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Lana C.S., Arcadia

Lana C.S., Arcadia

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  • Capítulo 1
  • Capítulo 2
  • Capítulo 3
  • Capítulo 4
  • Capítulo 5
  • Capítulo 6
  • Capítulo 7
  • Capítulo 8
  • Capítulo 9
  • Capítulo 10
  • Capítulo 11

[Escribir texto

]

Prologo
¿Alguien vio alguna vez a una sirena? O… ¿A un tritón? Quizás… ¿U n platillo volador? De esas historias no tenía pruebas existenciales. Pero de los “Arcadios” sí. ¿Cómo son?... como yo. Sus manos perfectas… sus rostros y cuerpos tan hermosos que cualquiera podría llegar a creer que eran ángeles. Yo lo creí. Y me enamoré de uno de ellos. El más hermoso y valiente de todos los arcadios creados. André. Junto a sus acompañantes Anika; la pelirroja arriesgada y llena de vida, que se enamoró de la raza humana en cuanto me conoció. Byron; el rubio de presencia imponente y lleno de fuerza, que con una sola mirada podía amansar a las bestias más feroces. Iris; el ser más elegante que jamás habría podido llegar a conocer, era la fiel representante de la armonía. Por último André. Mi guardián y sanador. Los cinco nacimos con un propósito. Proteger. Como arcadios estábamos destinados a vivir entre humanos, con un solo objetivo, pero la vida no es justa. Los humanos no lo somos. La vida cambia y las personas también. En nuestro viaje los cinco jugábamos un rol importante, entre los cuales valorábamos la amistad, la fuerza y el amor. Ninguno permitido entre nuestro verdadero hogar. “Arcadia” pero gracias a estos mismos sentimientos logramos salvar a la humanidad y a nuestro hogar.

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Capítulo 1
Mi padre siempre me había dicho que yo era especial, sabía que cuando él decía esas palabras no se refería a algo especial físicamente… era algo “diferente”. Yo era diferente. No sabía c on exactitud que me hacía sentir de esa manera… eran muchas las razones, pero sin duda alguna; era diferente a todas las chicas de mi edad. Había pasado la mayor parte de mis 17 años cohibida por miedo al rechazo. La escuela había representado una pesadilla para mí los primeros años, luego de acostumbrarme a ser ignorada por todos, paso a ser un alivio. Algo cambiaria esa mañana. Podía sentirlo. Mamá me había servido el café en la barra de nuestra pequeña cocina, el color verde agua me parecía brillante en comparación a lo aburrido de otros días… estaba inquieta. Ella lo notó de inmediato. ―¿Está bueno? ―se refería al café. ―Sí ―dije. La verdad; estaba más fuerte de lo normal. Me miraba con cautela… había sacado absolutamente todos mis rasgos físicos de ella; ambas éramos castañas, aunque nunca le gustó su color de cabello y desde que tenía uso de razón la había visto rubia, yo por el contrario prefería mi color caoba y mis rizos indefinidos… sus ojos eran verde oliva al igual que los míos, mi nariz puntiaguda y los labios gruesos eran una copia exacta de los de ella. La diferencia estaba en el color de piel; había heredado eso de mi padre, algo así como un bronceado jamaicano… a diferencia de mi madre que parecía un marfil “por todos lados yo resultaba ser diferente” ―Espero tengas un lindo día en la escuela. Siempre lo decía unos minutos antes de salir de casa. ―Te veré más tarde. Aunque papá nos había dejado una buena entrada de dinero con su pensión y el seguro luego de morir hacía ya dos años; mi madre
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[Escribir texto] . No todo el tiempo pero si la mayoría de las veces. eso sí había cambiado… la persona que solía sentarse a mi lado todas las mañanas era el regordete Tom Holding y esta mañana no montaba en el bus. Esperé obedientemente que todos bajaran del autobús para luego hacerlo yo. ¡Ignorada! Después de dos meses de vacaciones solo deseaba que nada cambiara. era la líder de las porristas y la más popular en toda la preparatoria de la Isla. exótico. Se sentaba en el asiento delantero con su novio Preston Bradley el mariscal del equipo del futbol… algo común y predecible. Hasta ahora solo me daba cuenta que deseaba que perdiera mis miedos. Cuando tenía ocho años papá y yo dimos un paseo en el parque…recordaba aquel rostro tan agraciado… era hermoso. para poder hacerse la manicure. experimentaba una especia de alucinación cuando eso ocurría.trabajaba como organizadora de eventos sociales cuando disponía de tiempo. La chica gótica que respondía al nombre de Allison me sonreía con pesar al sentarse a mi lado. tenía los senos operados. Era una mujer admirable a la cual amaba como a nadie en el mundo. Maraña y musaraña se sentaba en el asiento de atrás de Stephanie. Probablemente se había quedado dormido. Le tenía miedo a los columpios y siempre me obligaba a subir a ellos. Maraña era asiática. Desde que era niña había sentido una extraña aversión a mantener cualquier tipo de contacto físico con alguien. y musaraña era una morena de hermosos cabello crespo que se creía hasta más que la misma Stephanie. ¡Totalmente predecible! La seguían como la mosca a la sopa. Stephanie Hope la rubia teñida que se sentaba de último en todas las clases. ¿La razón? Nada fácil de explicar. Ellas dos eran las fieles seguidoras del rebaño de Stephanie. era una de las cosas que me hacía ser diferente. (Pero se suponía que eso era un secreto). Odiaba el contacto físico. El paseo en autobús a la escuela fue definitivamente como todos los anteriores.

―A mí tampoco. Lo que me preocupaba no era que el me hiciera algo a mi si lo tocaba. pero es mi trabajo lidiar con ellos… ese enano se llama Bob. una mujer de mediana edad. Tenía un estilo muy particular. ojos grandes color café. ―¡Lo es! –miraba al canino con reflejado fastidio―¡vamos tócalo. preferiría mil veces un hámster que un perro ladrando en la puerta de mi habitación día y noche. ni siquiera sabía que estaba haciendo en ese lugar… Lo decía una y otra vez. ―¡Eres feo! –el animal me miró pretencioso― ¿Qué raza eres pequeñín? ―Es un chihuahua. El evento se estaba ejecutando en la cancha deportiva de la Isla. ¡Es un maricón! –le tiró una galleta en forma de hueso–. Una pequeña caucásica que debía ser su hija me sonreía… le devolví la sonrisa sonrojada. Es tan indefenso como una mariposa. La fulminé con la mirada. Los perros no eran de mis mascotas favoritas. y mientras envidiaba embobada su confianza para balancearse en el columpio perdí el equilibrio y caí al suelo. y mientras mamá trabajaba yo husmeaba por cada jaula que se me atravesaba. Papá me decía que todo estaba bien” Algo similar me había sucedido solo unos meses atrás… acompañaba a mi madre a un evento de beneficencia para ayudar a mantener en pie a la agencia de adopciones caninas. La pálida chica se encontraba a mi lado. La mujer miró a su alrededor desorientada. se instaló cerca de nosotros para coquetear con mi padre. Te aseguro que no te hará nada.“El día era soleado y los niños jugaban sin descanso. no va a morderte! ―No le agrado a los animales. La sensación fue espantosa. La mujer nerviosa corrió a mi rescate mucho más rápido que papá y sucedió lo que más despreciaba en el mundo. sentía como si le hubiera robado algo a esa mujer y de alguna manera así había sido. provocaba en las señoras conservadoras. ―Es un nombre muy grande para un perro tan pequeño. sino que yo le pudiera hacer algo a él. pero un pequeño canino de ojos saltones había llamado mi atención. Pero este era un animal… no era [Escribir texto] . el maquillaje exagerado y las faldas de menos de dos cuartas. fulminantes miradas.

La pelirroja tenía una voz melodiosa. ―¿Está ocupado? –señaló el asiento que se encontraba contiguo del mío. mientras leía el libro de literatura sin entender nada realmente. ¡Si estaba loca al menos procuraría que nadie se enterara! Siempre era la primera en llegar al salón de clases. Salí corriendo sin mirar atrás. Tan solo si lo intentara… ―¡Auch! –el siniestro perro me mordió. sabía que mi voz [Escribir texto] . nunca lo hacía con frecuencia cuando me sentía intimidada como en ese momento. De verdad que no les agradas. Negué con la cabeza. ―¿Qué diablos le hiciste? Me froté los ojos con fuerza creyendo que se trataba de un sueño. o mejor dicho una pesadilla. Más tarde le invente una excusa a mi madre del porque me había tenido que ir del evento sin previo aviso. ojala colmillos… se te caigan todos esos diminutos No terminaba de enjuiciarlo cuando el pobre animal comenzaba a retorcer el hocico y escupir sus pequeños colmillos. Desde entonces evitaba a toda costa cualquier tipo de relación social en la cual me tuviera que ver obligada a mantener el contacto físico con alguien. Sus ojos negros intensos parecían seguros y decididos en los míos. cuando un par de botas de cuero altas se me plantaron al frente. las escuché chismear algo sobre los chicos del equipo de futbol … “¡Brandon y Marvin son tan hot!”… estaba absorta en mis pensamientos. amable y extraña. supe que no estaba soñando. ―Es un pequeño monstruo. La chica se reía con ganas– dijiste que no mordía. Sonreí. pero a juzgar por la cara petrificada de la chica. Ni siquiera los pobres animales se salvaban de mí. Podía no pasar nada. Dos chicas pasaron a mi lado ignorándome y se instalaron en sus respectivos lugares. era incapaz de responder. bueno… hasta ahora –se burlaba―. Había bloqueado esa posibilidad desde hacía mucho tiempo.lo mismo que una persona. ―Jamás ha mordido a nadie.

Traía el cabello suelto con unas delgadas trenzas delante. Ella continuaba circulando a mi lado… ¿Qué no distinguía entre la amabilidad y la mala educación? Yo no estaba siendo muy amable con ella que dijéramos. Esperé a que el salón quedara vacío para yo hacer mi acto de desaparición…. ¡Por favor capta la indirecta! ―¡Yo soy Anika Hale! –volvió hablar. Las chicas de atrás la miraban embobadas… era imposible evitar envidiarla cuando se veía mil veces mejor que todas las chicas de la escuela juntas… parecía una estrella de cine. Sin duda alguna. no parecía entender. Ella había elegido a la persona equivocada para hacer amistad su primer día de clases. ―¿A dónde vamos? ―¿me hablaba a mí? Me miraba a mí…. Caminaba hacia la salida y ella también hacia lo mismo intentado seguirme el paso. ―¿Cómo te llamas? –se plantó en frente de mí. la brisa traía un delicioso aroma floral que provenía de su rojo y espeso cabello. algo no estaba marchando como se suponía que debía ser. [Escribir texto] .ronca se escucharía ridícula delante de la de ella. La pelirroja era indiferente a las miradas asesinas que le regalaban las rubias cosméticas de atrás. pero la chica se retrasaba tanto como yo. Me devolvió la sonrisa como respuesta. La chica no se inmutaba en ningún momento parecía estar tallada en su asiento. Sentía su mirada clavada en mi espalda. Lo mismo sucedió toda la mañana. ―¡Leah… Leah Cooper! –le di la espalda en seguida. Ni siquiera el profesor de literatura podía quitarle la mirada de encima a la chica nueva que respondía al nombre de Anika… un nombre tan único como ella. eso afirmaba mis suposiciones.

se miraban desorbitados los unos a los otros cuchicheando en silencio. El otro era un caucásico de pelo moreno y ojos grises que me miraba de una manera diferente a los otros dos… no podía explicarlo. [Escribir texto] . Él era el más hermoso de todos.―¡Voy a la cafetería a almorzar! Me aseguré de decir claramente “voy” Y no “vamos” Ya habíamos llegado a la cafetería… no me gustaba para nada la cola de admiradores que se nos aglomeraba por detrás. nadie en la vida me había mirado de esa forma. todos en la respectiva cafetería hacían un silencio penoso. Otro rubio de mirada ausente que jugaba con algo en sus manos. Sin mirar si quiera al frente me dirigí hacia la salida de la cafetería para almorzar por los alrededores como solía hacerlo siempre. jamás…. Una rubia de pelo largo y de ojos color océano intenso que me miraba de manera tan amable como lo había hecho Anika hacían solo minutos. ―¡Bien! Entonces te veo en la mesa. usaba unos jeans de talle alto con una camisa de seda manga largas y botones perlados. Stephanie y sus súbditas maraña y musaraña no dejaban de mirar hacia la mesa con expresiones aparentemente ofendidas. Yo no era la única con los ojos dilatados y la baba afuera. parecía una estatua hermosa a la cual se debía rendir tributos solo por existir. Me dispuse a coger una manzana y una soda. No me había tomado en serio el ofrecimiento de Anika de sentarme en esa misma mesa donde seguramente yo iba a parecer un parche de sucio en medio de toda esa belleza inhumana. ¿Espera un momento se refería a esa mesa…? La mesa en la cual habían sentado tres ángeles bajados exclusivamente del cielo para avergonzar a cualquier belleza humana que pudiera existir en el mundo entero. vestía de alguna manera antigua. ¡Bingo! me había ganado una acosadora inmerecidamente.

Ellos sonrieron mecánicamente. ―¡Oh! –mi voz sonó demasiado áspera en medio de sus angelicales voces. [Escribir texto] . Me daba bastante miedo como el día seguía y seguía alterándose de manera imparable. ―Byron Cole… ella es mi hermana –. la sangre se me heló… ¡no había pasado nada! El contacto resultó ser cálido… ¡normal! Como se suponía que debía ser siempre. ―Solo por el día de hoy… prome to que seremos amables contigo ―¡no era el tipo de sarcasmo al que estaba acostumbrada. ―Mi nombre es André Ángelus. No estaba dispuesta a seguir llamando toda la atención hacia mí por lo que asentí levemente y me dirigí junto con ella para degradar él panorama y crear el cuadro más disparejo en el planeta tierra. Almorzar dentro de la cafetería. Señaló hacia la rubia. No me tendió la mano como solía hacerse… eso me alivió un poco. ―Me llamo Iris Cole –fue la primera que se presentó.Me sorprendí cuando una mano sedosa me tomó por el codo. Otro nombre raro. Las miradas no se detuvieron pero al menos intentaron ser más discretos a la hora de mirar a la respectiva mesa. pero todos los espectadores me dieron una mirada indiscreta… nadie me conocía. Eso era verdad. ―¡Vamos haznos compañía en la mesa! –todas las miradas se enfocaron en nuestra pequeña platica. ―No suelo… ―tartamudeé–. así que imaginé que suponían que mi constante negativa se debía a la envidia y no a la vergüenza. La rubia parecía percibir mi penoso momento y solo me sonrió con pesar. Esta iba a ser la hora de almuerzo más larga de mi vida. pero era sarcasmo! Ella se daba cuenta de cómo intentaba evadirla y sin embargo estaba ahí parada en frente de toda la escuela pidiéndome… o rogándome que me sentara con ellos.

―¡Lindo nombre! –agregó la chica Iris. Además los cuatro somos buenos amigos. Esperaba que en cuanto se viera descubierto por mí desviara la mirada o al menos que sonriera. ―Soy Leah Cooper. ―¿Y… de dónde vienen? ―Del sur de California ―respondió Byron de manera casual. Pensamos que sería divertido –. ¡Que más daba que fuera yo! Para mi sorpresa solo rieron haciendo un sonido semejante al siseo de las olas del mar. sus ojos no mostraban la acogida de los demás. ―¿Se mudaron a la isla los cuatro? Era una pregunta que tarde o temprano le iban hacer cualquiera de la escuela. pero [Escribir texto] . Me percaté que desde la mesa contigua Stephanie me miraba furibunda y murmuraba algo que no podía entender desde la distancia en la que me encontraba. Me animó Anika. Iris comentaba algo sobre la isla . Hablaba de diversión con la persona equivocada.¡Ese si era un nombre celestial! A pesar de que su sonrisa estaba resplandeciendo su rostro. ―Somos alumnos de intercambio… acep tamos porque era el último año. Deje de prestarle atención en cuanto me percaté de que los ojos grises de André me estudiaban enigmáticos. ―Te toca a ti –. ―¡Gracias! –dije sonrojada. Hablo Anika esta vez ―A veces la vida en California puede llegar a ser monótona. que era mágica… y no era parecido a nada que ella haya visto jamás… hablaba con mucho entusiasmo como para ser algo fingido. Estaba comenzando asustarme… el deseo de distraerme de la situación me obligó a hacer preguntas desesperadas.

seguía mirándome de ese modo tan misterioso y sin precaución que me vi en la necesidad de mirar hacía. Anika a diferencia de Stephanie parecía ser totalmente inmune al egocentrismo. Las próximas clases fueron insufribles… toda mi vida había hecho un esfuerzo sobre humano para evitar llamar la atención. Anika se quedó a mi lado. Ambas se quedaron con los ojos en blanco. pero sorprendentemente y con una gracia inigualable logró dar una media vuelta incluso antes de que Odaliscka derramara la bebida en ese lugar. El resto de la tarde no volví a ver los otros tres chicos. Volteé hacia ella con brusquedad. Era como si todos los rostros clavados en ella fuera algo con lo que normalmente tiene que lidiar ¡imaginé que debía de ser de esa manera! En medio de la clase una de las abejas de Stephanie “musaraña” quien en realidad se llamaba Odaliscka. solo sonrió sombríamente. en mi clase de historia ya todos conocían mi nombre y apellido. habían partes de sus historias que no terminaban de encajar en mi rompecabezas mental ¿pero… qué? No imaginaba que ninguno de ellos tuviera necesidad [Escribir texto] . pero este último no me habló. Lo que no entendía… y que no tenía ningún sentido para mí. otro lado. ―Fue agradable… ―interrumpió Iris de manera gloriosa. Me reí por lo bajo… Anika me guiñó el ojo. André hizo lo mismo. ni para nadie. una morena insufrible a la que posiblemente le pusieron ese nombre por alguna clase de raza de perro en Alaska… ella y su amiga maraña intentaron hacer caer a Anika al suelo derramando su jugo de arándano. justamente cuando ella pasaba al frente para dar un breve resumen de la clase. Ella y yo compartíamos la mayoría de las clases. Una coincidencia intimidante. era: ¿porque ellos me habían escogido a mí? ¿Porque a la persona con más recelo a la interacción social? Y a la más diferente (para no decir desubicada) de todos. y ahora en menos de una hora. Ese fue Byron mientras se ponían en pie semejantes a la realeza. ―Esperamos verte mañana para el almuerzo.

Apenas los localicé caminé lo más rápido posible cuando pasé junto a los cuatro chicos que aguardaban mirándome con expresión dubitativa. Ella era excesivamente amable… más de lo que exigía la buena educación.alguna de inventar historias para ser aceptados ¡de ninguna manera! Yo era la que no cuadraba ahí. [Escribir texto] . ―¿Cenaras temprano hoy? ―Sí. ―¡Delicioso! –dije mientras subía las escaleras a mi habitación. mi cabello estaba imposible. Olía a pescado frito. Me saludó desde la cocina. Ahora que me relajaba podía pensar con claridad y rememorar todas las cosas extrañas que me habían pasado ese día. Las burbujas resultaron agradables en mi cuerpo. pero había algo más en el que despertaba curiosidad en mí. el agua tibia relajaba mis agarrotados músculos…. pero André fue el que definitivamente había llamado mi atención de una manera diferente. y ese chico André… el rubio también era hermoso. mientras en vano fingí no haberlos visto. Cuando el timbre sonó me las ingenié para zafarme de Anika… nunca salía de primera en las clases y ese día lo había hecho. estaba consciente de que había actuado como una maldita loca ermitaña todo la mañana. no me preocupé en desenredarlos. Mamá nunca se sorprendía de verme llegar temprano a casa. ¿Pero que se suponía que debía hacer? No tenía ni idea de cómo actuar en esos casos… y menos cuando era específicamente en una mesa con cuatro dioses de la mitología griega. ¡Si…! Algo había aprendido de la clase de historia ese día. Entré a mi habitación despojándome de todo. La sensación de las suaves manos de Anika sobre mi piel aún eran perceptibles. No solía ir a otros sitios luego de salir de la escuela. ¡Aunque había advertido el cambio desde que puse el primer pie fuera de la cama esa mañana! De lo que si estaba segura era de que ese encaprichamiento de Anika en ser mi amiga desaparecería en cuanto se diera cuenta de que quizás era más ordinaria que todos los chicos de la escuela junta. estaba claro que su lindo físico ayudó.

entre el sueño y la realidad sabía que debía atender. ahora parecía tener más confianza en mí. me saludaron detrás de esa capa oscura de rímel y sombra. esto solo se debía a lo ocurrido el día anterior. Sus enormes ojos azueles eran amables. Corrí a mi lugar casi con los ojos cerrados y oyendo como los susurros aumentaban conforme pasaban los segundos. ―Toma mi lugar por hoy. ¡Qué fácil se me subía el ego a la cabeza! El autobús se detuvo unos minutos después… ¡todo había cambiado! La sangre se me subió a la cabeza al darme cuenta que todos se habían quedado mudos al verme.Mi madre me llamaba desde la cocina. como todos los demás. ―¡Lindo día! ¿eh? ¿Esa había sido yo? Sus ojos se volvieron tan redondos que parecían dos metras azules. En la parada aguardaba la chica gótica Allison. su sonrisa al verme fue acompañada de un brusco movimiento del piercing que traía en el labio inferior. [Escribir texto] . Fiel a nuestras costumbres mamá solo se despidió de mí con un movimiento de manos y un beso volador… ¡de esos que supuestamente llegan a tu corazón! No me tocaba al menos que la ocasión fuera emergente. posiblemente pasarían de mí y todo volvería a ser tan normal como antes. luego de que me sentara en una mesa con miembros de la realeza. La mirada intimidante de Allison no le permitió vacilar. pero aún estaba aturdida… el estómago revuelto me recordó que el día iba a ser tan complicado como el anterior o quizás… ¡peor! No estaba segura. El gordo Tom ya estaba en el asiento continuo al mío… No disimuló. Gracias a Dios nunca me pasaba nada alarmante que requiriera un manoseo sofocante. jugueteaba con un llavero en forma de calavera. La chica se sentó a mi lado acompasadamente. Hasta yo estaba sorprendida de aquello. Obedeció en seguida. más bien parecía no estar enterado de nada: todavía nadie le había ido con el chisme.

Eso fue lo que dijeron. bueno… a la chica Anika. ¡Lo siento! Estoy actuando como la bola de idiotas de este autobús. ¿Cómo me había ganado ese odio? Podía jurar que nunca antes me había mirado. La chica gótica se despidió mientras entraba a su clase y yo me dirigía a la mía intentando no pensar en nada. Stephanie aguardaba en la puerta para dedicarme una mirada odiosa. ―¿Los conoces? –había un extraño brillo en sus ojos–. Allison parecía confundida. . [Escribir texto] . Solo hablaban de los cuatro chicos nuevos. ―No… está bien. ―La de pelo rojo… ―culminé.admitió. Escuché que les comentaba a sus amigas lo suficientemente alto como para que yo pudiera escucharla. ¿Acaso esperaban que Anika fuera amable con ellas después de que intentaron hacerla rodar por todo el salón de clases? Suspiré con resigno antes de entrar. Los conocí apenas ayer. Eso parecía ser algún tipo de consuelo para mí. pero ella igual me logró escuchar. ―¿André? –había efectuado la pregunta precisamente como quería evitar que saliera. Su expresión se suavizó. Me hizo recordar el motivo de mi repentina popularidad. ―¡Los de California! –hable para mí. –quise parecer confiada –. ¿Por qué mostraba tanto entusiasmo al respecto? ―¡Ajá! –respondió bajo. ―Ni siquiera recordaba cual era mi apellido. ―Siempre hay una primera vez ―sonrió fugazmente –. Ya estábamos estacionados frente a las instalaciones de la escuela.―Es una isla… tienen que hablar de algo. Me compuse en seguida. ―¿California? ―Si… ―me sorprendí –. ―Ya se le acabaron sus cinco minutos de fama… hoy lo inv itaremos a almorzar nosotras―. Si de algo te sirve. por la confusión. ―Son raros… los hermanos rubios y el castaño están en mi clase.

De inmediato la ignoré clavando la mirada en el libro de geografía. ¡Cómo me hubiera encantado tomarle una foto a la teñida en ese momento! ¡Se veía tan destruida! La clase se me hizo corta. el trío de chismosas ya venían detrás. La siguiente era educación física y deportes. Caminé desanimada. ―¡La próxima vez! –no se vio afectada por mi respuesta. ―¿Sí? ―Nosotras podríamos hacerles lugar en nuestra mesa. la que terminó jadeando y sudando en el suelo [Escribir texto] . pero estaremos bien. Las primeras en pasar fueron Anika y Stephanie. Anika caminaba unos pasos detrás de mí. me saludó apenas logro verme. ―Gracias por el ofrecimiento. Me arrepentí al segundo de responder. La peor de todas para mí. ―Muy inteligente… ―escuché ronronear a Stephanie desde atrás ―¡Oye Anika! –la despampanante pelirroja se removió en su asiento. siempre terminaba adolorida en esa clase. ¡Que no me hable! ¡Que no lo haga! ―¿Leah? ―¿Sí? –fingí sorpresa al levantar la vista. Ese día practicaríamos esgrima. iba justo a mi tormento. Quedé en almorzar con unos amigos en el patio central. no dejaban de mirarme.Y si… allí estaba sentada en el mismo lugar del día anterior. No quería imaginar la cara de las tres brujas que tenía detrás de mí. Escuché a Anika mencionarle al entrenador que jamás había practicado esgrima… La cuestión fue la siguiente. ―Claro. noté como Anika se daba la vuelta en su silla para dirigirse a mí. Ella sonreía. ―¿Te hacemos un lugar en la cafetería? ―Oh… no. Obviamente todo era mentira.

Stephanie estaba que echaba chispas por los ojos y sangre por las orejas. A través de la máscara podía ver los rostros desconcertados de mis compañeros de clase. ella obtuvo unos puntos más por haberme tomado desprevenida por la espalda con una maniobra que ni cerca ella la había planeado. Yo seguía tumbada en el piso sin poder emplear ningún movimiento. pero ella solo estaba en el lugar y el momento adecuado para mí.fue Stephanie. ―…Anika… ¡Me estoy quemando! ―¡Lo sé! Vas a estar bien. Ambas nos agarramos a espadazos sin sentido alguno. la rapidez y la elegancia con la que Anika la derrotó fue más que penosa. ¿pero entonces por qué sentía que mi espalda se quemaba? La caída al piso significó mi derrota para Rose. No estaba segura de poder interpretar sus palabras en ese momento. [Escribir texto] . El dolor y la quemazón me tomaron por sorpresa. menos el de Anika… ¡ella estaba notablemente alarmada! Fue la primera que corrió en mi ayuda. Apenas sentí sus manos en mi cuerpo pude proferir palabra. Te lo prometo. fue tan torpe como lo esperaba. Estaba segura que el pinchazo que Rose me había propinado no era para tanto. Luego de reírme un rato. la vi sonreír victoriosa a través de la máscara sin poder creérselo del todo. mi única esperanza era terminar lo más pronto posible ya que mi compañera Rose era aún más torpe que yo en la esgrima. la realidad me golpeó en la cara… resultaba que yo era la siguiente. Ya en guardia comenzamos el duelo. no sentía la fuerza suficiente como para gritar y suplicar que me echaran un balde de agua congelada.

Y antes de que ella continuara hablando la interrumpió. Oí como la enfermera alarmada decía al entrenador que me depositaba en la camilla que debía avisar de inmediato a mi madre. ―Lo haré. imaginaba sus fracciones angelicales acompañada de su melodiosa voz dirigiéndose al entrenador que quedó pasmado. En menos de un minuto escuché el sonido de la puerta de la enfermería abrirse.Capítulo 2 Escuchaba el bullicio a mi alrededor… a lgunos murmuraban que posiblemente se debía a una anemia. Ese era el entrenador Foker. ―Es mejor que vaya al gimnasio con los demás chicos señorita Hale –. El dolor no me permitía hablar. Sus manos se aferraban con más fuerza a las mías. Era Anika de nuevo. ―Está bien… ―se escuchó aturdido –yo iré a tranquilizar a los chicos en el gimnasio. ―¡Tienes que hacer que se detenga André! ―¿De que hablaban? ¿Se referían a mí? [Escribir texto] . Sentía su preocupación. y si no le molesta mientras ella llega…―aunque no podía verle el rostro. y otros contrariaban argumentando que en ese caso. que explicación tenía la temperatura… ¡era cierto! Yo estaba hirviendo como si el fuego estuviera a mi alrededor achicharrándome pero invisible. ¿A quién le hablaba? ―¿Cómo está? –el pulso se me aceleró al escuchar aquella voz. ―Al fin llegaron –. y aunque eso me reconfortaba no podía explicarme… ¿Por qué se preocupaba por mí de esa manera? Ella apenas me conocía. no se aleje de ella y valla avisarme cualquier cosa. ―Ya pasará… ―susurraba como un cántico. André. ―Me gustaría quedarme con ella… la enfermera fue a llamar a su madre. esperaba oír la voz chillona de la enfermera pero no fue así. Una mano cálida sostenía a la mía y me susurraba al oído.

aun no… pero ya casi debe estar completa –. La otra voz. La conversación continuo. sus manos estaban puestas una en cada lado de mis mejillas. Ahora solo quería dormir. Un sueño repentino amenazaba con acabar el tibio roce de las manos de André. ―No hay que perder la calma. Miré desconcertada a mi alrededor… estaba en mi habitación. aunque tenía los ojos cerrados. ―¿Ya has visto su marca? –era la voz de Iris. ―¿Mamá? ―Si cariño aquí estoy –. La quemazón disminuía. ¿Qué cambio? ¿Me convertía en cenizas o qué demonios hablaban ellos? En medio de mi delirio aquellas manos me hicieron volar… podía sentir como todo aquel fuego se iba apagando poco a poco. ―No. el sueño llegó más temprano que tarde. ¿A quién le hablaba… y a que marca se refería? Ya el sueño estaba por vencerme. no me explicaba cómo podía ser eso posible. Los parpados me pesaban… el olor a canela me hizo sentir repentinamente en casa. Habló Iris en tono críptico. Es muy riesgoso. Su sonrisa preocupada me recibió. Y mientras Anika respondía a las preguntas de Iris. Su rostro era tan luminoso. pero ahora solo escuchaba fragmentos de ésta… ―… esto solo le calmara por un tiempo… el proceso no acabará hasta que se efectúe la transformación… ―Lo sé… ―Anika parecía aturdida por algo más de lo que aparentaba. ―Entonces actuemos rápido… vamos André.―Les advertí que esto pasaría… había que actuar rápido –. era la de Byron. pero seguramente una fiebre a cuarenta podía hacerte imaginar cualquier cosa. podía distinguir su rostro afable. [Escribir texto] . estamos dejando que las emociones humanas nos controlen –. no podemos dejar que el cambio se efectúe en un lugar público como éste.

Me trató como una desvalida. La idea de agujas. La noche estaba fresca. ―Mamá estoy segura de que fue el calor. ―No vas a convencerme. La seriedad ocupó su rostro–. Hable con la directora por teléfono–. –argumenté en seguida. ―Si… la enfermera me llamó… dijo que tenías mucha fiebre… y que unos amigos te llevarían al hospital… ―sus ojos tristes y preocupados. ―Mañana tengo escuela. Seguía sin convencerme… aparte del contacto seguían existiendo las agujas y urinarios. ―¿Quiénes? –había interrogantes en su expresión. Regañadientes me dejo salir al patio y dejar que leyera un libro en paz. ―No sabía que tenías amigos. ―de acuerdo… pero ya sabes que no me agradan… no quiero que me toquen. el [Escribir texto] . ―Ya me encargué de eso. ―Leah… nadie te lastimará… ¡te lo prometo! Yo estaré contigo. iremos al médico. La pereza comenzaba a fastidiarme. me hicieron sentir estúpida. Prometieron venir a verte más tarde–.―¿Dónde están? –mi voz se quebró. ―¿Cómo llegue aquí? –pasé la pregunta anterior –. estaba sudando debajo de éste traje ―aún lo traía puesto –. Al final solo susurraba. urinarias y contacto físico no me resultaba alentador. No fue nada. Era vergonzoso. Recuerdo que estaba en la escuela. ―¿Quiénes me trajeron? ―Unos amigos tuyos… ―su sonrisa se ensancho–. ―¿Yo… que? –no recordaba nada. pero tú les decías que solo querías venir a casa… ya estabas mejor. Durante todo el día mamá no permitió que moviera un solo dedo. Mañana iremos con el médico. Iban a llevarte al hospital.

Me paré frente al espejo y comencé a estudiar mis manos con detención. pero muy fácilmente podría haber sido un delirio. Aunque estaba un 90% por ciento segura de que todo había sido real. En lo que me acerque al espejo solo vi a una chica flacucha con senos pequeños y piernas largas. una especie de descamación dorada expandida y que seguía esparciéndose… ¡exageradamente brillante! Toqué una de ellas con algo de grima y se volvió polvillo en mis dedos… ¡no! Esto… ¡demonios no podía estar bien! El golpe de la puerta me tomó por sorpresa. ¿Mi espalda se estaba escarchando? Era como si alguien hubiera hecho un trabajo artístico en ella. ¡Normal! Nada. No había nada extraño… decidí quitarme todo y quedar solo en ropa interior. ¡La marca! Ellos habían mencionado una marca… ¿pero dónde? Me incorporé en seguida y salí corriendo a mi habitación antes de que mamá se diera cuenta. ¡eso no debía estar ahí! Mis ojos no podían creer lo que veían. Desde lo sucedido en el gimnasio no podía colocar todo en orden en mi cabeza. pero estaba segura de haber escuchado que regresaría. producto de la fiebre asesina. Sin duda alguna ellos se referían a mí… ¡ tenía que hablar con Anika! Gracias a las manos de André el calor en mi cuerpo se había evaporado. Muchas de las cosas que vi y escuché no encajaban dentro de los parámetros normales. [Escribir texto] . Aún estaba aturdida viéndome en el espejo.sonido del viento en los árboles regalaba una sensación de bienestar y normalidad. Era parte de un proceso… ¡un proceso de transformación! n o podía ni imaginar a que se referían con todo eso. ―Cariño… una de tus amigas quiere verte. Cerré la puerta con sumo cuidado. ―¿Quién? –me tomó unos segundos responder. ¡Posiblemente si deliraba en aquella camilla! Pero… ¡Wow! Y doble ¡Wow! Apenas di media vuelta en el espejo para vestirme de nuevo… en m i espalda… ¡NO! Lo estaba imaginando….

―No eres ningún tipo de animal Leah. E res un ser supremo… no eres como todos los demás… ―eso ya lo sabía de sobra–. Grité ahogadamente. Estaba de pie frente a mí.―Dice llamarse… ¿Anika? –volví a la tierra. Cuando Anika entró. ―¿Quiero saber el por qué? ¿Por qué estoy cambiando? ¿Qué es… es…to? –tomé otro pequeño trozo de partícula escamosa. ―Esto no me puede estar pasando a mi… ¿S oy una especie de serpiente o camaleón? –dije sin chistar. ―¿Cuándo dices diferente…? ¿A qué tan diferente te refieres? [Escribir texto] . ―Hazla pasar de inmediato… ―no tenía ni la menor idea de qué demonios pasaba. casi a punto de sonreír. mi espalda desnuda estaba hacia la puerta…no pude ver su expresión cuando me habló. ―No siempre se va a ver así. endureció su rostro con unas leves arrugas en la frente. Esta vez me di la vuelta estudiando su expresión. pero si sabía que esos cuatro chicos lo sabían absolutamente todo. ―¡Estas cambiando! ―Eso ya lo sé–. ―Es parte de ti… no eres una chica ordinaria ―¿Era emoción lo que percibía? Me tumbé en la cama. No debió haberme parecido extrañado su tono tan tranquilo y sin perturbación. pero a la pelirroja le parecía divertido. La luz de sus oscuros ojos relampagueo. Casi de la misma manera que sonrió. como si no hubiera estado segura de haber respondido de la manera correcta. Tendemos a tener características similares a los humanos… ¿Los humanos? ¿Entonces qué…? ―…pero no somos humanos… somos diferentes―. ―¿Qué me está pasando? –no me atrevía a verla a los ojos todavía. Me puse la ropa a duras penas y con miedo a tocar las escamas.

Una sonrisa de complicidad alumbro su rostro–. ―Tendrás que explicarme desde el principio…―mi cabeza daba vueltas. Ambas bajábamos a toda prisa las escaleras. La naturaleza suprema nos creó con un propósito… proteger a los humanos de los oscuros… ―esa última frase salió de sus labios con intransigencia. ―Son arcadios al igual que nosotros… ―me asustaba la palabra nosotros– pero se volvieron al mal… por eso se les llama de esa manera. Se incorporó en seguida nos vio. Pero primero lo primero… tendrás que venir con nosotros. ―Iré si dejas de decir la palabra humano… me haces sent ir enferma… y… en otro planeta. ―¡Me disculpo por eso! –se veía sincera―. “Lo que somos” ―No entiendo absolutamente nada Anika… ¿Y qué es eso de los oscuros? ¿Qué son? –reflexioné con detención en esa pregunta antes de hacerla. ―¿A dónde van? [Escribir texto] . ¡Te habríamos asustado! ―¡Oh! ¿Eso piensas? – me atreví a rezongar. ―Lo haremos―. ¡Cuánto deseaba entender esa actitud tan extraña! ―¿Por qué debemos ir hasta allá? ―Quiero mostrarte lo que eres capaz de hacer. ― Nunca había experimentado algo como esto… tú eres la que me hace sentir enferma a mí–.―Totalmente diferentes Leah… somos a rcadios. Prometo que te explicaremos más sobre lo que somos –las neuronas se me quemaban conforme pasaban los segundos. mamá estaba junto al televisor. El sonido de su propia risa la hizo sobresaltar. ―¿Con ustedes? ¿A dónde? ―A nuestro refugio humano. ―¿Quieres decir que todo fue mentira…? ¡Lo del sur de California y… ! ―No podíamos presentarnos de otra manera. Habló sin dejar de sonreír.

―¿Vamos a ir caminando? ―No–. Tenía que acabar con todo eso de una vez. Estaba a unos quince minutos del pueblo. Adelante. pero yo seguía sintiéndome fuera de lugar. Los pies se me hundían en la arena y llegaba el susurro de las olas del mar hasta mis oídos. Suficiente para que mamá sonriera complacida. La ventanilla bajo automáticamente y el rostro más perfecto de la tierra hizo acto de presencia. Al bajarnos Anika me guiaba por el brazo. Fue la respuesta de Anika. junto a él iba Byron con su media sonrisa de niño bueno. Las luces del lugar estaban apagadas. detrás estaba Iris quien me propinó una leve reverencia. [Escribir texto] ―habló Anika mirando de soslayo al hermoso .―Iremos a dar una vuelta por el parque ―¿desde cuándo mentía? ―¡No lo sé…! –no parecía muy convencida–. No había luna. Está mañana te sentías mal… no creo que hoy sea buena idea salir. en medio iba yo con Anika a mi derecha. se estacionó frente a nosotras. André lo conducía. nunca había escuchado de ese lugar en la Isla. ―Seguro–. Al menos sabía que estaba cerca de la playa… ¡tropecé! ―No puede ver nada André. Respondió y en seguida un BMW blanco. ―Prometo que cuidaré de ella señora Cooper―. Anika estaba empleando su enorme poder de convencimiento. Esperaba que con mamá funcionara. El ambiente no estaba tenso. Obedecimos rápidamente. ―Suban –. no podía ver casi nada. ―Son las 7 de la noche. ¿Cómo era posible? ¿Cómo lograba ese efecto en los demás? ¿Lo empleaba en mí también? Saltamos a la fría noche. podía distinguir entre los matorrales una pequeña cabaña. Será mejor que me la traigas a casa antes de las 9.

―Como decía… es nuestro deber. El fuego me regalaba una luz algo pobre pero sin embargo podía distinguir el lugar. ellos cuatro se quedaron de pie observándome. Ella siempre me miraba apenada… ¡estaba al tanto que mi patética vida daba pena! Pero no era necesario que ella me lo recordara cada vez que me veía. André me clavó la mirada con intensidad. ¡Gracias a Dios! La puerta rechinó cuando Iris la abrió. Adentro era mucho más acogedor. Pero ellos no eran estudiantes de preparatoria. una especie sobrehumana destinada a cumplir con el deber de proteger a la raza humana… ―¿Son ángeles…? –fue lo primero que se me ocurrió pensar la primera vez que los vi. ―No. no había nada fuera de lo normal. algo poco común en estudiantes de preparatoria. No somos ángeles… aunque para los seres humanos sol emos parecernos mucho a ellos… ―habló Anika. era la prio ridad hasta entonces… los cuatro provenimos de Arcadia.―No queremos asustarla… ya vamos a llegar. Byron me invitó a sentar en el único sofá. Cada uno de nosotros posee un don especial. dos vasos de algo que parecía ser jugo de naranja estaban a medio servir. Un pequeño pasillo conducía a dos habitaciones. un pequeño sofá acomodado en una esquina al lado de la chimenea… la cocina estaba justo en frente. Resultaba que mis teorías sobre ser seres sobrenaturales no estaban tan erradas–. ¡Ahora lo sabía! La primera habitación era la sala de estar. ya que formamos parte de este universo… mas no de esta tierra–. No podía detallar nada con claridad por la poca luz. pequeña pero organizada. Fue el primero en comenzar: ―Hace dos semanas llegamos a la tierra…nuestra fuente de información solo sabía que estabas en esta pequeña I sla… buscamos por toda la I sla la primera semana hasta encontrarte. Uno esencial para poder ayudar a la [Escribir texto] . pero ellos parecían ver todo perfectamente bien. La chimenea procuraba establecer el calor que tanto desee en el transcurso de la caminata hacia esa cabaña.

. solo hacemos nuestro trabajo. nuestra forma fí sica no cambia demasiado de la de los humanos… solo cambia cuando ejercemos nuestra completa transformación. [Escribir texto] . Poco a poco ellos iban absorbiendo muchas de ellas. es sencillo y a la vez complejo.. solemos formar parte inmediata de esta… nuestros dones llegan acompañados de sus sentidos.. destinados a ayudar a los humanos… ¿Entonces cómo es posible que sean malos…? Es decir. ―Verás… ―entró Iris― nuestras percepciones se vuelven un poco… irracionales…―volteó los ojos de forma exasperante– los arcadios no solemos tener sentimientos tan humanos.. seguridad y valor. Solo podemos regirnos por sentimientos de protección. nos mantenemos en secreto por muchas razones… pero la más importante es pasar desapercibidos a causa de los seres oscuros… ―Si… algo me dijo Anika sobre eso… ―sonrío mecánicamente – si esos seres…oscuros. Como te he dicho… somos parte de este universo. por eso había notado cambios bruscos de humor en Anika y en los demás sin saber el ¡por qué! ―Eso no siempre significa algo malo… ―explicó Anika al verme confusa – . Lo ideal sería mantenernos al margen de todo eso. –no estaba para pretender que entendía todo. lo que intento decirte.. podemos percibir las mismas cosas que ustedes. Es la única manera de proteger a alguien sin escoger a quien. ―¡No comprendo!. cuando nosotros los arcadios llegamos a la tierra.. Esto parecía ser algo serio. Ahora entendía por qué Byron les había dicho aquello en la enfermería sobre no dejarse controlar por las emociones humanas. ¿Por qué no hacen el bien como ustedes? ―Eso no es tan complicado como te parece… ―explicó–. ―Eso… eso quiere decir que mientras más tiempo estén en la tierra… ¿pueden llegar a ser absorbidos por todas las emociones humanas? – Byron asintió inexpresivo. ―¿Pero cómo hacerlo cuando deben mezclarse con humanos constantemente? ―Generalmente nunca llegamos a crear ningún tipo de vínculo con ellos… procuramos estar al margen..humanidad. como los llaman… son arcadios como ustedes.

Anika había dicho que no siempre adoptar emociones humanas significaba algo malo. pero. Es la razón o el motivo por el cual estas aquí. eso significaba algo que no se estaban molestando en decirme. ¡Claro que quería saber la respuesta! Pero tenía miedo… resultaba que yo formaba parte del secreto. ¿Por qué arriesgarse? ―¿Tienes alguna pregunta? –me examinó Iris. También André me había dado un dato interesante. ―¡Demasiadas! –admití. detrás de todo siempre había otra respuesta.. Pero ahora la única pregunta que podemos responderte. Solo ella sonrío. Era absolutamente estúpido pero esa pregunta hasta los momentos no me la había efectuado. el resto no expresó nada. posiblemente cualquiera de ellos podía llegar a ser corrompido. y muchos de ellos eran parte de la raza humana… el sentimiento de protección generalmente iba acompañado del afecto y el amor… ¿Y si no poseían ninguno de esos dos entonces que los impulsaba a hacerlo? …Y la otra parte. ―Intentaremos respondértelas a la brevedad. También Iris mencionó algo sobre los sentimientos de los arcadios. ¡Formaba parte de la ridícula realidad! ―No van a llevarme a su planeta o algo parecido ¿cierto? –quería escucharlos reírse incomprensiblemente por el chiste.. estaban los seres oscuros… no estaba segura de entender demasiado bien esa parte. ―prosiguió Byron–. Pero esta vez no paso―¡No! –farfullé con voz temblorosa―¡no iré a ningún lado con ustedes! [Escribir texto] . ¿Eso era posible? Y ¿Con que frecuencia podría pasar? En todo caso.Estaba segura de que no toda la información que obtenía de ellos significaba exactamente lo que escuchaba. si los oscuros anteriormente habían sido seres buenos y hacedores del bien como lo eran los cuatro seres que tenía en frente. que no era menos importante que las anteriores. sobre la relación con humanos… él había dicho “generalmente” y “procuramos” lo que significaba que eventualmente los casos no finalizaban como esperaban.

―¡Estas marcada! Tu misma lo comprobaste ―Exclamó Anika ―¡ya no perteneces a esta tierra! ―Ustedes son los que no pertenecen a esta tierra ―.Escupí las palabras con torpeza― ¿Una fiebre? ¿Eso me hace ser un monstruo? Le pasa al cualquier humano ¡sorpresa! Es la tierra, soy humana, solemos enfermarnos –más que intentarlos convencerlos a ellos intentaba convencerme a mí. ―Nunca te has enfermado en la vida Leah–. Me interrumpió André con ecuanimidad. ¿Cómo demonios sabia eso? ―¡Claro que me he enfermado! –me aferré a mi mentira –hasta ayer estaba enferma… ¿ya no lo recuerdan? Ustedes mismo lo vieron… ―¡Estabas en proceso de transformación! –escuchar esa monstruosa palabra acabaron con mi paciencia. No me importaba que el ser sobrenatural más hermoso estuviera en frente de mí. Ahora solo quería huir. ―¡Me voy a casa! ―No entrará en razón… ―escuché a Iris hablar por lo bajo. Pero aun así estaba decidida a irme. No iban a detenerme a la fuerza… eran seres buenos… ¿Por qué eran buenos cierto? No fue necesario que ellos me detuvieran… el latigazo fue detonador, e l calor comenzaba a apoderarse de mi cuerpo obligándome a caminar con dificultad, intente disimularlo y continuar pero era prácticamente imposible. Las manos cálidas de André ya me sostenían. ―¡Leah… se razonable! –me tomó en sus brazos. ¿No era afecto acaso lo que destilaban las palabras de André? De todas maneras no podía poner resistencia. La quemazón se imponía. ―¡Colócala en el sofá! –habló Byron. ―¡André! –profirió Anika de nuevo como lo había hecho el día anterior en la enfermería.

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―Esta vez no puedo hacer nada… el cambio se efectuara en cualquier momento –. Hablo sin emoción– se ha estado alterando demasiado, ella misma se ha precipitado al cambio. ―¡Déjenla respirar…! – Byron siempre mantenía la calma. ―Debemos crear un campo… de lo contrario los oscuros sabrán que está aquí… ―¿De qué… que hablas Anika? –mascullé con poca fuerza; debía estar atenta. No quería perder el conocimiento de nuevo. El calor sofocante no cedía. Ella se acomodó a mi lado. ―¡Cuando completes la transformación tu energía estará al máximo! Es la manera que utilizamos para conocer nuestro paradero… si no creamos un campo los oscuros te rastrearan en seguida. ―¡No quiero eso! –me sorprendió el temor que me invadió de repente. ―No pasará. Recuerda que estamos aquí. No estás sola–. No era el momento perfecto para deducir cosas, pero Anika era la arcadia más propensa a ser absorbida por los sentimientos humanos. Era afectuosa. Más de lo que cualquier humano podía llegar a ser. Y yo no era la única que lo notaba. ―Ella estará bien Anika–. Fue la voz imperturbable de Byron quien la interrumpió. ―Es tiempo –. Habló Iris. Byron asintió. ―Listo –. Agregó André. ―Yo también –. Se incorporó Anika.

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Capítulo 3

L

o que vi esa noche quedaría gravado de por vida en mi mente. Las escamas escarchadas que tenía en la espalda eran una broma de mal gusto para las formas arcaicas que ellos poseían en las suyas. Brillaban como el oro, sus pieles desnudas daban la impresión de lo que realmente eran… ¡Seres supremos! Cada uno se diferenciaba del otro; aunque las diferencias no eran desproporciónales. Anika poseía una de las formas arcaicas más hermosas… una flor exótica con pétalos de diamantes bañados en oro. Su piel brillaba… su cabello era más rojo y más intenso… sus ojos cambiaron a un color ámbar con los bordes dorados… era simplemente más hermosa que antes. ¿Podría ser eso posible? La diferencia entre la belleza soberana de Anika y la de Iris era armónica… la luz de I ris era más dorada que la de Anika, su cabello se había vuelto más largo y más sedoso, el de Anika era más abundante. Las formas en su espalda era una especie de enredadera con bordes espirales y del mismo color oro que todos los demás. En los hombres era un poco más diferente… los colores se mezclaban entre dorad o y plata. El color de piel de Byron se asemejaba más hacia el plateado que al dorado y su cabello era tan o quizás más largo que el de su hermana Iris; los dibujos de su espalda eran como pirámides en formas más empinadas; como si dentro de las pirámides hubiera espadas incrustadas de color bronce… no podía apartar la mirada de aquellas hermosas imágenes… mi mirada rodó hacia André… ¡Dios era tan hermosamente creado! Sus manos tenían un brillo diferente a la de los otros… era menos brillante pero más colorido, entre un color ámbar, bronce y plata fundida. Eran débiles pero perceptibles. Me sorprendí al darme cuenta que su espalda solo brillaba… no habían imágenes… marcas… nada. Solo brillaba por causa de las escamas incrustadas… su cabello seguía siendo castaño oscuro pero sus ojos cambiaron de grises como la espuma de mar a un lila expectante. Era el único de los cuatro que me estaba mirando atentamente. A pesar de que sus cuerpos

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La sonrisa de Anika se ensanchó. El reflejo me sobresaltó. ya no se molestaba en ocultarla– ¡tus ojos son hermosos…! ¿Quieres verlos? – asentí tímida. Simplemente alucinante. ―¡La diosa de las mentes! –su boca se abrió. el ardor se había ido. El verde oliva. [Escribir texto] . Su cabello estaba envuelto en mis escamas.estaban desnudos. Mis ojos veían todo con más claridad. ¡Me sentía diferente! Increíble… ¡esta era yo! Sentía mi rostro iluminado… Anika sonreía… ¿Acaso yo también sonreía? Una fina capa de luz estaba a nu estro alrededor… antes no lo había notado pero ahora lograba verla con suma claridad. ―Te dije que eras especial–. La cosa más impresionante sucedió… de las manos de Anika salió un resplandor que me cegó por un instante. Se trataba de una imagen… ¿Era una mujer? La imagen era borrosa… sombras de color azul brillante y dorado la bordeaban. Aunque no podía ver mi espalda sabía que algo estaba dibujándose… podía sentir un cosquilleo rápido y cálido. lo mismo Iris. solo la sensación de que algo nuevo renacía permanecía en mi cuerpo. Eran plateados… un hermoso color perla bordeaba el iris. no se podía distinguir absolutamente nada… ¡E ran tan hermosos! La luz que provenía de mi propio cuerpo me hizo espabilar… ya nada me dolía. ¿En qué momento me despoje de todo? Las escamas doradas cubrían la mayor parte de mi cuerpo. Era yo. Mi cuerpo no estaba cubierto. ¡Tan hermosa como un ángel! Mi piel brillaba… jamás me había humectado y ahora eso no parecía ser necesario. ya no existía. Mi cabello estaba suelto… largo y ondulado de la manera más perfecta posible. Mis pies se elevaron al igual que los de ellos… Anika me miraba expectante. ―¡No puedo creerlo! –exclamé. pero emocionada. Anika tenía toda la razón. ―Mira tú espalda… ―así lo hice. mis ojos… eran hermosos. Mis figuras: que en resumidas cuentas era una sola.

Por la expresión de sus rostros sabía que eso significaba mucho más para ellos que para mí–. El silencio fue la respuesta para la rubia. Seguían siendo hermosos pero de una manera más humana. Tienes un don soberano… ―Anika seguía exultada– puedes dominar cualquier cuerpo con tan solo mover un dedo. Todo estaba de vuelta a su lugar. En el fondo sabía que algo así sucedería. ―¿Eso qué significa? –interrumpí―¿Quién es la diosa de las mentes? ―¡Ahora lo eres tú! –contestó Anika. ―¿Dominarlo? ―Así es―. Lo mismo sucedió con ellos. los ojos verdosos de mi madre fueron los recuerdos más cercanos. André no se había movido de su lugar. ―No sé cómo… ―Busca dentro de ti… tus sentimientos humanos… ― el olor a canela de mi habitación. ―Ya comprendo cómo pudo sobrevivir tanto tiempo sola en esta tierra… ―habló Byron.Iris casi corrió al encuentro de Anika para corroborar lo que había escuchado. Byron dio la orden. Mis ojos se abrieron con suma le ntitud… la piel ya no brillaba. ―No podremos mantener el campo por mucho tiempo… debemos cerrar el círculo–. ¡Claro! Eso era lo que había pasado aquel día con la mujer del parque. sus recuerdos. Por eso siempre me había dado tanto terror tocar a alguien. pasan a ser parte de ti. ―¿Tú ya lo sabías cierto? ¡Siempre lo supiste! –le preguntó Iris con un tono bastante insubstancial. aunque dentro de mí sabía que podía discernirlo con facilidad. Todos se pusieron en guardia – debes hacerlo tu primero Leah. No podía entender lo que escuchaba. Era el único ¡no sorprendido! Y si lo estaba sabia disimularlo muy bien. El no dijo nada. [Escribir texto] . Esta vez André se incorporó a la plática– podrías obtener información sumamente importante con solo tocar a una persona… su mente.

Se alejaba hacia la puerta. tenía que pensar en frío después. Ella acercó su mano hacia mí lo suficiente para poder absorber su olor a flores silvestre. ―¿Ves el motivo por el cual no puedes permanecer aquí? –André me estrelló contra la nube de Confort en la que me encontraba absorta. La mirada que André me propinó justo después de acompañarnos a Anika y a mi hasta el porche de mi casa fue suplicante… ¿de verdad era tan importante para ellos que yo formara parte de su mundo? No pensaba renunciar tan fácil a mi cuerpo humano para siempre…y no renunciaría a mi madre por nada en el mundo. además André la esperaba abajo. ¡Cumplía con las promesas después de todo! Me despedí con una leve reverencia. No sabía que decirle… solo no quería que se fuera. Aún creo que estoy soñando… ― me estrujé las sienes. ―Mamá se preocupara si no regreso a las nueve… ¡se lo prometiste Anika! –la miré en seguida en busca de respuestas. ―Tengo muchas preguntas… ―Mañana será otro día –. No quería pensar una respuesta para lo que se avecinaba con respecto a si debía permanecer en la tierra o en Arcadia. solo casi sonrío. Le agradeció a Anika por haber cumplido y nos dejó subir un rato más a mi habitación. ¡Tenia demasiadas preguntas qua hacerles a Anika…! Pero sabía que no era el tiempo. Ella asintió. Su expresión era casi vacía cuando habló: [Escribir texto] . Mamá farfulló algo cuando nos vio entrar a Anika y a mí a la casa justo en la hora. Lo que ellos llamaban hogar. ―¡Aún hay muchas cosas que no comprendo…! ―me fui por la tangente. ―¡Gracias por traerme a casa! ―¡Lo prometí! –casi.―Esto… ¡realmente fue real! –estaba eufórica–. ―¿Anika? ―me miró expectante. Estaba más apenada que asustada por todo lo que había experimentado esa noche.

¡No era justo! ―¡Lo siento! –habló mi madre a través de sus cristales de lectura. ¡Anika tiene razón! ¡Mañana será otro día! Me enfurruñé en la barra de la cocina hed ionda a queso roquefort… resultó que ese día no había clases. los minutos. Y seguía sin creer que yo también formaba parte de ese círculo. Tenía más de ochenta años… no debería de haber tanto alboroto. Iris y Anika. pero el cansancio no tenía vacaciones y ya mis ojos se cerraban solitos… me gritaba a mí misma. Comprendí que ella había pensado que mi cara enfurruñada se debía a la tristeza y no por la rabia que sentía contenida. ―¿Por qué? –pregunté sorprendida. Byron. ―Bien…―no tenía caso fingir felicidad. los segundos… se me hacían eternos cuando deseaba que los rayos del sol traspasaran la traslucida cortina de mi ventana. ¿Mamá y papá sabría algo sobre los arcadios? Y si no [Escribir texto] . ¡Sospecharía de inmediato! Mientras miraba un programa de comida casera. quería volver a verlos y corroborar de esa forma que lo que había vivido solo hacia unas cuantas horas no había sido un sueño. ―¡Oh! Está bien… casi no lo conocía–. ―Por lo de tu profesor… ―dijo como si fuera más que lógico. eso sería mucho peor que cualquier otra cosa. ¡sí! Sonaba despiadado y egoísta… pero la verdad era que toda mi molestia se debía a que ahora se verían bastante complicados los planes que ya había estipulado. uno de los antiguos profesores de esa escuela había muerto esa mañana de un infarto. Tomé el tazón de café con un sándwich de queso y me planté frente al televisor.―Todo a su momento Leah Cooper… ¡hasta mañana! Las horas. Podía seguir rebanándome la mente pensando tantas cosas. Estaba segura de que en la mañana mis ojos parecerían dos huevos fritos. encima de esa colcha desgastada de Barbie y Ken. ―¿Cómo te sientes hoy? –me siguió. pensaba varias cosas… una. Tenía ochenta años ¡por Dios! Si lo decía en voz alta. pero jamás iba a poder conciliar el sueño sabiendo que en esa pequeña Isla habitaban seres supremos como lo eran André.

sabía nada, entonces… ¿Acaso yo era adoptada y ellos nunca me lo dijeron? Dos; ¿Por qué los arcadios actuaron tan extraño referente a mi marca? Tres; ¿Por qué André no poseía marcas? Él también era un arcadio. Y habría seguido de no ser porque el timbre de la puerta hizo su sonido tétrico. Alguien llamaba. ―¡Leah! Me alegro que te encuentres bien–. Me sorprendí al ver a la chica gótica, Allison frente a mi puerta. Esa mañana no se veía tan apocalíptica. Traía puesto unos jeans rotos y una franela blanca con el símbolo de la paz. ―¡Hola! ¿Qué haces aquí? ―Quería saber cómo seguías después de lo de ayer… ―¿Lo de ayer? ―Ohhh… ¡claro! Lo de ayer… ―Afirmativo–. Contestó. Le hice ademán de pasar a la sala― ¡gracias! – se sentó en el sofá. ―¿Quién llegó cariño? –preguntó mi madre desde el lavadero. ―Una compañera de clases –. Grité. Allison sonrió. Ambas nos pusimos a mirar sin querer el televisor… una gorda preparaba unos waffles que se veían deliciosos. ―Entonces… ¿Cómo sigues? ―¡Oh bien…! Mamá quiere llevarme hoy al médico. ―¡Lo siento por ti! –al fin alguien que me entendía. Mamá se acercó al sofá con otro tazón de café y otro sándwich de queso para Allison. La Sra. Cooper estaba contenta, nunca la había visto sonreír tanto como en los últimos días. ―¿Conocías al profesor que murió? –no contesté solo negué –. Yo tampoco… creo que ninguno de los alumnos lo conocía. No comprendo por qué hacen tanto drama. ―Eso mismo pensé yo… ―me reí de la ironía. Luego me di cuenta de que no había motivo para reírse de eso. Ninguna de las dos dijo nada por un buen rato, las dos éramos tímidas así que las pláticas no pasaban de dos líneas. Era extraño, pero disfrutaba la compañía de Allison. Siempre me había agradado, aunque nunca hubiéramos tenido algún
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tipo de conversación amistosa… y de cierta forma nos parecíamos, excepto en las capas de sombra oscura y de rímel. Se fue luego de habernos aprendido de memoria los pasos para hacer un buen espaguetti a la boloñesa. No prometió volver, ni llamarme, ni nada. Allison era extraña, pero eso me agradaba, sentía alivio cuando sabía que yo no era la única rara. Lo malo era que ahora estaba sola con mi madre y eso le daba ventaja para llevarme con un doctor. Entonces… Recordé algo sumamente importante. Yo podía hacer que ella desistiera de esa idea, tenía el poder para hacerlo. ¡Solo tocarla y…! ¡No! ¿Qué estaba pensando? Era mi madre, a ella no. Además no tenía ni idea de cómo funcionaba con exactitud. Podría lastimarla. Esa idea absurda estaba vetada. El sol estaba bien puesto en el cielo. El resplandor me achicharraba a través del cristal en el tercer piso de la clínica; mientras esperaba sentada por mi turno. Mamá leía una revista con la mirada perdida. ¿En qué pensaba? Todo el lugar olía a oxígeno. ¡Detestable! Pero al menos no olía a pis; eso era una mejora. ¡Un eclipse… o una lluvia de meteoritos! Que algo detuviera ese momento… ¿por favor? ―Siguiente… ―dijo la vieja canosa detrás del escritorio. ―¡Vamos nosotras! –me hizo levantar. ―Sé lo que significa la palabra siguiente mamá… ―hablé de mala gana. Era oficial. Temblaba. El tipo de bata blanca detrás del escritorio era joven, tenía ojos pequeños. Me pareció algo descuidado. Hablaba por teléfono. Nos dio una mirada apenada. Por mí no había problema, podía hablar todo el día si eso impedía que me obligaran a recostar a la sucia camilla de la esquina. Su placa decía Dr. Sullivan. ―¡Hola! ―se le arrugó la frente cuando sonrió ― ¿Qué las trae por aquí?

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―Ayer mi hija… ―me señaló con las manos. Como si no fuera obvio –. Se desmayó en la escuela… ―…y el discurso sobre cómo habían sucedido las cosas surgió demasiado rápido. El doctor solo asentía unas cuantas veces, en otras ocasiones solo murmu raba “mmm...” o “ya veo” me miró de soslayo varias veces y masticaba chicle. No parecía un buen doctor. ¡Eso me gustó! ―Le recetaré algunas vitaminas… podría ser falta de hierro o quizás el estrés, en todo caso regrese en dos días si persiste la fiebre… no creo que sea nada grave. ¡Tú tranquila hija, relájate y sal con tus amigos! –me guiñó un ojo. Ahora era mi madre la que iba todo el camino enfurruñada. A ella tampoco parecía haberla convencido la bata blanca. Yo estaba feliz, no resultó ser nada parecido a lo que me había imaginado. ¡Estaba dejando bien atrás los urinarios y esa camilla infestada! Pasamos al súper antes de ir a casa. Se quejó del precio de las legumbres, las harinas, los cereales, la esp onja de los trastos… ¡iba a ser uno de esos días! Salude a unas cuantas personas que conocía de vista en la Isla. Ninguno de ellos parecía sorprendido… ¿Siempre los saludaba? O ¿No? Me reí de mi ridiculez. Stephanie se encontraba en el ala de cosméticos, disimuló bastante bien cuando pase a su lado y le sonreí. ¡Era odiosa! Aunque no tan valiente cuando se encontraba sola y no acompañada de maraña y musaraña… se veía tan espectacular con esos zapatos de plataforma rojo fuego. Mis sandalias playeras estaban completamente fuera de lugar. El caldo de pollo olía delicioso, cuando mamá estaba inquieta el pollo era su primera elección. ―¡Está exquisito! –procuré decirlo en voz alta y sonora para que su rostro se iluminara con aprobación. ―Te compraré unos zapatos como los de esa chica… ¡Stephanie! –hasta mamá sabia de buen gusto. ―No. No es mi estilo. ―¿No te gustan? –preguntó sorprendida.

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―¡Mamá! Pensaran que soy una ñoña. El frío afuera era de los huesos… ¡el susto en mi estómago ayudó a intensificarlo un poco más! Esta vez la luna llena me brindaba un poco más de luz que la noche anterior. me reí de mi misma. Arrugué la nariz. Caminé con sigilo. ―¡De acuerdo! pero yo te llevaré. Tenía que usar otra estrategia. Papá y tú me enseñaron muy bien. mientras estuvieran en la tierra su cuerpo trabajaba como el de cualquier humano. ―Ya son más de las siete… posiblemente ya hayan cenado–. [Escribir texto] . Sabrán que soy una buena madre. No hacerlo era casi imposible. ―¡Cariño!… tú no tienes ningún estilo ―se burló. Eso tenía que admitirlo. La cuestión era… ¿Cómo convencer a mamá de salir sola a esa hora de la noche y con su viejo Mercury Cougar de color azul marino…? ―… son nuevos y no tienen amigos… ―el discurso me estaba saliendo relativamente bien. ¿Qué? Esa no contaba. Conduje despacio haciendo memoria… y ¡bingo! Ahí estaba la cabaña justo en frente de mí. ―No. Me preguntaba… ¿Qué estarían haciendo los cuatro arcadios en ese momento? ¿Ellos comían? Claro que lo hacían. ―Solo porque esa chica Anika me cae muy bien… confío en ella. suficiente para los cuatro y unos panecillos. Intenté recordar cual era la entrada correcta al sendero por el cual se encontraba la cabaña. Ella misma depositó en caldo en un recipiente grande. ―Se conducir. Sí. Solía hacer esa mueca cuando no quería parecer molesta.―Solo… no es mi estilo–. pero lo que cuenta es la intención… ¿no crees? –vaciló unos segundos. Llevarles la cena seria la excusa perfecta para ir a la cabaña y así poder interrogar a Anika y… bueno ver a André. prometo no tardar demasiado… ―una idea ―Anika se pondría muy contenta ―odié tener que usar a Anika como trampolín. ―tal vez.

La puerta chirrió.―¿Es para nosotros? –el corazón comenzó a palpitarme con fuerza. ―Les traje sopa. Su rostro se contrajo y sus labios se volvieron una pequeña línea. Pero soñaría con que esos anormales impulsos se repitieran con regularidad. Pero luego asintió a mi saludo mecánicamente. ¿Por qué me miraba como si fuera una especie de deidad? ―Entonces volveré luego… cuando Anika esté… ―Espera… no te vayas–. Sonreí con timidez al verlos. Sus manos rodeaban las mías. Era más hermoso de lo que recordaba. Señaló la mesita de madera en un rincón de la cocina. ―Esta… bien –. Balbuceé. ―¡Dios me asustaste! ―¡Lo siento! –bajo la luz de la luna sus ojos brillaban tenuemente. Me dirigió hacia la cabaña sin decir una sola palabra. Parte susto parte emoción. El rostro de André que generalmente estaba en blanco como si nada lo perturbaba ahora había cambiado. ¡Dios estaba temblando! Solo esperaba que él no lo notara. Tenía la garganta seca. ―¿Dónde están los demás? ―Fuera… ―resopló bajito– puedes colocar eso ahí–. Sus breves palabras no ayudaban mucho a mis nervios. Dijo Anika animadamente. solo Iris me miró como si supiera que algo estaba sucediendo. No me alegré como esperaba de ver a Anika de nuevo. ―¡Oh gracias Leah! Estaba hambrienta–. luego la siguieron los demás. Fueron los segundos más largos de mi vida― ¡lo siento! Fue un impulso–. Se crispaba de vez en cuando y [Escribir texto] . Adentro era tan acogedor… no había nadie en la pequeña sala. ―Aquí hace algo de frío… por eso les traje la sopa. Fue la primera que se acercó a la mesita. André fácilmente podía pasar por un depredador. Era la primera vez empleaba ese tono dulce conmigo. ―Gracias –.

―¡necesito saber más! Creo que tengo derecho. ―Por ti –. te gusta esto–. ―¿Anika…por qué están aquí? ― mi pregunta finalmente surgió. Tomó un pequeño pedazo de madera y comenzó a mirarla por todos los ángulos. es tan diferente a la de Arcadia… ―comenzó. ―Lo tienes –. Miré a mi alrededor intentando que captara mi mensaje. cuando la veía no podía sacarme de la mente a la Anika con brillos y oro incrustado en su cuerpo. ¿Acaso nadie se preguntaba el motivo? Estaba alejado del resto del grupo. ―Lo sé. pero de alguna manera las cosas se nos fueron de las manos… –sus manos se [Escribir texto] . ―¿Diferente cómo? ―Su olor… huele a lluvia y a viento… ―seguía observando el trozo de madera – allá es tan… superficial –. pensé que todo saldría como lo habíamos planeado. te encontraríamos y volveríamos a Arcadia. tengo la sensación de que… no lo sé. ―¿Es hermoso? ―¡Oh diosa. ―La sopa no fue lo único que te trajo aquí… ¿Cierto? –esa fue Iris. A unos cuantos metros de la cabaña se encontraban unos troncos cortados que nos sirvieron como asiento. ―A veces. Es inigualable. pensativa. Admití. ―¡Más de lo que debería! ―coincidió ella. claro que lo es! En la tierra nadie podría imaginar la belleza de nuestro hogar. Respondió sin pensarlo.Dijo Byron terminando su plato. La rubia siempre parecía saber más de lo que yo advertía. ―No–. salgamos un rato! No estaba muy contenta de salir de la cabaña y del calor que me brindaba pero era eso o nada de información. pero… tengo la impresión de que hay algo más… algo que han estado ocultándome… ¿Qué es? ―Sabes… cuando llegué aquí. Hablaba con nostalgia. ―La naturaleza aquí. Aunque no pensaba “admitir” toda la verdad.con interrogantes dibujadas en su frente. ―Yo te ayudaré– no tenía que verla para saber que Anika era la que se había ofrecido ― ¡vamos Leah.

Me alarmé. Eso sí lo cambiaba todo. Por supuesto que no lo entendería. ―Pero… solo soy una principiante. ―Fue un acto de protección Leah. ―No estábamos preparados Leah… ninguno de nosotros sabia a que nos íbamos a enfrentar… O yo estaba muy bruta ese día o lo que ella me estaba intentando decir era… era que estaban fugados de Arcadia. lo hicimos para proteger a Arcadia. No me ocultaban unas cuantas escamas más… me ocultaron una amenaza de bomba. Es nuestro hogar… y ahora está bajo el poder de los oscuros… ― las pupilas me ardían. y luego el viaje a la tierra se efectuaría… ―¿Pero…? ―sabía que había un pero. ―Muy.. sino es a estorbar? ―La diosa Zoé ha muerto a traición por manos de los oscuros ― eso no explicaba el motivo del porque yo debía regresar con ellos― ¡Leah… tú eres su sucesora! Lo fuiste desde que naciste… te ha marcado–. ―¿Arriesgarse? Pero… ¿Por qué? ¿Por mí? Es una broma… ―Ahora no lo entenderías aunque te lo explicáramos un trillón de veces– . ―Parece ser grave… ―me quedaba corta. también de ellos. ―Teníamos que arriesgarnos. [Escribir texto] . ―¡Santo Dios! ustedes… ustedes están aquí sin permiso –.aferraron con fuerza al trozo de madera – ¡veras! Jamás había estado en la tierra. Ellos estaban de broma. Ella canturreo una sonrisa.. muy grave Leah… y por eso te necesitamos. de su Rey ¿Cierto? – Anika se ensombreció. ¿En que podría ayudarlos yo . el Rey supremo Darién establecía un previo entrenamiento para los candidatos y ejercer su función aquí con los de tu especie. ―Ahora entiendo porque actuaban de esa manera… y el campo de energía… no solo era para ocultarnos de los oscuro s.

Le ofreció una taza de té que Anika aceptó con agrado. Esa noche tampoco dormiría. soy humana. ―Lo sé. Mis ojos no podían dejar de abrirse. ―¿Por qué no te quedas a dormir esta noche? Ya es tarde… podrías quedarte en la habitación con Leah–.¡Estás jugando! No puedo ser esa diosa que ustedes dicen. ―¿Quieres que consternada. pero si quiero –. ―Lo sé –parecía realmente apenada. Dudó por unos segundos pero luego respondió que sí. yo conduzca? –me preguntó Anika al verme ―¿Sabes conducir? ―Sabemos más de lo que crees pequeña diosa… ― su sonrisa se extendió. era terrenal al igual que tú―. ―Es mucha información para tan poco tiempo.―¡Un momento! ¿Dices que yo soy esa diosa? –la pelirroja consintió ―. [Escribir texto] . aun no quebrantaba las reglas de mamá así que cuando me vio llegar con Anika de inmediato suspiró con alivio. Era sorprendente la manera en la que confiaba en ella. Mi madre casi saltó en un pie. Anika decidió que había sido suficiente cuando mi mirada se había vuelto ausente. Las dos estábamos seguras de que no soportaría más información al menos por esa noche. las luces seguían encendidas. La dejé conducir hasta la casa. ―No tienes que hacerlo si no quieres… ―le susurré mientras subíamos a mi habitación. Ver a la arcadia socializar de una manera tan gentil con mi madre me recordaba lo cerca que estaba Anika en ser absorbida por muchas de nuestras emociones. La noticia me alegró de manera inesperada. ―La diosa Zoé también… ―¿Era humana? ―Lo fue.

Lo tomó sin rezongar. Siempre se reía de mis muecas– me diviertes tanto Leah. mi cuerpo era tan soso delante de su escultural figura― ¡gracias. [Escribir texto] . pero eso es en Arcadia ¿recuerdas? Esto es la tierra. ¿Cuándo retornan…? ―¿Te refieres a que si alguno de nosotros se llevaría consigo todas esas emociones? –terminó la pregunta por mí.Encendí la luz de mi habitación.. ―¡Me gusta tu habitación! ―¡Gracias! te prestaré algo para dormir. para eso existen los sanadores.. Lo mejor que encontré fue conjunto de mariposas que era relativamente nuevo. era una de las pocas veces que estaba ordenada. ―No. ―Tengo una curiosidad… ―¿Solo una? –reía. ―Adelante. ―… si alguno de ustedes. no lo hacemos. ―Es razonable que te hagas ese tipo de preguntas… ― acomodaba en dobladillos su anterior ropa– la respuesta a tu pregunta es ¡sí! –se sonrió cuando me vio perpleja― ¿Crees que los entrenadores no conocen los riesgos?. ―Creía que los arcadios no se divertían. Me esforcé por encontrar entre mis harapos algo digno de un ser supremo como lo era Anika. ―¿Los sanadores? ―Sí. ―Está bien–. Yo asentí. se siente muy cómodo! – arrugué la nariz. Como he dicho… ellos se encargan de curar cualquier anomalía en arcadios. Se desnudó en frente de mi sin el menor ápice de vergüenza… yo no me atrevía. ya sabes… absorbe más emociones humanas que arcadias. No parecía importarle absolutamente nada. ¿Cómo es que en tan poco tiempo me conocía tan bien? ―¡De acuerdo! son muchas… pero está me ha puesto a pensar bastante.

Dime–. mi nariz estaba arrugada haciendo la mueca que tanto le hacía gracia a la pelirroja.―¿Cualquier Arcadio puede hacer eso? ―No. se detuvo en seco– después te explicaré de que se trata. ―Te noto turbada por algo… ¿Qué es? ― ¿Qué nunca podía esconder algo delante de estos chicos? ―No es nada… ―mentí. Se me acongojó en pecho. ―Tengo algo de miedo… ―dije. Apenas se percató de que venían miles y miles de preguntas después de esa. así que al momento de tomar la foto. nada más los sanadores. Se veía tan relajada. Lo dudé muchas veces para hacerle las peguntas que tanto deseaba. Una de ellas se relacionaba con André. Miraba con detenimiento mis fotografías de día de campo al lado de mi cama. así que puedes continuar. ―… Soy intermediaria–. ―… si… ―habló finalmente con un hilo de voz– Byron me lo ha dicho todo el tiempo ―¿Estaba consciente de lo que eso significaba? ―¿Por qué crees que esté sucediendo? ―¡Sinceramente… no lo sé! –vi el abatimiento en sus ojos – sé que debo luchar en contra de todos estos sentimientos tan nuevos y extraños para mi… pero. ―¿Te has dado cuenta de lo mucho que has cambiado desde el día que nos conocimos? –su expresión se turbó. Se tumbó en la cama de la misma manera que lo hacía yo cuando tenía ocho años. me hace sentir viva en una forma [Escribir texto] . ―¿Y cuál es el tuyo? – examinó mi expresión. Seguía serena. ―No te creo. ¿Pero cómo hacerla? Tenía miedo de que entendiera el sentimiento y se diera cuenta de mis dobles intenciones. ―No sé qué significa esa palabra. me gusta cómo se siente. anteriormente te habíamos dicho que cada Arcadio posee un don. Mis lentes se habían empañado por el frío.

―¿Qué hacen los amigos? ―Bueno… ―estaba segura de que lo había oído en alguna parte– no estoy segura. menos aprensivo–.. Esta vez las dos nos sonreíamos. Pero eran otros cambios los que me quitarían el sueño por varias noches – también los he notado en Byron y André. ―No. Bueno algunos hacen piyamadas. [Escribir texto] . y… contigo. ―Lo sé… Iris también ha cambiado un poco. nunca he tenido amigos.. Ver su sinceridad me hacía sonreír– siempre había oído sobre el sentimiento de amistad en los humanos. Lo que quieras. ―Pues… algo así es lo que he sentido contigo–. charlar y comer galletas hasta que nos de sueño. ―¿Charlar y comer galletas? –Su entonación nos hizo reír a carcajadas– se siente tan bien hacer esto… ¿me pregunto si a Iris también le agradaría? –en secreto también me había hecho esa misma pregunta.. ―¿Nunca? –parecía incrédula. ―No eres la única en la que he notado cambios – . creo sentirme de esa manera. ―¿Y eso que es? ―Algo parecido a lo que hacemos ahora. ayer mencionó que se sentía en armonía contigo. ¿Y eso es parte de la amistad cierto? ―Si algo así… ―era posible..diferente―. ―Pienso que Byron ahora es más impulsivo… ― hablaba con cuidado para encontrar las respuestas correctas– y… André.Empecé de cero. ―¡Hay otra cosa que quiero preguntarte! –era ahora o nunca. Pero tenía miedo de equivocarme. ―¿Cómo cuáles? –me preguntó con cuidado. No era la palabra correcta para describir el cariño que me había trasmitido André esa misma noche con sus manos. ―¿Qué cosa?.

Podría sentirse deslumbrado por ti–. ―No. quien me propinó una mirada impresionada ― ¡cielos… tú también te sientes de esa manera! [Escribir texto] . Eso no se lo diría. No había la más mínima emoción en su voz. ―¿Estas segura…? ―No lo sé… él ahora es humano. Hizo una pausa y luego reanudó el tema– André a estado actuando muy extraño últimamente. No. Me puse a jugar con la colcha desvaída. ―Ese no es mi caso… ―podía sentir como la sangre se me subía de manera insólita a la cabeza. Solo sentía curiosidad. ―¿Esté no es su comportamiento habitual? ―Lo es.―Mmm… es verdad –noté algo de incertidumbre en sus palabras – no lo había pensado hasta ahora que lo mencionas–. puede que este absorbiendo algún tipo de sent imientos humanos… ¿Cuál será? –se preguntó a ella misma. deslumbrada y… enamorada. ―Pero podría ser el caso de André… ¿No lo crees? –el corazón comenzaba a bombear con mucha fuerza. oh! Este tipo de preguntas era lo que precisamente había querido evitarme. ¿Cómo iba a responder a eso? Definitivamente me sentía diferente a su lado. La sola idea de que eso pudiera llegar a ser cierto me hizo sonreír y enrojecer al mismo tiempo de verme descubierta en frente de Anika. Yo jamás hubiera pronunciado esas palabras sin sentir que me desmayaba― ¿Te sientes diferente con él? ¡Oh. excepto… ―había un brillo de perspicacia en su voz – cuando tú te encuentras cerca… estoy casi segura de que su extraño comportamiento es debido a ti―. ―¿Curiosidad de él? ¡Ay no! ―En uno de los entrenamientos para emigrantes llegué a escuchar que los humanos podían llegar a sentirse deslumbrados por nuestro cuerpo terrestre –esa era una de las tantas formas en las cuales me sentía a su alrededor. desquiciada. Atontada.

―Si lo es. ―¿Cómo? ―Su don no es muy común… ella puede conseguir cosas inimaginables de los humanos. No podía contar las veces que me llamó “divertida” e “interesante” eran palabras nuevas en mi diccionario y que me gustaban. Intentas mentirme. pero no puedes –. Estaba descubierta. como el tipo de cereal que me gustaba hasta la manera en la que a ella le gustaba el café de la escuela. Se durmió en medio de una discusión sobre quienes usaban prendas más elaboradas. Entre esas preguntas saqué a colación. El resto de la noche hablamos de cosas menos complicadas y más triviales. ―No debes decirle… ―argüí desesperada. ―¡Gracias! –intenté respirar con calma. ¡No quería imaginar qué tipo de cosas! Me gustaba ver a Anika reírse de mis infortunios. De cierta manera eran unos bebes humanos. ¡el cómo habían hecho para conseguir ese hermoso BMW! ―¡Ahh! Pues… Iris se encargó de eso. ―¡Eso… estaría mal! ―Sí. No había luz a través de mi ventana. Me explicó con lujos y detalles como se las habían ingeniado para pescar en la playa y poder comer todos esos días. ¡Qué inconforme es el mundo! Me tomó desprevenida la hora que mis ojos se abrieron involuntariamente. Seguía mirándome analítica. Me sentí mal por ellos. ―No lo haré si no quieres. El reloj de mi [Escribir texto] . lo estaría… prométeme que no le dirás nada. A pesar de que era un ser supremo. Ella abocaba por los humanos y yo por los arcadios. ahora no era más que una arcadia en un cuerpo desconocido que le daba órdenes imprevistas.―¡No es verdad! –intenté negarlo pero ya era demasiado tarde.

Anika yacía dormida a mi izquierda. Un gato maullaba inconsolable afuera. me puso la piel de gallina. El corazón se me paralizó cuando escuché la voz hosca del sujeto. ¿Por qué diablos no escuché a la vocecita? ―¡Inténtalo! grita lo más duro que puedas… ―estuve a punto de hacerlo― antes de que puedas abrir la boca mi mano estará en tu garganta–. y una forma oscura se reflejó en la puerta de vidrio. Me armé de valor y me aventuré abrir la puerta trasera. El olor a quemado que provenía del patio captó mi atención en seguida. El olor se intensificó aún más. Mis amenazas salían en un hilo de voz. no estaba segura de haberlo asustado lo suficiente. Me tomé el agua a grandes sorbos. ¿Por qué mejor no te das la vuelta y charlamos un rato? ―Si no se va. no teníamos efectivo. excepto por el olor a quemado. [Escribir texto] . pero estaba demasiado asustada como para moverme. ¡Se veía tan indefensa!… Bajé a la cocina procurando no hacer ruido y despertar a alguien por pura imprudencia. Seguía hablando con esa voz seductora pero a la vez amenazante. Un frío recorrió mi espalda cuando me aveciné de nuevo a la entrada de la cocina. ―¿Qué quieres? ¿Dinero? No tenemos… ―era verdad. ―No quiero tu maldito y escaso dinero. solo unas monedas escasas se encontraban en la alacena para comprar el pan. pero el personaje no era nada estúpido– si lo haces. tenía que hacer algo. Pero algo me decía que este sujeto no buscaba precisamente dinero. Afuera todo parecía estar en orden. Se encontraba parado detrás de mí a unos cuantos pasos. ¡Una pequeña voz me decía que regresara a la habitación y que despertara a Anika! debía ser mi cobardía. mamita y tú la van a pasar muy mal–. Un presentimiento me aseguraba que el delincuente no mentía– ¡vamos Leah! Hablemos como la gente grande. ―¡Vaya! ¡Vaya! ―apenas vi como la sombra se aproximaba intenté escabullirme rápidamente.mesita de noche marcaba las 3:30 de la madrugada. voy a gritar y despertar a todo el vecindario para que llamen a la policía–.

Y me conocía bastante bien. Sus ojos fue lo único que pude ver en medio de la inmensa oscuridad. Sentí corriente a través de mi cuerpo por el contacto. ―¿Anika? –habló con furia― ¿Desde cuándo esa protectora está aquí? –los conocía. enroscó su mano derecha en mi cuello y la otra tapaba mis boca para evitar que volviera a gritar. tal y como él lo había predicho.. me miraba confuso. ―¿Qué sucedió? –para entonces mi madre ya se encontraba a mi lado efervescente. Ella sollozaba.. como buscándole una explicación a lo sucedido. Este chico podría ser uno de los… ―¿Quién demonios eres tú? – terminó preguntándome. Anika aprovechó la ausencia de mi madre para sentarse conmigo en el sofá y pedirme explicaciones.. Y antes de que comenzara a llorar sus manos ya no se encontraban alrededor de mí y solo escuchaba el sonido de los pies de alguien corriendo por las escaleras. El sujeto me conocía.. muy fácilmente hubiera corrido y cerrado la puerta sin ser alcanzada aunque corriera como un jugador de futbol americano. ―¡ANIKA! –al sujeto lo perdí de vista por unos segundos para luego. por lo que decidí que el grito era mi escapatoria dependiendo de que fuera lo que gritara. ya se fue–. ―¡Santo Dios..Esa última palabra me dejó en Shock.! ¿Cariño que te sucedió? ¿Quién entró a la casa?. [Escribir texto] . pero al menos lograría salvar la vida de mi madre. ―¿Leah? –me habló sin alteración pero se podía percibir una rabia contenida. ¿Cómo diablos había llegado tan rápido a donde yo me encontraba? A la distancia que me encontraba de él. ―Llamaré a la policía. ―¡Habla Leah! ¿Qué fue lo que pasó?– se estrujaba los dedos en la sien. ―No pasó nada mamá. efectivamente.. sus ojos eran como los de un depredador nocturno. No me importaba si moría esa noche a manos de un psicópata. Quise calmarla.

¡Lo siento! –me alejé de ella y me fui al lado de mi madre.. ―¡Está bien pequeña! La policía ya viene en camino–. te buscan a ti. pero lo hizo sin importarle nada. obviamente nos han estado vigilando y amenazó con hacerle daño. pero no me daba otra alternativa. ¿A dónde había ido? [Escribir texto] . ―Ellos no buscan a tu madre Leah. Era totalmente humana. excepto una emoción grande al darme cuenta de que podía hacerlo sin que nada malo ocurriera. ―¿Oler algo…como qué? –estaba expectante. Miré en dirección a la cocina donde anteriormente se encontraba Anika. No pasó nada. Ya no estaba ahí. no pienso dejarla aquí sola.. Odiaba hablarle de esa manera. ―Son ellos Leah… ¡los oscuros! Ya te encontraron. mi madre sabía perfectamente mi recelo hacia el contacto. ―No me iré–.―Estaba en la cocina…―intenté explicarle sin llorar– y… de repente me pareció oler algo. ―Sí. El contacto fue cálido. Me abrazó con fuerza. Dije con decisión– ese sujeto mencionó a mi madre. un olor a quemado… pensé que algo se quemaba y salí… ―¡Por Dios! –se inquietó― ¿Cómo fue que no lo vi venir? ―¿Qué pasa? –hasta ahora nunca había visto esa expresión tan descompuesta en Anika. ¡Debemo s irnos ahora! ―No–.

traía una chamarra con capucha. ―¡Qué vergüenza con esa chica! El primer día que se queda y ¡mira lo que sucede! –se paseaba con el tazón de café– recuérdame pedirle disculpas la próxima vez que la vea.Capítulo 4. [Escribir texto] L . ―Aspecto callejero. no pude ver su rostro y… bastante ejercitado –no era muy específico. ―Sus amigos vinieron por ella apenas llego la policía… se asustó mucho– . Insistió de mala gana el oficial. supongo que no –respondí apenada. ¿Pero cómo le explicaba todo sin decir toda la verdad? pensarían que estaba bajo efectos de drogas al decirles que el chico era más rápido que la velocidad de la luz. Masculló el oficial mirándome con sarcasmo. a policía recorrió la casa de cabo a rabo sin encontrar ningún indicio de que el sujeto en cuestión había irrumpido en la casa. cierren bien las puertas y no le abran a nadie extraño bajo ninguna circunstancia― ¿Por qué me seguía mirando a mí? ¿Acaso pensaba que yo lo había invitado a tomar el té? ― ¿Entendido? Mamá y yo asentimos rápidamente. Eran las cinco de la mañana y desde entonces ninguna de las dos pudo pegar un ojo. Uno de los policías me pidió que lo describiera con lujos y detalles. ―Los callejeros no se ejercitan–. aseguramos todas las puertas y las ventanas. ―No lo vi muy bien… afuera estaba oscuro. pero era lo único que tenía. Ambas nos tomamos en serio sus consejos y apenas se fueron. ―¿Dónde está Anika? –me preguntó apenas se percató de su ausencia. ―No. ―Inténtelo–. ―Vamos a estar por los alrededores –dijo al cerrar la pequeña libreta ― ustedes quédense tranquilas. Inventé antes de que el temblor de mi voz me delatara.

pero le aseguré que estaba bien y que no era necesario que faltara a clases. De todas maneras cualquier cosa era mejor que rebanarme los sesos pensando en lo que había sucedido esa madrugada. ¿Te apuntas? ―Tengo que hacer tareas. Los cuatro arcadios no aparecieron en toda la mañana. ―¡Ajá! Iremos a surfear un poco. Acepté. Cuando entre al salón esperaba ver a Anika esperándome en su respectivo lugar pero [Escribir texto] . Allison se encontraba con un grupo de chicos tan raros como ella cuando me vio pasar y se acercó en seguida con una media sonrisa. Sonrió de lo poco creíble que me había escuchado. ¡Allison sí que era “mala” para dar malas noticias! ―Hoy iremos a la playa después de clases. ―De vez en cuando sí. Mark tiene auto–. ―¿Tú? –no me imaginaba a Allison la chica de los piercing montaba en una tabla de surf con látex en el cuerpo. ―No dormí en toda la noche. ―¿No has visto a los chicos nuevos? –me atreví a preguntar. No los veía por los alrededores. ―No tienes buena cara ―manifestó apenas estuvo cerca.¡Si es que había una próxima vez! Gracias a lo sucedido esa madrugada me vi obligada a ser escoltada hasta la escuela por mi madre. ―Solo será un rato. Mark era uno de nuestros compañeros de clase. ―Eso no lo dudo. al menos quería saber que todavía me hablaba. No estaba muy dispuesta a dejarme ir. ―Bueno… está bien–. ―¿Ah sí? –no mostré mucho entusiasmo. ― ¿California? –Asentí ante la pegunta – no. Esperaba ver a Anika allí.

intentaré hacerlo mejor… ―habló entre sollozos. Rectifiqué– antes de conocerlos. podía pensar cualquier cosa de ellos. Las porristas practicaban no muy lejos. ―Sí que te odia –. Hazlo mejor–. Me preguntaba… ¿Qué había sucedido? ¿Se habrían cansado de pedirme ir con ellos y me habían abandonado a mi suerte? A la hora del almuerzo Allison me acompañó a las afueras del campo donde solía comer anteriormente. no cabía dudas de que la diseñadora había sido Stephanie. ella notaba las diferencias tanto como yo– Aunque… ―arrugó él entre cejo. Allison no era tonta. Me asesinó con la mirada exactamente como lo había estado haciendo los últimos días. Stephanie era la capitana. Le gritaba a una de las porristas. Me miró cautelosa– tú te las [Escribir texto] . ―¿No te parecen raros? ―¿Uh? –Allison me tomó fuera de base. Volteó los ojos exasperada. Cualquier cosa. El traje color naranja de las porristas del equipo escolar “ Ducks” era llamativo y sensual. bueno no–. ―Bien.no fue así. ―No se mezclan con los demás ―. ―¡Por favor Vicky! Mueve tu gordo trasero… estás haciendo ver ridícula a todas las demás–. Allison y yo desaparecimos de su radar antes de que su devastadora mirada nos atrapara observándolas. Era la abeja reina de la mayoría de las chicas de la escuela lo que por ende la convertía en la más popular. la pobre estaba a punto de llorar. se empeñaba en sacarme algo. La hora del almuerzo paso volando. la razón por la que veía a los cuatro arcadios como una amenaza latente a su reinado. pero son tan ordinarios como nosotras –procuré escucharme convincente. ―¡Los de California! ¿Sino te parecen raros? ¿En serio era ella la que preguntaba eso? ―Sí. Comentó Allison al darse cuenta. ―No lo intentes. Allison y yo prácticamente tuvimos que correr para llegar a nuestras respectivas clases.

―Tú no pareces creer eso. [Escribir texto] . ―¿Has leído Crepúsculo? ―No. Me di cuenta apenas que ya estaba frente a mi aula. Sin decir nada comencé a caminar hacia él. Nadie se bajaba del auto. No era precisamente la persona que esperaba ver.has llevado muy bien con ellos… ¿Sabías que en la Isla se murmuran cosas sobre ellos? ―¿Cómo cuáles? –pregunté como quien no quiere la cosa. Ella confiaba en mí– te veo luego–. para no decir completamente bien– y no son malos chicos. es un libro de vampiros… y eso es lo que dicen por aquí. Pero comprendía lo que decía. ―No–. Sus ojos se tornaron amables. Allison también se detuvo pero no por el mismo motivo que yo. Las conjeturas de las personas de la Isla no eran muy originales. ―He llegado a conocerlos bien―. Me hizo seña para que me acercara. Respiré aliviada. mi emoción se apaciguó un poco al ver a Byron. y ellos me intimidan –no me lo hubiera imaginado de la chica gótica. Respondió rápido– pero no soy de las que se intimida con frecuencia. El corazón se me paralizó al ver el deportivo blanco estacionarse frente a las instalaciones cuando salía de la escuela. Avisó Allison al reconocer a Byron. Ella desapareció entre la aglomeración con su andar encorvado y poco femenino. que son vampiros y cosas de esas–. son muy buenas personas de hecho. ―Sube. significa que tienes razón–. ―Si tu estas con ellos. ―Te esperamos en el auto–. ―Bueno. ¿Debía de acercarme? Cuando la ventanilla del auto bajo. Casi se reía de lo absurda que había sonado.

―¿Segura? –miró dudosa hacia el deportivo blanco. Pensé. Byron se encontraba inerte frente a la hermosa vista que nos brindaba la playa.―No puedo. Junto a auto se encontraban Mark y dos chicos cuyos nombre no sabía pero si los había visto varias veces en la escuela. Byron era precisamente el que más me intimidaba de los cuatro. Parecía estar esperando que yo dijera algo luego de eso pero. pero estábamos relativamente cerca. Las olas estaban potentes y el sonido se hacía más hueco cuando chocaban contra el malecón. [Escribir texto] . no vi un motivo convincente para negarme. ―Vallan adelantándose… luego los alcanzo. ―Ya regreso–. ―Dame un segundo. ―A la playa. Le comenté lo más breve posible sobre el viaje a la playa y me dijo que no había problemas siempre y cuando llegara antes de la cena. Él no había dicho una sola palabra después de que le pregunté porque no había ido a la escuela y me respondió que tenían cosas más importantes en que pensar. Byron prometió llevarme –…después del sermón. Allison me espera… ―señalé con menos ánimo que antes hacia el Jeep de color amarillo. ―Sí. ―Dile que se encuentran allá… necesito hablar contigo antes de que Anika se meta–. El teléfono repicó unas tres veces y luego escuché la voz pacifica de mi madre. Le avisé. no era la playa que Allison había mencionado. Byron se acercaba demasiado a los límites costeros de la Isla. Allison ya parecía leer mi cara. Asintió y se bajó del auto. ―¿A dónde van? –preguntó sin comprender mi negativa. Llamaré a mi madre para avisarle que no llegaré a casa temprano―. Byron se veía más serio de lo normal.

―Imagino que debe de ser difícil… nunca dijimos que sería fácil. es más. [Escribir texto] .lo de anoche solo fue una advertencia para todos nosotros. Significa que ellos te encontraron. pero no podemos permitir que esto dañe a nuestro hogar… haré lo que sea para proteger a los míos así como tu harías cualquier cosa por proteger a los tuyos ―eso era tan Byron que el corazón me dolía –. y ahora que lo saben no se detendrán hasta volver a tener la oportunidad de llegar a ti. el trabajo de Anika. ―Eres más que eso –su tono de voz de había vuelto afligido repentinamente– eres la diosa de las mentes. ―Leah… puedo asegurarte. pero al llegar vimos a los tres arcadios esperándonos de pie casi en medio de la vía.. ―¿Si llegara a irme con ustedes… como s e supone que voy a decírselo a mi madre? ―las lágrimas rodaban sin permiso por mis mejillas sonrojadas. sabes que aún es difícil para mí procesar todo eso… en mi vida había siquiera llegado a imaginar que algo así me pasaría.―Sé que a pesar de que has vivido como humana toda tu vida… has desarrollado mucho tu fuerza y tus habilidades. ―Byron. Iris de André y el mío… es protegerte. completaría n el círculo. Y de repente llegan todos ustedes… siento como si empezara de nuevo una vida en un lugar diferente. Tenía que hacerlo. Soy una arcadia como ustedes. Por ahora no tienes el poder suficiente para resistirlos. Necesitas entrenamiento y práctica… por eso es necesario que estemos unidos… los cinco. Volvimos a retomar el camino hacia la playa donde Allison me esperaba. ―¿Por qué? Es decir… ¿Qué ganan ellos co nmigo? Me refiero a ya sabes… ―me aterraba solo de pronunciarlo. El reinado de Arcadia quedaría en manos de los oscuros. ¡sabes que te ocultamos muchas cosas!–murmuré un “sí”– Leah… no eres precisamente quien crees que eres… ―Ya lo sé –le di la razón–. ―Pues ganarían todo… si ellos te tienen a ti. Por primera vez lo vi sonreír satisfecho.. puedo jurarte que tu madre estará bien… yo mismo me encargaré de eso apenas estés a salvo en Arcadia –deseaba creer en las promesas de Byron.

Respondió Anika. en esta tierra! –nadie se veía tan alarmado como yo. ―¿Estás bien? –soltó André sin percatarse del tono tan posesivo que había empleado. ―¿Cómo supieron dónde estábamos? –pregunté al sacar unas cuantas conclusiones. ―¡Planean acabar con nosotros aquí. Algo no parecía estar bien. ―Ya lo saben… saben que la encontramos y que pensamos volver con ella… no nos dejaran entrar. ―Sí–. Iris de disculpa como siempre y André tan consternado como la noche en la cabaña. La respiración se me cortó. ―Digamos que mi habilidad me permite saber muchas cosas que otros desconocen–. Explicó Iris. Byron y André se alejaron para hablar a solas y Anika se quedó a mi lado junto con Iris que tenía una mirada ausente. ―¿Cómo cuáles? ―Puedo crear un vínculo con la persona que desee y así tener una leve visión de su paradero. Habló André volviendo su expresión preocupada. Anika me miró con ojos amables. ―¿Por qué? ―Intentamos crear el circulo… hay un campo de energía oscur a que no nos permite la entrada –. Se bajó casi corriendo hacia ellos. Nadie me creyó. Mentí. ―Eso ya lo suponíamos… ―Se integró Anika– . ―¿Cómo ver el futuro? [Escribir texto] . Anika me ayudó a sentarme en la arena caliente. intente alcanzarlos lo más rápido posible.Ellos planean algo.―¿Qué…? –no pude entender el resto de las palabras de Byron. ―¿Qué ha pasado? ―No podemos volver a Arcadia–.

! No sabía que venían todos. pero Iris nunca pretendía nada. te tragaras una mosca! –escuché a Allison murmurarle al chico que estaba con Mark. El momento… ¿comprendes? La otra noche te dije que era una intermediaria… mi habilidad viene de eso. imaginé que debían de ser los chicos.. pero si podía intuirlo. Sabía que Anika poseía un don único. Traía un traje ceñido que no la hacía parecer para nada a la Allison gótica que conocía. Sin moverse ni pestañar.―No. ―¿No hay problema verdad? –pregunté como si nada. ―Creo que si… ―admití. El presente. Por la cara de Allison ella realmente no esperaba que las chicas accedieran tan rápido. cuando estuvo más cerca noté el rostro tenso de Allison. Típica respuesta de Allison– si quieren unirse al grupo estamos allá – señaló hacia el grupo. y también que todos los demás. ―¡Hola Allison! –noté como su expresión se relajó un poco al escuchar a Iris saludarla. ―¡Ey. Uno de los bultos negros se acercaba a nosotras. Ella estaba verdaderamente emocionada con eso. ―¡Cierra la boca Ben. ¡Lamentablemente el flacucho de Ben interpretaba su entusiasmo como un coqueteo! [Escribir texto] . El flacucho Mark no dejaba de sonrojarse y el otro parecía vegetal. no sabía con precisión cual era el de cada quien. Los tres chicos que se encontraban recostados en la arena se quedaron petrificados al vernos llegar. Bastaron unos minutos para que los chicos se sintieran en confianza con las admirables Iris y Anika y comenzaran una plática sobre lo divertido que era el surf y andar en patineta. Desde donde nos encontrábamos se podía distinguir un grupo de personas. La chica que por cierto tenía una apariencia muy similar a la de Allison procuraba no demostrar lo sorprendida que estaba tanto como los dos chicos. sabia lo bien que Anika podía fingir estar interesada en algo. Dijo Anika incorporándose y ofreciéndome una mano para levantarme e irnos con ella. ―No–. ―Bien–.

Mark le propinó una certera mirada por el retrovisor. puedes venir con nosotros cuando quieras –. Las vi alejarse con andar despreocupado. Gritó Allison desde la ventanilla del auto. ―Ellos encontraran la manera de solucionar las cosas. Ya eran pasadas las seis y le había prometido a mamá que estaría en casa para la cena. Respondió con serenidad. ―Nos vemos en la escuela–. Aunque eso no respondía a mi pregunta con exactitud– ya es tarde… deberías volver a casa–. pero algo me decía que solo querían hacerme creer que no había nada de qué preocuparse. ―Bien. Nos detuvimos frente a mi casa. Ahora tenía que entrar a la casa y quitar la cara de pocos amigos si no quería tener un interrogatorio eterno por parte de mi madre. Escuché a Allison bufar. ―¡La próxima semana volveremos! –Allison me estaba invitando. [Escribir texto] . no había señales de autos deportivos blancos. puedes estar tranquila–. ―¡Sí! Pueden… es decir. pero no recordaba cuando fue la última vez que los vi reírse tanto cuando los veía sentados en su respetiva mesa en la cafetería. Ese auto estaba lleno de euforia y todo gracias a las dos arcadias. Me detuve a mirarlos hasta que los perdí de vista. se me hacía eterno el trayecto a casa. nos vemos allá. Mark conducía despacio. ―¡Gracias! –lo animé con mi respuesta. ―Mejor vuelve con ellos Leah… te encuentro en tu casa ―¿A qué se debía el intercambio de miradas de esas dos? Quería pedirles explicaciones pero en medio del grupo en el que me encontraba era mejor actuar de manera casual e indiferente. El entusiasmo de Ben se debía más a mis nuevas amigas que a mí. Conocía muy poco al grupo de Allison. ―¿Vuelves con nosotros o te vas con ellos? –interrumpió Allison. Era verdad. Entendía bien ese sentimiento.―¿A dónde fueron? –sabía perfectamente a quien hacerle mis próximas preguntas. Me recordó. La primera vez que lo experimenté fue un día después de conocerlos.

―Bien… le diremos señora Cooper. La emoción del rostro de mi madre se desbordaba.. –dijo ella amablemente― ¿Y adivina qué? –la pelirroja fingió un entusiasmo repentino.? –mi mente comenzaba a crear escenarios donde los demás se iban y jamás volvería a ver a André. Respondió mucho antes de que pudiera crear una pregunta. ―¡Le pedí disculpas a Anika por lo ocurrido esta madrugada! Me siento tan avergonzada… ―No tiene nada de que disculparse. Advertí que la cara de mi madre se crispó al reconocer mi actitud tan indiferente. a cenar –. ―Ellos seguirán en la residencia –. [Escribir texto] . Todo eso formaba parte de un plan. Luego del asado pudimos escabullirnos. ―Te esperábamos para la cena –. ―Voy a quedarme unos días contigo. Un plan del cual yo aún no estaba enterada y que probablemente al preguntar lo censurarían casi todo. La idea de que Anika se quedara en casa por unos días me gustaba pero a la vez me asustaba. Ambas se vieron complacidas por mi reacción. Comento de manera usual ― ¿Cómo estuvo el paseo por la playa? ―¡Interesante! –respondí mirando a Anika buscando respuestas. Anika tenía esa típica expresión de desconcierto a la cual ya comenzaba a acostumbrarme. Interrumpió mi madre.. mejor dímelo –. ―Bien. ―Si comienzo adivinar me tardaré mucho. ―De acuerdo–. esas cosas pasan… lo comprendo. ella le transmitía una confianza inimaginable. Era sorprendente lo feliz que se ponía mi madre alrededor de Anika. ―¿De verdad? –me sorprendió lo mucho que esa noticia me había alegrado. ―Es increíble… ¿pero.Me sobresalté cuando vi a mi madre y a la arcadia sentada en la barra de la cocina.

me arreglé un poco. si lo hacía de lo contrario me arrepentiría. pero solo un poco las desordenadas ondas de mi cabello y lo recogí en una coleta alta. acompañado de un revoltijo de emociones con solo [Escribir texto] . ―¡Vas a volverme la persona más emocional de la tierra diosa Leah! ―su risa se escuchó como brisa en medio de un paraíso. ―¡Es cierto cariño! Te ves muy hermosa esta mañana…―los halagos generalmente no iban dirigidos hacia mí. Me cepillé los dientes. Encontré un vestido floreado sin mangas bastante decente y me dispuse a salir. ―No es mi intención–. Esta vez sus ojos brillaron llenos de honestidad– así que pedirle que me dejara quedar unos días en su casa nos beneficiaba a todos. pero también sé que esta sorpresa viene acompañada de algo más. Descubrí que estaba de ánimos para ponerme unos pendientes y colocarme algo de brillo en los labios. ―¡Te ves radiante! – expresó Anika apenas me vio. ―Le agrado mucho a tu madre… y ella me agrada mucho a mí–. Dije incorporándome con pereza. ¡Cómo querías! ¡Dios como adoraba a esta chica! La abrasé sin pensarlo dos veces.―¿Cuál es el plan? ―me adelanté. ―Es imposible que algo se te escape–. Me reí junto con ella. ―De verdad me agrada que te quedes conmigo. por lo que el rubor en mis mejillas apareció. Rio sin emoción. ―Esté café solo lo pudo haber hecho mi madre –. De esa manera podría cuidarte y tú estarías con tu madre. ―Es día de escuela. ―Ya lo sé–. Ella sonrío aunque no comprendió mi comentario. Lo mismo podría decir yo de ellos. luego se relajó y sus brazos rodeaban mi espalda con torpeza. Anika yacía a mi lado con mi respectivo tazón y una tostada. Esa noche dormí cómo un bebé. El olor a café quemado me despertó. algo importante. Su reacción inmediata fue tensarse.

―¿Qué? –las dos se paralizaron– es decir… ―me estabilicé―... Ignoré las advertencias de mi madre sobre conducir con cuidado y portarse bien. ―me atajó mi madre en seguida― ¡Así estas bien! ―Bueno ya hablamos demasiado. De esa manera cuando te encuentres en una situación vulnerable como la de la otra noche. llegaremos tarde a la escuela y los chicos están afuera esperando. puedas defenderte–. te enseñaremos algunas cosas. ya le dije a tu madre y estuvo de acuerdo que no había ningún problema. desde que había conocido a los arcadios me costaba un poco concentrarme en las materias y los trabajos pendientes. La hora de [Escribir texto] . ¿Acaso estaba bajo algún tipo de hechizo? ¿Desde cuándo todo le parecía bien? Tomé mi bolso enfurruñada y me dispuse a salir. Byron conducía. ―¿Cómo que cosas? ―A completar tu transformación. ¿Iremos con ellos hasta la escuela? –el olor a terror ya se aproximaba. Toda la mañana me enfoqué en estudiar y concentrarme en las clases.pensar si André podría llegar a pensar lo mismo. Le dediqué más tiempo a las matemáticas… estaba demasiado atrasada . Ya estábamos estacionados en la escuela. ¡Qué tonta estaba siendo! ―¡Gracias! pero si es demasiado… ―No. Nuestras manos casi se rozaban… apenas lo notó entrelazo sus manos. lo que me dejó en una situación incómoda con André a mi izquierda y Anika a mi derecha. se limitó a sonreír y seguir conduciendo. Explicaba Byron dándome unas fugaces miradas por el espejo retrovisor. Iris iba delante esta vez. tendrás que venir a la cabaña con nosotros –. Culminó. Iris me jaloneó con cariño y me susurró que era un lindo vestido. Me sentí infantil cuando no recibí ninguna palabra por parte de André. ―Hoy después de clases. ―Sí. Mamá seguía sonriendo. mi estómago estaba demasiado ocupado avergonzándose como para eso.

―¿Qué? No… por supuesto que no profesor. Explicó el profesor. ―No siempre tendrá lo que quiere señorita Hope. Esa idea si me daba escalofríos. ¡Ese trabajo iba ser el más difícil! ―¿Qué me ves? –me fulminó. ―¡Idiota! –susurró. harán pareja con el compañero que tienen a su lado–. ―Los seres oscuros también van a la escuela Leah… no creas en todo lo que te rodea. la primera. ¡Tengo mis compañeras de laboratorio! –señaló hacia la mesa que maraña y musaraña compartían. Y como un castigo por mi naturaleza inhumana mi compañera asignada era Stephanie Hope. estarán organizados por pareja… no necesitan cambiarse.biología fue traumática por varias razones. ―¿Y por qué tienen que seguir viniendo a la escuela? –les pregunté curiosa. Los oscuros ocupando una de las mesas de mi clase. su compañera para éste trabajo será la señorita Cooper y no hay cambios –. ¡Las dos rezongamos en nuestras respectivas mesas! ―Para el próximo trabajo. la primera vez que me senté con los arcadios me sentía una completa extraña y fuera de lugar. mordisqueando una manzana verde. Habló exasperado– y los quiero para el lunes a primera hora –. Las miradas seguían clavadas en esa mesa. A ellos también les conviene pasar desapercibidos –. Ahora mi mente y cuerpo encajaban a la perfección. Yo te aviso donde y cuando lo haremos. Se regodeó en su victoria al ver las caras de todos quejándose. Anika no estaba en esa clase lo que significaba que mi compañera de laboratorio tenía que ser la que el profesor Montgomery nos asignara. ―¡Porque de esa manera pasamos más desapercibidos! ―respondió Iris. mientras se dejaba caer de manera teatral en la silla. ¡Ahora deja de mirarme! Me relajé cuando llegó la hora del almuerzo. [Escribir texto] . ―Tenemos que ponernos de acuerdo… ―No.

El cual estaba a punto de salirse― ¡libéralo! En menos de lo que canta un gallo sentí el cambio. Su mano seguía sosteniendo peligrosamente la mía.. ―No puedo… Y cuando comenzaba a rendirme. Su voz se volvió suave y apacible. ―Por ahora–.Después de clases fuimos directo a la cabaña. ―Controla tus emociones–. De nuevo Byron les ordenó a todos hacer el círculo y crear un campo de energía para evitar ser localizados. Interrumpió Byron con acento tosco.Cerremos el circulo–. el estómago se me contrajo. De esa forma me obligué a mí misma a alejarme de las manos de André. Los cerré. Colocó su mano libre en mi pecho. Al momento que me respondía su transformación se esfumaba. Agregó Iris. ¡Ya híper ventilaba! ―Cierra los ojos. – olvídate de nosotros y piensa en tu poder… sabes que está aquí–. ―Vamos André . A pesar de que estábamos siendo observados sin pestañar por el resto del grupo ninguno de los dos nos inmutamos. la mano de André se encontraba rodeando la mía. –me ordenó. Había un fuego interno que salía de las manos de André y que hacia un incendio junto con el calor de mi cuerpo. Eran los mismos dioses de la otra noche.. ―¡Vamos Leah tu puedes hacerlo! –la verdad no tenía idea de cómo hacerlo. le dejé un mensaje al teléfono de mamá para que no se preocupara. no me acostumbraría a verlos de esa manera en toda mi vida. [Escribir texto] . ¿Pero ahora…? ―No sé cómo… –empezaba a frústrame. y la otra aún estaba en mi pecho. ―¿Eso fue todo? –hablé exasperada. Esa noche mi cuerpo había reaccionado al cambio por sí solo. Mi cuerpo brillaba tanto como el de ellos.

No pasó desapercibida su evasiva en evitar mirarme a los ojos. ―Anika mejor adelántate. ―Lo que Anika dijo… yo quería… ―me miró vacilante. Estuviste muy bien–. Él nos llevaría a Anika y a mí de regreso a casa. No pareció afectarle la sugerencia. ―Leah… es decir… ¡diosa Leah! –eso había sonado estúpido hasta para él– desde que llegue aquí. ―¡Claro! –había un brillo expectante en los ojos de la chica. Camino cerca de mí.Los ojos grises de André no dijeron nada. Me imitó. aparentemente incómodo. –sugerí. Resolví sentarme en uno de los bancos fríos y duros. hasta el auto sin decir una sola palabra. pero quede pasmada en la acera cuando nos habló apenas Anika y yo nos bajamos. Estábamos de frente. ―Hablemos en el patio. tengo algo que hablar con Leah.. ―¿Lo que Anika dijo? –por un minuto me confundí.. ―Quería felicitarte por el progreso de esta noche. al segundo recordé que hacer eso me haría ver infantil y desinteresada. Caminaba a un paso detrás de mí. pero la chispa se iluminó y luego esas palabras tomaron forma en mi mente “Lo que Anika dijo” ¿Qué pudo haberle dicho Anika como para que el pobre se sintiera tan perdido? [Escribir texto] . sanas y salvas André se esfumaría como siempre y no lo vería de nuevo hasta que fuera estrictamente necesario. Su cara estaba menos severa y más suave. mi única intención ha sido protegerte. Imaginé que apenas estuviéramos frente a mi casa. pero…― hacia pausas dubitativas – me disculpo contigo si de alguna manera te ofendí o… ―¡Ya detente ahí…! ¿De qué hablas? –sus largas pausas y disculpas por algo que desconocía completamente me sofocaban. Eso no era lo que quería reflejar delante de mi arcadio predilecto. ―¡Gracias! no hubiera podido sin tu ayuda―. Divisé el columpio con ganas de sentarme en él. Pensé en decir algo más hasta que lo vi ponerse de pie.

Y nunca lo sería. ¿Tan malo era? Es decir. me encontré parafraseando– no tienes que darle importancia a nada de lo que ella dijo… ¿sabes ? Yo no se la doy.! ¿Cómo explicar sin confesar? ―Ella no entendió lo que yo quise decirle… ―empecé–. Luego de unos minutos que me parecieron una eternidad. ¿Pero cómo no sentirme de esa manera después de eso? Ni siquiera me apresuré en acompañarlo de nuevo al auto. volvió hablar: ―¿Podrías hacerme un favor? ―…si… ―dudé al responder.. André no era la persona para mí. ―No.¡Dios! Padre de todos… ¡Claro que sí! Era lo que Anika dijo… ¿Qué no podía mantener la boca cerrada? Ahora tenía que enfrentarlo. Seguía sin mirarme a la cara – si… tienes razón.. Anika… ella sí que necesitaba un enorme candado en la boca. ―¿Ah no? –habló con melancolía. Mi corazón dio un vuelco cuando me miró a los ojos con expresión descompuesta. ¿La idea de que él me gustara o que yo le gustara a él… era tan repugnante? No quería sentirme ofendida.. ―Pues… supongo que eso está bien–. Hasta sonreí. para nada–. algo me decía que era mejor cortar con mi ilusión por lo sano.. ―Quisiera que Anika estuviera al margen de esto… no quiero que se involucre más. ¿Le habría contado detalle por detalle todo? ¿Desde que sentía curiosidad por el hasta que terminaba deslumbrada? ¡Ufff. [Escribir texto] . Pero había prometido a André que no le mencionaría a la pelirroja nada sobre nuestra conversación. ya sabes―. Veras… esa noche hablamos de eso y…... Me esforcé en sonar convincente. ―Si… si claro.

―¿En mi casa? ―Sí. Eran las 7 de la mañana y me llamaba un número desconocido. La reconocí en seguida. “chismosa” No era que me había hecho muchas esperanzas con mi fantasía. nos vemos a las 6 en tu casa. venia saliendo del baño impecable. ¿Sabías que nadie en la escuela conoce a Leah Cooper? –podría ser verdad. la forma diferente que me miraba de todos los demás… ¡lo de la noche de sopa. por el contrario mi ojos brillantes y el cabello apuntando a direcciones opuestas me recordaban la mala noche.Capítulo 5 A nika ya estaba dormida cuando entre a la habitación. pero más que eso para Stephanie era una manera de restregarme en la cara de que yo no era nadie – en fin… te llamo solo porque tenemos que reunirnos para hacer el trabajo de biología. no parecía que hacía solo unos minutos se hubiera levantado. Había llegado demasiado lejos con mi obsesión. Anika aun dormía a mi lado. ―Como sea…. Tenía suerte de no haber conocido mi expresión de “te odio por boca floja” o como los humanos decimos. ―Oh si. Mi teléfono celular fue el despertador. Había tenido muchísimas otras cosas que pensar los últimos días. ―¡Dios al fin contestas! –su voz era estridente. [Escribir texto] . esa misma noche en la cabaña en el momento de mi transformación! Y otros pequeños momentos extraños que iba recopilando conforme pasaba tiempo con él… estaba claro que me había equivocado en todo. ―¡Stephanie! ―No tienes idea de lo difícil que fue conseguir tu número telefónico. lo olvidaba–. pero creí reconocer algunas señales de su parte. Al girarme Anika ya no estaba a mi lado. pásame la dirección por un mensaje… y dile a tu madre que soy vegetariana.

había movimiento fuera… mucho movimiento. esta noche vendrá una compañera de clases y estaremos muy ocupadas con el trabajo de biología… sabes que no me conformo con el Internet–. [Escribir texto] . Anika podía ver el presente a través de los ojos de otras personas con las que creara un vínculo. Ellos no me harían eso a mí. Luego Iris y Anika me estudiaron con pesar. Odiaba suponer cosas. ―¡Leah…! ¿Qué estás haciendo aquí? –ignoré la pregunta de Anika. André venia saliendo de la cabaña con una mochilas y algunas bolsas. ―Tengo que ir a la biblioteca. No. El deportivo blanco estaba estacionado más cerca de la cabaña que en el sendero como casi siempre. pero no tardes demasiado… voy a necesitarlo más tarde. No estaba de humor. al menos eso era lo que había entendido de su explicación.La Arcadia se fue al minuto que entre a la ducha… cuando le pregunté a mi madre respondió que solo había dicho que debía encargarse de un asunto pero que estaría de regreso para la tarde. pero me di cuenta que sencillamente yo no necesitaba ninguna. Se iban. Hasta ese momento no me había fijado demasiado en el auto. hoy organizare un evento de caridad y estaré parte de la tarde y toda la noche fuera. Pensaba en una excusa bastante buena para justificar mi aparición en la cabaña sin previo aviso. no era tan cierto. Yo debía estar ahí. El resto. ―Solo me tomara un par de horas como mucho… ―esperaba que un par de horas para enfrentarme a cuatro arcadios fueran suficientes. y si salió con tanta urgencia de casa fue por algo que descubrió y que no quiso decirme. Byron fue el primero en percatarse de mi presencia. yo era una arcadia tanto como ellos aunque me costara admitirlo y merecía explicaciones. traía la capota abierta y ya habían depositado algunas cosas ahí. Lo del Internet era relativamente cierto. ―¿A dónde van? –mi enojo se reflejaba con cada palabra. ―¿A dónde vas? –me preguntó al pedirle la llave del auto. ―De acuerdo.

Estaba casi vacía. La biblioteca era mi mejor opción por el momento. ―¿Y cuándo pensabas decírmelo Anika? – mi voz se alteró súbitamente. ¡Lástima que me haya equivocado contigo! ― ¡Leah…! –su rostro ahora revelaba pronunciadas arrugas en su frente. conforme las imagines en mi mente de las expresiones que cada uno tenía al momento de revelarme iban reapareciendo. Unos cuantos chicos se paseaban por los pasillos sin mostrar mucho interés en lo que buscaba. Todavía era temprano y llegar a casa antes de lo predicho y sin libros sin duda era darle razones a mi madre para hacer preguntas que no tenía ni las ganas ni el humor para responderlas. Solo tenía que ir directo a la sección del sexto año y buscar el libro. Pensaba que éramos amigas Anika. ya este lugar no es seguro –. De la misma manera me iba a ver yo. Byron hizo ademán de acercarse. Ocupar mi mente en algo que no tuviera que ver con extraterrestre y seres oscuros ahora me parecía la mejor de las ideas. ―Los oscuros estuvieron merodeando la cabaña anoche. o lo era. [Escribir texto] . esto ahora también es importante para mí. La furia crecía dentro de mí. mientras más retirados estemos de los humanos más sospecharan de nosotros–.―¡Tenemos que irnos de aquí! Ya nos rastrearon… ―contestó André. ―Apenas resolviéramos las cosas… ―la respuesta me disgustó más de lo que creí. Tenía sentido. Habló Byron– nos vamos a otro lugar. ―¡No! –lo detuve con la mano evitando que diera un paso más. ―¿Pero… a dónde? ―Iris y André estuvieron buscando un lugar más seguro toda la mañana… iremos a una residencia más cercana al centro. Pero las amigas son sinceras la una con la otra. ―Creía que yo formaba parte de algo por primera vez…―los sollozos amenazaban con avergonzarme todavía más― ¡Y mira! Sigo excluida. sentía las manos tiesas al volante. La cabeza y el pecho me dolían de tanto contener el llanto.

La idea de engañar a mi mente enfocándome en otro chico que no fuera André era la tentadora. ―¡Ese libro que tienes en la mano es el que estoy buscando! –la voz lírica provenía de un chico con aspecto australiano. solo cuando me toman desprevenido como lo hiciste tú. traía la cabeza rapada. alto. Le recalqué. ―¿No era el libro que estabas buscando? ―¡La verdad no! ―hablaba sin importancia– quería tener una excusa para poder acercarme a ti y presentarme–. tenía que ser un forastero. La camarera le guiñó un ojo a mi acompañante cuando depositó el café en la mesa. ―Me gustaría. ―Por cierto mi nombre es Bryce. ―Lo sigues haciendo–. Era la primera vez que lo veía en la Isla. ―¿Qué te trajo a esta I sla…? digo. y me hipnotizaba esa mirada salvaje pero sexy. le devolvió el gesto con una devastadora sonrisa. Sus ojos color caramelo bañados en miel me miraron abruptos. la idea del café es tentadora –. y uno bastante apuesto. Para entonces ya estábamos sentados dentro del café Shoppe. vengo de New York… Brooklyn para ser más específico.Respiraba profundo cada cinco segundos para canalizar mi furia. Le respondí de la misma manera mientras le pasaba el libro―¿Biología? –me dio una media sonrisa divertida. Me regaló otra sonrisa misteriosa. [Escribir texto] . Sentí la sangre correr por mis mejillas. Su media sonrisa era tentativa. No fue buena idea lo de respirar profundo… los lib ros tenían un desagradable olor a viejo y… chamuscado que me provocaba nauseas. ―¡Disculpa mi fracasado intento de mostrarme como un casanova! No suelo hacerlo todo el tiempo. No recordaba una sola vez que un chico haya flirteado conmigo e indudablemente éste chico lo estaba haciendo. Bryce era bastante coqueto. su piel era bronceada por lo que descarté que fuera un australiano. es un cambio muy radical –. ―¿Ves? Soy bastante malo en esto… ¿podría invitarte un café? Así me darías la oportunidad de enmendar un poco mi primera impresión.

nos veremos pronto” Las nubes comenzaban a dispersarse. Mi teléfono sonó en mi bolsillo. Lo siento. ―Contesta no hay problema. Fue el trabajo. Algo en el ambiente no me gustaba. Supongo que el tiempo de estancia depende de mí desempeño–. ―Debo contestar…― era mi madre. el cielo estaba enn egrecido. ahora que se tu nombre. al parecer una tormenta visitaría muy pronto a la Isla… el cielo se oscureció en seguida. ―No–. No suelo dar información confidencial a extraños–. Sonrío entendiendo mi asombro– pero lo haré si decido quedarme aquí. De nuevo se dirigió hacia mí. Apenas entre a la casa calentita me sentí segura. ―mmm… Leah– a pesar del que chico no me quitaba el aliento ni me turbaba tanto como André. éste no ha sido uno de mis mejores días –. lo que me trajo aquí. ―¿Ya terminaste la escuela? –físicamente no aparentaba más de 20 años. aunque un leve aticismo se reflejaba en su sonrisa. me ponía nerviosa –. Admití finalmente. ―Tengo que irme… mi madre necesita su auto…―señalé la carcacha que esta estacionada justo al frente―¡Gracias por el café! –dije mientras corría hacia la salida. me había tardado lo suficiente como para que mamá exigiera su auto de vuelta. [Escribir texto] . ―Aun no lo has decidido… ―no fue una pregunta. te diré. no parecía medio día…. Iba a preguntarle a que venía su trabajo pero no quise parecer entrometida.―No me has dicho tu nombre todavía. Las gotas comenzaron a caer apenas me estacioné frente a la casa. Lo escuché gritar un “bien. ―No. La que estaba en problemas era yo. Tomaba un sorbo de café– bien. Intenté conducir más rápido para evitar que la tormenta me alcanzara antes de llegar a casa. Sabía que bromeaba. ―Con frecuencia tengo días como esos… te entiendo–. tú también me tomaste desprevenida…. y una lluvia repentina no era un buen presagio.

Me encerré en mi habitación adelantando unos apuntes para el trabajo y así cuando Stephanie llegara solo tendríamos que ir directo al grano y no la tendría toda la noche parloteando. Ni siquiera tenía a mamá en la casa para acurrucarme con ella en su habitación. El olor a lluvia me llegó más fuerte. La nota solo sirvió para recordarme que en pocos minutos la porrista estaría en casa. No pude evitar pensar en Anika mientras bajaba a la cocina. [Escribir texto] . Vestía unos sencillos Jeans y unas sandalias bajas. Me divertí solo con pensarlo. ―Vamos. cuando me asomé por la ventana. Ella me propinó una mirada mundana. las cataratas caían golpeando mi ventana haciendo un sonido bastante aterrador. ―¿Qué? –había logrado oír algo. ―Totalmente de acuerdo –. mi demostración de niña malcriada esa mañana en definitiva afectaría mi relación con ella. y dejar de recordar la arrebatadora sonrisa de Bryce. Me pase casi toda la tarde metida en el meollo del trabajo. eso podría significar su ausencia en casa esa noche. Dos. ¿Cómo le explicaría eso a mamá? La nota pegada en el refrigerador decía: “Filete de cerdo y cacahuates al horno. podría empujarla y hacerlo parecer un accidente. pasa rápido–. ―Bien. Eso solo en las peores pesadillas de cualquiera de las dos. Más de una vez me vi en la obligación de controlar mis impulsos y no pensar demasiado en los arcadios. El timbre sonaba de manera alarmante. Si es que no le tenía miedo al agua y pensaba que su rubio cabello podría desteñirse. Murmuré en voz baja. filete de cerdo. Se instaló en el sofá. la palabra “amiga”. espero que a tú amiga le guste” posdata: “Están en el horno” Habían dos cosas efectivamente malas en esa nota: Una. No era la Stephanie que acostumbraba a ver en la escuela. ―¿En serio? ¿Cuánto tiempo pensabas mantenerme ahí parada? –un charco tentador se encontraba detrás de ella. hagamos esto rápido –. Stephanie era vegetariana.

―¡No!–.. ―Deja de mirarme y trabaja más–. ―¡Genial! –farfulló irritada. olían a quemado como si ya estuvieran encendidas. Me lo repetía hasta el cansancio. Me había cachado en mi embelesamiento. ¿Las velas no olían generalmente a cera? Estas velas eran la excepción. eso irritaría a Stephanie. ―Descuida. [Escribir texto] . Stephanie había estado detrás de mí murmurando unos cuantos “maldición” y “mierda” las velas estaban ya pequeñitas no durarían demasiado. Había pensado que Stephanie era solo maquillaje y tinte rubio. ―¿Entonces qué haces allí parada? –lo mejor era ignorarla. pero se esforzaba en el informe tanto como yo. cuando comenzó a fallar la electricidad. gracias a Dios que todo estaba oscuro y no podía ver claramente mi expresión divertida. La niña estaba asustada. Sabía exactamente donde estaban guardadas las velas. Iré a buscar los apuntes a la habitación. Los pelos se me pusieron de punta. Faltaban algunas correcciones para dar por terminado el borrador que yo luego pasaría en limpio por computadora.―Nada. Discutía todas mis ideas y aportes pero al final terminaba por agregarlas. Pero no iba admitirlo. Su chillona voz hizo eco en toda la sala – te acompaño… ya tengo los pies entumecidos. en un rincón de los gabinetes de la alacena. sus apuntes no eran muy extensos pero todos acertados. Viéndola sumergida en el borrador me preguntaba: ¿Qué era lo que a Stephanie Hope la hacía ser tan insolente? Todo en la vida tenía un ¿Por qué? Y Stephanie no podía ser la excepción. Me reí por lo bajo. ¿Sería por lo usadas? Mientras buscaba la caja de cerillos en el mismo gabinete un relámpago destelló alumbrando por unos segundos todo el lugar y haciendo evidente la presencia de una tercera persona. quiero estirarlos un poco–. voy por unas velas.

Hablaba bajito– era una persona. Señaló el lugar exacto. Pero no se quedaría a debatirlo por ahora. Las manos me temblaban y el pulso se me aceleró. Las manos de Stephanie se aferraron con fiereza a mi brazo cuando la figura que anteriormente habíamos vislumbrado en la cocina ahora estaba sentada en el sofá como si nuestro factor miedo fuera algo exagerado. ―No–. Ya no había nadie frente a nosotras – tal vez fue el reflejo de alguien en la calle. Estaba petrificada. Otro relámpago destelló. ―¿Buscan ésta llave? – habló por fin. Yo estaba tan perdida como ella.¿Sería Anika que finalmente decidió obviar mi actitud idiota y volver a casa? El alivio me duró poco. Ella se caracterizaba por hablar de más. ―¡Está cerrada con llave! Ábrela ya–. ―Será mejor que me valla… ―arguyó. Stephanie temblaba a mi lado. quizás sea lo mejor–. [Escribir texto] . era el mismo sujeto de la otra noche… ¡esa voz! sabía que la había escuchado en alguna parte. Ella lo tomó como un desplante a su divina presencia. Lo intenté― ¿Qué pasa? ¿Por qué no abre? ¿Dónde está la llave? –preguntó al darse cuenta que mi cara no reflejaba precisamente todas las respuestas. ¿Pero dónde? ―¿Qué es lo que quieres? –seguía sin poder verle el rostro. ―Sí. ¿Dónde estaba la Stephanie Hope que le gustaba humillar a todo el mundo y aparentar ser una roca inquebrantable? Encendí la vela lo más rápido que pude y me dirigí hacia la sala. No era Anika. solo la luz mortecina de la vela reflejaba su figura. yo la vi… estaba justo ahí–. ―¿Tú también los viste? –ella asintió. eso era indiscutible. Algo me decía que si era lo mejor. Anika no se plantaría en frente de mí sin decir una palabra. La voz era profunda y misteriosa. ―¿Qué era eso? –Stephanie seguía detrás de mí pero con una expresión de espanto.

sabía que ellos podían mentir. Las piernas querían doblarse. ―¡Entonces si lo conoces…! ¿Por qué no me dejan salir y arreglan las cosas entre ustedes? ―¡Cállate! –gritamos los dos al unísono. etc. ―¿Así que eso fue lo que ellos te dijeron? –hablaba con una diversión retorcida– que somos malos. y aunque lo hayan hecho para protegerme o protegerse ellos mimos... que jugamos sucio. Me mantuve firme. ¿Se refería a Anika? ―pero hoy estás sola… bueno. Intenté demostrar que sabía más de lo que ellos podrían suponer. ―¡Bingo! –dijo sin emoción. ―Entonces si ya sabes eso… sabes también que pueden mentir… ¿L o sabes verdad? –tartamudeé intentando contrariarlo. parecía contener hasta el aliento. ―¿De qué habla éste tipo? ―Mejor cállate Stephanie y quédate donde estas –. Esta vez no se molestó en rezongar– ¿Eres uno de ellos cierto? Uno de los oscuros –. Estaba muerta de miedo pero era mejor actuar con valentía o de lo contrario eso le daría más poder. dijo en tono burlón– pero es como estar sola. Al parecer no son tan mentirosos como piensas–. etc. pero él tenía razón.… ―caminaba de un lado a otro con suma confianza. El sujeto movió levemente la cabeza hacia ella. Ella se pegó a la puerta mucho más amedrentada que antes. ―Pues no tendrán lo que buscan… sé que no saben jugar limpio―. y etc. Mientras lo hacía podía imaginar cómo volteaba los ojos cada vez que hablaba– cariño. Stephanie comenzó a temblar. Me atreví a confrontarlo. lo habían hecho unas cuantas veces.―¿Lo conoces? –susurró Stephanie. que quebrantamos las reglas. la [Escribir texto] . con esa chica―. no te han dicho toda la verdad… ¿Sabías que mientras estén aquí en la tierra son tan humanos cómo tú y cómo yo? ―Sí. ―La vez pasada no sabía que tenías contigo artillería pesada―. ya que no es arcadia y tú… tú eres más que eso.

solo sus ojos gatunos brillaban tenuemente. magníficos y poderosos. Tenía la mirada vacía y vidriosa. Interpreto mi silencio. Stephanie seguía de pie junto a la puerta. Para el próximo pestañeo. y por parte de ellos… ¿Por qué te da tanto miedo escuchar la mía? ―Por qué ellos no me han amenazado ni intentaron matarme como lo hiciste tú. En un abrir y cerrar de ojos su figura alta estaba en frente de mí. [Escribir texto] .verdad era que seguía siendo una mentira – eso responde a mi pregunta–. ―¿Stephanie? Steph… ¿M e oyes? No terminaba de hacerla volver a la tierra cuando los cuatro arcadios aparecieron en todo su esplendor. ―¡Pues valla manera! –rechiné los dientes conteniendo las groserías que se aglomeraban en mi garganta. –me había ganado unos cuantos puntos con esa. La llave estaba en el piso. danos un poco de crédito–. No se movía. Pensé. A pesar de lo cerca que estaba no podía distinguirlo con facilidad. Brillantes. Hasta donde yo sé solo has escuchado una sola versión. ―No seas tan dura con nosotros Leah. ―¿Por qué no me das una oportunidad? ―No confío en ti…― dije con voz débil a causa del pánico. La tomé temblorosa. Ni en broma. ―¿Te refieres a ese pequeño momento incomodo? ¡Vamos! –Seguía divertido– tu no querías escucharme y tenía que hacerte entender de alguna manera. Había entrado en un estado de Shock. el oscuro había desaparecido. ―¿Ah sí? –se tornó insatisfecho por mi respuesta―. ―Son muy diferente a ustedes… ―no podía dejarlo vencerme. No pude evitar soltar un jadeo. Suspiró satisfecho. hermosos.

estaba L ―¿Cómo te encuentras?–asentí ante la pregunta de Anika– lo siento tanto Leah… llegue demasiado tarde–. no lo hizo. ―Me pregunto… ¿Por qué no te llevó a la fuerza? –cambió su expresión a confusión. André se encargó de inspeccionar la zona de pies a cabeza. Por su cara deduje que el remordimiento de conciencia era demasiado. Pero cada diez segundos me miraba precavido. ¡No podía medir con palabras la emoción que me embargó al verla! La había extrañado más de la cuenta. [Escribir texto] . Parecía muerta en el sofá. ―Está bien. ―Pero era el mismo de la otra noche. lo importante es que están aquí. Típica de Anika cuando no encontraba una respuesta inmediata. ―Creó… que no pensaba hacerlo. Byron corrió al encuentro de Stephanie quien ahora completamente desmayada. ―¿Lograste verlo? – negué. ―Era uno de ellos… ¿Segura que estás bien? –ya estaba a mi lado estudiándome con esa mirada profunda y analítica. ―Si hubiera querido hacerlo… ese era el momento oportuno.Capítulo 6 o primero que hice fue correr al encuentro de Anika. las transformaciones de todos se habían ido. estaba sola y obviamente sabe que no soy una experta en la materia arcadia. Todos me dieron una mirada febril. Para cuando miré el angelical y afectuoso rostro de Anika sus expresiones eran totalmente humanas. que parecían eternos. ―Si… solo fueron unos minutos. y sin embargo.

―No significa que no piensen hacerlo, eso quiere decir que tienen algo en mente–. Dijo Byron que aún seguía al lado del cuerpo inerte de Stephanie. ―¿Qué te dijo? ¿De que hablaron? –André había perdido por completo su máscara imperturbable. ―Solo dijo mentiras… ¡tranquilos! No le creí una sola palabra. ―No van a darse por vencidos. Lo intentaran de nuevo–. Esta vez Iris se había agregado a la conversación. ―No les tengo miedo–. Dije sin vacilación, me sorprendí de lo estable que sonaba mi voz. ―¡Por Dios santo Leah! –la mandíbula de André estaba tensa conteniendo una furia devastadora– deja de actuar como una niñita, eres inmadura y egoísta además de irracional… acabas de averiguar por ti misma que no puedes estar sola un día sin que corras peligro. ―André, lo siento yo… ―las venas me ardían debajo de la ropa. Podía soportar que Anika me mirara ceñuda, que Byron siempre desaprobara todas mis decisiones y que Iris siempre sintiera lastima por mí; pero ver la decepción dibujada de mala gana en aquel matiz celestial era doloroso y humillante. De él no iba a poder soportarlo. ―No tiene caso lo que sientas ahora–. No le importó que los demás lo estuvieran viendo como un humano cualquiera que se deja llevar con facilidad por sus emociones. Le importó tan poco que cuando cruzó la puerta de la cocina, solo nos dejó el eco de un enorme “maldición”… sino lo hubiera presenciado yo misma, definitivamente no lo hubiera creído. ―El solo párese estar… ―Anika buscaba la palabra correcta. ―Enojado –. Respondió Iris–. Él está enojado. Eso me hizo recordar las palabras de aquel ser oscuro… “¿Sabías que mientras estén aquí en la tierra son tan humanos cómo tú y cómo yo?” ―¿Quién es ella? –Byron finalmente hizo la pregunta. ―Mi compañera de laboratorio–. Dije sin el menor interés. ―¿Ella lo presencio todo cierto? –ahora veía el punto. Eso no era nada bueno.
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En efecto Stephanie había presenciado absolutamente todo. Motivo por el cual ahora estaba tirada en el sofá con la boca medio abierta. ―Tienes que hacerlo. ―¿Qué? –pregunté fuera de base. ―Ya sabes… usar tu don… tienes que borrarle la memoria, esta chica ordinaria no puede saber nada de lo que paso aquí esta noche –. El punto era; ¿Cómo hacerlo? Nunca lo había intentado y las veces que había sucedido no habían sido por decisión propia. ―Byron, nunca lo he hecho…― me acobardé. ―Ahora es el momento de intentarlo―. El parecía seguro de mi capacidad. Yo no estaba tan segura de nada – coloca tus manos en los costados de su cabeza… ―las manos me temblaban–. Está bien, sé que puedes hacerlo–. Sonrío para infundirme ánimos. Iris y Anika me miraban especulativas. ―¿Primero tengo que transformarme o…? ―No es necesario, eres la diosa de las mentes, mitad humana mitad arcadia, una de las ventajas que tienes es que puedes emplear tus dones sin necesidad de una transformación completa. Lo has hecho antes, puedes hacerlo ahora. ―Bien…― obedecí–. Lo haré. Mis manos temblaban en su posición, pero sabía que debía hacerlo, o de lo contrario los arcadios corríamos un serio peligro de ser descubiertos. Stephanie no se caracterizaba por ser precisamente muy compresible, y como confidente… bueno, era mejor no arriesgarse; yo no la conocía, y a decir verdad nadie la conocía con certeza. La energía fluía por mi cuerpo como las olas al viento… de mis manos comenzó a salir un resplandor débil…, mi cuerpo se sentía de alguna manera impropio; como si estuviera habitando en el por primera vez. Me concentré más en la mente de Stephanie que en la mía, me tomó unos segundos penetrar aquella mente tan banal, miles de imágenes corrían de un lado a otro; era como ver en una pantalla grande y a todo color, pero todo junto, nada en orden. Algo dentro de mi decía que necesitaba enfocarme…, me tomó otro par de minutos encontrar lo
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que finalmente buscaba, después de ver mil y una vez los recuerdos de Stephanie sobre su último día de spa, el hermoso cabello de Preston… hasta que finalmente ahí estaba yo, seguido de un montón de veces en la que Stephanie se imaginaba como me ahorcaba frente a toda la escuela producto de su envidiosa existencia. Los ojos del oscuro me impactaron en sus recuerdos de la misma manera que lo hicieron la primera vez que lo vi… no sabía hasta qué punto Stephanie se había asustado, pero ahora que veía estas imágenes previamente desde su cabeza, pude sentir el miedo aterrador que sintió en es e momento…, busqué más atrás, hasta encontrarme con la línea del primer momento que llegó a casa, no era necesario borrar todo el recuerdo, era suficiente ejercer el efecto mariposa desde que ocurrió el apagón. Necesité mi máxima energía para ir opacando todo el recuerdo, poco a poco su cerebro iba rechazando las imágenes y volviéndolas más borrosas hasta quedar eliminado todo rastro de su encuentro con el oscuro y mis amigos arcadios. Stephanie volvió en si con un jadeo nervioso, la luz artificial parpadeó de regreso y yo… estaba tan débil que tuve que sostenerme del sofá para no caerme. ―Estuviste excelente―. Me dijo Byron en un susurro. André había regresado, estaba recostado al mesón de la cocina mirando con expresión ausente. ―¿Qué pasó?... –Stephanie miraba a su alrededor posiblemente preguntándose… ¿Cómo demonios había terminado recostada en ese sofá con cuatro chicos que no dejaban de mirarla estupefactos? Yo sabía que ellos estaban a la perspectiva de lo que Stephanie Hope podría seguir recordando en caso de que mi poder no hubiera sido efectuado correctamente. ―Te desmayaste… creo que te asustaste mucho cuando hubo el apagón–. Estaba fluyendo bastante bien la pequeña mentirita. Y digo mentirita porque algo había de cierto en eso, de verdad parecía tenerle miedo a la oscuridad y efectivamente se había desmayado. Ella no parecía muy convencida de lo que escuchaba salir de mis labios ―¿No lo recuerdas? –todos nos concentramos en estudiar sus expresiones. Este era el momento de averiguar si había funcionado.
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Admitió avergonzada–… ¿Ustedes cuando llegaron aquí? No recuerdo haberlos visto antes. Iris se plantó a su lado. [Escribir texto] . las experimentaba con frecuencia cada vez que veía al supremo André a los ojos. ―De todas maneras no podemos perderla de vista. tu amiga es bastante transparente―. Por supuesto que yo si las entendía. ―Al parecer no recuerda absolutamente nada de la aparición del oscuro. Le dije yo al ver que Stephanie no volvía en sí. ―¿Te sientes bien? –le preguntó Byron al verla en su estado catatónico. Él no podía comprender porque sus expresiones se debatían entre sonreír o llorar. Stephanie no le quitó la mirada de encima incluso cuando el rubio se puso de pie y me hizo señas para que saliéramos afuera. No me parecía la mejor de las ideas. Le respondió Byron. ―Nosotros acabamos de llegar―.Parecía que todos habíamos contenido el aliento hasta ese momento. ―Ella está completamente bien–. hay que ir muy de cerca con ella. Había entrado en una nueva etapa de Shock. quizás eso la haga sentir mejor. pero solo un poco―. si estaba un poco asustada. su cara se congeló en las hermosas facciones del arcadio. ―Iris tráele un poco de agua natural. Al menos hasta que nos aseguremos de que no recuerda absolutamente nada–. pero sabía que Byron tenía razón. Le di mí visto bueno a la sugerencia y antes de volver a entrar hablo: ―¿Te encuentras débil? ―Un poco. ―No… la verdad. yo tampoco creo que lo recuerde. solo cuando perdió de vista a Byron pudo recordar como respirar. pero esta vez de encantamiento. Dijo en tono capcioso– no creo que oculte nada. Stephanie parecía no haber notado la presencia de Byron hasta ese momento. ―Sí.

yo me encargaré de la chica. deja que te acompañemos a casa! –Stephanie saltó del sofá como si alguien la hubiese electrocutado–. la sonrisa nerviosa y congelada de la rubia lo desconcertaba. Eso ya el me lo había aclarado. ―¡Ya es tarde. Luego de agradecería por no odiarme y seguir a mi lado. ―¿Mi sanador? –fue lo único a lo que preste el cien por ciento de mi atención de todo lo que dijo. Stephanie se movió incomoda en el sofá apenas vio a Byron entrar de nuevo a la habitación. ¿Por qué no decir solo: “no tiene caso que lo sientas ahora”? había una diferencia. ustedes sígannos. él es tu sanador… te podrá suministrar un poco de la energías que perdiste al ejercer tu poder sobre la chica. Bueno. André tenía razón cuando me llamó inmadura. ―Nos vemos el lunes en la escuela Leah―¿Estaba viendo bien…? ¿Stephanie Hope acababa de sonreírme? ―¿Uh? Si… Antes de salir Anika me sonrío con los ojos.? ¿André no te lo había dicho? – negué–. era seguir dándome falsas esperanzas creyendo que las razones reales eran la preocupación y el cariño que deseaba que André sintiera por mí. tu ve tranquila. [Escribir texto] . esto también los afectaba a ellos y a su hogar…. ―¿Qué…. Byron ignoraba por completo la actitud de Stephanie. ¿Eso significaba que André y yo nos quedaríamos solos… los dos… en mi casa? ¿Acaso querían provocarme un infarto? La cara de Stephanie desbordaba felicidad. aunque no estaba muy convencida de que todo su frustración se debiera a esas razones. procuraba no prestarle demasiada atención. No compartía los mismos sentimientos por mí.―Deberás subir a tu habitación con André. yo iré en el auto con Stephanie–. Pero no tenía demasiadas ganas de profundizar en el asunto. podrías hablar con él sobre eso. El parecía sorprendido de mi propio asombro. Iris y Anika. No todo debía girar a mi alrededor. especulé demasiado en sus palabras cuando dijo: “no tiene caso lo que sientas ahora”.

destilaba sequedad―tenemos que darnos prisa con esto… ¿Tengo que acostarme. ―No lo hizo―. de igual manera la tensión en el ambiente jamás iba a desaparecer. ―Mi mamá llegara en cualquier momento―. ―No. Se sentó a mi lado en la cama. Lo deje pasar. No era un secreto para nadie lo boca suelta que la chica podía llegar a ser. se intimido en seguida. ―¿Ya? ¿Tan rápido? –no me sentía diferente. [Escribir texto] . pero para mí eso contaba como una mala excusa. ―¡Abre los ojos Leah!― ¿Por qué temblaba cada vez que lo escuchaba pronunciar mi nombre? Como destetaba que tuviera ese poder sobre mí. ―Mmm… sí–. Me tumbé de mala gana en la cama cerrando los ojos para no perder la decencia si llegaba ver de cerca esos delirantes diamantes. Me limité a contestar. aun no lo he hecho–. Su expresión era tan indefensa y su voz tan dulce. claramente estaba que André no era un chico cualquiera. Era la primera vez que un chico entraba a mi habitación. Lo hice. sentarme o algo? –era pedante con cada palabra. había estado muy callado y meditabundo. Me moví un poco nerviosa. Lo saqué de su estado ausente― ¿Quién te lo dijo? ―Byron… ¿Por qué nunca me lo mencionaste? ―Imaginé que Anika te lo mencionaría –. Casi suspiré. Me estaba cansando de fingir que me sentía completamente bien hablando con él después de su confesión en la cocina y de lo distante que se había vuelto después de la incómoda conversación en el patio. ―¡Así que eres mis sanador! –no tenía caso seguir aplazando los momentos incómodos. ―Como prefieras…―se sorprendió de mi tono al escucharme hablar. pero contaba como uno si solo me basaba en las características físicas.Lo guíe tímidamente hacía mi habitación.

Créeme entiendo completamente el hecho de que seas un arcadio sin esos sentimientos. En efecto su expresión se abstrajo eliminando todo rastro de una anterior sonrisa. Si es cierto. no te culpo… ―¿Tu sientes algo por mí? –tenía que haber una explicación para que el hermoso André me mirara como si todo lo que estuviera saliendo de mis labios fuera completamente nuevo para él. Sobre mis sentimientos hacia ti… y tú… bueno. ―¡Anika… ¡ –me sentía estúpida explicando todo aquello―¿Qué eso no fue lo que Anika te dijo la vez que hablaste conmigo en el patio? [Escribir texto] . no debí comportarme de esa manera…―. ya sabes…―se me trababa la lengua cuando tenía que humillarle de nuevo al hablar de mis no correspondidos sentimientos–. ―¿Y qué es lo obvio? ¿En serio tenía que revivir toda la escena de la noche que me rebotó? ―Bueno… ese día que hablamos sobre. fui muy inmadura al creer que me las podía arreglar sola… yo también quería disculparme contigo por haberme portado de esa manera.―¿Por qué?– ya no me escuchaba tan hostil como deseaba. La verdad no estaba muy consiente en ese momento. El seguía ensimismado. fue imposible fingir que lo odiaba después de eso. los tiempos se me fueron apenas vi sus ojos suplicantes. podía respirar su sinceridad con cada palabra –. Mucho menos contigo que eres mi diosa… y. ―Primero tengo que disculparme contigo. ―¿A qué te refieres con eso? ―A lo obvio–. Le habría perdonado cualquier cosa en ese momento. no sentías lo mismo. ―¡Diste en el clavo con algunas de esas cosas! –el negó apenado–. Dije sin comprender su extraña reacción. sé que para ti es mucho más importante el bienestar de todos…―sus dedo ahora se encontraba en mis labios callándolos en seco. quiero pedir tu perdón… ¿Me perdonas? –creí haber dicho que si porque sus labios se doblaron maravillosamente en una sonrisa.

Verlo me dio ánimos para proferir un “sí” muy bajito. deseaba y deseo protegerte. no podía escuchar con claridad casi nada por culpa del golpeteo de mi corazón–. por eso tenía que decírtelo yo mismo esa noche y esperar que me perdonaras por tener esos sentimientos. Carraspeo nervioso. Me miró suplicante– ¡lo siento! esto es tan humano. Era la primera vez que lo veía dudar de esa forma– vino a mí y me interrogó sobre ti. para ella eran solo especulaciones…― intentó sonreír– a la Anika que conozco no se le ocurriría hacer preguntas sobre mis emociones por sí sola. Así que de inmediato supuse que tú estabas detrás de todo eso… ¡ me preguntaba… ¿Por qué el interés? –miraba hacia el techo de mi habitación como si de esa manera encontraría la respuesta– entonces me asusté… no sabía cómo reaccionar después contigo… iba a ser imposible ocultarte mis vacilaciones cada vez que te viera ―. Era como si lo que estaba a punto de decirme era muy difícil de explicar. entonces tú me detuviste y empezaste hablar y a decir que eso no te importaba. protegerte para mi más que una obligación es un deber.―No–. está demasiado concentrada en experimentar las suyas. Una rotunda respuesta que hizo que el mundo se me pusiera chiquito. [Escribir texto] . Sus bellas facciones se endurecieron de nuevo. Te detuve porque tenía miedo de escuchar lo que no quería. ―¡No lo hagas! –me controlé para no abalanzarme contra él y besarlo–. que me avergüenza. desde que te vi por primera vez en esa cafetería no he podido dejar de pensar en ti un solo segundo…. creí que te referías a lo que sentía por ti–. ―Ese día Anika si habló conmigo…―me dio una media sonrisa como afirmando una pequeña parte de lo que dije–. colorada de la cabeza a los pies. Pero… no mencionó esa parte―. su voz se quebró. puedes decirme que era lo que ibas a decir esa noche antes de que te interrumpiera–. avergonzada hasta la medula y a punto de sufrir un colapso emocional cuando contemplé el rostro de André contorsionándose hasta volverse en una arrebatadora sonrisa― ¿Entonces… es cierto lo que dices? –seguía sonriendo. Pero ahora no comprendía… ¿Qué era lo que André realmente estaba intentando decirme esa noche? ―Ahora que lo sabes. Leah.

Había un evidente doble sentido en mis palabras que André notó tan pronto las dejé salir. además de ser tu sanador…. inocentes de lo que había pasado esa noche entre André y yo. Al cerrar mis ojos sentí como sus manos se posaban en mi pecho. Admití. Estaba más que dispuesta a obedecer sus órdenes. Era muy vergonzoso saber que André ahora sabía cuál era el motivo de que mi cuerpo reaccionara de esa manera en su presencia. el corazón latía ruidoso y me hacía respirar con dificultad. ―Si… mucho mejor–. Ahora que sabía que André también tenía sentimientos por mi nada ni nadie me haría cambiar de idea en que lo nuestro fuera posible.―Pero soy un Arcadio Leah. Me sentí renovada en cuestiones de segundos.. pero estaba demasiado ocupado pensando en lo que había sucedido entre [Escribir texto] . y cuando subiste al auto. este no es ni remotamente posible en cualquiera de los dos mundos para nosotros. Aunque no podía estar segura de si esa inocencia era real o fingida. Las efervescentes figuras de los tres arcadios restantes estaban de pie junto a la puerta sonriéndonos. ―después de todo el vestido si había funcionado― todo esto es absolutamente nuevo para mí. Byron me obligó a que le contara de nuevo todo lo que había pasado en presencia del oscuro. a Iris nunca se le escapaba nada y el don de Anika con facilidad le pudo haber mostrado lo que acababa de pasar en esa habitación. ―Simplemente nadie lo comprendería. recuéstate ―. ―¿Te sientes mejor? –al ver que me incorporaba se apresuró en preguntar. Él se limitó a sonreír con agrado. ―¿Por qué no? –descubrí que estaba molesta. sabía que eso era importante para él. aun no sé cómo explicar cómo me siento cuando estoy cerca de ti… el día que te vi con ese hermoso vestido floreado. me deslumbraste. me vi tentado a tocarte. A este punto ya me sentía completamente libre de expresar mis sentimientos. ni siquiera yo lo comprendo del todo. ―También lo es para mí–.. ―Vamos.

Prosiguió Byron. ―Bueno. que ahora ese percance me parecía algo totalmente fuera de lugar. De momento miraba a André con el rabillo del ojo para comprobar que su dulce sonrisa seguía ahí y que me miraba tan alucinante como hasta hacían solo minutos. Ellos se rieron con más ganas. era bastante rápido… mucho más rápido que ustedes…―los tres se quedaron pensativos. ―Por su voz grave pero juvenil diría que unos 20. quizás unos 20 o 22 pero aun no llegamos a edad adulta en arcadia. ¿Cuántas cosas más ignoraba sobre ellos? ―¿Quiere decir que ustedes no envejecen? ―Claro que si―. Efectivamente ambas seguían ahí.André y yo. ¡Se preguntaban en qué momento había cambiado su humor negro! – envejecemos… pero no tan rápido como los humanos. ―¿Muchísimo tiempo? ―En arcadia no transcurre el tiempo de la misma manera que aquí en la tierra. ―Debió haber sido algún tipo de guerrero en Arcadia… pero no recuerdo uno que se haya vuelto a los oscuros en muchísimo tiempo –. Tendrían que pasar muchos años para eso. ―¿Nunca mencionó su nombre…? ―No que recuerde… ―¿Algo más? –insistió. ―No. pero no más de eso. ¿Cuántos años terrenales aparentaba el chico? ¿Podrías calcularlo? ―lo pensé un minuto. hablo André integrándose por primera vez a la conversación. De nuevo todos lo miraron estupefactos. [Escribir texto] . podríamos pasar muchos años luciendo como de 17 aunque tengamos 30 ―¿Ustedes tienen 30? –la boca se me abrió involuntariamente.

Se plantó a mi lado de manera protectora. Hasta ahora los escucho hablar sobre “¿Los rebeldes de la tierra?” ―Se supone que son un grupo de emigrantes que se rebelaron contra Arcadia y emigraron a la tierra. Se incorporó Anika inquieta. un enviado directamente de arcadia para vigilarnos… ―continuo André. ―¿Crees que haya estado en uno de nuestros entrenamientos para principiantes? –preguntó Iris. se perturbo bastante al saber que Anika estaba en mi casa… dijo algo cómo: “¿Qué hace esa protectora aquí?” Los ojos de Byron relampaguearon. ―¿Qué quieres decir? –le preguntó Anika con reflejado interés. ―Lamento decirte esto Byron. Hacía que mi cabeza y mi corazón dieran vueltas. entró Iris– también podría significar que Leah no solo está siendo buscada por los oscuros que tienen a Arcadia en su poder… también por los rebeldes de la tierra. pero para mí eso es más repulsivo que cualquier otra cosa… ¿Volverte uno de ellos por voluntad propia? ¡Asck! ―Nosotros no permitiremos que ninguna de esas dos cosas pasen―.―Podría ser uno de los principiantes como nosotros. pero por decisión propia―. Entonces estaba equivocado… posiblemente é l ni siquiera haya sido entrenado. [Escribir texto] . ―Tienes razón. pero eso solo son más malas noticias… ―Anika tiene razón―. ―Un momento… ―odiaba que todo se tratara de mí–. el problema es que no tenemos comunicación con Arcadia para averiguar quién de los principiantes a emigrado a la tierra– . ―¡Es posible!–sus miradas me encontraron– la primera vez que el oscuro estuvo aquí. Esta vez André parecía realmente enojado. ―Lo que acaba de decirnos Leah es un dato sumamente importante… significa que el sujeto que está detrás de ella no sabía que nosotros estamos aquí… posiblemente no sabe que todos estamos aquí―. se volvieron oscuros. no pasó desapercibido el asco con el que Byron se expresaba de este grupo– en nuestros entrenamientos no mencionan mucho sobre ellos. Sonreía con satisfacción.

―Está olvidado. Estaremos todos bien. Antes de irse André se acercó a mí diciéndome al oído que pronto estaría de regreso conmigo. Siempre había notado que Byron era el que daba la primera orden y el que también la daba por terminada. Tienen a todas una entidad detrás de ustedes. ―Qué más quisiera que fuera detrás de nosotros Leah… pero no es a nosotros a quien quieren–. solo quiero que sepas que todo esto lo hacemos por ti… porque te queremos. Anika estaba en lo cierto. ―¿Eso qué significa? ―Significa que nos tendrás más seguido en tu casa. de esa manera estaremos más cerca en caso de que [Escribir texto] . Ellos solo se arriesgaban por protegerme. Por proteger a su hogar–. ¿Byron siempre había sido el líder? o ¿Era el único que pensaba con claridad a la hora de tomar cualquier decisión que los demás lo dejaban ejercer el liderazgo? De cualquier forma siempre me parecía que lo hacía bastante bien dadas las circunstancias. además ya no estaremos muy lejos de ti. Afirmando que mamá llegaría en unos cuantos minutos y que debíamos actuar con normalidad frente a ella para evitar cualquier tipo de sospechas de su parte. y al diablo con eso–. La circulación se me cortó. entonces… eso impl icarían más complicaciones. ―Me alegra que finalmente estés aquí… siento mucho lo de esta mañana. Byron miraba a cada uno de sus compañeros de manera significativa. Anika se quedó en casa. nos mudamos a dos calles de aquí. Mi corazón se aceleró desesperadamente. Después de mi esperado aporte Byron se fue complacido. ―¡Esa palabra no debería estar en tu diccionario Anika! ―Lo sé.―Tenemos que andarnos con cuidado–. La felicidad me duró poco al recordar lo grave de la situación. Se trataba de mí. Esperaría con ansias la hora de verlo de nuevo. no se trataba de ellos. Se echó a reír. ―Estamos en serios problemas Anika… si tienes razón sobre los rebeldes de la tierra.

El solo pensar que André estaba a unos cuantos pasos de mí. [Escribir texto] .algo como de lo de hoy se repita –. hacia regresar mi alma al cuerpo y olvidar todo lo demás.

Iris se saboreaba. Al enterarse que los chicos se habían mudado al mismo vecindario les hizo la invitación de inmediato para cenar en casa ese domingo. Añadió Anika. ―¿Terminaste tu informe de biología? –sabía que su aparente serenidad ocultaba otras cosas. ―Pero todavía no son ni las ocho. Mi madre le sonrió satisfecha por sus comentarios halagadores. Byron se excusó diciendo que daría una vuelta por los alrededores para cerciorarse de que todo estuviera en orden.Capítulo 7 M is nervios estaban a flor de piel. Ese era André empleando sus buenos modales. esta delicioso –. Era la primera vez que los cuatro casi ángeles estaban reunidos en mi casa por invitación de mi madre. yo iré a reunirme con los presidentes de la junta del vecindario para un próximo evento social. deberíamos irnos–.. ¿Por qué no se quedan un rato más?. ―Les dije que las manos de la señora Cooper hacían milagros–.. [Escribir texto] . ¡Están en su casa! Cuando mi madre se fue Iris y Anika se ofrecieron a la lavar los trastos. Esperaba que se familiarizara más con André ya que lo vería bastante seguido los próximos días. Eso nos dejó a André y a mí solos en la sala y en una posición vulnerable. ya es tarde. ―Es cierto. A mí me pareció una excusa para no verse obligado a mantener una conversación aparentemente humana con cualquiera de nosotros. ―Estuvo muy bueno el asado señora Cooper–. Y ese fue el aguafiestas de Byron. ―No queremos importunarla más señora Cooper. Byron era inflexible a la hora de tratar directamente con su parte humana. sus tres acompañantes en esta misión nos habían interrumpido en medio de algo importante y ahora resultaba inconcluso y algo difícil de retomar. No era que la noche anterior habíamos dejado todo claro.

yo tampoco conozco bien su manera de actuar. hoy me vi obligada a trabajar en eso. pero… ellos podrían ser buenos si lo quisieran. gracias a lo sucedido el día de ayer. ―Sí. quizás los oscuros tengan algo que ver. Me estaba sonriendo. Respondió con jovialidad. ¡Y este era uno bastante bueno para juzgar! Las calles estaban vacías…. No es fácil. pero tampoco es imposible. al menos André no parecía darse cuenta de mis debates internos. me pareció una buena noche para salir a caminar por las calles de la Isla. Byron no estaba por los alrededores. ―¿Ha habido casos? [Escribir texto] . eso me alivio un poco. ―¡Bien!―¡Dios! ¿Por qué me sentía tan estúpida llenando vacíos con tonterías? ―Deberíamos de salir un momento–. ―¿Por qué? –su preocupación se reflejaba en el rostro más que en su voz. Y todavía falta mucho para el invierno. ¿Tú ya terminaste los deberes de la escuela? ―SIP–. Las nubes comenzaban aglomerarse en lo más alto del cielo. ―¿Qué los hace más fuertes? –mi curiosidad de saber más sobre los oscuros crecía conforme pasaban más cosas inexplicables en mi vida. ―No lo sé. Usar lo que han aprendido para ayudarnos… para regresar. ―Es un cambio drástico de estación… me preocupa. ―¿Has notado los cambios de la naturaleza últimamente? –preguntó ausente mirando al cielo sin estrellas. ―¿Podrían regresar a Arcadia después de haberse vuelto oscuros? ―Sí podrían. ―No sabría explicarte esa parte con exactitud. no me alegraba mucho saber que sus intimidantes ojos estaban encima de mí juzgando todos mis actos. muy poco movimientos se veía por los alrededores.―Sí. Es posible que me equivoque con lo que diré… pero…. Son más poderosos que antes.

―¿Y en nosotros?. Nos detuvimos en un parque que estaba solo a cuadra y media de mi casa. seguramente no era nada sensato ni prudente. En… todo. Posiblemente ellos lo tomarían como un acto de duda de mi parte. Me gustaba acertar en ese tipo de cosas. ―No se trata de querer. ―Tal vez no… pero sé que esto no es malo–. –me enfadé–. Después de todo si había esperanza. Anika mencionó una vez que… ―No. sino de deber–.. pero tampoco pensaba decirles ni una sola palabra a los chicos sobre esas teorías baratas a la que me había obligado a escuchar. no… ―me detuvo con un movimiento exasperante de sus manos – cualquier cosa que Anika pudiera haberte dicho. ―¿En qué piensas? –ya no miraba hacia el cielo. ¿No has pensado en nosotros? –lo dijo él. Se supone que estamos aquí en la tierra… y que todo eso es natural.. ―¿Por qué?. en…―pensé decir nosotros pero algo me detuvo–. ―No me importaría lo que piensen los demás… ―Pero a mí si–. pero hay esperanza. [Escribir texto] . ¿Por qué diablos yo era tan cobarde? ―Si. ―En todo… ―no mentí más de la cuenta–. ―Pero eso no significa que no quieras… ¿me equivoco? ―No te equivocas…―me propinó una mirada de credulidad.―Pocos. No sabía a ciencia cierta lo que le había sucedido como para actuar de esa manera. Las cosas que están pasando. no era como si todo lo que me había dicho era para volver atrás y arrepentirse. en eso también–.. Dijo de manera ecuánime.. en las que nos toca lidiar. Tenía que intentar probar mi punto a como diera lugar. Me dio una satisfecha sonrisa – pero no sé si quieres que piense en eso. traía la mirada especulativa en mí. Al menos el oscuro que me acosaba no mostraba ni una parte de querer cambiar de bando.

Sabía lo que pensaría Byron. ―Tendrá que hacerlo. pero después. el entrelazo con sus dedos y parecía como si toda su vida había estado preparado para este momento…. Mis manos se calentaron entre las suyas. ―Tendrá que mantenerse al margen con respecto a esto… no me gustaría tener que recurrir a las leyes. para ser un ser humano conmigo. ―¿Las leyes? –me preguntó con una media sonrisa. ―¿Y qué importa? No estamos en Arcadia. Tú eres mi guardián y yo te obligué–. Algo inevitable. mamá aún no había llegado. Tome una buena bocanada de aire y me aventuré a entrar con la mano de André fuertemente entrelazada con la mía. también sabía que para Anika esto no sería más que un simple acto humano. estamos en la tierra. Sabía que esa siempre sería su respuesta para todo. me alivie un poco ya que al menos para enfrentarme a ella no estaba preparada todavía. estoy seguro de que Byron sabe eso. No va a creerte. Y en caso de que se muestre renuente. ―¡Guardianes! –me corrigió el sin cambiar de humor. le diré que fue mi orden. ―Bueno. De regreso a casa caminamos tomados de la mano. La sola idea hizo que André se convulsionara de la risa. Pero para Iris… de ella nunca sabía que esperar. Su sardónica sonrisa me hizo reír a mí también. No jugaba cuando sentí que las rodillas me flaqueaban y las mejillas me traicionaban. ―Soy la diosa de las mentes. y ustedes son mis esclavos. ―Desde ahora podemos estar seguros de que a Byron esto no va a parecerle una buena idea–. ¿Por qué no pensamos en eso cuando estemos allá? –esa pregunta en definitiva lo había hecho bajar la guardia y reconsiderarlo. Las mariposas revoleteaban en mi estómago cada vez que daba un paso más cerca de casa y de los tres arcadios. ―No amedrentarías ni a una mosca. Lo [Escribir texto] . tendré que aprender más sobre el dialecto arcadio. Por fuera todo parecía estar en orden. al principio André no sabía qué hacer con mi mano.―Somos arcadios–.

Anika mantendría su posición actual. La noche transcurrió sin ningún comentario sobre nosotros. permanecería en casa. de ella no esperaba menos que su sonrisa. Ya no me sorprendía que ella fuera la primera en darse cuenta de todo. Iris fue la primera en percatarse de la novedad. Esa respuesta me dejó desconcertada pero más tranquila. Estaba sonriente. aunque eso no iba a detener las incesantes preguntas de Anika apenas se encontrara fuera del radar de los demás. las chicas preparaban algo parecido a té. ¿Eso era todo lo valiente que decía ser yo? ¡Menuda bocona! ―¿Aún quieres hacer esto? –mi actitud cobarde estaba comenzando a asustar al ángel. Los demás tomarían turnos para merodear por los alrededores como zombis. El consejo de Byron se escuchó más como una advertencia que como cualquier otra cosa. ―Claro que sí. pero era lo [Escribir texto] . Como siempre. Yo estaba temblando de la cabeza a los pies y sin poder mover un solo músculo de la cara. Al final Byron decidió que nos fuéramos al diablo y volvió a clavar su mirada en el absurdo programa de competencias de campamento juvenil. Byron planeó una estrategia de rastreo para evitar que algo como la noche anterior volviera a repetirse. estaba contenta de no ser la única con debilidades humanas en el grupo. Nunca iba a poder adivinar lo que pasaba por su mente en ese momento. ―Intenta mantenerte fuera de más problemas Leah… con los que tienes encima son más que suficientes–. Sus ojos grises color espuma me acariciaron con su mirada. Anika… bueno . Todo era por mi culpa. Byron nos miró a los dos desde las manos hasta nuestras variables expresiones. pero la mía iba del susto a la conmoción. pero tampoco era que sonreía de oreja a oreja aprobando el hecho. ¿Fue mi idea recuerdas? ―¡Claro mi diosa! Byron miraba la televisión. Me sentía muy mal por mi arcadio preferido. la de André era inescrutable. Su cara no reflejó ningún tipo de desaprobación.miré tentativamente antes de hacer la gran entrada.

resulta que no eras la única que se hacia esas preguntas. ―¡Descansa mi diosa! –sus labios susurrándome al oído profirieron un escalofrío delirante por mi cuerpo. esperé lo inesperado. ―Iris fue la primera en darse cuenta de que algo pasaba entre ustedes….menos que podía esperar después de la bomba que André y yo le habíamos restregado en la cara. lo notó primero en André. supo que algo pasaría. ―¿Pero cómo lo supo? Quiero decir… ¿Cómo es que I ris siempre parece saberlo todo. Después de que mi madre se asomara a nuestra habitación para darnos las buenas noches. [Escribir texto] . No fue porque yo se lo haya dicho a alguien… fue más bien porque lo vimos venir de André. ―¿Qué? –se volvió distraída. Es una consorte. ―¡Di algo…! ¿Quieres? –me quebré. Pero su silencio era abrumador. que ya lo había venido venir y que era completamente normal y predecible. desde que vio su reacción en la cafetería al verte. ―Porque es su don. Me tuve que haber visto tan consternada como pensé– no. ¿Te acuerdas del descubrimiento que hice la otra noche referente a ustedes dos? –afirmé. ¡Cosa que me desquició por completo! Era preferible escucharla parlotear sobre esto o sobre aquello…. ―¿Por qué? ―Quiero saber lo que piensan al respecto. El acoso de Anika. ―¡Explícate! –exigí. Lo quería a él por completo. Cosa que no pasó. Algo así como tu esposa. ¿Cómo olvidarlo?– bueno. ―¿De verdad quieres saberlo?–la forma en la que lo preguntó me hizo dudar– no nos sorprendimos porque ya lo sabíamos–. ―Nadie dice nada sobre André o sobre mí… para mi es peor eso. a que digan algo. Quería más que sus susurros.

él también te quiere. [Escribir texto] . debe de quererte mucho como para hacer esto. Era demasiado tarde para renunciar– pero. Ella puede percibir emociones. O ¡quizás él sabía que eso no duraría demasiado! En algún momento tendríamos que irnos y la magia se acabaría. ―Eso explica muchas cosas. Su risa me reconfortó y trasmitió ánimos. pero ha sacado buenas y verídicas conclusiones sobre ustedes. ya sean humanas o arcadias. también odio defraudar a Byron. Ser un consorte no siempre significa tener que casarte con esa persona y tener hijos. realmente está molesto… pero se le pasara. Iris me dijo algo cómo: “Es imposible… no puede ocultarlo porque es más fuerte que él” Luego me tomaría el tiempo suficiente para desmembrar letra por letra esa frase. de las humanas como te podrás dar cuenta no tiene mucha experiencia. Extrañaba mi puesto en el autobús… viajar hasta la escuela en el deportivo blanco de los arcadios se comenzaba a volver una costumbre de la cual me iba a costar más que un poco en adaptarme. Es más que eso… siempre vas a necesitarla a tu lado.Me enrojecí de la cabeza a los pies. En el transcurso Byron se vio bastante ecléctico. pero André era lo que quería. ―De nuevo me perdí… ¿Cómo funciona eso? –Anika no había dejado de doblarse de la risa. de él no esperes mucha compresión. quizás estaba consciente de que no tenía caso oponerse a mi nueva relación con André aunque eso estuviera completamente prohibido para los arcadios. ―Ella es casi única. No creo que de la misma manera que te quiere André… pero tú me comprendes– sus enredos me hacían reír. Estaba siendo egoísta. ―Bueno. ―Puedo entender por lo que está pasando… André no siempre se muestra tan vulnerable como lo está haciendo ahora. ¿Acaso eso no te hace feliz? ―Sí–. ―André fue poco ingenioso con respecto a esto… él sabía perfectamente que Iris se daría de cuenta de lo que pasaba antes de que él mismo lo descubriera… y sin embargo no se esforzó en ocultarlo.

Esta vez André no se había preocupado en alejar sus manos de las mías. Una avalancha de chicas impedía el paso hacía el salón de clases. ¡Eso me gustó! Volver a la escuela después de todos los eventos desafortunados que había vivido ese fin de semana me hacían sentir diferente. Las mariposas se retorcieron emocionadas en mi estómago con ese leve roce. ¡O efectivamente otra persona! [Escribir texto] . Su suave apretón profería pertenencia. La única persona que se sentaba cerca de mí que podría causar tanto alboroto era Anika y por suerte ahora se encontraba detrás de mí. Una enorme Harley Davidson de color negro estaba estacionada en la entrada. habían decidido borrar mi imagen de la “nerd rara” e hicieron de cuenta que yo era una nueva más. ¿Se trataba de un nuevo estudiante? Las pupilas desorbitadas seguían encima de mi grupo como el primer día. La euforia en definitiva la estaba causando otra cosa. No tenía la menor idea de cómo lidiar con sus sentimientos y yo tampoco lo culpaba…. el otro cincuenta por ciento suspiraba por el sutil beso. podía ver como todas las miradas se centraban solo en las manos de André y las mías. no era la chica con más experiencia en ese campo. André como mi fiel guerrero se ofreció a acompañarme a mi primera clase. solo que ahora la mayoría había superado mi ingreso. al contrario. No tenía mucho interés de acercarme al grupo pero mi mesa estaba justo en el medio de ellos. No era una humana ordinaria y no tenía caso que me engañara a mí misma ocultándolo. Anika siempre había tenido la razón. no quise ni imaginar lo que provocaría un beso de André en mis labios. El cincuenta por ciento de las chicas parecían decepcionadas. Estaba completamente de acuerdo en que un beso en la frente era lo más prudente frente a la audiencia que nos observaba sin pestañar. Me saludaban por los pasillos como si siempre hubiera sido de esa manera. Se despidió de mí con un torpe beso en la frente. ahora su mano derecha se encontraba encima de la mía. no era como acostumbraba ver a los chicos despedirse de sus novias. pero se trataba de André.

El sábado pasado–. Había pretensión en su voz pero no el típico tono insultante que la caracterizaba. tenía curiosidad pero. No era el lugar ni el momento apropiado para preguntarle que lo había hecho cambiar de opinión tan rápido sobre establecerse de manera permanente en la Isla…. Todas suspiraron a escuchar su primer discurso al igual que lo hicieron los chicos cuando Anika se paró frente a la clase por primera vez. ―¡Oh! ¡Lo siento! –el grupo de chicas le hizo lugar a dos mesas de la mía. Detrás de ella estaban las atorrantes maraña y musaraña.―¿Bryce? ―¿Cómo no? ―¡Chica de la biblioteca! –me saludó con su sonrisa del millón de dólares. ―¿De dónde lo conoces?– Anika me hablaba a mí pero sin dejar de mirar al chico con expresión absorta. indudablemente saldría pisoteada. de atreverme a cruzar el cerco de las chicas. Bryce al contrario parecía encontrar de lo más divertido todo aquello. Me dieron miradas envenenadas su círculo de admiradoras. Se fue meneando la cola. [Escribir texto] . bien–. Me preguntaba porque Anika lo miraba de esa manera. ―En la librería. ―¡Disculpa! Pero… estas sentado en mi lugar. Gracias a Dios el grupo de chicas sin dignidad salió apenas el profesor entró al salón de clases. Esta escuela se estaba volviendo un lugar extrañamente popular últimamente. ―¡Leah! …¡hola!–Stephanie me sorprendió. ¡No me sorprendía que tomara ventaja de todo eso! ―¡De acuerdo! ―Gracias. ―¡Ah hola! Esta listo el informe… ―Sí. Nos veremos por ahí–. ¿Por qué seguía ahí parada?― ¿Podrías saludar a Byron de mi parte y darle las gracias por acompañarme a casa el sábado? –se aseguró de casi gritarlo para que todo el salón de clases la escuchara.

―¡Tú eres el nuevo! ―Lo sé–. tengo planes… ―las chicas que se encontraban velándolo a una distancia considerable me dieron una idea– estoy segura de que cualquiera de esas chicas estaría contenta de darte el Tour–. No sabía si era porque ya lo había olvidado o porque yo me encontraba presente. Sus seguidoras estallaron en felicidad y lo abordaron en un santiamén. ―¡Lo siento Bryce! Pero hoy no podrá ser. Anika no sacó a colación el tema del chico nuevo Bryce. es por culpa de todas las cosas que están pasando. Le pregunté cuando nos acercábamos más a la cafetería. Se encogió de hombros– tal vez podrías darme un pequeño Tour– visualicé la enorme desaprobación de Anika en el rostro. El resto de las clases transcurrió sin novedades. Si yo iba al baño a ella repentinamente [Escribir texto] . ―Sí. Anika se enfurruñó al verlo acercarse– me alegra mucho verte aquí. ―¿Qué pasa contigo Anika? nunca te había visto ser grosera con cualquier persona de la escuela –. ―¡Ven date prisa! La hora del almuerzo se pasa muy rápido. pero por su cara crispada podía deducir que algo la estaba perturbando. ¡No lo sé! ―Él se portó muy amable conmigo en la biblioteca. ―¡Será en otra oportunidad! –me hizo un guiño antes de alejarse. Anika ahora no se alejaba de mí ni un centímetro. Sentía la electricidad a causa de la pequeña distancia. estaba sentado a mi lado casi rozándonos. ―Él no me da buena vibra. Anika caminaba excesivamente rápido.―¡Ey…! ¡Oye Leah espera!– gritaba Bryce detrás de mí cuando Anika y yo salimos a reunirnos en la cafetería con los demás chicos. ―Es posible que este siendo muy paranoica–. Sonrió desanimado al escuchar mi negativa. Los tres arcadios restantes ya estaban sentados en la respectiva mesa de la cafetería la cual nadie se había atrevido a tocar después de la llegada de los arcadios a la escuela. Dijo entre una sonrisa dudosa. Cuando estaba cerca de André podía relajarme.

―¡Disculpa… pero me asustaste! ―Disculpada. ―Es bastante difícil encontrarte sola…―se encontraba recostado de unos casillero con un cigarrillo en la mano. No era agobiante. Me gustó. ―Un pase para ir al baño–. ―¡Esto es más normal que la cabaña! ―Es verdad –. ―¡Así será! Después de la cena Anika me llevó a conocer la pequeña casa que habían conseguido en el vecindario. Todo el lugar olía a flores y viento salado. Byron y lo demás terminaban de cenar algo que parecía ser legumbres y pescado. En un pequeño descuido de Anika. ―¿Te muestro mi habitación? –ya André estaba plantado a mi lado. [Escribir texto] . Bryce aprovechó para interceptarme fuera del salón cuando regresaba del baño de chicas. ―¿Qué haces fuera de clases? –no me gustó que me asustara de esa forma. Iris se echó a reír.le venían las necesidades encima. ―¿De dónde sacaron el dinero para costearlo? ―¡Yo también puedo persuadir a algunas personas! –dijó Anika entre una sonrisa. pero me preguntaba que pensaban las demás personas normales de tal actitud. Además las legumbres no eran mi fuerte. Respondió como si nada tuviera importancia– fuiste más amable conmigo ese día en la biblioteca –. Sabía que podía hacerlo. Era pequeña pero con un jardín soñador. ―Ya tengo que volver a clases… te veré luego. La pequeña casa por dentro era luminosa. Byron nos ofreció de comer pero Anika y yo le aseguramos que ya habíamos cenado. Aunque tendré que trabajar más en eso… siempre te asusto. más por el resplandor de la propia luz de los chicos arcadios que por la luz artificial. Dijo con un resentimiento fingido. Mi madre era una de sus víctimas.

. Ahora le daba la espalda a la ventana para concentrarse completamente en mí– estoy arriesgando mucho al dejar [Escribir texto] . estaba pintado todo de blanco y azul marino. miraba fuera de la ventana hacia la espesura de la noche sin decir una sola palabra. ¡Por nada del mundo iba a darme la vuelta y ver la enorme desaprobación en el rostro de Byron! Su habitación era la última. Seguía escudriñándome. Nada que no fuera normal en un chico de secundaria. lo he descubierto no hace mucho –. ―¿Y cómo las explicarías tú? –está vez sus mirada se fijó en mí. llega un momento en el cual deja de importarte todo lo demás para dedicarle todo tu cuidado a una sola persona–. Ahora era la habitación de André. ―… algo intimidantes… ―¡Definitivamente! –elevó una pequeña risa―¿No te parece algo peligroso?.. Una cama enorme en el medio y unos cuantos gabinetes. Asentí nerviosa. el cariño o el amor…. ―¿Piensas mucho al respecto verdad? ―Todo el tiempo–. Esa era una de las tantas maneras de expresar el sentido de pertenencia que traía consigo el amor.―Sí–. –encontró mi mirada contrariada – lo que quiero decir es que… ya entiendo por qué a los arcadios se les priva de tener tales emociones como el afecto. ―¡Supongo que sí! Aunque no se aplicarían las mismas respuestas para ti. Me hizo preguntarme el porqué. se encontraba en la segunda planta y anteriormente había funcionado como el ático. No sé cuánto tiempo los dos estuvimos así de esa manera absortos en nuestros respectivos pensamientos. André rompió el silencio: ―¿Las emociones y sentimientos humanos son tan complicados? – preguntó sin dejar de mirar por la ventana. Yo me senté al borde de su cama contemplando su inhumana belleza. Lo dijo de una manera muy significativa. Repentinamente su expresión se volvió meditabunda. ―¡Me encanta el azul! ―A mí también.

Como si siempre nos hubiéramos pertenecido. Me iba a costar una noche entera poder procesar el revuelo de emociones que sentía ahora. ―¿Cómo?.de lado todas mis enseñanzas en Arcadia. ―¿Así que eso es lo que se siente? –su emoción llegó a sus ojos. Estaba de rodillas frente a mí. hasta no hacía mucho yo también me había hecho la misma pregunta– no creó después de esto pueda pensar en cualquier otra cosa que no sea en tus labios –. Sin más acerqué su cara hacia mis labios anhelantes de los suyos. ―Me lo había imaginado una y otra vez… que se sentiría besarte como lo hacían todas las parejas humanas ―. [Escribir texto] . –pregunté todavía aturdida.. De nuevo sus labios acariciaban lo míos― ¡Voy a protegerte de cualquier cosa Leah! no pienso alejarme de ti. solo escuchando los fuertes latidos de nuestros corazón. Su calidez y dulzura harían muy dolorosa la separación de sus labios contra los míos. ―Yo no quiero que lo hagas… no voy a permitir que nada nos separe… ¡te quiero André! ―Yo también te quiero mi diosa… no tienes ni idea de cuánto. que tú–. pero ya no me importa…―ahora su rostro estaba unos pocos centímetros del mío. Sentí como si me arrebatara el aliento en cuanto se separó para respirar mi aliento entrecortado. respondieron a los míos como si ambos hubieran estado moldeados específicamente a nuestras medidas. Me sonrojé de la cabeza a los pies. Nos quedamos recostados en su cama uno al lado del otro con las manos tomadas y sin decirnos nada. – nada ahora puede tener más importancia para mí.. Esa noche en su habitación descubrimos nuestros labios… me iba provocar un pasmo cerebral separarme de él de ahora en adelante. ―¡No tienes ni la menor idea de lo que acabas de decirme!–me miró orgulloso del descontrol que había provocado en mí. ―Sea lo que sea que haya provocado en ti… me gusta–.

Indudablemente los príncipes no eran su tipo. ―¿Bryce? –definitivamente. ―¡No nos restregamos las narices! ―repliqué. Estaba más que distraída. ―¿Y cuál es tu tipo? –mi pregunta la sorprendió. ―¡Nada!– le mentí. No pasó desapercibido el rubor que ahora ocupaban sus blancas mejillas.. reclamando la parte de mí que se había llevado consigo. Me dio un respingo gracioso. No me imaginaba a Allison con un chico vistiendo algo que no fuera negro y sin nada perforado. para ser sincera son más como el chico nuevo…―ambas miramos hacia la dirección que su cuerpo había tomado.. ―Eres una suertuda… si los príncipes fueran mi tipo. ―¿Entonces si andan? ―Eso sí es cierto –.Capítulo 8 ―¿Qué te trae tan distraída? –Allison se dejó caer ruidosamente en la mesa contigua a la mía en clase de español. porque toda la escuela no habla más que de ti y André tomados de las manos y restregándose las narices por todos los pasillos. ―Bueno. seguramente te tuviera envidia–. ―¿Ese nada tiene nombre?. L os ojos llenos de capas y más capas de rímel y sombra oscura se clavaron en mí. Allison se echó a reír por lo tonta que había sonado mi queja. Los chicos misteriosos con aire peligroso y sexys tenían que ser los tipos de Allison. [Escribir texto] . La noche anterior André y yo habíamos superado la fase de incomodad al contacto físico y ahora conforme pasaban los minutos lejos de él. sentía como si una parte de mi estuviera haciendo eco de su nombre.

―Ayer los vi platicar en el pasillo… ¿Se conocen? –seguía mirando a su dirección. Le sonrío coqueto.. Paso de mirar sin mucho detenimiento a mi anfitriona Allison para luego mirarme a mí de arriba abajo. [Escribir texto] . Para nada–. Bryce se encontraba en la puerta del salón de clases con uno de los atletas del equipo de natación y con otro que parecía ser del equipo de futbol.―¿Sorprendida? ―me estudiaba las expresiones. ―¡Ey Bryce! –el chico de mirada atractiva se dio vuelta en seguida. Misteriosa y atrevida. ¡Ahora entendía porque todas suspiraban con solo verlo caminar! Allison que me había parecido la chica más imperturbable del planeta tierra. ¡En serio esta podría ser el tipo de Bryce! ―¡De acuerdo! –me hizo reír su actitud decisiva. –vaciló. Esta no era la Allison que yo conocía. se acercó con paso seductor. no lo conozco muy bien. Eso no hizo más que provocar una coloración más obvia en las mejillas de Allison. Fue mi primera respuesta. ahora se encontraba a mi lado cómo una ramita que se deja doblar por el viento con facilidad. Pensé en decirle que más bien me pareció algo totalmente predecible.. ¿Lo hacía a propósito para desequilibrarlas o simplemente no se daba cuenta del poder que traía consigo? ―¡Soy Bryce! ¿Tú eres…? ―Ali… ¡Allison!. ―¡Ey…! –saludó. Ambos poseían ese aire misterioso y oscuro. ¿Por qué me sentía desnuda cuando me miraba de esa manera? ¿Qué era lo que iba a decirle antes de que mirara de ese modo? ¡Ah…claro Allison! ―¿Ya conoces a mi amiga Allison? –trastrabillé las palabras hasta que salieron aparentemente normales de mis labios. ―Sí–. ―¡Oh… claro que no! –estaba empleando ese tono de voz seductor que siempre usaba cada vez que lo veía hablar con una chica. una sola vez hablé con él. ―No. ―Me gusta más Ali–. Al minuto la analicé– la verdad…. Al darse cuenta de que el llamado provenía de mí. ―¿Podrías presentármelo? –bien.

―Te lo digo el viernes en la feria –. Fue un placer conocerte Ali. ―¿Qué feria? –preguntó esquiva. ―¡Oh! Supongo que se refiriere a la feria que está organizando la junta de nuestro vecindario en la plaza principal… mamá está trabajando como organizadora del evento. –nos miró a los dos con expresión apenada y sonrojada. Anika se estabilizó apenas lo vio alejarse. No imaginaba cualquier cosa que Bryce podría tener que decirme. mientras se sentaba de nuevo junto a su respectivo grupo de amigos góticos. Algunas bandas de la escuela van a tocar ahí. Iba reventar en carcajadas. Esquivó la mirada de Anika con su media sonrisa sarcástica. pero recordé que Allison estaba a unos pasos de nosotros. ¡Eso significa que vas por buen camino! ―No. ¡Créeme cuando te digo que ese no es mi objetivo principal! ―me vi tentada a preguntarle cuál era su verdadero objetivo pero sería dar una impresión errónea de mí. ¡Tocara una banda y toda la cosa! ―¡Mmm! Por eso todo el alboroto de los volantes…― expresó con desgano. Nos vemos.―Por cierto Leah hay algo que quería decirte… ¿Podrías darme unos minutos? –Allison no parpadeaba. ―¿Y… dime… que es eso que querías decirme? –la pelirroja se plantó al frente de los dos con actitud desafiante. ―¿Desde cuándo te parece que necesito empujoncitos con las chicas? ¿Te parece que lo estoy haciendo mal?– esa no la vi venir. [Escribir texto] . Bryce tuvo que sacarla del trance tomándola por el hombro sin perder ni un poquito de su característica picardía–. realmente espero que podamos conocernos mejor en otro momento. Lo sabía porque lo había visto en el cronograma de actividades de mi madre. No quería que malinterpretara las cosas. ―¡Ah! ¡Si… por supuesto! Claro. Intentaba ocultar lo mucho que Bryce le desagradaba pero no tenía mucho éxito. Las porristas también tienen un número–. ―Sí. al nuevo compañero. ―En lo absoluto. Tienes a la mitad de las chicas de la escuela detrás de ti.

Me miraba sin pestañar. Hasta ahora era la primera vez que había visto ese semblante tan amenazante―¡tranquilízate hermano! –Byron intentaba amansar las aguas. ¿Me estaba estudiando para cerciorarse de que no mentía? Iris y André Traían sus hermosos rostros dañados por unas finas arrugas en la frente y los labios fruncidos.―¿Y qué es lo que va a decirte en la feria?– si Anika llegara a ir a la universidad no me cabían dudas que escogería estudiar leyes. instintivamente me tomó de la mano y me guío junto con los demás lejos de la aglomeración de chicos que se apresuraban por salir primero de la asfixiante escuela. ―Al parecer no… tenía un aspecto muy adinerado. Parecía aguardar por alguien. No se mezclaba con las demás personas. ―No sé… estaba por decirme algo cuando tu llegaste –. ―¿Dónde lo encontraste? ―¡Aquí mismo en la escuela! ―¿Es un estudiante de esta escuela? –sentía el corazón en la garganta. ―¡Malas noticias!– Byron fue el primero en hablar–. Esa entrega a mi le convenía egoístamente. ―¡Probablemente! Pero tengo otras teorías… ―¿Cuáles? –preguntó Anika. ¡Quizá ese era el motivo por el que Byron había decidido no inmiscuirse en nuestra relación! Él sabía que André me protegería hasta la muerte si era necesario. para evitar que salieran gruñidos de sus labios. ―¡Por Leah! –mi sanador apretaba los dientes al hablar. Iris tenía razón. ―Que tenemos a otro intruso dentro del sistema… algui en que nos vigila muy de cerca–. Anika los interceptó primero que yo en la salida de la escuela. Él Byron inmaculado no era tan inmaculado después de todo― ahora más que [Escribir texto] . los oscuros nos pisan los talones. ¿Era esa la razón por la que Anika había estado actuando tan a la defensiva todo el día? ¿Qué era lo que estaba sucediendo? André leyó la preocupación en mi rostro. La respiración de André se había vuelto muy pesada.

―Esto me pone nerviosa Byron…―los ojos de Iris eran pequeños mares azules llenos de incertidumbre –. Iris tenía razón. Al entrar a mi habitación planeaba torturar a Anika con un interrogatorio. [Escribir texto] . Ellos no trabajan con planes. Había visto como André y Anika intercambiaron miradas durante toda la noche. –le respondió con la misma firmeza e intensidad. Prosiguió el guerrero –están muy confiados. ―El que no se amarren a ningún plan. son muy impulsivos. ese es su punto débil. ―¡Ya vámonos! –se integró Iris de nuevo– estamos llamando la atención. Su protección para mí era más que suficiente. ―Lo sé–. Y por ende les aseguro que a la hora de atacar cuentan con tu presencia– miró con firmeza hacia su compañero. Estar más al pendiente del ámbito que nos rodea. Eso no iba a pasarme desapercibido.nunca debemos agudizar nuestros sentidos. todos nos miran como si estuviéramos a punto de iniciar una guerra. la excusa para mi madre sería un aglomerado de trabajos pendientes. La manera de actuar de estos rebeldes es muy inusual. A Byron le pareció más prudente que todos pasáramos la mayor parte del tiempo juntos en mi casa. Pretenden que nos desconcentremos. no significa que sean estúpidos André. Después de la cena todos volvieron a retomar el rumbo. ―¡No van a lograr nada… jamás me apartaré de Leah!– su mano se aferraba con fuerza a la mía. Un grupo de chicos al que nuestra pequeña reunión les habían quitado el apetito nos miraban de lejos como si esperaran que comenzáramos a sacar de las chamarras bombas molotov o incineradores para autos. estaba casi segura de que a mamá cualquier excusa le daba igual. Nos pusimos en marcha. siempre y cuando estuviéramos bajo su radar. Pero apenas encendí la luz de mi habitación me tuve que tapar la boca para no gritar. ―No se les va a ser fácil. ¿De verdad crees que eso ellos ya no lo saben? Nos han estado vigilando… saben más de ustedes dos que de ellos mismos. Le sonreí como respuesta.

Le respondí enfurruñada― ¿Qué estás haciendo aquí? ―¿Qué clase de pregunta es esa? ¿No me escuchaste cuando dije que no iba a separarme de ti ni un segundo?– su semblante estaba serio de nuevo.―¡Dios santo! André me asustaste…― Anika se burló detrás de mí. ―¡Está bien!– habló Anika todavía detrás de mí. Saber que André pasaría la noche en la misma habitación que yo. ―¿No quieres que me quede?– su lindo rostro se ensombreció. Dije. Por suerte encontré un conjunto sin tantas nubecitas y más de chica cool con tirantes y de short. ―¡Pudiste haberte roto un hueso! – lo estudié parte por parte. Salí del baño colorada pero lo disimulé un poco asegurándole a la [Escribir texto] . me obligó a buscar entre mi ropa una piyama decente. Expresó orgulloso de su maniobra. Exclamó Anika entre broma. Siempre me olvidaba de lo demás cuando André se encontraba a un radio de distancia. Hablaba muy en serio. ―Siempre lo nota–. me había olvidado por completo de su presencia. ―¡No quise decir eso! Claro que quiero que te quedes… pero si mi madre llegara a enterarse… ¿Cómo hiciste para subir sin que nos diéramos cuenta? ―Le hice algunos estudios a tu ventana –. Me dijo con la diversión en el rostro. ―No pensé que eso incluía dormir en mi casa. ―¿Puedo dormir en éste sofá?– señaló el sofá chocolate repleto de peluches situado al margen de ventana. ―Es el único lugar disponible–. ―Eso me han dicho –. ―¡Entonces es perfecto! ―¿De esto se trataba esas furtivas miradas que traían desde la cena? ―¿Lo notaste? ― me avergoncé. ―Te asustas muy fácil–.

primero en la frente. Paso a mi lado con esa sonrisa suya de “Eres una niña mala” ―Es mi turno–. te dará tiempo de tomar una pequeña siesta–. La chica lo detuvo antes de entrar. Por desgracia no me creyó. pero en ningún momento los chicos bajaron la guardia. luego en ambas mejillas y culminó en mis labios. ―¡Oye!– lo jalé–. Su mano acariciaba mi mejilla con extremada dulzura. ¡Se lo debía todo a su magnética personalidad! Todavía no comprendía porque Anika le sostenía tanta aversión al chico. ―Ahora estas en la tierra. Intenta dormir–. y que su mirada de vez en cuando me [Escribir texto] . ―¡Adelante!– André le propinó una reverencia. ―¡Lamento mucho el que tengas que pasar por esto! ―No lo lamentes. Se te olvida algo. Su sonrisa angelical me aceleró el pulso. Hasta los chicos lo adoraban. Si era cierto que a veces era muy misterioso. ―No estoy cansado–. Mi sanador volvió a su respectivo sofá como perrito regañado. No se la merecía. todo este trabajo es exhaustivo para cualquiera. En la escuela todo seguía sin cambios. Me llevó de la mano como un padre a su malcriada hija. ¡Quería comérmelo! ―¡Buenas noches mi diosa! ―¡Buenas noches mi guardián! Los próximos tres días transcurrieron sin novedad. Tímidamente eche a un lado el arsenal de peluches y me senté a su lado. ―¡Yo no soy cualquiera! – le di un respingo por su arrogante comentario– ve a la cama. Se acercó sin reparo a la cama y me propinó un tierno beso. Era amable con todo el mundo incluso con ella. Bryce había alcanzado una popularidad arrasadora. ―Anika se tarda bastante. Estaban atentos a cualquier índice de peligro. Los suyos sabían a caramelo. Se lo hice saber.pelirroja que el agua estaba muy caliente. yo no lo hago–.

―¡Así que tú eres el sonado novio de mi amiga Leah! ―Así es–. Bryce continuaba con su expresión divertida. ―¡No me inspira confianza! [Escribir texto] . era amable y atento. Me dijeron que son muy buenas. El oscuro que yo conocía no le llegaba ni a los talones a este chico.desconcertaba. Eso demostraba lo decente y educado que era. él no podía ser uno de los oscuros…. ―¡Yo soy André Ángelus! El novio de Leah. ¿Había empleado ese tono abrupto por celos o desconfianza? La cara se me hinchaba de vergüenza. Pensé que venían en el paquete arcadio pero veo que me equivoqué–. ¿Cómo podía hacerle gracia todo aquello? ―Espero verlos el viernes en la feria. no faltaría por nada–. No comprendía porque todos sospechaban de Bryce. ―¿Puedo hacerles decepcionados. ―Tendré que enseñarte algunos modales. el resto de los chicos estaba investigando por los alrededores. Cómo mismo llegó se puso en pie y se fue. Bryce era inflexible. El miércoles se había acercado a la mesa donde nos encontrábamos sentados André y yo almorzando solos. Una de las cosas que André no parecía haber aprendido todavía. estaba pasando por alto la actitud descortés de mi novio. compañía? – sus seguidores se alejaron ―¡Claro! –respondí en un segundo al ver que la cara de André se crispaba. ¡Santos cielos! La sangre me hervía debajo de la ropa y no era por fiebre precisamente. pero no eran motivos para desconfiar de alguien. ¡Las personas los miraban a ellos de la misma manera! Así que esa hostilidad hacia él no me parecía justa. Solté la lengua encolerizada. ―¡Eso él ya lo sabe! –le di una mirada envenenada que ignoró por completo. ―¡No me he presentado como es debido! Soy el nuevo…Bryce― los comentarios chistosos no iban de la mano con André.

De igual manera no fue una mentira. ―¡Ah…! Hola Leah. ¿Qué quieres? ―Después de la feria…― ¿Cómo decirle esto sin delatar mi desaprobación?– mi madre organizará una cena en casa. Se regodeaba en mi humillación frente a sus frívolas amigas. El arcadio rubio me obligó a frecuentar más con Stephanie. ―Porque lo sé–. ―Porque lo sé. Me extrañó no ver a Preston por ningún lado. ―Espera… ¿Hablas en serio?– y ahora haría alarde de eso. Lo había dicho y no me retractaría. [Escribir texto] . Al sentir que había ganado la batalla me retiré y ninguno de los dos volvió a retomar el tema. Contra ataqué. ¿Habrían terminado? ―¡Hola Stephanie! –me examinó sin mucho interés. ―El profesor Foker no es uno de los rebeldes –. Pero ya estaba. ―¿Cómo estás tan seguro de eso? –lo desafíe. Un día antes de la sonada feria. Habló de manera tan natural y tranquila que cualquiera se hubiese creído paranoico con su anterior faceta. ―¿Y cómo estas tan segura de eso? –me devolvió el ataque. ―Ya lo sé… y no fue mi idea invitarte― ¡toma eso descerebrada! ―¿Ah no? ―Fue idea de Byron–. ella estaba sentada con su grupo de seguidoras. André prefirió esperarme en la salida de la cafetería. había sido su idea y ahora que se las arreglará él solo con eso. ―¿Por qué querría ir? No somos amigas–. un sacrificio doloroso para mí. No debía haber dicho eso.―El profesor Foker tampoco me inspira confianza y no lo trato de ese modo. con mis amigos y me preguntaba… si querías ir. ―Pues Bryce tampoco es uno de ellos.

Para ellos solo era una buena excusa para salir de casa y beber hasta emborracharse.―¿Por qué mentiría? –entendió mi punto y mi cara de absoluto desprecio a su persona. Todas las noches después de la cena André se escabullía a mi habitación por la ventana. era tan llamativo como su cabello. con un escote en “v” no muy pronunciado. Hasta ahora mi madre no había descubierto las visitas nocturnas de André a mi habitación. No tenía caso que mencionara la presencia de André en el lugar. siempre quería arrastrarme a todos los eventos sociales. Era un acto tan dulce y valiente que solo hacía que cada segundo que pasara me enamorara más y más de él. Si era posible me amarraría a un collar de perros para así evitar perderme de vista. para cuidar de mí. La segunda: porque Bryce asistiría y para ellos el chico representaba la maldad hecha carne. De todas maneras no creí que Anika fuera capaz de hacer milagros en mí. toda la escuela estaba ansiosa por salir de clases y reunirse con sus amigos en la aclamada feria esa misma noche. ―¿No estarás exagerando con la máscara? –Anika aplicaba miles de capas de rímel y no le veía intención de detenerse. El color de su mini vestido era púrpura. ―Nada que ver… vi como lo hacían en un programa de televisión. La primera: no se atreverían a dejarme ir sola a esa feria por nada en el mundo. ―¡Bien! Iré. Para mí era más una asistencia obligatoria por parte de mi madre. se había [Escribir texto] . Finalmente me creyó. ¡Mira como se ve Iris de perfecta! –no estaba exagerando. se me ocurrieron dos grandes ideas del porque se encontraban tan entusiasmados. si eso era posible. porque de él no esperaba menos. ¡Si mi madre supiera eso! El tan esperado viernes había llegado. Después de clases le dije a Byron que me llevara directo a casa. Ella se veía mil veces mejor que cualquiera. Los arcadios también asistirían. De vez en cuando Anika nos regalaba unos minutos a solas para que pudiéramos ponernos a cuenta sobre nuestro día o simplemente para acurrucarnos en la cama. La rubia había quedado mucho más hermosa que antes.

Respiré hondo y me aventuré. Ambas iban detrás de mí escoltándome.combinado una blusa de mangas largas color mostaza y una falda ceñida de cuero negro. Anika con el maquillaje se la había botado. Convulsionó la expresión de manera incomprensible– también eres una diosa. era perfecto. Yo me adelantaré–. el cabello recogido en una coleta alta con pendientes largos y brillantes. ―Bueno chicas dense prisa. ―Y las amigas–. ―Para eso estamos las hermanas. natural y angelical. Los dos arcadios vestían informal pero con elegancia. los chicos las esperan abajo. Perfecto para desfilar por una pasarela de moda. no muy cargado. a esos dos cualquier andrajo les quedaría perfecto. Al final ellas ganaros. pero las piernas me temblaban tanto que me preocupaba que terminara haciendo el ridículo en frente de André rodando por los escalones. ―¡Iris es una diosa! ― expresé mis pensamientos en vos alta. Byron tenía puesto un suéter de cachemir color verde y unos jeans. de un color miel suave. con un vestido de delgados tirantes que me quedaba un poco más arriba de las rodillas. ¿Pensabas que no me daba dé cuenta de cómo se miraban ustedes dos?– las tres disfrutaban verme con la nariz arrugada y sonrojada. te conozco. André estaba absolutamente perfecto en ese [Escribir texto] . Era una completamente nueva. No parecía la misma Leah simplona de Jeans y sudaderas. ¡Una suprema diosa! Y cuando me miré al espejo no me había quedado dudas de que era totalmente cierto. Antes de irse nos propinó un beso a cada uno como si fuéramos sus alumnas del jardín de infantes. Iris y Anika casi me empujaban por las escaleras para que bajara. ―Se te olvida quien eres tú–. Agregó Iris. ―¡Gracias por todo chicas!– las abrace a las dos. ―¡Wuao! Siempre había sabido que toda esa belleza estaba ahí –. Profirió mi madre al entrar a mi habitación y ver aquel monumento― ¡André se va a quedar sin aliento en cuanto te vea! –los tendones se me tensaron al escuchar aquello de labios de mi madre ―¿Qué? Soy tu madre cariño.

esta niña estaba en busca de su mayor reto. las ventas de pulseras y camisetas estaban a un lado de la enorme tarima donde se presentaría la banda de rock “the All-American Reject” una de mis bandas favoritas. Dijo Anika ansiosa. diría que jamás me hubiera dado de cuenta. entonces era capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera. ¡Era tan transparente! André me quería tanto o más que yo.atuendo. ¡Imaginaba a Stephanie Hope mirando por todas partes esperando encontrarse con el rostro sin emoción de Byron! Si a mí me gustaban los imposibles. ―¡Eres la diosa más hermosa de todo el universo!– me dijo al oído apenas estuve a salvo a su lado. Mi expresión no tenía comparación con la de André. Mi novio se debatía entre la sorpresa y la adoración. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca de la multitud ningún par de ojos dejo de seguirnos con la mirada. ―¡Y yo soy la diosa más afortunada de tener conmigo al guardián más apuesto! ―Entonces estamos hechos el uno para el otro–. La plaza estaba repleta de luces y chicos por todos los rincones. al cual todos estos sentimientos le eran completamente nuevos. Si podía llegar a conquistar a Byron…. nos habíamos perdido el desfile de las porristas. De no saber que mi chico era un arcadio. Y de esa misma manera tomo mi brazo y lo colocó alrededor del suyo. Todo el evento era a beneficio del orfanato “Isla infantil” a mi madre siempre le había gustado organizar eventos como estos. No pudo encontrar un mejor modo de decirlo que ese. se nos hace tarde –. Esta vez André tomo el volante. El noventa por ciento de las [Escribir texto] . una franela de cuello v sencilla con una chaqueta de cuero encima… cuando vi cómo le quedaban esos ajustados pantalones oscuros se me salió la baba. a ninguno les importaba. Y de eso no me cabía la menor duda. ―Démonos prisa. ya parecían aburridos de nosotros dos. y nadie podía negar que tenía el talento. los demás chicos me cedieron el asiento delantero. La feria ya había dado comienzo. De hecho. Esta vez las piernas me temblaron pero de pura emoción.

André parecía estar pasándola bastante bien conmigo. ¡Si no lo conociera! ―Querrás decir inspeccionando la zona –. Me miró suplicante–. y no traía esa expresión ensimismada que siempre tenía consigo. Dijo de la manera más inocente posible. Las cosas por los alrededores parecían ir marchando conforme se esperaba. ―En primer lugar. ―¿Dónde están Anika y los demás?– pregunté al darme la vuelta y no ver a ninguno de los chaperones. Y me devolvió a cambio un pequeño beso en la nariz. a pesar de que hablaba en serio y sin una gota de chiste. Disfruten de la feria –. ―Me molesta que se tengan que privar de muchas cosas por mí. ―Anika sabe cuándo hacer lo que debe y no lo que quiere. Es nuestra noche. ―¡Tienes razón!– lo abracé con fuerza. No la eches a perder. ―¡Mamá esta increíble! ―Debió haberle llevado mucho trabajo–. Le dijo André. ―No creo que Anika piense lo mismo. ―A ellos les divierte más eso que cualquier otra cosa.personas sabían que se trataba de mí solo porque me veían colgada de la mano de mi príncipe. ―¡Hola chicos! ¿Qué les parece la decoración?– preguntó mi madre apenas nos acercamos. ―Dando una vuelta–. Se mostró animado con mi comentario. se supone que ninguno de nosotros debería siquiera pensar en estar aquí esta noche… así que deja de culparte por todo –. Se fue casi corriendo detrás del profesor. Hasta ahora este contaba como uno de mis momentos favoritos con mi arcadio. ¡Cuánto deseaba que las cosas siempre estuvieran así de bien! [Escribir texto] . Uno de los profesores de mi escuela se acercaba con aspecto extenuado cargando una maleta de más franelas timbradas con el logo de la banda ― ¡discúlpenme chicos! Tengo que seguir trabajando. ―¡Oh sí! Pero obtuve mucha ayuda–.

―¡Será un placer!– le sonrío ocultando el pánico que lo invadía por dentro. quería que me invitaras a tomar algo… ―Byron se atragantó. Le aseguré a Allison que pronto volvería de regreso. [Escribir texto] . dejándola a ella repentinamente sin aliento.Allison brincaba cerca de la gigantesca tarima… sus amigos Mark y Ben estaban con ellas. si de esa forma averiguaría algo más sobre sus recuerdos vinculados a la noche de terror que paso en mi casa. bueno. ―¡Allison! ¡Allison! ―¡Wuao! Leah… te ves como una de esas niñas bien–. Supuse que era un cumplido. Stephanie se nos atravesó en el camino con su ceñido y revelador traje de porrista. Si le había parecido muy lanzada. escuchamos y cantamos de memoria un par de canciones. ―¡Al fin los veo!– exasperaba―¿Pero… donde esta Byron? ―¡Aquí estoy!– apareció detrás de la diminuta porrista. entonces valía la pena el sacrificio. Tuve que gritarle para que pudiera escucharme entre la algarabía. ―¡También es una de mis favoritas! La banda finalmente se presentó. Pero por los momentos al rubio le convenía su actitud tan “colaborativa” por decirlo de alguna manera. tenía que esperar a conocerla mejor. ―¿Te gusta la banda? ―¡Me encanta! Es una de mis favoritas. André soportó nuestros gritos por un buen rato hasta que me ofreció ir por unas bebidas. ―No sé si debo decir gracias o… ¿Cómo te atreves? –escuché como André contenía la risa y Allison no se molestó en disimularla. ―¡Ey! Hola… ―¿Me buscabas? ―Si….

En su mirada se reflejaba la mezcla de incomodidad. A pesar de que Byron me sostenía con firmeza por la cintura. me la estaba pasando bien después de todo. ¡le estaba huyendo a cualquier prospecto que se atreviera a invitarla a bailar! ―¿Sabes bailar?– le ofrecí mi mano. ―¡Es posible!– Contestó con expresión posible que sea mi olor natural! ―¡Gracioso! [Escribir texto] serena ― ¡como también es . ―¡Relájate Leah!– no me gustaba cuando empleaba ese tono conmigo. Sentía por todo el lugar la tensión que emanaba de él. Resultó que la mano que aún mantenía en el aire. Al menos me quedaba mi propia diversión. Dijo con una sonrisa burlona. ―Supongo que esa parte del manual no me la aprendí –. Cerraba los ojos cuando pasaba cerca de André. No quería ni imaginar lo mucho que le había costado acceder a tal cosa. Mantuve mis distancias. Ahora la sostenía Bryce. Una extraña sensación recorrió por mi cuerpo. Era la primera vez que experimentaba algo como eso. ―Estoy bien…―me asió un poco más a su cuerpo ―¿Estabas fumando? Hueles un poco a humo– pregunté sin pensar. recelo y desconfianza ante el acercamiento que Bryce y yo manteníamos. ―¿Te molesta si la complazco con un baile?– la mirada que le propinó al arcadio fue tan inocente que el mismo André se quedó sin excusas para negarse. pero no por la persona esperada. Mi amiga Allison se perdió de vista en cuanto comenzaron las canciones lentas. Me daba cuenta repentinamente de momentos en los cuales André fingía prestarle atención a la música. ahora Byron me pagaría con creces todas las amonestaciones que recibí de su parte. No iba a dejar de preocuparse de todo en ningún momento. Me cedió ante el chico con aspecto de motorizado. fue tomada.Los vimos alejarse hasta desaparecer de nuestras vistas las dos cabezas rubias. cuando en realidad estaba metido en su pequeña cabecita maquinando.

. Ya no bailábamos. Su tono de voz se había vuelto indiferente.―¿Te incomodo? – preguntó cuándo me retorcí un poco intentando separarme más de su cuerpo. como te pudiste haber dado cuenta. En la biblioteca. André y la pelirroja siempre lo supieron. ¡Yo gané! ―¡Eres un mentiroso!– las malditas lagrimas venían en camino.. Pero piensa en esto Leah… tu llega ste a confiar en mí. ¡No podía ser posible! ¿Por qué él? ¿Por qué Bryce?– tenía que acercarme a ti de manera que no te sintieras amenazada por lo que era. no era de esa manera como la recordab a. ―¡Estás aquí porque tienes que decirme algo! ¿Recuerdas? ―Claro que si… pero no tengo prisa ¿Y tú?– le divertía mi impaciencia. Pero…. ¿Porque precisamente en este momento?– te pedí que confiaras en mí y no quisiste darme una oportunidad– las pupilas se me dilataron. La vocecita de la otra noche venía a mi mente. ―¿A qué te refieres? ―Parece que nunca me escuchas. y ciertamente Bryce no mentía―¡sabes que no te haré daño…!― ¿Por qué su voz se me hacía tan familiar? Se trataba de Bryce ¡por supuesto! Su voz me la había grabado desde el primer momento que me habló en aquella biblioteca. ―Él no es el que me preocupa–. ―Mi novio parece estar algo intranquilo. Con disimulo lo miré. ―¡Suéltame Bryce! ―¡Lo haré!.. ―Por eso estoy aquí… precisamente–. Me obligó a mirarlo a la cara― ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ―Claro. ―Sigo sin comprender Bryce… y el tiempo se nos acaba. ―¡Ya te dije que estoy bien! ―No es lo que tu novio piensa… nos está mirando como si de un momento a otro te secuestraré–. ¡Yo era tan estúpida! ¿Cómo pudo [Escribir texto] .. ¿Pero por qué eso viene al caso? ―Porque te equivocas… esa no fu e la primera vez que nos vimos ―.

engañarme tan fácilmente? ¿Por qué me empeñaba en creer que era bueno cuando las señales que enviaba eran tan obvias? No las pude contener más… apenas me liberó de sus manos. quede paralizada en medio de la multitud y las cataratas se abrieron. Solo me desahogué en sus brazos mientras la música seguía sonando como un eco a nuestro alrededor. Byron había desaparecido y André lo había suplantado. [Escribir texto] . No lo miré.

―¡Lo sabía!– exclamó la chica― ¿Tú cómo te encuentras Leah?– al verme cabizbaja se entristeció. Sí. A la primera que visualizamos fue a Iris. ―Si es posible. ―Si lo haremos. Si André pretendía que con eso me consolaba estaba bien lejos de lograrlo…. y esto sea una trampa. ―¿Dónde está?– preguntó Iris con el ceño fruncido.Saltó la rubia con mejor actitud.. ―Se ha ido– le respondí. esperando que con eso desistieran de cualquier otra idea. solo hacía que me sintiera más culpable. A ndré me arrastraba por la mano en medio de la multitud. si piensas que lo rastrearan sin la [Escribir texto] . ―Nuestras sospechas sobre el chico Bryce eran ciertas. fue nuestra. ¡Tal vez eso es lo que quiere! Que lo sigan. ―No me parece la mejor de las ideas… seguramente no está solo. por no tener más cuidado–. Detrás de ella venía Anika a toda prisa. ―¿Qué ha pasado?– se adelantó Anika. ―¡Nos arriesgaremos!– el cólera me había secado las lágrimas. después que Leah. ―Espera un momento…― Anika se sacudió con desaprobación― ¿Quieres que las dos nos quedemos?.Capítulo 9. el que me exoneraran de la culpa. Anika tú te quedaras con ella y no la perderás de vista. y por su semblante empalidecido supuse que ya lo sabía. ―No es tu culpa Leah. ―¡Tenemos que avisarle a Byron! ―¿Y que van hacer… seguirlo?– todavía lloriqueaba.. este a salvo en su casa. ―Pero podremos seguirlo– . Debí escucharlos antes. ―¡Estoy bien! Lo siento.

. ―Todos sabían de este plan… menos yo. Nos creías paranoicos cuando decíamos algo negativo del chico. Me quedé corta. ¡Y eso es todo! ―¿Hay un plan? ―Todos sospechamos desde un principio de Bryce. ¡Sabíamos que el sujeto era peligroso! Y es por eso que Anika y tú se van a casa. ¡Debiste haberme advertido al menos! ―Antes de que te molestes Leah. el otro día. ―¡Anika!– lo ignoré y me apoye en la única persona con la que podía conseguir lo que quería― ¿Por qué es importante que yo participe de la búsqueda? –la arcadia rodaba los ojos entre el rostro indignado de André y el mío. No sabía porque para Anika yo era tan indispensable en el plan de rastreo. ―Salí porque creí que algo se quemaba… [Escribir texto] . piénsalo. si te contábamos algo de este plan te ibas a negar rotundamente. ―No.ayuda de Leah estás equivocado–. Por algún motivo decidió que aliarse conmigo era lo conveniente. Me miró de soslayo con la indignación en la voz. sobre algo que quería decirte aquí en la feria. pero cualquiera que fuera el caso era mejor que quedarme en casa sin poder hacer nada. ―No importa sin nos tardamos toda la noche buscándolo… Leah se quedara en casa contigo. ―¿Qué fue lo que te hizo salir de casa y darte cuenta que algo no estaba bien? – lo pensé unos segundos. Seguiremos con el plan. se lo comenté en seguida a André ¡Él fue el que planeo todo!– me explicó Anika. Y si me presencia ayuda de alguna manera yo iré. Ya lo dije–. así que cuando escuché esa conversación tuya y de él. ―Mi decisión también cuenta André. La mirada de André hacia la arcadia seguía siendo severa y acusadora. No lo harás. ―¿Recuerdas la primera vez que Bryce se apareció en tu casa? ―Sí–.

Los miré a los tres con la decisión en los ojos. al arcadio rubio no parecía molestarle mi presencia en el asunto. ahora tú también puedes porque eres su sucesora. ―Hubo un cambio de planes– .. ¡por favor Leah piensa con sensatez. A unas dos cuadras más al norte.Le saqué una satisfecha sonrisa a Byron. ―Entonces ya está dicho. mientras bailaba con él. ¡Lo siento André! Pero yo también soy una arcadia. Al visualizarnos corrió a nuestro encuentro. pensaba que se trataba de los viejos libros de la estantería. ―Será más fácil con mi ayuda. Y bueno. Minutos después de que Anika usara su don para conocer la posición de Byron.―¡Exacto! … la segunda vez que Bryce estuvo en tu casa… ¿N o experimentaste algo similar? ―Umm si… pero creí que eran las velas… ―¿Estaban encendidas? ―No―. y de repente el apareció… y bueno…. ese respectivo olor a cenizas me inundó. Iré con ustedes…. podemos encargarnos de esto!– me miraba con vehemencia. ―¡Eres indispensable para encontrarlo! ―… bien… ¿Pero… eso quiere decir que ustedes no pueden percibirlo? ―Lamentablemente no. El rompecabezas comenzaba a tomar forma – espera… ahora que lo pienso… cuando vi a Bryce en la biblioteca. Luego se fijó en mi curioso. ―me respondió Iris– la diosa de las mentes Zoé. también lo noté. para dirigirse de nuevo a André― ¡creí que nos acataríamos a tu plan!– a diferencia de André. Esta vez ni André ni nadie me iba excluir de la misión. hace r ato.. era la única que podía percibirlos de esa manera… ella decía que se caracterizaban por desprender ese característico olor a infierno. ―¿Así que no nos equivocamos?– fue lo primero que dijo. Anika se regocijó en silencio al [Escribir texto] . Yo también quiero luchar–. y no se hable más del asunto–. ―¡Al cual no estoy de acuerdo! . se lo hice saber y el solo bromeó con eso. lo encontramos a las afueras de la plaza...

Las enormes casas las habíamos dejado atrás hacia rato. Byron nos nutrió de información detalle por detalle. ―¿Puedes sentirlo cerca Leah?– me habló Iris. ―¡Creó tener algo– les avisé. ―En el carrito de los helados… para ser pequeña puede ingerir toneladas de lo que sea. ―Estoy completamente seguro que fue por aquí. Después de unos exhaustivos minutos me pareció conseguir algo… un perceptible. ―Te dije que tenías un don especial–. – nunca imaginé que pudiera hacer algo como esto. Me sentía como un sabueso olisqueando por todas partes. Bryce no parece una de esas. Unos cuantos galpones eran los que se encontraban a nuestros lados. ―¿Cuál fue el camino que tomó?– André los interrumpió de forma teatral. señalándoles la dirección por la cual percibía su esencia. ―¿Byron estas seguro que fue por aquí? ―Sí. A los pocos minutos ya estábamos corriendo calle abajo siguiendo el camino por donde transitaron. ―¡Oye! Por cierto… ¿Dónde dejaste a la porristas? – Iris le preguntó. André me esquivó la mirada con preocupación y absoluto desacuerdo. El lugar en donde nos encontrábamos era uno de las zonas habitadas por las personas más poderosas y adineradas de la Isla. hasta donde Byron los pudo seguir a pie. Su olor seguía impregnado en mi vestido desde nuestro baile en la feria. ¿Por qué? ―¡No lo sé! En esta zona viven las personas con más prestigio en toda la Isla… y a decir verdad.escuchar mi respuesta tan imponente al igual que Byron. Al final llegamos a una calle ciega. Mi mejor amiga me palmeó la espalda con cariño. [Escribir texto] . pero débil olor a cenizas mezclado con el aroma amanerado de la fragancia de Bryce. Eran solo unas cuadras más abajo de la plaza principal.

seguía vistiendo el mismo atuendo que tenía en la feria. traía puesta botas de cuero rojo alto y unos shorts rotos y desteñidos. ―¡Por primera vez escucha lo que digo y quédate detrás de mí! ― Ya André se encontraba a mi lado gruñendo entre dientes. ¿Me pregunto… por qué solo tú puedes percibir nuestro olor? ―¿Qué es lo que quieres? – Byron no parecía tener ganas de jugar al escondite. de haberla escondido no nos hubieran podido encontrar. En el grupo se encontraba una chica paliducha de aspecto llamativo. ¡Como si se trataba de otro Bryce! Uno completamente diferente. pos sus bíceps bien ejercitados deduje que no era el pacificador de la manada. vestía solo unos viejos Jeans y una franela sin mangas que mostraba una notoria cicatriz en el hombro [Escribir texto] . El cabello negro azabache que brillaba por el puro resplandor de la luna. Una tomó posición al lado de Bryce. entendí las palabras de Byron. pero de alguna manera ahora se veía amenazante ante mis ojos. las otras dos se colocaron hacia los lados. ―Y es exacta mente donde nos querían tener…―cuando comenzaba a percibir el olor mucho más fuerte. ―Seremos específicos. ―¡Es una trampa! –musité. El forzudo que se encontraba al otro extremo era moreno.―¿Su olor llega hasta aquí? Es una calle sin salida– dijo Anika demostrando lo inquieta que estaba. Por último estaba el más intimidante. cabeza rapada de la misma manera que Bryce. Anika y Byron se plantaron en frente de los dos como fieles guardianes. ―No está solo André… son varios. Al minuto tres sombras más se hicieron presentes. Iris. Los susurros que habíamos estados escuchando en la neblina se convirtieron en sombras frente a nosotros. Un sujeto rubio con cabello largo hasta los hombros. Bryce fue el primero en dejarse ver. Conforme se iban acercando se podía diferenciar cada quien. ―¡Tienes buen olfato Leah!– esa voz era inconfundible―¡bravo! Son inteligentes…. sus ojos no los detalle desde esa distancia… aunque podía jurar que la había visto en alguna parte.

Había agravado un poco su tono de voz…. André no se vio afectado por sus ofensivas palabras― ¿Sabes? Mi amigo aquí presente. ―Dejemos la diversión bien atrás… no nos hagan perder el tiempo. Al igual que yo. Para ser diminuto poseía una voz grave― ¿Los hicimos esperar bastante no es así? ―¡Al grano!– ya Byron se desesperaba. ―¡Relájate fortachón! Solo nos estamos divirtiendo. ―Tranquilo Gavin… somos mayoría– apenas eran cuatro y nosotros cinco. ―¡Y bien…! Heme aquí–.izquierdo a la cual no se le veía fin. actuando como pacificador intermediario. Sus músculos temblaban. era a la que más le costaba controlar [Escribir texto] . debatiéndose entre la furia y la estabilidad… estaba a punto de saltarles encima. ―Ustedes tampoco se han portado muy bien con nosotros que digamos– mi portavoz respondió a la defensiva. en lo que se debía a Anika. ―No tenemos que llegar a eso… somos lo suficientemente maduros como para llegar a ciertos términos–. ―¡André! –le respondió tajante. ―¡Entonces vamos a la parte interesante de una buena vez Evans!– el grandullón estaba ansioso. me estuvo diciendo que te has portado como un idiota con él… y resulta que con los míos nadie se mete–. ―¡Oh claro! –él sujeto era tan impertinente– he oído hablar mucho de ti… eres el perro faldero–. Le dio unas palmaditas juguetonas en la espalda al inexorable Bryce. ―¿Y tú eres…?– le dedicó una mirada miope. Las arcadias se mantenían en una aparente calma. Por su apariencia diría que era un chiquillo de suburbios. Planteó André. ―Tienes toda la razón… y mi compañero se disculpa por eso–. imaginaba que la pobre estaba empleando su mayor esfuerzo por mantenerse en esa posición. pero solo un poco. Pero por su actitud sobrada sabía que me equivocaba. no podía demostrarle a André que él tenía razón y había sido un error haberme llevado con ellos. André contraía los músculos. ¡Por alguna razón sus incoherencias me ponían de los nervios! pero tenía que controlarme.

Ya que llegamos a ese punto. ―Como aplaudo tu facilidad para mentir. pero realmente no sabían nada. si uno de los de arriba invade nuestro territorio le montamos casería– por la postura más natural de Byron. Es de los nuestros. cuando presenció en primera fila el espectáculo de tu arcadia. ¡Ésta si me daba miedo! ―¿Cuál es el empeño en tener a Leah en su banda? ―Porque no somos idiotas… no pretendan que no nos damos cu enta de cómo protegen a la arcadia… no nos quieran hacer creer ahora. Solo ustedes cuatro emigraron de Arcadia. ¿No lo sabían? Se valieron de sospechas y suposiciones. Bueno… digamos que la hermosa freak es amante de los espectáculos. Anika los observaba a todos de manera enigmática. ―Muy tentadora. y no dejaremos que se contamine con rebeldes de la tierra como ustedes. pero me temo que es demasiado tarde para eso… sé que tienen a la chica del millón de dólares y la queremos– ya había dejado la máscara de comediante y puesto la de Jack el destripador.. ¿No es cierto Beth?– la chica me miró con un brillo divertido en los ojos –. ―¿Qué los llevó a Leah? ―Claro. Su mirada se clavó severa en Byron– no me hagan perder la paciencia. No llegas ni a un mes de estadía aquí en la tierra y mira todo lo que has progresado–. El chico Evans fingía meditar en la propuesta. Porque sabemos que no lo es. por supuesto que la protegemos. la chica no traía boleto en ese viaje. Mi chica la conoció hace unos meses. El saber que solo eran rebeldes curiosos y ansiosos por una buena historia les permitía tantear mejor el terreno. ¿Contaba eso como una ventaja para nosotros? ―Esto es ridículo.sus emociones.. ¿Creyeron que dejaríamos pasar su visita desapercibida? Somos algo territoriales. Ella siempre sopesaba algo que no terminaba de concluir ―¿Por qué no establecemos un acuerdo? ninguno de nosotros se meterá en sus asuntos si ustedes no se meten en los nuestros –. que es como cualquier otra. la noticia de Evans le había dado tranquilidad. desmembrando a un indefenso animal con solo abrir la boca– desmembrar era una definición bastante fuerte de lo que había [Escribir texto] .

El rubio transpiraba. Las palabras salieron de su boca cómo un gruñido. ¡Gracias a ellos te volviste más interesante!– chasqueó los dedos impacientándose –. Podía manipular a la madre naturaleza. Las arcadias ya no disimulaban serenidad. Bryce intervino está vez. ―¡Son ilusionistas! – escuché a Byron balbucir muy bajito. Nos pertenece. ―Ustedes eligieron–. [Escribir texto] . pero se acercaba a los hechos. ―¡Leah solo es una arcadia con un don poco común!– Byron intentaba minimizar las cosas. ―Ya fraternizamos con ustedes de la manera más amistosa que tenemos… es mejor que nos las entreguen antes de que nos veamos obligados a usar otros medios. Esta mujer era la causante de los drásticos cambios climáticos. que ya no eran suposiciones. Ambos Evans con expresión morbosa y los dos Bryce inquebrantables. El musculoso de nombre Gavin acechaba con solo una mirada. ―¡André! –exclamó Byron. André había acertado con sus suposiciones. En todo caso nosotros la vimos primero. Al menos ya sabía de donde conocía a la chica– mi querida Beth se dispuso a seguirla y apenas descubrió donde vivía no los hizo saber… estuvimos a punto de desistir y dejar de seguirte hasta que tus queridos amigos aparecieron. todos nos dimos cuenta de algo: habían dos Evans y dos Bryce frente a nosotros.sucedido realmente en esa cancha. Referentes a los otros dos que ahora eran cuatro. pero luego de enfocar bien la mirada. ―Sobre mi cadáver –. provocando de esa manera que unas enormes nubes negras se adueñaran del infinito cielo. Las fosas nasales del oscuro se dilataron encolerizadas. ―Con un don muy interesante del cual no me molestaría beneficiarme. Beth elevó las manos hacía el cielo. ―Pues ya está con nosotros…― André protesto. se habían puesto alrededor de André y de mí de manera defensora. Detrás de su espalda sacó una enorme daga que brillaba en la oscuridad. Por un instante creí estar viendo doble por el miedo que me controlaba. Había un tono enfermizo y morboso en sus palabras.

Algo me decía que este enfrentamiento no terminaría favoreciéndonos a nosotros sino a los rebeldes. lanzó al aire la espada que sostenía en la mano desapareciendo de la vista de todos para luego aparecer clavada en la espalda del doble de Bryce. Uno de los dobles de Evans se abalanzó sobre Anika. Si era posible. Iris sostenía espinas de rosas en las manos. ¡Si había un modo de impedirlo! Entonces yo lo encontraría. Anika creó un enorme arco y su respectiva flecha con la poderosa luz que provenía de sus manos. más que nunca. En menos de un minuto los cuatro habían efectuado sus gloriosas transformaciones. Los puños de ambos destilaban una especie de neblina oscura. y aunque no traía ninguna arma física consigo. me provocó escalofríos. Ambos eran ilusionistas. pero la audaz pelirroja lo derribó con la flecha segundos antes de que llegara a tocarla. El arcadio se incorporó y mostrando una irónica sonrisa. ahora parecían brillar más que antes. Este hizo un sonido semejante al choque de las olas en el malecón. Resultó que ahora no había uno ni dos Evans… sino tres. sabe Dios de donde la había sacado. sorprendiéndole con el puño en la boca. Mis guardianes tampoco iban a quedarse con las manos cruzadas. André aún se mantenía a mi lado. Estando con André absolutamente nada me podía pasar. Me llenaba de valor y confianza. ―¡Tranquilízate! Él estará bien– mi novio me apretaba con fuerza a su espalda. ―Para la próxima apuntaré al objetivo. Byron portaba una reluciente espada que. [Escribir texto] . El otro saltó encima de Byron.parecía ser poseedores del mismo don. El doble de Evans se desvaneció en el aire. el poderoso campo de energía que había creado alrededor de los dos era impenetrable. ―Tu quédate quieta amor… nadie te va a tocar–. La cara fruncida de Evans. ―¡Vas a perdonarme por lo que voy hacer… pero los chicos necesitan mi ayuda! ―¡No lo hagas Leah! Por lo que más quieras mantente al margen… deja que ellos se encarguen de todo. Ver sangrar a Byron me sacó un grito ahogado. Escuchar su protectora voz.

Su semblante destrozado me desgarraba el corazón. Permanece dentro del campo de energía. Nos llevarán ventaja de todas maneras. ― Y serán los mismo contra cuatro.. la lucha se detuvo. [Escribir texto] . ―¿Leah? Cerrar los ojos era lo más conveniente si quería seguir con esto y no ceder ante mi sanador. se apartó. Si miraba hacia atrás. pero como su diosa mi deber era luchar junto a ellos. André esta vez no intentó detenerme. ―¡Lo sabía! Sabía que no eras una arcadia ordinaria. dándoles la cara a nuestros adversarios. Ni siquiera Byron. Finalizaba el cambio cuando la apariencia humana quedaba bajo aquella luz arcadia. Como esperaba. En un pestañar el sanador había hecho visible su transformación. Bryce fue el primero en darse cuenta de lo obvio. Lo primero que recorrió mi cuerpo fue el calor… siempre advertía cuando el cambio se generaba. El campo de energía se había desvanecido. ―¡Mierda!– fue la expresión de Evans. El sanador. cuando me plante frente a él. ―Precisamente por eso tengo que salir… por ti y por todos. La mano de André se aferraba a la mía con fuerza. ―Pero al menos estaré tranquila al no quedarme de brazos cruzados viendo como lastiman a mis amigos. sabía que encontraría las expresiones de mis guardianes visiblemente consternadas. La energía que sentía fluir por todas mis venas era lo siguiente. ―¡Hazlo por mí!– me habló suplicante―. Esto iba a ser más difícil de lo que pensaba. Tanto los arcadios oscuros como supremos se encandilaron con la radiante luz que provenía de mí. Los otros dos todavía no cerraban la boca.―Mira a tu alrededor André… Byron está sangrando ¿Te parece que es una pelea justa? Ellos son quién sabe cuántos contras tres. adoptando una posición guerrera. ―Bryce tiene razón… no soy una arcadia ordinaria–. Toda la belleza era majestuosa. Nadie lo intentó.

Les sonreí. [Escribir texto] . Algo estaba por acontecer detrás de mí. quería que supieran que sabía lo que estaba haciendo.―¿Quién eres tú? –el destripador. La mejor respuesta no estaba en las palabras. en efecto había bajado la guardia. Les di la espalda a los oscuros. Los rostros supremos se tensaron. sino en las pruebas. mientras de ese lado mis arcadios permanecían mirándome llenos de incertidumbre.

―Será mejor que nos pongamos al día. esta vez Bryce tomaba el timón del barco. y Byron nos escoltaba unos pasos más adelante. Iris y Anika caminaban detrás. la pobre seguramente está preocupada sin saber dónde estaba. Los demás al igual que yo. el auto de mamá no se encontraba por los alrededores…. La porrista apenas nos interceptó salió corriendo a nuestro encuentro. Evans y Gavin no mostraron renuencia ante las palabras de Byron y la chica tampoco. ―Y tú eras su preceptor…―Anika estaba más cerca que antes. Algo me decía que debía confiar en mis instintos. La plaza estaba quedando vacía. Al parecer hay muchas cosas las cuales ignoramos–. no podía perder las fuerzas y desfallecer en ese momento. aunque la expresión de André era devastadora. S [Escribir texto] . ―¡Lo soy!– me tembló la voz. André tomó de nuevo su posición protectora a mi lado. ―Lo era–. Dos Bryce se plantaron frente a mi… uno me observaba con curiosidad y el otro sonreía irónico. Bryce no se inmutó. Lo que nos dejaba en medio a los dos. no podía dejarme llevar por las emociones.Capítulo 10 entía las manos paralizadas. Escuché a Evans reírse en voz baja de la escena. no tenían la menor idea de lo que estos arcadios se referían. Ya eran pasadas las once. Byron regresó a su forma mortal. Dijo el otro con media sonrisa. ―Supongo que… esto explica muchas cosas…―habló el curioso– eres la diosa de las mentes.

―¿Y por qué no? ―Se canceló–. Conducía con la mirada fija en el frente. llegaré a casa en cuanto pueda” “Te quiero. ―Tendremos tiempo para encargarnos de eso― aun sostenía los ojos clavado en la vía. Le escribí un mensaje. ―Ya no habrá fiesta –. Leah. Las ganas de llorar me quemaban en la garganta. no me atrevía a llamarla y escuchar sus sollozos preguntándome donde estaba o que me había sucedido. ―¿A dónde vamos – le pregunté a André. “Mamá no te preocupes estoy bien. pero a esas alturas cualquier anormalidad me resultaba normal proviniendo de ellos. Le respondió su querido tormento. Conocía esa actitud.” [Escribir texto] . quisieran ellos o no. ―Al menos quisiera avisarle que estoy bien –Anika me facilitó un teléfono celular. imaginaba que mi madre pensaría lo peor. era la que usaban para intentar no decirme muchas cosas. Por el retrovisor me fije en Anika. ―Mi madre debe estar muy preocupad a…―estaba consciente de que mis quejas les resultarían innecesarias en una situación cómo la actual. Los rebeldes nos seguían en sus respectivas monstruosas motos. No tenía idea de que cualquiera de ellos supiera manipular uno. No me importó.―¿Dónde estaban metidos? Tengo horas esperándolos… se suponía que me habían invitado a una pequeña fiesta en la casa de… ella– me miró con desdén. nadie me miraba a la cara. dado todos los infortunios que me habían pasado los últimos días. No era el momento perfecto para lidiar con Stephanie. Le dije tajante. Nadie se molestó en mirar hacia atrás cuando la dejamos parada en medio del lugar con los ojos hirviendo en cólera. Iba a descubrirlo. No les prestó demasiado interés a los nuevos integrantes. Después lidiaríamos con eso. ―A la vieja cabaña. Esperaba que con ese mensaje al menos se tranquilizara un poco. Instintivamente André aceleraba el motor del deportivo. Me dedicó una mirada envenenada.

―Yo también–. ―Las cosas en Arcadia no parecen ir muy bien… para muestra un botón–. ―Tienen a una bomba de tiempo en sus manos ―. y la otra… ¿Cuántas eran las de perder? Esa pregunta la pospuse muchas veces… y la seguiría posponiendo. ―Me quedare afuera–. ―Me parece un lugar conocido–. ―¡Esto es gracioso!– Evans jugaba con unos azulejos de madera que servían como decoración en la media pared de la cocina – ustedes realmente no saben lo que tienen. ―¡Por todos los dioses! –exclamó entre risas nerviosas ― ¿Cómo diablos es que siguen con vida? ―No nos importa el motivo por el cual no han intervenido… pero sabemos que cuando eso suceda no nos quedaremos de brazos cruzados. ―Lo sabemos… y por eso la protegeremos–. Evans paso por alto el tono de Byron– en lo que los oscuros de Arcadia se den cuenta… van a iniciar una guerra. Byron con su habitual desconfianza se nos adelantó. Evans y Bryce compartían la misma moto. Me señaló– les hace falta la harina del costal. Evans abrió la boca dramáticamente. la manzana del pecado. ―Hablemos adentro– . Evans se regodeaba en sus irónicas palabras. El tono que Byron había empleado era amenazante pero disfrazado con capas de sensatez.No. Las cosas dentro estaban tan cual las recordaba. Se bajaron al vernos. el ángel en el cielo… [Escribir texto] .Byron nos señaló la caliente cabaña. Aguardó Iris. El resto seguimos al rubio imponente. lo mismo Beth y el grandote Gavin. ―Ellos ya lo saben–. Mofó la motorista. Ni de cerca mamá se quedaría tranquila con ese mísero mensaje. Por todo el trayecto me hice infinidades de preguntas… entre las cuales incluía las de nuestras posibilidades de ganar en caso de que se reiniciara la batalla…. Los motorizados ya se encontraban frente a la cabaña.

―¿Por qué? –André bufó. ―¡Eso no puede ser posible! –Bryce se regocijaba en la evidente amargura de André. En cuanto lo vi sabía que lo había visto en algún lugar. Si no me crees pregúntaselo a la arcadia de cabeza roja. El rey Darién había encomendado a mi mentor para una pequeña prueba a los novatos más destacados…. Todos la mirábamos a ella esperando respuestas. ya nada tenía sentido…mi nacimiento consistía en proteger a la diosa… estuvo bajo mi cuidado… y fallé– estaba segura de que nadie se esperaba escuchar algo como eso de los labios de Bryce. Anika y yo nos encontrábamos entre el grupo. Ese día murió a traición… Después de su muerte decidí unirme a los oscuros.―Ya lo entendieron Evans– se incorporó Bryce del sofá en el cual se encontraba inexpresivo–. ―La pelirroja y yo nos conocimos en el palacio. es lo mejor. ―¿De qué iba la prueba?– le preguntó Gavin. y creo que es la mejor opción que cualquiera pueda tomar… debemos de unir fuerzas… por ahora–. ―Pero lo es André. ―Trabajaríamos un día entero al cuidado de la mismísima diosa Zoé. pero ahora recuerdo de dónde. Evans se retorcía en una sarcástica carcajada. ―Bryce era uno de los guardianes… ―¿Qué? –Byron lo miró de arriba abajo con detención. ―No puedo creer que las cosas se puedan volver más divertidas que antes… resulta que uno de los rebeldes de la tierra es uno de los fieles guardianes de la diosa de las mentes… ¿Cuándo pensabas soltarlo y convertirte en el más valioso del grupo? [Escribir texto] . El grandullón murmuraba algo ofensivo por lo bajo. En mi opinión. André convulsionó el rostro en desaprobación –te guste o no arcadio pecaminoso. ―Así es… a Bryce lo entrenaban los ilusionistas para ser el prece ptor de la sucesora de la diosa Zoé cuando llegara el momento indicado. Anika sobresaltó la mirada. ―…Lo que Bryce dice… me parece lo mejor.

pero no tenía muchas opciones. ―En todos los mund os hay maneras de persuadir… y Arcadia no es la excepción. La expresión de Byron se suavizó pero la de André seguía severa y sin el menor indicio de querer ceder. Su mundo ya no es mi mundo. ―¡André…!– lo tomé con fuerzas por la mano– estoy de acuerdo con ellos. Lo mejor ahora es que nos unamos a ellos para esta misión… queremos entrar a Arcadia… y Bryce sabe cómo hacerlo. ―Entonces tienes tanto derecho de la chica como ellos…―Evans tentaba a mi sanador con cada palabra.Anika apretaba los puños. la diosa es tu responsabilidad tanto como la de ellos. me sacaba del foco. De esa manera nos deshacemos de ellos y su radar y ustedes recuperan a su querida arcadia– respondió el sardónico. ―Ya no importa. No me convencía su teoría. me uno a tu causa. ―Eso sí que no. Las confesiones no me dejaban estabilizar. no sabía si era por la ganas de destrozar al inconsciente de Evans o por la enorme tristeza con la que Bryce había soltado cada palabra ―Deja de cobrar importancia cuando ya no perteneces a ese mundo –. En ese caso. Sus ojos se posaron en los míos duros pero escondiendo la melancolía. saber que Bryce resultaba ser uno de mis guardianes. [Escribir texto] . ¿En qué momento todo se había convertido en un lío? ―No. ―¿Y que ganan ellos con ayudarnos? ―Estamos bajo el radar de esos osc uros… los rebeldes somos esos… ¡rebeldes! No necesitamos que nos den órdenes. Este se parecía más a Bryce que había conocido en la biblioteca. ―¡Oh! Ya se explica por qué te encontré solo en la playa… ―¿Cómo hiciste para salir sin ser descubierto?– esta vez Gavin parecía más curioso. Claro que importa querido amigo…―gritaba eufórico el sarcástico rebelde―.

André era el único mal encarado. No terminaba de entrar cuando sentí sus brazos alrededor de los míos. Sus lágrimas empapaban mi vestido. Byron nos dejó a los tres frente a mi casa. todos lo sentimos… ―No. Mi madre no había pegado un ojo en toda la noche. ―¡Por Dios vamos ya! Durante el viaje nadie habló al respecto. ―Pero… ¡mamá! [Escribir texto] . La luz de alba entraba por la pequeña cabañ a… después de que los rebeldes se marcharan me negué a dormir… André no aprobaba mi decisión. ―¿Cómo me haces eso Leah? No tienes idea de la noche que me acabas de hacer pasar… ¡Oh por Dios santo! ―Lo siento… yo te avisé… ―¡Oh sí! ¿Te refieres al mensaje que mandaste? Por supuesto que eso me tranquilizó… eres una inconsciente niña… ―Señora Cooper. Nada de lo que me puedan decir ustedes jovencitos podrá evitar el castigo de esta niña…―resignada miré a mis amigos y me dispuse a caminar hacia mi habitación junto con Anika ―¡lo siento mucho Anika! pero el castigo incluye no tener visitas… será mejor que vuelvas a tu casa con André. los demás simulaban muy bien tranquilidad. Merecía la pena de muerte por haberla hecho pasar por eso. La decisión ya estaba tomada. no la de tus sirvientes. Esperaba no estar equivocándome. eran las seis y media de la mañana y todas las luces de la casa estaban encendidas. ―Ya es hora de ir a casa Leah. No digas nada Anika. pero ninguno de ellos tenía la autoridad para rehusar de mi decisión a esas alturas. tu madre se está preocupando demasiado y en unos minutos piensa llamar a la policía.―Tu eres la diosa aquí querida…―mascullaba– es tu decisión.

eso era reconfortante… pero ahora haces esto y… ―Sé que estuvo mal. Estaba consciente de lo molesto que André se encontraba. Cuando me vio se consternó. No fue así. pero no era para tanto. pero el saber que Anika ya no estaría conmigo me enfurecía. [Escribir texto] . Para cuando desperté ya eran las dos de la tarde. Lo fulminé con la mirada y me tiré en la cama.―Ya lo dije Leah… tu y yo tenemos una conversación pendiente… ve a dormir ahora mismo– subí las escaleras refunfuñando. ―¿Estás bien? ¿Descansaste?– asentí― ¿ahora me dirás que fue lo que paso? Nunca haces cosas como esas… ―Lo sé. sentí un alivio enorme… confiabas en algui en. Al menos me consolaba saber que André en un santiamén estaría en mi habitación. No era mi intención preocuparte. Quería salir corriendo escaleras abajo y obligarlo a subir. Me relajé y sonreí al abrir la puerta de mi habitación esperando ver a André plantado en mi cama. Mamá estaba sentada en la barra de la cocina. No podía culpar a mi madre por haber adoptado esa actitud. pero… se salió de mis manos… y… ¿M amá?– la pregunta empujaba desde mi interior― ¿Qué sabes de los arcadios? A juzgar por su repentina palidez y labios temblorosos. pero eso solo serviría para molestar a mi madre y conseguir otro castigo. No me miró cuando baje las escaleras y me senté a su lado. El miedo punzaba en mi estómago. Ahí estaba. No iba a pasar por alto su actitud tan infantil para conmigo. ¡Arcadio rencoroso! Luego se las vería conmigo. ¿Dónde estaba André? Me asomé con rapidez por la ventana. ella sabía más de lo que yo podía a llegar a imaginar. De pie en mi patio trasero con la mirada ausente hacia mi ventana. ―Cuando supe que esos chicos eran tus amigos y que se preocupaban tanto por ti.

―Sí. ―Bueno… eso si es bastante raro– se me dilataron las pupilas ― ¿Dices que mi padre mencionó a los arcadios un par de veces? ―Dijo que gracias a ellos te teníamos a ti…. pero las ganas de saber sobre mis orígenes eran más importantes.―¡Por Dios! tú lo sabias…― me incorporé de un salto– ¿Desde cuándo? ―Esas palabras solo las he escuchado un par de veces… por tu padre–. Ahora se encontraba frente a mí– el día que naciste. Cuando naciste una enorme luz se apoderó de la habitación…después de eso ningún doctor ni enfermera te recordaba… no sabían de qué manera viniste al mundo ni cuándo. pero con la tristeza desbordada. [Escribir texto] . No tengo idea de a qué se refería tu padre con eso. ―Papá era muy sabio–. Solía decirme que cuando llegara el momento lo entendería… y ahora creo que este es el momento. algo raro paso… ―¿Raro como que…?– estaba molesta. Dije sonriente. Y yo soy una de ellos. ―¿Existen cierto? – me miró comprensiva.

pero me gustó ver el sol! Me gustó decirle toda la verdad a mi madre. ―¿Algo más? ―Si… ―respiré hondo. ―Relativamente bien… ella no me preocupa ahora.Capítulo 11 l sol se había puesto en lo más alto…. Su jaqueca dio paso en cuestiones de segundo. pero Iris era demasiado decente como para insinuar algo sin que antes se lo hubiera dicho yo. las vecinas tormentas se alejaron como por arte de magia. luego de mi confesión. Se sentó a mi lado en la irregular banqueta de cocina ―¿Cómo lo tomó tu madre? – de ante mano sabía que Anika les había comentado todo con lujos y detalles. ―No importa. ―No quise asustarte– Iris resplandecía en ese hermoso vestido color cielo de tirantes cruzados. ¡No me gustó sentirme lejos de André y haber sido traicionada por Bryce! No era que esperaba que mi madre se deleitara en comprensión. y me gustó quitarme un peso de encima. pero un buen consejo para mi nueva vida no hubiera estado mal. Lo que estaba a punto de decirle. ¡No sé si era magia o era Beth. Como consorte Iris procuraba hacer lo mejor para mí. Me animé apenas verla– Anika me dijo que estabas muy triste… y también mando disculpas por mirar demasiado a través de ti. seguramente le sonaría como una senda locura― ¡necesito hablar con él! ―Él… ―farfulló– esta indispuesto. ¡Como extrañaba a la atolondrada Anika y a mi querido sanador! Su figura en la puerta me tomó desprevenida. Al notar mi sobresalto aminoró su paso. Dile que la extraño. E [Escribir texto] . ―Se lo diré–.

La noche estaba fría. Quiero hablar con Bryce. Él estaba mirando la TV. no tenía caso engañarme y decidí pasar a historia. me trajeron al mundo real. ―¡Diosa!– exclamó―André y Byron se volverán locos con eso… ellos no confían en los rebeldes de la misma manera que lo haces tú– prefirió no mencionarse entre el grupo opositor por respeto a mí. [Escribir texto] . Era lealtad a su diosa o traicionar a sus compañeros. ¿Cuántas horas había dormido? Cerré la ventana apenas me pude poner en pie. Un hermoso ángel sentado en mi sofá. ―¡Gracias Iris! ¡Una consorte simplemente adorable! Puesto que era sábado y tenía bastante tarea pendiente.―¡Lo sé!– Iris me había mal interpretado. El sonido del viento colarse por la ventana con un lejano eco proveniente del televisor. Baje a toda prisa medio adormilada. A mi madre fue a la primera que visualicé preparando té o café en la pequeña y claustrofóbica cocina. La pobre estaba entre la espada y la pared. esperando paciente por mí. ―¡Pero…!– me miró con sus ojos comprensivos. diles que necesito ver a Bryce solo un momento – desvió la mirada. me puse al día. La matemática me consumió mayor parte del tiempo. Recordaba estar sentada en la barra de la cocina con un centenar de libros y desperté en mi habitación. ―Espero que hayas tomado la decisión correcta. Eres mi consorte. No era a mi sanador a quien me refería– pero. Por André y Byron no te preocupes…. Tomó una gran bocanada de aire y me miró. Y por esa misma razón me dolería soltar las próximas palabras: ―Iris… lo entiendo. ―Necesito que me ayudes… tú puedes avocar por mí. Y lamento mucho todos los percances que se les han presentado por mi culpa. ¡André! Seguramente había sido él. yo hablaré con ellos. mi clase del lunes tenía que ver con algo de la mitología griega. Era extraño. no es a él a quien quiero ver aho ra… ―la hermosa rubia arrugo el entrecejo―.

―¿Podríamos salir un momento al patio señora Cooper? – no era un buen presagio. Si había querido matarme para luego revivirme en ese estado de desdicha. ―¿Ahora si es mi culpa?– malditas lágrimas. ya empezaban a estropear mi ira. ya lo había logrado. ―¡Hola!– forcé una media sonrisa. De todas maneras nada podía ser peor que la frialdad con la que me enfrentaría ahora. Me había ignorado a mí por completo. Su semblante perfecto se veía descompuesto. Y yo era la causante. La llaga me estaba sangrando. Nada convincente. ―Si te dieras cuenta de lo humano que te escuchas.―¿Descansaste?– mi madre me alcanzó con un tazón de té de manzanilla. Mi adorable tormento se removió incomodo al sentirme a su lado. ―No me hará daño. ―¿En qué pensabas cuando le pediste a Iris que hiciera eso? ―Pensaba en todos. Fueron las palabras perfectas para desmoronarme. por mi propia culpa. ―¡Estoy bien!– había dicho tantas veces esa mentira que ya hasta me la creía. Por supuesto que no la necesitas… resulta que ya nunca me necesitas. “cállate maldita vocecita” ―¡Por mí no hay problema!– me miró a mi buscando aprobación. Asentí levemente. entonces…. ―¡Claro! – efectuó un tono irónico lleno de rabia – si te pregunto… ¿Cómo puedes estar tan segura de eso? Me dirás que simplemente lo sabes… ―No necesito tu aprobación–. ―Lástima diosa… pero es exactamente en esto en lo que tú me convertiste. Su irritante tono me enfadaba. [Escribir texto] . ―Por lo visto así fue… menos en ti. ―No.

―… no… no lo es…―mi desplomo resultó ser también su caída. Eso era peor que cualquier otra cosa. no volverá a pasar. Sus ojos enrojecidos se volvieron tiernos y a la vez melancólicos. esa noche lo estaba presenciando. me acurruqué a su lado como una pequeñita que le teme a la oscuridad. ―¿Qué haces allí parada? ―Nada. A mi André–. ―No es tu culpa Leah… simplemente soy débil– hipaba– no pensé en todos los problemas que esto nos traería. pero André ya no estaba. volteó la cara como si acabara de enunciar un mal chiste – puedes estar tranquila Leah… tal cosa. Nunca más se repetirá. ―André… ¡vuelve! ¡Te necesito!– me envolví en mis propios brazos susurrándole palabras al viento. No me hubiera imaginado en una vida entera ver a un arcadio llorar. Me incorporé antes de que diera un paso más hacia mí. podía deducir que estaban al [Escribir texto] . André ya no estaba. Indudablemente estaba perdiendo a mi sanador. la llaga en mi pecho se profundizaba conforme sus lágrimas se derramaban por su cara sin reparos. solo actúo como una madre y me consoló hasta que volví a caer en un sueño intranquilo. ya no era mío… su amor no me pertenecía más. Si antes había pensado que nada podría ser peor…. Desperté a media noche a causa de la oleada de frío que me embargó. ―No era esto lo que quería para ti ni para mi… y no es esto lo que quiero ahora. por sus insomnitos caras. La mañana siguiente. Vuelve a dormir. Esa noche dormí con mamá. me había equivocado. Mamá estaba parada frente a la ventana. sobre todo en lo que esto te afectaría a ti–. Nunca debí haber actuado como lo hice… creerme lo suficiente como para atreverme a enamorarme de mi diosa ―. quería llorar y maldecir al mismo tiempo. Ya no importaba. mencionaron algo al respecto. ni me obligó a dejar de sentirme mal…. ni mi consorte ni mi amiga Anika. No me preguntó lo sucedido. Quería gritar.

Iris era armoniosa. luego me miró con su media sonrisa endiablada. Después de todo Iris lo había conseguido… eso era lo que yo quería ¿Pero por qué tenía tanto miedo? Bryce estaba del otro lado de la puerta y las manos me temblaban para pasar la manilla. ―Por supuesto que no…―le propinó una sonrisa. apenas abrí la puerta. En medio de la cena. Llevaba las cosas mucho mejor que yo… y acostumbrarse a las rarezas no le era molestia. Byron y André cruzaron la puerta sin pronunciar palabras. Por el olor a quemado mezclado con una fragancia amaderada supe de quien se trataba. La primera mirada se la dedicó de manera desafiante al sanador. ―… pasa… [Escribir texto] . Ninguno se movió cuando el timbre de la puerta sonó un par de veces. ¿Cómo podía hacer eso? Yo ni siquiera me atrevía a mirarlo a la cara. La tensión se esfumó. ―Si no es problema– le respondió André. Me estaban considerando… hablar de lo sucedido en ese momento solo renovaría el duro recuerdo y daría paso a los sollozos. ―¿Todos se quedaran a cenar? La forma en la que mi madre había tomado las cosas resultaba admirable. Tuve que recordarme que este era un Bryce diferente al que creí haber conocido. aunque le estuvieran midiendo cada uno de sus pasos. Mi madre se encontraba preparando la cena. solo un cortó y rápido saludo hacia mi madre. ―¡Valla! Todos los Ángeles reunidos… ―ninguno de ellos quisieron demostrar demasiada importancia. Byron y André se sentaron alrededor del televisor. Las dos arcadias se apresuraron a fregar los trastos….tanto de lo ocurrido. a su alrededor. cuando el resto de los arcadios apareció. Me mantuve enfocada en el propósito. estar triste era casi imposible. Les agradecí el gesto.

Bryce le dedicó su encantadora sonrisa. ―¡Gracias – le guiñó el ojo logrando sonrojarla. como si antes no se hubiera comportado como un completo imbécil. ―¡Bien… es muy importante que la familia te apoye! Para mi madre esas solo eran palabras lindas de una persona hermosa. ―Pero antes de que quieran pasárselas de vivo. Su tono amenazante era nuevo para mí. Sabía a qué se refería con esa mirada. Me sentí claustrofóbica. ―¡Gracias mamá! Apenas la señora Cooper desapareció del radar. ―Quédense donde se les pueda ver–. los arcadios rodearon al rebelde en medio de la pequeña sala. ―Si mamá… él también es uno de nosotros– me percaté que todos me estaban mirando recelosos. ―¡Perfecto! Así será más interesante. ―Ellos te llamaron por mí– André evitó mi mirada. Importándole poco que estuviera rodeado por todos los ángulos. Bryce se sorprendió.―¿No sabía que tendríamos un invitado? – mamá apareció detrás de mí. ―¿Y bien… para que soy bueno?– preguntó. Haber usado la palabra “uno de nosotros” en ese momento estaba completamente fuera de lugar. ¡Qué perverso! ―Los dejaré para que charlen un rato. estaré en mi habitación en caso de que necesiten algo. Tarde me di cuenta. pero en seguida ocultó la expresión. ―Pues… todos los amigos de mi hija son bienvenidos a casa. pero para el resto eran palabras irónicas que escondían amenazas reales. Avisó Byron en seguida. ―¡Me llamo Bryce! Soy amigo de Leah– mi madre me miró con interrogantes. te advierto que estaremos escuchando – le dijo Anika. ―¡Vamos afuera!– me adelanté unos pasos guiándolo por el camino al patio. [Escribir texto] .

No era imperturbable como siempre nos quería hacer creer. las amarré en mi garganta lo más que pude. pero su mirada tensa. a pesar de que así lo había sentido en toda la semana. En la escuela. ―¿Por qué yo confiaría en ti?– me examinó desafiante. no quiero decepcionarlos… no me haga s arrepentirme de esto Bryce…―las lágrimas las sentía cercanas. Las expresiones de alivio del resto de los arcadios se reflejaron a distancias. de alguna manera sabía que él nunca me dañaría a propósito. y Bryce se quedó de pie frente a mí. ―Las cosas se han complicado bastante últimamente– ignoré sus anteriores palabras.Puesto que los ventanales eran de vidrio se podría ver todo perfectamente bien desde adentro. ―Te costara mucho… sabes que no soy nada serio. Me senté en los bancos helados. La sonrisa se esparció sin mi consentimiento… él también sonreía. las cosas parecían seguir marchando igual… nada se alteraba. No me decepciones más… ―Cuando te pedí que confiaras en mí. Era yo [Escribir texto] . Su postura era relajada. Debo admitir que no estoy segura de las decisiones que he tomado como diosa… pero ya las cartas están sobre la mesa… ―dejo de un lado la máscara de ignorancia y se sentó frente a mí. ¿Era real? ¿Realmente ese podría ser el Bryce en el cual llegué a confiar alguna vez? Quería que lo fuera. ―Una vez hiciste que yo confiara en t i…―me miró comprensivo– y ahora lo estoy haciendo de nuevo. ―¿Qué…? ¿Ya te hacía falta? – fanfarroneaba. Por más que las dudas invadieran sus mentes. Los cuatro arcadios de vez en cuando nos miraban sin disimulo–. trate de ignorar el hecho de que André se estaba revolviendo inquieto en el sofá– ellos confían en mi…. ―¡No estoy para bromas Bryce! Te llame por algo serio. apenas dieron a Bryce por desaparecido. no mentía al respecto– su ojos eran tan del Bryce encantador― ¡Leah… puedes confiar en mí! No te defraudaré. yo confiaba en las palabras de Bryce.

Aunque en ese momento solo quería disfrutar la sensación. con aires de superioridad y postura despreocupada. [Escribir texto] . esa mañana no se encontraban sofocándolo. ―Yo estoy ayudando con los preparativos– me dijo Ali. ―¿Y por qué lo anuncian tan pronto? ―Tenemos que darle tiempo a todos para que ejecuten sus disfraces. Ya no podía seguir fingiendo ser una más del montón. Allison venía a mi lado… me reconfortaba tenerla cerca. ―¿Ejecutar? ―Si… ―hablo Mark– no se pueden comprar. orgulloso de ver mi expresión de: ¿Qué demonios es eso? ―¿Más o menos…? ―Es la preparación para la gran velada nocturna. Me sonreía. ¡Imposible de creer! Mi inseguridad se evaporó en cuestiones de segundos… el chico el cual había odiado solo hacían horas. tienen que ser elaborados por cada quien. Los respectivos seguidores de Bryce. Respondí sin mucho ánimo de mentir.la que se había alterado. entre ellos se encontraba Mark uno de los amigos de Ali. me transmitía seguridad. pero fingir se normal a su lado me resultaba cansino la mayoría de las veces. aceptaron sin rezongar demasiado… evitar a mi sanador por cierto tiempo me parecía lo mejor para los dos. Peleé con Anika y Byron para ir en bus ese día a la escuela. es para el mes que viene. ―¡Ohhh! ―¿Iras cierto? ―No lo sé–. me recordaba que una parte de mi ser era tan humana como ella. respondió Mark. ―¿Qué es esto? ―Nos estamos preparando para la velada nocturna―. Simplemente no lo era. Me invadió una oleada de nostalgia apenas lo vi… sin dudas era el mismo Bryce. Un grupo de chicos góticos como Allison repartían volantes en tinta negra matizada en la entrada del salón de clases.

Entramos sin problemas. Di un salto de sorpresa al ver a Gavin. las puertas no estaban forzadas. ―¿Cómo es esto posible? – se me había caído la mandíbula. pero sin una enorme curiosidad. ―Tengo un pequeño secreto – dijo con la sonrisa en los labios pero sin una pizca de gracia verdadera – . Todavía no perdía su sonrisa. Llegamos a uno de establecimientos abandonados de la preparatoria. ―¡Bienvenida diosa Leah! – dijo Evans.―¿A dónde vamos? – le pregunté minutos después cuando me arrastraba lejos de la mirada de todos por las fronteras de la escuela. ―…si…―dudé por unos segundos. Fin de el Primer Libro [Escribir texto] . Mientras corríamos su respectivo olor a infierno y cielo al mismo tiempo se mezclaba con el viento.Quieres entrar a Arcadia. Beth había abierto un enorme túnel con sus manos… ―Es ahora o nunca. Era un arcadio con poderío… Su cabel lo corto resplandecía en oro. ―¡Deja de preguntar! Dijiste que confiabas en mí. ―¿Qué hacemos aquí?– no tenía miedo. y yo puedo ayudarte. ―¡Lo que prometimos! – respondió Bryce. Una enorme luz estallo en mi cara… el cuerpo de Bryce no era humano. El olor ahora me resultaba familiar. junto con Evans y Beth a su lado.

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