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La Epistemologia de Platon

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La Teoría del Conocimiento de la Edad Antigua: el Idealismo transcendental de Platón.

La Teoría del conocimiento o epistemología de la Edad Antigua: Platón.
O.- Introducción.
0.1.- Estilo literario. 1.- Platón utilizó el mismo género literario que su maestro. Frente a los monólogos de los sofistas, Sócrates opuso la forma dialogada (lenguaje dialéctico) en la cual predomina la interrogación como una confesión implícita de la propia ignorancia y una señal del deseo de aprender de los demás. Casi todos los diálogos tienen una estructura similar: al comienzo se presenta la cuestión fundamental de la que tratará la obra. A continuación y, normalmente a través de preguntas y respuestas, se muestra la falsedad de ciertas opiniones manifestadas por los interlocutores. Finalmente, mediante un proceso mayéutico, se conduce el diálogo hacia el descubrimiento de la verdad. Tampoco es extraño que utilice para explicar sus teorías principales, ejemplos y mitos. 2.- Cada diálogo es una investigación parcial (no siempre completa) de un tema fundamental filosófico. Además, los diálogos constituyen una galería de retratos de personajes de la época (filósofos, poetas, políticos, militares, jóvenes de familias aristocráticas de Atenas, etc., ..), que ofrecen un vivo reflejo del ambiente y de la vida cultural. 3.- Podemos clasificar en la obra de Platón distintas fases o etapas que muestran con claridad la evolución de su pensamiento: a) periodo socrático o de juventud. b) periodo de transición. c) periodo de madurez. d) obras de vejez. De ellas hay que destacar el periodo de madurez, donde desarrolla con más precisión su teoría del conocimiento, su antropología y su política, y el periodo de senectud u obras de vejez, donde reformula de un modo crítico todo su pensamiento.

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1 Diálogos de juventud. Muestran una clara dependencia de las doctrinas socráticas. Entre ellos destacan: Apología de Sácrates, Critón, Lisis, Hipias menor y Protágoras. 2 Diálogos de transición. Pertenecen al periodo que abarca su viaje a Italia. En ellos se pone de manifiesto la madurez alcanzada por Platón al superar a Sócrates que, no obstante, sigue desempeñando un papel importante al elaborar sus propias doctrinas. Se centra en temas políticos y esboza lo que será su teoría de las Ideas. Es destacable la influencia de Pitágoras en los referente a la transmigración de las almas. Estos diálogos son: Gorgias, Eutidemo, Crátilo y Menón. 3 Diálogos de madurez. Este periodo comprende las obras que Platón escribió desde la fundación de la Academia hasta su segundo viaje a Italia. Los problemas que se abordan son de carácter ontológico y suponen la culminación de la teoría de las Ideas. A esta época pertenecen La República, Fedón, Fedro y El Banquete. Diálogos críticos. Se llaman así por la crítica que ejerce Platón contra gran parte del pensamiento que le había precedido. En ellos abandona el recurso a los mitos, tan utilizado en otras obras, y Sócrates deja de ser el personaje central. Pertenecen a este periodo: Parménides, Teeteto, Sofista y Político. Último diálogos. Se centran en cuestiones cosmológicas e históricas y su postura se endurece en los que se refiere a la teoría política. Es importante destacar nuevamente la influencia del pitagorismo en su concepto del cosmos. Pertenecen a este periodo: Timeo, Crítias y Las leyes.

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0.2..- Influencias de otros autores. 1.- Tenemos que destacar la gran capacidad asimiladora que tiene Platón. Todos los pensadores y todas las escuelas con que entró en contacto, dejaron marcada su huella en su filosofía, aunque no podemos decir que Platón perteneciera propiamente a ninguna de esas tendencias.

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Aristóteles señala tres influencias fundamentales: . Heráclito, a través de Crátilo. . Eleatismo (Parménides). . Sócrates . Los pitagóricos. Diógenes Laercio comenta que Platón explicó lo sensible según Heráclito, lo inteligible según Pitágoras y los Eléatas (Parménides), y la política según Sócrates. 1.1.- Platón conoció la doctrina de Heráclito a través de su su discípulo Crátilo. Éste exageró la filosofía de su maestro: todo está en devenir (el movilismo). Defendió que todo es móvil, contingente, impermanente, caduco, imperfecto. El mundo físico se define como no-ser, por lo tanto, de allí la relatividad de nuestro conocimiento acerca de éste (relativismo). 1.2.- Eleatismo. Su influencia le viene a Platón a través de eléatas, sobre todo, Parménides,. Éstos dividían el mundo en dos: el mundo sensible, objeto de opinión, concebido con los rasgos del movimiento y no permanencia de Heráclito, y el mundo inteligible, objeto de la verdad y de la ciencia, el mundo del Ser de Parménides. En los diálogos Crátilo, Parménidos y Sofista, el pensamiento platónico comienza a polarizarse en estos dos extremos mencionados: mundo sensible y mundo inteligible. En éste último, las ideas toman los rasgos propios del Ser de Parménides: inteligibles, incorpóreas, estáticas, inmóviles, permanentes en sí mismas, subsistentes.

1.3.- Sócrates. Sabemos de la fuerte influencia que ejerció en Platón. Aunque Sócrates limitó la filosofía al campo de la moral y la política, no obstante su método dialéctico, la mayéutica, que aplicaba a los temas morales (la libertad, la justicia, la virtud…) consistía en un intento de formación de conceptos universales. Buscaba la definición de los conceptos, conservando las esencias de las cosas; es decir, prescindiendo de sus diferencias particulares y de su carácter

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móvil, no permanente y temporal. Sócrates buscaba los conceptos universales, superando lo particular, lo contingente. Platón en el diálogo Hippías mayor va más allá que su maestro Sócrates. Los conceptos no tienen un valor solamente mental, lógico, semántico, sino fundamentalmente ontológico (reales, subsistentes). 1.4.- Pitagorismo. La amistad con discípulos de la escuela de Pitágoras tiene como consecuencia la asimilación de numerosos elementos doctrinales de esta corriente filosófica. No obstante, no tenemos constancia de que Platón se iniciase en esta escuela. Algunos especialistas hablan de una posible amistad con Arquitas, discípulo de esta escuela. Otros hablan de un conocimiento directo o indirecto de la filosofía de la hinduista. Estos elementos son: a.- La preexistencia de las almas que vivían felices, contemplando el mundo de las ideas, antes de su unión con el cuerpo y su origen. En el diálogo Menón, Platón presenta la teoría de la reminiscencia como una prueba de la preexistencia de las almas y de la realidad de otro mundo, en el cual se han contemplado las Ideas (mundo transcendente). b.- El concepto de un pecado, a consecuencia del cual caen de su estado feliz, y son encerradas en cuerpos materiales que les sirven de cárcel y tumba. c.- La teoría de la inmortalidad y las sucesivas reencarnaciones de las que no han logrado su perfecta purificación en su existencia terrena. d.- La necesidad del ascetismo para libertar el alma del estorbo del cuerpo. e.- la función catártica de la filosofía y su concepto de la misma como preparación para la muerte. f.- la mística de los números. g.- Los astros como almas o espíritus (astrología) y el mundo concebido como animal viviente. 0.3.- Definición del tipo de Filosofía de Platón. 1.- El anhelo hacia una realidad fija, estable y necesaria (Eidos: ideas, modelos, formas, arquetipos), por encima y más allá de la movilidad, de la contingencia e impermanencia de los seres del mundo sensible. Por eso, a su filosofía se le llamará idealismo transcendental. 2.- La nota distintiva de su epistemología es su aspiración hacia una realidad ideal, absoluta, transcendental, objetiva, eterna, innata … Dicha aspiración se concreta en su Teoría de las Ideas, con la que trata de dar respuesta a los tres grandes problemas: del ser (ontología), del saber (epistemología) y del obrar (ética-política). Por ello se puede afirmar que sobre la Teoría de las Ideas se asienta toda la filosofía de Platón.

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La Academia de Platón.

1.- La Teoría de las Ideas. 1.1.- Punto de partida
La teoría de las Ideas va a constituir el eje central del desarrollo del pensamiento platónico, y como ya hemos dicho, con esta teoría, Platón intentó sintetizar las enseñanzas de los filósofos que le influyeron (Heráclito-Parménides-Pitágoras-Sócrates). Platón afirma que las ideas son substancias, es decir, tienen existencia por sí mismas. Ello choca frontalmente con nuestra concepción de lo que son las ideas, que podemos resumir del siguiente modo: a.- Para nosotros, las ideas son producto de nuestro pensamiento. Creemos que sólo existen porque las pensamos: son contenidos mentales. Si desapareciesen todos los seres pensantes del universo, las ideas dejarían de existir. La existencia de las ideas depende de que alguien las piense. b.- Para nosotros, las ideas sólo son representaciones de los objetos reales. La palabra representar significa “volver a presentar” lo que ya estaba presente, por lo tanto la existencia de las ideas depende de la existencia de las cosas reales que representan. c.‐ Para nosotros, las ideas representan mentalmente las cosas reales porque las formamos a  partir de la reflexión (pensar) sobre nuestra experiencia de las cosas de la realidad.           

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1.2.‐ El concepto de Idea en Platón. 
  Sin  embargo,  Platón  no  compartía  ninguna  de  estas  opiniones  por  las  siguientes  razones:    1. Las ideas no son productos de nuestro pensamiento.     Si  las  ideas  (del  griego,  eidos)  dependiesen  de  nuestro  pensamiento,  podríamos  pensarlas  como  quisiéramos.  Pero  esto  es  imposible.  Así,  por  ejemplo,  la  idea  de  triángulo  incluye  una  serie  de  características  (tener  tres  lados,  tres  ángulos...)  que  no  podemos  modificar.  La  idea  se  impone al sujeto que la piensa. Pensar es, ciertamente, pensar ideas, pero las ideas son las que  son aunque no se piense en ellas. Es el pensamiento el que depende de las ideas, y no al revés.  Esta  independencia  es  lo  que  garantiza  que  todos  pensemos  las  ideas  del  mismo  modo  (el  triángulo es lo mismo para un chino que para un azteca). Y es que las personas no inventamos  las ideas: las descubrimos al pensar en ellas. Pensar es «des‐cubrir», darse cuenta de lo que ya  estaba allí.    2. Las ideas no son represtaciones mentales de la realidad.     La tesis de que la existencia de las ideas depende de la existencia de las cosas representadas es  imposible  para  Platón,  pues  existen  ideas  que  no  representan  nada  existente  en  la  realidad  (por  ejemplo,  la  idea  de  un  billógono,  un  polígono  de  un  billón  de  ángulos).  Además,  si  la  existencia  de  las  ideas  dependiese  de  la  de  las  cosas  representadas,  la  desaparición  de  estas  conllevaría  la  desaparición  de  las  ideas  que  las  representan.  Pero  este  no  es  el  caso.  La  desaparición  de  todas  las  mesas  no  supondría  la  desaparición  de  la  idea  de  mesa  (por  eso,  es  posible hablar, entre otras cosas, de los dinosaurios).   

Platón  demuestra  que  las  ideas  existen  independientemente  de  los  pensamientos que las piensan y de las cosas que representan. 
  3. Las ideas son substancias.     Por  lo  tanto,  las  ideas  existen  por  sí  mismas.  Como  las  cosas  que  existen  por  sí  mismas  reciben el nombre de substancias, puede concluirse que las ideas son substancias.    4. Las ideas tienen consistencia semántica.     Del carácter substancial de las ideas se deriva necesariamente la otra tesis fundamental de la  filosofía  de  Platón  y  que  este  toma  de  su  maestro  Sócrates:  las  ideas  tienen  consistencia  semántica.  Precisamente  porque  existen  con  independencia  de  las  cosas  y  los  hombres,  su 

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significado no depende de que nosotros se lo otorguemos a través de una decisión particular o  colectiva, sino que lo tienen ellas por sí mismas.     Todas  las  ideas  tienen  consistencia  semántica  y,  cuando  las  pensamos, 

pensamos todos lo mismo. 
  El hecho de que las ideas existan por sí mismas al margen de la existencia de los seres que las  piensan y de las cosas que representan plantea una pregunta evidente: ¿dónde se encuentran?  Para Platón, resulta obvio que las ideas no se hallan en el mundo de las cosas y de los hombres.  Las ideas habitan en su propio mundo.     Platón  había  dividido  la  realidad  en  dos  ámbitos:  el  mundo  físico,  el  de  la  materia,  donde  moramos los hombres junto con las cosas (mundo sensible), y el mundo de las ideas, un mundo  inteligible fuera del espacio‐tiempo (mundo inteligible).    Esta visión de la realidad de Platón se apoya sobre la distinción entre apariencia y realidad propuesta por primera vez por Parménides. Comparte con Heráclito la noción de que toda la realidad captada por los sentidos está sometida a un incesante cambio (“Todo fluye, nada permanece”). Pero la ciencia, la ética o la política requieren de la existencia de algo verdadero y distinto de las cosas, que no esté permanentemente cambiando (idea o eidos). Así, la realidad queda divida en el Mundo Sensible, formado por las cosas en constante cambio de Heráclito, y el Mundo Inteligible, el mundo de las Ideas permanentes e inmutables que poseen las características del Ser de Parménides.

Las ideas son substancias que existen verdaderamente en otra dimensión de la realidad (el Mundo de las Ideas o Mundo Inteligible).
 

 

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La Teoría del Conocimiento de la Edad Antigua: el Idealismo transcendental de Platón.

 

1.2.‐ Características de las Ideas (Fedón)   
  1.‐  Las  Ideas  son  las  causas  de  las  cosas.  Las  Ideas  son  con  relación  a  las  cosas  sus  causas  ejemplares,  formas  o  modelos.  Así,  por  ejemplo,  las  cosas  son  justas  porque  imitan  o  participan de la idea de justicia.         2.‐  Las  Ideas  son  únicas,  inmutables  e  inalterables,  eternas,  sólo  captables  por  la  inteligencia, no tienen mezcla de no‐ser, no están sujetas al movimiento  ni a la corrupción, no  cambian,  son  incondicionadas  y  absolutas  (tienen  los  atributos  del  Ser  de  Parménides).  Sólo  ellas, y no los objetos sensibles, existen verdaderamente. En cambio, las cosas son múltiples, son  perceptibles  por  los  sentidos,  están  sometidas  a  cambios  permanentes  y  no  son  estrictamente  reales.    3.‐  El  mundo  de  las  Ideas  está  jerárquicamente  organizado.  Según  Platón,  hay  infinitad  de  Ideas.  En  la  cúspide  de  esta  organización  jerárquica  está  la  idea  de  Bien,  que  se  identifica con la de Verdad y la de la Belleza, pues el Bien es los Verdadero y lo Bello.    4.‐  Las  Ideas  son  criterios  de  valoración  y  ellas  mismas  valores.  Constituyen  los  criterios  necesarios para juzgar las cosas sensibles. Así, una cosa es bella porque se asemeja a la Idea de  Belleza, porque se acerca al criterio de valoración representado por la Idea de Belleza.     5.‐  Las  Ideas  son  universales.  En  un  enunciado  como  “esta  mesa  es  rectangular”,  el  sujeto,  “mesa” se refiere a un objeto determinado, concreto y existente en nuestra vida diaria. Pero, ¿a  qué se refiere el predicado “es rectangular”?  La respuesta platónica a esta cuestión es afirmativa: existe la Idea de rectángulo, el concepto  universal  al  que  se  refieren  los  predicados  generales  que  se  aplican  a  los  objetos  particulares  rectanguales. Así, los objetos rectangulares lo son porque participan de la Idea de rectángulo o  imitan a ésta.          1 2 3 4   5 6 7 8 Únicas.  Inmutables.  Inalterables.  Universales.  Jerárquicamente organizadas.  Idea suprema: Idea del Bien.    Eternas.                                                           Captables con la inteligencia.                     IDEAS 

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La Teoría del Conocimiento de la Edad Antigua: el Idealismo transcendental de Platón.

     Con lo dicho hasta ahora, podemos llegar a elaborar una definición de Idea.     Las Ideas son la verdadera realidad. Existen en un mundo transcendente, más allá del Mundo Sensible, separadas del mundo físico y material. Las Ideas son realidades independientes y jerarquizadas bajo la Idea suprema del Bien, el Sol del Mundo Inteligible, único sobre el que se puede hacer ciencia y al que el alma aspira por propia afinidad ontológica.  

2.- La Estructura de la realidad.
Platón mantiene una concepción dualista del mundo. Así pues, Platón divide la realidad en  dos  mundos  contrapuestos:  uno  de  ideas  eternas,  inmutables,  inteligibles  y  universales,  realidades  con  las  características  del  Ser  parmenídeo,  y  otro  de  entes  finitos,  mutables,  ininteligibles  y  particulares,  realidades  con  los  rasgos  que  Heráclito  predicaba  de  la  fisis  (naturaleza).     Por  esta  escisión  de  lo  real,  la  filosofía  de  Platón  constituye  un  dualismo  cosmológico  que  afecta  a  su  concepción  metafísica  (mundo  de  las  ideas/mundo  de  la  naturaleza),  su  epistemología  (conocimiento  inteligible/conocimiento  sensible),  su  antropología  (alma  inmortal/cuerpo) y su ética (mundo ideal/ mundo material).    Como ya hemos mencionado, las Ideas están ordenadas de forma jerárquica, a manera de una  monarquía. Por encima de toda la multitud de Ideas, destacan especialmente dos, que son las de  la  Justicia    y  de  la  Belleza.  Por  último,  por  encima  de  todas,  está  la  suprema,  la  idea  del  Bien 

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(simbolizada por el Sol). No obstante, este orden jerárquico y su cúspide no están claros en todos  sus  diálogos.  Por  ejemplo:  Belleza  (Banquete),  Bien  (Fedón,  República),  Ser  (Sofista),  Uno  (Parménides).    Pero  estos  dos  mundos  contrapuestos  no  se  encuentran  aislados.  Por  el  contrario,  su  interrelación es íntima, aunque difícil de captar, y de ahí que pueda interpretarse la filosofía de  Platón como el esfuerzo por explicar la relación que ambos mundos mantienen entre sí. ¿Cómo  unir  lo  que  previamente  se  ha  separado?  ¿Cómo  se  relaciona  el  mundo  de  las  ideas  con  el  material que habitamos? La relación entre ambos mundos es descrita por Platón con el término  de participación o imitación.     El  Mundo  de  las  Ideas  es  una  realidad  invisible,  no  perceptible  por  los  sentidos,  eterna,  inmutable y universal, mientras que el Mundo Sensible es la realidad que perciben los sentidos,  engendrada,  particular  y  en  continuo  devenir.  Las  cosas  del  Mundo  Sensible  son  mortales,  limitadas y cambiantes y tienen en el Mundo Inteligible sus correspondientes Formas o Ideas a  las que imitan y de las que participan.    En síntesis, la respuesta de Platón es que el mundo físico no puede existir ni entenderse sin el  de las ideas, y el mundo de las ideas aspira a su realización en el físico. Esta relación se vertebra  en torno a tres ejes: metafísico, epistemológico  y ético.       

 

 

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2.1.‐  Mito de la Caverna  
Platón recurrió a un mito muy hermoso, plasmado en el libro VII de La República. Se trata del Mito de la caverna.

a.- Argumento del mito Los seres humanos que viven en este mundo, son semejantes a prisioneros que nunca han visto la luz del sol y que se hallan encadenados de pies y manos en el fondo de una gran cueva, de espaldas a la única abertura de entrada que da al exterior. Dentro de la caverna y detrás de ellos arde una hoguera, que tampoco pueden ver, por hallarse de espaldas y porque se interpone una valla, a lo largo de la cual van pasando hombres portadores de figuras de cosas y de animales. Los prisioneros solamente pueden escuchar sus voces y contemplar las sombras que se proyectan sobre el fondo de la pared. Cuando uno de esos hombres rompe sus cadenas y se libera, ascendiendo hacia la salida de la gruta, al principio, cegado por la luz del sol, no percibe nada. Pero poco a poco, se acostumbra y consigue ver primero sombras, luego las imágenes de los objetos y de los hombres reflejadas en las aguas y finalmente las cosas mismas, la luna, las estrellas, el Sol. Sabe entonces que el mundo que conocía hasta entonces era irreal y engañoso, e intentará bajar de nuevo a la cueva para explicárselo a sus compañeros. Éstos sin embargo no le creerán, se reirán de él, y si intentara desencadenarlos y hacerlos subir, lo matarían.

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¿Qué simboliza este mito? 1 2 La caverna es el Mundo sensible y sus sombras con las cosas que lo pueblan. Los hombres encadenados al fondo de la caverna representa al hombre encadenado a los sentidos y a los apetitos del cuerpo, que considera que lo percibido por él es la única realidad existente. El mundo exterior es el Mundo de las Ideas o Mundo Inteligible. El Sol es la Idea de Bien. El hombre que logra salir de la cueva es el filósofo, que ha conseguido liberar su alma de las cadenas del cuerpo y que contempla la verdadera realidad de las Ideas.

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El mundo de la caverna es el mundo de las cosas sensibles y los hombres encadenados simbolizan la condición humana, engañada e ignorante. Los seres humanos, mientras viven encerrados en su cuerpo, solamente pueden ver las cosas del mundo sensible, que no son más que imágenes o sombras de las verdaderas realidades. Viven en el campo de la doxa u opinión. No obstante, ésta puede superarse, ascendiendo por el camino del conocimiento hacia el mundo de la ideas. Para ello, el camino de la Dialéctica les liberta de sus cadenas y les permite contemplar el mundo ideal, cuyo Sol es la Idea del Bien. El filósofo tendrá la misión de sacar a los demás hombres de las tinieblas de la ignorancia y de las sombras de las opiniones, hasta hacerles llegar a la contemplación de la verdadera realidad del mundo de las Ideas, presidido e iluminado como ya he comentado por la idea del Bien (el Sol). De este modo, Platón afirma que los filósofos (amantes del saber) tienen que ser los guías de los demás hombres. Así, los gobernantes deben de ser filósofos y los filósofos, gobernantes, pues éstos son los únicos que conocen la verdadera realidad y por lo tanto, los únicos que pueden crear normas para la conducta del individuo en sociedad.

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  2.1.‐  La  relación  del  mundo  de  las  ideas  con  el  mundo  material  (Cosmología).   
  De la concepción de la realidad se deriva la teoría cosmológica que Platón desarrollará en su  obra  Timeo,  donde  también  aparece  la  distinción  de  dos  mundos:    “el  ser  eterno  que  no  nace  jamás” y que sólo es captable con la inteligencia (Mundo de las Ideas), y “el ser que nace y que  no existe nunca” (Mundo Sensible de las cosas). El primero sirve de modelo para el segundo. La  relación entre ambos mundos es, de nuevo, de participación e imitación.     Ahora bien, ¿por qué las cosas imitan a las ideas? En el diálogo Timeo, Platón se sirve, para  responder a esta pregunta, del mito del demiurgo. En él se establece que esta configuración del  universo es el resultado de cuatro factores:    a.‐ Hay, por un lado, una masa material preexistente (en Grecia no existía noción de creación  ex nihilo, es decir, de la nada, como defiende nuestro mundo judeocristiano)  y  caótica,  esto  es,  sin  orden  ni  concierto,  y  sin  buena disposición  para tenerlo.  La  materia  no  constituye  un  material  dúctil y fácilmente modelable y se resiste a la labor del artesano.    b.‐ El demiurgo, un ser divino, que vivía feliz disfrutando de la contemplación de las ideas. Es un artesano  modelador  (no  creador)  de  la  materia,  y  trata  de  hacer  el  mundo  lo  mejor  que  puede. Como decimos, es simplemente un ordenador de elementos materiales ya existentes y eternos. La operación del Demiurgo no consiste en crear ninguna realidad nueva, sino tan sólo en introducir orden en el desorden caótico del elemento material, modelándolo conforme a la imagen o modelo de las Ideas, pues para ordenar algo, es menester un modelo. En absoluto se parece al Dios cristiano que crea el cosmos de la nada. Como ya hemos comentado, el Demiurgo tan sólo ordena la materia caótica e informe con la vista puesta en el Mundo de las Ideas.   c.‐ La guía por la que se rige el demiurgo en su quehacer es la mejor de las posibles: las ideas  subsistentes,  eternas,  inmutables,  inteligibles  y  universales.  De  este  modo,  las  ideas  son  la  forma  que  adopta  la  materia  (en  la  medida  de  lo  posible,  pues  la  materia  no  es  dúctil)  al  ser  modelada  por  el  demiurgo.  Este  quehacer  del  demiurgo  establece  la  finalidad  del  mundo  material: la realización material de las ideas.    d.‐ Un espacio vacío, el cual servía al Demiurgo para colocar y distribuir sus obras según vaya  modelando esa masa caótica y conforme al arquetipo o modelo de las Ideas.      Demiurgo.                         Dios ordenador.      Ordena la materia.  Dios cristiano.           Dios creador.        Crea de la nada.   

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La tarea del Demiurgo (principio ordenador) consistió, pues, en ordenar la materia primigenia y amorfa en el espacio preexistente de acuerdo con los modelos ejemplares, inmutables y eternos (la Ideas), siguiendo un principio teleológico1, lo cual dio origen a las realidades sensibles.   La cosmología platónica se basa en una concepción teleológica del cosmos y destila un cierto  optimismo, según el cual éste es el mejor y el más bello de los mundos posibles. Esto nos puede  llevar  a  pensar  que  esta  cosmología  platónica  es  una  visión  optimista  del  universo,  y  ello  por  dos razones: por un lado, porque las ideas son el mejor de los modelos posibles, y por el otro,  porque el artesano, llevado por su bondad intrínseca, realiza la mejor de las tareas.   Por lo tanto, fácilmente llegaríamos a concluir que el mundo nuestro, en definitiva, es el mejor de los mundos posibles. Ahora bien, este optimismo platónico es contrarrestado, en gran medida, por la concepción tan negativa que tiene el filósofo de la materia, que es caótica e ininteligible. Las consecuencias de esta visión negativa de la materia en el ámbito antropológico y ético  son  muy  importantes.  Aunque  no  sólo.  Ya  hemos  dicho  que  esta  concepción  pesimista  y  negativa  de  la  materia,  conduce  al  sabio,  a los amigos de la filosofía a desprenderse todo lo posible del cuerpo, desprenderse de las adherencias y deseos de elementos materiales (ascetismo). La filosofía toma entonces un matiz de anhelo purificatorio (función catártica), que se traduce en un desprecio de las cosas del mundo, en una preparación para la muerte. La muerte es un bien, pues trae consigo la liberación de todos los males. El filósofo no debe temerla, mas bien prepararse para ella de un modo sereno (ataraxia).

1

Telos (fin). El término teleológico significa que se realiza o posee una finalidad de antemano establecida.

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3.‐ La teoría del conocimiento. 
  Puesto  que  la  realidad  que  captamos  a  través  de  los  sentidos  está  sometida  a  constantes  cambios, de ella no puede existir un conocimiento objetivo y universalmente válido. Por ello, la  ciencia no puede reducirse a los resultados de la sensación.   Sólo de las Ideas se puede hacer ciencia, porque sólo ellas son estables y susceptibles de ser  defendidas  de  una  forma  válida  y  universal.  Así,  desde  una  perspectiva  epistemológica,  las  Ideas vienen a fundamentar la objetividad y universalidad del conocimiento.     Mundo sensible                                         Mundo de las Ideas  En continua movilidad.                              Inmutable.  Opinión (Doxa)            Ciencia (episteme) 
No puede fundamentar la ciencia.                              Hace posible el verdadero conocimiento. 

 

      3.1.‐ Los grados fundamentales del conocimiento.   
  Para Platón los grados del conocer se corresponden con los grados del ser. Existe una  correlación entre epistemología y ontología. Sólo es cognoscible el ser (las Ideas), mientras que  el no‐ser es absolutamente incognoscible. Pero entre el ser  y  el no‐ser existe algo intermedio 

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que se puede enunciar como el llegar‐a‐ser (el ser en movimiento, las cosas cambiantes). Así, se  puede establecer la siguiente correlación:    1 Al ser le corresponde la ciencia (episteme).  2 Al no‐ser le corresponde la ignorancia.  3 Al llegar‐a‐ser le corresponde la opinión (doxa).    Como vemos, el conocimiento puede tener varios grados:    1 La  opinión,  o  doxa,  tiene  como  objeto  el  conocimiento  de  las  cosas  del  Mundo  Sensible  que están en continuo devenir y su instrumento son los sentidos. Platón la divide en:                     • Imaginación,  o  conjetura  (eikasía),  que  interpreta  las  imágenes  y  las  sombras,  como los reflejos que se forman en el agua.   • Creencia  (pistis)  o  conocimiento  de  los  objetos  materiales,  sensibles  y  visibles  (animales, plantas y cosas artificiales). Este grado correspondería a la física, a la que Platón no  considera ciencia.      

Opinión
Conocimiento al que da lugar lo que se capta del mundo sensible a través de los sentidos. Como el mundo físico es un llegar-a-ser, una mezcla de ser y no-ser, sólo puede ser fuente de opiniones. El conocimiento sensible tiene por objeto los seres mudables y materiales, por lo que no puede aspirar a ser ciencia. Para Platón, pues, la física no es una ciencia.

 
2 La  ciencia  (episteme)  tiene  como  objeto  lo  Inteligible  y  su  instrumento  es  la  inteligencia.  Platón distingue entre:   • Razón discursiva, o pensamiento (dianoia), cuyo objeto es el conocimiento a  través del entendimiento de las matemáticas y otras ciencias exactas que  emplean un método hipotético.   • Inteligencia  pura,  o  conocimiento  (noésis),  que  tiene  por  objeto  el  conocimiento de las Ideas que el alma aprehende a través de la razón, sin  recurrir a lo sensible, pasando simplemente de Idea en Idea.    

Ciencia
Conocimiento de las Ideas. Sólo es auténtica ciencia, perfecta y verdadera, el último grado del conocimiento, es decir, el conocimiento del Mundo Suprasensible.  

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Las sombras, las imágenes, son copias de los seres naturales, éstos de los entes matemáticos y  éstos, a su vez, de las Ideas. Así, todo el conocimiento tiene en su cima, el conocimiento de las  Ideas. Para Platón sólo es válido el conocimiento alcanzado por la razón. En este sentido es un  filósofo  racionalista  y  antiempirista,  pues  desprecia  el  papel  de  la  experiencia  sensible  como  fuente de de conocimiento humano.  

 
Como  ya  hemos  hecho  referencia  en  el  Mito  de  la  Caverna,  la  misión  que  Platón  asigna  al  filósofo consiste en conducir a los hombres desde la opinión a la ciencia y hacia el punto más  alto,  que  es  el  Bien.  El  filósofo  es,  así,  el  guía  o  educador  de  los  hombres,  ya  que  es  el  único  capaz de discernir que las cosas del Mundo Sensible son sólo copias de las Ideas.  

 
Los grados del conocimiento serán explicados por Platón a través de un mito. A este mito se  le designa el Mito de la línea dividida en segmentos.  Ya  hemos  dicho  que  Platón  plasmó  la  estructura  de  la  realidad  (ontología)  de  un  modo  dualista,  es  decir,  conformada  por  dos  mundos,  uno  sensible  (el  de  las  cosas  materiales)  y  otro  inteligible (el de las Ideas). Paralelamente estableció dos niveles de conocimiento.  Imaginó un segmento y lo dividió en dos partes, que representaban cada uno de los dos  mundos. Cada una de estas partes corresponde a su vez a dos tipos de conocimiento. 

   

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    3.2.‐ Métodos para llegar a la aprehensión de las Ideas.    
Los  auténticos  métodos  para  alcanzar  el  conocimiento  verdadero  son  el  recuerdo  o  reminiscencia, la dialéctica, el amor y la catarsis.    

3.2.1.‐ La teoría de la reminiscencia.  
  Al principio del tema, hemos indicado la fuerte influencia de Pitágoras en el pensamiento de  Platón.  En  la  teoría  de  la  reminiscencia  o  anamnesis  se  ve  con  más  claridad  esta  influencia  pitagórica.   Platón expone en el Menón su teoría de que conocer es recordar. En el mito del carro alado o  también llamado mito del auriga, Platón afirma que el alma antes de encarnarse ha contemplado  el mundo de las ideas. Por alguna causa (Platón llega a mencionar un castigo por una falta de  rigor  moral),  el  alma  ha  caído  de  ese  Mundo  de  las  Ideas  y  ha  llegado  a  su  estado  actual,  encarnada en un cuerpo (envoltorio del alma, lastre del alma). Al quedar encerrada, ha logrado  que  el  alma  olvide  todo  lo  referente  a  las  ideas  (amnesia:  nacer  es  contraer  amnesia).  Sin  embargo, el olvido no es total ni definitivo. Al contacto y mediante el conocimiento de las cosas  (conocimiento  sensible),  las  diferentes  sensaciones  le  recuerdan  (reminiscencia,  anamnesis)  aspectos  de  lo  que  contempló  antes  de  las  reencarnaciones,  pues  las  cosas  materiales  son  casos  particulares  de  sus  ideas  correspondientes.  Pues  bien,  es  precisamente  esta  experiencia  de  las  cosas, que con imitación y participación de las ideas, la que despierta en el alma el conocimiento  dormido de éstas.     Platón entiende por reminiscencia como el despertar de aquel conocimiento que el alma ya poseía antes de venir a este mundo, a causa de haber disfrutado anteriormente de la contemplación del mundo de las Ideas. Al unirse con el cuerpo, esos conocimientos quedan oscurecidos, pero el alma conserva innata toda su ciencia. Solamente necesita volver a recuperarla por medio del recuerdo.

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  También encontramos en esta teoría de la reminiscencia o anamnesis, una fuerte influencia de su maestro Sócrates, para el cual, el aprender es recordar lo que ya se había conocido en una existencia anterior. 

 
Pero, ¿por qué al contemplar las cosas materiales, recordamos?    Las  cosas  materiales  son  casos  particulares  de  sus  ideas  correspondientes.  Pues  bien,  es  precisamente esta experiencia de las cosas, que son imitación o participación de las ideas, la que  despierta en el alma el conocimiento dormido de éstas (como cuando recordamos a una persona  a través de su fotografía). Las cosas son motivo para el recuerdo de las ideas, recuerdo que como  ya  hemos  dicho,  el  filósofo  ateniense  llama  reminiscencia  (anámnesis).  Ahora  bien,  la  reminiscencia  no  puede  ser  inmediata,  sino  que  exige  un  lento  y  arduo  proceso.  No  debe  olvidarse que el precipicio que hay que salvar es abismal: ir de lo particular a lo universal, de lo  finito a lo eterno, de lo móvil a lo inmóvil, y de lo ininteligible a lo inteligible.     

       

3.2.2.‐ La Dialéctica.    
La dialéctica platónica puede considerarse desde dos puntos de vista:    1 Desde un punto de vista lógico, la dialéctica aparece como el método racional  por excelencia para alcanzar el conocimiento de las Ideas. Consiste en un juego 

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La Teoría del Conocimiento de la Edad Antigua: el Idealismo transcendental de Platón.

de preguntas y respuestas (diálogo). En este sentido, la dialéctica es un método  por el cual se transciende lo particular y la movilidad del conocimiento sensible  y  se  llega  a  la  firmeza  del  conocimiento  científico  (método  deductivo).  Es  un  método científico racional propio de la filosofía de Sócrates.      2 Desde  un  punto  de  vista  ontológico,  la  dialéctica  se  presenta  como  la  ciencia  suprema, cuyo objeto es intuir directamente la Ideas. De esta manera, al grado  supremo del ser le corresponde el grado supremo del conocer y todas las demás  ciencias quedan reducidas a medios para ascender a esta cumbre.     Este proceso de ascensión dialéctica desde las cosas a las ideas es arduo y fatigoso. A través de sus distintos diálogos, Platón reconocerá que el estudio de la Dialéctica es largo y penoso, y que no siempre es suficiente el tiempo de una vida para lograr el conocimiento de las ideas. La contemplación directa de las Ideas no siempre puede conseguirse en esta vida mientras dure la unión del alma con el cuerpo. Tan sólo es posible el anhelo, la tendencia dinámica hacia la sabiduría, bajo el impulso del amor hacia las Ideas, adquiriendo con ello la plenitud del sentido etimológico de la palabra filosofía (filo: amor/sofía: sabiduría), pues amor (eros) es el anhelo de las Ideas, de la verdadera sabiduría (El Banquete).

EPISTEMOLOGÍA

ONTOLOGÍA

Conocimiento racional intuitivo.
Es un conocimiento que no proviene de los sentidos, tampoco de la imaginación ni de la razón. Es el conocimiento que procede por la contemplación inmediata y directa del Mundo de las Ideas.

Mundo de las ideas.
Trata de las realidades carentes de toda materia sensible. Son realidades que no son mentales, pues no provienen de la elaboración racional. (entendimiento). Se refiere a las Ideas.

Conocimiento racional discursivo.

Mundo intermedio.

Corresponde a los procesos mentales-racionales humanos. Trata del número, de las relaciones matemáticas, de Correspondería al método hipotético deductivo-inductivo. las figuras geométricas. En realidad, de todos los contenidos elaborados por la razón humana.

Conocimiento sensible (sentidos).

Mundo sensible.

No es considerado como un conocimiento pleno y recibe el Tiene por objeto los seres materiales sensibles y nombre de eikasía y pistis. El primero es una mera representación cambiantes (mundo descrito por Heráclito). También de las cosas. El segundo, una creencia razonable. nuestras representaciones.

3.2.3.- El amor.
El amor platónico es una especie de dialéctica emocional cuyo objeto es el conocimiento estético del Mundo Inteligible. El objeto del amor es la Belleza. Este impulso afectivo sigue un proceso que pasa del deseo de la belleza de los cuerpos al anhelo de la belleza moral de las almas; de éste al de la belleza de las normas de conducta y de las leyes, al de la belleza de las ciencias y, por fin, al deseo de comprensión de la Belleza en sí, causa de todo lo bello.

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3.2.4.- La filosofía como purificación y amor a la muerte.
En el Fedón, la filosofía aparece como catarsis, un modo de liberarse y de prepararse para la muerte. Si el conocimiento de las ideas no está garantizado en esta vida, pues el alma se mantiene encerrada en la cárcel del cuerpo, sólo hay verdadera seguridad de contemplar directamente las Ideas después de la muerte. En este punto es donde más fuertemente se percibe la influencia pitagórica en Platón. Por ello, los amigos de la filosofía se distinguirán de los amigos del cuerpo, de las riquezas, del poder, de los honores, pues éstos aman lo ficticio (Mundo Sensible) y no la verdadera realidad (Mundo de las Ideas). El sabio buscará desprenderse todo lo posible del cuerpo, desprenderla de las adherencias –deseos- materiales (ascetismo). La filosofía toma entonces un matiz de anhelo purificatorio (función catártica), que se traduce en un desprecio de las cosas del mundo, en una preparación para la muerte. La muerte es un bien, pues trae consigo la liberación de todos los males. El filósofo no debe temerla, mas bien prepararse para ella de un modo sereno (ataraxia).

.‐ Vigencia y actualidad de la Epistemología de Platón.  
  En la prueba de selectividad, se nos exigirá este apartado final. En él, hemos de realizar una doble labor:   ‐Relacionar el autor con otros autores que han sostenido la misma postura o la contraria, a lo largo de la historia del pensamiento.    ‐ Dar una visión personal sobre el asunto que se trata. Obviamente, podemos opinar libremente, siempre que lo hagamos de forma  argumentada y madura.   A continuación realizaré una propuesta. 

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La Teoría del Conocimiento de la Edad Antigua: el Idealismo transcendental de Platón.

  La  vigencia  actual  de  la  filosofía  platónica  se  hace  patente  en  múltiples  aspectos,  ya  que Platón sentó las bases de todo el pensamiento posterior. ... Para resaltar su enorme  influencia,  me  remito  a  las  palabras  que  un  filósofo  contemporáneo  (Whitehead)  dejó  escritas:  “La  historia  de  la  filosofía  sólo  son  notas  a  pie  de  página  a  los  diálogos  de  Platón”.  Quizás esta opinión sea un poco exagerada, pero lo cierto es que probablemente no ha  habido nunca ningún pensador que haya marcado tanto la cultura occidental y mundial.    Platón no sólo recogió toda la problemática filosófica que le  precedía (especialmente la  filosofía  de  Heráclito,  Parménides,  Pitágoras  y  Sócrates),  sino  que  a  la  vez  afrontó  muchos de los problemas de su tiempo, y al hacerlo, Platón sentó las bases teóricas de  toda  la  filosofía  posterior,  en  especial,  todas  la  filosofías  de  corte  idealistas  y  concretamente, la alemana (Hegel, Hartmann, Scheler)     a.‐ El afán de encontrar un conocimiento absoluto, universalmente válido, con  definiciones universales y verdades absolutas.     Si  no  aceptamos  la  existencia  de  realidades  absolutas  (las  realidades  del  mundo  suprasensibles  que  afirmó  Platón),  toda  teoría  matemática,  lógica,  ética  o  política  caerá  inmediatamente  en  el  relativismo.  De  ocurrir  así,  el  ser  humano  tendrá  que  aceptar que nunca podrá conocer ninguna verdad objetiva.     b.‐Permanece  una  fuerte  influencia  de  la  visión  negativa  de  Platón  del  conocimiento y del mundo sensibles.     Esta visión pesimista influirá en una parte del cristianismo, especialmente a través  de  San  Agustín,  y  con  el  cristianismo,  a  todo  occidente,  aunque  también  se  puede  afirmar que el hombre actual está en las antípodas del pensamiento platónico, pues  prima lo material y sensual sobre lo intelectual.     c.‐  Se  puede  señalar  cómo  puede  servirnos  el  mito  de  la  caverna  para  analizar  nuestra propia sociedad, donde sólo lo que los medios de comunicación proyectan,  parece estar dotado de realidad, y nos interesa más la vida de ciertas imágenes en la  pantalla que la nuestra propia (Ver cuadro de la página    ).    d.‐  Se  podría  añadir  que  la  belleza  del  mito  platónico  sigue  impresionando  en  nuestros días por su calidad poética y literaria.    

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