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Teresa de Ávila

“Vivo sin vivir en mí”

Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582)*– cuyo nombre en la religión (es decir, en el


convento) era “Teresa de Jesús” pero quien se conoce como “Teresa de Ávila”, por su lugar de
nacimiento – es más conocida por su prosa, pero también escribió poesía. Los poemas aquí
expresan los temas místicos de la entrega total a Dios (en “Nada te turbe”) y de la búsqueda de la
unión divina (en “Vivo sin vivir en mí”), empleando una forma poética (versos de arte menor,
rima asonante) y un vocabulario sencillo que son típicos de la poesía oral y popular.

“Vivo sin vivir en mí” presenta el tópico de la “muerte en vida”, frecuente tanto en la poesía de
amor secular (en el sufrimiento del amor cortés y petrarquista, donde el poeta masculino [las
más veces] sufre por el desdén o la separación de su amada“dama”) como en la poesía religiosa
de su tiempo. Aquí, la poeta se lamenta de que, después de haber experimentado la unión
mística (la experiencia extática de la unión total del alma con Dios), ella no puede vivir
permanentemente en esa condición perfecta y exquisita, sino que tendrá que esperar a la muerte
para poder estar eternamente unida con su Dios (según la doctrina cristiana de la salvación del
alma). Se presenta el concepto (literary conceit), la paradoja de “vivir” y “no vivir” al mismo
tiempo, a través de una série de exploraciones del dilema de amar a Dios en esta vida, esperando
la muerte para poder “vivir” eternamente en el cielo unida finalmente con él.

La primera estrofa es una copla popular que aparece (con pequeñas variaciones) en varios
poemas. Teresa “glosa” esta copla inicial, es decir, escribe más estrofas explicando o explorando
la idea que ésta presenta, siempre regresando a la frase “que muero porque no muero” al final de
cada una de sus estrofas originales. (Entonces, aquí vemos una manifestación de la combinación
de imitación y originalidad tan frecuente en el arte medieval y de la primera modernidad.)

Vivo sin vivir en mí Que muero porque no muero.


Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero. ¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros!
Vivo ya fuera de mí, ¡Esta cárcel, estos hierros 20
Después que muero de amor; 5 En que el alma está metida!
Porque vivo en el Señor, Sólo esperar la salida
Que me quiso para sí: Me causa dolor tan fiero,
Cuando el corazón le di Que muero porque no muero.
Puso en él este letrero,
Que muero porque no muero. 10 ¡Ay, qué vida tan amarga 25
Do no se goza el Señor!
Esta divina prisión, Porque si es dulce el amor,
Del amor con que yo vivo, No lo es la esperanza larga:
Ha hecho a Dios mi cautivo, Quíteme Dios esta carga,
Y libre mi corazón; Más pesada que el acero, 30
Y causa en mí tal pasión 15 Que muero porque no muero.
Ver a Dios mi prisionero,
*
Introducción por Prof. Amanda Powell (U Oregon, 2007)
Teresa de Ávila 2

Sólo con la confianza


Vivo de que he de morir,
Porque muriendo el vivir
Me asegura mi esperanza; 35
Muerte do el vivir se alcanza,
No te tardes, que te espero,
Que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;


Vida no me seas molesta, 40
Mira que sólo te resta,
Para ganarte, perderte;
Venga ya la dulce muerte,
El morir venga ligero
Que muero porque no muero. 45

Aquella vida de arriba,


Que es la vida verdadera,
Hasta que esta vida muera,
No se goza estando viva:
Muerte, no me seas esquiva; 50
Viva muriendo primero,
Que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darte


A mi Dios, que vive en mi, 55
Si no es el perderte a ti,
Para merecer ganarte?
Quiero muriendo alcanzarte,
Pues tanto a mi amado quiero,
Que muero porque no muero. 60