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La economía mundial en el siglo XXI

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En el último tercio del siglo XX, los núcleos más poderosos del capitalismo del
Norte “rico” y desarrollado como del Sur “pobre” y subdesarrollado se lanzaron a
superar los límites –económicos, sociales, técnicos y políticos– de la matriz taylor-
fordista mediante la transformación de las condiciones en las cuales se producen las
mercancías o los bienes económicos.
En el último tercio del siglo XX, los núcleos más poderosos del capitalismo del
Norte “rico” y desarrollado como del Sur “pobre” y subdesarrollado se lanzaron a
superar los límites –económicos, sociales, técnicos y políticos– de la matriz taylor-
fordista mediante la transformación de las condiciones en las cuales se producen las
mercancías o los bienes económicos.

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LA ECONOMÍA MUNDIAL EN EL SIGLO XXI

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GUSTAVO ARCE

LA ECONOMÍA MUNDIAL EN EL SIGLO XXI

FUNDACIÓN DE CULTURA UNIVERSITARIA

© Fundación de Cultura Universitaria

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GUSTAVO ARCE

1º edición, abril de 2013

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25 de Mayo 583 - Tel. 2916 11 52 C.P. 11.000 Montevideo - Uruguay ventas@fcu.com.uy /www.fcu.com.uy DERECHOS RESERVADOS Queda prohibida cualquier forma de reproducción, transmisión o archivo en sistemas recuperables, sea para uso privado o público por medios mecánicos, electrónicos, fotocopiadoras, grabaciones o cualquier otro, total o parcial, del presente ejemplar, con o sin finalidad de lucro, sin la autorización expresa del editor.

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INTRODUCCIÓN
En el último tercio del siglo XX, los núcleos más poderosos del capitalismo del Norte “rico” y desarrollado como del Sur “pobre” y subdesarrollado se lanzaron a superar los límites –económicos, sociales, técnicos y políticos– de la matriz taylorfordista mediante la transformación de las condiciones en las cuales se producen las mercancías o los bienes económicos. El proceso de mutación fue y es posible debido a la posibilidad que algunas grandes Empresas y Estados poseían y poseen de asociar la producción de los bienes con la producción del Conocimiento. El desarrollo desigual y conflictivo de una economía capitalista de la información comenzó alrededor de los años 80 y prosigue actualmente, provocando modificaciones considerables en la división social y técnica del trabajo, en la organización de la oferta y de la demanda, en las formas y modalidades de la competencia, y en la relación del Estado con el mercado y la sociedad civil. Por estas razones, entre otras, el capitalismo y la Humanidad están en una fase de sus evoluciones históricas notoriamente diferentes a las conocidas desde el 1600. En la primera parte de este libro se presentan y se analizan el objeto de estudio de la Economía Mundial, sus Actores, sus flujos y las tres primeras fases de su evolución histórica. En la segunda parte se examinan las mutaciones que conocen la Economía Mundial y las Relaciones Internacionales en los últimos cincuenta años. Este texto está destinado fundamentalmente a los estudiantes que cursan la asignatura Economía Mundial y Relaciones Internacionales, de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República (UdelaR), sin embargo puede ser leído por todos aquellos que por diferentes razones estén preocupados por discernir y aprehender la estructura y organización de la economía mundial en el siglo XXI. Algunos de los temas que son tratados en este trabajo fueron también presentados y discutidos en los seminarios de posgrado en la Escuela de Posgrado de la Facultad de Derecho de la UdelaR, y en Brasil, en el Programa de Posgraduação da Universidade de São Paulo y en el Centro Universitário de Brasilia (UNICEUB). Quiero expresar mi reconocimiento, por una parte a todos aquellos que discutieron los temas tratados en este texto, y a quienes leyeron y corrigieron este trabajo, asumiendo in totum las deficiencias que aún persisten en él, y por otra parte a la Fundación de Cultura Universitaria por haber aceptado su publicación. Montevideo, marzo de 2013

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PARTE I LOS ACTORES, LOS FLUJOS Y LAS FASES DE LA ECONOMÍA MUNDIAL
El objeto de estudio de la Economía Mundial consiste en aprehender y explicar las relaciones entre la economía de los pueblos y de las Naciones -economía nacional o interna-, la economía entre las Naciones y los Estados -economía internacional-, y la economía en y del Mundo. El análisis de la Economía Mundial implica y exige que el mismo se realice mediante el abordaje de los principales Actores y de los flujos. Los Actores son: los Estados; los actores no estatales que intervienen en actividades reputadas lícitas (las empresas multinacionales globales (EMGs), los actores que representan a la sociedad civil mundial -las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)- y otras organizaciones privadas que representan al mundo asociativos); y finalmente los actores privados que desarrollan una amplia y poderosa gama de actividades económicas ilícitas que conforman la llamada economía y sociedad delictiva. Los flujos son la producción y el comercio mundiales, la población y su desplazamiento a través de las diversas fronteras, la inversión directa extranjera, los flujos monetarios y financieros. De la acción combinada de los actores y de los flujos, surgen y se estructuran las relaciones internacionales que transcurren en un espacio jerarquizado, diversificado, que atraviesa a los pueblos, a las Naciones y a los Estados, y que es la Economía Mundial. Podemos definir a la Economía Mundial como el conjunto de actividades económicas (materiales e inmateriales, lícitas e ilícitas, productivas, comerciales, financieras, tecnológicas) que se desarrollan a escala planetaria, tanto a escala local, como regional, nacional e internacional y que son unificadas y gobernadas por la lógica de producción y reproducción capitalista. Desde los siglos XV y XVI, las formaciones capitalistas dominantes por medio de sus relaciones internacionales, de la acción de sus empresas y Estados, han construido espacios multinacionales donde transcurren los densos flujos de la economía del Mundo. En los últimos 50 años, la economía mundial y las relaciones internacionales -económicas, jurídicas y políticas- se han vuelto más densas y complejas de lo que fueron en el período denominado período del orden europeo (17801870) y del más reciente llamado período anglo-ruso/soviético-estadunidense (1870-1917/ 1918-1989).

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En efecto, de casi una media centena de Estados que fundaron la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al finalizar la Segunda Guerra Mundial, hoy ya son alrededor de 200 Estados que son miembros de la ONU. Las relaciones interestatales fueron, son y seguirán siendo esenciales a la existencia de las relaciones internacionales y a la economía mundial.
CUADRO 1

Como veremos posteriormente, el concepto y agregado económico que es el PBI, utilizado también como indicador estadístico para cuantificar y medir el Poder y la Riqueza de un Estado, exclusivamente en función del valor y del volumen de los bienes de uso final producidos lícitamente por los residentes en un territorio, este concepto será ampliado desde el último tercio del siglo XX, pues el Poder y la Riqueza comprenden también los recursos productivos y las cifras de ventas de las EMGs, las producciones y los valores monetarios de los múltiples y diferenciados emprendimientos que realizan las organizaciones civiles no gubernamentales, los voluminosos recursos que movilizan las organizaciones con actividades ilícitas, además de las importantes producciones y actividades no remuneradas, y finalmente, los impactos que las diversas actividades humanas ejercen sobre el medio ambiente, es decir, lo que se conoce como la huella ecológica que significa y se mide –en hectáreas globales–1 .

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Se entiende por huella ecológica o sobregiro ecológico el proceso que sucede cuando la demanda de una población sobre un ecosistema excede la capacidad biológica del mismo. Esto implica que el ecosistema no puede regenerar los recursos que consume la población, ni tampoco absorber los desechos derivados del consumo humano. La huella ecológica representa una fracción de la biósfera productiva (una hectárea), necesaria para el mantenimiento de los flujos indispensables para la producción y, por ende, a la economía del Hombre en el Planeta Tierra. Expresada en hectáreas globales, la huella ecológica puede medirse en términos equivalentes a la superficie del Planeta. Por definición, entonces, el

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Es entonces que desde 1950 empiezan a elaborarse nuevos “indicadores de riqueza”2. Al pionero trabajo de Bertrand de Jouvenal, en Francia, le siguió el de Nordhaus y Tobín3 y el índice que elaboraron llamado índice de bienestar neto –IBN–; desde la década de los años 90, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano comenzó a publicar anualmente un informe con ese título, y clasificó a los Estados y Sociedades en función de su ya célebre y reconocido internacionalmente Índice de Desarrollo Humano –IDH–.
CUADRO 2

En el año 2001, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico –OCDE– publicó un informe sobre el capital humano y el capital social realizado sobre seis estados miembros de la OCDE con mayor desarrollo económico en términos de PBI. Dicho informe reconocía así el trabajo de Lars Osberg4 sobre el bienestar económico en Canadá. En su trabajo Lars Osberg y Andreu Sharp analizaron las series estadísticas del bienestar económico en Estados Unidos y las compararon con las de Canadá. Las diferencias entre medir la Riqueza y el Poder en términos exclusivamente de PBI, y medirlas según el
aumento de la huella ecológica conlleva e indica el agotamiento del capital biológico que permite y reproduce la Vida en el Planeta. Véase al respecto: Raisson, Virginie: 2033. Atlas des Futurs du Monde. Ed. Robert Laffont, París, Francia, 2010; también: Rapport Planète Vivante 2010. Biodiversité, biocapacité et développement. Ver WWF: http://www.wwf.fr/ Gadrey, Jean y Jany-Catrice, Florence: Les nouveaux indicateurs de richesse . Ed. La Découverte, Collection REPÈRES, París, Francia, 2005. Samuelson, Paul y Nordhaus, William: ECONOMÍA. Ed. McGraw-Hill, Madrid, España, Decimoquinta edición, 1996, Capítulo 23, p. 427. Gadrey, Jean y Jany-Catrice, Florence: Les nouveaux indicateurs de richesse. op. cit.

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IBEE (índice de bien-être économique, o sea, índice de bienestar económico) son evidentes, como lo prueba dicha investigación.
GRÁFICA 1

La originalidad y el aporte del índice de bienestar económico de Osberg y Sharp consisten en reunir y medir cuatro dimensiones del bienestar económico, a saber: a) En primer lugar se toman en cuenta los flujos del consumo corriente, luego los flujos reales de la producción doméstica (trabajo no remunerado), los “bienes” culturales y otro tipo de consumo de bienes no mercantiles. b) Luego se toma en consideración la acumulación neta del stock de recursos productivos (toda la gama de los recursos que constituyen el capital físico de una sociedad), los bienes de consumo duradero, la inversión en investigación y desarrollo, los costos medioambientales y el endeudamiento externo. c) En tercer lugar el índice hace referencia a la distribución del ingreso, la pobreza y las desigualdades que, en general, conoce una población determinada. d) Finalmente, se considera la dimensión de la seguridad o de la inseguridad económica (el temor de perder un trabajo, las posibilidades de padecer una enfermedad, el rompimiento de los lazos familiares, la vejez, etc.). Como se puede apreciar, la propuesta de Osberg y Sharp conjuga la dimensión económica heredada de la macroeconomía keynesiana representada en las cuentas nacionales –bienes de uso intermedio y finales, los componentes de la demanda interna, el PBI, el análisis de la distribución del ingreso-, con las percepciones que los individuos se forjan de la seguridad o de la inse-

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guridad, no solo económicas, sino también de las que surgen de actividades no necesariamente mercantiles. Tal como lo señalan Jean Gadrey y Florence Jany-Catrice5 , el índice elaborado por Osberg y Sharp si bien tiene en cuenta los recursos y los bienes que se transan en un mercado, el mismo se complementa porque trata de medir la sensación de bienestar que una determinada población tiene cuando toma en consideración elementos que no son estrictamente transables en un mercado. Según estos autores, el índice de Osberg y Sharp tiende a tener en cuenta los elementos que resume el Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de las Naciones Unidas, numeral 1, según el cual: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”6 Recientemente ha sido publicado otro informe que intenta completar y expandir la noción de la Riqueza y el poder de un Estado no solo en términos de PBI. Es el informe de la Comisión sobre las Performances Económicas y Sociales elaborado bajo la responsabilidad de Joseph Stiglitz, Amartya Sen y Jean-Paul Fitoussi7 . A su vez, en lo que concierne a los actores no estatales que realizan actividades lícitas (EMGs), en el último medio siglo, su peso y su importancia se incrementaron considerablemente en el funcionamiento de la economía mundial y en las relaciones internacionales. Según la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (CNUCED), en su Informe Anual World Investiment Report8 del año 2001, el nuevo milenio se inició contando con 65.000 EMGs que provenían de 67 países y que poseían y/o controlaban 850.000 filiales presentes en 175 Estados. Las cifras de ventas de esas filiales equivalían, en ese año: - al 11 % del Producto Bruto Interno Mundial -PBIM-, es decir, un poco más de lo que representaba China en el PBIM;

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Gadrey, Jean y Jany-Catrice, Florence: Les nouveaux indicateurs de richesse. op. cit. Especialmente el capítulo 6. http://www.un.org/es/documents/udhr/ Rapport de la Commission sur la mesure des performances économiques et du progrès social. Difundido públicamente el 14/09/2009. www.stiglitz-sen-fitoussi.fr Citado por Andreff, Wladimir: Les Multinationales Globales. Ed. La Découverte, Collection REPÈRES, París. Francia. 2003.

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a dos veces y medio el valor de las exportaciones mundiales (en el 2001, el valor de las exportaciones mundiales fue de 5.984 mil de millones de dólares americanos)9 . En ese mismo año en la bolsa de New York, la capitalización bursátil de esas mismas EMGs alcanzó casi el 10% del PBIM10 , lo que equivale a un poco más de dos veces el valor de la parte que representa el Mercosur (4,1%) y el Asean (4,1%), en el Producto Mundial. En 1984, las 200 multinacionales privadas más poderosas representaban un cuarto del Producto Mundial y casi un tercio en 199711 . Entre 1990 y 2000, el PBIM se multiplicó por 1,2 pero las ventas de las 500 EMGs se multiplicaron por 3,212 . Con estos órdenes de magnitud que indican, parcialmente, el poder que ostentan las EMGs, se comprenden rápidamente los fundamentos económicos y políticos que justifican la importancia decisiva que las EMGs tuvieron, tienen y tendrán en el funcionamiento y en la estructura de las relaciones económicas internacionales. En el año 2009, según la revista norteamericana Fortune13 , las primeras 500 empresas globales realizan una cifra de ventas que equivale: a las 2/ 5 partes del valor del PBI mundial de dicho año y a las 3/5 partes del valor del comercio mundial, de ese mismo año. Es decir, estos guarismos son similares a los que los EUA, junto a la UE, representan respectivamente en el PBIM y en el Comercio Mundial. En virtud de los recursos que controlan, similares, y aún superiores a los de muchos Estados-Naciones, las EMGs influyen de manera decisiva en: a) la organización que va asumiendo la división internacional del trabajo y, por ende, en las especializaciones de las regiones y en sus producciones; b) la matriz y la estructura sobre la cual se asienta el sistema productivo mundial (¿qué, cómo, cuánto y para quién producir? ¿qué métodos utilizar en la organización de la producción?: taylorismo, fordismo, neotaylorismo/ ohnismo, o toda otra combinación posible en la organización del trabajo etc.); c) la elaboración de las medidas de política económica de los Estados y de los Gobiernos, en los organismos internacionales surgidos de los acuer9 Véase O.M.C: Estadísticas del comercio internacional. Informe Anual 2002, Ginebra, Suiza. 10 Ver: Multinationales: secousses dans la mondialisation. En: Alternatives Économiques, Hors série, 4è trimestre 2001, Ed. SCOP-SA, París, Francia, pp. 52 y ss. 11 Clairmonte, Fréderic y Cavanagh, John: Le Monde Diplomatique. Diciembre 1985 y Abril 1997, respectivamente. También, Beaud, Michel: L’Économie Mondiale dans les années 80. Ed. La Découverte. Collection Cahiers libres, París, Francia, 1989, p. 60; y Arce, Gustavo y Ferro, Lilia: Las Mutaciones del Capitalismo y las Relaciones Internacionales. Ed. F.C.U, Ficha Nº 78, Montevideo, Uruguay, 2000. 12 En World Investment Report. Transnational Corporations and Export Competitiveness . UNCTAD, 2002, Box IV.1, p. 90. 13 Citada por Beaud, Michel: FACE AU PIRE DES MONDES. Éditions du Seuil, París, Francia, 2011, p. 76.

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dos pactados en Yalta y en Bretton Woods, actualmente en pleno proceso de reformulación, tanto en sus objetivos como en la redistribución del poder que los estados poseen en dichas instituciones. En los últimos 50 años, con el notable proceso de internacionalización del capital y de la producción, y el aumento constante de los intercambios comerciales mundiales, el decisivo peso de las EMGs también ha provocado cambios profundos en los cimientos sobre los cuales se edificó gran parte del edificio teórico y práctico del comercio internacional y de las relaciones económicas internacionales. En efecto, con la multinacionalización de la producción y el comercio que imponen las EMGs, se desarrolló y consolidó el comercio intrafirma, es decir, aquel que circula entre las filiales y la casa matriz de las EMGs Esos flujos intramultinacionales representan al principio del presente siglo, según las fuentes y los cálculos14 , entre el 30 y el 60% del comercio total mundial. Este tipo de comercio interno al espacio que crean las EMGs altera la concepción clásica y convencional de la economía y de la contabilidad que aprehende los intercambios entre empresas ontológicamente distintas, y residentes en Estados diferentes15.
CUADRO 3

En cuanto a los actores no estatales que intervienen de facto en las relaciones internacionales y en la economía mundial, en actividades lícitas, es necesario destacar especialmente todas aquellas organizaciones no gubernamentales y del movimiento asociativo y cooperativo. Entre 1900 y 1970,
14 Véase por ejemplo, Andreff, Wladimir: Les Multinationales Globales. op. cit.; y OMC: Estadísticas del Comercio Mundial. Informe 2003, Ginebra, Suiza; en 2003 el comercio total mundial alcanzó el valor de 12.254 mil millones de dólares (5.984 para las X; 6270 para las M). Véase por ejemplo, Chaponnière, Jean-Raphaël y Lautier, Marc: La montée des échanges Sud-Sud dans le commerce mondial . En: L’économie mondiale 2013 . CEPII, Ed. La Découverte, París, Francia, 2012, pp. 91-103.

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las asociaciones civiles sin fines de lucro denominadas ONGs no alcanzaban la cifra de 5.000; en los últimos treinta años se constituyeron casi 25.000, según el informe de los investigadores de la London School Economic’s, autores de la Global Civil Society16 . El fulgurante ascenso del mundo asociativo de las ONGs internacionales, núcleo de la emergente sociedad civil mundial, muestra que junto al accionar del Estado y del sistema político, las personas se agrupan y se asocian, sea para desarrollar acciones junto al Estado, sea para sustituirlo en funciones que genuinamente le corresponderían asumir y que por múltiples razones ya no las cumple. En Europa Occidental, donde se localizan mayoritariamente las sedes de las principales ONGs17 , el esfuerzo al cual se vieron sometidos los Estados y los gobiernos al fin de la segunda guerra mundial fue el de reconstruir la economía capitalista y la Nación. Al impulso de algunos sectores provenientes del cristianismo humanista se desarrollaron las ONGs con el objetivo de colaborar en actividades destinadas a cubrir las necesidades básicas de un importante sector de la población sumergida en la pobreza y el desamparo. En ese mismo movimiento gobernado por la solidaridad, el voluntariado y el humanismo, otras organizaciones se ocuparon activamente de los problemas del crecimiento económico, el subdesarrollo y las luchas anticolonialistas que comenzaban entonces a gestarse o desarrollarse en África y en Asia. En las décadas de los 70 y 80, nuevos emprendimientos solidarios y humanitarios se abocan a los grandes valores de la Humanidad: la defensa de los Derechos Humanos, la Justicia, la Libertad, la Democracia; en los años 90 los temas referidos a la protección del medio ambiente y al desarrollo sostenible explican que la presencia de las ONGs sea visible en casi todos los continentes y opinando en casi todos los grandes temas que atañen a los ciudadanos del mundo. De más en más, tanto por los recursos que controlan18 como por la competencia y solvencia de sus análisis técnicos, los temas de algunas grandes ONGs ingresan a la agenda de la política internacional y obligan a los Estados y a los gobiernos a tomar posición sobre los mismos (Greenpeace, Amnesty International, Amigos de la Tierra, Attac, Oxafam, etc.). En el mismo sentido, la realización de grandes Foros mundiales (como el de Porto Alegre) y el establecimiento de redes mundiales sobre los más variados temas aumentan entonces la lista de estos nuevos actores no estatales en las relaciones internacionales.

16 Global Civil Society (Kaldor M., Anheier H., Glasius M. dir.). Ed. Oxford University Press, Londres, 2003; Hall. Rodney Bruce y Biersteker, Thomas J.: The Emergence of Privaty Authority in Global Gouvernance . Ed. Cambridge University Press, Londres, Inglaterra, 2003. 17 De las ONGs censadas por la Global Civil Society, más de la mitad tiene su sede en París y en Londres; le siguen Ginebra y Bruselas; y en los EUA, Nueva York y Washington. 18 Según algunas estimaciones, las cifras son del orden de 900 millones dólares para la poderosa World Vision; de 600 millones para el grupo Care, de 500 millones para Oxafam. Véase Altrernatives Économiques. Nº 59 Hors Série, 1er trimestre 2004, París, Francia, p. 19.

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Finalmente, es necesario incorporar en el análisis de los actores y de los flujos de la economía mundial y de las relaciones internacionales los actores no estatales que desarrollan actividades ilícitas. La economía y la sociedad delictiva En 1990, el juez francés Jean de Maillard publicó Un Monde sans Loi19 . El libro es un informe sobre las actividades de las grandes mafias internacionales realizado en colaboración con otros cuatro magistrados europeos20 ; en el cual se documenta y se analiza lo que los autores llaman el Producto Criminal Bruto (PCB) cuyo valor oscilaría, para 1986, en unos 800 mil millones de dólares americanos, es decir, un monto superior al PBI de España y equivalente al PBI de Canadá. En otros términos: la economía delictiva crea una Riqueza que la ubicaría en el cuarto o quinto lugar entre los 10 Estados más poderosos según el valor de la totalidad de los bienes finales que pueden crearse, lícitamente, durante un año de actividad económica registrada en una clásica Matriz de Transacciones de las Cuentas Nacionales. Según el informe citado, el desglose por grandes “rubros” de actividad del PCB muestra que la mitad de la economía criminal se concentra en la droga (producción y comercio para una demanda que oscila entre un 4% y un 6% de la población mundial) y en el tráfico de armas. Los restantes 400 mil millones de dólares se destinan a remunerar los “servicios”, fundamentalmente aquellos afectados a “seguridad” (guardias y ejércitos privados) encargados de proteger los circuitos delictivos, y en “servicios profesionales” (expertos financieros, juristas, asesores contables, etc.) especializados en legalizar el dinero proveniente de la economía delictiva mediante su “blanqueo” y reintroducción en la economía legal. Después de detallar el modus operandi de las grandes mafias internacionales, el juez de Maillard y sus colaboradores sostienen que el principal problema de la economía del crimen no es el hecho de su enriquecimiento ilícito, sino su poder de corrupción y en la amenaza que la misma representa para la democracia. Para poder realizar sus operaciones sin mayores dificultades, los empresarios del crimen deben “comprar” políticos y funcionarios del Estado. Los cuatro años del gobierno del presidente Ernesto Sampers de Colombia ilustran irrefutablemente la capacidad de penetración que las mafias tienen en los aparatos de los partidos políticos y en los servicios del Estado. En Un Monde Sans Loi se infiere el desarrollo del mismo fenómeno en Argentina. En la ex URSS, el restablecimiento de la economía capitalista

Editado por Stock, París, Francia, 1999, 140 pp. Véase también Revista Noticias. Nº 1181 del 4 de Agosto de 1989, República Argentina. 20 A saber: Bertossa, Bernard (Fiscal General de Ginebra), Dejemmeppe, Benoit (Procurador del Rey de Bélgica), Giananella, Antonio (Juez en Nápoles) y Van Ruymbeke, Renaud (Juez en Francia).

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implicó, entre otras medidas, la intensa privatización de las empresas estatales, proceso que permitió a la mafia rusa “blanquear” sus opíparas fortunas engendradas en la economía delictiva: más del 40 % de la economía actual de la CEI está bajo el control de la mafia, según informes de Interpol a los que accedieron los jueces de la Unión Europea. Se comprende sin dificultad los temores y la advertencia que en las conclusiones el juez de Maillard expresa: “(...) ni la salud de las democracias, ni la política de los Estados, ni los equilibrios financieros pueden considerarse al abrigo de las múltiples amenazas que representa la criminalidad sin fronteras (...)”21 . En 2010, según Jacques Attali en su trabajo: Demain qui gouvernera le monde?22 , la economía criminal representa, de acuerdo con las distintas fuentes y las formas de su cálculo, entre el 5 y el 20% de la economía mundial. En la hipótesis de un 5% la economía criminal alcanzaría una cifra de 1.800 millardos de dólares, es decir, un valor casi equivalente al valor del PBI de Francia en el año 2011, y en la hipótesis de un 20%, ese valor sería mayor al valor del PBI del capitalismo estadunidense en el 2011 (ver cuadro 1). En los últimos 50 años, la economía mundial y las relaciones internacionales no solo conocen más actores y nuevos temas, sino que además están procesando una mutación y un cambio civilizacional con el ingreso, desigual y conflictivo pero irreversible, a la economía de la información y a la sociedad del conocimiento, tal como lo veremos más adelante. El actual proceso de transición al capitalismo de la información y a la sociedad del conocimiento encuentra una de sus más importantes causas en el agotamiento técnico y social de la división del trabajo taylor-fordista, que desde el último tercio del siglo XX afectó tanto a los capitalismos dominantes de entonces (EUA, Japón, U.E.) como a la economía y sociedad soviéticas. Entre 1980 y 2000, mientras la economía y la sociedad soviéticas permanecían en el estancamiento económico y social, proceso que culminó finalmente en la autodisolución de la URSS (1999-2000), los capitalismos occidentales iniciaron un proceso constante, complejo, desigual y conflictivo de revolución científico-técnica que consistió en aumentar la simbiosis entre la Producción de Mercancías y la Producción del Conocimiento. El pasaje a una economía de la información significó que la lógica del capital y la economía mundial ingresaran en una cuarta fase, así como la Humanidad iniciara una Nueva Era en su ya milenaria existencia. En esa cuarta fase, la producción y la economía propias del capitalismo de la información y a la sociedad del conocimiento organizan los Recursos a través de una nueva matriz productiva llamada Relación Social de Servicio, la cual es una de las más simbólicas manifestaciones de la mutación económi-

21 De Maillard, Jean: Un monde sans loi . Ed. Stock, París, Francia, 1999; Véase también Revista Noticias. Nº 1181, op. cit. 22 Attali, Jacques: Demain qui gouvernera le monde? Ed. fayard, París, Francia, 2011.

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ca y giro civilizacional que se inicia en el último tercio del siglo XX. La otra, en paralelo e imbricadamente con la anterior, es el notable proceso de reconfiguración de los centros de poder de la economía mundial. Luego de cuatro siglos de liderazgo y de dominio de las Regiones, de los Estados y del capital occidental sobre la mayor parte de los recursos constitutivos del espacio económico del mundo, desde los años 1970-1980, la economía mundial y las relaciones internacionales23 están comenzando a ser organizadas de acuerdo a una bipolaridad compartida y competitiva entre los Estados Unidos/ la Unión Europea, el polo occidental, y China/ India, el polo oriental, que reaparece en la escena internacional de donde el Occidente lo expulsó alrededor del 1600.
CUADRO 4

El cambio de las Regiones y de los Estados líderes, en la cúspide de la jerarquía de la economía mundial, va acompañado también de un ascenso de los capitalismos intermedios o “emergentes”, como es el caso de Brasil, Rusia, India, África del Sur y México, movimiento que va dibujando el nuevo mapa y orden geopolítico del siglo XXI. Entonces, en los últimos 50 años la economía mundial, las relaciones internacionales y la Humanidad asisten a una mutación y a un giro civilizacional, que justifican que estemos frente a una nueva fase del “capitalismo histórico”24 diferente de las conocidas en los últimos cuatro siglos. Repasemos brevemente las anteriores, pues ello permite captar y aprehender más claramente esta cuarta fase de la economía mundial en el siglo XXI.

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Arce, Gustavo: Mutações planetárias: do bloqueio generalizado da lógica taylor-fordista à relação social de serviço. A nova matriz produtiva do capitalismo da informação (20002005). En: América Latina. No labirinto global. Economia, Política e Segurança. Organizadores: Renata de Melo Rosa y Carlos Federico Domínguez Ávila, Editora CRV, Curitiva, Brasil, 2011, pp. 193-209. Wallerstein, Immanuel: Le Capitalisme Historique. Ed. La Découverte, Collection REPÈRES, París, Francia, 1987.

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Las fases históricas de la evolución de la Economía Mundial Considerando las formas de manifestación de la competencia intercapitalista, las fuentes de energía utilizadas, las innovaciones científicas y técnicas, las monedas que, circunstancialmente, impusieron su hegemonía en el ámbito financiero y monetario, podemos presentar -grosso modo- las fases históricas de la Economía Mundial que precedieron a la actual fase. Primera fase: formación del mercado mundial y del establecimiento de las bases económicas y políticas del “orden” europeo (1600-1750/70) Mediante la conquista colonial, desde Holanda primero, Inglaterra y Francia después, el capitalismo mercantil comienza lenta, pero inexorablemente, a emanciparse de las lógicas de producción no capitalistas y, a la par de iniciar el largo y lento proceso de forjar las economías nacionales dominantes, conquista otros territorios, pueblos y recursos, así tejiendo las bases de la primera división mundial del trabajo en la medida en que Asia, África, las Américas y Europa quedan integradas por relaciones fundamentalmente comerciales (especias, oro, plata y otros metales, esclavos, valiosas obras de arte, etc.).
ESQUEMA 1

En esta fase, la Riqueza se materializa no sólo en la apropiación directa y violenta de productos elaborados por lógicas de producción tributaria, sino, principalmente, por las ganancias que genera el comercio. La relación privilegiada de los Estados reales con las grandes compañías de comercio (quienes

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poseen el monopolio del comercio exterior), hacen de ellos los principales actores de la emergente economía mundial. La economía política es la que fundan y teorizan los mercantilistas. Las regiones y las economías dominantes son Holanda, Francia e Inglaterra; España y Portugal serán de más en más economías intermedias, en declive relativo pero irreversible. Las relaciones económicas y políticas son las de dominación-explotación que los Imperios ejercen sobre sus colonias. Segunda fase: el orden Europeo (1750/70-1870) Este segundo período es el que se caracteriza por ser el de la consolidación del mercado mundial y el del ingreso de la lógica capitalista a la manufactura y, con la Primera Revolución Industrial (simbolizada en la máquina de vapor de Watts), a la Era Industrial. Es la fase de la “occidentalización” del mundo, del “orden europeo” y de la “pax británica”. La región epicentro de la economía mundial es Europa Occidental; en su interior Inglaterra y Francia prosiguen el esfuerzo de sus clases -las burguesías financieras e industriales, los noveles proletarios y otros sectores explotados-, tanto por afianzar su “economía nacional” como por controlar y modelar la economía mundial. En ella, la actividad comercial sigue liderando el crecimiento y el desarrollo del capitalismo: entre 1730 y 1830 el valor del comercio mundial se multiplicó por tres, pero lo hizo por veinte entre 1830 y 1913. El comercio, que representaba el 3% del Producto Mundial a fines de 1700, pasa al 33% en 191325 . En 1850, Europa Occidental es la región hegemónica -productiva, comercial, militar, tecnológica y financiera- de la economía mundial: controla el 70% de los intercambios comerciales mundiales y lidera la producción mundial total como la industrial. Inglaterra, Francia y Alemania son las economías nacionales capitalistas que ordenan y estructuran las reglas de juego de la economía-mundo.
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Mucchielli, Jean-Louis: Les Relations Économiques Internationales . Ed. Hachette, París, Francia, 2ª edición, 1994, p. 11.

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En esta fase, y hasta el presente, la energía fundamental será el petróleo. Los adelantos en la química y la física definirán el desarrollo económico-político que hará de la industria y la industrialización el paradigma del Progreso y del Desarrollo durante todo ese siglo y gran parte del siglo XX. En el ámbito de las ideas, al racionalismo y al positivismo se sumará el liberalismo económico y político que desplazará progresivamente al mercantilismo, que consolidará, disciplinariamente, a la Economía Política con un objeto y un método de estudio propios, y que la emancipará, parcialmente, de la Ética, del Derecho y de la Religión. La visión clásica fundada por los fisiócratas se profundiza con los trabajos de A. Smith, D. Ricardo, T. Malthus y de J.B. Say. En el “orden europeo”, dos principios de autoridad se enfrentan: el de los “príncipes” y de las dinastías basadas en el orden y el derecho natural y divino26 , estos, seducidos por la filosofía de las Luces y el despotismo ilustrado, tratan de congeniar el orden providencial con la “modernidad económica”, y, de lograr la transformación de las sociedades donde el capitalismo es, todavía, de escaso desarrollo. Pero, con la Revolución de las Trece Colonias americanas (4 de julio de 1776), y, con la Revolución Francesa, en la que se proclaman los Derechos del Hombre y del Ciudadano (26 de agosto de 1789), se afirma el Principio de la Autodeterminación de los pueblos, es decir el segundo principio de autoridad. Así los fundamentos liberales, republicanos y democráticos ganan terreno en Europa. Frente al avance del liberalismo, el “concierto europeo”27 del canciller austríaco, Metternich, y de la Santa Alianza28 (Austria, Prusia y Rusia) no podrán impedir, ni el desarrollo de las nuevas ideas, ni la presencia de nuevos actores en la escena internacional. En América Latina, en la primera mitad del siglo XIX, las colonias españolas y portuguesas se sublevan y el proceso de independencia engendra nue26 En Prusia, Federico II (1740-1786); María Teresa (1740-1780) y José II (1780-1790) en Austria; Catalina II (1762-1796) en Rusia. 27 Creado en el Congreso de Viena (1815). 28 Fundada el 26.9.1816.

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vos Estados y economías que ingresan al sistema internacional. Simultáneamente en Europa, las aspiraciones de algunos pueblos (polacos, checos, eslavos, etc.) a vivir en “su nación” atisban los movimientos revolucionarios; en Alemania y en Italia, los procesos de unificación transformarán esos pueblosnaciones en Estados-Naciones, y estos últimos junto a Inglaterra, a Francia, y a los imperios austro-húngaro, ruso y otomano, hacen que al finalizar este período, el “orden europeo” se vea en plena transformación (política, económica, tecnológica) que desembocará en una nueva y traumática fase en la evolución y en la estructura de la economía mundial y del sistema internacional. Tercera fase: el orden anglo-ruso-soviético-estadunidense (18701980/99) En este tercer período transcurre una serie de acontecimientos conflictivos que modificará, profundamente, la estructura y el funcionamiento de la economía mundial. Este siglo es el de la gran fractura de las relaciones internacionales; en él se procesan convulsiones políticas, ideológicas, económicas y geopolíticas, entre las que conviene -grosso modo- recordar: A. Cambio en las regiones y en los Estados-Naciones líderes y dominantes En efecto, es desde Europa Occidental, particularmente desde Inglaterra, y hacia América del Norte, especialmente a los Estados Unidos, que se trasladará el epicentro de la lógica capitalista que gobierna y reproduce la economía mundial. El declive de la hegemonía inglesa se inicia claramente a partir de 1913. Gran Bretaña cede permanentemente posiciones en la producción industrial mundial, en el comercio mundial y en la inversión directa extranjera.
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El relevo británico a favor de los Estados Unidos en la cúspide de las economías nacionales dominantes y la configuración de una nueva carta geopolítica mundial, ya a mediados de este período, fueron posibles a través de la “Guerra de los 30 años”29 que se desarrolló en dos momentos: 1914-1918 y 1939-1945. El aumento de las tensiones internacionales al interior del sistema europeo diseñado por Bismark (entre 1871-1890) y la bipolaridad entre la Triple Alianza (Alemania, Imperio Austro-Húngaro, e Italia) y la Triple Entente (Inglaterra, Francia y Rusia) desencadenarán una crisis del equilibrio de poderes interestatales que desembocará justamente en la “Guerra de los 30 años”, la cual, a su vez, reconfigurará el espacio (y el poder) económico mundial, pues hacia la década 1940-1950 se bosquejan y se consolidan dos grandes tendencias en la economía mundial: a) el desmembramiento de los Impe-

29 La expresión de “Guerra de los 30 años” es de François Fourquet, en: Une Histoire de la Mondialisation. Ed. Université de Paris 8, Saint-Denis, París, Francia, 2000, p. 83.

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rios30 ; b) la constitución del estatismo como lógica de producción y de organización sociopolítica alternativa, y en competencia con la capitalista: primero en la URSS (1917), después en China (1949) y en Cuba (1960-61). Los acuerdos entre los soviéticos, los estadunidenses y los ingleses31 instituyeron un orden mundial gobernado por la bipolaridad y la guerra fría entre la URSS y los EUA. Así, lo que comenzó con y en la “Guerra de los 30 años” terminó en una gran fractura del sistema productivo mundial, de los flujos internacionales (económicos, financieros, poblacionales) y del sistema internacional. La segunda descolonización acaecida, fundamentalmente en África y en el Sudeste asiático, y la formación del “Tercer Mundo” (grupo de países y de Estados reunidos en la ciudad de Bandung en 1955, representando a más de la mitad de la población del mundo, que proclaman y aspiran a la autodeterminación de sus pueblos, al crecimiento económico y al desarrollo social) constituyen un colosal desafío frente a un orden internacional bipolar, pues los noveles Estados-Naciones deberán tomar sus grandes decisiones en materia de desarrollo económico y de relacionamiento internacional, siempre obligados a elegir entre capitalismo o estatismo, entre Democracia o Totalitarismo, entre el Mercado o la Planificación, entre el Occidente o el Oriente, entre el Oeste o el Este…

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Solo para recordar: el Gran Imperio Británico (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Unión Sudafricana, India) conoce los primeros embates nacionalistas e independentistas desde 1920. En India, la larga lucha anticolonialista simbolizada en la figura de Gandhi desemboca en la Independencia de la India y la creación de Pakistán en 1947; pero ya el 11/12/1931 los británicos habían establecido el Commonwealth; el 20/08/1932, habían creado el sistema de Preferencia Imperial (Acuerdo de Otawa); cuestión de dotar de mayor autonomía a sus súbditos y evitar así la propagación de las ideas independentistas. El Imperio Otomano, que ya había perdido Belgrado, Albania, Dalmacia y Herzegovina (Tratado de Passarowitz, 1778) y cedido a Prusia su dominio sobre el Mar Negro (1774), reconoció en 1828 la independencia de Grecia, la de Rumania en 1856, la de Serbia y Bulgaria en 1878 por el Tratado de Berlín, el cual dispuso el estatuto de Turquía bajo garantía de los “grandes” (Alemania, Francia, Inglaterra). En 1808, el Imperio Otomano perdió Tripolitania en la Guerra contra Italia (1911-1912) y las guerras Balcánicas 1912-1913, lo privaron de la mayor parte de sus territorios. Por su parte el Imperio Francés se mantuvo unido durante la Gran Guerra, pero ya finalizada la Segunda Guerra Mundial, perdió la Guerra de Indochina (1946-1954) y después la de Argelia (1954-1961). La descolonización se puso en marcha. Primero fue la firma de la “Carta del Atlántico” (Churchill-Roosevelt, del 9 al 12/08/1941), después el Pacto Británico-Soviético (26/05/1942), luego la Conferencia de Casablanca (enero de 1943) y, en Teherán (28/11 al 1º/12/1943) los tres grandes confirman el desembarco en Normandía y bosquejan las futuras Naciones Unidas, y, en Malta (del 4 al 11/02/1945) pactan construir un orden mundial inspirado en los ideales de la paz y gobernado por los principios del derecho internacional. Aceptan el principio del derecho de los pueblos a elegir la forma de gobierno que desean adoptar y confirman la creación de las Naciones Unidas y, reparten y transforman los territorios, los pueblos, las Naciones que quedaron bajo la influencia de la URSS y de los EUA. Último encuentro: la Conferencia de Potsdam (del 17/07 al 2/08/1945), allí se decide el desarme y la “desnazificación” de Alemania. El 5/03/1946, Sir Winston Churchill, frente a la presencia irreversible de la URSS en Checoslovaquia, declaró: “(...) Una cortina de hierro se instaló en Europa (...)”; fue el comienzo de la “Guerra Fría”, en: Histoire du XXe siécle. 1900-1945. Tome 1, Ed. Haitier, París, Francia, 1996, pp. 465- 469.

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B. Crecimiento económico basado en la matriz industrial taylor-fordista En el terreno económico, es en esta fase donde se inicia y se generaliza la Segunda Revolución Industrial: la electricidad, el motor a explosión, la química, la electrometalúrgica sientan las bases para una transformación de las formas de producción de la mercancía capitalista. Los cambios se operan fundamentalmente por el lado de la oferta. La electricidad permitirá el desarrollo, progresivo e ininterrumpido, de los principios organizacionales del proceso de trabajo propuesto por Taylor y Fayol. Con la “organización científica” del trabajo, el capital invertido en la producción podrá generar nuevos y considerables aumentos en la productividad de los recursos utilizados. En consecuencia, desde ese fin de siglo, y en plena crisis y recesión, es que comienzan a engendrarse las estructuras del capitalismo monopólico y de la competencia imperfecta, con producciones gobernadas por las economías de escala en serie y masificadas. El progresivo e incesante aumento de la oferta capitalista, sin la consecuente redistribución de los ingresos sobre todo los salariales, y por ende, la reducida demanda efectiva explican los fundamentos económicos, tecnológicos y sociales de la gran crisis de sobreproducción de 1930.
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La organización de los procesos económicos, principalmente los industriales, sobre la base de la matriz “tayloriana” de división del trabajo se “internacionalizará” de manera desigual por todas las estructuras de la eco-

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nomía mundial, la cual conocerá desde entonces una segunda matriz productiva, esta última funcionará simultánea y paradójicamente entre 1920 y 1990, en espacios territoriales y sistemas político-ideológicos rivales y en pugna, en el ámbito de las relaciones internacionales y del sistema internacional. En efecto, en los EUA, desde 1900 en los frigoríficos de Chicago y luego en los años 20, y sobre todo con el “New Deal” de la administración del Presidente Franklin D. Roosevelt, el capitalismo estadunidense recuperará vigor y crecimiento institucionalizando el método Taylor, que tuvo un enorme éxito en la industria del acero, fundamentalmente la automovilística, donde el empresario Henry Ford aplica dicho método e implanta la “semana de los cinco dólares”32 . Así nacerá lo que se denomina el método “taylor-fordista” o círculo virtuoso del crecimiento (del producto y del consumo) y distribución (del ingreso), o más precisamente, un crecimiento económico basado en la expansión simultánea y paralela de los sectores productores de los bienes de producción y aquellos que producen los bienes de consumo. Una de las más importantes razones del desarrollo de la economía del capitalismo estadunidense y de su ascenso en la jerarquía de la economía mundial fue, desde 1920, la implantación y extensión del modelo taylorfordista en prácticamente todos los sectores de su sistema productivo. En Europa Occidental, Inglaterra, Francia, pero sobre todo, en la vencida Alemania (tras la guerra de 1914-18), es que el taylorismo en comunión con el totalitarismo hitleriano y nazista podrá sostener e impulsar el notable crecimiento y el armamentismo de la economía del Tercer Reich33 . En Rusia, en los albores de la Revolución bolchevique, en 1913, luego de asistir a un seminario en un instituto de ingenieros en la ciudad de San Petersburgo, Lenín denuncia en el diario Pravda al taylorismo como “(...) un sistema científico destinado a someter al obrero a las peores condiciones de trabajo (...)”34 ; pero ya en el poder, en 1918, frente a la contrarrevolución prozarista, al hostigamiento de los imperialismos occidentales y a las necesidades de implementar la economía socialista, su juicio sobre el taylorismo cambia; y en su trabajo: “Las tareas inmediatas del poder”, Lenín sostiene que “(...) la tarea que incumbe a la república socialista soviética se puede resumir así: debemos introducir en Rusia, el sistema Taylor, a la americana, de la productividad del trabajo, acompañándolo de la reducción de la jornada de trabajo (...)”35 .
32 Con ella se aplicaba un viejo principio teorizado ya desde Malthus, retomado por Keynes en esos años: las crisis de realización sólo pueden superarse si, al mismo tiempo en que se incrementa la oferta, se crea un poder de compra que permita un consumo relativamente proporcional al del producto realizado. Léase Bettelheim, Charles: L’Économie allemande sous le nazisme . Tomo I y II, Petite collection nº 72 y nº 73, Ed. François Maspero, París, Francia, 1971. Citado por Beaud, Michel: Le Socialisme à L’Épreuve de L’Histoire. 1800-1981. 1è édition, Éditions du Seuil, París, Francia, 1982, pp. 106-107. Linhart, Robert: Lénine, les paysans, et Taylor. Éditions du Seuil, 1976; en Beaud, Michel: Le socialisme à L’Épreuve de L’Histoire. 1800-1981. Éditions du Seuil, 1982, París, Francia, pp. 107-108.

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Desde 1930, frente a los magros resultados de la Nueva Política Económica (NEP) y de la alianza entre el Partido Bolchevique con los pequeños propietarios agrícolas, la URSS de Stalin se lanza en la gran industrialización, base del notable crecimiento económico de la economía soviética en esta fase. En América Latina, la crisis de los años 30 fue enfrentada por los gobiernos y las élites de entonces mediante la industrialización sustitutiva de importaciones. La creación de una oferta interna (industrial y agrícola) fue posible gracias al proteccionismo arancelario, al intervencionismo estatal y al desarrollo del taylorismo en la producción de la incipiente industrialización. Como consecuencia de la “gran fractura”, el sistema productivo mundial se dislocó y, los circuitos comerciales y financieros tejidos en las fases anteriores se desarticularon: entre 1913 y 1945, el producto mundial solo creció el 1,8% y el comercio internacional un 1% (contra 2,2% y 4,2% entre 1870 y 1913, respectivamente). Desde 1945, bajo las condiciones y el equilibrio geopolítico pactados entre la URSS y los EUA, se inicia un excepcional período de expansión económica que beneficia, fundamentalmente, a las economías capitalistas, en menor medidas a las estatales y al emergente “Tercer Mundo”.
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La prosperidad (el crecimiento de posguerra) fue la más fuerte que se haya registrado históricamente en el espacio económico del mundo: el producto mundial creció a una tasa de 5% y el comercio de casi 10% entre 1945 y 1975. El crecimiento se basó fundamentalmente en el aumento de la productividad del trabajo vivo y, en menor medida, en la de los bienes del capital fijo a disposición de cada trabajador. En los EUA, Europa Occidental y Japón -ambos en plena reconstrucción-, en la URSS y sus aliados del Este europeo, y en la vasta gama de países del “Tercer Mundo”, el taylor-fordismo o

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taylorismo “sanguinario”, o “taylor-fordismo periférico”36 , mostró su eficacia para organizar los recursos, animar la acumulación y sostener el crecimiento económico de posguerra. En un contexto de crecimiento económico en los “tres mundos” nace la “Economía del Desarrollo”. En el ámbito de las ideas económicas, el pensamiento keynesiano se impone claramente sobre el neoclásico y se difunde triunfalmente en la Academia impregnando el discurso de las élites políticas y sociales de entonces. En el orden bipolar, otra gran crisis y trastorno no parecen tener probabilidades de acontecer. Aquí en la Tierra, las superpotencias vigilan férreamente sus territorios y zonas de influencia. La URSS invade Hungría (1954), Checoslovaquia (1968), Afganistán (1980) para controlar y frenar los movimientos libertarios y anti estatales. Los EUA, desde fines de los años 60, se deslizan en la larga y costosa guerra de Vietnam que perderán definitivamente en 1974; en Latinoamérica, a través de los misiles de Cuba, se enfrentan con la URSS37 ; sostienen el golpe militar: en Brasil (1964), Uruguay y Chile (1973), y en Argentina (1976); estos acontecimientos políticos no pudieron ser evitados a pesar del el esfuerzo que los EUA intentaron en la región por medio de la “Alianza para el Progreso” que el presidente John F. Kennedy lanzó en la década de los 6038 . Mientras las superpotencias compiten y se enfrentan, apenas transcurridos unos años después de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial,
36 Sobre las diversas modalidades que asumió, y/o asume, la “mundialización del taylorismo y del fordismo”, se puede ver: Lipietz, Alain: Mirages et Miracles. Problèmes de l’industrialisation dans le Tiers Monde. Ed: La Découverte, París, Francia, 1985. A fines del período de gobierno del Presidente Eisenhower, cubanos residentes en Estados Unidos, apoyados por el gobierno y la Agencia de Inteligencia (CIA) decidieron invadir y derrocar el novel gobierno revolucionario encabezado por Fidel Castro. La invasión en la Bahía de Cochinos (04/1961) fue un proceso militar y político, la tensión ruso-norteamericana volvió a exacerbarse, máxime cuando, en represalia de esa operación, Fidel Castro se declaró: “(...) Marxista-Leninista hasta el fin de mis días (...)”. La guerra fría se localizó definitivamente en nuestro continente, cuando a fines del verano de 1962, los estadunidenses tomaron conocimiento y conciencia, que en Cuba, los rusos estaban instalando plataformas para operar y lanzar misiles de alcance intermedio. Luego de un bloqueo (la cuarentena) a Cuba, y de intensas negociaciones, la crisis se desactivó, cuando los soviéticos aceptaron desmontar dichas instalaciones y los Estados Unidos desecharon invadir Cuba. Tomado de: Documentos de la Historia. Ed. El País, Tomo II (1958-1998), Montevideo, Uruguay, p. 36. El 13/03/1961, el Presidente de los EUA anunció ante la Sociedad Interamericana de la Prensa una serie de propuestas de su gobierno hacia América Latina, que llamó: “La Alianza para el Progreso”. Sus principales compromisos eran: a) canalizar durante una década 20.000 millones de dólares para ayudar al desarrollo de la región; b) apoyo a la industrialización y diversificación de sus explotaciones; c) modernización del sector agrícola y realización de reformas agrarias; d) expansión de la infraestructura física: energía, transporte y comunicaciones; e) promoción del desarrollo social: vivienda, salud y educación; f) la modernización de las universidades; g) creación de sistemas nacionales de desarrollo científico y tecnológico; h) establecimiento de Oficinas Nacionales de Planificación; i) apoyo a la integración regional; j) estudio caso por caso de medidas para estabilizar los precios de las exportaciones primarias en América Latina. Tomado de: Enrique Iglesias: Reflexiones sobre el Desarrollo Económico. Hacia un nuevo Consenso Latinoamericano. Ed. BID, New York, 1992, p. 8.

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mediante el Tratado de París del 18/04/1951: Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda y la República Federal de Alemania crean la Comunidad Europea del Carbón y del Acero; en 1957, con el Tratado de Roma, constituyen la Comunidad Económica Europea (CEE), y en 1962, ponen en marcha la Política Agrícola Común. Envueltos en una guerra económica, geopolítica e ideológica sin cuartel, en todos los confines del planeta, los “grandes” reafirman la bipolaridad y el orden pactado en las Conferencias de Casablanca, Teherán y Malta, lo que quedó demostrado cuando la URSS, para impedir el pasaje de los alemanes del Este al Oeste, edificó el muro de Berlín en 1962 (12-13 de agosto), cobrando total vigencia la frase que en 1946 pronunció Winston Churchill: “(…) una cortina de hierro se instaló en Europa (…)”39 La guerra fría se intensificó. La misma no solo se libra aquí en la Tierra, sino que también se desarrollará en el Espacio: el 1º/10/1957, la URSS pone en órbita el primer satélite artificial (el Sputnik) con un ser no humano (la perra Laika); el 12/04/1960, el cosmonauta Yuri Gagarin es el primer ser humano en dar una vuelta a la Tierra en 180 minutos. Los EUA replican rápidamente: luego de fracasado el viaje suborbital de Alain Sheppard (12/05/1960), los estadunidenses organizan su estrategia tecnológica y espacial a través de las misiones Mercurio y Apolo; en 1962, John Glenn logra dar tres vueltas alrededor de la Tierra; y en 1969, Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisan la Luna. En el 2012, el Robot Curiosity logró descender en el Planeta Marte para iniciar investigaciones acerca de la existencia de Vida en el mismo. Hacia 1970 en las “grandes economías”40 , luego de treinta años de crecimiento sostenido del producto, del empleo y de la inversión, se inicia la “estanflación” (estancamiento con inflación); el gobierno de los Estados Unidos dirigido por el entonces Presidente, Richard Nixon, envuelto en el escándalo del caso Watergate41 , pacta con los rusos dos tratados de limitación de armas estratégicas y la creación de un programa espacial común (el ApoloSoyuz). En 1972, el presidente Nixon viaja a China y se entrevista con el

39 Ver nota 30, del presente texto. 40 Barou, Yves y Keizen, Bernard: Les Grandes Economies. États Unis, Japon, Allemagne Fédérale, France, Royaume Uni, Italie. Éditions du Seuil, París, Francia, 1984. 41 El 17/06/1972 en Washington, la policía descubrió que en la sede del Partido Demócrata se habían instalado micrófonos. Dos periodistas, Bob Woodward y Carl Bernstein, del diario Washington Post, iniciaron una larga, tenaz y eficaz investigación periodística que puso al descubierto una operación política dirigida desde la Presidencia destinada a violar las libertades fundamentales de los ciudadanos: redactadas las “listas de los enemigos” se intervenían sus teléfonos sin orden judicial, grupos clandestinos de seguridad violaban la libertad individual o la privacidad de la información, etc. Frente al aumento de las denuncias, la Casa Blanca organizó un grupo de asesores jurídicos y ordenó que algunos presuntos testigos confundieran y/o ocultaran información a la justicia. La creación de una Comisión Investigadora senatorial y el nombramiento de un Fiscal Especial para ese caso culminarían en un juicio político y a la destitución del presidente; para evitarlo, el 8/08/1974, Richard Nixon se convirtió en el primer presidente en renuncia a su cargo. Le sucedió su vice-presidente Gerald Ford. Tomado de: Documento de la Historia. Ed. El País, Tomo II (1958-1998), op. cit.

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líder Mao Tse-Tung. En ese mismo año, frente al déficit de la balanza comercial americana -que se ha iniciado en los años 60-, a la existencia de una suma considerable de dólares fuera de los EUA y al aumento del precio del petróleo, el gobierno de Richard Nixon decreta la inconvertibilidad del dólar y su devaluación. El rompimiento de uno de los mecanismos clave del orden bipolar y de la estabilidad del crecimiento económico de posguerra (los Acuerdos de Bretton Woods) dio señales claras de que otra vez la crisis (económica, política, ideológica) se instalaba en la agenda de los Estados y de los organismos internacionales. Pero en los EUA y en las principales capitales del capitalismo desarrollado, las nuevas generaciones, que crecieron bajo la paz bipolar y en la prosperidad económica, manifestaron su descontento y su aspiración a “una nueva y mejor vida”, pretensiones simbolizadas en las 34 jornadas del mayo francés (1968), y en los 3 días y 2 noches que, en una granja cercana a la localidad de Bethel al norte de Nueva York, la generación “hippy” realizó lo que se llamó el Festival de Woodstock (1969). Del otro lado de la “cortina de hierro”, luego de reprimir y controlar la “primavera de Praga”-que aspiraba conciliar socialismo y libertad en Checoslovaquia- (1968), en 1974 el gobierno de la URRSS expulsa a Alexander Solzhenitsyne, Premio Nobel de Literatura (1970) y uno de los pocos sobrevivientes de los trabajos forzados y de los campos de concentración (el Gulag), donde los críticos y opositores al régimen soviético purgaban su condena. Como a fines del siglo XIX en el último tercio del siglo XX, el capitalismo y ahora también el estatismo muestran signos evidentes de bloqueo en su reproducción social. En los capitalismos occidentales se inicia un período de crisis caracterizado por la caída importante del nivel de actividad, el aumento del desempleo y, el desarrollo de la inflación y del endeudamiento -público y privado-. Así y desde entonces, el capitalismo occidental comienza a ceder posiciones en el producto y el comercio mundiales.
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En la economía soviética también en la misma época, la crisis económica se manifestó a través de una caída de alrededor un 40% de la producción industrial, descensos notorios en la productividad del trabajo y en el rendimiento del capital invertido. La crisis económica desembocará en una crisis política y social, y en la autodisolución de la URSS (1990-2000) a pesar de los intentos de reforma económica y política que fueron el Glasnost y la Perestroika.
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A partir de 1970, se abre entonces un período de crisis y de mutaciones para los sistemas económicos y para la Humanidad: del capitalismo industrial al de la información y del conocimiento; de la Era de la Propiedad a la del Acceso: es la cuarta fase o período en la evolución de la economía mundial, como lo veremos en la segunda parte de este trabajo.

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PARTE II
EL CAPITALISMO DE LA INFORMACIÓN LA ECONOMÍA MUNDIAL Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN EL SIGLO XXI

I. La gran mutación y el giro civilizacional Cuando poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial los ingenieros de la empresa Bell Corporation lograron transmitir señales hacia Europa, imperceptibles para los cuerpos de inteligencia del Eje, denominaron al novel sistema Información y a su unidad de medida Bit. Rápidamente, el profesor C. Shannon elabora su teoría42 ; Norbert Wiener, uno de los fundadores de la cibernética, declara que la “información no es ni la masa ni la energía”, y en la Academia de Ciencias de Estados Unidos, Boulding afirma que “la información es la tercera dimensión de la materia”43 . Así se pusieron las bases y las técnicas de la actual fuente de Riqueza de las sociedades humanas: el Conocimiento, su producción y vertiginosa incorporación en los más diversos e inimaginables procesos productivos. Así nace, entonces, la Economía de la Información y la Sociedad del Conocimiento. Teniendo la posibilidad de aprehender la Materia gracias a la información que ella contiene, es posible recoger y censar datos utilizando el mínimo de energía. La información puede ser almacenada en máquinas (computadoras), y tratamiento mediante, transformada en programas, los cuales funcionan en una computadora como un comando automático, es decir, los robots. Disponiendo del control de la nueva fuente de energía, la tecnociencia se dedica, desde fines de los años 50, a producir de manera creciente las tecnologías que van, una vez más, a revolucionar el capitalismo: la informática, los robots, las telecomunicaciones, la biotecnología que, utilizando los adelantos en la biología molecular y la genética, penetra y cambia diversos sectores de la producción, como es el caso de la agroalimentación y las llamadas “bioindustrias” que producen o copian la propia vida (clonación). Del control

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Shannon, C.E: A Mathematical Theory of Information. Bell System Technology Journal, Nº 27, 1948; también Shannon, C.E., y Weawer, W: A Mathematical Theory of Communication. University of Illinois Press, Urbana III, 1949. Citado por Robin, Jacques: Mutation technologique, stagnation de la pensée. En: Le Monde Diplomatique, Marzo 1993, París, Francia, p. 12. Robin, Jacques: Mutation technologique, stagnation de la pensée. op. cit. p. 12.

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de estas cuatro tecnologías fundamentales, conectables entre sí y con el sector energético tradicional, depende ahora, en esta cuarta fase, el grado de riqueza y de poder de una economía, de un Estado, de una empresa, en el capitalismo de la información. Con la revolución informática se amplía, casi ilimitadamente, la capacidad del sistema para producir mercancías, materiales e inmateriales, para poder satisfacer prácticamente cualquier necesidad humana, y se procesa nuevamente una mutación espectacular en la división social y técnica del trabajo, en los procesos productivos, en la organización del propio trabajo y en el conocimiento que de la nueva realidad se puede producir. Los antecedentes sobre las transformaciones del capitalismo en su fase industrial se encuentran en los trabajos de Colin Clark44 , quien en los años 1930-1940 ya observaba cómo en pleno auge del capitalismo industrial, las actividades inmateriales (el sector terciario) cobraban un lugar destacado en una lógica de producción de mercancías, fundamentalmente tangibles. En las décadas siguientes, en pleno apogeo del método de producción taylorfordista45 , los trabajos y las investigaciones sobre el irresistible aumento de bienes económicos intangibles forjaron la idea según la cual el capitalismo ingresaba en una era “post-industrial”46 , en una “economía invisible”47 , “inmaterial”48 , de “servicios”49 , de la “información”50 y “del conocimiento”51 . En 1993, Peter Drucker escribía en su célebre trabajo Post Capitalist Society52 , que el Conocimiento sustituía progresivamente el capital; la humanidad asistía, entonces, al fin del capitalismo y se estaba edificando una nueva sociedad. Casi veinte años después de las afirmaciones de P. Drucker, es innegable que la introducción de innovaciones científicas y técnicas en los años 70 han inducido la reorganización completa de las condiciones de producción de la mercancía capitalista, de las reglas de competencia intercapitalista, de la relación del Estado con el mercado y con la Sociedad Civil. Resulta más opinable, en cambio, que la nueva sociedad en proceso de construcción sea el fin del capitalismo.
44 Clarck, Colin: The Conditions of Economic Progress. Ed. Macmillan, Londres, Inglaterra, 1940. 45 Boyer, Robert y Durand, Jean-Pierre: L’après fordisme. Ed. Syros, París, Francia, 1993; y, Arce, Gustavo y Ferro, Lilia: La Mutación del Capitalismo y las Relaciones Internacionales. Ficha n° 78, op.cit. 46 Touraine, Alain: La Société Post-industrielle. Naissance d’une société. Ed. Denoël, París, Francia, 1969. 47 Liston, D. y Reeves, N.: The Invisible Economy. Ed. Pitman. Londres, Inglaterra, 1988. 48 Goldfinger, Charles: L’Utile et le futile. L’Économie de l’immatériel. Ed. Odile Jacob, París, Francia, 1994. 49 Gadrey, Jean: L’Économie des Services. Ed. La découverte, París, Francia, 1996. 50 Radovan, Richta: Trad. Francesa: La Civilisation au carrefour. Ed. Anthropos, París, Francia, 1972. 51 Porat, M.: The Information Economy . Ed. Stanford University Press, 1976; y Drucker, Peter: Post-Capitalist Society. Ed. HarperBusiness, New York, 1993. 52 Drucker, Peter: Post-Capitalist Society, op. cit.

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Nadie duda tampoco que la mutación capitalista en curso está en el origen de un “giro civilizacional”53 en el cual emergen la Cibereconomía y el Ciberespacio, se instaura la Sociedad de la Información y se forja la del Conocimiento. Alteraciones profundas y revolucionarias de la relación del Hombre con la naturaleza y la vida; nuevas teorías y explicaciones sobre la naturaleza de la materia y de la energía; profundización y crítica de las leyes de Newton; cuestionamiento de los fundamentos filosóficos y políticos del Siglo de las Luces que cimentaron la Era Moderna. Sin duda, un cambio cualitativo en la historia del capitalismo; una mutación civilizacional en la historia de la Humanidad... Un Nuevo Mundo, como en el siglo XV. Como en aquel en este también se produce Riqueza, pero ella asume formas cada vez más inmateriales. Casi todo acto humano forma parte del reino de la mercancía y de la lógica del beneficio. Los monopolios, públicos y/o privados, nacionales y/o multinacionales, como sus ancestros de los siglos XIV, XV y XVI, compiten a escala planetaria, en donde se libra una feroz guerra comercial, para preservar o conquistar su lugar en la “nueva economía”. II. Oikonomos de la Información y la Sociedad del Conocimiento: la simbiosis entre producción de mercancías y producción del Saber La posibilidad de aprehender la Materia gracias a la información que ella contiene permite descifrar datos utilizando un mínimo de Energía. La informatización de los procesos productivos (materiales e inmateriales) revoluciona la oferta y modifica los cimientos de la división social y técnica del trabajo, teorizada desde Aristóteles hasta Emilio Durkheim. A diferencia del modelo taylor-fordista, pensado y estructurado desde la producción (la oferta) hacia el mercado, en el método inventado por el ingeniero japonés Taiichi Ohno, la producción se organiza desde el mercado (la demanda) hacia la producción y ello simboliza, nítidamente, la nueva arquitectura de los procesos productivos que engendra y posibilita el manejo del conocimiento y la información. En efecto, la capacidad de poseer el conocimiento y el saber ex ante de la producción de las mercancías está revolucionando el proceso productivo capitalista, puesto que ahora se producirá lo que el consumidor “quiera” y “pueda” comprar. En la economía de la información y en la sociedad del conocimiento, el capitalismo tiende, de más en más, a producir (en tiempo real y “online”) lo que previamente vendió. El método Ohno -a diferencia del taylorista-, al organizar el trabajo desde la demanda hacia la oferta, permite que se pueda lograr nuevos aumentos de productividad (del trabajo vivo y del capital), por procedimientos que eliminan tanto los tiempos muertos como los gestos inútiles de los trabajadores. Esto se conoce popularmente como el
53 Arce, Gustavo y Ferro, Lilia: La Mutación del Capitalismo y las Relaciones Internacionales. Ficha n°78, op. cit.

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método de los cinco ceros: la empresa reduce o elimina el stock (primer cero); reduce o elimina los defectos en la producción de los bienes (segundo cero); reduce o elimina las probables averías de los bienes (tercer cero); reduce o elimina la burocracia propia al sistema compartimentado entre los diferentes servicios de una empresa taylorista (cuarto cero); finalmente la entrega del producto al consumidor en tiempo real (quinto cero). El método Ohno se materializa en los llamados círculos de calidad de los trabajadores, lo que implica la polivalencia y la flexibilidad de los mismos, en el proceso de trabajo. En consecuencia, a diferencia del taylorismo, el ohnismo reintroduce la inteligencia y la creatividad del obrero en la producción de los bienes. La progresiva y exitosa introducción del ohnismo en los más variados procesos productivos (desde el fast food, Mc Donald’s, a la producción del conocimiento y del saber) no implicó la desaparición del método taylorista de producción. La generalización del método Ohno exige una profundización del método taylorista de la división del trabajo. Este método se aplicará no sólo en los procesos industriales, sino ahora, asociado al método Ohno, el taylorismo ingresará en la esfera inmaterial de la producción -la oficina administrativa, el laboratorio de investigación científica, en los sistemas de salud, la enseñanza, los medios de comunicación, la producción de contenidos audiovisuales y de multimedia-54 . Esta transformación en la matriz productiva es uno de los principales indicadores de la mutación del capitalismo y del cambio de civilización propio de la economía mundial y del sistema internacional del Siglo XXI. En 1972, el sociólogo y físico Lucien Karpik publicó en Sociologie du Travail55 un trabajo sobre lo que él llamó “el capitalismo tecnológico”. Según Karpik, en las primeras fases del desarrollo capitalista (mercantilismo, manufacturas) hay un dualismo, un divorcio, entre Producción de Mercancías y Producción del Conocimiento. En este dualismo, el genio, el creador, el investigador, el artista considera que su misión es la de desentrañar las leyes de la Naturaleza y de la materia; Karpik llama a esta instancia la “ciencia del descubrimiento”. En la segunda mitad del siglo XlX, al impulso del desarrollo industrial, ese dualismo tiende a desaparecer. La Producción del Saber comienza a asociarse a la Industria, y nace lo que él llama la “ciencia productora del conocimiento orientada hacia el mercado”. Alrededor de 1970, una parte importante de la producción industrial sigue dominada por la “ciencia del descubrimiento” (en el sector energético, en

54 Sobre estas transformaciones se puede leer, entre otros autores, a Rifkin, Jeremy: L’ÂGE DE L’ACCÈS. La révolution de la nouvelle économie. Ed. La Découverte, París, Francia, 2000; (versión en español, editorial Paidós). Duval, Guillaume: L’entreprise efficace à l’heure de Swatch et Mc Donald’s. La seconde vie du taylorisme. Ed. La Découverte & Syros, París, Francia, 1998. 55 Karpik, Lucien: Le capitalisme technologique . En Sociologie du Travail, París, Francia, Janvier/Mars 1972; Citado por Beaud, Michel, en: Sur l’émergence d’un capitalisme postindustriel. Vézelay-Paris, Francia, 1996.

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el automóvil, en la metalúrgica); en la industria química, farmacéutica, electrónica, en la biología, en la medicina, la “ciencia orientada hacia el mercado” es el verdadero motor del desarrollo industrial y del éxito de las empresas. La ciencia, la producción del conocimiento, es a la vez un bien de uso intermedio y un bien de uso final en prácticamente todos los procesos productivos. La simbiosis entre Ciencia y Producción funda lo que Karpik denominó el “capitalismo tecnológico”. En él, la renovación rápida y permanente de los productos exige que la investigación científica esté integrada a los sistemas productivos; la producción del SABER es parte constitutiva de la estrategia industrial. En ella prevalecen los nuevos productos sobre los procesos y métodos de producción y la competencia oligopólica se centra en la producción de nuevos conocimientos, es decir en la innovación tecnológica56 . En consecuencia, “el capitalismo tecnológico” se define por su capacidad de transformar las invenciones en bienes económicos, capacidad aplicable a la conquista del espacio, al armamento, a la construcción de ciudades, a la biología, etc. La innovación transforma y renueva al Capital y a la fuerza de trabajo hacia la inmaterialidad y la movilidad; el capital, como el Conocimiento y la Producción, ya no tiene expresión tangible y estable. Es por ello, que para Karpik: “el capitalismo tecnológico es, a la vez, un modo de producción de bienes económicos y una forma de organización de la producción científica”57 . Karpik trazó las grandes tendencias que el capitalismo cumplió en los últimos 50 años: notable avance científico y técnico conducido por las macrocorporaciones, su introducción y utilización en todos los dominios de la vida individual y colectiva, modernización de productos “antiguos” y creación de nuevas mercancías; presencia y competencia planetaria de los grandes monopolios. En suma, el capitalismo tecnológico en los términos de Karpik o el capitalismo de la información según Manuel Castells58 produce lo que Michel Beaud llama “la Mercancía Compleja”: ni solo producto material (como un martillo, una máquina de escribir, un auto o un PC) útil per se, ni simple “servicio” (una consulta a un médico, a un arquitecto, o a un electricista); la mercancía compleja es por lo tanto una combinación de productos materiales e inmateriales, asociados e incorporados en un sistema técnico que le impone su estructura, su lógica y sus normas59 . La producción del conocimiento y su control han dado lugar a la emergencia de un grupo social denominado “tecnociencia”. El término quiere expresar la idea según la cual las múltiples formas de los diversos trabajos científicos son concebidas y desarrolladas bajo el impulso de poderosas empresas oligopólicas, quienes disponen, en exclusividad, de productos o de métodos y/o técnicas de producción.
56 57 58 59 Karpik, Lucien: Le capitalisme technologique. op. cit. Karpik, Lucien: Le capitalisme technologique. op. cit. Castells, Manuel: The Rise of the Network Society. The Information Age: Economy, Society and Culture. Vol. 1, Ed. Blackwell Publishers, Cambridge, Inglaterra, 1996. Beaud, Michel: LE BASCULEMENT DU MONDE. 1è édition, Ed. La Découverte, París, Francia, 1997, p. 196.

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III. La Economía de la Información A. La producción en flujos El acto de producir una mercancía es pensado y organizado como un río, al cual se suman en un determinado momento los diferentes servicios de una Empresa, o las diferentes Empresas que coparticipan en una cadena de Empresas. Los tiempos muertos inherentes al taylorismo, primera versión60 , se reducen o se eliminan por la puesta en marcha de una unidad polivalente y flexible que produce y vende “just in time”, a través de las redes interactivas (InternetIntranet) y “online” (e-commerce, e-business). La clásica cadena lineal de producción se sustituye por una circular, que conectada a otras, juntas tejen una densa red de operadores económicos que funcionan en el ciberespacio.
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Es a través de las redes que se expanden vertiginosamente el comercio y los negocios electrónicos, siendo estos últimos el segmento más visible de la cibereconomía. La producción en flujos revoluciona la organización de la oferta y de la empresa. Permite producir en tiempo real para una demanda extremadamente volátil y personalizada; aumenta la productividad, sobre todo la del trabajo vivo, por una reducción casi absoluta de su despilfarro. Además, la producción en flujos está en el origen de la eliminación o reducción de los stocks (lo que implica ipso facto un aumento o mejoramiento de la rentabilidad financiera de una empresa), y sobre todo, también reduce o elimina el consumo de capital fijo, lo que hace que la empresa utilice solo los variables. Analizando el comportamiento de los grandes oligopolios de la tríade en los últimos veinte años, G. Duval logró demostrar que mediante la inversión inmaterial esas macrocorporaciones lograron y logran aumentar la productividad y desarrollar procedimientos de producción en flujos a la par de disminuir la intensidad capitalística de sus empresas. En el mismo sentido J. Rifkin observa que el capitalismo estadunidense ya se encuentra en un fuerte proceso de desmaterialización, de eliminación de los stocks y del capital fijo: “... El mundo de las empresas está ya involucrado en esa transición de la era de la propiedad a la edad del acceso. Las empresas venden su patrimonio inmobiliario, reducen sus stocks, alquilan sus equipos, en una carrera para sobrevivir que pasa por la eliminación de su patrimonio material”61 . El cambio en la estructura de los costos y además la importancia creciente y decisiva de los activos inmateriales, el Saber (como variable clave del éxito productivo-empresarial), están desplazando paulatinamente la esencialidad de disponer en propiedad los recursos físicos de una empresa para poder producir una mercancía en la Cibereconomía. La transformación del conocimiento en mercancía, el saber integrado y parte constitutiva de la Producción, y la prescindencia creciente de los derechos de propiedad física sobre los bienes que se intercambian en el mercado son algunos de los fundamentos que diferencian la Cibereconomía, la “nueva” de la “vieja” Economía que caracterizó las anteriores fases del capitalismo manufacturero e industrial. B. El control y la circulación de la Información El control y la circulación de la información son variables clave de la Cibereconomía, y son también un indicador relevante del salto cualitativo y de la expansión, física y temporal, del capitalismo. En sus fases anteriores de acumulación, sobre todo desde la primera revolución industrial, el capitalismo funcionó de acuerdo con los principios de la división del trabajo descripta por Turgot62 y por A. Smith en su famoso ejemDuval, Guillaume: L’entreprise efficace à l’heure de Swatch et Mc Donald’s. La seconde vie du taylorisme. op. cit. 61 Rifkin Jeremy: L’AGE DE L’ACCES. La révolution de la nouvelle économie. op. cit., p. 11. 62 Arce Gustavo: Del mercantilismo a los clásicos. Ficha n° 76, Ed. FCU, Montevideo, Uruguay, 1999. 60

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plo de la fábrica de alfileres. Allí, el agrupamiento de los recursos -capital, trabajo, tierra- en un lugar geográfico preciso y restringido era la conditio sine qua non, para que la Información circulara entre los trabajadores, los capataces, los ingenieros, etc. En la Cibereconomía, el capitalismo procesa una nueva división del trabajo. El proceso de producción puede fraccionarse y desconectarse geográficamente a escala planetaria. Gracias a la Informática y a las telecomunicaciones, los flujos de Información que circulan en los diferentes territorios (que forman parte de la economía mundial), alimentando uno o varios procesos productivos, son controlados unívocamente por un productor o prestatario. En la Cibereconomía el espacio no tiene un equivalente físico, la información circula en y por las redes telemáticamente conectadas. En el Ciberespacio, en donde transcurre la Cibereconomía, Manuel Castells identificó 5 tipos de redes: 1. Las redes de cooperación tecnológica: algunas grandes empresas comparten recursos para producir Conocimiento y técnicas en el campo de la Investigación y el Desarrollo para nuevos productos; 2. Las redes de coalición: construidas por un grupo de empresas de una misma rama de actividad que se asocian para unificar las nuevas técnicas definidas por una empresa líder; 3. Las redes de productores: conformadas por aquellas empresas que comparten sus sitios de producción, sus recursos financieros y humanos para conservar y/o conquistar mercados e imponer sus productos, abaratando sus respectivos costos; 4. Las redes de prestatarios: las empresas tejen una densa red en la cual, a través de la subcontratación, leasing, franchising, descentralizan y deslocalizan actividades del ciclo productivo, desde la concepción de un producto, pasando por su fabricación y finalmente su venta; 5. Las redes de clientes: los distribuidores, los concesionarios, los publicistas, las agencias y consultores de análisis de mercado y las asociaciones de consumidores finales se agrupan en red y se conectan al “Nuevo Mundo”. C. La inversión inmaterial y los activos inmateriales En la Cibereconomía, la Producción continúa exigiendo y combinando capital y trabajo. Pero de más en más, bajo diferentes modalidades se necesita incorporar Conocimiento y Saber. En la Cibereconomía, la competencia guiada por la constante innovación se expresa por la renovación permanente y diferenciada de productos, por la calidad del mensaje publicitario, por el prestigio o la reputación del producto que se ofrece, por el grado de participación del mismo en una determinada cadena de valor agregado, por la anticipación de las preferencias del consu-

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midor, etc. Si la empresa no sabe cómo acceder a una red, no posee un departamento jurídico y contable, no conoce el marco reglamentario y las normas técnicas de comercialización de su producto, no conoce con precisión las tendencias de su mercado, no tiene un departamento de publicidad, no sabe organizar y hacer óptima su producción, la empresa deberá pagar a otra empresa que le venda el acceso a una red; a otra, el debido asesoramiento jurídico y contable; a otra, la información y el asesoramiento de las normas técnicas; a otra, el marketing; a otra, el servicio publicitario; y ...; a otra, el saber de cómo producir. La compra de todos esos conocimientos e ideas forma parte de la Inversión Inmaterial. En la Cibereconomía, el patrimonio material de una empresa será, paulatinamente, anotado en la columna de su pasivo como un costo más de funcionamiento, mientras que las formas inmateriales del capital -el saber- se registran en su activo. IV. La Matriz productiva del Capitalismo de la Información: la Relación Social de Servicio En el capitalismo de la información y en la sociedad del conocimiento, las mutaciones en la estructura productiva heredada de la primera y segunda revolución industrial (taylorismo y sus diferentes versiones) se plasman en una nueva matriz (Ohno-taylorista) que, a su vez, cobra realidad técnica, económica y social, en una nueva relación social de producción: la Relación Social de Servicio. Es una relación social de producción que vincula tres actores: un demandante/ consumidor/ usuario (B) contrata los servicios de un oferente/ prestatario (A), para realizar la transformación de una realidad/ objeto (C), en su beneficio.
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Independientemente de la escala que se analice -micro/ macro, local/ nacional/ internacional-, o del sector de actividad estudiado -material (agrícola, industrial), inmaterial (seguridad, defensa, limpieza, justicia, enseñanza, salud, multimedia, etc.)-, la relación social de servicio reorganiza la clásica relación bilateral y contractual de intercambio en el mercado, forjada por los pensadores griegos y retomada por los clásicos de la economía política de los siglos XVIII y XIX. La trilateralidad, propia de la relación social de servicio, vuelve a dividir y a modificar las bases organizacionales de los procesos de producción, afectando tanto a las relaciones entre las empresas: subcontratación/ tercerización/ flexibilización, como de las empresas con los trabajadores: subcontratación/ tercerización/ flexibilización63 . La instauración de una nueva matriz productiva y el establecimiento de la relación social de servicio expresan claramente el ingreso y la reproducción del capitalismo, bajo las reglas propias del oikonomos de la información. La mutación en la forma misma de producir la mercancía compleja64 se manifiesta claramente (al menos) por cuatro razones: a. la producción en flujos; b. la producción/ control de la información (producir el Conocimiento); c. la inversión inmaterial y los activos inmateriales (I+D); d. la constitución de densas redes telemáticas (ciberespacio), en donde circula la información y en las cuales los usuarios acceden en un tiempo determinado y mediante el pago de un precio, fundamentalmente, a través de contratos de adhesión. V. El Comercio del Conocimiento: la Propiedad Intelectual En efecto, desde Aristóteles y Platón, el fundamento del oikonomos es explicar el intercambio de los derechos de propiedad que sobre los bienes detentan las personas que concurren al mercado para satisfacer así sus necesidades (do ut des). Sobre este principio del intercambio en el mercado de los derechos de propiedad, el capitalismo edificó la Economía y la Política del mundo moderno. El ingreso del Saber al reino de la mercancía y al mercado es una primera manifestación del cambio cualitativo y del giro civilizacional que implica el surgimiento de la Sociedad de la Información. Para los Enciclopedistas, el acto de saber y de conocer era un derecho inherente a la condición humana, inalienable e imprescriptible, como la vida y la libertad. Thomas Jefferson definió con precisión “(...) Si en la naturaleza existe algo menos susceptible que cualquier otra cosa de ser objeto de propiedad exclusiva, es la acción del poder pensante llamado idea (...). Nadie tiene menos que los demás, porque los demás tienen todo Quien recibe una idea proveniente
63 Ejemplo de las mutaciones propias a la relación social de servicio y su impacto sobre las relaciones laborales, para el caso uruguayo véase Rosembaum, Jorge y Castello, Alejandro: RÉGIMEN JURÍDICO DE LA SUBCONTRATACIÓN E INTERMEDIACIÓN LABORAL. Ed. FCU, Montevideo, Uruguay, 2007. Véase Beaud, Michel: LE BASCULEMENT DU MONDE. op. cit., p. 196. The Economist: ¿Quién es el Propietario de la Economía del Conocimiento? Diario El País, 30 de abril de 2000, Montevideo, Uruguay, p. 7.

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de mí, se instruye sin disminuir mi idea, igual que quien enciende su vela de la mía recibe luz sin dejarme en las tinieblas (...)”65 . En el capitalismo de la información y en la sociedad del conocimiento, el Saber continúa siendo un derecho inherente a las personas, pero también es un bien económico o mercancía y, contrariamente a lo señalado por Thomas Jefferson y los enciclopedistas, el Saber no es un bien colectivo puro: el conocimiento solo se alquila y su uso se cede por un período de tiempo preciso y en condiciones severamente reglamentadas por el Instituto de la Propiedad Intelectual. Mediante el pago de un precio, un productor/ prestatario de un saber, o información cualquiera, permite a un demandante/ usuario el ingreso a una red (ciberespacio), y por ende, acceder al usufructo de ese saber o información. Continuando los esfuerzos de F. Braudel y I. Wallerstein, F. Perroux, K. Polanyi, M. Beaud, R. Bonnaud, Thurrow, entre otros, J. Rifkin en su trabajo L’ÂGE DE L’ACCÈS. La révolution de la nouvelle économie. Ed. La Découverte. París. Francia. 2000 (del cual hay una versión en español, editorial Paidós) busca comprender y explicar lo que el capitalismo de la información tiene de “nuevo” y diferente con el “viejo” e industrial. La gran diferencia consiste en que la categoría de Mercado está siendo progresivamente sustituida por la de Red, y la categoría de Intercambio (de los derechos de propiedad física sobre los bienes) por la de poder o no acceder al usufructo temporal de la mercancía compleja. “Por una extraña paradoja de la historia, el sistema capitalista que funcionaba sobre la expansión de los mercados y el intercambio de los derechos de propiedad entre compradores y vendedores, está actualmente en proceso de desconstrucción sistemática de sus principios y de sus instituciones fundamentales. El capitalismo está reinventándose y abandona progresivamente la tradicional economía de mercado en beneficio de la economía en red. (...) No olvidemos que en una economía en red, la propiedad continúa existiendo, pero se intercambia cada vez menos. A los compradores y vendedores les sustituyen los prestatarios y los usuarios. (...) En una economía en red la sustitución de la lógica del acceso a la de la adquisición concierne todas las formas de la propiedad. Sin embargo, insistimos sobre el hecho de que el patrimonio material tangible es cada vez menos importante para el ejercicio efectivo del poder, mientras que las propiedades inmateriales son el corazón de la edad del acceso. Son las ideas, bajo forma de brevets, marcas registradas, derechos de reproducción, secretos de fabricación y redes de relaciones que permiten de definir una nueva forma de poder económico, el de los super prestatarios que controlan vastas redes de usuarios. Esas redes de prestatarios usuarios favorecen la concentración de poder en manos de un reducido número de organizaciones. (...) Desde el momento que ellos controlan las ideas claves que regulan la actividad económica (...), estos super prestatarios se benefician de una ventaja sin precedente en la historia de la economía. Las empresas que lo-

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gran asegurarse el monopolio de las ideas en algún sector de actividad (...) obligarán a sus clientes a depender de sus stocks de ideas para poder sobrevivir”66 en la cibereconomía. “En la nueva economía el intercambio de bienes entre vendedores y compradores es reemplazado por un sistema de acceso a corto plazo que opera entre prestatarios y usuarios organizados en redes. En la nueva economía en red en lugar de intercambiar bienes, las empresas controlan y regulan el acceso”67 a los bienes. El pasaje a la economía de la información y a la sociedad del conocimiento engendra también desafíos teóricos y prácticos sobre los fundamentos de la Riqueza, la naturaleza de los precios y el propio objeto de estudio de la economía política. En efecto, como para otras disciplinas (el Derecho, la Ingeniería, la Biología, la Matemática, la Estadística, etc.) el “oikonomos” deberá explicar ahora las leyes de la casa que gobiernan el funcionamiento de la producción, distribución, circulación y consumo del saber y del conocimiento. En un primer esfuerzo analítico, el objeto de estudio de la Economía del Conocimiento es el análisis del proceso por el cual, se transforman en mercancías las invenciones, las innovaciones, la creación intelectual, el conocer y el saber. En los nuevos manuales donde se enseña Administración y Gestión de Empresas, ya se ha sustituido la clásica definición de Empresa en tanto que institución donde combinando recursos escasos se producen bienes económicos (también útiles y escasos), por la de: “(...) centro de innovación, entendiendo por innovación el proceso de transformación del conocimiento en riqueza (...)”68 . Ab initio, conviene recordar que la economía del Conocimiento y del Saber se refiere a lo inmaterial. Desde la Antigüedad, en la Edad Media, y fundamentalmente con los padres fundadores de la economía (De Montchrestien, Quesnay, Turgot, Smith, Ricardo, Malthus, Stuart Mill, Say, Marx), lo inmaterial se definió como una actividad noble y necesaria pero opuesta a lo “material” y a lo “productivo”, es decir a aquellas cosas útiles y necesarias para la vida, fuente y símbolo de la Riqueza. El estudio de esas Riquezas era objeto de estudio de la Economía. Excepto para De Boisguilbert, Saint-Simon, Bastiat, Colson, Walras, lo inmaterial es sinónimo de improductivo e imposible de aprehender cuantitativamente. Dicho de otro modo, para la teoría económica y los partidarios de los enfoques cuantitativos lo inmaterial era (¿y es?) un “problema”. Es a partir de los años 1930, cuando lo inmaterial se asocia a las actividades del sector “terciario”, que su estudio accede a las preocupaciones teóricas y analíticas de los investigadores y de otros profesionales de la Economía y de la Política. El fulgurante ascenso de las producciones inmateriales y de los
66 Rifkin, Jeremy: L’AGE DE L’ACCES. La révolution de la nouvelle économie. op. cit. pp. 78- 79. 67 Rifkin, Jeremy: L’AGE DE L’ACCES. La révolution de la nouvelle économie. op. cit. p. 11. 68 Catálogo Nuevas Tecnologías. Conecta 2000, Nº 165, Mayo 2000, p. 3.

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bienes intangibles a partir de los años 50, en todas las sociedades y economías del planeta, comenzó a ser analizado bajo el ángulo de los “servicios” (del Latín, Servitium: esclavitud, servidumbre); ese término comprende actividades tan diversas como es el caso de los servicios personales, financieros, culturales, turísticos, comerciales, transporte, sistemas de salud, seguridad pública y nacional, la educación, etc. Con los trabajos de Colin Clark (1941), J. Forestier (1949), V. Fuchus (1968), D. Bell (1974), J, Singelman (1974), A. Tofler (1990), A. De Toledo (1993 y 2000), A. Goldfinger (1994), J. Gadrey (1994, 1996 y 2000), L. Bensahel (1997) y J. Rifkin (2000) es que lo inmaterial se vuelve productivo y generador de Riqueza. Un nuevo campo de análisis para la Economía69 . Una nueva oportunidad para renovar y/o crear nuevas categorías e instrumentos analíticos que permitan desentrañar las leyes del Oikonomos de la sociedad de la información. En cuanto a los profesionales aplicados a aprehender la realidad cuantitativamente, algunos ya se han lanzado a la difícil tarea de aprehender y medir lo invisible e intangible. VI. La División Internacional del Trabajo del Capitalismo de la Información: la ventaja del Conocimiento y el orden tecnológico mundial en el siglo XXI En el capitalismo de la información, la Riqueza -sea ella considerada a nivel micro o macro- consiste en la transformación de toda Idea, Saber, o Conocimiento -industrial o artístico- en un bien económico o en una mercancía intercambiable en el mercado o con posibilidades de acceder a ella en el ciberespacio. Los indicadores más comúnmente utilizados para medir la capacidad creativa de las energías del pensamiento humano, son: • para la creación de conocimiento, los gastos en Investigación y Desarrollo (I+D) como parte de la totalidad de los bienes de uso final producidos en un sector de actividad específico, o en la totalidad de un sistema económico (PBI); y/o la cantidad de investigadores en I+D por cada millón de personas, y/o la cantidad de patentes otorgadas a residentes sobre cada millón de personas, y/o la recaudación por concepto de royalties y derechos de explotación por habitante. • para la difusión de conocimiento, los indicadores más frecuentemente utilizados son aquellos que miden el uso y el usufructo de un bien económico o de una mercancía, fruto de la innovación científica y técnica por un número cada vez mayor de usuarios (personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, mixtas, etc.) como, por ejemplo, lo es la cantidad de teléfonos celulares, o de productos informáticos, o de usuarios de internet por cada mil personas.

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Ver bibliografía.

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La principal característica de la producción de la ciencia y de la tecnología es su alta concentración oligopólica, que es verificable tanto por región geográfica, grandes sectores de la actividad económica, su financiamiento (principalmente privado y con fines civiles, en la Unión Europea y Japón, mientras que el destino militar prima en los Estados Unidos), como en el ámbito de las capacidades científicas (investigadores a tiempo completo, cantidad de estudiantes de nivel superior, cantidad de doctores, la producción tecnológica medida en cantidad de patentes y de publicaciones científicas)70 . En el 2010, en lo que concierne a la creación del conocimiento, el 95% del gasto mundial en I+D se concentra en tres grandes Regiones: América del Norte (36,2%), Asía (31,2%) y Europa (27,3%). El restante 5% se distribuye en el resto de las regiones, lo que confirma que en la economía de la información la producción del conocimiento es altamente concentrado y oligopólico, más aún que cualquier otra magnitud socioeconómica que se desprende de los clásicos indicadores heredados de la economía keynesiana presentes en las cuentas nacionales. A su vez, a nivel de los Estados el 56% del gasto mundial en I+D se concentra en tres de ellos: Los Estados Unidos (33,5%), Japón (13,3) y China (9,2%). Los Estados con mayor intensidad en I+D son aquellos que alcanzan y superan el 3% de su P.B.I.

70 Una de las fuentes más exhaustivas del punto de vista estadístico, sobre el tema que nos ocupa, es la que produce y publica la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), consagrada a la presentación y el análisis de los Principales Indicadores de la Ciencia y de la Tecnología . Para el presente trabajo, hemos utilizado el Informe del Observatoire des Sciences et des Techniques (OST). El mismo, no solo recoge los datos de la OCDE, sino también los de los otros 16 miembros del Observatorio, Ministerios, Institutos de Investigación, Universidades, Grandes Escuelas, tanto franceses como europeos. La muestra del Informe OST comprende a los 30 Estados miembros de la OCDE70 más la llamada OCDE “plus”, es decir, aquellos Estados que en el campo de la I+D han sido asociados a los 30 miembros de la OCDE. Por lo tanto, el análisis sobre el poder tecnológico actual se realiza a partir de ese grupo de Estados que representan el 14% de la población mundial, pero que concentran casi las ¾ partes del ingreso bruto mundial, el 84% del comercio mundial y el 60% del consumo mundial de energía. No debe olvidarse que la Economía del Saber comprende también las producciones del espíritu humano, es decir, todas aquellas que son del dominio del Derecho de Autor, recursos e ingresos que no son contabilizados en las cuentas de la OCDE, ni en el Informe del OST. Por otra parte, ambas fuentes de datos se concentran en las llamadas disciplinas duras: biología, investigación médica fundamental, biología aplicada, química, física, ciencias del Universo, ciencia para la ingeniería y matemáticas. Los datos mencionados en este trabajo son tomados del Informe del Observatoire des Sciences et des Techniques. Ed. ECONOMICA, París, Francia, 2010.

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El financiamiento de la I+D a nivel mundial es fundamentalmente realizado por el sector privado (63%), sector que es también quien ejecuta el 69% de la I+D. En lo relativo a las competencias científicas y técnicas -los recursos humanos-, en el 2007 había 151 millones de estudiantes en el mundo: el 42,9% en Asia, el 24,3% en Europa, el 9,9% en América del Norte y el 4,6% en América Central y del Sur, y África. Si se considera la cantidad de estudiantes en relación a la Población Económicamente Activa (PEA), los Estados Unidos poseen una razón casi tres veces mayor que la China y la India (11,5 contra 3,3 y 3,2 respectivamente). Asimismo en el 2007, los investigadores a tiempo completo eran 6,6 millones en el mundo: el 40,6% en Asia, el 30,4% en Europa y el 24,3% en América del Norte. Relacionados con la PEA la razón es más alta en América del Norte (7,42 por mil activos), que en Europa (5,86 por mil activos) y que en Asia (1,89 por mil activos). En ese mismo año, en lo relativo a la producción tecnológica medida por patentes de invención, el 98% de las registradas en el sistema americano de patentes se reparte en tres regiones: América del Norte (52,4%), Asia (30,7%) y Europa (15,1%). A su vez, el 97% de las patentes registradas en el sistema europeo de patentes se reparte en: Europa (45,6%), Estados Unidos (28,4%) y Asia (23%). Finalmente, también en el 2007, en cuanto a la producción científica y técnica medida por las publicaciones científicas, el 90% de las publicaciones mundiales tiene sus principales mercados en: Europa (38,6%), América del Norte (28,4%) y Asia (24,3%). En lo que se refiere a los capitalismos que ascienden en la jerarquía de la economía mundial, en esta fase del capitalismo de la información, Brasil, Rusia, India, China, África del Sur y México -BRICSAM- constituyen un grupo de economías y sociedades extremadamente visibles desde todo punto de vista. Sus élites gubernamentales aspiran a que sus Estados y economías ingresen al privilegiado y oligopólico grupo de regiones y estados dominantes en esta fase de la economía mundial.

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En este grupo heterogéneo, el capitalismo chino sobresale nítidamente en términos de indicadores de la economía de la información. Es el único de los BRICSAM que ha progresado notablemente en las últimas décadas y se acerca a los Estados Unidos y a Europa en todos los indicadores que miden la creación del conocimiento: • es el tercer estado, después de Estados Unidos (34%) y de Japón (13,3%), en inversión en I+D sobre el total mundial; • posee una cantidad de investigadores similar a la de los Estados Unidos, y además, detenta el 43% de los estudiantes sobre el total mundial; • entre 2003 y 2008, la participación de sus publicaciones científicas aumentó en un 93%; • en el 2008, la oficina de patentes de los Estados Unidos otorgó dos veces más patentes a inventos de investigadores chinos (31%) que a los de investigadores europeos (16%)71 .
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El ascenso del capitalismo chino en la economía de la información debe seguir siendo analizado con atención. En primer lugar, como señalan Michel Aglietta y Françoise Lemoine72 , la vertiginosa inserción internacional de China, en las tres últimas décadas, se basó fundamentalmente en una apertura a las inversiones extranjeras “para aprehender” la tecnología ínsita en ellas, y en un costo salarial cercano a la noción de la ventaja absoluta de Adam Smith. Sin embargo, Aglietta y Lemoine, realizando un análisis más fino de los componentes del valor agregado de las exportaciones chinas, ponen en evidencia la reducida innovación aportada por los investigadores chinos, quienes además trabajan y producen en laboratorios de las EMGs occidentales, deslocalizadas y organizadas según la lógica de la Relación Social de Servicio. En segundo lugar, y en el mismo orden de ideas, el trabajo de Jean71 Según informe de OST 2010, Op. Cit. P. 7 72 Aglietta, Michel y Lemoine, Françoise: La nouvelle frontière de la croissance chinoise. En: L’économie mondiale 2011. CEPII, Ed. La Découverte, Collection REPÈRES, París, Francia, 2010, pp. 32-49; Véase también Aglietta, Michel y Bai, Guo: La voie chinoise, capitalisme et empire. Ed. Odile Jacob, París, Francia, 2012.

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Raphaël Chaponnière y Marc Lautier demuestra que en el circuito integrado de producción industrial en Asia, la producción no solo se organiza de acuerdo con la lógica de Relación Social de Servicio, sino que también la parte del valor agregado, fruto de la innovación producida por los investigadores chinos, es relativamente endeble. Finalmente, los informes del Observatoire des Sciences et des Techniques (OST) relativizan el ascenso del capitalismo chino en la economía de la información, cuando se observan el índice de densidad tecnológica73 , el índice de especialización74 y el índice de impacto75 . En conclusión, la producción genuina de conocimiento producido por el capitalismo chino es aún débil frente al estadunidense y al de algunos europeos. Como surge claramente de estos indicadores, en la economía de la información, las desigualdades de todo tipo y naturaleza siguen caracterizando las relaciones entre las regiones, los estados, las naciones y otros actores de las relaciones económicas internacionales. En la economía de la información y en la sociedad del conocimiento, el Saber aparece altamente oligopolizado por la tétrada dominante (Estados Unidos, Japón, Unión Europea y parte de Asia). En el polo periférico y con escaso desarrollo tecnológico, cohabitan y compiten América Latina, Medio Oriente, Australia/ Nueva Zelanda y África. Mientras que el capitalismo estadunidense aparece especializado liderando los dominios tecnológicos referidos al complejo biotecnológico-fármaco, a la electrónica y a la electricidad; el europeo lo es en la producción y comercio de los bienes finales de consumo, en la construcción y en las obras públicas; los capitalismos asiáticos aparecen en todos los dominios tecnológicos, en una tercera posición. En esta interpretación sobre la división internacional del trabajo propia del capitalismo de la información, los capitalismos del Norte tienen aún ventajas considerables sobre el polo asiático y el resto del mundo en términos de producción de conocimiento. En consecuencia, asientan su especialización internacional en dicha ventaja dinámica, y han desplazado al Sur las producciones de la primera y segunda revolución industrial que tienen en los recursos naturales, en las producciones primarias y en algunas manufactu-

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El índice de densidad tecnológica mide la relación entre la cantidad de patentes registradas en un estado y su población económicamente activa. Véase Annexe B. Notes méthodologiques. Informe del Observatoire des Sciences et des Techniques (OST). Ed. por Ed. Económica, París, Francia. 2008, pp. 514-538; también, Annexe méthodologique. Informe del OST 2010, op. cit. pp. 489-588. El índice de especialización mide la participación de un país en un dominio tecnológico específico dividida por la participación de ese mismo país en todos los dominios tecnológicos. Véase Annexe B. Notes méthodologiques. Informe del OST 2008, op. cit. pp. 514-538; también, Annexe méthodologique. Informe del OST 2010, op. cit. pp. 489-588. El índice de impacto se define como la cantidad de citaciones bibliográficas de un texto en un determinado dominio tecnológico sobre la cantidad total de publicaciones de ese dominio. Véase Annexe B. Notes méthodologiques. Informe del OST 2008. op. cit. pp. 514-538; también, Annexe méthodologique. Informe del OST 2010, op. cit. pp. 489-588.

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ras que exigen escasos insumos tecnológicos, sus ventajas comparativas según la clásica teoría ricardiana simbolizada en el paradigmático ejemplo del intercambio de Portugal e Inglaterra. Dicha interpretación sobre esta división internacional del trabajo y especialización productiva comercial se encuentra, también, en el trabajo de Chaponnière y Lautier quienes, analizando la evolución del comercio mundial entre 1967 y 2010, observan que el Sur aumentó su participación de 10% en el comercio mundial en 1967, a 30% en el 2010. Desagregando los flujos comerciales según la naturaleza de los productos, el comercio Sur-Sur es fundamentalmente de productos primarios, agrícolas y minerales, es decir aquellos que consumen poca I+D, mientras que el comercio Norte-Norte, y en menor medida el Norte-Sur, se realiza sobre productos “sofisticados”, o sea aquellos que consumen más I+D como fruto de la innovación y de la producción del Saber científico y técnico.
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VII. Las negociaciones sobre las reconfiguraciones de los Centros de Poder: ¿hacia la pax sino-estadunidense? En esta cuarta fase de su evolución histórica, la economía mundial y las relaciones internacionales expresarán el equilibrio de poder y el orden mundial que logren negociar y establecer en las próximas décadas, el polo occidental -liderado por Estados Unidos y la Unión Europea- y el oriental -representado fundamentalmente por China y en menor medida por la India-. Hacia la mitad del presente siglo, esos dos grandes polos se repartirán casi por mitades el PBI mundial, y los capitalismos asiáticos concentrarán un poco más de las 2/3 partes de la población mundial.

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A su vez, en el 2050, es posible que los capitalismos hoy emergentes dupliquen en términos de PBI, a los occidentales.
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El actual proceso de transferencia de poder desde el Occidente hacia Asia consolida una nueva bipolaridad geoeconómica en la cúspide del novel epicentro de la economía mundial, lo que debe ser analizado teniendo en cuenta al menos tres grandes temas, de cuya negociación y resolución dependerán no solo la división de roles entre los dos polos, sino también la morfología del

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mapa geopolítico propio de la economía de la información y de la sociedad del conocimiento. Esos temas son: a) la consolidación o no de la división internacional tecnológica que forjan los Estados y las EMGs líderes en la producción y comercio del conocimiento; b) la negociación sobre el voluminoso endeudamiento mundial y soberano que afecta desigualmente a casi todos los Estados del planeta; c) los términos y las condiciones que los Estados líderes y las poderosas EMGs logren o no acordar en un protocolo internacional, que los vincule a un sistema de reglas y normas sobre sus desiguales responsabilidades en el calentamiento global y en el cambio climático del planeta. Veamos brevemente cada uno de ellos en el juego que implica la búsqueda de un nuevo equilibrio y orden mundial para el siglo XXI. Sobre el primer tema, la especulación teórica y la importancia política y macroeconómica, es de observar y evaluar si en las próximas décadas la división tecnológica internacional del conocimiento, que hemos analizado en el punto anterior, se consolida. En este sentido, los viejos capitalismos occidentales del Norte poseen ventajas considerables en la economía de la información, y continuarán siendo el Centro del capitalismo de la información. Si bien los capitalismos del Norte han renunciado a posiciones en el ámbito productivo, en el comercial, en el monetario-financiero y tienen un descenso notorio en su poder demográfico, sin embargo, siguen aún representando el 48,4% del producto mundial, y entre sus Estados todos poseen un buen desempeño en la economía del conocimiento, tal como lo indican Chaponnière et Lautier76 .
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76 Chaponnière, Jean-Raphaël y Lautier, Marc: La montée des échanges Sud-Sud dans le commerce mundial. En: L’économie mondiale 2013. CEPII. Ed. La Découverte, París, Francia, 2012, p. 92.

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En lo que concierne al segundo tema, el capitalismo del polo occidental aparece, desde 1990, endeudado con el resto del mundo, mientras que los emergentes surgen como acreedores. Es el caso, sobre todo, de China que es uno de los principales acreedores de la deuda pública de los Estados Unidos77 .
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Con considerables ventajas en la producción y comercio del conocimiento, los viejos capitalismos occidentales no solo están endeudados, sino que también han cedido posiciones en el producto y el comercio mundiales. En los últimos veinte años, en los Estados Unidos y en la zona euro, los gobiernos de turno desmontaron todos los mecanismos reguladores que fundaron el crecimiento y el estado de bienestar del modelo taylor-fordista, de inspiración keynesiana. Simultáneamente a ello, se promovió la deslocalización productiva, fundamentalmente en Asia -en China y en los Estados Miembros de la ASEAN-. El magro crecimiento económico, en las últimas dos décadas, fue posible gracias al aumento constante del consumo privado -vía el endeudamiento de las familias-, más que a la inversión en capital fijo y a un incremento del PBI.

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El endeudamiento soberano del capitalismo occidental financiado por no residentes permitió que algunas grandes empresas emblemáticas del poderío estadunidense y europeo sean ahora propiedad de capitales extranjeros. Como ejemplo recuérdese: el 27/11/07 el Citigroup fue comprado en 7,5 millardos, por los fondos soberanos de Abu-Dabi; el 10/12/07 la Unión de Bancos Suizo fue comprada en 6,5 millardos, por los fondos soberanos de Singapur; y el 20/12/ 07 la Wall Street fue comprada en 5 millardos, por la China Investment Corporation. Ver sobre el tema: Les Fonds Souverains. En:L’économie mondiale 2010. CEPII, pp. 77-92, op cit.

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A partir de 1980, las políticas inspiradas en los postulados neoclásicos que impuso la “revolución conservadora” liderada por Margaret Thatcher, en Inglaterra, y por Ronald Reagan, en los Estados Unidos, no lograron recuperar el crecimiento económico ni evitar la transferencia de poder hacia el polo oriental. En cambio, la amplia desregulación de todos los mercados favoreció, espectacularmente, a la especulación -en la acepción más amplia del términomonetaria y financiera, la cual tuvo en el año 2008 su punto culminante, pues frente a la imposibilidad de los bancos e instituciones financieras de cobrar sus créditos, estos pasaron a engrosar las cuentas públicas, y por ende, explican el aumento notable de la deuda soberana78 . Desde mediados de los años 80, las transacciones con la moneda -en valor y volumen- fueron y son superiores al valor del Producto y al del Comercio mundiales. La brecha entre la clásica “esfera real y la esfera financiera” no solo reabrió el debate teórico y práctico caro a la Economía Política (entre los partidarios de un enfoque de economía monetaria y aquellos que son partidarios de un análisis dicotómico de la moneda), sino que también puso en evidencia la necesidad de negociar nuevamente un sistema de normas y reglas que pongan en consonancia las cuestiones monetarias y financieras con la nueva configuración geoeconómica y política de la economía mundial, instaurando entonces un nuevo sistema monetario y financiero post Bretton Woods.

78 Véase: América Latina. No labirinto global. Economia, Política e Segurança. Organizadores: Renata de Melo Rosa y Carlos Federico Domínguez Ávila, Editora CRV, Curitiva, Brasil, 2011.

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Finalmente, en lo relativo al tercer tema, el que se refiere a la negociación sobre el cambio climático del calentamiento global, conviene recordar, brevemente, algunos antecedentes sobre qué se negocia, cómo se negocia y quiénes negocian sobre el calentamiento global y el cambio climático. Desde 1987, la Humanidad vive en sobregiro ecológico79 . A partir de ese año, el consumo de la Humanidad excede, ampliamente, las capacidades biológicas del Planeta de regenerar y reproducir los ecosistemas que permiten, justamente, la vida en el Planeta. Este saldo es aún más deficitario, porque si se adicionan la cantidad de desechos y la polución que ellos generan se sobrepasa, también, las capacidades del ecosistema del Planeta Tierra para absorberlos. Este fenómeno, a la base de los problemas o cuestiones medioambientales, es conocido y tratado como la “huella ecológica” y su magnitud se mide en “hectáreas globales”. Se estima que al finalizar la primera década del siglo XXI, el Hombre consumió casi el equivalente a un planeta y medio en términos biológicos. La existencia de límites naturales al mantenimiento y a la reproducción de las lógicas que aseguraban el crecimiento económico de la economía mundial (la capitalista y la estatal)80 fue advertida en el transcurso del año 1972,
79 80 Léase la nota 1, en la primera parte de este texto. Ver en la primera parte de este trabajo, las fases históricas de la evolución de la economía mundial.

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cuando el Club de Roma presentó el Informe MEADOWS, titulado en inglés de “The Limits to Growth” (Los Límites del Crecimiento). En él, los autores concluyen que el crecimiento de la Riqueza en el espacio económico del mundo conocido hasta ese momento81 se caracterizó por producciones que consumen altos volúmenes de recursos naturales no renovables y materias primas, con efectos negativos sobre el medio ambiente (polución del aire, lluvias ácidas, desechos industriales y otros tóxicos), y por ende, con impactos que pueden explicar las alteraciones de los ecosistemas. Ese mismo año, la problemática medioambiental comenzó a ser reconocida como un verdadero desafío económico y político internacional por los principales actores (estatales y no estatales) de las relaciones internacionales, quienes debatieron sobre el tema en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, en la ciudad de Estocolmo. La misma desembocó en la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y, desde ese año, una serie de tratados, protocolos y conferencias sobre diversos temas relativos a la crisis ambiental (ver cronología en anexo) signaron la toma de conciencia por parte de las élites (políticas, económicas, científicas, militares) de la necesidad de pensar y actuar sobre el futuro del Planeta, redefiniendo el contenido del crecimiento económico y asegurar así la perdurabilidad de la vida en la Tierra. En 1983, la Naciones Unidas crearon la Comisión Mundial en Medio Ambiente y Desarrollo, presidida por el Primer Ministro Noruego Gro Harlem Brundtland. En 1987, la Comisión publica “Our Common Future”, más conocido por el Informe “Brundtland”. En él se define el desarrollo sostenible o duradero, como aquel en el cual el crecimiento económico privilegia: a) la durabilidad de los productos; b) la satisfacción de las necesidades sociales básicas; c) la equidad entre los individuos de la presente generación y los de la futura; d) y, la protección del medioambiente mediante una gestión óptima del capital natural. El informe considera que el crecimiento económico es condición sine qua non de la Riqueza de cualquier sociedad, pero él debe necesariamente cambiar en su calidad, proceso que debe realizarse sin cuestionar la lógica del sistema capitalista. Es así entonces que propone, para las economías ricas y desarrolladas, un capitalismo que asegure un crecimiento económico centrado en la calidad de sus productos, lo cual será posible mediante la introducción de nuevas tecnologías que serán, además, protectoras del medioambiente. En efecto, los adelantos tecnológicos fruto de la revolución científica que simbolizaban, ya en los años 80, el pasaje del capitalismo industrial al de la información y del conocimiento, permitirán resolver dos de los mayores impactos negativos de
81 Entre 1420 y 1989, el PBI per cápita de Europa Occidental, en dólares de 1985, varió de 430 a 14.413 dólares americanos. Ver Maddison, Angus: Dynamic forces in capitalist development. Oxford University Press. 1991, p. 10.

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la acción del Hombre sobre el medioambiente, a saber, el uso destructivo de los recursos naturales y la reducción de la enorme cantidad de los desechos, abriéndose de esta manera una fase en la cual el crecimiento económico y la lógica del mercado serían compatibles con la preservación de los equilibrios biológicos necesarios a la reproducción de la vida en el Planeta. A su vez, para las economías menos avanzadas, subdesarrolladas, en vía de desarrollo o “emergentes”, el informe propone un crecimiento económico intenso y rápido que permita el aumento del ingreso medio de las familias, fenómeno que frenará el incremento demográfico y eliminará la pobreza y las injusticias que son depredadoras del medioambiente y que afectan principalmente a las poblaciones pobres. El informe Brundtland propone, finalmente, una coordinación de las políticas públicas y de estas con los actores privados, lo que redundará en un mejor funcionamiento de los mercados, quienes a su vez, mediante la cooperación internacional y una buena gestión de la gobernanza mundial, evitarán el aumento de la huella ecológica. El informe no se expide sobre las dos concepciones que existían ya entonces, sobre cómo enfrentar la crisis ambiental: por una parte los partidarios del paradigma de un desarrollo sostenible de “baja intensidad”; y por otra parte los de “alta intensidad”82 . Los partidarios del paradigma de “baja intensidad” consideran que la huella ecológica y la crisis ambiental pueden ser resueltas por los mecanismos del mercado capitalista. Largamente tributarios del neoclasicismo walrasiano83 , sostienen que los recursos naturales son los determinantes del crecimiento económico y de la Riqueza nacional; el capital natural o biológico, es considerado, como el físico o el humano, perfectamente, sustituible gracias al progreso técnico. Los mecanismos intrínsecos a un mercado puro y perfecto aseguran una administración eficaz del capital natural. Los recursos no renovables, en proceso de agotamiento y de extinción, son también perfectamente sustituibles por los artificiales que son fruto de la innovación científica propia al capitalismo de la información y del conocimiento. En cuanto a la contaminación, la misma es asumida y definida como una externalidad negativa en el cálculo económico; por ello sus costos, a cargo de los agentes contaminantes, darán lugar a un impuesto o una tasa a cargo de este o mediante los derechos de propiedad que distribuyen los costos entre el contaminante y el contaminado. En sentido contrario, para la concepción que considera el desarrollo sostenible de “alta intensidad”, el capital natural o biológico posee un valor intrínseco e independiente de su utilidad y de su uso económico en la producción de
82 Véase, Kousnetzoff, Nina: Le développement durable: quelles limites à quelle croissance? En: L’économie mondiale 2004 . CEPII, Ed. La Découverte, Collection REPÈRES, París, Francia, 2003, pp. 93-106. Al respecto, puede leerse Harribey, Jean-Marie: Le développement soutenable. Ed. ECONOMICA, París, Francia, 1998, especialmente el Capítulo 2: L’économie de l’environnement. pp. 31-48.

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la Riqueza. Estos autores piensan que los recursos naturales, renovables o no, y los ecosistemas no son sustituibles; su conservación y regeneración no son posibles con una política impositiva o con una regulación de los derechos de propiedad. En esta concepción, la preservación de los recursos que dan lugar a la vida en el Planeta debe regirse sobre criterios físicos y humanitarios, descartando los monetarios, porque los mecanismos biológicos no pueden ser regulados por las leyes del mercado. La lógica de la Vida debe subordinar los imperativos económicos a la supervivencia de la especie humana. En la Cumbre de Río de Janeiro de 1992 se adoptó la “Agenda 21”, en la que se presentó una estrategia mundial para modelar un desarrollo sostenible, el cual fue definido de acuerdo con el paradigma del desarrollo sostenible de “baja intensidad”. En consecuencia, desde entonces la idea de un crecimiento económico es compatible con la durabilidad de los recursos, de los productos y las leyes del mercado capitalista. Además, desde la Cumbre de Río, la agenda del desarrollo sostenible incorporó otros temas en el análisis de la economía mundial y de las relaciones internacionales, como lo son las relaciones entre el Norte y el Sur, el combate a la pobreza, los Derechos del Hombre y la justicia social. La presencia activa del Estado y la planificación en las políticas públicas se redujeron en beneficio de actores no estatales (ONGs y otras asociaciones humanitarias) y las empresas. Esta definición del desarrollo durable y estos actores ganaron terreno en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y en otros organismos internacionales. Su preeminencia teórica y política se confirmó plenamente en la Conferencia Mundial de Johannesburgo en el 2002, cuyos resultados se difundieron ampliamente en el informe “Los Objetivos del Milenio”. Las negociaciones se iniciaron entonces, y se realizan actualmente, bajo el predominio teórico y político del paradigma de “baja intensidad”. Las mismas transcurren en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático aprobada el 9/05/1992 que entró en vigencia en el año 1994. A dicho acuerdo se adjuntó el Protocolo de Kyoto, cuya negociación comenzó en 1997 y culminó el 16/02/2005, cuando Rusia ratificó este tratado. Siendo el Estado nº55 que adhirió a dicho protocolo, el mismo representaba al menos el 55% de las emisiones mundiales del CO2. El Protocolo de Kyoto no fue ratificado por Estados Unidos, China, Australia y otros Estados con responsabilidad importante, aunque diferenciada, en la emisión de los gases CO2. El Protocolo de Kyoto obligó y definió el marco jurídico e institucional en el cual las negociaciones en sí mismas, la acción y los intereses de los Estados continúan respondiendo a una matriz geopolítica y económica en la cual el orden post anglo-ruso-estadunidense -en plena transformación- concebía la división “ambiental” internacional del trabajo, que jerarquizaba y relacionaba tres categorías de sociedades y de Estados, a saber: a) los industrializados, obligados a una reducción absoluta de emisión de gases -Estados Unidos y la Unión Europea, fundamentalmente-; b) los llamados emergentes, que pretenden continuar negociando sobre el criterio de objetivos de reducción se-

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gún la intensidad de la emisión en proporción a su PBI, es el caso de los llamados BASIC84 ; c) y los restantes obligados, en la medida de sus es, a mitigar los efectos nocivos de la emisión de gases contaminantes. Es sobre esta concepción de las responsabilidades diferenciadas de los Estados en cuanto al cambio climático que el Protocolo de Kyoto vincula a los Estados que lo ratificaron cubriendo el período 2008-2012, período durante el cual se pensaba reducir en un 5,5% las emisiones mundiales de CO2. Pero, desde 2008 en adelante, las responsabilidades de los principales Estados y economías en las emisiones de gases CO2 se modificaron notablemente, como en el caso del endeudamiento: para el 2007-2020, el Estado con mayor responsabilidad en el calentamiento global y el cambio climático del Planeta sería China (27%), y le seguirían Estados Unidos (16%), Unión Europea (11%), India (6%) y Rusia (5%)85 . En otros términos: China creció productivamente mucho y rápidamente en los últimos treinta años; pero se transformó en el primer Estado contaminante del Planeta y, en consecuencia, es cada vez más difícil que sus dirigentes continúen reivindicando y negociando como si China fuera todavía un país del Anexo II, y por lo tanto no sometido a las exigencias que sí tienen los capitalismos occidentales86 . El presidente de los Estados Unidos y buena parte de sus principales asesores en materia de economía y de política internacional son plenamente conscientes del interés y desafío que contienen e implican las negociaciones poskyoto: establecer en definitiva normas y principios que reflejen el nuevo equilibrio de poder en el mundo y que sustituya, definitivamente, al que pactaron en la Conferencia de Casablanca, en la de Malta y en la de Potsdam, los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. En palabras del Presidente Obama: “(…) El país que pueda conducir al mundo hacia la creación de una nueva economía basada en las energías limpias, será el país que va a dirigir la economía mundial en el siglo XXI”87 . Ahora, la capacidad de un capitalismo organizando una “economía basada en las energías limpias” está en el epicentro de las negociaciones sobre el nuevo orden mundial sino-estadunidense. En ese sentido, la posición de los
84 85 BASIC, es decir: Brasil, África del Sur, India y China. Según IEA, World Energy Outlook 2008, Citado en, Auverlot, Denis: Les négociations sur le changement climatique: vers une nouvelle donnée internationale. Citado en, Criqui, Patrick e Ilasca, Constantin: Après Copenhague: le climat dans le nouvel équilibre du monde. En: L’économie mondiale 2011. CEPII, Ed. La Découverte, París, Francia, 2010, pp. 89-102; también se puede consultar sobre el tema: Tirole, Jean: Politique climatique: une nouvelle architecture internationale , http://www.ladocumentationfrancaise.fr/rapports-publics/ 094000513/index.shtml Sobre este tema y problemática, ver la nota 1, en la primera página, y el glosario en anexo. También Beaud, Michel: FACE AU PIRE DES MONDES. op. cit. Oficina de prensa de la Casa Blanca, 29 de junio 2009. Citado, en Auverlot, Denis: Les négociations sur le changement climatique: vers une nouvelle donnée internationale. Rapport et document, Centre d’analyse stratégique, Premier Ministre, République Française, Janvier 2010.

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Actores en las negociaciones medioambientales y globales se presenta, grosso modo, de la siguiente manera. El Polo occidental negocia el nuevo equilibrio mundial, consciente de que conservará importantes cuotas del poder en términos del producto, el comercio y la inversión directa mundiales, aunque todas las previsiones para las próximas décadas consideran que los ritmos de crecimiento de estas variables serían menores que las que deberían registrar las economías asiáticas88 quienes, en consecuencia, aumentarán su participación en dichos flujos, sobre todo en el demográfico, por lo menos hasta el 2030/2040. En lo que concierne a la competencia en el avance hacia la Economía de la Información y a la Sociedad del Conocimiento, el actual orden tecnológico mundial muestra que la tétrada (EUA, Japón, UE y China) domina y oligopoliza la producción y el comercio del conocimiento. Al interior de los cuatro grandes, tecnológicamente, los Estados Unidos, la Unión Europea y el Japón imponen las especializaciones en los dominios industriales reconvertidos o desarrollados por la innovación científica y técnica. Los Estados Unidos lideran ampliamente en las ramas referentes al complejo fármaco y a las biotecnologías, en la electrónica y en la electricidad; los capitales de la Unión Europea son líderes en la producción de los bienes finales propios al consumo de los hogares, en la producción de bienes de equipo, la construcción y las obras públicas, la química y los procedimientos industriales. Los capitales asiáticos (Japón, China y los miembros de la ASEAN) aparecen lejos de los occidentales en todos los dominios, como ya lo vimos en el punto anterior. Por su parte, el polo asiático, liderado por China, continúa ganando posiciones en los flujos clásicos de la economía mundial, con tasas de variación positivas y netamente superiores a las que registran los capitalismos occidentales. A pesar de que China aparece siendo acreedora de los capitalismos occidentales; su moneda (renminbi) se ha apreciado en el último lustro de manera considerable en relación a la moneda de sus competidores occidentales; incluso, el gobierno chino ha estimulado su internacionalización y emite su moneda desde Hong-Kong. Sin embargo, el renminbi no está en condiciones todavía de sustituir al alicaído dólar estadunidense y de asumir la función de una moneda internacional, y menos aún de poder asegurar la liquidez y la convertibilidad en el sistema monetario internacional. Fuerte en lo productivo frente a los occidentales, pero no tanto en lo monetario y financiero, el capitalismo chino no está en condiciones de negociar en posición de líder, el establecimiento de un sistema normativo internacional que regule y sancione la responsabilidad de los Estados en el cambio climático,
88 Arce, Gustavo: El Orden Tecnológico Mundial y los Desórdenes Monetarios en la Primera Década del Siglo XXI, Terceras Jornadas Académicas, op. cit. Sobre la dependencia tecnológica de China en relación a los capitales occidentales, véase Aglietta, Michel y Lemoine, Françoise: La nouvelle frontière de la croissance chinoise. En: L’économie mondiale 2011. CEPII, Ed. La Découverte, Collection REPÈRES, París, Francia, 2010, pp. 32-49.

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debido a que hoy el Estado chino es el primer emisor de gases contaminantes y destructor del bien público común de la Humanidad: la atmósfera. Para desarrollar sistemas económicos que produzcan Riqueza basados en las energías limpias, es decir un crecimiento económico duradero o sostenible como lo definió el Informe Brundtland89 , más precisamente, sin agotar los ecosistemas90 ni aumentar la ya enorme huella ecológica91 , las élites de la nueva bipolaridad no podrán sustraer las negociaciones sobre el cambio climático de aquellas que regulan, por una parte, el comercio mundial en la OMC, organización de la cual China es miembro desde el 2001 y, por otra parte, las que hacen funcionar, de hecho, al sistema monetario internacional desde 1971 a la fecha. En la OMC, las negociaciones sobre los derechos de propiedad intelectual serán objeto de particular atención, visto que el comercio del saber comienza a conocer nuevas formas de ser administrado92 tanto por los actores del Norte “rico”, como por los emergentes del Sur “pobre”. En lo referente a lo monetario y financiero como señalan Bénassy-Quéré y Pisani-Ferry93 , el oligopolio de Estados que hoy cogobierna la economía mundial debería poder consensuar una administración cooperativa de las monedas a los efectos de poner en correspondencia los actores y flujos monetarios y financieros con la actividad real de la economía mundial, y con la actual distribución del poder entre los Estados Unidos, la Unión Europea y China en la cúspide de la economía mundial, tal como se bosqueja para el presente siglo. En la línea de análisis y de proposición de Barry Eichengreen, y de las que surgen del Informe Global Currencies for Tomorrow: a European Perspective94 , el dólar estadunidense, el euro y el renminbi podrían compartir el estatuto de moneda nacional/ internacional asegurando la necesaria liqui-

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En 1983, las Naciones Unidas crearon la Comisión Mundial en Medio Ambiente y Desarrollo, presidida por el Primer Ministro Noruego Gro Harlem Brundtland. En 1987, la Comisión publica “Our Common Future”, más conocido por el Informe “Brundtland”. En él se define el desarrollo sostenible o duradero como aquel en el cual el crecimiento económico privilegia: a) la durabilidad de los productos; b) la satisfacción de las necesidades sociales básicas; c) la equidad entre los individuos de la presente generación y los de la futura; d) la protección del medioambiente realizando una gestión óptima del capital natural. Ver nota 1 en la primera parte. Idem a la 91. Es el caso de las licencias no voluntarias, la comunidad “patent pools”, las plataformas comunas de tecnologías limpias, etc. Véase al respecto: Propriété intellectuelle et changement climatique: combiner incitation à l’innovation et logique de partage. En Auverlot, Denis: Les négociations sur le changement climatique: vers une nouvelle donnée internationale. Rapport et document. Centre d’analyse stratégique, op. cit., Capítulo 5. Le retour des controverses monétaires internationales. En: L’économie mondiale 2011. CEPII. op. cit. pp. 74-87. Destais, Christophe: Les grands dossiers économiques du G20 sous présidence française. En: L’économie mondiale 2012 . CEPII, Ed. La Découverte, Collection REPÈRES, París, Francia, 2011, pp. 68-88.

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dez y convertibilidad en sus respectivas zonas de influencia en las relaciones económicas internacionales. En consecuencia, la constitución de un sistema monetario internacional multipolar implicaría, o sería, el resultado de un compromiso entre los Estados líderes por el cual los Estados Unidos deberían conceder y aceptar compartir el monopolio de la emisión de la moneda mundial y, en contrapartida China debería aceptar flexibilizar su política cambiaria y, junto a los demás emergentes, acumular menos reservas a cambio de un mayor acceso a los créditos internacionales del Fondo Monetario; a su vez, la Unión Europea debe continuar estimulando la reforma de las instituciones de Bretton Woods, aumentando la presencia de los Estados emergentes en las mismas, proceso actualmente en curso en el seno del G20. Sin dudas, se deberá continuar observando si el oligopolio de los Estados líderes continúa y consolida el nuevo equilibrio mundial, que ponga en consonancia la economía de la información y la división tecnológica/ ambiental del trabajo con el poder de los Actores (estatales y no estatales) propios del siglo XXI.

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CONCLUSIÓN
En el último medio siglo, la economía mundial y las relaciones internacionales se tornaron más densas y complejas de lo que lo habían sido en las fases anteriores. Un número mayor de actores, estatales y no estatales, desarrollando actividades lícitas e ilícitas, así como el advenimiento de nuevos temas en la agenda internacional, caracterizan a estos últimos cincuenta años como aquellos que definen una realidad económica y geopolítica propia del siglo XXI. La gran mutación y el giro civilizacional que implica la Economía de la Información y la Sociedad del Conocimiento conllevan y explican las nuevas teorías sobre la naturaleza de la Materia y de la Energía, así como las alteraciones profundas de los cimientos económicos y políticos que heredamos de la Edad Moderna. El pasaje a una economía y sociedad organizadas de acuerdo con la lógica capitalista que logró asociar la producción de mercancías con la producción del conocimiento, no solo está modificando las condiciones clásicas de la producción de las mercancías, sino también los fundamentos de la Riqueza y del Poder, sea a nivel de los individuos, de las familias, de las Empresas y de los Estados. Es sobre esta realidad que impone el capitalismo de la información que deben ser aprehendidas, en esta cuarta fase de su evolución histórica de la economía mundial, las relaciones de los pueblos y de las naciones -economía interna o nacional- como aquellas que se tejen entre las Naciones y los Estados -economía internacional- y que forman la economía en y del Mundo. El ingreso a la economía de la información se está procesando de manera extremadamente desigual porque la producción del Saber es un proceso fuertemente concentrado y oligopolizado, características verificadas tanto a nivel geográfico -según las Regiones y los Estados- como en los dominios tecnológicos o en el ámbito de las capacidades científicas y técnicas que poseen las economías y los Estados en la economía mundial. La tétrada dominante y líder en el capitalismo de la información (EUA, UE y parte de Asia) parece constituir el centro desde el cual se forja la división mundial tecnológica/ ambiental del trabajo propia del capitalismo de la información, y del cual las nuevas y antiguas periferias dependen científica y técnicamente, sea para continuar produciendo manufacturas con escasa

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incorporación de conocimiento, sea para intentar nuevas producciones que consuman “energías limpias” En este escenario los viejos capitalismos occidentales poseen ventajas dinámicas considerables, fruto del liderazgo que ostentan en la economía del Saber, ventajas que seguramente forman parte de las actuales negociaciones sobre el proceso de reconfiguración de los centros de poder de la economía mundial. Es posible que los capitalismos del polo occidental utilicen las ventajas dinámicas en la economía del Saber, de las cuales son tributarios tanto los capitalismos emergentes como las formaciones sociales dominadas. En contrapartida deberán ceder a los capitalismos emergentes un lugar importante en un nuevo sistema monetario y financiero, así como el gobierno y la administración en algunos organismos internacionales creando, de hecho quizás, un sistema post Bretton Wood. Estos acuerdos y compromisos pueden engendrar un orden geopolítico que logre una cierta correspondencia entre los actores y los flujos de la economía de la información, la división tecnológica ambiental del trabajo con los nuevos centros de poder propios de la realidad del siglo XXI.

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CRONOLOGÍA

1972: • Club de Roma: Informe Meadows “The limits to growth”. • Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Estocolmo. • Se crea el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente - PNUMA. • Se firma: - el Convenio UNESCO para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural. - el Convenio sobre el Comercio de especies amenazadas de la fauna y flora silvestres. 1977: • Conferencia de Naciones Unidas sobre la Desertificación. • Se organiza, en Kenya, el Movimiento Cinturón Verde. 1979: • Primera Conferencia Mundial sobre el Clima. • Conferencia sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres. 1980: • Se publica, en Estados Unidos, Perspectivas del Medio Ambiente 2000 (GEO). • Se establece el Programa Mundial sobre el Clima. 1982: • Convención Mundial de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar • Carta Mundial de la Naturaleza 1983: • Se constituye la Comisión Mundial en Medio Ambiente y Desarrollo presidida por el Primer Ministro Noruego, Gro Harlem Brundtland. 1984: • Conferencia Industrial Mundial sobre la Protección del Medio Ambiente. 1985: • Conferencia de Viena sobre la capa de ozono. • Conferencia sobre cambios climáticos y el efecto invernadero.

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1987: • Protocolo de Montreal, para detener el deterioro de la capa de ozono. 1989: • Convenio de Basilea sobre los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos. 1990: • Creación GIEC: se establece el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos - Primer Informe GIEC 1992: • La Cumbre para la Tierra. Río de Janeiro. • Se firma la Convención Cuadro de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CCNUCC) • Convenio sobre la Diversidad Biológica. 1993: • Convenio sobre Armas Químicas • Conferencia Mundial de Derechos Humanos 1994: • Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. • Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Copenhague. • Entra en vigencia CCNUCC. 1995: • Segundo informe GIEC. 1996: • Conferencia de las Naciones Unidas sobre Asentamiento Humano. Habitat II. Estocolmo. • Conferencia Mundial sobre Alimentación. • Se crea la IO 14.000 para premiar la eficiencia industrial. • Tratado de prohibición total de los ensayos nucleares. • Tercera COP, que desemboca en el protocolo de Kyoto. 1997: • Se firma el protocolo de Kyoto • Convenio de Rotterdam, regulando el comercio internacional de plaguicidas y productos químicos peligrosos. 1998: • Pacto del milenio sobre derechos laborales, derechos humanos y protección ambiental.

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2000: • Protocolo de Cartagena sobre seguridad de la biotecnología. • Foro Mundial del Agua en La Haya. 2001: • Convenio de Estocolmo sobre los contaminantes orgánicos persistentes. • Tercer Informe GIEC. 2002: • Cumbre Mundial de Desarrollo sostenible. Johannesburgo. 2005: • Entra en vigencia el protocolo de Kyoto. 2007: • Conferencia de Bali. • Cuarto Informe GIEC. 2009: • Conferencia de Copenhague 2010: • Conferencia de Cancún. 2011: • Conferencia de Durban. 2012: • Río+20. El futuro que queremos. 2014: • Quinto Informe GIEC

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ALGUNOS DATOS SOBRE EL AUTOR
Licencia, Maestría y Doctorado en Economía. Universidad de París 8. Francia. Catedrático de Economía Política y de Economía I y II. Coordinador de la Licenciatura en Relaciones Internacionales. Coordinador de la Sala Docente de Economía. Facultad de Derecho. UdelaR. Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, ANII. Últimas publicaciones: • Las negociaciones sobre cambio climático y las relaciones internacionales en la primera década del siglo XXI. En el anuario nº6. Área socio jurídica. Facultad de Derecho - UdelaR. Ed. FCU. Montevideo. Uruguay. Setiembre 2012. Página 47-57. MUTAÇÕES PLANETÁRIAS: DO BLOQUEIO GENERALIZADO DA LÓGICA TAYLOR-FORDISTA À RELAÇÃO SOCIAL DE SERVIÇO. A NOVA MATRIZ PRODUTIVA DO CAPITALISMO DA INFORMAÇÃO - 2000–2005 (pp. 193-209), en: AMÉRICA LATINA NO LABIRINTO GLOBAL: economia, política e segurança. Editora CRV. Curitiba. Brasil. 2011. Las Negociaciones sobre Cambio Climático y las Relaciones Internacionales en la Primera Década del siglo XXI. 2011. www.fder.edu.uy. DE LOS CLÁSICOS A KEYNES. Introducción a las ideas económicas. Segunda parte. Edición FCU-CED. Montevideo. Uruguay. 2009. Mutaciones Planetarias y oikos nomos de la información. Ciclo de Conferencias 2008. Publicado en 2009: www.usp.br/prolam/downloads/ 2009_1_7.pdf Mutaciones Planetarias y Oikonomos de la Información. Revista Encuentro Uruguayo 2008. PDF. Año 1, número 1. Octubre 2008. http:/ /www.fhuce.edu.uy/academica/ceil-ceiu/ceiu/ EL ESPEJISMO LIBERAL (páginas 199-240). En: CADERNOS PROLAM/USP. Brazilian Journal of Latin American Studies. Año 6. Vol. 2. Jul./Dez. 2007. EL ESPEJISMO LIBERAL (páginas 7-61), en: Arce Gustavo y Guerra Daniela: EL URUGUAY EN EL PRIMER LUSTRO DEL SIGLOS XXI. Ed. Facultad de Derecho-Fundación de Cultura Universitaria. Montevideo. Uruguay. 2007.

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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . PARTE I LOS ACTORES, LOS FLUJOS Y LAS FASES DE LA ECONOMÍA MUNDIAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Primera fase: formación del mercado mundial y del establecimiento de las bases económicas y políticas del “orden” europeo (1600-1750/70) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Segunda fase: el orden Europeo (1750/70-1870) . . . . . . . . . . . . . . . Tercera fase: el orden anglo-ruso-soviético-estadunidense (1870-1980/99) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . PARTE II EL CAPITALISMO DE LA INFORMACIÓN, LA ECONOMÍA MUNDIAL Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN EL SIGLO XXI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . I. La gran mutación y el giro civilizacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . II. Oikonomos de la Información y la Sociedad del Conocimiento: la simbiosis entre producción de mercancías y producción del Saber . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . III.La Economía de la Información . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . IV. La Matriz productiva del Capitalismo de la Información: la Relación Social de Servicio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . V. El Comercio del Conocimiento: la Propiedad Intelectual . . . . . . VI. La División Internacional del Trabajo del Capitalismo de la Información: la ventaja del Conocimiento y el orden tecnológico mundial en el siglo XXI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

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VII. Las negociaciones sobre las reconfiguraciones de los Centros de Poder: ¿hacia la pax sino-estadunidense? . . . . . . . . . . . . . . . . CONCLUSIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CRONOLOGÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . BIBLIOGRAFÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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