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MIEDO

MIEDO

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Sesión de agosto del café filosófico del Penicilino, centrada en el tema del miedo.
Filosofía para todos los públicos.
Sesión de agosto del café filosófico del Penicilino, centrada en el tema del miedo.
Filosofía para todos los públicos.

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Published by: Oliver Alvarez Valle on Aug 06, 2009
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MIEDO. Café filosófico del 2 de Agosto de 2009.

Como siempre, no pretendo exponer con detalle toda la sesión, sino dar una idea de los temas más interesantes que se trataron. No se sucedieron necesariamente en el orden que los describo, sino entrelazándose entre ellos en la madeja de la conversación, que he deshecho para este resumen.

Ejemplos.
Surgieron numerosos y variados ejemplos, no sólo en la primera fase de la sesión, sino a lo largo de toda la tarde. Recopilo algunos de los más llamativos. Comenzamos con el que propuso SILVIA en el blog: La película “El club de la lucha”. Da que pensar sobre cuestiones como si el miedo hace paladear más intensamente la vida, o sobre el miedo de dar rienda suelta a las verdaderas pasiones, sometiéndonos a vivir como un miembro gris más en la sociedad, sin mostrar la personalidad más auténtica. En ese sentido ENRIQUE mencionó el miedo adolescente a no ser aceptado. Habló de su caso concreto y cómo le ayudó el comentario de un amigo: “¿Por qué no te muestras tal como eres?” Hablamos también de la importancia de la seguridad que puedan conferir los padres a sus hijos, un punto que ilustró también el ejemplo de SONIA, que recordó un experimento en el que se dejaba una serpiente junto a un bebé y su madre. Los bebés cuyas madres se mostraban tranquilas no tuvieron miedo, al contrario de los que presenciaron el nerviosismo, o incluso los gritos de las suyas. Esto nos introdujo en el tema del carácter instintivo o adquirido de los miedos, que fuimos desarrollando a lo largo de la tarde. Otros miedos concretos que fueron surgiendo como ejemplos fueron: el miedo a la soledad, la dependencia, la muerte (tanto a la agonía como a que sea el hecho final), al dolor propio o de seres queridos, a las alturas, el miedo “agradable” en los deportes extremos o las películas de terror, al fracaso en cualquier propósito, incluso a la pérdida del control de la mente... En conjunto, nos mostraron un amplio y atractivo panorama por el que encaminamos nuestro particular paseo dialéctico.

Definición.
Nadie puso ninguna objeción, en este caso, a la definición aceptada comúnmente y reflejada en el Diccionario de la Real Academia. En sus dos acepciones : 1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. 2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. Consideramos que en efecto eran válidas para los casos que habíamos expuesto y que recogían lo que tenían en común, por lo que nos serían útiles en nuestra indagación.

Coloquio.
Como ya he mencionado, comenzamos centrándonos sobre todo en miedos sociales, tema que derivó en el miedo a la soledad y terminó llevándonos al miedo a la muerte, a la soledad en ese momento, un miedo que expresó en concreto ARANCHA. Intervine para citar las recomendaciones de Epicuro y Montaigne al respecto. El último decía que preocuparnos por el momento de la muerte durante toda la vida era como abrigarnos en San Juan por el frío que vendrá en Navidad, y que en ese momento la naturaleza nos da el valor necesario sin que tengamos que prepararnos, como los gladiadores que aunque lucharan cobardemente ofrecían con valor su cuello en el momento final. ARANCHA indicó que una educación para la muerte haría mucho bien cuando se acercase el momento. Yo estuve totalmente de acuerdo, señalé que, precisamente, lecciones como las de Montaigne y Epicuro serían las apropiadas para una educación para la muerte que evitase ese sufrimiento durante la vida. ENRIQUE habló del caso de un familiar que sabiéndose cercano a la muerte bromeaba con guiños y sonrisas, muy en la línea de lo defendido por Montaigne. El tema del miedo a la muerte nos sedujo durante los siguientes minutos y vimos que puede ser muy interesante centrar una sesión entera sobre el tema. Hablamos sobre si el miedo era exclusivamente al dolor de la agonía, sobre si era por el final de todo y sobre la opinión de Sócrates de que la muerte es un bien. SILVIA indicó que disfrutar cada momento es lo que te quita el dolor a la muerte, que es peor el miedo a no haber vivido, sino meramente sobrevivido, desaprovechando la existencia. El mismo Epicuro seguramente habría suscrito esas palabras. Después reenganchó este hilo con el del carácter innato o adquirido del miedo, preguntando de qué tipo considerábamos que era el miedo a la muerte. XUAN sugirió que quizás el miedo a la muerte era una faceta concreta del miedo a lo desconocido en general. Y aquí hizo una apología de la filosofía, del gusto por saber, necesitamos conocer para evitar nuestros miedos y nuestro sufrimiento. Una vez más, Epicuro habría estado de acuerdo totalmente. En este punto SILVIA indicó que el miedo a lo desconocido es mayor en los humanos porque nuestro entorno es cada vez mayor, pero que nuestro “umbral de dolor”, nuestra tolerancia, va bajando y cada vez intentamos huir más y más del dolor, aun cuando es necesario. Ahí citó textualmente la “Carta a Meneceo” de Epicuro para que comprobásemos cómo un dolor menor puede ser deseable si garantiza un placer mayor y más duradero. En cuanto a la consideración positiva del dolor añadí la sensación agradable de la adrenalina y la dopamina que el miedo hace que segreguemos, y cómo lo buscamos con actividades de riesgo o ficción de terror. El contrapunto lo señaló ENRIQUE, el miedo puede manipularnos impidiéndonos vivir plenamente, o incluso, paradójicamente, puede crear situaciones de peligro, por ejemplo en el caso del trabajo en el andamio. XUAN dijo que “si no eres temeroso te conviertes en temerario” en el sentido de que el miedo es bueno sólo en su justa medida. Señalé que Aristóteles habló casi en los mismos términos, para ilustrar su teoría ética del término medio. Deambulamos después por el campo de cómo el miedo se opone a nuestra libertad. SILVIA nos regaló un bonito lema: “No hacer algo por miedo a equivocarse es como suicidarse por miedo a morir”.

Hablamos también sobre el miedo al fracaso, a lo que nos pueda deparar el futuro, y sacamos filosofía incluso de la película Rambo III, ENRIQUE mostró la similitud entre su última frase, cuando el protagonista dice que seguirá viviendo “día a día”, y la frase del evangelio de Mateo de que a cada día le basta lo suyo. Las sabidurías orientales, en el mismo sentido, ponen especial hincapié en vivir en el momento presente, olvidando pasado y futuro. Hablamos luego de si era posible hacerlo si el presente no te satisface. Mencionamos a Teresa de Jesús, y su buscar a Dios entre los fogones, pero SILVIA defendió que para vivir una vida auténtica sería necesario un retorno a la naturaleza. Recordé el experimento vital de Thoureau huyendo a Walden, y ahí la conversación se adentró en el terreno de las utopías. Una sociedad utópica debería eliminar el miedo en sus ciudadanos, ENRIQUE comentó la descrita en “El Navegante” de Morris West y XUAN recordó la de “La playa” y su derrumbamiento en cuanto apareció el inconveniente de tener heridos en la comunidad. Por otro lado, indicó cómo, en gran medida, es el propio miedo lo que nos impide abandonar esta sociedad para buscar la utopía. Ante tales dificultades para cambiar el entorno, recordé que es más fácil cambiar nuestro ánimo al respecto, nuestros deseos y nuestra valoración de lo que nos rodea, como sugería Descartes en su “moral provisional”, o como nos enseñan las sabidurías orientales, enseñándonos a dejar de juzgar las cosas que nos suceden como buenas o malas. Cerramos la sesión, precisamente, con la fábula del anciano campesino taoísta que se encontró con un caballo. Sus vecinos le felicitaron y le compadecieron a lo largo de la historia de venturas y desventuras mientras el sabio se mantenía inalterable, hasta que sus vecinos comprendían que es más sabio conservar la tranquilidad del alma que entregarse a la montaña rusa de las emociones del mundo, el mismo mensaje de la ataraxia de los estoicos y los epicúreos, aquí en Europa. Finalmente estuvimos de acuerdo en que fuera LA FIESTA el tema para el próximo café filosófico, dado que tendrá lugar el primer domingo de las fiestas de la ciudad. Aunque seguramente que para octubre el tema elegido sea la moral, que suscita mucho interés en el grupo desde hace tiempo. Si veis que falta o sobra algo en el resumen, o si queréis comentar algo sobre los temas que abordamos, hacedlo en los comentarios del blog. He habilitado una forma de recibir los comentarios nuevos en directamente en la bandeja de entrada de correo electrónico, con lo que podemos convertir el blog en un auténtico foro. Os invito a todos a que participéis, sin miedo. Hasta la próxima.

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