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CLEMENTE DE ALEJANDRÍA

PROTREPTICO

IN TR O D U CC IÓ N , TR A D U C C IÓ N Y NOTAS DE

M.“ CONSOLACIÓN ISART HERNÁNDEZ

EDITORIAL GREDOS

&

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 199

Asesor p a r a la sección g r ie g a :

C a rlo s G a rc ía G u a l

Según las normas de la B. C. G., la traducción de esta obra ha sido revisada por H e le n a R a m o s .

© EDITORIAL GREDOS, S. A. U., 2008
López de Hoyos, 141, 28002 Madrid. www.rbalibros.com

Depósito legal: M.-26.801-2008 ISBN 978-84-249-1668-9. Impreso en España. Printed in Spain. Impreso en Top Printer Plus.

INTRODUCCIÓN

En el siglo i i d . C. la Iglesia ya no es una secta oscura, sino que se va imponiendo en todas partes. Son muchos los filósofos que, como Aristides, Justino, Taciano, Atenágoras, Hermias y Clemente, entre otros, han abrazado la fe cristia­ na y* aunque no todos comprenden que la sabiduría clásica pagana no tiene por qué ser incompatible con la nueva fe1, al menos si reconocen todos que no era necesario prescindir del amor a la sabiduría. El evangelio, pues, no se dirige des­ de ahora sólo a los incultos, sino que hay cristianos de cla­ ses elevadas que, acostumbrados a la filosofía, buscan en la nueva religión una enseñanza superior2. Los maestros cristianos, queriendo satisfacer estas nece­ sidades, comienzan a unir ciencia y fe, acomodando su doc­ trina a las partes de verdad que van encontrando en la filo­ sofía y ciencia griega. Será Clemente de Alejandría quien mejor se sirva de las ciencias humanas como preparación al estudio de la teología propiamente dicha, comprendiendo
1 Taciano, por ejemplo, o Teófilo de Antioquía, que, con espíritus más recelosos, realizan una dura crítica, mientras que Justino o Clemente no tienen reparo en recurrir continuamente a citas de autores clásicos para avalar su propio pensamiento. 2 Cf. J. L e b r e t o n , «Le désacord de la foi populaire et de la théologie savante dans l'Église chrétienne du troisième siècle», Revue d'Histoire Éccles. 19 (1923), 481-506, y 20 (1924), 5-37.

Friburgo de Suiza. «Ocultismo y teosofía». 2 (1957). y J. 6 Las palabras contenidas en el Teeteto de Platón respecto a la«imita­ ción de Dios» serán la base de la concepción teológica posterior. unos des­ embocarán en el neoplatonismo y la mayoría darán lugar a infinidad de supersticiones4. 4 Cf. págs. BuoNAiUTi. pues es un hombre profundamente marcado por esta heren­ cia cultural. 5 También los primeros pensadores cristianos se ven en la necesidad de explicar el mensaje cristiano con los medios de expresión conocidos de la filosofía platónica (cf. como lo demuestra la gran profusión de cultos mistéricos. Clemente crece en este ambiente. 1990. 1952). en Historia de la religio­ sidad griega. Rivis ta storica dette Science Teol. La iglesia alejandrina es menos impetuosa que la asiática y conservará con gozo toda la producción intelectual de Grecia (cf. Plato Christianus. «Les idées de Clément d’Alexandrie sur l’uti­ lisation des sciences et de la littérature profane». . No son personales todas sus ideas. no podemos olvidarlo. R. y Platón5 se convierte en la suprema autoridad religiosa del siglo.8 PROTRÉPTICO que Ja sabiduría resulta imprescindible para el cristianis­ mo3. Las creencias en la magia y los espíritus son prácticas en boga en esta época. Relig. W y t z e s . Madrid. v o n I v á n k a . por lo tanto. 1 (1905). P. aunque. C a m e l o t . 39-40. Londres. 400-401. Rech. 21 (1931). más que préstamos 3 C f. 1950. The continuity o f the Platonic Tradition during the Middle Ages. 155 ss. que in­ cluso llegará a ser en parte asimilada por el cristianismo (cf. M. Sc. «Clemente alessandrino e la cultura classica». París. N ilsso n . 1969. bastante confusa. Platonic Influen­ ces in the Work of Clement of Alexandria». Christ.. P. E. Merki. ni asimiló todos los elementos recibidos del medio-platonismo. «The Twofold Way. Ho­ rnoíosis Theo. estoi­ cismo y las doctrinas de Filón. Característica principal de este siglo n es el ser una épo­ ca de transición y. 242244. Vig. el pun­ to de partida para poder entender la concepción teológica de la época helenístico-romana6. Klibansky. E.

cuando aproximadamente entra en Alejandría para seguir la enseñanza de Panteno en su es­ cuela catequética. 22-23. lo que solemos encontrar en su obra son lugares comunes al sincretismo filosófico de la época.. V id a No conocemos más que un breve período de su vida. N a r d i . . 9 E usebio. el comprendido entre el 180. d e F ay e . pues en este aspecto es muy inferior a su sucesor Orígenes.. Sin duda su contemporáneo Ireneo era más seguro en su exposición. Aristóteles. pág. Zenón y Epicuro —rivales en otro tiempo—. Estratli Profetici. pero es probable que sucediera en Atenas a mediados del siglo π en el seno de una familia pagana9. aunque. Su persona ocupa un lugar de primer orden en el pensamiento cristiano.INTRODUCCIÓN 9 directos de autores determinados. pues las doctrinas de Platón. 2. en espe­ cial sus conocimientos de la literatura y filosofía antiguas tan fuera de lo corriente. 8 Cf. Florencia. Tampoco sabemos con seguridad el lugar y año exacto de su nacimiento. Es asombroso no sólo el núme7 Cf. E. de Faye. en que sale de ella hu­ yendo de la persecución de Septimio Severo. apenas podían distin­ guirse ya en época imperial7. 64. Demonstratio evangélica Π 2. C. págs. . De esta última etapa sólo sabemos que se refugió en Capadocia y que su muerte debió de ocurrir sobre el 215. Clemente Alessandrino.. 1985. Clément d'Al. hasta el 202 ó 203. no hasta el punto de considerarle. Su educación tuvo que ser esmerada por el enorme bagaje cultural que manifiesta a lo largo de su producción. en nuestra opinión. el creador de la teología8. como E.

10 PROTREPTICO ro de reminiscencias y citas que aparecen en sus obras (tanto de textos cristianos como de casi todos los autores clásicos). 1 132-135). aunque no es posible que hubiera leído todas las obras que menciona. 126-133 (cree que el alejandrino usó sin mucho escrúpulo diversas compilaciones de textos. C. P . 1 0 Cf. clásica y filosófica serían capaces de descubrir las referencias y alusiones conti­ nuas que aparecen en toda su obra. Nardi. la que continuamente citaba de memoriaI0.». cutas subapostólicas. «Tradizione subapostolica e motivi platonici in Cle­ mente Alessandrino. 1879 (afirma que Clemente sólo es cristiano superficialmente y que en el fondo siguió siendo griego en mentalidad y cultura). M. Berlin. Ecl. W e n d l a n d . Dominaba. para que pudiera comprender la densa prosa de Clemente. sino también la naturalidad con que se entremez­ clan y. fijándose especial­ mente en Protr. 42 y Strom. M e r k . 1886. uno de los que tiene mayor gusto a la hora de citar a los clásicos11 y el re­ presentante más acabado de la Escuela de Alejandría. o resonan­ cias helenísticas. Sileno 9 (1983). Alex. que tradición judeo-cristiana. con todo. sí las más importantes. muy bien a los clásicos y poseía un perfecto dominio de la obra platónica. M. in seiner Abhângigkeit von der griechischen Philosophie. escritos apócrifos. Alex. «Z ut Quellenkritik des Clem. Es cierto que parte de su erudición era de segunda ma­ no. pues sólo los dota­ dos de una especial preparación bíblica. Hermes 21 (1886). Clem. pero.T. en general. Lo mismo encontramos citas del A. C. filtradas en su mayoría a través de Filón. Todo ello indica que el ambiente que rodeaba a nuestro es­ critor debía de ser sumamente refinado. 27». H il l e r . 1 1 Estudios muy interesantes sobre las fuentes de la erudición de Cle­ mente y los orígenes de su pensamiento son los de: M . proph. se le ha considerado el escritor más sa­ bio de los primeros siglos del cristianismo. . de modo que sigue siendo uno de nuestros más valiosos informadores res­ pecto a textos desaparecidos. Quaestiones musionianae. Leipzig.

15 La conversión al cristianismo desde la filosofía es bastante frecuen­ te en esta época (cf. fijándose siempre más en el fondo que en la forma. cf. C a m e l o t . «Clément et l’Écriture». en Alejandría hacia el año 180. des­ cubre en él la solución a los grandes problemas que se plan­ teaba relativos al hombre y su destino15. que muestran. desaparece su helenismo para no presentar más que doctrina evangélica. una gran familia­ ridad con los textos sagrados12. Connaissance religieuse et herméneutique chez Clé­ ment d ’ Alexandrie. pues. Leiden. especialmente el cap. Ninguno le da a co­ nocer a Dios. el célebre prólogo de san Hilario en De Trinitate I 1*14. . Revue Biblique 53 (1946). después de haber recorrido varios sistemas filosóficos y cultos paganos14 en busca de la verdad. 1 4 Muestra un conocimiento tan preciso de los ritos mistéricos que es difícil pensar que no hubiera sido instruido en ellos (cf. normalmente una le lleva a otra por asociación de ideas13. tenemos que señalar que. Π de Protr. también san Agustín explicará su conversión a raíz de la lectura del Hortensius de Cicerón). Durante mucho tiempo se ha hablado de su posible carácter oficial y de la sucesión de sus directo12 C f. cuando Clemente no se dirige a un público con cierto nivel intelectual y de formación griega. 1973. asimismo. 1 3 Sobre su interpretación de ios textos sagrados y el uso de la alego­ ría. Lo encontramos. 242. por lo que abraza el cristianismo cuando. De la escuela catequética de Panteno y sus orígenes ape­ nas se conoce nada. R.INTROD UCCIÓN 11 Con todo. tras varios años de instrucción bajo la dirección de Panteno. Rasgo personal es la gran libertad con que utiliza las citas de la Escritura. P. sino a cristianos sencillos. como la mayoría de los apologetas y escritores de la época. Esta erudición bíblica de que se sirve no es tan digna de elo­ gio cuando se la compara con la de otros escritores cristia­ nos de la época.). M o r t l e y .

10. 65-90. Todos los consejos del Ped. con formación griega clásica. o. Cf. G. 27 (1937).4. «A ux origines de l’École d’Alexandrie». pues en su obra descubri­ mos con frecuencia que el pensamiento del martirio no es ni mucho menos una idea lejana17.G. Rech. sino por hombres de posición elevada19 e intelectuales en su mayoría. 1 7 Cf. Relig. Clemente manifes­ tó durante toda su vida gran admiración por el maestro que lo introdujo en el misterio de Cristo y. V I80. B a r d y . Sc. instruía a los cristianos en la ciudad y añade que apoya su afirmación sólo en la tradición16. van tam­ bién en la misma linea. Quis dives salvetur 1 2. Strom. Eusebio cuenta que en tiempos de Cómodo un hombre de gran cultura. 82 y 83). A Cle­ mente le interesaban todos los conocimientos que fueran bellos y útiles. y «Pour l’histoire de l’École d’Alexandrie». Rev. Seguramente inició esta labor a comienzos del siglo i i de forma muy sencilla. de nombre Panteno. 2. ética. al menos. a los que Clemente no teme exigirles un cristianismo hasta las últimas consecuencias. Lo que nadie pone en duda es la existencia de una co­ munidad importante de cristianos en Alejandría en esta épo­ ca. Biblique (1942). teología y metafísica (P. Protr. 1 9 Cf. que buscaban en la nueva religión un conocimiento superior. X 1049 ss. EccL V 10.104. como contestación a la here­ jía gnóstica.). Hist. 1 8 Gregorio el Taumaturgo nos indica el programa que seguía Oríge­ nes en su escuela de Cesarea (seguramente el mismo que en Alejandría): física. otra «gnosis». 80-109. siguiendo el mismo modelo de la escuela de Justino.12 PROTRÉPTICO res. geometría. aunque siempre los subordina a la filosofía (cf. Por el tipo de enseñanza que se daba — con tan gran amplitud de materias que parecía una pequeña universi­ dad18— sabemos que el auditorio no estaba únicamente formado por catecúmenos. . cuando le sucede en 1 6 Cf.

más que a Cle­ mente como escritor. Clemente de Alejandría. Como todos los Padres prenicenos que poseen una doctrina más intere­ sante. No le importa repetir. Roma. sino ser útil. 33-43. y otros tres textos cortos: la homilía Quis di­ ves salvetur22 y dos notas para su enseñanza23. Estratti Profetici. Su estilo literario va profundamente marcado por su pro­ fesión. tres tratados de extensión muy desigual. C. C a st iñ e ir a F e r n á n d e z . G. como las partes de una trilogía21. El Pe­ dagogo. . su lectura no resulta fácil. O bra Se nos ha conservado lo más importante de su obra. M o n d é se r t .G. 1985. 22 Síntesis del pensamiento de QDS la tenemos en: M . si cree que así se le va a entender mejor. por lo general. 23 Sobre una de ellas tenemos la edición reciente de C..° 118. con una breve pero buena introducción. 29. introducción. Madrid.. Á .INTROD UCCIÓN 13 la dirección de la escuela en el 190. pág. Richezza e povertá nel cristianesimo primitivo. 20 Cf. a Clemente como maestro. Florencia. págs. págs. N a r d i . es el educador que no busca su lucimiento personal.C. Cle­ mente Alessandrino. un maestro que en todo momento se dirige a un interlocutor que imagi­ na presente. Protreptico. 1988 (B. en su producción nos encontramos.. n. profundizar en el misterio de su religión20. 1980.. 17-21). Pedagogo y Stromata. M a r a . considerados. 21 C f. sigue seguramente las mismas directrices que impuso su fundador. instruir. Clément.

El método no fue un invento propio. como tal. Leiden. Rech. 1973. 10-33. G u in o t . en este procedimiento. Así. Estrasburgo. quizá. V 8. «La typologie comme technique herméneutique». encuentra toda su teología. que presenta con el primero analogías más o menos numerosas. un uso excesivo de él para apoyar sus opi­ 24 Estudios importantes son: H. Clemen­ te. junto al primer sentido evidente del texto suele encontrar otro que llama «místico» (Ped. Class. «Typologie et allégorisme». 26 (1936). en Figures de l ’ Ancien Testament chez les Pères. Se. J. Celso y Justino. Sc. Journal 44 (1949). d e L u b a c . emplea siempre un lenguaje simbólico. P . se transforma en símbolos de verdades que no debían ser reveladas hasta la llegada de Cristo. que lo aplicó abundantemente a los comentarios de la obra homérica. 46.T.14 PROTREPTICO Método alegórico La alegoría es el arte por excelencia de las analogías (en ocasiones. entre otros. sumamente sutiles en Clemente)24. . 144-145. haciendo. sino una herencia de la escuela estoica. Plutarco. «Symbolisme chez Clément d’Alexandrie». Mythe et allégo­ rie. G . Como aún no se han definido las bases comunes de la teología ni los métodos exegéticos de la Escritura. págs. llegando a veces a ser muy difícil su identificación. II 8. Clemente cree que la Palabra de Dios es misteriosa y. y podríamos decir que el medio general de expresión desde Platón25. 1). 37 (1947). todo el A. J. «On Allegoiy in Homer». Las ideas se asocian más por la imaginación que por la razón. 75. S m a l l . 180-226. S. Connaissance religieuse et herméneutique chez Clément d ’ Alexandrie. Relig. C. N. siendo en tiempos del alejandrino el procedimiento usual. M o r t l e y . el recurso preferido de nuestro escritor. Así pues. 23 Cf. M o n d é s e r t . 1958. P e p in . 423-430. Relig. 1) o «simbólico» (iStrom. lo continuaron. R. Rech. Paris. 1989.

27 C t Strom. ajena a toda influencia extraña. D a n ié l o u . buscando siempre posibles analogías que sirvieran de fundamento a sus hipótesis. es verdad. en la utilización del método en sí. El método llegó a ser un instrumento de notables pro­ gresos para la teología26. en Message évangélique et culture hellénistique. XV 125. su obra es muy inte­ resante porque aúna diversas comentes. Paris.INTROD UCCIÓN 15 niones sobre la base sólida de la palabra divina. sigue muchas veces a Filón. característica. por vez primera. Desde el punto de vista exegético. a la conversión. El Protréptico La primera obra conservada de Clemente es El Protrép­ tico y. como el mismo Clemente reconocía al criticar interpretaciones libres de los gnósticos de algunos pasajes del texto sagrado27. . la pitagórica o estoica. la fusión entre filosofía y cristianismo. moral o físico). la judeo-cristiana. tal vez. Clemente. que hereda la tipología neotestamentaria y el método alegórico de Filón (con un doble sentido. de la mayoría de los primeros autores cristianos. pero lo hace con total libertad. «Clément d’Alexandrie exégète». 26 Cf. págs. aunque los peligros que entrañaba no eran pequeños. 232-233. herencia de un pa­ sado muy rico: la exégesis judeo-palestinense. La nota que domina en toda la obra es la alegría con que proclama la novedad del cristianismo. El autor realiza en ella una invitación apremiante a los espíritus a la búsqueda de la verdad. 1961. dejando notar siempre que posee una doctrina cerrada. pero no de sus seguidores. J. la más importante por producirse en ella.

han envejecido. Los griegos han creído hasta ahora en fábulas absurdas. no existen imágenes. pues ve en ello un atentado contra la naturale­ za humana. divinizaron los elementos. III. Cap. sino de de­ monios. Cap. que. Es preciso entonar la nueva canción. Sin embargo. Π. VI. Clemente no condena todo el aite en general. Demuestra que los dioses son demonios inhu­ manos que disfrutan con la muerte de los hombres. El Logos es el «instrumento» de Dios: a) Sólo quiere que el hombre se salve. en su ignorancia. Es especialmente brillante. Condena la estatuaria considerando absurdo la invocación a las piedras (las esculturas) o pinturas28. Conclu­ ye con la descripción de sus pasiones. pero ya los antiguos mitos. V . Con todo. que procedían de los demonios y esclavizaban al hombre. Son misterios indignos de los dioses. sino lo que hay en ¿1 de inmoral. I. frente a los mitos inventados por los hombres. Comienza el ataque del paganismo. . es celeste. comprende que el escultor no puede engañar al hom­ bre «lógico».16 PROTREPTICO Cap. b) Se hizo hombre. se burla de éstos y de sus objetos sagrados. Pasa revista a los primeros filósofos que. afirmando finalmente que no se trata de dioses. Elogia los aciertos que tuvieron algunos de estos filósofos en su búsqueda de la 28 El arte cristiano de esta época aún está bajo lo simbólico. TV . Cap. Cap. Cap. para mostrar su ridiculez y cómo mu­ chos tienen su origen en crímenes. Describe los misterios paganos. para que el hombre llegue a ser dios. conduce al yu­ go amigo de la bondad de Dios y es todopoderosa.

Termina con otra apre­ miante exhortación a la sensatez. tracios. pues Dios se regala a sí .INTRODUCCIÓN 17 verdad. Dios exhorta con gri­ tos a volver a la «razón». IX. pero han de mostrarse dignos del reino. XII Nueva exhortación a huir de la superstición y a correr tras Cristo. Está construido en «kúklos». VII. Cap. del que reconoce que rozó la verdad. ¡Ama pro­ fundamente al hombre! Es un bondadoso Padre y sólo quie­ re su salvación. pero llevan a la salvación. Desde ahora el escritor no va a realizar otra cosa que una exhortación calurosa a abrazar la nueva reli­ gión. con su encamación. Carecen de adorno. Cap. Comienza y termi­ na con la misma exclamación: Es preciso envejecer para la superstición (une de este modo el capítulo con el primero: los mitos paganos ya han envejecido). denunciando errores de la mitolo­ gía pagana. mientras que la superstición condena. Clemente no disimula su ansia por que todos lleguen a la salvación. Los profetas son los que nos dicen la verdad sobre Dios: es un Dios cercano. Cap. por lo que no hay obstáculo para el que quiere conocer a Dios. Muestra su admiración especialmente por Platón. Dios da la vida. el Logos divino. asirios. se ha convertido en luz del mundo. Cap. X. pero porque sus maes­ tros fueron los egipcios. babilonios y he­ breos. Cap. XI. Cap. Presenta textos de poetas que han dado culto en ocasiones a la verdad. Dios llama por medio de su Logos. VIII. El Logos.

. P. elección de las pa­ labras y por su composición30. Norden llega a afirmar que se trata de un estilo «refinado» por su ritmo. pág. 1898.». Leipzig. 30 E. capítulo de gran belleza. «Les idées de Cl. pues el primer capítulo hace las veces de pró­ logo y el VI sirve de engarce con la segunda parte. 54-58. y E. incluso. N o r d e n . Se inicia con la primera llamada del Logos en el capítu­ lo introductorio. en dos partes iguales: hasta el capítulo VI la primera. págs. C a m e l o t . estas primeras frases pre­ cisan ser cantadas. sus períodos armónicos y la lengua atizante. . d’A. dejando en el centro los cuatro capítulos que forman la parte negati­ va del tratado con la crítica de las creencias y ritos paganos.18 PROTRÉPTICO mismo por medio del Logos al hombre: ¡Es preciso seguirle con todas las fuerzas! La obra se divide. «Desde la época más antigua hasta muy avanzada la Edad Media — casi sin excepción— han defendido el punto de 29 Cristianismo primitivo y paideia griega.. Su lenguaje está mucho más elaborado que el de Oríge­ nes (en parte es una imitación del gusto literario del segun­ do movimiento sofista que se inició en el siglo n). págs. y de ahí hasta el final la se­ gunda. en realidad. 88-89. llegando en oca­ siones a ser declamatorio por el empleo de medios y efectos del estilo retórico contemporáneo. Méjico. Su prosa se acerca a veces a la poesía — imitando incluso medidas musicales—. Die antike Kunstprosa Π. En opinión de W. sur l’utilisation. 3 1 Cf. aunque en la primera sería preciso efectuar algún apartado más. propiamente es un himno a Cristo Salvador y una prueba de lo mucho que amaba su religión. 549. se ha hecho famoso su vocabulario tan expre­ sivo. lo han comparado con una oda pindánca31. Jaeger29. 1965. hasta el punto de que algu­ nos.

INTRODUCCIÓN 19 vista teórico de que era preciso escribir con un estilo menos adornado. 32 Die antike. no comparte una opinión tan ge­ neral y pide una excepción para los Padres griegos. obras tan cuida­ das 34 que algunos capítulos podrían incluirse entre las más célebres de la literatura griega clásica. «Les idées de Cl. 54. 529. 88-89. sino que debe buscar decir simplemente. Cristianismo primitivo. Es cierto que la obra de Stromata no pretendía ser «helena» en cuanto a su estilo. El mismo Clemente había dado su propia opinión sobre el tema: «Ya hemos dicho a menudo que no tenemos cos­ tumbre de ‘helenizar’ [. 3 3 G.Â. en mi opinión. afir­ ma de los primeros autores cristianos el mismo Norden32. d’A. Era preciso «conver­ tirse» en griego para ganar también a los griegos 35. pág. era preciso utilizar el estilo más eleva­ do que emplea en Proiréptico y Pedagogo. 20-21. el punto de vista de que era preciso escribir con un estilo menos adornado»33. quien se ocupa de la verdad no debe componer sus frases con aplicación y re­ flexión. pág. C a m e l o t .. como pue­ da. que yo sepa. 34 Hay que tener en cuenta.. pero en la práctica han hecho lo contrario». . Strom. también lo es que Clemente comprendió cómo muchos filósofos rechazaban la verdad por desdén del lenguaje de los bárbaros (cf.. sin embargo. para atraerlos. I. II 3). Strom. citado en P.K. I 9. quedó sin concluir.». 66.L. a quie­ nes considera más cultivados intelectualmente que los la­ tinos: «Ningún escritor de la Iglesia griega defendió nunca. además. VI 67) y cómo. cf. pág. 35 Cf. Π.. asimismo W.]. lo que quiere» (Strom. puesto que se escribió para la difusión secreta de los dog­ mas cristianos. Bardenhewer. sin embatgo. que Strom. págs. J a eg e r ...

aunque no por ello deja de defender con 36 No podemos saber en qué medida eran aún adeptos convencidos de las antiguas religiones. 1905. 180 ss. II. 39 Cf. Paris.] como la verdadera filosofía». F e s t u g iè r e . 16.).. págs. sino también por la seguridad con que se expresa (cf. 17 ss. Nunca fue Clemente un hombre combativo al estilo del hiriente Tertuliano. Paris. (1936). 286.20 PROTREPTICO Tras el prólogo. no sólo por el uso de un vocabulario especial. en ella el hombre es invitado a escuchar el canto nuevo del Logos de Dios39. 36). (I 1-3) es que apreciaban esos mitos. pero lo que si podemos deducir del comienzo del Protr. que hablan aprendido desde niños (cf. H o n t o ir (Le Musée belge. 1932. elaborada de forma tan sincera que no tarda mucho en ganarse la simpatía del público. por lo que se esfuerza en mostrar el esplendor del Logos. . Protr. incitando con vehemencia a seguirle. aparece la parte constructiva. pág. St. Lietmann40 afirma que presenta el cristianismo «con un sentimiento de superioridad y gran tranquilidad [. L 'idéal religieux des Grecs. 64-80. y 161 ss. la religión griega va siendo destruida por poetas. una exposición positiva del cristianismo. realiza la crítica del paganismo en cua­ tro capítulos. P. 1902. en que destaca lo absur­ do de tantos mitos36 y «misterios»37 paganos. M a r s c h . C. C. Su apología del cristianismo es de signo muy diferente a la elaborada por Atenágoras o Justino. pues. H. jun­ to a la parte apologética tradicional. así como las diatribas contra el materialismo y los ritos religiosos in­ humanos38. B a t if f o l . «MYSTEPION». pág. págs. 3 8 A partir del siglo vi a. Journal ofTheol. El cristianismo no tenía más que sacar las últimas consecuencias de la dura critica que durante siglos había llevado a cabo la filosofía..) cree incluso que ñie iniciado en los misterios de Eleusis. 1937. Études d'histoire et de théologie positive. 40 Historia de la Iglesia antigua. Parece que el propio Clemente sufrió su influencia. Paris.-G. Sabe que la conversión no resulta fácil. 37 Un estudio importante sobre la palabra misterion en Clemente es el de H.

INTROD UCCIÓN 21 fuerza su fe. nunca niega que la cruz es esencia! en la doctrina cris­ tiana (cf. Lec­ tures anciennes de la Bible. ser racional42. El XI y XII ofrecen las más hermosas páginas. En dos puntos es principalmente original: en su posición de cara a la filosofía y en la concepción que tiene de su reli­ gión. ya que el ser humano es. E. sin dejar de plantearse en todo momento sus objeciones y de refutarlas en la medida de sus posibilidades.111. ante todo. en ellas nos muestra Clemente un alma profundamente cris­ tiana y entusiasmada por la alegría que le ha comunicado la nueva fe. etc. 2. el método que emplea para hacer volver a los hombres al Creador: lo que persigue a lo largo de estas páginas es una búsqueda intelec­ tual. Co­ 4 1 Por ejemplo. 169-190). 42 Es el primer escritor que utiliza la lógica como disciplina. Estrasburgo. alegría que quiere transmitir a todos. «Logique et exégèse chez Clément d’Alexandrie». Cahiers de Biblia Patrística. aunque le sobrepasa por la amplitud de su mé­ todo.119. cada vez de forma más persuasiva. siguiendo en todo mo­ mento argumentos racionales. O s b o r n . 11. Al censurar los mitos paganos lo hace como quien se ha encontrado bajo su influjo en tiempos pasados y comprende el encanto que se encierra en muchas de sus na­ rraciones poéticas. Los capítulos VII al XII constituyen la parte positiva.). 1987. enfrentándose principalmente a marcionitas y gnósticos. Protr. págs. reduce la doctrina41. Siempre trata a sus adversarios con respeto. en su intento de ganarlos pa­ ra el evangelio. empleán­ dola también para interpretar la Escritura (cf. 3. Quizá el más novedoso es el primero. . Hay que destacar el carácter optimista y positivo de la apología de nuestro autor. El Logos multiplica sus invitaciones. Muestra una profunda simpa­ tía por todos. 12. muy similar a la que encontramos en Justino. 1. pero no por ello.

»46. 45 Cf. V I8.. como confiesa él mismo: «El vulgo. una presentación del cristianismo como si se tratara de una simple predicación moral. ¡que se pierda!. 28. VI 5. 80. la filosofía se convierte en su mayor tesoro43.67. sino que procura elevar la 43 Para Clemente se trata de un regalo de la providencia divina.. 5. la inteligencia (12). Así pues. I 5. 17. que todas las cosas necesarias y útiles para la vida nos vienen de Dios. teme a la filosofía griega por miedo de ser extraviado por ella. 44 Strom. .43. Sin embargo. para llevarlo en seguida a la verdad de la mano más poderosa. eso ha significado la filosofía para los griegos: «Si decimos. como se admite universalmente. cons­ tituyendo un fundamento para la filosofía cristiana.22 PROTREPTICO mienza con la narración detallada de fábulas antiguas (que sabe son tan del gusto del lector). En cuanto a la filosofía. impidiendo con ella las em­ boscadas de la sofística contra la verdad. ha sido dada a los griegos como su propio testamento. La verdad es invencible. Strom. como los niños que temen al coco. no andaremos equivocados. Cree que Dios concedió la filosofía a los griegos para conducirlos hacia la salvación. las falsas opiniones son las que se pierden. si la fe que tienen — ya que no me atrevo a llamarla conocimiento— es tal que puede perderse con argumentos. En varias ocasio­ nes insiste en su origen divino45 y su influencia bienhechora en la humanidad privada de la luz de Cristo.6. Lo que la Ley fue para los judíos. No podía realizar.. Sus lectores seguramente seguían una de las muchas re­ ligiones helenísticas con bastante escepticismo. 37.44). por tan­ to.. pues con esto solo ya con­ fiesan que no tienen la verdad. 19.»44. VI 8. aun­ que no es suficiente por sí misma. 67. sino sólo una preparación para recibir la fe (Strom. 46 Strom. V I10. como la mayoría de sus contemporáneos. 1-2.

M. muchos de los cuales veían en ella más un obstáculo que un acercamiento a la fe49. al unir en su persona al hombre griego (por su confianza en la razón humana y su afán de conocer) y al cristiano. pág. es la con­ tinua lucha que nos presenta su producción. P. 48. Sin embargo.. De este modo.). que pro­ curó poner todos los conocimientos al servicio de su fe.a éd. La littérature grecque chrétienne. Original. De este modo establece las bases del humanismo cristiano48. 49 C f. sino el de un moralista. 48 Cf.INTROD UCCIÓN 23 doctrina sobre la sólida base de la razón.. M a l in g r e y . págs. pues. 1967. 558-559. un pensador profundamente cristiano que permanece «résolument philo­ sophe». asimismo. 1915 (8. 282. .». et l’utilisation. no podemos olvidar que su helenismo no fue nunca el de un artista. Vendô­ me. aunque aún no poseemos una exposición sistemática de la teología. París. Sus mejores alia­ dos van a ser siempre Platón y la filosofía. Clemente impidió que el cristianismo quedara aislado del mundo de la cultura. A. da a la nueva religión una orien­ tación muy precisa: estima los valores logrados por la in­ teligencia. al establecer nuevos funda­ mentos para sistematizar el contenido de la doctrina. p ág . según la palabra muy precisa de J. Tixeront47. sin embargo. pero con el convencimiento de que no encuentran su fin sino en D íqs. es su concepción del cristianismo. 47 Histoire des dogmes dans l'antiquité chrétienne I. C a m e lo t . la utilización que hace de la filosofía griega se encuentra siempre dominada por la preocupación ince­ sante de conservar íntegro el mensaje evangélico. Esta preferencia por la filosofía le reportaría numerosas críticas de sus contemporáneos alejan­ drinos. Con todo. «CL d’Al.

y es preciso ejercerla. 1973. en realidad. los discursos de exhortación son la forma primitiva de la diatriba filosófico-popular de éste. La exhortación a la sabiduría aparece por vez primera en los dos discursos protrépticos de Eutidemo55 y por segunda 50 En la enseñanza de la filosofía desempeñaba un papel de suma im­ portancia el llamado «discurso de exhortación». Memorables 14. 64-66. Festugiére ha encontrado tres protrépticos platónicos54. nacieron en el círculo de Só­ crates53. 3 1 Cf. Clemente continúa la tradición literaria de la exhortación. pues. El tema es. P bllborino. 52 Fr. Sin embargo. También en la Carta VII. tradición. 1. la sabiduría. protreptikós. La primera obra de que tenemos noticia que en la Anti­ güedad llevara este nombre es el Protréptico de Aristóte­ les 52. París. Realiza en la obra no tanto un ataque al paganismo como una calurosa invitación a acoger la nueva religión. y los Protreplikoi lógoi de Antístenes. IV 5. anankaton eínai philosopheín (282c8-d2). la lec­ ción inaugural para atraer discipulos. 50-61 (Rose). platónico. 53 Cf. Letteratura greca cristiana. Roma (I9561 ). in- . en principio.24 PROTRÉPTICO El «Protéptico» en la tradición Con Protréptico. Jenofonte. no fue la primera en su carácter exhortativo a filosofar. pero desarrollada rápidamente por la apologética cristiana51. pues los términos protrépein eis aretén. desde luego. 1. El segundo. Eutidemo 282d5. logos protrépticos. filosófica50. Les trois «Protreptiques» de Platon. logos. 55 El primero llega a una conclusión positiva. J. eis sophían. pues ya Platón había escrito algunos diálogos en este sentido. en especial de la filosofía griega. M. F e s t u g i é r e . actualmente perdida. la felicidad consiste en la posesión del único bien verdadero. Platón emplea la expresión anthropous néous epi là agathà kaï tà dikaia protréponía pa­ ra designar su propia actividad. por el contrario. págs. mostrando en todo momento un conocimiento directo de la cultura pagana. 1978. 54 A.

mientras que en sus primeras obras tenta explicar en qué consiste la verdadera sabiduría. la tenemos desde el principio 57. 61 En realidad se tiata de una colección de centones. I s ó c r a t e s . D u r in g . Sin embatgo. Düring no admite que Aristóteles se volviera propiamente aristotélico sólo tras la muerte del maestro. c. el Protréptico de Aristó­ teles. Fue considerada desde la Antigüedad una obra protréptica y. c. Epicuro. al parecer de la obra per­ dida. La sophia y la phrónésis son consideradas como condi­ ción «sine qua non» de la virtud. 9 = B 6). basándose en el trabajo de Bywater. Yámblico. el tercer diálogo protréptico. 1990. donde afirma que el filósofo for­ mulaba la pregunta de si era necesaria la filosofía para la felicidad58.. Aristóteles. o . Ps. . 55-69.INTRODUCCIÓN 25 vez en Fedón 56. Bywater60 quien en el siglo pasa­ do demostró que parte del Protréptico de Yámblico61 con­ tiene extractos bastante amplios tomados del aristotélico. pero no llega a nin­ guna conclusión. es a una virtud contemplativa. 36 La exhortación. llevó a ca­ bo su reconstrucción. 620-623. Journ. (Hemos tomado la cita de I. file I. copiada ampliamente por Yámblico. no hizo más que seguir esta misma línea del maestro. lo que tendrá una gran repercusión en los Protrépticos posteriores (también aparece la misma idea en Clemente). Demonicos 3. F e s t u o i è r e . Clitofon. La existencia de su Protréptico la conoce­ mos gracias a un par de textos. 58 Las palabras más importantes son: elle chre philosopheín eite me. Méjico. En 1923. IV. Cleante. o f Philology 2 (1869). etc.) 59 O. 60 «On a Lost Dialogue of Aristotle». 57 El uso de los discursos protrépticos se generaliza rápidamente: Ps. en este caso.. Según Düring59. En Epinomis. Jaeger. P l a t ó n . pues. pág. págs. pág. como tal. Aristóteles. 785 Henze = A 1). 25). Pensó que se trataba de un programa de la Academia y que las partes esenciales eran en su ma­ yoría filosofía platónica. 619. 149. y otro de Zenón (Stob. (cf. uno de Alejandro de Afrodisia (In top. que reproduce un breve fragmento. .

pero. 2) Demuestra lo ineludible de la tarea de filosofar. sin duda. Resumimos brevemente el esquema de la obra63 para comprobar más adelante las posibles analogías con el Pro­ treptico clementino. en donde realiza un valio­ sísimo estudio del tema (págs. . Aristóteles escribe su Protr. 623-669). la respuesta. 62 Además. Formalmente el escrito es un epángelma a un soberano chipriota.26 PROTREPTICO fuera seguidor ferviente de Platón62. que tanta repercusión tendrá en el Protreptico aristotélico). cuando ya lleva quince años en la Academia. Sin embargo. 3) Demuestra la importancia de la filosofía incluso para la vida política y práctica. se trata de un mensaje a los jó­ venes que se agruparon en tomo a las escuelas áticas y de una confesión de su ideal de vida64. que luego combatirá el propio Aristóteles en su Ética a Nicómaco Π 53b 17. sin que le sean necesarios los bienes exteriores. En él primer período de su filosofía defiende la idea de que el hombre es. feliz sólo por el hecho de poseer la virtud. la obra sólo se entiende si la encuadramos en su momento histórico. 64 Es lógico que las huellas platónicas sean abundantes en una obra en que se plantea el sentido de la filosofía para la vida. El Protreptico de Aristóteles seria. 63 Seguimos la obra mencionada de Düring. Era la misma doctrina pla­ tónica y de la Academia. Isócrates ataca el programa educativo de la Academia en su discurso Antido­ sis. ya que no se puede demostrar tal hecho ni basándose en su obra ni en la tra­ dición. 1) Dedicación y exposición del tema principal: la pose­ sión de bienes materiales sin prudencia y principios morales es un mal. pues. pues fiie Platón quien creó tal ideal (principalmente en su Eutidemo. en realidad. En el año 353/2.

Madrid. y el de Galeno. de propaganda. 66 Dirigida. contra Epicuro. págs.. XXIV 307a.V. Roma. J. Así. Heraclides Póntico. programa y desarrollo de esta obra perdida (con excepción de unos cien fragmentos) gracias a sus cartas y al prólogo al De divinatione: «En mi Hortensio exhortaba a mis conciudada­ nos con la mayor seriedad posible al estudio de la filosofía [. Nacianceno. 267-312.INTRODUCCIÓN 27 En ella polemiza también contra los cirenaicos por su hedonismo. 1093A y D e latenter vivendo66. En ella deseaba interesar en especial a los jóvenes que podían llegar a ser influ­ yentes en la dirección del Estado (cf. Or.]». como nos lo demuestra el discurso sobre san Juan Bau­ tista de Greg. cap. Contra Aristóteles realiza también Epicuro una obra protréptica. ya que el estilo antitético es totalmente similar al del pasaje imitado. influencia en los escritores cristia­ nos. 67 Sabemos mucho de sus motivos. en su polémica contra Epicuro. sino en lo que le es realmente propio. lo mismo que Plutarco en su Contra Epicum . se basa en ella. His­ toria de la literatura clásica. págs. poniendo de relieve que el verdadero bien del hombre no está en el placer (común con los animales). 1965. la phrónésis y la vida inte­ lectual. y que la forma literaria fue un pretexto para que la obra fuera leída 6í Recogemos los datos de E. . la Epístola a Meneceo. No podemos olvidar que los escritos de esta época son esencialmente apologéticos. 1989. C l a u s e n . asimismo. el Pmtréptico de Temistio. B ig n o n e . Studi sui pensiero antico. En la mis­ ma línea siguen el D e brevitate vitae de Séneca (I 2). 66 Se cree que poseía el texto. Ejerció. Or. V I 109. E. XL.. Tuvo gran éxito a juzgar por la influencia que ejerció en la posteridad65. 296-297). asimismo. que presenta notables semejanzas con los pasajes plutarqueos mencionados68 y el Pmtréptico de Clemente de Alejandría que estamos estu­ diando. el Hortensio de Cicerón67. K b n n e y y W.

En este sen­ tido. 69 Cf. en la que la propaganda de la filosofía había encontrado su ex­ presión más tradicional. G. . Y es que. sin distinción de sexo o edad. sin embargo. el filósofo cristiano mantiene lo esencial del género exhortativo. los escritores cristianos de estos primeros siglos no tienen necesidad de acudir a ar­ gumentos diferentes de los que eran ya familiares para la defensa. El tema del gozo: tiene un precedente en el concepto — común a los protrépticos— de la filosofía como medio para alcanzar la virtud. Studi su l 'antica apologetica. pág. págs. 12) no cree que los escritos cristianos puedan calificarse propiamente entre los protrépticos. por ejemplo: 1. 1-21. La vanidad de las riquezas y de las otras cosas huma­ nas que no producen la felicidad (tema que aparecía ya con frecuencia en las obras de la filosofía cínicoestoica). En apariencia. Elementos comunes a los protrépticos antiguos son. Lazzati (L ’ Aristotele perduto e gli scrittorí cristiani. Por el contrario. pues inútilmente buscare­ mos en ellos el esquema y los lugares comunes del protréptico tradicional. 4. 1947. así como los efectos que produce en los más incultos. Roma. 3. M.28 PROTRÉPTICO tanto por judíos como por paganos o cristianos. nuestra obra tiene poco que ver con las clásicas y. al estilo de los filóso­ fos estoicos. P e l l e g r in o . para invitar a los paganos a aceptar la nueva religión. Milán. fue decisivo69. la felicidad prometida a los que sigan la nueva reli­ gión es continua. el influjo que ejerció la literatura clásica protreptica. En las obras cristianas. 1938. La eficacia de la filosofía sobre las costumbres (con­ firmada y demostrada por el cristianismo). La exhortación universal a la búsqueda de la verdad. 2.

el hombre. los cinco primeros los recoge nuestro autor en su Protréptico. . C. Rech. llega hasta el Logos. como el verdadero «Protrépticos». asimismo. 2). sin em­ bargo. El regalo que Dios otorga al hombre al hacerlo a su imagen y semejanza. como animales «inteligentes»70 que son. que a Clemente le guste de­ signar con el nombre de Logos71 a Cristo (hasta cuarenta y 70 En Clemente la palabra logikós significa tanto «espiritual» como «racionab>. Rm 12 (cf. Religa 42 (1952)258-265). Clemente. 3). llegará a presento a Cris­ to. M o n d é sb r t . lo mismo q u e en san Pablo. la inteligencia. Le mot logikós». 71 Algunos han creído ver en él la huella del Logos de Filón. Desde el principio el alejandrino ofrece a los hombres. 4). Plutarco pensó en los «demonios» como seres intermedios entre la divinidad y el hombre. para su salvación» (I 2. Quizá el elemento más importante de todos es su exhor­ tación a la búsqueda de la verdad. en su primera obra. sin mezclarse con ella. De este modo. la «inteligencia más brillante» (12. el Logos celeste» (I 5. el elemento divino. Se. no es ésta la tendencia de la critica actual. Es significativo. a que ejerciten su capacidad racional. El filósofo judío lo con­ cibió para completar el hueco que Platón había dejado en su pensamiento: Dios era el trascendente y. «Vo­ cabulaire de Clément d’Alexandrie. «su derecha poderosa. mejor preparado que cualquiera de los escritores contemporáneos por su conocimiento y simpatía hacia el mundo clásico. «la sabiduría sobrehumana. apoyado en su «logos». como tal. De ellos. Filón descubrió en el Logos el intermedia­ rio deseado que acerca a la materia.INTROD UCCIÓN 29 5. exhortación que no puede llevarse a cabo sin una invitación previa a sus lectores a la filosofía. El tema de la luz (aparece también en el Antiguo y Nuevo Testamento). 6. no podía tener ningún contacto con el hombre.

134 ss. mientras que Clemente afirma claramente que se trata de Cristo (Protr. es preciso envejecer para la superstición (contraria a la razón) y correr tras el Logos di­ vino. 1. pero no Dios mismo. sino al propio Logos. que nada tiene que ver con la imagen de Filón. conforme al mismo. P u e c h . que es el único que otorga la salvación. el Logos de Clemente reproduce el de Filón. Como Justino73.1. la que. Muy impor­ tante en este sentido sigue siendo el magnífico estudio que llevó a cabo A. inspiró también a numerosos poetas y filósofos griegos que entrevieron algo de la única verdad. que presenta la misma idea. el camino para ir a ella (cf. no es así. en alguna medida. en su Histoire de la Littérature Grecque Chrétienne. Parece que lo consideraba la Idea prin­ cipal de Dios. 72 Recordemos que Sócrates (o. 73 La teoría central en su obra es la del Logos «espermatikós». el Ver­ bo de Dios que inserta semillas de verdad en todos los hombres. para probar que los hombres que se conducen como «logikoí» son los únicos que reciben el co­ nocimiento de Cristo-Logos. 1 1-19. págs. de suerte que muchos filósofos han vivido y pensado. parece que Clemente se inspira en el comienzo del evangelio de san Juan. El Logos joánico es una persona histó­ rica y divina. Platón) no lue capaz de de­ cir en qué consistía la sabiduría ni. sin embargo. aludiendo a Cristo y al raciocinio humano que garantiza el discernimiento del bien y del mal. especula con los términos «lógos». en otro tiempo. 5. Sólo los cristianos no poseerían estas semillas de verdad.7). más bien. Con frecuencia juega con el sentido ambivalente de los términos.30 PROTREPTICO nueve veces en esta obra) y que lo identifique con la sabidu­ ría72. A partir del capítulo X la exhortación a volver a la phró­ nésis se hace más apremiante. Más bien. no se llega a saber si el Logos es un atributo de Dios o una persona totalmente independiente. por tanto. Paris. Eutidemo 288d5-293a6). Filón se refiere a él tan vagamente que no es fácil co­ nocer con claridad su pensamiento. «logikós» y «álogoi». Insiste en que A primera vista. . la luz que disipa las tinieblas. 1928.

A pesar de que el texto de nuestro autor no siempre ofrece una sintaxis clara — lo que ha dado pie a numerosas correcciones o supresiones—. nosotros hemos preferido . lo que explica el gran acuerdo en todas las ediciones de la obra. Además del Protreptico y del Pedagogo contiene obras de Justino.° 126) ( = M). Tiene tres copias. Notable es sobre todo el primer códice. remontan todos a este prototipo. más o menos directamente. Aretas. que fue escrito en el 914 por el escriba Baanes para el famoso arzobispo de Cesarea de Capadocia. Oxoniensis Collegi Novi 139. Gennensis Missionis Urbanae 28. puesto que el Logos es imagen de Dios y el hombre lo es del mismo Logos. Es una copia del anterior ( = N).INTROD UCCIÓN 31 no puede haber obstáculo para quien quiere conocer de ver­ dad a Dios. Es del siglo x. Los demás. Valicettensis F 33 (con el texto incompleto). Te x t o g r ie g o Los manuscritos que conservamos de Protreptico son poco numerosos: Parisinus graecus 451 ( = P). De los siglos xiv-xv. Mo nacensis graecus 97. gracias al cual conservamos obras sumamente preciosas de la Antigüedad. De los siglos x-xi. 254. graec . De los siglos xiv-xv. Parisinus Suppl. Mutinensis III D7 (n. Atenágoras y Eusebio. Ottobonensis 94. En el capítulo XII repite nuevamente su invitación a la sensatez.

1 83. aunque a veces no concuerden exactamente con las de nuestras Biblias actuales.1 αΰτη mss θάνατον Stahlin. pues del texto de su magnífica edición es del que hemos partido para nuestra traducción. Butterworth y sobre todo la de Mondésert.2 104. Butterworth υπολάμβανε Markland ÉTteimss αΰτήν Stahlin άν[θρωπον] mss υπολαμβάνετε mss ëxi Klostermann .1 111.32 PROTRÉPTICO seguir el texto manuscrito. Hemos utilizado para nuestro trabajo las ediciones de Stahlin. Las citas bíblicas las traducimos de acuerdo con el texto que nos presenta Clemente. salvo en contadas ocasiones que señalamos a continuación. V a r ia n t e s textuales Te x t o a d o pta d o Te x t o M on d ésert 5.

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. 18. VI 271. Hor. escol.. fundó y fortificó Tebas (cf. 5 Fue alumno de Terpandró de Lesbos. 7-11. también: Ov. sino a los paganos.16). Rm 1. Un sofista tracio4 (éste es otro mito griego) domes­ ticaba a las ñeras sólo con su canto. 7. 21. vn. 16. Reso 924. Arte poél 394 ss. Odas ΙΠ 11... Arg. Toda la 1 El escrito no se dirige al pueblo griego como tal. 17. 4 Cf. 155). músico de Lesbos. A fo l. a Arat. .EXHORTACIÓN A LOS GRIEGOS1 C a p ít u l o I EL CANTO NUEVO SUCEDE A LOS MISTERIOS PAGANOS Anfión de Tebas2 y Arión de Metimna3 fueron los dos hábiles en el canto y ambos formaban paite de una leyenda. Fáb. 3. Epis. I 9. 11. Con su hermano ge­ melo Zeto. 2-7. tragedia perdida Antiope. Hia. cuenta Heródoto que en una travesía por el mar fue arrojado de la nave y que un delfín le salvó la vida conduciéndole de nuevo a tierra (124). Met. 9-10. el primer citaroda de fama. Eur. Prop. Π 17. a IV 1090. Fast. Eur. Esta canción griega se canta aún hoy día en coro: uñó por su destreza con la música atrajo a un pez y el otro amuralló Tebas. 4. 165. Odisea XI 260 ss.4. Recibió de Hennes co­ mo regalo una lira y se dedicó desde niño a la músico.. 2 Anfión de Tebas era hijo de Zeus y Antíope. Rodas.. 6-9. y hacía brotar con su música árboles y hayas. X 32.. I 18. 25.. Fâb.. escol.. Paus.. Astn Püét. 1 735-741. siguiendo a san Pablo (cf. Luc. IX 5. 4.. Ov. Hio. V 16.. Cf. De Salt. s. 69.. 2. 41. 14. U 79 ss. V I20. 10. Podría contarte incluso otra leyenda parecida a éstas. 3 Anón. Π 6 . pág. 41-44. 194. 8. la de Eunomo5 de Locrios y la cigarra de Delfos.

2 ¿Cómo habéis creído en aquellas fábulas. No puedo decir si la canción era un himno o un treno8 a la serpiente. II2. 3).1. el He­ 6 órgano consultivo. así como el Helicón a las Mu­ sas (cf. re­ sultando sospechoso a vuestros ojos incrédulos.38 p r o t r e p t ic o asamblea6 de los griegos aplaudía en Delfos la muerte del dragón7. En la Antigüedad estaba consagrada a Zeus.. que desde la época de Péneles se convirtió en el supremo del gobierno. 9 Montaña famosa en la mitología por ser la mansión de las Erinias.15. en los montes.. de este modo. 7 Cf. La cigarra voló voluntariamente y voluntaria­ mente cantó. 2. 230 sobre la serpiente Pitón. pensando que a las fieras se las cautiva con música? Al parecer. el délfico. 3. sino un canto independiente al Dios sapientísimo. IX 1. Habéis divinizado y cantado himnos al Citerón9. n. a los griegos les pareció que fue el intérprete de la música. como si se tratara de una rama. 34. la cigarra no fue atraída por el canto de Euno­ mo. suplió la cuerda que faltaba. . Pero ciertamente no cantaban al dragón muerto. en cambio. P l u t . tan sólo creéis que es engañoso el rostro luminoso de la verdad. como pretendía el mito. mucho mejor que las melodías de Eu­ nomo. 3 Así pues. cuando erigió en Delfos una estatua de bronce a Eunomo con su cítara y su compañero de concurso. El cantor se unió al canto de la cigarra y. mientras Eunomo entonaba el canto fúnebre del reptil. pero se trataba de un concurso y Eu­ nomo tocaba la cítara en la hora de mayor calor. cuando. Se le rompió una cuerda al locrio y la cigarra voló al mástil y se colocó en el instrumento. P aus . Defl. 8 Canto iïinebre. cantaban bajo las hojas las cigarras abrasadas continuamente por el sol.

pág. 1 Cro 16. Paris. sino que su representación os resulta de gran pla­ cer. siempre que se emplea en singular. se ciñen con yedra. París. que se celebraban en honor de Dioniso. los cultos mistéricos del error. los montes de Odrisas10 y los «telesteria»1 1 tracios. 270-290) afirma que a medida que la pa­ labra se va alejando de Homero pierde el valor personal para acercarse a un neutro. de quien toman el nombre (Dioniso Leneo. J. 1936. d e s P laces . C h a n t r a in e . En la Odisea designa de manera vaga una «divini­ dad intermedia». que se agitan en loco arrebato. ¡Ea!. pág. Con el cristianismo toma el significado de «espíritu maligno». En cam­ bio. Keller. L. Sal 95. epíteto que procede de lênai. 1969. y É.. en plural señala una clase de seres divinos intermediarios entre los dioses y los hombres. Reciben el nombre del mes en que se celebran (corresponde al Gamellón ático. «Aspects du vocabulaire grec. 452. A. no puedo soportar tantas desgracias como se emitan en las tragedias. I. Este dios ateniense es el dios de las orgías. 1 Co . Deubner. lugares de iniciación en los ritos mistéricos. y encerrémoslos junto al resto del coro de demo­ nios 13 en el Helicón y Citerón. De estas fiestas surgirá en Atenas la tragedia. La Religion Grec­ que. Heidelberg). Berlín. Los apologistas los identifican con las divinidades paganas (cf. 1 3 El nombre parece que viene del verbo daíesthai. Festugiérb (Contemplation et vie contemplative. en Comptes rendus de l'Académie des Inscriptions et Belles-Lettres. pág. que ya se han hecho viejos. «dividir» (haría re­ ferencia al «distribuidor». 1 1 «Santuarios sagrados». 91). Griechisches etymologisches Worterbuch. 1954. enero-febrero). cf. Attische Feste.. 26. P. F r is k . aunque se trate de una fábula. 1 0 Situados en Tracia y consagrados a Dioniso. Yo.CAPÍTU LO I 39 licón. que terminan totalmente borrachos. vosotros no sólo tenéis en los dramas un archivo de maldades. desvarían de un modo inu­ sual durante su iniciación báquica. 5. una especie de poder misterioso bienhechor o malhechor que interviene en los asuntos humanos (cf. por oposición al de Asia Menor (cf.». 1932. págs. H. 133. tomemos de una vez los dramas y a los composito­ res que participan en las Leneas12. 12 Se trata de las fiestas de los lagares. «bacantes»). el de ori­ gen tracio.

1981. P la tó n . 1 5 En el Λ. Clemente no ofrece sólo un Logos inspirado (cf. 5-20). M in u c io F é l ix — al que seguirán Tertuliano y Cipriano desarrolla el tema en su Octavio: «Estos ángeles caidos no dejan de extraviar a los hombres y de extender la corrupción» (cf.Τ. Die Hellenistischen Mysterionreligionen. 1914. MCf. 1961. I J. J. para su salvación. como dirá más adelante (cf. habitan Sión16. D a n ié l o u . 16 Sión es la simbólica montaña de la Nueva Alianza frente a la Jerusalén terrestre.20). Message évangélique et culture hellénistique. «Le démon dans l’économie rédemptrice d’après les Apologistes et les premiers Alexan­ drins». Antropología de San Justino. 8. En ocasiones se refiere también a la cruz de Cristo (cf. 1988).1. págs. Paris. A n d r e s . sino revelado. En realidad. después de abandonar el Helicón y el Citerón: por­ que «de Sión saldrá la ley.4). De montibus S im et Sion. D. . Stuttgart. obra pseudocipriánica del s. El abis­ mo que separaba al hombre de Dios en la filosofía platónica se puebla con una serie infinita de demonios («daimones»).40 PROTRÉPTICO Hagamos descender desde lo alto de los cielos la verdad junto a la inteligencia más brillante14 sobre el monte santo de Dios y el coro sagrado de los profetas. Paris. y el Logos del Señor de Jerusa- 10. Frente a Platón. Santiago de CompostelaCórdoba. J. Filebo 16c. 7. Ésta luz que ilumina todo y resplandece de lejos. F. ilumi­ ne también a los que se agitan en las tinieblas y libre a los hombres del error extendiendo su derecha poderosa15. La sagesse des Anciens dans le mystère du Verbe. la in­ teligencia. R e in t z b n s t b in . BLE 31 (1930). 1956*. R iv iè r e . 5 (cf. a partir sobre todo de Plutar­ co (cf. Padeibom. Die Engelehre der griechischen Apologeten des zwieten Jahrhunderts und ihr Verhâltnis zur griechisch-rômischen Dámonologie. Ay à n . en su deseo de descargar a los dioses de las acciones in­ dignas que los poetas les hablan atribuido (cf. Éstos» con la cabeza erguida y saliendo a flote . la demonologia nació con Pla­ tón y Jenócrates. un Logos personal en­ camado. 5. Fedón 85d). Bourgeois. simboliza el poder omnipotente de Dios. El tema lo desarrolló J u s t in o en 2 Apología. 392-393). u).

X 621c y Fedón 114e) y Sé n e c a dice algo parecido: vivere militare est (. 1 1 Is 2. es imprescindible consultar las páginas que A. Ya Job concebía la vida en la tierra como milicia (Jb 7. . E /6. ni la frigia. sino la perenne canción del nuevo orden. mi Eunomo. el verdadero agonistés^. págs. Clemente contrapone la «canción de Terpandro» a la «perenne ley del nue­ vo orden» (es decir. Existe un juego literario con el significado ambiguo de la palabra «nomos» en griego. La Escritura. a la que le conviene el nombre de celeste. 1). en este pasaje y en 110.T. la que se olvida de todos [los males 20. En realidad. 2-3 (evoca el pasaje de Is 7. 24 ss. P ia t ó n comparó la vi­ da del hombre con las competiciones atléticas (Rep.Ep. 20 Odisea IV 221. 1 8 Desde la más remota antigüedad se ha recurrido a la idea de la lucha para uno de los aspectos más hondamente religiosos del hombre. frente a la conjetura pénthous de Reinkens. 1976.. el Logos celeste. 5).T.3. puesto que se refiere tanto a «canción» como a <dey». y en el N.CAPÍTU LO I 41 lén»17. Madrid. lidia o doria. Mezcla en su canción un dulce y verdadero remedio de persuasión21. 96. no la canción19 de Teipandro. la canción nueva de los levitas: La que disipa el dolor y la cólera. Cristo). 134-153. I. Canta. ni de 4 Cepión. Stalin («aflicción»). Para el tema de Cristo como agonistés en Clemente y la primera literatura cristiana. 10-18). sobre todo en los textos paulinos (1 Co 9. es notable que se lo aplique a Cristo ya desde el primer escrito.. el término agonistés se desconoce en el Â. que reci­ be la corona a vista de todo el mundo. Peithoús mss. abunda en imágenes agonísticas. sin embargo. Clemente lo emplea con alguna frecuencia. 13). O r b e dedica al tema en su Cristología gnóstico. («persuasión»). teniendo poca aceptación entre los primeros autores cristianos.

ni viene tarde a abolir la amarga es­ clavitud de los demonios que tiranizan. A . celebran. el de Tebas y el de Metimna. 25 La palabra «filantropía».. 22 Famoso músico tracio que según las leyendas atraía de tal forma con su música que cuantos le oían se iban tías él (Pínd. 4). al haber unido aquella que. poseídos por los demonios23. es decir. 24 La alusión a la acción de los demonios en la magia era corriente en los apologistas (cf. En nuestro texto volveremos a encontrarla en 87. 3. fue utilizada con frecuencia por los Santos Padres. XI 115). ft. hombres tales que no eran hombres. Esta concepción influyó mu­ cho en toda la teología del siglo ii. han destruido la vida. Just. No es así mi canto. la abstracción y la trascendencia. 23 Cf. 1978. en realidad. Sí. por ésta. sino que nos condu­ ce al yugo de la piedad. 40. D a n ié l o u «Idolatría y demonología». Dios no podía comunicarse con el hombre. a las estatuas y pintu­ ras. un «auténtico y desinteresado amor al hombre» (cf.. Platón había dado a Dios dos notas. I Apol 14. 13. Pitica IV 177. concibiendo un gran abismo entre el mundo de las ideas y lo sensible (cf. Metamorfosis X 8 ss. llevan a la perdición. 4). con la excusa de la mú­ sica. 1). especialmente paulina. Para todo ello conviene consultar el artículo de J. que es suave y amante de los hom­ bres25. Paris. divinizan las ceremonias fúnebres y han sido los pri­ meros en guiar de la mano a los hombres hacia los ídolos. η.42 PROTREPTICO A mí me parece que aquel tracio Orfeo 22. 3. Cf. Hoy ha perdido gran parte de su signifi­ cado originario. 71. como si fueran ceremonias religiosas. mediante un hábil encantamiento24. Ον. a las piedras y maderas. pensando que Dios no podía ser objeto de la ciencia por no poderse probar su existencia de modo racional. Simónjdhs. en su obra Les ori­ gines du christianisme latin. estableciendo la costumbre más vil. es la hermosa libertad de los ciuda­ danos bajo el cielo a la peor esclavitud mediante cantos y encantamientos. Timeo 3. actos de or­ gullo.. se con­ virtieron en unos impostores que.. y de nuevo nos llama al cielo a los que estábamos caídos en tierra. 74.

17. un Dios cristiano. de esos pueblos que creían en las piedras.CAPÍTU LO I 43 En efecto. a los voluptuosos como cerdos. que el hombre es amigo de Dios (122. 7). Le 3. 11 y i l 13. Habla simbólicamente29 de Dios no se le podía definir con ningún lenguaje (idea que recoge Clemente en esta misma obra. IV 156). 8. 29 Por primera vez aparece en Clemente el término allëgoréô: cf. 7 (Le 3. y suscitó una semilla de piedad. 68. al final de su obra. emocionado. 9. canto concorde con la verdad. A la no­ ción fría de la filosofía* el cristianismo le comunica una intensa vida 26 Mt 3. intro­ ducción. cercano. En esta ocasión el autor se apoya en e l texto evangélico explicado por el mismo Cristo. Que se presente en nuestro favor la voz de los profetas. Sin embargo. no sólo amante del hombre. que son como aves. 27 Mt 3. 11 y 2 7m 3. a los iracun­ dos como leones. ¡a los hombres! A los irreflexivos. En alguna parte además llamó «raza de víboras» 27 a los de lengua viperina y a los tramposos hipócritas que ponían impedimentos a la justicia. sólo Él domesticó a los más terribles anima­ les que hubo nunca. En la misma frase encontramos . pág. que se lamenta por los que consumen la vida en la ignorancia y en la insensatez: «Pues Dios puede hacer surgir de estas piedras hijos de Abra­ ham»26. y a los necios como piedra o madera. a los la­ drones como lobos. Sin embargo. 3). 28 Expresión propia de san Pablo: 1 7>n 6. Se compadeció del gran desconocimiento y de la dureza del corazon de los que eran piedras para la verdad. 1) y sólo se podía adquirir de Él una vaga intui­ ción: «Dios no podía ser demostrado» (Strom. se con­ vierte en «hombre de Dios»28. que puede comprender la vir­ tud a partir de aquellas piedras. a los mentirosos como reptiles. si «na de estas ser­ pientes cambia voluntariamente y sigue al Logos. el Dios de Clemente es. Incluso más insensible que las piedras es el hombre que se encuentra sumergido en la ignorancia. sino que llega a afirmar. sobre todo.

viviendo en malicia y envi­ dia. 1939). Ha sacado hombres de las piedras y hombres de las fieras. Protr. Ordenó también todo este mundo con armonía y dirigió la diferencia que había entre los elementos del mundo a una también el verbo ainítíomai. Leiden. por otra parte. sólo por ser discípulos del canto. que se cubren con pieles de oveja30. para él es el apóstol por antonomasia. como afirma el texto del Apóstol31: «Pero. nos salvó. 3 1 Así llama siempre Clemente a san Pablo. Mira cuánto es el poder33 del canto nuevo. B.3-5. P a d e . los muertos. P. R. 1973. cf. Roma. Connaissance religieuse et herméneutique chez Clément d ’ Alexandrie. «explicar por enigmas» (cf. desobedientes. Nuestro Salvador. no por las obras de justicia que hubiésemos hecho. según ve­ mos en este pasaje (cf. So­ bre la interpretación clementina de la Escritura y su uso de la alegoría y el símbolo. que no tenían parte de esta vida verda­ dera. el canto celeste los ha transformado en hombres civilizados. Fuimos en otro tiempo también nosotros insensatos. 30 Cf.15. que son los más salvajes.44 PROTREPTICO otros que son como «lobos». sino confor­ me a su misericordia»32. aborrecibles y odiándonos unos a otros. A todos estos animales. Logos Theós. 9. cuando apareció la benignidad y el amor al hombre de Dios. . insinuando que son ladrones bajo apariencia de hombres. Untersuchungen zur Logos-Christologie des Titus Flavius Clemens von Alexandrien. 1). 32 Tt 3. estábamos extraviados y esclavizados por to­ da clase de placeres y pasiones. Y. han resucitado de nuevo. Mi 7. y a ta­ les piedras. M o r tlb y . 33 El «poder de Dios» en función cosmológica es el Verbo.

21: «El nombre de su hermano era Yubal. A su vez. A. Este canto puro. que procede de David. 10-11. îé Cf. como si mezclara la ar­ monía doria con la lidia. Col 1. pero que existía antes que é l . no según la música tracia. 1986. F il ó n identifica el alma del mundo con su «lo­ gos» (cf. pero le impidió que traspasara la tierra. pág. introduciendo el orden (cf. el calor del fuego con el aire. Armonizó la dura frialdad del aire con la introducción del fuego. se extendió desde el centro hasta los lími­ tes y desde las cumbres hasta el centro y armonizó todo esto. 37 Gn 4. mezclando así estos sonidos. que admiró David. se extiende por el universo en términos parecidos a los de Clemente. F lo­ rencia. también X D a n ié l o u . La Religione net pensiero di Platone dai primi dialoghi al Fedm. 335. 8-11. De Plant. 2. en Timeo 30a y 34b. pág. que son los más extremos de todos. semejante a la de Yubal37. asimis­ mo. 35 Se inspira de lejos en el Alma del mundo platónico. pero éste se re­ fiere a él tan vagamente que no se sabe si con él alude sólo a un atributo . para quien la «reconciliación» ( Rm 5. El Logos38 de Dios. 18-19) es también la instaura­ ción de Dios en el mundo. padre de cuantos tocan la cítara y la flauta» (el autor se está refiriendo a la descendencia de Caín).C A PÍTU LO I 45 disposición de concordia.. Suavizó. Cf. despreció la lira y la cítara. B o r t o l o t t i . Extendió35 el mar embravecido.. instrumen­ 34 El tema que desarrolla a continuación sobre la armonía del cosmos es de origen estoico. 15-23). 2 Co 5. Tema asimismo paulino (cf. 500). apoyo de todo el universo y concordia de todos los seres. para que todo el universo fuera una armonía34. G« 1.. con armonía. 38 Cincuenta veces menciona Clemente en la obra al Logos. el Demiuigo. Message évan­ gélique. sino según el designio paternal de Dios.9. Algunos han intentado ver aquí una influencia del Logos de Filón. no permitió que ésta fuera arrastrada y fijó en ella un límite al mar36. Λ 38. que es el que. 8-9).

26. el soplo aliente y el templo haga un sitio al Señor. un templo por tu razón42. 44 Cf. por el Espíritu Santo. y llenó de armonía.. Estamos ante el tema central de la antropología de Clemente. J. homm. 4'Autor desconocido. Lejos de cantar himnos a los demonios. en este caso. 374-376). Friburgo de Suiza. Creemos que. Eikon. para que la cítara re­ suene melodiosamente. aquí . págs. Π 10. Una cítara por tu armonía. como cuando Saul estuvo poseído. De opif.19.46 PROTRÉPTICO tos sin alma.. Cf. El Señor sopló en es­ te hermoso instrumento que es el hombre y lo modeló según su propia imagen44. 43 Es decir. sólo con su canto. Message évan­ gélique. subraya la semejanza con Dios que constituye el verdadero destino del hombre. David el rey. En realidad. en Füebo 28d-30a. su filma y su cuerpo.. que es el fin a conseguir. los perseguía con su música de verdad.23. de la divinidad o a un ser independiente. se en­ cuentra. lo expulsó43. Ambas son realidades muy diferentes para Clemente (cf. al demonio. una flauta por el soplo divino. el ser humano posee en su cuerpo y alma los mismos elementos del universo. 39 Metáfora muy utilizada por los Padres Griegos: M e t o d io . XVI.. al que recordábamos un poco antes. más bien. una flauta y un templo»41. serán la base de la concepción teológica posterior (cf. 42 Cf. También P la tó n . Gr. la palabra que emplea aquí. etc. Homoiosis Theoi. nos exhortó a la verdad y nos apartó de los ídolos. relaciona al hombre con el universo en términos de macrocosmos y microcosmos. Gn 1. Entona un himno a Dios a través del ins­ trumento polífono y canta con el instrumento que es el hombre: «Pues tú eres para mí una cítara. Las palabras contenidas en Teeteto 176a-c sobre homoiósis theói. 1952). 1 Sm 16. homoiósis marca el aspecto dinámico de esta perfección. este universo39 y el pequeño universo40 que es el hombre. D a n ié l o u . el citarista. 1 Co 6. 2. «La semejanza con Dios» es un concepto clave en el pensamiento cristiano de esta época. De pe­ siar. M e r k i . sometido a la influencia joánica. y aquél. d e N isa .

C APÍTU LO I 47 Sin duda. Más adelante. la sabiduría so­ brehumana. Plato Christianus. 9. Es el instrumento de Dios que ama a los hombres45. en cambio. pero sólo algunos su semejanza. 120. quizá por el contraste con lo que conocía personalmente de las divinidades paganas (cf. 431. vencer a la muerte y reconciliar con el Padre a los hijos desobedientes. Timeo 89d-90d. Clemente quiere aclarar que el nuevo canto del que habla es. amonesta. . Mientras que el mal apa­ cienta la corrupción de los hombres. muy antiguo. lo encontramos unido también a la idea platónica: el filósofo. educa. tienes su amor al hombre: ¡participa de la gracia! No consideres nuevo46 mi canto salvador. exhorta. Paris. el Señor y su canto nuevo? Abrir los ojos a los ciegos. Sólo por la imitación de Cristo. v o n I v á n k a . salva. dete­ ner la corrupción. el Logos celeste. I 3. pág. Cf. A cambio sólo obtie­ ne de nosotros que nos salvemos. «la imagen llega a ser semejante» (Ped. lo mismo que la abeja. el autor declara que todos los hombres son imagen de Dios. Fedón 64a-70b). es entonces cuando se realiza plenamente el texto de Gn. conducir de la mano a los que cojean o a los que se desvían de la justicia. en rea­ lidad. armónico por completo. se hace semejante a Dios (cf. mostrar a Dios a los insensatos. 45 Una vez más Clemente se admira ante el amor que ha mostrado siempre el Dios de los cristianos por el hombre. también él (el Logos) es instrumento de Dios. se vanagloria sólo con la salvación de los hombres. los oídos a los sordos. E. cuando éncuentra la verdad. como si se tratara de un mueble o una casa. El Señor se compadece. concorde y santo. ¿Qué quiere el instrumento. que no maltrata nada de cuanto existe. 4. 1). nota 25 so­ bre la «filantropía»). En el Logos se cumple la doble condición de antigüe­ dad y novedad. 1990. Teeteto 176a-c. la verdad. Puesto que tienes la promesa de Dios. cus­ todia y nos anuncia el Reino de los cielos como añadidura en recompensa a nuestro aprendizaje. el Logos de Dios. Protr.

32 Cf. antes de la fundación del mundo51. 5 1 Cf. sino también de que seamos felices (puesto que ahora se nos ha 47 Sal 109. y. o bien que lo son los egipcios. por su parte. nombre digno de poder. Clemente nos pre­ senta los dogmas más importantes del cristianismo (creación. E f 1. En esta segunda parte del capítulo. puesto que ahora recibió el nombre santificado de nuevo. predestinación. así como la pedagogía de Dios para salvar a cada hombre. en cambio. según otros que dicen que han soñado que esta tierra fue la primera en alumbrar a dioses y hombres. Pero antes de este mundo ninguno de ellos existió. 1. y lo es.. el nombre de Cristo. 44. es causa no sólo de que exista­ mos nosotros desde antiguo (pues Él estaba en Dios). d e R o d a s . \ . 49 H e r ó d . 5 3 Jn 1. 50 Cf. Trinidad. Por eso el Logos. A p o l. en cambio. las imágenes52 razo­ nables del Logos de Dios. la verdad parece nueva. 2 . 2 . En efecto. 4.3. las cabras de las leyendas49 enseñan que los fri­ gios son los hombres más antiguos. . nosotros. 48 J n \ . era el comienzo divi­ no de todas las cosas. Cristo. por el que somos antiguos. 4. 264. porque era nece­ sario que viviéramos en Él. lo llamo un canto nuevo. por­ que «en el comienzo era el Logos»53. los poetas escriben que los arcadlos fueron anteriores a la luna50. nosotros fui­ mos engendrados por Dios anteriormente. revelación y redención). El error es antiguo y. n. Puesto que el Logos era del cielo.48 PROTREPTICO Existía «antes del lucero de la mañana»47 y «en el principio era el Logos y el Logos estaba junto a Dios y el Logos era Dios»48.

justicia y piedad. en 11. 56 El motivo de la redención como liberación del demonio lo desarro­ lla en este pasaje. Pero ahora. cuando ya nos encontrábamos perdidos.11-13. apareció el Lo­ gos.».CAPÍTULO I 49 manifestado a los hombres 54). haciendo girar a su alrededor toda la cristología. nos sal­ vó. Pues el cruel reptil. al aparecer. en el principio. 7. No es la primera vez que se compadeció de nuestro ex­ travío. nos enseñó a vivir bien. Por Él aprendemos a vivir bien y somos conducidos a la vida eterna. 1-4 (cf. educándonos para que. a la vida eterna56. otorgándonos vida en el co­ mienzo mientras creaba como un demiurgo. del Logos que existía en el principio y desde antes. como Dios. 1 ss. apareció el que es en realidad maes­ tro.. porque «el Logos estaba junto a Dios». . Ha aparecido hace un momento el Salvador. rechazando la impiedad y los placeres mundanos. Como decía aquel divino apóstol del Señor: «Ha apa­ recido para todos los hombres la gracia. vivamos en el tiempo presente con mo­ deración. que dicen atan los 5 4 El tema de la encamación del Logos es central en el pensamiento clementino. la aparición que ha brillado aho­ ra entre nosotros. y 114. 4-6. Éste es el canto nuevo. aguardando la bienaventurada esperanza y la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo» 55. la causa de todos nuestros bienes. ss Tí 2. Este mismo Logos es único y ambas cosas a la vez. págs. lo hizo antiguamente. por el que se creó todo y. esclaviza y ator­ menta incluso ahora a los hombres — en mi opinión— ven­ gándose cruelmente como los bárbaros. Dios y Hombre. que existía desde antes. R iv iè r e . 5-20). «Le démon dans l’économie rédemptrice d’après les Apologistes. con sus hechizos. la salvación de Dios. al aparecer como maestro. J.. para conducimos fi­ nalmente.

2 Con este temor exhortaba a los de duro corazón. La critique des traditions religieuses chez les Grecs. 155 ss. el amante de la verdad. P. 2. pàgs. así como las creencias en la magia y los espíritus. y M. pero tomaba formas inquietantes a comienzos del s. el Señor.16. pàgs. 60 Éx 3. P. y de todo el coro de los profetas vuelve 57 La superstición era una enfermedad muy antigua en el mundo grie­ go. 413-501. uno también es nuestro defensor y ayuda. Paris. Tam­ bién por medio del sapientísimo Moisés y de Isaías. y en el desierto por la zar­ za60 y la nube61 que.50 PROTREPTICO prisioneros de guerra a cadáveres. . corramos al Salvador. en cambio. 5 B El verbo se utiliza para las ofrendas a los muertos. al Señor. 8 Obedezcamos a la consigna del Apóstol y huyamos «del príncipe de las potestades aéreas. ií. 6 Gracias a uno sólo (pues uno fue el que engañó a Eva en el comienzo y él conduce también ahora a la muerte a los demás hombres). acompañaba a los hebreos como una criada. Esto es lo que se dice que llevó como ofrendas58 a los que estaban vi­ vos y los sepultó hasta que se corrompieron. 1904. maderas. 5 Este cruel tirano y dragón es capaz de apropiarse de al­ gunos desde su nacimiento. tras haberlos ligado estrecha­ mente por la atadura fatal de la superstición57 a las piedras. N il sso n . el que desde el principio nos enseñaba por los pro­ fetas y. ahora nos llama ya claramente a la salva­ ción. hasta que se descompo­ nen también con ellos. prácticas tan en boga también en esta época (cf. 1969. D e c h a r m e . estatuas y algunos ídolos de tal clase. Madrid. Historia de la religiosidad griega. por su amor al hombre. 6 1 Éx 19.). del espíritu que actúa en los hijos rebeldes»59.3-4. por medio de milagros y prodigios en Egipto. el que ahora y siempre nos exhorta a la salvación. 59 £ / 2.

al censurar convierte. al lamentarse se compadece. «El hombre ideal en la teología de san Ireneo». pues cree que un día la carne será deificada como ya lo fue en Cristo (en la misma línea san Ireneo. Si obedeces. Gregor. 65 Clemente no es platónico en lo relativo a la antropología. 64 Cf. 63 Como buen pedagogo. Pero. 43 (1962). 29). el santo adopta exactamente la contraria. compara la obra de Dios con el hombre con la labor de un buen médico que se sirve de diferentes recursos para salvar a cada enfermo. ¿hasta dónde reprende y hasta dónde amenaza? A unos hombres incluso les llora. a otros los opera. en donde los judíos piden milagros para creer.48. a otros los quema. Exalta los dos puntos extremos. Puesto que la carne tiene más valor65 que una columna o 62 Palabra de innegable cuño griego. como el buen médico62 que aplica emplastos a unos cuerpos enfer­ mos. Cf. A. Edipo Rey 68. 477 y 491). Cuando hace sonar su instrumento llama. lo que supuso un ejemplo de gracia y temor a la vez. que Dios une en el hombre: lo más humilde de la tierra y lo más alto del cielo. Frente a la actitud despreciati­ va de la gnosis ante la carne. al colgar la llama de una columna. Jn 4. . El Salvador tiene varios registros de voz y varias formas 3 de salvar a los hombres.. cf. a otros los baña. tendrás la luz. Banquete 188c y Filebo 46a. y ate­ rroriza con el fuego a los hombres. Crisóstomo: «Como los buenos médicos. cuerpo y alma. del modo más razonable. Nuestro autor alude muchas veces al Logos con el sentido de Cristo-médico. a los que tienen oídos. a otros les canta. el fuego. que no curan de tin modo solo» (Homilías sobre san Mateo. habla por medio de la zarza (aquellos hombres tenían necesidad de señales y prodigios64). S ó p .CAPÍTULO I 51 hacia el Logos. si aún es posible sanar ai hombre en algún miembro o parte 63. O r b e . P la tó n . en otros vierte ungüentos. asi J. y hay también ocasiones en que corta algo. Castiga amenazando. Esta misma idea la recogen los Padres posteriores. si desobedeces.

El mismo Logos. 244-245). 43 (1962). O r b e . amigos. pero es el Señor mismo el que nos habla en Isaías. quien lo hace en Elias y en boca de los demás profetas. incluso. aprendas cómo un hombre puede llegar un día a ser dios68. «El hombre ideal en la teología de san Ireneo». para que también tú. 1 1. después de esto. te habla ya claramente aver­ gonzando tu incredulidad. no reputó codiciable tesoro mantenerse igual a Dios. los profetas nos hablan. 59 Cf. Odisea 1 170. págs..52 PRO TRÉPTICO una zarza. 68 «El destino del hombre a la divinización y su vivencia venía expre­ sado y realizado de forma efectiva en el paraíso» (J. en cuanto hombre. Antropo­ logía. Juan?70. Él. . 66 Clemente une las dos alianzas frente a la tentativa gnóstica y marcionita de separarlas (cf. el mismo Señor te ha­ blará66: «El cual. 67 Ftp 2. también Strom. si tú no crees a los profetas y consideras un mito tanto a esos hombres como al fuego. que es Dios lleno de misericordia y desea vivamente salvar al hombre. ¿Acaso no es extraño. que Dios nos exhorte siempre a la virtud y que nosotros rehusemos la ayuda y aplacemos la salvación? ¿Nos invita también Juan Bautista a la salvación. 6-7. Gregor. encamado para la salvación y divinización del hombre.3).. ¿Quién eres enton­ ces. el Logos de Dios se ha hecho Hombre. teniendo la condición divina. Dirá que no es Elias y negará ser Cristo. lo afirmo. Él. XIX 105. Pero. no es todo su ser una voz profética que nos ex­ horta? Vamos a preguntarle: ¿Quién eres y de dónde vie­ nes?69. Se llega al centro de la apologética con esta presentación de Cristo.. cf. La historia del hombre es el camino ininterrumpi­ do desde la carne animal (el hombre estricto) hacia la carne espiritual (el Hombre-Dios). Reconocerá que es una voz que grita en el desierto. 20-23. J osé Ay á n . 70 Jn 1.16. 477. antes se anonadó a sí mismo»67. Sí. A .

la Escritura ex. al hablar del desierto de Juan. para Clemente.4 plica todo con claridad: «Que escuche la que no ha dado a luz. Odisea 1 10. Is 54.4 y Jn 1. 71 Clemente juega con el sentido real de la palabra eremos. el desierto es el que atraviesa el pueblo de Israel en busca de la tierra prometida y en el que Juan va preparando a los hombres para la nueva tierra prometida. La voz de un ángel me anunció este embarazo. para que. «Enderezad los caminos del Señor»72. no­ ta 29). la llega­ da de Cristo. la del ángel y la de Juan. Por esta voz del Logos la mujer estéril da a luz felizmen. la vida eterna. siempre habla de modo velado (cf. La mujer estéril va a ser ahora la judía. aluden a sentidos diversos. 1. la mujer estéril y solitaria73 no estará ya más sin hijos.CAPÍTULO I 53 Permitidme hablar tomando una imagen: una voz del Logos que exhorta gritando en el desierto. Texto citado en Mt 3. Después de reunir ambas voces en una. 14 La Escritura. me insinúan74 la salva­ ción que encierran. ¿Qué gritas. la sinagoga. Le 3. 72 Is 40. 3. recibamos el fruto de este feliz alumbramiento. voz 2 que anima y predispone para la salvación. voz? «Dínoslo también a nosotros»71. que entone un grito de alegría. al aludir a la mujer estéril. que no has sufrido los dolores del parto. Esta voz también era precursora del Señor. la mu­ jer estéril y el desierto. una vez que ha aparecido este Logos. Las dos voces precursoras del Señor.3 te y el desierto produce frutos. y el metafórico. Por ella. Me 1. 3. porque los hijos de la mujer solitaria serán más numerosos que los de la que tiene marido»75. al traer la buena noticia a la mujer estéril. Los símbolos que toma Clemente en este pasaje. En otro . lo mismo que Juan al desierto. 3. voz que exhorta a buscar la herencia de los cielos.23.. tú. 71 Cf. Juan es un precursor y su voz precursora del Logos. 75 Cf.

La mujer sin hijos. al convertirse en buena nueva. la mujer de buena raza tiene hijos numerosos y. Ireneo y Tertuliano (una de las primeras referencias la encontramos asimismo en V Esdras. de la apocalíptica judeocristiana del s. tiempo tuvo muchos hijos. a pesar de que tuvo muchos en otro tiempo. a buscar al hombre. 1). el labrador del desierto. El motivo aparece desarrollado muy tempranamente en Π Clem. es la Virgen (símbolo de la Iglesia.20.54 5 PROTREPTICO El ángel nos anunció la buena nueva. peco en la actualidad se ha negado a aceptar la buena nueva. mientras los infieles esperan aún el don de Dios. 76 El tema está ya en Gn 4 . pues éste es único y el mismo. La que antiguamente no tenía hijos se vuelve fecunda por el poder de Dios. En efecto. Pe­ ro para los infieles aún queda una mujer estéril y un desier­ to76. 10 . 78 Cf. Le 1. Juan nos exhortó a conocer al labrador. opuesta a la sinagoga judía). 29. el esposo de la estéril. . por su incredulidad está sin hijos la hebrea. n). Ambos se vuelven fecundos gracias al Logos. 77 Cf. Éste da frutos y aquélla creyentes. n. para que la luz de la verdad. exhorta de este modo a que estén preparados para la venida de Dios. porque esperaba el fruto que iba a preceder a Cristo. resolviera el silencio mis­ terioso de los secretos proféticos. La estéril recibe un esposo y el desierto un labrador. el que llenó de poder divino tanto a la mujer estéril como al desierto. del Cristo. Lo que quiere re­ saltar Clemente en todo el pasaje es la gratuidad del don y la misericordia de Dios. Tam­ bién era esto lo que insinuaba77 el silencio de Zacarías78. 1 (con referencia a Is 54. en cambio. que llega a ser madre por el poder de Dios.27 (pertenece a la literatura judeocristiana). 2. el Logos. el heraldo del Logos. posteriormente lo retomarán Clemente Alejandrino. Juan.

258-265). Sé con certeza que esta puerta. Tras coronarte. que tanto tiempo ha estado cerrada. Las puertas del Logos son «razonables»81 y se abren 3 con la llave de la fe: «Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quisiere revelan)82. En Ge­ mente posee un doble sentido: 1) La segunda Persona de la Stma. 81 El término logikaí alude a la sabiduría del «Logos» divino. M o n d é se r t . a no ser los que habían pasado a través de Cristo. 42 (1954). 9.27. No te adornes con hojas de lau­ rel. ni con cintas de lana o púrpura79. 82 ΛΛ 11. afirma en algún sitio.CAPÍTULO I 55 Si tú deseas verdaderamente ver a Dios. Trini­ dad. . Puerta que es necesario que conozcamos los que queremos conocer a Dios. con la justicia y ceñirte la frente con hojas de forta­ leza. para que nos abra todas las demás del cielo. 19 Asi se adornaban los que participaban en las fiestas paganas. «Vocabulaire de Clément A. Le mot logikós». 2) Es el raciocinio del hombre que garantiza su discernimiento del bien y del mal (C. participa de las 2 purificaciones dignas de Él. en cambio. Relig. es Él quien la abre y después revela su interior y muestra lo que no se ha podido conocer antes. Sc. ocúpate de las cosas de Cristo: «Pues Yo soy la puer­ ta»80. 80 Jn 10. en Rech. por el que únicamente se revela Dios.

La credulidad griega nunca tu­ vo límites en este sentido. El cristianismo. de los santuarios impíos. incluso el futuro. que se recrean con frecuencia en lo absur­ do o escandaloso de los mitos. 85 Zeus ostenta en el Olimpo el poder supremo. La cultura a n tic a y el cristianismo. sólo tiene que esgrimir los mismos argumentos y sacar las últimas consecuencias (cf. 1087. Abandonad el viejo tronco de árbol honrado sólo por las arenas del desierto. pues. la religión griega está sometida a un proceso que la va socavando interiormente: en primer lugar. . el trípode de Cirra o el bronce de Dodona85. ni de la urna de Tesprotia84.. Ilíada 1 106-108). quizá por el hecho de ser un pueblo curioso e impaciente que quería conocerlo todo. Se decía que en Dodona <dos robles de Zeus» daban los oráculos del dios por el movimiento de su follaje (inter­ pretado por las sacerdotisas del san tu ario). A continuación menciona los más famosos. C. 86 Cf. ni de las entradas de los abismos llenas de prodigios. por los filósofos. más adelante. Ya está silenciosa la fuente de Castalia86 y de Colo­ 83 Desde el s. O. 106116). por parte de los poetas y. págs. G ig o n . en realidad. P a u s . Madrid. 1970. v a. recurriendo a la adivinación desde muy antiguo (cf. a Eur. 5. por lo que posee asi­ mismo el don de predecir el futuro. X 8.C a p ít u l o Π LO ABSURDO E IMPÍO DE LOS CULTOS Y MISTERIOS PAGANOS83 ii No os preocupéis.. Or.. 84 Los griegos adoraron siempre los oráculos. y el oráculo que se consume allí en el mismo árbol con las antiguas fábulas. Escol.

5. III15. 9 1 Hijo de Anfiareo. Paris. X 10. Se hicieron famosas especialmente algunas fuen­ tes y cuevas. IX 41. 4). págs. 132. 8. La Religion Grecque. P ic a r d . Delfos (cf. se decía que el dios se revelaba al consultante. 451 y 46 4 ). d e s P laces . que caigan en las tinieblas los santuarios de los egipcios y las necromancias de los tirrenos. X 6. 89 Cf. Delfos89. Los demás manantiales proféticos han muerto igual­ mente y se encuentran sin humo. Eneida VU 670. Anfíloco91 y tantos otros. En tres santua­ rios se oían sus oráculos: en Asia Menor. más bien ima. É . 87 Fuentes famosas en Grecia. 90 Adivino.CAPÍTULO II 57 fón87. Nuestra mejor fuente es J a m b l ic o (De mysteriis ΠΙ2).. X IV Ç págs. si quieres. 3. Sí. Descríbenos también la otra adivinación. mediante la exhalación de ciertos gases. P a u s . a los que obser­ van los prodigios y las aves y a los intérpretes de los sueños. 1-5. . fue honrado después de su padre en el santuario de su propio nombre (cf. 18. Π 1. Alude Clemente a las arraigadas creencias que aún se mantenían en el pueblo griego acerca de la magia y de los oráculos. el de Claros (cerca de Colofón) y Dídima (en Mileto). tan estimados aún por la mayoría. XI 640. Odas 1 18. I 34. Dídima. y C. I 34. 7 ss. 5). se ha demostrado.. 88 El dios por excelencia de la adivinación era Apolo.. 3. Apolo. 7. Virg. La primera situada cerca del santuario pftico de Delfos y la segunda junto a otro santuario de Apolo.. 668 ss... pág. Éphèse et Clams. 1. donde. en Grecia. 20. protegido por Zeus y Apolo y guerrero famoso por su hon­ radez y valentía no menos que por su piedad (cf.2. 2. aunque tarde. 1922. 4-5. Iliada XV 245-253. P a u s. Anfiareo90. H o r . Pregunta con ellos también. el de Claros. 32. Lleva al mismo tiempo junto al Pítico a los que adivinan por medio de granos de trigo o cebada y a los ventrílocuos.. V 17. 1969. El origen está en la falta de explicación de ciertos fenómenos de la naturaleza en los primeros siglos de la humanidad. E s t r a b . V 17. los inútiles oráculos de Claros88. U 6 . Paris.2 ginación extraviada. P au s . que han desaparecido con las propias fábulas. 2..

en esta época de deca­ dencia y superstición. Mientras sobre los ritos órfícos apenas conocemos nada. P l u t . en realidad.. vu a. Lund. unas veces en el bando ateniense. comen came cruda.58 PROTREPTICO Todas estas locuras. Entró en Grecia su culto en época clásica. The Dio­ nysiae Mysteries o f Hellenistic and Roman Age. en realidad. Las bacantes celebran a Dioniso95. M. Fue acusado de ridiculizar los cultos mistéricos de Eleusis (cf. han cobrado mucha más importancia que las anti­ guas creencias en los dioses olímpicos. los más famosos de la Antigüedad. Buscando ambiciones particulares. 1 ss. C. 20. 93 Joven de la nobleza ateniense admirado por su belleza. sus fiestas se multiplican enormemente.. que puede remontar al s. en cambio de éstos poseerlos un documento único por su antigüedad : el Himno hom. Si Clemente ataca tanto las religiones de misterios es porque. como dicen que hizo Alcibiades93. son engaños de los incré­ dulos y juegos de un simple extravío: compañeros de esta magia son las cabras amaestradas en la mántica. y los cuer­ vos adiestrados por hombres para servir también a hombres. Cristo. Tue. permaneció como algo extraño hasta época helenística. 1957). otras en el persa o en el espartano. con ceremonias religiosas. según la palabra94 de la verdad.4. accesibles sólo a los iniciados) y que su carácter explica a la vez la popularidad y la menor in­ fluencia que otros más serios y más exigentes (cf. 94 Nunca Clemente utiliza de forma banal la palabra <dogos». pero. Toda verdad se refiere al Logos. P. en delirio báquico. VI 28. Más adelante. estando po­ seídas por una demencia sagrada y realizan la distribución 92 Alude principalmente a los Misterios de Eleusis. pero los despojaré muy bien. no son ritos secretos. C. Nilsson piensa que.).. Alci­ biades 19). a Deméter. Y a los que se llaman vuestros dioses y sus ceremonias religiosas secretas los presentaré a los espectadores de la verdad como en el teatro de la vida. N il sso n . 18 y 22. 2. se trata de «pseudo-misteiios» (es decir. u d. participó en la Guerra del Peloponeso. . del encantamiento que poseen oculto en su interior.1 ss. él mismo contará algunas de las ceremonias que tenían lugar en ellos (15. ¿Y si te enumero los misterios92? No los ridiculizaré. en el s. 95 Sobre sus misterios habla Clemente más adelante: 17. en verdad.

Treu. C a l ím . TU 79 = SP 4 (196T). Al volver Perséfone a la tierra. I 38. en su honor.. . En Gn 3. y asimismo iguala el término a la palabra que en los dialectos árameos significa «serpiente» (símbolo en el mundo judío de una divini­ dad pagana). Maila creyó al ángel. La etimología es falsa. 912-914. i 99 Se trata de Deméter y Perséfone.. el grito de las bacantes es «evohé». 2. El símbolo de las orgías bá­ quicas es una serpiente consagrada.. 191-211). Teogonia 453 ss. 1 00 Cf. su madre anduvo buscán­ dola durante varios meses de noche y de día. 45. 46. fiente a la Virgen fecundada por la palabra de Dios. Madrid. Cf. el rapto y el duelo. «Ethymologie und Allegorie bei Klemens von Alexandrien». infra. 20. Finalmente suplicó a Zeus que le fuera devuelta y éste le concede que una mitad del año la pase con su madre y la otra con su nuevo esposo. 95). 1-2. 7. Los Padres de ¡a Iglesia. vida que termina cuando regresa de nuevo a los infiernos en el otoño (cf. 1978. Justino es el primer escritor que completa la comparación que realizó san Pablo entre Adán y Cristo con la de Eva y María (cf.. en el grito de las ba­ cantes. págs. Odisea V 125 ss. pág. E. pero quiere servirse de ella con fines didácticos. se relaciona el nombre de Eva con la vida. H e s ío d o . co­ mienza la vida (la primavera). El interés por las etimologías se observa asimismo en Strom. en realidad. Iliada XIV 326. También Filón gustaba de las falsas etimologías. madre e hija respectivamente. U. después de coronarse con ser­ pientes96. 98 Clemente ve el nombre semítico de Eva. 97 Alude al tema de Eva fecundada por la serpiente (tema ya judío). 49. M o l in é . Deo y C ore" se convirtieron en un drama misterioso y Eleusis 10°. Actualmente. 96 En el mundo pagano la serpiente era símbolo de la fecundidad y de los cultos lascivos. V 8. aquella Eva por la que sobrevino el extravío97.). Eva creyó a la ser­ piente. 13. Ésta fiie raptada por Hades y llevada a los infiernos. 4. 4 (cf. pronunciado con espíritu áspero significa «serpiente feme­ nina»98. Himno a Deméter 1 ss. mientras dan gritos de «Eva». celebra con antorchas el viaje erran­ te. el nombre de Hevia. P a u s .CAPÍTULO Π 59 de la came de las víctimas. Evâ. según la pronunciación exacta de los hebreos. Éva. XI 217.

Te es posible también.60 PROTREPTICO Creo que es necesario explicar la etimología de las orgías y misterios. de otro lado. considerar los mis­ terios como tradiciones míticas. Construyó la ciudad de Troya y reinó en toda la región. fue el primer rey de Chipre y el introductor del culto a Afrodita en la isla. el que comenzó este engaño entre los hombres.. d e s P laces . o aquel Midas104 el frigio. La Religion Grecque. 1 02 Hijo de Zeus y de la hija de Atlante. o quizá de un tal Mionto del Ática. pues se corresponden las letras101. Metamorfosis XI 85 ss. sacándo­ 1 0 1 Alude Clemente a la semejanza fonética entre los dos términos: mystéria-mystheria (nuevo juego etimológico). según dice Apolodoro (yo no tengo inconveniente). Las primeras nacieron de la cólera que surgió de Deo contra Zeus. É . cf. el que se atrevió a mostrar las orgías lascivas de Afrodita. a los frigios más insensatos y a los grie­ gos más supersticiosos. ya sea Dárdano102. pág. 103) que en los misterios los iniciados recibían un pastel en forma de falo y un grano . IV 2 y V 2. 1 04 Cf. H e r ó d . entregó un terrible engaño a los que le estaban subordi­ nados. que murió en una cacería. Real Encycl. Tales mitos cautivan. el que manifestó los misterios de la Madre de los dioses. Perezca* pues. 1 0 3 Sobre Dárdano y su hermano Etión. Pero vuestras ceremonias religiosas se pare­ cen a una gloria fúnebre.. aquel que estableció las orgías y las iniciaciones de los de Samotracia. después de aprender junto al odrisio. quien.. éstos del crimen que se llevó a cabo con Dioniso. 1 0 5 Según la tradición. a los tracios más bárbaros. O v . como ningún otro. Pasa por haber iniciado a los troyanos en los misterios de los dioses de Samotracia (los Cabiros) e introducido en Frigia ei culto a Deméter.. VIII 138.. cf. Que no me seduzca el isleño chipriota Ciniras105. Electra. o Etión103. P auly -W issowa . en este sentido. Se dice (Clemente es nuestra mejor fuente.

3. sin avergonzarme de decir lo que vosotros no os avergonzáis de adorar. pàgs. de los miembros lascivos que cayeron en las olas. obtu­ vo de ella riquezas cuantiosas (cf. 463 ss. IX 34). os voy a probar que vuestras mismas orgías están llenas de engaño y de relatos inverosímiles.. H e r ó d . 924 ss. G. orf. es decir. H . 1960. 1 08 Cf.. Otros afirman que fue Melampo106. H er t er . Titanomaquia.. Ya que Afro­ dita se ha convertido para vosotros en un digno fruto de los miembros lascivos. si os habéis iniciado en los misterios. la amiga de Ciniras (me reñero. puesto que es el momento oportuno. que se canta con himnos. Pero ahora. P la tó n . 61-76. Iliada X I20 ss. IV 36. París. Paris. «la nacida del mar». Yo diría que éstos fueron el principio del mal. 1229-1232. H es . «la amante de los órganos sexuales». 1. de aquellos ór­ ganos sexuales amputados de Urano108. cf. D ev e re u x .. 106 Adivino y médico (cf. 2). Teog. Deon III 17. Voy a proclamar abiertamente lo secreto.. 14. los padres de mitos impíos y de una funesta superstición. Éléments orientaux dans ¡a re­ ligion grecque. «La naissance d’Afrodite». 1 (Kinkel). su duelo. 190 ss. Así pues.. se les entrega de sal y que en ellos perdían las vírgenes su virginidad (cf.. porque quería divinizar a una prostitu­ ta de su ciudad. en las iniciaciones de esta diosa marina del placer. P a u s . Frag. III 57 ss. Amado por la diosa. Y. 89. De Nat. claro está. porque nació de ellos107. 126 ss.. 107 Cf. la de Chipre. tras el corte). H e s . 886 ss...CAPÍTULO Π 61 las de la noche al día. 1970. Lévi-Strauss. como testimonio de su nacimiento. Sic. Cic. Timeo 40e. Pasó por poseer el don profético y ser un músico notable. Mél. al sembrar en la vida los misterios como semillas de maldad y de corrupción. a Afrodita. el que trasladó las fiestas de Deo desde Egipto a Grecia.. págs.). Teog. el hijo de Amitaón. . os reiréis más aún con estos mitos vuestros tan venerados. fr. 44. II.. Diod.

tras arrancar los dos testículos de un camero. 81). 15. incluso a vosotros que no os reiríais: «Yo comí en el tambor. la fuerte ha engendrado al fuerte» (cf. 1 y 20-21). llevé los vasos sagrados. la extrac­ ción del corazón y acciones vergonzosas. sé que moverán a risa al examinarlos. ser hermafrodito. se castró en una escena orgiástica.. y. d es P laces .1 La proclamación del hierofanta era: «La augusta Brimó ha engen­ drado al sagrado Brimos.. Los misterios de Deo110 son las uniones amorosas de Zeus con su madre Deméter y la cólera de Deo (no sé si en adelante debo llamarla madre o esposa). Se dan también las súplicas de Zeus. la bebida de la hiel. enloquecido por él. 9-10).62 PROTRÉPTICO un grano de sal y un falo109 a los que se inician en el arte de la corrupción. 16. penetré abajo en la cámara nup­ cial». Fue amado de Agdistis. É . Esto mismo reali­ zan los fhgios en honor de Atis112. como si se hubiera mutilado a sí mismo. Cibeles y los coríbantes.. 212). d e s P laces . Al presentar con detalle los símbolos de esta iniciación. P a u s ..2 Dios frigio compañero de Deméter (cf. bebí en el címbalo. ¿No son una insolencia estos símbolos? ¿No son motivo de risa estos misterios? 109 Emblema de la generación que se llevaba en las fiestas de Dioniso.. debido a esta cóle­ ra. VII 17. se dice que se hizo llamar a sí misma Brimó111.. pagando un falso castigo por su forzada unión amorosa. . El culto común de la Gran Madre y de Atis no es anterior a la época romana. los cogió y los arrojó en medio del seno de Deo. pág. los iniciados entregan a la diosa una moneda. como hacen los amantes con su concubina. É. A cambio. siendo más celebrado en Roma que eñ la propia Atenas (cf. 1. p ág . provocando asimismo la mutilación de todos los que participaban en la ceremonia. La Religion Grecque.0 Se trata de Deméter (cf. La Religion Grecque. Una y otra vez se ha repetido que Zeus. 1.. 1. también en esta misma obra. 17.

Se olvidó de su primer crimen — fue padre y violador de su propia hija— y se unió a ella. dando así pruebas de lo que era. El símbolo de los misterios de los sabazios para los que se inician en ellos es el dios a través del seno. 1). prueba de la falta de dominio de Zeus. los cerdos de Eubuleo114 que fueron tra­ 1 1 3 Nombre dado también a Perséfone (o Ferefata). al celebrarse la fiesta de las Tesmoforias. el nombre de Eubuleo (el «buen consejero») es un sobrenombre del mismo Hades (cf. se une a Ferefata. Creo que se llama aguijón del boyero a la palmeta con que se coronan las bacantes.2. lo afirma un poeta idólatra. 1 14. su propia hija. 1 14 Porquerizo que se encontraba con su rebaño en el lugar en que Ha­ des raptó a Perséfone. el aguijón oculto. en la montaña.. Sin duda. tras hacerlo con su madre Deo..CAPÍTULO Π 63 ¿Y si añadiera lo restante?: Deméter da a luz y Core113 crece. un hijo con forma de toro. tras tomar la forma de dra­ gón.. Por otra parte. el resquebraja­ miento de la tierra.. . P aus .. que la engendró. ¿Quieres también que te cuente la «recogida de flores» de Ferefata. de este modo. y de nuevo el mismo Zeus. se inmolaban a Eubuleo cierto número de lechones en una sala subterránea. su canasto. su rapto por Edoneo. boyero. cuando dice: . Éste es una serpiente que se arrastra por el seno de los iniciados. IX 8. el toro es padre de la serpiente y padre del toro la serpiente. como una parte del rebaño fue tragada junto con las dos divinidades. Ferefata engendra.

págs.. La Religión Grecque. d es P laces. Son las más extendidas de todas las fiestas griegas. 116 Fiestas que se celebraban en honor de Deméter.. seguramente muy parecidos a los que con­ tema la cesta de los Misterios Eleusinos (símbolos de fecundidad)..64 PROTREPTICO gados junto con las diosas115 (por esta causa se arrojan cer­ dos en las Tesmoforias116 al visitar los mégara)? Este mito lo celebran las mujeres de forma diversa se­ gún la ciudad. 119 Curetes y coribantes terminan identificándose en un solo grupo muy similar al de los sátiros (se ve muy bien en el coro de Helena de Eu­ ripides. IX 8. 98-99). que recibía este mismo nombre. 1950. el tracio Orfeo: 115 Desliz de Clemente. d es P ia c e s . 156). Londres.. es decir. conjetura el dual y Rohde el singular femenino. como se deduce de la última parte del compuesto (phérô.. Cuando aún era un niño y a su alrededor bailaban en tumul­ to los Curetes119 en una danza armada. pues el mito habla sólo de la hija de Deméter. «la legisladora». 764. . «llevar»). en las Arretoforias se llevarían objetos misteriosos. tras engañarle con juguetes infantiles. É . G u t h r ie . ocultos. W . sin embaigo. La Religion Grecque. cf.8 Cf. Esciroforias o Arretoforias117 y representan de forma diferente el rapto de Ferefata118.. como indica la palabra arrêta. P a u s . lo descuartizaron. las Arretoforias se celebraban en honor de Atenea. págs. En las tres los participantes ofrendaban regalos a las divinidades. son las fiestas de las Tesmoforias.1. 1. como afirma el poeta de esta iniciación. 2 Los misterios de Dioniso son totalmente inhumanos. K. duraban tres días en Esparta y diez en Siracusa.. mientras que las otras dos sí estaban consagradas a Deméter (cf. É.. 97-98). C. A r is t ó f . The Greeks and their Gods. Acamienses V 747. pág. se introdujeron los Titanes con engaño y. 117 Clemente asocia tas tres fiestas al rapto de Perséfone. en Ate­ nas significaba la gran fiesta de las Diosas (cf. Wilamowitz. por eso. a pesar de ser aún muy niño.

sin desobedecer a Zeus. el padre de Zeus. derivado del verbo paletn (agitar). una rueda y muñecas articuladas.. Los Titanes122. una bola. en realidad. el que vuestros dioses están de acuerdo en «recibir como homena­ je» 124). colocaron un caldero sobre un trípode y arrojaron los miembros de Dioniso. una pelota. un espejo y un copo de lana! Así pues. manzanas. Nuevo juego etimológico de Clemente. En primer lugar lo cocieron y luego. fir. Seguramente recibió el nombre por nacer totalmente armada de la cabeza de Zeus. «la que blande la lanza». hermosas manzanas de oro de las Hesperides de armonio[my sonidos l2°. fue llamada Palas121 por el hecho de agitar fuertemente el cora­ zón.. 121 Significa. lo «pusieron sobre Hefesto»123. aunque para É. 12 0 Orphic. 1 2 3 Ilíada Π 426. Éste llevó el cadáver despedazado hasta el Parnaso y lo depositó allí. Atenea.. No es inútil mostraros los vanos símbolos de esta inicia­ ción para condenarlos: juna vértebra. una cuerda. 34 (Kern). blandiendo la lanza y con el es­ cudo levantado. 122 Eran hijos del Cielo y la Tierra. que lo habían descuartizado. hermanos de Crono. que se apoderó del corazón de Dioniso. pág. tras atravesar­ lo con pequeñas jabalinas. 12 4 Iliada IV 49. d e s P laces (La Religion Grecque. .. para que los enterrara. hirió a los Titanes con el rayo y confió los miem­ bros de Dioniso a su hijo Apolo. 45) es un sinónimo de «joven».CAPÍTULO II 65 una pina. Apareció poco después Zeus (si fuera un dios. al punto hubiera cogido su parte de humo de la carne asada.

puesto que estaban hu­ yendo. fingen por­ tentos en el acontecimiento y prohíben colocar perejil que tenga raíz sobre la mesa. borracho.7). las mismas expresiones encontramos en el Banquete de Platón cuando Alcibiades. le pusieron una co­ rona y lo enterraron. cogiendo el cesto en que se encontraban los órganos se­ xuales de Dioniso. 1 27 Etruria. en cambio. Dieron muerte al tercer hermano. llevándole sobre un escudo de bronce al pie del monte Olimpo. el delirio de Dioniso. soberanos (cf. por decirlo en una sola palabra). Tie­ nen en común la «mania». y recomendaron a los tirTenos honrar con ceremonias religiosas los órganos sexuales y el cesto. pues creen que el perejil nació de la sangre que brotó del coribante. X 38. Sus sacerdotes.66 PROTRÉPTICO Si quieres te revelaré también las orgías de los coribantes125. Éstos eran los dos fratricidas que. 1 26 El nombre deriva de «anáctora». 126 ss. pues piensan que de las gotas de sangre de Dioniso que ca­ yeron en tierra surgieron las granadas. cubrieron la cabeza del muerto con una tela color púrpura. los santuarios antiguos. Si llamamos cabires a los coribantes. (Éstos son los misterios: muertes y enterramientos. Por esta causa algu­ 1 2 5 Participantes en el culto de Cibeles. a los que los interesados llaman anactolestés126. Como sin duda también las que celebran las Tesmoforias ponen cuidado en no comer las semillas de la granada. lo llevaron a Tirrenia127 ¡traficantes de una gloriosa mercancía! Permanecieron allí un tiempo. compara los trans­ portes coribánticos con el estado en que deja la influencia socrática. como si se tratara de la más preciosa lección de piedad. .) asocia a bacantes y coribantes. también a los dioses en otro tiempo se les llamaba ánades. denunciamos también la iniciación cabírica. P a u s .. Un coro de Bacantes (v.

3 .. junto a Hades e taco (identificado a veces con Dioniso. Baubó. v. Triptólemo era boyero. La familia sacerdotal de los Eumólpi­ das se consideraba descendiente de él (cf. a Sóf. 34). quieren llamar a Dioniso Atis. 208 ss. Eumolpo129 y Eubuleo. Disaules. Edipo en Colono 1053..20 cian de este modo en placeres vergonzosos. Triptólemo. Eran de las familias de los Eumólpidas y Cerices. 3 que había recibido a Deo en hospitalidad. siendo lla­ madas. se sintió desfallecer en los alrededores de Eleusis (lugar del Ática) y. I I 1 4 . Más tarde. A r i s t ó p . familia de hierofantas130 floreciente en Atenas. cf. cuando los ate­ nienses y el resto de Grecia (me da vergüenza hasta decirlo) tienen una mitología sobre Deo128 totalmente vergonzosa? Cuando Deo estaba errante a la búsqueda de su hija Core. Ciertamente (pues no voy a dejar de contarlo). P a u s . 1 3 1 Bebida típica que tomaban los iniciados en estas ceremonias sagra­ das. pág. por estar pri­ vado de los órganos sexuales. 129 Hijo de Posidón y de Quíone. Sin embargo. Pero ¿qué tiene de extraño si los tirrenos bárbaros se ini. Aun ahora se prohíbe esto a los que se inician.CAPÍTULO II 67 nos. la bebida pedida es una mezcla de harina. 1 3 8 .. se sentó en un pozo. y Eubuleo porquerizo. Eumolpo pastor. Lisistrata 112 y Tesmoforias 83-297). 130 Los sacerdotes que iniciaban las ceremonias en las fiestas de Eleu­ sis. con razón. pero ella rechazó cogerlo y no quiso beberlo 1 2 8 Deméter. Habitaban Eleusis entonces hombres autóctonos: sus 2 nombres eran Baubó. É . La Religión Grecque... «las diosas» (cf. formará la tríada eleusina. Escol. Varias tradiciones le atribuyen la ins­ titución de los Misterios de Eleusis. Con Perséfone domina los Misterios de Eleusis. la diosa Madre de los griegos que acabó por identificarse con la Tierra. En el Himno a Deméter. ofreció a la diosa «ciceón»131.. agua y una especie de menta. en la literatura griega . d e s P l a c e s . sin más.3 ).. entristecida. para que no parezca que están imitando a la que se l a m e n t a b a .

ΠΙ 406a y 408b.. alegre con la visión. se le identifica con Dioniso. A veces se le tiene por hijo de Deméter. Paris. aceptó la multicolor copa. La Religion Grecque. P l a t ó n . le golpeaba con a mano por debajo del pecho. III 64.. D io d . La señal convenida en los misterios de Eleusis134 es ésta: «ayuné. Su nombre parece que no es otra cosa más que una clase de onotnatopeya sacada del grito ritual Iacche proferido por los fíe­ les (cf. con su risa ante los gestos de Baubo. des P laces .. Se le conside­ raba mediador entre las diosas eleusinas y Dioniso.2 Sacerdote encargado de iniciar en los misterios. in d. A partir del s. Rep. levantando su túnica. donde se hallaba el ciceón. 1 34 Los Misterios se componían de tres elementos: lo que se hacia. 1. . T. págs. se subió elpepio y mostró todo su cuerpo.. lo que se decía y lo que se mostraba (cf. Deo se divierte con el espectáculo y a duras penas acepta la bebida. De rer. Les Mystères: orphisme. Y. É. VIO 37. Critique historique I.. bebí el ciceón. fragm. Himno a Deméter). muestra su desnudez a la diosa. Introduction à l’ étude du N.68 PROTRÉPTICO (puesto que se encontraba de duelo). M. 5. que la habría acompañado en la búsqueda de Perséfone y que. Para este fragmento cf. después de se Han varías fórmulas: Iliada XI 624 y 641. 52 (Kern). Se encon­ traba presente el niño Yaco133 y. para que tengas como testigo al «mistagogo»132 de esta desvergüen­ za: Después de hablar así. L u c k . Baubó se entristeció mucho pensando que la despreciaba y entonces. cogí del cesto y. Te citaré sus mismos versos. hasta las formas que menos convienen. I L a g r a n g e . 1 ss. riéndose. habría animado a la diosa (cf. IV 116. 34-35). nat. ¡Éstos son los misterios ocultos de los atenienses! Tam­ bién los cuenta Orfeo. cuando la diosa se sonrió en su corazón. C. P a u s . Orphie..... Sic. 1 1 3 Dios que preside místicamente la procesión de los iniciados en los Misterios de Eleusis. fir.

206). La indigna­ ción de los apologistas deja poco lugar a la duda sobre el carácter de los objetos contenidos en los cestos y sus manipulaciones (cf. Prümm.. ¿Para quiénes profetiza Heráclito de Éfeso? «Para los 2 que se mueven durante la noche. una vez muertos»l37. pág... pág. n s H e r á c l it o . H e r ó d . y datos arqueológicos (cf. fr. La fórmula son los ¡egómena. los magos. É. son ceremonias dignas de la noche.. de los manuscritos (que Lobeck corrige en eggeusámenos. 136 Erecteo es el legendario rey ateniense. 1943. del fuego 22 y del pueblo de «gran corazón»135. 2 ss. El mystes pronunciaba la palabra de paso que nos trans­ mite Clemente: «yo ayuné. 4. Friburgo. 27. que se observa religio- 1937. 193). creemos que es preferible mantener ergasámenos. en donde el autor remite a la obra de P. 1 3 5 Iliada II 547. Iliada Π 547. Se trata de una costumbre. VIII 55. así pues.. 3 8 . 3. M. Religionsgeschliches Handbuch. los bacantes. «después de haber probado»). d e s P l a c e s . J.Ca p ít u l o ii 69 probarlo. una vana concepción y una 3 engañosa iniciación de la seipiente. ¡Hermosos y apropiados espectáculos para una diosa! En efecto. L a g r a n g e . La Religion Grecque.3 . 2 7 . Su sepulcro se encontraba en la Acrópolis. 1 5. V il 1. que afirma lo mismo sobre los órganos sexuales de los Misterios). del pue­ blo frívolo de los Erecteidas136. En favor de esta opinión contamos Con la Lisístrata de Aristófanes. junto con el resto de los griegos también. a éstos les predice el fuego. VU 189. v. 210.). . 14. los iniciados». 1 3 7 Cf. «por iniciarse con im­ piedad en lo que creen que son misterios según el pensa­ miento humano»138. lo deposité en la canasta y de la canasta al cesto». en el templo de su nombre (cf.. P aus . 1184. fr. las leneas. Se­ guramente en uno de los cestos se encontraba un falo y en el otro el sím­ bolo del órgano sexual femenino.. o mejor dicho.». a los que «les aguarda un destino que no esperaban. en Revue Biblique (1919). «después de haber manejado». H er á c l it o . a éstos amenaza después de la muerte.

T\i luz acusa a Yaco141. n. ordena acusar y castigar. Que las orgías sean honradas en la oscuridad. para que los oculte. portador de la an­ torcha. y adoran desvergonzadamente a un niño destro­ 139 El nombre le viene dado por la larga túnica lidia (basara) que ves­ tían las ménades o bacantes. D ió n . Apaga. además de esto. hierofanta. Devuelve los misterios a la noche. poseía el santuario pítico en Delfos (cf. 1 4 1 Cf.1 3 1 ) .70 PROTRÉPTICO sámente. profanas y cere­ monias deshonrosas. Y ahora es la noche la que se revela a los iniciados como experiencia de la incontinencia. . una espada y un peine de mujer. de harina y dé sésamo y tortas adorna­ das para el sacrificio. el sím­ bolo religioso de Dioniso Basareó?139. . 140 Hija de Urano y de Gea. el fuego. El fuego no disimula. los símbolos secretos de Temis140 son el orégano. ramas de árboles. en realidad. con anterioridad ál dios. Lo mismo ocurre con los cestos secretos. ¿No hay. ¡Oh desvergüenza manifiesta! Hace tiempo la noche silenciosa era un velo del placer para los hombres sensatos. ¿No se trata de pasteles de miel. H e s ío d o . 133.. porque han ignorado que raciste un Dios verdadero. respeta. Éstos son los cultos mistéricos de los ateos. Enseñó el arte de la adivinación a Apolo y. las lámparas. para aludir eufemística y misteriosamente a los órganos femeni­ nos. Se piden iniciaciones. yedra e incluso un pastel redondo y adormideras? ¡Éstos son sus objetos sagrados! Y aún más. palmetas. Los llamo con razón ateos. y el fuego de las antorchas pone de manifiesto sus pasiones. H a l i c . 901 ss . una lámpara. por una piedad corrompida. Teogonia 135. Hay que des­ nudarlos de lo sagrado y revelar lo desconocido. granadas. granos de sal y una serpiente.

1 46 Cf. por creer que los que no existen existen realmente y por llamar dioses a estos que no lo son en realidad y. Es la única vez que se emplea la palabra «ateo» en el N. donde se hace de Anacarsis el culpable y la víctima. que ni siquiera existen y que no han recibido más que un nombre. mientras tocaba un tambor y hacía resonar los címbalos146. le disparó con sus flechas. en verdad. Por eso también el Apóstol142 nos convence diciendo: «Erais extraños a las alianzas de la promesa. Éste a un ciudadano suyo.CAPÍTULO II 71 zado por los Titanes. 1 4 3 E f 2 . no se pueden nombrar por vergüenza. 1 949 s. no reconociendo como Dios al que lo es realmente.). aún más. . cualquiera que fue­ ra 144. Muchos bienes sobrevinieron por obra del que fue du­ rante algún tiempo rey . por haberse convertido en un afeminado entre los griegos y maestro para los demás escitas de la enfermedad del afeminamiento. a Diágoras e Hipón de Me­ los y con éstos a aquel cireneo (dé nombre Teodoro) y a otros muchos que vivían con sensatez y se dieron cuenta 142 Recordamos que se trata de san Pablo. 144 Casaubon añade el nombre de Anacarsis. sin esperanza y sin Dios en el mundo»143. A pol . y la segunda por este error. de ningún modo voy a ocultarlo) me sor­ prende ver de qué forma han llamado ateos a Evémeros de Acrigento. R od . 145 Héroe de la costa asiática que interviene en la leyenda de los argo­ nautas (cf. T. Arg. a una mujer que llora y a miembros que. IV 76. que representaba entre los escitas los misterios de Cícico145 en honor de la Madre de los dioses. Por esto (pues. H bródoto. la primera por ignorar a Dios. a Nicanor de Chipre.de los escitas.. Están poseídos por una doble impiedad. 12. llevando en el cuello las figurillas que llevan los sacerdotes de Cibeles cuando piden.

. cuando la diosa le impuso los famosos doce trabajos (cf. 1258. ¿No ves al hierofanta de la verdad. . 49-73... Eur. Idilio XXIV 149 Descendiente de Perseo. Pitaco IX 137. 1 35. que le harían digno de la apoteosis (cf. a Moisés. que vivifica el fuego del entendi­ miento en su camino hacia la verdad. el error. 1 5 1 Cf.. pág. 1191 ss. «alimento». Otro (mientras cocinaba algo en su casa. ya no creáis que son dio­ ses» 147. 1079 ss. XIX 95-133. 13 (edic. Ilia­ da XV 639 ss. 379 B. ahora es ya tu oportunidad. 1 33-40. Nemea X 10-17. et Os. Tmquinias 756 ss.. 1 50 Toúpson. sin embargo.. Paus.. por el contrario. que or­ 14 7 Jhnófanes. Aunque no conocieron la verdad misma... Cf. 1483 ss. gracias a los cuales llegó a ser el héroe más famoso de la mitología griega (cf. Heracles. Grim a l . Diccionario de Mitología griega y romana. sobre la muerte y apoteosis: Sóf.. como es natu­ ral) cogió un Heracles148 hecho de madera y le dijo: «Ea. Test. Pínd. n. íúe el que enco­ mendó a Heracles los trabajos. 239). Su nombre lo recibió de Apolo. IX 25.). 1 4 8 Hijo de Zeus y de Migara. 1266. Π 29. Her. Uno de éstos recomendaba a los egipcios: «Si los con­ sideráis dioses. tenemos que procurar permanecer fuera de ellos. 1965. lo que precisamente hace germinar una semilla. es una conjetura de Cobet al toúton. realiza también para nosotros este decimotercer trabajo y prepara a Diágoras el alimento150».72 PROTREPTICO con mayor agudeza que los demás hombres del error que existía en relación con estos dioses. 4. Lo mismo que para Euristeo149. no pequeña. y. sobre elEta 485 ss. si os lamentáis por ellos. Plut. de los manuscritos. 2).. 2 ss. Madrid.. T e ó c rito . Paus... no los lloréis... Pínd. rey de Tirinto y Micenas. Sén. Her. P. 16 ss. «esto». El ateísmo y la superstición151 son dos extremos de la ignorancia. ni os hagáis daño. «gloria de Hera». fur. Amatorius 763 y De Is. Diels). Odisea XI 620. A continua­ ción lo puso al fuego como otro trozo de madera. 57. sospechaban.

Clemente se recrea en el pensamiento de que el hombre está hecho para el cielo. Estas dos citas parecen tomadas de algún florilegio. Son. se ha dicho de ella: ¿ Ves este éter infinito en lo alto. que tienes tu trono sobre ella. Timeo 90a). Nauck).114.1. P lató n .CAPÍTU LO II 73 denó que no participaran en la asamblea ni un eunuco. es difícil comprender quién eres tú.. 153 E u r . que rodea la tierra con húmedos breaos? 153. la que está privada de la fuerza divina y fecunda. 155 Lo mismo que san Justino. e incluso ni el hijo de una prostitutal527 Con los dos primeros alude enigmáticamente a la con­ ducta atea. apartaron a la «planta celeste»I55. . V 14.. 935 (edic. era innata y se encontraba en las tinieblas por ignorancia. 154 E ur . al hombre. al que invoca a muchos dioses falsos en vez de al único verdadero. ni un castrado. Existía una alianza antigua de los hombres con el cielo. lo mismo que el hijo de una prosti­ tuta invoca a muchos padres por desconocer a su padre de verdad. Troyanas 884 ss. pensamientos erróneos y que desvían del camino recto. Oteas cosas parecidas cantan los hijos de los poetas. verdaderamente funestos. 1-2. Con el tercero. pero de repente salió de la tiniebla y brilló. Recoge Clemente esta misma cita en Strom. fr. al mirarte154. de la vida del cielo y lo arro­ 1 52 Dt 23. su naturaleza es celeste (cf. sin embargo. Y también: Oh sostén de la tierra.

1 5 8 Cf. 5. para procurarse su protección. Ahora algunos filósofos — también ellos con los poe­ tas— hacen ídolos de las pasiones que hay en vosotros. En Atenas. los criminales y protectores de los su­ plicantes e incluso los espíritus vengadores. Unos se engañaron al punto en su contemplación del cielo. como los atenienses. la Alegría. Otros. «correr». se las llamó lisonjeramente Euménides. Iliada IX 571. I I 11. o a la viña Dioniso. 28. partiendo de los mismos hechos. su pronunciación le recuerda a Clemente a theós. P lató n . ante las que Zeus mismo se encuentra sometido. Crátilo 397d. «dios».). Llamaron a los astros theoús a partir de la palabra theín 156 y adoraron el sol como los indios y la luna como los frigios. Teogonia 156-190. Son análogas a las Parcas. el Amor. Cíe. que erigió altares en Atenas a la Insolencia y a la Desvergüenza158. cosechando frutos cultivados de los que brotan de la tierra. Hhs ío d o . el Miedo. 1 5 7 Tres diosas encargadas de vengar los delitos de sangre cometidos entre los miembros de una misma familia. son divinizados por los hombres y los representan con figura humana: una 1 56 Theín. se fiaron sólo de su vista. la Esperanza. Sobre esta idea cf. llegando incluso a adorar las desgracias. «benévolas» (cf.. mientras le persuadían a ligarse a las criaturas de la tierra. Los poetas inventaron para la escena las Erinias157 y Euménides.. XIX 87. etc.74 PROTRÉPTICO jaron sobre la tierra. Otros. De leg. Otros se fijaron en los castigos propios del vicio y divi­ nizaron los cambios de bienes. como sin duda también el antiguo Epiménides. I 28. . como los tebanos. llamaron Deo al trigo. P a u s . se llenaron de admiración âl contemplar los movimientos de los astros y los divinizaron.

diosas del destino de los hombres. P a u s . Cíe. 164 Hijo de Apolo e instruido por el centauro Quirón en el arte de la medicina (cf. .. y a un Asclepio164 médico. según la cual se enumera a las doce divinida­ des. una preside los nacimientos.). la del beneplácito divino que se preocupa de los hom­ bres.. 162 Himármene es la personificación de la fatalidad. co­ mo los demás. Quiero yo.. Odisea X I298 ss. Hay una sexta manera de introducir el engaño y de in­ ventar dioses. 1 6 1 Cf. mostraros a los mismos dioses de cerca. para Auxó y Taló. 2. deorum Π 59 ss.2 . Pues. a Asclepio\ P ín d . Todos éstos son modos resbaladizos y perjudiciales para salir del camino de la verdad. otra los matrimonios y la ternera la muerte. sin embargo.. De nat. pero Dios. litada ΠΙ236 ss. Se llamaban Cástor y Pólux y. a un Heracles que ale­ jaba los males. Arrojan del cielo al hombre y le hunden en el abismo. «Pues nosotros también un día fuimos hijos de la ira. IX 3 5 . 1 6 3 Hijos de Zeus. Cloto.. fueron catasterizados por su padre en la conste­ lación de los Gemelos (cf. 1 6 0 Las tres Parcas. IX 35. Metamorfosis II 535 ss.. O v .CAPÍTULO Π 75 tal Dice159. para que un día deis término al engaño y corráis de nuevo al cielo165. por el 159 La Justicia. tras realizar grandes hazañas entre los griegos. imaginaron unos ciertos Dioscuros163 salvadores. Láquesis..). las atenienses162. no conociendo al Dios bienhechor. Himarmene. 1 6 5 Continuamente Clemente retoma la misma idea a lo largo de la obra: el hombre está hecho para el cielo. que es rico en misericordia. Átropos160. y Homero relata gran cantidad de hechos suyos. Queda una última manera (pues hay en total siete mo­ dos). Himno horn. cf. P aus . de qué clase son y si es que existen algunos. Sobre ellas canta Hesíodo en su Teogonia. Pítica ΙΠ. Auxó y Taló161.

Antropología de San Ireneo. 1 69 Cf. Incluso eso que se supone sucedido se ha escrito acerca de hombres que han vivido vergonzosa y desenfrenadamente : Camináis con orgullo y locum y. Orbb. 1969.12. 1 7 0 EM péoocLES. si estáis abrumados por penosas desgracias. he­ mos llegado a ser ahora hijos de Dios. Y a vosotros incluso vuestro poeta Empédocles de Acrigento os insinúa: En efecto.es ficticio. pero ha sido elevado con Dios»169 .. J. marcháis a través de cardos y espinas. 145 (Diels). «Pues el Logos viviente168 fue sepultado con Cristo. no aliviéis nunca vuestro corazón de miserables sufri­ mientos l70. mortales? Descansad. pág. 12. págs. fr.28. Por eso. no somos ya criaturas de la cólera. Antropología. 219). Col 2 . Los que aún permanecen incrédulos son llamados «hijos de la cólera». un camino trillado y todo recto habiendo dejado. los que éramos hijos de la indignidad en otro tiempo. 317-321). A.76 PROTRÉPTICO gran amor con que nos amó166. por el amor que ha tenido el Logos al hombre. estando nosotros muertos por nuestros delitos. ¿Por qué os perdéis. 1 68 Hb 4. hom\bres vanos. A y á n . porque se alimentan de ella. 3-5. La mayor parte de lo relativo a vuestros dioses está in­ ventado y . a la transgresión de Adán sólo corresponderá la imprecación (Gn 1. en cambio. cf.. 166 Mientras a la apostasia diabólica iba a corresponder la maldición (cf. .. 1 67 E f2. 4. Rm 6 . Nosotros. los que hemos sido arrancados del error y nos lan­ zamos hacia la verdad. nos vivificó juntamente con Cristo»167. J.

hijo de 1 7 1 Sibyll. De és­ tos uno habría nacido en Creta y otro. Sí. un se­ gundo.2. 174 Cf. la 2 ateniense.CAPÍTULO U 77 dejad la oscuridad de la noche y tomad la luz171. hija del Océano. 1 7 5 Gigante que. el hijo is de Ether en Arcadia y los otros dos. Capturado en cierta ocasión por el rey Midas. Heród. deorum III53-59. nacido en Creta. otra la del Nilo. O ne. y Aristóteles nos habla de un primer Apolo. P a u s . II59. A esto nos exhorta la profética y poética Sibila. la cuarta. engendró a la diosa Atenea (Cíe. poseía una gran sabiduría. pero no la revelaba a los hombres. Por ejemplo172. A éste los arcadios le llaman Nomio. hija de Zeus. hijo de 3 Hefesto y Atenea (luego ya no era virgen Atenea). hay quienes hablan de tres Zeus... Cíe. hijos de Cronos. refutando esas creaciones imaginarias con otras sinónimas. la inventora de la guerra. 172 Para este pasaje. De nat. Otros admiten cinco Ateneas: una la hija de Hefesto. en Arcadia. a su vez. sino por la fuerza. fr 1.. la egipciaI73. Añade a éstos el libio. cf. la que los mesenios llaman Corifasia174 por su madre. De nat. y un cuarto. el tercero hijo de Zeus. 1 76 Se le consideraba hijo de Pan y de una ninfa. deorum III23). la que sacrificó a su padre impíamente y se adornó con su piel como si fuera una piel de oveja. Y nos 5 exhorta también la verdad. Y entre todas sobresale la hija de Palante175 y de Titánide. la tercera es hija de Cronos. el arcadio. le dio sa­ bios consejos. hijo de Cirbas.. 1 7 3 Cf.. desnudando a la multitud de dio­ ses de estas máscaras horribles y espantosas. hijo de Sileno176. Fue el educador de Dioniso. según algunos autores. .23-25 y 27. IV 36.

págs. en cambio» creía que era tracio184 y otros de Arcadia. honrado entre los poetas cuanto pueden: Ares. Zeus. ¿Cuántos Apolos hay también ahora. 1940. Toulouse. . en Mélanges O. d e s P la c e s . La Religion Grecque. su culto en Atenas arranca de la ocupación de la ciudad por este pueblo (cf. sus oficios. 108-109. 178 Héroe tesalio. Navarre. Homero lo hizo griego al convertirlo en dios del fuego. De él afirma Homero que estuvo prisionero durante tre­ ce meses: 177 Cf. pág. este Ares «veleidoso» y «enemigo». m Iliada V 31 y 455.78 PROTREPTICO / Arrimón177 Y el gramático Dídimo añade un sexto. si te hablara de los muchos Asclepios179. A. B. 181 Dios tracio poco estimado en el mundo griego. Ares. Cambridge. Heródoto describe el culto salvaje que se le tributaba entre los escitas (IV 62). su culto fue muy popular. S óf. como afirma Epicarmo era de Esparta. C hantraine. en su persona se realiza un sincretismo muy complejo (cf. 180 Venerado principalmente en Arcadia. págs. Aristót . destructor de [.murallas183. Antigona 970.. É. o de los Hermes180 enumerados o de los Hefestos181. I-ΙΠ. Ares182. 190). 283 (M üller.. fr. el hijo de Magnesl78. 226-227). P. 1935. 1925. funesto para los moríales. Sófocles. 1911. que nos habla la leyenda? ¿No voy a parecer también pesado al inun­ dar vuestros oídos con esta gran cantidad de nombres? Pero sus patrias. asesino.. 179 Cf. II. C o o k . innumerables mor­ tales y otros hombres sujetos a muerte. 78-79). págs.. que se llaman poco más o menos con estos nombres dichos? ¿Y qué. 18 1 De origen pelasgo. sus vidas e incluso sus muertes os muestran que se trata de hombres.. 184 Cf.

. estuvo atado durante trece meses.. 187 Iliada 1591. Hefesto. hijos de Aloeo. de nombre Asclepio. el beocio Píndaro: Cuando apareció el oro en sus manos. al que Zeus arrojó del Olimpo. y «las débiles piernas corrían presurosas»188. Te presentaré a su poeta. 186 C a l ím -. como nos cuentan Apolodoro y Calimaco: Febo se alza sobre los sacrificios de los asnos de los hiper­ bóreos. Era un médico amante del dinero. cayó en Lemnos y trabajó el hierro. en una prisión de bron[ce 185 ¡Muchos bienes obtengan los caños que le sacrifican sus perros! Y no dejen de inmolar los escitas sus burros. Tienes también un médico. «casa divi­ na»187. cuando Oto y el poderoso Epialtes. 187-188 (Schneider). se hirió los pies. Pitíca Π Ι 9 7 y 100-105. sedujo también a [aquél con un magnífico salario. no sólo un herrero. tomando el aliento de [ambos pechos rápidamente. su ardiente rayo dejó caer el destino 189. entre los dioses. 1W P ín d .C APÍTU LO II 79 Ares sufrió. El mismo dice en otro lugar: Los pingües sacrificios de asnos agradan a Febo186. m Iliada XV ΙΠ 411. fr. 185 Iliada V 385-387. Pero Zeus los arrojó con sus manos y. lo ataron con una fuerte soga.

puesto que ha matado a mi hijo. en Lacedemonia. además. 1 9 2 Iliada ΠΙ243 ss. vástago de Ares 193. 190 Ευκ. Polideuces era inmortal'. deorum ΙΠ 59. Añade también el autor de los poemas cipriacos: Cástor era un mortal y le estaba determinado el destino de [la muerte. . Estos dos Dioscuros fueron hombres sujetos a muerte. l9A Odisea XI 26. De nat. Así pues. 1 9 1 Cf. que Heracles es un «ídolo»: «Un hombre era Heracles. También Eurípides dice: Zeus es culpable. 1 9 3 Kypria. Patroclo el turio y Sófocles el joven narran en tres trage­ dias la historia de los Dioscuros. En esto nos engañó de forma poética. Alcestis 3-4. 5 (Kinkel).80 PROTRÉPTICO . su querida patria 192.. Filócoro afirma que en Teños Posidón es venerado tam­ bién como médico. si hay que dar crédito a lo que nos cuenta Homero: A éstos los retuvo ya la tierra fecunda. Cíe. que bajo Sicilia se encuentra enterrado Cronos y que se le honra allí con ritos funerarios. al arrojarle el rayo al pecho 190. sin embargo. Asclepio. éste yace fulminado en los límites de Cinosuris191. autor de grandes hazañas»194. Es más digno de crédito Homero cuando habla sobre ambos Dioscuros y cuando prueba.. fr.

X 38.CAPÍTULO II 81 Homero mismo sabía que Heracles era hombre mortal y el filósofo Jerónimo nos muestra el aspecto exterior de su cuerpo: Era pequeño. Melpómene de la tragedia. Polimnia del canto y Urania de la as­ tronomia (cf. . Este Heracles vivió cincuenta y dos años y terminó su vida recibiendo los honores funerarios en la pira del monte Eta195. según la tradición. Megaclo se indignaba en favor de su madre. moreno. al ponérsela el héroe. H a l . las cantoras de los dioses y protectoras de las artes. Dión. los demás poetas y escritores las han divini­ zado y las veneran. Dicearco (nos habla de él) como de un trozo de madera rígido. de nariz aguileña. Tocando sin interrupción y cantando tan bellamente hechizaron a Macar con sus canciones y lo­ graron terminar con su cólera. Euterpe de la música. que compró Megaclo. 7 31 2 3 1 9 1 Deyanira.. cf. Erato de la lírica. ya todas las ciudades han consagrado «museos» a las que en realidad fueron sirvientas misias. Tersícore de la danza. Teogonia 35 ss. Iliada 1406. P aus . ¿Cómo no? Compró un gran número de estas esclavas misias y las llamó Moisas en el dialecto eolio. nervioso. engañada por el centauro Ncso. Ilíada XXIV 544 (donde aparece como rey de Lesbos). tam­ bién E st ra b . para concluir más rápidamente el tormento. H e s ío d o . es abrasado por ella y termina su vida arrojándose a una pira en el monte Eta. ΧΙΠ 586. 1 18. Macar era rey de los lesbios y siempre se oponía a su mujer. regala a su esposo Hera­ cles una túnica empapada en la sangre del centauro. VIH 356. Sin embargo. 1 97 Cf. fuerte y con los cabellos erizados. 1 9 6 Eran. Les enseñó a cantar y a tocar hazañas antiguas con la cítara armoniosamente. Talia de la comedia. cabellos largos y lige­ ramente canosos.. la hija de Macar197.4.). persuadida de que te­ nía propiedades especiales para devolverle el amor conyugal perdido. Clío de la historia. nueve en total: Calíope de la poesía heroica. De las Musas196 dijo Alemán que eran hijas de Zeus y de Mnemosine..

donde le dio un hijo (cf.. 186. y F. ni Zeuxipe. 252). Escuchad también los amores de vuestros dioses. sus abrazos. junto con Atenea. ¡Tales son las Musas! ¡La histo­ ria se encuentra en el lesbio Mirsilo!198. ΧΠ 60).7 ss. 206 Hija de Posidón y de Alclone. risas. S ó f . 457. . Melanipa203. ni Etusa206.). 105 Posidón la raptó llevándola a las islas Equinades. sus pasiones y placeres desenfrenados. M ay en c e . 2“ Raptada por Posidón. Bibi II4. Amimone201. Odisea III 91. se decía que había regalado a la ciudad el caballo (cf. H ig . 202 Hija del rey de Eleusis.G. 252). ni Arsínoe. 207 Nieta de Ares. Fáb. Quione y otras mil. ni Marpesa207. Alope202. H i g . Eolo. las ex­ trañas fábulas de su falta de dominio. ni 1 9 8 Cf. por otra parte. y.82 PROTRÉPTICO En señal de agradecimiento por su madre. Alcíone204. pero no dice esto Esterope. Edipo en Colono 10701073).. Llámame también a Apolo. A pesar de ser tantas. 202. Llámame a Posidón199 y al coro de las que violó: Anfítrite200. tuvo dos hijos del dios (cf. i y pág. Antiquité classique VIII 1 (1939). Bibi 17. Fáb. por lo que fue eje­ cutada por su padre (cf.. adivino sagra­ do y buen consejero.H. raptada por Apolo (cf. 169). batallas e incluso esclavitudes y festines. 2 0 1 Una de las cincuenta hijas de Dánao. ni Protoe. sus heridas. y lágrimas también. éste es Febo.. las pasiones de vuestro Posidón se sentían insatisfechas aún. F. 187. H ig . Fáb. Hipotoe205. A p o l o d ... tuvo un hijo de Posidón. 204 Hija del rey de los vientos. Tuvo de Posidón al héroe Nauplio (cf. 203 Según la tradición. 157.238. 1 99 La divinidad protectora de Atenas. encarcela­ mientos. la convirtió en reina del mar (cf.. Megaclo las talló en bronce en honor de su madre y ordenó que se vene­ raran en todos los templos. 5). A p o l o d .

2. Fáb. éste la convirtió en laurel. 5. impidiendo que el sol saliera al día siguiente. Moralia 989 A. Tanto se entregó a los placeres del amor. Y el gran Olimpo tembló 21^ Nos pintas.. amigo. Homero. 203). P l u t . Hro. Ον. Metamorfosis I 452 ss.. Pitica IX 149). A p o l o d . suplicó a su padre. perseguida por éste. 211 Iliada I 528-530. y con sus negras cejas hizo el Cronida una señal de [asentimiento. Se hartaba.2 Esposa de Anfitrión. de mujeres no menos que el macho cabrío de los Tmuitos de cabras210.. que deseaba a todas y satisfacía su deseo en todas. Ístmica VII 5. P ín d . 210 Cf. 8. De esta unión nacerá Heracles (cf. se hizo pasar por el rey y se unió a ella en una noche que prolongó durante vein­ ticuatro horas..CAPÍTULO II 83 Hipsipila. Que venga sobre todo el mismo Zeus. . 1 ss. se pondría en evidencia Zeus y su cabellera quedaría deshonrada. si le mostraras solamente. en efecto. el río Peneo. Bibi.. Nemea X 15. Estoy admirado de tus poemas. «el padre de hom­ bres y dioses»209. según vosotros. pues Dafne208 fue la única que escapó del adivino y de su violación. H e r ó d .. Enamorado Zeus de ella. una tela bordada.. . que la transformase. rey de Tebas. II 46. Homero : dij°. 209 Iliada I 544. un Zeus grandioso y le atribuyes un movimiento de cabeza honorable. Sin embargo. la planta preferi­ da del dios desde entonces (cf. II4. Entonces la divina cabellera del señorflotaba sobre la cabeza inmortal. cuando pasó desordenadamente tantas noches con Alcmena212. pues no 208 Ninfa amada por Apolo. ¿A cuánto desenfreno condujo aquel Zeus.

Uno fue amante de Hilas216. 5). Pues no. A po l . 220 Zeus amó a los dos últimos. 215 Ilíada V 403. para que 213 Parece que Clemente se confunde con las relaciones que mantuvo Zeus con Mnemosine.. 218 Era hijo de Tántalo. . 1 1027 ss. 214 Cf. ¡Adoren vuestras mujeres a estos dioses y pídanles que sus maridos sean semejantes. Bibi I I I 5.). hijo de Zeus en verdad. 216 Heracles fue el que se enamoró de él (cf. pues éstas si duraron nueve noches. Los poetas le llaman con razón «perverso» y «cruel»215. en cambio. según afirma H esíodo. para que se pa­ rezcan a los dioses y rivalicen en las mismas empresas! ¡Que vuestros hijos se acostumbren a respetarlos. XX 232 ss. su amante fue el dios Posidón (cf. Pero seria largo relatar sus adulterios de todas clases y sus relaciones con los muchachos. tan prudentes. el que nació de la larga noche.84 PROTREPTICO le resultaron largas las nueve noches213 al desenfrenado (al contrario» toda la vida le parecía corta para la lujuria). al morir el joven.. 219 Hijo de Pélope. el dios lo transformó en la flor que lleva su nombre. Heracles.. Arg. Teogonia 56. a Ganimedes se lo llevó al Olimpo (cf. Olím­ pica 125).) para que sirviera de copero a los dioses (era hijo del rey troyano Tros. A polod. durante mucho tiempo se fatigó para realizar los doce trabajos214 y. nn. Pínd. 217 Apolo. ni siquiera se privaron vuestros dioses de los muchachos. otro de Crisipo219 y otro de Ganimedes 22°. otro de Jacinto217. Ród . en una sola noche violó a las cincuenta hijas de Testio. para engendramos al dios que aparta los males? El hijo de Zeus.. convirtiéndose al mismo tiempo en adúltero y esposo de tantas vírgenes. Ilíada V 265 ss. 148 y 149. que dio nombre a la ciudad). la versión que tenemos es que fue raptado por el rey tebano Layo (cf. otro de Pélope218.

CAPÍTULO II

85

lleguen a ser también hombres, tomando a los dioses como imagen evidente del adulterio! Pero quizás no sean los dioses varones los únicos que se 7 lanzan a los placeres del amor: las diosas permanecieron cada una en su morada por ver[güenza221. Dice Homero que las diosas se avergonzaron por su ma­ yor dignidad, al ver que Afrodita había cometido adulterio. Sin embargo, ellas viven desenfrenadamente, prisioneras 8 del adulterio de un modo aún más apasionado: Eos222 con Titón, Selene con Eudimión, Neréis223 con Éaco224; con Pe­ leo Tetis225, con Jasón Deméter y con Adonis226 Ferefata. Y Afrodita, tras cometer adulterio con Ares, se unió a Ciniras227 se casó con Anquises, cautivó a Faetón y amó a Adonis. Se enfrentó a la de los ojos de novilla228, y las dio­ sas, una vez que se quitaron los vestidos ¡por una manzana!,
2 2 1 Odisea VUI324.
222 Personificación de la Aurora; pertenece a la primera generación di­ vina (cf. Hesíodo, Teogonia 371 ss.; 378 Ss.; 986 ss.). 223 Hija de Nereo (cf. H e s ío d o , Teogonia V 1004). 224 Hijo de Zeus y de la ninfa Egina. El más piadoso de todos los grie­ gos, según la tradición. 225 La más famosa de las relaciones de diosas con mortales es la de Te­ tis con Peleo de la que nacerá Aquiles, el héroe más importante de la gue­ rra de Troya. 226 Su culto entra en Grecia junto con el de Deméter, un poco antes de la época clásica (aunque nunca de modo oficial). Fue amante de Afrodita y de Ferefata. Teócrito, en su Idilio XV, describe las lamentaciones y las ofrendas del dios. Se sabe que en Lesbos se celebraba su culto al menos desde el s. vi (cf. P aus ., IX 29, 8), pues Safo conocía ya su rito fúnebre (fr. 62, Bergk). 227 Gf. 13,4 y 14, 2. (n. 105). 229 Epíteto dado a Hera por Homero, cf. Iliada 1 551, etc.

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PROTREPTICO

se presentaron desnudas ante un pastor para que dijera ¡cuál le parecía más hermosa de las dos229! 34 ¡Venga! Examinemos también rápidamente los certá­ menes230 y terminemos con estas asambleas fúnebres, los juegos ístmicos, Ñemeos, Píticos y especialmente los Olím­ picos. En Pitón231 se venera a la serpiente Pitón y el «pane­ gírico» de la serpiente se llama Pítico. En el Istmo el mar arrojó los restos lamentables de Melicertes232 y los ístmicos le lloran. En Nemea se rinden ho­ nores fúnebres a otro niño, Arquemoro233, y sus funerales se llaman Ñemeos. Pisa es la tumba para vosotros, hombres de toda Grecia, de un cochero frigio; y las libaciones en honor de Pélope, los juegos olímpicos, se las apropia el

229 El pastor que actúa como juez es Paris, principe de la casa de Troya e hijo de Priamo. En realidad, fueron tres las diosas que se disputaron el premio a la belleza: Hera, que ofreció riquezas al joven si se lo otorgaba; Atenea, que le prometió victorias en las guerras, y Afrodita, que le conce­ dería la mujer más hermosa, Helena. Paris se inclina por la última, provo­ cando con su decisión, según la tradición, la guerra de Troya. 230 Juegos y espectáculos públicos consagrados a alguna divinidad. Los mfa importantes son los que menciona aquí Clemente: los ístmicos, que lloran la muerte de Helicerte (su madre, Ino, presa de locura, se arrojó con él al mar); los ñemeos rinden honor al principe de Nemea, Arquemoro (ahogado por una serpiente); los plticos, donde se celebra la victoria de Apolo sobre la serpiente Pitón, y los olímpicos, que rinden honor a Pélo­ pe, hijo de Tántalo (su padre le dio muerte por ofrecer un banquete a los dioses y conocer, de este modo, si adivinaban las cosas ocultas). 23 1 Cuando Apolo decidió fundar un santuario al pie del Parnaso cerca de Delfo9, encontró que habitaba el lugar un dragón (pasaba por ser hijo de la Tierra, como la mayor parte de los monstruos y, como tal, pronuncia­ ba oráculos); exterminaba tanto a los animales como a los seres humanos, por lo que el dios le dio muerte con sus flechas (cf. Himn. hom. a Apolo , 286 ss.; C a l ím ., Himn. a Apolo 100 ss.). 212 Cf. A p o l o d ., Bibi. 19,1 ss.; ΙΠ 4, 3. 233 En realidad se llamaba Ofeltes, hijo del rey de Nemea. Fue ahoga do por una serpiente por descuido de la criada que le cuidaba.

CAPÍTULO II

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Zeus de Fidias234. Los misterios eran, al parecer, en otro tiempo, los concursos funebres en que se luchaba violenta­ mente y, lo mismo que los oráculos, se hicieron también públicos. Pero los misterios de Acrigento y Halimonte del Ática 2 han quedado limitados a los atenienses. Sin embargo, ya son una vergüenza mundial los certámenes y los falos, que se realizan en honor de Dioniso, porque se han extendido de mala manera a toda la vida. Dioniso, en efecto, anhelaba bajar hasta el Hades, pero 3 ignoraba el camino. Un tal Prósimno prometió decírselo, pe­ ro no sin recompensa, recompensa que no era hermosa, aun­ que sí para el dios. La paga que se le pedía era el favor del amor. La petición le fue agradable al dios y le prometió con­ cedérsela si regresaba. Confirmó su promesa conjuramento. Una vez informado, se alejó. Regresó de nuevo, pero no 4 encontró a Prósimno (pues había muerto). Dioniso ofrece sacrificios expiatorios al amante y se lanza a la tumba lleno de lujuria. Corta una rama de higuera al azar y, dándole la forma del miembro viril, se une a ella, para cumplir la pro­ mesa con el muerto. Como recuerdo misterioso de esta pasión, en las ciuda- 5 des se dedican los falos a Dioniso. Dice Heráclito que «si no hicieran una procesión al dios y no entonaran un himno a los órganos sexuales, se realizarían hechos aún más vergon­ zosos». «El mismo es Hades y Dioniso, por el que quedan fuera de sí y celebran las fiestas báquicas» 235, no tanto por la borrachera del cuerpo, creo yo, cuanto por la iniciación vergonzosa del desenfreno.

234 Este pasaje lo cita E u se b io , Prepar. evang. Π 6,10.

2 3 5 H e r á c l i t o , fr. 15 (Diels).

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PROTRÉPTICO

Con razón esos dioses vuestros, que son de tal clase, eran esclavos de las pasiones; incluso llevaron el yugo de la esclavitud236 antes que los que se llaman ilotas, entre los lacedemonios. Apolo sirvió a Admeto237 en Feres, Heracles a Onfale238 en Sardes, Posidón y Apolo sirvieron a sueldo a Laomedonte239, Apolo como un servidor inútil, pues ni si­ quiera, por cierto, fue capaz de obtener la libertad de su pri­ mer amo. En este tiempo construyeron las murallas de Tro­ ya para el frigio 24°. Homero no se avergüenza de decir que Atenea aparecía junto a Odiseo «con una lámpara de’ oro» en las manos241. Hemos leído que Afrodita, como una sirvienta joven, sin moderación, llevaba un asiento a Helena y lo colocaba cara al seductor, para que le arrastrara a la unión242. Paniasis, además de éstas, cuenta también que otros mu­ chos dioses sirvieron a hombres y lo escribe de este modo: Fue esclava Deméter y el famoso cojo, fu e esclavo Posidón y esclavo Apolo, el del arco de plata; estuvieron al servicio de un mortal durante un año.
23í Al yugo de la esclavitud opone Clemente el de la «libertad» del evangelio (cf. Strom. Π 22, 5). 237 Rey de Feres, en Tesalia; al morir su padre, tuvo a Apolo por boye­ ro. Se enamoró de Alcestis, hija de Pelias, rey de Yolco, y pudo lograr el matrimonio gracias a la ayuda del dios (cf. A polod ., Bibi. Ï 8, 2; 9, 16; Eur., Alcestis). 238 Reina de Lydia, en cuya corte fue esclavo Heracles (cf. A p o l o d ., Bibl. 116,3; 7,8). 239 Uno de los primeros reyes de Troya. Apolo y Posidón construyeron sus murallas (cf. Apolod., Bibl. Π 6,4; ΙΠ 12,3 y 8). 240 Varias veces nos hablan los escritores antiguos de los castigos que imponia Zeus a los mismos dioses, reduciéndoles en ocasiones a la catego­ ría de simples esclavos de los mortales. 241 Odisea XIX 34. 242 Cf. Iliada ΙΠ 424.

245 Iliada V 343. por orden de su y otras cosas. 24. como Argos. pág. que estos dioses vuestros. hist. La etimología de la palabra. Heracleia. a la que se inclina Frisk (Griechisches etymologisches Wórterbuch I. fr. pág. fiie herida por Heracles «en la arenosa Pilos»25]. Micenas y Esparta principalmente (cf. tienen los mismos sentimientos que los hombres y se comportan del mismo modo. y Paniasis cuenta lo mismo de Helio. 122. amantes y pasionales. 250 Su matrimonio con Zeus está bellamente descrito en el fr.CAPÍTULO II 89 Y fue esclavo Ares. Heidelberg. que Edoneo249 fue herido también por una flecha de Heracles. P a n ia sis . Frag. fr. con razón. 244 Iliada XXI568. la que preside los matrimonios. El mismo Panyasis dice que Hera250. 251 Cf. cuando fue herido asimismo en el vientre por Diomedes 246. 20 (Kinkel). Polemón dice que Atenea fue herida por Omito247. 44 de Es­ quilo (Nauck). Hemcleia. fr. Su culto fue esencialmente griego y se dio en las ciudades más antiguas. 16 (Kinkel). III. 248 Cf. Iliada IV 52). el más belicoso. 6. A esto se sigue. como «el invisible». Ho­ mero248. Nos describe también al mismo Ares. concuerda con la doctrina platónica de G orgias 493b4~5. Y Sosibio 243 P a n ia sis . Homero lo prueba con mucha exactitud al introducir a Afrodita en escena dando grandes y agudos gritos por una herida245. . I960. además de éstas243. P ülem óm . el de robusto corazón. Fedón 81c8 y Crátilo 403a5-8: «Para Hades la mayo­ ría me parece que admite que este nombre expresa al invisible y es por miedo por lo que le llaman Plutón». Iliada V 395-397. 34). «Ciertamente poseen un cuerpo mortal»244. Graec. 246 ¡liada V 855 ss. 249 Nombre también de Hades. 247 Cf. [padre.

en donde el tirano le ofrecía a su propio hijo. asimismo. es decir. pues los necesitan. No mantendrían relaciones al estilo humano. fr. hay también sangre. dando muerte a todos los extranjeros que llegaban a su reino. IUada V 340). el que atiende a los que le invocan. El dios le castigó transformándole en lobo. cuando había un hombre. hist. participó Zeus en un banquete. carne humana. ni dormirían. pág. Tienen. 15. invitado por el ar­ cadlo Licaón255. 256 Cf. El mismo Zeus participó con los etíopes254 en una co­ mida humana. fr.90 PROTRÉPTICO relata que incluso a Heracles lo hirieron los Hipocóntides en la mano252. ¡Excelente profeta Zeus! ¡El protector de huéspedes y suplicantes. violento. corruptor. Para castigarlo. 71). cuidados y alimentos. Ese «icor»253 de los poetas es más horrible que la sangre. adúltero. ni tendrían hijos. pero aho­ 252 Cf. el arcadlo. 255 Tirano de Arcadia» hijo de Pelasgo (H e s ío d o . Graec. risas y relacio­ nes sexuales. pues. VIII 2. apasionado. Sosmio. sin quererlo. festines. litada 1423-424. el vengador de los crímenes! Más bien es el injus­ to. . 254 Cf. 628. 253 Los poetas llamaban icor a la sangre de los dioses (cf.. Si hay heridas. comida inhumana e impía. por tanto. inhumano. 3. cuando había uno semejante. Pero existió entonces. pues desconocía Zeus que su anfitrión Licaón. II. culpable. que se com­ placía en inmolar a los dioses víctimas humanas. Hay que suministrarles. pues se cree que el icor es la putrefacción de la sangre. mató a su propio hijo (se llamaba Níctimo) y se lo presentó como alimento a Zeus256. sin ley. Comió. impío. borracheras. si fueran inmortales y estu­ vieran libres de necesidades. Frag. el que vati­ cina todo. en p e r p e t u a juventud. P a u s .

ni un hombre enamorado. ¿Buscas tu Zeus? No mires al cielo sino a la tierra. 258 Aliide a algunas de las metamorfosis de Zeus para conseguir enga­ ñar a sus amantes. pues. 261 Ganimedes. IH 4. Bacantes 1 ss. El cretense Calimaco. . Suppi. y muchachos más encantadores y cultivados que el pastor fri­ gio 261. sin duda. Desde Eurípides. 259 Hija del rey de Etolia. no ama. 242 ss. fue amada por Zeus. A p o l o d .. E u r .CAPÍTULO II 91 ra ya me parece que incluso vuestros mitos han envejeci­ do257. A t e n á g .3)..). Tema común en la literatura cristiana de la época (cf. no hace violencia. 257 Nueva alusión al «desgaste» de la mitología pagana frente a la no­ vedad del evangelio (cf.. 37. murió el águila. XXX). en cuya tierra está enterrado. Clitemestra y Helena. ni un águila258. se admite que fue madre de los Dioscuros. Bibl. . 1 6 2 C a lím . te lo explicará en sus himnos: Tu tumba. la construyeron los cretenses262. 286 ss. No vuela como un dios. ni un cisne. ni se instru­ ye para ser prudente. Zeus ya no es una serpiente. no se arrepiente de sus amoríos.. más atractivas que Sémele260. no man­ tiene relaciones con los jóvenes. Himno a Zeus 8 ss. de quien conci­ bió a Dioniso (cf. muñó el cisne. El mito queda desnudo ante vosotros: muñó Leda.. 260 Hija de Cadmo y Harmonía. ¿Donde esta ahora aquel águila? ¿Y dónde el cisne? ¿Dónde está el propio Zeus? Ha envejecido con sus alas. 2 ss.. aunque también ahora hay muchas hermosas mujeres. son más bellas que Leda259. señor.

pág. P aus . de un Apolo «glotón». 506.1. S o sibio . 11. C a lim a c o .92 PROTREPTICO Así pues.. fr. como el hombre apasionado o la serpiente. pág. VII 5. Frag. 265 Cf. fr 71. IV. que se ve­ nera en Elis 268. 135. a su vez. II. Y Fanocles. sino que son «linaje humano»263. erigió un templo a Afrodita Arginnos en honor de su amante Arginnos265. 10. 14. III. Zeus murió —no te enfades— como Leda. fr. Fa n o c l e s . Allí los eleos ofrecen sacrificios a un Zeus «cazador de moscas»269. 628. Graec. Los arcadios invocan a una Ártemis llamada Estrangula­ da. Frag. hist. Ahora incluso los mismos supersticiosos parece que han comprendido su error respecto a los dioses. fr. el rey de los griegos. Frag.. según dice Calimaco en Las causas266. En Metimna dice Condilitis que se venera a otra Ártemis y en Laconia hay también un templo de otra Ártemis. m Odisea XIX 163 y IV 63. En efecto. P a u s . 264 Cf. 269 Cf. Graec. Podagra. aun en contra de su voluntad : no proceden de una antigua encina. 2 6 6 C f. pág. en su libro Los amores o los bellos. 267 Cf. fr. ni de una roca. 268 Cf. como el cisne. 3 (Schneider). Cf. V 14. según dice Sosibio267. cuenta Estáfilo que se venera en Esparta a un Zeus Agamenón264. los romanos a un Heracles «caza­ dor de moscas» y a la Fiebre y al Miedo. dice que Agamenón. hist. Polemón conocía una estatua de Apolo «con la boca abierta» y otra. . 5 (Bach). como el águila. P o l e m ó n . a los que inscriben como compañeros de Heracles. Graec. hist. y poco después se convertirán en árboles y piedras.

cuando se burlan entre los dioses. Tales son sus dioses y tales también ellos mismos.39 narte? Parece que no reconoces a tus escritores.. una vida verdaderamente insoportable.. ¿No se ha venerado en verdad a un Zeus calvo en Algos 2 y a otro vengador en Chipre? ¿Y los argivos no hacían sa­ crificios a una Afrodita Peribaso270. 272 «El que hace vibrar el carro». 271 Cf. que los grie­ gos que honran a semejantes dioses? Pues los animales. D e c h a r m e . ni están dominados por la lujuria. ¿No son mucho mejores los egipcios. no son adúlteros. Los siciones 3 adoran a este Dioniso y le encargan de los órganos femeni­ nos. A ellos los llamo como testigos contra tu desconfianza. ni persiguen un solo placer contra la naturaleza. vemos que afirma lo con­ trario. P. que el poeta Nicandro llamó en alguna parte «la de las bellas nalgas»271? No hablo ya de Dioniso «Coiropsala»272. Clemente. oh infelices. Ellos y los laconios adoran a Afrodita «que despoja las tumbas» y los espartanos vene­ ran a Ártemis «tosedora». 23 (Schneider).. ¿Crees que hemos puesto nosotros estos textos para ga. . 273 Los egipcios divinizaron a los animales que les producían temor y a lo s que les rendían mayores beneficios (cf. que adoran a ani.4 males irracionales273 en sus villas y ciudades. Plutarco había reconocido pocos años antes la superioridad de la religión griega frente a la egipcia precisa­ mente apoyándose en la adoración que estos últimos rendían a los anima­ les (cf.CAPÍTU LO II 93 Y me olvido de los argivos. pues al toser lo llaman chetíttein. págs. pero más se burlan y se ultrajan a sí mismos. que habéis atado a un objeto de burla impío toda vuestra vi­ da. en este pasaje. 497-499). Is. los atenienses a una cortesana y los siracusanos a una «Calipigo». et Os. aunque son fieras. fr. La critique des traditions religieuses. 71). porque le veneran como el guardián que provoca él des­ enfreno vergonzoso. N ic a n d r o . 270 «Con las piernas abiertas».

Los sienitas adoran al pez fagro. 2 7 4 Cf. en su libro Fundaciones de santuarios en Acarnania. porque saben que Zeus se hizo semejante a una hormiga para unirse a Eurimedusa. II46. ΙΠ. a las que las llaman «esmintos». los licopolitas al lobo. y engendrar a Mirmidón276. hist. por su parte. 276 Rey de los mirmidones. afirma que. Heraclides. fir. que en todo sois mejores que los egipcios — temo decir que peores— y que no dejáis de reí­ ros cada día de ellos. Graec.. los saítas y tebanos a la oveja. Polemón narra que los habitantes de Tróade veneran a las ratas de su país. porque royeron las cuerdas de los arcos enemigos277. P o l e m ó n .. cuando se les ha refutado suficientemente? Los egipcios. ¿cómo sois también respecto a los ani­ males irracionales? Los tesalios honran a las cigüeñas por costumbre. 197. 124. pág. que acabo de nombrar. se inmolaba un buey a las moscas279. los que viven en Elefantine al mayóte (otro pez). A t e n á g . los de Menfis a Apis y los de Mendes al macho cabrío 275. la hija de Cletor. 31. Graec. ¿Y qué. los otros ¿por qué es necesario decir aún cómo son. 17 7 Cf. Frag. los heracleopolitas al icnenmón. los tebanos a las comadrejas a causa del naci­ miento de Heracles. hist. vosotros. donde se encuentra él promontorio Actio y un templo de Apolo Actio.94 PROTREPTICO En cambio. 275 Cf. los tesalios? Cuentan que veneran a las hormigas. I. hijo de Zeus y de Eurimedusa. tienen sus cultos completamente dispersos274. En cambio. Suppi. 279 H e r á c l id e s P ó n t ic o . Por aquellas ratas también a Apolo le llaman «Esmintio»278. 278 «El destructor de ratas». los oxirrincitas al pez que lleva el mismo nombre que su tierra. pág. . H e r ó d . Frag. los cinopolitas al perro. Π.

El que es capaz de pensar un poco. 286 H e s io d o . Aristides XI. Heród.CAPÍTULO II 95 No me olvidaré de los samios (una oveja afirma Eufo.9 rión que veneran los samios280). Pues. P aus . como decís vosotros. Quiénes son los guardianes. 283 Cf. en realidad. V I69. de nue. P a u s . 31. Y la Pitia ordenó a los plateenses que sacrificaran a Andrócrates. fr. 282 Cf. pág.9. III. VI 69.. En Falero se honra también a un cierto «héroe en la po­ pa»284. catalogados en un segundo orden.. Jenof. Anio entre los delios y Astrábaco entre los laconios283. E u f o r ió n . 284 Cf. Graec. 9. Trabajos 252-253. 283 P l u t . Cicleo y Leucón. H e r ó d .. Anabasis 14.2 címoslo. 73... de ellos.40 vo me parece que hay que examinar si. cuando tenían lugar las batallas más importantes de las Guerras Médi­ cas285. Frag. se trata de demonios. Es posible hallar también demonios locales que reciben 2 honra públicamente en las ciudades: Menedemo entre los citnios.. puesto que no son dioses esos que adoráis. ΙΠ 16. puede ver aún otros 41 muchos demonios: hay en la tierrafecunda tres mil demonios inmortales. beocio. no te niegues a de. 2 81 Cf. Demócrates. ni de los sirios que habitan Fenicia. Calistágoras entre los teñios. hist. Es evidente que ésos y los que reciben más honor 280 Cf. . 1 1. 2-4. Bien. unos veneran las palomas y otros los pe­ ces281 de modo tan extraño como los eleos veneran a Zeus. si son demonios. guardianes de los hombres morta- [/es286. son ambiciosos y malva­ dos282.

Los mismos demonios reconocen su glotonería cuando dicen: de la libación y el humo de las víctimas recibimos nosotros [la honra2*9. quizá. Plutón. pues no tenéis escasez de nombres para las uniones de la impiedad! 287 Patria del poeta Heslodo. habitante de Ascra287. Core. sin duda. si éstos son guardianes. ¿qué otra preferirían más que la homérica y poética. Leto. persiguen la vida como los aduladores. Ártemis. como las comadrejas o las gatas. . Comic Attic. Deméter. sino. sino que. no tienen experiencia de las faltas! Aquí conviene decir un proverbio: un padre que no es reprendido. 616-617.96 PROTRÉPTICO que éstos. ciertamente. de autor desconocido. Heracles y hasta el mismo Zeus. Frag. para que no cometamos alguna falta. reprende a su hijo 288. no se muestran apasionados por vuestro interés. Y. emprendiendo vuestra propia perdición. los grandes demonios: Apolo. vuestros demonios y los dioses y si hay algunos semidioses. atraídos por el humo. la del humo de las víctimas y amiga de la grasa de los sacrificios? ¡Tales son. para que no escapemos. 2 8 8 K o c k . págs. 289 Iliada IV 49. como llaman a las muías. Si los dioses egipcios. recibieran voz. Pero no vigilan.. ¡ellos que.

C a p ít u l o III SACRIFICIOS HUMANOS: LAS TUMBAS SE CONVIERTEN EN TEMPLOS ¡Venga! Añadamos también esto. El pueblo taurio (los que viven en el Quersoneso táuri­ co) coge a los extranjeros que encuentra entre ellos. una noble víctima. fueron sustituidos por otros de animales. asi como en la mayor parte de las culturas primitivas. sino que además disfrutan con sus homicidios. después de caer sobre ciudades y pueblos como pestes. a la vez de tal clase. exigieron libaciones salvajes 290. que vuestros dioses son demonios inhumanos y enemigos de los hombres. creyendo que eran ios más eficaces para conseguir del dios lo que se le pe­ día. por ha­ ber sido arrojados por el mar. . No sólo se alegran de su locura. los primeros sacrificios que se ofrecieron fueron de victimas humanas. lo más posible. rey de los lacedemonios. dio muerte a tres­ cientos hombres en honor de Zeus Itome. pronto. Aristomenes de Mesenia. sin embargo. en efecto. de muertes hu­ manas. Pensaba que tan­ tas hecatombes y. eran un sacrificio agradable. Entre los muertos se encontraba Teopompo. y los sacrifica rápidamente a 290 En Grecia. Unas veces se procuran a sí mismos ocasio­ nes de placer en las disputas armadas de los estadios y otras en las numerosas ambiciones de las guerras. Y. para que pue­ dan saciarse sin medida.

Frag. asi como de Jasón. PiTOCLES. rerum Alex. Bibl. 9 (Müller. fr. 292 Cf. 297 Cf. Protegió a Peleo y le aconsejó que tomara por esposa a Tetis. fr. y Dósidas dice que los lesbios hacen el mismo sacrifi­ cio a Dioniso296.379.. Graec. pág. 5. pág. 4. Fue el educador de su hijo Aquiles. A p o ­ l o d . . IV p ág. juicioso y sabio de los centauros. 432 ss. Es célebre. Script.). Frag. A p o l o d . Los focios (pues no me olvidaré de ellos) ofrecen en ho­ locausto un hombre a Ártemis Taurópola. Asclepio y algunos otros héroes griegos (cf.. 3 ( M ü l l b r . hist. Antíclides295. 294 El más célebre. IX 64. IV pág. IV pág.. Mónimo292 cuenta en su libro Conjunto de maravillas que en Pelas de Tesalia se sacrifica a un aqueo en honor de Peleo293 y Quirón294. en Tesalia. según cuenta Pitocles297 en su tercer libro Sobre la concordia. 293 Rey de Ptla. Hijo del dios Cronos. hist. fr. 198 Cf. Pínd. IV 103. por haber desposa­ do a la diosa Tetís y haber sido el padre de Aquiles (cf.. 295 Cf. rerum Alex. Eur. 5). Bibl.. Iliada XVIII83 ss.98 PROTRÉPTICO Ártemis táurica. fr. 1. según dice De­ marato298 en el primer libro de sus Sujetos de tragedias. 4 .. El ateniense Erecteo y el romano Mario sacrificaron ambos a sus propias hijas. D ó sid as . Script. III 13. Mag. según narra Doroteo en el cuar­ to libro de sus Itálica299. Iliada XI 832. Frag. 149). Pitaco ΠΙ 5. hist..1 ss. de Tesalia. 4 00. Frag. fr. 454. fr. 156). Y Mario a los dioses tutelares. 1 2 . 13. hist.. 4. Hbród. A n t íc l id e s . D o r o t e o . Graec. en una caverna. D em a rato .6ss. Graec. M ó n im o . IV pág. 296 Cf. nos muestra que los lietíos (de un pueblo de Creta) asesinan a hombres en honor de Zeus. Uno a Ferefata. m 12. sobre todo. Estos sacrificios tuyos Eurípides los pre­ senta en escena en su tragedia291.. ¡A partir de esto los demonios se muestran con claridad amantes de los hombres! ¿Cómo no van a ser santos en su 291 Cf. 299 Cf. 489. en sus Regresos. Mag.» Ifigenia en Táuride. nació inmortal y habitaba en el monte Pellón. Graec.

más inteligentes que el resto de los 43 animales! Huimos de las fieras salvajes y esquivamos a un oso o a un león. les pasa inadvertido que dan muerte a hombres. [miembros En cambio. más que por cólera o avaricia — otros demonios semejantes— . no. 3 00 Iliada ΙΠ 33-35. en un lugar sin duda sagrado.9 do. Amando de este modo.CAPÍTULO III 99 comparación los supersticiosos? A unos se les alaba como salvadores. ¿no los evitáis y os dais la vuelta? ¿Qué verdad podrían deciros o qué utilidad prestaros los 2 malvados? En seguida puedo mostrarte que el hombre es mejor que estos dioses de vuestro país. Mientras piensan que ofrecen sacrificios agrada­ bles a los dioses. . tras pronunciar las palabras rituales. Traicionó a su amigo Creso y. Vuestro Febo es amigo de los regalos.3 bre. al ver una serpiente se da la vuelta rápi­ damente y se aleja en los valles de la montaña y un temor se apodera de sus y retrocede de nuevo 30°. otros imploran salvación a los que conspiran contra ella. ¡Y qué. sino que tal sacrificio es un asesinato y un homicidio. enemigos del hombre y destructores. olvidándose de lo que le debía (tan amigo era de lo torcido). los demonios. hombres. lo condujo a través del Halio a la hoguera. vosotros que os dais cuenta y comprendéis que son demonios funestos y malvados. Ni si uno da muerte a un hombre en honor de Ártemis o Zeus. si nos los encontramos en algún lugar: como cuando uno. en los altares más que en los caminos. que Ciro y Solón son mejores que el adivino Apolo. pero no del hom. urdidores de tram­ pas. Pues no por el lugar el asesinato se convierte en sagra. los demonios lle­ van siempre al fuego.

tú que eres más amigo del hombre y más sin­ cero que Apolo. 1 102.1.100 PROTREPTICO \ Hombre. no le honró nadie antes de que Carmos conquistara un muchacho y levantara en acción de gracias un altar en la Academia304 porque se le cumplió su deseo. hom. Solón.. Sé prudente al final. H e s ío d o . 305 Dios de los pastores y los rebaños. puesto que has aprendido con el sufrimiento. Strom. Himn. a Pan. compadécete del que está atado en el fue­ go. toma tu dinero y. tú. Banquete 178a-c. 1 30-33 y 85-88. ordena que se apague la pira. A lei. H e r ó d . Fue aquel Foroneo302 o Me­ rops o algún otro los que les erigieron templos y altares y. 5. no un demonio. Teogonia 120304 Cf.. Se le presenta como un genio mitad hombre y mitad animal (cf. 38. Solón no da oráculos ambiguos. Seguramente a este Eros. aunque su culto se propagó por toda Grecia. P aus . tras divinizar la lujuria. VIII 36. Se llama a Eros «el desenfreno de la enfermedad». Solamente vas a encontrar..11). al parecer originario de Arcadia. después del oro. Aún me falta admirarme de las imaginaciones con las que se engañaron en un tiempo los primeros hombres equi­ vocados. Π 15. Clem. . Ciro. profetiza la verdad y tú.. 302 Cf. ex­ tranjero. Durante mucho tiempo después se modelaban dioses pa­ ra adorarlos. que se dice estaba entre los dioses más antiguos303. 303 Cf. P la tó n . que proclamaron la superstición y mandaron vene­ rar a los demonios criminales. Es un desagradecido ese que adoras. te engaña de nue­ vo. 8. Ponlo a prueba sobre el fuego301. P a u s . además. este oráculo verdadero. dicen que fueron los primeros en ofrecer sacrifi­ cios. 130.. Los atenienses no conocían quién era Pan305 antes de 3 0 1 Cf. P a u s . ¡Mira el fin! Te habla un hombre. Creso.

al pie de la Acrópolis? ¿No están enterradas en Eleusis las hijas de Celeo313? 3 “ Heród. Paus..2.CAPÍTU LO III 101 que se lo dijera Filípides306. avergonzaos de venerar las tumbas! En el templo de Atenea. aunque sea ahora.6 ss. I 5 . brota con más fuerza y ha dado lugar. Graec. 1914). A p o l o d .. 18.1 . V I105. Les Mystères d 'Eleusis. sino que además los voy a refutar también. 24. 308 Rey de Algos y padre de Dánae. 6. 12. 184. Bibl. los heraldos que presidían las ceremonias de iniciación (cf. 15. . 3 11 Su origen es dudoso. 3. A éstos. 14. Paus.4. Bibl. 7). pág..6. ¡Venga.. 307 Ciudadela de Argos. 313 Reinaba en el país cuando Deméter llegó a Eleusis en búsqueda de su hija Perséfone. Con razón la superstición que tuvo un comienzo. fr. llegó a ser fuente de un vicio sin sentido. Celeo y su esposa Metanira la recibieron cordialmente (cf. la mayoría piensan que es un hijo de Hefesto y Atenea (cf. Frag. ¿Y Erictonio311? ¿No recibió los honores fu­ nebres en el templo de Atenea Polias? ¿Y no está enterrado en el recinto del Eleusino Immarado. olvidad vosotros. 128. 3 12 Cérix. el hijo312 de Eumolpo y Daíra. Luego no se ha detenido. 309 Fundador legendario de Atenas. sacrificando hecatombes. es­ tá la tumba de Acrisio308 y la de Cecrops309 en la acrópolis de Atenas. a Deméter. Π Ι14. se les llama templos por eufemismo. I. erigiendo estatuas y construyendo templos. a quien se le asignó un papel en los Misterios. A p o l o d . Paris. Es el antece­ sor de los Cérices.0 A n t ío c o . P. pero son tumbas (en realidad. como un demiurgo. celebrando panegíricos. III14. pues no los voy a pasar en silencio.. en la acrópolis de Larisa307. hist. 7). la superstición. Himn. se llama templos a las tumbas). Fóucart. como afirma Antíoco en su noveno libro de las Histonas310.. a muchos demonios. sino que ha llegado a incre­ mentarse.

. 5. Graec. Y si no sentís vergüenza por estos atrevimientos. Aquí no es digno que sigamos y pasemos de largo la tumba de Leucoftine. 1. Π. 318 Odisea XX 351 ss. Frag. 314 Pueblo fabuloso de la paz eterna que vivía en las lejanías infinitas. en el Artemisio. recibieron honras fúnebres Ciniras y sus descendientes. el que se encuentra en el templo de Apolo Delio. III. Gmec. Cuentan que éste es el se­ pulcro del adivino Telmeso. que. Apolo pasaba el invierno con ellos y sólo en primavera vol­ vía a Délos y Delfos.V 102 PROTREPTICO ¿Te enumero a las hijas de los hiperbóreos314? Se lla­ man Hiperoce y Laodice y están enterradas en Délos. dice en el primer libro de su Sobre Filopator316 que en Pafos. Frag.25. Según el mito. fr. Pero si recorriera las tumbas que adoráis. 336. ni todo el tiempo me bastaría 317. porque habéis puesto vuestra confianza realmente en los muertos: ¡Desgraciados! ¿Qué nuil sufrís? La noche ha cubierto vuestras cabezas*1*. reci­ bió honores fúnebres en el templo de Ártemis en Magnesia. hist. el hijo de Agesarco. Leandro asegura que Cleoco está enterrado en Mileto. en el santuario de Afro­ dita. en el Didimeo315. p ág . Ptolomeo. p ág i­ n a 66. termi­ naréis cadáveres. fr. Jn 21. ni el altar de Apolo en Telmeso. 315 L e a n d r o . 316 C f. según Zenón el de Mindos. Cf. hist. 317 Autor desconocido. P t o l o m e o d e M e g a l ó p o l is .

com­ pletamente insensibles.4. los persas el río. hist. Antiguamente los escitas adoraban la daga. los árabes la 2 piedra. 287. además de 46 esas cosas (que he dicho). los que eran in­ cluso más antiguos colocaban en un sitio visible trozos de madera y fijaban columnas de piedra. entre los demás. fr. Cuando se comenzó a dar forma humana a los xóana re­ cibieron el nombre de breíé a partir de la palabra brotón 322. 322 «Mortales». 1. si os mencionara a las estatuas mismas. y. que es absurda. la costumbre de suplicar a «obras de mano humana»319. durante el arcontado de Proeles. Ι\ζ pág. 320 Primitivas esculturas consagradas a los dioses. en Tespis. Seguramente la estatua de Ártemis en ícaro era un trozo 3 de madera sin tallar y la de Hera del Citerón. 319 Sal 115. un tronco de árbol cortado. des­ cubriríais.C a p ít u l o IV LOS ÍDOLOS TRAICIONAN LA ESTUPIDEZ. generalmente eran de madera poco trabajada. La Hera de Samos dice Aetlio321 que era una talla en principio y más adelante tomó la forma de estatua. Graec. LA FALSEDAD Y EL DESCARO DE LOS DIOSES GRIEGOS Y. Frag. 321 A e t l io d e S a m o s . . y os propusiera observarlas. en verdad. que llamaban xóana 320 por haber raspado la madera. al hacer lá revisión.

Graec. A todos les es manifiesto que Fidias realizó el Zeus de Olimpia y la Polias de Atenas con oro y marfil. fr. I. se realizaron estatuas con figura humana de piedras. así como los leones que yacen junto a ellas. Frag. el xóanon de Ares era una lanza323. no lo discuto. en ellas se representaba a la piedad calumniando a la verdad. Suppl. XVI. no hay que rehusar pedir pruebas de una demostración tan importante. Ant. P o le m ó n . 185. en la piedra llamada licneo. dos de las diosas que en Atenas se llaman venera­ bles. 41. 317 Cf. en su segundo libro de 323 Varrón . No dudéis de que Escopas esculpió. Fmg. como afirman algunos. p ág . fr. son obra las estatuas de Posidón y de Anfítrite de nueve codos que se adoran en Teños. re. págs. div. 466. fir. hist Graec. IY pág. cosa que es ya evidente324. III. Y si fue obra de Briaxis. Las estatuas de Zeus y Apolo en Patara de Licia las es­ culpió. A t b n á g . de la materia. Graec. O lím p ic o . 414-415. 34. Atribuyeselas al que quieras de los dos. . y que Calos talló la que se encuentra en el centro. pues tienes también a un escultor. hijo de Euclides325. Fidias. según afirma Filócoro327. 1. 127. hist.104 PROTREPTICO El escritor Varrón cuenta que hace mucho tiempo. a su vez. 325 Cf. Frag. Aún no se ha­ bían lanzado los artistas a este engañoso arte de apariencia inofensiva. Demetrio. De este modo. Pue­ do mostrar que Polemón lo cuenta con detalle en su libro cuarto A Timeo 326. Pero cuando floreció el arte. en una palabra. aumentó el error. de madera y. De Telesias de Atenas. hist. 3M Cf. sin embargo. XVn. en Roma. fr. F ilócoro.. Olímpico nos cuenta en sus Samiaces que el xóanon de Hera en Sa­ mos lo hizo Esmilis. 326 Cf.

1. 333 Cf. hist Graec. el que se dice que Diomedes y Ulises330 robaron de Troya y entregaron a Demofonte331. creo que eran cre­ tenses (de nombre Escilis y Dípoinos335). A pelas . Ep. V I 16). pero que ambos fueron obra humana.CAPÍTULO IV 105 las Argolicas32*. Presento como testigo a Dioniso. fr. uno de los reyes de Troya. P o l e m ó n . que lo llevó hasta Atenas como objeto de veneración (cf. Hubo también otros dos escultores. Π. la de Heracles en Tirinto y el xóanon de Artemis Munida en Sición. 335 Los cita muchas veces P a u s a n i a s . 329 Estatua de Atenea armada. Frag. 330 Dos de los héroes griegos más famosos de la guerra de Troya. 73. fr. 9-10.. Π 15. 334 Cf. Ulises. 1 18. A p o l o d . 328 D e m e tr io . Frag. 331 Hijo de Teseo y Fedra. Graec. para que na­ die suponga que admito esto por ignorancia. que lo cuenta en la quinta parte del Cic/o332 Apelas dice. que se llamaba «caído del cielo». escribe del xóanon de Hera en Tirinto que era de madera de peral y que su autor era Argos. 307. junto con su hermano Acamante participó en la guerra de Troya. citaré la estatua de Dioniso Móricos. i y pág. entraron en la ciudad y robaron el paladio. fr. hist. Tal vez se extrañarían muchos si supieran que «el paladio»329. pág. fr. Éstos realizaron en Argos las estatuas de los dos Dioscuros. 5. 332 Cf. cuando os puedo mostrar quién es el gran demonio? Oímos que es considerado digno d e T r e c é n . Y. que estuvo en Atenas. 23. como dice Polemón en una caita334. Graec. ¿Por qué gasto tiempo en esto. en sus Deificas333. lo mis­ mo que el Olímpico con otros huesos de una fiera de la In­ dia. Frag. etc. III. fue fabricado con los huesos de Pélope. se lo entregó a Demofonte. Aprovechando un día la noche. hist. págs. que hubo dos «paladios». V 22. 1. el hijo de Eupálamos. era de la piedra que se llama felata y fue obra de Sicón. tras robar el Paladio (la estatua troyana de Palas Atenea). D io n iso . que se creía había sido un regalo de Zeus a lio. 5 (Diels). 136.

I I 1. la del egipcio Sarapis336.1 ss. que quiso hacer más anti­ guo a Sarapis. Bibi. Sesostris. que murió en Canobos. 337 P l u t a r c o da una visión diferente de la historia en Is. éste se los ganó cuando. Algunos cuentan que fue enviado en señal de agradeci­ miento por los sinopeos a Ptolomeo Filadelfo337.. no sé cómo se contradijo. 487-488. rey de Egipto. Frag. 6. 338 Cf.106 PROTRÉPTICO por excelencia de la veneración de todos y se atrevieron a decir que no lo había fabricado la mano humana. hicieron traer trigo de Egipto. págs. el emplazamiento queda muy cerca de estos lu­ gares. Él. Según él. que Sarapis era un ídolo del Ponto y que fue trasladado a Alejandría con gran honor. Él mismo les ordenó que trabajaran artística y suntuosa- 336 Apis (hijo de Foroneo. Ptolomeo enterró bajo el santuario que acabo de mos­ trar a su concubina Blistice. ΠΙ. dando la prueba de que se trataba de una imagen fabricada.. cuando se encontraban en carestía. después de trasladarla allí. según A p o l o d . los alimentó Ptolomeo. la fijó sobre la Acrópolis. fr. A t e n o d o r o . rey de los egipcios. tras subyugar a la ma­ yor parte de los pueblos griegos. et Os. porque. y dicen que este xóanon era una estatua de Plutón. . afligidos aquéllos por el hambre. que ahora llaman Racotis. hijo de Sandón. 1 7. en cambio. Otros dicen. y rey del Peloponeso) fue divinizado y adorado con el nombre de Sarapis. XXVIII. al regresar a Egipto se trajo consigo grandes artistas. So­ lamente Isidoro dice que la estatua fue transportada desde los seléucidas a Antioquía. hisL Graec. al recibir la estatua. 4. donde también se venera el santuario de Sarapis. Atenodoro338.

28 ss.. 342 Cf. aplicada a las cosas de la muerte. Histoire du culte des divinités d ’ Alexandrie hors de rÉgypte. cree P l u t a r c o que se trataría de un com­ puesto formado a partir de las palabras «hosíos».CAPÍTULO IV 107 mente la estatua de su abuelo Osiris 339. aproxima­ damente. Osirapis es una síntesis de Osiris y de Apis341. Después de triturarlo y mezclarlo todo. Había algo de oro. No se aparta con facilidad una pasión sin el temor. C. . No le faltaba ninguna de las piedras preciosas de Egipto: zafiro. plata. cuando los egip­ cios obtuvieron permiso para construir un templo en su honor en el Píreo (cf. G. Ahora los hombres adoran estas noches sagra­ das de Antínoo. Plut. 61 a). Is. hierro. la esculpió el artista Briaxis (no el ateniense. 6 por lo que el color de la estatua es más oscuro. n. 14). 29. 340 Cf. Por es­ to el nombre significa340 la puesta en común de las honras fúnebres y de la obra del sepulcro. et Os. I s . que el amante que las pasaba en vela cono­ cía como vergonzosas. a partir del s. aplicada a las del cielo. et Os. junto á «hierós». La Religion Grecque.. Utilizó para su obra maderas mezcladas y va­ riadas. pág. Según É. al que consagró como hizo Zeus con Ganimedes. L afaye. sino otro del mismo nombre que aquel Briaxis). C. VDI9. 1884.. Paus. Su culto entra en el mundo griego a mediados del siglo iv a. lo tiñó de azul. el emperador romano342 divinizó otro nuevo 49 dios con grandes honores (poco faltó para que lo hiciera también entre los griegos).. En Roma. Paris. u a. A continua­ ción disolvió todo con las tinturas que le quedaban de las honras funebres de Osiris y Apis y modeló a Sarapis. 162) es el mismo Zeus. pág. hematita y esmeralda. 341 Cf.. Antínoo. se trata del que era su más en­ cantador enamorado. bronce. En Egipto. des P ia c e s (cf. 338 Respecto a su nombre. además de topacio. se trataría de la divinidad que reina en el cielo y en el infierno (cf.. 7-8. plomo e in­ cluso estaño.

344 Sibyll. Orne. Guárdala pura para que sea hermosa. los mauso­ leos y los laberintos. no su tirano.108 2 PROTRÉPTICO ¿Por qué me mencionas como dios al que es honrado por su lujuria? ¿Por qué me mandas llorarle. otros templos de los muertos como aquellas tumbas de los dioses. sino del gran Dios. Orne. so Os presentaré como maestro a la profetisa Sibila: Profeta no del engañoso Febo. según creo. que ya no estará lleno de gente 344. que permanezca libre. llorando en las riberas es­ carpadas y buscando su templo. el que no han modelado las manos ku[manas. Conoceré tu belleza. las pirámides. Y. 3 Pero ahora existe una tumba del amado. Sé rey de la belleza. hombre. se admiran los templos del mismo modo que las tumbas. y engañaron como si se tratara de [un adivino. IV 4-7. al que vanos hombres llamaron dios. 2 Ella calificó de ruinas a los templos. Adoraré la belle­ za. semejante a los Idolos silenciosos tallados en piedra 343. V 294 y 296-297. No seas un dés­ pota. un templo y una ciudad de Antinoo. . cuando anunció que el de Ártemis de Éfeso iba a ser destruido «por abismos y terremotos» de este modo: De regreso se lamentará Éfeso. 343 Sibyll. incluso como a un hijo? ¿Por qué me describes su belleza? La belleza que se marchita por el orgullo es vergonzosa. cuando sea el verdadero arquetipo de lo bello. cuando hayas conservado pura su imagen. ni ultrajes la belleza en la flor de su juventud.

Pero. Luego sigue más adelante: Y tú. 53). ¿por qué los colocan de porteros? Los romanos. recibiendo un culto casi universal. H er Ac l it o .4 nos. en sus Metamorfosis X I5. yace como un inmenso cadáver en el tres veces desgraciado [Egipto 346. al me. Los mejores testimonios nos los ofrece A p u l e y o . 346 Sibyll. serán derriba. furiosa y muda. como si fueran efica­ ces? Adoran a Hermes como si fuera un dios y lo colocan como «jportero de las calles!»348. escucha. La Isis del mundo helenístico queda prácticamente como di­ vinidad única. sin embargo la 345 P ara P l u t a r c o se trata del principio femenino de ta naturaleza (cf. Permaneces jun[to a las orillas del Nilo sola. si no quieres oír a una profetisa. a Heráclito de Éfeso. V 484-485 y 487-488. sobre las arenas del Aqueronte.3 dos y quemados: ísis 345. 5 (Diels). Omc. . Is. tu filósofo. cuando reprocha a las estatuas su insensibilidad: «Rezan a estas estatuas como si hablaran con las casas»347. cúbrete por muchas meas brillantes. et Os. aunque atribuyen a la Fortuna las mayores 5t empresas y creen que es una gran divinidad.C APÍTU LO IV 109 Dice que los de Isis y Sarapis. si creen que poseen sentimientos. eres una diosa triplemente funesta. ¿Acaso no son extraños los que se dirigen a las piedras y 5 después las ponen ante sus puertas. Sarapis. ít. ¿por qué los adoran como a dioses? Y. en Egipto. Si los injurian como seres insensibles. 347 Cf. 348 Sobrenombre de Hermes por colocarse su busto a la puerta de la casa como señal de la protección divina.

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p r o t r é p t ic o

colocan en una cloaca, considerando que una letrina es un templo digno para la diosa349. En efecto, a una piedra insensible, a un trozo de madera, o al oro precioso, no le importa nada, ni la grasa de las víc­ timas, ni la sangre, ni el humo con que reciben culto al ser honradas y atufadas. No les importa tampoco la honra ni el ultraje. Estas estatuas son menos dignas de honor que cual­ quier otro animal. No puedo comprender cómo se han divinizado objetos insensibles, ni compadecer a los que andan extraviados por su insensatez como malhechores. Pues incluso algunos ani­ males no poseen todos los sentidos, como los gusanos, las orugas y cuantos aparecen defectuosos desde el primer mo­ mento de su nacimiento, como los topos y la musaraña, de la que Nicandro350 afirma que es «ciega y espantosa». Pero al menos son mejores que esos xóana y estatuas tan inútiles por completo. Tienen por lo menos un sentido, por ejemplo del oído o del tacto, o algo que se parezca al olfato o al gusto. En cambio, las estatuas no tienen ni uno solo. Hay muchos animales que no tienen vista, ni oído, ni voz, como la especie de las ostras, pero, al menos, viven, crecen y sufren por la influencia de la luna. Las estatuas, sin embargo, son inútiles, sin provecho, insensibles. Se les su­ plica, se clavan, se sujetan, se funden, se pulen, se compran, se tallan, se esculpen. Los escultores desfiguran la insensible tierra351. Se apartan de su propia naturaleza, persuadiendo a adorar por medio de su arte. Pero los que fabrican a los dioses no ado-

349 Excavaciones en Ostia confirman esta afirmación de Clemente.
350 Cf. N ican d ro , Theriaca 815. 351 Cf. Iliada XXIV 54.

CAPÍTULO IV

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ran a los dioses ni a los demonios, según mis sentidos, sino la tierra y el arte, que es lo que son las estatuas. Pues verdaderamente la estatua es un material muerto que recibe una forma gracias a la mano de un artista. Para nosotros, en cambio» la estatua352 no es algo sensible, de un material sensible, sino espiritual353. Espiritual y no sensible es la estatua de Dios, el único Dios verdadero. Por otra parte» en los mismos peligros, los supersticio­ sos, los que adoran las piedras, han aprendido por experien­ cia a no venerar una materia insensible. Cuando les vence la propia necesidad, perecen por su superstición. Desprecian de igual modo las imágenes, aunque no quieren dar mues­ tras de que las desprecian por completo; lo prueban los mis­ mos dioses a los qué se les atribuyen las estatuas. El tirano Dioniso el Joven le quitó el manto de oro al Zeus de Sicilia y ordenó que le pusieran otro de lana. Decía con ironía que era mejor que el de oro, más fino durante el verano y más caliente en invierno. Y Antíoco de Cícica 354, cuando necesitó dinero, ordenó fundir la estatua de oro de Zeus, que medía quince codos de altura, y, a cambio, consagró una parecida a aquélla, pero de otro material menos noble, cubierta sólo con láminas do­ radas. Las golondrinas y la mayor parte de los pájaros volaban hasta ellas y dejaban allí sus excrementos, sin pensar si era la estatua de Zeus Olímpico, Asclepio de Epidauro, Atenea Polias o el Sarapis de Egipto. Pero ni siquiera por estos
352 Con el sentido de <dmagen», lo mismo que cuando se refiere a Dios. 3 53 Clemente indica habitualmente esta oposición entre lo sensible, que es materia solamente, y lo espiritual, que corresponde a Dios (aisthélónnoétón). 354 Antíoco DC, rey de Siria.

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PROTREPTICO

animales comprendéis la insensibilidad de las mismas esta­ tuas. Hay algunos malhechores o enemigos que las atacan; devastan los santuarios por avaricia, roban las ofrendas y funden incluso las propias estatuas. Y si Cambises355, Darío o algún otro loco acometieron tales hechos y si alguno dio muerte al Apis de Egipto, me río de que matara a su dios, pero me indigno si lo hizo por provecho. Voluntariamente no insistiré en esta maldad. Considero que son hechos de codicia y no una prueba de la debilidad de los ídolos. El fuego y los seísmos no miran a su propio provecho, no temen ni se avergüenzan ante los demonios o estatuas más que las olas ante los guijarros que se amonto­ nan junto a las costas. Sé que el fuego es muy apropiado para convencer y un remedio contra la superstición. Si quieres terminar con la insensatez, el fuego te traerá la luz. Este fuego también quemó el templo de Argos con su sacerdotisa Crisis356, en Éfeso el de Ártemis (era el segundo, después del de las Amazonas357) y en Roma consumió muchas veces el Capi­ tolio. Tampoco perdonó el santuario de Sarapis en Alejan­ dría358. En Atenas destruyó también el templo de Dioniso Eleutereo359, y un huracán devastó primero el de Apolo en Del-

355 Cf.HBR0D.jn29. 356 Cf. Tu c Íd ., IV 133; P au s ., Π 17,7. 357 Mujeres guerreras que moraban en Asia Menor, cf. P a u s ., VII 2 ,7 . 3 S B Cf. Acta Sanct., Oct IX, pág. 546. 339 Cf. Paus., I 2, 5.

CAPÍTULO IV

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fos y luego lo destruyó por completo el inteligente360 fuego. Esto se te muestra como proemio de lo que promete el fue­ go361. ¿Los escultores no os llenan de confusión a los más sen­ satos de vosotros, para que despreciéis la materia? El ate­ niense Fidias, en el dedo de su Zeus Olímpico, escribió «Pantarces es hermoso»362. Para él no era hermoso Zeus, sino su amado. Praxiteles, como dice claramente Posidipo363 en su libro Sobre Cnido, al esculpir la imagen de su Afrodita de Cnido la hizo semejante a su amada Cratina, para que los infelices tuvieran que venerar a la amante de Praxiteles. Frina, la cortesana de Tespis, estaba en la flor de su be­ lleza; todos los pintores representaban su hermosura en las imágenes de Afrodita, como, a su vez, también los esculto­ res en Atenas imaginan los Hermes conforme a Alcibiades. Falta añadir tu juicio, si es que quieres también adorar a las cortesanas. Por esto, creo yo, los antiguos reyes se rebelaron y des­ preciaron estos mitos. En su lugar se nombraron a sí mis­ mos dioses364, pues no había peligro de parte de los hom360 Los estoicos aplicaban el epíteto phrónimos al fuego con el sentido de «prudente»; qquí Clemente utiliza sôphronoûn (cf. Strom. VII 34, 4; Ped. 44,2; Eclog. Proph. 25,4). îfil Cf. H e r ó d ., Π 180; P au s ., X 5, 13. 362 Se trata de una anécdota de invención tardía, cf. P au s ., V 11,3. 3 63 Cf. P o s id ip o , fr. 2, Frag, hist Graec. IV pág. 482. 364 El culto a los soberanos tiene un origen oscuro; seguramente se de­ bió a una influencia oriental el gran arraigo que adquirió en todo el perío­ do helenístico. El primero que recoge la historia fue Lisandro, a fines del s. V a. C, cuando, tras vencer a Atenas, fue deificado en vida, siendo ob­ jeto de culto en Asia Menor, como lo serán más adelante los soberanos he­ lenísticos, en especial Filipo Π en Anfípolis y Éfeso y Alejandro en las ciudades griegas de Asia Menor, desde su paso en el 334 (como señala

págs. 289 C. como él mismo testimonia368). Formaban un matrimonio tan feliz que ellos mismos se comparaban a Zeus y Hera. P l u t . Y no sólo los reyes. enseñaban. 2 (M ü l l e r . ¿Es necesario citarlos. rer. fue llamado Zeus por su mujer Alcíone. pág. Se casó con Ceyx. Script. se representan los hombres a sí mismos como iguales a los dioses y. Bibl. y. É. A p o l o d . A r ist o s . poseídos por el afán de gloria. lo mismo que a Mitríades del Ponto. Ceyx. sino también algunos particulares se honraron a sí mismos con denominaciones divinas. a Iliada IX 562. La Religion grecque. fi. el salamjno)? ¿Es necesario recordar también a Nicágoras? (su estirpe era de Zelite y vivió en los tiempos de Alejandro. 154). hijo de Eolo. ¿Es preciso citar a Alexarco (éste era un gramático. 3 68 Cf. Agesilao 21. Alex. Se llama­ ba a sí mismo Hermes y usaba la vestimenta del dios.114 PROTREPTICO bres. esforzándose en ultrajar con un cuerno el hermoso rostro del hombre. 365 La tradición nos cuenta que es Alcíone la que es bija de Eoio.. según cuenta Anstos367.. .4). que aquéllos (los dioses) habían sido proclamados inmortales a causa de su fama. Alcíone 365 Hera por su marido. que se re­ presentaba a sí mismo en el sol. A t e n e o . como Menécrates. En Alejandría lo establecerá en el 305 Ptolomeo (cf. 366 Cf. A Ptolomeo IV se le llamaba Dioniso. Mag. el médico. a su vez. d e s P ia c e s .. 213 A. des­ precian los mitos de los dioses. se atribuyen unos honores desmesurados? Clemente unas lineas más abajo).. por eso. los dioses los trans­ formaron en aves (cf. Escol.. 125-127). Irritados ante este orgullo. 17. cuando pueblos enteros y ciuda­ des con todos sus habitantes se someten a la adulación. También Alejandro quiso pasar por hi­ jo de Ammón y que le representaran en las esculturas con cuernos.. Moralia 191 A. ese que fue llamado Zeus366. 367 Cf.

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Ahora ordenan que se adore en Cinosarga al macedonio Filipo, de la ciudad de Pelas, hijo de Aminto, el de «la claví­ cula rota y la pierna estropeada»369, el que tiene un ojo hun­ dido. Llaman también dios al mismo Demetrio y hay un. san- 6 tuario de Demetrio Catebates370 en el lugar donde descen­ dió del caballo al ir hacia Atenas, así como altares por todas partes. Incluso le estaba preparada por los atenienses la boda con Atenea, pero despreció a la diosa, al no poder casarse con una estatua. Subió a la Acrópolis con la cortesana La­ mia y se unieron en la cámara nupcial de Atenea, mostrando a la antigua virgen las posturas de la joven cortesana371. No es indignante, por lo tanto, que Hipón inmortalice su 55 propia muerte. Ordenó que se escribiera sobre su tumba este elegiaco: Ésta es la tumba de Hipón, al que a los dioses inmortales hizo semejante el Destino después de muerto 372. ¡Bien nos muestras, Hipón, el error humano! Pues si no te han creído cuando hablabas, ¡que surjan discípulos cuan­ do has muerto! Éste es el oráculo de Hipón, reflexionemos sobre él.

Corona 67. 370 «El que desciende». Demetrio Poliorcetes entró solemnemente en Atenas en el 307., cf. P l u t ., Demetrio 10. Los atenienses le cantaron en el 290 un himno itifálico que nos ha conservado A te n eo (VI 233 D-F). En él, tanto Demetrio como su esposa son asimilados a los dioses (cf. L. Cerfa u x y J. To n d r ia u , Un concurrent du christianisme. Le culte des souve­ rains dans la civilisation gréco-romaine, Loumai, 1957, págs. 182-185). 371 Cf. P l u t ., Demetrio 26. 372 Hipón, fr. 2 (ed. Diels).
369 D em ó sten es ,

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PROTREPTICO

Los que adoráis vosotros, esos que fueron hombres en otro tiempo, murieron, sin embargo. El mito y el tiempo los honró. Se acostumbra a despreciar el presente por el trato continuo y, en cambio, lo que desaparece de la prueba del momento actual y se aleja del tiempo, se venera por una su­ posición infundada. Se duda de lo de ahora y se admira lo de antes. Por ejemplo, los muertos antiguos se han hecho dignos de estima por el largo tiempo de error y los sucesores les han considerado dioses. Una prueba la tenéis en vuestros propios misterios, panegíricos, ataduras, heridas y en los mismos dioses que lloran: ¡Ay de mi! A Sarpedon373, el más querido para mi de los [mortales, me lo mata el Destino por mano de Patroclo374, el hijo de [Meneceo 375. La voluntad de Zeus es dominada y vuestro Zeus, una vez vencido, se lamenta a causa de Sarpedón. Con razón vosotros mismos los llamáis ídolos o demonios, puesto que

Î7Î Pasa por ser hijo de Zeus y Laodamia (hija, a su vez, de Belerofonte). Desempeña un gran pape] en la guerra de Troya, pero acaba mu­ riendo a manos de Patroclo (cf. Iliada II876 ss.; V 471 ss.; 627 s.; V I 198 ss.; ΧΠ 101 ss.; 290 ss.; 392 ss.; XVI419 ss.; 466 ss.; 569 ss.). 374 Es en la Ilíada el amigo de Aquiles. Sus hazañas frente a Troya son numerosas. Apartado Aquiles de la guerra por su cólera, le autoriza a que se ponga su armadura y se lance al combate, ante la apurada situación en que se encuentra el ejército griego. Morirá a manos de Héctor, incidente que obligará a Aquiles a regresar al campo de batalla para vengar su muer­ te (cf. Iliada 1 337 ss.; IX 190 ss.; 558 ss.; etc., y, sobre todo, cantos XVI, XVn y XXIII). 375 Ilíada XVI433 ss.

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Homero, tributando un dudoso honor a la propia Atenea y a los demás dioses, los llamó también demonios: Ella llegó al Olimpo, la casa de Zeus, el portador de la égida, junto a los demás demonios™. ¿Cómo van a ser dioses los ídolos y demonios, esos es- 5 píritus infames e impuros, que todos consideran terrestres y llenos de fango, pues se inclinan siempre hacia abajo? «Rondan alrededor de las tumbas y los sepulcros itinera­ rios». Junto a ellos aparecen también en la oscuridad «fan­ tasmas parecidos a sombras»377. Éstos son vuestros dioses: los ídolos, las sombras y, ade- 56 más de éstos, aquellas «cojas» y las «de ceño fruncido y de ojos bizcos», las Suplicantes378, que más parecen hijas de Tersites379 que de Zeus. Me parece que Bión habla con mu­ cha ironía: ¿cómo van a suplicar con justicia los hombres a Zeus una hermosa descendencia, si ni siquiera pudo procu­ rársela a sí mismo380? ¡Ay! ¡Qué impiedad! Enterráis, en la medida de vuestras 2 fuerzas, la sustancia pura, y lo que es santo y sin mancha lo ocultáis en las tumbas, después de despojar a la divinidad de la sustancia que le es realmente verdadera. ¿Por qué atribuisteis los privilegios de Dios a los que no 3 son dioses? ¿Por qué abandonasteis el cielo y honráis la tie­ rra? ¿Qué otra cosa es el oro, la plata, el diamante, el hierro, el cobre, el marfil o las piedras preciosas? ¿No es tierra y
376 Iliada 1221-222, cf. n. 13 sobre la demonología. 377 Cf. P la tó n , Fedón 81c-d. 37 8 Iliada IX 502*503. 379 Héroe etolio. Según la Iliada, es el más feo y cobarde de todos los griegos que participan en la expedición a Troya (cf. Iliada H 211-277). 380 Cf. B ió n d e B o r íst e n e s , fr. 44 (Mullac), Frag. phil. Graec. Π, pá­ gina 427.

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PROTREPTICO

sacado de la tierra? ¿No son descendientes todas estas cosas que ves de una única madre, la tierra? ¿Por qué, hombres vanos y superficiales (de nuevo vol­ veré a tomar el tema), blasfemasteis del «lugar supraceleste»381 y llevasteis por la fuerza la piedad al abismo? ¿Por qué os esculpisteis dioses terrestres, os llegasteis a esas cria­ turas en vez de al Dios increado y caísteis así en la más pro­ funda oscuridad? Es hermoso el mármol de Paros, pero no es Posidón; hermoso el marfil, pero no es el Olímpico. La materia tiene siempre necesidad de arte y, en cambio, Dios carece de ne­ cesidades. Al llegar el arte, la materia tomó una forma. La riqueza de la sustancia puede llegar a ser provechosa, pero sólo por su forma se hace digna de veneración. Tu estatua es el oro, la madera, la piedra» la tierra. Si re­ flexionas desde el comienzo, la que recibió la forma del ar­ tista. Yo me he ocupado en recorrer la tierra, pero no en adorarla, pues no me es lícito confiar las esperanzas de mi alma a cosas inanimadas. Ve, pues, lo más cerca posible de las estatuas, para que de una sola mirada se revele el propio error. La forma de las estatuas revela con mucha claridad la forma de ser de los demonios. En efecto, si uno viera pinturas o esculturas, yendo de un lugar a otro, reconocería rápidamente a vuestros dioses por sus actitudes deshonestas; a Dioniso por su vestimenta, a Hefesto por su trabajo, a Deo por su sufrimiento, a Ino por su velo, a Posidón por su tridente, a Zeus por su cisne. La

381 P l a t ó n ,

Fedro 247c.

se­ gún cuenta Filostéfanos383. Dicen que una mujer se enamoró de un cuadro y un hermo­ so joven de la estatua de Cnido. el chipriota. Taciano. Apolonio de Tierna V I40. se piensa en Afrodita «dorada»382. define al hombre como «animal racional» (algunos elementos ya los teníamos en Aristóteles. pág. J. hist. El hombre nunca es «irracional». IH. pág. . es una definición. pero no es ca­ paz de engañar al hombre «lógico»385 ni a los que han vivi­ do según el Logos: pues los pichones volaron hasta los cua­ dros por la semejanza que había con la paloma pintada y los caballos relincharon a los caballos artísticamente pintados. J.CAPÍTULO IV 119 pira nos señala a Heracles y. se unió a la estatua. en Dial. 482 385 Es decir. 3. 384 Cf. La «Afrodita dorada» de Homero aparece de nuevo en Safo como. hist. De este modo. Liber topicorum V 4). se enamoró de una estatua de mármol. pero a los Padres de la Iglesia no les acaba de convencer.. aunque a veces sí actúe de forma ídrracional» (cf. Frag. 386 Cf.. Lo narra Posidipo384. fr. discipulo de Justino. Graec. era también bella. el que se deja guiar por la razón. Lobel-Page). era la de Afrodita y estaba desnuda. San Justino. 13. si aparece pintada una mujer desnuda. Graec. Había otra Afrodita de mármol en Cnido. El «a imagen y semejanza» de Gn 1. la «coronada de oro» (ir. ¡Tanto pudo engañar el arte que llegó a ser el seductor de los hombres pasionales hacia el abismo! La actividad de los artistas no descansa. 38 3 Cf. que se hizo clá­ sica. Pigmalión. Antropología de san Justino. la admite. otro hombre se enamoró de és­ ta y se unió a la piedra. pues.. fir. TV. F ilo sté fa n o s . el primero en su libro Sobre Chipre y el segundo en su libro Sobre Cnido. no de su aptitud para el conocimiento y la ciencia (Oratio ad graecos 15). por ejemplo. 1. 93. Frag. 382 Odisea IV 14. Ayán. F iló str a to . pág. pero los ojos de los especta­ dores fueron engañados por el arte386. 33. 26 constituyó una espe­ cie de melodía que de modo continuo resuena en la antropología de estos primeros escritores cristianos. pero insistiendo en que la es­ pecificidad del ser humano le viene de su creación a «imagen y semejanza de Dios». 31. Derrotado el chipriota por su figura. P o s id ip o . 98).

otras junto a las aguas. los pintores. 390 Se les conocía también con el nombre de faunos. en los ríos y las fuentes. a vosotros os engaña el arte con otro encantamiento. escultor e inven­ tor de recursos mecánicos (cf. artesanos y poetas. hija del sol y esposa de Minos. Sin embargo. los que alimentan y cuidan a los monos se admiran de que no se les engaña con imágenes y muñecas de cera o arcilla. Su leyenda más famosa se refiere al enamoramiento de un toro. cautivó a un toro salvaje. ΙΠ 1-3. y finalmente las Nereidas en el mar. Bibl. a la vez arquitecto. hecha de madera. y a las pinturas. rey de Creta. divinidades secunda­ rías que pasan por hijas de Zeus. Plut.. 388 Prototipo de artista universal. sí a honrar y a adorar las estatuas y pinturas. conduciéndoos. Moralia 139 B. Semejante es la pintura. En cambio. las Náyades. 387 Clemente no reprueba el arte. las ninfas391 Oríadas y Hamadríadas en los bosques. ni se enterró con una muerta. sin mo­ ver las alas. la obligó a lanzarse sobre una mujer que la amaba389. que se alabe al arte387. De spec. seréis vosotros peores que los monos. mitad toro. monstruo mitad hombre. A p o l o d o r o .). leg. F i l ó n . Los que os fabrican tantos juguetes funestos son los es­ cultores y los fabricantes de estatuas. ni se enamoró de un demonio o de una piedra. que engañó entonces a la fiera. oro y marfil. pero que no engañe al hombre como si fuera verdadero. 3 91 Jóvenes que viven en el bosque y las aguas. En cambio. El caballo se detuvo tranquilamente. al introducir una gran cantidad de cosas parecidas: Sátiros390 y Panes en los campos. Tanta pasión provocaron las artes al obrar de mal modo en los seres irracionales. de estos amores nace­ rá el minotauro.8 ss.. A p o l o d . Les estaba enco­ mendada la custodia del bosque y formaban la escolta de Dioniso. sino su adoración. y el arte. el pichón se quedó inmóvil. puesto que os acercáis a es­ tatuas de piedra. . Cf. ΙΠ 1 5 . madera. la vaca de Dédalo388. 8. 389 Paslfae. aunque no sea a enamora­ ros.120 PROTRÉPTICO Pues ningún hombre sensato se unió a una diosa.

los ban­ quetes representados en comedias. con tu melodiosa voz: de Ares y Afrodita. qué impiedad! Habéis convertido el cielo en un escenario. Afrodita. que sufre más que nosotros mismos. pues somos nosotros los que llevamos la imagen de Dios en esta estatua viva y que se mueve. Una imagen que vive con nosotros. lo divino lo 4 tenéis como un drama y de lo santo habéis hecho una come­ dia con máscaras de demonios. con nuestros mismos sentimientos. 392 Cf. mediante conjuros. aunque quisiera callar: ¡Ay. las risas durante la bebi­ da que han aparecido en la escena. han logrado hacerlos esclavos a la fuerza. Le entregó mucho y deshonró el matrimonio y del soberano Hefesto 393. un com­ pañero. mantuvo rela­ ciones con el dios Ares. a escondidas.CAPÍTULO IV 121 Ahora se glorían los magos de que los demonios son 3 servidores de su propia impiedad. un íntimo. «A continuación el tocador de la lira comenzó a cantar 59 bellamente» 392. de hermosa diadema. Cántanos. . que es un consejero. en el hombre. Somos una ofrenda para Dios por Cristo. cómo se unieron por primera vez en casa de Hefesto. Ridiculizáis la verdadera piedad con la superstición. Homero. los han inscrito como sus propios criados y. nos presenta 2 un adulterio. Nosotros apartamos los oídos de la fornica­ ción. [el lecho ¡Cese tu canto. me exhortan a gritar. 393 Odisea VIII 267-270. los adulterios narrados. Homero! No es hermoso. esposa de Hefesto. los partos de los dioses que he recordado. Los matrimonios. las descendencias. Odisea VII266.

que se prostituyen con vosotros. Según el orador ateniense399: «lo que se quiere. Olintíacas ΙΠ 19. 399 D hm óstenes . . pueblo adquirido. en sus mismos abrazos incluso. Hay incluso otras imágenes vuestras parecidas: pequeños Panes. 395 Jn 8. hemos procurado «caminar en una novedad de vi­ da»397. 397 Rm 6. Éstos son los modelos de vuestra vida regalada. prisionera en su unión398. eso es también lo que cree cada uno».4. Odisea VIH 270-299. 3 9 4 1 Pe 2 . Lo aceptan como imagen de lo femenino y lo re­ presentan en las hondas. 398 Cf. Cuando están acostados en el lecho.122 PRO TRÉPTICO «Nosotros somos la raza escogida. éstas las enseñanzas de los dioses. sátiros borrachos. 9-10 ss. miran aquella Afrodita desnuda. Adornan sus habitaciones con cua­ dros pintados que colocan bastante altos con insolencia y consideran el desenfreno un acto piadoso.J« 3. miembros viriles erectos. los que en otro tiempo no éra­ mos pueblo. muchachas desnudas. Pero la mayoría no piensa esto. empleando un signo que se corres­ ponde con el desenfreno de Zeus. y al pájaro enamorado que vuela alrededor de Leda. pero ahora somos pueblo de Dios»394. sacerdocio real.23. que aparecen desnudos en las pin­ turas y que prueban la falta de dominio. Se han desprendido en casa de la vergüenza y el temor y representan los deseos im­ puros de los demonios. Según san Juan. Hemos meditado el gobierno de Dios. na­ ción santa. 31. Éstas las ciencias divinas de la insolencia. no somos «de abajo»395 y hemos aprendido todo del que vino de lo alto396. 396 Cf.

400 Una cortesana (cf. abiertamente. construcciones vulgares de vanas piedras. todos aquellos que tienen una misma bondad. de bípedos. Creéis en los ídolos porque envidiáis su luju­ ria. los xóanas de piedra y las estatuas fabricadas por hombres. al verlos. sino también a quien se permite verlo u oírlo. consagráis en casa los monumentos de la desvergüenza. sobre todo. con muertes de aves 403. No sólo denunciamos su práctica. Mt 5. Sois especta­ dores de la virtud. VIII335 B). Cuidáis de que estén. Se han manchado con sangre viva y sacrificios de cuadrúpedos. Odiáis lo mejor y honráis lo peor. No creéis. 401 Cf. 403 Sibyll Omc. porque no soportáis la moderación. las imágenes de vuestros dio­ ses. ¡Ay de los que habéis obligado al hombre y le habéis arrancado con oprobio la imagen divina que poseía desde su creación! Desconfiáis de todo. . coloca­ das en alto. aquellos. en Dios. las pinturas que representan las posturas de todo desenfreno. 28. en cambio. Felices. representando por igual las posturas de Filenis400 que los trabajos de Heracles. según la Sibila. 14. para dejaros llevar de vues­ tras pasiones. sin duda. 2 Pe 2.CAPÍTULO IV 123 Ahora no os avergonzáis de contemplar en público. como. pero actores de la maldad. 402 Cf. los que. Vuestros oídos se han prostituido. rechazan todos los templos. A t e n e o . IV 24 y 27-30. pues. por decirlo así. y los altares. los ojos han fornicado401 y lo más novedoso es que vuestra vista ha cometido adulterio ante el abrazo 402.

I 2. el coro res­ tante de los astros. sobre todo entre los que procedían del mundo judío. Dice el profeta: «no harás una imagen de cuanto hay arriba en el cielo ni abajo en la tierra»404. 8. ¿Acaso vamos a tomar aún como dioses la Deméter de Praxiteles. 407 Cf.... El arte humano fabrica casas. Por eso. la luna. el sol. 4. Dt 5. 14 y P i a t ó n . no sé cómo. A y á n . en donde desde antiguo existía una fuerte aversión hacia todo lo que se refiriera a las imágenes. 405 Cf. 406 Sal 95. los instrumentos del tiempo407. en el cristianismo no existían todavía más que símbolos (cf. . la Core o el Yaco de los misterios405. «Por su Logos fue­ ron fortificados. que en su materia. sólo Dios hizo el cielo»406 y lo que hay en el cielo. Antropología de san Justino. las obras de Lisipo o las de Apelas.4. 6. Tuneo 42<L 408 Sal 32. J.124 PROTREPTICO Nos prohíbe con claridad practicar un arte engañoso. Pero ¿cómo podría uno enumerar cuanto hace Dios? ¡Mira. los án404 Éx 20. re­ visten la apariencia de la gloría divina? Pero vosotros perse­ veráis incansablemente para que se labre la estatua humana más conveniente y. J. por vuestra estupidez. en cambio. en verdad. La teología de la imagen encontró gran oposición en los primeros años del cristianismo. págs. naves. no os preocupa que terminéis siendo semejantes a las estatuas. Pero muy clara y concisamente la palabra del profeta de­ lata esta costumbre: «Todos los dioses de los pueblos son ídolos de los demonios. en tiempos de Clemente. Gn 1.. ciudades y pintu­ ras. algunos están equivocados. por el aliento de su boca tienen todo el po­ der»408. Así pues. 106-118). creyendo sin fundamento que éstos son dioses. P a u s . adoran una obra divina en vez de a Dios: el sol. 5. el mundo entero es obra suya! El cielo.

Ον. que no divinice el cosmos. sino que busque al demiurgo del cosmos. Sólo.. Pues si las obras que hay en el cielo no son humanas. la sabiduría divina. De nat. Cíe. Aquí. ¡Qué grande es el poder de Dios! Su sola voluntad creó el cosmos. 411 Cf. 4 0 9Λ / Μ . como desde un asilo sagrado. creo. sino que desee vi.. Se equivoca el coro de los filósofos cuando. en cambio. por nna 4 parte. Metamorfosis 185-86. 3 ya que también es el único Dios verdadero. por otra. . 410 Sal 32. adoran los fenómenos celestes y lo que se descubre con la vista. pues sólo Dios lo hizo. deorum II140.s vamente al creador del sol. el hombre ya no se inclina a ninguno de los demonios y se apresura a la salvación. 9. Que ninguno de vosotros adore el sol. reconocen que el hombre ha nacido tan perfecto para la contemplación del cielo411 y.CAPÍTULO IV 125 geles y hombres «son obras de sus dedos»409. Por el simple querer crea y al solo desear le sigue el llegar a existir410. al me­ nos se han creado para los hombres. queda un refugio para el que ha de llegar a las puertas salvadoras.

cuantas tienen con presunción sobre los dioses. por su amor a la vanagloria. podemos presumir de pasada que veía en sueños la verdad412. las opiniones de los fi­ lósofos. el metapontino. sólo consideraba dios a uno de ellos. aunque no honraron las pie­ dras o la madera. Parménides de Elea propuso el fue­ go y la tierra como dioses.. cayendo en la pluralidad. Son éstos también ateos porque adoraron con una cierta 3 sabiduría indocta la materia y. . De Is. P lut . también él milesio. aunque no se fabricaron un Posidón.C a p ít u l o V OPINIONES DE LOS FILÓSOFOS SOBRE DIOS 64 Recorramos también. Si descubrimos quizá que también la misma filosofía. Anaximenes. lo mismo que Heráclito de Éfeso. sin embargo divinizaron la tierra como madre de todo eso y. hace ídolos de la materia y diviniza al­ gunas cosas maravillosas. et Os. 382 F. sin embargo se volvieron suplicantes al mismo agua. que cantó al agua. Empédocles de Acrigento. al que siguió más tarde Diógenes de Apolonia. el fuego. que cantó al aire. 2 Así pues. los elementos constitutivos del mundo nos los dejaron Tales de Mileto. si quieres. pero luego Hipaso. enumera la discordia y la amistad. además de estos cuatro elementos. 412 Cf.

Graec. IV pág. Tal hecho es propio de los escitas. Γ\ζ pág. 16 (Brandes). 418 D íó g en e s d e C íc ic o .CAPÍTULO V 127 ¿Qué otra cosa es Posidón sino una sustancia húmeda. Esta etimología la atri­ buye P l u t a r c o (cf. o a los 413 Posidón es el dios de las aguas. Los magos persas honraron también el fuego y muchos de los habitantes de Asia y los macedonios. A este fuego lo llamaron otros Hefesto. en sus Costumbres extranjeras419. Frag. Graec. según afirma Díógenes en su primer libro de Sobre lo persa4li. pág. 414 Relaciona el nombre de Ares. 1. Clemente alude a una posible rela­ ción etimológica entre el nombre del dios. 416 En este capítulo se van a acumular las citas eruditas y la repetición de ideas ya dichas. con ársis. fr. la acción de beber. sin duda. de los que dice Ninfodoro. Moralia 757 B y Amatorius 757 B) a Crisipo. Frag. hist. como dice Eudoxio415 en el segundo libro de su Ca­ mino alrededor de la tierra ^. 14. «aniquilamiento». Los saurómatas escitas ve­ neran una daga. Graec. ft. . E u d o x io . N in f o d o r o . Poseidon. Les pasa esto también a los que siguen a Heráclito y ve­ neran el fuego como principio generador. Frag. y con anairesis. Por eso también me parece que muchos. Los f i ­ lósofos estoicos se basaron en este tipo de etimologías para sentar sus doc­ trinas de que los dioses mitológicos significaban la personificación de fuerzas de la naturaleza (cf. que veneran el fuego. H ic esio . según dice Hicesio en su libro Sobre los misterios411. 419 C f. dios de la guerra. que lleva el nombre de la acción de beber?413. y pósis.. 4. 379. le ofrecen sacri­ ficios como si se tratara de Ares. De nat. deorum II63-72). 415 Cf. «destrucción». hist. fr. el belicoso Ares se llama así por el hecho de matar y de destruir414. Como. 392. después de ha­ ber clavado en tierra solamente una espada. hist. II. Arës. Cíe. 429. fir. ¿Por qué enumerar a los saurómatas. 417 Cf.

128 PROTRÉPTICO persas. 91. De ellos aprendieron el ateísmo de esos principios que veneran. bactros. porque únicamente consideran como imágenes de los dioses el fuego y el agua420. introdujo esta costumbre. «los elementos» que se crearon para servicio de los hombres. unos celebraron el infinito. Él fue el pri­ mero en erigir una estatua a Afrodita Anaitis en Babilonia. 4 Así pues. caerán en otro enga­ ño. medas o magos? Dice Dinón que éstos sacrifican al aire libre. 66 Del resto de los filósofos. Des­ conocen al autor que lo gobierna todo y al creador de los mismos principios. muchos períodos de años después. 3 Ciertamente. cuantos pasaron por alto los elementos y se ocuparon de algo más elevado e importante. si creen que van a huir especialmente del error. se Vuelven con súplicas a esos elementos «pobres y dé­ biles»422. Graec. 508. mien- 420 Cf. hist. p ág . 422 Gal 4 . En cam­ bio. como Anaximandro (de Mileto). ni los ibis o icneumones como los egipcios. fr. B ero so . Π. Frag. que los filósofos reconozcan que sus maestros fueron los persas. 9. los presenta venerando imágenes de figura humana. los saurómatas o los magos. fir. 9. Susa y Ecbátana y enseñó a venerarla a los persas. como afirma el Apóstol. p ág . hist. después de que Artajeijes. 421 Cf. D in ó n . Pues. los habitantes de Damasco y de Sardes. Anaxágoras de Clazomene y el ateniense Arquelao. Π. sino el fuego y el agua como los filósofos. Estos dos últimos colocaron el entendimiento en el infinito. Frag. el hijo de Darío Ocos. 2 Ni siquiera he disimulado su ignorancia. en su tercer libro Sobre lo caldeo421. el Dios que no tiene principio. No tomaron como imágenes de los dioses la madera o la piedra como los griegos. Graec. 16. . Beroso.

Conside­ raba. De mundo. inclu­ so de la menos noble426. 47 (Pearson). Dicen que la divinidad se reparte a través de toda la materia. Aquel Teofrasto de Éreso. Z e n ó n . Jen ó c r a t es . Ni pasaré tampoco por alto a los del Pórtico425. 397 B 25. pensaba que Dios era en alguna manera el cielo y en otra el 423 Cf. «caminar»). 427 Los que pertenecían a la escuela aristotélica recibían el nombre de peripatéticos por el hecho de que Aristóteles explicaba mientras paseaba con sus discípulos (peripatéó. cons­ tituido por todas las estrellas fijas424. 425 Se refiere Clemente a los filósofos estoicos. 18 (Heinze). 17 (Heinze). «pórtico». n.. Limitaba la providencia hasta la luna y. 424 Cf. dios al alma del mundo. Sencillamente éstos deshonran la filosofía. el discípulo de Aristóteles. Democrito de Abdera cogió estos dos y añadió las imá­ genes. 428 C f. Alcmeón de Crotona creía que los astros eran dioses que tenían vida. A r is t ó t . fr. más adelante. y se contrade­ cía a sí mismo. al parecer: lo lleno y lo vacío. fr.CAPÍTULO V 129 tras que Leucipo el milesio y Metrodoro de Quíos dejaron dos principios. se equivoca al considerar dios al mundo. por desconocer al Autor de todas las cosas. No voy a callar su desvergüenza: Jenócrates (el calcedonio) decía de forma enigmática423 que los siete planetas eran dioses y que el octavo era el cosmos. Encontrándome ya aquí. phys. fr. C r is ip o . sosteniendo que es dios lo que no tiene participación de la divinidad. El padre de esta escuela filo­ sófica. J en ócrates . llamados así por llevar a cabo sus enseñanzas en la stoá. 1039 (A m im ). 426 C f. 29. pág. Fr. de este modo. creo que no es difícil tampoco recordar a los peripatéticos427. . creía que lo que se llama «muy alto»428 era el alma de todo.

debido a su absoluta impiedad. Voluntariamente sólo omitiré a Epicuro. «o E p ic u r o . piensa que a Dios no le importa na­ da430.130 PROTRÉPTICO aire429. 368 (Usener). 431 Cf. 14 (Wimmer). ¿Y Heraclides del Ponto? No hay lugar donde no le arrastren las imágenes de Demócrito431. Teo fra sto . fr. 429 Cf. fr. H e r a c l id e s d e l P o n t o . que. . fr. 64 (Voss).

LOS FILÓSOFOS HAN DICHO LA VERDAD ALGUNA VEZ Una gran multitud de tal especie432 se me echa encima. que están realmente perdidos por esta astrologia tan celebrada. la velocidad y los torbe­ llinos desordenados? ¿Por qué llenas mi vida de ídolos. y dioses tam­ bién los errantes astros? Disertas sobre los fenómenos celestes y engañas a los hombres. como se dice. como si se tratara de un espantapájaros. . Anhelo al señor de los 432 Alude a los filósofos. no por la astronomía. Les es muy necesario à los hombres volverse a escuchar tales relatos. contándolos de forma mítica. las piedras. este mundo. que introduce a es­ condidas una ilusión extraña de demonios extranjeros. Tememos que crezca en ellos la impiedad. la tierra. la madera. proclamada por la opinión de estos sabios. encandilados con el fluir. el aire. el fuego.C a p ítu lo VI INSPIRADOS POR LA MISMA VERDAD. con los que nosotros ni siquiera tenemos la costumbre de calmar a nuestros propios hijos. ¡Por la verdad! ¿Por qué muestras434 a los que han creí­ do en ti. el hierro. ima­ ginando que son dioses el viento. cuando lloran. 433 El tono de Clemente vuelve a elevarse al comienzo de este capitulo. y re­ lata cuentos con la locuacidad de una anciana. 434 Habla con la filosofía. que en nada conocían lo ver­ dadero más que los niños433.

Desde el platonismo del s. Platón? Es un gran mérito encontrar al padre y creador de todo y es im­ posible explicarlo a todos los hombres435. la vía de la negación parecía la única válida para acercarse al Dios que no se podía conocer (cf. Or. V 13. 3 (donde cita expresamente a P la t ó n . no sus obras. también Strom. 98. Strom. 1954. M á x im o d e T ir o . 14. 435 P la tó n . S o lm se n . J. Rep. Ithaca. por otra parte. París. un dios. Carta VII 341c. 437 P latón . al señor del fuego. Nueva York. C. 1942). sobre todo.. a Platón. 134. ¿Por qué. 38 tit. que no es único y produjo una gran desorientación en los críticos helenísticos (cf. pág. Pues una ema­ nación divina438 inspira a todos los hombres en general y. indica en Clemente la acción del Espíritu Santo [cf. 88.132 PROTREPTICO vientos. Si quieres. n d. más o me­ nos directamente. Busco a Dios. el que da la luz al sol. —en especia] desde Numenio—. M a r c o A u r e l io . que en el medioplatonismo designaba el intelecto hu­ mano o el favor divino. Platón. Pocos textos han tenido tanto éxito como éste y el de 7Îmeo 28c en el medioplatonismo. en la mística medieval. VI 16. al creador del mundo. De este pasaje nacen todas las alusiones al dios de Platón. 2. en nombre de Dios7 «Porque nunca se puede expli­ can)436. 438 La apórreia. 436 P la tó n . Em­ prende conmigo437 la búsqueda del bien. 2]. 2 Está bien rozar la verdad. Es la idea tan extendida en esta época por influencia platónica del aislamiento de la divinidad (cf. Plato's Theology. Timeo 28c. a los que pasan el tiempo en investigaciones. filosofía. 139). W. Fedro 237. entre los Padres de la Iglesia y. IV 156: «Dios no puede ser demostrado»). Todo este pasaje recuerda el estilo de Pla­ tón. Ill 415a). 68 ¿Qué colaborador encuentro en ti para esta búsqueda? Porque no desconfiamos de ti por completo. ¿Dónde hay que seguir las huellas de Dios. pero no te canses. 1-4. A. . F estu GièRB. Π 4. La Révélation d'Hermès Trismégiste.

Dime cómo debo imaginarme a Dios. concedía y quitaba. 609 (Kock). Este Zeus lo sabía todo. al pensar en Dios. Con razón decía Demócrito que «algunos hombres sen­ satos elevaban sus manos y llamaban Zeus entonces a lo qué los griegos llamamos aire ahora. . que es el sol del alma.. 29. cf. Comic. ΠΙ. 442 C f. M e n a n d r o . el Logos salvador. Me parece que Menandro se equivocó cuando dijo: Sol. 444 P la t ó n . por este motivo. fr. Lo mismo que lo medido se puede saber por la medida. 3 0 (D iels). fr. así también la verdad es medida y comprendida para conocer a Dios. es el único que se eleva desde el interior. en la profundidad de la misma mente. 440 Cf. que es imperecedero e increado. Frag. era el rey de todo»442. fr. pues el sol nunca nos mostrará al dios verdadero. E u r íp . Fedro 246d-249. D e m ó c r it o . pág. gracias a ti nos es posible contemplar a los demás441. 439 Ideas de Platón sobre la divinidad. Carta II 312e. ¿Quién es el rey de todas las cosas? Dios es la medida de la verdad de lo que existe. es necesario adorarte como el primero de los dioses. le designa misteriosa­ mente443 así: «todo está en tomo al rey universal y es la causa de todo lo bello»444. En cam­ bio. η. El que todo lo ve sin ser visto.CAPÍTULO VI 133 Gracias a ello. en su puesto privado y par­ ticular de observación439. 184. dice Eurípides440. 443 Cf. reconocen que hay un solo Dios. y da luz a los ojos. que está siempre en la bóveda del cielo. También Platón. y contra su voluntad. Attic. 4 41 Cf. 1129 (Nauck).

29. Consideraba a Dios como peso. Siempre le acompaña la justicia para castigar a los que abandonan la ley divina»447. G. 1. d es P laces . VI 5. no les interesa tanto el aspecto platónico de los textos cuanto el que les sirvan para introducir un contenido específi­ camente bíblico (cf. ¿De dónde insinúas misteriosamente448 esta alusión a la verdad. Máximo de Tiro o Numenio.É. 306]. F estu o ió b e . pág. Para É . «Dios. Mide y pesa to­ do. también A. tiene el comienzo. nos dice: «no habrá en vuestro saco un peso grande y otro pequeño. 448 Cf. Leyes IV 715e . los Padres al citar a Platón no presentan su pensamiento personal. 446 P lató n . la expre­ sión «dicho antiguo» no designa por fuerza una reminiscencia órfica. D a n ié l o u . por así decirlo.. cf. como manteniendo y conteniendo la naturaleza de todas las cosas inconmoviblemente. en R. Texto citado por numerosos auto­ res. 205. Ten­ dréis un solo peso verdadero y justo»445. 1961.134 PROTRÉPTICO Moisés. pág. debido a su justa balanza. que es siempre igual a sí mismo y de la misma manera446. Strom. el fin y el medio de todo cuanto existe y avanza marchando según su recta naturaleza.. como creían algunos neoplatónicos [La Religion Grecque. por ejemplo). y 716a. ni en vuestra casa una medida grande y otra pequeña. en que Platón habla de un «dicho antiguo». Paris. Message évangélique et culture hellé­ nistique. 447 P lató n . Las imágenes injustas y desiguales están ocultas en ca­ sa. Platón? ¿De dónde un aprovisionamiento tan grande de discursos predice la religión? Las razas de estos 445 Dt 2 5 . 109). 39. η. medida y número de todo. (1936). Clemente se apoya en este pasaje. cf. Normalmente. En realidad. para mostrar que el filósofo ateniense no era más que el eco de una tradición mucho más antigua que él deforma y de la que Moisés sería el verdadero autor. J. en el saco y en el alma manchada. La única medida justa es el Dios verdadero.1 3 -1 5 . hombre verdaderamente consagrado. Fedón 78d. según un antiguo dicho. J. sino el eco de una tradición antigua (es la misma tendencia de Plutarco..

plata o marfil ni los ídolos de madera o piedra de mortales que mueren. 24 (Mullac). Aprendes la geometría de los egipcios. bronce. pe­ ro para las leyes. 277. en cambio. [de todo. procura eliminar de Dios todo antropomorfismo. T. Éstos no honran con vanos engaños las obras humanas de oro. dice: Dios no se parece a nadie. sino como discípulo de Sócrates. y tu opinión sobre Dios te ayudaron los mismos hebreos. Elevan. los explica con alegorías. . ¡Oh Filosofía! No te ocupes sólo de uno» de este Platón. Orne. las manos puras al cielo. Se pensaba que la sabiduría venia de Oriente. dice. Graec. los que existen en el A. sino apresúrate a presentarme a muchos otros que procla­ man como Dios al único Dios verdadero bajo su inspiración. aunque quieras ocultarlos. Frag. Conozco a tus maestros. son más sabias449. ΙΠ 586-588. las que soñ verdaderas. se purifican siempre [el cuerpo con agua y honran solamente al que siempre se preocupa al Inmortal™. pág. 450 Sibyll. la astronomía de los babilonios. fr. porque nadie puede conocerlo a partir de una imagen451. Fedón 78a. Π. si se han aferrado de algún modo a la verdad. Antístenes no pensó lo siguiente como seguidor de la escuela cínica. 590-594.CAPÍTU LO VI 135 bárbaros. P la tó n . hist. A n t íst e n e s . lo que sí hacen los mortales de insensatos deseos. 449 Cf. Si­ guiendo a Platón. levantándose del lecho muy temprano. recibes sabios conjuros de los tracios y mucho te enseñaron los asirios. 451 Cf.

No ocul­ tó lo que pensaba sobre Dios: 452 Cf. el ateniense. queda ciego»452. 330-332 y 340). Orae. 453 Sibyil. Los críticos reconocen que en gran parte de­ pende de Solón (cf.. 454 Su Himno a Zeus es una de las cumbres de la oración en la Anti­ güedad. la teoría que muestra aquí y la del pasaje de esta misma obra. sino que. Refleja el gran abismo que se daba en el mundo platónico entre Dios y el hombre (cf.. el que habita en el cielo? Frente a los rayos del sol no son capaces de ponerse los hombres. Cleante (el de Pedaso). págs.. 20-21. F estu g jè r b . . A. págs. ¿Cómo es en su forma? Invisible.136 PROTRÉPTICO Jenofonte. 263-267).13-14. habría escrito también él mismo con claridad sobre la verdad y habría dado testimonio. al que los malvados no se pueden sus­ traer. todo justicia. según É. J. 100. si uno lo contempla por atrevimiento. no explica una teogonia poética. filósofo estoico454.. Memorables IV 3. Ni siquiera se parece al sol. Consta de 39 hexámetros y en él canta al Dios todopoderoso. La Religion Grecque. es evidente que es grande y poderoso. si no hubiera temido su veneno. Je n o f o n t e . sino una verdadera teología. que es totalmente bri­ llante y parece que no permite que nadie le vea. como Sócrates. anuncia la de E p ic t e t o en Conversaciones I 16. La Révélation d 'Hermès Trismégiste. el oiganizador del orden cósmico. d es P laces (cf. I 10-13. 3).. No es pequeña es­ ta alusión al decir: «El que conmueve y tranquiliza todo. ¿Por qué habla tan sabiamente el hijo de Grilo? Seguramente se debe a la profetisa hebrea que vaticina: ¿Qué carne puede al celeste y verdadero Dios inmortal ver con los ojos. Por su sentimiento religioso y poesía. puesto que han [nacido mortales453..

110. Sent. ventajoso. Philos. 320). provechoso. 299). jus­ to. nosotros lo hemos escogido para el que sea capaz de examinar. 35 (Mullae. No hay que ocultar a los discípulos de Pitágoras. santo. necesario. se domina a sí mismo. V 14. esti­ mado. Aquí creo que enseña con claridad cómo es Dios y de qué modo la opinión común y la costumbre esclavizan a los hombres que las siguen sin buscar a Dios. dulce. solícito. sin orgullo. no está. pág.1. V 14. fuerte. fr. pues: ordenado. útil. fr. amable. bello. como guardián que protege todo. 4 5 7 P i t á g o r a s . tam­ bién la verdad. bajo su inspiración. glorioso. pág. como creen algunos. seguro. I. Todo él en el círculo entero. sin miedo. Lo cita también en Strom. piadoso. íuera del orden del universo. que dura largo tiempo. Es suficiente esto que escribieron. Frag.111. 50). siempre apropiado. que permanece siempre455. sino en él mismo. agradable. .CAPÍTU LO VI 137 ¿Me preguntas cómo es el bien? Escucha. sencillo. 75 (Pearson. 101 (pág. sin dolor. sobrio. 455 C LEA N TE. para el conocimiento de Dios. irreprochable. Graec. sin sufrimiento. al menos un poco. 2. 4 5 6 C ú s a n t e . inteligencia y aliento del universo entero. Afir­ man: «Dios es uno solo. reconocido. No es libre todo el que mira a la fama en la idea de que va a obtener algún bien de ella456. movimiento de todos los se­ res»437.

Ocupa todo su tiempo en la fic­ ción. Hesíodo.C a p ít u l o VIT TAMBIÉN LOS POETAS RINDEN TESTIMONIO A LA VERDAD Venga a nosotros también la misma poesía (no es bas­ tante sólo con la filosofía). 458 Estoico. 29. con dificultad dará ahora testimonio de la verdad y reconocerá mejor ante Dios la digresión mítica. 460 Cf. gran ayuda para los hombres459. Ningún mortal rivalizó con él en poder461. 195 (Rzach). ¡Venga cualquier poeta que quiera el primero! Arato458 piensa que el poder de Dios se extiende por todo: Para que se produzca todo sin cesar. Ambos ofrecen la contribución más impor­ tante de la filosofía de estos años en relación con el parentesco del hombre con la divinidad. Fenómenos 13-15. n. Padre. como Cleante. Debe mucho a los Thtbajos de Hesíodo (quizá no en va­ no une Clemente su cita a una dei poeta beocio). 459 A rato . fr. 461 Cf. a Él se dilige siempre lo primero y lo último. También Hesíodo de Ascra se refiere misteriosamen­ te460 a Dios de este modo: Él es el rey y Señor de todo. gran maravilla. Salud. .

hijo de Eagro. 1025 (Nauck). Eusebio y otros escritores cristianos. .CAPÍTULO VII 139 Incluso ya en la escena revelan la verdad. la brillante ola del mar y la violencia de los vientos. 941 (Nauck). promotor de la civilización y el que estableció la religión de Dioniso (cf.. y así pen­ samos que somos piadosos463.. fr. El tracio Orfeo464. Atenágoras. La Religion Grecque. oro o marfil. presentó una palinodia de la ver­ dad y. Muchos somos. era hierofanta y poeta al mismo tiempo. levantamos a los dioses estatuas de piedra. después de mirar el éter y el cielo.. el que creó el cielo y la in­ mensa tierra. los principales testimonios literarios los tenemos en Eurípi­ des. pues diré la verdad. É . Eurípides. el hijo de Sófilo: Unico en verdad. que no te prive de la vida feliz lo que antes 462 Cf. Se creía que procedía de Tracia — varias generaciones antes de Homero (hijo de una musa y de Apolo o bien del río tracio Eagro)— que fue escritor. des P laces . Eur . los mortales que estamos equivocados en el corazón. Desde el principio apareció como profeta de los dioses. ¡Profanos. como una consolación a nuestros males. 463 P seudo-S ófocles. 464 El problema de la existencia de Orfeo se une a la fe que los griegos tenían en su existencia (lo que quizá sea una prueba de que realmente si existió). Este mismo Sófocles llevó a la escena la verdad ante los espectadores de un modo temerario. en cambio. Después de la hierofantía de los misterios y la teología de los ídolos. dijo: «considera esto co­ mo Dios»462. aunque realmente era tarde entonces. Les concedemos sacrificios y vanos panegíricos. págs. cerrad las puertas todos por igual! Tú escucha.. fr. o imágenes de bronce. sin embargo en­ tonó un canto a la palabra santa: Hablaré a los que pueden escuchar. En el siglo v se consideraba ya el orfismo como una literatura muy antigua. único es Dios. Y Sófocles. Aparece la frase también en san Justino. Platón y Aristóteles. Mu­ sa. hija de la luna brillante. 191-192).

Umeo 44a (emplea la misma palabra. esos dioses que los poetas ponen en escena en sus comedias. se engendró a sí mismo. Que te avergüencen. 467 Sibyll. las pruebas sobre vuestros dioses. permanece junto a ella y dirige la inteligente envoltura de tu corazón465. ΠΙ624-625. con vistas a la salvación. Traquinias 12. «la envol­ tura del alma»). se utiliza ya claramente con el sentido de «cuerpo». 2 El cómico Menandro. ninguno de los morta­ les le ve. En Sóf. 6 ¡Eh. Camina bien por el sendero y mira al único Señor inmortal del cosmos. sino aplaca a Dios volviendo atrás!467. pero él ve a todos466. kyios.. Orne. s Más adelante añade en términos precisos: Él es único. con el tiempo se dio cuenta Orfeo de que había estado equivocado. mortal ingenioso. 5 (A bel). en efecto. En ellos se mueve alrededor de todo. De él solo surgieron todos los seres. De este modo. 466 O r fe o .140 PROTREPTICO se te mostró claro en el corazón. fr. en su obra El auriga dice: 7 465 Cf. Si los griegos recibieron especialmente algunos deste­ llos de la palabra de Dios y proclamaron unas cuantas cosas de la verdad. testimonian que su poder no está oculto y se acusan a sí mismos de débiles. no vaciles ni te retrases. Habiendo mirado a la palabra divina. por no ir al encuentro del fin. . obligados por la verdad. 75 Creo que ya es evidente para todos que los que hacen o dicen algo sin la palabra de la verdad se parecen a los que son obligados a caminar sin pies. Platón.

469 Cf. De mon. De mon. Por ejemplo. Fmg. Y. 245. Antístenes. 421. 2-6.1 Iliada XXI 394. 70. pues así son éstos. No es sólo Menandro. (Kock). 4. 5. fr. de nuevo. 470 M enandro. Attic. inventados por los hom­ bres470. Misma cita en san Justino . fir. el que hace eso es más grande que el dios. ΙΠ. como si fuera un sacerdote de Cibeles mendicante. si un hombre arrastra al dios con sus címbalos a hacer lo que él quiere. Sátira mordaz de Clemente. con razón. 102. a Atenea la llaman «mosca de perro»471. pág. Homero escribe de Dioniso con claridad: 468 Menandro. Eurí­ pides y muchos otros poetas refutan a vuestros dioses y no tienen miedo de ultrajarlos todo lo que pueden. Comic. fr. a Hefesto «cojo de ambos pies»472. 472 Iliada I 607 ss. La cita aparece también en san J ustino . 70 (Mullac). 473 Iliada ΙΠ 407. 58. éstos son los instrumentos de audacia y violencia. y a Afrodita le dice Helena: ojalá no puedas volver con tus propios pies al Olimpo 473. declarando con sensatez: Pues. Por eso Antístenes. ΠΙ. . pág. Frag. Ata­ que a la familiaridad que los griegos tenían con los dioses y a la idolatría. ¡Que la ali­ menten ellos!»469. (Kock). sino que también Homero. a los que le pedían les decía: «No alimento a la madre de los dioses. el mismo comediógrafo se enoja por esta costumbre e intenta refutar por completo el orgullo impío del error en su obra La sacerdotisa. Comic Attic. 5.CAPÍTULO VII 141 no me gusta ningún dios que pasea fuera con una anciana y que entra en las casas en un cuadro468.

4X7. C lemente. . Platón. por obra del homicida Licur[g o 474. E u r . 594-596. Consideradle criminal y matadle. 243b.. Ped. 476 Alude Clemente a la obra de Eurípides de este mismo nombre. Alcestis 7 5 5-760. porque es más ignorante del bien y de la justicia 475. 4 7 5 E u r . Orestes 591 -592. I I 10. ¡cómo no! Se obsequiaba con carne: comía además higos verdes y gritaba de modo grosero como si lo hubiera aprendido de [un bárbaro 478. Persuadido por aquél. 907 (Nauck).1 . maté yo a mi madre. Eurípides es verdaderamente digno de la ocupación so­ crática. todas a la vez arrojaron sus tirsos a tierra. al mirar hacia la verdad y despreciar a los especta­ dores. . fr. Un día contradice a Apolo: que mora en el templo del centro de la tierra. En otra ocasión nos trae a Heracles furioso476. 8 9 . poseído de furor [báquico. presenta en el teatro a los dioses con la cabeza desnuda479: 474 litada VJ 132-134. 478 Cf. y en otra. cuando se encontraba borracho e insaciable477. 477 E u r . las perseguía en el sagrado Nisa. Fedro 2 37a. 479 Cf. . no yo. distribuyendo a los mortales las palabras más sabias. Aquél pecó. En su obra Ion.142 PROTRÉPTICO (Licurgo) un día a las nodrizas de Dioniso.

5.. . que las leyes para los mortahabéis dispuesto. [dos. seáis culpables de injusticia? [les Y si. pero no sucederá— sometierais a juicios humanos vuestros matrimonios forzatú4*». y tuvierais que pagar las injusticias. Posidón y Zeus. 480 Se dirige a Apolo. vaciaríais los tem[plos481. Ion 442-447. De mon. 481 Eur. — utilizo este razonamiento. que gobiernas el cielo.CAPÍTU LO VII 143 ¿Cómo es justo que vosotros. san Justino.

no persigáis siempre las tinieblas y la oscuridad.C a p í t u l o VIII A LOS PROFETAS ES A LOS QUE ES PRECISO PREGUNTAR JA VERDAD SOBRE DIOS Una vez que hemos tratado en orden lo demás. Venid. es el mo­ mento ya de que acudamos a los textos proféticos. . 482 La célebre definición de la escuela cínica era ésta: «camino corto hacia la virtud» (syntomos kodós eis arelen). La utiliza también Clemente en Ped.4. el canto de salvación: He aquí que aparece un astro fijo. de originalidad y de adulación. I 3. 9. despreciando una vida que se le escapa. Pero levantan al hombre que se encuentra ahogado por la maldad. Empezad a conocer. Nos alejan del error fatal y nos empujan con claridad hacia la salvación que está ante nuestros ojos. He aquí que la luz de dulce mirada del sol brilla extraordi­ nariamente. por una única y misma palabra ofrecen muchos servicios. lejos de un sonido agradable. Que la Sibila profética nos cante en seguida. Carecen de adorno. una vez que tengáis puesta la sabiduría \en vuestros corazones. la primera. Los caminos cortos de la salvación482 son las divinas Escrituras y un género de vida prudente. pues sus oráculos nos ofrecen claramente los puntos de partida hacia la piedad y nos asientan en la verdad. totalmente visible.

Está muy inspirada por Dios cuando compara el error 3 con la tiniebla y el conocimiento de Dios con el sol y la luz. las heladas. Expone ambas ideas con sensatez y nos enseña a elegir. 483 Sibyll. 487 * 64. Mira la grandeza de Dios y conmuévete. 488 Is 66. los [seísmos. 1-3. los relámpagos. los vientos. Por otra parte. gobierna la tierra. ese profeta tan sabio. no un Dios lejano. 128-35. Dice: Yo soy un Dios cercano. y existe por sí mismo483. nos muestra a Dios. [las nieves. Se destierra sólo por la práctica de la verdad. «Si abriera el cielo se apoderaría de ti el temor» 489. ¿por qué nombro cada cosa? Dirige el cielo. 485 > 2 3 . 1. 494 Cf. el Espíritu San. .78 to por Jeremías. Si un hombre hi­ ciera algo en un escondrijo. Jn 3. 23-24. o mejor. Orae.CAPÍTULO VIII 145 Es un único Dios el que envía las lluvias. Pues el engaño no se distingue de la verdad por la simple comparación. 21. de nuevo nos dice por Isaías: «¿Quién 2 medirá el cielo con la palma y toda la tierra con el cuenco de su mano?»486. dice. 489 Is 64. 486 Is 40. «el que tiene como trono el cielo y la tierra como escabel»488. Jeremías. Éste es Dios. las pestes. el hambre. arrancado por la fuerza484.1. 12. los tristes funerales. ¿no lo veré Yo? ¿No lleno los cielos y la tiena? Dice el Señor485. Adoremos a este de quien afirma el profeta: «Ante tu faz se derretirán las montañas como la cera se derrite ante la faz del fuego»487.

en otra ocasión. «pero la palabra del Señor permanece para siem­ pre»492. Is 40. 34.26. 8. 495 Os 13. Y también por Isaías (te recordaré esta palabra): «Yo soy. m Am 4.2. el Señor. ¿Qué dice el Espíritu Santo por Oseas? No dudaré en decirlo: «Ved que Yo he dado fuerza a la tormenta y he creado el viento»494. 6.39. quizá por citar de memoria o de alguna antología. Deliberad a la vez los que estáis salvados de todas las naciones. 493 Dt 32. Jr 8. 4. 51. 490 Cf. Dice que los elementos y el cosmos perecerán con ellos también: «La tierra — afirma— envejecerá y el cielo pasa­ rá»491. Heriré y sanaré. Yo soy. Clemente atribuye esta frase a Oseas. afirma. Pero ¿quieres oír otro oráculo? Tienes todo el coro de profetas. 4. Sus manos establecieron el ejército del cielo495. Reuniros y venid.146 PROTRÉPTICO ¿Quieres también oír lo que dice este profeta sobre los ídolos? Se colocarán ante el sol y sus cadáveres servirán de alimento a las aves del cielo y las fieras de la tierra. No me han cono­ cido los que erigen un trozo de madera como su ídolo y su­ plican a dioses que no les salvan». que proclama la justicia y anuncia la verdad. los compañeros de Moisés. Y su ciudad será arrasada490. «Yo daré la muerte y la vida. 491 Mt 24. Se co­ rromperán bajo el sol y la luna los que Ies amaron y sirvie­ ron. 492 Is 40. 4. 8. . y no hay otro Dios fuera de mí». Sal 8. ¿Y cuando. No hay nadie que se libre de mis ma­ nos»493. ved que soy Yo. 35 . 13. Dios quiso manifestarse a sí mismo por medio de Moisés? «Ved.20. cf.

totalmente instruido? «El Se­ ñor me estableció al comienzo de sus caminos con vistas a su creación»499. 19-20. y «el Señor otorga la sabiduría y de su boca brota ciencia e inteligencia» 50°. 497 Is 40. sino más bien los que confiaban en ellas. 6. Incluso afirma: «El Señor hará temblar las ciudades habitadas y tomará en su m ano toda la tierra habitada como si fuera un nido»498. 27. 498 Is 10. ¿hasta cuándo estarás acostado? ¿Cuándo 2 despertarás de tu sueño? Si fueras diligente. 9 y l l a . 500 Pr 2.105. Lo juro por mi nombre»496. tened miedo de 6 sus amenazas! No se quejan las esculturas y las obras he­ chas por hombres. m Pr 8. 18-19. y no hay otro salvador fuera de mí. «Perezoso.CAPÍTULO VIII 147 A continuación prosigue: «Yo soy Dios y no hay otro 4 justo fuera de mí. Sal 119. . la bue­ na luz502. pues la materia es insensible. 5 0 1 Pr6. ¿No sois vosotros aún idólatras? ¡Venga.s pararéis al Señor? ¿A qué imagen haréis que se asemeje?» «¿No fabricó el artesano una imagen y el orfebre fundió el oro y la doró?»497. 496 Is 45. el Señor que nos trae la luz. Rechaza a los idólatras diciéndoles: «¿Con quién com. Lo mismo ocurre en esto. te llegaría tu cosecha como una fuente»501. Aví­ veos a mí y seréis salvos los del confín de la tierra. 21-23. Pr 20. 5 02 Cf.22. Es el Logos del Padre. ¿Por qué te anuncio los misterios de la sabiduría y las so sentencias de un niño hebreo. Yo soy Dios y no hay otro.14. la fe y la salvación para todos.

12.21 y 23-25. 5 04 Cf. 4 Ésta es la primera resurrección504 de la caída.3. ni le dieron gracias. 8. si El Señor se compadece de nosotros y nos entrega un canto salvador como un compás de guerra: Hijos de los hombres. Ap. 2 ¿Cuál es la vanidad y cuál el engaño? El santo apóstol del Señor. pero la Sabidu­ ría. 10.10.12. comprended según aquel biena­ venturado salmista David: «Aprended la lección. Sal 4. 503 Jr 10. 5 05 Di 6. sino que fueron insensatos en sus razonamientos y cambiaron la gloria de Dios por la semejanza de la imagen del hombre corruptible. Pues nosotros habíamos caído en los ídolos. acusando a los griegos. que es su Logos. te lo expondrá: «Porque conociendo a Dios no le glorificaron co­ mo a Dios. Mt 4. hombres. 5 Ahora. 4 y 13. 506 Sal 2. . nos encamina hacia la verdad. grita con hermosas palabras: «Escucha. como dice Jeremías. pues su cólera se inflama de repente. pues. Jn 20. el Señor es tu Dios. 20. ¡Venturosos los que a Él se acogen!»506. sirvieron a la criatura en lugar de al Creador»508. el Señor es uno solo». no sea que el Señor se irrite y perezcáis fuera del camino justo. restableció la parte habitada con su sabiduría»503. «Adorarás al Señor tu Dios y a Él solo servirás»505. Le 4.5. ¿hasta cuándo tendréis un corazón endu­ recido? ¿Por qué amáis la vanidad y buscáis el engaño? 507. sos Rm 1. alejándonos de toda idolatría. Israel. Por eso el admirable Moisés.148 3 PROTRÉPTICO «El Señor que hizo la tierra con su poder.

¿cómo no vas a ser impío? Escucha otra vez al profeta. 10. Ez 32. Is 34. En cambio. . tú no piensas en Dios y adoras el cielo. Las potestades del cielo se agitarán y éste dará vueltas. «Y la tie­ rra huirá del rostro del Señor» 510 *» Gn 1. cuando dice: «El sol se 4 eclipsará. Sal 103. 2 y J ¡ 2. 29.CAPÍTULO V ili 149 Ciertamente Dios es este que «en el principio hizo el 3 cielo y la tierra»509. Is 13. 1. Se extenderá y replegará. 4. 10. 7. como si fuera un cuero» (éstas son las expresiones de los profetas). 510 Cf. el cielo se oscurecerá y brillará el Todopoderoso por toda la eternidad. Mt 24.

C a p í t u l o IX DIOS NOS LLAMA A ÉL POR SU LOGOS

Podría citarte incontables textos de los que ni siquiera «un solo signo pasará»511 sin que llegue a cumplirse. «La boca del Señor», el Espíritu Santo512, «los pronunció»513. «Ya no desdeñes, hijo mío», nos dice, «las lecciones del Se­ ñor, y no te enfades si Él te corrige»514. ¡Qué amor tan grande tiene a los hombres! No se com­ porta como un maestro con sus alumnos, ni como un señor con sus siervos, ni como un dios con los hombres, sino co­ mo «un bondadoso padre»515 que amonesta a sus hijos. A pesar de ello, Moisés reconoce que «estaba asustado y temblaba»516 al oír hablar sobre el Logos; en cambio, ¿tú no temes cuando escuchas la palabra de Dios? ¿No te acongo­ jas? ¿No tomas precauciones y te apresuras a conocerlo, es decir, te apresuras hacia la salvación, temeroso de su cólera,

5.1 Cf. Mi 5 , 18; Le 1 6 ,1 7 . 5.2 El espíritu bautismal es el Espíritu Santo (cf. también 84, 4; 85, 3), que induce a invocar «abba Padre». 5.3 Cf. Is 1, 20. slAPr 3, 11. 515 Odisea II47. 516 Cf. Dt 9, 19.

^CAPÍTULO IX

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deseoso de su gracia517 y tratando de conseguir la espe­ ranza, para evitar el juicio? Venid, venid, mi grupo de jóvenes: «Pues si no volvéis a 4 ser como niños y nacéis de nuevo»518, según dice la Escritu­ ra, no recibiréis al que es verdaderamente Padre, «ni entra­ réis en el reino de los cielos»519. ¿Cómo permite entrar al extranjero? Pero creo que cuando se inscriba uno en el registro y sea 5 nombrado ciudadano y reciba un padre520, entonces estará «en las cosas de su padre»521; entonces se le considerará digno de ser heredero y entonces participará con el hijo le­ gitimo, «el amado» 522, del reino paterno. Ésta es la iglesia de los primogénitos, formada por mu- 6 chos buenos hijos. Éstos son «los primogénitos, inscritos en

517 Cháris, «gracia», es el don gratuito de Dios. Se opone a la cólera que juzga y condena. Para Clemente significa, especialmente, la vida eterna. 5,8 Tema joánico del nuevo nacimiento a partir del agua y del Espíritu (cf. 85, 3). Para Clemente, el bautismo siempre es un renacimiento: «Él desea, pues, que nos convirtamos y seamos como niños, reconociéndole como nuestro verdadero Padre, habiendo sido regenerados por el agua» (Strom. ΙΠ 12, 87). El tema ya lo habia utilizado también san J ustino (Dial. 138; 1 Apol. 61, 3-5), Ireneo (fr. 33, Harvey, H, pág. 497) y será re­ tomado por O rígenes (Comm, in Mt. 12 G CSX 1, págs. 23, 26 ss.). El ale­ jandrino llega a afirmar que por el bautismo se hace el hombre semejante a Dios (cf. Ped. 16, 26 y n. 547). 519 Mt 18,3; Jh 3,5. 520 El autor se refiere a la adopción divina con los mismos términos que emplearía para referirse a la adopción de la ciudadanía ática. 52 1 Le 2, 49. El tema de la filiación adoptiva lo encontramos de nuevo en Protr. 113, 5; Ped. I 6, 33, 4-34, 1; Strom. IV 7, 42, 4 - 43, 1; V 6, 40, 1; V II11,68,1 y QDS, 9,2. 522 M /3,17; etc.

152

PROTREPTICO

los cielos» y los que celebran sus fiestas con tantos «milla­ res de ángeles»523. 7 Nosotros somos los hijos primogénitos, los hijos fecun­ dos de Dios, los amigos legítimos del «Primogénito»524. Hemos sido los primeros hombres que han conocido a Dios, los primeros en ser arrancados del pecado, los primeros apartados del diablo. S 3 Pero ahora hay algunos tanto más impíos cuanto Dios es más amigo de los hombres. Pues Él quiere que de esclavos lleguemos a ser hijos525, pero ellos desdeñan incluso llegar a ser hijos. ¡Oh, qué gran necedad! ¡Os avergonzáis ante el Señor! 2 Él anuncia la libertad y, en cambio, vosotros corréis a la esclavitud. Os regala la salvación y descendéis a la muerte. Os regala la vida eterna y, en cambio, esperáis el castigo y preveis de antemano el luego «que el Señor ha dispuesto para el diablo y sus ángeles»526. 3 Por esto dice el bienaventurado apóstol: «Os doy testi­ monio en el Señor, para que vosotros no os equivoquéis co­ mo también los pueblos paganos se equivocan en la vanidad de su inteligencia. Tienen la mente en tinieblas y se encuen­ tran apartados de la vida de Dios por la ignorancia que habi­ ta en ellos y el endurecimiento de su corazón. Se han entre­ gado a sí mismos, insensibles por el libertinaje, a la práctica de toda depravación y codicia»527.
52 3 Cf. Hb 12, 22-23. 524 Col 1,15-18; Hb 1,6. 525 Temática paulina del paso de la esclavitud a la filiación adoptiva que ilumina el progreso del temor servil al filial, característica de la madu­ rez cristiana (cf. E.P. 60, l; Protr. 120, 1-4; Strom. Π 22, 134, 2 y VII 12, 79,1). 526 Aft 25,41. 527 E /4, 17-19.

CAPÍTULO IX

153

Al probar tal testimonio la insensatez de los hombres y 84 al llamar a Dios, ¿qué otra cosa queda para los incrédulos, qué juicio y qué condena? Pero el Señor no se cansa de ad­ vertir, de amedrentar, de persuadir, de estimular, de amones­ tar. Despierta y levanta de las mismas tinieblas a los que estaban perdidos. «Despierta», dice, «tú que duermes, levántate de entre 2 los muertos y Cristo el Señor te iluminará»528. Es el sol de la resurrección, engendrado «antes del lucero de la maña­ na» 529, el que regaló la vida con sus propios rayos. Así pues, que nadie desprecie al Logos, no sea que se 3 desprecie sin darse cuenta a si mismo. Pues dice la Escritura en alguna parte: «Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como en la cólera del día de la tentación en el de­ sierto, donde vuestros padres fueron puestos a prueba»530. Si quieres saber cuál fue la prueba, el Espíritu Santo531 4 te lo explicará: «Vieron mis obras durante cuarenta años», dice. «Por eso me enojé contra esta raza y dije: Siempre es­ tán pecando en su corazón y no conocen mis caminos, de modo que he jurado en mi cólera: ¡No entrarán en mi des­ canso!»532. Ved la amenaza, ved la exhortación, ved el castigo. ¿Por 5 qué, pues, vamos a cambiar aún la gracia en cólera y no re­ cibimos al Logos con los oídos bien abiertos y acogemos con hospitalidad a Dios en unas almas puras? Pues grande es la gracia de su promesa, si escuchamos hoy su voz. Y «el hoy» crece cada día, mientras se diga «hoy»533.
528 E f5 ,14. 529 Sal 109, 3. 530 Hb 3,7-9 (cf. Sal 95, 8-9). 5 3 1 Cf. 82,1. 532 Hb 3,9-11 (cf. Sal 95,10-11) 533 Cf. Hb 3, 7-13.

3. Continua es la acumulación que rea­ liza Clemente.73. pues por su increduli­ dad. por consiguiente. de las citas de la Sagrada Escritura. 539 1 Tm 2. Sal 94. se ha enojado Dios y les amenaza.154 PROTRÉPTICO Hasta el fin permanece el hoy y la posibilidad de apren­ der. invita a todos «al conocimiento de la verdad»539 al enviar al Paráclito540. V 5 . Es la imagen de la eternidad. 540 Cf. y recorre el cristianismo subapostólíco anterior a Cle­ mente {Did. La imagen del «camino del Señoi» no es griega. Aft 3.1). esos que anunció Juan que se enderezaran y prepararan537. 534 C f.14. en verdad. 10. VU 12. se dice. con gran habilidad. 1 ss. 1. Obedezcamos. por la que vemos clara­ mente a Dios. con los que han des­ obedecido y han pecado en su corazón. Protr. 1 Tm 1. pues «el día» es eterno. Los antiguos hebreos errantes recibieron el cumplimien­ to de la amenaza en forma simbólica. 5. 535 Cf. Nm 14. y de que aprendieran tar­ de por experiencia que de otro modo no podían salvarse si no creían en Jesús538. Es natural que la gracia sobreabunde en los que han creído y han obedecido535. 10. 1. 82. 5./n l.4. 26. el día perpetuo de Dios.3 1 . 536 Cf. con ésos. sino bíblica. En griego se da un juego de palabras con el verbo parakaleí.4). Entonces el hoy real. 112. La hallamos también en Ped. «consolar». 6 ..1.15. 537 Cf. Jn 15. Pero el Señor. y el sustan- . Strom. Π 10. 14. que ama a los hombres. 4. En cambio. antes de que obedecieran al sucesor de Moisés. 5 38 Cf. se extien­ de en la eternidad. 17. los que no han co­ nocido los caminos del Señor536.21-24. Le 3. Hb 3. 9. «exhortar con insistencia». 6. 1. siempre a la palabra del Logos divino. 3 {Me 1. no entraron en el lugar de reposo. 38. «el día» es el símbolo de la luz y el Logos es la luz de los hombres534.

. como el anciano de ítaca545. Idea obsesiva que Clemente repite una y otra vez: el destino del hombre es llegar a ser igual a Dios: «En el bautis­ mo somos iluminados. Rep. «La piedad es una ayuda para todos».8. por ser hijos. nos hacemos inmortales. «el consolador» en el N. la caridad y la fe. «porque tiene la promesa de la vida actual y de la futura»542. 547 Cf. 61d. T. uno de los héroes más brillantes de la guerra de Troya. 26).» (Ped. os es posible comprar la sal­ vación más caía con un tesoro propio. tivo parákléton. Dios recibe con agrado este honor. estiman poco la inmor­ talidad y. no desean la verdad ni la patria del cielo y menos aún la única luz verdadera. P latón. La piedad hace al hombre igual a Dios547. ¡No os canséis! Si queréis. parece que quiere aludir a los veinte años fuera de su casa: diez en la guerra y diez en el regreso. 545 Se refiere Clemente a Ulises ( Odisea I 57-58). Odisea 1 57 ss. si­ no el humo546. que son un digno precio de la vida. 543 1 7>h 4 . 542 1 Tm 4.CAPÍTULO IX 155 ¿Cuál es el conocimiento? La piedad541. pagaría un precio equivalente a la salvación. 6). iluminación. según Pablo. Teeteto 176b. rey de la isla de Itaca. 16. venimos a ser hijos. el mítico río de oro.. 446 Cf. poneos de acuerdo: si se vendiera la salvación eterna. ‘Yo dije: Sois dioses. P la tó n .. En cambio. que están abrazados al mundo co­ mo las algas en las rocas del mar544. M 1 Theosébeia es la verdadera religión y su práctica. Es imposible reflejar en la tra­ ducción la riqueza del texto griego. 544 Cf. que es el sal­ vador de todos los hombres. los otros. ¿en cuánto la compraríais? Ni siquiera si uno repar­ tiera todo el Pactolo. siendo perfectos. en especial de los creyen­ tes»543.1 0 . sois hijos del Altísimo’ (Sal 81. Hombres. nos hacemos per­ fectos. «Pues hemos esperado en el Dios vivo. Esta obra recibe distintos nombres: gracia.

). Animándonos a la salvación. 95. en realidad. por la fe en Jesucristo»548. Dt 7. no vaya a ser que nos sorprenda sin nada»553. 5 5 1 Mt 4. 1 Co 1. 5-9. es un titulo del pueblo de Israel (Éx 19. a la educación en la justicia. 4 Por eso también el apóstol del Señor.156 PROTREPTICO en la medida en que esto es posible y le designa como maes­ tro conveniente a Dios. el mismo Apóstol las llama «inspiradas».2.17. Son santos los que están consa­ grados al servicio del Santo (Lv 17). (cf. Los escritos. 16. a la refutación. están formados por letras y por sílabas santas. 5. 1 Pe 2. Flp 4. son santos los textos que santifican y divini­ zan. que pueden instruirte en orden a la sal­ vación. invitando a los macedonios. . etc. 549 2 T m \ 16-17. 18) que pasa a los cristianos. Timoteo. 2 En verdad.). conoces desde que eras muy niño las Sagradas Escrituras. 13. 552 Cf. el único que puede asemejar el hom­ bre a Dios. se convierte en intérprete de la divina voz: «El Señor está cerca». A continuación. «precaveos. las obras. pues no tiene otro trabajo que salvar al hombre.1. el Apóstol dice: «Tú. nos grita: «El reino de los cie­ los está cerca»551. equilibrado. 3 Nadie se extrañaría tanto de las exhortaciones de los de­ más santos550 como del mismo Señor en su amor hacia el hombre.1. 15. según su dignidad. 5 5 3 Cf.T. 87 Conociendo realmente esta enseñanza divina. ¡Pero vosotros tenéis tan poco mie548 2 T m 3 . a fin de que el hombre de Dios se una. Rm 1. 84. etc. Él convierte a los hombres que se acer­ can por temor552. «ayudan a la enseñanza. 550 Con este nombre se alude en los Hechos siempre a los primeros cristianos (cf. 41 etc. Hch 9. 6. lle­ gando a ser una de las denominaciones ordinarias en el N.. dice. 9. 32.1. etc. a la corrección. a toda obra buena»549.7.

88 ducirá. 559 Cf. 557 Sal 33. Persigamos la unión en corres­ pondencia al bien que nos hace. pues. conforme a la unidad de la única sustancia. Jn 1. al recibir la divina armonía de un 3 gran número de voces y de los pueblos dispersos. 19. 8. hacia el nuevo nacimiento561.CAPÍTU LO IX 157 do o. La fe os con.9. . más bien. la experiencia os enseñará. 2 Co 5. los que adoramos el bien. buscando el único bien. 10. Apresurémonos la mayoría para reunimos en un único amor.12. «los que estáis lejos». escuchad «los 2 que estáis cerca»558. ni a Pablo cuando os suplica esto incluso en nombre de Cristo!554. 4. viviendo en una no­ che perpetua). el pueblo mítico de los cimerios habitaba en un país donde nunca salía el sol. Odisea X I 13-16 (según la tradición. «Gustad y ved qué bueno es el Señor»555. diremos. resulta 554 Cf. 20. 560 Cf. Escuchad. afirma que los cimerios negaban incluso la existencia del sol. 558 Is 5 7 . Apresurémonos hacia la sal­ vación. 5 6 1 C f 82. sois tan incrédulos que no creéis al mismo Señor. Quizá Plutarco piense en este pasaje de la Odisea cuando. Más adelante dice breve­ mente a los que creen: «¿Quién es el hombre que ama la vi­ da. el que desea ver días hermosos?»557. hijos». No existe nin­ gún cimerio560 en el Logos. La unión de muchos. os dice. 555 Sal 33. «escuchadme. Ef2. es una luz común. 17. los que emulamos a los buenos. en Superst.11. Somos nosotros. brilla para todos los hombres559. os enseñaré el temor del Señor»556. El Logos no se oculta a nadie. 556 Sal 33. la Escritura os guiará co­ mo un pedagogo: «Aquí.

5 (sobre esta invocación. Strom. 563 Cf. cf. 16 (1976). 78. . Padre»563. Dios acoge con cariño esta voz sincera. como el primer fruto de sus hijos. 562 Se refería únicamente en un principio a la peisona encargada de di­ rigir el coro de una tragedia. Protr. más adelante llegó a tener un significado mu­ cho más amplio y podía aplicarse a todo el que estuviera a la «cabeza» de otros (la raíz de ambas palabras seguramente es kára). m i l . 36. 6. Me 14. y descansa en la misma verdad diciendo: «Ab­ ba. 15. que sigue a un único corego562 y maes­ tro. 82. en C le m e n te . 1. <dl nesso abbá ho paler in Clemente Alessandrino». el Logos. Aug. A merio. 291-316). M. Rm 8. Gál 4.158 PROTRÉPTICO una única sinfonía. L.

I 330a. despreciando la costumbre como el veneno más peligroso? Esto es lo más hermoso de lo que pretendemos mostra­ ros: cómo esta locura y este hábito enemigo han odiado la 5M Cf. ¿Por qué aumentamos o disminuimos la herencia paterna y no la conservamos igual que la recibimos?564. aunque se disgusten nuestros padres. sin embargo. llegan a ser. cruel e impía. ¿por qué nos hemos corregido a nosotros mismos. mientras éramos niños y nos alimentaban nuestras madres. . la leche? A ella nos acostumbraron las nodrizas desde que nacimos. Platón. ¿Y por qué no utiliza­ mos ya el primer alimento que nos dieron. agradables. nos provocaban la risa? En cambio. aunque las escalas en la navegación son pequdiciales y peligrosas.C a p ít u l o X NADIE DEBE DEJAR DE ESCUCHAR LA VOZ DE LA VERDAD Y DE ACEPTAR LA SALVACIÓN QUE NOS OFRECE Decís que no es razonable cambiar una costumbre que hemos recibido de nuestros padres. tras abandonar la costumbre malvada. ¿no nos desviaremos hacia la verdad y buscaremos al que es Padre de verdad. Rep. o hacemos todas las demás cosas que. ¿Por qué no babea­ mos ya en el regazo de nuestros padres. aunque no he­ mos hallado buenos pedagogos? Por eso. y durante la vida.

¿no es esto un tizón arrancado del fuego?»568. 863 (Nauck). Mira. vanos pensamien­ to s 567. Fedro 245d. los malvados lo contrario. y. a nosotros que somos los jinetes de vuestra vida. y la pena se encuentra suspendida so­ bre el príncipe del mal. deseando derribamos. 568 Zac 3. ¿Qué deseo tienen aún los hombres de una muerte voluntaria? ¿Por qué se precipitan en este tizón mor­ tal. No sería odiada ni se renunciaría a tan gran bien. El profeta Zacarías le amenaza: «Que te castigue el que eligió a Jerusalén. llevados a los barrancos de la perdición por vuestra locura. no según la costumbre. Obstruisteis los oídos ante nosotros como los caballos rebeldes se resisten y muerden los fre­ nos566. Huís de nuestras palabras. tenéis la recompensa de vuestra elección. el cas­ tigo correspondiente. por haber honrado el bien. creéis que es maldito el Santo Logos de Dios. fr. A continuación. Timeo 47b. según dice Sófocles: una mente que divaga. por consiguiente. que los buenos y reli­ giosos.160 PROTRÉPTICO religión. 566 Cf. 565 Misma expresión en P la t ó n . . No sabéis lo más cierto de todo. con el que se consumirán? Podrían vivir bien según Dios. Platón. 5 6 7 Sófocles. si no estuvierais atrapados por la costumbre funesta.2. obtendrán este bien como recompensa. en cambio. que ninguno mayor de parte de Dios se ha concedido como regalo565 a la raza humana. oídos inútiles.

Los caballos. «Un niño sabe por experiencia»570 que la superstición pierde y la piedad salva. Los perros. co­ mo la madre del pajarito571 recién nacido vuela presurosa cuando éste se cae del nido. que los lugares consagrados a los ídolos son ciertas tumbas o prisiones. Al ver esto. escapándoos de estas cárceles de aquí abajo. de hecho. tras derribar a su 569 Clemente juega con las palabras theós. en la piedad del cielo? Dios. tras la partida de aquí abajo. 572 Iliada II 315. por su gran amor al hombre. Trabajos 2 18. 15. 14. ¿aún estáis ciegos y no os vais a mirar al dueño de todo y señor de todas las cosas? ¿No vais a refu­ giaros. soportando hechos más dignos de compasión que de piedad. Mirad uno de vosotros a los que adoran a los ídolos. ofrece un inútil arrepentimiento junto con un castigo. quejándose por sus queridas crías»572. olfatean y por el olor si­ guen las huellas de su amo. si una serpiente abre la boca para comérselo. Desconocen por completo los baños y parecen anima­ les salvajes por sus afiladas uñas. Dios Padre busca también a su criatura. sana su error. se consagró a él. y éthos. los lloran. en cambio. cuando se pierden. . Tienen manchada la cabeza. destrozan sus vestidos sucios y rotos. «costum­ bre». persigue a la fiera y recoge de nuevo al recién nacido. «la madre revolotea alrededor. Me parece que éstos. 3 ss.CAPÍTULO X 161 Dios concede generosamente la vida. 570 H b sío d o . «dios». ani­ mándole a volar hasta el nido. la cos­ tumbre malvada569. 5 7 1 Imágenes tomadas de las aves encontramos también en Ped. Y. Muchos también se han castrado y muestran. en vez de adorar a los dioses.

las olas del placer. criaturas de Dios. Actas de los mártirest Madrid. afirma también: «Nadie que esté en su cabal juicio se pasa de la piedad a la impiedad» (D. . Israel. en donde aparece la misma palabra que emplea aquí Clemente» aerobatoûnta\ 1 Re 18. Ruiz Bueno (ed. Madrid. todavía se apiada y pide el arre­ pentimiento. ¿Qué hace entonces el Señor? No guarda rencor. mientras que contemplamos la lluvia salvadora. además. a otro señor. Son ciertamente 373 h l. Algunos hombres. se une al mal? ¿Quién es el que huyendo de Dios convive con los demonios? ¿Quién. al tirano en vez de al rey. 575 Se puede reconocer el tema platónico del viaje del alma por el aire contemplando realidades inteligibles y divinas (Fedro 246c). 574 Continuamente aprovecha Clemente los textos para hacer referen­ cia a la grandeza del hombre cristiano. 5. que habéis recibido de Él el alma y que sois totalmente suyos. se complace en ser esclavo? ¿O quién que pueda ser ciudadano del cielo persigue las tinieblas574? Nos es posible cultivar el paraíso. como Elias. sirváis. 1982. Los Padres de la Iglesia. teniendo la posibilidad de ser hijo de Dios. siguiendo por el aire575 la huella de la nube resplandeciente. pág. Nubes 225. 44 (la lluvia de Elias) y Mt 17. al responder al prefecto Rústico. recorrer el cielo. sin embargo. el que es ciudadano del cielo ¿cómo va a preferir las tinieblas? San Justino. Quiero preguntaros si no os parece extraño que vosotros los hombres. Cf. E. en cambio. 3. no me conoció»573.). Aristó­ f a n e s . ¡En nombre de la verdad! ¿Qué hombre sensato. Cf. 1951. dejan­ do el bien. se alimentan a manera de gusanos en el barro y el lodo. en cambio. n. 133. Moljné.162 PROTREPTICO jinete. que está juzgándole para condenarle a muerte. Dice Dios: «Conoció el buey a su señor y el asno el pesebre de su amo. ocupa­ dos en libertinajes inútiles e insensatos.° 75). Servís. partici­ par de la fuente vivificante y pura. al malvado en vez de al bueno. obedecen a un único silbido de su señor.

de la incontinencia al dominio de nuestras pasiones. que mira con envidia la riqueza de la tie­ rra. ya no nos dejemos esclavizar ni seamos como 5 cerdos. Examine­ mos y miremos a la luz. H e r à c l it o . 147 (Diels). Mí 6. . cosas de la tierra. n. 13 (Diels). 582 Is 54. Fedón 114d. Ya no. 583 Cf. 8. Horacio. aquel tesoro de salvación hacia el que es preciso apresurarse. an.18-19. E /5. 2. Demócrito. 2. 577 Cf. Nat. Pues a los cerdos «les gusta el fango»576 más que el agua limpia y «se enfurecen entre las inmundi­ cias». 23. Π 15. los que perseguimos la salvación eterna. Muchos bienes pueden disfrutar los que aman la justicia. y pasemos de la ignorancia a la 93 sabiduría. según Démocrito577. 581 Cf. pues. 2. IX 3). Es hermosa la aventura de ir voluntariamente hacia 2 Dios580. Hermosa y deseada es la herencia.17. sino «como hijos de la luz»578 legítimos. 579 La leyenda dice que el águila comprueba la legitimidad de sus hijos obligándoles a mirar de frente al sol (cf. Es. una vez convertidos en amigos del Lo- 576 Cf. no se trata de oro. de la impiedad a Dios. Platón. como hace el sol con las águilas579. I 1. Stmm. 3 plata o vestidos. fr. 3. en cambio. 578 Cf. de la insensatez a la cordura. 68. Eliano. S B 0 Cf. y además ésos a los que se refiere enigmáticamente581 Dios mismo cuando dice por Isaías: «Ésta es la heredad para los que sir­ ven al Señor»582. 19-20. Oda ΠΙ 25. ft. 2 /te. donde se introduce la po­ lilla y el ladrón583. de la injusticia a la justicia. 29. Arrepintámonos. Π 26. no vaya a ser que nos pruebe el Se­ ñor como a bastardos.CAPÍTULO X 163 hombres cerdos.

4.13. por el que aún trabaja589. y tuya también si acoges a Dios. pues no deja de salvamos y nos aconseja lo mejor: «Sed justos. M t 6. «porque toda la tierra es mía». al único que promete: «No se venderá la tierra para siempre»590. Jn 5. 590 Lv 25. de amonestamos. Gn 1.164 PROTREPTICO gos. Fedro 246c. Platón. es hijo de la perdición. que nos proporciona el regalo etemo. 5 91 Cf. muchacho. Nos exhorta al baño 586. verdaderamente Padre nuestro. 585 Cf. de amamos. 586 Se refiere al agua bautismal. hijo. a la salvación. a la iluminación casi con gritos. dice el Señor. al que ama al Padre. no cesa de exhortamos. a ti te confía tus bienes. la tierra. 585 Is 54. No se comercia con la verdad. pues no pertenece a la ruina591. el cielo y te regalo todos los animales que habitan en ellos.28 5 8 8 Cf. Prefirió «ser esclavo del diablo»588. los peces y los animales de la tierra587. 1. y los que no tenéis dinero venid. de educamos. 17 y 55. 23. Marchen con nosotros las buenas acciones de aquí aba­ jo y vuelen con nosotros sobre el ala584 de la verdad. los que tenéis sed acudid a las aguas. cuando dice: Te entrego. 587 Cf. y Dios se te mostrará gratuitamente. 1 Pe 1. En cambio.17. Te concede las aves. . comprad y bebed sin dinero»585. 584 Cf. La alianza eterna de Dios nos pone en las manos esta herencia. El hijo ilegítimo lo comprará con dinero. el mar. 24 y ¿c 16. Este Padre nuestro que tanto nos ama. Ten sed de tu padre. me refiero al legítimo. Esto lo creó el Padre para tu agradable deleite.

«Pero. la espada y el fuego os consumirán». Te aconseja. Conduce como un pedagogo al hombre.4 borracharse. hubierais introducido la fe natural. por ellas salva el Señor. por ejemplo. en vez de al malvado. que obedezcas a Dios. escu. hombres. «La que ni ojo vio. Es necesario. por el temor y la gracia.3 chad! Os lo explicaré. que vosotros.CAPÍTULO X 165 Por eso la Escritura anuncia con razón la buena noticia a a los que creen en Él: «Los santos del Señor heredarán la glo­ ria de Dios y su poder». amigo. ni llegó al corazón del hombre. preguntarse si uno debe em. ¿Por qué nos demoramos? ¿Por qué no evitamos el castigo? ¿Por qué no recibimos el regalo? ¿Por qué no es­ cogemos lo mejor. para la cita anterior 1 Co 2. para ésta. comeréis los frutos de la tierra». testigo digno de crédito. sin exa m in a r si había que seguirla. . vosotros os emborracháis antes de 592 Cf. Tenéis. recibien­ do en vez de la muerte la vida? Nos dice: «He aquí que Yo pongo delante de vosotros la 2 muerte y la vida»593. Dime qué gloria. a Dios. 595 Is 1. Dice: «Si me escucháis y lo queréis. 19.7.9. 1 Co 2. Es la gracia de la obediencia. hombres. Se ale­ grarán en el reino de su Señor para siempre. es el juicio de la desobediencia. que viene de vosotros mismos y que escoge con claridad lo mejor. si puedo. y elegimos preferentemente la sabiduría en vez de la idolatría. Habéis 95 oído también la otra amenaza del castigo. El Señor procura que escojas la vi­ da594. Es ley de la verdad la palabra del Señor. «La boca del Señor lo ha dicho»595. ¿Queréis que os sea un buen consejero? ¡Venga. 594 DtlQ. Era preciso. amén» 592. y. al pensar en el bien mismo. sino llevar a cabo [el bien]. la divina promesa de la gracia. 593 Dt 30.19-20. En cambio. ni oído oyó. si no me es­ cucháis ni lo queréis. como un Padre. 15.

habfa que prevenir las confusiones viendo claramente las diferencias (lo que ya ha realizado Clemente en el capítulo Π). Puesto que las costumbres paternas heredadas. comba­ tiremos con nobleza en el estadio de la verdad. En efecto. Madrid. Creednos. O. Hesíodo. si queréis incluso dejaros convencer. Tampoco os detenéis mucho en reflexionar si hay que encolerizarse. después de contemplar la garantía manifiesta de los misterios596. La cultura antigua y el cristianismo. Gigon. El Logos santo juzga como árbitro y el Señor del universo es el que preside los certámenes. 597 Iliada XXIV 45. su insensatez y locura los empujan al 596 Los cristianos no temen denominar con el mismo nombre pagano sus cultos. para que seáis salvos. ni siquiera un poco. 598 Se reconoce en estas líneas el lenguaje de los misterios. 120-121. Sólo os preguntáis una cosa. no se ocupan ya de la verdad. . si se debe ser piadoso con Dios. cf. aunque sea como a la vio­ lencia. Trabajos 318. aunque sea como a la borrachera. Creednos. para que lleguéis a ser sensatos. y si hay que seguir a este Dios sabio y a Cristo. 1970. págs. podríais escuchar ahora lo que hay tras esto y cómo es. lo que es suyo propio. tras despojamos claramente de todo. Y. Como el «misterio» cristiano ofrecía algún parecido con los misterios paganos. Creéis que es digno de la deliberación y del examen. No es pequeña la recompensa que se nos propone. desviándolos de la salvación598. sin reflexionar en lo que le conviene a Dios. en lo que os dicen algunos hombres vulgares del pueblo. os presentaré con abundancia la elocuencia persuasiva sobre el Logos.166 PROTREPTICO pensarlo. ¡la inmortalidad! No penséis ya. que vos­ otros habéis hecho superiores. Son coreutas impíos de la superstición. sino que lo hacéis rápidamente. ¡Que no os sorprenda una cierta vergüenza por el nombre de Cris­ to! «Daña sin cesar a los hombres»597.

61)2 S ó fo c l e s . Policleto. Se atrevieron a divinizar hombres. Al mo. artesanos insensatos de las piedras y sus adoradores. 86. El que adora a esos dioses que se ven y la multitud re. como los demonios. 601 Platón. la hija de suplicáis con cestas preparadas [Zeus. 2. 3 los que a la diosa laboriosa de mirada terrible. «del que Babilonia nos mostró su cadáver»599. P l u t . Venid al camino todo el pueblo de artistas. también Timeo 89d y Fedón 64a-70b (textos sobre la semejanza del hombre con Dios). 599 Sibyll. 54. fr. Que venga Fidias.2 unida de esas criaturas y el que procura hacerse su amigo.. Cf. Protr.97 rir Alejandro. son fabricantes de ídolos y adoradores de piedras. empleados terrestres de la tierra. Praxiteles. II. observó las vanas opiniones de los hombres sobre los dioses y dijo a sus conciudadanos: «Señores. Dice una profecía que los negocios de aquí abajo fra­ casarán cuando se crea en las estatuas603. De fortuna 99 A. Frag. Teeteto 176b-c. «sino el más justo y nadie se le parece. es mucho más desgraciado que aquellos demonios. Graec. la diosa laboriosa por excelencia. 603 Cita desconocida. pág. Orae. cf. hist. Admiro a ese sofista de Quíos llamado Teócrito. T e ó c r i t o d b Q u ío s.98 tos continúan trabajos artesanos. a no ser el que de entre nosotros llegue a ser lo más justo posible»601. inscribiendo en el decimotercer lugar como dios a Alejandro de Macedonia. Pues «Dios no es de ningún modo injusto».CAPÍTU LO X 167 propio abismo. 600 . Alude a Atenea. V 6. estad tranquilos mientras veáis que los dioses mueren antes que los hombres»600. Apeles y cuan. 760 (Nauck).

168 PROTREPTICO Que vengan. modeló una estatua viva de tal clase. F il ó n . her. 610 Cf. m. se dice que por esto fue hecho «según la imagen» de Dios y «conforme a su semejanza»610. 57 (Schroeder). Vuestro Olímpico. II6. 5. 2 Co 4. 87). 608 El Espíritu. «el Padre que po­ see el mejor arte»606. 607 Cf. pág. 5. 97. 26. VII3. 22. 606 Cf.29. el hombre. a nosotros. . 46. ¿Quién regaló la justicia? ¿Quién nos ha pro­ metido la inmortalidad? Solamente el que creó todas las cosas. 5. De leg. Minucio Félix. 609 El hombre como «imagen divina» es un motivo recurrente en la li­ teratura de estos años: Cicerón. 2. De opif. que evoca una idea de soplo. el espíritu creador (cf. ima­ gen del Logos es el hombre verdadero609. en cambio. Diógenes Laercio. de materia sutil. «Imagen de Dios»607 es su Logos (Hijo legítimo del «Nous»608.8. fr. Gn 2. y el semita. Pero la imagen terrestre del hombre nacido de la tie­ m JblO. 231. pues no dejaré de llamarlos. Ninguno de éstos realizó una imagen que respirara. que indica más bien el soplo de irresistible poder. 4. Strom. ¿Quién consolidó la médula. D a n ié l o u .16. ¿Dónde hay uno que haya hecho unos ojos que vean? ¿Quién engendró un alma?605. div. la luz modelo de la luz). llegando a designar lo inmaterial. desentona mucho con la verdad y es la obra más estúpida de las manos áticas. Filón. Gn 1. el Logos divino. los artesanos mediocres.7.. 1967. Clemente une en esta palabra dos sentidos: el proce­ dente de la tradición griega. Se parece al Logos divino por la inteligencia de su corazón y por ella es razo­ nable. 59. quién ajustó los huesos? ¿Quién estiró los nervios o dilató las venas? ¿Quién las lle­ nó de sangre y extendió alrededor la piel?604. Quis rer. PÍND. 605 Cf. 11. a su vez. es ima­ gen de una imagen. 32. Andorra. el «nous» que hay en él. J. 4. ni modeló un trozo de delicada carne con tie­ rra. Mitos paganos y misterio cristiano.

Les origines du christianisme latin. Le 6. 19. Stmm. busca al que te creó. Me parece que ninguna otra cosa sino la locura llena la vida que con tanto empeño se dedica a la materia. Vuestro. 5. por su sincero arre­ pentimiento613. m 12. Jon 3. de todos los que hayan hecho la elección por Dios. Cf. IV 5. 1978. copia pasajera y alejada de la verdad. La cos­ tumbre de la esclavitud os consume por una necia opinión y os da a gustar actividades irracionales. según se ve. La ignorancia es causa de leyes ilegítimas y de represen­ taciones engañosas. ¿Aún permaneces en los pecados. lavaos los que es­ táis manchados. lo más personal. parece una estatua con figura de hombre. Purificaos a vosotros mismos de la costum­ bre con gotas de verdad. Clemente trata de orientar a los paganos hacia la idea de paternidad divina. 4. en vez de la conquista que espera­ ban. imaginó una gran variedad de formas de demonios e im­ primió en los que la siguen el castigo de una laiga muerte.1 Se trata del agua del bautismo. su doctrina. D aniélou . Es necesario subir puros al cielo. el agua de la razón611. Muchas veces.CAPÍTULO X 169 rra. eres lo más universal. 1. El «corazón arrepentido y humillado» del Sal 50. 6. 20. si queréis. Es vuestro. Hombre. 2). Aceptad. Los ninivitas la escucharon y. pues. adherido a los place­ res de la vida? ¿A quién va a decir el Señor «vuestro es el reino de los cielos»?612. I I 18. Ella introdujo para la raza humana los preparativos de divinidades funestas y de aborrecibles ído­ los. París. 613 Cf. 3-10. en resumen. es un tema frecuente en nuestro autor. recibieron la hermosa salvación. 79. incluso. . Eres hijo. 612 M tS. si queréis creer únicamente y seguir. 19. lo pone en labios de Adán o haciendo referencia a él (Ped. reconoce a tu Padre. J. 90.

121-127. cf.8 P la tó n . I 88. de esa aspiración general por ver a Dios. J. 6. Protr. 63. en verdad es una «planta celes­ te»618. pero nos lleva al cielo614. 615 Mt 7. Strom. Cuanto más consciente parezca ser. 620 El motivo del «viático» parece de origen griego: Biante en D ió g e n e s L aer c io . 6. como hombre. 3 (cf. se distingue. 6. obtiene in­ dulgencia de su equivocación. . más co­ nocimiento tendrá del mal porque. 616 Cf. Ï 353b-c.. 619 Para Clemente. A. 4. J. 1 1. A l f o n s i . así. 3. especial. 1950.. A r is t . que ha nacido para la contemplación del cielo617. an­ cho y adorado en los cielos615. págs. lîmeo 90a. 129-152. 109). 6.4..7 Cf. ya que. Le aconsejamos que se provea de un viático620 suficiente para la eternidad. «Mystique païenne et charité». pero el que se tapa los oídos y [no ha escuchado] en su alma. y lo que le caracteriza del resto de los animales. estrecho y despreciado en la tierra. de la misma manera. Paris. pero es «de los cielos». Protr. también al hombre. 39. Antropología. Estratti Profetici. El que no conoce al Logos por su ignorancia. 1985. ΙΠ 7. en la que el hombre se apoya en sus propias fuerzas (cf. Sobre el fin apropia­ do del hombre. cf.31. Ay á n . es «estrecho». se servirá de un razonamiento condenatorio. J. Florencia. P lató n . el conocimiento le viene al hombre por Cristo.13. 614 Jn 14. F e s t u g iè r e . ha nacido para estar familiarmente junto a Dios616. Ped. 1. C. 127). en V C l (1953). típica del final de la Antigüedad. le invitamos al conocimiento de Dios619. Jn 3. compren­ demos lo que le es propio. Clem. es «estrecho».170 PROTREPTICO ¿Cómo subir al cielo?. pág. Rep. fr. I 1. Como no obligamos al caballo a arar ni al toro a cazar y utilizamos cada animal para lo que ha nacido. y L. 7. 25. pág. sin duda. en L'enfant d'Agrigente. dicen: «El camino» es el Señor. al no elegir lo mejor. 4. lleva en su conciencia la desobediencia.. Al ess.13-14. N a r ­ d i . «Motivi tradizionali dil gióvane Aristotele in Clemente Alessandrino ed in Atenagora». la religiosidad.

la ri­ queza. [mismo No queréis desterrar estas vanas fantasías y abandonar de una vez esta costumbre diciendo con la vana opinión: «adiós. el orgullo. escucha al general que te señala la justicia. a pesar de que podían suprimir los impedimentos que hay para la salvación. te decimos. 4 pero conoce a Dios al trabajar. 623 E u r . Ni siquiera sois capaces de sentir compasión de vosotros mismos. A ti.CAPÍTULO X 171 Trabaja la tierra. hallando este único fin de vuestra inútil esperanza. pero invocando al piloto celeste. como si estuvierais entorpecidos por el sueño 101 o por la borrachera. sueños engañosos. 19. A ellos se les dice este texto del poeta: ¿A dónde llevo estas riquezas numerosas? ¿A dónde yo voy errante?622. os dejáis llevar a la perdición. En efecto. «Vino la luz al mundo y los hombres prefirieron mejor 2 las tinieblas que la luz»621. si te gusta la navega­ ción. tras observar fija­ mente. que el conoci­ miento de Dios te sobrevino mientras luchabas. sino que no estáis dispuestos a obedecer a los que se han apiadado de vuestro error. Ifigenia en Táuride 569. no sois nada»623. 622 Odisea XIII203-204. Navega. reflexionad un poco qué significan para vosotros las piedras que adoráis y lo que gastáis inútilmente en la ma­ teria. el miedo. Estáis esclavizados por una costumbre malvada y atados voluntariamente hasta el último aliento. . volved a la razón y. Estáis consumiendo las riquezas en la ignorancia. si es que eres campesino. 3 621 Jn 3.. la vida y vuestra subsistencia en la muerte.

Enio en Roma se identificó con Belona. . ni la fama. estos sucesos naturales que le acontecen a todo ser vivo. IV 6. 3 Si divinizáis el pudor... sino que son estados del aire y de las nubes. tampoco Ares ni Enio626 lo son. ni a los destinos. ni el sol ni la luna lo son. η. 2 ¿Quién. ni la riqueza. É . gracias a los cuales se define cada uno de los mencionados. esa que los pintores representan ciega. d e s P laces . eran tres e hijas de Zeus (cf. pues. ni el año. no serían considerados con razón entre vosotros dio­ ses gemelos el sueño y la muerte. Ares y Atenea (cf. el amor y el placer. unidles la ver­ güenza.172 102 PROTREPTICO ¿Pues qué pensáis que es Hermes Tichón624 el de Andocides y el de Amietos? Es evidente para todos que se trata de piedras. Según Homero. ni las lluvias. 4 Si la disputa y el combate no son dioses. Anth. la belleza y las relaciones sexuales. puesto que tampoco son dioses la constitución. Pal. el castigo. era sólo uno de los epítetos de Ares). ni el tiempo que se compone de to/ dos éstos. Como no es un dios el halo y como no es un dios el arco iris. 64). XII 588). 626 Ambos eran considerados dioses de la guerra. en su sano juicio consideraría dioses a la corrección. Ni siquiera llamaréis con razón diosas a la muerte violenta. como el mismo Hermes. IX 334. Enialio (en principio. la pena o la venganza? Ni las Erinias ni las Moiras625 ni las Suertes lo son. La Religion Grecque. D io d o h o . como divinidades de la guerra quedan Enio. En realidad. ni a la suerte. Si no lo son los relámpagos. Del mismo modo. 625 Personificación del destino de cada hombre. el deseo. ni el mes. no es un dios el día.. pág. surgidos por una E st r a b ó n . Así pues. 624 Divinidad agreste del Ática (cf. ¿cómo lo van a ser el fuego y el agua? ¿Cómo lo serían las estrellas errantes y los cometas. los rayos. 160).

eres obra singular de Dios. Declaró un día ser superior a Leto. 630 Madre de una gran descendencia (varia el número según los auto­ res: doce. hombre. 1. para que puedan morir). que se lo llame también a la actividad. ¿Cómo te atreves a ali­ mentarte de los bienes del Señor y a desconocer al Dueño? Abandona mi tierra. Ciertamente. sobre todo. «Hay» — en verdad— «treinta mil demonios en la fecunda tierra. la piedra. no toques el agua que hago brotar. Paga. Trabajos 252-253. que no son inmortales» 628. y. ni mortales (pues carecen de sentimiento. se le priva de la verdad. 629 Sal 23. 1 Co 10. tu alimento a Dios. Que Dios os conceda volver de este sueño a la sensatez un día. el sufrimiento o el miedo. Lo que le es propio ¿cómo podría ser con justicia de otro? Cuando se priva de lo que te es más propio a lo ajeno. 628 H e s ío d o . que . 25. Así pues. en reali­ dad. Filípica IV 6. catorce y hasta veinte).CAPÍTULO X 173 transformación del aire? El que llama dios a la fortuna. ¿Acaso no habéis vuelto de algún modo a la insensibili­ dad como Níobe630. ni participes de los frutos que cultivo. se nos ha manifestado una providen­ cia del poder divino. los insensatos os parecéis a hom­ bres que han bebido mandragora627 o algún otro veneno. que le conozcáis y no consideréis dioses al oro. la madera. en cambio. es Dios. no nos queda nada más que reconocer que existe y subsiste realmente sólo el único que. Reconoce a tu Señor. la actividad. Imagen tomada de D em ó st en es . si se considera que ni una sola cosa de ésas es dios . y. se conducen con orgullo y traicionan la vida por esta costumbre.4ii ninguna de las figuras insensibles hechas por los hombres. para que os hable más el 627 Planta narcótica. Dice (la Sagrada Escritura): «La tierra pertenece al Se­ ñor y todo lo que hay en ella»629. Son de piedra y madera los dueños de los hombres. te dirá el Señor.

a la fe. Strom. Lo peor es estar privado del socorro de Dios. 77. 5. persiguen al hombre de Dios que no gri­ ta ni chilla. ni evitan el castigo. Ped. Los hombres miserables y desgraciados creen que Dios grita por medio del cuervo y del grajo y que. en cambio. sólo había engendrado a Ártemis y a Apolo. Su cólera alimenta el castigo633 por el pecado. 12.).174 PROTREPTICO lenguaje de los misterios. al servicio y a la salvación (cf. los insensatos que se vuelven a la impiedad. Cree más bien lo contrario. la madera. 631 Gn 19. Piensa que esta voz de Dios te dice: «No creas que las piedras. V I9. llamando a la justicia. en cambio. Es indecible el amor que tiene al hombre y su inmenso odio a la maldad. No creen en Dios ni conocen su poder. Indignados éstos por la ofen­ sa hecha a su madre. Iliada XXIV 614 ss. 632 P la tó n . pero que sí habla. Minos 319a. De este modo no aceptan la gracia de lo alto. ca­ lla en el hombre. cuando instruye con razón y por amor al hombre. mataron a todos sus hijos y a ella los dioses la trans­ formaron en roca (cf. como la mujer hebrea de aquel que los antiguos llamaban Lot? Hemos oído que fue trans­ formada en piedra por amar a Sodoma631. 5 y 12. 3. pero su amor al hombre obra beneficios en el que se arrepiente. Los sodomitas son los ateos de corazón endurecido. 633 La obediencia a los preceptos de Dios va unida al temor. en cambio. la falta de los ojos y la sordera del oído son más dolorosas que el resto de ventajas del malvado. los hombres no lo son» 632. que los hombres son realmente sagrados y considera a los animales y piedras como lo que son. 3). . los pájaros o las serpientes son sagrados y que.26. Creo que intentan matarlo in­ humanamente. 98. Veneran al cuervo como mensajero de Dios y. De este modo.

carece de muy poco. Vosotros estáis lisiados respecto a la verdad. fr. 635 Cf. 636 M e n a n d r o . III. Attic. No atesora su felicidad en ningún otro más que en el mismo Dios. ni la falta de instrucción. El hombre celoso de lo justo. como a aquellas (serpientes) de la vejez. la se­ gunda les deja sin el conocimiento de la divinidad.CAPÍTULO X 175 Aquélla les priva de la visión del cielo y. se os comparó a aquellas serpientes 4 que cierran sus oídos ante los encantadores. «tras he­ rir con el bronce»635. Dice la Escritu­ ra: «Tienen un corazón semejante a la serpiente. lo mismo que el áspid sordo cierra también sus oídos y no oye la voz de sus encantadores» 638. Con razón. 217. ni la pobre­ za. pues. sino sólo el dador de bienes eter­ nos637. No sufrís. no os indignáis. pág. en cambio. puesto que ama al que no 3 carece de nada. Mt 6. ni la infamia. en Él no hay po­ lilla. No existe ningún obstáculo para el que se apresura al 2 conocimiento de Dios. ni la indigencia. no deseáis ver el cielo ni a su Autor. 637 Cf. se os conceda despojaros de la muerte. sobre to­ do. Comic. . Timeo 28c. No procurasteis escu­ char ni conocer «al creador y padre de todas las cosas»634 uniendo vuestra voluntad a la salvación. Iliada V ili 534. o con el hierro. 5 ss. pues más que ninguna otra cosa está bien dicho esto: «El hombre noble en todas partes es un salvador»636. 638 Sal 57. Nadie se jacta de haber cambiado la sabiduría que es realmente verdadera. Dejaos encantar el carácter salvaje y acoged a nuestro 106 dulce Logos. Vomitad el funesto veneno para que. Escuchadme y no os tapéis los oí634 P l a t ó n . 7 8 6 (K o ck ). ni pirata.19-20. Frag. ni ladrón. ciegos de ios espíritu y sordos de inteligencia.

15. en el que sufrió y ahora es adorado. . Creed todos los hombres en el único Dios de todos los hombres. en el Dios muerto que vive. así como del Fed.. arro­ jad en su presencia todos vuestros corazones»643. 645 Sal 61. A la imagen de la serpiente. de­ jad de espiar atentamente el talón de los justos640. ¡Detened a los que se arrastran como serpientes! «Los enemigos del Se­ ñor lamerán la tierra» 639. 9. admiraos. 249d. 9. 640 Cf. para que con todo el cora­ zón podamos hacer un sitio a Dios. En seguida el Señor os concederá el ala de la sencillez (prefiere que sus hijos tengan alas642). Hombre. y no im­ pidáis «el camino de la verdad»641. dice. Habla a los que carecen de maldad. cree en el Hombre-Dios. «el ala de la sencillez» que el Señor concede a sus hijos. hombre. 642 Se ven reminiscencias bíblicas en este párrafo. cuando hayáis dejado vuestras guaridas. Sed prudentes e inocen­ tes. Lo encontramos en Taciano: «El espíritu per­ fecto es el que da alas al alma. sino echad en vuestra mente lo que se os dice.176 PROTREPTICO dos. Sal 55. Creed y recibiréis como recompensa la salvación. Gn 3. «Confiad en Él. ni impidáis oír. mirad al cielo. 2. creed. El tema antropológico del alma alada va a tener una gran fortuna en los pri­ meros escritores cristianos. 639 Sal 71. La imagen está ya totalmente cristianizada.. toda la asamblea del pueblo. el evangelio opone la de la paloma. dice la Escritura. esclavos. aludiendo también a Fedro 246e y 248c.ro platónico. para que habitéis el cielo. 20). Volved la cabeza desde la tierra al firmamento. 6 41 2 Pe 2. Se compadece y está lleno de justicia.» (Disc. cree. Arrepintámo­ nos únicamente de todo corazón. Es hermoso el remedio de la inmortalidad. 3. 248c. refiriéndose a la gracia del Espíritu Santo (las alas son el símbolo de la gracia).

El que busca a Dios trabaja por su propia salvación. pues. El hombre inmortal es un hermoso himno a Dios. en Él están grabadas las sentencias de la verdad. las bestias salvajes son más felices que los hombres ios que están en el error! Se alimentan de la ignorancia como vosotros. creo. Encontraste a Dios. Entre ellas no hay una raza de aduladores. una única cosa les asusta: el cielo. que estos caracteres divinos que es. posees la vida. «Que se regocijen y alegren en ti todos los que te buscan y que digan por siempre: gloria a Dios»645. Son buenos maridos con sus mujeres los que se acuerdan del Esposo y buenos amos con sus criados los que saben que han sido rescatados de la peor esclavitud. 646 Una vez más Clemente hace una llamada al hombre «lógico». Busquemos. 645 Sal 69. pues no pueden conocer a Dios porque carecen de razón646. Por esto. ¡Oh.CAPÍTULO X 177 «Buscad a Dios y vivirá vuestra alma»644. . los mejores padres con sus hijos son los que 3 han corrido hacia al Padre y los mejores hijos con sus pa­ dres los que han conocido a] Hijo. y crean que la misma sabiduría es un puerto tranquilo de salvación. para que poseamos también la vida. 33. 107 La recompensa del hallazgo es la vida junto a Dios. pues sólo por la razón se puede llegar al conocimiento de Dios. 644 Sal 68. 5. ¿Dónde hay que inscribir la justicia más que en un alma sensata? ¿Dónde la caridad? ¿Dónde el pudor? ¿Dónde la bondad? Es necesario. pero no distinguen la verdad.2 tán impresos en el alma consideren la sabiduría como una hermosa salida para el alma durante cualquier etapa en las rutas de la vida. los peces no son supersticiosos. está edificado en la justicia. ni los pájaros adoran ídolos.

Dios elegirá a los niños inocentes649. no robarás. llegad jóvenes a la religión648. innatas de algún modo en el hombre. El precepto de la no corrupción de los niños está tomado de la Ep.18. tu patria es el cielo y Dios tu le­ gislador. es hora de abandonarlos. conoced a Dios. pero si tú te inscribes a ti mismo como de Dios.4. pero nunca virtuosos. el argivo las de Foroneo y el espartiata las de Licurgo. Respetad la vejez. 651 Di 5 . Mí 32. 17 y 6.19. 653 Lv 19. luego muchachos. no cometerás adulterio. efebos y hombres. ofrécele también la 647 Retoma el primer tema de la obra: ya han envejecido los antiguos mitos. . 648 Clemente es uno de los autores de los primeros siglos que mejor comprendieron y cantaron la novedad del cristianismo y el rejuveneci­ miento que comunica al hombre. 650 Cf. leyes comprensibles652 y santas. vosotros que habéis pasado tantos años en la impiedad? Fuisteis niños. Bernabé 19. 37. Que el ateniense siga las leyes de Solón. 5.178 PROTREPTICO ¿No os avergonzáis de haberos convertido vosotros mis­ mos en más irracionales que los seres que no tienen razón. amarás al Señor tu Dios»651. grabadas en el mismo corazón: «amarás a tu prójimo como a ti mis­ mo»653. Aunque sea al final. no dirás testimonios falsos650. Mt 14. no corromperás a los niños. para que el fin de vuestra vida se gane el comienzo de la salvación. «al que te hiere en una mejilla. 649 Tema del nuevo nacimiento para entrar en el reino. Están también sus complementos. 652 Conformes a la razón. ¿Qué leyes hay? «No matarás. 13-16. Éx 20. Envejeced para la superstición647. sed prudentes cuando os encontráis en el ocaso de la vida.

como afirma el sapientísimo Moisés. 365-487. conocedor de las ciencias humanas y la sabiduría divina (cf. í59 Cf. 1. que son desagradables al sentido. un consejo de ancianos sen. pero nos precipita en el abismo.29. 29.2 sato 657 No es dígcii acceder a él. 14. 656 Cf.44. ni es imposible aceptarlo.CAPÍTULO X 179 otra»654 y «no desearás. 655 Cf. la verdad nos guía al cielo. 118.2. Strom. al insinuar658 que vive en tres par­ tes de nosotros. Mu­ chas veces habla Clemente de Ulises como de la imagen del cristiano pru­ dente.28. 657 Alusión a la castidad de Penélope y a la prudencia de Ulises. ¡Cuánto mejor es para los hombres antes que alcanzar 109 los deseos ni siquiera querer el principio de lo qué no con­ viene desear! Pero vosotros no soportáis asumir lo que hay de austero en la salvación. Griechische Mythen in Christlicher Deutung. en la acción y en la pa- 654 Le 6. pues sólo con el deseo has cometi­ do adulterio»655. «amarga» al principio. Los re­ medios austeros fortifican a los que tienen un estómago débil. «en las manos. Rahner ha mostrado la importancia del tema en la literatura cristiana antigua. la boca y el corazón» 659. Odisea IX 27. 658 Cf. 1-4. Protr. sino que está muy cerca y habita en nosotros. los amargos. pero es «una buena nutricia para los jóvenes»656. . Esto es un auténtico símbolo. nos complacemos en los alimen­ tos dulces y los preferimos por la sensación agradable de placer y. son los que nos curan y nos hacen santos. Éste es un gineceo santo. H. Dt 30. en cambio. en cam­ bio. pues la verdad se lleva a 3 cabo en tres estadios. págs. la «costumbre» nos agrada y nos hace placentera la vida. Mt 5. n. en la voluntad. De este modo.

85. 2 Se le creyó cuando anunció su primer mensaje y se le conoció cuando tomó rostro humano y se revistió de carne para cumplir el drama de la salvación humana. No te privarán de la sabidu­ ría muchas y agradables imaginaciones. 3 Era. De post. De carne Christi 9. 2. Diál. . En los primeros siglos del cristianismo se atribuía a Cristo una apariencia exterior sin belleza. 110 Con rapidez insuperable y bondad inmensa. Fue iguala­ do al Dueño del universo porque era su Hijo y «el Logos es­ taba en Dios»664. 88. pero nunca un espí­ ritu infantil que caiga en la puerilidad (cf. Is 53. 6 41 Nueva comparación con el mundo de los niños. O r íg e n e s . No te asustes por esto. 183. de la misma voluntad del Padre. el Logos di­ vino. nom. De virtut. Tú mismo dejarás de lado voluntariamente la mera charla de la «costumbre». en efecto. 75. Π 180. Es el purificador. Cain. Contra Celso VI. como también los niños. el poder di­ vino iluminó la tierra y lo llenó todo con su semilla de sal­ vación. fue despreciado por su apariencia662. cuando llegan a hombres. T e r t u l i a n o . pero adorado por su obra. Protr. 663 Títulos dados en la Antigüedad a Zeus. El Señor no terminó de esta manera en tan poco tiempo una obra tan grande sin una providencia divina. A través de ello nos lo dio a conocer y nos lo mos- 660 Cf. Se nos entregó rápidamente a todos saliendo.180 PROTREPTICO labra660. Con facilidad nos iluminó. más deprisa que el sol. también es necesa­ rio e| espíritu de infancia para acceder al cristianismo. cf. 237. F il ó n . 100. puso a nuestra disposi­ ción a Dios. verdadero «agonistés»665 y compañero de lucha del hombre. de donde procedía Él mismo y el que era Él mismo. 118. 665 Cf. despre­ cian los juguetes661. 85. De mutat. el que ha aparecido como Dios verdadero. 36.1. sa n J u s t i n o . 3). De somn. el pacificador663. el salvador. 3. 6MJn 1. 3.

el mediador. nuestro salvador. fuente pacificadora que la reparte por toda la superficie de la tierra. . la fuente que trae la vida.CAPÍTULO X 181 tró. Banquete 210d. 666 Puede inspirarse quizá en P lató n . es el que nos trae la paz. el Logos. por así de­ cir. Es. por el que todo ha llegado a ser un mar de bienes 666.

se encontró esclavizado por sus pecados. 670 Cf. 674 Cf. Gn 3. Protr.. se dejó arrastrar por sus deseos y el hijo se convirtió en hombre671 por su desobediencia. sometió a la serpiente y esclavizó al tirano. Se avergonzó ante Dios porque no quiso escuchar al Padre. F il ó n . 97.C a p ít u l o XI LOS MAYORES BIENES DE LA VENIDA DEL LOGOS ENCARNE667 Piensa un poco.4. antes libre por su sencillez. si quieres. Diái 45. 29. tras ligarse él mismo a la carne (¡misterio divino!673). Leg. El primer hombre jugaba libre en el paraíso. porque era un hijito de Dios. 219).14. el vicio terrestre669. ¡Tanto poder tuvo el pla­ cer! Y el hombre. 667 Clemente retoma el tema de la redención de Cristo como liberación de las ataduras del demonio (cf. 7. n. II72. Pero. 177. 669 Cf.. Gn 1. cuando cayó en el placer (la serpiente simboliza668 el placer que se arrastra sobre el vientre. sa n J u s t in o . 672 «Dios no retirará del hombre su primera bendición (cf. 67 1 Pierde el espíritu de infancia necesario para ir al cielo. . Pero el Señor quiso liberarle de nuevo de sus ataduras672 y. De agr. J. en los favores divinos desde el comienzo. alleg. A y á n . pág. sino que usará de paciencia con éb> (J. Antropología.. 668 Cf. 4-6 y 114. De opif. 1-3). 673 Siempre Clemente manifiesta la misma admiración ante el misterio de la encamación. a la muerte674. vuelta siempre hacia la mate­ ria670). 28).

a aquel hombre extraviado por el placer y atado por la corrupción. V 17. puesto que el mismo Logos ha venido del cié. ni judío. D a n ié l o u . El Cristo entero. la salvación y las buenas obras. Se habla de Minos como familiar de Zeus porque han oído que Dios hablaba con Moisés como un amigo con su amigo. en Strom. El que cayó del paraíso recibe una recompensa mayor que la misma obediencia.112 lo a nosotros. ni griego..4. la que sólo intuyeron los más perspicaces de la filosofía. no es varón. 90). el cielo. . en cambio. Iliada ΧΙΠ 488 ss.. Odisea XI 568 ss. Si nuestro maestro es el que ha llenado todo con su santo poder.. s a n J u s t in o . Creéis en el mito de los poetas que describe que Mi.CAPÍTULO XI 183 Y lo que aún es más admirable. lo mostró Ubre por sus brazos extendidos675. 1 Apol. y... no creéis que nosotros hemos llegado a ser discípulos de Dios. en cam­ bio. con su ley profética y su enseñanza. Clemente. ahora el maestro nos lo ofrece todo y todo ha llegado ya a ser por el Logos una Atenas y una Grecia. 35. los discípulos de Cristo la han recibido y proclamado. ni ocupamos de Atenas o de alguna otra ciudad griega más que de Jonia. es el 675 Cf. que hemos recibido la sabiduría que es realmente verdadera.2 nos676 el cretense vivía en familiaridad con Zeus. con la creación. da un paso más: el mito de Minos es una transposición de la histo­ ria de Moisés. ¡Qué admirable misterio! £1 Señor se abaja y el hombre 3 sube. no está dividido. J. Message évangélique. no es 3 bárbaro. I r b n e o . pág. 676 En la tradición mítica pasa por ser hijo del propio Zeus y Europa (cf. Paralela a la asimilación de Minos con Moisés es la que se da al comienzo de la obra entre Orfeo y David (cf. ni mujer. y que.). Creo que. no nos es necesario ya ir a una escuela huma­ na. XIV 362 ss.. por así decirlo.

Γ\ζ 3. 11. 6 . Pues ¿cómo no sería deseable el que ha dado luz al espíritu hundido en las tinieblas y el que ha abierto «los ojos que dan la luz» al alma?681.. recibe el poder ver. 678 Sal 18. 1 Co 1 . Lo mismo que. así. iluminando los ojos»678. 122. 2 4 . 677 Cf. «si no existiera el sol. E f4 . en toda situa­ ción nos dirige con fuerza hacia el fin supremo. 679 Iliada V 128. 684 Cf. recibe tu luz: «Para que conozcas bien a Dios y al hombre»679. S é n e c a . 9-11.184 PROTRÉPTICO hombre nuevo. La filosofía. no nos diferenciaríamos en nada de las aves que se ceban683. Epist. Los demás consejos y principios son pobres y acerca de algunos aspectos: si hay que casarse. 6 81 Cf. transformado por obra del Espíritu Santo de Dios677. 682 Heráclito. F iló str a to . 15. Timeo 45b. si no hubié­ ramos conocido al Logos y no nos hubiera iluminado. G á / 3 . 4. es un conse­ jo prolongado. «El mandato del Señor brilla de lejos. en cualquier circunstancia. sin duda para toda la vida. 13. 2 8 . si hay que tener hijos. Apoll. sólo es necesaria la vida para poder vivir siempre. Vit. más deseable que la miel y que el pa­ nal»680. Sólo la religión es una exhortación universal. . los demás astros provocarían la noche en todo lo demás» 682. Recibe a Cristo. Momlia 98 C. m S a l\ 8 . P la tó n . 9. «más que un trozo de oro y una piedra preciosa. fir. si hay que ocuparse en la política. P l u t . 99 (Diels). como dicen los antiguos. que desea el amor eterno de la sabiduría. la vida. seriamos engordados en la oscuridad y alimentados por la muerte684. 683 Cf. Col 3. «Encantador» es el Logos que nos iluminó. Conforme a ése.

68. 1. 6 8 9 E s q . 5). 1. Recibamos la luz y 4 seamos discípulos del Señor. a Dios.114 dad. Esto quiere «la criatura nueva»691. oh luz»689. 691 Gal 6. Pongamos fin. 1. 33.5 ro.17 {Protr. 1. Esto lo anunció también a su Padre: «Referiré tu nombre a mis hermanos. pues «el sol de justi.16. Alábale y muéstrame a tu Padre. Strom. 42. 686 Tema de la filiación adoptiva al que vuelve con frecuencia: la gran­ deza del cristianismo está en que Dios se revela como padre (cf. Todo se convirtió en una luz continua y la puesta del sol se estableció en oriente.11.. Aquella luz que es la vida eterna y cuanto participa de 2 ella tiene vida. más dulce que esta vida. Is 9. contemplemos al que es verdadero Dios. 15. 687 Cf. pongamos fin al olvido de la ver. 82.C APÍTU LO XI 185 Recibamos Ja luz para recibir a Dios. 40.23. puesto que me iluminas. en primer lu­ gar. Tus relatos me salvarán. pe.3 685 Sal 21. Brilló desde el cielo la luz para nosotros. Ascienda hasta Él. Vil 11. La noche rehuye la luz. Rm 8. tu canto me instruirá. Señor. sino que por ti recibo también al Padre686 y me convierto en tu coheredero687. esta aclamación: «Te saludo. I 6. # 6 2. 2). Pled. 4-34. . Protr. se esconde por mie­ do y cede el puesto al día del Señor. en medio de la asamblea te alabaré»685. 1 (Ml 4. V 6. Agamenón 22 y 508. que traen el im­ pedimento a modo de una sombra de la vista. rechazando la ignorancia y la tiniebla. pues. pues no te has avergonza­ do de tu hermano688. QDS 9. que estábamos enterrados en las tinieblas y prisioneros de las sombras de la muerte690. IV 7. Hasta ahora me encontraba errante buscando a Dios. encuentro no sólo a Dios a través de ti. Es una luz más pura que el sol. 82. 79). 690 Cf. 4-43. Le I. 5. 688 Cf.

Es el trabajador de Dios. cí. Arrancó al hombre de su perdición y lo suspendió en el cielo. «que muestra signos favorables y despierta a los pueblos para la obra» buena. fiiego para trabajar y el mundo para que lo habites. Acojamos las leyes de la vida. que es realmente grande. desde el más pequeño al mayor. di­ vina e inalcanzable. Conozcámosle. agua para beber y otra para navegar. aire para respirar. que «sobre todos los hombres hizo salir su sol»693 y gotea el rocío de la verdad. 697 Iliada V I236.186 PROTREPTICO cia» 692. 692 Mal 4. 2. para que sea clemente. 45. «Oro a cambio de bronce.3 4 . y les seré propicio». 696 > 3 1 . Canibió la puesta de sol al oriente y por su crucifixión la muerte en vida. dice el Señor. aunque no tenga ne­ cesidad.H b 8.11-12. Devol­ vámosle como recompensa agradecida. concediéndonos como don gratuito la herencia del Padre.33. Plantó la corrupción en la incorrup­ ción y transformó la tierra en cielo. Fenómenos 6-7 695 Jr 31. Mt 5. 693 Cf. «recordando el modo de vida verdadero»694. la obediencia. Obedezcamos a Dios que nos exhorta. que lo recorre todo. Imita a su Padre. y una hecatombe por nueve bueyes» 697. c f./f t 8. Diviniza al hombre por una enseñanza celeste «dando leyes a su inteligencia e inscribiéndolas en su corazón»695. vigila por igual a toda la huma­ nidad. «no recordaré sus pecados»696. ¿Qué leyes escribe? «Que todos conozcan a Dios. por un poco de fe te concede una tierra enorme para cultivar. como alquiler debido a Dios por nuestro alojamiento aquí abajo.10. . 694 A rato .

al discípulo de la luz.CAPÍTULO XI 187 Desde aquí te permite enviar una colonia al cielo. y ser arrancados del pecado? Pues el pecado es la muerte eterna. Pero existe. Politico 266c. 268c. busca el premio. 116. Finalmente. 700 Clemente insiste en que el Dios cristiano es un Dios cercano (cf. que son en verdad las enfermedades del alma. vosotros ¿no queréis adquirir el mismo Logos celeste. cumplió su mandato. 699 2 Co 4. existe la verdad y ha gritado: «Brillará la luz del seno de las tinieblas» 6" . amigo y coheredero de Cristo. Timeo 28c. salvador. Carta VII 341c). estáis embotados y ciegos como los topos. Platón. cayendo en la corrupción. Jn 10. 6. en cambio. amó al cercano700. y que se eleven los rayos del conocimiento. 11. vivís sin hacer otra cosa que comer en la oscuridad. pues. li­ braros de las pasiones. Protr. 117. en el corazón. El que le obedece tiene ventaja en todo. 701 Cf. . y. 4. Él encomienda y prescribe cariñosamente a su hijo los medios que favorecen la salvación. la luz en lo más oculto del hombre. amó a Dios. Brille. C á r m i d e s 157a. que se manifiesten e iluminen al hombre escondido en el interior. Le conoció el que estaba extraviado. Sigue a Dios y obedece al Padre. pide la promesa. aceptan ahora los amuletos y los encantamientos como salvado­ res698. confiando en el canto de Dios.1) frente al platónico (cf. Por esto también el buen Dios envió al 698 Cf. Desde siempre estaba designado por Dios salvar al gé­ nero humano701. ¡Con tan grandes obras y favores pagó tu poca fe! Los que ponen su confianza en los charlatanes. Espe­ cialmente cuando el hijo piadoso y bueno ha llegado al co­ nocimiento del nombre digno de toda veneración y honra de su buen Padre. P la tó n .

613. Resonó la estridente trompeta. 19. convocó a los soldados y les anunció la guerra. es muy frecuente (cf. to­ mando el escudp de la fe y colocándonos el casco de la sal­ vación. 704 En Clemente. ΠΙ 12. Te r t u l ia n o . 90. 2).3. V I9. hombre.77.98. 107-108). n.1-16. pero juicio para los rebeldes704. o. Vamos a armamos de un modo pacífico. Estas armas nuestras son invulnerables. 8. Jn 10. 4. 79. Apagaremos sus dar­ 702 Cf. Y Cristo. 3). Strom. 705 Se consideraba que la sangre era la raíz de todos los males. E f6. es fe para y al ser­ vicio de la salvación (cf. 706 Cf.188 PROTREPTICO buen Pastor702. Strom. afilemos «la espada del espíritu que es la palabra de Dios»706. 1 Ts 5. 17. principio del mal en el mundo. «vistiéndonos la coraza de la justicia». La trompeta de Cristo es su evangelio. la obediencia va unida al temor. la que mantenía cautiva a la carne y de la cual sólo se liberaba el hombre por me­ dio del martirio (así aparece también en los textos del Qumran). 5. para que se some­ tieran a juicio. nos enfrentaremos al malvado. Π 18. para que o se salvaran. Al exponer el Logos la verdad. por su sangre705 y su palabra un ejército que no derrama sangre y le confió el rei­ no de los cielos. 12. La comparación de la Iglesia con la milicia es paulina. ¿no va a reunir a sus soldados de paz? Convocó en efecto. 14-17. 703 La referencia clementina al corazón arrepentido del Salmo 50. IV 5. que permite triunfar de la primera (cf. 17. si no le obedecían. mostró a los hombres la cima de la salvación. Strom. 5. Este anuncio de la justicia es buena noticia para los que obedecen. 1. veía en ella el símbolo de la lucha contra «las potestades del aire». 12. . Así nos prepara el Apóstol pacíficamente. Ped. Clemente distingue entre la sangre del pecado. una vez arrepentidos703. Cf. 19. y la de Cristo. Sin em­ bargo. Is 59. Equipados con ellas. En la literatura latina posterior se trata de la lucha concreta con el mundo pagano (cf. que lanzó un grito de paz hasta los límites de la tierra. Él lo ha hecho re­ sonar y nosotros lo escuchamos. Ped. Ad martyres).

estando unidas en el mismo yugo. la libre elección y la vida. Nadie podrá imitar a Dios más que el que le sirva santamente. al mismo tiempo. 710 Cf. elevándolo a la verdad. Es una buena compañera para los que van al cielo en el último y definitivo aliento del alma. 708 Is 58. imitador y servidor de la mejor esencia de los seres. «Mientras que tú aún estés hablando. Por tanto. ¿Cuál? Apréndela brevemente. bañadas en el agua por el Logos707. honrando a Dios por el divino Logos. 20. 1 Co 6. el que expulsa la co­ rrupción y destierra la muerte. P la tó n . 9. El amor que es en verdad celeste y divino709 se une de este modo a los hombres. Ga/2. de la incorruptibilidad. Responderemos a sus beneficios con ala­ banzas de reconocimiento. Te regala la vida con una única palabra. te dirá: he aquí que estoy junto a ti»708. porque permanece hasta el últi­ mo suspiro.CAPÍTULO XI 189 dos inflamados con las húmedas puntas. cuando la verdadera belleza puede brillar en su misma alma. .15 y 19. Esto quiere Cristo. ¡Oh santo y bienaventurado poder por el que Dios se ha­ ce conciudadano de los hombres! Así pues. 27. 707 Alusión al bautismo. el qué regenera al hombre. El Logos de la verdad. esta única exhortación de la verdad se compa­ ra a los más fieles amigos. una vez que esa belleza está puri­ ficada por el Logos divino. ni servirle y honrarle más que imitándole. 709 Cf. ¿Por qué te animo? Estoy ansioso de que te salves. es preferible y mejor llegar a ser. Leyes IV 71 Id. 12. por así decir. el aguijón de la salvación. Lo más importante es que junto al auténtico querer camina la salvación. el que ha construido un tem­ plo710 en cada hombre para establecer a Dios entre los hom­ bres. Banquete 187d.

en cambio. y ofrécete a ti mismo a Dios como primicia. como la flor efímera. Cultiva. . Al amigo de Cristo le convienen dos cosas: mostrarse digno del reino y ser considerado tal.190 PROTRÉPT1CO 5 Purifica tu templo y abandona al viento y al fuego los placeres y las negligencias. para que no seas sólo su obra. sino también don gratuito de Dios. con prudencia. los frutos de la sensatez.

allí las rocas destrozaban sus barcos y las sirenas devoraban a los imprudentes.. desvía de la verdad y aparta de la vida. 7 1 1 Monstruo de gran voracidad que vivía en la roca que bordea el es­ trecho cerca de la actual Mesina.4 Odisea ΧΠ 219-220. de esta costumbre. pues. 234 ss. como de una cumbre difícil. pero él logró ponerse a salvo (cf. 713 Nueva alusión a Ulises. es un mal que nos consume: encierra. lejos de este humo y de estas olas.. mitad mujeres. Cuan­ do Ulises cruzó el estrecho. propuesto como modelo del hombre cristia­ no al huir de las sirenas halagadoras. de la amenaza de Caríbdis711 o de las si­ renas712 míticas713. mitad peces. lanave1X A . La imagen de la huida se encuentra también en Teeteío 176a-b y Plotino. el monstruo absorbió parte de su embarca­ ción. un hoyo.C a p í t u l o ΧΠ ES PRECISO CORRER A LA LLAMADA DE CRISTO Y PONERSE CON CONFIANZA BAJO LA GUÍA DE ESTE LOGOS SALVADOR Huyamos.. 430 ss. un precipicio. huyamos. Ahoga al hombre. Odisea XII 73 ss.). es una trampa. 7.2 Monstruos marinos. 8. 7. Era hija de la Tierra y de Posidón. I 6. 104 ss. Con sus cantos atraían a los navegantes hacia las costas de las islas donde habitaban. .

Sólo con quererlo has vpncido a la perdición y. 7. el gran orgullo de los aqueos. . si te atas a la ma­ dera719. a ti tq ayuda el espíritu celeste. Pasa de lado junto al placer.192 PROTREPTICO Huyamos. que epgaña. II 2. que se complace con una música vulgar: ven aquí.. 718 H e s ío d o . 1. 12. cf. Navega jm>to al canto que trama la muerte. 54. para que escuches una voz más divina 717. 2. Entonces contemplarás a mi Dios y serás iniciado en aquellos saltos misterios. te llama famoso y la prostituta en­ candila el orgullo de los griegos. mientras bordeaban la isla de las sirenas. . ilustre Ulises. ι . ρζ»8. I 7. 3 ss. que acumula huesos y cadáveres716.2. Deja que ella devore a los muertos. La nave de la Iglesia la tenemos desde el principio del cristianismo con sus primeros escritores (en C le m e n t e . el placer. Arquíloco noÿ habla ya de la nave del Estado. huyamos de estas olas que vomitan fuego. 716 Cf. El Logos de Dios será tu piloto y el Espíritu Santo te hará arribar a los puertos del cielo. Existe una isla malvada. 22. compañeros de navegación715. 717 Odisea XII 184-185. Te alaba ιηarmero. Trabajos 3 7 3-374. 37. 1. deten tu navq. Ped. Odisea )XH 45-46. que se hizo atar por sus qompañeros al mástil de la nave.para no ser seducido por ellas. 102.5). ΙΠ 1. estará^ libre de toda corrupción. y a Cristo «atado» en la cruz para la salv ació n de los hombres. que ninguna mujer emperifollada confunda tu mente con [una charlatanería aduladora. 719 Clemente allude al mismo tiempo a Ulises (Odisea X II178). Gozarás de lo que hay oculto 715 La metáfora de la vida como si fuera una navegación es muy anti­ gua. una graciosa cortesana can­ ta en ella. buscando tu habitación 718.

decía uno en su delirio báquico por los ídolos. Bacantes 918-919. Engañada por Hera. 7 2 1 E u r. sino que está consagrado a los dramas de la verdad. 26. 33. 30-32. 1 9 . loco.11. sé sen­ sato723. Me p a r e c e v e r dos soles y dos Tebas12í. Sourby. Tendría compasión de él en su borrache­ ra.. no te apoyes en el tirso. no te corones con ye­ dra. Bacantes 6. pág. Arroja ese turbante. 23 y 32. La visión de Dios y sus misterios es el fin de todas las filosofías religiosas de esta ¿poca tan relacionada con los cultos orientales que ahora penetran en el mundo griego y romano (cf. Paris. enloquecidas en el seguimiento de Dioniso (cf. pidió al dios que se le apareciese en toda su majestad. 9.10. es un monte sobrio y sombreado por bosques puros.£zl8. no sirve de base a las tragedias como el Citerón.CAPÍTULO XII 193 en el cielo. 722 Cf. E ur . G.. Voy a mostrarte al Logos y sus misterios. 1972. Ven. I c 5. 723 Clemente se refiere directamente a los atributos que llevaban en las celebraciones las bacantes. y al enloquecido de este modo le exhortaría a la salva­ ción que engendra sensatez. «la herida por el rayo»724. 580). Fue una de las amantes de Zeus. La Démonologie de Plutarque. Bacantes 833-835). de cu­ yas relaciones nacerá Dioniso. ni llegó al corazón de nadie» 72°. para ha­ blar conforme a tu imagen. Éste es el monte amado por Dios. borracho por la pura ignorancia. péro en ellas alude a todos los que se dejan esclavizar por engaños semejantes. El dios tuvo que acceder por haberlo jura­ . 724 Cf. arroja tu piel de cervatillo. esas ménades 720 1 Co 2. En él no celebran las fiestas de Baco las her­ manas de Sémele. lo que yo espero: «Lo que ni oído oyó. porque también el Señor busca con cariño el arrepentimiento del pecador y no su muer­ te™ .

deseando recibir al Padre. Abandona el culto báquico y déjate llevar de la mano hacia la verdad. anciano. E u r . Verás el cielo.. y los elegidos se apresuran.194 PROTREPTICO que se inician en el reparto impuro de la carne. Gracias a Él los ojos de los ciegos vuelven a ver.1). 727 Ciudad en donde se celebraban los ritos báquicos a que alude Cle­ mente. Apresúrate. E u r . persiguen el tíaso726 a la ca­ rrera. 725 Nuevo juego fonético por la similitud de las palabras: mainádes. Tiresias730. . anciano. Bacantes 56. los ángeles cantan su gloria. 729 Cf. y amnádes. Mira. La noche huirá de ti. se extiende el ruido de la música. «corderillas». Bacantes 363-364. 726 Cf. cree: ¡verás! Cristo brilla más luminoso que el sol. la muerte se irá. que profetizan los so­ lemnes ritos religiosos del Logos y forman un coro lleno de sabiduría. El coro lo integran los justos y el canto es un himno del rey de todas las cosas. los profetas hablan. el fuego te temerá. do con anterioridad por la laguna Estigia y Sémele murió carbonizada por los rayos del Olímpico. Las doncellas hacen vibrar un instru­ mento. 731 Vuelve al tema del tránsito de la esclavitud a la filiación adoptiva (cf. y al que ha creído lo confía a su Padre para que quede custodiado para siem­ pre731. 728 El madero de la cruz de Cristo. ¡Oh misterios santos en verdad! ¡Oh luz sin mancha! Las antorchas me iluminan el cielo y a Dios y llego a ser santo con la iniciación. marca al iniciado con una señal dándole luz. tú que no ves Tebas.. te entrego el madero728 para que te apoyes729. «ménades». las hermosas corderillas725. 730 El adivino ciego de Bacantes. El Señor es el hierofanta. y tú deja Tebas727 y la adivina­ ción. Llégate a mí. 83. sino las hijas de Dios.

esto la armonía del Padre. pero no todas parecidas.CAPÍTULO ΧΠ 195 Éstas son las fiestas báquicas de mis misterios. tribus innumerables»733. la incorruptibilidad. sino que a vosotros solamente. esto quiere Dios. aún más. Si quie­ res. 5. 733 ¡liada XVn 220. de entre todos los mortales. Llamo a toda la raza humana. inicíate tú también y participarás en el coro con los ángeles. 4. quiero también haceros partí­ cipes de esta gracia. el imperecedero»732. en tomo al único Dios verdadero. en este caso es el mismo Logos quien manifiesta su deseo de que el hombre llegue a ser semejante a Él. cuantos hombres sois sensatos. No sólo seréis superiores a los animales irracionales por vuestra razón. esto es la sinfonía. el único gran sacerdote del Dios único y Padre suyo. quiero corregiros conformé al mo­ delo. De ello surgieron hace tiempo las imágenes. «Venid a mí todos los que estáis 732 P la tó n . Os ungiré con el ungüento de la fe por el que expulsáis la corrupción y os mostraré sin velos la forma de la justicia. esto el Logos de Dios. fuerza de todas las cosas. Esto soy yo. Con nosotros canta también el Logos de Dios. concediéndoos el beneficio completo. Éste es el eterno Jesús. Timeo 52a. Os regalo al Logos. . el brazo del Señor. esto Cristo. de la que Yo soy el creador por desig­ nio del Padre. Pues quiero. 734 Cf. Suplica en favor de los hombres y les ordena: «Escuchad. bárbaros o griegos. para que lleguéis también a ser semejantes a mí734. esto el Hijo. os concedo gozar de la inmortalidad. la volun­ tad del Padre. «el que no tuvo comienzo. me regalo a mí mismo por completo. por la que subís hasta Dios. Llegaos a mí para que el único Dios y el único Logos de Dios os designe un puesto. y. Clemente retoma el tema platónico de la semejanza con Dios. el conocimiento de Dios.

Condujo en el mismo yugo al potro y al caballo viejo y. Tomad sobre vos­ otros mi yugo y aprended de mí.196 PROTREPTICO fatigados y cargados. pues. del mo­ do más brillante posible. Mt 21. Se apresura por llegar hasta Dios. Confiemos en Él y no nos invada tanto el deseo de plata. cojamos su yugo. pero ahora se lanza ya hacia el cielo y el Hijo eterno ofrece al Padre su victoria como el es­ pectáculo más hermoso. n. que soy manso y humilde de corazón. que amamos a Dios y nos parecemos a Él. Dios y la vida. Apresurémonos. Prolr. P lató n . El Logos es nuestra ayuda. 739 Cf. 737 En Clemente. pues mi yugo es suave y mi carga ligera»735. 122 Los hijos de los filósofos consideran. Fedro (tema del cochero del alma). Pri­ mero llegó a Jerusalén739.28-30 (cf. 738 Cf. que to­ do cuanto hacen los insensatos es obrar impíamente y come735 Mí 11. lo que anunció en secreto738. para cumplir. el hermoso conductor del carro de los hombres736. Adquiramos los mayores bienes. la ignorancia. lo más hermoso y seamos hom­ bres que aman a Dios. oro o gloria cuanto del mismo Logos de la verdad. 3. 736 Cf. 3 No. 2). nosotros que somos imáge­ nes del Logos. 2 Ambicionemos. 29. . que Yo os aliviaré. tras uncir del mismo modo la pa­ reja de los hombres. con razón. puesto que tampoco a Dios mismo le agrada si esti­ mamos más lo que menos valor tiene y preferimos los exce­ sos manifiestos y la impiedad extrema que resultan de la insensatez.1-7. corramos. amemos a Cristo. 121 Apresurémonos. dirige el carro hacia la inmortalidad737. corramos. la inmortalidad sólo le puede venir al hombre por Cristo (es un tema que va siempre unido al conocimiento). lancémonos a la incorroptibilidad. y hallaréis descanso para vuestras almas. la imprudencia y la idolatría.

Cíe. Es hora. Se trata. 744 En este pensamiento confluyen a la vez ideas bíblicas y platónicas.10. es preciso que nos volvamos a Dios. Tuse. y que crean que todo es suyo. Ecl. rico. Fedm219c y Leyes V 739c. Teeteto 176a-b. pues. le per­ tenece al hombre. Timeo 89d-90d. si ser sensatos o estar locos.. amándole como Señor y pensando que esto es obra de toda la vida. Protr. Platón. noble. de un proverbio griego. 5. que conocemos lo mejor de sus bienes. Fedón 64a-70b. Gn 1. y. Parad. Así pues. Es necesario que los que poseen con firmeza la verdad sigan con todas sus fuerzas a Dios. todo. sensato. 743 Idea muy estimada por Clemente (las más de las veces está sola­ mente implícita en el texto). 740 Cf. en efecto. por esto mismo. 7 4 5 Platón. 4. P l a t ó n . cf. en realidad. Señalan que la ignorancia misma no es nada más que una forma de locura y reconocen que la mayoría de los hombres están locos740. 741 Pocas líneas más adelante. Y es también hora de decir y creer que ha llegado a ser por Cristo Jesús «justo y santo con inteligencia»7^5. como lo es en verdad. III 5.CAPÍTULO XII 197 ter sacrilegios. Clemente. 4). porque todo es de Dios743 y todo es co­ mún para ambos amigos. la razón prueba que no hay que dudar741 sobre lo que es mejor para ellos. 742 Cf. en cierto sentido. antes de concluir la obra. siendo prudentes. Teeteto 176b. de decir que sólo el cristiano es piadoso. Y en cuanto a nos­ otros. Dios y el hombre. disp. Clemente da la solución. 26 (cf. también semejante ya a Dios. E s to b e o . imagen semejante a Dios 744. Π 7. y. . Si «son comunes los bienes de los amigos»742 y el hom­ bre es amigo de Dios (pues Dios lo tiene también como amigo por la mediación del Logos).

Pues a nosotros. Si por amor al hombre he llegado demasiado lejos. Toda la vida de los que conocen a Cristo es buena. según son las palabras también. así son las palabras. Ni siquiera las palabras quieren dejar de ser hierofantas acerca de la vida que nunca tendrá fin. así las obras. el juicio o la gracia. y según son las obras. Fedro 252c (referido a Zeus en este pasaje). 747 Alusión a P l a t ó n . no los que desobedecen. al exponer la partici­ pación que tenía de Dios. ¡Ni siquiera es lícito comparar la vida y la perdición! 746 Sal 81. A vosotros os queda aún esto: escoger el fin más útil. la salvación. . Al menos yo no considero digno dudar sobre cuál de ellos es mejor. así la vida.198 PROTREPTICO El profeta no oculta este favor cuando dice: «Os he di­ cho que sois dioses y todos hijos del Altísimo»746. Así es lo propio de los que seguimos a Cristo747: según son los deseos. era con la idea de animarle a ir hacia el mayor bien. Me parece que ya basta de palabras.6-7. a nosotros nos adoptó y quiso que sólo nosotros le llamáramos Padre.

Alcmeón de Crotona. IV 48. 2. IV 54. Anfiareo. II 35. 2. Alcmena. 35. 14. 4. IV 54. 3. II33.1. 6.1. Academia. 36. Acrópolis. 1.2. Anquises. 97. IV 54. Alexarco. Agesarco. III 45. X 102.2. 38. II 13. 5. II28. Amitaón. Afrodita. 2. 3. X 102. Alcibiades.3.5. Amietos. IV 53.2. 3. 4. Amazonas. I I 11. V 64. 2. 9. Ammón. III 45. Anfítrite. Admeto.5. 1.2. 1. Alope. Alejandro. V 66. 5. V 66. 57. 3. I I 12.2. IV 47. V I71. Alejandría. 60. II33. 1. . Alemán. 9.1. 2. Aminto.2. 3.2. 4.2. Acrisio. 1 1. Aetlio. IV 54. 33. Alcíone. II 33. 5. II40.1. V 65. 6. VII 75. IV 46. II40. Anaximenes. Anfión de Tebas. Anaxágoras.2.2.1. 14. 8. IV 53. 4. 3.3. X 96. Andrócrates. II 13. Adonis. 3. II39.3. 6. 2.2. II31. — Peribaso.2. II34.2.2.1. 7. 1.ÍNDICE DE NOMBRES PROPIOS Abdera. II29. 1. 53. Antíoco de Cícica. II 32.2. 2. Aloeo. V 66. III42. IV 48. V 66. III45. III 44. Antístenes. 1. Anfïloco. Antinoo. 1. II39. — Anaitis. Ií 32. Acrigento. Amimone. 59.1. IV 49. 3. Anio. IV 54.1. II32. Anaximandro. VII 76. 3.4. IV 52. III 45.1. Antioquía. II 11. 9. 3. Antíclides. IV 53. Actio. 2.1. IV 48. 2.2. II 32. 8.2. III 45. Abraham. 5. Andócides. IV 54.

28. 3.4. 4. 1. 53. I I 13. 3. I I 17. 45. II 29. 4.1. 4. 1. IV 52. 3. 6. 3. 2.1. Arión de Metimna.3. 3. 3. IV 50. 62. II29. IV 46. Asia.2. 3. 5. 6. Calimaco. Aristos. Ártemis. X II119. 1. 54. 3.1. 53.1. Beroso. 2. 2.1.1. Baco. II28. Apolo. II 39. IV 46. 6. 9. 33.1. 5. 1 1. 1. II 15. III42.2. III 45. 30. Argos (escultor). II20.1. Astrábaco. 29. Arcadia. 3. III 42. Ascra. 2. 4. Aristóteles. 3. 1. — Delio. III 43. II 11. Ática.2. II20. II 15. III 45.4. 6. 5. 4. IV 47. IV 48. 32. 2. IV 48. 6.2. IV 52. 36. 8. 5. Apis. III 45. II39. Caribdis. 4. 35. 41. 7.1. Asclepio.2. Arginnos. III45. 38. 3. II40. IV 53. Bión. Briaxis. 7. Artemisio. Apeles. 35. 5. 4. III 42. 53. Arquelao. 29.4. 2. Castalia. 2. 3. 5. Brimó.3. 36. II28. 50. IV 56.2. IV 47. 37. 3. 1. 8.4. 35. Cambises. Calistágoras. 30. III44. . 53. 3. Arato.1. 4. VIII 77. IV 47. VI 76. IV 47. Arretoforias. Π 20. X I 112. 4. Ares. Calos. IV 48. IV 47. V 65. 1118. — Taurópola. 1. Atenodoro. Artajeijes. Atenea. IV 47. Apolodoro. Aqueronte. 48. Carmos. 45.3. 55. 2. 1. 2. VII 76. 2. 4. 3. 18. 1. 3.5. 3. 3.1. 7. 29. 3. II34. 54.2. Babilonia.4. Blistice. 5. 54. IV 48. V 65.4. 41. Aristomenes de Mesenia.2. IV 47. 2. 3. V 66. III 45. 3. V 65. 9. X 102. IV 52. I I 11.4.3. V 64. 2. 29. V 66. Baubó. II40. 59. Argos. Átropos. IV 54. 5. 3. Capitolio.1. Atenas. V 65. II 32. 2.1. X 98. — Munida. 4. 28. 3. IV 48. 4. II 38. — Palas.3. II 18. 1. Arquemoro. II26. VU 73. 1. 2. 38. X 96. 26.200 PROTREPTICO Apelas. II26. 2. 3. Atis. 1. 2. VII 73. 2. 2. 1141. 39. 52. 53.2. Auxó. II 26.1.1.2. — Polias.4. 2.1. II38. Arsinoe.1 . 19. Canobos. IV 47. 7. 6. 2. 8. X II118. 50. 4. 6.1V47. 6.

II20. 3 . 3. Daíra. 1 0 . 5. 2. V 6 6 . 3 . Crisipo. II30. Ciro. Demetrio. Demetrio Catebates. Cleoco. IV 6 2 . 3. 3. 2 . IV 5 3 . IX 88. 4. III43. 2 . 1 17.INDICE DE NOMBRES PROPIOS 201 Cástor. 6 . 1. 5. 2 . II 1 5 . 12. 3.5 . 2. 3. 6. Celeo. VII 75. III 45. 16.1. 3.2.4 . 2 . Cirra. 2 . IV 5 7 . 1. Coribantes.5. X II119. 1 . Cratina. 1.2. 3 . 115. I I 13. II28. Chipre. 39. IX 8 4 . 3 3 . 2 . 3. 5. II 15. 2. IV 5 4 .1. Crotona. 24. II30. 2 . 4 . Damasco. Cleante. Ciniras.2. II 13. III45. II 14. 3 0 . 33. 4 .2. 2. V 66. 3. 1 . Cirbas. IV 5 9 . Cinosarga. Curetes. X 9 5 . Cicleo.2. Delfos. Corifasia. 11145. 2 . 2. 1 1 1 4 2 . Colofón. 2 . Cietor.4. 6 .1. Cronida. 5 . 3. 14. III45. I 2. 3 . Cerices. 2 . 57. Cecrops. Demofonte. 8.1. IV 4 7 . 3 . II39. I 1. 1 . 2. 1 2 2 . 20. IV 54. 1 2 1 . 5 . Clazomene. Demócrates. 1. 2 . Deméter. Claros. 1. 3. Delos. IV 53. I I 17. 1. 5. IV 5 3 . Demócrito de Abdera. 1. Cícica. 4 . II26. XII 1 1 9 . IV 5 2 .4. 1. 3 . 8. Crisis. 5 . IV 62. 113. II 2 8 . V 66. 1 9 . 9 6 .1. 33. I 5 . 3 5 . 3. 41. II 1 1 . 2 7 .2. Darío. II24. 3 . Cícico.1 . V I72. II40.4. 9.4. Demarato. 2 . 4.3. II38. 2 . Cinosuris. Cimerio. II 3 2 . II 3 3 . 4 1 . Cristo. Dafne. II 4 0 . 5. III4 5 . VIII 8 0 . 1 .2. Dárdano. 7. 6 . . II 2 8 . 1 2 3 . VI 6 8 . I I 11. Condilitis. XI 1 1 2 .5.1. Citerón. 3 . 2.3. Cnido. 1 1 6 . Creta. Core. IV 46. 1. Ceyx. Cibeles. David. IV 5 3 . II 2 8 . IV 57.2.1.1. 17. IV 54. III4 3 . 1.1. 1. 3. 16. 3. II 3 3 . 7. I I 11. V 6 5 . IV 52. 2 . Cloto. 4 . 5. III4 5 . IV 4 7 . 2. 8 7 . Creso. X 9 2 . I I 19. Cronos. 4 .1. 2 . 4 . 2.1. II 11. III4 2 . II 12. 6. III 42. 2. Cepión. Dédalo.

Dioniso el Joven (tirano). 5. Dípoinos. II36. Enio. III 42. III 45. 3. 79. X 102. 1.2. 16.2.2. IV 50. II 27. 3. Éfeso. 2. Epicarmo. II 33. V 66.2. 2. 3. IV 47. IV 52. 7. Edoneo. 2. II 13. 3. 3.2. Escopas. Epiménides. IV 54. 2.1. 41. Diomedes. Empédocles de Acrigento. 34.. V 65.4.3. Elias. II 24. 38. 2.2. Estáfilo. III 42. 4. 6. 57. 2.3. II 12. Dioniso (escritor). Didimeo.1. 33. Eleusino Inmarado. II 38.1.2. 1. II 29.1. IV 47. II 26.1. Diágoras. Esmintio. 2. 8. 5. 2.4. 3. Erinias. IV 55.1.6. 49. II 33. III42. 3. Esciroforias. 4. 2. 2. I 8. II 12. I I 11. 3. — Coiropsala. Dídima. II 30. 65. Eolo. Dósidas.2. IV 47.2. . — Eleutereo. Egipto. 2. — Móricos. 1. VIII 78. XI 112. 30.1. 4. 3. 5. 3. Dioniso. Erecteidas. 1. III44. 2. 21. 8.202 PROTREPTICO Deo. 35. 7. IV 47.4. Dídimo. II29. II39. Doroteo. 13. 8. 3. 1. 4. VIII 76. 6.3. 1. I 8. 4. Dice.1. 1. 5. . Ecbátana. — Basareo. II28. Dodona. Elefantine. IV 47. III45. 17. 5. 5. X 102. II39. VII 74. Ereso. Eros.2. 2. 54. I 5. 3. 2. 1. Diogenes de Apolonia. 26. 2. 20. II 22. 19. IV 54. 85. Eos. Erecteo.1. 57.4. 1. Esparta. Disaules.7. Dicearco. 50. II29. 1. IV 54. Eleusis. 1. 5. II47. V 66. II 17. 3. 7. 2. I I 11.3. I I 17.X92. 36. 6. 3. 8. IV 52. Esmilis. 3. II 22. 7.4. 5. Escilis. III 45. 2. Erictonio. II26.2. IV 48. V 64. IV 53. 2. Destino. II 12.1. 26. 2. IV 47.4. 9 . 18. Dinón.2. 53. Epicuro. 8. Eagro. 5. 2. II26. 20. 2. II20. II 38. III 42.1. II 39. 8. X II118. 4. Espíritu Santo. 7. 5. Dioscuros. Éaco. 15. V 64. II26. IX 82. Epialtes. 2. Elis. III45. IV 47. Epidauro. 13. 2. V 65.1.3. 1.

ver Core. II33. 5. Feres. Etión. Heraclides. II 33. II 39.2. 8. 3. II35. III 42. 2. Hefesto. II34.2. 3. II33. 1. 5. 15. 3. 34. 30. 4. I I 12. II 34. 7. Hades.. II 28. Eubuleo. V 66. IV 57. 20. Filenis. 4. Euforión. II 29. Grecia. 1. 2. II24. II 24. III45.2. 8. 4.1. Faetón. II39.3. 3. 9. 9. IV 57. Eudoxio. 2.3.1. Helio. 57. Hera. 3. Eta. IV 48. Hamadríadas. 20. 29. 8. II40. II 24. 5. 5.INDICE DE NOMBRES PROPIOS 203 Esterope. 47. 39. III 43. 76. X 108. 2. Filostéfanos. 26. 41. 6. 5 (del Ponto). 2. Filón. 9. 3.2. 1. 1. 2. III44. II35. 1. 3. 3. 6. Eurimedusa. 6. IV 47.1. II 12.4.1 η. 2. Fortuna. III44. III43. 1. IV 46. 2. 7. Frina. II30.3. Ganimedes. 2. 1. II32.9. 38.1. 1113. 1117. Ferefata. Eurípides. IV 47. 3. X I112. II 30. Helena. 4. Eunomo de Lochos. 3. 3. ver ninfas. 41. VII74. 34. 61. IV 51. Euristeo. Falero. 6. II20. Foroneo. 4.1. II 32. VII 76. II 22. Euménides. 35. 7. IV 50.2. 2. 4. Grilo. 4. 36. 1. Helicón.5. Filipo IV 54. II38. 54. Halio. 2.2.5. Eumólpidas.1. II 36. II 34. Febo. V 64. 7. 53. IV 47. Fenicia.1. II 30. 4. II20. VII76. Euclides. V 64. 12.1. Halimonte del Ática. VII 76. II 33. II39. 2. 6. 1. IV 53. Filípides. 2. 4. 2. IV 47. Eupálamos. 2.2. X 98. Evémeros de Acrigento. V 64. Etusa. Fidias. Eva. 36. .1. Filócoro. V I68.2. 17. 1.2. Heracles.5. IV 61.2. II26. VI 71. 33. 34. 1. Π 39.1. Fanocles. 6. 3. 3 (infierno). 2. Eumolpo. II 13.6. IV 49. 1. II 18. I 1. 2. Heráclito de Éfeso.1. Ether. 2. 2 n. 5. Eudimión. 5. IV 50.3. 36. 5 (Edoneo). IV 47. 1. 32. 59. 1. 28. 3. 2.

1. 19. Laconia. I 8. 10. X 93. Láquesis. 2. Jesús. Israel. Licaón. Isis. VI 71. II34. ítaca. II 30. VI 68. V 64. Jenofonte. Hipón de Melos. 84. 2. II32. 3.1. ΠΙ45.4. II 26. 29. V 66. 2. Licurgo.1. II 26.2. Juegos Píricos. II 27. 3. 5. 30. Leneas. Jerónimo. 1. Homero. XII 120.1. Leucipo. Ino.2.4. VIII 78. 54. Istmo. III17.2. II33. Leandro. 33.1. II26. Lamia. 1. 3. II24. IV 57. 2. 3. 6. Laomedonte.2. II 36. Himármene. Laodice. 1. X 102. Jesucristo.5. Hilas. 4. 2. 3. VII 76. Logos. 5. Juegos Ñemeos. X 108. VII76. Jerusalén. II37. IX 82. 4. Juegos Olímpicos. II 29. 5. IX 85. II32. 2. Hicesio. IV 55. 8. 4. 1. Juan Evangelista. Larisa. II 34. 8. Hesiodo. 9. 7. 5. 122. IX 86. 2. IV 50. 3.3. V 64. IV 62.2.2. ΙΠ 45. Jacinto. 5. II29. Hevia. 2. X 92.1. 2. Ιόη.1. 2. 2.6. 36.4. 5.204 PROTREPTICO Hermes. 79.2.2. Lisipo. Isaías. 3. 2.3.1. Leto. II26. ΠΙ 45.1. II 33. 1* 7. 2. 4. VIII80. 1. 5. 59. 4.1. III 45. 1. 6. IV 55. Lemnos. V 66. 5. IV 54. 2. II 34. 4. Hipotoe. Jenócrates. II33.2. II 12. 3.2. . 4. 53. 1. 1. IV 57. Leucofrine. IV 50. 3. 3. 6. 6.3. Hipaso. 4. 1. Hipsipila. 3. Hespérides.2. 3. II40.2. II36. Jonia.1. II 34. 2.1. 1. VII 73. 3. 3. 1. 1. 3. 7. IX 85.1. 3.3. 5. X I 112. IV 48. 3. 4. IX 87. III45. 5. 3. 1 (Hermes Tichón). Hipón. Isidoro.5. 4 .3. Juan Bautista.2. IV 59. Leda. 12. 3. Jasón.2. 80. Hiperoce. II34. 7. XII 121. VIII 80. 12. Leucón. II41. 6. II35. VIII78. 6. 35. 63. Jeremías. Juegos ístmicos. 3.1. 3. 2. X 90. II38.2. 10. VII 76. IV 60.2. 2. Hipocóntídes.

I I 13.1.5. 76.4. 17. 3. 1. 3.2. II28. II28. 29. Magnesia. Náyades. 119. 2. 88. Mitríades del Ponto. 1. 12.2. IV 55. IV 54.1 . 3. Melanipa. X 89.2 . 2. 1.1. 121. Musas. 3. Oríadas. Metimna. Mendes. III44. I I 13. Odrisas (montes). Nemea. Olimpia. VII76. IV 58.4. X 103. 1. ver ninfas. III42.3. X 109. Mirmidón. IV 54. Nicandro.2. II34. II39. 7. Mel ¡certes. 6. 2.3. 1131. 2. 6. VIII 79. 2. IV 47. 1. II 19. 50. 1.2.5. II 31. 3. Moisés. I 8. Ninfas Orladas. Mónimo.4.IND ICE DE NOMBRBS PROPIOS 205 5. 110.4. Ninfodoro. II 34. Meneceo. II32.1. 1.2. II 31. II38. 2. IV 54. 1. 120.3. Mario. V 66.1. 85. V 65.3. IV 51. XI 112. III 45. 4. 4. 21.3. IV 55. . I 3. III 42. Ocos (Darío).5. Menécrates. 116. II39. 1. 3.2. II 31.2. Nereidas. Odiseo. Nereis. Olimpo.4 ss.2. Marpesa. Nicanor de Chipre. 5. 2. VII 75. 4. 2. 2. II28.1. 2.1.4. II 33. Nilo. Orfeo. Mirsilo. II39. 4. 100. 80. II 13. 106. X 103. Océano. 8. 4. 4. 2. VII76. Macar. 2.1. VI 69. II39. Nicágoras. VII 74.1. II32. Nomio. Ninfas Hamadríadas. 3. 2. 3. Nisa. 1. 3. II36.2. 122. Niobe. Magnes. Lot. 115..1.2. 2.2. II 13.4. 33. 4.2. IV 58. Moiras.2.2. 4. IV 47. II24. Menfîs. 1131. 5. II35. II 25. X I 112. IV 58.2.2. 1. 93. 3.1. IV 58. 3. Melampo. 117. 3. X 96. Midas. 96. 6. X 102. Merops. 3. Menandro. 2. Minos. 2.3. V 65. 3. Megaclo. II31 . VI 68. XII 118. II28.2. II 35.1. IX 82. Mileto. 3. Moisas.4 . 98. 1.4.1. Níctimo. Onfale. 5. Metrodoro de Quíos. VII 74. V 66. Menedemo. 1. 2. 3. Mionto del Ática. 113.1.3. XII 118. III 45. II40. Macedonia. Mnemosine. 2 .

87.3. II32. Parménides de Elea. 2.1. IV 56. IV 55. Posidipo. 62. 4. Sandón. IV 48. 47. Samos.4. 5. I I 11. IV 54. 5. Ptolomeo i y IV 54. Patara de Licia. 52. Posidón. 2. Ponto.1. 34. 3.3.4. IV 46. 56. Pitágoras.1.3. II 30. 2.1. Sardes. 2. 32. IV 46. III42. 2. Polideuces.2. Pantarces. IV 48. Plutón. 1. Peleo. 3. 2. 6. I 5. III42. 1. Pan. V 66. Pafos. III45. Praxiteles. II 36. II 30. 3. Oto.4. 4.1.4. IV 48. Oseas. 4. II 33. VI 72. 3. Pactolo. Pisa. 4. II40. Quione. II 36. Pórtico. III45. 61. 57. 1. IV 57.5. 3. II 13.1. II30. 71. 53. Pitocles. 3. Racotis. VI 68. X 98.1.7.1. . IV 48. 3. Sarapis. 3. Pilos. 53. II33. IV 53. IV 58. Pedaso.4. Pelas de Tesalia. 4. Paráclito. 4. IV 47. II 29. Polemón. 3.2. Sarpedón. II34. 5. 36. 2. 3. V I72. Policleto. IV 58.1. 6. 1134. I I 18. III42. X 70. 8. Osiris. 7. II30. IV 53. 3. 5. 5. Prósimno. 2. 2. 2. II35. IV 55. Paniasis. 50. IV 48. X 97. V 64.1. 3. 5. IV 48. 34. 6. IV 46. 5. 5.2.1. VII 76. Pindaro. 3. II41. 4. Pitia. 1.1 . Proeles. Quíos. Pigmalión. 2. 47. 38. II32. II 35.4. Pélope. 2. IV 47. IV 47. Ptolomeo. Protoe. Paros. Sátiros. Platón.3. IV 53. Palante. 39. 3.2.3. IV 48. 2. Pitón. 6. 3. IX 85. V 66.3. Patroclo. 2.2. III 42. X 98. Quersoneso.2.2.4.2. Quirón. 4.206 PROTREPTICO Omito. 3.4. Pablo Apóstol.4. 35. VIII79. 42. Pítico.1. IX 85. 5. IX 85. III 44.2. 6. 4. Parnaso. V 65. Samotracia. V 64. Roma. 57. II 36. 3. Ptolomeo Filadelfo.2. 2.2. 3. II34. II28. V 66. Saúl.3.4. 5. 4.

I I 19. II 33. Sémele. II36. 2. III 42. 3. IV 47.1. Urano. IV 47. 3. Timoteo. 1. III45. 2. 4.2.1. Zacarías.5. 38. I I 11. I 2. 33. II33. Tirinto. 5. 5. IV 52. 1. II 14. 2. Zelite. X 97. II24. Teodoro de Cirene.2. Troya. 38. 1. II32. 2. V 66. X 102. 29. 2. Sesostris. 8. 2. Tesmoforias. IV 47. 1. X 103. IV 56. 1. 2. 18. 7. 56.2.1. 4. 32. 2.4.4. 31. I 3.2. IV 62. II30. Yubal. Sófocles. Sócrates. 3. Zenón de Mindos. IV 56. X II119. 7.3. 9. 3. 3Telesias de Atenas. Testio. Titanes. 2. Susa. Sosibio. XII 118. IV 47. 2. 15. Zeus. 6. V 64. 5. 8. 5. Tetis. III45. Teofrasto (de Éreso). 3. 1. 4. 3. Telmeso. IV 46. Tmuitos. Ulises. II22. 3. 34. Solón. 16. II 17. Teócrito. 3. 4. 3. 1. I 10.2. Sicilia. II28. II 33. 2. 5. 28. 1. III 43. 2. 36. Tesprotia. Sicón. 5. 3.1. 2. Yaco.2. 2.2. 2. 18. VI 71. 3. 1. 19. 1. 62.IND ICE DE NOMBRES PROPIOS 207 Selene. II 27. X I 108.6. VII 74. 4. IV 48. 49. 53. Sión. Titón. II37. 119. Tersites. Tebas. 30.2. 8. 1. 1 2. 47. 22. 5. Tirrenia. VII . 1. I 5. X II119. II 13. 8. 55. 2. II 28. Tiresias. 23.2. IX 87. II35. X 90. 1. 5. 2.2. 1.4.3. II 29. 4. 5. 6. 39. 41. Varrón. II21. 5. 4. Suertes. Triptólemo. 9. IV 50. Sición. X 90. II20. 1. 1. 1. 12. V 65.2. 4.4. Tróade. II33. VIII77. 1. VI 68. 3. 3. Sileno.2. 4. 3. 3. Ternis. IV 47. 39. Titánide. 3.1. II39. IV 46. 7. 2. Taló. II26. 62. Tespis. 37. Tales de Mileto. IV 54. I I 17. 1. 5. ver Odiseo. 54. VII74.1. 3. Sófilo. Sibila. 4. III42. II 30. 1.1.4. Tenos. Teopompo. 8. 4. 7. Suplicantes. IV 47. Sodoma. Terpandro. 52. 60. 30.4. 2.

4. — Olímpico.3.208 PROTREPTICO 76.2. — Ho­ me. III 42.3. X 98. 52. 56. 6. Zeuxipe.3. II32.6. 4. 2. X 97.— Agamenón. II 38. 53. 2. 2. 5. . XII 112. IV 47.

2. 6. Ezequiel (Ez). 15: 106.4.3. 2. 4. 24: 112.13: 79. 1. 9: 94. 4. 1. 7. 23. 3. 1. 12: 27. 12. 6-7: 8. 20: 117.20: 80. 17-19: 83. 2. 1 ss. 3. 5. 21: 5. 3. 4. 2. 4. 12: 23. 26: 103. 5. 17: 88. Deuteronomio (Di). 2 Corintios (2 Co). 3. Colosenses (Col). 18.: 87. 2. 20. 5: 108. 2. 4. 30. 15-23: 5. 17: 108. 1. 3. 4.4: 62. 1. 3.4. 14: 84. 4.3 y 114. 32. 3. 4 y 118.3. 5. 2. 19. 5. 19: 5. 2.2. 5. 4. 13: 112. 6. 3. 2.26: 2. . 14: 63. 5. 39: 79. 2.20: 87. 1. 6. 6. 4. 26: 5. 1. 16: 8. 1.4. 3. 20: 10. 23 y 32: 118. 14: 109. 32. 4. 3. 1 Corintios (1 Co). 6.4. 7. 16. 4 y 98. 3.20. 1. 2.3. 4.2.1-2: 25. Éxodo (¿x). 1. 2. 1.7: 98.13-16: 108. 1. 8: 92. 10. 30. 20. 33. 1. 4: 6. Apocalipsis (Ap). 9-11: 112. 27: 117. 6: 87.3.5. 2. 10.5. 5. 6: 88. 4. 5. 15: 95. 30. 1. 2: 8.5: 80. 1 Crónicas (1 Cr).4. 4. 2.14-17: 116. 4. 3.15: 112. 4. 3-4: 8. 4. 6.INDICE DE CITAS BÍBLICAS Amôs (Am). 8: 62. 18: 87. 4: 98. 3. 11: 118. 4 y 13: 80. 25. 1. 1.28:94. 3. 18-19: 5. 1. Daniel (Dn). Génesis (Gn). 16.2. 2. 4. 3-5: 27. 25: 103. 5. 7: 81.20: 2. 4. 2. 5. 2. 1: 81. 9: 5.4. 5. 3. 4. Filipenses (Flp). 2. 4. 15 y 19: 117. 2. 1. 3. 19: 95. 28: 112. 19. Efesios (Ej). 2. 13-15: 69. 9: 65. 6: 115. 19. 4. 10. 2. 9: 65. 3. 2: 87. 3. 2. 4. 1. 2.2. 5: 87. 27: 9. 15-18: 82.2. 14: 111. 1. Gálatas (Gál).

10: 80.20: 78. 18-19: 79. 4. 53. 1. 2. 13-31: 100.26: 85. 21: 77. 1. 3. 58. 3. 29: 108.34: 114. 9. Levítico (Lv). 3: 82. 17: 82. 19-20: 93. 2. 4. 79: 20: 95. 10. 19.3. 11. 1-7: 121. Jonâs (Jon). 32. 1: 78. 3. 40. 3. 3. 17: 116. 4. 24. 1. 5. 45. 1. 3. 3: 92. 20: 10. 3 y 108. 1. 55. 1. 6. 3. 11: 113. 7. 5. 4. 1. 4. 2: 114. 18. 3. Job (Jb). 36: 88. 4.22-23: 82. 40. 10: 81. 25. 19: 3. 12: 80. 10. 48: 8.1 y 85. 9: 4.2. 2: 78. 1. 1: 9. 45: 114. 4. 1 y 85. 54. 3. 24: 94. 3. 17: 87. 7.10: 118. 7: 4. 4. 6 y 88. 3. Jeremías (. 4. 10: 81. 3. 1. 3.1-3: 78. 4. M ateo (Mt). 38. 19- 101.13: 87. 3. 13-14: 100. 5. 3. 3.4. (Hch ). 2. 19-20: 79. 1. 5: 92.3. 19. 10. 5. 4. 17: 93. 13. 51. 4. 3. 20: 82.3.4: 9. 3. 3. 8: 61. 19. 21. 3. 16. 1. 3. 3. 40. 5. 3. 6. 3. 11. 1. 2: 114.3. 3. 10. 6.1. 4. 3: 9. 7.28-30: 120. 13: 94. 1. 5. 9: 116.5. 4: 81. 4. 3. 17: 82. 16. 4. 26: 78. 17: 87.1 . 1-17: 116. 15: 4. 8: 78. 6: 100. 6. 5. 1.210 PROTREPTICO Hebreos (Hb). 7: 4. 40. 45. 4. 11. 4. 12. 31. 5. 17.2. 5. 3. 3. 32-41: 87. 4. 37: 108. 7-9: 84. 2. 10.23: 9. 59.1. 1. 8. . 8: 80. 34. 5. 5. 64. 5. 3. 3.5. 114. 64. 3. 3. 1: 114. 30-32: 118. 19: 108. 1.2. 4. 2. 8: 4. 23: 79. 1. 2. 1: 6. 14: 79. 21. 4. 1. 57. 3. 3. 5. 3. 2. 3 y 105. 3. 37: 108.3. 4. 10. 3. 3. 11: 98. 811:5. Isaías (Is). 1. 11-12: 114. M alaquías (M al) . 7-13: 84. Hechos de los Ap. 3. 8. Marcos (M e).5. 3. 11: 116. 54.Jr). 5. 31: 59. 4. 17: 94. 12. 2.1:78. 12: 78. 4. 19: 88. 5: 99. J o e l(J l). 1. 3: 2. 5. 31. 23. 3. 33: 114. 3-10: 99. 1. 14. 5. 14. 9: 78. 2.27: 10. 1. 21-23: 79. 2. Juan (Jn).16: 114.6. 1.2. 1. 3. 25. 1.2 . 5. 4 y 110. 8. 41: 83.9-11: 84. 5. 1. 20: 99. 10: 114. 1: 94. 5. 9: 84. 1. 2. 4. 3. 2023: 9. 3. 3: 9. 9.1. 8. 1.3. 1. 5. 19: 108. 40.30: 3. 5: 82. 3. 5. 4. Lucas (Le). 35: 78. 2. 3. 1. 14. 34. 22. 1. 9. 1. 1 y 85. 2. 4. 6: 78. 28: 61. 9: 10. 1. 6: 82.18: 108. 3. 3: 9. 12: 27. 24. 1. 23-24: 78. 21: 82. 4. 29: 81. 10: 85.23: 94. 2 y 94. 15. 18: 82. 23: 59. 4. 66. 49: 82. 2. 3: 110.

10: 85. Tito(Tt). 12: 80. 2: 81. 4. 3. 103. 115. 2. 3. Pmverbios (Pr). 95. 5.18. 8: 116. 21-24: 85. 6. 8: 85. 3-5: 4. 3. 71. 3.1. 5-9: 87. 95.2.2. 5. 2: 106. 1 Pedro (1 Pe). 2. 15: 87. 33.23: 5.2.23: 92. 1: 62. 11-13: 7.9-10: 59. 2. 23: 113. 4: 46. 3. 8. 57. 95. 2 Pedro (2 Pe). 5-6: 105. 8. 55. 1: 103. I. 2 y 59. 2.2. 5.1.17: 4. 4: 94. 4. 5. 1 Samuel (l Sm).27: 80. 12: 88. 32. 6: 123. 1. 1. 6. 50. 8. 1. 2. 4. 2. 1. 3.3. 4. 1. 94. 69. 2. 3. 1. 1. 3. 9: 106. 119. 13. 3. 4: 79. Romanos (Bm).105: 80. 2. 3. . 21 y 23-25: 81. 2. 95. 3: 81. 5. 2 Timoteo (2 Tm). 109. 2. 2. 14. 2. 2. 4. 2. 6: 80. 4. 4. 20. 1: 106. 18-19: 79.2.INDICE DE CITAS BIBLICAS 211 Números (Nm). 33: 106.1. 9: 63. 1. 1. 4. 1. 9: 106. 1. 2 y 79. 3. 3. 3. 14: 79. 1 Timoteo (1 Tm). 3. 3 y 84. 9 y 11: 80. 10-11. 18. 2. 10-11: 5. 8. 16. 4. 1.1.17: 113.4. 4: 63. 2. 81. 8.44:92. 1. 3. 5: 107. 2.2. 10: 86. 61. 8-9: 84. Oseas (Os). 3. 5: 2. 2: 90.1. 4. 3. 11:82. 40.2. 23. 14: 85.3. 21.1.16-17: 87. 68. 4.3. 6: 63. 11: 113. 3. 32. 11.11:4. 5. 18. 5: 88. 1. 4: 27. 3. 2. 22: 80.4: 3. 6. 19: 116. 1 Tesalonicenses (1 Ts). 9: 113. 6. 1 (1 Æe). 14: 61. 7: 87. 4: 85. 10.3. Zacarías (Zac). Salmos (Sal). 3: 6. 84.

II 11. 4. 2. Suppi. 4.2. fr. deorum II 59 ss. 4: 77. III 5. 9: 5. Proph. I 5. Cleante. fr. ft.5. Anticlides. 16: 65.3. 4. Fenómenos 13-15: 73. fr 75: 72.1. 1. fr. 7. 3. 1. págs. Fmg.: 91. 1. litsc. 1. 1. Las Nubes 225: 92. Apolodoro. Calimaco. Parad. 13. ft. 7.4. Beroso. 264: 6. III 59: 30. 4. De mundo B 25: 66. 289 C: 54. 434. 4. fr. 2. 3: 100. 70: 75. 12. 3: 38.INDICE DE CITAS A AUTORES ANTIGUOS Aetlio de Samos. I 1. fr. 1: 82. Ped. 3: 116. 4. 54. 5. fr. 24: 71. De Leg. 3 ss. 283: 28. 1. Clemente de Alejandría. 33. Arato. Apelas. Aristas. I: 39. fr. Eclog. fr. fr. Comic Attic. fr. 3. 28: 26. 2: 54. Atenodoro. I 9.. 187-188: 29. 9. 4. Aristófanes. Cicerón. fr. 9:42. 101: 72. 4. 2. 1: 47. 60. 2 . IX 334: 102.1. XVII: 47. 3. Himno a Zeus 8 ss. 15: 45.3. 1. Antioco. Aristóteles. Bibi. 2. disp.3: 34. 44: 56. fr. Acamienses V 747-764: 17. 3.: 37. 13. 1. De nat. Antistenes. 5 y 113. 17. 616-617: 41. Apolonio de Rodas. II 140: 63.4. Autor desconocido. 3. 14.10: 122. 1: 46. it. y III 4. Bión de Borístenes. . I 6. 1: 83. 1. Iss. III 5359: 28. 4. 4: 122. 6-7: 114. 5.4. 4: 48. Antología Palat. 3.1.3. Atenágoras.2. Ateneo. 6: 100. 7.2.: 26. XXX: 37.

1-4: 7. 3: 110. 3: 116. 5.1: 85. 3.2.1. 98. Dionisio. 114. 2.2: 72. 113. 1. Demetrio de Trocén. 5. 95. I. 4.3. 83. 5.1:3. 110.1. 1: 82. 40. 2. 134. 1. 3: 42. 5.: 5. V I 9.4: 100. IV 7 . 3.3. 5: 42. 88. 1 y 87. 8. III 7. 5 y 113. I I 26. 68. 89. 1-4: 68. 1: 115.6.5. fr 5: 47. Olintíacas III 19: 61. 5: 82. Didaché 1. 5: 113. III 7. 5. I 1. 5.43. 9: 65. III 1. Fr. 5 y 113. 1. 3. 3. 5 y 113. 3: 3. 5: 118. 134. 4: 65. 6. 25. 1. fr. 122. 3. 111. 84. 71. Diógenes de Cícico. fr. I 98. 5 . 2: 3. Diógenes Laercio.1.1.2: 92.16. Eliano.2. 2: 68. 5. Demarato. 120. 1: 88.4.78. Strom. 87. 4. Agamenón 22 y 598: 114. 1: 82. I I 10. fr. IV 6:102. 2. 2. fr. Epicuro. 2: 12. 3. 4: 42. 85. V I 16.4. 2. 2. Pmtr. 368: 66. V 5. 1: 120. 3: 8. 2. 54. 5. V 14. I 7. fr. 1: 87. 98. 30: 68. 46. 5. fr. IV 156: 68. V 13. 5: 88. 7. 2: 118. 145: 27. 2. II 15.: 118. 123. 1. QDS 9.: 4.3. 3. 4 . Corona 67: 54. 3. Democrito. 7. II 10. 1. 4: 5.4. 38. 117. 2: 122. 2. 116.2. I 18: 31. 2. 1-3: 111. 39. V II 34.1 ss. 1: 82. Esquilo. 4: 3. 4.4 . . 82. an. 68.2 2 . Crisipo. 1.2.3: 90.49.: 7. V 14. 2. Estáfilo. Dinón. 1. 5: 47. 1: 75. fr. 3: 68. 45. 1: 76. fr. 4: 100. IV 156: 3. 6. 4: 97. 4.V 8 . V I 5. 2. 7. 31. 3: 3. 1: 85. II 22. 2. V 14. 1: 25. 1. 2 y 122. fr.4. III 12. 1: 118. 4: 12.4 2 . I. fr. 1: 69. V II 11. fr. 2: 83. 1: 83. 5. 1: 82. Demóstenes. Filí­ pica IV 6: 103. I 1. 147:92. 14: 83.2. 1. 108. 4. 114. 5. 1 88: 100. 1. 6: 75. IX 3: 92. I 1. 68. 5: 116. 3. 1039: 66. 5. 4. Doroteo. Dionisio de Halicarnaso. 2 ss. 4-6: 7. Nat. 4: 53. Diodoro. 1: 82. 3. 2. 2. V 14.1: 100. V I 12. 3. 2: 82. II 2 . 63. 10: 38. 6. 5. phys. 4: 115. 44.1. 88. 2. I 8.1. 2. 2. 79. V II 12. III 11.14-15. 1. 114. Dósidas. 5 y 113. 37. 1. 2. 1 ss.3 ss.214 PROTREPTICO 2: 118. 3. 120. 3. 82. Empédocles. 39. V 14. V 8. 112. V 6 . 4: 71. 77. 1: 72. 2. 1. 3 : 92. 111. 2: 96. 3 y 111. 3: 3. 2: 109.

3. I 423-424: 36. hom. V III 356.2. IV 49: 18. III 424: 35. 3.2. 5. 755-760: 76. De post.2.3. 2. fr. 3. II 2: 6. fr. Her. IV 76: 24. 3. furens: 76. fr. De spec. 1. ULeg. 120: 44. 3. 1.fr. Alcestis 3-4: 30. 10: 34. div. 907: 76. Apolonio de Tiana IV 3: 113. 373-374: 118. 594596: 76. 5. 363364:119. 5. 185: 47. I 544: 32. Teogonia 56: 33. 6. Il 7: 122. 9. 27: 22. 4. 3. 4. II 46: 32. 2. 1. fr. De somn. III 3335: 43. Ifigenia en Tàur. 3. 2.1. fr. 918-919: 118. : 5. Ecl. 126 ss. 31: 39. 1 y 103. alleg.: 14. V 385- 1. 4. 318: 96. IV 103: 42. 1. 1yDe agr. 6. 2. 5. 2 y 41.INDICE DE CITAS A AUTORES ANTIGUOS 215 Estobeo. . 1. V I 40: 57. Filostéfanos. 190 ss. Hicesio. 1. 252253: 41. 3. fr. 9. Himno a Deméter 208: 20. Troyanas 884-885: 25. Eudoxio. 4. 1. 591-592: 76. 1. V I I I 138: 13. 569: 101. III 243-244: 30. 3. Heráclito. 3.1. 85: 109.1.4. 8-9: 5. II 59: 28. V 340: 36. II 315: 91. 1. 3. 4. 177: 111. etc. 195: 73. 4. Eusebio. 941: 74. 13: 57. III 407: 76. fr. II 426: 18. 1129: 68. 2. 2. 5: 38. II 180: 53. 3. 3. l. 4. Filón. II 547: 22. her. Orestes 417: 76. 1. Eurípides. Euforión. V 31: 29.3. 15: 34. Estrabón. V 343: 36. Heráclides del Ponto.1. fr. De plant. 3.3. 180: 109. 5. 11. 4. 5. 3. fr. 1. 16: 64. 6. 3. 1. 2. Filócoro. Quis rer. fr. 188-200: 14. 5. V III 586: 31. fr. fr. Prepon evang. 5: 50.3. 13: 92. X I I I 588: 102. 2. Filóstrato. I 591: 29. De opif. 4 y 39. I 551: 33.: 42. Heródoto. 907: 76. 5. Iliada I 221-222: 55. I 8588: 43. 3. 4. V I 105: 44. Trabajos 218: 90. I 528530: 33. De mutat. Hesíodo. De virtut 183: 109. 2. 56:119. fr. V 128: 113.13. Bacantes 6.99: 113. 97: 111. fr. 237: 109. 64: 66. fr. 3. V I 69: 40. 14: 22. fr. 8: 57. 5. 2. II 6. fr. 1: 64.: 76. 2. II 211-277: 56. XVI. 3. 1. 3. 4. II 72: 111. I 607 ss. 5. De opif. 5. Homero. 1.2. I 30-33: 43. 4. 5.26:119. 3. III 29: 52. Fanocles. 833-835: 119. fr.: 14. leg. 935: 25. 4. ïôn 442447: 76. 2. nom. Reso 924: Gregorio de Nisa.1. Cain. 1. 231: 98. 5.

1. 1: 3. Marco Aurelio. 5.fr. 2. 9. X I 13-16: 88. 421: 76. X IX 163: 38. V 403: 33. 5: 45. IV 221: 2. Nicandro. 2. fr. X II 219-220: 118. V I 236: 115. IX 27: 109. fr. Orfeo.1. 2. fr. 2. V 855 ss. Ireneo. 34: 17. 45. Orpkica.2. IX 502503: 56. 23: 39. I I 10. Memorables IV 3. X II 178: 118. 2. 6. 1. 14. 1: 47. 1: 42. X V I 433-434: 55. II 47: 82. 5. X X 351 ss.2. X X IV 614: 103. 2. De resurr.18-19: 93. Jenofonte. Or. 245. 3. X I 624: 20. 14: 65. fr. Ninfodoro. X II 45-46: 118. 3. 17: 66. co/ι Trifôn 36. 3. Theriaca 815: 51. fr. 1. 2. X V III 411: 29. Die/.2. 2. 85: 110. Jenófanes. fr.3. 2. Metodio. Diálogo de los dioses 10: 33. 3. 2. Justino. 2. 4 y 76. 5. 4: 111. 1. 1. 2. X X I 394. 2. V 17. 2. 6. X X IV 54: 51. X I 26: 30.3. fr. 2. 1. fr. Jenocrates. 1. fr. V I I I 267-270: 59. Ovidio. 3. 4. V II 266: 59. 2. Menandro. Horacio.3. 2.4. I. 13-14: 71. Luciano. 38: 68.: 45. Máximo de Tiro.: 36.216 PROTREPTICO 387: 29. 5. fr. 4. Olímpico. Test. 2. X X IV 544: 31. 5: 75. V 395-397: 36. Metamorfosis I 85-86: 63. 1. 88. X X IV 45: 96. X IX 163: 38. 1. . 2: 5. Contra Celso V I 75: 110. 1. 1.2. De mon. X IX 178: 112. X I 85: 13. X V II 220: 120.2. Anábasis I 4. Apol. IV 14: 57. V III 324: 33.2: 68. 2. Leandro. X I 641: 20. Oda III 25. 52: 21.7. Mónimo. X III 203-204: 101. 1. fr. 100: 110. 5: 74. X IX 105: 9. 4.2. 2. 2. 6. 2. 1. fr. II 4.2. V III 270-299: 60. 13: 24. 2.4. 609: 68. Odisea I 10: 9. 4: 111. 4. 3. V 455: 29. 1. X X I 568: 36. Orígenes.: 86. I 57 ss. V I 132134: 76. 1. V III 534: 105. 1. IV 63: 38. fr. 1. 1. 9: 39.1. 1. 5: 30. 102: 75. Kypria. I 170: 9. fr. X II 184-185: 118. 2-6: 75. 18: 66. X IX 34: 35. 3. 35: 111. 786: 105.4. 4.

V 14. 4.3. 4. V 739c: 122. Aristi­ des XI: 40. Minos 319a: 104. 1. Agesilao 21: 54. 176b: 86.4: 33. 2.: 48. Pitágoras.3. 3. 382 F: 64. 4. 78d: 69. Carta II 312e: 68. 28 ss. 187d. fr. 97. 243b: 76. 6. 4: 42. 1. fr. 1. 32b: 5. 5-10: 99. IV 36. 4. 1. 268c: 116. I 2-4: 40. 4. 2. 114d: 93. 2 y 122. I 2.2. IX 35. 81c-d: 55. Sent. X 5. 3. 5: 26. Olímpica I 1-25: 33. 5. 1: 38. 2. 247c: 56. 3. III 16. 52a: 120. Ion 3. 3. III 415a: 68. De fortuna 99 A: 97. 4. 3. 6. 1. 4. 6. 4. 989 A: 32. 1.2. Amator. I 28. 7: 12. 246c: 92. 3. 1. 3. . 5. 3. 210d: 110. V III 9. fr. 3 y 93. 64a70b: 97. 757 B: 64. 3. 117. 176ac: 122. Timeo 28c: 68. 3. Banquete 178ac: 44. 3. 141. 3.4.5: 44. 2. 85d: 2. Pitocles. 16. 1. 248c: 106.4. Nemea X 15: 33. 89d-90d: 5. 3: 36. 757 B: 64. 78: 49. II 15. 4. II 17.2. 5: 33. 9: 40. 4: 44. IV 715e: 69. 5. 40e: 14. X 38. fr. V 18. 34b: 5. 191 A: 54. 2. 1. 2: 26. 3. Plotino. 3. 1. 2. 2. I 16. I 32. Plutarco. 78a: 70. Teeteto 176a-b: 5. 4 y 100. IV 716a: 69. 2. 3. Platón. III 406a: 20.1. 1: 47. 379 B: 24. 35: 72.1. X 38. IX 8. 763: 24. 3. 5. 47b: 89. Pausanias. Heracleia. Fedro 237: 68. Demetrio 26: 54. II 15. 3. 4. Leyes IV 71 Id: 117. De Isis et Os. 1. 2. X 61 Id: 86. 2 y 122. 1. Carta VII 341c: 68. 4. 3. 1: 17. 6. III 408b: 20. 1. 7: 19. 3.8: 118. 1.3. 5: 53. 4. 2: 28.INDICE DE CITAS A AUTORES ANTIGUOS 217 Paniasis. I y 115. 1: 44. República I 330a: 89. 245d: 89. 7: 53. 3. 249d: 106. 2. 3. 3. V II 2. 64a-70b: 122. 2.2. 3. I 30. 128. 2. I 2. 4 y 118. Pitaca III 97 y 100105: 30. 3: 33. 176b-c: 97. 20: 36. 2. 4.1 . 3. 6. Moralia 98 C: 113. 44a: 74. 2. 2. 2.4. 2. 3. 6. 90a: 25. 6: 33. 279c: 122.5. 13: 53. Crátilo 395-412: 64. 2. 3. 4: 62. Politico 266c: 116. 5. 213 A: 54. 3.1. 3: 33. 1. 5. I 38. 397d: 26. ístmica V I I 5: 33. 6.2. 237a: 76. 3. I 353b-c: 100. 16: 35. I 19. 252c: 123. 2. 2. 1. 3.3. 19: 12. 4: 31. Cârmides 157a: 115. 7: 53. 8. Alcib. 246d249: 68. 4. 3. 1. Filebo 16c: 2. Pindaro. IX 149: 33. 42d: 63. 57: 98. V I I I 2. 45b: 113. Fedón 64a-70b: 5. 139 B: 57. 4. 28c: 105. 1 y 115.

I 28-35: 77. IV 4-7: 50. V 294: 50. 3. 122. 1. I 10-13: 71. 2. 1025: 74.1. 2. 4. 4. 3. III 624-625: 74. 3. V 484485: 50.3. 3. I.4. 4. I 23-25: 27.218 PROTREPTICO Polemón. De mont. 1: 57. Sosibio. Antigona 970: 29. 5. Sina et Sion: 2.fr. fr. Tertuliano. V 6: 96. Ant. Sófocles. Ad martyres: 116. fr. 3. 41: 47. 15: 36. 2. 4. 4: 113. I 27: 27. 2. 6. V 487-488: 50. IV 27-30: 62. 1:45. 1. Sibyll Orae. fr. 3. fr. 24: 36. Pseudo-Sófocles. Zenón. 2. fr. 73: 47. 47: 66. re.7. 34: 46. III 590-594: 70. 2. 7. Ptôlomeo de Megalopolis. 31: 39. De came Christi 9: 110. div. fr. . 2: 53. 863: 90. fr. 2. 3. 2. fr. 5. 71:38. III 586-588: 70. 14: 66. 3.3. XVI. 1. Varrón. IV 24: 62. 14: 38. 2. fr. 760: 97. 4. fr. fr. fr. Epist. Teofrasto. V 296-297: 50. 4. Posidipo. fr. fr. fr. Séneca.

12. 2. 2. 54. P. G. R. Gigon. 3.2. Mayence. Grimai. 20. W. P. 5.3-21.2. 88. J. 100. Foucart. Chantraine. 3.. 2. 100. ..4. Cerfaux. 5. Cook. E. 17. 1. 48. F. J. 5. P.4.. L. Decharme. 4.. C. 3. 31. 29.. E. 17.... 112. 69. 1. M. 1.4. G. P.. J. C. L. Nardi.2. 57. 5 .1. 2. 4. M. von. Pade. 2. Deverenx. 111. Moliné. 7. 29.. 2.2. P. Deubner. 2... Picard. 18.1. 2. 13 4. 45. 11. 72.. 4. E. 14. Ch. 1. 62. J.3. 2. 2. Orbe. 99.3.1. Lafaye. Ameno. 2. 8. 12. 7. 6. 20. 2. 11. F. Ayán Calvo. K. A. Daniélou. Mondésert. L. 2. M.. Ivánka. Nilsson.4. 24...4.2. B. H. Places. Borto Lotti. P. Andres. 11. 100. 14. 2. Herter.2. 2. 39.4... 27.2. des. 8. Frisk....2. J.. 2. Lagrange.2.. A. 100.1. 1. 3.1. 4.. 21. 3. 27. 5. D..3. A. 36. Bourgedis. 5.2. 2.2.. 2.2. 5..4..ÍNDICE DE CITAS A AUTORES MODERNOS Alfonsi. 1.4.. L. Meriá. B.3. 4.. 1. 15. Guthrie. C. 4. A. Mortley. 10. Festugière. 96. 2. H..4. 2. 92. O. 2.1. 68. 1 2.4. 69. 98.

2.1 ..6. H..2.4. Treu. J. 54. 102. 4. J.. G. 2.. U.2..220 PROTREPTICO 21. 109. Rivière. 5. 2.3. Rahner. Sourry. 2.. E. . P. 4.. Priimm.3. Reitzenstein.2. 118. 7 2 .2. 21. 68. Rohde. 118. 69. 92. 3. Tondriau. 1. 48.. 12. 1. Solmsen. 74. 1. D. 54. 4. Ruiz Bueno. 7.

..... C a p ít u l o I I I ........................................................................................................................................................................................................................... .................. Obra ..ÍNDICE GENERAL Págs....... 7 9 Vïda ................... 15 24 31 Variantes textuales ................. C a p ít u l o I V ..................................... B ib lio g ra fía 32 33 37 56 97 103 126 .......................................................................................... ............... Texto g r ie g o .............................................. C a p ít u l o V ....... C a p ít u l o I ....................... ............................................................................................ C a p ít u l o I I ..................... Método a le g ó ric o ..................................................................................................................................... El «Protréptico» en la tradición ............................................................................................................. 13 14 El «Protréptico»..................................................... I n t r o d u c c ió n .........................

..................... d e c it a s b íb l ic a s ...... 144 I X .................................................................................................................................................... 191 199 209 d e n o m b r e s p r o p i o s .......... 159 182 C a p ítu lo C a p ítu lo C a p ítu lo C a p ítu lo Í n d ic e Í n d ic b Í n d ic e . 138 C a p ít u l o V III........................... d e c it a s a a u t o r e s a n t ig u o s a ........................................................................................................................................................................................................ C a p ítu lo V I .... XII 150 ......................... X X I ................................................................................................................ 21 9 ............................................................................................................................222 PROTREPTICO Pàgs...................................................................................... 213 I n d ic e d e c i t a s a u t o r e s m o d e r n o s ......................................................................................................... 131 C a p ít u l o V II ................