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Don Eustaquio Barron (1790-1859).

Don Eustaquio Barron (1790-1859).

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DON EUSTAQUIO BARRON 1790-1859. Biografia. Escrito de Enrique De Aguinaga Cortés.
DON EUSTAQUIO BARRON 1790-1859. Biografia. Escrito de Enrique De Aguinaga Cortés.

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CRONICAS DEL ESTADO. Enrique S. De Aguinaga Cortés. DON EUSTAQUIO BARRÓN (1790-1859).

Don Eustaquio Barrón nace en Cádiz, España, en el año de 1790. Hijo de don Eustace Barrón, irlandés del condado de Waterford. Su padre vino a la Nueva España (con él o sin él, no se sabe) y se dedica a las rentas del tabaco, de la pólvora y de los naipes, en Acapulco. De Don Eustaquio sabemos que estudio en un buen colegio inglés y que parte para el Perú a luchar contra los insurgentes y de donde emprende nuevamente viaje rumbo a California poco antes de la independencia de ese país. En su trayectoria marítima a California, hace escala en el Puerto de San Blas, donde se encuentra casualmente a un compañero de colegio de nombre William Forbes, quién se dedicaba al comercio en la ciudad de Guaymas, Sonora. Ahí en San Blas, Don William Forbes convence a don Eustaquio de abrir una agencia de comisiones en la cercana ciudad de Tepic y así comienza lo que iba a ser la muy famosa y rica “Casa Barrón, Forbes y Compañía”. Se casa con la señora Cándida Añorga, joven madre de una niña y viuda de un capitán gallego de nombre José Antonio Pintó. Y tuvo en su matrimonio nueve hijos. La cronología es imprecisa, pero Catalina Barrón nace de don Eustaquio Barrón y de Cándida Añorga, en Tepic, el día 24 de Diciembre del año de 1824. Tres años después, en 1827 don Eustaquio ya representa a la Gran Bretaña como Cónsul ingles en Tepic y San Blas. Ha hecho ya un gran capital comercial y reinvierte en muchos negocios a lo largo de la costa, desde California hasta Guayaquil, Ecuador. En 1833 aparece ya como el mayor comerciante de la plaza en Tepic, tiene 43 años. Un informante francés nos cuenta que en esta fecha don Eustaquio Barrón es partidario de Bustamante, quiere mucho a don Lucas Alamán, a los padres misioneros y a los jesuitas; y desprecia profundamente a Santa Anna. El gobernador de Jalisco se queja de que “tiene opiniones españolas, es entrometido, insolente, contrabandista”. Inicia su carrera en la rama industrial textil en 1838 al construir la fábrica de hilados de Jauja, además de comprar haciendas y terrenos urbanos en toda esta región, comenzando también a prestar dinero a todo el mundo que se lo solicitase. En 1846 se siente lo suficientemente rico como para descansar. Sale de viaje por dos años a Europa con toda su familia, pero dejando el consulado a su hijo Eustaquio Barrón-Añorga y los negocios a su amigo y socio William Forbes, quien se casó con la hija del primer matrimonio de doña Cándida Añorga, la hijastra de don Eustaquio. En Europa, compra casa, sirvientes, coches y caballos. Vive todo en un lujo fastuoso y espléndido, pero Europa lo decepciona, se aburre y decide regresar a México, pero poco antes de regresar viaja a Roma, donde consiguió el privilegio de consagrar un altar a la Virgen María para nuestra Catedral de Tepic.

Al volver a México, decide quedarse en la capital del país en sus residencias del centro (el actual pasaje América en el número 9 de San Francisco) y de Tacubaya (hoy Parque Lira), y es cuando don Eustaquio se hace retratar, con toda su familia, por un pobre y desgraciado pintor francés a quien maltrata mucho, se niega a pagarle y al final lo manda meter a la cárcel porque se había atrevido a pedirle el precio convenido. Don Eustaquio Barrón ya no regresa a la ciudad de Tepic pero continúa al frente de sus negocios. En 1855 ordena a su hijo que se encontraba en Tepic como Cónsul ingles a patrocinar un alzamiento, mismo que obligo al gobernador de Jalisco don Santos Degollado a trasladarse a Tepic con un numeroso ejercito y declarando “extranjeros perniciosos a Barrón y Forbes, mismos que huyeron al Puerto de San Blas y se embarcaron Lo anteriormente señalado motivo al Gobierno Británico a exigir una indemnización a los citados empresarios y someter a juicio a Santos Degollado. Don Eustaquio Barrón estaba feliz con este giro extraordinario y dispuesto a ganar esta batalla política y destruir a Santos Degollado y a la familia Gómez farias de Guadalajara, logro hacer que el gobierno británico cerrara su delegación (Embajada) en la ciudad de México y enviara toda una flota naval. Al ver esto, el Presidente mexicano Comonfort, tuvo que aceptar las humillantes reclamaciones y Barrón-Añorga y don William Forbes volvieron al Cantón de Tepic, previo pago por los daños ocasionados. Al poco tiempo de lo ocurrido, don Eustaquio Barrón ordena a su socio William Forbes y a su hijo Eustaquio Barrón Añorga, irse a vivir con él a la ciudad de México, dejando todos los negocios de esta zona de Tepic a su empleado leal, don Juan Allsopp, nuevo Cónsul inglés. Ahora don Eustaquio Barrón trabaja a escala nacional, esta en el gran negoció que es el Estado Mexicano, sus finanzas, las oportunidades que ofrece: la desamortización de los bienes del clero, los ferrocarriles, la deuda externa, los empréstitos y sobre todo, financiando a Don Benito Juárez. Como parte de su estrategia matrimonial, don Eustaquio casa a su hija Catalina con don Antonio Escandón (1855), hermano de don Manuel Escandón, quizá uno de los hombres más ricos del país en aquellos años. Su otra hija, Antonia, se casa con un banquero ecuatoriano quien vive en París, el Conde Luzárraga: la casa Luzárraga de Guayaquil abastecía la fábrica textil de Jauja. Los Barrón de la segunda y tercera generación se casan con gente del Gotha nacional e internacional: Rincón Gallardo, Romero de Terreros, duques españoles, franceses, ingleses y viven bien en Europa. Un nieto de don Eustaquio figuró entre los fundadores del Banco Nacional Mexicano, que se convertiría tres años después en el Banco Nacional de México, hoy Banamex. Don Eustaquio Barrón muere en la ciudad de México en el año de 1859 a la edad de 69 años. Su empresa “Barrón, Forbes y Compañía” es liquidada en el año de 1893, y casi en su totalidad es comprada por la casa comercial “Casa Aguirre”.

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