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Personalidad, Temperamento y Desarrollo Afectivo Social

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Published by: Juan Jose Javier Jara on Nov 19, 2013
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Resumen de las diferencias entre personalidad y temperamento y cómo interactúan en nuestro desarrollo afectivo social Por: Juan José

Javier Jara Fecha: 18/11/2013 El presente resumen tiene como finalidad precisar cuál es la diferencia entre personalidad y temperamento, y cómo interactúan estos elementos del ser humano en su desarrollo afectivo social. Reflexión personal a modo de resumen La Real Academia de la Lengua Española (RAE), define personalidad como la diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra. Desde el punto de vista filosófico, añade que personalidad es el conjunto de cualidades que constituyen a la persona o sujeto inteligente. Por otro lado, la RAE define temperamento como el carácter o manera de ser o de reaccionar de las personas. Desde el punto de vista biológico, afirma que temperamento es la constitución particular de cada individuo, que resulta del predominio fisiológico de un sistema orgánico. De ambas definiciones es posible distinguir que personalidad es un concepto asociado al estado del individuo en forma permanente, mientras que el temperamento es un concepto asociado a una respuesta del individuo frente a una situación en particular. De esta manera, se puede decir que mientras la personalidad es una constante en el individuo, el temperamento es variable y está en función de diversas variables (internas o externas al individuo). Por su parte, el desarrollo afectivo social es el proceso de todo ser humano mediante el cual desarrolla relaciones afectivas con los miembros de su entorno a lo largo de cada etapa de su vida. Varios autores coinciden que este desarrollo de relaciones afectivas se da desde el periodo prenatal. En ese sentido, si quisiéramos modelar el comportamiento del ser humano en un conjunto de variables, constantes y parámetros, podemos decir que el comportamiento del ser humano es función de una constante que es la personalidad, una variable que es el temperamento, y un parámetro por el cual el temperamento se traduce en comportamiento: Y  f a, b, X  Donde:     Y: Comportamiento del ser humano a: Personalidad X: Temperamento b: Parámetro que transforma el temperamento en comportamiento

A fin de operacionalizar, podríamos definir variables específicas de medición para cada concepto, y definir una relación funcional lineal como la siguiente: Y  a  bX Donde a su vez X, como variable podría depender de otras más, denominadas variables intermediarias:

X  f  X1 ,.., X n , Y1 ,..., Ym  de n representaría a n factores que afectan el temperamento y m al número

de individuos con los que interactuamos en la sociedad.

Resumen de la lectura seleccionada: Personalidad y temperamento De la lectura seleccionada N° 3 del Manual de Psicología1, podemos decir que su intención comunicativa es señalar que no hay diferencia entre temperamento y personalidad, y que ambos conceptos son sinónimos en la psicología de la personalidad. En términos de la lectura, la diferencia entre ambos es metodológica donde el punto de controversia es la diferencia rasgo versus estado. El rasgo estaría asociado a rasgos de personalidad, mientras que el estado, como estado del individuo, a su temperamento en determinadas situaciones productiva, social, o clínica. La lectura nos plantea una relación entre estados (x) y rasgos (y) con la finalidad de diferenciar los individuos. Así, como una mezcla de estado “x” (clínico, productivo social) y cualidades “y” (inteligencia, motivación y estilo) podríamos llegar a caracterizar un tipo de personalidad o temperamento. Concretamente, del producto x*y podríamos obtener una relación funcional que defina el temperamento. Una teoría del temperamento Hinde (1989) plantea que los contenidos de una teoría del temperamento basada en factores hereditarios y constitucionales (genotipo) deberían ser estrictamente considerados como constructos hipotéticos. Estos constructos hipotéticos podrían tratarse como variables intermediarias prescindiendo de su naturaleza biológica y determinística, y tratándose como una variable influenciable por el medio ambiente. Como conclusión del tratamiento metodológico de estas variables, es concluyente que al abordarse la personalidad como una variable influenciable, metodológicamente no se distinguirá entre personalidad y temperamento. Para este fin, la relación entre los contenidos del temperamento y los contenidos de la personalidad resulta metodológicamente significativa. En todo estudio:   Debemos considerar dos variables independientes en toda situación, dada la naturaleza distinta del medio físico y del organismo individual presentes en la misma Podemos considerar dos variables intermediarias distintas por la naturaleza del constructo hipotético (genotipo) que las fundamenta según sea de entidad (temperamento) o relacional (personalidad).

Por otro lado, en la teoría de Eysenck (1975) los contenidos de la personalidad no son la introversión.extraversión, ni el neuroticismo-estabilidad. La dimensión extraversión es una dimensión temperamental y la dimensión de neuroticismo es una dimensión caracterológica. Es así que las cuatro posibles relaciones entre estas dos dimensiones nos dan las dimensiones de personalidad. Las cuatro dimensiones de la personalidad INTROVERSIÓN I III EXTRAVERSIÓN II IV

NEUROTICISMO ESTABILIDAD

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Roeder Haak, Janina (2013) “Manual Autoformativo de Psicología General”. Universidad Continental. Primera Edición.

Resumen del Tema N° 2: Desarrollo afectivo social Basándonos en el Tema N° 2 “Desarrollo Afectivo Social” del Manual de Psicología2 se identifican tres etapas por las cuales el ser humano desarrolla sus vínculos afectivos: 1. Apego en la niñez, donde el vínculo entre el padre y el hijo es el más importante de las relaciones sociales 2. Apego en la adolescencia, donde se necesita de la incondicionalidad y disponibilidad de los padres y personas de apego que se desarrollaron en la niñez. 3. Apego en la adultez, donde existe una gran variabilidad de estados y situaciones: casados, solteros, separados, etc. El desarrollo afectivo social, entonces se convierte como una tarea del ser humano que tiene que resolver en cada etapa de su vida. Erikson (1963), propone ocho estadios del desarrollo psicosocial: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. Confianza versus desconfianza (primer año de vida) Autonomía versus vergüenza y duda (1 a 2 años de vida) Iniciativa versus culpa y miedo (3 a 5 años) Competencia versus inferioridad (6 años hasta la pubertad) Identidad versus confusión de roles (de los 13 a los 20 años) Intimidad versus aislamiento (de los 21 a 40 años) Generatividad versus estancamiento (de los 40 a los 60 años) Integridad versus desesperación (desde los 60 en adelante)

Finalmente, contribución de la personalidad y temperamento al desarrollo afectivo social La relación se evidencia claramente con el recorrido de las etapas de la vida. Por ejemplo, para crear personalidad, el individuo pasa por ciertas fases las cuales son: infancia, adolescencia, adultez y vejez, siendo la primera donde se destaca el desarrollo de la personalidad. Por otro lado, a lo largo de cada etapa de su vida, el ser humano tiene que resolver como tarea relaciones afectivas, donde su personalidad y temperamento determinarán el estadio de su desarrollo psicosocial en cada una de esas etapas. Como caracterización general puede decirse lo siguiente: Infancia: En esta etapa, se debe entender el desarrollo emocional como un vínculo que consiste en la unión psicológica entre el niño y la persona que lo cuida. Las primeras experiencias que viva, influirán en las actitudes hacia el proceso de aprendizaje, el concepto que uno tiene de sí mismo, en la capacidad para formar y mantener relaciones sociales y emocionales en el futuro. Adolescencia: Es un periodo en que el ser humano necesita reafirmarse en su personalidad para considerarse autónomo y socialmente independiente. En esta etapa, el ser humano tiene cambios graduales en su capacidad para entender problemas complejos. Es el inicio, de la capacidad del desarrollo de la lógica deductiva. Adultez: Es una etapa donde salen a relucir los frutos del temperamento y personalidad. Es el resultado de errores o daños fortuitos del vivir o de sucesos de desarrollo programado y ordenado genéticamente (constructos hipotéticos). El pensamiento alcanza el “Relativismo” donde observa y analiza, hace síntesis, replantea situaciones, planifica, incluyendo sus relaciones sociales afectivas.
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Roeder (2013) (op. cit.)

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