P. 1
La Democracia Semidirecta

La Democracia Semidirecta

|Views: 5|Likes:

More info:

Published by: Oscar Hernán Muñoz on Nov 14, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOCX, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

03/02/2015

pdf

text

original

LA DEMOCRACIA SEMIDIRECTA

La democracia semidirecta es un cambio de depender de los representantes a representarnos a nosotros mismos. La imposibilidad de un consenso honrado, la posibilidad de que la mayoría esté compuesta por diversos indirectos intereses particulares, y no por el interés común sobre el que ahora se decide, pervierte el concepto mismo de representación. Como los representantes, es decir, los partidos, se apoyan cada vez más en expertos y asesores legales, el poder del Parlamento pasa a estos funcionarios, no elegidos. Los parlamentarios británicos se encuentran en posición de debilidad ante la burocracia de Whitehall. En el Congreso de los Estados Unidos el personal de las oficinas asesoras se ha elevado de 10.700 a 18.400 en los últimos diez años. Los representantes elegidos no se representan ni a sí mismos. No conocen a las minorías que les han votado. Pero no son ellos: son los asesores, empleados, los que deciden. Quizás los representantes, si estudiasen el tema por sí mismos, manifestarían una opinión tomada por ellos. Pero como el Congreso americano, el Bundestag alemán o el Storting noruego están sobrecargados, son los expertos los que despachan el trabajo. Los revolucionarios que intentaron las formas políticas de la segunda ola conocían y estimaban la democracia directa. Los de USA conocían la experiencia positiva del Ayuntamiento de Nueva Inglaterra. Marx y sus seguidores invocaban la Comuna de París. El Gobierno sueco organizó un curso de diez horas sobre diversas opciones energéticas antes de plantear una consulta de política nacional. Al mismo tiempo, los Sindicatos, Partidos políticos y Centros de educación de adultos organizaron otros cursos de diez horas. Se esperaba que se apuntaran hasta diez mil suecos, pero acudieron setenta y cinco mil. Pero, sobre todo, las comunicaciones no facilitaban las consultas al pueblo ni el referéndum. Hoy ese problema lo resuelven las telecomunicaciones. Esto no se plantea de forma disyuntiva. Deberá combinarse con la elección de representantes. La consulta popular daría una determinada ventaja, entre un 10 y un 25%, a una de las opciones, en el debate y votación que posteriormente hicieran los grupos parlamentarios. No se trata de democracia directa frente a democracia indirecta, pues ambos sistemas tienen ventajas. ¿Por qué no puede la opinión pública consultada pedir y obligar a un cuerpo legislativo a crear comités sobre cuestiones que el público –no los legisladores- considerase importantes? Presento estas “fantásticas” propuestas, dice Toffler, para poner de relieve que existen medios de abrir y democratizar un sistema próximo a desmoronarse, en el que pocos, si hay algunos, se sienten representados. Propuestas que deberán experimentarse en ámbitos locales antes de aplicarse a todo un país. La democracia semidirecta puede indicarnos el camino para crear nuevas y viables instituciones en el futuro.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->