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Políticas de la diferencia

JUSTICIA Y LA POLÍTICA
DE LA DIFERENCIA
Iris Marion Young

César Delgado Guembes


Preguntas centrales de Young

• 1. ¿Qué implicancias tiene para la


filosofía política las demandas de los
nuevos movimientos sociales asociados
con la política de la izquierda, como
los del feminismo, la liberación
Negra, los Indios Americanos, o de la
liberación gay y lesbiana?
Preguntas centrales de Young

• 2. ¿Qué implicancias tiene para la


filosofía política el reto de la
filosofía postmoderna frente a la
tradición de la razón Occidental?
Preguntas centrales de Young

• 3. ¿Cómo pueden profundizarse y


extenderse las demandas socialistas
tradicionales de igualdad y de
democracia, como resultado de los
desarrollos políticos y teóricos a fines
del siglo veinte?
Los temas

• 1. El paradigma distributivo
• 2. Las cinco caras de la opresión
• 3. El ideal de imparcialidad y el público
cívico
1. El paradigma distributivo
1. El paradigma distributivo
• El enfoque de Young distingue entre los
conceptos de justicia social que priorizan el
tener, y el hacer.
• Young releva los temas de toma de
decisión, la división del trabajo y la cultura.
• Afirma que las teorías de la justicia están
dominadas por un paradigma distributivo
que se centra en la posesión de bienes
materiales y de posiciones sociales.
1. El paradigma distributivo

• Young sostiene que el concepto de


distribución debería limitarse a los bienes
materiales, y que otros aspectos importantes
de la justicia no contemplados en el
paradigma distributivo serían los de los
procedimientos de toma de decisión, la
división social del trabajo, y la cultura.
1. El paradigma distributivo

• El paradigma distributivo concibe a los


seres humanos como puntos en una red de
nodos en el campo social, y presume un
atomismo social en el que los individuos
son lógicamente anteriores a las relaciones
sociales y a las instituciones, y en el que no
hay lugar para una relación interior entre las
personas en la que se preste atención a
consideraciones sobre la justicia.
1. El paradigma distributivo

• Hay aspectos de justicia que exceden los


alcances de la distribución como criterio de
adjudicación.
• Los derechos en realidad no se distribuyen.
Lo que se distribuyen son las posesiones.
Los derechos son relaciones. No cosas. Se
refieren más a hacer que a tener.
1. El paradigma distributivo
• Las oportunidades, al igual que los
derechos, tampoco se reducen a la posesión
de cosas. Son una condición que habilita y
que usualmente importa la configuración de
reglas y relaciones sociales, tanto como el
concepto de sí mismo y las habilidades que
tiene el individuo.
• Las oportunidades tienen un espectro más
amplio que el de la distribución de bienes.
1. El paradigma distributivo
• No es que la distribución sea irrelevante respecto
de, por ejemplo, las oportunidades educacionales.
El hecho es que hay reglas, prácticas que definen
estructuralmente la acción de las personas (el
hacer), más allá de los recursos materiales de los
que se dispone (el tener).
• El autorespeto y la autoestima no son un bien
sobre el que pueda hablarse de distribución. Es
tanto una cuestión de cultura como de bienes. El
imperialismo cultural, por ejemplo, socava el
autorespeto de las personas.
1. El paradigma distributivo

• El atomismo de la ontología social que


aboga por el paradigma distributivo ignora
y oscurece la importancia de los grupos
sociales: al preocuparse por los agentes, sus
intenciones, propósitos y razones sólo
percibe los actos aislados de individuos
aislados de los que abstrae el flujo temporal
de la vida cotidiana.
1. El paradigma distributivo

• Frente al atomismo ontológico de las teorías


de la agencia y de la acción social, las
teorías sociales estructuralista y
funcionalista proporcionan herramientas
conceptuales para identificar y explicar las
regularidades sociales y los patrones
institucionales de largo alcance.
1. El paradigma distributivo

• Pero las teorías de la estructura y de la


función fallan cuando conectan una y otra
con la acción individual.
• La teoría social debe concebir la acción
social como un proceso productor y
reproductor de estructuras, a la vez que
reconocer a las estructuras y relaciones
como un marco, medio o propósito.
1. El paradigma distributivo
• Porque el patrón que orienta el paradigma
distributivo conduce a la abstracción de las
reglas y de las relaciones institucionales y,
por lo tanto, omite someterlas a evaluación,
no incluye la aproximación temporal como
forma de aproximación a la realidad social.
• Este paradigma y visión de la justicia, en
consecuencia, no puede conceptualizar la
explotación.
1. El paradigma distributivo

• Young cree, por eso, que el paradigma


distributivo oscurece temas como el de
la dominación y de la opresión.
• La dominación y la opresión deberían
ser la base para conceptualizar la
injusticia.
1. El paradigma distributivo

• Según la teoría distributiva el poder es


una materia que puede ser canjeada,
negociada, intercambiada y distribuida.
• Esta percepción pierde de vista el
fenómeno estructural de la dominación.
1. El paradigma distributivo

• Para Young la dominación es un


fenómeno estructural o sistémico
que excluye a la gente
impidiéndole participar en la
determinación de sus acciones, o
en las condiciones que afectan a
sus acciones.
1. El paradigma distributivo

• Conceptualizar el poder como un proceso


de carácter relacional (antes que como un
patrón sustantivo) producido y reproducido
a través de mucha gente extraña a la díada
de quienes lo tienen y no lo tienen, permite
reconocer la naturaleza dinámica de las
relaciones de poder como un proceso en
desarrollo.
1. El paradigma distributivo

• A menos que se entienda el poder y la


dominación desde una perspectiva y un
proceso estructural, antes que como un
patrón de distribución, no podrá
identificarse la existencia y la naturaleza de
la dominación y de la opresión en las
sociedades corporativas contemporáneas del
bienestar.
1. El paradigma distributivo
• La injusticia debe revisarse más allá de los
asuntos o temas distributivos.
• A partir de la ética comunicativa de
Habermas, Agnes Heller sostiene que la
justicia es la virtud de la ciudadanía y la
deliberación sobre los asuntos colectivos de
las instituciones y de la acción, en la que
debe excluirse la dominación y la opresión,
y en la que debe existir reciprocidad y
tolerancia mutua respecto de la diferencia.
1. El paradigma distributivo
• Una teoría ética normativa se opone a una teoría
postmoderna. La primera prescribe una noción
universal de bien y de la naturaleza humana que
puede afectar la pluralidad de los planes de vida o
de definiciones del bien de los distintos individuos
o grupos de la sociedad.
• El paradigma distributivo asume igualmente una
concepción de la naturaleza humana: define a los
hombres como consumidores. Es la visión del
individualismo posesivo.
1. El paradigma distributivo
• La vida buena, en tanto concreción de
valores en la vida individual, no es idéntica
a la justicia.
• Existe, no obstante, una conexión entre
justicia y la vida buena que puede se basa
en una concepción universal del valor.
• La justicia social tiene que ver con el grado
en el que una sociedad apoya las
condiciones institucionales necesarias para
la realización de los valores.
1. El paradigma distributivo

• Los dos valores universales propios de la


vida buena son:
– el desarrollo y ejercicio de las capacidades
personales y de la expresión de la propia
experiencia; y
– la participación en la determinación de la
acción propia y de las condiciones a las que se
sujeta la propia acción
1. El paradigma distributivo
• Los valores del desarrollo y de la
determinación personal tienen el carácter de
universales porque son de igual valor para
todas las personas y por lo tanto
corresponde su promoción para todos para
que haya justicia.
• Por ello se requiere la previsión de límites y
restricciones institucionales que favorezcan
o promuevan su imperio.
1. El paradigma distributivo

• Las dos condiciones sociales que expresan


la injusticia son:
– sin desarrollo personal hay opresión.
– sin determinación personal hay
dominación.
1. El paradigma distributivo
• Hay opresión en una sociedad cuando se
constatan procesos sistemáticos e institucionales
que impiden que la gente aprenda y use sus
habilidades en contextos sociales reconocidos, o
cuando los procesos sociales institucionalizados
limitan la habilidad de la gente para jugar, para
comunicarse con otros, o para expresar sus
sentimientos y perspectivas sobre la vida social en
contextos donde otras personas puedan
escucharlos
1. El paradigma distributivo

• La dominación consiste en condiciones


institucionales que inhiben o impiden a las
personas participar en la determinación de sus
acciones o en la determinación de las condiciones
de sus acciones. Las personas viven dentro de
estructuras de dominación si, sin reciprocidad,
otras personas o grupos pueden determinar las
condiciones de sus acciones, ya sea directamente o
en virtud de las consecuencias estructurales de sus
acciones.
2. Las cinco caras de la opresión
2. Las cinco caras de la opresión

• El propósito de Young es sistematizar el


concepto de opresión y proporcionar
argumentos normativos que clarifiquen los
errores que este término designa.
• No es posible definir un conjunto único de
criterios que describa la condición de
opresión que afecta a todos los grupos
sociales que la sufren.
2. Las cinco caras de la opresión
• El concepto tradicional de opresión supone
el ejercicio de la tiranía por un grupo
dominante.
• Los nuevos movimientos de la izquierda de
los 60s y los 70s cambian el concepto, para
referirlo a la desventaja e injusticia que
sufren algunas personas, no porque un
poder tiránico las coaccione, sino como
resultado de prácticas cotidianas en una
bien intencionada sociedad liberal.
2. Las cinco caras de la opresión
• La opresión es un concepto estructural -son
barreras estructurales- y afecta a grupos -los
inmobiliza o reduce.
• No resulta sólo de las opciones o políticas
definidas por un pequeño grupo de personas.
• Sus causas están incrustadas en normas,
hábitos y símbolos no cuestionados y en todo
lo que se asume que subyace en las reglas
institucionales y en las consecuencias
colectivas que se derivan de esas reglas.
2. Las cinco caras de la opresión
• En su sentido estructural la opresión se
refiere a las vastas y profundas injusticias
que sufren algunos grupos como
consecuencia de supuestos y reacciones
inconcientes de gente bien intencionada en
los procesos de la vida diaria, tales como
interacciones ordinarias, estereotipos
mediáticos y culturales, y características
estructurales de las jerarquías burocráticas y
de los mecanismos del mercado.
2. Las cinco caras de la opresión

• ¿Qué es un grupo social?


• El concepto de grupo social para Young es,
no simplemente un conjunto de gente, sino
una clase específica de colectividad para la
que existen consecuencias específicas
respecto de cómo la gente se entiende una
respecto de la otra y como conjunto.
2. Las cinco caras de la opresión
• El grupo social es un colectivo real de personas que se
diferencian en su afinidad e identidad respecto a sus
relaciones sociales por lo menos con otro grupo, por
formas o prácticas culturales, o una forma de vida.
• Los procesos sociales también son un criterio de
diferenciación de a los grupos: la división sexual del
trabajo.
• Para Young, en otros casos un grupo existe como
resultado de la exclusión que otro practica frente a una
categoría de personas que comparten una situación de
opresión en virtud de sus diferencias esterotipadas.
2. Las cinco caras de la opresión

• La opresión designa una familia de


conceptos y condiciones que pueden
dividirse en cinco categorías:
– 1. Explotación
– 2. Marginalización
– 3. Indefensión (powerlessness)
– 4. Imperialismo cultural
– 5. Violencia
2.1 Explotación
• La opresión ocurre a través de un proceso
mantenido de transferencia de los resultados
del trabajo de un grupo social en beneficio
de otro.
• La explotación de género se da a través de
la transferencia de los frutos del trabajo
material de las mujeres en beneficio de los
hombres, y de la transferencia de energías
nutrientes y sexuales de las mujeres a favor
de las mujeres.
2.1 Explotación
• El matrimonio puede concebirse como una
relación de clase en la que el trabajo de la
mujer beneficia a los hombres sin una
remuneración comparativa. Las mujeres
realizan tareas para alguien de quien
dependen.
• Las mujeres proveen a los hombres y a los
niños con cuidado emocional, y les dan a los
hombres satisfacción sexual y, como grupo,
reciben relativamente poco de lo uno y de lo
otro por los hombres.
2.1 Explotación

• La explotación doméstica se ha trasladado a


los centros de trabajo y al Estado,
generando un “patriarcado público” (Carol
Brown), en el que la labor de servidumbre
es asignada a grupos étnicos o al género
femenino, los que reciben una paga inferior.
2.1 Marginalización

• Es probablemente la más peligrosa forma de


opresión.
• Son marginales las personas que el sistema
de trabajo no puede o no quiere usar, como
las personas de la tercera edad, las madres
solteras, o los jóvenes negros o latinos en
los Estados Unidos.
2.1 Marginalización
• Por la marginalización las personas son
expulsadas de una participación útil en la
vida social y por ello son potencialmente
sometidas a formas de deprivación material
severa y de exterminio.
• En el liberalismo burgués se excluyó
explícitamente de la ciudadanía a aquellos
cuyo uso de la razón era cuestionable, como
los pobres, las mujeres, los locos, los
débiles mentales y los niños.
2.1 Marginalización
• Para corregir los peligros de deprivación y exterminio
que resultan de la relación de dependencia y
marginalización, el Estado capitalista de bienestar optó
por reconocer pagos y servicios a estos grupos.
• La acción de este Estado ha creado dos categorías de
injusticias, derivadas de la construcción de necesidades
de dependencia de él:
– 1. la privación de los que dependen de él de los derechos
y libertades que otros tienen; y
– 2. el bloqueo de oportunidades que otros tienen de
ejercitar sus capacidades en opciones socialmente
reconocidas y definidas.
2.1 Marginalización

• Más allá del efecto que tiene la construcción de


dependencias del Estado y la suspensión
consiguiente de derechos básicos a la privacidad,
respeto y libertad de elección, la teoría moral
feminista ha cuestionado el supuesto de que la
agencia moral y la plenitud de ciudadanía
supongan que una persona deba ser autónoma e
independiente.
• La experiencia femenina de las relaciones sociales
lleva a reconocer la dependencia como esencial
y básica en la condición humana.
2.1 Marginalización

• El modelo feminista concibe la justicia como el


reconocimiento del respeto y de la participación
en los procesos de toma de decisión, tanto para los
que dependen como para los independientes.
• Los marginalizados experimentarían menor
opresión si no prevaleciera un modelo tan
individualista de derechos. Su condición no cesa
de existir aún cuando puedan vivir cómodamente.
La marginalidad se expresa como el sentimiento
de ser inútiles, el aburrimiento y la falta de
autorespeto o autoestima.
2.3 Indefensión (powerlessness)
• El trabajo no está organizado
democráticamente. La participación directa
en las decisiones de políticas públicas es
rara. La implementación de políticas es en
su mayor parte jerárquica (las reglas se
imponen a los burócratas tanto como a los
ciudadanos).
• Quienes carecen de poder tienen poca o
ninguna autonomía en su trabajo y no
inspiran respeto
2.3 Indefensión (powerlessness)
• La carencia de poder, como forma de opresión
se expresa básicamente en la diferencia entre
quienes son profesionales y quienes no lo son.
• Los no profesionales carecen de dirección hacia
el desarrollo progresivo de sus capacidades y el
reconocimiento social; carecen de autonomía
• La injusticia de esta situación caracteriza el tipo
de división del trabajo de toda sociedad
industrial: los que planean y los que ejecutan.
2.4 Imperialismo cultural
• Las tres formas de opresión anteriores expresan
una situación derivada de la división social del
trabajo, y definen una posición institucional y
relación de poder relativa a otros.
• Dice Young que la experiencia del imperialismo
cultural tiene como significado la experiencia de
cómo los significados dominantes de una sociedad
invisibilizan la perspectiva particular del propio
grupo a la vez que fijan el estereotipo del propio
grupo y lo marcan como el Otro.
2.4 Imperialismo cultural

• El imperialismo cultural se concreta en el


acceso exclusivo o primario a los medios de
interpretación y comunicación en una
sociedad, a partir del cual la experiencia y
cultura de un grupo dominante es fijada con
criterio universal como la norma esencial de
otros grupos.
2.4 Imperialismo cultural

• El efecto es que los grupos dominados


quedan marcados con estereotipos y son
invisibilizados que les quedan atados a sus
cuerpos.
• Algunos estereotipos son que los gays son
promiscuos, los indios son alcohólicos y las
mujeres son más aptas para cuidar a los
niños.
2.4 Imperialismo cultural
• La injusticia del imperialismo cultural
consiste en que la experiencia y la
interpretación de la vida social del grupo
oprimido, expresa poco que reciba
consideración por la cultura dominante, en
tanto que la cultura dominante impone
sobre el grupo oprimido, como si fuera una
experiencia universal y neutral, su
experiencia y su interpretación de la vida
social.
2.5 Violencia

• Young se refiere a la violencia sistemática,


como la que se deduce de que más de un tercio
de las mujeres (en EEUU) hayan sido atacadas
sexualmente por lo menos durante sus vidas; o
la que afecta a los gays y lesbianas.
• La violencia se expresa no sólo en ataques
físicos, sino también en el hostigamiento, la
intimidación, o la ridiculización, con el
propósito de degradar, humillar, o estigmatizar
a los miembros de estos grupos.
2.5 Violencia

• La violencia es sistemática porque se


constituye como una práctica social que se
dirige contra los miembros de un grupo
simplemente porque ellos son miembros y
tienen la identidad de ese grupo.
• Se trata de una violencia grupal que cuenta con
legitimidad en el sentido de que es tolerada, y
que la sociedad considera dichos actos como
aceptables.
2.5 Violencia

• Un rasgo importante de esta forma de opresión


es que es irracional, como ocurre, por ejemplo,
con la xenofobia. En eso se diferencia de la
violencia propia de la represión, que es
racional y por lo tanto también tiene un motivo
maligno.
• Se trata de una violencia causada por el miedo
u odio inconsciente que se siente contra otros,
cuyos cuerpos se consideran feos, inmundos,
impuros.
2.5 Violencia

• La violencia puede aparecer juntamente con el


imperialismo cultural.
• Si el grupo culturalmente dominado trata de
afirmar su propia subjetividad, o cuestionar el
alegato de universalidad de los significados
hegemónicamente culturales del grupo
dominante, este intento puede dar lugar a
violencia irracional.
3. El ideal de imparcialidad y el
público cívico
3. El ideal de imparcialidad y el
público cívico
• El ideal de la razón moral imparcial
corresponde al ideal de la Ilustración que
afirma que es en el ámbito público de la
política en el que se encuentra la
universalidad de la voluntad general, la
misma que deja de lado la diferencia, la
particularidad y el cuerpo detrás, en el
ámbito privado de la familia y de la
sociedad civil.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• Para Young el ideal moderno del público
cívico es inadecuado. El ámbito tradicional de
lo público de la ciudadanía universal ha
servido para excluir a las personas a las que se
asocia con el cuerpo y los sentimientos
(mujeres, negros, indios americanos y judíos).
• El ideal universalista amenaza con la exclusión
y por eso lo público debe transformarse para
expresar lo positivo de las diferencias de
grupo, la pasión y el juego.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• La imparcialidad es criticada por escritores
que exponen y deconstruyen la lógica de la
identidad en la filosofía occidental, que
niega la diferencia. Entre ellos Adorno,
Derrida, e Irigaray.
• Young sigue a Adorno en su conceptuación
de la lógica de la identidad y a Derrida en
su crítica de una metafísica de la presencia.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• La lógica de la identidad construye un significado y
operación de la razón que pretende juntar y reducir las
cosas a la unidad. Ofrecer una explicación racional es
encontrar el principio o ley universal que comprenda
los fenómenos que deben comprenderse. La razón
busca la esencia o la fórmula única que clasifica lo
concreto y particular en lo que les es común.
• La lógica de la identidad tiende a conceptualizar las
entidades en términos de su sustancia, en vez de
procesos o relaciones.
3.1 El ideal de imparcialidad niega la diferencia

• La lógica de la identidad niega o reprime la


diferencia.
• La lógica de la identidad niega la diferencia
entre el objeto y el sujeto, y pretende la unidad
del sujeto pensante con el objeto pensado (el
sujeto que piensa no se reduce a una unidad)
• Asume que el pensamiento puede retener o
aprehender lo real. Se escapa de la
particularidad sensorial de la experiencia y de
sus ambigüedades.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• Entendidos como diferentes, las entidades,
eventos o significados, no son ni idénticos
ni opuestos. Pueden compararse en ciertos
aspectos, pero no son ni idénticos ni
opuestos.
• La diferencia no es otredad absoluta, ni una
ausencia completa de relación ni de
atributos compartidos.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• La ironía de la lógica de la identidad es que al
pretender reducir lo diferentemente similar a lo
mismo, convierte lo meramente diferente en lo
absolutamente otro.
• La lógica de la identidad genera la dicotomía en
vez de la unidad. Al ubicar lo particular bajo una
categoría universal crea una distinción entre lo
interior y lo exterior, porque expulsa fuera algunas
de las propiedades de las entidades o situaciones,
y establece una jerarquía entre las oposiciones
(sujeto/objeto, mente/cuerpo, naturaleza/cultura).
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• El ideal de la imparcialidad es el resultado
de la búsqueda de un punto de vista moral
universal y objetivo, cuyo patrón es la razón
moral.
• Este concepto de la razón moral asume que
para que el agente no caiga en el egoísmo y
alcance la objetividad, debe adoptar un
punto de vista universal que es el mismo
para todos los agentes racionales.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• Para llegar al punto de vista moral, el sujeto
que razona imparcialmente debe asumir una
actitud de desprendimiento y desapego y
abstraerse de las experiencias e historias
concretas y particulares. Debe convertirse
en un razonador universal, en un sujeto
imparcial y transcendental que niega y
reprime la diferencia.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• La negación de la diferencia se produce de
tres maneras:
– negando la particularidad moral de las
situaciones;
– sometiendo o eliminando la heterogeneidad de
formas de sentimientos, deseos y afectividad;
– reduciendo la pluralidad de sujetos morales a
una subjetividad abstracta y transcendental
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• En el caso de Rawls, si bien éste insiste en
la pluralidad de sujetos como un punto de
partida necesario para su concepción de la
justicia, su razonamiento sobre la posición
original lo vuelve monológico, porque
descarta cualquier diferencia entre los
participantes en la posición original a la vez
que excluye cualquier tipo de discusión
entre ellos.
3.1 El ideal de imparcialidad niega
la diferencia
• El velo de ignorancia de Rawls elimina las diferentes
características entre los individuos y así asegura que
todos razonen a partir de supuestos idénticos y desde
el mismo punto de vista universal.
• Stephen Darwal explicita las condiciones de
imparcialidad reduciendo la pluralidad de sujetos a
un solo agente racional detrás del velo de
ignorancia, al que se le prohibe no sólo el
conocimiento de sus preferencias sino también
cualquier motivación por ellas.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• La demanda de totalización y universalidad
de la imparcialidad falla.
• Al expeler la diferencia de las cosas que no
se ajustan a una categoría, la diferencia se
convierte en una oposición jerárquica
entre los que queda dentro y lo que se va
fuera de esa categoría, valorándose más lo
que está dentro que lo que se echó fuera.
3.2 La imposibilidad de la imparcialidad

• Adorno y Derrida exponen la fallida pretensión


de la razón de reducir la diferencia a la unidad.
• Thomas Nagel señala que el intento de adoptar
una perspectiva imparcial y universal sobre la
realidad deja atrás las perspectivas desde las
cuales se comienza y las reconstruye como
meras apariencias, como si se opusieran a la
realidad que la razón objetiva aprehende.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• Si la razón pretende conocer toda la realidad, por
lo tanto, debe aprehender todas las perspectivas
desde sus particulares puntos de vista.
• Debido a que premisa de la imparcialidad y la
objetividad de la razón depende de su desapego o
desprendimiento de los particulares a los que se
excluye como portadores de verdad, ese tipo de
razón universal no puede conocer el todo y por lo
tanto no puede unificar.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• En la vida moral cotidiana, antes de los
intentos totalizadores de la razón universal,
solamente hay contextos situados de acción,
con todas sus particularidades de historia,
afiliación y valores preconcebidos.
• Estos contextos son convertidos en una
oposición entre la formalidad imparcial de
algunos aspectos y esos otros aspectos que
son meramente parciales y particulares.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• La pretensión de imparcialidad falla porque
los sentimientos, los deseos, las
inclinaciones, los intereses y los
compromisos no cesan de existir, ni de
motivar al sujeto, solamente por el hecho de
haber sido devaluados y excluidos de la
definición de la razón moral como
irracionales.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• Al presuponer una voluntad general universal, el
proyecto de imparcialidad tampoco consigue
eliminar los intereses particulares: se los convierte
como la diferencia que corresponde al ámbito
subjetivo o a la esfera de lo privado.
• Lo mismo ocurre con la autoridad pública que
representa al interés general, que tampoco
consigue abarcar los deseos e intereses privados e
individuales, incompartibles e incomunicables.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• El ideal de imparcialidad expresa un
imposible, una ficción. Es una utopía. Una
mirada desde ninguna parte.
• El ideal de imparcialidad es una ficción
idealista. Es imposible adoptar un punto de
vista moral no situado, no posicionado. Y si
un punto de vista es situado en un contexto,
entonces no puede ser universal porque no
puede apartarse de y entender todos los
puntos de vista.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• Es imposible razonar sobre asuntos morales
sustantivos sin entender su sustancia, la
que siempre presupone algún contexto
social e histórico.
• No es posible no tener un motivo para hacer
un juicio moral y para resolver un dilema, a
menos que a uno le importe el resultado y a
menos que uno tenga un interés particular y
apasionado en el resultado.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• Susan Okin trata de ir más allá del
universalismo kantiano que influencia a
Rawls, y sugiere tomar el punto de vista de
todas las situaciones (everywhere) que no
opone la razón al afecto ni excluye la
particularidad.
• Para Okin el razonador moral debe tener la
capacidad de tener simpatía con cada
posición particular y con cada punto de
vista.
3.2 La imposibilidad de la imparcialidad
• La posición de Okin no logra superar la falla. No es
posible que un sujeto pueda adoptar el punto de vista de
todos los otros sujetos.
• La construcción de una noción particularista de la
imparcialidad asume que desde la perspectiva, historia y
experiencia de uno solo pueda empatizarse con los
afectos y perspectivas de otros diferentemente situados.
• El supuesto de Okin niega la diferencia entre sujetos.
Si fuera posible adoptar la posición de cada uno no
habría diferentes posiciones sociales en materia de
clase, raza, etnicidad, género, sexualidad o edad.
3.2 La imposibilidad de la
imparcialidad
• La alternativa a una teoría moral que se funda
en el supuesto de la razón imparcial es una
ética comunicativa.
• Habermas sostiene que la subjetividad es un
producto de la interacción comunicativa y que
la racionalidad moral debe entenderse como
dialógica, como el producto de la interacción
de una pluralidad de sujetos bajo condiciones
de igual poder que no limiten ni supriman los
intereses de ninguno.
3.2 La imposibilidad de la imparcialidad

• Sin embargo, Habermas no puede abandonar el punto


de vista de la razón normativa que trasciende las
perspectivas particularistas. Se mantiene en el otro
generalizado y no logra tomar la posición del otro
concreto.
• Habermas confía en un concepto a priori de la razón
moral y que la razón normativa debe ser
racionalmente reconstruida como constituida por
sujetos que tienen como posición inicial el
compromiso del entendimiento discursivo y de ser
persuadidos por la fuerza del argumento más fuerte.
3.2 La imposibilidad de la imparcialidad
• La concepción dialógica de Habermas tiene como válida
solamente la expresión de intereses generalizables. Los
intereses generalizables llevan a una dicotomía entre lo
universal y lo particular, lo público y lo privado, como
intereses y necesidades que no son compartibles, porque
se originan en la historia y filiación particulares de una
persona.
• Los intereses generalizables no dejan de ser particulares
y amarrados a la situación y necesidades de un grupo
particular, por lo que, por lo tanto, no pueden ser
compartidos por todos.
3.3 La lógica de la identidad en el
ideal del público cívico
• Para lograr la generalidad en la esfera pública,
la razón moral debe excluir de ella el deseo, el
afecto, la particularidad y todos los aspectos de
la vida asociados al cuerpo, a los que se reduce
a la esfera privada.
• El público cívico alcanza en la práctica este
propósito excluyendo a la mujer y todo otro
grupo asociado con la naturaleza y el cuerpo de
la esfera pública
3.3 La lógica de la identidad en el
ideal del público cívico
• Hasta el siglo XVIII la vida urbana en los
salones, teatros, calles y otros espacios públicos
europeos combinó el juego, la estética, la sátira
y el desenfreno con lo político.
• Esta tendencia no sobrevivió a la filosofía
republicana, que institucionalizó lo cívico sobre
una base rígida de separación entre lo público y
lo privado, lo privado y lo público
3.3 La lógica de la identidad en el
ideal del público cívico
• El ámbito del afecto y del deseo son
premisas estrechas que no permiten arribar
a una concepción normativa
suficientemente fuerte de las relaciones
sociales.
• Es la razón la que permite reconocer
intereses comunes y una voluntad general
que supere el egoísmo atomístico de la
sociedad civil.
3.3 La lógica de la identidad en el
ideal del público cívico
• La voluntad general no puede ser reducida a
un agregado de intereses individuales. De ahí
que el compromiso racional con la
colectividad no sea compatible con la
satisfacción personal (la tragedia de la
condición humana, según Rousseau).
• Las satisfacciones del deseo, del afecto y de la
emoción deben quedar circunscritas a la vida
doméstica.
3.3 La lógica de la identidad en el
ideal del público cívico
• El desempeño efectivo de la lógica del público
cívico tiene como efecto la dicotomía que
excluye los aspectos afectivos, emocionales y
corporales de la existencia humana.
• En la práctica estos supuestos fuerzan a la
homogeneidad a un público cívico, en el que
no debe incluirse sino al ciudadano racional
que es capaz de trascender el cuerpo y el
afecto.
3.3 La lógica de la identidad en el
ideal del público cívico
• La exclusión del cuerpo y del afecto
sustenta la base en dos niveles:
– la oposición razón-deseo; y
– la asociación de la mentalidad y
conceptualización de la vida pública
con clases de personas (excluyendo la
heterogeneidad y pluralidad de lo
particular).
3.4 Funciones ideológicas del ideal de imparcialidad
• No solamente es imposible el ideal de imparcialidad, sino
que comprometerse con él trae consecuencias ideológicas
adversas.
• El compromiso generalizado con el ideal de la imparcialidad
tiene tres funciones ideológicas:
– apoya la idea de un Estado neutral;
– legitima la autoridad burocrática y los procesos
jerárquicos de toma de decisiones, desincentivando la
demanda de los procesos de toma de decisión
democrática;
– refuerza la opresión mediante la hipostasización del punto
de vista de grupos privilegiados como si fueran una
posición universal.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• Young sostiene que en vez de la
imparcialidad debe buscarse:
– equidad pública,
– en un contexto de heterogeneidad, y
– un discurso parcial.
• La idea de imparcialidad del agente que
toma decisiones funciona en nuestra
sociedad para legitimar una estructura
antidemocrática y autoritaria de toma de
decisiones.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• Si todas las personas valen igual en una sociedad
democrática las reglas y políticas sobre la vida
colectiva deben tomarse cooperativamente: la
soberanía debe basarse en la gente.
• En el mito del contrato social la gente delega su
poder a una autoridad y funcionarios de gobierno,
quienes deben tomar decisiones imparciales,
quienes deben procurar el interés general y no
favorecer intereses particulares.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• La autonomía es consistente con la jerarquía de la
autoridad siempre que las autoridades se basen en
la racionalidad imparcial.
• Así aparece una nueva dicotomía entre la esfera
pública del Estado y la esfera privada de los
intereses parciales.
• El Estado se sitúa sobre la sociedad, apartado y
desprendido, supervisando y monitoreando la
competencia y conflicto que surge como resultado
del empeño privado de los individuos por alcanzar
sus beneficios personales.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad

• De ello se desprende que el individuo sea


concebido como un sujeto respecto del cual se
articulan derechos y responsabilidades universales.
• Se desprende también que debe existir una clase
distinta de ciudadanos que no se involucran con la
búsqueda del interés privado en una economía de
mercado, cuya tarea consista en mantener el bien
público y el punto de vista universal del Estado.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• La autoridad pública es la instancia social de la
regla moral que actúa en nombre del Estado y
de la ley, trascendiendo todos los intereses
particulares, y expresando el espíritu universal
y racional de la humanidad.
• La autoridad de los funcionarios públicos en
nuestra sociedad es legitimada por una
ideología de la imparcialidad.
3.4 Funciones ideológicas del ideal de
imparcialidad

• De ello se desprende que la autoridad y los


representantes no tengan mandato imperativo, para
que justamente puedan aprobar leyes de manera
imparcial en beneficio del interés general. Sus
leyes deben ser leyes imparciales y deben
aplicarse sobre todos de igual manera.
• El Estado, los representantes, los jueces, la
autoridad y todos los funcionarios, se supone que
son expertos en la toma imparcial de decisiones.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• Proponer que las decisiones sean tomadas por
una asamblea popular de la gente es una mala
idea que debe descartarse, porque crearía
conflictos irresolubles.
• Como los procesos democráticos de toma de
decisión no pueden funcionar el Estado debe
servir como árbitro neutral e imparcial.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• La idea del Estado neutral e imparcial es un
mito.
• La imparcialidad es tan imposible para la
autoridad que toma decisiones como lo es para
cualquier agente moral. Ni uno ni otro pueden
adoptar el punto de vista de la razón
trascendental, divorciándose de las filiaciones
y compromisos grupales que constituyen sus
identidades y les dan una visión y perspectiva
de la vida social.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• Ser equitativo no es lo mismo que no ser parcial.
No es posible no ser parcial con la propia
historia y compromisos.
• El mito del Estado neutral cumple una función
ideológica, y es operativamente necesario para
aplicar el paradigma de la justicia distributiva.
• En el ámbito laboral esta neutralidad se expresa
como una organización jerárquica en la que el
mérito es el criterio de adjudicación de puestos.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• La propensión a universalizar lo particular no hace sino
reforzar la opresión, a partir de la construcción de lo
normal y neutral desde la posición de las experiencias
y estándares particulares de los grupos privilegiados.
• Quienes se apartan de la normalidad son considerados
como una desviación y socialmente inferiores.
• Los oprimidos son por lo tanto ignorados, silenciados y
desaventajados como resultado de sus identidades
situadas.
3.4 Funciones ideológicas del
ideal de imparcialidad
• El remedio contra la dominación y la opresión es el
desmantelamiento de la jerarquía.
• Si la razón normativa es dialógica, las normas justas
deben surgir de la interacción real de las personas con
diferentes puntos de vista, que deben abrirse,
confrontarse y escuchar a otros.
• Las estructuras de tomas de decisión para ser justas
deben ser democráticas, garantizando voz y voto a
todos los grupos particulares involucrados y afectados
por las decisiones a tomar.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• En vez de un contrato ficticio se necesitan
estructuras de participación real, en la que
la gente afirme positivamente sus
perspectivas sobre asuntos sociales, dentro
de instituciones que reconozcan y
promuevan la representación de la
diversidad de voces.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• Los teóricos y políticos republicanos insisten en la
unidad y homogeneidad del público cívico, y para
hacerlo asumen que la condición de ciudadano hace
del individuo un sujeto cuyo rol está desligado de
toda particularidad y diferencia, sus afectos, deseos y
necesidades, haciendo abstracción de lo que no lo
ponga en una situación idéntica que la de los demás
ciudadanos, que deben adoptar el punto de vista de la
voluntad general y del bien común a partir sólo de la
razón.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• Para Barber la democracia participativa se basa en
la oposición entre la esfera pública de la ciudadanía,
y la esfera privada de los intereses particulares y de
las filiaciones.
• La democracia plural y participativa de Habermas
es de carácter intersubjetivo y contextual, pero
subsiste fuertemente el universalismo kantiano, con
vestigios de la dicotomía entre razón y afecto, y el
compromiso moral con el punto de vista moral del
otro generalizado, en vez del otro concreto.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• La repolitización de la vida pública no
requiere la creación de un ámbito público
unificado u homogéneo, en el que los
ciudadanos dejen de lado sus afinidades,
historias y necesidades, a fin de discutir ún
mítico bien común.
• El único bien común es el resulta de la
interacción que expresa y no que entierra
las particularidades.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo

• Si bien debe mantenerse la distinción entre


los ámbitos público y privado, ésta no debe
construirse como una oposición jerárquica
en la que se proyecten las oposiciones entre
razón y afecto, masculino y femenino, o
universal y particular.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• Lo público es lo abierto y accesible. No es
excluyente. Lo público tampoco implica ni
homogeneidad ni la asunción de un punto de vista
universal.
• Para promover una política de inclusión la
democracia participativa debe promover el ideal de
un público heterogéneo, en el que las personas
expongan públicamente, en un marco de
reconocimiento y respeto de sus diferencias, aún
cuando quizá no fueran completamente entendidas
por todos.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• Lo privado significa deprivación, lo que debe
esconderse de la vista. Está conectado a la
vergüenza y a la carencia, a la incompletud. Esta
noción de lo privado es lo que lleva a la exclusión
de los aspectos corporales y afectivos de la vida
humana en público.
• Lo privado debería consistir en los aspectos de la
vida o actividad de una persona de los que ésta tiene
derecho a excluir a otros. La exclusión cabe si se
justifica en el fundamento de contar con un rango
justificado de privacidad individual.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• El concepto de un público heterogéneo
implica dos principios políticos:
– 1. Ninguna persona, acción ni aspecto de la
vida de una persona deben forzarse a la
privacidad; y
– 2. Ninguna institución ni práctica social deben
ser excluidas a priori como materias que no
puedan ser objeto de discusión ni expresión
públicas.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• Por ejemplo, si «lo personal es político», se
explica que los movimientos de mujeres
hayan creado materias de discusión pública
acerca del significado de los pronombres, la
violencia doméstica contra las mujeres, la
práctica de los hombres de abrirle la puerta
a las mujeres, la división social del trabajo
doméstico, o los ataques sexuales a las
mujeres y niños
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• La heterogeneidad del público lleva a
Young a postular el principio de la
representación para los grupos oprimidos en
los cuerpos democráticos de toma de
decisiones.
• Uno de los elementos y condiciones de la
justicia social es la democracia
participativa.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• En un esquema de democracia
representativa donde algunos grupos están
materialmente privilegiados y ejercitan
alguna forma de imperialismo cultural, los
procesos de toma de decisión resaltan las
experiencias y perspectivas particulares del
grupo privilegiado, silenciando y
denigrando a los grupos oprimidos.
3.5 Democracia participativa y la
idea de un público heterogéneo
• Young postula un principio y mecanismos de
acción para la heterogeneidad en una
democracia participativa.
• El principio es que un público democrático
debe contar con mecanismos apropiados para
el reconocimiento y representación efectivos
de las distintas voces y perspectivas de quienes
constituyen esos grupos que están en situación
de opresión o de desventaja.
3.5 Democracia participativa y la idea
de un público heterogéneo
• La representación de los grupos oprimidos supone
mecanismos institucionales y recursos públicos que apoyen:
– 1. Su autorganización de modo que alcancen su
empoderamiento colectivo y un entendimiento reflexivo de
su experiencia e intereses colectivos en el contexto de la
sociedad;
– 2. Acciones de análisis grupal y de generación grupal de
propuestas de política en contextos institucionalizados
donde quienes toman decisiones estén obligados a
documentar que en sus deliberaciones han tomado en
consideración las perspectivas del grupo;
– 3. El poder de veto del grupo referido a las políticas
específicas que afectan directamente al grupo.
3.5 Democracia participativa y la idea
de un público heterogéneo
• La representación específica de grupos oprimidos promueve
justicia en sentido procesal y sustantivo:
– 1. Asegura equidad procesal al fijar la agenda pública y
contar con espacio en audiencias públicas
– 2. Canaliza la voz de los oprimidos junto con la de los
privilegiados en las deliberaciones democráticas
– 3. Fomenta la expresión de las necesidades e intereses
individuales y grupales no como pedidos sino como
derechos
– 4. Promueve resultados justos porque maximiza el
conocimiento social expresado en la discusión, y por
tanto aumenta la sabiduría práctica.
3.5 Democracia participativa y la idea
de un público heterogéneo
• La representación de los grupos oprimidos no tiene que
ver con la representación de grupos de interés ni
ideológicos.
• Es representación sólo de grupos oprimidos o
desaventajados.
• La representación no se restringe a la esfera de las
asambleas representativas ni de las instituciones
gubernamentales. Se extiende a todo tipo de foro público.
• El principio de representación grupal no implica
representación proporcional. Lo que cuenta es la
representación de las experiencias, perspectivas e
intereses de los grupos.
3.5 Democracia participativa y la idea
de un público heterogéneo
• La representación de los grupos oprimidos
nutre el carácter público del público
heterogéneo al invocar a quienes
participan que justifiquen sus demandas
ante otros que están en una posición
social diferente.
• No hay modelos que seguir. El modelo de
consocionalismo europeo no constituye
un modelo de democratia participativa.
3.5 Democracia participativa y la idea
de un público heterogéneo
• El ideal de la justicia social de eliminar las
diferencias de grupo es irrealista e indeseable.
Una sociedad grupalmente diferenciada demanda
igualdad entre los grupos, así como
reconocimiento mutuo y afirmación de las
diferencias de los grupos.
• Atender a las necesidades del grupo y permitirles
espacio para su representación promueve la
justicia social a la vez que asegura el
reconocimiento que enfrenta el imperialismo
cultural.