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Tratado latinoamericano de Sociologia Enrique de la Garza Toledo Coordinador ae Perera) ANTHROPOS LAN aaa ie SS lel RISE Aaa ‘TRATADO latinoamericano de Sociologia / Enrique de la Garza Toledo, coordinador. — Rubf (Barcelona) : Anthropos Editorial ; México : Universidad Auténoma Metropolitana -Iztapalapa, 2006 318p. ;24 cm. — (Obras generales) Bibliografias ISBN 84-7658-778-3, 1. Sociologia - América Latina I La Garza Toledo, Entique de TI Universidad Autoaoma Metropolitana -Ietapalapa, Div; Ciencias Sociales y Humanidades. (México) II Coleccién 316 (78) Primera edicion: 2006 © Enrique de la Garza Toledo et alii, 2006 © UAM - Iztapalapa. Division de Ciencias Sociales y Humanidades, 2006 © Anthropos Editorial, 2006 Edita: Anthropos Editorial. Rul wwwaanthropos-editorial.com En coedicién con la Divisién de Ciencias Sociales y Humanidaces. Universidad Auténoma Metropolitana - Iztapalapa, México ISBN: 84-7658-778-3, Depésito legal: B. 25.930-2006 Disefo, realizacién y coordinacién: Anthropos Editorial (Narifio, S.L.), Rubi, Tel.: 93 6972296 / Fax: 93 5872661 Impresién: Novagrafik. Vivaldi, 5. Montcada i Reixac Barcelona} Impreso en Espana ~ Printed in Spain ‘Todos los derechos rese-vades. Pst publicacin no puede ser reproducida, ni en exo en} sistema de recuperaciéa de informacion, en ninguna forma ni por ningtin medio, sea me: y donde las relaciones entre estos tres niveles no son simplemente deducidas a partir del mas abstracto epistemolégico, sino que es posible encontrar hibridaciones e incoherencias, por- que el nivel mas concreto, por ejemplo el de las técnicas, resulta de sintesis de mas determi- nantes que las contenidas en el mas abstracto epistemoldgico, que se llenana partir de otras perspectivas o de la experiencia practica de investigacién (de la Garza, 1989). En la confor macidn de los estrilos dominantes juegan un papel fundamental los grandes traductores que vinculan concepciones epistemolégicas, tal y como las entendieron, con construccién con- ceptual, métodos de investigacién y técnicas. Es decir, las grandes transformaciones paradigmadticas en su sentido mas acabado pue- den incluir cambios en los fundamentos acerca de la relacion entre pensamiento y realidad, en los supuestos de las grandes teorfas, con su impacto en las de aleance medio, asi como en lametodologia y las técnicas. A pesar de que estos cambios normalmente no son sincrénicos, que no se producen en franjas de tiempo cortas y que los desfases son frecuentes por las consideraciones ya anotadas, entre los afios setenta y ochenta podemos reconocer la crisis y reestructuracién de los paradigmas que dominaron casi todo el siglo en las ciencias sociales, representados por la crisis del positivismo y el cuestionamiento de la posibilidad de la de- marcacién entre ciencia y metafisica, por la crisis del marxismo, especialmente del marxis- mo-leninismo, y la del estructuralismo en todas su formas, a la vez, por el ascenso de las teorfas de la eleccién racional y de las interpretativas (Alexander, 1988 y 1995). Frente a esta gran transformacién la naciente Posmodernidad hizo un diagndstico equi- vocado de la transicién, como el fin de los grandes discursos y no sélo la decadencia de algunos de los que fueron més importantes en casi todo el siglo XX, de los grandes sujetos y no sélo de la clase obrera, de los grandes proyectos y no sdlo el del socialismo o el del Estado benefactor y el predominio de la fragmentacién (del yo, de la cultura, de los sujetos). En su 20 TRATADO LATINOAMERICANO DE SOCIOLOGIA, aHacia donde va la Teoria Social? versién extremista cayé no slo en la desconfianza acerca de la ciencia y su posibilidad sino en general en el agnosticismo (Ricoeur, 1981). La critica a la modernidad, como intento de dominio de la naturaleza y la sociedad por la razén cientffica, de la idea de progreso y en general de futuro, de la unidad del mundo sujeto a leyes, resumié criticas antigua al positi- vismo que venfan sobre todo de las corrientes hermenéuticas con la critica a la sociedad de consumo y la manipulacién de los medios de comunicacién. Es decir, la sociedad moderna se habia convertido en la sociedad de la opresin, frente a la cual habria que proclamar un nuevo individualismo, el vivir en el presente, la realidad como simulacro, ver a la ciencia como un discurso més impuesto por relaciones de poder: Pero la versién extremista pronto redujo su influencia frente a la nueva realidad no «~posmoderna» del neoliberalismo. Como dice Alexander (1989), a la impresién posmoderna de los ochenta siguié la realidad del Neoliberalismo dotado de un gran discurso, el del hombre racional que actia individual- mente buscando su maximo beneficio en todos los 4mbitos de las relaciones sociales, un gran proyecto, el dela sociedad del mercado con la maxima competencia, y grandes sujetos, las corporaciones multinacionales. Por ello, contintia Alexander, «la posmodernidad ha per- dido contexto», la supuesta fragmentacién tiende a converger hacia el neoliberalismo, el cosmopolitismo y la multiculturalidad con dominancias (Seidman y Alexander, 2001). La Posmodernidad en estas circunstancias ha tenido que moderar su discurso en una conver- gencia hacia las nuevas teorias interpretativas y constructivistas que no niegan la pertinen- cia del conocimiento cientifico, aunque tampoco plantean la demarcacién positivista, inten- tando dar una fundamentacion diferente a la construccién de conocimiento, alejado de la correspondencia en sentido clasico (Resche, 1997). Por su parte, la emergencia de las nuevas teorfas de eleccién racional ha estado sopor- tada por el predominio neoliberal en la Economia en su intento por colonizar otras regio- nes de lo social a través de los mismos supuestos individualistas, metodol6gicos y racionalistas (Coleman y Fararao, 1992). De tiempo atrés, esta vertiente habfa abandonado el supuesto de naturaleza humana egofsta y calculadora para substituirla por el de actor racional como tipo ideal, no sujeto a la verificacién y con funciones puramente metodol6gicas (Bates, 1994), Sin embargo, como en su momento criticé Nagel (1984) a Friedman, de supuestos irreales no se pueden inferir conclusiones verdaderas y en plena realidad Neoliberal las teorfas de elecci6n racional siguen confundiendo como su matriz Neoclisica el diagnéstico con la normatividad: si el hombre actuara individualmente, decidiera los cursos de accién a través del cdlculo de la mejor relaci6n costo/beneficio y tuviera la informacién necesaria, se crearfa la sociedad de los eficientes (Simon, 1957). Pero cada uno de los supuestos no sélo habian sido criticados tiempo atrés como irrealistas, sino que otras perspectivas plan- tearon alternativas: las metas de los miembros de una sociedad no estin dadas sino que se construyen; la capacidad de tener informacién completa y capacidad de célculo de las op- ciones es limitada; no estén claras siempre las jerarquias entre las opciones; las acciones se realizan por etapas y las opciones dependen de la adoptada en la etapa anterior; hay barre- ras institucionales a la entrada; influye en los resultados la red social a la que se pertenezca (Becker, 1976; Beckert, 1996). Aunque para el caso especifico de la Economia no es facil plantear la substitucién de la perspectiva del hombre racional puesto que esta disciplina ha acufiado una tradici6n de traducir motivos y acciones en términos de precios y, como sefia- 16 en su momento Marshall (1981), esos motivos de la accién cconémica pueden ser tan complejos que no sea posible expresarlas en ecuaciones y con ello la Economia perderia lo ms preciado de su tradici6n que es la capacidad de célculo. Las nuevas teorias de sistemas también han tenido un repunte relativo frente a la deca- dencia del funcionalismo clasico (Moullines, 1986), y se tratarfa, a contrapelo de la fragmen- tacién Posmoderna, de una teoria que busca la universalidad (Lhumann, 1994), aunque no positivista ni hipotético-deductiva. E] cambio de la nueva teoria de sistemas con respecto de ‘TRATADO LATINOAMERICANO DE SOCIOLOGIA 24 Enrique de la Garza Toledo la antigua es el paso de la definicién de la relaci6n de las partes con el todo, como idea de sistema formadb de partes en relacién y contribuyendo a la integracién del todo, a las dife- rencias del sistema con el entomo y cémorecrean los sistemas su propia estructura (Lhumann, 1984), Un tipo de sistema serfan los socioculturales que intercambian informaci6n y, aunque en estos sistemas se da gran importancia al sentido, éste no esta mediado por la intersubjetividad. Dice Lhumann (1993), que los fundamentos del sistema no estiin en la intenci6n, voluntad o acci6n, racionalidad 0 conciencia sino en la comunicacion, pero esta comunicacién no atribuye el sentido a ningtin sujeto, no es el sujeto el que comunica, ni tampoco la comunicacién implica un consenso. La teorfa de la sociedad no tendria su centro en la eleccién o la accién porque cada individuo enfrentaria una binariedad en la elecci6n (buena omala), y lasumatoria seria contingentecon infinitas posibilidades (Lhumann, 1996). La autopoiesis substituye al sujeto, el sistema se autorreproduce a sf mismo. Ademés, el sistema produce constantemente mayor complejidad que tiende a desestabilizarlo. En esta medida, el problema central para esta teoria es el gobierno del sistema frente alas sobrecar- gas de complejidad y de posibilidades electivas, es decir, como neutralizar el excedente de complejidad y las posibilidades de acci6n que, al decir de Habermas (1981), dan a esta pers- pectiva una connotacién conservadora. Finalmente, tenemosen el panorama actual las nuevas sintesis entre estructura-subjeti- vidad y accién social que emergen en la gran transformaci6n, de la critica al estructuralismo y del didlogo con las nuevas y antiguas tcorias interpretativas, en especial con las compren- sivas del discurso y la nueva hermenéutica, que las acerca en epistemologia a las posturas pospositivistas (Alexander, Munich y Smelser, 1987), que niegan la posibilidad de universa- les y transforman el concepto de objetividad como corespondencia por el de consenso intersubjetivo (Arenas, 1996). Es decir, en esta perspectiva el problema central es el de las relaciones entre estructuras, subjetividades y acciGn social, tratando de escapar al reduccionismo estructuralista 0 al idea lismo subjetivista (Ritzer, 1992). En este camino aparece nuevamente el problema del con- cepto de estructura, del de subjetividad y el de accién. Una asimilacién frecuente ha sido la convergencia con él interaccionismo simbélico, de tal forma que la accién se piensa mejor como interaccién y ademis, esta interaccién seré simbdlica en si misma (Kenneth, 1996). AdemAs, para que haya comprensién mutua de significados en la interaccién simbolica esto supone intersubjetividad, pensando que en la interaccion no solo se transmiten sino que se producen significados, que eran ideas preexistentes al perfodo actual en las teorias interpretativas (Potter, 1996). Giddens (1984) es uno de los autores més conocidos dentro de esta perspectiva. Ha realizado un esfiterzo importante por salir de la prision del estructuralismo y del subjetivismo, cuando plantea que las estructuras existen en las préicticas recurrentes, pero las estructuras no son las practicas sino las reglas que gufan las acciones, los procedimientos metédicos que dirigen alas précticas. Para este autor el sujeto tiene capacidad de transformarla estructura. Sin embargo, la subjetividad para Giddens tiene una importancia marginal aunque puede aparecer de diversas formas: el monitoreo reflexivo o conciencia discursivaa posteriori de la prictica; la racionalizacién, semejante a la accién racional; la motivacién que obedece a necesidades basica; y, los motivos inconscientes. Dentro de esta diversidad de formas, sin embargo se impone la idea de que en las précticas recurrentes predomina la conciencia prdctica o conocimiento practico que es basicamente inconsciente, es decir; la reflexividad ‘ocupa un papel secundario para explicar las pricticas. Este inconsciente forma parte del sistema de seguridad basico prelingufstico (instinto), para controlar la angustia y dar senti- miento de confianza, pero la represi6n en el sentido psicoanalitico impediria su expresion como conciencia discursiva. Por esto para Giddens el centro no es el sujeto, sino la prctica. ‘Tampoco to central es desentrafiar el proceso de dar sentido porque las reglas son actuadas 22 ‘TRATADO LATINOAMERICANO DE SOCIOLOGIA {Hacia dénde va la Teoria Social? inconscientemente en las practicas recurrentes. Por esto su teorfa es subdesarrollada en comparacién con otras en el tema de los procesos de dar sentido, no hay propuesta de cate- gorfas analfticas para este espacio dela realidad, ni mucho menos interesa verlo como pro- ceso (Cohen, 1996). También presenta problemas su concepto de estructura, reducida a las reglas (y recursos), que guian la accién, que no deja de ser una visi6n muy institucionalista de la estructura y aunque los hombres pueden cambiar las estructuras, entendidas como reglas, esta transformacion se logra como consecuencias no deseadas de la accién, o bien por errores en la interpretacién de las reglas, aunque también se reconoce un papel a la innovacién. Como dice Margaret Archer (2000), criticando a Giddens, los hombres encon- tramos al mundo ya estructurado, antes de entrar en accién, como sedimentacién de las practicas de generaciones anteriores, por lo tanto, la estructura no desaparece automaticamente al cesar las practicas, porque no solo esta contenida en las interacciones inmediatas, sino cristalizada en instituciones més amplias que nuestras interacciones, en artefactos, en objetos, en monumentos y en una cultura, Ademis, las interacciones recurren- tes, no simplemente las acciones, también estan sujetas a la reinterpretaci6n y la negocia- cién de significados, de tal forma que no resultan tan inconscientes como Giddens piensa (Habermas, 1985). Quien entra a la estructura tiene que pasar por un proceso de aprendizaje que tiene que ser conciente, quien practica la regla esta obligado al monitoreo durante todo el transcurso de la interaccién, porque la regla es un método simplificado para reducir la complejidad y poder operar en el mundo y en esta medida tiene mtiltiples fallos y alteracio- nes por irrupci6n de factores no contemplados, ante los cuales tenemos que decidir la alter- nativa y ésta es conciente, al menos en parte. Finalmente, visto socialmente, las reglas forma- les han sido concebidas por alguien y las informales pueden ser vistas como coagulaci6n de experiencias con reflexion socialmente acufiadas y transmitidas. Bordieu (1984)es otro de los mas importantes en este intento de salir del objetivismo y del subjetivismo. Suconcepto de Habitus es lo mas cercano al de subjetividad y es entendido como disposiciones inconscientes para la accién 0 bien como esquemas basicos de percepcién, de Ppensamiento, o sentido practico generados por estructuras objetivas. El] Habitus nace de las pricticas producidas en determinados campos o redes de relaciones entre agentes e institucio- nes; es estructurante, nace de las practicas, organizadas en estructuras, y las origina. Ademasel Habitus tiene estructura de clasificaciones por oposicién, organizadas para cada acampo y cada clase social. El Habitus permite tener representaciones sociales, pero la conformacién de laaccién no sigue el camino de estructuras, Habitus, accién, porque las practicas reiteradas son inconscientes a la manera de Giddens, la reflexividad a través de representaciones no esta excluida pero ésta no es la mediacién entre estructuras y précticas porque éstas son incons- cientes. Por esta raz6n tampoco para Bordieu es capital penetrar en el funcionamiento del Habitus, ademas de que su posible estructura depende en exceso delas estructuras objetivas de Jos campos pero, en especial, el sujeto pierde libertad frente a estructuras que determinan ala del Habitus. Habitus que opera inconscientemente y sujetos nuevamente dominados por es- tructuras objetivas de los campos y subjetivas del Habitus (Bordicu, 1987). Se substituye al agente por el Habitus y no se penetra en el proceso de dar sentido, con ello es dificil afirmar que Bordieu rebasé la posicién estructuralista (Archer, 2000). Habermas (1979) es unos de los que més importancia da para explicar las practicas ala comprensién del significado, para éste la subjetividad media entre estructuras y acciones sociales y la accién requiere de interpretacién. En este camino recupera la nocién de interaccién simbélica del interaccionismo y penetra en el proceso de dar significado a partir de la teorfa de los actos de habla de Austin, por la cual los términos del discurso tienen ala vez un cardcter preformativo (siguen reglas de consenso), cognitivo (caracter constatativo), y pragmitico (dependen del contexto). En general Habermas fue de los primeros, antes dela gran transformacién paradigmatica, que propuso volver a los fundamentos de la teorfa so- TRATADO LATINOAMERICANO DE SOCIOLOGIA 23 Enrique de la Garza Toledo cial a partir del andlisis de la accién, la interaccién y el significado. Al grado de afirmar queen ese triéngule el sentido no es un concepto mas de la teorfa social sino el Concepto Central (Habermas, 1997). Sin embargo, segiin su teoria de la colonizacién del mundo de vida por el del trabajo, el de la racionalidad con respecto a fines tenderfa a colonizar al de la interaccion comunicativa, aungue habla de un humanismo de necesidades humanas coartado por el mun- do de la razén instrumental, no deja de ser una metifora desafortunada puesto que el mundo del trabajo es también de interacciones comunicativas, como ha constado la sociologia del trabajo de todos los tiempos, y en lugar de seguir el camino de los tipos de accién, como tipos ideales (teleol6gica, valorativa, dramatiirgica, comunicativa), podrfa haber seguido la via de pensar Ia accién social como caleidoscépica con dominancias, es decir, conteniendo siempre interés, valores culturales, emotividad, cognicion, estética y poder (Gramsci, 1977). Las consideraciones anteriores nos llevan a la discusién de los fundamentos de la ciencia social. 1, La accion social La eleccién racional considera las metas dadas, siempre se busca optimizar la relacién medios a fines (de la Garza, 1994). Otra perspectiva puede ver a las metas como una construccién social en la que intervienen factores de interés, cognitivos, valorativos, estéticos con formas de razonamiento formal y cotidiano (Heckarthorn, 1997). Una perspectiva asi no es compatible con las tipologtas ideales de acci6n, porque éstas, reconociendo que puede haber metas diver- sas, aparecen también como dadas al asumir que uno de los tipos de accion es el pertinente. Por ejemplo, la accién racional con respecto a valores tendria como meta dada el ser fiel a determinado valor cultural. En cambio la visién caleidoscépica de la acci6n social implica eso mismo para las metas, es decir, no hay accién pura ni metas puras, pero si predominio media- do de algiin tipo. Por ejemplo la accién econémica podria tener como dominante el interés, pero seria posible rastrear sus componentes valorativos, cognitivos, emotivos, estéticos y la construccién de la decision interviniendo formas de razonamiento formales y cotidianas (Parsons, 1967), (Sasy y Lerner, 1992). Relacién social caleidoscépica es muy diferente a las propuestas del neoinstitucionalismo y de la sociologia econémica, que en sus versiones mas difundidas implica la ubicacién de la acci6n interesada dentro de reglas o de redes de institu- ciones o sociales que no alteran las metas, que serian racionales con respecto a fines, sino el curso de la eccién acotada por reglas o por redes (Granovetter, 1985, 1992). La concepeién caleidosc6pica también va en contra de la idea de pensar la realidad por esferas —econémiica, politica, cultural, etc. Como deca Gramscila separacién poresferas es puramente analitica (1975a), la relacion social es a la vez. econémica, politica, cultural y cambiando el éngulo de andlisis puede ser estudiada parcialmente o reintegrada en su tota- lidad. La relacién social puede ser vista como interacci6n, pero es preferible dejar este con- cepto para las relaciones sociales més inmediatas, puesto que la relaci6n social puede ser analizada en diversos niveles de abstracci6n: individuales, grupales, clasistas, de género, étnicos, generacionales, regionales, nacionales, etc., pueden ser inmediatas cara a cara 0 mediatas, e incluso virtuales a través de la red de Intemet. Toda relacién social tiene un componente simbélico pero no se reduce a lo simbélico, puede implicar los gestos del cuer- po, la manipulaci6n de objetos fisicos, la movilizacién de recursos econémicos, politicos 0 culturales (Archer, 2000a). La interacci6n inmediatay simbélica tampoco queda reducida a la interaccion discursiva, reservando ésta a la comunicacién de textos, verbales 0 escritos, pero hay una semiética del cuerpo y de los objetos que forman parte de los escenarios de la interacci6n comunicativa, se comunican sonidos, estructuras sintacticas, sentidos (se hacen descripciones densas 0 de 24 TRATADO LATINOAMERICANO DE SOCIOLOGIA aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. ¢Hacia dénde va la Teoria Social? entre concepto te6rico y dato también esté mediada y los indicadores y datos a veces pueden compartirse (Suppes, 1967, 1989). Dice Margarte Archer que la ciencia requiere de una ontologia. El positivismo creyo que podia prescindir de ésta, pero contenia supuestos de este orden sin los cuales no hubiera podido justificar sus propuestas mas acabadas: realidad sujeta a leyes universales, no depen- dencia del sujeto ni de la subjetividad, privilegio de la experiencia entendida como la obser- vacién sobre la praxis, realidad homogénea en un solo nivel de realidad (Stegmuller, 1976). A esta concepcién se puede oponer otra que vea a la realidad como articulacién entre objetivacin y subjetivacion, que conciba diversos niveles de objetivacién y de subjetivacién. En especial, como planteé Marx en las Tesis sobre Feuerbach, que no vuelva al error del viejo materialismo de concebir a la cosa sélo como objeto de contemplacién sino como praxis , como sefialara Adorno en su critica al positivismo, que el problema central no es la corres- pondencia entre pensamiento y realidad sino cémo A se puede convertir en B. Conclusiones 1, La gran transformacién de los paradigmas tedricos y epistemolégicos en ciencias sociales ha llevado a un auge inusitado de las perspectivas constructivistas, posmoderas 0 hermenéuticas. Estas se han nutrido de la decadencia del positivismo, del estructuralismo y del marxismo y entrado en oposicin con la teoria de sistemas y de elecci6n racional. 2. Asf, se ha desarrollado sobre todo en el plano filos6fico con influencia en las teorfas sociales, la Hermenéutica que partiendo de Husserl y Heidegger niega la posibilidad de una epistemologia de la comprensi6n. Este predominio en el nivel mas abstracto de la reflexion slo parcialmente se compagina con las nuevas ciencias interpretativas en la sociologia, la antropologia, la Historia, la psicologia, el andlisis del Discurso, todavia empenadas en cons- truir conocimiento cientifico que incluya a la subjetividad como proceso social de construc~ cién de sentido. Aunque muchas de estas ciencias han quedado ancladas en el constructivismo que reduce el nivel del andlisis a la interacciones inmediatas de los actores o bien caen en un nuevo estructuralismo de corte simbélico. 3. Hay otras perspectivas que han tratado de recuperar las relaciones entre estructuras, subjetividades y acciones sociales con suertes diversas. En esta linea se plantean como proble- mas: la no reduccién de las estructuras a las interacciones inmediatas, nia las reglas, ni a las redes sociales, a través de su objetivaci6n y reificacién; la no reduccién de la subjetividad alo mental, tampocoa lo individual, ni al discurso; la no reduccién de la interaccién social alo simb6- lico; la no reduccién de la conciencia al discurso; la no reduccién del significado a la interaccién, a su combinacién con el anilisis de la conciencia social (Gurtvitsch, 1979); la no reduccién dela practica a lo que los positivistas llamaron la experiencia, como observacién empirica contemplativa; la diferenciacién entre practicas reproductivas de praxis, sin reducir las primeras al automatismo de las reglas o de las instituciones (DiMaggio, Powell y Walters, 1991). 4. Un camino analitico de ver a los sujetos como constructores efectivos no sélo de sus significaciones sino de su realidad es diferenciar cultura, como cédigos acumulados, de subjetividad como el proceso social para dar significado a la situacién concreta. Esta consi- deraci6n tampoco puede ignorar las nociones de acotamiento estructural incluyendo el de las culturas. En esta medida, el sujeto social «trabaja» creando configuraciones subjetivas de campos como los cognitivos, valorativos, sentimentales o estéticos y forma redes de signifi- cacién a través de formas de razonamiento formal y cotidiano (Moscovici, 1984). 5. Estructuras, teorias o significaciones no forman sistemas sino configuraciones, no son homogéneas, tienen relaciones duras y blandas entre sus términos, aceptan la contradic- cién, la disfuncionalidad y la discontinuidad junto a regiones sistémicas. TRATADO LATINOAMERICANO DE SOCIOLOGIA 33