MAGH TUIRED

Por David Saiz Tierra de HIBERNIA (actual Irlanda), año 3000 A.C.

Un hermoso muchacho joven, rubio, de piel translúcida, de orejas afiladas, de cuya figura emana luz, cuyos intensos ojos azules incandescentes despiden energía y firmeza, contradiciendo la aparente debilidad que podría sugerir su figura esbelta y gracil, se coloca sobre un montículo con su aguzada espada, acompañado de otro joven de cabello algo mas oscuro, de porte mas recio, cuyo brazo derecho amputado ha sido sustituido por una prótesis metálica argentea. Bajo el montículo se reune la multitud de guerreros dispuestos a la batalla en cuanto sus líderes den

la señal. Hombres, mujeres, niños, todos dispuestos a dar su vida por la Sagrada Madre cuyo nombre gritan con devoción a modo de salmo: DANA.

En el campo enemigo, se congrega la multitud de gigantes deformes y repulsivos. Troncos arqueados y encorvados, extremidades de tamaños desiguales, cabezas desproporcionadas, papadas llenas de plieges y replieges, pieles putrefactas o grasientas, cubiertas de bultos verrugosos y tumores, orejas velludas, vientres hinchados, llenos de estrías o cicatrices, genitales hendidos o con heridas abiertas y supurantes, parásitos siameses surgiendo de los rincones mas inverosímiles, se hallan entre sus rasgos menos nauseabundos. Profiriendo gruñidos y rugidos guturales, esperan la llegada de su Maestro. Le traen en un inmenso catafalco informe de madera negra. Su masa hedionda y resbaladiza tiembla con cada paso de los engendros que le transportan con gran esfuerzo, y amenaza con desbordar la plataforma. Finalmente, le depositan en el suelo, de espaldas al campo enemigo. El emisario favorito del Maestro es equipado entonces con la hoz ritual. Torpemente, con sus tres piernas de distinto tamaño, escala el colosal monte de carne medio podrida que compone el vomitivo cuerpo del maestro. Por fin, consigue llegar a la zona del cogote, donde se halla su segundo ojo, hermeticamente cerrado. El emisario coloca la hoz en la hendidura del

párpado, y con todas sus fuerzas tira hacia atrás hasta retirar por completo la piel que cubre el ojo. Y al quedar al descubierto la letal segunda pupila del Maestro, es liberado su espantoso rayo de energía destructiva… para arrasarlo todo.

[Créditos de imagen: -“Ireland” by georgmaxklein (http://georgmaxklein.deviantart.com/art/Ireland-343804986)

-Fomorians by DaveAllsop (http://daveallsop.deviantart.com/art/Fomorians-87932732)]

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