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Relación interespecífica

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Relación interespecífica

En ecología y biología, una relación interespecífica es la interacción que tiene lugar en una comunidad entre individuos de especies diferentes, dentro de un ecosistema.Las relaciones interespecificas son relaciones ambientales que se establecen entre los organismos de la biocenosis. Las relaciones interespecíficas son las relaciones bióticas que se establecen en una comunidad entre individuos de diferentes especies. Las principales relaciones interespecíficas son las siguientes.
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Comensalismo (+/0) Inquilinismo (+/0) Facilitación (+/?) Simbiosis (+/+) o (+/-) Mutualismo (+/+) Exclusión mutua (+/-) o (-/+) Amensalismo (-/0) Competencia (-/-) Depredación (+/-) Parasitismo (+/-) Explotación (+/-) http://www.slideshare.net/yadai/ecologia-relaciones-interespecificas

Comensalismo
El término comensalismo proviene del latín com mensa, que significa "compartiendo la mesa". Originalmente fue usado para describir el uso de comida de desecho por parte de un segundo animal, como los carroñeros que siguen a los animales de caza, pero esperan hasta que el primero termine de comer. Otras formas de comensalismo incluyen:

Foresis: usado por el segundo organismo para transportarse. Ejemplos: la rémora sobre el tiburón o los ácaros sobre el escarabajo Necrophila americana o también los ácaros sobre los excrementos de insectos. Éste último incluye tanto foresis temporal como permanente. Inquilinismo: cuando el segundo organismo se hospeda en el primero. Ejemplos: plantas epífitas que viven sobre los árboles como algunas bromeliáceas, o aves como el pájaro carpintero, que vive en los agujeros que hace en los árboles, bellota de mar sobre la concha de un mejillón. Metabiosis o tanatocresia: es una dependencia más indirecta, en el que el segundo organismo usa algo del primero, pero lo hace después de la muerte del mismo. Un

ejemplo es el cangrejo ermitaño que usa una concha de caracol para proteger su cuerpo. Algunos autores lo denominan tanatocresis (tanatos, muerte).

Inquilinismo

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La larva de Wyeomyia smithii es un inquilino de las hojas de Sarracenia purpurea (magnificación 40X). En zoología un inquilino (del latín inquilinus) es un animal que vive como un comensal en el nido, madriguera o refugio de otra especie. Por ejemplo algunos organismos, tales como insectos pueden vivir en las madrigueras de ratones campesinos y alimentarse de residuos, hongos, raíces, etc. Los tipos más comunes de inquilinos son los encontrados en asociación con los nidos de insectos sociales, especialmente hormigas y termitas. Una sola colonia puede albergar docenas de inquilinos diferentes. La diferencia entre parásitos, parásitos sociales, inquilinos y relaciones mutualistas puede ser muy sutil. Algunas especies cumplen los criterios de uno y otro, por ejemplo son inquilinos y presentan algunos de los comportamientos de parásitos o de mutualistas. La diferencia fundamental es que los parásitos son perjudiciales a sus hospederos, los inquilinos sólo tienen efectos neutros y los mutualistas ayudan al hospedero. El término inquilino se usa también para referirse a los invertebrados acuáticos que pasan toda o la mayor parte de sus vidas en las estructuras llenas de agua de ciertas plantas. Por ejemplo Wyeomyia smithii, Metriocnemus knabi y Habrotrocha rosa son tres invertebrados que forman parte de un microecosistema dentro de las jarras de la planta carnívora Sarracenia purpurea. Estos llamados inquilinos realizan una labor beneficiosa para la planta porque ayudan en la digestión de las presas atrapadas en la jarra.1

Facilitación

En Ecología (Biología): La Facilitación es una relación interespecífica (entre individuos de especies diferentes) dentro de un ecosistema donde al menos una de las especies se beneficia de crecer junto a otra. En Etología social: son los mecanismos que ocasionan que conductas que no existen se manifiesten o aquellas que existen de manera débil se amplifiquen, por el hecho de que un individuo entre en interacción con otro. Ejemplos son los animales que

comen más cuando están en grupos que cuando están aislados. La facilitación también existe en humanos. Por ejemplo cuando los pacientes en un hospital se curan más rápido cuando están en salas de recuperaciones compartidas que cuando están en solitario.

Simbiosis

Un ejemplo de simbiosis mutua entre un pez payaso que nada entre los tentáculos de Anémona. Ese pez protege su territorio de otros peces comedores de la anémona y a cambio los tentáculos de la anémona le protegen de otros depredadores.1 En biología, la simbiosis es un tipo de interacción biológica entre dos o más organismos de distintas especies, en la que todos salen beneficiados. A los organismos involucrados se les denomina simbiontes. Existe discrepancia sobre si el término debe reservarse para las relaciones de mutualismo (es decir, aquellas en que todos los simbiontes salen beneficiados), las relaciones de mutualismo imprescindibles para la supervivencia de todos los simbiontes o bien extenderse a todas las relaciones interespecíficas, como ocurre en las ideas de sociedades basadas en la solidaridad y colectividad, entre otras. Existen muchos tipos de relaciones interespecíficas, como por ejemplo:
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el parasitismo, en la que la asociación es desventajosa o destructiva para el organismo de alguno de los miembros; el mutualismo en la que la asociación es ventajosa y necesaria para uno o ambos y no es dañina para ninguno de los dos; el comensalismo, en la que un miembro de la asociación se beneficia mientras que el otro no se ve afectado.

Pueden distinguirse varios tipos de simbiosis: ectosimbiosis y endosimbiosis. En la ectosimbiosis, el simbiótico vive sobre el cuerpo – en el exterior - del organismo anfitrión, incluido el interior de la superficie del recorrido digestivo o el conducto de las glándulas exocrinas. En la endosimbiosis, el simbiótico vive en el espacio intracelular del anfitrión.

Un ejemplo típico de simbiosis es la relación entre la anémona de mar y el cangrejo ermitaño: el cangrejo "ofrece" desplazamiento a la anémona y ésta le ofrece protección con sus tentáculos venenosos. Otro ejemplo es el del gobio de Luther, un pez, y una gamba ciega. La gamba excava una madriguera con sus fuertes patas y permite que el pez la ocupe también. A cambio, éste actúa como lazarillo, guiando a la gamba en la búsqueda de alimento. La gamba toca con sus antenas la cola del pez y éste la mueve cuando detecta algún peligro: en ese caso, los dos se retiran hacia la madriguera. También es importante la micorriza como asociación simbiótica. La bióloga Lynn Margulis, famosa por el trabajo sobre endosimbiosis, afirma que la simbiosis es el principal agente director de la evolución. Ella considera que las ideas de Darwin sobre evolución, basadas en la competencia están incompletas y que la evolución está fuertemente basada en la cooperación, interacción, y dependencia mutua entre organismos. Según Margulis y Sagan (1986), "La vida no conquistó el planeta por combate, sino por cooperación ".

Mutualismo (biología)
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Micorriza arbuscular. Esporangio, hifa, micelio, vesícula, arbúsculo

Mutualismo servicio-recurso Polinizador y flor, abeja Megachile

Mutualismo servicio-servicio Pez payaso y anémona de mar El mutualismo es una interacción biológica entre individuos de diferentes especies, en donde ambos se benefician y mejoran su aptitud biológica. Las acciones similares que ocurren entre miembros de la misma especie se llaman cooperación. El mutualismo se diferencia de otras interacciones en las que una especie se beneficia a costas de otra; éstos son los casos de explotación, tales como parasitismo, depredación, etc. La simbiosis puede ser un tipo particular de mutualismo de carácter íntimo, en que una de las partes (o ambas) es estrictamente dependiente de la otra. Otros tipos de simbiosis incluyen casos de parasitismo o de comensalismo. Las relaciones mutualistas juegan un papel fundamental en ecología y en biología evolutiva. Por ejemplo las micorrizas son esenciales para el 70% de las plantas terrestres. Otro papel importante de los mutualismos está en el incremento de la biodiversidad, ejemplificado por las interacciones entre polinizadores y las flores de plantas angiospermas. La coevolución entre angiospermas e insectos ha acarreado una gran proliferación de ambos tipos de organismos.1 Infortunadamente el mutualismo no ha recibido tanta atención como otras interacciones tales como predación y parasitismo; su importancia es igual o mayor a éstas.2 3 En los procesos de mutualismo es importante determinar el grado de beneficio de aptitud, lo cual no es fácil, especialmente cuando las interacciones no son sólo entre dos especies

sino que una especie puede recibir beneficios de numerosas otras especies. Tal es el caso de muchos sistemas de polinización en los que una especie de planta es polinizada por varios polinizadores diferentes y éstos a su vez visitan o son mutualistas con una variedad de plantas. Por lo tanto es preferible categorizar a los mutualismos según el grado de vínculo de la asociación que puede ir desde obligada (de dependencia) a facultativa (no imprescindible). También la dependencia puede ser mutua o sólo de un lado (por ejemplo un polinizador especializado en una sola clase de flor mientras ésta recibe los beneficios de más de un polinizador).4 Un ejemplo de mutualismo obligado son los endosimbiontes bacterianos de los insectos que tienen una relación muy íntima que data de millones de años. Los insectos no pueden sobrevivir sin sus simbiontes. Tal es el caso del pulgón (Acyrthosiphon pisum) y su endosimbionte, la bacteria Buchnera5

Principio de exclusión competitiva
En ecología de las comunidades el principio de exclusión competitiva,1 a veces también llamado ley de exclusión competitiva de Gause o simplemente ley de Gause,2 es una proposición que declara que dos especies en competencia biológica por los mismos recursos no puede coexistir en forma estable si los demás factores ecológicos permanecen constantes. Uno de los competidores siempre dominará al otro, llevándolo a la extinción o a una modificación evolutiva o de comportamiento hacia otro nicho ecológico. El principio se resume en la frase: "Competidores totales no pueden coexistir".1 También se puede expresar como: Norma ecológica que afirma que dos especies no pueden ocupar un mismo nicho ecológico en el mismo hábitat al mismo tiempo.

Amensalismo
El 'amensalismo' es la interacción biológica que se produce cuando un organismo se ve perjudicado en la relación y el otro no experimenta ninguna alteración, es decir, la relación le resulta neutra. En algunos bosques de la selva amazónica, hay árboles de mayor tamaño que impiden la llegada de luz solar a las hierbas que se encuentran a ras del suelo. Éste es un ejemplo de amensalismo, y se diferencia de la competencia en que las plantas de menor tamaño no afectan en nada la supervivencia de los árboles de mayor tamaño. Otro ejemplo es que algunos hongos producen sustancias químicas , denominadas antibióticos, que matan o impiden el desarrollo de ciertas bacterias.

Cabe destacar que la interdependencia de dos organismos de especies diferentes, es decir, la existencia de una asociación estrecha de organismos pertenecientes a especies diferentes se conoce como Simbiosis. Por lo tanto las relaciones poblacionales de mutualismo, comensalismo y parasitismo son consideradas relaciones simbióticas. No así la competencia, depredación y el amensalismo ya que de no existir la relación entre ambas especies igual estas podrían existir y desarrollarse.

Competencia

Anémonas marinas compitiendo por territorio (competencia por explotación)

La competencia se puede definir como una interacción biológica entre organismos o especies en la cual la aptitud o adecuación biológica de uno es reducida a consecuencia de la presencia del otro. Existe una limitación de la cantidad de por lo menos un recurso usado por ambos organismos o especies; tal recurso puede ser alimento, agua, territorio, parejas.1 La competencia tanto dentro de una especie como entre especies diferentes es un tópico importante de ecología, especialmente de ecología de comunidades. La competencia es uno de varios factores bióticos y abióticos que afectan la estructura de las comunidades ecológicas. La competencia entre miembros de la misma especie se llama competencia intraespecífica y la que tiene lugar entre miembros de diferentes especies es competencia intersespecífica. La competencia no siempre es un fenómeno simple y directo y puede ocurrir en formas indirectas. Según el principio de exclusión competitiva las especies menos aptas para competir deben adaptarse o, de lo contrario, se extinguen. De acuerdo a la teoría de la evolución la competencia dentro de una especie y entre especies juega un papel fundamental en la selección natural.

Competencia entre machos de ciervo rojo durante la época del celo, ejemplo de competencia intraespecífica (competencia por interferencia).

tipos de competencia

Por mecanismo
Los términos siguientes describen los mecanismos biológicos por los cuales tiene lugar la competencia. Estos mecanismos pueden ser tanto directos como indirectos y se aplican tanto a la competencia intraespecífica como interespecífica.
Competencia por interferencia

Ocurre directamente entre individuos por el acto de agresión, etc. cuando un individuo interfiere con el forrajeo, supervivencia, reproducción de otros o por prevención directa del establecimiento de una porción del hábitat.
Competencia por explotación

Ocurre indirectamente por medio de un recurso limitado común que actúa como un intermediario. Por ejemplo, el uso de un recurso por unos causa la escasez para otros o, también la competencia por espacio.
Competencia aparente

Ocurre indirectamente entre dos especies que, por ejemplo, son presas de un depredador común. En tal caso hay competencia por el espacio libre de depredadores.

Por especies
Competencia intraespecífica

La competencia intraespecífica ocurre cuando los miembros de la misma especie necesitan hacer uso del mismo recurso de un ecosistema. Por ejemplo entre animales que compiten por un territorio o por lugares donde construir sus nidos. Otro ejemplo es el de árboles que crecen cerca unos de otros y que compiten por luz, agua y nutrientes. El resultado es que haya menos recursos disponibles para los árboles circundantes y que crezcan menos en tales circunstancias. Una adaptación a tal situación es la de desarrollar mayor altura y raíces más profundas y extensas. Este ejemplo es tanto de competencia intra como interespecífica.

Árboles en un bosque de Bangladesh en competencia interespecífica por luz. Competencia interespecífica]

La competencia interespecífica ocurre entre individuos de diferentes especies que comparten un recurso común en la misma área. Si el recurso no es suficiente para mantener ambas poblaciones, el resultado es una reducción en la fertilidad, el crecimiento y la supervivencia de una o más especies. La competencia interespecífica puede alterar las poblaciones, las comunidades y la evolución de las especies involucradas. Por ejemplo, los leones y las chitas o guepardos y sus presas en África. Ambos se alimentan de las mismas presas y a veces se encuentran en conflicto.

Estrategias evolutivas
En términos evolutivos la competencia se relaciona al concepto de selección r/K que se refiere a la selección natural de rasgos que facilitan el éxito en ciertos ambientes. La teoría emana de los estudios de biogeografía de islas realizados por los ecólogos Robert MacArthur y E. O. Wilson.2 3 4

Depredación

Un ratonero de cola roja (Buteo jamaicensis) devorando a su presa. En Ecología (Biología) la depredación es un tipo de relación interespecífica que consiste en la caza y muerte que sufren algunas especies (presa), por parte de otros que se los comen llamados depredadores o predadores. La depredación ocupa un rol importante en la selección natural.

Un mismo individuo puede ser depredador de unos seres y presa de otros. En la depredación hay una especie perjudicada que es la presa y otra que es la beneficiada que es el depredador, pasando la energía en el sentido presa a depredador. Hay que resaltar que tanto los depredadores controlan el número de individuos que componen la especie presa, como las presas controlan al número de predadores, ejemplo: el león y la cebra. Otro ejemplo de esta relación muy especial entre los depredadores y el ecosistema, es que al controlar el número de especies pueden protegerlo de sacarlo de balance ya que si una especie se reprodujera sin control podría acabar con el balance de este ecosistema y posteriormente transformarlo, un ejemplo: El águila y la serpiente se alimentan de ratones, éstos a su vez se alimentan de determinados tipos de plantas, si uno de los depredadores se extinguiera el otro no podría disminuir la población de roedores y esto disminuiría la población de plantas. Una forma particular de depredación la constituye el parasitismo, en que un organismo se alimenta de otro con el cual desarrolla un vínculo muy fuerte. Un parásito suele iniciar dicha relación con un único organismo huésped en su vida, o bien con unos pocos.

Parasitismo

Mosquito, un parásito hematófago, infestado a su vez por ácaros parásitos El parasitismo es una interacción biológica entre dos organismos, en la que uno de los organismos (el parásito) consigue la mayor parte del beneficio de una relación estrecha con otro, el huésped u hospedador. El parasitismo puede ser considerado un caso particular de predación o, para usar un término menos equívoco, de consumo. Los parásitos que viven dentro del huésped u organismo hospedador se llaman endoparásitos y aquellos que viven fuera, reciben el nombre de ectoparásitos. Un parásito que mata al organismo donde se hospeda es llamado parasitoide. Algunos parásitos son parásitos sociales, obteniendo

ventaja de interacciones con miembros de una especie social, como son los áfidos, las hormigas o las termitas. El parasitismo es un proceso por el cual una especie amplía su capacidad de supervivencia utilizando a otras especies para que cubran sus necesidades básicas y vitales, que no tienen porque referirse necesariamente a cuestiones nutricionales, y pueden cubrir funciones como la dispersión de propágulos o ventajas para la reproducción de la especie parásita, etc. Las especies explotadas normalmente no obtienen un beneficio por los servicios prestados, y se ven generalmente perjudicadas por la relación, viendo menoscabada su viabilidad. La especie que lleva a cabo el proceso se denomina parásito y la especie parasitada se llama hospedador o, más a menudo, huésped. Este último uso contraviene el que la palabra ha llegado a adquirir en el lenguaje común, donde suele significar el hospedado, pero está sólidamente establecido en el lenguaje biológico. El parasitismo puede darse a lo largo de todas las fases de la vida de un organismo o sólo en periodos concretos de su vida. Una vez que el proceso supone una ventaja apreciable para la especie, queda establecido mediante selección natural y suele ser un proceso irreversible que desemboca a lo largo de las generaciones en profundas transformaciones fisiológicas y morfológicas de la especie parásita. Como todo parásito sigue siendo un organismo, puede verse convertido a su vez en hospedador de una tercera especie. Al parásito que parasita a otro parásito se le suele denominar hiperparásito. Razones de productividad ecológica limiten el número de niveles de parasitismo a unos pocos. Muchos endoparásitos obtienen beneficio de los organismos huéspedes mediante mecanismos pasivos, como por ejemplo el nematodo, Ascaris lumbricoides un endoparásito que vive en el intestino de los seres humanos. Ascaris lumbricoides produce un gran número de huevos, que son transportados desde el tramo digestivo hasta el medio externo, dependiendo de los humanos el ser ingeridos en lugares que no tengan una buena salubridad. Los ectoparásitos (parásitos externos), a menudo tienen elaborados mecanismos y estrategias para encontrar organismos hospedadores. Algunas sanguijuelas acuáticas, por ejemplo, localizan organismos con sensores de movimiento y confirman su identidad registrando las sustancias químicas antes de fijarse a la piel. Es muy común que los organismos huéspedes también hayan desarrollado mecanismos de defensa. Las plantas a menudo producen toxinas, por ejemplo, que desalientan a los hongos parásitos, a bacterias, así como también a los herbívoros. El sistema inmunológico de los vertebrados puede ser objetivo de la mayoría de los parásitos a través del contacto con fluidos corporales. Muchos parásitos, particularmente los microorganismos, se han adaptado evolutivamente a especies huéspedes en concreto; en tales interacciones las dos especies han evolucionado cada una por su lado dentro de una relación relativamente estable, que no mata al huésped de manera rápida -lo que también sería perjudicial para el parásito-. La mayor parte de los patógenos están destinados a convertirse evolutivamente en parásitos.

A veces, la filogenia (historia evolutiva) de los parásitos nos explica la de sus huéspedes. Por ejemplo, hay una disputa antigua acerca de si el parentesco de los flamencos, orden Phoenicopteriformes es mayor con las cigüeñas (orden Ciconiiformes) o con los patos (orden Anseriformes). Se encuentran parásitos comunes entre pelícanos y gansos como el piojo llamado Anaticola phoenicopteri (literalmente Anaticola significa “que habita sobre los patos”; y phoenicopteri quiere decir “de los flamencos”), lo que viene a responder al interrogante, ya que esto indica que los flamencos" comparten un género de parásitos de piojos, (generalmente muy específicos para su hospedador) con los patos y los gansos, pero no con las cigüeñas. Es una prueba de una relación filogenética más íntima con las 'Anseriformes. La estrecha correspondencia entre las evoluciones de parásitos y huéspedes tiene mucho que ver con la especificidad del parasitismo. Los parásitos son generalmente muy selectivos con respecto a sus hospedadores, llegando en un elevado porcentaje de casos a ser exclusivos de una especie. De hecho, no hay apenas especie de planta o animal de cierto tamaño, o incluso microscópica, que no cuente con algún parásito propio y no compartido. Esto, junto con el hecho de que algunos parásitos también puedan ser hospedadores de otros párásitos, hace que la proporción de parásitos en la biota global sea notablemente alta.

Interacción simbiótica de hormigas con áfidos parásitos sobre capullos de adelfa En los grupos que evolucionan en el parasitismo es común que se produzca una fuerte simplificación o reducción orgánica, a veces tan drástica que hace sus afinidades irreconocibles. Se piensa por ejemplo que los mixosporidios, considerados tradicionalmente protistas parásitos, son en realidad formas muy reducidas de animales emparentados con los corales. Un ejemplo menos exagerado lo ofrece la pérdida de las alas en moscas parásitas del ganado, pérdida que representa una fase inicial de la misma trayectoria evolutiva que hizo derivar a las pulgas (orden Siphonaptera) precisamente de ciertas moscas (orden Diptera).

Explotación
En ecología y biología el término explotación es un tipo de relación interespecífica que ocurre por la interacción de varias especies en la que unas resultan beneficiadas a costa de otras que son perjudicadas. La relación puede ser simbiótica, en los casos de parasitismo, o no simbiótica, en los casos de depredación o de herbivoría. La explotación se encuentra a menudo en casos de mutualismos generalizados, no específicos como el de las flores y sus polinizadores animales o entre los hongos micorrizos y las plantas. Sin embargo no conviene utilizar este término como un tipo de relación, sino como un tipo de comportamiento.

Ejemplos
Algunos insectos y aves se dedican a un comportamiento llamado robo de néctar en que coleccionan néctar sin prestar el servicio de polinización a la planta.1 Los ladrones de néctar son a menudo parientes cercanos o mímicos de las especies polinizadoras. Las plantas mico-heterótrofas o parasíticas (tales como Monotropa) extraen nutrientes de los hongos en una red compartida de micorrizas sin contribuir nada al hongo simbionte. Estas plantas parasíticas actúan como explotadores de las micorrizas y de sus plantas simbiontes en tales sistemas.2 El ave cuco pone los huevos en el nido de otros pájaros para que le alimenten la cría.3

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