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Leyendas de La Subregion de Chaco

Leyendas de La Subregion de Chaco

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LEYENDAS DE LA SUBREGION DE CHACO

Plantas
El palo santo
Hace muchísimos años, un joven llamado Cosakait, que era muy apuesto y virtuoso., se enamoró de una joven pero no fue correspondido. Finalmente se enfermó de tristeza y murió. En su lecho de enfermo pedía que viniera su amada pero ella nunca se presentó. Antes de morir dijo que el dios Yago lo llamaba pero que él iba a estar siempre con su amada, adornando su cabellera con perfumadas flores, ahuyentando insectos de su lado y perfumando el agua.. Luego de sepultarlo, todos observaron con asombro que surgía un árbol, al que llamaron cosakait, apreciado por sus aromáticas flores y perfumada madera. Profundamente apenado por el dolor del joven, el dios le concedió vida eterna en aquel árbol que luego se expandió por toda la selva, cumpliendo con las promesas del enamorado. Los tobas denominan cosakait al palo santo y lo consideran un árbol venerable por su nobleza. Esta es una leyenda toba. El árbol: De unos 18 metros de altura, es un árbol mediano con copa de hojas pequeñas bifoliadas, gran cantidad ramas, y frutos en forma de cápsula color verde oscuro. Nativo del Norte Argentino y Bolivia. La madera: Es una madera muy dura y pesada, con un peso específico de 1.3. De color verdoso con vetas castaño claro bien marcadas, lo que la hace muy agradable a la vista, también desprende un agradable aroma. Es una madera de extraordinaria resistencia y durabilidad, resiste muy bien a la intemperie y al desgaste por rozamiento. Son clásicos los mates, ceniceros, vasos y adornos de Palo Santo ya que es una madera muy vistosa y duradera. También se la utiliza para ciertos instrumentos musicales, mueblería de lujo, y otros trabajos que requieran excelente terminación y durabilidad.

La Caña Con Ruda
Por José Ramón Farias En toda el área guaranítica, y allí donde esta cultura ha calado en su expansión, con actitud casi religiosa, se cumple el rito de beber “caña con ruda”, todos los 1º de agosto. El preparado, para combatir lo supuestos males que podrían venir con este mes, se elabora días antes, y debe ingerirse como primer alimento del día. En la actualidad se ha “modernizado” en sus componentes. Del licor fabricado con chañar, algarroba, patay o tunas, se pasó a la caña (la más popular es la caña paraguaya) y el lugar de la “contrayerba” (mezcla de hierbas medicinales) ahora es ocupado por la ruda. Según cronistas de la conquista, en esta época del año (agosto) se producían grandes lluvias, las que, agregando el frío estacional, provocaban enfermedades, algunas epidemiológicas. Muchas aldeas

se diezmaban a causas de las pestes. Los nativos encontraron la forma de combatir los males. A través de sus chamanes elaboraron el remedio consistente en mezclar hierbas con licores, del cual debía beberse un trago al comenzar la estación de las lluvias chaqueñas (hablamos del Chaco Gualamba). El encuentro de culturas, generó la predominancia de la conquistadora que cambió los componentes, llegando a nuestros días tal como se la conoce. Aquel que no compra caña en los comercios, mezcla agua potable con alcohol etílico en proporciones que varía según el gusto, le agrega hojas de ruda maceradas, y se colorea el compuesto con azúcar quemada. Más cerca en el tiempo, los “gringos” le agregan cáscara de naranja al quemar el azúcar. El preparado debe estacionarse varios días, para permitir la conjunción de las sustancias que componen el remedio. La moderna medicina, aconseja vacunar a los ancianos y a las personas de bajas defensas, al llegar el invierno, para evitar la gripe. Es posible que se hayan operado cambios climáticos importantes, que trasladaron en el tiempo, la práctica cultural. La imaginería guaranítica le adosó virtudes a los componentes y al compuesto mismo. Desde afirmar que una ramita de ruda colocada debajo de la almohada del cónyuge poco cariñoso, cambia su actitud haciéndolo mimoso, hasta llevar una rama en la oreja para calmar los dolores menstruales. Algunos médicos antiguos han hablado de las virtudes de la ruda para calmar la fiebre producida por picaduras de avispas, hasta ser efectiva para demorar los efectos del veneno inyectado en una mordedura de víbora. Sin dudas, esta inofensiva práctica, forma parte del folclore guaranítico fuertemente arraigado en el Chaco.

El Alma Mula
Por José Ramón Farias negro@arnet.com.ar Creencia llegada a nuestro suelo con los santiagueños. El recurso de inventar historias que despierten temor en los auditorios de fogones, especialmente jóvenes, fue una herramienta eficaz para transmitir oralmente, valores y principios que fueron sumamente necesarios a la hora de establecer reglas de convivencia y una escala de valores en la que se asentaría las nuevas generaciones. En Santiago del Estero, la Mula Ánima o Alma Mula, vaga en lo espeso de los montes, arrastrando una cadena, mientras larga fuego por los ojos y los ijares. Si encuentra algún desprevenido que se aventura solo a altas horas de la noche, lo mata a patadas. La razón de la cadena, que además produce un gran ruido, es la esperanza que tiene la mujer maldita convertida en mula, de que algún varón bien varón la sofrena venciendo el miedo, y e esa manera su alma será redimida

para viajar al cielo. En la zona serrana, vaga por la falda de los cerros una mula maldita, haciendo mucho ruido mientras larga fuego por los ojos y los ijares. Arrastra un "freno", que le produce dolor cuando pisa las riendas, que le hace gritar de manera horrible, que hiela la sangre de quien la escucha. Mata a patadas a quien encuentra vagando en la alta noche serrana. También un hombre de mucho coraje y fe, puede salvar esa alma maldita. Deberá sofrenarla, para que se transforme en mujer, cuya alma, inmediatamente se elevará purificada al cielo. Otras variantes, dicen que la mula maldita, recorre los alrededores de las poblaciones en días de tormenta. Antes de comenzar su periplo llega hasta la puerta de la iglesia, y luego comienza a caminar largando fuego por los ojos y la boca, arrastrando un "freno". Mientras se desplaza emite desgarradores gritos de dolor, el es producido al pisar las riendas que arrastra. Si alguien con mucho coraje quiere redimir esa alma maldita, deberá trazar el dibujo de una habitación, en el patio de la iglesia con un facón y esperar de rodillas su aparición. La forma de cruz de la empuñadura protegerá al valiente, que debe cortar el freno para conseguir el perdón divino de la mujer impura. En todos los casos la transformación se debe a un castigo divino, dado a una mujer de vida disipada que se mezcló en amores carnales con un cura, con su padre, o con su hermano. En el Chaco los jóvenes campesinos se gastan bromas llamándose "lomo negro", en alusión a la banda oscura que tiene en el pelaje la mula, que le recorre toda la espina dorsal, desde la cabeza al nacimiento de la cola.

Origen del Nombre Chaco
Por José Ramón Farias

El nombre actual de mi provincia, es la antigua denominación dada por los españoles, cuando se establecieron en las primeras poblaciones de la región (Asunción, Salta, Corrientes, Esteco, Tucumán, Santiago del Estero) cuando hablaban de la enorme porción de territorio boscoso alrededor de cuya periferia erigieron sus poblados. Más tarde, un presidente "democrático" impuso su nombre al territorio que acababa de provincializar, cosa demagógica que felizmente fue abolida. Para los íberos, el casi inexpugnable CHACO GUALAMBA resultó un desafío, por lo difícil de su tránsito y por la belicosidad de sus habitantes naturales. Mapa ilustrativo de la región Sus acciones para el poblamiento denominada CHACO GUALAMBA por los españoles. Comprendía el territorio pasaron desde la firma de tratados de paz ubicado entre el río Salado (norte de Santa Fe) y los ríos Outiquis y Parapití con los naturales, hasta la fundación de (Bolivia), los ríos Paraná, Paraguay y encomiendas, reducciones y pueblos los contrafuertes andinos. habitados por mestizos, aborígenes y españoles. Recién a finales del siglo XVIII comenzó la ocupación efectiva del Chaco, con la llegada de oleadas de inmigrantes europeos, que sumaban su esfuerzo agrícola a la actividad forestal ya instalada por correntinos. El vocablo CHACO es una deformación fonética de CHACÚ, término con el que se denominada a una práctica ceremonial de caza de los habitantes del sur del Imperio Inca. La influencia cultural ejercida por los quechuas en el norte de nuestro país, hizo que esta costumbre también se practicara en el Chaco Austral, en aquellos lugares donde había sabana. Consistía en formar grandes rondas, con el concurso de varias tribus, que alcanzaban kilómetros de diámetro, para luego estrechar la formación gritando y produciendo el mayor ruido posible. Cuando el círculo se había cerrado lo suficiente, los cazadores más diestros ingresaban en él, provistos de armas para realizar la matanza de los animales que les eran útiles. Este procedimiento se realizaba en forma anual una vez, excepcionalmente dos. Tenía significado ritual, por lo tanto no debe entenderse como hábito de caza de los chaquenses. Aunque no tienen relación aparente, por lo menos en cuanto al significado aplicado en la toponimia, se hace imperioso recordar que en el estado de Nuevo México de los Estados Unidos de Norteamérica, al sur de ese país se desarrolló una civilización llamada Chaco. Existen importantes yacimientos arqueológicos en la actualidad, donde se puede medianamente reconstruir la historia de este pueblo de agricultores y pescadores, de cuyos asentamientos se conservan restos a lo largo del cauce del río Chaco. Este curso de agua, que

permanece seco la mayor parte del año, fue el hábitat donde un pueblo ya desaparecido, construyó edificios de piedra, utilizados para vivienda y los más importantes para ceremoniales de tipo religioso.

El Mal del Quebracho
Por José Ramón Farias negro@arnet.com.ar
Una antigua leyenda que circula entre los habitantes del Norte de la Provincia del Chaco, ubicada a partir de la localidad de Tres Isletas hacia el norte hasta Salta y oeste hasta Santiago del Estero, habla del “Mal del Quebracho”. Se trata de una enfermedad de la piel que provoca hinchazón, fiebre, insomnio, malestar general, laxitud, entre otros inconvenientes. Aunque algunos digan que es de origen aborigen, creo personalmente que se trata de una fabulación de la población criolla, por las características preñadas de romanticismo de la misma. Porque entre los aborígenes no se conocen conflictos por problemas de parejas, ya que éstos eran polígamos en el caso de los jefes y los demás constituían parejas estables opuestas al estilo de la “civilización”. Dejo constancia de cómo eran las relaciones de los aborígenes en el proemio, citando a Félix de Azara. En el impenetrable se conoce como las Leyenda del Paaj (quebracho). La tradición oral alude al Mal del Quebracho, Aire del Quebracho o Flechazo del Quebracho. Y como casi todas las leyendas del norte argentino la mujer resulta castigada por Dios, por no guardar una conducta de respeto a su marido, o los mandamientos divinos. (Hay que tener en cuenta que estas fabulaciones colectivas nacen en el seno de sociedades machistas) Dicen los norteños que hace mucho tiempo vivía un paisano (esta acepción se refiere a los actuales aborígenes) con su mujer en los montes del norte. Ésta era muy coqueta y flirteaba con los amigos de su marido o todo hombre que adulaba su singular belleza. Por supuesto que la actitud de la esposa producía sufrimiento en el compañero atormentado por los celos. Como la quería mucho y se resistía a perderla, decidió pedir su castigo al Dios del Mal, que en la tierra estaba representado en un viejo quebracho colorado en lo recóndito de los montes. Primero llevó una ofrenda que depositó al pié del añoso árbol y luego oró pidiendo el castigo de la mujer. Le fue revelado que debía llevarla hasta el lugar. Así lo hizo y llegados al viejo tronco, la ató fuertemente a él dejándola abandonada hasta el día siguiente. Cuando regresó encontró que la esposa estaba cubierta de una monstruosa hinchazón, la cual ocultaba su belleza. Por supuesto que al verse ella tan fea perdió su vanidad y además juró que jamás volvería a traicionarlo. Entonces el hombre la liberó y ambos regresaron al rancho. Esta es la explicación que esos pueblos se dieron tratando de descifrar el origen de la enfermedad. Desde entonces, cuando alguien contrae El Mal del Quebracho ó El Aire del Quebracho debe concurrir hasta el más añoso quebracho que conozca y hacerle una ofrenda (Generalmente eligen un quebracho colorado chaqueño. Recordemos que en nuestros montes hay dos variedades de colorado, el Santiagueño y el Chaqueño). Ésta consiste en depositar a su pie una tortilla fabricada con ceniza y atar rodeando el tronco un hilo de color rojo, al tiempo que pronuncia las palabras: soy tu amigo... soy tu compadre... Terminada la ceremonia debe regresar de inmediato sin voltear la cabeza, de lo contrario la enfermedad empeora hasta producir la muerte. Este procedimiento debe repetirse durante varios días, sin saltear ninguno. Afirman los creyentes en Paaj que si la ceremonia no se realiza bien la persona enferma muere. Cuando se cumplen los pasos correctos no pasará mucho tiempo, que el enfermo sana completamente.

La Salamanca
Por José Ramón Farias negro@arnet.com.ar Llegó al Chaco junto con los santiagueños que se desplazaron hacia nuestra provincia atraídos por la zafra algodonera y la gran demanda de mano de obra que en ese tiempo ofrecía la actividad forestal. Algunos de ellos fueron conducidos por sus "Patrones" (los colonos) que viajaron expresamente a buscarlos. Otros simplemente arrearon sus míseros ganados, cargaron sus pocos enseres en zorras o volantas e hicieron el viaje hasta el sector noroeste del Chaco, donde se afincaron como pequeños criadores de ganado criollo. Desarrollaron una agricultura de subsistencia y muchos de ellos estacionalmente participaban de la cosecha del algodón en los alrededores. En las noches, en ruedas de fogón, contaban a sus jóvenes historias sobre la LA SALAMANCA. El gran interés que despertaron estas narraciones hizo que sea un excelente recurso para infundir miedo, aumentar su prestigio de "hombres experimentados" y sobre todo, transmitir pautas culturales, y valores de tipo ético o moral. Esta actitud, nos permite valorar el ingenio de los primeros criollos que sin haber recibido educación formal, descubrieron que el relato de historias fantásticas podía llevar entre líneas, aquellas enseñanzas que le interesaba transmitir a sus hijos. Igual procedimiento fue utilizado por los primeros pueblos europeos. Es decir, fabulando historias que interesaban sobremanera a los cándidos repertorios, explicaron el origen del mundo material, satisficieron la curiosidad respecto de los fenómenos internos del alma, dieron a conocer reglas de comportamiento social y encontraron una respuesta a la gran duda sobre el origen del mundo. La Salamanca es el baile de los diablos. En ese aquelarre donde participa todo el Averno. Encontramos allí a los excluidos, las brujas, los asesinos, los malditos y también a quienes asisten para adquirir determinadas destrezas. El diablo mayor otorga el don de ser el mejor guitarrero, el mejor domador, suertudo con las guainas, ganador en los juegos de azar, buen cuchillero y mejor rastreador, a quien, pacto de sangre mediante, firme un TRATO con él. Este convenio consiste en adquirir las destreza deseada, a cambio del alma, la que será entregada cumplido el plazo que se estipula en el acto. Pero para ganar la confianza del Tío, es necesario vencer pruebas de valor antes de ingresar al recinto. Soportará el salamanquero el embate de horribles bestias, furiosas víboras, sonidos que hielan la sangre, visiones demoníacas, cruzará senderos de espinas y fuego, pero principalmente abjurará de Dios, escupiendo a la entrada un crucifijo. Cerrado el trato, sale al mundo a despertar la envidia de otros varones y la admiración de las mujeres. En Santiago del Estero dicen que la Salamanca se halla en la profundidad de los montes. Que los solitarios sacheros suelen escuchar una música irresistible en la lejanía de la espesura. Quien

tema las malas artes, o por principios religiosos reniegue de esas prácticas, evitará dejarse llevar por la tentación. En Catamarca, cuando alguien es sospechado de haber visitado la Cueva del Diablo (socavones en la montaña) observan al pasar éste si proyecta sombra, señal inequívoca que es prueba irrefutable. En Chile dicen que para llegar al lugar es necesario conocer la fórmula mágica que debe pronunciarse, la cual es transmitida por alguien que ya estuvo allí. En nuestro país, para llegar a La Salamanca, se requiera de la firme voluntad de hacerlo, armado de un coraje extraordinario para vencer todos los peligros figurados que deberá sortear para alcanzar tan preciadas habilidades. La creencia en La Salamanca proviene de España. Allí al finalizar la expulsión de los moros, se tejieron historias sobre las prácticas de brujería y magia negra que llevaban a cabo los invasores en las cuevas de las montañas y la más famosa era la Cueva de Salamanca. Hay en la actualidad una provincia homónima en el norte de ese país y también una diócesis. La literatura ibérica satirizó a la sociedad de la época, creando obras donde los protagonistas cuya moral se cuestionaba, eran visitadores de las Cuevas para estudiar magia negra. En la Argentina, el cancionero popular ha abordado el tema, lo mismo que la literatura gauchesca (recuérdese Santos Vega y Don Segundo Sombra).

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