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1 EL MUNDO, DOMINGO 11 AGOSTO 2013 UVE UN VERANO EXTRA
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EL MUNDO, DOMINGO 11 AGOSTO 2013
UVE
UN
VERANO
EXTRA

«Hay que trabajar y tener suerte»

Los Ángeles / Evocación del gran actor Robert de Niro, tanto sus éxitos como sus años de sombra, con motivo de su 70 cumpleaños.

Por Pablo Scarpellini

En el olimpo de los vivos, pocas dudas quedan sobre quién fue el dios supremo durante varias

generaciones. En 50 años de carrera Robert de Niro se ha hartado de apuntarse tantos de todas las facturas posibles, con suficiente distancia so- bre su inmediato perseguidor como para que pasen décadas hasta que llegue alguien que le mire a la cara sin pestañear. No anda retirado, sigue dispuesto al enésimo coletazo para de- mostrar al mundo que tiene arrestos de grande- za, aunque a sus 70 años –que cumple el próxi- mo sábado– se deja caer por los estudios cuan- do le viene en gana, resucitando títulos que aún se mantienen en pie con deletrear su nombre. Algunos pseudoexpertos en la materia dicen, quizá por aquello de ir con la corriente o de que parece una hipótesis razonable y aplicable a otros muchos casos en la industria, que lo suyo ya quedó atrás, que los días de profundos des- tellos se han perdido para siempre, incrustados en Travis Bickle –«Are you talking to me?», que decía desafiante el esquizofrénico taxista fren- te al espejo de su apartamento de Manhattan–

en el joven Vito Corleone, que irrumpió en la corte hollywoodiense casi a las primeras de cambio con un

o

Robert de Niro,

durante una

entrevista en el programa de

televisión de la NBC, ‘Late Night with Jimmy Fallon’,

en 2011. / AFP

Oscar como mejor secundario;

o en Michael Vronsky, el caza-

dor que terminó por perdonar-

le la vida a su enésimo venado,

cansado de la muerte y sacudi-

do por semejante matanza en

el infierno oriental que supuso

Vietnam. Pero entre la hojarasca aún brillan pepitas de oro, que dijo una vez Jorge Perugorría en

un sofá en La Habana. Robert de Niro no se ha ido a ninguna parte. Sigue en página 2

Fiesta / 7

Cita por todo lo alto en Marbella por los cumples de Banderas y Melanie

Literatura / 5

Hitler, en clave de humor, llega a las 50 semanas como nº1 en Alemania

Toros / 11

Espectacular cogida de Morante de la Puebla, herido grave en Huesca

a las 50 semanas como nº1 en Alemania Toros / 11 Espectacular cogida de Morante de

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EL MUNDO, DOMINGO 11 AGOSTO 2013

CINE

2 EL MUNDO, DOMINGO 11 AGOSTO 2013 CINE Dice que sólo en el cine independiente «se

Dice que sólo en el cine independiente «se trata de hacer algo personal»

en el cine independiente «se trata de hacer algo personal» Viene de página 1 Ahí sigue

Viene de página 1

Ahí sigue con sus siete décadas en- cima, con más méritos acumulados sólo en el último año que un cente- nar de sus nuevos colegas, los que ahora aparecen con cierta fuerza en las carteleras del Hollywood más obscenamente comercial que recuerdan los tiempos. El año pasado, para empezar, volvió a subirse a lo más alto de la montaña con otra actuación de mé- rito. Fue el padre iracundo de Bradley Cooper en El lado bueno de las cosas, candidato al mejor ac- tor secundario en el Dolby Theatre. No ganó el Oscar pero volvió al disparadero y se ganó una excusa para repasar su grandeza. «Me gustó hacer esta película», explicaba hace unos meses el casi septuagenario en una entrevista con CBS. «Lo disfruto sea cual sea la categoría en la que hayan queri- do ponerla». Por ejemplo, el de ci- ne independiente, una marca que él mismo se encargó de patrocinar en Nueva York con su propio festi- val de cine, el Tribeca Film Festival que se celebra en Manhattan des- de hace 11 años.

«Me gustan las cintas indepen-

dientes porque son las únicas que están tratando de hacer algo espe- cial y personal», dice el actor, que, sin embargo, es consciente de lo di- fícil que es encontrar buenos guio- nes que le devuelvan a los tiempos de gloria de Martin Scorsese o Brian de Palma, por nombrar algu- nos de los ilustres con los que se topó por el camino. «La mayoría de esas películas no son buenas, es lo que hay, a no ser que aparezca un director como Da- vid O. Russell o Martin Scorsese, que son inteligentes y que lo que hacen siempre es interesante». En su discurso hay un innegable sabor

a nostalgia, a análisis de fondo de

lo que era entonces el cine y en lo

que se ha convertido. De alguna forma él empezó en

los tiempos de las primeras gran- des producciones como El Padrino

y Tiburón, que en su opinión fue-

ron los primeros grandes mons- truos «hasta transformarse en lo que son hoy, algo desesperante». El modelo ha golpeado a las pe- queñas historias en pantalla, que cada vez lo tienen más complica- do para abrirse paso, y a la forma de proceder. «Antes, hacías una película de estudio y ellos se en- cargaban de todo. Ahora todo es- tá repartido. Tienes que conseguir el dinero y la distribución. Por eso le tengo tanto respeto a Marty [Scorsese], porque tiene que pa- sar por ese proceso cada vez, tie- ne que pelearse para conseguir las cosas como las quiere».

Doce años después de hacer su primera película se cruzó con él. Trabajaron juntos en Malas calles, haciendo el papel del delincuente Johnny Boy junto a Harvey Keitel. No tendría, ni mucho menos, la re- percusión de Taxi driver (1975), una cinta para la que De Niro se preparó consiguiendo una licencia de taxista en Manhattan. «Condu- cía por la ciudad durante horas, re-

cogía gente incluso», recuerda, siempre dispuesto a imbuirse en el personaje casi de forma obsesiva. Con Toro salvaje fue un poco más de lo mismo: ganó 30 kilos de peso a lo largo del rodaje. «Aquello fue una auténtica tortura». Aún faltaban por llegar golpes de grandeza como La misión, Los intocables o Uno de los nuestros, haciendo de gángster, una vez más,

EL CABO

DEL MIEDO’

En 1991, De Niro también puso la cara a la locura a las órdenes de Scorsese.

puso la cara a la locura a las órdenes de Scorsese. ¿El rodaje de ‘Toro salvaje’?

¿El rodaje de ‘Toro salvaje’? «Aquello fue una auténtica tortura»

Después de renacer ’

en ‘El lado bueno volverá a ‘ligar’ con Meryl Streep

«Ahora también tienes que conseguir el dinero y la distribuición»

tienes que conseguir el dinero y la distribuición» con una amplia cadencia de gestos perpetuados en

con una amplia cadencia de gestos perpetuados en el tiempo. Ahora tiene entre manos volver a su lado más fácil, junto a otro valor seguro generación tras generación, Meryl Streep, con la que ha com- partido cartelera en tres ocasiones antes de anunciar que habrá una cuarta. Ulu Grosbard los dirigió en la más personal y romántica, Ena- morarse, metido en el papel de un arquitecto, casado y con hijos, que se enamora de un artista, también casada. Ahora, adaptarán juntos The good house, de Ann Leary, y volverán a enamorarse en pantalla.

EL MUNDO, DOMINGO 11 AGOSTO 2013

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CINE

EL MUNDO, DOMINGO 11 AGOSTO 2013 3 CINE ‘ TAXI DRIVER’ En 1976 rodó el más

TAXI DRIVER’

En 1976 rodó el más monumental y perturbador de todos sus papeles.

Es un paso en la dirección ade- cuada, en palabras de una parte de la crítica, cansada de ver a se- mejante actor en papeles cómicos sin la prestancia de antaño. Sin embargo, ese rol de Jack Byrnes (de la célebre franquicia de los Fockers) por el que le han sacudi- do en cantidad, el del ex agente de la CIA, le abrió la puerta a nuevas generaciones, mantenién- dose en el mercado cinco décadas más tarde. «Puede que tengan razón cuan- do me critican, si así lo entienden. No puedes complacer a todo el mundo y ya estoy más que acos- tumbrado a leer las críticas, las positivas y las negativas, que me han hecho durante toda una vi- da», dice sereno la leyenda, una etiqueta de la que reniega sin sa- ber muy bien cómo resolver la si- tuación. «No sé qué decir a algo tan complicado de responder», di- ce titubeante. «Tuve suerte de te- ner lo que hay que tener para ha- ber tenido una carrera como la que tengo, tener la capacidad pa- ra hacer el trabajo. Pero mucho es suerte». Hoy, en realidad, De Niro no es noticia, pero la sola gesta de estar vivo con 70 años ya merece un homenaje, aunque sólo sean un par de páginas de algún ilustre periódico.

El tardío regreso del monstruo

MANUEL HIDALGO

Los acérrimos de Robert de Niro nos llevamos el año pasado una alegría. Teníamos la sensación de que lleva- ba 20 años perdido para el buen ci- ne. De Niro se había malogrado a

partir de sus 50 años. ¿Dónde estaba

el monstruo que nos había inquieta-

do tanto entre los 70 y los 90? Sus éxitos en esas amables comedias fa- miliares –Los padres de ella (2000),

Los padres de él (2004)– nos sabían

a cuerno quemado, y eso que no las

habíamos visto. Pero el año pasado, con un direc- tor tan personal como David O.

Russell, De Niro resucitaba en El la- do bueno de las cosas. Ese Pat Soli- tano que muerde el polvo del paro y aspira a abrir un restaurante gracias

a las apuestas, mientras maneja a su

hijo bipolar, nos devolvió a un De Ni- ro curtido, sabio y conmovedor. ¿Qué pasaba con De Niro, que no había hecho un personaje potente desde Heat (Michael Mann, 1995)? En la mejor hipótesis, su declive no sería fruto de su rendición al cine co- mercial menos exigente, sino la con- secuencia de una crisis de mayor ca- lado, la crisis de un Hollywood entre- gado a un público infantil, juvenil y familiar, que hace con cuentagotas películas para adultos. Un sordo reproche se dirigía hacia quien había sido llamado a ser el su- cesor de Marlon Brando, también formado en las intensas aulas del Ac- tor’s Studio. ¿Pero acaso Marlon Brando no se había arrastrado du- rante más de 20 años después de Apocalypse now (Francis Ford Coppola, 1978)? En El Padrino II (1974), con el mismo Coppola, De Niro parecía haber recogido simbó- licamente el testigo de Brando. Olvidando que todo había cambia- do, el rencor hacia la deserción de De Niro nos cegaba hasta el punto de descontarle sus dos interesantes películas como director, Una historia del Bronx (1993) y El buen pastor (2006). ¿Pero no fue también intere- sante su trabajo en la sátira política La cortina de humo (Barry Levinson, 1997) o su intervención en Jackie Brown (1997), el atípico policiaco de Quentin Tarantino? ¿Y qué pensar de Una terapia pe- ligrosa (1999)? Con ella De Niro se destapó como actor cómico. El avis- pado Harold Ramis sometió a De Ni- ro a un proceso radical de miserabi- lización de su personaje arquetípico:

el mafioso. El capo Paul Vitti pasa por el diván del psiquiatra, pues sus ataques de pánico le hacen vulnera- ble. Un sarcástico comentario a la carrera del actor en el mundo del cri- men. Todo empezó con Johnny Boy, el ingenuo aspirante a maleante de Malas calles (1973). Antes, su pre- historia como actor había sido im- pulsada en películas de escasa difu- sión por Brian de Palma, que lo reto-

de escasa difu- sión por Brian de Palma, que lo reto- maría como Al Capone en

maría como Al Capone en Los intocables (1987). Pero sería otro italo-americano, Martin Scorsese, que también co- rreteó por las conflictivas calles de Little Italy, quien después de Malas calles, le daría el personaje de su vida, el perturbado Travis Bickie, el taxista y excombatiente de Viet- nam de Taxi driver (1976) –«¿me lo dices a mí?»–, un psicópata crimi-

nal en el infierno neoyorkino. Scorsese y De Niro harían juntos New York, New York (1977), Toro salvaje (1978), El rey de la comedia (1983), Uno de los nuestros (1990), El cabo del miedo (1991) y Casino (1995). ¿Cómo no sentir añoranza de esa etapa excepcional? ¿Y qué decir de la crudeza y del esplendor emo- cional y lírico de Novecento (Bernar- do Bertolucci, 1976), El cazador (Mi-

‘TORO

SALVAJE’

chael Cimino, 1978) o Érase una vez en Amé- rica (Sergio Leo-

ne, 1984)? Aquel Robert de Niro no volverá. Como no volverá nuestra juventud. Pero su cine per- manece y es el guardián de la memo- ria y de la vida. Hay que ver el lado bueno de las cosas.

Los papeles más icónicos de De Niro se los dio Scorsese; éste en 1980.

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