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El movimiento equivale a vida; de ahí el término “animar”.

Pero animación no
significa tomar un dibujo inerte y dotarlo de movimiento.
La forma de acción mas simple y con la que la gente suele comenzar, es el
cambio de un objeto o persona en otro. A través de la experimentación con
esta clase de cambio se puede captar la relación que existe entre los
dibujos y el tiempo percibido.
A partir de las alteraciones introducidas dentro de las formas de los
dibujos, se puede avanzar hasta crear la ilusión de un objeto, animal o
persona que se mueven a través de la distancia.
Para reducir o aumentar la velocidad de ese movimiento, simplemente debe
aumentarse o reducirse la distancia recorrida por cada cuadro.
El control de la velocidad es la esencia de la animación. Si todos los
movimientos son parejos y experimentan variaciones, la animación será débil
e inanimada.
La comprensión del movimiento real es un elemento fundamental para que la
animación tenga éxito, y también contar con algunos conocimientos de
anatomía.
La idea que la animación debería apuntar a “imitar la vida” es un concepto
erróneo. La fuerza de la animación, reside en acentuar y doblar el tiempo, la
velocidad y la forma. Los dibujos deben estar lo bastante espaciados para
poder expresar lo que usted desea que hagan.