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El ABC...

de la Metafísica
en La Nueva Era de
Acuario
"El espíritu pasa casi inadvertido y sin embargo, es la más colosal potencia de
este mundo"

14 Reglas para vivir bien.

LA CAUSA SUPREMA DEL UNIVERSO


DIOS es la causa suprema del Universo, es el Espíritu de Vida y Poder infinitos, que
todo lo anima, y en todo, y a través de todo se manifiesta plenamente por sí mismo. En
esencia, presencia y potencia lo encontramos por doquier. Todo emana de ese principio
vital, eterno e increado, por quien todo ha llegado a ser y continuará manifestado. Debe
haber, necesariamente, una fuente de vida infinita de la que emane la vida individual; si
hay una corriente de amor, forzosamente debe haber un manantial inextinguible de
amor, de donde surja aquella; si hay sabiduría es ineludible que ella brote de un torrente
inagotable de omnisciencia, y lo mismo puede afirmarse cuando se trata de paz, poder, o
de todas las cosas nominadas materiales.
Por consiguiente, Dios es el Espíritu de vida y poder infinitos, procedencia y origen
de cuanto existe. Dios crea, forma, rige y gobierna por medio de eternas e inmutables
leyes y fuerzas, el Universo que por todas partes nos rodea. Cada acto de nuestra vida
está regido por esas leyes y fuerzas; las flores que vemos en las márgenes de los
senderos, brotan, crecen, se abren y marchitan obedientes a leyes invariables, y a estas
mismas leyes se sujetan los copos de nieve que, al formarse, caer y derretirse, juguetean
entre cielo y tierra.
Nada hay en el universo sin su pertinente ley; en consecuencia, necesario es que
superior a todo haya un legislador de mayor grandeza y poderío que las mismas leyes
cuya causa es.
Aunque al espíritu de vida y poder infinitos que todo lo llena le llamamos Dios, de
igual modo podríamos llamarle Bondad, Luz, Providencia, Ser Supremo, Omnipotencia,
o darle cualquier otro nombre conveniente, pues no importan las palabras con tal que
expresen la Suprema Causa Universal en sí misma considerada. Así, pues, Dios es el
infinito Espíritu que por sí solo llena el Universo, por Quien y en Quien todo existe y
nada hay fuera de El. Como dice San Pablo: "En Dios vivimos y nos movemos y
tenemos nuestro ser".

¿QUE SOY YO?


Yo soy energía, una fuerza omnipotente que habita mi cuerpo. Esta energía es la
fuerza que anima y da vida a mi cuerpo y a todo lo creado.
Yo soy energía cósmica. Yo soy parte íntegra de esa energía creadora, de ese poder
extraordinario que creó el Universo y que todo lo sabe y todo lo puede.
Yo soy esa chispa divina, esa partícula de la energía universal que pensó, ordenó y
materializó toda la Creación.
Yo soy energía cósmica individualizada y por ello cada ser humano tiene la facultad
de auto-creación.

¿COMO SOY YO?

Yo soy espíritu, yo soy parte congénita de esa energía espiritual que creó todo el
Universo.
Yo soy energía espiritual individualizada. Yo soy espíritu libre, automotivado y
autogenerado.

¿QUIEN SOY YO?

Yo soy mente, ligada y sujeta a la energía mental que rige y ordena el Universo.
Hasta donde conocemos en este planeta, yo soy el exponente máximo de la
Creación, aquí en la Tierra. Yo soy la obra suprema del Creador.
Yo soy Creación Suprema. Mi ser es la esencia misma de mi Creador. Mi ser está
conformado a su Imagen y Semejanza. Y al crearnos la Mente Suprema a su Imagen y
Semejanza, nos otorgó la mente y a través de la mente el magnifico poder para crear.
Yo soy energía pensante.
Yo soy inteligencia creadora. Yo soy la infinita facultad de pensar y razonar.
El yo real no es en forma limitada de este cuerpo, el yo verdadero es el que tiene la
facultad de pensar, el que siente, el que vive, el que se comunica a través de sus
sentidos.
Yo no soy la materia ni el cuerpo solamente. Yo soy amor, con toda la infinita
potencia del vivir, del sentir y del manifestarse.
El ser humano es la manifestación más alta de la energía de amor del Creador.
Yo soy único. Nada ni nadie me puede reemplazar. La ciencia y la tecnología, con
todo su adelanto, jamás podrán crear un ser pensante, con vida, como yo.

ESPÍRITU, MENTE Y CUERPO

Para ayudarnos a concebir esta Creación Suprema que somos, vamos a hablar del
ser humano en tres de sus dimensiones: Espíritu, Mente y Cuerpo.

EL ESPÍRITU

Los diccionarios nos describen el espíritu como: Aliento, la Fuente de la existencia


de todos los seres, Ser inmaterial y dotado de razón, ánimo, valor y fuerza.
El Libro de Oro de Saint Germain nos dice: "Yo soy espíritu hecho de luz, Yo soy
Amor. Yo no tengo forma y soy ilimitado, más allá del tiempo y del espacio".
La filosofía tradicional entiende por espíritu algo substancial, inmaterial y simple
que goza de autoposesión por la capacidad que tiene de autoconocerse y auto-
determinarse con su voluntad libre.
En términos dimensionales es sinónimo de la Mente Universal, de la Energía
Cósmica.
Es el hilo de luz y energía que entrelaza al hombre con su Creador.
Es la esencia imperecedera, a través de la cual el hombre transmuta su origen y se
reintegra al Todo.

LA MENTE

La Mente Suprema es la creadora de la inteligencia y la mente del hombre se integra


a esta creación.
La mente del hombre es una fuerza viva, activa, dinámica y es energía eterna.
Todo en el universo es energía, la ciencia ya lo ha probado. Por lo tanto, la mente es
energía.
Para comprender esta energía mental, vamos a hablar de ella en el orden como la
usa, o como la conoce, el ser humano:
a) Mente consciente.
b) Mente subconsciente.
c) Mente Suprema.

a) La mente consciente

La mente consciente la podemos definir como la habilidad y el poder de la razón, la


lógica y el uso consciente de los cinco sentidos físicos. A ese conjunto de los cinco
sentidos se le conoce como "intelecto". Hasta hoy, nuestra percepción normal se ha
realizado dentro de los límites de estos atributos.
Esta percepción está limitada por nuestra interpretación con respecto a todo lo que
atañe a la materia, su principio y su fin y a la dimensión del tiempo. Esta interpretación
es lo que hemos conocido como nuestra realidad.
Por lo tanto, mi vida hasta ahora, es el resultado de todos los pensamientos
(limitados) de mi mente consciente.
La responsabilidad de todos nuestros actos radica en la mente consciente. Ella es la
que rige nuestros actos.
Mi mente consciente, salvo en raras excepciones, no ha trabajado en armonía con mi
mente subconsciente. Hasta hoy, inconscientemente, yo he sido víctima de mis
emociones y he manejado todos mis actos por impulsos, con el limitado uso de mi
razonamiento objetivo.
El plano físico es como una gran escuela de aprendizaje: juzgamos las cosas
solamente desde el punto de vista racional, ignorando la existencia de otras formas de
conocimiento, más allá de lo que alcanza nuestra comprensión, que son superiores y
eternas.
El hombre es para sí mismo la medida del mundo que ha creado en su propia mente.

b) La Mente Subconsciente

La mente subconsciente es el archivo de la memoria, que es una facultad inherente


al ser humano. Cuando esta facultad se desarrolla el individuo adquiere un coeficiente
mental más alto. La mente subconsciente almacena todos nuestros hábitos y emociones,
a nivel físico, mental o espiritual.
La mente subconsciente dirige y gobierna todas las funciones del cuerpo y es a
través de esta energía como se han creado nuestras vidas.
Debemos tomar conciencia de la energía de nuestra mente subconsciente para
empezar a comprender el milagro que somos. Todas las partes de nuestro cuerpo, ya sea
consciente o inconscientemente, reaccionan de acuerdo con la energía que genera la
mente subconsciente.

c) La Mente Suprema

Es la partícula cósmica de esa energía universal que me creó. Es la energía que


habita dentro de mí y es el medio por el cual me conecto con la Mente Suprema
Absoluta.
La Mente Suprema en mí es el compendio de todas las fuerzas creativas y
habilidades psíquicas y físicas. La MENTE SUPREMA posee también los poderes de la
inteligencia, intuición, certeza, inspiración, guía, sugestión, deducción, imaginación,
organización y energía dinámica. Es el poder ilimitado de crear. Todos nuestros poderes
residen en la esencia de la Mente Suprema dentro de cada uno de nosotros.
El poder y la sabiduría de la Mente Suprema son ilimitados y está fuera de nuestra
percepción el poder describirlos.
Para desarrollar la Mente Suprema hay que empezar por reconocer este poder
universal que me fue dado por el Creador y saber que Yo Soy la misma esencia de mi
Creador. Yo soy la parte infinita que no se ve, pero que está unida a la energía del
Universo en que habito.
Desde este instante empiezo a tomar conciencia de mi magnífica creación y saber
que puedo empezar a hacer uso de mis poderes, a través de la Mente Suprema en mí. Es
aquí donde podemos comprender que estamos hechos a su Imagen y Semejanza.
Para creer en esta facultad necesitamos amar a la Creación Suprema en mí, amar la
energía del poder supremo de mi mente.
Por medio de la Mente Suprema que es parte congénita de cada ser humano, viene a
nuestra conciencia todo lo que somos y todo lo que nos rodea en el Universo, ya que es
partícula de la Mente Suprema, es parte íntegra de mí, como su Creación.
Este poder de la Mente Suprema en cada ser humano puede ser "entrenado" y
canalizarse para desarrollar las habilidades que abren las puertas hacia otras
dimensiones insospechadas. Es abrirse al soplo de la inspiración divina.
El sentir la omnipotencia de mi Mente Suprema es llegar a la total comprensión de
la magnificencia de la energía universal en mí.

EL CUERPO

El cuerpo es la forma material que usa la mente para manifestarse. Es la casa-


habitación con la que yo me proyecto en el mundo. Para distinguirme me han puesto un
nombre.
Según la física, todo en el Universo cobra forma a través de la energía. Esta energía
ha sido creada y es proyectada por la Mente Suprema.
Toda materia existente en nuestro planeta y más allá de él está compuesta de
energía. La unidad de toda materia existente es el átomo. Todo en el Universo está
compuesto de estas partículas diminutas conocidas por átomos. La teoría de la
estructura del átomo demuestra que el conocimiento científico del hombre es una
fracción infinitesimal del conocimiento universal.
Nada en el mundo es inanimado, si hay inteligencia en la materia.
Mi cuerpo, mi materia, está formado por células, cada una de las cuales encierra
miles de átomos plenos de vida, vida espiritual.
Cada átomo es en sí un universo, con sus propios soles y sus propias estrellas. ¡Por
lo tanto yo, la Creación Suprema en este planeta, estoy pleno de soles y estrellas y todos
mis átomos forman en si mi propio universo!
La Mente Suprema creó todo en evolución. Si la creación entera está en evolución,
yo el ser humano, también lo estoy.
La perfección del Creador no es la perfección entendida por el hombre y el concepto
limitado que perciben nuestros sentidos es solamente una creación ilusoria del ser
humano.
Lo imperfecto en nuestro mundo es lo que falta por crearse.
Yo, el ser humano, en mi limitación e ignorancia, he escogido creer que soy
defectuoso, que no valgo, que estoy enfermo, que no puedo, que no merezco nada. Mi
cuerpo puede tener imperfecciones pero yo, dentro del espíritu, mi ser pensante, mi
energía, mi inteligencia, puedo y estoy capacitado para manifestar mi Creación
Suprema.
"La constante afirmación de paz, armonizará toda la estructura del cuerpo y abrirá el
camino para lograr la salud de mente y espíritu".

LA CIENCIA DEL PENSAMIENTO


Todo es mente. Los místicos nos hablan de la unidad del Todo. El Todo es el
Creador y la Creación.
Este poder omnipotente, origen y fuente de todo lo creado, está en la mente de todo
ser humano.
A través de mi mente yo estoy capacitado para crear.
La facultad de la mente es pensar. La mente trabaja sólo con el poder del
pensamiento.
La capacidad del ser humano para pensar es inmensa, no se conocen sus límites, va
más allá de su imaginación, porque de hecho es eterna.
La facultad de pensar es uno de los mayores poderes del hombre.
Una de las mayores riquezas del hombre está en sus ideas y todo ser puede dominar
sus ideas por medio de la disciplina mental.
Este poder creador recibe su energía de la Mente Suprema que es infinitamente
sabia y todopoderosa.
La ignorancia de este poder y de sus consecuencias es la razón de nuestros fracasos
y sufrimientos.
El hecho de pensar nos hace seres superiores porque estamos usando nuestras
facultades creativas que nos han sido dadas por la Mente Suprema.
El pensamiento es el medio que utiliza nuestra mente para establecer contacto con la
Mente Suprema.
La mente es un dínamo que genera energía y con esa energía creamos todos nuestros
pensamientos.
El pensamiento es fuerza activa que modula y rige la vida, pero está sujeto por
completo al dominio de la mente.
¿Por qué entonces no nos enseñan nunca a pensar? Sí... ¡a pensar!
Nos enseñaron a todo lo práctico: a comer, a caminar, a hablar, a vestirnos, etc., pero
¡nunca nos enseñaron a pensar!
Desde que nacemos nadie nos enseña a usar bien la mente, ni tampoco nadie nos
explica la fuerza y las consecuencias de nuestro maravilloso poder mental.
La facultad de pensar crea las condiciones de vida que nuestra mente se imagina.
El comprender este poder que vive dentro de nosotros nos capacita para dominar
nuestros pensamientos y ser los dueños de nuestra mente.
Una vez que entiendas este poder y empieces a ordenar y saber qué quieres con tus
pensamientos, tu mente materializará lo que tú desees.
Cada experiencia de nuestra vida es el producto de lo que pensamos antes, de lo que
pensamos hoy y será la realidad de tu mañana.
Nuestra mente es creativa y nosotros tenemos el poder y la libertad de crear a través
de nuestros pensamientos.
Nuestro pensamiento crea las condiciones de vida que nuestra mente imagina.
Cada vez que pensamos desatamos una cadena de causas, las cuales crearán
condiciones iguales a cada pensamiento que las originó.
¡La energía interna de la mente es supercreadora y actúa de inmediato conforme a la
orden del pensamiento!
Una vez que tenemos conocimiento, convicción y fe podemos ordenar nuestros
pensamientos por medio de la voluntad y esa orden se obedece.
Nuestros pensamientos son la causa de nuestras emociones. Todo sentimiento fue
primero pensado en la mente y de esa idea nació la emoción y la acción.
Todas las situaciones de nuestra vida son los efectos de nuestros pensamientos
conscientes o inconscientes, o sea, voluntaria o involuntariamente.
La imaginación es una de las facultades más bellas de la vida, pero muchas veces la
hemos desperdiciado en... ¡soñar!
Nuestros sueños conscientes son ideas y pensamientos reales que no tuvieron el
empuje y la determinación de nuestra mente. Y es por eso que se dice "soñar no cuesta
nada" y es por eso también que muy pocos de nuestros sueños se convierten en realidad.
Ahora sí podemos comprender que yo, Creación Suprema, a través de mi mente soy
inteligencia creadora.
El poder mental canaliza la inteligencia humana y la Ley del Universo es
materializar lo que nuestra energía pensante puede crear.
La única responsabilidad del gran poder de la mente es aceptar el contenido exacto y
literal de nuestras creencias mentales y transformarlas a todas en experiencias de nuestra
vida.
A esta inteligencia creadora se le conoce como "la magia de la mente". El poder
mágico de la mente radica en los pensamientos.
Por lo tanto, hoy podemos, a través de nuestra mente, obtener lo que siempre hemos
anhelado.
El día en que cada uno de nosotros, a través de nuestros pensamientos, domine
nuestra mente, lograremos todo lo que deseamos ser, y tener.

LEYES UNIVERSALES
Vamos a imaginar que la Mente Suprema al crear al hombre y hacerlo su Creación
Suprema, le dijo:
"Te hago a mi Imagen y Semejanza y te doy, a través de tu mente, la facultad para
crear. Pero, para que aprendas a vivir en armonía con mi Universo, que es de evolución
y de amor, yo establezco mis leyes y tú deberás respetarlas, obedecerlas y regirás tu vida
por ellas".
"De aquí en adelante yo te doy libertad para vivir, y te dejo responsable de tus actos
sobre la Tierra".
Estas son algunas de las leyes cósmicas, las leyes que rigen nuestro Universo y por
desconocerlas —o muchas veces ignorarlas— es por lo que no hemos sabido ser felices.
Estas leyes no son inventadas. Han existido desde todos los tiempos, están
explicadas en cientos de libros en mil formas distintas, nos hablan de ellas las
religiones, las filosofías, la ciencia, la literatura y figuran en todos los idiomas, sólo que
muchas veces no hemos sabido interpretarlas o entender su verdadero significado.
Una vez que estas leyes son aceptadas, comprendidas y respetadas, se tiene la
facultad para mejorar o cambiar todo lo que necesitamos en nuestras vidas.
Si por ignorancia, rebeldía, soberbia, o simple indiferencia, nosotros desobedecemos
estas leyes, el resultado, es nuestro desequilibrio y de esto no podemos culpar a nadie
sino a nosotros mismos.
Continuamente el ser humano quebranta estas leyes, las transgrede, y esto va a
producir los efectos de dolor, angustia, dicha o triunfo que ellas le producen al hombre.
Al conocer y respetar estas leyes podemos principiar a manejar nuestra vida y crear
nuestro propio destino.
Salvo la Ley Kármica (que en la filosofía hindú quieren decir Ley de Reencarnación
o Ley de Causa y Efecto, o sea pago por la materialización de los pensamientos
negativos, que cada ser puede traer consigo), el resto de nuestras vidas las creamos
nosotros en base a nuestros pensamientos, a nuestras ideas y a nuestras creencias.
Ley significa el orden creado para el bien.
La Mente Suprema ordenó sus leyes para el magno plan de la Creación.
Todas estas leyes están creadas para dar al hombre poder sobre la energía cósmica
que manejamos, ya que la naturaleza obedece al ser humano que respeta sus leyes.
"El desconocimiento de una ley no exime a la persona de su responsabilidad".
Para comprender como manejar nuestra vida, vamos a estudiar las siguientes leyes:
1. Ley de Gravedad.
2. Ley de Libre Albedrío.
3. Ley de Causa y Efecto.
4. Ley de Atracción.
5. Ley del Amor.
6. Ley del Perdón.
7. Ley de Renovación.
8. Ley de Evolución.
9. Ley de Sustitución.
10. Ley de Integración.
A través de estas diez Leyes vamos a saber cómo equilibrar y armonizar nuestras
vidas.
De hecho, algunas de las leyes del Universo no son comprensibles para el hombre ni
para nuestro intelecto, porque no están dentro de nuestro sistema racional. Las leyes
universales de la Creación están más allá de nuestra limitada comprensión, dentro de
este plano que es la Tierra.

LEY DE GRAVEDAD
Esta Ley la hemos estudiado solamente al nivel de la física. Ahora vamos a conocer
la Ley de Gravedad a nivel "energía".
Basándonos en el conocimiento de que todo en el Universo es energía, podemos
aceptar que la mente es energía.
Esta energía es la creadora del pensamiento. Y por la divina ley del Universo, toda
energía se revierte, toda energía regresa a su lugar de origen.
Esta es la maravillosa Ley de Gravedad que hace que todo en el Universo gire en
forma continua y armoniosa y que toda esa energía, que da vida y movimiento, regrese a
quien la creó. Nada en el Universo es estático, todo es movimiento continuo. Así, cada
pensamiento que yo pienso, tomará cuerpo por sí mismo, creará su propia esencia y se
me regresará convertido en mi realidad.
Veamos qué es lo que pasa:
Si yo, con la energía de mi mente, genero un pensamiento de alegría, lo único que se
me regresa es: ¡alegría! Si yo, con la energía de mi mente, genero un pensamiento de
odio, lo único que se me regresa es: odio.
Esta energía que nosotros generamos nos está circundando, segundo a segundo y se
convierte en la realidad de mi vida.
Cada pensamiento pensado, es idea que se materializa y se convierte en mi realidad,
la realidad que yo vivo. Así comprendemos que: ¡yo soy el responsable de todo lo
bueno y de todo lo malo que he pensado!
De aquí en adelante ya no puedo culpar a nadie por lo que yo soy, o por lo que me
pasa. Nadie en el mundo entero puede pensar por mí y nadie tampoco puede obligarme
a qué es lo que debo pensar. Por lo tanto, yo soy el resultado de cada uno de mis
pensamientos.
—Yo soy la creación de mi propia mente. —Mi vida es el resultado de mis
pensamientos. —Yo soy el producto de lo que mi mente ha ideado. —Todo hombre es el
reflejo de lo que su mente ha creado.
Y a través de este nuevo conocimiento principiamos a hacernos responsables de
nuestra propia vida. Al conocer esta verdad, tenemos conscientemente que decir:
Por beneficio propio, desde este instante, voy a empezar a generar ideas y
pensamientos buenos y positivos.
Este conocimiento: el poder de la mente, la ciencia del pensamiento, debería ser
enseñado en los hogares, en el kindergarten, en las escuelas, en las universidades, en las
iglesias, en los deportes, en el trabajo, en el gobierno... y a todos los seres humanos.
Si a todos se nos enseñara a pensar bien, por beneficio propio, todos seriamos más
felices, todos crearíamos un mundo mejor.

CREENCIAS
La energía del pensamiento toma forma y toda forma toma energía.
Cambia de modo de pensar y cambiarás de modo de sentir. Cambia de modo de
sentir y cambiarás de modo de vivir.
Al cambiar tú, cambia tu vida, cambian tus pensamientos, cambian tus sentimientos,
cambian tus acciones, cambia tu universo.
Toda repetición es aceptación.
Todo pensamiento se convierte en creencia, toda creencia se convierte en mi
realidad.
Pero nosotros no somos los únicos responsables del caos de nuestras vidas y de lo
que hasta ahora hemos pensado y creído. Nosotros somos el producto de muchas mentes
e influencias externas. Nuestros pensamientos, conscientes e inconscientes, no son
únicamente nuestros. Generalmente aceptamos, por ignorancia, un pensamiento o una
creencia ajena y estamos generalmente influenciados por la opinión de nuestros padres,
hermanos, amigos, parientes, sociedad, religiones, país y todas las condiciones físicas,
emocionales y espirituales que nos rodean.
Desde que nacemos se nos "condiciona" con una tremenda carga de energía que
regirá, por muchos años, la mayor parte de nuestros actos y heredamos,
inconscientemente, los patrones que rigen la vida de las personas que nos crían o que
nos educan.
El niño crea, emocionalmente, las creencias que le afectarán, muchas veces de por
vida, su comportamiento, reacciones, patrones de conducta y actitud emocional.
Además de estos condicionamientos externos, todos los seres humanos somos
afectados continuamente por los pensamientos usados en forma negativa por la
humanidad y que forman la Mente Colectiva.
Cuando toda la gente piensa y dice:
"Va a estallar la guerra"... ¡estalla!
"Este año va ser malo"... ¡lo es!
"Dicen que vendrá una peste"... ¡viene!
"En todo el mundo hay violencia"... ¡la hay! Tu vida está basada en tus creencias; lo
que tú crees, ésa es tu realidad.
Examinemos algunas de las creencias negativas que afectan ciertos aspectos de
nuestras vidas.
Son creencias negativas aquellas que nos llevan a decir, por ejemplo:
"Nadie me quiere, nadie me comprende".
"Yo nunca levanto cabeza".
"Por más que trabajo nunca tengo un centavo".
"Yo de todo estoy enferma. Todo me duele".
"Tengo una pésima memoria".
"El tiempo no rinde, las horas se Van que vuelan".
"A mi nada me sale bien, todo me cuesta trabajo".
"Todo toma su tiempo, yo soy paciente, yo espero".
"Este es un mundo de lucha".
"El mundo es un valle de lágrimas".
"Todos los hombres son infieles".
"El dinero ya no rinde para nada".
"Mejor no entrar en negocios, puedo perderlo todo".
"Así, gorda como estoy, a nadie le voy a gustar".
"Hay que luchar para merecer".
"Aquí no voy a encontrar trabajo".
"Al que no tiene dinero nadie lo ayuda".
"Yo nunca podré llegar a tener una casa".
"Todo tiene un precio en la vida".
"Si confías tus penas, el amigo te traicionará".
Y así nos va... estamos solos, nadie nos comprende; tenemos deudas y nunca
levantamos cabeza; he esperado pacientemente llena de amarguras; los bancos sólo le
prestan al que no lo necesita; la amiga que más quería me traicionó. Y así, con todas
estas creencias negativas, sí hay razón para decir: ¡el mundo es un valle de lágrimas!
¿Y que hay de los dichos y creencias populares?
"Piensa mal y acertarás" "Me levanté con el pie chueco". "Las penas no vienen
solas". "Vamos de mal en peor". "Todo el mundo está loco". "Ya no se puede vivir
tranquilo". "No puedes confiar en nadie". "¿Quieres tener un enemigo? Préstale dinero a
tu amigo".
Y así por el estilo, todos nuestros pensamientos, ideas, dichos populares,
supersticiones, todo, todo, ¡se nos regresa! Y esa es la verdadera causa de nuestras
desgracias.
"Mas daño te causará lo que salga por tu boca, que lo que entre por ella".
Tú no vas a recibir de la vida lo que Tú quieres, sino lo que Tú crees.
Tú solamente recibes de la vida lo que Tú eres: un mártir, una masoquista, un
fracasado, una víctima, un acomplejado; una persona necesitada de todo: dinero, amor,
seguridad, alegrías, riqueza, amigos, paz, etc.
Si tu creencia es tu realidad, la creencia más importante es: qué piensas de ti mismo.
Llegamos entonces a la conclusión de que si deseamos cambiar y mejorar nuestra
vida, lo primero que tenemos que cambiar son nuestros pensamientos y nuestras
creencias, pero fundamentalmente debemos cambiar la opinión que tenemos de nosotros
mismos.
El día que Tú comprendas que no existen límites en tu creación, que tu mente, a
través de la energía de la Mente Suprema, puede crearlo todo, ese día empezarás a crear,
para ti y para todos.

LEY DE LIBRE ALBEDRIO


Toda esencia viviente que habita el planeta tiene instinto o se reproduce por ley,
excepto el ser humano quien tiene la libertad de la elección.
Libre albedrío es el derecho inalienable, atributo de todo ser humano, de hacer o no
de su vida lo que mejor le parezca y de acuerdo únicamente con su voluntad.
La energía cósmica, junto con la facultad de pensar, imaginar y actuar otorgó a todo
ser humano la facultad absoluta y eterna de pensar, imaginar y actuar de acuerdo con
nuestros deseos, voluntad o creencias.
Por lo tanto, una de las facultades que nos hace superiores a todos los demás reinos
de la tierra (animal, vegetal y mineral), es la divina facultad de escoger. Escoger
significa decidir conscientemente qué es realmente lo que queremos de nuestra vida.
Este es el principio de la voluntad.
Sin embargo, pasamos el 80% de nuestra vida haciendo las cosas que tenemos que
hacer, en lugar de las que queremos hacer.
Contra lo que tú escojas, nadie puede sino tu mismo. A todos los seres humanos les
ha sido dada esta facultad y es tan poderosa que nada ni nadie la rompe.
Cada quien es libre de crear sus propios pensamientos, únicos y exclusivos. Tus
pensamientos a la vez, son energía creadora, que va a materializar las ideas y las
convierte en tu realidad.
Entonces ya podemos comprender por qué todos somos distintos, por qué nuestras
vidas y nuestras realidades son todas diferentes: porque cada quien piensa, crea y vive
su propia realidad, que es el producto de sus pensamientos.
Pero ya que nosotros podemos siempre escoger, veamos cómo se va a materializar
nuestra realidad:
a) La energía cósmica nos da la facultad de pensar. Esta es la energía pura.
b) La mente toma esta energía pura, virgen, y le imprime su propio sello, su propia
orden, su propia personalidad, su propio molde.
Es como si en una hoja en blanco nos pusiéramos a escribir y decidiéramos hacer un
bello dibujo, un monstruo, una flor, escribir una carta insultante a un enemigo, o un
poema. Cada persona va a hacer uso de su libre albedrío para dar forma a sus propios
pensamientos, a sus ideas únicas, a sus opiniones, a su criterio, a sus decisiones,
conceptos y todo lo va a hacer de acuerdo a su propia voluntad. Al estar ya creado
nuestro pensamiento, ya le dimos forma y personalidad a esa energía.
c) Nuestro pensamiento define, describe y contiene las emociones del instante que
estamos viviendo.
d) Toda energía ya usada se convierte en nuestra realidad.
e) Toda realidad ya plasmada en nuestro archivo mental, se convierte en la ley de mi
universo y así se manifiesta.
Todos tenemos diferentes ideas, todos tenemos diferentes pensamientos, todos
tenemos diferentes realidades, todos tenemos diferentes vidas.
También las fantasías, ensueños y todo lo que imaginamos a través de nuestra
mente, se convierte en una creencia. Estas son las creencias inconscientes y
generalmente se guardan en el subconsciente.
Pero todos podemos siempre escoger a voluntad. Ya puedes tú escoger si quieres o
no ser feliz en la vida.
Estar bajo el dominio de su propia creencia quiere decir que si "percibiste" (a través
de tu energía mental, que es el intelecto) consciente o inconscientemente, trabajar en tu
mente con energía negativa, es decir, pensar y sentirte infeliz, tendrás y atraerás todo lo
negativo y doloroso que hay en el ambiente: pobreza, disgustos, robos, soledad,
tragedias, etc. Si ahora escoges (a través de tu voluntad y libre albedrío) consciente o
inconscientemente trabajar en tu mente con energía positiva, es decir, amarte y sentirte
feliz, tendrás y atraerás todo lo que la Mente Suprema ha creado para tí: amor, alegría,
triunfos, salud, riqueza, abundancia, etc.
Cuando nosotros deseamos asumir responsabilidad por la vida y los problemas de
otra persona estamos infringiendo, quebrantando esta ley y desequilibramos nuestra
energía y la de la otra persona.
El conocimiento profundo de la Ley de Libre Albedrío nos permite comprender una
de las verdades más grandes de la Creación:
—Yo no soy responsable de nada ni de nadie, más que de mi propia vida y de mis
propios actos.
—No somos responsables de los actos, ni de los sentimientos, ni de los
pensamientos, ni de la vida, ni de las consecuencias, penas, sufrimientos, dolor,
amargura, soledad, enfermedad, etc. de nadie, más que de nosotros mismos.
—No podemos, ni nos está permitido, cambiar ni la vida, ni las experiencias, ni las
condiciones, ni las realidades de nadie, ni somos responsables de su evolución, ya sea
física, moral o espiritual.
—No tenemos derecho, ni somos capaces de poder cambiar a nadie, solamente
podemos hacerlo con nosotros mismos.
Y así comenzamos a entender que yo no soy responsable de la vida de ninguno de
mis hijos. Ellos tienen exactamente el resultado de lo que sus mentes han creado. Ellos
viven la realidad de lo que sus pensamientos han materializado. Ellos tienen, consciente
o inconscientemente, la responsabilidad individual, personal, intransferible, sobre sus
propias vidas y los padres jamás pueden cambiar esta ley.
No soy responsable de mis hijos porque ellos, con su libre albedrío, pueden ser
felices, si así lo quieren; pueden mañana irse de la casa, si así lo deciden; pueden
arruinar su vida con drogas; pueden morirse (si ese era su término de vida); o pueden
inclusive robar, matar o ser siempre desgraciados. Pero esa no es la responsabilidad de
los padres.
Los padres no son responsables del destino físico, mental o espiritual de los hijos.
Los padres tienen únicamente obligaciones. Y estas obligaciones las pueden tener tanto
tiempo como ellos lo consideren conveniente, o toda la vida si así lo desean, pero esto,
nuevamente, es su libre albedrío.
De este modo, podemos comprender por qué no soy responsable de mis hijos.
Porque la Mente Suprema, al igual que a mí, les ha dado a ellos el libre albedrío. Yo no
soy responsable, pero tengo obligaciones y las obligaciones si las creamos nosotros.
Escogí tener un hijo (o diez), escogí con mi facultad de crear el traer al mundo un
hijo y por esta razón tengo toda clase de obligaciones físicas, morales y espirituales con
él.
Escogí conscientemente no tener ese hijo, bueno para esto también existe el libre
albedrío y también a esa decisión la afectan otras leyes. La filosofía popular nos explica:
La Mente Suprema siempre perdona, el hombre raras veces perdona, pero la naturaleza
nunca perdona. El poder físico de la Creación está también en nosotros y si hacemos
uso de él, debemos estar conscientes de sus consecuencias.
El libre albedrío opera en los padres hasta el momento en que ellos quieran, o así lo
decidan:
—"Hijo, sostengo tus estudios hasta que te recibas de médico, pero de ahí en
adelante, tú eres el responsable".
—"Hija, yo ahora te doy todo lo que necesitas, pero si te casas, tú eres responsable
de ti y de tus hijos".
Esta misma ley opera con los hijos hacia los padres y todas las relaciones que
tenemos con la familia:
—Si mamá quedó viuda y no se casó por sus hijos... esa fue su decisión y su libre
albedrío.
—Mi hermana se casó, es pobre y tiene ocho hijos. Yo no soy responsable de
ninguno de sus problemas, ni de sus necesidades.
No somos tampoco responsables de la suerte del esposo, de la salud de la esposa, ni
de nadie.
Esto no nos hace egoístas, simplemente conscientes de que esta es una ley
inquebrantable y que está fuera de nuestra capacidad el cambiar la vida de otro ser
humano.
Así comprendemos que cada quien ha creado su propio destino y precisamente por
desconocer y violar inconscientemente los poderes de esta ley, hemos hecho un caos de
nuestras vidas.
Muchas veces decimos: "Lo daría todo porque... mi madre no estuviera enferma" mi
hija no me odiara" mi hijo tuviera buena suerte" ese hombre me quisiera".
Pero no se puede, esta ley no acepta el trueque, ¡esta ley no concede nada a cambio!
La única respuesta a tales ruegos sería aconsejar: Si te sientes todopoderoso, si crees
que debes, cambia: las enfermedades de tu madre. Los sentimientos de tu hija. La suerte
de tu hijo. La voluntad de ese hombre.
Para los seres que están enfermos, que sufren, que lloran por dolores físicos (ya que
inconscientemente están pasando esa etapa de crecimiento espiritual o de purificación)
solamente podemos decir:
"Si (fulano) se lo merece, la Mente Suprema se lo dará".
Uno de los factores más importantes por el que los seres humanos no somos felices,
a pesar de tener el libre albedrío. Es la creencia negativa de "no merezco", que
generalmente se origina por la desaprobación del mundo exterior. El ser humano por sus
creencias, se inclina siempre a ver todo lo malo y así también lo confirman los
proverbios populares:
—Día lluvioso, qué tristeza, se me aguó todo.
—Espejo roto, siete años de mala suerte.
—El número trece es de mal agüero.
—Ver pasar un gato negro, todo te saldrá mal.
Del libre albedrío viene que cada vida sea tan distinta, cada realidad tan diferente la
una de la otra.
Pero si siempre tenemos derecho, voluntad, facultad y libertad de escoger, ¿por qué
es que yo escogí que me fuera mal?... ¡por mis creencias!
—Si yo creo que al salirme de este empleo no encontraré trabajo en ningún sitio,
ésta es mi creencia y paso diez años trabajando sin ser valorado por mis jefes y
tolerando insultos y arbitrariedades.
—Si yo creo que debo "sacrificar" el resto de mi vida por mi hija enferma, ella se
convierte en mi verdugo y yo en su incondicional esclava.
—Yo puedo divorciarme de esta arpía, pero no tengo confianza en mi mismo, no me
valoro y por eso me aguanto.
Todos los elementos de la Creación obedecen a leyes inmutables y se adaptan al
orden y la armonía cósmica. Todas las supersticiones están creadas por la mente humana
y aún más, el único elemento que desconoce, desobedece y actúa contra las leyes del
Universo es el hombre y esto se debe a su facultad de libre albedrío.
Hoy, con mi facultad de libre albedrío, escojo y decido por mi voluntad que deseo,
merezco y necesito ser feliz.
La Mente Suprema estableció sus leyes y en su magnitud no es concebible que se
esté preocupando por cada una de las trivialidades de nuestra vida.
En nuestra limitación e ignorancia, cuando todo nos sale mal decimos: "Yo sufro
todas mis penas con resignación".
La Mente Suprema creó un Universo de armonía, creó este maravilloso mundo para
ti y si tú no lo has sabido merecer, ni vivir, ni gozar, ¡ese es tu problema!
Igualmente le decimos a la vida: "Dame un poquito de felicidad". ¡Si supieras que,
con solo pedirlo y ordenarlo a tu propia mente" podrías ser totalmente feliz!
La Mente Suprema estableció el Libre Albedrío y con él nos dio facultad plena para
actuar. Por lo tanto tú eres el único responsable de si eres feliz o sufres, de si te va bien
o te va mal en la vida, o si tu vida está llena de amor o de frustraciones.
La Mente Suprema creó sus Leyes y te deja en absoluta libertad para crear tu propia
vida.
Si hasta hoy tú consideras que la vida ha sido injusta contigo, que el destino no te ha
dado lo que tú sinceramente merecías, si nunca has tenido buena suerte, si estás lleno de
resentimientos y amargura... ¡ya no tienes que seguir sufriendo! Cambia tus
pensamientos, cambia tus creencias, cambia tus emociones... ¡y toda tu vida cambiará!
La energía universal es solamente una, pero puede ser usada en forma positiva o en
forma negativa.
Esta Ley del Libre Albedrío da la libertad al ser humano de hacer uso de la energía
universal para su bien o para su mal.
La energía usada por cada ser humano manifiesta así su grado evolutivo, de acuerdo
a la moral, cultura, principios sociales, conciencia, espiritualidad y la libre voluntad de
cada quien.
La energía usada en forma negativa si existe y es una fuerza destructiva de total
desarmonía. Este poder negativo es el poder del mal y todos los seres humanos podemos
hacer uso de la energía cósmica para el bien o para el mal.
Vamos a entender por "energía negativa" todo lo que nos daña, todo lo que nos hace
mal, física, moral o emocional-mente. La energía negativa nos daña, nos desintegra
física y emocionalmente y también afecta a los demás, creando mayor desintegración en
la humanidad.
La energía usada en forma negativa -tarde o temprano-producirá los mismos efectos
negativos del poder del mal que nosotros causamos como: ira, odio, envidia, violencia,
celos, orgullo, codicia, ambición, lascivia, calumnia, daños y todos los vicios y errores
que generan un grave desequilibrio mental y emocional y encadenan el alma con sus
propósitos. Se pueden incluir también como energía negativa todos los excesos de
nuestros sentidos físicos que causan desarmonía en nuestro cuerpo y en nuestra psiquis.
Gracias al espíritu, el ser humano puede acudir a su creación divina y a través de la
energía positiva del amor, crear armonía en su mente y en sus emociones. Es así como
podemos establecer nuestra identidad con el Creador.
El libre albedrío es un arma de dos filos, es caminar en la cuerda floja, es el filo de
la navaja, es en suma, tomar responsabilidad de todo lo que pasa en nuestras vidas.
Todos podemos escoger, siempre podemos escoger. Es por lo tanto lógico que cada
quien sea responsable de las consecuencias.
El libre albedrío es una facultad maravillosa, uno de los más grandes regalos de
nuestra creación y es el divino poder que transforma la realidad de nuestras vidas.
La decisión más importante, que se va a manifestar clara y poderosa a través de toda
nuestra vida es: qué juicio tenemos sobre nuestra propia persona.
¡De ti depende si ya mereces ser feliz!

REVELACIONES
Estas revelaciones son únicamente realidades. Muchos ya las conocen, lo único que
hace falta es saber cómo aplicarlas en nuestra vida diaria.
a) En el Universo el tiempo es un eterno presente.
El tiempo es una interpretación humana, es una limitación creada por el hombre.
En mi naturaleza divina yo soy siempre uno con la energía de mi Creador. En mi
libertad yo delimito mi tiempo, mi crecimiento y mi potencialidad.
Y ya que en el Universo el tiempo es una dimensión continua y todo es el momento
presente, este presente de mi vida se convierte en mi presente eterno.
b) La energía del Universo nunca se pierde, sólo se transforma.
Esta energía, una vez utilizada, se plasma en el cosmos y se convierte en la Ley de
mi Universo.
Esa Ley, lo sepamos o no, lo aceptemos o no, se va a manifestar segundo a segundo,
por el resto de mi vida. Como toda energía de mis pensamientos se me regresa, esta
energía me afectará de hoy en adelante y para siempre, hasta que yo cambie mi
creencia.
Energía que usamos y regresamos al Cosmos con nuestra orden, queda impresa para
siempre.
c) La mente subconsciente no tiene juicio ni actúa conforme a la conciencia.
La mente subconsciente no analiza, no razona, ¡solamente obedece!
Nada pasa por accidente en la vida. Lo creas o no, la mente subconsciente va a
actuar y va a manifestar lo que tú has creído.
Cada célula, cada poro tiene inteligencia, recibe la orden de la mente subconsciente
y reproduce exactamente lo que tú piensas, lo que tú dices y lo que tú sientes.
Si la mente subconsciente solamente obedece, la podemos comparar con la Lámpara
de Aladino, el famoso cuento que nos habla de una lámpara de aceite que al frotarla deja
asomar por su boca un genio que humildemente le dice: "'Amo, pide y todo lo que
desees se te concederá".
Si Amo, sufres. Si Amo, eres feliz
La tragedia del cuento es que nosotros no sabíamos que este genio existe realmente
en nuestra mente y que está a nuestro servicio las 24 horas del día, consciente o
inconscientemente.
Y nosotros, como nadie nos lo avisó, ni nos enseñó a usar este poder, no solamente
hemos estado malgastando nuestros deseos, sino lo que es peor, hemos usado este poder
en nuestra contra.
—Si lo pensaste, lo eres.
—Si lo sentiste, lo tienes.
—Si lo creíste, lo estás viviendo.
¡Así de potente es el genio de la mente subconsciente! Vamos a aplicar estas tres
revelaciones:
Tenemos que imaginar que la energía cósmica está por encima de nosotros, en la
bóveda celeste que rodea a nuestro planeta.
Por lo tanto, si yo pienso: "Mi esposa y yo no nos llevamos bien, ya no nos
queremos y tampoco nos comprendemos", veamos lo que pasa con esta energía, con
estos pensamientos:
Primero: Se plasma en el cosmos, se convierte en mi creencia y como en el
Universo el tiempo no existe, se convierte en mi realidad y es mi presente eterno.
Segundo: Como en el Universo la energía nunca se pierde, sólo se transforma, esos
pensamientos se van a quedar allí, para siempre, afectando mi vida, hasta que yo cambie
mi creencia y entonces las relaciones con mi esposa también cambiarán.
Tercero: Como la mente subconsciente no razona, no analiza, ni tiene conciencia, ni
le importa lo que yo sufra al crear estos pensamientos erróneos, la mente entiende: "Si,
tus deseos son órdenes. Tu esposa y tú no se llevan bien, ya no se quieren, tampoco se
comprenden".
Y como la mente subconsciente no tiene juicio, no nos puede decir: "No digas que tu
esposa y tú no se comprenden porque de hoy en adelante te vas a llevar peor con ella y...
acabarás divorciándote". La mente subconsciente tampoco nos dice: "Vas a llorar, vas a
sufrir, tu matrimonio está en peligro, piensa en tus hijos". No, esta mente sólo obedece.
La mente subconsciente es como un robot y solamente obedece la voz de nuestra
orden.
La mente subconsciente tampoco nos recuerda ni nos aconseja: ¡Piensa que todo lo
que dices se te regresa!
Vamos a examinar algunos otros pensamientos comunes y corrientes, pero que
afectan gravemente nuestra vida e impiden nuestra felicidad:
"A mí nadie me quiere".
"Mis hijos nunca me han respetado".
"Tiene un genio de los demonios".
"Yo solamente soy un árbol de bolillos".
"Nadie nunca me ayuda".
"Jamás me hacen caso".
"Nadie me considera, todos abusan de mí".
"Nunca se hace mi voluntad, como si yo no valiera".
"En esta casa nadie me comprende".
"No importa que haga, nunca quedo bien".
"Entre padres e hijos ya no hay comunicación".
"Siempre se sale con la suya".
"Los hijos de hoy ya no obedecen".
"Siempre acabamos en pleito".
"Todos son unos irresponsables".
"Sé que no lo vas a hacer, por eso ni te lo dije".
"Yo en nada te complazco".
"Quisiera que me agradecieran lo que yo hago".
Así empezamos a comprender por qué nos va mal en la vida, por que sufrimos, por
qué nuestra vida "no funciona".
Pero ahora, nosotros si la podemos cambiar.
Nosotros podemos cambiar nuestras vidas si cambiamos nuestro modo de pensar.

LEY DE CAUSA Y EFECTO


Nada se pierde en la nada. La nada no existe.
En la Ley de Causa y Efecto tanto la acción como la intención tienen el mismo
valor. Toda causa produce un efecto, todo efecto tiene por origen una causa. Es la ley
física de acción y reacción.
En esta ley todos nuestros actos se revierten y la energía que para ellos usamos, se
nos va a regresar en su misma esencia. Únicamente que a través de esta ley se les pesa
en la balanza de la justicia y se paga el precio exacto por nuestros actos y por nuestros
pensamientos.
Siempre hemos oído: —Lo que siembres, eso cosechas. —Con la vara que midas,
serás medido. —Ojo por ojo, diente por diente. —El que la hace, la paga.
Pero no le hemos dado verdadera importancia. .Creemos siempre que esta "Ley del
Talión", que consiste en hacer sufrir al delincuente un daño igual al que causó, se
aplicará a alguien más, menos a nosotros, porque casi siempre nos consideramos libres
de esa responsabilidad.
La realidad es que no solamente nos atañe y nos toca entrar en la balanza de la
justicia que pesa todos nuestros actos, sino que, además, por nuestras programaciones y
condicionamientos, le añadimos una inmensa carga de extras que destruyen literalmente
nuestra capacidad de ser felices.
Aunque lo que pensamos, creemos o sentimos sea voluntario o involuntario,
consciente o inconsciente, ante la mente, siempre cuenta lo mismo.
—Si tú odias, odio recibirás.
De acuerdo con esta ley los hombres no deberíamos jamás buscar venganza, tener
resentimientos, cobrarnos a la mala, o imponer nuestra propia ley.
—Si tú traicionas, te traicionarán.
Cada acto lleva en sí la semilla de su propio premio o de su justo castigo.
—Si tú matas, la justicia te lo cobrará.
Se puede matar: físicamente, una ilusión, de dolor, la fe, al pueblo de hambre, la
alegría de vivir, etc.
—Si tú robas, eso mismo pagarás. . . y aún más.
El robo puede ser de dinero o de bienes materiales, pero también puede robarse: la
paz del alma, un cariño, el cónyuge, la confianza, la fe, el corazón, etc. y con la misma
especie tenemos que pagar.
La Ley de Causa y Efecto comprendida en toda su magnitud puede, desde este
instante, añadir muchas horas de paz en nuestras vidas.

LEY DE ATRACCIÓN
Todos los pensamientos que generamos emplean energía pura, tomada del cosmos.
Al penetrar en nuestra mente, nosotros transformamos esa energía y la convertimos
haciendo uso de nuestro libre albedrío en energía usada en forma positiva, o en energía
usada en forma negativa.
Es así como hemos construido nuestros cielos y nuestros infiernos. Esta Ley nos
demuestra que:
"No hay víctima inocente".
Pero debido a la Ley de Atracción, que también se le puede llamar de Afinidad o de
Multiplicación, igual atrae a igual. Y es por eso que la energía de nuestros pensamientos
o actos se convierte en antenas y van a atraer a nosotros exactamente lo que pensamos o
lo que decimos, pero multiplicado.
En su curso rotativo, antes de regresar a nosotros, nuestro pensamiento va a
conectarse con otros pensamientos de la misma especie y así cada átomo de esa energía
se me regresa multiplicado.
Todo esto es lo que pasa con nuestras antenas. —Lo que temes, eso es lo que atraes:
"Temo que me roben"... ¡y te roban!
"Temo enfermarme en el viaje". . . ¡y te enfermas! —Lo que no quieras ver, en tu
casa lo has de tener:
"No soporto a ese hombre"... y ese es con el que tu hija se casa.
"No quiero gente irresponsable"... y eres quien sostiene a toda la familia. —Lo que
no puedas aceptar, eso te da la vida:
"No tolero a los homosexuales"... y tu hijo lo es.
— Lo que más te disgusta, es lo que tienes a tu alrededor:
"Me choca la gente chismosa"... y la oficina es un nido de víboras.
—Lo que menos admites, es tu realidad:
"Me mata que me mientan"... ¡y el marido la engaña! —Lo que estás de continuo
negando, eso es lo que vives:
"Odio la pobreza"... Vive como millonario, ¡pero está hundido en deudas!
—Lo que te causa gran enojo, eso es lo que sientes:
"No aguanto que me falten al respeto"... y todo el mundo te ofende.
—Lo que nunca creías que pasara, lo vives:
"Si me deja mi marido... me muero". Y el marido la abandonó hace quince años.
"Si se me muriera un hijo, no se lo que me pasaría"... ¡casi se volvió loca del dolor!
El poder de la mente es arma de dos filos: puede hacernos felices o puede
destruirnos. ¡Tú escoges!
Esta Ley de Afinidad se aplica también a la regla: "Dime con quién andas y te diré
quién eres".
—Eres libre pensador. .. andas entre los liberales.
—Eres triunfador... circulas entre los intrépidos y millonarios.
—Eres fracasado... te mezclas con los pobres y acomplejados.
—Eres masoquista... ves películas que te hagan sufrir.
—Eres víctima... te enganchas con los problemas de todos y tratas de resolverlos, o
trabajas sin que nadie te lo agradezca.
—Estas descontento con lo que eres, participas en protestas ajenas.
Y ahora que ya sabemos cómo hemos creado nuestros cielos y nuestros infiernos,
imaginen ustedes lo que pasa sabiendo que igual atrae a igual.
"Odio a los gorrones". Siempre le toca pagar las cuentas.
"Me persiguen los casados". Siempre se verá en problemas.
"No la trago ni en pintura". Siempre se topa con ella. "Detesto a los hipócritas". Está
rodeado de aduladores. Y veamos cómo esta Ley justiciera ayuda a la envidia:
"Qué suerte tiene ese hombre con las mujeres".
"Yo no sé qué le ven los hombres a esa muchacha".
"Ese siempre tiene muy buena suerte"
"¿Por qué ella tiene más que yo?"
"¿Por qué a mi no me va como a él?"
"Mírala, se cree la gran cosa".
"Ella siempre tiene dinero".
"No sé como lo hace, pero siempre le va bien".
Con la envidia, apoyamos la creencia y estamos con esto dándole más energía a la
realidad de la persona envidiada.
La Ley de Atracción, llamada también de Multiplicación, tiene un factor de
redención maravilloso: la caridad, el diezmo, la ayuda desinteresada que damos a otros
se nos regresa también, ¡pero multiplicada!
Cuando aprendas a dar, igual que a amar, las bendiciones de tu vida se multiplicarán
con creces.
Aprende la Ley de la Abundancia a través del gozo de dar y de saber compartir lo
que tienes.
Los países más civilizados, los que más ayuda económica dan a los demás, son los
que más tienen, son los que gozan de abundancia.
Toda sociedad debe estar educada para compartir. Sólo así se evitan los dramas entre
excesiva riqueza y flagelante pobreza.
Si todos aprendemos a dar, enseñamos a la humanidad a multiplicar para más
recibir.
Dar es recibir y ésta es la ley. En la medida que tú des, en esa medida y más,
recibirás.

VIBRACIONES

La energía mental de la cual ya hemos tomado conciencia, en todos los niveles, es la


misma energía que la ciencia está estudiando continuamente en sus laboratorios: La
potencia del pensamiento, las ondas cerebrales que producen una idea, la glándula
pineal, el tálamo, la pituitaria, la luz que producen las auras, la energía que plasman las
manos, los fenómenos parasicológicos, la psicoquinesia, etc., todo es una misma
energía.
La energía mental está presente también en las emanaciones que nosotros
generamos de continuo y que afectan en forma colectiva a todos los que nos rodean.
Esta energía la llamamos "vibraciones".
"Vibración" es la frecuencia de energía que cada ser humano genera y cómo se
relaciona esa energía con el universo que nos rodea. Por ejemplo: la electricidad es una
energía de diferentes frecuencias que puede, aunque invisible, probarse y medirse.
En nuestro mundo físico la frecuencia de vibración de la luz es una de las más altas
y veloces. Esto ha sido científicamente comprobado.
La frecuencia de vibración del pensamiento es aún más poderosa que la de la luz.
La frecuencia de vibración del universo es amor y es por eso que el amor es una
energía vital para el ser humano.
Cuando el pensamiento, o la energía vibratoria es de amor, el ser humano vibra a la
misma frecuencia de su Creador.
Son tan fuertes estas vibraciones que cuando estamos cargados de energía negativa
decimos: "Estoy que ni yo mismo me soporto".
Cuando se visita un lugar en el cual la gente ha sufrido, en donde ha habido grandes
concentraciones de seres humanos: pirámides, templos, iglesias, sitios de batallas
históricas, etc., las personas que tienen ""facultad de percepción", desarrollada y aun las
que no, dicen: ""Aquí hay un ambiente muy pesado" o "Se respira aquí muy buen
ambiente", según sea la energía.
Los negocios, las casas, las habitaciones en que hemos vivido, contienen la energía
de todos los que hemos estado en ellas, y por eso se dice:
"Este sitio tiene mala suerte".
"La que se sienta allí nunca se casa".
"Este lugar está salado; todos los negocios fracasan".
"Esta casa tiene muy mal ambiente".
"Aquí hay mucha oscuridad; es un lugar tenebroso".
"No se puede ni respirar, el ambiente es muy pesado".
"Aquí espantan; se oyen ruidos".
"No sé qué hay aquí; pero no me gusta".
Y cuando vamos a algún sitio, una fiesta, un centro nocturno, todos lo captamos y
decimos:
"Había muy buen ambiente".
"Se sentía muy cargado el ambiente".
"La energía negativa se podía cortar con un cuchillo".
"Me salí porque había muy malas vibraciones".
Cuando hay problemas económicos, disgustos, cuando estamos furiosos, cuando
uno dice que está de malas, hasta los dichos lo comprueban:
"Vamos de mal en peor".
"Empecé de malas y todo me salió peor".
"Traía el santo de espaldas".
Y todo esto es lo que nosotros generamos y lo que generan todos los demás.
Ahora que ya conocemos las leyes y revelaciones que rigen a nuestra mente,
podemos entender lo que es la mente colectiva.
El planeta Tierra está rodeado de diferentes capas magnéticas y todos los
pensamientos de todos los seres que habitan el planeta están condensados en lo que se
denomina la mente colectiva.
La mente colectiva es el archivo de las experiencias de milenios y es la herencia
humana que nos han legado otras generaciones.
La mente colectiva es también el cofre de insospechados poderes y valiosa
sabiduría.
El conocimiento y el uso de la mente subconsciente nos llevan a dimensiones que
nos conectan con la mente colectiva y producen verdaderos talentos. Son los
descubridores que provocan grandes cambios en la humanidad: Copérnico, Da Vinci,
Mozart, Edison, Einstein.
Sí a nosotros nos hubieran enseñado a amar a la Mente Suprema y a tener
conciencia del mundo en que vivimos, no le haríamos tanto daño a la mente colectiva,
uniéndonos a toda esa serie de programaciones masivas e inconscientes:
"La juventud está desquiciada". "Hemos perdido todos nuestros valores". "Ya no
existe moral en el mundo". "Todo tiempo pasado fue mejor". "La gente carece de
principios". "Ya no cabemos en esta ciudad". "Este es un mundo de violencia". "La
humanidad está perdida".

"Ya no hay gente honrada".


"Todos son unos irresponsables".
"Los gobiernos son corruptos".
"Dicen que viene una peste".
"Es triste ver el mundo en decadencia".
"Se acerca una guerra nuclear".
Ahora empezamos a comprender que si nuestra mente es todopoderosa, ¡qué no
serán los miles de millones de mentes repitiendo continuamente una idea destructiva!
Las vibraciones colectivas dañan individualmente y dañan en forma masiva, en
todos los niveles: física, emocional y espiritualmente.
¡Es por esto que también la suerte de un país depende de sus habitantes!
Y por eso es que la humanidad está como está y nuestro mundo es como es.
¡Nosotros así lo hemos creado!

EL SEXTO SENTIDO
Los poderes sagrados, las ciencias ocultas, las enseñanzas esotéricas, las prácticas
metafísicas, todos están basados en el poder de la mente subconsciente, es decir en el
Sexto Sentido.
Este es el gran poder oculto que antiguamente estaba vedado a los seres humanos
comunes y corrientes. Sólo los escogidos, los iniciados, los avanzados y los Maestros,
podían participar de estos secretos que generalmente se impartían con gran celo y
misterio en lugares sagrados, algunos de ellos llamados logias o templos, a través de
diferentes filosofías, ritos y prácticas.
Estos poderes, en otro tiempo, fueron llamados sobrenaturales o poderes del alma.
La psiquiatría ha comprobado que el poder oculto de los seres humanos radica y
emana de su mente, no de su alma.
El individuo común y corriente por lo general no utiliza a nivel consciente este
poder. Más bien se deja guiar por el instinto y por su intuición.
Nosotros ahora, a través del Sexto Sentido, podemos hacer uso de esta facultad que
a nadie está vedada, con excepción de los enfermos o retardados mentales.
Únicamente con una vida armonizada podemos hacer uso de esta facultad, porque el
espíritu se manifiesta a través de la profunda conciencia del hombre, que es la Mente
Suprema.
El Sexto Sentido es la facultad de la mente subconsciente y es la chispa divina de la
Mente Suprema.
En otras filosofías se le conoce también por el "tercer ojo".
Nuestra mente consciente hasta este día había estado funcionando a través de sus
cinco sentidos: ver, oír, oler, gustar y tocar. Y estuvo sujeta únicamente a todas estas
limitaciones.
La forma en que nuestro cerebro ha operado hasta ahora está limitada
principalmente a sus cinco sentidos. Ha sido una mente libre, sin control, indómita. ¡Y
nosotros hemos sido, sin saberlo, víctimas de sus emociones!
Al empezar a hacer uso del "tercer ojo"—que se le sitúa precisamente entre los dos
ojos, a la altura del entrecejo— se presenta ante nosotros un horizonte infinito,
ilimitado, pleno de posibilidades.
La ciencia ha descubierto que la capacidad del cerebro humano puede captar un
número extraordinario de conceptos de información por milésimas de segundo.
El cerebro tiene billones de células. La capacidad de producción de ideas y
pensamientos de la mente es ilimitada. Existen en nuestro cerebro billones de neuronas
cerebrales vírgenes, esperando únicamente cumplir nuestras órdenes.
¡Y pensar que toda esta maravilla, por ignorancia, la hemos siempre malgastado!
Los elementos de la mente libre, sin control eran antes: inestabilidad,
vulnerabilidad, depresiones, angustias, agresión, intolerancia, violencia, etc. Hoy quiero
una cosa, mañana quiero otra, pasado mañana a ver que pasa y muchas veces no sé ni lo
que quiero...
Pocos sabemos que es realmente lo que queremos ser o hacer en la vida. La mayor
parte de la juventud se nos va sin tener una meta fija, sin saber qué es lo que vamos a
hacer.
El Sexto Sentido, con su infinita gama de facultades y talentos nos da hoy la
posibilidad de canalizar toda esa energía dispersa, sin rumbo ni control y "centrarla"
para lograr un objetivo.
Así empezamos la noble tarea de reeducar y disciplinar nuestra mente.
La concentración es un propósito sin esfuerzo, pero nunca debemos dejar la mente
en blanco. Es tomar un solo pensamiento, una sola idea y transformarla en tu creencia.
Tu creencia se convierte, automáticamente en tu realidad.
Realizar este proceso teniendo control sobre nuestros pensamientos, nuestros
sentimientos y nuestros actos, no es nada fácil.
La mente consciente (cinco sentidos) tiene muchos aliados y nos va a hacer creer
que "mal que bien" y "después de todo", no nos va tan mal en la vida, o si no, nos
convencerá de que "hasta cierto punto" somos felices.
La realidad es otra, examinemos algunas emociones:
a) La energía del pensamiento es energía omnipotente y cuando entra en nuestro
cerebro va a germinar exactamente la semilla que tú le das.
Ser positivo es: Pensar, creer, sentir y crear (sobre todo lo que existe) un buen
pensamiento. Buscar en cada ser, persona, cosa y elemento, una buena cualidad y sobre
todo en nosotros mismos. La opinión que tengo de mi mismo es la más importante,
porque es la que vivo y manifiesto.
Nuestra semilla mental va a ser lo que pensamos. Debemos descartar todas las
creencias limitativas. Tenemos que saber, confiar y creer en que al emitir nuevos
pensamientos estoy transformando mi vida y al repetir el proceso estamos
reprogramando.
Al ser positivos nos llenamos de entusiasmo. La energía va a ser conscientemente
usada para todo lo que deseemos.
"Tu eres todo lo que piensas, tú eres todo lo que crees".
La Creación es, no fue, ni va a ser. Este es mi momento presente, mi presente eterno.
¡Y en este momento yo estoy concentrando todo mi poder para realizarme dentro de mi
Creación!
La humanidad entera trata de ver el mundo en la forma que más le conviene o quiere
y de allí que nuestra realidad esté siempre tan distorsionada y "no nos funcione". En sí
el mundo solamente es un reflejo de lo que llevamos dentro: egoísmo, maldad, envidia,
pobreza, destrucción, odios, guerras, celos, etc.
b) La mente subconsciente tiene tres formidables enemigos: la ambición, el poder y
el ego.
La ambición desmedida se convierte en avaricia. El poder mal empleado provocará
el caos. En ambos casos la energía se revierte.
El ego distorsiona nuestra realidad y por eso, lo que más nos molesta en otras
personas es lo que nosotros somos o sentimos y así el mundo se convierte en nuestro
espejo.
Nuestro ego, en su limitación, nos va solamente a mostrar las ideas, deseos y
emociones que nos harían felices. En cambio, nuestra vida es un reflejo continuo de
todo lo que llevamos dentro.
El ego se nutre de la aprobación externa. Las personas que no pueden vivir o andar
solas, son tremendamente inseguras, necesitan estar rodeados de otros para sentirse
bien. Los que siempre "invitan a su costa", es para creer que valen. Las personas que
continuamente están dando regalos, están "comprando amor" y tienen entre sus
emociones una gran necesidad de comprensión y falta de reconocimiento.
El ego necesita siempre de cosas externas de las cuales nosotros carecemos. Si
necesito seguridad, adquiriré posesiones y muchos valores; si carezco de estabilidad
emocional, siempre voy a estar ayudando a los demás para sentirme útil.
c) La mente subconsciente tiene un aliado divino: la conciencia.
La conciencia es el fluido espiritual que conecta al ser humano con la Mente
Suprema.
La autodisciplina, el control de nosotros mismos y el autodominio de nuestros
pensamientos nos darán todos los beneficios físicos, intelectuales y espirituales que
podamos concebir... y aún más.
"Una campana... si no la tocas, no suena.
Un negocio... si no lo atiendes, no prospera.
Un camino... si no lo andas, nunca llegas.
Un hombre... si no lo educas, no evoluciona"
Proverbio chino

LA FUERZA DEL AMOR, SU SECRETO Y EFECTOS


En el instante en que conozcamos el divino poder de Dios, invadirá nuestro ser, en
toda su plenitud, el Amor, y será de tal modo nuestro cambio, que sólo sabremos ver el
Bien en todo cuanto nos circunde. Cuando nos demos cuenta de nuestra unión con El,
sabremos también que estamos unidos con los demás hombres. Cuando esto ocurra no
podremos dañar a persona o cosa alguna, pues si todos integramos un mismo
organismo, no es posible que un miembro sufra sin que los demás no se afecten.
Dejaremos de sentir odios tan pronto como reconozcamos nuestra unidad con todo
cuanto existe, sabiendo que toda vida es la misma, ya se manifieste en los hombres, en
los animales o en las plantas. El amor imperará con toda soberanía. Reconoceremos a
Dios en nuestro interior, por donde quiera que vayamos y entonces sabremos convivir
con el prójimo. Así, de este modo, buscaremos el Bien y lo hallaremos.

LEY DEL AMOR

El amor es la energía pura, ilimitada, omnipotente, omnipresente, omniabarcante,


con la que el Universo y yo fuimos creados.
El amor es la sabiduría creadora, esencia de la Mente Suprema.
El amor es el don más preciado que el ser humano recibió de la Mente Suprema.
El amor es la energía mental más poderosa del Universo porque:
1. Siempre me regresa multiplicado.
2. Me armoniza con la energía cósmica.
3. Tranquiliza y equilibra todos mis sentidos.
4. Activa mi sexto sentido y mis facultades subconscientes.
5. Me neutraliza mentalmente y cambia todas mis creencias negativas.
El amor es la energía más sutil y la más poderosa, pues no hay nada que se le resista.
El amor une, restablece, fortalece y solidifica todo aquello con lo que se le pone en
contacto: primeramente a mi mismo, después la pareja, el hogar, la familia, el gobierno,
la nación, el mundo, la creación.
Amar es aceptar incondicionalmente a otro ser humano: "Te amo y te acepto aún
cuando no te comprendo". Tú no necesitas ganarte mi amor, simplemente lo tienes,
ahora y siempre, incondicionalmente. El amor es hoy y siempre. No debe nunca
reclamar nada a cambio.
Eso de: "Hoy ya no te quiero", no existe para el que ama. No vendan su amor a su
pareja, ni le digan: "Hoy no te mereces mi amor, mis besos, ni mis caricias". Deben
decir: "Yo siempre te amo, pero hoy no tengo deseos de demostrártelo". "Mi amor es
hoy y siempre, pero lo que me hiciste, la forma en que me trataste no me agrado y lo
creo muy injusto". Pero nunca pongan precio o condición a su amor.
Decimos: "La humanidad no merece", o "El mundo no aprecia nada". No
condicionen su amor a la humanidad, ni hagan que paguen justos por pecadores.
Como dijo el poeta: "Todo amor lleva en sí su propia plenitud".
En su sabiduría infinita, al darnos el Libre Albedrío, la Mente Suprema sabía nuestra
ignorancia, sabía que íbamos a cometer muchos errores, que íbamos a usar la energía
cósmica en forma negativa, consciente e inconscientemente.
Y por ello la Mente Suprema creó el amor como único neutralizante para transmutar
toda la energía negativa.
El único antídoto contra el odio y la envidia es el amor.
Cuando necesites protegerte, librarte de tu enemigo, de la persona a quien más
temes, a quien física o mentalmente te daña: ámalo.
Es por eso que a través del amor, el amor sublime incondicional, hemos podido
gozar las experiencias más bellas de nuestra vida como la caricia de una madre, el
abrazo de un amigo, una plegaria, la sonrisa de un hijo.
Esta energía de amor es la que, cuando se da incondicionalmente, eleva y enaltece al
ser humano porque pertenece al espíritu, que es la energía del Universo.
Uno de los mayores problemas de la humanidad es la falta de amor, primeramente
hacia nosotros mismos y después hacia los demás.
Todas las filosofías y terapias del mundo están orientadas hacia cómo generar y
activar el amor. El amor es una energía viva, activa y se ha comprobado que es el
elemento sublime para la estabilidad emocional de un ser humano.
El hueco o el vacío que a veces sentimos, aunque se tenga todo para ser feliz, es la
falta de amor a si mismo. Sea cual fuera la razón, una de las energías más dañinas para
sí mismo es el autorechazo. Esta creencia provoca fracasos, violencias, soledad, vicios,
depresiones, egoísmos, complejos de toda clase y es altamente autodestructiva.
El amor hacia uno mismo cambia automáticamente todas estas programaciones
negativas, restableciendo en nuestra vida paz física, mental y espiritual.
El amor es el vínculo sagrado con la Mente Suprema.
Cuando el hombre cambie el amor por el poder, por el poder del amor, la humanidad
conocerá su verdadera esencia.

AMOR INCONDICIONAL
Desde que tenemos uso de razón oímos decir la célebre máxima: "Ama a tu prójimo,
como a ti mismo".
Pero conforme fuimos creciendo, a medida que pasaba el tiempo nos dimos cuenta
de que la realidad era otra: nosotros no amamos a nuestro prójimo y lo que es aún peor,
no nos amamos ni a nosotros mismos.
Los grandes Mesías y filósofos, a través de todos los tiempos, nos han hablado
siempre del amor al prójimo, pero hasta ahora los seres humanos no lo habíamos
comprendido. ¿Por qué ha sido esto?
Porque al igual que nadie nos enseñó a pensar, tampoco nadie nos enseñó a amar.
Antes de conocer la energía y el poder que manejamos a través de la mente, sonaba
fuera de nuestra capacidad el aconsejar: ama todo, ama a todos.
Ahora vamos, en forma consciente, a aprender a amar incondicionalmente.
¿Qué significa amar incondicionalmente? Significa: Te amo sin reservas, sin precio
ni pago, sin pedirte, sin esperar, ni por necesitarte, sin ponerte condiciones. Te amo, ya
sea que tú te lo merezcas o no, ya sea que lo aprecies, me lo agradezcas o no, ya sea que
tú a mí no me ames, yo te amo.
¿Por qué?
Primero, porque al igual que yo, tú también eres Creación Suprema.
Segundo, por beneficio propio y porque se me regresa.
Siempre hemos amado en forma condicionada, al cónyuge, a los hijos, a la familia, a
los amigos, al mundo:
—Si me eres fiel yo te amo. Si me engañas, te odio.
—Si no te portas bien, ya no te quiero. —Toda la familia abusa de mí, ya no los
quiero ver. —Deberían agradecer todo lo que les he dado. —Qué mundo tan cruel, me
quisiera morir.
Pero nosotros no somos enteramente responsables de todo lo que hemos creado.
Somos el producto de una sociedad y del mundo en que vivimos. Y el mundo por lo
general nos ha enseñado y nos ha condicionado para ser agresivos, para luchar, para
defendernos, para no dejarnos...
La infelicidad en el matrimonio puede muchas veces ser provocada por la
"incapacidad" para amar de uno de los cónyuges. Esto se debe a que no nos enseñan a
amar, como parte vital de nuestro comportamiento emocional. Y así es como una mujer
plena de amor y ternuras se une a un hombre emocionalmente seco, severo y egoísta; o
un hombre apasionado, alegre y extrovertido se casa con una mujer emocionalmente
frígida, dura y neurasténica. En ambos casos la pareja va a buscar el amor por fuera. El
hombre con otras mujeres y aunque la mujer puede generalmente refugiarse en el amor
de los hijos, siempre vive y muere insatisfecha.
Es aquí donde el amor a sí mismos, aunque no sustituya el amor de la pareja, sí
puede y tiene la capacidad de llenar esa necesidad vital de amor.
Nadie nos enseñó a amar,... pero mucho menos incondicionalmente.
No es fácil amar. Es mucho más sencillo odiar.
Dicen que amar no cuesta nada, si es así, aprende a amar, ya que no tienes nada que
perder.
No estamos acostumbrados a dar halagos, ni amar a nadie sin que se lo merezca,
según nosotros. Tampoco estamos acostumbrados a recibir halagos y cuando nos los
ofrecen decimos: "favor que me hace", porque no creemos merecerlos.
Prueben ustedes a halagar a la esposa, al esposo: "Qué buena madre eres". "Me
siento orgullosa de que seas el padre de mis hijos". Se van a asombrar tanto. Nunca lo
hacemos, porque suponemos que ya lo saben. La esposa o el esposo van a preguntarse
qué es lo que ustedes buscan a cambio de ese halago.
Prueben ustedes a decirle algo bonito de su persona a alguien que ustedes conozcan,
sólo porque sí, como: "Qué buen corazón tienes", o "Qué lindo carácter tienes". Le va a
sorprender tanto, porque nunca lo hacemos.
Probemos hacer un halago, sólo porque sí, a un extraño en la calle. Nos van a creer
locos, nadie lo hace.
Y generalmente nos sentimos incómodos cuando hacemos un halago, pero nos
sentimos peor cuando lo recibimos.
¿Por que? porque, inconscientemente, creemos no merecerlo.
El mundo por lo general nos ha minimizado, nos ha devaluado, nos ha lastimado,
nos ha hecho mucho daño. Nos han ofendido, nos han engañado, nos han hecho sentir
menos, nos han ignorado.
Entonces, ¿de cuándo acá me notan? ¿Cómo es que ahora se fijan en mí? ¿Por qué
me halagan? ¿Qué es lo que quieren? ¿Qué buscan, qué esperan de mí? ¿Qué irán a
pedirme?
Desde hoy vamos a aprender a amar incondicionalmente y lo vamos a hacer en
forma consciente.
Vamos a mirar a la persona a la altura del entrecejo, en donde radica un centro de
energía muy potente y sin pronunciar palabra vamos a decirle mentalmente:
"Yo te amo, Yo te bendigo".
¿Por qué bendecimos? Porque la bendición tiene un simbolismo y una carga de
energía positiva extraordinaria.
Bendecir es desear el bien.
La madre que bendice al niño antes de salir de casa, ya sabe que con esa bendición
al niño nada le pasará y ambos están tranquilos. Asimismo, el padre que amenaza al hijo
y le grita: "Te vas, pero sin mi bendición", casi es peor que si lo maldijera. El hijo siente
que no le va a ir bien.
La bendición es una carga de energía de amor incondicional. No tenemos que
merecerla para recibirla.
Por eso, desde hoy, comienza silenciosamente y con la voz de la mente a amar a
todas las personas que crucen por tu camino. En tu hogar, en la calle, en el trabajo, en la
ciudad, en la escuela, en el café, en el mercado, en los autobuses, en el campo, etc., y a
todos con toda sinceridad diles mentalmente: "Yo te amo, yo te bendigo".
Vas a amar a todo y a todos, porque te conviene, por beneficio propio, porque se te
regresa.
Vas a amar y bendecir, porque tú deseas y necesitas llenarte de amor y bendiciones.
Porque a través de darlo a los demás, incondicionalmente, vas a aprender a amar.
Vamos a imaginar que nuestra mente es como un gran huerto. Un huerto sucio, seco
y abandonado, lleno de piedras y de abrojos, en el que no ha crecido más que la maleza
y está lleno de animales ponzoñosos. Todo esto simbólicamente han sido los odios,
rencores, amarguras, envidias, celos, frustraciones y todo lo demás que hemos pensado
y sentido en la vida. Quizá haya por ese huerto un pequeño lugar en donde crezcan
algunas flores silvestres. Pero ahora, yo quiero sembrar en este huerto un bellísimo
jardín, deseo muchos árboles frutales, rosas y hasta una gran hortaliza. Pues, lo primero
que tengo que hacer es limpiar mi huerto, destruir todos los animales venenosos,
quitarle los pedruscos y las yerbas dañinas. Después labraré la tierra, la abonaré y al
final plantaré las nuevas semillas. Estas semillas son el amor incondicional que hoy
estoy aprendiendo a dar, para después poder cosechar los frutos que quiero y necesito.
De hoy en adelante tengo que regar mi jardín continuamente, debo cuidar su
crecimiento y muy pronto veré florecer mi huerto. Si queremos cosechar manzanas,
necesitamos plantar semillas de manzana; si queremos cosechar amor, necesitamos
sembrar semillas de amor.
¿Cuánto tiempo tomará para que contemples tu bello jardín, te deleites con sus
flores y puedas tomar los frutos de tu huerto? Hasta el día que en tu vida, genuinamente,
sin ningún esfuerzo, germine el "yo te amo, yo te bendigo".
Y como toda esta programación se convierte en un hábito, la mente se enseña y se
educa para pensar así y después lo hacemos inconscientemente.
Utiliza desde hoy a todo el mundo como tu espejo, ama a las plantas, los
automóviles, el agua, al basurero, el cielo, al cartero, al mendigo, al que te ofende, a tu
enemigo y a toda la humanidad.
¿Por qué voy a amar incondicionalmente?
—Porque necesito nutrirme de amor.
—Deseo que todos me amen.
—Quiero sentirme bien conmigo mismo.
—Necesito cambiar mis sentimientos.
—Es la manera más fácil de armonizarme.
—Deseo amar y ser amado.
—A través del amor estoy generando energía positiva.
—Toda esta energía se me regresa.
—Conscientemente estoy cambiando mis vibraciones negativas y estoy
transformando esta energía.
Pero recuerda, si quieres dar manzanas, necesitas tener manzanas. No puedes dar lo
que no tienes.
Necesito primeramente amarme a mí mismo.
Si quiero dar amor, necesito tener dentro de mí el amor.
El amor debe ser una realidad en mi vida, necesito experimentarlo, sentirlo, vivirlo
minuto a minuto, segundo a segundo, conscientemente.
Y así por primera vez empezamos a comprender lo que significa: "amaos los unos a
los otros".
El amor incondicional permite que cada persona se manifieste como es, no trata de
imponerse. El mundo que nos rodea es el espejo de nuestras necesidades y carencias.
Para tu gran sorpresa descubrirás que esta energía de amor incondicional funciona...
y puedes empezar ya.
Prueba a decir mentalmente: "Yo te amo, yo te bendigo".
a) A la persona que te agreda, que te está insultando. De pronto cesará la agresión, se
calmará o se descontrolará tanto, que aquietará su ira y... sin saber por qué cambiará su
actitud hacia ti, o se alejará de tu lado. Quizá dirá: ¿Qué estaba yo diciéndote?, ¿por qué
me disgusté?... Bueno, mejor lo olvidamos.
b) A la empleada de la tienda que siempre está de mal humor cuando nos atiende,
como si trabajar allí fuera su castigo. De pronto ella te notará y dirá: ¿En qué puedo
servirle? En un minuto estoy con usted.
c) Cuando veas un pleito, una riña en la calle, en la oficina, en el hogar, en lugar de
discutir o tratar de entrar en razonamientos, principia a enviar energía positiva mental
mente y como por arte de magia cambiará la situación.
Veamos por qué:
Al descargar yo energía positiva, contra la energía negativa de la otra persona, del
ambiente o de la humanidad, yo genero una capa de energía protectora contra la cual
choca la energía negativa y ésta se les regresa.
A través de la energía de amor incondicional que comenzamos a generar, de
inmediato establecemos una barrera entre todo lo negativo que exista en el ambiente y
nosotros.
Lo que sucede es que esa energía se nos regresa con amor y las situaciones
negativas ya no nos afectan, dejan de molestarnos y nuestra energía positiva se
convierte en una coraza que rechaza toda agresión externa.
Antes, en un pleito o discusión común, vean lo que pasaba:
Yo me involucraba emocionalmente con la situación y funcionaba igualmente con
energía negativa. El odio de otros me llegaba y me afectaba. Y mi propio odio, se me
regresaba y también me afectaba.
Todos necesitamos ser apreciados, valorados, sentir que somos amados por alguien
en la vida.
Aprende a dar amor en diferentes formas: un halago, una sonrisa, una caricia, un
abrazo, un beso, una mirada...
Tu necesidad de amor está en tu capacidad de dar amor a otros. Prueba qué bello es
saber amar incondicionalmente.
Por eso, desde hoy, si quieres empezar a cargarte de energía positiva, si deseas que
tu vida cambie, si quieres empezar a ser realmente feliz, necesitas cambiar tus
pensamientos.
Debes de empezar a amarte aún más desde este instante.
Ama a todos, bendice a todos, pero ante todo, ama a esa Mente Suprema que te creó
a ti mismo.
Esta energía funciona. Si cuando tú odiaste, tuviste rencores, envidiaste, etc., todo
ese veneno te afectó profundamente y nunca fuiste feliz, prueba ahora a usar la energía
de amor incondicional y verás qué extraordinarios cambios tendrá tu vida.
Al primero que voy a amar en la vida es: a mí mismo.
Repite mentalmente, a todas horas del día y de la noche:
"yo me amo, yo me bendigo".
Cómo aprender a amar incondicionalmente:
1. Pensarlo.
2. Repetir mentalmente y a toda hora: "Yo te amo, yo te bendigo" a todo y a todos.
3. Creerlo.
4. Sentirlo.
5. Vivirlo.
6. Saber que ya es tu realidad.

GRABACIONES

La facultad pensante, esa chispa divina que nos coloca como un ser superior dentro
de la Creación, genera la energía de vida individualizada y se hace audible, visible y
tangible a través del ser encarnado.
La mente, este gran poder creador, guarda un archivo completo de todos y cada uno
de los instantes de nuestra vida.
A través de las células cerebrales (neuronas) la mente establece un perfecto archivo
mental de todas nuestras ideas, experiencias, emociones y vivencias y las tiene listas en
todo momento.
Nuestra mente y su facultad pensante ya existen desde que nosotros vinimos al
mundo, pero como no tienen aún el desarrollo necesario para analizar la experiencia de
una nueva vida, es a través del vientre materno que la mente comienza a tener sus
primeras emociones y vivencias.
Esto lo hace nuestra mente basada solamente en "interpretaciones", que pueden ser
conscientes o subconscientes, voluntarias o involuntarias.
En estado prenatal absorbemos todo lo que la madre siente, piensa, actúa y
experimenta y es a través de sus propias emociones y vivencias que nosotros creamos el
primer capitulo del archivo mental de nuestras vidas. Todo esto lo hacemos absorbiendo
interpretaciones que nos llevan a captar los conceptos de alegría, miedo, angustia, amor,
violencia, dolor y llanto, etc., y todo lo que en el mundo externo esté afectando y
rodeando a la madre.
La mente es como una potentísima grabadora cuyo archivo mental está clasificado
en cassettes.
Hasta hace poco tiempo nadie pensaba en la tremenda importancia que las
emociones, pensamientos o actos de los futuros padres tienen sobre la personalidad y
estabilidad emocional del niño que aún no ha nacido, durante su período de gestación en
el vientre materno.
Comprendiendo estos conceptos, la "responsabilidad moral" de los futuros padres es
enorme.
¡El bebé que no ha nacido es un ser humano que vive, siente, graba y recuerda en el
subconsciente todas las vivencias de su vida intrauterina!
Las más recientes investigaciones científicas demuestran la relación que el medio
ambiente y las vivencias de los padres ejercen en la vida emocional activa del ser que
está en formación, física y psíquicamente y la influencia —positiva o negativa— que
tienen en el desarrollo de su futura personalidad.
La mente del bebé nonato es un cassette virgen que graba, inconscientemente, todas
las vivencias que recibe. Una vez grabadas, se almacenan en el subconsciente y
marcarán en la vida adulta los patrones de conducta conscientes. Todos pensamos,
sentimos y actuamos conscientemente, de acuerdo con las grabaciones emocionales del
subconsciente. El subconsciente esta formado por vivencias olvidadas por el consciente,
que existen y mueven nuestra conducta emocional, a pesar de que ignoramos las
vivencias que tenemos almacenadas en el subconsciente.
Freud decía que la personalidad se comenzaba a formar a los tres años de edad
aproximadamente. Ahora se sabe con certeza que la personalidad emocional se empieza
a formar en la vida intrauterina. Según algunos autores, la personalidad queda
completamente integrada a los cinco años de edad. Otros dicen que hasta los doce. De
cualquier manera, las vivencias que la conformaron están grabadas en el subconsciente
desde la vida fetal y a través de los primeros años de la infancia.
Si el individuo tiene una personalidad positiva, si su forma de relacionarse con los
demás no le causa daño ni a él ni a sus semejantes, si es querido y aceptado por quienes
lo rodean, no existe problema. Lamentablemente en las sociedades actuales estas
personas forman una increíble minoría. En cambio abundan, en elevado porcentaje, las
personas con conductas emocionales desequilibradas, en todos los niveles: desde las
más comunes formas de complejos y neurosis, hasta los más complicados casos de
personas que en un momento inesperado llegan al suicidio, la criminalidad, robo,
chantaje, violación, asesinato, etc.
Las personas con "problemas de conducta" viven revueltas en la sociedad, entre
todos los seres aparentemente "normales" y no pasan de ser calificados por quienes los
rodean por seres "inadaptados" y a veces atrás de esa apariencia de carácter "extraño" o
''peculiar" se ocultan verdaderos dramas en la personalidad del individuo, que lo dañan a
él y también a todos los que lo rodean.
Muchas de estas personas egoístas dicen claramente "yo soy como soy"; "yo no
puedo cambiar"; o "no quiero cambiar"; "no me interesa cambiar", etc. y nunca
cambian.
Cambiar de personalidad, de forma de ser, de modo de actuar es muy difícil, pero si
además no se tiene el interés, esto resulta imposible. Entre parejas, se suele expresar: "la
fuerza de mi amor lo hará cambiar"; "con mi amor yo puedo cambiarlo" Esto es
totalmente falso, de acuerdo con lo que ya hemos analizado. En cambio otras personas,
en las mismas circunstancias, víctimas de gran sufrimiento por sus propios problemas
de conducta, tienen un deseo real de cambiar. Han tomado conciencia de que el mal
radica en ellos. Saben que actúan equivocadamente, que su modo de ser es el causante
del caos en que viven y desean fervientemente encontrar la forma de cambiar. La verdad
es que nadie sabe cómo cambiar, ni tampoco nadie nos enseña cómo cambiar. Nadie
cambia solo. Se necesita el conocimiento, la guía y la ayuda emocional, a un nivel
profesional.
El secreto del cambio es buscar en el subconsciente para encontrar la vivencia
negativa que está allí grabada y que está dirigiendo nuestra actuación consciente, traerla
a la luz, analizarla y comprenderla. Entonces ya podemos anular, eliminar su efecto,
transmutar su esencia y "regrabar" en el subconsciente una nueva orden emocional. Es
entonces cuando se efectúa el cambio.
Los psicólogos y psiquiatras tienen diversas técnicas para analizar el subconsciente.
Una de ellas es la hipnosis y las "regresiones subconscientes" por medio de ésta. Hay
personas que por medio de la hipnosis han llegado a narrar vivencias del momento del
parto en que vinieron al mundo, o de su vida dentro del útero, o cuando estaban en la
cuna, siendo aún bebés.
El riesgo para el paciente está en caer en manos de la charlatanería, engaños,
fanatismos y fraudes, porque, debido a su necesidad constante, se han explotado mucho
este tipo de problemas emocionales. Las personas afectadas emocionalmente van a
buscar ayuda: del consejero espiritual, del psiquiatra, psicólogo, parapsicólogo,
astrólogo, cartomanciana, médium, bruja, mago, adivino, etc. y en su desesperación
tocan muchas puertas falsas y son estafados y hasta dañados, por la energía que todos
estos ambientes y experiencias generan.
Haciendo uso de la facultad del Libre Albedrío, el bebé, por ignorancia y voluntad
propias puede hacer suyas esas creencias o interpretaciones.
El cerebro del bebé podrá no razonar, pero su facultad pensante percibe y graba
todo.
Todos fuimos bebés y pudimos en alguna forma haber aceptado —consciente o
inconscientemente— interpretaciones que en alguna forma han estado afectando algún
aspecto de nuestras vidas. Muchas de ellas quizá no se conozcan, otras tal vez estén ya
olvidadas, pero existen en nuestro archivo subconsciente y en el momento menos
pensado, el cassette se conecta y repite la interpretación:
1. Como bebés aprendimos a inventar un mal para llamar la atención. Ya de grandes,
cada vez que necesitamos cariño, vamos a crear una caída, un accidente, una
enfermedad, una pena, una depresión neurótica, etc., para tener a alguien que vea por
nosotros.
2. Mamá no deseaba tener ese hijo. Ya tenía muchos, no había dinero, tenia mala
salud, no estaba casada, etc. El temor al "rechazo" es posible que afecte la vida de tal
persona. Su interpretación pudo haber sido: "No me quieren, me rechazan, nadie me
acepta, soy un estorbo, no valgo nada, prefiero morir".
3. Los padres se pelean mucho, están en proceso de divorcio, la madre se queda
sola. El bebé al nacer será posiblemente inestable, inseguro, falto de confianza en sí
mismo, hasta carente de fe.
4. Los padres programan que sea niño o niña. Al nacer, es lo que no esperaban. ¡No
me quieren tal cual soy, debo cambiar de sexo! Y pasa la vida tratando de ser aceptado
como no es... la mujer marimacho, el hombre afeminado.
5. Algunos de los defectos que llamamos herencias los adoptamos por la opinión
ajena de padres, familiares y amigos: "Es igualito al padre"... flaco e inseguro. "Se
parece a su abuelita"... posesiva y dominante. "Es todo de mi familia". . . pobres y
fracasados. "Tiene todo lo nuestro"... violencia, rencores, agresión.
Estas interpretaciones, creencias o programaciones son una muestra de aquellas que
una persona, por su Libre Albedrío, escoge aceptar o creer. Lo hacemos por ignorancia,
inconsciente o involuntariamente. No importa la edad, todas estas interpretaciones,
creencias o programaciones se han originado de todo lo que nos rodea: opiniones,
emociones, actitudes, reacciones, situaciones o vivencias.
Muchas veces la falta de carácter o de seguridad nos obligan a actuar de algún modo
que no deseamos. ¿Tú qué opinas, lo debo hacer? Preguntamos y si la decisión tomada
no resulta, ya tenemos a quién echarle la culpa. En una situación semejante podemos
reaccionar bruscamente, pues la mente vuelve a asociar las circunstancias.
Estas interpretaciones se olvidan conscientemente, pero en nuestro subconsciente
siguen activas y se van a disparar continuamente en situaciones similares, hasta que no
se haga conciencia de qué es lo que me motiva para actuar así en la vida.
Debemos añadir que si por ignorancia nosotros escogimos ser dañados, nuestros
padres también por ignorancia así actuaron. Nadie es culpable. Ellos no sabían y
nosotros tampoco. ¡Nosotros hicimos nuestra propia elección ignorante y somos
nosotros los que tenemos que cambiar la creencia!
He aquí un caso de la vida real:
"Una madre que, en el octavo mes de su embarazo, se vio ante la agonía de su único
hijo varón de siete años de edad y en su desesperación —inconscientemente y por
ignorancia— ofreció la vida del bebé que se estaba gestando en su vientre.
Durante todo el mes restante, mientras el niño luchaba entre la vida y la muerte, la
madre lloró con desesperación, suplicó, imploró y pidió al Ser Supremo la muerte del
bebé que iba a nacer "a cambio" de la vida de su hijo y en su oración decía: "Señor,
llévate a este bebé que aún no conozco, pero déjame a mi hijo"... "Señor, te ofrezco la
vida de este ser que todavía no viene a este mundo, con tal de que mi hijo se salve"... y
durante ese mes el bebé recibió, a través del vientre materno, esa "programación de
muerte". El hijo se salvo al fin, pero el resultado fue una niña que al nacer mostraba,
hasta en el color de su piel: grisverde-morado, todas las angustias que la madre, durante
ese último mes, había vivido.
A través de toda su infancia esta niña (sin razón aparente) lloraba y lloraba todos los
días, al grado que la madre, desconociendo el origen del llanto, le "concedía" quince
minutos diariamente para descargar por medio de ese llanto esta energía negativa que la
niña no podía contener.
Conforme la niña creció, la joven empezó a sentir angustias internas y "un deseo
incontenible de morir"... y a través de su vida esta joven buscó y "reprogramó" siempre
la muerte. Su obsesión inconsciente la llevaba a toda clase de búsquedas, internas y
externas; buscó por años, por todos los medios y hasta donde le permitían sus propios
recursos y facultades y en todos los planos, psíquicos, físicos y espirituales... sin
encontrar la solución.
Con el tiempo esta mujer se había convertido, en una triunfadora y tenía todo lo que
otras personas pudieran conceptuar como "felicidad completa": salud, amor, marido,
éxito personal, casas, coches, dinero, posición social, viajes, lujos, etc.. . . pero aún así
ella no se sentía nunca feliz, ni había razón aparente que explicara su angustia mental, ni
su continua obsesión de muerte.
Tuvo necesidad de recurrir a la hipnosis y a través de una "regresión mental" pudo
experimentar "la vivencia" que su madre había tenido antes de su nacimiento. Y aunque,
a través de toda su vida la madre la amó profundamente y llegaron emocionalmente "a
ser todo la una para la otra", este amor no pudo nunca cambiar la vivencia que el
subconsciente ya tenía grabada. Fue una revelación muy triste y amarga.
¡Cuarenta años había pasado esta mujer llorando y buscando obsesivamente la
muerte!
Pero una vez que conoció la causa, pudo conscientemente, a través de esta ciencia
de la mente, con la guía de sus maestros y una disciplina mental absoluta, establecer su
propia paz interna y crear la verdadera felicidad en su vida.
Al aprender a gobernar y a disciplinar nuestra mente, también aprendemos a
protegerla para que reciba sólo lo que nos conviene y sea sólo esto lo que se materialice
en nuestras vidas.
Si nosotros creemos y sabemos que nuestro pasado fue de dolor, de lucha, de
amargura, de abandono, de sufrimiento, de soledad y todo esto limita nuestra capacidad
para ser felices, el recordarlo de continuo nos sigue atando a ese pasado y lo estamos
reviviendo en el presente.
La mente subconsciente es como una grabadora y va sólo a reproducir la cinta que
llevamos dentro, la cinta ya programada en forma negativa o positiva.
Para cambiar la energía de odio por la de amor, la de tristeza por la de alegría, la de
dolor por la de gozo, necesitamos cambiar de cassette.
Pero si solamente tenemos "un cassette mental" en nuestro cerebro y ese cassette
mental es eterno, entonces lo único que podemos hacer conscientemente es "borrar y
grabar nuevamente".
El proceso de regrabación de la mente es la liberación emocional de crear un nuevo
ser dentro de nosotros mismos. Es reeducar la mente para vivir y disfrutar un "nuevo
yo".
Vamos a crear una nueva mente, vamos a cambiar nuestros pensamientos, vamos a
cambiar nuestro universo.
— ¿No te gusta el mundo en que vives? — ¿Te disgusta la pobreza?
— ¿Tienes terror a la violencia? — ¿Te mata la incertidumbre? — ¿Tienes temor al
cáncer? — ¿Te sientes solo? ¡Cambia tu creencia y cambiarás tu realidad!
La estabilidad, seguridad y la nutrición emocionales son muy importantes para el
hijo que aún no nace.
Casi podemos asegurar que el éxito o el fracaso de muchos seres humanos, es
responsabilidad moral directa de los padres. Los mensajes positivos o negativos que
envían a su hijo están directamente bajo su control.
Analicemos brevemente algunos de los comportamientos más comunes de los
padres:
a) La madre que fuma daña terriblemente al feto. Estas afecciones están físicamente
comprobadas. Si la madre, sin hacerlo, piensa fumar (por dependencias o por estados
nerviosos que no puede controlar), el hijo recibe el mensaje y se contrae dentro del
vientre, con molestia y desagrado.
b) Un padre alcohólico y violento, que llega a casa dando portazos y lanzando
injurias a la madre embarazada, hace que ésta, en un estado emocional de angustia,
lance secreción de adrenalina al torrente sanguíneo que pasa a través de la placenta al
cuerpo del bebé. Este, por la influencia de la adrenalina se siente tenso y angustiado, al
tiempo que oye los gritos y las blasfemias del padre, y el disgusto de la madre.
Cuando el niño ya nació, la voz del padre le causa angustia e inseguridad. Estas
vivencias se van registrando en el subconciente y van conformando la personalidad de
ese niño.
El pasado es sólo un error. De por sí nuestra herencia humana trae consigo dogmas
ancestrales con los que hemos sido marcados. De ahí que nuestro pasado es el origen de
nuestro presente. Cada presente lleva en sí su propio futuro. En el instante mismo en
que se genera un pensamiento, se establece la causa, se materializa el efecto y se crea el
futuro. El error debe enmendarse, no castigarse.
Nosotros al cometer un error hemos creado culpas y las culpas siempre generan
castigo. Es por ello que lo que no perdonamos en otros, aun peor, no lo perdonamos en
nosotros mismos. De por sí, cada acto lleva en sí su propio premio o castigo. Si yo,
sobre el mal que hice me castigo, estoy ya duplicando el pago.
El odio y el rencor son las creencias que más culpa atraen y siempre generan
castigo. Detrás de toda culpabilidad hay un resentimiento oculto.
Las reglas más importantes para borrar grabaciones negativas, conscientes o
subconscientes son: autovalorarme, autoaceptarme y perdonarme.
Valgo por lo que soy, creación de la Mente Suprema. Soy un ser pensante con
capacidad creadora y estoy capacitado para crear mi propia vida.
Hay seres que tienen miedo a la vida por temor a la muerte y pasan como fantasmas
por la tierra, sin jamás vivir plenamente. Otros tienen miedo de todo.
El pensamiento es la única energía que podemos usar conscientemente para corregir
todos los errores voluntarios o involuntarios que hemos cometido.
El amor es la única energía que borra, limpia, cancela, neutraliza y transmuta
(cambia) todas las programaciones negativas de nuestra vida.

LA SUERTE, EL DESTINO
La naturaleza del ser humano se basa en dualidades. El "yin y el yang" de la vida,
filosofía oriental del bien y el mal, de las fuerzas aparentemente antagónicas, pero
equilibrantes y complementarias: cósmico-humano; espíritu-materia; metafísico-físico;
luz-obscuridad; blanco-negro; positivo-negativo; día-noche; arriba-abajo.
Al conocer y comprender algunas de las leyes y revelaciones que rigen nuestra
mente, ya sabemos que:
1. Yo poseo el don más extraordinario del Universo, la mente.
2. Con la mente tengo facultad para crear. Puedo y estoy capacitado para crear mi
propia vida.
3. El más alto privilegio que se me ha otorgado es mi Libre
Albedrío.
Con estas tres bases, conscientemente puedo decir: La buena o la mala suerte no
existen, ¡nosotros las creamos!
El decir "tengo buena suerte" y el decir "tengo mala suerte" son exactamente lo
mismo y tienen el mismo efecto en nuestras vidas, sólo que una energía es positiva y la
otra energía es negativa. Y como todo se nos regresa, he aquí que por ignorancia,
nosotros somos los únicos responsables de nuestra suerte.
Y no solamente pensamos, sentimos y vivimos aquello que nos impulsa hacia la
"mala suerte", sino que a diario, en miles de programaciones involuntarias estamos
reafirmando esa creencia. Piensen ustedes lo que decimos:
"Yo desde que recuerdo, siempre he sufrido". "A mí en todo me va mal". "Nací con
mala suerte".
"Yo nunca me saco nada en las rifas". "La suerte me volteó la cara". "Que sea lo que
la suerte me depare". El mismo patrón de la suerte, se aplica al destino, nosotros
podemos cambiarlo.
Y nuestro destino también lo programamos negativamente:
"Yo traje un destino muy cruel". "¿Cuándo cambiará mi destino?". "Jamás podrás
contra el destino". "El destino así lo quiso".
Ambas programaciones son la forma en que tratamos de justificar situaciones que
no hemos podido manejar. Le echamos la culpa a la suerte o al destino. Al fin y al cabo,
nadie nos va a poder contradecir.
Cuando no somos felices pensamos que algunas de nuestras carencias son la razón
de nuestra infelicidad:
"Si tuviera suerte..." "Si yo fuera bonita..." "Si yo fuera millonario..." "Si tuviera
poder..." "Si me hubiese casado..." "Si no fuera yo lisiado..."
La historia de cada día, la vida en general, nos muestra que las más bellas actrices
del cine, los actores más famosos, los hombres más poderosos de la tierra, los
millonarios más conocidos, han sido terriblemente desdichados. Ni el poder, ni la
belleza, ni el dinero, ni aun el éxito son garantía de felicidad.
La vida no es lo que tú "puedes sacar" de ella, sino lo que conscientemente haces
con ella.
Desde hoy, empieza conscientemente a cambiar tu suerte, tu destino y tu vida. Ahora
ya sabes que tienes todo el poder para hacerlo. Lo único que no podemos cambiar es: la
muerte.
¡Ya tienes derecho a disfrutar de tu nueva vida y de tu nueva realidad!

COMUNICACIÓN
Comunicación es el intercambio de energía entre los seres humanos.
Generalmente nosotros no estamos entrenados para establecer una comunicación
positiva; casi siempre lo hacemos en forma negativa y así se nos regresa.
Hablamos a través de nuestras emociones, no de nuestros pensamientos. Cuando
discutimos y nos violentamos, es como ver apenas la punta de una masa de hielo
flotante, ya que todos los problemas quedan bajo la superficie, es decir, muy en nuestro
interior.
¿Por qué es tan difícil entendernos y relacionarnos?
Existen miles de razones, pero solamente, vamos a mencionar dos:
1. No sabemos comunicarnos con nosotros mismos.
2. No sabemos comunicarnos con los demás.
En el primer caso existe el auto-rechazo. No estamos contentos ni satisfechos con lo
que somos. Siempre estamos pensando, imaginando o diciendo: "Si yo fuera"... Esto
significa que no aprobamos nuestra imagen, ni nuestro comportamiento. Somos los
peores jueces con nosotros mismos. No toleramos nuestros errores, nuestros fracasos, ni
nuestras pérdidas. Nos insultamos sin cesar.
Si nos tropezamos, si se nos pierde algo, decimos: "Qué torpe soy".
Si no encontramos una respuesta o no podemos resolver un problema: "Qué tarado
soy".
Si perdemos la dirección correcta, si no actuamos como debíamos: "Soy un idiota",
"Soy un animal".
Y dentro de ese gran enojo, como no aceptamos lo que somos, de inmediato nos
insultamos. Después del insulto viene la culpa, el remordimiento y después de estas
emociones, como consecuencia lógica, nosotros mismos nos castigamos.
"No merezco tal cosa", o aún más: "Merezco que me pase todo esto".
Todo aquel que no vive en armonía consigo mismo está medio muerto. Muerto por
el odio, el rencor, las enfermedades, la angustia, la envidia, los celos, el miedo, etc.
Todo aquel que está descontento consigo mismo y con su vida trata de entregarse a
los problemas de los demás.
Aceptarse a sí mismo significa quererte tal como eres, con tus faltas y defectos, con
tu propia figura, tener un buen concepto de ti mismo, perdonarte todo.
Por medio de la aceptación de ti mismo, con el tiempo y en base a programaciones,
te gustará ser como eres.
Cuando te comprendas, aceptes y te quieras a ti mismo, ese día empezarás a ser tú
mismo. El dicho dice: "Sé fiel a ti mismo y nunca podrás ser falso con los demás".
Disfruta conscientemente tu espacio y tu lugar en el mundo. Esta es la base de tu
equilibrio emocional. Tu confianza en ti mismo te hará un ser más feliz.
La comprensión, la aceptación y el amor a ti mismo son procesos emocionales que
nadie nos enseño. No importa cuanto tardes en aprenderlos, lo importante en tu vida es
principiar hoy mismo.
Cuando trates de establecer una comunicación armoniosa, no lo hagas sobre la base
de resentimientos. El resentimiento es como tener una piedra dentro del zapato que
siempre nos lastima y nos molesta para caminar. La mayor parte de nuestros problemas
se crean porque tenemos miedo de decir la verdad y las palabras se vuelven "tabú".
Llama a las cosas por el nombre que tienen: hijastro, amante, enfermo, anormal,
divorciada, etc.
En el momento en que pones las cosas en su lugar y estableces tu realidad o
sentimiento ante la otra persona, es como librarse de la piedra. Empezarás a caminar
bien.
No podemos establecer comunicación con los demás, porque todos vemos la paja en
el ojo ajeno y no vemos la viga en el propio. Tampoco podemos establecer
comunicación porque estamos bloqueados por nuestros prejuicios. Imaginamos y
establecemos nuestra propia idea de una persona sin conocerla, sin tratarla, sin saber
nada de ella. Juzgamos solamente por las apariencias externas o por lo que otros dicen.
No tenemos opinión propia, somos víctimas de las opiniones de los demás.
Tampoco sabemos establecer relación y comunicación debido a resentimientos. Nos
"enganchamos" muy fácilmente con lo que sienten, opinan o piensan los demás y así
actuamos. Decimos: "Mi papá no se lleva con mi tío porque éste lo engaño en el
negocio. Y aunque mi padre muera, jamás me llevaré bien con mi tío".
La verdad de todo esto es que: La realidad es únicamente lo que tú piensas que es.
Tenemos nuestra propia interpretación y a esa nos sujetamos. Estamos
condicionados por todas nuestras creencias, temores, miedos y castigos.
La mayor parte de las personas que mienten lo hacen porque temen al castigo. El
valor de la verdad es que siempre redime y no atrae culpas.
Para poder estar integrados emocionalmente y poder establecer comunicación con
los demás, necesitamos borrar de nuestras vidas las frases:
"Si hubiera podido... decirle lo que sentía"; evitar que se fuera"; decir la verdad";
hacer lo que sentía".
"Hubiera deseado decirle... que lo amaba"; a mi padre cuanto lo admiraba"; a mi
hijo cuanto lo quería"; a mi esposa que la perdonaba".
La mayor parte de la humanidad no necesita nuestros consejos ni nuestras
correcciones o regaños. Lo que todos necesitamos es la aceptación.
Cuando ya no vivimos a la defensiva es cuando empezamos a relacionarnos mejor y
a ser felices.
Para establecer comunicación con los demás, debemos empezar por "querer a las
personas" y "utilizar las cosas".
Generalmente "utilizamos a las personas" y "queremos a las cosas".

DEPENDENCIAS
La mayor parte de nuestros sufrimientos provienen por dependencias, por deseo o
por necesidad.
Sufrimos porque no queremos perder lo que tenemos, o porque no tenemos lo que
deseamos.
Uno de los aspectos indispensables para ser feliz es ser independiente, no estar atado
a nada ni a nadie y para eso hay que trabajar en uno mismo.
Un ser adulto, cuando ya está emocionalmente integrado y necesita ser responsable,
deberá decir: "Hago todo esto para mi propio crecimiento. No tengo notas, no sigo
patrones, no pido nada, no recibo nada establecido, lo único que hago es crecer y
sentirme libre de ataduras de toda índole. Yo soy libre, yo soy independiente".
No hay peor esclavitud que la del débil. La dependencia es ignorancia, debilidad,
impotencia e inferioridad.
El Creador nos ha hecho independientes, libres y autosuficientes.
Para funcionar correctamente necesitamos estar organizados,
1. La primera regla es aprender a valorar tu tiempo. Organiza tu vida por orden de
prioridades. Haz una lista diaria, semanal o mensual, según tus necesidades. Asigna un
número a cada actividad por orden de prioridad y empieza por el número 1 y no pases a
otro sin antes terminarlo. Este es el principio de toda disciplina.
2. Inclúyete a ti mismo en la lista. Aprende a darte tiempo para tomar una siesta, ver
una puesta de sol, caminar, cantar, meditar. No hagas todo por obligación. Esto no
funciona, el resultado es el descontento interno.
La misma fórmula debe seguirse para el trabajo en la oficina. El jefe que pide que se
haga algo, espera no tener que recordártelo. Esto también se aplica al hogar. Haz un
memorándum de lo que necesita tu casa, tu pareja, por orden de importancia y dale la
prioridad. Hazlo con tu esposa, con tu marido. Muchas parejas fracasan porque ambos
se desentienden de las necesidades del otro.
Desde mañana organiza tu vida en la casa. Planea el menú de la semana, haz todas
las compras y cuando no tengas algo sustitúyelo por lo que tengas a mano. Ve al
mercado con la lista de lo que necesitas, no dependas de comprar lo que ves. Este es el
principio del ahorro en el hogar.
Poner orden en nuestra vida significa tener un sitio para cada cosa y cada cosa en su
sitio. Estos hábitos evitan pérdida vital de tiempo, desgaste emocional, frustraciones y
malos entendidos o acusaciones.
Si tú ordenas los aspectos vitales de tu vida, sea cual fuere tu personalidad o tu
carácter, te convertirás en una persona más eficaz, más organizada y más tranquila.
Harás menos esfuerzos y rendirás más.
3. Traza, tus objetivos inmediatos y tus objetivos a largo plazo.
a) Primeramente tú, como ser humano, para ti mismo.
b) Como hijo, esposo, padre, hermano, etc.
c) Como jefe, empleado, amigo, ciudadano, etc.
Ahora clasifícalos para:
a) Hoy mismo, urgente.
b) Para esta semana.
c) Este mes, año, etc.
Vamos a analizar brevemente algunas de las dependencias más importantes:

LA DEPENDENCIA EN LOS HIJOS:


La dependencia entre padres e hijos es uno de los aspectos más difíciles en la
actualidad.
La disciplina es indispensable en la educación de los hijos. Disciplina es lo que se
hace por el hijo, no lo que se le hace al hijo, dentro del hogar.
La disciplina consiste en dos bases: Fijar los límites de nuestro amor y saber
corregir con amor cuando no se respeten estos límites.
El objetivo de la disciplina en el hogar es educar a los hijos para que sepan
controlarse y valorarse por sí mismos.
Si soy menor de edad, viviendo dentro del hogar y con mis padres y familia, debo
aceptar y regirme por las reglas y leyes establecidas en el hogar: leyes morales,
económicas, etc. Donde no hay ley, no hay orden, impera el caos.
Mientras estamos en crecimiento, en período de formación y por ser menores de
edad, estamos todavía sujetos a depender de nuestros padres o familia, debemos seguir
la regla establecida por nuestra civilización: el que quiera tener derechos, deberá tener
obligaciones.
Procura imponer normas a tu hijo. Hazle saber lo que esperas de él. Un padre
temeroso de corregir a su hijo lo daña de por vida en lugar de ayudarlo a saber vivir. El
hijo solamente sentirá seguridad con el padre o madre cuando sepa lo que puede y lo
que no debe hacer.
El respeto y las leyes establecidas en el hogar deben ser prioritarios.
Dentro de los casos de delincuencia juvenil se hace notar la falta de disciplina en la
niñez, lo que se debía y lo que se tenía que hacer.
El hijo obediente no nace, se hace. El respeto de tu hijo depende de tu propia
seguridad. Cuando un hijo desafía la autoridad del hogar, ya sea del padre o de la madre,
los está probando para ver si realmente piensan lo que dicen. Antes de poder guiarlo
tienes que ganarte ese derecho.
Si la Mente Suprema nos hubiera querido sin medida y hubiera deseado dárnoslo
todo, no habría establecido sus leyes, nos habría dado "sugerencias" y nadie las hubiera
respetado.
Actualmente los psicólogos utilizan el consejo reflexivo en sus entrevistas con los
jóvenes. Por ejemplo, si el joven dice: "Odio a mi padre", en lugar de aconsejarle: "No
debes odiar a tu padre", se le pregunta: "¿Por que odias a tu padre?" Esto ayuda a
descargar el rencor, las emociones dañinas.
Un niño que no ha tenido en la infancia el apoyo emocional, la seguridad y la
confianza del padre o de la figura masculina, al crecer, en lo emotivo, a causa de la
estrecha vinculación materna, tiene la puerta abierta a la homosexualidad.
Da a tus hijos libros buenos sobre sexualidad, drogas y los acontecimientos del
presente; trata de que sean educativos y de preferencia que les permitan formarse una
base espiritual. Los libros les dirán siempre a los hijos lo que los padres no les pueden
decir. Ofréceles cultura, guía moral, no pornografía.

LA DEPENDENCIA DE LOS HIJOS HACIA LOS


PADRES:
El verdadero amor es libertad. El sentir que debemos amar a nuestros padres lo
convierte en una obligación. Cuando ya somos adultos el saber que los amamos pero
que como seres libres e independientes podemos vivir nuestra vida sin ellos, nos hace
madurar, crecer y ser realistas. Nuestros padres no nos pertenecen, ni nosotros tampoco
pertenecemos a nuestros padres.

LA DEPENDENCIA EN EL MATRIMONIO:
Casi todos vamos al matrimonio intentando cambiar a nuestra pareja. Pasamos años
empeñados en esa dura tarea y cuando fracasamos le echamos la culpa a la otra persona.
Nos pasamos la vida sugiriéndole, ordenándole y hasta amenazándolo de cómo yo
quiero que sea y cómo debe de actuar. Queremos que sea como nosotros. Esto no
funciona.
Generalmente nos preparan intelectualmente, nos dan teoría del sexo y nos educan
para figurar en sociedad, pero casi nadie nos enseña cómo ser buenos hijos, como ser
buenos hermanos, como ser buenos esposos y como ser buenos padres.
La aceptación en el matrimonio, al igual que el amor, debe ser incondicional.
El amor incondicional no juzga. No tiene prejuicios.
Cuando puedas dar sin pensar en lo que vas a recibir, ni en lo que te deben
agradecer, podrás empezar a amar incondicionalmente. Algunos matrimonios duran
casados porque han aprendido a aceptarse. Aceptar no es lo mismo que tolerar. "Tolero a
mi marido" no es lo mismo que, "lo acepto" tal cual es.
Mientras más te quejes, más te sientas ofendido, más te duela la actitud de tu pareja,
a través de "tu programación inconsciente", ¡más lo va a hacer!
La vida del matrimonio se enriquece cuando no malgastamos el tiempo en corregir
los errores de nuestra pareja.
Después de todo, tú tienes exactamente el marido que mereces, la mujer que has
programado, los hijos como "dices que son" y todo lo has creado a través de tus
pensamientos.
Si desde hoy empiezas a programar en forma diferente a tu pareja, es decir, si
empiezas a pensar, decir y actuar como quieres tú que sea, dos cosas pueden pasar: a)
Que a través de tus buenas vibraciones la persona capte tus nuevas ondas positivas y ya
no se sienta atacada y cambie, o b) que sus defectos, poco a poco dejen de molestarte.
Tu programación va a cambiar tu creencia y si tu pareja continúa siendo la misma,
sus errores, sus peculiaridades y sus injusticias ya no te afectan, ya no te sientes
responsable de ellos.
Dada la naturaleza con que el hombre y la mujer han sido creados, es necesario
"crear" una buena relación.
La mujer manifiesta más el aspecto sentimental, sensible y emocional de la vida. El
hombre maneja más el aspecto práctico, el aspecto equilibrador del matrimonio. La
mujer necesita ser comprendida, el hombre necesita ser valorado.
Al hombre le hace feliz el ser admirado, la mujer tiene la capacidad de dar y le basta
con ser amada. La indiferencia hacia la pareja es el peor enemigo en cualquier relación
y conduce a la separación emocional y física.
Cuando uno está seguro de sí mismo no teme alabar, elogiar o comprender a su
pareja. El llenar sus necesidades nos hace establecer una dependencia sana con la otra
persona.
El hombre en el hogar necesita sentirse valorado. La mujer, lejos de sentir que no es
sincera en sus alabanzas a su marido, deberá sentir que llena una de las necesidades
básicas de su vida al respetarlo y admirarlo. Según se sienta tratado el hombre en el
hogar, así se proyectará ante la sociedad.
No necesitamos mentir para halagar la vanidad y el ego del marido. La alabanza
debe ser sincera. Debe existir algo bueno en él, puesto que tú lo escogiste como el
compañero de tu vida y el padre de tus hijos.
Una de las expresiones del amor en el matrimonio es valorar el ser de la pareja. Si
uno a otro se satisfacen, es muy probable que no tendrán que ir a buscarlo a otra parte.
La dependencia positiva consiste en la mutua admiración y respeto. No estamos
acostumbrados a alabar a nuestra pareja, pero menos aún, no estamos acostumbrados a
recibir una alabanza. Entramos a esa relación considerando que todo lo que hagamos
son "nuestras obligaciones" y con ello de inmediato ahuyentamos el amor. Si alabas a tu
marido, si valoras su ser, es muy probable que consigas lo que por otros medios no has
podido lograr. Si alabas a tu esposa, si la haces sentirse amada y respetada en el hogar,
es muy probable que deje de quejarse de muchos otros aspectos de sus carencias.
El egoísmo en la relación de una pareja dice: "Quiéreme", "compláceme", "necesito
tus cuidados". El verdadero amor dice: "Déjame hacerte feliz"."Déjame amarte".
No utilices jamás el sexo como arma ni como premio. Te envilece y no funciona.
La energía sexual es la forma más bella y sabia que la naturaleza ha dado al ser
humano para manifestar sus emociones. Es la sublimación de la energía de la
procreación en su forma más completa.
De ti depende la relación sexual que vivas. El día que tú puedas programar tu mente
para gozar sin sentirte usada, o dar sin sentir que no lo merecen, a través de tu mente
empieza tu liberación y tu satisfacción personal. Nunca digas: "Me debe tanto".
Mientras más lo digas, más te seguirá debiendo, nunca te lo agradecerá. Jamás sientas:
"El siempre abusa de mí, nunca aprecia lo que yo hago". Esta condición seguirá siendo
la realidad de tu vida hasta que te mueras, si no la cambias.
La mujer que, aún amando al marido, dice que ya no goza las relaciones sexuales,
puede que sea porque está cargada de resentimientos.
La mujer que no se ama a sí misma, trata de compensar este horrible vacío
haciéndose útil, sirviendo a todos y más tarde creyéndose indispensable. Piensa que el
hogar jamás funcionará sin ella.
La mujer generalmente expresa su amor con sentimientos y palabras.
El hombre por lo común, expresa su amor con actos: Dando el dinero que se
necesita en el hogar, cubriendo las necesidades de los hijos, comprando una nueva casa
o haciendo el amor.
La relación ideal en el matrimonio debe ser no depender el uno del otro. "Te escogí
para el compañero de mi vida y te acepto tal cual eres". Cuando esto sucede, podemos
decir: "Ahora que ya no te necesito, ahora deseo estar junto a ti". Ahora sí quiero
compartir mi vida contigo".
No existe la pareja perfecta, te pasaras la vida buscándola. Si es lo ideal en el físico,
sus sentimientos no son lo que tú esperas. Si es lo ideal en sentimientos, deseas que sea
rubia, alta, etc.
Si tienes dudas acerca de tu pareja, lo más seguro es que ella también las tenga de ti.
Para triunfar en el matrimonio es mucho más importante ser y sentirse la persona
ideal.
Tu papel en la vida depende de lo que tú te sientas, porque en realidad eso es lo que
tú eres.
Y por último, en nuestras dependencias, no te desesperes si ni tu familia, ni tus
amistades, están siempre de acuerdo contigo. Esperar que todos piensen igual que tú es
falta de realismo. Todos necesitamos ser flexibles.
Sin embargo, estas dependencias no necesitan ser una prueba, sino un elemento de
gozo y de seguridad. Aprende a programar toda tu vida; conscientemente establece para
ti mismo las bases de tus relaciones y de tu amor.
Armoniza tu vida y la de tu familia. Primeramente contigo mismo, después con tu
pareja y enseguida con tus hijos, padres, hermanos, etc. Aprende a programar
mentalmente a cada uno de ellos en los aspectos vitales de tus relaciones emotivas.
Repite, mentaliza, visualiza y cree en cada una de las condiciones que deseas que
sean tu realidad. Para tu gran sorpresa y satisfacción, cada una de las personas que
programes con amor, responderá en igual forma a tu programación y tus relaciones y tus
dependencias serán más sanas y felices

NECESIDADES
La filosofía Zen nos dice: el tener necesidad, miedo, hambre, son solamente ideas
creadas por nuestra mente. En el momento en que aprendemos a controlar nuestros
pensamientos, comenzarán a cesar nuestras necesidades. No porque no existan, sino
porque ya están satisfechas.
Si tienes necesidades, sólo crearás lo mismo: necesidades.
No establezcas nunca una relación sobre las bases de tus carencias porque la
realidad es que, inconscientemente, atraes a la persona que también las tiene. Igual atrae
a igual.
Si no te gusta el carácter, la personalidad, las costumbres o la manera de ser de la
persona con quien te casaste, cambia tu programación. Estás viviendo únicamente lo
que tú crees que esa persona es. En el instante en que tú cambies tu creencia, así
también cambiará tu realidad. La programación que tú has hecho de tu compañero es lo
que él está representando en tu vida. ¡Y todavía nos quejamos de lo que hemos creado!
Cuando decimos: "Quisiera que fuera como yo", en realidad estamos programando:
"Eres todo lo opuesto de lo que a mí me gusta, haces todo lo contrario de lo que me
hace feliz, no me entiendes para nada y eres todo lo que no quisiera yo que tú fueras".
Tenemos exactamente el hogar, los hijos, los hermanos, la familia que merecemos,
ni más ni menos. La creación de nuestra mente—consciente o inconscientemente— nos
ha proporcionado la realidad que vivimos y ésta no nos gusta:
"Temo que mi marido me deje". "Todos mis hijos son un fracaso". "Yo a nadie le
importo nada".
"Nadie se preocupa por mí".
"En mi casa me tratan como un perro".
El mundo que nos rodea es la expresión exacta de lo que pensamos, sentimos o
decimos.
Todas estas programaciones las decimos y las vivimos involuntariamente y por
ignorancia, porque no sabíamos que mi creencia se convierte en mi realidad, que todo lo
que yo pienso se materializa y que lo que digo se convierte en mi verdad.
"Me casé porque creí que él me iba a dar seguridad". Es una de las frases que más se
oyen entre las parejas que se divorcian. "Pensé que él me iba a hacer feliz". Dicen los
que no se llevan bien. "Esperaba que ella sí me comprendiera". Se lamentan los
acomplejados. La verdad es que nadie puede darte seguridad si tú no la tienes, nadie te
puede hacer feliz si tú no lo sientes y nadie podrá jamás comprenderte si tú tampoco te
conoces a ti mismo.
Si tu programación interna subconsciente tiene esas creencias, ¡eso es exactamente
lo que tú estás programando y atrayendo en tu vida!
Las otras personas no son las culpables. La humanidad entera va a reflejar
exactamente lo que traemos dentro. Los que necesitamos cambiar somos nosotros.
En el momento en que tú estés pleno de amor, encontrarás y atraerás a la persona
que plena de amor pueda compartir una relación armoniosa, sana y bella contigo.
Cuando ya no tengas angustias por dinero, aparecerá la persona generosa,
espléndida y comprensiva que no solamente te permitirá gastar sin estarte pidiendo
cuentas, ni tenerte con limitaciones, sino que su confianza multiplicará las
satisfacciones que produzca el dinero que gastas. Esto se aplica tanto en el hogar como
en los negocios.
Todos somos exactamente el reflejo de lo que llevamos dentro y por ende el mundo
refleja nuestras necesidades y carencias.
Cuando tú dejes de preocuparte por el día de mañana, empezarás a gozar plenamente
el día de hoy.
En nuestra ignorancia, hemos centuplicado inconscientemente todas nuestras
necesidades. Hemos atraído a nuestra vida lo que más nos molesta, lo que nos hace
sufrir, lo que no toleramos, lo que más nos duele y lo seguimos reforzando a base de
quejarnos. Y con esa inconsciencia expresamos:
"No tolero que me trates así". "Eres un desordenado". "Si me traicionas, te mato".
"Tú no sabes de lo que soy capaz". "Me saca de quicio que hagas eso".
Cada uno de nosotros tiene exactamente el compañero que se merece, es decir, el
que inconscientemente ha estado programando en la mente por error, al quejarse de él.
Si todo principia dentro de ti, en tu mente, todas las soluciones están dentro de ti,
también en tu mente.
Si tú temes ser rechazado, te rechazarán. Si crees que tu pareja te va a engañar, lo
hará. Si siempre te sientes sola, aunque te cases, nunca te acompañará tu marido y
siempre irás sola a todas partes.
Recuerda esta simple regla: No tienes, solamente puedes.
No tienes que cambiar al mundo, únicamente puedes cambiar tú.
No tienes que cambiar a la humanidad, el único que puede cambiar eres tú.
En el minuto en que tú cambias, cambia tu universo.
La misma energía que creó la carencia, la escasez, la inseguridad, la soledad, el
desorden, la gordura, la fealdad, creará la abundancia, la seguridad, la compañía, el
orden, la armonía celular, la belleza interna y externa.
Cuando decimos: "Yo siempre me encuentro con personas llenas de problemas", tu
creencia es tu realidad y también tu vida está llena de problemas.
"Odio la miseria", "me choca la gente con limitaciones", "me aterra la pobreza" y
eso es exactamente lo que estamos experimentando en nuestra vida. Para probar lo
contrario de lo que decimos o pensamos, inconscientemente, vivimos en la opulencia,
gastamos de más, "apantallamos" a medio mundo y somos extra-generosos. Pero la
angustia del mañana nos acecha, estamos hundidos en deudas y siempre andamos
abriendo un hoyo para tapar otro.
Todo lo que se requiere para calmar todas tus necesidades es estar en armonía
contigo mismo. Y esto también te lo dará tu mente. Eso también lo crearán tus propios
pensamientos.
La mayor parte de nuestras necesidades se deben a programaciones negativas y por
la Ley de Atracción esa es tu vivencia. Inconscientemente decimos:
"Detesto que me hagan esperar".
"No tolero las mentiras".
"Odio la hipocresía".
"Me choca la gente vulgar".
"No aguanto que me griten".
"No soporto los niños".
"Me mata la ingratitud".
"No quiero morir sola".
"No creo merecerlo".
"Me aterra el día de mañana".
"Le temo al porvenir".
"No creo en milagros". "Hay que sufrir para merecer". "Debemos luchar en la vida".
"Nada te darán regalado". "Por todo se tiene que pagar en la vida". Y de ahí que tu
realidad, lo que tú crees, lo que tú piensas, lo que tú vives, está en armonía contigo
mismo.
El cosmos es magia, la energía es magia, la mente es magia y todos nuestros
pensamientos son mágicos. Para cambiar nuestra vida necesitamos saber: qué decimos,
qué pensamos, qué sentimos, qué creemos y qué merecemos.
Todo lo demás lo hará la magia de la mente y esa será tu nueva realidad.
"Cuantas menos necesidades tengas más libre serás"
César Cantú

INVULNERABILIDAD
Para poder estar emocionalmente equilibrados en la vida, necesitamos ser
invulnerables, es decir, que no me afecte, ni me ofenda, nada ni nadie.
No es que seamos invulnerables al dolor o a las emociones. Necesitamos ser
invulnerables a la destrucción física o emocional que una ofensa o un insulto nos
ocasiona.
La ofensa es un estado mental y es una interpretación que hacemos de acuerdo con
la creencia de referencia y el estado de ánimo en que nos encontramos.
La creencia de referencia es que si por ejemplo, yo asocio la palabra maceta con un
recipiente en el que se pueden plantar flores y alguien me llama a mí maceta, yo no me
ofendo, puesto que yo sé que no soy maceta. Por lo tanto esa palabra no tiene nigún
significado ofensivo para mí.
La interpretación que le damos es que si para mí, en mi lengua nativa, una palabra
sencilla es un insulto para mi madre, cada vez que la oiga la voy a asociar con ese
significado y me voy a sentir ofendido. Pero si el mismo insulto me lo dicen en alemán,
como yo no hablo este idioma ni siquiera me inmuto. Si me lo dicen en ruso, como
tampoco hablo el idioma ruso, pues no me afecta, porque no lo entiendo.
Por lo tanto las ofensas son solamente estados mentales que nos producen
emociones por palabras que nosotros relacionamos como insultos y que en otra lengua,
otra cultura, otras costumbres, no significan nada ni tienen ningún elemento de ofensa.
Si yo pienso que la palabra imbécil es un insulto y me la dicen, me sentiré ofendido.
Pero si yo ahora sé que con mi facultad pensante yo soy una maravilla, no puedo aceptar
creerme un imbécil. La otra persona puede pensar eso de mí, pero esa es su opinión y yo
no puedo hacer que alguien piense igual que yo. Esa es su creencia, pero yo no la
comparto. Cada quien tiene derecho a pensar como mejor le convenga.
Y todavía más importante es que todo lo que nosotros decimos, pensamos o
sentimos se nos regresa; por lo tanto, imbécil es aquel que a ti así te llama, porque se le
regresa.
Igualmente, para ser invulnerables, necesitamos no "engancharnos", con los
problemas ajenos. Si nos piden ayuda, podemos darla, pero si no es nuestro problema,
mejor no involucrarnos.
Por ejemplo, mi madre y su hermana, mi tía, han tenido muchos problemas desde
que eran solteras. Ahora de casadas todavía guardan rencores y tienen muchas
diferencias entre su carácter y comportamiento. Ellas se quejan con los hijos, los hijos
toman partido y ahora la animosidad y los problemas incluyen también a los hijos de
estas dos personas. El hijo que defiende a la madre ofendida se está "enganchando" en
problemas que no le conciernen. No necesito ser grosero con mi tía, pero no tengo por
qué odiarla, tenerle resentimiento, ni rencor por cosas que a mí directamente no me las
hicieron. Cada cabeza es un mundo y cada quién debe vivir su vida de acuerdo con las
ideas que pueda crear. Por lo tanto yo, para evitarme problemas adicionales en la vida,
no debo tomar partido, no debo "engancharme", no debo responsabilizarme por los
problemas de nadie, más que por los míos propios, que son los que yo he creado y que
después de todo, son los únicos que yo puedo resolver.
Tampoco debemos tomar culpas. Por generaciones, familias enteras han guardado
odio por situaciones que sus antepasados no pudieron o no quisieron resolver. El caso
clásico de la literatura mundial es la historia de Romeo y Julieta de Shakespeare.
Familias que engendraron odios por muchas generaciones y sólo el amor, llevado a la
tragedia, pudo romper esa energía negativa que costó tanto dolor y vidas.
Si a tu esposa la ofendieron y ella te reclama: "¿Es que no vas a golpear a la persona
que me insultó?" Preferible será decir: "Te doy a ti la razón, pero no sé qué es lo que
motivó a esta persona a ofenderte. Tu cuentas con todo mi apoyo moral, pero no debo,
por beneficio propio y tuyo, agravar la situación".
Ahora que sabemos que todo insulto, toda ofensa, toda calumnia, todo daño, lleva en
sí su propio castigo y que a aquella persona, tarde o temprano, la Ley de Causa y Efecto
le va a cobrar el justo precio de su ofensa o del acto con que te dañó, ya no necesitamos
hacer uso de nuestra propia justicia en la tierra.
La ofensa rebaja más a quien la hace que a quien la recibe.
El dolor físico de un bofetón me puede durar diez minutos. Si yo guardo rencor, el
dolor moral me puede durar diez años. Esa energía negativa no está afectando al que me
pegó, me está destruyendo a mí mismo y tal como la siento yo, en amargura o venganza,
así se me está regresando.
El empezar a perdonar nos hace invulnerables al pensamiento de la otra persona.
Más aún, al cambiar nosotros, la otra persona también cambia. La energía positiva opera
como magia. Al ser positivo uno dispara lo mejor de las otras personas y ellas también
cambian.
Cuando alguien, de hoy en adelante nos trate de ofender, mentalmente debemos
decir: "Te comprendo y reconozco tu ignorancia. Yo ahora, por mi propio bien, te
perdono y te bendigo, pero no acepto tu ofensa".
La realidad tiene muchas dimensiones y está de acuerdo con nuestra percepción.
Yo trato de ver mi verdad conforme la percibo. Lo que quiere decir: yo interpreto el
mundo conforme lo vivo, conforme me conviene.
Cada quien tiene su verdad y mi verdad no podrá nunca ser tu verdad a menos que
tu así lo quieras.
El ejemplo más simple de cómo cada quien percibe y vive su verdad es el de un
barco en altamar, que está siendo visto desde una isla por cuatro diferentes personas.
Esto es lo que cada una de ellas piensa:
—Un salvaje, que nunca ha visto un barco, exclama: "Un monstruo, castigo de los
dioses, me viene a atacar".
—Un naufrago, al ver el barco, exclama: "¡Qué bendición, estoy salvado!"
—Un marinero al contemplar el barco, dice: "Este es mi hogar, amo y bendigo este
barco".
—Un turista, sin querer siquiera verlo exclama: "¡Horror, cada vez que veo un barco
me mareo!"
Cada quien tiene derecho a pensar como mejor le convenga. Tu opinión es tu
opinión, pero yo no la comparto. Tus emociones son tus emociones y tampoco las
comparto. Tus problemas son tus problemas y yo no los he creado.
La mejor coraza para no ser lastimado por los ataques y circunstancias de la vida,
son la estimación y el respeto que tienes por ti mismo. Es decir, tu auto-imagen.
Para poder estar emocionalmente equilibrados, necesitamos ser invulnerables.
Este es el mejor escudo contra la susceptibilidad. Al ser demasiado susceptible, es
decir, que de todo y por todo te ofendes, estás a merced de la voluntad, las emociones y
los actos de los demás.
Tu grado de sensibilidad está regido por tus emociones. Esta es ahora tu realidad.
Cuando tú decidas cambiar tu realidad, hazlo sin considerar si está o no dentro de tu
capacidad emocional o dentro de tus posibilidades como ser humano el realizarla.
Si dejamos a nuestras facultades o a nuestra capacidad realizar todo en nuestras
vidas, estamos solamente limitando nuestras posibilidades.
La vulnerabilidad es sinónimo emocional de inseguridad. Uno de los aspectos más
comunes de inseguridad interna son los celos.
Los celos son producto de la agresión que llevamos dentro, necesitamos
descargarlos sobre alguien y deseamos pasar esa mala energía a nuestra pareja. Los
celos son también una forma de culpabilidad consciente o inconsciente.
La persona que cela tiende a ser egoísta y posesiva y en su soberbia tiene amor
desmedido para sí mismo y se olvida de los demás.
La persona emocionalmente equilibrada sabe que vale y nada ni nadie puede
ofenderla, dañarla y menos aún destruirla, física o mentalmente.

TRILOGÍAS
Vamos a simbolizar al ser humano como una pirámide y sus tres lados van a
representar: cuerpo, mente y espíritu o vida, luz y verdad.
La pirámide puede igualmente representar los tres atributos de la mente humana.
Libertad: yo puedo, Inteligencia: yo sé, Conciencia: yo soy.
En la filosofía china se llama: Yin-Yang-Tao. En el hinduismo: Sat-Chit-Avanda. En
el cristianismo: Padre-Hijo-Espíritu Santo.
El propósito de las filosofías consiste en ayudarnos a descubrir nuestra esencia
divina para poder vivir la plenitud que somos. Pero en tanto se quedan en los medios,
dejan de cumplir su finalidad original.

EL CUERPO:

El cuerpo es la base de nuestra pirámide. Para contar con esta base es indispensable
tener buena salud y disfrutar bienestar físico. Si tu cuerpo no está sano, no goza de
salud, nada de lo que le puedas añadir reemplaza esta carencia. De inmediato, tu
pirámide carece de estabilidad y los demás elementos se desploman.
Nuestra vida es el resultado de lo que creemos. Todas nuestras creencias,
conscientes o inconscientes controlan nuestro comportamiento, nuestras emociones.
Todo esto se refleja en nuestro cuerpo.
—Si un enfermo está muriendo de cáncer, aunque tú le digas: "Felicidades, te
sacaste la lotería, tienes cien millones de dólares". Nada le hará feliz, gustoso cambiaría
ese dinero por su salud.
—Si una persona está lisiada y paralítica, atada a una silla de ruedas, tampoco le
hará feliz que le digas: "Tu abuela acaba de morir y eres su única heredera, puedes
viajar alrededor del mundo". Con alegría cambiaría toda su fortuna por su salud, aunque
estuviera pobre.
Nada sustituye la salud y el bienestar físico.
Mi cuerpo es la envoltura temporal que uso para ser visible ante los demás. Para
gozar de equilibrio, voy a empezar a amar y a respetar mi cuerpo físico, mi esencia
tangible.
Desde hoy lo voy a atender, a alimentar y a darle descanso (antes de que él me lo
ordene por medio de una enfermedad). Voy a amar y a respetar mi persona, para que los
demás también me amen y me respeten.
El cuerpo es el receptor de lo que transmite mi mente espíritu, por lo tanto sin él, yo
no existiría.
Mi cuerpo es una verdadera maravilla, es un auténtico milagro de la Creación. Es la
máquina más portentosa que funciona siempre en armonía perfecta. ¡Nosotros somos
los únicos que involuntaria y voluntariamente la dañamos!

LA MENTE:

Si lo tenemos todo, pero aún así no somos felices, si no tenemos nada y también por
eso somos infelices, si no hay equilibrio emocional, mi pirámide tampoco funciona.
Si todas nuestras emociones nos manipulan y somos víctimas del destino, no
podemos estar equilibrados.
Debemos estar conscientes de que hasta hoy, nuestra mente ha sido:
—Un basurero: En ella hemos acumulado todos los sentimientos e ideas negativas
que han afectado emocionalmente nuestra vida. En ella hemos echado toda la basura de
rencores, odio, envidias, frustraciones, etc.
—Un closet: La mente aún guarda, aunque en forma inconsciente, todas las
emociones y experiencias vividas en diferentes etapas de nuestra vida. Es por eso que,
sin querer, a veces nos comportamos como niños, porque alguna emoción oculta en
nuestra niñez disparó en nuestro consciente la emoción que antes tuvimos. Por ejemplo:
el rechazo a la autoridad. Si mi madre o mi padre fueron sumamente severos y a veces
injustos, cuando yo crezco, me rebelo ante la autoridad, el gobierno, mis jefes, mi
esposa y todo aquel que me quiera dar órdenes. No tolero nada, aunque sea para mi
beneficio.
— Una computadora, un archivo: Cada idea, sueño, sentimiento o acción están
perfectamente archivados. En el momento en que se le llama nuevamente, aún en forma
inconsciente, la computadora va, en cuestión de milésimas de segundo, a reproducir en
nuestras vidas la misma situación. Por ejemplo:

a) Cuando visitamos un plantío de flores, el olor de los nardos me va a traer a la


mente exactamente las personas o situaciones que yo asocio con ese aroma y por ende
todas sus vivencias.
b) Yo guardo aún un gran rencor por la amiga que me robó el novio cuando
teníamos veinte años. Ellos ya se casaron, tienen cinco hijos y ya son abuelos, pero yo
en mi soledad, jamás los he perdonado. Ellos son felices, yo he sido víctima de mi
propio rencor y amargura.
c) El amigo a quien yo envidiaba tanto porque tenía siempre más suerte que yo.
Cuando tuve una crisis, un problema, una emergencia, recurrí a su ayuda y -por
circunstancias que en esa época no entendí, ni acepté- él me la negó. El ha paseado por
Europa, es feliz con su familia, tiene éxito y poder. Yo en cambio he luchado por el
dinero, llevo dos divorcios y me he pasado veinte años jurando que nunca lo perdonaré.
Esta energía me ha minado muchas horas de felicidad y me ha robado la paz y la
tranquilidad, porque además de sentirlo y vivirlo, al platicarlo lo estoy reforzando
continuamente. El sedante se convierte en sal sobre mis propias heridas.
Las creencias y órdenes mentales son programaciones y tu computadora sólo va a
reproducir lo mismo que se le ha alimentado.
—Un huerto: Todas mis ideas, creencias, sentimientos, o fantasías son semillas que
darán un fruto similar. La Ley inmutable del Universo es que igual atrae a igual y tu
mente sólo reproducirá la esencia de lo mismo que sembraste. ¿Quieres cosechar amor?,
¡siembra amor! Una semilla de odio nunca te dará amor. Y al igual que el fruto de un
árbol lleva en sí muchas semillas, cada acto mío que se me regresa, por la ley de
atracción, se me regresa multiplicado.

EL ESPÍRITU:

Si creemos que todo lo va a hacer la Mente Suprema por nosotros, tampoco va a


funcionar nuestra pirámide. Podemos ir a los templos, orar, creer que un milagro nos
hará felices, pero si nosotros no lo hacemos, la Ley de Libre Albedrío respetará
solamente tu creencia.
La oración mitigará tu pena, tu fe hará tu cruz más ligera, pero nada cambiará tus
creencias, ni tus realidades.
Cuando en nuestro aspecto espiritual nosotros nos consolamos diciendo: "Yo le he
entregado todas mis penas y mis problemas a la Mente Suprema", no añadimos: "Como
soy incapaz de resolver este problema por mí mismo" o como no puedo tomar una
decisión por falta de seguridad en mí mismo, tengo que llenar de alguna forma mis
necesidades y mi inestabilidad y mi único refugio seguro es mi aspecto espiritual. El
mundo, la gente, la humanidad, mi familia, mis amigos, no me comprenden, no me
entienden. En mi aspecto espiritual, El es el único que siempre me entenderá, que nunca
me traicionará".
Si decimos: "yo no creo en nada", tampoco estamos equilibrados. El ser humano,
por naturaleza, necesita creer en algo o en alguien superior a él.
A través de todas las épocas evolutivas del hombre, a través de todas las culturas, el
ser humano ha demostrado su necesidad de creer en algo más allá de lo que él puede
crear. De ahí el origen de las religiones, de todas las creencias, rituales e idolatrías.
En los países en donde se prohíben las religiones, donde se fomenta el ateísmo y la
gente vive bajo las órdenes del estado, como no existe vida espiritual, las personas
regresan a la idolatría y conscientemente tienden a idolatrar a las personas que por algún
acto o razón o filosofía destacan entre ellos y entonces levantan mausoleos, estatuas y la
figura de ese ser humano es idolatrada y venerada en diferentes formas.
Así se explica que le rinden culto a "la memoria" de ese héroe o líder del país.
La memoria de esas personas se convierte en una creencia y esa creencia es
"sagrada". Si el ídolo de barro se cae, vuelven a erigir otro, a su conveniencia.
Lo que estas represiones están causando en las personas es un desajuste espiritual
que los hace incrédulos, desconfiados e inseguros y faltos de estabilidad emocional.
Esta represión espiritual es intentar encarcelar la mente y el alma.
Cuando un náufrago ha perdido toda esperanza de salvación, en sus últimos
instantes de vida, por lo menos invocará el nombre de la madre.
Al integrar cuerpo, mente y espíritu, podemos comprender que el hombre es como
una pirámide y si alguno de sus ángulos no tiene la dimensión correcta, su pirámide está
desajustada y su vida "no funciona".
Al armonizar nuestras vidas, principiamos a:
a) Valorizar y amar nuestro cuerpo.
b) La mente controlará nuestras emociones.
c) El espíritu se integrará a su propia esencia.
ENERGÍA CÓSMICA
Vamos a simbolizar la energía cósmica como una pirámide invertida.
Esta pirámide, que contiene dentro de ella, a través de la energía invisible, todo el
poder de la Mente Suprema, ha estado a nuestro servicio siempre, lo que pasa es que
nosotros no lo sabíamos.
En el Occidente, nunca se nos ha enseñado cómo desarrollar nuestra capacidad
mental para beneficiarnos emocionalmente.
Desde hoy, cuando hagamos una relajación o entremos en meditación, vamos a
imaginar que del vértice de esta pirámide invertida, que es la Energía Cósmica, se abre
un pequeño canal y que un hilo de luz penetra suavemente en nuestro cerebro
iluminando nuestra mente. Al hacer este ejercicio, por unos segundos, debemos
programar: "Esta energía desarrolla mis facultades superiores en la forma más benéfica,
más satisfactoria y más feliz para mí y yo ahora conscientemente recibo esta energía
únicamente en la medida y el orden que me favorece".
En las escuelas, el proceso de aprendizaje tiene diferentes métodos, pero ninguno
establece la enseñanza directamente a través del poder mental.
Se dice que el ser humano, común y corriente, utiliza para vivir de un 9 a un 15% de
su capacidad mental.
Y si a este pequeño porcentaje con el que nosotros funcionamos le añadimos que
gran parte de nuestros pensamientos, ideas y emociones están cargados de odios, celos,
envidias, frustraciones, etc., ¿se imaginan qué porcentaje efectivo de nuestro poder
mental nos queda para funcionar en forma positiva? De ahí que tengamos tantas
decepciones y fracasos.
También se dice que Einstein, el gran físico nuclear de nuestros tiempos, usaba
menos del 50% de su capacidad mental. Si nosotros llegáramos a utilizar un 60 por
ciento, seríamos genios, si usáramos un 90% seríamos super hombres y si
funcionáramos con un 100% de nuestra capacidad mental, seriamos "dioses", en nuestra
propia creación. Es aquí cuando comprendemos que la Mente Suprema hizo al hombre a
su imagen y semejanza.
La mente cósmica, la inteligencia perfecta, es como un gran candil con infinitas
luces. Cada luz va a brillar con su propia capacidad, con aquella que quiera brillar o con
aquella que pueda brillar. A la corriente cósmica no le afecta qué cantidad de energía
toma cada quién para funcionar. Cada mente utilizará toda la energía que necesita, sin
afectar jamás a las otras luces. Una luz puede usar 25 watts, mientras que otra usa 1000
watts de potencia. Lo único que importa para brillar es estar debidamente conectado a la
corriente que genera esa energía y tener nuestro contacto perfectamente establecido.
Cuando hay trastornos emocionales en nuestra vida se produce un corto circuito y ya
no recibimos esta corriente espiritual. Está bloqueado el sistema interno de la persona.
Hay que revisar los pensamientos, es necesario cambiar la energía que generó el
corto circuito.
Cuando tu mente principie a percibir esta energía, gradualmente desarrollarás tu
capacidad mental y espiritual.

MILAGROS, LA FE
¡El único milagro real es el de la Creación! Y yo soy parte íntegra de ese milagro.
Todo lo demás, que hasta ahora hemos conocido como milagros, ha sido únicamente
la manifestación, el resultado, el producto de la maravillosa potencia de la mente,
haciendo uso consciente, total y sabio de su capacidad máxima para su realización.
Milagro es simplemente plasmar una creencia. Milagro es convertir una creencia en
realidad.
Y esto lo ha estado realizando nuestra mente de continuo, hayamos o no tenido
conciencia de su poder. El milagro de nuestra energía mental ha materializado,
concretado, realizado, plasmado, convertido, transmutado, toda la esencia de nuestras
ideas y pensamientos —voluntarios o involuntarios— en una realidad.
¿No te ha gustado el milagro que plasmó tu mente? Cambia tu creencia... ¡y el
milagro también se realizará!
¿Ustedes creen que el agua del Santuario de Lourdes en Francia es milagrosa? Lo
es. Pero el agua en sí es únicamente el elemento portador del milagro. Es el poder de la
energía de los cientos de miles de creyentes que ponen su fe en esa agua, lo que le da
ese extraordinario y "milagroso" poder. Y esto se aplica a todo lo que nosotros, nuestra
fe, considera milagroso.
Cuando uno cree, actúa.
—Creo en el dinero: lo busco, me muevo, soy dinámico.
—Creo en el amor: lo encuentro, lo vivo, lo disfruto.
—Creo en mi mismo: valgo, soy útil, me siento capaz, no tengo complejos...
¡triunfo!
—Creo en la vida: la bendigo, la valoro, la gozo y la comparto.
La fe es uno de los mayores dones de la Mente Suprema.
La fe que realiza milagros pertenece al espíritu, pero nace en la mente.
La fe es un poder invisible y es la esencia que ha sido dada al ser humano como
gracia ante su ignorancia e incredulidad.
Fe es el pajarillo que siente la luz y canta cuando el alba es todavía oscuridad.
¡La fe es energía dinámica! ¡La fe es energía en movimiento!
¡La mente te dará todo lo que tú pidas, en proporción directa a tu fe!... Pero, hay que
saber pedir.
La fe nace de un impulso, una necesidad que nos mueve a creer más allá de la
comprensión. A esta motivación se le denomina fe ciega y es la que origina los
milagros.
"Si tuvieras fe podrías mover montañas".
Pero si nosotros pudiéramos mover montañas, no seríamos lo que somos, seríamos
la esencia de la montaña misma.
La fe que mueve montañas es el poder que en momentos de angustia nos mueve a
hacer cosas que después consideramos como sobrenaturales.
Las montañas, a nivel emocional, pueden ser también la energía negativa causada
por los odios, resentimientos, violencias, miedo, celos, etc.
En este nivel físico de la Tierra somos uno, individualizado. A otro nivel y otros
planos, somos uno con la Mente Suprema, no hay división, es la espiritualización.
La fe a nuestro nivel terrenal tiene un gran aliado, la oración y un gran enemigo, la
duda.
La oración sana el alma y el corazón, los limpia de resentimiento y rencores.
Orar a la Mente Suprema es entrar en armonía con todos los poderes de la Creación.
La fe es el poder secreto de la psicoterapia, es una fuerza emocional consciente.
Hay dos tipos de fe que podemos definir:
a) La fe objetiva.
b) La fe subjetiva.
a) La fe objetiva realiza el milagro de la curación. Por ejemplo:
—Hay organizaciones especiales que se dedican exclusivamente a orar. Lo hacen
para fines específicos: salud, bienestar, tranquilidad espiritual y ¡principalmente por la
paz del mundo!
La energía que desarrollan, su poder y fuerza a nivel cósmico realizan verdaderos
milagros.
—Cuando una madre ora: "Señor, cuida a mi hijo, que nada malo le pase".
—Cuando un psiquiatra cura a un paciente y bajo sueño hipnótico hace una
sugestión afirmativa para desterrar una creencia negativa que le hace mucho daño.
Todos ellos están generando una fuerza objetiva que también realiza "el milagro".
b) La fe subjetiva está bajo la influencia de las actitudes de los demás y así motiva la
nuestra, pero en ambos casos funciona. Por ejemplo:
—Cuando un jefe dice a su empleado: "Sé que usted puede hacerlo".
—Cuando un manager dice al deportista: "Sé que ganarás"
—Cuando un doctor dice directamente a su enferma: "Sé que ya está curada".
Esta es la fe subjetiva que nos motiva a lograr y realizar lo que por sí solos no
hubiéramos hecho, es la motivación que imprime fe a nuestra voluntad.
La confianza es la energía positiva que hace posible que algo se realice.
La duda es sinónimo de desconfianza y es energía negativa que obstruye toda
posibilidad de triunfo.
La duda cancela, aniquila y elimina la energía positiva. La desconfianza bloquea
todos los conductos de la fe. La fe es el principio de la confianza en sí mismo.
La fe no sólo está lista y ansiosa para ayudarnos sino que ¡siempre puede ayudar! Su
habilidad y sus recursos no tienen límite.
El único límite en nuestra capacidad para recibir, está en nuestra aptitud para
merecer.
Conociendo nuestro gran poder creador, nuestra oración no debe ser:
"Hazme este milagro" o "Haz este milagro para mí". La verdadera oración debe
decir: "A través de este poder y por mi fe, se puede realizar este milagro".

LEY DE PROSPERIDAD
ABUNDANCIA DE DADIVAS

El poder que dio y está continuamente dando forma tangible a todas las cosas es
Dios, el Espíritu de Infinita Abundancia. Quien con este infinito Poder vive en unidad,
se transforma en imán que atrae a sí todas las cosas que desee. Si uno persiste en la idea
de pobreza; pobre será; pero si se mantiene sin cesar en la idea de prosperidad, sean
cuales sean las condiciones en que se encuentre, pondrá en acción, tarde o temprano,
fuerzas que lo colocarán en situación próspera. La ley de atracción obra sin cesar en el
universo, y el inmutable principio superior que de ella se deriva es que cada cosa atrae a
su semejante.
Si estamos identificados con este Poder infinito, con este manantial de todas las
cosas, en el grado en que vivamos el reconocimiento de esta identificación, en el mismo
actualizaremos el Poder que nos allegue en abundancia cuanto deseemos. Entraremos
por este medio, en posesión, de una fuerza, con la cual podremos establecer en todo
tiempo, las condiciones que anhelamos.
Así como toda verdad existe de por sí y sólo espera que la percibamos, así todas las
cosas indispensables para satisfacer nuestras necesidades presentes existen también de
por sí y sólo esperan en nosotros el poder de apropiárnoslas. Dios tiene todas las cosas
en sus manos. Su voz nos dice constantemente: "Hijo mío, reconóceme en todos tus
caminos, y en el grado en que así lo hagas, será tuyo lo mío".
"Dios da a todos los hombres con liberalidad y sin reconvención" (Santiago, 1:5).
Da liberalmente a los hombres que se colocan en disposición de recibir de El. No
derrama sus dones sobre cualquiera.
La vieja y por algún tiempo predominante idea de que la pobreza era condición
necesaria de la santidad no tiene ya fundamento alguno. Túvolo parecido al del
ascetismo cuando prevaleció aquella otra idea de que era inevitable la oposición entre el
espíritu y la carne. Surgió en la mente de los que tenían un falso y torcido concepto de
la vida. La verdadera santidad es idéntica a la verdadera sabiduría. A quien es
verdaderamente sabio y hace prudente uso de sus fuerzas y facultades, el universo le
abre el arca de sus tesoros. La dádiva es siempre igual a la petición prudente y justa.
Quien obedece las leyes superiores, queda libre del miedo a la pobreza.
¿Estás sin colocación, sin trabajo? Pues si te dejas dominar por el miedo de no
encontrar otro empleo, posible será que pases mucho tiempo sin encontrarlo, o si lo
encuentras sea mísero y pobremente retribuido. En cualesquiera circunstancias debes
poner en acción tus fuerzas interiores, que siempre acabarán por triunfar de toda
temporal o aparente pérdida. Pon estas fuerzas en actividad y serás entonces un imán
que atraiga hacia ti una colocación mejor que la perdida, y tal vez no tardes en dar
gracias por haberla perdido.
Reconoce el infinito Poder que obra por doquiera, que crea y rige todas las cosas del
universo, que gobierna los innumerables sistemas del mundo. Los pensamientos son un
poder oculto de energías incalculables, y si los diriges con rectitud y prudencia, la
apropiada colocación o el conveniente empleo te llegará a su debido tiempo, por el
debido modo, y lo reconocerás como tuyo cuando a ti llegue.
Persevera en este pensamiento, no titubees en él, sostenlo y aliméntalo sin cesar con
firme esperanza y así pondrás un anuncio en un periódico espiritual de ilimitada
circulación que no sólo llegue más allá de los límites de la tierra, sino del universo
mismo. Será, además un anuncio que rectamente inserto por tu parte tenga mucha
mayor eficacia que cualquier otro que pudieras insertar en páginas impresas. En el
grado en que llegues a este reconocimiento y vivas en armonía con las leyes y fuerzas
superiores, en tal grado serás capaz de conseguirlo. Si movido por la necesidad hojeas
los anuncios de los periódicos, no lo hagas como comúnmente se hace. Pon en actividad
las fuerzas interiores y colócate así sobre elevada base. Guando tomes el periódico
piensa de este modo: sí aquí hay un anuncio que me convenga, lo reconoceré desde el
momento en que lo vea.
Afírmate en este pensamiento, confía en él, espéralo y si esto cumples con robusta
fe, sentirás de uno u otro modo la intuición del momento oportuno, y esta intuición será
ni más ni menos que la voz de tu propia alma. Cuando hable, obra sin dilación. Si una
vez logrado el empleo notas que no es el que precisamente deseabas, si te sientes capaz
de desempeñar otro mejor, entonces considéralo desde luego como un punto de apoyo
para lograr otro. Mantente en este pensamiento, afírmate en él, cree y espera, y sé en
todo tiempo absolutamente fiel a la posición en que, entre tanto, te halles colocado. Si
no eres fiel a ella, entonces lo probable será que no te sirva de apoyo para alcanzar algo
mejor, sino algo peor. Si eres fiel a ella, pronto darás gracias, regocijado y alegre, de
haber perdido tu anterior colocación.
Esta es la ley de prosperidad. Cuando sobrevenga la transitoria desgracia, no te dejes
arrastrar por ella, sino saca de ella el mejor partido posible, y ve siempre adelante en tu
anhelo de más prósperas condiciones. Si te mantienes en esta disposición de ánimo,
pondrás en actividad fuerzas sutiles que tarde o temprano actualizarán en forma tangible
lo que sólo es aun simple pensamiento. Porque el pensamiento tiene poder oculto, y
debidamente aplicado es como germen de las condiciones materiales.
No cedas ni por un momento a la queja, antes bien, emplea el tiempo, que lamentos
inútiles te robarían, en mirar adelante y actualizar las deseadas condiciones. Sugiérete la
idea de prosperidad. Considérate en condición próspera, y tranquila y sosegadamente,
pero con seguridad y firmeza. Cree absolutamente en ello. Espera en ello y acaricia sin
cesar esta esperanza. De este modo serás como un imán que atraiga a ti las cosas
deseadas. No temas sugerirte estas cosas, porque así te forjarás un ideal que las revista
de formas tangibles. Por este medio utilizarás los más sutiles y poderosos agentes del
universo. Si especialmente deseas algunas cosas cuya posesión creas buena y necesaria
para tí, algo que pueda dilatar tu vida y acrecentar tu debilidad para el prójimo,
mantente sencillamente en la idea de ella, pues en tiempo oportuno, por medios
naturales y en las debidas condiciones, vendrá a ti o se te abrirá el camino por donde
puedas llegar al logro de tus deseos.

LA RIQUEZA SUPREMA

¿Qué es lo que en realidad sabemos respecto a la manera de reconocer la auténtica


riqueza? oigo preguntar con frecuencia. Los hechos sobre los cuales este conocimiento
descansa son efectivamente los más hermosos y verdaderos; pero ¿de qué manera, en
nosotros mismos, podremos actualizar resultados tan admirables? £1 procedimiento será
fácil siempre y cuando nosotros mismos no presentemos la dificultad. Lo principal es
abrir nuestra mente y corazón al divino torrente que espera sólo ver abiertos de par en
par los canales por donde ha de fluir, como ocurre cuando los campos de cultivo se
riegan: el agua fluye en cuanto al depósito se le abre la salida. Por virtud de su misma
naturaleza el agua, al abrirse la compuerta se precipita a regar el valle; así también con
respecto a nuestra unidad con Dios, sólo debe actuarse conforme lo que tenemos visto:
UNÁMONOS A EL. Abramos nuestras mentes y nuestros corazones, es lo necesario, a
fin de que tomen las disposiciones receptivas debidas, y sean luego fortalecidas por un
anhelo sincero y ardiente.
Al principio puede ser un eficaz auxilio colocarnos diariamente, por algunos
momentos, en meditación y silencio, a fin de que no nos turben las percepciones de los
sentidos corporales. Allí, en silencio, a solas con Dios, podemos colocarnos en actitud
receptiva, anhelando sosegada, tranquila y expectantemente que el divino flujo inunde
nuestra alma. Cuando esto ocurra, notarás primero sus manifestaciones en nuestra mente
y la sentirás físicamente después en nuestro cuerpo. Entonces, en el grado en que te
abras a este flujo, sentirás un tranquilo, pacífico, e iluminante poder que equilibrará
cuerpo, mente y alma, y te pondrá en armonía con el mundo entero. Estarás en la cima
del monte, te hablará la voz de Dios y al bajar llevarás con nosotros el supremo
reconocimiento. Vive en él durante el trabajo y el descanso, paseando, velando y
durmiendo. De este modo, aunque no puedas permanecer continuamente en la cima,
podrás vivir perpetuamente en toda la hermosura, inspiración y poderío que allí hayas
encontrado.

LEY DEL PERDÓN


El perdón como el amor es un acto mental, es una energía que también nosotros
creamos —consciente o inconscientemente.
El perdón es la energía que rompe el bloqueo causado por los odios, rencores,
remordimientos, resentimientos y todos los pensamientos negativos que hemos
acumulado a través de nuestra vida.
Ahora que ya sabemos que toda la energía que generamos se nos regresa,
comprendemos que, al igual que amar, tenemos que aprender a perdonar
incondicionalmente.
¿Por qué voy a perdonar?
a) Por beneficio propio.
b) Porque se me regresa.
c) Porque necesito cambiar mi universo.
d) Porque debo armonizarme a mi mismo.
e) Porque merezco liberarme de toda culpa.
f) Porque necesito rodearme de energía positiva.
g) Yo ahora ya no puedo odiar porque me daño a mí mismo.
h) Porque los demás seres humanos son también Creación Suprema. Si no lo
manifiestan todavía es porque desconocen las leyes de la Creación y por su ignorancia.
Al comprender esta realidad, para poder perdonar, debemos decir:
"No importa si te mereces mi perdón o no, no importa si me lo agradeces o no. No
importa si tú a mí ya me perdonaste: yo te perdono incondicionalmente".
Desde hoy yo voy conscientemente a generar el perdón en mi vida. Voy a ver a todas
las personas al entrecejo, al sexto sentido, a la altura del "tercer ojo" y mentalmente les
voy a decir: "Yo te amo, yo te bendigo, yo te perdono". Voy a perdonar a todo y a todos.
¿Por qué? Porque a través de ellos voy a perdonar a toda la humanidad de la que yo
he resentido tantas cosas, que me ha dañado, que me ha ignorado, que me ha ofendido y
en la que ya había perdido la fe. Nadie puede perdonar a un semejante si no se ha
perdonado antes a sí mismo.
El perdón rompe dos lazos: el del remordimiento del que hizo el daño y el del rencor
de quien lo recibió.
Perdonar es un acto positivo: "Ya te di el perdón y me libero de cualquier
sentimiento que no sea positivo entre nosotros".
La mayor parte de los errores que cometemos es por rencor o por remordimiento. Si
uno se libera de estos sentimientos, se convierte en un ser positivo.
Cuando me perdono y doy el perdón, me estoy dando amor a mí mismo.
Muchas relaciones fracasan por la inhabilidad para aceptar nuestro error o nuestra
culpa.
La persona que se niega a aceptar que está equivocada, que "no puede dar una
disculpa" porque considera que "no es necesaria", deberá pagar el precio de su soberbia.
El aceptar un error a tiempo, el dar una sincera disculpa al momento adecuado evita un
gran desgaste emocional de parte de la persona ofendida y del ofensor.
El no considerar justo "rebajarse" con una disculpa denota un "falso orgullo" y el
precio puede ser muy alto.
El saber pedir una disculpa a tiempo demuestra la autovaloración de la persona y su
sentido de los valores humanos en juego: la reconciliación, la paz del hogar, resolver un
conflicto, disipar una duda, aclarar un mal entendido, etc.
En la tensión que crea un disgusto o un conflicto, hay pocas palabras más cálidas,
más confortantes o más bienvenidas que oír un: "Lo siento", "discúlpame", "me
equivoqué", "lo lamento", "tú estás en lo correcto", "tú tienes la razón".
Aprende a aceptar tu error, no solamente te redimirá, sino que la otra persona
terminará por admirar y aceptar tu calidad humana.
Yo ahora, a través del perdón, estoy creando mi nueva realidad.
¿Qué implica perdonar? Quitar, borrar de la mente toda sensación de amargura, de
rencor o de venganza y dejar de pensar en la forma que más nos lastima.
El decir: "Perdono, pero no olvido", no es cierto. El verdadero perdón es: "Ya me
olvidé".
Ante todo, el perdón debe ser con uno mismo. Generalmente nos odiamos porque
sentimos culpa y esa es la forma directa de castigarnos.
Me voy a empezar a ver a mí mismo sin rencor, sin amargura, sin compasión, sin
crítica, sin lástima y sin juicio.
El perdón es el poder curativo que tiene el amor. Si yo amo, yo perdono.
Si alguien me ofende, me hace un daño. Al sentir yo coraje, dolor moral,
resentimiento, etc., me estoy haciendo otro daño.
Generalmente, como tampoco nos enseñaron a amarnos y a respetarnos a nosotros
mismos, todo el tiempo hemos estado pensando lo peor de nosotros. Menospreciamos al
Creador de esta obra y eso nos ha dañado mucho.
Dense ustedes cuenta de lo que nos decimos:
"Me siento como una garra". "Estoy hecho añicos". "Estoy hecho un asco".
Y al despertarnos: "Mira qué pelos, nunca se acomodan...", "qué cara tengo", etc.
Y si tenemos un malestar: "Este cochino brazo que siempre me duele"; "maldita
cabeza, ya no la aguanto"; "esta odiosa pierna que ha dado en dolerme"; "ya no soporto
esta muela".
Me voy a perdonar también por haber aceptado ofensas, molestias, enfermedades,
castigos, golpes, insultos y sufrimientos. Porque toda esa energía era la que yo generaba
y era lo que yo mismo atraía a mi vida.
Solo podemos recibir aquello que damos.
Es un descanso muy grande el no criticar, no odiar, no juzgar, no resentir. Ese
tiempo lo debemos emplear en generar energía positiva.
Cuando comprobamos el poder del perdón y sentimos sus efectos, podemos decir
que un universo de amor se ha abierto ante nosotros.

CUERPO SANO EN MENTE SANA


El cuerpo sirve para el propósito de la Creación que es el de manifestar armonía, es
decir: salud perfecta. De ahí que todos los elementos que lo forman: el corazón,
pulmones, sangre, etc., cuando habitan en un cuerpo sano, están manifestando el orden
o la armonía de la Creación.
La ciencia ha comprobado que biológicamente, las células del cuerpo humano se
renuevan periódicamente.
La renovación continua que se produce en nuestra materia, es un proceso de
regeneración que opera desde nuestras células hasta las galaxias.
El Universo entero es la armonía, eternamente activa, de la renovación.
El cuerpo sólo responde a la intención de la mente, que puede ser consciente o
inconsciente.
Toda enfermedad es falta de amor en nuestras vidas. El amor es el poder de vida en
todo lo creado. Amor es el poder absoluto de sanación. La salud es la base física de
nuestra felicidad y armonía.
Los doctores y psicólogos opinan que la mayor parte de nuestras enfermedades son
de origen psicosomático (psique-mente, soma-cuerpo) es decir, creados por la mente.
También se ha comprobado que una vez que se conoce el origen de la enfermedad, en
este caso "la energía negativa" que está causando la desarmonía, de inmediato los
síntomas tienden a desaparecer.
Cuando estamos enfermos, tenemos odio o estamos llenos de energía negativa, nos
volvemos egoístas y solamente sabemos hablar de nosotros. Las enfermedades son
autodefensas que nos obligan a vivir nada más para nosotros.
No pensemos que mágicamente se van a armonizar nuestras vidas. Al ajustar
nuestros sentimientos y nuestras emociones entramos en un proceso de depuración que
puede provocar una catarsis (crisis emocional). Lo que está mal tiene que ajustarse y
cambiar, de ahí puede surgir la crisis. El principiar a armonizar nuestras vidas es
conscientemente emplear una disciplina muy fuerte. El cuerpo que es la base material de
nuestra existencia, tiene que afrontar los cambios emocionales que va a vivir nuestra
mente y estos pueden ser muy severos y hasta graves.
La persona disciplinada, el ser humano que desea liberarse de sus traumas
emocionales y que necesita vivir una nueva vida, plena de abundancia y satisfacción,
tiene que trabajar conscientemente y con una dedicación férrea.
Es vital que se comprenda que el alimento es la base fundamental de la salud física.
Los alimentos que podemos ingerir deben no solamente nutrirnos sino ayudar al
funcionamiento correcto y sano de toda nuestra materia. Generalmente comemos para
satisfacer una necesidad, pero no sabemos sacar provecho de las horas de la comida
para nuestra salud corporal, emocional y espiritual.
Es decir, comer alimentos naturales, tomar las horas de las comidas para descansar y
saborear los alimentos evitando disgustos, prisas, tensiones, problemas, ruidos
innecesarios, violencia, etc. En suma, las horas en que ingerimos los alimentos deberían
considerarse casi como un ritual y las debemos bendecir.
Así como los buenos pensamientos, las buenas lecturas y la buena compañía son
importantes para la salud mental, del mismo modo la paz interna y la armonía son el
alimento para el espíritu.
A continuación vamos a analizar en forma muy somera algunos de los sentimientos
más comunes y las enfermedades que pueden llegarse a producir en el ser humano.
Todos ellos representan la energía negativa que consciente o inconscientemente
desarrollamos y que, al regresar a nosotros mismos, nos afecta y hasta nos destruye.
Estas son algunas de las creencias y emociones negativas que pueden causar trastornos
y enfermedades.
Apatía y aburrimiento:
Es un estado de desequilibrio interno. Cuando estos síntomas llegan a ser agudos se
pierde el deseo de vivir. Refleja una actitud negativa hacia todas las cosas, un
quebrantamiento y degeneración de las emociones. Se carece de aliento y entusiasmo
vital y no se tiene ánimo para hacer nada. Como hay falta de amor a sí mismo, se esta
propenso a casi todas las enfermedades.
Auto rechazo:
Puede ser una forma de auto-destrucción inconsciente y se manifiesta en los
alimentos que ingerimos (la gordura), los líquidos que tomamos (los alcohólicos) y los
malos hábitos que se convierten en vicios (la drogadicción).
Ambición:
Puede convertirse en un enemigo de la conciencia y puede también motivar
traiciones y fechorías. La persona ambiciosa es por lo general víctima de una constante
insatisfacción, falta de paz interna.
Celos:
Pueden manifestarse como seres dramáticos. Generalmente son personas egoístas y
posesivas y a través de los celos están demostrando una tremenda inseguridad
emocional.
Cólera:
Es otra forma grave de energía auto-destructiva. Demuestra prepotencia y falta de
humildad. Se refleja en la agresión, no se aceptan errores y se cree tener siempre la
razón. Se le da demasiada importancia a cosas sin trascendencia, hay poca tolerancia.
Esta energía puede crear colitis, alta presión, colesterol y casi todos los dolores físicos.
Culpas:
Pueden traer consigo depresiones, temores, angustias, traumas, insomnios, dolores
continuos de cabeza y pueden en menor o mayor grado generar auto-destrucción, pero
siempre anulan la tranquilidad.
Desconfianza:
Puede enfermar psíquicamente a la persona de miedos y temores, que en mayor o
menor grado manipulan sus actuaciones.
Egoísmo:
Es una energía que puede hacer al hombre negativo, ególatra y amargado. El ser
egoísta es ir contra la naturaleza que es dádiva eterna.
Envidia:
Puede manifestarse en trastornos hepáticos, enfermedades del hígado o en mal
carácter.
Incomprensión e intolerancia:
Pueden atraer enemistades, romper la paz interna y externa y sembrar desarmonía
dentro de nosotros mismos y a nuestro alrededor.
Miedo:
Las raíces emocionales más comunes del miedo pueden ser causadas por: abandono,
rechazo, soledad, inseguridad, no valer. Causa depresiones agudas, crisis y puede llevar
a la paranoia. Hay temor al contacto físico y se trata de huir de todo y de todos. Existe
cobardía ante el dolor. Esta energía puede fácilmente crear úlceras, enfermedades
estomacales y falta de sueño.
Odio:
Es el más fuerte de los sentimientos negativos y podría degenerar en leucemia,
cáncer u otras formas de destrucción celular.
Remordimiento y resentimiento:
Puede ocasionar la corrosión emocional del ser. Se pierde el sentido de la vida, no
existe la alegría. Son elementos más leves que el odio, pero si se experimentan de
continuo y se les nutre con el deseo de venganza, pueden llegar a producir destrucción
celular, parálisis, tensiones musculares, artritis, etc. Estas personas auto-anulan la
capacidad para disfrutar de la vida. Consumen su propia energía porque son seres que
viven en el pasado. Desconfían de todo el mundo y hacen alarde de su "buena memoria"
para todo lo que les hace sufrir. Muestran mal carácter, enojos sin causa fundada y
algunos desórdenes nerviosos.
Soledad:
Puede causar nostalgia, tristeza y depresiones que en menor o mayor grado pueden
degenerar en vicios o auto-destrucción.
Violencia:
Tanto a nivel humano como a nivel mundial, puede acarrear la predisposición a
accidentes, tragedias y puede destruir la armonía interna y la armonía cósmica. La
violencia manifiesta miedo e inseguridad y se vale de esas fuerzas negativas para
conseguir lo que necesita.
Los psiquiatras opinan que generalmente nos buscamos las enfermedades por tres
razones:
1. Para que nos tomen en cuenta y poder de algún modo recibir amor.
2. Para castigarnos a nosotros mismos, que es la forma más clara de auto-rechazo.
3. Para castigar a los demás y tomar venganza de la vida, el signo más claro de
desarmonía interna.
La vida es el don de la Mente Suprema. No nos preocupemos de la muerte.
Preocupémonos de vivir y amar, que es lo más difícil.

LA VIDA Y MI FELICIDAD
Todos deseamos encontrar la felicidad, nuestra felicidad. Pero mientras más la
buscamos, más lejos parece estar de nosotros.
La palabra felicidad es un concepto subjetivo, no objetivo. La felicidad es una idea
individual, totalmente personal:
—Para la soltera infeliz, su felicidad sería casarse.
—Para el marido incomprendido, su felicidad sería divorciarse.
—Para el pobre, su felicidad sería el dinero, —Para el rico, su felicidad sería la
salud. —Para el niño, su felicidad son las aventuras. —Para el anciano, su felicidad es la
tranquilidad.
Imaginemos que la vida es como un maravilloso Bazar de Sorpresas, con todo lo
imaginable, todos los gustos y necesidades. Y la Mente Suprema, de quién yo soy hijo
predilecto, me extiende una chequera y me dice: "Hijo mío, éste es el Bazar de la Vida;
compra todo lo que necesites y todo lo que desees, en abundancia. No te preocupes por
lo que gastes. Yo he abierto una cuenta en el banco a tu nombre y siempre habrá mucho
dinero para tí."
Pero yo, desconfiado y temeroso, sin saber siquiera cómo usar mi chequera, preferí
trabajar y luchar para ganarme el sustento y así, con el poquito dinero que tenía a mi
disposición, fui viviendo y "pasándola a medias". Por años le di vueltas al Bazar y
solamente me permití gastar "lo indispensable". Tuve hambre pero nunca comí en los
lugares caros, nunca me di un gusto, ni gasté en nada super lujos. Me encantaban las
joyas, pero siempre me dije que "no me podía dar esos lujos". Me encantaban los trajes
elegantes, pero no creí realmente necesitarlos, o en dónde lucirlos. Y así, después de
muchos años, he descubierto que a nadie le han beneficiado mis sacrificios, que a nadie
le importaron mis ahorros y mis privaciones y finalmente que para nada me sirvió todo
mi sufrimiento.
Yo me di cuenta de que otros podían extender cheques, que gastaban mucho, a veces
en cosas frívolas y superfluas y yo los criticaba.
También supe que otros, los avaros, basaban su felicidad en posesiones y
acumulaban tesoros para llenar los huecos de sus almas y que después escondían esas
riquezas debajo de sus camas, donde nadie las viera ni nadie se las robara, pero se
convertían en esclavos de ellas.
¡Yo nunca ni siquiera averigüé cuánto tenía en el banco, ni jamás he usado la
chequera que me dio mi Padre!
La falta de fe en nosotros mismos, nuestra ignorancia, la creencia de "no merecer"
nos ha obligado a pasar por el Bazar de la Vida con la mente plena de capacidades para
adquirir y gozar de todo, pero nuestros cheques se han quedado en blanco.
Aquellos que sí utilizaron su poder mental para su beneficio, se volvieron
ambiciosos y mezquinos. El poder los cegó y olvidaron la conciencia y la moralidad. Le
quitaron a los pobres y nunca compartieron lo que tenían, pero tampoco lo disfrutaron.
Hoy ya sé que mi Padre la Mente Suprema, me ha dado a mí a través de mi facultad
pensante, al igual que a todos mis hermanos que forman la humanidad, carta abierta y
que tengo derecho a pedir y gozar de todo lo que yo pueda desear, ver y aún imaginar y
que su abundancia para mí y para todos es infinita y eterna.
El mundo fue hecho para mí, para vivirlo plenamente y gozar de todo lo bello que la
Creación ha puesto en este planeta. Todo esto y más es mi gran fortuna y mi eterna
herencia.
Antes, por miedo y pensando que nos lo iban a envidiar, o que nos criticarían por
ese alarde, no platicábamos a nadie nuestros planes y mucho menos nuestros triunfos.
Hoy vamos a empezar a saber que lo merecemos todo. Generalmente el ser humano
busca la felicidad en cosas externas: dinero, viajes, una casa, ir de compras, fiestas o por
medio de psiquiatras. Son las formas que tenemos para desviar nuestras carencias y
nuestra necesidad de llenarlas es eterna.
¿A través de qué quieres ser tú feliz: dinero, poder, inteligencia, riqueza, belleza,
salud, espiritualidad...?
Recuerda que sólo puedes ser feliz a través de ti mismo.
Antes, el ser humano solía soñar o adivinar su futuro. Hoy, con el dominio de su
mente, el ser humano puede -en su mayor parte- cambiar, transformar y decidir su
presente y por añadidura su futuro. ¿Cómo es posible esto? No es magia, es
simplemente disciplinar mi vida, armonizar mis células con amor, orientar y dirigir mi
facultad pensante hacia todas las metas que me propongo, siempre para mi beneficio
propio y para el bien de la humanidad.
Nuestra cultura actual es de consumo. Estamos condicionados a creer: "si yo tengo...
yo soy... o yo valgo". Esta creencia es funesta y está destruyendo a la humanidad. La
realidad debe ser: "Yo soy, yo valgo".
Una gran práctica para la felicidad es vivir el aquí y el ahora.
Una vez que seas un ser integrado, física, mental y espiritualmente, aprenderás a
manejar el poder de tu mente en forma positiva, para tu beneficio propio y a usar todo tu
potencial para ser plenamente feliz.
He aquí una inscripción encontrada en un Templo Egipcio, 3000 años A.C.

"Despierta y busca en tu interior tu felicidad de la misma manera que los seres


mediocres buscan el poder y recuerda que el amor es al mismo tiempo la semilla y la
flor de tu alegría".
"Que tus acciones sean tales que si te las hicieran a ti aumentarían tu felicidad".
"Ama a los demás para que ellos te amen y ámate a ti mismo para que puedas amar
a los demás".

COMO CAMBIAR MI VIDA


Más de 500 años A.C., Confucio dijo:
"El hombre sabio es el amo de su mente, el ignorante es su esclavo".
Los filósofos griegos también nos dijeron:
"CONÓCETE A TI MISMO Y TODO TE SERA DADO POR AÑADIDURA".
Para cambiar nuestras vidas es necesario conocernos a nosotros mismos.
En la Mente Suprema todo ya lo sabemos y si no lo sabemos en el consciente es
porque ignoramos que ya lo sabemos. Necesitamos reconocerlo para vivir nuestra nueva
realidad.
Es entonces cuando empezamos a cambiar.
El tener el conocimiento de la ciencia de la mente, el ya saber cómo cambiar
nuestras vidas y no hacer nada, puede ser la negación a nuestra propia vida, a nuestra
felicidad.
Ya entendimos que yo soy energía cósmica individualizada. Cada ser humano es
único en el Universo y sin embargo es uno con el Universo.
Cada ser humano tiene dentro de sí la facultad de crear, pero en la medida de su
propia creación y solamente a través del poder de la Mente Suprema.
Si yo tomo un recipiente con agua de mar, este líquido, químicamente, tendrá todos
los elementos del mar, pero nunca su poder de creación. En mi recipiente yo puedo
hacer olitas, de acuerdo con mi capacidad. El mar con su capacidad desatará olas
inmensas.
Este poder tiene los atributos del Creador y sin embargo, el Creador y yo somos una
cosa distinta. El Creador y su obra no son nunca lo mismo.
El proceso de cambio en nuestras vidas es un proceso celular que se va a efectuar a
través de nuestras mentes y de nuestros pensamientos.
Cualquier músculo de nuestro cuerpo, si no se usa, se atrofia. En sentido contrario,
vamos a estimular y activar el "ojo de la mente".
La energía cósmica dentro de nosotros ha sido como una llave de agua que poco
hemos usado. Unos por ignorancia, otros por temor, pero la hemos abierto a veces para
recibir gotitas, un chorrito, o de vez en cuando un gran chorro (un milagro, un
descubrimiento, etc), pero la hemos vuelto a cerrar. Este poder mágico de la creación es
una llave que debe estar eternamente abierta, es un fluido vital en nuestras vidas que
debe estar continuamente en uso, para que aprendamos a vivir en armonía con el
cosmos.
Todos nuestros poderes residen en la mente y todos podemos reeducar la mente, a
cualquier edad, ya que todos tenemos la facultad de pensar y la voluntad de escoger.
Estamos en la era científica, la era de la computación. El hombre realiza continuos
descubrimientos electrónicos que auguran una época de grandes cambios científicos y
culturales.
Sin embargo, ni la ciencia, ni la tecnología con todos sus adelantos, podran jamás
crear un ser pensante con vida como yo.
Recuerda que Tú eres el que desea cambiar Por lo tanto, no te preocupes si:
—Tu madre no tiene salud. —Tu hija no es feliz. —Tu esposo es un fracasado. —Tu
hermana está sola. Cuando te preocupaste, tampoco los pudiste cambiar...
No preocuparte no es que no te importe, es solamente ser realista.
Nadie puede dar a otros lo que ellos no quieren, no pueden o no saben cómo tener.
Para cambiar, vamos a hacer uso de la tecnología moderna y vamos a usar una
grabadora. La grabadora funciona a base de cassettes. Nuestra mente tiene cassettes
internos — conscientes y subconscientes— y ahora vamos a reemplazarlos
(simbólicamente).
Vamos a comprar un cassette real limpio, virgen, que no haya sido usado
previamente y vamos a grabar en dicho cassette nuestra nueva programación. Esta
nueva cinta (de 15, 30 o 45 minutos) llevará, con mi propia voz, las órdenes conscientes
que mi mente debe obedecer de hoy en adelante.
Prepara primeramente tu material para tu programación personal, basada en todos
los autoexámenes psicológicos, ejercicios de disciplina y programaciones que has
aprendido en este libro. Hazlo en forma cuidadosa, analizando prioridades y cuidando
que cada programación sea realmente lo que quieres que suceda en tu vida. Recuerda
que la mente subconsciente es literal, la mente es mágica y que las órdenes tienen que
ser claras y precisas, siempre en forma positiva y para tu bien y el bien de los demás. Y
como hecho ya consumado. Todo lo que tú ordenes es energía que se te va a regresar, en
la misma esencia en que tú la programes. Así que debes estar consciente de tu poder
creador, para tu propio bien.
Una vez que tu programación esté lista, en limpio y clara, escoge un lugar tranquilo
sin ruidos y sin música, en donde nadie te moleste y a través del micrófono graba tu
programación. Hazlo con voz suave, dulce, segura y persuasiva, como quien habla con
su mejor amigo y confidente.
El proceso de renovación celular es algo muy serio. Es como una carrera de relevos.
Las células viejas llevan la estafeta de nuestras antiguas programaciones y la van a pasar
a las nuevas células, que de inmediato, al recibir las órdenes, las llevaran a la meta sin
dilación.
Este proceso ha estado operando en nuestra mente desde el momento de la
concepción. Las células cerebrales guardan en su archivo mental todas las impresiones
recibidas a través de cada etapa de nuestra vida.
Nosotros hemos estado programados en forma inconsciente por todo lo que nos
rodea y por las opiniones, ideas, creencias y actos de padres, familia, amigos, iglesia,
gobierno, país, mundo, etc. Hoy vamos conscientemente a iniciar una nueva vida, con
nuestras propias ideas, con el conocimiento profundo y real de mi naturaleza
omnipotente.
Vas a oír con toda regularidad y disciplina tu programación personal durante un
período de tres meses, sin fallar un solo día.
Tu programación es confidencial, privada y nadie debe escucharla, más que tú.
Recuerda que estás manejando energía cósmica. Esto no es un juego, no es un
experimento. Es una realidad, tu realidad. Nadie más puede ni debe conocer ni manejar
tus programaciones mentales.
Todas las noches coloca el audífono de tu grabadora y después de tomar varias
respiraciones profundas, exhalando lenta y pausadamente, relaja tu cuerpo y empieza a
oir tu grabación. Si te duermes es mejor aún, tu mente subconsciente está recibiendo las
nuevas órdenes y las está archivando en tu cassettera mental y la mente consciente no
tiene por qué rechazarlas.
Durante el primer mes que estés escuchando tus programaciones con toda fidelidad
y perfecta disciplina, es muy probable que entres en un estado de crisis, Esta crisis es
favorable en todos sentidos, puesto que estamos conscientes cambiando física, mental y
emocionalmente nuestros antiguos patrones.
La mente se va a rebelan No sabe cómo actuar, ha perdido los patrones de sus
antiguos cassettes mentales y aún en este descontrol tiene que cumplir las órdenes
mentales. Esto es lo que puede pasar:
a) Quizá suceda que al estar programando "paz y armonía", en el primer mes haya
más disgustos y pleitos en tu hogar, oficina, etc.
b) Tal vez al estar programando que "todo el mundo te ama y te bendice", entres en
un estado depresivo, experimentes una catarsis (crisis emocional) y tengas rechazos.
c) Es probable que los cambios que estás regrabando se sucedan sin orden ni
armonía. Si dijiste que "eres feliz en tu empleo" y el que tienes no te gusta, quizá de
inmediato te despidan, etc.
La mente tiene patrones establecidos por los que se ha estado rigiendo durante 20,
30,40 o más años y de repente le vamos a cambiar la orden. Le vamos a ordenar que
destruya el viejo patrón y las células mentales que no tienen conciencia, que no
analizan, que no razonan, que solamente obedecen, ¡no van a saber qué hacer!
La actitud de nuestras células posiblemente será de total contradicción. ¿A quién
obedezco? será la clásica pregunta.
"Mi amo siempre me ha dicho que él sufre, que nadie lo comprende, que se siente
solo y triste". Y ahora, mi amo me ordena "que es feliz, que todos lo quieren y lo
admiran, que nunca está solo y que goza de la vida".
Todo lo que te pase durante el primer mes de escuchar tu nueva programación puede
aceptarse como normal, natural y lógico. Estás principiando cambios básicos en tu
psiquis y transformando tu energía mental.
No permitas que estos cambios o situaciones de crisis te desalienten o te hagan
desistir de continuar escuchando tu nueva grabación. Ten fe, sigue adelante.
La crisis emocional es pasajera, es solamente un cambio de conducta emocional,
mental y hasta físico. Durante años has estado padeciendo las consecuencias de todos
tus traumas, complejos, inseguridades y sufrimientos. Vale la pena experimentar un mes
de crisis para cambiar su vida.
El cambio celular es maravilloso. Es un giro de 180 grados en nuestra propia
circunferencia. Es transformar el caos de nuestras vidas sin orden y disciplina mental.
Es iniciar la transmutación de nuestra propia energía para integrarnos a las leyes
cósmicas de amor y armonía.
Al, segundo mes de escuchar con disciplina y fe tus programaciones, la mente va a
comprender que ésta es tu nueva programación y poco a poco, gradualmente, empezará
a aceptar tus nuevas órdenes. El segundo mes es de transición, la estabilidad psíquica-
emocional no ha sido aún establecida, pero las crisis empiezan a superarse y las
situaciones van cambiando patrones.
Mientras más joven es la persona, más fácil es cambiar programaciones. Mientras
mayor es la persona, más difícil es cambiar patrones, pero nunca es imposible cambiar
las programaciones subconscientes.
Este proceso de cambios no se aplica igual a todo. En algunos aspectos, la mente va
a cambiar desde el primer mes y se van a operar milagros.
Si una persona ha sufrido mucho en la vida, no ha conocido la felicidad y reconoce
ahora que sus programaciones, en su mayoría, han sido negativas, le tomará no
únicamente tres meses, sino seis, nueve meses y hasta un año, cambiar. Sin embargo,
¿qué es un año de disciplina mental, cuando por delante tengo todavía muchos años de
vida, vida feliz y positiva?
Ya para el tercer mes, las células mentales han comprendido que tienen que cambiar
de patrón, que deben obedecer nuevas órdenes, que se tienen que someter a su nueva
programación.
El cambio es fascinante. Las incontables experiencias de quienes han experimentado
esta transformación son maravillosas y seguras.
Ya lograste cambiar tus programaciones anteriores negativas. Sin embargo,
diariamente te vas a dar cuenta de todo el daño que se causa la humanidad por lo que
piensa o dice inconscientemente. Vas a ver, oír y participar de toda clase de energía
negativa en movimiento a tu alrededor. Necesitas detectar y estar en guardia para que
nada de esto ya te afecte.
Acostumbra a tu mente consciente a "cancelar" (X) todo lo negativo, molesto o
dañino para ti, para tu mente o tus emociones, diciendo mentalmente: "Cancelo, cancelo
X", haciendo una cruz que ordene a nuestra mente subconsciente que este pensamiento
no cuenta y debe ser rechazado.
Cambiar creencias es un proceso mental extraordinario y solamente los seres
disciplinados cambian su vida.
¡La mente es de un poder tal, que el día que la dominamos, somos dueños de
nuestros destinos desde hoy y para siempre!

"Al cambiar todo lo interno de tu mente, cambiarás todo lo externo de tu vida"


Unity
LEY DE EVOLUCIÓN
La creación es el orden espiritual de evolución.
La Ley de Evolución, la ley del progreso, es un principio establecido por la Mente
Suprema y nadie puede eludirla.
La creación del Universo que habitamos es bella, nuestro mundo vive bajo leyes
inmutables de evolución y es triste que el hombre en su Libre Albedrío rompa y
desequilibre su armonía propia y la del planeta.
Todo en el Universo obedece a un plan divino sin que podamos aún explicar su
creación o evolución.
La Creación, según la entendemos, obedece a un plan y el plan es orden. Sus leyes
son de armonía y tienen que ser respetadas.
Si el hombre fue creado por una Mente Suprema, tiene que llevar en él una finalidad
divina y esto en sí da solidez a la Ley Evolutiva.
La Ley de Evolución opera en toda la Creación, no es únicamente prerrogativa del
ser humano.
Lo aceptemos o no, lo comprendamos o no, debe ser que el espíritu tenga —a otra
dimensión— la comprensión de las leyes universales.
La elevación de nuestra materia se realiza en la misma forma que toda la evolución
del Universo, que gira en forma curva y continua, en espiral, o sea espiritual.
La fuerza espiral del Universo genera dos fuerzas básicas, la centrípeta del amor que
gira hacia adentro y la centrífuga de la libertad que gira hacia afuera.
Es por eso que las dos energías básicas del Universo son el amor y la libertad.
La Ley Evolutiva, aunque así no se le llame, ha sido estudiada por diferentes
religiones y todas generalmente aceptan que, al morir el ser humano, existe una balanza
de premio o castigo, que nos dará a cada quién conforme nos corresponda.
Aquellos que han estudiado otras filosofías, especialmente la Ley Kármica,
aseguran que al vivir, desencadenamos una serie de causas y efectos conscientes o
inconscientes, que determinan nuestra realidad actual.
De acuerdo con esta ley, el presente es el resultado de nuestro pasado y nuestros
actos marcan el progreso o atraso que determinan nuestro futuro.
En el planeta Tierra estamos en un plano de crecimiento, la vida es la experiencia
maravillosa de participar activamente en la Ley Evolutiva.
Para evolucionar necesitamos comprender que dentro de nosotros —y a través de su
energía— radican los mismos atributos de la Mente Suprema, la sabiduría y el
conocimiento de la verdad.
El hombre evoluciona y se integra a través de la energía de la Mente Suprema y ésta
se manifiesta a través dé nuestra mente.
Tenemos varios dones o poderes espirituales que nos ayudan en nuestra elevación
evolutiva. Entre ellos se encuentran: la conciencia, la intuición, la percepción, la
clarividencia, la audición, la precognición, la ubicuidad, la levitación, la
materialización, etc.
Debemos dar crédito a las fuerzas invisibles que nos rodean, todo esto lo conocemos
por el nombre de fenómenos metafísicos.
El hombre, para progresar, debe transmutar la esencia de su plan físico en esencia de
amor, esencia de paz, esencia de armonía y esencia de elevación para integrarse a la
energía de la Mente Suprema.

ILUMINACIÓN
Hay que recordar que en los tiempos antiguos las enseñanzas para desarrollar al
hombre en los aspectos intelectual, psíquico o espiritual, fueron dadas solamente a
ciertos individuos que eran considerados dignos y capaces de recibirlas.
De hecho nuestra civilización está ya lista para concientizar la relación entre la
energía del pensamiento y la materia, al igual que Einstein relacionó la materia con la
energía.
El principal objetivo de la armonía de la integración de todo ser humano es llegar a
la iluminación interna.
Cuando el aprendiz de yoga pregunta: Maestro, ¿qué es lo que voy a encontrar? ¿A
qué fuerzas me tengo que enfrentar? ¿Cuáles son los misterios que tengo que descubrir
antes de ser iluminado? El gurú responde "Nada que tú no lleves dentro".
Nosotros, al hacer conciencia (con-ciencia, quiere decir, con conocimiento),
descubrimos el significado de la gran máxima esotérica que nos dice:
"Igual es el macrocosmos que el microcosmos", o sea, "igual que es arriba, es
abajo".
Entonces podemos decir:
"Yo soy la vida".
"Yo soy la creación de mi propio universo".
"Yo actúo como la máxima obra de la Mente Suprema".
"Yo soy uno con mi Creador".
Desde hoy, que ya estoy iluminado, voy a manifestar el amor incondicional en todos
los actos de mi vida:
Primero, a la Mente Suprema, que es mi Creador.
Segundo, a mí mismo.
Tercero, a mis padres, pareja, hijos, hermanos y familia.
Cuarto, a todos mis semejantes.
Quinto, a los tres reinos: animal, vegetal y mineral.
Sexto, a toda la Creación: sol, estrellas y galaxias.
Séptimo, a todas las creaciones y descubrimientos del hombre, en todos sus niveles.
"Nadie llega a la luz de la iluminación si no es a través de la energía del amor
incondicional".
La fuerza que mueve al ser humano es el amor, pero más allá del amor está el Ser.
La elevación de nuestro espíritu nos reintegra con el Ser Supremo, con el Espíritu
Creador.
¿Qué es el conocimiento psíquico? Es desarrollar la habilidad de despojarse del ser
personal y poder establecer comunicación con todas las demás mentes y pensamientos.
¿Qué es la iluminación? Todos tenemos la luz, pero no la manifestamos. Los
maestros, guías, gurús, etc., así como los santos, ya la tienen y la manifiestan. Estas son
las auras que rodean el cuerpo magnético, las aureolas que circundan la cabeza y los
pensamientos de los que están y viven en santidad.
Cuando una persona nos motiva, nos conmueve o sus palabras encierran un gran
mensaje, solemos decir: ¡Parecía un iluminado! ¡Habló como si estuviera iluminado! Y
aunque la luz aparentemente es invisible, se percibe, se siente y se vive.
Hagamos a los hombres espirituales, la espiritualidad les permitirá crear conciencia,
la conciencia los hará morales y la moralidad los hará buenos seres humanos, buenos
padres, buenos ciudadanos, buenos gobernantes.

LEY DE SUSTITUCIÓN
La Ley de Sustitución es posiblemente una de las más avanzadas para el individuo
que desea conocer su esencia espiritual, cósmica y universal.
La mayor parte del tiempo, nuestras peticiones son condicionadas o están sujetas a
nuestras necesidades, angustias, limitaciones, creencias y dudas.
Al conocer la Ley de Sustitución y cuando ya estamos totalmente integrados,
aprendemos a decir:
"Dejo de actuar por mí y lo pongo todo en manos de la Mente Suprema".
La Ley de Sustitución es reemplazar la oscuridad de nuestras creencias por la luz de
nuestra verdad.
La Ley de Sustitución es aceptar los pensamientos de la Mente Suprema como
propios y dejar que nuestra voluntad sea únicamente la suya.
Si la Mente Suprema es el todo, yo, por la Ley de Sustitución, le pido que ella lo
haga todo por mí, que resuelva por mí, que lo consiga para mí, pero todo el crédito es de
la Mente Suprema.
Yo me convierto entonces en su instrumento de amor y paz sobre la tierra.
El entrar a la dimensión de la Ley de Sustitución significa que hemos entrado a la
comprensión total, a la aceptación completa y de que finalmente en paz y armonía nos
entregamos al Todo.
"Dejo de pensar por mí y dejo actuar a la Mente Suprema en mí".
"Todos los días entrego todos mis problemas a la Mente Suprema y ella me los
resuelve".
Esta Ley es la que opera en otros reinos de la creación, ¿Eres tú acaso menos que un
ave? El pájaro no se preocupa por su supervivencia.
Dentro de la Creación, que es eterna abundancia y armonía, existen todos los
elementos para que el hombre viva tranquilo.
En nuestra limitación, el hombre ha escogido creer que tiene que luchar por el pan
de cada día y así está programada toda la humanidad. Se cree que todo tiene un precio y
que por todo tenemos que pagar.
La Ley de Sustitución nos enseña que todo en la vida se basa en el maravilloso
principio del "intercambio de valor por valor". A través de este principio aprendemos a
establecer "valores" y dejar de hacer "pagos".
Aplícala en todos los niveles de tu vida: física, emocional y espiritualmente, pues ya
sabemos no solamente que todo se nos regresa, sino que cada pensamiento, cada
sentimiento y cada acto es un "valor" que estamos intercambiando en nuestras vidas.
Las condiciones de nuestras vidas las hemos establecido nosotros, a través de
nuestro Libre Albedrío y nuestra voluntad limitativa. El hambre existe porque nosotros
no hemos aún decidido que debe abolirse este concepto. La pobreza es una realidad,
porque nos hemos condicionado a vivir con escasez. Las necesidades son reales, porque
nosotros las hemos creado. La enfermedad es falta de armonía.
En la misma forma en que la humanidad, por ignorancia, ha creado todo este caos a
través de la mente colectiva, cuando la humanidad haga uso consciente de su poder
mental divino, cambiarán las condiciones existentes en este planeta Tierra.
El aspecto más accesible de esta maravillosa ley para todos los seres que ya hicieron
conciencia, es simplemente el sustituir todos los elementos que han creado infelicidad
en su vida.
Esto es, que si yo antes pensé que era pobre, lo sustituyo por la palabra rico y
comienzo a crear mi nueva realidad, a todos mis niveles.
La Mente Suprema es omnipotente y omnisciente, es por esto que este poder lo
puede y lo sabe todo. Una vez que empezamos a actuar a través de la Mente Suprema,
ella nos dirige, nos estimula, nos protege y nos lo da todo.
¿Y por qué me lo va a dar todo? Porque soy hijo de esa energía divina, porque aquí
en el plano terrenal soy su Creación Suprema y porque el Creador me hizo a su imagen
y semejanza.
Por esta simple razón, ahora sé que todo me lo merezco. La liberación total de la
persona es a través de la conciencia.
El ser humano para integrarse necesita conciencia. Esa conciencia se logra a través
de las experiencias del alma y de la disciplina.
La auto-disciplina es el orden y la moral de nuestras vidas para desarrollar nuestras
facultades sensoriales.
El hombre antes decía yo creo:
"Yo creo que se hará el milagro". "Yo creo que ahora sí voy a hacer este negocio".
"Yo creo que este doctor me salvará". "Yo creo que ahora sí ya cambiará mi suerte". El
hombre evolucionado, el ser ya integrado dice yo sé:
"Yo sé que la Mente Suprema me hace este milagro". "Yo sé que ya hice este
negocio". "Yo sé que este doctor me salva". "Yo sé que siempre tengo muy buena
suerte". La Ley de Sustitución es la armonización total de nuestras vidas. Es liberarse
del ego y entregarse al Todo.
"Con la sabiduría de mi Mente Suprema, yo sustituyo todos los aspectos negativos
de mi vida y me integro al universo de armonía total, abundancia, paz y felicidad".
"Mente Suprema, yo ahora sé que todo lo bueno y lo mejor de la vida me lo das
porque yo me lo merezco. Desde hoy, yo soy un instrumento de tu amor sobre la tierra y
así me manifiesto".
"Te doy las gracias porque sé que ya es mi realidad".

"La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, y la demostración de las cosas que
no se ven"

LEY DE INTEGRACIÓN
La Ley de Integración es también la Ley de Transmutación.
La Mente Suprema es Mente-Espíritu, Padre-Madre absoluto, Energía Creadora,
Poder Infinito y Eterno.
La Mente Suprema lo es todo, la Mente Suprema está en todo y todo lo que existe
ha sido creado por la Mente Suprema.
El poder, la energía y la fuerza de esta Mente Suprema es el origen de todo y es la
energía de vida que sostiene el espíritu.
Todo en el Universo es parte de esta misma energía. La Mente Suprema lo incluye y
lo abarca todo, esa es la naturaleza omniabarcante y omnipresente de la Mente Suprema.
La Mente Suprema es también infinita y eterna, es por eso que nuestra esencia es
también infinita y eterna.
La Mente Suprema está presente en cada uno de nosotros, cada ser humano forma
parte de esta divina energía y cada partícula de luz y energía en cada ser humano, cada
célula de nuestro cuerpo, conforma así el todo.
La misma energía, el mismo poder que creó el Universo, te creó a ti, me creó a mí y
creó también el pájaro, la flor, el agua, los astros y todo lo existente. Sólo que tú, yo,
ellos y todo lo creado, somos energía cósmica individualizada.
Al conocer y entender esta energía y la fuerza magnética de cohesión y armonía que
une la energía del Universo, comprendemos que todos somos uno con la Creación.
Igualmente comprendemos que si nosotros ahora — habiendo ya hecho conciencia
de mi naturaleza divina— hacemos daño, ofendemos o causamos dolor a otro ser
humano, ese daño, esa ofensa y ese dolor no solamente nos lo estamos causando a
nosotros mismos, sino que ¡estamos afectando también a toda la Creación!
El Universo entero, la energía del todo es afectada y dañada de acuerdo con nuestros
actos, a través de nuestros pensamientos.
Toda la energía es una y todos somos parte de esa energía. La Creación es una, en
todas sus formas y manifestaciones y todos somos uno con la Creación.
Las religiones, en diferentes formas, nos explican que el proceso de la muerte no es
más que una transformación, es la Ley de transmutar nuestra materia en luz,
integrándose al espíritu, que es la energía cósmica.
El ser humano es energía pensante que se manifiesta a través de una vestidura que es
la materia-cuerpo.
La muerte es en realidad un cambio de esencia, es energía continua y eterna.
Nuestro cuerpo es solamente energía condensada y mutable. La muerte es un ritmo
normal y rutinario de la existencia. Es un período de cambio y transformación.
Aprende a aceptar la muerte como un cambio natural una transmutación de la
energía eterna.
La entrega total de nuestra vida a la energía de esa Mente Suprema significa que
como parte de esa Mente Creadora existen fuerzas omnipotentes superiores que nos
protegen y guían a pesar de que no las conozcamos o más aún a pesar de que no las
comprendemos.
¿Cómo puede la mente consciente comprender la Mente Suprema? Sólo a través del
amor.
El amor es la conciencia de nuestra perpetua unión con la Mente Suprema, es la
energía indisoluble e inmutable que nos hizo su creación máxima aquí en la Tierra.
La esencia de la Creación entera es amor y su obra es de armonía.
La Ley de Transmutación es integrar al ser humano con la Mente Suprema, es
transformar toda la energía negativa en energía positiva, es en suma, funcionar en
armonía perfecta con la Creación.
Es el proceso de involución que significa regresar al origen. En este maravilloso
proceso no es el Creador el que viene a ti, El vive en ti, El está en ti y El es quien
integra tu esencia con su Ser.
Tú eres quien empieza entonces a manifestarlo, según tu grado de adelanto moral y
espiritual y los demás así lo perciben, según su grado de comprensión.
Tu armonía interna comienza a manifestarse en todos los momentos de tu vida: al
comer, al dormir, al trabajar al amar, ¡al vivir!
De la razón de los cinco sentidos el ser humano pasa a la intuición del Sexto Sentido
y a través de la intuición Todo comienza a tener sentido con el Todo.
Sin embargo, el principio básico de nuestra integración se resume en:
1. Amar a tu Creador.
2. Amarte a ti mismo.
3. Amar a tu prójimo.
Se dice que el hombre tendrá que ser salvado por el hombre mismo. Ahora sabemos
que esto se realiza a través de su mente.
Aquí principia nuestro incomparable aprendizaje físico, mental y espiritual, nuestra
maravillosa jornada en esta vida: ¡El reto y el milagro de nuestra integración emocional
en amor!

PAZ INTERNA
"La paz os dejo, mi paz os doy".
Y con estas sencillas palabras un Mesías legaba al mundo uno de los secretos más
preciados para el ser humano: la paz interna.
Esa paz, que si pudiera ser plasmada para nuestros sentidos, podría compararse a la
más sublime sinfonía, a la más espectacular obra de la naturaleza, al perfume más dulce
y más suave, a la más tierna de las caricias.
Cuando estamos en paz, en armonía con el Cosmos y con nosotros mismos, los
sentidos se conectan con planos más avanzados en que el ser se expande y se eleva.
Y si eso lo vivimos a nivel material, ¡qué será el vivir esa paz interna a nivel
espiritual!
La paz interna es sinónimo de una conciencia tranquila, una conciencia que se
integra a la armonía infinita y vibra en ella.
La paz interna es la luz que se vive y se manifiesta, es la que irradia luminosidad a
nuestras caras, la que permite que el alma sonría a través de los ojos, la que lleva la
palabra feliz y alegre a nuestros labios.
La paz interna nutre de gozo el corazón.
Y... ¿cómo se consigue esa paz? tú me preguntas.
—Busca a tu hermano y dale tu bendición.
—Busca a tu enemigo y dale tu perdón.
—Busca al desvalido y ayúdalo a superarse.
—Busca al que yerra y dale tu comprensión.
—Busca al que sufre y ofrécele tu consuelo.
Y no olvides también en buscarte a ti mismo, de borrar tu pasado, de comenzar una
nueva vida, de perdonarte todos tus errores como un ser en crecimiento.
Entonces ofrécete a ti mismo, en adoración a esa Mente Suprema que te creó, con
todo el amor de su creación puesto en ti.
Que la paz sea entre vosotros.
MAHATMA GANDHI

"DIEZ REGLAS PARA SER FELIZ"


1.- Nadie va darme la felicidad, sólo yo puedo conseguirla.
En este primer pensamiento, el ser humano toma la responsabilidad de su vida e
inicia una búsqueda y un esfuerzo por encontrar eso que tanto busca.
2.- Yo soy un ser único en toda la tierra, nadie me comprende mejor que yo, y nadie
sabe lo que yo necesito mejor que yo.
En este segundo principio se dan las bases para eliminar cualquiera ofensa que las
personas reciban de partes de otras; cualquier comentario que deprima a una persona
podrá ser nulificado bajo este principio, ya que la persona reconoce que nadie opinará
acerca de ella, puesto que nadie la conoce mejor que ella misma.
3.- Lo que recibo ahora es lo que sembré ayer, y lo que siembre ahora será lo que
reciba mañana.
Este tercer principio permite al ser humano reconocer que los problemas actuales
son resultado de acciones incorrectas del pasado, pero que, por lo mismo, el momento
presente es el indicado para ir sembrando un futuro.
4.- Ni el pasado ni el futuro pueden lastimarme, sólo el presente tiene valor en mi
vida.
Entendiendo este cuarto principio, la persona le dará todo el valor que tiene su
momento presente y le restará importancia a los hechos pasados que le causan
remordimientos, y a los hechos futuros que le causan angustia.
5.- Sólo yo decido lo que debo hacer en este momento.
Es decir, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso,
influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante.
6.- Sólo en el amor y en la paz interior puedo tomar las decisiones correctas.
Es decir, si hemos de actuar en el tiempo presente, tendremos que hacerlo en paz y
con amor, pues de esta manera, las acciones que tomemos estarán inspiradas en nuestra
más alta capacidad tanto de servicio como de inteligencia.
7.- En mis decisiones tomaré siempre en cuenta el beneficio de los demás.
Es decir, tomaré aquellas decisiones que beneficien a la mayor cantidad de personas;
de esta forma, mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria que es la de recibir
la compensación por el servicio prestado a los demás.
8.- Mi cara es el reflejo de mi estado interior.
Es decir, cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la
sonrisa, y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de amor,
porque de esta forma estaremos reflejando la sincera armonía de quien ha aprendido a
caminar en el sendero de la felicidad.
9.- Soy un hombre al servicio de la humanidad.
Es decir, todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta,
servirá para la gloria de la humanidad, o bien, para la perdición de ella.
10.- Yo tengo una misión en la vida, ser feliz y hacer felices a los demás.
Este último principio da sentido a nuestra existencia, y, a la vez, orienta nuestros
esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.
¿Qué hay más allá de estas claves, qué podríamos decir además de lo mencionado
de cada una de ellas? En las siguientes sesiones veremos, que detrás de estos principios,
se encuentra un camino que permitirá a todos los seres humanos, mantener siempre en
su mente, las claves que les permitan alcanzar una vida llena de paz y de armonía
espiritual.