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brigada_rparra

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05/13/2013

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Primero, hay que entender que el colectivo existe por y para desempeñar
una lucha social y política y que el arte es sólo su método de lucha, la
herramienta que utilizan con el objetivo de masificar su causa política y
convertirla en una lucha popular. Su acción concreta es su arte político: el
muralismo.

El muralismo político ha sabido adaptarse a los nuevos contextos urbanos.
Sin embargo, al igual que en su origen y en su historia, hoy persiste el
objetivo de entregar alegría a las personas y a la ciudad. Pintar una ciudad
de colores sinceros es una humilde tarea que sueña con vivir en una ciudad
alegre.

Un objetivo de la Brigada fundacional, situada en un contexto muy distinto
al actual, era mostrar al pueblo lo que ocurría en la sociedad: “Para nosotros
los muros eran como los titulares de los diarios, por ejemplo, en la película
Machuca pusimos un mural que decía “NO A LA GUERRA CIVIL”, luego en la medida
que la historia avanza, borramos el NO, quedando “SI A LA GUERRA CIVIL” y le
incorporamos garabatos, y después del golpe, borramos el mural”. Así, en la
película se ilustran los procesos de yuxtaposición de las fuerzas de cada
momento histórico. Por eso, los murales son perecibles, en la medida en que si
cumplieron una función ayer, hoy deben que cumplir otra función.

En el devenir, Chile se ha transformado y tanto las BRP como sus murales,
se han adaptado a los momentos históricos y a sus sociedades. Los objetivos
han cambiado: “Hoy la tarea nuestra es ayudar a rescatar la memoria, que el
país no se olvide de los compañeros caídos y de esos jóvenes locos que hicimos
lo que hicimos” (*).

Situémonos en el contexto santiaguino: Santiago centro está lleno de
miles de personas individualizadas que corren apresuradas en distintas
direcciones, hipnotizadas por la rutina y cada una ensimismada en sus
preocupaciones. Si un grupo inserta en el interior de esta caótica ciudad, un
mural con un mensaje para ser visto por los transeúntes, pero estos

* Chinchín

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transeúntes son fugaces, van apresurados, preocupados de sí mismos y no tienen
tiempo ni interés en detenerse a reflexionar el mensaje que grita desde el
mural. Por consiguiente, éste debe tener una fuerza de imagen, de colores y de
contenido, que sea capaz de sensibilizar y llamar la atención, para lograr
comunicar el mensaje. Entonces, su primer objetivo concreto en el contexto
actual es que el mural sea visto, no pasivamente, sino reflexivamente y que
logre comunicar algo a quienes lo ven.

Por otro lado, la persistencia incansable del muralismo brigadista, además
de incentivar a la conciencia social de las personas, también pretende lograr
una continuidad en la sociedad de sus ideas de lucha social y política. Para
conseguir este objetivo, mientras pintan un mural, los brigadistas trabajan
mucho con jóvenes que se integran en el momento mismo, los invitan para que
pinten y participen del mural, principalmente con el fin de hablarles del
colectivo, de su lucha y de su arte social, y así incentivar a la juventud por
la lucha política: “Lo que más nos importa es reconquistar aquella conciencia
social perdida, para darle continuidad a la lucha por una sociedad justa y
soberana” (*).

* Mono

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Capítulo II

Gráfica y Diseño

del Muralismo Brigadista

¡El Tarro y la Brocha Agarra!

¡Brigadas Ramona Parra!

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Capítulo II

Gráfica y Diseño del
Muralismo Brigadista

Influencias Artísticas que Convergen
en el Estilo Gráfico del Muralismo BRP

Exponemos la continuación del artículo redactado por el artista y
brigadita Alejandro “Mono” González para el libro “Un Sueño Pintado”:

“...La clandestinidad le dio una visual lineal de “lectura” de izquierda a
derecha, le dio eso “fresco” y espontáneo que exige la “urgencia” en su
factura, le dio la síntesis en que una mano es paloma y bandera, es trabajo,
paz e identidad, le dio esos colores puros del “rellenador” que vibran en sus
espacios monumentales con el “filete” (trazado) negro, más grueso cuando es
sombra y más delgado cuando es luz y que hace que se estructure la
composición, se una y se amarre. Cuando estoy trazando en él, dándole más
énfasis al símbolo o figuras simbólicas que formaban la composición del mural.
Unían la gráfica contingente del afichismo: eran los pósters impresos en
serigrafía con diseños del Pop-Art o del Op-Art, puestos de moda por los
hippies o por la gráfica cubana o la gráfica polaca; el muralismo social
mexicano de grandes dimensiones y de un realismo de Rivera o los rasgos de
Siqueiros, muy utilizados por Pedro Sepúlveda, brigadista solitario que
recorría Chile: con su brigada Pedro Lobos o por algunas otras, o la
utilización de los soportes publicitarios que tenía Cuba durante Batista y que
la revolución utiliza en las vallas camineras, o el Legerismo de Fernand Léger
con sus peronajes obreros o en bicicleta, de colores puros y estructurados con
negro, o El Submarino Amarillo de los Beatles, en dibujo animado que recrean
algunos murales, o el tipo de letra del afiche de la película Espartaco que
utiliza la Brigada Elmo Catalán como su base para la tipografía”.

“Se pide prestado y con ello se arman su lenguaje, se reinventa pero se
usa en un contexto nuevo, es otra realidad con inquietudes propias. De este
modo, a través de símbolos cuyo reconocible significado vinculaba al
espectador con el mensaje, el lenguaje gráfico se hizo más fluido y variado, e
identificó a las obras de la BRP con un estilo de lenguaje característico. O,
en otras palabras, una identidad íntegra, reconocida”.

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“Semióticamente, signos como las cabezas de obreros y dirigentes/heroes de
izquierda, la hoz y el martillo, el signo de la mano azul y roja, empuñada,
con la estrella blanca en su interior, la paloma, etc, dan cuenta de esta
creación de un lenguaje propio, reconocido por el espectador incitando a la
alegría (como forma de festejar el triunfo de Allende)”.

“A la vez, se encuentra el carácter del trazo negro, que es grueso, en
ocasiones ondulados, suaves, tal vez con tendencias copiadas de ciertos
afiches o realizaciones gráficas de paises anglosajones, que eran populares
durante este periodo, lo que le da un aire de “flotabilidad” a algunas obras.
De este modo, considerando la cantidad de posibles influencias que influyeron
en el “arte” de las BRP (que muchos de sus miembros desconocen), ¿es apropiado
considerarlo arte?”.

“Ante todo, está la dificultad de definir qué es arte; y muchos artistas y
teóricos de la disciplina han tratado de dar una aproximación más o menos
clara que permita incluir y/o rechazar alguna obra como “artística” o “no
artística”, pero ninguna tentativa ha conseguido un acuerdo unánime. Desde un
punto de vista práctico, podríamos decir que por el hecho de poseer un soporte
como un muro, y en el que otros tipos de expresión que sí se han considerado
como arte se apoyan (arte rupestre, muralismo mexicano), el trabajo de las BRP
sí es arte; no obstante, el tipo de soporte condiciona solo en parte esta
característica, ya que se trata más bien de un formato. O porque se alimenta
del estilo del mural mexicano y del que llegó a Chile (y otras influencias
más) que eran considerados arte.

“Sin embargo, los rasgos que sin duda permiten encasillar a una creación
cultural como “arte” son el hecho de originarse a partir de una inquietud
interna, que bien puede expresarse en un grupo o generación, y que es volcada
hacia el exterior de forma que al Otro, o sea, al semejante que actúa
(horizontalmente) como espectador o receptor, le provoque un anonimato y al
enfrentar el muro sin boceto y con la presión del público que quiere
participar, es como la música improvisada, es como el jazz en diálogo, es un
arte didáctico, es una conversación, un libro que se va abriendo, es mucho lo
que tenemos que decir, cuando se ha arriesgado la vida, se ha tenido terror,
se aprecia que el poco tiempo que nos queda tenemos que plasmarlo, hacer
pintar a la gente: Hacer decir. Esta improvisación no es tal cuando todo
estado contenido, es un cuaderno que hay que colorear, la sorpresa para todos
es cómo aparece este lenguaje en el muro, cómo nos habla, ahí están los

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sueños, tradiciones, victorias y derrotas, ahí nace el rescate de la memoria,
se rearma la historia desde abajo, de la tierra y con esperanza.

“En todos los lugares que pintamos, lo que genera el mural es dar vida al
entorno y produce “agitación”, por lo cual, agradezco que no sea un lenguaje
del olvido y podamos continuar siendo protagonistas en la multitud”

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