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ELECCIONES Y CACIQUISMO EN ÁVILA:

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Las elecciones al Congreso de los Diputados, 1890-1907

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José Angel García Andrino

A mi familia, la que está y la que nunca se ha ido. A Pilar, Juan y Eduardo, por su paciencia y cariño.

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1. 2.

INTRODUCCIÓN.LA PROVINCIA DE ÁVILA A FINALES DEL SIGLO XIX.2.1. Geografía.2.2. Evolución demográfica.2.3. Estructura socioeconómica.2.4. Aspectos culturales y asociativos.2.5. La Iglesia.-

3. 4.

EL SISTEMA POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓN.EL PROCESO ELECTORAL.4.1. La normativa electoral: Constitución de 1876 y Ley Electoral de 1890. 4.2. El Censo electoral.4.3. La práctica electoral.4.3.1 Organización de los partidos.4.3.2 Las campañas electorales.4.3.3 El fraude electoral.-

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5.

LAS ELECCIONES AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS EN ÁVILA.5.1 5.2 5.3 5.4 Las convocatorias electorales.Análisis de resultados electorales.Los diputados.Las relaciones de poder en el marco local y provincial.-

6. 7. 8.

CONCLUSIONES.ANEXOS.FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.-

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1. INTRODUCCIÓN.-

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Iniciar un estudio electoral en la época de la Restauración trae consigo una serie de problemas, metodológicos y conceptuales, importantes, que son necesarios describir antes de acometer la tarea de exposición de objetivos y finalidades de este trabajo. En la historiografía actual se definen dos claras tendencias que parten de un mismo hecho: el estudio de las elecciones no puede basarse en el mero objeto sociológico, por cuanto aquellas fueron manipuladas y falseadas continuamente. A partir de este hecho objetivo, ya analizado por numerosos autores en profusión de estudios locales y nacionales, conviene fijarse en la interpretación que se da en estas investigaciones al tema electoral 1 .
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Actualmente sabemos que el caciquismo fue el medio de intervención del Gobierno en la política electoral española, y que esta intervención desplegó una serie de situaciones (compra de votos, violencia física, coacciones administrativas o laborales, etc.) suficientemente analizadas en numerosos trabajos, e incluso documentadas por políticos de la época. La interpretación de este hecho continuado en los asuntos públicos españoles, el engaño electoral, puede tener una explicación en la que las bases socioeconómicas de nuestro país son las que dan a entender esta situación, con la imposición de una clase, la burguesa en alianza con la aristocracia, en razón de sus capacidades económicas, se impone a otra, la menos favorecida económicamente, coartándola en la libre expresión del sufragio. Estaríamos
DARDÉ, C. "Vida política y elecciones: persistencias y cambios" en Revista Espacio, Tiempo y Forma, serie V, Hª Contemporánea, t. 6, 1993, págs. 187-206
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ante un estadio más de la explotación de la oligarquía hacia el resto de los ciudadanos, lo que Costa definió como régimen de oligarquía y caciquismo:
"…a un lado, un millar de privilegiados que acaparan todo el derecho, que gobiernan en vista de su interés personal, confabulados y organizados para la dominación y la explotación del país, siendo más que personas sui juris; a otro lado, el país, los 18 millones de avasallados, que viven aún en plena Edad Media, para quienes no ha centelleado todavía la revolución ni proclamado el santo principio de la igualdad de todos los hombres ante el derecho." 2
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Serían, por tanto, las estructuras económicas, las determinantes en el proceso de interpretación del fenómeno caciquil: por un lado, la incomunicación de los núcleos rurales, y su consiguiente atraso económico, y el alto índice de analfabetismo en la España finisecular, y por otro, la supervivencia de una especie de régimen señorial que controla distintos grupos humanos en las provincias y comarcas en razón de su poderío económico y social 3 .
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Las otras interpretaciones del fenómeno del caciquismo rechazan el control económico como base instrumental 4 , apelando a elementos netamente políticos como la desmovilización general, la indiferencia hacia la política y la apropiación por parte del cacique de los recursos políticos de la comunidad:
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COSTA, J. "Oligarquía y caciquismo. Colectivismo agrario y otros escritos", Madrid, 1984, pág. 27-28 3 COSTA, J. Op. Cit., pág. 86 4 ROMERO MAURA, J. "El caciquismo: tentativa de conceptualización" en Revista de Occidente nº127, Oct. 1973, págs. 15-44
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"Lo que destacaba en aquella España liberal era la desmovilización y la apatía política de la mayor parte de la población. Desde este punto de vista, el caciquismo no era el instrumento del sistema moderado para someter a una emergente y poderosa opinión pública en formación, sino el reflejo de la inexistencia de ésta" 5
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En el mismo sentido, en cuanto planteamiento político, se expresa Varela Ortega, al determinar, como clave del sistema caciquil, el control de la Administración por parte de la elite política local, ya sea poderosa económicamente o no, y rechazando, de plano, el origen del poder político en una oligarquía terrateniente y financiera todopoderosa 6 .
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También se plantean problemas historiográficos en cuanto a que si el sistema de la Restauración evolucionó en el tiempo hacia fórmulas democráticas, que, en lo político, llevaran a la incorporación de amplias capas de la población a la participación política, o el régimen permaneció inmutable, con un caciquismo capaz de seguir interviniendo en las elecciones 7 . Esta calificación de persistencia o cambio, nos lleva a la conceptualización de modernidad, entendida como el proceso que conduce de una sociedad tradicional a otra moderna.
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El objeto de este trabajo será, por tanto, el conocimiento del proceso electoral en la provincia de Ávila
CORTÁZAR, G. "Alfonso XIII, hombre de negocios", Madrid, 1986, pág. 20 6 VARELA ORTEGA, J. "Los amigos políticos. Partidos, elecciones y caciquismo en la Restauración (1875-1900)", Madrid, 1977, pág. 364-369 7 DARDÉ, C. Op. cit. pág. 187-192
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en las elecciones al Congreso de los Diputados, desde la aprobación de la Ley del Sufragio Universal en 1890 hasta la posterior promulgación de la ley conocida como "Ley Maura" de 1907. El porqué de esta acotación temporal, y no otra, quiere tener su explicación en la enorme expectación que suscitó en la política española la vuelta al sufragio universal (quizá uno de los rasgos que definen la modernidad), siendo España uno de los primeros países europeos en instaurarlo; el ceñirlo al periodo 1891-1907 tiene pleno sentido al asentarse las elecciones celebradas durante este tiempo a una ley electoral muy concreta, y si se quiere ,más democrática que la posterior ley Maura, y su célebre artículo 29, que proclamaba directamente al diputado si no tenía contrincante en el distrito o la circunscripción. Es, también, el que, podríamos llamar, primer período de descomposición del sistema restauracionista, ya que es en este momento cuando comienzan las defecciones en los partidos monárquicos, divididos en fracciones seguidoras de un notable, primero el conservador y su segregación silvelista y posteriormente la auténtica debacle liberal, que llegará hasta el final del sistema en 1923. Es, por otro lado, el tiempo del cambio generacional de los políticos que vivieron la Gloriosa y la Restauración canovista, y que dejan paso a los nuevos políticos que intentarán dotar al régimen de un carácter más democrático. En la búsqueda de estas cuestiones, nos hemos planteado, en primer lugar, describir la realidad de la provincia, enmarcándola en los aspectos geográficos, demográficos, socioeconómicos, culturales y religiosos del Ávila de fines del siglo XIX, para intentar reconstruir
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la situación en la que se encontraba la misma, y en la que se enmarca la política electoral a estudio, por cuanto la conformación provincial facilita la práctica electoral del sistema restauracionista. También hemos intentado, aunque someramente, analizar el sistema político de la España finisecular, en especial en el aspecto de la política caciquil, fundamental para entender cualquier proceso electoral de la época, junto con la legislación que regulaba las elecciones al Congreso de los Diputados. El estudio de la práctica electoral (organización de los partidos, las campañas electorales y el, importantísimo, por real, fraude electoral) ha constituido otro punto de interés en el análisis citado, imprescindible para desentrañar la política clientelar abulense. En este planteamiento de objetivos de trabajo, se ha pretendido un acercamiento al conocimiento concreto del personal político que desempeñó la representación en el Congreso por la provincia. El desarrollo de las convocatorias electorales y el recuento de votos (tan ineficaz, por el número, pero tan interesante por la relación que se extrae entre votantes y diputados), han dado paso al estudio de los distritos electorales y de los diputados elegidos (en el que se pueden establecer relaciones entre influencia social y/o económica), no dejando de lado la importancia de las relaciones de poder que se establecieron en el ámbito local y comarcal a través de la Diputación Provincial y los ayuntamientos. Por último, se ha huido de dotar al estudio de un excesivo apéndice documental (las cifras de cada elección en cada localidad y pueblo), reflejando tan solo en
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los anexos la información que se ha creído necesaria para la comprensión de lo expuesto en la investigación.
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Las fuentes. Tratamiento de las misma-

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La búsqueda de las fuentes históricas constituye el verdadero reto al que tiene que hacer frente el historiador, y que constituye un verdadero manantial de problemas en el caso del estudio de las elecciones en la provincia de Ávila. No es este el caso de los estudios realizados en otras provincias, para los que se ha contado con los archivos particulares o personales de los políticos de la época investigada. En el caso de Ávila no hemos encontrado este valiosísimo recurso: los políticos abulenses y los que en la provincia encontraron acomodo, no han sido tan prolíficos como sus contemporáneos de otros lares, (a la espera de que el tiempo pueda descubrir fondos documentales inéditos o extraviados) ni reflejaron en sus archivos nada que pueda servirnos de base documental. Políticos como Silvela o Sánchez Albornoz vieron saqueadas sus casas (y por tanto sus escritos y bibliotecas) al comienzo de la guerra civil de 1936, desapareciendo así los archivos de dos personajes imprescindibles para entender la política abulense finisecular. El resto del personal político abulense (Ramón Castillo, Amat, Ortuño, el Conde de Crescente), que sepamos, no dejó material alguno a sus descendientes, algunos de muy difícil localización. Por lo tanto este estudio parte con el obstáculo añadido de no disponer de un material de primera mano para entender las relaciones políticas de la provincia abulense. No obstante la consulta de los
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documentos epistolares del historiador Claudio Sánchez Albornoz, conservados en la Biblioteca de la Fundación que lleva su nombre, se ha hecho imprescindible ya que el medievalista abulense recogió parte de la clientela de su padre. Con todo, no se ha encontrado en ellos ninguna documentación válida para nuestro estudio al estar datados en fechas muy posteriores a las aquí impuestas. Así las cosas, la prensa ha constituido el principal soporte documental en el que apoyarse. Los principales periódicos abulenses, "El Eco de la Verdad" y "El Diario de Ávila", han constituido las fuentes fundamentales para reconstruir la vida política de la provincia, en especial las páginas dedicadas a la política electoral, aunque han sido consultados todos los años de convocatorias (en el primer caso sólo contamos con la edición de 1898, pero "El Diario de Ávila conserva en su hemeroteca todos los números editados desde esta fecha). Además, publicaciones marginales, de escasa tirada y de breve, pero intensa, presencia en la vida provincial, han sido consultadas. Es el caso de "La Andalucía de Ávila", "La República Española" o "La Verdad", periódicos que puntualmente han ayudado al esclarecimiento de alguna hipótesis. Otros, también consultados, no figuran aquí por no aportar nada a la investigación. Todos han sido examinados en los escasos números sueltos que se conservan en la Biblioteca Pública de Ávila, y en el caso de "La Andalucía de Ávila" en una edición facsímil depositada en el Archivo Histórico Provincial. Además de la prensa de carácter privado, para el cotejo de datos electorales u otra información de índole administrativa (como la lista e mayores
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contribuyentes), se ha recurrido al Boletín Oficial de la Provincia, que, aunque, limitado en la forma (ya que incluía los resultados electorales en 3 ó 4 números) recoge los resultados electorales por distrito y por localidad, sirviendo de base para la elaboración exacta de los distritos electorales, mapas y tablas explicativos. Este material está depositado, casi de forma completa, en el Archivo Municipal de Ávila, contando el Archivo Histórico Provincial con ejemplares sueltos. Es en este Archivo donde están recogidos, en su sección de Diputación, los legajos que contienen toda la documentación electoral: proclamación de candidatos electos, actas de escrutinio, presentación de interventores, firmas de apoyo a los candidatos, etc., material necesario para cualquier investigación electoral. Como imprescindible ha sido la consulta al Archivo del Congreso de los Diputados, Serie Documentación Electoral, que recoge las credenciales presentadas al Congreso y en el que se puede obtener información de la toma de posesión del diputado en cuestión, además de otras referencias relativas al número de votos obtenidos, la profesión y su residencia en Madrid, por ejemplo, irreemplazables datos para efectuar una breve biografía de los diputados abulenses. Los censos de población, anuarios y reseñas estadísticas han sido otros instrumentos utilizados para reconstruir la provincia de Ávila a finales del siglo XIX y principios del XX. Prácticamente todo el material consultado se encuentra en el Archivo de la Delegación Provincial del Instituto Nacional de Estadística, mientras que algún documento suelto lo encontramos en la biblioteca del Archivo Histórico Provincial. Las relaciones
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de la Iglesia con el poder civil provincial y su influencia en la provincia, han sido analizadas partiendo de las consultas efectuadas en el Archivo Diocesano de la provincia, siempre a través del Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Ávila, fondos disponibles desde 1865. De gran utilidad han sido, por último, las publicaciones impresas a finales de siglo y principios del XX y, en su mayoría, conservadas en la Biblioteca Pública de Ávila, en su fondo Local, que han servido para un mayor conocimiento de la realidad abulense y de sus representantes. No quisiera dejar pasar la oportunidad de agradecer a todo el personal de estos Archivos y Bibliotecas por la gran ayuda suministrada y el apoyo, que en momentos de desilusión, siempre han demostrado.

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2. LA PROVINCIA DE ÁVILA A FINALES DEL SIGLO XIX.-

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Analizaremos, en primer lugar, la situación en la que se encontraba la provincia de Ávila a finales del siglo XIX y principios del XX. Los aspectos geográficos, demográficos, socioeconómicos y culturales, nos revelarán la auténtica composición provincial, su grado de desarrollo y su dependencia. Otro factor a tener en cuenta es la iglesia, considerada como componente en torno al cual se configura la provincia; su carácter marcadamente conservador e ideológicamente integrista impondrá una serie de condicionantes a la población provincial, importantes a la hora de observar cómo era Ávila en torno al año 1890. 2.1. Geografía.La provincia de Ávila conserva su forma desde el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833, limitando al Norte con Valladolid, al Este con Segovia y Madrid, al Oeste con Salamanca y Cáceres, y al Sur también con Cáceres y Toledo. Con una superficie de 804.794 Has, ocupa el lugar 29, por su extensión, entre las provincias españolas; esta superficie representa el 1,59% de la superficie total nacional 8 .
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A finales del XIX, Ávila se agrupa en 270 municipios, distribuidos en seis comarcas naturales: Arévalo-Madrigal, Ávila, Barco de Ávila-Piedrahita, Gredos, Valle del Bajo Alberche y Valle del Tiétar. La diversidad del clima de estas comarcas, del mediterráneo templado de Arévalo-Madrigal, al mediterráneo subtropical del Valle del Tiétar, originará, a su vez, una diversificación de los cul"Mapa de cultivos y aprovechamientos agrarios de la provincia de Ávila", Dirección General de la Producción Agraria, Madrid, 1983, pág. 8-9
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tivos agrícolas, siendo, en general, de secano en la zona norte de la provincia y de regadío en la parte sur de la misma. El relieve de la provincia viene determinado por la existencia de una gran superficie de sierra y terrenos quebrados entre los que se intercalan zonas de valle, al sur, y una extensa llanura, al norte 9 . La sierra está constituida por cuatro cadenas montañosas pertenecientes al Sistema Ibérico, que cruzan la provincia de este a oeste: Sierra de Gredos, Cadena Central, Sierra de Ávila y Sierra de Ojos Albos. La llanura ocupa la totalidad de la comarca de Arévalo-Madrigal y la parte norte de la de Ávila, representando una cuarta parte de la superficie provincial, con una altitud que oscila entre los 800 y 1.000 metros 10 . Esta gran división, sierra y llanura, determina dos zonas geológicas bien diferenciadas, con materiales distintos según nos desplacemos del norte al sur de la provincia. Si exceptuamos las vegas del Adaja y el Tiétar, y los suelos hidromórficos a lo largo del río Zapardiel, al norte de la provincia, con altos contenidos de elementos nutritivos y buena profundidad, en general el suelo es de baja calidad.
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El suelo de las tierras regables es de composición discordante, predominando la sílice con muy poca arcilla y casi absolutamente carencia de cal, como procedente de la disgregación del granito y otras rocas similares. En las mejores zonas de regadío llega a alcanzar este suelo de uno a dos y medio metros de profundidad, pero en general no es así y a veces aflora la roca subyaSÁNCHEZ, M.RAFAEL, "Comarcas de Ávila: Naturaleza y cultura" (Inédito) 10 "Mapa de cultivos y aprovechamientos...", pág. 15
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cente. Así se explica que el cultivo dominante sea el pratense y en los suelos profundos la patata y hortalizas. Los terrenos de secano varían también mucho, según se considere la zona norte o la sur de la provincia. En toda la parte llamada de La Moraña, tierra de Arévalo y campo de Pajares (situadas al norte provincial), el suelo, por lo general, es llano y de mala calidad, gredoso en algunos sitios y pedregoso en la extensión que abarcan las vertientes de la sierra de Ávila; abundando también las tierras areniscas de muy escasa producción. En la parte sur de la provincia se encuentra un gran número de sierras y montañas de origen granítico, en cuyos valles están las tierras más fértiles de la provincia. La orografía, como modificadora del clima, da lugar a una variada producción vegetal, notable en Arenas de San Pedro, en cuyas sierras de Gredos se dan las producciones agrícolas que caracterizan a distintos climas, desde los cálidos, en sus faldas, hasta los más fríos en sus cumbres. Algo parecido se observa también, aunque en menor escala, al comparar varias de las comarcas, pues mientras las llanuras del norte son muy calurosas, la Paramera, los baldíos de la Sierra de Ávila y las sierras del Oeste tienen un clima muy frío. 2.2. Evolución demográfica.En la población abulense existe una moderada tendencia al aumento desde mediados del siglo XX, aunque, como se verá después, no supone un gran crecimiento en la densidad de población, que no llega a la media española en su conjunto.
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En el siguiente gráfico se refleja el aumento de la población, de hecho, en la provincia de acuerdo a los datos de los censos existentes desde 1860 a 1910: 1860 168.773 1877 180.436 1887 193.093 1897 197.694 1900 202.281 1910 208.796

(Elaboración propia a partir de los censos)
250000 200000 150000 100000 50000 0 1860 1877 1887 1897 1900 1910

Como podemos suponer, ante el leve crecimiento poblacional, el aumento de la densidad de población es muy escaso, lo que presupone que la mayoría de la población se distribuye en zonas rurales con pequeños núcleos de población. Tal es así que en 1900 existen 461 núcleos de población con una población media por núcleo de 435 habitantes. En las mismas fechas, 10 de estos núcleos no tiene población alguna de hecho 11 , estando despoblados.
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Desde 1860 a 1910 se pasa de un 20,97 % a un 25,95, frente a la media nacional de 30,97% a 39,44%, lo que significa una población media por ayuntamiento de 773 habitantes, muy alejada por tanto de la media nacional, que es de 2.154 habitantes. La evolución de la
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Anuario Estadístico de España, 1912, pág. 14.

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densidad de población también se aleja de la media nacional, ya que frente a los 5 puntos de aumento provincial nos encontramos con casi 9 de aumento nacional. Esta dispersión en la población producirá la incomunicación entre los distintos núcleos rurales, favorecida por la escasa red de carreteras existente 12 , y dando lugar a actitudes localistas muy arraigadas hasta hace relativamente poco tiempo. No hay que olvidar que la mayoría de las carreteras tenían una deficiente construcción, lo que imposibilitaba el tráfico entre localidades, incluso entre las más próximas, y que la mayoría de ellas no soportaban el tránsito más que de animales de tiro 13 .
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A la vez, el aislamiento de estos pequeños pueblos, con la consecuente falta de instrucción y acceso a la información de cualquier tipo y las más mínimas condiciones higiénicas, consigue que la manipulación de la opinión sea más fácil, o que se creen vínculos clientelares con los personajes preeminentes de la localidad al tratarse de núcleos muy ruralizados: de un total de 270
Reseña Geográfica y Estadística de España, Tomo III, 1914. En 1907 el kilometraje de carreteras en la provincia de Ávila era el siguiente: Carreteras de 1er orden: 113 km., Carreteras de 2º orden: 47 km., Carreteras de tercer orden: 373 km. Estas últimas suponían, como se aprecia, la mayoría de la red, siendo generalmente caminos de tierra intransitables la mayor parte del año. 13 La construcción de estas carreteras locales, llamadas vecinales, era competencia de las Diputaciones Provinciales. En el periodo final de este trabajo, a 1 de Enero de 1908, el estado no había construido ningún km. de carretera en la provincia, mientras que el órgano provincial había realizado 198,093 km. No es de extrañar, por tanto, la enorme importancia de la Diputación en las relaciones con las entidades locales y sus representantes, influencia extendida hasta la actualidad.
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ayuntamientos (número inalterable desde 1860 a 1910), 50 corresponden a localidades de menos de 300 habitantes, 78 a menos de 500, y tan sólo 95 pasan de éstos, lo que hacen un total de 223, es decir, el 82,59% de la población vive en áreas totalmente ruralizadas, sin acceso a los más mínimos servicios y aislados, generalmente, de los núcleos mayores, de los cuales sólo la capital, Ávila, supera los 10.000 habitantes no habiendo ningún núcleo de población que supere los 5.000 14 .
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Los pueblos de mayor población se distribuyen en la zona del valle del Tiétar, donde no es raro que sobrepasen los mil habitantes, situándose en las cabeceras de comarca naturales o en la cabeza de partido judicial y alrededores (ver anexos). Por otro lado, Ávila es la sexta provincia menos poblada, por detrás de Álava, Soria, Segovia, Logroño y Palencia 15 , y en cuanto a su capital de provincia la población de hecho, con referencia a 1910, sobrepasa ligeramente los doce mil habitantes, lo que supone que sea la cuarta capital por detrás de Soria, Cuenca y Teruel, representando el 5,78 % de la población del total de la provincia, en esos momentos de 208.796 habitantes 16 .
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El crecimiento o variación intercensal (cuadros I y II) refleja un notable crecimiento en la provincia que no se traduce en un crecimiento similar en la capital, lo que nos lleva a la conclusión que la capital no recoge este excedente provincial. Bien al contrario, la poblaAnuario Estadístico de España,1912. Imprenta de la dirección del Instituto Geográfico y Catastral, Madrid, 1913, pag. 103. 15 Ibidem., pag. 88 16 Ibidem., pag.89
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ción rural sigue viviendo en sus núcleos de origen, tal y como se aprecia al observar el crecimiento de las localidades y pueblos, en ocasiones muy superior al de la capital de la provincia, que se configura como una ciudad sin dinamismo social (ver Anexo III).
Cuadro I Crecimiento intercensal de la capital
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Censos 1887 1900 1910

Nº habitantes 10.809 12.202 12.060
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Crec. Intercen. + 2.607 + 142

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Cuadro II Crecimiento intercensal de la provincia

Censos 1887 1900 1910

Nº habitantes 197.694 202.281 208.796

Crec. Intercen. + 2.763 + 8.339

En cuanto a la distribución por edades, el censo de 1900 nos proporciona información sobre el repartimiento de la población, insuficiente para establecer una pirámide poblacional, aunque sí adecuado para situar la población abulense en una jerarquía de juventud:

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Capital Hombres Mujeres Menores de 12 años 1396 1482 De 12 a 19 años 942 1213 De 20 a 39 años 1885 1952 De 40 a 59 años 1119 1309 De 60 años en adelante 398 506 TOTAL 5740 6462 12202

2000 1500 1000 500 0

M en or es de 12 añ os D e 12 a 19 añ os De 2 0 a 3 9 añ os De 4 0 a 5 9 añ os D e 6 0 añ os en adelan t e

Hombres

Mujeres

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Provincia Hombres Mujeres Menores de 12 años 28944 28683 De 12 a 19 años 16149 15139 De 20 a 39 años 27056 28841 De 40 a 59 años 20164 21109 De 60 años en adelante 7958 8222 No consta 9 7 TOTAL 100280 102001 202281

30000 25000 20000 15000 10000 5000 0 Hombres Menores de 12 años De 12 a 19 años De 20 a 39 años De 40 a 59 años De 60 años en adelante

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En suma, la provincia abulense puede considerarse como una provincia demográficamente joven, lo que nos hace suponer que los excedentes de población que se dan en la misma, serán recogidos por la emigración hacia otros lugares de España, e incluso de ultramar, lo que puede explicar su moderado aumento de población, inferior a la media nacional. 2.3.1 Estructura socioeconómica.Para entender el funcionamiento de cualquier sistema político, es imprescindible conocer el marco general de la estructuración de la sociedad, en sus aspectos puramente sociales, y también económicos, que lo conforma, y, en definitiva, lo sustenta. Para ello, a través de los censos de población, determinaremos cómo estaba estructurada la sociedad abulense, lo que nos dará una aproximación a la mentalidad de los habitantes de la misma a finales del siglo pasado y principios del actual. Según el censo de 1900 17 , quizás el más completo, por tratarse del primer censo elaborado con una metodología más científica que los anteriores, y el que más nos puede ayudar al estar en el centro cronológico de este estudio, la estructura de la población activa de la provincia y la capital, presenta el siguiente panorama:
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Para elaborar la siguiente tabla se han reducido las categorías de las profesiones, intentando englobar las que sean del mismo origen en el mismo bloque, para luego integrarlo en el mismo sector. Por ejemplo, el censo consigna como profesión "sirvientes de los cultos", su nº, se ha sumado a la profesión "servicios personales y domésticos", por considerar que tienen los mismos cometidos, aunque, claro está, en esferas sociales distintas.
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Cuadro nº III Estructura de población activa por sectores productivos

Sectores

Población provincia
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%

Población Ávila capital

%

Primario 18 Secundario Terciario TOTAL
F

55.893 4.951 8.090 68.934

80,24 7,12 12,64 100

702 1.135 2.619 4.456

15,85 25,47 58,78 100

(Elaboración propia)

La tasa de productividad es mayor en la capital -36,51%- que en la provincia -34,07%- lo que puede indicar que la capital sea receptora de parte de la escasa inmigración, al, ser relativamente más fácil, encontrar trabajo como sirviente, en los servicios personales y domésticos de las grandes familias de la alta burguesía y nobleza madrileñas, que poseen casas y patrimonio en la capital y alrededores, o entre la numerosa población clerical, como lo prueba el importante número de personas dedicadas a “sirvientes de los cultos”. Además, hay que sumar la atracción que supone la ciudad para las clases menos favorecidas, como medio de huir de las deficientes condiciones de vida rurales. Con todo, no se desprende de estos datos que exista una gran corriente inmigratoria.

Se incluyen todas las profesiones relacionadas con la agricultura, ganadería, pesca, caza y los propietarios rústicos y urbano.
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Sí podemos afirmar que existe un gran porcentaje de población no activa, superior al 70%, tanto en la capital como en el resto de la provincia, lo que puede llevarnos a pensar que la provincia abulense es susceptible de emigración hacia otros lugares con posibilidades de trabajo, como así lo confirman los anuncios en la prensa, ofertando billetes de barco a América o el establecimiento de "cocinas económicas" para "obreros sin jornal" 19 . El paro estructural es, por tanto, muy importante en el ámbito provincial, lo que en la mayoría de los casos lleva a las autoridades locales al acometimiento de obras con el fin de mitigar, en lo posible, y siempre de una forma muy limitada, la falta de trabajo y las consecuencias sociales que el mismo comporta 20 . Derivadas de esta falta de ocupación de la población se originaron bolsas de pobreza, muy importantes en la capital, e imposibles de disolver, por lo que las autoridades recurren a las "cocinas económicas", regentadas por comunidades religiosas, o a los donativos en metálico, pero sin resolver el problema 21 .
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A simple vista, destaca el gran nº de habitantes que en la provincia se dedican al sector primario, frente a la capital, que se configura así como una ciudad típicamente administrativa, lo que hoy conocemos como de "servicios", auténtico centro de la provincia para las
El Diario de Ávila, 15-12-1898 Ibídem., 15-1-1907: [las obras]"...son una forma clara de aliviar la crisis por la que atraviesa "las honradas clases trabajadoras"... 21 La República Española, 15-10-1895, en el programa de fiestas de la capital figura una "limosna para los pobres de la ciudad", en la que se repartieron 500 bonos de una peseta. El estado de pobreza de gran parte de la población tuvo que ser importante a contar por las numerosas colectas, bailes benéficos y demás actos que refieren las crónicas periodísticas.
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transacciones comerciales, administrativas, judiciales, etc. Aunque, tanto en la capital, como en la provincia, también destaca un buen nº de habitantes que se dedican a la industria, no hay que dejarse llevar por las cifras, ya que se trata de pequeñas manufacturas, más bien, talleres de transformación de materias ya elaboradas: confección, madera, cerámica…, sin que podamos hablar de una típica estructura industrial, a pesar de la cercanía a Madrid y de sus buenas comunicaciones con Valladolid. La ubicación de los servicios administrativos, financieros y judiciales en la capital harán de la misma el auténtico centro provincial, donde se darán cita todos aquellos habitantes de la provincia que han de acudir a ella para resolver sus problemas más frecuentes. Sin duda, el tener relaciones en la ciudad que ayudaran a acercar la administración a la masa de campesinos abulenses, tuvo que suponer una gran ayuda a la hora de realizar los viajes que comunicaban alejadas comarcas con la capital, a la vez que creó lazos de dependencias entre los administrados y sus "mediadores". La provincia es, por tanto, eminentemente rural, anclada, sin duda, en las tradiciones conservadoras del campesinado castellano, con su componente ideológico y religioso, en el analfabetismo y las malas condiciones de vida. A este respecto, es interesante la descripción que tenemos de las construcciones típicas de la provincia 22 , encaminadas más a las actividades agrícolas y
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"Nomenclator de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España, con referencia al 31 de Diciembre de 1900". Instituto Geográfico y Estadístico. Madrid, 1904: "El sistema general de construcciones en los partidos de Ávila, Barco de

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ganaderas que a las propias de cualquier vivienda, y donde se aprecian las escasas condiciones de habitabilidad de las mismas, enmarcadas en una sociedad cuyo acceso a la higiene es deficitario 23 . La misma capital de la provincia es poco menos que un pueblo si juzgamos por las referencias de los viajeros de la época y la propia prensa local:
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"Vedla como siempre [Ávila], con sus desiertas, sucias y mal empedradas calles, adornadas, cuanto más, por los ridículos escaparates de su fingido comercio; con sus descuidados paseos amarillentos y tristones, en una palabra, con todas las huellas que, cual indeleble estigma, marcan el exterior de un pueblo adormecido, aletargado, muerto" 24
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La agricultura es la principal actividad. Esta se desarrolla de una forma arcaica y subdesarrollada, en parte por las malas calidades que componen las tierras de la mayoría de la provincia, en parte por los nulos adelantos técnicos que se ponen en práctica durante estos años. El sistema cereal es el que ocupa la mayor parte del área cultivable: 393.476 Hectáreas, seguido de las dehesas y montes (188.753 Hras.), los cultivos arbóreos, arbustivos y hortícolas (42.747 Hras.) y los prados temporales (41.523 Hras.). El 15,44% del área cultivaÁvila y Piedrahita, se distingue por su rusticidad y la mala clase de los materiales, consistentes en piedra unida con barro y en cajones de tierra apisonada enlazados con machones de adobes, resultando que casi todas las casas constan únicamente de un piso, y que muchas sólo reciben luz por la puerta de entrada o por algunas irregulares aberturas indicadas en la pared o en el tejado." 23 El Diario de Ávila, 31-8-1899, recoge un bando del Ayuntamiento de la ciudad para prevenir las infecciones, sobre todo la peste bubónica, y abogando por unas buenas condiciones higiénicas. 24 Ibídem. 23-6-1899

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ble provincial (788.209 Hras.) son tierras improductivas para la agricultura 25 .
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Entre los cultivos arbóreos y arbustivos se cuentan 17.545 Hras. de viña y 7.398 de olivo, diseminados en las tierras del sur provincial. El cultivo de secano es mayoritario en la provincia abulense, por el contrario, la superficie dedicada al regadío es de 31.908 Hras., tan sólo el 4,08 % del área total dedicado al cultivo, distribuyéndose como se consigna en el cuadro nº IV , fundamentalmente en las tierras de los partidos de El Barco de Ávila, Piedrahíta, Arenas de San Pedro y Cebreros, que reciben riegos constantes. En los valles de Amblés, Corneja, tierra llana de Arévalo y huertas cercanas a los pueblos, el regadío se consigue con riegos elevados por norias y cigüeñales.
Cuadro nº IV Distribución de los cultivos agrícolas de regadío (en Hras.)

Cultivo Cereales y leguminosas Hortalizas Raíces y tubérculos Lino y cáñamo Árboles frutales Prados Total
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Hectáreas cultivadas 2.879 1.917 8.865 205 133 17.909 31.908

"Reseña Geográfica y Estadísitica de España", Tomo IV. Instituto Geográfico y Estadístico. Madrid, 1914, págs. 172-173

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Así pues, las principales producciones agrícolas son los cereales, leguminosas, raíces y tubérculos, hortalizas, viñas, lino y cáñamo, árboles frutales y parados, dedicándose la zona norte a la producción cereal y la zona sur a la de legumbres y hortalizas, destacando la exportación de judías y patatas. En cuanto al cultivo cereal se haya muy generalizado el sistema de año y vez. Entre las alternativas de cosechas que se siguen en la provincia, son más frecuentes las siguientes: primer año, barbecho; segundo, trigo; tercero, cebada; cuarto, garbanzos; quinto, trigo, y sexto, cebada. La propiedad territorial 26 ofrece diversos caracteres en según qué comarcas y partidos, existiendo fincas de considerable extensión en los partidos judiciales de Ávila y Arévalo (los más llanos), mientras que en los de Barco de Ávila, Cebreros y Arenas de San Pedro la subdivisión es grande. En general nos encontramos con pequeños propietarios que explotan fincas de pequeña magnitud: el 47,04% de los propietarios de fincas lo son de propiedades de menos de una hectárea, 278.191 fincas de un total de 317.334, esto es, el 87,66 %. Indudablemente este tipo de propiedad rústica sólo podía dar lugar a pequeñas producciones de carácter autárquico, encaminadas al autoconsumo y con muy pocas posibilidades de excedentes que revertieran en el circuito comercial, por otro lado casi inexistente, si exceptuamos los pequeños mercados semanales de origen medieval.
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"Anuario estadístico, 1925-1926" Instituto Geográfico y Estadístico, Madrid, 1926
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Los grandes propietarios de la tierra estaban vinculados a la nobleza en su mayor parte 27 , aunque no hay que desdeñar el gran número de propietarios enriquecidos (y que a la vez, aumentaron sus propiedades) durante los procesos desamortizadores del siglo XIX, creando alguno de ellos verdaderos latifundios en la provincia, lo que les dio el "derecho" de codearse con los primeros y establecer relaciones profesionales, e incluso familiares 28 .
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En cuanto a la forma de explotar la tierra, la mayoría de las fincas agrícolas (78,16%) se dedican al cultivo directo, el 21,41% al arrendamiento y el 0,43% a la aparcería:

ROBLEDO HERNÁNDEZ, R. "La renta de la tierra en Castilla y León (1836-1913), Banco de España. Servicio de Estudios. Estudios de Hª Económica, 11, 1984. En esta obra se citan como principales terratenientes en la provincia de Ávila a los siguientes miembros de la nobleza: Marqués de Santa Marta, Marqués de Peñafuerte, Marqués de Cerralbo, Marqués de Piedras Albas, Marqués de Villahermoso, Marqués de Castellanos, Marqués de Torrecilla...Muchos de estos personajes poseían casas nobles en la capital abulense. 28 Un buen ejemplo de esta afirmación es el caso de la familia Aboín, analizada más adelante. Mariano Aboín era el 3er contribuyente provincial en Ávila por rentas de la tierra en 1876, de modesto comerciante pasó a entroncar con parte de la nobleza abulense como ya veremos.
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Cuadro nº V Distribución de fincas según la distinta forma de explotación 29
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Cultivo Directo Nº de fin- Extensión cas

Arrendamiento Nº de finExtensión cas

Aparcería Nº de fin- Extensión cas

78,16 % 69,13 % 21,41 %

30,60 %

0,43 %

0,27 %

En el anterior cuadro percibimos que casi un tercio de extensión de las fincas se dedica al arrendamiento, coincidiendo con las fincas de mayor extensión. La variedad de contratos de arrendamiento es muy diversa, aunque predominaba la renta en especie, anulando así los propietarios de la tierra toda iniciativa al arrendatario, y marcando las condiciones de trabajo y los cultivos, generalmente trigo, cebada y avena, productos típicamente proteccionistas 30 .
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La ganadería es la segunda gran actividad de la provincia. Complementaria, en muchos casos, de la agricultura, adquiere gran importancia provincial debido a la abundancia y finura de los pastos. Verdadera consideración tiene el ganado vacuno, distribuido por los pastos serranos y aprovechado por su excelente carne, aunque no menos importante es la riqueza pecuaria relativa al ganado lanar o cabrío, como recoge la estadística pecuaria de la provincia en 1907 31 , riqueza que irá creciendo en años sucesivos, lo que indica una mayor dedicación de la población a esta actividad:
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Ibidem. pág. 257-259. ROBLEDO HERNÁNDEZ, R. Op. Cit. Ibidem., pág. 262

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Clases de ganado Caballar Mular Asnal Vacuno Lanar Cabrío Cerda

Nº de cabezas 8.104 8.934 19.414 47.281 464.010 91.250 38.090

2.3. Aspectos culturales y asociativos.Ante el panorama descrito, de gentes dedicadas fundamentalmente a la agricultura y la ganadería, que viven en núcleos rurales aislados entre sí, es difícil que la cultura se extienda de una forma homogénea. Su principal vehículo, las escuelas, seguía perteneciendo, casi en su totalidad a los municipios 32 , lo que no aseguraba la escasa paga a los maestros y maestras que las atendían, ni siquiera el mantenimiento de los locales y materiales propios de la enseñanza 33 . Además, en muchas ocasiones, las malas condiciones higiénicas de las mismas, ubicadas en sótanos o habitaciones sin ilumiF F F F

Reseña Geográfica y Estadística de España, Tomo IV, 1914: en 1908 sólo 2 escuelas eran de titularidad estatal, por 291 municipal, 21 particular y ninguna provincial. 33 Era bastante común, en algunos pueblos, que los ayuntamientos no pudieran hacerse cargo de los costes que conllevaba la educación. Para intentar solucionar el tema se recurría a las suscripciones y donativos particulares, como en el caso de Bohodón y Sanchidrián. La Diputación de Ávila destinaba 9.250 pesetas anuales para aumentar los costes de la educación, y a pesar de tratarse de una cantidad ridícula, la institución provincial adeudaba en 1896, 110.000 pesetas por este concepto, deuda contraída en los doce años precedentes. Vid. En "La instrucción Pública en España, cuarto cuaderno, provincia de Ávila", Madrid, 1896
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nación y los mínimos niveles de habitabilidad, no permitían una difusión académica acorde con las necesidades; al mismo tiempo, si a esto unimos la continua abstención en las zonas rurales por motivo del trabajo en las faenas agrícolas, podremos entender el grado de analfabetismo padecido por la provincia abulense. A finales de siglo, aunque no a los niveles de otras provincias españolas 34 , el analfabetismo seguía constituyendo en Ávila un porcentaje muy amplio de su población. En 1900, fecha que marca el centro cronológico de este trabajo, cerca del 71% de las mujeres eran analfabetas, pasando del 40% el número de hombres 35 , aunque hay que considerar estas cifras como muy positivas, teniendo en cuenta que en el censo de 1887 las mujeres que no sabían leer ni escribir llegaban casi al 78%, siendo el porcentaje superior al 54% en el caso de los hombres 36 . Son cifras abrumadoras que irán descendiendo poco a poco a medida que avance el siglo XX y se pongan las medidas correctoras por parte del Estado, pero que revelan, en una primera mirada, las insuficientes condiciones culturales de un elevado número de abulenses, sobre todo de las mujeres.
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Paradójicamente, ante este panorama de incultura generalizada, destaca la profusión de prensa periódica que se edita en la provincia 37 , de la que, desafortunadamente, tenemos pocas referencias documentales y
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SAMANIEGO, D. "El problema del analfabetismo en España (19001930)", en Hispania, 124, Madrid, 1973, pág. 375-400 35 Anuario Estadístico de España, 1912 36 Ibidem. 37 Para el conocimiento de la prensa abulense de finales de siglo es imprescindible FERNÁNDEZ, M. "Prensa y Comunicación en Ávila (siglos XVI-XIX)", Ávila, 1998
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de la cual disponemos de pocos ejemplares. "La Andalucía de Ávila" y "La Voz de Arévalo" son algunos de los periódicos editados fuera de la capital y que tendrán una vida breve. "La Verdad", "La República Española", "El Heraldo de Ávila", "El Eco de Castilla", "El Eco de la Verdad", "El Diario de Ávila", "La Constancia", "El Cimbalillo", "La Gaceta de Ilustración Pública" y "El Zumbo", fueron algunas de las publicaciones que coexistieron, aunque la mayoría desaparecerían a poco de su alumbramiento, conformándose, en un primer momento, "El Eco de la Verdad" como el órgano de difusión de las clases más favorecidas de la sociedad, para recoger el testigo "El Diario de Ávila" posteriormente 38 .
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Esta abundancia de publicaciones periódicas se caracteriza por una carencia de estructura empresarial, frecuencia larga y difusión limitada 39 , que en una provincia de difíciles accesos y alto porcentaje de analfabetismo, no permitía una divulgación homogénea y/o amplia. La prensa de carácter político también tiene su representación, aunque se trata de publicaciones con una presencia efímera y de tendencia republicana moderada o liberal, siendo el "Diario de Ávila", marcadamente conservador, aunque no partidista, el único periódico con implantación provincial. Con todo, el censo de publicaciones periódicas de la provincia se sitúa en los lugares más bajos de la nación, junto con Albacete, Guadalajara, Orense y Zamora 40 .
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SERRANO, J.M. "Un periódico al servicio de una provincia: El diario de Ávila", Ávila, 1997 39 FERNANDEZ, M. Op. Cit. pág. 499-501 40 La Verdad, 15-10-1899
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El asociacionismo era escaso y muy limitado a las actividades profesionales, aunque con el paso del tiempo comenzaron a surgir diferentes y variopintas asociaciones, que dieron cabida a todo el espectro social abulense, agrupándose por intereses sectoriales, gremiales o de clase, o, simplemente, con fines puramente culturales 41 . La Liga de Contribuyentes de Ávila, La Asociación Médico Abulense, La Asociación Médico-Quirúrgica Morañega, La Asociación y Gremio de Labradores, La Asociación de Misericordia de la Ciudad de Ávila, La Sociedad de Peluqueros y La Sociedad de Panaderos son algunas de estas asociaciones creadas a lo largo del último tercio del siglo XIX en la provincia.
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El movimiento y asociacionismo obrero, aunque temprano en su aparición 42 no tuvo una gran repercusión en la provincia, en la que no encontramos referencia alguna en la prensa, ni siquiera en el 1º de Mayo. No hay que olvidar las dificultades de penetración de las nuevas ideas en una sociedad netamente agrícola, cerrada y desarticulada socialmente. Sin una organización clara, el malestar por las desfavorables condiciones de vida y las deplorables circunstancias laborales se manifestaba con las maneras recurrentes del comportamiento colectivo, esto es, los motines y atentados a la propiedad, que alcanzarán gran intensidad en la gran crisis de subsistencias de 1898 y que se extenderán por toda la geografía abulense durante varios días con el lema, en la capital, de "pan barato y trabajo para los obreros
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FERNÁNDEZ, M. "Casino Abulense, un siglo de historia y encuentros (1897-1997)", Ávila, 1997, pág. 31 42 MUÑOZ HERNÁNDEZ, A.L. "La frustrada insurrección cantonal de Ávila", en Studia Zamorensia nº9, Salamanca, 1988, pág. 121-133
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de Ávila" 43 . En concreto, este motín de la capital llegó a reunir a "unos 500 obreros en la Plaza de Santa Ana", logrando reunirse con el alcalde para hacerle llegar sus reivindicaciones, más próximas a la penuria que a la defensa laboral 44 . Sólo a principios del siglo XX se produjo una intensificación del grado de movilización obrera y campesina 45 , reflejándose en la configuración de sindicatos socialistas en Arévalo y Ávila capital y la creación de asociaciones inspiradas en la doctrina social de la Iglesia 46 .
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Otra forma de asociación era el casino o el círculo de recreo, lugares en los que se reunía la elite de la localidad, cumpliendo, así con una doble función: recreativa, por un lado, y política, por otra, aunque esta última no estuviera recogida en los estatutos de estos centros, llegando a estar prohibida su actividad en la vida cotidiana del casino 47 . Ubicados, por regla general, en los edificios más destacados de los pueblos o las ciudades de cierta entidad, representaban la consolidación
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El Eco de la Verdad, 3-3-1898 Ibidem: "1º Que no se exporten los trigos y demás cereales que sirven de fabricación del pan. 2º Que se facilite la concurrencia a los proveedores impidiendo comprar en los almacenes. 3º Que se solicite de los dominicos la continuación de repartos de alimentos. 4º Que se rebajen los derechos de consumos en trigos y harinas, solicitando del gobierno la anulación de derechos y la libertad de introducción por la frontera." 45 MUÑOZ HERNÁNDEZ, A.L. "Sindicalismo católico en Ávila, 19081923", en Cuadernos Abulenses nº14, Ávila, 1990, pág. 125 46 MUÑOZ HERNÁNDEZ, A.L., Op. Cit. Pág.125-128 47 FERNÁNDEZ, M. "Casino Abulense, un siglo de historia y encuentros (1897-1997)", Ávila, 1997, pág. 35
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de la nueva sociedad liberal y, por tanto, eran exclusivos de la burguesía de la población, a la que se añadían los nuevos miembros que fueran llegando a la misma, y que debido al sistema de acceso, (por sociedad, generalmente, lo que obligaba al pago de cuotas) cortaba el paso a los miembros menos pudientes de la comunidad 48 . La mayoría de estos locales contaban con una pequeña biblioteca y, lo que es más importante, con la posibilidad de lectura de los periódicos, tanto nacionales como provinciales, que acercaba la actualidad, en ocasiones con algunos días de retraso, a la poderosa mesocracia urbana o semi-urbana.
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En definitiva, el casino era un ámbito de representación del poder local y de discusión de los problemas comunitarios 49 , como así lo atestigua, por ejemplo, el que para exponer el problema de la traída de aguas a la capital, se reunieran en el de Ávila, en 1907, los representantes de la ciudad, en su mayoría miembros y socios del Casino Abulense, con el Sr. Cellerier, ingeniero encargado de las obras 50 , para exponer ante aquellos la posibilidad de dotar a la capital de un buen suministro, demanda que la ciudad llevaba muchos años reclamando. El apoliticismo de los casinos era, por tanto, sobre el papel, ya que es difícil imaginar que en las charlas entre los representantes políticos, como hemos dicho, muchos miembros del casino, no salieran a relucir en tertulias y conversaciones los asuntos políticos del momento, con las ineludibles discusiones y tomas de posición respecto a los mismos.
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MORENO LUZÓN, J. "Romanones. Caciquismo y política liberal", Madrid, 1998, pág. 170 49 Op. Cit. Pág. 171 50 El Diario de Ávila, 10-2-1907
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Desde finales de siglo nacieron en la provincia abulense el Círculo de Recreo de Ávila -después Casino Abulense-, el Casino Hijos del Trabajo y La Peña, (todos ubicados en la capital), El Casino de Arenas de San Pedro, el Casino de Arévalo y el Casino de Madrigal de las Altas Torres 51 . Aunque los citados casinos corresponden a pueblos y localidades de cierta entidad, es muy posible que en la mayoría de los municipios existieran si no casinos, pequeños locales en los que se cumplieran las funciones de tipo social (y como hemos visto, también políticos) que recogen los aspectos reseñados más arriba, cita obligada para los notables locales y punto de encuentro cultural y del triste ocio de la época 52 .
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2.4. La Iglesia.El papel de la iglesia, como aglutinador de posiciones ideológicas y actitudes sociales, es importante de destacar, y más en una provincia con hondas raíces católicas, como lo atestigua el pasado y el presente clerical abulense. No hay más que examinar las visitas pastorales del obispo a la provincia 53 , en ellas, pruebas inequívocas del peso de la iglesia católica en la provinF F

FERNÁNDEZ, M. "Casino Abulense...", pág.30-36 La memoria histórica conservada en muchos pueblos abulenses sigue denominando "casinos" a los establecimientos públicos donde se reúne el pueblo para las celebraciones comunes. También tenemos referencias del casino de Villatoro, al que el Diario de Ávila (5-2-1907) acusa de realizar partidas de naipes que causan altercados entre los jugadores. 53 Las visitas pastorales están reflejadas, con todo lujo de detalles, en los Boletines Eclesiásticos de la Diócesis. En ellas se da cuenta de los pueblos y lugares recorridos, de los discursos y pastorales y del trato del obispo con el pueblo y las autoridades.
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cia, el obispo es recibido y despedido en olor de multitudes, además de ser homenajeado por todas las autoridades y prohombres locales. En principio la jerarquía católica española, y por extensión, la abulense, era profundamente integrista 54 y por tanto enfrentada al proceso de secularización iniciado desde las primeras décadas del siglo XIX. En efecto, el liberalismo, cuyo proyecto modernizador incluía la secularización del Estado y de la vida pública, encontrará un obstáculo en “una iglesia católica que pretendía dominar la vida pública y privada del país” 55 , en un intento de monopolizar la dirección de las conciencias con “exclusión legal y real de cualquier manifestación religiosa e ideológica sentida como contraria al dogma católico, o a la unidad católica de la patria” 56 . O lo que es lo mismo, la iglesia católica aspiraba a que su presencia en todos los ámbitos de la vida nacional fuera determinante, ya que sin su concurso caminaría hacia la ruina. Para ello era necesario el establecimiento de un poder político dócil a su modelo confesional, algo por lo que no estaban dispuestos a pasar los principales políticos de la Restauración, tanto conservadores como liberales.
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Esta idea exclusivista se ve recogida con frecuencia en las pastorales 57 y cartas dirigidas a los fieles, y
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DE LA CUEVA MERINO, J. “La democracia frailófoba” en SUÁREZ CORTINA, M. (editor), “La Restauración entre el liberalismo y la democracia”, Alianza Universidad, Madrid 1997, pág.234 55 Opus Cit. pág.234 56 Opus Cit. pág.235 57 Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Ávila (B.E.D.Av.), 3 de Febrero de 1890, “Carta pastoral para ser leída al pueblo al tiempo de la misa parroquial”: “...debéis amar a la Iglesia, que representa los bienes eternos, más que a la Patria, que representa los tempora54

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en los Congresos Católicos, que desde 1889 se celebrarán en España con los objetivos de fomentar la caridad y restaurar la moral de la sociedad. Es, en el II Congreso Católico Nacional, celebrado en Zaragoza, el que fija las reglas para intentar llegar al orden en las filas católicas, en especial en todo lo relacionado con los asuntos políticos, dejando bien claro que es la jerarquía católica la que debe dirigir el proceso de acercamiento político a los católicos españoles 58 .
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Sin embargo será en la enseñanza donde la Iglesia española, y también la abulense, intentará extender su influencia moral. Así, y a partir, sobre todo, de la Encíclica papal “sobre el estado actual de los obreros”, la Iglesia abulense hará suyas las recomendaciones papales. El obispado abulense, que desde 1890 es administrado por Juan Muñoz Herrera, auspiciará tanto el mantenimiento de las antiguas escuelas para obreros como las que se pudieran crear 59 . Así, en 1891 funcionan en
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les; y cuando las leyes de ésta sean contrarias a las enseñanzas de aquella y a los preceptos de Jesucristo, obedecer a Dios, aunque hayáis de desobedecer y disgustar a los hombres.” 58 Ibidem. 27 de Diciembre de 1890, “Reglas prácticas que prescriben a los católicos los obispos españoles con ocasión del 2º Congreso Católico Nacional”, regla 28. 59 Ibidem. 27 de Junio de 1891: “...y en vista de la insistencia con que S.S. desea que se promuevan las asociaciones de obreros católicos, y que los obispos las den ánimos y extiendan a ellas su protección, Nos procuraremos fomentar y tomar más y más bajo Nuestros auspicios, ya las escuelas nocturnas que para los jóvenes obreros tenemos establecidas en Nuestro Palacio Episcopal, ya las que así mismo y en el propio local, vienen instituidas para la enseñanza y aprovechamiento de las sirvientas y otras jóvenes obreras, ya en fin, algunas otras que bien sea en la capital, bien en otros pueblos de la Diócesis, nos permitan las circunstancias establecer.”

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Ávila capital varias escuelas religiosas que atienden al fin social que la Encíclica papal confiere a la Iglesia: el Patronato de obreros “Santa Teresa”, la Escuela Dominical de Niñas, las Hijas de la Caridad de San Vicente Paul y la Asociación de Señoras Católicas 60 , todas ellas dirigidas a obreros o hijos de obreros y atendidas, en su mayoría, por personas caritativas, muy vinculadas a los círculos burgueses y adinerados abulenses.
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La creación y mantenimiento de estas escuelas para obreros sigue la línea que la jerarquía católica difunde a partir del Congreso Católico de Sevilla de 1891, al que acude el obispo de Ávila y los padres Cienfuegos y Vilá, dominicos de Santo Tomás, esto es, la necesidad de combatir la enseñanza laica en todos sus grados, no sólo en la enseñanza primaria, sino también en la secundaria y en los estudios de magisterio, tal y como se recoge en las “Conclusiones” del citado Congreso en su Sección 2ª, punto 1º:
“1º. Es indiscutible que la escuela laica, atea o neutra, de instrucción primaria debe ser combatida sin tregua por la sociedad como institución abiertamente atentatoria, no ya de la religión, sí que también a la familia, a la propiedad y a toda clase de gobierno constituido. 2º. Debe igualmente combatirse el laicismo en la 2ª enseñanza, ya como deficiente e incompleta bajo el punto de vista del método, ya como corruptor de la juventud estudiosa bajo el aspecto moral y religioso...(a cuyo efecto convendría recordar al Ministro de Fomento que se recuerde a los catedráticos de Instituto la obligatoriedad de la doctrina cristiana como obligatoria para el exámen de ingreso a 2ª enseñanza, y que se restablezca la asignatura de Hª Sagrada y Religión y Moral en los institutos con el carácter de lección dia60

Ibidem. 10 de Diciembre de 1891, pág.315

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ria y que se amplie su enseñanza en las Escuelas Normales)...” 61
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También la beneficencia, considerada como "promoción social" de las clases menos favorecidas dará lugar a una serie de instituciones, que, no tendrán entre sus objetivos, más labor que mitigar, en lo posible, las enormes diferencias sociales y económicas de la sociedad abulense, sin llegar a atajar la problemática social desde la raíz 62 . Las "Siervas de María", "Religiosas Reparadoras", "Religiosas Adoratrices", "Asilo", "Padres Dominicos", "Asociación Catequística"... 63 , serán las más representativas de este fin "social".
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Otro campo de acción de la iglesia abulense, quizás más decisivo, por inmediato, es el de su acción catequista en los pequeños núcleos rurales de la geografía provincial. En un ámbito territorial donde la cultura escasea, por decirlo benévolamente, y en la que los pueblos, como ya hemos visto muy pequeños, y por tanto de muy limitados contactos sociales, la figura del cura párroco se alza como el auténtico motor de la vida local, defensor de las buenas costumbres y la moralidad más absoluta, a la vez que consejero y ayudante en las gestiones que el campesino debe llevar en la ciudad. La influencia del clero es fundamental para entender las actitudes de sumisión y/o resignación de la población abulense, en una provincia en la que el 0,53% de la población tenía en 1900 alguna relación laboral con la iglesia católica 64 .
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Ibidem, pág.316 El Diario de Ávila, 9-8-1899 63 MUÑOZ HERNÁNDEZ, A.L. "Sindicalismo católico en Ávila, 19081923", en Cuadernos Abulenses nº14, Ávila, 1990, pág. 127
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El censo de población de 1900 arroja cifras que conllevan una fuerte carga de implicación de la población abulense en la iglesia católica. Así son 575 las personas pertenecientes al clero regular, 308 al secular y 198 se configuran como sirvientes de los cultos. En total 1.081 personas. Desglosados por sexo, en el clero regular 361 son mujeres y 214 son hombres, mientras que en el secular todos son hombres y en los sirvientes de los cultos tan sólo encontramos 3 mujeres y el resto hombres (monaguillos, campaneros, sacristanes, etc.)
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3. EL SISTEMA POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓN.-

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El entramado político sobre el que se sustenta la Restauración, se nos antoja complejo si lo percibimos desde la óptica de finales del siglo XX, ante ello nada mejor que, en unas breves pinceladas, acercarnos al conocimiento general del sistema, sus objetivos y desarrollo, siempre dentro de nuestras coordenadas espaciales. Si bien es cierto que por Restauración conocemos la época comprendida entre 1875, con la coronación de Alfonso XII, hasta 1923, con el golpe de Estado del general Primo de Rivera, podemos distinguir varias divisiones dentro de este marco temporal, ya sea en función de quien se encuentre al la cabeza del Estado, el citado Alfonso XII, la Reina Regente, Mª Cristina, o Alfonso XIII. Del mismo modo podríamos escoger como criterio las distintas leyes electorales, lo que nos llevaría a hablar de una época de sufragio censitario y otra de sufragio universal masculino, dividido a su vez por las leyes de 1890 y 1907 respectivamente. Sin embargo, estos distintos estadios espaciales tienen uniformidad en la configuración del sistema político en el que se sustentan. En efecto, después del tumultuoso periodo de la revolución de la Gloriosa y los continuos y vanos intentos de democratización, la burguesía liberal llega al convencimiento de que las luchas políticas deben dirimirse en el parlamento, para lo cual se llega a la promulgación de la Constitución de 1876, ley de compromiso y de pacto entre las facciones políticas, dinásticas, del momento. Este compromiso, este pacto, resultará de las apetencias de gobierno de los dos grandes partidos de notables existentes: el liberal-conservador, liderado por Cánovas del Castillo, y el liberal-fusionista, comandado por Sagasta.
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Los dos partidos, con incorporaciones y secesiones puntuales, serán los que lleven a buen puerto los principios defendidos en la constitución del 76, esto es el doctrinarismo liberal y, sobre todo, la estabilidad del régimen político. En términos genéricos podríamos hablar de que lo que pretende el sistema político restauracionista es la gobernabilidad del Estado, o mejor, de un intento de reconstrucción del mismo, objetivo que es perseguido ya desde el final del reinado de Fernando VII 65 y en el que se inscriben las luchas políticas de los liberales, moderados y progresistas, del siglo XIX.
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Como decíamos, los hombres que hicieron posible la construcción del Estado de la Restauración, no tuvieron otra posibilidad que edificar el sistema restauracionista sobre las bases de un pacto político, basado en el acuerdo con los notables locales y provinciales (caciques), que asegurara la estabilidad de un estado a punto de desaparecer. No hay que olvidar, al respecto, la injerencia militar, como imposición partidista, que marcó el reinado de Isabel II, con la consiguiente inestabilidad política, fruto de la cual se llegó a los sucesos de la "Gloriosa" y a su posterior evolución. Para llevar a cabo este pacto o acuerdo entre las distintas facciones políticas, el gobierno no dudaba en "fabricar" las elecciones, en un proceso denominado "encasillado", en el que se disponían los medios para que en los diferentes distritos electorales salieran elegidos los candidatos favorables al turno. Así, desde el Ministro de la Gobernación se establecía una pirámide que
VARELA ORTEGA, J. "Sobre la naturaleza del sistema político de la Restauración" en "Nación y Estado en la España liberal", coordinado por CORTÁZAR, G., págs. 174-175, Madrid, 1994
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pasaba por el Gobernador Civil, alcaldes y "hombres de partido", que negociaban, en el ámbito local, la representación en el Congreso de los Diputados. Ante las alternativas de volver a situaciones anteriores (golpismo de partido), o de intentos de democratización plena, optaron por una tercera vía: buscar la alternancia política en la legitimación de la Corona como institución imparcial en las luchas políticas 66 . Sustituyeron democracia por alternancia pacífica, opinión, a través de las consultas electorales, por manipulación del sufragio, separación de poderes, por preeminencia del ejecutivo sobre los demás; lo que ha llevado a algunos historiadores a considerar la Restauración como un sistema previo al democrático 67 , cuando no a negar explícitamente este carácter 68 .
F F F F F F

En un sistema que funcionaba de espaldas a la voluntad popular, la Corona se convirtió en un factor determinante, al alejar del poder, o llamarlo para que lo ejerciera, al partido que creía conveniente. Es decir, el partido en cuestión no llegaba al gobierno por causa de unas elecciones. El mecanismo era al contrario: el partido era llamado al poder, disolvía las Cortes y organizaba sus propias elecciones en las que resultaba vencedor con una mayoría holgada. La Corona, la Regente, el Rey, decidía cuándo se debía producir el cambio, calibrando la correlación de fuerzas entre uno y otro partido y dictaminando la hora del relevo.
VARELA ORTEGA, J. Opus Cit., pág. 180 TUSELL, J. y otros, “Política y sociedad en la España del siglo XX”, Madrid, 1978, pág.12. 68 CARNERO, T. “Política sin democracia en España” en Revista de Occidente nº83, págs. 43-58, Madrid, 1988.
66 67

49

En definitiva, la monarquía se reservaba un amplio espacio de poder a través de la denominada “prerrogativa regia”, reconocida en la Constitución y que suponía la facultad de nombrar y separar libremente a los ministros, conceder la disolución de las Cortes o la suspensión de las sesiones y, en definitiva de “controlar en última instancia los actos del ejecutivo con la posibilidad de negar su firma a los reales decretos” 69 . De este modo, la legitimidad política durante el periodo restaurador se encontraba en la confianza otorgada por el monarca a determinado partido, a determinado líder y en determinado momento de crisis, ya fuera de gobierno o del propio partido turnante. Esta situación beneficiaba a los políticos que “aprenden a convivir y a aprovecharse de ella de tal modo que sólo buscan en el Palacio la consecución del poder y no dudaban en invocar la regia prerrogativa para conseguirlo” 70 .
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Para ello, no dudarán en utilizar el pacto, como medio, para conseguir una alternancia en el poder que asegure la no injerencia militar y el golpismo de partido de épocas anteriores. Utilizando las armas ancestrales del caciquismo, liberales y conservadores, e incluso los otros partidos excluidos, los no dinásticos, harán del turno pacífico una sucesión de llegadas y salidas del poder, enmascarando, a través de distintas Leyes Electorales, la voluntad de un pueblo analfabeto 71 , fundamenF F

LARIO GONZÁLEZ, Mª A. “La Corona en el régimen politico de 1876”, en Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Hª Contemporánea, t.6, Madrid,1993, pág.208 70 LARIO GONZÁLEZ, Mª A. Opus Cit. pág. 210 71 En el Anuario Estadísitico de 1912, el nº de personas que no saben leer ni escribir se aproxima, en la provincia de Ávila, al 61% del total de la población.
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talmente agrario, desmovilizado y desprovisto de cultura política, que va a dar lugar a uno de los espectáculos más deprimentes de la sociología política española contemporánea 72 .
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Sin embargo, no es cuestión de moralizar sobre los comportamientos políticos el objeto de nuestro trabajo, sino de contextualizar tales comportamientos y situarlos frente a las normas, leyes, y en último término, frente a la constitución, lo que será un dato científico con el que ponderar "la ética individual y social de la clase política de la Restauración" 73 .
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A este proceso, no era ajena la prensa, que en continuos artículos de opinión reflejaba estas negociaciones y continuos pactos, siempre dentro de la perspectiva de estabilidad que aquellos proporcionaban y a la que acudían cuando el panorama político parecía ensombrecerse:
"No mirando el asunto con pasión, no hay otro remedio que reconocer que en la provincia de Avila, la paz y el acuerdo existentes entre fusionistas y silvelistas, hoy por hoy, da origen a beneficios positivos e indudables." "Hoy, en la provincia de Ávila podemos leer con indiferencia el decreto, próximo a publicarse, de disolución de Cortes, porque podemos contar con la casi seguridad de que no habrá lucha electoral y que la designación de nuestros futuros representantes en

JUTGLAR, A., "Ideologías y clases en la España contemporánea (1874-1931), Madrid, 1973, pág.88 73 JOVER ZAMORA, J.M., "La época de la Restauración. Panorama político-social, 1875-1902", en Hª de España, dirigida por TUÑÓN DE LARA, M., Tomo 8, pág.299
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Cortes hárase en beatífica calma y pacífica tranquilidad". 74
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Pero, ¿cómo era posible que se contemplara esta manipulación de una forma tan transparente sin que se alzara la voz? Además de las experiencias de desorden pasadas, creemos que la razón tiene un carácter marcadamente estructural. España no era un país movilizado políticamente, la gran mayoría de la población vivía en zonas rurales, dedicada, en su mayor parte, a una agricultura de subsistencia o cerealística, en gran medida desfasada y anacrónica 75 , que seguía viviendo en condiciones precarias y alejada de los círculos culturales e informativos. Si a esto unimos el elevado índice de analfabetismo y la falta de infraestructura en comunicaciones, nos encontraremos con un país atrasado social y culturalmente y, lo que a nosotros nos interesa, políticamente profano, y por tanto, claramente influenciable en materia electoral.
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Antes se han mencionado las prácticas caciquiles. Sería necesario, antes de avanzar, qué entendemos por caciquismo. Básicamente, su noción está relacionada con el concepto de poder, pero un poder de hecho, fáctico, en un grupo o grupos de personas. Este poder puede tener, o no, un origen económico, pero también puede ser consecuencia de un prestigio social o profesional. Ante este poder de "facto" están los otros, los que no lo tienen pero lo necesitan para alcanzar algún bienestar social o laboral; la forma de conseguir que los que tienen el poder lo utilicen en su favor es a través de una
EL ECO DE LA VERDAD, 12-I-1898 SÁNCHEZ ALBORNOZ, N. "Castilla, el neoarcaísmo agrario (18901930)", en "La Modernización económica de España. Compilación, Madrid, 1985, págs.287-299.
74 75

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contraprestación, de un clientelismo, que puede ser individual o colectivo. Los principales favores que se piden son los relacionados con la administración, que, por las causas mencionadas anteriormente, se encuentra distante del individuo e inaccesible en sus formas. El cacique, aquella persona con influencias, pone la administración al alcance del individuo, que le devolverá el favor cuando se le pida, en nuestro caso ante unas elecciones. Si nos detenemos en el asunto, podemos apreciar la existencia de una especie de servilismo, más propio de un país subdesarrollado, en la que la actitud del cacique se asemeja a la del señor feudal hacia sus vasallos 76 . En este sentido hay quien ha visto en estas actitudes una persistencia del pasado. 77
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Quizá el enfoque es demasiado simplista. Los diferentes estudios sobre el tema ahondan en la descripción conceptual del término 78 , pero es esta, quizá, la faceta que mejor explica la práctica caciquil electoral. Por supuesto que existen otros métodos, más expeditivos y fuertes, para socavar la voluntad del "ciudadano" ante las elecciones: la compra de votos y la imposición de los mismos por métodos coercitivos son también, en según que latitudes, puestos en práctica hasta el final de
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LINZ, J.J., "El sistema de partidos en España", Madrid, 1979, pág. 29 77 YANINI, A. "La manipulación electoral en España: sufragio universal y participación ciudadana (1891-1923). Revista "Ayer", nº3, 1991, págs. 99-114 78 DARDÉ, C. "La implantación de la democracia en la España de la Restauración", en Revista de Occidente nº50, 1985, págs. 115-126
76

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la Restauración, incluso en la misma provincia de Ávila encontramos este tipo de experiencias. Sin embargo, como antes se apuntaba, la sociedad asumía este "mal menor" a cambio de estabilidad política y social. Esto no quiere decir que no se alzaran voces en contra del sistema, voces que, paradójicamente, lo criticaban, pero no se oponían de hecho a él, ya que el favor podía extenderse a toda la comunidad:
"Deseamos a la vez que la reelección produzca a la vez grandes y positivos beneficios a la provincia, que tiene derecho a demandar de sus representantes constante apoyo y protección para que los poderes públicos se acuerden de que (sic) también los pueblos de este rincón de Castilla son acreedores a la obtención de los favores oficiales que los gobiernos, casi siempre mecánica e inequitativamente, reparten en forma de subvenciones para construir edificios públicos, como escuelas o de concesión de otra clase de obras como carreteras, caminos y canales. A la obtención de esta clase de favores es a lo que deben aspirar los Sres. Silvela (Fco. y Fco. Agustín), Amat y Albornoz" 79
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79

EL ECO DE LA VERDAD, 11-1-1898

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4. EL PROCESO ELECTORAL.-

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De los elementos fundamentales para cualquier estudio electoral, por poco riguroso que sea, destacan las leyes sobre las que se asientan y enmarcan toda la actividad de los comicios, y el análisis del cuerpo electoral, al que, en teoría, en nuestro caso, le correspondería el papel protagonista al ser el artífice de los mismos. 4.1. La normativa electoral: Constitución de 1876 y Ley Electoral de 1890.La primera de las condiciones que sirve para definir un sistema político es la participación de los individuos que lo integran en el proceso que conduce a la formulación de decisiones 80 . Esta participación viene determinada por las distintas normativas electorales, leyes que ordenarán el proceso electoral y concretarán la representación efectiva del pueblo español. Ciertamente, la burguesía, durante todo el siglo XIX, intentará introducir reglamentos electorales que aspiran a moderar el proceso electivo, conforme a su idea de representación nacional, frente a la representación sectorial del Antiguo Régimen, en la que los representantes, reunidos en varios brazos, representaban a sectores distintos de la sociedad.
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Desde 1810 (Instrucción que deberá observarse para la elección de diputados a Cortes), hasta 1890 (Ley Electoral de 26 de Junio de 1890), se sucederán intentos por preceptuar el proceso electoral, pero es a partir de la revolución de 1868, cuando los legisladores liberales asumirán la reivindicación política del sufragio universal. En el momento que finaliza la revolución, con
80

ARTOLA, M. "Partidos y programas políticos, 1808-1936", 2 Tomos, Ed. Aguilar, Madrid,1974, pág. 41

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el caos subsiguiente, el equipo conservador de Cánovas retrocede al sufragio censitario, para llegar, después del asentamiento del sistema, a la promulgación del Sufragio Universal masculino, no sin reticencias dentro del partido conservador y de algunos sectores del liberal. Estos grupos generaron en el parlamento calurosas discusiones, a favor y en contra de la ley, que llegaron a degenerar en tumultos que en ocasiones llegaron hasta el insulto y la agresión personal 81 , y a las amenazas de alzamiento militar, pero el gobierno de Sagasta se impuso con su mayoría en el Congreso y la ley fue promulgada.
F F

La Constitución de 1876, anterior a la ley electoral, dejaba abierta la posibilidad de legislar a favor de la forma del sufragio, mediante el desarrollo de una ley electoral posterior. El artículo 28 era muy explícito respecto a este tema: "los diputados se elegirán y podrán ser reelegidos indefinidamente por el método que determine la ley". No es extraño, por tanto, las luchas dialécticas en los debates previos a su promulgación, entre los partidarios del sufragio censitario (al que creían ver como el frente contra la introducción del socialismo en el sistema) y los seguidores del sufragio universal (con el que solucionaban sus problemas domésticos, en especial los liberales, a la vez que atraían a sus filas a los republicanos moderados). El número de diputados a elegir no aparecía en la Constitución como un número fijo, dejando a la futura ley la posibilidad de ampliarlo o reducirlo y atribuyendo
GONZÁLEZ MUÑIZ, M.A. "Constituciones, Cortes y Elecciones Españolas. Historia y anécdota (1810-1936)", Ed. Júcar, Madrid, 1978, pág. 200
81

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a las juntas electorales su nombramiento. Sí que marcaba la carta magna el número mínimo de un diputado por cada "cincuenta mil almas de población" (art. 27) y la duración de su mandato, cinco años (art. 30), dejando las incompatibilidades de los diputados y los casos de reelección para la posterior ley electoral (art.29). Así las cosas, la Ley Electoral de 26 de Junio de 1890 se configuró en torno a seis títulos, cinco artículos adicionales y dos disposiciones transitorias. Los títulos recogían los derechos electorales (I), todo lo relacionado con el censo electoral (II), la distribución de los distritos y colegios electorales (III), la constitución de las mesas electorales (IV), el procedimiento electoral en sí (V) y las sanciones penales por actos contrarios al derecho electoral (VI). Sin entrar en mayores pormenores (no es el motivo de este trabajo), la importancia de la ley residía en la conformación que se daba a los distritos electorales, a las mesas y al procedimiento electoral. Los distritos electorales, de fecha 1 de Enero de 1871, se configuraron como cuatro: Arenas de San Pedro, Arévalo, Ávila y Piedrahíta. Los cuatro distritos combinaban zonas muy rurales con otras más urbanizadas. Un ejemplo de esto es el distrito de Ávila, formado por la capital de la provincia y un extenso territorio conformado por un total de 72 poblaciones más, algunas muy poco pobladas. Pero lo mismo podríamos decir del resto, articulados alrededor de poblaciones más o menos numerosas, Barco de Ávila, Piedrahíta, Arenas de San Pedro o Arévalo, aunque de ningún modo urbanas.

58

El mapa de distritos electorales (Anexo I) muestra la división, por otro lado un tanto arbitraria, realizada en 1871 y que perduró hasta la IIª República, a pesar de los sucesivos cambios de las leyes que regularon las elecciones a diputados. Estos distritos electorales, en principio, se corresponden, para el de Ávila, con el partido judicial de Ávila, para el de Arenas de San Pedro, con los partidos judiciales de Arenas y Cebreros, el de Arévalo coincide con su partido judicial, mientras que el de Piedrahíta está formado por los pueblos pertenecientes a los partidos de Piedrahíta y Barco de Ávila. El partido judicial de Cebreros se divide entre los distritos electorales de Arenas de San Pedro y de Ávila. También el partido judicial de Piedrahíta contiene modificaciones, repartiéndose entre los distritos electorales de Ávila y el propio de Piedrahíta. El partido judicial de Barco de Ávila, se integra totalmente en el distrito electoral de Piedrahíta. Los pueblos y localidades afectadas por este cambio administrativo, serán los reflejados en el Anexo II de este trabajo, la configuración exacta de los distritos electorales abulenses, que fueron la base para las elecciones, está recogida en el Anexo III.. En cuanto a la distribución de la población por distritos, es necesario señalar, como se ha dicho, la gran cantidad de núcleos rurales de cada uno de ellos. En los siguientes cuadros encontramos la evolución de población y de electores en los años de estudio:

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Cuadro nº VI Evolución de la población de los distritos electorales abulenses (1887-1910)
núcleos de población Arenas de S. Arévalo Ávila Piedrahíta TOTAL 32 88 73 77 270 Población según censo 1887 44.609 46.219 52.041 51.989 194.858 Población según censo 1900 48.355 45.832 54.092 52.289 200.568 Población según censo 1910 53.698 47.558 56.110 52.663 210.029

El crecimiento intercensal de los distritos fue el siguiente:
Cuadro nº VII Crecimiento intercensal de los distritos electorales abulenses (1887-1910)

Arenas de S. Arévalo Ávila Piedrahíta

1887-1900 + 3.746 - 387 + 2.051 + 300

1900-1910 + 5343 +1.726 + 2.018 + 374

Nos encontramos, por tanto, ante unos distritos claramente rurales, en los que los núcleos urbanos son escasos y poco numerosos. Ávila, la capital de provincia, Arévalo y Piedrahíta aglutinan en torno a ellos un número muy elevado de núcleos rurales, más del doble que el distrito de Arenas de San Pedro, aunque este últi60

mo cuenta con muchas localidades que pasan de los mil habitantes. El cuadro nº VIII refleja la dispersión y el número de localidades en cada distrito electoral. Por otro lado, la ley electoral, en su artículo 22, introducía una división en los distritos al crear las secciones electorales en cada término municipal, constituyendo, cada quinientos electores una nueva sección. En el caso de Ávila, lógicamente, los municipios con más secciones electorales fueron el de la capital y los pueblos cabezas de partido y/o distrito, por otro lado, los más poblados de la provincia. Las votaciones en cada sección electoral estaban presididas por una mesa (artículo 36) compuesta por un presidente, los interventores nombrados por la Junta provincial del censo y por los interventores designados por los candidatos. La presidencia de esta mesa recaía en el alcalde del municipio donde estuviera enclavada la sección electoral, o los tenientes de alcalde o alcaldes de barrio, por lo que no es extraño que ante una convocatoria electoral las suspensiones de alcaldes y concejales tuvieran en este momento su punto más álgido 82 y el partido convocante intentara "colocar" sus interventores en cada sección. En el caso de que no hubiera interventores, la ley permitía el nombramiento de interventores con electores que estuvieran en el local de la votación, con preferencia a los mayores que supieran leer y escribir, (artículo 44), por lo que no resulta muy difícil inferir que en numerosas ocasiones, las meF F

MORENO LUZÓN, J. "Romanones.Caciquismo y política liberal". Alianza Editorial, Madrid, 1998, pág. 165
82

61

sas estuvieron constituidas por personas próximas a las candidaturas, con todo lo que esto tiene de manipulación. Como de manipulación tiene el hecho de que los votantes no necesitaban acreditarse ante la mesa, ya que con decir su nombre, y estar en la lista del censo, se les admitía el voto (artículos 47 y 48). Ni que decir tiene, que la configuración de las mesas con "amigos adictos" y personal político afín, influyó sobremanera en las votaciones, y no es extraño, por tanto, las acusaciones de "haber hecho votar a los muertos", tan prolífcas en la historiografía electoral y en los comentarios coetáneos, cuando no en las propias actas electorales 83 .
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En resumen, la ley, que en su desarrollo formal aparecía como perfectamente legal, fomentaba una serie de situaciones que, en el sistema clientelar de la Restauración, llevaban al incumplimiento de la misma, principalmente porque los principales partícipes del proceso electoral eran los mismos que entraban en la lucha política, bien personalmente, bien a través de los distintos interventores y personajes que controlaban todo el proceso.

AHP, sección Diputación, legajo 3027: en el acta de escrutinio del distrito de Arenas de San Pedro, en 1901, se recogen las reclamaciones de la sección electoral de Cuevas del Valle, acusando de haber votado personas ya fallecidas.
83

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Cuadro nº VIII Nº de localidades según población, por distritos electorales Censos Arenas Arévalo Ávila Piedrahíta Totales 1 8 7 1 0 0 1 0 8 7 3 6 3 4 0 2 9
135

0 0

1 0

8 7 8 1 5 2 1 3 4 78

0 0

1 0

8 7 1 5 6 9 1 1 41

0 0

1 0

8 7 6 2 2 1 11

0 0

1 0

8 7 -

0 0

1 0

8 7 1 1

0 0

1 0

-de 100 101-500 5011.0012.0015.00110.001h. h. 1.000 h. 2.000 h. 5.000 h. 10.000 h. 50.000 h. (Elaboración propia a partir de los censos de población de 1887, 1900 y 1910)

4.2. El Censo electoral.La primera consecuencia de la aprobación de la Ley del Sufragio Universal es, por supuesto, el aumento del censo electoral. En 1884 el censo electoral de la provincia de Ávila estaba compuesto por 10.457 personas 84 , es decir el 1,29% de la población. Las elecciones de 1891 ampliarán el censo hasta las 45.809 personas, el 23,17% de la población, un salto tanto cualitativo como cuantitativo, ya que masas enteras de población adquieren el derecho al sufragio, cifras que se irán incrementando con el paso del tiempo hasta alcanzar, como media, a un cuarto de la población.
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El cuadro nº IX recoge el nº de electores en las distintas convocatorias 85 , distribuidos por los distritos electorales:
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MARTÍNEZ CUADRADO, M. “La burguesía conservadora (18741931)”, Alfaguara, Madrid, 1974, pág.59 85 Boletines Oficiales de la Provincia de Ávila, en los años correspondientes.
84

Cuadro nº IX Nº de electores en los distritos en las 9 convocatorias electorales

1891

1893

1896

1898

1899

1901

1903

1905

1907

Arenas 10.662 10.858 11.047 11.292 11.220 11.250 11.564 11.863 12.055 Arévalo 10.662 10.743 10.671 10.680 10.741 10.805 10.947 11.263 11.263 Ávila Piedrah. Total
12.095 12.151 12.287 12.295 12.345 12.557 12.434 12.422 13.206 12.390 12.459 12.802 12.850 12.849 12.937 12.997 13.559 13.636 45.80 9 46.21 1 46.80 7 47.11 7 47.15 5 47.54 9 47.94 2 49.10 7 50.16 0

En porcentajes sobre el total de la población de los cuatro distritos electorales, tomando como naturaleza los censos de 1887 y 1900, el cuadro nº X refleja la importancia creciente (en número) del censo electoral en las elecciones del sufragio universal, acercándose a la cuarta parte del total de la población:

Cuadro nº X Porcentajes de votantes, en las distintas convocatorias, sobre el total de la población (en base a los censos de población de 1887 y 1900)

1891 Arenas Arévalo Ávila Piedrah.
23,90 23,06 23,24 23,83

1893
24,34 23,24 23,34 23,96

1896
24,76 23,08 23,61 24,62

1898
25,31 23,10 23,62 24,71

1899
25,15 23,23 23,72 24,71

1901
23,26 23,57 23,21 24,74

1903
23,91 23,88 22,98 24,85

1905
24,53 24,57 22,96 25,93

1907
24,93 24,57 24,41 26,07

Según la ley (artículo10), la formación, revisión, custodia e inspección del censo electoral era atribución de las diferentes Juntas del Censo, central, provincial o municipal, compuestas por personajes políticos, en ocasiones involucrados en las mismas elecciones y pertenecientes, en su mayoría, a los partidos en lucha. En el caso de la junta provincial su composición era la siguiente: el presidente de la Diputación Provincial, ex presidentes y ex vicepresidentes de la misma y cuatro diputados provinciales en ejercicio, estando la municipal compuesta por los individuos del ayuntamiento y los ex alcaldes 86 .
F F

El proceso de elaboración era atribuido a las entidades locales: El ayuntamiento confeccionaba el censo electoral, con las inclusiones y exclusiones "pertinentes" y la Junta Municipal, en el que aquel era mayoritario, recibía las posibles reclamaciones que debían ser decididas por la Junta Provincial. No era extraño, por tanto, que el censo no reflejara su realidad, ya que en caso de desacuerdos en su preparación, existía la posibilidad de recurrir a la Audiencia, la cual podía condenar en costas al demandante, amenaza que, sin duda, pudo hacer desistir a más de
A manera de ejemplo, reproducimos la Junta Provincial del Censo, publicada en el B.O.P. de Ávila el 31-3-1892, en ella figura como político emergente el posterior diputado Nicolás Sánchez Albornoz, por entonces miembro de la Diputación Provincial: Presidente : Felix Bragado Ex Presidentes de la Diputación : F. González Jiménez, A. Valcarcel y Osorio, Jerónimo Marazuela y Román Martín Bernal. Ex Vicepresidente : Pedro Muñoz Morera Diputados en ejercicio : Nicolás Sánchez Albornoz, V. Varas Malpartida, F. Iparraguirre y B. Martín Bermúdez. Un estudio más exhaustivo de la composición de esta Junta Provincial del Censo a lo largo de las distintas convocatorias electorales, nos llevarían, sin duda, a una relación profunda entre sus componentes y los candidatos a las elecciones, todos ellos personajes de la burguesía abulense.
86
U U U U U U U U

un ciudadano excluido 87 . No debe parecernos extraño, por lo tanto, las fluctuaciones en el número de ciudadanos con derecho a voto en cada convocatoria electoral.
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Desgraciadamente, no disponemos de datos que nos ayuden a configurar la distribución socio-profesional de los censos electorales, lo que sin duda contribuiría, en gran medida, al conocimiento efectivo de la gran masa de electores y la dependencia de los mismos con respecto al grupo o grupos de presión a los que pertenecieran o dependieran, explicando así su participación (o inhibición) en los procesos electorales de la época. Sin embargo, a grandes rasgos, sí podemos inferir a través de los censos de población, que un elevado número de electores eran ciudadanos del ámbito rural, y por tanto sujetos a algún tipo de dependencia, bien de los propietarios de la tierra que cultivan, bien, en el caso de ser propietarios, de las autoridades locales, bien de la iglesia y su influencia inmediata en los pueblos. Esta dependencia pudo adquirir tintes económicos o sociales, y aunque no disponemos de documentación, lo que queda claro es que a través de la misma, los notables locales influirían en su comportamiento electoral, ya sea en la obligación del voto hacia determinado candidato, o, por el contrario, a la negación de la asistencia a las urnas, todo esto existiendo, o no, medidas coercitivas o de extorsión. El conocimiento de estos censos electorales se considera necesario, si no imprescindible, para acercarnos a la realidad electoral provincial y la posible explicación de los comportamientos políticos de la misma, sin embargo este ideal parece imposible en nuestro caso, ya que en toda la documentación consultada no aparecen más que
87

ARTOLA, M. "Partidos y programas políticos", tomo I, pág. 60

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los listados de los electores (y sólo en determinadas convocatorias electorales), sin ninguna referencia a su ocupación, y por tanto, a su posible clasificación en un determinado estrato social, que nos ayude a comprender las relaciones sociales entre administradores y administrados. Con todo, y a riesgo de poder equivocarnos al no disponer de un soporte documental, creemos que, al igual que en otras localidades y regiones españolas 88 , en la provincia abulense no podemos hablar del comportamiento electoral del censo, sino de la existencia de "cacicatos", entendidos como áreas de influencia personalista. Es en ellos donde debemos buscar la composición real del censo, el cual se mueve en función de las órdenes e influencias de los "monopolizadores de la vida política: los personajes que ocupan los puestos administrativos, políticos y judiciales"; serán estos los que distribuirán el censo en el momento de la votación según los intereses en juego.
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4.3. La práctica electoral.Una vez analizados los factores de influencia del sistema electoral, es conveniente observar como estaban organizados los partidos políticos, cuáles eran los que entraban en liza en la provincia de Ávila, cómo organizaban las campañas electorales y a qué métodos se recurría para asegurarse el triunfo en las elecciones, en definitiva, se trataría de examinar los procedimientos electorales en nuestro periodo de estudio. 4.3.1 Organización de los partidos.88

TUSELL, J. "Oligarquía y caciquismo en Andalucía", pág. 75

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No podemos buscar en los partidos políticos de fin de siglo comparación alguna con los que conocemos actualmente. La razón fundamental de esta afirmación es que aquellos estaban constituidos por notables, personajes socialmente influyentes, ya sea a costa de su prestigio profesional o económico, ya a través de otros mecanismos sociológicos, entre los que se encontraban el "reparto de beneficios" de su acción política 89 .
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Estas personalidades, políticos profesionales, configurarán los partidos en torno a ellos, es decir, no vamos a encontrarnos con partidos de opinión y agrupaciones ideológicas, basadas en masas de seguidores y con una estructura de carácter democrático 90 , sino con grupos políticos o individuos alrededor de figuras mayores cuyo único fin es el disfrute del poder, ya sea en el ámbito local, provincial o nacional. Quizás sea Varela Ortega el historiador que mejor ha definido a estos personajes, tan influyentes en la política española de la Restauración: "Estos patronos políticos pasaron a la jerga del oficio con el nombre de caciques, eran los jefes locales de los partidos y de ellos derivaba su poder. Poder que, concretamente, se basaba en su habilidad para manipular la maquinaria administrativa en beneficio propio y en el de la clientela" 91 . En definitiva, nos parece indiscutible la afirmación que el profesor Tusell aportaba para Andalucía, asegurando que los partidos políticos de final de siglo no eran sino un conjunto de clientelas "basadas en el favor y con una estructura piramidal en el que el poder procede fundamentalmente de
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DARDÉ, C. "El Sistema político y las elecciones", en TUSELL, J. Y PORTERO, F. (edit.) "Antonio Cánovas y el sistema político de la Restauración", Madrid, 1998, pág. 111-135 90 TUSELL, J. "Oligarquía y caciquismo en Andalucía, 1891-1923", pág. 73 91 VARELA ORTEGA, J. "Los amigos políticos...", pág. 436
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arriba" 92 , opinión extrapolable, en su conjunto, a los partidos políticos de la provincia de Ávila.
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La estructuración de los partidos en comités, siempre alrededor de las figuras políticas más importantes, ya sea locales, provinciales o nacionales, es otro dato para comprender la morfología partidista. Presididos por el notable de más alto rango, le siguen como miembros del comité los colaboradores más cercanos de aquel, jefe del partido en el ámbito en el que nos movamos. En un primer momento, los comités son presididos por el jefe nacional, al que siguen el provincial y el local, en una estratificación puramente piramidal; es el caso del comité liberal de la localidad de Ávila, que en 1899 está constituido por los siguientes personajes:
Presidente de Honor: P. M. Sagasta Presidente provincial: Ramón Castillo y Gª Soriano Vocales: Joaquín García Ocaña Felix Sánchez Albornoz José Álvarez Portal, etc. 93
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Otro tanto podíamos decir del partido conservador, que, aunque no tenemos referencias de su organización provincial, se reunía en torno, de la misma manera que el liberal, de personajes de reconocido prestigio social, profesional o económico, como es el caso del Marqués de Casa Muñoz 94 . Por otro lado, la inexistencia de locales en donde reunirse (por carecer los partidos de afiliados en el
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Op. Cit. pág. 73 El Diario de Ávila, 21-3-1899, no hemos querido seguir reproduciendo la lista por razones de espacio, pero los nombres que aparecen configuran la elite social, en este caso, abulense. Si dispusiéramos de la lista de todos los comités de las localidades más importantes, tendríamos en nuestras manos la configuración del personal político de la época. Desgraciadamente, esto no es posible por la escasez de fuentes. 94 El Diario de Ávila, 16-3-1899
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sentido moderno del término, con el consiguiente pago de cuotas y la disponibilidad de fondos) hacía que estos comités se citaran en las casas particulares de los jefes de las organizaciones, siempre en momentos muy puntuales, ya fuera en períodos de crisis o en el proceso de "elaboración de elecciones". Nada, por lo tanto, que recuerde a la existencia de sedes o lugares de encuentro de simpatizantes, hasta bien entrada la segunda decena del siglo XX. Como corresponde a una estructuración típicamente piramidal, nada hay que nos indique que estos comités tuvieran capacidad de decisión en asuntos políticos de transcendencia, bien al contrario, las determinaciones importantes eran tomadas en Madrid por el alto personal político 95 .
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Del mismo modo que los partidos del turno, el resto de los partidos políticos abulenses se configuran de la misma manera, siempre a la cabeza de aquellos un personaje influyente o con capacidad para influir. Es el caso del comité republicano de 1903, presidido por el editor y periodista Jorge Navarro y Almansa 96 , constituido en un mitin al que asistieron 105 personas, una cifra considerable para la época y que entraña una capacidad de movilizaF F

Son frecuentes las noticias en la prensa de los viajes que los miembros de los comités realizan a Madrid para "recibir instrucciones". Es el caso del comité liberal citado anteriormente, que viaja a la capital "a recibir instrucciones de Sagasta". 96 Jorge Navarro y Almansa fue editor y periodista de publicaciones abulenses de ideología republicana desde finales de los años ochenta del siglo XIX. Entre sus aportaciones a la prensa del momento destacan "El Garrote" (1882-85), "El Incensario" (1885-86), "El porvenir republicano" (1890), "La República Española" (1894-95), "El Heraldo de Ávila" (1896) y "El Zumbo" (1897). Todos son periódicos o revistas con un claro componente satírico, aunque no desprovistos de ideología republicana. Vid. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, M., "Prensa y Comunicación en Ávila..." págs. 488-492
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ción importante además de nuevos modos, más modernos, a la hora de la elección de cargos 97 .
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La configuración de estos comités nos va a dar la clave de quién es quién en cada ámbito espacial. Dicho de otro modo, la estructura del partido, a escala local, nos ayudará a comprender quiénes son los artífices de la influencia política, en suma, quiénes son los caciques del lugar en cuestión, y por tanto quiénes son los personajes políticos que controlan la vida política y social de esa población o localidad. Sin embargo ese no es el objeto de nuestro trabajo, por lo que dejaremos esta cuestión para otros momentos en que así lo requiera la investigación, aportando este punto como hipotética línea investigadora para próximos estudios. Aunque someramente, ya se han indicado cuáles eran los partidos de influencia en la provincia de Ávila. Dentro del partido conservador, las filas silvelistas tuvieron en la provincia uno de sus más destacados feudos, no sólo porque el artífice de la defección conservadora fuera diputado por el distrito de Piedrahíta, sino porque la mayoría de los personajes políticos conservadores provinciales siguieron a aquel, hasta el punto de que los conserva-

El Diario de Ávila, 14-4-1903, en el mitin republicano es designado el comité republicano: Presidente, Jorge Navarro, Vicepresidente: Luis Álvarez Morete, Vocales: Eduardo García Godino, Isidro San Segundo, Federico Santos y Gregorio Resina. Secretario: Adrián Medrano. Este comité provincial es refrendado por los escritos publicados en El Diario de Ávila el 28-4-1903, enviados por Ortiz y Ferrero, de Piedrahíta y Barco, lo que nos hace suponer que estas localidades, al igual que otras muchas de menor importancia, no asistieron a la designación del comité. En el mismo ejemplar de la prensa, se recoge la intención de los republicanos de organizarse en comités locales que dependerán del provincial ya citado.
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dores abulenses pasaron a denominarse silvelistas, renegando continuamente de su origen canovista 98 .
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Del mismo modo que el partido conservador, los liberales contemplan el fraccionamiento del partido en dos tendencias, sobre todo a partir de la crisis del 98. Los fusionistas abulenses en su mayoría pasan a las filas gamacistas, que, con el tiempo, se integrarán en el nuevo partido conservador; tan sólo su antiguo jefe provincial, Ramón Castillo, junto con un puñado de "amigos" seguirán fieles a la disciplina de Sagasta, primero, y a la de Alba, posteriormente 99 . Como se aprecia, en los dos grandes partidos del turno las desavenencias no provienen de la concepción política defendida por los disidentes, sino por el aglutinamiento personal en torno a determinados personajes políticos, reafirmando, así las características personalistas ya definidas de los partidos abulenses, similares a los de ámbito nacional, si bien es cierto que los gamacistas presentaban características propias en torno al proteccionismo.
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En cuanto a los partidos fuera del turno, republicanos y carlistas, tuvieron cierta y puntual influencia en la provincia 100 , aunque electoralmente no se vieron reflejados, reduciendo su presencia a un voto marginal y extreF F

El Diario de Ávila, 3-12-1898: "(...) ¡Bien hizo el Sr. Silvela, en abandonar el edificio conservador donde se elaboraban todas las ruinas y todas las desgracias nacionales!" 99 El Diatio de Ávila, 22-2-1899: "Casi todo el fusionismo de Ávila ha seguido al diputado de Medina y el Sr. Sagasta se ha visto abandonado y sin más compañía que la de sus antiguos amigos, de los cuales los más prestigiosos son los Sres. Soriano y Albornoz (Felix)" 100 Es el caso de los republicanos, los cuales, como hemos visto, son capaces de aglutinar en un mitin a cientos de personas pero incapaces de reproducir su fuerza en las sucesivas convocatorias electorales.
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madamente reducido. La influencia de los partidos dinásticos (y de las personas que a ellos representaron) fue tal en la provincia de Ávila que la aparición esporádica de los que estaban fuera del turno se reducía a un grupúsculo de personas, (como ya se ha visto en el caso de los republicanos), que tuvieron, en el pasado, cierto peso en la política provincial y que se encontraban dispersos y desorganizados en los primeros años del siglo XX y finales del XIX 101 . En cuanto a los socialistas, su presencia es prácticamente inapreciable hasta bien entrado el siglo en el que aparecen los primeros síntomas de su aparición en el ruedo político, aunque sin incidencia social ninguna 102 .
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4.3.2 Las campañas electorales.Derivadas del escaso poder de penetración de los partidos políticos en una sociedad desmovilizada y políticamente inexperta, las campañas electorales reflejan esta atonía social. En una provincia eminentemente rural como es Ávila, "lo más característico de la propaganda electoral es su inexistencia" 103 . Las crónicas periodísticas no recogen actividad alguna que se asemeje a lo que entendeF F

La fragilidad de estos partidos extradinásticos queda perfectamente recogida en El Diario de Ávila, 21-2-1899, al realizar un repaso de la vida política abulense: "(...) el partido republicano, que durante algún tiempo se mantuvo unido y compacto y, hasta hace algunos años luchó siempre con energía, llegó a ver sus filas aclaradas de tal modo, que hoy sólo cuenta en Ávila con el platónico amor de unas cuantas personalidades, más o menos distinguidas y respetables (...) Los amantes de la tradición (...) son en Ávila, como en el resto de España, no pocos ni insignificantes. Hállense, sin embargo, dividido el tradicionalismo en dos campos, carlista e integrista (...) [sus partidarios] se encuentran aislados, sin organización y sin disciplina, y ajenos por completo a las cosas políticas de cada día y cada momento(...)" 102 El Diario de Ávila, 26-4-1901: "(...) ¡En Ávila un candidato socialista! ¿Quién será? (...)" 103 Op. Cit., pág. 191
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mos en la actualidad por una campaña electoral, aunque una doble lectura de las mismas nos aporta datos que pueden ayudarnos a entender someramente cómo se realizaba esta acción, desvelando el innegable poder de la prensa, al convertirse en verdadero tablón de anuncios de la actividad política provincial. Como centro de "operaciones" electorales, la capital de la provincia se convertía en un auténtico hervidero que rompía con la monotonía habitual de una ciudad adormecida y tristona. Los ecos de sociedad de "El Eco de la Verdad" y "El Diario de Ávila" recogen en sus páginas un trasfondo político innegable: las constantes llegadas a Ávila de los personajes políticos, ya sean candidatos o amigos de aquellos, que "vienen a pasar un merecido descanso a nuestra capital". Puntualmente, los periódicos recogerán su actividad, pequeños viajes, algún homenaje, algún banquete con sus amigos políticos, loas a su actividad en la corte y, por fin, su marcha de la ciudad, también recogida en unas páginas que darán cumplida cuenta de quién le acompaña y del "entrañable" acto de despedida del que son objeto por autoridades y amigos. Los banquetes homenaje y reuniones de encuentro con los amigos son otra forma de hacer campaña, también recogida en la prensa, aunque el contacto con los electores se limite a la recepción y despedida. El banquete estaba reservado a los correligionarios, políticos locales o personajes públicos. Citaremos, a manera de ejemplo, por tratarse de las elecciones de 1901 las más documentadas en la prensa abulense, el banquete del candidato liberal y cunero, Orueta, a su llegada a la capital 104 , donde se reúne con los "fusionistas más destacados de Ávila". Estas reuniones, alejadas de los mítines, por cuantos los
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El Diario de Ávila, 25-4-1901

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convocados a las mismas no necesitan ser convencidos o ilusionados por determinada acción política, desprenden un halo propagandístico que suele recogerse en la prensa. Así en el ejemplo anterior, el candidato Orueta establecía promesas de cultivo de tierras improductivas ante sus correligionarios, aduciendo lo que "haga falta", para ganar las elecciones 105 .
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Nada, por tanto, que nos recuerde los esquemas formales de los mítines, ni siquiera a su filosofía, ya que estas reuniones no tienen un cometido de propaganda, en el más estricto sentido, sino de aunar voluntades y plantear estrategias de intervención en ayuntamientos y localidades. Así se explica, en nuestro caso, que en la reunión con Orueta, el jefe del partido liberal, Ramón Castillo planteara "hacer la guerra sin cuartel a Silvela", o que se relacionen "maniobras electorales" en determinados pueblos de la provincia 106 , así como destituciones de personajes influyentes en sus actuaciones profesionales con claro ascendiente en el electorado rural 107 .
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Este tipo de actos se reproduce durante el período electoral, aunque tampoco con gran profusión, llegando incluso, a utilizar los resortes gubernativos con el objeto de concentrar a los amigos adictos: secretarios y alcaldes de los pueblos, en la capital al objeto de "preparar las elecciones", sufragando los gastos de transporte y manuIbídem. "De las elecciones, sólo os diré que no repararé en sacrificio; sino basta uno, dos, sino cuatro, si tampoco veinte, ciento mil, lo que queráis, lo que parezca que haga falta..." 106 Ibídem. Se refiere a los cambios de alcaldía en varios pueblos del sur provincial, distrito dominado por F.A. Silvela: La Adrada, Piedralaves, Cebreros y Arenas de San Pedro. 107 Un día después, el 26 de Abril, el Diario de Ávila, da cuenta de la destitución de Trifón Lobo, recaudador de contribuciones y amigo personal del contrincante de Orueta, F.A. Silvela Casado.
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tención los propios candidatos 108 . No es extraño, por tanto, que desde la prensa se censure y critique el desarrollo de estos actos y el despilfarro que ocasionan:
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"¿Cuánto tiempo perdido significan estos actos? ¿Porqué esta clase de reuniones, lejos de abundar en demasía, no se dejan para las grandes ocasiones, en que el interés de una clase o partido lo hiciera absolutamente necesario? 109 "
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Otro método de acción electoral son las múltiples referencias hemerográficas de los candidatos que "recorren el distrito". Aunque no conocemos con exactitud estos desplazamientos, podemos inferir que los objetivos de los candidatos son variados, entre ellos el de asegurarse el contacto directo con el distrito, bien por no frecuentarlo, en el caso de los candidatos cuneros, bien porque, en caso de conocerlo, el candidato necesitaba "cultivar" las relaciones con las fuerzas vivas de los municipios, verdaderos artífices de las elecciones, hacerse ver en un ambiente distendido (charlas de café, paseos), y escuchar las solicitudes personalizadas de los amigos políticos locales. Éstos, a su vez, reforzaban su imagen frente al exterior, el pueblo, al mismo tiempo que recogían el respaldo de los candidatos, lo que aseguraba su prestigio en la localidad de cara a sus futuras actuaciones. No son extrañas las noticias como esta:
"El Sr. Conde de Crescende (...) ha comenzado a visitar a los electores del distrito de Ávila y a repartir cartas circulares pidiéndoles su voto en las próximas elecciones. Dícese que también empezará muy pronto a recorrer personalmente los pueblos del distrito" 110
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El Diario de Ávila, 5-5-1901, los secretarios y alcaldes son convocados y reunidos en el Gobierno Civil. 109 El Diario de Ávila, 20-4-1901 110 El Diario de Ávila, 29-3-1899
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El paseo por el distrito es, por tanto, un engranaje básico 111 en el edificio caciquil, por medio del cual se refuerzan las relaciones clientelares, tan necesarias para "hacer las elecciones" al futuro diputado. Es tan vital este medio de campaña que la mayoría de los candidatos recurrirán a esta forma de acción como única arma electoral. No obstante, el acercamiento a los electores se hace cada vez más necesario ante lo que los candidatos visitaban otros lugares y ámbitos, cada vez más abiertos, en donde el contacto con los votantes era más directo, aunque no sabemos si más efectivo 112 .
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Dentro de la estrategia electoral también adquieren importancia los manifiestos y comunicados en la prensa, procedimientos que, aparentemente están desprovistos de la más mínima ideología, tienen una naturaleza claramente electoral. Aunque, como se ha dicho, no conllevan una carga ideológica, ni ponen sobre la mesa las intenciones de los partidos o los candidatos, iban dirigidos a todos los lectores, lo que implica un acercamiento a la modernidad, al no restringir la información política a los miembros del partido y a los "amigos políticos". Estos "manifiestos", algunos de los cuales son obra del mismo periódico, aunque sin duda la mano de la política provincial está por detrás de ellos, incidirán en las virtudes personales de los candidatos, o en las obras incentivadas y llevadas a cabo por sus iniciativas parlamentarias. Es el caso de la carta dirigida a El Diario de Ávila, por Jorge del Fresno desde
MARCOS DEL OLMO, Mª C. "Voluntad popular y Urnas", Valladolid, 1995, pág. 39 112 El Diario de Ávila, 30-3-1899: los candidatos recorren los mercados semanales, charlan con los compradores, oyen ofrecimientos. Es una forma más de acercamiento a la base electoral que presupone cierto avance modernizador, aunque no podemos concluir que así sea por lo limitado de las referencias.
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Mombeltrán el 19 de abril de 1907, en la que, además de las frases laudatorias para el candidato, Ortuño, se atisba un completo programa electoral, difundiendo soluciones para los problemas planteados en el distrito 113 .
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Otro tipo de noticias, sin ser consideradas manifiestos, subraya la importancia de las obras públicas a realizar y los "innumerables esfuerzos" de los candidatos parlamentarios para que lleguen a buen puerto. Su fin es demostrar a los lectores que saben "atender" al distrito, y que, por tanto, su futura acción política en el Parlamento irá encaminada a la defensa de los "intereses morales y materiales" de aquella u otra demarcación electoral 114 .
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Por último, las páginas de opinión, los editoriales, e incluso las poesías (casi todas de tipo satírico) de los periódicos jugarán con la eventualidad de la campaña, bien a través de precisiones sobre los candidatos, bien a través de comentarios sobre la actitud política de los partidos, decantándose, en nuestro caso, siempre a favor de los candidatos conservadores. Sirva de ejemplo el comentario vertido en el periódico provincial sobre la disidencia silvelista:
"Bien hizo el Sr. Silvela en abandonar el edificio conservador donde se elaboraban todas las ruinas y todas las desgracias nacionales" 115
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Estamos ante unas verdaderas campañas de opinión. Pero veamos otro ejemplo motivado por la afluencia a la provincia de candidatos cuneros, en el que el Diario de Ávila no sólo toma partido sino que inculpa al jefe local del partido liberal de las posibles consecuencias:
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El Diario de Ávila, 1-4-1907 Ibídem, los números del mes de abril de 1907. Ibídem. 3-12-1898

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"...Lamentamos que siendo el Sr. Soriano el inspirador de la política local, haya consentido, más aún, haya sido el autor de la funesta idea de traer a Ávila elementos extraños a la provincia, que Dios quiera no resulten nocivos." 116
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La forma de influencia en la opinión, durante la época electoral, adquiere, en ocasiones, forma poética, muy al gusto de la época, con la publicación de poemas satíricos en los que se recoge una clara dependencia de las actitudes políticas, ya sean a favor de uno u otro candidato o de recomendaciones de voto. Veamos, sobre el tema anterior, la línea abstencionista recomendada por el Diario de Ávila en las elecciones de 1901:
(...)"por Arenas-Cebreros va un tal Orueta, presentó su flamante candidatura. Y se trae, según dicen, en la maleta Algo... que será un arma casi segura (...) (...) Mejor casi votamos a Muza el Moro que a Orueta, a Sorianos y a Bermejillos" 117
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La influencia de la prensa en periodos electorales, es innegable, como ha quedado demostrado con estos ejemplos, lo que constituye, en el caso abulense, al no existir prensa política de partido con carácter continuado, una forma más, quizás muy sutil, de hacer campaña electoral a favor de sus "cordiales y estimados amigos".
116 117

Ibídem. 4-5-1901 Ibídem. 5-5-1901

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4.3.3 El fraude electoral.En un sistema que se nutre de ilegalidad 118 al asentarse sobre clientelas y no sobre la opinión de los electores en las urnas, el fraude electoral constituye el principal recurso para la continuidad del mismo. Como ya ha quedado expresado en este trabajo, el fraude electoral se basaba en el pacto político que aseguraba la alternancia de los políticos en el poder con el fin de no caer en los errores pasados y en las luchas partidistas que llevaran al pronunciamiento militar, tan frecuente durante todo el siglo XIX.
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Dado el carácter no ideológico que tienen los partidos, según ya se ha visto, nada tiene de extraño que los políticos locales hagan todo lo posible por evitar una lucha que pueda enfrentarles a unos opositores con los cuales se entienden perfectamente durante su política diaria y cotidiana. No es infrecuente, por lo tanto, las apelaciones al pacto político que la prensa prodiga en las fechas electorales, aunque, lógicamente, variará el tono de estas intervenciones en función de las circunstancias y de la previsión, o no, de lucha electoral. Por ejemplo, en las elecciones de 1899, el Diario de Ávila celebraba que no hubiera existido "contienda" en las elecciones, si con ello no se daba la ocasión de que "en los pueblos renazca la discordia" 119 , sin importarle el signo político de quien fuera elegido, lo principal es que el futuro diputado no tuviera contrincante:
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ROMERO MAURA, J. "El caciquismo", en Hª General de España y América, tomo XVI-2, "Revolución y Restauración", Madrid, 1981, pág. 79 119 El Diario de Ávila, 21-1-1899
118

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"(...) impórtanos poco que pertenezca a este o al otro partido político y lo que deseamos principalmente es que se presente sólo , sin tener precisión de luchar con otro candidato. De este modo es como los efectos de las elecciones son menos desmoralizadores, y no producen antagonismos, siempre peligrosos" 120
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Otras veces el pacto no se lograba para el reparto de escaños; cuando entraban en liza los candidatos cuneros, los dos partidos, otrora opositores, se aliarán para intentar neutralizar las fuerzas del candidato que viene de fuera. Es el caso del acuerdo llevado a cabo entre Ortuño, retirándose de la lucha, y destinando "sus fuerzas" a Amat (representantes de los partidos conservador y liberal-gamacista en el distrito de Arévalo) para hacer frente al cunero Bermejillo en las elecciones de 1901 121 .
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Por último, también puede darse el caso de que en uno de los partidos hubiera discrepancias en cuanto al candidato a presentar, y prestare su apoyo al candidato opositor frente al candidato disconforme del mismo partido. En esta coyuntura, el pacto no puede llevarse a cabo, o, como en el distrito de Ávila en 1905, cambia en la forma, pero no en el fondo, pues el fin primordial del acuerdo es seguir en el poder. En estas elecciones el candidato liberal (Ramón Castillo y García Soriano) es apoyado por los conservadores, enfrentándose al también conservador Conde de Crecente, que no estaba de acuerdo con el habitual pacto en el distrito 122 .
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Ibídem. 12-2-1899 Ibídem. 7-5-1901 122 Ibídem. 24-8-1905: "(...) por aquí hay marejada de fondo. La lucha ha de ser encarnizada entre Soriano y el Conde, pues si el uno cuenta con el apoyo de adictos y contrarios, el otro, a pesar de los consejos de la comisión conservadora, y aún a trueque de la desautorización
120 121

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El pacto es, en suma, un acto sutil de fraude, sin embargo, cuando las circunstancias se revelaban especiales (en el caso, por ejemplo de la afluencia a la provincia de candidatos desconocidos o "cuneros"), o era imposible concretarlo, entraban en liza las llamadas "maniobras electorales", verdaderos métodos de proceder en las elecciones para asegurarse las mayorías, que no sólo rayaban en la ilegalidad, sino que, en muchas ocasiones entraban directamente en ella. Aunque en número escaso, nuestra provincia no es ajena a estos recursos últimos para asegurar el triunfo, aunque sí son elocuentes de la realidad en la que se "movían" las elecciones de la Restauración. Es, quizá, la compra de votos, el subterfugio más conocido y aireado de esta época, aunque no podemos despreciar la extorsión, la suspensión de alcaldes y concejales o el voto de personas ya fallecidas. Tampoco podemos desdeñar los actos ilegales de constitución de mesas, el recuento de votos o la misma elaboración de las actas electorales. De todos estos actos, otra vez la prensa, dará cumplida cuenta, cuando no estas irregularidades se verán recogidas en las mismas actas de credenciales del Congreso de los Diputados. Sin embargo, como decíamos, no las vamos a encontrar en exceso en la provincia de Ávila, sin duda porque la influencia de los personajes políticos era tal que tan sólo se recurría a ellas en el caso de correr grave peligro los resultados de la elección. De hecho los procedimientos fraudulentos que mencionamos siempre tienen lugar en distritos y elecciones en las que no se asegura claramente el escaño al diputado "de siempre".
del partido, dice que va a la votación por que "mejor prefiere que le arrastren las mulillas que no le echen al corral con los cabestros" (...)"

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Como decíamos, la compra de votos es el recurso más referido, tanto en la prensa como entre los comentaristas de la época, aunque muchas veces es utilizado como descrédito del rival más que como queja hacia estas prácticas:
"(...) Para muestra de la moralidad de las elecciones, allá va un botón. En el distrito de Arévalo ha habido voto que ha costado al candidato veinte duros contantes y sonantes, es decir, sonantes no, porque se pagaron en billetes de banco (...) En Madrigal nos aseguran que a media mañana se pagaban los votos a ocho duros ¿A cómo se pagarían a última hora?" 123
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Otras veces las valoraciones de las corruptelas saltan a la prensa con vagos comentarios 124 , o con poemas satíricos del tipo:
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(...) Para conseguir el triunfo no se ha reparado en medios; llamada de secretarios, compra de pueblos enteros, rotura de papeletas, detenidos y hasta presos (...) (...) Y en cuanto a los diputados por Arévalo y Cebreros pueden igual que el tenorio recitar estos versos: si buenos votos gané, me costaron buenas perras" 125
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Si juzgamos por las cifras citadas, las elecciones debían costar montones de dinero a los futuros diputados. En el mismo periódico, en 1901, las referencias al jornal
El Diario de Ávila, 18-4-1899 El Diario de Ávila, 19-5-1901: "los votos se cotizan ya en pública subasta y la corrupción más espantosa se advierte en todos los distritos de la provincia." 125 El Diario de Ávila, 22-5-1901
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medio de un jornalero le situaba en torno a 1,80 pesetas diarias lo que nos sugiere que la compra de votos fue tan sólo utilizada en momentos muy puntuales, como ya se ha comentado, pues el desembolso hubiera sido muy grande para los candidatos si hubieran recurrido a este método en todas las elecciones. En ocasiones, la venta del voto no se hacía de forma directa a los electores, sino que se recurría a la comunidad, a la localidad en pleno, ofreciendo dinero para la construcción de alguna ermita, puente o infraestructura necesaria para el pueblo 126 . Con todo, no parece que la provincia se acogiera a estas formas de fraude, salvo en casos muy puntuales, a juzgar por las escasas reclamaciones recogidas en las actas electorales, otorgándolas el Congreso de Diputados de insuficiente importancia para anular o repetir una elección. De hecho en el período de estudio, las reclamaciones en las actas no superan el espacio de la anécdota, siendo las citadas elecciones de 1901, quizás las más manipuladas por el efecto del cunerismo, las que recogen más reclamaciones en el escrutinio.
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El resto de los métodos de manipulación electoral tienen en la provincia el eco, otra vez, de la prensa, pero sin acusaciones precisas y con vaguedades del tipo:
"...al parecer ha habido coacciones en algunos pueblos para hacer emitir el voto..." 127
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ACD. Serie Documentación Electoral, 115/5: Cita la protesta del interventor de Sotillo de La Adrada, Miguel Ramírez, "por haber ofrecido dinero para la construcción de una ermita a los electores de Candeleda que votasen a la candidatura ministerial" 127 El Diario de Ávila, 18-4-1899
126

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pero sin entrar con detenimiento, ni citar, siquiera, los lugares dónde se han producido, por quienes y a favor de qué, y mostrando una actitud de sumisión ante los hechos que, a medida que pase el tiempo, se volverá más crítica, sobre todo al analizar el pacto político provincial:
"(...) Ha ocurrido lo de siempre, componendas donde ha sido fácil sacrificar a unos para que salgan otros de rositas, logrando así el más pacífico de los triunfos; y en donde la lucha se ha empeñado, lo que es de cajón en el sufragio universal con tantos esfuerzos conseguido (...) Gracias a que , a fuerza de desprestigiarse el régimen representativo , va a terminar por consumirse lentamente hasta que desaparezca (...)" 128 .
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U

Toda una premonición.

128

El Diario de Ávila, 12-9-1905. El subrayado es mío.

88

5.

LAS ELECCIONES AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS EN ÁVILA.-

89

5.1
1BU

Las convocatorias electorales.-

Las elecciones de 1891. -

La ley electoral de 26 de Junio de 1890 reimplanta el sufragio universal masculino en nuestro país, una vieja aspiración de las fuerzas políticas progresistas, que es recogida por el partido fusionista liberal, liderado por Sagasta. La disolución de las cámaras es firmada por la reina regente el 29 de Diciembre de 1890, convocando nuevas elecciones para el 1de Febrero de 1891. Serán convocadas por el gobierno conservador de Cánovas del Castillo, con la incógnita, más aparente que real, de saber si el comportamiento electoral de los españoles iba, o no, a sufrir variaciones respecto a la etapa del sufragio censitario 129 .
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En la provincia de Ávila, los partidos políticos, mejor, los personajes políticos, reproducen el binomio gobernante en España desde la restauración de la monarquía alfonsina. Fusionistas-liberales y liberal-conservadores, los dos con un marcado carácter centrista, aportarán sus hombres políticos a la lucha electoral, si bien entre los segundos, la provincia se decantará por la facción silvelista, cuyo líder, Francisco Silvela y De le Villeuze, representará al distrito de Piedrahíta-Barco hasta su fallecimiento. Sería éste el elegido por Cánovas para preparar las primeras elecciones del sufragio universal, consiguiendo una mayoría que aseguraba el gobierno al partido conservador.

MOLINS, J.M., “Elecciones y partidos políticos en la provincia de Tarragona, 1890-1936”, 2 vol., Diputación de Tarragona, Tarragona, 1985, pág.29
129

90

Entre las filas fusionistas, y perteneciente a la facción gamacista, se encontraba su sobrino, Francisco Agustín Silvela Casado, hasta su muerte representante al Congreso por el distrito de Arenas-Cebreros. Esta facción difería del líder del partido, Sagasta, en asuntos económicos, en especial en el tema del proteccionismo agrario, y acabará, al cabo de pocos años, integrándose en el partido conservador 130 , por lo que acabamos concluyendo, de nuevo, la poca diferencia, en términos ideológicos, existente en los dos partidos.
F F

El silvelista Alberto Muñoz Morera, en dura pugna con el jefe del partido liberal abulense, Ramón Castillo Soriano, se hará con el distrito de Ávila, mientras que el único auténtico representante de las filas conservadoras canovistas en la provincia, el Marqués de Torrecilla, Andrés Avelino Salabert y Arteaga, derrotó al liberal Jorge Montalvo Vega en el distrito de Arévalo. Los resultados oficiales 131 , en los que no se recoge reclamación alguna por parte de los interventores, arrojan el siguiente cuadro:
F F 7BU

Distrito de Arenas de San Pedro fusionista conservador republicano conservador --------------6.940 votos 129 4 3 1 “ “ “

F. Agustín Silvela Casado E. Pérez de Guzmán “ M. Ruiz Zorrilla F. Romero Robledo J. Buitrago Hernández
130

Sobre el tema del proteccionismo y la configuración del espacio ideológico gamacista, el estudio que hace del mismo VARELA ORTEGA, J. “Los amigos políticos...”, págs. 204-301. 131 AHPAv. Sección Diputación, libro 3019

91

8BU

Distrito de Arévalo conservador fusionista --------------republicano 5.999 votos 3.099 “ 4 “ 1 “

A.A. Salabert y Arteaga Jorge Montalvo y Vega J. Sánchez N. Salmerón Alonso
9BU

Distrito de Ávila silvelista fusionista conservador ---------------gamacista 5.176 votos 4.366 “ 1 “ 1 “ 1 “

A. Muñoz Morera R. Castillo Gª Soriano A.A. Salabert y Arteaga F. Encinar P. Amat
10BU

Distrito de Piedrahíta 8.263 votos 1.408 “ 8 “ 3 “ 1 “

F. Silvela y Delle-Villeuze silvelista A. Sánchez Monje Martínez fusionista J.M. Martín Martín --------------F. Pí y Margall republicano Isidro de la Vega ---------------

Hay que destacar, que estos resultados difieren de los publicados en el Boletín Oficial de la Provincia de Ávila (B.O.P. Av.) el jueves 5 de Febrero de 1891, cuatro días después de celebradas las elecciones. Mientras que en las actas de escrutinio y de proclamación de resultados, se recogen los votos en blanco y el marginal, por testimonial, voto republicano, el B.O.P. tan sólo recoge los votos de los dos candidatos principales, y aún así con errores como en el distrito de Arenas, donde además de confusión en las cifras (6.940 votos en las actas, 7.104 en el B.O.P.), el nombre de un candidato es suplido por la abreviatura
92

“Niembro.”(?). Otro tanto cabe decir del libro de registro del Congreso de los Diputados, donde figuran los votos de los diputados elegidos, y dónde, o bien no se corresponden las cifras (Muñoz Morera, 5.176 votos en actas, 4.366 en el Congreso), o, sencillamente, no figuran (F. Agustín Silvela), sin contar con que ni siquiera se recogen los electores y votantes. Todo hace pensar que estamos ante unas elecciones “escritas” desde el gobierno, a pesar de la actitud que muestra el Ministro de la Gobernación, Silvela, tanto en sus declaraciones institucionales, como en las circulares que remite al gobernador de Ávila 132 . Sea como fuere, la provincia de Ávila se configura como una provincia con claro matiz conservador, enviando al congreso a dos candidatos silvelistas, un conservador y un liberal-gamacista.
F F 2BU

Las elecciones de 1893. -

La escisión silvelista en el partido conservador, ya iniciada en 1891 y confirmada durante todo el año 92, provocará la disolución de las cortes y la nueva convocatoria electoral para el 5 de Marzo de 1893. Presidía, y por tanto, preparaba las elecciones, el partido fusionista liberal, en lo que sería su tercer turno.
B.O.P.Av. 10-7-1890. Extracto de la circular enviada al gobernador A.Martín Quintana por el Mº de la Gobernación F.Silvela: “La mayor alteración en nuestro régimen político es, sin duda alguna, la introducida en el procedimiento electoral; y consituirá desde luego, una de las más preferentes atenciones de V.S. acerca de lo cual deseo me consulte, sometiéndome todas las dudas que surjan, prestando su cooperación a todos los sociales y políticos que la primera aplicación de la reforma reclama, prestándola, en fin, a todas las garantías de verdad y sinceridad...La responsabilidad en las vergüenzas electorales que vienen manchando tan largo y variado período de nuestra historia contemporánea, sería mayor al inaugurarse un régimen nuevo y una alteración fundamental en el voto público...”
132

93

En Ávila el panorama político difiere de las anteriores elecciones. Desaparece el líder natural del silvelismo, retirado momentáneamente de la política, y aparecen los auténticos “hombres fuertes” de la política abulense del nuevo siglo: Pascual Amat, Nicolás Sánchez Albornoz y Ramón Castillo García Soriano. Fusionistas de la facción gamacista, los dos primeros y jefe del partido liberal, el segundo, serán los protagonistas de los continuos pactos para llevarlos al Congreso, en un primer momento, y al Senado, al final de sus carreras políticas. Tanto Sánchez Albornoz como Castillo son oriundos de Ávila, donde tienen casa y bufete de abogados 133 , mientras que Amat, procedente de Yecla, Murcia, es destinado a la Academia de Administración Militar, después de Intendencia. Los tres pertenecerán al partido liberal fusionista hasta la escisión total del grupo gamacista en 1899, de la que tomarán partido los dos primeros, permaneciendo fiel a los ideales liberales Ramón Castillo.
F F

Otro dato importante en estas elecciones, tanto a nivel nacional como provincial, será el intento de los republicanos por conseguir representación en el mayor número posible de distritos 134 , para lo que formarán una coalición electoral con el nombre de Unión Republicana, integrada por los partidos federal, progresista y posibilista . Así parece ser el intento de arrancar el feudo silvelista del distrito de Arenas a su eterno representante, Francisco SilF F

“,págs.5,7 y 9. En ella figura Castillo como colegiado desde 1884, viviendo en la Plaza del Alcázar,24. Sánchez Albornoz lo hace en 1885, con domicilio en la C/Duque de Alba,2. Amat figura como exdecano del mismo, colegiado en 1882 y con domicilio en la C/Tomás Pérez,14, todos en la capital. De los tres, sólo Albornoz no ejercerá en esta fecha. 134 MARTÍNEZ CUADRADO, M. “Elecciones y partidos políticos de España, 1868-1931”, Madrid, 1969, pág.557
133

94

vela, por parte de Paulino González 135 , abogado madrileño sin ninguna vinculación con el distrito.
F F

En efecto, desde “La Andalucía de Ávila”, un periódico local de Arenas de San Pedro, se intenta armonizar una candidatura que haga frente al todopoderoso Fco. Agustín Silvela. El director del periódico, que en el día de su presentación en sociedad se declaró apolítico 136 , hace un llamamiento a los pueblos del distrito, se entiende que a las personas que los dirigen, sus alcaldes o varios de sus concejales, o prohombres locales, para dar una salida a la falta de democracia en la elección. El Sr. Emilio F. de Villegas, exalcalde y exdiputado provincial de Arenas, desde la misma creación del periódico, viene haciendo un llamamiento para desbancar del escaño al Señor Silvela:
F F

"…lo que necesita este distrito son hechos, y en tanto que no se mire de otra forma a los pueblos y se atienda debidamente a los electores; en tanto que no se mejoren las vías de comunicación; en tanto que no haya un representante de verdad, este desdichado pais continuará en el atraso que yace…" 137
F

AHPAv. Secc. Diputación, Libro 3022, Leg.2, Exp.2, el pliego de firmas de electores de Casillas le presenta como miembro de Unión Republicana, soltero, de profesión abogado, vecino de Madrid y poseedor de cédula de novena clase. 136 LA ANDALUCÍA DE ÁVILA, 21-2-1891: "Nuestro periódico no tendrá colorido político ninguno, en primer lugar porque aquí no hay posición, no hay lucha política, y últimamente, por que nos tiene sin cuidado completamente el que ocupe el poder tal o cual partido, puesto que Arenas no disfruta beneficio alguno con unos que con otros. Solamente en algunos pueblos de alrededor, viven en constante lucha; pero es la lucha por la ambición del mando, la lucha por el manejo de fondos, la lucha por intereses propios, la lucha por la venganza, la lucha por la distinción de familias o de clases: no es una verdadera lucha política puesto que la política es un pretesto (sic.); no es una idea fija, un sentimiento de conciencia, una opinión propia" 137 Ibidem, 21-10-1892, al respecto de un viaje a Arenas del Sr. Silvela, al que se le critica por aparecer por el distrito sólo cuando se presume
135

95

Ante la escasez de fuentes documentales que atestigüen la capacidad de movilización política en la provincia, “La Andalucía de Ávila” es un caso único y precioso de enfrentamiento ante los comportamientos caciquiles. Las continuas apelaciones del diario a no dejarse llevar por la influencia y el prestigio del diputado, le lleva a proponer a "una persona independiente de los partidos y con influencia sobre los poderes públicos para defender "nuestros intereses llegando el caso" 138 .
F F

Ya desde el verano anterior, el periódico arremete contra el caciquismo imperante en el distrito, a la vez que pide soluciones al gran problema de aquel tiempo: la incomunicación. Se propone la llegada del ferrocarril, que uniría la capital de España con Arenas y su comarca, para enlazar luego con Cáceres a traves de Candeleda y Oropesa. A su juicio la llegada del mismo difundiría y extendería los productos agrícolas de la comarca a la vez que traería consigo la comunicación con zonas más desarrolladas cultural y económicamente 139 . Un ejemplo claro sería el correo que, desde Ávila, tarda varios días en llegar a la ciudad y al que la administración concede la importancia de ser enviado en caballería para salvar la sierra y sus maltrechas carreteras 140 . Estamos ante un programa electoral dispuesto a la opinión pública a través de un medio de comunicación. Es tal la agitación política del "apolítico" periódico que no dejará pasar, en sus comentarios, ninguna oportunidad para criticar el sistema político y su brazo práctico, el caciquismo:
F F F F

Elecciones es el asunto del día: que puede haber elecciones. 138 Ibidem, 6-1-1893 139 Ibidem., 6-7-1892 140 Ibidem, 21-7-1892

96

¡Qué sufragio! ¿Quién diriía que hay libertad de opiniones? Liberales conservados, conservadores de pega repúblicos del que llega y carlistas variados, todos en su actividad al pobre le ponen coto, y obligan a dar su voto sin saber su voluntad. Si hay alguien quien deba algún favor una peseta o un duro, se le pone en tal apuro que puede oscilar su honor. En esto no se repara, el caso es votos coger, si le llegan luego a ver suelen…volverle la cara. Si Sagasta y Pi Margall se quisieran convencer de que hoy no puede ser el sufragio universal, recorran ciertos partidos en periodos de elecciones, y encontrarán mil razones para quedarse convencidos 141
F

Dejando de lado el dudoso sentido poético del autor de estas letras, las mismas exponen el gran problema que aqueja la política del momento. La coacción, la política puntual en período de elecciones y la despreocupación una vez pasadas. Apelando a esta despreocupación, de Villegas convoca, como antes se comentaba, una reunión con los "representantes del distrito" (seguramente alcaldes, concejales, secretarios de ayuntamiento y otro personal capaz de influir en las localidades) para intentar llegar a un acuerdo que desplace del ruedo político a Silvela.
141

Ibidem. 21-9-1892

97

La reunión es un fracaso, por cuanto tan sólo están representados 5 ó 6 pueblos de un total de 38, y a pesar del escaso número no logran ponerse de acuerdo. El director del periódico, días antes, había propuesto como contrincante de Silvela a Zoilo Pérez, liberal, que ya había desempeñado el cargo de diputado con anterioridad, en 1871, 72 y 81, y que contaba con todos los parabienes por tratarse de un hombre afable, preocupado, honrado y haber nacido en la tierra 142 . Al final, ante la retirada de Pérez se acuerda ofrecer la candidatura a Paulino González. A partir de este momento "La Andalucía de Ávila" volcará todos sus esfuerzos en defender con absoluta claridad la candidatura republicana, más como enfrentamiento hacia Fco. Agustín Silvela que como convencimiento doctrinal. Sin embargo, a pesar de los intentos por quebrantar la solidez de Silvela en el distrito, de incluir a un republicano, en un feudo monárquico, el periódico perdió la partida y desaparecerá poco después, entre los lamentos y las críticas, hacia sus adversarios políticos, del Sr. Emilo F. de Villegas.
F F

En el distrito de Piedrahíta, ante la ausencia temporal del líder del silvelismo, hace su aparición esporádica en el distrito su sobrino Luis Silvela Casado, quien recoge el clientelismo implantado por su tío, planteando una dura lucha al candidato liberal Ramón Castillo. En Arévalo, Amat, también luchará duramente contra el exdiputado demócrata por aquel distrito José Canalejas Casas. Así las cosas los resultados electorales 143 serán los siguientes:
F F

142 143

Ibidem. 21-1-1893 A.H.P.Av. Sección Diputación, Libro 3021

98

11BU

Distrito de Arenas de San Pedro 6.833 votos 1.798 “ 1 “ “

F. A. Silvela Casado fusionista P. González republicano T. Manso --------------T. Martín Sánchez--------------1
12BU

Distrito de Arévalo

P. Amat J. Canalejas A.A. Salabert Pí y Margall

fusionista 4.765 votos lib. demócrata 3.612 “ conservador 485 “ republicano 1 “
13BU

Distrito de Ávila fusionista -----------8.246 votos 27 “

N. Sánchez Albornoz Otros 144
F F 14BU

Distrito de Piedrahíta liberal conservador republicano --------------5.372 votos 4.521 “ 2 “ 1 “

R. Castillo García Soriano Luis Silvela Casado Pí y Margall I. Espinel

Como corresponde al sistema del turno, los liberales ganan las elecciones, aunque en los feudos silvelistas (distritos de Arenas y Piedrahíta) se adivina lucha política, tanto en los resultados como en las reclamaciones que
Se recogen hasta 18 candidatos más, con un voto muy residual, entre todos, 27 votos, lo que puede indicar que al tratarse de un distrito dominado por la ciudad, el voto es más libre, aunque no decisivo como se desprende del resultado obtenido por el triunfador, S.Albornoz.
144

99

constan en las actas electorales 145 , si bien la Junta Central del Censo las considerará de carácter leve, no haciéndolas constar posteriormente, a pesar de las graves acusaciones que en ellas se vierten.
F F

Salvo en el distrito de Arenas, el voto republicano es puramente testimonial, así como el carlista, con un solo voto en el distrito de Ávila. Es muy significativo el dominio del distrito de la capital por el candidato N. Sánchez Albornoz, sin oposición alguna, fruto de los apoyos recogidos en su etapa como diputado provincial, de su prestigio profesional y de su familia, dedicada de antiguo, a la política local y provincial. La aplastante victoria de S. Albornoz, con la casi totalidad de los votos, nos sugiere las maniobras electorales propias del periodo analizado, maniobras que su hijo, el historiador y político Claudio Sánchez Albornoz, no dudaba en relatar, entre crítico y jocoso, en su “Anecdotario político” 146 .
F F 3BU

Las elecciones de 1896.-

Cánovas, en su última campaña electoral, será el encargado de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones para el 12 de Abril de 1896, después de un año de
AHPAv. Secc.Diputación, Libro 3022, Leg.17 SÁNCHEZ ALBORNOZ, C., “Anecdotario político”, ed. Planeta, Barcelona, 1976, págs. 57 y 58. “La mesa de billar está cubierta de muchos montones de duros, cuya plata brilla las todavía tenues luces eléctricas. Advierte su presencia y su asobro su padrino. Se separa del grupo que cuenta y agrupa las monedas. Viene a mí, me besa y me dice: <No te asombres. Acabamos de conseguir en dura lucha que tu padre –era su cuñado y su principal agente electoral- salga diputado contra el deseo del gobierno. En los pueblos, los amigos para festejar el triunfo matan un choto, se comen unos kilos de pastas y se beben unas arrobas de vino. Y hay que pagar eso y otros muchos gastos que la lucha ocasiona. Cuando seas mayor te tocará hacer lo mismo. Lo mismo que hizo tu abuelo y que hace ahora tu padre>”
145 146

100

gestión conservadora, tras la defección liberal, ganadores de las últimas elecciones. Enfrentado abiertamente a Silvela, no dudará en el intervencionismo electoral para privar a los silvelistas de los apoyos que oscurecieran su liderazgo 147 . Sin embargo, y a pesar de estas maniobras, F. Silvela y su corriente conservadora, alcanzará diez actas de diputado, entre ellas la del lider en “su” distrito de Piedrahíta, desapareciendo de escena el lider liberal R. Castillo. El resto de distritos contempla el incumplimiento del turno, dando el escaño a los candidatos liberales-fusionistas de la elección anterior, aunque en lucha con los candidatos conservadores.
F F

Los resultados oficiales 148 son los siguientes:
F F 15BU

Distrito de Arenas de San Pedro fusionista conservador -------------16BU

F.A. Silvela Casado A. de Palma y Luján Otros

5.753 votos 3.591 “ 4 “

Distrito de Arévalo fusionista conservador
17BU

P. Amat A.A. Salabert

5.118 votos 3.169 “

Distrito de Ávila fusionista conservador ---------------5.685 votos 3.875 “ 5 “

N. Sánchez Albornoz S. Rojas Mínguez Otros

147 148

MARTÍNEZ CUADRADO, M. Opus Cit., pág. 588 B.O.P. de Ávila de 22 de Abril, 1896

101

18BU

Distrito de Piedrahíta silvelista --------------9.002 votos 11 “

F. Silvela Delle-Villeuze Otros

Al igual que ocurriera en la elección anterior con el distrito de Ávila, en las de 1896 es el de Piedrahíta el que recoge una abultada victoria de su candidato, F. Silvela. Las cifras oficiales sugieren que no existió confrontación electoral y que son cifras escritas sobre el papel. Sólo así se puede entender que pueblos enteros votasen unánimemente al candidato conservador.
4BU

Las elecciones de 1898.-

Las anteriores Cortes son disueltas en Febrero de 1898, aunque estaban suspendidas desde Junio del año anterior, y son convocadas elecciones para el 27 de Marzo de 1898, bajo un clima de pre-guerra y de presión por la situación en Cuba. El asesinato de Cánovas inducirá a los notables del partido conservador a la unión del mismo bajo la dirección de F. Silvela; el nuevo partido, la Unión Conservadora, que en Piedrahíta, como corresponde a su tradicional silvelismo, tendrá como candidato al nuevo presidente del partido. Son unas elecciones que no se dejarán notar en la vida pública abulense salvo en las pequeñas notas o comentarios de la prensa diaria, por otro lado, no accesible para todo el mundo. Ésta misma recogerá, durante los meses anteriores a la convocatoria, el ambiente de pacto entre fusionistas y silvelistas, ya adoptado en la anterior convocatoria 149 , y que, según la misma, tiene como fin “el bien y la tranquilidad de los electores de los pueblos”. Los
F F

149

EL ECO DE LA VERDAD, 12 de Enero de 1898

102

distritos de Arenas, Ávila y Arévalo repetirán candidatos fusionistas, como corresponde al turno, sin oposición ninguna, si bien en este último, Amat contará con la leve competencia de Ramón M. Nava, candidato conservador, aunque su derrota ya estaba vaticinada, de antemano, por la prensa abulense unos días antes de la elección 150 , al ser el único distrito con oposición real al político fusionista.
F F

El resultado del escrutinio 151 fue el siguiente:
F F 19BU

Distrito de Arenas de San Pedro fusionista
20BU

F.A. Silvela Casado

7.350 votos

Distrito de Arévalo fusionista conservador Distrito de Ávila fusionista 7.713 votos 6.977 votos

P. Amat Ramón M. Nava 856 “
21BU

N. Sánchez Albornoz

22BU

Distrito de Piedrahíta silvelista 9.912 votos

F. Silvela Delle-Villeuze

El desinterés por estas elecciones se refleja en la abstención, analizada en otro capítulo de este trabajo, y la utilización de los resortes caciquiles, sobre todo en el dis150 151

Ibidem, 25 de Marzo de 1898 Ibidem, 1 de Abril de 1898

103

trito de Piedrahíta, con un número desmesurado de sufragios en correspondencia con lo que era habitual en el mismo. También la prensa, los corresponsales destacados para la “contienda electoral”, se hará eco de la escasa motivación de estas elecciones, con los colegios electorales vacíos, en un electorado desmovilizado, y apartado de la política activa 152 , lo que contrasta poderosamente con las cifras oficiales de participación. Es un dato más que reafirma la idea, ya apuntada, de que las elecciones, los resultados, eran continuamente falseadas y sus cifras manipuladas desde el poder.
F F 5BU

Las elecciones de 1899.-

En Octubre de 1898 el grupo gamacista, ochenta y ocho diputados, rompe la mayoría liberal en el Congreso, dinamitando el partido fusionista e iniciando un periodo de disensiones dentro del mismo. Las elecciones se convocan para el 16 de Abril en un ambiente cargado por la pérdida de las últimas colonias y la crítica a los gobiernos que han presidido ésta. Silvela será el encargado de “preparar las elecciones”, que en Ávila incorporan a dos nuevos diputados: Emilio Ortuño y Gabriel Alcázar de Guzmán, Conde de Crescende, ambos silvelistas. Sólo un gamacista, Francisco Agustín Silvela, tendrá representación por la provincia, habitual feudo de los disidentes, mientras que luchará por ella Pascual Amat en su habitual comparecencia en el distrito de Arévalo. El pacto de elecciones anteriores, se configura, en ésta, con silvelistas y gama-

Ibidem, 30 de Marzo de 1898: “En Cebreros puede decirse que no se ha notado el día de ayer, a las tres de la tarde que salí de aquella población estaban completamente desiertos los Colegios, sin que se notara movimiento alguno...”
152

104

cistas, desapareciendo los liberales de la escena política 153 . De nuevo el turno se cumple.
F F

Los nuevos candidatos y luego diputados, Ortuño y Alcázar, entrarán a formar parte de la élite política abulense, desde este momento, hasta el final de sus carreras públicas. Ortuño, emparentado con los Aboín (familia que emparenta con toda la élite política abulense), recogerá en el futuro el distrito de Francisco Agustín Silvela, mientras que Alcázar, emparentado con los Silvela, hará lo propio en el distrito de la capital hasta su muerte en 1907. Se dieron, por tanto, los siguientes resultados 154 , que no coinciden con los publicados por el "Diario de Ávila" el 21 del mes de Abril 155
F F F

23BU

Distrito de Arenas de San Pedro gamacista
24BU

F.A. Silvela Casado

6.990 votos

Distrito de Arévalo silvelista 5.283 votos

E. Ortuño
153

Diario de Ávila, 8-1-1899: "...siguiendo tradición honrosa, nos hallamos de acuerdo silvelistas y gamacistas para reorganizar nuestra administración sobre bases nuevas, delesnables que las ambiciones de unos cuantos, que la conveniencia del momento, que el reparto y aprovechamiento de los destinos y que todo ese artificio con el cual intenta establecerse un cacicato en esta provincia, dirigido y explotado desde Madrid..." 154 A.H.P. Av. Sección Diputación, Libro 3026 155 Diario de Ávila, 21-4-1899: Gabriel del Alcázar: 8.997 votos, Fco. Silvela: 10.707 votos, Fco. Ag. Silvela: 6.967 votos y E. Ortuño: 5.227 votos. Excepto en el caso de Fco. Silvela, en los demás candidatos no coincide el nº de votos con los resultados oficiales.

105

P. Amat
25BU

gamacista Distrito de Ávila silvelista
26BU

3.748

G. del Alcázar

8.787 votos

Distrito de Piedrahíta silvelista 10.707vo-

F. Silvela Delle-Villeuze tos

Sólo el distrito de Arévalo tendrá lucha, en el resto se repiten las abrumadoras cifras, que una vez más nos confirman la inexistencia de los comicios, en las que pueblos enteros, también las secciones de la capital, votan unánimemente al único candidato que se presenta. No obstante, la cerrada pugna en el distrito de Arévalo tuvo como consecuencia que en el acto de escrutinio los partidarios de Amat formularan protestas que se unieron al acta 156 .
F F 6BU

Las elecciones de 1901.-

Serán estas las últimas elecciones de la Regencia de Mª Cristina, convocadas por el gobierno liberal de Sagasta para el 19 de Mayo de 1901. Son, quizás, las elecciones de las que poseemos más información sobre las maniobras caciquiles, al no existir previamente ningún pacto entre los distintos notables y hombres de los partidos políticos abulenses. El partido liberal llega a estas elecciones unido, si exceptuamos la disidencia de Gamazo y sus seguidores, cada vez más próximos al partido conservador, lo que permitirá a Moret, Ministro de Gobernación, la imposición de una mayoría liberal sin problemas aparentes
156

Ibidem.

106

en el caso de Ávila, aunque recurriendo a prácticas, no tanto desconocidas en la provincia, pero sí documentadas, tanto en los expedientes electorales como en los comentaristas políticos del momento. Esta imposición del turno en 1901, no fue obra de maniobras políticas sino de "maniobras electorales" propias del sistema caciquista, como la compra de votos 157 , práctica a la que no es ajena el resto de las elecciones, pero de la que, desgraciadamente, no tenemos referencias documentales sólidas. Es precisamente esta elección, 1901, que a juicio de los observadores contemporáneos 158 fue la más disputada, la que confirma el peso del sistema caciquil, por cuanto al no existir, por distintas razones, una voluntad común para la elección del candidato natural, un pacto entre partidos o figuras locales, entra en juego el mecanismo de los partidos, que no es otro que el del falseamiento del sufragio 159 .
F F F F F F

En efecto, aparecen en escena los candidatos “cuneros”, aquellos que acuden a la provincia para imponer la voluntad del gobierno. Son José de Orueta y Neira, en el distrito de Arenas, e Ildefonso Bermejillo en Arévalo. Sin ninguna vinculación con los distritos, se presentan allí
VEGA ALBERCHE "El Bloque y los bloquistas en Piedrahita-Barco", Ávila, 1910, pág 29: "(el Sr. Bermejillo)…desparramó el dinero a manos llenas, llegando a pagar algún voto a veinte duros y venció de este modo al Sr. Amat. En Arenas, el Sr. Ozueta probó también su espléndida generosidad, pues hubo pueblo que le costó treinta y cinco mil ptas. y consiguió vencer a D. Fco. Agustín Silvela…" 158 Op. Cit. pág. 28. 159 AZCÁRATE, G. "El régimen parlamentario en la práctica", Madrid, 1931, págs. 79-80: "…Cuando las elecciones son más políticas, entonces aparecen en escena los partidos, los cuales, con frecuencia, logran, con argucias y falsedades, lo que debían conseguir tan sólo por el valor de sus ideas y el prestigio de sus hombres, sacrificándolo todo al éxito…"
157

107

donde el partido, en circunstancias especiales, les necesita. En este caso, gastarán grandes fortunas para conseguir el escaño ante, precisamente, los dos antiguos representantes de los distritos citados. Los resultados, según las actas de escrutinio 160 , son los siguientes:
F F 27BU

Distrito de Arenas de San Pedro liberal gamacista 4.834 votos 4.716 “

J. de Orueta y Neira F.A. Silvela Casado
28BU

Distrito de Arévalo liberal gamacista
29BU

Bermejillo P. Amat

5.278 votos 3.705 “

Distrito de Ávila liberal silvelista 5.333 votos 4.331 “

R. Castillo D. del Alcázar
30BU

Distrito de Piedrahíta silvelista liberal 9.828 votos 553 “

F. Silvela Delle-Villeuze Morayta

La disputa del voto es apreciable en las cifras de participación y de tantos por ciento obtenidos por el candidato ganador, aunque hay que analizarlas con precaución al tratarse de resultados manipulados. En efecto, en la elección de 1901, si exceptuamos la de 1907, es la de mayor participación en el distrito de Arenas de San Pedro
160

A.H.P. Av. Sección Diputación, Libro 3027

108

(9.551 votantes de un censo de 11.205), al igual que en el distrito de Arévalo (9.191 votantes por 10.805 electores), y sin embargo, es la convocatoria electoral en la que los candidatos elegidos obtienen menos votos. Así Ozueta consigue el escaño con el 50,61% de los votos y Bermejillo con el 58,78 %, cifras muy bajas si comparamos los mismos distritos en convocatorias anteriores donde se llegan a alcanzar cifras del ¡100%! de los votos emitidos. R. Castillo también obtendrá su escaño por Ávila en dura lucha con el Conde de Crescende, Gabriel de Alcázar y Guzmán, y conservará el suyo, casi por unanimidad el lider conservador F. Silvela.
U

Las elecciones de 1903.-

Convoca las elecciones el partido conservador, silvelistas y gamacistas ahora integrados en el nuevo partido se presentan como un partido unido. Desde Diciembre del año anterior hasta el 26 de Abril, fecha de las elecciones, Silvela, jefe de Gobierno, y Maura, Ministro de Gobernación, dispondrán de cinco largos meses para "preparar" las elecciones bajo el signo de la regeneración política y el "desguaje del caciquismo". En Ávila, este desguaje no parece ser tanto, ya que salen elegidos notables políticos ya conocidos en otras convocatorias electorales sin, prácticamente, lucha política, como refleja el número de votos y la ausencia de rivales políticos. Los republicanos, por otro lado, constituyen la Unión Nacional Republicana obteniendo un significativo, por extraño, número de votos en la provincia.
31BU

Distrito de Arenas de San Pedro conservador 4.716 “
109

F.A. Silvela Casado

32BU

Distrito de Arévalo conservador
33BU

P. Amat

3.705

Distrito de Ávila conservador liberal 4.331 “ 5.333

G. del Alcázar R. Castillo votos
34BU

Distrito de Piedrahíta conservador liberal 9.828 votos 553 “

F. Silvela Delle-Villeuze Morayta

U

Las elecciones de 1905.-

Convocan las elecciones los liberales, llamados al gobierno por el monarca, para el 10 de Septiembre, bajo la presidencia provisional de Montero Ríos. En Ávila, tan sólo el liberal R. Castillo saldrá elegido por el distrito de la capital. Los demás diputados lo serán por el partido conservador, dividido en facciones maurista y robledista, rompiendo así el turno impuesto en el resto del estado. Destaca la presencia de un nuevo diputado, que no abandonará la representación hasta el final de la Restauración. Se trata del hijo de Francisco Silvela, Jorge Silvela Loring, que recogerá el testigo de su padre en el distrito de Piedrahíta. El resto son viejos conocidos: Pascual Amat en Arévalo y F. A. Silvela Casado en Arenas de San Pedro, aunque este último lo hará por última vez.
110

Destacan los votos obtenidos por la Unión Republicana de Nicolás Salmerón en los distintos distritos, indicador de que la presión del ministerio de Gobernación es menor en estas elecciones que en otras. Así las cosas los resultados, publicados en el B.O.P. de Ávila el 16 de Septiembre de 1905, son los siguientes:
35BU

Distrito de Arenas de San Pedro conservador 8.172 votos 247 1 4 1

F.A. Silvela Casado Eugenio Moriones " Jaime Borbón Ramón Hernandez Vidal Eusebio González
36BU

Distrito de Arévalo conservador republicano republicano
37BU

P. Amat E. Menéndez Pallarés Nicolás Salmerón Luis Morote Regino Cabello José Muro

6.156 votos 154 “ 15 7 1 1

Distrito de Ávila liberal conservador republicano republicano 2 1 1
111

R. Castillo G. del Alcázar Nicolás Salmerón Joaquín Costa V. Carrascal José Hernández Rodrigo Soriano

7.052 votos 32 “ 17 2

38BU

Distrito de Piedrahíta conservador republicano republicano carlista 24 2 1 1 1 10.269 76

J. Silvela Loring votos R. Lafarga Crespo “ A. Chapes Tur Nicolás Salmerón R. Nocedal Rodrigo Soriano H. Tames Oña

Salvo en el distrito de Piedrahíta, donde la participación sobre el papel es muy alta, en los demás se produce un elevado índice de abstención, lo que no impide la "fabricación" de holgadas mayorías, aunque empiezan a aparecer votos residuales de republicanos, inéditos en otras elecciones. La ruptura del turno en la provincia es obra del afianzamiento de las posiciones mauristas, que han recogido la fuerza de lo que fuera facción gamacista, a la que pertenecieron, Silvela Casado y Amat.
U

Las elecciones de 1907.-

La división del partido liberal en distintos grupos pondrá en bandeja al partido conservador la posibilidad de volver al poder. Maura vuelve al gobierno en Enero de 1907, convocando elecciones para el 21 de Abril de ese año. Serán las últimas regidas por la ley del Sufragio Universal masculino, la próxima convocatoria, 1910, serán presididas por la nueva ley electoral elaborada por el jefe conservador. El ministerio de Gobernación, a cuyo frente se encuentra La Cierva, reducirá al máximo la oposición, excesivamente residual o inexistente en el caso abulense, e impondrá a los candidatos mauristas.
112

Destaca la incorporación al distrito de Arenas de San Pedro de Emilio Ortuño Berte, antiguo silvelista y posterior representante datista en la provincia, que representará al distrito sin interrupción hasta 1923, en sustitución de F.A. Silvela Casado. Los resultados 161 apuntan el apoyo incondicional de la provincia al autoritarismo maurista, siendo la segunda vez que hay unanimidad en los cuatro distritos abulenses a una misma tendencia política, la primera fue cuatro años antes. El partido liberal, cuyo máximo representante en Ávila, Ramón Castillo pasa al Senado, no sólo no obtiene ningún escaño, sino que ni siquiera consigue un voto mínimamente representativo en la provincia, lo que indica la notable presión del ministro La Cierva para obtener la mayoría y el peso personal de Castillo a la hora de "preparar" las elecciones.
F F 39BU

Distrito de Arenas de San Pedro conservador republicano liberal
40BU

E. Ortuño Berte Nicolás Salmerón S. Moret

9.988 votos 7 “ 1 "

Distrito de Arévalo conservador 8.598 votos

P. Amat

41BU

Distrito de Ávila conservador 10.275 vo-

G. del Alcázar tos
161

B.O.P. de Ávila, 3 y 8 de Mayo de 1907 y A.H.P. Sección Diputación, Libros 3028 y 3029

113

E. Menéndez Pallarés Nicolás Salmerón Alejandro Lerroux
42BU

republicano republicano

6 1 1

Distrito de Piedrahíta conservador republicano 11.440 votos 30 1 1 1 1

J. Silvela Loring E. Menéndez Pallarés M. Morayta J. Olazabal J. Nakens A. García Hernández

No obstante, no serían estas las últimas actuaciones electorales. El distrito de Ávila celebrará elecciones parciales el 14 de Julio de 1907 por fallecimiento de su titular (sin haber acreditado su cargo en el Congreso), Gabriel del Alcázar, representante en Ávila, junto con Sánchez Albornoz, del partido conservador. Al estar este representando al distrito en el Senado, se recurre a la presencia cunera por medio de Salvador Canals, abogado y periodista de clara significación maurista. Se enfrentará al independiente Isidro González Soto, venciendo sin una clara contundencia 162
F

5.2

Análisis de resultados electorales.-

Aunque cualquier análisis electoral en la época de la Restauración debe tomarse con las naturales reservas, de162

B.O.P. Ávila, 18 de Julio de 1907

114

bido al continuo falseamiento de las cifras de participación, votaciones, nº de electores, etc., no por ello debemos dejar de lado las valoraciones que estas arrojan, entre ellas la definición política de la provincia, la respuesta de los distritos electorales, la abstención o la configuración de, lo que podríamos llamar, la clase política abulense sobre la base de la influencia aportada por las distintas elecciones. Un primer análisis de estos resultados apuntan a definir a la provincia de Ávila como netamente conservadora, ya sea a través de la rama canovista, de la facción liberal-gamacista (integrada en 1898 en el partido conservador) o de las filas silvelistas. Así en las nueve elecciones hay una abrumadora mayoría conservadora: 30 candidatos conservadores por 6 liberales. El resto de las fuerzas políticas contemporáneas, integristas o republicanas, se sitúan en un vértice marginal, acudiendo esporádicamente a las elecciones, sin obtener más que un voto "excesivamente" testimonial. Aunque en un primer momento, la provincia abulense se configuró como liberal, seguidora de Sagasta 163 , el deslizamiento de la facción gamacista del partido liberal-fusionista hacia el conservadurismo, en un primer momento, silvelista y en épocas posteriores, que sobrepasan el marco temporal de este trabajo, datista, dan la imagen de una provincia anclada en el ala conservadora. Los liberales permanecerán fieles al partido hasta la desaparición de su líder, en 1905, a partir de la cual se decanta por posiciones albistas, ya en la segunda década del siglo XX.
F F

"La elite parlamentaria abulense", en CARASA, P. "Elites Castellanas de la Restauración", vol. II, pág. 147
163

115

Siguiendo el esquema que Tusell aplica para Andalucía 164 , intentaremos definir los distritos electorales abulenses en función de los resultados obtenidos en cada convocatoria, reduciendo las categorías aportadas por aquel a las siguientes:
F F

A= Elecciones competitivas 165 B= Elecciones donde hay lucha entre partidos del
F

turno C= Elecciones en los que se presentan partidos antidinásticos Así las cosas, el comportamiento electoral de los cuatro distritos abulenses, en las elecciones celebradas desde 1891 a 1907, respondería al siguiente cuadro:

Cuadro nº XI TUSELL, J. Op. Cit. pág. 125 Entendemos por elecciones competitivas aquellas convocatorias electorales en las que hubo lucha efectiva entre los candidatos, es decir, en las que existió un candidato más que los puestos por cubrir y éste candidato obtuvo un nº de votos igual o superior al 5% de los electores.
164

165

116

Comportamiento electoral de los distritos electorales abulenses

1891 1893 1896 1898 1899 1901 1903 1905 1907

Arévalo A B C A B C x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x Arenas x x x

Ávila

Piedr.

A B C A B C X x x x x X x x X x x x x x X x x X x

Observamos que, en un primer momento, los dos distritos más competitivos son Arévalo y Ávila, por ese orden, mientras que el que menor sentido competitivo tiene es el de Piedrahíta-Barco, en un punto intermedio quedaría el de Arenas de San Pedro. Es a partir de las elecciones de 1901 cuando los cuatro distritos tienden a la igualdad y las elecciones se hacen menos competitivas. Otro dato interesante es el que aporta la presencia de partidos fuera del turno, en una primera fase en los primeros años de la implantación del sufragio universal y en una posterior, a partir de 1903. Estos momentos de intervención de los partidos no turnistas (fundamentalmente, los republicanos), se corresponderían con el período de crisis del sistema y de reagrupamiento de las fuerzas republicanas, aunque en Ávila no tiene especial trascendencia. Destaca el distrito de Piedrahíta por la casi total ausencia de lucha en las sucesivas elecciones, ya que desde 1896 desaparece de escena la habitual confrontación en117

tre partidos del turno, para dejar paso a una presencia onmipotente del candidato silvelista, ya sea Fco. Silvela, ya Jorge Silvela Loring. Otro proceso similar se aprecia en el distrito de Arenas de San Pedro, aunque menos fuerte y pronunciado que el anterior, con el candidato-diputado, Fco. Agustín Silvela Casado. Por lo tanto, y volviendo a la clasificación aportada por Tusell, con la consiguiente adaptación a nuestro caso, podemos definir como distritos no competitivos a aquellos en los que el número de elecciones sin lucha no superen las seis ocasiones, poco competitivos a los comprendidos entre 2 y 5, y competitivos en los que no media lucha entre 0 y 2 elecciones. Según esta clasificación los distritos abulenses pueden considerarse no competitivos, en el caso de Arenas y Piedrahíta, y poco competitivos, en el caso de Arévalo y Ávila. Arenas, en 6 elecciones, y Piedrahíta, en siete, Arévalo en 4 y Ávila en 5 elecciones, arrojan unos resultados claros para definir el conjunto de la provincia como poco competitiva en materia electoral, a lo que no es ajena, como hemos visto, la presencia en los distritos de la familia Silvela. El grado de docilidad de los distritos electorales es otro dato a tener en cuenta para entender la realidad electoral abulense. Entendemos por docilidad la capacidad de los distritos para reproducir en diputados los deseos del gobierno que convoca las elecciones. Así si la filiación del diputado elegido fue idéntica a la del gobierno (en nuestro caso en más de 6 elecciones) hablaremos de distritos muy dóciles, si el número de ocasiones está comprendido entre 3 y 6, de dóciles, y si sólo responde a las pretensiones del gobierno 1 ó 2 veces, de menos dóciles. En el siguiente cuadro se relacionan las elecciones en la provincia, atendiendo a los resultados obtenidos en rela118

ción con los partidos convocantes de las elecciones, de esta manera inferiremos el grado de docilidad de los distritos. Como se aprecia en el cuadro, los distritos más dóciles son los de Arévalo y Ávila con 7 y 8 convocatorias ganadas por los miembros adscritos al partido convocante de las elecciones. Sin embargo, Arenas y Piedrahíta, con 5 y 6 convocatorias coincidentes, serán los distritos "menos dóciles", derivada de la presencia de la familia Silvela, auténtica propietarias de los mismos, en el sentido de que ni siquiera la fuerza del gobierno logra desposeerles de los mismos. Además, en el caso de Arenas, Fco. Agustín Silvela esta posesión se pone de manifiesto porde su pertenencia al partido liberal-fusionista, en un primer momento, y al conservador después de la separación del mismo de la facción gamacista. Del mismo modo podemos considerar el grado de cumplimiento del turno. Siguiendo el cuadro anterior, distinguimos que el turno se cumple escrupulosamente, siguiendo el péndulo conservador-liberal, excepto en los años 1896 y 1905 en los que el partido convocante no logra reproducir el pacto entre partidos en la provincia de Ávila gracias a las distintas defecciones en los partidos dinásticos.

119

Cuadro nº XII Relación entre los partidos ganadores en los distritos y los partidos convocantes de las distintas elecciones Partido del candidato elegido Partido convocante Conservador Liberal Conservador Liberal Conservador Liberal Conservador Liberal Conservador Año 1891 1893 1896 1898 1899 1901 1903 1905 1907 Arenas Liberal Liberal Liberal Liberal Liberal 166 Liberal Conservador Conservador Conservador
F F

Arévalo Conservador Liberal Liberal Liberal Conservador Liberal Conservador Conservador Conservador

Ávila Conservador Liberal Liberal Liberal Conservador Liberal Conservador Liberal Conservador

Piedrahíta Conservador Liberal Conservador Conservador Conservador Conservador Conservador Conservador Conservador

En este momento se produce la defección de las filas liberales-fusionistas del grupo gamacista, que pasará en Ávila al partido conservador.
166

La abstención en los comicios, aún tratándose de elecciones falseadas de antemano, es indicativa, o podría serlo, del apoyo recogido por los notables en cada convocatoria. El cuadro nº recoge la abstención media de la provincia en cada elección, y aunque se aprecian participaciones "normales" en todas las convocatorias, las elecciones con mayor abstención se sitúan en 1898, 1903 y 1905. Por distritos, la abstención es más significativa, en el cuadro nº se recoge esta abstención más localizada, aunque salvo en el distrito de Piedrahíta, feudo de Fco. Silvela, en los demás las fluctuaciones de participación son importantes, dándose el caso de abstenciones próximas al 45 % en alguna convocatoria y cayendo al 25% en la siguiente (en el caso de Arenas de San Pedro). ¿Significan algo este baile de cifras? Creemos que no, porque aunque en un principio pueda parecer que aumenta el grado de movilización del electorado, reflejándolo en una abstención de "castigo", la no afluencia en las urnas puede tener otra lectura, que no es sino la de que en ese distrito se ha logrado el pacto político, el compromiso del apoyo a costa de no participar en el proceso electoral, y por tanto de la abstención.
Cuadro nº XIII Abstención provincial

Elección 1891 1893 1896 1898 1899 1901 1903 1905

% Abstención 22,26 23,37 30,11 23,63 17,94 31,51 34,08

1907

20,13

122

Cuadro nº XIV Abstención por distritos electorales 1893 Arenas 20,89 Arévalo 14,61 16,19 Ávila 21,00 31,38 Piedrahíta 21,84 20,58 1891 1896 16,02 22,29 25,71 29,46 1898 41,58 26,50 31,50 20,88 1899 37,91 16,23 23,77 16,63 1901 14,76 14,94 22,01 20,05 1903 44,70 35,83 30,85 14,67 1905 25,98 43,71 43,13 23,50 1907 18,63 23,95 22,13 15,82

El apoyo que recogen los candidatos es, quizá, el dato que más luz arroja a la vista de tantas cifras porcentuales. Cuándo hay lucha entre partidos ésta se verá reflejada en los votos obtenidos por cada candidato, por el contrario, cuando el pacto se consuma, y lo es en muchas ocasiones como veremos (ver Anexo V), las cifras se disparan hasta alcanzar el ¡100% de los votos! Es el caso del distrito de Piedrahíta, en el que el candidato Fco. Silvela recoge más del 99% de los votos en cinco ocasiones, de las seis veces que se presenta por el distrito. Lo mismo podríamos decir del distrito de Ávila, que salvo en 1896 y 1901, su candidato ganador lo hace con más del 99% de los votos. Hasta las elecciones de 1903, salvo en los distritos indicados, podemos inferir que hay lucha en la mayoría de los distritos electorales (salvo casos coyunturales), pero es a partir de esta fecha cuando los candidatos deben su escaño al pacto político provincial, ya que a partir de entonces, salen elegidos con el 97 - 99 % de los votos. Esta tendencia, de clara adulteración del voto, se verá aumentada con la nueva ley electoral y su famoso artículo 29. Las cifras utilizadas corresponden a los resultados electorales aportados por el B.O.P., las actas de escrutinio y la prensa local, datos que no siempre se corresponden con los manejados en el Archivo del Congreso de los Diputados, en el que se producen variaciones un tanto curiosas, cuando no la total ausencia de las mismas, como en el caso de la elección de 1891 167 . Es un dato más que nos sugiere las maneras de hacer las elecciones en el sistema
F F

ACD. Serie Documentación Electoral, legajo 105/5: en esta documentación, al contrario que en el resto de los distritos, no constan los votos obtenidos por el candidato Fco. Agustín Silvela en el distrito de Arenas de San Pedro. En el anexo VI se recogen esta disparidad en los datos, comparando los obtenidos en el Congreso de los Diputados y las otras fuentes consultadas.
167

político de la Restauración, siempre sujetas a la manipulación de los datos. Respecto a los diputados elegidos y el número de actas obtenidas, el siguiente cuadro puede servir de base para el conocimiento de quién era quién en la provincia y su influencia política en la misma:
Cuadro nº XV Nº de actas recogidas por cada diputado

Candidatos Fco. Agustín Silvela Casado Fco. Silvella y de le Villeuze Pascual Amat Nicolás Sánchez Albornoz Ramón Castillo Gabriel del Alcázar y Guzmán Emilio Ortuño Berte Jorge Silvela Loring Marqués de Torrecilla Alberto Muñoz Morera José de Orueta Ildefonso L. Bermejillo Salvador Canals y Vilaró

Actas recogidas 7 6 6 3 3 3 2 2 1 1 1 1 1

La información que nos suministra la tabla no admite más comentario que el que se deriva de las influencias de estos diputados en sus distritos. A pesar del turno impuesto desde el gobierno, los Silvela, en Arenas de San Pedro y en Piedrahíta, impondrán su predominio, que se verá recogido, posteriormente, por Ortuño y Jorge Silvela, respectivamente. El resto de actas cuentan también con
125

candidatos que se harán con su propio distrito, es el caso de Amat en Arévalo o Sánchez Albornoz en Ávila 168 , corroborando, una vez más, los tintes personalistas de la política restauracionista. Como no podía ser menos, los diputados con menos actas en su poder se corresponden con aquellos que acuden a la provincia como cuneros (Orueta, Bermejillo y Canals), o a los que coyunturalmente la representan (Torrecilla o Muñoz Morera).
F F

5.3

Los diputados.-

Ya se ha comentado el dominio de los Silvela en los distritos de Arenas y Piedrahíta. Es curioso comprobar que la familia Silvela desempeña la representación por los distritos de Arenas de San Pedro y Piedrahíta desde 1871 169 y 1869, respectivamente, y que repite la misma hasta la desaparición del régimen, convirtiéndolo en un distrito propio, auténtico feudo electoral silvelista. En el distrito de Arévalo la figura de Pascual Amat cubre un amplio período electoral, salvo en 1899 y 1901, que llegará hasta 1921, en el Congreso, y a 1923 en el Senado.
F F

También se puede considerar como estable la representación del candidato conservador, y anteriormente fusionista, Nicolás Sánchez Albornoz, elegido por el distrito
Su paso al Senado limitó la tendencia a constituir el distrito abulense como propio, tendencia demostrada en las elecciones de 1893, 1896 y 1898. 169 AHPA, Diputación, lib. 3019, leg.1., exp.5. En éste se recoge Certificado del Archivero Bibliotecario del Senado, dando fe de que D. Manuel Silvela ha desempeñado el cargo de senador durante las cortes de 1871,1876,1879 y 1881. Este certificado era necesario para la designación de los interventores en las mesas electorales como condición para la presentación de candidaturas, tal y como lo recoge la Ley Electoral del Sufragio Universal de 26 de Junio de 1890, en su artículo 37.
168

126

electoral de Ávila, aunque su paso al Senado no nos deja ver la profundidad de esta afirmación. En el momento de abandonar aquel vuelve a ser elegido diputado por el mismo distrito (1914). No menos estable será el establecimiento de Ortuño Berte en Arenas de San Pedro, en sustitución de Fco. Agustín Silvela, con el que le unen vínculos familiares, y de quien, a buen seguro, recogerá su clientela política. En cuanto al origen profesional de los candidatos, podemos afirmar que la mayoría son de profesión abogado, lo que no hace sino reforzar el peso del derecho en la política de la Restauración, señalando el papel predominante de los abogados en el sistema 170 . No hay que olvidar que la abogacía era en aquel momento fuente de influencia en una población necesitada de la mediación de estos profesionales entre una administración muy alejada, por ajena, y el resto de la ciudadanía. De los trece diputados abulenses entre 1891 y 1907, ocho fueron abogados o ejercieron la abogacía (los Silvela, Sánchez Albornoz, A.Avelino Salabert, José de Orueta, Pascual Amat y Ramón Castillo), el resto fueron, propietarios (Alberto Muñoz Morera y Gabriel del Alcázar), ingenieros (Emilio Ortuño), militares (Pascual Amat), médicos (Bermejillo) o periodistas (Salvador Canals).
F F

La relevancia económica es otro de los factores comunes a todos los candidatos, que no podía ser de otra forma al no estar retribuido el cargo de Diputado en Cortes 171 . Nota importante es que los diputados nacidos o vinculados a la provincia (Marqués de Torrecilla, Francisco Silvela, Nicolás Sánchez Albornoz, Muñoz Morera, Ramón
F F

JUTGLAR, A. : “Ideologías…” Op. Cit. La Ley Electoral del Sufragio Universal, en su artículo 8º, dice : “El cargo de Diputado a Cortes es gratuito y voluntario”
170 171

127

Castillo, Gabriel del Alcázar) pertenecen a familias que, en su día, adquirieron bienes procedentes de las desamortizaciones 172 , por lo que sería relativamente fácil inferir que sus orígenes están en la burguesía detentora del poder económico 173 de mediados del siglo XIX. Desmarcándose de esta afirmación nos encontramos los casos de diputados vinculados a la vieja nobleza, como es el caso de Gabriel del Alcázar y Guzmán, Conde de Crescente, y Andrés Avelino Salabert y Arteaga, Marqués de Torrecilla 174 , ambos propietarios de grandes extensiones de tierra y principales contribuyentes, y los dos descendientes de grandes familias de propietarios rurales.
F F F F F F

Salvo excepciones, estas familias van a perpetuarse en el dominio económico y social, principalmente en la capital y su distrito rural, a través de sucesivas uniones matrimoniales (ver anexo IX), emparentándose entre sí y extendiendo sus vínculos familiares a otras escenas políticas, como el Ayuntamiento y la Diputación, configurando una verdadera elite política y social, de carácter provincial, hasta el final de la Restauración 175 . Es esta, quizá, una de las características más importantes de los diputados abulenses: la tendencia a extender los vínculos familiares más allá de las relaciones domésticas, como no podía ser menos en una sociedad política en la que disponer
F F

RUIZ-AYUCAR ZURDO, I. El proceso desamortizador en la Provincia de Ávila, Ávila, 1990, 2 vol. 173 RUIZ.AYUCAR ZURDO, I. : “El proceso…” Op. Cit. Pág. 129. 174 Los dos diputados provienen de familias ennoblecidas en los siglos XVII y XVIII y son grandes de España. 175 CARASA, P. (Director) : "Élites Castellanas de la Restauración", 2 vol. Valladolid, 1997, págs. 127-174. Por otro lado, la Dictadura de Primo de Rivera y la IIª República no contempla el paso de ninguna familia de las citadas en la política provincial, desapareciendo del mapa político, con la única excepción del hijo de Sánchez Albornoz, el historiador Claudio Sánchez Albornoz, diputado en todas las legislaturas republicanas.
172

128

de una buena red de relaciones era poco menos que imprescindible para desarrollar la influencia personalista sobre las distintas instituciones y organismos administrativos 176 .
F F

Así, las familias de Gabriel del Alcázar, Silvela, Sánchez Albornoz y Ortuño acabaron emparentadas por la sucesión de uniones matrimoniales, a la que no fue ajena la familia Aboín 177 , auténtico "motor" de estos enlaces a través de un buen número de sus descendientes que llegaron a relacionar a toda la elite política entre sí, elite no sólo provincial, como en el caso de los diputados que nos ocupan, sino también local, con otros personajes políticos dedicados a la carrera del meritaje público en la Diputación Provincial y en el Ayuntamiento de la capital.
F F

En cuanto a las provincias de origen de los diputados abulenses, hemos constatado la poca influencia "cunera" de los mismos, ya que a lo largo del periodo de estudio, tan sólo tres diputados acudieron a la provincia con
PRO RUIZ,J. " Las élites de la España liberal: clases y redes en la definición del espacio social (1808-1931)", Historia Social, nº21, págs. 47-69. Del mismo modo que la influencia dada por formar parte de una misma familia, la importancia de la sociabilidad de esta elite es manifiesta: "la pertenencia a clubes, casinos y círculos y la asistencia a bailes y fiestas, son el medio para "tejer vínculos y redes sociales que, a la larga, acabarán produciendo una identificación de clase" (pág.69) 177 La familia Aboín tiene su orígen a principios del siglo XIX en el que poco a poco va desarrollando una pequeña actividad comercial a la que se une, posteriormente, la compra en desamortización de numerosas propiedades, entre las que destaca la Dehesa de San Simones y Montefrío. Su estrategia de uniones matrimoniales le emparentó con todas las familias políticas abulenses (Ortuño, Sánchez Albornoz, Silvela y Crescente). En el ámbito local, la familia también desarrolló una carrera política notable, tanto en la Diputación Provincial como en el Ayuntamiento de Ávila, aspecto todavía poco estudiado.
176

129

tal condición (Bermejillo, Orueta y Canals), el resto son personajes muy vinculados a la provincia por conexiones familiares (Silvela, Conde de Cescente, Marqués de Torrecilla), destinados en la misma en sus respectivas profesiones (Amat, Ortuño) o nacidos en Ávila o totalmente arraigados en la misma (Sánchez Albornoz, Castillo). Salvo en el caso de los cuneros, ocasionalmente venidos a la lucha electoral, el resto permanecerá en la provincia hasta el final de sus vidas políticas, pero en todos se aprecia una especial vinculación con Madrid, en la que la mayoría dispone de vivienda o residencia más o menos estable 178 , cuando no de despacho para sus negocios o trabajos privados.
F F

Aunque, someramente, y a lo largo de este estudio, hemos ido conociendo a los distintos personajes, personal político provincial, no está de más que, en una breve biografía, nos acerquemos a los diputados abulenses advirtiendo aquellos aspectos no citados previamente a lo largo de este trabajo: Francisco Agustín Silvela Casado: (1860-) Abogado y jurista, fue diputado a Cortes por el distrito de Arenas de San Pedro en los años de 1884, 1886, 1891, 1896, 1898, 1903 y 1905, lo que da idea de su arraigo en el distrito, por el que trabajó desde su escaño en Madrid. Obtuvo al final de su vida el Marquesado de Santa Mª de Silvela y el escaño de senador vitalicio desde 1907. Relacionado familiarmente con el jefe de la facción silvelista del partido conservador, hasta su paso en el mismo figuró en las filas gamacistas del partido liberal fusionista. Francisco Silvela y de le Villeuze (1843-1905): Doctorado en Derecho, accedió al Congreso por vez pri178

ACD Serie Documentación Electoral, legajos 105-121/5

130

mera en 1869; en la restauración representó al distrito de Piedrahíta-Barco de Ávila en los años 1876, 1879, 1881, 1884, 1886, 1891, 1896, 1898, 1899, 1901 y 1903. Su carrera política sólo se detuvo con su muerte, heredando su distrito su hijo Jorge hasta el final de la Restauración. Ministro en varias ocasiones y Presidente del Consejo de Ministros, su enfrentamiento a Cánovas del Castillo marcó el comienzo de un estilo regeneracionista dentro del partido conservador. Pascual Amat y Esteve (1856-1928): Abogado y militar, aparece en la política abulense en 1893 y no la abandonará hasta el final del régimen, aunque simultaneando sus apariciones en el Congreso y en el Senado. Profesor de la Escuela de Administración Militar de Ávila, alcanzó los honores políticos de Subsecretario de Gracia y Justicia y Ministro del mismo ramo y Comisario de Guerra. Perteneciente a la rama gamacista del partido liberal fusionista, se integró en el partido conservador en el ala maurista. Nicolás Sánchez Albornoz y Hurtado (1862-¿? ): Abogado, con vinculaciones familiares en el ayuntamiento de Ávila y la Diputación Provincial, de la que fue diputado. Miembro destacado del partido liberal fusionista en su rama gamacista antes de ingresar en el partido conservador. Su vida política transcurrió tanto en el Congreso como en el Senado, obteniendo el título de senador vitalicio al final de su vida política. Ramón Castillo y García Soriano (¿1863?-1924): Abogado perteneciente a la Academia de Jurisprudencia. Jefe del partido liberal fusionista en Ávila, permanece fiel a la jefatura de Sagasta ante la fractura gamacista. Al igual que los otros diputados abulenses, su familia compra en
131

desamortización y tiene ramificaciones familiares en el ayuntamiento de la capital y en la Diputación Provincial, de la que es letrado, adquiriendo un gran prestigio provincial. Del mismo modo que Amat y Sánchez Albornoz, su vida política tiene lugar en el Senado y en el Congreso, aunque es en este último lugar donde realiza su mayor carrera política. De los diputados oriundos de la provincia es el único al que no hemos encontrado relación familiar con el resto. Gabriel del Alcázar y Guzmán, Conde de Crescente (1861-1907): sin profesión conocida, gran propietario rústico y urbano, perteneciente a una familia de la nobleza abulense (marquesado de Peñafuerte), se emparentó con los Silvela al casar a su hija con un hijo de Manuel Silvela Casado (hermano del diputado por Arenas, Fco. Agustín), con lo que a su origen aristocrático y económico, unió así la categoría social de estar emparentado con la elite local. Diputado en tres ocasiones, siempre representando al partido conservador, en su ala silvelista. Emilio Ortuño Berte (1862-1936): Ingeniero civil, funcionario público y catedrático de la Escuela de Ingenieros de caminos, afincado en Ávila por razones de trabajo, se casó con una hija de la familia Aboín, lo que le emparentó directamente con Silvela, al que siguió políticamente hasta su integración en el partido conservador. Con Maura fue subsecretario de la Presidencia y más tarde Director General de Correos, cargo al que se le deben la modernización de los servicios postales: creación del montepío de carteros, creación de la Caja Postal, difusión del correo por ferrocarril, creación del servicio de paquetería postal y construcción de las casas correo, entre ellas la de Madrid.
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Jorge Silvela Loring (1881-1936): Hijo de Fco. Silvela y Amalia Loring, y por tanto vinculado a una de las principales familias políticas del momento y unido, por su madre, a los círculos industriales, en los que desempeñó cargos en los consejos de administración de importantes compañías industriales. Desde la muerte de su padre, en 1905, representó al distrito de Piedrahíta hasta la desaparición del régimen en 1923. Desempeñó altos cargos en la Presidencia del Gobierno y del Ministerio de Instrucción Pública (subsecretario en ambos) y fue Director General de Correos y Telégrafos. Marqués de Torrecilla (1864-1925): amigo del rey Alfonso XIII, con el que participó en varios negocios y sirviente del mismo, desempeñó los cargos de Jefe Superior de palacio y Mayordomo Real. Terrateniente en la provincia, fue designado senador por derecho propio en 1914. Alberto Muñoz Morera (¿?-1927): Representante por excelencia de la burguesía abulense enriquecida con la desamortización, sus vínculos familiares alcanzan la administración local (diputación, ayuntamiento) y la élite política de las familias abulenses, emparentándose con los Silvela, y por tanto, con el resto del personal político. José de Orueta (1815-¿?): industrial vasco, arquetipo del candidato "cunero", fue elegido por el distrito de Arenas en 1901 representando al partido liberal. Hombre acaudalado, fue gerente de la Sociedad de Construcciones Metálicas y vocal de la Junta de Aranceles y Valoraciones. Sus posteriores representaciones políticas las llevó a cabo en Tolosa (Guipúzcoa) en 1905 y 1914, alejándose por completo de la política abulense.

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Ildefonso Luis Bermejillo y Martínez Negrete (¿?-¿?): concuñado del diputado liberal por Guadalajara, Conde de Romanones, y por tanto dotado de aptitudes para el "cunerismo", copartícipe con el rey en inversiones un tanto extravagantes en Méjico, representó a la provincia en 1901 y posteriormente a Huesca y Burgos. Con el título de marqués de Mohernando, fue distinguido con altas condecoraciones nobiliarias, entre ellas la de Mayordomo de su Majestad. Salvador Canals y Vilaró (1867-¿?): Auténtico comodín del partido conservador para solucionar los problemas electorales, Canals, representó a distritos de las provincias de Tarragona, Alicante, Lérida, Valencia y Ávila. Su actividad como periodista en "Nuestro Tiempo", "El Heraldo", "El Nacional", "El Español", "España" y "La Época", le reportaron la confianza de Maura en sus gobiernos, desempeñando el cargo de Subsecretario de la Presidencia. 5.4 Las relaciones de poder en el marco local y provincial.-

La constante manipulación electoral que hemos venido refiriendo durante todo nuestro estudio, no hubiera sido posible sin el conformismo y la implicación de los notables locales y provinciales, verdaderos artífices del pacto político que posibilitaba tal práctica, y que como hemos visto, estaban enraizados en la estructura de los partidos políticos abulenses.

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Jueces municipales, secretarios de ayuntamiento 179 , funcionarios y administración en general constituían las fuerzas de las que se nutría el caciquismo en los pueblos y pequeñas localidades abulenses. Estos personajes debían sus puestos a los políticos, que habiéndoles nombrado para sus puestos, reclutaban, así, a un buen número de incondicionales para su causa, que no era otra que mantenerse en el poder. Estos "notables" estaban en contacto constante con los campesinos (no olvidemos la gran masa de población abulense dedicada a las actividades agrarias) y, por tanto, en disposición de influir sobre ellos.
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Este "amiguismo" también nos lo encontramos en la Diputación Provincial, institución en la que la influencia, el "conocer a alguien", podía ser sinónimo de construcción de carreteras, puentes u otras infraestructuras tan necesarias en la provincia. La entidad provincial, se convirtió, de esta forma, en una de las principales vías de reclutamiento de clientela, caso no extraño ya que la Diputación incluía en sus funciones el empleo en sus oficinas y todos los servicios complementarios (construcción de caminos vecinales, imprenta y beneficencia, por ejemplo, lo que podía proporcionar un empleo, desde secretarios a obreros), así como el sostenimiento del hospital provincial y la inclusa, y la no menos importante Comisión de Reclutamiento, que revisaba las exclusiones del servicio militar.

Los secretarios de ayuntamiento eran la pieza básica de la maquinaria administrativa en el ámbito local. Toda la administración local pasaba por sus manos, y en lo que concierne al proceso electoral, era el encargado de renovar y custodiar las listas electorales y secretario de la Junta Municipal del Censo.
179

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La importancia de la Diputación Provincial 180 en la configuración de la geografía caciquil abulense, y el conocimiento de su personal político, son claves para desarrollar el entramado de favores y clientelas que existieron en el Ávila de finales de siglo y comienzos del XX. Su estudio, el origen y evolución de esta elite provincial, se considera necesario para desentrañar las verdaderas armas del caciquismo en la provincia, pues no hay que olvidar que su Comisión Provincial, su principal arma política, asesoraba al gobernador civil, principal valedor de la política nacional en las provincial. La línea de investigación, en este campo, queda así abierta para futuros estudios y proyectos de trabajo.
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De una forma análoga, una institución de origen medieval como el Asocio de la Extinguida Universidad y Tierra de Ávila, poseedor y administrador de grandes propiedades de tierra fértil, monte y prados de ganadería en el sudoeste provincial, utilizó sus recursos a la hora de preparar las elecciones, y no está quitado, como en el caso anterior, que empleara sus posesiones para establecer redes clientelares en los numerosos pueblos de su influencia directa 181 . La nómina del personal político del Asocio abulense es otra de las claves para entender, tanto las relaciones de poder en la provincia, como las clientelas y el consiguiente caciquismo desarrollado en la misma; es, o podría ser, por tanto, como la representación política en la Diputación Provincial, otro tema de estudio para futuras
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La historiografía sobre el caciquismo ha dado mucha importancia a las diputaciones provinciales como lugares de iniciación a la vida política, baste, por ejemplo TUSELL, J. "Oligarquía y caciquismo en Andalucía", pág. 334 181 Ya hemos visto como el Asocio utilizó la coacción frente a los ganaderos de El Tiemblo para que votasen al candidato gubernamental en las elecciones de 1899.
180

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investigaciones, consideración extensible al estudio de la política local en cada pueblo o localidad. En los pueblos grandes, cabezas de partido o de distrito, y por supuesto en la capital, Ávila, estos notables configuraron un grupo social que daba un carácter diferente a las relaciones sociales 182 , y por ende a las políticas. Unidos por lazos familiares, la mayoría de ellos, destacaban sobre el resto de la comunidad por el acceso a la propiedad, el ejercicio de su profesión o el desempeño de cargos públicos de especial relevancia. Incluso en la vida cotidiana estos pequeños/medios burgueses desarrollaron espacios comunes donde se desenvolvían a diario, aspecto en el que ha dejado huella, tanto la arquitectura civil como la funeraria 183 .
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Insistimos: sólo el conocimiento de estos personajes podrá darnos a entender la estructuración del caciquismo y sus redes clientelares, y por tanto, la organización de la sociedad que nos permita conocer las actitudes de dominio, por una parte, y/o de sumisión, por otra, de la población abulense. Queda, por consiguiente, abierta una línea de acción investigadora para el futuro.
MORENO LUZÓN, J. "Romanones..." Op. Cit. pág. 169. La afirmación de Luzón para Guadalajara puede ser extensible para el caso abulense tanto por la configuración de ambas provincias, netamente rurales, como por su estructura social y económica, como tal así se ha tomado. 183 Es curioso comprobar en el cementerio de Ávila, la distribución de los modestos, y en algunos casos, grandes, mausoleos, de la burguesía local, ubicados en el mismo espacio y coordenadas del campo santo. Otro tanto podemos decir de las escasas edificaciones de fin de siglo que se conservan en la capital, siguiendo sus huellas encontramos el espacio natural donde se desenvolvía este grupo social. Es interesante, a este respecto, la descripción de las ciudades castellanas y la forma de vida burguesa en las mismas que realiza VARELA ORTEGA, J. en "Los amigos políticos...", págs. 216-229.
182

137

6.

CONCLUSIONES.-

138

Hemos visto como estaba estructurada la provincia abulense. La composición de una sociedad marcadamente rural en la que las influencias de los notables locales incidían, de forma muy trascendente, en las relaciones cotidianas de la población, y de forma marcadamente substancial, en las elecciones al Congreso de los Diputados. Hemos encontrado las razones de esta influencia de los notables en el resto de la población en un exceso de localismo. En efecto, el analfabetismo, aunque no tan pronunciado como en otras regiones y provincias españolas, el alejamiento de la administración de unos ciudadanos escasamente formados en el estado centralista, el difícil acceso, (aumentado por la configuración orográfica provincial), de sus numerosos núcleos rurales a través de viejas y complicadas carreteras locales, y la escasa influencia de la prensa en unas localidades desprovistas de la más mínima información que sobrepasara lo estrictamente local, propiciaron actitudes localistas a las que acompañaron, durante muchos años, la influencia de una iglesia católica, en la que las ideas integristas o ultraconservadoras marcaron las actitudes de sometimiento de la población abulense. De esta situación de dependencia social, cultural y económica, se aprovecharon los políticos profesionales, reunidos en torno a elites y a partidos políticos conformados con ingredientes acentuadamente personalistas, que con un marcado componente familiar, y relacionadas a través de vínculos políticos y económicos, dispondrán de todos los resortes para configurar unas elecciones a su medida en cada convocatoria electoral y por tanto para instalar políticamente a la provincia en el ámbito netamente conservador.

139

El análisis de los distritos electorales y de los diputados a Cortes nos ha llevado al conocimiento de la influencia y dominio que cada uno de ellos disponía en el distrito. A través del estudio del origen geográfico, la profesión de los diputados y el prestigio social derivado de la misma, además de sus relaciones con la elite económica abulense, nos ha ayudado a conocer la configuración de esta auténtica elite política abulense, concluyendo el carácter autóctono de la misma, salvo en los casos, muy puntuales, de cunerismo. Hemos visto que la práctica electoral abulense estuvo supeditada a la inexistencia de partidos políticos modernos en la provincia, que los métodos electorales utilizados por la reunión de estos personajes políticos desplegaron todo un catálogo de medios de fraude, el principal de ellos, el pacto político, método de afianzamiento de su poder provincial, por un lado, y de apuntalamiento en la configuración del estado restauracionista, por otro. De todo esto hemos interpretado el escaso avance de la dinámica política abulense hacia la modernización, al vetar, por omisión, al resto de la sociedad de la participación efectiva en los procesos electorales. Por último, hemos avanzado las líneas de investigación que, en un futuro, que deseamos no muy lejano, puedan aportar más conocimientos a la práctica política de la Restauración en Ávila, esto es, el estudio de la Diputación y el Asocio abulenses, como lugares de influencia y clientelismo, y la imprescindible exploración del personal político, que constituía el principal soporte clientelar de la práctica caciquil. No hay que dejar de lado, a este respecto, el indispensable estudio de las entidades locales (ayuntamientos) y sus relaciones con los políticos provinciales.
140

7.

ANEXOS.-

141

Anexo I. Mapa de la provincia dividido en distritos electorales. (Elaboración propia)

142

Anexo II: Localidades abulenses pertenecientes a un Partido Judicial y adscritas al Distrito Electoral correspondiente.Partido Judicial de… Aveinte Ávila Berlanas, Las Ávila Blascoeles Ávila Bravos Ávila Cardeñosa Ávila Gotarrendura Ávila Maello Ávila Mingorría Ávila Monsalupe Ávila Muñogrande Ávila Oso, El Ávila Peñalba Ávila Pozanco Ávila Riocabado Ávila San Esteban de los Pa- Ávila tos San Juan de la Encinilla Ávila Santo Domingo de las P. Ávila Santo Tomé de Zabar- Ávila cos Sigeres Ávila Tolbaños Ávila Vega de Santa María Ávila Velayos Ávila Villaflor Ávila Aldeanueva de Santa Barco de Ávila Cruz Municipio o localidad Distrito electoral de… Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Arévalo Piedrahíta
143

Aldehuela, La Aliseda de Tormes, La Avellaneda Barco de Ávila Becedas Bohoyo Carrera, La Casas del Puerto de Torn. Encinares Gilbuena Gilgarcía Horcajada, La Lastra del Cano, La Llanos, Los Losar, El Medinilla Nava del Barco Navalonguilla Navatejares Neila San Bartolomé de Béjar San Lorenzo Santa Lucía Solana de Béjar Sta. Mª de los Caballeros Tormellas Tremedal Umbrías Zarza Adrada, La Barraco, El Casillas

Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco Barco

de de de de de de de de de de de de de de de de de de de de de de de de de

Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila

Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Arenas Ávila Arenas
144

Barco de Ávila Barco de Ávila Barco de Ávila Barco de Ávila Cebreros Cebreros Cebreros

Cebreros Escarabajosa Fresnedilla Herradón, El Higuera de las Dueñas Hoyo de Pinares, El Navahondilla Navalperal de Pinares Navaluenga Navas del Marqués, Las Peguerinos San Bartolomé de Pinares San Juan de la Nava San Juan del Molinillo Santa Cruz de Pinares Sotillo de La Adrada Tiemblo, El Amavida Blascomillán Cabezas del Villar Gallegos de Sobrino Grandes Herreros de Suso Hurtmpascual Mancera de Arriba Manjabálago Mengamuñoz Mirón, El Mirueña Muñico Parral, El Pascualcobo Poveda

Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Cebreros Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta Piedrahíta

Arenas Arenas Arenas Ávila Arenas Arenas Arenas Ávila Arenas Ávila Ávila Ávila Arenas Arenas Ávila Arenas Arenas Ávila Arévalo Arévalo Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila Arévalo Ávila Arévalo Ávila Ávila Ávila Ávila Ávila
145

San García de Ingelmos Piedrahíta Solana de Rioalmar Piedrahíta Vita Piedrahíta

Arévalo Ávila Ávila

146

Anexo III: Relación de localidades que componen los 4 distritos electorales de la provincia de Ávila.
U

DISTRITO DE ÁVILA 1. Ávila (capital) 2. Alamedilla 3. Aldea del Rey 4. Aldeavieja 5. Amavida 6. Balbarda 7. Bernuy Salinero 8. Berrocalejo de Aragona 9. Blacha 10. Barraco, El 11. Burgohondo 12. Casasola 13. Chamartin 14. Cillán 15. Colilla, La 16. Fresno, El 17. Gallegos de Altamiros 18. Gallegos de Sobrinos 19. Gemuño 20. Grajos 21.Grandes 22. Herreros de Suso 23. Herradón, El 24. Hija de Dios, La 25.Hoyocasero 26. Hurtumpascual 27. Mancera de Arriba 28. Marlín 29.Martiherrero 30. Mediana de Voltoya 31. Mengamuñoz 32. Mironcillo 33. Mirueña 34. Muñana 35. Muñico 36. Muñochas 37. Muñogalindo 38. Muñopepe 39. Narrillos del Rebollar 40. Narrillos de San Leonardo 41. Narros del Puerto 42. Navalacruz 43. Navalmoral 44. Navalosa 45. Navalperal de Pinares 46. Navaquesera 47. Navarredondilla 48. Navarrevisca 49. Navas del Marqués, Las 50. Navatalgordo 51. Niharra 52. Ojos-Albos 53. Padiernos 54. Parral 55. Pascualcobo 56. Peguerinos 57. Poveda 58. Riofrío 59. Salobral 60. Sanchorreja 61. Santa María del Arroyo 62. Santa Cruz de Pinares 63. San Bartolomé de Pinares 64. Serrada, La 65. Solana de Rioalmar 66. Solosancho 67. Sotalbo 68. Tornadizos de Ávila 69. Torre, La 70. Urraca Miguel 71. Valdecasa 72. Vicolozano 73. Vita. DISTRITO DE ARÉVALO

U

1.Arévalo 2. Adanero 3. Albornos 4. Aldeaseca 5. Ajo, El 6. Aveinte 7. Barromán 8. Bercial 9. Berlanas, Las 10. Bernuy Zapardiel 11. Blascoeles 12. Blascomillán 13. Blasconuño de Matacabras 14. Blascosancho 15. Bohodón 16. Brabos
147

17. Bularros 18. Cabezas de Alambre 19. Cabezas del Pozo 20. Cabezas del Villar 21. Cabizuela 22. Canales 23. Cantiveros 24. Cardeñosa 25. Castellanos de Zapardiel 26. Cebolla 27. Cisla 28. Collado de Contreras. 29. Constanzana 30. Crespos 31. Dongimeno 32. Donvidas 33. Espinosa 34. Flores de Ávila 35. Fontiveros 36. Fuente el Sauz 37. Fuentes de Año 38. Gimialcón 39. Gotarrendura 40. GutierreMuñoz 41. Hernansancho 42. Horcajo de Las Torres 43. Langa 44. Maello 45. Madrigal 46. Manjabálajo 47. Mamblas 48. Mingorría 49. Monsalupe 50. Moraleja de Matacabras 51. Muñogrande 52. Muñomer del Peco 53. Muñosancho 54. Narros del Castillo 55. Narros de Saldueña 56. Nava de Arévalo 57. Orbita 58. Oso, El 59. Pajares 60. Palacios de Goda 61. Papatrigo 62. Peñalba 63. Pedro Rodríguez 64. Pozanco 65. Rasueros 66. Riocabado 67. Rivilla de Barajas 68. Salvadios 69. Sanchidrián 70. San Esteban de los Patos 71. San Esteban de Zapardiel 72. San García de Ingelmos 73. San Juan de la Encinilla 74. San Pascual 75. San Pedro del Arroyo 76. San Vicente de Arévalo 77. Santo Domingo de las Posadas 78. Santo Tomé de Zabarcos 79. Sinlabajos 80. Sigeres 81. Tolbaños 82. Tiñosillos 83. Vega de Santa María 84. Velayos 85. Villanueva del Aceral 86. Villanueva de Gómez 87. Villaflor 88. Viñegra de Moraña. DISTRITO DE ARENAS DE SAN PEDRO

U

1.Adrada 2. Arenas de San Pedro 3. Arenal, El 4. Candeleda 5. Casavieja 6. Casillas 7. Cebreros 8. Cuevas del Valle 9. Escarabajosa 10. Fresnedilla 11. Gavilanes 12. Guisando 13. Higuera de las Dueñas 14. Hornillo, El 15. Hoyo de Pinares 16. Lanzahita 17. Mijares 18. Mombeltrán 19. Navahondilla 20. Navaluenga 21. Parra, La 22. Pedro Bernardo 23. Piedralaves 24. Poyales del Hoyo 25. San Esteban
148

del Valle 26. San Juan del la Nava 27. San Juan del Molinillo 28. Santa Cruz del Valle 29. Sotillo de la Adrada 30. Serranillos 31. Tiemblo, El 32. Villarejo del Valle. DISTRITO DE PIEDRAHITA

U

1.Piedrahita 2. Aldealabad del Mirón 3. Aldanueva de Santa Cruz 4. Aldehuela 5. Aliseda 6. Arevalillo 7. Avellaneda 8. Barco de Ávila 9. Becedas 10. Becedillas 11. Bohoyo 12. Bonilla de la Sierra 13. Carrera, La 14. Carpio Medianero 15. Casas del Puerto de Villatoro 16. Casas del Puerto de Tornavacas 17. Cepeda de la Mora 18. Collado del Mirón 19. Diego Álvaro 20. Encinares 21. Garganta del Villar 22. Gilbuena 23. Gil García 24. Herguijuela 25. Horcajada, La 26. Horcajo de la Ribera 27. Hoyos del Collado 28. Hoyos del Espino 29. Hoyos de Miguel Muñoz 30. Hoyorredondo 31. Lastra del Cano 32. Losar, El 33. Llanos 34. Malpartida de Corneja 35. Martínez 36. Medinilla 37. Mesegar de Corneja 38. Mirón, El 39. Muñotello 40. Narrillos del Álamo 41. Nava del Barco 42. Navacepeda de Tormes 43. Navacepedilla de Corneja 44. Navadijos 46. Navaescurial 47. Navalperal de la Ribera 48. Navarredonda 49. Navatejares 50. Neila 51. Pradosegar 52. Santa María del Berrocal 53. San Bartolomé de Corneja 54. San Bartolomé de Béjar 55. San Bartolomé de Tormes 56. San Lorenzo 57. San Martín de la Vega 58. San Martín del Pimpollar 59. San Miguel de Corneja 60. San Miguel de Serrezuela 61. Santa Lucía 62. Santa María de los Caballeros 63. Santiago del Collado 64. Solana de Béjar 65. Tórtoles 66. Tremedal 67. Tormellas 68. Umbrías 69. Vadillo de la Sierra 70. Valdemolinos 71. Villafranca de la Sierra 72. Villanueva del Campillo 73. Villatoro 74. Villar de Corneja 75. Zapardiel de la Cañada 76. Zapardiel de la Ribera 77. Zarza.
149

Anexo IV: Población de hecho, según censos de 1887, 1900 y 1910, de las localidades que componen los cuatro distritos electorales abulenses.
(Elaboración propia)

DISTRITO DE ARENAS DE SAN PEDRO LOCALIDAD Adrada Arenas de San Pedro Arenal, El Candeleda Casavieja Casillas Cebreros Cuevas del Valle Escarabajosa Fresnedilla Gavilanes Guisando Higuera de las Dueñas Hornillo, El Hoyo de Pinares Lanzahita Mijares Mombeltrán Navahondilla Navaluenga Parra, La Pedro Bernardo Piedralaves Poyales del Hoyo San Esteban del Valle 1887 1.157 2.838 1.559 2.807 2.342 1.034 3.683 1.012 675 463 841 1.077 761 703 1.084 761 972 1.417 295 1.888 482 3.044 1.665 1.543 1.611 1900 1.289 3.375 1.623 3.239 2.548 993 4.046 1.068 628 546 885 752 876 667 1815 910 1.014 1.699 354 2.124 469 3.131 1.864 1.476 1.758 1910 1.423 3.785 1.792 4.303 2.537 986 4.436 1.086 637 581 911 922 1.003 705 2.405 992 1.360 1.731 380 2.411 412 3.354 2.052 1.613 1.943
150

San Juan del la Nava San Juan del Molinillo Santa Cruz del Valle Sotillo de la Adrada Serranillos Tiemblo, El Villarejo del Valle Total Distrito
43B

1.107 795 656 1.831 1.075 2.373 1.058 44.609

1.214 919 732 1.929 703 2.696 1.013 48.355

1.246 827 856 2.329 767 2.906 1.007 53.698

DISTRITO DE ARÉVALO 1887 3.753 1.043 402 402 231 434 474 477 594 363 568 418 121 433 386 294 344 221 407 1.038 1900 3.586 994 460 401 220 451 483 437 605 361 535 499 134 471 392 305 343 189 407 1.080 1910 3.700 995 484 467 249 401 559 460 610 345 516 514 142 499 368 269 363 210 375 1.159
151

LOCALIDAD Arévalo Adanero Albornos Aldeaseca Ajo, El Aveinte Barromán Bercial Berlanas, Las Bernuy Zapardiel Blascoeles Blascomillán
Blasconuño de Matacabras

Blascosancho Bohodón Brabos Bularros Cabezas de Alambre Cabezas del Pozo Cabezas del Villar

Cabizuela Canales Cantiveros Cardeñosa Castellanos de Zapardiel Cebolla Cisla Collado de Contreras. Constanzana Crespos Dongimeno Donvidas Espinosa Flores de Ávila Fontiveros Fuente el Sauz Fuentes de Año Gimialcón Gotarrendura Gutierre-Muñoz Hernansancho Horcajo de Las Torres Langa Maello Madrigal Manjabálajo Mamblas Mingorría Monsalupe Moraleja de matacabras Muñogrande Muñomer del Peco

243 96 389 848 302 121 353 481 157 709 213 171 270 884 1079 257 497 299 252 427 391 1036 581 1274 3311 399 609 1035 293 262 379 129

223 110 383 874 264 128 329 479 145 784 221 143 265 864 1015 273 483 294 311 429 379 997 568 1276 3342 303 514 1043 292 246 366 126

254 128 405 992 307 122 330 521 228 776 215 161 240 942 1027 285 521 302 308 454 406 1056 624 1094 3514 313 554 1021 307 307 333 149
152

Muñosancho Narros del Castillo Narros de Saldueña Nava de Arévalo Orbita Oso, El Pajares Palacios de Goda Papatrigo Peñalba Pedro Rodríguez Pozanco Rasueros Riocabado Rivilla de Barajas Salvadios Sanchidrián San Esteban de los Patos San Esteban de Zapardiel San García de Ingelmos San Juan de la Encinilla San Pascual San Pedro del Arroyo San Vicente de Arévalo
Sto.Domingo de las Posadas

407 487 358 826 284 481 492 834 516 298 217 197 966 379 213 267 976 215 236 463 555 228 455 257 375 313 394 188 693

390 636 367 793 320 488 497 832 496 323 230 187 942 339 240 306 960 228 245 520 546 243 411 245 341 308 360 175 660

428 633 417 960 357 471 530 945 458 354 247 224 927 352 253 368 986 227 246 556 507 257 462 300 328 285 393 163 718
153

Santo Tomé de Zabarcos Sinlabajos Sigeres Tolbaños

46B

Tiñosillos Vega de Santa María Velayos Villanueva del Aceral Villanueva de Gómez Villaflor Viñegra de Moraña Total Distrito
44B

342 409 975 324 732 424 293 46.219

307 402 896 361 692 420 304 45.832

309 386 959 402 574 385 310 47.558

DISTRITO DE ÁVILA 1887 10809 204 528 658 477 597 324 186 332 2074 1247 394 232 295 260 522 351 324 543 574 188 1900 11885 252 575 620 472 576 306 196 312 2327 1578 475 260 328 308 531 388 436 551 533 199 1910 12060 264 782 557 488 627 308 202 326 2654 1754 498 271 299 296 535 482 459 518 646 231
154

LOCALIDAD Ávila (capital) Alamedilla Aldea del Rey Aldeavieja Amavida Balbarda Bernuy Salinero Berrocalejo de Aragona Blacha Barraco, El Burgohondo Casasola Chamartin Cillán Colilla, La Fresno, El Gallegos de Altamiros Gallegos de Sobrinos Gemuño Grajos Grandes

Herreros de Suso Herradón, El Hija de Dios, La Hoyocasero Hurtumpascual Mancera de Arriba Marlín Martiherrero Mediana de Voltoya Mengamuñoz Mironcillo Mirueña Muñana Muñico Muñochas Muñogalindo Muñopepe Narrillos del Rebollar Narrillos de San Leonardo Narros del Puerto Navalacruz Navalmoral Navalosa Navalperal de Pinares Navaquesera Navarredondilla Navarrevisca Navas del Marqués, Las Navatalgordo Niharra Ojos-Albos Padiernos

527 790 311 909 403 510 239 427 251 274 253 735 1003 384 175 558 152 278 371 304 896 1285 967 1040 228 686 994 2803 1011 370 277 612

555 833 302 868 486 477 270 411 282 254 293 787 849 426 156 614 142 283 357 320 984 1407 855 1092 303 642 799 2647 1146 381 316 518

619 807 307 947 539 531 209 379 250 223 259 832 1047 606 188 680 139 296 343 289 1006 1427 930 1211 332 678 890 2767 1006 365 327 507
155

Parral Pascualcobo Peguerinos Poveda Riofrío Salobral Sanchorreja Santa María del Arroyo Santa Cruz de Pinares San Bartolomé de Pinares Serrada, La Solana de Rioalmar Solosancho Sotalbo Tornadizos de Ávila Torre, La Urraca Miguel Valdecasa Vicolozano Vita Total Distrito
45B

249 683 1016 212 1012 286 344 283 574 1427 248 460 1243 595 582 419 390 360 227 289 52.041

248 667 923 217 1120 244 315 232 663 1356 309 604 1207 571 603 447 384 315 222 282 54.092

208 651 976 246 1101 240 337 263 697 1285 288 660 1167 571 605 443 384 264 218 313 56.110

DISTRITO DE PIEDRAHÍTA 1887 2621 252 613 707 593 421 1900 2936 283 559 774 630 476 1910 2877 189 486 739 633 433
156

LOCALIDAD Piedrahita Aldealabad del Mirón Aldanueva de Santa Cruz Aldehuela Aliseda Arevalillo

Avellaneda Barco de Ávila Becedas Becedillas Bohoyo Bonilla de la Sierra Carrera, La Carpio Medianero
Casas del Puerto de Villatoro
Cas. del Puerto de Tornavacas

418 1581 1349 556 1344 1084 685 328 465 790 428 185 1043 277 302 1033 334 353 1521 670 198 560 235 541 605 631 398 485 697 953 408 595

412 1894 1483 551 1446 1017 682 339 465 767 475 215 935 306 272 1056 352 369 1541 561 174 515 207 575 610 674 411 586 806 974 443 590

402 2014 1249 591 1484 978 670 413 394 766 467 213 951 343 266 1085 312 359 1445 657 166 555 233 585 523 740 437 535 847 983 429 539
157

Cepeda de la Mora Collado del Mirón Diego Álvaro Encinares Garganta del Villar Gilbuena Gil García Herguijuela Horcajada, La Horcajo de la Ribera Hoyos del Collado Hoyos del Espino Hoyos de Miguel Muñoz Hoyorredondo Lastra del Cano Losar, El Llanos Malpartida de Corneja Martínez Medinilla Mesegar de Corneja Mirón, El

Muñotello Narrillos del Álamo Nava del Barco Navacepeda de Tormes Navacepedilla de Corneja Navadijos Navaescurial Navalperal de la Ribera Navarredonda Navatejares Navalonguilla Neila Pradosegar Santa María del Berrocal San Bartolomé de Corneja San Bartolomé de Béjar San Bartolomé de Tormes San Lorenzo San Martín de la Vega San Martín del Pimpollar San Miguel de Corneja San Miguel de Serrezuela Santa Lucía Santa Mª de los Caballeros Santiago del Collado Solana de Béjar Tórtoles

598 822 542 594 778 264 453 1199 738 460 996 395 421 1450 289 551 551 555 797 521 585 946 345 897 936 574 616

594 779 585 691 733 251 430 734 1017 303 892 416 399 1617 325 534 534 527 746 530 548 945 303 908 904 566 580

640 767 567 734 660 547 402 755 968 332 892 453 480 1497 316 547 547 488 698 588 510 935 311 887 907 573 580
158

Tremedal Tormellas Umbrías Vadillo de la Sierra Valdemolinos Villafranca de la Sierra Villanueva del Campillo Villatoro Villar de Corneja Zapardiel de la Cañada Zapardiel de la Ribera Zarza Total Distrito
47B

210 379 703 1100 348 1115 1041 789 256 672 780 464 51.989

152 391 696 923 340 1076 1016 950 331 631 696 335 52.289

146 351 718 997 357 1096 902 829 323 761 675 339 52.063

159

Anexo V: Resultados electorales obtenidos por cada diputado en cada cita electoral, por año y distrito.
(Elaboración propia a partir de las actas de escrutinio, A.C.D., B.O.P. y prensa local)

Año

Distrito (1)

Nº Electores

Nº Votantes

Abstención

% Participación

Votos obtenidos por el candidato elegido

% sobre el total de los sufragios

1 891

AREN . ARV. AV. PIH.

10.662 10.662 12.095 12.390 10.859 10.743 12.151 12.459

6.792 9.104 9.555 9.684 8.591 8.863 8.300 9.896

20,89 16,19 31,38 20,58

79,11 83,81 68,62 79,42

6.940* 5.999 5.176 8.263 6.833 4.765 8.246 5.372

79,53 53,76 99,34 54,28

*Notesé que el nº de votos es superior al de votantes.

AREN. ARV. 1893 AV. PIH.

AREN. 11.047 ARV. 10.671* 1896 AV. 12.287 PIH. 12.802 AREN. ARV. 1898 AV. PIH. AREN. ARV. 1899 AV. PIH. 11.292 10.680 12.295 12.850 11.220 10.741 12.345 12.849

9.278 8.293 9.574 8.789 6.597 7.850 7.737 10.167 6.967 8.998 9.025 10.712

16,02 22,29 25,71 29,46 41,58 26,50 31,50 20,88 37,91 16,23 23,77 16,63

83,98 77,71 74,29 70,54 58,42 73,50 68,50 79,12 62,09 83,77 76,23 83,37

5.794 5.118 5.686 8.778 6.597 6.987 7.731 10.139 6.967 5.227 8.997 10.707

62,44 61,71 59,39 99,87 100 89 99,92 99,72 100 58,09 99,69 99,95

*En las actas del Congreso de los Diputados aparecen 16.666 votantes, quizás por error.

161

AREN. ARV. 1901 AV. PIH. AREN. ARV. 1903 AV. PIH. AREN. ARV. 1905 AV. PIH. AREN. ARV. 1907 AV. PIH. (1)

11.205 10.805 12.557 12.937 11.564 10.947 12.434 12.997 11.863 11.263 12.422 13.559 12.055 11.263 13.206 13.636

9.551 9.191 9.793 10.344 6.395 7.656 8.599 11.090 8.281 6.339 7.064 10.373 9.809 8.565 10.283 11.478

14,76 14,94 22,01 20,05 44,70 35,83 30,85 14,67 25,98 43,71 43,13 23,50 18,63 23,95 22,13 15,82

85,24 85,06 77,99 79,95 55,30 64,17 69,15 85,33 74,02 56,29 56,86 76,50 81,37 76,05 77,87 84,18

4.834 5.403 5.380 10.344 6.351 7.525 8.566 11.072 8.046 6.159 7.005 10.268 9.808 8.549 10.275 11.440

50,61 68,78 54,93 100 99,30 98,28 99,61 99,83 97,16 97,16 99,16 98,98 99,99 99,81 99,92 99,68

AREN. = Arenas de San Pedro
162

ARV. = Arévalo AV. = Ávila PIH. = Piedrahíta

163

Anexo VI Comparación de los votos obtenidos por los candidatos en las distintas convocatorias electorales, según A.C.D. y según otras fuentes (B.O.P., A.H.P.A. y prensa local) Elección 1891 Candidatos Fco. A. Silvela Marqués de Torrecilla Muñoz Morera Fco. Silvela Fco. A. Silvela P. Amat Sánchez Albornoz Ramón Castillo Fco. A. Silvela P. Amat Sánchez Albornoz Fco. Silvela Fco. A. Silvela P. Amat Sánchez Albornoz Fco. Silvela Fco. A. Silvela Emilio Ortuño G. del Alcázar Fco. Silvela José de Orueta Bermejillo Ramón Castillo Fco. Silvela Fco. A. Silvela P. Amat G. del Alcázar Fco. Silvela Fco. A. Silvela P. Amat Según ACD No consta 5.999 5.176 8.263 6.883 4.765 8.246 5.372 5.794 5.118 5.686 8.778 6.597 6.987 7.731 10.139 6.967 5.227 8.997 10.707 4.834 5.403 5.380 10.344 6.351 7.525 8.566 11.072 8.046 6.159 Otras fuentes 7.104-6.940

1893

5.753 5.685 9.002 7.350 6.977 7.713 9.912 6.990 5.283 8.787 5.278 5.333 9.828

1896

1898

1899

1901

1903 1905

8.172 6.156

1907

Ramón Castillo Jorge Silvela Emilio Ortuño P. Amat Canals y Vilaró Jorge Silvela

7.005 10.268 9.808 8.549 10.815 11.440

7.052 10.269 9.988 8.598 10.275 11.440

165

Anexo VII: Relación de diputados electos en las distintas convocatorias electorales en cada distrito. Año Distrito Arenas de San Pedro Arévalo Ávila Piedrahíta Candidato elegido Francisco Agustín Silvela A. Avelino Salabert y Arteaga Alberto Muñoz Morera Francisco Silvela y de Le Villeuze Francisco Agustín Silvela Pascual Amat y Esteve Nicolás Sánchez-Albornoz y Hurtado Ramón Castillo García y Soriano Francisco Agustín Silvela Pascual Amat y Esteve Nicolás Sánchez-Albornoz y Hurtado Francisco Silvela y de Le Villeuze

1891

Arenas de San Pedro Arévalo 1893 Ávila Piedrahíta Arenas de San Pedro Arévalo 1896 Ávila Piedrahíta

166

Arenas de San Pedro Arévalo 1898 Ávila Piedrahíta

Francisco Agustín Silvela Pascual Amat y Esteve Nicolás Sánchez-Albornoz y Hurtado Francisco Silvela y de Le Villeuze

1899

Arenas de San Pedro Arévalo Ávila Piedrahíta Arenas de San Pedro Arévalo

Francisco Agustín Silvela Emilio Ortuño Berte Gabriel del Alcázar y Guzmán Francisco Silvela y de Le Villeuze José de Ozueta y Nenin Ildefonso L. Bermejillo y Martínez-Negrete Ramón Castillo García y Soriano Francisco Silvela y de Le Villeuze Francisco Agustín Silvela Pascual Amat y Esteve Gabriel de Alcázar y Guzmán Francisco Silvela y de Le Villeuze*

1901

Ávila Piedrahíta Arenas de San Pedro Arévalo Ávila Piedrahíta

1903

167

1905

Arenas de San Pedro Arévalo Ávila Piedrahíta Arenas de San Pedro Arévalo Ávila Piedrahíta

Francisco Agustín Silvela Pascual Amat y Esteve Ramón Castillo García y Soriano Jorge Silvela Loring Emilio Ortuño Berte Pascual Amat y Esteve Salvador Canals y Vilaró** Jorge Silvela Loring

1907

* Falleció el 15 de Junio de 1905 ** En elección parcial (22-3-08) por fallecimiento del Conde de Crecente, Gabriel del Alcázar, que murió sin haber presentado las credenciales al Congreso.

168

Anexo VIII: Mapas electorales de la provincia por fecha de elecciones.
(Elaboración propia)

169

170

171

172

Anexo IX: Familias políticas en Ávila (en negrita, los diputados abulenses en 1891-1907)
Fco. Agustín Silvela Blanco Santos Aboín Miguel S. Albornoz

Miguel S. Albornoz

Diego del Alcázar

Luis Silvela de le Villeuze

Fco. Silvela de le Villeuze

Manuel Silvela de le Villeuze

Mariano Aboín

Claudio S. Claudio Albornoz

S. Albornoz

Gabriel del Alcázar

Jorge Silvela Loring

Fco. Ag. Silvela Casado

Manuel Silvela Casado

Felipa Aboín

Petra Aboín

Siro Nicolás S. AlNicolás bornoz Aboín S. Albornoz

Sonsoles del Alcázar

Felipe Silvela Aboín

Emilio Ortuño Berte

Concepción Aboín

Uniones matrimoniales

8.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.-

U

Archivos: Archivo del Congreso de los Diputados (ACD) Archivo Histórico Provincial de Ávila (AHPA) Archivo Municipal de Ávila (AMA) Archivo Diocesano de Ávila (ADA) Biblioteca Pública de Ávila Hemeroteca del Diario de Ávila Archivo Provincial de la Delegación de Estadística (APDE) Biblioteca de la Fundación Claudio Sánchez Albornoz

U

Periódicos: "El Eco de la Verdad" "La Andalucía de Ávila" "El Diario de Ávila" "La República Española" "La Verdad" Fuentes impresas: Anuario Estadístico de España,1912. Imprenta de la dirección del Instituto Geográfico y Catastral, Madrid, 1913 Nomenclator de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España, con referencia al 31 de Diciembre de 1900". Instituto Geográfico y Estadístico. Madrid, 1904 Reseña Geográfica y Estadística de España", Tomo IV. Instituto Geográfico y Estadístico. Madrid, 1914
175

U

Anuario estadístico, 1925-1926" Instituto Geográfico y Estadístico, Madrid, 1926 Boletín Eclesiástico de la Diócesis de Ávila Boletines Oficiales de la Provincia de Ávila Lista de Abogados del Ilustre Colegio de Ávila, Guía judicial de la misma”, Ávila, 1904 Censos de población de 1887, 1900, 1910 y 1920. Instituto Nacional de Estadística. Mapa de cultivos y aprovechamientos de la provincia de Ávila. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1982 La Instrucción Pública en España, cuarto cuaderno, provincia de Ávila. Madrid, 1896

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Bibliografía :
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