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de las aperturas V.N.PANOV eat ae Vv. N. PANOV ABC DE LAS APERTURAS Conociendo el movimiento de las piezas y las reglas elementales, el primer problema que se le presen- ta al ajedrecista principiante al em- pezar una partida es el plantea- miento de la apertura. ;Cémo em- pezar? ;Como planear la batalla? La teoria de las aperturas es su- mamente compleja y su conoci- miento a fondo requiere afios de estudio y de practica. Sin embargo, el celebrado maes- tro soviético V. N. Panov ha logra- do estructurar un libro basico que es un completo resumen de las ideas principales de cada sistema de apertura, describiendo de forma légica y metédica los conocimien- tos fundamentales para iniciar al ajedrecista y orientarle en lo esen- cial. En esta obra —continuaci6n de AJEDREZ ELEMENTAL, del mismo autor— Panov empieza explicando los principios generales que rigen en la primera fase de la partida. Ofrece después unos consejos practicos para el estudio de la teo- ria y, entrando de lleno en el tema, analiza las leyes fundamentales de cada uno de los diversos sistemas de aperturas especificando las me- jores jugadas, su sentido y su fuerza tanto en defensa como en ataque. Un método eficaz para todo juga- dor que desee iniciarse en el aje- drez de competicién, y que, junto a AJEDREZ ELEMENTAL, forma un curso completo de ajedrez basico. Cubierta de G. Mari V. N. PANOV ABC DE LAS APERTURAS V. N. PANOV ABC DE LAS APERTURAS EDICIONES MARTINEZ ROCA BARCELONA Traduccién directa del ruso por Agustin Puig Revisién técnica de José Luis Brasero 1! edicién: junio 1973 © 1973 Ediciones Martinez Rosa, S. A. Avda. Generalisimo, 322 bis - Barcelona-13 ISBN 84-270.02149 Deposito Legal: B. 23997 - 1973 Grdficas Diamante, Zamora, 83 - Barcelona-S (INDICE Presentacion . 2. ww wee Prédlogo . . wee 1. 2. Principios generales. . . . . 2... Como aprender las aperturas . . . . . Apertura espafiola : Defensa Steinitz. Variante del cambio. Defensa Chigo- rin. Variante abierta. Defensa Caro-Kann . . . . . wee Defensa francesa. . . 1. Defensa siciliana . . . Sistema cerrado. Continuacién clésica. Variante del dre: gon. Continuacién moderna. Gambito de dama . . . . Defensa india de rey . . . . . Los escollos de! océano ajedrecista. . Apertura central. Gambito del norte. Apertura vieness. Defensa Philidor. Apertura rusa. Apertura Ponziani. Apertura escocesa. Apertura italiana. Gambito Evans. Defensa de los dos caballos. Apertura htingara. Aper- 13 18 21 29 33 36 42 46 67 tura de los cuatro caballos. Gambito de rey. Gambito de rey rehusado. Contragambito Falkbeer. Defensa es- mandinava. Defensa Alekhine. Defensa Pirc. Defensa Grinfeld. Defensa Nimzovich. Defensa india moderna. Defensa holandesa. Apertura Birk. Gambito Budapest. Apertura inglesa. Apertura Reti. 10. Hay que estar alerta desde el comienzo de la patida 2. 2. . ee 82 Partidas selectas. M1. Epilogo 2 2. 2 7 ew ee ee 108 Como salir a la palestra ajedrecista. PRESENTACION Cuando a principios de 1972, la Delegacién Nacional de Deportes puso en marcha el llamado «Plan Nacional de Pro- mocion de Ajedrez», el que esto escribe fue nombrado Vocal Escolar de la Federacién Catalana de Ajedrez. En la primera etapa del plan, la escolar y juvenil, dos herramientas, ambas utilisimas, facilitaron enormemente mi labor: la «Cartilla», debida a mi querido amigo Roman Toran, y la obrita «Ajedrez elemental», del soviético Vasili Panov. Armado con estos dos libros peregriné por las es- cuelas de Barcelona ensenando ajedrez a una jovencisima generacién que acogia con agrado la belleza singular de nuestro juego. Cumplida la frase previa de esta primera etapa de ense- fianza bdsica, faltaba en la bibliografia ajedrecistica un libro que pudiera ser destinado a aquellos que, conociendo las reglas elementales y el movimiento de las piezas, supiera introducirlos en el primer problema que se presenta al ini- ciar una partida: el planteamiento de la apertura. La teoria de las aperturas es un mundo que por su aridez, por su cardcter memoristico, parece sumamente complejo y difi- cilisimo de hacer comprender de una manera ldgica y me- tédica al ajedrecista principiante. Por eso, cuando los directores de la COLECCION ESCA- QUES me dieron a leer este «ABC de las aperturas», del 7 mismo autor del «Ajedrez elemental» que tanto me ayudé en mi tarea de monitor, respiré con alivio: Por fin podia contar con un instrumento de trabajo que me ayudara en el duro escollo de dar a entender a mis jévenes alumnos el sentido de todas las aperturas. La claridad y sencillez de exposicion de las ideas bdsicas de cada apertura, el método de raciocinio empleado por Panov, son las cualidades del presente libro, el cual recomiendo con entusiasmo a todo aquel que desee poseer los conocimientos fundamentales para la prdctica del ajedrez de competicion. ANGEL RIBERA MAESTRO NACIONAL DE AJEDREZ PROLOGO Casi todo aquel que lea el titulo de este librillo se pregun- tara ~A quién va destinado? La respuesta es bien simple: «ABC de las aperturas» va des- tinado a todo aficionado al ajedrez, independientemente de su edad, sexo y profesién, que conoce las reglas, los conceptos y jos procedimientos de juego fundamentales y sabe anotar las ju- gadas, pero que no puede dedicar su tiempo al estudio de las aperturas. En la actualidad se han ramificado tanto que las va- riantes y subvariantes, cuyo nimero es incalculable, legan hasta el vigésimo y vigésimo quinto movimiento. Hay manuales y com- pendios de aperturas que llenan miles y miles de paginas. Esta modesta obra ha sido compuesta para el ajedrecista 0 la ajedre- cista, cuyo trabajo o quehacer doméstico le impide aprender el contenido de dichos compendios y, por ende, tener idea de cémo practicar las variantes recomendadas en ellos, que quiere jugar en las horas de asueto, y hacerlo bien, para no ser vencido por un contrincante mejor preparado. Si el lector no se propone llegar a maestro en este arte, sino a poseer los conocimientos fundamentales de las aperturas, a co- nocer las mds divulgadas y a tener una idea de las restantes, en- tonces este librillo le sera util. Y, si emplea debidamente los datos y consejos del material tedrico que, aunque poco extenso, se ha elegido para este fin, puede tener la seguridad de llegar pronto a jugador de tercera categoria, y hasta de segunda. El desconocimiento de tales y tantas variantes no es motivo para no tener fortuna en la practica de este juego si se tiene presente lo fundamental en la apertura; esto es: el desarrollo rapido y conveniente de las piezas. Miguel Ivanovich Chigorin (1850-1908), ajedrecista famoso y fundador de la escuela de ajedrez rusa, dice: «En toda apertura y casi en toda variante se pueden eludir las continuaciones estereotipadas y puramente tedricas, lo cual no es obstdculo para conseguir unos resultados iguales o mejores que si no se eludiesen.» Desde luego, en tiempos de Chigorin la teoria no estaba ela- borada tan detallada y cientificamente como en la actualidad; por eso, sus palabras deben interpretarse de acuerdo con la «evolu- cién de los tiempos», o sea, no referirlo a toda variante de aper- tura, sino a algunas de ellas y a muchas continuaciones. Con ello, Chigorin alude al razonamiento independiente, a la lucha contra lo estereotipado, que causa menoscabo en toda rama del arte, y aclara: «A menudo, lo tedrico es sinénimo de lo estereotipado, pues iqué significa fundamental en ajedrez sino lo que ofrecen los ma- nuales y a lo que se atienen aquellos que no son capaces de idear algo mas eficaz y original; algo diferente?» La experiencia del autor de estas lineas confirma el pensa- miento chigoriniano, porque hubo de introducir muchas «nove- dades» de apertura en la practica. Pero seria erréneo suponer que tales fueron ideadas previamente en los analisis realizados durante la preparacién para un encuentro. jNo! La mayor parte de ellas se produjeron a modo de experimento en el transcurso de una competicién, y fueron elaboradas en la «quietud del gabinete de trabajo» después de que probasen su bondad y eficacia. Ello se debe a que soy flaco de memoria; en el transcurso de la partida se me olvidaba cémo jugar de acuerdo con lo pres- crito en los manuales de aperturas; por lo cual me veia forzado a idear algo propio que, confrontado luego con el contenido de dichos manuales, resultaba a veces ser una novedad. Sin embargo, hay que conocer la teoria; hay que profundizar poco a poco en ella, aunque no se trata de «descubrir nueva- mente América». Esto no quiere decir que uno haya de conver- tirse en empollén, sino que comprenda y recuerde las variantes fundamentales que han probado su bondad y eficacia en el trans- curso de unos afios después de haberse parcticado continuamente. Y, sobre todo, no conviene atenerse exclusivamente a la moda, © sea a los nuevos movimientos practicados por un maestro o un gran maestro, porque es mudable e insegura. Esto puede plan- 10 tearnos la siguiente cuestién: siendo asf, jc6mo puede uno ganar Ja partida si no supera a su contrincante en el conocimiento de las aperturas o no lo iguala, por lo menos? Alejandro Alejan- drovich Alekhine (1892-1946), primer gran maestro ruso que fue campeén del mundo y mantuvo el titulo hasta el fin de sus dias, sostuvo una conyersacién con el conocido maestro checo Karel Opochensky y, entre otras cosas, dij «—El ajedrez contempordneo se distingue fundamentalmente del de nuestros abuelos. Pero jen qué consiste el progreso que ha experimentado? Antes se confiaba tinicamente en la intuicién que, en definitiva, engendra las combinaciones; ahora se juega de acuerdo con las severas reglas de la posicién y del calcu- lo exacto. En el pasado, al ajedrecista le bastaba conocer algunas variantes tedricas; en el presente, ya no le basta. ¢Consiste dicho progreso unica y exclusivamente en aprender miles y miles de variantes? jNo! Fijese; a uno le serviria de bien poco recordar miles de ellas. Porque se juega al ajedrez con esto —aqui se tocé significativamente con el indice la frente, y prosiguié di- ciendo—: jLa teoria es muy importante; pero la inventiva lo es atin mas!» Y asi, este librillo trata de coordinar el conocimiento tedrico de las aperturas, jaunque reducido!, con la fantasia creadora pro- pia y privativa de cada uno. V. N. Panov il 1 PRINCIPIOS GENERALES La partida de ajedrez viene a ser una batalla, por cuanto en ella, como en la guerra, comba- ten dos ejércitos. Y como en toda batalla, primero se movili- zan las fuerzas, lo que en aje- drez se llama indistintamente evolucién o desarrollo de las piezas; a saber: se trasladan de su posicién inicial a otras posi- ciones, donde se sostienen pron- to las primeras escaramuzas. Diagrama mir, 1 Aqui, las piezas estan coloca- das en Sus respectivos lugares 0 posici6n inicial, llamada entable o entabladura; en medio del ta- blero hay cuatro casiJlas o es- caques limitados por un cuadra- do que se Hama «centro», a cu- yos lados estan dos casillas limi- tadas igualmente por un rectan- gulo punteado. En estos ocho escaques empieza casi siempre la lucha. El centro equidista de los dos flancos, y las piezas si- tuadas en él pueden con uno o dos movimientos atacar la po- sicién del rey adversario; por ello, conviene que evolucionen hacia el centro y lo ocupen para limitar la accién de las ad- versarias. Por esta razon, los movimien- tos 1. C3TD, 1. C3TR, 1. .. C3TR no son légicos porque los caballos estan alejados del cen- tro, Los 1. P4TD, 1. P4TR, 1. P3AR y 1. P4CR son desde cual- quier punto de vista, malos, pues no sdlo no contribuyen al 13 desarrollo de las piezas, sino que empeoran la posicién y de- bilitan el flanco de dama o el de rey. Y los 1. P3TD, 1. P3CD, 1. P4CD, 1. P4AR y 1. P3CR son aceptables, aunque poco Utiles en cuanto a la lucha por el centro. La practica de los cuatro si- glos ultimos ha demostrado que lo mejor, para las blancas, es comenzar la partida con 1. P4R o 1.P4D; de esa manera, se do- minan las casillas centrales y se da salida a uno de los alfiles. El movimiento 1. P4AD suele encaminar por un lado a las po- siciones que se producen des- pués de I. P4D y por otro a las de la defensa siciliana con in- versién de colores. El movimiento 1. C3AR oca- siona la apertura Reti, dificil y complicada para los dos ban- dos; apertura que estuvo de moda hace mas de medio siglo. El 1. C3AD no se suele practi- car, no obstante ser practicable, porque las blancas no logran con él su habitual ventaja en la apertura, y las negras consi- guen equilibrar las posibilida- des, mejor que con cualquier otro movimiento que hagan las blancas. ~Cémo deben replicar las ne- gras al primer movimiento del peén de rey blanco, es decir, a 1. P4R? Desde luego, no de- ben hacerlo adelantando los 14 peones TD, CD, AR, CR ni TR, pues ello empeora su posicién y da a las blancas facilidades para que se apoderen del cen- tro. Se ha convenido en dividir todas las respuestas a 1. P4R aceptables en dos grupos. Ved- moslo: si las negras responden con 1. ..., P4R, se produce una de las aperturas abiertas y, si lo hacen con otro movimiento cualquiera que convenga a su posicién, una de las semiabier- tas. En caso de que las blancas no empiecen la partida con 1. PAR, sino con 1. P4D, 1. P4AD o 1. C3AR, cualquier respuesta de las negras aceptable produ- ciraé una de las aperturas ce- rradas. Las abiertas son mas antiguas y, por lo mismo, mas conoci- das; por eso, no se practican tanto como las semiabiertas y las cerradas, a excepcidn de la espafiola que, aunque antigua, goza de mayor aceptacién y pre- dicamento, debido a su varie- dad y riqueza de ramificacio- nes, Primeramente vamos a ocu- parnos en ella. Las semiabiertas y cerradas han sido estudiadas detenida- mente y vienen practicandose en el transcurso del siglo pre- sente, no obstante ser conocidas mucho antes. En este capitulo trataremos de las mds habitua- les e interesantes. Y en el ca- pitulo segundo daremos una ojeada a las restantes, para que el lector tenga nocién de ellas y no se sorprenda al dar con nombres de aperturas descono- cidas cuando lea revistas o li- bros de ajedrez. De las que mas se estilan y practican daremos solamente las variantes mas se- guras, mds comprensibles y mds fuertes porque no tiene senti- do aprender las complicadas que los maestros y grandes maestros realizan en sus parti- das y que tienen por objeto conseguir alguna ventaja posi- cional o dar cierta movilidad a las piezas, pues tales «sutilezas» carecen de valor prdctico para el lector al cual va dirigido este trabajo. Se expondran aquellas varian- tes que traen posiciones con ob- jetivos estratégicamente claros; posiciones que determinan con claridad la relacién de la aper- tura con el medio juego; esto es: la direccién probable de los ataques y contraataques. Dicha direccién, que orienta al jugador cuando sittia sus pie- zas en el centro, se ve reflejada en las partidas de los grandes ajedrecistas que ofreceremos luego. Por lo general, en toda aper- tura hay que guiarse por los siguientes principios fundamen- tales: 1) Las piezas deben desarro- llarse con rapidez y sin pérdida de tiempo; a saber: no se debe mover varias veces una pieza sin haber movido antes las otras, ni haber forjado una po- sicién conveniente. 2) Al mismo tiempo que al desarrollo de las piezas hay que atender a la defensa del rey y enrocar en cuanto haya opor- tunidad para hacerlo; si no, es- torbara la accién de aquéllas y, sobre todo, seré un obstaculo a la vinculacién de sus torres. 3) La dama no debe moverse antes de tiempo; primero hay que poner en actividad las pie- zas menores, o sea los caballos y los alfiles; de lo contrario, se vera sometida a los ataques de las piezas menores del adversa- rio y, al retirarse, perdera tiem- pos, que aquél aprovechara para dar fin al desarrollo de la aper- tura y pasar al ataque. 4) Si el desarrollo de las pie- zas eS normal y correcto, no conviene atacar ni contraatacar inmediatamente, sino hacerlo cuando las fuerzas estén movi- lizadas y se haya enrocado. Pues todo ataque, promovido con pocas fuerzas y fundado en los descuidos que pueda tener el contrincante, esta condenado al fracaso. Veamos un ejemplo de lo di- cho: si a 1. P4R, P4R; 2. A4A (lo cual caracteriza a la antigua apertura del alfil que ya no se 15 practica), A4A (es mejor 2. ..., C3AR, con objeto de replicar a 3. C3AD o 3. P3D con 3. ..., C3A, y las negras no corren peligro si se prosigue 3. P4D, PxP; 4. P5R, pues sucede 4. «- P4D!); 3. DST? (con el fin de responder a 3. ..., C3AD?? con 4. DXP y mate) sigue 3. + D2R, la dama blanca sera atacada inmediatamente por el caballo de rey, y tendrad que retirarse perdiendo dos valio- sos tiempos. E] blanco puede salir malparado si insiste en atacar después de 3. ..., D2R; 4. C3AR, C3AD; 5, C5C; véa- se: 5. wm, AXP+!; 6. RX A? (es mas fuerte 6. RIA, porque se recupera el pedn después de 6. ..., C3T; 7, AXP+ y el co- rrespondiente cambio de pie- zas), D4A+; 7. RIR, DXA; 8. P3CD (para desalojar a la dama negra de la diagonal, des- de donde defiende su pedn 2AR), C3Al!. Diagrama nim. 2 Las negras llevan ventaja de un pedn, se produzca o no el cambio de damas. Este ejemplo de atacar infun- dadamente faculta para formu- lar dos principios que tienen importancia en la apertura y en el medio juego: Asi que finalice el desarro- llo de las piezas y el rey esté enrocado, es decir, una vez ter- minada la apertura, se debe pro- seguir el juego de acuerdo con cierto plan de ataque o de de- fensa y Ilevarlo firmemente a término, pero teniendo en cuen- ta las modificaciones que el contrajuego del adversario pue- da introducir en él. jEn su rea- lizacid6n no hay que vacilar ni substituirlo por otro! El segundo principio lo for- mulé Capablanca, genial maes- tro cubano (1888-1942): «La accién coordinada de las piezas es la base primordial del medio juego, lo que por desgra- cia no es el fuerte de la mayor parte de ejedrecistas. Pues mu- chos pretenden atacar cuando sus piezas estén diseminadas por el tablero y las acciones de las mismas no guardan relacién entre si; luego, sorprendidos, tratan de averiguar dénde han cometido el error.» A estos dos principios pue- den ajiadirse los siguientes con- sejos: Como el blanco tiene dere- cho a efectuar el primer movi- miento y esto suele proporcio- narle cierta ventaja en la aper- tura, el negro no debe atacar inmediatamente, sino anticipar- se a las posibles amenazas en el transcurso de los diez o quin- ce primeros movimientos, for- mar una sdlida posicién defen- siva y valorar exactamente todo movimiento efectuado por el primero, a fin de aprovechar los errores que pueda cometer. En la apertura, no es acon- sejable lanzarse inconsiderada- mente y sin prudencia a la con- secucién de una pequefia ven- taja material, como la ganancia de un peén, y asf sucesivamen- te, si ello ha de retrasar el de- sarrollo de las piezas, dejarlas desligadas o perder la iniciati- va. Precisamente, los gambitos se fundan en la entrega de un pen al comienzo de la partida, para dar rapidez al desarrollo de las piezas y empezar el ata- que. Ademas de esto, el lector debe conocer y recordar las celadas propias y tipicas de la apertu- ra, y cuya idea se puede reali- zar en las posiciones mas diver- sas y semejantes. Tales celadas se destacan en los comentarios sobre los movimientos principa- les y en las partidas breves que insertamos en la parte final de este libro. Las cuales serén pro- vechosas a cualquier jugador, pues le ensefiarén a ser preci- so y a estar atento desde el co- mienzo de la partida. 17 2 COMO APRENDER LAS APERTURAS Aqui trataremos sobre algu- nas de las principales que tie- nen mayor aceptacién y son mas comprensibles a la mayo- ria. La posici6n que producen los movimientos iniciales y dan cardcter a la apertura se repre- senta en un diagrama, y segui- damente proceden los principa- les movimientos de la misma. Los comentarios encerrados en paréntesis son observaciones abreviadas de las posibilidades que pueden presentarse, y tie- nen cierto valor practico. Cuando uno ya conoce teéri- ca y practicamente las apertu- ras, descubre que unas le atraen mas que otras facilitandole mas el juego y la formacién de po- siciones deseables. Si prefiere el juego arriesgado con muchas piezas y posiciones complejas, le atraerén aquellas variantes en que todo «pende de un hilo» y tiene fortuna aquel que lucha con audacia; y, si prefiere prac- ticar la tactica posicional y de- 18 fenderse con precisién, a fin de aprovecharse de cualquier descuido que tenga su contrin- cante, tendrd predileccién por aquellas en que el desarrollo de las piezas es lento y la contien- da se complica después de una preparacién minuciosa. Asi que uno ha elegido prac- ticamente las aperturas y va- riantes acomodadas a su tem- peramento y estilo de juego for- ma su «propio repertorio», al decir de los ajedrecistas expe- rimentados; repertorio que po- dra ir enriqueciendo con ayuda de la literatura ajedrecista. No es imprescindible disponer de extensos manuales; la falta de ellos se puede remediar con la lectura de comentarios sobre las partidas de los maestros y grandes maestros que se publi- can en las revistas de ajedrez. El aprendizaje de las apertu- ras exige que todas sus varian- tes y explicaciones se analicen sobre el tablero, con objeto de comprender el sentido de cada apertura y fijarlo en la mente; luego pueden practicarse fren- te a un adversario. Es muy Util ensayarlas, asi en partidas rapidas como en las normales, y anotar los movi- mientos; también es bueno ana- lizar junto con el contrincante la partida en cuanto haya fina- lizado y ver los defectos en el desarrollo de la apertura y los errores cometidos en ella. Cuando ya haya terminado el desarrollo de las piezas, esté enrocado el rey y se tenga un plan de ataque o de defensa, es necesario reflexionar cuidadosa- mente sobre los movimientos que pueden ocasionar continua- ciones forzadas. Antes de hacer un movimien- to hay que comprobar: 1) Si la pieza o el pedn que va a moverse se pondra a tiro de las adversarias. Esto se llama descuido en ajedrez. 2) Si se deja sin defensa una pieza, un peén o un punto ame- nazado. 3) Si el contrincante ha te- nido un descuido en el movi- miento anterior. Hay que com- probarlo bien, no vaya a ser una celada con apariencia de adescuido». 4) Y si es posible ensayar alguna de las combinaciones ti- picas que se analizan en este libro. Ya que hablamos de la aten- cién con que deben valorarse los movimientos aparentemen- te erréneos, es oportuno inser- tar aqui una sorprendente y ha- bil celada en la que no cayd un ajedrecista del monton, sino Tartakover, destacado teérico y maestro de los mds experimen- tados en estos lances; jugaba con blancas frente a Capablan- ca, campeon del mundo en aquel entonces, en una partida que tuvo lugar en el afto 1924, Diagrama nim. 3 El ultimo movimiento de las negras fue 8. .., PD xP. Tras este «descuido», a Tartakover le debié de alegrar poder realizar una combinacién tipica en po- siciones similares que le ofre- cfa la ganancia de una pieza; por lo cual, emocionado, prosi- guid 9. A XC contando con que Capablanca responderia 9... 19 TxA; 10. D4T+, A2D; 11. DXA. Pero Capablanca replicé 9 wy CAD; de ese modo, se defiende el alfil y se crea una amenaza de doble contra el rey y la dama. Esto parece a pri- mera vista otro «descuido», pues, luego de 10. A4A, CXA, hay posibilidad de dar nueva- mente aque desde la casilla 4T y tomar el alfil. jAh!, pero a 10. A4A hubiese replicado Ca- pablanca con 10. D3A!, ata- cando de nuevo el alfil y man- 20 teniendo el peligro antedicho. El movimiento 10. ..., D3A pone de relieve la belleza de esta ce- lada. Pero esto es sdlo el predm- bulo de todo cuanto nos propo- nemos referir. Despleguemos, pues, nuestras velas en el inmenso océano del pensamiento ajedrecista. {Pica el viento, y la briijula, quere- mos decir los principios genera- les antedichos, sefiala el rumbo verdadero! 3 APERTURA ESPANOLA El nombre con que se distin- gue cada apertura suele ser muy antiguo, aunque no siempre es justificable. La que nos ocupa recibe su origen del tercer mo- vimiento de las blancas (3. ASC), que se menciona por primera vez en el primer ma- nual impreso del espafiol Luce- na y que data del siglo XV. En el manual de Ruy Lépez, publicado setenta y cinco afios después, dicho movimiento esta mas especificado; por ello, se atribuye comtinmente a este autor. Sin embargo, no se hizo andlisis de esta apertura hasta fines del siglo XIX, a cuyo de- sarrollo han contribuido el gran Maestro ruso Chigorin y los maestros soviéticos. El origen del nombre de la mayor parte de aperturas es re- lativo; por eso, no nos deten- dremos en averiguarlo. PAR 1, PAR 2. C3AR Igualmente son practicables las continuaciones 2. P4D (aper- tura central), 2. C3AD (apertu- ra vienesa) y 2, P4AR (gambi- to de rey), que se examinan en el capitulo segundo, 2... C3AD También se puede continuar 2. .. C3AR (apertura rusa) y 2. .., P3D (defensa Philidor). A las negras no les conviene ha- cer 2. .., P4D porque sucede 3. PXP, PSR (0 3. ..., DXP; 4. C3A); 4. D2R. En caso de 2. «» P4AR (gambito letén), las blancas sacarfan ventaja des- pués de 3. CXP, D3A; 4. P4D, P3D; 5. C4A, PXP; 6. A2R! Y es de todo punto desventa- joso replicar con 2. ..., P3AR?, pues sigue 3. CXP y, si 3. sy PxC, 4. DST +. 3. ASC . Veamos el siguiente diagrama: 21 Diagrama mim. 4 Este movimiento y la posi- cién que se produce después del mismo determinan los atributos peculiares de la apertura espa- fiola. Asimismo se pueden jugar los movimientos 3. A4A (aper- tura italiana), 3. P4D (apertura escocesa), 3. P3A (apertura Pon- ziani) y 3. C3A, C3A (apertura de los cuatro caballos), que se analizan en el capitulo segundo. Defensa Steinitz 3. eee P3D Steinitz (1836-1900), primer campeon del mundo, Lasker y Capablanca prefirieron este sis- tema, cuya bondad consiste en Ja sencillez estratégica y en el reforzamiento de la posicién de las negras, aunque les reduce las posibilidades de contraataque. 22 4. PAD A2D 5. C3A A 5. PXP hay que respon- der con 5. .., PXP, pues, si se juega 5. .. CXP?, sucede 6. CXC, PxC; 7. DS5D!, y las blancas ganan un peon. See C3A 6. 0-0 vee Las blancas pueden intensifi- car la lucha si prosiguen 6. AXC, AXA; 7. D3D y, luego, enrocar largo y atacar por el flanco de rey. Por su parte, las negras pueden evitarlo asi: 5. oy PXP; 6 CXP, C3A. A2R PXP 6... 7. TIR jOjo a la celada! Pues en caso de 7. .., 0-0?, sucederia 8. AXC, AxA; 9 PXxP, PXP; 10. DxD, TDxD; Il CxP, AXP; 12. CxA, CxC; 13. C3D!, P4AR; 14. P3AR, A4A +; 15. CxA (si las negras hubie- sen tomado a dama con la torre del rey en el décimo movimien- to, se ganaria haciendo 15. RIA; mas, ahora, a 15. RIA? proce- deria 15. ..., A3C!; 16. PxC, PxP+; 17. C4A, P6R!; 18. P3CR, P4C, y las negras se re- sarcirfan de la pérdida del ca- ballo), CxC; 16. ASC!, T4D; 17. A7R, TIR; 18. P4AD, lo cual forzaria a responder con 18. .... TX A. 8 CxP 0-0 Diagrama nim. 5 Las negras preparan los cam- bios CxC y AXA, para aliviar su defensa. Si las blancas quie- ren impedirlo, han de proseguir 9. C(4D)2R 0 9. AIA 0 9. AXC, PxA; 10. P3CD. Veamos otras continuaciones posibles a 3. ASC: 3. ..» CSD (defensa Bird); en tal caso, la continuacién me- nos complicada es 4. CxC, PxcC; 5. 0-0, P3AD; 6. A4A, C3A; 7. TIR, P3D; 8. P3D, A2R; 9. C2D, 0-0; 10. C3A. 3. sy C3A; 4. 0-0, C XP (de- fensa brasilefia); 5. P4D, A2R; 6. D2R, C3D; 7. Ax C, PC XA; 8. PXP, C2C; 9. C3A, 0-0. Este sistema defensivo se emplea poco, porque restringe la posi- cién de las negras. 3. ..) P4A. Esta continuacién promueve una lucha tensa entre ambos bandos, y ofrece al blan- co mayores posibilidades des- pués de 4. C3A, PXP; 5. Cx PSR, C3A; 6. CXC +, PXC (es errdneo 6. ..., DXC, por 7. D2R}); 1. P4D, P3D (a 7. ..., P5R sigue 8. C5C!); 8. PSD, P3TD; 9. A2R, C2R; 10. C4T. Diagrama num. 6 O 5. .., PAD; 6. CxP, PXC; 7. CXC, D4D; 8. P4AD, D3D; 9. CxP-+. La variante 4. P4D, PAXP; 5. CXxXP, CxC; 6. PXC, P3A; 7. A4AD, D4T+ causa a las blancas la pérdida de un peén. 3. ..» A4A. {Este movimien- to fue introducido hace casi quinientos afios! La posicién del bando blanco es mas activa si 23 se prosigue 4. P3A, C3A; 5. 0-0, 0-0 (en caso de 5. CxP, procederfa 6. D2R); 6. P4D, A3C; 7. TIR (0 7. PXP, Cx P4R; 8. D5D, C4A), P3D; 8. P3TR. 3. .., P3TD es la mejor répli- ca a 3. ASC. Diagrama nim. 7 Porque las blancas o han de retirar el alfil a la casilla 4T o tomar el caballo lo que origina la conocida: Variante del cambio 4 AxC PDXA 5. C3A! wee Esto es lo mejor; si se juega en seguida 5. CXP, se respon- de 5... DSD. Y la continuacién 5. P4D, PXP; 6. Dx P, DXD; 7. CXD, A2D difiere de la va- riante anterior sdlo en no ha- 24 ber hecho el util movimiento 5. C3Al. 5B. see P3A! Por lo general, este movi- miento mo es recomendable; pero aqui es oportuno. {Por qué? Porque importa defender el pedn 4R; a 5. .., ASCR si- gue 6. P3TR y se fuerza a cam- biar el alfil por el caballo, y a 5. .., A3D sucede 6. P4D, P x P; 7. DXP y existe la amenaza 8. Dx PC o bien 8. P5R, que me- jora la posicién de las blancas. 6. P4D PXxP 7, DxP DxD 8 CxD ... Las blancas intentan aprove- char su mayor numero de peo- nes del flanco de rey en la fase final de la partida. Véase: si en el tablero no quedasen mas que peones, las blancas ten- drian uno libre en el flanco an- tedicho y, por tanto, ganarian sin dificultad, mientras los cua- tro del flanco de dama negra podrian ser detenidos con faci- lidad por los tres adversarios del mismo. Por consiguiente, las negras no deben cambiar pie- zas, particularmente las meno- res, en esta variante. A2D! 0-0-0 Bo. 9. A4A Diagrama num. 8 Es factible 10. 0-0-0, C2R; 11. TRIR, C3C; 12. A3C, ASCD. Si el bando blanco se decide por la continuacién 9. A3R, 0-0-0; 10. 0-0-0, C2R; 11. P4A, el negro proseguira Il. .., P4AD!; 12. C3A, C3A; 13. TRIR, A3D, y se igualarian también las posibilidades. Defensa Chigorin 4. A4T C3A Diagrama num. 9 \ \ er CC mt s a : ce Este movimiento y los si- guientes caracterizan la «varian- te principal» de la apertura es- panola. También se practican las siguientes continuaciones: 4, .., P3D. jOjo a la celada! Las blancas pierden el alfil, si se prosigue 5. P4D, P4CD; 6. A3C, CxP; 7. CXC, PxC; 8 DXP? (aqui procede 8. ASD! 0 bien 8. D5T), P4AD; 9. DSD, A3R; 10. D6A+, A2D; IL DS5D, P5A. Es mejor continuar 5. P3A y, si 5..., P4A; 6. PXP, AXP; 7. 0-0; de esta suerte, se prepara el avance P4D, para atacar. 4. P4A; 5. P4D, PRXP (0 5. ..., PAXP; 6. Cx P, C3A; 7. ASCR); 6. P5R!, A4A; 7. 0-0, C1C2R; 8. A3C, P4D; 9. PXP a. p, DXP; 10. TIA, P3T; IL. CD2D, y las blancas tienen un pedén de menos que se compen- sa con su posicién, que les po- sibilita aprovechar la posicién del rey negro en el centro para emprender un ataque peligroso, por medio de la maniobra C2D- 4A-5R. A ll. .., P4CD sigue 12, PATD, TICD; 13. PXP, PXP; 14. CIA, y este caballo se desarrollaré por el flanco de rey. 4. ., A4A; 5. 0-0, C3A; 6. CxP, CxC; 7. P4D, CXP; 8. D2R!, A2R; 9. DXxC, C3C. Y las blancas despliegan su po- sicién desarrollando las piezas del flanco de dama y ejercien- 25 do simulténeamente presién en el centro: 10. P4AD, 0-0; 11. C3A, P4AR; 12. D3D y los sub- Siguientes movimientos A2D y TDIR. 5. 0-0 A2R Con 5. «., CP se da origen a la «variante abierta», que ve- remos en el siguiente apartado. 6. TIR P4CD Este movimiento es ahora for- zado; de otra suerte, las blan- cas ganarian un pedn; véase: AXC y CxP. 7. A3C P3D Aqui es practicable el ataque Marshall, que implica la entre- ga de un pedn, vedmoslo: 7. wy 0-0; 8. P3A, P4D!2; 9. PxP, CxP; 10. CxP, CxC; i. TxC. Diagrama num, 10 Las negras pueden proseguir el contraataque de dos formas: 11. ..., C3A; 12. T2R!, A3D; 13. P4D, C5C; 14. P3TR, DST; 15. C2D, y 11. ..., P3AD; 12. P4D, A3D; 13. TIR, DST; 14. P3C, D6T; 15. A3R, ASCR; 16. D3D. 8. P3A eee Aqui tampoco se puede pro- seguir 8. P4D, CXPD; 9. CxC, PxC; 10. DXP?, debido a la habitual celada 10. ..., P4A; 11. D3R, PSA. 8... 9. P3TR Si se juega en seguida 9. P4D, sucede 9. «.. ASC; 10. P5D, C4TD; 11. A2A, P3A; 12. Px P, D2A!, y las negras tienen con- trajuego. 0-0 one C4TD 10. A2A P4a ll. P4D D2A 12. CD2D_... Diagrama num. 11 He aqui la posicién tipica de Ja defensa chigoriniana. Las ne- gras pueden contraatacar de di- versos modos: 12. ., C3A; 13. PXPA, PXP; 14. CIA, A3R; 15. C3R, TDID o 13. P5D, CID preparande la ruptura en el flan- co de rey como en la partida Duras-Chigorin que veremos mds adelante, o 12. ..., A2D; 13. CIA, C5A o bien 12. ..., A2C; 13. C1A, PAXP; 14. PxP, TDIA; 15. A3D, P4D!; 16. P x PD, P5R!; 17. AXP, CXA; 18. TxC, AXP, propuesto por el autor de estas lineas, y que da a las negras una posicién ac- tiva a cambio de la entrega de un peon. Variante abierta 4. A4T 5. 0-0 C3A CxP Diagrama mim. 12 6. P4D En caso de 6, TIR o de 6. D2R, las negras responderian 6. wu, C4A. 6... P4cD La «variante de Rigan 6. PxP; 7. TIR, P4D; 8 CxP, A3D; 9. CXC, AXP+; 10. RIT (si 10. RXA, las negras tienen jaque continuo), DST; 11. TxC+!, PxT; 12. D8D+, DxD; 13. C+Dx, RxC; 14. RXA no conviene a las negras porque dificilmente les va a ser- vir la ventaja que llevan de un pedn, y porque el final es favo- rable a las blancas. 7. A3C P4D 8 PXP A3R 9. P3A eee A 9. D2R (cuyo objeto es ata- car a el peén 4D con la torre) procede simplemente 9. .... A2R; 10. TID, 0-0 (también es proce- dente 10. ..., C4A); 11. P4A, PCP; 12. AXP. Aqui, las ne- gras pueden elegir entre 12. ..., D2D (si 13. AXPT?, entonces 13. ..., C4A; 14. A4AD, CAT) y 12. ., PXA; 13. TxD, TRXD lo que origina una lu- cha contundente para los dos bandos. A2R 27 Igualmente es factible 9% .., A4AD, y las blancas pueden continuar 10. C(1C)2D, 0-0; 11. A2A, P4A; 12. PXP a. p. o bien 12. C3C. 10. CD2D 0-0 Diagrama num. 13 28 En esta tirante y compleja po- sicidn se acostumbra proseguir 11. A2A, P4A; 12. PxP a. p., CxP6A; pero también son practicables las continuaciones 11. D2R, C4A y 11. C4D, CXC; 12. PxC, CxC; 13. AxC, P4AD. 4 DEFENSA CARO-KANN El primer movimiento de las negras caracteriza este sistema semiabierto que esta considera- do como el mas simple estraté- gicamente y comprensible, 1. PAR P3AD Diagrama nim. 14 Analizaremos las variantes principales; casi en todas ellas, las negras desarrollan sin obs- taculo el alfil de dama y for- man una posicién defensiva sé- lida. 2. P4D El movimiento 2. C3AD in- quieta atin menos a las negras, por cuanto les permite prose- guir 2. .., P4D; 3. C3A, A5C (también se puede continuar 3. uy PXP; 4, CXP, C2D 0 4. ..., C3A); 4. P3TR, A XC; 5.D XA, P3R. P4D 3. C3AD_... Es la respuesta mds usual, y origina una prolongada lucha. El ataque Panov, 3. PXxP, PxP; 4. P4AD, ocasiona posi- ciones complejas y arduas; lo veremos en el apartado nime- ro 2. Igualmente se puede jugar 3. P5R; en tal caso, las negras de- ben continuar 3. .., A4A; 4. 29 A3D (0 4. P4CR, A2D; pero 4. ---, A3C? no, pues las blancas atacan asi 5. P4TR, P3TR; 6. PO6R!; y, si éstas juegan previa- mente 4. P4TR, lo mejor es pro- seguir 4. ..., P3TR; 5. P4CR, A2D; 6. P5T, P4AD; 7. P3AD, P3R, como jugé Botvinnik con- duciendo las piezas negras fren- te a Thal), AXA (no conviene jugar 4. ..., A3C, pues sucede 5. AXA, PT XA; 6. P6R!); 5. DXA, P3R; 6. P4AR, D3C; 7. C3AR, P4AD; 8. P3A, C3AD; 9. 0-0, C3T! seguido de C4A y P4TR. El movimiento 3. P3AR no reporta ventaja, porque sigue 3. ~, P3R! y, si 4. A3D?, 4. ..., PXxP; 5. AXP, P4AR!, y las negras ganan un pe6n. 3. wee PXxP 4. CXP A4A Asimismo es proseguible 4. ..., C3A; 5. CXC+, PCXC (0 5, sy PRXC); 6 C3A, ASC con el enroque largo o 4. .., C2D y 5. .., CR3A, para evitar el do- blamiento de peones luego del cambio de caballos. 5. C3C A3C 6 C3A Con este movimiento, las blancas mantienen la posibilidad de enrocar corto; mas pueden pensar en el largo y jugar 6. 30 P4TR, P3TR; 7. C3A (0 jugar primero 7. PST, A2T), C2D; 8. A3D, AXA; 9. DXA, P3R; 10. A2D, D2A; 11. 0-0-0, 0-0-0. Diagrama nim. 15 Si a 6. P4TR, P3TR no sigue 7. C3A, sino 7. C3T, a fin de continuar con C4A y atacar el alfil, las negras deben simple- mente continuar 7. ..., P4R; 8. PxP, D4T+; 9. D2D, Dx P+. 6... C2D! Para impedir que se juegue 7. CS5R y se ataque el alfil. 7. A3D CR3A Después de esto, las negras no se ven forzadas a cambiar el alfil, pues la continuacién 8. AXA, PTX A no haria mas que reforzar la posicién de su rey una vez efectuado el enroque. 8. 0-0 P3R 9. TIR A2R 10. P4A 0-0 Diagrama num. 16 i & Bla Be iia ye Zz 8k | a, ato ae a Se ha producido una posicién con posibilidades mds 0 menos equilibradas, aunque las blancas continuan teniendo la iniciativa. Se puede proseguir 11. D2R, TIR; 12. A2D, D2A; 13. A3A, TDID, y las negras preparan el avance P4A, para simplificar la contienda, 3. PXP PXP 4. P4AD ... El ataque contra el peén cen- tral negro origina una lucha con- tundente para uno y otro ban- do. La continuacién 4. A3D, C3AD; 5. P3AD, C3A; 6. A4AR, ASC; 7. C3A, P3R; 8. 0-0, A3D promueve una posi- cién equilibrada y tranquila. 4... C3AR 5. C3AD P3R Esta continuacién es la mas segura en el aspecto defensivo. La 5. .. C3A; 6. C3A (igual- mente se puede hacer 6. ASC, a lo que se debe replicar con 6. ..., P3R; si no, las blancas pueden realizar este ataque 6. vy PXP; 7, AXP!, CXP; 8. C3A! o de 7. ..., DXP; 8. DxD, CxD; 9. 0-0-0), P3R (o 6 ..., AS5CR; 7. PXP, Cx P5D; 8. D3C); 7. PSA, A2R; 8. A5CD, 0-0; 9. 0-0 complica la lucha y activa la posicién de las: blancas. 6 C3A A2R Diagrama nim. 17 iatwen Wi Baw a Ze ] Y ais Z Ahora las blancas pueden elegir entre 7. PxP, CXP; 8 A4AD (también es factible 8. ASC+ y 8. A3D), 0-0; 9. 0-0, C3AD; 10. TIR, CxC; IL PXC, P3CD, lo que produce una posicién sosegada, y 7. PSA que, al decir de Botvinnik, es el unico procedimiento para complicar la contienda. Real- mente, luego de 7. P5A, 0-0; 8. A3D, P3CD; 9. P4CD, P4TD; 10. C4TD, pueden producirse variantes muy diffciles, que la teoria atin no ha concretado. Vedmosic: 10. .., CD2D; IL 32 A4AR, C4T; 12. A2D, PTX 13. P6A! o 10. ..., CD2D; 11. A4AR, PT XP?!; 12. P6A, C4A; 13. PXC, PxP. Tras la toma del peén 6A, las negras forman una falange de peones amenaza- dora a cambio de una pieza. La continuacién 10. ..., CR2D complica el juego y ofrece po- sibilidades a los dos bandos; por ejemplo: 11. P5C, P x P; 12. P xP, AXP (0 12. ..., P4R; 13. P6A, P5R); 13. AXP+ o bien 11. D2A, C3AD; 12. AXP+, RIT; 13. P5C, C5C; 14. DIC, PxP; 15. PxP, A3A!. 5 DEFENSA FRANCESA Esta apertura es mas variada que la anterior y, por ende, ofrece mayores posibilidades de elegir entre continuaciones com- binatorias y las de posicién. 1. PAR 2. P4D P3R El «sistema chigoriniano» 2. D2R promueve una lucha com- plicada y dura para uno y otro bando. Este movimiento, apa- rentemente contradictorio se- gun los principios de la aper- tura, se asienta sobre un origi- nal plan de desarrollo de piezas consistente en atacar por el flanco de rey. Hay igualdad de oportunidades después de 1. P4R, P3R; 2. D2R, P4AD; 3. P3CR, C3AD; 4. C3AR, A2R (también es fuerte 4. ..., CR2R; 5. A2C, P3CR); 5. A2C, P4D; 6. P3D, C3A; 7. 0-0, 0-0, 8. C3A. 2. P4D Diagrama nim. 18 Ee seen eS 3. PxP, PxP; 4 A3D, C3AD; 5. C2R, A3D; 6. CD3A, CR2R o 4. C3AR, C3AR; 5. A3D, A2R conduce a un juego sin brillantez. 3. PSR facilita a las negras emprender inmediatamente una ofensiva por el flanco de dama; véase: 3. ..., P4AD; 4. P3AD, D3C; 5. C3A, C3AD; 6. A2R, PxP; 7. PXP, CR2R y, lue- go, C4A. 33 3. C2D ocasiona una prolon- gada lucha posicional: por lo que a las negras les conviene proseguir 3. .., P4AD; 4. PR XP, PRxP (4. ..., DXP es inferior, por cuanto las blancas recuperan el pedn y estan me- jor situadas después de 5. CR3A!, PxP: 6 A4A, DID; 7. 0-0, C3AD; 8. C3C); 5. ASC+, C3AD; 6. CD3A, A3D; 7. 0-0, CR2R; 8. PxP, AXP; 9. C3C, AIC o 9. .., AID. 3. C3AD ofrece a las negras dos continuaciones fundamen- tales. 3. wee C3AR 3. wy) PP es inferior, por- que sigue 4. CXP, C3AR; 5. CxC+, DxC; 6 C3A (y hay peligro de 7, ASCR) 0 5. omy PXC; 6. C3A, P3C; 7. A4AR. 4. ASCR 4. PSR; este movimiento an- tiguo apenas se usa, pues las negras tienen contrajuego des- pués de 4. ..., CR2D; 5. P4AR, P4AD; 6. PXP, C3AD; 7. P3TD, AXP; 8. D4C, 0-0; 9. C3A, P4A. 4. os. A2R La variante, de Mac Catchon, 34 4... ASC; 5. P5R, P3TR; 6 PxC, PXA; 7. PxP, TIC o 5. P5R, P3TR; 6. A2D, AXxC; 7. PXA, CSR; 8. D4C, RIA; 9. P4TR (con objeto de trasla- dar la torre de rey a la casilla 3AR), P4AR! o bien 8 .., P3CR; 9% A3D, CxA; 10. R x C, P4AD conduce a posicio- nes complejas. 5. PSR CR2D Diagrama nim. 19 En esta situacién, las blan- cas pueden continuar 6. AXA, DxA; 7. P4A y los siguientes movimientos C3A, A3D y 0-0 0 entregar un pedn por el ataque: 6. P4TR, AX A; 7.Px A, DXP; 8. C3T. Por eso, a las negras les conviene responder a 6. P4TR con 6. .., P3TR; de ese modo, fuerzan a retirar el alfil o a cambiarlo. La respuesta 6. «-, P3AR es peor; véase: 7. D5T+!, P3CR; 8. PxP y, si 8. .., PD, 9. PXA, con lo cual las blancas se resarcen de la pérdida de la dama y mejo- ran su posicién. Ser . ASC 4. PSR P4AD Diagrama num. 20 Se puede jugar 5. A2D, con la idea de continuar 5. ..., P x P; 6. C5C y, luego, C6D+. Las ne- gras, entonces, no han de pro- Seguir 5. wy) PXP, sino 5. su» C3AD; 6 C5C, AXA+; 7. 7. DXA, CXPD; 8 CxC (el sacrificio de un pedn, mediante 8. C6D+, RIA; 9. 0-0-0, C3T; 10. A3D, P4A!, no esta justi! cado), PXC; 9. DXxP, C2R. 5. eee AxC+ Las blancas entregan un peén por el ataque en las dos siguien- tes variantes: 5. .., PXP; 6. PXxA, PxC; 7. C3A (a7. PXP procede D2A), PXP; 8. AXP, y 5. ., A4T; 6. PACD, PXPC (si 6. .... PPD, entonces 7. DIC o 7. CSC); 7 CSC, PXxP+; 8 P3AD, A2A; 9 AXP. 6 PXA C2R Aqui pueden las blancas ele- gir entre la tranquila continua- cién 7. C3A, D4T; 8. A2D, PSA; 9. A2R, CD3A; 10. 0-0, A2D y el enroque largo de las negras, y la 7, D4C, PXP; 8. DxPC, TIC; 9. DX PT, D2A; 10. C2R, CD3A; 11. P4AR, que es cau- sa de un juego contundente para los dos bandos. 35 6 DEFENSA SICILIANA Es la apertura semiabierta mas compleja, consecuente y extensa. Entre sus numerosas variantes escogeremos las prin- cipales. 1 PAR P4AD Diagrama nim. 21 El movimiento de las negras tiene por objeto oponer un con- trajuego en la columna AD des- pués de haber cambiado este 36 peén por el 4D blanco, como se suele hacer, y contraatacar por el flanco de dama cuando las blancas ataquen por el de rey, particularmente si enrocan largo. Pero este plan de juego no ha de considerarse como uni- versal. En la apertura, los con- trincantes no trazan planes, sino que intentan formar posi- ciones de «equilibrio dindmico»; los planes de juego se deben trazar cuando se haya dado fin al desarrollo de las piezas y em- piece el medio juego, y se ha de hacer en consonancia con la situacién y las intenciones del adversario. Por lo comin, todo plan de juego depende de las variaciones que experimente la situacién; ha de ser siempre concreto y racional, y se ha de fundar en una evaluacién exac- ta y objetiva de la situacién. Analicemos las continuacio- nes mas frecuentes: 1 Sistema cerrado, o chigoriniano 2. C3AD C3AD 3. P3CR EI desarrollo en «fianchetto» del alfil tiene por objeto prepa- rar un ataque en el flanco de rey y a la vez oponerse al con- tragolpe P4D de las negras en el centro. Por su parte, éstas desarrollan simétricamente la apertura y se disponen a con- tratacar en el flanco de dama. 3. ee P3CR 4, A2C A2C 5. P3D P3D 6 CR2R P3R Asimismo se puede proseguir 6. .., C3A; 7. 0-0, 0-0; B. P3TR (si se juega en seguida 8. A3R, sigue 8. ..., CSCR), CIR. Igual- mente es practicable 6. .... P4R; 7. 0-0, CR2R; 8. A3R, 0-0. 7. ABR 5D Hecho con objeto de impedir que las blancas realicen P4D, para abrir el centro. 8. 0-0 QR 9. P4A eee Si 9. D2D, a fin de conti- nuar C1D y P3AD, sucede 9. wy DAT. Diagrama nim. 22 é a i OE il re 0-0 Tras esto, las blancas acos- tumbran abrir brecha con P5A, haciendo previamente D2D y doblando las torres en la colum- na AR; las fuerzas también se pueden disponer de otro modo: P4CR, C3C, T2A trasladando la dama al flanco de rey. Las ne- gras pueden continuar TIC y P4CD u oponerse al plan del ad- versario por medio de P4AR. En este sistema se llega a po- siciones complicadas con mucho contenido. 37 2 Continuacién clasica 2. C3AR_ P3R A 2. .«, C3AR acostumbra se- guir 3. P5R, C4D; 4. C3A, P3R; 5. CxC, PxC; 6. P4D, C3A; 7. PxP, AXP; 8 DxP, D3C; 9. A4AD. Las blancas pierden el enro- que si sigue 9... AXP+, aun- que compensan esta pérdida con la fuerte presién que ejercen en el punto 2AR después de 10. R2R, 0-0; 11. TIA. Si no se quiere seguir esta variante, pe- ligrosa para los dos bandos, es aconsejable jugar 4. P4D, P x P; 5. DXP, P3R; 6. A4AD, P3D!, con lo cual se equilibran las po- sibilidades. 3. P4D PXxP 4. CXP C3AR 5. C3AD C3A En caso de seguir 5. ..., ASC, las blancas dispondrian de tres continuaciones fuertes: 6. C(4D)5C, C XP; 7. DAC, o bien 6. P5R, C4D; 7. A2D, CxC; 8. P XC, A2R; 9. DAC y finalmen- te 6. A3D. Y en caso de seguir 5. .., P3D, se entraria en la va- riante Schveningen: 6. A2R, P3TD; 7. P4TD, C3A; 8. A3R, D2A; 9. 0-0, A2R; 10. P4A, 0-0; ll. C3C. 38 Diagrama num. 23 Luego, las blancas contintian con A3A y trasladan la dama al punto 3CR por IR; de ese modo, apuntan a la posicién del rey negro. Si se presenta la ocasién, pue- den amenazar también median- te P5T. Pero las negras se opo- nen a este plan, para lo cual juegan P3CD, A2C y T(1A)ID; de esta manera, protegen el avance P4D y tienen en reser- va los movimientos C5CD y C2D; sin embargo, su defensa es dificil. 6. C(4D)5C ASC jOjo a la celada! Que a 6. .., P4D? sigue 7. PxP, PxP; 8. CxP!, CxC; 9. DXC, DxD; 10. C7A+. 7. P3TD tee No es conveniente 7. C6D+, por 7. .., R2R. 7. oer AXC+ 8 CXA P4D 9 PxP PXxP 10. A3D 0-0 11. 0-0 P3TR! Asi, las negras impiden el mo- vimiento ASCR y, consiguien- temente, la clavada de su caba- No 3AR. Diagrama nim. 24 ta C4R. Mas las negras pueden proseguir 12. ..., ASCR; 13. P3A, A3R y, después, D2D y T(IT)IR. 3 Variante del dragon 2. C3AR P3D 3. P4D PXxXP 4. CxP C3AR 5. C3AD P3CR Diagrama nim. 25 Tenemos una posicién con igualdad de oportunidades para los dos bandos. A 12, A4AR procede 12. ..., P5D y, si ,13. C5C, C4D; 14. A6D?, 14. ..., P3TD, tras lo cual hay que dar dos piezas menores por una torre. Por ello, es mejor 12. TIR, pues permite continuar D3A y adelantarse a la respues- Este movimiento y el siguien- te del alfil en «fianchetto» ca- racterizan la «variante del dra- gon», o «dragontina», llamada asi porque la posicién de los peones negros recuerda, al pa- recer, los lomos de este animal fabuloso y porque suscita a me- nudo una lucha encarnizada. También se suele practicar la 39 «reciente» continuacién 5...) P3TD; 6. ASCR, P3R; 7. P4A, A2R; 8 D3A, D2A; 9. 0-0-0, CD2D, en que las blancas tie- nen excelentes posibilidades de ataque. Diagrama mim. 26 kOe (eo Am Ws Sia En tal caso, las negras deben preparar el contraataque con el movimiento P4CD, si bien han de contar con que las blancas tomen este peén con uno de sus dos caballos y jueguen P5R o P5SAR. 6 A3R A2C jAqui pueden las negras caer en una celada si prosiguen 6. sy C5C?, pues sigue 7. ASC+, A2D; 8. DXC! 7. P3A tee Igualmente puede jugarse 7. A2R, C3A; 8. 0-0, 0-0; 9. C3C, A3R; 10. P4A. 40 Te ee 0-0 8 A4AD C3A 9. D2D eee Diagrama mim. 27 Tras el enroque largo, las blancas se disponen a proseguir P4CR, P4TR y PST, atacando por el flanco de rey. Las negras pueden continuar 9. ..., CXC; 10. A XC, A3R; 11. A3C, D4T; 12. 0-0-0, P4CD, contraatacando por el flanco de dama, 0 9 «5 A2D; 10. 0-0-0, D4T o bien 9. sy C2D; 10. 0-0-0, C3C. 4 Continuacién moderna 2. P4D C3AD 3. C3AR PxP 4 CxP GA 5. C3A P3D Diagrama num. 28 En esta posicién, el bando blanco dispone de tres conti- nuaciones fundamentales que suelen producir variantes pare- cidas a las anteriores: 6. A2R, a la que sigue 6. ..., P4R, sistema Boleslavski, que ofrece excelentes posibilidades. Vedmoslo: 7. C3C (son inferio- res 7. CXC y 7. C5A, P4D), A2R; 8. 0-0 (si 8. ASCR?, en- tonces 8 ..., CXP!), 0-0; 9. P4A, y las negras pueden conti- nuar 9. .., PXP 0 9. .., P4TD. 6. A5CR, que con los enro- ques en flancos opuestos carac- teriza el «ataque Rauser», oca- siona una lucha aguda después de 6. .... P3R; 7. D2D, A2R; 8. 0-0-0, 0-0; 9. P4A, P3TR (0 9. -, P3TD). (Ver diagrama nim. 29.) 6. A4AD da principio al lIla- mado «ataque Sozin» y es la continuacién que se practica Diagrama nim. 29 we la ee mas. Luego de 6. .., P3R, las blancas pueden optar por el en- roque largo, atacando simultd- neamente en los dos flancos, 0 por el corto; véase: 7. A3R, A2R; 8. A3C, 0-0; 9. D2D, D4T; 10. 0-0-0 y 7. 0-0, A2R; 0 bien, 8. A3C, 0-0; 9. A3R, C4TD; 10. P4A, A2D (0 10. ..., P3CD). Tras lo cual, el blanco prepa- ra el ataque: P4C, PSC y, si pro- cede, PSA o DST y T3A. Diagrama nim. 30 41 7 GAMBITO DE DAMA Es la apertura cerrada mds estudiada y conocida; sobre todo, gozé de popularidad en la tercera década del siglo actual. Se desglosa en una serie de con- tinuaciones, que realmente cons- tituyen aperturas independien- tes. 1. P4D P4D De medio siglo a esta parte, se practican varias aperturas originales que se producen si las negras no replican a 1. P4D con 1. .., P4D, sino con otro movi- miento que comtinmente suele hacerse con el caballo de rey. Dichas aperturas se exponen en forma sinéptica en el capitulo noveno. 2. P4AD PIR 2. ..» PXP ocasiona lo que se llama gambito de dama acep- tado. Tras lo cual, se puede con- tinuar 3. P3R, C3AR (si las ne- 42 gras pretenden defender el peén de ventaja, pierden una pieza después de 3. ..., P4CD; 4. P4TD, P3AD?; 5. PXP, PXP; 6. D3AR, y, si 3. C3AR, no les conviene hacer 3. ..., P4CD por- que sigue 4. P4TD, P3AD; 5. P3R, D3C; 6. PXP, PXP; 7. C5R, A2C; 8. P3CD, PXP; 9. DxP y se ataca simultdnea- mente el punto 2AR y el peén 4C); 4. AXP, P3R (a 4. ..., P4A; 5. C3AR, ASC? sigue 6. AXP+, RXA; 7. CSR+); 5. C3AR, P4A; 6. 0-0, P3TD (con el propésito de proseguir 7. ..., PACD y 8. ..., A2C); 7. PATD 0 7. D2R, lo cual suscita una lu- cha tdctica y ofrece igualdad de oportunidades. 2. .... PAR; con la arriesgada entrega de este pedn se da prin- cipio al contragambito Albin: 3. PXPR, PSD; 4. C3AR (jojo! que a 4. P3R, ASC+; 5. A2D, PxP!; 6. AXA? sucede 6. ..., PxP+; 7. R2R, PXP=C+!; 8 TxC, ASC+!), C3AD; 5. P3CR (a 5. P3R también suce- de 5. ..., A5C+; 6. A2D, PX P!), ASCR; 6. A2C, D2D; 7. 0-0, 0-0-0; 8. D4T. Diagrama nim, 31 Bom 95s Las blancas llevan ventaja de un peén, y con la maniobra C(1C)2D-3C tienen perspectivas de atacar la posicién del rey y el pedn 5D. 2. sy C3AD; este movimien- to caracteriza la defensa Chigo- rin. Al bando blanco le convie- ne proseguir 3. C3AR (a 3. PXP sigue 3. ..., DxP; 4 C3AR, ASC; 5. C3A, D4TR y el consiguiente enroque largo de las negras, y a 3. C3AD segui- ria 3. ..., P4R), ASC; 4. DAT, AxC; 5. PRXA (también se puede 5. PCXA), P3R, pues mejora la posicién y hace inac- cesible el flanco de rey. El ne- gro ha de defenderse cuidado- samente, ya que a 6. C3A, CR2R ASCD. 2. .., P3AD origina la defen- sa eslava que cominmente con- duce a una lenta lucha posicio- nal e iguala las posibilidades. Veamos la continuacién princi- pal: 3. C3AR, C3AR; 4. C3A, PXP; 5. P4TD (0 5. P3R, P4CD; 6. PaTD, PSC; 7. C2T), A4A; 6. P3R, P3R; 7. AXP, ASCD; 8. 0-0, 0-0; 9. D2R, CD2D, y las posibilidades de uno y otro bando son iguales. sigue 7.PXP y 8. Diagrama nim. 32 A 10, P4R sigue 10. ..., A3C, y el peén 4R necesita ser de- fendido, al mismo tiempo que las negras preparan la continua- cién simplificadora P4A. La variante 3. PXP, P XP; 4. C3AR, C3AR; 5. C3A, C3A; 6. A4A, P3R; 7. P3R, A3D pro- duce un juego de tablas. A las negras les resulta arduo 43 el sistema Chigorin, quien, des- pués de 3. C3AR, C3AR; 4. C3A, P3R; 5. P3R, CD2D (aqui es posible formar el Hamado «muro de piedra»: 5. ..., CSR; 6. A3D, P4AR); 6. A3D, prose- guia 6. .., A3D; 7. 0-0, 0-0; 8. P4R, PXPA; 9. AXP, P4R. Pero las blancas continuan 10. ASCR, D2R; 11. TIR y mantie- nen la presién en el centro; por lo cual, aquéllas han de defen- derse pasivamente. La «avariante Merano», o «me- ranense», 3. C3AR, C3AR; 4. C3A; P3R; 5. P3R, CD2D; 6. A3D, PxP; 7. AXP, P4CD; 8. A3D, P3TD; 9. P4R, P4A promueve una lucha tensa. Diagrama num. 33 El bando blanco puede atacar continuando 10. P5D!; 10. 000, PXP; 11. P5R!, C5C; 12. ASC. 3. C3AD C3AR Hubo un tiempo en que la defensa Tarrasch, 3. .., P4AD gozé de buen predicamento. Pero la practica ha demostrado que las blancas tienen mayores posibilidades que las negras des- pués de 4. PxPD, PRXP; 5. C3A, C3AD; 6. P3CR, C3A; 7. A2C, A2R; 8. 0-0. A 8. ..., 0-0 acostumbra seguir 9. PXxP, AXP; 10. C4TD 0 10. ASC. 4. ASC 5. P3R CD2D jCuidado con morder el an- zuelo! Pues a 5. PXP, P xP; 6. xP? (contando con la clavada del caballo contrario) sigue 6. wy CXC; 7. AXD, ASC+! Diagrama mim. 34 Aqui, las negras pueden ele- gir: 5. wy P3A; 6. C3A, A2R para pasar a la defensa ortodoxa y, luego de 7. TIA, 0-0; 8. A3D, simplificar el juego prosiguien- do 8. ..., PXP; 9. AXP, C4D; 10. AX A, DXA; 11. 0-0, CXC; 12, TXC, P4R, 0 aceptar la compleja posicién que ocasiona 8. ..., P3TR; 9. A4T, P XP; 10. AXP, P4CD;.11. A3D, P3T; 12, 0-0, P4A; 13. D2R, A2C. La antigua continuacién 5. ..., A2R; 6. C3A, 0-0; 7. TIA, P3CD; 8 PXxP, PxP (8. ..., CxP es erréneo, pues sigue 9. CxC, PxC; 10. AXA, DXA; 11. TXP); 9 A3D, A2C; 10. 0-0, P4A; 11. D2R, C5R es va- lida. Pero las blancas pueden continuar 12, AXA, Dx A; 13. A6T y hacerse con la iniciativa en el flanco de dama. Y la continuacién 5. ..., P3A; 6 C3A, pasando con 6. .., D4T a la variante «Cambridge- Springs», o «cambridge-springse- niense». Lo mds conveniente para las blancas es proseguir 7. C2D (con objeto de impedir el movimiento C5R de las negras; la continuacién 7. PXP, CXP; 8. D2D ocasiona una lucha com- pleja), A5C; 8. D2A, 0-0 (las ne- gras pueden pasar a la llamada «defensa cerrada» prosiguiendo 8... PXP; 9. AXC, CXA; 10. CxP, D2A). Diagrama num. 35 En esta posicién, las blancas suelen proseguir 9. A2R o 9 AAT. jAtencién, se puede caer en el lazo! Pues a 9. A3D?? si- gue 9% .. PxP; 10. AxC, Px A3D! 45 DEFENSA INDIA DE REY A muchos ajedrecistas no les gusta jugar el gambito de dama, mucho espacio a la imaginacién creadora y suele originar posi- especialmente con negras; pues, ciones gratas a los amantes de como se ha visto, requiere co- nocer un sinfin de variantes y sistemas, y ocasiona con fre- cuencia una lenta lucha posicio- nal. La defensa india antigua es idénea para todo aquel que pre- fiere enzarzarse pronto en una compleja lucha combinativa. A principios de este siglo, Chigorin, primero, y Capablan- ca, después, practicaron este sistema de apertura en competi- ciones internacionales. Los aje- drecistas soviéticos lo han estu- diado detenidamente. Con él, las negras imponen a Jas blancas Ja pauta a seguir en el desarrollo de las piezas al res- ponder a 1. P4D con 1. C3AR. Esto no quiere decir que dé Gnicamente ventaja a las ne- gras, ni que sea més eficaz que los otros sistemas defensivos del gambito de dama; pero da oy 46 las sorpresas, por cuanto en di- chas posiciones todo pende de un hilo. Y es significativo que con él se produzcan menos em- pates que con los otros sistemas del gambito de dama. 1. P4D C3AR 2. P4AD P3CR 3. C3AD A2C Diagrama nim. 36 Chigorin desarrollaba a veces la defensa india antigua sin si- tuar el alfil en «fianchetto»: 1. P4D, C3AR; 2. P4AD, P3D; 3. C3AD, CD2D; 4. P4R, P4R; 5. C3A, A2R; 6. A3D, 0-0. 4. PAR P3D 5. G3A i... Aquf es posible optar por el ataque Semisch, 5. P3A y pro- seguir mds o menos asi: 5. .., 0-0; 6. A3R, P4R; 7. PSD. Des- pués de haber sacado la dama de la primera horizontal, las blancas preparan el enroque lar- go y los avances P4CR y P4TR para atacar la posicién del rey adversario. Por lo que las ne- gras deben continuar 7. .., P4A y, después, CIR y P4A, a fin de contraatacar por medio de P3TD y PACD en el flanco de dama si se presenta la ocasién. Si 5. P4A, lo mejor es conti- nuar 5. .. P4A!; 6. PSD (es erréneo proseguir 6. P x P, D4T; 7. PxP?, CXP!), 0-0; 7. C3A, P3R. 5. nae 0-0 6. A2R PAR! 7. 0-0 . La continuacién 7. PXxP, PXP; 8 DxD, TxD; 9. CxP no conviene a las blancas, por- que sigue 9. .., Cx PY Tease cD2D 8. P5D C4A 9% D2A P4TD Diagrama nim, 37 El movimiento efectuado por las negras es comtin en este tipo de posiciones y tiene por objeto impedir que su caballo sea atacado por el avance PACD adversario. Luego se proponen realizar la maniobra C4TR y P4AR, para contraatacar en el flanco de rey. Las blancas pue- den adelantarse a tal propésito jugando C2D y C3C, con el fin de cambiar el caballo negro si- tuado en la casilla 4A y dispo- ner el avance P4AR. Con ello evitardn el contraataque y ase- gurardn su posicién. 47 2 4. P3CR 0-0 5. A2C P3D 6 C3A cD2D A veces, se juega 6, .., C3A, para tener contrajuego en el flanco de dama después de 7. P5D; vedmoslo: 7. ..., C4TD; 8. D3D (0 bien 8. C2D, en los dos casos las blancas amenazan con proseguir P4CD), P4A; 9. 0-0, P3TD; 10. P4R, A2D; 11. P3C, P4CD. 7. 0-0 8. PAR PAR PXP Esta continuacién es la mas compleja y contundente; las ne- gras atacan el peén 4R, a cam- bio de lo cual debilitan el 3D suyo. La 8 .., P3A y los si- guientes movimientos D2A, TIR y CIA es mas reposada, aunque les restringe la posicién. 9 CxP C4A 10. P3TR TIR ll. TIR P4TD 12. D2A nee jAtencién, hay peligro de caer en el azo! Si las negras prosiguen 12. ..., C3A XP; 13. CxC, AXxC, sucede 14. ASC, P3AR?; 15. AXP! o 14. .., D2D; 15. C6A+, AXC; 16. AXA, y las piezas blancas ata- 48 caran peligrosamente por las ca- sillas negras. 1 oe 13. A3R 14. TDID CR2D jHe aqui la tipica e intrinca- da posicién de la defensa india de rey! Las negras han debilita- do su pedén 3D, y las blancas tienen mal defendido el 4AD. La préctica ha demostrado que las posibilidades de los dos. bandos son mds o menos igua- les. Con esto damos por termi- nada la exposicién de las aper- turas mds importantes. En los ejemplos que se ofrecen a con- tinuacién veremos cémo logra- ron los grandes ajedrecistas sus victorias, utilizando estas aper- turas; ademas, observaremos la vinculacién de la apertura con el medio juego. En dichos ejem- plos, el lector se convencerd de que la conveniente posicién de las piezas y la coordinacién de sus movimientos fueron la base de un ataque posterior y de que el vencedor aproveché habil- mente los errores cometidos por su contrincante. Duras Chigorin Jugada en el aio 1906 1. PAR PAR 2. C3AR C3AD 3. ASC P3TD 4. A4T C3A 5. 0-0 A2R 6 TIR P4CD 7. A3C P3D 8. P3A 0-0 9. P3TR C4TD 10. A2A P4a il. P4D D2A No comentamos estos movi- mientos, porque ya se ha hecho en el apartado Defensa Chigo- rin. Véase «Apertura espaiiola». Lo curioso es que el sistema defensivo empleado por Chigo- rin en esta partida esta consi- derado como el mejor en la ac- tualidad, no obstante hacer se- senta y cinco afios desde que se practicé por primera vez. El checo Duras, posteriormente destacado maestro internacio- nal, recordé esta encarnizada partida en las postrimerias de su vida. Transcribimos abrevia- damente su comentario: «En 1906, actué por primera vez en una importante competi- cién internacional, y tuve la di- cha de enfrentarme con uno de los maestros mds notables que han existido en la historia del ajedrez. Es natural que este he- cho se me quedase grabado en la memoria. »Dificilmente podria explicar la importancia que este gran maestra tuvo y tiene para los ajedrecistas checoslovacos. Sus conocidos encuentros con Stei- nitz (primer campeén del mun- do) y sus brillantes victorias en los torneos de la ultima década del siglo pasado despertaron el entusiasmo, tanto en Bohemia y Moravia como en la propia Rusia. »Me formé en la tradicién chigoriniana que prevalecid en el arte ajedrecista checo. Por ello, se comprende mi emocién al enfrentarme con el destaca- do Chigorin en la partida de la sexta ronda del torneo interna- cional de Nuremberg, celebrado el afio 1906. »Entrado en afios y vestido elegantemente con levita negra, el gran maestro ruso me caus6 viva impresién; tanto més cuan- to’que yo contaba sdlo veinti- cuatro aiios. »Me tocdé jugar con blancas e hice la apertura espajiola; tni- 49 co sistema que conocia hasta cierto punto. Apenas practiqué el gambito de dama, que enton- ces sustitufa a Jas aperturas abiertas; pero, aunque hubiese sido mi apertura favorita, no la habria empleado frente a Chi- gorin, pues se defendia magis- tralmente con dicho sistema... Hice la variante teérica 5. 0-0, no obstante saber que Chigorin optaria por el sistema cerrado que con tanto acierto habia ela- borado y que hoy en dia con- tinta siendo el mas eficaz. Real- mente, experimenté el poder de este sistema defensivo. Después de la conocida maniobra P4CD, P3D, C4TD, P4AD y D2AD de las negras, adverti que las blan- cas no tenfan ninguna ventaja, a pesar de su posicién aparen- temente sdlida en el centro. Ini- cié un ataque arriesgado y en- tregué infundadamente un peén en el movimiento vigésimo pri- mero; pero no fructificé, porque la posicién de Chigorin era muy s6lida. Mi notable contrincante jugé sin tacha la partida; orga- nizé un fuerte contraataque y me desbaraté la posicién, de suerte que sacéd una ventaja de cuatro peones. Soporté sin amargura la derrota que me ha- bia infligido el gran maestro, y lo venci sin alegria al ajio si- guiente en el torneo de Karls- bad; entonces, su estado de sa- lud era muy delicado.» 50 12. CD2D_ RIT Chigorin deja libre esta casi- lla para retirar allf el caballo y trasladar el alfil a la que ocu- pa aquél, con objeto de tentar al adversario a que haga P5D y «cierre» el centro. Pues en cuan- to esté cerrado es posible y util el contragolpe P4AR, habitual en la defensa Chigorin y que origina un ataque en el flanco de rey. Las otras posibilidades de las negras se han tratado en el apartado antedicho. 13. CIA CIC 14. G3R A3R 5. CSA... 15. PXPR, PXP; 16. CSD hubiese sido mejor. I... A3A En esta posicién, que deter- mina los atributos peculiares del sistema Chigorin, las blancas han de trazar su plan de jue- g0; si no, las negras tomardn Ja iniciativa después de PAX P y T(IT)IA. Las blancas pueden obligar al cambio de damas lue- go de 16. PxPR, PXP; 17. D6D, aunque no les reporta ninguna ventaja; la continua- cién 16. PX PR, PXP; 17. C5C o 17. P3CD, intentando un ata- que de peones en el flanco de rey, ofrece mayores perspecti- vas. Pero Duras prefirid otro plan, que comtnmente se idea en posiciones similares; esto es: cerrar por entero el centro y emprender una ofensiva de peo- nes contra la posicién del rey negro. Ello origina generalmente una lenta lucha tactica y de posibi- lidades equivalentes. 16. P5D A2D 17, PACR P3C 18. C3C A2C 19. R2T see 19. R2C hubiese sido mejor. 1%... CSA! De esta manera, se impide la salida del alfil de casillas ne- gras y, consecuentemente, el de- sarrollo completo del flanco de dama adversaria. Si ahora se hi- ciese 20. P3C, que es lo que de- beria jugarse, seguiria 20. ..., 20. 21. QD CC P4TR ... Esto es una audaz, pero in- correcta, entrega de pedn. Las blancas confian en poder atacar con eficacia por la columna abierta TR; pero Chigorin lo rehuye habilmente, mantenien- do la ventaja material y una me- jor posicién. 21, DID 22. R2C see En caso de 22. P5C, seguirfa 22. .., P3A! y se ganaria un peén en condiciones atin mas ventajosas. 22, 1.6 DxP 23. P3A ee Diagrama num. 40 51 23. «2. A3T! Las blancas no previeron esta poderosa jugada; el alfil deja libre la casilla que ocupaba y la cede a la dama, que acudi- ran en ayuda de su rey; luego sera cambiado por el blanco en condiciones ventajosas para las negras. 24. TIT D3A! 25. T3T D2C 26. R2A ASA! 27, CQD)1IA TDIR Ahora se ve claramente el sentido del anterior movimien- to de las negras: si se produce el cambio de alfiles, la casilla 4R quedard desocupada, y el ca- ballo de 3C se trasladard a ella por el punto 5AD, con lo cual se habra logrado la vinculacién de las piezas negras para dar el contragolpe definitivo. 28. C3R 29. DIT T2R P3A! De ese modo, se prepara el doblaje de las torres en la co- lumna de AR. 30. C2C 31. P3C AAC Aqui, el cambio de los alfiles de casillas negras también se- ria favorable a las negras, y a 31. A3R sigue 31. ..., CSA. 52 3L wee T2-2A 32. A3R C2R 33. C4T AXA+ Los preparativos para la rup- tura han finalizado; por tanto, es oportuno cambiar estos al- files. 34. RXA_... Diagrama nim. 41 P4A! Maestro en el ataque combi- nativo y en la sutil lucha tdcti- ca, Chigorin realiza aqui la idea estratégica del sistema defensi- vo que lleva su nombre. La po- sicién de las blancas se desmo- ronara en seguida, y su rey ten- dra que hacer frente a un fuerte ataque. Esta partida es un va- lioso ejemplo de accién vincu- Jada de las piezas; de las negras en este caso. 35. PCXP .. La toma de este pedn es for- zada, tanto en este movimiento como en los siguientes. 35. 4. PXP 36. PXP D4C+ 37. R2R C@C) xP Tras este movimiento, todas las piezas negras participan en el ataque. Hay peligro de que siga 38. ..., CSA+. 38. RIR 39. C2R D6R+ CSA! También se puede jugar 39. wy CXP3A, 40. T2T cxc 41. TxC DxP+ 42, R2A D5D+ 43. R2C T2C+ 44. C6C+ ... O 44. R3T, CXP; 45. CXC, TXC!, y se da en seguida mate al rey blanco. 44. cxc 45. PxC A3A 46. T2A TXPA 46. ..., PSR! también es muy eficaz. 47. TXT AxXT+ 48. RxA D6A+ 49. R4R or El rey blanco va a dar un en- tretenido paseo por la retaguar- dia del flanco de dama adver- saria. Las blancas deberian en- tregarse; pero no lo hicieron, bien por entretenimiento, bien por cifrar la esperanza en un milagro, como el de conseguir jaque continuo. 49. 4... DxA+ 50. R5D D6D+ 51. R6A Dx P6C 52. R6C P4D + 53. RXP Stibitamente, el rey blanco empieza a «recuperar» peones. 53. wee T2A+ 54. RxXPD T2D+ 55. RXP DIR+ 56. R4A T2A+ 57. R3C D6R + Y las blancas se rindieron. Alekhine Tartakover Realizada en el afio 1927 1. P4R P3AD 2. P4D P4D 3. C3AD PXP 4. CxP C3A 5. C3C PAR Después del poco usual mo- vimiento 5. C3C, lo mejor es proseguir 5. ..., CD2D; 6. C3A, 53 P3R; 7. A3D, A2R; 8. 0-0, P4A; 9. P3A, 0-0; 10. D2R, P3CD; 11. CSR, A2C; 12. A3R, y resignar- se a una lucha contundente para los dos bandos. Pero Tartako- ver, a pesar de ser un tedrico y practico de nota, intenta em- prender la lucha en el centro, aun cuando ello asegure a las blancas un juego de piezas mas activo. Por eso, excusado es de- cir que esta equivocada tactica de las negras ha de ocasionar- les la derrota. 6 C3A PxP 7. CXP A4AD Este movimiento es una pér- dida de tiempo, como lo prueba la respuesta de Alekhine. Aqui procedia 7. .., A2R y 8. ..., 0-0. 8 D2R+! AIR A 8... D2R sucede 9 DxD+, AXD; 10. C(4D)5A, y la posicién de las blancas es me- jor. 9 ABR P4A Este intento de obstaculizar el enroque largo de las blancas no hard més que debilitar la po- sicién de las negras, que debfan haber proseguido 9. ..., 0-0; 10. 0-0-0, DAT. 10. C(4D)5A 0-0 ll. D4A we 54 Con este inesperado ataque contra el peén 4A, las blancas ganan tiempo para dar salida a su alfil de casillas blancas y, asi, poder enrocar largo; por otra parte, su dana apunta a la casilla 2AR negra. Ih... TIR A UL .., P3CD procede 12. TID, 13. D4TR y 14. A3D; de esta manera, las piezas blancas apuntarian a la posicién del rey adversario. P3CD 12. A3D 13. 0-0-0 Obsérvese cémo ha superado el bando blanco al negro en el desarrollo de la apertura y en Ja accién vinculada de las pie- Zas, 13. ... A3T Diagrama nim. 42 El movimiento de las negras tiene por objeto cambiar los al- files y disminuir la intensidad del ataque adversario; por lo de- mas, carecen de una continua- cién satisfactoria. Vedmoslo: 13. .., D2A; 14. D4TR, C3A; 15. ASCR, P3TR; 16. CxP+, PXC; 17. DxP y se les dara pronto mate al rey. Ahora se va a producir una de las célebres combinaciones alekhinianas. 14. CoT+ 15. AXP+ PXxC CxA O 15. ... RIT; 16. DXPAR, DIA; 17. C5A. 16. D4C+ RIT 7% TXD TXT A 17. .., AXT sigue 18. D3A. 18. D4R! see Este es el rasgo fundamental de la combinacién: las negras deben entregar otra pieza; en definitiva, han entregado la dama y un peén por una torre y un alfil; ademas, tienen des- hecha la posicién. 18... C3AD 19. DxC3A AIAR jOjo a la celada! Que a 20. AXPT?? sucede 20. a+ TUT)IA, y las blancas pierden el alfil. 20. C5A ASA A 20. .., T(IT)IA sigue 21. DAT, y a 20. .... P4TR puede suceder 21. D3A o 21. D7A. 21. AXPT A&D 22. D7A TUIT)IA 23. D4A T3A 24. AXA TXA 25. D5SR+ CA 26. C6D! El negro abandoné la partida. Tolusch Botvinnik Se jugé en el ano 1945 1. PAR P3R 2. P4D P4D 3. C3AD ASC 4. PSR P4AD 5. P3TD AXxC+ 6 PXA C2R 7. C3A D4T 8. A2D eee En caso de 8. D2D, las ne- gras podrian proseguir 8. DST y, después, P5A, o cam- biar las damas luego de 8. 5 PXP; 9. PXP. Boe. PSA 9 P4TD ... 55 Qué objeto tiene este movi- miento aparentemente contra- tio al principio fundamental del desarrollo rapido de las piezas? La principal ventaja de las blan- cas consiste en la potencia de su alfil de casillas negras que, situado en la diagonal 3TD- 8AR, retarda la accién de las piezas adversarias. Para situarlo en la diagonal antedicha, las blancas entregan el peén TD y hasta pierden dos tiempos (A(IA)2D y, luego, A(2D)1A). Por eso, Botvinnik estima pre- ferible jugar en seguida 7. P4TD a 7. C3AR. Otras continuaciones de las blancas originan una lenta lu- cha posicional y de posibilida- des iguales; por ejemplo: 9%. A2R, CD3A; 10. 0-0, A2D; 11. CSC, P3TR; 12. C3T o 9. P3C y los siguientes movimientos CAT, A2C y P4A. M% see 10. A2R c2D C3CD! Las negras podian haber to- mado el pedn 4T, prosiguiendo 9...» A2D y 10. ..., AXP; pero creyeron que era mejor hacerlo con el caballo, para atacar el peén 3A, base y apoyo de la estructura de peones blancos. IL. 0-0 CxP 12. C4T . 56 12. CSC y, después, P4A hu- biese sido mejor, por cuanto las negras forzaran ahora el cambio de caballos y asegurarin el flan- co de su rey. 12... C3CR! 13. CxC PTXC 14. TIR A2D 15. AIAR P4CD! El bando negro quiere apro- vechar la superioridad de peo- nes del flanco de dama y re- nunciar al enroque. Pues el en- roque largo les dificultaria sa- car ventaja del peén de mas: ademés de esto, resultaria peli- groso, ya que el rey quedaria al descubierto. Y el enroque corto facilitaria a las blancas el traslado de la torre a la ca- silla 3TR via 3R, lo cual entra- fia serias amenazas. Aqui se ve también la relaci6n mutua de la estrategia en la apertura con el planteamiento de la lucha en el medio juego. 16. D3A La continuacién 16. P4A y los siguientes movimientos D3A, TDIC, P4C y A2C, para abrir con P5A brecha en el cen- tro, concordarfa mas con el es- tilo de Tolusch, audaz maestro en el arte del ataque. 16. ... TICD 17, TRIC D2A 18. AIA P4aT 19. A3T see Diagrama num. 43 E! blanco ha Ilevado a térmi- no el plan de situar el alfil en Ja diagonal 3T-8A; jpero el ne- gro esta alerta! 19... T3C! Este movimiento no tiene por objeto evitar la pérdida de ca- lidad (después de 20. A6D), sino forzar al contrincante a que en- tregue el alfil por la torre, con el fin de tomar el pedn 6D y proseguir el ataque de peones en el flanco de dama. Las torres blancas no podran romper la ca- dena de peones del adversario. DID 20. D3C 21. A6D De lo contrario, las negras ju- garian DID y amenazarian con proseguir P5C. 21... TxA! 22. PxT A3A 23. P3T R2D! El rey negro ataca este pe6n, y apoyara activamente el avan- ce de sus peones después del cambio de damas. 24. TIR D5T 25. DSR D3A 26. DIC... Diagrama num. 44 Esto significa proponer taci- tamente las tablas por repeti- cién de jugadas; pero las ne- gras lo rechazan. 26. ..- TST! De ese modo, se impide la 57 maniobra TIR-3R-3A y se aumenta la presién ejercida so- bre el pedn 4D, el cual sera in- defendible luego de PSCD. 27. T3R ase En caso de 27. TSR, seguiria 27. ., DSA. 27... TSA 28. A2R D5T 29. A3A PSC! Este movimiento de ruptura es decisivo. Segtin Botvinnik, a 30. D2T (amenazando con pro- seguir P3C) sucede 30. .... D3A; 31. P xP, PXP; 32. TIC, DxP, y a 30. PxP, PxP; 31. TIC procede 31. ..., DXD; 32. PXD, T XP; 32. TxP, RXP, y las ne- gras tienen un final ganado. TxD TIT 30. 31. DxD P3C Es mejor que 31. .., Tx PT; 32. PxXP, PXP; 33. TIC. 32. PxP PXP 33. TIC TICD 34, PAT T2C No se puede jugar en segui- da 34. ..., C6A???, porque sigue 35. Tx. 35. R2T RxP 36. P4C C6A 37. TITD - 58 En caso de 37. T2C, P3A, las negras tendrian unos poderosos peones libres después de P4R. 37. ase CAC 38. TID T2T 39. PST PAC 40. R2C T7T 41. A2R. Y las blancas se rindieron. jEsta partida es un ejemplo de juego posicional légico y con- secuente! Spassky Petrosian 19.* partida del encuentro para el titulo mundial, 1969 1, P4R P4AD 2. C3AR P3D 3. P4D PxP 4. CxP C3AR 5. C3AD P3TD 6. ASCR cD2D Aqui se suele jugar 6. .., P3R, con el fin de terminar el desarrollo en el flanco de rey; mas Petrosian opta por una va- riante mds compleja y menos frecuente. 7. A4AD DAT A 7. ., P3R procede la en- trega de un alfil por dos peo- nes; vedmoslo: 8 AXPR, lo que da a las blancas una posi- cién buena y la posibilidad de atacar. 8. D2D P3TR Ahora se podia haber hecho 8. ..., P3R, porque a las blancas ya no les seria ventajoso entre- gar el alfil por dos peones; véa- se: 8. ..., P3R; 9. AX PR, PXA; 10. CxP, C4R!; Il. CxA, TXA, y 8. .., P3R; 9. 0-0-0, CAR; 10. A3C, A2D produce una posicién escabrosa y com- pleja. El movimiento 8. ..., P3TR es dudoso, pues las negras pierden un tiempo valioso y debilitan el flanco de rey, lo que facili- taré a las blancas organizar un ataque contra él. 9 AxC 10. 0-0-0 CxA P3R Las continuaciones 10. ..., P4R; 11. CSA, AXC; 12. PX A, TIA; 13. A3C, A2R; 14. TRIR y 10. .., P3CR; U1. P4A, A2C; 12. TRIR, 0-0; 13, PSR em- peoran la posicién de las ne- gras. ll. TRIR.. La situacién alcanzada bien merece un diagrama, Diagrama nim. 45 EVIE] mim Bim 9 Wie ee Al parecer, 11. A3C es me- jor, porque al fin habra que re- tirar el alfil y porque ain no es claro si convendra situar la torre en la casilla IR, en 1CR o en JAR. Pero, al jugar 11. TRIR, Spassky posiblemente obré con astucia: retiré la torre del flanco de rey para causar la impresién de que, previendo que su contrincante enrocaria largo, preparaba un ataque en el centro, lo cual indujo a Pe- trosian a efectuar el peligroso enroque corto. jLa psicologia representa un papel importante en el ajedrez! Pues los contrin- cantes procuran encubrir sus intenciones. il. A2R Y las negras deciden enrocar corto, aun cuando es claro que las blancas atacardn por el flan- co de rey, a donde sus piezas ya apuntan y donde sdlo falta 59 abrir columnas para que las torres puedan actuar. Desde luego, Petrosian comprendié que el ataque era peligroso, si bien confié en poder rechazarlo. Lo més consecuente y seguro era enrocar largo, aun cuando ello diese a las blancas mayo- res posibilidades luego de II. ... A2D; 12. P4A, 0-0-0; 13. A3C! como preparacién del avance P5A, al cual hubiese seguido P4D! 12. P4A 0-0 13. A3C TIR De este modo, el alfil se si- tuara en la casilla 1A para de- fender al rey, y la torre defen- derd el peén 3R por si se pro- duce el avance P5A. 14. RIC aoe Hecho para prevenir el movi- miento A4CR, posible y peli- groso en ciertas variantes. 14... AIA Diagrama nim. 46 15. P4C!... jCon ello se da comienzo a un asalto decisivo! Se amenaza con jugar 16. PSC, para abrir brecha, lo cual es factible a cau- sa de haber hecho anteriormen- te 8. ..., P3TR. La respuesta 15. «=» P4R conduce a una posicién dificil, pues sigue 16. CSA, AXxC; 17. PCXA, PXP; 18. CSD! Y asi, las negras aceptan la entrega del pedén, aunque ello facilite la movilidad de las pie- zas del adversario. 15. ... 16. D2C CxPC C3A No se podia jugar 16. ..., P4R, por la continuacién 17. CSA, AXxC; 18 PXxA, C3A; 19. Dx P2CD. 17, TIC A2D 18. P5A RIT Las blancas lograrian igual- mente una victoria répida des- pués de 18. ..., PX P; 19. PXP, P4CD; 20. D6C!, RIT; 21. AXP, PSC; 22. C3A2R, TSR; 23. T3D! y, luego, T3TR. 19. TDIAR DID El gran maestro Geller sefia- la que, si hubiese seguido 19. «y P4R, las blancas ganarfan asi: 20. C6OR!, PXC; 21. PXP, AXP; 22. TXC, La continua- 23. D6C PxC cién 19, ..., D4R no es mejor, pues sigue 20. C3A, DSA; 21. Este movimiento causa inme- P4TR!, y hay peligro de que diatamente la derrota. El 23. .., siga C5CR. C5A hubiese prolongado la re- sistencia, aunque la bella ma- 20. PxP PxP niobra 24. TXC!, PXT; 25. C3AR! (hay peligro de que siga . . 26. C5C), D3C (apuntando a la Diagrama nim. 47 torre); 26. T5C!, TID (si no, se proseguira 27. C6A); 27. CSR! habria decidido el resultado de Ia contienda. 24, CSC! El bando negro abandoné el juego, por cuanto a 24...., PxXC seguia 25. DxC+, RIC; 26. D7A+, RIT; 27. T3A. Capablanca Maroczy Jugada el aiio 1929 O 20. .., AXP; 21. CXxA, PXC; 22. C2R. Il. P4D C3AR 2. P4AD P3R 21. PSR! ... 3. C3AR P4D 4. ASC A2R Ahora va a participar en el 5. P3R 0-0 ataque el caballo de 3AD, que 6 C3A CcD2D hasta aqui ha permanecido inac- 7. TIA P3A tivo y que tiene la misién de asestar el golpe definitivo. Se ha producido, por transpo- sicién de jugadas, [a habitual 2. ... PxP posicién de la defensa ortodoxa 22. CAR cat en el gambito de dama. A 22. .., CXC sigue 23. 8. D2A P3TR TXA+, TXT; 24. DxP y 9. A4T P3T mate. 10. PXP! .. 61 Este cambio sucede frecuen- temente en posiciones andlogas. 10... CxP Lo procedente era 10. ., PR xP; 11. A3D, TIR; 12. 0-0, CAT (0 12. ..., CSR); con ello se obligaba a cambiar los alfi- les de casillas negras y se ali- viaba la defensa de las negras. Posteriormente, éstas hubiesen podido hallar posibilidades en el flanco de rey, y las blancas hu- biesen preparado un ataque de peones en el flanco de dama, con los movimientos TICD, P4CD y P4TD. Pero, ahora, las blancas pueden eludir el cam- bio antedicho (a consecuencia de haberse proseguido 8. ..., P3TR; 9. A4T) y su alfil de casillas negras ejercerd presién grande en el centro, como se va a comprobar. ll. A3C DaT Por su desacierto, esta idea causa la pérdida de valiosos tiempos; tiene por objeto cam- biar los dos caballos del flanco de dama y las damas o cerrar, por lo menos, la columna de AD. Era mejor jugar en segui- da I. ., CxC; 12. DxC, P4AD y el consiguiente movi- miento P4CD. cxc P4A 12. C2D! 13. PxC 62 13. ..., P4CD es mejor, pues impide la siguiente maniobra del caballo blanco: 14. C4A DID Esto prueba que la salida de la dama negra ha sido initil. 15. TID! PxP Diagrama nim. 48 En caso de 15. -., P4CD, po- dia seguir 16. C6D o 16. PXxP, PxC; 17. P6A; asi, se recupe- raba la pieza y se ganaba un peon. 16. TXP! ... Si se valora objetivamente la posicién, parece mejor 16. PRXP o 16. PAXP, cuanto més que el peén 3A blanco que- da aislado y, por lo mismo, ha- bré que defenderlo en la fase final de la partida. Pero Capa- blanca, genial maestro en el jue- go tactico, la valora de un modo muevo y profundo: ahora, la torre ejerce presién en la colum- na de D, y el caballo o el alfil se apoderardn del punto 6D, lo que restringira la accién de las piezas negras y desvinculard la accién coordinada de las mis- 16. ... A4A 17. T2D D2R 18. A2R P3CD 19. C6D CA 20. 0-0 T2T No se puede jugar 20. ..., A2C, porque sigue 21. CXA, DxC; 22. A3A, ni 20. ..., TID, por la respuesta 21. TRID y la amenaza de C5A! 21, A3A A2D 22. TRID P4R 23. A4T P4CR Habia peligro de que el ban- do blanco prosiguiese 24. C4R o 24, C5A, y el negro ha ju- gado 23. .., P4CR para impe- dirlo, si bien ello debilita extre- mamente el flanco de rey. La respuesta 23. .... D3R era me- jor para librarse de la clavada. R2C 24, A3C 25. A2R! jLa mejor jugada! Luego se vera clara la sutil intencién de este movimiento. A primera vista causa la impre- si6n de que se quiere’ trasladar el alfil a la casilla A4D, desde donde amenazaré los peones 3T y 2AR. 25. P4C 26. P4TR! ... Diagrama mim. 49 Este movimiento de ruptura es decisivo. Si el alfil de casi- llas blancas estuviese todavia en la casilla 3AR, las negras podrian defenderse asi: 26. ..., P5CR; 27. A2R, P4TR; pero, ahora, a 26. .., P5CR seguiria 27. C5A+, AXC; 28. DXA, y el pedn SC seria indefendible. Desde luego, se podria eliminar el caballo blanco; mas su bando alcanzaria pronto la victoria 63 después de 26. .., AXC; 27. TXA, TIAD; 28. PxP, PxP; 29. P4AR!, PRXP; 30. PXP, C2T; 31. A2A. Esta partida es un brillante ejemplo de vincu- lacién de las piezas; de las blan- cas en este caso. 26. «0. T2A 27. PXP PXP 28. C5SA+ AxXC 29. DXA. Y las negras se rindieron, porque, después de 29. ..., R3T; 30. AXPR, T3A, las blancas amenazan con ganar el alfil y lo- grar inmediatamente la victoria; véase: 31. T5D!, T(LA)IAD; 32. AxC, DXA; 33. TXxAl. Las negras no pueden tomar la torre, por cuanto se produce mate en cinco jugadas: 31. .., CxT; 32. D3T+, R3C; 33. AST +, R2T; 34. AXP +, T3T; 35. DSA+, T3C; 36. DxT y mate. Luego de 31. T5D!!, el al- fil no puede retirarse a la casi- lla 3C ni a 2T, por seguir 32. T6D. Y a 31. ..., A6T procede 32. A4D! (se contintia atacando el peén 4CR), y, si 32. .., TICR (pues el caballo no puede aban- donar su puesto), 33. D3T+, R2C; 34. TxXP+, RIA; 35. D6T+, RIR; 36. TXT+, CxT; 37. DxT+. jUna leccién de buen juego del genial maestro cubano! 64 Petrosian Spassky 10." partida del encuentro para el titulo mundial, 1966 1 C3AR C3AR 2. P3CR P3CR 3. P4AD A2C 4. A2C 0-0 5. 0-0 C3A 6 C3A P3D 7. P4D P3TD 8 P5D c4TD 9% C2ZD P4A Aunque por transposicién de jugadas, se ha producido la ha- bitual posicién de una de las variantes de la defensa india de rey. 10. D2A P4R IL P3C C5C 12. PAR P4A 13. PxP PxXxP En posiciones asi, no es con- veniente tomar este peén con el alfil, pues uno de los caba- llos blancos ocupara la impor- tante casilla central después de 13. ..., AXP; 14. C4R. 14. CID PAC 15. P3A P5R 16. A2C PxP 17 AXP AXA Aqui convenia jugar inmedia- tamente 17. .., C4R; de esta manera, se conservaba el alfil, que ataca al adversario y a la vez defiende a su rey. 18 DxA CAR 19. A2R PSA 20. PCXP 20. TXP!, TXT; 21. PxT, C3C; 22. C4R, CXPAR; 23. C3R era mejor; pero, en posi- ciones tan complicadas, no es lo mismo criticar que estar senta- do frente al tablero, y los erro- res cometidos por uno y otro bando son inevitables. Las negras deberian prose- guir 20. .., TXP; 21. TXT, D4C+, lo cual equilibra mds o menos las posibilidades. 20. ... A6T Diagrama nim. 50 Este ldégico movimiento de ataque tiene por objeto ganar un tiempo importante después de 21. T2A, T XP. Pero, con su bri- ante respuesta, las blancas lo- gran inesperadamente un fuerte contraataque. 21. G3R! AXxT 22. TXA ... Ahora, todas las piezas del bando blanco apuntan a la po- sicién del rey enemigo; en cam- bio, el caballo negro de 4T se halla al margen del juego, y la dama y la torre IT ocupan una posicién pasiva. jHe aqui un caso de desvinculacién de las piezas! 22. 6. c3C A 22, ..., C2D seguiria la mis- ma respuesta que en la partida. 23. A4C! CxXP 24. TxC! ... Tras la entrega de una se- gunda calidad, el rey negro ca- rece de defensa. 2A. wee TXT 25. A6R+ T2A En caso de 25. ..., RIA, se proseguiria 26. D8T+, R2R; 27. DxP+, RIA; 28. D6T+. D5T D4C+ 26. CAR 27, CXxPD 65 O bien 27. .., D8R+; 28. R2C, DxC; 29. AXT+, RIA; 30. D8T +, R2R; 31. CSA+. 28. RIT 29. AXT+ T2T TXA Ahora se va a producir un espectacular y definitivo golpe que consiste en la habitual com- binacién del «doble», hecha con el caballo. 30. D8T+! Y las negras abandonaron. 9 LOS ESCOLLOS DEL OCEANO AJEDRECISTA Primeramente daremos una ojeada a los sistemas de aper- tura no analizados en los capi- tulos anteriores, tanto los que ya no se practican por anticua- dos como los mas complejos y modernos. El lector debe conocer tales sistemas y las estructuras fun- damentales de peones que los constituyen, aunque sea ligera- mente; digo estructura de peo- nes, porque el empleo de la ex- presién «esqueleto de peones», muy usada en la literatura aje- drecista, me parece desacertada y de mal gusto. Y debe tener, por lo menos, nocién de los peligros que le acechan en estas ya poco popu- lares aperturas y en las habitua- les celadas que se presentan al comienzo de la partida; sobre todo, en los gambitos, donde la entrega de un pedn y hasta de una pieza arrastra a las negras, y a veces a las blancas, a com- plicaciones dificiles en las cua- les una jugada menos acertada puede empeorar la. posicién y aun hacer que se pierda Ja par- tida. Por cuanto el andlisis aun in- completo de las aperturas enu- meradas en ese capitulo ocupa- ria centenares de paginas, pre- sentamos sdlo las continuacio- nes principales que contienen las mejores jugadas de las blan- cas y de las negras y en parén- tesis damos aquellas que son evidentemente erréneas o arti- ficiales. Apertura central 1. P4R, P4R; 2. P4D, P XP; 3. DXP. 67 Diagrama num. 51 Ee 3. .., C3AD; 4. D3R, C3A!; 5. C3AD (a 5. PSR sigue 5S ..., CSCR; 6. D4R, P4D!; 7. PxP a. p.+, A3R; 8. Px P, DBD+!, y a6. ..., CSCXPR? sucede 7. P4AR), ASC; 6. A2D, 0-0; 7. 0-0-0, TIR; 8. A4A, P3D! (aqui es arriesgado querer ganar el peén 4R blanco: 8. ..., AXC; 9. AXA, CXP; 10. D4A, C3A; 11. C3A, P3D; 12. C5C); 9 C3A, A3R. Gambito del norte 1. P4R, P4R; 2. P4D, PxP; 3. P3AD, P xP; 4. A4AD, P x P; 5. AX P7C. Veamos la posicién que pre- senta el diagrama. 68 Diagrama nim. 52 Con la entrega de dos peo- nes, las blancas han superado a las negras en el desarrollo de la apertura, y sus dos alfiles apun- tan al flanco de rey adversario. Esto es la finalidad de este gam- bito. 5. .., P4D! (en todo gambito, el principio fundamental de la defensa de las negras no estri- ba en mantener a todo trance la ventaja material obtenida, sino en restituirla equilibrando las posibilidades, o logrando ventaja posicional); 6. A x P4D, C3AR; 7. AXP+, RXA; 8 DxD, A5C+; 9% D2D, AXD+; 10. CxA, P4A. Apertura vienesa 1. P4R, P4R; 2. C3AD. Diagrama num. 53 2. 1, C3AR; 3. P4A, P4D; 4. PAXP, CXP; 5. C3A (en caso de 5. D3A, seguiria 5. ..., C3AD o 5. ..., P4AR), A2R; 6. P4D, 0-0; 7. A3D, P4AR; 8. PXP a. p, AXP; 9 0-0, C3A. Defensa de Philidor 1. P4R, P4R; 2. C3AR, P3D. Diagrama nim. 54 3. P4D, C2D; 4. A4AD, P3AD! (no se puede jugar 4. .. A2R, porque sigue 5. Px P!, CxP; 6. CXC, PxC; 7. DST! o 5, ..., PXP??; 6. D5SD, ni 4. +» C(1C)3A porque sigue 5. PXxP, CxP; 6. CXC, PXxGC; 7. AXP+! 05. ..., PXP?; 6. CSC o 5. ..., CXP4R; 6. D5D); 5. 0-0, A2R; 6. C3A, C(1C)3A; 7. P4TD (con objeto de anticipar- se al movimiento P4CD de las negras), 0-0; 8. A3C (para im- pedir que las negras hagan la habitual combinacién del cam- bio CXP y P4D que da lugar a unas «gafas», pedn de dama en este caso, y les alivia la defen- sa), D2A; 9. D2R, P3TR. Apertura rusa Mas conocida por «apertura Petrov», nombre del notable ajedrecista ruso del siglo pasado. 1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AR. Diagrama niim. 55 A2te? - Bt Baa hk 2 eg 3. CxP (a 3. PAD sigue 3. vy PXP; 4 P5R, CSR; 5. DxP, P4D; 6. PXP a. p, Cx P6D), P3D! (es erréneo pro- seguir 3. ..., CXP?, pues suce- de 4. D2R, y no se puede re- plicar con 4. ..., C3AR??, por- que procede 5. C6A+, ni con 4. ..., D2R porque sigue 5. DxC, P3D; 6. P4D, y las ne- gras se resarcen de la pérdida del caballo, pero pierden un peén); 4. C3AR, CXP; 5. P4D (la continuacién 5. D2R, D2R; 6. P3D, C3AR; 7. ASC, DxD+; 8 AxD, A2R; 9% C3A, P3TR; 10. A4T, A2D pro- duce una posicién carente de brillantez), P4D; 6. A3D, A2R; 7. 0-0, C3AD; 8. TIR, A5CR; 9. P4A, C3A (a las negras no les conviene proseguir 9. ..., CxP4D??, pues sucede 10. AXC,ni9...., AXC; 10. DXA, CxP4D; 11. D3R); 10. PXxP, CXPS5D; 11. C3A, 0-0; 12. A4R, A3R!. Apertura Ponziani Lidmase as{ porque la inves- tigaron dos célebres ajedrecis- tas: primero, el italiano Ponzia- ni y, luego, el inglés Staunton. 1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3. P3A. 70 Diagrama nium. 56 3. .., C3A (la continuacién 3. ..., P4D; 4. D4T, C3A; 5. CXP, A3D!; 6. CXC, PxC; 7. P3D! o 7. DXP+?! complica y re- crudece extremamente la lu- cha); 4. P4D, CX P4R (también se puede hacer 4. ..., P3D); 5. P5D, CIC; 6. A3D, C4A; 7. CxP, CxA+; 8 CxC, A2R; 9. 0-0, P3D; 10. D3A, 0-0; I. TIR, C2D; 12. C2D, C3A. Apertura escocesa Denominada asi porque fue empleada por los ajedrecistas escoceses en un encuentro ce- lebrado en 1824 entre Edimbur- go y Londres, 1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3. P4D, PXP. Diagrama nim. 57 Diagrama nim. 58 4. CXP (si 4. A4AD, llama- do gambito escocés, lo menos complicado para las negras es proseguir 4. ..., A4A; 5. C5C, C3T; 6 CXxPA, CxC; 7. AxC+, RXA; 8 D5T+, P3CR; 9. DXA, P4D!), C3A (la continuacién 4. ..., A4A; 5. A3R, D3A; 6. P3AD, C1C2R o 5. CXC, D3A! produce un jue- go mds tenso); 5. C3AD (0 5. CXC, PC XC; 6. P5R, D2R; 7. D2R, C4D), ASC; 6 CXC, PCxC; 7. A3D, P4D; 8. PXP, PXxP; 9. 0-0, 0-0; 10. ASCR, A3R; 11. D3A, A2R; 12. TDIR, TIC. Apertura italiana 1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3. A4A, AGA. Analicemos la posicién en el diagrama. 4. P3A (la continuacién 4. C3A, C3A; 5. P3D, P3D; 6. ASCR, A3R ocasiona un juego sin brillantez), C3A (igualmen- te se puede continuar 4. ..., D2R; 5. P4D, A3C! y 4. ..., P3D; 5. P4D, PxP; 6. PxP, A3C); 5. P4D, PXP; 6. PxP (a 6. PSR sigue 6. ..., P4D!), A5C+; 7. C3A (también es pro- seguible 7. A2D, AXA+; 8 CICXA, P4D; 9. PXP, Cx P4D; 10. D3C, C3A2R; 11. 0-0, P3AD), CXPR; 8. 0-0, CXC (la continuacién 8. ..., AXC; 9. PSD, A3A 0 9. PXA, P4D complica y recrudece en extremo la contienda); 9. PXC, P4D! (a 9. .... AXP? sucede 10. A3T! y un fuerte ataque); 10. Px A, PXA; 11. TIR+ (0 bien 11. P5D, C2R; 12. A3T, 0-0; 13. D2R, TIR), C2R; 12. ASC, P3AR (a 12. ..., A3R? procede 13. AXC y 14. P5D); 7 13. D2R, ASC! (0 13. ..., PX A; 14. DXP, y las blancas ataca- rian fuertemente); 14. A4A, R2A}; 15. DXP+, C4D!. No se puede proseguir 16. AXP?, pues el bando negro juega 16. ..., TIAD y gana una pieza. Gambito Evans 1, P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3. A4A, A4A; 4. PACD. Diagrama nim 59 La entrega de este peén, idea- da hace mds de un siglo por Evans, capitan de la Marina in- glesa, atrajo la atencién de los tedricos; pero ya no se practica actualmente, pues las negras pueden no aceptarla y hacer 4. oy ABC. 4. .., AXP (lo mejor para luchar contra el gambito es aceptarlo, pero, como se ha di- 72 cho, sin tratar de mantener a todo trance la ganancia material obtenida); 5. P3A, A4A (el mo- vimiento 5. ..., A4T compli- ca atin mas la contienda, aun- que el bando negro tiene igual- mente contrajuego); 6. P4D (a 6. 0-0 sigue 6. ..., P3D; 7. P4D, A3CI, y las negras restituyen la ventaja material y simplifican favorablemente la posicidn), PXP; 7. 0-0, P3D (no convie- ne hacer 7. .... PXP, porque sucede 8. AXP+); 8 PXP, A3C; 9. C3A (en caso de 9. P5D, sucederia 9. ..., C4T; 10. A2C, C2R), ASC; 10. AS5CD, RIA; Ll. A3R, C1C2R; 12. P4TD, P4TD; 13. A4AD (se amenaza con proseguir 14. AXP, RXA; 15. CSC+), A4T. Defensa de los dos caballos 1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3. A4A, C3A. Diagrama num. 60 4. CSC (si 4. PAD PXP; 5. 0-0, las negras pueden con- tinuar 5. ..., A4A; 6. PSR, P4D; 7. PxC, PXA; 8 TIR+, A3R o 5. ..., CXP; 6. TIR, P4D; 7. AXP, DXA; 8. C3Al, D4TD; 9. CXC, A3R: 10. CA4RSC, 0-0-0), P4D; 5. PXP, C4TD! (no es conveniente 5. «ss CXP? porque sucede 6. CXxPA, RXxC; 7, D3A+, R3R; 8. C3A, C3A2R; 9. PAD, P3A; 10. ASCR, P3TR; 11. Ax C2R, AXA; 12. 0-0-0, TIA; 13. D4R, TXP; 14. TUT)IA! o bien 8. ..., C(3A)5C; 9. P3TD, CxP+; 10. RID, CxT; 11. CXC, R3D; 12. P4D, P3A; 13. A4A!, PX A; 14. DX P+, R2D; 15. TIR, y el ataque de las blan- cas es irrechazable, y a 10. CSD sigue 11. D4R!, P3A; 12. TIR!); 6 A5C+ (también es proseguible 6. P3D, P3TR; 7. C3AR, P5R; 8. D2R, CXA; 9. PxC, A4AD; 10. C3A2D, 0-0), P3A; 7. PXP, PXP; 8 A2R, P3TR; 9. C3AR, P5R; 10. C5R, A3D; LI. P4D (asimismo se pue- de hacer 11. P4AR), PXP a. p.; 12. CXPD, D2A; 13. P3TR, 0-0; 14. 0-0, TIC; 15. C3A, P4A. Apertura hingara 1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3. A4A, A2R. Diagrama num. 61 GY a ae tee, Este sistema se debe al pro- pdsito de las negras de eludir las contundentes, extensas y complejas variantes de la aper- tura italiana, del gambito Evans y de la defensa de los dos ca- ballos. 4. P4D, P3D; 5. PSD (0 5. C3A, ASC; 6. P3TR, A4T!), CIC; 6. A3D, C3AR; 7. P4A, 0-0; 8. P3TR, CD2D; 9. C3A, C4A; 10. A2A, P4TD!; 11. 0-0, P3CD. Apertura de los cuatro caballos 1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3. C3A, C3A. 73 Diagrama nim. 62 4. ASC (a 4. A4A sigue 4. ..., Cx PI), ASC (la continuacién 4. vy» C5D; 5. CXC, PXC; 6 P5R, PxC; 7. PxC!, DxP! simplifica pronto la partida, y las negras se resarcen de la pér- dida del peén después de 5. CxP, D2R); 5. 0-0, 0-0; 6. P3D, P3D; 7. ASC, AXC (a las ne- gras ya no les es posible jugar simétricamente, aunque pueden jugar 7. ..., C2R; a este respec- to, confréntese la partida ntime- ro 23); 8. Px A, D2R; 9. TIR, CID; 10. P4D, ASC. Se puede proseguir 11. P3TR, A4T!; 12. P4C, A3C; 13. P5D, P3A, lo que complica el juego. A menudo, no se juega 10. ..., ASC, sino 10. .., C3R; LL. AIAD, P4A, y, si las blancas toman el peén, pierden una pie- za después de 12. Px PR, Px P; 13. CXP?, C2A. 74 Gambito de rey 1. P4R, P4R; 2. P4AR, P XP. Hace mds de cuatrocientos afios que se conoce este siste- ma, y, como el gambito Evans, goz6 de popularidad hasta fines del siglo XIX. Se divide en gambito de alfil y de caballo; éste se subdivide en varios gambitos que llevan el nombre de tal o cual antiguo teérico. Y apenas se practica hoy en dia, porque se han ha- llado sistemas de défensa y de contraataque sencillos y segu- ros. De sus innumerables conti- nuaciones posibles hablaremos sdlo de aquellas que reflejan con mayor claridad Ja tdctica eficaz que rige en la actualidad. Gambito de alfil 3. A4A (este movimiento tie- ne por objeto prepararse de an- temano contra la respuesta 3. «+» DST +; 4. RIA, P4ACR, que posibilita a las blancas atacar fuerte luego de 5. C3AD!, C2R; 6. P4D, A2C; 7. P3CR!, PxP; 8. R2C), C3ARI; 4. C3AD, P3A! (para poder continuar con P4D o P4CR-5CR); 5. D3A, P4D! (esta respuesta seguiria igual- mente si las blancas hubiesen jugado P5R en el cuarto o en el quinto movimiento); 6. P x P, A3D; 7. P3D, ASCR; 8. D2A, 0-01. Diagrama, nim. 63 Gambito de caballo 3. C3AR, P4D!; 4. PxP (es inferior 4. PSR por la continua- cién 4. ..., P4CR), C3AR; 5. P4A (0 5. A5C+, P3A; 6. PXP, PxP; 7. A4A, C4D; 8. P4D, A3D), P3A; 6. P4D, ASC+; 7. C3A, PxP; 8 AXP, 0-0; 9. A3D, TIR+; 10. A5R, C3A; 11. 0-0, Cx A; 12. CXC (a 12. PxC sigue 12. ..., PXxP!), PXxP; 13. AXP, A3R. Diagrama nim. 64 Si 3. C3AR, se puede igual- mente continuar 3. .., C3AR; 4. PSR, C4T; 5. P4D, P3D. Gambito de rey rehusado 1. P4R, P4R; 2. P4AR, A4A. Diagrama nim. 65 3. C3AR, P3D; 4. P3A, C3AR; 5. PXP (es peor jugar 5. P4D, pues sigue 5. ..., PXxPD; 6. PXP, A3C!), P.xP; 6. CXP, D2R; 7. P4D, A3D; 8. C3A (a 8. A4AR, CXP; 9. A3D sucede 9. ..., C4Al), CXP; 9. A2R, 0-0; 10. 0-0, P4AD. Contragambito Falkbeer 1. P4R, P4R; 2. P4AR, P4D; 3. PXPD, PSR. 75 Diagrama nim. 66 Diagrama nim. 67 4. P3D (las continuaciones 4. ASC+, P3A!; 5. PxP, CxP; 6. C3AD, C3A; 7. CR2R, D3C!; 8. P4D, ASCD; 9. 0-0, 0-0 y 4. C3AD, C3AR; 5. A4A, A4AD; 6. CR2R, 0-0; 7. P4D, PxP a. p.; 8. DxP, P3A son desfavo- rables a las blancas), C3AR; 5. C2D, PXP; 6. AXP, CxP; 7. D2R+, A2R (también se juega 7. ..., D2R); 8. C4R, 0-0. Seguidamente veremos una serie de aperturas semiabiertas y cerradas; la mayor parte de ellas data de la tercera década de este siglo. Defensa escandinava 1. P4R, P4D. 76 2. P XP, DXP (si sigue 2. ..., C3AR, lo mejor es proseguir 3. P4D, Cx P; 4. P4AD); 3. C3AD, D4TD; 4. P4D, C3AR (a 4. ..., P4R procede 5. C3A!, ASCD; 6. A2D); 5. C3A, ASC; 6. P3TR!, A4T (0 6. ..., AXC; 7. DxA, P3A; 8. A2D, CD2D; 9. 0-0-0); 7. P4CR, A3C; 8. CSR, P3A; 9. PATR. Defensa Alekhine 1. P4R, C3AR; 2. P5R, C4D. Diagrama nim. 68 3. P4AD, C3C; 4. P4D, P3D; 5. P4A, PXP; 6. PAXP, C3A; 7. A3R, A4A; 8. C3AD, P3R; 9. C3A, A2R; 10. A2R, 0-0; 11. 0-0, P3A; 12. PXP, AXP; 13. D2D. Defensa Pirc 1, P4R, P3D; 2. P4D, P3CR; 3. C3AD, C3AR. Diagrama nim. 69 i me =e Y Como se ve, este sistema re- sulta de aplicar las ideas de la defensa india clasica a la res- puesta 1. P4R. 4. ASCR, A2C; 5. D2D, P3A; 6. 0-0-0 (asimismo es practicable 6. P4A), 0-0; 7. P3A. De ese modo, las blancas preparan una ofensiva de peones en el flan- co de rey: P4CR y P4TR. Defensa Griinfeld 1. P4D, C3AR; 2. P4AD, P3CR; 3. C3AD, P4D. Diagrama nim. 70 4. P XP, Cx P; 5. PAR, Cx C; 6. PXC, P4AD; 7. A4AD, A2C; 8. C2R, PxP; 9. PxP, C3A; 10. A3R, 0-0; 11. 0-0, C4T (la continuacién 11. ..., ASC; 12. P3A intensifica y complica la lucha); 12. A3D, P3C. Defensa Nimzovich 1, P4D, C3AR; 2. P4AD, P3R; 3. C3AD, ASC. Diagrama nim. 71 iaoeee x Esta apertura, compleja y ar- dua, suele producir un lento juego de maniobras. Veamos las dos variantes principales: 4. P3R, P4AD; 5. A3D, 0-0; 6. C3A, P4D; 7. 0-0, C3A; 8. P3TD, AxC; 9. Px A, PD xP; 10. AXP, D2A. El bando negro acostumbra proseguir Il. .., P4R!, con lo que iguala las po- sibilidades. Y 4. P3TD, AXC+3;5.P XA, P4A; 6. P3R, C3A; 7. A3D, 0-0; 8. C2R, P3CD; 9. P4R, CIR; 10. 0-0, A3T (hecho para pre- parar el movimiento C4T). Defensa india moderna 1. P4D, C3AR; 2. P4AD, P3R; 3. C3AR, P3CD. Diagrama ntim. 72 4. P3CR, A2C; 5. A2C, A2R (las continuaciones 5. .... DIA y 6. ..., P4A son igualmente efi- 78 caces, pues se cambian los alfi- les de casillas blancas y, asi, se simplifica la posicién; no con- viene en seguida 5. ..., P4A, por cuanto sucede 6. P5D!, PXxP; 7. C4T); 6. 0-0, 0-0; 7. C3A, C5R; 8. D2A, CxC; 9. DXxC (a 9. C5C? sucede 9. ..., CxP-+!), P4AR. Defensa holandesa 1. P4D, P4AR. Diagrama num. 73 Aqui es practicable el gambi- to Staunton, peligroso para las negras. 2. P4R, PXP; 3. C3AD, C3AR (3. ..., P3CR; 4. CXP, P4D! es menos complicado que defender el peén de ventaja); 4. ASCR (hacer en seguida 4. P3A es igualmente bueno), P3A (a 4. ..» P3CR sigue 5. P4TR!, aun- que se puede continuar 4. ..., C3A; 5. P5D, C4R; 6. D4D, C2A!, y es de todo punto malo proseguir 4. ..., P4D? porque sucede 5. AxXC, PRXA; 6. D5T+); 5. P3A! (esto es mas fuerte que 5. AXC, PRXA; 6. CxP, P4D). Tras lo cual, el ban- do blanco ha mejorado su po- sicién y tiene probabilidades de atacar. La continuacién principal de la defensa holandesa no es tan precipitada: 2. C3AR, P3R; 3. P3CR, C3AR; 4. A2C, A2R; 5. 0-0, 0-0; 6. P4A. Tras ello, el ban- do negro puede optar: Por el «muro de piedra», Ila- mado asi porque la estructuras de los peones centrales negros recuerda los sillares colocados a tiz6n, 6. ..., P4D; 7. C3A, P3A; 8. A4A, DIR; 9. D2A, D4T. Dagrama nim. 74 Y por el sistema Ilin-Shenevs- ki 6. .... P3D; 7. C3A, DIR. Las continuaciones 8. D2A, D4T; 9. P4R, P4R!, 8. P3C, P4TD!; 9. A2D (0 9. A3TD), C3T y 8. TIR, P4D! (pues a 8. ..., D4T sigue 9. PARI, y las blancas tienen mayores posibili- dades) son practicables. Apertura Bird 1. P4AR. Diagrama num. 75 Este sistema de asemeja a la defensa holandesa. E] bando ne- gro puede continuar: 1. .., P4D; 2. C3AR, C3AR; 3. P3R, P3CR, haciendo evolu- cionar las piezas, como lo ha- cen las blancas en la defensa holandesa. Y 1... P4R! (gambito From); 2. Px P, P3D; 3. PxP, AXP (y se amenaza con dar mate en tres movimientos); 4. C3AR (a 4. P3CR sigue 4. ..., 79 P4TR!), P4CR; 5. P4D, PSC; 6. C5R (proseguir 6. C5C no reporta ventaja a las blancas, porque, después de 6. ..., P4AR; 7. P4R, P3TR; 8. PSR, A2R; 9. C3T, PX C; 10. D5T+, RIA; 11. A4AD, T2T; 12. D6C, ASC+!; 13. P3A, T2C, las ne- gras rechazan el ataque y man- tienen la ventaja de una pieza), AXxC; 7. PxA, DxD+; 8 RxD, C3AD; 9. C3A, A3RI; 10. A4A, 0-0-0+; LI. RIR, CR2R; 12. P3R, C3C, y las ne- gras se resarcen de la pérdida del peén y estén mejor situadas. Gambito Budapest 1. P4D, C3AR; 2. P4AD, P4R; 3. PXP, CSC. Diagrama nim. 76 ey a ltd LL, Le 8 ae se nas aa ak 78 Wa aw ee Ro 4. A4A (a 4. P4R, CxPS5R; 5. P4A, C4R3A!; 6. A3R sigue 80 6. ..., C3T; 7. C3AD, A4AD), C3AD; 5. C3AR, A5C+; 6. 3A (la continuacién 6. CD2D, D2R; 7. P3TD, C5CXxPR!; 8. CxC!, CxC; 9. P3R, AXC+; 10. DXA, P3D mejora un poco el juego de las blancas, que no pueden tomar el alfil negro en el octavo ni en el noveno movi- miento porque se les da mate con la jugada C6D), AXC-+; 7. PxA, D2R; 8. D5D, D6T; 9. TIA, P3A; 10. PXP, Cx P6A; 11. D2D, 0-0; 12. C4D, P3D; 13. P3A, C4R; 14. P4R. Las blan- cas tienen un pedn de mas y es- tan mejor situadas. Apertura inglesa 1. P4AD, P4R. Diagrama nim. 77 Este sistema viene a ser la defensa siciliana, pero jugada con las blancas y con un tiem- po de ventaja. El juego adopta con frecuencia el esquema del gambito de dama y de otras aperturas. 2. C3AD, C3AD; 3. C3A, C3A. (también se puede continuar 3. -+-, P3D; 4. P4D, ASC; 5. PSD, C1C); 4. P4D, PXP (0 4. ..., P5R; 5. C2D, Cx P; 6. C2DxP, CxC; 7. CXC, ASC+; 8. A2D, AxA+; 9. DXA, GR o 5. CSC, P3TR!; 6. C5CXPR, CxC; 7. CXC, DST y, si 8. D3D, 8. ..., P4aD!; 9. PXP, CSC); 5. CXP, ASC; 6. ASC, P3TR; 7. A4T, AXC+; 8. PxA, P3D, y las blancas tie- nen cierta preponderancia en la posicién. Apertura Reti 1. C3AR, P4D; 2. P4A. Diagrama mim. 78 2, .., P3ADI; 3. P3CD, A4A; 4. P3C, C3AR; 5. A2CR, P3R; 6. A2C, CD2D; 7. 0-0, P3TR! {hecho con el fin de no cambiar el alfil 4A, el cual ejerce fuerte presién en el centro enemigo); 8. P3D, A2R (también es pro- seguible 8. ..., A4A); 9. CD2D, 0-0, y hay equilibrio de posibi- lidades. Con ello damos punto final al examen, aunque superficial, de las aperturas antiguas y mo- dernas, al examen de las cabe- zas de la Hidra ajedrecista. A partir de ahora, el lector ya conoce la diferencia que hay en- tre unas aperturas y otras y, por lo mismo, puede Ilamarlas por su nombre. Atin asi, se encon- trara con adversarios que le des- concertarén con movimientos desconocidos e inesperados, por- que dominarén mds que él la teorfa. En tal caso, {qué hacer? José Rail Capablanca, campedén del mundo de 1921 a 1927, nos da la respuesta: «En la apertura puede uno en- contrarse frecuentemente con un movimiento que le es des- conocido; cuando suceda, se debe jugar segtin aconseje el sentido comun; hay que retirar inmediatamente la pieza amena- zada a un sitio seguro, Puede que, obrando asi, no se haga el movimiento conveniente; pero ello servira, al menos, de leccién para la siguiente partida.» 81 10 jHAY QUE ESTAR ALERTA DESDE EL COMIENZO DE LA PARTIDA! La riqueza de contenido y de posibilidades combinatorias del juego de ajedrez obliga al juga- dor, incluso al mas versado en teorfa, a no descuidarse desde el inicio del juego. Acerca del juego practicado rutinariamente, Alekhine dice: «jCémo tiene uno que medi- tar sobre la eleccién de los mo- vimientos, incluso al comienzo de la partida! A este respecto, no hay nada tan nocivo como lo estereotipado que hace que siempre se corra riesgo de ha- larse en una situacién dificil y se empobrezca el juego del aje- drez.» Basta dar una ojeada a las partidas «miniatura», llamadas asi por su brevedad, y jugadas con distintos sistemas y en di- ferentes épocas, para convencer- se de lo dicho arriba por el gran ajedrecista ruso. En ellas, un movimiento légico a primera vista, pero estereotipado, resul- 82 t6 ser inesperadamente un error grave en la apertura y la causa de la derrota. Y es curioso que en dichas partidas fuesen ven- cidos no sdlo ajedrecistas and- nimos sino también grandes maestros y tedricos de nota. Por tanto, el profundo conoci- miento de la teorfa no alcanza a evitar la comisién de errores cuando la posicién es compleja e insdlita. Mefistéfeles dio en lo cierto cuando, al aceptar la careta del joven ajedrecista Fausto, jper- dén, queriamos decir estudian- te!, que se presenté al honora- ble profesor medieval, le dijo: «Amigo, la teoria es drida en todas partes, Pero el arbol de la vida verdea con exuberancia.» iSi; los errores cometidos en la apertura son diabdlicamente efecto de diversas causas! Unos provienen del desconocimiento de las variantes puramente ted- ricas; otros de un movimiento premeditadamente «desacerta- do», y unos terceros se deben a que el ejedrecista ha dado con una imprecisién en los and- lisis teéricos y lleva a su con- trincante por un canal de la apertura, aparentemente navega- ble y seguro, donde su embar- cacién tropezard con una mina submarina, querfamos decir con una sorpresa. Casi todas las partidas que se ofrecen a continuacién no son producto de la fantasia, lo cual prueba el nombre de sus auto- res; en las que no se especifica el de éstos son igualmente rea- les, lo que ocurre es que hace mucho que se jugaron y no es posible establecer la prioridad de los autores de las combina- ciones y celadas sucedidas en ellas, por cuanto se produjeron igualmente en otras partidas posteriores. Toda posicién final de dichas partidas que tiene cierta belle- za y originalidad esta represen- tada en un diagrama. Esperamos que las partidas de referencia, no obstante su poca extensién y su «sencillez» para muchos, sean de utilidad y provecho para el lector en su trabajo analitico particular y le amplien los conocimientos teé- ricos no sélo en la apertura sino también en la estrategia y tacti- ca del ajedrez. Partida ntimero 1 Defensa irregular 1. P4R PAR 2. C3AR C3AD 3. A4A CSD jCuidado con la celada! 4. CXP? eee Lo procedente era 4. P3A!. 4 oe D4C 5. CXPA?? Aqui convenfa proseguir 5. AXP-+, R2R; 6. 0-0!, Dx C; 7. AxC, Tx A; 8. P3AD, C3A; 9. P4D, y las blancas atacaban, aun cuando ello no les compen- saba la pérdida de una pieza. 5. vee DxPC 6 TIA DXPR+ 7, AIR C6A, mate. Diagrama num. 79 83 Ne 2 Defensa irregular Rodzinski Alekhine Aiio 1913 1. PAR PAR 2, C3AR C3AD 3. A4A P3D 4. P3A ASC 5. D3C DD 6. CSC eee O bien 6. AXP+, DXA; 7. Dx PC, R2D!; 8. DxT, AXC; 9. PXA, DxPA; 10. TIC, DxPR+; Ll. RID, D6A+, y tablas, pues a 12. R2A?? sigue 12, wy CSD+1. a C3T 7. AXP+ ... Hubiese sido mejor 7. D x PC, TICD; 8. D6T, T3C; 9. D4T, A2R porque las blancas gana- ban un pedn, aun cuando ce- diesen la iniciativa al adversa- rio. El afan de ganar un pedn hace que su posicién empeore hasta el punto de perder la par- tida. {He aqui un ejemplo de ataque arriesgado! Te vee CxA 8. CxC DxC 9% DxP R2D! 10. DxT D5AD ll. P3A AXP! 12, PXA CSD! 13. P3D?? oe 84 Lo procedente era 13. PXC, DxA+; 14. R2R, DxT; 15. PSD. 13. DxPD 14. PxC A2R 1. DxT AST, mate. Diagrama nim. 80 Ne 3 Defensa irregular Schlitzer Chigorin Aiio 1878 1. PAR PAR 2. C3AR P4AR El contraataque iniciado con este movimiento se Iama ac- tualmente «gambito letén» y se estima desfavorable al bando negro, si el blanco prosigue 3. CxXP, D3A; 4. P4A, P3D- 5. C4A, PXP; 6. A2R_ y los si- guientes movimientos 0-0 y C3A. 3. PXP C3AD 4. ASC A4A 5. AXC? see Este ataque es precipitado, por cuanto las blancas no han terminado el desarrollo de sus piezas. Convenia haber prose- guido 5. 0-0 y, si 5. ..., PSR, 6. P4D!. 5. ase PDXxA 6. CxP AXPSA! 7. DST+ P3CR! 8 CxPC PxC! 9 DxT D2R+ 10. RID see También se puede jugar 10. RIA, AXPAD!, 10... AxPAR! ll. DxC+ RD 12. D4A TIR Y el bando blanco abandoné la partida. Las tres partidas siguientes muestran las combinaciones que conducen al «mate Legal»; mate que se realiza en diver- sas aperturas. Ne 4 Defensa Philidor Legal Chérmy Aiio 1750 1. PAR PAR 2. C3AR P3D ASC P3CR? 3. AGA 4. C3A Lo procedente es 4. ..., C3AR. 5. CXP! AxD?? 6 AXP+ R2R 7. C5D, mate. Ne S5 Apertura espaiiola Berger Fréhlich Afio 1888 1, PAR PAR 2. C3AR C3AD 3. ASC P3TD 4. AaT P3D 5. GA ASC 6 CSD CR2R 7. P3A P4CcD 8. A3C CcaT? Hubiese sido mejor 8. ..., CxC; 9 AxC, D2D. 9 CxPAR! AxD?? Aqui convenia jugar 9... PXC o 9. ., A3R; pero 9% way CxA no, por la continuacién 40. CXA! y, si 10. .., CXT, mate en dos jugadas. A 10. CXC seguia 11. DxC. 10. C6AR+ PCXxC ll. AXP, mate. 85 No 6 N” 7 Defensa escandinava Defensa Philidor Mieses Oikwist Krause 7 Alapin Ajio 1895 Aino 1922 1. PAR P4aR 1. P4R P4D 2. C3AR P3D 2. PXP DxP 3. P4D P4AR? 3. C3AD DID 4. P4aD C3AD (3. «=» C2D era mejor.) eh arte 4.-PxPR PAXP 6. PSD CAR? 5 CSC P4D 6. POR C3TR Se debia haber continuado 6. 7 a pe vy CIC. 9 CxP4D! PxC ? 7 cxe! AxD 10. DxP D4A? 8. ASC+! = P3A 10. ..., P3T era mejor, aun- 9. PXP D2A que las blancas responderian 10. PxXP+ RID con I. A4AD y continuarfan ll. CxXP, mate. atacando, UW. A5C+ R2R 12. D4A AXP 13. CxXA DxCc Diagrama num. 81 14. ASC+ R2A 15. A8R+. Y las negras se rindieron. No 8 Apertura central Aficionados Blackburne Ajo 1901 1. PAR P4R 2. P4D PxP 3. DxP C3AD 4. DIR P3CR Las blancas abandonaron. 5. A2D A2C Esta partida es un claro ejem- 6. C3AD CR2R plo de vinculacién de piezas. 7. 0-0-0 0-0 8. P4A? eee No 9 Aqui procedia 9. D3C, tras Apertura Ponziani Jo cual el contragolpe 9. ..., P4D Chigorin Gossip no favorece a las negras, porque Ajio 1889 las blancas pueden replicar con ASCR. 1. PAR PAR 2. C3AR C3AD 8... P4D! 3. P3A P4D 9% PxP CSC! 4, D4T P3A 10. A4A AGA 5. ASC CR2R ll. A3C C2R XP 6. PXxP DxP 12 CxC ... 7. 0-0 A2D aa 6. P4D PSR Lo oportuno era jugar inme- 9. CR2D CC? diatamente 12. D3AR. Lo justo habria sido 9. .., dW... cxc P4A y, si 10. A4A, 10. ..., C4T!. 13. D3AR D3A 14. P3A csc! 10. A4A = D4ATR 15. A4A D3TH ll. D3C P4A? 16. P4Cc DxP! a . Habia que haber proseguido ! 17. A3R AXP3A! IL. om . Dia; im. 82 iain 12 A7A+ RR 13. C4A D3T 14. AS5C+ RXxA 15. C6D, mate. Ne 10 Apertura de los tres caballos Aisin Mijailovic Aiio 1965 1. P4R P4R 87 2. C3AR C3AD 3. C3A P4A? Convenia haber entrado con 3. .., C3A en la apertura de los cuatro caballos, 4. PADI... jContraatacar por el centro es la mejor réplica al ataque efectuado antes de tiempo por las alas! 4 oe PAXP? La continuacién 4. ..., PR x P; CxP, CxC es relativamente mejor. 5. CXP4R C3A 6. A4AD P4D 7 CxXPD! CxCsD 8 DST+ P3C 9. CXP C3A 10. A7A+II El bando negro se rindis. Diagrama num. 83 wee 2 a a aoe No 1b Apertura vienesa Schumann Miiller Afio 1917 1. PAR P4R 2. C3AD C3AR 3. P4A P4aD 4. PAXP CcxP 5. C3A A2R 6. P3D Ccxc 7. PxC P4AD 8. P4D C3A 9. A3D ASC 10. 0-0 PxP ll. PXP CxPD? 11. ..., 0-0 hubiese sido mejor. 12. Cxc! AXD 13. A5C+ RIA 14. C6OR+ RIC 15. CxD. Las negras abandonaron. Ne 12 Apertura vienesa Spielmann Flemberg Afio 1914 1. PAR P4R 2. C3AD C3AR 3. P4A P4D 4. PAXP CxP 5. C3A ASCR 6. D2R C4A 7. P4D AXxC? Aqui procedia continuar 7. ..., 12 AOR+" RxA C3R. 13. D8R+ C1IC2R 14, PSD, mate. 8 DxA D5T+ 9. P3C DxPD 10. A3R DxP Diagrama num. 34 11. 0-0-0 P3AD 12. CXxP! PxC 13. TxP D3R 14. A4AD! DSR 15. AxC! Y las negras se rindieron. Ne 13 Apertura italiana Greco Liubitel Ajo 1916 1. P4R PAR Ne 14 2. C3AR C3AD 3. A4A A4A Apertura italiana 4. P3A D2R 5. 00 P3D 1. PAR P4R 6. P4D A3C 2. C3AR C3AD 7. ASCR P3A 3. A4A A4A 8. A4T P4c? 4. P3A CA 5. P4D PXxP 8. .., A5C hubiese sido mas 6 PXP A5C+ fuerte. C3A CxPR 7 8. 0-0 Ccxc 9 CxPC! PxC 10. DST+ R2D Hubiese sido mejor continuar ll. AXP D2Cc . AXC; 9, PX A, P4D! o bien 8. .., AXC; 9. P5D, A3A! Lo procedente era 11. ..., C3A, aun cuando el ataque de las 9 PXC AxP Dlancas fuese muy fuerte. 10. D3C! AXT? 89 Habia que haber seguido con 10. ..., P4D!; LL. AXP, 0-0. Me. AXP+ 12. ASC RIA QR A 12... CXP 13. D3T+. 13. CSR see 13. TIR también era eficien- te. 13. ... AxP 14. A6C P4aD 1s. D3AR+ A4AR 16. AXA AxC 17. A6GR+ A3A 18 AXA PXxA 19. DxP+ RIR 20. D7A, mate. NO 15 Apertura italiana 1. PAR PAR 2. C3AR C3AD 3. A4A A4A 4. P3A C3A 5. P4D PxP 6 PXxP ASC+ 7. C3A CxPR 8. 0-0 AxC 9. P5D CAR Lo mejor era continuar 9. ..., A3A. 90 10. PXA CxA ll. D4D CGA)3D 12. DxPC D3A 3. DxD cxD 14. TIR+ RIA? Convenia haber proseguido 14. .... C(3A)5R; pero no 14. ..., RID por 15. A5C, C(3D)IR; 16. TXxC+. 15. A6T+ RIC 16. TSR C@GD)5R 17, C2D P3D 18. CxC PXT 19. CXC, mate. No 16 Apertura italiana 1. PAR PAR 2. C3AR C3AD 3. A4A A4A 4. P3D CR2R? Era mejor haber continuado 4. ony CIA. 5. C5C 0-0 6. DST P3TR 7. CXP DIR?? Se tenia que haber replicado con 7. w, TXC. RIT RIC 8 CxPT+ 9% C7A+ 10. D8T, mate. Ne? 17 Apertura italiana Knorre Chigorin Aiio 1900 lL PAR P4aR 2. C3AR C3AD 3. A4A AGA 4 P3D CA 5. 0-0 P3D 6 ASCR... Era mejor continuar 6. C3A o 6. A3R. 6. see P3TR 7. AaT on Aqui también seria mejor con- tinuar 7, A3R. 7. see P4CR Tan audaz movimiento se puede hacer cuando se desesti- ma el enroque corto. 8. A3CR P4aTR! 9 CXPC eee La continuacién 9. P4TR era mas fuerte aun cuando las ne- gras respondiesen 9. .., A4CR y continuasen atacando. % see PST 10. CxP PXA! lb CxD ASCR 12. D2D CSD! 13. C3A COA+I! 144. PXC AXP3A El mate no se puede evitar. Diagrama mim, 85 N.? 18 Defensa de los dos caballos Feeld Tanner Aiio 1934 lL PAR PAR 2. C3AR C3AD 3. A4A C3A 4. C5C P4D 5. PxP C4TD 6. P3D P3TR 7. C3AR PSR 8 DIR CxA % PXxC A4AD 10. 0-0 see 10. C(3A)2D es mejor. 91 10. ... 0-0 5. wee CxP ll. CGA)2D ASCR 6 AxC PDxA 12. DIR D2D 7 CxP? oe 13. C3C AGA! 14. A4A DSC Convenia proseguir 7. D2R. 15. A3C C4T! 16. CxA CSA! Te eee DAC 7, CxPR DOT! 8. 0-0? DxC 9. P3D see Y el mate es inevitable. Para resarcirse de la pérdida 7 : del caballo, pues a 9. ..., C3A? Diagrama mim. 86 seguiré 10. TIR. HK wee A3D! 10. P3CR C4C! led | A & Las blancas abandonaron. Z am a a! YZ N.? 20 a a Ay I: pertura espaiiola Be Alekhine ve Forrester 1. PAR PAR Nv 19 2. C3AR C3AD 3. ASC P3TD Apertura espafiola 4. A4T C3A Bolonin Panov 5. C3A A4A Aiio 1936 5. = P3D 0 5. ..., PACD hu- 1. PAR PAR biese sido mejor, por cuanto las 2. C3AR C3AD blancas realizaran ahora la ha- 3. ASC P3TD bitual maniobra P4D que mejo- 4. A4T C3A rara la disposicién de sus pie- 5. P3A vee Zas. Aqui procedia 5. 0-0. 6 CxXP CxC 92 O 6... AXP+; 7. RXA, 4. C3A PxP CxC; 8. P4D. 5. CXPSR C3A 6 CxC+ PxC 7. P4D ASC? 7. P4aD PSR? Se debia haber proseguido 7. La continuacién 7. .., P3D; $. wy AZD. P5D, P3TD es mejor. 8 PXxC CxP 8. CSC! ASC+ 9. D4D! cxc 9. P3AD PxC 10. PXC A4T 10. DST+ RIA ll. A3T! P3CD ll. AXP QR 12. P6R! D3A 13. AXP+ RID O bien 11. ., A2R; 12. 14. A6A+! DxD A6T +, RIC; 13. A4AD+. 15. P7R, mate. 12, A4AD! P4D 13. AXP! Y las negras se rindieron. N° 22 Apertura espaiiola Reti Capablanca Aiio 1928 1. PAR PAR 2. C3AR C3AD 3. ASC P3TD 4. A4T P3D 5. P3A P4A Apertura espafola 6. P4D wee Brinkmann Kininger Afio 1932 6. PXP era lo conveniente. 1. PAR P4aR 6. ... PAXP 2. C3AR C3AD 7. C5C PXxP 3. ASC P4A 8 CXPSR C3A 93 9. ASCR AIR que entrafia simetrizar el juego 10. DxP? - con el del contrincante. Habia que haber proseguido 1. PAR P4R 10. AXC+. 2. C3AR C3AD 3. C3A C3A 10. ... P4CD! 4. ASC ASC We. CxC+ Pxc 5. 0-0 0-0 12. DSD PCXA 6. P3D P3D 13. A6T D2D! 7. ASC ASC? 14. 0-0 A2C 15. A7C 0-0-0! Lo correcto era jugar 7... 16. AxT C4aR! AXC 0 7. wu, C2R. 17. DID AGA! 18 PXA D6T! 8. C5D csD 9 CXA CxA Las blancas abandonaron. 10. GD CSD ll. D2D D2D?? Diagrama nim. 88 Era indispensable haber repli- cado con 11. ..., P3A. 12, AxC AXC 13. C7R+ RIT 14. AXP+ RXA 15. D5C+ RIT 16. D6A, mate No 24 Defensa escandinava ° Teichmann Liubitel Nos Ajio 1914 Apertura de los cuatro caballos 1, PAR p4aD Capablanca Liubitel 2. PXP DxP Ajo 1918 3. C3AD DID 4. C3A ASC Esta partida refleja el peligro 5. A4A P3R 94 6. P3TR AXC Hubiese sido mejor replicar 7. DXA P3AD con 4. P4D. 8. P3D D3A 9. D3C C3TR 4o cee A2D 10. A5CR D3C 5. PXP cxP ll. CSC! PxC?? 6. D3C? cD 7. D3AD P4R Procedia haber continuado 8. P4A ASCD Il. ..., C3T. 9% D3D A4AR 10. D3CR GR 12. DxC+!" TxD ll. DxP C7A+ 13. AXP, mate. 122. R2R DED+!! 13. RxD C6C, mate. Diagrama nim. 89 Diagrama nim. 90 Leet - Wii im: o (i10we m2 am a @:@ @: se Hit@ ao B Fs te N.° 26 No 25 Defensa Alekhine Defensa escandinava Giebbs Schmied Liubitel Schalopp Aiio 1968 Data de fines del siglo XIX 1. P4R C3AR 1, PAR P4D 2. C3AD P4D 2. PXP C3AR 3. PxP CcxP 3. P4AD P3A 4. CR2R C3AD 4. D4T? 5. P3CR . 95 Lo correcto hubiese sido con- tinuar 5. CXC, DxC; 6. C3A. 5. eee ASC 6. A2C c5sD 7. AXC??.... Habfa que haber respondido con 7. P3TR. Te see DxA! 8. P3A ee O bien 8. CxD, C6A+; 9 RIA, A6T, mate. DxPA D7C. 8... 9 TIA Y las blancas se rindieron. N° 27 Defensa Alekhine Rabinovich Léwenfisch Aiio 1927 PAR C3AR PSR c4D C3AR P3D } A2R o aepe Aqui procedia hacer 4. P4D 0 4. A4A, 4... CSA! 5. AA PxP 6 CxP Habia que haber respondido con 6. P4D. 6... D4D 7. C3AR DSR+ 8. A2R CxP+ 9. RIA AGT 10. P3D C5T+ lL RIR CXC, mate. Ne 28 Defensa Alekhine Nordik Landau Ajio 1927 1, P4R C3AR, 2. PSR c4D 3. C3AR P3D 4. A4A C3C 5. AXP+ RXA 6 C5C+ R3C Lo procedente era continuar 6. .., RIC; 7. D3A, DIR; 8. P6R, P3C. 7. D3A RxC 8. D7A! P3C 9. P4D+ R4T 10. D4A! P3TR ll. P3TR P4C 12. D7A+ RST 13. P3CR, mate. Diagrama nim. 91 No 29 Defensa Caro-Kann Alekhine Unos consultantes Ajio 1935 Esta partida ilustra la nocivi- dad de los movimientos, vulga- res y rutinarios, jugados sin re- flexién ni previsién. 1, PAR P3AD 2. P4D PAD 3. C3AD PxP 4, CxP CA 5. A3D DxP 6. C3AR DID 7. DIR CR2D? Era ineludible responder con 7. sy PIR 0 7. wey ASC. 8. C6D, mate. Esta celada volvié a suceder al cabo de diez afios en una par- tida Keres-Arlamovski. Ne 30 Afio 1914 Schuster Karls Defensa Caro-Kann 1. PAR P3AD 2. P4D P4D 3. C3AD PxP 4. CxP GA 5. C3C P4TR 6 ASCR ee Convenia haber proseguido 6. P4TR o 6. A4AD. 6... PST 7 AXC? we Lo correcto era jugar 7. CGC)2R. 7. eee PxC 8. ASR TxP! 9% TXT D4T+ 10. P3AD DxXA+!! il, PxD PXT. Las blancas abandonaron. 97 Diagrama ntim. 92 Il CxP2A! RXC Z 12. DxP+. "iy, i | Y las negras se rindieron. Wy Y a . a i Y Defensa francesa Verlye Vestlund Ajo 1947 P4R P3R Ll N." 31 2. P4D P4D 3. C3AD PxP Defensa Caro-Kann 4 CxP C3AR Alekhine Bruce 5. CxC+ DxCc Aijio 1938 6 C3A P3TR 7. P4aTR P4A? 1. PAR P3AD 2. C3AD P4D Este movimiento es erréneo; 3. CIA PxP habia que haber proseguido 7. 4. CxP A4A? wy C2D! y, si 8. ASCR?, 8. ..., PXA; 9% PXP, DxCl. 8 PxP AXP 9. ASCR! PxA 5. C3C A3C 10. PXxP ASC + Lo oportuno era 5. ..., ASC, O 10. .., DxC; W. TXT+. 6. P4TR P3TR 11. R2R! DxC+ 7. CSR A2T 1 RxD! TxT 8. D5T! P3CR 13. A5C+. 9. A4A! P3R 10. D2R C3A? Y el bando negro abandond la contienda. 10. ... D2R era relativamente mejor. 98 Ne 33 Defensa francesa Lohmann Tegner Aiio 1950 1, P4R P3R 2. P4D P4AD 3. C3AD PxP 4. CxP C2D 5. C3AR CR3A 6 CR5C 6. ASCR hubiese sido mejor. 6 ... A2R 7. CXPA?! RxC 8 C5C+ RIC 9. CXPR DIR 10. CxPA see Lo procedente era 10. A4AD. 10. ... ASC, mate. No 34 Defensa francesa Booth Fasekasch Afio 1940 1. P4R P3R 2. P4D P4D 3. C3AD ASC 4. PSR P4AD 5. P3TD AXxC+ 6 PXA D2A 7. C3A! C3AD 8. A3D PXP Convenfa haber jugado 8. ... P5A o bien 8. .... C(1C)2R. Cx P4D?? D6A+ 9 PXP 10. CxC Efectuado con el propédsito de responder a 11. A2D con IL. «5 Dxc. i. DID! = DxT En caso de 11. .... DXC, se- guiria 12. A5C+. 12. P3AD. Y las negras se rindieron ante la inevitable captura de su dama con la jugada C3C. NY 35 Defensa francesa Nimzovich Alapin Aiio 1914 1. P4R P3R 2. P4D P4D 3. C3AD C3AR 4. PXP CcxP 5. C3A P4AD 6 CxC DxC 7. A3R PXxP 7. « C2D era lo oportuno. P3TD Dx PC? 8 CxP 9. AIR 99 10. A3A D3C 4 CxP C3AR 1l. D2D PAR 5. C3AD C3A 6. C(4D)5C ASC Jueguen como jueguen las ne- 7. A4AR CxP gran, el ataque de las blancas 8 C7A+ RIA es irresistible. 9. CxT? ae 12. 0-0-0! PxCc Aqui procedia continuar 9. 13. AxXPD C3A D3A, P4D; 10. 0-0-0, Ax C; 11. 14, AGA! DxA PXA, TICD; 12. Cx PD, Px C; 15. TRIR+ A2R 13, DxC. 16. AxC+ RIA 17. D8D+! AxD 9... D3A! 18. T8R, mate. 10. D3A cxc ll. A2D CSD! 12. D3D D4R+ Diagrama nim, 93 13. A3R CoR+ 14. P3AD CxP3A Las blancas abandonaron la partida. Ne 37 Defensa siciliana Schwarz Markwardt Afio 1950 NL 36 1. P4R P4AD 2. C3AR P3D Defensa siciliana 3. P4D PxP Reggio Tarrasch 4. CxP C3AR Afio 1902 5. C3AD P3CR 6 P4A A2C? 1. P4R P4AD 2. C3AR P3R Habia que haber proseguido 3. P4D PxP 6. wy CIA! 100 7. PSR PxP 8 PXP c4D 9 ASCD+ RIA 10. 0-0 AXP Las negras no podran sortear el peligro de D3A, y a 10. ..., CxC?? habria seguido 11. CoR+. Il. A6T+ RIC 12 CxC€ DxCc 13. CSA! D4A+ 14. A3R D2A 15. C6T+ R2C 16. TXP, mate. Nw 38 Defensa siciliana Kroguius Ojanen Aiio 1951 1. PAR P4AD 2. P4D PXxP 3. C3AR P4R 4. P3A see 4. CXP4R? no se puede ju- gar, pues sigue 4. .... D4T +. PxP 5. CICXP P3D 6. A4AD P3TR? Se debia jugar 6. .., C3AD. RXxA R2R 7 AXP+ 8 CxP+ 9. C5D+ R3R 10. D4C+ RxC il. A4A+ R5D 12. A3R+ RAR 13. D4A+ R3R 14. DSA, mate. Diagrama nim. 94 NY 39 Defensa siciliana Tahl Suetin Aiio 1969 En esta partida puede com- probarse que no todo intento de jugar segun el propio tempera- mento, desentendiéndose por completo de las normas tedri- cas, es acertado. Toda innova- cién esta justificada si concuer- da con el espiritu de la apertura que se ha elegido. En la defensa siciliana, para 101 citar un ejemplo, el caballo de rey debe situarse en la casilla 3AR, de donde defiende a su rey de los ataques de la dama contraria y ejerce presién en el centro; sobre todo, contra el peén 4R adversario. Aqut, fa derrota que ha sufri- do Suetin, gran maestro y teéri- co de nota, frente a Tahl, ex- campeén del mundo, se debe mayormente al desacertado planteamiento del desarrollo de sus piezas y a la falta de vin- culacién en las acciones defen- sivas de las mismas. 1. P4R P4aD 2. C3AR P3R 3. P4D PXP 4. CxXP P3TD 5. A3D C2R Lo correcto era 5. .., A4A 0 5. 0» C3AD. 6. C3AD CD3A 7. C3C C3C 8. 0-0 Pac 9 A3R P3D 10. P4A A2R ll. DST! A3A 12. TDID AXxC 13. PxA D2A 14. T2D CD2R 15. C4D A2D 16. P5A PxP 17, PXP C4aR 18. C6R! AxC 19. PXA P3C 20. DxC!! PxD 21. PXxXP+. Y las negras se rindieron. Diagrama nim. 95 NY 40 Gambito de dama Grekov Grigoriev Aiio 1919 J. P4D P4D 2. P4AD P3R 3. C3AD P4AD 4. CIA C34D 5. A4A PAXP! 6 CXP5D ASC 7, CADSC? .. La continuacién 7. PXP, P xP; 8. P3R era mucho mejor. 7. vee PSD! 8. C7A+ Dxc! % AxD PxC 10. P3TD P7A+ Il, D2D AxD+ 12, RxXA PAR 13. RXxP R2D Las blancas se rindieron. Ne 41 Gambito de dama Panoy Grekov Aiio 1928 1. P4D P4D 2. P4AD P3AD 3. C3AR C3A 4. C3A PxP 5. P4TD A4A 6. CSR CD2D 7. CXP5A P3R 8 P3A ASCD 9. P4R CxP? Lo razonable era 9. ..., A3C; pero las negras contaron con entregar el caballo por dos peo- nes y un fuerte ataque. 10. PxC DST + ll. R2D Dx PR?? 12. C6D+. El bando negro abandoné el juego. No 42 Gambito de dama Pszepyurka Cheron Aiio 1928 1. PAD P4D 2. P4AD P3AD 3. C3AR C3A 4. GIA PXP 5. P4TD A4A 6. CSR P3R 7. P3A A5CD 8 P4R AXP 9 PXA CxP 10. D3A wee Es mejor 11. A2D. 10. ... DxP ll. DxP+ RID 12. DXxPCR?? ... Lo oportuno era proseguir 12. ASC+. 12. 13. 14. AXC+ PxXA D7A+! RID CxP, mate. NL 43 Defensa siciliana Rastrelli Aifio 1925 Guinari 1. P4D +2. P4AD 3. PXP P4D C3AR CxP 103 4. P4R C3AR 5. A3D oe 9% 5. C3AD es mas fuerte. 10. ll. 5. see P4R 12. 6. PXxP C5C 13. 7. C3AR C3AD 14. 8. A4AR?... iEste movimiento, al parecer légico, ocasionaré la pérdida de Ja partida! Habia que haber proseguido 8, ASCR. 8... CSC! 9. A2A DxD+. Y las blancas se rindieron. AxD R2R R3R RXxC RxP Aqui procedia 9. CxC+. CxcH ASCD+ TXP+ A4A+ A4A+ C2D, mate. Diagrama nim. 96 Ne 44 Gambito de dama aceptado Friese Schroder Ajfio 1951 1. P4D P4D Ne 45 2. P4AD PxXxP 3. C3AD P4R Defensa india de rey 4. P5D A3D Palau Colster 5. PAR P4AR Aiio 1927 6. AXP C3AR 7. A3D wee 1 C3AR C3AR 2. P4D P3CR 7. CR2R y, luego, C3C hu- 3. C3A P4D biese sido mejor. 4. A4A C4T? Teoaee PXP Este movimiento vale lo mis- 8. CxP 0-0 mo que perder un tiempo; lo 9. ASCR?? ... justo era proseguir 4. .., A2C. 104 5. ASR! P3AR Nw 46 6 A3C CXA 7 PTXC A2C Defensa Pirc 8 P3R P3A Santasieur Birn 9. A3D P4R? Aiio 1946 1. PAR P3D Habia que haber proseguido 2. P4D C2D 9. .., R2A. 3. A4AD P3CR 4. C3AR A2C?? 10. TXP! R2A Era necesario proseguir 4. .., 3c. O continuar 10. ..., PSR; LL. TxA, PXA; 12. C4TR, P4CR; 5. AXP+! RIA 13. DxP. 6 C5C C3C 7. D3A C3A ll AxXP+ RxA 8. PSR PXxXP 12 CxP+! PXxC 9 PXP ASC 13. DST+ R3A 10. PXC! AxD 14. DXP+ R2A ll. PxA+ RxXP 15. DxA+ R3R 12, COR+. 16. D5R, mate. El bando negro abandon6 la partida. Nw 47 Diagrama num. 97 Defensa india moderna Alekhine Liubitel Ano 1933 1 P4D C3AR 2. P4AD P3R 3. C3AD P3CD En este lugar es mejor jugar 3. wy PAD 0 3. 0, ASC. 4. P4aR ASC 105 Habia que haber proseguido Ne 48 P3D. Gambito Staunton 5. PSR! CSR Sokolski yaa Kopfmann 6 D4C! CxCc -onib oem 1. PAD P4AR 2. PAR PXxXP 3. C3AD C3AR También es bueno para el 4. ASCR P3CD? blanco 8. .., AXT; 9. DxPC, 5. P3A A2C TIA; 10. ASC! y a 8 .., 0-0 6& PxP cxP sigue 9. A6T, P3C; 10. AXT, 7. Cx AxC AXT; IL A6T!. 8 GA DIA De cualquier modo que jue- 9 A3T+ RIC guen las negras, el ataque de do. TIC CA las blancas es irrechazable. ll. T3C AXP 12. DxP+! RxD 9. A3D AXA 13. T3CR+. 10. DxA D3T lL. D4R C3A Las negras se rindieron. 12. PSD Cc4aT 13. CSR! oe ?, i- Dara i 58 Eggo PDE se 13. w+. P3D 14. C7A! RxC 1. TIA+ RIR La respuesta 15. .., DXT+ hubiese prolongado un poco mas la resistencia. 16. TXA+. Las negras se rindieron. No 49 Apertura irregular Larsen Spassky Aiio 1970 lL P3CD Pan 2. A2C C3AD 3. P4AD C3A 4. C3AR PSR 5. C4D A4A 6 CXC PDxC 7. P3R AGA 8. A2R D2R 9. D2A 0-0-0 10. P4A? aoe Habia que haber proseguido 10. C3A y LL. 0-0-0, pues las negras organizaran ahora un ataque amenazador. 10. ... lL. P3C csc! Para oponerse al movimiento ll. .., D5T+; si se hubiese continuado 11. 0-0, habria se- guido 11. .., D5T; 12. P3TR, CxP!. ll... P4TR 12. P3TR PST! 13. PxC PxP! 14, TIC ane Igualmente es bueno 14. TXT, TXT; 15. Px A, T8T +; 16. AIA. Mw... TST! jEste es uno de los pocos ca- sos en que se entrega una va- liosa torre por ganar un tiempo! 1. TXT P7C 6 TIA... A 16. TIC sigue 16. .., DS5T+; 17. RID, D8T. RID 16. 17. DsT+ PxT=D+ Diagrama num. 99 Y las blancas abandonaron el juego ante la imposibilidad de evitar el mate. jEn esta partida, el campeén del mundo logré una brillante victoria frente a uno de los grandes maestros mds destaca- dos por su potencia de juego! 107 EP{LOGO Cémo salir a la palestra ajedrecista El conocimiento de las aper- turas es el primer paso hacia el maravilloso mundo del aje- drez. Posiblemente, el lector habra oido alguna vez afirmar que este juego perfecciona el cardc- ter del individuo. ;Ciertamente! Pero jcémo se produce ese per- feccionamiento? De un modo muy sencillo: al jugar una par- tida trata uno de ganarla, con lo cual intensifica sus potencias intelectivas y volitivas, es decir, se pone intelectualmente en ac- tividad. Esto Mega a crear un habito y se extiende paulatina- mente a otras actividades, como el trabajo, el estudio, y asi su- cesivamente. En ajedrez, no hay que ser pasivo, ni confiar sdélo en los errores, que pueda cometer el contrincante, ni ponerse a la de- fensiva ante cualquier peligro, por insignificante que sea. «jLa audacia levanta ciudades! », reza 108 un proverbio ruso. Asi que la lucha intensa y decidida es el mejor medio para desarrollar el talento ajedrecista. Esto no quiere decir que se haya de confiar en lo de «venga lo que viniere», en la suerte ciega. jLa victoria no viene rodada; hay que conquistarla! En su manual publicado el afio 1824, el gran ajedrecista ruso Alejandro Dmitrievich Pe- trov (1794-1867) dice: «Es mejor atacar que ser ata- cado. En el ajedrez, como en la guerra, el ataque ha de ser in- tenso, rapido y decidido, pero no apresurado ni desordenado.» No obstante comprendié tam- bién el valor de la defensa y la consideré como una condicién previa para pasar al contra- ataque: «El arte supremo de la lucha es saber resistir un ataque y re- chazarlo; pero también hay que saber retirarse oportunamente. La retirada no debe tomarse por una lucha perdida, pues puede ocurrir que el juego defensivo resulte ofensivo.» Chigorin, destacado virtuoso del ataque, dice: «Siempre procuro Ilevar el juego al lado que me ofrece cualquier indicio de ataque.» Por otra parte, subraya la ne- cesidad de preparar cuidadosa- mente un ataque: «El intento de aprovechar un movimiento apresurado, ilégico y erréneo, a primera vista, pue- de malograr un ataque. Sdlo el desarrollo paulatino de las fuer- zas y el juego extremadamente precavido producen poco a poco cierta ventaja en la posicidn, tras lo cual se presentard la oca- sin de asestarle al adversario el golpe definitivo.» Dicho de otro modo: al con- trincante no se le debe tomar por tonto si no quiere uno que- dar como tal. En ajedrez, el apresuramiento y la confianza en si mismo se castigan pronto y de un modo inexorable. En 1958, Pablo Morphy, que contaba entonces veinte aifios, vino a Europa, con el propési- to de vencer a todos los aje- drecistas famosos. Desafortuna- damente no pudo enfrentarse con Petrov ni con otros maes- tros rusos. En la partida con el conoci- do ajedrecista francés Delannoir se produjo una posicién, donde el alfil blanco amenaza con to- mar el negro. Diagrama mim. 100 Morphy hizo inesperadamen- te 1...) TRIR. Satisfecho, Delannoir replicé con 2. AXA, y, dirigiéndose a los circunstantes agrupados en torno de la mesa, les dijo: «jPara tener descuidos como ése, no valia la pena cruzar el Atlantico!» Morphy permanecié inmuta- ble. Se prosiguié: 2. .., TXT; 3. RXT, T7R+!; 4 RxT, DxPC+; 5. RIR, D8C+; 6. R2D, D7A+; 7. RID, A4T, mate. Y la cuchifleta volvié al pun- to de partida cual si fuese un 109 «bumerang»; esto es: los pre- sentes ya no se chancearon de Morphy, sino de su presuntuo- so contrincante. El juego del ajedrez exige fir- meza y rigurosidad en las inten- ciones. A este respecto, Capa- blanca dice: «Tener la iniciativa supone llevar cierta ventaja; por ello, si el contrincante la pierde, hay que tomarla y mantenerla todo el tiempo posible. jHay que ser decidido; si se tiene el propé- sito de hacer un movimiento, hdgase! Que la experiencia es la madre de la ciencia. Muchos idean una maniobra y la dan por buena; pero, luego, vacilan en realizarla. jNo, no se debe vacilar en lo que nos parece conveniente y acertado!» Acerca de las consecuencias del temor y de la duda ante el riesgo artistico, Alekhine dice: «Hay posiciones en que la combinacién es ineludible. Pero sucede que el ajedrecista desa- provecha tal oportunidad al querer evitar la tensién de la mente y se ve forzado a pasar a la defensiva; luego, sufre me- recidamente las consecuencias de la derrota.» Y, para terminar, quisiéramos dar unos consejos deportivos. Posiblemente, muchos lecto- res quieran salir a la palestra ajedrecista después de haber analizado el contenido de este 110 libro; quieran probar sus fuer- zas en competiciones formales, donde alcanzar el éxito supone conseguir una categorfa depor- tiva o superar la que ya se tie- ne. Para lo cual debe obtenerse un numero determinado de pun- tos. A menudo, el ajedrecista in- experto se afana por alcanzar este numero, y pierde la pri- mera partida; para recuperarse de su primer fracaso, juega sin reflexién ni previsién la segun- da, y vuelve a perderla y, por el mismo motivo, pierde la ter- cera; de esa manera, no se halla en cabeza de la clasificacion, sino en la cola. En cambio, hay ajedrecistas mas «prudentes» que clasifican a sus contrincantes en fuertes y débiles antes de comenzar la competicién, y piensan: «Ivanov parece estar fuerte en el juego; habrd que tener en cuenta esta circunstancia, yendo al cambio de piezas y encauzando rdpida- mente el juego a unas tablas. Por el contrario, Semionov es un ajedrecista poco peligroso; sin duda, le ganaré facilmente la partiday. Pero encauzar el juego hacia unas tablas sin el debido esfuer- zo supone jugar a perder; tal tactica suele terminar en la de- rrota. Y estar convencido de la victoria y, por ende, jugar des- preocupadamente porque el con- trincante es débil, supone obte- ner otro cero en la tabla de la clasificacién. iNo! El secreto del éxito con- siste en otra cosa. Durante la competicién no se debe pensar solamente en los puntos; tam- bién en esforzarse por jugar lo mejor posible en cada partida, independientemente de si se ha perdido la partida anterior, de si han disminuido las posibili- dades de lograr un buen puesto en la clasificacién, y asi. sucesi- vamente. Cada partida debe rea- lizarse valorando objetivamente la posicién, pero sin forzar el material y con el mayor res- peto al contrincante. Este es el unico procedimiento para per- feccionarse en el juego. Puede que con tal procedimiento no se logre el ntimero de puntos deseable; pero lo cierto es que uno ira formaéndose como un verdadero ajedrecista y, con la conciencia tranquila, podra de- cir: «Hice cuanto pude; quien pueda mds que lo haga!» Otro de los defectos comunes de los ajedrecistas inexpertos es la tendencia a justificarse de sus fracasos; no buscan la causa de su derrota en el mal juego que han realizado, sino en causas secundarias, como «la mala suerte», «el dolor de cabeza», «un descuido inexplicable en una posicién favorable». Estas causas objetivas no hacen mds que entorpecer el desarrollo del cardcter deportivo. Conviene recordar siempre la férrea ley de todo deporte: jEl culpable de la derrota es unica- mente aquel que la sufre! El ajedrecista debe imponer su fuerza de voluntad contra todas las causas antes citadas, y prevenirse de cualquier fra- caso, jPorque el ajedrez es lucha! Wl Vv. N. PANOV «Esta obra inicia minuciosamente al que nada sabe y la considero como la mas apropiada para la en- sefianza del ajedrez en las escue- las, clubs, colegios, etc. La anhe- lada maxima de instruir deleitando parece venirle a medida a este libro, el cual no dudo contribuird a forjar las nuevas promociones que el dia de mafana habran de ser orgullo de nuestro ajedrez.» Estas lineas, tomadas del prdlogo que el gran maestro Arturo Pomar dedica al presente libro, dan el tono de un excelente manual en el que Vasili Panov nos ofrece un curso completo y moderno de ini- ciacién ajedrecistica. En doce lecciones se nos descri- ben los principios del ajedrez, des- de el movimiento, valor y denomi- nacién de las piezas hasta el co- nocimiento de los mas esenciales finales de partida y los problemas y estudios considerados como in- dispensables. El método utilizado por el autor va permitiendo al es- tudiante obtener progresivamente una visién clara del juego median- te una argumentaci6n analitica y ejercicios continuados. Con ello se estimula la capacidad de imagina- cién del principiante que podra es- tablecer analogias con las situa- ciones que se le presenten en las primeras partidas que dispute. Un libro para aprender, de una ma- nera real y efectiva, a jugar este gran deporte mental que es el aje- drez.