Está en la página 1de 2

En alguna parte de la novela Los detectives salvaje de Roberto Bolaño, Ernesto san Epifanio, poeta maricón y miembro fundador

del movimiento literario Real visceralista expresa su opinión en torno al panorama de la poesía mundial de todos los tiempos y la de sus poetas más celebrados. Diferencia entre poetas maricas y maricones, no con ánimo despectivo, ya que él mismo se sentía orgulloso de su homosexualidad, sino para diferenciar entre aquellos poetas que caminan de la ética a la estética los primeros! y los que lo hacen a la inversa, de la estética a la ética, priori"ando lo primero sobre lo segundo#

Ernesto San Epifanio dijo que existía literatura heterosexual, homosexual y bisexual. Las novelas, generalmente, eran heterosexuales, la poesía, en cambio, era absolutamente homosexual, los cuentos, dedu co, eran bisexuales, aunque esto no lo dijo.

!entro del inmenso oc"ano de la poesía distinguía varias corrientes# maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las dos corrientes mayores, sin embargo, eran las de los maricones y la de los maricas. $alt $hitman, por ejemplo, era un poeta maric%n. &ablo 'eruda, un poeta marica. $illiam (la)e era maric%n, sin asomo de duda, y *ctavio &a marica. (orges era fileno, es decir de improviso podía ser maric%n y de improviso simplemente asexual. Rub"n !arío era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las locas.

+na loca, seg,n San Epifanio, estaba m-s cerca del manicomio florido y de las alucinaciones en carne viva mientras que los maricones y los maricas vagaban sincopadamente de la .tica a la Est"tica y viceversa. !e hecho la poesía mexicana carecía de poetas maricones, aunque alg,n optimista pudiera pensar que allí estaba L%pe /elarde o Efraín 0uerta. 1aricas, en cambio, abundaban, desde el mat%n 2aunque por un segundo yo escuch" mafioso3 !ía 1ir%n hasta el conspicuo 0omero 4ridjis. !ebíamos remontarnos a 4mado 'ervo para hallar a un poeta de verdad, es decir a un poeta maric%n, y no a un fileno como el ahora famoso y reivindicado potosino 1anuel 5os" *th%n, un pesado donde los haya. 6 hablando de pesados# mariposa era 1anuel 4cu7a y ninfo de los bosques de 8recia 5os" 5oaquín &esado, perennes padrotes de cierta lírica mexicana.

El panorama po"tico, despu"s de todo, era b-sicamente la lucha 2subterr-nea3, el resultado de la pugna entre poetas maricones y poetas maricas por hacerse con la palabra. Los mariquitas, seg,n San Epifanio, eran poetas maricones en su sangre que por debilidad o comodidad convivían y acataban 9aunque no siempre9 los par-metros est"ticos y vitales de los maricas. En Espa7a, en :rancia y en ;talia los poetas maricas han sido legi%n, decía, al contrario de lo que podría pensar un lector no excesivamente atento. !e igual modo &asolini repinta a la mariquería italiana actual, v"ase el caso del pobre Sanguinetti. &ara no hablar de :rancia, gran lengua de fagocitadores, en donde cien poetas maricones, desde /illon hasta nuestra admirada Sophie &odols)i cobijaron, cobijan y cobijar-n con la sangre de sus tetas a die mil poetas maricas con su corte de filenos, ninfos, bujarrones y mariposas, excelsos directores de revistas literarias, grandes

maricasA San 5uan de la ?ru y :ray Luis de Le%n. El chulo. para maricones y maricas. mariquitas tipo Le ama Lima. tipo Ernesto ?ardenal. Rub"n (onifa 'u7o. maricas tipo 0uidobro. nuestro querido e intocable 5osemilio &e. =1acedonio :ern-nde . y con buena voluntad. 6 no digamos nada de la mariconería de la Revoluci%n Rusa en donde. =cu-ntos maricones verdaderos podemos encontrar> /allejo y 1artín 4d-n. mariquita. peque7os funcionarios y grandísimos diplom-ticos del Reino de las Letras. Enrique Lihn. s%lo hubo un poeta maric%n. es la palabra que atraviesa ilesa los dominios de la nada 2o del silencio o de la otredad3. se publiquen o se oculten mutuamente en el furibundo y moribundo país de las letras. falso lector de 8%ngora y junto con Le ama todos los poetas de la Revoluci%n ?ubana. ninfos abujarronados tipo &ablo de Roh)a 2con ramala os de loca que hubieran vuelto loco a Lacan3. 1uerte sin fin es junto con la poesía de &a . en cambio. La 1arsellesa de los nerviosísimos y sedentarios poetas mexicanos maricas. &or lo dem-s. . se critiquen o se alaben. que es un encanto y una ninfa con espíritu de maric%n juguet%n. mariposas tipo 4lfonso ?ort"s 2aunque este tiene versos de maricona aut"ntica3. maricones. volvamos a los orígenes# 8%ngora y @uevedo. mariquita con algo de maric%n. pero a la hora de la verdad les cuesta !ios y ayuda encamarse con sus padrotes del alma. 6 en Latinoam"rica. (enedetti. 6 volvamos a Espa7a. &unto y aparte. bujarr%n abujarronado. Los primeros 2los maricas3 piden hasta en sue7os una verga de treinta centímetros que los abra y fecunde.traductores. excepto Rogelio 'ogueras. uno solo# <hlebni)ov. se plagien con finura. bujarrones tipo Le%n de 8reiff. nada impide que maricas y maricones sean buenos amigos. tal ve > El resto. Sabines. –!e hecho 9prosigui% imperturbable San Epifanio9. 1-s nombres# 8elman. &ero sigamos. marica. 'icanor &arra. pareciera que vivan permanentemente con una estaca removi"ndoles las entra7as y cuando se miran en un espejo 2acto que aman y odian con toda su alma3 descubren en sus propios ojos hundidos la identidad del ?hulo de la 1uerte. En 'icaragua dominan mariposas tipo ?oronel +rtecho o maricas con voluntad de filenos. bujarr%n amariposado. ninfo. Los maricones. loca. si hemos de ser sinceros.