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Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
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Juego profundo:
not a s sobre la riña d e gallos en Bali
A principios de abril de 1958, mi mujer y yo, con d ~ doc f iclire palúdica y
desconfiados, llegarnos a una aldea de Bali quc nos p r o p n i a r n o s estudiar ctirno antro-
p5Iogos. Era una población pequefia de airecicdor dc quinientos h a h i t a n r e s y relativa-
mente alrjadñ rfe todo ccnrro, e r a un mundo en s i misma. Nrisotrm C m o s intrusos,
intrusos profesionales, y los aldeanos nos valaron como, ssgün parece, los ttaline-
ses siempre tratan a la gente qiic no prertenme a su vida, pero que, m i y todo, sc 16s
impone: corno si no esruviErnmos alli. Para ellos, y ham cierro punto para nos o-
tros mismos, tramos E r e s humanos invisibles, no Frsonas. e q m b n s .
Nos al oj amoq cn la morada de una familia numerosa y extendida
hia sidoamcgladnp or el gobierno provincial) pcrtenecientea una de las c
I (esto ya
ha-
uatro facc
:iu-
nes prinrrpñles de la vida de la aldea. Pcm salvo nuestro aps enmc i or y jefe d e l a al -
dea, de quien aquCl era primo y cunado, todo el mondo nos ignoraba como s61o los
balineses piicdcn hacerlo. Cuando anddbarnm p r e l puebla inseguros y dcseosos de
apr;idar, la genra parecía mirar a r a v b de nosotros unos varios metros mas al Al
con
10s ojos clavados cn alguna piedra s algún ártrhol. Casi nadie ni
>a: V r n b
im-
poco nadic nos p n i a mala cara o nm d c c i a aJgo dcss_gmdahle,
ihnn sido
ca-
si mAs
satisFacrorio para nosorros. S i nos a v e n r u d b mo s a ai
a alguien
1 (U
uno en
4
.
semejante atm6sfera se sentia profundamente inhibido) ia p r s o n a se a i q a b a
c o n paso negligente. pero se dejaba definjrivamenie. Si n o l o g l b a m
os atrapa
rla,
sentada o apoyada contra una pared, no decía nada o retunfuflaba un "sí"
, quc para
los
halineses es el colmo de lo inexpresivo. Em indifcrcncia era desde luegi J del i k r a
da;
.
.
.
los habiiantes de la aidca ohsenraban todos nuestrm movimientos y tenian abuncian-
te y exacta infomaci6n de quienes &ramosy sobre lo que nos p r o p n í a mo s hacer.
Pero .w comportaban como si sencillamente no existi6mrnos, que era lo que nos in-
formaba su esrudiada cnnducia o, por 10 menos, que todavía no existiamos p a n
ellos.
Semejar
I es general de Rali
Marruecm, cuand
lugares d
ie Tndone? ;ia que vi!
rité
y mAs recientr
dea, l a
i
aha a una
nueva a11
ge
n tc
acudia de rodas partes y se prccipitabs sobre mí para mirarme de cerca y a tIIFillUCICI
i m r i n i i r l n i
pa-
ra m a r m e . En
la? a l d e a de Bali, por
lo menos e n aquellas que esGn alejada$ de los
circliitos turísticos, no
ocurre nada de eso. La gente continúa andando p r I a? calles,
charlando, haciendo ofrendas. mirando fijamenie el vacío, llevando de aquí para al15
cestos. rnienms u n o deambula con la sensacirln de estar vagamente desencamado. Y
30 mismo ocurre en el plano individual. Cuando uno conme por primera v e z a un
hombrc d e Bali, éste pmxe v i r t u a l me n t e no mantener ninguna reEaci6n con uno: es-
tá. para decirlo con la ya famosa expresi6n de Grepory Baieson y Margare[ Mead:'au-

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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scnte".! Luego - u n d í a una semana. un mes despukq (crin c i
scnte".! Luego - u n d í a una semana. un mes despukq (crin c i m x pemnaq a% m +
mento rnagico no
llega nunca&,
el hornhre decide, p
r r azones que nunca llepar6 a
i m a p i m e . que uno e s realmente y entonces ';c convierte en una persona c5lida. dc-
p .s ensible, simpática
aunque, pcw ,ccr b a l i n k . siempre medidamente conirolada.
En c w momento uno ha cruzado de algiina m a n m una frontera mor a l o rnctafisica.
Aunqlie no se In t o me a uno coma un b l i n t 5 ~@ ara eso Ucne uno qiie habcr nacido
e n la isla), por lo menos la mi r an como a un ser humano y no ya como una nuhc o
una Af a g a de viento. Toda la complexj6n de las relaciones se modifica espectacular-
mente y
en l a mayotia d e
los casos sobrevicnc una aundsfera de suave afabilidad, ca-
si a f ~ t i v a l,e ve, un p x o
uavicsa, un p c o arnancrada, un poco divertida.
Mi mujer y yo nos encontribamo~t d v h e n l a empa de ráfaga de viento, una
fase sumamente fnistrante hasta el piinro de que uno comienza a dutIar de si despuks
de todo es una persona real, cuando mas o menas a los diez días de nuestra llegada tu-
v o lugar una gran ñna d e gallos en la plaza pUhlica con el f i n de reunir fondos para
una nueva w u e l a .
Ahora bien. salvc
pricaq m s i o n e s espxialcs, ias riRa? de g a h s son
ilegales en BaIi cn el régimen de l a república (como lo fueron durante el regimen ho-
jandés. por ra;
wnes sem
lejanles); esto se debía a las
pretensiones dc pttriianismo que
suele aportar (
:onsigo el
I nacionalismo radical. La elite,
que no e s muy puritana ella
misma, se pro el carnpcsino p h r e e ignorante que se juega t d o su
x w a por
dinero,
se preocupa wi
-- 1..
qur; puedan pensar los extnnjeros y par las pérdidas de riernpo
que seria mejor dcdicm a Ia c o n s t s u c c i 6 n dcl país. La elite considera las nRas de ga-
I los como acrividades "prím itivas". "atrasadas". '*rctrSgradas"y en general ir npropiar
de una nación ambiciosa. Y j u n t o con o m s vobIemas -fumar
opio, pedir limosna
o lle
var los pe
chos
d e s c u b i e n o s
-, l a d i l e
procura d l c rnancra
bastante F
m o sisr emi -
rica
p n e r fin
a l a q
n i i a ~ .
Por supi
uesto, lo mismo q u ~
e en nuesi
m p í s bi
:bcr alcot
rol duran11
e la Epoca de
.
.
.
.
.-
.
la pmhibicnon n f u ma r marihuana hoy, las nlias a e gallos por consutuir una parte
del "estilo de vida bal inés" conuni an sin embargo realizándose.
y realirindosc con
extraordinaria frccucncia.Y corno en el casa d e 13; prohibicidn de k b c r alcohol o [u-
mar
mar! huana. d e vez en cuando Ia p l i c i a (cuyos mi e mb r o s . en 1958 por l o mc-
nos,
eran
casi Zdos javancses, no balineses) se siente en l a obligación de intervenir:
entonces hace una incursiiin, confisca los ga tlos y l os e s p l o n c s de accro, mulra a
unos cuanlos y de vez en cuando expone a algunos a los rayos tropicales dcl sal du-
ranzc Locio un d í a nara oue sirvan de lecci6n. que por 30 d c m h na di e aprende, aun
cuando ~ a s i t
inaimente
uy oca
~sionalmenreCI
,
ohjcto d e la lección muera. En con-
secuencia, los
combate!
x r e t o , 30
;
d c m
dEan generalmente en algún rincán alejado d e la al-
dea. en s emi s
cual tien
dc
a r c wd a r un poco la acción,
no mucho, pero a
.
-
-
. - . - Q
..
los balinesa~n o , les . . Importa et r e ü ~ s S~i n. embargo en este caso, tal vez porque es-
taban reuniendo dinero para u n a escuela que el gohicrno no podia darles. tal vez por-
que l a s incursiones policiales habían si do pocas ultimamente, la1 vez, como hube de
con.ieiurar10 luego, porque se pensaba q u e se habían pagado 30s necesarios sobornos,
creyeron qucpmlían correr e l riesgo deorganizar la riiía c n la p l a 7 ~ c c n u a 3p ara a m c r
más gente sin l l a ma r la aicncirin d c los representantes de la ley.
Esraban equivwados. En medio de Ea tercera riiia. con centenares de pcrsonns
(incluso las ingcnuas e inocentes pcrsunas de m i mi smo y dc mi rnujcr) fundidns cn

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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en el w n m d e la atenci6n de t odos, en el objcto dc
en el w n m d e la atenci6n de t odos, en el objcto dc c f ~ ~ s i v xyq c álidxq c x p ~ s i o n e . sy
muy especialmente e n un ohjeto (le ilivcisiiin.TcKlns los de l a d d c a s abí an qiic Iiahía-
mos htiido coma los dcmlis. Nos pedían una y otra vez que Ics diCrdrnoc detallcs
(aquel día dcho dc hahcr contado la historia con los m i s pequeiios dcialles unas c i n -
ciscnta veces) con tono amable y afoc tuoso, pero siernprc hocif n d o n o s ohjcio d c
chanzas: "¿Por gu6 n o se quedaron aquí y dijeron a la policía quicncs eran u s l e d t ~ ? "
por qui: no dijcron
que e s h h a n s610 oliservando y no apostando?"i EsiabXI rcalnicn-
t e asustados p o r esas metrallcm?"
Con sil habilual senbdo clnmi6sico y aun hi i ycn-
do para salvar la vida (o, como ocurno ~
h añoos d espues, para pcrdcrla) esa genrc
quc cs la m á ~equ ilihlihrada del mundo nos remedaba risueflamente e im ilalia nuesun
desgarbado modo de comer y lo que. se@
ellos. eran nuesuas expresiones faciales
d e pi ni co. Pero sobre todo. esiaban sumamente complacidos Y sorprcnd~rlosd e quc
sencillamente no hubiEramos "sacado nuesvris papeIesV (pues tamhiEn sabían de su
existencia} y huhitramos mostrada n u m m condiciíin d e visitanles dislinguidos, y
que e n cambio huhiérari
nos d e mo
strado nuesm solidarirlad con los que alinra cran
nuestros ~ o r n p a n e m sd e la que en realidad h a b i m o s dcrnostrado e r a nues-
la aldea. !
.
aa cobardia, pcro
,
s
r
.
iambikn
n a n i a camaradería en eso.) Hasta e l sacerdote hrahrnltn. un
ancimo grave ya c n camino hacia e l caelo q u e a causa d e sus asociaciones con cl
más al15 nunca se vería envuelto ni remotamente en una rifia de gallos y el cual era
difícil tcncr m e s o
harta para los propios b a l i n a ~ e sn, os convoc6 a su patio para pre-
guntamos sobre lo
que había acontectdo y n6 entre drcntes feliz al enterasse de la ex-
m o r d i n ~ aa v c n t w .
En RaPi ,
ser objeto
de chanz
as es ser r
icepiado. Aquél fue
:rito de cam-
bio rolal d e nur
:siras rela
c iones coi
n la comui
nidad, y ahora ya n t
Ahamos Iite-
..
.
.
.
.
.
.
.
ralmcnte "ndenvo.'. 1 c d a La aldea ce abno p ~ mnos otros, probablemenze m á s de l o
que se hubiera abierto de no haber ocurrido aquel incidcnie (en realidad sin El, nunca
habríamos t eni do acceso a la
presencia deaquel sacerdote y a d c r n h nuusbo accidcnial
anfirri6n se convlrti6 e n u n o de mi s mejores informanies) y por cierto con mu c h a
mayor rapidez. Ser aprei
sado o as
, i apresad(
3 en unao
peración poEicial contra el vicio
tal vcz ne sea una Sómi
ula muy rr
vcornenda
ibte para i
ilcanzar esa relaci6n misieriosa
tan necesaria en e l traba
jo a n t r o v
ildgico so
bre el can
. i p ,p ero a mí me dio muy bue-
.-
..
-
-
r
. .
:
nos resuliados. De ptonlv i u r a ~ e p t r i d od e U t l d irimlera inusitada y
- - m
completa en irna
sociedad en la cual resulta extremadamente difícil penetrar a l os e x m j e r o s . El episo-
d i o ofreci6 la posibilidad de observar cie manera d i r c c b un aspccto dc la "rncnialidad
campesina", posibilidad que normalmente no iienen Iris antropdlogos no
lo baslanie
afortunados para huir junto con sus ob"ietosd e estudio de las autoridades
arrnadns.Y
qui z á lo más importante de iodo
(pues lac demás cosas podrian haber llegado de ouas
maneras), aquello me puso en contacto muy rrípidamente con una cornbinaci6n d e C X -
plosiún emocional. gucrra de s r a l u y dmma fi!osdfico de importancia ccnu;il en esa
sociedad cuya índole i n
rcrior ya (
j c m b a cc
t . Cuando rnc rnarchC dcl lugar,
había pasada m f t o me[
10s tanto 1
iernpo ob
r i i l x de gallos como observan-
do la hechicería, los riel
?os, la^ a
K ~ Fy . l os
iios.
Sobre gallos y hombres
Bali, porque es Bali, es un tema bien estudiac
ologia, su am, sus ri-
tos. su organizacibn swhI, sus maneras d e
criar a II
l as d o ma s de su ley y
aun l os c s h l o s de sus trances fucron microsc6picam
liados en busca de esa

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evaqiva su%k?ncinquc Jme Reto llm 6 "el i e mp mr n e n t o balim&".z Pero,
indcwn-
dicnierncnfc d e a f g u n ñ ~p iicas r i b ~ r v a c i o n e sh cchñs a l pasar, aycnx?
se h s
r c p a n d o
en la r i f i a de gallos qiit
liriiyc un:
i p p u l a r
y una r c i J m
r1a-
ciOn de In q u e son rciii
: s in cmb,
mente los
;. por la n
ir1ipon;ini
c como 1:
r de
Ir?s otro$ icnfimcnos es
,tiidiadoc;.~
o hiicna 1
ispiniu nc
)ric,?mcric
anci
allon a la supcrl'icie cn canccias ae pciou o c n m p s clc gnil, o en I;ic c
m m o aircdc-
dcir de una mesa de pcikcr. hucna p x t e de! espírizu di
r Ral i se n
o a n i l ' i c s b cn un reñiíic-
rt> de gallos. Pues síilo apmnlerncnte son yriTlox lo
s qiie c o n
ibarcn; en
real idñd son
i
hornhrcc.
Para cualqitiera que haya estado en B d i un t i empo prolongado es evidente la
profunda identi~icaci6nbiolfiyics dc los varones con sus gallos. En las riilas de pa-
Llns se oyen cn haiines e x a c t m e n t c l
a m~ i smas bmmas a r r a ~ m d a s ,E os jueyos d e pa-
labras f o n a d o s y lm oobscenidadcs carcntes de ingenio que se oyen en inglés en aqiie-
Ikos otros lugares. Bateson y h4ead hmta sugirieron que, de conformidad con 1s
conccpci6n balinesa del c u e p como una sene de paiarrc? separadamente animada%
los gallos son considctados como penes separables, que obran por su cuenta, Cirga-
noq .wxudes ambul,mtes con una vida prop1a.l Si bien no paseo la clase de material
inconsciente para c o n f i m a r o r e h m
esta curiosa !cica, esLí fuera dc toda duda e4
he c ho dc que los gallos son símbolos masculinos p r excelencia y qrie para los bali-
neses eslo es tan evidcnie como la circunstancia de que el agua corre cuesta abajo.
El 1engua.je de Iri moral cotidiana p r e l lado masculino esiA acunado con 1m6-
gcnes relacionad= con los gallos, S a h w i g la palabra que designa al g a l h (y que
aparcce e n i n s c r i p i o n c s tan icmprmaq como en e l ano 972 d. d e C, ) K usa rnetafú-
ricarnenic para aludir al héroe, al gucrrcro, al cñr nf l n,
al h omb r e de hígados, a l can-
didato político, al soltero, al l e c h u g u i n o , al don Jiian
o al tipo duro
. Un horr ibre
p o mp o s o cuya conducta no c o r r c s p n d e a su posicihn
es ~ 0 mp a r a d 0
con un g
a l l o
sin
cola que se c ont onw ufano como si tuviera una grñn cofa,una cola
espectaci
llar.
..
-
Un hombre desespemda que hace un Último e irracional esfueno para salir de una si-
tuaci6n irnprisible es comparado con un gallo moribundo que lanza una a r r e me t i d a fi-
nal contra su enemigo para arrastrarlo a una mume c omún. Un h o mb r e tacano que
promete mucho y da p ~ c oes comparado con un gallo que, si~jetadopor su cola, se
abalanza c o n m otrr, sin llegar a enrabiar combate con él. Un joven que está
en edad
d
e casarse. pero qiie es t o d a v í a timido
con el sexo opuesto, o alquien que desernpefla
un nuevo trahajo y desea hacer buena irnpresidn e s comparado con "un gallo de rina
J.
2
Bclo "'Ihe
BalLie
', a
T r d
f e
1970).
I p b l i a i d o p
r p rime
'3%.
R
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La mejor u y i q i c i á ,i, ,,
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n i r 1 .
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i
x a
Bulinr-
se Characlcr. @gr 24-25.140; v r o iamhiki eUa CJ general y abreviada
I
b a , pR$
25-2h
LA
riña
de
gallw es
un
lmómmo i nusi ~adom la c u l i u n kIm w
por
cuanto se irrita de una aai vi dad píibtica m la que hiervrene un sola g a o y en la quc cl aro sexo
qutda total y expresamente excluido, En Rali. la dilermczecibn sexusl tsiií c ul r ur am~nt tm
cxrrc-
mo
b m d ~ pis
.
I i mayo
I i a aci i vidadts
formeles c
m.lonnale~ c o m p m d e l a panicipa-
c
i h
dc
h m b r e s
y muicre
igiruldad, y gcnrdmenic
ern i c i i vi dad
sc
e j e
n r
m
pamlss.
Desde la
r r l i p h
hasm
la
a
e m n a n í i .
l a
v t r ~ i m m i a , naii
ea
mis
bien una
sociedad
u n ~ t x ,h m m r m c i a
c l i m
:-da
por wis
n s a n m
y
m
s i r n h o l h o .
Aun
8 i
m i e a t m
donde h r m u r r e s no r c p m m r a n m realidad un grnn pa$
-!a
música
l
a
piniurs.
c i e r i a r
aaividsdca a ~r i col a s -
su ausenci a.
quc en
d
o
c aso
e i
a Ao rel ati vi ,
es
m&
una
m s i i h
cir-
c
i m m n c i u l
qiic irn hecho Vnpucsto por l a sociedad. Freoit a este ciipdm gmeriil. l a riíia d e gallos
wpnn~mda cnterammie por hcmhres y r61o para h m h m s O
s
i muiens
- p n r
lo m m m
h e l i n e -
sas-
n i ñiquiera asisten a l as nñaa mmo mera* r*servsdoras) a l a e x m ~ i mh á r d mwl l a n i c .

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

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enjaulado por primera vezn.5 Los juicios de los tribunales, las guerras, Ias discusio-
nes polirieas. las disputas sobre la herencia p. las dixiisioncs calleieraq se comparan
con riilai de gdlo.6 Hasta la isla misma es imaginada a causa dc su f a m a como un
ga4lito orguliow con el cuello tenso y la cola enhiesta desafiando ctcmamcntc a 3a
lu til, informe, Java, de mayores dirnen~iones.~
Pcm la intimidad de los hombres con sus gallos es m&
que rnctaí6nca. Las
varones balineses, a en todo cayo una gran mayoría de los varones balineses, s e pa-
san una gran caribdad de tiempo cuidando a sus gallos favoritos, aiiment5ndolm, ha-
blando con ellos, probándoloc unos crinua oiros n sirnplemenie contempllindolos e n
una mezcla dc rapto admirativo y profunda ensofiación. Cuando ve uno un gmpa
dc
hombre? en cucltllas bajo CI cobertizo del consejo o en las calles, la mitad a más de
cllos tiertcn un gaPIo en sus manos, le sostienen entre los muslos y lo hacen brincar
suavemcntc arriba y abajo para fortalecerles trrs patas. les acarician las plumas con
abstracta sensualidad, lo empujan conaa el gallo de un vecino para e x c i ~ ~sur b río y
10 retiran luego m sus e ~ a l d í ps a ra calmarlo.
En el patio de la caq,r nclmde por alto? muros, que es el lugar donde la gente
vive, los gallos de r i h a es&
colocados en jaulas de mimbre movidas frecuentemente
de un lado para oiro para mantener el dptimo equilibrio d e sol y sombra. Los gal tos
son alimentados según una dieta especial que vana
al@n tanto z g ú n las t a n a
s i ndi -
vidual es, pero que consiste pnncipalrnente limpio de tDda irnpure7a y atlmjnismdo
con mayor cuidado que cuando se trata
de m e m s seres humanos; el alimento es ofrc-
cido al animal Rrmo pOr grano. Se les inmoduce pimienta roja por los picos y anos
para infundirles brÍo y valor, Se los baRa con los mismos preparativos y ceremonias
con que se baaa a los
R ~ R O Sp equenos, con agua
tibia, hierbas. medicinales, fo res y
ceho
Ilas, y cuí
m d o se rr
ara de un gallo especial, se lo bana aún r n h a menudo. Se
les rt
:cortan la S crestas,
se Ies en(
:respa el plumaje, se afilan los espolones, se apli-
can r
n a ~ j e sa
,
.
las patas !
1 se los ot
.
iserva en busca de defectos con l a enorme concen-
m -
uacíon ac un mercaoer oe alamantes. Un hombre que siente pasión por los gallos,
un cr
lt u sl a st a e
:n el senti
d o literal
de l &mino, es Capaz de pasarse la mayor parie de
su v i
da con lo
s a n o
S gallos y
aun aqot
:!los -ta inmensa mayoria- cuya p x i 6 n aunque
inten
c
le1 mdo a
~ e b a t a d o r
a se paqan con ellos 10 que parece no sí510 a un ob-
"
.
.
.
,
servaflore xtenor sino ramni cn a ello7 mismos una cantidad exmordinaria d e tiempo.
"Me enloquecen los gaIIos" solía decir mi apocentador, un aficionado comentemen te
cn BaEi. "Todos nosotros estamos Iwos por los gaflos", decía mienb-as rnovia una
jaula a otro lugar, m i e n m preparaba otro baiio u om alimento.
Sin embargo,
esa locura r i e
iones menos visibles, porque si
bien es cierto que los gallos s o n
ilica? a rnagnificaciones del yo
S C. Hwykas. Tkc
b
y
m d r a .
1958). p6g. 39. E! poema tim e rma esrm-
b
(nQ 17)
m
ia que
eel
n w i
i .
Jaya Prana.
el
hkroe del m110
hl rncs,
r e s p n -
d e
8
SU señor que le
ha ofrt
!e sus seiscienias doncellas: "Divina rey. &ior
y
,,.
amo mío, he mego que me
,,..,c:
! d e s
casas no ~
5
t hto davía M
mi espintu;
,,
,tau
Icurno un gello dc níia w i j~ u l a d 0 ,/ciertamente estoy en &a
m i vigor
tsoltcm soy, f y
todavia l a
Uami no se ha despllegado en mi'.
%hR
6
esto.
d a ~ eY.
E. Kom, He! Adairechi van B d i , 2s. ed ( t a Haya, 1932). el d a r l o
roh.
Cic&rnmtt
hay una I-da
refermtc a h
q m m c i h dc l a v a
y
Bali
segfin 1 i mul
t s i s
se
dcbib a l a acción de una importante figum rrligiuse javanc*
que dmeaba praiegcnc de m h C m
d c la cultura h a I m s a quien ern un i p ~ i o n a d oenkusiash de l as nñm de g n l l w . Y6 a s e C. Ho o y ka -
*S. ARWUJ T ~ h (Amsierdm.
o
1964), pág. 184.

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
del dueno (el yo masculino y narcicista desde el punto de vista asdpico) son iambitn
expresiones - y cxprcsiones aún rnb d i r e c ~ s -d e lo que los bal incscs consideran
lo diamctralmenie opueszo (desde cl punto de vism estftrco, rnml y metafísico) a Ia
condicidn humana: la animaldad. En Eiali, la replrlsiSn p r [
d a conducm c o n s i d e n -
d a corno semejmle a la
de I r i q animales es extremada A los k b 6 ~nn l
i ICS~
~iemiiite
patear por esa razdn. El
incesto aunque en modo aprobado, m un cnmen muc ho me-
n o s horrible que el de la bestialidad. ( El apropiado castiga de la animalidad e s morir
ahogado y el caststigo del incesto es v e m condenado a vivir como un anirnal.)s En
las cpculniras, en lac dan7as, en los ritos y en el mito la mayor parte de los demo-
nios e s h r epresentados en alguna forma de animal ra! O fantas~ica.E l principal ri-
to de la pubc.rtiid c o n s i s t e en lemar ICEd ientcs del joven a f i n de que no parezcan los
colmillos de animal. N o sólo defecar s i no m t i i P n comer son consideradas acrivida-
des repugnantes, casi obscenas, que dcben cumplirse apresumdamenu: y e n privado a
causa d e sus asocinciones con Is animalidad. Hasta caersc por tierra o cualquier otra
formo de torpeza cs mal
r n i n d o
p o r esras razones. Salvo en el caw de !os gallos y
de unos p n s a nimales dombucos -bueyes, palos-
que n o tienen ningiina sig-
nificación emocional, tos balineses son adversos a los anirndw y tr at an a sus mil-
chos pcms n o ya tan s61o muy mal sino con uria crueldad fcibica Ai identilicarxc
con su gallo. el varón d e Bali se identifica ne sOlo con su yo ideal a con su pene, si-
no tarnbiCn y al m i s m o tiempo con aquello que mas iemc, d i a y (siendo la arnbiva-
lencia 10 que ella es) fascina: "la9 potencias d e Ias tinieblas".
Es bicn explícila la conexrdn de Ios gallos y de la riAa de gallos con esas po-
tencias. con esos d c mo n i o s d e formas d e animales que amenazan constantcrnente con
invadir el p q u e i i o espacio labrado con tanto cuidado
p r E os halineces en el cual se
desarrollan sus vidas. Una f l l l a d e gallos, cualquicr n ila d e gallos,
e s en
p r i m e n I
i
bns-
tancia un sacrificio de sangre o f e c i d a can los apropiatios cantos y
oblip
:acioncs a
los
demonios a f i n de apeciyu¿irs u hambre voraz de canibales. No
debería
:.lebrarse 1
l i n -
- .
.
.
gún festival en un icmyila sin anics habcrse d m n l l a d a una rifia dc gallos. (Si ksla
ha
sido omilida, incvi~qblementea lguicn caerá en un lrance y r e c b m a r i con la voz
de
un e spí nt u c o l b i c o quc sea reparada inmediatarncnie css Fdta.) Las respuestas CO-
lectivas a dcsvcn turas nalurales -enfcmedades,
cosechas fallidas,e rupciones volea-
n i c a s -
casi siempre cornprcnden una rina de gallos. Y ex ramoso dt'a Feriado de
Bali, "el d h del silencio" ( i v j e p i ) , cuando zdos pmnanecen en silencio c i nmóvi l es
t d o el dia cn su caqa a fin de evitar la repentina influencia de los demonios rnomc.n-
ráneamente expulsados
del
infierno, es precedido el di a anterior por dilas de gallos en
p-an escala (en esic c a o legales) en w i tdlas las aldea^ de la isla.
En la ri Aa dc gallos, el h o mb r e y la bestia, el bien y el mal. el yn y e1 ello, la
h c r z a creadora de la marculinidad
excitada y la fuerza d e s m t o r a d e laanimalidad de-
sencadcnada st: f u n d e n en un s a n ~ e n t drama
o
de d i o . c rueldad, violencia y muene.
No sorprende q u e c u a n d o 4 ~c.o nformidad con ta invariable r e ~ l ñ -el duefio del ea-
llo vencedor
se 1 leva a su casa
para c o me r l o el cuerpo del perdedor -a
menudo desga-
*rlAop or su
rabioso d u e í i w . Co haga con mc7clados senlimienzos de ernbara7o y o -
, & ~ i s f a c c i d nm oral, disgusto
esrético y júbito d e w nbal; ni que un hombre que
icrdido una importante riila se sic.nta a vcces i mpulsado a dcstmir los santuarios
Una pareja inccstuo-a es obligada a llevar
un jwgo d e m d o m
el
c u e l l o y
a
m m e t
c m o
iccn esiwa
a n m a l c ~ ,en
artesa
sbio m n la h .Sob re c ~ i ov t a s c J.
Relo
"Customa Pcr-
1g
i a
T w m s
m
Hdi".
cn
una
T r d i i i o ~ IRolinesc
C d r u r e , ecl.
J. Rdo. pdg, 49;
rohre c l
h
m
r
a
imalidarl cn ~ t n c r : i t .v e m e
R
a k m y h3cad. R a l k s c C h m c r e r , @R. 22.

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
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de su ~ a mi l i ay a maldecir a los dioses, un acto
de suicidio metatisico (y m ial), ni
aI buscar imhgenes ~ r r e n a l e sp ara repre.%ntar
al cielo y el infierno los balineses
comparen el pnmem con el estado de Lfn~rnod e un hombre n i y o gallo acaba de ganar
e n la nRa y el infierno con et estado anímico de un hombre cuyo gallo acaba de
p e d e r .
La pelea
Las nñaJ de gallos (tetadien,l Fabungan) se desamillan en un
espacio de altede-
d,md e quince pies cmdradw. Generalmente c o m i c m a l atardecer y duran trec o cm-
tro h o m ha st a la puesta dcl sol. Un programa se compone dc nueve a diez nflas (se-
het)
s e p d a ~T. d z c son
precisamente parmidas en
tém in o s g e n e d e s : no hay
una
nfia
principal ni c o n c x i h
entre las diferenzcs ri Aaq, ni variacihn en su formato: w -
da una se organiza sobre una base complctamenie ad hnc. Una vez k m i n a d o
un
combate y desvanmidos sus r m s cmccionale~-e s decir, una vez pagad& las
apuestac, p m f c n d a ~la 5 maldiciones, tefiiado c1 animal muerto-,
siet¢, ocho,
ml
vez dme hombres se aproximan
negligentcmcnte al refiidero con un g a l l o y baran d e
enconrrar dt í un ramnable a d v m n o . Este p m x d i m i e n t n que rara vez dura menos
de di e z minutos y a menuda mucho mas, se d e m l l a d e una manera muy ohlicua y
hasta indiferente. Aquellos que no intervienen directamente echan disimuladar mira-
das de costado y presran atencicin; aquellos que ~ntervienene n la opr ac i hn i n t e n t a n
con e m b m o hacer como si realrncnie m esniviera o c m i c n d o
nada.
Una vez conceríacia una rifia, los que no participan en ella
se r e t i m con la mis-
ma deliberada indiferencia: enlonwq se coloca a los gallos eIegidos los espolones
(snqii), una3 peqtielras C,~B&LF de acero punuapdas y con d filo de una navaja que
miden unos diez centimemr. Esra es una t a r a delicada qw: &lo una p q u e ñ a p r qmr -
ci6n de hornlireq ( a l r e d d o r de media docena en la mayor parrc de 1% al deas) sabe lea-
limr apropiadamente. Ef hornbrc que f?ia los espolones tambiPn los suministra y si
e l gallo que CI atiende gana. e l ducRo In recompensa con la pata y el espolón de la
víctima. Los espolones sc sujetan con un largo cordel drederlor de la pata del espo-
16n y la pata d e l animal. Por
m..ones
de las que luego me ocuparé hay alLpnasd ~ f e -
rencias de iin caw a o m
y ésta es una cuestión obsesivarnenlc d c l i k r a d a . La ciencia
sobre 10s espolones cs muy amplia: se los a fi l a sólo en momentos de eclipses y e n
l una nueva, deben mantenerse apartados de la vista dc las mujeres, etc. Y se los tsata
(tanto cuando se los usa como cuando se los guarda} con ese cunoso mo d o mmilga-
d o y a la vez sensual con que los balineses b;im en general los objetos rituales.
Una vez colocados los espolones, los
pallems (los que manipulan a 105 gallos
y que pueden ser o no sus duefim) colman a los dos animales uno frente al otro en
cl ccntm del rellidem.9 Un coco con un a@.ierito es c o l r x a d o e n tina pila dc a y a en
Salvo en casos d e
9
riñas
c m pequefiar apuestas. riíiaí p z n
irnp-hmies (vC9se mi, adelan-
te
sobre la c i i c r i t h de l a " i mp o mn n $ ' dc l a nña), l o r e s p l m e c son generalmente Ljarlor p r
a l gui m que no e r
e l dueña del
anirns!.
Que ct proyietano mnncjc
E.! m ir m o ru
g a l l o o n u
if r l m r l c
m
i r
n menos
de l a habilidad que
tenga en cqta
aci wi dad, i i n
h e c h o cuya
i r n p m n c i a
C&
13m!-lin
cn rclaciSn mn
l a
importancia dc
l a
d a .
Cuando Inr
aue fijan
los cspolonei
y
Iw
qiie
m a n r i m
Ins
gallo< no son
l o i
pmpio5 diieños, aquéllos < i
npn:
p a n c n i c ~c ercgnui - u n
h e m e -
no o m pnm-
o
crn emij?o muy
Iniimu.
k i a r
~n
F c a ~ ic x t r n c i m e ~ d e
l a
p r c a l -
~ U C
nnltdarl
rlcl dricño esl c o m o
c m
el
h e c h o
de aui: 1
eíiercn al gsllo Ilarndndohi "mln". cn-
rnn lo demuerrra el
hccho dr quc
d i e a n
"yo"
vrnci
8
r t i t a n r i
Tñrnhi6n 1 2 % i r i s l i i r
d :
qiiten p?rrr

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.

la cm1 m& unos veintiún segundos en hundisse: e w período se conoFc como un t
la cm1 m& unos veintiún segundos en hundisse: e w período se conoFc como un
t j r n ~cu yo comicnlo y fin e< rnnrcado
p
r r l unido de
un gong. D u n n r e esos vein-
~ i ú nse gundos loq rnanipiilñdorcs (l e los
gallos p ~ n ~ a n g k enho pucdcn m a r a sus a ni -
males. Si como
a vcccs murre, los animales no i í i c n duranic. e x t i c m p , se. los
aguijonea. se 10s pincha, sc Ioc empuja y se los insulta: enioncrs se los vuerve a co-
lmar dentre del reñi(l¢ro y cl proceso toma a comen7ar. A v e c m los gallos se niegan
a iuchm o bien
uno de
ellos se a
parla y se
retirñ: ei
1 ese caqc
se los er i c i e m jirnlos
i
en tina jaula de
r n i m h ~
lo cim1 d
e t e mi n a que
gener
almente si
e enraMe
el combate.
En toda caso, la5
mbs vmi
.
los gallos se lar
17an inmc
diatqrneni
le uno contra
? :.
m
I
otro hariendo las alas. con i a c a k z a enhiesta,
atacanoo c a n ias para? . . . . en media de
una f u r i a animal lan pura, tan ahqoluta y a su
manera tan h m o s a que llega a ser
casi iin conccpio de odia plardnico abstracto. En w o s instantes lino u otro dc l os
animales apIicri un shlicfo gnlpe con sil espolón. El gallcro ciryo animal ha dado el
golpe 30 recogc i nmedi a t ament e para que no reciba a su vez una herida, pues si n o lo
hiicc así cs pr nhahl e que la niia temine en un moml empate, ya que los animales
luchan salvajemente ha%! hacerse pedazos. Y eslo ociirre gcneralrnente cuando el es-
pol6n qocda clavado e n el c u e r p de la víctima, lo cual al agresor a merced de su
hcridn inemipo.
Con 30s gallos otra vez en manos de los manipuIadores, ahora se deja que el
coco se hunda ves veces: transcurrido ese t i e m p el gallo que ha aplicado el g d p e de-
k mostrar a su ve z que continiia firme y lo demuestra andando de aquí
para a116
Por
e.1 rellidero durante
cl tiempo que tarda un coco en liundirsc. Se hace q
ue e! cmr 3 se
hunda dos veccs rnh y entonces la lucha recornien7a.
Diirante este intervalo, que dura algo m&?.q ue dos rninums. el cuiaaaor a e i ga-
ierido m . j a frencúcamente, como lo hacc cnm
: d os rnw
1d7 el enmnador de un
2 d o r que ha
sido aporreado, para ponerlo en fon
ma en un
iiIrimo Enrento desespp;-
1 de alcanzar In victoria. Lo sopla. se mete en la
h
a t
d
la cabeza del gallo, la
i
~
..
.
chupa, la sopla, Ic cura las herida< con varias clases d e rned!cina< y h a c e todo cuanto
se Ic ocurre para reanimar la Última do s i s de
h r b que piieda icner el animal. En el
rnornenm en que se ve obligado a c o l ~ a r l ode nuevo en el reRidero el hombre e ~ L1ii-
teralmente empapado en la ';anere del ave, pero, lo mismo en el h x c o d c un profe-
sion
al , un hiir
:n entrena
dor vale lo que pcssr. Algunos de ellos hacen virtualrncnie re-
suci zar a los r
nucnos, r
mr lo menos los manricnen en pie pata la segunda vuclra que
es 1:
i final.
En la lucna occisiva (si es que la hay, pues a veces el gallo herido sencilla-
ite muere en las manos del cuidador o i n m c d i a i m e n t e despukc de
h a k r si do pues-
e nuevo en cl refiidero), el gallo que apiicó e l primer golpe generalmente se Iün-
ultimar a su dcbi l s ~adoadversario. Pero este no es en m a l o a I p n o un dcscnlace
titahlc, pues si un
ea110 puc
de andar, tamhiEn
puede Fut
:har y s i ]
puerk Iiichar,
de matar, y aquí l o
que cueni
la e s curil de los do
s ga!Ios rr
iuerc pnm
iero. Si el ea-
icrido logra a su vi
;z
dar un
golpe afortunado y C I o uo
w
E cicsplorc
l a , cE prirncro
1
v c n ~ e d o ro ficial auil ~ u n i i i i ue l mismo se desplome un
riiirin rli
i i n
instanre d mp u b .
Alredcdorde rodo este mel odrama -que l a muchcdumbreapr Aadaalrededor del
ren E
dero s i yue e n silencio, mnviendn Iris cuerpos en cinest6sica simpatía con e l mo-
vim icnto de los ani mal es, animando a s u< campconcq con mudos m o v i m i e n t o s d e la
el
mima4
de quien
ID
m w e i a
y
de quicn
m l o c
a
Inr
eqnlrinea
suelen
ser b s s l ~ i cf ijar.
aunque
los i n d ~ u i ~ l u opueden
s
p i n i c i p
r en v s n m in'aila< Y a menudo iniercamhisr papclcr d c n r r o d c zine
triada da&

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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mano, encogiéndose de hombros, valviendo la c a l ma , retrocediendo en masa cuando
el gallo armado con sus peligrosos espolones va a pamr t ambal eando a un cosrado
del rei'iidero (se dice que a veccs l os eqpcctadores pierden un o jo o un dede por s e ~ u i r
con tanta atenci6n la rifia 1, voIviendo a adelantarse cuando el animal ce dirigc al
otro castado-
hay un r
a c u~c r p dc reglaq
extraordinariamenie elaboradas y preci-
samente detítilatiac.
Estay reglas, junio con el desarrollado saber sobre los gallos y lar riRas de ga-
l o s , están mscritas en manuscritos de hojas de palma {iontar; rontal) transmitidas de
generacihn en generacidn como parte d e la g e n e d tradición legal y c u l r u d de las
aldeas. En la lucha, el hbim ( m j a k o m n g ; djuru kembar) 4 1 hombre encargado
de rnancjar el coc-
tiene la funcidn de
a p l i c a CSZF rcgta~y aquí
s u autoridad es ñ h
soluta. hrunca v i cuestionar el
j ui c i o de
un d r h i m , ni siquiera p r l os m k ahatidm
pcrdcdores, ni tampoco oí, n i
siquiera en privado, una acusación de deshonesridad
contra un k b i i m o Ins hhitros en g e n e d . Cumplen esta funciOn solamente ciutlrida-
nos excepcionalmente d i g n o s de confianza y (dada
la complejidad del c a i g o ) de
drscemimicntci reconocido; en realidad, los baiinescs aportan sus gallos a la rías úni-
camenre si ella e s d presidida por semejantes hombres. Tamb i é n ante el árbitro se
presentan las acusaciones de mrnpas que, aunque en e x t e r n o raras, ocnsiondrnente
se producen; y es 61 quien decide, en los no poco Frecuenies casos en que a m h s ga-
llos mueren vlnualmenite juntos, cuál cay6 pnrncro. Comparados con jueces, reyes.
sacerdotes y policías. los árbitros son t&
estas cosas y halo su segura direccidn ta
pasi6n animal pos las
fiTia~q ueda
dentro de b certeza cívica de l a
L y . En Las docenas
d e riiias de galEos que p ~ s c n c i Ccn Bal i , nunca vi que se p r d u j c r a un aliercado s o b r e
las rcglas. Y a decir verdad nunca vi otra ciase de altercado que no fuera la nfia enue
gallos.
Lo que define la d í a d e gallos como una entidad sociol6gica a ese carácter do-
ble de un suceso que, tomado como un hecho d e la naturalem, es rabia dmcnrrcnada
y , t omado como
un hecho de cultura. es forma p f e c c i o n a d a . Una n i l a dc galioq es
lo que, buscando una expresidn para designar alpo no Io suficientemente vemhrado
para ser llamado un gmp y no lo snficicntcrncnte carente de estniciura para ser Ila-
mado una rnuIii tud, Er vi ng Goffman 1 i m 6 "una reunión folalizada". un
conjunto de
personas cnnregada? a un fl u j o comiin dc actividad y rclzicionadas entre s i en vlrtud de
ese flujo.10 E a s reuniones sr: forman y E dispersan: sus pmc i pani e s fluctúan; la ac-
tividad que los concenm es un p m e s o singiilnr, parliciilür, que se repite de cuando
en c u a n d a en lugar de ser un proccso c o n ~ i n u oD. ichas reuniones tornan su f m a c tc
l a s i ~ u a c i ó nq ue
las
suscita. del suelo en que wtAn situadas, como la formul6 G o f -
r ma n; pcro ello no obstante, es una forma, y una forma articulada. Ese suelo es
cmado cn
Ias delibemciones de un j u n d o . en Iris operaciones quinjrgicas. en fiis reu-
niones de bloques, en las j u n m d e directorios, en las rifias dc gallos, por las prcocu-
paciones cul i ur al es --aquí.
como vcrcmos, l a exprcsi6n de l a rivalidad d e sfnriu-,
que no s61o especifican el
foco sino que, al reunir a [os actorcs y ai disyioncr cl esce-
nario, realmente lo crea.
En iicmpos clAsicos (es decir. antes de la invasión holandesa de 19081. cuando
no había tiurrScrata~p reocupados por mejorar la moral popular, cl desarrollo dc itna
n i l a de gallos era una cuesrirSn explícitamente soci al . P m u n hombre aduEro llevar
un gaIlo a una importante ri i i a era un dcbcr dc buen ciudadano; 10% impuestos con

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.

que estaban pavadas las riíiaq, que generalmente se. desarmllabQn cn cl día del merca- do. cran
que estaban pavadas las riíiaq, que generalmente se. desarmllabQn cn
cl día del merca-
do. cran una i mp o r t a n r e fuente de i n p s o s de las rentas pfiblicas: a
Im príncipes Ics
correspond ia la responsabilidad adr ni t t da de parmi nar e s e arre; y la cancha (!e n fia?n
wantilan cicupaba el centro dc la ddea ccrca d e los d e m h monumentos de la civilidad
balincm: la caa d e l consejo, el templo di. los on'genes, la plwa del mercarlo, la ~ o r r e
dc scliales y la higuera de Bengal a. Hoy. salvo cn unas pocas t x a s i o n e s cqxciaIes,
la nueva rectitud hace irnpclsiblc reconoce
r ahiertan
lente l a conexi6n que hay entre
las cxcitacimcs dc l a vida colcctjva y las d vidad sanguinaria, pero, aunque
e una acti
me n o s direct-imente expresada. la conexi< e? i n t i ma y pcmanecc i n mc i a .
jn mi s ma
Para cxpwnerla será necesario crnpem considerar
e l aspcto de la rifia de gallos alrede-
dor dcl cuat giran todos los d e m
i e c t que he pasado d e l i k r ñ d a m e n r e por
alto. Por supuesto, me refiem al 1
dinero.
Apuestas i
es y apuesta pareja
Los balineses nunca hacen nada de una manera simple si se las ingenian para
h x c
lo de manera complicada, y las apuestas de tas rifias d e g a l l o s no constituyen
una I
excepción a asta afumaciiin general.
En primer lugar. hay dos clases de apuestas o toh.il Hay una Única apuesta mn-
m enb-e la$ m n a - pnncipdes ( t o h ke t engoh) y una mdti t ud de apuestas periferí-
cas que se haccn alrcdcdor del rciirdwo entre los
miembros del pilhlico ( l oh kesari).
La parada de la primera es tipicamente elevada: l a del segundo ttpo son bajas. La pn-
me r a culecuva y comprende coaliciones de aposladores reunidos alrededor del d u e
flo del gallo; la segunda f o m a es individual, dc hombre a hombre. La ptirnera supo-
ne un arreglo deliberado, hecho silenciosa, casi fwtrivamenle por los miembros dc la
coahción y el árbiro reunidos en el centra del reiiidem como conspiradores; l a segun-
da f o m a se desarrolla a gritos, con ofertas públicas y aceptaciones publicas lamadas
por excitadas gargantas. Y lo m8s curioso y, q i i n veremos, lo máis revelador e s
que la prirncra patada es siempre,
sin excepciones. una apuesta pareja (de una a
uno). en tanta que las paradas p r i f & r i c a s ,i gual ment e sin excepciones, nunca son de
esa clase. Lo que es un
a moneda
sana en el centra resulta una moneda viciada en la
pz ri f e ri a
La parada central
es la pue:
s i a oficial regida por una seril
i s t i o n e s y se
m
harr: enme los dos dueiios ae iw gallos en tanto que el Arbimo acrua como supervisor
S
;tigo públíco.iz Esa apuesm que, como digo, es siEmpre r e f a l i v a me n ~elcvada, y
Qsi a
palabni. que
t
i
h c m e
s
i
~ ~ ucnaa m ancha o mama úrdelcbic. w m o una mam
de
vera dc
m i
i piedra. se
usa m b i t
n p m d e s i
gnar d dini
do en un u
ibi-
la garantía
t ofrecida e
n un p ~ s u
m o , l a p
ici6n tavon
ck
3
a i d n
o m
i
legal o c c n monjal. m:
o prenda
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ida m
u n a
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lii(pu8a y l a
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I.
1 1 1 )m~ a ndo ncm onrmer satistacci<rn
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o mtrtg8rscia.
v m s e
~ o m
I,f r r Ada-
C M
ITC
van
Roli.
ni.
Piarniid, JUWON-Nederluníis I~udwricirdrnhcuk [Gioninp.cn.
L93R):
H.
H.
Jii : mboii, O u d m w n r c k - ,'.'r&rIPnd~chr R'oordcnlilssi h i d m , 1923).
l2
b
p a n
s m i m w
d a m t r d
IR &a.
d r h
h a c e n e
en
dinero contante que ambas p s n ti deben entregar ante3 de
El
P h i i r o ams c r v a
el
dinem hasia que se de&&
la
nña y
luego lo entrega
7 - -
al gr
~nadorm
lo Cual
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t v r l a .
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o h s
m s n r
d o embarazo que iim bm . U n to tl ga-
nado
r m
o el
pdedor. si c ~ t ei i l i t r n t
i debe mrrt
h e n i t
el d k m despies
de
su & m -
h. h
Jrededm d e un diez por c i m i o de
l o que coz
lor queda rdcnrdo m k n e f i c i o del
dr-
b i b
y
d c los que p t k r r n r v i
la
riña.

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
a vmes muy elevada. no e? concenada solamente pnir el proyiieiarie en cuyo nombre
<e hace. sino
que la formaliza é l mismo con ctiatro o cinco, a veces siete u w h o alia-
dos: paricn[csi compniierm de aldm, vecino%.a r n i ~ o qín timo<. Sz el dueiln del ani-
mal no a< una pcrsona esyieci;ilmentc acomotiada n i siquiera eq el principal contrihu-
yentc, aunque su conmbucibn debe scr s i g n i f i a t i v a , aunque snln sea para mostl-ar
que no est5 cnviic110 cn a l . ~ u n a~ m p ri c c n á .
De 12s cinciImta y sictc t i a s snhrc las cuitlcs tcne;o datos exacins y djgnos de
c onf i an~acn l o rocant; a la pmria central, Im postura? van desde quince r i n ~ ~ iaf s
q n i n i c n i o ~c on un termino m e d i e de ochenta y
cinco; aquí sc piiede hacer una divi-
sidn en E
s c lares: la5
rifla? p q u c R a ~(1 5 r i n g ~ i f sa
?5) reprewntan alrdccIor del
cuarcnra y cinco por ciento del niirnem total: la% ririaq mcdimm ((?E) ri nggi f s a 3131,
forman alrcdcdor del veinticinco por cientci; y las gmndcs r i h s (77 rinRXrfs a 135) n -
prarenian alrededor del veinte por ciento; en los extremos se sitúan unas pocas muy
p q u c f i a
y otns mu y p d e s . E n una m i d a d en la cual el salario diario nomal de
un irabajador manuaI -un IadsilIero, un pc6n
comUn d e g r a n j a , un mandadero de
r n c r c a t ! ~er a de unos tres r i n ~ g i y~ sconsiderando que las rifía%t enían lugar aproxi-
madamente cada dos día^ y medio en la zona inmediata que yo esrndiaba, csto indica
claramente una seria pasi6n p o r cl jiicgo aun cuando las paradss sc reúnan con contri-
buciones de varios individuos.
Pero l a s a p u e s m pcriréricaq son d g o completamente diferenre. En lugar de
ese pacto solemne y leyalisra ercctiiadocn c l ccnvo dcl rcnidcm, 13s a p u e s h s sc reali-
zan-un p w n a la manera de las transacciones de 13 h l s a en medio d c gritos. Ilay un
p a r a t l i p a fijo y conocido de la desigualdad de apuestas que consiitu ye una serie con-
l i n u a dc dicz a nueve en el extremo de l as desigualdades menores y de dw a
uno en
el extrcrno de 1x7 dcsi gi i al dadc~m ayorcs: 10-9, 9-X, 8 - 7 , 7 - 6 , 6- 5, 5- 4. 4- 3, 3-2,
2-1. E3 homl ve que desea jugar al gallo mas dtbil (dcinndo dc lado el númcm de fa-
voritos, k e hi t!, y anirnalcq dFhilcs, ngni que haya en el momento) grita un n ú mc r o
del lado de lrtr menores de si ~ual dade sq ue indica las condiciones cn que e s ~di i spucs-
to a jugar. Es decir, si ~
n ~mn s a (cinco),
l
dcsca jugar al @lo
d e h i l c n 13
p p r c i O n
de cinco a c u a n ( o sea gana cinco y pienic cilauci): si gnta cualro dcsca l a propnr-
ci6n dc ''c w m " a m ( es d e c i r , que é l apuesm "tres");
si grita ' buuvcc &sea jugar
en la proporcidn de nueve a ocho, eic. Un hombre que juega a [ favorito y qzic consi-
dera la posibilidad de aceptar apuesms desigualcs en cond~ci oneqs ue estima aceptii-
tila?, lo i ndi c a gritando el tipo de color del gallo: "pardo", "rnotcsido", cic.iy
En m l i d a d .
l a claiificación d e Iw
gaIlor. que es
nu
u l r e m a d a m e n t e
r e b a d a
m e reunido m61
de veinirsicre clases
y ciemmenre wio
r e p s e n u
una l isi a
cunpicta).
no
se
basa
s o l a me n t e
en el color, sino también en una sene de u m s d i m s i s i m e s que rncluyen i d e m á s de l color. c1 t a -
rnmici, la s o h d e t
de IU
huesos, el p l m a j c y e l r e r n p m m i o del a n ~ r n a l .( I'cro no ck p e d i f r c e ;
los
'bsliezes no crian g d w
a m o m i
ani vi dad
aignificariva. n i que
yo
sepa, lo
han hccho nun-
ca E1 atil. Q g d o de l a s d v a ,
que
m n i i u y e
la c l ~ s tprincipal
dr, gallo
de
nña
y
que
se
a c u c n -
Ira
en [ d a s la? p n e s m que
sc pracucs esla m&wtlnd,
es onundo d r l Asia M c n d i m d . y uno p e -
de m p r a r un buen ejemplar en 1.p seccibn de a v c s de casi cuelquicr mercado balines por una wima
que va dcsde cuairo o crnw r i n g g h a crncumm o mis). El c l m e n m d e l
color es cl que normal-
mcnlc
sc
usa pra
d u i p a r
cl
11-
sal vo cuando 1m
dos gallor
dc
d ~ r e m i e s i i p i
- c a n o
ai
principio d c
k
s e r l e
ticnm
cl mismo wlor. en
ese caso
sc agrcga una i n d i c a c i h nccundnria
d e
una
de
las
arras dimensiones
("el
grande m a t a d o "
frente al
'p ~ q
u e í io
mac ado*' . t i c . )
Los
t i p m
e sdn coordinados m
varias
ideas
u i r m o l 6 q i c a r
que ayudan a
n
rg a n i l a r
nñat
parejas, de
m s n t r a
qut ,
po r
t j m p l o ,
uno juega
p
r
un
g s l l i ~ ~ i e q u r z o ,p z r o
volunwrioco, b l a n c o con man-
chas casiafias, el pltirnejt liso y patas delgadas
d a d
c
e!
lado
n n c n t a l
del
rcñidem cieno día del
complejo
calcndarin halinCr y por im g s l l o grande, miiiiielnio, negro, m plumale m o espesa
m a u Y p i a r pmesas dcsde el l ati o scpeniriunaF d d rm71clem nrm dis, ac. T c r l a r r s u a m i a s cst9n

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

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pucsto
a jugarle quinientos
r i n g ~ i r sD. e manera que en las riRas con grandas apues-
tas. en Ias que desde Euego intervienen los mejores animales. se pone e n m e cuida-
do para que los gallos sean aproximadamente proporcionados en c ua nl o d tarnairo,
(iG estado físico general y la bzlicosidad en la medida de lo humanamenic w si h l e . Pa-
ra asegurar esra si tuacidn se recurre a diferentes maneras de f i j n r los espolones de los
animalcs. Si un gallo parece más fuerte que el otro, se llega al acuerdo de c o l ~ a r l e
los espolones en un 6ngulo ligeramente menos ventajoso, lo cual cons~ituyeuna es-
pecie de handicap en cuya re,~ltzaciónIw que fijan los e s p l m e s son exmmadamcn-
te diestros, x g u n se dice. Tambicn se p
n c mayor cuidado en emplear hábiles galle-
ros y en que bsios sean tamliiCn parejos en su hahilid:
En suma, en una riila en la que eniran grandes
la prcsiór
i para hac
er
que la conrienda resulte genuinamente parcja es
enot
a siente CI
orno tal. I
:n
-
casa de rifias medianas la presi6n es algo menor y en e l caso ae ras pequerias es me -
nor aún, aunque siempre se ;elrara di
e que
los :
mi ma l e s !
rean por ] (
3 menos a
proximada-
ment e iguales, pues aun en e3 ca!
;o de apo
star quinc
e r i nggi t i
; (el traba
]o de cinco
días) nadie desea hacer una apuesta
t de u n o a
uno en un
a situacidi
n te desfnvo-
rable. Y Io c l e m es que las estadísticas qtie poseo tlenden a conrimar esta asevera-
ciiin. En las cincuenta y siete riiIas que esludik, el favoriie vencici Ircinta y tres
veces en total, y e l gallo más dbbil veinticuauo. una proporcion de 1,4:1. Pero si
uno considera las cifrds de
las aouestas cenhales en sesenta r r n ~ g i r sl,a proporcihn rre-
sulta 1.1: 1 (doce favontc
a y once
gallos rna
s dbbiles)
en los ca
ses en que kaq apues-
t a s est%np o r
encima de E
:Sta linm r
Ae scscnia
t 1 5 : 1 (ve
. i n t i mo y
trece) en los casos d~
apuaras por debajo. Ahi
~ r bai en, !
$ 1 uno ton l a los exb
remos, en
el caso de r i Ras mmu y
. - - . - 1
.
.
-
irnportantw,
aquellas con
paratias c c n m i c s de
.
.
miÍs de cien nnggits. l a p r o p r c i d n
cs
1: 1 (si et e y sicie); y en el caso de las paradas muy pequeiras, aquellas de menos de
cuarenra ri nggi t s, la proporción es
1,9: 1 (diccinucve y diez).l6
Ahora bien, de e s l a coincidencia -la
corncidencia
de que cuanro m57 elevada
es la parada central, m& exactamente proporcionada es la riiía-
se sigue
n m á s o m
e-
nos dos cocas:l) c u a n t o m;í eIevada es la
apucsia central, mayor
cs el
impulso
dc
las apuestas periltricas hacia el extremo de menores dcsigualdadcs en el
e s p c l r n
de
m
las apuestas, y viceversa; 2 ) cnani o más clcvada e s tñ apuesta cenual, J Z I ~ ~ U I CJ 61
voIumen de apuestas pcriféricaq y viceversa.
Y la lógica c s similar en ambos cayos. Cuanto
más cerca e s d Ia riAa de
Ia
igualdad de los contendienres, menos atractivo sera el extremo d e las desigualdades
mayores y, p o r la tanto. !
FC jugará 1
i
a c i a cl otro extren-
l o para qu
e haya quienes hagan
e nvi t c s . Que a t o es asi resulta e!
ridcnte de la mera
obcervaci
Sn, dcl anSlisis dc la
cuestibn que hacen 10s r
iropios ha
ilineses y de los da
tos s i s l r m
isticos que logre reu-
nir. Debido a la d i f i c u I t l a u e onrencr un regfwo preciso y cornplcro de las apuesms
m
7
m
penff
,ricas. cstt
: argumento es difi cil de fonnliIar
cn t t m i n o s numdricos, pero en to-
dos Ir
i s casos q'
ue estudié. los que dan envite y las que lo aceptan lo
haccn en una zo-
Id
Considenindo slilo
l a
variabilidad h i n h i c i .
i c i i
mspsc~
o de una expectación de
uno a
uno. en el
caso de apucslas dc scscnra ringg
ebajo dc
es
ia
Iíma. es de desuiacim
ner
dc
1.98.
o
aca
8
en
un ccntcnar &
p ? i t . i l i i l . i i
caso de
sur
na s inferioncr a cmrenm
.-
nnggiis.
las dcsviacioncs
-
m c n i e s
stn
d t
I,h?
a
El
,-=a
mr
hecho de que
L U I W
c i i
Izriirriar.
cs-
as
dc!
i v i a c i a i e < , ,
aunque m1
u . no sean
crvcmnda
i
:mrnente que aun cn
las
~
a
mahs
p q u e ñ
as
perrrsre
l a iendenc
ehiivarncnri
elevadas, la
ia
o enlrcn
l
a r
g a l l o ?
1
m
razonablcmenie
partijm. Aqi i í
se
tra la
d
e mirrgar
r
las
i
~ C F I C
nes
h a c i a
1
i c i h ,
no
dc
i I i r n e n i a r I a r .
En e l ca-
ro de
I
131 par idas
i a i d c n c i a
I
.
.
s
que
I s r
p
i sesn de c a n o c r u z e5 desde luepo
,
,
,
aun mar nwar,ic y S U g i e R que lus mimeses
r
a
h m iiy h io i l o que hacen.

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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na de mínimo y máximo en la c
d s e &iza
el grueso (%@n mis conjet-,
de
dos tercios a tres cuartos, en la mayor parie de I ~ cFas os) de las apuestas, zona que
e n Ia escala e s ~ 5si iiiada We.s o cuatro puntos más hacia el execrno d e las menor e4 dc-
siguaIdades en los casos de naas con elevadas a p u e s w centralcq que en los c a m de
la5 nRas de pequen% paradas, híihiendo generalmcnrc stiuaciones i n t e m d i a q . Por su-
puesto, e n los ciemlles la coincidencia no es exacm, p r o e! esquema general es consc-
cuenre y s6lido: l a f u c r ~ aq ue tienc la parada central para atraer la< apuest as periferi-
caq a su esquema dc pandad as direclamcnteproporcional a su mont o, p q u e ésle cs
directamente proporcional al p d o e n que Im gallos son realmente garcjos. Eri citan-
ito a la cuesiión dcl volumen d e las apuestas.
la7 paradas iotales son rnayorcs en la%
grandes riRas con grandes apticqias centrales parque esas r i ñ a s se consideran mris "in-
teresantes", no sólo cn el sentido de que son menos prcdecihlc.;, sino suswncialmen-
te e n el sentido
d e que l o que
en p e g o en tales ri fi as cs algo mds qiic el di ner o;
es la calidad de los gallos y, en consecuencia, como vcrcrnos, el prcsGpio socia1.t'
La paradoja dc h moneda sana e n el ccnuo y viciada en la periferia es, pues,
s61a aparente. Los d o s sisrcrnas de apuesta. aunque formalmente incon~ruenics.n o
son en realidad conmctonos e n a c si , sino que forman parte dc un sistema mayor en
el cual la apuesta central es, por así decirlo, el 'kccnm de g r a v c d a r que, cuanto ma-
yor es, mfis auae las apuestas prirkricas hacia el extremo de mcnores desigualdades
de la escala. La parada cenrral "determina el juego'"o , qi i i i A sea mej or deci r, lo dcfi-
nc, y señala lo que, si gui endo una idea de J e r e my Bent ha r n, I lamar6 su "profundi-
dad",
Los balines- procuran organi~xuu na contienda interesante. 'pmfunda", si se
quiere, haciendo que la parada ce,ntral sca lo mhs elcvada posible de rnancra que los
gallos d e k r i n ser rambiCn, lo mlis parejm que sea posible y , por lo tanto, el desen-
lace lo m5 s impredecible. que sea posible. No siempre alcanzan esa meta: c a ~lai mi-
tad dc l a s rifias son espmr6culos relativamente triviales, rclarivamcnte carentes de
~nterbse "supesficiales" para dccirlo con 13 teminoIogiLqi ue acabo dc [ornar cn pr6s-
tamo. Pero e s n circunst7ncia no invalida mi i n i c r p r c t a c i h n , pucs cl hccho dc que l a
ma yor parte de los pintores, p i a s y drnrnaturgos smn mcdriocrcs no i n v d t d s 13
concepcirjn dc que el csluczo místico eslAendcrczrido a la prnlunrlidrid y que con algo-
na rrccucncia se aproxima a ella.
La irnagcn d e la lccnicn a r~ísti c rci s por c i c n o extic-
ta: la pucsra central es un medi o, un cxpcdicnie para crear c o n ~ i c n i l a s"intercsantcs".
"proTondas"; no es 1s m b n !o por lo mcnos no la principal n z é n ) tIc que sean Cntcrc-
17
La r e d u c c i h de l a s apuestas m
las riñas más p q u ñ a s (una
de las ra7mes por las cuales l a
genle encuentra poco interesanle las nkas pequcñas er l a de que se apuesm menos en ellaa. ai i a n -
ro que m lis grandes ~
i
lom conirario) se r a l l 7 a de ires
maneras que se r e í u c m recíprocamen-
ic.
Primero sc
regisim
un8 nimplc
falrñ
dc i n t e r k
cuando l a gente se
alcja
p r e
beber u n a taza
d e
caf6 o Eharltr con un amigo; segundo, los h l i n e r e s no rcdumn rnaternitiicamenie las w r u r a s SI-
no que apuerian
d i r c a m r . n i e
s c g i n
Izs difcrenczar de postura esrableciriaq cumo zales. A s i m
el
casn de una
de nueve a w ho.
un hombre a n i a g a nucvc r i nggt i s y el oim ocho: en el
ca-
SO h una a p e s i a de cinco a cuatro, uno amrsxa c in m y 14 aro cuatro. De manera qiu? p unidad
de
m m & ,
c u n o
pw
ciemplo un
r i n g ~ i I .e ?in
en
juego
una
cmiicirrd dc
dmcm 6.3
v
a
s
mayor
en una a p e s t a de diez a n w v e que en tina de dos n uno, c m o va se 11170 n m r , en l a i nñas W u e -
f i a i
l
as
apuertaq
i i r n d e n
a
siruane
hacia e l t71m m 0
dc l a % difenrnci.is
rnaynrcs
d c l espectro.
Por
fin, l as
spoesias cmccrmdas soel en c eñal ar s e con un dcdo m
l u g a r
de dw,
i r a
o (m ~ I g u n a rde
l
a r
nñas
más
i m p n a n t c s )
custm o rin m
dcdos. bs
dcrlos
i n t f i c a n
r
n r í ~ i p l m~de Fa< cilcrcnier
1 0 5
p m p r c i m c s
d e
l a
pi r s m cn juege,
no ci1ras
absoloraí. haki
drrlcir en iin;r siiiisciim de scir a c i n -
co
~ i ~ n l l j c nqnu e
un
h m b r e
d c ~ e aa p d r
c i t e ?
r r o ~ p i la~l
p a l h
m i s
d i h i l
u m i n
d w e
r i n ~ p r r r
l'req ~ : c d o sc n una simaciín de di=
a sicte 5igniiica vcintriino crwiri vcinirruazm. ac )

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
santes. na es
la fuenre de s i i f;iscinaci6n, la sustancia de su profundidad. ia cuestión
de saber por
quk esas riflas son intrresanies -a
d e c i r verdad para los balincsec son
exquisitamenie absorknr es- nos saca dc la e s f e n de las premupacioncs formales.
no? lleva a esferas ma s amplian
y smiops
icol6!ricar
; y nos co
ndu-
ce a una idea menos pumrncnie
ue irnpl i c i
i "la pmfi
md i d a d " m
cn el
j w g 0 .1 ~
Jugar con fuego
El concepto de 'Tuepo profundo" de Bentham se encuenba expuesto en su Tht-
Theory of bgisration.lq Con
esta expresión el autor
d e s i p a el juego en
el cual lo
que se arriesga cs ianto que, desde el punm de vista utilrt?n'o, es irracional que los
hombres se 1:rnccn a semejanie juego. S i un hombre cuya ronuna alcanza a mil 11-
br* ( o
r i n g g t l s ) apuesta qurnienias cn una parada igual. la utilidad marginal d e las ti-
b r ~ qqu e se
propoire ganar
c? c l a r m e n t e menor que la inmnvenicncia d e lo qiic arries-
ga pcrder. En el genuino juego profundo. ésta cs la situacirin de ambas partas. Una
siluaciiin icmerarla. Se reunieron en husca de un mornenlo agradable y cn:niraron en
una relaci6n que deparará a l o s panicipantcs sufrimiento antes que placer. Por e s o
Be nl ham llegaba a la conclusi6n de, quc cl juego profundo era i n r n o d en principio y
que, como es tipico en esm autor, debe&
p t o h i b k l a
legalmente.
Pero más interesante que el problema ético, por lo menos desde nuestro punto
de vista
en
nuestro a c t ua l contexto, es cl hecho de que a pesar de l a fuema lcigjca del
anSilisis
de Bentham los hom hres se enlregan a semejante juego
apasionadamcnre y a
menudo
hasta afrontando los rigores de la ley. Para Rcntham y
para qui cnw piensan
como 454 (hoy en día p n n c i p d m e n t e abogados, monomlsm y algunos psiquiawas) la
explicxi61-1es tá, como ya dije. en que esos hombres son uracionales. viciosos, feti-
IR
A
d m 6 s
de 18% apuesias hy
otros aspectos c r a n h i c o s
de
1ii
riAa dc
gallos. e.qx!cialrrmiie
BU c a mc
h a conexibn m n
el
si st cma del mercado l acal .
a P p c t w que, aunque
aecundanus en cuan-
to a su m&ivaciCn
y
a su funcirin no dejan d e
rmer su impiinancia. h
a n iias &
p e l l w
son
scon-
tecrmienios públicos a los que
p u d
e m n c u r n r todo el m u d o qwi lo desee, y
a veccs La gente KU-
dc & %d e mglooes distmtes y m i s dcl noventa p r c rcnio, p mi h l u n e n i c el noventa por cimio de
los n e g ~ i o qir airdos
son lozales. la
localidad en cuesiihn e&
dermida.
no p r l a
aldea y
ni
SL-
qui en
p
r e l d i s ~ n t oa dminisrmtivo, sino por el
sistcma de1 mercado rural. Daii tiene una s cmi na
de mercado dc tren dias
con la
familiar miacidn del i
i
de~[
sistcma solar ". Aunque los merca-
"
do* nunca Fsiuvieron muy deiarrollados m muy alto grada, m l a plaza de l e ddea se reali7an pe-
queños negacios matinales. pem l e rcimciún segUn Ese sisicma solar. afecta a i d a rnicrwregión y
e sl a
aharca unas d i e z o veinte
mlli a s wadr ada r uin siete u ocho aldeas vecinas (lo cual, en Rali
~ m t e m p o d n c a .r qircsenta m i s
o menw de cinco m i l a
diez u
m c e
mil
almas): de es8 micmrre-
g
i
h
pracede el
gniesn o oinualmcnie la tnralidsd del p í h l i c a gue acude a l a s nr7as de g a l l v z . La
mayor panc de
estas e s t b organizada
y
p i m c z n a d a
p o r pequcíiaa asaciicimes de inxignificsnics
c m c r c i a n i e s
mralcq que
c m p n e n
c m
t u i o r
los
balineses l a idea
CLc quc lss rióas d e
~ e l l u ss on
buena4
para el comercio p
m
u e
"
sacan dinero dc la
c a r a
y
10 h s a
n
circular". h e . r i u s E n
los que
vcnden claser dc m e r c a d e r ir r
a t I
c
m pu cqros dc juego dc pum azar ( v h ~ me i s adclanie) esLh
uisialados
alredrdor d r l a
u m n de l reñidcro. dc mmeni que 6sta n e n e a ariirnir l a =!!dad
d e un pe-
qi i c fi a feria. Ena relación d e
l a
nña de g a ll o í
cm
los mcrcados y u m Im
v e n d e d m ~del
mcrcedo
c.r muy antigua
- o ,
enirc
olms cosas, En indica su apancilm i n j u n t a m mscnpcinncr
I R. Co-
n < . Srarawi nali. S Vuir
B w d in g ,
1054) .
FJ
m c r c i i i
sigui6
a
103 gallos
d i i n n i e
s i g l w
cn
l a
H,rli n i ml y esa m i v i d a d fuc uno d e Zm p n n c i p l m fadorer
de l a r n a i e l i 7 x d n de 1n i ~ l a .
l q
La frase
se
encumtra n
la
inirluccim de
Hi l d r e t h ,
f m f e r ~ ~ l oL~i b! r o 7
of
P ~ y h o i o ~ y
(1931).
n m i
de
la
pígina
10Ci: v h s c L L. Fuiier. TItr Moraliry of Lmv (7ilcw I l a v e n .
I'Xd).
@g r .
6 y ~ r g u i c n t e t .

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
chistas, n&s.
tonto% s a l v a p que m r i i a n .wr protefidos cmm si mismos. Pero
para los halinwas aunque n a m t m e n l e no fwmulan la explicacicin con ian ta s pala-
bras, esta m i d e en el hecho de que en el jjucgo profundo el dinero es menos una me-
d i d a de utilidad (obtenida o e s p a d a ) que un símbolo de almncc moral (percibido o
impuesto}.
En realidad, es en los juegos sugeficiales, en aquellos en que se aniesgan pe-
qucAas cantidades
de
dinero, donde los incrementos o disminuciones de dinero efecti-
vo son m8s siniinimos de utilidad e inconvenientes cn c1 sentido ordinario y n o muy
difundido de placer y sufrimiento, felicidad y desdicha, En los juegos profundos, e n
los que se apuestan grandes cantidades de dinero, l o que está en juego e s algo m&
que las: ganancias
naturales: la c o n s i d e r ~ i d np ública, el honor, la dignidad, el v-
lo, en una palabra
(aunque en Ball este
vocablo
tiene una complejacarga d e s i p i f i c a -
ci6n) el sro~uc.mP ero el storlis est5 en juego s i m h ó l i m e n t e , pues {salvo en unos
pocos
as os de jugadores viciosos amllnados) el srarus no se altera por ha obra del re-
sdtado de una rifla de gallos; es d o , y emmomentáneamente, afirmado o afrenta-
do. Pero. para los baiineses. para quienes nada es m&
placentero que una afrenta
oblicuamente proferida o m6s penoso que una afrenta oblicuamente recibida 4 p e -
cialrnente cuando mtAn
o b ~ r v a n d olo que ocurre conocidos de ambas
partes-,
ese
drama de evaluacidn CT esciertamente
profundo.
Deho hacer notar cnscguida que esto no significa a f m a que a los balineses
no les importe cl dinero o que la^ dé lo mismo p r d e r quinientos r i n ~ ~ i qruse perder
quince. Semejante conctusiUn sería absurda. Prmisamente p r q u e el
dinero impona e
importa muc ho en esta sociedad en modo nlguno antirnaleriatista es por l o que cuan-
to más dinero se arriesga mtas más cosas dtferentes sc arriesgan, como el orgullo,
e l equiiihrio, la serenidad, la masculinidad. aunque sólo s e a mornen~neamentcip, r o
todas estas cosas se arriesgan tarnbikn públicamente. En las ri Aas dc gallos pml' un-
das cl dueno del animal y sus colaboradores así como, según veremos, los dernA?
que apuestan a l mi s mo animal, aunque Ia hacen en menores cantidades, colman su
dinero segun el s t a l r s que tienen.
En gran pm es p r q w Iris inconvenientes marginales de v d e r son tan gran-
des en los niveles superiores de apuesta, que lanzarse a semejante riesgo equivale a
exponer públicamente e l yo de uno de una manera alusiva y rnctaffirica a t r a d s de
su propio gaHo. Y aunque para un drscípulo d e Benlham esto pareccn'a a c r c c e n w
mucha más la irracionalidad de la accidn, para los h a l i n e ~ slo que principalmente
aumenta es la significación de tDda l a acci6n. Y como @ara %@ir ahora a Weber y
no a Benlham) imponer significacibn a la vida es el Fin primordial y l a condición pri-
maria de Fa existencia h u ma n a , ese aumento de significacibn hace m i s que c o m p n -
sar los costos econdmlcos del caso.21 En W d a d , considerando la condici6n pareja
m
Bt s d e luego ni siquiera m Bcnthsm t l r m i a p i o d t urilídad se luniia a Ess @&ida5
y prinan-
cias mmeraries y nquF yo podría formular m i argumento mils niiciadosmenie agregando que purn
la
b a l i n ~ q t s ,l o
m i s m o
que para
cualquier
a
m puchlo, 11 utilidad @lacer.
i e t i c i da d. ) no
qc
i d e n t i
fica meramenlc c m
Fa
nquc7a. k m eftm prohlemaa teminoTó$ims son m !do talo
seci i nda-
nos Imnre a1 pnno c ~ e n c i i l :l a riaa de gallor m i u la
mleta.
21
M. Wehcr. Thc saci dgpy
of
Rc l i ~ c o r i ( k ~ i o n ,1 9531,
m a y
ttadrieckín
tq?liaAoh: Enwvnv
. ~ ~ i o I ~deq h10
r d i ~ i h M, adnd, Taiinis,
lQR4.T Por supireño, mi h a y nada cspccialrnmie
&C
b d i n k cn rqui ahondada s i e n rfi c a c ih
del
dinero, cano lo d m
u u i n
la d u c n m i k
que
hsm
Whytc dc los muchachos que jiiepm m
!a
esqvrni de un dirtrito de In
clase i r a - a d m
"
El p e g o por
dincm
d c q a n p r i a una
p n e
rmprriintc de la
vida
de C m e r v r l l e
de Rmim
Cualouient aei e l
juego a que
re
entrecan
30s muchachos dc l a esquina
c a s i
5 t e m p
lo hacen p
r duiem
Ciianda no
ha)
nada m
jueRo. l a partida no se c c nsi de m uno
vcrrladem cuniimds. brro
rm
sugnifica
q i i ~e l
C -

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.

de la apuesta en las grandeq nfías, virtualmente no se dan irnpmanics cambios en la l
de la apuesta en las grandeq nfías, virtualmente no se dan irnpmanics cambios en la
l ori una rnaicrial de aqucllcis que participan rceularmentc en las r i n x de gallos, p r -
que a la larga la? coqnc se van m i s o mCnQS ccimpcnsando y equilibrando. Es en 135
rifias superi iciales, pcqueiias. donde uno encuentra el pufiado de juyadorcs del t i pn
m6 s vicioso
aquello^ principalmente interesados cn e l dinc-
y clonde se p s d u -
cen "verdadems" cam hioc (le posición sm ial, gencralmenle en sentido descendente.
Los hombr e s de este género, jiigri(lorcs dcwnfrenadris, son d e s ~ c c i n d ops o r les "ver-
daderos galileros" quicncc los i i c n c n por rontos que no comprenden el aspecro deponi-
vo de la r i f i a , hornhre.~v ulgares que sencillamente confunden todas las cosaq. Esos
jugadores viciosos son considerados c b r n d a presa p r 1 0s gcnuinos
eniu~iaqtas,
esos que sahcn dc que se r n t a , para sacarles algo de dinero, operaci6n que les resulm
bastante f hci t. pues c x pl a hndo 1:i codicio d e aquellos las tientan a hacer
apuesta^ irra-
cionaies sohre gallos cl ar ament e despareros. La mayor parte de estos jugadidores se
m
i n a n en muy breve riernpci. F r o s l c m p r e queda uno e quedan dos que
ofrecen dar
en prenda su t i c m y quc vendcn sus r o p r ~p r a ohtcner dinc
r o p s ~ - i r . n
Esta clam correlacidn d c " j u g m e e l srorirs" con la$ rii'l
das y , pm otro
lado, la correlaci6n de "jugar
djncro" con ririas supeficialc:
a l i h d pc nc nl .
Los mismos aposladores r n m a n una jermqufa sociomoral cn estos tCrminos. En los
alrededores del lugar donde sc desarrollan las r i ñ a s de gallos hay un3 gran c a n l i d a d dc
insignifican~esp ucst os d e jucgo de puro azar ( r u l e b , dados, pconza, guisanies
ocul-
tos bajo mcdia c3scara dc nticz) regenieados por ct~ncesionarios.S dlo rnujcrcs, ni-
Ros, adolescentes y otras v a r i z clascs d e personas que no concurren ( o todavía no lo
hacen)
a las rifias de Ios gallos-los
extrcmadamcnie pobres, los socialmente desprc-
ciados y los pcrsonalrnentc atípico+
sc entregan a estos juegos en los que arries-
gan desde luego s61o unos centavos. Z o s hombrcs vinculados con las ri l l a s de gallos
se avcrgonzarian de acercarse siquiera a semejantes 1 ugarc?.L igerarnent e por encima
de quienes se entregan a estos triviales juegos están aquellos que, si bicn ellos mis-
mos no poseen gallos. apuesun pcrifEricarnente en riíias menores. Luego csGn los
que intervienen
directamente en nRas p q u c f i a s u ocasionalmente rnedjanas, F r o no
.están en la posicián de íntervcnir en las grandes, aunque p d e n a p s t a r de vez en
cuando per i f kr - car nent e también en las grandes riñas; y . p o r ultimo. estfm aqucllos
rnicmbms realmente imponantes de la comunidad, los ciudadanos sólidos alrededor
de los cuales gira l a vi da local y que intervienen en la9 grandcs rifias y apuestan en
la n a n o f m a n c i m lo
sw m . Ffecuenianmk nrvc w s i h de olr d e 5 1 a h a n k que el hcnur
de
ganmr era mucho m i s i m p m n r e que el dinerri que estaba m
juego. h
muchachos de la rsqui-
na
cmsidcran lugar p r d incm Ia p m c k
vc rdade r i d e habilidad. y a menos que un hombre ~cc m -
p n c
bien
cuando cl dirtcro e s a cn l u e g o , no cs ccmsiderado un h i c n m m p e i i d u i '
W .
F. Whyte,
Srerf Corncr S x r - , 3 . ed. ( O i c a g o , l W), @ g. 140.
im
22
C
X
I
~ O Sa que p u d e
llegar crta
kmun -y
el hecho
dt que aes caicideracta una l o c u -
m-
e s t h dtmorrrridw pw
c l
cumto
p i p d a r
hslrnts
1 T d w g ñminf. C n jugador
llega a
estar
im dteradc p r
su pasibn que d c h i e n d o
i u m t a r s e en
un
Y M J ~o r d a r n
a au mirler m b r n t a d a
que
cuide
bicn dc l a criaiura
que ha y a
de ni-
si es vwrún, pcm
que
le
ü t
a m o alirnmto
a sus g i l l o s
de riña
st
en mujer. La m d r e
da a
l u z una niña,
. pem at i o
g i r de m trt
: g h n t l a c m
lo a l i meni o
a
l oa
g i U o s & 4 ims m i gran r a a y o c d u A I i hi
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c n
u s a
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r gr e sn el
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dar mu
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n i d i .
Ernmcts h a j i del cielo mi
dima que ri
xnge i l a I n f i a y
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1 Ucvc c a l
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las 4
I RI ~ E.
..
..
,
b s ~ a l l mmucrcn pur
el mal a liment o que
se les n io , ci dumi o r e c o p c r i sa rcnratez.
te
mosi d c -
vuelve a 1i nifin a l p d r c , quim i e míme con su mirier. El c u m io crth dado como " G t c l K m k m -
m
n ~ e"n J . Hmykus-van k i m n Roomkmyi, 5 ~ m k 1 c .et a V r h l c n w n Dali (La Haya,195ñf.
e g s .
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Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

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ellm. Sicndo e l elemento Foca! de estas reuniones fw.ali;iadas, csios hombres
~ e n e r a l -
mcnte dominan y definen la actividad tlcpmtiva asFcoma domi nan y definen la s ~ i c -
datt. Ciiando un var ón de Rali
ha bl a , casi con tono de vcncracicín. de "verdatlcros ga-
Ilcros", dcl verdadero Schatoh ("apos~xlw")o del dlilrid kirrilnq ['cuidador tIe jaulas")
sc refiere a es1 clace de personas, n n a los que se entregan al trivial juego clc Zcis gui-
santes wultos, ni a los jugadorec crnpedemidos (porr't, vocablo que ticnc la significa-
ciDn seciindaria de l a & h o rfprcihri), ni 81 $vicio oportunism. Pwa ese va&
'tialrnés,
la nna de gallos se aproxima r n k a un affnire b ' h n n e u r (aunque, considenndo al u-
Icntn balinzs m a n i e a r a n m i a pficlica, la sangre que se dcrrarna es humana s ol o en
seniido tigurado) que d estipido mecanismo de una rniqriina auromárica.
De maner a que lo q u e hace de In nila de gallos cn Rali un juego profundo es,
no el dinero en si mismo, sino Io que (cuanto mlis dincrn entra en juego tanlo mBs
Intensamenre es aSI) el dinero hace que ocurra: e l despl;vamicn:~iod e sratcir cn la jerar-
quía balincsa, desplazamiento proyectado en la rifia d e gallos. Psicológicamente se
maza d e una represent3ciOn esdpica del yo masculino relaiivamcnte narc i si s u, idp.al y
demoniaco; sociológicñmcnte se trata dc una represenución también csópica de
los
complejos campos dc tensión de~cmi nr i dosp or la interaccicln conuolada, cal lada. ce-
remoniosa pero así y todo profiindarnenlc senti da, del yo de quicnes mantienen con-
tacto en el
contexto de l a vi da cotidiana. Los gallos pueden ser sustrtutos de las per-
sonalidades de sus dueiros, espejos animalcs de la forma psíquica, pcro la bina es
- a , mCrs exactamenie, se hace deliberadamente quc sca- una simulación d e la ma-
t n z social, del sistema de p p o s cmmdos, suprpuestos y en allo grado solidarios-
p p o s d d e aldeas, gmpos d e pucnzesco, sm icdades d c irrigacifin, congregaciones tic
los templos. "casla" - e n
los cualcs viven los 1ndlviduos.a Y aqí como cl presti-
gio, l a necesidad
de
a f m a r l o . de dcrcnderlo, de c c l c b m l o , de justificarlo y de scnci-
Ilmen te bafiarsc
e n
61 (pero no buscarlo, considerando c1 caricter fiicrrcmcnle a t r i bu-
tiva dc l a e suatifi cac i ~ne n Bal i ) , sea quizá la fucrza motriz central dc la sociedad,
así larnbicn. indcpenclicniemented e ser p e n a ambulantes, sacrificios d e sangre e i n -
tercambios monetarios-
el prcsligio es también IR fucrza mnuiz de la r i f i r i de ga-
llos. Esta aparente diversi6n y deporte, para emplear om frase de Erving Golfman,
"un baño de ,smgre en el srnru~''.2*
La manera m5s sencilla de aclarar esto y dernosmIo p lo menos hasta cieno
punta e s considerar la í
is mas d e gailos i uve ocasi6n de observar dirccra-
mente, esa aldea en que
o de aquella incursiCin policial y de la cual proceden
mis datos e s ~ d í s t i c o s .
Coma M a s l as a l u~( t su c ~ a l ié,s ta -Tihingan,
situada en
la regibn de Klung-
kung, en e1 sudcste d e Bali- esta intrincartamenze organi7ad.a y forma un l a k r i n t o
d c alianzas y oposiciones. Peroa diferencia dc muclias otras, aquise destacan particu-
larmente dos c l h e s dl: grupos solictinos que son m b i é n grupo^ de status, en los
cuaIes podemos c o m n u a m o s para d c s c r i b ~ ~ l osisn indebidas derormaciones.
Primcro. l a aldea e s d d omi n a d a por c u a t r o grandes grupos en parte endogámi-
cos por la línea paterna que qe hallan en constante rivalidad y que forman las princi-
pales f a c c i o n a
de la
p b l a c d n . A vcccs se a g r u p n dos contra dos y gcncralmcnie
Se m m i m r á ana
descripciás m6s mmplet
n i a u r a rmid
mral de Bali m
C.
Fe-
e -
" F m
and Van'ntiai
iri R a l l n e ~ tVlllegc Stnicri
:un Anfhropdogirr 61 (19.59): gBgr 94-
1Ug:
'?íhmgm.
a
R a l i x " ,
m
R. M . Komt ~a r anmgr s i . ~' i I ! agui n
Inrlonerio f l i h a a . 19ti71, e g s .
210-243: y aunque no se refiere di-cnic
a
l as
d d a s
b n l i m a s ,
véase
V .
C.
K m . Bo D u r p
rtpuhlrek rn#- P a g r y ~ s v r ~ a m( S anrpcñl . Nerhedmdq, 1937 ).
24
G o l f m w , E n r o u m r s , &s.
5 8

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
los dos mftr importantes conva lor dos r n h pquenos a los que se unen las prsnnxq
que no
c s d n afiliatlaci a n i n p i n o dc 10s dos grupos.
A veces w r a n indcprndicnte-
rncnte. Dentro d c Foc g n i
p h a y tamhtén Qcciones y
suhfaccione< d e n l m clc l as suh-
f a c c i o n ~ sd,
e mane r a i l i i c qc alcanzan niveles de distinctón bastanr es dclicacios. Y se-
g u n d o , e s d
In aldea nitsma, casi enteramente endogfirnica, o p t i c s ~ ?a icxlas lac
orras
aldeas de l o r alrcdcdorcs y dcntro dc la jurisdicci6n d e la nRa
dc gallo$ ( que c í i n~t i t i i -
ye Ea región del mercado ); pero In aldea r o m a t a r n h i h a l i a n z a c o n algunar d e sur;
v ~ i n a cso n wd o m ? en varios conlex tos t>olíticocy socrales qtic trascienden los inie-
rcws de la aldea m isrna. La siiunciíin exacta es pues, como en todas panes en Rali.
perfecmmentc distintiva;
w r o cl esquema genera1 de la jcrarquia d e star i i s y dc lac ri-
validades enm grupos cn alto grado solidarios aunque con difcrcntes brises ( y lo mis-
m o ocitrre entre los micrnhros de los g m p s ) es cntcramente común.
Consideremos pues (como apoyo a la tcsis general de que Irt rifia de gallos, y
ecpeciajrnente la nira profunda, es fundamentalrncnte una dmmarizaciirn de intereses
de srnrirs) los hechos si gi i eni c s que para evitar extensñs dmcripcinnes demográlica~
cleclaratc simyilcmentc que son hcchtis aunque, por otra parte los testimonios concre-
t o s , ejemplos, d e c l a n c i o n c s y números que @rían
aducirse en apoyo dc la m i s s on
extensos e inequivocos:
1.
Un hombre no apuesra virtudmente nunca contra un gallo pencncciente a
un rnicmhro de su propio grupo de parentesco. Gencmlmente se sienie ~ h i i g a d oa
a p s r w por et ani mal y ianto mas obligado cuanto mas í n t i m o cs e l vinciilo de pa-
rentesco y mtis profunda es la rifla. S i l i c n e la
certidumbre dc que no h a b d de ganar
puede ab~lcncrsc.d e apostar, espccialmenre si se trata del gallo dc un prinio segundo
a si la r i n a es supcrricia1. Pcro, p r [ o gcneral, scntirfi que debe presrarlc apoyo y ,
cuando se trata d e j ~ i c g o sp r o í ~ n d o sgeneralmente , siempre apuesta. Dc rnancm que
esa gran mayoría de pcrsonas que critan mn os ~ensi hl cment e"cinco" o "rnotcado" es-
tan expresando su adhesi6n a s u pariente. no L3 cvaluacidn del gallo ni su vcrsacion
en la teoría de la$ posibiliclarlcs y ni siquiera sus Gspcnnzas de ganar a l g ú n dinero.
2.
Estc principio es una cxtcnsidn Mgica. Si en la r i h i i v irticiviene el paricn-
te, uno aposiará en favor de un grupa aliado contra otro que no lo e? y a~ís uccsiva-
mente a travCs dc la? muy intrincadas redes de alianzas que forman, camo dije, ecla
alcica. a?;como toda otra aldea de Rali.
3 . Lo propio cabe dcci r de la aldea rniqma como todo. S i un gallo del exterior
de la aldca h a d e c o m b a ~ i rc on uno de la propia aldea, toclos tenderfin a jugar al gallo
loca!. Si, lo cual ocurre en
raras circunstancia^ pero así y r a l o ocurre d e vez en cum-
d o , un gallo exzerior a la jiirisdidicción d e riiiaq dc la propia aldea debe luchar con un
gallo pcrtenccicnte a esa jmisdicci6r1, uno apostad tarnhitn en favor del gallo "lo-
ca!".
4.
Los gallos que llegan de lejos son casi siempre favoriios, pues S sostiene
la teoría d e que su dueíla no se habría amcvido a llevarlo si no se v a l a r a de un a n i-
mal muy hucno y tanto r n k bueno cuanto m8s alejado est& su lugar de origen. Los
acompañantes dcl
direfio dcl animal esGn por silpkiesto obligados a darle s u apoyo y
cuando se d e ~ r r o l l ~lmas rinar dc gallo5 mfis irnpomntcs y legales (en los día feria-
dos) los hom braq
de 1á aldea echan mano de [os gallos que ~ o n s i d c r a nmejores, inde-
pcndicntemente de qiiiencq sean ~ u dsue llos. y van al rtRidcr~p ara apostar por e l l os

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
grandes sumas y m m m a~íq ue en la aldea no son racafios. En rcalirlad esaq "riilm
con cl exterior", aunnqe p m o frecucntcs, tienden a mqi or ar las difcrcncias entre los
miembros de I n a l d e a que exacerban las conqtantes "riñas locülcs", d o n d e intcrviencn
facciones opuestas.
5 . Casi todas las rilIas s o n sociológicamcntc rclcvantcs. Rara vcz encucnlri i
uno 110s gallos del
exterior que c o m h a m entre sí a rlos gallos que no tcngan el rcs-
paldo de un g m p particular o que tengan e l respaldo dc un grupu cuyos micmfirris
no c s t h mutuarncnle relacionados dc iina manera clara. Cuando se da csa siiuación,
e !juego es muy supr i i c i al , 13s apuestas se hiiccn muy tcnlamcriic y todo e l e s p -
naculo resulta aburrido pues. salvo lus que intervienen dircctamenre y algún jugador
vicioso,
nadie
m u e s m interts
en amstar.
6.
Tambien rara vez se
encuentran en lucha
dos gallos pcflenecientes d mis-
m o grupo y mAs r ar ament e aun pertenecientes a la misma subfacción (que la mayor
parte de los casos representan's una familia extensa). AnBlogamente, en las rifias que
se libran Fuera de l a ardes, muy rara vez dos gallos dc la aldea l u c h d n uno conua el
otro. aun cuando, siendo sus duefios enconados rivales, lo h m b c on entusiasmo en
la propia aldea.
7 . En el nivel individual, una p m o n a que rnaniieoe una mlaci611d e hostilidad
institucionali7arla con otra, relacidn Ilamadñ puik, en l a que no se hablan ni ticncn
que ver nada
la una con l a otra e.n otras cucstioncs (las
c a u m dc esta ruptura formal
de relacioncs son múltiples: seducción de una esposa. cuestiones de hcrcncia, di f et en-
cras políticas) apelará fuertes sumas,
a veces casi mani6tic3mente, conwa la om en
l o que es un ataque franco y directo a la masculinidad misma, al Fundamento uttirno
de la condición del c o n ~ n c a n t e .
8.
La ccalici6n de la parada central esc5 en todas las riilas, salvo en Ls mas su-
pcrfrcialcs, siempre formada por al i ados esmcturalcs y a q u i no enm en jucgo "dine-
ro exterior". Lo que sea "exteriorndcpcnde por supuest o dcl contexto. pero considc-
sando que
existe a l g o exterior no
enva en la apuesta principal ningún dinero exte-
rior; si I o s interesados djrcclos no pueden reunirlo, l a parada no se hace. La apuesta
cenml. espcciídmente en los juegos profundos, cs pucs la expresidn m8s direcm y
franca de o p s i c i d n social, lo
cual es una de las razones por las que esa apuesta y la7
opemciones para que los dos gallos resulten proporcionados en f u e m s esEn rodeadm
d e una atmd~fcrad e cieno malestar y sean más o
menos furtivas y embarazoas.
9 . La ~
g &rhe
tornar dinero en pdstarno - u n o p uede pedir prestado para ha-
cer una apuesta p r o no en una a p u e s t a - p m d e (y los de Bali ticncn picna concicn-
c i a de ello) de análogas consideraciones: dc esa rnancra u n o n o q u e d a nunca econ0mi-
campnle a merced del enemigo. Laq dcudas de jucgo, cuyo monto p u d e ser muy
elevada y que son siempre a
corte plazo, son d e u d a contraídas cnlre amigos, nunca
con enemigos.
10. Cuande dos gallos son esmcturalrnenie irrclcvanies o neutros en lo quc a
uno r e s p x t a (aunque, como ya dije, c a si nunca son irrelevan~ees n r e si), uno no de-
be preguntar a un pariente o a un amigo por cu5I animal eslii a p st a n d o , porque si
uno sabe de qu6 m a n e n esiá apmtando y k! sabe que uno lo s a
k y adcmás una hacc

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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La apuesia contraria, h situaci6n cteara tensiones. Esta regla es exptícito. y rígida y se toman
La apuesia contraria, h situaci6n cteara tensiones. Esta regla es exptícito. y rígida y
se toman elaboradas y hasta artificiates pmauciones para evim m n r ; p d i r l a Por In
menos dehe uno frngir q u e no adviene cuA1 es la apumra que esta hacicndo e l paricn-
te o amigo y ésta fingir5 ignorar lo qiic uno hace.
t l . Hay una palabra especia1 para designar el acto de apostar contra l a cotrien-
te; esa paiabra tambif n
(rnpure).
Se mita I
m a l hacer
!o aunque
, si la p m d s
central es perlueira, a v{
<culpa e l 1
jecho sier
npre
que
no se i n c ~
im en él con
demasiada Srwucncia. 1
to m a y o r !
E a l a par:
ida y
cuan
io m 55 f rr
xucn tcmcntc
.
,
.
.
uno rccuri-a al "wrdOn' m t o mas disaciacion socrai implica la c m u n s ~ n c i r i .
12.
De hecho la relaci6n de hhoslilidad insumcionali.rada, puik, cornien;a for-
malmente (aunquc su%ca usar residen siempre en otra parte) con esa apuesta de "per-
d h " e n un juego profundo, pues slrnb6l icarnente viene a ser como echar lcfia al fue-
go.
Dc1 mismo modo, el f i n de La hostilidad y la reanudncibn dcl mzo social normal
e s d n seflalados por el hecho de que
uno u om de los enemigos apieste al gallo cicl
otro.
13.
E n situaciones viscosas de
cruzada adhesi6n (de l as cuales hay muchas en
este sis~ernas ocial exvaordinariamente complejo), toda v e z que un hombre se ve
otiligado a prestar s u lealtad a dos partes más o menos con iguales dcrechos a clla,
suele aIcjmse para beber una taza de caft? o hacer
cualquier
otra cosa a f i n de no tener
que apost a r: u n a Soma d c conducta que m u e r d a a la de los
votantes noneamericanos
en análngm si ruac i0nes.X
14. Las personas que participm cn la p m d a c e n m l son (espccjalmcnre en ju-
g a d a s prorundas) vir~ualrnenres icrnpre miembros rectores de su grupo. Adcrnss,
aquel los q u e apuestan pcril6ricamcnie (incluso esas personas) son, como ya lo hicc
norar, mi emb r o s sobresalientes cie la aldca, ciridadanos conspiclior, La s riirss d e ga-
lloc son apropiadas para aqucllos que intervienen en la polirica cotidiana y ticncn
prestigio, no pam los jdvcncs. p r a las mujeres, para los subrdinados, etc.
15. En
lo que se refiere al di ner o, la actitud explicitam~
ente exprc
:sada es l a de
que el dinero es una cuestidn secundaria. Como ya dije. esto
no quiere
: decir que no
...
1
.
.
tenga import anci a; c omo a toda el mundo, a los baIincscs no les gusta perder los i n-
gresos d e vari as semanas; p r o miran los aspectos monetario? dc i a rilia d e gallos
principalmente como una cuestión que se equilibra por
s i misma, una cuestión de
circuiación dc dincro entre cl 'tiicn clclinido grupo de los galleros seRrii;. Zaq ganan-
cias y W r d i d a ~realmente irnpori l& que se dan
m t c s son
en otros planos y l a achi ud
gcncral anu: lm apucsmq no es l a
cqxrann
i d e dar un buen 7arpazo (con excepción d e
los jtigadores viciosos) sino qui plica de! jugador d e caballos: "Oh, Dios,
: e s la si
*''
linz qiic s a l ga
sin ganar
ni pcrde,
.
D
,
n r n m
~n punt o a prestigio Hno n o desea salir e m -
parado, sino que aspira
a obicncr una victoria categbrica, aunque sea m o m c n i f i n ~ .
De lo q u e se hahla continurirncnie cs d c la n f i a contra tal ga l l o d e ias pcrsona quc el
gitflo de uno
h17op a l a z o s ; nadic habla dcl dincro quc gancí: Ea gcnte rara vcz lo re-
ciicrrla d u m t c mu c h o u c r
n p , 3 1
o.w de paadns muy a h s .

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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16. Uno debe apostar por 10s gallos del p p o propio no d o p ar m m d e
lealtad, sino p r q u e la gente podría dccir: " j C h o ! ¿Es m ogulloso que nos desde-
Ra? gTiene quc ir a l a v a o a Den Pasar (l a ciudad capital) para apstar'! LESa caso un
hombre tan i mport ant e?" De ma n e n que existe una presi6n general para haces apues-
m. pues uno dehe mostrar que e s importante localmente pero no tan importante que
mire a los dcmfis, ní siquiera a sus nvales. w m o convincantes inapropiados. Dc la
misma ma n e t a la gente de la a l d e a d e k apostar c o n t r a los gaElosprocedentesd e afue-
ra porque de orra manera los de afuera los acusa&
-un
grave ~ a r g c + de limitarse
sencillamente a cobrar les detechos de entrada y no estar rwimente ~nteresadose n la
riila de gallos y los acusarán lñrnbikn de ser q a
n
k
s y
d e s p x t i v o s .
17. Por
Úl t i mo, 10s m p e s i n o s balinexs: tienen plena conciencia de tm-hq es-
tas cosas y pueden manifestarlas, p r l o menos a un mbgrafo. en a p x i ma d a me n t e
en los mismos tkrminw en que ya la he hecho. Casi todo h a l i n b con quien conver-
S& este tema declan5 que la rina de gallos es como jugar con fuego, s61o que uno no
se quema. La rina activa laq nvaijdades y hostilidades de la aldea y de los grupos de
parentesco, pero lo ha c e en foma de "juego"; a veces se a c m a peligrosa y arrebata-
doramente a la expraqibn de una agreesi6n interpersonal e i n k r g n i p a l directa y públi-
ca (algo que desde luego casi no ocurre nunca en .el c
m no rmal
de l a vida ordina-
ri a),
p r o
no llega a tanto porque, después de t d o , se mfa " ~ 6 1 0d e una ñ í I a de
gdos".
Podn'an exmnerse m& obseniaciones de este tipo,
q u i d s el cuadro gene-
ral esi t ya, si no completo,p or l o menos bien d e l i n a d o , de suerte que #do 10 dicho
hasta ahora d r i a r esumine útilmente en un paradigma formal.
CUANTO MAS !
BLA
FL
.
1)
entre
iguales en cuanto stnrm ( yl o enemigos personales).
2) en@
individuc
d o sfafus
MAS P1
ROFUND
LANCE.
CUANTO M A S PRO-
ES EL LANCE
1) rnhs intima es la identificaci6n de gallo y hombre (o, más exactamente,
cuanto más profundo es el juego m5.s sc expondrá e l hombre su mfis íntima
iden tificacidn
con el gallo).
2) mejores s e d n los gallos que intervienen
y estarán m á s exactamente equipa-
rados,
3) mayor será la ernocidn suscitada por el lar
ice y m8s profunda la absorcidn
en 151,
4 ) m&$ clevadaq s e d n la? apuestas c e nml e s y pentcncas, m á s tenderán ksm a
menores diferencias y mayor será el volunien de las apuestas en gcnenl,
5 ) mds "solventes" se&
los ciudadanos que juegan y el sentido de1 lance será
menos "ccon6mico" y rnh una
cuesrión de f l a t 1 ~ ~ . 2 f i
a
C m o & t e
es un paradigma f o m s l.
ha sido diseríado para exhibir
l a
c n n i m r a
idgica, no
l a cstnicturs caussl de l a n ñ a dn ~ a l l o cC 116l de p r t a r conílderacioner
I l c v i a l a otra. m qilc
ordcn

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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A r p m e n t m inversos criben en el caso de los juegos m& susupccíaIcs
que Ile-
gan, con signo inverso, a c i i l mi n a r en l os entrerenimienios dcl juego de la v o n 7 a y
Ins dados. En las contienda? profundas no hay limites sbiperiora<absolutos, aunque,
desde luego, los hay p r f i c t ñ n s y hay un p
n n úmero
dc c ue nt os Icgcndariciq sobre
combales y duelos en e3 sol enm seRores y príncipes d e
los t i e r n p s ~Ilicicris(pues
la r i f i a
d e gallos f ue siempre t ant o una aficihn de l a elite como d c l puclilo). rcIa10~.
mucho
mAs profundos de los q
idrían inventarse en tocla R d i .
En v e r d a d , 11no de los
!es d e la
cul tiira dc Bali es irn príncipe Ilama-
do por la pasión qiie sentía por
idad. e! "Gallerci" q u i e n por casualidad esta-
ha
auscnic y crnpcfiadn cn una iriiiy prtifunda rifia d e eaIlos con un n t i n c i n e vccino
cn
el momc n t o cn q u e roda sri farnllia -padre, hr
mujeres, 1
- fue
asesinada por usurpadores plelicyos. El p r í n c i p sr
I vida, l u e
5 para
sofocar la su b l c v a c i 6 n , rcc~ipcróc l trono, rcccinsLt t u y o ia c l c v a d a trnilicion nal inesa
y c o n s m y i i el e st a d o m;is p d e m s o , miis glorioso y mfts prhspero de la isla. J u n t o
con t d a s las demhs cosas q i i c los b a l i n e s e s vcn en las ni r as d c los g a l l o s -se
ven
a
si mismos. ven a su orden s ~ i r t lv,e n e l odio absiracto, Ea ma s c u l i n i d a d , l a fuerza
d e r n o n i a c s rarnbi6o v e n el arquetipo del que prcndado dcl honor jricga con verdade-
ro fuego. el arrogante y resuelto pn*ncipe chab-ia-n
Plumas, sangre, muchedumbre y dinero
"La m í a n o hace que acontezca nada", dice Auden en su eIegía a Yeats, "la
p ms i a perdura en el valle d e sus dichos,
..
un modo de acontecer, una voz." La rilla
de g a l l o s t a m w o es este s c n ~ i d oc o l q u i a 1 hace que acontezca nada. t o s hombres
con tsnúan h u r n i l lando aleg6 ricamente a otros y siendo alegóricamenie h u mi l l a d o s
por oirw, d í a tras d í a . complaci6ndose silenciosamente en 13 experiencia si tnunla-
ron y sinti6ndose demolidos si no tririnfamn, 10 cual rnanitieslan s81o l i ~ c r a r n e n t c
mAs en publico. P p r o renlrnent ~n o cwnbin sl srarus dc nariic. Uno no puede asccndcr
por la escala jerárquica p r h a h c r ganado en la riña de gdlns: como individuo r ~ d -
Y
: q k m e ~ a
vjar +.una
luz en
l a d i s a i s t M g a i e r d .
n
Fn oim
de
los aientos p g u l a r c s
d t Hooykans-van h w
a
i
E m k a m p ' s
rQcG ris", S p r ~
ohes en Vcrhalen
van
n a l l , @gs.
172-180) m
h m b r c
de
l a
a s t a baja sudnr, genemso. piadmo
y
alcgre cs
t a m b i h
un
c i b a l cnnisiasta de
l a
tiña
de
gallos, pero picrdc riña ms
riña hasrs que
ya no
Ic que&
m8s guc
su
ú l ~ i m og allo. Sin embargo el
h m h m no deserpni
y
dice: " h p r i a d
por el
mundn invisible".
Su
t r p o r a ,
una mujer
h i e n a
y
Imhajadora,
sabiendo aiRn nficimrido rs
el
mando s lar n ñ s s
d e gallrir
l e entrega el
Úl t i r nn dinero que le. qucdn cn aqucllos
r i e m p s
de es-
casez para que V H V ~a apostar. Pem Irme d t recclo a musa de
5u racha &
mala rucrte. el hnmbre
deja cl
gallo en
r u
casa
y
hace
a p e s t a 3
s61o m
l a p e n f d a .
P m i o
lo p i e rd e
todo
salvo un par
de mmedas, ntoncEs m sntencibn
de
m
a
r u n b
d
o
q e
dirige a un
local dc comidar donde r n -
mtrm
a p y a ,do en un
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anciano mc
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nidigo decrEpito, malo!
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comida. e l hombre d t a
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mu pauo p m s e m r l o m 1 1 cena. c u a n r i o e l viejo mendi go
dcscribrc este
nccna, okcc
9 1 n C m dc
Ia
h r ~ t o n aq uc
ticnc
i r c r
gal l os
en ñu
cho7a dc In montaña
y
le
o l r p c e
u n o de e l h ~p a
n
n ñ a
d c
13
gallos. Y tnmbrCn pide que cl h i l o dcI hí-roc lo a m m p a ñ r en cal i dad de ri iu i e n r e y , c i e q p u h dc h 3 -
hr
a q i a d o el h i l o czs s t i u r c i h
, giicd3 c o n a n
a
d o r
l a m g l o .
1'1
anciano
r e t u l i a
SF L VS.d e m3ncr.1 ~ I I Cvi ve
CTI un pmn palacio t n cl
ci cl n. a i i nque
el
h t -
~
C

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

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Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
mente no p u d e
subir por ella.
Ni tampoco p u d e uno descender por ella.= T d o
cuanto une puede hacer es g 0 7 x y sabrear. o sulrir y padecer l a conrusa sensacidn
de un drásrica y rnoment5neo movimi ento a mv& de una semejanza est6tica dc esa
e d a j erirquica, una especie de salm en d starilr que tiene l a apariencia de la movili-
dad, pero no su realidad.
Como toda forma dc arte -pues
en dcfiniriva de eso nos estamos ocupan-
d c s , l a niia de gallos hace que la experiencia corriente y cohdiana resulte compren-
sible al presentarla como actos y o h ~ e r o sd espojados de sus consecucncix~p 5 c i i c a s
y reducidos (o, si % preficrc eYevados) al nivel dc Jav puras apariencias en el que la
significacidn de c m a ci os y objetos puede estar vigorosamcnie m i s mticutada y scr
m& e x a c m e n t e percibida. La rina d e gallos. es "rcalrnenie real" s610 para los Fa-
llos; no mala a nadic, no castra a nadic, no reduce a nadic a la condiciiin animal, no
altem las r e l a c i o n a jerárquicas
entre las personas, ni m o d i f i c a las jerarqliix: n i sr-
quiera rerlistibuye e l di nero de una manera signilicativa. Lo que hacc e s lo que ha-
cen, en el caso d e otros puc'blos con ouos tenipramcntm y o t n s convenciones, El
rey Lear y C r i m n y C a ~ i l ~mo o; g
c esioq
Lemw -muerta, m z ~ u l i n i d a d ,furor, or-
gullo, *dida$,
ganancias, ;va- y , al ordenarlos en una estmctun general, los pre-
scnm d e una manera tal que pone de sclicve una particular visión dc la naiumleza
esencial de dichas lemas. Il a c e una 1ntcrprctaci6n de ellos, los hacc (para quienes es-
trin hisdricamenie situados en la posiciún de apreciar l a inrerpreiacilin)
significali-
vas. visibles, tangibles, a p r e k n s i h l e
s.
..:
'rmIcs cn cl seniido de la i d a c i b n , Sienda
una imagen, una ficción,
un modelo, una metafora, Pa f i na de g d b s es un merlio dc
expresión; su función no consiste ni en mi t i gar las pasiones sociales n i en exacerbar-
las (aunque este jugar con Fuego d e t m i n a un poquito de ambas cosas), sino que con-
siste en desplcgarlaq ei
le plumas,
, sangre, n
ibre y drn
m
del Euento l odan' s n
a lo
sabe.
A l
cabo de un tim p
el
hombre dccide v k í w
a su h i p y
mor
get
d
gallo prometido. El c v s d o hasia la presencia dc Si va, Cru l e da a clegir cntrc tres gallos.
El
pnrnem
C B C D ~ C R :
"!!e
vencido a
qumce rivales", El segundo cat ar ca. "I!c vcncido a veinircincu n -
v a l e r " .
El
tercem cacarea: " Y o he vencido a l rey".
" C i i J O
t t i c .
tcrcern",
dice e l h f m y
p.1
mgrcsa
con él a la rienr!
Cuando Uega al reñidero le piden
q u e p a g u e la airrada
y el
h a h r e
replica: "No icngo dmc-
m.
pagaré después de h a h r v m c i(lo m i gallo" Corno lodos saben qiie e1 hombre nunca gana, s o -
lo puede mrrnr e causa d d
rey que se encuentra a l l i j i t g ~ n d o .q ue lo dctesui y que espcra haccrlo su
raclavo mando p i e d i y no piierla pagmr.
P a r a
e s t a r seguro de qiie
r l hombre
pierda, e l rey escoge
5u
mejor gallo p r s
crwnbgir contra e l del
hértre. Un a v e z colocados los gallos
frcnie a
frentc, el
dc
nuestro hombre huye y 1a muliitud encabezada por e l -ante
rey
eystaUa en c a r c a i d a s . Iinron-
ccr
el geUo
del h é me dpl cuenio vuels
en d i r e c c i h a l
rey
y
le da muene a l
clavarle e l espolen
cn
la garganm.
E l hfroc huye. Su casa es
rodcada por los
hombres del rey. 61 gallo se i r m r f o r m a
en
G i m d a .
la gigeniesca avc rnílica de l a leyends htlica,
y
sc llcva
m s i g o a l
cielo al
h C m v a
su
mujer.
Cuando
e l pueblo i
re
aquello, nornbrsn
rey
al h c m h
y
reina a su mujer. quienes -san
como tales a l i
i Uerra.
Iui
'go,
cl
h i j o
, dejado cn
Iibenad
p
~ Sr iv e.
i m b i é n r q r e s a
y
el nuevo rev
anuncia su mtt
n c i i i o
de
h
lacene crml
itaño.
( ' Y a
no
j u p k
rnks en
riñas dc gallos. Apoate
por
l o
...
-
mvisrhle y gane")
S n io n m s r e reilra u una emrra y su h i i o r e c m v i c n t B I rey.
a
bs
jugsdorer d e s m f m a d o s reahmte no q u d a n mb a i a d o ~ socialmente (pues su sruius es,
~ m i uel
de culilquier orm.
heredado) s i n o que quedw
c m p h i z c i d m y perwnalmtntE abatidos. EI
jugador empcdemido mBs p - mu n e n r e de la r u n a que yo estudi& e r a e n
realtdad
un c h a i n a
de casi*
miiy
elevada que v e n d i ó
la mnym pane de s us mnsiderabler
tierras
p
m
q a ~ i s l a c e rsu*
hábiios
Aunquc i d o cl
mundo l o min-dbd p n v a c l ~ m c n i cc omo u un
lo m
o al go peur aiin ( ~ I g i i n o sm as wn-
t s t ~ v m1 0
m r i d e r a h a n
un enfemio), era i r s t a d o púhlicamenie cm l a j a * la* d e l c r m c i a s y cone-
sias dcbidas a
su
rango.
W r e
la
i n d e p a i d n c i a
d e
l a
w p u t a c i k ~ p m a l
y
cl .rruiur
Iñjhlico en
na h. v h s c el mpiiuto 14.

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
En anos recicnias h a I l e ~ a d sa ser el centro mismo de la teoría est$tic3B la
cuesti6n de s a k r cOrno ~ r c i b i r n o cc: ml idades
en las cmas 4
n pin runs. libros. mc -
Ioclias, piezas d e t e a v e . cualidades dc. las q u e sentimos que no podemns a firma r l i -
leralrnenlc que esten
e n ow:+
j i los scntirnicntci.~dcl artirra,
que son s u y m ,
ni los scniimicntos del
ptiblrt
nbiEn ~ o dnc l público, pucticn
c ~ p l i c a lra agi-
;tac~iind e una p in t u r a o la ~ ~ ~ ~ Z I I L I LiIi I~I ; Q K l .A t ri hui rnn~grandeza, inkrcnro. dc v s pc r n-
cibn, e x u k r m c i a a los sonidos q u e prmlucen Iss cucrdas, atrihuinici< l i p
r c ~ acner-
.
gía. violencia. f l u i d e z a hloc~iiesd e picdm. S e drce que l a s n r i v c l a tiencn f i i c n ~que
,
los edificios uencn elucuencla. que las pie?as de lmuo tienrn irnpulw y loq hnIlrzt
rcposo. En csra esfera de ex1
prcrlicadriq. dcclr que la
nfia dc ~ a l l n sy,x iñ In
me nos
en
las casos perfectos
iietante" parece bastanle
n a i m l , F ( ~ I oque. co-
mo a c a h
de negarle conseci
iciicaq, resuln a l f i n
tanm eniprnhrrco.
Ese caráct er inquietanic proceae,"en cieno modo" , d e
la con-iunci6n de @a? at r í -
butos de l a rifia: su drarnálica forma inmediata, su c o n k n i d o meraf6sico y su conrex-
ID social. Siendo una figura cul1urai quc se destaca sohre un fondo social. la lucha e s
a la vez un convulsivo estallido de d i o a n i ma l , un remedo de guerra entre el yo
simbólico de los circundantes y una simulación formal de ienstmes jerárquicas. de
manera que su fuer.a estEtica procede de su capacidad de unir estas diversas realida-
des. h inquietante, no a causa de sus cfcctos materiales (pues aunque tenga algrinos,
éstos son menores);
la mz6n de que sea inquietante ~ o n s i s i ccn q u e al
uni r el orguEIo
a la personalidad. l a personalidad a los gallos y los gallos a la desuucci6n. l a rlfia hü-
cc
percibir imaginativarncntc una dimcns16n
d e l a cxpcriencia balincsa q u e normal-
mente csiii oculta a [a visia. Se comunica un scnlido de ~ r a v c d a da
lo que cn si mis-
mo es un puro espectáculo sin variaciones, un agi mde batir de alas
y de patas, aI in-
terprethselo como l a expresido de algo perturbador y dcscornpuesio quc hay en la
manera en que vi ven sus autores y eI piiblicri, a u n m5s orninomrnenle, en lo qi i e
ellos son.
Como forma dramática, la nlia exhibe una característica que no parece nnrablc
hasta quc uno se da cuenta de quc csa caractcristica no deberfa estar al li: una eslnictu-
ra radicalmente a t o m i s k m Cada nita es un mundo concEuso en sí mismo, una rnani-
fesiac16n pa-licular de forma. Esd la cancertaci6n de la rifia, e s h lm
apuestas, está
la ri aa rnisrns. csiá el resultado - t n u n f ~ total y derrota total-
y
es^
el apresurado
y embarazoso maspaso del dinero aposzado. Nsdic consuela a l perdedor. La gente se
29
Se -tm&
aiatm
m i c n t c n
algún
tanto
d i l e m r a
m
S. Lingcra Fc c ! i m~und
Form
(Nueva York,
1953).
I t l a ~~ r a d u c c i hc spaíirila: S t n i i m r c ~ oy
F o m .
MCxico, Cmim de Cstiidim
F L \ d f i m , 1967.1 R
Wollhelm, An m d
O h l e r ~('luwa
York, 1968}; N. üwdrr~an,h n g r r o g ~ s
qf A r !
(Indianápolis, 1 x 7 ) :
M. M d c e u - P m t y ,
"The Eyer. and he Mmd", ai su I h e
of
P r L m c y
Perccpiion
CEvmnm, 11 1..
1064). @ES.
159-190.
Ea
mide e s i r
Gran RmtnAa l a r +as d e gallo* (que allí fucmn pmhi hi dw m 1840) parecen no habtr
cstructurs. y
h a k r
gcncrado px
eso u n a Ismi l i a a i i e r n m m i e d~lerenre d e furms.
? A
mayor parte de las
mi ax b n i h i c a s
eran
"prhcipaler"; m ellas se alinmban en dos equipos un nú-
m
e m
m v c n i d o de
galim
que
luchahan
en serie.
Se ktcvnba N C n t a dc los tantos y las apuesta3 se
hacían sobrr Ira
n ñ a s
i n d i v i d u i l e ~a s i
cormi l a
pnncipd en #u mnjunto.
En Inglaicrra
y
en el
u x r t i n m t c
hahln
tarnSién
" a m t i c n d i r
reales" m
las
ciralei se srrltsha sirnul6nuimente
m
gran
n i im e m de gallw
y
e l í i l h o que
quedaba m
o s&mvivitntt
de
l a
r d r i e g n
c m
el
v c n c d o r .
En
GsLr, La
l i x r n a d i
''principal
galesi"
seguí a un
esquema elimrnatono, m i s o menos c a n o
ocum
i
n u a l m e n w
en
iomcm
dc t m ir ,
m
Irn cuales
IMI
v a i c c d o ~ sp asan
L
l a
n i e l t u
aiguimtc. C m o
gCncm. 1 i n ñ i
de
p,aUm
q u i d
m g a mcnos
f l u i b t i i d a d dc
m p i c i b n g w .
d i g m m .
l a m e d i r
l
~ ~ v i ap.r o no m e c e cnlemmmic de flexibtlidnd. S&m
la
ni i a de p
a l l a
en general.
&se
A.
Ru-
pq
Thb
A n
aJ
Coc@#hiin#
Wuwa
Y o r k ,
1949):
G.
R. S m i ,
f J ~ ~ r oof~ yC r w & g l t i u ~ ( l m -
d
r u ,
1957) y
L. F u - R a m a r d . F i g h l r n ~,F portr CLonrIres,
1921)

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
aparta un poco de B. mi r a ia otra partc, lo deja que asimile su rnornenk%neodesccnsri
al no ser, que secomponga siis facciones y que regrese ileso e intacto a l a refriega.
T a r n p c o
se felicita a los ga na dor m; una vez terminada una Rí l a la aicncibn de la mu-
chedumbre se vuelve totalmrnte a la siyiienle. Na d i e mira hacia atrás. Sin duda en-
tre lo? principales actnres y quizh mrnbii.n e n afgunos de los testigos de una
lucha
profunda persiste un resabio dc l a experiencia como esa sensací6n qtie queda en noso-
tros cuando salirno%d el leatro despub de h a k t viqro una vigorosa pieya bien reprc-
sentada:
pero e.w sensaciOn se d f s v ñ n e c e pronto, para convertirse en el mejor
de los
caros en
un recuetdo esquemfítico -un difuso destello o un a h s m c t o estremwimien-
[o-y, g enerilrnenie ni ~ i q i i i e me so. Toda forma expresiva sólo v i v e en su propio
presente, el presente que ella misma c m . Pero aqiri, esc presente es15i dj vj di do en
una sene de cltxtellos, algunos rngs brillantes que o m s , prci t d o s ellos cuanfa este-
ricos inconexos. Sea lo qiie fume lo que Iñ riAñ de gallos dice, lo dice a bomollonc~,
a saltos.
Pero. como h u k de exponerlo ampliamente en o@o lugar, los halineses viven
a
sa1tos.a Su vida, d
corno ellos la disponen y la p r c i l r n , aq
menos un fluir en
una diraccidn que viene del p w d o , p z po~r el~ =m e y se dirige al f n m q ue una
pulsaciiin y una alternancia de significado y vacuidad, una alternancia amimica de
breves pctindos e n que "algo"( es ddccir, algo ssipificativo) ocurre, e ignalmenre h -
ves pafados en que no octrm "narla" ((es d e c ir, no gran cosa); ésta es la diferencia
que hay entre lo que ello4 mismos llaman momentos '‘plenos" y momentos "va-
cíos", o tambien "-iones"
y "huecos". Al concentrar l a actividad hasta e l punto
foca1 de un espejo uslorio, la tina de g a l l o s cs d g o típicamente balines, de la misma
rnmera en que lo son [ d a s las dernfis cosas desde los monfidicos encuentros de la vi-
da
cotidiana y el r e m a n i e puntillo de la música del
~ a m ~ l aha7n11 1 la? ceIebraciones
en e l templo el día de la visila d e los diuses. La nfia no es rrna imilacidn de! &cter
puntual de la vida social b a l i n c w ni e s una
pintura d e
ella y ni siquiera una exprc-
sibn de EZI vida: en un tjemplo de ella cuí&dosamente preparado.32
Si una I
dimensión de 1a mpliciura d e la rifia de
gallos (su falm de d i r e c c i h
ternl
p r a l ) la h
ace parecer un fragmente típico d e l a vida social general, fa otra dimen-
si6n
empero (su crasa agresividad dc cabeza contra c a b z a o d e e s p l 6 n conm espo-
16n) la hace jx
vecer una
conb-adicciún,una inversidn y haw una subversidn de aqut-
lla. En e l cur:
;o normal
de la{ c
o a , los balineses son tErnidos haski el punto d e la
obsesi6n
ben
te a la po
sibilidad
d e un cono icto, Oblicuos, cautelosos. controlados,
. -
..
maestros del arte oei disimufa -lo que ellos llaman uEu, ' 7 0 pulido", lo '"suave"-,
rara vez hacen frente a lo que pueden eludir, rara vez ofrecen mist enci a a lo que
pueden evitar. Pera aquí, en l a riiia. se pintan como seres salvajes y asesinos. con
maníacas explosiones d e crueldad pulsional. Una vigorosa versifin dc la vida como
la que los baline.%q no desean en m d a alguno (para a d a p w aqui una frase que Frye
enpled al referirse a h ceguera de Gloucesrerl es colmada en d contexto de una
muestra de la vida tal! como en realidad la tienen.n Y como el cofltexto sugiere que
la versión, si bien menos que una dexRpciiin directñ, es ello no o b s m t e algo m
h
que una vacuz
I fantasía,
es aquI donde nace lo inquietante. el carácter inquietante de
la
31
Y k s t capItuio 14, "Calaidanos Uxonánims y tiempo pimml".
32
Sobre Ia necesidad dc distinguir entre U&rcripcih*', "rcpnmtaci6n", "ejempliiicacir*t" y
"cxpresrh" (y 1i m l c v a n c i a
d e
I s
" i m i i a c i h " m
i d a 5 ellas) como m
d m de referencia sirnM11-
vfasc
W
m
n
. L n g i w i ~ e sof Arf. p á p . 61 - 11 0- d S - Q l ,
lL5-24E .
Y. F?. T h t F J l l u c a i ~ ~I m! g u m i i n n (Bloaningtm,
Id..1
W ) . @g. 99.
3

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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riño, no de los drienos de los animales ( o en 1 4 0 caso. no
riño, no de los drienos de los animales ( o en 1 4 0 caso. no nccesariamenre}. quicnes
parrc.cn cn vcrrlad complacerse prnT~indamcnlec n la contienda. La carniccrí3 dcl rcir i-
dcrrr no e s
una piniirra liicral
dc IR mancra en que se m m
n los hnmh
l i l e es
(lo
cual czq i rcsiilL7 p m r ) una
pinlura (le la mancra cn que,
v i s t ~ s d e r d
rninn-
do bngulo, los homhres son imri_cinativamente.w
Gv ányulo dc visión c s . d&e
luego estratificatotio. Segun ya vimos, 1 0 que
Ia rifia de pal Eos expr
esa con R.
iSc v i w r son Iar relaciones
de sroiils, y lo que d i c e so-
hr e ellas es qiie son i
ci~cstionei
; de vrda y muerte. Quc e l
prestigio es asunto tic pro-
rirnda s c r i d a d tesiiIL:
a cvidcnic
. cn cualquier parte dc Ba l i qiic uno mite. en la aldea. la
fam iEia, la economía, ei esraoo. R c u l i a t fusión de tíiulos polinesios y de castas h i n -
dúes, esa jerarquía del prestigio es la columna vertebral mora1 de ta soci edad. Pero SS-
lo en l a rifia dc gallos se revcEan con sus colores naturales los senlirnientos en que
dicha jerarquia reposa. Envueltos en una niebla de etiqueh, en una espesa nuhe de eu-
l emismos y
ceremonias,
de restos y alusiones en toda.? las otras esferas, esos senti-
mientos se expresan en la riila sdlo con el disfraz m& tenue de una miscara nni-
mal, una m & c m q ~ i ccn tcalidsd los muasm m&%e fcctivamentc en lugar de mul tar-
los. Los celos consuruyen una parte de la vida de Bali, como el equilibrio, y lo mis-
mo
cabe d e c i r d e Pa envidi a y la gracia, de
la brutalidad y el encmro: pero sin las ri-
fías de gallos tos balinescs comprenderían mucho menos esos sentimientos y proba-
hlerncnte ésia = la m 6 n dc que las valoren en tal alto grado.
Toda Forma expresiva obra (cuando abra) desarreglando contextos sern5nticos
de manela ral que propidades convencionalmente atribuidas a ciertas cosas son atri-
b u i d ~de mancra no ~ o n v e ~ c i o n aa lo tras, que entonces se ven como
poseedoras de
tales propiedades. Llamar al viento un tullido. como hace Stevens, fijar el tono y
mani pul a r cl iimbrc. como hacc Schocnlicrg. o , ejemplo más prdximo a nuestro ca-
so, pinlar a un críijco dc me como un o s o disoluto, c o mo hace Hoganh, si gnifi ca
cruzar fronteras conceprudes; las conjunciones esablecidas enue los objcios y sus
cualidades qucdan alieradas y los Ccndmcnos -1
liernpo oioñal, la forma mel ódi ca
o el periodismo culrunl-
adquieren el ropaje de signifi
cantes qu
e normalmente
apuntan a otros relerenies.U Anilogarnente, sclacionar -y
relaciona
r y relacionar-
Y
Hay &-m
d~
valores
q u e s i o s
en
Ral i
q u e ,
r cf aci
i m a d o l
m
I k temporalidad puntual , por
un lado. y mn Ir egrcsividad desenfrenada,
por el
d m .
n
: í u e n a
n
e s t
a smsación
dc que l a r i í i a dc
..
~
g s l l m
e
*
a l mismo
i i e m p
continua
c m
l a
vrda
social ominana y ma
direcm
n e p c i h
h
ella:
10
que lm
blim ea
llaman m
d
y
lo que llaman p l i n g .
K a d stgniiim e p ~ i i s d o .m rdwo, activo
y
re rdi cre
al
estado
s o c i d :
el
m e M d o h d
e
se
nplña
L
r n u & e d u m k .
lm lesuvdw msivos,
las calles a c u v a s sm
?M,m
o
10
es p
s u p e n o
y en g
d u
e
n
l
m
r ma r ú i s
d e
g d c a .
R
d
u
So que
i Koni ece en los manenrm "plaios"
(su m n m ri o
w p i . "quicio". a
l o quc aainiecc en
momeniw
m c m m l o N
"vaciar'3. P d i n g
cs
d n i g c i
v x id . esa scnqacibn
de u t a r perdido. dcsmimtsdo. des-
~ O no renilu cl aro el
lwgar qui
: ocupa u n c
i m !u cooidcnrrdas del espacio sucid, y
S
er un esudo d e rrcmcndi. inrncnsa ansiedad
Los balini
:sea cansideran e l exacto ma nr a i mi c ni o
d e la onentaciiin espacial ("no
s a k r
dónde c!
ilB cl
minc
*
cs locura), cl
q u i l i b n o ,
e l dccoro,
las
r r l n c i m
de sraius. crc. a m o CCXAS fundamm,,..
,*l..
A-
, ,,,.A
,.h.
vi&
ordenada
( b d m
] y
B a l i o ~ .h
cla-
ac
de
i r r a n c
u s i h
(que
d
r e v o l i ip
&
gallos
e+pIifica)
n6q
tcmhlc m e m i -
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Y
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m&,
Case Baiesc
v
m
y
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Jharricltt, &a.
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M.
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1
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1 1,
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Traduiori
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y
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C , W
a t-i.
la referencia
u i = u
NOS
S
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L
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inc Motive fot w i c i a p n w '
i g r d i h-
jo
!os b b l u
ai
otoatu' p r q u t iodas
las
m s r s
eslan a
r n d i a i
muwtas.l B
viento se rniievc co-
m o un tullido entre
las
hojm
y mpite
paiabrai sin qignilicrdo").
[ C ~ n g h r19 47
by
w i l l a c c
Stc-
wns. tunado d e Ths ColErcrcd Pwmr o/
WaIEacr Stcvrns c m v
i
s
o
d e ht fr ed
A,
K m p f , Tm. y
F n k
I ~ d . 1 .m o
rccp?cto
a
C i M h c r g .
la
referencia t 5
i
l a i r r r r r a
de sus Crnm pt7m
n r q w l a -

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
el enfrentamienlo de gdlos con la divisiiin d e statrrs s i p i f i a suscitar una mnsfcren-
ciri d e p r c c ~ i o n e sd u d e cl primer rcnbmeno al segundo, una transfcrcncia que ai
propio ucmpo es una d c s c r i ~ i 0 ny un joicio. ('icSgicrimen~e la transferencia p c ~ 1 r k .
dcsdc Iiiegri, p r d t i c r n e en el sentido ccintrririo, pero igu:il quc l a mayor pane de no-
sotros, los balineses e s d n mucho más inicrcsndos e n comprender 3 Ins hombres quc
en cumprcnder ri los gallos.)
Lo que colma 13 r i f i a de gallos en un ]ligar a p m c en el curso ordinwin dc la v i -
da, lo que la eleva por encima de la esfcra dc las cuestiones pr;ícticas cniidianas y la
rodea de una aureola de suhida importancia es no, como la sociología funcionalism
pretende, el hccho de que la n n a refilcrcc Ins distinciones dc s;a!ilr (csc rciucrno en
modo alguno es nccesano en una socicdad en la
que r d o acto prmlarna dichas di st i n-
ciones). sino cl hccho de que la riliri siiminislra un c o m c n ~ n om crnsociat sobre toda
3a c u e ~ o ó rdei
¢la?iTim a
IDS scres humsnos en rangos jcrfirqiiicns fiios y Iiicgo or ga -
n i ~ a lra
mayor parte de Ia
existencia c n l c c i i va nzendicndo a esa clasiíicaci6n. La fun-
cilin d e la rina [le gallos, si es licito llamarla así. c s interpretativa: es una lectura de
la e x ~ r t e n c i adc luc balineses, un cuento que ellos se cuentzin s o b r e sí mismos.
Decir algo d e algo
Formular la ctreslibn oe esm manera significa adoptar un reenfoque rncraf6nco
propio, pues dicha formulacidn desplam el anSlisis de las fnrmsis crilturales desde
una cmprcsa que prcscnta un paralclo general con l a dc d i m a r un organismo. diag-
nosticar i i n sinroma, descifrar un c0digo u ordenar un sistcma -las analogins dnmi-
niintes en la anlropolngia coniemporánea- a una emprcra qiie prcsenra irn pamTcIo
gcncr d con 13 pcncuación e inicrpreiaci6n de un l cxtn literario. S i uno consiclcm la
r i f l a dc gallos, o cualquier otra estructura simMlica colcclivnrncntc siisicntndn, como
un medio de "decir algo de aIgo" {para invocar la famosa f6m
i ul a a r i s ~ c
i i Cl ica). Lue-
g o se halla
uno frente a un problema, no de m e c h i c a social,
sino de s4
vmAniica so-
c ia I.3 6 Paia
el a n m p 5 l o p i n t c m a d o en formulw
principios
socioldgi
cos y
no cn
apreciar y evaluar ri Ras d e galfos, l a cmqtión es Esm: jque pume uno aprcndcr sobre
3
-
d
c s principio
ar la c ul ~ u
ira corno 1
an c o n j u n r ~d c rcxlos?
Extende
nanera el
concepto
de un icxzri m6s al15 del mate
:rial escril
O Y
aiin más allá c
al verbal i
no es des{
ie luego algo enteramenre n l
ievo, aunt
l u e
,
m
.
.
d
.
.
m
d .
un p o m em?onco. La tradicion oc ia i n l e r p r ~ i o t i on arium de la Edaa M e a l a que,
culm
I Spinoza,
i leer la
n
atura1eí.a 1
como las
Eccriturris. el esfucmo
niers
ie Ir ñ ia r si
valores c
omo comi
miarios sc
lbre la voluntad de po-
les
(Opm 16) y
está tomad
Ihc
C a m q ~oT T
d
B odym en R e f l e d i a u m
A %
ed.
S .
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de Ilognrth y
sobre iodo csic
p r o h l m
-llamado
aiiI dr
: "mliltiptes
-. vcase L
H.
Ganbrich. "meC Tre of A n for ihc Srudy of
Symb1olr".e n P s y o l u g y a l d tk
vtruril h
r s , ed. J.
Hogg
( H a l ~ m ,19 69).
&s.
149-270. Ls. c x -
pretión m65 habitual para d e s i p a r c
m erpecie de aiqiiirnia
scmániica cs "iranrfcmncta
m c d 6 r i -
c r "
y
b e n a i
di s cusi onw
i h ~ c a sde
cara
c u e s i i á i
piden encmlrarse cn
M. Rlack. M a d r b and
Me1aphr.r
(Ithacq.
N,Y., 19621, Fggs
25
y
srg~iienics: Goodman, L a n g w g c
0s
A r i .
p
g c .
44
y
sigiiicnics: and
W. Pcrcy, Metaphur iir Mistake", S e m r r e Revicw 6 6 (19591; págs. 78- 99.
La
3 b
f m i u l r
wtd
m i e n i d a
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lrbro del
O r g a m n .
" M r e
mconirardi una e x p ~ l c i ó n& c 5 u c u e s i i h y de
i d a
l a
arpiizrncnmci6n p n n
k inierprr.racih0'. Se
l i k r a r "el concqito
d e
t e x l o
.dcl
m
q
m d e u m i u r a " p r a
caisi rui r
as1
una
henmliutica
pencrat m
P.
Ricrieur,
Frcud a m i Philasophy W e w Havm, 19770). págs. ?O y aipuieniea.

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor.

Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Vale la pem ciiar todo el siguiente paraje que nos remite de nuevo a Atistdte-
les (aunque no a la H l i m d u t i c a , sino a
su Poérica):
Pero el p e l a (en opositión al historíador). diclicc M t e l e s , nunca hace verda-
deras enunciaciones categdricas, ni particulares, ni especificas. La rnisidn dcl
wta consiste en dezimos no lo que ocurrir3 sino lo que ocurre, m i lo que niva
lugar, sino la clase de cosas que siempre acaecen. El p t a n os presenta el
evento tfpico, reiterado, o lo
que
Anstdteles l l a ma el evento universal. Uno
no recm a Maclzeih para aprendcr la historia de Escocia, sino que uno acude a
M a c k r h para aprender Io que un hombre siente despuL-- de haber ganado un rei-
no y perdido su alma. Cuando en Dickens encontramos un personaje corno Mi-
c a w k r , uno no piensa
que Dtckens tiene que hahcr conocido a un hombre
exactamente igual a e.% personaje. sino que siente que hay un p c o de Micaw-
ber en casi cada una de las personas que uno conoce, incluso en uno mismo.
N u e s m impresiones de la vida humana son recogidas una por una y en l a ma-
yor pane de. ~ o f o t r o sp e r d u m sueltas y desorganizadas. Peto en la
literatura
encontramos constantemcniec osas que de pronto coordinan muchas d e esas im-
presiones que quedan f o c a l i 7 ~ d ae~s;l o
es en parte l o que quiere deci r Arisidte-
les cuando habla del evento humana típico o univetsaP.w
En esta clase de focalización de experimck$ sepadas de la vida cotidiana lo
que realiza la rifia de gallos. (indepndienternente de que b t a sea " d o un juego'' y
constituya algo "mhs
que un juego"); de esm manera crea lo que
f l a n o s llamar
antes que típico o universal un evento humano paradigmfítico, esto es. un hecho que
nos dice menos lo que mrim que el genero de cosas que ocurrirían si (como no es el
caso} la vida fuera me y estuviera libremente rnorIc!ada po r los estilos d e sentirnien-
to que f o m e l Uocbeih o e1 David CoppefleEd.
J3esamll&
y welta a d ~ m 1 l a sin
r
fin, la d i a
de galIos permite a los bali-
nases (asi como l e e r y releer el Machcrh ncs parnite a nosouos) ver una dimensión
de su
p m p i a subjetividad. Cuando el lialinCs observa nifa
nda con l a activa aten-
cidn del propietario del gallo y del apostador (pues la n i i a de gallos no tiene
mAs i n-
terés come pur o espectáculo depmivo que nuesrro croquet o la c m r a d e p r o s ) , se
v a famitiatvmdo con ia nna y cm lo que ella le dice, así como el atento oyente de
cuartetos de cuerda o el absorio tspxtador de una naturaleza muerta va familiatiz5n-
dose lentamente cada v e z m8s con asas formas de arte de t a l manera que ellas le
abren a s i mismo su propia subjeuvidacl.~
3g
Fryt. 7hg Edw atd I m o g W i i o n , &s.
6 3 6 4 .
El m p l m de un Icngu~kv isual,
que cs muy "naturay en
lor
a
i
~
o
s p. a ra desigmar la
perccpcih
-"ve<',
"abcrtrvar"'. 'mirar".
etc.-
es
b l i m s e a
aqui miis
engañoao que
m
otm
m i c a t o a
pues el
hecho dc qnc. segiin ya dijimos. los
sigan
el d e r a m l l o
dc
la luchrt wnio (y
qui -
zá m&,
puesto que los gelkm de ri6a. en m l i d
a d ,
son
d i l i c i l c ~d e ver p i e s
presentan el espen$ci i-
lo de una
w n f u s i h m
rnovimimio) m
sus c u c p -
m m o m
los ojos ya
que mucven loa mrern-
bms, la
a i k z n
y
61 VWLCO s i g u ~ m d om ímicamcnte los
m w i r n i e n r o ~ de
Sos g a ll o s, significa que
Eran parte dc l a expcritnci a
i n $ ~ v i d u a l de
la
n i n a
cinenérica a n i t r qitc v i n i a t .
un ejemplo de la
d t f i n t c i h qur
da
Kenncfh Rrirke de rin acto simhnlim como " l a
Tz hay rcalrncnte
dama dr: una sc-
nirud". c r e t ~ e m p l oe 5
l a riñe de gallos. hccrcs
de
1.1
enomc importancia de la
p e r c e p c i h
ctncsic-
sn m
la vida
dc
Rd r , véase
Ruirsm y Mead, Pulkesr
C h r a c t e r ,
p i g s
84-RP; S&
l a nstiimle-
za actxva de l a p r c e ~ i h nes teti-
n central. v b s e C k d m a n . h n p u a p ~I ~ TA r i , ~ 9 ~ 241-241.
s
.
TOdo este cclic~od e lo grandi. w c i d e n t a l
c o n
l o
v i l
n n e n i a l
indiidablmncnie
c h w
r á
a cicr-
t a
c l a s e d c
~ s l f i i c m~
5
Lí W I D
chncaron s cirrtar, c l ac e p de tefiIoff05 Iw
pnrncmq
e d i i c n n i
que
hr-

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Pero como -en
virtud de otra c m d e esas pamdqjas que
acosan a Fa cct i r i -
m-
esa subjetividad no cxiste propiamente hastri estar así o r g ~ n i ~ x t d laa.s Formas
de
arte gcneran y regcnc
ictivirlatl I
~ r c t c n d c n
solarncnte des-
plegar. Cuarictos. nai
riliris de
;on meros
scflcjos de iina
sensibilidad preexisii
e t cpms c i
D que stio
sgcnics posili-
.
vos en la c r a c i S n y m a n r c
n i r n i c n i n a e
!al s c n q i n i i i r i a n . si nos vernris 3 nosotros
mismos como un hato de Mi cawhet , ella se de be a que t e r n o s d e ma q i a d o a Dickens
(si n o s vemos como realistíx sin ilusionaq. el l o se debe a que lo lccrnns demacrado
poco).'( l o mismo ocurre con los h a l i n e s e s, los gallos y lar n i l a s . Es d e
esta mane-
ra, es dexir, coloreando la experiencia con la luz que prnyectan sobre e l l a ( m i s que
pw obra de los efectos maaria!es que las artes pueden iencr) cdmo la< ancq dcccmyc-
lim s u papel. como arics. en la vida m 5 a l . u
ik modo que en la i f i a de gallos, el M i& forma y descubre su temF.ramen-
to y al mismo t i e mp o e l t e m p a n c n t o de su sociedad. 0 . más exactamente, Forma
y descubre
una d e i c m i n a ~ l afacca de esos iernpemmentos. No s61a hay muchos
otros texios ciiliriralcs que consrituyen comentarios cobre la jerarquía del s r n l i ~y [a
a u t o c a ma en Bal i , sino que cxislcn muchos otros seclores críiicos de la vi c t l balinc-
sa aíiernh dcl cswatiíicatorio y del agonístico. La ccrcrnonia que consagra a un sacer-
dote brahrnkn, un asunlo dc conwol dc la respiración, de inmovilirlad cn la posrura y
dc absoIiita conucnt nc i ón cn las profundidades del ser, e x h i k una propiedad sad ical-
mente dilcrcnte (pero para !os baiincscs i gua l ment e real)
de la jerarquiri social: su
alcancc uasccndcnte y
numinoso. Colocada no en la
ma r n z
de la emw ionalidad
ci ne-
Uca d e los animales, sino en la de 13 serenidad estática de la mentei di vi na, csa
ccrc-
rnonia exprwa mnqui l i dad, no inquietud. Los icstivales masivos de Iw iernplos de
las aldeas que
movilizan a i d a l a pobfación
local e n elaharadas recepciones a los dia-
ses visitante - c S n i i c n s ,
danzas, ofr endas,
dones- afirman la unidad espirituai de
los miembros de I n a l d c a frente a su d c s i p a l h d de , ~ r u i uy. proyectan un ambiente
de amistad y confian7a.*2J A rifia de gallos na es la clave de la vida de Bali. así como
las corsitias de loros n o 10 son de la de Espaila. Lo que la riÍia dice w h r e esa vida no
está en conrradicci6n con lo que diccn de ella oms igualrnenlc clocircntw twtirno-
nios cut turales. Pero en esta no hay nada sorpccndcnlc, como no Jo hay en el hecho
de que Racine y Molitre fucran contemporáneos o que l a misma genic quc cuIziva
crisantemos forje espadrisi3
c
i c m
Fm mt+Zogoi
p a
hablar del Wsiimismo y del rd m ism o
m
cf
mismo
r
m .
Pcm
m
o
t&s
las cucqrimcs oniol&gicas e s &n e n i r e p n h t e s r s (deberlan
csmrlo) en
l a
s w i o l q i a
&
la
religi6n.
1m
c u c s l ~ o n c s d c
j u i c i o
csrin enire parénimis
(o deherian eftnrIci)
en l a
s w i o l q í e
del m e . En t o d o caso, c l mi cnt o de dcrpmvinciali7ar e1 concepto
d e
mrie
no e
s mhs qric una
p a n c
de In general estrategia antropolbgica dc dcsprovincislizar iodos Im c a c e p r o s a o c i a l t s I mport an-
tes -macrimwiio.
relrgihn. d e r e c h o , racimslidad-
y , aunquc esto representa una amcnem
n
la*
t e or í a s est6ticas m
respecto a cienas obras dc ane que estan máa alln dcl alcancc del an61isls sa-
ciol6gico. no
m n r i i t u y e una
a r n e n a ? ~i l a convicciái
(por
l a mal, según prrtmde
R o k n Graves,
hubo dc ser 1
:n
l a s
aiilan
I g e ) la m n v i c c i h de quc algunos p m e s % cm m--
res que oim .
S o h m
mI
n i a
.,,,,,,..
V. E. Kom. "The
'2
m m o
de ccin
Ccmsecmiim nf i h t
Phert",
en
-
Swel l c n > r wk l
, d . ,B a i ~-
. -
J
-
+ p . UI-154.
&m
l a
m i r p i b n
de
la
ddra
(aunque
ni40
cxa-
.WW,FS.
:rBrio), v h s t
: R . Cnins, ' T h e R c l i p i wr Chamncr nf h e Ralineqc V i l l a ~ i
e".
ibid. pdp s. 79-lw .
E(
cc
4 3
QIIC
3
qw
la
n f i a d c g a l i n s
expresa w h re
i i e n e que dccir sohre Rali no care,
d e ci cna
pmfirndidad y que
11
!O
rin q u t e r a n it
: q u e
ell a
la ~ i n i c r t i r ng a i c n i l
d r
IR vida
h i l i n e s a
no
~ a w enceram~n-
t
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dc fundan
i c n to
-14
itrestiguado por l a
c i r c m r i a n n a
rk: q ~ ue n 1
do* scrnana
S d r rlrci~m hw tic
19b?, diirante
I ns
c c n m o c t o n c r
que
s i g u i c m
a l
ininictwso
~ o l pne
criauc. d e
J ~ b a n s ,f
u
c
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Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
La cultura de un pueblo es un conjunto de textos. qric ,wn ellos mismos con-
juntos y que los anun@logos se e s f u m a n p r l eer p r e ncima del hombro
d e aque-
llos a quicnes dichos tcxios pertenecen proptamcn!e. Esa crnpresa prcscnta enomcs
d i f i c u l ~ c i c strampas
,
mciodolcígicasc apnces dc haceresiremecera un f r e u d ~ a n oy m -
bien cicrlas prplejidades moralcs. Tarnpwo es I a iin ica rnñncra cn que pucdcn trarar-
se sociológicarncn~el as forma< sirnbCihcas. El funcionalismo
vi ve y u r n b i h
v i v e
el psicoloyismo. Pero mirar ules formas como formas que "diccn algo sobrc algo"
y lo di cen a
al-guicn s i p i r i c a ror lo
menos ia posibilidad de un 3nAlisis que I l e g ~ i ca
la sustanci a
de dichas f o r m a antes
que a fiirmulas reduciivax que prcicnden expl i-
carla%.
Lo mi s mo que en ejercicios m(is familiares en cuanto a lectura, uno puede co-
menzar en cimlquier punto del
repenorio de formas de una cultura y terminar en cual-
quier o tro punto. h e d e uno permanecer, como hice yo aqiii. denira dc una sola
forma. más o menos circunscrita, y describir permanentemente circuIos dentro de
ella. Puede r n o v c m lino
entre diversas formas cn brifca de. unidades mayores o de
contmstes reveladorc-s. Y
hasta uno p u d
e comparar formas de d i f ~ r e n t e scullums pa-
ra detlnu su meter comparando sus relieves. Pero ciialquiera ceri el nivcl en que
uno tmhaie y por m á intrincado
~
qiie sea el tcma, el principio guíri es el mismo: las
snciedades contienen en s i misma$ sus propias interprcmciones. Lo unico que se ne-
wsita es aprcnder la manen d e icncr acceso a cllaq.
- -
mucrtor e n t r e currcnta mil y
mhmm mil
b d h c m
( m
una
pnhlsci6n lotaI d e dw
m i l l r n e í
de
almar), qurenes m i i r i e m en gran p n e
unos
s manos
d e a m r
cn
Za
pcor rurbulcnria que v i v i ó e l
país. [J. Ilughec, Indowsian
IlpheowS f i u e v n York,
1'X;I). págs. 173-1Rq.
Dcsdc l u c g u .
1 ~ sci -
fras qiie da
Iiiighm s r n
t s r l n a c i o n ~a proxvnadas
y
no sm
l a ? m i s exrrrmar.] Esio naruralmenie
no significa q iie l as rnatan7as fueron causadas por 1s nña dc paUos. quc +dan
hahcr sido prede-
c i da s
sobre 1s. h
s c de
6 s t n o
que fiicran
una espcne
de v e n i h i
mepnilicuda dc l a l ucha con
pcno-
na s
r c d c s en l u ~
a rde
Irir;
t d n lo cual
cs un
dirporai c. Significa rncrarncnte ciue r i uno mr-
ra
a
1 4 ~ 1 1n o
si i l ri
a
t mv c s
d d
rncrliu de
: sin5 dama!
prescnircini IPF
d e
s m l
h r a í ,
de su
e í -
cu'tiutm y d e
su5 rnuChachas. sino - ~
no
hacen
I r
>alme s e s-
ti mhiEn a
o
r
i m v k
drl
i
nc-
dio d e su
nña dc geticn,
el
heclio da qi
le las matm
dujcrun p
o
ece.
s i
no r
nenm t q p s i
i i n -
ro, menos en crmir~dicción cm l s s ieyi
:I
d e
!a
n a i
rmn má s dc
.
: un ploiicc
r r c r
mal
lo
ha
,
d m w h i e m . a V e R F una p x m r ~ sob uene la v i m p m r m c n r c
aranoo
rncnos i s a e m

Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.

En La interpretación de las culturas (pp. 339-372). Barcelona: Gedisa.

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