pudo lograr. hay una considerable diferencia. rechazó en su ensayo la empresa por considerarla ilusoria: el latín sólo podía servir a la erudición. se abría aquí una brecha entre los latinistas profesionales y los hablantes no filólo­ gos. latinista aficionado. Ulrichs tuvo que huir de Alemania y se refugió en una peque­ ña ciudad de los Abruzos. se fijó el obje­ tivo de llevar de nuevo el latín al rango de idioma de comunica­ ción universal. pues los burlones de hoy están lejos de poder hablar latín tan bien como Eichstädt en su época. dedicó su vida a dos proyectos ambiciosos y muy avanzados para su época: por una parte. pese a todo.

el profesor Terence Tun­ berg. de Kentucky. 342 . filológica y exigente Latinitas. un quasillus ineptiarum (colección de disparates) y toda clase de información que recibía en torno al m undo del latín. Melissa (Abeja).El l a t í n h a m u e r t o . Los latinistas alemanes publican sobre todo en la polifacética Vox La­ tina (Voz latina). En el Vaticano se publica la seria. editada por el activo radiólogo GuyLicoppe. la Societas Latina (El club latino). Durante el siglo x x han surgido numerosos clubes de latín (sodalitates o collegia). publica Retiarius. que edita en Saarbrücken el padre benedictino Caelestis Eichenseer. comentarios sobre diversos temas. muchas veces en torno a editores de estas 2. Sorprendentemente. Incluso el rey de W ürt­ temberg fue uno de ellos. redactada en exclusiva por su editor. novelas cortas. Desde Bruselas llega en avión una revista más ligera. en Alemania. tuvo innum era­ bles suscriptores en los cinco continentes. en Es­ paña apareció pronto una Palestra Latina (Gimnasio latino). entre muchas otras. enemistado con su orden y prominente de­ fensor del latín vivo. contenía poemas (Ulrichs fue también un estimable versificador). El l a t ín m u n d ia l A la llamada de las alondras respondieron de inmediato otras pu­ blicaciones (periodica ). ¡v iv a e l l a t í n : Latinae mira quaedam vis inest ad iungendas nationes (El latín tiene una fuerza maravillosa para unir a los pueblos). El retiarius era u n tipo de gladiador que iba equipado con red (rete) y tridente. hizo resonar a partir de 1898 la romana Vox Urbis (La voz de la ciudad ).2 también de orientación fi­ lológica. uno de los mejores la­ tinistas que haya ocupado la Cátedra de San Pedro. El papa León XIII. En internet (interrete). Esta tierna y hermosa revista. En la actualidad hay que nom brar sobre todo cuatro revistas.

en Alemania. Instituto Norteamericano para el Latín Vivo..A. organización asentada e intemacionalista con sede en el Aventi­ no. 343 . Los más activos en la actualidad son el Circulus Panorm i­ tanus (Círculo latino de Palermo). realizada por Benedetta Schroth. gra­ cias a la práctica común de los studia humanitatis. el Circulus Latinus M atriten sis (de M adrid). contrariamente a los tradicionales Amigos del Instituto Humanista. los clubes fomentan la práctica oral del la­ tín. que combina la práctica del latín con la gastronomía rom ana (ars coquinaria). Los más am ­ biciosos son los grandes congresos romanos de la Academia Lati­ nitati Fovendae (ALF. Quien no haya estado en este tipo de actos no puede imaginar­ se con cuánta pasión y fluidez puede emplearse hoy en día el latín.P. Asociación para el Fomento del La­ tín Vivo. la Societas Latina de Saarbrücken y la aso­ ciación Europäische Lateinwochen. incluso han sido objeto de una tesis doctoral en el campo de las ciencias de la comunicación. esta afirmación también vale para los chats lati­ nos {garrulorum greges) surgidos en internet durante la última dé­ cada.L oquam ur L a t in e ! y otras revistas. semina­ rios o cursos de verano (scholae aestivae) en latín vivo. bajo la presidencia del inolvidable presidente de Senegal. humanitas.V. La mayoría de estos clubes ofrecen actos formativos. en California). Aunque sea en m enor medida. Tampoco puede saber cómo entre personas de tantas naciones au­ m enta la alegría por la hum anidad compartida. el Septentrionale Am ericanum Latinitatis Vivae Institutum (SALVI. en Werne). Uno de estos congresos llegó a tener lugar en Dakar. Academia para el fomento del Latín Vivo). De la muniquesa Sodalitas y de su festival artístico (Lvdi Latini) ya hemos hablado. la tranquila Latinitati Vivae Prove­ hendae Associatio (L. Léopold Sédar Senghor.

tennis ? ¿Y machina imaginibus photographicis proiciendis para traducir «proyector». a principios del siglo xix. ¿cómo se debe conversar en latín acerca de las cosas cotidianas ( res cottidianaé)7 .4 En todo caso. Para «ordenador» es correcto decir computatrum (de computare). más fácil aún. Ciertamente se ha hecho más difícil desde que se perdió.E l LATÍN HA MUERTO. etc. 344 . En él se encuentran latinismos implantados hace tiempo. Lexicon recentis Latinitatis. El previsible protector n o sería correcto. 4. aeroplanum y aeronavis (avión). quadragesimalis ya existía. editó un intere­ sante diccionario. muchos neologismos son innecesarios. pero no computator. con el papa León Magno. del lenguaje informático. ¿Quién tiene ganas de decir m anubriati retículi lusus para referirse al «tenis». Karl Egger. Para los pequeños conceptos no se consiguen a m enudo equi­ valentes manejables. la tradición de usar el latín en el día a día. Faltan m u­ chos. Tela Totius Terrae por «World Wide Web». «actos solemnes antes del ayuno de cuarenta días». al m enos. de mulgere). de arare) y mulctrum («colodra». un antiguo latinista del Vaticano. con buen espíritu ecumé­ nico. ya que Plauto decía grex. Literalmente. como sodalitas scaenica para «compañía de teatro». El adjetivo es un neo ­ logismo superfluo. Pero existen herram ien­ tas de ayuda. A m enudo valdría la pena haber recurrido al latín de la Edad Moderna. en lugar del calco proiectoriumV Por el contrario. como sedes electró­ nica por «dirección electrónica». debemos alabar que. ya que los utensilios se construyen com o neu­ tros: aratrum («arado». así se habría dado alguien cuenta de que el «car­ naval» m oderno se equiparaba con los antiguos Bacchanalia y se habría evitado la horrible expresión sollemnia antequadragesimalia. como autocinetum (coche). se pueda llamar en lo sucesivo protestantes a los «protestan3. en lugar de tenniludium o. ¡VIVA EL LATÍN! ¿CÓM O LO DIGO EN LATÍN? Dando por hecho que se quiera. naturalmente. radiophonum (radio). com o dicen algunos.

. ahora se necesita el equivalente de «web» y de «software». sino el cinctus. eres libre de usar palabras que no comprendan los Cetego con sus calzones. precisamente.. se ofrecía como equivalente de «anti­ conceptivo» el término cautio. Pese a todo. existe un problema central que afecta al meollo de la cuestión. Los latinistas que no han pasado por la severa escuela de la filología tienden a exigir en latín un único térm ino equiva­ lente para cada palabra. Esta exigencia es correcta y necesaria cuando hablamos de conceptos concretos: si antiguamente se preguntaba por «cereza» y por «ter­ mas». 345 . . un taparra­ bos cinchado bajo el pecho. Ahora.5 siempre que las uses con mesura. si forte necesse est indiciis monstrare recentibus abdita rerum. si alguna vez es necesario mostrar con nombres nuevos cosas ahora ocultas. 5.. el Vaticano ha encontrado en Plinio el Viejo un tér­ m ino minuciosamente preciso: con atocium (literalmente: «lo que impide el parto») se puede nom brar lo que en adelante se le pro­ híbe a todo católico.L o q u a m u r L a t in e ! tes». como el latinis­ ta Horacio había expresado con humor: . En los diccionarios del siglo xix. En ocasiones también el experto aprende algo nuevo. que no resultaba de utilidad. igual que en las lenguas modernas. Los nuevos conceptos requieren nuevas palabras. pues en un diccionario vaticano anterior aún se les expulsa­ ba del templo como haeretici novatores (revolucionarios heréticos). Los Cetego son los anticuados representantes de una antigua familia rom ana que vivía en la época en que los rom anos no llevaban túnica bajo la toga. ya que esta palabra designa de m anera general la «precaución». dicere cinctutis non exaudita Cethegis continget dabiturque licentia sumpta pudenter..

Esto sería ridículo cuando nos ocupamos de invenciones modernas. el latín nos obliga a examinar en detalle el significado de muchas palabras habituales y a formular su conte­ nido abstracto de manera distinta según el contexto. Cabe decir que la primera encíclica de Benedicto XVI dejaba abierta la esperanza de una mejora en este aspecto. igual que en muchas encícli­ cas papales de los años sesenta. Si no se hace este esfuerzo. En estos casos. Y. Si quisiéramos traducir. aunque no exista en latín el vocablo correspondiente. ¡VIVA EL LATÍN! Esta «libertad» ( licentia ) no se puede conceder si el concepto puede y debe ser formulado con los medios disponibles en la len­ gua. «daños colaterales» o «autorrealización». «por favor» (quae- 34 6 . pero resulta necesario y atractivo si nos referimos a conceptos abs­ tractos como «globalización». sabía de sobra qué es la sexualidad. Para «sexualidad». como en el refrán Sine Baccho et Cerere friget Venus (Sin vino ni comida el amor no funciona). sino que deberíamos buscar una equivalencia de este tipo: Sigmundus Freud quid Venus (o libido Veneria) in som ­ niis interpretandis valeret prim us cognovit. por ejemplo. como «tenis» o «teléfono». ningún romano tendría la m ínim a idea de qué significa esta palabra. ¿Cómo se dice «buenos días» (salve). no podríam os ha­ blar de sexualitas. surge un latín horrible. por ejemplo.El l a t ín h a m u e r t o . la siguiente frase: «Sigmund Freud fue el primero en descubrir el significado de la sexualidad en la interpretación de los sueños». sin embargo. se establece el equivalente sexualitas . Des­ graciadamente. los diccionarios no parecen cumplir esta premisa y contienen a menudo neologismos incorrectos. Una gran parte del deleite que implica hablar y escribir en la­ tín se debe a la necesidad de traducir nuestras ideas a las catego­ rías mentales de un m undo pasado. Incluso existía una palabra para todo lo que se rela­ cionaba con ella: el nombre de su diosa Venus. aunque parez­ ca una opción evidente. Lo más fácil de aprender en latín es el lenguaje diario (sermo cottidianus).

. el gran Kurt Tucholsky alabó este «ensayo tan divertido para los estudian­ tes como para los humanistas» que parece escrito por un «monje resucitado». con tal de que llegue el di­ nero / Nihil moror litteras. ningún libro de texto de latín coloquial. la m a­ yor parte de estos términos pueden aprenderse con los antiguos libros de conversaciones escolares y con algunas obras de Erasmo. escrito por el experto en educación Georg Capellanus. Buenos días. «gracias» ( benefacis). preparada por Rubricastellanus (conde de Rothenburg). por desgracia. Muchas de estas expresiones aparecen también en algunas guías modernas de conversación. resulta ciertamente ingeniosa y exitosa: para la forma italiana bravo! el romano usa las formas griegas euge! o sophôs! Esta obra supera el nivel general de los innumerables có­ mics en latín. La versión en latín de Astérix.'? Aunque no exis­ te. «¡salud!» (bene tibi). los Cuentos de los hermanos Grimm (Apologi Grimmiant). En este oscuro panoram a también hay algunos rayos de sol. como ¿Habla usted latín? (1925). Entre las traducciones también surgen de vez en cuando obras maestras. El perfum e (Fragrantia ) o el inevitable Harrius Potter.L o q u a m u r L a t in e ! so). Lean y aprendan: —¿No has recibido ninguna carta? / Nullaene tibi sunt redditae litterae? —No he recibido ninguna carta / Litterarum nihil accepi. como el Pinoculus Latinus (Pinnocchio) del jurista y poeta UgoEn- 347 .. argentum modo veniat. un librito graciosísimo y rico en vocabulario. En una excelente nota. —La carta puede quedarse donde sea. tris­ teza (Tristitia salve). como la novela breve De Simia Heidelbergensi (El M ono de Heidel­ berg) del profesor Michael von Albrecht o las memorias felinas Tacitus Cattus de la española Mercedes González-Haba. al igual que el de muchas traducciones innecesarias de libros como Winnie-the-Pooh ( Winnie ille Pu).

creado en 1845. Si el lector logra abstraerse de su visión ultraconservadora. El jurista suizo Peter Esseiva. una tertulia de mujeres emancipadas y la teoría de la evolución de Darwin. Por ejemplo.E l LATÍN HA MUERTO. En algunos casos. Con adm iración se leen los versos de T heodorus E chterm eyer y M auritius Seyffert (1833): Carmina aliquot Goethii et Schillert Latine reddita. Huic eia assurgite. En 1876 ganó por prim era vez la medalla de oro en el concurso de poesía holandés Certa­ men Hoeufítianum. un importante descenso en el siglo xix. al mismo tiempo. matres: 1 Humanae stirpis vobis ego trado parentem. es indudable que en sus sátiras hay elementos muy divertidos. Una señora de cierta edad expone de manera docta el origen de las especies y su evolución hacia los grandes mamíferos: Quos inter non mente minus quam corpore velox cercopithecus adest. alumno de los jesuítas. a pesar de los ejercicios escolares. El arte de la poesía latina había sufrido. cuando ridiculiza. cada una más precisa que la anterior. A los maestros de escuela alemanes les gustaba especialmente traducir los poemas de los clásicos nacionales al latín :6 La C am ­ pana de Schiller tuvo entre diez y veinte traducciones. 6. las versiones po­ dían ser exitosas: el viejo Goethe reconoció que disfrutaba más con la versión en latín de Herm ann y Dorothea que con su origi­ nal alemán. 348 . pero nunca llegó a desapare­ cer. fue uno de los poetas latinos más singulares. M u sas l a t in a s d e l p r e s e n t e De este modo regresamos a la esfera de la literatura. iVIVA EL LATÍN! rico Paoli (1962) o el animado y rítmico Kalevala Latina del latinis­ ta finlandés Tuomo Peklcanen (1986).

quid est quod vis apertus esse? Nihil potes videre. namque iam cubat sol. donde una esclava romana canta a un niño para que se duerma. nec aureum grabatum luna pigra linquit. escrito en hexámetros. el sol se ha ido a dormir. Levantaos y erguíos. En su poema Thallusa. como el ferrocarril y la fotografía. concillan el clasicismo lingüístico con una dulzura y una ex­ presividad totalmente modernas. en el tiempo que le dejaba libre su labor política. y en su dorado catre yace aún la perezosa luna. el papa León XIII. ¡La la! ¡La la! ¡La la! 349 . Más célebre que este escritor satírico fue el apasionado latinis­ ta del que ya hemos hablado. Prestigioso profesor de litera­ tura italiana y latina.L o q u a m u r L a t in e . Sus poemas. le gustaba escribir en metros clá­ sicos acerca de grandes invenciones técnicas. Cúbrete con los párpados: más verás ahí adentro. redactados casi siempre de manera narra­ tiva. Mirad. se arriesgó con expe­ rimentos formales. poeta en ambos idiomas. Asimismo. Lalla! Lalla! Lalla! Ojito mío. Pascoli encarna el modelo de poeta-filólogo que ya sólo puede existir en los idiomas nacionales. Pascoli intercala versos saturnios que sirven como canción de cuna: Ocelle mi. no menos ágil de espíritu que diestro de cuerpo se acerca el mono. Tanto a estos como a otros los supera un poeta que apareció a finales del siglo xix como si fuera un fantasma llegado del Renaci­ miento: el italiano Giovanni Pascoli. señoras: aquí os presento al padre del género humano. ¿por qué quieres estar siempre abierto? Nada puedes ver. Genis tuis tegaris: plusculum videbis.

hasta 1961): se titulaba Viva Camena (M usa viva ) y contenía poe­ mas rítmicos y métricos de casi cincuenta autores. En su tiempo libre. escribió su testamento en verso y. La última rim a (more /pro re) da muestra del hum or habitual de este periodista y poeta. Nada les gusta tanto ra de Troya con palabras a favor Sin duda se trata de una de las causas más originales en la elección del latín. A Josef Eberle. Sólo tras la muerte del italiano pu­ dieron tener su oportunidad. ¡VIVA EL LATÍN! Siente uno pena al pensar en los rivales de Pascoli para el Cer­ tam en Hoeufftianum anual. que no quedó sin reco- 350 .E l LATÍN HA MUERTO. quam certare more contra rem vel pro re. lógicamente. escribía poemas latinos de tal brillantez que sus intentos poéticos en dialecto suabo rara vez los alcanzaban. Eber­ le. Troico vocabulis Flacci loquar ore? careat labore. También tuvo el mérito de preparar una antología de los poetas latinos más importantes del siglo x x (en todo caso. aunque ninguno de ellos logró que la posteridad le dedicase calles e institutos. que nunca term inó el bachillerato. editor del Stuttgarter Zeitung tras la Segunda Guerra Mundial. hablo en la lengua de [Ho no se queje por falta de como pelearse a la mane­ o en contrá de algo. ¿Por qué? Quaeris. en latín. ¿Preguntas por qué a mis herederos racio] Flaco? Para que la multitud de intérpretes trabajo. Como François Villon. cur heredibus Ne cohors interpretum quae nil magis diligit. le dedicaron al menos un puente sobre el río Neckar en su ciudad natal de Rottenburg.

de manos del rector de la Universidad de Tubinga. Amaryllis. Coire describe tanto la u nión general como la sexual. igualmente. decidido anticomunista. Mientras que Eberle destacaba en los ritmos medievales. Schnur. fue el único poeta alemán coronado como poeta laureatus durante el siglo xx: sucedió en 1962. Tubinga. bajo el nombre de Iosephus Apellus. Encontró a sus lec­ tores y oyentes más agradecidos a orillas del Neckar. También podía ser más serio. se volcó en el latín a los cuarenta años para hallar consuelo tras la muerte de su mujer. Gratia habenda tibi est: est. Amarylli. Schnur era un maestro de los epigramas clásicos y de la sátira. donde sus clases en latín fueron ovacionadas como una trem enda novedad. tuum. Tras una visita al Muro de Berlín (1962). por ello. Naciones Unidas Ved que un solo cuerpo reúne a todas las gentes. Schnur compuso estos versos: Gentes Unitae Omnes iam gentes coierunt1 corpus in unum. atrajo a otro genial poeta latino. Durante m u­ cho tiempo fue profesor de latín en Nueva York y se dedicó a la poesía con el sobrenombre de C. Schnur. 351 . Cuando la famosa call girl británica Christine Keeler provocó una pequeña crisis diplomática por sus relaciones simultáneas con el embaja­ dor ruso y con u n ministro de su majestad. corpus tiene dos sig­ nificados. escribió estos dísticos: 7. Josef Eberle. H arry C. un jurista judío que había abandonado Alemania en 1933. Esta ciudad de musas y de humanistas.L o q u a m u r L a t in e ! nocimiento. Arrius Nurus. Tuya esta gran obra: gracias te damos.

así que piensa. de m anera casi simultánea al ataque contra el corazón del m undo libre. El l a t í n e n l a m ú s ic a c o n t e m p o r á n e a Jan Novák (1921-1984) es el último de los humanistas latinos del siglo XX que presentaré. viator. cómo la libertad siempre vive cerca de la servidumbre. caminante. Igor Stravinsky hizo que un padre jesuíta tra­ dujese el texto de Cocteau a un latín de ritmo libre. impavida quisquis negat esse tuendam cura: ni vigilas. Has visto el muro. servus eris.E l LATÍN HA MUERTO. Politicon (1977). demostró que la música latina no tenía por qué ser música sacra. la obra fue estrenada en M únich el 11 de septiembre de 2001 . el World Trade Center de Nueva York. el checo Jan Noválc. Aunque también fue un poeta latino. de ese modo. Fallitur. Para su grandioso ora­ torio Oedipus Rex. puso música a este y a otros textos en una cantata para coro masculino. fácil de musi- 352 . expulsado de su patria en 1968. iVIVA EL LATÍN! Conspecto muro complectere mente. Los dos compositores latinos más famosos del siglo x x no se dejaron estorbar por problemas métricos. Nadie como él supo darle nueva vida al ritmo poético antiguo en la lengua m u­ sical de su época. quam sit libertas proxima servitio. Otro enemigo del comunismo. con detalle. de quienes aún viven tendrán que hablar estudiosos futuros. Novák será siempre considerado el musicus Latinissimus. Quien no se preocupa y vive sin miedo se engaña: ten cuidado o serás cualquier día un esclavo. Por una extraña serie de casualidades. haud mora.

además. descartó la m étrica clásica original y la sustituyó por un rit­ mo basado en su propio pulso. sobre todo. como sucesor de los antiguos humanistas. Ninguna otra obra puede. para la clase de música y. A Jan Noválc. el camino hacia Horacio y Catu- 353 . Dedicó a esta cuestión un escrito que se halló de m anera postuma: Musica p o e­ tica Latina.. pasando por las odas clásicas de Horacio o los poetas cristianos de la Antigüedad tar­ día y la Edad Media. le co­ rrespondía explorar las posibilidades rítmicas de la música con­ temporánea en el tratamiento de los metros clásicos. Para sus «rít­ micos» Carmina Burana. que abarcan todas las épocas con fáciles y pegadizas melodías para voces medias y pia­ no.. lo que le da al texto una mayor sensación de antigüedad y de extrañeza. Sólo mucho después en­ contró. Por encima de todo. por sus propios medios. aunque no alcanzaron el mismo éxito.L o q u a m u r L a t in e ! calizar. Novák hizo lo que ningún com ­ positor anterior: puso música a la inmensa variedad de los dos milenios de poesía en latín. musicalmente afi­ nes.). al mismo tiempo. Carl Orff eligió tan sólo aquellos textos que le sedujeron de m anera inmediata y que no planteaban d i­ ficultades métricas. Stravinsky pidió que se recalcara la pronunciación arcaica a través de la K (K aedit nos pestis. seducir con poe­ sía latina y entusiasmar con sus ritmos. Su último trabajo es uno de los más sencillos: las cincuenta canciones de los Cantica latina. En sus Catulli Carmina. Jan Novák escribió muchas composi­ ciones para la escuela. Su educación en un estricto instituto jesuíta no le había transmitido el goce de la lengua. La e n s e ñ a n z a d e l l a t ín v iv o Igual que los Cantica latina. desde los pareados de Plauto hasta los autores del Renacimiento y del presente. para la clase de latín.

También en épocas posteriores fue opinión compartida entre los mejores pedagogos. de derecha a izquierda. Aún a día de hoy existen muchos maestros de todo el m undo que. que la práctica de la conversación debía ser simultánea o incluso previa a la enseñanza de la gramática latina. preparado en formato monolingüe por un profesor danés. muy agradable para los niños. Por suerte contamos con un manual de latín. aplicado ya a to­ das las lenguas modernas. la comprensión y el habla? Para los humanistas del Renacimiento era evidente que el latín se aprendía hablando. ya que era el idioma general de la enseñan­ za. Es evidente que pocas personas querrán aprender latín según el método habitual de muchas instituciones.El l a t í n h a m u e r t o . Gracias a un pedagogo bávaro. ¿No deberíamos. a pesar de las restricciones de los planes de estudio y de los libros de texto. ¡v iv a e l l a t í n : lo. intentar que el latín se aprenda por el camino natural de la escucha. por lo tan­ to. empezando con el gran Comenio. Nunca habría logra­ do Catulo besar a Lesbia o leerle sus poemas si ella hubiese tenido que esforzarse tanto para entenderlo. Por esa razón le importaba tanto que la lengua encontrase en las escuelas un acceso directo a la mente y al corazón de los jóve­ nes a través del canto latino y del latín hablado. que lo convierte en una especie de álgebra superior o tal vez de química. En el siglo x v i i i . De izquierda a derecha. practican este «método directo». pedagogos tan radicalmente diferentes como el neohumanista Gesner y el rea­ lista Basedow coincidían en este punto. dis­ ponemos incluso de un largometraje en latín para el aprendizaje de la gramática. se va m ontando una frase hasta que finalmente tiene sentido. Se busca el núcleo del predicado — osculatur (él besa)— y se pregunta enton­ ces por la totalidad de la frase a través de los complementos nece­ sarios (¿Quién besa? Catullus ¿A quién besa? Lesbiam) y de otros detalles (¿Dónde besa? ¿Por qué besa? ¿Con qué frecuencia besa?). 354 .

que la prim era i de vici­ nus es corta y la segunda es larga. fuera de lugar: «No tenemos tiempo para hablar en latín». de inmediato tuve a una clase suaba en com ­ pleto silencio. Quien haya leído este libro. Todos los ojos me seguían fascinados. en prim er lugar. Vae mihi. el latín sigue siendo un idio­ ma. No sólo aumentó el nivel de ru i­ do. sino que lo gana. de forma inconsciente. pidiendo calma con frases sencillas. Cuando mi tutor me dejó solo para ir a tomar un café. Longum iter est p er praecepta. Vivo o muerto. sabrá que esta objeción no es correcta: el latín lleva dos mil años «muerto» y. mi alum ­ no retiene el térm ino garriré y recuerda que las prohibiciones no se construyen con el imperativo.8 Cuando tenía veinte años. Al final de la clase. La segunda objeción que suele hacerse está. parecieron abrirse las puertas del infierno. Naturalm en­ te las clases de latín en los institutos actuales no son tan frecuen­ tes como en la época de Melanchthon o de Humboldt. ¿Cómo hacerme respetar? Tuvo que ser un dios o un genio de la latinidad quien me susurró al oído: Loquere Latine (habla en latín). un chaval entusiasta. no una disciplina matemática. 6. sin embargo. Lo intenté de forma vacilante. siquiera en parte. hice prácticas en un instituto de la ciudad industrial suaba de Göppingen y tuve que dar clase de la­ tín básico a los alumnos de séptimo curso. pobre de mí. Séneca: Epistulae . que «el latín es una lengua muerta». se ha usado en cada época como si fuera una lengua viva. pero. corto y eficaz por los ejemplos ). Y ade­ más ha percibido. me parece. breve et efficax p er exempla (Largo es el camino a través de las reglas. sino que empezaron a volar a m i alrededor bolas de papel y trozos de tiza. Tardo lo mismo en decir «no hables con tu compañe­ ro» que noli garrire cum vicino. sino con la perífrasis noli. en el segundo caso. Pero quien quiera hablar en latín con sus alumnos no pierde el tiempo. 355 . 5. convencido de la diversidad de la leu8.L o q u a m u r L a t in e : A este planteamiento se objetará.

aplicar a la enseñanza los conocimientos adquiridos por la psicología. ¡VIVA EL LATÍN! gua. 356 . Estoy convencido de que. el latín dejará de considerarse una lengua «muerta» y volverá a impartirse como la reina de las lenguas extranjeras.El l a t ín h a m u e r t o . sobre todo. me preguntó: «Señor Stroh. ¿puede usted hablar dialectos latinos?». Durante las últimas décadas se ha hecho mucho por este objetivo: editar libros de texto más ame­ nos y vivos. incluir música y teatro en clase y. Quien reclama hoy en día una enseñanza viva del latín no está pidiendo. algún día. hablar latín con entusiasmo. nada nuevo. por suerte.

sino muchas. Y tras cada una de ellas. aquella que fue decisiva desde el punto de vista lingüístico. La m u e r t e d e l l a t í n Recapitulemos los puntos esenciales de esta muerte. La prim era muerte del latín.Epilogus La magia del latín A través de más de dos milenios y medio hemos seguido la con­ vulsa historia del latín. Y así podemos comprender por qué un poeta laureado del siglo xx. En efecto. no ha m uerto una vez. Josef Eberle. pudo escribir bajo el tí­ tulo Lingua m ortua (Lengua m uerta ): O quoties obitum linguae statuere Latinae! Tot tamen exequiis salva superstes erat. En ese momento. Se da por muerto al latín y él. en la época del emperador Augusto. ha resucitado y rejuvenecido de for­ m a maravillosa. a lo largo de su histo­ ria. tuvo lugar al principio de nuestra era. la lengua se petrificó y se 357 . Dicen una y otra vez que la lengua latina ha muerto pero sobrevive con salud a cada entierro. igual que el herm oso Adonis.

se desa­ rrollaron los distintos idiomas romances. De esta muerte. Buscando sobre todo el beneficio de la Iglesia. en­ tró en decadencia y.E l LATÍN HA MUERTO. sólo adaptaría y renovaría su vocabulario. 358 . más bien al con­ trario: se produjo por el trato habitual con obras maestras plenas de vida. Carlomagno restableció la enseñanza del latín y lo salvó. esta m uerte o aparente muerte en belleza. que garantizaba la corrección de la lengua culta. Sin embargo. procedente en buena medida del interior del latín. pese a todo. de ahí proviene el sen­ tido peyorativo que aún hoy damos al adjetivo «escolástico». esta muerte no fue una consecuencia de su escasa vitalidad. la lengua perdió su fuerza de compo­ sición poética y retórica. a quienes se quería otorgar la inm ortalidad a través de una lengua inmutable. El latín sufrió su tercera muerte al final de la Edad Media: por razones aún desconocidas. el latín alcanzaba el estatuto de len­ gua universal que m antendría al menos hasta el siglo xvm . pues el latín ya no podría ser la len­ gua m aterna de nadie. convirtiéndolo en una segunda lengua destinada a las personas cultas. El latín volvió a hallarse ante una amenaza m ortal durante la confusión causada por las invasiones bárbaras: la enseñanza del grammaticus. que regresó a la esfera del arte bajo el signo de la elo­ quentia. ¡VIVA EL LATÍN! convirtió en un idioma sin evolución. Esta salva­ ción fue su segunda muerte. durante dos mil años. a partir de la forma vulgar del latín. particularmente las de Cicerón y de Virgilio. esta muerte dio origen a un maravilloso florecimiento literario con la singular prosa y la exce­ lente poesía de la Edad Media latina. Pron­ to sería también el idioma de los cristianos occidentales. Al mismo tiempo que se producía esta reificación. sería salvado a su vez por los humanistas del Renacimiento: a tra­ vés de la excelencia retórica de Cicerón se redescubrió la belleza del latín. fueran de origen romano o no. El latín se empobreció y se redujo a un idioma científico de comprensión unívoca.

359 . las que destronaron al latín y le negaron su lugar como lengua internacional de la cultura. se escribían composiciones y versos para contribuir a la lenta resistencia silenciosa. golpearía de nuevo a la regina linguarum. pero no el decisivo. sobre todo. la técnica y la división del trabajo.E p i l o GUS Desde entonces. Pese a todo. «Rechazamos la república internacional de los sabios». empezando por la literatura y continuando por la ciencia. el la­ tín logró consolidarse una vez más: aunque no alcanzó su antiguo prestigio internacional. una lengua que. caracterizado por las ciencias naturales. el xvm . como por arte de magia. entre los distintos estados na­ cionales. se empezase a hablar por primera vez del latín como «lengua m uer­ ta» (lingua m ortua ). Los institutos del siglo xix recuperaron la cultura latina del Renacimiento en señal de resis­ tencia contra el m undo moderno. Quizá eso contribuyó a que. Esta posición sigue vacan­ te hasta hoy. en el siglo xvi. había logrado m antener su propia nación de eruditos. se declamaba en la­ tín. apoyadas por el ascen­ so del nacionalismo. Quienes arrojaron a Alemania a dos guerras mundiales tenían sin duda sus buenas razones para desconfiar del poder de una lengua que unía a los pueblos. aunque al principio intentó ocuparla el francés y más tarde lo hizo el inglés. En este período fueron las lenguas modernas. se justificaba como una herramienta in ­ comparable en la enseñanza superior. la respublica litteraria o litteratorum . Completamente distinta fue la cuarta e interminable muerte que sufrió el latín durante el siglo x v n y. Pese a todo. El patriotismo. sería el golpe más fuerte. desde Carlomagno. el objetivo de quien hablaba y escribía en la­ tín fue hacerlo con la máxima corrección y hermosura. quien impute a los humanistas la responsabilidad por la muerte del latín estará viendo las cosas del revés y confundiendo al médico con el asesino. reforzado a finales del siglo xix. Una ex­ pectativa tan alta hacía que los espíritus timoratos se refugiasen en un clasicismo anémico.

La m a g ia d e l l a t ín No conocemos el futuro. para mostrar la soltura del mismo modo que la 360 . Y las predicciones catastrofistas. Sea como sea. y la propia historia del latín demuestra que no es posible predecirlo extrapolando aquello que vemos en una época. al final de la Edad Media o incluso en el siglo x v i i i . del latín no parecen llevar cami­ no de hacerse realidad. ¿quién habría po­ dido prever el futuro que le esperaba al latín? Por tanto. Tal vez lle­ gue con los poetas. Entre tanto. lo llamo la magia del latín. ¿quién puede saber hoy lo que ocurrirá mañana? Si el latín debe asistir a un nuevo renacimiento. el héroe de este libro. no tanto por su estructura. que anunciaban el fin de la cultura y.El l a t ín h a MUERTO. en consecuencia. la historia muestra algo con claridad: los incom ­ parables éxitos del latín durante los dos milenios posteriores a Ci­ cerón. la ciencia y la Iglesia. A falta de un nombre me­ jor. tan habituales a finales de los sesenta. alegré­ monos de que el latín haya encontrado al menos un lugar fijo en la escuela. Esa estructura que se le revela a cada estudiante tras unas pocas horas de estu­ dio: la capacidad tan singular para alcanzar por igual la abundan­ cia y la concisión. Virgilio y al emperador Augusto no se explican por meras razones de utilidad. ¡VIVA EL LATÍN! decían algunos cuando el nacionalsocialismo llegó al poder. como la escuela. tal vez este no dependa de las fuerzas tradicionales. a través de su historia. tal vez con los músicos. Nos hemos acercado a la magia del latín. en la escuela y en la universidad. A esta muerte transitoria logró también sobrevivir el latín. Durante el tiempo de las invasiones bárbaras. con cierta soltura. Hay una fuerza inexplicable que le perñiite sobrevivir una y otra vez a su muerte.

es la imprecisión y la ambigüe­ dad del idioma lo que obliga a reflexionar. spera­ vit). todo ello a partir de la posición final del verbo. Pensemos. en Hoc poculo epoto (Tras beber el vaso).ej.. Cuanto más frecuente es una palabra en latín. método. de las sorprendentes relacio­ nes de sentido que se establecen a partir de la libertad de coloca­ ción de las palabras: ningún idioma m oderno podría suscitar. La construcción sólo indica que este hecho —beber el contenido del vaso— está. algo comparable.) hace pensar al estudiante si los romanos real­ mente entendían su propio idioma. en este caso el sueño de César: Hoc poculo epoto Caesar obdormivit (. No se le hace justicia al latín cuando se le otorga la facultad de educar la capacidad intelectual por su estructura «particularmen­ te lógica». César podría haberse quedado dorm i­ do después de beber. en cierto modo. César se quedó dormido). Y así ocurre en muchos otros aspectos. siste­ ma. período y unidad de significado. De m anera paradójica. y de las infinitas posibilidades que ofrece la colocación de las oraciones subordinadas. la naturaleza de esta relación no está expresada en la frase. conectado con la acción principal de la oración. Sin embargo.E p il o g u s tensión arquitectónica. «Podía esperar»). que yo sepa. naturaleza. Las conjunciones más empleadas para introducir una oración subordinada (cum y ut) revelan con claridad esta imprecisión latina. ratio = cuenta. más tiende a la polisemia. Los verbos modales como «poder». por haber bebido o a pesar de beber: tan sólo el oyente o el lector puede determinar qué se quiere decir.. imprescindibles en las lenguas modernas para precisar el significado de una acción verbal («De­ bía vomitar». ese ablativo absoluto tan temido por los principiantes.. razón.. de la riquísima alternancia entre ver­ so. Por no hablar de los matices de la poesía. «querer» o «deber». Búsquese en el diccionario ratio o causa: la abundan­ cia de los significados (p. se omiten en latín (vomit. núcleo de la expresión. por ejem­ plo. 361 .

nos incita a pensar de otro modo. m anet res (La máscara cae. su conoci­ miento es toda una ventaja para cualquier aprendizaje de idiomas. por su relativa ambigüedad. en ocasiones. ¡v i v a e l l a t í n : Sin embargo. Además resulta más sencillo comprender los extranjerismos y. Muchas frases pomposas. Aunque una parte esencial esté en griego. no es posible desarrollar un discurso imponente que carezca de sentido concreto. Sabiendo latín se puede aprender con más facilidad el inglés y los idiomas romances. todos los latinistas son unánimes al afirmar una cosa: en latín no se puede hablar de manera hueca y altisonante. cuando se traducen al latín. Por su estructura conceptual. O tra razón más para lamentar que el latín haya de­ jado de ser la lengua compartida de la ciencia. 362 . exageró) el siglo x v i i i . dado que las gramáticas de los idiomas m o­ dernos han tomado por modelo la gramática latina. También resulta evidente que el latín es indispensable para orientarse en la historia. la frase latina debe aferrarse al núcleo de la idea y expresarla con sencillez. sobre la que acabamos de hablar. la cosa permanece). Cuesta más admitir los beneficios de la educación formal en latín. Las raíces de nuestra cultura se encuen­ tran en la Antigüedad. en especial. A pesar de su impre­ cisión o quizá gracias a ella. que aumenta día a día y es incomprensible sin el latín. se quedan tan desnudas como el emperador de Andersen con su nuevo traje: Eripitur persona. que tanto defendió (y. el latín nos obliga a precisar con más detalle el núcleo de una idea.El l a t í n h a m u e r t o . Esta estrategia puede ser re­ veladora. ¿P o r q u é el l a t ín ? Hemos comenzado con una pregunta: ¿se debería aprender latín hoy en día? Los beneficios básicos que aporta el latín son eviden­ tes. la terminología científica. en aparente contradicción.

¿Quién puede comprender nuestro m u n ­ do sin conocer esta tradición? Queda tan sólo por decir una cosa. tenemos hoy en día el inglés a nuestra disposición (siempre y cuando no queramos co­ menzar una correspondencia internacional en latín. si estuvie­ sen vivos. Porque el latín sigue siendo la misma lengua en la que hablaban Cicerón. adquiere de inmediato la posibilidad de ser compren­ dido sin intermediaciones en algún futuro lejano. Erasmo. lingua universalis et durabilis ad p o s­ teritatem. Y en esta lengua le hablan a quien la aprende hoy en día. darnos entrada a una respublica lit­ terarum atemppral. Eginhardo. Pese a las diferencias temporales. Dante y Petrarca. Tácito y san Jerónimo. Kepler y Leibniz. una lengua que ha superado las limitaciones del tiempo y del espacio. en el derecho y en la religión: una tradición que recorre la Edad Media y el Renacimiento. la lingua durabilis ad posteritatem. Así se estableció. Por eso el com- 363 . Aunque resulte extraño. podrían entenderlo sin dificultad alguna. citando a Leibniz. Pero el latín nos permite aquello que ninguna lengua viva puede ofrecer: superar las fronteras del tiempo. Cual­ quier obra escrita en una lengua viva dejará de comprenderse cuan­ do esta envejezca con el paso del tiempo. cosa que p o ­ cos hacen).E p il o g u s los romanos se encargaron de transmitírnosla: entre los pueblos antiguos. fueron los únicos que querían y podían apropiarse de los logros intelectuales de los griegos para traerlos a su propia len­ gua y. superar a sus maestros. finalmente. que llega hasta el siglo x v m y se ram i­ fica hasta la actualidad. como hemos visto: según la expresión de Dante. la que considero más im ­ portante. Quien escribe en latín. la tradición latina en la literatura y en las ciencias. como ya hemos visto. inalterabitis locutionis identitas o. Únicamente muriendo podía ser el latín inmortal. En lo referente al espacio. comunicar­ nos con lo mejor del pasado. todos ellos habrían podido comprenderse en latín. sólo la labor filológica la hará comprensible. esta idea es válida para el futuro.

De lo contrario. bone. los de Oxford destacarían en inglés. 364 . el latín. cuando le preguntaban por qué se m o­ lestaba en usar el latín. Pese a todo.El l a t í n h a m u e r t o . expresó la conjetura de que. Fiat iustitia! (¡Que haya justicia!). los santos hablarán latín en el Cielo (beatos in caelo Latine locuturos). El jesuíta Mel­ chior Inchofer. algún día. respondía: Nihil est. ¡v i v a e l l a t í n : positor 7 poeta Jan Novák. Parece una idea plau­ sible si consideramos que Dios aprendió hebreo para escribir el Antiguo Testamento y griego para el Nuevo. immortalitatis tantum causa hoc f i t (No es por nada. También Él ha sido seducido por la magia del latín. Así regresaríamos todos a nuestra lengua común. Porque el latín es la lengua que todos desconocemos. Sería un acto de justicia que el latín fuese la única lengua coti­ diana en el Cielo. desde que se pasó al latín de su querido Agustín de Hipona. ocurriría lo mismo que en la actualidad (eheu!)·. los hijos de Israel no tendrían rival hablando he­ breo. como podemos observar. querido: lo hago sólo por la inmortalidad). uno de los mayores latinistas de todos los tiempos. los de Pa­ rís en francés. no ha vuelto a cambiar de lengua. Así se abre otro proyecto de futuro para el latín.

Karl Ernst von. 41 Alexander de Villa Dei.153. Andrea. 306 Arminio. 245-246. 296 Bacon. 36 Arquíloco. 33. 19. Jakob. 270. 282. 289 Baer. 103 Alciato. 195. 128.190191. 94. 268 Aristófanes. 41 Antonius (El orador). 92 Arato de Soli. 219 Asinio Polión. 220 Albrecht. 264-265 Accio. 258 Alberto de Brandeburgo. 357. 70.106.185 Anquises.124. 241 Aristóteles. 360 Auratus.135. 319 Apolo. 117. 179 Ariosto. 320 Apio Claudio Ceco. 99. 125 Aquiles. 206-207.109-113. 318. 91. 308η.159. 248.161-162. 275-277 365 . 45-46.191. 269 Ausonio.212 Alvares. 26 In Alcuino. 57. 85-86. 42. Manuel.119n Atreo. 364 Alberto V. Johann Sebastian. 54 Agamenón. 295 Balde. 260-266. Michael von.176.154. 97. 270 Agustín de Hipona. 42. 224.Indice onom ástico Abraham. 256.120.172 Bach.169. 239. 25. 31. 36. 220 Arquías.103-107. 250 Ambrosio. 67 Antonino Pío.154. 253. 207-208. 347 Alceo de Mitilene. 73. 39 Antipatro.159. 42. 45 Agricola. 283. Ludovico. 144. 178-179. 327. 41 Archipoeta.121.196 Ático. 100 Augusto.174. 70. 145 Aníbal. Lucio. 125-126. 197n. Rudolf. 100-101.161-162 Amor (también Cupido). Johannes (Dorât). 180. Francis. 87-88. 56 Apuleyo. 241. 173 Alejandro Magno.. 7 6 . 210.

276 Cervantes. 329n Basedow. 105. 308η Boeckh. 214.218219. 24. Pedro. 170-171 Bentley. Bernhard de. Luis de. 269 Canisio. 196. 270 Brecht. 224 Calvo. 221 Brecht (Livinus Brechtus). 66. 186. 288. 42. 268n Catón el Viejo.185.115. 32 Casiodoro.172-174. 97-98. 366 . Lord. 176 Bebel. Philipp. Karl. 207-211. Pietro.69.44. 279 Bovier de Fontenelle. 19. 276 Budé. 73-75. Wilhelm. 192. 358-359 Carlos IV. 136. 269 Barth. 200. 279 Brant. 128.198-199. Giovanni. Richard. August. 167 Catilina. Pedro. 229 Boccaccio. 87-88. 346 Benito de Nursia. 304 Byron. Juan. 347 Caracalla. 91. 66-67. 320 Bissula (citado por Ausonio). 260 Bismarck. Conrad. 266 Camöes. Bertolt. 224. 242-243. Johannes Bernhard. 260. Guillaume. 299 Bruni. 330 Berlioz. 310η Barclay. Leonardo. 33 Carlomagno. 33. 77. 98. 41 Calvino. Licinio. 241. 167 Bembo. 214. Georg. Heinrich. 246 Butler. Winfried.204 Carnéades. 186 Bruto. 93. Immanuel. 77. 257 Bidermann. 154. John.171. 321 Bonifacio. M„ 298n Buttmann. Ambrosius. 353354 Cellarius. 21. 308. 251 Calderón de la Barca. 79-80. 77 Camerario. Miguel de. 285 Celtis. 260. Kamuzu.Banda. Joachim. E. 269 Calimaco. 301.171. 124. Christoph. Hector. 268 Boecio. 304. 304 Belisario. 172 Boscovich. Jacobus. 56. 203 Busch. 79. 26. 73. 248 Capellanus. 192 Bekker. 125 Blaurer. 228. 269 César (Julio). Otto von. Sebastian. 240 Catulo.167. 268 Benedicto XVI. 354 Baudri de Bourgueil. 256-258. Ruder Josip.

93.196-198. Cornelia (madre de los Gracos). Agatha. 360. también Amor.144. 286-287.157. 57.144. 74. 134-135. 90 Citera (Volumnia. 59-77.297. 267 Diocleciano. 87.185. 299 220. 337. 174 Dédalo. 361 Christie. por Propercio). 70. 302. 35-37. 220. 28 Corina. 274 Claudio (emperador). Nicolás. 338η Corippus. 200η. 41 286n Dirlmeier. 82 Claudio Claudiano. Jean. 278. 282 340. 233. (citada por Ovidio). 212. 123. 107 Demóstenes. 341. 46. 172 Cocteau.152 Copérnico. 224. 348 Dedekind. Dionisio de Tracia. 257. John. 358. 318. 107 Corneille. 249η-250. 112. 198. 50. 282-283. 53. 214 Dámaso (Papa).115-116. 266. 352 Columbano. 34 Cleopatra. 170.125. 199. 87.123.100. 335. Ernst Robert. 149. Elio. 340. Charles. 82-84. 28. Pierre. 286-288. 72 Crisógono. 265 Donato. 294 Craso (El orador). Flavius Cresconius. 133. Johannes. 111. 77. Lícoris). 236. 328. 305.185. 268η. 155 Dante Alighieri.144. 67 Craso (triunviro). Franz.152-153. 122-123.289 Dionisio de Halicarnaso. 183. Friedrich. 220. 203. 354 Dewey. 284 Cicerón. Diana. Cornelia (cit. 287. 155. 240 150n 367 . 165. 289.200-201. 314. 329-330. 107 Cousin. 240. 168 Comenio.128138.119η.150-152. 124 Domicio Marso.193-195. 325. 143 Crisipo. Victor.157-160. 108. 79-80. René. 80.261 Curtius. Johann Amos. 217 Cupido. 117η Dalberg. Lucio Cornelio (Chrysogonus). 57.187-192. 326 Commirius.172. 97-98. 22. 307.154. 276-277 Constantino. 330 Clodoveo. 363 Darwin. 268.171η. Johannes von. 99-100.46. 299 Dido. 24-25. 242 Delia (citada por Tibulo). 216.108. 66 Crates de Mallos. 363 Cincinnatus. 318 Descartes. 62-64 Crotus Rubeanus. 93.

70. 80. 166 Egger. 57. 67-68 Galo. 221 Epicuro. 84. 79. 363 Eichenseer. 271η. 64 Elio Aristides. 57. 180.203. Kurt von. Theodor. 210. 346 221. 348n Eck. Daniel Gabriel. 350-351. Leonhard.270. 269-270. 225.281. 65.105 Du Bellay. Empédocles. Alberto. 41 341 Filón.176-177. 42 368 . Bernard de Bovier de.105. Josef. August Hermann. 271-272. Paul. 279 Faraday.120 Estacio. 342 Filipo de Macedonia. 185 Galilei.305. 192 Escipión el Africano. Ludwig. 92 Federico el Victorioso. Jeremias.Fahrenheit. Johann August. Émile. 254 Druso (hijastro de Augusto). 232 Erasmo de Rotterdam. 322. 54-56. 278. 357 Federico III. 199 91.106. 277 Fontenelle.240. 321 Egeria. 82. 205 Federico Guillermo IV. Julio César. 167 Francke. Heinrich Karl Abraham. Girolamo.223-233. 243. 46 Eginhardo. 279 Eurípides. 33. 39. 112. 46 Eichstädt. Sigmund. 123 Fleming. 280 Dürkheim. Johannes. 119 Ezequiel. 135 Drexelio. 363 Fulvia (esposa de Marco Antonio). 74 Ernesti. Caelestis. 294 Eberle. 286 Franz von Sickingen.284 Escipión el Joven. Galileo. 243. Karl. Fritz. Michael. 241 Federico el Grande.133. 297 Escalígero. 314 Filemón. 30. 98. Quinto. 42 Europa. 344 Feuerbach. 26. 73 Edipo. 36.143. Joachim. 261 Echtermeyer. 295 Euler. Freud. Cornelio. 90-94 279 Ennio. Filodemo. 329 Ennodio.136. 274 Fraenkel. 174. 57 Eneas. 274-275 Durero. Eduard. 35. 329n 347. 210 Federico V.242. Fracastoro. 28. 46.

150n.267n. 91. 302-303. Hermanos.121. 27. 52. Hortalus. Joseph.150n Hrotsvitha de Gandersheim. 147 Gnapheus. 259 Gutenberg. Hans-Jochen. 30. 150η Hortensio. 332 Horacio.246. 271.40-41. 252 Grimm. 353 Hortensia (hija de Horacio). 317-319 Guillermo V. Daniel. 270 Gryphius. Grass. 274. Martin. 300-303. Theodor. Friedrich. 27. 345.106.354 Gibson. Heinrich. 128. 307.Galvani. Johannes Matthias. Christian Gottlob. 282 Holberg. 136 Gratius. 170 Gretser. Johannes. 324 Hermann. 53. Quintus H.235n. 327. 204 Heidegger. 206 Guillermo II.266. 98106. 299.314. 172.41. Johann Gottfried. Ortwin.219. 55. 150n Hitler. 299 Homero. 311. 81. Carl Friedrich.251. Ludvig. 288-289. 161 Hildebert de Lavardin. 36. Hartmut von. 311 Hilario de Poitiers.298-300. 279 Gedike. 25.210. 176 Hildegarda de Bingen.273. 270-272 Guarino. 280 Gamm. 270 Heinze. 243. Gulielmus. 330. Mel. 347 Grocio. 312 Hércules. Adolf. 329 Hobbes. 215-216 Gregorio de Tours. 311 Gerhardt. Luigi. 320. 39 Heinsius. Paul.48. Jacobus. 295. Johann Friedrich.263. 273 Hölderlin.196. Friedrich. 246.256 Herder. Andreas. 169-171 Gregorio el Grande. 270 Goebbels. 308 Hesiodo. 241. 296-298. 320.196. Gottfried. 82. 270 Heuss. 9192. Johann Wolfgang von.140. 332 Helena. 276. Hugo. 29. Thomas. 241.162. Battista. 271n. 333 Gauss. Richard.44. 347 Günter. 314 Heine. 27 Hentig. 73. 203-204 Goethe. 6 4 .116-119.110. 111. 224 Hessus. 113. 54. 314.318. Mercedes. 323. 333 Heyne. 334 Herbart. 328. 270 Gesner. Helius Eobanus. 325. 209 369 . 335. 348 González-Haba.

218. 35. Christian(us) Adolph(us). 273 Lange. Jos'ef. 278. 119 Isabel de Inglaterra. 277. 87.157. 104 Inchofer. 333. 265 Jhering.147. 320.283.134.192.144. 364 lo.161162. 253 Kant. 351 Kepler. Immanuel. 29-30. 332 Jano. Karl.203-204. Thomas. Jan.308-309 Keeler. 258 Latinus (rey). 261 Isaías. 310 Klingner. Jean. 81 ícaro.281. Christine. 155-159. 247 Ijsewijn. 219. Gottfried Wilhelm. 308n. 326 Jerónimo de Estridón. 86. Johann. 363 370 . 94 Justina.189. 183η Leibniz. 22 Jaurès. 267. 295. 124 Juvenal. 299 Klotz. 116 Johann von Neumarkt (Johannes Noviforensis). 86-87. 275 Hilas. 161 Justiniano. 284. 273 Labieno. 251n Hutten. 28 Laura (citada por Petrarca). Felix. 185 Leda. Johannes. 331 Lactancio. 324.303-306. 241. 213 Klein. 239. 184 Jauch. Joachim. Tito. 117 Ignacio de Loyola. 363 Kerckmeister. 295 Jean Paul. Francesco. 27. 112 Lachmann. 204 Juan XXIII. Friedrich Gottlieb. Wilhelm von. 313 Jefferson. 132-133. 363 Jesucristo.157 Lana. 282. 261. 26. 310-313. Rudolph von. 109-110 Ilitía.162 Isidoro. 167n-168 Jacoby.Humboldt. Stefan. 355 Hus. 328-329 Klopstock. 51. Eckard. Ulrich von. Melchior. Günther. Orlando di. 307n. 29 Jupiter (Zeus). 332 Ilia. 224. 151-154. 19. Friedrich. 271-272. 200. 286 Laocoonte. 147 Juno. 298 Lasso.119 Lefèvre. 218-222. Décimo Junio (Iuvenalis).270.

Theodor. 88. 342. 293 Lotichius Secundus.133 Lucas. 326 León I Magno. Clément. 107 Marcial. 294 Mercurio (Hermes). 44-45.322. 144. 34. 281.196 Livio Andronico. 268 Marco Antonio. 342 Liebig.123 Marcos. Hans. 247 Lessing. 126. François de. Herbert.113.109-110. 109 Livio.Lemnius. 355 Meleagro. 296. 262 Maximiliano (príncipe elector). 223 León XIII. 331 Lépido (triunviro).106. Karl. 243 Marot. Vitus. 42. 99-100. 205-206 Luis I. 25. 265 Luciano. 77 Maquiavelo. Petrus. 211. 314-315 Mateo. 277 Marato (citado por Tibulo). 65. 242.179n.135. 19. 242 Lenin. 234-241. 228.142-143 Loers. 208η 371 . 73-74 Marco Aurelio. 287. 259 Melanchthon.256 Maximiliano I (emperador).245.155. Gotthold Ephraim. Giambattista. 26. 307-308. Nicolás. 333 Livia (esposa de Augusto). 98 Leppich.162.121.220. 275. 232 Lucilio. 87-88. 279 Luis XVIII. 251 Marcus (hijo de Cicerón). Cayo. 307. 153 Malherbe. 97. 294. Peter. 252. Justus. 37. Johannes. 270 Litt. 307η Luis XIV. 322 Linneo. 220. Guy. 349 Leo. 246. 103.131 Lucrecio. 269. 341 Lutero. 254. 47-48. Felix.247. Carolus. 223-226. 270 Licoppe. 121. 148 Mecenas.241-242. 73. 292. 41 Mendelssohn-Bartholdy. 270. 158. 246.248249. 157. Friedrich. 241 Lucano. Simon. 311. 279 Lipsius. 266. 55. 79. 321 Lisias. Vladimir Illich. 32. 344n León X. Martín. Justus. 249. 54. 295 Luder. 314 Marino. 337-339 Majencio.99. Tito.230-239.224225.174 Maier. 269 Marte. 73 Marcuse.271 Marx. Philipp.

115. 270-272 Orff. 206 Pan. Ugo Enrico.48 Newton. 364 Octavio (véase Augusto) Odiseo. 208 Otón I (de Grecia). 320. Friedrich Immanuel. 324 Pekkanen. 247.283 Parménides. 235. 256. 319. 340-341 Opitz. 328. 68 Miguel Ángel. 101-102. 265. 32 Petrarca. 174 Molière. 92. 241 Olmo. Giovanni. 68 Murena. Cneo. 227. 321 Nausicaa. Marco Antonio.81.219220. 278-279. 281 Moisés. Wolfgang Amadeus. 329 Novák. Friedrich. 269 Murmellius. Benito. 279 Moro. 225 Minerva. 25.108-113. 284 Niavis. 304 Niethammer. 165. Julian.103.42.112. 331 Norden. 57 Pascoli.161. Miguel María. 212 Mussolini. Giovanni Battista. 306 Niebuhr.184-185. 308 Napoleón.109 Mozart. 20. 81 Pablo. 270-271. 352-353. 313-314 Nietzsche. 75. 251.45. 212-213 Nicolás de Cusa. 93. Paulus. 36 Paoli. 302. 152 Moduin. 148.127n. 42.149 Nevio. 349-350 Pasífae. 307n Otón de Freising. Tomás. 331 Morgagni. 63. 325. 286n. 225. 219η. Johannes. 299 Némesis (citada por Tibulo). 30 Panaitios. Karl Friedrich von.159.180. 107 Nerón. Martin. 327 Nägelsbach. Tuomo. 30. 288. 303. Félix.139. 229.119-121.177.135. 76 Muret(us).37. 223. 121.Metastasio. Barthold Georg. 269. 205 Nida-Rümelin. 372 . Pietro. 348 Penélope. 300 Minucio. 229. 323-324. 176-177 Ovidio. Carl. 35. 240-241. Isaac. Theodor. Francesco. 332 Pánfila (citada por Luder). 353 Orfeo.176. Eduard. Philippus. 269 Molón. 77 Mommsen. Jan. 295. 241 Perseo de Macedonia. 348 Paracelso.

188-193. 276. 64-65. 347 Rousseau.97. 162 Ptolomeo. 109 Reuchlin. 281 Ritschl. Paolo. 255 Prisciano.195-199. 70. 330 Polifemo. 59. 340.105. 98 Pompeyo. 148 Pontanus. 154. 23η. 282η. 55. 22η. Adam. 338n Pirckheimer. 203-204. 241 Pío II (véase Piccolomini) Pío IX. 200. 353 Plinio el Joven. 320. Johannes. 130. Jean. 200. Angelo.162 Peutinger.152. 228 Pfefferkorn. Saul B.106-108. Karl-Heinz Graf von. Wolfgang (Ratke).156. 127 Poggio. 268 Polio.285-286 Remo.158. 214-216. Johannes. Georg. Cola di.121. 49-50. 115 373 . Conrad. 334 Piller. 219. 337.139 Pedro. 63-64 Rothenburg.132. 214. 46-47 Quintiliano. 234-235 Rienzo. 147-148. 137 Platón. 219n Polibio. 59. 345 Plutarco.122-123. 228 Pirckheimer. 243. 109 Ronsard.269 Rädle.289. 135. 281. 148. 277 Roscio. 31. Friedrich. 66. 288 Rutilio Namaciano. Prudencio. Aeneas Sylvius (Pío II).. 67-68. Renate. 200 Racine. Pierre de.198. 103. 228-229. 150n Prometeo.48. 69. 79 Poncio Pilato. 32. 226. Jean-Jacques. 135. 363 Petronio.143. 221. 81 Propercio. 266. Sexto. 331 Robinsohn. Charitas. 219. 64. 322 Platen.201. 252-253 Proba. Fidel. 344.196.160 Plinio el Viejo. 124. 33. 251. 289 Pirro de Epiro.113.123 Poccetti. 52-56. 204-205. 330. 242. 215-217 Piccolomini. August von. Asinio. 186 Riese. Willibald. 210 Picht. 75. 267. 130 Poliziano. 87-88. 41. 91. 256 Ratichius.269. 328 Plauto. 61. 331. 204. 204. 57. 56. 334 Rómulo. Jacobus. 237. 268.42. 202. 204.

199 Sirón. Friedrich Wilhelm.191.195-196 Thomasius. Edward Lee. 176 Strauss.284 Sibila de Cumas. Adolf. 34. 348 Schnur.204. 41. Torquato. 314 Saturno. 154. 355n Senghor. 286. 186. 326 Tiberio (hijastro de Augusto).Sachs.140. Baruch. 283 Thorndike.299-300.131.363 Tártaro. 136.196 Sanctius Brocensis. 237 Tasso. 328. 330. Peter. Johannes. 294 Strauss. 338 Schelsky. 105 Tibulo. 175-176 Sulpicia. Margaret.211. Moritz. 331 Tertuliano. 79 Seyffert. 118 Servio. 25. 86 Sila. 59. Benedetta. 91 Thiersch. David Friedrich. 202 Salustio. Joseph Justus. 348n Shakespeare. 248 Suetonio.187 Silvestre (Papa). 200η.171 Salutati. 150η.160 Traube. 343 Sertorio. 98.118.150-152. 352-353 Streicher. Harry C. 65. 64. Jacopo. Franz Josef. 335. 333 Schiller. 308. Franciscus (El Brócense). Friedrich.269. 296n. 241. 241-242 Séneca. 282 Stotz. 135-136. 33. 268 Terencio. 294. 85. 328 Sturm. 308-309 Schroth. 284. 61-62. Leopold. 49.154 Thatcher. 84 Sloterdijk. 343 Secundus. 150η Swift. Arthur. 276 Sartre. 65 Sol. 268 Santolius. 44 Scaliger. Franz Georg. Peter.271.. 270 Schäfer. 260. 307n Tomás de Aquino. 308n.195-196. 224. 273 Tácito.130-131. 338n Strauss. 125. 25. 234. 221. Ludwig.121. 332 Trajano. 314 Sócrates. 310n Teodorico el Grande. William.167 Teócrito. Jean-Paul. Coluccio dei. 104 Spinoza. 90. 337-339 Stravinsky. 251. Hans. Helmut. 288 Sannazaro. Julius.150.113. 318. Christian. Johannes. 107-108. Jonathan. 130-132.160. Igor. 351 Schopenhauer. 320. 53. 332 374 .139.

330 Wolff.196. François. 327.133-136. 24η. 199 Villon. 97-101. 320. 64. 213-214.Tucca. 94 Tucholsky. Lucio. 100 Zamagna. Stefan.188-189. 199-202. 342 Turno. Jacob. 113. 282-283 Wolfram von Eschenbach. 324 Wimpheling. 73 Voss. 218 Wilamowitz-Mo ellendorff. Bernardus. Johann Joachim. Johann Heinrich. 228. Richard.268 Voltaire.116. 269. 331 Wolf.141-142. Friedrich August. 350 Virgilio. 162. Christian. Ulrich von. 88 Vibia Perpetua. 130 Zeus (véase Júpiter) Venus. Marco Girolamo. 304. 358. 360 Vives. 346 Zweig. Eduard. 332. 295.299300. 347 Tunberg. 7980. 193 375 . Lorenzo. Hurdrych. 220 Ulrichs. Terence.196 Zenón. 202 Walther von der Vogelweide. 20. 70 Veleyo Patérculo. 22. 225 Verres. Kurt.110-111. 273 Varrón. 299 Wagner. 224 Vesta.176. 275η. Juan Luis. 237. 298-299. 220 Zwingli. 219 Winckelmann. 149 Vida. 314 Woelfflin. 82-94. Karl Heinrich. 36 Valla. 39-40. 341-342 Valerio Máximo. 93 Ulrich de Württemberg. 256-258. 313. 311. 298-300. 240. 306-307. 28-30. 323-324.105-108.220 Vario Rufo. 180-181. 93. 122.

. desde los más divertidos (cómicos y satíricos) hasta los más serios (Cicerón. L e Figaro M agazine ensayo . Esta breve historia de una gran lengua se lee casi como un thriller. Me opongo rotundam ente a estas personas y demostraré que el latín no ha muerto ahora. Este libro apasionante permite codearse por unos momentos con todos aquellos que hicieron inmortal una cultura y una lengua.. F ra n kfu rter A llg em ein e Z eitu n g «Wilfried Stroh n arra la historia del latín de un modo alegre y a m enudo im pertinente. Wilfried Stroh deja muy claras sus intenciones. declararla m uerta y enterrarla. Karl Marx). pero los especialistas en lenguas clásicas gozarán con la pluma ágil y afilada de este profesor emérito que consigue demos­ trar la utilidad del latín para conocer mejor nuestra historia y nuestra cultura. ¡viva el latín!. en la que son muchos los que piensan que habría que abandonarla.» H annes H interm eier.» Rémi Soulié. En un alarde de capacidad pedagógica. le ha permi­ tido gozar de una vida casi eterna. y para aprender otras lenguas. si puede hablarse de muerte.» Ya desde el prólogo de El latín ha m uerto.«Me he lanzado a una empresa que poca gente ha intentado hasta ahora: contar las aventuras de esta lengua latina que tanto amo. m ientras se pregunta por la extraordi­ naria vitalidad de esta lengua que se supone m uerta. con un entusiasmo que contagia. sino que murió hace dos mil años y que esta “m uerte”.») Felix Müller. Stroh recurre a las citas más sabro­ sas para ilustrar su tesis y.» («¡Léanlo! No se arrepentirán. de esta reina de las lenguas. pasando por los hum anistas y los jesuítas. nos presenta a una multitud de escritores latinos. desde sus orígenes hasta nuestra época. Newton. it. a menudo inesperados. D ie W eit «El libro de Stroh tiene m uchos puntos para convertirse en el vadem écum de la nueva generación del latín.

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