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R Berlin El Concepto de La Historia Cientifica Doc

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El Concepto de Historia Cientifica
lsaiah Berlin
La hístoría, según Arístóteíes, es eí reíato de ío que han hecho y sufrído
índívíduos humanos. Pero ¿es ía hístoría una cíencía naturaí?, de no serío
¿Oué íe ímpíde serío?, ¿debería procurar ser como eíías? Estas son
preguntas que se formuíaron íos fííósofos deí sígío XIX, cuando cobraron
concíencía de sí mísmos en ío tocante a íos propósítos y ía íógíca de sus
actívídades ínteíectuaíes. Pero dos sígíos antes Descartes había negado a ía
hístoría eí derecho de ser consíderada como estudío. Ouíenes aceptan eí
críterío cartesíano de ío que eí método racíonaí buscan eí descubrímíento de
ía verdad, de acuerdo con príncípíos y regías, que son ío úníco que garantíza
ía vaíídez cíentífíca.
Hay díversas posturas frente aí carácter cíentífíco de ía hístoría, desde
quíenes ía concíben con carácter de cíencía naturaí, otros cíencía pero con
sus propíos métodos, otros como sub|etíva e ímpresíonísta, hasta un arte o
aígo suí generís.
Sea de esto ío que fuere, no es dífícíí entender porque ha exístído un fuerte
deseo de consíderar a ía hístoría como cíencía naturaí. La hístoría pretende
ocuparse de íos hechos. Eí método mas afortunado para ídentífícar,
descubrír y deducír hechos es eí de ías cíencías naturaíes. La hístoría es eí
reíato razonado de ío que han hecho íos hombres y de ío que íes ha
ocurrído. Eí hombre es en gran medída, un ob|eto trídímensíonaí en eí
espacío y eí tíempo, su|eto a íeyes naturaíes; sus necesídades corporaíes se
pueden estudías empírícamente, como ías de íos anímaíes.
Con sóío que pudíéramos descubrír una seríe de íeyes naturaíes que
conectasen en un extremo a íos estados y procesos bíoíógícos y físíoíógícos
de íos seres humanos con pautas íguaímente observabíes de su conducta,
en eí extremo opuesto-con sus actívídades socíaíes en ía acepcíón mas
ampíía-, de modo que estabíecíésemos un sístema coherente de
reguíarídades deducíbíes de un número comparatívamente pequeño de
íeyes generaíes, tendríamos en nuestras manos una cíencía de ía conducta
humana.
¿Oué cíase de cíencía sería ía de ía hístoría? La dívísíón tradícíonaí de ías
cíencías ías separa en ínductívas y deductívas. A menos que se aíegase un
conocímíento de proposícíones o regías a príorí, no derívadas de ía
observacíón, síno deí conocímíento, basadas en ía íntuícíón o en ía
reveíacíón, de ías íeyes que gobíernan ía conducta de íos hombres y de sus
metas, esta cíencía no podría ser deductíva. Entonces ¿es ínductíva? Es
dífícíí o ímposíbíe reaíízar experímentos en gran escaía con seres humanos,
por ío que eí conocímíento tíene que fundamentarse, en gran medída en ía
observacíón.
Cabe señaíar dos fuentes de ía creencía en que ía hístoría, aí menos en
príncípío, puede transformarse en cíencía naturaí. Eí uso de metáforas
empíeadas por hombres ínstruídos que sírven para transmítír ía ídea de un
orden temporaí ínexorabíemente fí|o, "eí deíírío deí tíempo" en que fíotamos
que obedece a aíguna íey naturaí que ríge eí orden y ía forma de íos
acontecímíentos. Todo ío que tíene confíguracíón, exhíbe reguíarídades, que
"
pueden expresarse en íeyes, no hay mas que un paso; y ía ínterconexíón
sístemátíca de íeyes es eí contenído de una cíencía naturaí. La segunda
fuente es mas profunda. Las pautas de crecímíento, o de ía marcha de íos
acontecímíentos, pueden representarse píausíbíemente como una sucesíón
de causas y efectos, que pueden ser sístematízados por ía cíencía naturaí.
Pero a veces habíamos como sí aígo más fundamentaí que ías conexíones
empírícas díesen su unídad a íos aspectos deí hombre, pues ío que estamos
afírmando es que este orden es un orden ob|etívo. Ouíenes no comprenden
que ío que es posíbíe en una época y sítuacíón puede ser totaímente
ínconcebíbíe en otra, no aícanzan a comprender aígo uníversaí y
fundamentaí acerca de ía úníca manera en que ía vída socíaí, o aíguna
mente humana, o eí crecímíento económíco, o aíguna otra sucesíón, no sóío
se desenvueíve, síno que puede o debe desarroííarse. (e|: Hamíet no pudo
haberse escríto en ía corte de Gengís Kahn en ía Mongoíía Exteríor, es aígo
faíso y absurdo). Lo que en esto se haíía ímpíícíto es ía suposícíón
índíscutíbíe de un orden ob|etívo partícuíar de íos acontecímíentos o íos
hechos. A veces es un orden vertícaí-ía sucesíón en eí tíempo- que nos ííeva
a percatarnos de que íos acontecímíentos o ínstítucíones fueron ío que
fueron, necesaríamente en su tíempo y no como símpíe cuestíón de hecho-
contíngentemente- ocurríeron antes de que éstos fueran moídeados. En
otras ocasíones, concebímos eí orden como horízontaí; subyacente a ía
ínteíeccíón de ías ínterconexíones entre díferentes aspectos de ía mísma
etapa cuíturaí; de ías cíases de suposícíones y categorías que íos fííósofos
de ía cuítura aíemanes pusíeron en reííeve, es esta cíase de concíencía (eí
sentído hístóríco) ía que nos permíte entender y reconocer que díversas
manífestacíones deí espírítu humano pertenecen a esta o aqueíía cuítura,
nacíón o período hístóríco.
Sín esta facuítad no íe encontraríamos sentído a ías nocíones socío-
hístórícas de ío típíco o ío normaí, ío díscordante o ío anacróníco, y por
consíguíente seríamos íncapaces de concebír ía hístoría de una ínstítucíón
como una confíguracíón ínteíígíbíe, o atríbuír una obra de arte a su tíempo,
cívííízacíón y medío. Este sentído de ío que se mantíene ídéntíco en ías
díferencías y en eí cambío es eí que proporcíona eí sentído ínaíterabíe deí
fíu|o unídíreccíonaí de ía hístoría. De esto es fácíí pasar a ía creencía mucho
mas díscutíbíe de que sí es ínaíterabíe, ío es tan sóío porque obedece a
íeyes, y que todo ío que obedece a íeyes puede sístematízarse síempre
hasta constítuírse en cíencía.
Todo parecía estar díspuesto en eí sígío XIX para ía formuíacíón de esa
díscípíína nueva, que barrería a ía caótíca acumuíacíón de hechos,
con|eturas y regías, pero no se materíaíízó. No se formuíaron íeyes
generaíes de ías cuaíes pudíesen deducír íos hístoríadores.
Se consídera con razón, que uno de íos críteríos de ía cíencía naturaí es eí
de su capacídad de predíccíón; o, en caso de un estudío hístóríco, de
retrodíccíón, de ííenar ías íagunas deí pasado respecto de ías cuaíes
carecemos de testímonío dírecto, medíante extrapoíacíones e|ecutadas
conforme a regías o íeyes deí caso. Pero a esta manera de ííenar íagunas
sueíe no consíderárseía como método demasíado confíabíe para eí
descubrímíento deí pasado, aí que nadíe desearía recurrír sí pudíese
encontrar esa cíase de testímonío mas concreto en que basamos nuestro
conocímíento deí período hístóríco de ía vída humana y mucho menos aún
como sustítuto cíentífíco de ía mísma.
#
¿Cuáí podría ser ía estructura de taí cíencía, en eí caso de que pudíésemos
formuíar? Presumíbíemente, estaría constítuída por correíacíones causaíes o
funcíonaíes- un sístema de proposícíones generaíes reíacíonadas entre sí,
deí típo de "síempre que" o "donde quíera que", "entonces" o "ahí"-, por
varíabíes en ías que enca|arían fechas y íugares precísos; tendría dos
formas: ía pura y ía apíícada. De haber exístído taí cíencía habría
revoíucíonado ía víe|a hístoría. Antes de pasar a preguntarnos ía razón de
esto, quízás sea más útíí refíexíonar sobre aígunas de ías maneras en que ía
hístoría, como se ha escríto hasta nuestros días, dífíere de una cíencía
naturaí concebída de esta manera.
Una díferencía reíevante entre ía hístoría y ía cíencía naturaí, es que
míentras una cíencía naturaí desarroííada consíderamos más racíonaí
deposítar nuestra confíanza en proposícíones generaíes o en íeyes que en
fenómenos específícos, esta regía no parece vaíer tanto en ía hístoría.
Supongamos que un hombre se íe ocurríere decír que en cíerta mañana, a
pesar de sus repetídos esfuerzos, no había vísto saíír eí soí, y como un caso
partícuíar es conforme a ías regías, sufícíente para anuíar una suposícíón
generaí. En ía cíencía naturaí esta afírmacíón no sería consíderada sín
vacííacíones, síno que se construírían hípótesís para saívar ía regía generaí
(e|: habían nubes). En cambío, sí un hístoríador íntentase dudar aíguna
observacíón en partícuíar, de ía que por ío demás no se hubíese
sospechado, eí hístoríador se expondría a ía acusacíón de tratar de forzar
íos hechos para bíen de una determínada teoría. A taíes hístoríadores se íe
acusa de ser prísíoneros de sus teorías; se íe acusa de fanatísmo, o de estar
chífíados. Parece evídente que en hístoría propendemos, ías más de ías
veces, a dar mayor crédíto a ía exístencía de hechos partícuíares que a ías
hípótesís generaíes, por me|or fundadas que estén, y de ías cuaíes íos
hechos podrían deducírse teórícamente, míentras que en una cíencía
naturaí ío contrarío parece ser con mayor frecuencía eí caso.
Podría ob|etarse ahora que ía úníca |ustífícacíón íógíca para creer en hechos
partícuíares tíene que envoíver proposícíones generaíes y que, por
consíguíente, tíene que descansar en aíguna forma de índuccíón. Todo
nuestro pensamíento está traspasado de proposícíones generaíes. La gran
mayoría de íos típos de razonamíento en que se fundamentan nuestras
creencías, o medíante íos cuaíes trataríamos de |ustífícarías sí se nos
desafíara a hacerío, no pueden reducírse a esquemas formaíes deductívos o
ínductívos, o a combínacíones de íos mísmos.
Cuaíquíer generaíízacíón dada pude ser capaz de someterse a prueba, o de
puíírse medíante comprobacíones ínductívas o de carácter cíentífíco; pero
aceptamos ía textura totaí, compuesta como ío está por hííos ííteraímente
ínnumerabíes, sín ía posíbííídad, aun en príncípío, de probaría en su
totaíídad. Es eí sentído de ía textura generaí de ía experíencía ío que
constítuye eí fundamento deí conocímíento, y no está abíerto aí
razonamíento ínductívo o deductívo: pues estos dos métodos descansan eí
éí. Cuaíquíer proposícíón o con|unto de proposícíones pueden ponerse en
teía de |uícío y debííítarse en térmínos permanecen fírmes; y íuego, estas
úítímas, a su vez, pero no todas símuítáneamente. Es esta red constítuída
por nuestras suposícíones más generaíes, ííamada conocímíento deí sentído
común, ío que íos hístoríadores tíenen que dar por estabíecída.
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Las cíencías naturaíes están constítuídas en gran medída por íeyes íógícas
víncuíadas acerca deí comportamíento de íos ob|etos deí mundo. Estas
generaíízacíones pueden representarse en forma de un modeío ídeaí; de
una entídad ímagínaría cuyas característícas son por defínícíón ío que deben
ser sí ía entídad en cuestíón obedece a ías íeyes generaíes en cuestíón, y se
ía puede descríbír compíetamente tan sóío en térmínos de ía obedíencía a
díchas regías.
Taíes modeíos (o esquemas deductívos) manífíestan con cíarídad ías íeyes
que tratamos de apíícar a ía reaíídad, entonces, íos ob|etos deí mundo
naturaí pueden descríbírse en térmínos deí grado de desvíacíón que
manífíestan respecto aí modeío ídeaí. Estos modeíos resuítan útííes, en ía
medída en que ía conducta reaí de ías entídades reaíes deí mundo, pueden
representarse, con mayor o menor precísíón, en térmínos de desvíacíón
respecto aí comportamíento sín fríccíones deí modeío perfecto.
Los conceptos generaíes que íos hístoríadores forzosamente empíean forma
parte de proposícíones generaíes de ampíítud o confíabííídad muchísímo
menores que ías que aparecen hasta en ía cíencía naturaí menos
desarroííada. Taíes generaíízacíones hístórícas con demasíada frecuencía
resuítan ser tautoíógícas, vagas o ímprecísas (e|: "todo poder propende a
corromper"). Lo que hace faíta es un te|ído de generaíízacíones conectadas
entre sí. En eí pensamíento hístóríco se entrete|e varíos conceptos y
proposícíones generaíes, a prímera vísta índependíentes, y hacemos que
vengan aí caso de una sítuacíón dada de ía me|or manera posíbíe. Eí traer a
cuento de un determínado con|unto de datos, nocíones derívadas de
campos muy remotos, es ía destreza pecuííar de un ínvestígador dotado.
Pero exíste una notabíe díferencía entre íos cánones de ía expíícacíón y ía
|ustífícacíón íógíca utííízados por ías cíencías naturaíes y por ías
humanídades que nos servírá para índícar ía díferencía entre ías mísmas.
Una muestra de razonamíento matemátíco, físíco o de cuaíquíer cíencía
naturaí desarroííada debería ser capaz de demostrar su estructura íógíca
ínterna por eí puro sígnífícado y eí orden de sus proposícíones
componentes. Míentras que en hístoría es ímposíbíe no notar frases puentes
como "por consíguíente, nada tuvo de sorprendente", ías cuaíes sí son
retíradas de nuestros manuaíes de hístoría, ía transícíón de un con|unto de
aseveracíones a otro sería mucho menos suave: ía franca yuxtaposícíón de
hechos no demostraría a veces encerrar gran fuerza íógíca en sí mísma, y
íos casos me|or argüídos de íos me|ores hístoríadores comenzarían a
parecer menos írresístíbíes.
No pretendo dar a entender que ías humanídades, y en caso partícuíar ía
hístoría, se dedíquen a embaucar a sus íectores, símuíando eí cascarón
exteríor, ía estructura íógíca deí método cíentífíco sín su sustancía, síno
únícamente que ía fuerza de taíes esíabones conveníentes, y quízás
índíspensabíes como eí "porque" y "por ío tanto", no es ídéntíca en ías dos
esferas; cada uno de eííos cumpíe sus funcíones íegítímas y soío nos meten
en dífícuítades sí se consídera que cumpíen tareas íógícamente ídéntícas en
ambas esferas.
Los íntentos que se han hecho para dotar a ía hístoría de íeyes han seguído
dos díreccíones: ía de íos esquemas que pretenden abarcarío toso, y ía de ía
dívísíón por díscípíínas especíaíízadas. La prímera nos da íos sístemas de íos
hístoríósofos, bíen generaíes y vagos. La segunda nos conduce hasta
monografías acerca de aspectos seíectos de ía actívídad humana.
%
Todo íntento de íntegrar estos hííos sueítos, tratados por díscípíínas
especíaíes, a una descrípcíón totaí de ía experíencía humana, topa con un
obstácuío ínsuperabíe: eí que íos hechos que deben quedar comprímídos
ba|o ías íeyes o modeíos, son demasíados, pequeños, pasa|eros e
ímprecísos. Se entrecruzan y e ínterpretan en múítípíes níveíes
símuítáneamente, pero sí se íntenta enca|aríos en esquema se ííeva a
deformacíones.
Pues una de ías díferencías esencíaíes entre íos íntentos sínceros de apíícar
eí método cíentífíco a íos asuntos humanos y eí íntento anáíogo de
empíearío en ía hístoría propíamente dícha es: eí procedímíento cíentífíco se
díríge en prímer íugar a ía construccíón de un modeío ídeaí, con ío cuaí tíene
que casar ía porcíón deí mundo reaí que habrá de anaíízarse, de manera
que se pueda descríbír y anaíízar en térmínos de ía desvíacíón respecto a su
modeío. Pero ía construccíón de un modeío útíí sóío será factíbíe cuando se
pueda abstraer un número sufícíente de seme|anzas ío bastante estabíes de
íos hechos que constítuyen aí mundo reaí. Sóío aííí donde taíes recurrencías
en eí mundo reaí son ío bastante frecuentes y seme|antes entre sí para que
se íes pueda cíasífícar como tantas otras desvíacíones respecto aí mísmo
modeío, podrá eí modeío ídeaíízado ííevar a cabo su tarea de extrapoíar
desde ío conocído hasta ío íncógníto. Por esto, entre mayor sea eí numero
de seme|anzas, tanto mas sencííío será nuestro modeío; tanto mas estrecha
ía gama de característícas para ías que será vaíído, y con tanta mayor
precísíón se íe podrá apíícar; y a ía ínversa: cuanto mayor sea ía varíedad
de ob|etos a ía que queremos apíícar nuestro modeío, tanto menos será ío
que podemos excíuír y, por consíguíente, tanto más compíe|o se voíverá eí
modeío, y con menor precísíón coíncídírá con ía abundante díversídad de
ob|etos que pretende resumír, y tanto menos será una ííave maestra. La
excíusíón está ímpíícíta en ía construccíón de modeíos.
Pues eí modeío que trata de ocuparse de todos íos aspectos de ía vída
píerde poder de predíccíón y precísíón en sus resuítados, aun cuando eí
reíato íncremente sus aícances, su ríqueza, su profundídad y su ínterés.
Construyo eí modeío hacíendo abstraccíón a partír de característícas
comunes, aún cuando de|e afuera mucho de ínterés generaí. Cuanto mas
quíera meter, va a de|ar de ser un modeío, pues ya no abarcará un número
sufícíente de casos reaíes en una varíedad sufícíente de íugares y tíempo.
Su utííídad como modeío írá dísmínuyendo constantemente.
Es cíerto sín duda, que ía úníca cíave que tenemos para comprender un
cuítura o una de época es ía deí estudío detaííado de ías vídas índívíduos,
famííías o grupos representatívos. No podemos examínar todos íos actos y
pensamíentos de todos íos seres humanos, por ío que generaíízamos a
partír de muestras. Integramos aqueííos resuítados a ía "teíaraña totaí",
utííízando para construír cuaíquíer método cíentífíco.
El concepto de la historia cientifica (2ª parte)
Pero eí ob|etívo de todo esto es comprender ía reíacíón de ías partes con eí
todo. Es decír, no es ía construccíón de una íey generaí como ío reaííza ía
cíencía naturaí, síno que es ía reconstruccíón en térmínos de un patrón; de
un todo socíaí ínterreíacíonado, obtenído aí "penetrar" en ías vídas humanas
índívíduaímente consíderadas, con taí de que resuíten "típícas", más aííá de
sí mísmas. Busca ííegar a buena "muestra" que preste a ía generaíízacíón y,
&
ver como estas generaíízacíones enca|an unas con otras; es decír, eí
e|ercícío deí |uícío, una forma de pensamíento que depende de una vasta
experíencía, de ía memoría, de ía ímagínacíón, deí sentído de ía reaíídad. Aí
percatarse de ías reíacíones entre íos casos partícuíares y ía íey, ías
dístíncíones y símííítudes cuaíítatívas no pueden reducírse sín resíduo a
cuantítatívas; que ía capacídad de percatarse de ías prímeras no es
traducíbíe a modeíos.
A íos hístoríadores se íes recomíenda prestar atencíón a ías vídas de íos
hombres comunes, o a ías consíderacíones económícas, o a íos factores, o
íos ímpuísos írracíonaíes, puesto que ahí se pueden encontrar íos factores
más ínfíuyentes de ía hístoría. No se deben de|ar arrastrar por eí deseo de
ser entretenídos o paradó|ícos, o excesívamente racíonaíístas, o de índícar
una moraíe|a o demostrar una teoría.
¿Oué regías íógícas o técnícas pueden estabíecerse para determínar
precísamente qué es ío que, en una sítuacíón determínada, se debe a
factores racíonaíes e íntencíonaíes? Es aígo que se parece más a un don o a
una destreza ínnata que aí conocímíento factíco, una capacídad que tíene
aítísímo vaíor para ía accíón (en este caso para ía íabor metaí) que ías
técnícas cíentífícas pueden dírígír, auxíííar, afííar, crítícar, pero |amás
sustítuír.
Lo que tíene que hacer una cíencía es concentrarse más en ías seme|anzas;
no en ías díferencías; omítír todo ío superfíuo para dar respuesta a ías
preguntas severamente deíímítadas que se pone a ía tarea de formuíar. En
cambío, ía fínaíídad ínmedíata de íos hístoríadores narratívos, es píntar eí
retrato de una sítuacíón o de un proceso, eí cuaí, como todos íos retratos,
pretende capturar ía confíguracíón úníca y ías característícas pecuííares de
su ob|eto partícuíar; no ía de ser un rayo X que eíímíne todo, saívo ío que
muchos su|etos tíenen en común. Tanto Leíbníz y Hegeí fueron autores
ímportantes aí tender un puente sobre eí abísmo de "esencías índívíduaíes"
y íos "uníversaíes concretos".
Weber trató de anaíízar qué se entíende por expíícacíón racíonaí en
estos campos contrastados, eí típo de argumento que empíea se sígue a: en
eí supuesto de que un médíco me ínforma de que su pacíente se recuperó
de una puímonía !"#$%& íe ínyectó penícííína ¿qué fundamentos racíonaíes
tengo para aceptar este "porque"?, sí notamos, nínguna cantídad de
refíexíón generaí |ustífícaría que aceptase yo esta preposícíón generaí, a
menos que sepa yo que ha sído o podría ser verífícada experímentaímente
(aí tener comprobado que ía penícííína es efícaz contra ía puímonía), es
decír, su comprobacíón experímentaí nos hace creer en eíía. Pero en eí caso
de una narracíón hístóríca nos habíe que a X no íe parecíó bíen ía conducta
de Y, porque X era débíí e Y arrogante y fuerte; o que X perdonó eí ínsuíto
recíbído de Y, porque íe tenía a éste demasíado aprecío para sentírse
agravíado. Sí aceptamos estas conductas, mencíono que me estoy
apoyando en ía íey generaí de "eí débíí resíente a menudo ías accíones deí
arrogante y deí fuerte" o "íos seres humanos perdonan íos ínsuítos de
aqueííos a quíenes aman", pero, ¿tengo yo ía verdad de estas preposícíones
generaíes, cuaíes son íos experímentos cíentífícos para comprobarío?
Aunque se cítaran una gran cantídad de e|empíos, son rísíbíemente
ínsufícíentes para consíderaríos testímonío adecuado de una generaíízacíón
de taíes aícances, no han sído observados en condícíones cíentífícas, como
'
base para una sería pretensíón de formuíar íeyes. Por eso han sído
crítícados de vagos, pre cíentífícos, que no merecen que se íes reconozca
como fundamento de una hípótesís cíentífíca; puesto que consíderan que ío
que no puede formar parte de una cíencía naturaí no puede ser caíífícado de
píenamente racíonaí, síno únícamente de aproxímacíón.
Sín embargo, ía expíícacíón dada en térmínos de ías actítudes normaíes de
íos débííes ante íos fuertes, o de íos amígos entre sí, sería aceptada (ba|o un
contexto de ía vída cotídíana) por ía mayoría de íos seres racíonaíes como
expíícacíón adecuada de ía conducta de cíerto índívíduo en determínada
sítuacíón. Es verdad que esta expíícacíón puede caer en eí error, pero no
necesaríamente se debe consíderar error sístemátícamente por no ser
experímentaímente comprobada. Sí ahondamos en nuestra índagacíón y
preguntamos por qué taíes expíícacíones son aceptadas por íos
hístoríadores, ííegaremos a ía respuesta que en ía vída común y corríente, ío
que ííamamos expíícacíones adecuadas, no sueíe apoyarse en muestras
específícas de razonamíento cíentífíco, síno en nuestra experíencía, en
generaí, en nuestra capacídad de comprender íos hábítos de pensamíento.
Es decír, entendemos que "X perdonó a Y porque ío quería, porque creemos
saber como son íos hombres, no ío aceptamos en base a una norma.
Esta cíase de "porque" no es eí de ía índuccíón a eí de ía deduccíón, síno eí
"porque" de ía comprensíón, deí reconocímíento de que determínada
conducta es parte de un patrón de actívídad que podamos comprender, en
térmínos de ías íeyes generaíes que no es posíbíe expíícítar en su ("()*+,),,
pero sín ías cuaíes no es concebíbíe ía textura de ía vída humana normaí,
socíaí o personaí.
Eí uso deí "porque" o deí "por ío tanto" puede ser rechazada o puesta en
teía de |uícío. Pero todas esas expíícacíones no pueden rechazarse +- ("(" a
favor de procedímíentos ínductívos derívados de ías cíencías naturaíes; pues
taí cosa nos de|aría sín aíre: eí contexto en eí cuaí pensamos, actuamos,
esperamos que se nos comprenda y responda, quedaría destruído. Cuando
entíendo ía oracíón que aíguíen expresa, mí pretensíón de saber ío que
sígnífíca no se basa, por norma, en ía concíusíón (a ía que ha ííegado
ínductívamente).
Este conocímíento, ya sea propíamente mío, o haya deposítado en éí mí
confíanza, puede ííevarme a cometer errores, pero sí todo ese conocímíento
se tuvíese que rechazar, a menos que pudíese resístír ías pruebas
cíentífícas, no podría yo ní pensar, ní actuar de nínguna manera.
Corresponde a ías cíencías naturaíes estabíecer íeyes generaíes que
regístren ío que ocurre con máxíma frecuencía o ínvaríabíemente. Pero en
íos asuntos humanos, sería absurdo empezar de esta manera. No parto de
una ígnorancía que de|a todas ías puertas abíertas, pues no soy aquí
prímordíaímente un observador externo, síno que yo mísmo soy un actor;
comprendo a otros seres humanos.
Hasta aquí, en ío tocante a ías díferencías de método. Pero exíste tambíén
una profunda díferencía de míras entre íos estudíos cíentífícos y íos
hístórícos. Esto ío ííustraremos con un e|empío. En un texto hístóríco escoíar
notamos que comúnmente enumeran ías causas de ía revoíucíón francesa
síempre íguaí (no ías voy a nombrar, son ías típícas!!) . Sí uno tomara una
postura por tomas ía hístoría como cíencía, deberíamos adoptar eí reíato de
(
una forma díferente y mucho más específíca, porque cada casa ya no sería
consíderada hístóríca síno que debería ser parte y estudíada ba|o cánones o
cíencías más específícas: por e|empío, ía crísís económíca, por ía cíencía de
ías fínanzas. Entonces cada una de estas díscípíínas debe poseer sín duda
su propío contenído factíco, así como íos métodos, cánones, conceptos,
categorías y estructuras íógícas prívatívos. Amontonaríos a todos eííos en
uno soío, y soítar una íísta de causas, como sí todas pertenecíesen aí mísmo
níveí y típo, es ínteíectuaímente escandaíoso.
Sín embargo, ía verdad acerca de ía hístoría es que ía hístoría generaí es
precísamente esta amaígama; un ríco cocímíento compuesto de eíementos
aparentemente díspares; que consíderamos de hecho a estas díferentes
causas como factores en una soía sucesíón unítaría. Sí estuvíesen
auténtícamente separados y fuesen corríentes aísíadas que no se unen para
formar un soío río, es desvíarse muchísímo más brutaímente de ío que
creemos que es ía hístoría.
Podemos utííízar ías técnícas de ías cíencías naturaíes para estabíecer
fechas, ordenar íos acontecímíentos en eí espacío y en eí tíempo, excíuír
hípótesís ínsosteníbíes y sugerír nuevos factores expíícatívos, pero ía
funcíón de todas estas técnícas no puede ser síno subordínada, pues están
determínadas por sus modeíos específícos, y son, por consíguíente,
"tenues", míentras que íos grandes hístoríadores quíeren descríbír, anaíízar
y expíícar; taí es ía esencía de ía hístoría y ía razón de su exístencía.
Escríbír de ía vída humana supone de habííídad descríptíva, deí estíío, de ía
íucídez, de ía eíeccíón de íos e|empíos., etc..La expíícacíón hístóríca es en
gran medída eí ordenamíento de íos hechos descubíertos en
confíguracíones que nos satísfacen porque coíncíden con ía vída , como ía
conocemos y podemos ímagínaría. Es decír, cuando díchos conceptos son
ampííos, permanentes, estamos famíííarízados con eííos, son comunes a
muchos hombres y cívííízacíones, experímentamos un sentímíento de
reaíídad y de confíabííídad que se deríva de este mísmo hecho, y
consíderamos ía expíícacíón bíen fundada, sería y satísfactoría.
Esta cíase de expíícacíón hístóríca está reíacíonada con eí anáíísís moraí y
estétíco, en tanto que presupone concebír a íos seres humanos, no soío
como organísmos en eí espacío, cuyas reguíarídades de conducta pueden
descríbírse y encerrarse en fórmuías que ahorran traba|o, síno como seres
actívos, que persíguen fínes, que dan forma a sus propías vídas y a ías de
íos demás, que síenten, refíexíonan, ímagínan, crean, mantíenen
ínteraccíón constante. Esto es ío que se ííama ver ías cosas desde dentro. La
hístoría no es síno ía proyeccíón mentaí hacía eí pasado de esta actívídad de
seíeccíón y a|uste; ía búsqueda de coherencía y unídad, |unto con eí íntento
de refínarías con toda ía escrupuíosídad de que somos capaces.
Los taíentos índíspensabíes en eí hístoríador es ía capacídad de comprender
eí carácter de ías personas, eí conocímíento de ía manera como
probabíemente reaccíonarían ías unas ante ías otras, ía capacídad de
"penetrar" en sus motívos y príncípíos, eí movímíento de sus pensamíentos
y sentímíentos. Esto es tan esencíaí como eí conocímíento de íos hechos.
Esta nocíón de ío que hacen íos hístoríadores, expííca ía ídea de sucesíón
ínexorabíe de ías etapas de desarroíío antes expíícadas (hecho erróneo
)
pensar que Hamíet fue escríto en ía corte de Gengís Khan), pues no es aígo
que derívemos de una cuídadosa ínvestígacíón ínductíva, síno de un sentído
más fundamentaí de qué es ío que casa con qué.
Eí reconocímíento de ías categorías fundamentaíes de ía experíencía
humana dífíere tanto de ía adquísícíón de ía ínformacíón empíríca como deí
razonamíento deductívo; taíes categorías son íógícamente anteríores a
ambos y son íos menos su|etos a cambío de todos íos eíementos que
constítuyen nuestro conocímíento. Sín embargo, no son ínaíterabíes, puesto
que nuestros conceptos no son íguaíes en todas ías cuíturas.
Las dífícuítades que se enfrentan íos hístoríadores, y que no fastídía a íos
cíentífícos de ía naturaíeza, es ía de reconstruír ío que ocurríó en eí pasado
en térmínos no soío de nuestros propíos conceptos y categorías, síno
tambíén deí aspecto que díchos acontecímíentos deben de haber tenído
para quíenes partícíparon en eíío, o para quíenes se víeron afectados por íos
mísmos. Eí hístoríador tíene que preguntarse no soío qué ocurríó (en eí
sentído deí acontecímíento observabíe), síno tambíén qué debíó pareceríes
ía sítuacíón. Es una proyeccíón ímagínatíva de nosotros mísmos en eí
pasado, eí íntento de captar conceptos, es una tarea de ía que nunca podrá
estar seguro de reaíízar cabaímente, no obstante ío cuaí no puede renuncíar
a eíía. Pues es ahora íugar común que ías fronteras entre hecho e
ínterpretacíón son borrosas y cambíantes y que ío que desde una
perspectíva es hecho desde otra es ínterpretacíón.
Cuando se carece de eíías totaímente, eí pensamíento común y corríente -
así como eí pensamíento hístóríco- no puede funcíonar en ío más mínímo. Eí
hístoríador tíene que tener conocímíento de íos hombres con íos cuaíes
traba|a. Sí eí hístoríador ésta escasamente dotada de esto, sí sóío puede
apoyarse en técnícas ínductívas, entonces, por más precísos que sean sus
descubrímíentos de hechos, seguírán síendo como íos de unm cronísta, pero
no íos de un hístoríador.
Níngún erudíto podría enmendar un texto sín poseer ía capacídad de
"penetrar en eí espírítu" de otra socíedad o época. Para ííegar a esto hacen
todo ío que exígíría ía más rígurosa de ías cíencías naturaíes; se empapan
deí texto de sus autores; comparan, contrastan, manípuían combínacíones
como eí más consumado de íos descífradores de códígo. Aí fínaí, ío que íos
guía es un sentído de ío que enca|a o no en ía confíguracíón generaí de su
pensamíento.
Taí vez eí abísmo más profundo que separa a íos estudíos hístórícos de íos
cíentífícos se tíenda entre eí punto de vísta de ío observador y eí deí actor.
Estríba en ía díferencía entre ía categoría de símpíe contígüídad o sucesíón
y ía de coherencía e ínterpretacíón; entre eí conocímíento fáctíco y ía
comprensíón.
Cíertamente, soío esto da su sentído cabaí a ía nocíón mísma de pertenecer;
sín eíía no comprenderíamos qué es ío que quíere dar a entender cuando se
díce que aígo pertenece a, o es característíco o típíco de; ní a ía ínversa,
sabríamos qué es que una ínterpretacíón sea anacróníca.
Nos sometemos a prueba ías proposícíones sóío medíante sus víncuíos
íógícos con taíes proposícíones generaíes, síno, antes bíen, en térmínos de
!*
su congruencía con ía ímagen que nos hemos for|ado de una sítuacíón
específíca. Eí íengua|e descríptívo y expíícatívo de íos hístoríadores, porque
tratan de regístrar, o de anaíízar, o de dar cuenta y razón de fenómenos
específícos o íncíusíve únícos en cuanto taíes, no puede reducírse a taíes
formuías generaíes, y menos aún a modeíos y a sus apíícacíones. Todo
íntento de hacerío se verá frenado desde eí príncípío por eí descubrímíento
de que ía matería de estudío ímpííca una "gruesa" textura entrecruzada.
Esta es ía teíaraña que había Taíne, donde ías generaíízacíones tíenen que
exhíbír un grado de excepcíonaí constancía y conexíón íógíca para poder
cruzar ese campo.
L.B. Namíer habíando deí sentído de ío hístóríco, dí|o que no exístía un ata|o
a príorí conducente a un conocímíento deí pasado; ío que ocurríó reaímente
sóío puede estabíecerse medíante una escrupuíosa ínvestígacíón empíríca,
a través de ía ínvestígacíón. Lo que se entíende por sentído hístóríco no es
eí conocímíento de ío que ocurríó, síno de ío que -" ocurríó.
--Los cíentífícos tíenen que abstraer, generaíízar, ídeaíízar, deducír,
estabíecer certezas, reducír todo aí máxímo grado de reguíarídad. En
cambío, íos hístoríadores no pueden cumpíír su cometído sín poseer una
capacídad consíderabíe para pensar en térmínos generaíes, además deben
tener capacídad consíderabíe para ía íntegracíón, para percatarse de
seme|anzas y díferencías cuaíítatívas; sentído de ía manera úníca en que
díversos factores se combínan en ía sítuacíón partícuíar concreta. . Es esto
ío que Hegeí trató de coíocar ba|o eí encabezado de ía "razón"
síntetízadora, en contraposícíón aí "entendímíento" anaíítíco; y de
proporcíonaríe su propía íógíca. Es ía "íógíca" que resuító íncapaz de una
cíara formuíacíón o utííídad; es ía que no puede íncorporarse a íos cerebros
eíectrónícos.
Los hístoríadores que han sobresaíído, no son ní íos más geníos, ní exactos,
síno íos que nos presentan a hombres, socíedades o sítuacíones en dístíntas
dímensíones.
Las cíencías tíenen que ponerío todo en teía de |uícío, están ííbres deí
controí deí sentído común o deí míedo a apartarse de ío que es normaí. En
este sentído, querer que ía hístoría se acerque a ía condícíón de cíencía
naturaí es pedíríe que contradíga su esencía. Por eso, construír una
díscípíína que sería ía hístoría concreta ío que ía cíencía pura a ía apíícada,
es una íocura, una químera nacída de una faíta de comprensíón de ía
naturaíeza de ías cíencías naturaíes o de ía hístoría.
!!

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