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Análisis de Éxodo 20,5

Análisis de Éxodo 20,5

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Análisis de Éxodo 20,5

Para un buen análisis del versículo, primeramente se estudiarán las diferentes formas de traducir el mismo que nos dan las diferentes Biblias al español, esto con el fin de optar por un versículo traducido confiablemente y así continuar el estudio del versículo. Primeramente voy a citar el versículo en las diferentes Biblias: Éxodo 20:5 (Biblia de Jerusalén) No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, (versión católica) (Biblia Latinoamericana) No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo pido cuentas a hijos, nietos y biznietos por la maldad de sus padres que no me quisieron. (versión católica) (Nácar Colunga) No te postrarás ante ellas y no las servirás, porque yo soy Yahvé, tu Dios; un Dios celoso, que castiga en los hijos las iniquidades de los padres hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian," (versión católica) (Versión de la Universidad de Navarra) No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Adonai, tu Di-s, soy un Di-s celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, (versión católica) ‫( לא־תשתחוה להם ולא תעבדם כי אנכי יהוה אלהיך אל קנא פקד עון אבת על־בנים על־שלשים ועל־רבעים לשנאי׃‬Hebreo) (La Biblia de Las Américas) No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, (Los Setenta o Septuaginta) οὐ προσκυνήσεις αὐτοῖς οὐδὲ μὴ λατρεύσῃς αὐτοῖς· ἐγὼ γάρ
εἰμι κύριος ὁ θεός σου, θεὸς ζηλωτὴς ἀποδιδοὺς ἁμαρτίας πατέρων ἐπὶ τέκνα ἕως τρίτης καὶ τετάρτης γενεᾶς τοῖς μισοῦσίν με

(Dios Habla Hoy) No te inclines delante de ellos ni les rindas culto, porque yo soy el Señor tu Dios, Dios celoso que castiga la maldad de los padres que me odian, en sus hijos, nietos y bisnietos; (versión ecuménica) (King James Version) Thou shalt not bow down thyself to them, nor serve them: for I the LORD thy God am a jealous God, visiting the iniquity of the fathers upon the children unto the third and fourth generation of them that hate me; (Nueva Versión Internacional) No te inclines delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Cuando los padres son malvados y me odian, yo castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación. 1

(Reina Valera – 1960) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, De acuerdo a las diferentes versiones de la Biblia podemos notar tres términos para traducir la palabra hebrea “‫ ”תשתחוה‬o “histahavah” y son: 1. postrarás, 2. inclinarás y 3. adorarás. Pero antes de analizar la palabra voy a dar nota de la traducción al griego y al inglés.

En inglés la frase dice así: “Thou shalt not bow down thyself to them, ...” y la traducción es: “Usted no dede inclinarse ante ellas…”. Pero el término “inclinarse” no es el más adecuado como veremos más adelante. El griego dice así: “οὐ προσκυνήσεις αὐτοῖς οὐδὲ…” y la traducción es: “No te postrarás ante ellas…”. La palabra “προσκυνήσεις” o futuro del verbo adorar (“proskuneo”) se traduce como “adorarán” o “postrarán con la frente en tierra”. En un diccionario griego-inglés esta palabra aparece de la siguiente manera:
προσκυνήσεις -- verb; 2nd person singular future of <προσκυνήω> worship -- you shall worship.

Y “worship” significa adorar algo o a alguien, o simplemente “adoración”. El diccionario Strong traduce la palabra “προσκυνήσεις” como: (lit. o fig.) postrarse en homenaje (hacer reverencia a, adorar). También el Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento de Tuggy traduce esta palabra por: Adorar, postrarse y adorar. Sabemos que esta traducción del griego fue hecha alrededor del siglo III a.C. realizada por setenta sabios o eruditos judíos y de ahí que esta versión del Antiguo Testamento se le llame “Los Setenta” o “Septuaginta”. El Nuevo Testamento tiene aproximadamente 350 referencias a versos del Antiguo Testamento. Por medio de un examen cuidadoso, los eruditos han determinado que 300 de estas referencias son tomadas de la Septuaginta y el resto son del Antiguo Testamento hebreo (según el Diccionario de la Biblia, John L. Mc.Kenzie, pag. 787). Estos eruditos han demostrado que Jesucristo mismo, hacía referencias a la Septuaginta. O sea fue la traducción base que utilizaron tanto Jesús como sus discípulos. De ahí que la he utilizado como referencia para la comprensión del versículo.

Pero ahora profundicemos más y vayámonos al propio hebreo. La palabra a analizar es la palabra hebrea “‫ ”תשתחוה‬o “histahavah” que significa propiamente postrarse en tierra hasta tocar el suelo con la frente, acto de adoración que los hebreos hacían con los dioses paganos. Un diccionario hebreo-inglés nos dice: histahavah = To prostrate oneself. En conclusión tenemos que las traducciones que traducen la palabra por “postrarás” de este versículo son la mejor referida al original, esto para seguir el análisis con una traducción confiable del versículo. 2

Análisis:
En esta oportunidad voy a dividir el versículo en dos, y analizar las dos partes por separado. Utilizaré la versión de la Biblia de Jerusalén, que ha sido catalogada por católicos y no-católicos como la mejor traducción de la Biblia del original. Inicio con “No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso,” Recordemos que para leer la Biblia y entenderla en su contexto, hay que saber que cada libro fue escrito en un momento dado, para un pueblo que vivía en una cierta situación, con una cierta cultura y en un cierto momento histórico. Debemos de saber el momento histórico de la comunidad a la que pertenece el autor sagrado del texto, ya que así podremos intuir el sentido profundo que el acontecimiento narrado tiene para el pueblo en su momento. El libro del Éxodo hace referencia no a simples imágenes sino a ídolos. Es importante y fundamental conocer la diferencia entre una imagen y un ídolo. Una imagen es una figura, representación, semejanza y apariencia de algo, como una foto; también es una estatua que representa a alguien o algo 1; mientras que un ídolo es un falso dios que se pone en lugar de Dios, como en el caso del becerro de oro. Este mandamiento fue escrito en una época en la cual la humanidad estaba atestada de idolatría. En aquellos tiempos, los hombres individualmente y pueblos enteros deificaban diversos elementos de la naturaleza, los astros, imágenes de seres humanos, animales, monstruos y todos aquellos que la oscura y supersticiosa mente humana veía de inexplicable y sobrenatural. Estos pueblos antiguos empezaron a adoptar ciertos símbolos incivilizados o extraños para hacer representaciones de sus dioses, luego los perfeccionaron realizando esculturas (imágenes), y así poco a poco terminaron por formarse en la mente que esas imágenes representaban a sus dioses, cayendo en la creencia o haciendo una doctrina que atribuía poderes divinos a la figura o le atribuían cualidades del hombre; llegando a veces a los extremos. Entonces vemos que la prohibición de este mandato es sobre los ídolos y no de cualquier tipo de imagen, como lo vemos en el versículo 3 que lo dice muy claro: Éxodo 20, 3 “No habrá para ti otros dioses delante de mí.” (La Septuaginta dice: “fuera de mí”). Sabemos por la historia que los antiguos pueblos tenían un dios nacional, del que muchas veces tomaban para darle el nombre al pueblo. Pero esto no excluía la adoración de otras divinidades secundarias, por lo que Dios, que sacó a Israel de Egipto, no puede pasar por alto el hecho de tener compañía en la adoración de su pueblo. En otros pasajes bíblicos Él dirá que es el Dios único. El libro de Deuteronomio nos da el sentido de este primer precepto cuando dice: “Escucha, Israel: Yahveh nuestro Dios es el único Yahveh. Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.” Dt 6,4-6 Más adelante el autor sagrado lo confirma en Dt 11,16 “Cuidad bien que no se pervierta vuestro corazón y os descarriéis a dar culto a otros dioses, y a postraros ante ellos”. Aquí también se usa la misma palabra en hebreo “‫ ”תשתחוה‬o “histahavah.
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Diccionario de la Real Academia Española.

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Entonces vemos en el Antiguo Testamento como Dios escoge a su pueblo “Israel” sacándolo del politeísmo y llevándolo al monoteísmo. Ya dije que los pueblos antiguos tenían infinidad de dioses que adoraban y representaban con imágenes que tenían diferentes formas de animales; estos pueblos creían que estas imágenes tenían poderes mágicos y milagrosos. Pero lo que representaban en realidad eran vicios o poderes del hombre mismo. Por ejemplo la imagen del becerro de oro representaba la fuerza bruta de la naturaleza. Otros representaban la encarnación del poder sexual desorientado y vicioso, etc. Así podemos entender por qué Dios nos dice que es un dios celoso, porque no quería que adoraran otros dioses, más sólo a Él. Pero también hay que profundizar un poco más en lo que significaba postrarse. Será que aquí Dios dijo que postrarse es lo mismo que adorar. Por lo menos no parece así, ya que se dan otros ejemplos en la Biblia en los que no se indica que sea prohibido ni malo: Jos 7,6 “Josué rasgó sus vestiduras, y se postró rostro en tierra ante el arca de Yahvé, hasta por la tarde, él y los ancianos de Israel, y echaron polvo sobre sus cabezas”. Josué se postró delante del Arca, un objeto con imágenes religiosas... ¿Estaba Josué adorando el arca? Aunque sabemos que en el Arca estaba la presencia de Dios, no había para Josué conflicto con la imágenes que habían en el Arca y que el mismo Dios había mandado a colocar. 1 Reyes 18,3.7 “Ajab llamó a Abdías, que estaba al frente de la casa - Abdías era muy temeroso de Yahveh... Estando Abdías en camino, le salió Elías al encuentro. Le reconoció y cayó sobre su rostro y dijo: ¿Eres tú Elías, mi señor?»” Abdías era temeroso de Yahveh, y sin embargo, se postró delante de Elías, ¿Se podría decir que un hombre temeroso de Dios "adoró" a Elías? Num 22,31 “Entonces abrió Yahveh los ojos de Balaam, que vio al Ángel de Yahveh, de pie en el camino, la espada desenvainada en la mano; y se inclinó y postró rostro en tierra.” ¿Hubo acaso acción de adorar? No, era simple respeto. Y hay muchos ejemplos más como el de Génesis 19,1 “Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en tierra,” y muchos más que nos demuestran que la simple acción de postrarse no es idolatría o acción de adorar a algo. De hecho en la Biblia se mencionan 62 veces palabras derivadas de postrar y las resumo en la siguiente tabla: Postrarse ante personas Postrarse ante objetos Postrarse ante ángeles Postrarse ante Dios Postrarse ante otros dioses Postrarse ante Jesús Postrarse ante satanás Total de veces mencionadas 27 1 3 10 10 10 1 62 4

Veamos un ejemplo en el que no era correcto postrarse: 1 Re 16:31 “Lo de menos fue haber seguido los pecados de Jeroboam, hijo de Nebat, sino que, además, tomó por mujer a Jezabel, hija de Ittobaal, rey de los sidonios, y se fue a servir a Baal postrándose ante él.” Así que podemos concluir que el simple hecho de postrarse no era indicio de adorar sino de respeto.

Ahora, toquemos el tema del celo de Dios. ¿Es Dios celoso, tiene celos? Para los pueblos paganos, los dioses comparten los sentimientos de los hombres que los han concebido. Se manifiestan celosos de la alegría de los humanos, atentos por defender sus privilegios; los hombres tratan de apaciguarlos dándoles a todos parte de la adoración que reclaman. El pueblo de Israel mismo conoció esta simple rito (2Re 23,4-14), sabiendo que ellos le debían permanecer fiel sólo a Yahveh (Deu 18,13 “Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios.”). Estos celos de Yahveh no tienen nada que ver con los intereses humanas. Dios no tiene celos de algún «otro» que pudiera igualársele, pero pide una adoración exclusiva por parte del hombre, al que ha creado a su imagen. Hay que saber interpretar estas palabras que nos da el profeta, así como cuando los profetas nos dicen que Dios tiene ira, esta ira expresa el ardor del amor de Dios: Deu 29,19 “Yahveh no se avendrá a perdonarle. Porque la ira y el celo de Yahveh se encenderán contra ese hombre, toda la imprecación escrita en este libro caerá sobre él, y Yahveh borrará su nombre de debajo de los cielos.” Dios hace y sufre todo por nosotros y para que podamos ser enseñados, habla de pasiones que nos son conocidas y familiares.

De esta misma parte del versículo notamos otro dato curiosos que diferencia las versiones del versículo en español, el nombre de Dios. Las traducciones nos dan los siguientes nombres: Señor, Adonay, Jehová y Yahvé. Se usa la palabra “Señor” en Biblias ecuménicas o que no desean entrar en diferencias en cuanto al nombre de Dios en el Antiguo Testamento. La palabra “Adonay” significa “Señor” y era la forma más común por los judíos para dirigirse a Dios. Para la palabra “Jehová” tomaré la definición que ofrece la Biblia Reina-Valera y es la siguiente: JEHOVÁ. Nombre personal de Dios en el Antiguo Testamento. En el hebreo primitivo, que carecía de vocales escritas, las consonantes son YHVH. Por respeto, dejó de pronunciarse, y en su lugar se leía “Adonay” (el Señor). Para recordar esto al lector, los rabinos le pusieron las vocales e, o y a, sólo como contraseña, cuando inventaron un sistema de vocales escritas para el hebreo. En los medios cristianos empezó a leerse desde fines de la Edad Media con esas vocales y así resultó la forma latinizada “Jehovah”, de donde viene “Jehová”. Los hebraístas han 5

llegado al acuerdo general de que la pronunciación original debe de haber sido Yahveh. Su significado se asocia con la idea de Ser o Existencia. En la Biblia hebrea lo que se tenía por nombre de Dios eran las iniciales YHVH (conocidas como tetragrámaton2) que significaban “yo soy el que soy”, nombre dado por Dios a Moisés: “Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me ha enviado a vosotros.»” Ex 3,14. En la traducción del hebreo que coloqué al inicio sería: ‫ יהוה‬o YHVH Dado el gran respeto que le tenían a Dios, los judíos no se atrevían a pronunciar su nombre, así que lo llamaban como Adonai en el momento de leer las Escrituras en las sinagogas. Dios mismo pidió este respeto en Ex 20,7 “No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.”. Pero, ¿qué sucedió? En la Edad Media (entre los años 1.000 a 1.500 d.C.) los hebraístas (que estudiaban el idioma hebreo antiguo) o masoretas3, empezaron a poner vocales entre las consonantes del idioma hebreo. Cuando les tocó colocar vocales en la palabra hebrea YHVH encontraron muchas dificultades. He de aclarar para que quede más comprensible el estudio que el tetragrámaton muchos lo escriben como JHVH (letras latinas). Hay que aclarar que la “i” final de Adonai, es consonante y no vocal en hebreo, por lo que no fue tenida en cuenta. Solamente hubo que cambiar la primera “a” en “e” por una razón de fonética semítica: según el sistema inventado por los masoretas, la consonante “Y” primera del tetragrama, por ser consonante fuerte, no puede llevar la vocal “a” que es débil, sino que debe cambiarla por “e” que es vocal fuerte. Esto lo aclaro porque el híbrido que realizaron los masoretas fue con estas dos palabras. Sencillamente introdujeron las vocales de Adonai a las cuatro letras del tetragrámaton dando por resultado JeHoVaH. La palabra «Jehovah» nunca ha existido en el hebreo, fue una unión de dos términos; pero... qué con “no tomar el nombre de Dios en vano”. El mismo Dios nos dijo: “Siguió Dios diciendo a Moisés: «Así dirás a los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación.»” Ex 3,15

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Del diccionario de la Real Academia Española: tetragrámaton. (Del lat. tetragrammătos, y este del gr. τετραγράμματον). 1. m. Palabra compuesta de cuatro letras. 2. m. por antonom. Nombre de Dios, que en hebreo se compone de cuatro letras, como en muchos otros idiomas. YHVH 3 Del diccionario de la Real Academia Española: masoreta. (De masora). 1. m. Cada uno de los gramáticos hebreos que, recogiendo las seculares tradiciones precristianas, se ocuparon asiduamente, durante los siglos VI a X, en fijar, por medio de vocales que añadieron, la verdadera lectura de la Biblia, en dividir y estudiar los libros, partes, secciones, versículos, palabras, letras y mociones del texto sagrado hebreo, fijando los caracteres gramaticales de cada una de las materias clasificadas, su número, su posición y sus concordancias y diferencias.

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Dijo que “este es mi nombre para siempre”, no hasta la Edad Media. Aún hoy en día los judíos respetan el nombre de Dios, escribiendo D-os y otros Di-s para referirse a Él. Otro dato que se debe de tomar en cuenta es que todos los nombres bíblicos que terminan en “ías” son una abreviación de Yahveh (Yah es la forma abreviada de Yahveh). Así Abdías, Abdi-Yah (siervo de Yahvé), Elías, Eli-Yah (mi Dios es Yahvé), Jeremías, Jeremí-Yah (sostiene Yahvé), Isaías, Isaí-Yah (salva Yahvé). Por lo tanto, la primera vocal no puede ser la “e” sino la “a”. Esta “a” es vocal fuerte en el sistema masoreta, a diferencia de la “a” de Adonai. A esto lo corrobora la conocida exclamación litúrgica “Hallelú-Yah”, que significa “alabad a Yahvé” no se dice “aleluje”. Jesús utilizó el nombre de Dios como ningún judío se atrevía a hacerlo: “Entonces los judíos le dijeron: "¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abrahán?" Jesús les respondió: "En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, Yo Soy." Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.” Jn 8,57-59 por qué hicieron esto, pues así fue estipulado: “Quien blasfeme el Nombre de Yahvé, será muerto; toda la comunidad lo apedreará. Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morirá.” Lev 24,16 También en Juan 18,5-6: “Le contestaron: "A Jesús el Nazareno." Díceles: "Yo soy." Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos. Cuando les dijo: "Yo soy", retrocedieron y cayeron en tierra.” Así que por el simple hecho de decirles quién era no pudieron permanecer de pie. Entonces, amarremos lo estudiado. Sabemos que en aquel tiempo los pueblos eran politeístas (adoraban muchos dioses) y sabemos que Dios le dijo a Moisés «YO SOY EL QUE SOY» que significa «Yo soy el único que existe, los otros dioses son mera fantasía». Con esto Dios les inculca a los judíos el monoteísmo (un solo Dios), que rechacen la idolatría de los otros pueblos. Y por eso el dios de los judíos es un dios celoso, porque no permite otro dios a su lado. Así dice Isaías: “Pues así dice Yahveh, creador de los cielos, él, que es Dios, plasmador de la tierra y su hacedor, él, que la ha fundamentado, y no la creó caótica, sino que para ser habitada la plasmó: «Yo soy Yahveh, no existe ningún otro.” Isaías 45,18. De nuevo, mira lo que significaba, y el respeto que se le tenía al nombre de Dios: “¡Yahveh te responda el día de la angustia, protéjate el nombre del Dios de Jacob!” Salmo 20,1. Garantía de la protección divina será el nombre del Dios de Jacob. Malaquías nos dice: “Desde levante hasta poniente grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar ofrecen a mi Nombre sacrificios de incienso y oblaciones puras, pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahvé Sebaot.” Acordémonos cómo pidió Jesús que oráramos: “Padre nuestro, santificado sea tu nombre, …”, así que debemos tenerle el más grande respeto al nombre de Dios y no pronunciar un tipo de sobrenombre que no significa nada. Y principalmente porque Dios dijo: “No pronunciarás el nombre de Yahvé, tu Dios, en falso; porque Yahvé no dejará sin castigo a quien pronuncie su nombre en falso.” Ex 20,7 Como dicen muchos, no hay que seguir “tradiciones de hombres” y caer en el error de ofender a Dios.

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Hasta aquí los análisis de la primera parte del versículo, ahora pasemos a la segunda: “…que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian”. Al contrario de esta parte del versículo encontramos otro en Ezequiel que nos dice: "El alma que pecare, ésta morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre el pecado del hijo, la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él." (Ezequiel 18,20 – Versión Reina Valera), en la versión de la Biblia de Jerusalén dice: “El que peque es quien morirá; el hijo no cargará con la culpa de su padre, ni el padre con la culpa de su hijo: al justo se le imputará su justicia y al malvado su maldad.” Creo que la Biblia no tiene contradicciones, estas las hacemos nosotros a nuestro gusto, por lo que más bien trato de reconciliar los pasajes. En Éxodo Dios sabe la naturaleza del hombre y el orden natural del ser humano, los hijos sufren por los pecados de los padres, que mejor ejemplo que el de un alcohólico que por el vicio echa abajo su familia, sus hijos ven un mal ejemplo, y no tienen quién los guíe por los buenos caminos y así sus nietos si lo llegan a ver pero conforme pasan las generaciones se puede ir perdiendo o mermando el mal ejemplo, y esto porque lo oye uno en los testimonios de personas alcohólicas. Y así todas las cosas que hagamos van a influir por naturaleza humana en nuestros hijos y nietos. Si no fuera así, Dios tendría que estar haciendo milagros e interviniendo constantemente (dejando el libre albedrío) para evitar que esto natural pase. Somos libres de nuestros actos, así nuestros hijos. Sé por experiencia propia que hay cosas de mi padre (menores gracias a Dios) que no comparto del cómo me crió, y que estoy cambiando con mis hijos para mejorar; igual si fuera el caso en los pecados mayores, si mi padre fue fumador, por qué he de seguir sus pasos, ya tengo decisión propia y Dios respeta eso, uno debe ser responsable de sus actos. Por otro lado esas cosas que se heredan son cosas palpables o físicas pero en Ezequiel se ve que el alma no hereda la maldad de sus padres, así aquí Dios nos da su proceder y querer si seguimos su buen caminar. A veces visito un par de páginas judías en Internet para corroborar algunos temas del AT, con este versículo entré en una de las tantas para ver qué comentarios habían y me encontré con la siguiente interpretación de Éxodo 20,5: El texto expresa que los padres pagan por sus propios errores, tal como los hijos también por los propios. Tal como el judaísmo sostiene con claridad (Iejezkel / Ezequiel 18:20), cada cual recibe la estricta retribución por sus actos. Además se nos enseña que el ejemplo (bueno o malo), induce a recrearse en los que nos suceden y rodean, note como el versículo dice en presente "de los que Me aborrecen", es decir, los hijos aborrecen a Dios, tal como sus padres hicieran o más aún. Sin embargo, el buen ejemplo tiene más vitalidad, pues se nos habla de mil generaciones en su relación con Dios, en tanto que ante la estirpe del pecador se nos mencionan pocas posteridades. Así que tus actos no dejan atados a tus hijos a ninguna maldición o cosa por el estilo, pero sí el ejemplo que les des, ya que repercutirán en ellos por un aprendizaje natural.

Conclusión
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Para concluir, replantearé (con el perdón de Dios) la primera parte del versículo para un mejor entendimiento del mismo y diría así: “Cuando hayas entendido lo que Yo Yahveh significo para ti mismo, entonces no rezarás -contra mí- a otros dioses, porque te darás cuenta que otros dioses no harán otra cosa sino esclavizarte o perderte.” Comprendido de este modo el mandamiento, se llega a la conclusión de que no es sino una consecuencia natural del acontecimiento del Éxodo. El propósito inicial de Dios al dictar este mandamiento va más a evitar el contagio de los pueblos paganos al pueblo de Israel, que se mantengan firmes a la alianza liberadora. Ellos estaban en constante tentación de quebrar esa alianza como se puede leer en todo el Éxodo. Acordémonos que el pueblo de Israel no había tan siquiera probado la libertad, cuando ya renegaban contra Dios por cansancio y fatiga, si realmente valía la pena por esa libertad. También no se habían promulgado los mandamientos de Dios cuando ya estaban haciendo un becerro de oro para adorarlo. Aplicando este mandamiento a nuestros días nos acordamos que todas las idolatrías de hoy se reducen a tres factores: poder, la propiedad y el placer. Estos normalmente se presentan como algo exclusivo y que lleva a la obstinación y al fanatismo. Son súper dioses de nuestra era. Pero también hay que añadir más cercanamente otros ídolos que nos acechan diariamente como lo son el éxito, el ascenso profesional, el progresismo; todos ligados al dios dinero. Ese dinero que nos llena de una felicidad de “tener” alejando el “ser” del hombre; en ocasiones llevándonos a formas de explotación de los que menos tienen. Examinémonos para descubrir nuestro falso ídolo, al cual debemos destruir para seguir adorando al único y amoroso Dios, nuestro Padre Celestial.

Amén

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