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Sábado 11 de noviembre 2006, por fin zarpamos!!!

Después de mil cabos que atar en tierra y de diez mil otros dejados sueltos,
zarpamos en busca de la aventura!

Me acompañan tres buenos amigos: Nil, Rafa y Fede. Los tres también tienen
que hacer algunas piruetas para poder escaparse unos días de las rutinas
cotidianas en la ciudad (trabajo, novias, etc.)

Primer plano de los tripulantes de la primera etapa: Diego, Nil, Rafa y Fede

Largamos amarras (y me las llevo, ya que no volveré en siete meses y no se si


estarían al volver) y salimos del puerto de Barcelona. Un último adiós a los
turistas que se agolpan en la pasarela del Maremagnum: adiós, good bye, au
revoir, sayonara baby!

Hacemos parada en el puerto de Vilanova i la Geltrú para repostar gas oil (en
Barcelona salimos con el deposito medio lleno) y sobre todo para vernos con
Calixto Valenti (padre) y Ramón Figueras (padre también) los cuales me
instruyen en el arte de la comunicación por las Ondas Hercianas, ya que esa
misma mañana acababa de instalar un equipo de radioaficionado en el
Aiguablava pero no tenía ni idea de cómo funcionaba.

Así pues, y después de los consejos recibidos de primera mano de los


navegantes del Club Jongert (al cual un día espero pertenecer) volvemos a
zarpar, esta vez sin decir adiós a ningún turista.
Como siempre nada más salir de
puerto ponemos la caña, esta vez un
cañón, ya que estrenamos una nueva
que ha comprado Tebi preparándose
para la pesca del “gran blanco”, y cae
la primera pieza, una serviola que
dejamos preparada para ser comida
más adelante.

No hay mucho viento por lo que


navegamos a motor hasta que por fin Nil comentándole a la serviola que será
el viento se deja notar e izamos velas marinada con dignidad. Mirad que mala
para surcar los mares a 7 nudos. mar teníamos…

A la mañana siguiente, y después de una noche de gin tonics de celebración de


la salida, llegamos a las Islas Columbretes, donde Paco, el vigilante nos recibe
con su zodiac y nos recuerda que no esta permitido pescar… El día es soleado
y hasta hace calor para ser noviembre, así que a pesar de que el agua está a
19º nos zambullimos en ella para observar atónitos que estamos rodeados de
doradas y sargos de un tamaño enorme, además en el fondo a unos 14 metros
se ven las siluetas de unos meros de 20 o 30 kilos! En seguida y con las gafas
de buceo nos sumergimos para contemplarlos de cerca e incrédulos vemos
como los meros ni se inmutan! Se quedan tan tranquilos mirándonos. Se nota
que están acostumbrados a la presencia humana (de la que no pesca claro)

Mero a 14 metros de profundidad visto Nil acariciando una dorada enorme a la que
desde la superficie… Menudo bicho! le gustaba mucho el frankfurt que le ofrecia

Después de un rissoto de setas y un solomillo de cerdo al horno (las noches


duras requieren comidas con fundamento) abandonamos el fondeo de la Isla
Grande de las Columbretes y ponemos rumbo a Alicante, ya que Fede debe
coger el Euromed para que lo devuelva a tiempo para atender su negocio.
Triste y resignado lo dejamos en la gasolinera del Nautico de Alicante y nos
promete que volverá.

Volvemos a zarpar esta vez rumbo a Málaga, tenemos muchas millas que
navegar y no podemos entretenernos en nuestras costas. La rueda de los
navegantes nos acompaña en las noches.

Tras una escala en Almerimar, puerto deportivo de la localidad del Ejido, y


después de saborear unas tapas de pescaito frito, continuamos nuestra
travesía. No hace ni gota de viento, por lo que navegamos a motor, el lado
positivo es que la mar está como una balsa de aceite y la noche es despejada y
ni siquiera hace frio, por lo que las guardias se hacen sin problemas.

Por fin llegamos a Malaga, en concreto nos hemos metido en el puerto de


Benalmadena, donde unos edificios morunos nos recuerdan que los árabes
estuvieron aquí mucho tiempo y dejaron su influencia a los habitantes de estas
tierras, es decir ingleses, rumanos, rusos mafiosos, etc. que son lo que más
hemos visto cuando por la noche fuimos a tomar unas copas en Puerto Banús.

Por la mañana, Rafa y Nil cogen un avión para volver a Barcelona, me quedo
sólo para preparar el barco para la próxima travesía con destino… Marruecos!

Un abrazo a todos y a ver si os animais!!

Diego

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