La Esmeralda Sagrada

Cuentan que una vez, vivía en la sagrada Isla del Sol una linda princesita india llamada Wiñay-Cusi. Esta era una muchacha de unos quince años. Pertenecía a una nobilísima familia del Cuzco y había ido elegida por el inca Huáscar para que fuera a formar parte de Ajllahuasi, el monasterio de las vírgenes escogidas que debían alejarse para siempre del mundo y ser las fíeles sacerdotisas del más venerado templo dedicado al Padre Sol. La niña, orgullosa y alegre por la marcada distinción que había merecido, se despidió de sus padres y amigas. En seguida, celosamente custodiada por los comisionados que había nombrado el soberano, se dejó conducir a la isla que se encuentra en el centro del Lago Titicaca. Pasaron largos años sin que nada extraordinario ocurriera en la isla. Las cien doncellas que formaban el Ajllahuasi, bajo la celosa autoridad de la Abadesa, cumplían fielmente todos sus deberes. Por la mañana, antes de que apareciera el sol, por detrás de las nevadas crestas de la cordillera, subían a la cumbre de la isla y encendían una fogata de palo de romero oloroso, cuyo humo aromático ascendía en forma de una blanca columna hasta esfumarse en el cielo. En seguida, sacrificaban una tierna llamita, al son de cantos y música religiosa, en homenaje al dios Sol. A mediodía, se encerraban en el convento de piedra, edificado en la falda de una loma, para hilar y tejer los más delicados vellones de vicuña y alpaca para confeccionar los vestidos del inca. Después de haber cumplido todos estos deberes, al caer la tarde salían a descansar; unas trepaban sobre las breñas de una altura para contemplar desde allí el lago azul donde, a veces, distinguían alguna lejana barquita de totora que bogaba en el horizonte; otras bajaban a las orillas del lago, a pasear por la arena de la playa en grupos, va sea para jugar con las nacaradas Conchitas que escogían o para relatarse historias y hazañas de la vida y conquistas de sus ilustres monarcas. Un día que las jóvenes terminaron de ofrecer el cotidiano sacrificio de la mañana, vieron venir por el lago del lado del norte, varias balsas de totora, en el extremo de cuyos palos distinguieron la divisa de los enviados del inca. Este hecho causó entre las doncellas una gran alegría. Reconocieron que llegaban los mensajeros del Cuzco, que mensualmente les traían el saludo de su soberano y los consabidos presentes y provisiones para ellas. Las sacerdotisas se apresuraron a dar aviso de la llegada a su abadesa y después bajaron corriendo al desembarcadero por la espléndida escalinata de piedra de trescientos escalones, algunos de los cuales todavía existen al presente. No tardaron en acercarse las pequeñas embarcaciones al muelle. El primero que saltó a tierra fue Pumayo, el más intrépido de los navegantes y el más hábil de los timoneles del imperio. Seguidamente desembarcaron los demás comisionados hasta que, por último saltó a tierra el anciano Paulu Tupac, el primer mayordomo del Imperio y el hombre de mayor confianza de Huáscar. La alegría de las jóvenes sacerdotisas se esfumó rápidamente al ver el semblante sombrío que traían los comisionados. Varias jóvenes se apresuraron a pedir noticias para saber la causa de tal tristeza; pero el jefe Paulu Tupac, sin contestar a las preguntas se concretó a pedir a sus interlocutoras que se apresuraran a llevarlo a presencia de la abadesa. La comitiva se puso en marcha silenciosamente. Todas iban cabizbajos como presintiendo alguna mala nueva. EL ENCARGO DEL INCA INFORTUNADO Cuando el anciano llegó ante la Mamacuna, habló de esta manera:

Venerable sacerdotisa del Sol nuestro Padre, vengo a comunicarte que nuestro soberano, el ilustre Huáscar, ha sido derrotado y hecho prisionero por su hermano, el bastardo Atahuallpa, rey de los quitos, que ahora es dueño y señor del imperio y que se campea victorioso e impávido en el Cuzco. Nuestro desdichado soberano ha sido encerrado en la fortaleza de Jauja, de donde yo he logrado huir milagrosamente para traerte el encargo de nuestro señor y rey.

Al decir esto, el anciano sacó del pecho, con ademán solemne un pequeño envoltorio que llevaba escondido

desde el inca hasta el último servidor. jura. era un extranjero por su madre descendiente de la odiada raza de los quiteños. La isla quedó apacible como antes. los emisarios dejaron la isla y se alejaron hacia el norte. y muy especialmente la Abadesa. Para este fin fueron llegando sucesivamente varias comisiones: unas trayendo lo necesario para el alojamiento del inca. . Por eso se dirige a vos que eres la más venerable y digna de las sacerdotisas. pasaron días y más días y nada de lo que se temía sucedió. Sin embargo. porque es la más grande que se conoce y. llegaron a la isla los mensajeros de Atahuallpa para anunciar a las vestales que el monarca deseaba visitar en esa fecha el santuario y presenciar las festividades. por tu alta misión y ante el divino astro Dios. En el transcurso de ese tiempo la Abadesa comenzó a perder todo temor por la preciosa joya que custodiaba. Era que el Inca Atahuallpa y su numerosa comitiva llegaban a la Isla. eso sí.cuidadosamente. en la que se realizaban en toda la extensión del Perú los más suntuosos ritos en honor del Sol. se la guardó dentro del seno. porque tiene un poder simbólico para los reyes de nuestro país. en los primeros días todas las pobladoras de la isla sagrada estaban inquietas. Pero. es decir la más solemne fiesta del imperio. pero su eterno y solemne voto religioso les prohibía dejar la isla. Nuevamente la vida de las vestales volvió a su antigua tranquilidad. y cumplido de antemano el ayuno con que acostumbraban prepararse todos. Madre venerable. en cambio detestaban al usurpador Atahuallpa que. En resumen. pues hasta ella no habían llegado las consecuencias sangrientas de guerra civil entre los dos hijos de Huayna Capac. Por la calidad de todos los preparativos se podía presumir que el nuevo monarca se proponía eclipsar a todos sus Predecesores en la celebración de aquella extraordinaria fiesta. Pero. faltando ya pocos días para dar comienzo a los cultos iniciales. ningún sitio era más a propósito para guardar la sagrada esmeralda. Intentarlo siquiera habría sido el más horrible de los sacrilegios. habían querido tal vez marchar al Cuzco para presenciar los acontecimientos y si fuera posible defender a Huáscar. las ñustas estaban resueltas a guardar fielmente el secreto de la joya. .La esmeralda sagrada que mi señor ha heredado dé su ilustre madre. Sabía que su persona era inviolable y sagrada para todos cuantos osaran acercarse a ella. que en tiempo de Huayna Capac habían dado tanto que hacer a los peruanos. desenvolvió el pequeño lío y entregó a la anciana la más preciosa y bella esmeralda que hayan conocido los hombres. en una de sus facetas estaban grabados varios signos misteriosos. Las mismas ocupaciones y las mismas acostumbradas labores entretuvieron a las ñustas. esperando a cada momento ver venir a los hombres del nuevo señor del Perú. Paulu Tupac. que cumplirás hasta la muerte el encargo de tu señor y rey. una mañana apareció en el horizonte una gran flota compuesta de miles de barcos de totora. Una vez cumplido el objeto de su misión. la prisión y hasta los suplicios y la muerte misma. Al fin.y dile que su más fiel servidora cumplirá hasta la muerte su orden. Todas las ñustas descendían de familias adictas al antiguo rey hijo legítimo de Huayna Capac en una princesa cuzqueña. la derrota. La Abadesa recibió emocionadísima la reliquia y envolviéndola de nuevo. Por lo tanto. En la isla también se comenzaban los preparativos. tan sólo en lo íntimo de sí. Huáscar me ha manifestado que prefiere todo. jamás se separaba un instante de ella. razón por la que eran ciegas partidarias del rey destronado. cuando de pronto. antes que poner en manos de su enemigo esta joya.contestó la anciana . después de besarla con respeto. Lo juro por nuestro Dios y mis dignas tradiciones. para que la guardes con todo celo y jamás permitas que ella caiga en manos del sacrílego Atahuallpa.continuó diciendo .  Esta es. sentían profunda pena por la suerte desgraciada del soberano. Nuevamente las vestales. LA FIESTA DEL INTI-RAYMI Se aproximaba la fiesta del Inti-Raymi. Tú bien sabes que esta reliquia ha sido tenazmente codicia-de por Atahuallpa. la primera esposa de Huayna Capaj. por otra parte. Dicho esto. antes de ser conquistados por este glorioso soberano.  Vuelve tranquilo junto a tu soberano . Así pasaron varias lunas. sobre todo. otras transportando los ricos presentes para los sacrificios. se inquietaron por la seguridad de la esmeralda de Huáscar. Estas.

ella le preguntó tal como se acostumbraba en esa ceremonia. El inca inmediatamente miró el pecho de la sacerdotisa. en la misma cumbre. por coposos árboles que inclinaban sobre la escalera sus verdes ramas para darle sombra durante el día y abrigo durante la noche contra el helado viento del lago. adivinando las intenciones del monarca. Esta. pues. Involuntariamente la anciana. La muchacha le comprendió y aprovechando de un momento en que las danzarinas se interponían entre ellas dos y el monarca. le contestó:  Confía en mí. los unos de paseo y los otros cumpliendo fielmente y con presteza las órdenes recibidas con objeto de terminar los preparativos. Allí tomó asiento Atahuallpa y fue rodeado de sus servidores. donde terminaba la escalinata. al mismo tiempo oyó que ésta le decía con vehemencia que guardara la esmeralda porque ya había sido descubierto en su propio seno por la mirada perspicaz del traidor. el piloto que en otro tiempo había venido con el mayordomo real para entregarle la esmeralda de Huáscar. discurrían a lo largo de los senderos o trepaban por las lomas. Uno de ellos. LA TRAICIÓN DE PUMAYO La Abadesa estaba en su sitial de honor. estaba el monasterio de las vestales. cuando de pronto se estremeció de terror. Desde una especie de ancha plataforma que existe delante de la mencionada fuente arrancaban. que había perdonado a centenares de enemigos. Nadie me la arrebatará sin antes matarme. y contemplaba a su soberano que vestía su más rico traje. que había practicado severamente el ayuno. la isla. Por una puerta lateral penetró un grupo de doncellas entonando un himno religioso que muy pronto se transformó en una solemne danza bailada al son de una rara y original orquesta de quenas y tambores. La vestal. partía hacia la cumbre montañosa de la isla una espléndida escalinata de piedra formada por más de trescientos escalones. dos amplios caminos hechos con cortes en la falda del cerro para lograr un suave declive. Casi al mismo tiempo comenzó la ceremonia. que era su preferida. hecho con inmensos bloques de piedra labrada. y que por lo tanto rogaba a la sacerdotisa le abriera las puertas para penetrar al más venerado y tradicional santuario del gran dios. Al fin diviso a Wiñay Cusi. adornado profusamente con joyas. estaba. plumas y ramas de khantuta. la joven recibió y escondió rápidamente el envoltorio que le pasó la anciana. frente al inca. se alzaba en la parte central el trono destinado al monarca. seguido de su corte. arreglada y engalanada con verdadera magnificencia. se presentó ante las puertas de oro del templo. Estaba convencida de que Pumayo había hecho traición a su soberano Huáscar y había venido con Atahuallpa para mostrarle dónde y quién guardaba la tan ambicionada joya. si se había preparado dignamente. se vio poblada por miles de subditos que iban y venían por las orillas. por ambos lados. se llevó las manos al pecho donde escondía la preciosa joya. A los ciento ochenta escalones se hallaba una preciosa fuente también de piedra que hasta ahora lanza sus tres gruesos surtidores de agua fresca y cristalina. al recibir y esconder en su pecho la esmeralda. Pumayo parece que se dio cuenta del ademán de la Mamacuna. tan solitaria y tranquila antes. se puso lívida y pareció morir de angustia. y le hizo una imperceptible señal para que se acercara. Era que junto a Atahuallpa había reconocido a Pumayo. que había repartido cuantiosas limosnas a los huérfanos y a las viudas. cuando el inca Atahuallpa. Ante estas palabras rituales. Finalmente. La Isla del Sol. Estaba sombreada. En lo alto. la abadesa abrió la puerta preciosa y por ella entró el inca seguido siempre de su corte. impulsada por su misma emoción. Desde ese momento la abadesa buscaba ansiosamente entre sus vestales algunas de mayor confianza para pedirle ayuda. . La única que podía dar permiso para penetrar en el citado santuario era la Abadesa. a lo que el inca le contestó que había cumplido con todos los deberes que mandaba su religión. y. acercándose al inca le habló secretamente al oído. se levantaba como una inmensa masa de metal dorado el santuario del Sol todo cubierto con planchas de oro macizo y con innumerables incrustaciones de pedrería. dominando todo el lago y la isla.De un momento a otro. que hoy sólo presenta ruinas de lo poco que quedó. por derecha e izquierda. el de la derecha. conducía a un grande y hermosísimo palacio destinado a alojar al inca en sus visitas al santuario. en aquellos tiempos de grandeza. Desde el cómodo embarcadero. y el de la izquierda servía para dar cómodo hospedaje a la corte y a los servidores de alta jerarquía. En el interior.

Así murió la anciana. el inca ordenó a su comitiva que saliera del templo y fuera a esperarle en la explanada de abajo. sin que el cruel y ambicioso Atahuallpa hubiera logrado su fin. Cuando ya iba a levantarse notó con asombro que el pasto verde que ella había arrancado para comenzar la excavación había vuelto a brotar al igual que el resto de la verdura. Pero. Mi hermano. Cuando penetró en el santuario quedó aterrada ante un cuadro terrible.Con esto la abadesa quedó tranquilizada mientras proseguía la ceremonia con toda la magnífica pompa con que se había iniciado. y. . seguía negando cuando el traidor le encaraba. oh poderoso soberano . . manifestando que él quería quedarse para orar a solas a su dios y padre. aguardó. En medio de su misma agonía la Abadesa pareció sonreír de gozo y bendiciendo a la heroica vestal cerró los ojos para siempre. comprendió la Abadesa que había llegado para ella el momento terrible. . Y cuando ya estaba para exhalar el último suspiro buscó con ansia a Wiñay Cusi.      Venerable sacerdotisa. es sólo un pobre prisionero mío que jamás tuvo alma de gobernante. En cuanto quedó vacío el templo.dijo con voz severa el inca . hacia el extremo opuesto de la isla. el único que se quedó en el templo por su indicación fue Pumayo. anciana. a que se sucedieran los acontecimientos. Pumayo. yo soy testigo de que ella misma lo ha recibido del mayordomo de Huáscar y que ha ofrecido guardarlo fielmente.se apresuró a responder servilmente el traidor -. Apenas terminó la fiesta. ni se nada de ella. Aullaba de dolor la infeliz. Es inútil que lo niegues. muy contenta por ello. Tapó enseguida el hueco e igualó la superficie para que no quedara ninguna señal de lo que había hecho. como era la Abadesa. Yo soy ahora su único y legítimo dueño. ordenó cerrar las puertas del templo para seguir los suplicios. el inepto y pretencioso Huáscar. tomó un estrecho sendero y por él llegó hasta un solitario promontorio. le dijo. resuelto a proseguir con mayor encarnizamiento. había ordenado que la sometieran al tormento para arrancarle confesión. La pobre anciana. Buscó un sitio aparente y arrodillándose arañó furiosamente la tierra hasta hacer un hoyo bastante profundo donde depositó el envoltorio que había dado su Abadesa.añadió el inca . . Wiñay Cusi se había ido deslizando disimuladamente hacia atrás.. Ya vez. de tal modo que toda esa parte quedó perfectamente reverdecida y como si nadie la hubiese hollado siquiera. La niña comprendiendo el deseo de la moribunda se le aproximó y logró decirle muy quedo que la esmeralda estaba en sitio seguro del que nadie sabría arrancarla. Todos los servidores cumplieron fielmente la orden. mientras el traidor Pumayo le acercaba a las plantas desnudas tizones ardientes. con todo. el suplicio no tardó en causarle la agonía. el inca no pudo lograr ningún dato cabal. Además. pero disimulando cuanto pudo su ansiedad. Una después de otra fueron igualmente atormentadas todas las ñustas. al otro lado de donde se hallaban los palacios y el desembarcadero: Temerosa de que su huida hubiera sido notada por las gentes del inca. no tuvieron fuerzas suficientes para seguir negando y hablaron cuanto sabían al respecto. en pos de la puerta de salida. EL SUPLICIO DE MAMACUNA Desde el comienzo del interrogatorio. El inca encolerizado por la persistente negativa de la Abadesa.respondió con voz trémula la anciana. volvió lentamente al templo para ver lo que sucedía. A una anciana octogenaria. Después de correr por algún tiempo por los campos de cultivo. Las pobres muchachas en cuanto sintieron que sus delicadas carnes se abrasaban con el fuego y a pesar de sus nobles propósitos. en este solemne día vengo a reclamar de ti que pongas en mis manos la esmeralda sagrada de mi padre el glorioso Huayna Capaj y que te ha sido enviada por mi hermano Huáscar. le dijo que ella estaba también resuelta a morir sin revelar el secreto. rodeada de sus compañeras. No tardó Atahuallpa en romper el silencio. Pero. Llegó al campo y corrió pendiente abajo. revolvía a cada momento.¿Oyes lo que dice? Ilustre señor e hijo del Sol. Este extraordinario suceso le dio a entender que los genios de la tierra le ayudaban en su misión. Yo no la tengo. pero. amarrada de pies y manos había sido arrojada al suelo. con rara entereza. En cuanto pudo salió rápidamente por ella. ¿Dónde está la esmeralda? Entrégamela.

cuando le tocó el turno para ser torturada. Casi inmediatamente fueron convocados todos los hechiceros y adivinos del imperio. La esmeralda de Huáscar había desaparecido misteriosamente.contestó asombrado y temeroso Atahuallpa. Desde ese momento. terminado por el otro extremo en una aguja. Wiñay Cusi se presentó ante su señor. señalar el lugar en donde había escondido la esmeralda. Llevó al monarca de un lado para otro de la extensa isla. pero en vano. tampoco podría callar lo que sabía ni resistir a la feroz prueba. Pero los ojos que restituyeron a la ñusta ya no servían para ver las cosas materiales del mundo. la niña. * "Leyendas de mi tierra" de Antonio Díaz Villamil   . Por su parte el monarca hizo revolver la tierra con sus servidores. Gente extraña y codiciosa llegará a estas tierras y te arrancará tus tesoros y tu poder. En efecto. Te engañarán como a un niño y después te matarán. Después de varias semanas de caminar hacia el norte. Morirás pronto. LA PROFESIA FATAL Cuando rogó el inca que accediera a su deseo. esperaba su fin. cuando le pidieron que indicara el lugar no pudo hacerlo. Así. quedando como magnetizado por las verdes pupilas de su interlocutora. ofreciéndole tentadoras recompensas si mostraba el lugar de la esmeralda perdida. se llenó de gran contento y ordenó que la niña fuera prestamente conducida a su presencia para obligarle a confesar el gran secreto. si es verdad que confesó cuanto había hecho por esconder la joya. La única que fue perdonada de la muerte fue Wiñay Cusi. muy verdes. Cuando el inca supo que la ciega veía otra vez. ciego de furor. Atahuallpa. ¿Y cuál es mi destino. aunque hablara no podría. igual y aún menor. mediante sus sortilegios y conjuros. pero no pudo indicar con precisión el sitio. para que no quedase su rival y hermano libre y con posibilidades de heredarle el trono. pero solamente para que a través de su cristal mágico vea y te advierta tu porvenir y tu destino. mientras los hechiceros pudieran. Tal fue el anuncio de la aproximación de la expedición de Pizarro al Perú. pero era con el objeto de que marchara junto con el inca a la capital para ser encerrada en un frío calabozo. Esa esmeralda que buscas ha brotado en mis ojos. Atahuallpa. pero su mirada era vaga y se perdía en la lejanía. sino allá. al fin llegaron el inca y su comitiva a la capital. le mandó dar muerte en su prisión de la fortaleza de Jauja. Pero antes. de donde venía el porvenir. se sacó los ojos. devolverle la vista y entonces se podría nuevamente volver a la isla a encontrar la esmeralda. le contestó. parecían dos bellísimas esmeraldas que despedían un misterioso fulgor. en resistencia que sus compañeras. los que después de una serie de conjuros y hechicerías lograron devolver la vista a Wiñay Cusi. ni aunque quisiera. Y lo más extraordinario de todo. pensó que ella. aquellos eran unos ojos sobrenaturales que veían el porvenir y todo lo que ocurriera muy lejos de allí. lejos. Sus pupilas no miraban las cosas que le rodeaban. mandó dar muerte a todas las vestales y enseguida ordenó a sus súbditos que se prepararan para regresar inmediatamente al Cuzco. con una voz solemne y un raro gesto de alucinada. pusilámine y atormentado por su misma conciencia.    Desdichado. Con su prendedor de oro en forma de cucharita. pues era la más niña. Parecía un ser de otro mundo. atrevida joven? . Entonces tomó rápidamente una resolución digna del héroe más abnegado. se habían tornado verdes.LAS PUPILAS DE WIÑAY-CUSI Viendo esto Wiñay Cusi. Esto es lo que veo a través de mis verdes pupilas. fue que sus pupilas que antes eran negras.

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