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CÓMO REDACTAR TEXTOS

(GUÍA GENERAL)

1. ANTES DE ESCRIBIR
• NO EMPIECES A ESCRIBIR INMEDIATAMENTE. No hay prisa, así que
reflexiona primero sobre lo que quieres contar. Piensa qué ideas
generales quieres transmitir, qué tipo de texto es el más adecuado a tu
fin (por ejemplo, una narración, un texto argumentativo), qué aspecto
quieres darle (por ejemplo, sólo texto; texto acompañado de gráficos o
ilustraciones; etc), a quién va a ir dirigido tu texto (a un organismo oficial,
a un amigo, al profe, etc)

• PLANIFICA LA TAREA DE ESCRIBIR. No lo hagas todo de golpe. Lo


más probable es que tengas un plazo para terminar tu texto. Con esa
fecha en mente, decide cuánto tiempo vas a necesitar en cada uno de
los procesos que componen la escritura: buscar información, organizar
las ideas, redactar, revisar, escribir la versión definitiva... ¡Que no te pille
el toro!

• APUNTA SIN ORDEN TODAS LAS IDEAS QUE TENGAS PARA TU


TEXTO. Hazte con un buen taco de hojas reutilizables y anota en ellas
todas las ideas, ejemplos, datos, etc de que dispongas. Cualquier detalle
te puede servir más adelante. Une los elementos que se relacionen
entre sí con flechas. Tacha, borra, escribe encima, en los márgenes, con
mala caligrafía... todo eso no importa, porque nadie va a leer esta parte
de tu tarea.

• SELECCIONA EL MATERIAL QUE HAS ENCONTRADO (deshazte del


que consideres que sobra) Y ORDÉNALO.
 Primero, elabora un esquema global de tu texto, es decir,
qué partes va a tener y qué idea general va a desarrollar
cada parte. A veces, como en una instancia, las partes no
las decides tú, sino que siempre son las mismas. Si tu
trabajo es más creativo deberás pensar siempre en qué
tipo de texto vas a escribir. Así, si escribes un texto
argumentativo o un texto de investigación deberás incluir
una introducción/presentación y una conclusión. Si es una
narración, deberá haber un comienzo donde se plantee la
acción, un medio donde se desarrolla y un final donde todo
termine.
 Después, rellena ese esquema global con las ideas
fundamentales que vas a desarrollar en cada parte,
también escritas en forma de esquema.
 Por último, rellena el esqueleto de ideas que ahora
mismo es tu texto, con todo el material que has
seleccionado previamente, siempre ordenado y
relacionado, ¡pero todavía sin redactar! Palabras sueltas,
medias frases, abreviaturas, ... todo eso nos vale de
momento.
2. EL MOMENTO DE ESCRIBIR.
• HAZ TANTOS BORRADORES Y TACHA TANTAS PÁGINAS COMO
NECESITES. ¿Crees que a los escritores de renombre les sale el texto
como el aire de los pulmones? ¡De eso nada! Piensa que el hecho de
que no te guste lo que acabas de escribir significa que eres crítico y
aspiras a hacerlo mejor; así que estás en el buen camino.

• EMPIEZA POR AQUELLAS PARTES DE LAS QUE ESTÉS MÁS


SEGURO. No necesariamente hay que empezar a escribir por la
introducción terminar por la conclusión. Cuando todo esté hecho, ya lo
ordenarás. Ahora puedes empezar redactando la idea que tengas más
clara, o el episodio de tu narración que más nítido tengas en tu
imaginación.

• DIVIDE TU TEXTO EN PÁRRAFOS. Estos no deben ser ni demasiado


cortos (dos líneas) ni demasiado largos (quince líneas o más). En
cualquier caso, cada párrafo tiene unidad, desarrolla una idea, así que
no debes cortarlo y empezar uno nuevo cuando creas que ya es
bastante largo, sino cuando el contenido lo pida.

• NO TE DEJES ARRASTRAR. No te pongas a escribir con la pasión del


momento. Ten siempre en mente el esquema que has elaborado y a
dónde quieres llegar con tu texto. Si no te detienes y te organizas con
frecuencia, es probable que eches por la borda todo el trabajo previo y
termines con un texto caótico e incomprensible.

• PONTE SIEMPRE EN EL LUGAR DEL LECTOR, y juzga lo que vas


escribiendo desde el punto de vista del que no sabe previamente de qué
estás hablando.

• SELECCIONA CON CUIDADO TUS PALABRAS:


 Evita las repeticiones. Por ejemplo, si hablas de “María”
en una frase, en la siguiente refiérete a ella como “la
joven”, o usa el pronombre femenino. Si escribes “en un
banco”, recurre luego a “allí”.
 Claridad ante todo. Sin contradecir el punto anterior, usa
siempre vocabulario claro y sencillo. La variación es
deseable, pero siempre que no nos lleve a usar términos
imprecisos o rebuscados.
 No escribas como hablas. Una cosa es contar una
historieta a tu sobrino, y otra empezar una narración con
“Pues esto era una niña que vivía en Almería”.
 Evita las muletillas, es decir, expresiones que no aportan
nada pero que rellenan la frase haciéndola más larga o
más rimbombante. Pero por el contrario SÍ debes usar los
marcadores textuales, es decir una serie de expresiones
para encabezar párrafos u oraciones y que añaden ideas
de consecuencia, contraste, ejemplo... o simplemente
marcan el orden o la estructura del contenido. (ANEXO I:
Marcadores textuales)
 Redacta con sencillez.
o Usa frases cortas. Comprueba siempre que
se lean y entiendan fácilmente. Si te ha salido
una frase muy larga, intenta dividirla en
frases más pequeñas.
o Elimina las palabras innecesarias, esas
que a lo mejor has colocado porque “queda
bien”.
o Busca el orden más sencillo de las
palabras, es decir, sujeto, verbo y
complementos y no hagas experimentos ni
contorsiones.
o Consulta el diccionario o al profesor
cuando no estés muy seguro de la palabra
que quieres usar.
o Cuida los párrafos: recuerda que deben
tener unidad de sentido y haz que
comiencen con la idea principal que van a
desarrollar.

3. DESPUÉS DE ESCRIBIR. Una vez terminado todo el trabajo previo, elabora


un último borrador, donde el texto aparezca en su forma definitiva, respetando
los márgenes, cuidando la ortografía, el orden de los fragmentos, etc. Sobre
ese borrador, aplica los siguientes criterios.
• REVISA atendiendo a estos criterios.
o El SENTIDO GENERAL:
 ¿Entiendo yo bien el significado global? ¿Y lo
entenderá el lector?
 ¿Y el de cada frase?

o La ESTRUCTURA:
 ¿Es clara?
 ¿La información más importante ocupa el comienzo del
texto, o de los párrafos?
 ¿Los datos están en el lugar de esa estructura que les
corresponde?
o Los PÁRRAFOS:
 ¿Cada uno trata de un tema o idea?
 ¿Tienen la extensión adecuada?
 ¿Se distinguen bien en la página?
 ¿Son coherentes entre ellos? Por ejemplo, si hablas de
“ella” en el párrafo dos, asegúrate de que en el anterior
se ha mencionado de quién estás hablando.
o Las FRASES:
 ¿Tienen la extensión adecuada?
 ¿Son coherentes entre ellas?
 ¿Están bien puntuadas?
o Las PALABRAS:
 ¿Hay repeticiones, muletillas, palabras que
innecesarias o que no conozca bien su significado?
¿Hay muchas palabras o expresiones complejas o

rebuscadas?
 ¿Hay algún vulgarismo o palabra informal?
 ¿Utilizo los marcadores textuales de manera
adecuada?
o La PRESENTACIÓN:
 ¿Utilizo las mayúsculas, cursivas, negritas y
subrayados de manera correcta?
 ¿Son claros los esquemas o gráficos que he incluido?
 ¿Respeto los márgenes adecuados?
 ¿Respeto las sangrías y separaciones entre párrafos?

4. ANTES DE ENTREGAR EL TEXTO


Por último, elabora una versión “en limpio” y definitiva, como si la fueses
a entregar a tu profesor, guárdala en tu carpeta durante un día, y luego vuelve
a leerla. ¿Sigues pensando que está bien? Si puedes, dásela a leer a otra
persona para que te de su opinión, y asegúrate sobre todo de que entiende
bien lo que tú querías decir. Si te apunta alguna mejora, corrígelo y escribe una
nueva versión para presentar.
¡Por fin, tu texto terminado!
¡Enhorabuena!