PORTADA

Revista de la Pastoral Juvenil de la Ilgesia Evangélica Luterana en Chile IELCH. Santiago de Chile
Año 1, N° 1

Editor: Josaphat Jarpa R. Equipo Revista 95 Tesis : Rodrigo Castillo. Yerko Salazar. Consejo Editorial : Izani Bruch. Nataly Arias. Juan Rojo. Patrick Bornhardt. Nicolas Carrasco. Diseño y diagramación : Ismael Rojo.

95 Tesis es propiedad de la Pastoral Juvenil de la Ilglesia Evangélica Luterana en Chile IELCH. Los articulos firmados no reflejan necesariamente la opinión de la Revista. Se autoriza la reproducción siempre que se indique la fuente y se envíe un ejemplar la redacción.

Dirección: Av. Oriental 7190, Peñalolén. Santiago de Chile Fono 279-1012 Correo Electrónico: pastoraldejovenesielch@live.com Santiago, Chile. www.ielch.cl

Sumario:
Editorial: Espiritualidades Juveniles. pag.2 Presentación de la Revista. pag.4 Juventudes y Espiritualidades.pag.5-7
Izani Bruch

Espiritualidad Juvenil: Caminos de marchas, diálogos y reflexión. pag.8-10
Juan Rojo.

Oración Taizé en Concepción. pag.11-13
Patrick Bornhardt

Claves Metodológicas para una pedagogía teológica y pastoralmente juvenil.pag.14-16
Juan Pablo Arce.

Una mirada joven a la espiritualidad actual. pag.17-19
Constanze Ihl

Noticias de la Pastoral Juvenil. pag.20-21 Declaración Sinodal de la IELCH. pag. 22-24 Mensaje Juventud 2013: Trabajando juntos por la Justicia Climática. pag.25-27 Columna de Actualidad:

Rodrigo Castillo: Saduceos y Fariseos. pag.28

Dios es joven. Una lectura colectiva a David. Klaudio Duarte. pag.29-35 22. Espacio: Arte y Cultura. pag.36-37

¡95 Tesis!
¡Habemus Revista! Sí, y estamos contentos porque esta revista puede estar en tus manos o puedas verla on-line. ¿Espiritualidad o Espiritualidades? ¿Juvenil o juveniles? Un nuevo desafió hemos asumido como pastoral juvenil, y el primer tema no es aislado, queremos que sea una pequeña carta de presentación de quienes somos, una suerte de fotografía de lo que pensamos y de lo que hacemos en torno a nuestra fe y nuestras espiritualidades juveniles: plurales, desde diferentes experiencias, razones, sentimientos, lenguajes, códigos, desde diversos corazones. Ser joven tiene el constante conflicto de definición marcado por los intereses de una sociedad que se maneja desde lo adultocéntrico. Cada definición tiene una condicionante. Y desde esa complejidad hemos sentido un nuevo ánimo de crear, de actuar… Creyendo que “La juventud” no es el futuro, es el hoy, es el presente. Por tanto es importante reflexionar hoy, que implicancias tiene nuestra fe con el mundo de hoy y cuales son los cuestionamientos a construir para fortalecerla y tener vidas más libres y sociedades más justas e igualitarias, respetando nuestras diferencias. Surge entonces, esta revista, la cual está tratando de provocar y producir reflexiones frescas, invitar al diálogo generacional y a pensar qué significa ser Iglesia. No es ajeno a esta intención, el ver a nuestro país sin miedo, movilizado por cambiar las reglas del juego del sistema en que vivimos. Y desde ahí, también nos paramos para nuestra reflexión en pos de construir mejores espacios de convivencia. Pretende ser una revista que dialogue en torno a la “pastoral juvenil”, que contribuya a la discusión crítica y acción alternativa para el servicio a las y los jóvenes, así como a toda persona que le llegue a sus manos, reconociendo que el ser joven es una “identidad” mutable, relativa y es construida generacionalmente. Lo asumimos como un desafió nuevo y apremiante. En palabras del teólogo Andrés Torres Queiruga: “Ser joven y creyente cristiano hoy no es algo obvio, ni existe la figura ya hecha que una en síntesis real esos vectores. No la tiene nadie: ni los teólogos ni los movimientos ni el Papa. Sólo puede aspirar a ella una juventud que viva en su carne los problemas del mundo actual en el arte, en la filosofía, en la política, en la ciencia, en el hambre, en la ecología, en la superpoblación, en la confusión postmoderna, en el encuentro de las religiones... y que desde dentro, buscando, gozando y sufriendo con todos, logre encontrar una configuración de la fe que sea hoy significativa, orientadora y animadora”. Está dirigida a cuantos en la Iglesia y en la Sociedad estén en un espacio de participación juvenil. Quiere ser para todas y todos ellos un lugar de análisis y reflexión crítica desde la praxis, un espacio para el intercambio de experiencias. Una revista que avance líneas creativas de síntesis pastorales para renovar, en contextos siempre nuevos, la fe en la Buena Noticia. Nuestro papel como jóvenes es clave, se podría decir que es a esta generación a quien le corresponde la elaboración de lo distinto, de lo diferente a lo que ahora existe.

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Espiritualidad Juvenil

La columna de nuestra Pastora Izani.
En los años de acompañamiento a la pastoral juvenil de la IELCH, que es el lugar desde dónde nace esta reflexión, he escuchado en más de una ocasión frases tales como: “Los/as jóvenes no están ni ahí con nada”, “los/as jóvenes hoy no quieren nada con Dios”, “no les interesa nada que tiene que ver con la espiritualidad…” Desde mi caminar con los y las jóvenes, puedo decir que estas frases son estigmas y prejuicios que hemos construído desde nuestra visión adultocéntrica, y que están relacionadas con los conceptos que la mayoría tenemos sobre espiritualidad. No es mi intención en este texto presentar o hablar de las diferentes espiritualidades o maneras de entenderla. Sí es importante que tengamos claro que el término espiritualidad trae consigo una diversidad de sentidos. Lo que buscamos es entregar algunos aspectos desde nuestro caminar con los y las jóvenes de la Pastoral Juvenil de la IELCH que quizás puedan ayudarnos a tener una mirada más amplia y menos prejuiciosa entorno a los/as jóvenes y su relación con Dios. Y no exigir de ellos/as una práctica que tampoco tenemos nosotros/as los y las “adultos/as”. La espiritualidad es un tema de gran interés para los y las jóvenes de nuestra iglesia. En los distintos espacios compartidos a lo largo de estos años de caminar juntos/as, puedo afirmar que existen en ellos/as, sed por vivir su espiritualidad. Una espiritualidad que no esté desconectada de sus vivencias y experiencias en la sociedad. Los y las jóvenes sueñan con una nueva humanidad, donde no haya “muerte, llantos, lamentos, dolores” (Apocalipsis 21: 4), desean ser felices, buscan y luchan por equidad, justicia, vida para todos y todas. El movimiento estudiantil de los últimos años, dónde la mayoría de los y las jóvenes de nuestras comunidades y congregaciones estuvieron y están presentes, es sin duda, un ejemplo visible de que los y las jóvenes están ahí, están ahí haciendo posible una nueva sociedad. Los y las jóvenes de hoy deben hacer sus elecciones, vivir sus prisiones, libertades, esperanzas y su relación con Dios en un contexto marcado por violencia, desigualdades, exclusiones, y con muchas ofertas para vivir (o consumir) la espiritualidad. Los y las jóvenes buscan llenar espacios vacíos de sus vidas. Viven en una sociedad de competencia, de inseguridades, de exclusiones, de injusticia, de falta de oportunidades, en una sociedad donde es más importante tener que ser. Nuestro enfoque en este texto es desde la espiritualidad cristiana, y desde esta mirada es importante considerar las experiencias de los y las jóvenes para comprender cómo hoy las juventudes viven y expresan su fe. En el diccionario de la RAE, encontramos la siguiente definición de espiritualidad: “del latín spiritus, espíritu”. Y en un “sentido más amplio significa la condición de espiritual”. Desde esta definición constatamos que la espiritualidad es definida como una calidad. Desde la perspectiva cristiana, la espiritualidad tiene que ver con el Espíritu, con “el Espíritu de Dios,

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fuente que llena de sentido nuestra existencia y que sustenta nuestro caminar” (Mara Sandra Parlow, en: Cidadania: uma questao de fe, caderno nº1 p.17). En este sentido, la espiritualidad es la forma con la cuál la persona cristiana o la comunidad cristiana expresa su fe en Dios. Según Paulo Butzke “es la expresión exterior y corporal de la fe interior motivada por el espíritu” (1 Corintios 2: 14-3:3), y que se refiere con la forma de vivir a partir de la fe. (Paulo Butzke, Aspectos de uma espiritualidade luterana para nossos dias p.2). La fe, desde nuestra comprensión luterana es un don del Espíritu Santo. Lutero señala en el catecismo menor: “Creo que ni por mi propia razón, ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesucristo, mi Señor, o venir a él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el evangelio, me ha iluminado con sus dones, y me ha santificado y conservado en la verdadera fe…”(catecismo menor, explicación del III artículo de credo apostólico en el libro de Concordia p.360). Según Lutero, la fe es obra del Espíritu Santo que utiliza la dinámica de la palabra de Dios para mantenerla activa y viva. Existen como ya señalamos distintas espiritualidades y distintas maneras de vivirlas. Hay quienes viven una espiritualidad asumiendo una actitud espiritual desconectada del mundo y de sus problemas, buscando alcanzar la perfección cristiana por medio de prácticas como la vida monástica, el celibato, el ayuno y otras. La doctrina del sacerdocio general de todos/as los creyentes y el principio bíblico de la justificación por fe (Romanos 1:17) en la perspectiva luterana nos muestra una mirada distinta de entender y vivir la espiritualidad. Pues la espiritualidad cristiana sustentada desde el sacerdocio general de todos/as los/as creyentes y de la justificación gratuita de Dios, considera una realidad donde todas las personas pueden participar. Y acontece a partir de las experiencias de las personas con Dios y su contexto. La fe cristiana, es esencialmente comunitaria y relacional, “dónde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy en medio de ellos” (Mateo 18:20). La vida comunitaria es “el punto de partida de la vivencia de la espiritualidad evangélica y comprometida” ” (Mara Sandra Parlow. In: Cidadania: uma questao de fe, caderno nº1 p.19). Observo desde los diálogos, meditaciones, oraciones con los y las jóvenes que ellos y ellas buscan y tienen sed de esta vivencia de espiritualidad, de una espiritualidad que considera sus experiencias, que no separa la iglesia del mundo, una espiritualidad que no se acomoda a los tiempos presente, sino más bien una espiritualidad comprometida con la transformación del tiempo presente (Romanos 12: 2).

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A partir de esta reflexión, me pregunto: ¿Nuestras comunidades y congregaciones son espacios para que los y las jóvenes pueden vivir este tipo de espiritualidad? Entendemos la espiritualidad cristiana como la fe vivida y comprometida con hacer posible señales del Reino de Dios en medio nuestro. Una espiritualidad que tiene como fundamento la “espiritualidad de Jesús, y de su espíritu. Así que: “su opción es nuestra opción, sus actitudes, nuestras actitudes, su praxis, nuestra praxis” ( Nuestra Espiritualidad, Pedro Casaldáliga, in: http://www.comitesromero.org/vigo/casaldaligaNuestra Espiritualidad.html). La misma comprensión de la espiritualidad cristiana podemos observar en las palabras del Apóstol Pablo, cuando escribe a la comunidad de Filipos: “Porque para mí, seguir viviendo es Cristo, y morir, una ganancia.”(Filipenses 1:21). “Procuren que su manera de vivir esté de acuerdo con el Evangelio de Cristo (Filipenses 1:27). El joven y la joven de hoy dentro de la compleja realidad que vive, sigue soñando y buscando una espiritualidad comprometida con el Reino de Dios, una espiritualidad comprometida con una vida más plena y abundante para todos/as(Juan 10:10). Que el Espíritu Santo de Dios, “fuente que llena de sentido nuestra existencia y que sustenta nuestro caminar”, siga impulsando a las diferentes generaciones de cristianos/as a vivir la espiritualidad de Jesús.

BIBLIOGRAFÍA:

• Libro de Concordia • Cidadania: uma questao de fe. Subsídios para o trabalho com jovens. Coleçao PalavrAçao, Nº1. Sao Leopoldo.RS. • http://www.comitesromero.org/vigo/casaldaligaNuestraEspiritualidad.html). • Paulo Butzke. Aspectos de uma espiritualidade luterana para nossos dias.

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Espiritualidad Juvenil: Caminos de marchas, diálogos y reflexión.
(…) “les hemos mostrado un Dios tan rasca, insípido, que hace que los chiquillos prescindan de Dios, que no sea tema para ellos, pero cuando un chiquillo anda buscando la igualdad para todos es andar buscando a Dios” (…) Felipe Berrios SJ (El Mostrador, 2013) Cuando leí la entrevista de Felipe Berrios, recordé las muchas veces que se ha tratado a los/as jóvenes como apolíticos/as, individualistas, carreteros, soñadores y, obviamente, ajenos a todo lo que tenga que ver con la espiritualidad, sin caer en exageraciones, estos pueden ser algunos de los muchos calificativos, con los cuales convive diariamente nuestra juventud. Sin embargo, dista mucho de la realidad nacional que nos quieren entregar los medios de comunicación adictos al sistema de consumo neoliberal. Pero particularmente, difiere mucho de lo que he visto, sentido, aprendido y reflexionado con los/as jóvenes de la IELCH. Es sumamente válido y coherente mencionar que los jóvenes de nuestro país, son los mismos de nuestra iglesia. Son una mayoría que entienden que su estado etario, va más allá de un ciclo normal de crecimiento y maduración psico-socio-sexual. Son personas que no temen ser identificadas como carreteros, soñadores, apolíticos partidistas y espirituales. Conceptos que, dentro de una lógica de juventud, no son sinónimos de irresponsabilidad. La contrariedad viene de la visión adulto-céntrica que se tiene de las nociones de responsabilidad social, eclesial, académica e incluso afectiva. Enfoque que se ve altamente influido por el imaginario del “macho alfa proveedor neo-liberal”. Desde donde inconscientemente el adulto neoliberal (espero que sea un acto involuntario. Tengo aún fe en los ciudadanos) se han maquillado o endemoniado ciertos aspectos del “ser joven” bajo el paradigma de la responsabilidad y el madurar. Pero que en sí mismo, encierran la no muy loable gestión de llevar a ese joven soñador y carretero al sistema para hacerlo un instrumento más del sistema de consumo. No quiero acá hacer una apología de la juventud desenfrenada, de hecho no creo que exista tal -de existir, debe responder a un proceso de desigualdad de oportunidades-. Pero sí mencionar que son ciudadanos altamente tecnologizados, globalizados y con un gran espectro de información que los hace ir más rápido y por sobre todo tener una gama de accionares distinta a las paradigmáticas reglas del adulto-centrismo. Tampoco pretendo atacar el ser adulto, más bien quiero hacer notar la brecha generacional en la cual vivimos

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y que produce estas, por momentos tensas divisiones y en algunos casos insoslayables. El ser adulto nos exige compartir experiencias, pero nos obliga a aprender y adecuarnos a los nuevos parámetros que se dan en el núcleo social. Reprimir al joven con el fin de llevarlo a lo que supuestamente es nuestra práctica de responsabilidad, es desconocer la autodeterminación del ciudadano-joven de querer cambiar las cosas (lo necesitamos) es atentar contra la voz profética inherente en esta etapa de la vida. No se trata de atacar, reprimir o dispersar la voz profética por parecernos demasiado radical o cambio muy rápido, creo que se debe respetar, dialogar y generar el cambio para la consumación de un bien mayor. Lo que socialmente acontece también se refleja en la vida eclesial. Una visión adulto-céntrica de cómo hacer las cosas en la iglesia, en virtud de lo que la tradición dice, atenta contra el joven y el ánimo de ser una ecclesia reformata semper reformanda. Hemos cometido el error, de querer encasillar lo espiritual desde un solo prisma. Si bien, nos consideramos liberales y aceptadores de las distintas formas de vivir la vida espiritual, caemos en exigir a nuestros/as jóvenes cierto número de reglas de como esperamos vivan su espiritualidad. Nos gustaría tenerlos en los cultos dominicales, en un grupo de jóvenes de la iglesia o tocando música. Pero los acelerados tiempos en los que estamos inmersos, hacen que nuestra juventud vaya desarrollado otra vivencia espiritual y no es deber de los jóvenes adecuarse a la iglesia. Si no la iglesia debe buscar los espacios para que convivan las distintas formas de ver la relación con Dios y, si es necesario, reformarse a los nuevos tiempos. Lo repito ecclesia reformata semper reformanda. No trato de exponer una revolución o una guerra generacional, mas procuro encontrar los espacios necesarios para que logremos un crecimiento armonioso en la iglesia. Crecimiento que se refleje en nuestra espiritualidad y a su vez, en nuestro accionar a favor de los olvidados del sistema del chorreo.

Nuestros jóvenes, dentro o fuera de la iglesia, son activos en el quehacer, el pensar y el reflexionar de la política. Pero de una política macro, que transciende a la elección. No de esa mezquindad de los partidos que favorece a los poderosos conglomerados económicos (Isaías 10:1-3 NVI). Es por lo anterior, que me atrevo a mencionar que los/as jóvenes son apolíticos partidistas, no quieren encajar en este modelo, quieren destruir y arrancar (Jeremías 1:10 NVI) para construir y plantar una política justa, democrática y activa. Con diferencias, pero de alto nivel, una que sueñe y anhele el manoseado bien común.

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Muchos/as de los/as jóvenes abandonan sus iglesias (no sólo la nuestras) dado que, hemos presentado un Dios algo “fome”, un Dios algo tradicional en el sentido burocrático. Sin embargo, no podemos negar el aporte teológico de la IELCH –que incluso le ha costado el aislamiento del “mundo evangélico”- que responde quizás de una u otra forma a los nuevos desafíos que vive la sociedad, en temas de inclusión, DDHH, quehacer político, entre otros. Quizás no sea tan radical o fuerte como quisiéramos. Pero es allí, donde los/as jóvenes de nuestra iglesia deben ser empoderados y preparados para anunciar la Buena Noticia. Buena Noticia, que no necesariamente viene del púlpito, sino también –quizás más potente aún- se vive en las marchas y en movimiento social. Una espiritualidad encerrada en el templo, atenta contra la visión intrínseca que tienen nuestro/as jóvenes de vivir el camino trazado por Jesús de Nazareth. Una camino de marchas, diálogos y reflexión.

Autor: Juan A. Rojo: secretario nacional Pastoral de Jóvenesde la Iglesia Luterana en Chile.

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Oración Taizé en Concepción.
Patrick Bornhardt. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Evangelio según S. Juan 17:14-21. Reina Valera 1960.

Esta cita bíblica que corresponde a la oración que hace Jesús en el que, diría yo, fue el momento más tenso de su ministerio, luchando contra su destino antes de ser entregado, no la cito solo por ser ésta la sección ecuménica de la revista. La cito, también, por exponer aspectos que para mí son esenciales de la espiritualidad cristiana. Estoy convencido que la misión ecuménica en la que he trabajado ya un tiempo, lleva a los cristianos y cristianas a llenarse del Santo Espíritu y a vivir, redescubrir y discernir la esencia y singularidad del cristianismo. No estoy hablando de la comunión o diálogo interreligioso, que suele ser erróneamente homologado con ecumenismo y que también tiene gran importancia dentro la agenda de la Iglesia. El ecumenismo del que hablo yo se trata de aquella divina comunión de la Iglesia invisible de Cristo, que es una, santa, universal, apostólica y es conformada por todos los que confiesan su santo nombre y buscan seguirle dentro de todas nuestras diferencias, paradojas y contradicciones. Este ecumenismo no se basa en la tibia tolerancia ni en reconocer la posibilidad de que nuestras creencias sean ficticias, al contrario, se basa en la profunda convicción de que el único Dios se reveló en Jesucristo y en el celo ferviente de cumplir la misión que nos ha dado, de ser un único pueblo que se entrega al mundo en amor y predica a todas las naciones su Evangelio de salvación inmerecida, con palabras y obras. Y es que ante las contradicciones que vemos entre las doctrinas y prácticas de las distintas corrientes cristianas, y en lo paradójico que es juntarse a orar y cantar como hermanos a pesar de aquellas importantes diferencias y heridas, es que nuestra razón se rinde ante las palabras que El Señor quiere poner en nuestros corazones, entremedio de las antífonas y silencios: “Solo Cristo, el crucificado y mi palabra, es VERDAD. Manténganse en esta verdad, para que sean uno como nosotros y con

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nosotros. No teman por sus problemas y dolores, que Yo estoy con ustedes”. Y en este sentido es que nuestro maestro nos santifica enviándonos a múltiples encrucijadas, como el “no ser del mundo”, “aborrecido por el mundo” y al mismo tiempo “enviado al mundo”. Conjuntamente, ¿cómo podemos ser embajadores de la reconciliación que Dios regala a través del Cristo, si nosotros no nos reconciliamos entre nosotros mismos? (2 Corintios 5:20). ¿Llega esta mística espiritualidad a la juventud de hoy? A primeras, hablar de fraternidad invisible y de orar parece no pegar mucho, menos si es a través de una revista como esta. Y es que no son palabras lindas las que generan el cambio, sino que las experiencias que con poder de Dios hacen visible un pedacito de tal invisible comunión (1Corintios 2:1-5). Y aquí es donde quiero hablarles del testimonio de la comunidad de Taizé, ubicada en la borgoña francesa. Los inicios de esta comunidad se remontan a 1940, cuando aquel lugar estaba en el límite bélico entre Francia y Alemania, y el sueco Roger Schutz se ubica en tal lugar para refugiar judíos y personas que escapaban de la 2° guerra mundial. Después de la guerra, se forma ahí una pequeña comunidad monástica de reformados que acogen a huérfanos y acompañan a prisioneros de guerra, viviendo una vida de oración, sencillez y ayuda mutua similar a la de los primeros cristianos (Hechos 2:46-47) (Hechos 4:32-37). Con el pasar de los años, esta comunidad de monjes fue creciendo llegando hoy a ser aproximadamente 100 hermanos de distintas iglesias protestantes y católicas de todos los continentes, que además de las obras diacónicas que gestionan en distintas partes del mundo, se reúnen a orar 3 veces al día acompañados los 365 días del año de 500 a 5000 jóvenes de todo el mundo, que encuentran donde ellos una casa de retiro, búsqueda espiritual y vida comunitaria. Esto ocurrió en medio de un continente que acababa de sufrir 2 guerras mundiales y sangrientos conflictos religiosos, como el que hizo que familias como las de Roger escaparan de Francia para no morir a causa de su confesión. El estilo de oración de Taizé nace de la convergencia de tradiciones monásticas de occidente y oriente, y de la misma experiencia de los hermanos con la juventud que los visita y con las iglesias que ellos visitan en todo el globo. Las canciones de Taizé son accesibles, cortas y basadas en su mayoría en salmos o versículos de la Biblia que se repiten una y otra vez y pueden ser seguidas por cualquiera. Son meditativas y son del corazón, de tal forma que con cantos y momentos de completo silencio, pueden vaciar nuestras mentes para encontrarse con uno mismo, con el otro y con Dios. Interpelados por nuestra fe y el testimonio de la comunidad de Taizé, es que su estilo de oración es cultivado en Concepción por un grupo de jóvenes, y no tan jóvenes, de distintas

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confesiones, enviados a formar encuentros de paz y devoción, enviados a visitar a otras iglesias, a visitar universidades, colegios y hospitales. ¡Dios nos ha favorecido! Como no quiero alargarme, me despido orando junto a ustedes: “Dios, recoge mis pensamientos hacia ti. Junto a ti la luz, tú no me olvidas. Junto a ti el socorro, junto a ti la paciencia. No comprendo tus caminos, pero tú conoces el camino para mí.” Sitio web de la comunidad de Taizé: www.taize.fr Oración Taizé en Concepción http://www.facebook.com/?q=#/groups/118850500568/?ref=ts&fref=ts Twitter: @TaizeConcepcion

Autor: Patrick Bornhardt Daube, es Estudiante Ingeniería Civil Industrial Universidad del Desarrollo, Actual tesorero de la pastoral juvenil de la IELCH. Miembro del Directorio en la congregación Martin Luther (Iglesia Evangélica Luterana en Concepción). Co-fundador del grupo de jóvenes y coordinador de éste hasta mediados del año 2011, momento en que realiza un intercambio académico a Mannheim, Alemania. Dentro de este intercambio, aprovecha de visitar la comunidad de Taizé en Francia, lugar en el que reside una semana. Representante y coordinador de la Oración de Taizé en Concepción

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Claves metodológicas para una pedagogía teológica y pastoralmente juvenil.
Juan Pablo Espinosa Arce La importancia de la formación teológica y pastoral en la vida de las comunidades cristianas juveniles, constituye un deber de carácter irrenunciable para los asesores, coordinadores y encargados de grupos. Lo que a continuación presentaremos será una reflexión centrada en la formulación de una reflexión teológica desde la juventud o, en otras palabras, idear una teología juvenil que permita por medio de un lenguaje teológico y simbólico

históricamente encarnado, acercar al joven y a la joven a Aquél que constituye la razón última de nuestra esperanza (Cf. 1 Pe 3,15). Desde esta perspectiva, presentaremos cinco claves metodológicas, las que son iluminadas por el principio de la Encarnación como fundamentación histórica de la teología y de la vida pastoral, y creemos necesarias para realizar un trabajo pastoralmente juvenil. Si no consideramos la dinámica propia de la vida de los jóvenes y la necesidad de levantar un lenguaje teológico accesible y epistemológicamente comprensible para ellos y que responda a sus condicionamientos propios, muy difícilmente lograremos el objetivo de considerar la importancia de la formación en las comunidades cristianas juveniles. 1) Una teología de/desde la juventud

Jesús de Nazaret es hombre y es Dios en virtud de la Encarnación la cual posibilita que lo humano entre en comunión con lo divino en un solo hombre. El joven Jesús dignifica a los y a las jóvenes de todas las épocas, lugares, culturas, razas, colores, estratos sociales y creencias. La Encarnación supone que Dios realiza su revelación suprema en la humanidad de Jesucristo joven. Siguiendo a este Cristo encarnado en la vida de los jóvenes como condición de posibilidad de la formulación de una teología para jóvenes, las claves metodológicas que pretendemos levantar “no han de presentar nunca problemas religiosos desencarnados de los problemas humanos, sino dificultades humanas que urgen al hombre y a Cristo, vinculadas a la salvación mesiánica que este ofrece como liberación total del hombre” . Con esto se evita que la vida formativa de la Pastoral Juvenil caiga en un espiritualismo desencarnado o en un sentimentalismo fideísta. La formación que creemos se ha de concretar tiene como centro al Verbo Encarnado el cual tiene “un rostro humano, a saber, el de un Dios que no sólo presta atención a nuestros

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problemas humanos, sino que se ha encarnado en ellos” 2. Importancia de un lenguaje teológico encarnado en la historia del joven Esta segunda clave metodológica, abordará la explicitación del contenido teológico, doctrinal y pastoral que hemos estudiado anteriormente. En esto viene a figurar la pregunta ¿cómo hablar de Dios hoy?, y más específicamente, conectando con el objetivo de nuestra exposición, ¿cómo hablar hoy de Dios a los jóvenes?, y también ¿qué categorías teológicas, sociales, políticas, educacionales o culturales debemos usar para hacer comprensible el lenguaje sobre Dios, es decir la teología, en la realidad juvenil? Lo que aquí se quiere expresar constituye un desafío para las comunidades cristianas, en el sentido de crear estrategias pedagógicas que permitan al joven encontrarse con un Jesús más humano, más histórico, encarnado en la problemática social. Un Jesús estudiante, temporero, padre de familia a temprana edad, o que es sostén económico de su casa, o un Jesús que marcha con su liceo o universidad exigiendo justicia para la educación de su pueblo, es más cercano a la realidad y a la experiencia cotidiana de los jóvenes. Es decir, un nuevo lenguaje teológico que favorezca la comprensión del sujeto histórico como motor de praxis, interpelado por Dios para “extirpar y destruir, para perder y derrocar” (Jer 1,10a) aquellas estructuras de sin sentido o de pecado estructural que aquejan a los sujetos sociales y para “reconstruir y plantar” (Jer 1,10b) la nueva sociedad que se está gestando en el seno de la historia. 3. Necesidad de una teología simbólica La estructura simbólica es algo propio de la fe cristiana. El Dios en el que creemos se ha hecho signo, estructura visible y significativa en Jesús de Nazaret. Él es la imagen visible del Dios que es invisible. La imagen y el símbolo nos ayudan por tanto a comprender el misterio de Dios, constituyéndose en una mediación necesaria. En la comprensión simbólica de nuestra fe, nos encontramos con signos tales como la palabra hablada, la palabra escrita, las imágenes visuales de las cosas, y los sentimientos, gestos corporales, afectos. En esto, postulamos y creemos en la necesidad de un nuevo lenguaje teológico, más simbólico, más creativo y que favorezca la imaginación de lo real, la creación de nuevas categorías místicas, pastorales y teológicas que dialoguen de manera cercana con la realidad cotidiana del joven, de tal manera de provocar un mayor acercamiento entre el joven y su Iglesia y entre el joven y Cristo joven.
Bucciarelli, C; Realidad juvenil y catequesis, Central Catequística Salesiana, Madrid, 1974, 114 Bucciarelli, Realidad juvenil y catequesis, 116.

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4. Una teología más narrativa y dialogal La narrativa y el diálogo son constitutivos de la teología. Ambos elementos son básicos en la comunicación humana y en la misma Revelación divina, ya que permiten crear relaciones y vínculos culturales, religiosos e interpersonales. Nuestra teología y nuestras pastorales de juventud, deben favorecer estos significados y culturas variadas que convergen en el mismo centro el cual es Jesucristo, Palabra y pronunciamiento de Dios encarnado en nuestras culturas. Esta mirada cristocéntrica asume dos vertientes, a saber, la narrativa y el diálogo. Veamos cada una de estas perspectivas. La narrativa nos posiciona en el ámbito de la memoria narrada, del anuncio y de lo que se dice. Una pastoral narrativa favorece la conjunción de historias reales, nacidas de la simbólica y de los imaginarios, y que favorece que el joven pueda escuchar desde su contexto y pueda discernir esa voz que le llama. El segundo aspecto es el diálogo. Al momento de ejecutar el diálogo se generan relaciones interpersonales entre dos interlocutores. Podemos ver nuestros rostros, escuchar nuestras voces, entrar en comunión con otro que me interpela. Así como las primeras comunidades cristianas se reunían en torno a la mesa de la palabra compartida y del pan partido para recrear y rememorar aquello que constituía su origen y fundamento, Jesucristo, así las comunidades cristianas y aquellos que conduzcan sus etapas formativas, deben favorecer el encuentro cercano e igualitario entre todos sus miembros. 5. La teología como juego y encuentro Ver la teología como juego significa comprenderla como un rito vivencial en el que cada uno de los implicados tiene su lugar y su rol dentro de su desarrollo. Esta visión lúdica de la teología no debe caer en un conductismo que vea al sujeto que viene a mi encuentro como una tábula rasa que no trae ningún conocimiento o experiencia previa, sino que debemos valorar el alto potencial de experiencias personales y comunitarias que nuestros jóvenes han hecho de Dios. Este encuentro debe ser lúdico y dinámico, con leyes propias que no coarten la libertad fundamental de los sujetos. El juego y el encuentro son experiencias gratuitas, de estar-junto-a-los-otros compartiendo la vida, la fe, los momentos de alegría, tristeza, proyectos y sueños. Debemos volver a esta fuente de la vida cristiana, así como las primeras comunidades cristianas se reunían en torno a la alegría y a la sencillez que brotaba de corazones de hombres y mujeres que vivían el encuentro desde Jesús Resucitado. 6. Conclusión: Necesidad de una pedagogía juvenil que involucre las claves anteriores La pedagogía que proponemos es la del encuentro, de la creatividad, de la imaginación, del juego y del lenguaje cercano y encarnado históricamente. La Iglesia debe fatigarse en esta pedagogía teológicamente juvenil de manera de ser señal y signo dentro de la historia y no un instrumento meramente moralizante o dictaminador, sino un cuerpo vivo que tenga como alma al Espíritu Santo, pregonero de la libertad, y como cabeza el mismo Cristo liberador de esclavitudes y de todo tipo de alienaciones. Los miembros del Pueblo de Dios irán creando y recreando estructuras de sentido que favorezcan principalmente el encuentro de los jóvenes más alejados de la Iglesia, de manera de crear comunidades en medio de la diáspora social que se percibe dentro de este cambio de época y de paradigma.
Autor: Juan Pablo Espinosa Arce, laico católico. Estudiante de Pedagogía en Religión y Filosofía en la Universidad Católica del Maule. Pastoralmente trabaja en la formación de jóvenes y adultos en comunidades católicas de Rancagua, VI Región. Contribuye con columnas y escritos para la Revista Rumbos de la Diócesis de Rancagua y para la página española www.lupaprotestante.com

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Una mírada jóven a la espiritualidad en la actualidad.
Constanze Ihl Herbach Te has preguntado alguna vez qué sentido tiene nuestra existencia en la Tierra ¿Puede estar relacionado con el hecho de tener que cumplir la misión por la cual Dios nos envió a este mundo? Ciertamente cada persona debe hallar su propia respuesta a esta pregunta, en relación con la fe que tenga. Nadie puede imponerte ser parte de una religión, pero sí puede desempeñar un rol evangelizador y encaminarte hacia allá. Es decir, contarte acerca de sus experiencias de vida. No hacerlo sería egoísta y cómodo. Evitarse un desgaste no es enfrentar el mundo con madurez, cualidad que la mayoría de los jóvenes cree tener. Sino que es escapar de tus responsabilidades. Lo mismo ocurre cuando no estás dispuesto a escuchar los consejos de otra persona. Nadie te pide que los apliques “al pie de la letra” en la vida diaria. Pero sí es importante conocerlos y así tener razones para no utilizarlos. Por eso pido toda tu atención mientras leas estas líneas, que tienen como objetivo hacerte reflexionar acerca de tu espiritualidad.

Para poder comenzar, es necesario comprender el significado de espiritualidad. Ésta corresponde a la expresión de la esencia del ser, que se manifiesta en forma de energía, cualidades y valores de acuerdo a Pietro Grieco. Es la que otorga sentido a nuestro existir y nos permite seguir adelante, a pesar de los problemas que podamos tener. Por tanto es la que nos posibilita estar vivos y nos da fuerzas ante cualquier situación adversa. Cualquier persona puede gozar de espiritualidad, independiente de sus creencias religiosas. Sin embargo, en nuestro caso lo relacionaremos con Dios, al ser cristianos que creemos en su palabra. Una excelente relación entre ambos conceptos se encuentra en el libro de Job. Este afirma lo siguiente: “ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del omnipotente le hace que entienda” (Job 32:8). La espiritualidad nos permite entonces, creer en una realidad metafísica que se encuentra más allá de lo que somos capaces de percibir los seres humanos por medio de nuestros sentidos. Es en cierta forma, lo opuesto a lo material. Lamentablemente en la actualidad, reconocemos una carencia de espiritualidad en las personas, sobre todo en las más jóvenes. Esto se produce debido a la gran importancia que se le ha comenzado a atribuir a los objetos materiales, destacando los artefactos tecnológicos que tienen la facultad de mantener ocupada a una persona durante muchas horas seguidas, sin que esta preste atención a sus necesidades biológicas o a la compañía de otros seres humanos. Por tanto esta persona ya no tendrá tiempo de reflexionar acerca de sí misma, ni tampoco la facultad en caso de querer hacerlo. Puesto que se ha acostumbrado a trabajar en forma automatizada en contra el tiempo, para lograr las metas que se le han propuesto en el trabajo o escuela. El hacer pasa entonces a desempeñar un rol más significativo que el pensar y el ser humano ya no se cuestiona el sentido de su existencia ni mucho menos de la labor que desarrolla en la Tierra. Por ello se aleja de Dios y de la Iglesia. Esto es fácilmente reconocible en las sociedades de países desarrollados, como Alemania por ejemplo. Allí el estrés laboral ha au-

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mentado notablemente en los últimos años, el que, aparte de provocar diversas enfermedades con mal diagnóstico en la mayoría de los casos, genera desesperanza y angustia en la población. Esto, junto con el poco tiempo que tienen las personas para relacionarse con otras y con ellas mismas, las alejan de su espiritualidad. Predomina entonces un alto índice de inseguridad y disconformidad dentro de las sociedades, sobre todo las en vías de desarrollo y las desarrolladas. Situación que es completamente diferente en países subdesarrollados, donde a pesar de existir condiciones de vida muy adversas, los objetos materiales no alejan a las personas de su espiritualidad. La esperanza de estas mismas de tener un futuro mejor, se sustenta en su fe y espiritualidad. Es esto mismo lo que les permite alcanzar la plenitud, al encontrarse conectados con Dios, quien se encarga de su bienestar en todo momento. Sin embargo, aquellas personas que se alejan de él, se pierden en el camino y ya no saben qué rumbo seguir.

Por todo lo mencionado anteriormente, es necesario que las familias reflexionen actualmente acerca de la importancia de su espiritualidad y religiosidad. Esto les permitirá percatarse de la relevancia que tienen estos aspectos en sus vidas y de esta forma, decidan educar a sus hijos en el camino de Dios. Es decir, les ayuden a entender la existencia como algo que se sustenta más allá de lo físico, aportándoles los valores esenciales para su desarrollo y viendo la vida desde un lado positivo. De ser así, cuando estos alcancen la etapa juvenil, estarán mejor preparados para su vida futura, ya que habrán comprendido que su felicidad y bienestar no depende de lo material, que puede ser arrebatado a una persona de un momento a otro. Sino que se sustenta en su espíritu, es decir, en conocerse a sí mismos y comprender que su forma de ser ha sido elegida por Dios. Esto les permitirá tomar la decisión en forma consciente, de seguir el camino de Dios mediante la confirmación. Decisión que los llenará de gratificación y alegría. Sin embargo, existen muchos otros jóvenes que no han sido educados correctamente en el camino de la fe. Por esta razón, cuando les llegue el momento de confirmar su fe, dudarán acerca de esta importante decisión que deben tomar. Frecuentemente, tomarán la decisión que les sea más fácil. La que consistirá en respetar las

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costumbres familiares, para no desilusionar a sus padres. Más que respetarse y escucharse a sí mismos. Ésta es la principal razón de que la espiritualidad juvenil se encuentre en crisis, puesto que ni siquiera los mismos jóvenes saben a ciencia cierta si esto desempeña un rol determinante en sus vidas. Se dejan influenciar por el mundo que los rodea y cuando llegan a la etapa de adultez, lentamente comienzan a alejarse de la Iglesia, sin nunca haber tenido la opción de conocerla realmente. En conclusión, la espiritualidad es sumamente importante en el desarrollo y bienestar de todas las personas. Pero por sobre todo es muy relevante que los jóvenes la desarrollen de manera correcta y la consideren como un factor muy influyente y determinante de sus vidas. Sólo de esta forma alcanzarán la plenitud. No es necesario que pertenezcan a una religión para desarrollar su espiritualidad. Únicamente es importante que comprendan su existencia desde un punto de vista metafísico. Es decir, que no sólo lo que son capaces de ver tiene una relevancia en sus vidas. Sino también el espíritu mismo y que tengan la facultad de desarrollarse en este ámbito.

Bibliografía:
Grieco, Pietro. Concepto de espiritualidad.2010.Extraído el 23 de mayo de 2013 de: http://www.pietrogrieco.net/ Concepto_de%20Espiritualidad.pdf Houtman, Irene. “Sensibilizando sobre los problemas del estrés laboral en los países en desarrollo”. Un riesgo moderno en un ambiente de trabajo tradicional. Consejos para empleadores y representantes de los trabajadores. World Health organization.2008.Extraído el 23 de mayo de 2013 de: http://whqlibdoc.who.int/publications/2008/9789243591650_spa.pdf M. Osorio. Silvia. Bio Armonía. La espiritualidad en los niños. Buenos Aires, Argentina. Extraído el 23 de mayo de:http://www.bioarmonia.com.ar/Vivir%20en%20Armonia/ la_espiritualidad_en_los_ninos_P7.htm en los niños. Buenos Aires, Argentina. Extraído el 23 de mayo de:http://www. bioarmonia.com.ar/Vivir%20en%20Armonia/la_espiritualidad_en_los_ninos_P7.htm

Autora: Constanze Ihl, Estudiante de Cuarto medio en el colegio Alemán de Concepción, miembro en la congregación Martin Luther y Coordinadora del grupo de jóvenes.

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Noticias de la Pastoral Juvenil.
Campamento de Verano en Osorno
Corresponsal: Joaquín trujillo

En la ciudad de Osorno, se realizó el campamento de verano de la pastoral juvenil de la IELCH (10, 11, 12 y 13 de enero de 2013). Una de las tantas actividades que realizamos, fue pintar la “Congregación La Paz”, actividad que nos ayudó a conocernos más y a trabajar en conjunto. Luego, en la noche, hubo una reflexión guiada por Josaphat (vimos un video y después armamos grupos de conversación), el tema fue Identidad de Género. El sábado 12 fuimos al lago Llanquihue donde con algunos “compitas” se discutió sobre el aborto, discusión que siguió en la noche cuando regresamos al campamento. También en otro momento se trató el tema de la legalización de la marihuana. El domingo en la mañana, tuvimos un culto dirigido por la pastora Izani, en el que Juan Rojo llevo a cabo la relfexión. En este culto, la pastoral de jóvenes participó junto a la Congregacion La Paz y terminamos con una reunión de delegados nacionales donde, entre otros temas, se fijó para julio de 2013 el campamento de invierno en la región de Concepción bajo la temática derechos sexuales y reproductivos. Biblioteca comunitaria en los Alamos
Corresponsal: Rodrigo Castillo Jofré

El día sábado 11 de mayo se concretó algo muy esperado por los miembros del grupo de jóvenes de la Congregación Martin Luther de Concepción, y por la comunidad en general. Se trata de la apertura de la biblioteca del Campamento 21 de Mayo en Cerro Alto, comuna de Los Álamos. La historia de la formación de la biblioteca es la siguiente. El 24 de marzo de 2012 se produjo en la Ruta 160, cerca de Curanilahue, un accidente automovilístico en el que fallecieron 6 jóvenes voluntarios de Un Techo Para Chile. Uno de ellos, Antonio Vásquez, quien fuera miembro de una familia que es parte de nuestra comunidad. Después de algunas semanas pasado el fatal suceso, las familias de los jóvenes volvieron al campamento al que se dirigían sus hijos, y entre otras cosas, consultaron a los vecinos si podían ayudar en algo para continuar con la labor que estaban realizando sus hijos. La respuesta de los dirigentes del campamento fue que necesitaban una biblioteca para la sede comunitaria. Entonces, la familia de Antonio contactó a los miembros del grupo de jóvenes de nuestra congregación, para colaborar con una parte específica de la construcción de la biblioteca: la recolección de libros. Fue así como nos sumamos a esta obra, y como jóvenes de la iglesia logramos reunir entre los demás miembros de la comunidad, nuestras familias y amigos, más de 100 ejemplares que fueron donados a la construcción de la biblioteca. En cada uno de estos libros, no solo se encuentra un tesoro maravilloso para descubrir por medio de la

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lectura, sino también una historia sobre cómo llegó finalmente a ser parte de la biblioca: algunos de ellos viajaron desde muy lejos, otros pasaron por diferentes manos para poder llegar hasta aquí. Pero detrás de todos hay un gesto de amor, y una conciencia implícita respecto a lo importante que resulta la lectura en la formación de las personas. Luego de algunos meses de retraso en la inauguración, por fin este mes la biblioteca fue abierta para el uso de los vecinos y vecinas del Campamento 21 de Mayo. El día de la inauguración se vivió una experiencia hermosa, pues en el trabajo conjunto de las familias y amigos de los jóvenes con los pobladores, se pudo ver de manera concreta cómo el espíritu de los jóvenes voluntarios, Laura, Francisca, Constanza, Jorge, Francisco y Antonio, continúa presente en el trabajo de quienes los recuerdan y siguen su camino de solidaridad y amor por la justicia. Muchas bendiciones y agradecimientos para quienes colaboraron con la campaña y en la construcción misma de la biblioteca, en especial para los vecinos que nos dieron una afectuosa acogida, y los familiares y amigos de los jóvenes voluntarios.

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DECLARACIÓN SINODAL DE LA IELCH.
Hay diversos dones, pero un mismo espíritu, hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. (1 Cor. 12,4)

1. La Iglesia Evangélica Luterana en Chile y sus delegados y delegadas nos hemos reunido en nuestro Sínodo de 2013 en la hermosa ciudad sureña de Osorno. Nuestra tarea en estos días, ha sido visualizar los dos últimos años de nuestra presencia y trabajo de iglesia en las poblaciones, villas y barrios de las regiones donde viven nuestras comunidades, evaluando lo que ha sido nuestro aporte y ayuda a la sociedad de nuestra patria, en los ámbitos de la salud, la educación, la vida cultural, la formación de la juventud, el trabajo por la justicia y equidad de género. Como iglesia, nosotras y nosotros nos preocupamos principalmente de aquellas prácticas e ideas que pueden entregarnos una razón para vivir y nos ayudan a hermosear nuestra vida con relaciones humanas más fraternales y solidarias. Buscamos prácticas que nos vinculen los unos con los otros, – mujeres y hombres, niños y ancianos, enfermos y sanos -, en comunidades de vida menos competitivas y más confiadas. Buscamos, junto con otras personas, modelos de vida saludables para todas y todos. Tal es la razón de nuestra existencia como iglesia de seguidores de Jesús. Pues Jesús, el hombre de Nazaret de hace veintiún siglos, nos sigue inspirando con su visión de una humanidad nueva, a la que él llamó Reino de Dios, con lo cual nos revela quién es Dios. Esa visión nos motiva también a nosotros y nosotras hoy, para llevarla a la práctica en nuestras poblaciones, villas, barrios, campos y ciudades. En Jesús y de Jesús, tenemos una inspiración que ilumina nuestra orientación en sociedad. Lo que nos viene de él no es tanto una enseñanza, sino más bien una motivación y un vigor que nos insta a actuar por el bien de todos, a pesar de las dificultades y fracasos. Lo que nos viene de él no son preceptos morales, sino la meta de una bondad posible, de una bondad que creemos podrá acontecer un día, puesto que ya se realizó en un grupo de personas en torno a él, el grupo de sus discípulos o seguidores, los 12 y los 72: “Vayan y anuncien que el reino de los cielos se ha acercado… Sanen a los enfermos…” (Mat. 10, 7 y 8) 2. Si esa es nuestra meta, otra y muy distinta es la realidad que vemos en nuestra patria en la etapa actual de nuestra historia.

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En otro tiempo, Chile fue alabado como “fértil provincia y señalada, en la región antártica famosa…” Hoy también se la señala, como si nuestro funcionamiento económico fuera envidiable e imitable. Pero no lo es. Aquí van algunos ejemplos: • En Osorno, estamos ahora, una región cuya hermosura natural contrasta con la injusticia no resuelta en las relaciones de propiedad y de soberanía. Esta injusticia afecta principalmente a nuestros hermanos y hermanas de los pueblos originarios, que aquí son huilliches y mapuches. En vez de buscar el acuerdo por la vía de los antiguos parlamentos, el Estado lo ha hecho mediante violencia policial, militar y judicial desmedida. Como resultado de ello, el conflicto se ha exacerbado trayendo desolación y muerte a los habitantes de la región. • A nivel nacional, si nuestro producto interno (PIB) crece como el que más lo hace a costa de una educación que ha sido acaparada por comerciantes para quienes la meta final es el lucro y no la formación cabal del hombre y la mujer jóvenes. Algo semejante sucede en el ámbito de la salud. Sin condenar el lucro en general, lo miramos mal en estos sectores de bienes y servicios que son tan evidentemente comunes como los dos mencionados. • Si nuestro mar baña nuestras costas por más de cuatro mil kilómetros, no las baña tan “tranquilo” como lo dice nuestro himno, porque si pudiera hablar rugiría de rabia por quedarse pobre de peces, mientras enriquece a cuatro empresas y a las pocas familias de accionistas que son sus dueñas. • Un mar que decimos “nuestro”, pero que en realidad tendríamos que estar compartiendo con nuestros vecinos peruanos y bolivianos, navegándolo juntos y cultivándolo sin depredar, en una común empresa, en vez de estárnoslo ridículamente guardando y defendiendo en tribunales internacionales, cuando ni siquiera lo guardamos para la mayoría, sino para los pocos poderosos a quienes se lo hemos regalado… por veinte años… Toda una vida. • Hay aquí unos pocos chilenos o avecindados y unas compañías trasnacionales, sus aliadas, que rascan las entrañas de esta tierra, para sacarle su tesoro de oro, plata y cobre, litio, manganeso y azufre que se van, sin dejar aquí poco más que un PIB más gordo y una socialización más flaca en el descontento de muchos y en desmedro y destrucción de una naturaleza en la que estamos puestos para vivir con ella: “Dios el Señor puso al hombre – y a la mujer – en el jardín del Edén – nuestra tierra – “para que lo cultivara y lo cuidara” (Gen. 2, 16). Es el cuidado que queremos practicar en todos los ámbitos de la vida, desde el aseo y ornato de nuestras comunidades y familias, enseñándoselo a nuestros hijos e hijas. • Mientras tanto, latinoamericanos y caribeños vienen a compartir nuestra supuesta bonanza, la de los pocos que pesan para el PIB. Y nosotros, en vez de hacer con ellos causa común contra quienes lucran con los bajos salarios y la mala atención sanitaria de todos, nos hacemos parte y cómplices de la exclusión y muchas veces los explotamos como mano de obra más barata – lo vemos reflejado en las mujeres trabajadoras de casa particular o en los y las contestadores de call centers – porque, al fin y al cabo, nos justificamos diciéndonos que de cualquier modo ganan más aquí que en su tierra. “Anduve como forastero y no me dieron alojamiento…” (Mat. 25, 43) • En el supuesto de que el capital en dinero y las rentas financieras son incuestionables, permitimos que se siga legislando en favor de un puñado de agentes que manejan y distribuyen bienes comunes como la educación, el agua, la energía, para el mayor beneficio de las 4.000 familias, el 0,001% de la población, cuyos ingresos mensuales por familia promedian los 19 millones de pesos. “El pobre quería llenarse con lo que caía de la mesa del rico” (Luc. 16, 21). 3. Somos chilenos, somos también cristianos. Como chilenos, estamos decepcionados, muchas veces, cuando otros están contentos. Como cristianos, vivimos la esperanza, muchas veces, cuando otros están sin ella.

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Nuestra decepción y nuestra esperanza tienen la misma raíz: la que una cruz echó en esta tierra perdida entre los universos, un patíbulo donde murió un hombre por decir su desilusión y su esperanza, por decirlas como quien se la cree, como quien cree en que Dios tiene que ver con todo esto, preocupándose y doliéndose de la miseria, enfermedad y explotación que Jesús fue encontrando, denunciando y sanando, en lo posible, en su peregrinar anhelante por Palestina. Fue esa mirada la que le hizo describir, en su parábola del juicio final, aquellos actos que tienen importancia última o absoluta y aquéllos que merecen ser condenados: “Vengan ustedes, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me dieron de comer…”: acciones e iniciativas que tienen que ver todas con situaciones donde están en juego las relaciones humanas de cuidado, compasión, justicia y equidad. En las huellas de Jesús – que no son las que en la historia dejan las botas militares, ni los lujos reales, ni las maravillas electrónicas – queremos decir y declarar nuestra desilusión, pero también nuestra esperanza de hoy y nuestro compromiso, en nuestro Chile. Chile no es ni envidiable ni imitable. “Chile limita al centro de la injusticia…” Pero sin quedarnos en la denuncia crítica, nos comprometemos como iglesia de seguidores de Jesús a buscar, junto a otros muchos que también las anhelan, la justicia, la equidad y la bondad para todas y todos. Osorno, 17 de marzo de 2013

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América Latina y el Caribe (LAC) Mensaje Juventud 2013: Trabajando juntos por la Justicia Climática.
06 de mayo 2013 en la Iglesia, Justicia Climática , Justicia Eco , América Latina / Caribe , FLM , Juventud ,

Formación Youth Advocacy Teoría y práctica de la abogacía, el cambio climático y la comunicación fueron los tres temas principales discutidos durante la Formación de Jóvenes 2013, antes de la Conferencia de Liderazgo de la FLM de las iglesias miembros latinoamericanos y caribeños. Del 13 º al 15 º de abril, en Managua, Nicaragua, el entrenamiento fue inspirador y fortalecedor. Además de proporcionar una oportunidad de visualizar los temas principales que se ocupan de los jóvenes LAC, también fue una oportunidad de identificar los que se adelantaron en una forma de dar prioridad a estos temas, cada uno de los dieciséis participantes presentaron sus ideas, y los tres más votados fueron los elegidos como la base para el mensaje de la juventud y el trabajo con los jóvenes en la región durante los próximos años. El mensaje que pretende comunicar el compromiso de los jóvenes a Dios, a la Iglesia, al cuidado del medio ambiente, así como a los problemas que afectan a las regiones, además de destacar la contribución que los jóvenes tienen de la comunidad regional y mundial de las iglesias. ¡Echa un vistazo a lo que el Centro Latinoamericano y del Caribe de la Juventud tienen que decir! “Porque no podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:20) Nosotros y nosotras, los y las representantes jóvenes de las Iglesias miembro de la Federación Luterana Mundial (FLM) de América Latina y el Caribe (ALC), hemos tenido la oportunidad de reunirnos en Managua, Nicaragua, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, para intercambiar experiencias y capacitarnos durante dos días en incidencia pública, cambio climático y comunicación. De este encuentro nace el presente mensaje dirigido a todas las iglesias de la región de ALC y de la comunión en su totalidad. Creemos que nuestro compromiso para con Dios y con nosotros y nosotras mismas, es velar por el bienestar del

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pueblo. Así hemos reflexionado: que debemos estar comprometidos y comprometidas con los derechos humanos y con la justicia en todos sus ámbitos (político, social, económico, climático, y género). Lo anterior implica que debemos no sólo reflexionar, sino ocuparnos de las causas fundamentales del empobrecimiento y de la exclusión. Vivimos en un mundo donde los cambios climáticos están siendo cada día más evidentes: sequías, inundaciones, huracanes, deshielos, entre otros fenómenos de mayor o menor magnitud. Tanto las crisis ambientales como las económicas afectan principalmente a las personas más vulnerables; sin embargo, son ellas las que menos contribuyen al desencadenamiento de tales crisis. Además, hemos meditado en estos días que, como iglesias luteranas en ALC, tenemos muchos desafíos y objetivos en común. Aun así, no siempre actuamos en comunión, dado que estamos desconectados. A nivel local estamos tomando acción para superar esos desafíos, pero por falta de comunicación, nos privamos de la riqueza del compartir y del actuar conjuntamente. Estamos convencidos y convencidas que debemos dar continuidad a nuestros procesos de participación en la iglesia, fortaleciendo nuestra fe y espiritualidad; pero al mismo tiempo, y con la misma fuerza, estamos llamados y llamadas a cuidar del medio ambiente. Queremos tomar consciencia de que nosotros y nosotras, al fundamentarnos en el evangelio, somos convocados y convocadas a incidir políticamente en los espacios de decisión, participando activamente en y con organizaciones ecuménicas y de la sociedad civil, pues la incidencia es parte de nuestra misión de trabajar por la justicia. Sugerimos ejercer nuestra voz profética, denunciando las causas reales de las injusticias sociales, económicas, climáticas y de género; derivadas de un sistema económico perverso e insustentable, que muchas veces no tiene en cuenta a las personas ni al medio ambiente. Creemos en una concepción del desarrollo centrado en el bienestar de las personas y su dignidad, buscando el desarrollo integral del ser humano para vivir armónicamente con la creación de Dios, de la cual es parte. Dados los fenómenos climáticos cada vez más frecuentes, tenemos que actuar lo más pronto posible. Es por esto que nos sentimos llamados y llamadas a promover un cambio dirigido al consumo responsable y consciente, que considere las consecuencias que nuestros actos tienen en los y las demás y el medio ambiente. Proponemos específicamente el diseño de planes de acción en nuestras iglesias, referidas a la ecojusticia, y en especial al cambio climático, para guiar nuestro actuar en esta temática, de acuerdo con los respectivos contextos. A su vez creemos que, para enriquecer los resultados, esto puede ser realizado en forma conjunta con otras organizaciones, ya sean iglesias de distintas denominaciones, u otra forma de participación civil. Pensamos que nuestra identidad luterana en ALC nos anima a conectarnos, puesto que, como explicitamos anteriormente, compartimos valores y desafíos. Por tanto, como iglesias y organizaciones juveniles proponemos implementar un método efectivo de comunicación y a partir de esta conexión, conocer los diversos trabajos a modo de enriquecer nuestra misión. En esta COL, reafirmamos nuestro compromiso en la misión de Dios, y también con la constante reforma de nuestras iglesias en ALC. Así como Jesús alzó la voz contra las injusticias de su tiempo, y también Martín Lutero protestó ante una iglesia que había perdido su espíritu liberador; de la misma forma, hoy no debemos quedarnos estáticos y estáticas ante aquellas cosas que vemos y oímos.

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¿Qué les Queda a los jóvenes?
¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? ¿sólo grafitti? ¿rock ¿escepticismo? también les queda no decir amén no dejar que les maten el amor recuperar el habla y la utopía ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros ¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina? ¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas? les queda respirar / abrir los ojos descubrir las raíces del horror inventar paz así sea a ponchazos entenderse con la naturaleza y con la lluvia y los relámpagos y con el sentimiento y con la muerte esa loca de atar y desatar ¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de consumo y humo? ¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas? también les queda discutir con dios tanto si existe como si no existe tender manos que ayudan / abrir puertas entre el corazón propio y el ajeno / sobre todo les queda hacer futuro a pesar de los ruines de pasado y los sabios granujas del presente. Mario Benedetti.

Se busca
Se llama Jesús. Lo llaman Mesías. No tiene oficio ni residencia. Dice ser hijo de Dios, y también dice que bajó del Cielo para incendiar el mundo. Forajido del desierto, anda alborotando aldeas. Lo siguen maleantes, malhechores, malvivientes. Promete el Paraíso a los miserables, a los esclavos, a los locos, a los borrachos y a las prostitutas. Propaga el Amor como sistema de vida. Engaña al populacho sanando leprosos, levantando muertos, multiplicando panes, peces, y haciendo otras magias y hechicerías. No respeta la autoridad romana ni la tradición judía. Ha vivido siempre fuera de la ley. Lleva treinta y tres años huyendo de la sentencia de muerte que recibió al nacer. Es un PELIGRO para Israel, y para el Imperio Romano. ¡La cruz lo espera! Eduardo Galeano.

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Saduceos y Fariseos
Rodrigo Castillo. En la Palestina del siglo I, dos grupos se disputaban el poder en el pueblo de Israel. Los saduceos y los fariseos. Si bien el territorio se encontraba bajo la invasión del Imperio Romano, este permitía que en cada provincia subsistiera una élite dominante que mantuviera a la población bajo un régimen y leyes similares a las que existían hasta antes de la dominación. Los saduceos tenían predominancia en los altos cargos, y contaban con la mayoría de miembros en el Sanedrín, la asamblea suprema del Pueblo de Israel. Los fariseos, pese a ser minoría en el Sanedrín, contaban con mayor apoyo dentro del pueblo judío. Constantemente discutían utilizando diferentes excusas: la vida después de la muerte, la posibilidad de interpretar la Torá, etc. Pero al fin y al cabo, para un típico habitante de Judea, ambos grupos significaban las caras de una misma moneda: la de la explotación, la hipocresía, el silencio o pasividad ante el sometimiento de su pueblo, a cambio de mantener sus privilegios. ¿Y qué importancia puede tener todo esto para nosotros? Es que para un habitante del Chile del siglo XXI, la situación parece no haber cambiado mucho. Todo se ha reducido, nuevamente, a elegir entre los Saduceos y los Fariseos, bajo la forma del duopolio político que gracias al sistema binominal ha dominado nuestra política en las últimas décadas. En la calle, grandes gigantografías anuncian: “Tu candidato NO EXISTE, si tú no lo eliges en primarias”. En la radio, se escuchan los anuncios tratando de promocionar a la opción que cambiará nuestro futuro, pero si el spot no mencionara el nombre del candidato en cuestión, sería difícil saber exactamente de qué lado se trata. En la televisión, realizan sus debates en los que nadie sale dañado, y donde no se debate ni una sola idea de fondo. Es

lógico, pues al terminar las campañas, se abrazarán en secreto, y limarán sus asperezas para proceder a lo que realmente les importa: repartirse nuestras vidas y nuestras tierras, asegurando, por supuesto, la gran porción que le corresponde a un Imperio más cruel que el de los romanos, el de las Transnacionales y las grandes potencias económicas del mundo. Al final, nos han reducido a una lucha de Saduceos y Fariseos 3.0, donde el único cambio ha sido el de las túnicas por los ternos y trajes de dos piezas.

Nada me gustaría más que presenciar el término de esta lógica bimilenaria, que se levantaran miles de voces que planteen una opción real a los Saduceos déspotas y los Fariseos hipócritas. Pero también tengo claro que de ser así, ambos grupos se unirían para aferrase al poder, atarían a cualquiera que osara cuestionar sus privilegios, y dirigiéndose al verdugo de turno gritarían al unísono: Autor: Rodrigo Castillo Jofré, ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! estudiante de primer año de Derecho en la Universidad de Concepción, miembro del equipo editor de la revista y miembro de la Congregación Martin Luther

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Dios es joven. Una lectura colectiva a David .
Klaudio Duarte Quapper Hace algún tiempo, en mañana de sábado fuimos con el pastor Pedro Zavala a compartir con una comunidad de jóvenes en el Villa O’Higgins. Nos reunimos con un entusiasta grupo interesado en reflexionar sobre la realidad juvenil en su territorio. Mientras compartíamos sobre las tensiones que vivían, las dificultades que implicaban situaciones como el tráfico de drogas, la detención por sospecha, la falta de trabajos dignos, la mala educación que recibían, los obstáculos que algunas personas adultas de su comunidad les ponían para que evitar que asumieran protagonismo en ella, se fue produciendo una sensación de desazón, mezclado con el malestar de

sentirse agobiados por una realidad que desbordaba. Buscando unas pistas, que nos aportaran señales de esperanza en ese contexto y que nos desafiaran al compromiso y la lucha en ese contexto de tensiones, le preguntamos al texto bíblico con qué nos podía ayudar. Es así que alguien sugirió que releyéramos la aparición de David en la historia del pueblo de Israel porque en sus luchas iniciales quizás encontrábamos orientaciones para intentar incidir en nuestra realidad. Ese día mi aprendizaje fue potente, porque de manera colectiva conocí y me sumergí en un acontecimiento que nos relataba una experiencia de participación de un sujeto considerado menor en su pueblo y que por lo mismo vivía situaciones en algún sentido similares a las que estábamos conversando en el grupo. Y que desde la disposición a la lucha que David mostraba encontrábamos algunas claves para nuestras propias luchas. Durante varios años después releímos este texto con jóvenes de otros lugares de Chile, Costa Rica, Cuba, El Salvador y Ecuador. En un momento me atreví a sistematizar esas reflexiones y es lo que sigue a continuación. Ojalá permite nuevas lecturas y reelaboraciones para nuestras luchas cotidianas.
Este texto es extracto del Texto Dios es Joven Otra mirada desde las posibilidades que lo juvenil aporta a la esperanza, publicado en PASOS 78. www.dei-cr.org.

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Los textos bíblicos y nuestros propios textos

Sociólogo y Educador Popular. claudioduarte@u.uchile.cl

1. Lo juvenil como novedad. La historia de David. Para leer esta historia, consideremos que se trata de los siglos X y XI A. de C., en que el pueblo de Israel se encontraba organizado en torno a la Confederación de Tribus. Existe una amplia discusión respecto del tipo de organización social interno de dichas tribus . Lo que nos interesa destacar para comprender el contexto de esta historia, es que se daba una distribución de tareas en que lo público, aquello que aparecía como lo más importante para algunos sectores del pueblo, era terreno de adultos y hombres: la guerra, la economía, etc. A los menores y a las mujeres en cambio, se les definían tareas más bien domésticas. Es decir, en el contexto social que nos interesa, vemos que la trama de la historia nos presenta una sociedad que no reconoce a un joven la posibilidad de participar en los ámbitos considerados importantes por la comunidad / tribu. Esta exclusión es una primera clave de lectura: el mundo adulto margina permanentemente a las y los jóvenes de la capacidad de controlar sus vidas. Es esta la expresión de una anticultura que margina e invisibiliza por condición de edad, y que en el mismo movimiento otorga poder (como capacidad de control)

a quienes cumplieron determinado número de años. El mundo juvenil aparecerá en la reflexión bíblica con un doble movimiento: invisibilización por discriminación impuesta y revisibilización por convicción y aporte comunitario. Todavía un alcance para prevenirnos de una tendencia, que la lectura desde las capacidades y potencialidades del mundo juvenil abren. Corremos el riesgo de caer en una suerte de mesianismo juvenil y creer que todo lo juvenil es bueno y que lo juvenil será la base de cualquier cambio social, como una suerte de idealización. Se trata de reconocer también las tensiones que el ser joven en sociedades de dominación plantea, por ello tenemos que considerar que en el proceso de David existe un momento en que sus actitudes dejan el componente liberador que le reconoceremos para asumir opciones de parte del poder dominador. Es así que él ocupó el puesto de Rey de Israel, generando cambios en la organización social, económica y política del pueblo, también en su cultura religiosa. David fue Rey y en su reinado el pueblo perdió su organización tribal anterior que poseía atributos revolucionarios, para pasar a constituir una sociedad de clases, con un Estado fuerte y que permitió la posterior opresión sobre el pueblo campesino pobre.

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Para esta contextualización hemos utilizado Pixley Jorge. Historia sagrada, historia popular: historia de Israel desde los pobres 1220 A. de C. - 135 D. de C. San José, DEI, 1989.

El texto (versículos 4 al 51) tiene una estructura que subdividiremos en tres partes: 1 Sam 17, 4-31. David, el joven que reclama su posibilidad de ser. 1 Sam 17, 32-39. David, el joven que construye y confía en las utopías. 1 Sam 17, 40-51. David, el joven que plantea nuevas posibilidades para la vida. En cada uno de los relatos aparece el cuestionamiento del mundo adulto a las identidades juveniles y por parte de David, la reafirmación de su valor en tanto joven y en tanto creyente en Dios liberador. La subdivisión permite un análisis más específico, que de todas maneras necesita de una lectura total del texto. 1.1. David el joven que reclama su posibilidad de ser. 1 Sam 17, 4-31. El personaje central del texto es el joven David. Su labor es la de pastor, mientras su pueestá en la guerra contra los filisteos. El no participa de ello, hasta que su padre le pide otra tarea definida para los menores, llevar y traer mensajes para sus hermanos guerreros. La presentación que de él se hace en el texto bíblico está en 1 Sam 16, 11., en que su padre lo define como el más pequeño de sus hijos y que cuida el rebaño. Mientras que sus hermanos mayores están en la guerra, el lugar de lo público, el lugar de los adultos. Su hermano mayor Eliab, el primer hijo de su familia lo encuentra en el frente de batalla, participando en la discusión por las amenazas del guerrero filisteo Goliat; le reprocha su actitud desde la desconfianza y la molestia que le genera lo que considera un atrevimiento de David. Por una parte, abandona su tarea de pastor y por otra se involucra en un espacio destinado sólo para adultos. Se rechaza a David sólo por ser joven. blo

Jesé, padre de David, le saca de lo privado-doméstico y le ‘acerca’ al mundo público, que es el mundo de la guerra. Este acercamiento es un refuerzo del rol secundario, ya que sólo se trata de llevar y traer mensajes, no de participar de la situación de guerra directamente. Su hermano en tanto, está molesto por lo que considera una invasión de parte del joven en lo que no le compete. La relación del mundo adulto con el mundo juvenil está marcada por la cultura adultocéntrica que confina a jóvenes, niñas, niños, ancianas y ancianos a la no participación en lo social y en lo político, salvo que esto sea dentro de los esquemas definidos con criterios adultos. La desconfianza y el menosprecio hacia las capacidades del mundo juvenil llevan a la ruptura de las relaciones jóvenes-adultos. No se considera, por ejemplo en este rechazo, que el joven antes de salir a cumplir lo solicitado deja encargado el rebaño, lo que para muchos jóvenes que reflexionaron este texto es signo de la responsabilidad con que se asumen las tareas asignadas. Esto no se contradice con lo discriminatorio de la tarea, pero hace énfasis en el sentido positivo de la actitud de David. David reclama su derecho a ser actor protagónico. No soporta las ofensas que el enemigo filisteo está infiriendo y mientras ellos retroceden asustados, él avanza cuestionando la situación. Las y los jóvenes son riesgo, atrevimiento cuando existe la convicción de que se está en lo correcto. La valentía y el presente vivido a fondo son claves en la actitud juvenil. David así lo asume y cobijado en su fe en el Dios vivo, encara al filisteo. Se refiere a él con una ofensa que asigna identidad “filisteo incircunciso” v/s “batallón del Dios vivo”. David asume la distancia y la diferencia. Ante el peligro que plantea la dominación, el joven asume una actitud de valentía y seguridad. Ante la

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descalificación del mundo adulto, el joven cuestiona a partir de su capacidad y desde la exigencia de un espacio para decir lo que cree y piensa: “Acaso uno no puede hablar”. Su cuestionamiento cala hondo, lo mismo que su forma de referirse al filisteo. Esto le da al joven un sello, la capacidad de denunciar y de interrogar con fuerza, sin miramientos y ambigüedades. Es directa y aguda la actitud juvenil, por lo que los adultos y adultas tienden a descalificar y reprimir. La obligación a roles considerados menores y las sanciones a lo que definen como atrevimiento -no cumplir las normas esperadas- pretende silenciar y alejarles de las cosas que “son de adultos”. La no participación en la decisiones cotidianas de la familia, la no consideración de los aportes a los cambios en las leyes que les implican, el no tomar en cuenta sus opiniones en las iglesias y en las organizaciones sociales y políticas, la ausencia de políticas sociales representativas de sus intereses, la desconfianza hacia un grupo de jóvenes sólo por esa condición: ser jóvenes, es la manifestación permanente de la anticultura adultocéntrica. David salta por encima de estas actitudes adultas, que no permiten ni opinar ni jugar un papel preponderante en la vida de su pueblo. Es importante rescatar aquí, que se basa no en un rechazo a los adultos que le discriminan, sino más bien a su forma de tratarle. Vale decir, lo que se pone en cuestión es el estilo de relaciones que el adultocentrismo promueve y al mismo tiempo se enfatiza la necesidad de generar diálogos permanentes entre jóvenes y adultos, como algo vital para la superación de esta anticultura y la generación de alternativas liberadoras. David propone una posibilidad de vida que plantea la muerte del adultocentrismo como estilo de relaciones. 1.2. David, el joven que construye y confía en las utopías. 1 Sam 17, 32-39. En el comienzo del texto, David plantea sus intenciones. Está dispuesto a pelear contra el filisteo y está preocupado por su pueblo, “que nadie pierda ánimo”. Sin embargo, el coraje y la fuerza que tiene el joven es descalificado por el rey Saúl, el adulto Saúl. Desde su lógica de la guerra y desde su anticultura adultocéntrica, no considera posible que el joven, en tanto joven, tenga éxito: primero porque es joven y segundo porque no ha sido adiestrado para la guerra. En ambos argumentos el adulto intenta imponer una lógica que discrimina al joven, por su diferencia de edad y por su “falta” de experiencia. En muchas ocasiones las y los jóvenes pobres sufren similar discriminación, por ejemplo, al presentarse a un trabajo: por su edad se desconfía de ellas y ellos y se les pide experiencia laboral, la que no poseen si se encuentran recién ingresando a ese mercado. Así muchos y muchas terminan en subempleos o trabajando en un espacio distinto a la preparación académica que tienen. Otros y otras por ser jóvenes, son subcontratados y se desenvuelven en malas condiciones. Pero el joven tiene su experiencia y David le muestra a Saúl que en su historia personal hay situaciones que le han dado bases para enfrentarse a la vida. En este caso concreto se trata que desde su experiencia de pastor sabe cómo arreglárselas para proteger su rebaño. La fuerza del joven David está en las experiencias de vida que ha tenido y en su Dios, a quien lo ve como su protector y fortalecedor. La actitud del joven David plantea un desafío para las y los que son como él, y también para el mundo adulto. La experiencia vivida y discernida no debe constituirse en un argumento de experticia ante la vida. Si así fuera, los adultos tendrían siempre algo que enseñar (y ordenar-normar) a los y las jóvenes y tendrían poco que aprehender de ellas y ellos. Sin embargo, si las experiencias vividas se transforman en pilares de identidades y se ofrecen a otras y otros como alimento de vida, con independencia de la edad, se posibilitarían diálogos intergeneracio-

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nales que aporten a la superación del adultocentrismo. Esta posibilidad de superación de esta asimetría, viene desde el mundo joven, desde quienes ven en lo vivido toda la fuerza de los cambios y de las novedades, contra un mundo que se instala y pierde fuerzas creativas. Al finalizar el texto, el adulto Saúl acepta la opción de David, pero todavía intenta otra opción adultista, muestra de una cierta desconfianza hacia el joven. Viste al joven con una armadura de combate. La reflexión realizada en los múltiples Talleres, que aquí sistematizamos, es que la armadura representa la propuesta adultizante de Saúl, vale decir pretende que el joven David entre en su lógica, que es la lógica adulta. Ella se basa en que a la guerra hay que asistir preparado y adiestrado como guerrero tradicional. La imagen actual dramatizada por jóvenes, es la del adulto entregando un traje y corbata, pelo corto sin aretes y un maletín al joven para que se encamine por la vida consiguiendo el éxito que ese mundo adulto le propone. Pero las y los jóvenes sienten que no necesitan de esas armaduras para ser felices, porque su felicidad no tiene que ver con el éxito adulto, se basa más en el amor, la fraternidad y el compartir, en la amistad, la libertad y la paz. No pasa por tener y poseer. Está mucho más ligada al ser. Por ello David deja la armadura, con la cual no puede caminar, y se prepara para ir al combate, desde su propia visión del mundo, desde su experiencia y convicción. El adulto es realista, pragmático, va dejando de soñar y se acomoda a lo que la sociedad capitalista le ofrece. Esto aparece como muestra de la madurez que se espera tenga un individuo que ya no corre riesgos, sino que todo lo calcula. El joven en cambio vive de soñar, cree que es posible vencer y no quiere entrar en la lógica adultizante de la armadura. Sueña y transforma su sueño en utopía, le da concreción histórica. Aunque ella sea imposible, la lucha por alcanzarla busca darle posibilidad. Los filisteos y su gigante, el miedo de los israelitas, su falta de fe y desconfianza, trasforman en imposible la victoria y la liberación. David construye su utopía en el intento de hacer posible lo que los otros han vuelto imposible. Con esta actitud, el joven plantea la muerte de la pretendida muerte de las utopías, reafirma así su vigencia y necesidad para construir vida en abundancia. Como joven explicita su capacidad de aportar para esta construcción. 1.3. David, el joven que plantea nuevas posibilidades para la paz. 1 Sam 17, 40-51. David se apresta al combate con Goliat. Va con su fuerza y con el arma que él domina: la honda. El filisteo gigantón, símbolo del poder y la dominación lo desprecia: era un jovencito (vv. 42). El adulto se considera mayor y más fuerte que el joven, con más poder, la soberbia lo alimenta. La diferencia de edad le hace sentirse poderoso. Poseer una edad, socialmente definida como ‘adulta’, le confiere don de mando y capacidad de decidir sobre otros y otras. El diálogo que se produce muestra las lógicas distintas que están en combate. Para el guerrero Goliat, David no cumple con las normas de la guerra ya que viene con un bastón, propio de quien, según él, persigue a un perro. Mientras que el guerrero si las cumpliría ya que se presenta con su armadura (la descripción está en vv. 5-7) y precedido por un escudero. La lógica de David es otra, su armadura es Yavé, es su Dios el que ha sido ofendido y desafiado, eso lo estimula a luchar. El joven está convencido de la victoria porque tiene plena convicción desde su fe, en que la batalla está en manos de Yavé. El Dios de David es un Dios que libera, por ello su preocupación no es si luchar o no luchar, sino luchar para dar vida. Aquí aparece nuevamente la distancia y la diferencia entre el mundo adulto y David. Al primero le interesa el triunfo como logro personal, e incluso está dispuesto a entregar a su pueblo si es derrotado. Esto muestra su

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confianza desmedida y también su individualismo para resolver lo que involucra a muchos. David en cambio, afirma que no se necesita: lanza y espada, sino la fe en Dios para triunfar. Este triunfo liberará al pueblo de Israel. Pero ese triunfo necesita lucha. Esa fe requiere de un accionar concreto. Es su propia espiritualidad la que le anima. Desde su experiencia de vida y desde su experiencia de Dios, el joven desafía al mundo adulto de las comodidades y la seguridad. El joven David vence al guerrero dominador. Mata para generar vida. No es el abandono de la lucha, es el combate cotidiano para generar liberación. El joven con sus convicciones plantea la muerte de la guerra, ya no matar para aplastar, destrozar y sentir placer sino matar para engendrar vida en abundancia. No es tampoco la lógica de la violencia que engendra más violencia, sino la necesaria defensa ante la agresión para construir alternativa. Ya no la guerra como carrera armamentista: siempre poseer un instrumento de mayor alcance que el del enemigo; sino hacer la guerra desde otra lógica, la guerra desde la convicción en la oferta humana y plena del Dios liberador, del Dios joven que ama y libera. La paz se construye, las y los jóvenes pueden aportar en ello. Saliendo, por ahora, de los textos. Claves Hermenéuticas para la Lectura Juvenil de la Biblia. Cuando comenzamos este texto de sistematización, lo titulamos como Lectura Popular de Historias Bíblicas Juveniles, en el sentido de buscar en textos con personajes o situaciones del mundo juvenil, los ejes para leerles y desde allí construir las claves hermenéuticas que nos posibiliten una apropiación del texto desde el mundo juvenil y desde otras comunidades. Este proceso requiere ahora que demos un paso hacia la señalización de Claves Hermenéuticas para la Lectura Juvenil de la Biblia. Este giro nos abre a la posibilidad de leer desde lo juvenil, como criterio de análisis, cualquier texto bíblico, sin importar la existencia o no de actores y situaciones juveniles. En ese sentido diremos que estamos haciendo joven la lectura popular de la biblia, lo cual exige de nuestra parte hacernos jóvenes y poner todo el corazón, las ganas de cambiar, los afectos, los sueños y la razón en el proceso. Reseñaremos entonces las claves que surgen desde el ejercicio colectivo-comunitario, y que aquí se sistematizan: • En nuestra búsqueda desde el mundo juvenil, nos reconocemos depositarios y continuadores de un proceso que ya comenzaron a caminar las Comunidades Eclesiales de Base en los sectores empobrecidos y dentro de éstas las mujeres, indígenas, comunidades negras, quienes trabajan con niños y niñas… • Necesitamos día a día y noche a noche, romper con las actitudes y estilos adultocéntricos que remarcan lo carente en el mundo juvenil, para dar paso a una (contra) cultura en que lo juvenil sea posibilidad de aporte y lo novedoso una de sus explicitaciones más potentes. • Lo juvenil como relaciones sociales y como visión del mundo es una construcción permanente en la que confluyen elementos económicos, culturales, psicológicos, religiosos, etc. y que nos exige por una parte contextualizar nuestros análisis y también reconocer las opciones adultistas que en este sector social se asumen. Hay quienes no desean vivir como jóvenes y no todo lo juvenil es liberador. • Es importante descubrir desde la lectura comunitaria y personal, algunas alternativas al adultocentrismo,

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en que los diálogos intergeneracionales, la solidaridad entre jóvenes y la opción de vida de hacerse joven son ejes de posibilidad. • Mientras el mundo adultocéntrico se caracteriza por la pérdida de creatividad y de fuerza en las convicciones (cuida la norma y lo esperado), el mundo joven puede aportar sueños y darle concreción histórica en sus utopías, las que se fortalecerán en la medida que sean colectivas y profundas. • No se trata de dejar de ser adulto, sino de dejar de “ser como adulto-adulta”, superando las prácticas simbólicas y antiespirituales de violencia, discriminación y cosificación de lo juvenil. Corresponde repensar el ser adulta-adulto, y una posibilidad planteada es quien ofrece su experiencia como oferta al dialogo y se dispone para aprehender de otros y otras. Esta opción le aporta una posibilidad liberadora al mundo adulto. • Dios es joven. En su múltiple y plural identidad Dios acoge lo juvenil y se nos presenta en utopía, ganas, fuerza, búsqueda, colectividad, afán crítico… Nos corresponde en la reflexión comunitaria reconocer las ausencias de Dios y otras presencias que le permitimos en medio de nuestra historia.

Autor: Klaudio Duarte, es Sociólogo y Educador Popular. Investigador del Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI.

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Película Recomendada:
La Educación Prohibida es una película documental que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo. La Educación Prohibida es un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película fue financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción. La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje. Visita: www.educacionprohibida.com

Libro Recomendado:
“No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y aquí”. Ernesto Sábato, se convirtió en una de las máximas figuras de la literatura hispanoamericana, en 1984 ganó el premio Cervantes, en 1989 el premio Jerusalem y en 1997 el premio Menéndez Pelayo. En su libro La Resistencia, plantea que en este tiempo de globalización hay necesidad de establecer las bases de alguna resistencia que permita el equilibrio en el nuevo orden que se viene encima. De lo contrario el hombre sucumbirá ante cada avance, y seguramente moriremos en red, solitarios frente a una máquina que se esmera en reproducir la vida en la pantalla. Ernesto Sábato lo sabe muy bien y lo dice con la humildad y claridad que sólo los años otorgan a los hombres. En LA RESISTENCIA, Sábato se esmera en hacer una radiografía sentida de los tiempos actuales, con nostalgia de cuando una conversación en un café valía más que un televisor encendido para acaparar la atención y evitar, en última instancia, que las miradas se

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crucen y se reconozcan lo que de seres humanos nos queda. “El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria”, dice Sábato en LA RESISTENCIA. Nada tiene que hacer el desarrollo salvaje frente a este caso de fe. Sábato se refiere a muchos frentes de la vida humana en los momentos actuales pero siempre su mensaje de dirige a no perder de vista lo esencial: “Quienes se quedan con los sueldos de los maestros, quienes roban a las mutuales o se ponen en el bolsillo el dinero de las licitaciones no pueden ser saludados. No debemos ser asesores de la corrupción. No se puede llevar a la televisión a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes y tratarlos como señores delante de los niños”.

Pagina web recomendada:
www.cebi.org.br CEBI é um Centro Ecumênico focado na Leitura Popular da Bíblia CEBI es un centro ecuménico enfocado en la lectura popular de la Biblia CEBI llega a miles de grupos y comunidades, ayudando a la gente a reapropiarse de la Biblia, encontrando en ella la luz, la esperanza y el coraje de resistir las dificultades y luchar por una vida mejor. Como hemos visto, el CEBI está presente en las asociaciones de vecinos, la salud de base, las mujeres, los indígenas, los negros, marginados, enfermos, desempleados, campesinos y agricultores, campesinos sin tierra, sin hogar, niños de la calle y niñas en movimiento ecologista en los movimientos por los derechos de los niños y adolescentes, asociaciones de profesores, entre otros. El Programa de Publicaciones. Es el responsable de la viabilidad de las publicaciones, así como la difusión y distribución del material bíblico producido y publicado. El Programa de Capacitación. Comprende las dimensiones del estudio, Ciudadanía, Ecumenismo, Juventudes, Espiritualidad y Sexualidad. Nuestro Equipo Editorial: Josaphat Jarpa “El Jefe” Editor. Yerko Salazar “El experto en Lenguas” Editor Ismael Rojo “El artista“ Diseñador Rodrigo Castillo Jofré, “Nuestro puntaje nacional” Editor.

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