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CITOESQUELETO

El citoesqueleto es una estructura supramolecular o red tridimensional dinámica de


filamentos que contribuye a la integridad de la célula. Se encuentra exclusivamente en
células eucarióticas. Define la forma y arquitectura (distribución) celular, permite el
movimiento y transporte intracelular (por medio de proteínas motoras), media procesos de
endocitosis y exocitosis, participa activamente en la mitosis y en los procesos de modulación
de receptores de superficie (define la conformación y función de los receptores), crea
compartimientos (favorece la organización funcional); y participa en los procesos de
interacciones intercelulares.

Esta estructura actúa como un músculo y como un esqueleto para el movimiento y la


estabilidad de una célula. Las fibras largas del citoesqueleto son polímeros de subunidades
proteicas qu7e conforman su estructura tan característica.

El citoesqueleto está formado por tres tipos de estructuras bien definidas: 1. Los
microtúbulos, 2. Los microfilamentos (filamentos de actina) y 3. Los filamentos
intermedios. Cada una de estas estructuras posee proteínas asociadas características.
1. MICROTÚBULOS:

Los microtúbulos crecen del centrosoma a la periferia de la célula. Son filamentos del
citoesqueleto que se caracterizan por estar construídos a partir de tubulina, proteína
dimérica (subunidades alfa y beta) que se autoensambla para originar a los microtúbulos en
un proceso dependiente de GTP. Los microtúbulos tienen un diámetro de 20 a 25 nm y se
originan en los centros organizadores de microtúbulos (principalmente centrosomas),
adoptando una organización radial en las células interfásicas. Forman también parte del huso
mitótico de todas las células eucarióticas; se localizan en forma de haces en el axón
neuronal, y también están presentes en el aparato locomotor de cilios y flagelos. Los
microtúbulos son estructuras altamente dinámicas, estabilizadas por un grupo de proteínas
denominadas proteínas asociadas a microtúbulos (MAPs).

En una célula se produce un recambio continuo de la red de microtúbulos. La vida media de


un microtúbulo individual es de 10 minutos, mientras que la vida media de una molécula de
tubulina, desde su síntesis a su degradación proteolítica, es de más de 20 hrs. Así pues cada
molécula de tubulina participa en la formación y desmantelamiento de muchos microtúbulos
durante su periodo de vida. Los microtúbulos individuales crecen hacia la periferia celular a
una velocidad constante durante cierto periodo de tiempo y entonces de repente acortan
rápidamente hacia el centrosoma. Pueden acortarse parcialmente y entonces continuar el
crecimiento, o desaparecer por completo, siendo substituidos por un microtúbulo distinto.
Este comportamiento, llamado inestabilidad dinámica, juega un papel muy importante en el
posicionamiento de los microtúbulos en la célula.

El movimiento celular

Los cilios son estructuras filamentosas que pueden moverse en sincronía causando el
desplazamiento de una célula, por ejemplo a un paramecio (Protozoo del Reino Protista). Los
cilios también se encuentran en epitelios especializados en tejidos animales. Por ejemplo, los
cilios barren los fluidos sobre células estacionarias en el epitelio de la tráquea y tubos del
oviducto femenino. De aquí la importancia en la excreción, la fecundación y traslado del
cigoto.

Los flagelos son apéndices como látigos que ondulan para mover las células. Son más largos
que los cilios, pero tienen estructuras internas similares a las de los microtúbulos. Los
flagelos procarióticos y eucarióticos difieren grandemente, por lo cual no hay que confundir;
se verá en el capítulo de Bacterias.

Ambos, flagelos y cilios tienen una disposición de microtúbulos de "9+2". Está disposición se
refiere a los 9 pares fusionados de microtúbulos en la parte de afuera de un cilindro, y de 2
microtúbulos no fusionados en el centro. Brazos de dineína adosados a los microtúbulos
sirven como motores moleculares. Brazos de dineina defectuosos causan infertilidad en el
macho y también conducen a problemas del tracto respiratorio y los senos respiratorios.
Abajo hay dos cortes transversales de la cola de un espermatozoide (flagelo).
Los microtúbulos son los responsables del movimiento de cilios y flagelos y del movimiento
de vesículas intracelularmente. Esto es el resultado de la polimerización y despolimerización
de microtúbulos y de la acción de proteínas motoras. En algunos casos los movimientos
celulares son debidos a ambos mecanismos (por ejemplo, la separación de cromosomas
durante la meiosis).

Los microtúbulos son polímeros de la proteína tubulina, un heterodímero de tubulina de unos


55 kD, de secuencias igualmente muy conservadas. Estas proteínas guardan una homología
grande con la proteína bacteriana FtsZ (Ver Capítulo de Bacterias) que juega un papel
importante en la división celular.

Varios de los movimientos celulares dependen de la interacción entre filamentos de actina la


proteína motora miosina, una APTasa que se mueve a lo largo de los filamentos de actina y
acopla la hidrólisis del ATP a cambios conformacionales. Los análisis genómicos muestran
que existen varios genes altamente conservados, especialmente, en la región responsable
del "motor". Observe en la siguiente figura la cantidad de proteínas asociadas al
microtúbulo, lo que demuestra la cantidad de códigos genéticos asociados.

2. MICROFILAMENTOS

Los microfilamentos son finas fibras de proteínas como un hilo de 3-6 nm de diámetro.
Están compuestos predominantemente de un tipo de proteína contráctil llamada actina, la
cual es la proteína celular más abundante. La asociación de los microfilamentos con la
proteína miosina es la responsable por la contracción muscular. Los microfilamentos también
pueden llevar a cabo movimientos celulares, incluyendo desplazamiento, contracción y
citocinesis.

LA ACTINA ES UN MICROFILAMENTO:

Estos filamentos tienen importancia en el movimiento de la célula y en la forma celular. Se


agrupan en el Cortex celular, que es una zona que rodea, por dentro, la membrana
plasmática.

Son filamentos del citoesqueleto formados a partir de una proteína globular denominada
actina. La actina es una proteína que se asocia espontáneamente entre si para formar un
polímero lineal y helicoidal en presencia de ATP. Ésta forma polímeros de alrededor de 5 a 6
nm de diámetro. Están presentes en las células animales mostrando una organización de
haces paralelos en dominios subcorticales y citoplasmáticos de la célula; también están
presentes en las células vegetales. Los haces de filamentos de actina se encuentran en los
fibroblastos formando las denominadas fibras de estrés. Los microfilamentos son estructuras
altamente dinámicas, cuya polimerización está regulada por proteínas de una familia
conocida como "proteínas de unión a actina" (ABPs).
La formación de la Actina se inicia con la polimerización de los monómeros de G-actina
(estructura terciaria globular), en un proceso dependiente de ATP (análogo a la
polimerización de microtúbulos dependiente de GTP), para formar el polímero de F-actina,
que consta de dos filamentos centrales enrollados helicoidalmente en la estructura del
microfilamento. Por lo tanto existe como un monómero globular llamado G-actina y como
polímero filamentoso, F-actina.

La actina es la proteína intracelular mas abundante en eucariotes. Puede llegar a representar


hasta el 10% del peso total de proteína. Pesa alrededor de 43 kD y está conservada
evolutivamente. Algunos organismos tienen un solo gen (levaduras) que codifica su síntesis,
mientras que otros tienen múltiples genes. Por ejemplo en humanos existen 6 genes
diferentes y en algunas plantas puede haber hasta 60.

Cada molécula de actina tiene un ión de Mg 2+ que forma complejo bien con ATP o con ADP,
existiendo por lo tanto cuatro formas diferentes de actina. El plegamiento de la proteína
permite la formación de dos lóbulos con una hendidura en la mitad que permite la unión del
ATP y el Mg 2+ , y un cambio de conformación.

La actina presenta principalmente dos arreglos dentro de la célula: uno en forma de ramillete
y otro en red de filamentos entrecruzados. El primero se presenta principalmente hacia la
periferia de la célula y forma unas protrusiones por el alineamiento de fibras paralelas y son
la base de la formación de microvellocidades y filopodios. Las redes entrecruzadas pueden
ser de dos tipos, las cercanas a la membrana que le sirven de soporte y es bidimensional, y
las que ocupan todo el citosol que tienen un carácter tridimensional y que le dan
características de gel. Las fibras se mantienen juntas por proteínas que permiten el
entrecruzamiento y en la zona cortical por anclaje a proteínas de membrana.

Los filamentos de actina poseen gran importancia en todos los procesos de desplazamiento y
adhesión celular (emisión de pseudópodos). También juegan un rol importantísimo en la
división celular, pues forman el anillo de contracción que permite el estrangulamiento celular
durante la citokinesis. Otra función importante es en el tejido muscular, donde filamentos de
actina asociados a proteínas motoras denominadas "miosinas", provocan la contracción del
músculo en un proceso mediado por calcio.

Ejemplo de su función es que los filamentos de actina desempeñan un importante papel en la


motilidad celular. Entre sus propiedades destaca su polaridad, que consiste en el
comportamiento diferente de sus dos extremos: mientras que uno se polariza o se alarga
(extremo positivo), el otro tiende a acortarse o despolimerizarse (extremo negativo).
Además, los filamentos de actina intervienen en la fagocitosis, en los procesos de contracción
muscular y en la producción de corrientes citoplasmáticas.

Para observar ACTINA en la Red, digite aquí; obtendrá una secuencia de 50 diapositivas que
mostrará paso a paso la estructura de esta Proteína:

http://images.google.cl/imgres?imgurl=http://cassandra.bio.uniroma1.it/Teaching/Lezioni/aa
02-
03/Lezione4/Diapositiva41.JPG&imgrefurl=http://cassandra.bio.uniroma1.it/Teaching/Lezioni
/aa02-
03/Lezione4/slides.html&h=540&w=720&sz=42&tbnid=_5YLBkyttKwJ:&tbnh=104&tbnw=13
8&start=36&prev=/images%3Fq%3DACTINA%26start%3D20%26hl%3Des%26lr%3D%26ie
%3DUTF-8%26sa%3DN

3. FILAMENTOS INTERMEDIOS:
Los filamentos intermedios tienen cerca de 10 nm en diámetro y proveen fuerza de
tensión a la célula.

Por ejemplo en las células epiteliales (piel) del intestino, estas fibras están presentes
además de las anteriores. Los microfilamentos se proyectan dentro de las vellosidades,
dando forma a la superficie celular. También conectan células adyacentes a través de
desmosomas. En la siguiente figura se pueden comparar respecto a los demás filamentos
(Véase figura próxima).

Estas estructuras del citoesqueleto presentan 10 nm de diámetro aproximadamente; están


formados por un conjunto de proteínas específicas para cada tipo celular. En las células
epiteliales existen filamentos intermedios formados por vimentina y por queratinas, en
células musculares predominan los filamentos de desmina. A nivel del tejido nervioso, las
proteínas que forman los filamentos intermedios (neurofilamentos) son NF-H de alto peso
molecular, NF-M de peso intermedio y NF-L de bajo peso molecular. En células gliales del
cerebro predomina la GFA, proteína fibrilar acídica de la glia.

Su principal función es la de brindar sostén estructural a la célula, ya que su gran resistencia


tensil es importante para proteger a las células contra las presiones y las tensiones. Hay
filamentos intermedios de muchos tipos: de queratina (en las células epiteliales), filamentos
de la lámina nuclear (que refuerzan la membrana nuclear), neurofilamentos (ubicados en
células nerviosas), etc.

Ejemplos de ello se puede apreciar en los siguientes párrafos:


Las integrinas son moléculas que desempeñan un papel fundamental en la unión celular. Se
trata de proteínas transmembrana que por un extremo se unen a moléculas del espacio
extracelular, y por otro se unen al citoesqueleto. Esta disposición especial les permite actuar
como cemento intercelular, además de facilitar el movimiento celular mediante la formación
de pseudópodos y de permitir la transmisión de mensajes entre la célula y la matriz que le
rodea. Este proceso de unión de las células entre sí y con la matriz extracelular resulta
fundamental para la cohesión de los tejidos, y para procesos vitales como la reparación de
heridas, mecanismos de defensa frente a infecciones o la coagulación.

A su vez, el espacio o matriz extracelular está formado por una ingente cantidad de
macromoléculas: proteínas y polisacáridos formados por las propias células que contactan
con ella. Esta matriz es fundamental tanto para el mantenimiento de la cohesión entre las
células y tejidos como para determinar el comportamiento de las células que la rodean. En
este último aspecto juegan un importante papel los azúcares del glucocáliz, que actúan como
portadores de información entre las células, dependiendo de su secuencia de monosacáridos
y del tipo de ramificaciones que presenten.

En síntesis, los filamentos intermedios son fibras proteicas de gran resistencia que
desempeñan una función estructural en las células, sobre todo en aquellas que están
sometidas a importantes tensiones mecánicas. Dependiendo del tipo celular predominan
unos u otros (neurofilamentos en células nerviosas; vimentina en vasos sanguíneos, etc.).
Precisamente esta diversidad resulta de enorme utilidad en la tipificación del origen de
metástasis en procesos tumorales (Cáncer); de esa forma, determinando el tipo de filamento
intermedio podremos conocer el tejido donde se produjo el tumor original. Además, estos
filamentos pueden ayudar en el diagnóstico prenatal de malformaciones congénitas.

ALGO MÁS RESPECTO AL MOVIMIENTO:

Las células tienen motores de proteínas que ligan dos moléculas, y usando ATP como
energía, causan que una molécula cambie en relación a la otra. Dos tipos de estos motores
de proteína son la miosina y la actina, y dineina o kinesina y microtúbulos. Estas familias de
proteínas tienen un extremo motor, pero pueden tener varias clases de diferentes estructuras
moleculares en el extremo ligante. Cuando estas proteínas se ligan pueden causar que se
muevan diferentes moléculas, organelos etc. La figura muestra un ejemplo de diferentes
extremos ligantes encontrados en motores de la familia de las kinesinas.

Cuando se conecta a otros microtúbulos, los motores de proteína pueden causar


movimiento si los extremos están fijos o extender la longitud de los paquetes de fibras si
los extremos están libres. En individuos saludables, la proteína distrofina es parte de la
conexión entre el citoesqueleto celular y las proteínas adhesivas en la parte de afuera de la
célula. En la Distrofia Muscular de Duchenne, sin embargo, el gen que codifica la distrofina es
defectuoso, resultando en degeneración muscular y finalmente la muerte. La enfermedad es
recesiva ligada al cromosoma X y ocurre 1/3.500 de los varones.

A MODO DE SÍNTESIS:

El citoesqueleto celular consiste en una malla tridimensional de filamentos proteicos cuyas


principales funciones son:
• proporcionar el soporte estructural para la membrana plasmática y los orgánulos celulares
• proporcionar el medio para el movimiento intracelular de organelas y otros componentes del
citosol
• proporcionar el soporte para las estructuras celulares móviles especializadas, como cilios y
flagelos, responsables de la propiedad contráctil de las células en tejidos especializados como
el músculo
• intervienen en la contracción muscular, al asociarse a filamentos de miosina y otras proteínas
• intervienen en los procesos de fagocitosis, mediante la formación de pseudópodos
• forman el anillo contráctil que finalmente da lugar a la separación de las células hijas durante
la mitosis
• refuerzan la membrana plasmática, formando justo por debajo de la misma una densa red
de filamentos conocida como cortex celular

El citoesqueleto actúa como una pista sobre la cual las células pueden mover organelos,
cromosomas y otras estructuras. Algunos ejemplos son:

1. Movimiento de vesículas entre organelos y la superficie celular, frecuentemente


estudiado en el axón del calamar.
2. Flujos citoplasmáticos.
3. Movimiento de vesículas de pigmento para coloración protectora.
4. Descarga del contenido de vesículas para regulación del agua en los protozoos.
5. División celular—citocinesis.
6. Movimiento de cromosomas durante la mitosis y la meiosis.

MÁS INFORMACIÓN EN LA RED:

Citoesqueleto:

http://www.biologia.arizona.edu/cell/tutor/cyto/cyto.html

http://www.cnice.mecd.es/mem2001/biologia/citoplasma/esqueleto.htm

Citosol:
http://www.terravista.pt/bilene/5547/biologia/Celula/Cito6.htm

http://www.monografias.com/trabajos/celula/celula.shtml

http://members.tripod.com.ar/ssoko/Biologia/celula/citoplasma.htm

http://www.visionlearning.com/biblioteca_espanol/ciencia/biologia-1/BIO1.2-s-celula.htm

ANEXO

Rev Cubana Invest Biomed 2002:21(2):115-22

Formato PDF
Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villaclara
El citoesqueleto de actina: una perspectiva desde la biología molecular del cáncer

Dra. Otmara Guirado Blanco, Dra. Montserrat Solanas García, Dra. Irmgard Costa Traschel y
Dr. Eduard Escrich Escriche

Resumen
Se realizó una síntesis de los temas que emergen en la actualidad sobre la estructura y
organización del citoesqueleto de actina y las vías de señalización que participan en su
regulación. La información bibliográfica consultada se ha tratado de ofrecer con un enfoque
funcional, sin obviar los mecanismos moleculares involucrados. Se incluye, además, un
pequeño apartado sobre la participación de las proteínas Rho en el proceso de
transformación maligna, a partir del hecho conocido de que en el fenotipo transformado
tumorigénico se pueden apreciar cambios morfológicos que involucran al citoesqueleto de
actina.
DeCS: CITOESQUELETO; BIOLOGIA MOLECULAR; PROTEINAS DE MICROFILAMENTOS;
PROTEINAS DE NEOPLASMAS.

El citoesqueleto de actina es una red dinámica de polímeros de actina y gran variedad de


proteínas asociadas. Sus principales funciones fisiológicas están relacionadas con la motilidad
celular y los cambios de forma de la célula durante el ciclo celular. También, participa en la
organización del citoplasma para generar fuerzas mecánicas dentro de la célula en respuesta
a diversas señales extracelulares, es esencial para algunas actividades contráctiles y controla
las interacciones celulares, la adhesión molecular, y el transporte intracelular.1-3
Las relaciones y funciones de la actina del citoesqueleto son moduladas por vías de
señalización que responden a estímulos que inciden sobre la membrana plasmática. En este
sentido, el estudio de las moléculas que son componentes de las vías de señalización celular
como la superfamilia de proteínas Ras, dentro de las cuales se incluye la familia de proteínas
Rho, resulta de particular interés. Las GTPasas-Rho participan en la regulación de la
organización del citoesqueleto de actina, están envueltas en vías de señalización que activan
cascadas de quinasas que regulan la expresión génica y controlan la progresión del ciclo
celular y la proliferación celular.1,2,4 Algunas de las proteínas de esta superfamilia o de sus
reguladores resultan ser oncogénicas, y de hecho, las mutaciones o la sobreexpresión de
estas se hallan implicadas en diferentes tipos de cáncer.4
Este artículo resume una buena parte de la información publicada sobre las bases
moleculares y los mecanismos que intervienen en la organización del citoesqueleto de actina.
El objetivo fundamental es ofrecer esta información con un enfoque funcional, hacer énfasis
en la percepción actual sobre la transducción de señales al citoesqueleto, así como, en las
implicaciones de la familia Rho de proteínas en la transformación maligna inducida por Ras.

Actinas citoplasmáticas: estructura y expresión de los genes g y b


La actina es codificada por una familia multigénica que ha evolucionado a partir de un gen
precursor común. En los mamíferos y las aves existen 6 isoformas de actinas
estructuralmente relacionadas, clasificadas según su patrón de expresión en 4 actinas
musculares (a-esquelética, a-cardíaca, a-vascular y g-entérica), y 2 actinas no musculares o
actinas citoplasmáticas (b-actina y g-actina).5,6 La b actina es la principal isoforma de las
actinas citoplasmáticas y está expresada en la mayoría de las células eucarióticas no
musculares, así como en mioblastos indiferenciados.7 Las actinas musculares son tejido
específicas y están funcionalmente envueltas en la contracción muscular. En cambio, las
actinas citoplasmáticas están expresadas en todos los tipos celulares y participan en una
gran variedad de funciones.8 La distinción entre actinas musculares y no musculares aparece
en animales superiores, aunque es observada en vertebrados e insectos. En los vertebrados
de sangre caliente la isoforma b es regulada negativamente y sustituida por las isoformas
musculares específicas durante el proceso de miogénesis.9 Las isoformas de actina no solo
se expresan diferencialmente en los distintos tipos celulares, también pueden coexistir
dentro de la misma célula y segregarse a diferentes regiones.10,11
El gen funcional humano de la b-actina (ACTB) ha sido mapeado en el cromosoma 7p22.12
Está formado por 5 intrones y 6 exones, 4 de los intrones se hallan interrumpiendo la región
codificante entre los codones: 41/42, 121/122, 267 y 327/328. En la región no transcrita 3’
no aparecen intrones en el humano; sin embargo, la región no transcrita 5’ presenta un largo
intrón (intrón I), 6 nucleótidos hacia delante del codón de iniciación. Las posiciones relativas
de las secuencias correspondientes a las cajas TATA y CCAAT se corresponden con secuencias
similares de otros genes.7,10,13
El gen de la g-actina (ACTG1) se halla localizado en el cromosoma 17q2512 y presenta una
elevada homología estructural con el de la otra actina citoplasmática. Está formado por igual
número de intrones y exones, también el intrón I es el más largo y se encuentra ubicado en
la misma posición. Los restantes intrones se hallan interrumpiendo la región codificante en
idénticos codones, pero su longitud es menor que los de su contraparte en el gen de b-
actina. Asimismo, existe considerable homología en la región flanqueante 5’ y en la
secuencia de bases del intrón III. Tal similitud estructural indica que ambos genes se
originaron por duplicación génica de un gen ancestral común; probablemente, esta
duplicación involucrara, además, a los elementos reguladores de estos, lo que explicaría la
persistencia de la coexpresión de ambos genes.14 También existe una considerable
homología interespecie entre estos genes, por ejemplo, entre el gen humano de la b-actina y
el de rata existe 90 % de homología y más de 85 % de homología con el de pollo. La región
límite exón//intrón en las regiones codificantes son idénticas en los 3 genes; sin embargo, el
tamaño de los intrones es diferente (fig. 1).7,10,15

Fig. 1. Homología interespecies del gen de b-activa.

En estudios de la expresión de los genes de g y b-actina realizados en diferentes especies de


mamíferos, se ha encontrado que ambos mensajeros poseen una longitud de »2 100 pb,
correspondiendo »1 100 a las regiones codificantes. Asimismo, existe una elevada
conservación interespecie de la longitud de las regiones no codificantes, que no excluye la
posibilidad de secuencias divergentes.5,16 En el humano, el ARNm de la b-actina tiene una
longitud en la región codificante de 1 761 pb, 41 pb en la región 5’ UTR y 595 pb en la región
3’ UTR. Esta última está flanqueada por una cola poli A de 50 pb aproximadamente.15 En el
ratón se ha descrito un transcrito de b-actina de » 2,1 Kb que incluye 1 128 nt
correspondientes a la región codificante, 670 nt de la región 3’ UTR y una larga cola poli A.
Esta región 3’ no codificante es la menos conservada del gen entre los dos tipos de actina y
se considera isotipo específica.17-20
Los ARNm de ambas actinas citoplasmáticas se hallan segregados dentro de la misma célula
y, aunque existe coexpresión, está sujeta a regulación diferencial e independiente para cada
isoforma en los diferentes tipos celulares.14,21,22 Se ha demostrado que el ARNm de la b-
actina se localiza en las regiones periféricas móviles y la región perinuclear, mientras, el
ARNm de la g actina solo se asocia con la región perinuclear, lo que implicaría una señal de
localización que es única para la isoforma b y podría reflejar procesos relacionados con la
motilidad celular.21,22
La molécula de actina tiene un peso molecular de 41 736 kD y es un único polipéptido de
375 aminoácidos asociado muy íntimamente con una molécula de ATP. Las isoactinas
musculares difieren entre sí en 4 a 6 aminoácidos y en 25 aminoácidos de las no musculares.
En cambio, las actinas citoplasmáticas se diferencian en 4 aminoácidos en el extremo amino-
terminal.6,7
Transmisión de señales al citoesqueleto
El citoesqueleto está compuesto de 3 tipos principales de proteínas filamentosas:
microtúbulos, filamentos intermedios y microfilamentos. Los microfilamentos son polímeros
de actina que junto con un gran número de proteínas asociadas y proteínas de unión a la
actina constituyen el citoesqueleto de actina.
El ensamblaje de la actina del citoesqueleto está regulado a múltiples niveles, incluida la
organización monomérica de la actina dentro del polímero y la superorganización de los
polímeros de actina en una red de filamentos. Un gran número de proteínas de unión a la
actina regula el ensamblaje y controla la formación de los filamentos y el entrecruzamiento
de la red de actina. Las funciones de estas proteínas son moduladas por moléculas
señalizadoras como el calcio o los fosfoinosítidos fosforilados.1,7,23-25
Se han acumulado muchas evidencias de que tanto en células de mamíferos como en
levaduras, las GTPasas de la familia Rho son los reguladores de las vías de señalización que
unen los estímulos extracelulares o intracelulares al ensamblaje y organización de la actina
del citoesqueleto.2,7,23 Las proteínas Rho pertenecen a la superfamilia de proteínas Ras, y
comparten cerca de 50 a 60 % de identidad entre ellas y 30 % de identidad con Ras.
Atendiendo a las diferencias funcionales y en secuencia, la familia de GTPasas Rho en células
de mamíferos puede ser dividida en 5 grupos:

1. RhoA, Rho B y RhoC.


2. Rac1, Rac2, y RhoG.
3. Cdc42 y TC10.
4. RhoD.
5. RhoE y TTF.

De forma similar a otros miembros de la familia Ras, las proteínas Rho funcionan como
interruptores binarios, activos en su forma unida a GTP e inactivos en la forma unida a GDP.
El ciclo entre el estado activo y el inactivo es regulado por factores intercambiadores de
GTP/GDP (GEFs), proteínas estimuladoras de la actividad GTPasa (GAPs) e inhibidores de la
disociación de los nucleótidos de guanina (GDIs).26 La familia de Rho-GEFs actualmente
cuenta con más de 20 miembros y la mayoría de estos han sido identificados como
oncogenes.27,28 Todos los Rho-GEFs comparten un dominio DH (homología Dbl) de cerca de
200 aminoácidos, que es necesario para la actividad intercambiadora de Rho. También
poseen un dominio PH (homología Pleckstrin) adyacente al anterior, que media las
interacciones proteína-proteína y proteína-fosfolípidos. Las mutaciones o delecciones del
dominio PH en algunos GEFs traen como consecuencia una pérdida de su capacidad
transformante.28-30 En cambio, las GAPs unidas a Rho-GTP aceleran su baja actividad
GTPasa intrínseca, transformándola en su forma inactiva unida a GDP. Han sido identificadas
más de 15 proteínas que contienen un dominio GAP, estas incluyen en mamíferos:
p50rhoGAP, BCR, ABR, p190, 3BP-1 y la subunidad regulatoria p85 de PI3K. Asimismo, BCR
y ABR son reguladores multifuncionales y pueden servir tanto de RhoGEF como de
RhoGAP.4,31,32 Los GDIs fueron primeramente identificados como proteínas capaces de
inhibir la disociación del GDP de Rho, sugiriendo una función inhibidora de GEFs; sin
embargo, también pueden actuar como inhibidores de GAPs. En las células en reposo, las
proteínas Rho están asociadas con GDIs en el citoplasma, pero durante la activación son
liberadas del GDI y traslocadas a la membrana4,33 (fig. 2).

Fig. 2. Ciclo de las GTPasas.


Proteínas Rho y transducción de señales al citoesqueleto
En las células de mamíferos las proteínas Rho (RhoA, Cdc42 y Rac) están activadas por
señales extracelulares específicas y dirigen la organización de la actina del citoesqueleto para
inducir cambios morfológicos característicos. Se ha observado en líneas celulares derivadas
de fibroblastos que las RhoGTPasas parecen actuar en una cascada, en la cual Cdc42 activa a
Rac y esta a su vez activa a Rho.1,4 La microinyección de la proteína Rac en células en
cultivo provoca incremento en la formación de lamellipodios y replegamientos (rufflings). En
cambio, mutantes negativos de Rac inhiben la formación de lamellipodios inducidos
normalmente por diversos factores de crecimiento como PDGF, EGF, o insulina; esto indica
que la respuesta a estos factores es dependiente de Rac. Por otro lado, la inyección de Ras
activado también induce replegamientos o rizos de la membrana en una vía dependiente de
Rac, sugiriendo que Ras actúa hacia arriba de Rac. En cambio, la microinyección de la
proteína Rho o la activación de Rho por LPA (ácido lisofosfatídico) produce la aparición de
grandes haces de filamentos de actina, conocidos como fibras de estrés, y el incremento de
contactos focales; mientras la activación de Cdc42 por bradicinina provoca la formación de
microespículas periféricas de actina incluida la filopodia.1,4,34 Estas obser-vaciones sugieren
que la familia de proteínas Rho, además de regular diversos procesos celulares, es un
componente crítico de una vía de señalización independiente de Raf-1 (efector clave de Ras),
importante para la actividad transformante de Ras.1,4,35-37
La familia de proteínas Rho media sus acciones a través de múltiples dianas efectoras, estas
pueden clasificarse atendiendo a sus uniones específicas en 2 grupos: 1. las que se unen a
Rac, Cdc42 o ambas, pero no a Rho y 2. las que se unen a Rho.4,38,39 Entre los principales
efectores de Rac, Cdc42 o ambas, se encuentran las 3 isoformas de las quinasas
serina/treoninas (PAKs), la tirosina quinasa (ACK) y la proteína del síndrome de Wiscott-
Aldrich (WASP).1,4 Contienen motivos de unión a Rho las 2 quinasas serina/treonina
relacionadas con la proteína quinasa C (PKN/PRK1 y PRK2), 2 proteínas carentes de dominios
quinasas (Rhotekina y Rhofilina) y las proteínas citrón.40,41 Otras dianas identificadas de
Rho incluyen las quinasas ROKa/Rho, Rhob y p160 ROCK; no obstante, las funciones y
moléculas efectoras de estas proteínas son mayormente desconocidas.4,40

Proteínas de la familia Rho y cáncer


Las GTPasas Rho desempeñan un papel importante en el control del crecimiento y la
proliferación celular, es conocido que estas proteínas estimulan la progresión de la fase G-1
del ciclo celular y la síntesis de ADN, así como vías de señalización que activan gran variedad
de factores de transcripción nuclear.42,43 Además, se ha demostrado que las proteínas Rho
poseen un potencial transformante en algunas líneas celulares y muchos GEFs para Rho, Rac
y Cdc42 son oncogénicos.4,27,28 Asimismo, Rho y Rac constitutivamente activados
incrementan el crecimiento celular e inducen crecimiento independiente y formación de
tumores.35-37 Rac pero no Rho provoca transformación maligna en fibroblastos de roedores
y Cdc42 activado induce la formación de tumores en ratones desnudos. Por otro lado, Rac,
Rho y Cdc42 son esenciales para la transformación maligna inducida por Ras, existen datos
experimentales que demuestran que la coexpresión de Rac1 y RhoA con Raf-1 provoca una
actividad transformante cooperativa. De forma similar, la coexpresión de Rac1 y RhoA
activados con Ras oncogénico causa un gran incremento de la transformación
morfológica.4,29,35 En cambio, la coexpresión de mutantes dominantes negativos de Rac1,
RhoA y Cdc42 reduce la actividad transformante de Ras en fibroblastos de roedores. Tales
observaciones indicarían que las proteínas Rho probablemente contribuyen a las acciones
transformantes de Ras; sin embargo, los cambios morfológicos observados en las células
transformadas podrían ser causados, en parte, por desregulación de la función de las
proteínas Rho, porque en las células transformadas por Ras no se han descrito niveles
constitutivamente elevados de alguna proteína específica de la familia Rho.4,35
Finalmente, existe un conjunto de evidencias obtenidas de modelos experimentales de
cáncer en animales que demuestran una relación inversa entre los niveles de expresión de b
actina y el grado de diferenciación celular. El aumento de expresión de este gen en el
proceso de carcinogénesis puede considerarse partiendo del hecho de la participación de los
filamentos de actina en los fenómenos biológicos de división celular, interacciones celulares,
adhesión y migración celular. De este modo, la desorganización de estos filamentos,
observada en fibroblastos transformados, podría estar asociada con un aumento en la
motilidad de las células tumorales en cultivo y con un incremento del potencial metastásico
in vivo.44
Consideraciones finales
La identificación de que las proteínas Rho actúan como interruptores moleculares en un
complejo circuito de señalización que regula la organización del citoesqueleto de actina, así
como las implicaciones de estas proteínas en la actividad transformante de Ras oncogénico,
son temas emergentes en el campo de la biología molecular del cáncer; sin embargo, aunque
existen muchas evidencias de la importante función que desempeñan las proteínas Rho en la
proliferación, el reordenamiento de la actina y la transformación celular, las interrelaciones
entre estas funciones aún no son suficientemente comprendidas.

Summary

A synthesis of the topics that nowadays deal with the structure and organization of the actin
cytoskeleton and with the ways of signaling taking part in its regulation is made. The
reviewed bibliographic information has been provided through a functional approach, without
excluding the molecular mechanisms that are involved. It is also included a brief section on
the participation of Rho proteins in the process of malignant transformation, starting from
the known fact that the morphological changes involving the actin cytoskeleton may be
appreciated in the transformed tumorigenic phenotype.
Subject headings: CYTOSKELETON; MOLECULAR BIOLOGY; MICROFILAMENT PROTEINS;
NEOPLASM PROTEINS.

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Recibido: 8 de marzo de 2001. Aprobado: 27 de abril de 2001.


Dra. Otmara Guirado Blanco. Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara. Carretera
de Acueducto y Circunvalación. Apartado 860, Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Correo
electrónico: otmara@capiro.vcl.sld.cu