Sistema de Formación Socialista Simón Rodríguez

Primeras jornadas de pensamiento
y reflexión crítica de las bases del PSUV

Nuestro rol
ante la historia

Quiero reiterarlo: si internalizamos las tres preguntas de la jornada,
no podemos menos que reconocer que el papel histórico, que hoy entre
todos protagonizamos, es el mismo, sin duda alguna y quiero enfatizarlo, que jugó Bolívar y todos aquellos pueblos hechos ejércitos, como
aquel que el 7 de agosto de 1819, tal día como hoy, diera la batalla
decisiva para garantizar el éxito de la Campaña Libertadora de la
Nueva Granada en el campo de Boyacá. Es nuestra herencia y debemos
responder a nuestro rol de hoy: sumémonos en cuerpo y alma, como
individuos y como colectivo, a la jornada por la nueva independencia de
Venezuela y de toda nuestra América.
No habría Revolución posible si nosotros no nos formamos.
Hugo Chávez, Las líneas de Chávez, 9 de agosto de 2009

Cuadernos de formación ideológica

Nº1
Agosto 2009

2

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Aprender a pensar

Índice

APRENDER A PENSAR    
Hugo Chávez Frías. Líneas de Chávez ...................................................................
 
EL TAMAÑO DE LA RESPONSABILIDAD
Ernesto Che Guevara.El cuadro, columna vertebral de la revolución .............
Pablo Neruda. Un canto a Bolívar .......................................................................
 
LA HISTORIA DE LA OPRESIÓN
Eduardo Galeano Las venas abiertas de América Latina (Fragmento) ...............
 
LA HISTORIA DE LA DOMINACIÓN HA COMENZADO POR
INVISIBILIZAR NUESTROS PUEBLOS.
Mario  Sanoja- Iraida Vargas-Arenas . El manejo político de la historia
indígena venezolana ...............................................................................................
LOS IMPERIOS NO SOLO DESHUMANIZAN LAS CIVILIZACIONES QUE
PRETENDEN HACER PRESAS. LAS INVISIBILIZAN, COMO PROCURANDO
BORRAR DE LA MEMORIA DE LOS PUEBLOS SU PROPIO ROSTRO, SU
IDENTIDAD.
Mario Sanoja- Iraida Vargas-Arenas. El Origen de los “Monos” y “Escuálidos”...
                        
PENSAMIENTO BOLIVARIANO. DOCTRINA LIBERADORA DE
IDENTIDAD, LUCHA Y RESISTENCIA.
Franciso Pividal. Lo que Bolívar no hizo, está todavía por hacer en América....
 
TIERRA Y HOMBRES LIBRES
Luis Britto García.    Zamora Socialista ..............................................................
 
COLONIA Y NEOCOLONIA EN VENEZUELA
Resistencia y participación (Fragmentos), Iraida Vargas .....................................
“Chino” Valera Mora . Yo justifico ......................................................................
 
PETROLEO, RENTA Y NUEVAS FORMAS DE GEOPOLITICA Y DEL
MODELO COMERCIAL EXPOLIATIVO
Bernard Mommer . La cuestión petrolera (Fragmentos) .....................................
 
PALABRAS DEL PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ FRÍAS EN LA
INAUGURACIÓN DE LA   IV CUMBRE DE PETROCARIBE.(Fragmentos)
2007. SALVADOR DE LA PLAZA. EL PETROLEO EN LA VIDA
VENEZOLANA (Fragmentos) 1976 ...................................................................... 
 
LA VENEZUELA RENTISTA
Alí Rodríguez Araque. El proceso de privatización petrolera en Venezuela .....
 
PENSAMIENTO ANTIMPERIALISTA
Luis Beltrán Prieto Figueroa..Bolívar y la solidaridad continental.
El magisterio americano de Bolívar ......................................................................
 
RAZONES DE LA CAIDA DE UNA REPUBLICA
Simón Bolívar Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un
Caraqueño (Manifiesto de Cartagena) ..................................................................
 
VISIÓN POLÍTICA INTEGRAL, DE TOTALIDAD, DE BOLIVAR DE
AMÉRICA. PROPUESTA POLÍTICA. GEOESTRATEGIA, DE SUR
AMERICA. LAS RAZONES DE LA INDEPENDENCIA
Simón Bolívar . “Carta de Jamaica” ......................................................................
 
PROPUESTA DE ORGANIZACIÓN DE UNA REPUBLICA.EL
PENSAMIENTO REPUBLICANO DE BOLIVAR.
Simón Bolívar Discurso de Angostura. (1819)......................................................
 
ESTUDIO COMPARADO QUE PERMITE SENTAR LAS BASES PARA LA
CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA LATINOAMERICANA SEGÚN
SIMÓN RODRÍGUEZ
Simón Rodríguez. Sociedades Americanas (fragmentos) .......................................

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VISIÓN LATINOAMERICANISTA DE IDENTIDAD PARA LA
CONSECUCIÓN DEL IDEARIO BOLIVARIANO
José Martí. Nuestra América ................................................................................. 72
LOS PUEBLOS NUESTROAMERICANOS COMO ELEMENTO
INTEGRADOR DE LA REGIÓN
Luis Villafaña. Mariátegui, la Revolución Bolivariana y el Socialismo
Nuestro americano ................................................................................................. 76
José Carlos Mariategui. La unidad de la América indoespañola (1924) ............. 77
NECESIDAD DE INTEGRACIÓN PARA COMBATIR EL IMPERIALISMO
Augusto Cesar Sandino. Plan de realización del supremo sueño de Bolívar ...... 79
Fidel Castro. Segunda declaración de La Habana .............................................. 85
Hugo Chávez. Vengo a denunciar 200 años de agresión ...................................... 97
Jornada de debate en las bases del PSUV
Estructura de la jornada de debate ...................................................................... 112
Normativas del debate en las patrullas socialistas durante las jornadas formativas.. 112

Líneas de Chávez

E

ste jueves 6 de agosto -día en
que recordábamos la entrada
triunfal a Caracas de nuestro
Libertador, para sellar con broche de
oro su prodigiosa Campaña Admirable
de 1813; día en que conmemorábamos
la gesta heroica de Junín en 1824, última batalla comandada por Bolívar; y
día en que celebrábamos el nacimiento
de Bolivia como nación independiente
en 1825- no pudo ser más propicio para
dar nacimiento a la Escuela de Cuadros
Políticos del PSUV, en la Ciudad Vacacional de Los Caracas, estado Vargas.
Quiero reiterarlo: si internalizamos las
tres preguntas de la jornada, no podemos menos que reconocer que el papel
histórico, que hoy entre todos protagonizamos, es el mismo, sin duda alguna
y quiero enfatizarlo, que jugó Bolívar
y todos aquellos pueblos hechos ejércitos, como aquel que el 7 de agosto de
1819, tal día como hoy, diera la batalla decisiva para garantizar el éxito de
la Campaña Libertadora de la Nueva
Granada en el campo de Boyacá. Es
nuestra herencia y debemos responder a nuestro rol de hoy: sumémonos
en cuerpo y alma, como individuos
y como colectivo, a la jornada por la
nueva independencia de Venezuela y
de toda nuestra América.
No habría Revolución posible entonces
si nosotros no nos formamos; no sólo
los cuadros, sino el partido, el pueblo
como un todo: el partido de masas que
hoy constituimos debe ir más allá, porque no es suficiente. Debe ser un partido de masas que genere sus propios
cuadros, de forma que el PSUV sea
generador de cuadros, de líderes, de
activadores, de formadores socialistas.
Recordemos la premisa fundamental
de Gramsci, punto de partida, jamás
de llegada, de nuestra organización
política: un partido de masas que cree,
genere, produzca cuadros.

Aprender a pensar

De ahí entonces la necesidad de que
el PSUV -no perdiendo nunca el objetivo de ser la fiel expresión de esa
acumulación de crítica y fuerzas, que
lo es el Poder Popular- se contraponga
a la obscenidad del poder en sí mismo,
como ejercicio del control y dominación política.
Y de allí también la necesidad de que
se constituya en un espacio donde las
relaciones sociales sean sometidas al
control colectivo, el único válido. Valga lo mismo para la formación política, sin la cual lo anterior será imposible: requerimos de una formación de
cuadros que haga imposible los carcomidos paradigmas de la educación
burguesa, la reproducción de la dominación. Recordemos la experiencia
a la luz del modelo robinsoniano y de
Freire. Y de este último, de Freire, traigamos a la memoria aquellas palabras
suyas que encabezan su Pedagogía del
Oprimido (1969):
“La sectarización es siempre castradora por el fanatismo que la nutre.
La radicalización, por el contrario, es
siempre creadora, dada la criticidad
que la alimenta. En tanto la sectarización es mítica y, por ende, alienante, la radicalización es crítica y, por
ende, liberadora. Liberadora ya que,
al implicar el enraizamiento de los
hombres en la opción realizada, los
compromete cada vez en el esfuerzo
de transformación de la realidad concreta, objetiva.”
De eso se trata, en síntesis, formar desde las raíces -”A la raíz va el hombre
verdadero. Radical no es más que eso:
el que va a las raíces”, decía Martí-,
dentro de un ámbito abierto siempre a
la crítica desde cada quien.
Estamos, pues, a la puerta de un socialismo radicalmente por reinventar, que
es, valga la reiteración, radicalmente
democrático.

Simón Rodríguez

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

3

El tamaño de la responsabilidad histórica

El cuadro, columna vertebral
de la revolución
En un régimen que
inicia la construcción del socialismo,
no puede suponerse Ernesto Guevara;
El Che
un cuadro que no Publicado en la revista Cuba
tenga un alto de- Socialista en septiembre 1962.
sarrollo político,
nnecesario sería insistir en las características
pero por desarrollo
de nuestra Revolución,
político no debe
en la forma original, con
considerarse sólo algunos rasgos de espontaneidad, con que se produjo
el aprendizaje de
el tránsito de una revolula teoría marxista; ción nacional libertadora,
debe también exi- a una revolución socialista
y en el cúmulo de etapas
girse la responsa- vividas a toda prisa en el
bilidad del indivi- curso de este desarrollo,
que fue dirigido por los
duo por sus actos, mismos actores de la epopeya inicial del Moncada,
la disciplina que
pasando por el Granma y
coarte cualquier
terminando en la declaración de carácter socialista
debilidad transide la Revolución cubana.
toria y que no esté Nuevos
simpatizantes,
reñida en una alta cuadros, organizaciones,
fueron sumando a la
dosis de iniciativa, se
endeble estructura orgánila preocupación
ca del movimiento inicial,
constante por todos hasta constituir el aluvión
de pueblo que caracteriza
los problemas de la nuestra Revolución.
Cuando se hizo patente que
Revolución.

I

causa de las condiciones en
que encontráramos el Estado, sin cuadros para desarrollar el cúmulo enorme de
tareas que debían cumplirse
en el aparato estatal, en la
organización política y en
todo el frente económico.
En el momento siguiente a
la toma del poder, los cargos burocráticos se designaron «a dedo»; no hubo
mayores problemas, no los
hubo porque todavía no estaba rota la vieja estructura.
El aparato funcionaba con
su andar lento y cansino de
cosa vieja y casi sin vida,
pero tenía una organización
y, en ella, la coordinación
en Cuba una nueva clase suficiente para mantenerse
social tomaba definitiva- por inercia, desdeñando los
mente el mando, se vieron cambios políticos que se
también las grandes limi- producían como preludio
taciones que tendría en el del cambio en la estructura
ejercicio del poder estatal a económica.

El Movimiento 26 de Julio,
hondamente herido por las
luchas internas entre sus
alas izquierda y derecha,
no podía dedicarse a tareas
constructivas; y el Partido Socialista Popular, por
el hecho de soportar fieros
embates y la ilegalidad durante años, no había podido
desarrollar cuadros intermedios para afrontar las
nuevas responsabilidades
que se avecinaban.
Cuando se produjeron las
primeras
intervenciones
estatales en la economía, la
tarea de buscar cuadros no
era muy complicada y se
podía elegir entre muchas
gentes que tenían alguna
base mínima para ejercer
el cargo de dirección. Pero,
con el aceleramiento del
proceso, ocurrido a partir
de la nacionalización de las

empresas norteamericanas
y, posteriormente, de las
grandes empresas cubanas,
se produce una verdadera
hambre de técnicos administrativos. Se siente, por
otro lado, una necesidad angustiosa de técnicos de producción, debido al éxodo
de muchos de ellos, atraídos por mejores posiciones
ofrecidas por las compañías imperialistas en otras
partes de América o en los
mismos Estados Unidos, y
el aparato político debe someterse a un intenso esfuerzo, en medio de las tareas
de estructuración, para dar
atención ideológica a una
masa que entra en contacto
con la Revolución, plena de
ansias de aprender.
Todos cumplimos el papel
como buenamente pudimos,
pero no fue sin penas ni

4

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

El tamaño de la responsabilidad histórica
apuros. Muchos errores se
cometieron en la parte administrativa del Ejecutivo,
enormes fallas se cometieron por parte de los nuevos
administradores de empresas, que tenían responsabilidades demasiado grandes
en sus manos, y grandes y
costosos errores cometimos también en el aparato
político que, poco a poco,
fue cayendo en una tranquila y placentera burocracia, identificado casi como
trampolín para ascensos y
para cargos burocráticos
de mayor o menor cuantía,
desligado totalmente de las
masas.
El eje central de nuestros
errores está en nuestra falta
de sentimiento de la realidad en un momento dado,
pero la herramienta que
nos faltó, lo que fue embotando nuestra capacidad de
percepción y convirtiendo
al partido en un ente burocrático, poniendo en peligro la administración y la
producción, fue la falta de
cuadros desarrollados a nivel medio. La política de
cuadros se hacía evidente
como sinónimo de política
de masas; establecer nuevamente el contacto con
las masas, contacto estrechamente mantenido por
la Revolución en la primera época de su vida, era la
consigna. Pero establecerlo
a través de algún tipo de
aparato que permitiera sacarle el mayor provecho,
tanto en la percepción de
todos los latidos de las masas como en la transmisión
de orientaciones políticas,
que en muchos casos solamente fueron dadas por
intervenciones personales
del Primer Ministro Fidel
Castro o de algunos otros
líderes de la Revolución.
A esta altura podemos preguntarnos, ¿qué es un cua-

El cuadro es la pieza maestra del motor
ideológico que es el Partido Unido de la
Revolución. Es lo que pudiéramos llamar
un tornillo dinámico de este motor; tornillo
en cuanto a pieza funcional que asegura
su correcto funcionamiento, dinámico en
cuanto a que no es un simple trasmisor hacia arriba o hacia abajo de lemas o demandas, sino un creador que ayudará al desarrollo de las masas y a la información de
los dirigentes, sirviendo de punto de contacto con aquéllas. Tiene una importante
misión de vigilancia para que no se liquide
el gran espíritu de la Revolución, para que
ésta no duerma, no disminuya su ritmo.
dro? Debemos decir que, un
cuadro es un individuo que
ha alcanzado el suficiente
desarrollo político como para
poder interpretar las grandes
directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y
transmitirlas como orientación a la masa, percibiendo
además las manifestaciones
que ésta haga de sus deseos
y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y practica
el centralismo democrático y
sabe valorar las contradicciones existentes en el método
para aprovechar al máximo
sus múltiples facetas; que
sabe practicar en la producción el principio de la dis-

cusión colectiva y decisión
y responsabilidad únicas,
cuya fidelidad está probada y
cuyo valor físico y moral se
ha desarrollado al compás de
su desarrollo ideológico, de
tal manera que está dispuesto
siempre a afrontar cualquier
debate y a responder hasta
con su vida de la buena marcha de la Revolución. Es,
además, un individuo con
capacidad de análisis propio,
lo que le permite tomar las
decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de
modo que no choque con la
disciplina.
El cuadro, pues, es un creador, es un dirigente de alta
estatura, un técnico de buen
nivel político que puede,

razonando dialécticamente,
llevar adelante su sector de
producción o desarrollar a
la masa desde su puesto político de dirección.
Este ejemplar humano, aparentemente, rodeado de virtudes difíciles de alcanzar,
está sin embargo, presente
en el pueblo de Cuba y nos
lo encontramos día a día.
Lo esencial es aprovechar
todas las oportunidades
que hay para desarrollarlo
al máximo, para educarlo,
para sacar de cada personalidad el mayor provecho y
convertirla en el valor más
útil para la nación.
El desarrollo de un cuadro
se logra en el quehacer diario; pero debe acometerse la
tarea, además, de un modo
sistemático en escuelas especiales, donde profesores
competentes, ejemplos a la
vez del alumnado, favorezcan el más rápido ascenso
ideológico.
En un régimen que inicia la
construcción del socialismo, no puede suponerse un
cuadro que no tenga un alto
desarrollo político, pero por
desarrollo político no debe
considerarse sólo el aprendizaje de la teoría marxista;
debe también exigirse la
responsabilidad del individuo por sus actos, la disciplina que coarte cualquier
debilidad transitoria y que
no esté reñida en una alta
dosis de iniciativa, la preocupación constante por todos los problemas de la Revolución. Para desarrollarlo
hay que empezar, por establecer el principio selectivo
en la masa, es allí donde hay
que buscar las personalidades nacientes, probadas en
el sacrificio o que empiezan
ahora a mostrar sus inquietudes, y llevarlas a escuelas
especiales, o, en su defecto
a cargos de mayor responsabilidad que lo prueben en

el trabajo práctico.
Así hemos ido encontrando
multitud de nuevos cuadros
que se han desarrollado en
estos años; pero su desarrollo no ha sido parejo, puesto
que los jóvenes compañeros
se han visto frente a la realidad de la creación revolucionaria sin una adecuada
orientación de partido. Algunos han triunfado plenamente, pero hay muchos
que no pudieron hacerlo
completamente y quedaron
a mitad del camino, o que,
simplemente, se perdieron
en el laberinto burocrático
o en las tentaciones que da
el poder.
Para asegurar el triunfo y
la consolidación total de
la Revolución necesitamos desarrollar cuadros de
distintos tipos; el cuadro
político que sea la base de
nuestras organizaciones de
masas, el que oriente a éstas a través de la acción del
Partido Unido de la Revolución Socialista (ya se están empezando a sentar estas bases con las escuelas
nacionales y provinciales
de Instrucción Revolucionaria y con los estudios y
círculos de estudios a todos los niveles); también
se necesitan cuadros militares, para lograr lo cual se
puede utilizar la selección
que hizo la guerra en nuestros jóvenes combatientes,
ya que quedó con vida una
buena cantidad sin grandes
conocimientos
teóricos
pero probados en el fuego,
probados en las condiciones más duras de la lucha
y de una fidelidad a toda
prueba hacia el régimen
revolucionario, a cuyo nacimiento y desarrollo están
íntimamente unidos desde
las primeras guerrillas de
la Sierra. Debemos promover también cuadros
económicos que se dedi-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

5

El tamaño de la responsabilidad histórica
quen específicamente a las
tareas difíciles de la planeación y a las tareas de
la organización del Estado
socialista en estos momentos de creación. Es necesario trabajar con los profesionales, impulsando a los
jóvenes a seguir alguna de
las carreras técnicas más
importantes, para tentar de
darle a la ciencia el tono
de entusiasmo ideológico
que garantice un desarrollo
acelerado. Y es imperativo
crear el equipo administrativo que sepa aprovechar y
acoplar los conocimientos
técnicos específicos de los
demás y orientar las empresas y otras organizaciones
del Estado para acoplarlas
al fuerte ritmo de la Revolución. Para todos ellos, el
denominador común es la
claridad política. Esta no
consiste en el apoyo incondicional o los postulados de la Revolución, sino
en un apoyo razonado, en
una gran capacidad de sacrificio y en una capacidad
dialéctica de análisis que
permita hacer continuos
aportes, a todos los niveles, a la rica teoría y práctica de la Revolución. Estos
compañeros deben seleccionarse de las masas, aplicando el principio único de
que el mejor sobresalga y
que al mejor se le den las
mayores oportunidades de
desarrollo.
En todos estos lugares, la
función del cuadro, a pesar
de ocupar frentes distintos,
es la misma. El cuadro es
la pieza maestra del motor ideológico que es el
Partido Unido de la Revolución. Es lo que pudiéramos llamar un tornillo
dinámico de este motor;
tornillo en cuanto a pieza
funcional que asegura su
correcto funcionamiento,
dinámico en cuanto a que

no es un simple trasmisor
hacia arriba o hacia abajo
de lemas o demandas, sino
un creador que ayudará al
desarrollo de las masas y a
la información de los dirigentes, sirviendo de punto
de contacto con aquéllas.
Tiene una importante misión de vigilancia para que
no se liquide el gran espíritu de la Revolución, para
que ésta no duerma, no
disminuya su ritmo. Es un
lugar sensible; transmite lo
que viene de la masa y le
infunde lo que orienta el
Partido.
Desarrollar los cuadros, es,
pues, una tarea inaplazable
del momento. El desarrollo de los cuadros ha sido
tomado con gran empeño
por el Gobierno revolucionario; con sus programas
de becas siguiendo principios selectivos, con los
programas de estudio de
los obreros, dando distintas oportunidades de desarrollo tecnológico, con el
desarrollo de las escuelas
técnicas especiales, con el
desarrollo de las escuelas
secundarias y las universidades abriendo nuevas carreras, con el desarrollo, en
fin del estudio, el trabajo y
la vigilancia revolucionaria
como lemas de toda nuestra patria, basados fundamentalmente en la Unión
de Jóvenes Comunistas,
de donde deben salir los
cuadros de todo tipo y aun
los cuadros dirigentes de la
Revolución en el futuro.
Íntimamente ligado al concepto de “cuadro” está el de
la capacidad de sacrificio,
de demostrar con el propio
ejemplo las verdades y consignas de la Revolución. El
cuadro, como dirigente político, debe ganarse el respeto de los trabajadores con
su acción. Es imprescindible que cuente con la consi-

deración y el cariño de los
compañeros a quienes debe
guiar por los caminos de
vanguardia.
Por todo ello, no hay mejor cuadro que aquel cuya
elección efectúa la masa
en las asambleas que designan los obreros ejemplares, los que serán integrados al PURS junto con
los antiguos miembros de
las ORI [Organizaciones
Revolucionarias Integradas] que pasen todas las
pruebas selectivas exigidas. Al principio constituirán un partido pequeño,
pero su influencia entre los
trabajadores será inmensa; luego éste se agrandará cuando el avance de la
conciencia socialista vaya
convirtiendo en una necesidad el trabajo y la entrega
total a la causa del pueblo.
Con dirigentes medios de
esa categoría, las difíciles
tareas que tenemos delante se cumplirán con menos
contratiempos. Luego de
un período de desconcierto y de malos métodos
se ha llegado a la política justa, la que no será
abandonada jamás. Con
el impulso siempre
renovado de la clase obrera, nutriendo con sus fuentes
inagotables las filas
del futuro Partido Unido de
la Revolución
Socialista,
y
con la rectoría
de nuestro partido,
entramos de lleno en
la tarea de formación de
cuadros que garanticen el
desarrollo impetuoso de
nuestra Revolución. Hay
que triunfar en el empeño.
Fuente: Che Guevara, Ernesto: Obras. 1957-1967,
Casa de las Américas, La
Habana, 1970.

Íntimamente ligado al concepto de “cuadro” está el de la capacidad de sacrificio,
de demostrar con el propio ejemplo las
verdades y consignas de la Revolución. El
cuadro, como dirigente político, debe ganarse el respeto de los trabajadores con su
acción. Es imprescindible que cuente con
la consideración y el cariño de los compañeros a quienes debe guiar por los caminos de vanguardia.

6

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Un canto a Bolívar

Pablo Neruda
Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.
Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.
De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.
Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.
Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.
Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,

más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.
Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
“Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo”.
De Canto General, 1950.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

7

La historia de la opresión

Las venas abiertas
de América Latina (Fragmento)
Introducción:
Ciento veinte
millones de
niños
en el centro de
la tormenta.

Eduardo Galeano

L

a división internacional del trabajo
consiste en que unos
países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo,
que hoy llamamos América
Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los
remotos tiempos en que los
europeos del Renacimiento se abalanzaron a través
del mar y le hundieron los
dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América
Latina perfeccionó sus funciones Este ya no es el reino de las maravillas donde
la realidad derrotaba a la
fábula y la imaginación era
humillada por los trofeos
de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región
sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al
servicio de las necesidades
ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las
frutas y el café, las materias
primas y los alimentos con
destino a los países ricos
que ganan consumiéndolos, mucho más de lo que
América Latina gana produciéndolos. Son mucho
más altos los impuestos
que cobran los compradores que los precios que reciben los vendedores; y al
fin y al cabo, como declaró
en julio de 1968 Covey T.
Oliver, coordinador de la
Alianza para el Progreso,
«hablar de precios justos
en la actualidad es un concepto medieval. Estamos

Para quienes conciben la historia como
una competencia, el atraso y la miseria de
América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron,
ganaron gracias a que nosotros perdimos:
la historia del subdesarrollo de América
Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial.
Nuestra derrota estuvo siempre implícita
en la victoria ajena; nuestra riqueza ha
generado siempre nuestra pobreza para
alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos.
en plena época de la libre
comercialización...»
Cuanta más libertad se
otorga a los negocios, más
cárceles se hace necesario
construir para quienes padecen los negocios. Nuestros sistemas de inquisidores y verdugos no sólo
funcionan para el mercado
externo dominante; proporcionan también caudalosos
manantiales de ganancias
que fluyen de los empréstitos y las inversiones extranjeras en los mercados
internos dominados. «Se ha
oído hablar de concesiones
hechas por América Latina
al capital extranjero, pero
no de concesiones hechas
por los Estados Unidos al
capital de otros países...
“Es que nosotros no damos
concesiones”, advertía, allá
por 1913, el presidente nor-

teamericano Woodrow Wilson. Él estaba seguro: «Un
país --decía- es poseído y
dominado por el capital que
en él se haya invertido». Y
tenía razón. Por el camino
hasta perdimos el derecho
de llamarnos americanos,
aunque los haitianos y los
cubanos ya habían asomado a la historia, como pueblos nuevos, un siglo antes
de que los peregrinos del
Mayflower se establecieran
en las costas de Plymouth.
Ahora América es, para el
mundo, nada más que los
Estados Unidos: nosotros
habitamos, a lo sumo, una
sub-América, una América
de segunda clase, de nebulosa identificación.
Es, América Latina, la región de las venas abiertas.
Desde el descubrimiento
hasta nuestros días todo se

ha trasmutado siempre en
capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como
tal se ha acumulado y se
acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales,
los hombres y su capacidad
de trabajo y de consumo,
los recursos naturales y
los recursos humanos. El
modo de producción y la
estructura de clases de cada
lugar han sido sucesivamente determinados desde
fuera, por su incorporación
al engranaje universal del
capitalismo. A cada cual se
le ha asignado una función,
siempre en beneficio del
desarrollo de la metrópoli extranjera de turno, y se
ha hecho infinita la cadena
de las dependencias sucesivas, que tiene mucho más
de dos eslabones, y que por
cierto también comprende,
dentro de América Latina,
la opresión de los países
pequeños por sus vecinos
mayores y, fronteras adentro de cada país, la explotación que las grandes ciudades y los puertos ejercen
sobre sus fuentes internas
de víveres y mano de obra
(Hace cuatro siglos, ya habían nacido dieciséis de las
veinte ciudades latinoamericanas más pobladas de la
actualidad.)
Para quienes conciben la
historia como una competencia, el atraso y la miseria
de América Latina no son
otra cosa que el resultado
de su fracaso. Perdimos;

8

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

La historia de la opresión

otros ganaron. Pero ocurre
que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros
perdimos: la historia del
subdesarrollo de América
Latina integra, como se ha
dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo
siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza
ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar
la prosperidad de otros: los
imperios y sus caporales
nativos. En la alquimia colonial y neo-colonial, el oro
se transfigura en chatarra, y
los alimentos se convierten
en veneno. Potosí, Zacatecas y Ouro Preto cayeron
en picada desde la cumbre
de los esplendores de los
metales preciosos al profundo agujero de los socavones vacíos, y la ruina fue
el destino de la pampa chilena del salitre y de la selva amazónica del caucho;
el nordeste azucarero de
Brasil, los bosques argenti-

nos del quebracho o ciertos
pueblos petroleros del lago
de Maracaibo tienen dolorosas razones para creer en
la mortalidad de las fortunas
que la naturaleza otorga y
el imperialismo usurpa. La
lluvia que irriga a los centros del poder imperialista
ahoga los vastos suburbios
del sistema. Del mismo
modo, y simétricamente, el
bienestar de nuestras clases
dominantes - dominantes

hacia dentro, dominadas
desde fuera- es la maldición de nuestras multitudes
condenadas a una vida de
bestias de carga.
La brecha se extiende. Hacía mediados del siglo anterior, el nivel de vida de
los países ricos del mundo
excedía en un cincuenta
por ciento el nivel de los
países pobres. El desarrollo
desarrolla la desigualdad:
Richard Nixon anunció, en
abril de 1969, en su discurso ante la OEA, que a fines
del siglo veinte el ingreso
per capita en Estados Unidos será quince veces más
alto que el ingreso en América Latina. La fuerza del
conjunto del sistema imperialista descansa en la necesaria desigualdad de las
partes que lo forman, y esa
desigualdad asume magnitudes cada vez más dramáticas. Los países opresores
se hacen cada vez más ricos
en términos absolutos, pero
mucho más en términos relativos, por el dinamismo
de la disparidad creciente.
El capitalismo central puede darse el lujo de crear y
creer sus propios mitos de
opulencia, pero los mitos
no se comen, y bien lo saben los países pobres que
constituyen el vasto capita-

lismo periférico. El ingreso
promedio de un ciudadano
norteamericano es siete veces mayor que el de un latinoamericano y aumenta
a un ritmo diez veces más
intenso. Y los promedios
engañan, por los insondables abismos que se abren,
al sur del río Bravo, entre
los muchos pobres y los
pocos ricos de la región. En
la cúspide, en efecto, seis
millones de latinoamericanos acaparan, según las
Naciones Unidas, el mismo
ingreso que ciento cuarenta
millones de personas ubicadas en la base de la pirámide social. Hay sesenta millones de campesinos cuya
fortuna asciende a veinticinco centavos de dólar por
día; en el otro extremo los
proxenetas de la desdicha
se dan el lujo de acumular
cinco mil millones de dólares en sus cuentas privadas
de Suiza o Estados Unidos,
y derrochan en la ostentación y el lujo estéril -ofensa
y desafío- y en las inversiones improductivas, que
constituyen nada menos
que la mitad de la inversión
total, los capitales que América Latina podría destinar
a la reposición, ampliación
y creación de fuentes de
producción y de trabajo. In-

¿Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos? La pobreza no está escrita en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de
un oscuro designio de Dios. Corren años de revolución, tiempos
de redención. Las clases dominantes ponen las barbas en remojo, y a la vez anuncian el infierno para todos. En cierto modo, la
derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin: la tranquilidad de
que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambrienta. Si
el futuro se transforma en una caja de sorpresas, el conservador
grita, con toda razón: «Me han traicionado».

corporadas desde siempre
a la constelación del poder
imperialista, nuestras clases dominantes no tienen el
menor interés en averiguar
si el patriotismo podría resultar más rentable que la
traición o si la mendicidad
es la única forma posible de
la política internacional. Se
hipoteca la soberanía porque «no hay otro camino»;
las coartadas de la oligarquía confunden interesadamente la impotencia de una
clase social con el presunto
vatio de destino de cada nación.
Josué de Castro declara:
«Yo, que he recibido un
premio internacional de la
paz, pienso que, infelizmente, no hay otra solución
que la violencia para América Latina».
Ciento veinte millones de
niños se agitan en el centro
de esta tormenta. La población de América Latina crece como ninguna otra; en
medio siglo se triplicó con
creces. Cada minuto muere
un niño de enfermedad o de
hambre, pero en el año 2000
habrá seiscientos cincuenta
millones de latinoamericanos, y la mitad tendrá menos
de quince años de edad: una
bomba de tiempo. Entre los
doscientos ochenta millones
de latinoamericanos hay,
a fines de 1970, cincuenta
millones de desocupados o
sub-ocupados y cerca de cien
millones de analfabetos; la
mitad de los latinoamericanos vive apiñada en viviendas insalubres. Los tres mayores mercados de América
Latina -Argentina, Brasil y
México- no alcanzan a igualar, sumados, la capacidad
de consumo de Francia o de
Alemania occidental, aunque la población reunida de
nuestros tres grandes excede
largamente a la de cualquier

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

9

La historia de la opresión
país europeo. América Latina produce hoy día, en relación con la población, menos alimentos que antes de
la última guerra mundial, y
sus exportaciones per capita
han disminuido tres veces, a
precios constantes, desde la
víspera de la crisis de 1929.
El sistema es muy racional
desde el punto de vista de
sus dueños extranjeros y de
nuestra burguesía de comisionistas, que ha vendido el
alma al Diablo a un precio
que hubiera avergonzado a
Fausto. Pero el sistema es
tan irracional para todos los
demás que cuanto más se
desarrolla más agudiza sus
desequilibrios y sus tensiones, sus contradicciones ardientes. Hasta la industrialización, dependiente y tardía,
que cómodamente coexiste
con el latifundio y las estructuras de la desigualdad,
contribuye a sembrar la desocupación en vez de ayudar
a resolverla; se extiende la
pobreza y se concentra la
riqueza en esta región que
cuenta con inmensas legiones de brazos caídos que se
multiplican sin descanso.
Nuevas fábricas se instalan
en los polos privilegiados
de desarrollo -São Paulo,
Buenos Aires, la ciudad de
México- pero menos mano
de obra se necesita cada
vez. El sistema no ha previsto esta pequeña molestia:
lo que sobra es gente. Y la
gente se reproduce. Se hace
el amor con entusiasmo y
sin precauciones. Cada vez
queda más gente a la vera
del camino, sin trabajo en
el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en
la ciudad, donde reinan las
máquinas: el sistema vomita hombres. Las misiones
norteamericanas esterilizan
masivamente mujeres y

siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcados, pero cosechan niños;
porfiadamente, los niños
latinoamericanos continúan
naciendo, reivindicando su
derecho natural a obtener un
sitio bajo el sol en estas tierras espléndidas que podrían
brindar a todos lo que a casi
todos niegan.
A principios de noviembre
de 1968, Richard Nixon
comprobó en voz alta que
la Alianza para el Progreso
había cumplido siete años
de vida y, sin embargo, se
habían agravado la desnutrición y la escasez de alimentos en América Latina.

Pocos meses antes, en abril,
George W. Ball escribía en
Life: «Por lo menos durante las próximas décadas, el
descontento de las naciones
más pobres no significará
una amenaza de destrucción
del mundo. Por vergonzoso
que sea, el mundo ha vivido, durante generaciones,
dos tercios pobre y un tercio
rico. Por injusto que sea, es
limitado el poder de los países pobres». Ball había encabezado la delegación de los
Estados Unidos a la Primera
Conferencia de Comercio
y Desarrollo en Ginebra, y
había votado contra nueve
de los doce principios generales aprobados por la con-

ferencia con el fin de aliviar
las desventajas de los países
subdesarrollados en el comercio internacional. Son
secretas las matanzas de la
miseria en América Latina;
cada año estallan, silenciosamente, sin estrépito alguno, tres bombas de Hiroshima sobre estos pueblos que
tienen la costumbre de sufrir
con los dientes apretados.
Esta violencia sistemática,
no aparente pero real, va en
aumento: sus crímenes no se
difunden en la crónica roja,
sino en las estadísticas de la
FAO. Ball dice que la impunidad es todavía posible,
porque los pobres no pueden desencadenar la guerra

mundial, pero el Imperio se
preocupa: incapaz de multiplicar los panes, hace lo
posible por suprimir a los
comensales. «Combata la
pobreza, ¡mate a un mendigo!», garabateó un maestro
del humor negro sobre un
muro de la ciudad de La Paz.
¿Qué se proponen los herederos de Malthus sino matar
a todos los próximos mendigos antes de que nazcan?
Robert McNamara, el presidente del Banco Mundial
que había sido presidente de
la Ford y Secretario de Defensa, afirma que la explosión demográfica constituye
el mayor obstáculo para el
progreso de América Latina y anuncia que el Banco
Mundial otorgará prioridad,
en sus préstamos, a los países que apliquen planes para
el control de la natalidad.
McNamara comprueba con
lástima que los cerebros de
los pobres piensan un veinticinco por ciento menos, y
los tecnócratas del Banco
Mundial (que ya nacieron)
hacen zumbar las computadoras y generan complicadísimos trabalenguas sobre
las ventajas de no nacer: «Si
un país en desarrollo que
tiene una renta media per
capita de 150 a 200 dólares
anuales logra reducir su fertilidad en un 50 por ciento
en un período de 25 años, al
cabo de 30 años su renta per
capita será superior por lo
menos en un 40 por ciento al
nivel que hubiera alcanzado
de lo contrario, y dos veces
más elevada al cabo de 60
años», asegura uno de los
documentos del organismo.
Se ha hecho célebre la frase
de Lyndon Jonson: «Cinco
dólares, invertidos contra
el crecimiento de la población son más eficaces que
cien dólares invertidos en
el crecimiento económico».

10

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

La historia de la opresión
Dwight Eisenhower pronosticó que si los habitantes de
la tierra seguían multiplicándose al mismo ritmo no
sólo se agudizaría el peligro
de la revolución, sino que
además se produciría «una
degradación del nivel de
vida de todos los pueblos, el
nuestro inclusive».
Los Estados Unidos no sufren, fronteras adentro, el
problema de la explosión
de la natalidad, pero se
preocupan como nadie por
difundir e imponer, en los
cuatro puntos cardinales, la
planificación familiar. No
sólo el gobierno; también
Rockefeller y la fundación
Ford padecen pesadillas con
millones de niños que avanzan, como langostas, desde
los horizontes del Tercer
Mundo. Platón y Aristóteles
se habían ocupado del tema
antes que Malthus y McNamara; sin embargo, en
nuestros tiempos, toda esta
ofensiva universal cumple
una función bien definida:
se propone justificar la muy
desigual distribución de la
renta entre los países y entre las clases sociales, convencer a los pobres de que
la pobreza es el resultado
de los hijos que no se evitan
y poner un dique al avance
de la furia de las masas en
movimiento y rebelión. Los
dispositivos intrauterinos
compiten con las bombas
y la metralla, en el sudeste
asiático, en el esfuerzo por
detener el crecimiento de la
población de Vietnam. En
América Latina resulta más
higiénico y eficaz matar a
los guerrilleros en los úteros
que en las sierras o en las
calles. Diversas misiones
norteamericanas han esterilizado a millares de mujeres en la Amazonia, pese a
que ésta es la zona habitable
más desierta del planeta. En
la mayor parte de los países

latinoamericanos, la gente
no sobra: falta. Brasil tiene
38 veces menos habitantes
por kilómetro cuadrado que
Bélgica; Paraguay, 49 veces
menos que
Inglaterra; Perú, 32 veces
menos que Japón. Haití y
El Salvador, hormigueros
humanos de América Latina, tienen una densidad de
población menor que la de
Italia. Los pretextos invocados ofenden la inteligencia;
las intenciones reales encienden la indignación. Al
fin y al cabo, no menos de
la mitad de los territorios de
Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Ecuador, Paraguay y
Venezuela está habitada por
nadie. Ninguna población
latinoamericana crece menos que la del Uruguay, país
de viejos, y sin embargo
ninguna otra nación ha sido
tan castigada, en los años
recientes, por una crisis que
parece arrastrarla al último
círculo de los infiernos.
Uruguay está vacío y sus
praderas fértiles podrían dar
de comer a una población
infinitamente mayor que la
que hoy padece, sobre su
suelo, tantas penurias.
Hace más de un siglo, un
canciller de Guatemala había
sentenciado proféticamente:
«Sería curioso que del seno
mismo de los Estados Unidos, de donde nos viene el
mal, naciese también el remedio». Muerta y enterrada
la Alianza para el Progreso,
el Imperio propone ahora,
con más pánico que generosidad, resolver los problemas de América Latina
eliminando de antemano a
los latinoamericanos. En
Washington tienen ya motivos para sospechar que los
pueblos pobres no prefieren
ser pobres. Pero no se puede
querer el fin sin querer los
medios: quienes niegan la
liberación de América Lati-

na, niegan también nuestro
único renacimiento posible,
y de paso absuelven a las
estructuras en vigencia. Los
jóvenes se multiplican, se
levantan, escuchan: ¿qué les
ofrece la voz del sistema?
El sistema habla un lenguaje surrealista: propone evitar
los nacimientos en estas tierras vacías; opina que faltan
capitales en países donde los
capitales sobran pero se desperdician; denomina ayuda
a la ortopedia deformante de
los empréstitos y al drenaje
de riquezas que las inversiones extranjeras provocan;
convoca a los latifundistas
a realizar la reforma agraria
y a la oligarquía a poner en
práctica la justicia social. La
lucha de clases no existe -se
decreta- más que por culpa
de los agentes foráneos que
la encienden, pero en cambio existen las clases sociales, y a la opresión de unas
por otras se la denomina el
estilo occidental de vida.
Las expediciones criminales de los marines tienen por
objeto restablecer el orden
y la paz social, y las dictaduras adictas a Washington
fundan en las cárceles el estado de derecho y prohíben
las huelgas y aniquilan los
sindicatos para proteger la
libertad de trabajo.
¿Tenemos todo prohibido,
salvo cruzarnos de brazos?
La pobreza no está escrita
en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de un oscuro designio de Dios. Corren
años de revolución, tiempos
de redención. Las clases dominantes ponen las barbas
en remojo, y a la vez
anuncian el infierno
para todos. En
cierto modo,
la derecha
tiene
ra-

zón cuando se identifica a
sí misma con la tranquilidad
y el orden: es el orden, en
efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías,
pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el
hambre hambrienta. Si el
futuro se transforma en una
caja de sorpresas, el conservador grita, con toda razón:
«Me han traicionado». Y los
ideólogos de la impotencia,
los esclavos que se miran a
sí mismos con los ojos del
amo, no demoran en hacer
escuchar sus clamores. El
águila de bronce del Maine,
derribada el día de la victoria de la revolución cubana,
yace ahora abandonada, con
las alas rotas, bajo un portal
del barrio viejo de La Habana. Desde Cuba en adelante, también otros países han
iniciado por distintas vías y
con distintos medios la experiencia del cambio: la perpetuación del actual orden
de cosas es la perpetuación
del crimen. Los fantasmas
de todas las revoluciones
estranguladas o traicionadas a lo largo de la torturada historia latinoamericana
se asoman en las nuevas
experiencias, así como los
tiempos presentes habían
sido presentidos y engendrados por las
contradicciones
del pasado.
La historia
es un
pro-

feta con la mirada vuelta
hacia atrás: por lo que fue,
y contra lo que fue, anuncia
lo que será. Por eso en este
libro, que quiere ofrecer una
historia del saqueo y a la
vez contar cómo funcionan
los mecanismos actuales del
despojo, parecen los conquistadores en las carabelas y, cerca, los tecnócratas
en los jets, Hernán Cortés y
los infantes de marina, los
corregidores del reino y las
misiones del Fondo Monetario Internacional, los dividendos de los traficantes
de esclavos y las ganancias
de la General Motors. También los héroes derrotados
y las revoluciones de nuestros días, las infamias y las
esperanzas muertas y resurrectas: los sacrificios fecundos. Cuando Alexander
von Humboldt investigó las
costumbres de los antiguos
habitantes indígenas de las
mesetas de Bogotá, supo
que los indios llamaban quihica a las víctimas de las ceremonias rituales. Quihica
significaba puerta: la muerte
de cada elegido abría un
nuevo ciclo de ciento
ochenta y cinco
lunas.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

11

la historia de la dominación ha comenzado por invisibilizar nuestros pueblos.

El manejo político de la historia
indígena venezolana
Mario Sanoja- Iraida Vargas-Arenas. (2007)

L

a historiografía tradicional venezolana
-según Vargas-Arenas (1995: 48-49)- ha presentado, generalmente, la
historia de la nación, como
una serie de períodos más
o menos desconectados tales como pre-colombino,
colonial, republicano y era
contemporánea, explicados,
a su vez, por bloques autónomos de conocimiento: la
antropología, la historia, la
sociología, etc. Los cambios
históricos que ocurren en un
período y sus consecuencias
aparecen como conectados
de manera muy tenue con los
acaecidos en períodos anteriores o en los posteriores,
excepto en su precedencia
o subsecuencia cronológica.
La alienación que se sustenta en la incomprensión
y el manejo de la historia,
pretende que los factores
causales, las transformaciones, así como los efectos no
poseen un encadenamiento
lógico. La historia se convierte así en una acumulación de experiencias que no
poseen vinculación alguna
con la situación contemporánea y mucho menos con
las transformaciones futuras
Como resultado, las historias oficiales del período
colonial proporcionan, en
el mejor de los casos, discusiones superficiales sobre las relaciones entre sus
sujetos y lo que ocurrió en
tiempos pre-coloniales, en
tanto que los trabajos de los
arqueólogos muy raramen-

La manipulación política de la historia venezolana supone también la sustentación
de los mecanismos de poder en sus dos
vertientes: política y social, y lo que hace
posible ese poder es el orden social clasista que descansa en el dominio económico.
Lo relevante de ese proceso se sustenta en
los privilegios de una burguesía que necesita alienar, descalificar históricamente a
los demás habitantes del país, para poder
actuar de manera hegemónica.
te consideran lo que sucedió después de 1500 d.C.
(v.g. Cruxent y Rouse 1961,
Rouse y Cruxent 1963, Morón 1971). Una vez que el
pasado histórico ha sido
congelado en forma de rodajas, la experiencia social del
pasado no es de mucha utilidad para la comprensión del
presente o del futuro, excepto para proveer referencias
míticas o telones de fondo
que ilustran el progreso de
la sociedad.
La manipulación política
de la historia venezolana
supone también la sustentación de los mecanismos
de poder en sus dos vertientes: política y social, y lo
que hace posible ese poder
es el orden social clasista
que descansa en el dominio
económico. Lo relevante de
ese proceso se sustenta en
los privilegios de una burguesía que necesita alienar,
descalificar históricamente

a los demás habitantes del
país, para poder actuar de
manera hegemónica. Es de
esta manera, como la ideología ha cumplido un papel
estratégico en la estructuración del poder y en el sostenimiento y reproducción
de dicho poder. Es por ello
que las historias oficiales,
lamentablemente, también
proyectan hacia los venezolanos imágenes negativas
sobre sus orígenes sociales:
el salvajismo y la pereza de
los indios, la herencia esclavista y la vulgaridad de los
negros, o la indisciplina y la
corrupción moral aportada
por los castellanos (VargasArenas 1995: 49). Consecuentemente, es difícil en
Venezuela publicar o diseminar ideas que presenten
puntos de vista alternativos
que cuestionen la hegemonía clasista existente. Ello
explica no solamente el que
no existan museos nacio-

nales de historia o antropología, sino sólo museos de
arte, sino también el que los
textos que sostienen perspectivas críticas en teoría
social y los que se fundamentan en investigaciones
históricas y arqueológicas
que cuestionan la ideología
hegemónica de las historias
oficiales, no hayan llegado a
ser integrados -todavía- en
la enseñanza que se imparte
en las escuelas y liceos de
Venezuela. El resultado de
dicho proceso, hasta el presente, ha sido el empobrecimiento de la información
y de la formación sobre la
historia nacional, reducida
a un discurso desorientador
que separa y antagoniza al
estudiante y al ciudadano
común de su propia génesis como pueblo (VargasArenas y Sanoja 1993: 67,
Vargas Arenas 1999).
Una prueba evidente de lo
anteriormente expuesto, es

la manera como las historias oficiales han convertido la génesis de la nación
venezolana en el producto
de una contingencia histórica: la arribada de Cristóbal
Colón a las costas de Paria
en 1499. Tal interpretación
de los orígenes de la Nación
deja fuera de toda consideración a los miles de años de
vida social organizada, a la
creatividad desplegada por
los aborígenes venezolanos
en diferentes campos de la
tecnología y etnociencia
antes de 1499 (Vargas-Arenas 1995:56). Durante esos
14000 años de historia no
reconocida por las historias
oficiales, nuestra sociedad
india, que poblaba las diferentes regiones del territorio
que hoy constituye nuestro
país, estableció las bases humanas y materiales sobre las
cuales se erigiría posteriormente la sociedad nacional:
1.un paisaje cultural, un es-

12

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
la historia de la dominación ha comenzado por invisibilizar nuestros pueblos.

las historias oficiales han convertido la
génesis de la nación venezolana en el
producto de una contingencia histórica:
la arribada de Cristóbal Colón a las
costas de Paria en 1499. Tal interpretación de los orígenes de la Nación deja
fuera de toda consideración a los miles
de años de vida social organizada, a la
creatividad desplegada por los aborígenes venezolanos
pacio geográfico humanizado en el cual existían aldeas
y pueblos de diversas magnitudes espaciales y demográficas, que sirvió de referencia para delimitar,
2.itinerarios de viaje marcados por senderos cuyo
trazado sirvió de base a las
caminerías coloniales y posteriormente a la actual vialidad moderna,
3.modos y dispositivos
para el acarreo terrestre y el
transporte fluvial, los cuales
todavía constituyen en muchas regiones del país, la
base del transporte fluvial y
marítimo y de la pesca artesanal,
4.tradiciones técnicas para
el trabajo agrícola, la caza,
la pesca y la recolección, el
trabajo de la piedra y la madera,
5.conocimientos sobre el
cultivo y la domesticación
de plantas útiles tanto para
la alimentación como para
usos medicinales,
6.conocimientos de etnomedicina para la utilización
curativa de plantas medicinales, alucinógenos, resinas,
etc.,
7.conocimientos de etnoagronomía para domesticar
plantas silvestres modificando artificialmente sus
sistemas de reproducción
natural,
8.tradiciones técnicas para

la fabricación de textiles:
telas de algodón, hamacas,
chinchorros, cestas para la
pesca, para el acarreo y el almacenamiento de productos
diversos, las cuales todavía
son utilizadas por la población venezolana en muchas
regiones del país,
9.tradiciones técnicas alfareras para la fabricación de
vajillas y otros enseres utilizados para almacenar agua
y sólidos, cocinar y consumir los alimentos y llevar a
cabo funciones rituales,
10.técnicas para preservar
los alimentos vegetales o
animales, para transformar
la materia prima vegetal
en alimentos culturalmente
producidos,
11.tradiciones arquitectónicas para la fabricación
de viviendas de habitación,
para el diseño estructural y
funcional de sus espacios
interiores y la distribución
del mobiliario y enseres utilizados en la vida cotidiana,
12.tradiciones técnicas para
la construcción de estructuras de terracería: montículos, terraplenes, pirámides,
terrazas o andenes para el
cultivo en pendiente, sistemas de canales de riego utilizando las pendientes y de
reservorios o “estanques”
para almacenar las reservas
de agua,
13.conocimientos de mecá-

nica y balística para fabricar
arcos, flechas, cerbatanas,
dardos; utilización del principio del resorte para fabricar sebucanes, trampas para
la caza de pequeños mamíferos.
En el campo de la organización social y política,
aspecto más relevante del
desarrollo sociohistórico alcanzado por las sociedades
aborígenes, podemos observar que, para el siglo XV
de la era, en algunas de las
regiones geohistóricas nuestras etnias habían consolidado la formación de extensos
y complejos señoríos (Sanoja y Vargas Arenas 1992a:
189-190), sociedades muy
jerarquizadas con un locus
de poder centralizado, acumulación de fuerza de trabajo, regadío y cultivo en
terrazas, pago de tributos
al Señor por parte de las aldeas, producción artesanal e
intercambio y distribución
de bienes terminados entre
las diferentes comunidades
que integraban el circuito de
relaciones políticas.
Lo anterior demuestra que
la implantación de la pre-

Durante esos 14000
años de historia no
reconocida por las
historias oficiales,
nuestra sociedad india, que poblaba las
diferentes regiones
del territorio que
hoy constituye nuestro país, estableció
las bases humanas y
materiales sobre las
cuales se erigiría
posteriormente la
sociedad nacional

sencia castellana en el territorio que era propiedad de
las etnias indígenas venezolanas, no se hizo en un vacío
social y cultural sino, por
el contrario, apropiándose
de sus territorios al mismo
tiempo que de todos sus conocimientos y experiencias
milenarias que habían hecho
posible la vida social organizada de las comunidades
humanas aborígenes. Fue
gracias a ello que pudieron
los castellanos construir una
base de poder para lograr,
posteriormente, dominar y
controlar las comunidades
aborígenes y transformarlas
en una clase social dominada o subordinada. Sin el
concurso y apoyo forzado de
las sociedades autóctonas,
el experimento de conquista y colonización castellana
no habría sido posible. La
Nación venezolana, como
proceso histórico, tiene sus
raíces en las comunidades
arcaicas que habitaron y desarrollaron su actual territorio antes de 1500 d.C.
La conquista y la colonización del territorio que ocupaban y usufructuaban las
etnias aborígenes venezolanas no se caracterizó por la
imposición mecánica de la
cultura y las instituciones
sociales castellanas sobre
las poblaciones indígenas
sojuzgadas, ya que las condiciones históricas particulares de las diversas etnias
conquistadas determinaron
un conjunto de variantes sociales que fueron moldeando ciertas formas de incipiente nacionalidad. En las
regiones de Iberoamérica
donde ya existían Estados e
imperios aborígenes, como
fue particularmente el caso
de Perú y México y de cierta
manera Colombia y el norte
de Argentina, donde las poblaciones indígenas ya estaban organizadas política,

social y económicamente,
se crearon virreinatos que
tenían un territorio definido, poblaciones que compartían una comunidad de
origen y destino, así como
una lengua oficial que había
sido impuesta por las clases
dominantes de los antiguos
Estados aborígenes.
En los territorios como Venezuela, donde para 1500
d.C., coexistían poblaciones que tenían diversos niveles de desarrollo
sociohistórico dentro de
la Formación Social Tribal (Vargas Arenas 1990),
el imperio español se vio
forzado a crear otros sistemas de organización política del territorio y de las
poblaciones indígenas. De
cierta manera, las fronteras
de las provincias en las que
fue dividido el territorio
venezolano, respondían a
las regiones geohistóricas
que habían sido moldeadas
por la dinámica histórica
de las misma sociedad tribal desde el último milenio
antes de la era cristiana.
La imposición de las instituciones españolas sobre
aquella diversidad de formas sociales no produjo,
contrariamente a lo que argumenta la historia oficial,
una unidad social y cultural
monolítica en las poblaciones indígenas dominadas.
Por el contrario, estimuló
las diferencias regionales
y formalizó al interior de
cada provincia la creación
de élites de poder local, las
cuales funcionaban de facto
como unidades autónomas,
como suertes de “nacionalidades” cuyas raíces se
afincaban en las profundas
particularidades regionales
que habían caracterizado
la historia de la población
autóctona venezolana hasta
el 1500 de la era (VargasArenas y Sanoja 199.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

13

los imperios no solo deshumanizan las civilizaciones que pretenden hacer presas. las invisibilizan,
como procurando borrar de la memoria de los pueblos su propio rostro, su identidad

El Origen de “Monos”
y “Escuálidos”

Mario Sanoja- Iraida Vargas-Arenas.

E

n la jerga popular
que distingue al sector de la población
denominado “escuálidos”,
el vocablo “mono” se utiliza para designar al 80% de
la población venezolana excluida y pobre, particularmente aquella que vive en
los ghettos urbanos, conformada por mestizos, negros
y blancos pobres pertenecientes a los estratos C, D
y E según las encuestadoras
de la opinión pública.
Una mirada científica hacia
el pasado de nuestro pueblo, nos permitiría apreciar
que los llamados “monos”
no constituyen una excrecencia natural, que su condición sociocultural no es
un accidente histórico, y
que su existencia no es producto de las malas intenciones del Presidente Hugo
Chávez hacia la clase media
y la clase alta. Los “monos”
han estado aquí desde los
orígenes más remotos de la
Nación venezolana, trabajando en nuestras casas y
en nuestras empresas, solo
que la historia escrita para
complacencia de la oligarquía los ha ignorado sistemáticamente, considerándolos como cosas naturales
o, en el mejor caso, simples
untermenschen, sub-humanos, idea que en la sociedad
venezolana ha permitido
justificar, durante siglos, la
explotación y la sujección
de los indios, mestizos, negros y blancos pobres a las
condiciones de vida más

abyectas y degradantes. En
ciertas peluquerías del sureste de Caracas, las charlas
cotidianas de las clientes,
acomodadas señoras de las
clases A o B, denigran y
deasbarran sistemáticamente --en voz-- alta del “Mono
Chávez” y de los monos en
general, sin reparar que las
cosas negras, que les lavan
los cabellos y les hacen la
pedicura son “monos” que
habitan –-por ejemplo-- en
barriadas populares como
Santa Cruz o Las Minas,
son las “cachifas” que les
cuidan los hijos, les cocinan la comida, les lavan la
ropa de sus familias y les
mantienen sus jardines.
Con base a investigaciones
genéticas, dos científicos,
Miguel Layrisse, venezolano, y Johannes Wilbert,
norteamericano (1) estudiaron el poblamiento original
de América, estableciendo
la presencia negativa (Di-)
o positiva (Di+) de un factor sanguíneo denominado Diego, como elemento
que permite discriminar en
las poblaciones actuales su
relación con las diferentes
oleadas de población humana, paleomongoloides
y neomongoloides que habrían pasado desde Asia a
América, la primera hace
unos 30.000 años. y la segunda hace unos 10.000
años. Los ancestros de los
“monos”, que lo son también de los “escuálidos”,
llegaron al territorio de la
actual Venezuela hacia fi-

Para inicios de la era cristiana, la antigua sociedad indìgena
larense ya había inventado y diseñado sistemas de regadío y
conformado sociedades política y socialmente muy complejas
que culminarían, en el siglo XVI, en extensos señoríos como el
de los caquetío cuyo dominio alcanzaba desde el litoral caribe
falconiano hasta los llanos de Apure (4) Los pueblos arawako y
caribe desarrollaron también procesos civilizatorios similares en
la cuenca del Lago de Valencia, en la cuenca del Lago de Maracaibo, en la región andina, en el Bajo Caroní y el Bajo Orinoco y
en la costa de Paria, que culminaron con la colonización de todo
el territorio de la actual Venezuela.

14

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
los imperios no solo deshumanizan las civilizaciones que pretenden hacer presas. las invisibilizan,
como procurando borrar de la memoria de los pueblos su propio rostro, su identidad

nales del período Pleistoceno, es decir, unos 15000 a
12000. años antes de ahora.
Estos grupos humanos eran
descendientes de las antiguas poblaciones paleomongoloides que entraron
a Suramérica alrededor de
23.000 años antes del presente, cuyo modo de vida
se distinguía por una tecnoeconomía generalizada
de caza, pesca y recolección. Pertenecían a un stock
humano cuyo habitat se extendía desde el Orinoco, Venezuela, hasta los actuales
estados de Santa Catarina y
Río Grande do Sul, Brasil.
Sus testimonios culturales
han sido hallados –-en Venezuela-- a lo largo de las
subcuencas del río Caroní,
Bajo Orinoco y en el Alto
Orinoco, en la región de
Paria, noreste de Venezuela, y en los valles de los
actuales estados Falcón y
Lara. Relictos de aquellas
antiguas poblaciones paleomongoloides serían la
etnia guarao del Delta del
Orinoco (100% Di(a-) y la
etnia yanomama (Waicas,
Sanema), de Venezuela y
Brasil (94-100 Di(a-). Hacia el año 4200 antes del
presente, los paleoguaraos
que habitaban alrededor
de la laguna de Campoma,
estado Sucre, descubrieron
la domesticación y el cultivo de plantas comestibles,
posiblemente el ocumo y la
yuca, entre otras, iniciando
una fase de vida sedentaria, cuya consolidación
tuvo gran infuencia sobre
el curso de la historia del
noreste de Venezuela y las
Grandes Antillas (2)
Hacia comienzos del Pleristoceno o período actual,
hace 10.000 a 8.000 años,
una segunda oleada humana de neomongoloides
Di(a+) habría atravesado

Buena parte de la población aborigen
venezolana fue liquidada físicamente por
los conquistadores españoles, capturada y
vendida como esclava en las Antillas, sometida a la servidumbre en las encomiendas sin gozar de ningún derecho humano
o social, a pesar de las benévolas disposiciones de las Leyes de Indias.

desde Asia hacia América,
donde los paleomongoloides Di(a-) de la primera oleada de población ya
habían adquirido carta de
nacionalidad suramericana,
difundiéndose luego desde
Norteamérica hacia Suramérica, colonizando la costa del Pacífico y los Andes,
donde sus representantes
son los pueblos quechua y
aymara. Los primeros asentamientos neomongoloides
amazónicos se establecieron en el piedemonte andino, habitado por pueblos
de habla Ge-Pano-Caribe
y Macro-Arawakos. Desde
ambas regiones, se produjeron movimientos migratorios hacia lo que es hoy
Venezuela, de manera que
las antiguas poblaciones
agroalfareras del occidente
del país, emparentadas con
los pueblos neomongoloides del noroeste de Suramérica, aparecen en valle
de Carora, estado Lara, y

en el piedemonte del estado
Trujillo posiblemente hacia
3000 años antes de ahora y
en las riberas orinoquenes
del estado Guárico, hacia
2400 años antes del presente. Por otra parte, los primeros pobladores arawako de
la cuenca del Orinoco aparecen hacia 3000 años antes
del presente en Barrancas,
estado Monagas, y las poblaciones caribe hacia 1700
años antes del presente en
las riberas orinoquenses del
estado Guárico (3).
En el estado Lara, hacia el
año 3000 antes de ahora, es
decir, 1000 antes de Cristo,
las primeras poblaciones
agroalfareras ya habían iniciado la domesticación y el
cultivo de una raza de maíz
arcaico denominada Pollo.
Para inicios de la era cristiana, la antigua sociedad
indìgena larense ya había
inventado y diseñado sistemas de regadío y confomado sociedades política

y socialmente muy complejas que culminarían, en
el siglo XVI, en extensos
señoríos como el de los caquetío cuyo dominio alcanzaba desde el litoral caribe
falconiano hasta los llanos
de Apure (4) Los pueblos
arawako y caribe desarrollaron también procesos civilizatorios similares en la
cuenca del Lago de Valencia, en la cuenca del Lago
de Maracaibo, en la región
andina, en el Bajo Caroní y
el Bajo Orinoco y en la costa de Paria, que culminaron
con la colonización de todo
el territorio de la actual Venezuela. Contrariamente a
lo que han establecido generalmente los manuales
escolares para uso de la
escuela básica y el ciclo diversificado, las sociedades
aborígenes venezolanas ya
habían alcanzado para el
siglo XVI un alto grado de
maduración sociopolítica y
cultural, generando importantes obras hidraúlicas para
el regadío de los campos de
cultivo, terrazas para el cultivo en pendiente e importantes trabajos de arquitectura en tierra y en madera,
viviendas monticuladas, viviendas sobre plataformas,
templetes de madera, silos
subterráneos y demás. En
regiones como los estados
Bolívar y Carabobo, los
indígenas desarrollaron importantes tradiciones de arte
parietal: pinturas murales y
petroglifos, que denotan la
existencia de una intensa
actividad ceremonial.
El siglo XV marcó el período final de la Alta Edad
Media en Europa. Algunos
autores (5), por su parte,
asimilaron el desarrollo de
los grandes imperios prístinos, de grandes ciudades y
templos que había ocurrido
en Perú y México con una

especie de edad media americana que estaba en pleno
proceso de consolidación
política y cultural. La crisis
generalizada de la sociedad
medieval europea se tradujo en viajes de exploración
y grandes adelantos en la
ingeniería naval, la cartografía y la astronomía, a los
fines de acceder a las riquezas del Asia remota descritas por Marco Polo. Fue así
cómo Cristóbal Colón llegó
a las islas del mar Caribe,
creyendo haber alcanzado
las tierras del Gran Khan.
Como conseuencia, se produjo la expansión de Castilla y Aragón hacia América, dando origen al Imperio
Español y a la destrucción
de las milenarias culturas
aborígenes americanas.
La expansión del colonialismo español originó
grandes flujos migratorios
hacia Latinoamérica y en
particular hacia Venezuela.
Unas personas, voluntarias: castellanos, portugueses, andaluces, catalanes,
moriscos, judíos, canarios,
germanos, etc., en tanto que
otras personas mandingas,
congos, bantués fueron traídas a la fuerza desde África Occidental en calidad
de esclavas para trabajar
en las plantaciones y en el
servicio doméstico. Durante ese Holocausto, millones
de africanos fueron separados abruptamente de sus
familias por los tratantes de
esclavos, desarraigados de
sus patrias originales, embarcados como bestias en
barcos negreros donde millares murieron durante la
travesía a consecuencia de
maltratos físicos o por ser
arrojados a las aguas infestadas de tiburones. Buena
parte de la población aborigen venezolana fue liquidada físicamente por los

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

15

los imperios no solo deshumanizan las civilizaciones que pretenden hacer presas. las invisibilizan,
como procurando borrar de la memoria de los pueblos su propio rostro, su identidad

conquistadores españoles,
capturada y vendida como
esclava en las Antillas, sometida a la servidumbre en
las encomiendas sin gozar
de ningún derecho humano o social, a pesar de las
benévolas disposiciones de
las Leyes de Indias.
La forja de la población
venezolana se apoyó en la
servidumbre y la esclavitud
de esa mayoría de personas
desarraigas y oprimidas.
A pesar de su mísera condición socioeconómica, la
tenacidad de esa clase social hizo posible la constitución de diversos procesos
de trabajo: la agricultura, la
ganadería y la producción
artesanal o semi-industrial
que formaron la base de la
sociedad y la economía venezolanas (6). En la región
andina, los indígenas y mestizos continuaron trabajando la tierra y produciendo
sustancialmente las mismas
artesanías, mejoradas con la
introducción de máquinas
como el telar de pedales:
mantas de algodón, cestas, esteras, enjalmas para
bestias de carga, vasijas de
barro, cigarros, tabaco de
mascar, chimó, etc. En la
agricultura, se introdujo el
uso del arado o reja tirado
por bueyes, la coa de hierro
o barretón y los calabozos
o primitivos machetes de
uso agrícola, se incorporaron cultivos importados
de alta productividad tales
como el trigo, la cebada, la
avena, los cítricos y el plátano, que complementaron los
cultivos autóctonos como la
papa, la arracacha (apio), la
yuca, el maíz, el tabaco, etc.
integrándose como factores
económicos esenciales dentro del proceso de distribución, cambio y consumo de
la naciente sociedad clasista
venezolana.

De manera similar, las po- como el cacao, e importa-

blaciones indias, los esclavos negros y los mestizos de
los valles subandinos de los
estados Falcón y Lara transfirieron sus procesos de trabajo originales al esquema
productivo de la sociedad
clasista emergente. Los sistemas de cultivo en terraza
y los sistemas hidraúlicos
prehispánicos siguieron y
todavía continúan en uso
en muchas partes del estado
Lara. La introducción de telares verticales y del ganado
lanar estimuló una importante industria textil donde
a la antigua producción de
telas de algodón y de henequén se sumaban los tejidos
de lana de oveja, la producción alfarera, la talabartería,
la carpintería y la producción de costales, enjalmas,
zurrones y marusas para el
acarreo de productos agrícolas y efectos personales.
En los valles centro costeros
de los estados Aragua, Miranda, Carabobo y la ciudad
de Caracas, la instalación
del sistema de plantaciones
para la explotación de cultivos comerciales autóctonos

dos como la caña de azúcar y el café, dieron origen
a una fuerte concentración
de la propiedad territorial y
de la riqueza en manos de
la oligarquía mantuana que
gobernaba y poseía la tierra
y a las poblaciones humanas
de la Provincia de Caracas,

dos” caraqueños.
En Guayana, hoy estado
Bolívar, las misiones capuchinas catalanas iniciaron
desde el siglo XVIII un proceso de desarrollo capitalista
basado en la agroindustria,
la ganadería, la minería y la
metalurgia, donde los indígenas caribe constituían una
eficiente fuerza de trabajo.
Esta importante experiencia
desapareció en el siglo XIX.
Los mantuanos caraqueños
y de otras provincias que comandaban el ejército patriota, no supieron o no quisieron continuar adelante con
una forma socioeconómica
moderna que les hubiese
obligado a transformar su
condición social latifundista
y esclavista (8).
En los llanos venezolanos, el
mestizaje de indios caribe y
negros con los blancos criollos, dio nacimiento a una
poderosa economía pastoril
ligada a la explotación del
ganado vacuno y caballar
introducido desde Europa,
y a una forma de vida semi-

Las poblaciones indias, los esclavos negros y los mestizos de los valles subandinos de los estados Falcón y Lara transfirieron sus procesos de trabajo originales
al esquema productivo de la sociedad
clasista emergente. Los sistemas de cultivo
en terraza y los sistemas hidraúlicos prehispánicos siguieron y todavía continúan
en uso en muchas partes del estado Lara.
conformadas estas últimas
por indios, negros esclavos
o manumisos, mestizos y
zambos y blancos de orilla
o pobres que formaban la
clase social más desposeída
y explotada, antecedente de
los que hoy son llamados
“monos” por los “escuáli-

nomádica donde los principales protagonistas eran los
llaneros. Los dueños de hatos extraían enormes ganancias con la venta de cueros,
ganado en pié, quesos, carne
salada o seca, de las cuales
sólo un porcentaje ínfimo
llegaba a las manos del tra-

bajador de los llanos.
Hacia finales del siglo
XVIII, el eje principal del
poblamiento venezolano se
extendía en diagonal desde
la serranía andina hasta el
litoral costero, agrupando
una considerable cantidad
de personas pobres, indígenas, mestizas o esclavas
que constituía el 72% de la
población venezolana, dominada por una pequeña
burguesía constituida fundamentalmente por comerciantes, artesanos, productores
agropecuarios, etc., donde
comienzan también a figurar mestizos, indios y negros
manumisos que representaban el 27% de la población.
Por encima de todos, estaba
la oligarquía mantuana caraqueña que constituía el 1%
de toda la población, unas
3.000 personas que acaparaban por sí solas más del
50% de la riqueza per capita
producida en la Venezuela
de entonces (9).
Como lo indican sus numerosos gentilicios: Angola,
Cabindo, Carabalí, Congo,
Fuló, Wolof, Mandinga,
Malembe, entre otros, los
negros esclavos traídos a Venezuela fueron capturados y
esclavizados originalmente en el África Occidental.
Muchos de ellos procedían
de sociedades africanas
complejas donde la estructura laboral de la población
incluía comerciantes, campesinos, pastores, artesanos,
particularmente mineros,
herreros y fundidores de
metal quienes fueron incorporardos a las minas de cobre de Cocorote, estado Yaracuy, siglo XVII (vaqueros,
carboneros, soldados etc.).
Aunque la estructura latifundista del sistema de
plantación absorbió la mayor parte de la fuerza de trabajo esclava, culturalmente

16

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
los imperios no solo deshumanizan las civilizaciones que pretenden hacer presas. las invisibilizan,
como procurando borrar de la memoria de los pueblos su propio rostro, su identidad

desarraigada, las tradiciones africanas de la música, la magia y la medicina
continuaron viviendo entre
la población negra con una
fuerza extraordinaria, ya
que constituían, aparte del
color de la piel, los elementos que les permitía conservar y expresar su identidad
social. Las esclavas tuvieron
una importancia inmensa en
la vida sexual de los señores de la oligarquía colonial
o republicana, sometidas al
abuso sexual sin límite por
parte de los amos, hecho que
se manifiesta en la enorme
cantidad de población mulata que concurría en la formación del sector social de
los pardos venezolanos.
Para el período 1800-1810,
los mulatos o pardos conformaban aproximadamente el
61% de la población venezolana, los indios el 18% y
los blancos criollos o peninsulares el 20%, hecho que le
imprime su sello particular
a.la cultura y a la historia
social de la nación venezolana. Los negros de origen
mandinga eran los más inteligentes y activos, pero también los más desobedientes
y levantiscos, tan malos, en
opinión de los amos, que
eran considerados la misma
representación del Demonio
(10). De allí la adecuación
del nombre de Mandinga
con el del Diablo o Demonio, imagen transferida a los
“monos” populares y a los
círculos bolivarianos que
hoy atormentan y espantan
en la mente de los modernos
“escuálidos” venezolanos.
La fuerza de los intereses
económicos y los privilegios
de la oligarquía que se apoderó de la República a partir
de 1830, impusieron y conservaron las instituciones
coloniales que consagraban la segregación social,

La fuerza de los intereses económicos y los privilegios de la oligarquía que se apoderó de la República a partir de 1830, impusieron y conservaron las instituciones coloniales que consagraban la segregación social, privando de sus derechos sociales y
políticos a todos aquellos que no fuesen propietarios
privando de sus derechos
sociales y políticos a todos
aquellos que no fuesen propietarios “…por lo menos,
de dos mil pesos en bienes
muebles o raíces libres…”
, creando un sistema político que facilitó el control y
la explotación de los grupos sociales sometidos. La
República de los oligarcas
impuso en 1856 normas jurídicas tales como la Ordenanza sobre Sirvientes, Colonos y Jornaleros, la cual
de manera coercitiva y policial prohibía el libre desplazamiento de los campesinos
y los mantenía como siervos
sujetos al dominio del latifundista (11). Considerando
que los peones de hacienda
representaban el 76% de la
población de Venezuela en
1865, y que cada latifundio
constituía una especie de
ghetto, es probable que se
hayan profudizado las relaciones endógamas multiétnicas dentro de las diversas
comunidades campesinas,
generando una variedad de
fenotipos regionales.
A partir de 1936, con el auge
de la industria petrolera y el
fin de la dictadura de Juan
Vicente Gómez, colapsaron
las relaciones de producción de carácter semifeudal
que caracterizaban a los
latifundios y mantenían a
los campesinos congelados
en sus ghettos. Los campesinos sin tierra, mestizos,
mulatos, indios y negros
comenzaron a migrar hacia las ciudades sumándose al incipiente proletaria-

do urbano que poblaba los
espacios marginales de las
ciudades, particularmente
Caracas. Una de las características demográficas de
estas poblaciones excluidas, es el predominio de
los jóvenes. Al no poseer
ni educación ni calificación
laboral, esta masa juvenil
tiende a buscar solución a
sus problemas de vida en
la delincuencia o, como se
decía antiguamente, en el
mal vivir (12). El gobierno
de Pérez Jiménez trató de
buscar soluciones estables
a la migración campesina,
creando enormes conjuntos
residenciales como el 23 de
Enero. Pero la demagogia
electoral de la IV República estimuló todavía más la
migración campesina, originando los cinturones de
miseria donde millones de
pobres concentrados en las
ciudades podían ser ahora
manipulados políticamente
a través de la televisión.
La Constitución de 1947
devolvió a los sectores populares un derecho social
como fue el voto universal y
secreto. A partir del gobierno
de Marcos Pérez Jiménez, la
bonanza petrolera mejoró las
condiciones materiales de la
clase media venezolana que
hasta entonces había llevado una existencia humilde y
austera, condiciones que se
ampliaron a partir de la bonanza petrolera de los años
70, a la par que prohijaba la
inmigración de nuevos contingentes de población pobre
procedentes de la costa co-

lombiana, Ecuador, República Dominicana, Perú, Haití y
Guyana para abaratar el costo de la fuerza de trabajo en
Venezuela.. Paralelamente,
la gente de la clase media
y la gran buguesía, tanto de
izquierda como de derecha,
asumió desde los años sesenta un discurso mesiánico que
las consagraba bien como
vanguardia de la revolución
mundial o del anticomunismo mayamero y como defensores autoproclamados,
ambos, de los intereses de
las clases populares.
A partir de 1998, cuando
los sectores populares, los
“monos”, asumieron su
propia representación política, ambos sectores de la
izquierda y la derecha se
sintieron traicionados por
sus súbditos y particularmente por su “caporal” rebelde, Hugo Chávez, quien
desdeñó el empleo de gerente por nueve días que
aquéllos le ofrecían y se
plantó como lo que es, antiguo campesino pobre que
defiende preferentemente
los intereses de sus iguales.
Ello explica la convergencia actual de sectores de la
izquierda y la derecha de
clase media, sobre todo universitarios, que defienden
ahora sus intereses de clase, incluida la jerarquía de
la Iglesia Católica, frente a
la insurrección de los “monos” que quieren de una vez
por todas ser –-como diría
mi general De Gaulle-- citoyens a part entière, ciudadanos con iguales derechos

que los ciudadanos “escuálidos”. He allí el meollo de
tantas marchas, zaperocos
y fraudes organizados por
la oposición golpista, como
dicen los analistas políticos
de Cosecha’e pueblo.
Referencias
1)Miguel Layrisse y Johannes Wilbert 1999. The Diego Blood System and the
Mongoloid Realm.
2) Mario Sanoja e Iraida
Vargas 1992. La Huella
Asiática en el Poblamiento
de Venezuela.
3) Mario Sanoja e Iraida
Vargas. 1999. Orígenes de
Venezuela.
4) Juan José Salazar 2002..
Sociedades Complejas. Período de Contacto en el Noroccidente de Venezuela.
Félix Gil 2002. Aspectos
Funerarios del Centro Occidente Venezolano: Caso
Región Larense.
5) Pal Kelemen 1946. Medieval American Art.
6) Mario Sanoja. 1991.
Ideas sobre el Origen de la
Nación Venezolana.
7) Mario Sanoja. 1979. Tejedores del Valle de Quíbor.
8) Mario Sanoja e Iraida
Vargas 2003. Las Edades de
Guayana: Arqueología de
una Quimera
9) P.Michael McKinley
1987. Caracas antes de la
Independencia.
Graciela Soriano de García Pelayo 1988. Venezuela
1810-1830. Aspectos desatendidos de dos décadas.
Mario Sanoja e Iraida Vargas
2002. El Agua y el Poder.
10) Federico Brito Figueroa
1961. Las insurrecciones de
los esclavos negros en la sociedad colonial venezolana.
Miguel Acosta Saignes
1984. Vida de los esclavos
negros en Venezuela.
11) Federico Brito Figueroa
1987. Historia Económica y
Social de Venezuela

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

17

pensamiento bolivariano. doctrina liberadora de identidad, lucha y resistencia

«Lo que Bolívar no hizo,
está todavía por hacer en América»
Franciso Pividal; Especialista

latinoamericano en el pensamiento de

Bolívar, intelectual e investigador
cubano; primer embajador del gobierno
revolucionario de Cuba en Venezuela en
1959. Premio Casa de las Américas por el
ensayo. Bolívar: Pensamiento Precursor
Del Antimperialismo (1977)

A

las 11 de la mañana
del día 22 de junio
de 1826, en la Sala
Capitular del Convento de
San Fran­cisco —hoy Salón
Bolívar— en la ciudad de
Pa­namá, instalóse la magna
Asamblea, de cuya reunión
preliminar se extendió la si­
guiente Acta:
Presentes y reunidos a las
11 de la mañana de este
día en la Sala Capitular los
Exce­lentísimos
Señores
Ministros Plenipotenciarios
don Manuel Lorenzo Vi­
daurre y don Manuel Pérez
de Tudela, por la República
del Perú; don Pedro Gual y
General de Bri­gada Pedro
Briceño Méndez, por la de
Co­lombia; Doctor Antonio
Larrazabal y Pedro Molina,
por la de Centro América;
General de Brigada don
José Michelena, por los Es­
tados Unidos Mejicanos, no
habiendo concurrido a cau­
sa de enfermedad el Exce­
lentísimo señor don José
Domínguez por los mismos
Estados Unidos, se dio prin­
cipio a la Conferencia para
fijar el orden de preceden­
cia y se acordó fuese por
medio de la suerte en todo
el tiempo, de la presen­te
reunión y nada más, y ve­

rificada dicha suerte resultó
por el orden siguiente: pri­
mero Colombia, segundo
Centro América, tercero el
Perú y cuarto los Estados
Unidos Mejicanos.
Se tomó en consideración
la Presidencia y se deter­
minó que se tomase diaria­
mente por el mismo orden
designado con respecto a la
precedencia.
Procedieron los Plenipotenciarios al canje y exa­
men de sus respectivos
Plenos Poderes, y habién­
dolos comprobados con las
copias preparadas al efecto,
las encontra­ron conformes
y extendidas en bastante y
debida forma.
Se reservó tratar el arre­
glo de las votacio­nes en la
siguiente reunión, que se
designó para mañana a las
siete de la noche.
Delegados, observadores
y secretarios
En el acto de clausura es­
taban presentes los em­
bajadores que laboraron
para edificar la unidad
continental Latinoamérica
y abrir el camino de la in­
tegración para el desarrollo
económico y el ejercicio

Pividal, Francisco. Bolívar: Pensamiento precursor del
antimperialismo. La Habana. Fondo Cultural del Alba. 2006

pleno de la so­
beranía nacional.
Fueron ellos los que
comenzaron a convertir
en realidad el sueño cons­
tante de Bolívar:
Por la República del Perú:
Dr. Manuel Lorenzo de Vi­
daurrey Encalada. Dr. Ma­
estuvieron
nuel Pérez de Tudela.
pre­sentes:
Por la República de la Gran
John JamesColombia (Vene­zuela, Co­
Le Mesuriér.
lombia, Panamá y Ecua­
Leonard Chil­
dor): Dr. Pedro GuaL
ders.
Gral. de Brigada Pedro Bri­
Éstos dos jóvenes
ceño Méndez.
ingleses, qué ser­
Por Centro América (Gua­
vían de se­cretarios
temala, Honduras, Nicara­
a Mr. Edward James
gua, El Salvador y Costa
Dawkins fallecie­
Rica):
ron, atacados por la
Dr. Pedro Molina Flores.
fiebre amarilla, el 14
Mons. Dr. Antonio Larra­
dé junio y el 14 de ju­
zabal y ArriviHaga.
lio (1826) respectiva­
Por los Estados Unidos
mente.
Mexicanos:
Lic. José Agustín Aran­
Gral. de Brigada José Ma­
go, patriota cubano, que
riano Michelena. Dr. José
había solicitado del Liberta­
Domínguez Manso.
dor la ayuda necesaria para
En calidad de observado­
la independencia de la Isla,
res, participaron, in­vitados
ac­tuó como Secretario de la
por Santander:
Delegación peruana. Fruc­
Por él Reino Unido de la
tuoso del Castillo, cubano
Gran Bretaña:
que había sen­tado plaza en
Mr. Edward James Daw­
el ejército de Colombia, y
kins.
que, para la fecha del Con­
Por el Reino de Holanda:
greso, era edecán del gene­
Coronel Carlos Van Veer.
ral Briceño Méndez, actuó
Actuando como secretarios,
como secretario de este.

Los que no
concurrieron
Paraguay, país aislado de
todo contacto exterior por
el rígido gobierno del doc­
tor José Gaspar Rodríguez
de Francia, no fue tomado
en cuenta para la Anfictio­
nía.
Haití, nación de negros li­
bertos, en opinión de Fran­
cisco de Paula Santander,

18

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
pensamiento bolivariano. doctrina liberadora de identidad, lucha y resistencia

no fue invita­da, porque:
...siendo una república de
color, atraería perjuicios a
la causa americana ante la
opi­nión de las potencias eu­
ropeas...
Brasil no era una república,
sino un imperio. Sin embar­
go, Santander lo invitó, tal
como hizo con los reinos de
Inglaterra, Holanda y Fran­
cia. El gobierno imperial
del Brasil designó como
delegado (30 de octubre
de 1825) al comenda­dor
Theodoro José Biancardi,
ministro del Con­sejo Impe­
rial, quien no pudo concu­
rrir por las dificultades para
realizar el largo viaje. Fue
sus­tituido por el vizconde
de San Salvador do Cam­
po, ministro diplomático en
Bogotá. Su presencia, sin
embargo, no aparece regis­
trada en los documentos del
Congreso,
Bolivia se institucionalizó
como República el 18 de
mayo de 1826. Su primer
presidente, mariscal Anto­
nio José de Sucre, aceptó
la invita­ción a la Asamblea
del Istmo y nombró delega­
dos a José María Mendizá­
bal y a Mariano Serrano,
Las designaciones se ofi­
cializaron el 3 de octubre
de 1826. Para esa fecha, la
reunión-de Panamá se ha­
bía disuelto.
Chile designó delegados a
Joaquín Campillo y a José
Miguel Infante. Dichos
nombramien­tos tenían que
ser ratificados por el Con­
greso. Cuando este pudo
reunirse —no antes por
el estado ¿e anarquía que
reinaba en el país— ya era
tarde, porque las sesiones
del Congreso de Panamá
habían concluido.
Argentina o República de
las Provincias Uni­das del
Río de la Plata, como se lla­
maba, fue in­vitada. Su go­
bierno al principio, cuando

lo presidía Rivadavia, re­
chazó la invitación.
Poco después, bajo el go­
bierno de Juan Gregorio de
las Heras, la invitación fue
acepta­da. La Cancillería
de Buenos Aires la estimó
con­veniente por cuanto fa­
vorecía la solución de los
problemas que planteaba el
Brasil por la pose­sión de la
Banda Oriental -Uruguay
que toda­vía no era Repúbli­
ca-. En enero de 1826 fue
designado el Dr. Manuel
Moreno para presidir la
Delegación al Istmo, pero
declinó asistir por­que había
sido designado para el Con­
greso. En abril, el nombra­
miento recayó en Manuel
José García, antiguo minis­
tro, que renunció, siendo
reemplazado el 3 de mayo
por el doctor José M. Díaz
Vélez, quien, en el primer
momento se ex­cusó, pero
en junio —ya se encontraba
en plena actividad el Con­
greso de Panamá— se deci­
dió a aceptar, según comu­
nicación que le enviara al
Libertador. No obstante, ya
era tarde para tras­ladarse al
Istmo y tomar parte en las
delibera­ciones.
En aquellos países don­
de las divisiones colom­
bianas no participaron di­
rectamente en las gue­rras
por la independencia, el
entusiasmo por la convo­
catoria anfictiónica deca­
yó notablemente.
Francia también fue invita­
da. El 28 de mayo de 1825
se le requirió para que en­
viara observa­dores. La in­
vitación le fue reiterada al
año si­guiente, pero el Gabi­
nete del Rey Carlos X des­
deñó el gesto y no designó
representante al­guno, tal
vez influyó su alianza con
España, a cuyo Gobierno
no quiso disgustar.
Cuba no podía concurrir al
Congreso de Pa­namá por

no gozar para esa fecha de
soberanía propia.
Los Estados Unidos de
Norteamérica no es­tuvieron
presentes en el Congre­
so de Panamá. De las dos
personas designadas como
observa­dores, una de ellas,
Richard C. Anderson, falle­
ció de fiebre amarilla en
Cartagena cuando se di­
rigía al Istmo, procedente
de los Estados Uni­dos* El
otro, John Sergeant, llegó a
Panamá cuando todo había
concluido, pero hubo de di­
rigirse a Tacubaya.
El temario
El propio Simón Bolívar
adelantó un ternario para
que fuera objeto de estudio
en el Congreso Anfictióni­
co de Panamá. Contiene los
siguien­tes puntos:
1° Afianzamiento de la in­
dependencia de las nuevas
naciones y paz firme me­
diante el reconocimiento
por España de la nueva si­
tuación.
2° Seguridad en cuanto al
orden interno y no interven­
ción, excepto para asegurar
ese mismo orden interno
y salvarlo de cualesquiera
acometida de las facciones
anárquicas.
3°.Igualdad jurídica de to­
dos los Estados America­
nos.
4° Estatuto que fijase las re­
laciones entre las Naciones
mediante un Congreso de
Ple­nipotenciarios general y
permanente.
5o Reforma social bajo los
auspicios de la li­bertad y la
paz.
Desarrollo y resultados
del congreso de Panamá
Las labores propiamente
comenzaron en la se­sión
del día 23. Ese día, los De­
legados del Perú presenta­
ron un proyecto de pacto
0 confedera­ción americana

que constaba de 25 artícu­
los. La discusión informal
de la ponencia presentada
les llevó a los congresistas
17 días. La tercera sesión
plenaria no vino a cele­
brarse hasta el 10 de julio
en que se puso al debate un
contrapro­yecto elaborado
en conjunto por los dele­
gados de Colombia, Centro
América y México.
Él día 11 se celebraron dos
sesiones: una, en las ulti­
mas horas de la mañana, y
otra, en las primeras horas
de la noche, ambas fueron
dedicadas a la discusión del
protocolo en cuestión. Los
días 12 y 13 se celebraron
sendas sesiones. El 14 hubo
igualmente dos reuniones:
al medio­día y por la noche.
El día 15 tuvo lugar la se­
sión final. Con ella se clau­
suró el Congreso Anfictió­
nico de Panamá.
Como resultado de este cé­
lebre Congreso se firmaron,
por todos los Plenipotencia­
rios que intervinieron en su
elaboración los siguientes
instrumentos jurídicos;
—Un tratado de Unión,
Liga y Confedera­ción Per­
petua entre las Repúblicas
de Colombia, Centro Amé­
rica, Perú y Estados Unidos
Mejicanos.
Este tratado consta de 31
artículos; más otro adicio­
nal en el que, se autoriza la
invitación a otras naciones
neutrales no representadas
en el momento, a adherirse
a los convenios que se ajus­
taran bajo la inspiración y
con iguales pro­pósitos del
acordado.
Una Convención de Con­
tingentes entre las Repú­
blicas de Colombia, Centro
Améri­ca, Perú y Estados
Unidos Mejicanos.
Y un Concierto a que se
refiere el Artículo II de la
Convención de Contin­
gentes, ce­lebrado entre las

Repúblicas de Colombia,
Centro América, Perú y los
Estados Unidos Mejicanos.
Según el artículo 31 del Tra­
tado de Unión, para poder
llevar a efectividad su apli­
cación, todos y cada uno de
los gobiernos contratantes
debían sancionarlo y el ins­
trumento de ratificación se
canjearía en la Villa de Ta­
cubaya, en México, donde
se reuniría nuevamente el
Con­greso, año y medio más
tarde. ; Respecto al primero
de esos instrumentos jurí­
dicos, el Tratado de liga y
Confederación Perpetua,
no pudo conseguirse que
de ese pac­to de amistad fir­
me e inviolable y de unión
ínti­ma y estrecha se pasara
a la creación de unos meca­
nismos eficaces para tradu­
cirán realida­des esa Unión
íntima.
En cuanto a la Convención
de Contingentes, todos los
delegados coincidieron en
la necesi­dad de alguna for­
ma de cooperación militar,
ante los posibles intentos
de reconquista por parte
de España con el apoyo
de la Santa Alian­za, pero
este acuerdo no llegaba
hasta admitir que la Liga
dispusiera, como lo quería
Bolívar, de fuerzas milita­
res y navales permanentes,
mantenidas por la Confede­
ración e indepen­dientes de
sus partes constitutivas.
Algunos de los gobier­
nos que ayer se mostra­ron
celosos de que «nuestra
América» participa­se de
esta cooperación militar
que ambicionaba Bolívar,
hoy son los primeros que
concurren a ponerse bajo
la participación y dirección
de las fuerzas militares y
navales de la otra América,
la que no es nuestra.
El Concierto a que se refie­
re el Artículo II de la Con­
vención de Contingentes

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

19

pensamiento bolivariano. doctrina liberadora de identidad, lucha y resistencia

Capitular
del antiguo
Convento de
San Francis­
co, las Con­
venciones
aprobadas
durante
los debates
del Congreso Anfic­
tiónico de Panamá.
En ceremonia solem­
Después de largos ne, los delegados se com­
no era más que un instru­ meses de infructuosa es­
mento jurídico reservado y pera, los delegados pre­ prometieron a recomendar a
comple­mentario del ante­ sentes, a solicitud de don sus respectivos gobiernos y
rior, que disponía el orden Pe­dro Gual -Briceño había congresos la ratificación de
con que debían enviarse y regresado a Bogotá-, cele­ los Tra­tados, y a obtener que
marchar los Contingentes braron una sola reunión en dichos gobiernos se hi­cieran
-tropas- de la Confedera­ casa de este, el 9 de octu­ representar, a la mayor bre­
ción. Además, se convino bre de 1828. Allí, llegaron vedad posible, en la Pri­
en trasladar la Asamblea a la conclu­sión de que, mera Asamblea General de
del Istmo para Tacubaya no habiendo aprobado los Plenipoten­ciarios, que ha­
-México donde continuaría Gobier­nos los Convenios bría de celebrarse en la Villa
de Tacubaya (México).
sesionando-.
de Panamá, excepto el de
El traslado del Congreso a Colombia —que sí los san­
México trajo la desintegra­ cionó— estos docu­mentos Cuba en el congreso de
ción de este. Solo la mitad podían considerarse inope­ Panamá
En las instrucciones secre­
de los de­legados -dos de rantes.
México, uno de Colombia A las once de la noche del tas que el Libertador impar­
y otro de Centro América- 15 de julio de 1826 se firma­ tió (15 de mayo de 1825) a
concurrieron a Tacubaya. ron oficialmente, en la Sala los plenipo­tenciarios del

Perú, incluyó la posi­
bilidad de establecer
un acuerdo con Méxi­
co y Centro América, a
fin de:
Adoptar medidas res­
pecto a las islas de
Cuba y; Puerto Rico,
y en caso de que se
re­solviese emanci­
parlas, atender a su
desti­no futuro: si de­
berían agregarse a algu­
nas de las nuevas repúblicas
ó dejar que se constituyeran
independientes.
Colombia aceptó estas in­
dicaciones de Bolí­var, pre­
sentadas por el Perú.
El Libertador conocía la
oposición del gobier­no de
los Estados Unidos a este
proyecto de in­dependencia
para ambas Islas.
Con el propósito de que
los cubanos estuvie­sen in­
formados de los debates
internos que di­cho tenia ha­
bría de suscitar en el seno
del Congreso, dispuso la
designación de los dos se­
cretarios, ya referidos,
También fueron objeto de
consideración en el Con­
greso del Istmo, ante la
insistencia del Libertador,
el problema de la libertad
de los es­clavos negros y
el famoso proyecto de una
ex­pedición conjunta de
Colombia y México para
liberar del dominio espa­
ñol a la isla de Cuba. Esta
última iniciativa langui­
deció en Panamá, porque
las presiones de los Esta­
dos Unidos en Bogotá y
en México habían logra­
do que dichos gobiernos
abandonaran tal idea. Fue
un triunfo de la diploma­
cia norteamericana que
duró has­ta el 1ro de enero
de 1959»
Para aquella época, el objeti­
vo de los Estados Unidos era
mantener a Cuba en poder
de Espa­ña hasta que la de­

cadencia de esta facilitara el
adueñamiento de la Isla por
parte del águila imperial.
Leamos a continuación con
qué cinismo el secretario de
Estado de los Estados Uni­
dos, Van Burén, se dirigía
al Sr. Van Ness, su ministro
en España:
“Contemplando con mirada
celosa estos úl­timos restos
del poder español en Améri­
ca, estos dos Estados (Co­
lombia y México) unieron
en una ocasión sus fuerzas
y levantaron su brazo para
descargar un golpe, que de
haber tenido éxito habría
acabado para siempre con
la influencia española en
esta región del globo, pero
ese golpe fue dete­nido prin­
cipalmente por la oportuna
intervención de este gobier­
no... a fin de preservar para
su Majestad Católica estas
inapreciables porciones de
sus posesiones coloniales.
2 de octubre de 1829.”
La confederación de los
Andes
Bolívar continuó luchando
para impedir el pro­ceso de
desintegración de las na­
ciones hispanoamericanas.
Como sustituto del Congre­
so de Panamá intentó for­
mar la Confederación de los
Andes —Gran Colombia,
Perú y Bolivia—. Este es­
fuerzo concitó en su contra
la furia de las cla­ses econó­
micamente dominantes de
las repú­blicas que trataba
de confederar —llegaron al
extremo de querer asesinar­
lo—y la violenta opo­sición
de los Estados Unidos y de
aquellas re­públicas del Sur
que, de una u otra forma,
se negaron a concurrir al
Congreso de Panamá. Con
razón dijo José Martí:
«Lo que Bolívar no hizo,
está todavía por ha­cer en
América».

20

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
tierra y hombres libres

(PEREZ ARCAY, Jacinto. 1977. La Guerra Federal. Consecuencias (tiem­
po de geopolítica). (Fragmento)
La federación tuvo una amplia significación para la sociedad venezolana de la
época, pues no fue solamente un modelo político para la organización de la Repú­
blica, sino que se convirtió en sinónimo de libertad para los sectores desposeídos.
Lo que se inició como un enfrentamiento por el poder político entre dos fraccio­
nes de las clases dominantes, se convirtió en una auténtica guerra social contra
la opresión de las clases oligárquicas. La Revolución Federal tuvo como una de
sus principales consecuencias el consolidar las bases del igualitarismo social que
caracteriza a la sociedad venezolana actual.

Zamora socialista

Luis Britto García

F

ormación de
Zamora e influencias en
su pensamiento
Durante su adolescencia
y primera juventud, como
traficante de ganado y pe­
queño comerciante, Eze­
quiel Zamora pudo cono­
cer directamente la injusta
situación imperante en el
campo venezolano: per­
manencia de la esclavitud,
una situación cuasi feudal
de los campesinos, extre­
ma pobreza de la mayoría,
enormes latifundios y dere­
chos políticos en manos de
una minoría.
El yerno de Zamora, Johan­
nes Gaspers, de origen alsa­

ciano, quien le ayudó para
establecer su pulpería en
Cúa y casi cumplió funcio­
nes de tutor suyo, era un re­
volucionario socialista que
había huido de Europa para
evitar las represiones que si­
guieron a la insurrección de
1830. A través de Gaspers,
Zamora conoció parte del
ideario socialista europeo,
así como las publicaciones
de los revolucionarios del
Viejo Mundo.
José Brandford, amigo de
Zamora de origen británi­
co, quien organizaría su
servicio de inteligencia du­
rante la Guerra Federal, le
escribe en 1846, año de las
insurrecciones campesinas,
poniéndolo al tanto de las
ideas de Auguste Blanqui,
del comunista utópico Gra­
cus Babeuf, de Saint Just, y
comentando la admiración
de Zamora hacia Esparta­
co, el dirigente de la mayor
insurrección de esclavos en
la Roma de los tiempos clá­
sicos:
“He recibido unos papeles
de Trinidad muy intere­
santes, en inglés y francés,
entre M. Lassabe, el oficial

de artillería de Napoleón I,
que te dio lecciones, y yo
los estamos traduciendo
(…) Hablan de una revo­
lución de proletarios, que
será inevitable. Esto lo dice
un revolucionario llamado
Blanqui, y de la existen­
cia de una sociedad o liga,
que quiere la comunidad
de todos los bienes, no úni­
camente de la tierra (…).
Ahora dicen que Babeuf
es un héroe; éste se llama
como Graco, el romano
que admiras con Espartaco.
(…). Las ideas de SaintJust están de moda, con el
posta que venga mandaré
copia de estos papeles; el
material para las balas y los
libros sobre lo militar ya
salieron1.”
En su relación con Gas­
pers, Brandford y Luciano
Requena, Ezequiel Zamora
debate y clarifica el ideario
socialista:
Con José Brandford y Lu­
ciano Requena, las dis­
cusiones son todavía más
importantes, desde el punto
de vista político e ideoló­
gico. El británico sostiene
correspondencia con ami­

gos de Francia, y de esta
manera Zamora obtiene
información sobre la Revo­
lución de Febrero de 1848;
se habla sobre la repúbli­
ca social, sobre Augusto
Blanqui, Armando Barbés,
sobre los continuadores de
Gracus Babeuf. Brandford,
traduce y explica a Zamo­
ra el contenido de artículos
de L’Atelier (revista men­
sual, editada por artesanos
y obreros de París) y de
los periódicos The Daily
News (Londres), La Refor­
me (París), The Economist
(Londres) y Le National
(París)2.
Para muestra de las ideas
con las cuales entraba en
contacto Ezequiel Zamora
desde su primera juventud,
acompañamos una anto­
logía de pensamientos de
Gracus Babeuf, conside­
rado socialista utópico por
haber dirigido durante la
Revolución Francesa un
intento de sublevación des­
tinada a implantar la igual­
dad económica. La rebelión
de Babeuf fracasó, y éste
fue condenado a muerte y
ejecutado, mientras que la

Revolución derivaba cada
vez más hacia un extremo
conservadurismo, que a la
postre se resolvió en restau­
ración monárquica:
“Veo sin camisa, sin traje,
sin zapatos, a la mayoría
de los que cultivan el lino
y el cáñamo, la mayoría de
los que producen las ma­
terias textiles, la lana o la
seda, la mayoría de los que
las hilan, hacen la tela y los
tejidos, preparan el cuero,
confeccionan los zapatos.
Veo igualmente que les
falta casi todo a los que
trabajan manualmente... si
observo seguidamente la
débil minoría a la que nada
falta, aparte de los propie­
tarios de los terrenos, la
veo compuesta de aquellos
que no producen nada... ¡El
pueblo se basta a sí mismo!
¿Se querrán contentar con
mis respuestas?: que la tie­
rra no debe ser alienable;
que en el momento de na­
cer cada hombre debe en­
contrar su parte suficiente
como la encuentra de aire y
de agua; que en el momento
de morir debe dejar como
herederos, no a los más

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

21

tierra y hombres libres

próximos de la sociedad,
sino a la sociedad entera;
que no ha sido nada más
que este sistema alienable
el que ha transmitido todo
a unos y no ha dejado nada
a otros... Que no exista más
la división de los ciudada­
nos en clases; admisión en
todos los puestos; derecho
de voto para todos, a emitir
sus opiniones en todas las
asambleas... Probaremos
que la tierra no es de na­
die, sino que es de todos...
Que no se llega a tener de­
masiado sino es haciendo
que los otros no tengan
lo suficiente... ¿El pueblo
debe hacer una insurrec­
ción? No hay duda de ello,
si no quiere perder definiti­
vamente su libertad y si no
puede continuar expresan­
do que sus derechos son
violados. ¡La insurrección
es el más indispensable de
los deberes!”
Podemos imaginar el efec­
to de estas doctrinas en una
mente inteligente, sensible,
y que conocía directamen­
te la terrible situación de
las clases oprimidas. Al­
gunas de las afirmaciones
de Babeuf resurgen en los
documentos y en las aren­
gas de Zamora: «La tierra
no es de nadie, sino que es
de todos»… «Que no exis­
ta más la división de los
ciudadanos en clases»…
Fueran citas intencionadas
o reacciones ante una rea­
lidad inadmisible, el espí­
ritu es el mismo.
ZAMORA Y EL PARTIDO LIBERAL
Con su experiencia direc­
ta de la injusticia social en
Venezuela y el conjunto de
ideas radicales recibidas en
su adolescencia de Gaspers
y luego de José Brandford
y Luciano Requena, Eze­
quiel Zamora adhiere al
partido liberal, cuyo pro­
grama, redactado por An­

tonio Leocadio Guzmán, es
el siguiente:
“Cumplimiento rígido de
la Constitución y las le­
yes, por lo cual nos llama­
mos partido de oposición
constitucional. Efectividad
del principio de alternabi­
lidad en el desempeño de
los cargos públicos. Uso
o empleo del poder elec­
toral, en virtud del cual, el
Partido, conocida a fondo
la situación moral y ma­
terial de la sociedad, debe
convertir sus convicciones
en propósitos políticos, y
trabajar por constituirse
en mayoría para ganar la
victoria. Creación de dos
grandes partidos nacionales
que, sometidos de buena fe
a las leyes fundamentales
del país, pudieran garanti­
zar las libertades públicas.
Difusión de las republica­
nas prácticas de examinar
libremente, por medio de
la prensa o en asociaciones
públicas, todo lo que pudie­
ra afectar los intereses de la
comunidad.”
Como se puede apreciar,
privilegiaba el partido libe­
ral ciertas libertades forma­
les, tales como la libertad
de prensa, la vía electoral,
la alternabilidad, la cual
era un ataque para la larga
hegemonía de José Anto­
nio Páez. Zamora se unió
a dicho partido porque era
el más avanzado de la épo­
ca, y porque muchos de sus
miembros pensaban utili­
zarlo como plataforma para
un movimiento más radical,
como en efecto sucedió. En
la práctica política, el par­
tido liberal, o su ala radi­
cal, apoyó fervorosamente
la eliminación de las leyes
que permitían la usura y la
ejecución sumaria de los
bienes de los deudores, la
implantación del sufragio
universal, que permitiría
votar a pobres y ricos, y la

«no hay aldea o
caserío de las regiones mencionadas
donde no se agrupen los peones, manumisos y esclavos
bajo las banderas
del programa principio alternativo,
elección popular,
horror a la oligarquía, tierras y hombres libres».

liberación de los esclavos.
Correspondió a Zamora,
durante sus brillantes cam­
pañas militares, ejercer en
nombre del partido libe­
ral medidas radicales tales
como la prohibición de co­
brar la renta de la tierra y el
reparto de tierras, las cuales
le atrajeron la animadver­
sión tanto de los conserva­
dores como de los liberales
de derecha.
LA TRADICIÓN POPULAR RECONOCE EL
SOCIALISMO DE ZAMORA
Esta condición radical de
Zamora es reconocida en
las canciones que los crea­

dores populares componen,
cantan y difunden durante
las insurrecciones campesi­
nas de 1846, en las cuales
claramente celebran la idea
de la comunidad de la tierra
e identifican en forma abso­
lutamente clasista a los ene­
migos como los «godos» y
los «amos», vale decir, los
propietarios de tierras y es­
clavos:
“¡Ay Zamora peliador!
De la comunidá de la tierra
Ponga con todo valor
El machete en la madera
Lleve en alto la bandera
Del color tradicional
Y ponga los godos a tem­
blar

Que nosotros empuñamos
El rabón con interés
Pa´ descogotá de una vez
A los amos asesinos.”
(Brito Figueroa, 116-117)
PRIMERA CAMPAÑA
POR LA LIBERTAD Y
LAS TIERRAS
Ezequiel Zamora inicia la
lucha armada por sus ideas
al unirse a la insurrección
campesina que arranca el 1.°
de septiembre de 1846, con
el alzamiento de Francisco
José Rangel. El contingen­
te rebelde está formado por
campesinos y esclavos, y
su método de lucha expre­
sa sus ideas: según indica
Federico Brito Figueroa,

22

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
tierra y hombres libres

cuando en la madrugada
del 3 de septiembre ocupan
la hacienda Yuma, propie­
dad del político más reac­
cionario de la República
oligárquica, «los insurrec­
tos libertan los esclavos, in­
vitan a los peones a que se
les incorporen, queman los
títulos de propiedad y fusi­
lan a los empleados de con­
fianza de Ángel Quintero,
y éste salva la vida porque
se encuentra en Valencia»
(Brito Figueroa, 119). No
se trata, por tanto, de una
mera asonada para dispu­
tar prebendas políticas: se
da libertad a los esclavos,
y se queman los títulos de
propiedad para destruir las
pruebas y fundamentos ju­
rídicos del sistema de lati­
fundio.
Tal proceder se vuelve
práctica ordinaria de los
insurrectos a medida que
la rebelión se extiende por
todo el centro del país. Se­
gún indica también Federi­
co Brito Figueroa, a partir
de esa fecha «no hay aldea
o caserío de las regiones
mencionadas donde no se
agrupen los peones, ma­
numisos y esclavos bajo
las banderas del programa
principio alternativo, elec­
ción popular, horror a la
oligarquía, tierras y hom­
bres libres». Cada uno de
estos puntos tiene un conte­
nido socialista. Se reclama
elección popular, porque la
constitución de la época re­
servaba el derecho de elegir
y ser elegido para los pro­
pietarios, discriminación
que no sólo era política sino
también clasista. El horror
a los oligarcas es asimis­
mo una consigna eminen­
temente clasista contra la
minoría detentadora del po­
der político y económico:
adviértase que se la invoca
en lugar de «horror al par­
tido conservador». Tierras

y hombres libres exige la
libertad de los esclavos,
considerados hasta ese mo­
mento propiedad privada
de los dueños, y de las tie­
rras, que conservan tal con­
dición hasta el día de hoy.
Tales consignas plantean
una transformación total
del modo de producción: el
paso de la propiedad priva­
da sobre hombres y tierras
detentada por una clase
minoritaria, a la propiedad
colectiva o bien en peque­
ñas parcelas trabajadas por
hombres libres en su propio
beneficio.
Esta consigna es repetida
en todos los documentos de
los rebeldes ampliada como
«Viva la libertad, Viva el
Pueblo Soberano, Elección
Popular, Horror a la Oli­
garquía, Tierras y Hombres
Libres».
EL EJÉRCITO POPULAR
Este conjunto de alzamien­
tos espontáneos en más de
una veintena de comuni­
dades es organizado por
Zamora en una fuerza que
termina dirigiendo y a la
cual denomina Ejército del
Pueblo Soberano. El apela­
tivo tiene un preciso valor
ideológico. Para la época,
según hemos señalado, el
derecho de elegir y ser ele­
gido estaba reservado para

No habría diferencia entre pueblo y
soldados: así como
cada ciudadano era
un soldado para
defender sus derechos, cada soldado
era un ciudadano
en ejercicio de la
soberanía.

La propiedad es un
robo cuando no es
consecuencia del
trabajo.
los propietarios. La doctri­
na esgrimida por la oligar­
quía y consagrada en las
constituciones era, según
expresó Cecilio Acosta, la
de que Pueblo, en el sentido
que nosotros queremos, en
el sentido que deben que­
rer todos, en el sentido de
la razón, es la totalidad de
los buenos ciudadanos. Y
los buenos ciudadanos de­
ben tener propiedad, o ren­
ta (…). Guardémonos de
las revoluciones como de la
mayor calamidad.
Frente a este concepto res­
trictivo de ciudadanía, de­
finido por la propiedad, el
concepto invocado por Za­
mora de Ejército del Pue­
blo Soberano invoca el de
un pueblo dotado de todos
los poderes de la soberanía,
y dispuesto a implantarlos
y defenderlos con las ar­
mas. No habría diferencia
entre pueblo y soldados:
así como cada ciudadano
era un soldado para defen­
der sus derechos, cada sol­
dado era un ciudadano en
ejercicio de la soberanía.
En sus cartas dirigidas a
los peones, al programa de
«tierras y hombres libres»
añade Zamora la necesidad
de organizar «a los pobres
contra los poderosos», con­
signa clasista que evidencia
que el movimiento no tenía
sólo el objetivo de una mera
rotación de los hombres o
partidos que ejercían el po­
der (Brito Figueroa, 125).
EL PODER POPULAR
DIRECTO
Tales proclamaciones se
traducen en hechos. Al to­

mar los pueblos, Zamora
convoca asambleas en las
que participan todos los
vecinos. En la plaza de
San Francisco de Tiznado,
se dirige al colectivo con
estas palabras: «… lucha­
mos para proporcionar una
situación feliz a los pobres
(…) los pobres nada tienen
que temer, no tienen nada
que perder, que tiemblen los
oligarcas, no habrá ricos ni
pobres, la tierra es libre, es
de todos» (Brito Figueroa,
127). Los pobres, vale de­
cir, aquellos sin propiedad,
son el sujeto revolucionario
invocado: se procura para
ellos una situación feliz, y
en expresión que prefigura
la del Manifiesto Comunis­
ta, se les recuerda que «no
tienen nada que perder».
Para mayor abundamiento,
se amenaza al enemigo de
clase («que tiemblen los
oligarcas»), se promete la
igualdad social y económi­
ca como consecuencia de
la revolución que borrará
las barreras clasistas («no
habrá ricos ni pobres») y
se señala la propiedad co­
lectiva como instrumento
de esta transformación: «la
tierra es libre, es de todos».
TIERRA PARA LOS ES­
CLAVOS LIBERADOS
Con la abolición de la es­
clavitud en 1854 se cumple
el primer enunciado de la
consigna que asume Zamo­
ra: «Hombres libres». Pero
sin el segundo enunciado
según el cual «la tierra es
libre, es de todos», el hom­
bre privado de tierras es de
hecho un esclavo: según
declara posteriormente Za­
mora a su colaborador José
Brandford, «la papeleta de
libertad sin libertad econó­
mica lleva a los manumisos
nuevamente al botalón del
amo». Y en efecto, los es­
clavos son lanzados a la ca­
lle y los caminos sin medios

de subsistencia, sin propie­
dad, y sin otro destino que
contratarse en condiciones
equiparables a las de la
esclavitud. Consciente de
ello, uno de los ideólogos
más avanzados del partido
liberal, Blas Bruzual, traba­
ja con el apoyo de Zamora
en un programa que se de­
bería realizar en los valles
de Aragua, Tuy y Barlo­
vento, y para el cual se de­
forestó un área de tierras
baldías de 10000 fanegadas
en cuadro entre la Victoria
y Zuata, a fin convertir a
los manumisos en peque­
ños propietarios. En virtud
de una extensión de dicho
proyecto también se defo­
restaron 16000 fanegadas
en cuadro en la provincia
de Carabobo, para uso de
los campesinos de Guacara,
Mariara y San Joaquín. A
los pocos años, valiéndose
de mil subterfugios, los lati­
fundistas habían incorpora­
do a sus propiedades ambas
extensiones, y manumisos
y campesinos pobres se
quedaron sin tierras, mien­
tras el latifundio crecía des­
mesuradamente en virtud
de la ley de 10 de abril de
1848, la cual no establecía
límites para la adquisición
de los baldíos (Brito Figue­
roa, 1975, 260-261). De tal
manera, la voracidad de los
latifundistas y la miseria de
los trabajadores rurales hi­
cieron inevitable la nueva
guerra social.
PROHIBICIÓN
DEL
PAGO DE RENTA DE
LA TIERRA
Donde Zamora tiene mando
efectivo, aplica su progra­
ma. Durante la campaña de
1849, prohíbe donde ejerce
su poder, por la fuerza mi­
litar, el pago de renta por el
cultivo de la tierra. Prohibir
el pago de la renta por cul­
tivar la tierra equivale a de­
jar sin efectos la propiedad

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

23

tierra y hombres libres

sobre ésta. Por tal motivo,
desde 1851, entablan una
demanda en su contra pro­
pietarios de Acarigua, Gua­
nare y Araure que lo acusan
de haber dañado sus intere­
ses (Brito Figueroa, 252).
Estas medidas explican
que la incorporación de los
campesinos a las fuerzas de
Zamora fuera abundante y
entusiasta, mientras que el
ejército de los conservado­
res tenía que recurrir a la
fuerza bruta para secuestrar
sus reclutas.
ZAMORA ORGANIZA A
LOS ARTESANOS Y
TRABAJADORES URBANOS
Cuando el partido liberal
se abstiene de participar en
las elecciones de 1858, tras
la prisión de José Gregorio
Monagas, Ezequiel Zamora
llega a Caracas, y por con­
sejo de sus amigos france­
ses emigrados de la Revo­
lución de 1848, según narra
el radical Pierre Cerreau en
correspondencia emitida
desde La Victoria el 5 de
mayo de ese año, se dedi­
ca a organizar los grupos
de acción revolucionaria,
por «oficios y profesiones,
porque los explotados for­
man una sola familia». A tal
efecto, según narra Federi­
co Brito Figueroa:
Así procedió en la práctica
Ezequiel Zamora. En San­
ta Rosalía organizó a los
talabarteros, divididos en
grupos de cinco, que actua­
ban clandestinamente y con
un jefe a la cabeza; en San
Juan, organizó a los sastres,
albañiles, malojeros y «gen­
te de todo oficio vil», según
las denuncias formuladas
por Nicomedes Zuloaga;
en la Puerta de Caracas y
en Catuche, Zamora orga­
nizó hasta las lavanderas
«y mujeres del servicio do­
méstico». En el mercado de
la ciudad, Zamora contaba

con agentes que le informa­
ban de todo cuanto ocurría
en la ciudad. En Las Adjun­
tas, Mariches, Tazón y la
Rinconada, organizó a los
peones y vegueros (Brito
Figueroa, 279).
De tal manera resulta Za­
mora, no sólo líder agrario,

CONFISCACIÓN DE
TIERRAS PARA TODOS
Tras el estallido de la Gue­
rra Federal, después de la
toma de Araure, el 6 de abril
de 1859 convoca al pueblo
a elecciones directas, y rea­
lizadas éstas, pronuncia un

para distribuirlas después,
la tierra no es de nadie, es
de todos», añadiendo que
«para eso, hay que hacer
la revolución» (Tapia, José
León, (1972) Por aquí pasó
Zamora, p. 15, Barinas). Ha
transcurrido más de una dé­
cada desde las insurreccio­

inmediatos colaboradores,
y según testimonia José
Brandford, se pronuncia
categóricamente en el sen­
tido de que:
(…) en los Llanos la tierra
no es de nadie, es de todos
en uso y costumbres, y ade­
más, antes de la llegada de
los españoles, los abuelos
«… luchamos para proporcionar una situación feliz a los pobres de los godos de hoy, la tie­
(…) los pobres nada tienen que temer, no tienen nada que perder, rra era común, como lo es
el agua, el aire y el sol...
que tiemblen los oligarcas, no habrá ricos ni pobres, la tierra es La propiedad es un robo
cuando no es consecuen­
libre, es de todos»
cia del trabajo. (…) Sobre
esos considerandos bastan­
te he hablado con el maes­
tro Pierre Cerreau, y estoy
de acuerdo en una cosa:
la propiedad es un robo
cuando no es consecuen­
cia del trabajo (…). No es
lo mismo la propiedad del
marqués de Pumar que las
propiedades de los vegue­
ros de El Totumal (…). En
una tiene que haber robo,
porque cómo consiguieron
esas tierras los señores del
Pumar, y cómo las consi­
guieron nuestros amigos y
compañeros, los vegueros
de El Totumal (…). Es una
cosa que tenemos que ave­
riguar3.
Zamora se ocupa no sólo
de la propiedad, sino de
las condiciones de quien la
trabaja. Y así, refiriéndose
a la condición de los cam­
pesinos, confía a José Bran­
dford que el peonaje:
(…) odiosa forma de es­
clavitud que nos viene de
la colonia (…). El vegue­
ro también es un esclavo,
tan esclavo como lo eran el
negro Mindonga o Manuel
Camejo hasta el Decreto
sino precursor de la orga­ discurso ante «las tropas y nes campesinas de 1846, y de marzo de 1854 (…) los
nización de los artesanos el pueblo reunidos en una Zamora prosigue firme en indios sin sus resguardos y
y del proletariado urbano. sola masa en la plazoleta su idea de que la tierra es tierras de comunidad tam­
Mientras desempeña tales de la villa y con asistencia de todos, y de que proceden bién son esclavos, la pape­
actividades, es perseguido del señor cura y nuevas medidas revolucionarias leta de libertad sin libertad
por los espías de la jefatu­ autoridades», alocución en para apropiarla. Y así, tras económica lleva a los ma­
ra política, y agredido por la cual proclama la nece­ la toma de Barinas, Zamo­ numisos nuevamente al bo­
provocadores.
sidad de «confiscar tierras ra expresa sus ideas a sus talón del amo (Brandford,

24

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
tierra y hombres libres

1839, folio 70, citado por
Brito Figueroa, 1975, 346).
No se queda Zamora en las
palabras. En cumplimiento
de sus ideas, ordena aplicar
en Barinas las medidas si­
guientes:
1) Cinco leguas de tierra a
la redonda y por los cuatro
puntos cardinales para uso
común de cada pueblo, vi­
lla, ciudad o caserío.
2) Eliminación del sistema
de cobrar arriendo por el
uso de la tierra para fines
agrícolas o pecuarios.
3) Fijar los jornales de los
peones de acuerdo con las
labores.
4) Que los amos de hatos
empotreren diez vacas pa­
ridas, de modo permanen­
te, en las tierras del común,
para suministrar diaria­
mente y de modo gratuito,
una botella de leche a los
hogares pobres4.
El proyecto socialista de
Zamora, pues, se extiende
de la prohibición de pagar
arriendo por las tierras, a
declarar de uso común las
cinco leguas que rodean a
cada poblado, a conservar
en las tierras del común
diez vacas paridas suminis­
tradas por cada propietario
para garantizar alimentos
gratuitos a las familias po­
bres. Son medidas de emer­
gencia, tomadas en la prisa
de la guerra, pero que anun­
cian la efectiva aplicación
de un programa radical.
RESPETO HACIA LA
PEQUEÑA PROPIEDAD
DEL PUEBLO
Estas medidas drásticas
contra la gran propiedad
coexisten con un escrupu­
loso respeto hacia la peque­
ña propiedad del pueblo.
Narra Laureano Villanueva
que un día se presentó ante
Zamora una mujer lloran­
do, porque un soldado le
había robado unas prendas.
El General del Pueblo So­

¡El pueblo se basta a sí mismo! ¿Se querrán contentar con mis
respuestas?: que la tierra no debe ser alienable; que en el momento de nacer cada hombre debe encontrar su parte suficiente
como la encuentra de aire y de agua; que en el momento de morir debe dejar como herederos, no a los más próximos de la sociedad, sino a la sociedad entera; que no ha sido nada más que
este sistema alienable el que ha transmitido todo a unos y no ha
dejado nada a otros... Que no exista más la división de los ciudadanos en clases; admisión en todos los puestos; derecho de voto
para todos, a emitir sus opiniones en todas las asambleas... Probaremos que la tierra no es de nadie, sino que es de todos...
berano llamó al culpable,
lo obligó a pagar a la mujer
lo debido, y luego amones­
tó al soldado en estos tér­
minos:
—¿Cómo se ha atrevido
usted a robar a esta infeliz?
¿Qué va usted a remediarse
con esas miserables pren­
das? ¿No sabe usted que
la gente del pueblo es sa­
grada? Le haré dar a usted
unos palos para castigarlo.
Lo que debe cogerse son
los ganados, bestias y tien­
das de los godos; porque
con esas propiedades es
con lo que ellos se impo­
nen, y oprimen al pueblo.
A los godos se debe dejar
en camisa, pero la gente
del pueblo, igual a usted,
se respeta y se protege.
Y según Villanueva, siguió
discurriendo «sobre estas
ideas enteramente revolu­
cionarias, todo con el pro­
pósito de infundir a la tropa
amor al pueblo y odio a los
ricos, aunque fueran libe­
rales; pues decía que las
mismas haciendas de los
Pulidos, aunque éstos eran
liberales, debían destruirse,
porque si no los godos las
tomarían para hacer daño a
los liberales. Eso sí, decía,
«no se debe coger sino lo
indispensable para la tropa,
para comer, vestirse y pe­
lear» (Villanueva II, 133).

SOCIALISMO E
IGUALDAD DE BIENES
Y así, bien puede afirmar
Laureano Villanueva, el
primer gran biógrafo de
Zamora, que «su ambición
constante consistía en ser­
vir al pueblo, a la manera de
Tiberio Graco, con ciertas
ideas utópicas de socialis­
mo e igualdad de bienes»
(Villanueva, II, 279). (Vi­
llanueva, Laureano, (1992)
Vida del valiente ciudada­
no Ezequiel Zamora, Cara­
cas, Monte Ávila Editores).
Graco fue el revolucionario
romano que tomó partido
por los plebeyos, y afrontó
una guerra civil para tratar
de que les fueran acordados
derechos políticos.
GUERRA SOCIAL Y REVOLUCIÓN SOCIAL
El dictador Julián Castro, en
correspondencia desde Ca­
racas el 23 y el 28 de mayo
de 1859, reconoce el efecto
que tales promesas tienen en
las masas como desencade­
nantes de una guerra social
y una revolución social:
… la oferta que los cabezas
de esta revolución hacen a
las masas ha influido de tal
manera en éstas, que todos
simpatizan con las ideas an­
tisociales y se lanzan, con
fervor espantoso, al extermi­
nio de la República. Nues­
tras fuerzas, ya por flojedad

de sus Jefes, ya porque éstos
toquen con inconvenientes
insuperables, apenas han
tenido triunfos parciales
que en nada han debilitado
al nefando entusiasmo de
esta revolución social (…)
y aquí nos tiene Ud. hoy so­
portando los males de una
guerra social por los hechos
que la caracterizan, y social
y vandálica por las tenden­
cias que abriga (…)5.
Uno de los más encarniza­
dos enemigos de Zamora
le reconoce así, creyendo
infamarlo, el carácter de
conductor de una verdadera
revolución social que se im­
pone mediante una guerra
social. Por ello, en vida de
Zamora, las fuerzas conser­
vadoras «apenas han tenido
triunfos parciales ».
Y José León Tapia señala
que la condición de revolu­
cionario era profesada por la
casi totalidad de seguidores
de Zamora, y que implica­
ba la convicción de que el
trabajador tenía derecho a
tierras para trabajarlas: Aun­
que parezca mentira, ser za­
morista entonces era como
ser revolucionario ahora y
cuando las cosas se empe­
zaron a poner duras esos
hombres no gustaban pues
siempre andaban criticando
y reclamando tierras para el
trabajo6.

La prematura muerte de
Zamora, que algunos han
considerado asesinato pro­
movido por los liberales
reaccionarios, dejó en sus­
penso todo un programa
de reformas que luego fue
transado en el Tratado de
Coche, que puso término a
la Guerra Federal. En nin­
gún momento, mientras
vivió, se desdijo Zamora
de sus ideas ni dejó de apli­
carlas.
Según André Malraux, lo
más terrible de la muerte es
que convierte todo en desti­
no. Para Zamora, la muerte
en combate lo consagra para
la eternidad como lo que fue
desde sus comienzos: agra­
rista, libertario, revolucio­
nario, socialista.
NOTAS
1. Brandford, José, Caracas
2 de noviembre de 1847, ci­
tado en Brito Figueroa, 140141.
2. Brito Figueroa, 239.
3. Brandford, José: Anota­
ciones de un revolucionario
(manuscrito), folio 68, Ba­
rinas 1839, citado en Brito
Figueroa, 1975, 346.
4. Brandford, 1839, folio
75, citado en Brito Figue­
roa, 1975, 346.
5. Citado por Federico Brito
Figueroa, 340.
6. Tapia 1976, 273.
BIBLIOGRAFÍA
BRANDFORD, José, Ano­
taciones de un revolucio­
nario (manuscrito) 1839,
citado por Brito Figueroa,
1975.
BRITO
FIGUEROA,
(1975) Federico: Tiempo de
Ezequiel Zamora, Caracas:
Ediciones Centauro.
TAPIA, José León, (1976)
Por aquí pasó Zamora, Ca­
racas: Ediciones Centauro.
VILLANUEVA, Laureano,
(1992) Vida del valiente
ciudadano Ezequiel Zamo­
ra, Caracas: Monte Ávila
Editores.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

25

colonia y neocolonia en venezuela

Resistencia y participación
(fragmentos)

Iraida Vargas

A

partir del origen
de la sociedad re­
publicana, que po­
dríamos ubicar en 1821, la
trasformación del modo de
vida de la sociedad colonial
fue un proceso complejo y
traumático para la socie­
dad venezolana. Durante
el siglo XIX y las décadas
iníciales del siglo XX, su
organización económica y
social no se modificó sen­
siblemente; los cambios
más aparentes ocurrieron
en la superestructura de la
sociedad venezolana: en
las instituciones políticas,
jurídicas y administrativas,
lo que afectó los intereses
del bloque hegemónico,
aproximadamente el 15%
de la población, quedando
sin resolver los problemas
de la enorme mayoría, del
75% de venezolanos/as
que no conocían la justicia
social y la libertad política
y económica, la salud, la
educación, el disfrute crea­
dor del ocio, en suma, la
felicidad.
El motor de la vida eco­

nómica continuó siendo en
los siglos XIX y XX, como
hasta entonces, el comercio
exterior. En lo que refiere
a la propiedad territorial
agraria, pese a los tímidos
ensayos de reforma agraria
ocurridos a mediados del
siglo XX a inicios del go­
bierno de Rómulo Betan­
court, la propiedad de la
tierra siguió concentrada
en las manos de la oligar­
quía terrateniente o “tierra
cojiente” como apuntan
jocosamente algunos ana­
listas políticos aludiendo a
la apropiación descarada,
por empresarios del cam­
po, de ejidos y tierras pú­
blicas propiedad de la na­
ción. La antigua fuerza de
trabajo esclava y servil co­
lonial se fue trasformando
en una masa de asalaria­
dos libres y de pequeños
comerciantes
indepen­
dientes, con restricciones
notables en sus libertades
económicas, civiles, polí­
ticas y culturales.
Las clases sociales de la
colonia, basadas en la ri­
queza y el origen social,
fueron suplantadas progre­
sivamente por clases fun­
damentadas en el estatus
socioeconómico y la ads­
cripción a un determinado
grupo político.
A partir de 1830, las con­
tradicciones que se crea­
ron entre los diferentes
grupos económicos, so­

ciales y políticos llegaron
a encauzarse muchas ve­
ces por la confrontación
armada, manipulando
las esperanzas de los/
as humildes explota­
dos/as y excluidos/
as de llegar por fin
a conformar una
revolución social
para lograr su
adhesión física
a los intere­
ses de uno u
otro bando
(Sanoja y
Va r g a s
2004).
El sur­
g i ­
mien­
to del
sistema y de
la ideología liberal,
a partir de 1859, determi­
nó la entronización de re­
gímenes autocráticos, de
los cuales el de Antonio
Guzmán Blanco es ejem­
plo en el siglo XIX, en
tanto que las aspiraciones
populares de los campesi­
nos/as pobres y sin tierra,
de los peones llaneros, de
los antiguos esclavos/as y
siervos/as, de la minoría
de comerciantes, profesio­
nales y artesanos quedaban
frustradas ante la realidad
del poder absoluto ejercido
por las diferentes facciones
de poder que formaban el
bloque hegemónico de la
sociedad venezolana.

El
domi­
nio que ejerció
la clase dominante le
negó, de entrada, a los/as
indígenas, los mulatos/as y
los mestizos/as que vivían
en condiciones de pobre­
za, los derechos sociales y
culturales mínimos sobre
los cuales, posteriormen­
te, se habría podido desa­
rrollar una fuerte sociedad
civil, de modo que la clase
dominante pudo así llegar
a copar y controlar todos
esos espacios, sin permitir
que otros actores y actrices
sociales fueran capaces de
contribuir en la misma me­

di­
d a
e n
l
a
crea­
ción de
dicha
sociedad.
De
esa
manera, ya
desde el siglo
XIX, se negó
a los sectores
sociales distin­
tos a la minoría
de dominadores
la autonomía, la ca­
pacidad para tomar
acciones en beneficio
de sus propias aspira­
ciones y metas sociales.
Por ello no es pues de ex­
trañar que las antiguas co­
lonias posean hoy día una
débil y desestructurada so­
ciedad civil (Lander 1995).
Para justificar esa nega­
ción, desde el primer ter­
cio del siglo XX, los argu­
mentos de clase dominante
de entonces (y también de
ahora) se apoyaban ideoló­
gicamente en el principio
de una supuesta indiscipli­
na innata que caracteriza
la conducta del pueblo ve­
nezolano, la cuales impe­

26

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
colonia y neocolonia en venezuela

día la gestación de formas
realmente participativas de
dicho colectivo en la vida
social de nuestro país. El
concepto de indisciplina
innata del pueblo venezo­
lano ha sido rotundamente
desmentido, por ejemplo,
por la ejemplar conducta
cívica observada por la po­
blación en las elecciones
celebradas desde 1998 a
la fecha, sus actuaciones
en 2002 ante el Golpe de
Estado, y las de 2002-2003
durante el sabotaje petro­
lero y en todos los subsi­
guientes referendos y elec­
ciones celebradas hasta el
3 de Diciembre de 2006.
Durante el siglo XX la
vida cultural y social vene­
zolana estuvo signada por
la dominancia de la eco­
nomía petrolera, materia
prima de singular impor­
tancia para el comercio y
la producción industrial
mundial. Socialmente, el
petróleo fue el arma de la
dominación neo-colonial
ejercida por el Imperio y
su representación, la oli­
garquía criolla,
funda­
mental en el proceso de
acumulación de riqueza

Socialmente, el
petróleo fue el arma
de la dominación
neo-colonial ejercida por el Imperio y
su representación, la
oligarquía criolla,
fundamental en el
proceso de acumulación de riqueza por
parte de los consorcios nacionales y
transnacionales.

por parte de los consorcios
nacionales y transnaciona­
les. En el caso venezolano,
el petróleo desempeñó un
papel importante en la des­
aparición y transformación
de las bases coloniales de
la sociedad, impulsando
particularmente la prospe­
ridad de la gran burgue­
sía y la clase media, pero
aumentando también los
nexos de dependencia neocolonial de nuestro país
con el primer mundo.
El orden económico tra­
dicional de la economía
colonial,
fundamentado
principalmente en la agro
exportación, decayó en el
siglo XX. Su declinación
no generó un cambio hacia
la modernización agrícola,
sino que, por el contrario,
acentuó su declive. El pe­
tróleo dislocó las antiguas
relaciones laborales, la
naturaleza y distribución
territorial de la población,
los usos del suelo y de
los recursos naturales re­
novables o no, así como
las relaciones internas y
externas de poder, el sis­
tema político, la naturale­
za del comercio interior y
exterior, el régimen fiscal,
cambiario y monetario,
los patrones de consumo,
las esperanzas y objetivos
sociales de la población,
creando en suma una nue­
va forma de vida que no ha
logrado cuajar todavía, en
el siglo XXI, en una socie­
dad integral y verdadera­
mente democrática.
El contenido formal de los
mecanismos de dominación
cambió con la instauración
del sistema democrático
representativo, conservan­
do sin embargo la esencia
represora de los derechos
ciudadanos que ya existía
desde la colonia. Efecti­
vamente, a inicios de los
años sesenta del siglo XX

se inicia el puntofijismo,
nombre que alude al pacto
realizado en Venezuela en­
tre los caudillos políticos
modernos de la democra­
cia representativa. Instru­
mentalmente, se trataba de
imponer una hegemonía
política bipartidista que se
asumía demagógicamente
como la expresión natural
de los deseos y necesida­
des de toda la sociedad ve­
nezolana. Para tales fines,
se construyó una burocra­
cia de Estado o nomenkla­
tura, integrada por políti­
cos partidistas devenidos
empresarios privados y
por empresarios privados
devenidos dirigentes po­
líticos partidistas, quienes
se repartieron a su gusto y
para su provecho personal
los dineros de la hacienda
pública venezolana, pri­
vatizando el Estado, los
beneficios de las empresas
básicas y de la industria
petrolera, transformando
así al Estado en el gran
negocio de los partidos po­
líticos, de la empresa pri­
vada nacional y de las cor­
poraciones transnacionales
(Vargas 1995, Vargas y
Sanoja 1993).
El fin de la colonia no fue
el fin de las estructuras co­
loniales; por el contrario,
los distintos gobiernos oli­
garcas postcoloniales, fun­
damentalmente aquellos
que existieron durante la
democracia representativa,
continuaron operando con
el propósito de instaurar re­
gímenes neo-coloniales en
los cuales sus bases econó­
micas, sociales y cultura­
les reemplazaron las anti­
guas formas coloniales de
control y administración
por nuevas y más profun­
das formas de relaciones
neo coloniales. Una de las
formas más insidiosas para
lograr la neocolonización

La educación formal indujo en la mente de
los estudiantes la idea de que al no haber
sido nuestros pueblos originarios capaces
de formar Estados en el pasado pre colonial, de no haber permitido la constitución
de un virreinato en el pasado colonial, de
haber transcurrido la vida de nuestro pueblo en el siglo XIX y parte del XX enzarzada en las guerras estériles que se declaraban entre los diferentes caudillos políticos,
los/as venezolanos/as no éramos aptos,
como sí lo eran los europeos y los estadounidenses, para crear y mantener por nosotros mismos el desarrollo social.
por parte de esos gobiernos
residió en el manejo de una
concepción del pasado –de
cualquier pasado—como
representación del atraso
(Vargas 1999, 2005). La
educación formal indujo en
la mente de los estudiantes
la idea de que al no haber
sido nuestros pueblos ori­
ginarios capaces de formar
Estados en el pasado pre
colonial, de no haber per­
mitido la constitución de
un virreinato en el pasado
colonial, de haber trans­
currido la vida de nuestro
pueblo en el siglo XIX y
parte del XX enzarzada en
las guerras estériles que se
declaraban entre los dife­
rentes caudillos políticos,
los/as venezolanos/as no
éramos aptos, como sí lo
eran los europeos y los es­
tadounidenses, para crear
y mantener por nosotros
mismos el desarrollo so­
cial. Podemos considerar
que estas ideas, acuñadas
inicialmente por la oligar­
quía colonial, fueron adop­
tadas y reforzadas por los
pensadores positivistas de
finales del siglo XIX; a

mediados del siglo XX, la
democracia representativa,
el puntofijismo las hizo
orgánicamente suyas, po­
niendo esta vez en práctica
una cierta política cultural
de Estado que sirvió para
fortalecer la identidad so­
cial negativa que ya ellas
habían propiciado en la
mayoría pobre de la pobla­
ción venezolana. Mediante
el manejo de estereotipos
igualmente negativos so­
bre el ser nacional, los his­
toriadores/as, filósofos/as y
sociólogos/as de la oligar­
quía trataron de convencer
a propios y extraños, a tra­
vés de la educación formal
e informal, del argumento
racista según el cual entre
los venezolanos/as de los
sectores populares existían
características sociales e
intelectuales atrasadas que
eran innatas y no secuela
de la pobreza que había
generado la condición co­
lonial.
A comienzos del siglo XX
se crearon y se aceptaron,
por parte de la oligarquía
venezolana, estereotipos
positivos sobre lo europeo

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

27

colonia y neocolonia en venezuela

y lo estadounidense, como
manera de aceptar lo in­
eluctable de la dominación
foránea (Montero 1994).
En tal sentido, se distor­
sionó la historia real para
estereotipar negativamente
a los distintos componen­
tes étnicos que intervinie­
ron en la construcción de
la nación venezolana: los/
as indígenas pre-coloniales
fueron concebidos como
primitivos y salvajes; se
redujeron sus distintas y
variadas formas de vida a
sus instrumentos de traba­
jo; las creaciones materia­
les indígenas del pasado
fueron descontextualiza­
das, concebidas y acepta­
das sólo como expresio­
nes estéticas. Los aportes
del componente étnico de
origen africano fueron re­
ducidos a la creación de
elementos culturales gas­
tronómicos y musicales; al
mismo tiempo, lo criollo
mestizo fue conceptualiza­
do como equivalente al ser
popular venezolano (Var­
gas 2005a).
Con el advenimiento de la
democracia representativa
a mediados del siglo XX
se generaron nuevos este­
reotipos negativos sobre
los grupos culturales que
habían sido considerados
como los íconos de la ges­
ta de independencia nacio­
nal; a partir de ese momen­
to se comenzó a calificar
los llanero, que había sido
definido como equivalente
a la génesis de la virtud na­
cional, de lo criollo, como
“pavoso”, sinónimo de
atraso y cursilería (Rago
1999).
Todo lo anterior permitió
la reproducción ampliada
e institucionalizada a tra­
vés de la educación formal
e informal, de una identi­
dad social nacional negati­
va (Montero 1984) que se

expresó en la formación de
individuos con vergüenza
étnica, gracias a la acep­
tación generalizada de los
estereotipos negativos so­
bre lo indio, lo hispano y
lo negro: indio como equi­
valente a flojera, indolen­
cia y pasividad, hispano
igual a banalidad fiestera,
y negro semejante a inso­
lencia e indisciplina (Var­
gas 2005a).
La sociedad venezolana ha
cambiado sensiblemente
en el curso de sus 14.000
años de vida social orga­
nizada. Lamentablemente,
los disfrutes materiales y
las expresiones de moder­
nidad que hoy deslumbran
la mirada de los incautos/
as, venezolanos/as y ex­
tranjeros/as se vieron res­
tringidas, como siempre
había ocurrido desde el
siglo XVI, a una minoría
social. La mayoría social
excluida, por el contra­
rio, sólo logró acumular
pobreza, insuficiencia de
empleo, inseguridad, in­
conformidad, frustración y
la esperanza secular de po­
der acceder a un régimen
más humano y solidario y
así a una mínima calidad

de vida.
En la Venezuela contem­
poránea, la población ma­
yoritaria de la sociedad,
integrada por los sectores
populares y la clase media
baja fue, entonces, sempi­
ternamente excluida por
los sucesivos gobiernos de
la oligarquía del disfrute
de una vida digna. Esa ex­
clusión le produjo severas
carencias en las áreas de
identidad cultural y autoes­
tima, salud, vivienda, edu­
cación, disfrute del agua
potable, del tiempo libre,
de los servicios sanitarios,
entre otras, determinando
de esa manera la existencia
de un colectivo que care­
cía de toda posibilidad de
capitalizar sus capacidades
creativas y productivas
para sobreponerse a las
condiciones de pobreza.
Las circunstancias sociales
anteriores fueron llevando
a ese colectivo a implemen­
tar formas de organización
cuyo fin inmediato era ga­
rantizar la sobre vivencia,
sin protegerlo realmente
de la pobreza y la miseria.
Luego de un re examen
coordinado de la cuestión,
podemos ver cómo ciertos

componentes negativos de
la sociedad, que han sido
potenciados como indica­
dores atávicos de la cultu­
ra nacional, representarían
por el contrario formas
de resistencia colectiva al
atropello generalizado, se­
cular e irresponsable que
ha sido característico de la
conducta de las elites de
poder en Venezuela.
Esas formas organizativas
de los sectores popula­
res se han caracterizado,
fundamentalmente, por la
presencia de una cultura
urbana en la cual la reci­
procidad y la solidaridad
–elementos existentes en
dichos sectores como re­
sultado de su herencia
histórica-- constituyen ca­
racteres básicos en la vida
doméstica. Participan en
una estructura de recipro­
cidad basada en elementos
generados por las socieda­
des originarias, pero rese­
mantizados, resignificados
para dar cuenta de las nue­
vas condiciones sociales en
las que les ha tocado vivir
en los últimos 50 años. Es
la pobreza de la vida en las
barriadas populares, la mi­
seria en todas sus facetas,

la que ha estimulado que
la reciprocidad y la solida­
ridad, tanto comunitarias
como domésticas, se con­
virtieran en mecanismos
defensivos, única manera
que poseían para garanti­
zar su sobre vivencia. El
mismo patrón arquitectó­
nico popular, abigarrado,
de viviendas que se apo­
yan y se mantienen unas
sobre las otras construidas
a lo largo de estrechos pa­
sajes y callejuelas donde
los diferentes ambientes
familiares forman parte,
en realidad, de una espe­
cie de privacidad colectiva,
de una gran vida cotidiana
pública compartida en pri­
vado se fundamenta en la
solidaridad, en el compar­
tir, en el sobrellevar juntos
la miseria y ahora en aupar
en colectivo la esperanza
revolucionaria de una vida
mejor.
Desde la colonia hasta
1998, la exclusión social
influyó
profundamente
para que los sectores popu­
lares construyeran aquellas
formas de organización y
participación alternativas,
distintas a las practicadas
por el resto del colectivo

28

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
colonia y neocolonia en venezuela

En los actuales momentos la Revolución
Bolivariana trabaja para crear una nueva
condición social en la cuales el estímulo a
las relaciones sociales basadas en la generosidad, la solidaridad, la reciprocidad,
el compartir y la igualdad social sean los
fundamentos de la sociedad, las premisas
éticas que regulen las relaciones entre sus
miembros.
nacional que posee una
conciencia social basada
en una ideología centrada
en el egoísmo, creada du­
rante centurias de encua­
dramiento clasista y por lo
menos de 800 años de de­
sarrollo capitalista.
A partir de 1998, con el
triunfo de Hugo Chávez en
las elecciones presidencia­
les, se inició en Venezuela
un proceso de profundos
cambios sociales. En cum­
plimiento a la promesa pre­
electoral que hiciera como
candidato el actual Presi­
dente, se llevó a cabo una
consulta popular sobre la
celebración de una Cons­

tituyente. En el marco de
la nueva Constitución de
1999, aprobada también
mediante consulta popular
realizada ese mismo año,
todas las autoridades elec­
tas en 1998, incluyendo
al propio Presidente de la
República, re-legitimaron
sus cargos en nuevas elec­
ciones, siendo ratificados/
as con una amplia mayo­
ría de votos sobre sus ad­
versarios/as. A partir de
1999 hasta finales de 2001,
el país comenzó a experi­
mentar señalados cambios
políticos y un notorio cre­
cimiento económico. La
aprobación de leyes habi­

litantes mediante decretos
presidenciales, orientadas
a la búsqueda y acelera­
ción de soluciones a la
pobreza estructural,
especialmente la Ley
de Tierras, radicaliza­
ron las posiciones de los
sectores oligarcas venezo­
lanos quienes percibían que
tales leyes constituían una
amenaza a sus centenarios
privilegios y a los intereses
imperiales, sobre todo los
de EEUU, país que pensa­
ba hasta ese momento que
Venezuela constituía su re­
servorio de recursos natu­
rales: petróleo, gas, agua y
demás.
Por dichas razones, en di­
ciembre de 2001, los sec­
tores oligarcas venezola­
nos convocaron a un paro
patronal que contó con la
participación de FEDE­
CÁMARAS, de la corrupta
y ya casi extinta Confede­
ración de Trabajadores de
Venezuela (CTV), la cual
había sido cooptada por
los partidos políticos y por
la misma Central Patronal
ya desde los inicios de la
IV República, y con la de
muchos pequeños comer­
ciantes intoxicados con el
obsoleto discurso antico­
munista de los tiempos de
la Guerra Fría. Ese lockout
patronal fracasó debido a
que no tuvo eco en la po­
blación general. Sin embar­
go, sirvió para alimentar el
clima de confrontación po­
lítica que se había iniciado
desde el mismo momen­
to cuando el Presidente
Chávez y sus seguidores/
as habían manifestado sus
intenciones de participar
en la contienda electoral
de 1998. Efectivamente, a
partir de esa fecha –media­
dos de los años noventa-los medios masivos de co­
municación comerciales,
sobre todo los televisivos,

iniciaron una intensa y
agresiva campaña de des­
crédito de Hugo Chávez
y de los partidos políticos
que lo apoyaban, aglutina­
dos en el Polo Patriótico
(Britto 2004, López Maya
2002, López Maya y otros
2003).
Con la ayuda económica
del gobierno de Estados
Unidos, el apoyo logísti­
co y técnico de la CIA y
el respaldo de los gobier­
nos de entonces de España
y Colombia, los sectores
oligarcas y un grupo de
oficiales apátridas vene­
zolanos prepararon y lle­
varon a cabo un Golpe de
Estado en abril de 2002.
Afortunadamente, el pue­
blo conjuntamente con la
mayoría de la oficialidad
y tropas de la Fuerza Ar­
mada Venezolana lograron
derrotarlo, reponiendo en
el gobierno al Presidente
Chávez y recuperando la
institucionalidad
demo­
crática. El breve interludio
dictatorial, que costase la
vida a decenas de compa­
triotas y que dejase una
secuela de violaciones de
los derechos humanos, sir­
vió de acicate a la Fuerza
Armada y al pueblo vene­
zolano para fortalecer en­
tre ellos sus convicciones
democráticas. Sin embar­
go, sirvió asimismo para
estimular la confrontación
y la polarización social y
política existentes, el cual
fue el marco social para el
desarrollo de renovados in­
tentos de desestabilización
y destrucción del gobierno
nacional por parte de las
oligarquías venezolanas y
del imperio estadouniden­
se.
En diciembre de ese mis­
mo año, los sectores anti­
democráticos venezolanos
convocaron a un nuevo
lockout patronal e inicia­

ron un nuevo golpe, esta
vez petrolero, destinado a
destruir nuestra principal
industria y de esa manera el
Estado nacional. Ese gol­
pe, que duró hasta febrero
de 2003, fue igualmente
derrotado por el pueblo y
la Fuerza Armada Nacio­
nal, dejando no obstante
una impronta negativa en
nuestra economía pues
ocasionó la pérdida de de­
cenas de miles de dólares a
la nación venezolana.
La actuación popular en
los eventos recientes, resu­
midos en las páginas pre­
cedentes, demostraron la
fortaleza de sus organiza­
ciones ya existentes y las de
reciente creación. En efec­
to, los sectores populares
que mayoritariamente apo­
yaban al gobierno boliva­
riano pusieron en práctica
ante las terribles amenazas
imperiales, como veremos
más adelante, formas de
resistencia cultural propias
basadas en sus tradiciones
culturales centenarias, in­
troduciendo en ellas no­
vedosas modalidades de
acción y de protesta para
aumentar su eficacia en la
nueva situación histórica.
A finales de 2006, el Pre­
sidente Chávez fue reelec­
to con una abrumadora
mayoría de votos. En esa
ocasión, la convocatoria
que hiciera Chávez como
candidato al pueblo vene­
zolano se planteó como
objetivo fundamental su­
marnos todos y todas a la
construcción de un socia­
lismo venezolano.
En los actuales momentos
la Revolución Bolivaria­
na trabaja para crear una
nueva condición social en
la cuales el estímulo a las
relaciones sociales basadas
en la generosidad, la soli­
daridad, la reciprocidad,
el compartir y la igualdad

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

29

colonia y neocolonia en venezuela

social sean los fundamen­
tos de la sociedad, las pre­
misas éticas que regulen
las relaciones entre sus
miembros. Fundamentada
en la creación de dichas
condiciones, la Revolución
dirige sus esfuerzos a la
construcción de un nuevo
Estado con objetivos ple­
namente socialistas. Acor­
de con esa meta, la imple­
mentación de las misiones
y planes sociales persigue
promover en toda la ciuda­
danía una nue­
va subjetivi­
dad, una
cultura
po­

El dominio que ejerció la clase dominante le negó, de entrada,
a los/as indígenas, los mulatos/as y los mestizos/as que vivían
en condiciones de pobreza, los derechos sociales y culturales
mínimos sobre los cuales, posteriormente, se habría podido desarrollar una fuerte sociedad civil, de modo que la clase dominante pudo así llegar a copar y controlar todos esos espacios, sin
permitir que otros actores y actrices sociales fueran capaces de
contribuir en la misma medida en la creación de dicha sociedad.
lítica participativa y pro­
tagónica, y de esa manera
un modo de vida acorde
con aquellas premisas éti­
cas. Esas nuevas estructu­
ras organizativas que im­
pulsa la revolución tienen
como fin último lograr la
transformación
estruc­
tural de la sociedad
venezolana; dicha

transformación permitirá
resolver de manera defi­
nitiva el secular problema
de la pobreza mediante la
reestructuración del tejido
social dentro de los secto­
res populares y de modos
de participación que sean
resultado, a su vez, de las
nuevas formas de organi­
zar las relaciones sociales.

La Constitución de la Re­
pública Bolivariana de Ve­
nezuela plantea, así mis­
mo, mostrar la solidaridad
del país con los que inte­
gran la comunidad latinoa­
mericana. En tal sentido, el
petróleo venezolano ha de­
venido un arma del Estado
venezolano para ayudar a
esos países a subvertir las

condiciones de atraso que
el capitalismo ha creado,
desempeñando así mismo
un papel importante en la
desaparición y transfor­
mación de las terribles e
insidiosas formas neo-co­
loniales que caracterizan
las políticas neoliberales
que el Imperio ha diseñado
para mantener su dominio
sobre esa comunidad. El
ALBA, Alternativa Boli­
variana para la América,
constituye un proyecto que
está signado por la búsque­
da de la solidaridad entre
los pueblos americanos,
partiendo de la idea de ayu­
das mutuas y el compartir
recursos y servicios. El
ALBA pretende potenciar
a niveles muy superiores el
conjunto de naciones sura­
mericanas como un nuevo
bloque económico y políti­
co, para imponer un nuevo
rumbo a la región, se pro­
pone fomentar una rearti­
culación y proyección
de las fuerzas pro­
ductivas conjun­
tas, con apoyo
en un eje ener­
gético común.

30

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Yo justifico

“Chino” Valera Mora

No teníamos ni un gramo de seso para pensar
y el mirar no alcanzaba más allá de nuestras
occidentales narices
arrebatado instinto éramos todos
Pompeyo también era benévolo e ignoraba tanto como nosotros mismos
La Declaración de los Derechos del Hombre
nos desordenaba los cabellos y se explicaba
El Manifiesto del Partido era asunto de otros climas
decían los sabios mientras se arreglaban la corbata
un poco volada por la brisa
El problema del poder político dejado en manos del almanaque
para dentro de mil años cuando los monopolios
y los explotadores nacionales comprendieran que hacían mal
y pactos de no agresión con los enemigos de clase fueron firmados
Oh desvergonzada ingenuidad
Ya en el 45 había caído la zamurada sobre el botín
dividido el movimiento obrero alimentadas las jaurías policiales
a cambio dieron al pueblo voto universal y secreto
y en las urnas quedaron promesas
y afuera el hambre floreciendo desde entonces
Llamábase democracia al fascismo y maestro
de juventudes a un viejo celestina de los poderosos
Ahora el adiposo coronel que los aventó en Miraflores
no era un advenedizo ni hijo putativo de nadie
heredaba el gran proscenio recién inaugurado tres años atrás
porque léanse la Leyes de Indias y se entenderá la cuestión del Mayorazgo
Diez años de terror combatíamos buscando salida a la muerte
enseñoreada sobre el hombro de nuestra adolescencia
que procuraba crecer y no desentenderse jamás de su alegato
y como nada sabíamos y nada se nos dijo
el 23 de enero las banderas escondidas en el fondo

quedaron a medio desplegar las masas escarnecidas desatadas
tempestuosamente fueron precipitadas por la indolencia
Porque agitadas las aguas de la insurrección y derrocado el tirano
mientras al burguesía corría al palacio de gobierno
para seguir la fiesta de privilegios
nosotros nos quedamos en la calle vociferando pidiendo orden
a quienes toda una década clamábamos porque se desordenaran
cortando la protesta con inútiles consignas
tímidamente rogando el descongestionamiento de las cárceles atestadas
cotorras olvidadizas pidiendo elecciones libres
pero aclaró el río revuelto y éramos puro académicos respetuosos
las redes se nos quedaron dormidas en las manos
y como nada se nos dijo tampoco
de nuevo el prostíbulo de la demagogia representativa
encendía su foco de tolerancia
Instantes la toma del presidente de cartón
ante el erizamiento de las bayonetas
los desamparado electores otra vez aislados
y segregados y regresados a la indigencia como siempre
Y no era para menos
Cuando regresaron del ocioso exilio en Norteamérica
entre las letras del Pacto de Nueva York ordenaban ya
la intensificación de la entrega descarada y la castración de lo nacional
Para ello uncidos hasta los tuétanos de histeria anticomunista
loando la guerra fría y bienaventuranza de los monopolios
haciendo planes para industrializar la acidez de la prostitución
Las conocidas aves temblorosas
queriendo trastocar el amor entre el hombre y la mujer
Como cocodrilos llegaron dándose golpes de pecho
sectarios hasta la partida bautismal desolados perros de cacería
capataces de látigo y sombrero de corcho
cambistas de baja ralea mercaderes de la desvergüenza
reivindicadores de la persecución y la tortura
Nunca tuvo que ver la traición con lo telúrico

II
Una mañana de rata nos ofrecía el opio
del respeto a las instituciones heredadas
y el cauce de las ofensas colmaba ya
los puentes de nuestros corazones
para seguir tendidos sobre el escudo de la ignominia
rumiando largas tiras de melancolía
Y como no queríamos que se nos siguiera escupiendo
asesinando impunemente antes que se nos desterrara
decidimos enguerrillar nuestras posibilidades
tomar las armas para defendernos
y llevar hasta el fin la justa guerra de liberación.
Entonces comenzaron a llamarnos impacientes locos
malos hijos de la patria agentes de Pekín cubanófilos obnubilados
Acusarnos de extranjeros a nosotros
que sólo sabemos de la primavera cuando avistamos florecido el araguaney

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
que nos enteramos del otoño cuando deshoja el algarrobo
que en invierno a nadie le hemos tumbado su sombrero con bolas de nieve
ni abrazados en verano por lo ardiente que desboca avenidas
como soplo del diablo
nosotros con la misma piel resbaladiza de las piedras del río
que nos vio nacer y hacernos audaces en sus riberas
Galope y canta hasta la raíz de los cabellos
Aún no abandonados por el frío de las altitudes
y azules y medrosos como las vías selváticas y marineros en el mar Caribe
Los saludados paisa o ñero o compay o guaro y no de otro modo
Que si hemos traspasado la frontera no ha sido más lejos
del mercado de Cúcuta para comprar un pantalón y una camisa
a mitad de precio que los de aquí y eso no todos hemos ido
Nosotros que no hemos hecho otra cosa que desvivirnos
por esta tierra de gracia y el amor del pobre pueblo marginado
Rabian porque Cuba es el más innato querer
y la vergüenza de Fidel toda la dignidad en pie de guerra

III
Ellos pensaban que Ezequiel Zamora había concluido para siempre
y nunca más el planteamiento de su cuchillo y desmesurado corazón
regresaría a hurgar la paz de los oligarcas
Pero no todos los muertos viajan tranquilos
a algunos les molesta estar ahí sin hacer nada
e insisten con terquedad
y regresan a presidir nuevos combates
a dilucidar el asunto que los vistió de ausencia
Ved al guerrillero mal herido al padre de todos nosotros
crepitando en los últimos carbones federales
cómo rebotan sus huesos sobre la tierra
cómo dieron fuego al pajonal
cómo hoguearon los límites del hombre
Vedlo en traje verde oliva
por montes y calles más terrible
que los que hoy matan y se lavan las manos
y confiesan los días de guardar para purgar sus penas
Mas es cierto es reconocido
la caída en el sitio de San Carlos
fue una jugada de mala ley
pero olvidaron enterrar el sonido de sus sienes veladas
Zamora cabalga señores
ya los dientes del pueblo
están royendo los muros de vuestro reino
y no es el desarropado ni el sordo ni el ciego de ayer
ahora tiene bandera poetas y metal organizado
Recojan la cosecha de vientos que sembraron
Y la igualdad fraternidad y libertad que dice la Constitución
se las vana tener que tragar por los ojos
Porque estamos cansados de tanta miseria y circo
y vamos a meterle un balazo en la cabeza al estado de cosas existentes
Eso que llaman Derecho Natural
tendrán mortaja y tumba bajo el aire de nuestra decisión
porque sabemos dirigir el fusil
y la dinamita nos es familiar hasta la audacia
La democracia representativa apesta ya
como un presagio de azufre quemado
el gavilán de la insurrección revolotea sobre las candelas
y está esperando allí está esperando
y bajará y conocerá vuestros despojos
el día del desagravio ante las armas congregadas

Abrid las compuertas del miedo oligarcas
porque la paz no será con vosotros
Zamora cabalga en el incendio
y somos lo que sucede la posibilidad del porvenir
IV
He aquí el cuestionado problema
“Las inversiones norteamericanas en nuestro país
representan aproximadamente el 60% del total
de las inversiones de Estados Unidos
en América Latina”
Sabemos que el infierno del subdesarrollo
toda crueldad es posible
pero no somos la generación de los inmolados
ni nuestros dolores huyen con las armas bajas
y desenterramos el hacha de la guerra
porque el drama venezolano no es cábala
ni enigma ni creación de bellas cosas para el placer
nuestra suerte está signada por el despojo
fluctuante en las estadísticas de los porcientos
Ved lo que toca a nosotros
principales signatarios de la gran factoría yanki
El 60% de todas las amarguras del aire americano
El 60% de las desdichas las frustraciones los hilos cortados
las hambres no satisfechas y la oscuridad de la ignorancia
El 60% de las abstinencias obligadas sobre el derecho al amor
El 60% de las colillas apagadas en el fondo de los ojos
como en el fondo de un cenicero valiosísimo
de los salivazos en la cara los huesos rotos las cabezas turbadas
la sangre prevista en la orina al día siguiente d ela captura
los testículos salvajemente golpeados en la estación de torturas
en nombre de la democracia representativa
El 60% de las plantas de estiércol
tiradas sobre el rostro de 200 millones de nativos
El 60% de los productos de desecho de las fábricas de la metrópoli
vendidos a nosotros a precios de escándalo y ya inservibles en el tiempo
El 60% de las restricciones en el mercado de materia prima
apenas reseñadas por la gran prensa y aplaudidas en ruedas de lacayos
Y de las decisiones tomadas en los organismos internacionales
el 60% de la humillación de la patria renegada
y convertida en descarada puta continental
El 60% del temor de que las muchachas y los muchachos nuestros
sean tentados y precipitados a las aguas verdes
de las drogas los juegos de azar y el comercio de la carne
El 60% de los hogares allanados de los hogares destruidos
de las mujeres y los niños en la indigencia porque los padres
están desocupados o fueron secustrados por los sicarios del régimen
y a vuelta de meses sin noticias de ellos aún
El porcentaje de los rebelados y luego caídos en la lucha
y luego las madres enlutadas y las hermanas enlutadas y las novias
como estrellas desprendidas adentro
y difícilmente restituidas
el porcentaje nuestro sobre el caudal del río
que cruza mordiendo al geografía del llanto
El 60% de la brutalidad sobre los sentidos
y el sordo frenesí de los soberbios porque la sabiduría
fue incautada y quemada en sótanos policiales
para olvidar la dirección del vientoy el terrible anuncio
desde la Isla de Fuego

31

32

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Es el peso que nos toca no importa en que sitio del continente
Pero no todo
es puerta cerrada en los basurales del desprecio
ni el destino del corazón del hombre es rebotar
interminablemente ante el muro de la angustia
También el hombre se cansa de sufrir
un día prende la vida como un madero
y labra a su medida la dimensión del tiempo
que se le da sobre la tierra
es la mas alta idiosincrasia del reino animal
la humana condición de realizarse por completo
para ello pone sus fuerzas en tensión
y se decide insurrecto lleno de claridades
Hablo del hombre del tercer Mundo
aferrado al fusil como al aire

V
El hombre aparece en los reales dominios de la violencia
El hombre crece en la táctica y la estrategia del amor
El hombre tutea al amor
El hombre saluda al amor como a un combatiente el amanecer
El hombre dice al paso del amor
Salud
Estrella de cinco puntas
Estrella solidaria
Estrella de los desocupados
Estrella de los apaleados
Estrella de los ofendidos
Salud
Estrella armada
Estrella de ingentes energías
Estrella de las huelgas generales
Estrella de la canción de los ríos
Estrella lavada en los combates
Estrella que ciega los ojos del verdugo
Estrella más libre que los carceleros
Estrella altiva impostergable
Salud
Estrella de la tercera glaciación
Estrella de fuego domeñado
Estrella de la piedra pulimentada
Estrella de la caza del Mamut
Estrella de las cuevas de Altamira
Estrella de la invención de la rueda
Estrella de la invención de la escritura
Estrella de Heráclito en perpetuo movimiento
Estrella de Espartaco
Estrella de la rebelión de los esclavos
Estrella de la caída de roma
Estrella de Jean Huss
Estrella de las guerras campesinas
Salud
Estrella del Renacimiento
Estrella de maderos y velas echados al mar
Estrella de Galileo en la encrucijada de la inquisición
Estrella de los caribes
Estrella de los araucanos
Estrella de Lope de Aguirre
Estrella de los cimarrones
Estrella de Tupac Amarú
Salud
Estrella de la máquina de vapor
Estrella de la toma de La Bastilla

Estrella de Toussaint Louverture
Estrella de Bolívar
Estrella sobre un caballo en 1813
Salud
Estrella del Socialismo Científico
Estrella de la Comuna de París
Estrella de la Revuelta de Canudos
Estrella de la Huelga de Cananéa
Estrella de Emiliano Zapata
Estrella de los Sóviets
Estrella de las montañas de las Segovias
Estrella de Sandino
Estrella del pequeño ejército loco
Estrella de los hermanos de Jhon Reed
Estrella de los hermanos de Paul Robeson
Salud
Sol de la alegría de Julius Fucik
Sol de Stalingrado
Sol del Ejército Rojo en las puertas de Berlín
Sol de los partisanos
Sol de los maquís
Sol de la Gran Marcha
Sol de la Gran Patria China
Sol del Sitio de Diem Bien Phu
Salud
Porque vendrán días mejores
Estrella escupida en Guernica
Estrella fusilada en Grecia
Estrella rota sobre Guatemala
Estrella ahogada en Bolivia
Estrella de Corea flor de azalea ofendida
Salud
Estrella de los caminos del cosmos
Estrella del Africa liberada
Estrella de América convulsionada
Estrella del Vietcong
Estrella de Pathet Laos
Estrella de los guerrilleros de Angola
Estrella de los guerrilleros de Guinea
Estrella de la media luna argelina
Estrella de todos los justos
Salud
Sol solitario
Sol de José Martí
Sol del 26 de julio
Sol de la Sierra Maestra
Sol de las Dos Declaraciones de la Habana
Estrella levantada con nuestras manos
Estrella del 23 de Enero
Estrella de las hondas caídas
Estrella del 4 de Mayo
Estrella del 2 de Junio
Estrella de las armas liberadas
Estrella de las montañas de Falcón
Estrella de las montaña de Portuguesa
Estrella de las serranías de Lara
Estrella de Oriente
Salud
Estrella de los libres
hoguera incansable mar de aristas
huracanado drama que nos conmueve
inscrita en la más alta colina de nuestros actos
Sol del mundo que haremos
los que van a vivir te saludan

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

33

Petróleo, renta y nuevas formas de geopolítica y del modelo comercial expoliativo

La cuestión petrolera (Fragmentos)

Bernard Mommer

La tierra, como
propiedad estatal,
se transforma en
bien común de la
clase capitalista, lo
que posee un doble
significado: por un
lado, tanto a través
de la propiedad estatal como de la propiedad privada, se
sustrae la tierra al
productor inmediato, transformándolo
en asalariado libre,
condición necesaria
para el surgimiento
del capitalismo

INTRODUCCION
a industria extrac­
tiva y la agricul­
tura conforman lo
que usualmente se conoce
como el sector primario,
que se caracteriza por la
relación inmediata del tra­
bajo humano con la natu­
raleza. De ello resulta que,
tanto en la ubicación de la
producción como en la pro­
ductividad del trabajo, in­
fluyen de manera esencial
las condiciones naturales;
de ahí la dispersión geográ­
fica de la producción y las
variaciones del volumen de
producción debidas a la na­
turaleza.
Suponiendo un régimen de
producción mercantil sim­
ple, nos encontramos con
que las diferencias indi­
viduales de productividad
derivadas de la naturaleza
son importantes. En este
caso, el valor mercantil se
determina por aquella parte
de la producción que tiene
que generarse bajo las con­
diciones naturales más ad­
versas, a fin de satisfacer la
demanda existente. En con­
secuencia, en la producción
bajo condiciones más ven­
tajosas, surge un plusvalor
extraordinario. En el modo
de producción capitalista,
todas las ulteriores conse­
cuencias que se deriven de lo

L

así
como,
p a r a
poder in­
di­
vertir y pro­
cho,
ducir en el sec­
d e ­
tor primario, el
pen­
capital individual
derán
se ve obligado a
ahora
firmar un con­
de ma­
trato de arren­
n e r a
damiento con el
decisi­
terrateniente, y
va del
pagar una renta
régimen
del suelo, o tener
de pro­
que adquirir el
piedad
pedazo de tierra
sobre la
correspondiente a
tierra, den­
un precio que esen­
tro de la que
cialmente equivale
incluimos
a la capitalización
también los
de ésta. El monto
yacimientos
de la renta del suelo
mineros, los
depende, en gene­
bosques,
las
ral, del poder mono­
aguas, etc.
pólico de la propiedad
Ahora bien, para
privada territorial y, en
una cabal com­
particular, de la produc­
prensión del pro­
tividad mayor o menor
blema del pe­
de cada una de las tie­
tróleo, resulta
rras, de su ubicación
fundamental
geográfica, etc. La renta
aclarar que
del suelo que es impuesta
no existe
por el poder monopólico
un régimen
de la propiedad territo­
de propiedad
rial, también sobre las
sobre la tierra
peores tierras o sobre las
que sea específica­
inversiones adicionales de
mente capitalista, aún
menor productividad, fue
cuando la tierra puede estar denominada por Marx renta
bajo propiedad privada. Es absoluta, en tanto renta del

suelo
crea­
da por
la propiedad
privada territorial. Ella ori­
gina necesariamente un alza
de precio en el producto en
cuestión, ya que el arrenda­
tario solamente se decidirá
a invertir cuando el precio
comercial le deje una ga­
nancia al menos media,
después de haber pagado la
renta. Por lo tanto, la renta
absoluta del suelo no afec­
ta a la fracción del capital
arrendatario en particular
sino que, a través del alza
de los precios, recae sobre
toda la clase capitalista; y,
en la medida en que la renta
absoluta del suelo encare­
ce los costos de reproduc­
ción de la fuerza de traba­
jo, trae como consecuencia
una baja de la cuota media
de ganancia para el capital
en general, o un nivel más
bajo de vida para las clases
trabajadoras asalariadas.
Además, el propietario de
las mejores tierras puede
apropiarse de las ganancias
extraordinarias que resulten
de las diferencias de pro­
ductividad natural en rela­
ción con otras tierras. Marx
llamó renta diferencial1 a
esta parte de la renta.
En cambio, la propiedad
territorial estatal represen­

34

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Petróleo, renta y nuevas formas de geopolítica y del modelo comercial expoliativo
ta la solución ideal para
el capital. La tierra, como
propiedad estatal, se trans­
forma en bien común de
la clase capitalista, lo que
posee un doble significa­
do: por un lado, tanto a tra­
vés de la propiedad estatal
como de la propiedad pri­
vada, se sustrae la tierra al
productor inmediato, trans­
formándolo en asalariado
libre, condición necesaria
para el surgimiento del ca­
pitalismo; por otro lado, la
tierra queda así a la libre
disposición de los capita­
listas interesados. Éstos no
adquieren ningún derecho
de propiedad sobre la tie­
rra cultivada o explotada y
solamente son poseedores
mientras la trabajan; pero,
por esta misma razón, tam­
poco pagan renta alguna.
Por lo tanto, no hay renta
absoluta, lo que viene a
beneficiar a los capita­
listas en su conjunto así
como a los asalariados.
Además, el Estado
puede, a través de los
impuestos generales
y como propietario
de la tierra, apro­
piarse de la renta
diferencial que re­
cae sobre las me­
jores tierras y de
esta manera po­
nerla a dispo­
sición de la
clase

capitalista en su conjunto.
Con ello se salvarían en par­
te los obstáculos naturales
con los cuales se encuentra
la competencia capitalista
en el sector primario. Pues
hay que tomar en cuenta
que, por no determinarse
el precio por la productivi­
dad media, los productores
sobre las mejores tierras se
benefician con ganancias
extraor­
dinarias
que, aún
desde el
punto de
vista ca­
pitalis­
ta, son
com­
pleta­
mente
injusti­
ficables.
Ta n t o
la li­
bre

propiedad estatal como la
propiedad privada serían
desde la antigüedad
entonces, en principio,
compatibles con condicio­
se ha diferenciado
nes capitalistas. La primera
entre la minería y
representa la solución teóri­
ca ideal pero a ello se opo­
el aprovechamiento
nen importantísimos incon­
agrícola de la suvenientes prácticos. Aquí
habría que diferenciar cla­
perficie, siendo la
ramente entre dos formas
minería mucho más
de propiedad de las condi­
ciones de trabajo: la propie­
antigua que la prodad de recursos naturales
piedad territorial
que es negada radicalmente
y la propiedad del capital, privada. Con el desaes decir, de las condiciones rrollo de la minería,
de trabajo producidas por el
las ya existentes y
hombre, la que constituye
la base intocable y sacro­
frecuentemente posanta del sistema capitalis­
derosas compañías
ta. Esta diferenciación es
demasiado sutil y demasia­ mineras tuvieron toda
do peligrosa; es demasiado
sutil aún para el capitalista la razón al insistir en
mismo, quien cada vez que
la propiedad estatal
ocupa un pedazo de tierra
tiende instintivamente a de las minas y de los
tratarlo como parte de su yacimientos para, de
capital y como propiedad
esta manera, no verse
privada; y es demasiado
obligadas a pagar
peligrosa, ya que puede
ofrecer la oportunidad a los
renta alguna al dueño
enemigos del capitalismo
de la superficie.
para pasar, de la negación
de la propiedad privada de
los recursos naturales, a la
negación de la propiedad privada en general.2
Pero en la práctica tampoco
resulta aceptable colocar la
propiedad privada de la tie­
rra en el mismo lugar que la
del capital. Su poder mono­

pólico podría crear una in­
soportable carga rentística
y por ello es limitada por
el capital mediante regla­
mentaciones legales. En
principio, la tierra siem­
pre queda expuesta a una
futura reforma agraria; o,
por ejemplo, en el caso de
construcción de carreteras,
la tierra puede ser expro­
piada a un precio que no
permite al terrateniente
aprovecharse de la nueva
situación del mercado que
resulta de la carretera pla­
nificada.
Entonces, ni la libre pro­
piedad del Estado, ni la
plena propiedad privada
de los recursos naturales,
son reconciliables en la
práctica con condiciones
capitalistas. Por lo tanto, la
posición propia del capita­
lismo frente a la propiedad
de la tierra es siempre am­
bigua, vacilante y varía de
caso en caso.
Veamos como se presenta
esta problemática desde la
perspectiva histórica, po­
lítica y social europea. El
capitalismo nace y tropie­
za en el seno de la antigua
sociedad feudal con la ren­
ta de la tierra de carácter
feudal como categoría do­
minante. Para desarrollarse
es imprescindible que ésta
sea desplazada y sustituida
por la ganancia capitalista.
Para ello, a la luz de lo ex­
puesto, existen diferentes
vías que se ubican entre dos
extremos.3
La primera vía consiste en
la negación radical de la
propiedad privada sobre
la tierra. Se propone la
nacionalización de la
misma es decir,
convertir­
la en libre
propiedad
del Estado a
favor de quie­
nes la trabajan,

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

35

Petróleo, renta y nuevas formas de geopolítica y del modelo comercial expoliativo
mediante la expropiación
violenta. Con ello, el de­
sarrollo del capitalismo
recibe un enorme impulso
al destruirse la base econó­
mica de la clase enemiga
dominante hasta ahora, li­
berando de golpe al campe­
sinado de sus múltiples ata­
duras feudales, a la vez que
el mercado se ve ampliado
por un aumento significati­
vo del nivel de vida de las
masas populares. Sin em­
bargo, evidentemente, esta
vía no es posible sino en los
primeros momentos del de­
sarrollo capitalista, cuando
un importante sector tanto
de los campesinos como de
los burgueses revoluciona­
rios, todavía tiene poco que
perder y mucho que ganar.
En estos momentos, un
ataque radical a la propie­
dad privada sobre la tierra
constituye todavía, inequí­
vocamente, un ataque a la
propiedad feudal.
En cambio, la segunda vía
corresponde al burgués ya
asentado no sólo en las ciu­
dades sino también en el
campo. Este burgués con­
servador teme al burgués
revolucionario por sus ata­
ques a la propiedad priva­
da de la tierra. Tal temor
proviene de la posibilidad
real que dichos ataques
terminen por afectarlo a
él mismo, extendiéndose
a la propiedad privada en
general tanto feudal como
capitalista. Cautelosamente
propone reformas que res­
peten formalmente el de­
recho de propiedad como,
por ejemplo, la distribución
obligatoria entre los campe­
sinos de la propiedad feu­
dal imponiéndoles un tri­
buto para indemnizar a los
terratenientes. Por esta vía
desaparece también final­
mente la vieja explotación
feudal, pero transformán­
dose ésta directamente en

capitalista. La masa campe­
sina no llega a disfrutar en
ningún momento la caída
del viejo sistema opresor
que va siendo asimilado
gradualmente por la nueva
explotación capitalista. El
desarrollo del capitalismo
se hace entonces más lento
y a costa de mayores sufri­
mientos para el pueblo.
Ambas vías las denomi­
naremos de izquierda y
derecha, respectivamente
apuntan, sin embargo, en la
misma dirección y al mis­
mo resultado: el pleno de­

sarrollo del capitalismo.4
Más aún, cuando aquel
campesino burgués revolu­
cionario logra su objetivo
como nuevo ocupante de la
tierra, en seguida se propo­
ne anular la nacionalización
de la misma para convertir­
se él en nuevo propietario.
Abandona entonces el dis­
curso revolucionario altiso­
nante de antes, para sumar­
se a las filas de la burguesía
conservadora. Pero de todas
maneras, como resultado la
renta de la tierra ha perdido
su importancia cuantitativa

de antes y seguirá mante­
niéndose a niveles relati­
vamente insignificantes, no
sólo por los mecanismos
de competencia capitalista,
sino también por el desarro­
llo de una legislación que
sistemáticamente impide
que la renta pueda resurgir
con fuerza.
En síntesis, la transforma­
ción de la tierra en propie­
dad privada es inherente al
capitalismo, lo que es es­
pecialmente evidente en el
caso de EEUU, donde ésta
es un producto puramente

Sólo en el caso de Venezuela encontramos la transformación de la
propiedad estatal, desde la libre propiedad a la propiedad estatal
nacional completamente desarrollada en todas sus etapas. En los
demás países petroleros no se conoció el concepto de la libre propiedad del Estado

capitalista ya que carece de
una historia precapitalista
que fuera relevante al res­
pecto. Pero, de igual mane­
ra, al capitalismo también
le es inherente la tendencia
a conservar la libre pro­
piedad del Estado, limitar
legalmente la propiedad
privada y aún, en casos ex­
tremos, transformarla de
nuevo en aquélla.
En lo referente a la super­
ficie de la tierra, debemos
observar que en todos los
países capitalistas predomi­
na esencialmente la propie­
dad privada. Sin embargo,
con respecto al subsuelo,
las minas y los yacimien­
tos, en la mayoría de los ca­
sos la propiedad estatal es
preponderante, lo que por
supuesto se explica históri­
camente. Es así como desde
la antigüedad se ha diferen­
ciado entre la minería y el
aprovechamiento agrícola
de la superficie, siendo la
minería mucho más antigua
que la propiedad territorial
privada. Con el desarrollo
de la minería, las ya exis­
tentes y frecuentemente po­
derosas compañías mineras
tuvieron toda la razón al in­
sistir en la propiedad estatal
de las minas y de los yaci­
mientos para, de esta mane­
ra, no verse obligadas a pa­
gar renta alguna al dueño de
la superficie. Recordemos,
por ejemplo, que mientras
la clase terrateniente in­
glesa logró adueñarse del
subsuelo al apropiarse de la
superficie, por lo general no
ocurrió lo mismo en el res­
to de los países europeos.
Sin embargo, aquí debemos
hacer diferencias no sólo
de país a país, sino también
entre los diferentes mine­
rales. Debido a sus parti­
cularidades, es posible que
en un país dado ciertos mi­
nerales constituyan propie­
dad privada mientras otros

36

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Petróleo, renta y nuevas formas de geopolítica y del modelo comercial expoliativo
constituyen propiedad esta­
tal. Además, pueden jugar
un papel las características
históricas regionales.5
En lo que al petróleo se re­
fiere, observamos que den­
tro del mundo capitalista se
encuentra tanto la propiedad
privada como la propiedad
estatal de los yacimientos.
El primer caso predomina
en EEUU, cuna de la in­
dustria petrolera moderna.
Fuera de EEUU prevalece
en todas partes la propiedad
estatal, descontando excep­
ciones que hoy sólo tienen
interés histórico como, por
ejemplo, la Rusia zarista.
Empero, la definición que
hemos dado hasta ahora de
la propiedad estatal es insu­
ficiente en el contexto inter­
nacional; en este caso debe
considerarse también como
propiedad nacional. Si los
yacimientos nacionales es­
tatales son objeto de una
explotación internacional,
puede darse la tendencia en
la clase dominante nacional,
como propietaria común y
ocupante del territorio na­
cional, a considerar estos
yacimientos como propie­
dad nacional, con lo cual
el Estado puede aspirar a
cobrar una renta del suelo
lo más alta posible sobre la
producción a exportar. Esto
significa entonces que la li­
bre propiedad estatal puede
convertirse aquí conceptual­
mente en su contrario y, en
el contexto internacional,
comportarse en forma aná­
loga a la propiedad terri­
torial privada dentro del
contexto nacional. En este
caso, su poder para imponer
una renta se ve potenciado
a través de sus facultades
como Estado soberano, sin
que éste pueda verse limi­
tado por una legislación o
jurisdicción supranacional
inexistente. Es esta transfor­
mación la que representa la

historia de Venezuela como
país petrolero, desde el co­
mienzo del siglo XX hasta
el año 1976, pudiéndose di­
ferenciar etapas claramente
determinadas.
En los demás países petrole­
ros miembros de la Organi­
zación de los Países Expor­
tadores de Petróleo (OPEP),
en cambio, el punto de par­
tida lo constituye una pro­
piedad estatal precapitalista,
sujeta por lo general a un tri­
buto que, desde el punto de
vista de una sociedad capi­
talista, representa indiferen­
ciadamente, a la vez de un
simple impuesto, también
una renta de la tierra. Con

el desarrollo del capitalismo
y el despertar nacionalista
de los países en cuestión,
se transforma entonces esta
propiedad estatal precapita­
lista, en una propiedad esta­
tal nacional, en el sentido ya
señalado, sin que se pasara
por el concepto de la libre
propiedad del Estado, cul­
minando el proceso en la
década de los setenta.
La historia de este proceso
constituye el objeto de este
libro. El punto de partida de
la misma se encuentra en
EEUU. Los Estados Unidos
no sólo han sido la cuna de
la industria petrolera moder­
na sino que, por su volumen

de producción, fueron hasta
fines de los años cincuen­
ta un factor determinante
en el mercado mundial. Si
consideramos los períodos
que nos interesan, tenemos
entonces que EEUU, en el
lapso comprendido entre los
años 1917 y 1958, extraían
como promedio el 55% de
la producción mundial; de
1959 hasta 1972 ya era sólo
el 25%, y tan sólo el 15%
de 1973 a 1979, a pesar de
lo cual los Estados Unidos
todavía se encuentran en­
tre los tres primeros países
productores de petróleo del
mundo. Hasta la Segunda
Guerra Mundial EEUU fue
un importante exportador
de petróleo y es apenas en
1947 cuando se transformó
en importador. Pero también
desde este punto de vista,
hoy como importador de pe­
tróleo, juega un importante
papel en el mercado mun­
dial en razón de su extraor­
dinario poder de consumo; y
este papel se hace tanto más
significativo cuanto que las
más importantes fuentes al­
ternas de energía se encuen­
tran dentro de su territorio.
Además de esto, a partir de la
Primera Guerra Mundial, el
capital petrolero estadouni­
dense se hizo predominante
en la industria petrolera in­
ternacional, en un proceso
paralelo al ascenso de Es­
tados Unidos a primera po­
tencia capitalista e imperia­
lista del mundo. Con ello las
condiciones prevalecientes
en este país representan el
trasfondo sin el cual se hace
imposible entender al capi­
tal petrolero internacional;
al mismo tiempo, constitu­
yeron una importante pauta
para los países petroleros en
su política como propieta­
rios y soberanos.
La historia de los países
petroleros que hoy se en­
cuentran organizados en la

OPEP, debe ser estudiada
primeramente en Venezuela.
Ello obedece a que, si bien
es cierto que la producción
petrolera de Indonesia e Irán
son más antiguas, también
lo es que hasta la Segunda
Guerra Mundial la primera
era una colonia holandesa,
y el segundo una semicolo­
nia inglesa al momento de
otorgarse la primera con­
cesión, mientras Venezuela
era ya independiente desde
comienzos del siglo pasado.
Por ello, sólo en el caso de
Venezuela encontramos la
transformación de la pro­
piedad estatal, desde la libre
propiedad a la propiedad es­
tatal nacional completamen­
te desarrollada en todas sus
etapas. En los demás países
petroleros no se conoció el
concepto de la libre propie­
dad del Estado, como ya se
señaló. Además, por sumar­
se tardíamente a un proceso
que ya estaba en marcha,
nos encontramos allí con las
diferentes etapas anteriores,
comprimidas en breves pe­
ríodos, a veces coincidentes
o sin que ni siquiera apa­
rezcan. Venezuela constitu­
yó un ejemplo y estableció
pautas también desde un
punto de vista práctico.
De igual manera, debemos
tomar en cuenta la impor­
tancia de Venezuela como
país productor y exportador
de petróleo. Hasta finales de
los años cuarenta Venezuela
sola exportaba más petróleo
que todos los demás países
petroleros en su conjunto; y
aún en 1960, año de la fun­
dación de la OPEP, la parti­
cipación de este país todavía
alcanzaba el 30% dentro del
mercado mundial. Poste­
riormente, Venezuela bajó
rápidamente en importan­
cia relativa. Esto obedeció a
factores económicos y polí­
ticos pues, por un lado apa­
recieron diversos países con

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

37

Petróleo, renta y nuevas formas de geopolítica y del modelo comercial expoliativo
volúmenes de producción
comparables al de Venezue­
la, y por otro lado la inde­
pendencia de los países pe­
troleros de África y Asia los
acercó en términos políticos
a la situación de un país su­
ramericano como éste. La
historia de las relaciones
entre el capital internacio­
nal y la propiedad nacional
de los países petroleros se
convirtió así en una historia
colectiva de los países orga­
nizados en la OPEP, con su
centro geográfico y político
en el Golfo Pérsico. Esta
historia llegó a su fase supe­
rior en 1973, como veremos
enseguida, y en este sentido
llegó también a su fin.
A lo largo del presente
análisis nos moveremos
esencialmente al nivel de
Estados nacionales, mien­
tras las diferentes corrien­
tes políticas y sociales que
constituyen las fuerzas
reales que definen la polí­
tica petrolera de cada país
permanecerán, por lo ge­
neral, en el trasfondo. Sin
embargo, en determinados
momentos se hará inevita­
ble entrar en ciertos deta­
lles al respecto, por lo que
es conveniente hacer aquí
algunas observaciones ge­
nerales que caracterizan
esas fuerzas, aunque sea
de manera muy somera, en
lo referente a la cuestión
petrolera.
Análogamente a lo observa­
do con respecto a los países
europeos en la etapa de las
revoluciones burguesas en
cuanto a la reforma agraria
se refiere, podemos distin­
guir aquí en cada país una
corriente de izquierda y
otra de derecha. Ambas se
proponen la misma meta:
cobrar una renta de la tie­
rra internacional lo más alta
posible, sirviendo esta renta
internacional como fuente
principalísima de la acumu­

lación nacional de capital.
Pero el burgués revoluciona­
rio asocia la confrontación
con el capital arrendatario
internacional con una ace­
lerada transformación de las
condiciones precapitalistas
del país, por lo cual se sirve
de un vocabulario radical de
denuncia del capitalismo in­
ternacional y del imperialis­
mo, acusando a las fuerzas
conservadoras nacionales
de encontrarse objetivamen­
te, o incluso subjetivamente
en alianza con y al servicio

de éstos. Desde luego, ello
implica también una propo­
sición en cuanto al destino
de la renta petrolera: ésta,
ante todo, debería favorecer
al pueblo, convirtiéndose en
mejoras salariales y en todo
tipo de beneficios sociales
como punto de partida de un
amplio desarrollo del capi­
talismo.
El burgués conservador, en
cambio, cuida su lenguaje.
Consciente de la naturaleza
del enfrentamiento plantea­

do con el capital interna­
cional una lucha por la dis­
tribución internacional del
ingreso se preocupa de las
repercusiones internas que
puedan tener sus plantea­
mientos. Se trata de impe­
dir que esta lucha se asocie
a las luchas reivindicativas
nacionales en general, y con
respecto a la renta en parti­
cular. Como es lógico, sólo
concibe como beneficiario
natural de la renta a la clase
dominante nacional, propo­
niéndose un desarrollo capi­

talista de carácter elitesco y
autoritario. Y en cuanto a los
excesos verbales anticapita­
listas de aquellos burgueses
revolucionarios, no puede
sino aborrecerlos.
Ambas corrientes, en defi­
nitiva, apuntaban hacia la
maximización de la renta,
lo que vale decir, como ve­
remos, hacia la nacionaliza­
ción del capital arrendatario
internacional. Cabe pregun­
tarse sobre las consecuencias
políticas internas que puede

haber tenido ésta. Desde
luego, la respuesta depende­
rá mucho de las condiciones
concretas de cada país. Sin
embargo no resulta difícil
suponer que los burgueses
revolucionarios de ayer,
una vez satisfecha su aspi­
ración a una renta máxima
y luego de su lucha exitosa
por lograr una distribución
de la misma que les resultó
ampliamente favorable, ya
no tienen ningún interés en
una redistribución que favo­
rezca a las masas populares

pues la participación de és­
tas en la renta ya no podría
cargarse a cuenta del capital
internacional mediante nue­
vos aumentos en los precios
como ocurría anteriormente.
De allí que, con las múltiples
oportunidades de acumula­
ción que les ha ofrecido una
renta petrolera tan cuantio­
sa, en todas partes pasarán
a engrosar las filas de las
fuerzas burguesas conserva­
doras. Este es el caso, por lo
menos, de Venezuela.

Para finalizar, volveremos
a reflexionar teóricamente
sobre el resultado. Pode­
mos decir que encontramos
una renta internacional del
suelo palpable en los países
petroleros. Pero lo que debe
entenderse por este concep­
to no ha sido tratado nunca
por la literatura teórica co­
nocida. Marx desarrolla su
teoría sobre la renta dentro
del ámbito nacional de In­
glaterra, y la ley del valor
en su modo de operar na­
cionalmente el intercam­
bio igual es esencial para
ella. Contrariamente, el
intercambio desigual es la
esencia de su modo de ope­
rar en el comercio interna­
cional. La teoría de la renta
de Marx debe ser reexami­
nada en este contexto. Sólo
entonces aparecerá clara­
mente en toda su extensión
la significación cuantitativa
y, por ende, cualitativa de
la renta petrolera para los
países afectados.
1 Véase Karl Marx: El capi­
tal, t.3, vol. 8, México, Siglo
XXI, 1981, p.823, ss.
2 Véase Karl Marx: Theorien
über den Mehrwert; MEW
t.26.2, Berlín, 1974, p.38,
ss.; y V. I. Lenin: El progra­
ma agrario de la socialde­
mocracia en la primera revo­
lución rusa de 1905 - 1907,
Obras Completas, t.13.
3 Lenin, ob. cit.
4 Lenin habla de la primera
como la vía norteamerica­
na, y de la segunda como la
vía alemana de los Junker;
la primera representa una
evolución burguesa tipo
campesino, la segunda una
evolución burguesa tipo te­
rrateniente. Ob. cit.
5 Véase Adolf Arndt: Berg­
bau und Bergbaupolitik,
Leipzig, 1894; y Rudolf
Isay: Le droit minier des
principaux États civilisés,
París, 1930.

38

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Palabras del Presidente Hugo Chávez Frías
en la inauguración de la IV Cumbre de Petrocaribe.
(Fragmentos) 2007.

Salvador de la Plaza. El petróleo en la vida venezolana.
(Fragmentos) 1976.

V

enezuela se ha liberado del mecanismo
colonial que la sujetó durante un siglo, fuimos
colonia política, económica,
cultural y sobre todo petrolera, ahí está la raíz del modelo
colonial que le impusieron a
Venezuela desde comienzos
del siglo XX, desde hace 100
años, Salvador de la Plaza,
ilustre venezolano, pensador
e intelectual escribió en 1976
una obra llamada El petróleo
en la vida venezolana, yo se
los voy a leer para concluir
estas palabras y no extenderme más allá de lo conveniente, como reflexión, más
allá de Petrocaribe, más allá
mirando todo este espacio
nuestro de batalla, de lucha
por nuestra dignidad, por
nuestra independencia, algunos dicen nuestra segunda
independencia, lo acabo de
decir incluso yo mismo, pero
creo en el fondo que es la
misma, es el mismo proceso
de independencia, son fases,
son etapas de nuestra independencia.
Decía Salvador de La Plaza,
leo: «En Venezuela, no obstante que desde la antigüedad se conocía la existencia
del petróleo, la población indígena llamaba “mene” a los
vertederos de petróleo el cual
usaba como alumbrado y
para tratamiento curativos y
también para la navegación,
para calafatear los barcos,
las canoas con la cual navegaban el Caribe y los ríos
interiores, el Orinoco, has-

ta el Amazonas navegaban
nuestros indígenas Caribes.
Fue apenas en 1917, cuando comenzó a ser explotado
el petróleo comercialmente
hasta convertir a Venezuela
en el primer exportador de
petróleo del mundo y en el
segundo productor del mundo, segundo productor y primer exportador del mundo,
desde esos años comiendo
de la década de los 20 hasta
1960». Es decir, durante 40
largos años Venezuela fue el
primer exportador mundial
de petróleo. Eso no lo sabe
mucha gente en el mundo.
“Incluido el período entre las
dos guerras y el período de la
Segunda Guerra Mundial, la
Guerra Fría, el comienzo de
la Guerra Fría en Venezuela
se explotaba petróleo a todo
vapor, barcos pasaron, millones, cientos de miles de barcos cargados de petróleo por
aquí por el Caribe pero todos,
todos iban hacia el norte, todos iban hacia el norte”. Dejaban la estela nada más a lo
mejor el olor y muchas veces
la contaminación.
Sigo leyendo: “En 1917
fueron extraídos del subsuelo venezolano 19 mil 256
metros cúbicos —repito la
cifra— 19 mil 256 metros
cúbicos, en 1917, 47 años
después, en 1964, fueron
extraídos 197 millones 500
mil metros cúbicos, es decir,
que la producción de multiplicó diez mil 252 veces en
47 años, a pesar de la concurrencia —sigue diciendo

Salvador de la Plaza— al
mercado internacional del
petróleo de los países del
Medio Oriente interrumpida
ésta sólo por el cielo del Canal de Suez cuando el atento de las potencias contra
el Estado soberano e independiente de Egipto. De su
enorme producción de 1964
Venezuela sólo consumió
—de esos casi 200 millones
de metros cúbicos— Venezuela sólo consumió cinco
millones 181 mil metros cúbicos, es decir, 2,5 por ciento
de la producción. Diversas
clases de gasolina, kerosene,
diesel, asfalto y otros. El resto de la producción, 186 mil
800...”. Perdón, corrijo “186
millones 887 metros cúbicos
fue exportado”. Esa desproporción entre la producción
y el consumo interno y el
hecho de que ese recurso no
renovable esté controlado
por trust extranjeros que retienen en el exterior más del
40 por ciento del valor de la
exportación, evidencian la
mediatización del país por

el capital extranjero que ha
obstaculizado su desarrollo económico”. Ésta era la
situación para el año 1976,
cuando Salvador de la Plaza
escribió estas líneas.
Prosigue De la Plaza: “Al
observar que la producción
acumulada entre los años
1917, 1964 inclusive, alcanzó la gigantesca cantidad de
2 mil 945 millones de metros
cúbicos, 2 mil 945 millones
de metros cúbicos, con un
valor de exportación de 123
mil millones de bolívares,
sería lógico concluir que
los escasos 8 millones de
habitantes en promedio de
Venezuela —8 millones de
1964— sería lógico concluir
que han disfrutado y disfrutan de la más plácida holganza. Sin embargo, no es así
y por el contrario salvo una
pequeñísima minoría que
se ha beneficiado, el resto
de la población vive —para
esa fecha 1975— en las más
lamentables condiciones de
miseria”. Fin de la cita.
Debo agregar que Venezuela

terminó el siglo XX con más
del 50 por ciento de la población viviendo en condiciones de pobreza y de miseria
y todavía una dolorosa, una
parte importante de nuestro
pueblo vive en condiciones
de pobreza y de miseria y
ese es el eje central de nuestra batalla, de la batalla de la
Revolución Bolivariana.
Pues bien, sólo quería traer
estas citas para darnos
cuenta de que tales circunstancias plagadas de trust y
royalties y demás concesiones, nos ofrecen un retrato
hablado de la Venezuela
que era colonia petrolera,
la explotación petrolera no
tenía rostro nacional, ya
estaba distorsionada por la
intervención directa e indirecta de los cárteles transnacionales del momento
hegemonizados por Estados Unidos, el petróleo de
instrumento para la dominación hoy, ahora, se está
convirtiendo en un instrumento para la liberación de
nuestros pueblos

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
la venezuela rentista

El proceso de privatización
petrolera en Venezuela
¿Cómo entender entonces este país sin
una comprensión del tema petrolero? Y
¿cómo transformarlo sin esa comprensión? Tal asunto adquiere tanta más
importancia cuando el debate que hoy se
ha planteado en Venezuela, se refiere a
Alí Rodríguez Araque un dilema entre capitalismo y socialismo.
(…)El breve repaso histórico que hacemos en estas
páginas es apenas una invitación a profundizar en
el tema petrolero. La razón
es muy sencilla. El petróleo
—y más precisamente, la
renta petrolera— ha sido, en
última instancia, el principal
factor en la conformación
de la economía, la sociedad, la cultura, los valores,
la ética y el comportamiento
político venezolanos del siglo XX, proyectándose aún
en el siglo XXI, así como
también de las relaciones de
nuestro país en el entorno
internacional. ¿Cómo entender entonces este país sin
una comprensión del tema
petrolero? Y ¿cómo transformarlo sin esa comprensión? Tal asunto adquiere
tanta más importancia cuando el debate que hoy se ha
planteado en Venezuela, se
refiere a un dilema entre capitalismo y socialismo.
Así, antes de continuar debemos detenernos aunque sea
brevemente, en la naturaleza económica del ingreso
petrolero venezolano. Para
ello se requiere volver a las
herramientas ya olvidadas

de la economía clásica, según la cual existen tres factores de producción: capital,
trabajo y tierra. Tal y como
lo desarrolló Carlos Marx
en El Capital, al primero corresponde la ganancia y, más
específicamente, el interés,
al segundo corresponde el
salario y al tercero, la renta
llamada por tanto, renta de
la tierra. Ésta consiste en la
remuneración que impone
el propietario de una porción territorial, o quien ejerce su administración, a todo
aquel que tiene interés
en explotar, bien sea
la superficie, como
en el caso de la agricultura, los bosques, las caídas
de agua, bien
sean las riquezas minerales
que se alojan
en el subsuelo.
El capital y el trabajo son factores activos.
El primero interviene
mediante la inversión, la
organización y ejecución
de las distintas actividades
dirigidas a la explotación
del recurso natural, mas su
objetivo es obtener una ga-

nancia, tanto mejor cuanto
más alta ella sea. El trabajo
implica el despliegue de
la energía humana
del trabajador
para producir
los bienes
que persigue
el propieta-

rio
del capital a cambio de lo cual
recibe un salario
destinado a cubrir
su subsistencia. El

Una introducción necesaria.
(fragmentos) 1977.

39

40

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
la venezuela rentista

propietario de la tierra, en
cambio, no realiza ninguna
actividad, pues se limita a
percibir la renta, esto es, la
contribución que impone
por el acceso a su propiedad
territorial. Su objetivo será
obtener la más alta renta posible. Sin embargo, en ciertos casos, el terrateniente
también puede actuar simultáneamente como capitalista
al invertir en su propiedad,
interviniendo activamente
en el proceso de producción
en tal condición. De tal manera se sentirá con derecho
a obtener, no solamente una
renta, sino también una ganancia.
Por otro lado, el
monto de esa
renta pued e

obedecer a distintas circunstancias. Si, por ejemplo, existen yacimientos petroleros que se encuentran
en lugares de fácil acceso,
próximos a los mercados,
tienen una calidad superior
a los de otras tierras, se encuentran más próximos al
mar u otras vías de transporte, y cualquiera otra ventaja
sobre otros yacimientos, se
sentirán con derecho a cobrar una contribución mayor, una renta mayor que la
de las peores tierras. A esta
renta la denominó Marx,
renta diferencial. En tanto,
la renta que se cobra aún en
las peores tierras la denominó renta absoluta.
Ahora bien, en
cuanto a la propiedad de las riquezas minerales,
han existido básicamente dos posiciones:
una que le

otorga
derechos
al propietario superficial sobre los
minerales alojados
en el subsuelo, como
ocurre en los Estados
Unidos de Norteamérica (EEUU) y otra que
reserva a la nación o al
Estado tales recursos naturales. Esta última ha sido
un principio de general
aplicación en el mundo
y en Venezuela. Así, el
Estado venezolano tiene
el monopolio de los recursos naturales, incluyendo los que se encuentran bajo tierra.
De manera que quien
desee acceder a los
mismos, debe hacerlo
previa autorización del

De manera que la lucha interna en Venezuela no ha sido una confrontación por la
eliminación o reducción de la renta de la
tierra, sino más bien una lucha distributiva
del flujo rentístico proveniente del exterior.
Estado, conforme a las leyes y procedimientos venezolanos y mediante el pago
de las contribuciones que
establecen tales leyes. Y es
aquí donde emerge un nuevo factor.
Por encontrarse el petróleo alojado en la tierra que
representa un componente
fundamental en la existencia
de los Estados, la cuestión
adquiere ahora un rango de
soberanía nacional. De manera que el Estado actúa literalmente como un Estado
terrateniente pero, al mismo
tiempo, como soberano, hecho este que cobra una relevancia jurídica, política y
ética muchas veces olvidada
por quienes han administrado la hacienda pública en
nuestro país.
Al mismo tiempo, principalmente desde la nacionalización, al invertir en la
exploración, producción,
transporte, refinación y comercio de hidrocarburos, el
Estado actúa también como
un Estado capitalista con lo
cual obtiene, ganancias que
se expresan en las declaraciones de dividendos por
parte de la empresa pública
Pdvsa. Ahora bien, es de resaltar que en tanto la renta
se expresa como un costo de
producción y se carga a los
precios, la misma solamente se cobra fronteras afuera. De manera que la lucha
interna en Venezuela no ha
sido una confrontación por
la eliminación o reducción
de la renta de la tierra, sino
más bien una lucha distribu-

tiva del flujo rentístico proveniente del exterior. Ello
ha generado, en muchos
momentos de nuestra historia moderna, el espejismo
de una prosperidad que no
se sustenta en un desarrollo
real de nuestras fuerzas productivas, sino en un reparto
de la renta que, aunque desigual, ha permeado la mayor
parte de los sectores
de nuestra sociedad.
El Estado actúa como un terrateniente solamente más
allá de sus fronteras, toda
vez que en lo interno no se
impone esa renta. Hecho
este que explica por qué,
por ejemplo, los combustibles en el mercado interno
se distribuyen virtualmente
gratis, si se les compara con
sus precios en el mercado
internacional. Así pues, tenemos un Estado con un
doble carácter: terrateniente
y capitalista a la vez. Este
último rasgo, como consecuencia de las crecientes
inversiones del Estado, no
solamente en el ámbito petrolero, sino en diversos
sectores de la economía,
tales como acero, electricidad y aluminio, condujo a
la formación del más poderoso capitalismo de Estado
conocido en el hemisferio
occidental. Este es un factor
que potencia el ejercicio de
la soberanía nacional y que
abre la posibilidad cierta de
transformaciones profundas,
sin pasar por la expropiación
de los medios de producción
que ya están, en lo que son
sus resortes fundamentales,

en manos del Estado. Pero
sobre esto, ya volveremos
en otra oportunidad. De todo
lo cual se puede comprender
que, al hablar del capitalismo venezolano, resulta de
una importancia decisiva,
precisar su rasgo más característico. Para ello es necesario tomar en cuenta que
el capitalismo conocido en
otros países, que podemos
llamar capitalismo normal,
surgió como consecuencia
de la explotación de la clase
obrera que, al generar excedentes de valor en el proceso productivo, permitió acumularlos e ir incrementando
el capital, alimentando así
su proceso de reproducción
y expansión. En el caso de
Venezuela, en el proceso de
acumulación, el componente nacional, comparado con
la magnitud del componente
rentista del ingreso petrolero, resulta muy inferior. Un
ingreso que no ha sido generado por el desarrollo de
las fuerzas productivas nacionales, del capital y el trabajo nacionales. Tal ingreso
es el fruto del ejercicio del
monopolio de la propiedad
nacional, administrada por
el Estado, que impone una
contribución por el derecho
a acceder a los yacimientos petroleros, no importa
si se trata de una empresa
privada o si se trata de una
empresa pública. Esa contribución está representada
por las regalías e impuestos
petroleros que no son fruto
ni del capital, ni del trabajo,
son renta de la tierra. De allí
que, como correctamente lo
expone Bernard Mommer:
Se dispone de una capacidad
de consumo notablemente
superior a la capacidad productiva nacional…(dada)…
una transferencia internacional de ingreso desde el
resto del mundo, o sea, renta
petrolera y, en definitiva, por

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

41

la venezuela rentista

El petróleo —y más precisamente, la renta
petrolera— ha sido, en última instancia, el
principal factor en la conformación de la
economía, la sociedad, la cultura, los valores, la ética y el comportamiento político
venezolanos del siglo XX
la importaciones correspondientes (…) la renta implica
un ingreso sin equivalente
alguno, simplemente fruto
de un monopolio de propiedad.
Tal fenómeno pasa casi
imperceptiblemente pues,
como ya se dijo, la renta no
se cobra dentro de las fronteras nacionales. Así que, en
el caso de Venezuela, podemos hablar con toda propiedad de un capitalismo rentista lo que expresa con toda
nitidez su muy resaltante
peculiaridad.
De tal peculiaridad se derivan distintas consecuencias.
La más importante se expresa en la distribución de ese
ingreso sin equivalente. Tal
y como lo expone el mismo
Mommer, la distribución
del ingreso se realiza a través del gasto público. Históricamente, los principales
mecanismos de distribución
han consistido en las políticas tributarias, la sobrevaluación de la moneda, los
subsidios estatales y, en menor medida, la corrupción
en gran parte escondida tras
la apariencia legal de los
créditos públicos otorgados
a los más favorecidos, sin
retorno alguno al Estado6.
La bajísima tributación permitió que las ganancias del
sector privado, con un alto
componente rentista, se capitalizaran favoreciendo sus
niveles de acumulación. El
bolívar sobrevaluado desde
1934 hasta 1983, permitió igualmente una elevada

importación de bienes de
capital, favoreciendo el proceso de acumulación, pero
también posibilitó la importación masiva de bienes de
consumo más baratos que
los producidos en el mercado interno con lo cual se
marcó la ruina de la agricultura nacional, acentuada con
la aplicación de la apertura
de los mercados agrícolas.
Como lo puede revelar la
simple observación empírica, tal sistema de distribución de la renta petrolera
provocó fenómenos muy
notables: capitalistas con
altas ganancias y bajísima
capacidad productiva, trabajadores con niveles sala-

pregunta un tanto inquietante: ¿Puede haber un socialismo rentista así como
ha existido un capitalismo
rentista? Y esta pregunta resulta tanto más pertinente en
el presente económico
cuando el significativo incremento de ese ingreso sin
equivalente ha alcanzado
tan altos niveles y cuya distribución provoca, entre sus
efectos correspondientes,
fenómenos como el de la inflación.

en el caso de Venezuela, podemos hablar
con toda propiedad de un capitalismo
rentista lo que expresa con toda nitidez su
muy resaltante peculiaridad.
riales superiores al resto de
América Latina con niveles
de productividad relativamente muy bajos. En general, lo repetimos, una capacidad de compra superior a
los niveles de productividad
nacional.
Ahora bien, dado que el
factor petrolero y más precisamente la renta, sigue
teniendo una gravitación
tan desbordante, no sólo en
la economía nacional, sino
también en su expresión
cultural, conformando un
sistema de valores también
rentista, se nos plantea una

Este fenómeno, en el caso
venezolano, tiene un carácter estructural pues la distribución de renta, trae consigo
un incremento de demanda
que no tiene correspondencia con la capacidad productiva del país con lo que
la única salida es la importación, so pena de padecer de
escasez.
La respuesta a la anterior
pregunta es uno de los principales desafíos teóricos que
tenemos frente a nosotros,
pues la misma arrojará mucha luz sobre los cambios
necesarios y posibles en la

Venezuela actual y la de los
años por venir. Por tal razón,
se hace necesario encontrarla aplicando las herramientas teóricas con que nos ha
dotado el conocimiento humano así como, al mismo
tiempo, indagando en nuestra historia, una historia que
ha sido profundamente marcada por el fenómeno petrolero, sus consecuencias y las
contradicciones que han caracterizado su dinámica.
De allí que, para la reflexión
del presente, debe tomarse
en cuenta una realidad histórica: la renta de la tierra
fue la categoría económica
dominante del feudalismo
como sistema económico,
social y cultural; la ganancia
ha sido —y de la categoría
dominante a lo largo de la
existencia del capitalismo
como sistema. ¿Cuál debe
ser, entonces, la categoría
dominante en el socialismo?
El más elemental raciocinio nos conduce al trabajo como la fuente de todos
los medios indispensables
para la existencia del ser
humano. Que el trabajo sea
la categoría dominante y el
más alto valor de la sociedad humana, es la guía que
orienta y caracteriza todo el
proceso hacia formas socialistas de organización y de
vida. Ahora bien, el carácter

de una sociedad no implica
la completa desaparición de
categorías económica preexistentes. Así, en el capitalismo, subsiste la renta, mas
no como categoría dominante. Más aún, la propiedad territorial se asume bajo
la ficción de la tierra como
“un capital”. El socialismo,
como lo han concebido sus
principales teóricos, es una
transición en la cual se entremezclan formas burguesas con formas superiores
de organización económica
y social.
De manera que, avanzar
hacia el socialismo del siglo XXI, supone un esfuerzo verdaderamente titánico
para impulsar el desarrollo
de las fuerzas productivas
nacionales,
comenzando
por la potenciación del factor trabajo que no es otra
cosa que la potenciación
de la capacidad creadora de
todo nuestro pueblo, de su
nutrición, de su educación,
de su conocimiento, de su
conciencia, expresada en un
nuevo sistema de valores, en
una nueva ética social, aún
cuando subsistan todavía
formas pre-socialistas, para
llamarlas de alguna manera.
Así lo demuestran las experiencias que han sobrevivido
al gran colapso que representó la Unión Soviética.

42

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

“… andaban quitando los retratos
de Bolívar de todas partes, quitando
los retratos de Bolívar y los tiraban
en un baño por allá, en un sótano.
Le tienen miedo incluso al retrato
de Bolívar los oligarcas de Venezuela.
Bueno, el propio Bolívar al que
le tienen miedo, al Bolívar verdadero,
Al Bolívar revolucionario.
Ese Bolívar (…) hay que buscarlo
en los libros, en los documentos
originarios, hay que apartarse
de las interpretaciones que la oligarquía

hizo sobre Bolívar, porque lo
desfiguraron,
y hay que buscar los discursos
de Bolívar, las arengas
de Bolívar, los documentos originarios,
hay que seguirle el rastro por el mapa
a Bolívar, y allí conseguiremos
nutrientes muy poderosos
para la batalla revolucionaria.”
Hugo Chávez Frías
Acto de constitución de la Cátedra
Abierta Libertador Simón Bolívar.
Teatro Nacional de la Cultura Benjamín Carrión
Quito, Ecuador, 12 de julio de 2004.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

43

pensamiento antimperliasta. justicia y desarrollo social de los pueblos.
democracia popular y directa

Bolívar y la solidaridad continental

Luis Beltrán
Prieto Figueroa

L

as ideas de Bolívar
tienen un contenido
que trasciende su
época y su tierra, porque
pensó con la vista fija en el
porvenir. Soñar una América unida en el esfuerzo para
conquistar libertades, y unida también para el progreso
y el bienestar de sus pueblos. Cuando en 1818, rodeado de enemigos, en medio de países efervescentes,
escri­bía al Director de las
Provincias Unidas del Río
de la Plata, don Juan Martín de Pueyrredón, sobre la
necesidad de establecer un
“pacto americano que, formando de todas nuestras
repúblicas un cuerpo po­
lítico, presente la América
al mundo con un aspecto
de majestad y grandeza sin
ejemplo en las naciones antiguas”, establecía las bases
de la solidaridad continental y afirmaba los ideales
que están abrién­dose paso,
a pesar de la cerrazón de incomprensiones en el mundo entero. Fue el artífice
de las ideas que configuran
una América unida. Quiso poner coto a los pleitos
de fronteras y a la querella
intestina, pensando en el

destino común que habrá de
depararnos el futuro, a fin
de que América unida pueda llamarse “la reina de las
Naciones y la madre de las
Repúblicas”.
bolívar siempre actual
Bolívar es actual en cada
día. Cuando nuestras naciones pugnan por salir del
atraso en que han venido sumergidas y que fue señalado
por él en su célebre Carta
de Jamaica, que hoy cumple 146 años, encontramos
inspiración para la obra de
progreso que necesitamos,
para el planeamiento de una
actividad constructiva, para
el aprove­chamiento de los
recursos naturales en beneficio del pueblo, que es su
propietario, porque, como
hemos dicho en otra parte,
en Bolívar lo grande y lo
maravilloso es que tiene una
solución adecuada para cada
circunstancia. Esa prolífica
manera de proceder lo sitúa
en el centro de actividadesde un mundo removido. En
él alcanza dimen­siones de
excelencia la calidad humana, la capacidad rectora,
con­virtiéndolo en ejemplo y
modelo para un continente.
Repetiré aquí lo dicho por
mí en otra parte: La de Bolívar era “más que una acción
libertadora, una acción liberadora, porque se dedicaba a
enseñar a los hombres el uso
de la libertad recién amanecida y a contener los abusos
y desmanes de quienes, por
no estar acostumbrados a
ac­tuar libremente, corrían el
peligro de extraviarse en el
camino”. En él, además del
gran capitán y conductor de
ejércitos, hay que mirar al

conductor de pueblos, que,
superándose en lucha contra la adversidad y contra la
opresión, se hacía pueblo
también para en­contrar en
el barro informe de la masa
anónima inspiración
para su obra redentora.
Pensó
Bolív a r
que
“un

pueb l o
ignorante
es
instrumento
ciego de su propia
destrucción”, pero sus
palabras han de ser interpretadas ahora, no solamente como alusión a los
hombres y mujeres analfa­
betos, que eran el material
de los ejércitos que detrás
de él iban sembrando libertades. Porque no es
únicamente la ignorancia
de la letra escrita lo que
destruye a nuestros pueblos, ya que hombres le­
trados padecen, a veces,
una ignorancia cegadora
de esa no apren­dida ciencia que toca al corazón y a
los sentimientos. Por ello,
mien­tras e! pueblo humilde y analfabeto labra la tierra, apacienta los ga­nados
y muere en el abandono,
otros disfrutan en tranquila holganza las letras que
les hacen insensibles y la
riqueza que les separa de
la miseria.

El Magisterio Americano de Bolívar. Caracas.
Ediciones del Vicerrectorado de Investigación
y Postgrado de la Universidad Pedagógica
Experimental Libertador. 2002. p.

Ramón Tovar. Bolívar y su visión geohistórica
del espacio. enfoque geohistórico.
Visión integral y geopolítica
de la unidad bolivariana

“El espacio geográfico para Bolívar tiene un carácter
socio político; pueblo, nivel cultural, magnitud del territorio, posición del mismo, forma del gobierno, historia,
personalidad cultural constituye una integridad. Estas
cualidades aparecen recogidas en unidades que conforman un conjunto sustentado por un equilibrio interno o
coherencia espacial. este equilibrio, fundamentación
del orden universal, es producto de un desiderátum histórico por lo que no escapa al relativismo y contingencia
de las vicisitudes humanas. este relativismo que vitaliza
el pensamiento bolivariano se apoya en una concepción
global y realista (…)
El Libertador al situarse en los límites de nuestro continente introduce nuevas variables cuando propone la estructura geopolítica del mismo. (…)
Bolívar si concibe el espacio desde una perspectiva sociopolítica, al nuestro lo incluye dentro de la tipología
de un espacio republicano, igualitario, realista y democrático popular.”

44

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
razones de la caida de una republica

Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada
por un Caraqueño (Manifiesto de Cartagena)

Simón Bolívar

Cartagena de Indias, 15 de
diciembre de 1812
Conciudadanos;
Libertar a la Nueva Granada
de la suerte de Venezuela y
redimir a ésta de la que padece, son los objetos que me
he propuesto en esta memoria. Dignaos, oh mis conciudadanos, de aceptarla con
indulgencia en obsequio de
miras tan laudables.
Yo soy, granadinos, un hijo
de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en
medio de sus ruinas físicas
y políticas, que siempre fiel
al sistema liberal y justo que
proclamó mi patria, he venido a seguir aquí los estandartes de la independencia,
que tan gloriosamente tremolan en estos estados.
Permitidme que animado de
un celo patriótico me atreva a dirigirme a vosotros,
para indicaros ligeramente
las causas que condujeron a
Venezuela a su destrucción;
lisonjeándome que las terribles y ejemplares lecciones
que ha dado aquella extinguida República, persuadan
a la América a mejorar de
conducta, corrigiendo los
vicios de unidad, solidez y
energía que se notan en sus
gobiernos.
El más consecuente error
que cometió Venezuela, al
presentarse en el teatro político fue, sin contradicción,
la fatal adopción que hizo
del sistema tolerante; sistema improbado como débil
e ineficaz, desde entonces,
por todo el mundo sensato,
y tenazmente sostenido has-

ta los últimos períodos, con
una ceguedad sin ejemplo.
La primeras pruebas que dio
nuestro gobierno de su insensata debilidad, las manifestó
con la ciudad subalterna de
Coro, que denegándose a
reconocer su legitimidad,
lo declaró insurgente y lo
hostilizó como enemigo. La
Junta suprema en lugar de
subyugar aquella indefensa
ciudad que estaba rendida
con presentar nuestras fuerzas marítimas delante de su
puerto, la dejó fortificar y
tomar una actitud tan respetable que logró subyugar
después la confederación
entera, con casi igual facilidad que la que teníamos
nosotros anteriormente para
vencerla: fundando la Junta
su política en los principios
de humanidad mal entendi-

«no hay aldea
o caserío de las
regiones mencionadas donde no se
agrupen los peones, manumisos
y esclavos bajo
las banderas del
programa principio alternativo,
elección popular,
horror a la oligarquía, tierras y
hombres libres».

da que no autorizan a ningún
gobierno, para hacer, por la
fuerza, libres a los pueblos
estúpidos que desconocen el
valor de sus derechos.
Los códigos que consultaban nuestros magistrados,
no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica
del gobierno, sino los que
han formado ciertos buenos
visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han
procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del
linaje humano. Por manera
que tuvimos filósofos por
jefes, filantropía por legislación, dialéctica por táctica y sofistas por soldados.
Con semejante subversión
de principios y de cosas, el
orden social se resintió extremadamente conmovido,
y desde luego corrió el estado a pasos agigantados a
una disolución universal,
que bien pronto se vio realizada.
De aquí nació la impunidad
de los delitos de estado cometidos descaradamente por
los descontentos, y particularmente por nuestros natos
e implacables enemigos -los
españoles europeos- que
maliciosamente se habían
quedado en nuestro país,
para tenerlo incesantemente
inquieto, y promover cuantas conjuraciones les permitían formar nuestros jueces,
perdonándolos siempre, aun
cuando sus atentados eran
tan enormes, que se dirigían
contra la salud pública.
La doctrina que apoyaba

esta conducta tenía su origen
en las máximas filantrópicas
de algunos escritores, que
defienden la no residencia
de facultad en nadie, para
privar de la vida a un hombre, aun en el caso de haber
delinquido éste, en el delito
de lesa patria. Al abrigo de
esta piadosa doctrina, a cada
conspiración sucedía un
perdón y a cada perdón sucedía otra conspiración que
se volvía a perdonar; porque
los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal, que contribuyó más que
nada, a derribar la máquina,
que todavía no habíamos
enteramente concluido!
De aquí vino la oposición
decidida a levantar tropas
veteranas, disciplinadas, y

capaces de presentarse en el
campo de batalla, ya instruidas, a defender la libertad,
con suceso y gloria. Por el
contrario: se establecieron
innumerables cuerpos de
milicias indisciplinadas, que
además de agotar las cajas
del erario nacional, con los
sueldos de la plana mayor,
destruyeron la agricultura,
alejando a los paisanos de
sus hogares; e hicieron odioso el gobierno que obligaba
a éstos a tomar las armas y a
abandonar sus familias.
“Las repúblicas, decían
nuestros estadistas, no han
menester de hombres pagados para mantener su libertad. Todos los ciudadanos
serán soldados cuando nos
ataque el enemigo. Grecia,
Roma, Venecia, Génova,

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

45

razones de la caida de una republica

La disipación de
las rentas públicas
en objetos frívolos
y perjudiciales; y
particularmente en
sueldos de infinidad de oficinistas,
secretarios, jueces,
magistrados, legisladores provinciales
y federales dio un
golpe mortal a la
república,

Cada provincia se
gobernaba independientemente;
y a ejemplo de éstas, cada ciudad
pretendía iguales
facultades alegando la práctica de
aquéllas, y la teoría
de que todos los
hombres y todos los
pueblos, gozan de
la prerrogativa de
instituir a su antojo
el gobierno que les
acomode.

Suiza, Holanda y recientemente el Norte de América,
vencieron a sus contrarios
sin auxilio de tropas mercenarias siempre prontas a
sostener el despotismo y a
subyugar a sus conciudadanos.”
Con estos antipolíticos e
inexactos raciocinios, fascinaban a los simples; pero no
convencían a los prudentes
que conocían bien la inmensa diferencia que hay entre
los pueblos, los tiempos y
las costumbres de aquellas
repúblicas y las nuestras.
Ellas, es verdad, que no pagaban ejércitos permanentes; mas era porque en la
antigüedad no los había, y
sólo confiaban la salvación
y la gloria de los estados, en
sus virtudes políticas, costumbres severas y carácter
militar; cualidades que nosotros estamos muy distantes de poseer. Y en cuanto a
las modernas que han sacudido el yugo de sus tiranos,
es notorio que han mantenido el competente número de veteranos que exige
su seguridad; exceptuando
al Norte de América, que
estando en paz con todo el
mundo, y guarnecido por el
mar, no ha tenido por conveniente sostener en estos
últimos años el completo de
tropa veterana que necesita
para la defensa de sus fronteras y plazas.
El resultado probó severamente a Venezuela el
error de su cálculo; pues
los milicianos que salieron
al encuentro del enemigo,
ignorando hasta el manejo
del arma, y no estando habituados a la disciplina y obediencia, fueron arrollados al
comenzar la última campaña, a pesar de los heroicos
y extraordinarios esfuerzos
que hicieron sus jefes, por
llevarlos a la victoria. Lo
que causó un desaliento ge-

neral en soldados y oficiales; porque es una verdad
militar que sólo ejércitos
aguerridos son capaces de
sobreponerse a los primeros infaustos sucesos de una
campaña. El soldado bisoño
lo cree todo perdido, desde
que es derrotado una vez;
porque la experiencia no le
ha probado que el valor, la
habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna.
La subdivisión de la provincia de Caracas proyectada,
discutida y sancionada por
el congreso federal, despertó y fomentó una enconada
rivalidad en las ciudades y
lugares subalternos, contra
la capital: “la cual decían
los congresales ambiciosos de dominar en sus distritos, era la tirana de las
ciudades, y la sanguijuela
del estado”. De este modo
se encendió el fuego de la
guerra civil en Valencia,
que nunca se logró apagar,
con la reducción de aquella
ciudad: pues conservándolo encubierto, lo comunicó
a las otras limítrofes a Coro
y Maracaibo: y éstas entablaron comunicaciones con
aquélla, y facilitaron, por
este medio, la entrada de
los españoles que trajo consigo la caída de Venezuela.
La disipación de las rentas
públicas en objetos frívolos
y perjudiciales; y particularmente en sueldos de infinidad de oficinistas, secretarios, jueces, magistrados,
legisladores provinciales y
federales dio un golpe mortal a la república, porque la
obligó a recurrir al peligroso expediente de establecer
el papel moneda, sin otra
garantía que la fuerza y las
rentas imaginarias de la
Confederación. Esta nueva
moneda, pareció a los ojos
de los más, una violación
manifiesta del derecho de
propiedad, porque se con-

ceptuaban despojados de
objetos de intrínseco valor,
en cambio de otros cuyo
precio era incierto, y aún
ideal. El papel moneda remató el descontento de los
estólidos pueblos internos,
que llamaron al comandante
de las tropas españolas para
que viniese a librarlos de
una moneda que veían con
más horror que la servidumbre.
Pero lo que debilitó más al
gobierno de Venezuela, fue
la forma federal que adoptó,
siguiendo las máximas exageradas de los derechos del
hombre, que autorizándolo
para que se rija por sí mismo, rompe los pactos sociales, y constituye las naciones en anarquía. Tal era el
verdadero estado de la Confederación. Cada provincia
se gobernaba independientemente; y a ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía
iguales facultades alegando
la práctica de aquéllas, y la
teoría de que todos los hombres y todos los pueblos,
gozan de la prerrogativa de
instituir a su antojo el gobierno que les acomode.
El sistema federal, bien que
sea el más perfecto, y más
capaz de proporcionar la
felicidad humana en sociedad, es, no obstante, el más
opuesto a los intereses de
nuestros nacientes estados;
generalmente hablando, todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud
de ejercer por sí mismos y
ampliamente sus derechos;
porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano: virtudes que no se
adquieren en los gobiernos
absolutos, en donde se desconocen los derechos y los
deberes del ciudadano.
Por otra parte ¿qué país del
mundo por morigerado y
republicano que sea, podrá,

en medio de las facciones
intestinas y de una guerra
exterior, regirse por un gobierno tan complicado y débil como el federal? No, no
es posible conservarlo en el
tumulto de los combates y
de los partidos. Es preciso
que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias,
de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si éstos
son prósperos y serenos, él
debe ser dulce y protector;
pero si son calamitosos y
turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de
una firmeza igual a los peligros, sin atender a leyes ni
constituciones, ínterin no se
restablecen la felicidad y la
paz.
Caracas tuvo mucho que
padecer por defecto de la
Confederación que, lejos de
socorrerla, le agotó sus caudales y pertrechos; y cuando
vino el peligro la abandonó
a su suerte, sin auxiliarla
con el menor contingente.
Además le aumentó sus embarazos habiéndose empeñado una competencia entre
el poder federal y el provincial, que dio lugar a que los
enemigos llegasen al corazón del estado, antes que se
resolviese la cuestión, de si
deberían salir las tropas federales o provinciales a rechazarlos, cuando ya tenían
ocupada una gran porción
de la provincia. Esta fatal
contestación produjo una
demora que fue terrible para
nuestras armas, pues las derrotaron en San Carlos sin
que les llegasen los refuerzos que esperaban para vencer.
Yo soy de sentir que mientras no centralicemos nuestros gobiernos americanos,
los enemigos obtendrán las
más completas ventajas;
seremos indefectiblemente
envueltos en los horrores

46

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
razones de la caida de una republica

Yo soy de sentir
que mientras no
centralicemos
nuestros gobiernos
americanos, los
enemigos obtendrán las más completas ventajas;
seremos indefectiblemente envueltos
en los horrores
de las disensiones
civiles, y conquistados vilipendiosamente por ese
puñado de bandidos que infestan
nuestras comarcas.

Nuestras división,
y no las armas españolas, nos tornó
a la esclavitud.

de las disensiones civiles,
y conquistados vilipendiosamente por ese puñado de
bandidos que infestan nuestras comarcas.
La elecciones populares
hechas por los rústicos del
campo y por los intrigantes
moradores de las ciudades,
añaden un obstáculo más a
la práctica de la federación
entre nosotros; porque los
unos son tan ignorantes que
hacen sus votaciones maquinalmente, y los otros,
tan ambiciosos que todo lo
convierten en facción; por
lo que jamás se vio en Venezuela una votación libre
y acertada; lo que ponía el
gobierno en manos de hombres ya desafectos a la causa, ya ineptos, ya inmorales.
El espíritu de partido decidía
en todo, y por consiguiente
nos desorganizó más de lo
que las circunstancias hicieron. Nuestras división, y
no las armas españolas, nos
tornó a la esclavitud.
El terremoto de 26 de marzo
trastornó ciertamente, tanto
lo físico como lo moral; y
puede llamarse propiamente, la causa inmediata de
la ruina de Venezuela; mas
este mismo suceso habría
tenido lugar sin producir tan
mortales efectos, si Caracas
se hubiera gobernado entonces por una sola autoridad,
que, obrando con rapidez y
vigor, hubiese puesto remedio a los daños sin trabas, ni
competencias que retardando el efecto de las providencias dejaban tomar al mal un
incremento tan grande que
lo hizo incurable.
Si Caracas, en lugar de una
confederación lánguida e insubsistente, hubiese establecido un gobierno sencillo,
cual lo requería su situación
política y militar, tú existieras ¡oh Venezuela! y gozaras
hoy de tu libertad.
La influencia eclesiástica

contrarios. En segundo,
el espíritu de filantropía
que se apoderó de nuestros gobernantes. Tercero:
la oposición al establecimiento de un cuerpo
militar que salvase la
república y repeliese los
choques que le daban los
españoles. Cuarto, el terremoto acompañado del
fanatismo que logró sacar
a este fenómeno los más
importantes resultados; y
últimamente, las facciones internas que en
realidad fueron el
mortal vetuvo,
después del terremoto, una parte
muy
considerable
en la sublevación de
los lugares y ciudades
subalternas y en la introducción de los enemigos en
el país, abusando sacrílegamente de la santidad de su
ministerio en favor de los
promotores de la guerra civil. Sin embargo, debemos
confesar ingenuamente, que
estos traidores sacerdotes,
se animaban a cometer los
execrables crímenes de que
justamente se les acusa,
porque la impunidad de los
delitos era absoluta, la cual
hallaba en el congreso un
escandaloso abrigo; llegando a tal punto esta injusticia,
que de la insurrección de
la ciudad de Valencia, que
costó su pacificación cerca
de mil hombres, no se dio
a la vindicta de la leyes un
solo rebelde; quedando todos con vida, y los más con
sus bienes.
De lo referido se deduce,
que entre las causas que han
producido la caída de Venezuela, debe colocarse en primer lugar la naturaleza de su
constitución que, repito, era
tan contraria a sus intereses
como favorable a los de sus

neno que hicieron descender
la patria al sepulcro.
Estos ejemplos de errores e
infortunios, no serán enteramente inútiles para los pueblos de la América meridional, que aspiran a la libertad
e independencia.
La Nueva Granada ha visto
sucumbir a Venezuela; por
consiguiente debe evitar los
escollos que han destrozado a aquélla. A este efecto
presento como una medida
indispensable para la seguridad de la Nueva Granada,
la reconquista de Caracas. A
primera vista parecerá este
proyecto inconducente, costoso, y quizás impracticable: pero examinando atentamente con ojos previsivos,
y una meditación profunda,
es imposible desconocer su
necesidad, como dejar de
ponerlo en ejecución, probada la utilidad.
Lo primero que se presenta
en apoyo de esta operación,
es el origen de la destruc-

ción de Caracas, que no fue
otro que el desprecio con
que miró aquella ciudad la
existencia de un enemigo
que parecía pequeño, y no
lo era considerándolo en su
verdadera luz.
Coro ciertamente no habría podido nunca entrar
en competencia con Caracas, si la comparamos en
sus fuerzas intrínsecas con
ésta; mas como en el orden
de las vicisitudes humanas
no es siempre la mayoría de
la masa física la que decide,
sino que es la superioridad
de la fuerza moral la que
inclina hacia sí la balanza
política, no debió el gobierno de Venezuela, por esta
razón, haber descuidado la
extirpación de un enemigo,
que aunque aparentemente
débil, tenía por auxiliares a
la provincia de Maracaibo;
a todas las que obedecen a
la Regencia; el oro, y la cooperación de nuestros eternos contrarios, los europeos
que viven con nosotros; el
partido clerical, siempre
adicto a su apoyo y compañero, el despotismo; y sobre todo, la opinión inveterada de cuantos ignorantes
y supersticiosos contienen
los límites de nuestros estados. Así fue que apenas
hubo un oficial traidor
que llamase al enemigo,
cuando se desconcertó la
máquina política, sin que
los inauditos y patrióticos
esfuerzos que hicieron los
defensores de Caracas, lograsen impedir la caída de
un edificio ya desplomado
por el golpe que recibió de
un solo hombre.
Aplicando el ejemplo de
Venezuela a la Nueva Granada, y formando una proporción, hallaremos: que
Coro es a Caracas, como
Caracas es a la América
entera: consiguientemente el peligro que amenaza

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

47

razones de la caida de una republica

este país, está en razón de
la anterior progresión; porque poseyendo la España
el territorio de Venezuela,
podrá con facilidad sacarle hombres y municiones
de boca y guerra, para que
bajo la dirección de jefes
experimentados contra los
grandes maestros de la guerra, los franceses, penetren
desde las provincias de Barinas y Maracaibo hasta los
últimos confines de la América meridional. La España
tiene en el día gran número
de oficiales generales, ambiciosos y audaces; acostumbrados a los peligros y
a las privaciones, que anhelan por venir aquí, a buscar
un imperio que reemplace
el que acaban de perder.
Es muy probable, que al
expirar la Península, haya
una prodigiosa emigración
de hombres de todas clases;
y particularmente de cardenales, arzobispos, obispos, canónigos y clérigos
revolucionarios, capaces de
subvertir, no sólo nuestros
tiernos y lánguidos estados,
sino de envolver el Nuevo Mundo entero, en una
espantosa anarquía. La influencia religiosa, el imperio de la dominación civil y
militar, y cuantos prestigios
pueden obrar sobre el espíritu humano, serán otros
tantos instrumentos de que
se valdrán para someter estas regiones.
Nada se opondrá a la emigración de España. Es verosímil que la Inglaterra proteja la evasión de un partido
que disminuye en parte las
fuerzas de Bonaparte en
España y trae consigo el
aumento y permanencia del
suyo en América. La Francia no podrá impedirla;
tampoco Norte-América y
nosotros menos aún, pues
careciendo todos de una
marina respetable, nuestras

tentativas serán vanas.
Estos tránsfugas hallarán
ciertamente una favorable
acogida en los puertos de
Venezuela, como que vienen a reforzar a los opresores de aquel país, y los
habilitan de medios para
emprender la conquista de
los estados independientes.
Levantarán quince o veinte
mil hombres que disciplinarán prontamente con sus
jefes, oficiales, sargentos,
cabos y soldados veteranos. A este ejército seguirá
otro todavía más temible,
de ministros, embajadores,
consejeros, magistrados,
toda la jerarquía eclesiástica y los grandes de España,
cuya profesión es el dolo
y la intriga, condecorados

La influencia eclesiástica tuvo, después
del terremoto, una parte muy considerable
en la sublevación de los lugares y ciudades subalternas y en la introducción de los
enemigos en el país, abusando sacrílegamente de la santidad de su ministerio en
favor de los promotores de la guerra civil.
Así pues, no nos queda otro
recurso para precavernos
de estas calamidades, que
el de pacificar rápidamente
nuestras provincias sublevadas, para llevar después
nuestras armas contra las
enemigas; y formar de este
modo soldados y oficiales
dignos de llamarse colum-

guiente forzados a rechazar
al enemigo más allá de la
frontera. Además, es un
principio del arte que toda
guerra defensiva es perjudicial y ruinosa para el que la
sostiene, pues lo debilita sin
esperanza de indemnizarlo;
y que las hostilidades en
el territorio enemigo siempre son provechosas, por el
bien que resulta del mal del
estos traidores sacerdotes, se animaban contrario; así, no debemos
por ningún motivo emplear
a cometer los execrables crímenes de que la defensiva.
justamente se les acusa, porque la impuni- Debemos considerar también el estado actual del
dad de los delitos era absoluta
enemigo, que se halla en
una posición muy crítica,
habiéndosele desertado la
con ostentosos títulos, muy na de la patria.
mayor parte de sus soldados
adecuados para deslumbrar Todo conspira a hacernos criollos; y teniendo al misa la multitud, los que derra- adoptar esta medida; sin mo tiempo que guarnecer
mándose como un torrente, hacer mención de la necesi- las patrióticas ciudades de
lo inundarán todo arrancan- dad urgente que tenemos de Caracas, Puerto Cabello, la
do las semillas y hasta las cerrarles las puertas al ene- Guaira, Barcelona, Cumaná
raíces del árbol de la liber- migo, hay otras razones tan y Margarita, en donde existad de Colombia. Las tropas poderosas para determinar- ten sus depósitos; sin que
combatirán en el campo; y nos a la ofensiva, que sería se atrevan a desamparar
éstos desde sus gabinetes, una falta militar y política estas plazas, por temor de
nos harán la guerra por los inexcusable, dejar de ha- una insurrección general en
resortes de la seducción y cerla. Nosotros nos halla- el acto de separarse de ella.
del fanatismo.
mos invadidos, y por consi- De modo que no sería impo-

Himno al Libertador Simón Bolívar 1883
¡Gloria al Genio! A la faz de la tierra
de su idea corramos en pos,
que en su brazo hay ardores de guerra
y en su frente vislumbres de Dios.
¡Epopeya! No pinta la estrofa
del gran héroe la espléndida talla

que en su airoso corcel de batalla
es su escudo firmeza y verdad.
Y subiendo a la cima del Ande,
asomado al fulgor infinito
coronado de luz lanza un grito
que resuena doquier ¡Libertad!
Rubén Darío, 1867-1916

sible que llegasen nuestras
tropas hasta las puertas de
Caracas, sin haber dado una
batalla campal. Es una cosa
positiva, que en cuanto nos
presentemos en Venezuela, se nos agregan millares
de valerosos patriotas, que
suspiran por vernos parecer,
para sacudir el yugo de sus
tiranos, y unir sus esfuerzos
a los nuestros, en defensa
de la libertad.
La naturaleza de la presente
campaña nos proporciona la
ventaja de aproximarnos a
Maracaibo por Santa Marta, y a Barinas por Cúcuta.
Aprovechemos, pues, instantes tan propicios; no sea
que los refuerzos que incesantemente deben llegar de
España, cambien absolutamente el aspecto de los negocios, y perdamos, quizás
para siempre, la dichosa
oportunidad de asegurar la
suerte de estos estados.
En honor de la Nueva Granada exige imperiosamente,
escarmentar a esos osados
invasores, persiguiéndolos
hasta sus últimos atrincheramientos. Como su gloria
depende de tomar a su cargo la empresa de marchar
a Venezuela, a libertar la
cuna de la independencia
colombiana, sus mártires,
y aquel benemérito pueblo
caraqueño, cuyos clamores
sólo se dirigen a sus amados compatriotas los granadinos, que ellos aguardan
con una mortal impaciencia, como a sus redentores.
Corramos a romper las cadenas de aquellas víctimas
que gimen en las mazmorras, siempre esperando su
salvación de vosotros; no
burleis su confianza: no
seáis insensibles a los lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al
muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido
y libertad a todos.

48

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez
visiòn polìtica integral, de totalidad de bolivar de america. propuesta politica,
geoestrategia, de sur america. las razones de la independencia

“Carta de Jamaica”
Simón Bolívar.

Kingston, setie
mbre 6 de
1815
Muy señor mío:
Me apresuro a contestar la carta del
29 del mes pasado que V. me hizo
el honor de dirigirme, y yo recibí
con la mayor satisfacción.
Sensible, como debo, al interés que
V. ha querido tomar por la suerte
de mi patria, afligiéndose con ella
por los tormentos que padece desde su descubrimiento hasta estos
últimos períodos, por parte de sus
destructores los españoles, no siento menos el comprometimiento en
que me ponen las solícitas demandas que V. me hace, sobre los objetos más importantes de la política
americana. Así, me encuentro en
un conflicto, entre el deseo de corresponder a la confianza con que
V. me favorece, y el impedimento
de satisfacerla, tanto por la falta de
documentos y de libros, cuanto por
los limitados conocimientos que
poseo de un país tan inmenso, variado y desconocido como el Nuevo Mundo.
En mi opinión es imposible responder a las preguntas con que V.
me ha honrado. El mismo barón de
Humboldt, con su universalidad de
conocimientos teóricos y prácticos, apenas lo haría con exactitud,
porque aunque una parte de la estadística y revolución de América
es conocida, me atrevo a asegurar
que la mayor está cubierta de tinieblas, y por consecuencia, sólo
se pueden ofrecer conjeturas más o
menos aproximadas, sobre todo en
lo relativo a la suerte futura, y a los
verdaderos proyectos de los americanos; pues cuantas combinaciones
suministra la historia de las naciones, de otras tantas es susceptible
la nuestra por sus posiciones físicas, por las vicisitudes de la guerra,
y por los cálculos de la política.
Como me conceptúo obligado a
prestar atención a la apreciable

carta de V., no menos que a sus
filantrópicas miras, me animo a
dirigir estas líneas, en las cuales
ciertamente no hallará V. las ideas
luminosas que desea, mas sí las ingenuas expresiones de mis pensamientos.
«Tres siglos ha, dice V., que empezaron las barbaridades que los
españoles cometieron en el grande hemisferio de Colón.» Barbaridades que la presente edad ha
rechazado como fabulosas, porque
parecen superiores a la perversidad
humana; y jamás serían creídas por
los críticos modernos, si constantes
y repetidos documentos no testificasen estas infaustas verdades. El
filantrópico obispo de Chiapa, el
apóstol de la América, Las Casas,
ha dejado a la posteridad una breve
relación de ellas, extractada de las
sumarias que siguieron en Sevilla
a los conquistadores, con el testimonio de cuantas personas respetables había entonces en el Nuevo
Mundo, y con los procesos mismos
que los tiranos se hicieron entre sí;
como consta por los más sublimes
historiadores de aquel tiempo. Todos los imparciales han hecho justicia al celo, verdad y virtudes de
aquel amigo de la humanidad, que
con tanto fervor y firmeza denunció ante su gobierno y contemporáneos los actos más horrorosos de
un frenesí sanguinario.
¡Con cuánta emoción de gratitud
leo el pasaje de la carta de V. en que
me dice «que espera que los sucesos que siguieron entonces a las armas españolas, acompañen ahora a
las de sus contrarios, los muy oprimidos americanos meridionales»!
Yo tomo esta esperanza por una
predicción, si la justicia decide las
contiendas de los hombres. El suceso coronará nuestros esfuerzos;
porque el destino de América se
ha fijado irrevocablemente; el lazo
que la unía a la España está corta-

do; la opinión era toda su
fuerza; por ella se estrechaban mutuamente las
partes de aquella inmensa
monarquía; lo que antes
las enlazaba ya las divide;
más grande es el odio que
nos ha inspirado la Península que el mar
que nos separa
de ella; menos difícil es

unir los dos continentes, que reconciliar los espíritus de ambos países.
El hábito a la obediencia; un comercio de intereses, de jueces, de
religión; una recíproca benevolencia; una tierna solicitud por la cuna
y la gloria de nuestros padres; en
fin, todo lo que formaba nuestra
esperanza nos venía de España. De
aquí nacía un principio de adhesión
que parecía eterno; no obstante que
la inconducta de nuestros dominadores relajaba esta simpatía; o por
mejor decir este apego forzado por
el imperio de la dominación. Al presente sucede lo contrario; la muerte, el deshonor, cuanto es nocivo,
nos amenaza y tememos; todo lo
sufrimos de esa desnaturalización
madrasta. El velo se ha rasgado; ya
hemos visto la luz y se nos quiere
volver a las tinieblas; se han roto
las cadenas; ya hemos sido libres,
y nuestros enemigos pretenden de
nuevo esclavizarnos. Por lo tanto,
la América combate con despecho;

y rara vez la desesperación no ha
arrastrado tras sí la victoria.
Porque los sucesos hayan sido parciales y alternados, no debemos
desconfiar de la fortuna. En unas
partes triunfan los independientes,
mientras que los tiranos en lugares
diferentes, obtienen sus ventajas,
¿cuál es el resultado final? ¿no está
el Nuevo Mundo entero, conmovido y armado para su defensa? Echemos una ojeada y observaremos
una lucha simultánea en la misma
extensión de este hemisferio.
El belicoso Estado de las Provincias del Río de la Plata ha purgado
su territorio y conducido sus armas
vencedoras al Alto Perú, conmoviendo a Arequipa, e inquietando a
los realistas de Lima. Cerca de un
millón de habitantes disfruta allí de
su libertad.
El reino de Chile, poblado de
800,000 almas, está lidiando contra sus enemigos que pretenden
dominarlo; pero en vano, porque

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

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geoestrategia, de sur america. las razones de la independencia

los que antes pusieron un término
a sus conquistas, los indómitos y
libres araucanos, son sus vecinos y
compatriotas; y su ejemplo sublime
es suficiente para probarles que el
pueblo que ama su independencia,
por fin lo logra.
El virreinato del Perú, cuya población asciende a millón y medio de
habitantes, es sin duda el más sumiso y al que más sacrificios se le han
arrancado para la causa del rey; y
bien que sean varias las relaciones
concernientes a aquella porción de
América, es indubitable que ni está
tranquila, ni es capaz de oponerse
al torrente que amenaza a las más
de sus provincias.
La Nueva Granada, que es, por decirlo así, el corazón de la América,
obedece a un gobierno general, exceptuando el reino de Quito
que con la mayor dificultad
contienen a sus enemigos,
por ser fuertemente adicto
a la causa de su patria, y
las provincias de Panamá
y Santa Marta que surgen,
no sin dolor, la tiranía de
sus señores. Dos millones
y medio de habitantes están esparcidos
en aquel territorio
que actualmente
defienden

son las que más tranquilamente poseen los españoles, porque están
fuera del contacto de los independientes. Mas ¿no son americanos
estos insulares? ¿No son vejados?
¿No desearán su bienestar?
Este cuadro representa una escala
militar de 2,000 leguas de longitud
y 900 de latitud en su mayor extensión en que 16,000,000 americanos
defienden sus derechos, o están
comprimidos por la nación española, que aunque fue en algún tiempo
el más vasto imperio del mundo,
Nosotros somos un pequeño género humano; posee- sus restos son ahora impotentes
para dominar el nuevo hemisferio
mos un mundo aparte, cercado por dilatados mares; y hasta para mantenerse en el annuevos en casi todas las artes y ciencias, aunque en tiguo. ¿Y la Europa civilizada, comerciante y amante de la libertad,
cierto modo viejos en los usos de la sociedad civil. permite que una vieja serpiente, por
sólo satisfacer su saña envenenada,
devore la más bella parte de nuestro
una absoluta indigencia y to, todos resultados de la guerra.
globo? ¡Qué! ¿está la Europa sora una soledad espantosa, no En Nueva España había en 1808, da al clamor de su propio interés?
obstante que era uno de los más según nos refiere el barón de Hum- ¿No tiene ya ojos para ver la justibellos países de cuantos boldt, 7,800,000 almas con inclu- cia? ¿Tanto se ha endurecido para
hacían el orgullo de sión de Guatemala. Desde aquella ser de este modo insensible? Estas
la América. Sus época, la insurrección que ha agi- cuestiones, cuanto más las medito,
tiranos gobier- tado a casi todas sus provincias, más me confunden; llego a pensar
nan un desierto, ha hecho disminuir sensiblemente que se aspira a que desaparezca la
y sólo oprimen aquel cómputo que parece exacto; América; pero es imposible porque
a tristes restos pues más de un millón de hombres toda la Europa no es España. ¡Qué
que escapados de han perecido, como lo podrá V. ver demencia la de nuestra enemiga,
la muerte, alimentan en la exposición de Mr. Walton que pretender reconquistar la América,
una precaria existen- describe con fidelidad los sangui- sin marina, sin tesoros, y casi sin
cia: algunas mujeres, narios crímenes cometidos en aquel soldados! Pues los que tiene apeniños y ancianos son opulento imperio. Allí la lucha se nas son bastantes para retener a su
los que quedan. Los mantiene a fuerza de sacrificios propio pueblo en una violenta obemás de los hombres humanos y de todas especies, pues diencia y defenderse de sus vecihan perecido por no nada ahorran los españoles con tal nos. Por otra parte, ¿podrá esta naser esclavos, y los que logren someter a los que han ción hacer comercio exclusivo de
que viven comba- tenido la desgracia de nacer en este la mitad del mundo sin manufactusuelo, que parece destinado a empa- ras, sin producciones territoriales,
parse con la sangre de sus hijos. A sin artes, sin ciencias, sin política?
pesar de todo, los mexicanos serán Lograda que fuese ésta loca emprelibres, porque han abrazado el par- sa, y suponiendo más, aun lograda
tido de la patria, con la resolución la pacificación, los hijos de los acde vengar a sus pasados, o seguir- tuales americanos unidos con los
los al sepulcro. Ya ellos dicen con de los europeos reconquistadores,
Raynal: llegó el tiempo, en fin, de ¿no volverían a formar dentro de
pagar a los españoles suplicios con veinte años los mismos patrióticos
suplicios y de ahogar a esa raza de designios que ahora se están comexterminadores en su sangre o en batiendo?
La Europa haría un bien a la España
el mar.
Las islas de Puerto Rico y Cuba, en disuadirla de su obstinada temeque entre ambas pueden formar una ridad, porque a lo menos le ahorrará
población de 700 a 800,000 almas, los gastos que expende, y la sangre

contra el ejército español bajo el
general Morillo, que es verosímil
sucumba delante de la inexpugnable plaza de Cartagena. Mas si
la tomare será a costa de grandes
pérdidas, y desde luego carecerá de
fuerzas bastantes para subyugar a
los morígeros y bravos moradores
del interior.
En cuanto a la heroica y desdichada
Venezuela, sus acontecimientos han
sido tan rápidos y sus devastaciones tales, que casi la han reducido a

ten con furor en los campos y en
los pueblos internos hasta expirar o
arrojar al mar a los que, insaciables
de sangre y de crímenes, rivalizan
con los primeros monstruos que
hicieron desaparecer de la América a su raza primitiva. Cerca de
un millón de habitantes de contaba
en Venezuela; y sin exageración se
puede asegurar que una cuarta parte
ha sido sacrificada por la tierra, la
espada, el hambre, la peste, las peregrinaciones; excepto el terremo-

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geoestrategia, de sur america. las razones de la independencia

que derrama; a fin de que fijando
su atención en sus propios recintos, fundase su prosperidad y poder
sobre bases más sólidas que las de
inciertas conquistas, un comercio
precario y exacciones violentas en
pueblos remotos, enemigos y poderosos. La Europa misma, por miras de sana política debería haber
preparado y ejecutado el proyecto
de la independencia americana, no
sólo porque el equilibrio del mundo así lo exige, sino porque este es
el medio legítimo y seguro de adquirirse establecimientos ultramarinos de comercio. La Europa, que
no se halla agitada por las violentas
pasiones de la venganza, ambición
y codicia, como la España, parece
que estaba autorizada por todas las
leyes de la equidad a ilustrarla sobre sus bien entendidos intereses.
Cuantos escritores han tratado la
materia se acordaban en esta parte.
En consecuencia, nosotros esperábamos con razón que todas las
naciones cultas se apresurarían a
auxiliarnos, para que adquiriésemos un bien cuyas ventajas son recíprocas a entrambos hemisferios.
Sin embargo ¡cuán frustradas esperanzas! No sólo los europeos, pero
hasta nuestros hermanos del Norte,
se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda, que por
su esencia es la más justa, y por sus
resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en
los siglos antiguos y modernos;
porque ¿hasta dónde se puede calcular la trascendencia de la libertad
del hemisferio de Colón?
«La felonía con que Bonaparte,
dice V., prendió a Carlos IV y a
Fernando VII, reyes de esta nación,
que tres siglos ha, aprisionó con
traición a dos monarcas de la América Meridional, es un acto muy
manifiesto de la retribución divina,
y al mismo tiempo una prueba de
que Dios sostiene la justa causa de
los americanos, y les concederá su
independencia.»
Parece que V. quiere aludir al monarca de México Moctezuma, preso
por Cortés y muerto, según Herrera, por el mismo, aunque Solís dice

que por el pueblo; y a Atahualpa,
Inca del Perú, destruido por Francisco Pizarro y Diego Almagro.
Existe tal diferencia entre la suerte
de los reyes españoles y los reyes
americanos, que no admiten comparación; los primeros tratados con
dignidad, conservados, y al fin recobran su libertad y trono; mientras que los últimos sufren tormentos inauditos y los vilipendios más
vergonzosos. Si a Quauhtemotzin,
sucesor de Moctezuma, se le tra-

«Después de algunos meses, añade
V., he hecho muchas reflexiones
sobre la situación de los americanos y sus esperanzas futuras; tomo
grande interés en sus sucesos; pero
me faltan muchos informes relativo a sus estado actual y a lo que
ellos aspiran: deseo infinitamente
saber la política de cada provincia
como también su población; si desean repúblicas o monarquías, si
formarán una gran república o una
gran monarquía? Toda noticia de

...mas nosotros, que apenas conservamos vestigios
de lo que en otro tiempo fue, y que por otra parte,
no somos indios, ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país, y los
usurpadores españoles; en suma, siendo nosotros
americanos por nacimientos, y nuestros derechos
los de Europa, tenemos que disputar estos a los del
país, y que mantenernos en él contra la invasión de
los invasores...
ta como emperador, y le ponen la
corona, fue por irrisión y no por
respeto, para que experimentase
esta escarnio antes que las torturas.
Iguales a la suerte de este monarca
fueron las del rey de Michoacán,
Catzontzin; el Zipa de Bogotá, y
cuantos Toquis, Incas, Zipas, Ulmenes, Caciques y demás dignidades indianas sucumbieron al poder
español. El suceso de Fernando
VII es más semejante al que tuvo
lugar en Chile en 1535 con el Ulmén de Copiapó, entonces reinante
en aquella comarca. El español Almagro pretextó, como Bonaparte,
tomar partido por la causa del legítimo soberano, y en consecuencia
llama al usurpador como Fernando
lo era en España; aparenta restituir
al legítimo a sus estados y termina
por encadenar y echar a las llamas
al infeliz Ulmén, sin querer ni aun
oír su defensa. Este es el ejemplo
de Fernando VII con su usurpador;
los reyes europeos sólo padecen
destierros, el Ulmén de Chile termina su vida de un modo atroz.

esta especie que V. pueda darme,
o indicarme las fuentes a que debo
ocurrir, la estimaré como un favor
muy particular.»
Siempre las almas generosas se interesan en la suerte de un pueblo
que se esmera por recobrar los derechos con que el Criador y la naturaleza le han dotado; y es necesario
estar bien fascinado por el error o
por las pasiones para no abrigar
esta noble sensación; V. ha pensado
en mi país, y se interesa por él; este
acto de benevolencia me inspira el
más vivo reconocimiento.
He dicho la población que se calcula por datos más o menos exactos, que mil circunstancias hacen
fallidos, sin que sea fácil remediar
esa inexactitud, porque los más de
los moradores tienen habitaciones
campestres, y muchas veces errantes; siendo labradores, pastores,
nómadas, perdidos en medio de espesos e inmensos bosques, llanuras
solitarias, y aislados entre lagos y
ríos caudalosos. ¿Quién será capaz
de formar una estadística completa

de semejantes comarcas? Además,
los tributos que pagan los indígenas;
las penalidades de los esclavos; las
primicias, diezmos y derechos que
pesan sobre los labradores, y otros
accidentes, alejan de sus hogares
a los pobres americanos. Esto es
sin hacer mención de la guerra de
exterminio que ya ha segado cerca de un octavo de la población,
y ha ahuyentado una gran parte;
pues entonces las dificultades son
insuperables y el empadronamiento vendrá a reducirse a la mitad del
verdadero censo.
Todavía es más difícil presentir la
suerte futura del Nuevo Mundo,
establecer principios sobre su política, y casi profetizar la naturaleza
del gobierno que llegará a adoptar.
Toda idea relativa al porvenir de
este país me parece aventurada.
¿Se pudo prever, cuando el género
humano se hallaba en su infancia
rodeado de tanta incertidumbre, ignorancia y error, cuál sería el régimen que abrazaría para su conservación? ¿Quién se habría atrevido
a decir tal nación será república
o monarquía, esta será pequeña,
aquella grande? En mi concepto,
esta es la imagen de nuestra situación. Nosotros somos un pequeño género humano; poseemos
un mundo aparte, cercado por dilatados mares; nuevos en casi todas las artes y ciencias, aunque en
cierto modo viejos en los usos de
la sociedad civil. Yo considero el
estado actual de la América, como
cuando desplomado el imperio romano, cada desmembración formó
un sistema político, conforme a sus
intereses y situación, o siguiendo la
ambición particular de algunos jefes, familias, o corporaciones; con
esta notable diferencia que aquellos miembros dispersos volvían a
restablecer sus antiguas naciones
con las alteraciones que exigían las
cosas o los sucesos; mas nosotros,
que apenas conservamos vestigios
de lo que en otro tiempo fue, y que
por otra parte, no somos indios, ni
europeos, sino una especie media
entre los legítimos propietarios del
país, y los usurpadores españoles;

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en suma, siendo nosotros americanos por nacimientos, y nuestros derechos los de Europa, tenemos que
disputar estos a los del país, y que
mantenernos en él contra la invasión de los invasores; así nos hallamos en el caso más extraordinario
y complicado. No obstante que es
una especie de adivinación indicar
cuál será el resultado de la línea de
política que la América siga, me
atrevo a aventurar algunas conjeturas que desde luego caracterizo
de arbitrarias, dictadas por un deseo racional, y no por un raciocinio
probable.
La posición de los moradores del
hemisferio americano ha sido por
siglos puramente pasiva; su existencia política era nula. Nosotros
estábamos en un grado todavía más
abajo de la servidumbre, y por lo
mismo con más dificultad para elevarnos al goce de la libertad. Permítame V. estas consideraciones
para elevar la cuestión. Los estados
son esclavos por la naturaleza de
su constitución o por el abuso de
ella; luego, un pueblo es esclavo
cuando el gobierno, por su esencia
o por sus vicios, holla y usurpa los
derechos del ciudadano o súbdito.
Aplicando estos principios, hallaremos que la América no solamente estaba privada de su libertad,
sino también de la tiranía activa y
dominante. Me explicaré. En las
administraciones absolutas no se
reconocen límites en el ejercicio de
las facultades gubernativas: la voluntad del Gran Sultán, Kan, Dey y
demás soberanos despóticos, es la
ley suprema, y esta es casi arbitrariamente ejecutada por los bajaes,
kanes y sátrapas subalternos de la
Turquía y Persia, que tienen organizada una opresión de que participan los súbditos en razón de la
autoridad que se les confía. A ellos
está encargada la administración
civil, militar, política, de rentas,
y la religión. Pero al fin son persas los jefes de Hispahan, son turcos los visires del gran señor, son
tártaros los sultanes de la Tartaria.
La China no envía a buscar mandatarios militares y letrados al país

de Gengis Kan que la conquistó,
a pesar de que los actuales chinos
son descendientes directos de los
subyugados por los ascendientes
de los presentes tártaros.
¡Cuán diferente era entre nosotros!
Se nos vejaba con una conducta
que, además de privarnos de los derechos que nos correspondían, nos
dejaba en una especie de infancia
permanente con respecto a las transacciones públicas. Si hubiésemos
siquiera manejado nuestros asuntos domésticos en nuestra administración interior, conoceríamos
el curso de los negocios públicos
y su mecanismo. Gozaríamos también de la consideración personal
que impone a los ojos del pueblo
cierto respeto maquinal, que es tan
necesario conservar en las revoluciones. He aquí por qué he dicho
que estábamos privados hasta de la
tiranía activa, pues que no nos está
permitido ejercer sus funciones.
Los americanos, en el sistema español que está en vigor, y quizá con
mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar en la sociedad que el
de siervos propios para el trabajo,
y cuando más el de simples consumidores; y aun esta parte coartada
con restricciones chocantes; tales
son las prohibiciones del cultivo de

frutos de Europa, el estanco de las
producciones que el rey monopoliza, el impedimento de las fábricas
que la misma península no posee,
los privilegios exclusivos del comercio hasta de los objetos de primera necesidad; las trabas entre
provincias y provincias americanas

puloso, sea meramente pasivo ¿no
es un ultraje y una violación de los
derechos de la humanidad?
Estábamos, como acabo de exponer, abstraídos y, digámoslo así,
ausentes del universo cuanto es
relativo a la ciencia del gobierno y
administración del Estado. Jamás

Se nos vejaba con una conducta que, además de privarnos de los derechos que nos correspondían, nos
dejaba en una especie de infancia permanente con
respecto a las transacciones públicas
para que no se traten, entienden, ni
negocien; en fin, ¿quiere V. saber
cuál era nuestro destino? Los campos para cultivar el añil, la grana, el
café, la caña, el cacao y el algodón;
las llanuras solitarias para criar ganados; los desiertos para cazar las
bestias feroces; las entrañas de la
tierra para excavar el oro, que puede saciar a esa nación avarienta.
Tan negativo era nuestro estado que
no encuentro semejante en ninguna
otra asociación civilizada, por más
que recorro la serie de las edades
y la política de todas las naciones.
Pretender que un país tan felizmente constituido, extenso, rico y po-

éramos virreyes ni gobernadores,
sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos, pocas
veces; diplomáticos, nunca; militares, sólo en calidad de subalternos;
nobles, sin privilegios reales; no
éramos, en fin, ni magistrados ni financistas, y casi ni aun comerciantes; todo en contraversión directa
de nuestras instituciones.
El emperador Carlos V formó un
pacto con los descubridores, conquistadores y pobladores de América que, como dice Guerra, es
nuestro contrato social. Los reyes
de España convinieron solemnemente con ellos que lo ejecutasen
por su cuenta y riesgo, prohibiéndoseles hacerlo a costa de la real
hacienda, y por esta razón se les
concedía que fuesen señores de la
tierra, que organizasen la administración y ejerciesen la judicatura
en apelación; con otras muchas
exenciones y privilegios que sería
prolijo detallar. El rey se comprometió a no enajenar jamás las provincias americanas, como que a él
no tocaba otra jurisdicción que la
del alto dominio, siendo una especie de propiedad feudal la que allí
tenían los conquistadores para sí y
sus descendientes. Al mismo tiempo existen leyes expresas que favorecen casi exclusivamente a los
naturales del país, originarios de
España, en cuanto a los empleos civiles, eclesiásticos y de rentas. Por
manera que con una violación manifiesta de las leyes y de los pactos

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subsistentes, se han visto despojar
aquellos naturales de la autoridad
constitucional que les daba su código.
De cuanto he referido, será fácil
colegir que la América no estaba
preparada para desprenderse de la
metrópoli, como súbitamente sucedió por el efecto de las ilegítimas
cesiones de Bayona, y por la inicua
guerra que la regencia nos declaró
sin derecho alguno para ello, no
sólo por la falta de justicia, sino
también de legitimidad. Sobre la
naturaleza de los gobiernos españoles, sus decretos conminatorios
y hostiles, y el curso entero de su
desesperada conducta, hay escritos
del mayor mérito en el periódico
El Español, cuyo autor es el Sr.
Blanco; y estando allí esta parte de
nuestra historia muy bien tratada,
me limito a indicarlo.
Los americanos han subido de repente y sin los conocimientos previos, y, lo que es más sensible, sin
la práctica de los negocios públicos, a representar en la escena del
mundo las eminentes dignidades de
legisladores, magistrados, administradores del erario, diplomáticos,
generales, y cuantas autoridades
supremas y subalternas forman la
jerarquía de un Estado organizado
con regularidad.
Cuando las águilas francesas sólo
respetaron los muros de la ciudad
de Cádiz, y con su vuelo arrollaron a los frágiles gobiernos de la
Península, entonces quedamos en
la orfandad. Ya antes habíamos
sido entregados a la merced de un
usurpador extranjero. Después, lisonjeados con la justicia que se nos
debía con esperanzas halagüeñas
siempre burladas; por último, inciertos sobre nuestro destino futuro, y amenazados por la anarquía,
a causa de la falta de un gobierno
legítimo, justo y liberal, nos precipitamos en el caos de la revolución.
En el primer momento sólo se cuidó
de proveer a la seguridad interior,
contra los enemigos que encerraba
nuestro seno. Luego se extendió a
la seguridad exterior; se establecieron autoridades que sustituimos

Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación
del mundo, menos por su
extensión y riquezas que
por su libertad y gloria.
a las que acabábamos de deponer
encargadas de dirigir el curso de
nuestra revolución y de aprovechar
la coyuntura feliz en que nos fuese
posible fundar un gobierno constitucional digno del presente siglo y
adecuado a nuestra situación. Todos los nuevos gobiernos marcaron
sus primeros pasos con el establecimiento de juntas populares. Estas
formaron en seguidas reglamentos
para la convocación de congresos
que produjeron alteraciones importantes. Venezuela erigió un gobierno democrático federal, declarando
previamente los derechos del hombre, manteniendo el equilibrio de
los poderes y estatuyendo leyes generales en favor de la libertad civil,
de imprenta y otras; finalmente, se
constituyó un gobierno independiente. La Nueva Granada siguió
con uniformidad los establecimientos políticos y cuantas reformas
hizo Venezuela, poniendo por base
fundamental de su Constitución el
sistema federal más exagerado que
jamás existió; recientemente se ha
mejorado con respecto al poder
ejecutivo general, que ha obtenido
cuantas atribuciones le corresponden. Según entiendo, Buenos Aires
y Chile han seguido esta misma
línea de operaciones; pero como
nos hallamos a tanta distancia, los
documentos son tan raros, y las noticias tan inexactas, no me animaré
ni aun a bosquejar el cuadro de sus
transacciones.
Los sucesos en México han sido
demasiado varios, complicados,
rápidos y desgraciados, para que se
puedan seguir en el curso de su revolución. Carecemos, además, de
documentos bastante instructivos,

que nos hagan capaces de juzgarlos. Los independientes de México,
por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en setiembre
de 1810, y un año después, ya tenían centralizado su gobierno en
Zitácuaro, instalado allí una Junta
Nacional bajo los auspicios de Fernando VII, en cuyo nombre se ejercían las funciones gubernativas. Por
los acontecimientos de la guerra,
esta Junta se trasladó a diferentes
lugares, y es verosímil que se haya
conservado hasta estos últimos
momentos, con las modificaciones
que los sucesos hayan exigido. Se
dice que ha creado un generalísimo o dictador que lo es el ilustre
general Morelos; otros hablan del
célebre general Rayón; lo cierto es
que uno de estos dos grandes hombres o ambos separadamente ejercen la autoridad suprema en aquel
país; y recientemente ha aparecido
una Constitución para el régimen
del Estado. En marzo de 1812 el
gobierno residente de Zultepec
presentó un plan de paz y guerra
al virrey de México concebido con
la más profunda sabiduría. En él se
reclamó el derecho de gentes estableciendo principios de una exactitud incontestable. Propuso la Junta
que la guerra se hiciese como entre
hermanos y conciudadanos, pues
que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los
derechos de gentes de guerra, inviolables para los mismos infieles
y bárbaros, debían serlo más para
cristianos, sujetos a un soberano y
a unas leyes; que los prisioneros
no fuesen tratados como reos de
lesa majestad, ni se degollasen los
que rendían las armas, sino que se
mantuviesen en rehenes para can-

Los Estados americanos han menester de los
cuidados de gobiernos
paternales que curen las
llagas y las heridas del
despotismo y la guerra.

jearlos; que no se entrase a sangre
y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni quintasen
para sacrificarlas, y concluye que,
en caso de no admitirse este plan,
se observarían rigorosamente las
represalias. Esta negociación se
trató con el más alto desprecio; no
se dió respuesta a la Junta Nacional; las comunicaciones originales se quemaron públicamente en
la plaza de México, por mano del
verdugo; y la guerra de exterminio
continuó por parte de los españoles
con su furor acostumbrado, mientras que los mexicanos y las otras
naciones americanas no lo hacían,
ni aun a muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles.
Aquí se observa que por causas de
conveniencia se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a
la Constitución de la monarquía.
Parece que la Junta Nacional es absoluta en el ejercicio de las funciones legislativa, ejecutiva y judicial,
y el número de sus miembros muy
limitado.
Los acontecimientos de la Tierra
Firme nos han probado que las instituciones perfectamente representativas no son adecuadas a nuestro
carácter, costumbres y luces actuales. En Caracas el espíritu de partido
tomó su origen en las sociedades,
asambleas, y elecciones populares;
y estos partidos nos tornaron a la
esclavitud. Y así como Venezuela
ha sido la república americana que
más se ha adelantado en sus instituciones políticas, también ha sido el
más claro ejemplo de la ineficacia
de la forma democrática y federal
para nuestros nacientes Estados.
En Nueva Granada las excesivas
facultades de los gobiernos provinciales y la falta de centralización en el general, han conducido
aquel precioso país al estado a que
se ve reducido en el día. Por esta
razón sus débiles enemigos se han
conservado contra todas las probabilidades. En tanto que nuestros
compatriotas no adquieran los talentos y las virtudes políticas que
distinguen a nuestros hermanos del
Norte, los sistemas enteramente

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populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser
nuestra ruina. Desgraciadamente,
estas cualidades parecen estar muy
distantes de nosotros en el grado
que se requiere; y por el contrario,
estamos dominados de los vicios
que se contraen bajo la dirección
de una nación como la española,
que sólo ha sobresalido en fiereza,
ambición, venganza y codicia.
Es más difícil, dice Montesquieu,
sacar un pueblo de la servidumbre,
que subyugar uno libre. Esta verdad está comprobada por los anales de todos los tiempos, que nos
muestran las más de las naciones
libres sometidas al yugo, y muy
pocas de las esclavas recobrar su
libertad. A pesar de este convencimiento, los meridionales de este
continente han manifestado el conato de conseguir instituciones liberales, y aun perfectas; sin duda,
por efecto del instinto que tienen
todos los hombres de aspirar a su
mejor felicidad posible, la que se
alcanza infaliblemente en las sociedades civiles, cuando ellas están
fundadas sobre las bases de la justicia, de la libertad, y de la igualdad. Pero ¿Se puede concebir que
un pueblo recientemente desencadenado, se lance a la esfera de la
libertad, sin que, como a Icaro, se
le deshagan las alas y recaiga en el
abismo? Tal prodigio es inconcebible, nunca visto. Por consiguiente,
no hay un raciocinio verosímil que
nos halague con esta esperanza.
Yo deseo más que otro alguno ver
formar en América la más grande
nación del mundo, menos por su
extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la
perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el
Nuevo Mundo sea por elmomento regido por una gran república;
como es imposible, no me atrevo
a desearlo; y meno deseo aún una
monarquía universal de América,
porque este proyecto, sin ser útil, es
también imposible. Los abusos que
actualmente existen no se reformarían, y nuestra regeneración sería
infructuosa. Los Estados america-

nos han menester de los cuidados
de gobiernos paternales que curen
las llagas y las heridas del despotismo y la guerra. La metrópoli,
por ejemplo, sería México, que es
la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay

conseguirlo, es menos útil; y así,
no soy de la opinión de las monarquías americanas. He aquí mis
razones. El interés bien entendido
de una república se circunscribe en
la esfera de su conservación, prosperidad y gloria. No ejerciendo la

¿Se puede concebir que un pueblo recientemente desencadenado, se lance a la esfera de la libertad, sin
que, como a Icaro, se le deshagan las alas y recaiga
en el abismo? Tal prodigio es inconcebible, nunca
visto. Por consiguiente, no hay un raciocinio verosímil
que nos halague con esta esperanza.
metrópoli. Supongamos que fuese
el Istmo de Panamá, punto céntrico para todos los extremos de este
vasto continente; ¿no continuarían
estos en la languidez, y aun en el
desorden actual? Para que un solo
gobierno dé vida, anime, ponga
en acción todos los resortes de la
prosperidad pública, corrija, ilustre
y perfeccione al Nuevo Mundo, sería necesario que tuviese las facultades de un Dios, y cuando menos
las luces y virtudes de todos los
hombres.
El espíritu de partido que al presente agita a nuestros Estados, se
encendería entonces con mayor encono, hallándose ausente la fuente
del poder que únicamente puede
reprimirlo. Además, los magnates
de las capitales no sufrirían la preponderancia de los metropolitanos,
a quienes considerarían como a
otros tantos tiranos; sus celos llegarían hasta el punto de comparar a
estos con los odiosos españoles. En
fin, una monarquía semejante sería
un coloso deforme, que su propio
peso desplomaría a la menor convulsión.
Mr. de Pradt ha dividido sabiamente a la América en 15 a 17 Estados
independientes entre sí, gobernados por otros tantos monarcas. Estoy de acuerdo en cuanto a lo primero, pues la América comporta la
creación de 17 naciones; en cuanto
a lo segundo, aunque es más fácil

libertad imperio, porque es precisamente su opuesto, ningún estímulo
excita a los republicanos a extender los términos de su nación, en
detrimento de sus propios medios,
con el único objeto de hacer participar a sus vecinos de una constitución liberal. Ningún derecho
adquieren, ninguna ventaja sacan
venciéndolos, a menos que los reduzcan a colonias, conquistas, o
aliados, siguiendo el ejemplo de
Roma. Máximas y ejemplos tales
están en oposición directa con los
principios de justicia de los sistemas republicanos; y aun diré más,
en oposición manifiesta con los intereses de sus ciudadanos; porque
un Estado demasiado extenso en sí
mismo o por sus dependencias, al
cabo viene en decadencia, y convierte su forma libre en otra tiránica; refleja los principios que deben
conservarla, y ocurre por último
al despotismo. El distintivo de las
pequeñas repúblicas es la permanencia; el de las grandes, es vario,
pero siempre se inclina al imperio.
Casi todas las primeras han tenido
una larga duración; de las segundas
sólo Roma se mantuvo algunos siglos, pero fue porque era república
la capital y no lo era el resto de sus
dominios, que se gobernaban por
leyes e instituciones diferentes.
Muy contraria es la política de un
rey, cuya inclinación constante se
dirige al aumento de sus posesio-

nes, riquezas y facultades; con razón, porque se autoridad crece con
estas adquisiciones, tanto con respecto a sus vecinos como a sus propios vasallos, que temen en él un
poder tan formidable cuanto es su
imperio, que se conserva por medio de la guerra y de las conquistas.
Por estas razones pienso que los
americanos, ansiosos de paz, ciencias, artes, comercio y agricultura,
preferirían las repúblicas a los reinos, y me parece que estos deseos
se conformarán con las miras de la
Europa.
No convengo en el sistema federal
entre los populares y representativos, por ser demasiado perfecto y
exigir virtudes y talentos políticos
muy superiores a los nuestros; por
igual razón rehúso la monarquía
mixta de aristocracia y democracia
que tanta fortuna y esplendor ha
procurado a Inglaterra. No siéndonos posible lograr entre las repúblicas y monarquías lo más perfecto
y acabado, evitemos caer en anarquías demagógicas o en tiranías
monócratas. Busquemos un medio
entre extremos opuestos que nos
conducirían a los mismos escollos,
a la infelicidad y al deshonor. Voy
a arriesgar el resultado de mis cavilaciones sobre la suerte futura de
la América; no la mejor, sino la que
sea más asequible.
Por la naturaleza de las localidades,
riquezas, población y carácter de
los mexicanos, imagino que intentarían al principio establecer una
república representativa en la cual
tenga grandes atribuciones el poder
ejecutivo, concentrándolo en un individuo que si desempeña sus funciones con acierto y justicia, casi
naturalmente vendrá a conservar
una autoridad vitalicia. Si su incapacidad o violenta administración
excita una conmoción popular que
triunfe, este mismo poder ejecutivo
quizás se difundirá en una asamblea. Si el partido preponderante es
militar o aristocrático, exigirá probablemente una monarquía, que al
principio será limitada y constitucional y después inevitablemente
declinará en absoluta; pues debe-

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mos convenir en que nada hay más
difícil en el orden político que la
conservación de una monarquía
mixta; y también es preciso convenir en que sólo un pueblo tan
patriota como el inglés es capaz
de contener la autoridad de un rey
y de sostener el espíritu de libertad
bajo un cetro y una corona.
Los Estados del Istmo de Panamá
hasta Guatemala formarán quizás
una asociación. Esta magnífica posición entre los dos grandes mares
podrá ser con el tiempo el emporio
del universo. Sus canales acortarán las distancias del mundo; estrecharán los lazos comerciales de
Europa, América y Asia; traerán a
tan feliz región los tributos de las
cuatro partes del globo. ¡Acaso
sólo allí podrá fijarse algún día la
capital de la tierra, como pretendió
Constantino que fuese Bizancio la
del antiguo hemisferio!
La Nueva Granada se unirá con
Venezuela, si llegan a convenirse
en formar una república central,
cuya capital sea Maracaibo o una
nueva ciudad que, con el nombre
de Las Casas (en honor de este héroe de la filantropía), se funde entre los confines de ambos países,
en el soberbio puerto de Bahíahonda. Esta posición, aunque desconocida, es más ventajosa por todos respectos. Su acceso es fácil, y
su situación tan fuerte, que puede
hacerse inexpugnable. Posee un
clima puro y saludable, un territorio tan propio para la agricultura
como para la cría de ganados, y una
grande abundancia de maderas de
construcción. Los salvajes que la
habitan serían civilizados, y nuestras poseciones se aumentarían en
la adquisición de la Goajira. Esta
nación se llamaría Colombia como
un tributo de justicia y gratitud al
criador de nuestro hemisferio. Su
gobierno

podrá imitar al inglés; con la diferencia de que en lugar de un rey
habrá un poder ejecutivo electivo, cuando más vitalicio, y jamás
hereditario si se quiere república;
una cámara o senado legislativo
hereditario, que en las tempestades políticas se interponga entre
las olas populares y los rayos del
gobierno, y un cuerpo legislativo
de libre elección, sin otras restricciones que las de la Cámara Baja
de Inglaterra. Esta constitución
participará de todas formas, y yo
deseo que no participe de todos
los vicios. Como esta es mi patria,
tengo un derecho incontestable
para desearla lo que en mi opinión
es mejor. Es muy posible que la
Nueva Granada no convenga en
el reconocimiento de un gobierno central, porque es en extremo
adicta a la federación; entonces
formará por sí sola un Estado que,
si subsiste, podrá ser muy dichoso
por sus grandes recursos de todos
géneros.
Poco sabemos de las opiniones
que prevalecen en Buenos Aires,
Chile y Perú; juzgando por lo que
se trasluce y por las apariencias,
en Buenos Aires habrá un gobierno central en que los militares se
lleven la primacía por consecuencia de sus divisiones intestinas y
guerras externas. Esta constitución
degenerará necesariamente en una
oligarquía o una monocracia, con
más o menos restricciones, y cuya
denominación nadie puede adivinar. Sería doloroso que tal cosa
sucediese, porque aquellos habitantes son acreedores a la más esp l é n d i d a gloria.
El reino de
Chil e

está llamado por la naturaleza de
su situación, por las costumbres
inocentes y virtuosas de sus moradores, por el ejemplo de sus vecinos, los fieros republicanos del
Arauco, a gozar de las bendiciones
que derraman las justas y dulces
leyes de una república. Si alguna
permanece largo tiempo en América, me inclino a pensar que será
la chilena. Jamás se ha extinguido
allí el espíritu de libertad; los vicios de la Europa y del Asia llegarán tarde o nunca a corromper las
costumbres de aquel extremo del
universo. Su territorio es limitado;
estará siempre fuera del contacto
inficionado del resto de los hombres; no alterará sus leyes, usos y
prácticas; preservará su uniformidad en opiniones políticas y religiosas; en una palabra, Chile puede ser libre.
El Perú, por el contrario, encierra
dos elementos enemigos de todo
régimen justo y liberal: oro y esclavos. El primero lo corrompe
todo; el segundo está corrompido
por sí mismo. El alma de un siervo
rara vez alcanza a apreciar la sana
libertad; se enfurece en los tumultos, o se humilla en las cadenas. Aunque estas reglas serían
aplicables a toda la América,
creo que con más justicia las
merece Lima por los conceptos que he expuesto y por la
cooperación que ha prestado a
sus señores contra sus
propios hermanos,

los ilustres hijos de Quito, Chile y
Buenos Aires. Es constante que el
que aspira a obtener la libertad, a
lo menos lo intenta. Supongo que
en Lima no tolerarán los ricos la
democracia, ni los esclavos y pardos libertos la aristocracia; los primeros preferirán la tiranía de uno
solo, por no padecer las persecuciones tumultuarias y por establecer un orden siquiera pacífico.
Mucho hará si concibe recordar su
independencia.
De todo lo expuesto, podemos
deducir estas consecuencias: las
provincias americanas se hallan
lidiando por emanciparse; al fin
obtendrán el suceso; algunas se
constituirán de un modo regular en
repúblicas federales y centrales; se
fundarán monarquías casi inevitablemente en las grandes secciones, y algunas serán tan infelices
que devorarán sus elementos, ya
en la actual, ya en las futuras revoluciones; que una gran monarquía
no será fácil consolidar; una gran
república imposible.
Es una idea grandiosa pretender
formar de todo el mundo nuevo

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una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí
y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres
y una religión, debería por consiguiente tener un solo gobierno que
confederase los diferentes Estados
que hayan de formarse; mas no
es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses
opuestos, caracteres desemejantes,
dividen a la América. ¡Qué bello
sería que el Istmo de Panamá fuese
para nosotros lo que el de Corinto
para los griegos! Ojalá que algún
día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los
representantes de las repúblicas,
reinos e imperios, a tratar de discutir sobre los altos intereses de la
paz y de la guerra con las naciones
de las otras tres partes del mundo.
Esta especie de corporación podrá
tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración; otra
esperanza es infundada; semejante
a la del abate St. Pierre que concibió al laudable delirio de reunir un
congreso europeo para decidir de
la suerte de los intereses de aquellas naciones.
«Mutaciones importantes y felices, continúa, pueden ser frecuentemente producidas por efectos
individuales. Los americanos meridionales tienen una tradición que
dice que cuando Quetralcohuatl,
el Hermes o Buhda de la América
del Sur, resignó su administración
y los abandonó, les prometió que
volvería después que los siglos
designados hubiesen pasado, y
que él reestrablecería su gobierno y renovaría su felicidad. Esta
tradición, ¿no opera y excita una
convicción de que muy pronto
debe volver? ¿concibe V. cuál será
el efecto que producirá, si un individuo apareciendo entre ellos
demostrase los caracteres de Quetralcohuatl, el Buhda del bosque,
o Mercurio, del cual han hablado
tanto las otras naciones? ¿no cree
V. que esto inclinaría todas las
partes? ¿no es la unión todo lo que
se necesita para ponerlos en estado de expulsar a los españoles,

Es una idea grandiosa pretender formar de todo el
mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo
que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería por consiguiente tener un solo gobierno
que confederase los diferentes Estados que hayan de
formarse; mas no es posible porque climas remotos,
situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres
desemejantes, dividen a la América.
sus tropas, y los partidarios de la
corrompida España, para hacerlos
capaces de establecer un imperio
poderoso, con un gobierno libre, y
leyes benévolas?»
Pienso como V. que causas individuales pueden producir resultados
generales, sobre todo en las revoluciones. Pero no es el héroes,
gran profeta, o Dios del Anahuac,
Quetralcohualt, el que es capaz de
operar los prodigiosos beneficios
que V. propone. Este personaje es
apenas conocido del pueblo mexicano, y no ventajosamente; porque
tal es la suerte de los vencidos aunque sean Dioses. Sólo los historiadores y literatos se han ocupado
cuidadosamente en investigar su
origen, verdadera o falsa misión,
sus profecías y el término de su carrera. Se disputa si fue un apóstol
de Cristo o bien pagano. Unos suponen que su nombre quiere decir
Santo Tomás; otros que Culebra
Emplumajada; y otros dicen que
es el famoso profeta de Yucatán,
Chilan-Cambal. En una palabra,
los más de los autores mexicanos,
polémicos e historiadores profanos, han tratado con más o menos
extensión la cuestión sobre el verdadero caracter de Quetralcohualt.
El hecho es, según dice Acosta,
que él estableció una religión, cuyos ritos, dogmas y misterios tenían una admirable afinidad con la
de Jesús, y que quizás es la más
semejante a ella. No obstante esto,
muchos escritores católicos han
procurado alejar la idea de que

este profeta fuese verdadero, sin
querer reconocer en él a un Santo Tomás como lo afirman otros
célebres autores. La opinión general es que Quetralcohualt es un
legislador divino entre los pueblos
paganos de Anahuac, del cual era
lugar-teniente el gran Motekzoma,
derivando de él su autoridad. De
aquí se infiere que nuestros mexicanos no seguirían el gentil Quetralcohualt aunque pareciese bajo
las formas más idénticas y favorables, pues que profesan una religión la más intolerante y exclusiva
de otras.
Felizmente, los directores de la
independencia de México se han
aprovechado del fanatismo con el
mejor acierto, proclamando a la
famosa virgen de Guadalupe por
reina de los patriotas, invocándola
en todos los casos arduos y llevándola en sus banderas. Con esto, el
entusiasmo político ha formado
una mezcla con la religión que ha
producido un fervor vehemente
por la sagrada causa de la libertad. La veneración de esta imagen
en México es superior a la más
exaltada que pudiera inspirar el
más diestro profeta. Seguramente
la unión es la que nos falta para
completar la obra de nuestra regeneración. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es
el distintivo de las guerras civiles
formadas generalmente entre dos
partidos: conservadores y reformadores. Los primeros son, por lo
común, más numerosos, porque el

imperio de la costumbre produce
el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos
son siempre menos numerosos
aunque más vehementes e ilustrados. De esto modo la masa física
se equilibra con la fuerza moral,
y la contienda se prolonga, siendo
sus resultados muy inciertos. Por
fortuna, entre nosotros la masa ha
seguido a la inteligencia.
Yo diré a V. lo que puede ponernos en aptitud de expulsar a los
españoles, y de fundar en gobierno libre. Es la unión, ciertamente;
mas esta unión no nos vendrá por
prodigios divinos, sino por efectos
sensibles y esfuerzos bien dirigidos. La América está encontrada
entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones, aislada en
medio del universo, sin relaciones
diplomáticas ni auxilios militares
y combatida por la España que posee más elementos para la guerra,
que cuantos nosotros furtivamente
podemos adquirir.
Cuando los sucesos no están asegurados, cuando el Estado es débil, y cuando las empresas son
remotas, todos los hombres vacilan; las opiniones dividen, las pasiones las agitan, y los enemigos
las animan para triunfar por este
fácil medio. Luego que seamos
fuertes, bajo los auspicios de una
nación liberal que nos preste su
protección, se nos verá de acuerdo
cultivar las virtudes y los talentos
que conducen a la gloria: entonces
seguiremos la marcha majestuosa
hacia las grandes prosperidades a
que está destinada la América Meridional; entonces las ciencias y las
artes que nacieron en el Oriente y
han ilustrado la Europa, volarán a
Colombia libre que las convidará
con un asilo.
Tales son, señor, las observaciones y pensamientos que tengo el
honor de someter a V. para que los
rectifique o deseche según su mérito; suplicándole se persuada que
me he atrevido a exponerlos, más
por no ser descortés, que porque
me crea capaz de ilustrar a V. en
la materia.

56

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar

Discurso de Angostura
Simón Bolívar. (1819)

Versión publicado en el Correo del Orinoco,
números 19, 20, 21 y 22 del 20 de febrero al
13 de marzo de 1819.

S

eñor. ¡Dichoso el ciudadano
que bajo el escudo de las armas
de su mando ha convocado la
soberanía nacional para que ejerza
su voluntad absoluta! Yo, pues, me
cuento entre los seres más favorecidos de la Divina Providencia, ya que
he tenido el honor de reunir a los representantes del pueblo de Venezuela en este augusto Congreso, fuente
de la autoridad legítima, depósito de
la voluntad soberana y árbitro del
destino de la nación.
Al trasmitir a los representantes del
pueblo el Poder Supremo que se me
había confiado, colmo los votos de
mi corazón, los de mis conciudadanos y los de nuestras futuras generaciones, que todo lo esperan de
vuestra sabiduría, rectitud y prudencia. Cuando cumplo con este dulce
deber, me liberto de la inmensa autoridad que me agobiaba, como de la
responsabilidad ilimitada que pesaba
sobre mis débiles fuerzas. Solamente una necesidad forzosa, unida a la
voluntad imperiosa del pueblo, me
habría sometido al terrible y peligroso encargo de Dictador Jefe Supremo de la República. ¡Pero ya respiro
devolviéndoos esta autoridad, que
con tanto riesgo, dificultad y pena
he logrado mantener en medio de
las tribulaciones más horrorosas que
pueden afligir a un cuerpo social!
No ha sido la época de la República,
que he presidido, una mera tempestad política, ni una guerra sangrienta,
ni una anarquía popular, ha sido, sí,
el desarrollo de todos los elementos
desorganizadores; ha sido la inundación de un torrente infernal que
ha sumergido la tierra de Venezuela.
Un hombre, ¡y un hombre como yo!,
¿qué diques podría oponer al ímpetu
de estas devastaciones? En medio de
este piélago de angustias no he sido
más que un vil juguete del huracán

revolucionario que me arrebataba
como una débil paja. Yo no he podido hacer ni bien ni mal; fuerzas
irresistibles han dirigido la marcha
de nuestros sucesos; atribuírmelos
no sería justo y sería darme una importancia que no merezco. ¿Queréis
conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual?
Consultad los anales de España, de
América, de Venezuela; examinad
las Leyes de Indias, el régimen de los
antiguos mandatarios, la influencia
de la religión y del dominio extranjero; observad los primeros actos del
gobierno republicano, la ferocidad
de nuestros enemigos y el carácter
nacional. No me preguntéis sobre los
efectos de estos trastornos para siempre lamentables; apenas se me puede
suponer simple instrumento de los
grandes móviles que han obrado sobre Venezuela; sin embargo, mi vida,
mi conducta, todas mis acciones públicas y privadas están sujetas a la

censura del pueblo. ¡Representantes!
Vosotros debéis juzgarlas. Yo someto la historia de mi mando a vuestra imparcial decisión; nada añadiré
para excusarla; ya he dicho cuanto
puede hacer mi apología. Si merezco
vuestra aprobación, habré alcanzado
el sublime título de buen ciudadano,
preferible para mí al de Libertador
que me dio Venezuela, al de Pacificador que me dio Cundinamarca, y a
los que el mundo entero puede dar.
¡Legisladores!
Yo deposito en vuestras manos el
mando supremo de Venezuela. Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a la felicidad de la República; en vuestras manos está la balanza
de nuestros destinos, la medida de
nuestra gloria, ellas sellarán los decretos que fijen nuestra libertad. En
este momento el Jefe Supremo de la
República no es más que un simple
ciudadano; y tal quiere quedar hasta
la muerte. Serviré, sin embargo, en

la carrera de las armas mientras haya
enemigos en Venezuela. Multitud de
beneméritos hijos tiene la patria capaces de dirigirla, talentos, virtudes,
experiencia y cuanto se requiere para
mandar a hombres libres, son el patrimonio de muchos de los que aquí
representan el pueblo; y fuera de
este Soberano Cuerpo se encuentran
ciudadanos que en todas épocas han
mostrado valor para arrostrar los peligros, prudencia para evitarlos, y el
arte, en fin, de gobernarse y de gobernar a otros. Estos ilustres varones
merecerán, sin duda, los sufragios
del Congreso y a ellos se encargará
del gobierno, que tan cordial y sinceramente acabo de renunciar para
siempre.
La continuación de la autoridad en un
mismo individuo frecuentemente ha
sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones
son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

57

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
como dejar permanecer largo tiempo
en un mismo ciudadano el poder. El
pueblo se acostumbra a obedecerle
y él se acostumbra a mandarlo; de
donde se origina la usurpación y la
tiranía. Un justo celo es la garantía
de la libertad republicana, y nuestros
ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado,
que los ha mandado mucho tiempo,
los mande perpetuamente.
Ya, pues, que por este acto de mi
adhesión a la libertad de Venezuela
puedo aspirar a la gloria de ser contado entre sus más fieles amantes,
permitidme, señor, que exponga con
la franqueza de un verdadero republicano mi respetuoso dictamen en
este Proyecto de Constitución que
me tomo la libertad de ofreceros en
testimonio de la sinceridad y del candor de mis sentimientos. Como se
trata de la salud de todos, me atrevo a
creer que tengo derecho para ser oído
por los representantes del pueblo. Yo
sé muy bien que vuestra sabiduría no
ha menester de consejos, y sé también que mi proyecto acaso, os parecerá erróneo, impracticable. Pero,
señor, aceptad con benignidad este
trabajo, que más bien es el tributo
de mi sincera sumisión al Congreso
que el efecto de una levedad presuntuosa. Por otra parte, siendo vuestras
funciones la creación de un cuerpo
político y aun se podría decir la creación de una sociedad entera, rodeada
de todos los inconvenientes que presenta una situación la más singular y
difícil, quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un
peligro encubierto o desconocido.
Echando una ojeada sobre lo pasado,
veremos cuál es la base de la República de Venezuela.
Al desprenderse América de la Monarquía Española, se ha encontrado, semejante al Imperio Romano,
cuando aquella enorme masa, cayó
dispersa en medio del antiguo mundo. Cada desmembración formó entonces una nación independiente con
forme a su situación o a sus intereses;
pero con la diferencia de que aquellos miembros volvían a restablecer
sus primeras asociaciones. Nosotros
ni aun conservamos los vestigios de
lo que fue en otro tiempo; no somos

europeos, no somos indios, sino una
especie media entre los aborígenes y
los españoles. Americanos por nacimiento y europeos por derechos, nos
hallamos en el conflicto de disputar a

gozábamos de la consideración personal que inspira el brillo del poder
a los ojos de la multitud, y que es
de tanta importancia en las grandes
revoluciones. Lo diré de una vez,

...un pueblo ignorante es un instrumento ciego
de su propia destrucción; la ambición, la intriga,
abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de
hombres ajenos de todo conocimiento político,
económico o civil; adoptan como realidades las
que son puras ilusiones; toman la licencia por la
libertad; la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia...
los naturales los títulos de posesión
y de mantenernos en el país que nos
vio nacer, contra la oposición de los
invasores; así nuestro caso es el más
extraordinario y complicado. Todavía hay más; nuestra suerte ha sido
siempre puramente pasiva, nuestra
existencia política ha sido siempre
nula y nos hallamos en tanta más
dificultad para alcanzar la libertad,
cuanto que estábamos colocados en
un grado inferior al de la servidumbre; porque no solamente se nos había robado la libertad, sino también
la tiranía activa y doméstica. Permítaseme explicar esta paradoja. En el
régimen absoluto, el poder autorizado no admite límites. La voluntad del
déspota, es la ley suprema ejecutada
arbitrariamente por los subalternos
que participan de la opresión organizada en razón de la autoridad de que
gozan. Ellos están encargados de las
funciones civiles, políticas, militares
y religiosas, pero al fin son persas
los sátrapas de Persia, son turcos los
bajáes del gran señor, son tártaros
los sultanes de la Tartaria. China no
envía a buscar mandarines a la cuna
de Gengis Kan que la conquistó. Por
el contrario, América, todo lo recibía
de España que realmente la había
privado del goce y ejercicio de la tiranía activa; no permitiéndonos sus
funciones en nuestros asuntos domésticos y administración interior.
Esta abnegación nos había puesto en
la imposibilidad de conocer el curso
de los negocios públicos; tampoco

estábamos abstraídos, ausentes del
universo, en cuanto era relativo a la
ciencia del gobierno.
Uncido el pueblo americano al triple
yugo de la ignorancia, de la tiranía y
del vicio, no hemos podido adquirir,
ni saber, ni poder, ni virtud. Discípulos de tan perniciosos maestros
las lecciones que hemos recibido, y
los ejemplos que hemos estudiado,
son los más destructores. Por el engaño se nos ha dominado más que
por la fuerza; y por el vicio se nos
ha degradado más bien que por la
superstición. La esclavitud es la hija
de las tinieblas; un pueblo ignorante
es un instrumento ciego de su propia
destrucción; la ambición, la intriga,
abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo
conocimiento político, económico o
civil; adoptan como realidades las
que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por
el patriotismo; la venganza por la
justicia. Semejante a un robusto ciego que, instigado por el sentimiento
de sus fuerzas, marcha con la seguridad del hombre más perspicaz, y
dando en todos los escollos no puede
rectificar sus pasos. Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy
pronto vuelve a perderla; porque en
vano se esforzarán en mostrarle que
la felicidad consiste en la práctica de
la virtud; que el imperio de las leyes
es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y
todo debe someterse a su benéfico

rigor; que las buenas costumbres, y
no la fuerza, son las columnas de las
leyes; que el ejercicio de la justicia es
el ejercicio de la libertad. Así, legisladores, vuestra empresa es tanto más
ímproba cuanto que tenéis que constituir a hombres pervertidos por las
ilusiones del error, y por incentivos
nocivos. «La libertad-dice Rousseau
es un alimento suculento, pero de
difícil digestión». Nuestros débiles
conciudadanos tendrán que enrobustecer su espíritu mucho antes que logren digerir el saludable nutritivo de
la libertad. Entumidos sus miembros
por las cadenas, debilitada su vista en
las sombras de las mazmorras, y aniquilados por las pestilencias serviles,
¿eran capaces de marchar con pasos
firmes hacia el augusto templo de la
libertad? ¿Serán capaces de admirar
de cerca sus espléndidos rayos y respirar sin opresión el éter puro que allí
reina?
Meditad bien vuestra elección, legisladores. No olvidéis que vais a
echar los fundamentos a un pueblo
naciente que podrá elevarse a la
grandeza que la naturaleza le ha señalado, si vosotros proporcionáis su
base al eminente rango que le espera.
Si vuestra elección no está presidida
por el genio tutelar de Venezuela que
debe inspiraros el acierto de escoger
la naturaleza y la forma de gobierno
que vais a adoptar para la felicidad
del pueblo; si no acertáis, repito, la
esclavitud será el término de nuestra
transformación.
Los anales de los tiempos pasados os
presentarán millares de gobiernos.
Traed a la imaginación las naciones
que han brillado sobre la tierra, y
contemplaréis afligidos que casi toda
la tierra ha sido, y aún es, víctima de
sus gobiernos. Observaréis muchos
sistemas de manejar hombres, mas
todos para oprimirlos; y si la costumbre de mirar al género humano
conducido por pastores de pueblos,
no disminuyese el horror de tan chocante espectáculo, nos pasmaríamos
al ver nuestra dócil especie pacer sobre la superficie del globo como viles
rebaños destinados a alimentar a sus
crueles conductores. La naturaleza, a
la verdad, nos dota al nacer del incentivo de la libertad; mas sea pere-

58

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
za, sea propensión inherente a la humanidad, lo cierto es que ella reposa
tranquila aunque ligada con las trabas que le imponen. Al contemplarla
en este estado de prostitución, parece
que tenemos razón para persuadirnos
que, los más de los hombres tienen
por verdadera aquella humillante
máxima, que más cuesta mantener el
equilibrio de la libertad que soportar
el peso de la tiranía.
¡Ojalá que esta máxima contraria a
la moral de la naturaleza, fuese falsa!
¡Ojalá que esta máxima no estuviese
sancionada por la indolencia de los
hombres con respecto a sus derechos
más sagrados!
Muchas naciones antiguas y modernas han sacudido la opresión; pero
son rarísimas las que han sabido gozar de algunos preciosos momentos
de libertad; muy luego han recaído en sus antiguos vicios políticos;
porque son los pueblos, más bien
que los gobiernos, los que arrastran
tras sí la tiranía. El hábito de la dominación, los hace insensibles a los
encantos del honor y de la prosperidad nacional; y miran con indolencia
la gloria de vivir en el movimiento
de la libertad, bajo la tutela de leyes
dictadas por su propia voluntad. Los
fastos del universo proclaman esta
espantosa verdad.
Sólo la democracia, en mi concepto,
es susceptible de una absoluta libertad; pero ¿cuál es el gobierno democrático que ha reunido a un tiempo,
poder, prosperidad y permanencia?
¿Y no se ha visto por el contrario la
aristocracia, la monarquía cimentar
grandes y poderosos imperios por
siglos y siglos? ¿Qué gobierno más
antiguo que el de China? ¿Qué República ha excedido en duración a la
de Esparta, a la de Venecia? ¿El Imperio Romano no conquistó la tierra?
¿No tiene Francia catorce siglos de
monarquía? ¿Quién es más grande
que Inglaterra? Estas naciones, sin
embargo, han sido o son aristocracias y monarquías.
A pesar de tan crueles reflexiones, yo
me siento arrebatado de gozo por los
grandes pasos que ha dado nuestra
República al entrar en su noble carrera. Amando lo más útil, animada
de lo más justo, y aspirando a lo más

Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano del norte, que más bien es un
compuesto de África y de América, que una emanación de Europa, pues que hasta España misma, deja
de ser Europa por su sangre africana, por sus instituciones y por su carácter. Es imposible asignar con
propiedad a qué familia humana pertenecemos. La
mayor parte del indígena se ha aniquilado, el europeo
se ha mezclado con el americano y con el africano, y
éste se ha mezclado con el indio y con el europeo.
perfecto al separarse Venezuela de
la nación española, ha recobrado su
independencia, su libertad, su igualdad, su soberanía nacional. Constituyéndose en una República democrática, proscribió la monarquía, las
distinciones, la nobleza, los fueros,
los privilegios; declaró los derechos
del hombre, la libertad de obrar, de
pensar, de hablar y de escribir. Estos actos eminentemente liberales
jamás serán demasiado admirados
por la pureza que los ha dictado. El
primer Congreso de Venezuela ha
estampado en los anales de nuestra
legislación con caracteres indelebles,
la majestad del pueblo dignamente expresada, al sellar el acto social
más capaz de formar la dicha de una
nación. Necesito de recoger todas
mis fuerzas para sentir con toda la
vehemencia de que soy susceptible,
el supremo bien que encierra en sí
este Código inmortal de nuestros
derechos y de nuestras leyes. ¡Pero
cómo osaré decirlo! ¿Me atreveré yo
a profanar, con mi censura las tablas
sagradas de nuestras leyes?... Hay
sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un amante de la
patria; ellos rebosan agitados por su
propia violencia, y a pesar del mismo
que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica. Estoy penetrado de
la idea de que el gobierno de Venezuela debe reformarse; y que aunque
muchos ilustres ciudadanos piensan
como yo, no todos tienen el arrojo
necesario para profesar públicamente la adopción de nuevos principios.
Esta consideración me insta a tomar

la iniciativa en un asunto de la mayor
gravedad, y en que hay sobrada audacia en dar avisos a los consejeros
del pueblo.
Cuanto más admiro la excelencia de
la Constitución federal de Venezuela,
tanto más me persuado de la imposibilidad de su aplicación a nuestro estado. Y, según mi modo de ver, es un
prodigio que su modelo en el Norte
de América subsista tan prósperamente y no se trastorne al aspecto del
primer embarazo o peligro. A pesar
de que aquel pueblo es un modelo singular de virtudes

políticas y de
ilustración
moral; no
obstante que
la libertad ha
sido su cuna,
se ha criado en
la libertad, y se
alimenta de pura
libertad; lo diré
todo,
aunque
Bajo de muchos
respectos, este
pueblo es único
en la historia del
género humano
es un prodigio,
repito, que un
sistema
tan
débil y com-

plicado como el federal haya podido
regirlo en circunstancias tan difíciles
y delicadas como las pasadas. Pero
sea lo que fuere de este gobierno con
respecto a la nación norteamericana,
debo decir, que ni remotamente ha
entrado en mi idea asimilar la situación y naturaleza de los Estados tan
distintos como el inglés americano y
el americano español. ¿No sería muy
difícil aplicar a España el Código de
libertad política, civil y religiosa de
Inglaterra? Pues aun es más difícil
adaptar en Venezuela las leyes de
Norteamérica. ¿No dice el Espíritu de las Leyes que éstas deben ser
propias para el pueblo que se hacen?
¿Que es una gran casualidad que las
de una nación puedan convenir a
otra? ¿Que las leyes deben ser relativas a lo físico del país, al clima, a
la calidad del terreno, a su situación,
a su extensión, al género de vida de
los pueblos? ¿Referirse al grado de
libertad que la Constitución puede
sufrir, a la religión de los habitantes,
a sus inclinaciones, a sus riquezas, a
su número, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales? ¡He aquí el
Código que debíamos consultar, y no el de Washington!
La Constitución venezolana sin embargo de
haber tomado sus bases de la más

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

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Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
perfecta, si se atiende a la corrección
de los principios y a los efectos benéficos de su administración, difirió
esencialmente de la americana en un
punto cardinal y, sin duda, el más importante. EL Congreso de Venezuela
como el americano participa de algunas de las atribuciones del Poder Ejecutivo. Nosotros, además, subdividimos este Poder habiéndolo sometido
a un cuerpo colectivo sujeto, por
consiguiente, a los inconvenientes
de hacer periódica la existencia del
gobierno, de suspenderla y disolverla siempre que se separan sus miembros. Nuestro triunvirato carece, por
decirlo, de unidad, de continuación
y de responsabilidad individual; está
privado de acción momentánea, de
vida continua, de uniformidad real,
de responsabilidad inmediata y un
gobierno que no posee cuanto constituye su moralidad, debe llamarse
nulo.
Aunque las facultades del Presidente de los Estados Unidos están limitadas con restricciones excesivas,
ejerce por sí solo todas las funciones
gubernativas que la Constitución le
atribuye, y es indudable que su administración debe ser más uniforme,
constante y verdaderamente propia,
que la de un poder diseminado entre
varios individuos cuyo compuesto no puede ser sernos menos que
monstruoso.
El poder judicial en Venezuela es
semejante al americano, indefinido
en duración, temporal y no vitalicio,
goza de toda la independencia que le
corresponde.
El Primer Congreso en su Constitución federal más consultó el espíritu
de las provincias, que la idea sólida
de formar una República indivisible
y central. Aquí cedieron nuestros legisladores al empeño inconsiderado
de aquellos provinciales seducidos
por el deslumbrante brillo de la felicidad del pueblo americano, pensando que, las bendiciones de que
goza son debidas exclusivamente a
la forma de gobierno y no al carácter
y costumbres de los ciudadanos. Y,
en efecto, el ejemplo de los Estados
Unidos, por su peregrina prosperidad,
era demasiado lisonjero para que no
fuese seguido. ¿Quién puede resistir

Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos
el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales,
en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia
porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria,
las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social.
al atractivo victorioso del goce pleno
y absoluto de la soberanía, de la independencia, de la libertad? ¿Quién
puede resistir al amor que inspira un
gobierno inteligente que liga a un
mismo tiempo, los derechos particulares a los derechos generales; que
forma de la voluntad común la ley
suprema de la voluntad individual?
¿Quién puede resistir al imperio de
un gobierno bienhechor que con una
mano hábil, activa, y poderosa dirige
siempre, y en todas partes, todos sus
resortes hacia la perfección social,
que es el fin único de las instituciones humanas?
Mas por halagüeño que parezca, y
sea en efecto este magnifico sistema
federativo, no era dado a los venezolanos gozarlo repentinamente al salir
de las cadenas. No estábamos preparados para tanto bien; el bien, como
el mal, da la muerte cuando es súbito

porque no todos los corazones están
formados para amar a todas las beldades; ni todos los ojos, son capaces
de soportar la luz celestial de la perfección. EL libro de los Apóstoles, la
moral de Jesús, la obra Divina que
nos ha enviado la Providencia para
mejorar a los hombres, tan sublime,
tan santa, es un diluvio de fuego en
Constantinopla, y el Asia entera ardería en vivas llamas, si este libro de
paz se le impusiese repentinamente
por código de religión, de leyes y de
costumbres.
Séame permitido llamar la atención
del Congreso sobre una materia que
puede ser de una importancia vital.
Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano
del norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que
una emanación de Europa, pues que
hasta España misma, deja de ser Eu-

El sistema de gobierno más perfecto es aquel que
produce mayor suma de felicidad posible, mayor
suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.
y excesivo. Nuestra constitución moral no tenía todavía La consistencia
necesaria para recibir el beneficio de
un gobierno completamente representativo, y tan sublime que podía ser
adaptado a una república de santos.
¡Representantes del Pueblo! Vosotros estáis llamados para consagrar,
o suprimir cuanto os parezca digno
de ser conservado, reformado, o desechado en nuestro pacto social. A
vosotros pertenece el corregir la obra
de nuestros primeros legisladores;
yo querría decir, que a vosotros toca
cubrir una parte de la belleza que
contiene nuestro Código político;

ropa por su sangre africana, por sus
instituciones y por su carácter. Es imposible asignar con propiedad a qué
familia humana pertenecemos. La
mayor parte del indígena se ha aniquilado, el europeo se ha mezclado
con el americano y con el africano,
y éste se ha mezclado con el indio
y con el europeo. Nacidos todos del
seno de una misma madre, nuestros
padres, diferentes en origen y en sangre, son extranjeros, y todos difieren
visiblemente en la epidermis; esta
desemejanza trae un reato de la mayor trascendencia.
Los ciudadanos de Venezuela gozan

todos por la Constitución, intérprete
de la naturaleza, de una perfecta igualdad política. Cuando esta igualdad
no hubiese sido un dogma en Atenas,
en Francia y en América, deberíamos
nosotros consagrarlo para corregir la
diferencia que aparentemente existe. Mi opinión es, legisladores, que
el principio fundamental de nuestro
sistema, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida
y practicada en Venezuela. Que los
hombres nacen todos con derechos
iguales a los bienes de la sociedad,
está sancionado por la pluralidad de
los sabios; como también lo está que
no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos
los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican;
todos deben ser valerosos, y todos no
lo son; todos deben poseer talentos,
y todos no lo poseen. De aquí viene
la distinción efectiva que se observa
entre los individuos de la sociedad
más liberalmente establecida. Si el
principio de la igualdad política es
generalmente reconocido, no lo es
menos el de la desigualdad física
y moral. La naturaleza hace a los
hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las
leyes corrigen esta diferencia porque
colocan al individuo en la sociedad
para que la educación, la industria,
las artes, los servicios, las virtudes,
le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social. Es
una inspiración eminentemente benéfica, la reunión de todas las clases
en un estado, en que la diversidad se
multiplicaba en razón de la propagación de la especie. Por este solo paso
se ha arrancado de raíz la cruel discordia. ¡Cuántos celos, rivalidades y
odios se han evitado!
Habiendo ya cumplido con la justicia, con la humanidad, cumplamos

60

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
ahora con la política, con la sociedad,
allanando las dificultades que opone
un sistema tan sencillo y natural,
mas tan débil que el menor tropiezo
lo trastorna, lo arruina. La diversidad
de origen requiere un pulso infinitamente firme, un tacto infinitamente
delicado para manejar esta sociedad
heterogénea cuyo complicado artificio se disloca, se divide, se disuelve
con la más ligera alteración.
El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma
de felicidad posible, mayor suma de
seguridad social y mayor suma de
estabilidad política. Por las leyes que
dictó el primer Congreso tenemos
derecho de esperar que la dicha sea
el dote de Venezuela; y por las vuestras, debemos lisonjearnos que la seguridad y la estabilidad eternizarán
esta dicha. A vosotros toca resolver
el problema. ¿Cómo, después de haber roto todas las trabas de nuestra
antigua opresión podemos hacer la
obra maravillosa de evitar que los
restos de nuestros duros hierros no se
cambien en armas liberticidas? Las
reliquias de la dominación española permanecerán largo tiempo antes
que lleguemos a anonadarlas; el contagio del despotismo ha impregnado
nuestra atmósfera, y ni el fuego de la
guerra, ni el específico de nuestras

Un gobierno republicano ha sido, es, y debe ser el
de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del
pueblo, la división de los poderes, la libertad civil,
la proscripción de la esclavitud, la abolición de la
monarquía y de los privilegios. Necesitamos de la
igualdad para refundir, digámoslo así, en un todo, la
especie de los hombres, las opiniones políticas y las
costumbres públicas.
saludables leyes han purificado el
aire que respiramos. Nuestras manos
ya están libres, y todavía nuestros corazones padecen de las dolencias de
la servidumbre. EL hombre, al perder la libertad, decía Homero, pierde
la mitad de su espíritu.
Un gobierno republicano ha sido, es,
y debe ser el de Venezuela; sus bases
deben ser la soberanía del pueblo, la
división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud,
la abolición de la monarquía y de los
privilegios. Necesitamos de la igualdad para refundir, digámoslo así, en
un todo, la especie de los hombres,
las opiniones políticas y las costumbres públicas. Luego, extendiendo la
vista sobre el vasto campo que nos
falta por recorrer, fijemos la atención
sobre los peligros que debemos evitar. Que la historia nos sirva de guía
en esta carrera. Atenas, la primera,
nos da el ejemplo más brillante de
una democracia absoluta, y al instante, la misma Atenas, nos
ofrece el ejemplo más
melancólico de la extrema debilidad de esta
especie de gobierno. El
más sabio legislador de
Grecia no vio conservar su
República diez años, y sufrió
la humillación de reconocer la
insuficiencia de la democracia
absoluta para regir ninguna especie de sociedad, ni con la más
cuita, morígera y limitada, porque
sólo brilla con relámpagos de libertad. Reconozcamos, pues, que
Solón ha desengañado al mundo; y
le ha enseñado cuán difícil es dirigir
por simples leyes a los hombres.
La República de Esparta, que parecía

una invención quimérica, produjo
más efectos reales que la obra ingeniosa de Solón. Gloria, virtud moral,
y, por consiguiente, la felicidad nacional, fue el resultado de la legislación de Licurgo. Aunque dos reyes
en un Estado son dos monstruos
para devorarlo, Esparta poco tuvo
que sentir de su doble trono, en tanto
que Atenas se prometía la suerte más
espléndida, con una soberanía absoluta, libre elección de magistrados,
frecuentemente renovados. Leyes
suaves, sabias y políticas. Pisístrato,
usurpador y tirano fue más saludable
a Atenas que sus leyes; y Pericles,
aunque también usurpador, fue el
más útil ciudadano. La República
de Tebas no tuvo más vida que la de
Pelópidas y Epaminondas; porque a
veces son los hombres, no los principios, los que forman los gobiernos.
Los códigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean son obras
muertas que poco influyen sobre
las sociedades: ¡hombres virtuosos,
hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las repúblicas!
La Constitución Romana es la que
mayor poder y fortuna ha producido
a ningún pueblo del mundo; allí no
había una exacta distribución de los
poderes. Los Cónsules, el Senado,
el Pueblo, ya eran Legisladores, ya
magistrados, ya Jueces; todos participaban de todos los poderes. El Ejecutivo, compuesto de dos Cónsules,
padecía el mismo inconveniente que
el de Esparta. A pesar de su deformidad no sufrió la República la desastrosa discordancia que toda previsión
habría supuesto inseparable de una
magistratura compuesta de dos individuos, igualmente autorizados con

las facultades de un monarca. Un gobierno cuya única inclinación era la
conquista, no parecía destinado a cimentar la felicidad de su nación. Un
gobierno monstruoso y puramente
guerrero, elevó a Roma al más alto
esplendor de virtud y de gloria; y formó de la tierra un dominio romano
para mostrar a los hombres de cuánto
son capaces las virtudes políticas; y
cuán diferentes suelen ser las instituciones.
Y pasando de los tiempos antiguos
a los modernos encontraremos a
Inglaterra y a Francia llamando la
atención de todas las naciones, y
dándoles lecciones elocuentes de
toda especie en materia de gobierno.
La revolución de estos dos grandes
pueblos, como un radiante meteoro,
ha inundado al mundo con tal profusión de luces políticas, que ya todos
los seres que piensan han aprendido
cuáles son los derechos del hombre
y cuáles sus deberes; en qué consiste
la excelencia de los gobiernos y en
qué consisten sus vicios. Todos saben apreciar el valor intrínseco de las
teorías especulativas de los filósofos
y legisladores modernos. En fin, este
astro, en su luminosa carrera, aun ha
encendido los pechos de los apáticos
españoles, que también se han lanzado en el torbellino político; han hecho sus efímeras pruebas de libertad,
han reconocido su incapacidad para
vivir bajo el dulce dominio de las leyes y han vuelto a sepultarse en sus
prisiones y hogueras inmemoriales.
Aquí es el lugar de repetiros, legisladores, lo que os dice el elocuente
Volney en la dedicatoria de su Ruinas de Palmira: «A los pueblos nacientes de las Indias Castellanas, a
los jefes generosos que los guían a
la libertad: que los errores e infortunios del mundo antiguo enseñen
la sabiduría y la felicidad al mundo
nuevo». Que no se pierdan, pues, las
lecciones de la experiencia; y que
las secuelas de Grecia, de Roma, de
Francia, de Inglaterra y de América
nos instruyan en la difícil ciencia de
crear y conservar las naciones con leyes propias, justas, legítimas, y sobre
todo útiles. No olvidando jamás que
la excelencia de un gobierno no consiste en su teórica, en su forma, ni en

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

61

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
su mecanismo, sino en ser apropiado
a la naturaleza y al carácter de la nación para quien se instituye.
Roma y la Gran Bretaña son las naciones que más han sobresalido entre las antiguas y modernas; ambas
nacieron para mandar y ser libres;
pero ambas se constituyeron no con
brillantes formas de libertad, sino
con establecimientos sólidos. Así,
pues, os recomiendo, representantes,
el estudio de la Constitución británica, que es la que parece destinada
a operar el mayor bien posible a los
pueblos que la adoptan; pero por perfecta que sea, estoy muy lejos de proponeros su imitación servil. Cuando
hablo del Gobierno británico sólo me
refiero a lo que tiene de republicanismo, y a la verdad ¿puede llamarse
pura monarquía un sistema en el cual
se reconoce la soberanía popular, la
división y el equilibrio de los poderes, la libertad civil, de conciencia,
de imprenta, y cuanto es sublime en
la política? ¿Puede haber más liber-

La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces
son los polos de una república; moral y luces son
nuestras primeras necesidades.
tad en ninguna especie de república?
¿y puede pretenderse a más en el orden social? Yo os recomiendo esta
Constitución popular, la división y el
equilibrio de los poderes, la libertad
civil, de como la más digna de servir
de modelo a cuantos aspiran al goce
de los derechos del hombre y a toda
la felicidad política que es compatible con nuestra frágil naturaleza.
En nada alteraríamos nuestras leyes
fundamentales, si adoptásemos un
Poder Legislativo semejante al Parlamento británico. Hemos dividido
como los americanos la representación nacional en dos Cámaras: la de
Representantes y el Senado. La primera está compuesta muy sabiamente, goza de todas las atribuciones que
le corresponden y no es susceptible
de una reforma esencial, porque la
Constitución le ha dado el origen,
la forma y las facultades que requiere la voluntad del pueblo
para ser legítima y competentemente representada. Si el Senado
en lugar de ser electivo fuese hereditario, sería en mi concepto la
base, el lazo, el alma de nuestra
República. Este Cuerpo en las
tempestades políticas pararía los rayos del gobierno, y
rechazaría las olas populares. Adicto al gobierno por
el justo interés de su propia
conservación, se opondría
siempre a las invasiones que
el pueblo intenta contra la jurisdicción y la autoridad de sus
magistrados. Debemos confesarlo: los más de los hombres
desconocen sus verdaderos
intereses y constantemente procuran asaltarlos en las manos de
sus depositarios; el individuo pugna contra la masa, y la masa contra
la autoridad. Por tanto, es preciso
que en todos los gobiernos exista
un cuerpo neutro que se ponga
siempre de parte del ofendido y
desarme al ofensor. Este cuerpo

neutro, para que pueda ser tal, no ha
de deber su origen a la elección del
gobierno, ni a la del pueblo; de modo
que goce de una plenitud de independencia que ni tema, ni espere nada de
estas dos fuentes de autoridad. El
Senado hereditario como parte del
pueblo, participa de sus intereses, de
sus sentimientos y de su espíritu. Por
esta causa no se debe presumir que
un Senado hereditario se desprenda
de los intereses populares, ni olvide
sus deberes legislativos. Los senadores en Roma, y los lores en Londres,
han sido las columnas más firmes sobre que se ha fundado el edificio de
la libertad política y civil.
Estos senadores serán elegidos la
primera vez por el Congreso. Los sucesores al Senado llaman la primera
atención del gobierno, que debería
educarlos en un colegio especialmente destinado para instruir aquellos tutores, legisladores futuros de
la patria. Aprenderían las artes, las
ciencias y las letras que adornan el
espíritu de un hombre público; desde
su infancia ellos sabrían a qué carrera la Providencia los destinaba y desde muy tiernos elevarían su alma a la
dignidad que los espera.
De ningún modo sería una violación
de la igualdad política la creación
de un Senado hereditario; no es una
nobleza la que pretendo establecer,
porque, como ha dicho un célebre
republicano, sería destruir a la vez
la igualdad y la libertad. Es un oficio para el cual se deben preparar los
candidatos, y es un oficio que exige
mucho saber, y los medios proporcionados para adquirir su instrucción. Todo no se debe dejar al acaso y a la ventura en las elecciones:
el pueblo se engaña más fácilmente
que la naturaleza perfeccionada por
el arte; y aunque es verdad que estos senadores no saldrían del seno de
las virtudes, también es verdad que
saldrían del seno de una educación
ilustrada. Por otra parte, los Liberta-

dores de Venezuela son acreedores a
ocupar siempre un alto rango en la
República que les debe su existencia.
Creo que la posteridad vería con sentimiento, anonadados los nombres
ilustres de sus primeros bienhechores; digo más, es del interés público,
es de la gratitud de Venezuela, es del
honor nacional, conservar con gloria
hasta la última posteridad, una raza
de hombres virtuosos, prudentes y
esforzados que superando todos los
obstáculos, han fundado la República a costa de los más heroicos sacrificios. Y si el pueblo de Venezuela no
aplaude la elevación de sus bienhechores, es indigno de ser libre, y no
lo será jamás.
Un Senado hereditario, repito, será la
base fundamental del Poder Legislativo y, por consiguiente, será la base
de todo gobierno. Igualmente servirá
de contrapeso para el gobierno y para
el pueblo; será una potestad intermediaria que embote los tiros que recíprocamente se lanzan estos eternos
rivales. En todas las luchas la calma
de un tercero viene a ser el órgano
de la reconciliación, así el Senado
de Venezuela será la traba de este
edificio delicado y harto susceptible
de impresiones violentas; será el iris
que calmará las tempestades y mantendrá la armonía entre los miembros
y la cabeza de este cuerpo político.
Ningún estímulo podrá adulterar un
Cuerpo Legislativo investido de los
primeros honores, dependiente de sí
mismo, sin temer nada del pueblo,
ni esperar nada del gobierno, que no
tiene otro objeto que el de reprimir
todo principio de mal y propagar
todo principio de bien; y que está altamente interesado en la existencia
de una sociedad en la cual participa
de sus efectos funestos o favorables.
Se ha dicho con demasiada razón que
la Cámara alta de Inglaterra, es preciosa para la nación porque ofrece un
baluarte a la libertad, y yo añado que
el Senado de Venezuela, no sólo sería un baluarte de la libertad, sino un
apoyo para eternizar la República.
El Poder Ejecutivo británico está revestido de toda la autoridad soberana
que le pertenece; pero también está
circunvalado de una triple línea de
diques, barreras y estacadas. Es Jefe

62

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
del Gobierno, pero sus ministros y
subalternos dependen más de las leyes que de su autoridad, porque son
personalmente responsables, y ni aun
las mismas órdenes de la autoridad
real los eximen de esta responsabilidad. Es Generalísimo del Ejército y
de la Marina; hace la paz, y declara
la guerra; pero el Parlamento es el
que decreta anualmente las sumas
con que deben pagarse estas fuerzas
militares. Si los Tribunales y Jueces
dependen de él, las leyes emanan
del Parlamento que las ha consagrado. Con el objeto de neutralizar
su poder, es inviolable y sagrada la
persona del Rey; y al mismo tiempo
que le dejan libre la cabeza le ligan
las manos con que debe obrar. El Soberano de Inglaterra tiene tres formidables rivales: su Gabinete que debe
responder al Pueblo y al Parlamento;
el Senado, que defiende los intereses del Pueblo como Representante
de la Nobleza de que se compone, y
la Cámara de los Comunes, que sirve de órgano y de tribuna al pueblo
británico. Además, como los jueces
son responsables del cumplimiento
de las leyes, no se separan de ellas, y
los administradores del Erario, siendo perseguidos no solamente por sus
propias infracciones, sino aun por

Cuando deseo atribuir al
Ejecutivo una suma de
facultades superior a la
que antes gozaba, no he
deseado autorizar un déspota para que tiranice la
República, sino impedir
que el despotismo deliberante no sea la causa
inmediata de un círculo
de vicisitudes despóticas
en que alternativamente
la anarquía sea reemplazada por la oligarquía y
por la monocracia.

las que hace el mismo gobierno, se
guardan bien de malversar los fondos públicos. Por más que se examine la naturaleza del Poder Ejecutivo
en Inglaterra, no se puede hallar nada
que no incline a juzgar que es el más
perfecto modelo, sea para un Reino,
sea para una Aristocracia, sea para
una democracia. Aplíquese a Venezuela este Poder Ejecutivo en la persona de un Presidente, nombrado por
el Pueblo o por sus Representantes, y
habremos dado un gran paso hacia la
felicidad nacional.
Cualquiera que sea el ciudadano que
llene estas funciones, se encontrará
auxiliado por la Constitución; autorizado para hacer bien, no podrá hacer
mal, porque siempre que se someta
a las leyes, sus ministros cooperarán
con él; si por el contrario, pretende
infringirlas, sus propios ministros lo
dejarán aislado en medio de la República, y aun lo acusarán delante del
Senado. Siendo los ministros los responsables de las transgresiones que
se cometan, ellos son los que gobiernan, porque ellos son los que las pagan. No es la menor ventaja de este
sistema la obligación en que pone a
los funcionarios inmediatos al Poder
Ejecutivo de tomar la parte más interesada y activa en las deliberaciones
del gobierno, y a mirar como propio
este departamento. Puede suceder
que no sea el Presidente un hombre
de grandes talentos, ni de grandes
virtudes, y no obstante la carencia de
estas cualidades esenciales, el Presidente desempeñará sus deberes de un
modo satisfactorio; pues en tales casos el Ministerio, haciendo todo por
sí mismo, lleva la carga del Estado.
Por exorbitante que parezca la autoridad del Poder Ejecutivo de Inglaterra, quizás no es excesiva en
la República de Venezuela. Aquí
el Congreso ha ligado las manos y
hasta la cabeza a los magistrados.
Este cuerpo deliberante ha asumido
una parte de las funciones ejecutivas
contra la máxima de Montesquieu,
que dice que un Cuerpo Representante no debe tomar ninguna resolución activa: debe hacer leyes y ver
si se ejecutan las que hace. Nada es
tan contrario a la armonía entre los
poderes, como su mezcla. Nada es

tan peligroso con respecto al pueblo,
como la debilidad del Ejecutivo, y si
en un reino se ha juzgado necesario
concederle tantas facultades, en una
república, son éstas infinitamente
más indispensables.
Fijemos nuestra atención sobre esta
diferencia y hallaremos que el equilibrio de los poderes debe distribuirse
de dos modos. En las repúblicas el
Ejecutivo debe ser el más fuerte, porque todo conspira contra él; en tanto
que en las monarquías el más fuerte
debe ser el Legislativo, porque todo
conspira en favor del monarca. La
veneración que profesan los pueblos
a la magistratura real es un prestigio,
que influye poderosamente a aumentar el respeto supersticioso que se
tributa a esta autoridad. El esplendor
del trono, de la corona, de la púrpura;
el apoyo formidable que le presta la
nobleza; las inmensas riquezas que
generaciones enteras acumulan en
una misma dinastía; la protección
fraternal que recíprocamente reciben
todos los reyes, son ventajas muy
considerables que militan en favor
de la autoridad real, y la hacen casi
ilimitada. Estas mismas ventajas son,
por consiguiente, las que deben con
firmar la necesidad de atribuir a un
magistrado republicano, una suma
mayor de autoridad que la que posee
un príncipe constitucional.
Un magistrado republicano, es un individuo aislado en medio de una sociedad, encargado de contener el ímpetu del pueblo hacia la licencia, la
propensión de los jueces y administradores hacia el abuso de las leyes.
Está sujeto inmediatamente al Cuerpo Legislativo, al Senado, al pueblo:
es un hombre solo resistiendo el ataque combinado de las opiniones, de
los intereses y de las pasiones del Estado social que, como dice Carnot, no
hace más que luchar continuamente
entre el deseo de dominar, y el deseo
de substraerse a la dominación. Es,
en fin, un atleta lanzado contra otra
multitud de atletas.
Sólo puede servir de correctivo a esta
debilidad, el vigor bien cimentado y
más bien proporcionado a la resistencia que necesariamente le oponen
al Poder Ejecutivo, el Legislativo, el
Judiciario y el pueblo de una repú-

blica. Si no se ponen al alcance del
Ejecutivo todos los medios que una
justa atribución le señala, cae inevitablemente en la nulidad o en su propio abuso; quiero decir, en la muerte
del gobierno, cuyos herederos son
la anarquía, la usurpación y la tiranía. Se quiere contener la autoridad
ejecutiva con restricciones y trabas;
nada es más justo; pero que se advierta que los lazos que se pretenden
conservar se fortifican sí, mas no se
estrechan.
Que se fortifique, pues, todo el sistema del gobierno, y que el equilibrio se establezca de modo que no
se pierda, y de modo que no sea su
propia delicadeza, una causa de decadencia. Por lo mismo que ninguna
forma de gobierno es tan débil como
la democracia, su estructura debe ser
de la mayor solidez; y sus instituciones consultarse para la estabilidad. Si
no es así, contemos con que se establece un ensayo de gobierno, y no un
sistema permanente; contemos con
una sociedad díscola, tumultuaria y
anárquica y no con un establecimiento social donde tengan su imperio la
felicidad, la paz y la justicia.
No seamos presuntuosos, legisladores; seamos moderados en nuestras
pretensiones. No es probable conseguir lo que no ha logrado el género
humano; lo que no han alcanzado las
más grandes y sabias naciones. La libertad indefinida, la democracia absoluta, son los escollos adonde han
ido a estrellarse todas las esperanzas
republicanas. Echad una mirada sobre las repúblicas antiguas, sobre las
repúblicas modernas, sobre las repúblicas nacientes; casi todas han pretendido establecerse absolutamente
democráticas, y a casi todas se les
han frustrado sus justas aspiraciones.
Son laudables ciertamente hombres
que anhelan por instituciones legítimas y por una perfección social; pero
¿quién ha dicho a los hombres que
ya poseen toda la sabiduría, que ya
practican toda la virtud, que exigen
imperiosamente la liga del poder con
la justicia? ¡Ángeles, no hombres,
pueden únicamente existir libres,
tranquilos y dichosos, ejerciendo todos la potestad soberana!
Ya disfruta el pueblo de Venezuela

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63

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar

Yo abandono a vuestra soberana decisión la reforma
o la revocación de todos mis estatutos y decretos;
pero yo imploro la confirmación de la libertad absoluta de los esclavos, como imploraría mi vida y la
vida de la República.
de los derechos que legítima y fácilmente puede gozar; moderemos
ahora el ímpetu de las pretensiones
excesivas que quizás le suscitaría la
forma de un gobierno incompetente
para él. Abandonemos las formas federales que no nos convienen; abandonemos el triunvirato del Poder
Ejecutivo; y concentrándolo en un
presidente, confiémosle la autoridad
suficiente para que logre mantenerse
luchando contra los inconvenientes
anexos a nuestra reciente situación,
al estado de guerra que sufrimos, y a
la especie de los enemigos externos
y domésticos, contra quienes tendremos largo tiempo que combatir. Que
el Poder Legislativo se desprenda de
las atribuciones que corresponden
al Ejecutivo; y adquiera no obstante
nueva consistencia, nueva influencia
en el equilibrio de las autoridades.
Que los tribunales sean reforzados
por la estabilidad, y la independencia
de los jueces; por el establecimiento
de jurados; de códigos civiles y criminales que no sean dictados por la
antigüedad, ni por reyes conquistadores, sino por la voz de la naturaleza, por el grito de la justicia y por el
genio de la sabiduría.
Mi deseo es que todas las partes del
gobierno y administración, adquieran el grado de vigor que únicamente
puede mantener el equilibrio, no sólo
entre los miembros que componen el
gobierno, sino entre las diferentes
fracciones de que se compone nuestra sociedad. Nada importaría que los
resortes de un sistema político se relajasen por su debilidad, si esta relajación no arrastrase consigo la disolución del cuerpo social, y la ruina de
los asociados. Los gritos del género
humano en los campos de batalla, o
en los campos tumultuarios claman
al cielo contra los inconsiderados y
ciegos legisladores, que han pensado
que se pueden hacer impunemente

ensayos de quiméricas instituciones. Todos los pueblos del mundo
han pretendido la libertad; los unos
por las armas, los otros por las leyes,
pasando alternativamente de la anarquía al despotismo o del despotismo
a la anarquía; muy pocos son los que
se han contentado con pretensiones
moderadas, constituyéndose de un
modo conforme a sus medios, a su
espíritu y a sus circunstancias.
No aspiremos a lo imposible, no sea
que por elevarnos sobre la región de
la libertad, descendamos a la región
de la tiranía. De la libertad absoluta
se desciende siempre al poder absoluto, y el medio entre estos dos términos es la suprema libertad social.
Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una libertad
ilimitada. Hagamos que la fuerza pública se contenga en los límites que la
razón y el interés prescriben; que la
voluntad nacional se contenga en los
límites que un justo poder le señala;
que una legislación civil y criminal
análoga a nuestra actual Constitución domine imperiosamente sobre
el poder judiciario, y entonces habrá
un equilibrio, y no habrá el choque
que embaraza la marcha del Estado,
y no habrá esa complicación que traba, en vez de ligar la sociedad.
Para formar un gobierno estable se
requiere la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos
capitales: moderar la voluntad general, y limitar la autoridad pública.
Los términos que fijan teóricamente
estos dos puntos son de una difícil
asignación, pero se puede concebir
que la regla que debe dirigirlos, es
la restricción, y la concentración recíproca a fin de que haya la menos
frotación posible entre la voluntad y
el poder legítimo. Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la práctica y por el estudio. El progreso de las

luces es el que ensancha el progreso
de la práctica, y la rectitud del espíritu es la que ensancha el progreso de
las luces.
EL amor a la patria, el amor a las leyes, el amor a los magistrados son
las nobles pasiones que deben absorber exclusivamente el alma de un
republicano. Los venezolanos aman
la patria, pero no aman sus leyes;
porque éstas han sido nocivas, y eran
la fuente del mal; tampoco han podido amar a sus magistrados, porque
eran inicuos, y los nuevos apenas son
conocidos en la carrera en que han
entrado. Si no hay un respeto sagrado por la patria, por las leyes y por
las autoridades, la sociedad es una
confusión, un abismo: es un conflicto singular de hombre a hombre, de
cuerpo a cuerpo.
Para sacar de este caos nuestra naciente república, todas nuestras facultades morales no serán bastantes,
si no fundimos la masa del pueblo en
un todo; la composición del gobierno en un todo; la legislación en
un todo, y el espíritu nacional en
un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa.
La sangre de nuestros ciudadanos es diferente, mezclémosla para unirla; nuestra
Constitución ha dividido los
poderes, enlacémoslos para
unirlos; nuestras leyes son funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos, que este
edificio monstruoso se derribe, caiga
y apartando hasta sus ruinas, elevemos un
templo a la justicia;
y bajo
los auspicios de
su santa inspiración dictemos un Código
de leyes venezolanas. Si queremos consultar monumentos y modelos de legislación, la Gran
Bretaña, la Francia, la América septentrional los ofrecen admirables.
La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal
del Congreso. Moral y luces son los
polos de una república; moral y luces
son nuestras primeras necesidades.

Tomemos de Atenas su areópago, y
los guardianes de las costumbres y
de las leyes; tomemos de Roma sus
censores y sus tribunales domésticos;
y haciendo una santa alianza de estas
instituciones morales, renovemos en
el mundo la idea de un pueblo que no
se contenta con ser libre y fuerte, sino
que quiere ser virtuoso. Tomemos de
Esparta sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud, demos a
nuestra República una cuarta potestad cuyo dominio sea la infancia y el
corazón de los hombres, el espíritu
público, las buenas costumbres y la
moral republicana. Constituyamos
este areópago para que vele sobre
la educación de los niños, sobre la
instrucción nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en
la República; que acuse la ingratitud,
el egoísmo, la frialdad del amor a la
patria, el ocio, la negligencia de los
ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos
perniciosos; debiendo corregir
las costumbres con

64

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas aflictivas,
y no solamente lo que choca contra
ellas, sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que
las debilita; no solamente lo que viola la Constitución, sino lo que viola
el respeto público. La jurisdicción
de este tribunal verdaderamente santo, deberá ser efectiva con respecto
a la educación y a la instrucción, y
de opinión solamente en las penas y
castigos. Pero sus anales, o registros
donde se consignan sus actas y deliberaciones; los principios morales
y las acciones de los ciudadanos, serán los libros de la virtud y del vicio.
Libros que consultará el pueblo para
sus elecciones, los magistrados para
sus resoluciones, y los jueces para
sus juicios. Una institución semejante que más que parezca quimérica,
es infinitamente más realizable que
otras que algunos legisladores antiguos y modernos han establecido con
menos utilidad del género humano.
¡Legisladores! Por el proyecto de
Constitución que reverentemente someto a vuestra sabiduría, observaréis
el espíritu que lo ha dictado. Al proponeros la división de los ciudadanos
en activos y pasivos, he pretendido
excitar la prosperidad nacional por
las dos más grandes palancas de la industria, el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de
la sociedad, se alcanza lo más difícil
entre los hombres, hacerlos honrados y felices. Poniendo restricciones
justas y prudentes en las asambleas
primarias y electorales, ponemos el
primer dique a la licencia popular,
evitando la concurrencia tumultuaria
y ciega que en todos tiempos han imprimido el desacierto en las elecciones y ha ligado, por consiguiente, el
desacierto a los magistrados, y a la
marcha del gobierno; pues este acto
primordial, es el acto generativo de
la libertad o de la esclavitud de un
pueblo.
Aumentando en la balanza de los
poderes el peso del Congreso por el
número de los legisladores y por la
naturaleza del Senado, he procurado
darle una base fija a este primer cuerpo de la nación y revestirlo de una
consideración importantísima para el

éxito de sus funciones soberanas.
Separando con límites bien señalados la jurisdicción ejecutiva, de la
jurisdicción legislativa, no me he
propuesto dividir sino enlazar con
los vínculos de la armonía que nace
de la independencia, estas potestades
supremas cuyo choque prolongado
jamás ha dejado de aterrar a uno de
los contendientes. Cuando deseo atribuir al Ejecutivo una suma de facultades superior a la que antes gozaba,
no he deseado autorizar un déspota
para que tiranice la República, sino
impedir que el despotismo deliberante no sea la causa inmediata de un
círculo de vicisitudes despóticas en
que alternativamente la anarquía sea
reemplazada por la oligarquía y por
la monocracia. Al pedir la estabilidad
de los jueces, la creación de jurados y
un nuevo código, he pedido al Congreso la garantía de la libertad civil,
la más preciosa, la más justa, la más
necesaria. En una palabra, la única
libertad, pues que sin ella las demás
son nulas. He pedido la corrección de
los más lamentables abusos que sufre nuestra judicatura, por su origen
vicioso de ese piélago de legislación

española que semejante al tiempo recoge de todas las edades y de todos
los hombres, así las obras de la demencia como las del talento, así las
producciones sensatas, como las extravagantes, así los monumentos del
ingenio, como los del capricho. Esta
enciclopedia judiciaria, monstruo de
diez mil cabezas, que hasta ahora ha
sido el azote de los pueblos españoles, es el suplicio más refinado que la
cólera del cielo ha permitido descargar sobre este desdichado Imperio.
Meditando sobre el modo efectivo
de regenerar el carácter y las costumbres que la tiranía y la guerra nos han
dado, me he sentido la audacia de
inventar un poder moral, sacado del
fondo de la oscura antigüedad, y de
aquellas olvidadas leyes que mantuvieron, algún tiempo, la virtud entre
los griegos y romanos. Bien puede
ser tenido por un cándido delirio,
mas no es imposible, y yo me lisonjeo que no desdeñaréis enteramente
un pensamiento que mejorado por la
experiencia y las luces, puede llegar
a ser muy eficaz.
Horrorizado de la divergencia que ha
reinado y debe reinar entre nosotros

por el espíritu sutil que caracteriza al
Gobierno federativo, he sido arrastrado a rogaros para que adoptéis el
centralismo y la reunión de todos los
Estados de Venezuela en una República sola e indivisible. Esta medida,
en mi opinión, urgente, vital, redentora, es de tal naturaleza que, sin ella,
el fruto de nuestra regeneración será
la muerte.
Mi deber es, legisladores, presentaros un cuadro prolijo y fiel de mi administración política, civil y militar,
mas sería cansar demasiado vuestra
importante atención y privaros en
este momento de un tiempo tan precioso como urgente. En consecuencia, los secretarios de Estado darán
cuenta al Congreso de sus diferentes
Departamentos exhibiendo al mismo
tiempo los documentos y archivos
que servirán de ilustración para tomar un exacto conocimiento del estado real y positivo de la República.
Yo no os hablaría de los actos más
notables de mi mando si éstos no
incumbiesen a la mayoría de los venezolanos. Se trata, señor, de las resoluciones más importantes de este
último período.
La atroz e impía esclavitud cubría
con su negro manto la tierra de Venezuela, y nuestro cielo se hallaba
recargado de tempestuosas nubes,
que amenazaban un diluvio de fuego. Yo imploré la protección del
Dios de la humanidad, y luego la
redención disipó las tempestades.
La esclavitud rompió sus grillos,
y Venezuela se ha visto rodeada de
nuevos hijos, de hijos agradecidos
que han convertido los instrumentos de su cautiverio en armas de
libertad. Sí, los que antes eran esclavos, ya son libres; los que antes
eran enemigos de una madrastra, ya
son defensores de una patria. Encareceros la justicia, la necesidad y
la beneficencia de esta medida, es
superfluo cuando vosotros sabéis la
historia de los ilotas, de Espartaco
y de Haití; cuando vosotros sabéis
que no se puede ser libre y esclavo
a la vez, sino violando a la vez las
leyes naturales, las leyes políticas
y las leyes civiles. Yo abandono a
vuestra soberana decisión la reforma o la revocación de todos mis

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

65

Propuestas de organizaciòn de una republica. El pensamiento republicano de bolivar
estatutos y decretos; pero yo imploro la confirmación de la libertad absoluta de los esclavos, como
imploraría mi vida y la vida de la
República.
Representaros la historia militar de
Venezuela sería recordaros la historia del heroísmo republicano entre los antiguos; sería deciros que
Venezuela ha entrado en el gran
cuadro de los sacrificios hechos
sobre el altar de la libertad. Nada
ha podido llenar los nobles pechos
de nuestros generosos guerreros,
sino los honores sublimes que se
tributan a los bienhechores del género humano. No combatiendo por
el poder, ni por la fortuna, ni aun
por la gloria, sino tan sólo por la
libertad, títulos de libertadores de
la República, son sus dignos galardones. Yo, pues, fundando una
sociedad sagrada con estos ínclitos varones, he instituido el orden
de los Libertadores de Venezuela.
¡Legisladores! A vosotros pertenecen las facultades de conocer honores y decoraciones, vuestro es el
deber de ejercer este acto augusto
de la gratitud nacional.
Hombres que se han desprendido de
todos los goces, de todos los bienes
que antes poseían, como el producto de su virtud y talentosos hombres que han experimentado cuanto
es cruel en una guerra honrosa, padeciendo las privaciones más dolorosas, y los tormentos más acerbos,
hombres tan beneméritos de la patria, han debido llamar la atención
del gobierno. En consecuencia he
mandado recompensarlos con los
bienes de la nación. Si he contraído
para con el pueblo alguna especie
de mérito, pido a sus representantes oigan mi súplica como el premio de mis débiles servicios. Que
el Congreso ordene la distribución
de los bienes nacionales, conforme
a la ley que a nombre de la República he decretado a beneficio de
los militares venezolanos.
Ya que por infinitos triunfos hemos logrado anonadar las huestes
españolas, desesperada la Corte
de Madrid ha pretendido sorprender vanamente la conciencia de los
magnánimos soberanos que aca-

ban de extirpar la usurpación y la
tiranía en Europa, y deben ser los
protectores de la legitimidad y de
la justicia de la causa americana.
Incapaz de alcanzar con sus armas
nuestra sumisión, recurre España a
su política insidiosa; no pudiendo
vencernos, ha querido emplear sus
artes suspicaces. Fernando se ha humillado hasta confesar que ha menester de la protección extranjera
para retornarnos a su ignominioso
yugo, ¡a un yugo que todo poder es
nulo para imponerlo! Convencida
Venezuela de poseer las fuerzas suficientes para repeler a sus opresores, ha pronunciado, por el órgano
del gobierno, su última voluntad de
combatir hasta expirar, por defender su vida política, no sólo contra
España, sino contra todos los hombres, si todos los hombres se hubiesen degradado tanto, que abrazasen
la defensa de un gobierno devorador, cuyos únicos móviles son una
espada exterminadora y las llamas
de la Inquisición. Un gobierno que
ya no quiere dominios, sino desiertos; ciudades, sino ruinas; vasallos,
sino tumbas. La declaración de la
República de Venezuela es el Acta
más gloriosa, más heroica, más digna de un pueblo libre; es la que con
mayor satisfacción tengo el honor
de ofrecer al Congreso ya sancionada por la expresión unánime del
pueblo de Venezuela.
Desde la segunda época de la República nuestro ejército carecía de
elementos militares, siempre ha
estado desarmado; siempre le han
faltado municiones; siempre ha
estado mal equipado. Ahora los
soldados defensores de la independencia no solamente están armados de la justicia, sino también de
la fuerza. Nuestras tropas pueden

medirse con las más selectas de
Europa, ya que no hay desigualdad
en los medios destructores. Tan
grandes ventajas las debemos a la
liberalidad sin límites de algunos
generosos extranjeros que han visto gemir la humanidad y sucumbir
la causa de la razón, y no la han
visto tranquilos espectadores, sino
que han volado con sus protectores
auxilios, y han prestado a la República cuanto ella necesitaba para
hacer triunfar sus principios filantrópicos. Estos amigos de la humanidad son los genios custodios de
América, y a ellos somos deudores
de un eterno reconocimiento, como
igualmente de un cumplimiento religioso, a las sagradas obligaciones
que con ellos hemos contraído. La
deuda nacional, legisladores, es el
depósito de la fe, del honor y de la
gratitud de Venezuela. Respetadla
como la Arca Santa, que encierra
no tanto los derechos de nuestros
bienhechores, cuanto la gloria de
nuestra fidelidad. Perezcamos primero que quebrantar un empeño
que ha salvado la patria y la vida
de sus hijos.
La reunión de Nueva Granada y
Venezuela en un grande Estado ha
sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas Repúblicas. La suerte de la guerra ha verificado este enlace tan anhelado por
todos los colombianos; de hecho
estamos incorporados. Estos pueblos hermanos ya os han confiado
sus intereses, sus derechos, sus destinos. Al contemplar la reunión de
esta inmensa comarca, mi alma se
remonta a la eminencia que exige
la perspectiva colosal, que ofrece
un cuadro tan asombroso. Volando por entre las próximas edades,
mi imaginación se fija en los si-

glos futuros, y observando desde
allá, con admiración y pasmo, la
prosperidad, el esplendor, la vida
que ha recibido esta vasta región,
me siendo arrebatado y me parece
que ya la veo en el corazón del universo, extendiéndose sobre sus dilatadas costas, entre esos océanos,
que la naturaleza había separado, y
que nuestra patria reúne con prolongados y anchurosos canales. Ya
la veo servir de lazo, de centro, de
emporio a la familia humana; ya la
veo enviando a todos los recintos
de la tierra los tesoros que abrigan
sus montañas de plata y de oro; ya
la veo distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los
hombres dolientes del antiguo universo; ya la veo comunicando sus
preciosos secretos a los sabios que
ignoran cuan superior es la suma de
las luces, a la suma de las riquezas,
que le ha prodigado la naturaleza.
Ya la veo sentada sobre el trono de
la libertad, empuñando el cetro de
la justicia, coronada por la gloria,
mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno.
Dignaos, legisladores, acoger con
indulgencias la profesión de mi
conciencia política, los últimos
votos de mi corazón y los ruegos
fervorosos que a nombre del pueblo me atrevo a dirigiros. Dignaos
conceder a Venezuela un Gobierno
eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral,
que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un Gobierno que
haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un Gobierno que
haga triunfar bajo el imperio de
leyes inexorables, la igualdad y la
libertad.
Señor, empezad vuestras funciones; yo he terminado las mías.

FRAGMENTO DE LA CARTA DE SIMÓN BOLIVAR A SIMÓN RODRIGUEZ,
Pativilca, 19 de enero de 1824
¿Se acuerda Ud. cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad
de la patria? Ciertamente no habrá Ud. olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros; día que anticipó
por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no debíamos tener.
Ud. Maestro mío, cuánto debe haberme contemplado de cerca aunque colocado a tan remota distancia. Con
qué avidez habrá seguido Ud. mis pasos; estos pasos dirigidos muy anticipadamente por Ud. mismo. Ud.
formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero
que Ud. me señaló.

66

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Estudio comparado que permite sentar las bases para la construcción
de la república latinoamericana según Simón Rodríguez

Sociedades Americanas
(fragmentos)

Tengan PACIENCIA, los que creen que el saber no consiste en Pequeñeces — los que llaman MINUCIAS
los Principios , i NIMIEDAD su Exposición — los que , por creer esto , juzgan de la Densidad por el
volumen i de la Solidez por el bulto — i permitan que
Los que gustan de minucias i nimiedades vean si el que da lecciones sabe enseñar — si el que habla como
intelijente en Edificios es Arquitecto , maestro de Obras o simple Sobrestante
Como los principios están en las cosas con cosas se enseñará a pensar.
Símón Rodríguez
No hay objeto aislado: el mas independiente - al parecer - tiene Relaciones (…)
Símón Rodríguez

Simón Rodríguez

Hago un llamado a que luchemos más por la revolución en el terreno de las ideas. No hay
revolución sin teoría revolucionaria. Escuelas de cuadros por todo el país, en los campos,
en las ciudades, en los barrios, en las vaqueras, entre los cafetales, en todas partes vamos a
discutir las ideas la teoría bolivariana revolucionaria.
Hugo Chávez, Aló Presidente 14 de junio 2009

CONCLUSION
De discurso en discurso, hemos venido subiendo al punto de vista, en que debemos considerar la cuestión SOCIAL ,
que el siglo somete a la decisión de los Americanos .
La variedad de hechos , reflexiones , i principios contenidos en este Preliminar , hasta aquí , presenta materia
bastante , para ayudar a fijar la atención en lo que falta
Veamos
a
los
europeos
,
inventando
medios
de reparar un edificio
viejo , por no tener
donde hacer uno nuevo .

Veamos
a los americanos ,
en un país vacío ,
perplejos , o imitando
sin necesidad , lo que
hacen los Europeos

Ambos perdiendo el tiempo
en hacer , con palabras
compuestas , nuevas composiciones , para nombrar
las mismas cosas
en EUROPA
monarquía constitucional
o
Constitución monárquica
Democracia monárquica
o
Monarquía democrática

en AMERICA
cansados de la
República aristocrática
o
Aristocracia republicana
República
Real
quieren
o
Real
República

Por otra parte
los Comerciantes, los Proyectistas i los Clérigos

Componiendo

Traficracias
Colocracias i
Culticracias

para erijirlas en

al cabo , todo viene a ser
forte-piano
o
piano-forte . . .
[72]
i no es poco parecida la historia de este instrumento a la historia del Gobierno .

Trafagarquías
Colonarquías i
Cultarquías

Componiendo

Colocracias i
Culticracias

para erijirlas en

Colonarquías i
Cultarquías

al cabo , todo viene
a ser
Sistema de formación
socialista
Simón Rodríguez
forte-piano
Estudio comparado que permite
sentar las bases para la construcción
o
...
de la república piano-forte
latinoamericana
según Simón Rodríguez
[72]
i no es poco parecida la historia de este instrumento a la historia del Gobierno .
El CLAVE era muí ruidoso ,, porque heria las cuerdas con plumas : para apagar el sonido , se pensó en poner tiras
de paño a las cuerdas , pero dejando las plumas ,, i el CLAVE se llamó MONACORDIO — despues se pensó en
sustituir martinetes a las plumas , i hacer por medio de rejistros , fuertes o suaves los sonidos = entónces el CLAVE se
llamó forte-piano o piano-forte , en honor de la lengua Italiana , que está en posesion de la Música —Despues viendo
que para tocar FORTE , no es menester estudiar ,, porque cuanto ménos entienda de música el Músico , mas FORTE
toca ,, conviniéron en llamar el instrumento PIANO solamente , i entenderse con la jente del arte , sabiendo que , para
sacar sonidos suaves , es menester tener oído i buen gusto — Así estuvo el Piano, por muchos años , siendo el primer
mueble en los Salones i las delicias del Estrado — en todas partes se construían , mejorando las formas ,, i llegó a
extenderse tanto el uso , que hubo [entre otras] una Compañía de fabricantes en Londres i en Paris , bajo el nombre de
Erard .
¿¡ Se creerá que en medio de tan quieta y pacífica posesión , hubo quien pretendiese restablecer el CLAVE !? Así
fué , pues . Un fabricante apurado que no sabia arreglar sus negocios , intentó echar abajo al PIANO , con un gran
Cajon trapezóide mixtilineo , a imitación del CLAVE antiguo [ él solo ocupaba el lugar de tres Pianos , i algo mas ]
pero no se atrevió el fabricante a ponerle plumas ,, esperando , sin duda que el Cajón las pidiera ; porque Clave perfecto
pide PLUMAS .— Al verlo , en su Sala , una Señora anciana , se dirigió a sus hijas con el discurso siguiente .
“ Este sí que es CLAVE — aunque le faltan las lengüetas , ya vendrán : — es el instrumento de nuestros padres
,, el que todos conocen ; i no ese de moda , que ni es espineta ni es clave : en el de mi tiempo aprendí yo — aquel
clave se oía de todas las distancias , i aun junto al campanario durante los repiques . — Dejémonos de invenciones ,,
que al cabo , i por mas que se diga , al clave volveremos , por mil razones =
Si se echa a perder, cualquiera lo compone
Si se destiempla , fácil es hallar la clavija
Tiene buenas voces
Cualquiera se las saca , si aprieta bien la mano
En un baile , si el clavista es bueno , no se oyen los pies

[73]
En fin, mientras yo viva , en casa no habrá Piano sino Clave — i el que no esté contento , que se vaya .
Eso he dicho yo siempre , mi Señora , i a esta niña se lo he estado diciendo [aprobacion de un jóven que está
negociando casamiento con la hija.]
I U. , Señor , qué dice ?
(pregunta la Señora a otro jóven que está allí de visita , porque ya tomó Estado)
Yo, mi Señora, no soi del parecer del Señor ni del de U.: el Calve no vuelve : el gusto por el Piano es decidido : el
estilo del Piano está unido con el estilo músico del día : si porque el piano se destiempla , o porque el que lo toca no
es músico , se ocurre al clave = el remedio es peor que el mal ,, porque enseñando música habrá MUSICOS i los
músicos sabrán templar . Ni Cimarrosa ni Paesielo ni . . . Rossini se harían oir con gusto en el clave : el proyecto de
emplumar martinetes , no tendrá el suceso que se espera

,, Se
harán

,, que

Clavicímbalos que serán claves con azúcar , para hacerlos pasar sin repuguancia ; pero clave solo , no
Claviórganos
pasa .
Clavicordios
con todo
podemos asegurar , segun el estado actual de la música
ni con címbalos
ni con órganos
ni con cordios

lo tragan

Se acabó el Clave , mi Señora.
el que lo toque en SALA , espere que lo SILBEN
i si lo toca en PLAZA , lo APEDREAN
El que no vea la historia del Gobierno en la del Piano , será porque no conoce el Piano — o porque no conoce el
Gobierno — o porque ni uno ni otro . Obsérvense las palabras notadas con diferente letra , i háganse aplicaciones =
las mas estan hechas .
Los Nombres no hacen las cosas ;
pero las distinguen :
lo mismo son las Acciones con las Ideas .
[74]
Echan a los Reyes por Malos , i los llaman por Buenos . Siempre serán Monarquistas las Naciones que no pueden o no
saben gobernarse sin Reyes =
las Europeas estan en el primer caso
las Americanas . en el segundo
Las unas deben componer su Clave
Las otras deben templar bien su Piano

67

68

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Estudio comparado que permite sentar las bases para la construcción
de la república latinoamericana según Simón Rodríguez

Erudición i Habilidades
Profesiones i Oficios , en tumulto ,
Herencias , Privilejios i Usurpaciones =
es la divisa de las Monarquías
la de las Repúblicas debe ser
Educación Popular
Destinación a Ejercicios útiles
aspiración fundada a la propiedad
Si es quimérica esta , desprécienla como tal i digan
la MONARQUIA
es el Gobierno natural de ...
la IGNORANCIA
el mas lejítimo , el mas sencillo , el mas durable que se conoce ;
Pero ,
No podemos volver a él , porque las Luces del siglo no lo consienten.
Perderémos el tiempo en tentativas inútiles ,
i qué haremos ?
ERRAR i PADECER
hasta
que haya
quienindeciso
conozca
El punto
de partida
QUE LA NECESIDAD no consulta VOLUNTADES

sobre

si es el
Gobierno
que,influye
Para
conocerelesto
no basta ser no
Ilustrado
lo será :para quien piense
o si son
las
Costumbres
es menester ser SENSATO i PENSADOR .
Cualidades que pueden hallarse en un Sujeto
pero
cuya reunion
es rara .
i ya
múchos
lo han decidido
ven las cosas como son en sí
i trabajan por hacerlas conocer

Solo los hombres dotados de las 3

Ellos han hecho la Cartilla siguiente — examínese con atencion , i se vera que hai 2 especies de Política
[75]
Popular
i
Gubernativa

i que , primero son Políticos

los Pueblos
que
sus Gobiernos

resultará
que
el Gobierno
forma las Costumbres
En el Sistema Republicano
El punto de partida
porqueindeciso
enseña a formarlas
2 Gobiernos de América no pueden simpatizar con los de Europa
porque
si es el Gobierno el que influye
los para
Europeos
sobre los Pueblos Americanos , en NADA se parecen
no lo aserá
quien.piense
o si son las Costumbres
La Cartilla demuestra

i ya de
múchos
lo han decidido
la influencia
las Costumbres
en el. Gobierno
i la
del Gobierno en las Costumbres
El punto de partida indeciso

sobre

si es el Gobierno el que influye
o si son las Costumbres

no lo será para quien piense

i ya múchos lo han decidido .
En el Sistema Republicano

En los demas , sean cuales fueren

En el Sistema Republicano

el Gobierno forma las Costumbres
porque enseña a formarlas
las Costumbres forman el Gobierno
porque cada uno hace de sus hijos lo que quiere

el Gobierno forma las Costumbres
porque enseña a formarlas

En los demas , sean cuales fueren

las Costumbres forman el Gobierno
porque cada uno hace de sus hijos lo que quiere

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Estudio comparado que permite sentar las bases para la construcción
de la república latinoamericana según Simón Rodríguez

En vano se atormentan , pues , queriendo que donde cada uno , en su casa , está disponiendo del Gobierno , haya
Gobierno que influya en las Costumbres
Acostumbrados a pedir a Dios milagros cuando buscamos peligros
le pedimos un Milagro Político,
cuando nos juntamos en Congreso , a tratar de evitar los males que nos hace un Gobierno , que hemos hecho paraque
los haga .
[76]
CARTILLA
El Gobierno de un pueblo Bárbaro es GROSERO
i el
.
del
.
Feroz es BRUTAL

las costumbres
i
el Gobierno

En este estado, la Concordancia entre

de uno i otro

es perfecta
pero el Gobierno no dura, i la razon es que

el bárbaro se instruye
i
el feroz se humaniza

La MUERTE aleja a los Pueblos de su oríjen , cada dia —
i la EXPERIENCIA los lleva , de la mano , por 2 caminos
paralelos
por el uno marchan ELLOS
por el otro
.
sus GOBIERNOS

Camino del Gobierno

[78]
i

Camino del Pueblo

Un Gobierno grosero , o brutal , no puede
tener
Política : para todo ocurre a la Fuerza , i
los atrevidos lo ayudan .
Sus Violencias hacen al pueblo ASTUTO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . la ASTUCIA
es el 1.er grado de Política Popular :
pero
la astucia del pueblo hace al Gobierno
SUSPICAZ (a)
(a)
la SUSPICACIA
es el 1.er grado de Política Gubernativa ,
pero
la Suspicacia del pueblo hace al Gobierno
DESCONFIADO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . la DESCONFIANZA
es el 2.do grado de Política Popular ;
pero
la desconfianza del pueblo hace al Gobierno
HIPOCRITA (b)

69

70

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Estudio comparado que permite sentar las bases para la construcción
de la república latinoamericana según Simón Rodríguez

[79]
(b)
la HIPOCRESIA
es el 2.do grado de Política Gubernativa ;
pero
la hipocresía del Gobierno hace al Pueblo
FALSO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . la FALSEDAD
es el 3.er grado de Política Popular ;
pero
la falsedad del pueblo hace al Gobierno
ARBITRARIO (c)
(c)
la ARBITRARIEDAD
es el 3.er grado de Política Gubernativa ;
pero
la arbitrariedad del Gobierno hace al Pueblo
ATREVIDO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . NO HAI 4.to GRADO,
porque
el Pueblo PIERDE EL RESPETO al
Gobierno
Discordancia absoluta , entre las 2 partes , entónces =
el MIEDO hace al Gobierno TIRANICO i el ODIO hace al Pueblo CRUEL
[80]
Aquí entran las Intervenciones . Los Gobernantes hacen destrozar a los pueblos por sostenerse , bajo pretexto de
sostener sus Gobiernos , i causan un mal irreparable a la humanidad . . . un mal , orijen de muchísimos males = el
ODIO ETERNO ! que se profesan las naciones , i que sus Jefes protejen para fomento de sus guerras : lo honran con el
nombre de espíritu nacional , con el de rivalidad conservadora , i hasta emulacion se atreven a llamarlo .
El espiritu nacional es el fundamento de la Milicia
la rivalidad conservadora es su sosten

i la emulacion

es el refinamiento

de los medios
i
. . modos

de destruirse

tiene , en pié de guerra tantos mil hombres
i
puede poner hasta tantos , cuando quiera. ”

“El Soberano N

es la expresion con que los Estadistas miden el respeto que merecen las naciones
cómo se levantan
cómo se mantienen
cómo se tratan
i cómo se emplean

estos hombres

es el oprobio del entendimiento
no digamos humano
porque los leones no mandan tropas

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Estudio comparado que permite sentar las bases para la construcción
de la república latinoamericana según Simón Rodríguez

Por irrision invocan a la DIVINIDAD ! miéntras pelean , i
por hipocresia estrechan VINCULOS DE AMISTAD! miéntras descansan .
Si con esto prueban las naciones cultas su ALTA civilizacion =
los
pueblos
bárbaros
hacen
los
mismo

los Bárbaros

Invaden por Dominar
Destruyen por Vencer
i Saquean por Enriquecerse

no dicen al vencido

,

i

no

profanan

los

nombres:

pero . . .

que lo toman bajo su Proteccion
que lo despojan, por socorrer a sus Defensores
que lo venden , por el bien de su Alma
que lo matan , por rejenerarlo
ni que se lo comen , por hacerle honor
[81]
“ Así ha sido el mundo i así es ” [ se dirá ]
pero
no se crea que así será ,, porque no debe ser así .
Esto lo saben hoi muchísimos , i cada dia es mayor el número .

Hoi se piensa , como nunca se habia pensado —
se oyen cosas , que nunca se habian oido —
se escribe , como nunca se habia escrito —
i esto va formando opinion en favor de una reforma , que nunca se habia intentado = LA DE LA SOCIEDAD .
Se objetará [ con razon ] que la voz del pueblo no es la del cielo , porque sea verdad lo que el pueblo dice ; sino porque
la
voluntad
de
muchos
vale
mas
que
la
de
pocos

Se distinguirá (con razon tambien)

haciendo ver

el todos lo dicen
del todos lo quieren
i del todos lo pueden

que el todos lo dicen , es prueba de número , que no arguye razon sino para estúpidos .
que el así lo dice el S.D. Fulano , es prueba de autoridad , que no arguye razon sino para limitados

i se alegará que, siendo la fuerza moral el signo de la fuerza física , en vano se quiere lo que no se puede .
Pero
los Pueblos
de hoi

!
!

quieren mejorar su suerte, porque mala , pueden mejorarla, porque nada se opone, i dicen [ con mucha
razon ] que a la instruccion todos tienen derecho —i que el fin de la Sociedad es oponerse al abuso de
la fuerza física.

71

72

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Visión Latinoamericanista de identidad para la consecución del ideario Bolivariano

Nuestra América

José Martí

Publicado en la revista Cuba
Socialista en septiembre 1962.

Los pueblos que no
se conocen han de
darse prisa para
conocerse, como
quienes van a pelear
juntos.

C

ree el aldeano
vanidoso que el
mundo entero es
su aldea, y con tal que él
quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó
la novia, o le crezcan en la
alcancía los ahorros, ya da
por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas
en las botas y le pueden
poner la bota encima, ni de
la pelea de los cometas en
el Cielo, que van por el aire
dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea
en América ha de despertar.
Estos tiempos no son para
acostarse con el pañuelo en
la cabeza, sino con las armas en la almohada, como
los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras.
Trincheras de ideas valen
más que trincheras de piedra.
No hay proa que taje una
nube de ideas. Una idea
enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para,
como la bandera mística del
juicio final, a un escuadrón
de acorazados. Los pueblos
que no se conocen han de
darse prisa para conocerse,

como
quienes
van a pelear
juntos. Los que ensenan los puños, como hermanos celosos, que quieren
los dos la misma tierra, o el
de casa chica, que le tiene
envidia al de casa mejor,
han de encajar, de modo
que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de
una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto
en la sangre de sus mismas
venas, la tierra del hermano
vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas,
si no quieren que les llame
el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor
no las cobra el honrado en
dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el
pueblo de hojas, que vive en
el aire, con la copa cargada
de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el
capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades;
¡los árboles se han de poner
en fila para que no pase el

gigante de
las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y
hemos de andar en cuadro
apretado, como la plata en
las raíces de los Andes.
A los sietemesinos sólo les
faltará el valor. Los que no
tienen fe en su tierra son
hombres de siete meses.
Porque les falta el valor a
ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo,
el brazo de uñas pintadas y
pulsera, el brazo de Madrid
o de París, y dicen que no
se puede alcanzar el árbol.
Hay que cargar los barcos
de esos insectos dañinos,
que le roen el hueso a la
patria que los nutre. Si son
parisienses o madrileños,
vayan al Prado, de faroles,
o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de
que su padre sea carpintero!
¡Estos nacidos en América,
que se avergüenzan, por-

que llevan delantal
indio, de la madre que
los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma,
y la dejan sola en el lecho
de las enfermedades! Pues,
¿quién es el hombre? ¿el
que se queda con la madre,
a curarle la enfermedad,
o el que la pone a trabajar
donde no la vean, y vive
de su sustento en las tierras
podridas con el gusano de
corbata, maldiciendo del
seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la
espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra
América, que ha de salvarse con sus indios, y va de
menos a más; estos desertores que piden fusil en los
ejércitos de la América del
Norte, que ahoga en sangre
a sus indios, y va de más a
menos! ¡Estos delicados,
que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington
que les hizo esta tierra ¿se
fue a vivir con los ingleses,
a vivir con los ingleses en
los años en que los veía venir contra su tierra pro¬pia?
¡Estos «increíbles» del honor, que lo arrastran por el
suelo extranjero, como los

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

73

Visión Latinoamericanista de identidad para la consecución del ideario Bolivariano
increíbles de la Revolución
francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las
erres!
Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo
que en nuestras repúblicas
dolorosas de América, levantadas entre las masas
mudas de indios, al ruido de
pelea del libro con el cirial,
sobre los brazos sangrientos
de un centenar de apóstoles?
De factores tan descompuestos, ¿amas, en menos tiempo histórico, se han creado
naciones tan adelantadas y
compactas.* Cree el soberbio que la tierra fue hecha
para servirle de pedestal,
porque tiene la pluma fácil
o la palabra de colores, y
acusa de incapaz e irremediable a su república nativa,
porque no le dan sus selvas
nuevas modo continuo de
ír por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas
de Persia y derramando
champaña. La incapacidad
no está en el país naciente,
que pide formas que se le
acomoden y grandeza útil,
sino en los que quie¬ren
regir pueblos originales, de
composición singular y violenta, con leyes heredadas
de cuatro siglos de práctica
libre en los Estados Unidos,
de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un
decreto de Hamilton no se
le para la pechada al potro
del llanero. Con una frase
de Sieyés no se desestanca
la sangre cuajada de la raza
india. A lo que es, allí donde
se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el
buen gobernante en América no es el que sabe cómo
se gobierna el alemán o el
francés, sino el que sabe con
qué elementos está hecho su
país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar,
por métodos e instituciones
nacidas del país mismo, a

Con los oprimidos había que hacer una
causa común, para afianzar el sistema
opuesto a los intereses y hábitos de mando
de los opresores.
aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y
ejerce, y disfrutan todos de
la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el
pueblo que fecundan con su
trabajo y defienden con sus
vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del
gobierno ha de ser el del
país. La forma de gobierno
ha de avenirse a la constitución propia del país. El
gobierno no es más que el
equilibrio de los elementos
naturales del país.
Por eso el libro importado
ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales
han vencido a los letrados
artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al
criollo exótico. No
hay batalla entre
la civilización y
la barbarie, sino
entre la falsa
erudición
y la naturaleza. El
homb r e
natural es
bueno,

y acata y premia la inteligencia superior, mientras
ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que
es cosa que no perdona el
hombre natural, dispuesto
a recobrar por la fuerza el
respeto de quien le hiere la
susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos
naturales desdeñados han
subido los tiranos de América al poder, y han caído en
cuanto les hicieron traición.
Las repúblicas han purgado
en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país,
derivar de ellos la forma de
gobierno y gobernar con
ellos. Gobernante, en un pueblo
nuevo, quiere
decir creador.
E n

pueblos
c o m puestos de
elementos
cultos e incultos, los
incultos
gobernarán, por
su hábito
de agredir y resolver
las du-

das con su mano, allí donde
los cultos no aprendan el
arte del gobierno. La masa
inculta es perezosa, y tímida
en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno
le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de
salir de las universidades los
gobernantes, si no hay universidad en América donde
se enseñe lo rudimentario
del arte del gobierno, que es
el análisis de los elementos
peculiares de los pueblos de
América? A adivinar salen
los jóvenes al mundo, con
antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un
pueblo que no conocen. En
la carrera de la política habría de negarse la entrada a
los que desconocen los rudimentos de la política. El
premio de los certámenes no
ha de ser para la mejor oda,
sino para el mejor estudio
de los factores del país en
que se vive. En el periódico,
en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante
el estudio de los factores
reales del país. Conocerlos
basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de
lado, por voluntad u olvido,
una parte de la verdad, cae
a la larga por la verdad que
le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que
se levanta sin ella. Resolver
el problema después de conocer sus elementos, es más
fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el
hombre natural, indignado
y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros,
porque no se administra en
acuerdos con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el
país, y gobernarlo conforme
al conocimiento es el único
modo de librarlo de tiranías.
La universidad europea ha
de ceder a la universidad

americana. La historia de
América, de los incas acá,
ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la
de los arcontes de Grecia.
Nuestra Grecia es preferible
a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria.
Los políticos nacionales han
de reemplazar a los políticos
exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo;
pero el tronco ha de ser el de
nuestras repúblicas. Y calle
el pedante vencido; que no
hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo
que en nuestras dolorosas
repúblicas americanas.
Con los pies en el rosario,
la cabeza blanca y el cuerpo
pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el
estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer
alzan en México la república, en hombros de los indios.
Un canónigo español, a la
sombra de su capa, instruye
la libertad francesa a unos
cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de
Centro América contra España al general de España.
Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se
echaron a levantar pueblos
los venezolanos por el Norte
y los argentinos por el Sur.
Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a
temblar, uno, que no fue el
menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en
la paz es más escaso, porque
es menos glorioso que el de
la guerra; como al hombre le
es más fácil morir con honra
que pensar con orden; como
gobernar con los sentimientos exaltados y uná¬nimes
es más hacedero que dirigir, después de la pelea,
los pensamientos diversos,
arrogantes, exóticos o am-

74

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Visión Latinoamericanista de identidad para la consecución del ideario Bolivariano
biciosos; como los poderes
arrollados en la arremetida
épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el
peso de lo real, el edificio
que habían izado, en las comarcas burdas y singulares
de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna
desnuda y casaca de París, la
bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante
en la práctica continua de la
razón y de la libertad; como
la constitución jerárquica de
las colonias resistía la organización democrática de la
República, o las capitales de
corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota y potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la
revolución que triunfó con
el alma de la tierra había de
gobernar, y no contra ella
ni sin ella, entró a pa¬decer
América, y padece, de la fatiga de acomodación entre
los elementos discordantes
y hostiles que heredó de
un colonizador despótico y
avieso, y las ideas y formas
importadas que han venido
retardando, por su falta de
realidad local, el gobierno
lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos
por un mando que negaba
el derecho del hombre al
ejercicio de su razón, entró,
desatendiendo o desoyendo
a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse,
en un gobierno que tenía por
base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y
no la razón universitaria de
unos sobre la razón campestre de otros. El problema de
la independencia no era el
cambio de formas, sino el
cambio de espíritu.
Con los oprimidos había que
hacer una causa común, para
afianzar el sistema opuesto
a los intereses y hábitos de
mando de los opresores. El
tigre, espantado del fogona-

zo, vuelve de noche al lugar
de la presa. Muere echando
llamas por los ojos y con las
zarpas al aire. No se le oye
venir, sino que viene con
zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene
al tigre encima. La colonia
continuó viviendo en la república; y nuestra América
se está salvando de sus grandes yerros —de la soberbia
de las ciudades capitales,
del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la
importación excesiva de las
ideas y fórmulas ajenas, del
desdén inicuo e impolítico
de la raza aborigen—, por la
virtud superior, abonada con
sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás
de cada árbol, acurrucado en
cada esquina. Morirá, con
las zarpas al aire, echando
llamas por los ojos.
Pero «estos países se salvarán», como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó
de finura en tiempos crudos;
al machete no le va vaina de
seda, ni el país que se ganó
con lanzón se puede echar
el lanzón atrás, porque se
enoja y se pone en la puerta
del Congreso de Iturbide «a
que le hagan emperador al
rubio». Estos países se salvarán porque, con el genio
de la moderación que parece imperar, por la armonía
serena de la Naturaleza, en
el continente de la luz, y
por el influjo de la lectura
crítica que ha su¬cedido en
Europa a la lectura de tanteo
y falansterio en que se em-

¿En qué patria puede tener un hombre
más orgullo que en nuestras repúblicas
dolorosas de América, levantadas entre
las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos
sangrientos de un centenar de apóstoles?
papó la generación anterior,
le está naciendo a América,
en estos tiempos reales, el
hombre real.
Eramos una visión, con el
pecho de atleta, las manos
de petimetre y la frente de
niño. Éramos una máscara,
con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el
chaquetón de Norteamérica
y la montera de España. El
indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al
monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El
negro, oteado, cantaba en la
noche la música de su corazón, solo y desconocido,
entre las olas y las fieras. El
campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación,
contra la ciudad desdeñosa,
contra su criatura. Eramos
charreteras y togas, en países que venían al mundo
con la alpargata en los pies
y la vincha en la cabeza. El
genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento
de los fundadores, la vincha
y la toga; en desestancar al
indio; en ir haciendo lado al
negro suficiente; en ajustar
la libertad al cuerpo de los

Los hombres naturales han vencido a los
letrados artificiales. El mestizo autóctono
ha vencido al criollo exótico. No hay batalla
entre la civilización y la barbarie, sino entre
la falsa erudición y la naturaleza.

que se alzaron y vencieron
por ella. Nos quedó el oidor,
y el general, y el letrado, y
el prebendado. La juventud
angélica, como de los brazos
de un pulpo, echaba al Cielo,
para caer con gloria estéril,
la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con
el empuje del instinto, arrollaba, ciego de triunfo, los
bastones de oro. Ni el libro
europeo, ni el libro yanqui,
daban la clave del enigma
hispanoamericano. Se probó
el odio, y los países venían
cada año a menos. Cansados
del odio inútil de la resistencia del libro contra la lanza,
de la razón contra el cirial,
de la ciudad contra el campo, del imperio imposible
de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa e inerte, se
empieza, como sin saberlo,
a probar el amor. Se ponen
en pie los pueblos, y se saludan. «¿Cómo somos?» se
preguntan; y unos a otros
se van diciendo cómo son.
Cuando aparece en Cojímar
un problema, no van a buscar la solución a Dantzig.
Las levitas son todavía de
Francia, peto el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América
se ponen la camisa al codo,
hunden las manos en la
masa, y la levantan con la
levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado,
y que la salvación está en
crear. Crear es la palabra de
pase de esta generación. El

vino, de plátano; y si sale
agrio, ¡es nuestro vino! Se
entiende que las formas de
gobierno de un país han de
acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas
absolutas, para no caer por
un yerro de forma, han de
ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser
viable, tiene que ser sincera
y plena; que si la república
no abre los brazos a todos y
adelanta con todos, muere la
república. El tigre de adentro se echa por la hendija, y
el tigre de afuera. El general
sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes.
O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos
han de vivir criticándose,
porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho
y una sola mente. ¡Bajarse
hasta los infelices y alzarlos
en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la
América coagulada! ¡Echar,
bullendo y rebotando, por
las venas, la sangre natural
del país! En pie, con los ojos
alegres de los trabajadores,
se saludan, de un pueblo a
otro, los hombres nuevos
americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de Ja Naturaleza.
Leen para aplicar, pero no
para copiar. Los economistas estudian la dificultad en
sus orígenes. Los oradores
empiezan a ser sobrios. Los
dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las
academias discuten temas
viables. La poesía se corta la
melena zorrillesca y cuelga
del árbol glorioso el chaleco
colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada
de idea. Los gobernadores,
en las repúblicas de indios,
aprenden indio.
De todos sus peligros se
va salvando América. So-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

75

Visión Latinoamericanista de identidad para la consecución del ideario Bolivariano
bre algunas repúblicas está
durmiendo el pulpo. Otras,
por la ley del equilibrio, se
echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos.
Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de
muías, ponen coche de viento y de cochero a una pompa
de jabón; el lujo venenoso,
enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre
la puerta al extranjero. Otras
acendran, con el espíritu
épico de la independencia
amenazada, el carácter viril.
Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre,
acaso, nuestra América, que
no le viene de sí, sino de la
diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los
dos factores continentales,
y es la hora próxima en que
se le acerque, demandando
relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante
que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos
viriles, que se han hecho de
sí propios, con la escopeta
y la ley, aman, y sólo aman,
a los pueblos viriles; como
la hora del desenfreno y la
ambición, de que acaso se
libre, por el predominio de
lo más puro de su sangre, la
América del Norte, o en que
pudieran lanzarla sus masas
vengativas y sórdidas, la
tradición de conquista y el
interés de un caudillo hábil,
no está tan cercana aún a los
ojos del más espantadizo,
que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera
encarar y desviarla; como su
decoro de república pone a
la América del Norte, ante
los pueblos atentos del Universo, un freno que no le
ha de quitar la provocación
pueril o la arrogancia ostentosa o la discordia parricida

de nuestra América, el deber
urgente de nuestra América
es enseñarse como es, una
en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con
sangre de abono que arranca
a las manos la pelea con las
ruinas, y la de las venas que
nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del
vecino formidable, que no la
conoce, es el peligro mayor
de nuestra América; y urge,
porque el día de la visita
está próximo, que el vecino
la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe.
Por el respeto, luego que la
conociese, sacaría de ella las
manos. Se ha de tener fe en
lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay
que dar ocasión a lo mejor

Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la
masa, y la levantan
con la levadura del
sudor. Entienden
que se imita demasiado, y que la
salvación está en
crear. Crear es la
palabra de pase de
esta generación.

para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si .no,
lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota
para quien les azuza a odios
inútiles; y otra para quien no
les dice a tiempo la verdad.
No hay odio de razas,
porque no hay razas. Los
pensadores canijos, los
pensadores de lámparas,
enhebran y recalientan las
razas de librería, que el
viajero justo y el observador cordial buscan en vano
en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el
amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad
universal del hombre. El
alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos
en forma y en color. Peca
contra la Humanidad el

que fomente y propague la
oposición y el odio de las
razas. Pero en el amasijo
de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros
pueblos diversos, caracteres peculiares y activos,
de ideas y de hábitos, de
ensanche y adquisición,
de vanidad y de avaricia,
que del estado latente de
preocupaciones nacionales
pudieran, en un período de
desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse
en amenaza grave para las
tierras vecinas, aisladas y
débiles, que el país fuerte declara perecederas e
inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse,
por antipatía de aldea, una
maldad ingénita y fatal al
pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro
idioma, ni ve la casa como
nosotros la vemos, ni se
nos parece en sus lacras
políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene
en mucho a los hombres
biliosos y trigueños, ni
mira caritativo, desde su
eminencia aún mal segura, a los que, con menos
favor de la Historia, suben
a tramos heroicos la vía de
las repúblicas; ni se han de
esconder los datos patentes
del problema que puede resolverse, para la paz de los
siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental.
¡Porque ya suena el himno
unánime; la generación
actual lleva a cuestas, por
el camino abonado por los
padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a
Magallanes, sentado en el
lomo del cóndor, regó el
Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de
la América nueva.

76

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Los pueblos nuestroamericanos como elemento integrador de la región

Mariátegui, la Revolución Bolivariana
y el Socialismo Nuestroamericano

Luis Miguel Villafaña
(El negro Villafaña)

Mariátegui, José Carlos
(1894-1930), es el ideólogo
peruano más importante del
siglo XX y posiblemente el pensador marxista latinoamericano más
influyente de su época. Aparte de
sus libros, hay que destacar su acción personal en la vida política peruana, y su admirable labor como
periodista, especialmente a través
de las páginas de Amauta, revista fundada por él en 1926, que se
convirtió en uno de los grandes órganos de difusión del pensamiento,
la crítica y la creación en América.
Esa labor es todavía más notable si
se considera que la cumplió confinado en una silla de ruedas durante
los años decisivos de su vida.”
MARIÁTEGUI Y LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.
(FRAGMENTO)
El principal acercamiento entre
el esfuerzo teórico-político de José
Carlos Mariátegui y la Revolución
Bolivariana reside en el punto de
partida de ambos: la reelaboración
de un pensamiento propio, (…). A
partir de allí se desprenden búsquedas, encuentros y desencuentros
con las teorías universales vigentes; (…) identificación del papel de
las grandes mayorías, de la mujer,

del indio, del hombre, del imperialismo. Es mediante la construcción de ese pensamiento original,
(…) que Mariátegui entenderá
que la única forma (…) para que
Nuestramérica sea libre, soberana
y autónoma es enmarcando su acción en un programa de liberación
anti-imperialista, socialista e indoamericano.
En el caso de la Revolución Bolivariana encontramos que ese punto
de inicio –la reelaboración de un
pensamiento propio, en este caso,
el bolivarianismo-, dará continuidad a su proceso histórico y sentido de pertinencia: la lucha de hoy
es la misma emprendida por Guaicaipuro y los suyos, José Leonardo
Chirinos, Bolívar, Zamora. Es el
inventario del largo peregrinar de
las masas populares bajo el sometimiento de los oligarcas, desde Páez
hasta Gómez y desde el primer Betancourt hasta el último Caldera.
Es el reconocimiento de las minorías indígenas, de los negros, de los
explotados de siempre. Encuentro
con el hombre, con la mujer de carne y hueso, dándole ese carácter
humanista al proceso bolivariano.
También es la lucha contra el imperialismo y el esfuerzo por la integración latinoamericana”

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

77

Los pueblos nuestroamericanos como elemento integrador de la región

La unidad de la América
indoespañola (1924)

José Carlos Mariátegui

L

os pueblos de la
América española
se mueven, en una
misma dirección. La solidaridad de sus destinos históricos no es una ilusión de
la literatura americanista.
Estos pueblos, realmente,
no sólo son hermanos en la
retórica sino también en la
historia. Proceden de una
matriz única. La conquista
española, destruyendo las
culturas y las agrupaciones
autóctonas, uniformó la fisonomía étnica, política y
moral de la América Hispana. Los métodos de colonización de los españoles solidarizaron la suerte de sus
colonias. Los conquistadores impusieron a las poblaciones indígenas su religión
y su feudalidad. La sangre
española se mezcló con la
sangre india. Se crearon,
así, núcleos de población
criolla, gérmenes de futuras nacionalidades. Luego,
idénticas ideas y emociones agitaron a las colonias
contra España. El proceso
de formación de los pueblos indoespañoles tuvo,

en suma, una trayectoria
uniforme.
La generación libertadora
sintió intensamente la unidad sudamericana. Opuso
a España un frente único
continental. Sus caudillos
obedecieron no un ideal
nacionalista, sino un ideal
americanista. Esta actitud
correspondía a una necesidad histórica. Además, no
podía haber nacionalismo
donde no había aún nacionalidades. I-a revolución
no era un movimiento de
las poblaciones indígenas.
Era un movimiento de las
poblaciones criollas, en las
cuales los reflejos de la Revolución Francesa habían
generado un humor revolucionario.
Mas las generaciones siguientes no continuaron por
la misma vía. Emancipadas de España, las antiguas
colonias quedaron bajo la
presión de las necesidades
de un trabajo de formación
nacional. El ideal americanista, superior a la realidad
contingente, fue abandonado. La revolución de la

independencia
había sido un gran acto
romántico; sus conductores
y animadores, hombres de
excepción. El idealismo de
esa gesta y de esos hombres
había podido elevarse a una
altura inasequible a gestas
y hombres menos románticos. Pleitos absurdos y guerras criminales desgarraron
la unidad de la América
indoespañola. Acontecía,
al mismo tiempo, que unos
pueblos se desarrollaban
con más seguridad y velocidad que otros. Los más
próximos a Europa fueron
fecundados por sus inmigraciones. Se beneficiaron
de un mayor contacto con la
civilización occidental. Los
países hispanoamericanos
empezaron así a diferenciarse.
Presentemente,
mientras
unas naciones han liquidado
sus problemas elementales,
otras no han progresado mucho en su solución. Mientras
unas naciones han llegado
a una regular organización
democrática, en otras subsisten hasta ahora densos

his-

res i duos de
feudalidad. El
proceso del
desarrollo de
todas las naciones sigue la misma dirección; pero
en unas se cumple
más
rápidamente
que en otras. Pero lo
que separa y aísla a
los países hispanoamericanos, no es esta diversidad
de horario político. Es la
imposibilidad de que entre
naciones incompletamente
formadas, entre naciones
apenas bosquejadas en su
mayoría, se concierte y articule un sistema o un conglomerado internacional. En la
historia, la comuna precede
a la nación. La nación precede a toda sociedad de naciones. Aparece como una
causa específica de dispersión la insignificancia de
los vínculos económicos

panoamericanos. Entre estos países
no existe casi
comercio, no existe casi intercambio.
Todos ellos son, más
o menos, productores
de materias primas y
de géneros alimenticios
que envían a Europa
y Estados Unidos, de
donde reciben, en
cambio, máquinas,
manufacturas, etcétera. Todos tienen
una economía parecida, un
tráfico análogo. Son países
agrícolas. Comercian, por
tanto, con países industriales. Entre los pueblos
hispanoamericanos no hay
cooperación; algunas veces, por el contrario, hay
concurrencia. No se necesita, no se complementan,
no se buscan unos a otros.
Funcionan económicamente como colonias de la industria y la finanza europea
y norteamericana.

78

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Los pueblos nuestroamericanos como elemento integrador de la región
Por muy escaso crédito que
se conceda a la concepción
materialista de la historia,
no se puede desconocer que
las relaciones económicas
son el principal agente de la
comunicación y la articulación de los pueblos. Puede
ser que el hecho económico
no sea anterior ni superior al
hecho político. Pero, al menos, ambos son consustanciales y solidarios. La historia moderna lo enseña a cada
paso. (A la unidad germana
se llegó a través del Zollverein. El sistema aduanero que canceló los confines
entre los Estados alemanes,
fue el motor de esa unidad
que la derrota, la postguerra
y las maniobras del poincarismo no han conseguido
fracturar. Austria-Hungría,
no obstante, la heterogeneidad de su contenido étnico,
constituía, también, en sus
últimos años, un organismo
económico. Las naciones
que el tratado de paz ha dividido de Austria-Hungría
resultan un poco artificiales,
malogrado la evidente autonomía de sus raíces étnicas e
históricas. Dentro del imperio austro-húngaro la convivencia había concluido por
soldarlas económicamente.
El tratado de paz les ha dado
autonomía política pero no
ha podido darles autonomía
económica. Esas naciones
han tenido que buscar, mediante pactos aduaneros,
una restauración parcial de
su funcionamiento unitario.
Finalmente, la política de
cooperación y asistencia internacionales, que se intenta
actuar en Europa, nace de la
constatación de la interdependencia económicamente
de las naciones europeas.
No propulsa esa política un
abstracto ideal pacifista sino
un concreto interés económico. Los problemas de la
paz han demostrado la uni-

La América española se presenta prácticamente fraccionada,
escindida, balcanizada. Sin embargo, su unidad no es una utopía,
no es una abstracción. Los hombres que hacen la historia hispanoamericana no son diversos. Entre el criollo del Perú y el criollo
argentino no existe diferencia sensible. El argentino es más optimista, más afirmativo que el peruano, pero uno y otro son irreligiosos y sensuales. Hay, entre uno y otro, diferencias de matiz más
que de color.
dad económica de Europa.
La unidad moral, la unidad
cultural de Europa no son
menos evidentes; pero sí
menos válidas para inducir
a Europa a pacificarse.)
Es cierto que estas jóvenes
formaciones nacionales se
encuentran desparramadas
en un continente inmenso.
Pero, la economía es, en
nuestro tiempo, más poderosa que el espacio. Sus
hilos, sus nervios, suprimen o anulan las distancias. La exigüidad
de las comunicaciones
y los transportes es,
en América indoespañola, una consecuencia
de la exigüidad de las relaciones económicas. No se
tiende un ferrocarril para
satisfacer una necesidad
del espíritu y de la cultura.
La América española
se presenta prácticamente fraccionada,
escindida, balcanizada. Sin embargo,
su unidad no es
una utopía, no es
una abstracción.
Los
hombres
que hacen la
historia hispanoamericana
no son diversos.
Entre el criollo
del Perú y el criollo argentino no
existe diferencia sensible. El argentino es
más optimista, más afir-

mativo que el peruano, pero
uno y otro son irreligiosos
y sensuales. Hay, entre uno
y otro, dife- rencias de
matiz más
que de color.
De una comarca
de la América
española a otra

comarca varían las cosas,
varía el paisaje; pero no varía el hombre. Y el sujeto
de la historia es, ante todo,
el hombre. La economía, la
política, la religión, son formas de la realidad humana.
Su historia es, en su esencia, la historia del hombre. La identidad del
hombre hispanoamericano encuentra una expresión en la vida
intelectual.
Las mismas
ideas, los
mismos
sentimientos
circulan por
toda la América indoespañola. Toda fuerte
personalidad intelectual
influye en la cultura continental.
Sarmiento,
Martí,Montalvo, no
pertenecen exclusivament e

a sus respectivas patrias;
pertenecen a Hispanoamérica. Lo mismo que de estos
pensadores se puede decir
de Darío, Lugones, Silva,
Ñervo, Chocano y otros
poetas. Rubén Darío está
presente en toda la literatura
hispanoamericana. Actualmente, el pensamiento de
Vasconcelos y de Ingenieros
son los maestros de una entera generación de nuestra
América. Son dos directores
de su mentalidad.
Es absurdo y presuntuoso
hablar de una cultura propia
y genuinamente americana
en germinación, en elaboración. Lo único evidente es
que una literatura vigorosa
refleja ya la mentalidad y el
humor hispanoamericanos.
Esta literatura —poesía,
novela, crítica, sociología,
historia, filosofía— no vincula todavía a los pueblos;
pero vincula, aunque no sea
sino parcial y débilmente, a
las categorías intelectuales.
Nuestro tiempo, finalmente,
ha creado una comunicación
más viva y más extensa: la
que ha establecido entre las
juventudes hispanoamericanas la emoción revolucionaria. Más bien espiritual
que intelectual, esta comunicación recuerda la que
concertó a la generación
de la independencia. Ahora
como entonces la emoción
revolucionaria da unidad a
la América indoespañola.
Los intereses burgueses son
concurrentes o rivales; los
intereses de las masas no.
Con la Revolución Mexicana, con su suerte, con su
ideario, con sus hombres, se
sienten solidarios todos los
hombres nuevos de América. Los brindis pacatos de
la diplomacia no unirán a
estos pueblos. Los unirán en
el porvenir, los votos históricos de las muchedumbres.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

79

Necesidad de integración para combatir el imperialismo

Plan de realización del supremo
sueño de Bolívar

Augusto Cesar Sandino

EXORDIO
Variadas y diversas son las
teorías para lograr, ya sea
un acercamiento, ya una
alianza, o ya una Federación, que comprendiendo
a las veintiún fracciones
de nuestra América integren una sola NACIONALIDAD. Pero nunca como
hoy se había hecho tan
imperativa y necesaria esa
unificación unánimemente
anhelada por el pueblo latinoamericano, ni se habían
presentado las urgencias,
tanto como las facilidades
que actualmente existen
para tan alto fin históricamente prescrito como obra
máxima a realizar por los
ciudadanos de la América
Latina.
Ya hemos tenido oportunidad de declarar que se
“cometió el primer error en
nuestra América Indo Latina al no haberla consultado
para la apertura del Canal
de Panamá: pero todavía
podemos evitar un error
más con el Canal de Nica-

ragua.”
Hondamente convencidos
como estamos de que el capitalismo norteamericano
ha llegado a la última etapa
de su desarrollo, transformándose como consecuencia, en imperialismo, y que
ya no atiende a teorías de
derecho y de justicia pasando sin respeto alguno por
sobre los inconmovibles
principios de independencia de las fracciones de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, consideramos indispensable,
más aún inaplazable, la
alianza de nuestros Estados Latinoamericanos para
mantener incólume esa independencia frente a las
pretensiones del imperialismo de los Estados Unidos
de Norteamérica, o frente
al de cualquiera otra potencia a cuyos intereses se nos
pretenda someter.
Antes de entrar en materia
deseo que se me permita
bosquejar aquí mismo en
qué circunstancias, cómo y

por qué concebimos la idea
de la necesidad intransferible de efectuar una alianza
entre nuestros Estados Latinoamericanos que proponemos en el presente proyecto.
Las condiciones en que se
ha venido realizando nuestra lucha armada en Nicaragua contra las fuerzas
invasoras norteamericanas
y las de sus aliados nos dieron el convencimiento de
que nuestra persistente resistencia larga de tres años,
podría prolongarse por dos,
tres, cuatro, o quién sabe
cuántos más, pero que al fin
de la jornada, el enemigo,
poseedor de todos los elementos y de todos los recursos, habría de anotarse
el triunfo, supuesto que en
nuestra acción nos hallábamos solos, sin contar con la
cooperación imprescindible, oficial o extraoficial, de
ningún Gobierno de nuestra América Latina o la de
cualquier otro país. Y fue
esa visión sombría que nos
impelió a idear la forma de
evitar que el enemigo pudiera señalarse la victoria.
Nuestro pensamiento trabajaba con la insistencia de
un reloj, elaborando el panorama optimista de nuestra América triunfadora en
el mañana.

E s - cio con que los Gobiernos
de la América Latina contátemplaban la tragedia
bamos
centroamericana,
igualmente
implicaba
compenetrados
su aprode que el Gobación
bierno de los
tácita de
Estados Unidos
la actitud
de
Norteamérica
agresiva
no abandonaría jae insolente
más sus impulsos
asumida por los
para,
atropellanEstados Unidos de
do la soberanía
Norteamérica, en contra
centroamericana,
de una vasta porción de este
poder realizar sus
continente, agresión que
ambiciosos proyectos
significa a la vez la norma
en esa porción de nuestra colectiva del derecho a la
América, proyectos de los propia determinación de los
que en gran parte depende Estados Latinoamericanos.
el mantenimiento futuro Obrando bajo el influjo de
del poderío norteamerica- estas consideraciones lleno, aunque para ello tenga gamos a comprender la neque pasar destruyendo una cesidad absoluta de que el
civilización y sacrificando intenso drama vivido por
innumerables vidas huma- las madres, esposas y huérnas.
fanos
centroamericanos,
De otro lado, Centroaméri- despojados de sus seres más
ca aislada, menos aún Nica- queridos en los campos de
ragua, abandonada, contan- batalla de las Segovias por
do sólo con la angustia y el los soldados del imperialisdolor solidario del pueblo mo norteamericano, no fue
latinoamericano, podrían estéril, tampoco defraudaevitar el que la voracidad da, antes bien, se aproveimperialista construya el chara para el afianzamiento
Canal Interoceánico y es- de la NACIONALIDAD
tablezca la base naval pro- LATINOAMERICANA,
yectados, desgarrando tie- rechazando cuantos tratarras centroamericanas. Al dos, pactos o convenios
propio tiempo teníamos la se hayan celebrado con
clara visión de que el silen- pretensiones de legalidad

80

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Necesidad de integración para combatir el imperialismo
que lesionen, en una u otra
parte, la soberanía absoluta
tanto de Nicaragua como de
los demás Estados Latinoamericanos. Para lograrlo,
nada más lógico, nada más
decisivo ni vital, que la fusión de los veintiún Estados
de nuestra América en una
sola y única nacionalidad
latinoamericana, de modo
de poder considerar dentro
de ella, como consecuencia inmediata, los derechos
sobre la ruta del Canal Interoceánico por territorio
centroamericano y sobre el
Golfo de Fonseca, en aguas
también centroamericanas,
así como aquellas otras zonas encerradas en la vasta
extensión territorial que limitan el Río Bravo al Norte
y el Estrecho de Magallanes
al Sur, comprendidas las islas de estirpe latinoamericana, posibles de ser utilizadas, ya sea como puntos
estratégicos, ya como vías
de comunicación de interés
común para la generalidad
de los Estados Latinoamericanos. Empero, unidos a
estos graves problemas que
afectan la estabilidad autónoma de los Estados Latinoamericanos, lo que nos
interesa salvar sin más dilaciones, son la base naval
en el Golfo de Fonseca y la
ruta del Canal Interoceánico
a través de Nicaragua, lugares que en un día no remoto
llegarán a constituir tanto
el imán como la llave del
mundo y, por consiguiente,
de hallarse bajo la soberanía latinoamericana, serán
un baluarte para la defensa de su independencia sin
limitaciones y una válvula
maravillosa para el desarrollo de su progreso material
y espiritual rotundos.
Por ello, el proyecto de que
conocerá esta magna asamblea, afronta la solución de
los problemas planteados

en los siguientes PUNTOS
BÁSICOS.
PROYECTO
1) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA declara
abolida la doctrina Monroe
y, de consiguiente, anula
el vigor que dicha doctrina
pretende poseer para inmiscuirse en la política interna
y externa de los Estados
Latinoamericanos.
2) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA declara
expresamente reconocido
el derecho de alianza que
asiste a los veintiún Estados de la América Latina
Continental e Insular, y por
ende, establecida una sola
NACIONALIDAD denominada NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA,
haciéndose de ese modo
efectiva la ciudadanía latinoamericana.
3) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana declara acordar el
establecimiento de conferencias periódicas de representantes exclusivos de los
veintiún Estados de la Nacionalidad Latinoamericana, sin tener ingerencia de
ningún género en ellas otra
u otras nacionalidades.
4) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana declara constituida la
Corte de Justicia Latinoamericana, organismo que
resolverá en última instancia sobre todos los problemas que afecten o puedan
afectar en cualquier forma
a los Estados Latinoamericanos y en los que la deno-

Hondamente convencidos como estamos
de que el capitalismo norteamericano ha
llegado a la última etapa de su desarrollo,
transformándose como consecuencia, en
imperialismo, y que ya no atiende a teorías
de derecho y de justicia pasando sin respeto
alguno por sobre los inconmovibles principios de independencia de las fracciones de
la NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, consideramos indispensable, más aún
inaplazable, la alianza de nuestros Estados
Latinoamericanos para mantener incólume
esa independencia frente a las pretensiones
del imperialismo de los Estados Unidos
de Norteamérica, o frente al de cualquiera
otra potencia a cuyos intereses se nos pretenda someter.
minada Doctrina Monroe,
ha pretendido ejercer su influencia.
5) La Conferencia de Representantes de los veintiún Estados integrantes
de la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA resuelve que la CORTE DE
JUSTICIA LATINOAMERICANA tenga como sede
el territorio centroamericano comprendido entre la
ruta canalera interoceánica
a través de Nicaragua y la
Base Naval que pueda establecerse en el Golfo de
Fonseca, sin implicar esto
un privilegio especial para
los Estados Centroamericanos, ya que al señalar tal
reglón de nuestro América
como asiento de la CORTE
DE JUSTICIA LATINOAMERICANA, se persigue
demostrar ante el mundo
la vigilancia ejercida por
los veintiún Estados Latinoamericanos en conjunto
sobre aquella porción geográfica que en este caso es,

como ninguna otra porción,
punto estratégico para la
defensa de la Soberanía
integral de la NACIONALIDAD LATINOAMERICANA.
6) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados Integrantes de La
Nacionalidad Latinoamericana declara reconocer
como Suprema y única autoridad arbitral, a la CORTE
DE JUSTICIA LATINOAMERICANA en los casos
de reclamaciones, litigios
de límites y toda otra causa que en una u otra forma,
afecte o pueda afectar la estrecha y sólida armonía que
debe normar las relaciones
de los veintiún Estados Latinoamericanos.
7) La Conferencia de Representantes de los veintiún Estados integrantes
de la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA
acuerda proceder a la inmediata organización de un
EJÉRCITO compuesto por

CINCO MIL DOSCIENTOS CINCUENTA ciudadanos pertenecientes a la
clase estudiantil, entre los
dieciocho y los veinticinco años de edad, contando
con Profesores de Derecho
y Ciencias Sociales. Estos
Profesores, así como la totalidad de los componentes
del citado ejército, deberán
ser físicamente aptos para
el servicio militar. Requisito indispensable para poder pertenecer al Ejército
propuesto es el de poseer
la CIUDADANÍA LATINOAMERICANA.
Este Ejército no constituye
el efectivo de las FUERZAS DE MAR Y TIERRA
DE LA ALIANZA LATINOAMERICANA,
sino
que la Base fundamental de
los efectivos con que habrá
de contar la NACIONALIDAD LATINOAMERICANA para la defensa y el
sostenimiento de su Soberanía.
La Base del efectivo de las
FUERZAS DE MAR Y
TIERRA DE LA ALIANZA LATINOAMERICANA
constituye al propio tiempo
una Representación simbólica del acuerdo existente
entre los veintiún Estados
Latinoamericanos, así como
de su decisión por cooperar
conjuntamente a la defensa
de los intereses de la propia
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA.
8) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana, acuerda que cada uno
de los veintiún Estados ante
ella acreditados proporcione DOSCIENTOS CINCUENTA CIUDADANOS
para la constitución del aludido Ejército.
9) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

81

Necesidad de integración para combatir el imperialismo
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA acuerda
que cada uno de sus Gobiernos mandantes aporte
de sus Tesoros Públicos
una cantidad fija y proporcional para el sostenimiento de la Base del efectivo de
las FUERZAS DE MAR Y
TIERRA DE LA ALIANZA
LATINOAMERICANA.
10) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA acuerda
investir al ciudadano Presidente de la Corte de Justicia Latinoamericana con el
carácter de Comandante en
Jefe de las FUERZAS DE
MAR Y TIERRA DE LA
ALIANZA LATINOAMERICANA.
11) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA aprueba que el período de duración de las funciones del
ciudadano Presidente de
la CORTE DE JUSTICIA
LATINOAMERICANA,
así como el Comandante
en Jefe de las FUERZAS
DE MAR Y TIERRA DE
LA ALIANZA LATINOAMERICANA, sea de SEIS
años, en la inteligencia de
que por acuerdo expreso de
los Representantes de los
veintiún Estados Latinoamericanos ante la Corte de
JUSTICIA LATINOAMERICANA, su mandato podrá ser revocado en caso de
constituir su permanencia
en tal alto cargo una amenaza para la buena marcha
de las funciones que se tiene encomendados ese Tribunal Máximo.
12) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, acuer-

da que la elección de Presidente de la CORTE DE
JUSTICIA LATINOAMERICANA, se efectuará en el
orden siguiente: Argentina,
Bolivia, Brasil, Colombia,
Costa Rica, Cuba, Chile,
Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití,
México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Panamá, Puerto
Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
13) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA estatuye
que la elección de Presidente de la CORTE DE JUSTICIA LATINOAMERICANA, Comandante en jefe
inmediato de las FUERZAS
DE MAR Y TIERRA DE
LA ALIANZA LATINOAMERICANA, será efectuada exclusivamente por los
ciudadanos del Estado al
cual corresponda designar
el funcionario aludido en
consideración a que son los
ciudadanos Latinoamericanos de cada Estado, quienes
se hallan más capacitados
para conocer de las virtudes públicas y privadas del
ciudadano a quien les toque
elegir para tan alto cargo.
14) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, inviste
a los Representantes de los
Gobiernos de los veintiún
Estados Latinoamericanos
ante la CORTE DE JUSTICIA LATINOAMERICANA, del derecho de veto en
caso de que la aceptación
en el seno de este alto Tribunal del Presidente electo,
implicara algún daño o perjuicio para la mejor realización de sus fines.
15) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la

NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, acuerda
que la elección de los DOSCIENTOS CINCUENTA
ciudadanos que habrán de
representar a cada uno de
dichos Estados en el seno
de las FUERZAS DE MAR
Y TIERRA DE LA ALIANZA LATINOAMERICANA se efectúe mediante la
realización de concursos
especiales convocarlos para
el efecto por los Gobiernos
de los veintiún Estados Latinoamericanos. Los DOSCIENTOS CINCUENTA
ESTUDIANTES que en
cada Estado resulten vence-

dores en los concursos, comprobando así
sus aptitudes físicas e intelectuales serán los que cada
uno de los veintiún Estados envíe como auténticos
representantes suyos ante
las FUERZAS DE MAR Y
TIERRA DE LA ALIANZA
LATINOAMERICANA.
16) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, acuerda que cada uno de los Gobiernos mandantes nombre
un número determinado de
Profesores de Derecho y
Ciencias Sociales para ejercer sus funciones de tales

de conformidad con el punto básico 7.
Los DOSCIENTOS CINCUENTA ciudadanos vencedores en los concursos de
cada Estado serán quienes
elijan de entre los componentes del Cuerpo de Profesores de su propio Estado,
a aquel que habrá de representar a
éste
en

el seno de la
CORTE DE JUSTICIA LATINOAMERICANA.
17) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA declara
que una de las obligaciones
fundamentales tanto de los
componentes de la Corte de
Justicia Latinoamericana
como de los miembros de
las FUERZAS de MAR Y
TIERRA DE LA ALIANZA
LATINOAMERICANA, es
la de rendir un informe detallado de sus actividades
durante el período de su
gestión ante las Conferencias de Representantes de
los veintiún Estados Lati-

noamericanos que esta propia conferencia ha acordado
deben realizarse periódica e
intransferiblemente.
18) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA acuerda
que tanto los componentes de la Corte de Justicia
Latinoamericana como
los de las Fuerzas de
Mar y Tierra de la
Alianza Latinoamericana, protesta-

rán
ante
la Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados Latinoamericanos
fidelidad a los principios
constitutivos de la Nacionalidad Latinoamericana
y a la Ley Orgánica y Reglamentos estatuidos para
su funcionamiento comprometiéndose a velar y hacer
velar con lealtad absoluta
por la conservación de la
Soberanía e independencia
inalienables de la NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, cuya confianza
le ha sido depositada.
19) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana acuerda que los gra-

82

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Necesidad de integración para combatir el imperialismo
dos y títulos otorgados por
las fuerzas de Mar y Tierra
de la Alianza latinoamericana a sus componentes
serán reconocidos en todos
y cada uno de los Estados
Latinoamericanos en la plenitud de su validez.
20) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA acuerda
que cada uno de los Gobier-

nos de los respectivos Estados ante ella acreditados,
acepta la permanencia de
un miembro de las Fuerzas
de Mar y Tierra de la Alianza Latino americana, en sus
Estados Mayores, patentizando así con una prueba
más la vinculación existente entre cada uno de los
Gobiernos de los veintiún
Estados Latinoamericanos
y las Fuerzas de la Alianza
Latinoamericana.
21)
La
Conferencia de
Representantes de
los veintiún
Estados integrantes de
la Nacionalidad
Latinoame ricana,
pres-

cribe que a todos los componentes de las Fuerzas de
Mar y Tierra de la Alianza
Latinoamericana les está
terminantemente prohibido,
desde el día de su ingreso a
dicho organismo, pertenecer a Partido Político alguno y desarrollar actividades
de tal naturaleza dentro o
fuera de la NACIONALIDAD LATINOAMERICANA.
22) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana acuerda facultar al
Presidente de la Corte de
Justicia Latinoamericana y
Comandante de las Fuerzas
de Mar y Tierra de la Alianza Latinoamericana para
que pueda proponer a los
Gobiernos de los veintiún
Estados los Diplomáticos,
técnicos en política internacional y expertos cuya
capacidad haya sido prácticamente comprobada en los
organismos señalados.
23) La Conferencia de Representantes de los veintiún Estados integrantes
de la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA
designa una COMISIÓN
encargada de elaborar la
LEY ORGÁNICA Y REGLAMENTOS que habrán de regir el funcionamiento, tanto de la CORTE
DE JUSTICIA LATINOAMERICANA COMO DE
LAS FUERZAS DE
MAR Y TIERRA DE
LA ALIANZA LATINOAMERICANA,
poniéndolas en vigor
previa su aprobación
por los representantes
de los Gobiernos de
los veintiún Estados
Latinoamericanos.
24) La Conferencia de los
Representantes de

los veintiún Estados integrantes de la Nacionalidad
Latinoamericana declara
que la CORTE DE JUSTICIA LATINOAMERICANA, así como las FUERZAS DE MAR Y TIERRA
DE LA ALIANZA LATINOAMERICANA, reconocen y se esforzarán por
mantener la soberanía absoluta de los veintiún Estados
Latinoamericanos y que
las gestiones que efectúen
en uso de sus atribuciones
no entrañan limitación a
la Soberanía de ninguno
de los Estados Latinoamericanos, ya que lo que pudiera considerarse como
limitación a la expresada
Soberanía absoluta se hace
de acuerdo con el principio
de NACIONALIDAD LATINOAMERICANA para
formar la cual todos y cada
uno de los Estados Latinoamericanos conceden a esta
idea de defensa y bienestar
comunes todo aquello que,
sin lesionar en caso alguno
las normas de la vida interior de cada Estado, tienda a robustecer y afianzar
dicha NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA.
25) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA declara
que en caso de guerra civil suscitada en cualquiera
de los Estados signatarios
del Pacto de Alianza, corresponde el derecho a las
partes beligerantes para
solicitar, si lo creyeran
conveniente, contingentes
armados de las FUERZAS
DE MAR Y TIERRA DE
LA ALIANZA LATINOAMERICANA; contingentes
que, dado su carácter neutral, constituirán una garantía efectiva para todos
aquellos que, siempre de
existir una razón que lo jus-

tifique ante el concepto de
la CORTE DE JUSTICIA
LATINOAMERICANA, se
desee poner fuera del dominio de las partes beligerantes.
26) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA declara terminantemente que la
única capacitada para realizar las obras de apertura del
Canal y la construcción de
una Base Naval en el Golfo de Fonseca, en territorio
Centroamericano, así como
toda otra obra que implique
una utilidad común para los
veintiún Estados Latinoamericanos, es la Nacionalidad Latinoamericana en
su provecho directo y sin
comprometer en lo mínimo
la Soberanía plena de algún
o algunos Estados signatarios del Pacto de Alianza.
27) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana aclara que si el desarrollo material y los recursos
económicos actuales no son
por el momento suficientes
para realizar la apertura de
la vía de comunicación interoceánica por territorio
centroamericano y el establecimiento de una Base
Naval en el Golfo de Fonseca o en cualquier otro lugar
estratégico para la defensa
de la soberanía e Independencia de la Nacionalidad
Latinoamericana, los Estados signatarios del pacto de
ALIANZA, se reservarán
la totalidad de los derechos
para la construcción o establecimiento de las obras
aludidas, comprometiéndose a que en ningún caso
la NACIONALIDAD LATINOAMERICANA permitirá la enajenación, venta, cesión o arrendamiento

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

83

Necesidad de integración para combatir el imperialismo
de las obras en cuestión o
de otras cualesquiera que
comprometan la estabilidad
de la Soberanía e independencia latinoamericanas a
potencia o potencias extrañas a la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA.
28) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana acuerda que al efectuarse cualquiera de las
obras, ya sea el Canal Interoceánico, ya la Base Naval, la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA se
compromete a exigir que la
empresa o empresas encomendadas de dar realidad
a tales obras, indemnicen a
las ciudades de los Estados
afectados si al efectuarse
aquellas, sufrieren estos en
sus vidas e intereses.
29) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA acuerda
que, en los casos de agresión por una o varias potencias contra uno o varios
Estados de la Nacionalidad
Latinoamericana, los Estados Latinoamericanos procederán unánimemente a
expresar su protesta oficial
contra la o las potencias
agresoras bajo la amenaza
de que efectuarán el retiro
inmediato o conjunto de
sus representantes Diplomáticos.
30) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA aprueba
que si después de producidas las representaciones de
que habla el punto BÁSICO
anterior, no se lograra la
satisfacción exigida a la o
las potencias agresoras, los
Gobiernos de los veintiún
Estados Latinoamericanos,

procederán a la confiscación automática de los intereses e inversiones que la o
las potencias agresoras tuvieren dentro de los límites
de la NACIONALIDAD LATINOAMERICANA,

sosteniendo
con el producto de tal expropiación la guerra a que
diere lugar la agresión de la
o las potencias extranjeras.
31) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA declara
que los Gobiernos de los
veintiún Estados usará para
la defensa de la Soberanía
Latinoamericana, en el caso
de que un conflicto internacional no amerite el rompimiento de las hostilidades,
el boicot económico contra
la o las potencias que originaran la fricción cancelando tanto la adquisición
como la venta de productos
con la o las potencias que
provocasen el empleo de
esta medida.
32) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana acuerda adoptar como

medida inmediata posterior
a la firma del PACTO DE
ALIANZA la Constitución
de un Comité de
Ban-

queros
Latinoamericanos,
oficialmente respaldado,
que tenga por objeto elaborar y realizar el plan por medio del
cual la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA
logre, con fondos propios,
cancelar los contratos que
existan entre los Estados
Latinoamericanos y los
Estados Unidos de Norteamérica, haciéndose cargo
dicho Comité de Banqueros de la construcción de
obras, materiales y vías de
comunicación y transporte,
así como de la flotación de
empréstitos que en virtud
de los tratados ya existentes entre los Estados Latinoamericanos y los Estados
Unidos de Norteamérica,
los Gobiernos de los primeros necesitasen.
33) La Conferencia de Re-

presentantes
de
los
veintiún Estados integrantes de la Nacionalidad
Latinoamericana
acuerda que
la Nacionalidad Latinoamericana
use de todos
los medios
Diplomáticos
y
pacíficos
que las circunstancias

aconsejen a fin de
adquirir, por intermedio
del Comité de Banqueros
Latinoamericanos los derechos que pretenden mantener bajo el dominio de los
EEUU., al canal de Panamá,
quedando éste como consecuencia bajo el Dominio de
la Soberanía absoluta de la
Nacionalidad Latinoamericana.
34) La Conferencia de los
Representantes de los veintiún Estados integrantes
de la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA
encomiendan a la Corte de
Justicia Latinoamericana la
misión de realizar una investigación minuciosa en
los Estados de Puerto Rico,

Cuba, República Dominicana, Haití,
Panamá, México, Honduras y Nicaragua, acerca de
las pérdidas de vidas e intereses sufridos por ciudadanos Latinoamericanos en
los mencionados Estados
durante las ocupaciones e
invasiones ordenadas por
los diversos Gobiernos de
los Estados Unidos de Norteamérica.
35) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA resuelve
que de acuerdo con el informe que rinda la Corte de
Justicia Latinoamericana, la
Nacionalidad Latinoamericana proceda a exigir la
desocupación inmediata y
total de los Estados que se
hallen intervenidos, recuperándose automáticamente
las porciones territoriales
empleadas por los Estados
Unidos de Norteamérica
como Bases Navales, centros de aprovisionamientos
o en otras obras utilizadas
para posibles agresiones y
que entrañen menoscabo de
la Soberanía de los Estados
Latinoamericanos.
36) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA declara
que ni la Corte de Justicia
Latinoamericana ni ningún
Estado en particular tomarán
en consideración al realizar
la investigación antes dicha
la pretendida responsabilidad contraída por los Estados Latinoamericanos con
el Gobierno de los Estados
Unidos de Norteamérica al
defender aquellos, en el curso o durante las ocupaciones e invasiones efectuadas

84

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Necesidad de integración para combatir el imperialismo
por las tropas de los Estados
Unidos de Norteamérica,
soberanías atropelladas, ya
que las pérdidas de vidas e
intereses norteamericanos,
como consecuencia de tales agresiones, constituyen
simplemente resultantes del
ejercicio del derecho de defensa, inherente a todo pueblo agredido.
37) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, acuerda
adoptar las medidas conducentes a que el ingreso de
ciudadanos de los Estados
Unidos de Norteamérica
en territorio Latinoamericano, no entrañe por ningún motivo una amenaza
a los intereses de cualquier
género de la Nacionalidad
Latinoamericana, evitando
asimismo que el Capital financiero
norteamericano
penetre en los Estados Latinoamericanos en forma de
inversiones, o en otras formas distintas, liquidando de
este modo el empleo por el
Gobierno yanqui del socorrido recurso de “proteger
las vidas e intereses de norteamericanos” para violar
la Soberanía de los Estados
Latinoamericanos.
38) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA acuerda
realizar la unificación de
las tarifas aduanales de los
veintiún Estados, efectuando además, sobre el arancel
ya unificado, un descuento
del 25% para las exportaciones e importaciones de los
productos de los veintiún
Estados en los mercados de
la Nacionalidad Latinoamericana. Las expresiones de
cultura, libros, revistas, cuadros y demás obras necesarias para el desarrollo de las

ciencias y artes gozarán de
la más absoluta franquicia
en los veintiún Estados Latinoamericanos.
39) La Conferencia de los
Representantes de los veintiún Estados integrantes
de la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA
acuerda que los Gobiernos
de ella acreditados efectúen
un intercambio metódico
de estudiantes de Ciencias
Económicas y Sociales de
los veintiún Estados Latinoamericanos de modo que
cada uno de éstos cree las
becas correspondientes a
determinado número de estudiantes para cada Estado.
40) La Conferencia de los
Representantes de los veintiún Estados integrantes de
la Nacionalidad Latinoamericana acuerda que los
Gobiernos ante ella acreditados fomenten de manera
especial el turismo latinoamericano de manera de
promover el acercamiento
y mutuo conocimiento entre
los ciudadanos de los veintiún Estados Latinoamericanos, concediéndoseles a
los turistas, entre otras ventajas, una rebaja del 10% en
los ferrocarriles, vapores y
aviones y demás medios de
comunicación y transporte
que existan o se establezcan
en los veintiún Estados de
nuestra América.
41) La Conferencia de los
Representantes de los veintiún Estados integrantes de
la Nacionalidad Latinoamericana acuerda nombrar
una Comisión especial con
el fin de que ésta elabore las
Bases y convoque los concursos a que hubiere lugar
para dar oportunidad así a
que los intelectuales y cientistas latinoamericanos sean
quienes presenten las fórmulas sobre las cuales deberá constituirse el Comité
de Banqueros Latinoameri-

canos, la manera mejor de
promover el mutuo conocimiento entre los veintiún
Estados Latinoamericanos,
el modo de reincorporar el
Canal de Panamá a la Nacionalidad Latinoamericana
y, en general, elaborar las
bases especiales sobre cada
una de las iniciativas encerradas en este PROYECTO
y que las necesiten.
42) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana proclama reconocer
bajo la denominación de
BANDERA DE LA NACIONALIDAD LATINOAMERICANA, la que en la
misma Conferencia tiene la
honra de presentar el EJERCITO DEFENSOR DE LA
SOBERANÍA NACIONAL
DE NICARAGUA. Ella expresa en un armonioso conjunto de colores el símbolo
de la fusión de cada una de
las enseñas de los veintiún
Estados Latinoamericanos
hoy congregados en una
sola, fuerte y gloriosa Nacionalidad.
43) La Conferencia de Representantes de los veintiún
Estados integrantes de la Nacionalidad Latinoamericana
adopta como lema oficial de
la ALIANZA LATINOAMERICANA encargada en
la CORTE DE JUSTICIA
LATINOAMERICANA y
en las FUERZAS DE MAR
Y TIERRA DE LA ALIANZA LATINOAMERICANA
aquel que interpretando el
fecundo destino de la nacionalidad que insurge en
la historia del mundo marcando nuevos derroteros,
adoptara la vibrante nueva
generación mexicana, como
lema de hondas inquietudes
creadoras: “POR MI RAZA
HABLARÁ EL ESPÍRITU”.
44) La Conferencia de Re-

presentantes de los veintiún
Estados integrantes de la
Nacionalidad Latinoamericana, que reúne en fraternal
acercamiento a los Gobiernos y pueblos de los veintiún Estados, aclara como
denominación del lugar en
que habrá de tener su Sede
la CORTE DE JUSTICIA
LATINOAMERICANA,
la de SIMÓN BOLÍVAR,
elevando asimismo como
un homenaje de admiración
al recuerdo de este egregio
realizador de la independencia
Latinoamericana,
en el Salón de Honor de la
CORTE DE JUSTICIA LATINOAMERICANA, un
monumento coronado por
la prócer figura del máximo
forjador de pueblos libres.
CONCLUSIÓN
Ciudadanos Representantes
de los veintiún Estados Latinoamericanos:
Al dejar expuesto el PROYECTO original que el Ejército defensor de la Soberanía de Nicaragua presenta
ante esta magna asamblea
con el alto propósito de realizar La alianza de inaplazables urgencias entre los
veintiún Estados dispersos
de la NACIONALIDAD
LATINOAMERICANA,
nos hallamos plenamente
conscientes de la enorme
responsabilidad histórica
que contraemos con nuestra América y con el Mundo. Por ello, no hemos intentado la exposición de un
plan fantasioso y aventurado, sino que, interpretando
nuestra realidad, nos hemos
esforzado por hacer de este
PROYECTO alto, efectivo
y capaz de afrontar la solución de nuestros problemas
más inmediatos afrontando
antes que nada la necesidad imperativa de realizar
la unánimemente ansiada
ALIANZA LATINOAMERICANA, a la que sólo

pueden oponerse teorías de
un lamentable escepticismo
y de escaso alcance en la
política interna y exterior
de nuestros Estados.
Afirmados en la realidad,
proponemos una ALIANZA y no una CONFEDERACIÓN de los veintiún
Estados de nuestra América. Comprendemos que
para llegar a este gran fin
precisa, primero que nada,
la fundamentación de una
Base elemental que la
ALIANZA presentará. Esta
no es, pues, la culminación
de nuestras aspiraciones.
Constituye únicamente el
primer paso en firme para
otros venideros y fecundos
esfuerzos de nuestra NACIONALIDAD.
Quizá los hombres poseedores de ideas avanzadas
y universales, pensarán en
que nuestros anhelos encontraron fronteras en la extensión geográfica limitada por
el Río Bravo al Norte y el
Estrecho de Magallanes en
el Sur de nuestra América.
Pero mediten ellos en la necesidad vital que tiene nuestra América Latina de realizar una ALIANZA, previa
a una CONFEDERACIÓN
de los veintiún Estados que
la integran, asegurando de
este modo nuestra libertad
y nuestra Soberanía interiores amenazadas por el más
voraz de los imperialismos,
para cumplir seguidamente con el gran destino de la
NACIONALIDAD LATINOAMERICANA ya culminada, como tierra de promisión para los hombres de
todos los pueblos y de todas
las razas.
El Chipotón, Las Segovias,
Nicaragua, C. A., a los veinte días del mes de marzo de
mil novecientos veintinueve.
PATRIA Y LIBERTAD
A. C. Sandino

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

85

Segunda declaración de La Habana
[Discurso: Texto completo]
La Habana, 4 de febrero de 1962

Fidel Castro Ruz

V

ísperas de su muerte, en carta inconclusa porque una
bala española le atravesó el
corazón el 18 de mayo de
1895, José Martí, Apóstol
de nuestra independencia,
escribió a su amigo Manuel
Mercado: «Ya puedo escribir... ya estoy todos los días
en peligro de dar mi vida
por mi país y por mi deber...,
de impedir a tiempo con la
independencia de Cuba que
se extiendan por las Antillas
los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy,
y haré, es para eso...
»Las mismas obligaciones
menores y públicas de los
pueblos... más vitalmente interesados en impedir que en
Cuba se abra, por la anexión
de los Imperialistas... el camino que se ha de cegar,
y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión
de los pueblos de nuestra
América, al Norte revuelto

y brutal que los desprecia
–les habían impedido la adhesión ostensible y ayuda
patente a este sacrificio, que
se hace en bien inmediato y
de ellos.
»Viví en el monstruo, y le
conozco las entrañas: –y mi
honda es la de David.»
Ya Martí, en 1895, señaló
el peligro que se cernía sobre América y llamó al imperialismo por su nombre:
Imperialismo. A los pueblos
de América advirtió que
ellos estaban más que nadie interesado en que Cuba
no sucumbiera a la codicia
yanqui despreciadora de los
pueblos latinoamericanos.
Y con su propia sangre, vertida por Cuba y por América, rubricó las póstumas palabras que en homenaje a su
recuerdo el pueblo de Cuba
suscribe hoy a la cabeza de
esta Declaración.
Han transcurrido sesenta y
siete años. Puerto Rico fue
convertido en colonia y es
todavía colonia saturada de
bases militares. Cuba cayó
también en las garras del
imperialismo. Sus tropas
ocuparon nuestro territorio. La Enmienda Platt fue
impuesta a nuestra primera
Constitución, como cláusula
humillante que consagraba
el odioso derecho de intervención extranjera. Nuestras
riquezas pasaron a sus manos, nuestra historia falseada, nuestra administración
y nuestra política moldeada
por entero a los intereses de

¿Qué es la historia de Cuba sino la historia de América Latina? ¿Y qué es la historia de América Latina sino la historia de
Asia, África y Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos sino la historia
de la explotación más despiadada y cruel
del imperialismo en el mundo entero?
los interventores; la nación
sometida a sesenta años de
asfixia política, económica
y cultural.
Pero Cuba se levantó, Cuba
pudo redimirse a sí misma
del bastardo tutelaje. Cuba
rompió las cadenas que
ataban su suerte al imperio
opresor, rescató sus riquezas, reivindicó su cultura y
desplegó su bandera soberana de Territorio y Pueblo
Libre de América.
Ya los Estados Unidos no
podrán caer jamás sobre
América con la fuerza de
Cuba, pero en cambio, dominando a la mayoría de los
demás Estados de América
Latina, Estados Unidos pretende caer sobre Cuba con
la fuerza de América.
¿Qué es la historia de Cuba
sino la historia de América
Latina? ¿Y qué es la historia de América Latina sino
la historia de Asia, África y
Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos
sino la historia de la explotación más despiadada y

cruel del imperialismo en el
mundo entero?
A fines del siglo pasado y
comienzos del presente, un
puñado de naciones económicamente
desarrolladas
habían terminado de repartirse el mundo, sometiendo
a su dominio económico
y político a las dos terceras partes de la humanidad,
que, de esta forma, se vio
obligada a trabajar para las
clases dominantes del grupo
de países de economía capitalista desarrollada.
Las circunstancias históricas que permitieron a ciertos países europeos y a los
Estados Unidos de Norteamérica un alto nivel de desarrollo industrial, los situó en
posición de poder someter a
su dominio y explotación al
resto del mundo.
¿Qué móviles impulsaron
esa expansión de las potencias industrializadas? ¿Fueron razones de tipo moral,
«civilizadoras», como ellos
alegaban? No: fueron razones de tipo económico.

Desde el descubrimiento de
América, que lanzó a los
conquistadores europeos a
través de los mares a ocupar y explotar las tierras y
los habitantes de otros continentes, el afán de riqueza
fue el móvil fundamental
de su conducta. El propio
descubrimiento de América
se realizó en busca de rutas
más cortas hacia el Oriente,
cuyas mercaderías eran altamente pagadas en Europa.
Una nueva clase social, los
comerciantes y los productores de artículos manufacturados para el comercio,
surge del seno de la sociedad feudal de señores y siervos en las postrimerías de la
Edad Media.
La sed de oro fue el resorte
que movió los esfuerzos de
esa nueva clase. El afán de
ganancia fue el incentivo de
su conducta a través de su
historia. Con el desarrollo
de la industria manufacturera y el comercio fue creciendo su influencia social. Las
nuevas fuerzas productivas
que se desarrollaban en el
seno de la sociedad feudal
chocaban cada vez más con
las relaciones de servidumbre propias del feudalismo,
sus leyes, sus instituciones,
su filosofía, su moral, su arte
y su ideología política.
Nuevas ideas filosóficas y
políticas, nuevos conceptos
del derecho y del Estado
fueron proclamados por los
representantes intelectuales
de la clase burguesa, los que

86

por responder a las nuevas
necesidades de la vida social, poco a poco se hicieron conciencia en las masas
explotadas. Eran entonces
ideas revolucionarias frente a las ideas caducas de la
sociedad feudal. Los campesinos, los artesanos y los
obreros de las manufacturas, encabezados por la burguesía, echaron por tierra el
orden feudal, su filosofía,
sus ideas, sus instituciones,
sus leyes y los privilegios de
la clase dominante, es decir,
la nobleza hereditaria.
Entonces la burguesía, consideraba justa y necesaria
la revolución. No pensaba
que el orden feudal podía y
debía ser eterno, como piensa ahora de su orden social
capitalista. Alentaba a los
campesinos a librarse de la
servidumbre feudal, alentaba a los artesanos contra las
relaciones gremiales y reclamaba el derecho al poder
político. Los monarcas absolutos, la nobleza y el alto
clero defendían tenazmente
sus privilegios de clase, proclamando el derecho divino
de la corona y la intangibilidad del orden social. Ser
liberal, proclamar las ideas
de Voltaire, Diderot, Juan
Jacobo Rousseau, portavoces de la filosofía burguesa,
constituía entonces para las
clases dominantes un delito
tan grave como es hoy para
la burguesía ser socialista y
proclamar las ideas de Marx,
Engels y Lenin.
Cuando la burguesía conquistó el poder político y estableció sobre las ruinas de
la sociedad feudal su modo
capitalista de producción,
sobre ese modo de producción erigió su estado, sus
leyes, sus ideas e instituciones. Esas instituciones consagraban en primer término
la esencia de su dominación
de clase: la propiedad priva-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

La nueva sociedad basada en la propiedad
privada sobre los medios de producción y
en la libre competencia quedó así dividida
en dos clases fundamentales: una poseedora de los medios de producción, cada vez
más modernos y eficientes; la otra, desprovista de toda riqueza, poseedora sólo de su
fuerza de trabajo, obligada a venderla en
el mercado como una mercancía más para
poder subsistir
da. La nueva sociedad basada en la propiedad privada
sobre los medios de producción y en la libre competencia quedó así dividida en dos
clases fundamentales: una
poseedora de los medios de
producción, cada vez más
modernos y eficientes; la
otra, desprovista de toda riqueza, poseedora sólo de su
fuerza de trabajo, obligada
a venderla en el mercado
como una mercancía más
para poder subsistir.
Rotas las trabas del feudalismo, las fuerzas productivas se desarrollaron extraordinariamente. Surgieron las
grandes fábricas, donde se
acumulaba un número cada
vez mayor de obreros.
Las fábricas más modernas
y técnicamente eficientes
iban desplazando del mercado a los competidores menos eficaces. El costo de los
equipos industriales se hacía
cada vez mayor; era necesario acumular cada vez sumas
superiores de capital. Una
parte importante de la producción se fue acumulando
en número menor de manos.
Surgieron así las grandes
empresas capitalistas y más
adelante las asociaciones
de grandes empresas a través de carteles, sindicatos,
«trusts» y consorcios, según
el grado y el carácter de la

asociación, controlados por
los poseedores de la mayoría de las acciones, es decir,
por los más poderosos caballeros de la industria.
La libre concurrencia, característica del capitalismo
en su primera fase, dio paso
a los monopolios que concertaban acuerdos entre sí y
controlaban los mercados.
¿De dónde salieron las colosales sumas de recursos que
permitieron a un puñado
de monopolistas acumular
miles de millones de dólares? Sencillamente, de la

explotación del trabajo humano. Millones de hombres
obligados a trabajar por un
salario de subsistencia produjeron con su esfuerzo los
gigantescos capitales de los
monopolios. Los trabajadores acumularon las fortunas
de las clases privilegiadas,
cada vez más ricas, cada vez
más poderosas. A través de
las instituciones bancarias
llegaron a disponer éstas
no sólo de su propio dinero,
sino también del dinero de
toda la sociedad. Así se produjo la fusión de los bancos
con la gran industria y nació
el capital financiero.
¿Qué hacer entonces con los
grandes excedentes de capital que en cantidades mayores se iba acumulando?
Invadir con ellos el mundo.
Siempre en pos de la ganancia, comenzaron a apoderarse de las riquezas naturales
de todos los países económicamente débiles y a explotar el trabajo humano de
sus pobladores con salarios
mucho más míseros que los
que se veían obligados a pagar a los obreros de la propia

El movimiento de los pueblos dependientes
y colonizados es un fenómeno de carácter
universal que agita al mundo y marca la
crisis final del imperialismo.
Cuba y América Latina forman parte del
mundo. Nuestros problemas forman parte
de los problemas que se engendran de la
crisis general del imperialismo y la lucha
de los pueblos subyugados: el choque entre
el mundo que nace y el mundo que muere. La odiosa y brutal campaña desatada
contra nuestra Patria expresa el esfuerzo
desesperado como inútil que los imperialistas hacen para evitar la liberación de los
pueblos

metrópoli. Se inició así el
reparto territorial y económico del mundo. En 1914,
ocho o diez países imperialistas habían sometido a su
dominio económico y político fuera de sus fronteras
a territorios cuya extensión
ascendía a 83.700.000 kilómetros cuadrados, en una
población de novecientos
setenta millones de habitantes. Sencillamente se habían
repartido el mundo.
Pero como el mundo era limitado en extensión, repartido ya hasta el último rincón
del globo, vino el choque
entre los distintos países
monopolistas y surgieron las
pugnas por nuevos repartos
originados en la distribución
no proporcional al poder industrial y económico que
los distintos países monopolistas en desarrollo desigual
habían alcanzado. Estallaron
las guerras imperialistas que
costarían a la humanidad
cincuenta millones de muertos, decenas de millones de
inválidos e incalculables
riquezas materiales y culturales destruidas. Aún no
había sucedido esto cuando
ya Marx escribió que «el capital recién nacido rezumaba sangre y fango por todos
los poros, desde los pies a la
cabeza».
El sistema capitalista de
producción, una vez que
hubo dado de sí todo lo
que era capaz, se convirtió
en un abismal obstáculo al
progreso de la humanidad.
Pero la burguesía desde su
origen llevaba en sí misma
su contrario. En su seno se
desarrollaron gigantescos
instrumentos productivos,
pero a su vez se desarrolló
una nueva y vigorosa fuerza
social: el proletariado, llamado a cambiar el sistema
social ya viejo y caduco del
capitalismo por una forma
económico-social superior y

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

acorde con las posibilidades
históricas de la sociedad humana, convirtiendo en propiedad de toda la sociedad
esos gigantescos medios de
producción que los pueblos
y nada más que los pueblos
con su trabajo habían creado y acumulado. A tal grado
de desarrollo de las fuerzas
productivas, resultaba caduco y anacrónico un régimen
que postulaba la posesión
privada y con ello la subordinación de la economía de
millones y millones de seres
humanos a los dictados de
una exigua minoría social.
Los intereses de la humanidad reclamaban el cese de la
anarquía en la producción,
el derroche, las crisis económicas y las guerras de rapiña
propias del sistema capitalista. Las crecientes necesidades del género humano y
la posibilidad de satisfacerlas exigían el desarrollo planificado de la economía y la
utilización racional de sus
medios de producción y recursos naturales.
Era inevitable que el imperialismo y el colonialismo entraran en profunda e
insalvable crisis. La crisis
general se inició a raíz de
la Primera Guerra Mundial
con la revolución de los
obreros y campesinos, que
derrocó al imperio zarista
de Rusia e implantó, en dificilísimas condiciones de
cerco y agresión capitalista,
el primer Estado socialista
del mundo, iniciando una
nueva era en la historia de la
humanidad. Desde entonces
hasta nuestros días, la crisis y la descomposición del
sistema imperialista se han
acentuado incesantemente.
La Segunda Guerra Mundial, desatada por las potencias imperialistas, y que
arrastró a la Unión Soviética
y a otros pueblos de Europa y de Asia, criminalmente

invadidos, a una sangrienta
lucha de liberación, culminó en la derrota del fascismo, la formación del campo mundial del socialismo
y la lucha por su soberanía
de los pueblos coloniales y
dependientes. Entre 1945 y
1957 más de mil doscientos
millones de seres humanos
conquistaron su independencia en Asia y en África.
La sangre vertida por los
pueblos no fue en vano.
El movimiento de los pueblos dependientes y colonizados es un fenómeno de
carácter universal que agita
al mundo y marca la crisis
final del imperialismo.
Cuba y América Latina forman parte del mundo. Nuestros problemas forman parte
de los problemas que se engendran de la crisis general
del imperialismo y la lucha
de los pueblos subyugados:
el choque entre el mundo
que nace y el mundo que
muere. La odiosa y brutal
campaña desatada contra
nuestra Patria expresa el
esfuerzo desesperado como
inútil que los imperialistas
hacen para evitar la liberación de los pueblos.
Cuba duele de manera especial a los imperialistas. ¿Qué
es lo que se esconde tras el
odio yanqui a la Revolución
Cubana? ¿Qué explica racionalmente la conjura que
reúne en el mismo propósito
agresivo a la potencia imperialista más rica y poderosa
del mundo contemporáneo y
a las oligarquías de todo un
continente, que juntos suponen representar una población de trescientos cincuenta
millones de seres humanos,
contra un pequeño pueblo
de sólo siete millones de
habitantes, económicamente subdesarrollado,
sin recursos financieros ni
militares para amenazar ni

la seguridad ni la economía
de ningún país?
Los une y los concita el miedo. Lo explica el miedo. No
el miedo a la Revolución
Cubana; el miedo a la revolución latinoamericana.
No el miedo a los obreros,
campesinos, estudiantes, intelectuales y sectores progresistas de las capas
medias que han tomado revolucionariamente el poder
en Cuba; sino el
miedo a que los
obreros, campesinos, estudiantes,
intelectuales y
sectores
progresistas de las
capas
medias
tomen revolucionariamente el
poder en los pueblos oprimidos,
hambrientos y
explotados por
los monopolios yanquis y
la oligarquía
reaccionaria de

América; el miedo a
que los pueblos
saqueados
del
continente arrebaten las armas
a sus opresores
y se declaren, como

Cuba, pueblos libres de
América.
Aplastando la Revolución
Cubana creen disipar el
miedo que los atormenta, y
el fantasma de la revolución
que los amenaza. Liquidando a
la Revolución
Cu-

87

bana, creen liquidar el espíritu revolucionario de los
pueblos. Pretenden en su
delirio que Cuba es exportadora de revoluciones. En
sus mentes de negociantes
y usureros insomnes cabe la
idea de que las revoluciones
se pueden comprar o vender,
alquilar o prestar, exportar o
importar como una mercancía más.
Ignorantes de las leyes objetivas que rigen el desarrollo
de las sociedades humanas,
creen que sus regímenes
monopolistas, capitalistas
y semifeudales son eternos.
Educados en su propia
ideología reaccionaria,
mezcla de superstición, ignorancia,
subjetivismo,
pragmatismo y otras
aberraciones
del

pens a miento,
tienen una
imagen del
mundo y de
la marcha de
la historia
acomodada a sus
intereses
de clases
explotadoras. Suponen
que las revolucio-

88

nes nacen o mueren en el
cerebro de los individuos o
por efecto de las leyes divinas y que además los dioses
están de su parte. Siempre
han creído lo mismo, desde
los devotos paganos patricios en la Roma esclavista,
que lanzaban a los cristianos primitivos a los leones
del circo y los inquisidores
en la Edad Media que, como
guardianes del feudalismo
y la monarquía absoluta,
inmolaban en la hoguera a
los primeros representantes
del pensamiento liberal de
la naciente burguesía, hasta
los obispos que hoy, en defensa del régimen burgués y
monopolista, anatematizan
las revoluciones proletarias.
Todas las clases reaccionarias en todas las épocas históricas, cuando el antagonismo entre explotadores y
explotados llega a su máxima tensión, presagiando el
advenimiento de un nuevo
régimen social, han acudido
a las peores armas de la represión y la calumnia contra
sus adversarios. Acusados
de incendiar a Roma y de
sacrificar niños en sus altares, los cristianos primitivos
fueron llevados al martirio.
Acusados de herejes, fueron llevados por los inquisidores a la hoguera filósofos como Giordano Bruno,
reformadores como Hus y
miles de inconformes más
con el orden feudal. Sobre
los luchadores proletarios se
ensaña hoy la persecución y
el crimen precedidos de las
peores calumnias en la prensa monopolista y burguesa.
Siempre en cada época histórica, las clases dominantes
han asesinado invocando su
sociedad de minorías privilegiadas sobre mayorías
explotadas la defensa de la
sociedad, del orden, de la
Patria: «su orden clasista»,
que mantienen a sangre y

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

La revolución es en la historia como el
médico que asiste al nacimiento de una
nueva vida. No usa sin necesidad los aparatos de fuerza, pero los usa sin vacilaciones cada vez que sea necesario para ayudar al parto. Parto que trae a las masas
esclavizadas y explotadas la esperanza de
una vida mejor.
fuego sobre los desposeídos,
«la patria» que disfrutan
ellos solos, privando de ese
disfrute al resto del pueblo,
para reprimir a los revolucionarios que aspiran a una
sociedad nueva, un orden
justo, una Patria verdadera
para todos.
Pero el desarrollo de la historia, la marcha ascendente
de la humanidad no se detiene ni puede detenerse.
Las fuerzas que impulsan a
los pueblos, que son los verdaderos constructores de la
historia, determinadas por
las condiciones materiales
de su existencia y la aspiración a metas superiores de
bienestar y libertad, que surgen cuando el progreso del
hombre en el campo de la
ciencia, de la técnica y de la
cultura lo hacen posible, son
superiores a la voluntad y al
terror que desatan las oligarquías dominantes.
Las condiciones subjetivas de cada país, es decir,
el factor conciencia, organización, dirección, puede
acelerar o retrasar la revolución según su mayor o
menor grado de desarrollo,
pero tarde o temprano en
cada época histórica, cuando las condiciones objetivas
maduran, la conciencia se
adquiere, la organización se
logra, la dirección surge y la
revolución se produce.
Que ésta tenga lugar por
cauces pacíficos o nazca al

mundo después de un parto
doloroso, no depende de las
fuerzas reaccionarias de la
vieja sociedad, que se resisten a dejar nacer la sociedad
nueva, que es engendrada
por las contradicciones que
lleva en su seno la vieja sociedad. La revolución es en
la historia como el médico que asiste al nacimiento
de una nueva vida. No usa
sin necesidad los aparatos
de fuerza, pero los usa sin
vacilaciones cada vez que
sea necesario para ayudar

Los pueblos de América se liberaron del
coloniaje español a
principios del siglo
pasado, pero no se
liberaron de la explotación
al parto. Parto que trae a las
masas esclavizadas y explotadas la esperanza de una
vida mejor.
En muchos países de América Latina la revolución es
hoy inevitable. Ese hecho no
lo determina la voluntad de
nadie. Está determinado por
las espantosas condiciones
de explotación en que vive
el hombre americano, el
desarrollo de la conciencia

revolucionaria de las masas,
la crisis mundial del imperialismo y el movimiento
universal de lucha de los
pueblos subyugados.
La inquietud que hoy se registra es síntoma inequívoco de rebelión. Se agitan las
entrañas de un continente
que ha sido testigo de cuatro siglos de explotación
esclava y feudal del hombre
desde sus moradores aborígenes y los esclavos traídos
de África, hasta los núcleos
nacionales que surgieron
después: blancos, negros,
mulatos, mestizos e indios
que hoy hermanan el desprecio, la humillación y el
yugo yanqui, como hermana la esperanza de un mañana mejor.
Los pueblos de América se
liberaron del coloniaje español a principios del siglo
pasado, pero no se liberaron de la explotación. Los
terratenientes feudales asumieron la autoridad de los
gobernantes españoles, los
indios continuaron en penosa servidumbre, el hombre
latinoamericano en una u
otra forma siguió esclavo,
y las mínimas esperanzas
de los pueblos sucumbieron
bajo el poder de las oligarquías y la coyunda del capital extranjero. Esta ha sido
la verdad de América, con
uno u otro matiz, con alguna que otra variante. Hoy
América Latina yace bajo
un imperialismo más feroz,
mucho más poderoso y más
despiadado que el imperio
colonial español.
Y ante la realidad objetiva
e históricamente inexorable
de la revolución latinoamericana, ¿cuál es la actitud
del imperialismo yanqui?
Disponerse a librar una guerra colonial con los pueblos
de América Latina; crear su
aparato de fuerza, los pre-

textos políticos y los instrumentos pseudolegales suscritos con los representantes
de las oligarquías reaccionarias para reprimir a sangre y
fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos.
La intervención del Gobierno de los Estados Unidos
en la política interna de los
países de América Latina
ha ido siendo cada vez más
abierta y desenfrenada.
La Junta Interamericana de
Defensa, por ejemplo, ha
sido y es el nido donde se
incuban los oficiales más
reaccionarios y proyanquis
de los ejércitos latinoamericanos, utilizados después
como instrumentos golpistas al servicio de los monopolios.
Las misiones militares norteamericanas en América
Latina constituyen un aparato de espionaje permanente en cada nación, vinculado
estrechamente a la Agencia
Central de Inteligencia, inculcando a los oficiales los
sentimientos más reaccionarios y tratando de convertir
los ejércitos en instrumentos
de sus intereses políticos y
económicos.
Actualmente, en la zona del
Canal de Panamá, el alto
mando norteamericano ha
organizado cursos especiales de entrenamiento para
oficiales latinoamericanos
de lucha contra guerrillas
revolucionarias, dirigidos a
reprimir la acción armada
de las masas campesinas
contra la explotación feudal
a que están sometidas.
En los propios Estados Unidos, la Agencia Central de
Inteligencia ha organizado
escuelas especiales para
entrenar agentes latinoamericanos en las más sutiles
formas de asesinatos; y es
política acordada por los
servicios militares yanquis
la liquidación física de los

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

dirigentes antiimperialistas.
Es notorio que las embajadas yanquis en distintos países de América Latina están
organizando, instruyendo
y equipando bandas fascistas para sembrar el terror y
agredir las organizaciones
obreras, estudiantiles e intelectuales. Esas bandas, donde reclutan a los hijos de la
oligarquía, a lumpen y gente
de la peor calaña moral, han
perpetrado ya una serie de
actos agresivos contra los
movimientos de masas.
Nada más evidente e inequívoco de los propósitos
del imperialismo que su
conducta en los recientes
sucesos de Santo Domingo.
Sin ningún tipo de justificación, sin mediar siquiera
relaciones diplomáticas con
esa República, los Estados
Unidos, después de situar
sus barcos de guerra frente a la capital dominicana,
declararon con su habitual
insolencia que si el Gobierno de Balaguer solicitaba
ayuda militar, desembarcarían sus tropas en Santo Domingo contra la insurgencia
del pueblo dominicano. Que
el poder de Balaguer fuera
absolutamente espurio, que
cada pueblo soberano de
América debe tener derecho
a resolver sus problemas
internos sin intervención
extranjera, que existan normas internacionales y una
opinión mundial, que incluso existiera una O.E.A., no
contaban para nada en las
consideraciones de los Estados Unidos. Lo que sí contaban eran sus designios de
impedir la revolución dominicana, la reimplantación de
los odiosos desembarcos de
su Infantería de Marina, sin
más base ni requisito para
fundamentar ese nuevo concepto filibustero del derecho
que la simple solicitud de un
gobernante tiránico, ilegíti-

mo y en crisis. Lo que esto
significa no debe escapar
a los pueblos. En América
Latina hay sobrados gobernantes de ese tipo, dispuestos a utilizar las tropas yanquis contra sus respectivos
pueblos cuando se vean en
crisis.
Esta política declarada del
imperialismo norteamericano de enviar soldados a
combatir el movimiento revolucionario en cualquier
país de América Latina, es
decir, a matar obreros, estudiantes, campesinos, a hombres y mujeres latinoamericanos, no tiene
otro objetivo que el de
seguir manteniendo
sus intereses monopolistas y los privilegios
de la oligarquía traidora que los apoya.
Ahora se puede ver con
toda claridad que los
pactos militares suscritos por el Gobierno
de Estados Unidos con
gobiernos latinoamericanos,
pactos secretos muchas veces
y siempre a
espaldas de los
pueblos, invocando
hipotéticos peligros
exteriores que nadie vio nunca por
ninguna parte, tenían el único y exclusivo objetivo de prevenir la lucha de los
pueblos; eran pactos
contra los pueblos,
contra el único peligro, el peligro interior del movimiento
de liberación que pusiera en
riesgo los intereses yanquis.
No sin razón los pueblos
se preguntaban: ¿Por qué
tantos convenios militares?
¿Para qué los envíos de armas que si técnicamente son
inadecuados para una guerra

moderna, son en cambio eficaces para aplastar huelgas,
reprimir manifestaciones
populares y ensangrentar el
país? ¿Para qué las misiones
militares, el Pacto de Río de
Janeiro y las mil y una conferencias internacionales?
Desde que
culminó

cada vez menos valor,
sus importaciones
precios más altos, el ingreso per cápita
disminuye,

los pavorosos
porcentajes de mortalidad infantil no decrecen, él
número de analfabetos es
superior, los pueblos carecen de trabajo, de tierras,
de viviendas adecuadas, de
escuelas, de hospitales, de
la Sevías de comunicación y de
gunda
medios de vida. En cambio,
las inversiones norteameriGuerra
Mundial,
canas sobrepasan los diez
las naciones de
mil millones de dólares.
América Latina se han ido América Latina es además
depauperando cada vez más, abastecedora de materias
sus exportaciones tienen primas baratas y compradora

89

de
artículos
elaborados
caros.
Como los primeros conquistadores españoles, que cambiaban a los indios espejos
y baratijas por oro y plata,
así comercian con América
Latina los Estados Unidos. Conservar ese
torrente de riqueza,
apoderarse cada vez
más de los recursos de
América y explotar a sus
pueblos sufridos: he ahí
lo que se ocultaba tras
los pactos militares, las
misiones castrenses y
los cabildos diplomáticos de Washington.
Esta política de paulatino estrangulamiento
de la soberanía de las
naciones latinoamericanas y de manos
libres para intervenir en sus asuntos
internos tuvo su
punto culminante en la última reunión de cancilleres. En
Punta del Este el imperialismo yanqui reunió
a los cancilleres para
arrancarles,
mediante
presión política y chantaje
económico sin precedentes,
con la complicidad de un
grupo de los más desprestigiados gobernantes de este
continente, la renuncia a la
soberanía nacional de nuestros pueblos y la consagración del odiado derecho de
intervención yanqui en los
asuntos internos de América; el sometimiento de los
pueblos a la voluntad omnímoda de Estados Unidos de
Norteamérica, contra la cual

90

lucharon todos los próceres,
desde Bolívar hasta Sandino.
Y no se ocultaron ni el Gobierno de Estados Unidos
ni los representantes de las
oligarquías explotadoras ni
la gran prensa reaccionaria
vendida a los monopolios
y a los señores feudales,
para demandar abiertamente acuerdos que equivalen
a la supresión formal del
derecho de autodeterminación de nuestros pueblos;
borrarlo de un plumazo en
la conjura más infame que
recuerda la historia de este
continente.
A puertas cerradas entre
conciliábulos repugnantes,
donde el ministro yanqui de
colonias dedicó días enteros
a vencer la resistencia y los
escrúpulos de algunos cancilleres poniendo en juego
los millones de la Tesorería
yanqui en una indisimulada
compraventa de votos, un
puñado de representantes
de las oligarquías de países
que, en conjunto, apenas
suman un tercio de la población del continente, impuso
acuerdos que sirven en bandeja de plata al amo yanqui
la cabeza de un principio
que costó toda la sangre de
nuestros pueblos desde las
guerras de independencia.
El carácter pírrico de tan
tristes y fraudulentos logros
del imperialismo, su fracaso
moral, la unanimidad rota y
el escándalo universal, no
disminuyen la gravedad que
entraña para los pueblos de
América Latina los acuerdos
que impusieron a ese precio.
En aquel cónclave inmoral
la voz titánica de Cuba se
elevó sin debilidad ni miedo
para acusar ante todos los
pueblos de América y del
mundo el monstruoso atentado y defender virilmente
y con dignidad que constará
en los anales de la historia,

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Ahora se puede ver con toda claridad que los pactos militares suscritos por el Gobierno de Estados Unidos con gobiernos latinoamericanos, pactos secretos muchas veces y siempre a espaldas de
los pueblos, invocando hipotéticos peligros exteriores que nadie
vio nunca por ninguna parte, tenían el único y exclusivo objetivo
de prevenir la lucha de los pueblos; eran pactos contra los pueblos, contra el único peligro, el peligro interior del movimiento de
liberación que pusiera en riesgo los intereses yanquis.
no sólo el derecho de Cuba,
sino el derecho desamparado de todas las naciones
hermanas del continente
americano.
La palabra de Cuba no podía
tener eco en aquella mayoría
amaestrada, pero tampoco
podía tener respuesta; sólo
cabía el silencio impotente
ante sus demoledores argumentos, la diafanidad y valentía de sus palabras. Pero
Cuba no habló para los cancilleres; Cuba habló para los
pueblos y para la historia,
donde sus palabras tendrán
eco y respuesta.
En Punta del Este se libró
una gran batalla ideológica
entre la Revolución Cubana
y el imperialismo yanqui.

Cuba habló por las masas
explotadas de América; Estados Unidos, por los intereses oligárquicos explotadores e imperialistas. Cuba,
por la soberanía; Estados
Unidos, por la intervención.
Cuba, por la nacionalización
de las empresas extranjeras;
Estados Unidos, por nuevas
inversiones de capital foráneo. Cuba, por la cultura;
Estados Unidos, por la ignorancia. Cuba, por la reforma agraria; Estados Unidos,
por el latifundio. Cuba, por
la industrialización de América; Estados Unidos, por
el subdesarrollo. Cuba, por
el trabajo creador; Estados
Unidos, por el sabotaje y el
terror contrarrevolucionario

Las misiones militares norteamericanas
en América Latina constituyen un aparato
de espionaje permanente en cada nación,
vinculado estrechamente a la Agencia
Central de Inteligencia, inculcando a los
oficiales los sentimientos más reaccionarios y tratando de convertir los ejércitos
en instrumentos de sus intereses políticos y
económicos.
¿Qué representaban allí,
por quién habló cada uno de
ellos? Cuba representó los
pueblos; los Estados Unidos
representó los monopolios.

que practican sus agentes, la
destrucción de cañaverales
y fábricas, los bombardeos
de sus aviones piratas contra el trabajo de un pueblo

pacífico. Cuba, por los alfabetizadores asesinados;
Estados Unidos, por los
asesinos. Cuba, por el pan;
Estados Unidos, por el hambre. Cuba, por la igualdad;
Estados Unidos, por el privilegio y la discriminación.
Cuba, por la verdad; Estados Unidos, por la mentira.
Cuba, por la liberación; Estados Unidos, por la opresión. Cuba, por el porvenir
luminoso de la humanidad;
Estados Unidos, por el pasado sin esperanza. Cuba,
por los héroes que cayeron
en Girón para salvar la Patria del dominio extranjero; Estados Unidos, por los
mercenarios y traidores que
sirven al extranjero contra
su Patria. Cuba, por la paz
entre los pueblos; Estados
Unidos, por la agresión y la
guerra. Cuba, por el socialismo; Estados Unidos, por
el capitalismo.
Los acuerdos obtenidos por
Estados Unidos con métodos tan bochornosos que
el mundo entero critica, no
restan, sino que acrecentan
la moral y la razón de Cuba,
demuestran el entreguismo
y la traición de las oligarquías a los intereses nacionales y enseña a los pueblos
el camino de la liberación.
Revela la podredumbre de
las clases explotadoras, en
cuyo nombre hablaron sus
representantes en Punta del
Este. La O.E.A. quedó des-

enmascarada como lo que
es: un ministerio de colonias
yanquis, una alianza militar,
un aparato de represión contra el movimiento de liberación de los pueblos latinoamericanos.
Cuba ha vivido tres años de
Revolución bajo incesante hostigamiento de intervención yanqui en nuestros
asuntos internos. Aviones
piratas procedentes de Estados Unidos lanzando materias inflamables han quemado millones de arrobas
de caña; actos de sabotaje
internacional perpetrados
por agentes yanquis, como
la explosión del vapor «La
Coubre», ha costado decenas de vidas cubanas; miles
de armas norteamericanas
de todos tipos han sido lanzadas en paracaídas por los
servicios militares de Estados Unidos sobre nuestro
territorio para promover la
subversión; cientos de toneladas de materiales explosivos y máquinas infernales
han sido desembarcados
subrepticiamente en nuestras costas por lanchas norteamericanas para promover
el sabotaje y el terrorismo;
un obrero cubano fue torturado en la Base Naval de
Guantánamo y privado de
la vida sin proceso previo ni
explicación posterior alguna; nuestra cuota azucarera
fue suprimida abruptamente
y proclamado el embargo
de piezas y materias primas
para fábricas y maquinaria
de construcción norteamericana para arruinar nuestra
economía; barcos artillados
y aviones de bombardeo
procedentes de bases preparadas por el Gobierno de
Estados Unidos han atacado
sorpresivamente puestos e
instalaciones cubanas; tropas mercenarias organizadas y entrenadas en países
de América Central por el

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

propio Gobierno han invadido en son de guerra nuestro territorio, escoltados por
barcos de la flota yanqui, y
con apoyo aéreo desde bases exteriores, provocando
la pérdida de numerosas
vidas y la destrucción de
bienes materiales; contrarrevolucionarios cubanos
son instruidos en el ejército
de Estados Unidos y nuevos
planes de agresión se realizan contra Cuba. Todo eso
ha estado ocurriendo durante
tres años, incesantemente, a
la vista de todo el continente, y la O.E.A. no se entera.
Los cancilleres se reúnen en
Punta del Este y no amonestan siquiera al Gobierno
de Estados Unidos ni a los
gobiernos que son cómplices materiales de esas agresiones. Expulsan a Cuba, el
país latinoamericano víctima, el país agredido.
Estados Unidos tiene pactos
militares con países de todos
los continentes; bloques militares con cuanto gobierno
fascista, militarista y reaccionario haya en el mundo;
la O.T.A.N., la S.E.A.T.O.
y la C.E.N.T.O., a las cuales hay que agregar ahora
la O.E.A., intervienen en
Laos, en Viet Nam, en Corea, en Formosa, en Berlín;
envía abiertamente barcos
a Santo Domingo para imponer su ley, su voluntad y
anuncia su propósito de usar
sus aliados de la O.T.A.N.
para bloquear el comercio
con Cuba; y la O.E.A. no se
entera... Se reúnen los cancilleres y expulsan a Cuba,
que no tiene pactos militares con ningún país. Así, el
Gobierno que organiza la
subversión en todo el mundo y forja alianzas militares
en cuatro continentes, hace
expulsar a Cuba, acusándola
nada menos que de subversión y de vinculaciones extracontinentales.

El imperialismo todo lo trastrueca, lo deforma, lo canaliza por sus
vertientes para su provecho, hacia la multiplicación de su dólar;
comprando palabras o cuadros, o mudez, o transformando en silencio la expresión de los revolucionarios, de los hombres progresistas, de los que luchan por el pueblo y sus problemas.
Cuba, el país latinoamericano que ha convertido en
dueños de las tierras a más
de cien mil pequeños agricultores, asegurando empleo
todo el año en granjas y cooperativas a todos los obreros
agrícolas, transformado los
cuarteles en escuelas, concedido sesenta mil becas a
estudiantes universitarios,
secundarios y tecnológicos,
creado aulas para la totalidad de la población infantil,
liquidado totalmente el
analfabetismo, cuadruplicado los servicios
médicos, nacionalizado las empresas monopolistas, suprimido el abusivo sistema que
convertía la vivienda en un
medio de explotación para
el pueblo, eliminado virtualmente el desempleo,
suprimido la discriminación por motivo de raza
o sexo, barrido el juego, el
vicio y la corrupción administrativa, armado al pueblo, hecho realidad viva el
disfrute de los derechos humanos al librar al hombre y
a la mujer de la explotación,
la incultura y la desigualdad
social, que se ha liberado
de todo tutelaje extranjero,
adquirido plena soberanía y
establecido las bases para el
desarrollo de su economía a
fin de no ser más país monoproductor y exportador de
materias primas, es expulsada de la Organización de
Estados Americanos por gobiernos que no han logrado
para sus pueblos ni una sola
de estas reivindicaciones.

¿Cómo podrán justificar su
conducta ante los pueblos
de América y del mundo?
¿Cómo podrán negar que
en su concepto la política de
tierra, de pan, de trabajo, de
salud, de libertad, de igualdad y de cultura, de desarrollo acelerado de la economía, de dignidad nacional,
de plena autodeterminación
y soberanía es incompatible
con el he-

misferio?
Los pueblos piensan muy
distinto, los pueblos piensan
que lo único compatible con

el destino de América Latina es la miseria, la explotación feudal, el analfabetismo, los salarios
de hambre, el desempleo, la política de represión contra
lasmasas
obre-

ras, campesinas y estudiantiles, la
discrimina-

91

ción de la mujer, del negro,
del indio, del mestizo, la
opresión de las oligarquías,
el saqueo de sus riquezas
por los monopolios yanquis,
la asfixia moral de sus intelectuales y artistas, la ruina
de sus pequeños productores
por la competencia extranjera, el subdesarrollo económico, los
pueblos sin caminos,
sin hospitales, sin viviendas, sin escuelas, sin
industrias, el sometimiento
al imperialismo, la renuncia
a la soberanía nacional y la
traición a la Patria.
¿Cómo podrán hacer entender su conducta, la actitud
condenatoria para con Cuba,
los imperialistas; con qué palabras les van a hablar y con
qué sentimientos, a quienes
han ignorado, aunque sí explotado, por
tan largo

tiempo?
Quienes estudian los problemas de
América suelen preguntar
qué país, quiénes han enfocado con corrección la
situación de los dirigentes, de los pobres,
de los indios,
de los negros, de la
infancia desvalida, esa inmensa infancia de treinta millones
en 1950 (que será de cincuenta millones dentro de
ocho años más), sí, ¿quiénes, qué país?
Treinta y dos millones
de indios vertebran

92

–tanto como la misma Cordillera de los Andes– el continente americano entero.
Claro que para quienes lo
han considerado casi como
una cosa, más que como una
persona, esa humanidad no
cuenta, no contaba y creían
que nunca contaría. Como
suponía, no obstante, una
fuerza ciega de trabajo, debía ser utilizado, como se
utiliza una yunta de bueyes
o un tractor.
¿Cómo podrá creerse en
ningún beneficio, en ninguna Alianza para el Progreso,
con el imperialismo, bajo
qué juramento, si bajo su
santa protección, sus matanzas, sus persecuciones
aún viven los indígenas del
sur del continente, como los
de la Patagonia, en toldos,
como vivían sus antepasados a la venida de los descubridores, casi quinientos
años atrás? ¿En dónde los
que fueron grandes razas
que poblaron el norte argentino, Paraguay y Bolivia,
como los guaraníes, que han
sido diezmados ferozmente,
como quien caza animales y
a quienes se les ha enterrado
en los interiores de las selvas? ¿En dónde esa reserva
autóctona, que pudo servir
de base a una gran civilización americana –y cuya
extinción se la apresura por
instantes– y a la que se la ha
empujado América adentro a través de los esteros
paraguayos y los altiplanos
bolivianos, tristes, rudimentarios, razas melancólicas,
embrutecidas por el alcohol
y los narcóticos, a los que se
acogen para por lo menos
sobrevivir en las infrahumanas condiciones (no sólo de
alimentación) en que viven?
¿En dónde una cadena de
manos se estira –casi inútilmente– por sobre los lomos
de la cordillera, sus faldas, a
lo largo de los grandes ríos y

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

El imperialismo, utilizando los grandes monopolios cinematográficos, sus agencias cablegráficas, sus revistas, libros y periódicos
reaccionarios acude a las mentiras más sutiles para sembrar divisionismo e inculcar entre la gente más ignorante el miedo y la
superstición a las ideas revolucionarias que sólo a los intereses de
los poderosos explotadores y a sus seculares privilegios pueden y
deben asustar.
por entre las sombras de los
bosques para unir sus miserias con los demás que perecen lentamente, las tribus
brasileñas y las del norte
del continente y sus costas,
hasta alcanzar a los cien mil
motilones de Venezuela, en
el más increíble atraso y salvajemente confinados en las
selvas amazónicas o las Sierras de Perijá, a los solitarios
vapichanas, que en las tierras
calientes de las Guyanas esperan su final, ya casi perdidos definitivamente para la
suerte de los humanos? Sí,
a todos estos treinta y dos
millones de indios que se
extienden desde la frontera

nudas; otras que se las supone antropófagas; otras que
en el primer contacto con la
civilización conquistadora
mueren como insectos; otras
que se las destierra, es decir,
se las echa de sus tierras,
se las empuja hasta volcarlas en los bosques o en las
montañas o en las profundidades de los llanos en donde
no llega ni el menor átomo
de la cultura, de luz, de pan,
ni de nada.
¿En qué «alianza» –como no
sea una para su más rápida
muerte– van a creer estas razas indígenas apaleadas por
siglos, muertas a tiros para
ocupar sus tierras, muertas a

Se sabe que en América y en el mundo la
revolución vencerá, pero no es de revolucionarios sentarse en la puerta de su casa
para ver pasar el cadáver del imperialismo

con los Estados Unidos hasta los confines del Hemisferio Sur y cuarenta y cinco
millones de mestizos, que
en gran parte poco difieren
de los indios; a todos estos
indígenas, a ese formidable
caudal de trabajo, de derechos pisoteados, sí, ¿qué les
puede ofrecer el imperialismo? ¿Cómo podrán creer
estos ignorados en ningún
beneficio que venga de tan
sangrientas manos? Tribus
enteras que aún viven des-

palos por miles por no trabajar más rápido en sus servicios de explotación por el
imperialismo?
¿Y al negro? ¿Qué «alianza»
les puede brindar el sistema
de los linchamientos y la
preterición brutal del negro
de los Estados Unidos a los
quince millones de negros y
catorce millones de mulatos
latinoamericanos que saben
con horror y cólera que sus
hermanos del norte no pueden montar en los mismos

vehículos que sus compatriotas blancos ni asistir a las
mismas escuelas, ni siquiera
morir en los mismos hospitales?
¿Cómo han de creer en este
imperialismo, en sus beneficios, en sus «alianzas» (que
no sean para lincharlos o
explotarlos como esclavos)
estos núcleos étnicos preteridos?
Esas masas, que no han
podido gozar ni medianamente de ningún beneficio
cultural, social o profesional, que aun en donde son
mayoría, o forman millones,
son maltratados por los imperialistas disfrazados de
Ku-Klux-Klan; son arrojados a las barriadas más insalubres, a las casas colectivas
menos confortables, hechas
para ellos, empujados a los
oficios más innobles, a los
trabajos más duros y a las
profesiones menos lucrativas, que no supongan contacto con las universidades,
las altas academias o escuelas particulares.
¿Qué Alianza para el Progreso puede servir de estímulo a esos ciento siete millones de hombres y mujeres
de nuestra América, médula
del trabajo en ciudades y
campos, cuya piel oscura
–negra, mestiza, mulata,
india– inspira desprecio a
los nuevos colonizadores?
¿Cómo van a confiar en la
supuesta «alianza» los que
en Panamá han visto con
mal contenida impotencia

que hay un salario para el
yanqui y otro salario para el
panameño, que ellos consideran raza inferior?
¿Qué pueden esperar los
obreros con sus jornales de
hambre, los trabajos más
rudos, las condiciones más
miserables, la desnutrición,
las enfermedades y todos
los males que incuba la miseria?
¿Qué les pueden decir, qué
palabras, qué beneficios
podrán ofrecerles los imperialistas a los mineros del
cobre, del estaño, del hierro, del carbón, que dejan
sus pulmones a beneficio de
dueños lejanos e inclementes; a los padres e hijos de
los maderales, de los cauchales, de los yerbazales,
de las plantaciones fruteras,
de los ingenios de café y de
azúcar, de los peones en las
pampas y en los llanos que
amasan con su salud y con
sus vidas las fortunas de los
explotadores? ¿Qué pueden
esperar estas masas inmensas que producen las riquezas que crean los valores,
que ayudan a parir un nuevo
mundo en todas partes, qué
pueden esperar del imperialismo, esa boca insaciable,
esa mano insaciable sin otro
horizonte inmediato que la
miseria, el desamparo más
absoluto, la muerte fría y sin
historia al fin?
¿Qué puede esperar esta
clase, que ha cambiado el
curso de la historia en otras
partes del mundo, que ha revolucionado al mundo, que
es vanguardia de todos los
humildes y explotados, qué
puede esperar del imperialismo, su más irreconciliable enemigo?
¿Qué puede ofrecer el imperialismo, qué clase de
beneficio, qué suerte de
vida mejor y más justa, qué
motivo, qué aliciente, qué

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

interés para superarse, para
lograr trascender sus sencillos y primarios escalones,
a maestros, a profesores, a
profesionales, a intelectuales, a los poetas y a los artistas; a los que cuidan celosamente las generaciones
de niños y jóvenes para que
el imperialismo se cebe luego en ellos; a quienes viven
con sueldos humillantes en
la mayoría de los países; a
los que sufren las limitaciones de su expresión política
y social en casi todas partes;
que no sobrepasan, en sus
posibilidades económicas,
más que la simple línea de
sus precarios recursos y
compensaciones, enterrados en una vida gris y sin
horizontes que acaba en una
jubilación que entonces ya
no cubre ni la mitad de los
gastos? ¿Qué «beneficios»
o «alianzas» podrá ofrecerles el imperialismo que no
sean las que redunden en su
total provecho? Si les crea
fuentes de ayuda a sus profesiones, a sus artes, a sus
publicaciones, es siempre
en el bien entendido de que
sus producciones deberán
reflejar sus intereses, sus
objetivos, sus «nadas».
Las novelas que traten de reflejar la realidad del mundo,
de sus aventuras rapaces; los
poemas que quieran traducir

protestas por su avasallamiento, por su ingerencia en
la vida, en la mente, en las
vísceras de sus países y pueblos; las artes combativas
que pretenden apresar en
sus expresiones las formas
y contenido de su agresión
y constante presión sobre
todo lo que vive y alienta
progresivamente, todo lo
que es revolucionario; lo
que enseña; lo que trata de
guiar, lleno de luz y de conciencia, de claridad y de belleza, a los hombres y a los
pueblos a mejores destinos,
hacia más altas cumbres del
pensamiento, de la vida y de
la justicia, encuentra la reprobación más encarnizada
del imperialismo; encuentra la valla, la condena, la
persecución maccarthista.
Sus prensas se les cierran;
su nombre es borrado de las
columnas y se aplica la losa
del silencio más atroz..., que
es, entonces –una contradicción más del imperialismo–,
cuando el escritor, el poeta,
el pintor, el escultor, el creador en cualquier material, el
científico, empiezan a vivir
de verdad, a vivir en la lengua del pueblo, en el corazón de millones de hombres
del mundo. El imperialismo
todo lo trastrueca, lo deforma, lo canaliza por sus
vertientes para su provecho,

hacia la multiplicación de
su dólar; comprando palabras o cuadros, o mudez, o
transformando en silencio la
expresión de los revolucionarios, de los hombres progresistas, de los que luchan
por el pueblo y sus problemas.
No podíamos olvidar en
este triste cuadro la infan-

Con lo grande que fue la epopeya de la independencia de América
Latina, con lo heroica que fue aquella lucha, a la generación de
latinoamericanos de hoy le ha tocado una epopeya mayor y más
decisiva todavía para la humanidad. Porque aquella lucha fue
para librarse del poder colonial español, de una España decadente, invadida por los ejércitos de Napoleón. Hoy le toca la lucha de
liberación frente a la metrópoli imperial más poderosa del mundo,
frente a la fuerza más importante del sistema imperialista mundial
y para prestarle a la humanidad un servicio todavía más grande
del que le prestaron nuestros antepasados.

cia desvalida, desatendida;
la infancia sin porvenir de
América. América, que es
un continente de natalidad
elevada, tiene también una
mortalidad elevada. La mortalidad de niños de menos
de un año, en once países,
ascendía hace pocos años a
ciento veinticinco por mil,
y en otros diecisiete, a noventa niños. En ciento dos
países del mundo, en cambio, esa tasa alcanza a cincuenta y uno. En América,
pues, se mueren tristemente,
desatendidamente, setenta
y cuatro niños en cada mil,
en el primer año de su nacimiento. Hay países latinoamericanos en los que esa
tasa alcanza, en algunos lugares, a trescientos por mil;
miles y miles de niños hasta los siete años mueren en
América de enfermedades
increíbles: diarreas, pulmonías, desnutrición, hambre;

93

miles y miles, de otras enfermedades, sin atención en
los hospitales, sin medicinas; miles y miles ambulan,
heridos de cretinismo endémico, paludismo, tracoma
y otros males producidos
por las contaminaciones, la
falta de agua y otras necesidades. Males de esta naturaleza son una cadena en los
países americanos en donde
agonizan millares y millares
de niños, hijos de parias, hijos de pobres y de pequeños
burgueses con vida dura y
precarios medios.
Los datos, que serán redundantes, son de escalofrío.
Cualquier publicación oficial de los organismos internacionales los reúne por
cientos.
En los aspectos educacionales, indigna pensar el nivel de incultura que padece
esta América. Mientras que
Estados Unidos logra un ni-

94

vel de ocho y nueve años de
escolaridad en la población
de quince años en adelante,
América Latina, saqueada
y esquilmada por ellos, tiene menos de un año escolar
aprobado como nivel en esas
mismas edades. E indigna
más aún cuando sabemos
que de los niños entre cinco
y catorce años solamente están matriculados en algunos
países un 20 por 100 y en
los de más alto nivel el 60
por 100. Es decir, que más
de la mitad de la infancia de
América Latina no concurre
a la escuela. Pero el dolor sigue creciendo cuando comprobamos que la matrícula
de los tres primeros grados
comprende más del 80 por
100 de los matriculados;
y que en el grado sexto, la
matrícula fluctúa apenas entre seis y veintidós alumnos
de cada cien que comenzaron en el primero. Hasta en
los países que creen haber
atendido a su infancia, ese
porcentaje de pérdida escolar entre el primero y el sexto grado es del 73 por 100
como promedio. En Cuba,
antes de la Revolución, era
del 74 por 100. En la Colombia de la «democracia
representativa» es del 78 por
100. Y si se fija la vista en el
campo, sólo el 1 por 100 de
los niños llega, en el mejor
de los casos, al quinto grado
de enseñanza.
Cuando se investiga este desastre de ausentismo escolar,
una causa es la que lo explica: la economía de miseria.
Falta de escuelas, falta de
maestros, falta de recursos
familiares, trabajo infantil.
En definitiva, el imperialismo y su obra de opresión y
retraso.
El resumen de esta pesadilla que ha vivido América,
de un extremo a otro, es
que en este continente de

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

casi doscientos millones de
seres humanos, formado en
sus dos terceras partes por
los indios, los mestizos y los
negros, por los «discriminados», en este continente
de semicolonias, mueren de
hambre, de enfermedades
curables o vejez prematura
alrededor de cuatro personas por minuto, de cinco mil
quinientos al día, de dos millones por año, de diez millones cada cinco años. Esas
muertes podrían ser evitadas
fácilmente, pero sin embargo se producen. Las dos terceras partes de la población
latinoamericana vive poco,
y vive bajo la permanente
amenaza de muerte. Holocausto de vidas que en quince años ha ocasionado dos
veces más muertes que la
guerra de 1914, y continúa...
Mientras tanto, de América
Latina fluye hacia los Estados Unidos un torrente continuo de dinero: unos cuatro
mil dólares por minuto, cinco millones por día, dos mil
millones por año, diez mil
millones cada cinco años.
Por cada mil dólares que se
nos van, nos queda un muerto. Mil dólares por muerto:
ese es el precio de lo que se
llama imperialismo! ¡MIL
DÓLARES POR MUERTO, CUATRO VECES
POR MINUTO!
Mas a pesar de
esta
realidad
americana,
¿para qué se
reunieron
en Punta
del Este?
¿Acaso
para llevar
una sola
gota
de
alivio a
estos males? ¡No!
Los pueblos saben que

en Punta del Este los cancilleres que expulsaron a Cuba
se reunieron para renunciar
a la soberanía nacional; que
allí el Gobierno de Estados
Unidos fue a sentar las bases no sólo para la agresión
a Cuba, sino para intervenir
en cualquier país de América contra el movimiento
liberador de los pueblos;
que Estados Unidos prepara a la América Latina un
drama sangriento; que las
oligarquías explotadoras, lo
mismo que ahora renuncian
al principio de la soberanía,
no vacilarán en solicitar la
intervención de las tropas
yanquis contra sus propios
pueblos y que con este fin la
delegación norteamericana
propuso un comité de vigilancia contra la subversión
en la Junta Interamericana
de Defensa, con facultades
ejecutivas, y la adopción de
medidas colectivas. Subversión para los imperialistas
yanquis es la lucha de los
pueblos hambrientos por el
pan, la lucha de los campesinos por la tierra, la lucha de
los pueblos contra la explotación imperialista. Comité
de vigilancia en la Junta
Interamericana de Defensa con fa-

cultades ejecutivas significa
fuerza de represión continental contra los pueblos a
las órdenes del Pentágono.
Medidas colectivas significan desembarcos de infantes de Marina yanqui en
cualquier país de América.
Frente a la acusación de que
Cuba quiere exportar su revolución, respondemos: Las
revoluciones no se exportan,
las hacen los pueblos.
Lo que Cuba puede dar a los
pueblos y ha dado ya es su
ejemplo.
Y ¿qué enseña la Revolución Cubana? Que la revolución es posible, que los
pueblos pueden hacerla, que
en el mundo contemporáneo
no hay fuerzas capaces de
impedir el movimiento de
liberación de los pueblos.
Nuestro triunfo no habría
sido jamás factible si la revolución misma no hubiese
estado inexorablemente destinada a surgir de las condiciones existentes en nuestra
realidad económico-social,
realidad que existe en grado
mayor aún en un
buen

número de países de América Latina.
Ocurre inevitablemente que
en las naciones donde es
más fuerte el control de los
monopolios yanquis, más
despiadada la explotación
de la oligarquía y más insoportable la situación de las
masas obreras y campesinas,
el poder político se muestra
más férreo, los estados de
sitio se vuelven habituales,
se reprime por la fuerza
toda manifestación de descontento de las masas, y el
cauce democrático se cierra
por completo, revelándose
con más evidencia que nunca el carácter de brutal dictadura que asume el poder
de las clases dominantes. Es
entonces cuando se hace inevitable el estallido revolucionario de los pueblos.
Y si bien es cierto que en
los países subdesarrollados
de América la clase obrera
es en general relativamente pequeña, hay una clase
social que por las condiciones subhumanas en que
vive constituye una fuerza
potencial que, dirigida por
los obreros y los
intelectuales
revolucionarios,
tiene una
importancia
decisiva
en la lucha
por la libera-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

ción nacional: los campesinos.
En nuestros países se juntan
las circunstancias de una industria subdesarrollada con
un régimen agrario de carácter feudal. Es por eso que
con todo lo duras que son las
condiciones de vida de los
obreros urbanos, la población rural vive aún en más
horribles condiciones de
opresión y explotación; pero
es también, salvo excepciones, el sector absolutamente
mayoritario en proporciones
que a veces sobrepasa el 70
por 100 de las poblaciones
latinoamericanas.
Descontando los terratenientes que muchas veces
residen en las ciudades, el
resto de esa gran masa libra
su sustento trabajando como
peones en las haciendas por
salarios misérrimos, o labran la tierra en condiciones
de explotación que nada tienen que envidiar a la Edad
Media. Estas circunstancias
son las que determinan que
en América Latina la población pobre del campo constituya una tremenda fuerza
revolucionaria potencial.
Los ejércitos, estructurados
y equipados para la guerra
convencional, que son la
fuerza en que se sustenta el
poder de las clases explotadoras, cuando tienen que
enfrentarse a la lucha irregular de los campesinos en
el escenario natural de éstas,
resultan absolutamente impotentes; pierden diez hombres por cada combatiente
revolucionario que cae, y la
desmoralización cunde rápidamente en ellos al tener
que enfrentarse a un enemigo invisible e invencible que
no le ofrece ocasión de lucir
sus tácticas de academia y
sus fanfarrias de guerra, de
las que tanto alarde hacen
para reprimir a los obreros y
a los estudiantes en las ciu-

dades.
La lucha inicial de reducidos núcleos combatientes
se nutre incesantemente de
nuevas fuerzas, el movimiento de masas comienza
a desatarse, el viejo orden se
resquebraja poco a poco en
mil pedazos y es entonces
el momento en que la clase
obrera y las masas urbanas
deciden la batalla.
¿Qué es lo que desde el comienzo mismo de la lucha
de esos primeros núcleos
los hace invencibles, independientemente del número, el poder y los recursos
de sus enemigos? El apoyo
del pueblo, y con ese apoyo de las masas contarán en
grado cada vez mayor. Pero
el campesinado es una clase
que, por el estado de incultura en que lo mantienen y
el aislamiento en que vive,
necesita la dirección revolucionaria y política de la clase obrera y los intelectuales
revolucionarios, sin la cual
no podría por sí sola lanzarse a la lucha y conquistar la
victoria.
En las actuales condiciones
históricas de América Latina, la burguesía nacional
no puede encabezar la lucha
antifeudal y antiimperialista. La experiencia demuestra que en nuestras naciones
esa clase, aun cuando sus
intereses son contradictorios con los del imperialismo yanqui, ha sido incapaz
de enfrentarse a éste, paralizada por el miedo a la revolución social y asustada
por el clamor de las masas
explotadas.
Situadas ante el dilema imperialismo o revolución,
sólo sus capas más progresistas estarán con el pueblo.
La actual correlación mundial de fuerzas y el movimiento universal de liberación de los pueblos
coloniales y dependientes

señalan a la clase obrera y
a los intelectuales revolucionarios de América Latina su verdadero
papel, que es el de situarse resueltamente a la vanguardia de la lucha contra
el imperialismo y el feudalismo.
El imperialismo,
utilizando los
grandes
monop o lios
cinematográficos,
sus agencias cablegráficas,
sus revistas, libros y
periódicos
reaccionarios acude
a las mentiras
más
sutiles para
sembrar divisionismo e
inculcar entre
la gente más ignorante el miedo
y la superstición
a
las ideas revolucionarias que sólo a
los intereses
de los poderosos explotadores y a sus seculares
privilegios pueden y deben
asustar.
El divisionismo, producto
de toda clase de prejuicios,
ideas falsas y mentiras; el
sectarismo, el dogmatismo,
la falta de amplitud para
analizar el papel que corresponde a cada capa social, a
sus partidos, organizaciones
y dirigentes, dificultan la
unidad de acción imprescindible entre las fuerzas democráticas y progresistas de

95

nuestros inmensa mayoría de la pop u e - blación y aglutinan grandes
b l o s . fuerzas sociales capaces de
S o n barrer el dominio imperiav i c i o s lista y la reacción feudal.
de cre- En ese amplio movimiento
c i m i e n - pueden y deben luchar juntos por el bien de sus naciones, por el bien de sus
pueblos y por el bien de
América, desde el viejo
militante marxista hasta
el católico sincero que no
tenga nada que ver con
los monopolios yanquis
y los señores feudales de
la tierra.
Ese movimiento podría
arrastrar consigo a los
elementos progresistas
de las fuerzas armadas, humilladas también por las misiones militares yanquis, la
traición a los intereses nacionales de las oligarquías
feudales y la inmolación
de la soberanía nacional a
los dictados de Washington.
Allí donde están cerrados
los caminos de los pueblos, donde la represión de
los obreros y campesinos es
feroz, donde es más fuerte el
dominio de los monopolios
yanquis, lo primero y más
importante es comprender
que no es justo ni es correcto entretener a los pueblos
con la vana y acomodaticia ilusión de arrancar, por
vías legales que ni existen
ni existirán, a las clases doto, enfermedades de la minantes, atrincheradas en
infancia del movimiento todas las posiciones del Esrevolucionario que deben tado monopolizadoras de la
quedar atrás. En la lucha instrucción, dueñas de todos
antiimperialista y antifeu- los vehículos de divulgadal es posible vertebrar la ción y poseedoras de infiniinmensa mayoría del pueblo tos recursos financieros, un
tras metas de liberación que poder que los monopolios y
unan el esfuerzo de la clase las oligarquías defenderán a
obrera, los campesinos, los sangre y fuego con la fuertrabajadores intelectuales, za de sus policías y de sus
la pequeña burguesía y las ejércitos.
capas más progresistas de El deber de todo revoluciola burguesía nacional. Es- nario es hacer la revolución.
tos sectores comprenden la Se sabe que en América y en

96

el mundo la revolución vencerá, pero no es de revolucionarios sentarse en la puerta de su casa para ver pasar
el cadáver del imperialismo.
El papel de Job no cuadra
con el de un revolucionario.
Cada año que se acelere la
liberación de América significará millones de niños que
se salven para la vida, millones de inteligencias que se
salven para la cultura, infinitos caudales de dolor que se
ahorrarían los pueblos. Aun
cuando los imperialistas
yanquis preparen para América un drama de sangre, no
lograrán aplastar las luchas
de los pueblos, concitarán
contra ellos el odio universal
y será también el drama que
marque el ocaso de su voraz
y cavernícola sistema.
Ningún pueblo de América Latina es débil, porque
forma parte de una familia
de doscientos millones de
hermanos que padecen las
mismas miserias, albergan
los mismos sentimientos,
tienen el mismo enemigo,
sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con
la solidaridad de todos los
hombres y mujeres honrados del mundo entero.
Con lo grande que fue la
epopeya de la independencia de América Latina, con
lo heroica que fue aquella
lucha, a la generación de latinoamericanos de hoy le ha
tocado una epopeya mayor
y más decisiva todavía para
la humanidad. Porque aquella lucha fue para librarse
del poder colonial español,
de una España decadente,
invadida por los ejércitos de
Napoleón. Hoy le toca la lucha de liberación frente a la
metrópoli imperial más poderosa del mundo, frente a
la fuerza más importante del
sistema imperialista mundial
y para prestarle a la humanidad un servicio todavía más

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

grande del que le prestaron
nuestros antepasados.
Pero esta lucha, más que
aquélla, la harán las masas,
la harán los pueblos; los
pueblos van a jugar un papel mucho más importante
que entonces; los hombres,
los dirigentes importan e
importarán en esta lucha
menos de lo que importaron
en aquélla.
Esta epopeya que tenemos
delante la van a escribir las
masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados,
la van a escribir las masas
progresistas; los intelectuales honestos y brillantes que
tanto abundan en nuestras
sufridas tierras de América
Latina; lucha de masas y de
ideas; epopeya que llevarán
adelante nuestros pueblos
maltratados y despreciados
por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos
hasta hoy, que ya empiezan
a quitarle el sueño. Nos consideraba rebaño impotente
y sumiso; y ya se empieza
a asustar de ese rebaño; rebaño gigante de doscientos
millones de latinoamerica-

nos en los que advierte ya
a sus sepultureros el capital
monopolista yanqui.
Con esta humanidad trabajadora, con estos explotados
infrahumanos, paupérrimos,
manejados por los métodos
de foete y mayoral no se
ha contado o se ha contado
poco. Desde los albores de
la independencia sus destinos han sido los mismos:
indios, gauchos, mestizos,
zambos, cuarterones, blancos sin bienes ni rentas,
toda esa masa humana que
se formó en las filas de la
«patria» que nunca disfrutó, que cayó por millones,
que fue despedazada, que
ganó la independencia de
sus metrópolis para la burguesía, esa que fue desterrada de los repartos, siguió
ocupando el último escalón
de los beneficios sociales,
siguió muriendo de hambre,
de enfermedades curables,
de desatención, porque para
ella nunca alcanzaron los
bienes salvadores: el simple
pan, la cama de un hospital,
la medicina que salva, la
mano que ayuda.
Pero la hora de su reivindi-

cación, la hora que ella misma se ha elegido, la viene
señalando, con precisión,
ahora, también de un extremo a otro del continente.
Ahora, esta masa anónima,
esta América de color, sombría, taciturna, que canta en
todo el Continente con una
misma tristeza y desengaño,
ahora esta masa es la que
empieza a entrar definitivamente en su propia historia,
la empieza a escribir con su
sangre, la empieza a sufrir
y a morir. Porque ahora, por
los campos y las montañas
de América, por las faldas
de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la
soledad o en el tráfico de las
ciudades o en las costas de
los grandes océanos y ríos,
se empieza a estremecer
este mundo lleno de razones, con los puños calientes
de deseos de morir por lo
suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años
burlados por unos y por
otros. Ahora sí, la historia
tendrá que contar con los
pobres de América, con los
explotados y vilipendiados
de América Latina, que han

decidido empezar a escribir
ellos mismos, para siempre,
su historia. Ya se les ve por
los caminos un día y otro, a
pie, en marchas sin término
de cientos de kilómetros,
para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar
sus derechos. Ya se les ve,
armados de piedras, de palos, de machetes, de un lado
y otro, cada día, ocupando
las tierras, fincando sus garfios en la tierra que les pertenece y defendiéndola con
su vida; se les ve, llevando
sus cartelones, sus banderas
sus consignas; haciéndolas
correr en el viento por entre
las montañas o a lo largo
de los llanos. Y esa ola de
estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho
pisoteado que se empieza
a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa
ola ya no parará más. Esa
ola irá creciendo cada día
que pase. Porque esa ola la
forman los más mayoritarios en todos los aspectos,
los que acumulan con su
trabajo las riquezas, crean
los valores, hacen andar las
ruedas de la historia y que
ahora despiertan del largo
sueño embrutecedor a que
los sometieron.
Porque esta gran humanidad ha dicho: «¡Basta!»
y ha echado a andar. Y su
marcha de gigantes, ya no
se detendrá hasta conquistar
la verdadera independencia,
por la que ya han muerto
más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los
que mueran, morirán como
los de Cuba, los de Playa
Girón, morirán por su única,
verdadera, irrenunciable independencia.
¡Patria o Muerte!
¡VENCEREMOS!
EL PUEBLO DE CUBA
La Habana, 4 de febrero de
1962

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

97

Vengo a denunciar
200 años de agresión
Del discurso pronunciado en el Tribunal
Internacional Antiimperialista
en el marco del XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes

Poliedro de Caracas, 14 de
agosto de 2005

Este discurso ha sido editado con fines didácticos
por el MINCI, por lo cual su contenido se encuentra
reorganizado y acompañado de subtítulos, para tratar
de facilitar la lectura y resaltar especialmente las ideas
centrales del discurso del Presidente.

Hugo Chávez Frías

ESTE TRIBUNAL NO ES IMPARCIAL, ESTÁ IMPULSADO
POR LA FUERZA Y EL AMOR DE LOS PUEBLOS
A LOS JÓVENES DEL
MUNDO
Quiero saludarlos a todos
con mucho afecto, con mucho cariño; señor presidente, miembros del jurado,
provenientes de todas las
partes del mundo donde
los pueblos luchamos por
la dignidad, la justicia, la
igualdad, la vida; [donde
luchamos] contra la guerra
y el imperialismo; a todos
ustedes, invitados especiales, ponentes que han consignado cientos de pruebas,
evidencias y testimonios
que han sido presentados
[ante] este tribunal; a todos ustedes, muchachos y
muchachas, delegados del
mundo en este XVI Festival Mundial de la Juventud
y los Estudiantes.
Bomba atómica para la
vida
Me parece muy significativa la fuerza que tienen.
Esa pasión desbordada

evidencia algo que, en la
inauguración del Festival,
comentábamos. Como hace
60 años en Hiroshima y en
Nagasaky, la élite imperial
estadounidense lanzó el
más atroz acto de terrorismo que se recuerde en la
historia. Así como explotaron aquellas bombas atómicas llenando de terror y
de muerte a los pueblos del
mundo; hoy, seis décadas
después, en Caracas, en Venezuela ha explotado otra
bomba atómica: ustedes, la
bomba atómica de la vida,
de la alegría, de la juventud, del futuro.
Son ustedes una bomba atómica para la vida y estamos
obligados, compañeros, camaradas, compatriotas, a
multiplicarlas por el mundo
entero, por América, por
África, por Asia, por Europa, por Oceanía.
LOS TRIBUNALES ANTIIMPERIALISTAS

Es relevante que
este Tribunal, instalado ayer, en este Poliedro de Caracas,
se esté desarrollando en el marco de
este XVI Festival Mundial de
la Juventud y
los Estudiantes. Este Tribunal
tiene conexión espiritual y moral, sobre todo,
con otras experiencias
parecidas que han sucedido, como aquel famosísimo Tribunal Russell,
llamado así en honor a su
creador, el gran filósofo pacifista Bertrand Russell, el
cual en la década de 1960
se instaló para denunciar
y enjuiciar atrocidades: las
agresiones terroristas y las
masacres que las fuerzas
militares de los Estados
Unidos cometieron en Vietnam. A él asistieron figuras
mundiales como Lázaro

tió veredictos, pruebas suficientes y contundentes de genocidio,
señalados en este mismo
Cár- sitio. El Gobierno de los
denas. Estados Unidos jamás dio
M u c h o s ni una sola respuesta a los
soldados que es- pedidos de aquel tribunal.
tuvieron en la gue- [Además, hay que] menrra y que vieron los cionar al Tribunal Internahorrores de aquello cional Benito Juárez que,
estuvieron presen- desde hace años, denuncia
tes, y muchos las agresiones del Gobierno
civiles fue- de Estados Unidos contra
ron también el pueblo cubano y contra
testigos allí. el pueblo mexicano.
Hubo prue- VENGO A ACUSAR UNA
bas suficien- LÓGICA IMPERIAL
tes para
condenar al Juicio a Mister Danger
Gobierno de los Estados Sencillamente ésta es la raUnidos de entonces, a la tificación de que estamos
ante el imperio más cruel,
élite imperialista.
Hay otro tribunal mundial exterminador y agresivo
al que hay que atender con de la historia, y está siencuidado: el Tribunal contra do enjuiciado en este XVI
la Agresión al Pueblo de Festival.
Irak, la cual continúa dejan- Este juicio se concentra en
do víctimas diariamente. Ya un Gobierno, en una persoel Tribunal Russell le emi- na: Mister Danger. Ustedes

98

lo saben, pero es bueno refrescarlo, sobre todo a los
visitantes de otros países y
otros continentes.
Venezuela ha tenido grandes
escritores, uno de ellos es
Rómulo Gallegos, [quien]
escribió, hace casi ochenta años, una maravillosa
novela costumbrista, Doña
Bárbara, que recoge tradiciones, realidades… y, precisamente, el dilema marxista de aquel grito, aquel
clamor de Carlos Marx al
que me refería ayer en el
Teresa Carreño, luego repetido por Rosa Luxemburgo
y hoy es una cruda realidad
ante la que estamos: “civilización o barbarie”, decía
Rómulo Gallegos.
Hoy habrá que decir de
nuevo como Carlos Marx,
como Rosa Luxemburgo,

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Mister Danger, lo que vale
decir enjuiciando al imperialismo estadounidense.
Mister Danger es la personificación del peligroso
imperio norteamericano
No ha habido imperio más

guras, en individualidades,
pero es largo este cuento.
Vengo a acusar a la lógica
imperial estadounidense
Yo vengo, señor presidente,
por tanto, no a acusar a una
persona, sino a la lógica

disparados como un rayo a
salvar el mundo, porque el
mundo está amenazado.
Hegemonía o supervivencia
Este libro es uno de los más
recientes de un gran escritor estadounidense a quien
admiro mucho, Noam
Chomsky, antiimperialista, como muchos estadounidenses (por aquí estoy
viendo a uno: William Pepper, y a muchos otros que
están aquí).

brutal que el actual imperio norteamericano. No ha
habido uno más cruel, más
cínico, más salvaje, más
hipócrita ni más peligroso.
Por eso el nombre de Gallegos me parece tan apropiado. Sabemos que Mister
Danger no es una persona,
es un sistema imperial, un
sistema hegemónico que va
personificándose de época
en época, en nombres, en fi-

imperial estadounidense.
Las acusaciones que, desde aquí, se han lanzado en
estas últimas horas llevan
varios objetivos, no sólo
condenar lo que ya ha sido
condenado por la historia,
sino mucho más importante
aún: despertar con mayor
fuerza en nosotros la conciencia necesaria en cuanto
a lo individual y lo colectivo
para que salgamos de aquí

El título de Chomsky podría ser de Marx: Hegemonía o supervivencia, es el
mismo dilema: civilización
o barbarie, socialismo o
barbarie. ¡O desmontamos
el imperialismo norteamericano o éste acaba con el
planeta!, ¡he ahí el dilema!
Chomsky es demoledor.
Hay que disfrutar la forma
en que va demoliendo falsedades como si fuera un

No ha habido imperio más brutal que el actual imperio norteamericano. No ha habido
uno más cruel, más cínico, más salvaje, más
hipócrita ni más peligroso.

huracán ideológico, con
qué fuerza en la idea y en
la pluma va destruyendo
esquemas imperiales. Para
ser más exacto, así comienza el libro:
Primer capítulo: Prioridades y expectativas:
Hace unos años, una de
las grandes figuras de la
biología contemporánea,
Ernest Mayer, publicó sus
reflexiones acerca de las
probabilidades de éxito en
la búsqueda de inteligencia

extraterrestre. Las expectativas le parecían muy reducidas. Su razonamiento
se fundaba en el valor de
adaptación de lo que denominamos
inteligencia
superior, esto es, la forma
específicamente humana
de organización intelectual.
Mayer calculó en unos 50
mil millones el número de
especies que han existido
desde el origen de la vida.

Creemos profundamente en la especie
humana

¡no sólo civilización o barbarie sino socialismo o barbarie!
Gallegos en esa novela recoge y personifica ideas,
los conflictos entre el intento de avanzar hacia un modelo civilizatorio, humano
y digno, y las fuerzas que
siempre se han opuesto a
ese avance y que nos han
signado con la barbarie.
De ahí el nombre Doña
Bárbara y el de uno de los
personajes: Mister Danger,
[quien] era un estadounidense que vivía en las sabanas de Venezuela y era de
verdad un “danger”. Hoy
ustedes, señor presidente,
señores miembros del Tribunal, están enjuiciando a

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

De entre las cuales sólo una
alcanzó el tipo de inteligencia necesario para establecer una civilización. Y ello
ocurrió muy recientemente,
quizás hace sólo 100 mil
años. Está generalmente
aceptado que sólo sobrevivió un grupo reproductor, y
que todos nosotros descendemos de él. Mayer especuló que la modalidad humana
de organización intelectual
podría no haber sido favorecida por la selección.
“La historia de la vida en la
tierra”, prestemos atención
a esta afirmación, refuta la
idea de que es mejor ser listo que estúpido. Esto es sumamente grave, ¿será mejor ser estúpido que listo?:
Al menos a juzgar por el
éxito biológico, escarabajos
y bacterias, por ejemplo,
son infinitamente más capaces que los humanos en
términos de supervivencia.
Apuntó también, de manera
algo ominosa, que la esperanza media de vida de una
especie ronda los 100 mil
años.
Esto hay que enlazarlo con
los 100 mil años que tenemos como especie humana.
Es una especulación, por
supuesto. Sigo:
Estamos entrando en un período de la historia humana
que podría dar respuesta a
la cuestión de si es mejor
ser listos que estúpidos. La
perspectiva más esperanzadora es que dicha pregunta
quede sin respuesta. En caso
de recibir una respuesta definitiva, ésta sólo podría ser
que los humanos fueron
una suerte de error biológico, que

se sirvieron de los 100 mil
años que tenían asignados
para destruirse a sí mismos,
y, de paso, destruir muchas
otras cosas.
Termina Chomsky refiriéndose a nuestra especie:
Sin duda la especie ha
desarrollado la capacidad
para obrar de ese modo.
Un hipotético observador
extraterrestre bien podría
concluir que los humanos
lo han demostrado a lo
largo de su historia, y con
efectos devastadores en los
últimos siglos, atacando
el entorno que sostiene la
vida, la diversidad de organismos más complejos, así
como a sus semejantes con
fría y calculada crueldad.
O acabamos con el imperialismo o éste acaba con
el planeta
El mundo está amenazado.
Vaya tarea la que hemos
asumido; vaya tarea la que
tienen ustedes, muchachos,
en el futuro, y en la que los
acompañaremos mientras
haya fuerza en nuestros brazos, en nuestros corazones
y en nuestras almas, abriendo el camino, organizando,
orientando, cooperando.
El revolucionario es el escalón más alto de la especie
humana.

Aquí todos somos
Bolívar
aquella
tesis
de
Ernesto Guevara, el infinito Che, cuando dijo que “el
revolucionario es el escalón
más alto de la especie humana”.
Nosotros los revolucionarios debemos demostrarlo.
Demostremos que la tesis
del lobo del hombre no impondrá, demostremos que
sí es mejor ser inteligente
que estúpido, demostremos
que es mejor un ser humano que una cucaracha; demostrémoslo colocándonos
todos en el escalón más alto

bre lo sublime del ser humano, que vaya y le mire
los ojos a un niño y tendrá
allí la respuesta maravillosa.
Claro que vale la pena ser
humano, claro que la civilización humana está llamada a grandes realizaciones,
sólo que estamos en tiempos bastante maduros para
demostrarlo. Y estamos
convencidos, hasta la médula, como lo hemos dicho
desde hace tiempo, de que
sí es posible que los pueblos del mundo conscientes
y aliados logremos destronar los imperios y dar un
verdadero viraje mundial
hacia la vida, para poder
dejar atrás las fronteras de

Lo que Bolívar denunciaba, se vino cumpliendo paso a paso: no le permitieron a
ningún pueblo, en estos años, tomar sus
propios caminos.

de la especie humana; ¡seamos revolucionarios y cambiemos al mundo!
Vale la pena ser humano
Si alguien pudiera, con las
reflexiones de los científicos y de los filósofos, llenarse de alguna duda
Creemos profundamente
acerca de
en la especie humana
la viabiNunca he compartido la
lidad de
tesis de Thomas Hobbes
nuestra
del hombre como lobo del
espehombre, del Leviatán; más
cie,
bien comparto la tesis de
soCristo el Redentor: “El
hombre es el alfa y el omega”, el comienzo y el fin, y
allí podríamos
agregar

la muerte, el terror y el fin
de los tiempos.
Vengo a denunciar un modelo imperial
Yo vengo a denunciar un
modelo imperial, como bolivariano que soy, seguidor
profundo del proyecto, de
la idea y de la acción de Simón Bolívar, el caraqueño
inmortal; vengo a denunciar
180 años de hostigamiento;
para redondear, más bien
digo: ¡vengo a denunciar
200 años de agresión!
Desde que comenzó a aparecer en el horizonte del
Caribe y a levantarse en
estas tierras mágicas del
llamado por algunos
“Nuevo Mundo”,

99

en estas tierras mágicas del
continente americano; desde que comenzó a levantarse un proyecto de independencia, libertad, igualdad e
integración; desde sus mismos orígenes, ese proyecto
que forma parte del proyecto de salvación del mundo
comenzó a ser hostigado,
obstaculizado, infiltrado y
saboteado por los Gobiernos que, desde entonces,
se instalaron en los Estados
Unidos.
PRUEBAS PARA EL TRIBUNAL
Un libro de
Francisco Pividal
He aquí otro libro antiimperialista que debería tener
todo revolucionario bolivariano y del mundo; fue
escrito por un cubano, un
revolucionario ya fallecido.
Vivió en Venezuela varios
años: Francisco Pividal. Lo
conocí cuando ya estaba en
sus últimos años. Escribió
este libro: Bolívar, pensamiento precursor del antiimperialismo.
Miranda, otro caraqueño
infinito
El 3 de agosto de este año
empezó a conmemorarse en
Venezuela el Año Mirandino y deberíamos conmemorarlo en el mundo entero
porque ese día desembarcó
en la Vela de Coro, en el
noroccidente venezolano,
aquel otro caraqueño infinito que participó con la espada desenvainada en las tres
grandes revoluciones de su
tiempo, cosa nunca vista en
100 siglos.

100

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

Vale la pena ser humano
Si alguien pudiera, con las reflexiones de
los científicos y de los filósofos, llenarse
de alguna duda acerca de la viabilidad de
nuestra especie, sobre lo sublime del ser humano, que vaya y le mire los ojos a un niño
y tendrá allí la respuesta maravillosa.
En la Independencia de
EE.UU
Participó en la independencia de los Estados Unidos y
conoció a los hombres que
condujeron aquella guerra
contra el imperio más viejo,
el británico.
Estuvo al lado de Washington, fue amigo de Jefferson,
de Madison y conoció a
fondo el pueblo de los Estados Unidos, lo recorrió y
vio cómo comenzó a nacer
aquel sistema.
En la Revolución Francesa
Luego de una pasada por la
corte de Catalina de Rusia y
de cruzar por aquellos mundos de la Eurasia y de llegar
a ser coronel ruso, llegó a
la Francia revolucionaria
de finales del siglo XVIII
y se enroló en sus tropas, y,
espada en mano y a caballo,
allí fue jefe del Ejército del
Norte, héroe en la batalla de
Valmy y Mariscal de Francia. Su nombre está inscrito
en el Arco de Triunfo de la
bella París.
En la Independencia
Americana
No contento con aquello,
[encabezó la revolución
Americana] cuando ya rondaba los 60 años edad que,
para aquel momento, podríamos decir que era una
edad avanzada. La esperanza de vida en 1800 era de
40 años.
Su patria, Venezuela
Según lo dicen sus diarios,

siempre pensó en la independencia de su querida
patria, Venezuela. Desde
Nueva York y Washington,
donde tenía una influencia
notable; hasta Cuba, Jamaica, Sudamérica… todas
esas tierras lo vieron pasar.
Un Quijote sin locura
Editó periódicos desde Londres en inglés, en español y
hasta en portugués que llegaban al reino mismo del
Brasil, ¡tenía conexiones
mundiales aquel hombre!
Conoció a Napoleón Bonaparte, quien de él llegó a
decir un día: “Es un Quijote
sin locura”. Si le quitan la
locura al Quijote, he allí a
Miranda.
El boicot histórico de los
gobiernos estadounidenses
Se dirigió Miranda rumbo a Estados Unidos. Para
que veamos cómo, desde
entonces, los gobiernos de
Estados Unidos han estado
boicoteando, saboteando y
traicionando este proyecto
al que hoy, honrosamente,
nos hemos sumado millones de venezolanos: ¡el proyecto bolivariano!, al cual
se siguen sumando cada día
más hombres y mujeres en
esta América nuestra, en el
Caribe, en Sudamérica, en
Norteamérica y, más allá,
en otros continentes. El epicentro de ese proyecto, la
cuna originaria y el punto
focal, están en Venezuela),
desde hace 200 años.

Resulta que llegó a Estados Unidos a buscar a sus
viejos amigos de 1780,
de 1783 (cuando nació
Simón Bolívar, Miranda
estaba en Estados Unidos
participando en aquellos
movimientos independentistas). Como no consiguió
el apoyo que esperaba en
Londres, se vino a Washington y logró hablar con
el Presidente de entonces,
un viejo amigo, y con el
secretario de Estado. Tuvo
una reunión con James Madison para pedirle apoyo
para su empresa de venir
a libertar a Venezuela. Eso
fue a finales de 1805, hace
exactamente 200 años, por
eso digo, señor Presidente,
que he venido a denunciar
200 años de agresión.

La supervivencia en
el planeta está
amenazada

Miranda impulsó la independencia de Estados
Unidos
Miranda confió en sus viejos
amigos, a quienes ayudó de
muchas maneras a impulsar
la independencia de Estados
Unidos. Llegó, incluso, a
dirigir una operación de recaudación de fondos en La
Habana y, desde allí (esto lo
saben pocos ciudadanos estadounidenses; William Pepper, hay que hacerlo conocer), se ayudó de múltiples
maneras: con armas, alimentos y provisiones a los
independentistas que luchaban en la Florida, sobre todo
en las Bahamas. ¡Desde La
Habana operó Miranda a favor de la independencia de
Estados Unidos!

Cómo boicotearon
a Miranda
Miranda tuvo varias reuniones con el Presidente de Estados Unidos y el secretario
de Estado, viejos amigos
(no estoy seguro en este
instante de si Madison era
el Presidente o el secretario
de Estado), lo cierto es que
lo traicionaron.
En primer lugar, no le dieron el apoyo que solicitaba: dinero para comprar
algunos barcos, armas y
cuadros militares que él conocía desde antes. Al final,
varios de ellos se fueron
con él y consiguió apoyo
con algunos amigos, pero
no con el Gobierno de Estados Unidos.
¡No sólo no le dieron apoyo
sino que está comprobado
que le comunicaron al imperio español de los planes
de Miranda!
Cuando llegó a las costas
de Venezuela, varios meses después, entre abril y
mayo de 1806, lo estaba
esperando la flota española. Lo que pudo haber sido
una operación sorpresiva,
bien planificada, [fue saboteada], porque Miranda era
un genio de la guerra, de la
política; era un filósofo, un
humanista, un gran revolucionario.
Miranda se vino en un barco desde Estados Unidos y
recaló en Haití, que era territorio libre (sede o epicentro de la primera revolución
en este continente). ¡Vaya

que le han cobrado caro a
Haití el haberse atrevido a
aquella revolución de comienzos del siglo XIX! Ahí
llegó, recibió apoyo y pudo
adquirir dos pequeñas embarcaciones a las que les
puso un cañón. A la más
grande le puso el nombre
de su hijo, que tenía alrededor de dos años de edad
y quedó en Londres; se
llamaba Leandro y llamó
Leander al barco, era un romántico aquel hombre. Las
otras dos embarcaciones
zarparon con una pequeña
tripulación.
Era una operación de guerrilla en el agua. Es muy difícil que tres pequeños barcos sean interceptados por
una flota. Miranda, además,
envió gente a tierra firme
para hacer reconocimientos
y venía directo por la ensenada de Ocumare. Había
escogido bien el sitio del
desembarco para establecer
una cabeza de playa y comenzar un proceso que ya
estaba en ebullición.
Era 1806, había ocurrido aquí la conspiración de
Gual y España, las rebeliones de los negros y cimarrones, del negro Andresote,
del negro Miguel; y también en la Nueva Granada,
en el Ecuador y en México
se levantaban los indios,
los esclavos, los pobres, los
proletarios de la América
india; ¡se levantaban contra
el imperio español!
Las condiciones estaban

He venido en defensa del proyecto de Simón Bolívar, el proyecto de los pueblos de
la América Latinocaribeña que se une al
proyecto por un mundo mejor, por un mundo distinto.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

allí para seguirlas abonando… y venía Miranda, pero
lo estaban esperando. Le
infiltraron, incluso, la tripulación y toda la información
llegaba al imperio español.
Le hundieron un barco, casi
lo capturan. Logró escapar a
Trinidad, pero le arrestaron
a casi toda la tripulación.
Comentaba hace poco que
es necesario que le hagamos un homenaje a esos
mártires de los que el pueblo venezolano no conoce
ni los nombres, porque nos
borraron la memoria histórica, nos negaron la verdad.
Ésa es otra de las tretas del
imperialismo
histórico:
nos niega nuestra propia
verdad, nos borra nuestras
raíces.
Aquí, en la Plaza Mayor,
fueron ahorcados los jefes
y oficiales de la tripulación
que fueron capturados, y
hay que decir que allí no había ni un venezolano. Eran
norteamericanos, ingleses,
haitianos y jamaiquinos
que se enrolaron en aquella
expedición quijotesca.
Miranda insiste. Desde el
Caribe busca otros apoyos
y logra otra escuadra pequeña, y por fin logra penetrar las barreras de la flota
española, desembarcando
el 3 de agosto de 1806 en
La Vela de Coro.
Miranda fue víctima de la
traición del Gobierno de
Estados Unidos.
La oposición a Bolívar
A los pocos años llegó Bolívar y comenzó la revolución de independencia. Éste
toma de Miranda el proyecto de la Gran Colombia.
En este libro, como les contaba, Pividal deja evidencia
de todas las acciones del
Gobierno de Washington
para frenar, neutralizar,
quebrar el proyecto bolivariano. Ese mismo que hoy
dignamente,
represento

ante el mundo, en nombre
de millones de hombres y
mujeres de esta Patria.
Dice Pividal:
Los círculos gobernantes de los Estados Unidos
combatieron por espacio
de 63 años la posibilidad
de que las repúblicas hispanoamericanas
continuaran
los propósitos integracionistas de
la anfictionía,
fuera del dominio
del águila imperial,
cuando en 1889…
Aquí se refiere a la
Conferencia Internacional Americana, que fue denunciada por José Martí.
Ahí se alzó la voz de ese
gran bolivariano y revolucionario. Más adelante,
dice (fíjense cómo llamaban a Bolívar los corresponsales, diplomáticos de
Washington en estas tierras: “Tratadista teórico de
propósitos flotantes e indigestos”. Todo esto está en
documentos y cartas):
Todos esos estados, Chile
y Buenos Aires, se unirán
para oponerse a la influencia del dictador.
El dictador era Bolívar, según Estados Unidos. Tercera cita:
Muchas importantísimas
cartas de Bolívar arrojan
considerable luz sobre sus
designios y serán una ayuda
poderosa para Santander.
El Gobierno gringo se ganó
a Santander y, aquí, a Páez,
y los pusieron en contra de
Bolívar; una demostración
de ello es que espías norteamericanos, o al servicio de Estados Unidos, le
robaron un baúl de cartas
a Bolívar (la malinche, el
malinchismo, el entreguismo, el lacayismo) y se las
llevan a los enviados de Estados Unidos, “y esas car-

101

ces, y eximían de ello a los
imperialistas españoles. Se
No nos vamos a rendir
pregunta Bolívar en una
carta a Irving, de 1818:
¿No sería muy sensible
tas”, dice aquí uno de ellos, Bolívar le escribe:
“importantísimas cartas de Pretender, pues, que las que las leyes las practicaBolívar, arrojan considera- leyes sean aplicables a no- se el débil y los abusos los
ble luz sobre sus designios sotros y que pertenezcan practicase el fuerte?, tal
y serán una ayuda poderosa a nuestros enemigos las sería nuestro destino si nopara Santander contra los prácticas abusivas, no es sotros sólo respetásemos
pérfidos designios del usur- ciertamente justo, ni es la los principios y nuestros
pador”. El usurpador era pretensión de un verdadero enemigos nos destruyesen,
Bolívar.
neutral, es sí condenarnos a violándolos.
Catorce días más tarde,
En un capítulo Pividal las destructivas ventajas.
resume: “Bolívar [Esto se plantea así] porque Simón Bolívar vuelve a la
carga con la sifrente a los los Estados Unidos se
guiente fraEstados declaraban neutrales,
se:
pero les exigían a los
Negar
venezolanos
que
a
una
cumplieran
las
parte
“leyes” que
los elequerían
mentos
que no
Unidos”,
y hay una
serie de citas
en donde se revela el enfrentamiento
que, desde entonces,
comenzó a levantarse en
estas tierras.
Hay un famoso episodio
aquí referido sobre unos
barcos en los cuales el Gobierno de Estados Unidos
enviaba apoyo a los españoles en tierra firme; entraban
por el río Orinoco… Fueron detenidos y requisados
los barcos por las tropas de
Bolívar, y se presentó entonces un incidente diplomático.
El Gobierno de Estados
Unidos envió a un ministro
plenipotenciario llamado
Juan Bautista Irving, quien
comienza una serie de reclamos dirigidos a Bolívar
y exige que se devuelvan
los barcos.
imponerUno va siguiendo la lec- les a estas
tura y se da cuenta de que tierras y
las primeras cartas son muy a estos
diplomáticas, pero luego el pueblos
lenguaje se va tensando y el d e s d e
tono va subiendo. En 1818, e n t o n -

102

tiene y sin los cuales no
puede sostener su pretensión cuando la contraria
abunda en ellos, es lo mismo que condenarla a que
se someta.
El mismo discurso imperial
a lo largo de 200 años de
historia. [Éste es] el resultado de la prohibición de extraer armas y municiones.
Es lo mismo, ahora tienen
un alboroto en el mundo
porque nosotros vamos a
comprarle a Rusia 100 mil
fusiles para nuestras tropas
de infantería.
Es una agresión de 200
años: el mismo discurso.
Aquí parece que Bolívar estuviera defendiendo nuestro
Gobierno, hoy, y en verdad
lo está defendiendo desde
entonces, él mismo lo dijo
a punto de morir:
Mis angustias vivirán en el
futuro, el destino de Venezuela no me será indiferente
ni aún después de muerto.
Fíjense como sigue Bolívar:
El resultado de la prohibición de extraer armas y
municiones califica claramente esta parcialidad. Los
españoles, que no las necesitaban, las han adquirido
fácilmente, al paso que las
que venían para Venezuela
se han detenido.
El Gobierno de EEUU detenía los barcos que, a duras
penas, Bolívar y aquellos
hombres lograban comprar
en el Caribe y en otras partes del mundo. En cambio,
barcos tripulados por estadounidenses entraban por el
río Orinoco llevando armas
a las tropas españolas.
Por eso Bolívar, en alguna
carta, más adelante, cuando
se da cuenta de que ya no
hay ninguna esperanza de
instalar unas relaciones respetables con el Gobierno de
Estados Unidos, dice:
¿Qué hermanos son estos
los del Norte que hasta la

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

ses; los liberó, pero la guerra continuó. Aquello fue
Simón Bolívar sigue vigente
apenas una batalla, estaba
comenzando una larga guerra entre el bolivarianismo
España reconoció nuestra Fidel: “¡Patria o muerte!”
revolucionario y el impeindependencia y ellos se Cinco días después, Bolívar rialismo monroísta. Estaniegan a hacerlo?
le manda otra carta (parecía ban Bolívar aquí y Monroe
En tono mucho más firme, una ametralladora aquel allá, y aquí estamos, en pleposteriormente, deja escri- hombre) a Mister Irving na batalla.
to, para nosotros y para to- (pero se trata, realmente, Brasil en tiempos
dos los siglos, algo que es y de Mister Danger). Mister del Libertador
debe ser, para todos los ve- Irving no se dejaría intimi- Bolívar llega a vislumbrar
nezolanos, en particular, ra- dar, y Bolívar le dice en la en el horizonte lo que aún
zón de vida. Compatriotas escalada:
no existía, porque Estados
venezolanos, óigan lo que
viene aquí, es igual para todos los pueblos del mundo.
El juicio de la historia en el cual estamos
Óigan a Bolívar hablando
con el alma de soldado y también incluidos, no es a una persona, es
líder de pueblos:
Protesto a usted que no a un sistema mundial que amenaza a todos,
permitiré que se ultrajen ni
incluyendo al pueblo de Estados Unidos
desprecien el Gobierno y
los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra
la España ha desaparecido El valor y la habilidad, Unidos, no podemos decir
una gran parte de nuestra señor agente, suplen con que era, en 1820, un impepoblación, y el resto que ventaja al número. Infe- rio. Los gobiernos de Esqueda ansía por merecer lices los hombres si estas tados unidos estaban en su
igual suerte.
virtudes morales no equi- etapa preimperialista. Sin
Lo decimos con igual vigor librasen y aún superasen embargo, Bolívar intuye,
los patriotas de Venezuela, las físicas, el amo del rei- escribe, reflexiona, se deal imperialismo norteame- no más poblado sería bien bate y busca alianzas; busricano, al Mister Danger de pronto señor de toda la tie- ca unidad con el Río de la
hoy, le respondemos con rra, por fortuna, se ha visto Plata, incluso con el Brasil.
esta carta de Bolívar dirigi- con frecuencia a un puñado Tenía razones para ser preda al Mister Danger [de en- de hombres libres vencer a cavido porque el Brasil era
tonces]. Ese Mister Danger imperios poderosos.
un imperio, recordémoslo:
tiene 200 años y ese Bolí- Alguien podría pensar que producto de la invasión navar tiene también 200 años. Fidel Castro fue el que es- poleónica, se había venido
Aquí todos somos Bolívar: cribió esto; que fue Sandi- el imperio de los BraganDefendiendo los derechos no el que escribió esto; o zas al Brasil y allí se instade Venezuela contra la Es- Pancho Villa, Mariátegui, ló. Bolívar quería una gran
paña ha desaparecido una Morazán; alguien podría República.
gran parte de nuestra po- pensar que fue el caballero Dada la claridad esplendoblación, y el resto que que- de la esperanza, Luis Car- rosa que aquel hombre tuvo
da ansía por merecer igual los Prestes o el Che Gue- y la confrontación que se
suerte.
vara. Y, en verdad, ellos lo inició con el imperio o el
Así termina Bolívar esta escribieron y nosotros, hoy, preimperio norteamericano,
elaboración de la idea, de la lo estamos escribiendo una en enero de 1830, cuando
dignidad:
vez más ante la historia.
estaban haciendo esfuerzos
Lo mismo es para Venezue- Finalmente, Bolívar devol- supremos por salvar la unila combatir contra la Es- vió los barcos pero se que- dad grancolombiana que se
paña que contra el mundo dó con las armas, que era quebraba y se hundía deentero si todo el mundo la lo que le interesaba. Tenía lante de sus propios ojos,
ofende.
presos a los tripulantes que a Bolívar le tocó recibir al
Esto es lo mismo que decir, eran todos estadouniden- primer embajador que el

imperio del Brasil nombró
en Bogotá, y en una carta
que le deja al embajador y a
la historia, le da la bienvenida y le dice:
Señor embajador, el imperio del Brasil es la garantía más grande que nos
ha enviado la providencia
para garantizar la continuidad de nuestras nacientes repúblicas.
Una visión geopolítica; a
pesar de que Brasil era ya
un imperio, Bolívar sabía
que no era una amenaza
imperialista para Suramérica ni para el Caribe. Tenía,
además, a su lado, a uno de
sus más grandes amigos y
aliados: un pernambucano
del norte de Brasil, infinito
revolucionario y socialista,
el general libertador José
Inácio Abreu e Lima. Ya tenía contacto con los revolucionarios del Brasil; desde
Angostura, desde el Orinoco hasta el Amazonas,
circulaban las corrientes
revolucionarias por todo el
norte del Brasil y el sur de
Venezuela hasta el Caribe.
Bolívar sigue escribiendo y
actuando.
El boicot al Congreso Anfictiónico de Panamá
Hay una frase premonitoria
que recoge la angustia de
Bolívar y desnuda la verdad de las agresiones de
200 años contra el proyecto
bolivariano:
Los Estados Unidos de
Norteamérica
parecen
destinados por la Providencia a plagar la América de miserias a nombre
de la libertad.
Pareciera que en esa frase
se resume todo lo que Pividal recoge en este libro,
pero Bolívar sigue diciendo, ya en 1825, por ejemplo, que “los señores americanos serán sus mayores
opositores”; se refería a
la convocatoria al Congre-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

so de Panamá, “serán sus
mayores opositores a título de la independencia y la
libertad, pero el verdadero
título es por egoísmo y por
ambición”; y así sigue escribiendo:
Yo recomiendo a usted que
haga tener la mayor vigilancia sobre estos americanos que frecuentan las costas: son capaces de vender
a Colombia por un real.
Consigno este libro al Tribunal para que ustedes con
más tiempo revisen las
pruebas.
El atentado al Libertador
de 1828
Las pruebas están a la vista en miles de documentos.
Trataron de matar a Bolívar
varias veces y la ocasión en
la que los asesinos estuvieron más cerca de lograr su
cometido fue una noche de
septiembre de 1828, en Bogotá. Llegaron a la puerta
de su cuarto, mataron al coronel Ferguson, su edecán,
cuando Bolívar descansaba
con la Manuela, “la Libertadora del Libertador”, su
mujer, la quiteña inmortal,
“la rosa roja insepulta”,
como cantó Neruda.
Era roja Manuela, era grande Manuela, era coronela Manuela. Ella le dice a
alguien, con una claridad
espeluznante, en una carta: “No me gané los títulos
de coronela en la cama con
Bolívar, me los gané en el
campo de Ayacucho”.
Manuela la revolucionaria,
aquella que le escribe a Bolívar angustiada, en 1828 ó
1829: “Simón, Simón, Simón: si nuestros indígenas
siguen pidiendo limosnas
en las calles ¿de qué sirvió
la independencia?”
Pues Manuela, aquella noche, salvó la vida de Bolívar. Sabemos la historia:
él quería salir espada en
mano a enfrentar a los con-

¿Qué estaría pasando en Suramérica si el Gobierno de Allende no
hubiese sido derrocado por el imperialismo?, ¿qué estaría pasando hoy en Suramérica si el Gobierno de Joao Goulart no hubiese
sido derrocado por el imperialismo?
Estoy hablando sólo de gobiernos, pero ¿qué estaría pasando hoy,
en Colombia, si no hubiese sido asesinada la voz del pueblo
colombiano que fue y sigue siendo Jorge Eliécer Gaitán?
¿qué hubiese pasado si no hubiesen asesinado a Pancho Villa, a
Emiliano Zapata, a Augusto Sandino?
jurados, pero ella, mujer
al fin, le quitó la espada y
lo convenció para que se
lanzara por una ventana y
huyera para salvarse de la
muerte. Entre el bullicio
ocasionado por los tiros en
la puerta, la muerte de Ferguson y los gritos: “¡muera
Bolívar, muera el tirano!”,
ella sale, espada en mano
y detuvo a los conjurados
y los confunde: “¡Aquí no
está Bolívar”.

Frenaron el proyecto bolivariano
Hay muchas evidencias
que quedaron regadas por
las calles de la Bogotá de
1828, 1829, acerca del papel que habrían jugado los
enviados plenipotenciarios
de Washington, aliados con
el general Santander, para
liquidar físicamente a Simón Bolívar.
Ya lo habían liquidado
moralmente, ya lo estaban

liquidando políticamente,
sólo les faltaba darle el tiro
de gracia.
Lo liquidaron: lograron frenar el proyecto bolivariano,
quebrarlo en pedazos, lograron que las oligarquías
en todos estos países se
impusieran al fin, y que la
frase de Manuela quedara
pendiente: “Si los indios y
los pobres siguen pidiendo
limosna, ¿de qué sirvió, Simón, esta independencia?”

103

Esa frase, hoy, está pendiente y suspendida a los
cuatro vientos de la América bolivariana.
El atentado al Gran
Mariscal de Ayacucho
De igual manera, estuvieron
detrás del asesinato del Mariscal Sucre en Berruecos.
El más firme general bolivariano y el de mayor
proyección política; había
sido Presidente fundador
de Bolivia ¡y de qué manera gobernó Sucre a Bolivia,
que hoy le siguen rindiendo tributo al cumanés los
pueblos indios y los pueblos enteros de la Bolivia
hermana! Y no sólo había
fundado Bolivia y demostrado una gran capacidad
política, sino que, además,
era un gran general, el Mariscal de Ayacucho. Bolívar
había dicho: “Donde está el
Mariscal Sucre está el alma
del Ejército”.
Sucre tenía una gran capacidad de liderazgo y de
estadista, ya lo había demostrado. Apenas tenía 35
años cuando la mano asesina lo alcanzó el 4 de junio de 1830, en la selva de
Berruecos.
América para la élite
imperialista
También quedaron evidencias acerca de la participación del Gobierno de Mister
Danger en el asesinato del
Gran Mariscal de Ayacucho, en la división entre la
Nueva Granada y Venezuela, en la división de la América del Sur y en el fracaso
del Congreso Anfictiónico
de Panamá, que era la vía
para la integración de estos pueblos en el proyecto
que Bolívar llamara “la liga
de unión perpetua entre las
nacientes repúblicas de la
América antes española”.
De esta forma se impuso el
proyecto monroísta “América para los americanos”,

104

es decir, América para la
élite estadounidense, para
la élite imperialista.
Lo que ha ocurrido en estos años, lamentablemente, no ha sido sino la confirmación de la profecía de
Bolívar. Para confirmarla
veamos la historia de hechos que aquí han sido denunciados: a finales del siglo XIX, la agresión contra
Cuba y toda la batalla que
dio Martí contra el imperialismo; y en todo el siglo
XX: la agresión contra Centroamérica y su división, la
ocupación de Panamá, el
asesinato de líderes y el terrorismo de Estado contra
los pueblos de la América
Latinocaribeña. Ahí están
todavía frescos los rastros,
para [entablar] el juicio
histórico de estos 200 años
de agresiones e invasiones
contra el proyecto.
Uno podría preguntarse cuál
sería hoy la realidad en este
continente y en el mundo, si
no hubiesen ocurrido algunos de los acontecimientos
[que se han sucedido] a lo
largo de estos 200 años.
Hace poco, en una reunión
de presidentes donde algún
expositor dijo que no había
que buscar las culpas en el
Norte, que ellas estaban entre nosotros, yo respondía
que, como cristiano, estoy
de acuerdo con antes de
ver la paja en el ojo ajeno
mira la viga que tienes en
el tuyo, es cierto, pero hay
que reconocer (aunque sea
la paja en el ojo ajeno), en
el caso de EEUU y América
Latina, ¡ellos tienen la viga
y nosotros tenemos la paja
en el ojo!
El Proyecto Bolivariano
versus el de Mister Danger
La confrontación está clara, el proyecto Bolivariano
por un lado y el de Mister
Danger, por el otro. Son
200 años de confrontación

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

y van apenas unos rounds,
¡no ha terminado la batalla!, estamos obligados a
ganarla con la ayuda del
pueblo de EEUU, en el
cual creemos; el pueblo
de Walt Withman, Martin
Luther King, de Mohamed
Alí, Malcolm X y cuántos
[otros]. Pepper, contamos
con el pueblo de EEUU
para salvar al mundo.
Señores miembros del Tribunal Mundial Antiimpe-

Jesús: el que nació y creció
entre los pobres, el que enfrentó al imperialismo romano de entonces.
El que enfrentó la élite religiosa y económica de entonces, que andaba arengando a
la gente para que se amaran
los unos a los otros.
Si el imperio no hubiese boicoteado a nuestros
pueblos
Habría que preguntarse
¿qué habría pasado o qué

derrocado al gobierno del
infinito dominicano, hermano revolucionario, don Juan
Bosch?, ¿qué hubiese pasado si no hubiesen ocurrido
las invasiones de Grenada,
Haití y Panamá?
¿Qué estaría pasando en
Suramérica si el Gobierno
de Allende no hubiese sido
derrocado por el imperialismo de Mister Danger?,
¿qué estaría pasando hoy en
Suramérica si el Gobierno

El mundo que necesitamos, ese otro mundo posible, debe ser pluripolar para que esté equilibrado. Lo que Simón Bolívar llamaba
“el equilibrio del universo”. De allí, la idea bolivariana de nuestro proyecto de integración de un polo de fuerzas en América Latina y el Caribe para equilibrar el continente americano y ayudar a
[lograr el] equilibrio del mundo con Europa, Asia, África.

rialista, me preguntaba,
para responder a quienes
dicen, desde nuestros propios pueblos (algunos lo dicen de manera inocente, no
podemos condenar a todos),
terriblemente confundidos,
que no podemos echarle la
culpa de nuestros males al
imperialismo, que somos
nosotros los culpables.
El Imperialismo es Herodes
Lo que Bolívar denunciaba, se vino cumpliendo
paso a paso: no le permitieron a ningún pueblo, en
estos años, tomar sus propios caminos. Así como
Herodes quería cercenar la
cabecita del niño Jesús recién nacido. Claro, 33 años
después cercenaron la vida
del Jesús redentor y mártir revolucionario, pero en
esos 33 años Jesús sembró
una doctrina que, sin duda,
es revolucionaria.
Hay que leer al verdadero
Jesús, no al de las élites de
la oligarquía; al verdadero

estaría pasando hoy exactamente en América Latina y
el Caribe si el imperialismo
norteamericano, si Mister
Danger no hubiese invadido
la Guatemala de Jacobo Árbenz en 1954? Por ejemplo.
No les permitieron a los
pueblos de América Latina,
en 100 años, echar adelante sus propios sueños. No
podemos decir que los pueblos de este continente no lo
intentaron, ¡vaya que lo intentaron!, ¡vaya que dejaron
sangre y huesos tirados por
los caminos abonando estas
tierras!, ¡vaya que tenemos
pensadores, filósofos, literatos, escritores, soldados,
revolucionarios,
líderes,
hombres y mujeres en estos
200 años y, sobre todo, en el
último siglo!
Para tener otro ejemplo cercano: ¿qué estaría pasando
ahora mismo si el imperio
de Mister Danger no hubiese invadido la República
Dominicana, cercenado y

de Joao Goulart no hubiese
sido derrocado por el imperialismo de Mister Danger?
Estoy hablando sólo de gobiernos, pero ¿qué estaría
pasando hoy, en Colombia,
si no hubiese sido asesinada
la voz del pueblo colombiano que fue y sigue siendo
Jorge Eliécer Gaitán?
Podríamos hacernos muchas otras preguntas: ¿qué
hubiese pasado si no hubiesen asesinado a Pancho
Villa, a Emiliano Zapata, a
Augusto Sandino? Y paren
de contar.
Cuando miramos en retrospectiva, podemos darnos
cuenta, camaradas, del inmenso valor de la Cuba Revolucionaria: dentro de todo
esto, una excepción.
La supervivencia en el planeta está amenazada
Decía hace poco un vocero
de Mister Danger que había un riesgo en América
Latina y que era una amenaza para Estados Unidos:

la unión entre el “genio malévolo” (según ellos, eso es
Fidel: un genio malévolo) y
el “acaudalado petrolero”,
que es Chávez; que triste
papel el que me asignan a
mí. Entonces, la unión del
genio malévolo y el acaudalado Chávez, según Mister Danger, hoy es la mayor
amenaza, ya no sólo para la
América Latina y la estabilidad regional, sino para la
seguridad de EEUU.
Vengo a defender el Proyecto de Bolívar
He venido en defensa del
proyecto de Simón Bolívar,
el proyecto de los pueblos
de la América Latinocaribeña que se une al proyecto
por un mundo mejor, por un
mundo distinto.
Hoy, este proyecto que se
une al mayor proyecto naciente, sin duda, el de salvación del planeta. Voy a insistir en la idea, no estamos
exagerando en lo absoluto,
convenzámonos todos, sobre todo los más jóvenes y
ayudemos a convencer al
mundo entero o al menos
a la mayoría en el mundo:
está seriamente amenazada
la supervivencia y la vida
en nuestro planeta; está
seriamente amenazada la
especie humana y las amenazas son distintas, pero la
mayor amenaza que hay
en este momento contra
los pueblos del mundo y la
vida en el planeta se llama
“imperialismo norteamericano”, ¡es la primera de las
grandes amenazas que hay
en el mundo!
Asumo el riesgo por millones de seres humanos
Después de aquella lección
de amor que nos dio el pueblo venezolano, después de
habernos dado aquella lección de conciencia, después
de haber seguido hasta el
extremo el mandato de Cristo que dicta que si te gol-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

pean una mejilla pongas la
otra... ¡hasta el punto de que
las dos mejillas se nos pusieron moradas!, como dice
Alí Primera; decidí asumir
esta vocería, a nombre de
millones de seres humanos
señalando directamente al
culpable.
Estoy totalmente consciente
de que cada vez que vengo
a escenarios como éste, a
decir estas verdades tan duras como el diamante, tan
claras como un mediodía,
se incrementan los riesgos
de que el imperialismo de
Mister Danger acabe con mi
vida; lo sé.
Tengo muy claro que me
han condenado a muerte en
las élites del imperialismo,
y sobre todo ahora, porque
contra nosotros intentaron la infiltración, y lo
lograron.
Intentando
domar
l
a
con-

ciencia
Recuerdo
cuando
ganamos las elecciones. A los pocos
días, uno de los voceros del imperialismo escribió por allí:
“No pudimos contra
el bicho”. Es decir, no
pudieron detener a la
bestia. Según ellos, yo
soy la bestia.
Alexander Hamilton
llamaba al pueblo “la
gran bestia”, esa concepción elitista imperialista nació cuando
nacieron los EEUU,
desde su nacimiento surgieron
con una visión
imperialista (las

Levantemos en todo el mundo la gran superpotencia liberadora: las ideas de los
pueblos, la opinión pública de los pueblos
del mundo para decirle no al imperialismo;
para rechazar las políticas imperialistas
élites, no el pueblo de Estados Unidos, aclaro una vez
más), y “como no pudimos
con la bestia, entonces habrá que domarla”, y trataron
de “domarme” infiltrándose
en mi Gobierno; lograron
sorprenderme muchas veces en mi buena fe.
Intentando frenar
la Revolución
Un buen amigo, filósofo y
maestro me decía: “Hugo,
tienes que graduarte de
viejo a los 40 años, debes
ser viejo antes de tiempo, porque eres un muchacho, no tienes ni una
sola cana y ellas hacen
falta”. Era muy
ingenuo. A
uno le

faltaba mucho
aquello
de Cristo, éramos
cándidos como las
palomas, nos faltaba la astucia de
la serpiente. Estamos llamados
a seguir siendo
cándidos como
esa paloma,
pero
armémonos con
la astucia de
la serpiente;
he venido
armándome de ella
estos
años,
pero
a

fuerza de golpes y latigazos.
Infiltraron el Gobierno, ¡y
bien infiltrado! Los venezolanos sobre todo, muchos
hermanos latinoamericanos
saben hasta dónde. Incluso,
antes de llegar al Gobierno.
Cuando se dieron cuenta de
que no podían con la bestia,
comenzaron a mover sus
fichas para tratar de domesticarla. Recuerdo, en aquellos primeros años, haber
caminado tan mal rodeado.
Cuando veo algunas fotos
me da vergüenza conmigo
mismo.
Yo he paseado con estos pies
por la Gran Manzana, que
es muy lindo (Manhattan);
fui a darle el golpe, con esta
mano izquierda, a la bolsa
de valores de Nueva York y
me aplaudieron mucho.
Era muy ingenuo,
por decir lo menos, y en
u n a

ocasión me invitaron a una
cena en Nueva York, o no
sé si fue en Washington
[cuando pienso en eso me
siento] como el Quijote: en
algún lugar de aquellos lares que no quiero recordar,
una cena…
¿Se imaginan ustedes a
Chávez de frac, con una elegancia digna de otros caballeros de la historia? Cuando
me senté a la mesa, no conocía a casi nadie. Estaban
unas damas elegantísimas y
hermosas, unos caballeros
muy bien trajeados en unos
espacios enceguecedores,
¡el veguero de Sabaneta era
yo! Y buen vino, buen whisky, caviar, buena comida;
recuerdo que cuando nos
sentamos a la mesa, tenía de
frente a un caballero, ¡oh,
sorpresa!: ¡Mister Kissinger! ¡Qué mal acompañado
estaba entonces!
Pero el veguero de Sabaneta
parece que tiene sangre de
Florentino, de las vegas, de
los montes, y fue aflorando
de alguna parte de las médulas… y el pueblo venezolano en las calles, además,
estaba clamando.
Poco a poco, me fui dando
cuenta del cerco que me tenían.
El
cerco
¡En Miraflores
me tenían

105

un cerco terrible! Cualquier
madrugada de palacio salgo
a caminar, a tomar aire, y
llego a la central telefónica
del Despacho. Entré allí, estaba una señora medio durmiéndose, a quien saludé.
Me senté a tomarme un café
con ella y le dije: “Préstame
el libro de llamadas; déjame ver qué llamadas hay
por ahí”. ¿Sabes qué descubrí, Germán?, ¡no menos
de cinco llamadas de Fidel
Castro!, ¡no me pasaban las
llamadas! Vean hasta dónde
llegan los círculos del poder. Había instrucciones de
que no se me pasaran llamadas de Fidel Castro, por
ejemplo, y muchas otras; yo
me fui dando cuenta [con el
pasar del tiempo].
En una ocasión me llegaron
con un estudio y unos expertos (ellos de verdad creyeron que yo era pendejo)
para hacerme ver, con curvas matemáticas y estudios
científicos, que la presencia
de Fidel Castro en Venezuela, en la primera visita, no
era conveniente porque “iba
a disparar el riesgo país y,
por tanto, la deuda externa
se iba a disparar, las finanzas se iban a desplomar”.
Cuando yo iba a La Habana [pasaba lo mismo], “no
es conveniente el viaje a La
Habana por esto, por aquello”. ¡Yo voy a La Habana cuando me
dé la gana!
En resumen,
en esa pri-

106

mera etapa trataron de domar a la bestia, trataron de
frenar y de neutralizar el
proyecto bolivariano. Luego, vino la Constitución y
las leyes habilitantes. Recuerdo una madrugada que
fue determinante y que
marcó un hito en el camino:
[en ese momento, mantuve] una conversación, de
no menos de siete horas,
con una persona que venía
de Estados Unidos y vino a
decirme que no era posible
hacer cambios profundos en
Venezuela, que esa persona
con tantos años de experiencia sabía lo que decía, que
teníamos que echar atrás las
49 leyes habilitantes.
Era lo que ya pedía furiosamente la oligarquía en las
calles. Quemaban las leyes
en las calles. Había comenzado ya el golpe de Estado,
estaban articulándose los
movimientos militares de
las élites y los traidores, ya
estaban alineados los medios de comunicación y disparaban a mansalva contra
el Gobierno.
Todo eso [fue] dirigido desde Washington. Aquello fue
como la última oportunidad
que tuvo la bestia, el último
mensaje del imperio, yo lo
entendí muy claro cuando
se me dijo, ya al amanecer:
“Mira Hugo, si tú mantienes
esa posición vendrá un golpe de Estado”. Yo le dije:
“Que venga, pero no hay
cambios en la Revolución”.
El carácter patriótico de
nuestra Fuerza Armada
Y vino el golpe de Estado,
pero, luego, vino la revolución de un pueblo y unos
soldados patriotas que lo
barrieron.
[Fueron] días memorables
aquellos y, luego, la Revolución Bolivariana declara,
por primera vez, su carácter
antiimperialista.
Cuando hablo de estos te-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

¡Acuso al imperialismo norteamericano de haber estado obstaculizando, saboteando e interfiriendo el proyecto de Simón Bolívar
durante casi 200 años!
mas recuerdo aquella expresión, tan gráfica y certera, de León Trotsky: “La
revolución necesita el látigo
de la contrarrevolución para
probar si es una revolución
verdadera”, y así es como
la Revolución Bolivariana
ha venido profundizándose,
expandiéndose.
Decía que, sobre todo ahora, después de que han
comprobado que no hay
golpe de Estado posible
en Venezuela, que aquí no
van a conseguir a un Pinochet, y cada día menos,
porque se han dado cuenta
del carácter bolivariano de
la Fuerza Armada Venezolana y del inmenso grado
de conciencia [que tiene] el
pueblo bolivariano.
Esas dos fuerzas entrelazadas: el pueblo venezolano,
las insti- tuciones del

Gobierno y los soldados,
hacen imposible pensar en
un golpe de Estado en Venezuela. Nada quita que
no haya un intento, pero
estaría destinado a ser
demolido.
La conciencia revolucionaria en los militares venezolanos ha venido creciendo, igual
que la conciencia del
pueblo.
Ni con sabotajes petroleros han podido
derrotarnos
Se han dado cuenta los

imperialistas y Mister Danger que un golpe de Estado,
en Venezuela, es imposible
porque consiguieron a una
clase obrera, a unos soldados, a un pueblo y a un Gobierno que fueron capaces
de resistir el embate imperialista que nos saboteó toda
la industria petrolera y toda
la producción de alimentos.
[Además,] trataron de provocar la implosión de detener el transporte (el mismo
formato que le aplicaron a
Allende) y nos hicieron un
gran daño, por supuesto.
Trataron de quitarle al pueblo los servicios de energía
eléctrica, de agua, de combustible, y fracasaron. Saben que por esa vía también
volverían a fracas a r.
S i

no pudieron entonces, no
podrán jamás.
Una anécdota sobre
el sacrificio
Nunca se me olvidará la
lección que me dio una mujer de este pueblo aquellos
días terribles de diciembre
de 2002. No había combustible, no había gas, sobre
todo el gas doméstico del
pueblo, para la preparación
de las comidas en las grandes ciudades.
No había combustible para
el transporte, la gente tenía
que caminar kilómetros y
kilómetros para ir al trabajo, a la casa, al hospital. No
había alimentos suficientes,
los imperialistas y los lacayos derramaron millones de
litros de leche; se negaron a
llevar las reses al matadero.
Se pararon las grandes redes
de transporte de alimentos.
En esos días de diciem-

bre no
había
harina para las arepas, para
las hallacas. Cerraron los
comercios. Hasta el béisbol profesional, uno de los
grandes pasatiempos, fue
suspendido. Sólo había
algunos elementos básicos.
No nos vamos
a rendir
Recuerdo que fui
cerca del Palacio,
hacia el 23 de
Enero para ver
con mis propios

ojos cómo estaba el ánimo
popular y la presión de los
medios y del imperialismo
desde fuera. Me bajé en una
esquina, caminé unos metros y empezó a remolinarse
la gente que estaba en las
calles. Sonaba música, pero
había muchas tensiones, el
bombardeo mediático era
inclemente las 24 horas [del
día].
[Había] una gran incertidumbre y la oligarquía pedía: “¡Fuera Chávez!”, y le
decían al pueblo: “la única
forma de que ustedes tengan
comida es que Chávez se
vaya”; día y noche. “¿Quieren gasolina?, ¡que se vaya
Chávez!; ¿quieren ustedes
que abramos el estadio para
el béisbol?, ¡que se vaya
Chávez!; ¿quieren comer
hallacas en Navidad y tomar un vino, una cerveza?,
¡que se vaya Chávez!”
Recuerdo a aquella mujer, una mujer fuerte, muy
morena, que debe ser de
Barlovento, estaba, en una
de esas casas que el pueblo
hizo con su esfuerzo y su
sueño, y me dijo: “Chávez”
(me agarró por aquí, duro y
me haló), ven acá, Chávez”
y me dio un café, subimos
la escalera que iba hacia la
planta alta donde estaban
tratando de terminar un
cuarto nuevo, donde había
cabillas y bloques. Ahí estaba su esposo enfermo, en
silla de ruedas, un anciano
ya. Ella, con aquella familia a cuestas: “¡Mira a mis
hijos, mira a mi esposo inválido. Chávez, mira a mis
nietos”. Estaban cocinando algo en una olla grande
para la familia, tenían un
agua hirviendo allí y lo que
consiguieron, cuatro papas,
a lo mejor un plátano, no se
conseguía carne de ganado, de pescado ni de nada,
pero ¿saben lo que me dijo
la mujer agarrándome por

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

la pechera, como decimos
en el llano, y sacudiéndome duro?, me dijo: “Mira
Chávez, esa madera que
está ahí quemándose para
cocinar, son las patas de lo
que me quedaba de la cama.
Mira muchacho, si tuviera
que tumbar la casa para cocinarle a mis hijos ¡tumbaría la casa, carajo!, pero ¡no
te rindas, muchacho!”
Así hemos venido alimentándonos el alma y así el
veguero de Sabaneta ha
venido comprometiendo su
vida entera con esa mujer
que recogió, en ese minuto exacto, el clamor de un
pueblo, y se lo dije allí, delante de sus hijos y su marido: “Te juro que no me voy
a rendir”. Y hoy lo digo:
“¡No me voy a rendir, no
nos vamos a rendir!”

nunca Simón Bolívar, sus
sueños y su proyecto. Más
Ese imperialismo salvaje de la élite norte- que sus sueños, su proyecto
americana que hasta ahora ha logrado, o concreto de liberación, de
integración y de libertad.
había logrado, detener, neutralizar y des- Estamos conscientes de ese
trozar el proyecto de Simón Bolívar, será riesgo, cuando el imperialismo se da cuenta de que
derrotado en este siglo
nosotros no nos rendimos
ni nos rendiremos, no nos
amedrentan ni nos ameSimón Bolívar
una acusación de un boli- drentarán, no nos disuaden
sigue vigente
variano en torno a los 200 ni nos disuadirán. ¡No teneVengo diciendo, hace rato, años de agresión,
mos miedo! Sencillamente
que estoy consciente (y lo habrá que recorhemos decidido ser libres
asumo) de que, sobre todo dar que mañay contribuir a que el
ahora, el riesgo de que la na se cumplen
mundo se
mano asesina de Mister 200 años del
libere
Danger intente matarme, Juramento de Sidel
crece; sobre todo ahora, món Bolívar en el
cuando ellos se dan cuenta y Monte Sacro, en
saben plenamente que no es Roma.
posible un golpe de Estado Dijo Bolívar, tenía
ni un sabotaje económico apenas 22 años, era un
en Venezuela, que por vía muchacho como usteelectoral jamás podrán de- des hoy: “Juro por el
rrotarnos, ¡jamás de los ja- Dios de mis padres,
mases podrán derrotarnos!
juro por ellos, juro por
Eso quedó demostrado hace mi honor y juro por
impeun año, mañana se cumple mi Patria, que no
rialismo
un año del referéndum his- daré descande Mister
tórico del 15 de agosto.
so a mi
Danger.
Para graficar aún más esta
brazo ni
Pueden ver
intervención, que podría
reposo a mi con sus
propios ojos
resumirse en una acusaalma, hasta que y constatar cómo la Revoción a nombre de
hayamos roto las lución Bolivariana ya no
B o l í v a r,
cadenas que opri- está sola, porque aunque
men a nuestro pue- ellos han querido aislarnos
blo por voluntad y rodearnos, Venezuela está
del poder español”. más acompañada que nunca
¡Viva Bolívar!
por los pueblos de este conDecidimos ser li- tinente y los del mundo.
bres
PROYECTOS DEL SUR
Hoy está más EN MARCHA PARA
vivo que SALIR DE LA DEPENDENCIA
Ya existe Telesur
[Se darán cuenta de que la
revolución no está sola,]
sobre todo ahora, cuando
el imperialismo de Mister
Danger se da cuenta de que
ya existe Telesur.
De forma tal que, por ejemplo, en Washington, en Nueva York, en San Francisco
podrán ver este acto por Telesur. No estoy al tanto de si

107

en este mismo instante está
transmitiendo en vivo, todavía hay algunas limitaciones
técnicas. Apenas está como
un bebé dando sus primeros
pasos, pero estamos en condiciones de transmitir desde
Telesur todos estos discursos, estas acusaciones y la
decisión de este tribunal a
los cuatro vientos: ¡ya existe Telesur!
Alianza energética del Sur
Cuando el imperialismo de
Mister Danger se da cuenta
de que avanza Petrosur, de
que Petrocaribe es una realidad, que ya no son sólo
ideas o proyectos, que la
alianza petrolera energética
que, desde Venezuela, teníamos seis años proponiendo
pero que no había caído en
tierra fértil, hoy avanza y
crece como la buena planta
en buen terreno, con buena
agua, buen abono y buena mano; cuando Mister
Danger se da cuenta de que
avanza la alianza energética
con los países del Cono Sur,
de que ya Venezuela ha hecho acuerdos con el Gobierno del Uruguay para la integración energética, y de que
ya estamos enviando un millón de barriles, cada mes, a
partir de la semana pasada;
de que mensualmente debe
arribar un supertanquero
venezolano con un millón
de barriles de petróleo al
Río de la Plata para la refinería del Uruguay, el imperialismo de Mister Danger
está convencido de que el
ALCA fracasó definitivamente, de que el ALCA ha
muerto antes de nacer y de
que no sólo ha muerto, sino
que el ALBA, la Alternativa
Bolivariana para América,
avanza.
Banco del Sur
Todo eso lo sabe Mister
Danger, y sabe también de
nuestros acuerdos estratégicos con Argentina, con

108

el Gobierno del compañero Néstor Kirchner. Mister
Danger sabe ahora algo que
le preocupa mucho. Se está
demostrando que los gobiernos se están dando cuenta
de que no es imprescindible
el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo. Los
gobiernos y los pueblos tienen que ir dándose cuenta
de que nosotros bien podemos organizar (y ésta es una
propuesta nuestra que tiene
ya cinco años, pero es ahora
cuando está abriendo algunos espacios porque se está
comenzando a demostrar
que es posible) un banco
sudamericano.
Nuestra América
es el objetivo
Hace poco, Venezuela, de
manera libre y soberana, le
ha comprado 500 millones
de dólares en bonos a la
República Argentina, como
una forma de cooperar con
el Gobierno y el pueblo argentino. 500 millones de
dólares pareciera una cifra
pequeña y en comparación
con el imperio financiero
mundial, verdaderamente,
es una cifra pequeña, pero
así comienzan a abrirse las
brechas, así comienzan a
caminar los niños: con un
primer paso.
Así comienza la gota a romper la roca, con una pequeña fisura, para tomar la imagen aquella del gran Bertold
Brecht, el agua mansa en
movimiento triunfa contra
la dura roca con el tiempo;
estamos aflojando la roca.
Mister Danger y su Gobierno sabe de nuestro acuerdo
estratégico con Brasil. Sabe
que la Faja Petrolífera del
Orinoco, aquí, en Venezuela, ya no va a ser para Mister Danger.
Ese petróleo es, en primer
lugar, para el pueblo venezolano y los de América Latina y el Caribe.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

El Alba es un tipo de relación guiada por la
solidaridad humana
Continuaremos suministro energético a EE.UU
Aún cuando también continuaremos suministrándole
petróleo al pueblo de los
Estados Unidos, es bueno
que sepan que tenemos en
ese país ocho refinerías y 14
mil estaciones.
William Pepper: seguro
que el combustible que le
colocan a los vehículos de
ustedes, al autobús donde
van, o el combustible para
la calefacción de sus viviendas en el invierno, de este a
oeste de los EEUU, es combustible venezolano, buena
parte lo es. Es importante
que se sepa, Debora, el pueblo de los Estados Unidos
que buena parte de la energía que consume va desde
aquí y nosotros no tenemos
ningún plan para cortar ese
suministro… a menos que
Mister Danger lo provoque.
Mister Danger parece que
no se ha puesto a medir la
situación, parece que tiene
muy malos asesores en lo
económico.
Vean la proporción: nosotros le estamos enviando
al Uruguay, para poner un
ejemplo, un barco mensual
con un millón de barriles;
en cambio, al pueblo de los
EEUU le estamos enviando
dos barcos diarios, con millón y medio de barriles de
petróleo. [Esto] debe saberlo el pueblo de los EEUU.
No está en nuestros planes
romper relaciones
con EE.UU
A Mister Danger parece que
algo le falla [en la cabeza]
o en las cuentas que saca,
porque no queremos romper
relaciones con el Gobierno

de los EEUU, no está en
nuestros planes, pero si las
agresiones continúan incrementándose, como ha venido sucediendo, podrían estar en riesgo las relaciones
diplomáticas de Venezuela
con los Estados Unidos, y
algo mucho más grave: esos
dos barcos diarios, llenos de
petróleo venezolano, en vez
de ir hacia los Estados Unidos podrían irse hacia otro
lado, no es imprescindible
para nosotros el mercado
norteamericano, sépanlo.
El galón de gasolina en
Nueva York debe estar en
4 ó 5 dólares. Si Venezuela
dejara de mandarle esos dos
barcos diarios de petróleo,
el pueblo de Estados Unidos debe saber que el galón
de gasolina, podría llegar a
10 dólares o más.
Solidaridad para el pueblo
estadounidense
No queremos causar daño
al pueblo norteamericano,
queremos ayudarlo. Lo digo
en nombre de Fidel y de este
servidor, para que ustedes,
delegados estadounidenses,
se lo lleven entre sus planes
[de trabajo]: la Misión Milagro, a través de la cual en La
Habana están operando de la
vista, diariamente, a más de
mil 100 venezolanos, está a
la orden de los pueblos de
este continente, incluyendo
al de los EEUU.
EL IMPERIALISMO ES
DERROTABLE
Enjuiciamos un
sistema mundial
El juicio de la historia en
el cual estamos también incluidos, no es a una persona, es a un sistema mundial
que amenaza a todos, inclu-

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

yendo al pueblo de Estados
Unidos, porque si el mundo
se acaba se acabará también
el pueblo estadounidense,
¡no se van a ir a la Luna!
La carrera espacial no es
para el desarrollo de la
Humanidad
Estamos muy contentos de
que los tripulantes llegaran
a salvo, no nos importa mucho la nave Discovery, la
nave no nos importa porque
no creo que eso contribuya
para nada al desarrollo de la
humanidad.
Es parte de lo que señala
Noam Chomsky, es parte de
la política imperial de controlar y militarizar el espacio; eso es el Challenger y el
Discovery, donde han perdido la vida seres humanos,
calcinados por el empeño
imperialista.
¿Cuánto gastarán en millones de dólares? Pregúntense, ciudadanos de Estados
Unidos, ¿cuánto gastará su
Gobierno en esos proyectos para dominar el espacio militarmente? Porque,
mientras ese Discovery
o ese Challenger va a una
estación orbital y le dan la
vuelta mañana a la Luna (a
lo mejor para que vayan a
pasear de luna de miel los
ricachones del mundo), en
este mismo instante, cada
tres segundos, según las estadísticas de las Naciones
Unidas, muere de hambre
un niño en el planeta.
La cooperación energética
Estamos inventando fórmulas para cooperar con
todos los pueblos con que
podamos hacerlo en materia energética, dado nuestro
potencial. Venezuela tiene
grandes recursos, lo sabemos, pero no podemos ser
egoístas ni pretender explotar a los pueblos más pobres, sobre todo a través del
petróleo, como cualquier
transnacional petrolera im-

Yo estoy seguro de que este proceso
no depende de un hombre
perialista, no. Ahí tenemos
que demostrar nuestro carácter revolucionario y contamos para ello con el apoyo
de todo nuestro pueblo.
Cooperación con el pueblo
estadounidense
Díganle a los ciudadanos
de EEUU que ojalá pudiéramos hacer convenios con
organizaciones sociales y
populares para hacer lo que

asociaciones de carácter legal, podríamos ensayar esta
vía: venderles gasolina sin
intermediarios.
Estoy seguro de que, de
esa manera, bajaría el precio de la gasolina en donde hiciéramos ese tipo de
acuerdo de cooperación. El
galón se lo están vendiendo a ustedes en 5 dólares,
nosotros estamos vendien-

estamos haciendo con otros
países: les vendemos petróleo, en este caso sería gasolina (yo no voy a venderle
crudo, por ejemplo, a una
agrupación de transportistas
públicos de Los Ángeles).
Vendemos
directamente
la gasolina, por ejemplo, a
una comunidad, [a algunos]
condados, autoridades legítimas, a un gobernador o
a las organizaciones de los
afrodescendientes,
como
a la que pertenece nuestro
amigo Danny Glover.
Si ustedes se organizan en

do el galón de gasolina en
2 dólares (menos de la mitad de lo que pagan allá en
las estaciones). ¿A qué se
debe esto? A la especulación de los intermediarios
capitalistas que le aplican
el ácido a los consumidores; por tanto, así como lo
estamos haciendo en otras
partes del mundo y con el
ánimo de cooperar con el
pueblo de Estados Unidos,
sobre todo los más pobres,
los más necesitados, podríamos hacerlo con algunas comunidades.

La tiranía estadounidense
tiene secuestrados a cinco
héroes cubanos
Ojalá que los dejen, porque
allá no hay ninguna democracia; vamos a ver si es
verdad, posiblemente los
meten presos, los persiguen
o les impiden hacer esto.
Porque en Estados Unidos
no hay ninguna democracia,
hay una tiranía.
¡Hay una tiranía que, entre
otras cosas, en este momento tiene secuestrados a cinco
héroes cubanos que batallan
por la dignidad de todos nosotros!, ¡están secuestrados

109

y uruguayos. ¿Qué vinieron a plantear? Ellos son
los líderes obreros de las
empresas recuperadas; son
trabajadores que han estado
resistiendo, durante años, la
voracidad neoliberal y sobrevivieron. Tomaron unas
empresas y las recuperaron, algunas son pequeñas
y hay otras grandes; pero
¿qué problemas tienen?,
por ejemplo, no consiguen
quien les dé crédito. Venezuela, a través del Banco Nacional de Desarrollo
Económico y Social, está
dispuesta a darles crédito
a esos trabajadores en Argentina, Uruguay y Brasil.
Lo conversé con los tres
presidentes, Tabaré, Kirchner y Lula, y me dieron luz
verde para trabajar con esos
compañeros. ¿Qué es eso?,
¡nada más y nada menos
que, en todo su esplendor
de amanecer, el ALBA!,
la Alternativa Bolivariana
para los pueblos de América, es el ALBA y le causa
horror a Mister Danger.
Si algo llegara a ocurrirme,
acuso a Mister Danger
Estoy consciente de que, en
la medida en que este proyecto (que es el de Bolívar,
el de Manuela Sáenz y de
todos aquellos que intervinieron en el proceso de
independencia) siga avanlos muchachos y, desde este zando, ahora con la fuertribunal, exigimos su inme- za indetenible del ALBA,
diata liberación! ¡Libertad, de la integración entre los
libertad, libertad!
pueblos, de la integración
El Alba es un tipo de rela- de las juventudes emergención
guiada por la soli- te en este festival y con su
daridad humana
tremendo éxito, “bomba nuMister Danger sabe que es- clear para la vida”, tengo la
tos proyectos van avanzan- convicción de que las amedo: Telesur, Petrocaribe, nazas de muerte que sobre
Petrosur, Petroamérica, el mí pesan, provenientes de
Banco del Sur (porque va- la cueva de Mister Danger,
mos a seguir cooperando fi- van a crecer.
nancieramente en América Les digo que vamos a vivir,
Latina). Hace poco recibí sin duda; pero si, por algua un grupo de compatriotas na razón, algún descuido o
argentinos, otros brasileños algún evento, a mí me llega-

110

ra a pasar algo (Dios no lo
quiera), voy a ratificar ante
este Tribunal que acuso,
desde ahora mismo, a Mister Danger. Dejo en este tribunal mis “Memorias de ultratumba”, delante de todos
ustedes, para decirle a Mister Danger que, si lo logran,
¡se van a arrepentir, carajo!
Si algo llegara a pasarme, en
primer lugar y desde ahora,
señalo y acuso al Presidente
de los Estados Unidos; para
hablar más claro: George W.
Bush. Pero estoy seguro, tomando a Chateaubriand, de
que se arrepentirían si eso
ocurriese. Sería peor para
ellos, para el empeño hegemónico que, desde mi punto de vista, está condenado
a fracasar. (Débora, gracias
por ese grito de apoyo, de
amor y de afecto que lo devuelvo a ti y al pueblo de los
Estados Unidos. Nosotros
aquí estamos luchando por
ustedes también).
Este proceso ya no depende de un hombre
Yo estoy seguro de que este
proceso no depende de un
hombre. Estoy seguro de
que, en ese escenario no
deseado por nosotros (y les
juro que lo vamos a evitar),
se dispararían fuerzas mucho más tremendas y creo
que no sólo en Venezuela.
Hace poco me hablaron
unos indígenas de Sudamérica a los que les llegó
una información y me la
transmitieron, sobre un
atentado en contra mía en
algunas de estas reuniones
internacionales. Oyeron un
comentario y rápidamente
vinieron a informarme. Estas informaciones son muy
valiosas porque ayudan a
neutralizar. Uno de ellos
me decía, mientras se despedía, con su mirada de siglos: “Chávez estamos haciendo muchos esfuerzos
para que no se nos vaya

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

este proceso de las manos
y se desborde.
Estamos tratando de encauzar todo hacia las elecciones”, pero me dijo: “Ten la
seguridad de que si llegara
a pasarte algo nosotros tomaríamos eso como una
demostración contundente
y definitiva de que no vale
la pena respetar las llamadas
reglas del juego, porque tú,
me dijo, las has respetado y
cómo...” porque esos indios,
que son miles, millones (por
hablar sólo de los indios de
Suramérica), después de
500 años de explotación y
de coloniaje, están haciendo
un esfuerzo supremo para
(como alguien diría, y es un
lugar común decirlo) “aceptar las reglas del juego”. Organizar partidos políticos,
por ejemplo, es una regla
impuesta, que nos la impuso
la democracia liberal.
Millones de indígenas (negros y blancos también, pero
en este caso hablo de los indígenas) están haciendo un
gran esfuerzo por organizar
partidos políticos, cosa que
no está en sus tradiciones
ancestrales; están haciendo un gran esfuerzo por ir
a procesos electorales; por
aceptar las reglas del juego
impuestas en estos países
por la oligarquía; y marchan, caminan kilómetros y
a veces trancan carreteras.
Dice Mister Danger que yo
los apoyo y les doy dinero.
¡Eso es mentira! ¡Los apoyo
moralmente en su batalla y
en sus luchas! ¡Soy uno de
ellos!
En Venezuela hemos venido
impulsando un proceso cada
día más revolucionario, pero
siempre en el marco de las
llamadas reglas del juego.
Ha habido elecciones todos
los años... ¡hasta un referéndum revocatorio!
Hace una semana hubo elecciones de concejales y juntas

parroquiales, en diciembre
habrá otras para la Asamblea Nacional y el próximo
será un año de elecciones
presidenciales.
La estrategia
antiimperialista
Hace un rato les citaba este
maravilloso libro [Hegemonía o supervivencia] de
Noam Chomsky. En el primer capítulo está explicada
magistralmente la estrategia imperialista de Estados
Unidos.
Estamos llamados a diseñar
la estrategia antiimperialista. Por eso le decía ayer a
un grupo de líderes de los
jóvenes del mundo, que este
Festival no puede terminar
mañana.
¡Este Festival debe traducirse en una gran ofensiva
mundial de los jóvenes del
planeta!
No hay imperio que pueda
contra los pueblos
Muchachos, muchachas: no
h a y

imperio
que pueda
con los pueblos
al final del camino, pero es
el momento de
una gran ofensiva. El Festival
debe terminar
y yo los voy a
acompañar en la
clausura porque
estoy convencido de que de
sus conclusiones
y de sus acciones subsiguientes,

puede depender, de alguna
manera, la suerte del planeta
tierra.
A trascender y multiplicarse
Hay una anécdota que le oí
a Fidel, de cuando llegaron
a La Habana los barbudos
de la Sierra y había que hacer Gobierno: ahora, no es
lo mismo andar echando tiros en la Sierra que hacer un
Gobierno, y un país quebrado, dominado y colonizado
como era Cuba hasta 1959;
y en una reunión de madrugada Fidel pregunta: “¿Hay
aquí un economista?”, y el
Che de inmediato respondió:
“¡Yo!”, y Fidel le repregunta: “¿Y tú eres economista,
Che?, tengo entendido que
tú eres médico”. “¡Ah!, yo
oí comunista”, dijo el Che.
Tenemos un gran reto por
delante. Voy a seguir trabajando algunas ideas para la
clausura, estamos elaborando algunas propuestas para
que el Festival, verdaderamente, no termine mañana.
M u c h a - chos, el Festival

debe
trascender,
d e b e
multiplicarse, debe
p e r m a n e c e r,
debe traducirse
en un compromiso
organizativo más firme.
Otro mundo es posible
sólo si nosotros lo hacemos posible
También me ha llegado de
Europa uno de los últimos
libros de la escritora nor-

teamericana Susan George;
también lo recomiendo. El
título del libro es una reflexión y un llamado: Otro
mundo es posible, sólo si...
Entre otras cosas, el libro
desarrolla lo que podríamos
resumir con la frase: “otro
mundo es posible sólo si nosotros lo hacemos posible”.
Esta máxima debe recorrer
el mundo, a partir de mañana, con mayor fuerza, como
un compromiso de batalla,
de ofensiva, de organización, de coordinación. Una
red mundial mucho más
fuerte, de trabajo permanente, de metas, de luchas,
de compromiso intelectual y
trabajo concreto desde Vietnam hasta Estados Unidos,
desde Canadá hasta Buenos
Aires, pasando por Europa,
el continente africano, el
asiático, por toda América,
por el Caribe... Son ustedes los llamados a llevar la
buena nueva, como Cristo la
llevaba.
Sólo la juventud puede hacer revoluciones
Recuerdo aquella expresión de Jean Paul Sartre,
gran filósofo y escritor,
cuando conoció La Habana de 1960, cuando conoció
al Che y a aquellos otros
muchachos que eran Fidel,
Camilo... En esa visita vio
a aquella juventud haciendo
Gobierno (haciendo historia,
más bien) y regresó a París y
escribió cosas maravillosas
sobre Cuba, entre ellas, una
frase que hoy y siempre tendrá gran valor para todos,
especialmente para ustedes
los más jóvenes. Dijo Sartre,
luego de señalar (hablando
de la Cuba de la década de
1960) que las condiciones
de la historia exigían e imponían una revolución:
Sólo la juventud tiene el coraje, la rebeldía, el furor y la
pureza necesarias para hacer
revoluciones.

Sistema de formación socialista Simón Rodríguez

El imperialismo no es invencible
Dentro de este juicio al imperialismo, este juicio contra
la guerra y contra la amenaza que pende sobre nosotros
como una espada de Damocles, vale la pena subrayar
esto: Váyanse por el mundo,
jóvenes de nuestro planeta,
a llevar la buena nueva: el
imperialismo no es invencible, un nuevo mundo es
posible y es necesario, pero
tenemos que hacerlo posible
nosotros, comprometiéndonos con la lucha. Vayan, que
este juicio tampoco termine
hoy con la decisión que nos
anunciará el Tribunal en pocos minutos.
Hay que derrotar al imperialismo
Este juicio debe convertirse en bandera de batalla de
todos los días, no sólo para
enjuiciar al imperialismo
de Mister Danger sino para
derrotar al imperialismo que
amenaza el planeta. ¡Hay
que derrotarlo, no sólo enjuiciarlo!
El juicio es el primer paso,
Mister Danger, lo que viene
después es la derrota, y para
que esa derrota ocurra y , en
consecuencia, ocurra nuestra victoria, hay muchas cosas que hacer.
El mundo no debe ser unipolar
El mundo que necesitamos,
ese otro mundo posible,
debe ser pluripolar para que
esté equilibrado. Lo que
Simón Bolívar llamaba “el
equilibrio del universo”. De
allí, la idea bolivariana de
nuestro proyecto de integración de un polo de fuerzas
en América Latina y el Caribe para equilibrar el continente americano y ayudar
a [lograr el] equilibrio del
mundo con Europa, Asia,
África.
Al menos cinco polos de
fuerza, aglutinados en espa-

cios geopolíticos y geoeconómicos, deben existir en el
mundo futuro para que éste
sea equilibrado y para que
se asegure la paz, la soberanía y la vida.
Las dos superpotencias
Hablando de ese mundo, me
conseguí esta mañana con
que Chomsky, en esta parte
del primer capítulo, habla de
dos superpotencias. Es maravillosa la idea, porque uno
se pregunta ¿cuál es la otra?
y Chomsky apunta que las
dos superpotencias son: la
destructiva (la de la élite de
los Estados Unidos, y grafica el peligro que representa)
y la opinión pública mundial. Ésa es la superpotencia
que podría frenar al imperialismo y derrotarlo.
Ciertamente ya no se trataría de una superpotencia
ubicada en alguna parte del
mundo, como fue la Unión
Soviética. Aquel equilibrio
bipolar se olvidó del “Tercer
Mundo”…
La Unión Soviética
La Unión Soviética (y el Che
Guevara lo dijo muy claro
en Argelia y en otras partes
del mundo), en la década de
1960 comenzó a comportarse de manera muy parecida
al imperialismo norteamericano y a olvidar a los pueblos del “Tercer Mundo”.
¿Cuánto habría podido hacer la Unión Soviética con
su poderío científicotécnico
y sus avances económicos y
tecnológicos por los pueblos
del “Tercer Mundo”? No estoy aquí para condenarla,
podría ser temprano todavía
y quizás muy superficial.
La opinión pública mundial
Esta otra superpotencia sería
distinta, no estaría ubicada
en un espacio definido sino
del mundo entero. Cuando
hablamos de la opinión pública mundial, estamos hablando de los pueblos que ya
asomaron su fuerza con las

tremendas
manifestaciones que
recorrieron
sobre todo
el mundo
del Norte
e n
contra de la
guerra y la agresión contra
Iraq, hace casi un año y medio.
El antecedente grandioso
de Vietnam
Hay que reconocer la heroicidad y grandiosidad del
pueblo de Vietnam, su lucha
y su resistencia contra el imperialismo norteamericano
en particular; también hay
que recordar la fuerza que
introdujo en la batalla por la
dignidad de Vietnam la misma opinión pública de los
Estados Unidos.
No al imperialismo
Traigamos esta idea de
Chomsky sobre las dos superpotencias. Levantemos
en todo el mundo la gran superpotencia liberadora: las
ideas de los pueblos, la opinión pública de los pueblos

del mundo para decirle no al imperialismo;
para rechazar las políticas
imperialistas del Gobierno
de Mister Danger.
Vayamos a levantar esa gran
potencia, estoy seguro de que
esas visiones cargadas de catástrofes futuras que forman
parte de la amenaza que pende sobre el planeta, se irán
alejando del horizonte. Y
estoy seguro de que, después
de este juicio y del compromiso que de aquí salga para
derrotar al imperialismo y
salvar al mundo, comenzará,
una vez más, a cumplir su sagrada tarea, la utopía.
Como dice Eduardo Galeano, “¿para qué sirve la utopía? Cuando ella surge en el
horizonte nos llama, si nosotros damos dos pasos ella se
aleja dos pasos; nosotros damos 50 pasos y ella se aleja
50 más. ¿Y para qué sirve?
—pregunta alguien— para
avanzar en su dirección,
que no es otra cosa que la
dirección hacia la vida, la
grandeza, hacia el reino que

111

Cristo vino a anunciar hace
dos mil años”.
El reino de Dios aquí, en la
tierra
Las élites católicas han dicho que cuando Cristo dijo
que su reino no era de este
mundo, estaba diciendo que
no importaba que aquí no
hubiera igualdad, sino en el
otro mundo. No, eso no fue
lo que quiso decir Cristo.
Sencillamente, quiso decir lo
mismo que, en 1830, dijo Simón Bolívar casi muriendo:
“El gran día de la América
del Sur aún no ha llegado”.
Cristo también dijo algo parecido cuando se dio cuenta
de que iba a morir: “Mi reino
no es de este mundo”. No era
de aquel mundo el reino de
la igualdad y la libertad.
Hagamos nosotros que el
reino de igualdad, libertad y
felicidad que Cristo anunció
para los pueblos, sea, ahora
sí, de este mundo nuestro,
de este siglo XXI que nos
reclama.
ACUSACIÓN
Este siglo será derrotado el
imperialismo norteamericano, así que resumo todo esto
en una acusación que vine a
hacer a este Tribunal y agradezco su invitación:
¡Acuso al imperialismo norteamericano de haber estado
obstaculizando, saboteando
e interfiriendo el proyecto
de Simón Bolívar durante
casi 200 años!
ANUNCIO
Pero esta acusación, sustentada con infinitas pruebas,
va acompañada de un anuncio: Ese imperialismo salvaje de la élite norteamericana
que hasta ahora ha logrado,
o había logrado, detener,
neutralizar y destrozar el
proyecto de Simón Bolívar, será derrotado en este
siglo.¡Un abrazo a todos,
compañeros,
camaradas!
¡Hasta la victoria siempre!
¡Patria o muerte!

Sistema de Formación Socialista Simón Rodríguez

Primeras jornadas de pensamiento
y reflexión crítica de las bases del PSUV
Estructura general de la jornada
Son tres preguntas generadoras, lanzadas por el sistema de formación socialista Simón
Rodríguez; a nivel nacional. Cada pregunta lleva aproximadamente un mes y medio de
discusión, debiendo efectuar cada patrulla al menos dos sesiones de trabajo, sobre cada
una. Las normas de trabajo internas de la patrulla se rigen por la pedagogía crítica, por la
horizontalidad; como claves de la construcción colectiva del proceso. No hay jerarquías ni
jefes en las jornadas formativas en las patrullas; el colectivo es el responsable; rotando la
atribución de dirección de debate así como relatorías.

Las tres preguntas de esta primera jornada masiva de reflexión implican:

1

Nuestro rol en la historia. ¿Qué papel está llamado a jugar el pueblo de Bolívar, al inicio del
Siglo XXI?
• El sentido de pertenencia ; los desafíos e implicaciones de nuestro proceso histórico

2

El reto de construir nuestro socialismo. ¿Qué desafío implica construir nuestro propio socialismo,
en la historia de la humanidad?
• Los desafíos teóricos prácticos. Premisas referenciales; el significado de construir nuestro modelo histórico

3

La ética de los nuevos hombres y mujeres. ¿Cómo
cambiamos la cultura del poder del capitalismo por
una cultura del poder socialista? o ¿Cómo se construye una cultura del poder popular socialista?
• Los principios y los valores del socialismo como
fuerza liberadora para la construcción de la democracia directa y de una nueva cultura del poder
Las tres preguntas generadores deben concluir,
al final del proceso, en una reflexión colectiva,
preliminar, acerca de cómo es el socialismo, cómo
conquistarlo, construirlo, en el espacio de acción
de la patrulla.

Normativas del debate en las patrullas
socialistas durante las jornadas formativas
En las discusiones de base; en las patrullas socialistas bolivarianas:
• Tod@s somos iguales.
• Se ha concebido como un espacio de reflexión y discusión.
• Nadie enseña a nadie. Tod@s aprenden y tod@s enseñan.
• No hay dueños de la razón. Tod@s tenemos la responsabilidad
de estudiar, de leer, de debatir, de opinar. No existe algún tipo de
evaluación o juicio de valor respecto a la opinión de los miembros
de la Patrulla. Sólo se observará pertinencia y coherencia discursiva
con respecto a los contenidos estudiados.
• Cuando las patrullas socialistas se reúnan para las tareas de formación se promueve el debate participativo en una tarea vital para
el desarrollo de la militancia. No se debe mezclar con otros temas o
actividades de trabajo de la patrulla. Evitar la dispersión y el ruido
en una actividad que concentra uno de los temas mas trascendentes
de la revolución.
• Tod@s deben intervenir en el debate y ser escuchados en igualdad de condiciones, sin excepción.
• Las relatorías de las discusiones así como la organización del
debate en cuanto derechos de palabra deben ser rotativas; así como
el colectivo define las normas específicas internas de la patrulla en
cuanto a horarios, puntos de encuentro, ubicación de materiales bibliográficos, logística.
• Requiere de la confianza en la gente en términos de que éstos tienen la capacidad de construir los saberes revolucionarios socialistas.

¿Qué principios rigen la formación
en la pedagogía crítica?

• HORIZONTALIDAD
• DIALOGICIDAD
• PARTICIPACION
• SOLIDARIDAD
• CO-RESPONSABILIDAD
• DEMOCRACIA

“Recuerden que el eslabón más alto que puede alcanzar
la especie humana es ser revolucionario.”

• COOPERACIÓN
• ORGANIZACIÓN
• INCLUSIÓN
• PATRIOTISMO
• IGUALDAD
• UNIDAD EN LA ACCIÓN

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