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CIENCIAS SOCIALES

ENSAYO

EL LIBRO UNIVERSITARIO

ANTHONY GIDDENS

EN DEFENSA

DE I-^A' SOCIOLOG

taducción de

Jesús Alborés

IA

EN DEFENSA

DE LA SOCIOLOGÍA

ANTHONY GIDDENS

EN DEFENSA

DE LA SOCIOLOGIA

Traducción de Jesús Alborés

Nianza Editorial

t

v

tr

o

L

iNorcn

FUENTES Y AGMDECIMIENTOS

I.

ENDEFENSADEIASOCIOTOCTE,

2. ¿QUE ES CIENCIA SOCIAL?

9

11

19

35

4. CUATRO MITOS EN I.A, HISTORIA DEL PENSAMIENTO SO.

c14L

5. UN MUNDO FELIZ:EL NUEVO CONTEXTO POÚTTCO

ñorcpeNerÍtlco.

.7

/

43

75

95

FUENTES Y AGRADECIMIENTOS

Los capítulos que componen esta-obra proceden de las siguientes

fu"nt.rt nEn

i.f.r,ra áe la sociologlao, Neu Statesman and So-

c:icty,7 de abril de t995; n¿Qué es la ciencia.social?» estaba inédi-

,o,"unl

futuro de la antropologla', Akbar Ahmed y Chris Shore:

Londres, Athlone Press, 1995; nCua-

The Future of Anthropohgy,

tro mitos .r, l" hit,*i"

Ll p.t t"-iento social' , Studies in social

ind. Political Theory; nUn rnundo feliz: el nuevo contexto políti-

cor, David Milibánd: Rethinhing the Lert, Cambridge' Polity

Press,1994.

CAPfTULO 1

EN DEFENSA DE LA SOCIOLOGIA

Le

tacl

eüsffiait.-i¿1i-',"§-43s!§lulg3s.

ffiG

términos

La economía puede ser Ia

oscuros que pocos pueden en-

tender y Jp"r.rr,.*ente irrelevante para las tareas. prácticas de la vida .otidLna. Sin embargo, la sociologla es reo de toda clase de

estar

dei I!u.

.

iQué sale si se cruza un sociólogo con un

ro podrás entender.

¿pgqlÉg

contestar

tanto a tanta gen-

que Por lgn-orancla'

¿Qué pasa con la sociología?

sociólogos podrlan

te? Algunos

offos que

por temor. ¿Pár qué temor? Bueno, porque-l§Lg!§ie

v descoqc§r-t4gle' )on pro-

pqnsar q-ue s-u disciPlila es Pgligrosa.

It

ne una tendencia sub¡rer:ivt

§enta, muchos pensaban que la disciplina tenla bien ganada esa

reoutación activista.

'Lo

.i.rto, sin embargo,

es que ni siquiera en los años sesenta

,.*ta" la sociología estuvo asociada alaiz'

y a comienzos de los

11

EN DEFENSA DE I.4 SOCIOLOGÍA

EN DEFENSA DE IA SOCIOLOGÍA

quierda, ni mucho menos a los revolucionarios. Fue sometida a

fuertes críticas por marxistas de distintas

de considerar subversiva la disciplina, veían en

orientaciones que, lejos

ella .l .pitoi.

mismo del orden burgués qr. t".rio les repugnaba. En algunos aspecros y situaciones de su dlsarrollo, la sociolo_

gla tiene de hecho una larga historia de asociación con la derecha

política. Max \7eber, a quien se suele considerar uno de sus fun-

dadores clásicos, tenía más afinidades de derechas que de izquier-

das, y era acerbamente crltico con los

ráolu_

como Robert

Michels coquerearon con el fascismo italiano al finar de su vida.

La mayorla de los sociólogos probablemente han sido liberares

por temperamento e inclinación política: ese fue el caso de Emile

cionarios de su época. Tanto virfredo

".rtop.o.l"mados

pareto

Durkheim, y en generaciones posterior.s de R. K.

cott Parsons, Erving Goffrnan y Ralf Dahrendor{ enrre orros

M.rtorr, Trl_

muchos pensadores sociológicos de relieve.

l'uede que la sociologla, afirma, no estuviera vinculada en el pa-

¡a.lc, co., un punto de vista polltico global, pero desde los añ^os

ie§cnta sl lo ha estado. La disciplina se ha convertido en un refu-

de descontentos, un lugar de reunión de grupos con.agendas

¡¡io

especiales, desde los defensores de los derechos de los homose-

xuales hasta la teología de la liberación. La sociologla se está des-

se ha convertido en lo que sus detractores

.t", una pseudociencia, y Porque se-ha pro-

eomponiendo Porque

ricmp

dijeron q.ri

duciáo una emigración de científicos sociales respetables, de

orientación .mpíiica, a orras áreas más esrrictamente definidas, «rmo Ia planifiiación urbana, la demografia, la criminologla o la

jurisprudencia. El deterioro de la soci

tegración de la iniés-i

chósZñ6ltos; pero

no lm

la desi

La sociología ha pasado últimamente una mala racha en el

9l

que duranre mucho

tiempo experimentó su

ur, á.rt"."do sociólogo

publicó r

ient.m.rr"t.

pill[-pot.io.", ,rt centro unificador de las diversas ramas de

la investigación social.

EI cieire de los departamentos de sociología de la Universidad

-r.rTo pals en

máximo desarrollo, los Estados unidos. estadounidense, Irving Louis Horowitz,

elc §l'ashingto' y otrát lugares ha provocado un acalorado debate

en los Estados Unidos, al que la de Horowitz es una aportación

cntre orras varias. \flilliam Julius'§rilson, famoso por sus escritos

sobre la pobreza urbana, ha sostenido que la sociología se ha dis-

tnnciado excesivamente de las cuestiones que ocupan la agenda pública y que debería centrarse en asuntos de política práctica' Al

re- iin y A t"Éo, ,orti.rre, no puede ni mucho menos decirse qu9 los

un libro titulado The Decomposition of sociobgt; ohaber tenido la

necesidad de escribir esta obra», afirma Horowitr, nfue motivo

de dolor, no de de orgullor. La disciplina, sostiene, arraviesa un

mal momento. Ties departamentos de sociología, entre ellos uno

muy distinguido, el de la universidad de §Tashington en st. Louis

trabajó_el propio Horowitz- han sidá

-donde

suprimidos

cientemente. La universidad de yale arberga er departamento de

sociologla más antiguo de los Estados Uniáos: su presupuesro se

acaba de reducir casi a la mitad.

La cifra de estudiantes universitarios de sociología se ha re-

ducido de forma sustancial en las dos décadas posáriores a ros

años setenta: de un récord de 36.000 estudiantes en 1973, a me_

nos de 15.000 en 1994. Sin

embargo, según Horowirz, 1", p.rr"_

-".rifi.rán

únicamenr.

., q.r.

lidades de. la sociología no r.

haya perdido capacidad de convocatoria para los estudianás.

Tienen que ver con el sombdo estado intelectual de la disciplina.

*u.iólogo, carezcande problemas sociales a estudiar, con ciudades

en proceso de ruina, dti',ririorr., entre blancos y negros tan

l,nmo ,i.-pr. y [a delincuencia violenra como fenóqn eno habitud"

rígidas /

,/

f ¿Ha

lleiado la sociología a un Punto muertglFf si es así, ¿set

mente esradouni-

ti,rt.-áá cier

dense o tiene un alcance mundial? ¿O es que la sociologla quizá siempre fue el desastre que sus críticos proclamaban desde hace

tanto tiempo?

Examinemos en primer lugar la vieja historia de que la so- ciologla no tiene un ámbito propio de investigación. Lo cierto

I2

t3

EN DEFENSA DE IA SOCIOLOGÍA

es que el ámbito de estudio de la sociología, tal como lo entien-

den la mayorla de quienes la ejercen, no está ni más ni menos

claramente definido que cualquier orra área académica. Consi- dérese, por ejemplo, la historia. Podrla pensarse que esa disci-

plina tiene un tema obvio: el pasado.

de prácticamente todo! No existe aquí un campo de estudio

¡Pero

el pasado compren-

claro o delimitado, y la historia está tan dividida por disputas

metodológicas sobre su propia naturaleza como siempre lo ha estado la sociología. La sociología es una disciplina generalizadora que se ocupa

principalmente de la modernidad: del carácter y la dinámica de las sociedades modernas o industrializadas. Comparte muchas

de sus estrategias metodológicas

la historia, sino con todo el especrro de las ciencias sociales. Las

problemas- no sólo con

-y

'TI8e*-:l¿9*s:s,J*&*gili-4"Je-'tlls,.ip,.s"L-s{d,s*;p.siaLks€seo-

"glt§e.

Como la investigación y el pensamienro sociológicos son más

o menos indispensables en la sociedad contempoúnea, es diflcil

tener en cuenta la crítica de que intelectualmente no aporta

nada: de que es sentido común envuelto en una jerga poco átrac-

tiva. Aunque algunos ejemplos de investigación siempre puedan cuestionarse, nadie podría sostener que no tiene sentido llevar a cabo, por ejemplo, estudios comparativos de la incidencia del di- vorcio en distintos palses. Los sociólogos emprenden toda clase de investigaciones que, una yez que se adquiere cierta familiari- dad con ellas, la mayoría de los observadores razonablemente

neutrales considera interesantes y relevantes. Pero existe otra razón más sutil por la que muchas veces pue-

de parecer que la sociologla proclama cosas que son obvias para el sentido común. Se trata de que la investigación no se manrie- ne al margen, ni puede mantenerse al margen, del mundo social

que describe. En la actualidad la investigación social forma parte de

14

EN DEFENSA DE IA SOCIOLOGIA

-,------ ---

nuestra conciencia hasta tal Punto

oue consider"-o,

}.il;.

;üñ,;;.

do; pero

in"'inu.r,ig".iór,

[uU.tt

r-."tales

que la damos por supuesta' Lo

,.r,iido .o*úr, olo q.r. todo el mundo saber,

t"t.t.i*r.i."es de este tipo' Todo el mundo sabe' por ." i""*titdad actual tl lttditt de divorcio es eleva-

semeiante *to"oti*it'to obvio' depende' claro.está' de

so.ial regular' desarrollada por investigadores

o por sociólogos académicos'

porconsigui.",.,r,-"!q11.ñ"1"1p-.1.d :,lT-d.:-1lt:*-

'

h,

*t*'¿

ñ4r, n,resrrA.** o.rffiffffilüffiié"

Pg;r;q-d§-q+e-P*re€€.*RsrñrPle- ssr'.ruo

Tl': :, Ij::'::;

que

provienen

del

r.,i¡á-." g t¿iall-o^

úd;.

M

hs

;;h;;;dd".,. -n ti,- n *q1ii1

*iia, "oáo"'

La"-gl-

H#i,J;';"E;'¡d";;;'

discurso sociológico.

la cuestió., de si la

,a

,li*lu.iOrr,

cse

obviamente, no contribuyen a resolver

it"|éTi:i

lncluso

Estas consideraciones,

"rrau.rr,r"

sociología en tanto que. disciplin'

en una situación de lamentable decadencta'

desde sus días de gtoria

en los años sesenta' si es que

oeríodo f.r. ,.ut*.na. ,r,,

ípog.o. Es. cierto que las cosas han

;"-.'b,"J; en Ia sociología

n, ,o¿", a Peor.

Po, t'í

J.r. l-"

dial, pero eso ya,o

la teoría social, .t

;;;;-;;

durante los últimos treinta años' pero

lado, se ha desplazado el centro de po-

-mun-

en lo que se refiere

a

despla'ado a otros.lu- oensadores sociológi-

sociología estadounidense dominaba la sociologla

o"t""' Especialmente

.t"i'o de gravedad se ha

ios principales

.tPecial a Et"op"'

Ñirtr* Luhmann o ulrich

cos, autores .o*o

pLltt-B;;;át;'

Beck, están ahora aquí'

En los Estados

U,'ido', la sociología Parece haberse profesio-

nalizado en exceso, con gruPos

tran en su propia parcela

tot'

otra cosa o interés por

un «campo», y sea

;;;-áiá.ntidad.

;;;i;úñt

de investigación que. se concen-

t""o conocimiento de cualquier

ella' Todo sociólogo estadounidense tiene

cual sea su especialidád' ésta define efectiva-

La cuantoirenia azota los departamentos

estadounidenses' Para muchos' algo no cuenta si no

15

- EN DEFENSA DE I¿. SOCIOLOGÍA

se puede contar; por decirlo muy suavemenre, esro puede tener

como resultado una cierta carencia de creatividad.

H"y muchas razones

que justifican el

consejo de §Tilliam Ju_

rrrrá.,

en una i.,rr.í,i-

lius \Wilson a los sociólogos de que se .or

gación directamente relevanre

y que participen plenamenre en

para cuestiones de interés político

los amplios debates q

p,r.d"

-,r.h", de las cuestiorá, q.r.

suscitar su obra. Después de todo,

se plantean en el ámbito politico son de índole

sociológica, cuis_

tiones que rienen que yer, por ejemplo, con el estado áe bienes_ tar, la delincuencia o la familia. El tiabajo sociológico no sólo es

relevanre para que se materiali

., dát.rminadás actuaciones

políticas, sino también para entender qué consecuencias pueden

tener esas actuaciones. Pero volver a conecrar la

sociología con la agenda polltica no

[,r.

plr.rt.i l" ,.rp,,r.rt" d

.o.ri" disgregación de la so_

¿Es-uña

disciplina sin

peligro d. f.rg-.r_

aborda el resto de los problemas

¿eué

prr"

cadencia de la sociología.

ciología que tanro le preocupa a Horowitz?

un núcleo conceptual común, que corre el

tarse en especialidades

los autores más innovadores?

inconexas? ¿Se han p"r"do a orros .írrpo,

_y

que admitir

lo que quizá ,ea lo más i-ptr_

tante de todo, ¿ha perdido su filo? Si se compara la sociología con la economía, hay

que internamente la sociologla es mucho más diveisa. En la eco-

nomla existen diyersas escuelas de pensamiento y enfoques teóri-

cos, pero la concepción neoclásica iiende " domirr", ."ri

parres y constituye la materia básica de prácdcamente todos los

manuales introductorios. La sogiologí4.no esr

a hasta

., tod",

:**PutP P

%-"" s!: qq-g$a"r"

"qrPiffi

blemente habría q,

.onriálii-.rto irro d.

rq

,,r, p,

r.á,

fi.r

r.r,

no una de sus debilidades

No creo que esa

diversidad h^y^ pro_

contrr.io, .*pr

,lgo t*., .á-_

hum"no y

ducido un desorden completo, sino que, por el

sa el pluralismo que debe existir .,rrrio se estudia

plejo y controvertido como el comportamiento ,o.ij

las instituciones.

¿Hay pruebas de que estudiosos de talento a los

que en orro

momento les resultó arractivo *abqar en sociologí, ,É h"y* p"_

16

EN DEFENSA DE I.\ soclol.ocfA

srdo ahora a otros campos? Es indudable que en los años sesenta

ulgunos se sintieron atraídos por la sociología Porque considera-

lran q,r., si no ofrecla una vía a la revolución, sl estaba de moda y cra algo nuevo; ahora ya no tiene esa reputación. Pero [a mayorla de los individuos de este tipo probablemente no estuvieran inte-

rcsados en desarrollar una carrera limitada al ámbito académico' Son más relevantes los factores que han afectado al mundo acadé' rrrico en su conjunto, no a la sociología en particular. Mircha gen-

te con talento que en otro momento habría entrado en la vida

rcadémica probablemente no lo haga hoy porque la calda relativa de los salarios universitarios ha sido muy acusada durante las dos írltimas décadas y las condiciones de trabajo se han deteriorado.

Sin embargo, podría defenderse fiícilmente la tesis de que la sociología briiánica está en mejor situación ahora que en las ge-

ner"cio-nes anteriores. Compárese, por ejemplo, la suerte de la sociología en el Reino Unido durante los últimos años con la de la antropología. En los primeros años de la postguerra, este país se vanagloriÁa de antropólogos de reputación mundial; en aquel *o-.ri,o no podía encontrarse una cosecha de autores socioló-

gicos de una relevancia comparable.

Ahora la situación se ha invertido, más o menos. Existen po- cos antropólogos (si es que hay alguno) de esta generación que estén a la-altuia de los logros de la precedente. La sociologla bri- tánica, sin embargo, puede ofrecer unos cuantos individuos de

reputación mundial, como John Goldthorpe, S19yen Lukes,

Stuart Hall, Michéle Barrett, Ray Pahl, Janet §7olff y Michael

Mann. Además, desde un punto de vista Puramente estadlstico, en

este país la sociologla no ha sufrido la decadencia que ha padecido

en lÁs Estados Unidos. La popularidad de la sociología preuni-

versitaria es muy a\tay va en aumento' no en retroceso. El lndi- ce de matriculación en las facultades universitarias de sociología

es, en el peor de los casos, estable en comparación con otras dis-

ciplinas.

Pero no todo es de color de rosa en el jardín sociológico; ¿lo ha sido alguna vez? La financiación de la investigación social ha

17

EN DEFENSA DE IA SOCIOLOGÍA

sufrido recortes drásticos desde comienzos de los años setenta;

no hay un volumen de trabajo emplrico comparable al de otros

momentos. Pero sería diflcil sostener que la sociología está inte-

lectualmente desfasada, especialmente si ampliamos otra vez la

perspectiva y consideramos un contexto más internacional. La mayorla de los debates que se han adueñado de los titulares inre-

lectuales de la actualidad, en todas las ciencias sociales e incluso

en las humanidades, tienen un fuerte componente sociológico. Los autores sociológicos han sido pioneros én las discusionei del

postmodernismo, de la sociedad posdndusúial o de la informa-

ción, de la globalización, de la transformación de la vida cotidia-

na, del género y la sexualidad, de la naturaleza cambiante del tra-

bajo y de la familia, de la usubclase, y de la etnicidad.

Todavla cabría pregunrar qué suponen rodos estos cambios.

Existe aún mucho trabajo sociológico por hacer. Parte de ese tra-

bajo tiene que ser de investigación o empírico, pero parte de él

tiene que ser teórico. Mucho más que cualquier otra empresa in- telectual, la reflexión sociológica es esencial para caprar las fuer-

zas sociales que actualmente reconfiguran nuestra vida. La vida

actual se ha hecho episódica, fragmentaria, repleta de nuevas in-

certidumbres, y la tarea del pensamiento sociológico crearivo

debe ser ayudarnos a entenderlas. La tesis de'§Tilliam Julius §fiI- son es, qué duda cabe, importante: los sociólogos deben centrar su atención en las implicaciones

bioé qüá eii""i"; ;;"Ji

d;á-}ffi

a

ible

La sociología debe desembotar su filo, ahora que el neolibe- ralismo desaparece en la lejanía junto con el socialismo orrodoxo.

Algunas de las preguntas para las que precisamos nuevas respues-

tas son de carácter perenne, en tanto que otras son acuciante-

mente nuevas. Abordar ambas clases de preguntas,

'§l'right

¡No

como en

Mills ca-

desesperéis,

otros tiempos, exige una sana dosis de lo que C.

lificó célebremente de imaginación sociológica.

sociólogos! Aún tenéis un mundo que ganar, o al menos que in-

terPretar.

I8

CAPíTULO 2

.

i

iqun ES LA cIENCIA so-cIAL?

,/'

,/

la idea de que lq-r!=-

. Es decir, aunque

realidad nos mueven causas de las que no somos consclentes'

en fip"pa de las ciencias sociales es descubrir formas de causación

social que ignoran los actores'

19

I

t-

EN DEFENSA DE T¿. SOCIOLOGfA

lJn tercer elemento,(sobre el que no me extenderé en esta dis-

g *]:^,: r!fuf:j:ftlfry. A"tq,,e

cusi@

en ,gg3g3!*re.-lra

cprno tu- las

.sqs¡e4idq glle-.I?§ 9!-e,q9-i4§ saei?l--en-d-elgill ser

ciencias _n{igfales, la mayoría fia-aceptado qug.Iqlnpoco-

n parecersed.e.gnciad"

o-t'

a-Lla-ftsiqa, pjásica, ya quclosciendf¡.

']g!Sg-ql§9.;1§!1gru

.* ñ¿lt-*'" tiátar
@

".sms.h'-ffi

.q.tstsmas; y-!g!

E'éq

de los qu:§

.-N;;;;;.;;iót.s.;-[rn¿6nsi"daft ñ*ffi ñ:

'gqe*e.J9j-&tÉp.-.'lot

damentales para el análisis social nociones de sistemas suPuesta-

mente derivadas de la biología, muchas veces inspiradas también
*

frtt:ti:rÍÍ,:"d, bt .ors.¡ro .,

,.t.,*.,

'''Á ""ll.-,nG-ñl

E,

tiempos fue una posición mayoritaria en la ciencia

social, pero

(sin duda en el campo de la teo- de la investigación social empíri-

ca). Quienes defiendan ahora semejante Punto de vista no rePre-

sentan más que una entre un abanico de diversas perspectivas.

Ese consenso ha sido sustituido por una pluralidad de perspecti-

ría social, quizá no tanto en el

&ta¡agasado¿.ser-miaor'idada

vas teóricas diversas, como la etnometodología,

de interaccionismo simbólico y neoweberismo, fenomenologla, estructuralismo, hermenéutica y teorla crítica; la lista parece casi

infinita.

La situación es inquietante. Ya no sabemos exactamente dón- de situarnos respecto a tal diversidad de perspectivas. Hrblg--ds

«pespe-quys¿*g jg14i_c-io¡9s11.y 1-o-dq""pgedigg.1agu*peIg!r,9 ctrarldpKuh"t¡t¡-"-dujp"-l-A-+*"-q-ió-n-d-e"paraügna-en-h,fi losoft ads la cien-qi4, utilizó el,ét*llg_=gg:*gJgfb-"r,e.Jlsia&artuJffi-eisngias¡a-

diversas formas

.g*§

L" fil;;;fñ'd;*Küiñ-y ia áefinición del término «paÍa'

digma, desbordaron este punto de vista. Kuhn consideraba que

los desacuerdos entre científicos sociales, eran diferentes. de los

que se daban en la ciencia natural, donde existen perspectivas co.

' ,adoras que dominan el núcleo profesional .de los carnpos 'íficos.

dos reacciones frente a esta situación. Una es considerar-

la favorable. Si existe una pluralidad de perspectivas teóricas,

.

'ay

tanto mejor: una pluralidad de teorlas es más deseable que el

20

se deriva del dominio de una tradición teórica

Ese tipo de reacción puede encontrarse incluso en-

,lugm"tirmo que

rlcterminada.

rre los más fervientes defensores

Robert K. Merton era una

tentaron

clenominó (antes que

f"i"l

r:ho, fue el primer

r,r 1."ii¿" ,.t,rrl.

;-k",t"r*d.dr*.

dei consenso ortodoxo'

de las principales figuras que in-

elaborar una codificación del consenso ortodoxo' aI que

paradigma de la sociologla' De he-

autor que-utilizJ el término nparadigma' en

A""q;;;itttas

reticencias' llegó a recono-

o"ss4&+aÍ4'

cer una diversidad de perspectrvas socrologicas rivales' :::*

fiJ':J';;;.tó" ;ffiI,"'""

deseablel

) a

I§.gti" Fey'erabend,'

Llre,rna

pluralidad de PersPcti-

1^ r-^^

^Á¡a,

único ordenamiento'

vas, en lugar de un

'""L;'";?-;;;";át

tipo negativo' proviene más frecuente-

li.,"'uiios más emplricos de las

de desdén' desinterés' ds uya os

os lo dije' sigue este tipo de lógi-

,rr.;;;-;;;,,'"u";""""

ciencias sociales. E,

"'""t"ttión

d*l *y'

lo diie». La perspectiv"

.^,

"i'.y ""'lrrrlag"aot

;iJ.t ;. pueden

honerse de acuerdo

f."nc; t;;tJ.

gt.

oara el an¿ílisis

l,i.,rrl

i;"t"";;;;d"

,r;,

comprometidos con

ernplrico'. observo, que 9:,:Í:::;l:

Pueden

t¿rno definir básicamente el campo de

Ia irrelevancia de la teoría social

pJtttt" deacuerdo ontre sí; ni siqutera

'oi"

tt"n'ma

empírico' Puedo continuar con mi obra empírica

¿ii

r

discutan

por

sobre sus perspectivas divergen-

tanto.' totfi'-" a los que están

emplrico que los debates teóricos

""ti¿',

tl t'"tá;o

.n ,Édidrd

-"

bi"

son irrelevantes para ellos'

.-Urrgo, 1o tit'to

t' que ninguna

de estas posiciones

U f"Uo de la primer" * ql'-'-::.1:i]: *:1::

p"J. ¡"r.it*i"

iiJr¿ á.

que

Por mi

ü;;;;t",

La

existan criterios racionales para evaluar las teonas'

parte, yo no creo que eso sea así' Algunas teorlas son me-

y

"lg*""t

perspectivas

más fecundas que otras'

t''tt"'tio"'ble porque puede demos-

sí son relevantes para

'§ü.right Mills denominó

segunda p."ptttiá

trarse fácilmente que

la investigación científica' Lo que C'

los debates teóricos

21

EN DEFENSA DE IA SOCIOLOGÍA

«empirismo irreflexivo» lleva a una obra falta de ambición y no acumulativa. El mejor tipo de investigación empírica es la inves-

tigación emplrica con un fundamento teórico. Existe una auro-

nomía relativa de teoría e investigación; no pueden fundirse en-

tre sl. Pero todos los investigadores empíricos deberían ser

sensibles a los debates reóricos, de igual modo que los teóricos deberlan ser sensibles a los problemas de la investigación empí,

rica-

l

En.el morr,¡ento acrual, en la teoría

dc ru*e sln&sis reqgyd?_-g{p9qla_a_gg¿-§ {gbj$s_d{ar-cisq-

.i

"§.Jgggpg"

hoy

gl 114lr§*.jlp*gs-o;J*r confusión de voces que

escuchamos es, en ciertos aspectos, más aparente que real. Sl

sabemos cuáles son algunos de los méritos y deméritos de estas

perspectivas reales, y percibimos cuáles son las principales líneas

de desarrollo que se derivan de los debates. No creo que esto pueda desembocar en una nueva ortodoxia.

Si yo albergara alguna simpatla por una de las dos concepciones

rivales que he descrito, sería por la primera más que por la se- gunda. Creo que existe algo esencialmente discutible en la pregun-

ta de en qué consiste ser un ser humano. Existe una dificultad de

orden elemental para explicar la agencia humana, dificultad que

nos arrastrará a controversias sobre la naturaleza de la acción hu-

mana. Sin embargo, esro no nos debería empujar a firmar un

cheque en blanco al pluralismo teórico. La forma de documentar el avance hacia la síntesis es identificar cuáles eran los errores

t del consenso ortodoxo y especificar los principales elementos del acuerdo emergente.

La corriente princ

de la ciencia social. el co

o

ntí

t1

ode

El modelo de cien-

cia natural deg¿¡¡clladg_por el co{rsenso ortodoxo-r¡+es.n ial-

la ciencia

¿iEñefiltátüral era filosófiSame_ntgdpfe.g;uoso-

-#

-.=-.

¡ue!,,g

ci"*-ü:#;;ió"r]"J-ili*fu áded*si**d

1,q"'.

22

.- ¡QUE ES LA CIENCIA SOCIAL?

No creo que pueda encontrarse un solo fi1ós6& dc l8 c¡ÉÚcie

creyendo en la concepción & ls'eic*rci* nc'

muchos cientlficos sociales' La ciencia

que se pr

ie!u.

tiga

tlral a'la qr'r.

narural, .o-o

d.L,restra claramente la filosofía de la ciencia post-

il-

.t determinadas zonas de la ciencia

tienen que-ser interpretadas' y tienen que

el contexio de sistemas teóricos' La ciencia

"rpii"ron

kuhniana, es una empresa hermenéutica o interpretadva' Pt

Ju¿"Ut.

que existen i.y.,

natural, p.ro I", leyes

,., in,

pr.a"d",

en

rratural, po,

,la

l¿ri.rr-

q*.

.l

,"rr,o, implica sistemas interpretativos de significado

naturale za de la ciencia está ligada a [a creación de marcos

El marco de sentido es, en realidad, más fundamental

descubrimiento de leyes' Los modelos tradicionales de la

una primacía indebida al descubri-

.'i.rr.i" natural otorgaron

miento de leyes en táto

que creación de nciencia'' y los cientlfi-

cos sociales ace-ptaron*ingenuamente ese énfass'

se puede encontrar en las primeras páginas la

nexplicación' es la deducción de un suceso de una

-"r,r"l.r,"todav{a

id;;;. que la

ley o de

., -á, que

r.rrr rirt.-" de leyes complejamente relacionadas' Eso no

una visión .qtri.r,oc"d" dt la mayorla de las formas de

.*pti.".ia" en las cienciL ,,"tt""lt'' y es un modelo irremedia-

blemente fallido para las cienci