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SOY,
SOY,
VOY
VENGO
LUEGO
LUEGO



e
Ricard Jiménez García
TEORIA DEL TODO
Teoría Universal de la Relatividad, la Gravedad Cuántica, La
Conciencia y los Números Primos.
010101010101
2
















































En portada, ilustración conocida como ―La semilla de la vida‖, una configuración geométrica
encontrada, a lo largo de la Historia, en múltiples partes del Planeta.
3




SOY,
LUEGO VENGO;
SOY,
LUEGO VOY











Con todo el cariño a mis padres, Antonio e Irene, a quien
debo y tengo que dar… ¡Gracias! Y, en memoria de mi
hermana, Mª Isabel.







―No hay religión o Ley superior a la verdad‖.
Satyât Nâsti.








© Ricard Jiménez García.
Barcelona. Septiembre 2013.
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© Ricard Jiménez García.
1ª Edición: Septiembre 2013.

Reg.Prop.Intelectual Barcelona
B-3675-13







5
Agradecimientos:

La presente Teoría no hubiera sido posible llevarla a cabo sin el recurso a la más
impresionante red de información que el mundo haya conocido hasta nuestros días:
Internet. Así pues, mi primer agradecimiento se dirige a todos aquellos
participantes en la red que, en la mayoría de ocasiones, con más voluntad que
recursos comparten con nosotros información de todo tipo, así como sus propias
ideas, opiniones o enlaces a otras webs que nos permiten, fácilmente, profundizar
en los temas que más nos pueden interesan.

En particular, este reconocimiento va dirigido a todas aquellas webs de divulgación
científica y periodística que, tanto en el ámbito de la física, la matemática, la
astronomía, la historia, o simplemente en temas de actualidad, nos permiten tener
acceso a una información que, salvo excepciones no suele ser objeto de difusión en
los medios de información general.

Lo que constituye nuestra realidad colectiva o todo aquello que consideramos que
es veraz no es sólo patrimonio exclusivo de los grandes medios de información, de
los dirigentes políticos o de algunos estamentos científicos en particular. Internet,
partiendo del ámbito de la comunicación, se ha convertido en el instrumento más
eficaz de que disponemos los ciudadanos en este tránsito, tan deseado por una
mayoría, hacía una sociedad realmente solidaria y democrática.

La contribución desinteresada de millones y millones de ciudadanos por todas
partes del mundo está contribuyendo decisivamente a cambiar nuestro punto de
vista sobre muchos aspectos de nuestra sociedad; a abrirnos los ojos y
desenmascarar muchas mentiras e hipocresías que, durante demasiado tiempo, el
―poder‖ se ha empeñado en ocultarnos. Hoy día, muchos tenemos la percepción de
que una gran ola de pensamiento alternativo se está formando y que, en su
imparable movimiento, acabará removiendo por completo las actuales estructuras
de organización.

Avanzamos hacía nuevos modelos de sociedad. El cambio en los dogmas, por tanto
tiempo establecidos, hace tiempo que ha comenzado y, de la mano de Internet,
nuevas ideas y pensamientos, a la sombra del discurso oficial, se refuerzan y
aguardan impacientes el comienzo de una etapa de cambio para toda la
Humanidad.

Son muchas, muchísimas las webs a las que he dedicado incontables horas y que,
progresivamente, han modificado mi punto de vista en muchos de los temas que, a
diario, modelan nuestras vidas y han contribuido decisivamente a la edición de este
libro. Imposible citarlas a todas. No obstante sí que me gustaría hacerlo con
algunas de ellas como, por ejemplo:
www.pijamasurf.com, www.elviajehaciael2012.com, www.bibliotecapleyades.net,
zientziakultura.com, www.gaussianos.com, www.redesparalaciencia.com,
www.democraciarealya.es, www.senderodeluz.blogspot.com.es,
www.sabiens.blogspot.mx, www.pensamientoconsciente.com,
www.pruebadocumental.com, www.hermandadblanca.org, www.wikipedia.es,
www.attac.es, dentrodelhipercubo.blogspot.com y www.mename.net entre muchas
otras.
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En un ámbito más matemático el agradecimiento a Fernando Corbalán (―La
proporción áurea‖), Enrique Gracián (―Los números primos‖) Marcus du Sautoy
(―Los misterios de los números‖) o José Manuel Sánchez Muñoz de la revista
Pensamiento Matemático (―Riemann y los Números Primos) por sus aportaciones y
puntos de vista en la comprensión de los números.

Mi segundo reconocimiento va dirigido a algunos autores decisivos para la
elaboración del libro y que son citados con asiduidad. Sin su aportación sería
impensable haberlo podido realizar.

Desde que comencé su elaboración siempre he tenido el convencimiento que, tal y
como cito en el libro, mi contribución no deja de ser un recopilatorio de datos y
opiniones de múltiples autores; Que, partiendo de una idea inicial, el proceso
siguiente no ha sido más que una agrupación de múltiples pistas o evidencias bajo
la perspectiva de las relaciones áureas, como base de la teoría.

Es por ello que la mayor parte del material presentado no es nueva ni novedosa,
simplemente expuesta desde una perspectiva diferente, de otra forma. Tampoco ha
sido nunca mi intención que fuera diferente, así como tampoco pretender mejorar
las aportaciones que muchas mentes brillantes ya habían reflejado en sus textos,
previamente. Es por ello que, aunque en ocasiones he adaptado al guión algunas
de sus proposiciones, en la mayoría de ocasiones he tratado de mantenerme fiel a la
forma en que ellos han expuesto sus ideas. He reproducido, en diversas ocasiones,
incluso en su totalidad, los textos o entrevistas originales, de mayor calidad y
comprensión en su redactado, sin duda, de la que yo hubiera podido dar.

El primero de todos los autores al que me gustaría referirme, por su mayor
contribución a muchas de las explicaciones científicas que el manual recoge, es
Roger Penrose: un verdadero maestro en condensar y tratar de acercar el
conocimiento científico universal a un nivel inteligible para el gran público. Mucho
de lo expuesto en el libro es, por tanto, procedente de su aportación en igual medida
que la inspiración de sus palabras.

Stuart Hameroff o Stephen Hawkings son dos autores asociados en su vida y
trabajo, al magistral físico y matemático inglés que también son citados en
diferentes ocasiones y que, lógicamente, no puedo sino compartir mi
agradecimiento a ellos al referirme a Sir Roger.

Nassim Harameinn es, sin duda, otro de los maestros que ha inspirado este trabajo,
y uno de los responsables de hacerme creer, en algunos momentos de duda, que
avanzaba, en mi opinión, en la dirección correcta. Dicen que una imagen vale más
que mil palabras. Con Nassim todo el material que he utilizado ha sido audiovisual
y, para todos aquellos que no lo conozcan, he de decir que es un auténtico deleite,
aún sin tener conocimientos científicos, ver cualquiera de sus videos. Nassim, desde
la privilegiada posición que su contundente lógica le aporta espera paciente el gran
reconocimiento mundial que gran parte de la comunidad científica hasta hoy le ha
negado.

Drunvalo Melchizedek es, para mí, otro de los autores de referencia. Quizás, para
muchos científicos las teorías o argumentos de Drunvalo no merezcan ser tenidas
en cuenta en lo que podríamos denominar el sendero oficial de la ciencia. El se
7
sitúa, seguramente, en el lado más metafísico o místico de cuantos autores refiero
en el libro. Sin embargo, gran parte de sus ideas están sustentadas en evidencias
físicas e históricas y, todas ellas se adecúan, como un guante, al modelo áureo que
pretende explicar la organización universal. Drunvalo, sin lugar a dudas, es uno de
los máximos representantes de todas esas ideas que la ciencia ha ridiculizado, pero
que estoy seguro que acabarán desplazando a muchos de los obsoletos paradigmas
del conocimiento humano que, aún hoy, interesa mantener vigentes.

Greg Bradenn es el siguiente de mis autores de preferencia. Greg aborda como es
habitual en él, con una exquisita dosis de entusiasmo y, desde el convencimiento
más absoluto, la idea de una conexión histórica y universal de nuestra condición
humana con el conocimiento olvidado de antiguas civilizaciones. Greg nos acerca,
con una sólida base científica basada en la moderna física cuántica, la idea del gran
poder que yace latente en nuestras mentes, la capacidad de alterar el rumbo de los
acontecimientos presentes y futuros tan sólo con tomar nuevamente consciencia de
ello. Si… las ideas de Bradenn llegarán a demostrarse en un futuro próximo, en mi
opinión, supondrían un cambio radical y absoluto en la forma de relacionarnos
todos y cada uno de nosotros, nuestra relación con la energía, con la naturaleza e
incluso en nuestra forma de percibir el espacio y el tiempo.

Por último, no puedo dejar de referirme a todas aquellas aportaciones de científicos
de vanguardia que, en forma de entrevistas, Eduard Punset, por medio de su
programa – Redes para la ciencia – nos ha hecho llegar. Muchas de las ideas aquí
reflejadas han partido de aportaciones realizadas por muchos de estos expertos.
Las webs de divulgación Pijama Surf (Aleph de Pourtales, Javier de Barros Villar,
etc.…), Biblioteca Pleyades o 11pattern de Adrià García son otro buen ejemplo de
ello. Acercar la investigación y la ciencia con mayúsculas al gran público merece un
agradecimiento especial.

Una gran parte, quizás la más contundente, del trabajo de Roger Penrose es
enseñarnos como la conciencia es un fenómeno cuántico y, como en éste sentido,
hasta la última de nuestras partículas, incluidas las que constituyen nuestra
conciencia está relacionada con el Universo como un ―Todo‖. Nassim nos explica, a
su vez, como todas y cada una de nuestras acciones o pensamientos son lanzadas al
universo y como el ―Gran Vacío‖ universal no sólo define tu existencia sino que te
devuelve una respuesta para cada una de ellas, conformando tu realidad. Drunvalo
es un firme defensor de la existencia de una conciencia histórica universal que
puede ser accesible para todos y cada uno de nosotros porque realmente es parte
nuestra. Y Greg nos anima a sintonizar acción, pensamiento y sentimiento para
atraer a nuestras vidas posibilidades del futuro que deseamos, dando gracias por
las ya recibidas.

Por todo ello, mi último agradecimiento lo lanzo al Universo como un Todo porque,
verdaderamente en ocasiones he tenido la sensación que la intención, el deseo o
simplemente la búsqueda sincera de respuestas no es sólo producto de la lógica y
del razonamiento. Algo, en la infinidad de nuestra mente y del universo, parece
acompañar nuestros pasos. Y es que, en el fondo, nosotros somos nuestras ideas, y
nuestras ideas son el Universo.



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INDICE:

INTRODUCCIÓN: ................................................................................................. 12
La Gran Pirámide. ................................................................................ 20
El Universo como patrón. ..................................................................................... 24
1. LA UNIDAD ........................................................................................................ 26
1.1. Los números áureos y la Grán Pirámide ................................................ 26
1.2. Los números áureos. ................................................................................... 28
1.2.1. .............................................................................. 28
1.2.2. El Número  ............................................................................. 32
1.2.3. El número e. .............................................................................. 36
1.2.4. Nuestro sistema decimal. .......................................................... 41
1.2.5. ................................... 42
1.2.6. Representación geométrica de . .............................................. 48
1.2.7. La magia de los números áureos. .............................................. 54
1.3. Las escalas en la Grán Pirámide. ............................................................ 56
1.3.1. El Triángulo Egipcio. ................................................................ 56
1.3.2. Ventajas del Triángulo Egipcio. ................................................ 59
1.3.3. Los números áureos y el Triángulo Egipcio. ............................. 61
1.3.4. El Codo Egipcio. ........................................................................ 64
1.3.5. La Gran Pirámide a escala de la Tierra y del Cosmos. ............. 66
1.3.6. El Piramidón, la ―piedra roseta‖ de la geometría áurea ........... 68
1.3.7. Los números áureos nos determinan los números enteros. ...... 70
1.3.8. Las relaciones trigonométricas de la Gran Pirámide. ............... 71
1.3.9. Las formas Geometricas y los números áureos. ........................ 76
1.4. Las Matemáticas y el Universo. ............................................................... 80
1.4.1. Max Tegmark. El Universo está hecho de matemáticas. .......... 80
1.4.2. El platonismo. ........................................................................... 84
1.4.3. La Geometría y la Historia. ...................................................... 87
1.4.4. La Geometría Euclidea. ............................................................ 89
1.4.5. Las Matemáticas y el Orden Racional. ..................................... 93
1.4.6. La fórmula de Pitágoras. .......................................................... 96
1.4.7. Mística y Física de los Números Aureos. ................................ 102
1.4.8. Las matemáticas como dogma. ............................................... 106
1.4.9. El 0 no es un número, es una condición. ................................. 109
1.4.9.1. Los números primos y el Universo. ......................................... 113
1.5. Matemáticas y Física Cuántica. ............................................................. 116
1.5.1. La función exponencial. ........................................................... 116
1.5.2. Los Números Complejos. ......................................................... 120
1.5.3. El conjunto de Mandelbrot. ..................................................... 124
1.5.4. La Física Cuántica y los Números Complejos. ........................ 129
1.5.5. Fractalidad, mecánica cuántica y números áureos. ................ 132
1.6. ¿Qué forma tiene el Universo? ................................................................ 134
1.6.1. Las Teselaciones. .................................................................... 134
1.6.2. El ángulo de oro y la filotaxia. ................................................ 136
1.6.2.1. Las plantas y la física cuántica. .............................................. 140
9
1.6.2.2. La fotosíntesis y… ¿los números áureos? ................................ 141
1.6.3. La forma del Universo. ........................................................... 143
1.7. La Teoria del Todo. .................................................................................... 149
1.7.1. El razonamiento matemático. El orden subyacente. ............... 149
1.7.2. Todo es Uno. ............................................................................ 155
1.7.3. Una Teoría del Todo. ............................................................... 158
2. LA DUALIDAD. ................................................................................................... 165
2.1. El Balance Cósmico en la Cultura Egipcia. .......................................... 165
2.2. Las escalas. .................................................................................................. 166
2.3. La Polaridad. ............................................................................................... 169
2.4. Las leyes del movimiento. ........................................................................ 172
2.4.1. Las Leyes de Newton. ........................................................... 173
2.4.2. La fuerza de la Gravedad en el Universo. ............................. 177
2.5. Luz y Espacio en el Universo. ................................................................. 182
2.5.1. Nassim Haramein y el Espacio. ............................................ 184
2.6. Las Leyes del Electromagnetismo. ........................................................ 189
2.6.1. Por tus venas corre luz .......................................................... 194
2.6.2. Las ondas y la Densidad. ...................................................... 199
2.6.3. La Resonancia Schumann. .................................................... 200
2.6.4. La Geometría de las Ondas y la Dualidad. ........................... 201
2.6.5. Matemáticos y física. ............................................................ 207
2.6.6. De vuelta con los números primos. ....................................... 208
2.6.7. Una retrospectiva hasta Riemann de los Números Primos .. 210
3. EL UNIVERSO ..................................................................................................... 215
3.1. Las leyes de la Termodinámica. ............................................................. 215
3.2. La Entropia. (O como el universo se comunica entre sí). ................. 215
3.2.1. El origen de la baja entropía en el Universo. ........................ 217
3.2.2. El Big-Bang. La Teoría de la Creación. ................................. 220
3.3. La energía lo es todo (Adaptando el modelo antrópico). ................... 224
3.3.1. El propósito de la vida… ¿Dispersar energía? ....................... 229
3.3.2. La energía es Luz. ................................................................. 231
3.3.3. La luz y la Gran Pirámide. .................................................... 233
3.4. El punto de inicio en la Creación ........................................................... 235
3.5. El entrelazamiento geométrico. .............................................................. 237
3.5.1. El ciclo de la energía. ............................................................. 239
3.6. ¿Cómo harías un Universo infinito? ........................................................ 242
3.7. Los patrones en el Comportamiento de los números primos.. 244
4. TU CEREBRO. LA CUARTA DIMENSION. ............................................... 247
4.1. La relatividad especial de Einstein i Poincaré ................................... 249
4.1.1. El dodecaedro. El símbolo del Universo. ................................. 253
4.2. El espacio-tiempo cíclico. .......................................................................... 255
4.3. La gravedad y el tiempo. .......................................................................... 259
4.3.1. ¿Qué es realmente el Tiempo?................................................ 260
4.3.2. El Misterio del Tiempo. ......................................................... 262
4.3.3. El Universo a Coste Cero. ..................................................... 263
4.4. El entrelazamiento cuántico. .................................................................. 265
4.5. ―Como es arriba, es abajo― ........................................................................ 269
10
4.6.1. El universo y tu cerebro. ....................................................... 271
4.6.2. El entrelazamiento de los números áureos. .......................... 272
4.6.3. La doctrina secreta................................................................ 278
4.6.4. El cuadrado sagrado. ............................................................. 280
4.6.5. La pirámide de Keops a escala de tu cerebro. ....................... 284
4.7. Las conjeturas de Fermat. ....................................................................... 286
4.8. Riemann y los números primos. ............................................................. 288
5. TU CONCIENCIA – EL QUINTO SOL. ......................................................... 291
5.1. Las leyes de la Probabilidad. .................................................................. 295
5.1.2. La Ley de Pareto .................................................................... 297
5.1.4. ¿La probabilidad surge de la física cuántica? ......................... 298
5.2. Encontrando el Espíritu en la Trama del Espacio y el Tiempo. .... 300
5.3. El Universo Binario. ................................................................................. 313
5.4. Determinismo vs. Libre Albedrio. .......................................................... 316
5.5. Entrelazamiento y superposición cuántica. Pasado y Futuro. ........ 319
5.6. Razón vs. Intuición. ................................................................................... 322
5.6.1. El Mito de la Creación Maya. ................................................ 325
5.7. La conciencia. ............................................................................................. 327
5.7.1 El Instinto de la Paz.............................................................. 331
5.7.2. La Conciencia en la Nueva Era. ............................................ 332
5.8. El movimiento y la Geometría Fundamental. ..................................... 333
5.9. El misterio de la Santísima Trinidad. ................................................... 340
6. TU ESPACIO ........................................................................................................ 344
6.1. Las leyes de la naturaleza y el Dios creador. ....................................... 350
6.2. Religión y Cosmología. .............................................................................. 352
6.3. La Sociedad Normativa............................................................................. 361
6.4. Educación vs. Legislación. ........................................................................ 365
6.5. El Control de Nuestras Vidas. Noam Chomsky .................................. 368
6.6. El sentimiento de culpa. ........................................................................... 370
6.7. El Control del Tiempo. .............................................................................. 373
6.8. El dinero como elemento divino. ............................................................. 377
6.9. Budismo. ....................................................................................................... 381
6.10. Los patrones en la formulación Aurea. ................................................. 383
6.10.1 La Tesis de Miguel Pérez. ...................................................... 392
6.10.2 Jason Padget. ......................................................................... 393
6.11.La Conjetura de Goldbach. ........................................................................ 399
7. LA INFORMACION. ........................................................................................... 403
7.1. El concepto de realidad. ........................................................................... 407
7.1.1 ¿Quién eres tú? ..................................................................... 409
7.2. La Dinámica de la Evolución. .................................................................. 412
7.3. La evolución del conocimiento. ................................................................. 414
7.4. El Salto cuántico. ......................................................................................... 417
7.4.1. Un cambio de paradigma científico. ....................................... 419
7.5. Las leyes del Universo. .............................................................................. 421
7.5.1. Los requerimientos de una Teoría del Todo .......................... 422
7.5.2. Las leyes físicas como un Todo. .............................................. 426
7.6. Misticismo y física. .................................................................................... 430
11
7.7. Los números primos y el Universo. ....................................................... 434
7.7.1. El mundo finito y el infinito .................................................. 434
7.7.2. Una aproximación geométrica a los números primos ........... 437
7.7.3. La Conjetura de Riemann...................................................... 441
0. EL TODO. LA NUEVA MENTE DEL EMPERADOR. ............................... 450
0.1 La Era de Acuario. .................................................................................... 450
0.2. Hacia una nueva conciencia. .................................................................. 454
0.3. Proyecto Conciencia. ................................................................................ 455
0.4. El Efecto Isaias. ......................................................................................... 459
0.4.1. La profecía cuántica. ............................................................. 461
0.4.2. El misterio de la montaña. .................................................... 465
0.4.3. El sentimiento es la oración. ................................................. 467
0.4.4. Libertad, igualdad, fraternidad. ........................................... 471
0.5. Hacia una nueva conciencia universal. ................................................ 472
0.5.1 La Conexión con el Universo. ................................................ 476
0.5.2 La Conciencia y el Tiempo. ................................................... 479
0.5.3. Las dimensiones.................................................................... 480
0.6. La energía. ..................................................................................................... 484
0.6.1. Nikola Tesla. ......................................................................... 486
0.6.2. La Energía del Vacio ............................................................. 489
0.7. La Epoca de los Dioses. ............................................................................. 493
0.7.1 La Civilización Aurea. .............................................................................. 495
0.7.2. La música de las esferas. ....................................................... 496
0.7.3. La energía áurea.................................................................... 500
0.7.4. La nueva mente del emperador. ............................................ 502

















12
INTRODUCCIÓN:

¿Qué harías si fueses un Dios? ¿Te imaginas tener un poder tan grande que, por
ejemplo, sólo con tu pensamiento, con tus intenciones, fueras capaz de modificar la
realidad que te rodea? Que, toda la información y el conocimiento que se acumula
en el Universo estuvieran dentro de tú, ¡en tu cabeza!, incluso en cada uno de tus
átomos y sólo necesitaras ser consciente de ello para controlar y dirigir ese poder y
hacer que tu entorno cambiara.
Seguramente muchas cosas serían diferentes, ¿verdad? Si cada uno de tus actos,
de tus comportamientos, de tus decisiones o, tal vez, de tus sueños tuvieran la
capacidad de modificar el entorno, de influir en las demás conciencias, de cambiar
la sociedad o, hasta el universo que habitas, ¿No te gustaría saber que esto es así, y
que tienes dentro de ti un potencial infinito, prácticamente divino, para modificarlo
todo?
Este es, precisamente, el propósito de este libro; Intentar demostrarte como esta
esencia divina de tu existencia que en algún momento de la Historia se perdió
continúa latente dentro de ti y como hoy, puedes nuevamente volver a utilizarla
para conectar con el Universo, y con esa ―Conciencia Universal‖ que ha comenzado
a ―despertar‖.
En este recorrido vamos ver como esta propiedad intrínseca de nuestra naturaleza,
esa esencia divina, se entrelaza con el Universo que percibimos, y como nuestra
propia constitución, nuestra conciencia, realmente está hecha ―a imagen y
semejanza‖ del cosmos del que formamos parte y… ¿Cómo?, a su vez, podemos
influir en él, en su ―devenir‖, muchísimo más de lo que habitualmente creemos.
Tales afirmaciones no pueden, lógicamente, ser sólo el resultado de una concepción
personal, más o menos optimista de nuestra forma de ser; Han de ir mucho más
allá, han de ser verdaderas demostraciones sustentadas en la ciencia, tal y como
hoy la conocemos. Por ello, en esta búsqueda, en esta exploración de nuestra
conciencia, nuestras convicciones y nuestros dogmas, vamos a recurrir con
persistencia a la mayor parte del abanico actual de leyes, teorías e hipótesis que la
ciencia moderna pone a nuestro alcance; Las más importantes, las ―supremas‖. Por
ello haremos especial énfasis tanto en las principales leyes de la física clásica,
hasta donde sabemos, así como inevitablemente en las nuevas paradojas que la
moderna física cuántica y los principios derivados de la Teoría de la Relatividad
nos revelan sobre nuestra existencia.
En este camino vamos a encontrarnos, (inevitablemente), con un muro que parece
infranqueable, ya que la física, como veremos, nos va a enseñar los efectos que
percibimos, pero poco puede decirnos sobre sus causas. Por lo tanto, allí donde la
ciencia no llegue o no pueda darnos más explicaciones iremos más allá de la física,
literalmente hablando, la metafísica (lo que está más allá de la física, o aquello que
la física considera inexplicable bajo su óptica). El conocimiento ―místico‖, la
sabiduría que antiguas civilizaciones puedan aportarnos o la intuición de muchos
destacados científicos y pensadores guiarán, a este lado de la comprensión, el
camino a seguir.
No obstante, evitaremos dar saltos al vacio; Por eso siempre vamos a ir de la mano
del razonamiento y de la lógica en este tránsito entre nuestro mundo físico y el
13
divino. Las matemáticas, y más concretamente la geometría como esencia de tales
conceptos, van a ser el vehículo conductor, el nexo de unión entre ambos.
Después de todo, si el universo es una manifestación de orden racional, puede que
seamos capaces de deducir la naturaleza del mundo por ―puros razonamientos‖ sin
necesidad de observaciones o experimentos.
1

El mismísimo Carl Sagan, el ―Gran‖ divulgador científico, lo expresaba en términos
parecidos: ―Los propios hombres de ciencia dan por supuesto que vivimos en un
cosmos racional, ordenado, sometido a leyes precisas que pueden ser descubiertas
por el razonamiento humano‖.
2

Vamos a utilizar, por tanto, muchas de las principales teorías que actualmente y,
con bastante profusión en las últimas décadas, vienen saliendo a la luz.
Particularmente aquellas que, sin dejar de lado, las leyes físicas fundamentales
que parecen gobernar nuestro universo, intentan, allí donde éstas dejan de
funcionar, elaborar un modelo unificado que pueda aportarnos explicaciones sobre
el funcionamiento del Universo; Tanto en sus niveles más diminutos conocidos,
nuestra composición última, nuestra conciencia, como a todo el cosmos conocido o
por conocer.
Si llegamos a entender cómo funciona el universo, es decir, si descubrimos leyes
que pueden ser calificadas verdaderamente de universales éstas tendrían que
explicar, por tanto, desde la más pequeña interacción que pueda darse entre
partículas subatómicas, así como los más grandes efectos que observamos a nivel
planetario. Y, si son universales, estas mismas leyes han de servir, a su vez, para
llegar a explicar incluso toda la gama de sucesos que ocurren en las escalas
intermedias, en que nosotros mismos nos encontramos.
Hoy día existe la esperanza que todas las leyes de la física puedan combinarse en
un solo esquema matemático capaz de explicar de forma consistente el universo que
nos rodea; Una ―Teoría del Todo‖ que incluso pueda explicar la fuerza gravitatoria,
quizás la fuerza más misteriosa de todas, en un solo esquema y que, incluso a nivel
cuántico, es decir, a nivel de las partículas más elementales, incluida la ―Luz‖
también funcione.
3

Se trata de unir, en definitiva, el mundo cuántico (el mundo micro) con el cosmos
como un todo (el mundo macro) y ver que reglas comunes tienen, que leyes rigen
conjuntamente su funcionamiento. Unir ambos mundos como veremos supone, de
hecho, romper esa línea imaginaria pero infranqueable que separa el mundo físico
del divino. Supone, de hecho, dotar de una base matemática a la concepción
holística de un universo en el que todos, ―de alguna forma‖ estamos conectados.
Vamos a intentar ver el mundo cuántico, pero desde una perspectiva diferente,
para tratar de ver y entender de qué manera esas ―fantasmales‖ partículas
cuánticas, a las que Einstein se refirió se conectan entre sí para formar el universo:
¿De qué se componen, cómo son, cuál es su estructura y como se comunican entre
sí? Y, fundamentalmente, aportar respuestas acerca de la conexión entre la
realidad que percibimos, y nosotros mismos, nuestras conciencias.
.

1
Paul Davies, -La mente de Dios-
2
Carl Sagan, - El mundo y sus Demonios -
3
Roger Penrose – La nueva mente del emperador -
14
Hoy día, nuestro conocimiento del universo se ha ampliado muchísimo, de modo
que lo hemos compartimentado. Conocemos las leyes que sustentan su
funcionamiento aunque a diferentes escalas. No obstante, tenemos el
presentimiento o la intuición de que ha de existir un hilo conductor que conecte el
mundo físico a todos sus niveles y de sentido a la idea de concebir al universo como
un todo coordinado y perfectamente estructurado, tal y como parece ser
1
dice el
laureado físico Roger Penrose, haciendo un magistral resumen del estado actual de
la ciencia en estos temas:
―… existen muchas lagunas en nuestro conocimiento de la física en general. Por
ejemplo, no conocemos las leyes básicas que determinan los valores de la masa de
las partículas subatómicas ni la intensidad de sus interacciones. No sabemos cómo
hacer del todo compatible la teoría cuántica con la teoría de la relatividad especial
de Einstein, ni mucho menos como construir la teoría de la ―gravitación cuántica‖
que haga compatible la teoría cuántica con su naturaleza del espacio a la escala
absurdamente minúscula de 1/100.000.000.000.000.000.000 del tamaño de las
partículas elementales conocidas, aunque para dimensiones mayores nuestro
conocimiento se presuma adecuado. No sabemos si el universo como un todo tiene
una extensión finita o infinita – tanto en el espacio como en el tiempo – aunque
pueda parecer que tales incertidumbres no tengan ninguna importancia en la
escala humana. No comprendemos la física que actúa en el corazón de los agujeros
negros ni el Big Bang, origen del propio Universo.‖
Desde comienzos del siglo XX, con el nacimiento de la física cuántica los esquemas
organizativos existentes hasta el momento y que gobernaban con sus leyes casi
inmutables la gran mayoría de fenómenos conocidos se han puesto en ―cuarentena‖.
No significa que no funcionen, que lo hacen, y razonablemente bien. El problema es
que no pueden explicar toda una gama de sucesos percibidos, tanto a nivel macro,
como micro, por lo que su potencia como leyes fundamentales disminuye.
Según James Redfield ―(…) es en las últimas décadas cuando se han producido
investigaciones que han vuelto a abrir nuestros ojos a los misterios del universo.
En las últimas décadas se ha escrito copiosamente a propósito de la revolución de
las ciencias físicas, pero en realidad los cambios provienen de dos grandes
hallazgos, los de la mecánica cuántica y los de Albert Einstein ―
2

Si hablamos en términos cuánticos, explicar matemáticamente o mediante
algoritmos (formulaciones matemáticas) porqué una partícula subatómica pueda
estar en un momento dado en dos o más lugares a la vez, o no estar en ninguno,
puede parecer una labor que sobrepasa ampliamente la capacidad de explicación de
la ciencia actual, ante la que, únicamente sólo se pueden establecer conjeturas. Al
llegar a estos puntos ser, ciertamente, objetivos, se complica bastante, ya que como
nos demuestra la física cuántica…!nuestra propia percepción de los sucesos llega
incluso a modificarlos!
Abordar tales cuestiones desde un punto de vista multidisciplinar extiende y
mucho nuestra capacidad de elaborar modelos que puedan resultar válidos.
Recurrir, como haremos, a otros campos de conocimiento aparentemente separados
de lo que entendemos como ―ciencia oficial‖, no representa en ningún caso perder
―objetividad‖ sobre los temas planteados.

1
Paul Davies – La mente de Dios-
2
James Redfield – Las nueve revelaciones -
15
En absoluto, como veremos cada vez son más los científicos que abordan los temas
referentes a la conciencia, la transmisión de información entre partículas o a la
realidad percibida, entre otros temas, desde un punto de vista alternativo, más
místico o metafísico, si queremos llamarlo así. Esto sucede porque,
inevitablemente, la ciencia basada en axiomas matemáticos predefinidos ò en la
pura experimentación acaba encontrándose con muros infranqueables u otros que
parecen incompatibles con una simple formulación matemática.
Conceptos tales como la percepción de la realidad, el procesamiento de dicha
información, el papel de los sentidos, la formación de una conciencia global, el
sentimiento de unidad (incluso a nivel cósmico), la geometría del espacio-tiempo
y… ¡muchos otros! son conceptos que centran la atención de los principales
investigadores por todo el mundo. Muchas de las conclusiones que parecen
obtenerse a priori, apuntan a una interconexión subatómica, de la realidad y del
propio Cosmos mucho más potente de la esperada.
Lo sorprendente de esto: muchas antiguas creencias milenarias, conocimientos
―ocultos‖, opiniones de filósofos antiguos e incluso el fundamento de muchas
religiones practicadas hoy día o ¿por qué no? la simbología de las antiguas
construcciones ya hacen, en cierta manera, referencia a lo que nuestros científicos
sobre estas cuestiones van descubriendo día a día. Y lo más sorprendente de todo,
las posiciones parecen converger hacia una realidad, una explicación última que, en
cierta forma, parece unificar ciencia y religión, empirismo y filosofía, mente y
materia.
Puede parecer sorprendente, pero conceptos tales como la Creación del Universo, el
Big-Bang o la realidad del tiempo, que solemos aceptar como incuestionables, están
siendo actualmente puestos en ―tela de juicio‖. El departamento de física de la
Universidad de Toronto aglutina a multitud de científicos de primer orden que
cuestionan abiertamente muchas de las teorías acerca del funcionamiento del
Cosmos y tratan de buscar soluciones alternativas. Teorías del Universo como un
―organismo vivo‖, la propia visión de la creación, así como la integración de nuestro
pensamiento o conciencia con la realidad material, entre otras, son en la actualidad
el centro de muchos debates abiertos.
La Mecánica Cuántica describe la realidad física a su nivel más fundamental como
un conjunto de posibilidades o probabilidades, donde el observador juega un papel
activo en el resultado final de cada medición que se realiza. Nos ofrece una
descripción de la realidad física muy diferente a la que estamos acostumbrados a
percibir en la vida cotidiana a nivel macroscópico. Según la Mecánica Cuántica, los
conceptos de dualidad onda-partícula, la indeterminación entre la energía y el
tiempo y el carácter no-local de la realidad que consiste en que los objetos físicos
pueden interactuar e intercambiar información instantáneamente aunque estén
separados a distancias prácticamente infinitas, son parte esencial de la naturaleza
del mundo físico.
Estos efectos, consecuencias del Principio de Incertidumbre de Heissemberg, han
sido medidos y comprobados muchas veces en muchos experimentos, que hoy en día
ya son clásicos. Por ejemplo, los experimentos sobre la no-localidad de Alain Aspect
basados en el Teorema de las Desigualdades de John Bell y el fenómeno de
Quantum Entanglement, el efecto Casimir basado en la interacción del vacío y la
energía del punto cero (causado por los procesos virtuales de creación-aniquilación
de partículas que ocurren en el vacío físico), el Efecto Túnel, el Efecto Mossbauer y
otros.
16
Dado que el observador final de la realidad física es la conciencia y dadas las
pequeñas distancias donde ocurren los fenómenos físicos que soportan la existencia
de la conciencia, resulta entonces plausible que exista una teoría de la conciencia
donde se apliquen las mismas leyes de la Mecánica Cuántica, que han tenido tanto
éxito explicando la realidad física a nivel atómico y subatómico.
1

Expresado en otros términos, la conciencia, el mundo de las ideas o nuestra propia
―alma‖ parece ser un fenómeno que ocurre en el plano cuántico. Entender su
funcionamiento es ofrecer una visión alternativa al concepto de ―divinidad‖ tal y
como hoy lo entendemos.
En las últimas décadas, el mayor esfuerzo de los científicos se está centrando en
todos estos temas. De ahí que la tendencia actual sea la de tratar incluso el
conocimiento del cerebro humano, de nuestra conciencia en igualdad de
condiciones, viendo todos estos temas como si de un ―todo‖ se tratara. E
intentando, a su vez, ver de qué forma el Universo condiciona nuestra conciencia y
como nuestra conciencia modifica a su vez el Universo. Este es el mayor reto en la
actualidad. Un reto, sin duda, apasionante.
De acuerdo nuevamente con Penrose, físico, matemático y pionero en este campo y
al que citaré con frecuencia: ―(…) Estoy pensando que en algún momento del futuro
pueda desarrollarse una teoría acertada de la conciencia -acertada- en el sentido de
que sea una teoría física coherente y apropiada, -elegante- y -consistente- con el
resto de los conocimientos físicos y tal que sus predicciones correspondan
exactamente con las afirmaciones de los seres humanos acerca de cuándo o hasta
qué punto parecen ellos mismos ser conscientes―
2

Habitamos un universo en cierto sentido matemático, comprensible, susceptible de
ser entendido mediante algunas fórmulas o de forma algebraica, y a su vez al
alcance de nuestra comprensión humana. Nuestras mentes han desarrollado tal
capacidad de conceptualización a través de los siglos. Tenemos cerebros que son
capaces de pensar en términos matemáticos y por eso tendemos a desarrollar
modelos coherentes con estas capacidades.
3

La cuestión de fondo reside en demostrar si el universo es inherentemente
matemático y en ver hasta qué punto podemos considerar a las matemáticas como
una construcción de la mente humana reflejo, a su vez, de una especie de patrón
innato grabado en nuestros cerebros.
La concepción o consideración de la universalidad de las matemáticas de forma
análoga a las leyes físicas nos permitirá abordar algunas de las principales
conjeturas matemáticas no resueltas en la actualidad, como la ―Conjetura de
Riemann‖
4
desde el mismo punto de vista. La comprensión geométrica de los
números primos tendrá, por lo tanto, un papel fundamental. Si el Universo es una
manifestación de fuerzas físicas susceptibles de ser descritas por las matemáticas
si el universo sigue un patrón…. ¡Si existiera tal patrón! parecería ―obligatorio‖ que
también pudiera ser descrito en forma matemática o ¿Por qué no!…numérica.

1
Wikipedia – Investigadores de la conciencia cuántica -
2
Roger Penrose – La nueva mente del emperador -
3
Paul Davies – La mente de Dios -
4
―Demostrar la Hipótesis de Riemann significaría un cambio profundo en la forma de entender la
realidad que nos rodea‖ - José Manuel Sánchez Muñoz. Dicha conjetura es el problema matemático
abierto más importante en la actualidad.
17
De las cuatro grandes corrientes metamatemáticas (formalismo, logicismo,
intuicionismo y platonismo) sólo una puede entrar a dar un intento de respuesta a
esta pregunta (¿Es el universo inherentemente matemático?) El Platonismo puede
ofrecer la respuesta, dado que los Teoremas de Indecibilidad de Gödel y Skolem
entre otros se encargaron de invalidar las primeras y el Intuicionismo por sí sólo no
proporciona todas las respuestas coherentes. El platonismo basa su teoría en la
existencia etérea e intemporal de las formulaciones matemáticas que… ¡no pueblan
el mundo físico sino el mundo de las ideas, del alma!
La creencia de que vivimos en un universo divino y que participamos en el estudio
de esta mente divina al estudiar matemáticas y ciencia es una motivación
recurrente del pensamiento racional, desde Pitágoras, pasando por Newton, hasta
nuestros días. ―Dios‖, en este sentido, no parece ser ni un objeto en el universo
espacio-temporal, ni la suma de los objetos de este universo, ni un elemento del
universo platónico. Más bien, Dios está más próximo al conjunto de todo el sistema
platónico. Por ello, muchas de las dificultades a las que se enfrenta un platonista
son similares a las que tiene que afrontar un teólogo de muchos sistemas religiosos
o cuasi religiosos, especialmente el judeo-cristiano.
1

Bajo estas afirmaciones subyace la idea de que el universo matemático no es
inventando, sino que es descubierto, que estaba ahí antes de nosotros y continuará
estando cuando nos vayamos. No obstante, como diría Paul Davies, si
consiguiéramos acceder a esta ―llave matemática‖ del Universo nuestra existencia
tendría algún propósito o significado. Realidad física y mente quedarían, de alguna
manera, conectados por una estructura común.
No obstante, hay que ser conscientes que esta ventaja también representa a su vez
una limitación. Si nuestros cerebros funcionan así, y desarrollamos modelos y
comportamientos adaptados a esta concepción no dejamos de ver la realidad de
forma parcial, por eso es tan importante establecer otras referencias, otra forma de
entender el universo y nuestra realidad. La intuición, por tanto, todo y que
podamos considerarla marginal va a formar parte también de ese patrón
matemático innato.
Las matemáticas, todo y su precisión no son sino, una ayuda más en la
comprensión. En una pregunta que se hizo en un blog
2
al preguntar ¿Para qué
sirven las matemáticas? vemos como se puede expresar tal contradicción:
(¿Las matemáticas sirven para…?)… ―Para demostrar cosas de manera rigurosa.
Pero también para demostrar que algunas cosas no se pueden demostrar, y esto es
fuerte. Pero también para demostrar que la prueba que muestra que algunas cosas
no son demostrables es correcta (y que, de paso, existen indudablemente cosas
indemostrables). Y esto es muy fuerte‖
Vivimos en un mundo racional e inteligible o, expresado en otras palabras, todo en
el mundo parece ser como es por alguna razón, aunque a veces no alcancemos a
entenderlo. Y, a medida que las diversas disciplinas de la ciencia así como otras
líneas de pensamiento han venido progresando, muchas leyes físicas que se
pensaban que eran leyes independientes se han visto conectadas entre sí.
3


1
Matemáticas y mundo físico (y III): los pensamientos de Dios. www.zientziakultura.com. César Tomé
López.
2
El Jj, autor del blog ―Choux romanesco, vache qui rit et intégrales curvilignes‖.
3
Paul Davies – La mente de Dios -
18
Desde tiempos remotos existe la creencia de que la vida en nuestro planeta está de
alguna forma conectada en todas sus expresiones. Tal idea, históricamente ha
venido oscilando entre la religión y la ciencia, la especulación metafísica del mundo
y la experimentación fáctica y objetiva.
1

En una cita de sus notas autobiográficas, Albert Einstein, compartió su creencia de
que somos esencialmente observadores pasivos viviendo en un universo que ya está
en su lugar, en el que parecemos tener muy poca influencia. ―Allá, a lo lejos hay un
mundo enorme‖, dijo, ―que existe independientemente de nosotros, los humanos y
que se yergue ante nosotros como un enorme y eterno acertijo, por lo menos
parcialmente accesible para nuestra inspección y raciocinio‖.
2

También expresó, de forma similar a muchos otros autores, que: ―La naturaleza
parece ser la realización de las ideas más simples concebibles‖
En contraste con la perspectiva del ―acertijo‖ de Einstein, todavía predominante en
muchos científicos actuales, John Wheeler (…) ofrece una visión radicalmente
distinta de nuestro papel en la creación. ―Antes teníamos un concepto antiguo de
que había un universo – ahí fuera – y que aquí estaba el hombre, el observador,
protegido con toda seguridad del universo por una losa de vidrio templado de 15
centímetros de grosor‖.‖Ahora, hemos aprendido del mundo cuántico que, incluso
para observar un objeto tan minúsculo como un electrón, debemos destrozar ese
vidrio templado. Tenemos que ponernos en contacto con el otro lado… Entonces, el
antiguo término de observador debe ser sencillamente tachado de los libros, y
debemos añadir la nueva palabra: participante‖
3

Estos son algunos de los retos que abordaremos en las próximas páginas. Pueden
parecer temas complicados… ¡a priori!, pero la naturaleza, al igual que las
principales leyes que explican su funcionamiento, nos dicen que las cosas no son
tan enrevesadas como parecen. Así pues, trataremos de aprovechar esta economía
de recursos que observamos en la propia naturaleza para abordar todos estos
―misterios‖.
Para ello, vamos a viajar desde los tiempos de los antiguos dioses hasta la
actualidad, a repasar todos esos mensajes del pasado y ver cómo podemos
combinarlos con nuestros conocimientos actuales. Desde los tiempos de las grandes
pirámides hasta las más avanzadas teorías científicas que la física, la cosmología o
la neurociencia, entre otras disciplinas, ponen a nuestro alcance. Y veremos,
entonces, si existe una convergencia en los aspectos fundamentales, ¿cómo se
conecta todo? y a dónde nos conduce.
Desde una perspectiva simplificada, por tanto, vamos a adoptar el método de
observación como punto de partida de muchas de las explicaciones que
desarrollaremos. En aquellos puntos en los que la misma no sea posible, daremos
por válidos todos aquellos experimentos o teorías que son aceptados por práctica
unanimidad por la comunidad científica. A su vez, confrontaremos todos los
resultados, especialmente aquellos que parecen ser más ―inmateriales‖ o ―etéreos‖
con el conocimiento milenario que parece existir en diferentes culturas y religiones
y trataremos de hallar coincidencias para, desde el punto de vista del sentido
común, tratar de obtener evidencias de esta ―pretendida‖ divinidad.

1
Pijama Surf. www.pijamasurf.com
2
La matriz divina. Greg Bradenn
3
-La matriz divina- Greg Bradenn.
19
Según Drunvalo Melchizedek, multitud de personas creen en la simbología que se
esconde tras ciertos símbolos y formas como depositaria de un conocimiento
antiguo, en su mayoría procedente del antiguo Egipto.
1
Dicho conocimiento, se
cree, puede abrirnos las puertas a los secretos del Universo. Si eres de los que
continúan pensando que las pirámides así como cientos de construcciones
megalíticas de la antigüedad fueron construidas por los primeros egipcios,
prácticamente salidos de la cultura del fuego, con herramientas de cobre y cuerdas,
con el único propósito de albergar el cuerpo de un faraón quizás esta teoría… ¡Te
abrume!
―Si descubrimos una teoría completa, esta sería con el tiempo un principio amplio
entendible por todos, no sólo por unos pocos científicos. Luego todos, filósofos,
científicos y gente común, seríamos capaces de tomar parte de la discusión de por
qué nosotros y el universo existimos. Si hallásemos la respuesta a esto, sería el
último triunfo de la razón humana, para entonces conoceríamos realmente la
mente de Dios‖.
2
(Stephen Hawkings)
Ese es el reto, averiguar si es cierto, como dijo Einstein, que el propio ―Dios‖…
¡geometriza!



Abramos pues, las puertas de la Gran Pirámide.


















1
Drunvalo Melchizedek – El antiguo secreto de la Flor de la Vida -
2
Stephen Hawkings – Una breve historia del tiempo -
20
La Gran Pirámide
1
.

―…Cuenta la historia, que Napoleón, guiado por Elías Buqtur, un hábil interprete
copto, sobrino a su vez de su fiel general Jacob Tadrus, que le había servido de guía
desde su llegada a Egipto, llegó hasta el desierto donde se encontraban las
pirámides, con la promesa de la revelación de algo extraordinario.
Elías le acompañó hasta la más grande de las pirámides de Giza para, según él,
iniciarle en sus más arcanos secretos.
―Quien domine la pirámide dominará el Universo‖, le anunció de camino.
Esta idea de la dominación todo y la intriga de la situación le obsesionaba.
Napoleón andaba confiado pensando en qué podría manifestarle la Gran Pirámide.
Al llegar al pie no pudo evitar sentirse intimidado ante aquellas auténticas
montañas de piedra artificiales, diseñadas por arquitectos de un mundo perdido,
que pretendían desafiar al tiempo.
A través de una serie de angostos pasajes, Elías lo condujo a la cámara más
elevada del monumento. Al llegar a la estancia le advirtió que antes de revelarle el
secreto que tanto anhelaba, debía vaciar su alma y dejársela pesar al eterno
celador de este lugar, y ese proceso debía hacerlo sólo.
Siempre ha sido así, dijo. Desde la época de los faraones hasta la llegada de los
musulmanes. Es la ley.
Mi familia lleva generaciones guiando a los iniciados hasta las entrañas del –
Templo de Saurid – Así lo hicieron Cesar o el mismo Alejandro, el macedonio, y
ambos llegaron a convertirse en señores de Egipto. Y así lo debéis de hacer vos.
Elías marchó entonces y allí quedó Napoleón, sólo en la Gran Cámara, tan sólo
alumbrado por una pequeña antorcha.
A los pocos minutos la antorcha se apagó dándole sólo un pequeño tiempo para
situarse en la estancia. Bonaparte se estremeció. Fue como si las puertas de la
pirámide se hubieran cerrado de golpe y para siempre.
La oscuridad cubrió toda la estancia. Las dos pequeñas entradas de acceso así como
el gran cofre de granito que allí había se sumergieron de repente en la oscuridad.
Napoleón pensó en el cofre imaginando como siendo tan simple, pudiera haber
albergado en algún momento el cadáver de algún rey, o que la habitación donde se
encontraba totalmente lisa y sin ningún ornamento hubiera podido ser alguna vez
el sepulcro de algún faraón.
Sin embargo, antes de apagarse la antorcha también pudo apreciar la pulcritud y el
armonioso acabado en su realización, la perfección en sus formas, así como la
inmensidad de sus bloques.
Con algo de temor por la situación, el tocar la funda del sable que llevaba a la
cintura le tranquilizó. No obstante, recordó una de las últimas frases que Elías le
dijo. Que dentro de la cámara el único adversario que encontraría sería él mismo.


1
Fragmentos del libro ―El secreto egipcio de Napoleón‖, de Javier Serra.
21
A tientas se volvió y busco el apoyo del tanque que había dentro de la estancia, ahí
donde lo recordaba. Decidió encaramarse a uno de sus extremos y al poco tumbarse
a todo lo largo de su interior. No podía perder nada, pensó. Decidió esperar los
acontecimientos.
Recién tumbado a lo largo del tanque un ultimó pensamiento ocupo la mente de
Napoleón. ¿Qué quiso decir Elías con que aquí vaciaría mi alma para dejármela
pesar?
Fue entonces cuando Napoleón Bonaparte, el líder de las tropas de ocupación de
Egipto, hizo un descubrimiento que le dejó helado. Aquel ataúd tenía en su interior
exactamente sus medidas. Un aterrador pensamiento recorrió la mente del general,
y tuvo la absoluta certeza de que había llegado su hora.
Como podía ser que, pese a su reducida estatura, dentro de aquel tanque de casi
dos metros de longitud, ocupara su interior en su totalidad. Parecía como si se
hubiera hinchado hasta llenar por completo el tanque. Incluso sus brazos alineados
a lo largo de su tronco, prácticamente no podían moverse.
Dentro del sarcófago se sintió extrañamente grande y liviano, como si sus
extremidades se hubieran disuelto en aquella negrura y una extraña paz lo
invadiera todo.
Justo en aquel momento de relativa relajación, de extraña sensación de bienestar
que un estallido de luz le sacudió dentro de su cerebro, como si un rayo le hubiera
partido por la mitad.
Sus pupilas se dilataron instantáneamente y los dedos de sus manos se crisparon
por aquella tremenda descarga. La luz le aturdió y le dejó casi inconsciente.
Justo cuando pudo mover algo sus extremidades para acercarlas a su cabeza, una
segunda descarga de luz le desarmó. Al igual que la primera también le estalló
dentro de su cerebro, tensando hasta el último de sus músculos, y obligándole a
abrir los ojos de par en par.
Entonces se dio cuenta de que la oscuridad del lugar había dejado paso a una
extraña luminosidad de color verde que inundaba toda la estancia.
Se preguntó si podía ser producto de su imaginación, producto del aire inhalado de
la estancia o de las descargas recibidas. Fuera como fuera el caso es que lo que
percibía se veía absolutamente real. Una luminosidad uniforme en toda la cámara
que le permitía ver hasta el último detalle que en ella había. Al tiempo
experimentó una plenitud que no conocía.
Al instante pensó que todo lo que veía podía no ser real, sino el reflejo de algo capaz
de emerger de su propia alma.
De repente una voz le sobresaltó.
Tu intuición es acertada, Sultán de Occidente.- dijo una voz suave y amable de
varón.
El corso se dio la vuelta y vio dos siluetas verdes, brillantes, chispeantes que
habían entrado no sabía cómo al interior de aquella cámara.
No te asustes, nosotros somos los encargados de guiarte en este nuevo plano de tu
existencia.
22
El ser se identificó a sí mismo como Balasán y dijo ser el último maestro de una
dinastía de depositarios de la verdad.
Tras requerirle la entrega del amuleto que Elías le ofreció, un Ojo de Horus que
colgaba de su cuello. Napoleón entregó el wadjet al segundo Ka que acompañaba a
Balasán.
El Wadjet, dijo no es sino la llave que abre la puerta del Amentí, el reino del Más
Allá.
Esta pirámide es un modelo a escala de ese Más Allá. Fue Thoth quien, por orden
de Osiris, entregó a los reyes de Egipto los planos de esta ―Máquina de la
Inmortalidad‖ para que fuera construida en piedra y sirviera como preparación del
viaje que tú acabas de iniciar.
El viaje hacia la eternidad. Y prosiguió.
Tú, te has tumbado en este mismo cofre. Has descubierto que se adaptaba a ti, y
también, como hizo Osiris, has muerto dentro de él.
Aquella última frase le paralizó.
Si, has muerto dijo el otro Ka. Has dejado de existir al igual que Osiris. Ahora no
eres más que la esencia energética del ser que un día fuiste. El creador dio a los
hombres un alma inmortal que es tu verdadera esencia. Lo único que ha muerto es
tu cuerpo.
La muerte, no significa más que desprenderse de un cuerpo gastado. El creador te
lo dio para que apreciaras la materia que también El creó. Tu destino, como el de
todos los mortales es el de convertirte en Dios mismo. Te integrarás en una
conciencia tan grande como el Universo, llena de infinita sabiduría y amor.
Pero… tan pronto, replicó Napoleón, ¿Por qué he de morir tan pronto? ¿Por qué he
de perder mi identidad?
No has de morir. Has muerto ya. En cuanto al tiempo éste no existe. Es un
espejismo. El pasado no está y el futuro tampoco. Y el presente no dura, no puedes
detenerlo ¿Por qué aferrarse a él? ¿Por qué preocuparse de si es pronto o no, si el
tiempo en un estado de eternidad es una entelequia?
El muerto que ha sido pesado por Maat y ha sido hallado puro, que ha tenido una
búsqueda sincera de la vida eterna, puede dirigirse donde quiera; bien, regresar a
la tierra de los vivos, viajar a las doce regiones del mundo inferior, o incluso
dirigirse hacia la estrellas y convertirse en una de ellas, resplandeciendo por
siempre. Es lo que dice nuestro ―Libro de los Muertos‖.
Napoleón, cada vez más a gusto consigo mismo, comprendió que él también ahora
era un Ka, que su cuerpo quedó atrás, dejando que su esencia primordial emergiera
de su interior y tomara la decisión, a no dudarlo, más importante de su existencia.
En aquel momento Napoleón decidió regresar, resucitar a la carne tal y como
hicieron Osiris o Jesús antes que él.
Que así sea, siempre serás inmortal. La gran Verdad es que todos lo somos.


23
El 13 de agosto de 1799, a las seis y media de la mañana, Napoleón Bonaparte
salió por sus propios medios del vientre de la Gran Pirámide de Giza. Diez días
después de aquella experiencia, de conocer los secretos de la existencia, abandonó
Egipto…‖
(1)
































(1)
Fragmentos del libro ―El secreto egipcio de Napoleón‖, de Javier Serra.

24
El Universo como patrón.

Vivimos en un universo que va desde lo infinitamente grande hasta lo
infinitamente pequeño. Los planetas, las constelaciones, las galaxias que
observamos parecen extenderse sin fin. A su vez, de forma paralela al progreso
tecnológico, hemos sido capaces de apreciar partículas cada vez más y más
pequeñas en una sucesión que, también parece ser ilimitada.
Nosotros mismos, nuestro planeta, la realidad que percibimos más directamente
parece estar situada en una escala intermedia o, al menos, así es como nuestros
sentidos nos la muestran.
Sin embargo, si fuéramos capaces de alejarnos de nuestro planeta lo suficiente
nuestra perspectiva cambiaría. Si mañana nos subiéramos en una nave espacial y
viajáramos cercanos a la Luna veríamos el globo terráqueo como una inmensa
esfera, justo delante de nuestros ojos. Si la nave continuara alejándose
observaríamos como la Tierra va haciéndose, relativamente, cada vez más y más
pequeña. A una distancia estelar considerable, la Tierra ya no sería más que un
punto en el horizonte.
Si pudiéramos hacer el camino a la inversa, es decir, descendiendo a través de las
diferentes escalas de nuestra composición haciéndonos cada vez más y más
pequeños, el resultado sería el inverso. Adoptaríamos la escala de una célula,
después de una molécula, de un átomo y llegaríamos hasta la misma escala
subatómica. Una vez allí, a nuestra nueva escala, para nosotros este ―micro‖ mundo
subatómico nos parecería tan grande como el universo que habitamos. Y esto
sucedería en cada una de las escalas por las que hemos ido pasando.
El punto que sería la Tierra vista desde el espacio exterior, así como el punto que
representa para nosotros una partícula subatómica, vista desde nuestros
microscopios, son sólo puntos de vista relativos desde la posición en que nos
encontramos.
El universo, por tanto, no se compone de puntos, se compone de volúmenes. De
pequeños y grandes universos. Nada es un punto en sentido literal en nuestro
cosmos, únicamente es una cuestión de escalas, de perspectiva, de las coordenadas
de espacio y tiempo en que nos situemos.
Sólo con este sencillo concepto podemos empezar a ver el Universo desde otra
perspectiva. Una nueva perspectiva, según la cual, un punto no sólo es un punto,
también puede ser una línea, una superficie o un volumen. Todo depende de la
perspectiva del observador, de su posición relativa espacio-temporal.
El mundo, tal y como lo conocemos, dicen los científicos, tiene más de 15.000
millones de años desde su Creación
1
. A su vez estiman otros tantos miles de
millones de años más hasta que el Sol colapse y con él nuestro planeta.
Dentro de un universo con un tamaño infinito y, en este ―punto‖ concreto dentro de
la historia de la evolución cósmica, todos los seres vivos que estamos ahora mismo
en este planeta coincidimos, pues, tanto en el espacio, como en el tiempo.


1
Dato variable, según las fuentes consultadas.
25
La coincidencia en el espacio y en el tiempo, por tanto, es la principal característica
que nos une a todos. Si entendemos como se estructura el espacio y el tiempo, si
entendemos como las diferentes escalas en la vida se conectan entre sí tendríamos
según dice Nassim Harameinn, algo medianamente útil. Tendríamos, según él, las
―Llaves de la Creación‖, las claves para ver como la realidad se estructura entre sus
diferentes escalas, esas en las que precisamente estamos tú y yo.

























―No es posible leer el universo, mientras no hayamos aprendido su lenguaje y nos
hayamos familiarizado con las letras en las que está escrito. Está escrito en
lenguaje matemático, y las letras son triángulos, círculos y otras figuras
geométricas, sin las cuales es humanamente imposible comprender una sola
palabra. Sin ellas, uno deambula perdido por un oscuro laberinto‖
Galileo Galilei.

26
1. LA UNIDAD

La Gran Pirámide de Giza es una fuente inagotable, año tras año, de nuevos y
asombrosos descubrimientos. Es la única de las siete maravillas del mundo antiguo
que aún está en pie. Desde hace no menos de 4.500 años la Gran Pirámide oculta
secretos que poco a poco van descubriéndose y salen a la luz. Quizás el mayor de
todos sea conocer que extinta civilización, hace ya miles de años, sabía tanto o más
que nosotros, y que mensaje se oculta tras tantos miles de toneladas de roca.
Es nuestro propósito acercarnos a los misterios más profundos que la Gran
Pirámide así como otras antiguas construcciones megalíticas antiguas ocultan. Nos
interesan algunos detalles comunes a tales construcciones, en especial los referidos
a sus formulaciones matemáticas, a su increíble geometría intrínseca, así como a
sus similitudes o conexiones con el cosmos que conocemos.
A fin de cuentas, si el mundo que conocemos resulta estar concebido en clave
matemática, puede que la geometría más antigua y precisa que ha sido construida
a lo largo de toda la historia de la humanidad nos aporte claves para entender
nuestro Universo.
Y es que, la Gran Pirámide revela en cada arista, en cada ángulo, en cada cámara
construida y sobretodo en sus dimensiones externas un conocimiento matemático y
geométrico sumamente preciso, por no decir perfecto. Tal saber matemático es
objeto de desconcierto por gran parte de la comunidad científica, arquitectos,
geólogos e ingenieros y todo tipo de estudiosos de sus misterios y estructuras. ¡Y no
es para menos! De acuerdo con Jacques Grimault
1
: ―En la Pirámide de Keops
observamos evidencias matemáticas sorprendentes‖

1.1. Los números áureos y la Gran Pirámide

Quizás, a nivel matemático, uno de los misterios más sorprendentes que ofrece la
Gran Pirámide es la relación que todas sus dimensiones presentan con los números
áureos que, enseguida vamos a describir. Esto puede comprobarse, tanto en las
medidas exteriores de la Gran Pirámide, en la ―Cámara del Rey‖, de ―La Reina‖, así
como en cualquier medida interior que escojamos. Los números áureos aparecen
con insistencia por todos sus rincones. Veamos algunos ejemplos:
 El perímetro de la base de la Gran Pirámide dividido por 2 veces su altura
es igual al número  (léase pi)
2
, uno de los pilares de las matemáticas, la
ciencia y la ingeniería.
 Si dividimos la suma de las áreas de las cuatro caras entre la superficie de
la base, obtenemos el número áureo  (léase fi)
3
, uno de los principios
fundamentales de la estética y el diseño.
 Si dividimos la mitad del perímetro por la altura total de la pirámide
obtenemos 
2
.

1
Jacques Grimault – La revelación de las pirámides -
2
π es el número áureo más conocido en el mundo entero.
3
El número es un número llamado áureo, por presentar peculiaridades matemáticas únicas.
27
 El largo de la pirámide menos su altura real da 100.
 El ángulo de inclinación de las caras de la pirámide es de 51,86º. La secante
que se corresponde con este ángulo nos da nuevamente el número áureo,
también conocido como ―número de oro‖.

Mires donde mires en la Gran Pirámide y, de forma extensible a otras
construcciones megalíticas ves la perfección matemática por todos lados.  y ,
aparecen una y otra vez en cada medición. A su vez, en la Gran Pirámide se
producen coincidencias geométricas remarcables. Destacamos algunas
significativas:
 Si trazáramos una circunferencia cuyo radio sea igual a su altura, el área de
esta circunferencia sería igual al perímetro de su base.
 Si cogemos la altura de la pirámide y la hacemos servir como lado de un
cuadrado, la superficie de este cuadrado es exactamente igual al área de
cada una de las caras de la pirámide.
Pese a todo, la egiptología ―oficial‖ con la misma persistencia, se encarga de
recordarnos que toda esta perfección matemática es ¡pura casualidad! De hecho,
reconocer que es más que una casualidad tendría consecuencias devastadoras en la
formulación de la historia tal y como la conocemos ya que, como es reconocido a su
vez por los mismos defensores de la postura tradicional, los antiguos egipcios no
sabían prácticamente nada de matemáticas.
Aceptar que las medidas de la Gran Pirámide son objeto de una perfección extrema
y sin precedentes, por fuerza obliga a un cambio de perspectiva radical, a descartar
la historia oficial, y preguntarse por qué tipo de civilización, egipcia o no, fue capaz
de tal logro arquitectónico.
Hoy día, las opiniones se encuentran divididas entre aquellos que consideran que
los constructores intentaron realizar una cuadratura del círculo
1
y que, por lo
tanto, no toman en cuenta tal construcción basada en los números áureos y
aquellos otros que si consideran la hipótesis áurea como criterio constructivo.
Si tomáramos como referente el valor de  en su construcción existe una diferencia
en la altura de 14,2 cm. respecto a una y otra hipótesis. Aunque realmente tal
diferencia es insignificante comparada con la altura del ―edificio‖, además de tener
en cuenta que falta la cúspide. De todas maneras, si nos basamos sólo en
mediciones no resultaría concluyente, a priori, elegir entre ambas hipótesis.
Leyendas de una edad de oro, de la misma Atlántida u otras civilizaciones
similares podrían tener mucho de ciertas en caso de llegar a demostrarse, tal y
como vamos a intentar realizar aquí, que los habitantes del Antiguo Egipto poseían
un conocimiento matemático y técnicas constructivas que aún hoy no se han
logrado descifrar. No debe rechazarse, de entrada, que existieran tales
civilizaciones, y que el conocimiento heredado de aquellos constructores sea el
mismo empleado en monumentos más recientes o incluso, como se ha comprobado
por los mismos albañiles de la Edad Media en sus realizaciones.

1
De acuerdo con Wikipedia, no existe un método geométrico que permita la cuadratura del círculo, es
decir, relacionar un círculo y un cuadrado de igual área, utilizando sólo regla y compás.
28
Las pirámides centran una y otra vez nuestra atención en todas esas dimensiones y
conexiones ―imposibles‖. Nos obligan a centrarnos en esos números fundamentales
como base de su creación, nos plantean interrogantes derivados de sus relaciones
con el resto de planetas y estrellas y nos señalan inequívocamente una relación con
los equinoccios, las constelaciones o incluso los polos magnéticos de la Tierra.
La Gran Pirámide no deja de ser un mensaje en una botella, como indica Grimault
para las generaciones futuras… ¡quizás para nosotros! Tal vez la respuesta a los
misterios que la Gran Pirámide nos plantea, se encuentre en estos números.
Llegados a este punto, antes de avanzar más en la geometría de las pirámides, en
su significado, en las propiedades y relaciones de los números áureos con la física
fundamental, en sus relaciones con las diferentes escalas del universo y en el
desarrollo de nuevas formulaciones alternativas a su concepción quizás sea el
momento de presentar, con mayor detalle, a los que sin duda van a ser
protagonistas estelares a partir de ahora: los números áureos ,  y e.

1.2. Los números áureos.
1.2.1.

Habitualmente cuando pensamos en números famosos el más habitual que nos
viene a la cabeza suele ser --. Es normal, es el más conocido, dado que suele
explicarse en todas las escuelas cuando nos enseñan geometría. Este tipo de
geometría que utilizamos se llama -Geometría Euclidea- y, salvo excepciones, es la
única que conocemos y la solemos utilizar en la construcción de circunferencias,
esferas, cuadrados, elipses y todo tipo de construcciones esféricas.
 es un valor fundamental, un pilar de las matemáticas tal y como sabemos. Sin él
sería imposible calcular con exactitud las áreas de las circunferencias o los
volúmenes de las esferas o los cilindros.
Habitualmente utilizamos  en el mundo de las áreas y los volúmenes aunque,
como veremos, igualmente puede representarse en una recta.
 se define como la razón entre la longitud de una circunferencia y su diámetro.
Esta razón ya era conocida por los antiguos egipcios, los babilonios y los geómetras
de la Grecia clásica que conocían que la razón entre la longitud de una
circunferencia cualquiera y su diámetro es siempre constante, el número al que
llamamos .
En 1.761 Lambert demostró que  es irracional, y en 1.794 Legendre llegó a la
misma conclusión. En 1.882 el holandés Lindemann demostró que  es
trascendente, lo cual supone (entre otras cosas) que la cuadratura del círculo,
según él, es imposible.
Todo esto arroja un poco de luz sobre la naturaleza de , como que nunca podremos
llegar a conocerlo; Sus decimales constituyen una sucesión ilimitada, no periódica,
que ni siquiera es la raíz de una ecuación algebraica. Algunos consideran los
29
decimales de  como una especie de sucesión de números aleatorios, impredecible e
indeterminable
1
.
En palabras de William James
2
: ―Los decimales no calculados de  duermen en un
misterioso reino abstracto, donde gozan de una débil realidad; Hasta que no son
calculados, no se convierten en algo plenamente real e, incluso entonces, su
realidad es mera cuestión de grado‖.
Su importancia ha sido incluso motivo de inspiración. De acuerdo con el mismo
autor:
―Si consideramos el mundo de las relaciones geométricas, allí duerme el milésimo
decimal de , aunque jamás nadie trate de calcularlo‖.
O una cita anónima que dice: ―… ese misterioso 3,14159… que se cuela por todas
las puertas y ventanas, que se desliza por cualquier chimenea―.
Los matemáticos siempre se han esforzado por descubrir más y más dígitos de los
infinitos que lo conforman, intentando encontrar en ellos algún orden o relación.
Las computadoras han sido indispensables para avanzar en esta misión y un
misterio apareció en los valores a partir de 10
20
(un 1 seguido de 20 ceros). Al llegar
allí, desaparecen los números fortuitos y, durante un periodo increíblemente
prolongado se obtiene sólo una larga serie de unos y ceros, para luego retomar su
aleatoriedad. ¿Por qué tantos unos y ceros, la base del sistema binario y de la
electrónica, del sí y del no? ¿No es éste hecho demasiado llamativo? No cabe duda,
como cita Mariana Vernieri
3
que el universo de  así como el de los otros números
áureos es fascinante.
, al igual que ocurre con sus acompañantes áureos,  y e, puede representarse u
obtenerse de diferentes maneras o formulaciones. Con estos números resulta,
incluso, sorprendente observar su aparición, como por alguna suerte de magia, en
todo tipo de relaciones matemáticas que, en principio, pueden parecer inconexas.
Por ejemplo, tiene propiedades que, en principio, nada tienen que ver con los
círculos ni con geometría. Veamos:
 La probabilidad de que dos enteros positivos escogidos al azar sean primos
entre sí es 6/ 
2
.
 Si se eligen al azar dos números positivos menores que 1, la probabilidad de
que junto con el número 1 puedan ser los lados de un triángulo obtusángulo
es ( -2)/4.
 también aparece en lo que se conoce como ―series armónicas‖. En la fórmula
desarrollada por uno de los matemáticos más famosos de la historia, Bernard
Euler, en el que se conoció como el ―Problema de Basilea‖, calculó que la siguiente
sucesión convergía a un valor definido por :
1+ 1/2
2
+ 1/3
2
+ 1/4
2
+… = 
2
/6.
Al respecto escribió… ―Sin embargo, he descubierto ahora y contra todo pronóstico
una expresión elegante para la suma de la serie (…) que depende de la cuadratura
del círculo. He encontrado que seis veces la suma de esta serie es igual al cuadrado
de la longitud de la circunferencia cuyo diámetro es la unidad‖.

1
Mariana Vernieri – Y Dios en las matemáticas -.
2
William James. The meaning of The Truth -El significado de la verdad-
3
Mariana Vernieri – Dios en las Matemáticas - www.matematicas.net
30
Aunque no es una constante fís
describen los principios fundamentales del Universo, debido en gran parte a su
relación con la naturaleza del círculo y, consecuentemente, con el sistema de
coordenadas esféricas. De hecho, los números áureos como destacados
representantes de los números ―irracionales‖ son utilizados con asiduidad en todo
tipo de formulaciones físicas.
La novela ―Contacto‖ de Carl Sagan —sobre la que luego se filmó la película
homónima— o un número que esconde la
esencia misma del universo.
su segunda banda, The Seahorses, denominada "Something Tells Me". La canción
acaba con una letra como: "What's the secret of life? (¿Cuál es el secreto de la vida?)
It's 3.14159265, ¡yeah yeah! ".
El matemático inglés Stirling descubrió que  sirve incluso para aproximarnos a los
factoriales. El factorial de un número es el producto de todos los enteros desde 1
hasta ese mismo número. Pues bien, cuando la sucesión es lo suficientemente
grande esta sucesión de multiplicaciones podemos reducirla a una fórmula donde 
nos vuelve a aparecer. De acuerdo nuevamente con Vernieri: ―Tanta simpleza y
complejidad de la mano, hacen de  un verdadero enigma‖.
calculado en las antiguas culturas se remonta a la época
del escriba egipcio Ahmes en el año 1800 AC, descrito en el papiro ―Rhind 3‖ donde
.
Una de las referencias indirectas más antiguas del valor a también
se puede encontrar en un versículo de la Biblia que dice…‖Hizo fundir asimismo un
mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo. Tenía cinco codos de
altura y a su alrededor un cordón de treinta codos (…)‖
Una cita similar se puede encontrar en el Segundo Libro de las Crónicas. En él
aparece en una lista de requerimientos para la construcción del Gran Templo de
Salomón, construido sobre el 950 a. C.:
―También hizo un mar de metal fundido, el cual tenía diez codos de un borde al
otro, enteramente redondo; Su altura era de cinco codos, y un cordón de treinta
codos de largo lo ceñía alrededor.‖
o de Dios". En la película Pi: fe
en el Caos, los estudiantes de la Torá consideran los 216 (6x6x6) primeros
decimales como representación del verdadero nombre de Dios. En la Biblia (hebrea
y cristiana) el nombre de Dios aparece en el capítulo 3 y versículo 14 del Libro del
Éxodo (Éxodo- 3,14) ¿Misterio o… casualidad?

Los números áureos tienen unas cualidades matemáticas únicas y excepcionales
que, únicamente, se manifiestan en tales valores. De ahí su apodo, ―áureos‖
(divinos).
31
 también puede ser expresado como la
proporción entre la altura de un triangulo equilátero (AB) y la mitad del lado de la base (C).

Principales fórmulas de :


Cuando pasamos a una dimensión superior, la misma puede ser expresada en
forma de potencias del radio (r
1
, 1 dimensión o una línea - r
2
, 2 dimensiones o una
superficie y - r
3
, 3 dimensiones o un volumen).
De igual forma, algunas áreas o volúmenes que tienen lógicamente  en su
formulación pueden ser expresadas tal y como sucede en muchas medidas de la
Gran Pirámide sin efectuar la sustitución de  por su valor; es decir, expresando
dicha superficie o volumen como el valor de un número multiplicado por . En el
ejemplo de una circunferencia de radio 1, su volumen sería de 4/3.
Nótese que, con los valores áureos, al contrario de lo que sucede con otras unidades
de medida, magnitudes o constantes famosas, como pueden ser la constante de
gravitación universal, la constante de Planck u otros números expresados como
fuerzas, valores de masa, etc.… no se definen por ninguna magnitud o cualidad. 
es únicamente un valor, un número, sin más. antes o
referencias que encontramos que no puede expresarse de acuerdo con una
magnitud; Es sólo un valor y éste, en principio, parece ser universal, sin depender
de donde nos encontremos o de las particularidades físicas del entorno. ¿No es
significativo?





A
B
C

2C/AB = 3,1415 = 
Arco de la circunferencia : 2 π r (r = radio)
Área de la circunferencia : π r
2

Área de la esfera: 4 π r
2

Volumen de la esfera: 4/3 π r
3

32
1.2.2. El Número 

A pesar de la popularidad de , si hay un número que ha fascinado a lo largo de la
historia a muchas más mentes brillantes, tal y como cita Fernando Corbalán
(1)
éste
es sin lugar a dudas . De acuerdo con él, ―el número de oro ―, que se representa
con la letra griega , habita un territorio de relaciones y propiedades numéricas
increíbles, pero también de conexiones insospechadas entre la naturaleza y las
creaciones humanas.
Si a  le diéramos algún atributo, sin lugar a dudas, diríamos que es la base de las
estructuras, el número que dicta como han de formarse construcciones visual o
estéticamente perfectas. Si hiciéramos lo mismo con , tendríamos que decir que es
el número que dicta como se efectúa el crecimiento, lo cual vemos reflejado
prácticamente en todos los aspectos de la naturaleza, en que ésta se reproduce.
Aunque esta no sería su única cualidad, de hecho  es, igualmente, un pilar
fundamental en la estética y el diseño y sus proporciones han sido utilizadas en las
más bellas obras arquitectónicas, pinturas, composiciones musicales y
prácticamente en todas las manifestaciones artísticas.
 es un valor fijo, inmutable, definido como el cociente entre el diámetro y el arco de
la circunferencia, que siempre permanece estable (desde el primer momento), por
pequeño que sea el valor de dicho diámetro; Por el contrario,  es un valor que va
formándose progresivamente. Se suele definir como el cociente de una sucesión
numérica conocida como ―La sucesión de Fibonacci‖.
Esta sucesión de números recibe tal nombre en honor a su reciente descubridor y
es la siguiente:
0,1,1,2,3,5,8,13,21,34,55,89,144,233,377,610,987,1597,2584,4181,6765,10946….
Donde vemos que cada número en esta sucesión es la suma de sus dos inmediatos
antecesores (1+1=2, 2+1=3, 3+2=5, 5+3=8….).
Si efectuamos el cociente entre dos números consecutivos, vamos obteniendo el
número . Esto es;
1/1 = 1,0 5/3= 1,666 21/13= 1,6153
2/1 = 2,0 8/5= 1,600 34/21= 1,6190
3/2= 1,5 13/8= 1,625 55/34= 1,6176
A medida que progresamos en estos cocientes vamos obteniendo el número de oro.
El número de oro viene limitado, por lo tanto, por los valores 0 ò 1 y el número 2. A
partir de aquí comienza a converger hacía su valor:
 = 1,6180339887…
Al ser irracional, como , tampoco conocemos su número de decimales, ni qué tipo
de relación siguen. Es decir, hablamos de una sucesión aleatoria, para referirnos al
hecho que sus infinitos decimales no siguen aparentemente ningún tipo de regla.
En caso de que la siguieran, algo que tampoco se puede descartar, como ocurre con
, tal regla no ha sido aún descubierta. Veamos, por tanto, que cualidades tiene
este ―nuevo‖ valor áureo:

(1)
Fernando Corbalán -La proporción áurea-
33
Propiedades aritméticas del número .

 es el único número positivo tal que:






Tales cualidades matemáticas nos van a permitir relaciones geométricas únicas e
irrepetibles. Por estos motivo
―sección dorada‖.
Euclides, en su obra, lo describió geométricamente de una forma, realmente difícil
de superar:
-Se dice que una línea recta está dividida entre el extremo y su proporcional
cuando la línea entera es al segmento mayor como el mayor es al menor-.

El matemático alemán Martin Ohm también se refirió al mismo en estos términos:
―Uno también acostumbra llamar a esta división de una línea arbitraria en dos
partes como éstas, la sección dorada‖.
Un pentágono regular incluso puede trazarse directamente con regla y compás con
la ayuda de φ. Este valor, de una forma enigmática está conectado con estructuras
geométricas sencillas, y de especiales características, a su vez.
El pintor y matemático Alberto Durero, quizás el más destacado continuador de la
estela de Leonardo da Vinci, en su libro – De la medida – ofrece en él una expresión
de su filosofía de la belleza, en la armonía de las proporciones al decir:
a b
a + b
a + b = a = φ = 1,618…
a b
φ -1 = 1/ φ φ
2
= φ+1

φ
3
= φ
2
+ 1 Cualquier potencia de
φ
4
= φ
3
+ φ
2
φ es la suma de las dos
(….) potencias anteriores
Φ = 1,6180339887…

Φ
2
=

2,6180339887…

1/ Φ = 0,6180339887…
34
―La belleza consiste en la armonía de las partes entre sí y con el todo‖.
Al mismo Durero también se le reconoce la descripción de la espiral basada en la
sección áurea. Santo Tomás de Aquino, en el mismo sentido, diría:
―Los sentidos se deleitan con las cosas que tienen las proporciones correctas‖.
Respecto de la proporción estética y la belleza, León Battista Alberti dice:
―La belleza es el valor absoluto de un organismo estético, que irradia en el alma
una alegría interior, suscitando un acuerdo irremplazable entre el hombre y el
universo mediante el cálculo matemático, el juego de las proporciones o, en
términos tomados del Timeo de Platón, de las medidas pitagóricas‖.
El Partenón así como muchas construcciones antiguas puede descomponer los
diversos elementos de que se compone en rectángulos áureos.
En la pintura, seguramente, más famosa de todos los tiempos, ―La Gioconda‖,
Leonardo da Vinci utilizó el número φ, también apodado -divina proporción- para
componer el rostro de la modelo.


En la naturaleza, tal proporción áurea aparece en el crecimiento de las plantas, por
ejemplo, en las piñas, la distribución de las hojas en un tallo, las dimensiones de
insectos y pájaros, las espirales que forman las caracolas e incluso en el mismo
cuerpo humano.
Aunque no existe documentación histórica que sugiera que el número de oro fuera
usado conscientemente por los antiguos arquitectos o artistas babilonios en la
construcción de estelas, numerosos textos sugieren que el número áureo se
encuentra como proporción en ciertas estelas de la época de alrededor del periodo
2.000 AC lo que resulta, ciertamente, inexplicable.


Leonardo fue un teórico del arte de la pintura, y
un firme defensor de su imbricación con las
matemáticas. Su obra – Tratado de la Pintura –
comienza con la frase: ―Nadie lea mis obras que
no sea matemático‖.
El propio Luca Pacioli refiriéndose a él, como
ilustrador de su libro dice:
―Las pirámides de este libro -De divina
proporcione- como las demás figuras, son
también de la mano de mi compatriota
anteriormente nombrado, Leonardo Da Vinci, de
Florencia, al que jamás hombre alguno se ha
siquiera aproximado en la ciencia del dibujo‖
El hombre de Vitruvio pone al hombre en el
centro del universo, puesto que está inscrito en
un círculo y un cuadrado. La razón entre el lado
del cuadrado y el radio del círculo es áurea.
Vitruvio fue el arquitecto de Julio César.

35
El número de oro en el ser humano:
 La relación entre la altura total y la altura de su ombligo.
 La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo
a los dedos.
 La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
 La relación entre la longitud de la cabeza y su anchura.
 La relación entre las falanges de los dedos.
 Etc.…
De acuerdo a las propiedades anteriores expresadas de φ, también podemos
construir triángulos y rectángulos áureos (con una relación entre los lados
determinada por la sección dorada). Tales medidas son empleadas en nuestra vida
cotidiana con regularidad. Por ejemplo, en las dimensiones de una tarjeta de
crédito, donde la relación entre sus lados es φ.
De acuerdo con Claude Genzling, matemático y arquitecto, ―El número de oro
parece ser una constante en el universo‖.
características, (un círculo, una esfera siempre va a ser igual en cualquier lugar o
coordenada espacio-temporal
una variedad en sus construcciones aún más amplia que
La divina proporción parece ser una nueva constante en el universo. No importa en
qué lugar del universo esté y como sea éste, siempre podré dividir una recta en dos
segmentos que cumplirá la relación, la proporción ―perfecta‖. Este valor áureo
parece sugerirnos una característica muy especial, la de formar vértices en las
figuras que forma. Un vértice es la convergencia de dos líneas en un punto;
Precisamente la característica intrínseca del mismo valor (y su valor inverso ),
la de dos valores que tienden a un punto.
Cada valor áureo parece determinarme un cierto tipo de formas:
formas curvas, ya sean esferas o elipses, y las formas rectas, cuadrados,
rectángulos, o triángulos.
Si hacemos caso, por tanto, a la intuición de Galileo, si el universo está escrito en
lenguaje matemático, si está en forma de esferas y cuadrados, definitivamente para
entender su lenguaje, debemos de entender los números áureos.
Galileo nos dice que sólo podemos llegar a entender el universo si entendemos el
lenguaje en el que el universo se comunica. Si entendemos una característica global
del universo (y eso quiere decir entender al universo como un todo), cualquier otra
característica que tenga podrá ser entendida desde un punto de vista similar.
En lenguaje más material, cualquier característica física de nuestro universo, debe
de poder ser explicada por el mismo principio geométrico universal. Cualquier
manifestación física de nuestro universo debe de poder ser descrita en base a
dichas figuras: esferas, cuadrados y triángulos, según él.
Si esto fuera así, las características de estas formas geométricas deberían de ser
muy precisas, deberían de revelarnos algo más intrínseco de su funcionamiento que
pudiéramos aplicar de forma más tangible a nuestra ―física‖.
36
1.2.3. El número e.

El número e es precisamente el valor áureo que nos faltaba para entender como los
números áureos se relacionan con los efectos físicos que percibimos. El número e,
como vamos a ver, es pura física aplicada.
Si los anteriores valores hacían referencia a las formas, a las estructuras más
básicas, e es todo lo contrario. E es el movimiento y eso lo vamos a poder ver en
cada aspecto en que su ―formulación‖ está presente en nuestras percepciones.
El número e se define como una ―constante matemática‖. Conocido, a veces, como
número de Euler o constante de Napier, fue reconocido y utilizado por primera vez
por el matemático escocés John Napier, quien introdujo el concepto de logaritmo
(una forma de emparejar las multiplicaciones, en su forma de potencias, con las
sumas) en el cálculo matemático.
El mismo valor áureo, intrínsecamente relacionado con el logaritmo: podríamos
decir, simplificando mucho, que el número áureo y el concepto de logaritmos son,
como conceptos inversos. El logaritmo me relaciona las potencias, una expresión
que crece muy rápido, con las sumas, una expresión que crece a un ritmo más lento.
El número e, en sí realmente, ya es una definición de movimiento.
Napier vivió en un castillo y tuvo fama de hechicero, fama que quedó acrecentada
por el hecho de hacer gala de una serie de conocimientos prácticos que nadie más
poseía. Además de ser un destacado aficionado a las matemáticas, dedicó gran
parte de su tiempo a investigar los evangelios y, especialmente, el Apocalipsis de
San Juan.
Napier estuvo interesado en la aritmología y en la astrología. Esta última lo llevó a
investigar acerca de las propiedades de las figuras geométricas sobre una superficie
esférica, obteniendo importantes resultados en la resolución de triángulos esféricos.
El término ―logaritmo‖ fue empleado por primera vez por el mismo Napier y
significa, literalmente ―número de la razón‖.
Henry Briggs, titular de la cátedra de geometría de Oxford, le escribió una carta a
Napier comunicándole el interés que había despertado en él el tema de los
logaritmos y sugiriéndole un encuentro. En 1616 se reunieron y discutieron la
posibilidad de utilizar el número 10 como base de los logaritmos; De tal forma
definieron que log10 1 = 0. (Logaritmo en base 10 de 1 igual a 0).
Napier murió al año siguiente y Briggs planteó una definición de logaritmo muy
similar a la utilizada hoy día, dando lugar a lo que se conocen como – logaritmos de
Briggs -. A partir de aquel momento el logaritmo (también llamado) natural o
neperiano, es decir en base e (no 10) pasó a ser una excepción.
E es considerado como el número por excelencia del cálculo, así como  lo es de la
geometría,  de la estética ò el número i del análisis complejo (i = √-1).

Su valor aproximado es e = 2,7182818284…


37
Un ejemplo para entender que es el número e. Vamos a hacer un primer intento de
intentar ver al número e, pero en su sentido espacial. Es importante ver como el
número e se relaciona con el 0 y con el 1. Prueba a mirarlo como dos segmentos de
recta que se mueven a diferentes velocidades (multiplicar y sumar). Este fue el
punto de partida que utilizó el creador de los logaritmos.
Imaginemos, por un momento, el problema particular del llamado ―interés
compuesto‖:
Si se invierte una unidad monetaria con un interés del 100% anual (ò del periodo
que tomemos como unidad) y se pagan los intereses una vez al año, obtendremos 2
unidades monetarias.
Si los intereses se pagaran 2 veces al año obtendríamos 2,25 unidades monetarias,
dado que al finalizar el semestre recibiríamos 0,5 unidades monetarias, que
reinvertiríamos en lo que queda de año y recibiríamos 0,25 unidades adicionales.
Si en vez de cobrar cada semestre lo hiciéramos cada trimestre, reinvirtiendo de la
misma manera las ganancias ya obtenidas, al final del año obtendríamos 2,44
unidades monetarias. Si el pago fuera mensual, recibiríamos 2,61303 unidades
monetarias.
Es decir, cada vez que aumenta la cantidad de periodos de pago en un factor de n
(que tiende a crecer sin límite) y se reduce la tasa de interés en el periodo, en un
factor de 1/n, el total de unidades monetarias que recibiríamos si pudiéramos llevar
este periodo al infinito sería de 2,7182818, es decir, el número e.
Como vemos el número e lo que nos está expresando es un factor de movimiento
cuando el número de periodos al que sucesivamente vamos acotando nuestra
frecuencia tiende a cero. Al hablar del número e podemos introducir una variable
como es el tiempo para explicarlo. El tiempo puede expresar la distancia entre dos
puntos (el tiempo que tardamos en ir de uno a otro). Cuando lo medimos así, e
puede concebirse, por lo tanto, en términos de movimiento. Cuando pensamos en
diferentes velocidades, también estamos introduciendo el concepto de aceleración,
íntimamente ligado a su vez con el tiempo. De hecho, no es tan extraño, tiempo y
movimiento viajan siempre enlazados.
Dicho factor de movimiento puede expresarse geométricamente en forma de espiral
(forma curvada). Por eso, en la naturaleza observamos procesos en los que el
número e está presente y que tienen relación con el giro y la velocidad. Así
encontramos el número e en las siguientes formulaciones: la velocidad de vaciado
de un depósito de agua, velocidad de crecimiento de las células, la tasa de natalidad
y mortalidad de cualquier especie animal o vegetal en condiciones naturales, etc.…
El número e y sus propiedades, son de importancia vital en los más variados
campos de la ciencia: físico-químicas, biológicas, económicas, agronómicas,
geográficas, médicas y sociales.
El número e se encuentra a su vez, por ejemplo, en la fórmula del carbono-14 para
calcular la antigüedad de un ―objeto‖, en la fórmula de la intensidad de los rayos X
y en muchas otras aplicaciones prácticas.
La ―constante matemática‖ e es uno de los más importantes números reales. Se
relaciona con muchos interesantes resultados. Asimismo, como curiosidad, la
derivada de la función exponencial es esa misma función.
38
El logaritmo en base e se llama logaritmo natural o neperiano. El simple hecho de
que la función coincida con su derivada hace que la función exponencial se
encuentre frecuentemente en el resultado de ecuaciones diferenciales sencillas.
El número e, no conviene olvidarlo, tiene formas curvas, y nos combina sumas con
multiplicaciones. Las multiplicaciones, como veremos un poco más adelante, nos
originan formas cuadradas y las sumas están íntimamente ligadas a las esferas. El
número e, como veremos, está relacionado con los otros números áureos. ¡Los
números áureos se relacionan entre ellos! y ¡Son universales!.. Lo que nos hace
plantearnos… ¿Será así como el Universo se comunica?
E describe el comportamiento de muchos otros acontecimientos físicos regidos, a su
vez, por leyes sencillas, como pueden ser: el giro de una veleta frente a una ráfaga
de viento, el movimiento del sistema de amortiguación de un automóvil o el cimbreo
de un edificio metálico en caso de terremoto. De la misma manera, aparece en
muchos otros campos de la ciencia y la técnica, describiendo fenómenos eléctricos y
electrónicos: descarga de un condensador, amplificación de corrientes en
transistores, ciclos biológicos (crecimiento de células, etc.), químicos (concentración
de iones, periodos de semidesintegración, etc.), y muchos más.
El número e, al igual que los otros números áureos es irracional, no expresable por
la razón de dos enteros; o bien, no puede ser expresado con un número finito de
cifras decimales o con decimales periódicos.
En 1873, Charles Hermite logró demostrar que e es trascendente, es decir, que no
puede ser obtenido mediante la resolución de una ecuación algebraica con
coeficientes racionales. A dicho logro llegó usando un polinomio, conseguido con
ayuda de fracciones continuas, empleadas, anteriormente, por Lambert.
E también puede ser representado en fracción continua, lo que más nos interesa, de
la misma forma que veremos con , o como también puede ser expresado para .

Veamos:
El número e expresado en forma de fracciones continuas.







39
¿Cómo se comunican los números áureos?
Como vimos anteriormente el número  tiene una relación directa con el número 1.
, por su lado, también tiene inherente en su formulación el número 1: en una
circunferencia de radio 1 su semiarco (la mitad del arco) es . En el caso de e vemos
que también partimos de una unidad (en el ejemplo tal unidad vendría
representada por un año natural) y tendemos al número e a medida que reducimos
los periodos, hasta 0.
Todos los números áureos tienen en su formulación el número 1 y el número 0. El 1
se relaciona con  y el 0 con su inversa; 1 se relaciona con  pero también el 0 (el
único radio para el que no se define ningún arco; o… incluso, la misma figura que
forma) y los valores 1 y 0 se relacionan directamente con e.
Estas características, van a resultar fundamentales cuando las presentemos de
nuevo en forma geométrica.
El número e lo encontramos por doquier en ecuaciones que, en principio, no tienen
relación entre sí, ni a nivel lógico ni tampoco matemático. Como cita Mariana
Vernieri simplemente aparece allí de casualidad (o mejor dicho porque las cosas
son así) sin que esto se relacione con las demás formulas que lo definen. En otras
palabras no se puede encontrar una vinculación matemática entre todas las
fórmulas verificadas por este número.
Lo mismo ocurre con  ò , que aparecen en formulaciones, en principio, inconexas.
Los números áureos, por extrañas razones aparecen –inexplicablemente- y con
asiduidad en la resolución de sucesiones infinitas o fórmulas matemáticas.
Entonces… ¿Qué conclusiones podemos extraer de estas misteriosas apariciones?
Para entenderlo es conveniente ver, primero, en qué formulas concretas los
números áureos se me manifiestan. ¡Seguro que resultaran conocidas!

Pero… ¿Qué son realmente los números áureos?

Los números áureos definen unas relaciones que, independientemente de los
segmentos o las escalas que utilicemos siempre se cumplirán. En el caso de 
estamos hablando de la relación entre dos longitudes de un segmento; Y esa
relación será la misma cualquiera que sea el segmento del que partamos. Lo mismo
sucede con  o el valor e, para el que sólo hemos de definir la unidad de partida.
Los números áureos tienen la característica de – Universalidad -.
Normalmente definimos tanto a , e, como a φ, como números aunque, eso sí, con el
adjetivo de irracionales. Literalmente esto quiere decir que no son ―números
razonables‖. Tal característica suele zanjarse aludiendo al término de
―irracionalidad‖ en el sentido que tales números no pueden ser expresados como el
cociente de otros dos números. Sin embargo, las implicaciones de tal cualidad van
más allá, mucho más allá de una mera definición.
Cuando hacemos referencia a los números enteros, por ejemplo el 1, el 2 ò el 3
solemos asociarlos a ―números normales‖ ya que todo el mundo tiene en la cabeza
la representación de dichos números y resulta evidente asociarlos con unidades
discretas de cualquier cosa o elemento.
40
En el caso de los números irracionales y, en particular, de estos números áureos,
tal asociación no tendría ningún sentido realizarla, aunque podamos pensar lo
contrario.
Los valores áureos son infinitos. En el fondo, el infinito no es más que un concepto,
una representación simbólica que efectuamos del mismo y que, a efectos prácticos,
le damos la denominación de número, pero... ¿Cómo puede ser un número, una
sucesión de decimales que nunca se acaba? ¡No es racional!
Es fundamental, por lo tanto, comenzar a establecer distinciones o criterios claros
sobre los conceptos a los que nos referimos. Como vamos a ver, hay que
desprenderse de ideas preconcebidas que podamos tener y utilizar criterios lógicos
y razonados aunque, como ocurrirá, choquen frontalmente con lo que hemos
aprendido.
En el caso de φ, por ejemplo, tal – número – es el resultado de una sucesión, a su
vez infinita, de números que se van emparejando a través de su cociente para
llegar a él. ¿Es comparable, por tanto, de igual a igual φ con, digamos, el número 3?
Evidentemente, poco tienen que ver.
Quizás parezca extraño pensar así, pero como iremos viendo más adelante, tanto 
como φ ò e, no sólo no son números convencionales sino que, además, están más
cerca de una concepción mental, como el concepto de ∞ (infinito) que de un número.
Atribuirles el mismo sentido que un número entero no es correcto. Como acabamos
de ver, en la opinión de diversos autores, tales ―números‖ habitan en el territorio de
lo desconocido, de lo infinito; Y el infinito, como tal, dista mucho de ser un número
natural.
Entender los números áureos pasa por tratar de juntar, por tanto, lo racional con lo
irracional.
Hoy día la ciencia ha llegado a un punto muy determinado; Un punto en el que
asiste, con cierta perplejidad, a ver que el universo es un reflejo de lo que sucede a
nivel subatómico. La física cuántica, la que nos dice cómo se comportan las
partículas subatómicas, esas de las que todos estamos compuestos, también parece
reflejar el comportamiento del Universo como un Todo. Cuando intentamos
entender cómo se comportan nuestros cuerpos y nuestras mentes a nivel
subatómico se nos plantea, por tanto, un problema moral. Si, la física cuántica
describe cualquier fenómeno en nuestro universo, también puede que describa
conceptos tales como el pasado y el futuro, como la memoria o la conciencia y, ¿por
qué no? dejando a un lado a ―Dios‖, incluso el ―alma‖.
Pero… tratar de explicar el alma es equivalente a abrir las puertas de su misma
―esencia‖ ¿Cómo puede ser algo etéreo, ―inexistente‖ físicamente el resultado de un
proceso cuántico? ¿Qué tiene que ver la parte física con la parte espiritual? ¿En
dónde encuadraríamos, entonces, conceptos tales como las ideas o la forma de ser?
Todos tenemos ideas preconcebidas, forman parte de nuestro bagaje cultural pero…
¡hagamos un esfuerzo! porque, para entenderlo, hemos de partir de 0.




41
1.2.4. Nuestro sistema decimal.

―Las cifras constituyen el único y auténtico lenguaje universal‖. Georges Ifrah.
La sociedad humana no puede existir sin números. Su presencia es avasalladora,
no sólo en la nueva sociedad nacida de la revolución digital, sino desde siempre. Los
números han regido la actividad humana desde sus orígenes y son su instrumento
mental más fundamental e impresionante
1
.
Los números comenzaron siendo una representación simbólica en las sociedades
antiguas, a fin de simplificar tareas cotidianas como contar, por ejemplo, el número
de ovejas de un rebaño o el número de personas que componían un grupo.
De esta forma, en su evolución, los sistemas numéricos han pasado por diferentes
civilizaciones, habiendo adoptado cada una de ellas una representación simbólica
de los mismos, ya sea en forma de ―palitos‖ o cualquier otro tipo de representación.
El concepto subyacente, no obstante, siempre tenía la misma función: representar,
o agrupar mediante la ayuda de símbolos diversas unidades a fin de facilitar los
cálculos o las tareas.
En el fondo el cálculo numérico no es más que una representación mental, la forma
en que interpretamos un concepto complicado como es la realidad.
De hecho, la introducción de un sistema de numeración conlleva un fuerte proceso
de abstracción, hasta el punto de que muchos especialistas consideran que, junto
con el aprendizaje del lenguaje, es uno de los mayores esfuerzos mentales que
realiza un ser humano a lo largo de su vida (…). 3 es un concepto abstracto, una
pura imagen mental que para subsistir como tal en un grupo social sólo requiere de
una palabra y de un signo como vehículos de comunicación
2
.
El sistema numérico que hoy conocemos no es más que una convergencia, un
estándar en dicha simbología, a la que llamamos simplemente ―números‖. Tal
convergencia, como es sabido, ha sido un proceso que ha durado siglos, incluso
milenios. Hoy utilizamos los números que conocemos: 1, 2, 3, etc... por convenio
aunque, los palitos agrupados, de hecho, harían la misma función. Eso sí, las
formulas que actualmente hacemos servir es probable que visualmente no fueran
tan nítidas.
Dejando aparte la simbología, el empujón definitivo hacía un sistema numeral
ordenado y bien clasificado con un potencial de cálculo casi ilimitado tal y como lo
conocemos hoy día se produjo con la introducción del -0- como sistema posicional;
Es decir, para indicar aquellas posiciones numéricas que no tenían un valor
determinado.
A raíz de la introducción del cero, se definieron los números negativos, se
introdujeron los ejes cartesianos y, en definitiva, permitieron la evolución de las
matemáticas al grado que hoy las conocemos.
Pero, ¿Hasta qué punto son los números una representación –natural– del universo
en que vivimos?


1
Fernando Corbalán. La proporción áurea.
2
Enrique Gracián. Los números primos.
42
Hoy día hablamos con naturalidad de cantidades negativas, de divisiones, raíces
cuadradas y todo tipo de operaciones algebraicas pero, prácticamente, nunca nos
paramos a pensar que no dejan de ser más que representaciones simbólicas a las
que otorgamos ciertos significados; Pero, no por ello las mismas tienen por qué que
corresponderse exactamente con la realidad en que vivimos.
¿Puedes pensar, por ejemplo, en alguna manifestación en la naturaleza que se dé
en orden negativo?
Es probable que haya venido a tu cabeza alguna manifestación de cantidades
negativas, aunque seguramente asociada, a su vez, a una nueva idealización
mental, como puede ser, por ejemplo, una deuda: es lo natural. Tratamos las
cantidades negativas, en su mayoría asociadas a valores, precios o cualidades que
otorgamos a las cosas, pero tales cantidades no representan a las cosas en sí
mismas. Podrías seguir dándole vueltas a la cabeza pero no vas a encontrar ningún
ejemplo de algo negativo en la naturaleza o en el universo, sencillamente porque no
existe.
En nuestro universo no existen las cantidades negativas. Nada puede ser negativo
en sentido literal. Todo lo que encuentras a tú alrededor, siempre refiriéndonos a
cosas físicas, claro está, está expresado en cantidades positivas. Hablar de números
negativos es hablar de una realidad que tenemos únicamente en nuestra cabeza.
Puede parecer extraño, incluso un poco tonto, reflexiones como estas pero, como
vamos a ver a partir de ahora (y por eso es conveniente llamar la atención sobre
cosas tan triviales) una cosa es como pensamos que son las cosas y otra, bien
diferente, como realmente son. Y si vamos a tratar temas como la conciencia o las
cualidades intrínsecas de nuestro universo es fundamental ya, desde el principio,
que no des nada por sentado ya que, desde este momento, vamos a empezar a ver la
realidad, pero desde otro punto de vista, un punto de vista global, como nunca te
han explicado.
Si, uno de los pilares sobre los que basamos la mayor parte de la matemática no
describe acertadamente el universo, entonces es legítimo tratar de ver si existe otro
sistema matemático que describa en su totalidad, sin contrariedades y, de forma
más precisa el mismo. Un lenguaje libre de arbitrariedades, o de ideas
preconcebidas, un lenguaje limpio y universal. Tal lenguaje no puede ser otro que
la geometría, la forma en que los valores áureos componen la realidad: ―Lo que ves
es lo que hay‖, sin ambigüedades, describiendo el Universo de forma natural.


1.2.5. La Geometría de los números áureos .

Los números áureos se encuentran en la pirámide por todos sitios mires donde
mires. Realmente eran las escalas que utilizaron los constructores. Nos falta por
ver como se interrelacionan entre ellos. En este proceso vamos a acercarnos a ver, a
su vez, como se interrelacionan matemáticas y geometría, y como tal geometría
inherente a las pirámides va a reflejar físicamente todo ese universo conceptual y
matemático que observamos, pero que también tenemos en nuestras cabezas.

43
Al principio hemos comentado que las matemáticas no dejan de ser una
representación mental, aunque una representación que, de alguna forma expresa
muy bien la realidad que vivimos. Nuestras principales leyes físicas pueden ser
expresadas en forma matemática, aritmética pero también geométrica.
La comprensión matemática, vista desde el punto de vista geométrico, nos va a
ayudar a entender porque existe una convergencia entre nuestros procesos
mentales y la naturaleza. La geometría es la parte de las matemáticas más
directamente relacionada con los sentidos, la que mejor apreciamos visualmente, y
como tal es un lenguaje muy directo. Por ello, vamos a ir al terreno de las
matemáticas más puras, la geometría y veremos en su lenguaje, que nos están
diciendo. Así veremos a las matemáticas despojadas de todo su código técnico y nos
centraremos sólo en su esencia.
Además vamos a verlo desde una perspectiva sencilla, la más sencilla posible, en
base únicamente a sumas y multiplicaciones en su mayor parte. También
utilizaremos las raíces en su versión más simple, únicamente las raíces cuadradas
y las potencias (una forma de expresar como un número se multiplica por sí
mismo). Así pues, aunque trabajar con números áureos visualmente parezca más
complicado, en el fondo no lo es más que trabajar con cualquier otro número
habitual. Si en algún momento se presenta alguna dificultad matemática ¡no te
compliques!; Sigue el argumento escrito que es equivalente.
Las pirámides, según cuenta Drunvalo Melchizedek, fueron diseñadas por Thoth,
no por Keops. Thoth fue también la persona que introdujo la escritura en el mundo,
por eso siempre se le representa con cañas de papiro en las manos. Los jeroglíficos
significan literalmente, escrituras sagradas. Pitágoras escribió que fue Thoth quien
lo llevó de la mano, lo condujo debajo de la Gran Pirámide y le enseñó las
geometrías y la naturaleza de la Realidad. Hoy día no disponemos de dichos planos
así que únicamente contamos con su geometría, con sus distancias y ángulos para
comprender como pudieron alzarse y que patrón se siguió en su construcción. Si
hemos de entender por tanto su geometría tenemos que ver como los conceptos
matemáticos pueden expresarse en forma geométrica y, de qué forma los números
áureos encajan aquí. Vamos a ver, pues las matemáticas, pero desde el punto de
vista de las líneas, las superficies y los volúmenes.
Como vimos anteriormente  es el constructor de las formas perfectas. De hecho ,
como vamos a ver, no va a ser un simple constructor, sino –El constructor- con
mayúsculas. Para los antiguos egipcios  (además de los otros valores) era
realmente -la medida-, la escala de todas sus construcciones.
Las principales fórmulas de  cuando hablamos de formas esféricas son:

Observamos que al pasar de un plano unidimensional como puede ser el radio, o el
arco de la circunferencia, a un plano bidimensional (un área) efectuamos una
multiplicación del radio por sí mismo; Es decir, lo elevamos al cuadrado.
Arco de la circunferencia : 2 π r
Área de la circunferencia : π r
2

Área de la esfera: 4 π r
2

Volumen de la esfera: 4/3 π r
3

44
De igual forma al pasar al plano tridimensional, a una forma con volumen,
elevamos el radio al cubo. Es decir, lo multiplicamos 3 veces por sí mismo (r
3
).
Si utilizamos una esfera de radio 1 las fórmulas quedarían definidas de la siguiente
forma (donde hemos ―eliminado‖ el radio al tener valor 1):







Esta relación de volúmenes se adjudica a Arquimedes.

Arquímedes demostró que el área de la esfera (A) es igual a A= 4r
2
utilizando un
cilindro circunscrito para calcularlo: de la misma forma calculó su volumen.
Aunque Arquímedes había descubierto con éxito un método para calcular el
volumen y la superficie de la esfera, no pudo demostrar el porqué la forma esférica
es la más eficiente que puede darse en la naturaleza. Hasta 1884, que Hermann
Schwarz demostró que no existe ninguna otra forma ―misteriosa‖ con menos
energía que pueda superar a la esfera.
De igual forma el tetraedro de 4 caras o pirámide encierra el volumen más
pequeño para un área superficial dada o, la forma hexagonal (celdilla de abeja)
muestra la mejor disposición para llenar el espacio vacío con un volumen mínimo.
Un cuadrado (o un cubo) rellenan perfectamente, a su vez, todo un espacio o un
volumen.


Arco de la circunferencia : 2 π
Área de la circunferencia : π
Área de la esfera: 4 π
Volumen de la esfera: 4/3 π
Para un valor del radio = 1.
De acuerdo con Wikipedia,
se considera que el
volumen de una esfera es
2/3 del volumen del cilindro
circunscrito a la esfera. Su
base es un círculo del
mismo diámetro que la
esfera. Su altura tiene la
misma medida que dicho
diámetro.


Circunferencia inscrita, radio 1.



45
Utilizando las fórmulas podemos ver
que, de hecho, tal formulación tiene un
sentido geométrico. Veamos:
Si lo imaginamos en forma geométrica
podemos pensar en  como una línea
curva de longitud 3,1415 al considerar
un radio = 1.
Su arco, lógicamente es la suma de dos
líneas curvas de longitud .


A su vez, su área sería  r
2
( * 1 * 1). Si imaginamos 1 * 1 como un cuadrado de
lado 1, es decir, una superficie tendremos:
(Recordemos: nada es un punto)



Si cogemos como diámetro el valor 1 (circunferencia pequeña), tal arco (el que
envolvería su circunferencia) coincidiría con  (2r = 2*1/2 = ). En la
circunferencia grande su valor sería 2.

Veamos geométricamente la multiplicación para el caso del cuadrado y el cubo.
El área de un cuadrado, como sabemos, es su lado al cuadrado. Para un cuadrado
de lado 2, su área sería 4. Es decir, 2 x 2.
¿Cómo representamos esto geométricamente? Tenemos varias posibilidades.

Contemplaremos 3:

1
1
1
1/2
El área de una circunferencia puede expresarse en función del área de un cuadrado.
O lo que es equivalente en función del lado de un cuadrado en una proporción 1: 2

1: 3,1415
Para el caso de una esfera también podría expresarse su volumen como
una proporción respecto del cubo, cuyo lado es igual a su radio.
46

En los tres casos podemos representar geométricamente ―lado x lado‖ y uniendo los
mismos (línea discontinua) obtener una figura cerrada que designe un área.
Lógicamente podrían ser las tres figuras, aunque conceptualmente tenemos en la
cabeza normalmente la primera (lado x lado).
Vemos que la figura 3, multiplicando en forma de – cruz –, la superficie resultante
resulta ser inferior. La longitud de cada línea o aspa, para ser equivalente (su
superficie) a las otras dos figuras tendría que venir multiplicada, en este caso, por
√2.
Si hablamos en términos de volumen. ¿Cómo haríamos en el caso del cuadrado
para, geométricamente obtener una figura con volumen? Si tomamos los tres lados
podemos representarlos igualmente de tres formas diferentes.



En este caso, parece claro, que la primera y la tercera representación son las únicas
que parecen conectar todos los puntos para formar una figura con volumen; Sería
como ver un dado (ó un cubo) en el primer caso, y en el tercero una pirámide. En
este caso (3) no obstante, se requeriría nuevamente la corrección de multiplicar sus
ejes por √2.

1 2 3
2 2 2
1 2 3
2 2 2
47


Con esta formulación vemos que la multiplicación, lógicamente tiene un sentido
geométrico, tanto para calcular áreas esféricas, cuadrados, cubos e incluso
pirámides. En función de un radio inicial todas sus superficies o volúmenes están
relacionados.

Retomemos, por tanto, el ejemplo de la esfera. Si, como hemos visto en el caso del
cuadrado o del cubo (véase caso 3) hemos construido un cuadrado y con un eje
central le hemos dado volumen formando una pirámide… ¿Porqué no hacer lo
mismo en el caso de la formulación del volumen de una esfera?
1



El volumen de una (doble) pirámide de altura total 2 y base 1 es equivalente a la
mitad del volumen de una e
están, pues relacionados geométricamente para dichos valores unitarios.
Lógicamente, tal volumen también será equivalente a 2/3 del cilindro circunscrito
en la forma en que Arquímedes lo definió.



1
El volumen de una pirámide es igual a 1/3 del área de la base por su altura.

1
1
2
1
Volumen de una doble Pirámide = 1/3 * (1x1) * 2 = (2/3)
√2 MULTIPLICAR
Si estamos tratando de descifrar el significado de los -números áureos- tenemos
que ver cómo se comportan éstos geométricamente.
48
Nótese que  es un valor que designa tanto un número como una línea, pero
también una superficie.  es el arco de una circunferencia de radio 1/2, pero
también es la superficie de una circunferencia de radio 1.
circunferencia e radio 1 y, a
radio 1/2.
Este valor áureo, por tanto, tiene en su formulación unas características únicas e
irrepetibles que ningún otro número, ya sea racional o irracional tiene. En función
de unos cuantos números naturales multiplicados únicamente por su valor me
define tanto un punto, una línea, una superficie e incluso un volumen. Las
relaciones entre todas ellas es precisamente esa: que en función de un radio inicial,
todas guardan relación. El universo
vendría definido a la perfección.

1.2.6. Representación geométrica de .

Como vimos al definir , su valor viene definido de la siguiente forma:
―Se dice que una línea recta está dividida en el extremo y su proporcional cuando la
línea entera es al segmento mayor como el mayor es al menor‖.
Pero limitar a  al mundo de la recta no sería justo.  es una relación que dicta
una proporción 1:1,6180339887. Pero no hay nada que diga que tal relación tenga
que verse en línea recta. Muy al contrario,  puede expresarse en línea recta,
curvada, formando ángulo, o incluso en forma esférica siempre que cumpla, eso sí,
la relación.
Tenemos, por tanto, varias posibilidades :



Tal y como acabamos de ver con  la multiplicación tiene un sentido geométrico. En
el caso de φ vamos a proceder de la misma forma. La diferencia será que en vez de
trabajar con radios o longitudes expresadas en números enteros o sus raíces, vamos
a hacerlo con sus valores. Los factores que antes hemos empleado también van a
ser válidos en éste caso.
1
1/
1
1
1
1/
1/
1/
En todos estos casos se cumpliría la
relación de , incluso si en lugar de
trabajar con rectas lo hiciéramos con
curvas
49
Imaginemos una recta de largo 
2
. Es decir, 2,6180339887. El punto que nos
definiría  estaría en la coordenada 1,6180339887 y tendríamos resto 1. Esto es lo
que nos dice una de las primeras fórmulas de :
Φ es el único número positivo tal que: φ
2
= φ+1
Si nos centramos en el primer componente de la igualdad, es decir φ
2
, vemos que
puede ser descompuesto de la siguiente forma: φ * φ ¿Cómo podemos
representarlo geométricamente?
Veamos diferentes posibilidades:






 es un – valor – que puede expresarse geométricamente de diferentes formas. Tal
y como hemos visto en el caso del cuadrado (lado x lado) la opción 4 también es la
que mejor nos definiría la multiplicación por sí mismo. Recordemos también que 
es el único valor tal que:  = 1 + 1/ (1,618…= 1 + 0,618…)
A su vez Φ+1 puede descomponerse de la siguiente forma:
Φ+1 = (√ Φ x √ Φ) + (1 x 1)

Geométricamente lo podríamos representar así:



Φ
Φ
1/φ
1 1
1/φ
3
1 2
Φ Φ
4
Representación: φ * φ
50




La relación φ
2
= φ+1 puede, por tanto, expresarse en términos de áreas. La suma de
las áreas de acuerdo con la formulación debe coincidir.
¿De qué forma podemos enlazar las figuras en función de la longitud del lado, o del
radio?; Es decir, ¿Qué relación tienen entre si esas longitudes y áreas? ¿Están

Si pusiéramos sucesivamente cuadrados y círculos que continúen tal progresión
veríamos como las magnitudes de sus lados aumentan alternativamente en razón a
√2. El lado del cuadrado respecto al radio de la circunferencia mantendrá una
proporción 1:2. Veámoslo primero con valores naturales, partiendo de lado = 1.



Y, si lo vemos en forma de circunferencias:
√2
√2
2 (=√2√2)


2√2
4
1
1, √2, 2, 2√2, 4…

1
Φ
Φ
√ Φ

1
φ
2

(√ Φ x √ Φ) (1 x 1)
√ Φ

1
Representación: φ
2
= φ + 1
51


Si en lugar de trabajar con un cuadrado de lado 1, su lado fuera , los lados del
cuadrado así construido aumentarían exactamente igual sólo que, en vez de partir
:



A su vez, los radios de las circunferencias lo harían según la sucesión:









La representación geométrica de las operaciones algebraicas nos es de gran ayuda.
Podemos utilizar Φ para obtener una representación geométrica para la
multiplicación y ver como se puede llevar a cabo tal progresión.

Tomemos ahora
Φ * (1/ Φ) = 1 = 1 x 1. Entonces se cumpliría que el producto de su multiplicación,
para tales valores unitarios, puede expresarse tanto como un número (1), una
longitud (1), un área (1*1) o, incluso un volumen (1*1*1).

1/2
(√2)/2
1
√2

1/2, (√2)/ 2, 1, √2, 2…

Estamos trabajando con los números áureos. Por lo tanto hemos de analizar que
estructuras nos crean. Una primera conclusión es que Φ puede expresarse como
un –factor- (un radio inicial) que nos definirá tanto áreas cuadradas como
circulares que se expanden a partir de un radio inicial. En el mundo de las
superficies y los volúmenes Φ y  están relacionados.
, √2, 2, 2√2, 4…

/2, (√2)/ 2,, √2, 2…

* √ 2
x 2
* √ 2
52
Partiendo de un valor unitario, un radio o un lado 1, se produce una convergencia
entre las diferentes dimensiones espaciales. En función de este valor todas ellas
están enlazadas. Los valores áureos respecto al 0 y al 1 (LA UNIDAD) se
entrelazan espacia
Veamos:
Si multiplicamos Φ * (1/ Φ) = 1. Expresado en forma geométrica:




En palabras de Heráclito: ―CAMINO QUE SUBE, CAMINO QUE BAJA, MISMO CAMINO‖.

Es decir, podemos pensar en la multiplicación como una línea en sentido
ascendente y otra línea en sentido inverso en un ángulo de 90º. Cada punto
respecto a su inverso se representaría viéndolo en la parte opuesta respecto del eje.
Esta cualidad es intrínseca de Φ.
Al multiplicar  por su inversa podemos igualar las longitudes de dichos valores.
Lo único que tenemos que hacer es considerar que  parte del valor 1 (eje 1) y 1/
(su inversa) parte del valor 0 (eje 0). Esta es una cualidad única e irrepetible de
este valor áureo. Hay la misma distancia de 0 a 1/, que de 1 a . Por lo tanto, si
consideramos los puntos de partida diferentes (0 y 1) podemos obtener
representaciones geométricas como ésta.
Para ningún otro valor, racional o no, tal formulación sería válida. La introducción
de dos ejes diferentes, como punto de partida de dichos valores requiere un cambio
conceptual importante respecto a las matemáticas convencionales que establecen
un eje único respecto de la posición de cada valor.
El universo áureo, su estructura básica es definida única y exclusivamente por
nuestros dos primeros valores áureos. Por lo tanto, hemos de ver todas las
distancias, como compuestas de ambos valores. Ahora bien, estamos considerando
. Quizás, lo que denominamos 0, 1, 2 ò 3
también sean valores áureos, solo que… ¡De otro tipo! Más naturales…
Φ 1/Φ
Φ 1/Φ
Área del cuadrado = 1 Eje 0
eje eje
eje
Eje 1
Eje 0
Eje 1
Φ * (1/ Φ) = 1
53


La relación entre los números naturales y los valores áureos:

Si representásemos de forma aritmética, en un eje de coordenadas (x,y) los valores
de Φ y de su inversa tendríamos una representación como ésta:


conexión cuando lo
combinamos con el cuadrado de su inversa y el número 2.

El triángulo de lados 1, √ Φ y Φ se corresponde, proporcionalmente, con las
medidas de la Gran Pirámide (a escala), en la que podemos circunscribir un
triángulo con estas características, donde su altura se correspondería con √ Φ.
Si cogemos el triángulo delimitado por los lados √ Φ, 1/Φ y √ 2 vemos que,
también se cumple la relación al aplicar el teorema de Pitágoras.

En efecto, tenemos que:

Φ + (1/Φ)
2
= (donde (1/Φ)
2
= 0,3819660113)


También podemos observar más correspondencias de este valor áureo con los
números naturales:


Φ + 1/Φ = 2,236067 =


Si dividimos la expresión 2,236067 / 2 = 1,1180339887 = Φ - 0,5.
Φ
√ 2

1
1/Φ
√ Φ

1/Φ
1
1/Φ
(√ Φ)
2
+ (1/ Φ)
2
= (√ 2)
2



x
y
(√ Φ)
2
+ 1
2
= (Φ)
2



Φ

+ (1/ Φ)
2
= 2




2
√ 5
54

Si desarrollamos tal igualdad obtenemos otra formulación conocida de Φ:

Φ = (1+/- √ 5) / 2

O, una última relación que establece que:

(Φ)
2
+ (1/Φ)
2
=


 emerge de su universo – irracional – para relacionarse sorprendentemente, de
forma exacta y precisa con –nuestros- números naturales, el 1, el 2, el 3 ò el 5.
1, el 2, el 3
ò el 4 (2/3, 4/3).
Este hecho pone de relieve una característica algo infravalorada de los números
áureos. Su correspondencia exacta con nuestros números naturales. No sólo el 0 y
el 1 como vimos al principio, sino también con todos los números (primos o no) de
nuestra escala decimal. ¡Algo notablemente sorprendente!
En realidad, si profundizamos en el tema, vemos que los números áureos son
independientes de la escala. Cualquier sistema escalar siempre contendrá estos
números. Los números áureos podemos decir, son UNIVERSALES. No sólo están
presentes en todo el Universo, también en cualquier escala natural que utilicemos.
Nosotros adaptamos sus valores a nuestra escala natural, que denominamos
básicamente en términos de ceros y unos pero… sólo es una adaptación ¡Sin más!
No importa como denominemos nuestros números naturales, en función de un 0 y
un 1 ellos siempre estarán ahí y esto ocurrirá tanto en la Tierra como en cualquier
punto del Universo o de nuestro Sistema Solar.

1.2.7. La magia de los números áureos.

 se relaciona o nos define el 1, el 2, el 3 y el 5 en relación con su inversa.
 * 1/ = 1.  + 1/
2
= 2 
2
+ 1/
2
= 3  + 1/ = √5
Cuando combinemos  con √Φ algo más adelante (la relación intrínseca de la Gran
Pirámide de Giza) veremos que ambos valores también están relacionados
mediante el número 4. Vemos que existe una vinculación muy especial entre los
números áureos y los números naturales, tal y como los conocemos.
Sólo con 2 valores áureos vamos a poder determinar todo un espacio
tridimensional. Los valores áureos se relacionan con los números naturales, a nivel
incluso a nivel tridimensional.

3
55
El número  parece surgir, también, de su universo – irracional – de infinitos e
incalculables decimales, para mostrarse, como por arte de magia, a nuestro mundo
conocido, el de los números enteros. Y nada menos que, para revelarnos que cuando
elevamos al cuadrado (pasamos de longitudes ò puntos, a áreas y volúmenes)
accedemos a otro mundo; Un mundo donde desaparece tal aleatoriedad de sus
cifras, y donde las mismas pasan a ser cifras conocidas, cifras sencillas, el 2, el 3 ò
el 5 en una relación lineal.
Pero, si los números áureos son independientes de cualquier sistema escalar, si son
universales, si siempre van a estar presente surge, por tanto, la siguiente cuestión:
¿Determinamos los números áureos en función de nuestros números naturales, o
son los números áureos los que nos determinan nuestra escala decimal?
Los constructores de la Gran Pirámide establecieron todas sus medidas en función
de los números áureos. Si asumimos que sus diseñadores no fueron artesanos con
suerte, sino que poseían una tecnología mucho más avanzada que la nuestra hemos
de asumir que una parte del mensaje implícito en las pirámides es que la
civilización que las construyó no se basaba exclusivamente en una escala decimal,
sino que también debió de utilizar una escala áurea. Somos nosotros los que
intentamos entender su construcción en base a nuestra escala pero, para entender
su mensaje implícito hemos de cambiar de escala. Y eso, como vamos a ver, implica
un cambio de perspectiva radical. El universo de los números áureos nos va a
deparar muchas sorpresas; Eso sí, siempre adaptando nuestra perspectiva a sus
especiales características.
Estamos distinguiendo dos mundos, como vamos a ver en nuestro recorrido, el
mundo de lo áureo, de lo infinito, por un lado, que nos envuelve, desde lo más
pequeño a lo más grande y… nosotros en el medio, con nuestras escalas reales, y
nuestros números naturales. Es lo global y lo local.
¿Es posible que si vivimos en un mundo gobernado por ,  y e, podamos definir
cualquier fuerza o efecto físico en base a unas pocas figuras geométricas
representadas por ellos? ¡Es lo que vamos a tratar de ver!; Que sólo existen unas
pocas fórmulas matemáticas en el universo, unas cuantas relaciones simples y
sencillas que nos van a determinar, realmente, la esencia universal.
Los números áureos parten del 0,1, crean un universo circular pero que, en
cualquier punto de su recorrido, siempre es definido por el 0 y el 1: Es la
―Unicidad‖. Y sólo hemos utilizado dos números áureos hasta ahora. Nos falta el
tercero, nos falta el movimiento, la energía, porque el Universo que habitamos es
fundamentalmente eso: energía en constante movimiento. La forma en que se
estructura, crece y se mueve la energía nos va a definir incluso nuestro intelecto.








Los números áureos son independientes del sistema numérico que escojamos.
Cualquier sistema basado en que la distancia del 0 al 1, es la misma que la
distancia del 1 al 2 y así sucesivamente; Es decir… ¡todos! van a contener a los
números áureos. Normalmente pensamos que hemos descubierto los números
áureos pero es que, verdaderamente, ellos siempre han estado ahí.

56
1.3. Las escalas en la Gran Pirámide.

1.3.1. El Triángulo Egipcio.

Si vamos a desarrollar un modelo basado en una escala áurea, tal y como todo
apunta se utilizó en las antiguas construcciones megalíticas del antiguo Egipto,
¿por qué no examinar con algo más de detalle que otras escalas utilizaron sus
constructores que conozcamos? y… ¿Cómo no?, ¿Qué relación tienen con los
números áureos? Estamos tratando de averiguar que más nos están diciendo los
números áureos que quizás no sea perceptible a simple vista.
También llamado el Triángulo Sagrado egipcio, éste es el nombre que se da a un
triángulo rectángulo cuyos lados tienen las longitudes 3, 4 y 5, o sus medidas
guardan estas relaciones.
Dicho triángulo es el más fácil de construir y posiblemente se utilizó para obtener
ángulos rectos en las construcciones arquitectónicas desde la más remota
antigüedad.
De acuerdo con Wikipedia, aunque no se conoce su nombre, se sabe que los
antiguos tenían una geometría sagrada que era mantenida como doctrina secreta
por los sacerdotes, que tuvo su origen en Babilonia y que ejerció influencia tanto en
el Antiguo Egipto como en la Antigua Grecia.
Este triángulo, tan conocido y utilizado para obtener ángulos rectos, tiene muchas
propiedades, tanto aritméticas como geométricas e, incluso, de coincidencias con
periodos astronómicos.
Como todo triángulo rectángulo cumple con el Teorema de Pitágoras. Se dice que es
una -terna primitiva- (cuando la terna que forman los lados tiene elementos primos
entre sí) donde su superficie, como la de todos los triángulos rectángulos primitivos
es una expresión cúbica que coincide con la forma algebraica de los números
congruentes de Fibonacci
1
.


1
Extraído de Wikipedia – El Triángulo Egipcio -
5
3
4
36º 52´
53º 07´
90º 00´
También es el triángulo rectángulo
menor que puede ser construido, y
además con un cateto y la
hipotenusa números primos. El
triángulo contiene, asimismo, al
primer par de números primos
gemelos (3 y 5)

57
Si dibujamos un triángulo sagrado egipcio, su recta – llamada de Euler – parte del
vértice del ángulo recto hasta el punto medio de la hipotenusa. El vértice del
ángulo recto es el ortocentro y la mitad de la hipotenusa se llama circuncentro, que
permite trazar la circunferencia que circunscribe al triángulo. Esta recta divide al
triángulo en dos triángulos isósceles.
La semi-sección meridiana de la Gran Pirámide es un triángulo rectángulo áureo
cuyos lados son proporcionales a los números 1, en la base, √ para la altura, y 
para la hipotenusa.



Este triángulo es el único que tiene sus lados en progresión geométrica y él hace
posible que se cumpla, matemáticamente, la propiedad enunciada por el historiador
Herodoto: ―Que el cuadrado de la altura de la pirámide es igual a la superficie de
una cara‖.
Plutarco también señala que su área es 6 (el primer número perfecto) y que: ―el
cubo de su área es igual a la suma de los cubos de sus lados‖.
Actualmente existen dos posturas con respecto al criterio constructivo de la Gran
Pirámide: una afirma que se intentó una cuadratura del círculo porque el
semiperímetro dividido por la altura es próximo a . La otra es la que contempla la
afirmación de Herodoto y considera el número áureo.
El paralelepípedo de la Cámara del Rey, también llamado sarcófago por algunos,
aunque no hay prueba arqueológica de que haya sido tal, ni que la cámara fuera
efectivamente la del rey, tiene propiedades remarcables de la geometría de los
poliedros regulares y de la esfera.
Entre las cosas más notables que se pueden mencionar se halla el hecho de ser el
único paralelepípedo recto rectángulo (octaedro) que tiene una base igual a un
doble cuadrado simultáneamente con un rectángulo diagonal igual a un doble
cuadrado. Otro de sus rectángulos diagonales es igual a la reunión de dos
triángulos sagrados egipcios.
Como muchos autores aprecian, en las pirámides hay múltiples coincidencias, no
sólo con las matemáticas, sino una verdadera relación entre la aritmética, la
TRIANGULO SAGRADO EGIPCIO
a
a/2
√

1
Semiperímetro
Altura
58
geometría euclidea, la astronomía e incluso la música, como eran concebidas por los
antiguos, materias que en la Edad Media componían el – Quadrivium -.
Formaban un sistema cuádruple, en donde número, sonido y forma tenían
vinculación con la alta magia pagana y con los alfabetos mágicos como el fenicio y
el hebreo, pues cada letra era asociada no solo a un sonido, también a un número y
a un polígono regular. En la Edad Antigua, estas cuestiones estaban íntimamente
ligadas a la religión y a la filosofía, a los sacerdotes y a los misterios.

El triángulo de Kepler.

El triángulo de Kepler es un triángulo rectángulo formado por tres cuadrados con
áreas en progresión geométrica de acuerdo al número áureo. A su vez es un
triángulo rectángulo con lados en progresión geométrica. La relación entre lados de
un triángulo de Kepler está vinculada . Los cuadrados de los lados de este
triángulo están en progresión geométrica de acuerdo nuevamente al valor áureo
1
.
Todos los triángulos con dicha relación, son llamados triángulos de Kepler, dado
que el matemático y astrónomo alemán Johannes Kepler fue el primero en
demostrar que este triángulo se caracteriza por tener una relación entre los catetos
y la hipotenusa igual a la proporción áurea.




Para 2 números reales positivos dados, su media aritmética, media geométrica y
media armónica, son las longitudes de los lados de un triángulo rectángulo, si y solo
si tal triángulo es un triángulo de Kepler.
En palabras de Kepler, para construir tal triángulo se procede de la siguiente
forma:
―Si un segmento se divide entre el extremo y su proporcional, y se toma como
hipotenusa de un triángulo rectángulo cuyo ángulo recto se halle sobre el punto que
divide a la hipotenusa en dichas partes, entonces el cateto menor tendrá la misma
longitud que la parte más larga del segmento de partida (ahora hipotenusa)‖.

1
Extraído de Wikipedia – El Triángulo de Kepler -
Dicho triángulo combina dos conceptos
clave de las matemáticas: el Teorema
cual fascinó profundamente a Kepler,
como quedó expresado en su propia
cita:
―La geometría tiene dos grandes
tesoros, uno es el teorema de Pitágoras,
el otro la división entre el extremo y su
proporcional. Al primero lo podemos
comparar a un montón de oro, al
segundo lo podemos llamar una piedra
preciosa‖

59
Kepler, nos proporciona, por tanto, una pista diferente, para que, una vez visto
como se relacionan matemáticamente los números áureos con los números
(decimales), tengamos una relación directa de un número áureo con una fórmula
matemática. Eso sí, no una fórmula matemática cualquiera: es la fórmula más
famosa de la historia de las matemáticas: el Teorema de Pitágoras.
Si, los números áureos me estructuran el universo, y estos están conectados con el
teorema de Pitágoras, el Teorema de Pitágoras me ha de definir también como se
estructura (¡qué relación cumplen!) los triángulos que estas estructuras conforman.
Todas las estructuras que se me forman (las cuadradas o rectangulares) pueden
descomponerse en triángulos. Y, todos estos triángulos van a seguir la relación del
teorema de Pitágoras. Tendremos, pues, que analizar más detenidamente el más
famoso de todos los teoremas.

1.3.2. Ventajas del Triángulo Egipcio.

En las pirámides egipcias, todo parece indicar, pues, que fueron diseñadas sobre la
base de los triángulos sagrados egipcios, a los que se les atribuían propiedades
mágicas o estéticas. Se tiene constancia que los antiguos egipcios utilizaron este
tipo especial de triángulos en muchas de sus construcciones como templos y
pirámides, e incluso en dibujos y en pinturas.
Respecto a la geometría de estas pirámides, el uso de los triángulos 3-4-5 en su
construcción reporta importantes ventajas. Una de ellas es que, para la resolución
de estos triángulos rectángulos no es necesaria la aplicación del Teorema de
Pitágoras, ya que en estos casos se puede realizar de una manera mucho más
sencilla utilizando tan sólo sumas o restas, sin necesidad de elevar números al
cuadrado, ni resolver raíces cuadradas
1
. Visto de otra forma, la relación de
Pitágoras viene implícita en dicho triángulo; Por algo es ―sagrado‖.
En él se cumplen ciertas relaciones simples:
 La hipotenusa es igual al cateto menor más la mitad del cateto mayor.
 El cateto mayor es igual al doble de la diferencia de la hipotenusa con el
cateto menor.
 La hipotenusa es igual a la diferencia que hay entre el doble del cateto
menor con el mayor.

Todas estas relaciones son muy fáciles de deducir empírica y matemáticamente.
Una de las aplicaciones de los Triángulos Sagrados es que podían utilizarse para
construir ángulos rectos, pues la unión de tres palos o barras cuyas longitudes
estén en la proporción 3-4-5 forman un triángulo rectángulo. Esto también es
posible con la unión de una cuerda dividida con 12 nudos, en 12 partes iguales,
permitiendo construir dicho triángulo. En el Museo del Cairo se encuentran
muestras de ello. El Teorema de Pitágoras está, por consiguiente, implícito en el
mismo triángulo Egipcio. Es innecesario volver a aplicarlo.


1
Flia Castro Reynel – Ángulos y triángulos en las pirámides egipcias -
60


Las pirámides diseñadas con Triángulos Sagrados contienen 4 triángulos de este
tipo en su estructura, siendo éstos los que se forman con cada una de las apotemas
de las caras, la base y la altura de la pirámide. En la Gran Pirámide, de forma
precisa, están orientados en la dirección de los cuatro puntos cardinales.
En las pirámides construidas así, es fácil demostrar que la altura que alcanzara es
de 2/3 partes del valor de la mitad de su lado. Teniendo esto en cuenta, es fácil
predecir cuál será la altura final de una pirámide diseñada sobre la base de este
tipo de triángulo.




En este tipo de construcción su apotema es igual a la semisuma del lado y la altura
de la pirámide.
De igual forma la utilización del –Triángulo- facilitaba mucho su construcción en
la posición de los bloques de piedra en las hiladas (refiriéndonos al desplazamiento
horizontal de los bloques de piedra, no de revestimiento, respecto a los bloques
exteriores de la hilada inferior), de tal manera que fuésemos alcanzando el ángulo
de inclinación deseado.
En todos estos casos únicamente es necesario operar con fracciones 3/4 ò 2/3

y
x
4
3
x = 3/4y
x = Desplazamiento de los bloques de la fila inferior
y = Altura de los bloques de la fila superior
5
3
4 5
x
y
x = 3/4y
Relación entre la zona de corte y
la altura de los bloques.
61
En el caso de la pirámide de Keops la relación entre la mitad de su perímetro y su
altura es , lo que equivale a decir que cada lado del perímetro seguirá una relación
correspondiente a /2, y su altura una relación con el 1 (/). En el piramidón
1
,
encontramos la misma relación ya que, como veremos, es un reflejo a escala de la
Pirámide de Keops.

El crecimiento en los seres vivos

El físico Geoffrey West
2
, al analizar la extraordinaria regularidad que rige los
patrones de vida y muerte que siguen plantas, animales y demás seres vivos de
nuestro planeta, encontró una relación matemática sorprendente que parece
gobernar la vida. Al referirse a ella dice:
―La fórmula es un ejercicio simple de cuatro fuerzas: tomas la masa de una planta o
un animal y su razón metabólica es igual a su masa menos 3/4 de su energía. Esta
regla parece gobernar toda la vida.
Cuando pones la razón metabólica y la masa en una gráfica obtienes una curva
simple y esa curva tiene, a su vez, una fórmula matemática igualmente simple. De
hecho la ley de la energía no solo es matemáticamente simple en sí misma, sino que
tiene un exponente que también lo es. El exponente es muy cercano al número 3/4‖.
Esta ley es verdaderamente notable. Va desde lo intracelular a los ecosistemas en
casi 30 órdenes de magnitud. Son el mismo fenómeno.
―Más todavía, si buscas por cualquier variable fisiológica, como el promedio con que
el oxígeno se difunde en los pulmones, la extensión de la aorta, cualquier cosa que
tenga que ver con la fisiología de cualquier organismo, o si miras hacia cualquier
evento de la historia vital como cuánto vivirás, cuánto vive un organismo, cuánto
tarda en madurar, cuál es su razón de crecimiento, etc., y te preguntas como
graficarlo, la escala es muy similar‖.
La ley de la energía tiene un exponente, que siempre es múltiplo de 1/4. Un número
extraordinariamente simple, el 4 parece dominar toda la biología a través de todos
los grupos taxonómicos desde lo microscópico hasta lo macroscópico.
Como bien anota Jesús Diaz en Gizmodo, ―Se trata de una extraordinaria
perspectiva del mundo, la idea de que hay algo invisible que nos gobierna a todos,
un sistema matemático que cronometra la vida biológica en todas sus escalas ―.

1.3.3. Los números áureos y el Triángulo Egipcio.

Vamos a tratar de ver como las proporciones de la Gran Pirámide son directamente
proporcionales a una escala áurea, pero también natural. De esta forma, no hará
falta trabajar con las medidas reales sino, simplemente, con su estructura
geométrica original.

1
El Piramidón: la supuesta ―punta‖ de la Pirámide Roja.
2
www.pijamasurf.com. Robert Krulwich.Extracto de NPRy Gizmodo. Sci-Tech.
62
En este proceso lo más interesante es ver como los valores áureos, una y otra vez,
se nos relacionan de forma precisa con algunos números naturales. Estas
asociaciones nos permitirán entender porqué tales relaciones no son aleatorias,
sino que forman parte de lo que denominaremos Geometría Fundamental.

Partamos de una circunferencia de radio 3.



En términos de , como va a resultar más conveniente trabajar tendríamos:

Volumen, de la esfera = 4/3(3)
3
= 36
Área, de la esfera = 4(3)
2
= 36 (Coincide con su volumen).
Área, de la circunferencia = (3)
2
= 9 (4 veces menos).
Arco, de la circunferencia = 2(3) = 6 (6 veces menos).

Para el caso de una circunferencia de radio 3 observamos que el área de su
circunferencia es 4 veces inferior al volumen contenido…. O que el volumen
contenido coincide con el área de la esfera, su envoltorio. También, que su arco nos
da una longitud de 6 . El lado 6 es el lado que tendrá un cuadrado inscrito en 4
triángulos sagrados delimitando una esfera de radio 3. Arco y lado están
estrechamente relacionados, como nos señalará también el Piramidón. Una esfera
de radio 3 tiene unas correspondencias muy precisas entre sus diferentes
magnitudes. Una de ellas, que su volumen coincide con su área. Si anteriormente
relacionábamos unas longitudes con unas áreas, ahora relacionamos áreas con
volúmenes.
En el caso de la pirámide de Keops la relación entre la mitad de su perímetro y su
altura es  y cada lado del perímetro seguirá una relación correspondiente a /2.
Si determinamos una altura de 1, la consecuencia es que el lado de la pirámide
será equivalente a /2 para cumplir tal relación. En el Piramidón, encontraremos la
misma relación, ya que como hemos apuntado es un ―reflejo‖ a escala de la
Pirámide de Keops.
Una pirámide de altura 1, también me determina una esfera exterior de radio 1,
que envuelva tal pirámide. El arco de tal esfera vendría determinado por el valor


3
3
Área: 9
Volumen: 36
63


El triángulo sagrado egipcio representa la primera escala (o área) natural que, a su vez, viene
determinada por la escala de los números áureos, la primera escala original.

En una pirámide tenemos que:
Área lateral = (Perímetro * longitud de una cara)/2
/2 * 4), y si la


Da
características equivaldría a la relación implícita en la Gran Pirámide de Keops,
pero también en el Piramidón, un cuadrado-base de 2 x 2; Es decir, de superficie 4.
El área lateral es equivalente a la superficie de la base implicando, por tanto, que
la superficie de una de las caras, 1 (4/4) sea equivalente al cuadrado que se me
forma cuando tenemos un lado 1, (la altura de la Pirámide a escala).
Una relación a escala parece coincidir con las características reales de la Gran
Pirámide: perímetro de la base de la Gran Pirámide dividido por 2 veces su altura
igual al número  o la equivalencia entre un cuadrado cuyo lado sea igual a la
altura de la pirámide y su cara lateral.
Al trabajar con el Triángulo Egipcio, el volumen y superficie de la esfera es de 2

la base del cuadrado exterior a tal circunferencia es de 6. Al trabajar con las
fórmulas circu
aparece. Si atendemos a los registros de Plutarco de que la superficie de la
pirámide es de 6 (el primer número perfecto), longitudes, áreas, volúmenes e
incluso los puntos (los 6 vértices de la doble pirámide) parecen coincidir. ¡Y no es
casualidad!: 3 veces 6 hace referencia a una estructura muy particular.
3
4
5
Volumen esfera = 36 Volumen pirámide = 48
Volumen cubo = 64
4
6
64
Plutarco cuando se refiere a 6 obvia la multiplicación por , ya que lo da por
supuesto. Todas las medidas en la pirámide son relaciones en base a . Esto lleva a
la incipiente conclusión que los egipcios utilizaban  como unidad de medida
universal. Nosotros utilizamos centímetros o metros. Los constructores en lugar de
estas medidas utilizaban los números áureos. Con ellos, ya era suficiente. ¡No
necesitaban más!
A nivel numérico y relacionado con la segunda apreciación de Plutarco de que el
cubo de su área es igual a la suma de los cubos de sus lados encontramos un
resultado matemático sorprendente:
3
3
+4
3
+5
3
= 6
3
(6*6*6)
Como decía Herodoto, el historiador, el lado de una de las caras de la pirámide debe
ser igual al cuadrado que se forma cuando su lado es igual a la altura de la
pirámide. Si nuestra pirámide tuviera altura 1, y cada uno de sus lados fuera de 2
sería fácil deducir que su superficie es 2. La misma superficie que tendrá un
cuadrado de lado √2. (El siguiente radio que tendría cuando parto de un lado inicial
de radio 1). En el mundo de los números naturales, en esa estructura inicial básica
que se forma en la unidad (con radio 1) también se cumpliría la afirmación que
Herodoto nos decía.
El mundo de los números naturales parece quedar desplazado en el espacio,
respecto a las relaciones de los números áureos en la unidad. Los valores áureos
están implícitos en las formas geométricas que se me forman pero en diferente
disposición espacial. Sin duda, un cambio de paradigma matemático radical.
Puede parecer complicado, pero algo de base matemática es necesario. Estamos
atando cabos para llegar a resultados poco o nada ordinarios. Además, vamos a
―atacar‖ algunas leyendas o misterios milenarios. A pesar de las ―mates‖… ¿No
tienes curiosidad?










1.3.4. El Codo Egipcio.

En Egipto, a los pies de la Pirámide Roja, se encontró el ―Piramidón‖, la supuesta
punta de la Pirámide Roja. Fue descubierto por un egiptólogo alemán, Rainer
Stadelmann, en 1.993. La Gran Pirámide carece de vértice superior ya que,
probablemente fue retirado en algún momento de la historia. Existe, incluso, la
creencia de que el Piramidón pueda ser su vértice. Otros autores sugieren, no
obstante, diferentes terminaciones.
Los valores áureos no son números, son relaciones, sucesiones infinitas. Ellos nos
relacionan “su mundo” con nuestros números naturales.
Asimismo se mueven en un mundo de superficies, no sólo lineal. Tales relaciones
vienen determinadas entre otras por el Teorema de Pitágoras, la “Ley” del mundo
áureo, pero también del mundo “natural”.
 e 1/ son dos relaciones espaciales opuestas. El -0 y e1 1- se asocian con ellos y
también determinan puntos diferentes de inicio y final.

65
Su altura es de 100 cm. de alto x 157 cm. de largo, o de base. De acuerdo con la
arqueología oficial, su función resulta desconocida.
Robert Vaubal
1
explica que las pirámides se coronaban con piezas así en la
antigüedad. De hecho, para algunos, las pirámides eran meros pódiums para
aquellas piezas que recogían el alma del faraón y se la llevaban simbólicamente al
más allá.
Según él, los orígenes de esta piedra-vehículo están relacionados, sin duda con el
Ben-Ben, una reliquia secreta que se conservaba en la ciudad de Heliópolis, y que
los textos insinúan era de origen extraterrestre. Algunos dibujos la muestran como
una pirámide o cono y la vinculan al mito de Fénix. Es el símbolo del nacimiento de
la Humanidad y de la Creación.
Existe la creencia que El Piramidón que las coronaba ayudaba a conectar al faraón
con la materia de las estrellas y a convertirse él mismo en una de ellas.
El Piramidón, como vamos a ver, al margen de su función, esconde pistas cruciales
para avanzar en éste modelo áureo que estamos construyendo.
En 1851 un inglés, John Taylor, descubrió que si dividías (en la Gran Pirámide) la
mitad de la base visible, es decir, 2 lados de su base, por su altura obtenías , el
número de oro
2
. El Piramidón, por tanto, resulta ser un modelo a escala perfecto de
la Gran
Pero no acaban ahí las coincidencias. Si la altura del Piramidón es de 1 metro
lógicamente podemos inscribir en él una esfera de 1 metro de radio. Su
circunferencia, como conocemos nos dará un arco equivalente a 2. En otras
palabras, su arco será 4 veces el valor /2 (1,5707…). Una medida prácticamente
idéntica a la longitud de cada lado en el Piramidón.
El Piramidón tiene un perímetro exacto de 12 -codos egipcios- de longitud. Si
efectuamos una analogía entre el triángulo egipcio y el Piramidón podemos deducir
que un lado /2 sería el equi
descomponerse en 12 secciones iguales. El valor 12 es un valor de referencia en la
geometría circular y, por lo tanto, para los números áureos.
Los expertos, en base a las dimensiones de la Gran Pirámide, coinciden en que la
medida utilizada en su construcción también fue el -Codo Egipcio-, lo que resulta
lógico. Ellos dedujeron cual fue la longitud del codo egipcio a partir de las
dimensiones de la Gran Pirámide, que tiene una longitud de 440 codos de lado de la
base x 280 codos de altura.
El codo egipcio equivale a 0,5236 m, que prácticamente coincide con /6. En 1925
los arqueólogos acordaron que su medida equivalía a dicha cifra. Tal medida, con
pequeñas variaciones es un estándar para todos ellos. Como ―curiosidad‖ volvemos
a señalar que el volumen de una circunferencia de diámetro 1 es, exactamente, la
medida de un codo egipcio.



1
Robert Bauval –La cámara secreta-
2
Extraído del video –El secreto matemático de las pirámides-. Jacques Grimault.
66
La arqueología oficial nos dice que, dado que existen pequeñas variaciones
deducidas de su valor según los expertos, el usar esos valores cambiantes para
encontrar soluciones sobre números irracionales resulta arriesgado. Tales
afirmaciones, no obstante, parecen esconder una cierta incomodidad en el sentido
de admitir que las Pirámides fueran construidas con tal grado de precisión, en
tiempos tan primitivos.
De acuerdo con Rainer Stadelmann, ―Es muy poco probable que los antiguos
egipcios conocieran el valor de , así que estos descubrimientos matemáticos en la
Gran Pirámide son extremadamente sorprendentes, sobre todo teniendo en cuenta
que los antiguos egipcios casi no sabían nada de matemáticas‖
En un círculo, si su radio es de 1 metro, entonces 1/6 de la circunferencia es 0,5236,
la longitud prácticamente exacta de un codo, medida que se utilizó para construir
la Gran Pirámide, lo que significa, de admitir tal proposición, que los constructores
sabían exactamente lo que era un metro. Este conocimiento de una unidad de
medida relativamente moderna resulta, si cabe, aún más desconcertante.
Admitir que la longitud de la altura del Piramidón es de un metro y que cada lado,
después de miles de años de erosión, puede no ser exactamente 157 cm., sino
157,07963 (/2) nos conduce lógicamente a admitir, a su vez, un conocimiento
preciso de las matemáticas y los números áureos, pero a su vez como vamos a ver
de las mismas medidas de la Tierra ò incluso del Universo.

1.3.5. La Gran Pirámide a escala de la Tierra y del Cosmos.

La Pirámide como reflejo geométrico de la Tierra, es algo que ya fue planteado por
Agatárquides, hace más de 20 siglos.
Existe una medida denominada el metro espacial que equivale exactamente a 1,047
m, o lo que es lo mismo /3. Si queremos verlo así podemos decir que es el doble de
la medida del codo egipcio.
La longitud de un metro depende de una medición precisa de la circunferencia de la
Tierra, que fue definida en 1.793. Entonces ¿cómo es posible que la base del
Piramidón contenga exactamente esta medida?
En palabras de Grimault ―Tal vez el metro ha estado allí desde mucho antes y ha
sido transmitido en secreto a través de los siglos‖
¿Qué es un metro en realidad?
El sistema métrico decimal es uno de los legados más importantes de la Revolución
Francesa, todo un símbolo del principio de igualdad. La situación previa era de una
confusión absoluta ya que las unidades de medida se definían muy arbitrariamente
y variaban de un país a otro dificultando las transacciones comerciales y el
intercambio científico entre naciones.
En 1.791 la Academia Francesa de Ciencias definió conceptualmente el metro como
―la diezmillonésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre‖, superando con
ello las medidas tradicionales de base anatómica, como el codo, la pulgada, el pie o
la braza, al tomar la Tierra como referencia.
67
Los científicos midieron el arco que va desde Dunquerque (Francia) hasta
Barcelona y en 1.799 la Academia adoptó ese -metro patrón- y lo grabó sobre una
barra de platino con un 10% de iridio. El Tratado del Metro se firmó en 1875 y en
1889 se instauró la barra de platino e iridio como Prototipo Internacional del
Metro.
¿Qué hace pues el metro en la medida del Piramidón?
Si nos atenemos nuevamente a las características de la Gran Pirámide y
observamos la misma como un modelo a escala de la Tierra, no es de extrañar que
dicha relación fuera, entonces, conocida por los antiguos egipcios. Indicaría, por
tanto, que los constructores conocían exactamente las medidas de la Tierra.
En efecto, si tomamos las medidas de la Gran Pirámide y las comparamos con las
medidas de la Tierra, obtenemos algunas analogías desconcertantes:
 Si tomáramos dicha línea (la que cruza la pirámide) como un ecuador, el
polo norte que representaría y el triangulo que formaría entre Nazca (Perú)
y Giza, coincidiría exactamente con la forma de la Gran Pirámide.
 La distancia entre la Isla de Pascua y Giza, es 10.000 veces
 La distancia entre Angkor Wat (Camboya) y Giza, multiplicada por el
número de oro, equivale a la distancia entre Giza y Nazca.
Y aún pueden describirse muchas más analogías entre la Pirámide y las medidas
de la Tierra e incluso con el resto de planetas o estrellas.
En 1983, es decir, muy recientemente, la – Conferencia General de Pesos y
Medidas-, redefinió el metro en términos de la velocidad de la luz. Así que el metro
es hoy, oficialmente, la fracción 1/299292458 de la distancia que recorre la luz en
un segundo en el vacío. Con este cambio, de pasar de tomar la referencia del metro
con respecto a las medidas de la Tierra se pasó a la referencia de la velocidad de la
luz.
El hecho de adoptar estas nuevas medidas, digamos, estelares parece, a priori,
distanciar las similitudes de las medidas de la Gran Pirámide y la Tierra, con
respecto al metro. Pero ¿es esto realmente así? En absoluto, veamos:
 La circunferencia que describe la Gran Pirámide, si tomamos como radio su
altura mide 920 metros. Si se multiplica esta cantidad por mil millones
obtenemos la longitud de la órbita que describe la tierra alrededor del Sol.
 La Pirámide tiene una altura aproximada de 146 metros. Si se multiplica
por la anterior cantidad obtenemos la distancia promedio de la Tierra al Sol.
 La superficie de la base es de unos 53.000 metros cuadrados. Si
multiplicamos nuevamente por dicha cantidad obtenemos la superficie de la
Tierra.
 Si trazáramos una línea longitudinal, de Norte a Sur, por la Gran Pirámide
esta dividiría la Tierra en 2 mitades prácticamente iguales. Además, el
complejo de Giza estaría situada en el punto áureo de dicha línea.
¿Podemos, más allá de atribuir al Piramidón la posibilidad de ser la punta de la
Pirámide, pensar en el mismo como la -Piedra Roseta- de algún tipo de escala
fundamental? ¿Puede representar el Piramidón, realmente el Símbolo de la
Creación como algunos grabados lo representan?
68
Como pronto veremos el Piramidón representa la unidad básica de lo que
llamaremos ―Geometría Fundamental‖ y sus implicaciones van incluso más allá de
las preguntas sugeridas.








1.3.6. El Piramidón, la ―piedra roseta‖ de la geometría áurea

El Piramidón tiene una base equivalente a /2 y una altura de 1. Si lo vemos
geométricamente tendríamos la siguiente representación:



Si partimos de una altura de 1, puesto que hemos dicho que la circunferencia tiene
que tener radio 1, su arco deberá ser igual a 2. Un arco igual a 2 puede ser
descompuesto en 4 semiarcos de longitud igual a /2 como venimos de ver. (Véase
figuras)
El Piramidón nos relacionaba una pirámide cuyo lado era igual a /2 y su altura 1.
Es decir, en el caso de las medidas del Piramidón la suma de sus lados rectos (/2 x
4) es igual al arco de una circunferencia de radio 1. El perímetro de un cuadrado es
igual al arco de una circunferencia. Cuadrado y esfera nuevamente relacionados.
¡En la unidad, por lo tanto, puede que el Piramidón nos esté diciendo que las
figuras siguientes son equivalentes!
1


1
En la Gran Pirámide, de hecho, si trazamos una circunferencia cuyo radio sea la altura de la pirámide, el
valor de esta circunferencia es igual al perímetro de la base. El problema de la cuadratura del círculo.
/2
/2
Altura = 1
/2
/2
/2
Existe una relación sorprendente entre los números áureos:
 - 
2
= 0,5236 = Codo Egipcio
/6 = 0,523558. Es decir, una diferencia inferior a una diez milésima
parte. Y ello sin contar que  y  representan valores infinitos.
69

¿Pero… de qué forma pueden estar relacionadas estas dos figuras en principio tan
diferentes?
Como hemos visto anteriormente los cuadrados y las circunferencias están
vinculados a partir de un radio, o de un lado inicial. Sólo tenemos que emplear la
progresión geométrica (en base a √2) que hemos visto anteriormente para entender
la relación. Vamos a relacionar, por tanto, las superficies de ambas figuras a partir
de un radio inicial. En esta ocasión utilizando los números áureos.
Si tomamos un cuadrado de lado /2, el siguiente cuadrado que se forma en
progresión, como hemos visto, será de lado √2 * /2, el siguiente, procediendo de la
misma forma será de lado √2 * √2 * /2 (= ).
Para una circunferencia de radio /2 su arco será 2 *  * /2 = 
2.
Para un cuadrado de lado √2 * √2 * /2, su área será igualmente 
2.
En otras palabras, el arco de la circunferencia será igual al área del cuadrado
incrementando 2 veces su lado por √2. Cuando el cuadrado incrementa su
superficie por 4 coincide con el arco de la circunferencia inicial (de radio
/2).
Un cuadrado de lado /2 (cuadrado pequeño) tiene un área de 
2
/4. Un cuadrado de lado  (cuadrado
grande) tiene un área de 
2
(4 veces mayor).
/2 es tanto el lado del cuadrado inicial, como el radio de la esfera. El Piramidón
nos relaciona, por tanto, una longitud (un arco) con un área. Aquí hemos de hacer
referencia nuevamente al Teorema de Pitágoras, que nos relaciona, como sabemos,
las longitudes con las superficies.

/2

/2

/2
70
Estas características de los números áureos, cuando nos movemos en torno a la
―Unidad‖ son determinantes. No sólo los números áureos contienen en su
formulación el 1, sino que además sus áreas, cuando partimos de un radio 1 están
relacionadas entre sí. Una longitud (un arco) es igual a una superficie.
Circunferencia y cuadrado y, por tanto, pirámide, como Galileo nos revelaba están
así entrelazados.


1.3.7. Los números áureos nos determinan los números enteros.

El teorema de Pitágoras nos relaciona el 3, 4 y 5 como primer trío de números que
formando una terna primitiva crean un triángulo rectángulo. Los números áureos
en su primera escala natural, cuando operamos con el 1 están todos relacionados.
La relación de Pitágoras también se va a cumplir con los números áureos, en
relación al valor 1 al tomar la expresión:
1
2
+ (√ Φ)
2
= Φ
2
(Para un triángulo de lados 1, √ Φ y Φ)
El número 1 parece el punto de conexión natural con los números áureos. Allí nos
encontramos con muchas fórmulas que los definen, la mayoría enlazadas con dicho
número.
Los números irracionales parecen salir a la luz utilizando como puerta de entrada a
nuestros números naturales el valor 1. Pero… ¿Qué es el 1 en definitiva? El 1 no es
sólo un valor en sí mismo ¡Es algo más! Representa también una escala. El 1 no
deja de ser la escala que utilizamos para contar, para sumar los diferentes
elementos porque los clasificamos como iguales, o incluidos dentro de un grupo.
Los números irracionales se manifiestan, por tanto, tanto en un sentido numérico o
lineal (en una dimensión) como en el plano bidimensional, donde forman esferas y
cuadrados superpuestos.
Una combinación superpuesta de una esfera y un cuadrado nos crea una figura con
volumen, una pirámide. Una superposición de cuadrados nos crearía igualmente
una figura similar (en la que podemos ir inscribiendo esferas).



En base a la progresión geométrica √2 las áreas de circunferencias y cuadrados, tanto para los
números naturales, como los valores áureos se entremezclan.
71
En el plano de las superficies, los números áureos se multiplican entre sí, de la
misma forma que √2 y 2 se combinaban para pasar de esferas a cuadrados, de
radios de esferas, a lados de cuadrados.



Observamos, a modo de resumen, que en el Piramidón se cumplen una serie de
relaciones especiales Nos
faltaría pues, verificar que otras relaciones se cumplen en la Gran Pirámide y como
se relaciona ésta con los números naturales pero, a su vez, con los números áureos.

1.3.8. Las relaciones trigonométricas de la Gran Pirámide.

Supongamos que somos los constructores de la Gran Pirámide
1
, y el faraón nos
ordena que levantemos una pirámide en la que:
– El perímetro de la base dividido entre dos veces la altura dé el
número . (Recordemos, es la relación del Piramidón).
Cómo ya conocemos el número  sólo tenemos que preguntarle al faraón la altura
que quiere que tenga y, tras unos cálculos sencillos, obtenemos todas las
dimensiones: el lado de la base, la longitud de las aristas, etc.…
Pero el faraón nos dice poco después que, además quiere que el área de una de las
caras laterales sea igual al área de un cuadrado de lado igual a su altura. (La
relación que nos establecía Herodoto)


1
Paulino Valderas. De la web www.oocities.org. (…)Casi cuatro.
/2
1
Los números áureos se
estructuran y relacionan
siguiendo estas figuras
geométricas entrelazadas.

A su vez, con Φ vemos como,
sorprendentemente, un número
irracional puede relacionarse con
los números enteros que
conocemos:

1, 2, 3 y 5.

Vemos, pues, una relación entre
estos números áureos, los
números enteros y, por extensión,
con el triángulo egipcio (3, 4, 5).
72
¿Pueden ser posibles ambas cosas? Nosotros ya hemos hecho los cálculos de todas
las dimensiones y ya casi nos hemos puesto manos a la obra… Sólo podemos
esperar que la suerte nos acompañe y que, efectivamente, y casi por casualidad se
cumpla la condición que nos pide nuestro rey.
¡Y…. la suerte está de nuestro lado!


















Por el teorema de Pitágoras sabemos que a
2
= h
2
+ (b/2)
2
. Si sustituimos h
2
por el
valor (b * a)/ 2 tenemos una ecuación de segundo grado, en la que podemos despejar
el valor a/b.
Si consideramos entonces la relación entre a/b como una incógnita y aplicamos
dicho teorema tenemos que, la relación entre a y b (es decir la relación entre el lado
de la base y la altura desde el vértice hasta el punto central de dicha base) ha de
cumplir con la siguiente relación:
a/b = ½(1+√5)/2, es decir, a/b = /2.
 nos aparece misteriosamente en la resolución de la ecuación.
Como dijimos al principio los números áureos aparecen en la resolución de
ecuaciones de formas insospechadas. La Gran Pirámide no iba a ser, lógicamente,
una excepción.

La relación entre b y h, es decir, el lado de la base y su altura (la 1ª de las dos
condiciones) puede expresarse de la siguiente forma: 4b/2h =. O sea, /2 = b/h.
La segunda condición implica que el cuadrado formado con un lado
equivalente a la altura de la pirámide (h x h) = h
2
, sea igual al área que
forma una de las caras de la pirámide: (b * a)/ 2
Según Herodoto, estas áreas son iguales
73



Resumiendo, si los egipcios construyeron la pirámide con las proporciones
mencionadas por Herodoto, entonces la Gran Pirámide de Giza es proporcional a
una pirámide que tenga como altura de una de las caras laterales a  y como lado
de la base a 2.
Si se han de cumplir ambas condiciones, ambas proporciones han de ser iguales. Si
b/h = /2, si sabemos que el valor de a/b = /2, podemos deducir que b/h = 2/√ Φ. La
igualdad nos quedaría de la siguiente forma:

Aunque, de hecho, al igual que ocurría anteriormente cuando vimos la relación del
codo egipcio en relación a los valo -
2
= Codo Egipcio), la igualdad
no es estrictamente cierta ya que:

Si hemos de tener en cuenta, pues, ambas condiciones los dos números áureos han
de estar relacionados, como de hecho ocurre en la Gran Pirámide de Keops.
Hemos encontrado, por tanto, el factor base de crecimiento en la Gran Pirámide, 4
ò expresado en términos de superficies, 2 x 2.
Dicho factor de crecimiento nos relaciona uno que ya habíamos tratado (/2) al ver
las relaciones del Piramidón con uno nuevo ―2/√ Φ‖ -. Como ambas relaciones deben
de ser idénticas también podemos expresarlas geométricamente:
Para que se cumpla la relación de Herodoto, la Gran Pirámide ha de ser
semejante a una pirámide en la que la altura de la cara lat
y la superficie de la base: 2 x 2.
El cuadrado 2x2 era denominado por los pitagóricos, la Tetraktys o… ―El
cuadrado sagrado‖. Esta es su explicación.
74


Podemos hacer un comparativo para ver como se relacionan las circunferencias con
los cuadrados. El radio, como hemos visto, siempre será la mitad del lado del
cuadrado.

Si trabajamos con valores enteros
1
.





1
Si considerásemos a
las áreas de la circunferencia equivaldrían a las del cuadrado, tomando como proporción entre ellas el
valor 2.

2
2√2
Circunferencia Cuadrado Radio
1
√2

2


√2
2√2

4


2

4
4

8


8

16

32
16
64
A R E A S
2/√ Φ
4/√ Φ

2/√ Φ

2/√ Φ*√2*√2 = 4/√ Φ

Si 2/√ Φ = /2 nuevamente el arco de la circunferencia se igualará
con la superficie del cuadrado.

75
Si trabajamos con valores expresados en función de .



La superficie de las áreas se duplica a medida que vamos incrementando el lado del
cuadrado en la proporción √2. Lo mismo ocurre con las circunferencias, que
duplican su superficie al incrementar su radio en la proporción √2/2.
√* = 4 = 2 x 2, es el cuadrado implícito que se forma.
En un cuadrado 2x2 como ya hemos visto inscribimos una circunferencia de radio 1,
pero también un radio 1 nos determina la estructura del Piramidón
1
.


1
Cuando utilizamos el término – planos diferentes – hacemos referencia a que los números áureos se
sitúan en diferentes ejes o inclinaciones espaciales.
2
2
1

√ 1
/2
/2
Los números áureos se combinan formando cuadrados
contrapuestos que dan lugar a estructuras piramidales. Ambos
valores áureos, a su vez, se sitúan en planos diferentes.
√

√2√

Circunferencia Cuadrado Radio
√/2

(√2√)/ 2
√

(√2√)/2

√2√

2√

( )/4

( )/2




 

2
2

4

8

4

16

A R E A S
76
1.3.9. Las formas Geométricas y los números áureos.

Multiplicar por 2 equivale a elevar 2 al cuadrado (2 x 2 = 2
2
). Cuando hablamos de
superficies entrelazadas en función de un radio inicial, elevar al cuadrado implica
un paso intermedio que es multiplicar 2 veces por √2. A partir del radio de una
esfera podemos entrelazar su arco y su superficie con el lado y la superficie de un
cuadrado.
Cuando efectuamos tal progresión podemos ver las formas que se nos van creando
en diferentes planos espaciales. En ambos casos, lógicamente, las relaciones se van
a cumplir. Ahora bien, haciéndolo de esta forma obtenemos figuras con un volumen
implícito. Los vértices del cuadrado van a ser los puntos de unión.
Toda la estructura geométrica de la pirámide de Keops (una estructura
lógicamente con volumen) puede definirse en función de estos dos números áureos,
lo que no deja de ser una conclusión sorprendente. Ahora bien, para que esto
suceda ambos números áureos han de entenderse en planos espaciales opuestos.
El resultado que nos combina ambos números áureos es un número muy próximo a
4. Si la Gran Pirámide es proporcional a una pirámide que tenga de lado 2 podemos
imaginar que tal número de hecho es 4. Ahora bien, ¿Por qué tenemos esa pequeña
diferencia? La misma podría deberse al hecho de que ambos valores áureos son
números infinitos y que si multiplicáramos sus valores hasta el infinito el resultado
daría 4 exacto.
Esta podría ser una interpretación. De todas formas, como veremos más adelante
sólo en la unidad vamos a encontrar relaciones perfectas. A medida que nos
alejamos de ella vamos a encontrar pequeñas diferencias. De hecho, es normal que
sea así. Cuando multiplicamos con nuestros números naturales, por ejemplo 4x4
pensamos que el resultado es 16. Sin embargo, 16 es sólo una aproximación. ¿Cómo
puede ser esto posible? Para comprenderlo hemos de volver al comentario que
hicimos al inicio. Que en el universo nada es un punto. Podemos reflexionar sobre
ello o bien esperar un poco para resolverlo, cuando lleguemos algo más adelante al
―Misterio de la Santísima Trinidad‖.
Un cuadrado 2x2 tiene unas características muy especiales. En el podemos
inscribir a nuestros dos números áureos en perfecta armonía. El círculo y el
cuadrado perfectamente representados en él. De hecho podríamos inscribir en el
mismo al Piramidón, eso sí, tocando sus vértices con el centro de cada lado del
cuadrado (no con los vértices del cuadrado; Para ello, si recordamos, teníamos que
multiplicar, su lado por √2).
Para los números áureos, por tanto, elevar al cuadrado significa cosas diferentes
respecto a los números naturales. Cuando elevamos al cuadrado el radio, lo que
estamos haciendo es multiplicar √2*√2 para obtener 2. Es decir pasamos del primer
cuadrado al segundo manteniendo la misma orientación espacial, pero necesitamos
no un paso, sino 2.
77


El nuevo cuadrado será 4 veces más grande que el segundo. Cuando doblamos su
lado multiplicamos por 4 su área. Si el primer cuadrado tenía lado 2 el segundo
tendrá lado 4 (multiplicamos por 2 su longitud).
Para los números áureos cuando partimos de una relación 2*2, (para el caso de los
cuadrados es igual sumar que restar) en ambos casos vamos a mantener la relación
de crecimiento. Esto sucede porque 2 es el único número natural tal que cuando
sumamos o multiplicamos por él mismo el resultado no varía
1
. Es siempre 4. Esto
no sucede con ningún otro número de nuestros números naturales. 2 es un pilar
fundamental para los números áureos y ¡cómo no podía ser de otra forma!, tiene
características muy especiales.
¿Qué ocurre con las esferas?


1
En el mundo ―irracional‖ podemos establecer la misma analogía: en este caso, emparejar los siguientes
valores (
2
+1) y (2- ). Sólo en este caso suma y multiplicación dan el mismo número, 5.
2
*√2
* 2
1
*√2
*√2
*√2
* 2
2
4
78

Cuando aumentamos al cuadrado aumentamos su radio, pasamos de un arco igual
a 2, a otro igual a 4. Es decir, doblamos su longitud.
Si su superficie inicial era igual a , al elevar al cuadrado pasamos a 4. Los ritmos
de crecimiento están relacionados entre la esfera y el cuadrado. Sólo necesitamos
incrementar en una unidad, en ambos casos el radio de la circunferencia, para
pasar de la primera circunferencia, (o el primer cuadrado) a la tercera. Los
números áureos, no obstante efectúan un paso intermedio.
Tanto  se adecúan perfectamente a la relación 2*2. En este valor ambas
relaciones, como vimos en la relación implícita de la Gran Pirámide, presentan una
coincidencia relevante.
Resumiendo, la Gran Pirámide nos dice que la forma básica implícita en sus formas
es la de un cuadrado 2 x 2. Dicho cuadrado tiene unas características muy
especiales. En concreto, podemos inscribir en él una circunferencia de radio 1.
Estos valores están directamente relacionados con los números áureos que, no sólo
presentan la relación que se deriva del codo egipcio. También están relacionados
geométricamente.
Los números áureos parecen, no obstante presentarse en diferentes planos
espaciales (diferentes inclinaciones, o planos de recta). Así mismo, las diferentes
estructuras que se me forman geométricamente, en función de un radio inicial, se
entrelazan con un punto en común: los vértices, que coinciden con los números
naturales.
Los números áureos, no son simplemente curiosidades numéricas. La Gran
Pirámide parece dejarnos esto bastante claro. Entre ellos están relacionados de
forma geométrica. Además de relacionarse directamente con las formaciones o
sucesos físicos que se dan en la naturaleza, también están relacionados en un plano
conceptual, matemático.
A nivel geométrico, podemos expresarlo de diversas formas:





* √2 *√2
*2
79

Las nuevas figuras resultantes rotan su orientación espacial para producir nuevas
estructuras, con un volumen implícito.




Las figuras áureas me relacionan por tanto, los cuadrados con las pirámides, pero a
su vez, las pirámides con los cubos y con los cilindros ò los cuadrados con los
rectángulos. Las formas, digamos, básicas están todas relacionadas cuando
aplicamos el Teorema de Pitágoras y elevamos al cuadrado y, siempre, en función
de la unidad (del radio unidad). Al hacerlo, y ésta es una característica crucial,
hacemos un paso intermedio. Gracias a él podemos apreciar que, en el tránsito de
una figura a otra hemos de modificar la orientación espacial (en un plano de 90º)
para conseguir obtener figuras con volumen. ¡Otra característica esencial!
*√2 *√2
* 2
*√2 *√2
* 2
80

La figura resultante puede ser inscrita en un cubo.
Para los pitagóricos, 4 es un número muy especial. Representa lo que denominan,
la Tetraktys, el cuadrado perfecto, un número sagrado, así como, según ellos, un
cubo de seis caras sobre la tierra.
En este cuadrado tenemos las relaciones de los números áureos con los números
naturales. Este cuadrado, este conjunto de formas nos dice como se relacionan los
números áureos con nosotros. Como ambos números áureos forman todas estas
estructuras.
Las estructuras de los números áureos cumplen unas características muy
especiales. Todas ellas siguen en su formulación el Teorema de Pitágoras, no sólo
para pasar de puntos a superficies, sino también de superficies a volúmenes.
Incorporan en su formulación el Triángulo de Kepler, que nos define un ángulo de
90º, exactamente la variación en la orientación espacial de las figuras que vamos
superponiendo. Divina proporción y Teorema de Pitágoras en perfecta conjunción.

1.4. Las Matemáticas y el Universo.

1.4.1. Max Tegmark. El Universo está hecho de matemáticas.

Los cosmólogos no son unos pensadores corrientes y Max Tegmark no es un
cosmólogo convencional. A lo largo de su carrera ha realizado importantes
contribuciones a problemas como la medida de la materia oscura en el cosmos y la
comprensión de cómo la luz de los inicios del universo nos informa sobre modelos
del Big Bang.

√2 √2
* 2
81
De acuerdo con Tegmark:
―Sólo existen las matemáticas, eso es todo lo que existe‖.

En su teoría
1
, la hipótesis del universo matemático, actualiza la física cuántica y la
cosmología con el concepto de muchos universos paralelos habitando múltiples
niveles del espacio y del tiempo. Su hipótesis se sitúa a medio camino entre la
filosofía y la física.
De acuerdo con él, las fórmulas matemáticas crean la realidad.
Tú estás hecho, argumenta, de partículas cuánticas, por lo que si ellas pueden estar
en dos lugares a la vez, tú también puedes.
El piensa que cualquier descripción sobre el universo debería ser simple. ―Si existe
una realidad independientemente de nosotros, entonces debe de estar libre del
lenguaje que usemos para describirla. No debería haber ningún bagaje humano‖.
―Tengo la idea, que suena a locura de que la razón por la que las matemáticas son
tan efectivas al describir la realidad, es porque son la realidad. Las cosas
matemáticas existen realmente, y son verdaderamente una realidad física‖.
Para comprender el concepto, tienes que distinguir dos formas de ver la realidad.
La primera es, desde fuera, como la visión global de un físico que estudia una
estructura matemática. La segunda forma es desde la visión interior de un
observador viviendo en la estructura. (…) Estas dos perspectivas están conectadas
entre sí a través del tiempo.
Según él, ―Si estoy en lo cierto, y el cosmos es sólo matemáticas, entonces una
estructura matemática no describe un universo, es un universo‖.
Tegmark, al igual que Penrose o Harameinn, autores que nos van a acompañar a lo
largo de todo el libro, tienen una concepción muy particular del universo. Tegmark
no obstante, cree que los otros universos tienen concepciones matemáticas
diferentes, es decir, otras ecuaciones concretas gobiernan otros universos paralelos,
y el nuestro tiene la que tiene por simple probabilidad estadística.
‖ Una vez distingamos las ecuaciones matemáticas concretas podremos determinar
si hemos descubierto la verdadera estructura de nuestro universo y pensar que
rincón del cosmos matemático es nuestro hogar‖.
―Hay una teoría denominada inflación que sostiene que había una región diminuta
de espacio, mucho más pequeña que un átomo, que contenía un tipo de materia
cuyo tamaño empezó a doblarse y a doblarse y a doblarse y a doblarse y a doblarse
una y otra vez, hasta crear todo lo que vemos. Yo sospecho que dicha teoría es
cierta y que eso fue lo que pasó, pero no deja de ser una conjetura para la cual
todavía carecemos de pruebas fehacientes‖.
1





1
Extraído de la entrevista realizada a Max Tegmark por el astrofísico teórico Adam Frank. Aparecido en
www.quantum-rd.com
1
Entrevista de Eduard Punset con Max Tegmark, cosmólogo y profesor en el Massachusetts Institute of Technology.
Boston, 16 de abril del 2011.
82
¿Recapitulamos?

Hemos visto como las figuras geométricas basadas en los números áureos, en base
a un radio, o un lado inicial pueden efectuar una progresión geométrica basada en
los cuadrados y las circunferencias.
Los números áureos, además, se relacionan mediante unos valores muy
determinados con los números naturales. Esta combinación (o estas relaciones) me
determinan figuras concretas siempre que partamos de dos puntos iniciales, no sólo
de uno. Y es que...¡‖Dios‖ creó el cielo y la Tierra… a la vez‖!
De esta forma, en la unidad podemos inscribir un Piramidón pero, a su vez, un
cuadrado 2*2: las dos relaciones esenciales de la Gran Pirámide, 2 reflejos a escala
fundamental de sus proporciones reales.
ya que sus formas son circulares. Si pensamos en una esfera, cada punto de su área
, se mueve
(inicialmente) en línea recta, formando cuadrados, en dos ejes espaciales formando
una ―cruz‖, dos ejes de coordenadas.
como para su inversa. Los triángulos que se me forman también coincidirán
(nuevamente a escala) con las medidas de la Gran Pirámide.
Entonces vemos que, en la unidad (tanto el 0 como el 1… en el fondo son dos puntos
espaciales) encontramos una relación con los números áureos. Las figuras que se
me forman, tanto el cuadrado 2*2, como la esfera de radio 1 me determinan varios
números naturales. En esta escala trabajamos con el codo egipcio. En la siguiente
escala ya vamos a trabajar con el triángulo egipcio. Aquí los valores áureos ya se
relacionan con los siguientes números naturales. Podemos formar una doble
pirámide basada en los triángulos egipcios, nuevamente a escala de la Gran
Pirámide… ¡por supuesto!
En este punto, trabajando con estos valores, las condiciones de los historiadores
Herodoto y Plutarco se cumplen, tanto a escala natural como a escala áurea. Si la
Gran Pirámide es un reflejo a escala de la Tierra y del Universo y ésta está basada
en los valores áureos, tales valores deben de reflejar, a su vez, de alguna forma los
mismos ―conceptos‖, como efectivamente hemos visto que sucede.
Los valores áureos los encontramos por toda la Naturaleza, generalmente asociados
a procesos biológicos, fenómenos terrestres o, incluso, a escala estelar. Sin
olvidarnos que las matemáticas son la base de todas nuestras leyes físicas,
relatividad y física cuántica incluidas.
Las relaciones geométricas parecen seguir unas relaciones definidas, tanto por los
propios valores, como por los diferentes planos espaciales en que se sitúan. Los
valores áureos se encuentran también en diferentes planos espaciales respecto a los
números naturales. Demasiadas coincidencias como para no profundizar en sus
formas, relaciones y las ―fórmulas‖ en que se basan.



83
El ―Amplituhedron‖.

Al cierre de la edición de este libro no puedo dejar de reproducir un artículo
aparecido recientemente en la web www.simonsfoundation.org titulado ―A Jewel at
the Heart of Quantum Physics‖ (Un diamante en el corazón de la física cuántica) en
el que Andrew Hodges, matemático y físico de la Universidad de Oxford detalla
como investigadores del centro han descubierto una geometría con configuración de
―diamante‖ subyacente a la interacción de las partículas cuánticas. Al respecto
comenta:
―Esto es completamente nuevo y mucho más simple de todo lo que se ha hecho
antes. La revelación de que las interacciones de partículas, los hechos más básicos
de la naturaleza, pueden ser consecuencias de la geometría (…) permiten
reformular la teoría cuántica de campos‖.
―El grado de eficiencia es alucinante‖ dice Jacob Bourjaily, un físico teórico de la
Universidad de Harward:
―Se puede hacer fácilmente, sobre el papel, los cálculos que antes eran inviables‖.
Esta nueva versión geométrica, cita el artículo podrían facilitar la búsqueda de una
teoría de la gravedad cuántica que conectara perfectamente las grandes y pequeñas
escalas del universo. Los intentos hasta ahora para incorporar la gravedad en las
leyes de la física en la escala cuántica han tropezado con infinitos absurdos y
paradojas profundas.
David Skinner, físico de la Universidad de Cambridge dice:
―Es una formulación mejor que te hace pensar acerca de todo de una manera
completamente diferente‖.
El Amplituhedron en sí no describe la gravedad, pero Arkani-Hamed y sus
colaboradores piensan que puede haber un objeto geométrico relacionado que sí que
lo haga. Sus propiedades dejarían claro por qué las partículas parecen existir y por
qué parecen moverse en tres dimensiones del espacio y cambiar con el tiempo. Este
es un punto de partida para finalmente describir una teoría cuántica de la
gravedad. Esto permitiría descubrir como el Big-Bang y la evolución cosmológica
surgió de la geometría pura.
El trabajo, según Witten, un físico teórico es inesperado desde varios puntos de
vista. Según él:

―Es difícil de adivinar que pasará‖.







84
1.4.2. El platonismo.

Rudolf Hertz se preguntaba si las fórmulas matemáticas tenían existencia
independiente y una inteligencia propia. La corriente filosófica, o mejor,
epistemológica, que acepta el hecho de que los conceptos matemáticos (o las formas
que los representan) existen por cuenta propia recibe la etiqueta de Platonismo. Lo
que nos viene a decir que el único mundo cierto y objetivo es el mundo matemático.
Y es que las formulas o los mismos objetos descritos matemáticamente tienen esa
característica única de universalidad, de ser ciertas, pase lo que pase y estemos
donde estemos. Las mismas reflexiones matemáticas van a llevar a las mismas
conclusiones o verdades objetivas en todos sitios.
Platón se dio a la tarea de estudiar el origen y la estructura del cosmos, cosa que
intentó usando los cinco sólidos platónicos, construidos y estudiados por Teaetus.
En particular, combinó la idea de Empedocles sobre la existencia de cuatro
elementos básicos de la materia, (tierra, fuego, aire y agua) con la teoría atómica de
Demócrito. Para Platón cada uno de los sólidos correspondía a cada una de las
partículas que conformaban cada uno de los elementos.
Como dijo Platón: ―La divinidad (los) utilizó para tejer las constelaciones por todo el
cielo‖.
El punto de vista según el cual los conceptos matemáticos podrían existir en un
sentido etéreo e intemporal cuenta en su bando en la actualidad, con científicos,
matemáticos e investigadores de reconocidísimo prestigio, muchos de los cuales,
como Tegmark, citaremos aquí.
En la Grecia clásica se asociaron los sólidos de Platón con los elementos de la
naturaleza, el cubo representaba la tierra; el tetraedro el fuego, el octaedro el aire,
el icosaedro el agua y el dodecaedro era el símbolo del cosmos, el universo en su
totalidad. Poliedros regulares sólo hay 5, que se corresponden con los sólidos que
definió Platón.
Tres de ellos tienen caras que son triángulos equiláteros: el tetraedro (cuatro
caras), el octaedro (Pirámide- ocho caras), y el icosaedro (diez caras). Uno tiene seis
caras cuadradas (el cubo), y el último tiene doce caras que son pentágonos
regulares (el dodecaedro). Todos ellos pueden inscribirse en una esfera o un cubo,
en la que tocan todos sus vértices.

Adrián García es un investigador de las
matemáticas áureas y de como todas las
secuencias numéricas de los números áureos
se relacionan entre ellas e incluso con los
números primos. Asimismo es de la opinión
de que los números estructuran la realidad.

De acuerdo con él, todas estas formas
geométricas pueden ser representadas en
función de la secuencia de Fibonacci. Todas
las secuencias están, por consiguiente,
relacionadas en función de la unidad.
85
El modelo geométrico áureo
1
es un modelo que se va a repetir a cada nueva
estructura que se cree. Una sucesión infinita e ilimitada de un mismo patrón
geométrico. Cada patrón de movimiento a través del espacio-tiempo es repetir el
camino que hizo en la anterior estructura, en un plano diferente del espacio. Es un
modelo holográfico
2
, que se constituye a través de figuras repetidas. Lo que se
conoce con el término ―fractalidad ―.
De hecho este modelo del Universo se conoce como – Teoría de la Fractalidad -
3
. De
acuerdo con dicha teoría la materia del universo se extiende de manera homogénea
por el vacío, formando estructuras fractales. Aunque esta teoría es relativamente
reciente, las nuevas evidencias ponen de manifiesto su consistencia y plantean que
quizás un mecanismo alternativo no descrito por la teoría de la relatividad general
posibilitó el desarrollo del universo desde sus orígenes. Un principio emergente,
denominado ―relatividad de escala‖ sostiene que dicha fractalidad, también
atribuida al espacio-tiempo, origina leyes de movimiento auto organizadas por
naturaleza, capaces de producir la evolución de las estructuras de manera fractal.
Ambos principios, teoría holográfica y fractalidad en combinación con la
superposición y el entrelazamiento cuántico son el punto de partida y las
características inherentes del modelo áureo que estamos construyendo.
Roger Penrose tampoco es un físico del todo convencional. De hecho, la mayoría de
los que vamos a ver tienen esta característica común; Un punto de vista más
holístico, en el sentido de considerar el universo como sistema físico global,
tratando de analizar todas sus propiedades desde este punto de vista global. Como
un sistema totalmente integrado que no puede entenderse en función de partes
separadas.
Pese a ser uno de los más reputados físico-matemáticos del mundo en la actualidad
(ha publicado trabajos conjuntamente con Stephen Hawkings), él confiesa
abiertamente ser Platónico. En su libro ―La Nueve Mente del Emperador‖, que
vamos a tomar de guía a lo largo de nuestro recorrido, no sólo analiza las leyes
físicas que gobiernan la naturaleza, sino que lo hace de una forma tan profunda,
tan personal, que las mismas leyes físicas parecen cobrar vida y girar a nuestro
alrededor al mismo tiempo que las analiza.
Al referirse al tema de hasta qué punto son reales los objetos del mundo del
matemático dice:
―Desde un punto de vista parece que no puede haber nada real en ellos. Los objetos
matemáticos son sólo idealizaciones mentales de los matemáticos, o… ¿Pueden ser
algo más que meras construcciones arbitrarias de la mente humana? Parece como
si existiera algún tipo de realidad profunda en estos conceptos matemáticos. En
lugar de ello, es como si el pensamiento matemático estuviese siendo guiado hacia
alguna verdad exterior, una verdad que tiene realidad por sí misma y que sólo se
nos revela parcialmente a algunos de nosotros‖
4


1
www.11pattern.com Matemáticas áureas, fractalidad y resonancias armónicas. Adrián García investiga
no sólo matemáticas áureas, sino también simbología y su poder de resonancia, relaciones numéricas ò
como se pueden relacionar aritméticamente los números con los elementos químicos, con antiguas
construcciones o incluso con la Alquimia.
2
En u n holograma, cada punto del conjunto representa la misma estructura del conjunto entero.
3
Extraído de la web www.maestroviejo.wordpress.com - El universo es un fractal -.
4
Roger Penrose – La nueva mente del emperador -.
86
Nuestra mente entra en contacto con el mundo de Platón cada vez que contempla
una verdad matemática, a través del razonamiento, pero también a través de la
propia intuición.
Aquí vamos a fusionar nuestro pensamiento con la verdad matemática, con el
mundo ―real‖ y objetivo de las formas. De la mano de Penrose, pero también de
otros autores vamos a entrar en contacto con el Platonismo que nos conducirá, si no
nos alejamos de él, si aplicamos el razonamiento matemático puro en toda su
extensión a nuevas y reveladoras verdades.
Aunque para ello hay que despojarse de los dogmas. Los dogmas es lo que Paul
Davies, otro autor ―platónico‖ de referencia, define como fe ciega. ―Son el conjunto
de creencias – adquiridas – que solemos dar por sentadas, por incuestionables,
aunque no se basen en verdades científicas. A los dogmas, como a las religiones, no
les exigimos un criterio de razonamiento como si exigimos en cualquier otro campo
del conocimiento. No los cuestionamos. Para nosotros son reales‖.
Pero los dogmas pueden cambiar. Sólo hace falta una base científica para ello. A fin
de cuentas, como veremos, nuestros cerebros reflejan un comportamiento
matemático y, por esta vía, mentalmente también podemos aceptar nuevos
paradigmas.
¿Existe un olor que nadie ha podido apreciar? ¿Existe una onda que nadie ha
podido percibir? ¿Existen las ondas gravitatorias, -los gravitones- que el modelo de
Einstein predice, aún cuando nadie aún las haya podido detectar?
Recientemente, gracias a la extraordinaria potencia de nuestros telescopios, se
descubrió el – cuerpo de radiación negra – que según los científicos es el residuo del
Big-Bang primigenio. Hasta que no se pudo comprobar que dicha radiación existía
nadie nunca planteó su existencia. Sin embargo hoy día, gracias a ella los
partidarios de la Teoría del Big-Bang encuentran un marco prácticamente
irrefutable para demostrar el inicio del Universo. Tal descubrimiento dio lugar a
una idea sobre el origen del Universo que hoy día está en la cabeza de todo el
mundo.
Percibimos la realidad a través de los sentidos. Esto es incuestionable. Nada es real
hasta que no lo percibimos. Cuando eso sucede, esos conceptos que parecen formar
parte del mundo imaginario o divino se convierten en reales. Se despojan de su
áurea mística y pueden pasar a formar parte de nuestra realidad, traspasando la
barrera entre la metafísica y la física.
Esos dogmas, esas creencias de que vivimos en un universo físico, no imaginario, y
que quizás en este punto puedas comenzar a plantearte son los que vamos a
remover, desde el cero hasta el infinito, gracias a las matemáticas más puras, las
formas geométricas, las que tejen todo el universo que Platón imaginaba.






87
1.4.3. La Geometría y la Historia.

Los primeros números que la humanidad utilizó fueron los números naturales
1
(1,
2, 3, 4, 5,…). En la base de la doctrina pitagórica, la más influyente en la
matemática de la Grecia clásica y fundamental en las matemáticas de la
actualidad, estaba la teoría de que los números naturales permitían la explicación
del mundo y de toda la realidad que nos rodea. Los pitagóricos atribuían al número
un carácter sagrado, y creían que, mediante ellos todo podía medirse, que todo
terminaba por ser un número.
Euclides, en el 300 A.c. realizó el primer estudio formal sobre el número áureo. Sus
tratados sobre geometría tuvieron tal repercusión, que aún hoy día geometría se
asocia indisolublemente a – Geometría Euclidea-.
De hecho, después de la Biblia, probablemente el famoso conjunto de 13 libros de
Euclides – Elementos de Geometría – quizás sea el libro que más ediciones ha
tenido. Desde hace décadas es la base de los libros de geometría de enseñanza en
prácticamente todo el mundo. No podemos, inevitablemente, aceptar la visión de
nuestro mundo independientemente de conceptos o patrones matemáticos que
desde pequeños nos acompañan y que damos completamente por indiscutibles, casi
sagrados, como integrantes de nuestra lógica de forma innata.
La influencia de la geometría euclidea se extendió cada vez más a través de los
siglos de tal forma que, cuando en la década de 1930 un grupo de matemáticos, con
el nombre colectivo de –Bourbaki- quiso dar un giro radical a las matemáticas de la
época enarbolaron la consigna – Abajo Euclides -. Evidentemente, no lo
consiguieron.
Hoy día la geometría euclidea no parece corresponderse con la idea de un universo
curvado como predicen las teorías de Einstein. Sin embargo, la continuamos
usando como una buena aproximación del cosmos.
Sea como fuere, Platón nuevamente, consideró que los números irracionales
descubiertos por los pitagóricos eran de particular importancia y consideró que
eran la llave a la física del cosmos. Esta opinión tuvo mucha influencia en
matemáticos y filósofos posteriores, en particular los neoplatónicos. A veces a
Platón también se le atribuye el desarrollo de teoremas relacionados con el número
áureo.
Y es que, parecen existir asombrosas coincidencias entre el reino abstracto o
conceptual de los números y la realidad que nos rodea, como hemos visto al definir
los números áureos.
Es importante darse cuenta que las matemáticas representan concepciones
mentales. Hay que ser reiterativos en esto. Cuando pensamos que 2x2 = 4, estamos
expresando una convención simbólica para expresar una idea que tenemos en
mente, en este caso de forma matemática (un cuadrado de lado 2). Cuando
hablamos de los números áureos, por el contrario, no puede evitarse tener el
sentimiento de que dichos números, así como otros irracionales parece que siempre
han estado ahí de forma independiente a nuestras ideas o concepciones.


1
Fernando Corbalán – La proporción áurea -
88
El mismo Newton escribió al respecto: ―Nos alzamos sobre hombros de gigantes ―.
Platón (428-347 a.C.) vivió antes de que Euclides estudiara el número áureo, sin
embargo, a veces se le atribuye el desarrollo de tales teoremas relacionados con el
número áureo debido a que el historiador griego Proclo en un comentario sobre el
primer libro de – Los elementos – de Euclides escribió:
―Eudoxo… multiplicó el número de teoremas relativos a la sección a los que Platón
dio origen‖.
En esta cita se interpretó la –sección- como la sección áurea. Tal afirmación ha sido
motivo de controversia y muchos investigadores han llegado a la conclusión de que
la palabra – sección – no tenía nada que ver con el número áureo.
De Platón, El Timeo rescatamos un interesante texto:
―Lo que produce la belleza es la armonía de las partes del cuerpo entre sí y con el
alma; porque la naturaleza ha dispuesto el cuerpo como un instrumento que debe
estar en armonía con todas las necesidades de la vida. Al mismo tiempo es preciso
que, mediante un debido acuerdo, el alma posea virtudes análogas a las cualidades
del cuerpo (…) La naturaleza nos suministra gérmenes de estas cualidades, pero es
preciso desenvolverlas y perfeccionarlas mediante la cultura‖.

A pesar de que los pitagóricos sólo conocían los
números fraccionarios, tuvieron una intuición
especial en la elección de su símbolo, ya que
encierra de forma desconcertante al entonces
inimaginable número de oro.
Como es sabido
1
, los números tienen una
simbología, más o menos precisa, que adopta
diferentes versiones según la corriente mística que
los apadrina. La mayoría de estos símbolos, por lo
menos en el mundo occidental tiene un tronco
común en la Biblia y también en las escuelas
pitagóricas.

―Todo lo cognoscible tiene un número, pues no es posible que sin número algo
pueda ser concebido o conocido ―escribió Filolao (Crotona, n. 480 a.C.), matemático
y filósofo griego que fue discípulo de Pitágoras.
Como escribió el escritor y profesor de estética rumano Marila Ghyka: ―El
pentagrama será, pues, a la vez, el símbolo del amor creador y el de la belleza viva,
del equilibrio en la salud del cuerpo humano ―. También presentó una tesis muy
conocida hoy en día: que los artistas griegos de la antigüedad clásica utilizaban la
relación áurea de forma consciente y deliberada. Aunque es muy popular, esa
concepción no está comúnmente aceptada y sigue siendo motivo de debate.




1
Enrique Gracián – Los números primos -

89
De acuerdo nuevamente con el maestro, Penrose ―(…) No puedo evitar el
sentimiento de que, en el caso de las matemáticas, de la creencia en algún tipo de
existencia etérea y eterna, al menos para los conceptos más profundamente
matemáticos (…). Hay en tales ideas matemáticas una compulsiva unicidad y
universalidad que parecen ser de un orden diferente del que se pudiera esperar en
las artes o la ingeniería‖.

1.4.4. La Geometría Euclidea.

La geometría euclidea es la típica geometría que estudiamos en el colegio. Aunque
muchos consideran que la misma podría englobarse dentro de la teoría matemática,
más que como una teoría física propiamente dicha.
Dicha geometría, transmitida por Euclides describe, no obstante, con gran precisión
el mundo en que vivimos. Es la geometría de las formas que observamos en la
naturaleza y las relaciones matemáticas de que de ellas surgen.
Su desarrollo permitió establecer relaciones matemáticas precisas en las formas
básicas que hoy día aún utilizamos y, constituyeron la base para el desarrollo
posterior de una matemática más avanzada. A pesar de su sencillez y elegancia no
por ello pierden, aunque ya no prestemos mucha atención, una potencia innegable
en el desarrollo de modelos más avanzados.
La geometría euclidea describe, no obstante, un universo de formas curvas y rectas
que si bien, a escalas habituales funciona correctamente y obtenemos grados de
precisión elevados, cuando hablamos de escalas cósmicas o microscópicas su
eficiencia parece quedar algo diluida. A pesar de esto, hoy día se sigue empleando
en todos los ámbitos; en la escuela como formación básica, a su vez, como punto de
partida para otras formulaciones matemáticas, así como en el cálculo de
estructuras y todo tipo de construcciones o formulaciones que a nivel cotidiano
utilizamos.
Con la llegada de la relatividad general de Einstein se hizo patente algo que ya
observamos en la propia naturaleza; Que el universo no está compuesto de rectas,
que la geometría del espacio-tiempo es curvada, y este nuevo conocimiento rebajó el
status que durante siglos había ostentado la geometría euclidea como conjunto de
leyes o relaciones que describían el espacio físico, englobándola dentro del paraguas
de un conocimiento más conceptual, aunque no por ello menos elegante y lógico, el
de las matemáticas puras.
No obstante, a pesar de esta relativa pérdida de precisión para reflejar la
estructura del espacio, no podemos dejar de tener la impresión o la intuición de que
este mundo de formas elegantes y perfectas reflejan de algún modo una gran parte
de la realidad que percibimos y, de forma natural, ya que difícilmente
conseguiremos ir a la velocidad de la luz, o experimentar la curvatura del espacio
tiempo, tendemos a utilizarla con persistencia.
La geometría euclidea, desde este punto de vista, parece ser casi una necesidad
lógica, una intuición casi innata, en el sentido en que debemos aplicarla al mundo
en que vivimos, o de forma inconsciente tendemos a hacerlo.

90
La geometría de Euclides parece estar basada en cierto sentido en la intuición pero
también es resultado de la experiencia personal, así como evidentemente de la
educación recibida. Sin embargo esta geometría, como otros muchos preceptos que
parecen estar grabados en nuestros cerebros no son, ni con mucho, las únicas
formas de representación (o de entendimiento) de la sociedad o el mundo que
vivimos.
Existe otro tipo de geometría que poca gente conoce que es la geometría
hiperbólica, lobachevskiana que, en muchos aspectos es similar a la geometría
conocida, aunque con algún matiz importante
1
:
En la geometría euclidea la suma de los ángulos en cualquier triángulo es siempre
de 180º. En la geometría lobachevskiana esta suma es siempre inferior a 180º,
siendo la diferencia proporcional al área de dicho triangulo.
Su representación sería la siguiente:
Geometría de lobachevsky.

De este modo la geometría se nos muestra curvada, y no puede ser representada en
un espacio plano, lo que obviamente dificulta su comprensión. Además el contorno
de dicha estructura curvada en forma de esfera parece estar realmente – en el
limbo, en el infinito -, dado que el mismo no se considera parte del espacio
lobachevskiano. Las líneas rectas pasan a ser círculos que intersectan en ángulos
rectos este contorno circular. Este es otro factor que introduce, por lo tanto
complejidad.




1
Otro tipo de geometría que podemos citar como contraejemplo a la geometría euclidea sería la
geometría elíptica.
En el mundo de las formas que estamos
representando observamos ambas
estructuras, algunas relativas a la
geometría euclidea así como otras
referentes a la geometría hiperbólica. (ò,
incluso, de la geometría elíptica)

91
Podría muy bien suceder, como cita Penrose, que la geometría lobachevskiana
fuera realmente verdadera a escala cosmológica. Sin embargo, la constante de
proporcionalidad entre el déficit de ángulo para un triángulo y su área tendrá que
ser extraordinariamente pequeña en este caso, y la geometría euclidea sería una
excelente aproximación a esta geometría para cualquier escala ordinaria, donde las
desviaciones serían extraordinariamente pequeñas.
De acuerdo con Nikolay Lobachevsky, ―No hay rama de la matemática, por
abstracta que sea, que no pueda aplicarse algún día a los fenómenos del mundo
real‖
Aunque parezca ilógico, para geometrí
diferente al que estamos acostumbrados a ver, pudiendo variar a diferentes valores
enteros, a valores negativos o incluso tender a infinito.
Sea como fuere, parece evidente que las matemáticas como hoy las conocemos son
una evolución de este tipo de geometría. Unas matemáticas que, en su evolución,
han adquirido tal importancia y complejidad que incluso, no solamente han
absorbido esta rama del conocimiento sino que ésta, sin remedio, ha pasado a
englobarse dentro del ámbito, más genérico, de las matemáticas.
Subyace, a pesar de todo la impresión, como hemos expuesto, que las matemáticas
en su desarrollo, así como el resto de las leyes de la física siguen una evolución que
paradójicamente parece tender de nuevo a esta geometría fundamental. De igual
forma esta intuición de base que siempre tendemos a tener presente en el
desarrollo y comprensión de las matemáticas parece obstinadamente seguir en su
base una formulación sencilla y elegante en sus principales teoremas, con una
belleza casi comparable a las mismas formas geométricas.
Las matemáticas, al igual que nuestros procesos mentales denotan una evolución
tal y como lo han hecho, porque no dejan de reflejar algo de la naturaleza física del
mundo en que vivimos. De forma inconsciente, que no significa ilógica (más bien
todo lo contrario), tendemos a utilizar argumentos –razonables-, y tal y como
sucede con la geometría nos sentimos mejor con aquellos que apelan al sentido
común o a la intuición.
(1)

El razonamiento humano, en este sentido se convierte en un reflejo del mundo
físico, o en sentido contrario, el mundo como una manifestación de racionalidad.
El substrato de misticismo de las formas geométricas, ya sea en su forma euclidea o
hiperbólica unido a la conceptualidad matemática que subyace en el mundo
racional de nuestras mentes nos conduce nuevamente a la visión platónica según la
cual los objetos matemáticamente precisos de la geometría pura no pueblan este
mundo físico, sino el mundo ideal de Platón de los conceptos matemáticos.
Nuestra mente entra en contacto con el mundo de Platón cada vez que contempla
una verdad matemática, a través del razonamiento y la propia intuición. De este
modo, verdad matemática, intuición, formas geométricas y razonamiento parecen
formar una sola estructura, que de alguna manera es capaz de manifestarse de
formas diferentes en el mundo físico y en nuestro intelecto.


(1)
Paul Davies – La mente de Dios -
92
Cuando a partir de la propia geometría introducimos los números, tal y como los
imaginamos espacialmente dispuestos y, con ellos, la teoría matemática se produce
una disociación mental con dichas formas. En el mundo ―ideal‖ de las formas, los
números a priori parecen no tener mucho sentido. Más bien parecería, al igual que
sucede con el desarrollo del razonamiento, como algunos autores sostienen, una
sofisticación sin sentido.
De admitir tal comparación, podemos incluso llegar a pensar que todo el proceso de
evolución no es más que la evolución de un patrón matemático. Un proceso que
sigue las mismas formas geométricas en el espacio y el tiempo. Un patrón que
hasta ahora no podíamos contemplar desde el punto de vista de la razón pero sí,
para algunos, desde el punto de vista de la intuición.
La geometría se nos muestra, por tanto, como un lenguaje, como la forma en que
las partículas más elementales de nuestro universo se auto organizan y transmiten
la información entre ellas. Un patrón innato de organización que se manifiesta en
todas y cada una de las configuraciones de nuestro universo.
Tal y como cita Penrose (y es importante detenerse y asimilar el significado
profundo de su razonamiento):
―Existe un ingrediente profundo y sutil en la geometría euclidea, en realidad el más
esencial, y que hoy en día apenas lo consideramos geometría. Éste constituía la
introducción efectiva de los números reales. La geometría euclidea trabaja con
longitudes y ángulos. Para comprender esta geometría debemos estimar qué tipo de
–números- son necesarios para describir esas longitudes y ángulos. La nueva idea
central fue expuesta en el siglo IV A.C por Eudoxo.
Para los antiguos griegos, los números ―reales‖ eran cosas que había que extraer de
la geometría del espacio físico. Ahora preferimos concebir los números reales como
más primitivos que la geometría. Y a partir de aquí, gracias a Fermat y Descartes,
desarrollamos la geometría de coordenadas, introducida en el siglo XVII. Cualquier
tipo de geometría debe ser lógicamente consistente, pero no es necesario que tenga
que ver directamente con el espacio físico de nuestra experiencia‖.
Pero concebir los números reales como más primitivos que la geometría es dejar de
lado la posibilidad de contemplar a ambos como contemporáneos. En nuestra
hipótesis los mismos números áureos son capaces de describir geométricamente el
universo precisamente por eso, porque (como diría Tegmark) son el universo.
A la cuestión sobre si las verdades matemáticas existen o no al margen del ser
humano se sumaría una tercera postura, según cita Enrique Gracián. Una solución
conciliadora que considera la posibilidad de admitir que sí existen esos objetos
matemáticos susceptibles de ser descubiertos, pero que se trata de ―objetos
mentales‖ que heredamos con el paquete genético. De ser así, según él: ―Debería
existir en la naturaleza alguna forma primitiva de estas configuraciones‖.
A partir de la introducción de este ingrediente (los números reales), la geometría
parece detenerse o avanzar muy lentamente, mientras que las matemáticas inician
un desarrollo imparable, paralelamente a nuestra capacidad de abstracción y de
conceptualización. A tal punto que, hoy día, parece olvidar los fundamentos en que
se basa. No obstante, ese poso de intuición permanece. Parece no existir
razonamiento matemático válido que no sea refrendado por la intuición o esa
representación imaginaria – coherente- que podemos imaginar o visualizar en
cualquier formulación matemática.
93
Esta separación vino de la mano de los griegos, que necesitaron describir las
magnitudes geométricas en términos aritméticos para poder razonar
rigurosamente sobre ellas, y también sobre sus sumas y productos, ingredientes
esenciales de muchos de los maravillosos teoremas geométricos de los ―antiguos‖
1
.
El matemático más grande de la Antigüedad fue indudablemente Arquimedes.
Utilizando ingeniosamente la teoría de las proporciones de Eudoxo, calculó las
áreas y volúmenes de muchas formas geométricas diferentes, como la esfera u otras
más complejas, entre ellas las parábolas y las espirales. Sus escritos influyeron
profundamente en las siguientes generaciones de matemáticos y, muy
especialmente en Galileo y el propio Newton. Asimismo, Arquimedes también
introdujo la teoría física de la estática, o el conjunto de leyes que gobiernan los
cuerpos en equilibrio, y la desarrolló como ciencia inductiva.
Apolonio, contemporáneo de Arquímedes y geómetra de profunda intuición e
ingenio, estudió las secciones cónicas (elipses, parábolas e hipérbolas) y,
igualmente, tuvo una influencia muy importante sobre Kepler y Newton.
Precisamente tales figuras geométricas resultaron ser, de forma bastante notable,
las que se necesitaban para describir las órbitas planetarias.

1.4.5. Las Matemáticas y el Orden Racional.

Platón fue, quizás, el primero en referirse a las conexiones entre las formas
geométricas y la conexión de éstas a sus más íntimas reflexiones o –conocimientos-
acerca del universo; A esa verdad subyacente (el mundo de las formas) como
lenguaje propio.
Pero no es el único. Algunos incluso podrían referirse a dichas formas como
intuición, pero hay tal diversidad, procedencia, intensidad y evidencia física
contrastada que quizás las coincidencias sean más profundas de lo que advertimos.
Si pensamos en la inexistencia de un patrón resulta difícil entender como en la
naturaleza y en los animales pueden darse estos patrones matemáticos. Como
expresa Pappus de Alejandría ―Las abejas…, en virtud de una cierta intuición
geométrica…, saben que el hexágono es mayor que el cuadrado y que el triángulo, y
que podrá contener mas miel con el mismo gasto de material‖. Ejemplos como este
encontramos por toda la naturaleza.
Según Umberto Eco ―Solo en las ciencias matemáticas existe la identidad entre las
cosas bellas que nosotros conocemos y las cosas que se conocen en modo absoluto‖,
quizás refiriéndose a las formas o a las proporciones.
O la cita de Bertrand Rusell ―Las matemáticas no solamente poseen la verdad, sino
la suprema belleza, una belleza fría y austera, como la de la escultura, sin atractivo
para la parte más débil de nuestra naturaleza‖.
Quizás no somos conscientes pero nuestro cerebro se comporta bajo ciertos patrones
matemáticos, tenemos un ideal de belleza intrínseco, nos atraen las formas y las
relaciones proporcionadas, tendemos a situarnos siempre en una posición
determinada, efectuamos elecciones constantemente; Nuestro cerebro, de algún

1
Roger Penrose – La nueva mente del emperador -.
94
modo, es como una calculadora que constantemente analiza situaciones y calcula
probabilidades.
En palabras de Paul Davies ―La investigación científica sigue un hilo conductor de
orden y racionalidad. Vemos que este orden cósmico está apuntalado por leyes
matemáticas precisas que forman un tejido de sutil y armoniosa unidad. Las leyes
poseen una elegante sencillez, habiendo sido descubiertas a veces por los científicos
a la luz de simples argumentos estéticos. Tan sencillas leyes permiten, sin
embargo, a la materia y a la energía auto organizarse en una increíble variedad de
complicados estados, incluidos los que poseen la cualidad de la conciencia, y son
capaces de reflejar a su vez el orden mismo del cosmos que los ha producido‖.
Somos matemáticos pero idealistas a su vez; Esta intuición matemática que
poseemos nos hace, a veces, comportarnos naturalmente de forma intuitiva. De
esta forma podemos encontrar mentalidades más intuitivas, más centradas en la
intuición aunque sin renunciar a la razón, y otras más racionales, aunque en el
fondo también conserven un poso de intuición; Esa misma intuición que nos lleva a
conseguir objetivos que parecen ser, en su totalidad, fruto de decisiones racionales.
Para los filósofos griegos su geometría presentaba mucho más que un ejercicio
intelectual. Los conceptos de número y forma les fascinaron tan profundamente que
construyeron toda una teoría del universo sobre ellos. En palabras de Pitágoras, ―el
número es la medida de todas las cosas‖.
El valor principal de estos sistemas numerológicos y geométricos, sin embargo, no
reside en su plausibilidad, sino en el hecho de que tratan el mundo físico como una
manifestación de relaciones matemáticas concordantes. La moderna física
matemática, aunque desprovista de registros místicos, retiene la antigua hipótesis
griega de que el universo posee un orden racional acorde con principios
matemáticos
1
.
En la actualidad algunos científicos han propuesto ver el universo básicamente
como un ―proceso computacional‖. La ―música de las esferas‖ y el universo de
relojería han sido desplazados a favor del ―ordenador cósmico‖, es decir, por la
consideración holística del universo entero como un gigantesco sistema de
procesado de información.
De acuerdo con Davies: ―El hecho de que el mundo físico refleje las propiedades
computacionales de la aritmética tiene una profunda implicación. Significa que, en
cierto, sentido, el mundo físico es una computadora, como conjeturó Babbage‖.
Según su teoría las computadoras no sólo pueden simularse unas a otras, pueden
simular asimismo el mundo real.
Los científicos ven cada vez más clara la relación entre los procesos físicos y la
computación, y van encontrando útil pensar en el universo en términos
computacionales. ―Las leyes científicas son vistas ahora como algoritmos‖. Según
Stephen Wolfram, ―Los sistemas físicos se interpretan como sistemas
computaciones que procesan información de un modo muy similar a como lo hacen
los ordenadores (…) Cabe esperar que las computadoras sean tan potentes en su
capacidad de computación como pueda serlo cualquier sistema físicamente
realizable, así que podrán simular todo sistema físico‖.

1
Roger Penrose – La nueva mente del Emperador -
95
Queda entonces en el aire, siguiendo el argumento de Davies… ¿Qué distingue el
universo real de una simulación?
La capacidad de computación es algo que muchos sistemas físicos, incluso algunos
muy simples parecen poseer. Lo que plantea la cuestión de si las actividades de los
átomos o las partículas subatómicas pueden computar. El físico Richard Feynmann
investigó este asunto y probó que una computadora reversible operando a nivel
subatómico, en concordancia con las leyes de la mecánica cuántica sería, en efecto,
posible.
Así pues, ¿podemos considerar los innumerables procesos atómicos que están
sucediendo en todo momento como parte de una gigantesca computación cósmica?
De ser así, física y computación serían idénticas y nos veríamos abocados a una
sorprendente conclusión: el universo sería una simulación de sí mismo.
Ed fredkin contesta afirmativamente con énfasis a la pregunta de si el universo es
una computadora. El cree que el mundo físico es un gigantesco autómata celular y
sostiene que el estudio de los autómatas celulares está revelando que el
comportamiento físico real, incluyendo refinamientos tales como la relatividad, son
simulables. Su colega, Tom Toffolik comparte esa opinión. Dijo una vez,
sarcásticamente, que está claro que el universo es una computadora, y que el único
problema es que la está utilizando algún otro. En cuanto a nosotros, pues bien, ¡no
somos más que microbios en la gran máquina cósmica!
Tipler puntualiza y argumenta que esa objeción es válida solamente desde una
perspectiva exterior a la computadora. Si ésta fuera tan potente como para simular
la conciencia, desde la perspectiva de los ―seres interiores‖ a ella, éste mundo
simulado sería real.
El problema, como ya expuso Penrose es que si el universo es la ―salida‖ de algún
proceso computacional, éste debe ser, por definición, computable. Es decir, debe
existir un programa, o un algoritmo, del que se pueda obtener una descripción
correcta del mundo en un número finito de pasos.
Si un programa de computadora, o un algoritmo, es más sencillo que el sistema que
describe, se dice que el sistema es ―algorítmicamente comprensible‖. Una
secuencia es aleatoria si no se puede comprimir algorítmicamente, como ocurre con
los números irracionales.
Esta idea ya ha sido considerada por algunos teólogos, conscientes de que el
indeterminismo cuántico deja abierto un resquicio para que Dios actúe sobre el
universo, para que manipule a nivel atómico ―cargando el dado cuántico‖ sin violar
las leyes de la física clásica.
Algunos destacados matemáticos han confesado ser platónicos. Uno de ellos fue
Kurt Gödel. Como cabía esperar, él basaba su filosofía de la matemática en sus
trabajos sobre la indecibilidad. Argumentó que siempre habrá en la matemática
enunciados verdaderos cuya veracidad nunca se podrá demostrar a partir de los
axiomas existentes. El argumento de Gödel nos va a acompañar, por tanto, hasta el
final de nuestros planteamientos.
El matemático Rudy Rucker piensa que los objetos matemáticos ocupan una
especie de espacio mental, que él denomina ―paisaje mental‖, de la misma manera
que los objetos ocupan el espacio físico.
96
Queda, por tanto, definir la cuestión de si existe algún algoritmo capaz de
determinar si todos los procesos físicos y biológicos presentan un patrón en su
evolución o incluso en su misma composición. Y, si existe, comprobar si el mismo
puede ser o no computable. El modelo áureo proporciona un patrón matemático en
su comportamiento susceptible de ser expresado algorítmicamente, de ser
sintetizado gracias a unas pocas fórmulas matemáticas. Eso sí, sin perder de vista
siempre que trabajamos con números infinitos, irracionales.
El hecho de que la mente matemática se adentre por las sendas más recónditas del
espíritu, como cita Gracián, ha llegado incluso a inquietar a los guardianes del
orden moral. Una buena prueba de ello son las palabras de San Agustín al
respecto:
―El buen cristiano debe estar alerta en contra de los matemáticos y de todos
quienes hacen profecías vacuas. Existe el peligro de que los matemáticos tengan un
pacto con el demonio y la misión de ofuscar el espíritu del hombre para confinarlo
en los linderos del infierno‖.

1.4.6. La fórmula de Pitágoras.

El resultado matemático más famoso de la humanidad es el Teorema de Pitágoras.
– En todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la longitud del lado mayor (la
hipotenusa) es igual a la suma de los cuadrados de las longitudes de los otros dos
(los catetos) —
El teorema de Pitágoras nos habla de una relación que han de cumplir los lados de
un triángulo para que este sea equilátero, es decir, que tenga un ángulo de 90º. Lo
curioso de la fórmula es que la condición que deben de cumplir dichas longitudes
tiene que cumplirse en una dimensión superior, la dimensión de las áreas, que es la
que establecemos cuando elevamos los catetos, así como la hipotenusa al cuadrado.
Normalmente cuando pensamos en Pitágoras pensamos en un triángulo equilátero,
así como en un ángulo recto de 90º y en la relación que se establece en el mismo, sin
detenernos a pensar en porqué precisamente tal relación habla de elevar todos sus
lados al cuadrado.
Pitágoras, de la observación directa del universo, consideró que todo se repite, las
estaciones, los ciclos, las sociedades, incluso los planos materiales y espirituales del
hombre, incluyendo su propio espíritu.
Para los seguidores de la doctrina de este filósofo y matemático griego, el teorema
de Pitágoras no se refiere sólo a los lados de un triángulo rectángulo, sino que
representa mucho más. Para ellos, representa la estructura del espacio-tiempo.
(Precisamente lo que tratamos de establecer). Según ellos, la estrella de cinco
puntas y el Teorema fue entregado a Pitágoras por un sacerdote egipcio.
―La ciencia de los números y el arte de la voluntad son las dos claves de la magia,
decían los sacerdotes de Memphis; ellas abren todas las puertas del universo‖
Un oráculo de Zoroastro dice: ―El número tres reina en el universo, y la mónada
(uno, único, unidad) es su principio‖. (…) ―El universo está formado por tres
esferas concéntricas: el mundo natural, el mundo humano y el mundo divino‖.
97
¡Los tres mundos que nos van a acompañar en este recorrido!
¿Qué más nos está diciendo entonces esta fórmula?
Después de tanto tiempo desde su – descubrimiento – que no - invención-, como
sucede en muchos otros campos de la matemática, la utilizamos a diario, aunque
realmente nunca nos paramos a plantearnos que más nos puede decir.
Recordemos nuevamente la cita del físico alemán, Heinrich Rudolf Hertz ¿Puede
uno evitar sentir que esas fórmulas matemáticas tienen una existencia
independiente y una inteligencia propia, que son más sabias de lo que somos
nosotros, mas sabias incluso que sus descubridores, y que obtenemos de ellas más
de lo que originalmente pusimos en ellas?.
¿Puede tener razón Rudolf Hertz? Analicemos con más detalle el teorema de
Pitágoras, pero no desde el punto de vista convencional, sino desde la perspectiva
de los números áureos. En concreto desde la perspectiva de . Activemos de nuevo,
pues, nuestro sentido espacial.
, como hemos visto, no sólo puede ser representado mediante una recta podemos
representarlo como un codo, donde podemos separar la unidad, de su inversa 1/.
En el mismo teorema de Pitágoras ocurre lo mismo, lo aplicamos solamente al
triángulo, pero como vamos a ver su utilidad puede extenderse mucho más allá.
Si cogemos la identidad básica del número , es decir, que 1 +  = 
2
, vemos que la
misma puede expresarse geométricamente de la forma que vimos en la formulación
de Kepler:


En el caso del triángulo egipcio, que venimos de ver, tal igualdad se cumplirá, lógicamente.



1

2



3
2

4
2

5
2

Triángulo 1, √, 
Triángulo
3,4,5.
1 +  = 
2

98
Vemos que las áreas respectivas de 1 y de  han de coincidir con el área de 
2

puesto que la coincidencia numérica realmente se produce. A su vez, vemos que la
representación en forma de áreas efectivamente puede deducirse a partir de un
triángulo rectángulo, con un lado de 90º. Veámoslo, entonces, desde nuestra
perspectiva superficial.
Si en la fórmula inicial tenemos que 1 +  = 
2
, el valor 1 no deja de ser más que el
área que forma un cuadrado de lado 1, de tal forma que 1 x 1 = 1.
Entonces, hemos de pasar de un cuadrado (1 x 1) a un cuadrado ( * ). Para
pasar de uno al otro no nos queda más remedio que utilizar . Es decir, vamos a
pasar del área 1 al área 
2
. (¡De un punto a una superficie!).



¿Cómo hacemos esto entonces?
Recurriremos a la principal característica, entonces, de – 

– que no es otra
precisamente que la de no ser un simple número, sino también una sucesión como
vimos en su formulación.
Si tenemos que 1+ = 1 + (1 + 1/), tenemos que 2 + 1/ continúa cumpliendo la
relación. Hemos pasado del 1 al 2, y nos queda 1/. A su vez, podemos continuar la
sucesión de la siguiente forma:
1 + 1 + 1/ = 1 + 1 + 1/(1+1/) = 2+1/(1+1/)… (Que tiende a infinito)
De hecho, lo que estamos haciendo es utilizar una formulación alternativa de ,
que se denomina -fracción continua- como vimos al describir el número e y que
puede describirse de la siguiente forma:



Entonces nos encontramos con que pasamos del 1 al 2 y todo lo que nos queda para
llegar a 
2
, es 1/, es decir su inversa: 0,6180339997.

1 Φ

Φ
2

99

Para rellenar el cuadrado mayor, 
2
,

lo que hacemos es desarrollar la sucesión de


hasta el infinito. En este proceso 

se combina con su inversa. , por tanto, un
valor, ¡un solo valor!, ha de ser capaz de rellenar un área. Si lo vemos, comenzando
desde 2, desarrollaríamos igualmente la sucesión 1/ hasta el infinito.
La relación de la Gran Pirámide de Keops es fundamental para entender como los
números áureos se entrelazan entre sí. Según vimos la Gran Pirámide es
equivalente a una pirámide de lado 2 donde se establecen 2 igualdades precisas, la

, como vimos y esta característica es determinante no se define sólo por una
calas
diferentes, del 0 y el 1. Un valor, que en realidad, son dos. Los puntos de partida
espaciales son diferentes.
Mientras que nosotros utilizamos los números enteros de forma lineal, partiendo de
un solo punto de partida, el 0, de dos puntos espaciales diferentes. Sólo así
es posible entender que un solo número (en combinación con su inversa) sea capaz
de definirme un área, y que dos de ellos (o incluso uno sólo) puedan definirme un
volumen.
Donde nosotros vemos una relación lineal, el mundo áureo ve lo siguiente:








El mundo áureo ve una forma, con superficie. El mundo áureo ve un volumen. Y
geométricamente tienen la misma representación (la misma distancia). Aunque,
eso sí, en planos inversos:
1 Φ

Φ
2



2 1/Φ
1 0 1

100










Los números áureos se mueven en un plano diferente al que nosotros nos movemos.
Siempre en el mundo de las superficies, como el Universo que han de rellenar.
Las relaciones son precisas. El codo egipcio marca la diferencia inicial entre la
frontera circular y la cuadrada. Un concepto que profundizaremos.
De forma análoga si quisiéramos pasar de un cuadrado de superficie 1x1 a un
cuadrado de superficie (1/ x 1/,) tendríamos que restar 1/.




Lo podemos representar en forma de escalera,





O bien, en forma de pirámide:
1/
2


1/Φ
2

1

2
Φ
2

1
1/

 + 1/ = √5
(Φ)
2
+ (1/Φ)
2

(Φ)
2
+ (1/Φ)
2


2
+ 1/
2
= 3
(Φ)
2
+ (1/Φ)
2

(Φ)
2
+ (1/Φ)
2

1/
2


0
1

1/Φ
1/Φ
2

1/
2


2

1
π/2

101


Si entendemos el 1 simplemente como una escala,  nos está diciendo como, cada
paso que nosotros hacemos entre los números naturales, por ejemplo al pasar, como
en este caso del 1 al 2, para nosotros representa un salto de 1 (una unidad); En
cambio en el mundo irracional este cambio supone una suma, pero además una
multiplicación (+ 1/
2
= 2) . Veamos:







+ +






1/
2
sólo puede formarse si multiplicamos 2 veces su valor. Si imaginamos que
elevar al cuadrado es subdividirse en dos, la única forma de hacerlo es seguir una
forma de pirámide.
Φ
2


1
1/Φ
2

Φ
1/Φ
En la unidad los valores
de  se invierten.
1/Φ
2

1/
2


1/
2


1
1/

1/
2


2

2
1/

1/

102
Una estructura piramidal me la define una determinada forma de juntar 4
triángulos. En el fondo todo lo que necesito son 3 puntos para formar un triángulo.
Pero, sólo con 3 puntos puedo construir todo un universo puesto que siempre va a
mantener el equilibrio entre ellos. Este equilibrio se llama ―Teorema de Pitágoras‖
y viene representado por la forma de pirámide que va a converger siempre en un
punto.
Y ese punto final debe de ser un punto tal que pueda combinarse con su
complementario. Ese punto final es el 1, que nosotros combinamos con el 0. Esta es
nuestra escala única: el 0 y el 1. En una ―escala diferente‖ tenemos los números
áureos.
Pitágoras, por tanto, no sólo nos da la relación que ha de cumplir un triángulo
equilátero. En el mundo áureo nos define toda una estructura piramidal. La regla
de Pitágoras, es pues, una regla universal en la formación de las estructuras
áureas, donde todo se determina según la elevación al cuadrado y el ángulo de90º.
Esto se produce no sólo entre las longitudes y las áreas, sino también entre las
áreas y los volúmenes. Pitágoras es – La Ley –, la norma mediante la cual se
distribuyen los valores áureos en el espacio-tiempo en combinación con los valores
enteros.

1.4.7. Mística y Física de los Números Áureos.

En 1.509 el matemático y teólogo Luca Pacioli publicó su libro ―La Proporción
Divina‖, en el que planteó diversas razones por las que creyó apropiado considerar
divino al número áureo :
La unicidad. Pacioli compara el valor único del número áureo con la unicidad de
Dios.
El hecho de que esté definido por tres segmentos de recta, Pacioli lo asocia con la
Trinidad.
La inconmensurabilidad; para Pacioli, la inconmensurabilidad del número áureo y
la de Dios son equivalentes.
La auto similitud asociada al número áureo es comparada con la omnipresencia e
invariabilidad de Dios.
De la misma manera que Dios dio ser al Universo a través de la quinta esencia,
representada por el dodecaedro; el número áureo dio ser al dodecaedro.
Luca Pacioli puso al hombre como centro de todas las cosas --- Hablaremos antes de
la proporción humana referente a su cuerpo y miembros, pues toda medida con sus
denominaciones se deriva del cuerpo humano, y en él están señaladas por el dedo
del Altísimo toda suerte de proporciones y proporcionalidades que revelan los más
intrínsecos secretos de la naturaleza -.
Y por eso, los antiguos, considerando la debida disposición del cuerpo humano,
conformaban todas sus obras, máxime los templos sagrados, de acuerdo con la
proporción de dicho cuerpo, pues en aquel encontraban las dos figuras principales
sin las cuales no es posible hacer nada, es decir, la circular… y el cuadrado.

103
Si pensamos en , podemos establecer
una estructura, en dos dimensiones, de la siguiente forma:


Distribución de la ―divina proporción‖ respecto de los números naturales (pares/impares).

Donde los vértices superiores e inferiores se corresponden con los números
naturales, alternando los números pares con los impares. La recta ascendente sería
1/Φ, y la recta descendente sería Φ. El número áureo respecto a los números
naturales se sitúa en una orientación espacial (una inclinación) diferente.



Como acabamos de ver cuando pasamos de un número impar a otro número par
realmente no lo estamos haciendo sólo de forma lineal, sino en forma de pirámide,
de tal forma que, para completar su forma, realmente estamos combinando  y 1/,
a su vez. Es como si cada decisión que tomáramos, en el fondo no fuera más que
una combinación de ambos valores, como si realmente nuestro universo funcionara
de forma binaria.
Históricamente, y de forma análoga, se han atribuido a los valores masculinos los
números impares, y a los valores femeninos los números pares, en una
representación similar a la que esta figura puede representar.
La cultura china fue posiblemente de las primeras en considerar que los números
tenían género
1
: los números pares eran femeninos y los impares, masculinos. Y se
dieron cuenta de que algunos números impares eran bastante especiales. Por
ejemplo, si se toman 15 piedras, hay un modo de colocarlas formando un bonito
rectángulo en tres filas de cinco.

1
Marcus du Sautoy – Los mi5terios de los númer6s -
En el mundo físico, ―real‖ concebimos la elevación al cuadrado como una
multiplicación, como la creación de un área. En el mundo imaginario elevar al
cuadrado significa – subdividirse – en dos. Uno y su inversa.
Muchas otras características de los números áureos expresan cualidades que
percibimos, tanto mentalmente como en el plano físico.
Φ
√Φ
1/Φ
0 1 2 3 4
1/Φ 1/Φ Φ Φ 1/Φ
104
Pero si uno tiene 17 piedras (17 es un número primo) es imposible disponerlas de
forma armoniosa: lo único que se puede hacer es alinearlas formando una línea
recta. Para los chinos, los primos eran, por lo tanto, los números machos de verdad.
Los números impares que no eran primos, según cita Marcus du Sautoy, aunque
machos, eran un poco afeminados.
Los pitagóricos efectuaban la misma clasificación. Calificaban a los números pares
como femeninos y a los impares como masculinos. La unidad no era considerada un
número, sino el símbolo de la divinidad antes de la creación por la dualidad
diferenciadora (negación-afirmación, luz-oscuridad, masculino-femenino, etc.…)
1
.
Al término ―dualidad diferenciadora‖ le estamos atribuyendo un carácter más
matemático, menos filosófico.
De acuerdo nuevamente con Fernando Gracián… ―ahora deberíamos hacer
hincapié en un segundo aspecto que adquiere cierta importancia cuando se recorre
la historia de las matemáticas, especialmente si se hace mano de los números. Se
trata de la posible relación que ha podido existir entre la magia y las matemáticas.
Al hablar de magia nos referimos a una parte de la tradición histórica de las
matemáticas y la aritmología similar a la que ha existido entre la astronomía y la
astrología o entre la química y la alquimia. En la actualidad estas parejas están
prácticamente disociadas, pero a lo largo de la historia han formado matrimonios
de conveniencia que no se pueden soslayar si se quiere tener una perspectiva
histórica de lo que ha supuesto una determinada visión del mundo en cada etapa
del desarrollo de la ciencia.
Los números, y, muy concretamente, los números primos, han sido objeto no sólo de
investigación matemática, sino también de información filosófica, y sobre todo de
culto religioso. Cuando entran a formar parte del entramado cultural lo hacen bajo
formas muy distintas: los encontramos en la Biblia, en los cuadrados mágicos, en
las sumas mágicas, y especialmente en la concepción filosófica de la escuela
pitagórica, en la que las figuras geométricas y los números son el principio de todas
las cosas.
Nos vamos a encontrar, pues, con misterios y leyendas que rodean a matemáticos
célebres, como Mersenne o Fermat, de quienes se habla de la posibilidad de que
conocieran métodos matemáticos de gran sencillez que les permitieran alcanzar
metas que a otros les estaban vedadas. El historiados Libri afirmaba que ―Fermat
sabía cosas que nosotros ignoramos, y para llegar a él se precisan métodos más
perfectos que los inventados después‖ No hay que olvidar que Fermat, a diferencia
de otros muchos matemáticos de su época, no era del tipo de científicos que
encubrían sistemáticamente sus conocimientos, aunque sí podría haber ocultado la
manera de llegar a ellos‖.
Al referirse a las matemáticas y los matemáticos afirma, ―El resultado final de una
investigación suele ser tener formato de teorema, que ha sido ordenado, revisado y
pulido de tal forma que adolece casi siempre de un cierto hermetismo para el que
carece de preparación previa. Es difícil, pues, hacer comprender a alguien la belleza
que se puede encerrar en enunciados tan técnicos y de tan extrema pulcritud
lógica. Sin embargo, la tarea del investigador matemático no se desarrolla en ese
esquema, más bien se mueve, en una intrincada selva en la que no se vislumbran
apenas caminos y en la que, además, es noche oscura‖.

1
Extraído de Wikipedia – El Triángulo Egipcio -.
105
El hombre de Vitruvio, como hemos visto parece indicarnos que nos fijemos, no sólo
en las figuras en las que se enmarca, el círculo y el cuadrado, sino también en las
medidas, en las intersecciones que forman entre ellos. Pero puede que, quizás, nos
esté diciendo más cosas. El hombre de Vitruvio se encuentra desnudo dentro de las
figuras. Leonardo nos está indicando como hemos de ver las figuras, con qué
perspectiva. Leonardo puede que nos esté dejando en su pintura una nueva pista:
que nos acerquemos ―desnudos‖ a contemplarlas, a entender su significado. Sin
dogmas, sin prejuicios. Partiendo desde 0.
Vamos a adentrarnos en la sencillez pura y elegante de la geometría recogiendo
todas esas pistas que hemos encontrado hasta ahora e intentando agruparlas.
Teniendo en cuenta, tanto esa olvidada doctrina de los matemáticos y filósofos
griegos, heredada de tiempos aún más remotos, así como los mensajes más
recientes que investigadores y pensadores nos ofrecen sobre nuestra existencia y
nuestro entorno.
Estamos siguiendo, por tanto, el camino de Sherlock Holmes cuando dijo:
―Cuando hayas eliminado lo imposible, lo que sea que quede, por muy improbable
que sea, debe ser la verdad‖.
En este camino nos vamos a encontrar, por tanto, con declaraciones, impresiones u
opiniones realmente clarividentes como, por ejemplo, la de Frederich Nietzche,
cuando expresó que: ―Todo lo que se extiende en línea recta miente‖
Recordemos, para concluir este apartado lo que nos decían las identidades de  y
hagamos, entonces, un primer intento de extrapolarlas a nuestro mundo real:

 x 1/ = 1 Que, trasladado al mundo físico sería equivalente a decir: ―Toda
acción tiene su reacción, en sentido inverso pero de igual magnitud. En un plano
conceptual equivaldría a la expresión conocida como ―unidad‖, nuestro patrón
inherente para clasificar todo (establecer escalas) de acuerdo con la unidad.

1+= 
2
En el mundo áureo todo se ordena siguiendo unas precisas formas
geométricas. Formas que vemos reproducidas en el cosmos que observamos. En el
plano matemático dicho valor, en combinación con su inversa nos permite pasar de
―puntos‖ a formas planas; de áreas, a formas con volúmenes: cubos y pirámides.

 = (1+/-√5)/2 La conexión de , a nivel lineal ( en la misma recta ) con los
números enteros, el 1, el 2 y el 5, en este caso. Expresa como todo puede dividirse,
expandirse en dos, al elevarse al cuadrado. Aquí también introducimos el mundo
conceptual de las raíces cuadradas ò el de los números imaginarios, al observar dos
planos diferentes de la recta respecto de un eje.

+(1/)
2
= 2 El 2 representa la dualidad. Nada tiene sentido sin su opuesto. Esta
es una característica muy humana, la clasificación. La definición de una variable
en función de otra. Este valor nos indica como nos movemos en un plano cuando
sólo movemos una de las variables, en una relación precisa, de 2 en 2. El cuadrado
2x2 es la relación no visible de la pirámide, de la misma forma que tampoco lo es su
altura, o la del triángulo rectángulo implícita en ella, el valor 4.
106

2
+ (1/)
2
= 3. Aquí combinamos ya los dos números moviéndose al cuadrado.
Cuando elevamos los dos al cuadrado lo que estamos haciendo es multiplicar,
sumar áreas. Esta relación nos define un triangulo cerrado y, como hemos visto
definimos toda una estructura en forma de pirámide. 3 es también el radio de una
esfera. La que se nos combina en el triángulo egipcio, cuando entrelazamos las
estructuras.3 también representa la ―Trinidad‖, los 3 puntos de la divina
proporción, las 3 esferas que forman la base de la geometría fundamental y,
también, los 3 mundos que vamos a ver en nuestro recorrido: el ―real‖, el
―imaginario‖ y el ―divino‖, como las 3 pirámides del valle de Giza.

1.4.8. Las matemáticas como dogma.

Hoy día, existe la creencia, por parte de los seguidores de la inteligencia artificial,
de que una serie de algoritmos pueden definir o imitar la conciencia.: que los
pensamientos, la comprensión o incluso los sentimientos, pueden seguir alguna
pauta matemática susceptible de ser formulada matemáticamente. La idea es
sumamente profunda.
De tal forma, piensan que en un futuro dicha inteligencia podría evolucionar en el
sentido de poder crear robots que cada vez más imiten, no sólo los movimientos,
sino la forma de actuar, de tomar decisiones tal como lo hacen las personas.
Dicha creencia lleva implícita la idea de que las matemáticas, como lenguaje último
pueden codificarse en forma de órdenes finitas o limitadas que, dejando aparte su
mayor o menor complejidad algún día puedan simular el comportamiento humano.
Más allá de que esto pueda ser posible o no, su planteamiento nos lleva a
preguntarnos sobre dos cuestiones interesantes. La primera, si realmente la
conciencia, puede ser expresada en términos algorítmicos, y la segunda, hasta qué
punto las matemáticas son realmente el lenguaje en el que, en caso de poder
llevarse a cabo tal programación, realmente se corresponden con nuestra
percepción sobre nuestro entorno y nuestras respuestas a él.
Plantear que la conciencia puede ser representada mediante algorítmicos, o algún
tipo de representación matemática contiene de hecho en su definición la idea
expresada que tal cantidad de órdenes ha de ser limitada ya que, de no ser así,
incluso el propio término –algoritmo- perdería su significado.
En caso de ser estas órdenes finitas, entonces siempre, teóricamente, podríamos
resumirlas, condensarlas en unas pocas formulaciones matemáticas.
Pero la validez de tales afirmaciones sólo tendrían sentido si realmente el mundo
pudiera ser expresado en términos matemáticos y los mismos fueran, por así
decirlo, más allá de la racionalidad, coherentes, comprensibles y dentro de un orden
asimilable por nuestra parte.
Si volvemos la vista a la naturaleza vemos que, de algún modo, está sigue algún
tipo de patrón innato en su comportamiento; Las flores se distribuyen siguiendo un
orden angular que maximiza la captación de luz, la distribución de las hojas y de
las flores sigue un cierto orden numérico e incluso las principales leyes que parecen
gobernar nuestro mundo siguen a su vez una formulación matemática que, incluso
parece ser sencilla.
107
No parece, por tanto, antinatural plantear un futuro escenario en el que la
tecnología o la ciencia puedan aportar este tipo de soluciones. Ahora bien, el
supuesto de racionalidad, en un mundo que parece gobernado por relaciones
―irracionales‖ parece, que nos aleja bastante de ese requisito obligatorio de que,
tales fórmulas puedan ser comprimidas algorítmicamente, a resultados finitos.
¿Hasta qué punto son las matemáticas el vehículo que parece guiar nuestras
acciones? ¿Son las matemáticas dicho vehículo o éstas no son más que la
representación conceptual que podemos realizar en un intento de comprensión o
aproximación al mundo que vivimos?
Hoy día, somos capaces de explicar la naturaleza y nuestro entorno hasta límites
insospechados, de explicar el comportamiento de los planetas y muchos sucesos a
nivel galáctico con un elevado grado de precisión e incluso de formular
matemáticamente como el mundo parece desenvolverse.
Además, hoy día, encontramos que muchas formas de pensar parecen converger
hacia una realidad última y objetiva. Observamos que las fuerzas, las leyes últimas
que determinan el funcionamiento de nuestro universo paulatinamente van
unificándose. A tal punto, que hoy día parece factible la unificación de las dos
teorías que aún parecen incompatibles: la teoría de la relatividad y la gravedad
cuántica. Puesto que todas las demás han podido ser unificadas matemáticamente,
el fin del proceso parece cercano.
El funcionamiento de nuestro cerebro, las reglas de formación de nuestra
conciencia, de la mano de Penrose y otros investigadores han pedido ser incluidas
en dicha teoría unificadora. Todas estas cuestiones están en la mesa de los
principales investigadores de todo el mundo, y el cerco parece que cada vez se
estrecha más.
Si atendemos al título de una de las últimas conferencias pronunciadas por
Hawkings – ¿Está la física teórica llegando a su fin? – no parece una utopía
conseguirlo. El mismo Hawkings recientemente sugirió que estamos muy cerca de
comprender como funciona el universo y ¡si lo conseguimos!, según él, entonces
podemos controlarlo.
Las matemáticas, como la física teórica no dejan de estar sometida a ciertas
limitaciones, la mayoría de ellas derivadas de nuestras propias formulaciones. La
cuestión de fondo es ¿hasta qué punto las matemáticas ofrecen el resultado objetivo
que se pretende o hasta qué punto los resultados quedan afectados por nuestros
supuestos de partida? Si pretendemos conseguir una unificación matemática hemos
de contar con unas bases sólidas, incuestionables, como punto de partida.
Cuando los matemáticos obtienen resultados, ¿están produciendo solamente
elaboradas construcciones mentales que no tienen auténtica realidad, pero cuyo
poder y elegancia basta simplemente para engañar incluso a sus inventores
haciéndoles creer que estas construcciones mentales son ―reales‖? ¿O están
descubriendo verdaderamente verdades que estaban ya ―ahí‖, verdades cuya
existencia es independiente de las actividades de los matemáticos? se pregunta
Penrose.
Rusell ya advirtió de que partiendo de axiomas predeterminados podemos llegar a
los resultados que queremos y decidió plantear una serie de normas de partida en
forma de verdades incuestionables que no dejaran lugar a dudas en los resultados
obtenidos.
108
Pero entonces apareció Gödel, para demostrar que todo sistema de axiomas o reglas
de inferencia, contendrá enunciados que no son demostrables ni indemostrables.
La importancia del teorema de Gödel es que establece que:
―El concepto de verdad matemática es sólo parcialmente accesible a través del
argumento formal‖.
Según Penrose: ―Podría haber muchos resultados perfectamente aceptables en
nuestra literatura matemática cuyas demostraciones requieran intuiciones que
quedan lejos de los axiomas y reglas originales de los sistemas formales estándar
de la aritmética. Todo esto muestra que los procedimientos mentales mediante los
que los matemáticos llegan a sus juicios de verdad no están simplemente
enraizados en los procedimientos de algún sistema formal específico.
De cualquier modo, ―Me parece que una consecuencia evidente del argumento de
Gödel es que el concepto de verdad matemática no puede ser encapsulado en
ningún esquema formalista. La verdad matemática es algo que transciende el mero
formalismo (…). Siempre nos vamos a basar en nuestra comprensión intuitiva, de
lo que es evidentemente verdadero‖.
Hay algo absoluto e ―infuso‖ en la verdad matemática. De esto trata el platonismo
matemático, como vimos anteriormente. La verdad matemática real va más allá de
las simples construcciones humanas. La aritmética, que extraemos de la geometría
puede contener axiomas o enunciados que nos conduzcan a resultados
indemostrables. La geometría, la esencia inicial, viene desprovista de tales
atributos. Si el universo fuera sólo un sistema de relaciones matemáticas, si tales
relaciones fueran, por tanto, auto organizadas, el mejor vehículo que podemos
encontrar para tal expresión vendría, sin duda, de las formas geométricas.
Por muy satisfactorias que puedan ser nuestras explicaciones científicas, siempre
contienen ciertas hipótesis iniciales, como cita Davies. Por ejemplo, una explicación
de ciertos fenómenos en términos de física presupone la validez de las leyes de la
física, que se toman como dadas de antemano. Pero uno tiene derecho a
preguntarse de dónde provienen tales leyes. Cabe incluso cuestionar el origen de la
lógica sobre la que está basado todo el razonamiento científico. Más tarde o más
temprano, todos tenemos que aceptar algo como dado, ya sea Dios, la lógica, un
conjunto de leyes o alguna obra base de la existencia. Así pues, las cuestiones
―últimas‖ quedarán en todo caso fuera del alcance de la ciencia empírica tal como se
suele definir.
Los dogmas pueden acercarse a nosotros pues, tanto desde el punto de vista
religioso, pero también desde el punto de vista científico, al impedirnos avanzar en
numerosas ocasiones en direcciones correctas, o haciéndonos ver o creer en lo que
es o no posible.
La mayoría de científicos rechazan esa teoría con vehemencia, dice Davies. ―(…)
defendiendo la vía empírica como la única sería. Pero como vemos, la exigencia de
racionalidad y lógica impone, ciertamente, algunas restricciones sobre el tipo de
mundo que podemos conocer. Por otra parte, la misma estructura lógica conlleva
sus propias limitaciones paradójicas que aseguran que nunca podremos llegar a
comprender la existencia en su totalidad a partir de deducciones solamente‖
Hoy día, aceptamos el sistema de los números naturales como parte integrante de
una lógica común. Todo el edificio de la aritmética se construye a partir de la
geometría. Formulamos teoremas e hipótesis pero, para aceptar su validez
109
necesitamos visualizar los resultados. Aplicamos el razonamiento cuando llegamos
a conclusiones lógicas. No obstante para ser aceptados deben de pasar el filtro de
esa lógica innata que podemos llamar intuición.
El modelo áureo, sin contradecir ninguna ley física ni matemática, no obstante,
pone el acento en la propia geometría como base y fundamento de nuestra realidad.
Establece una nueva forma de contemplar nuestros fundamentos matemáticos,
desde una perspectiva espacial diferente y no sólo eso; También es capaz de
formular respuestas alternativas al callejón sin salida al que nos conducen todas
esas conjeturas matemáticas históricamente no resueltas, a través de un solo hilo
conductor: la geometría fundamental.
Las matemáticas han evolucionado espectacularmente, a tal punto, que hoy día es
imposible entender muchos de sus postulados sin una potente formación
universitaria. Pero, si las matemáticas han de servir para describir de forma
precisa nuestro entorno no pueden ser solamente el resultado de desarrollos
lógicos, han de guardar una coherencia con el universo que percibimos. Y algunos
de los conceptos que manejamos hoy día, en matemáticas, con naturalidad no
guardan tal correlación. Razonamiento y percepción no siempre han ido de la mano.
Como diría Barrow: ―Ya es enigmático que el mundo venga descrito por la
matemática‖ (…) ―Pero que además lo sea por matemática simple, de un tipo tal
que unos pocos años de estudio nos permite actualmente familiarizarnos con ella,
es un misterio dentro de un enigma‖.

1.4.9. El 0 no es un número, es una condición.
1


La piedra angular de nuestro sistema de numeración es el 0.
Según Georges Ifrah, matemático e historiador de las cifras ―sin el cero y el
principio de posición nunca se hubiera podido alcanzar la mecanización ni la
automatización del cálculo‖.
La atribución de un valor a la nada, equivale a la equiparación de la ―no-existencia‖
de ―algo‖ con la ―carencia de algo‖ y, eso que puede parecernos una perogrullada es
lo que, entre otras cosas, aceleró de modo irrefrenable el intercambio, el comercio, y
a la larga, el progreso humano. Esa época milagrosa llamada Renacimiento, nació
con algo tan sencillo, como cita Fernando Corbalán, como la introducción de un
vulgar cero.
De acuerdo con la monografía de Alejandro Sanchez-Asiaín: ―El descubrimiento del
cero representó un importantísimo avance para el desarrollo de la humanidad, ya
que este avance de la aritmética permitió ulteriores desarrollos de la geometría, el
álgebra y la astronomía con importantes efectos en la agricultura, y por lo tanto, en
el modo de vida de los pueblos que lo inventaron‖.
La idea la tuvieron los babilonios y posteriormente los chinos que lo utilizaron como
anotación.
En una mirada superficial, el número cero es considerado un simple número más,
que el hombre reconoció y comenzó a usar de forma intuitiva, a la vez que el resto

1
Extracto de ¿Quién inventó el cero para así desarrollar el sistema de numeración actual?, de Alejandro
Sánchez-Asiaín Alonso.
110
de los números. Este concepto parece innato en el conocimiento general de las
personas, pero nada más alejado de la realidad.
El número cero es un concepto complejo, y tiene distintos usos: en primer lugar es
un número en sí mismo que hace referencia a la cantidad nula, y si bien no resulta
indispensable ni evidente cuando el hombre comienza a contar, si es crítico para
iniciar operaciones aritméticas como la resta.
En segundo lugar, su uso es necesario como un indicador de vacío de valor por
posición, cuando se emplea para representar números de una manera concisa. Así,
en el número 307 el cero es usado para que las posiciones 3 y 7 tengan su valor
correspondiente. Sin el cero nuestro sistema de numeración no sería válido, ni
ningún otro sistema bajo cualquier otra base.
De este modo, gracias al cero, gozamos de un sistema de numeración que nos
permite una representación sencilla de cualquier número y también permite
realizar cualquier operación aritmética fácilmente. Este sistema es superior a
cualquier sistema inventado anteriormente puesto que la base elegida finalmente
(en este caso de 10) podría haber sido cualquier otra.
Ahora bien, hoy día atribuimos al cero un valor por posición así como un valor
intrínseco como – valor cero -, -valor nada-. Y…! puede que no sea lo mismo!
Cuando expresamos un número; Por ejemplo 107, convencionalmente lo leemos
como ―ciento siete‖ y omitimos la palabra cero. El cero tiene sólo un sentido
posicional. Realmente significa que tenemos ò expresamos 107 unidades de lo que
sea, pero ninguna de esas unidades va a tener un valor –nulo-.
Otra cosa distinta, entonces, es cuando efectuamos operaciones con el cero y lo
situamos a la misma distancia del 1, de lo que puede estar el 1 del 2. En este caso
al cero le atribuimos un valor numérico, aunque el 0 dista mucho de ser un número
como tal.
Existen dos tipos de numeración. En primer lugar la numeración cardinal, que
consiste en adoptar de entrada un – símbolo patrón – que represente a la unidad y
repetirlo tantas veces como unidades tenga el número.
El segundo, al que llamamos ordinal, consiste en atribuir a cada número un
símbolo original y considerar entonces una sucesión de símbolos que no tienen
relación alguna unos con otros.
Así podemos distinguir entre los sistemas de numeración que sólo conocían el
concepto de cero como cantidad nula, por ejemplo en Babilonia, e inventaban una
―muletilla‖ para suplantarlo y aquellos sistemas donde se usaba como ayuda para
la numeración cardinal.
Aquellos pueblos cuyo sistema de numeración es cardinal se basan en el principio
de posición. Es la numeración utilizada en la actualidad, un sistema de numeración
de base 10. Se eligió esta base, con toda probabilidad, por la simple razón de que
tenemos 10 dedos en la mano y podemos contar con ellos, pero podría haber sido
base 5 o cualquier otra cantidad. La idea fundamental reside en la agrupación por
decenas, por centenas o millares.
El 0 es el número clave para pasar de base. Por ejemplo, el 9 expresa 9 unidades, el
10, una decena, y 0 unidades.
111
Además el cero es un indicador de vacío de valor por posición. Tomemos como
ejemplo los números 101 y 11. Sin el cero los dos números se leerían de la misma
manera. En otras civilizaciones como la Babilónica o la China, antes del
descubrimiento del cero se utilizaban marcas para indicar la posición vacía.
Por todas estas razones, el número cero, aun no siendo intuitivo al contar, es el más
determinante de cara al cálculo y por ello su invención supuso un gran avance en el
desarrollo de las matemáticas.
Los babilonios, en sus inicios, utilizaron un sistema cardinal, pero en lugar de
adoptar una base decimal utilizaban una base sexagesimal. Es decir trabajaban
con 59 números distintos que formaban los primeros 60 números. A partir de aquí,
la escritura era posicional. Aunque en realidad sólo utilizaban dos cifras que se
repetían. Ello ocasionaba confusiones entre números, entre los que no había
diferencia alguna, cuando no se utilizaba una separación entre los símbolos.
Después de darse cuenta de este gran problema, algunos escribas mesopotámicos
dispusieron un espacio vacío para señalar el paso de un orden sexagesimal al
siguiente, aunque fue un parche provisional. Muchos escribas se olvidaban, de
modo que se inventó un signo gráfico como el de una apóstrofe para significar la
ausencia de las unidades sexagesimales. Del pueblo babilónico es de donde se coge
prestada la idea de una numeración sexagesimal para la actual grafía de los
relojes.
En China, en la época de la dinastía Han, se había elaborado un sistema de
numeración de base decimal en base a una combinación regular de barras
verticales y horizontales. El problema de este sistema numeral surgía cuando para
determinados números todas las barras eran o verticales o horizontales de modo
que resultaba complicado distinguir unos de otros. Aparte de esto, números tales
como el 1033 no podían ser representados, puesto que no existía una forma de
representar el cero.
No fue hasta un par de siglos más tarde y, en la otra punta del planeta, cuando se
volvió a plantear esta idea, y por fin, realmente podemos decir, que se descubrió el
cero en su plenitud, no del modo que lo vemos hoy en día pero si en lo referido al
concepto.
Los mayas utilizaron un sistema numeral de base vigesimal, donde el valor de cada
cifra estaba determinado por su posición. Utilizaban puntos y trazos. Ellos ya
conocían el cero, que se representaba con un símbolo parecido a una concha, si bien
no se conoce la razón por la que se tomó este signo (recordemos que la concha
representa la espiral áurea). Gracias al desarrollo del concepto del cero, el pueblo
Maya fue capaz de convertirse en la cuna de la época de las matemáticas y la
astronomía.
Los hindúes con una numeración basada en palabras ya solo necesitaron
transformar esta numeración en una numeración moderna, con signos que
representasen cada número para inventar de modo definitivo la numeración que se
usa hoy en día. Sin embargo no sería hasta el siglo V después de Cristo cuando se
desarrolló en toda su amplitud usándose en sus inicios, exclusivamente, para la
ciencia y la religión.
En el año 628 DC un matemático hindú, Brahmagupta, definió lo que era el cero en
su libro Brahmasphutasiddhanta (-la apertura del universo-). El atribuyo un signo
al vacío o la nada, que él consideraba como la cantidad nula.
112
En su libro, por primera vez en la historia definió lo que era el cero ―El cero es el
resultado de restar un número a sí mismo ―. El llamó –cero- a dicho concepto y
afirmó que, en realidad, era un número.
La inclusión del cero, tanto en su versión posicional, como en lo relativo a su
concepción introdujo importantes avances tanto en geometría, como en aritmética y
supuso, por lo tanto importantes avances para las demás ciencias, ya que como es
bien sabido, una ciencia sola no puede progresar si no progresan todas las demás
ciencias a su vez. Ahora bien, la concepción original del cero meramente como valor
posicional quedaría finalmente enturbiada por su concepción como un número
equiparable a todos los demás.
No cabe duda del gran avance que supuso la invención del cero; Ahora bien, en el
universo real, las cosas son positivas, ni negativas ni cero. Las partículas
subatómicas pueden anularse, apagarse o cancelarse entre ellas, pero ello no quiere
decir que la ―estructura subyacente‖ no siga ahí. En todo caso podemos hablar de
vacío, al referirnos a que la partícula parece desaparecer, pero en ningún caso
podemos equipararlo con la nada en sentido absoluto, tal y como hacemos al
atribuir al cero un valor numérico.
Si lo vemos en términos físicos podemos pensar en la existencia o la no existencia
desde un punto de vista energético, aquel en que una partícula parece estar
apagada o encendida en un momento dado.
Según Marcus de Sautoy, ―la creación de este símbolo para la nada fue motivada
por consideraciones supersticiosas, tanto o más que por consideraciones
matemáticas. Al igual que los babilonios, los mayas tampoco consideraron que el
cero fuera un número por derecho propio‖
Nos manejamos bien con el cero, lo utilizamos fluidamente en nuestra numeración
y diariamente al referirnos a él como ―ausencia de algo‖, pero en el mundo real, en
el mundo subatómico o en el de las grandes magnitudes no representa
absolutamente nada, en este sentido.
Esta concepción intrínseca del cero y sus paradojas, de hecho se ponen de
manifiesto cuando lo ponemos en relación con el infinito en su formulación
matemática, o bien cuando utilizamos los números imaginarios o complejos. Nunca
diríamos que el infinito es un número.
Pero el hecho de que lo usemos habitualmente no implica que mágicamente
adquiera otras cualidades. Nos resulta un concepto próximo, cotidiano y habitual,
pero de la misma manera que, en el fondo, el infinito nos resulta incomprensible, la
naturaleza intrínseca del cero es equivalente (una cantidad infinitamente pequeña
de algo), aunque en nuestras cabezas adquiera otra representación. Recurrir
además (como se hizo) a la definición de una cantidad negativa para definir lo que
es el cero desplaza el problema hacía la izquierda, pero no lo elimina.
La mayor utilidad del cero, a partir de su representación numeral proviene del
hecho de representar un eje – imaginario –, mediante el que podemos representar
dos planos, dos realidades absolutamente diferenciadas, la parte negativa y la
parte positiva, la parte izquierda y la parte derecha. Pero, en un modelo como el
que estamos viendo, donde todo es absolutamente relativo, hablar de izquierda y
derechas resulta totalmente irrelevante, ya que no existe ningún indicador de
posición en nuestro universo. Es únicamente una concepción de nuestra realidad.
113
Entonces, si el cero resulta únicamente una concepción al igual que puede ser el
infinito, o incluso cualquier otro número irracional, ¿porqué jamás tenemos esto en
cuenta y le damos un valor como a cualquier otro número? La respuesta puede
encontrarse en nuestra estructura cerebral. Tendemos a clasificarlo todo en torno a
un eje. De hecho, como próximamente veremos esta –cualidad- representa un factor
crucial en nuestra naturaleza. Tendemos a centrarlo todo alrededor de un punto, a
partir del que solemos clasificar las cosas y los conceptos a fin de entender mejor
cómo funcionan las cosas y así poder explicarlas.
La introducción del cero, y por consiguiente del concepto de cantidad negativa tiene
además otras implicaciones, como vamos a poner de relieve.
Cuando elevamos un número natural positivo a una potencia, multiplicamos dicho
número tantas veces como exprese el valor de tal potencia. El resultado siempre
nos va a dar positivo. Como hemos visto al multiplicar generamos áreas y
volúmenes. Incluso, aún sin poder llegar a imaginarlo, al elevar un número a
potencias de grado 4 o superiores nada impide que puedan generar volúmenes en
dimensiones superiores que, lógicamente, no estamos capacitados para representar.
Cuando efectuamos la operación a la inversa, en lugar de potencias, estaríamos
hablando de raíces. De acuerdo con Penrose, aunque en un principio pueda parecer
que la introducción de tales raíces cuadradas es sólo un artificio – una invención
matemática para conseguir un determinado propósito – se hizo claro más adelante
que estos objetos consiguen mucho más que aquello para lo que fueron diseñados
originalmente.
Tenemos pues, que con la introducción del cero, de los números negativos, y del
concepto de raíz cuadrada podemos explotar un mundo matemático nuevo y
sorprendente en cada caso. De la mano de la raíz cuadrada como vamos a ver
llegamos a los números complejos, y un nuevo abanico de sorprendentes
posibilidades se abre en el mundo matemático. Pero surge de nuevo el viejo
problema, si anteriormente habíamos desplazado el problema hacía la izquierda
ahora lo traemos al frente o lo enviamos al fondo, pero el problema continua sin
desaparecer.
Tales avances, no obstante, parecen converger nuevamente hacía una realidad
última, una comprensión geométrica del universo, donde incluso tales números
complejos o imaginarios tienen cabida. Todo es, nuevamente, una cuestión de
perspectiva espacial.

1.4.9.1. Los números primos y el Universo.

2, 3, 5, 7, 11,13…. Estos son los primos
1
, los números indivisibles que constituyen
los pilares básicos de todos los demás números, el hidrógeno y el oxígeno del mundo
de las matemáticas. Estos protagonistas, que forman el núcleo de la historia de los
números, son como joyas engastadas a lo largo del recorrido infinito de los
números.
Pero, a pesar de su importancia, los números primos representan uno de los
rompecabezas más inquietantes entre aquellos con los que nos hemos topado en

1
Marcus du Sautoy. Los mist5erios de los númer6s
114
nuestra búsqueda del conocimiento. Saber dónde se encuentran los primos es todo
un misterio, porque parece que no hay ninguna fórmula mágica que nos lleve de un
primo al siguiente. Son como un tesoro enterrado del que nadie tiene el mapa.
Muchos matemáticos piensan que en el otro extremo del universo, aunque haya
una biología distinta, una química distinta e incluso una física distinta, las
matemáticas serán las mismas.(…) Carl Sagan no fue el primero y tampoco será el
último en proponer el uso de los números primos como medio de comunicación.
Incluso la NASA ha utilizado los números primos en sus intentos de ponerse en
contacto con inteligencia extraterrestre.
Como dijo el famoso matemático de Cambridge G.H.Hardy, estos números son
primos ―no porque nosotros pensemos que lo son, o porque nuestra mente esté
configurada de un modo o de otro, sino porque es así, porque la realidad
matemáticas está construida de este modo‖.
Los números primos son los pilares del universo de los números y, por extensión, de
las matemáticas. Por lo tanto, cabe preguntarse hasta qué punto los números
primos y los números áureos están en sintonía para construir este universo de
relaciones imaginarias que modela todo nuestros cosmos.
Como vamos a ir viendo, no sólo es que los números primos y los números áureos
estén relacionados. Es que son ―lo mismo‖. Lo único que ocurre es que allí donde
nosotros vemos números primos los números áureos ven relaciones geométricas
precisas, pero relaciones, que al fin y al cabo, pueden ser expresadas en el lenguaje
de los números.
Una teoría del todo, una teoría del universo matemático, de la física, pero también
de la conciencia es, por tanto, inevitablemente una teoría del universo conceptual
de los números primos, los pilares de nuestra existencia.
Así pues, en nuestra exploración de las leyes primigenias del cosmos, de las
verdaderas leyes universales, los números primos van a representar la médula
espinal de las mismas y, a su vez, nos van a proporcionar una evidencia
matemática irrefutable para validarlas. Las leyes físicas y las leyes matemáticas
en perfecta armonía de la mano de los números primos.
Lo realmente importante, en cuanto a la naturaleza de la mente matemática, cita
Gracián, es que el creador actúa como si fuera un explorador que se adentra en
parajes extraños, como si las matemáticas estuvieran fuera de él. Este sentimiento
de aventura forma parte de la misma esencia de la investigación matemática y es lo
que le imprime su carácter como arte.
Pero… ¿Por qué son tan importantes los números primos?
En un sentido metafórico, los números primos son como un virus maléfico que,
cuando ataca la mente de un matemático, es muy difícil de erradicar. Euclides,
Fermat, Euler, Gauss, Riemann, Ramanujan y una larga lista de los matemáticos
de más renombre de la historia cayeron en sus redes. Algunos consiguieron zafarse
de él de manera más o menos exitosa, pero todos ellos sucumbieron a la obsesión
por encontrar la ―fórmula mágica‖, una regla de formación que decidiera cuál es el
número primo que sigue a un número cualquiera. Sin embargo, ninguno lo
consiguió.
Una gran parte de las conjeturas matemáticas no resueltas de la Historia están
relacionadas con los números primos. De hecho, como vamos a ver, la mayoría de
115
dichas conjeturas están relacionadas no sólo con los números primos, sino que, a su
vez lo están con la geometría fundamental de los números áureos, a la que vamos a
ir dando forma. La evolución del conocimiento matemático y la resolución de
muchos de sus interrogantes parece tender, por tanto, hacía una verdad
matemática última, de la misma forma que las leyes de la física y del cosmos van a
converger a una estructura matemática y geométrica fundamental.
Como cita Enrique Gracián ―Su influencia no sólo está presente en el universo
particular de las matemáticas sino que, aunque no seamos conscientes de ello, los
números primos desempeñan un papel decisivo en nuestra vida cotidiana: en la
protección que requiere nuestro ordenador personal, en las transacciones
bancarias, o en la privacidad de nuestras conversaciones a través de la telefonía
móvil, ya que son las piedras angulares de la seguridad informática.‖
La mayoría de las claves criptográficas: el correo electrónico, las transacciones
bancarias, las tarjetas de crédito o las comunicaciones por teléfono móvil se
protegen mediante claves secretas que se basan directamente en las propiedades de
los números primos. En lenguaje más técnico, hablaríamos de cifrados asimétricos
o de ―clave pública‖, que hacen virtualmente imposible el descifrado si no se conoce
la siguiente clave, la clave privada.
Un ejemplo para entenderlo:
1

Imaginemos un gran almacén de pinturas en el que disponemos de cientos de miles
de botes de distintos colores. Tomamos dos botes cualesquiera y hacemos una
mezcla con diferentes cantidades de pintura de cada bote. Hasta aquí, se trata de
una operación sencilla. Pero si ahora le mostramos el resultado a alguien y le
pedimos que ―descifre‖ las cantidades de colores que han intervenido en la mezcla
final lo ponemos ante un problema de difícil solución.
Este es el mecanismo de las funciones matemáticas con trampa o de una sola
dirección, en las que es muy fácil ―ir‖, pero prácticamente imposible ―volver‖.
Supongamos ahora que en el almacén, en vez de botes de pintura tenemos números
primos. Tomamos dos al azar, por ejemplo, el 7 y el 13, y los multiplicamos,
operación análoga a mezclar los botes de pintura, con el resultado de 7 * 13 = 91.
La pregunta que se plantea es la siguiente: ―¿Se puede saber que dos números
primos multiplicados entre sí dan 91 como resultado? Es cuestión de tener una lista
de números primos e ir haciendo pruebas. La cosa parece sencilla, como lo sería
también la de averiguar los colores que forman la mezcla de pinturas si en el
almacén no hubiera más que una docena de colores básicos. Pero las cosas no son
así, y mucho menos con los números primos. (…) ya que todo depende de lo grande
que sea el almacén de pinturas, y hay que insistir en que el de los números primos
no sólo es muy grande, sino que es infinito.
El par de números primos del anterior ejemplo tenía pocas cifras. Si se toman
primos con cientos de cifras cada uno, el tiempo de espera de un programa de
ordenador que tratara de descifrar el código, en un intento digamos ―a lo bestia‖, o
como se suele decir en jerga criptográfica, mediante un ataque de ―fuerza bruta‖
puede llegar a superar, con mucho, el tiempo de vida de la Tierra.
Existen muchos modelos para encontrar números primos, algunos de ellos
geométricos. En este libro nos vamos a basar en el modelo geométrico áureo para

1
Enrique Gracián – Los números primos -.
116
tratar de descifrar el patrón de creación de dichos números, que los matemáticos
llevan más de tres mil años buscando sin fortuna.
En la actualidad, el método más utilizado para determinar si un número cualquiera
es primo es el denominado ―método de Miller-Rabin‖, una versión del test de
primalidad de Fermat, pero basado en la conjetura de Riemann, el matemático que
más se ha acercado en la búsqueda del ―ritmo‖ de aparición de los números primos
y que, analizaremos con detenimiento.
En un nivel puramente teórico cita Gracián se puede afirmar que los números
primos siguen resistiéndose a los matemáticos. Su historia es, en cierta medida, la
historia de un fracaso. El máximo logro conseguido hasta hoy hay que buscarlo en
la función zeta de Riemann, pero se tiene una clara conciencia de que éste es tan
sólo un éxito parcial. Euler, que fue uno de los grandes visionarios de la
matemática, no era especialmente optimista en cuanto a las posibilidades de éxito
en la comprensión de estos esquivos números:
―Los matemáticos han intentado en vano desde hace mucho tiempo descubrir
alguna secuencia en el orden de los números primos, pero tengo razones para creer
que éste es un misterio en el que la mente humana jamás podrá penetrar‖.

1.5. Matemáticas y Física Cuántica.

1.5.1. La función exponencial.

―La mayor deficiencia de la especie humana es no comprender la función
exponencial‖. Berkeley.
Si hay un nombre propio al que hay que referirse en el mundo de las matemáticas,
sin duda, es Leonhard Euler. Un matemático que quizás poca gente conozca, pero
sin duda de los más grandes de la Historia.
No hay rama de la matemática clásica, desde el cálculo, las ecuaciones
diferenciales, la geometría analítica y diferencial, pasando por la teoría de números
o las series y el cálculo de variaciones, en la que no aparezca el nombre del
matemático y físico suizo Leonhard Euler. Fue uno de los matemáticos más
prolíficos de todos los tiempos.
Entre sus muchas aportaciones destacan tres que tuvieron una importancia
decisiva en las investigaciones posteriores en torno a los números primos: el
concepto de función, las sumas infinitas, y la utilización de cantidades imaginarias.
Sus aplicaciones, como la función exponencial con variable imaginaria proporcionó
la base en el análisis de funciones periódicas que relacionan el mundo de los
sonidos y las series armónicas.
Pero si por algo es conocido sobre todo Euler es por descubrir la que se conoce como
la formula más bella del mundo, una pequeña coincidencia, de esas que ya nadie
puede pensar razonablemente como casual o trivial. Se conoce como la identidad de
Euler y representa un caso muy especial en la formulación del número e.


117
La fórmula de Euler
e
i


+ 1 = 0

Esta fórmula es de especial importancia y, por muchos, con permiso de Pitágoras,
es conocida como la fórmula más bella del mundo, ya que es la única que ha logrado
encontrarse que relacione 2 números áureos exactamente (sin esos problemas de
decimales que nos venimos encontrando). Si tuviéramos que otorgarle un apodo
aquí, dada la vinculación directa que tiene con los números áureos, sin lugar a
dudas sería - la fórmula de la vida -. Más adelante se explicará.
Euler se topó con una increíble relación entre e y el no menos enigmático . Estas
dos maravillas numéricas de la naturaleza y de aplicaciones ―tan distintas‖ están
relacionadas. Pero no por una complejísima y rebuscada fórmula sino por una
expresión bastante nítida y minimalista, que sólo incluye a los números básicos 0 y
1, las tres operaciones positivas elementales (suma, producto y potencia), y el
número imaginario i.
La relación apareció sin ser buscada como aplicación para un caso particular de su
fórmula sobre la función exponencial en los números complejos. Al descubrirla
Euler pensó que enloqueció, y por lo menos repitió 10 veces el cálculo para
confirmar que no fuera un error.
Al respectó, Benjamín Peirce les decía a sus alumnos ―Caballeros, esto es sin duda
cierto, es absolutamente paradójico, no podemos comprenderlo y no sabemos lo que
significa, pero lo hemos demostrado, y por lo tanto sabemos que debe ser verdad‖.
¿Qué es la función exponencial en realidad?
La función exponencial va íntimamente ligada al concepto de logaritmo. Los
logaritmos no son más que una idea para expresar (nuevamente) las
multiplicaciones como sumas. Veamos el siguiente ejemplo
10 x 10 x 10 = 1.000 = 10
3

10 x 10 = 100 = 10
2

10 = 10
1

Como estamos trabajando con grupos de 10 en 10, hablamos de logaritmos en
base10.
Log 10 10 = 1 Log 10 100 = 2 Log 10 1000 = 3.
Entonces, si Log 10 (100*1.000) = Log 10 100 + Log 10 1.000 = 2+3 = 5
100 x 1.000 = 100.000. Así, tenemos que 10
5
= 100.000.
Solamente es esta sencilla idea ―es más fácil sumar que multiplicar‖. Los
logaritmos nos permiten pasar las multiplicaciones a sumas, al operar con
potencias.



118
Si vemos esto en nuestra escala decimal observamos lo siguiente:


Los números expresados como una función
logarítmica en base 10.

100
90
80
70
60
50
40
30
20
10 x
0 1 1.1 1.2 1.3 1.4 1.5 1.6 1.7 1.8 1.9 2
y

Es decir, nuestro sistema numérico, que trabajamos en base 10, puede ser
expresado mediante la función logarítmica.
De forma que el 1, sería el logaritmo que se corresponde con el 10 (Log10 10 = 1), y
el 2 se correspondería con el 100, etc. Vemos que en este caso tal función
exponencial o logarítmica tiene forma de escalera, aunque pueda expresarse de
forma lineal.
Si cogemos el número 40 por ejemplo vemos que se corresponde con el 1,3, o visto
de otra forma, 40 sería equivalente a 1,3. Lo mismo podemos hacer para cualquier
número. De esta forma vemos que existe una asociación ―peculiar‖ entre
multiplicación y suma en nuestro sistema decimal.
Es entonces cuando podemos definir la llamada – suma mágica -. La idea básica
consiste en sumar todas las cifras que componen el número en cuestión para
reducirlo a una única cifra. Tomemos como ejemplo el 40 que hemos visto
anteriormente. Vemos que en la gráfica éste quedaría reducido a 1,3. Si hacemos su
suma, prescindiendo de la coma (sólo es producto de la escala utilizada) vemos que
su suma sería 4; El número 40 (4 + 0) se transformaría en 4 (1+3). Igual pasaría
para todos los números.
En el lenguaje matemático actual, según cita Gracián a la serie de números que se
descomponen en un mismo número se les llama, más técnicamente– clases de
equivalencia –.
119
De hecho éste procedimiento es el mismo que utilizamos para contar las horas en
formato digital, sólo que en este caso lo estamos haciendo en base 12, de tal forma
que las 17 horas, equivalen a las 5 horas, o cinco de la tarde.
Una vez que hemos visto lo que es la función exponencial, y como a través de los
logaritmos podemos extraer su secuencia en forma de sumandos, vemos que la
función logarítmica, nos transforma la función exponencial de multiplicaciones en
sumas.
Mediante las –sumas mágicas- hemos descompuesto los números naturales
mayores de 9 a un único número.
De igual forma, podemos expresar la función exponencial de forma geométrica:



El logaritmo de 10 (la recta) es igual a 1. El logaritmo de 100 (10*10) es igual a una
superficie (un cuadrado, el 2) y el logaritmo de 1.000 (10*10*10) es igual al cubo, el
3.
Hasta el exponente 3 podemos efectuar una representación gráfica siendo la
dimensión igual al resultado del logaritmo.
En el campo del simbolismo numérico, partiendo de la unidad, se adjudican
principios básicos a los diez primeros números, y cualquier otro debe poder ser
reducido a alguno de estos. Alguien podría pensar que las correlaciones con los 10
mandamientos son evidentes.
La función logarítmica en base e, establece que en vez de trabajar en base 10 lo
hacemos en base e. Entonces hablaríamos de Loge. Trabajar con la base e tiene
unas características muy especiales, como ya podemos imaginar.
E es el único número tal que la derivada de la función exponencial f(x) = ax en el
punto x = 0 es igual a 1. En otras palabras:

E
0
= 1 Además…. Log
e
e = 1

Una forma de representar matemáticamente el ejemplo inicial del número e (el del
interés compuesto). Dado que e tiene relación con el tiempo, tal ―concepto‖ debe de
tener una representación numérica (¡!).
10 100 1000
10 10x10 10x10x10
1 2 3
120
La espiral logarítmica es la única curva matemática que siempre conserva su
forma. También se dice de ella que es equiangular, es decir, si trazamos una línea
recta desde su polo, esto es, su punto de inicio, hasta un punto cualquiera, el
ángulo de corte siempre es el mismo. Es importante destacar que su radio vector, es
decir, la recta que une el vértice con un punto de la espiral, crece en progresión
geométrica, mientras el ángulo que forma ese radio lo hace en progresión
aritmética, como explica Corbalán
1
.
La espiral áurea se diferencia de otras espirales en que va ensanchándose a medida
que gira. El biólogo escocés D‘Arcy Thompson, llamado el – primer biomatemático –
identificó que la propiedad de algunos seres vivos de aumentar por crecimiento
terminal sin modificación de la forma total es característica de la espiral
logarítmica y de ninguna otra curva matemática: ―Toda curva plana que parte de
un polo fijo y de tal naturaleza que el área polar de un sector sea siempre un
gnomon
2
respecto del área precedentemente obtenida, es una espiral logarítmica‖.

1.5.2. Los Números Complejos.

Los comienzos de una apreciación de los números complejos procedían de la obra de
Girolamo Cardano, un médico italiano que vivió en el siglo XVI, pero que escribió
un importante e influyente tratado de álgebra, el ―Ars Magna‖. En éste desarrolló
la primera solución completa para la solución de una ecuación cúbica general. Pero
notó que en cierto tipo de casos, los irreductibles, en los que la ecuación tiene tres
soluciones reales, se veía obligado a tomar, en cierto paso de su expresión, la raíz
cuadrada de un número negativo. Aunque esto no era un enigma para él, se dio
cuenta de que si se permitía tomar dicha raíz cuadrada entonces, y sólo entonces,
podía expresar la solución completa. (Siendo la respuesta final siempre real).
La necesidad de hallar, a su vez, el valor de raíces cuadradas de números negativos
volvió a aparecer al intentar resolver determinadas ecuaciones de segundo grado.
En uno de los problemas que aparece en su obra dice así. --Dividir 10 en dos partes
cuyo producto sea 40--. Las soluciones a dicha ecuación de segundo grado son las
siguientes:
5 +/- √15.
Lógicamente la solución al enunciado ha de dar dos valores. Los valores
resultantes, ambos, son soluciones del problema, a pesar del – problema mental –
que implica una raíz negativa. No obstante, la raíz cuadrada nos ayuda a encontrar
las soluciones. La raíz de un número opera en sentido inverso a como utilizamos la
función exponencial.
¿Todos sabemos lo que es un número real? Seguramente no y es que,
contrariamente a lo que pueda pensarse el concepto de real engloba – números o
conceptos – que poco tienen que ver en realidad con el término –real- en un sentido
físico, tangible.
Los números naturales son las cantidades enteras que habitualmente utilizamos: 1,
2, 3, 4, etc.…

1
Fernando Corbalán – La proporción áurea -.
2
Estructura geométrica que crece conservando la forma.
121
Para determinadas operaciones recurrimos a los números negativos, como puede
ser el importe de una deuda, o al referirnos también a valores de cargas, como p.e.
las cargas eléctricas (que citamos como negativas, aunque literalmente sólo son
diferentes).
Los números racionales son los que pueden ser expresados como la división de dos
números enteros, las conocidas fracciones.
A veces, nos encontramos con –números- que no pueden ser expresados como el
cociente de dos números enteros, por lo que hablamos de números – irracionales –
como es el caso de .
En ocasiones tales números pueden ser expresados como el límite de una sucesión
infinita de cocientes, como hemos visto con los números áureos. Es decir un mismo
número, puede expresar una relación, aunque esta sea infinita, así como un límite
(que no es más que una sucesión numérica infinita)
 = 4(1-1/3+1/5-1/7+1/9-1/11…)
Todos estos números, que pueden ser representados como expansiones decimales
infinitas, forman lo que conocemos como números reales.
Los números reales son números familiares, que utilizamos habitualmente en el
día a día, pero para el que nos conformamos con una cifra limitada de decimales,
que a efectos prácticos ya nos es suficiente. Realmente lo de conformarnos también
es, en cierto grado, un eufemismo, ya que para muchos el encontrar decimales por
ejemplo del número , es toda una obsesión.
Los números reales cuya expansión puede ser generada mediante algoritmos se
denominan números computables. Esto hace referencia a aquellos números reales
que aún teniendo una expresión decimal infinita, tal expresión sigue una pauta
determinada, como puede ser el caso de:
1,00110011001100110011 Etc…
De hecho, los números reales reciben su nombre debido a que proporcionan las
magnitudes necesarias a la hora de contar ángulos, distancias, magnitudes de
tiempo, energía, temperatura u otras numerosas cantidades geométricas y físicas.
Ahora bien, según cita acertadamente Penrose: ―Los números reales se refieren a
una idealización matemática más que a cualquier cantidad física real objetiva‖.
Los números reales bordeando el concepto del infinito, nos acercan a cantidades,
medidas o superficies tan ridículamente ínfimas que el concepto –físico- no
obstante, tal y como lo conocemos pierde, de hecho todo su significado.
Penrose hace referencia a que el sistema de los números reales se escoge en física
debido a su utilidad, simplicidad y elegancia matemática, y al hecho de que
concuerda en un rango muy amplio con los conceptos de espacio y tiempo.
Pero tal elección, no es tal, ya que la física como vamos a ver no elige al sistema de
los números reales, sino que, por el contrario, los números reales y más en
particular sus relaciones, van a ser la física misma.
Y es que, tal y como cita, los números reales conservan su utilidad a escalas mucho
más pequeñas que la de los mismos átomos. De hecho, su –utilidad- se va a
extender mucho, mucho más allá, hasta el mismo concepto de la – nada -.
122
Esta confianza en dichos –números-, pese a llegar a ser quizás inmerecida (¿?),
según Penrose, se debe a la elegancia y potencia matemáticas, junto a una creencia
en la profunda armonía matemática de la naturaleza.
Al margen de la conexión directa con el mundo físico, entrando en el terreno de los
números complejos, resulta de utilidad poder extraer raíces cuadradas, tanto de
valores positivos como de negativos. No obstante, la raíz cuadrada de un número
negativo, por definición, no existe.
Si, como comentamos al principio un número negativo es una mera abstracción o
conceptualización matemática, independiente de la realidad, la raíz cuadrada de un
número negativo, aún resulta más complicado, si cabe, de admitir tal existencia –
real -. Quizás, por ello el término utilizado al describirla si que realmente se adecúa
más a la realidad, al hablar de tal resultado como – número imaginario -.
Un número complejo no es más que un número imaginario, producto de una raíz de
un número negativo, combinado con un número real. Imaginario y complejo son, en
este sentido, términos equivalentes.
Hablar de números imaginarios, como cita Fernando Corbalán, puede parecer una
extravagancia matemática. De hecho ésta fue una opinión compartida durante
mucho tiempo por varios profesionales de la comunidad matemática que querían
ver fuera de sus dominios a tan exóticos números, que fueron tratados literalmente
de – fantasmas -.
Pero estos fantasmas aparecían constantemente en la solución de ecuaciones y se
hacía muy difícil ignorarlos. Hasta que un día se les comenzó a aceptar como
soluciones de ecuaciones y adquirieron una identidad propia, pasando a ser un
concepto fundamental en las matemáticas.
Los números complejos como vamos a ver tienen un trasfondo que nos va a conectar
con esta realidad fundamental y básica que estamos buscando. Como de hecho va a
ocurrir con las principales fórmulas o conjeturas matemáticas con las que nos
vamos a ir encontrando a partir de ahora. Todas van a tener una característica
común y es la convergencia hacía un modelo único de relaciones, un modelo áureo.
Y la física más palpable, la de nuestra realidad física, no va a quedar tampoco al
margen, puesto que todo su potencial igualmente puede descomponerse en razones
matemáticas.
Leibniz, al respecto dijo: ―El espíritu divino halló una sublime expresión en esa
maravilla del análisis, ese portento del mundo ideal, ese anfibio entre el ser y el no
ser que llamamos raíz imaginaría de la unidad negativa‖.

123

Números negativos, números irracionales, números imaginarios, el infinito, incluso
el mismo cero comparten todos una realidad en común. Están en nuestras cabezas
pero no existen en realidad. Crean una realidad que imaginamos, que se acerca
mucho, muchísimo a la realidad que percibimos, pero no por ello tienen existencia
―real‖. La existencia que poseen reside en nuestras mentes, porque nuestras
mismas mentes se van a estructuras según tales números, pero no por ellos
mismos, sino por sus relaciones. Y ambos conceptos son diferentes.
El mismo Descartes, con una sorprendente intuición diría ―Ni las raíces verdaderas
ni las falsas son siempre reales, a veces son imaginarias‖. A partir, no obstante, de
esta expresión tales números adquirieron su denominación de ―imaginarios‖.
Todo número complejo puede escribirse de la forma a + b*i, en la que a es la parte
real del mismo, y b es la parte imaginaria. Cuando no existe la parte real se habla
de número imaginario puro.
Los números normales que conocemos, tanto los positivos o los negativos, podemos
expresarlos en base a un eje. Los números complejos vienen representados por una
pareja de números y esto, de alguna u otra forma, supone (como ocurre con los
valores áureos) un cambio de dimensión en el espacio geométrico.
Gracias al trabajo de Jean Robert Argand, un contable aficionado a las
matemáticas cuya única aportación fue un breve estudio sobre la representación
geométrica de los números complejos, tales números adquirieron su forma tal y
como la conocemos hoy.
La representación gráfica puede efectuarse, por tanto, en un plano (x, y), tomando
los ejes (x, y) tanto en su parte negativa como positiva, tal y como la entendemos
normalmente. No fue hasta el siglo XIX que se produciría la implantación
definitiva de los números complejos gracias a la aparición en escena, de la mano de
Riemann, de las funciones complejas, funciones f(x), en las que la variable x es un
número complejo.
Como un ejemplo de la magia de los números complejos tenemos que los senos y
cosenos cuando efectuamos la suma de dos ángulos (no entraremos en la
demostración), de hecho nos están determinando que pueden expresarse como la
suma de una parte imaginaria y una parte real de una ecuación compleja. La
fórmula de Euler, que vimos anteriormente, es una consecuencia de tal resultado.
La representación geométrica estándar de los números complejos se conoce como
Plano de Argand. La suma de dos números complejos se obtiene mediante la -Ley
del paralelogramo-; La misma ley que se aplica a las fuerzas gravitatorias.
Su presencia, no se limita al mundo de la teoría matemática. Los números
imaginarios son una herramienta básica de la física actual y tienen infinidad de
aplicaciones prácticas. Una que nos va a resultar de mucha utilidad es la que
veremos a continuación, el Conjunto de Mandelbrot.
Para explicar las reglas del conjunto de Mandelbrot son necesarios los números
complejos. Además los números complejos son absolutamente fundamentales para
entender la estructura de la mecánica cuántica que más adelante veremos, y por
extensión, el mundo que vivimos.

124
En términos algebraicos, explica Enrique Gracián, los números complejos se podían
manejar sin problemas, pero no se tenía una imagen clara de ellos, como la que se
tiene de los números reales, que podemos representar a lo largo de una recta. Para
lo que basta con asignar un punto de referencia al que llamamos – cero – situar a la
derecha de éste los números positivos y a la izquierda los negativos.
La representación geométrica de los números complejos ha tenido una larga
trayectoria histórica. Varios matemáticos, entro los que cabría destacar al mismo
Euler, Abraham de Moivre o Alexandre-Theophile Vandermonde ya se habían
planteado la posibilidad de imaginar un número complejo x+ yi como un punto del
plano de coordenadas, (x , y).
Pero fue gracias a Argand, así como a los planteamientos de Gauss, quien
determinó su naturaleza geométrica, los números complejos adquirieron su forma
definitiva tal y como la conocemos hoy.
Gauss fue de la opinión que no se los debía llamar unidades positiva, negativa e
imaginaria, sino directa, inversa y lateral. Introdujo el término –número complejo–
para sustituir al de -número imaginario –.
En el mundo áureo los números imaginarios únicamente representan un cambio de
eje, pero también un cambio espacial, un cambio de plano. Si tuviéramos que elegir
un representante en el mundo áureo de la pareja de números que componen un
número imaginario la decisión, a estas alturas, parece evidente.

1.5.3. El conjunto de Mandelbrot.

Vimos como  podía descomponerse en una fracción continua. Si cogiéramos esta
fracción continua y la desarrolláramos no acabaría nunca. Allí en el infinito, aún
seguiríamos desdoblando , entre 1 y su inversa, en una sucesión inacabable. Un
descenso infinitesimal sin fin. Al final del camino aún continuaremos teniendo la
misma división o raíz una vez tras otra. Este pensamiento es inherente al mundo
de los fractales, aunque visto desde el mundo de .
El concepto de fractal es relativamente nuevo. Apareció en 1975 con la publicación
de un ensayo titulado ―Los objetos fractales: forma, azar y dimensión‖, de Benôit
Mandelbrot. A una estructura de tipo fractal, también se le suele denominar
―Conjunto de Mandelbrot, en honor a su descubridor.
Un fractal es un proceso geométrico iterado. Su característica principal es que se
mantiene siempre la misma figura al aumentar o reducir la escala. Es decir, lo
miremos de cerca o de lejos, la imagen que veremos será siempre la misma. En
cierto sentido guarda un cierto paralelismo con los ―gnómones‖, las figuras
geométricas que crecen conservando la forma, como las que hemos visto hasta
ahora.
Un ejemplo típico de fractal es la curva o fractal de Koch, también llamada – copo
de nieve -. Fue definida en 1906 por el matemático sueco Helge Van Koch, antes de
la formalización llevada a cabo por Mandelbrot.
125

Se construye de la siguiente manera:
desdoblando cada lado con un nuevo
triángulo equilátero.
Si continuamos el proceso nuevos
triángulos equiláteros cada vez más y
más pequeños nos van a ir apareciendo
determinándonos la forma final.





Lo curioso de este proceso es que, a medida que vamos aumentando el arco del
triángulo al introducir nuevos triángulos más y más pequeños si continuáramos
esta iteración, en principio, sin fin, obtendremos una longitud, un arco, en teoría
infinita.

No obstante, matemáticamente
podemos deducir que la dimensión total
que ocupa la figura tiene una dimensión
que tiende a un valor, al igual que
ocurre con el número . Esto nos dice,
aunque en principio pueda parecer
desconcertante, que circunscribimos una
recta infinita, de dimensión 1, dentro de
un área finita, de dimensión dos.
La dimensión fractal, por tanto, es una
dimensión decimal.


Un fractal con dimensión mayor que 1 y menor que 2 es una superficie delimitada
por una curva o un conjunto de rectas, pero que no llega a ser un plano (su
perímetro es infinito).
Curiosamente, tal y como sucedía con las pirámides o el volumen de la esfera, en el
caso de los copos de nieve – fractales – en cada iteración estamos multiplicando la
longitud inicial por 4/3.
En palabras de Mandelbrot al definir tales objetos ―Un conjunto cuya dimensión de
Hausdorff-Besicovitch es estrictamente mayor que su dimensión topológica‖. Este
hecho puede explicarse con una sencilla analogía:




126
Al tomar la medida de la longitud de costa de una isla podemos coger una cuerda y
situarla sobre su perímetro para calcular dicha longitud de forma aproximada. Si
precisamos un mayor grado de aproximación, la cuerda lógicamente ha de ser más
larga, al incluir todas las aristas, salientes o entrantes que pueda tener la isla, y
nuestro grado de aproximación a su perímetro variará; será mayor. Si, aún
queremos más grado de precisión tendremos que alargar aún un poco más la
cuerda y tener en cuenta cada roca, cada pequeña apertura o hueco y nuestra
medición, por lo tanto, continuará aumentando.
Podemos continuar este proceso sin fin. Al final del camino, incomprensiblemente,
tendremos que admitir que la longitud del perímetro de la isla es infinita, aunque
el área total pueda estar acotada. El ejemplo es similar a la esfera que definimos al
tratar la geometría esférica, donde el contorno acotaba el volumen interior, aunque
no formaba parte del mismo, manteniéndose en los dominios del infinito.
Para Penrose:
―Resulta incomprensible que esta figura no estuviera ahí igual que lo está el Monte
Everest esperando a ser descubierta por alguien‖.
Los fractales son mucho más que un curioso artefacto matemático, como cita
Corbalán: ―La naturaleza, en último término, es fractal‖.
―Para certificarlo, no debemos hacer más que fijarnos en los árboles: las pautas de
crecimiento de sus ramas pueden modelizarse mediante fractales con asombrosa
exactitud. De hecho, el crecimiento se efectúa, como hemos visto anteriormente,
ramificando cada nudo siempre en un determinado ángulo, para formar ramas cuya
longitud sea la de la rama anterior multiplicada por un factor f, para evitar
solapamientos en las ramas de los árboles. El límite de tal factor como hemos visto
está relacionado con , dado que se cumple que f= 1/‖.
El conjunto de Mandelbrot puede definirse matemáticamente de forma sencilla. Por
ejemplo podemos definir que el siguiente punto en una sucesión sea igual al
número complejo del que partimos, multiplicado por 3 y sumando otro número
complejo. Sólo con esta sencilla iteración podemos llegar a construir simulaciones
en el ordenador de increíble complejidad. Desde la figura mayor a la figura más
pequeña que podamos ver, todas van a seguir el mismo patrón.
De hecho , nos está definiendo un fractal, ya que la regla de , sería un caso
específico de fractal, en el que cada punto lo dividimos en dos de longitud  y 1/.
El conjunto de Mandelbrot, de forma sorpren
como demostró en 1991 Dave Boll, o Aaron Klebanoff en 2001. Los números áureos
nos aparecen de forma reiterada en construcciones que parecen describir su
mundo… ¿Simple casualidad?
Hoy día los resultados de Mandelbrot son ampliamente utilizados en aplicaciones
prácticas, como pueden ser el diseño de estampados así como la creación por
ordenador de decorados o efectos especiales, entre muchos otros.




127

El brócoli es el más hermoso de fractal
natural, porque en su estructura se ve
con claridad, sin necesidad de cálculos ni
fórmulas matemáticas. Si cortamos un
trozo cualquiera su forma es siempre la
misma que el total.
Su relación con  también se da al
contar las espirales que lo forman en
cualquiera de los dos sentidos. Las
espirales hacía la derecha son 8 y hacía
la izquierda 13.


Construcción de un conjunto de
Mandelbrot:
Sea z un número complejo. Si
reemplazamos z por z --- z
2
+ c, donde c
es otro número complejo dado. Si z está
representado en algún punto del plano
de Argand, el nuevo número resultante
también lo estará.

De hecho, dependiendo de c, todo número resultante al efectuar tal iteración nos
producirá una secuencia acotada o no dentro de algún círculo fijo centrado en el
origen. Un conjunto de Mandelbrot es una secuencia acotada (la parte negra del
dibujo) y la parte no acotada sería la parte blanca que rodea al dibujo resultante.
Existe una especie, cita Penrose, de carácter absoluto para estas –estructuras- que
no parece depender mucho de la estructura matemática elegida para la iteración.

Con el desarrollo del conjunto de
Mandelbrot los matemáticos han llegado
a resultados sorprendentes. Como
explica Marcus du Sautoy, antes de que
aparecieran en escena las formas
fractales, las formas que los matemáticos
encontraban tenían una, dos o tres
dimensiones (…). Sin embargo, uno de
los descubrimientos más sorprendentes
de la teoría de las formas fractales es
que estas nuevas formas tienen
dimensiones mayores que 1 pero
menores que 2. ¿Cómo se explica esto?





128
El truco consiste en dar con un modo ingenioso de captar porque una línea es
unidimensional mientras que un cuadrado relleno es bidimensional. Imaginemos
que tomamos un papel cuadriculado transparente, lo colocamos sobre la forma y
contamos cuántos cuadrados hay que contengan un trocito de la forma. En un
segundo paso, tomamos otro papel cuadriculado cuyos cuadraditos sean de un
tamaño igual a la mitad del tamaño de los cuadraditos del primer papel utilizado.
Si la forma es una línea, el número de cuadrados que contamos en el segundo papel
aparece sencillamente multiplicado por 2 respecto al número de cuadrados que
contamos en el primer papel.
Si la forma es un cuadrado el número de cuadrados aparece multiplicado por 4, o
sea 2
2
. Cada vez que dividimos por dos el tamaño de los cuadraditos del retículo, el
número de cuadraditos que tocan una forma unidimensional aumenta en un factor
de 2=2
1
, mientras que para una forma bidimensional este número aumenta un
factor de 2
2
. La dimensión corresponde a la potencia de 2.
Si aplicamos este proceso a una línea de costa fractal, a medida que dividimos por
dos el tamaño del cuadrado de la retícula, el número de cuadrados que contienen
parte de la línea de costa aumenta en un factor aproximado de, por ejemplo, 1
1,26
.
Hemos creado así una nueva definición de dimensión.
En cierto sentido según Marcus, la dimensión nos dice en qué medida esta línea
fractal está tratando de llenar el espacio que ocupa.
La dimensión fractal de la costa de Sudáfrica es sólo de 1,05 lo que indica que es
bastante lisa. La de Noruega, es de 1,52.
Para objetos de dimensión 3, podemos imaginar un truco parecido, sólo que en vez
de tener papel cuadriculado tendremos una nube de cubitos. Resulta entonces que
la coliflor es una forma de dimensión 2,33, el brócoli es todavía más intrincado, con
una dimensión igual a 2,66, y por sorprendente que parezca, la superficie del
pulmón humano tiene una dimensión fractal de 2,9.
Las formas fractales, aunque pueden tener una complejidad infinita, de hecho son
generadas con unas reglas matemáticas muy simples.
De acuerdo con Marcus, ―A primera vista es difícil creer que la complejidad del
mundo natural pueda basarse en ideas matemáticas sencillas, pero la teoría de las
formas fractales ha puesto en evidencia que incluso los rasgos más complejos del
mundo natural, pueden recrearse utilizando fórmulas matemáticas sencillas‖.
De hecho, esta formulación matemática sencilla, sirve como base para lo que se
conoce como – Juego Vida -
1
, una recreación virtual por ordenador en el que los
diferentes píxeles se van encendiendo y apagando, generando figuras que,
realmente parecen cobrar vida. Existen una gran cantidad de patrones entre los
fanáticos de –Life- (como se conoce en inglés), por tener propiedades realmente
singulares. Al respecto existe abundante información y videos en Internet. Lo que
nos interesa subrayar aquí es como, a partir de una formulación matemática simple
realmente pueden recrearse una inmensa variedad de estados auto organizados
que pueden incluso recrearse por ordenador. Realmente, las figuras que se nos
muestran por pantalla parecen tener vida propia.


1
El Juego de la vida es un autómata celular ideado por el matemático inglés John Horton Conway
129
1.5.4. La Física Cuántica y los Números Complejos.
1


El nivel cuántico es el nivel de las moléculas, átomos, partículas subatómicas, etc...
Normalmente se suele pensar que es un nivel de fenómenos de muy ―pequeña
escala‖, pero esta ―pequeñez‖ se refiere en realidad al tamaño físico. En realidad,
los efectos cuánticos pueden ocurrir a distancia de muchos metros, o incluso años
luz.
El nivel clásico es el nivel ―macroscópico‖ del que somos más directamente
conscientes. Es un nivel en el que nuestra imagen ordinaria de las ―cosas que
suceden‖ se mantiene válida, y en el que podemos utilizar nuestras ideas
ordinarias de probabilidad. Por ejemplo, la probabilidad de que al lanzar una
moneda salga cara o cruz. En el caso de los números complejos, utilizamos el
término amplitud de probabilidad, que podemos pensar coincide con el plano de
Argand que vimos anteriormente.
La teoría cuántica, tal y como la conocemos hoy, surgió de dos esquemas básicos
independientes, los cuales fueron iniciados por un par de físicos extraordinarios: un
alemán, Werner Heisenberg y un austriaco, Erwin Schrödinger. Al principio estos
dos esquemas (la ―mecánica matricial‖ en 1925 y la ―mecánica ondulatoria‖ en
1926) parecían bastante diferentes pero pronto se demostró que eran equivalentes
y fueron englobados en un marco más comprensivo y general, principalmente por
obra del gran físico teórico británico Paul Adrien Maurice Dirac.
En el experimento de doble rendija, experimento típico que suele aparecer en los
manuales de texto para explicar el extravagante funcionamiento de la mecánica
cuántica, se demuestra que la luz se comporta a veces como partículas y a veces
como ondas; Que cada partícula subatómica puede comportarse por sí misma tanto
como si de una partícula se tratara, como adoptar un comportamiento ondulatorio,
como si fuera una onda. Y que diferentes posibilidades abiertas a una partícula
pueden cancelarse mutuamente y literalmente hacer desaparecer ante nuestros
ojos la partícula objeto de observación.
En este sorprendente mundo cuántico las partículas subatómica, los fotones,
adquieren comportamientos aleatorios, comportamientos erráticos y diferentes que
pueden variar dependiendo incluso de si son observados o no; Pueden aparecer en
lugares diferentes, aparecer como duplicados o incluso no aparecer. La mecánica
cuántica nos descubrió un mundo sorprendente e inesperado, que subyace al
concepto que solemos denominar ―materia‖. La física cuántica, para quien no esté
familiarizado supuso, realmente, un cambio de perspectiva importante. Los átomos,
las partículas elementales de que estamos constituidos, en su interior se componen
de partículas que no siguen, aparentemente, ninguna ley física conocida y desafían
al espacio, al tiempo e incluso al movimiento.
Puesto que, cuando se observa un – fotón – o cualquier otra partícula – aparece
siempre como un todo individual y no como una fracción de un todo, el detector
utilizado debería detectar o bien un fotón entero o bien no detectar nada en
absoluto. Sin embargo, cuando un detector está presente en una de las rendijas de
modo que el observador pueda decir a través de que rendija ha pasado el fotón, la
figura de interferencia ondulatoria en la pantalla desaparece.

1
Roger Penrose. – La Nueva mente del Emperador -
130
Aparentemente, para que tenga lugar la interferencia debe haber una ―falta de
conocimiento‖ acerca de qué rendija atravesó ―realmente‖ la partícula. Para
obtener interferencia, ambas opciones deben contribuir, a veces ―sumándose‖,
reforzándose mutuamente en una cantidad que es el doble de lo que cabría esperar
y, a veces, ―restándose‖, de modo que las opciones puedan ―cancelarse‖
mutuamente.
En realidad, según las reglas de la mecánica cuántica, lo que está sucediendo es
todavía más misterioso que eso. Las opciones pueden efectivamente sumarse (los
puntos más brillantes de la pantalla) y restarse (los puntos oscuros), de forma
análoga a como veíamos en el conjunto de Mandelbrot, pero también pueden
combinarse en otras formas extrañas, tales como:
Alternativa A ―+ i * ―Alternativa B‖, (donde i es √-1) en los puntos de la pantalla de
intensidad intermedia.
De hecho, cualquier número complejo puede jugar ese papel en la ―combinación de
opciones‖. Los números complejos son ―absolutamente fundamentales para la
estructura de la mecánica cuántica‖, debido a sus infinitas opciones. Tales números
no son simples sutilezas matemáticas y se han abierto paso hasta la atención de los
físicos a través de persuasivos e inesperados hechos experimentales.
Según la física cuántica, nos encontramos con el resultado que las partículas más
elementales, que construyen cualquier espacio, forma o estructura, incluso la luz se
comportan de modo completamente extravagante en un sentido que no podemos
entender: se desdoblan, desaparecen si las observamos, su comportamiento es
diferente de cuando no lo hacemos…. En cambio cuando analizamos estructuras
más pequeñas, aunque macroscópicas igualmente compuestas a su vez de dichas
partículas subatómicas, éstas ya parecen comportarse de una forma que la física
―clásica‖ parece describir con certeza.
A su vez, observamos que los números complejos que debemos utilizar en el nivel
cuántico están estrechamente relacionados con las probabilidades llamadas
―clásicas‖, aunque no sean exactamente lo mismo.
Como cita Penrose, ―La labor que llenó toda la vida de Einstein fue mostrarnos que
lo que percibimos como materia dura es en su mayor parte un espacio vacío por
cuyo interior circula una forma de energía. Esto nos incluye a nosotros. Y lo que la
física cuántica ha venido a demostrar es que cuando miramos esas formas de
energía a niveles cada vez más pequeños, vemos resultados asombrosos. Los
experimentos han revelado que cuando separas diminutas porciones de esa energía,
las que llamamos partículas elementales, y tratamos de observar cómo operan, el
acto de observación por sí mismo altera los resultados; es como si sobre aquellas
partículas elementales influyera lo que espera o piensa el experimentador.
Esto es cierto incluso si las partículas deben aparecer en lugares a los que no es
posible que lleguen, dadas las leyes del universo tal como las conocemos: dos
lugares distintos en el mismo momento, adelante o atrás en el tiempo, éste género
de cosas.‖ (…) ―En otras palabras,… el ingrediente básico del universo, en su
meollo, va pareciéndose cada día más a una energía pura que es maleable a la
intención y las expectativas humanas de una manera que desafía nuestro viejo
modelo mecanicista del mismo universo; como si nuestras propias expectativas,
nuestra esperanza, provocasen que nuestra energía fluyese hacia el mundo y
afectase a otros sistemas de energía. (…). Por desgracia la mayoría de los
131
científicos no se toma esta idea en serio. Prefieren más bien permanecer escépticos
y esperar el día en que podamos demostrarla‖.
¿Cómo podríamos influir en el resultado sino fuéramos nosotros mismos parte del
resultado?... ¿Si no formáramos parte de la misma estructura? Si fuéramos
realmente independientes del fotón que observamos sí que tendría sentido hablar
de una fuerza fantasmal que provoca ese comportamiento errático. Si nos
consideramos parte del sistema, ese fantasmal comportamiento queda reducido a
entender de qué forma influimos en el resultado. ¿De qué forma estamos
vinculados?
En 1900, Max Planck propuso una idea revolucionaria para eliminar los modos de
alta frecuencia del ―cuerpo negro‖, y propuso que:
Las oscilaciones electromagnéticas sólo ocurren en ―cuantos‖ cuya energía E
mantiene una relación definida con la frecuencia, v, dada por E= h*v.
La constante de Planck se usa para describir la cuantización que se produce en las
partículas, para las cuales ciertas propiedades físicas sólo toman valores múltiplos
de valores fijos en vez de un espectro continuo de valores. En nuestro modelo, el
―cuanto‖ sería equivalente a la forma geométrica básica de los números áureos.
Siendo h una nueva constante fundamental de la naturaleza, hoy conocida como
―Constante de Planck ― (…) Con este golpe maestro, Planck revelaba los albores de
la teoría cuántica venidera, pero mereció escasa atención sólo hasta que Einstein
hizo otra propuesta insólita: el campo electromagnético únicamente puede existir
en estas unidades discretas. En otras palabras, según Einstein (y como Newton
había insistido dos siglos antes), la propia luz debe estar compuesta después de
todo de partículas.
No obstante Maxwell y Hertz habían demostrado que la luz consiste en oscilaciones
del campo electromagnético. Entonces… ¿Cómo es posible que la luz pueda
consistir en partículas y en oscilaciones de campo al mismo tiempo? Estas dos
concepciones parecen opuestas, pero algunos hechos experimentales indicaban que
la luz es compuesta por partículas y otros que lo está por ondas. Louis de Broglie
propuso que las propias partículas de materia se comportarían a veces como ondas.
―(…) La naturaleza consigue, de alguna manera, construir un mundo consistente en
el que partículas y oscilaciones de campo son la misma cosa. O más bien, su mundo
está constituido por algún ingrediente más sutil, siendo las palabras ―partícula‖ y
―onda‖ imágenes sugerentes pero sólo parcialmente apropiadas‖ cita Penrose.
Max Planck
1
estaba trabajando sobre el problema de cómo la radiación emitida por
un objeto se relacionaba con su temperatura. El concibió una fórmula que se
adecuaba bastante a los datos experimentales, pero la fórmula solo tenía sentido si
se asumía que la energía de una molécula vibrante era cuantizada; es decir,
solamente podía tomar ciertos valores. La energía debería ser proporcional a la
frecuencia de vibración y parecía llegar en pequeños "bloques" de la frecuencia,
multiplicados por una cierta constante, a la que inicialmente Planck denominaría
"cuanto de acción".


1
Extraído de Wikipedia – La constante de Planck -
132
Planck encontró que sólo era posible describir la radiación del cuerpo negro de una
forma matemática que correspondiera con las medidas experimentales, haciendo
así la suposición de que la materia sólo puede tener estados de energía discretos y
no continuos.
El mismo Planck, cuando publicó sus resultados sobre la radiación del cuerpo
negro, afirmaba que su hipótesis, sin duda, debía ser falsa. El tiempo ha
demostrado que se equivocaba al pensar que se equivocaba, es decir: el universo es
cuántico (no continuo) de acuerdo a todo lo que hasta ahora saben los físicos.
Planck tumbó por completo, con esta hipótesis, todo aquello en que se basa la
mecánica clásica, en la que ―lo continuo‖ se usa y entiende de forma natural.
Aunque a nivel macroscópico no parece ser así, a nivel microscópico resulta ser
cierto. El minúsculo valor de la constante de Planck significa que a nivel
macroscópico es despreciable el efecto de esta "cuantización" o "discretización" de
los valores energéticos posibles y, por tanto, los valores de la energía de cualquier
sistema nos parece que pueden variar de forma continua.
Se inauguró así una nueva forma de pensar en física, que se ha desarrollado a lo
largo de todo el siglo XX gracias al esfuerzo de numerosos y brillantes pensadores,
dando lugar al nacimiento de la física cuántica.
La constante de Planck es uno de los números más importantes del universo al
alcance del conocimiento humano. Su trascendencia real a nivel físico y filosófico
aún no se conoce completamente.
Al respecto Planck dijo: ―No existe la materia como tal. Toda la materia se origina y
existe sólo por la virtud de una fuerza la cual trae la partícula de un átomo a
vibración y mantiene la más corta distancia del sistema solar del átomo junta.
Debemos asumir que detrás de esta fuerza existe una mente consciente e
inteligente. Esta mente es la matriz de toda la materia‖.
―La ciencia no puede resolver el último misterio de la naturaleza. Y eso se debe a
que, en última instancia, nosotros mismos somos una parte del misterio que
estamos intentando resolver‖.

1.5.5. Fractalidad, mecánica cuántica y números áureos.

En el mundo – imaginario – un número puede ser un punto ó una línea, coincidir
con un área ò incluso un volumen. Un número es como una partícula y como un
campo, a su vez. Los números áureos pueden construir dimensiones fractales donde
la dimensión fractal coincidiría con nuestra idea de las dimensiones.
Las dimensiones en el mundo áureo serían, por tanto, una simple cuestión de
escala, porque entre punto y punto siempre tendríamos un espacio vacío, nunca
acabaríamos de completar una dimensión fractal en ninguna escala, excepto en el
infinito. Cada punto, cada –cuanto- del sistema vería su propio universo y sería
también su propio universo en sí.
Los números áureos nos construyen un universo que percibimos en 3 dimensiones.
En el mundo áureo no hay cortes, no hay barreras, todo es una infinita
acumulación de puntos y nunca llegan a tocarse entre ellos. Tales puntos forman
estructuras espaciales geométricas, que podemos expresar en los mismos términos
133
de cuantos a los que Planck hacía referencia. El concepto de materia, de acuerdo
con él, no existe en este mundo, sólo es un resultado de la peculiar escala, o la
posición relativa de un observador que contemple el sistema siendo, a su vez, parte
integrante del mismo. El mundo ―continuo‖ como una cuestión de escala.
Los números áureos sólo pueden rellenar todo el espacio si se expanden hacia
fuera, pero también hacia dentro, hacia la derecha y hacia la izquierda, al fondo y
al frente. Y esto, sólo pueden hacerlo si, a cada movimiento cambian su orientación
en un movimiento preciso y con un ángulo perfectamente definido de 90º;
Creándonos una estructura cíclica, un universo descrito en
términos parecidos a los expresados por el teólogo francés Alain de Lille (Alanus de
Insulis): ―Dios es una esfera inteligible, cuyo centro está en todas partes y su
circunferencia en ninguna‖.
El mundo holográfico, fractal, recreado por los números áureos es similar al que
describe la teoría de la – Totalidad implicada – del físico David Bohm. De la misma
forma que un holograma contiene la imagen de la totalidad, cada porción del
universo contiene la totalidad. Cada partícula cuántica, cada cuanto, cada
estructura geométrica de información del mundo áureo contendría… ¡toda la
información del Universo!
Los números áureos nos indican algo muy importante. Nos dicen que, a partir de
un punto, a partir de la unidad nos expandimos, pero a partir de un punto, que es
igualmente la unidad, tendemos al vacío, al cero. No obstante, si fuésemos capaces
de descender más aún, ese punto cero, volvería a ser de nuevo la unidad. El 1 es la
frontera artificial entre ambos mundos, ese punto que, a veces, denominamos
―causa‖.
Todas nuestras unidades, todas nuestras escalas siempre hacen referencia al 0 y al
1. Estos números siempre están presentes. En la naturaleza los vemos como
relaciones, en el plano mental imaginamos el cero. Todo lo medimos sin detenernos
a pensar que en realidad puede que todas nuestras fuerzas de la naturaleza no
sean más que 1. Que tales fuerzas no existen, porque en el universo, todo es
―continuo‖, todo está en movimiento. ¿Quizás, entonces, sea sólo un problema de
percepción, de cómo percibimos el tiempo? Vemos el tiempo en una línea, sin
percibir que quizás el mismo también sea cíclico, igual que el mundo imaginario
que estamos representando.
Si pudiésemos, por tanto, recrear, una estructura fractal, capaz de reproducirse
desde una punta a otra del infinito, una estructura con un contorno imaginario,
una estructura con una forma idéntica, no importa su dimensión, una estructura
espacio-temporal coherente con la relatividad y con la formulación matemática
implícita en los diferentes sucesos físicos… quizás, entonces podríamos comprender
cómo el espacio y el tiempo se entrelazan y estructuran o como, incluso, nuestra
propia conciencia y razonamiento se basan en las mismas relaciones.
¿Puede, por tanto, ser una mera cuestión de orden matemático establecer como la
naturaleza puede organizarse en estas estructuras geométricas, tal y como parece
manifestarse? Si así fuera realmente dicho modelo organizativo seguiría las
mismas pautas que las esquivas partículas cuánticas, que pueden estar o no estar
en un momento dado en cualquier posición del espacio-tiempo. El Dios de Alain de
Lille estaría realmente presente en cada partícula cuántica. Nuestro modelo,
definitivamente, tendría que ser escrito en lenguaje binario: ―Ser o no ser, esa es la
cuestión‖, aunque eso sí…. ¡siempre existiendo!
134
Si, los números áureos explicaran realmente como se forma la realidad que
percibimos, sus relaciones, sus construcciones serían, en consecuencia, una verdad
subyacente. El mundo de nuestros números naturales pasaría, por ejemplo, a ser el
imaginario, el conceptual. Ahora bien cabría preguntarse entonces… ¿Qué es real?

1.6. ¿Qué forma tiene el Universo?

1.6.1. Las Teselaciones.

Los números áureos guardan sorpresas inesperadas. Una de sus características es
la construcción de estructuras espaciales que se van reproduciendo mientras
conservan la forma ò incluso los ángulos de forma constante. A esto se llama
―crecimiento gnomónico‖.
Herón de Alejandría lo definió de la siguiente manera: ―Un gnomon es cualquier
figura que, añadida a una figura original, produce una figura semejante a la
original‖.
Un mosaico
1
es un recubrimiento de un plano sin dejar huecos y sin solapamientos,
que se hace mediante piezas que llamamos baldosas (en lenguaje coloquial), o
teselas. El reto que plantea un mosaico es encontrar o diseñar el motivo mínimo de
teselas que se repiten para llenar todo el plano. Este motivo mínimo puede
considerarse una simple tesela que llena el plano por traslaciones, esto es, sin
giros, ni simetrías. Con este procedimiento obtendríamos un mosaico periódico.
Los mosaicos que más interesan en matemáticas son aquellos en los que las teselas
son polígonos, pues en ellos los polígonos comparten sus aristas, es decir, hacen
coincidir sus vértices, y por tanto son un excelente campo de experimentación
geométrica.

Una condición imprescindible para embaldosar
con polígonos iguales, es que la suma de un
número entero de ángulos iguales ha de ser 360
grados. Los únicos polígonos que suman estos
ángulos son el hexágono regular, el triángulo
equilátero y el cuadrado.
Como un hexágono se puede dividir en seis
triángulos equiláteros, se puede decir que sólo
hay dos posibilidades de llenar el plano, con
polígonos regulares: las tramas cuadradas y las
tramas triangulares.





1
Fernando Corbalán – La proporción áurea -

135
Los mosaicos no periódicos son aquellos en que no existe un motivo mínimo que
llene todo el plano por traslación. Parece que la construcción de mosaicos no
periódicos, si no imposible, será muy complicada o por lo menos exigirá el uso de
muchas losetas diferentes. Hasta la década de los sesenta y setenta del siglo
pasado constituyó todo un reto del pensamiento matemático.
En 1971 el matemático estadounidense Raphael Mitchel Robinson diseñó un
conjunto que usaba sólo seis losetas.

En 1973 el físico y matemático Sir Roger
Penrose consiguió reducir el número de
baldosas a cuatro. Un año después, lo
redujo a dos. Con dos simples teselas,
Penrose fue capaz de construir mosaicos
no periódicos. Sus dos ladrillos se llaman:
Cometa y Flecha. La presencia de  en
ellos es determinante. Su construcción se
basa en los triángulos áureos, cuyos lados
mayores tienen por medida 1, y los dos
pequeños 1/.


Evidentemente, con estos dos ladrillos también se pueden hacer teselaciones
periódicas; Puestos en forma de rombo permiten teselar. A medida que
prolongamos cada – mosaico de Penrose – la relación entre el número de piezas de
los dos tipos tiende al número áureo.
Lógicamente podemos hablar de rectángulos áureos, triángulos áureos, espirales
áureas, espiral de Durero, triángulos de Kepler, etc… todos ellos basados en las
propiedades ya conocidas de dichos números.

La espiral áurea, en base a los triángulos áureos.

De acuerdo con Fernando Corbalán, se ha
propuesto llamar al punto 0, o punto de
crecimiento de los rectángulos áureos, donde se
produce la convergencia, - El Ojo de Dios -.
La espiral es una curva, cuya forma no se altera
cuando cambia su tamaño, tanto si aumenta
como si disminuye. A esta cualidad se la designa
como auto similitud.
La espiral siempre mantiene constante el ángulo,
desde el punto de inicio, a cualquier punto que
cortemos en ella.
En los triángulos áureos, la relación entre el lado
mayor y el menor es igual a .


136



Si efectuáramos una representación del crecimiento de los triángulos áureos en
base a la sucesión de Fibonacci obtendríamos una representación de esta forma,
donde cada nuevo triángulo se forma a partir del siguiente en la relación 0, 1, 1, 2,
3, 5, 8, 13,21….


Representación en base a
rectángulos áureos, que de igual
forma, en su crecimiento nos
proporciona una espiral áurea.
Utilizamos una versión
bidimensional (en un plano) para
representar por simplicidad, aunque
de igual forma podría representarse
en tres dimensiones (la forma de
una caracola, por ejemplo).


1.6.2. El ángulo de oro y la filotaxia.

La filotaxia es la disciplina de la botánica que estudia la disposición de las hojas
sobre el tallo, y en concreto el seguimiento de pautas geométricas y numéricas en
su evolución.
En la naturaleza, los números áureos se encuentran presente en los patrones de
crecimiento de los troncos, de las hojas o en los mismos frutos.
1
2
3 5
8 13
21
1
34
1
Secuencia de Triángulos
Áureos.

137
Plantas y flores parecen seguir un patrón de crecimiento basado en . De la misma
forma que podemos hablar de relaciones o construcciones ―áureas‖ también
podemos hablar de ―ángulo de oro‖, al referirnos al patrón angular que establece la
disposición de los diferentes tallos y hojas para que, al crecer sigan una disposición
ordenada que les permita aprovechar adecuadamente la luz del sol.
El ángulo de oro se correspondería con 137,5º.
Si extendemos la mano apoyada aproximadamente forma un ángulo que se
corresponde con el ángulo áureo.



Los pensadores de la Grecia clásica ya advirtieron algunas de estas propiedades.
Kepler también observó que, en las flores, la forma del pentágono era habitual, o
incluso en las frutas, como la manzana.
Bravais descubrió que las hojas avanzan rotando siguiendo un ángulo fijo. A esto se
le llama ángulo de divergencia. Tal ángulo es de unos 137,5º y coincide con el
ángulo áureo.
Rivier descubrió en 1.984 que los propios requerimientos de homogeneidad y auto
similitud son los que limitan las posibles disposiciones o estructuras, lo que
explicaría la frecuente aparición del número  y su ángulo en las plantas.
Tal fenómeno también sucede con los arboles en la relación entre su altura y la
longitud de sus ramas.


En cierto sentido parece como si la naturaleza tuviera alguna forma de
―conciencia‖ programada, cierto patrón que hace que tienda a maximizar el
espacio en sus configuraciones, a adoptar formas energéticamente eficientes o
a reproducirse en base a dicha proporción o a los mismos números de la
sucesión de Fibonacci. Así lo señalaron en el siglo XIX el naturalista alemán
Karl Schimper, así como el cristalógrafo francés Auguste Bravais.
138
Si observamos a las plantas desde una perspectiva áurea vemos, entonces, que las
relaciones que establecen sus patrones de crecimiento son similares a los que se
dan en muchas manifestaciones de la naturaleza, el cosmos, o en nuestra más
microscópica escala. Pero, entre nosotros y las plantas, aparte de las diferencias
derivadas del movimiento autónomo, parece haber una característica importante
que nos diferencia, que es la capacidad de pensar, la conciencia.
Cabe plantearse por tanto, en qué sentido se diferencia nuestra forma de conciencia
de la que podría darse en el reino vegetal. En otras palabras, ¿Pueden tener las
plantas un sentido de la conciencia? Y si es así, ¿hasta qué punto este viene
determinado genéticamente? No deja de ser sorprendente que, en su configuración
genética, las plantas tengan estipulado tal patrón de crecimiento y que este patrón
se parezca mucho al que a nosotros o al mismo universo define a su vez.

Las raíces de la inteligencia de las plantas.
1


Según Stefano Mancuso, biólogo de la Universidad de Florencia: ―Si se define la
inteligencia como la capacidad de resolver problemas, las plantas tienen mucho que
enseñarnos‖
¿Hasta qué punto somos más conscientes que las plantas?
Hoy día sabemos que las plantas son capaces de percibir lo que sucede a su
alrededor, son capaces de defenderse de los depredadores, incluso de engañar a sus
presas o comunicarse entre ellas.
La diferencia entre las plantas y los animales no es cualitativa, sino cuantitativa,
según dice Stefano: tienen su propia velocidad de crecimiento, aunque a una escala
distinta a la nuestra. En cierto sentido, como nosotros, también solucionan sus
problemas, no son tan diferentes.
Las plantas obtienen información del entorno, incluso con un grado de sensibilidad
más elevado que el humano. Sus raíces funcionan como neurotransmisores en una
forma, no idéntica pero si parecida a la nuestra y emiten señales eléctricas entre
sus moléculas, de forma parecida al cuerpo humano.
También pueden comunicarse entre sí, como ha quedado demostrado, utilizando
moléculas químicas, que volatilizan y van de una planta a otra, llevando
información sobre su entorno, los factores ambientales y sobre los posibles
patógenos. Asimismo, ante situaciones de peligro, como puede ser el ataque de un
depredador o un cambio peligroso en las condiciones ambientales pueden variar su
morfología, para adaptarse al cambio.
Las plantas, pese a no poder desplazarse (aún estando en constante movimiento)
ante situaciones adversas pueden generar proteínas o sustancias tóxicas que
cambian su metabolismo, permitiéndoles modificar su sabor, su textura, etc...
haciéndolas menos apetecibles o incluso generando sustancias que, por su
concentración pueden llegar incluso a ser letales.


1
Extracto del capítulo de – Redes – Las raíces de la Inteligencia de las Plantas. Eduard Punset.
139
En Botswana, África, se hizo un experimento acumulando una gran cantidad de
antílopes en una reducida región donde había plantaciones de acacia. Los antílopes
comenzaron a devorar las plantas. Al poco tiempo las acacias fueron capaces de
aumentar la cantidad de taninos en sus hojas consiguiendo exterminar a los
antílopes. En pocos meses, más de diez mil antílopes murieron.
La maquinaria celular vegetal es similar a la nuestra, tienen electrobiología, igual
que nosotros e incluso un sistema neuronal basado en neurotransmisores (auxina)
en sus raíces, generando una red reticular que opera de forma similar a como opera
el cuerpo humano. Incluso tienen más detectores químicos en cada ápice de
transición situado en sus raíces.
Las plantas tienen un ritmo circadiano similar al nuestro, incluso pueden activar
un gen del sueño parecido. A su vez, tienen un sistema de crecimiento basado en el
cambio de orientación, de forma que los tallos son perpendiculares al tronco, y las
hojas perpendiculares al tallo. El patrón de 90º también se encuentra presente en
ellas. Dentro de las hojas, los ―nervios‖ conservan esta particularidad. Por eso no es
extraño que, a su vez, en sus configuraciones adopten un modelo de crecimiento
basado en , al igual que la especie humana.
Las plantas se alimentan directamente del sol, en cambio nosotros nos
alimentamos de las plantas y necesitamos una digestión, una especie de
fotosíntesis para convertir esa energía atrapada en las moléculas, en energía
propia.
Diseñan estrategias, engañan a otros animales, a otros insectos para que lleven su
polen. Puede ser que incluso, como señala Mancuso nos engañen a nosotros
adoptando colores llamativos y formas o frutas que nos resultan agradables para
favorecer su diseminación.
Son la gran farmacia de nuestro planeta. Algunas fabrican sustancias que pueden
incluso alterar nuestra conciencia, así como nuestras capacidades. Hasta es
legítimo poder llegar a plantearse hasta que punto hoy día las plantas no están
utilizando algún tipo de mecanismo sutil para defenderse de nosotros mismos, de
alguna forma que no somos capaces de apreciar.
Las plantas actúan en global, incluso son capaces de cooperar entre ellas como
demuestran recientes estudios que sugieren que todo un bosque o incluso un
ecosistema entero puede llegar a comportarse como un único organismo.
Si usted infecta una planta con un virus, la planta soltará las hormonas en la
atmósfera para permitir que las otras plantas de su propia especie sepan que una
infección está teniendo lugar. La planta es una concentración localizada de
conocimiento, en un campo mucho más grande de conciencia. Sabe cómo compartir
su conocimiento con otras concentraciones localizadas de conciencia (otras plantas)
que llevan una energía y estados de información similares (de las mismas
especies).
1

Aunque no puedan desplazarse de forma autónoma también se adaptan a su
entorno y, son capaces hasta de cambiar su metabolismo para sobrevivir, cosa que
nosotros no podemos hacer. Pueden vivir en el desierto o incluso bajo el agua,
pueden vivir con o sin nosotros y, al fin y al cabo, representan el 98% de la biomasa
del planeta.

1
Dr. Deepak Chopra. Extraído de Matrix IV
140
Nos guste o no, las plantas tienen conciencia y un grado de inteligencia parecido al
nuestro en las cuestiones más básicas. Como dice Stefano, las plantas no sólo viven,
también son capaces de sentir. La inteligencia pues, no es una propiedad exclusiva
de nuestra especie, ya que hasta un organismo unicelular, como cita Stuart
Hameroff tiene algún grado de conciencia. La inteligencia es una propiedad de la
vida misma. El universo en su totalidad, en cada átomo es información, inmensa
sabiduría.

1.6.2.1. Las plantas y la física cuántica.
1


La física cuántica y la biología parecen ser dos ramas de la ciencia que no podrían
ser más diferentes entre sí, pero sorprendentemente, pueden estar muy ligadas
entre ellas.
Investigadores de los EE.UU. pertenecientes al Departamento de Energía (DOE)
del Laboratorio Nacional de Argonne y el Laboratorio de Radiación de Notre Dame
utilizaron la espectroscopia ultrarápida para ver lo que sucede a nivel subatómico
durante la primera etapa de la fotosíntesis: ―Si la fotosíntesis es como un maratón,
estamos recibiendo una instantánea de lo que un corredor ve justo cuando arranca‖
dijo el bioquímico David Tiede.
―Estamos intuyendo la posibilidad de una interacción mucho más fundamental que
un montón de gente antes no consideraba‖.
Diferentes especies de plantas, algas y bacterias han desarrollado una variedad de
distintos mecanismos para recoger energía de la luz. Todos ellos comparten una
característica conocida como ―centro de reacción fotosintética‖. Pigmentos y
proteínas que se encuentran en ese centro y ayudan a los organismos a realizar la
etapa inicial de conversión de energía.
Estas moléculas de pigmento, o cromóforos, son responsables de la absorción de la
energía transportada por la luz entrante. Después de que un fotón llegue a la
célula, excita uno de los electrones en el interior del cromóforo. A medida que se
observa el paso inicial del proceso, los científicos de Argonne vieron algo que nadie
había observado antes: un solo fotón parecía excitar cromóforos diferentes al mismo
tiempo.
―El comportamiento que fuimos capaces de ver a estas escalas de tiempo tan
rápidas implica una mezcla muy sofisticada de estados electrónicos‖, dijo Teide.
―Esto nos muestra que, el alto nivel de los sistemas biológicos podrían ser usados
en la física de modo fundamental de una manera que no parece probable o posible‖.
Los efectos cuánticos observados en el curso de los experimentos, sugieren que los
captadores de luz natural implicados en la fotosíntesis pueden ser más eficientes de
lo que indicaba la biofísica clásica, dice el químico Gary Wiederrech del Centro de
Materiales a Nano escala de Argonne. ―Esto nos hace cuestionarnos cómo la madre
naturaleza creó una solución tan increíblemente elegante‖


1
www.bibliotecapleyades.com
141
El resultado del estudio podría influir significativamente en los esfuerzos de los
químicos y nano científicos para crear materiales artificiales y dispositivos que
puedan imitar los sistemas naturales fotosintéticos. Los investigadores aún tienen
un largo camino por recorrer antes de que sean capaces de crear dispositivos que
coincidan con la eficiencia de cosecha energética de una planta.
Una razón para esta deficiencia, explica Tiede, es que los experimentos artificiales
de fotosíntesis no han sido capaces de replicar la matriz molecular que contiene los
cromóforos. ―Al nivel que nos encontramos en la fotosíntesis artificial podemos
crear pigmentos y pegarlos, pero no podemos duplicar ninguna de las condiciones
externas‖, dijo.
―El siguiente paso es construir este marco, y este tipo de efectos cuánticos pueden
ser más evidentes‖
Debido a que el momento en que el efecto cuántico se produce es de tan corta
duración (menos de una billonésima de segundo) los científicos tienen dificultades
para determinar fundamentos biológicos y físicos de su existencia.
―Nos hace preguntarnos si están realmente allí por accidente, o si nos están
diciendo algo sutil y único acerca de estos materiales, dice Tiede. ―En cualquier
caso, estamos llegando a los fundamentos de la primera etapa de conversión de
energía durante la fotosíntesis‖

1.6.2.2. La fotosíntesis y… ¿los números áureos?

Considerar un patrón común en el universo que se encuentra presente en las
plantas, pero también en nosotros tiene múltiples implicaciones. Una relación
fundamental en el universo que pudiera deducirse de una estructura geométrica
común entre plantas y seres humanos sería una de ellas; Si esa estructura
imaginaria fundamental, además, se comportara de la misma forma en uno y otro
caso podríamos llegar a plantearnos ¿Hasta qué punto cada una de nuestras
partículas cuánticas no realiza una transmisión de información de la misma forma
en que lo hacen las plantas, sólo que a diferentes estados vibracionales?
Si lo viéramos desde el punto de vista de la geometría podríamos pensar hasta que
punto eso que concebimos como – excitación de cromóforos – no es más que la
transferencia de energía de una parte de la estructura a otra. El paso de la energía
en movimiento hacía diferentes estados vibracionales: hacía una escala vibracional
superior. En forma holográfica, coincidiendo con el modelo, una celdilla (o un cubo)
que va haciéndose cada vez más y más amplia.
La energía fluyendo en todas direcciones, en los 3 ejes espaciales, formando
estructuras geométricas definidas: pasando de una a otra forma, de la esfera al
cuadrado; del cuadrado a la esfera.
No percibimos que dos puntos siempre están conectados; Que todos, de hecho, están
conectados entre sí por una esfera imaginaria, una esfera que se encuentra en
todas las escalas pero que no podemos percibir, incluso con sofisticados medios. No
importa la distancia, siempre habrá un radio entre ellos, un punto central. Siempre
tendremos a los números áureos definiendo una interconexión imaginaria, pero una
relación, al fin y al cabo.
142
En la naturaleza no percibimos el mundo imaginario, esa construcción en forma de
cuadrados esos cuadrados que van rotando formando
los cuadrados, las
pirámides, por eso los lados de un triángulo egipcio tienen esas dimensiones: los
lados 3 y 5 son determinados por el número áureo y su altura, su parte no visible,
la que me determina el número 4 es implícita a su vez: los dos números áureos
combinados.
El movimiento viene determinado por e; un valor, como vimos, definido por las
formas cúbicas. El modelo áureo trabaja con sus propios valores en combinación con
los números naturales. Así podemos hablar de una escala áurea, o imaginaria y
una escala real, o visible.
El número e también tiene dos partes, la imaginaria y la real. La parte real es el 1,
que conceptual o imaginariamente sería e
0
. La función exponencial representa una
expresión de nuestros cerebros: la capacidad de representar mentalmente una
concepción matemática. Eso sí, puramente imaginaria, en nuestros cerebros, no en
lo que vemos en el universo. Únicamente circunscrita a nuestro universo interior, a
nuestro intelecto.
Si la energía fluyera, en este modelo, tanto a nivel circular, como a nivel cubico
¿cómo podríamos representarla geométricamente?



Los números áureos forman estructuras geométricas que se superponen y entrelazan entre ellas, de la
misma forma que las partículas cuánticas tienen dichas propiedades. La energía, con su movimiento
ondulatorio, viaja y se transmite entre ellas siguiendo el mismo movimiento repetitivo. En la forma
correspondiente a la celdilla de abeja, necesitaríamos 12 ondulaciones para pasar a través de todos los
puntos en el espacio.

143
Como hablamos de energía lo haría en forma ondulada, viajando a través de los
vértices de las diferentes pirámides que se forman en las 3 direcciones del espacio.
Lo haría como la curvatura de esos ―pétalos‖ que se forman, viajando en forma de
ondas. Por eso percibimos así la energía: percibimos sus efectos, pero no la energía
en sí, percibimos las interacciones electromagnéticas, aunque en el fondo no
sepamos que son.
Cada vez que un fotón excita a varios cromóforos, lo único que vemos es la siguiente
escala en la que eso ha ocurrido. Vemos varias interacciones, pero lo que vemos
son los efectos. Si descendiéramos de escala, quizás entonces, no veríamos un fotón
como un punto, quizás si pudiéramos descender más comprobaríamos como ese
fotón, en realidad, tiene su propio universo.
Si esto fuera así, podemos deducir también que, nuestra percepción del tiempo
estaría dentro del propio espacio-tiempo. Pero no sólo estaría dentro, sería parte
integrante del espacio-tiempo. Literalmente sería esa cuarta dimensión que estaría
en nuestras cabezas, una concepción espacio-temporal.
Porque… así es como percibimos el tiempo, percibimos sus efectos pero no sus
causas. Percibimos el movimiento, y la gravedad. En nuestros cuerpos observamos
los efectos del movimiento y, en nuestras mentes percibimos el transcurso del
tiempo. En el exterior usamos escalas (de 1 en 1) y en nuestro interior observamos
como el tiempo tiende a 0.
Cada una de nuestras partículas cuánticas de nuestra conciencia no es más que un
punto de la estructura. Todo lo que percibo del universo son efectos, pero no sé la
causa final. Mi cerebro, cada una de mis partículas cuánticas es parte de esa
estructura aunque, a una escala diferente.
Energía, gravedad y tiempo son los efectos que percibo, en esencia, del Universo.
Pero tú eres parte del Universo, por lo tanto, tú eres energía, tú eres gravedad y tú
eres tiempo.

1.6.3. La forma del Universo.

Cuando hablamos de efectuar una partición entre la media y la extrema razón, lo
que estamos haciendo es resolver una ecuación del siguiente tipo: x/1=1/x-1, de
donde obtenemos una ecuación de segundo grado que nos define ambos valores. Si
desarrollamos la igualdad obtenemos:
x
2
-x-1=0 (donde podemos sustituir x por ).
La solución nos da, pues, la relación entre las longitudes de los segmentos. Y, la
proporción áurea tiene siempre el mismo valor, con independencia de la longitud
del segmento inicial.
Tal ecuación, por lo tanto, no es más que una expresión de la relación: 1/ = -1.
(En el mundo unidimensional) cuya doble solución nos desplaza al mundo
bidimensional, dado que elevamos al cuadrado.
Las soluciones a la ecuación son  = (1+√5)/2, (1-√5)/2.
Recordemos que cuando pasamos a un plano diferente lo que estamos haciendo,
desde nuestro punto de vista geométrico es cambiar la suma, por la multiplicación.
144
en forma de multiplicación la
misma nos indica que ambos ―factores‖ están situados perpendicularmente, como
vimos al hablar de la multiplicación en términos geométricos. Ahora bien, esto no
quiere decir que en el mundo áureo exista la multiplicación. El mundo áureo es un
mundo de volúmenes y en un mundo así la multiplicación y la división,
literalmente no tienen mucho sentido. El mundo áureo no habla de
multiplicaciones, habla de subdivisiones y de cambios espaciales.
Cuando elevamos al cuadrado dos puntos de la línea lo que hacemos es
descomponer cada vértice, cada partícula en dos, por eso cambia el ángulo y la
dirección de cada nuevo punto; Porque ha de cumplir una regla muy específica, la
regla de Pitágoras, formando un ángulo de 90º.



Si continuáramos la progresión y, pusiéramos las esferas veremos cómo se pueda
interconectar todo en este plano bidimensional:


RADIO=1
 se va a descomponer siguiendo la
multiplicación  x 1/.
145

Tal expresión, de la expansión de  en combinación con  nos da una estructura
armónica que tiende a reproducirse hasta el infinito. En este proceso las esferas se
combinan con los cuadrados (al efectuarse el desdoblamiento de ).
Vemos, por lo tanto, que la propiedad intrínseca de  (el crecimiento) de
subdividirse en dos nos origina una teselación muy peculiar: elevar al cuadrado, o
efectuar una raíz cuadrada en el mundo imaginario no se representa sólo de forma
lineal.
Si lo viéramos así veríamos el universo desde la perspectiva del crecimiento, de la
energía. Entonces, ¿cómo se vería desde la perspectiva del espacio?
Como hemos visto anteriormente las estructuras geométricas a que dan lugar los
números áureos se configuran en estructuras piramidales que tienden a crecer
Si quitásemos la arquitectura interior de  obtendríamos una figura así:
146
conservando la forma en base a triángulos, cuadrados o rectángulos áureos.

Cuando combinamos dos estructuras, dos pirámides puestas una al lado de la otra
estamos definiendo una estructura tipo ―celda de abeja‖. En la figura podemos ver
una versión simplificada de esta estructura. Una versión ampliada se
correspondería con una estructura geométrica como la siguiente:


Para algunos autores a
esta figura se le conoce
también como:

―La Semilla de la Vida‖
147
De hecho, esta composición no es más que un esquema de una figura conocida por
algunas culturas milenarias, y que se ha dado en llamar ―La esfera del
conocimiento‖ ò ―Flor de la Vida‖.
A partir de una relación áurea podemos formar toda una estructura que va a llenar
el espacio, tanto en su forma bidimensional como en tres dimensiones, y todo a
partir de la combinación de nuestros números áureos.
Según Drunvalo Melchizedek, autor del libro ―El Antiguo Secreto de la Flor de la
Vida‖: ―Alguna vez, toda la vida en el universo conocía la Flor de la Vida como el
patrón de la creación, el diseño geométrico que nos conduce dentro y fuera de la
existencia física. Entonces, desde un estado muy alto de conciencia caímos en la
oscuridad y olvidamos dónde estábamos. Durante miles de años el secreto estuvo
escondido en artefactos antiguos y en tallados alrededor del mundo y codificado en
las células de toda la vida. Ahora nos estamos elevando de este sueño, sacudiendo
creencias viejas y trilladas de nuestras mentes y vislumbrando la luz dorada de
este nuevo amanecer, fluyendo a través de las ventanas de la percepción. (…) La
geometría sagrada es el fundamento de nuestro ser y señala un orden divino en
nuestra realidad‖.
Drunvalo tampoco es un autor convencional. En su libro, no obstante, en base a
esta geometría explica, como podemos explicar muchos de los acontecimientos (sino
todos) que subyacen en la creación y evolución de la vida. Todo ello, además, con un
profundo substrato científico, basado en las ondas y en las frecuencias como
expresiones del continuo movimiento que define nuestro Universo.
Sea como fuere, sus teorías, en una práctica totalidad encajan perfectamente con lo
que, desde diferentes puntos de vista, estamos viendo aquí. Si Drunvalo se
concentra en la geometría, así como en la historia de la Creación, Penrose se
concentra en la parte más física. La mayoría de los autores que aquí se citan
provienen del ámbito más estrictamente científico. Otros, no obstante, contemplan
también la realidad desde una vertiente más espiritual. Y otros, como Nassim
Harameinn o Greg Bradenn, se sitúan a medio camino entre ambas.
"Stephen Hawkings partió para entender la Mente de Dios y llegó a la conclusión
que nosotros vivimos en un Universo que no tiene inicio en el tiempo, ningún final
en el tiempo, ningún borde exterior en el espacio y nada que hacer para un
Creador‖, según cita Carl Sagan, en la introducción que hace del libro ―Una breve
historia del Tiempo‖, de Stephen Hawkings.
La teoría del todo, que veremos al final de este capítulo con más detalle, requiere
una serie de explicaciones de sucesos físicos bien definidas y explícitas, en el
sentido de unificar fundamentalmente la teoría de la relatividad, tal y como la
entendemos, con la gravitación cuántica. Pero tal teoría, de acuerdo con Penrose
debe, no obstante, para ser realmente una teoría global ir más allá. Tiene, según él,
que explicar toda una gama de sucesos relativos a la conciencia, al –alma- o la
percepción de la realidad. Tal teoría ha de incorporar por tanto, un componente
llamémosle metafísico o espiritual ineludible.
Según Drunvalo, muchas de las ideas en las que creemos ahora y los ―hechos‖ que
nos han enseñado en la escuela simplemente no son ciertos, y en todo el mundo, las
personas están ahora comenzando a darse cuenta de esto (…). Estos patrones
usualmente se creyeron ciertos en el tiempo que fueron enseñados, pero entonces
cambiaron los conceptos y las ideas y la siguiente generación fue instruida con
verdades diferentes.
148
Como dice, de igual forma Henry Lincoln en el prólogo del libro: ―El Enigma
Sagrado‖ de Michael Baigent, Richard Leigh y el propio Henry Lincoln:
―He afirmado muchas veces que la Historia, tal como nos la han enseñado, es
apenas una caricatura borrosa y deformada de una realidad que siempre fue
escamoteada deliberadamente. Y, si se me pregunta la razón, tendré que contestar
que esa deformación caricaturesca es consecuencia del deseo tácito de todas las
fuerzas y poderes implantados a lo largo del tiempo, que han sentido la necesidad
de justificar sus actitudes dominadoras recreando y transformando todos aquellos
sucesos que podían contradecir sus pretendidos derechos o su providencial
presencia salvífica‖.

Según Drunvalo, estas figuras contienen dentro de sus proporciones cada aspecto
de la vida que existe. Ellas contienen cada fórmula matemática, cada ley de la
física, cada armonía de la música, cada forma de vida biológica, cada átomo o cada
nivel dimensional; absolutamente todo.
Esta estructura de la Flor de la Vida, se encuentra grabada en la piedra de algunas
de las estructuras de Abydos, en Egipto, concretamente en el Templo de Osiris.
También se ha encontrado en lugares tan dispersos como Irlanda, Turquía,
Inglaterra, Israel, China, Tíbet, Grecia y Japón. En otras culturas se refieren a ella
como el Lenguaje del Silencio o el Lenguaje de la Luz. En China se encuentra en
forma de esfera, a las puertas de la ciudad sagrada, al cobijo de los dragones Fuda.
Las ruedas egipcias, explica Drunvalo, son uno de los símbolos más conocidos del
Antiguo Imperio. Hasta ahora han sido encontradas en los techos de ciertas tumbas
egipcias muy remotas. En dichas inscripciones vienen representados unos dioses,
personas con cabezas de animales, quienes caminan a lo largo de una línea que,
cuando llega a su final, se observa que realizan un giro de 90º y continúan
caminando perpendicularmente a su primera dirección (…). ―Los niveles
dimensionales están separados por 90º; las notas musicales están separadas 90º; los
chacras están separados por 90º. Los 90º continúan surgiendo una y otra vez. De
hecho, con el fin de que podamos entrar hacia una dimensión superior, debemos
hacer un giro de 90º‖.
Los 90º representan el ángulo del Triángulo Sagrado Egipcio. También representan
el ángulo que forma la altura de la pirámide de Keops (√ ) con su lado (1). Pero,
fundamentalmente, también representan el giro – espacial – que efectúa  en su
desdoblamiento.
Este giro es fundamental.  se mueve en los 3 ejes del espacio. Cada vez que se
subdivide modifica su orientación espacial en un ángulo de 90º. Cada vez que esto
ocurre se produce un cambio de dimensión, o de plano, respecto al original. De esta
forma  crea las estructuras que hemos visto con volumen.
Si los números áureos crecen rellenando todo un espacio, los números naturales, los
que conocemos también lo hacen. Este es un cambio muy importante. Los números
no solamente pueden ser expresados en versión lineal. En el universo áureo los
números están representados espacialmente en diferentes coordenadas. Sin duda,
otro cambio de paradigma considerable.



149
1.7. La Teoría del Todo.

El origen último del mundo físico, de la creación misma del universo, es un muro en
la cadena de explicaciones científicas que ha conducido a un punto muerto hasta
hoy.
Lo que está en juego es saber si es necesario algún acto sobrenatural para poner en
marcha la existencia del universo. Si se logra construir una teoría científica
plausible, que explique el origen de todo el universo sabremos, al menos, que es
posible una explicación científica, sea o no correcta la teoría admitida en un
momento dado.
Einstein expresó una vez: ―Estoy de acuerdo que el puro pensamiento puede
comprender a la realidad, como los antiguos soñaron… Podemos construir por
medio de construcciones matemáticas puras los conceptos y las leyes que los
interrelacionan las cuales proveen la llave del entendimiento de los fenómenos
naturales‖.

1.7.1. El razonamiento matemático. El orden subyacente.

¿Tenían conocimiento en el antiguo Egipto de una –tecnología – matemática
fundamental? Si nos ponemos de acuerdo con la ciencia oficial parece ser que no,
pues cuanto dicen es que los antiguos egipcios tenían un nivel de matemáticas de
un niño de primaria. Ahora bien, si no fuera así, si realmente nos están haciendo
mirar hacia ellas en términos matemáticos, geométricos, astronómicos y muchos
otros, ¿Qué mensaje nos están dando? Está claro que, sea el que sea, hemos de
contar con los números y reglas fundamentales vistos, sus pilares.
Expresado en otras palabras, ¿Puede la proporción divina, el número áureo, la
espiral u otras formas áureas encontrarse al final de la cadena, hasta en la última
partícula cuántica de la que nos componemos? A fin de cuentas, si encontramos su
forma en las galaxias, por todas partes en nuestro alrededor, hasta en los
microtúbulos que componen las neuronas… ¿Por qué no puede ser así? Puede 
encontrarse de igual manera en todas las escalas del universo, y si así es, ¿Qué
significado tiene esto, que más nos están diciendo estos valores? ¿Es posible que las
relaciones que los mismos determinan puedan representar una síntesis de todas las
leyes del Universo?
Los números, podemos decir, son una abstracción humana, así como los conceptos
de suma, resta o potencia. No obstante, bajo esta afirmación subyace la cuestión de
si las matemáticas como tal son una invención o un descubrimiento. La cuestión no
queda clara. Para muchos autores las matemáticas derivan de nuestro desarrollo
intelectual y como tal son una forma de expresión avanzada.
El número , por ejemplo, ¿es una invención o es un descubrimiento? Si nos
detenemos a pensarlo, parece evidente que dicha relación ya estaba allí en la
naturaleza, y en las galaxias y únicamente nos apercibimos de ello. Lo mismo
podemos decir del número  que, independientemente de lo que pensemos, parece
indiscutible que cualquier forma esférica perfecta que pueda darse en el universo
ha de contenerlo en su interior.
150
Para algunos autores, como Mariana Vernieri:
―Luego de milenios de investigación ese interrogante está al fin contestado por la
ciencia: se demuestra que las reglas y relaciones matemáticas no son creación de la
mente humana, sino que tienen existencia real en el universo y el hombre, a través
de su razonamiento, las descubre (…). La información de que dispone la
Matemática en un momento determinado ha existido antes y seguirá existiendo
siempre.
(…) Si asumimos que la matemática no es un puro invento del hombre, sino que
está implícita en la naturaleza y, luego vemos su perfección y complejidad, nos
damos cuenta de que la misma no podría existir porque sí. Esto se intensifica al ver
como este complejo conjunto de reglas domina la materia en todos sus niveles-desde
las partículas subatómicas hasta las constelaciones y, hace posible, nada menos
que la existencia humana con toda su grandeza‖.
En palabras de Johannes Kepler: ―La geometría existía antes de la Creación. Es co-
eterna con la mente de Dios… La Geometría ofreció a Dios un modelo para la
Creación… La Geometría es Dios mismo‖.
El astrónomo americano Harthaway dijo: ―El cosmos es un vasto conjunto de
creación y orden. Esta creación y este orden sólo pueden ser debidos a dos causas: o
a una casualidad o a un plan. Pero cuanto más complejo y difícil es un orden, más
remota es la posibilidad de que sea casual‖.
El azar es el caos, la ausencia de toda norma o ley. En este sentido ha quedado
para la historia la frase de Einstein: ―Dios no juega a los dados‖. ―Toda la historia
de la ciencia ha consistido en una comprensión gradual de que los hechos no
ocurren de una forma arbitraria, sino que reflejan un orden subyacente‖ son
palabras de Stephen W. Hawkings en su libro ―Historia del tiempo―.
Max Planck, Premio Nobel de Física, Profesor de Física Teórica y Director del
Instituto Físico en la Universidad de Berlín, «indiscutible patriarca de la Física de
nuestro siglo» y llamado, con razón, el padre de la Física moderna, dice: ―Lo que
nosotros tenemos que mirar como la mayor maravilla es el hecho de que la
conveniente formulación de esta ley produce, en todo hombre imparcial, la
impresión de que la Naturaleza estuviera regida por una voluntad inteligente‖.
El hombre puede conocer cómo fue el origen del cosmos, pero la explicación del
―cómo‖ no excluye el ―por qué‖. Es decir, siempre queda en pie la necesidad de un
ser, una voluntad o entidad inteligente, autor de las leyes del cosmos.
El 1º de febrero de 1976 murió en Múnich a los 74 años de edad Werner
Heisenberg, que está considerado entre los físicos más grandes de todos los
tiempos, Premio Nobel por sus investigaciones sobre Física Nuclear.
Él formuló matemáticamente la teoría unificadora del campo energético,
gravitatorio, electromagnético y nuclear (fuerte y débil), que son las energías que
conocemos; Lo cual, Einstein no consiguió a pesar de sus esfuerzos.
En abril de 1969 pasó por Madrid. En una entrevista que hizo para la prensa, dijo
entre otras cosas:
―Lo que sí creo es en Dios, y que de Él viene todo. Las partículas atómicas tienen un
orden, que tiene que haber sido impuesto por alguien‖.
151
Heisenberg le dijo a Vintila Horia: ―La teoría de un mundo creado, es más probable
que la contraria, desde el punto de vista de las ciencias naturales. La mayor parte
de los hombres de ciencia que yo conozco han logrado llegar a Dios‖.
O Stuart Mill: ―Las leyes de la Naturaleza no pueden, por sí mismas, ofrecer una
explicación de su propio origen‖.
John B. Haldane, famoso fisiólogo y genetista británico, Profesor de la Universidad
de Cambridge, afirma que el origen de la vida es imposible sin un Ser Inteligente
preexistente.
―La vida no se ha formado por casualidad, sino que se basa en leyes bien precisas‖.
O… como vimos que expresaba Davies ―La investigación científica sigue un hilo
conductor de orden y racionalidad. Vemos que este orden cósmico está apuntalado
por leyes matemáticas precisas que forman un tejido de sutil y armoniosa unidad.
(…)‖
―Hoy, en la edad de la ciencia, nuestro conocimiento se ha ampliado muchísimo, de
modo que lo compartimentamos. Este brusco progreso ha llegado de la mano del
―método científico‖: experimento, observación, deducción, hipótesis y clasificación.
La ciencia establece cánones rigurosos de proceder y discutir, que arrojan razón
sobre las creencias irracionales‖, dice Davies.
―Nos convencemos mediante argumentos ―razonables‖ y nos sentimos más cómodos
con aquellos que apelan al ―sentido común‖. No obstante los procesos de
razonamiento no son gracia divina. Tienen su origen en la estructura del cerebro
humano y en las tareas que en su evolución ha ido realizando‖.
Nuestros procesos mentales han evolucionado en la forma en que lo han hecho,
precisamente porque reflejan algo de la naturaleza física del mundo en que
vivimos.
Se admite en general, que los argumentos lógico-deductivos constituyen la forma
más segura del razonamiento, aunque hay que decir que algunos han puesto en
cuestión tal aserto. Es la llamada lógica cuántica, y aquí la regla de que algo no
puede ser simultáneamente tal cosa y no serlo se abandona.
Así pues, en la práctica, el esfuerzo intelectual humano no siempre procede por
razonamientos deductivos o inductivos.
―La clave de muchos avances científicos reside en la inspiración o en saltos
imaginativos plenos de libertad‖, dice Penrose. Es decir, un hecho o conjetura
importante surge en la mente del investigador, y sólo algún tiempo más tarde
recibirá justificación mediante razonamiento.
La tarea del físico consiste en descubrir las pautas de los comportamientos de la
naturaleza y ajustarlas con modelos matemáticos. La cuestión de porque hay
pautas y por qué tales modelos matemáticos son posibles, cae fuera del contexto de
la física; permanece al campo de la metafísica. (O dicho de otra forma, lo que está
más allá de la física).



152
Los problemas tradicionales de la metafísica incluían el origen, la naturaleza, y la
finalidad del universo; Cómo el universo de las apariencias que nuestros sentidos
captan se relaciona con la ―realidad‖, y el orden subyacentes en él, la relación entre
materia y mente, y la existencia del libre albedrío. Está claro que la ciencia está
fuertemente involucrada en esos asuntos, pero la ciencia empírica por sí sola puede
no ser capaz de responderlos.
Kant aceptaba la premisa empirista de que todo conocimiento comienza con
nuestra experiencia del mundo, pero creía también, que los seres humanos poseen
conocimientos innatos, necesarios para que se produzca en ellos cualquier tipo de
pensamiento. Habría, pues, dos ingredientes en el proceso del pensamiento: datos
sensoriales y conocimiento a priori.
Según él, nuestro razonamiento sólo es aplicable al terreno de la experiencia, al
mundo de los fenómenos que observamos.
En otras palabras, podemos aplicar nuestro razonamiento a las ―cosas tal y como
las vemos‖, pero eso no puede decirnos nada sobre ―las cosas en sí mismas‖.
Cualquier intento de teorizar acerca de una ―realidad‖ que cae fuera de la
experiencia está condenado al fracaso.
De esta forma, con Kant, el razonamiento metafísico pasó de moda; Es la fuerza
imparable de las ideas, como se extienden a través del universo y llegan a nuestras
mentes.
Hubo un tiempo en que los matemáticos eran filósofos, y los filósofos matemáticos.
Quizás Platón sea el más famoso de todos ellos. Con la compartimentación del
conocimiento ambas disciplinas se separaron como si de una consecuencia lógica se
tratara. Sin embargo, verdad matemática e intuición van de la mano. Quizás quede
a la vista el momento de su reconciliación.
Pensamos en la realidad física como algo que obedece a leyes inmutables. Las
partículas opuestas a las ondas. La materia opuesta a la mente o los objetos
contrapuestos a las ideas. Sin embargo todos siguen una misma lógica. La regla
número uno de nuestro universo: toda acción tiene su reacción.
Las acciones producen reacciones. Pero no tenemos porqué ver sólo esta ley en su
lado físico. En su vertiente intangible, en el mundo de las ideas esta ley también se
cumple. Y así, una idea, como ocurrió con Sócrates, el filósofo de la razón, con Kant,
o más adelante con Einstein produce unos efectos similares. Las ideas son causas
que producen sus efectos. Los hechos producen efectos físicos que podemos
cuantificar. Las ideas cambian la mentalidad, tu manera de ver la realidad. Las
ideas son eternas y las mismas pueden dividirnos, pero también unirnos.
El modelo áureo no diferencia entre materia y energía. Un solo modelo explica
como el Universo es energía, espacio, vibración y que establecer distinciones es sólo
una cuestión de la escala a la que nos encontremos.
Esta percepción del universo no es nueva, pero si relativamente reciente. Como
consecuencia de un cierto número de avances en física fundamental, cosmología y
teoría de la computación se ha reavivado un amplio interés por algunas de las
cuestiones tradicionales de la metafísica.


153
El estudio de la ―inteligencia artificial‖ reabrió el debate concerniente al libre
albedrío y el problema cuerpo-mente. El big-bang desencadenó especulaciones sobre
la necesidad de emparejar universo físico y existencia. La mecánica cuántica
explicó la forma sutil en que observación y observador están interrelacionados. La
teoría del caos reveló que la conexión entre cambio y permanencia dista mucho de
ser sencilla. Penrose elevó a la categoría de ciencia el concepto de la ―conciencia
cuántica‖.
El profesor Stuart Hameroff, colaborador con Penrose, también es conocido por su
trabajo en el área de los estudios de conciencia y fue el iniciador en 1994 de una
serie de conferencias llamadas -Hacia una Ciencia de la Conciencia-, en un intento
por dar a conocer el llamado ―problema duro‖ de cómo y porqué la mente subjetiva
parece surgir de la materia objetiva.
Su trabajo basado en el estudio de pequeñas estructuras o microtúbulos dentro de
las células del cerebro humano, es uno de los más persuasivos acerca de una
relación entre física cuántica y conciencia. Una mirada que coloca a ―la conciencia
danzando entre los mundos clásico y cuántico.‖
Los microtúbulos son cadenas moleculares; son polímeros cilíndricos compuestos
por patrones repetitivos de una proteína simple, con forma de maní, llamada
tubulina que puede flexionarse ―abierta‖ y ―cerrada‖. Estas proteínas tubulina se
auto encadenan en estos hermosos cilindros huecos con paredes ordenadas en
tramas hexagonales. Estos cilindros forman el cito esqueleto, el soporte estructural
o andamio, como hueso, dentro de todas las células animales, pero ellas están
continuamente moviéndose y reordenándose. Los reordenamientos son muy
importantes, son responsables de todo el crecimiento celular, desarrollo,
movimiento, y regulación sináptica. Mientras más asimétrica es una célula más
necesita el soporte estructural; por lo tanto las neuronas, con sus largos axones y
dendritas, necesitan muchos microtúbulos. Si miras dentro de una sola neurona,
ves cientos de microtúbulos compuestos de algo así como cien millones de
subunidades de proteína tubulina. Podría decirse que las neuronas están realmente
hechas de microtúbulos.
Tal entramado microtubular, en su composición sigue con exactitud la geometría de
Fibonacci. ¡Sorprendente!.
―Los seres humanos tienen toda clase de creencias. La forma de llegar a ellas varía
desde argumentos razonados a la fe ciega. Algunas creencias están basadas en la
experiencia personal, otras en la educación y otras en el adoctrinamiento‖, cita
Davies. Parece ser que este no es un comportamiento natural, ya que en su
totalidad viene derivado de imposiciones sociales… En efecto, podemos tener una
visión de la realidad únicamente guiado por la fe ciega, la fe ciega por ejemplo en el
procedimiento matemático o empírico derivado de la –época de la razón-, una fe que
parece no tener en cuenta cualquier procedimiento de observación no medible o
basada en la intuición. La religión, a su vez, representaría un caso opuesto y
extremo de este comportamiento.
La experiencia personal por otro lado viene condicionada, a su vez, por la
educación. – Todos los sistemas educativos en todo el mundo enseñan la geometría
euclidea. Desde pequeños la religión e incluso la misma ciencia aferran en nuestro
subconsciente el pacto tácito que establecieron por medio del cual ambas pasarían a
ser totalmente incompatibles e independientes sin posibilidad de tránsito de una a
la otra.
154
Nos graban a fuego la diferencia entre lo humano y lo divino, entre la ciencia y la
religión, las matemáticas y la filosofía y cualquier elemento que es tachado de
―metafísico‖ no es admitido por ninguna de ellas: queda en el ―limbo‖. La suma de
las dos podemos decir que se llama adoctrinamiento.
De acuerdo con José Luis Sampedro,‖ Desde la primera infancia, nos enseñan
primero a creer lo que nos dicen las autoridades, los padres, la mayoría tal…, el
cura, el otro…Primero a creer…y luego…a razonar sobre lo que hemos creído…
NO, NO, NO: la libertad de pensamiento es justo al revés, es primero razonar y
luego creeremos en lo que nos ha parecido bien de los que razonamos… Si usted no
tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión, no tiene ningún valor‖.
En palabras del neurólogo Álvaro Pascual Leone: ―El hombre necesita ver para
creer, sin embargo su cerebro necesita creer para ver ―.
Vamos a ver como ambos mundos, el de lo divino y el de lo físico no están tan
separados como creemos. Que filosofía y matemática así como ciencia y religión
pueden converger en un solo punto. Y como una sola partícula es suficiente para
unificar ambos mundos. Todo lo que tenemos que hacer, por tanto, es percibir su
existencia. Y entonces será real.
Entonces, vamos a hacer ese camino en todos los sentidos. Vamos a ver como esa
forma geométrica imaginaria, esa unidad se enlaza con nuestra física, pero también
con nuestras mentes y nuestra conciencia. Y, como todo ese universo matemático
que tenemos en nuestras cabezas se enlaza con nuestra realidad. En una
convergencia total y con un denominador común, la LUZ.



Vamos a ver como esas construcciones matemáticas que pueblan el mundo del alma
se alinean de forma precisa con las líneas, figuras, formas o fuerzas que componen
nuestro universo. Estas deberían ser las gafas adecuadas para, a partir de ahora,
entender cómo funciona el universo y tu mente.
Vivimos en un universo en cuatro dimensiones, aunque nos empeñemos en verlo
sólo en tres. Y es que nuestro propio razonamiento es el que nos da esa cuarta
dimensión, la capacidad de observar la realidad en tres dimensiones; Y no sólo en el
exterior, también en nuestro interior, aunque no seamos conscientes. Y la
155
gravedad, la relatividad o incluso la propia la velocidad de la luz, que pronto vamos
a ver pueden integrarse perfectamente en este modelo; De hecho, son el modelo en
sí.
Entonces, quizás sea momento de comenzar a ver como las cosas no son como nos
las han contado; Que nuestra realidad se aproxima muchísimo más al mundo
imaginario o a ese mundo divino de lo que pensamos. De hecho vamos a ver como
esos mundos, el imaginario, el divino y el ―real‖ pueden fusionarse en uno sólo.
Por ello has de empezar a ver el mundo áureo, el mundo de las relaciones, el mundo
de las figuras geométricas. Pensar que una multiplicación es una recta que se
divide. Que el universo se estructura en …‖triángulos‖ ; Y que, cada vértice, de
cada triángulo puede sintetizar esa –conexión divina – que nos permite discernir
entre una y otra posibilidad desde nuestra perspectiva. Unas veces de forma
consciente y otras no.
Lo que ocurre es que no somos conscientes de que tenemos tal perspectiva porque
nos hemos despojado de nuestro sentido divino. Pero esa divinidad está ahí,
presente en cada uno de nosotros, porque esa divinidad es precisamente la que nos
conecta a todos y cada uno de nosotros.
El universo que habitamos es muy especial pero lo mejor de todo es que, como nos
dijo Davies, si es racional es posible entenderlo a través del razonamiento, pero
también de la intuición, la base en la que fundamentamos nuestra razón.
Vivimos en un universo infinito pero, por muy grande que sea, una cosa es cierta:
nosotros formamos parte de él. Nosotros no sólo somos parte del universo, somos el
universo en su sentido más amplio y con todo lo que esto representa. Somos el
universo, nuestras mentes son, a su vez, el universo, así como nuestras acciones y
nuestros pensamientos. Si existen esas reglas universales, nosotros, nuestras
mismas conciencias también deben de seguir dichas reglas.

1.7.2. Todo es Uno.

La ciencia en su búsqueda de las bases científicas de la existencia, en su intento de
entender la física cuántica, o de establecer la inexistencia de un creador en el
sentido de ser un accidente mutacional, en un mundo donde sólo cuentan las
demostraciones científicas, llega a toparse con un muro infranqueable según
argumenta Davies, y debe aceptar razones metafísicas del principio o del fin último
de todo.
―Si asumimos que la matemática no es un puro invento del hombre, sino que está
implícita en la naturaleza, y luego vemos su perfección y complejidad, nos damos
cuenta de que la misma no podría existir porque sí. Esto se intensifica al ver como
este complejo conjunto de reglas domina la materia en todos sus niveles – desde las
partículas subatómicas hasta las constelaciones – y hace posible nada menos que la
existencia humana en toda su grandeza. (…)Podemos afirmar, sin miedo a mezclar
la razón con cuestiones de fe, que algún tipo de entidad ajena a lo que conocemos
tiene que estar involucrada en la dinámica del universo, en su creación u
156
ordenamiento. Lo cual no es poco decir a la luz de la tendencia materialista
dominante entre los círculos científicos y filosóficos de la actualidad‖.
1

En este proceso la ciencia siempre trata de ver los sucesos de dentro hacia fuera,
extendiendo las leyes que se derivan de la medición de la naturaleza a todas las
escalas.
Los considerados místicos no suelen pasar, a menudo, de una visión puramente
simbólica de estas formas, evocando algunos una conexión entre tales formas y todo
lo que somos y nos rodea, aunque sin un fundamento matemático. Siendo éste un
requisito indispensable para que podamos aceptar, hoy día, nuevas ideas relativas
a la física que nos gobierna.
En este modelo estamos recorriendo el camino en sentido contrario a como lo hace
la ciencia hoy día: a partir de fenómenos físicos tratar de explicar los sucesos
subatómicos. Tratamos, por el contrario, de encontrar una conexión desde este –
incomprensible- mundo cuántico con la física que observamos.
Según esto estamos tratando de ponernos en la piel de una partícula subatómica y
desde aquí emerger al mundo –real- como diría Max Tegmark. Y para todo ello ya
tenemos suficiente base.
Tal y como vemos, los números áureos se encuentran presentes por todos sitios
donde quiera que miremos. Si nos fijamos en las galaxias, en la naturaleza, en el
mundo microscópico o incluso en nuestras propias construcciones y diseños sus
relaciones parecen definir todo. Tales relaciones, por tanto, son nuestra base para
una teoría unificadora de la física cuántica, la gravedad subatómica, el universo y
nuestras conciencias como un todo.
En este modelo intentamos ver las correspondencias de los números áureos con el
mundo físico, con el universo. Por lo tanto, ¿De qué forma podríamos, por lo tanto,
extrapolar estas figuras y estas características de los números áureos a nuestro
mundo? Observándolas desde una perspectiva matemática y física. Para entenderlo
es crucial entender, por tanto, el concepto de – UNIDAD -. Ese valor fundamental,
esa partícula cuántica desde donde situamos nuestra posición de ―Observador‖.
El concepto de unidad está íntimamente ligado con el entrelazamiento cuántico.
Las relaciones áureas crean un mundo donde, mágicamente, un solo valor puede
representar a todos los demás valores. Donde cada partícula cuántica se comporta
exactamente igual que todas las demás. Pero, donde nada tiene sentido por sí sólo,
sino a través de las relaciones.
universo áureo no es sólo un punto: son dos, por tanto. Esta cualidad, como iremos
viendo se extiende hasta el mismo infinito aunque bajo una premisa común: el
mismo Universo no tiene incluso sentido sin la presencia de un observador o,
siendo más específicos, de ―algo‖ o alguien que pueda percibirlo.






1
Mariana Vernieri – Y Dios en las matemáticas -
157
Si tratáramos de ver en forma geométrica el concepto de unidad para una sola
partícula podríamos expresarlo así:



En la Unidad se invierten las relaciones. Imagina ahora que tu cerebro es la
pirámide, y la pirámide representa la UNIDAD. Y piensa en él como un punto en el
que el universo se conecta con tu conciencia, a través de los sentidos. De hecho así
es como percibes el universo que te rodea, a través de los sentidos.
 1/
1 =UNI DAD
Espacio
Tiempo
El Universo
Tu cerebro
Los números áureos nos
permiten dejar de ver el
mundo en 3 escalas, y
contemplarlo desde 4,
conectando tu cerebro
con el Universo.
ONDAS
158
Los sentidos perciben ondas, perciben el espacio, ondas que llegan hasta ti de
diferentes formas, aunque con una característica común: en forma de impulsos
electromagnéticos.
Pasamos de los números naturales a un mundo donde dominan las relaciones de los
números áureos. De nuestro mundo expresable a través de enteros a un mundo de
relaciones infinitas.
Como si cada una de las partículas cuánticas de las que estás compuesto recibiera
una pirámide de información que llega del universo y se concentra en un punto. Por
un eje percibirías entonces el espacio y por el otro percibirías el movimiento, el
tiempo, ese universo curvado que te envuelve.
Cada una de tus partículas cuánticas, recibiendo y devolviendo información al
universo, a cada billonésima de segundo. Informando al universo de tu particular
punto de vista… avanzando con él.

1.7.3. Una Teoría del Todo.

Hoy día podemos decir que el progreso que la ciencia ha experimentado es
sorprendente. Desde los inicios de la civilización hasta nuestros días se han
producido cambios espectaculares en la comprensión del mundo en que vivimos.
Tales cambios han venido de la mano de la observación de la naturaleza y, a través
de la experimentación hemos ido deduciendo leyes que parecen gobernar nuestro
cosmos con un grado de precisión envidiable.
Todas estas leyes reflejan un trasfondo matemático preciso. Y es precisamente, este
conjunto de leyes y las teorías físicas que las sustentan las que aún hoy día definen
toda nuestra tecnología.
Podría parecer, a la vista de nuestra vasta tecnología que existen multitud de leyes
que rigen cada parcela de nuestro conocimiento. Sin embargo, no es así. Aunque
tendemos a compartimentar el conocimiento y en cada ámbito de éste obtengamos
relaciones cada vez más detalladas y específicas el conjunto de leyes básicas y
fundamentales que determinan nuestro entendimiento, en términos universales es
bastante reducido y compacto.
La geometría euclidiana, las leyes de la termodinámica, la mecánica de newton
(derivada a su vez del trabajo de Galileo, Descartes o Kepler), la teoría
electromagnética de Maxwell, las leyes de la termodinámica y más recientemente
la física cuántica así como los conceptos derivados de la teoría de la relatividad
formulada por Einstein constituyen, un conjunto de principios fundamentales que
parecen ser los pilares en los que nuestro conocimiento primordial se basa.
Podemos pensar que la geometría como tal representó un avance fundamental, en
el sentido de que estructuró el espacio. Tres siglos, aproximadamente antes de
Cristo la geometría nos define el espacio a través de las formas y las relaciones
matemáticas implícitas en ellas. Sin embargo tuvieron que pasar centenares de
años para poder efectuar una clasificación igual de efectiva del tiempo. Tenemos
que esperar, pues casi veinte siglos para poder describir y analizar el espacio y el
tiempo, y las relaciones que entre los dos parecen existir.
159
De hecho, como consecuencia de la mentalidad imperante en la época las modernas
teorías surgidas de la mano de científicos como Galileo o Newton fueron objeto de
persecución e incluso criminalización por parte de las autoridades eclesiásticas,
como el propio Dan Brown, recoge en su obra, el Código Da Vinci.
El profundo cambio, pues, que el siglo XVII aportó a la ciencia fue la comprensión
del movimiento. De esta manera, por tanto, se descubre o pone en evidencia una
relación crucial, la que existe entre el tiempo y el movimiento. Es la época de la
dinámica, como contraposición a la estática de los antiguos griegos. El tiempo entra
a formar parte de nuestro universo físico, y con él se abre la puerta a la ciencia que
hoy conocemos.
Sin embargo, este proceso de evolución científica, tuvo muchos detractores,
principalmente teólogos y representantes del mundo canónico para los que, todo el
proceso de creación únicamente podía ser explicado en términos divinos. Dios como
creador de todo y para los que esa modernidad incipiente de la física era
antinatural o anticristiana. Con este panorama, la moderna ciencia empieza a dar
sus primeros pasos, a la par que comienza a resurgir el eterno debate sobre el papel
de Dios en la creación.
Y es que, si la naturaleza parecía seguir entonces unos ciertos patrones que podían
ser expresados matemáticamente, ¿Dónde quedaba Dios entonces? Parecía que la
existencia de dichos patrones establecía una contradicción evidente con la
existencia de un Dios. Como consecuencia de tales fricciones a partir de ese
momento ciencia e iglesia parecen llegar a un acuerdo tácito. De tal forma que la
iglesia se quedaría con todo lo que no puede ser observado directamente (lo divino)
y la ciencia con todo lo demás.
Los astrónomos Tycho Brahe y Johannes Kepler, en la era medieval, dedujeron las
leyes del movimiento planetario. Ambos vieron que dichos procesos seguían un
orden racional. No obstante consideraron que tales procesos ordenados de la
naturaleza no eran más que el descubrimiento de la forma en que Dios ordena el
cosmos. En cierto sentido continuaron dando sentido a la idea, de un Dios
legislador; Las leyes eran impuestas, de acuerdo con la moral imperante en la
época, por un ente divino más que ser inherentes a la propia naturaleza.
Posteriormente el científico y filósofo René Descartes así como el mismísimo Isaac
Newton tomaron el relevo de ambos y adoptaron su punto de vista. Con las leyes de
la gravitación y del movimiento el estudio de la naturaleza y el cosmos inicia un
giro trascendental. Es la llegada del Renacimiento.
―Una señal inequívoca del amor a la verdad —escribía John Locke en 1690—, es no
mantener ninguna proposición con mayor seguridad de la que garantizan las
pruebas en las que se basa‖. Toda una declaración de intenciones.
La unificación de las leyes de la física en una teoría global que explique la Creación
y el funcionamiento del Universo desde un punto de vista matemático o, geométrico
no cancela, no obstante, la causa última del por qué de la existencia, del fin último,
ò el papel del ―Creador‖ pero, eso sí, la desplaza fuera de nuestro Universo.
En un artículo, Russell Stannard, también discutía las implicaciones respecto de
tal unificación:
―Una genuina Teoría del Todo, debe explicar no sólo como nuestro universo entró
en la existencia, sino también por qué es el único tipo de universo que era posible,
por qué podía haber tan solo un conjunto de leyes físicas‖.
160
La ciencia está fundada sobre la creencia de que el universo es algorítmicamente
comprensible y la moderna búsqueda de una teoría del todo es la expresión última
de esa creencia, la fe en que existe una representación abreviada de la lógica que se
esconde tras las propiedades del universo, susceptible de ser escrita en forma finita
por los seres humanos.
Cabe argumentar que, siendo el cerebro producto de procesos físicos, debe reflejar
la naturaleza de esos procesos, incluido su carácter matemático.
Algunos científicos contemporáneos, como el químico Peter Atkins, de Oxford,
señalan, en referencia a la necesidad de que exista una ley superior unificadora de
la física fundamental, para argumentar que el mundo físico no es contingente, sino
necesario tal como es.
Estos científicos prevén un día en que todas las leyes de la física quedarán
recogidas en un único esquema matemático y defienden que este esquema será el
único lógicamente auto consistente disponible.
Aunque, la exigencia de que todas las leyes sean consistentes con la mecánica
cuántica y la relatividad, por ejemplo, impone, de entrada, serias restricciones a la
forma matemática que tales leyes pueden adoptar.
El mundo, se dice, quedaría explicado: las leyes de Newton, las ecuaciones de
campo electromagnético de Maxwell, las ecuaciones de campo gravitatorio de
Einstein, y todas las demás, se seguirían inexorablemente del requisito de
consistencia lógica, tan directamente como el teorema de Pitágoras se deduce de los
axiomas de la geometría euclidea.
De acuerdo con Paul Davies:―Si uno persevera en el principio de la razón suficiente,
y exige una explicación racional de la naturaleza, no hay otra opción que buscarla
más allá o fuera del mundo físico, - en algo metafísico – porque, como hemos visto,
un universo físico contingente, no puede contener la explicación de sí mismo ―.
Penrose se refirió al hecho de cómo todo resultado matemático no suele ser válido si
no podemos comprenderlo intuitivamente. De tal forma intuición y razón irían de la
mano en el sentido de tender hacía una convergencia. Dos elementos
aparentemente tan separados resulta que deben de converger en nuestras cabezas,
donde matemática y forma (como visualizamos o entendemos los conceptos) se
fusionan.
Pero la intuición no es una ciencia física por lo tanto su validez queda enturbiada.
Por un lado tendemos a comportarnos intuitivamente y sin embargo, al anular la
intuición y sustituirla por el razonamiento estamos, a su vez, anulando la
posibilidad de contemplar el mundo desde diferentes puntos de vista. La intuición
por sí misma es la más evidente manifestación de cómo nuestra ciencia matemática
se une con la física que dirige nuestros cerebros. Entender esto significa traspasar
el muro infranqueable de la razón, de la física.
Ver las dos caras de la moneda es adoptar el punto de vista, desde lo alto del
triángulo, es ver como nuestro universo tiende a la dualidad constantemente. ¿Por
qué no iba a ser así en nuestras cabezas?
El tránsito entre ambos mundos, el divino y el físico, es el mundo imaginario, el
mundo cuántico, ese que podemos percibir, y entonces todo cambia.

161
Y ese mundo cuántico cumple unas relaciones muy determinadas, las que se dan en
la naturaleza, pero también en nuestro universo, en nuestros átomos, pero también
en nuestra conciencia y en nuestros cerebros. El mundo se estructura de esta forma
porque nuestro universo es constante información de tal forma, que todo el
universo está constituido de esta forma, en forma dual, un código cósmico
compuesto de ceros y unos. Un inmenso ordenador cuántico.
John Barrow, uno de los pioneros de esta teoría cree que este ―código cósmico‖
podría estar estructurado especialmente para una transferencia óptima de
información en analogía con la Teoría de Shannon.
Einstein lo resumía así:
―Nuestra experiencia hasta hoy justifica creer que la naturaleza es la realización de
las ideas matemáticas más simples concebibles ―.
James Jean, proclamaba que:
―El universo parece diseñado por un matemático puro‖ y ―empieza a aparecer más
como un gran pensamiento que como una gran máquina.‖. También dijo:
―Descubrimos que el universo muestra evidencias de un poder diseñador o
controlador que tiene algo en común con nuestras propias mentes individuales. No
por lo que hasta ahora sabemos, emociones, moralidad o apreciación estética, pero
si la tendencia a pensar del modo que, por deseo de un mundo mejor describimos
como matemático‖
Según Heinz Pagels, en su libro ―El código cósmico‖:
―(…) lo que están encontrando (los científicos) es que la arquitectura del universo
ha sido edificada realmente según unas reglas universales invisibles, que yo llamo
el código cósmico; el código constructor del Demiurgo‖.
Platón concebía un benévolo artesano, el Demiurgo, que construyó el universo
usando principios matemáticos basados en formas geométricas simétricas. Este
reino abstracto de las formas platónicas estaba conectado con el mundo cotidiano,
de las experiencias sensoriales, por una sutil entidad que Platón llamaba ―el mundo
del alma‖.
El filósofo Walter Mayerstein liga el concepto platónico del Mundo del Alma con el
moderno concepto de teoría matemática, siendo ésta quien conecta nuestras
experiencias sensoriales con los principios sobre los que se yergue el universo, y
quien proporciona su comprensión.
Imaginemos entonces, por un momento que el plano, la realidad que percibimos, las
partículas cuánticas de que estamos compuestos siguen una composición y una
relación de este tipo… Lo que esto nos estaría diciendo entonces es que la
disposición primigenia, y por ende de todo el universo sigue una composición en su
base como esta:
162


Lo que estamos, de hecho, proponiendo es que una composición geométrica de este
tipo es la composición última ―de todas las cosas‖, que su crecimiento se efectúa en
base a los números áureos, y que esta composición se da en todas las escalas del
universo.
No sólo eso, sino que todas las leyes fundamentales que soportan y explican
nuestra realidad física, en el fondo no son más que reglas geométricas que surgen
de este modelo. Que tales leyes, de hecho no son más que relaciones geométricas
sencillas, y que tanto la geometría espacio-tiempo, como la energía y la misma
gravedad pueden ser explicadas en base a este modelo.
Que todo el saber del universo puede concentrarse en una estructura como la de la
pirámide, el cuadrado o la esfera entrelazados; Que las principales relaciones que
definen nuestra ―física ―no dejan de ser más que relaciones sencillas. El mundo, al
contrario de lo que solemos pensar, no sólo es matemático, es geométrico, y que en
nuestra cabeza damos forma matemática a las formas que de estas figuras se
desprenden. En otras palabras, todo nuestro saber en el fondo no es más que tender
a unas cuantas leyes simples, las relaciones de los números áureos.

RADIO = 3
RADIO = 9

2
+(1/)
2
= 3
(
2
+1/
2
)
2
= 9

Velocidad de
La luz.
Energía del
Universo.
e



= 3
163
Ahora bien, esto no quiere decir que todas esas leyes que tenemos no sirvan. En
absoluto; Sirven todas, sólo que tenemos que reinterpretarlas, sacarlas de su
concepción física y aplicarlas a un universo conceptual.
Porque el universo que vamos a definir es un universo conceptual, un universo de
información, un universo fractal y holográfico, que sigue unos patrones repetitivos
en su crecimiento basados en los números áureos.
Los números áureos son números irracionales, sus reglas se cumplen en todas las
escalas. Estas composiciones geométricas se expanden y rellenan el plano y a su
vez el espacio, y siguen un orden en su composición y en su crecimiento, pero
también en su movimiento.
Podemos, haciendo una analogía entre los tres mundos decir que  es lo que
percibimos, el elemento real,  es el elemento imaginario y e es el elemento divino
pues conjuga a su vez el crecimiento, la estructura y el movimiento. Una base
simple, sencilla y elegante.
En definitiva, se trata de demostrar como dijo Einstein, que el propio Dios
Geometriza., o lo que es lo mismo, las matemáticas son la representación
conceptual que subyace a la geometría del universo.
Según Jacques Grimault las pirámides parecen ser un mensaje en una botella para
futuras generaciones. Ahora, hemos encontrado esta botella y la hemos abierto y
dentro había un mensaje. Sólo nos falta leer lo que pone en ese mensaje.
















164

















―Si entendiéramos el patrón fundamental de división en el universo; Cómo el
universo crea y produce las diferentes escalas entonces tendríamos las claves de
cómo se divide el espacio y cómo éste crea nuestra realidad. Si comprendiéramos
eso, entonces tendríamos realmente… las ―Llaves de la creación‖.
Nassim Harameinn.

165
2. LA DUALIDAD.

2.1. El Balance Cósmico en la Cultura Egipcia.

Cita de ―El Libro de Los Muertos‖:
―Maat era la diosa de la justicia y el orden, la diosa que gobernaba las leyes físicas,
el orden del universo y la verdad. Esta justicia y orden se extiende tanto a nivel
político y social, como cósmico. Es la suprema guardiana del orden universal.
Protectora de los jueces, que eran sus seguidores, presidía el juicio de los difuntos,
y su imagen o su pluma servían de contrapeso para valorar el corazón del difunto.
La sala de las dos verdades, donde esto ocurría, fue llamada así por las frecuentes
apariciones de Maat como dos diosas idénticas.
Maat disponía de una pluma de avestruz, la cual disponía en uno de los platillos de
la balanza donde se pesaba el corazón del difunto. Si éste era más ligero que la
pluma se le concedería la vida eterna en los campos de Aaru.


Maat es casi consustancial al aire, es la Norma que regirá la regularidad de los
fenómenos cósmicos, las reglas sociales y el respeto que se les debe‖.
Desde la primera pirámide hasta la última estatua, de acuerdo con Guillemette
Andreu-Lanoe, egiptóloga, había un deseo de balance cósmico. Y parte de este
balance cósmico era el deber y el deseo de todos los egipcios.
Y no sólo en las medidas exteriores o internas de la Gran Pirámide, también en las
relaciones que forman respecto a las distancias con otras construcciones similares
en nuestro planeta.
Si trazáramos una línea imaginaria por la misma, esta línea dividiría al mundo en
dos mitades cuyas extensiones de tierras habitables son exactamente iguales. La
pirámide de Keops está ubicada exactamente en el punto áureo de esa línea, es
decir, ella divide ese meridiano en la proporción áurea. ¿Simple casualidad?
La distancia de la Gran Pirámide al centro de la tierra es casi exactamente la
misma que su distancia al Polo Norte.
Con sorprendente precisión los principales monumentos megalíticos del Planeta se
alinean siguiendo una curva, una línea alrededor de la Tierra, tan larga como el
mismo ecuador.
166
En el siglo XX, el astrónomo Moreaux mostró que el meridiano que atraviesa la
Gran Pirámide, divide el terreno de la Tierra en dos superficies iguales, haciendo
de Giza el punto central del Planeta.

2.2. Las escalas.

Normalmente atribuimos a , como hemos visto un valor numérico, pese a que en
un universo geométrico no tenga mucho sentido. También hemos comprobado que,
el resto de irracionales realmente no tienen tal condición, al igual que ocurre con el
número 0. Los números negativos, las raíces cuadradas negativas (los números
imaginarios), o incluso el mismo 1 como tal no dejan de ser más que una
convención.
Sin embargo aún nos dejamos algo en el tintero. El valor de  como resultado de
una sucesión tiende a un número que se aproxima al valor 1,6180339887. Si
efectuamos su inversa obtenemos el valor 1/, al que nos referimos como su
inversa.
Sin embargo hemos visto que la suma de ambos números, o incluso sus relaciones
cuando los elevamos al cuadrado nos dan valores numéricos concretos. Esto parece
indicar que cada uno de los números, incluso por separado puede tener una entidad
numérica propia, ―Dos dioses idénticos‖. Sin embargo, nos empeñamos en hablar
del mismo número y su inversa, cuando al tratarse de irracionales, o de sucesiones
infinitas, por más que el sentido común nos digan que van a converger sus cifras
decimales, ¿Quién nos puede asegurar que esto es así?
En otras palabras, 1/ se convierte en un ―número‖ sin entidad propia. ¿Por qué
sucede esto? Es el tema de las escalas.
Normalmente tomamos las escalas en base al valor 1. Como hemos visto, con estos
números irracionales, tanto  como , o el mismo valor e establecemos su valor en
referencia al 1: igual ocurre cuando tomamos cualquier tipo de escala.
Normalmente tomamos la escala en base 1, pero nunca se nos ocurriría tomar una
escala en base 0. ¿Por qué? Si tomáramos una escala en base 0 y, por ejemplo,
definiéramos el valor 1/ en base a dicha escala, tal valor como número no tendría
ninguna consistencia. Automáticamente tendríamos que representarlo como una
distancia; La distancia que va de 1/ a 0. Visto así, el número 1/ pasaría de ser un
mero número a ser una magnitud.
En cambio con el número 1, al atribuirle un valor numérico, no ocurre tal cosa y al
hablar de  podemos referirnos a él, tanto como una relación (con respecto al 1)
como una distancia o incluso un simple número.
En realidad, lo que sucede es más simple. Tanto el 0 y el 1 son las escalas que
utilizamos, pero ninguno tiene existencia realmente. Uno no tendría sentido sin el
otro. Lo único que importan son sus relaciones. Por eso es igual de válido hablar de
1/ ò del mismo , en igualdad de condiciones, incluso como dos números
distintos, aunque en el fondo ambos expresan la misma relación.


167
Si cogiéramos un imán y lo partiéramos observaríamos que cada una de las partes
se comporta con una polaridad distinta respecto de la otra. Si continuáramos
troceando el imán en partes más y más pequeñas observaríamos la misma
característica. De hecho podríamos descomponer este proceso hasta el mismo
infinito teniendo en cada momento dos partes con distinta polaridad. Vemos
entonces que partiendo de una unidad, en el fondo tal unidad no deja de ser más
que una relación entre dos partes. ¿Hasta qué punto tiene sentido entonces hablar
del 1? Realmente, sin el 0 como valor de comparación tiene poco sentido.
Puede parecer desconcertante, pero existen religiones donde precisamente este
concepto de ―vacuidad‖ es la base de toda su filosofía, como es el caso del budismo.
Un elemento no existe sin el otro. El 0 y el 1 son las escalas que hemos escogido
porque las denominamos así, pero esto es totalmente irrelevante, es una pura
concepción. Podríamos usar cualquier otra escala y el resultado sería el mismo. No
importan las escalas en sí, lo que importan son sus relaciones.
Lo que ocurre es que muchas veces lo que hacemos es ver únicamente una cara de
la moneda, sin tener en cuenta la otra, de la misma forma en que observamos los
fenómenos a nivel local o desde una sola perspectiva sin tener en cuenta otros
puntos de vista.
Veámoslo de otra forma:
La teoría de la evolución de Darwin forma parte de nuestro legado cultural.
Normalmente tendemos a aceptar la teoría de la supervivencia, de la competencia
como sinónimo de evolución. Pero aceptar que la evolución es únicamente resultado
de la competencia en el mundo animal, y por ende de nosotros mismos es un
resultado parcial… ver únicamente una cara de la moneda.
En el mundo animal se da la competencia entre especies, pero de igual forma
también se da la cooperación. De hecho, si lo pensamos, seguramente sean más los
casos en que tanto en el reino animal como vegetal, o incluso entre ambos se dan
más ejemplos de cooperación, que no de competencia. Una especie puede
evolucionar tanto por la competencia como por la cooperación entre sus miembros, o
entre miembros de diversas especies.
De hecho el ser humano es el único animal que a nivel colectivo asimila
competencia con evolución.
Ahora bien, cabe preguntarse, ¿Puede un modelo basado únicamente en la
competencia ser un signo de evolución? Claramente no es así. Sin la cooperación
entendida ésta en su sentido más amplio, como la consecución de un equilibrio con
el hábitat en cuestión tal supervivencia no sería posible.
Estamos haciendo uso pues del concepto de relatividad para entender los
fenómenos del universo. Vivimos en un universo basado en las relaciones en el que
nada tiene sentido sin su opuesto. Clasificamos una nota como aguda porque existe
otra nota que es diferente, que es grave. Si todo sonara igual no tendríamos
ninguna referencia. Una nota por si sola dejaría de tener esa existencia que le
atribuimos.
Pero, las relaciones, a diferencia de los números, no tienen preferencia por estar
arriba o abajo. Una relación es una relación, da igual que la miremos desde un
punto de vista, que desde el otro.
168
Por ejemplo, cuando nos referimos al concepto de velocidad, que vamos a tratar en
el capítulo siguiente, por definición sabemos que: la velocidad es la distancia que
recorre un objeto en una determinada ―cantidad‖ de tiempo; Pero… si redefinimos
la velocidad como la cantidad de tiempo dada para recorrer una determinada
distancia, el concepto no varía. Da igual como lo expresemos. Lo único que cuenta
es la relación entre ambas. Una definición nunca define al concepto en sí, sino es en
comparación con otros conceptos. Esto puede comprobarse fácilmente tomando
cualquier diccionario ¿Puedes definir un concepto sin aludir a otro?
Para tomar escalas necesitamos referencias fijas pero, ocurre que la mayoría de las
veces las referencias que tomamos no lo son.
Como vimos al principio, Los científicos midieron el arco que va desde Dunquerque
(Francia) hasta Barcelona y en 1.799 la Academia adoptó ese metro patrón y lo
grabó sobre una barra de platino común 10% de iridio. El Tratado del Metro se
firmó en 1875 y en 1889 se instauró la barra de platino e iridio como Prototipo
Internacional del Metro.
Tal medida del metro se mantuvo hasta 1983.
En 1983 la Conferencia General de Pesos y Medidas, redefinió el metro en
términos de la velocidad de la luz. Así que, el metro es hoy, oficialmente, la fracción
1/299292458 de la distancia que recorre la luz en un segundo del vacío. Con este
cambio de pasar de tomar la referencia del metro con respecto a las medidas de la
Tierra se pasó a la referencia de la velocidad de la Luz.
¿Por qué ocurrió esto? Sencillamente porque la velocidad de la luz, en principio, es
una constante en nuestro universo, nos proporciona una referencia fija. Todas las
demás referencias que adoptemos respecto al metro conservarán un grado de
aleatoriedad mucho mayor.
¿Qué más es constante en un universo en constante movimiento? De acuerdo con
Claude Genzling, matemático y arquitecto anteriormente citado, ―el número de oro
parece ser una constante en el universo‖. La misma cualidad van a tener el resto de
números áureos.
Y no es casualidad. En el universo lo único que parece ser constante son la
velocidad de la luz y las relaciones áureas. Cuando establecemos cualquier otro tipo
de constantes éstas son, forzosamente, relativas.
En el universo lo único cierto son las relaciones, y dichas relaciones no contemplan
unidades de medida. Las unidades de medida es algo que nosotros inventamos para
acotar y trasladar tales – conceptos – a unidades o magnitudes con las que nos
sentimos cómodos trabajando. Pero el universo no trabaja con magnitudes, nada en
el universo es un metro, el metro es sólo una convención, como los grados, los julios
o cualquier otra medida que tomemos.
De hecho hasta es lícito preguntarse hasta qué punto las igualdades que hacemos
servir en nuestras fórmulas realmente están sirviendo como igualdades o, más bien
provocan más confusión. Cuando decimos, por ejemplo, que la fuerza de la
gravedad es proporcional al producto de las masas e inversamente proporcional al
cuadrado de la distancia que las separa, estamos relacionando la masa con la
distancia. En ningún momento, pues, nos paramos a pensar si realmente masa y
distancia pueden ser la misma cosa. De hecho lo que ocurre es aún más
significativo, introducimos una nueva variable que es la fuerza. A esta nueva
variable, incluso le atribuimos magnitudes diferentes para medirla.
169
Pero… ¿existe realmente tal fuerza gravitatoria? Si hacemos caso a Einstein
vemos que no, ya que para él la fuerza de la gravedad era sólo una ilusión. No
obstante continuamos refiriéndonos a la fuerza de la gravedad y otorgándole
valores o magnitudes como si realmente tuviera la misma consistencia que la masa
o la misma distancia. Las magnitudes que utilizamos cotidianamente, metros,
segundos, etc... son convenciones que utilizamos, pero de la misma forma que
hemos visto con los números, en el universo, como un todo, no tendrían ningún
sentido.
Las escalas, por tanto, funcionan a nivel puramente local, son simplificaciones,
porciones de realidad que cortamos y utilizamos porque pensamos que así vamos a
poder entender mejor los procesos, cuando realmente el resultado que obtenemos es
el contrario. Establecemos magnitudes, diferentes escalas, diferentes conceptos
para conceptos, fuerzas o efectos que realmente puede que no son más que
diferentes manifestaciones energéticas, diferentes puntos de vista percibidos. Y es
que, en definitiva, nos cuesta admitir los estados relativos.
H.P. Blavatsky se refiere a la ilusión de las fuerzas, en la siguiente forma:
―Nosotros consideramos la vida como la única forma de existencia, manifestándose
en lo que llamamos Materia; o, en el hombre en lo que llamamos, haciendo una
separación incorrecta, Espíritu, Alma y Materia; La Materia es el vehículo para la
manifestación en este plano de existencia, y el Alma es el Vehículo en un plano más
elevado para la manifestación del Espíritu; y estos tres son una Trinidad
sintetizada por la vida, que los compenetra. La idea de la Vida Universal es uno de
aquellos antiguos conceptos que van volviendo a la mente humana en este siglo,
como consecuencia de haberse libertado de la teología antropomórfica.
Muy difícil parece que sea posible a la Ciencia engañarse por mucho más tiempo
por el mero uso de términos tales como ―fuerza‖ y ―energía‖, respecto del hecho de
que las cosas animadas son vivientes, ya sean átomos o planetas. La idea de que
las cosas puedan cesar de existir, y sin embargo ser, es fundamental en la
psicología oriental.
(…) A la –Conciencia absoluta- la llamamos – inconsciencia-, porque nos parece que
debe ser necesariamente así; del mismo modo que llamamos a lo absoluto –
Tinieblas -, porqué para nuestro entendimiento finito resulta por completo
impenetrable y, sin embargo, comprendemos plenamente que nuestra percepción
de semejantes cosas no se ajusta a las mismas‖.

2.3. La Polaridad.

Vivimos en un universo marcado por la dualidad. Todo en él parece establecerse en
virtud de un elemento y su opuesto. La misma fuerza de la gravedad, las leyes del
electromagnetismo, las leyes de la probabilidad, los estados de una partícula
cuántica, el espacio-tiempo, materia-energía, onda-partícula, etc… La lista podría
extenderse tanto como deseemos.
No es casualidad, por tanto que, si el universo parece funcionar de esta manera,
nuestras cabezas también obedezcan esta regla. En efecto, si lo pensamos
detenidamente esta característica nos define a la perfección. Nosotros mismos nos
basamos en las mismas relaciones.
170
Así, en nuestra sociedad podemos distinguir entre lo positivo y lo negativo, entre el
bien y el mal, entre el amor y el odio, entre lo alto y lo bajo, entre el blanco y el
negro, entre lo grave y lo agudo, entre el calor y el frío, y así podríamos seguir de
igual forma prácticamente hasta el infinito. Si lo pensamos bien, todo tendemos a
diferenciarlo entre dos polos opuestos.
Es más, cada concepto en que podamos pensar se basa en esta característica. Por
ejemplo, entre el blanco y el negro, o entre un sonido grave y un sonido agudo
observamos que ambos términos van ligados entre sí de tal forma que no podemos
pensar sólo en uno sin tener en cuenta el otro. Es más, si llevamos esta
diferenciación al extremo, en la mayoría de ocasiones no podríamos encontrar el
punto en el que un concepto deja de tener su cualidad inicial para pasar a ser su
opuesto.
Por ejemplo, si pensamos exclusivamente en los colores blanco y negro, si vamos
oscureciendo progresivamente el blanco, ¿en qué punto podemos decir que deja de
ser blanco para pasar a ser negro? O… si pensamos en las notas, en qué punto una
nota aguda pasaría a ser una nota grave. O en términos de frío y calor, ¿en qué
punto exacto dejaríamos de sentir calor para sentir frío?
Está claro que si efectuamos estas ―mediciones‖ con una escala grande, el salto
entre un concepto y su opuesto será bastante evidente, pero si vamos haciendo cada
vez más pequeña esta escala, podemos entender que al final un pequeño ―punto‖
prácticamente infinitesimal sería el que haría decantar la balanza entre el concepto
y su opuesto. El universo ―continuo‖ aborrece el gradiente.
Si pensamos, por ejemplo, en términos de tiempo, en términos de pasado/ futuro y
utilizamos una escala grande podemos distinguir perfectamente entre el año
pasado y el año siguiente. Pero, a medida que vamos disminuyendo en la escala,
por ejemplo, ayer y mañana, la diferencia entre ambos empieza a converger,
aunque, por supuesto aún es evidente la separación entre ambos. Pero si
siguiéramos acortando la escala, la pasada y la próxima hora, el pasado minuto y el
siguiente, el pasado segundo y el siguiente podríamos seguir y seguir, hasta ver que
una fracción infinitesimal de tiempo nos diferenciará el pasado del futuro.
Este concepto va íntimamente ligado a la idea del ying-yang, en el sentido de
pensar tanto en un universo compensado, como en el de establecer que cada
concepto tiene su opuesto y que ambos van estrechamente unidos entres sí.
Entonces… si, como hemos hecho con la sucesión de Fibonacci, pensando que su
formulación matemática se extiende desde prácticamente cualquier rasgo de la
naturaleza, incluyendo los seres humanos, a la más infinitesimal partícula,
también podemos pensar que esta diferenciación entre un concepto y su opuesto
puede darse, en las más elementales partículas, las partículas subatómicas; Y, más
concretamente, a cada uno de los puntos de energía en que se componen. El
electromagnetismo es un claro ejemplo de ello.
Observemos que, todo el tiempo, estamos estableciendo la suposición que cualquier
suceso observable en nuestra realidad física, incluyendo el cosmos, no es más que
un reflejo a escala de lo mismo que sucede a nivel subatómico. A este término nos
referimos anteriormente como ―fractalidad‖, en el sentido que la estructura más
grande no es más que un reflejo a escala mayor de una misma regla que podemos
observar en su más pequeña composición.
171
En el fondo no estamos haciendo más que extender la famosa proposición atribuida
a Hermes y que va a ser una constante a partir de ahora, al referirse a esta
cualidad del universo:
―Como es arriba, es abajo ―.
Pensemos en los números por ejemplo; A un nivel básico observamos que dividimos
los números entre positivos y negativos, con un eje imaginario que vendría
representado por el cero. Si extendiéramos esta representación a las formas
tridimensionales, tal y como pasa con los números, siempre tendemos a establecer
un punto medio, o punto de equilibrio a partir del cual se estructura dicha forma.
Es decir, al hablar de derecha o izquierda, de arriba o abajo, siempre lo hacemos
teniendo presente el punto medio, el eje,
La dualidad es una característica inherente al universo, de la misma forma que lo
es ese eje imaginario, el punto central, el 0, pero también la intuición o la
conciencia, que nos hace decantarnos constantemente entre una u otra posibilidad.
De esta forma, el concepto de dualidad, el concepto de diferenciar la realidad en dos
vertientes para cada suceso, concepto o magnitud es consustancial a todo lo que
hacemos y pensamos. Es nuestra forma de estructurar la realidad, A ò B, positivo o
negativo, bueno o malo, 0 ò 1, si habláramos en términos de programación.
A=B ò 0 = 1 serían fórmulas que nos definiría a la perfección. A es diferente de B, a
priori, pero si imaginamos que sólo es una característica infinitesimal la que los
diferencia, ¿son iguales o no? Parece claro que son diferentes, pero llevados al
infinito, como sólo hay esa pequeñísima diferencia entre ellos, diríamos que son
iguales. Pero, en un universo infinito, existe otra nueva premisa ineludible:
―Nada es igual a nada‖.
Si volviéramos, de nuevo, a elegir a un digno representante entre los números de la
descomponerse en 2 partes, no sólo a nivel geométrico, sino también a nivel
matemático y , claramente,
es el más digno representante de la dualidad de nuestro universo.
El universo está estructurado de forma que cualquier característica en él no es más
que una parte de la realidad, porque ésta no podría existir sin su contraria. Tal y
como sucede con , que él mismo en relación a su inversa nos da la Unidad. El
mismo número áureo ya lleva incorporada una de las principales características de
nuestro universo: la polaridad.
En un reciente artículo publicado en una de las webs de divulgación de referencia,
pijamasurf titulado:‖El insondable mar de energía del cual emerge el mundo que
percibimos‖ Alejandro de Pourtales dice así:
―Una nueva teoría sugiere que detrás de las cosas, del mundo de las apariencias y
de los objetos, yace un mar radiante donde incluso las partículas atómicas se
diluyen en una unidad holográfica. Desde el inicio de la física cuántica hemos
observado una especie de carrera intraespacial por llegar al fondo de la materia y
definir un límite: un ladrillo fundamental (building block) del cual todo se
construye. Esta empresa atómica es la esencia de la ciencia: segmentar un
fenómeno hasta su más mínimo denominador para poder analizarlo como una
entidad separada. ¿Pero, qué sucedería si no existieran las entidades separadas, si
las partículas y los fenómenos que integran fueran apenas una percepción
superficial de una realidad más profunda, como una ola en un mar sin fondo?
172
Quizás nos veríamos abrumados, como en una borrasca que desvanece el límite
entre el cielo y la tierra. A la vez que estaríamos acercándonos a un entendimiento
más profundo de la materia, acercándonos quizás, en la cresta de la sed de
totalidad, a llevar la sensación oceánica del misticismo a un cuerpo de conocimiento
científico.
(…) Estudiando una extraña forma de materia conocida como cuprates, metales
que contienen cobre y que exhiben la propiedad de superconductividad en altas
temperaturas, han encontrado
1
que la materia subatómica parece estar reflejando
una serie de propiedades más profundas que podrían estar vibrando en otras
dimensiones…
Esta correspondencia multidimensional de eventos fue demostrada por el físico
Juan Maldacena (…) Según este modelo la masa y las propiedades macroscópicas
corresponden a vibraciones e interacciones de diferentes formas de materia. Esto se
conoce como dualidad holográfica.‖

2.4. Las leyes del movimiento.

En 1583 Galileo observó que un péndulo podía ser un buen medio para medir el
tiempo dado que, con independencia del punto en que lo dejemos caer, el tiempo
que tarda en detenerse siempre es el mismo. Esta sencilla idea representó una de
las primeras formas conocidas de medir el tiempo. Posteriormente, en 1638, con la
publicación de los –Discorsi- nació definitivamente la nueva ciencia de la dinámica.
Galileo fue uno de los principales precursores de la ciencia moderna tal y como hoy
la conocemos. La primera idea fundamental de Galileo fue la de la fuerza de la
aceleración sobre un cuerpo.
La velocidad de una partícula o de un cuerpo, es el ritmo de cambio con respecto al
tiempo, de la posición del mismo. La aceleración, a su vez, es el ritmo de cambio de
esta velocidad con respecto al tiempo. Galileo hablaba de relaciones, de ritmos de
cambio.
También comprobó que, la fuerza de la gravedad controla la aceleración de dicho
cuerpo cuando cae al vacio, aunque no controle su velocidad. En ausencia de
fuerzas, por tanto, la velocidad debería de ser constante, y el movimiento del cuerpo
resultará uniforme en línea recta. Es lo que más tarde se conocería como la
Primera Ley de Newton. Una consecuencia de esto es que un movimiento rectilíneo
y uniforme no puede distinguirse del estado de reposo.
Este principio es conocido como – Principio de Relatividad Galileana -. Un ejemplo
típico del mismo es el de la mosca que no choca contra el cristal del coche, o la
persona que camina por el vagón de un tren en movimiento, para el que su
velocidad relativa dentro del tren es normal, aunque no así para los observadores
externos. El porqué no percibimos la velocidad de la tierra alrededor del sol, como
estableció Copérnico, es otra consecuencia.


1
Científicos de la Universidad de Harvard y de la Universidad de California en Santa Barbará.
173
Galileo se interesó especialmente en el movimiento de los objetos sometidos a la
gravedad. Estableció que la velocidad de caída de un cuerpo es directamente
proporcional a la distancia recorrida. Expresado en otras palabras, sólo por el
hecho de tener una determinada posición en el espacio, dicho cuerpo tiene una
energía, una energía potencial gravitatoria, que puede transformarse en la energía
de su movimiento (hoy día se expresa como energía cinética, que depende de la
velocidad del cuerpo), pero la energía en conjunto ni se gana ni se pierde.
Este principio, conocido como – La Ley de Conservación de la Energía – es un
principio físico extremadamente importante, también conocido como la Primera
Ley de la Termodinámica. Este principio básico, que parece ser indiscutible, en la
actualidad cuenta con detractores, ya que en un universo que se expande y es
infinito ¿Cómo puede conservarse la energía en global?
Al combinar los dos principios, el de la relatividad y la conservación de la energía,
obtenemos leyes de conservación de considerable importancia, como la conservación
de la masa y del ―momento‖, en donde el momento es definido como el producto de
la masa del cuerpo por su velocidad.
El retroceso de un fusil es el ejemplo típico de la manifestación de una conservación
del momento. En una terminología similar diríamos que toda acción tiene su
reacción, de igual ―fuerza‖, y en sentido opuesto.
Otra consecuencia establecida posteriormente por Newton, es la conservación del
momento angular, que describe la persistencia de la rotación de un sistema. El
momento angular se define como el producto del ―momento‖ de la partícula por su
distancia perpendicular al centro de giro. En consecuencia la velocidad angular
puede ser incrementada si el cuerpo que efectúa la rotación se hace más compacto,
como sucede, por ejemplo, con el giro o –molinete- que suelen realizar los
patinadores.
Por último Galileo se refirió, con extremada intuición, al hecho, de que en ausencia
de fricción atmosférica, todos los cuerpos sometidos a gravedad caen con la misma
velocidad.

2.4.1. Las Leyes de Newton.

Si por algo es conocido Sir Isaac Newton es por haber formulado las leyes del
movimiento, así como la -Ley del Cuadrado Inverso de Gravitación-.
Sin embargo, también fue un profundo estudioso del conocimiento heredado de las
más antiguas filosofías, como la sabiduría esotérica
1
. En 1703 fue elegido
presidente de la ―Royal Society‖. Según él, el judaísmo antiguo había sido
depositario del conocimiento divino que, posteriormente se había diluido,
corrompido y perdido en parte. Sin embargo, él creía que parte de dicho
conocimiento se había filtrado hasta Pitágoras, cuya ―música de las esferas‖ era, a
juicio de Newton, una metáfora de la ley de la gravedad.


1
El enigma sagrado. Michael Baigent, Richard Leigh, Henry Lincoln
174
En realidad, Newton, más que cualquier otro científico de su época, estaba
empapado de textos herméticos, y en sus propias actitudes reflejaba la tradición
hermética. Persona profundamente religiosa, le obsesionaba la búsqueda de una
unidad divina y de una red de correspondencias inherentes a la naturaleza. Esta
búsqueda le llevó a la exploración de la geometría y la numerología sagradas, el
estudio de las propiedades intrínsecas de la forma y el número.
También estudió numerosas obras de Alquimia, a la par que repudió el deísmo tan
de moda en su tiempo y que reducía el cosmos a una vasta máquina mecánica
construida por un ingeniero celestial.
1


Según expresó: ―La unidad es la variedad y la variedad es la unidad. Es la Ley
suprema del Universo‖.
Al margen de sus creencias, Newton tomó el testigo de Galileo y estableció las tres
leyes fundamentales que gobiernan el comportamiento de los objetos materiales:
 Si sobre un cuerpo no actúa fuerza alguna, éste continuará moviéndose
uniformemente en línea recta.
 Si una fuerza actúa sobre él, entonces el producto de su masa por su
aceleración será igual a dicha fuerza.
 Y la tercera ley: la fuerza que un cuerpo ejerce sobre otro es exactamente
igual y opuesta a la fuerza que el segundo cuerpo ejerce sobre el primero. En
esencia, para toda acción existe una reacción igual y en sentido opuesto.
Dicha fuerza se obtiene realizando una suma vectorial, conocida como - Ley
del paralelogramo -.
La tercera ley establece que la intensidad de la fuerza, tratándose ésta de una
fuerza gravitatoria es proporcional al producto de las dos masas e inversamente
proporcional al cuadrado de la distancia entre ellas.






1
El enigma sagrado- Michael Baigent, Richard Leigh, Henry Lincoln
Ley del Paralelogramo: Las fuerzas son cantidades
vectoriales. Una cantidad vectorial es aquella que tiene
magnitud, dirección y sentido. La ley del paralelogramo
nos da el efecto de dos fuerzas interactuando
simultáneamente sobre un cuerpo como una fuerza
única. Si tiramos de un objeto de dos cuerdas no
paralelas no esperaremos que el objeto se mueva en la
dirección de una de las cuerdas, sino en un sentido que
sume los dos efectos. Para saber cuál es el sentido del
movimiento se construyen paralelogramo cuyos lados son
los vectores fuerza a sumar y su diagonal es el vector
resultante. No importa el orden en que se sumen, el
resultado siempre será el mismo.
175
Tales leyes de movimiento así como la -Ley de Cuadrado Inverso de Gravitación-
asociada con el nombre de Isaac Newton están consideradas con razón entre los
máximos logros de la especie humana. 300 años después, utilizamos la dinámica
newtoniana para predecir los eclipses. Años después del lanzamiento, a miles de
millones de kilómetros de la Tierra (con sólo pequeñas correcciones derivadas de
las teorías de Einstein) la nave espacial llega de manera magnífica a un punto
predeterminado en la órbita del objetivo mientras el mundo va moviéndose
lentamente. La precisión es asombrosa. Sencillamente, como expresa Carl Sagan
1
:
―Newton sabía lo que hacía‖.
Para lograr todo esto Newton desarrolló diversas técnicas matemáticas, además del
cálculo diferencial, todo ello unido a una extraordinaria intuición para la física. En
su formulación únicamente necesitamos la masa de las partículas, así como la
distancia que las separa. Por lo que, si conocemos la velocidad de una partícula en
un instante, podemos conocer su posición en un instante posterior.
En este sentido las leyes de Newton son deterministas. Para las leyes físicas de
Newton no existe el ―Libre Albedrío‖ como si parece suceder con la física cuántica.
La fuerza gravitatoria es por tanto directamente dependiente de la masa, e
inversamente dependiente de la distancia, para dos partículas dadas (véase
formula siguiente). La relación que Newton estableció para la fuerza de la
gravedad únicamente depende de dos variables, la masa y la distancia. Si la
distancia aumenta la fuerza de la gravedad disminuye. Para el caso de la masa,
igualmente si ésta disminuye la intensidad de la fuerza gravitatoria también es
inferior como consecuencia del equilibrio de fuerzas.

El modelo de Newton es un modelo que funciona perfectamente a escala local. Por
lo tanto si queremos extenderlo con éxito al mundo subatómico, así como a escala
universal, hemos de redefinir las reglas de juego que estableció Newton de acuerdo
con lo que hemos expuesto hasta ahora.
En un modelo como el que estamos definiendo, en el que vamos a tratar de enlazar
esta gravedad manifiesta tanto en su versión subatómica (o gravedad cuántica) con
la relatividad formulada por Einstein, la masa, al igual que la distancia, la posición
de las partículas o el mismo concepto de –fuerza- serán consideradas desde un
punto de vista diferente, aunque no por ello perderán validez las proposiciones de
Galileo y Newton, que conviene recordar.
Dado que queremos avanzar hacia una Teoría del Todo, la misma ha de servir para
explicar tanto las interacciones entre cuerpos o partículas, así como las relativas al
resto de fuerzas que observamos; En concreto, las eléctricas, las magnéticas y las
nucleares así como aquellos sucesos relativos a la distorsión del espacio-tiempo o
incluso la misma influencia del observador en lo observado, que veremos más en
detalle en el desarrollo de la mecánica cuántica.

1
Carl Sagan – El mundo y sus demonios -
176
―A grandes velocidades y fuertes gravedades, la física newtoniana se derrumba.
Éste es uno de los grandes descubrimientos de la relatividad especial y general de
Albert Einstein y una de las razones por las que se honra de tal modo su memoria.
La física newtoniana es válida en un amplio espectro de condiciones, incluyendo las
de la vida cotidiana. Pero, en ciertas circunstancias altamente inusuales para los
seres humanos —al fin y al cabo, no tenemos el hábito de viajar a velocidades
cercanas a la de la luz— simplemente no da la respuesta correcta; no es acorde con
las observaciones de la naturaleza.
La relatividad especial y general son indistinguibles de la física newtoniana en su
campo de validez, pero hacen predicciones muy diferentes, predicciones en
excelente acuerdo con la observación, en esos otros regímenes (alta velocidad;
fuerte gravedad). La física newtoniana resulta ser una aproximación a la verdad,
buena en circunstancias con las que tenemos una familiaridad rutinaria, mala en
otras. Es un logro espléndido y justamente celebrado de la mente humana, pero
tiene sus limitaciones‖
1
.
A la física newtoniana le ocurre como a la geometría euclidea.
La geometría euclidea es perfectamente válida en circunstancias habituales, en el
ámbito local. Por ejemplo, en la construcción de edificios suele utilizarse el –nivel
de burbuja- para establecer una perfecta alineación de los diferentes perfiles o
niveles. Hoy día pueden utilizarse niveles ópticos aunque su finalidad es la misma.
Para una construcción estándar funcionan perfectamente. Ahora bien, si tal
construcción fuera de tal magnitud que se viera afectada más sensiblemente por la
curvatura de la tierra, dicho nivel perdería precisión. Si extendiéramos esto a una
construcción de dimensiones galácticas, sencillamente no existiría tal nivel, porque
no funcionaría en absoluto.
Dicho de otro modo, tenemos una –física- relativa a los objetos estáticos que no
parece ser consistente con las altas velocidades o con una fuerte gravedad. La
inclusión de la fuerza de la gravedad, o la velocidad de la luz en este esquema lo
hace inconsistente. Lo mismo ocurre con nuestra física relativa a los objetos en
movimiento. Dichas fuerzas sirven para definir con elevada precisión los sucesos
que percibimos a nuestra escala, pero son igualmente inconsistentes cuando entran
en acción, la velocidad de la luz así como las fuerzas gravitacionales.
El universo está basado en relaciones, las relaciones como hemos visto, cuando
hablamos de conceptos no tienen preferencia entre arriba y abajo. Newton
estableció que la distancia es el denominador y las masas el numerador, pero la
relación como tal también funciona a la inversa. Es decir, distancia y masa parecen
ser conceptos opuestos (o inversos) en referencia a la –fuerza de la gravedad-, pero
el hecho de cómo los pongamos no nos va a afectar al resultado.
¿Hasta qué punto es cierto que la física de Newton es la que se derrumba, o somos
nosotros mismos los que no vemos la formulación de Newton en su sentido correcto?
Partimos siempre del supuesto de que – Como es arriba es abajo -. Esta es la nueva
pista que Hermes nos reveló.


1
Carl Sagan –El mundo y sus demonios -.
177
Si tenemos una ley que nos funciona a escala local, no hemos de crear otra ley para
ver cómo funcionan las cosas por abajo o por arriba. Quizás sería más correcto
entender de qué forma dicha ley puede entenderse para explicar con las mismas
relaciones cómo funciona la gravedad, como un todo, no por partes.
La geometría euclidea y la de lobachevsky pueden ser un ejemplo de esto. La
primera resulta ser una aproximación excelente de la segunda: nos sirve para
definir las reglas de juego, aunque luego la geometría esférica deforme a la
geometría euclidea; No obstante, la esencia inicial se mantiene.

2.4.2. La fuerza de la Gravedad en el Universo.

La fuerza de la gravedad, al margen de la constante de gravitación universal nos
muestra una relación de fuerzas al cuadrado, tal y como vimos en el teorema de
Pitágoras. El tema de los cuadrados es, pues, un tema recurrente, tanto a nivel
áureo como a nivel físico o incluso matemático. Las fuerzas no son más que
definiciones que damos a las relaciones. Y éstas no dependen de las escalas.
Newton utiliza en sus fórmulas una definición precisa de distancia, la que todos
conocemos. No obstante para poder aplicar su formulación en este modelo
necesitamos recurrir a otro concepto de distancia. La noción de distancia
minkowskiana:
El geómetra ruso-germano Hermann Minkowski introdujo la noción de ―tiempo
experimentado‖ como análogo a la distancia recorrida. Su idea fundamental era
que había que considerar el espacio y el tiempo en conjunto como una sola entidad:
un espacio-tiempo tetradimensional.
Según Minkowski:
―En lo sucesivo el espacio por sí mismo, y el tiempo por sí mismo, están condenados
a desvanecerse en meras sombras, y solo una especie de fusión entre los dos
mantendrá una realidad independiente ―.
Según la geometría minkowskiana, distancia significa -tiempo experimentado-. De
hecho, esto no debería resultarnos tan extraño, ya que nosotros mismos al
referirnos a los conceptos de velocidad y tiempo tendemos a fusionarlos cuando
estos suceden a altas velocidades.
La velocidad de la luz es un dato perfectamente corroborado, unos 300.000 km. por
segundo. El tiempo que tarda un rayo de sol o un fotón de luz en llegar hasta la
tierra desde el sol es de unos 8 minutos aproximadamente. En cambio cuando nos
referimos a distancias galácticas utilizamos la expresión ―año luz ― para referirnos,
en términos de distancia, al recorrido que efectúa la luz en un año (un año es una
medida de tiempo). Un año luz fusiona tanto el espacio como el tiempo en una
forma ―similar‖ a la expresada por Minkowski.
Un dato, como es la velocidad de la luz no es más que una relación entre la
distancia y el tiempo, en los términos que solemos usarlos. Pero, si distancia y
tiempo, según Minkowski es, básicamente, lo mismo. ¿Dónde queda entonces la
definición de la fuerza que representa la velocidad? Sencillamente, no existiría tal
fuerza. Y el dato numérico sería únicamente un dato sin sentido a escala universal.
178
La estructura básica de la geometría minkowskiana, con esta curiosa medida de
longitud contiene la misma esencia de la relatividad especial, y consideraciones
más técnicas al margen, explicaría porque los relojes se atrasan, así como un fotón
de luz parece no experimentar el paso del tiempo. Frecuentemente se recurre a la
―Paradoja del viajero ―para explicar la relatividad especial, al explicar como el
tiempo transcurre más lentamente para un viajero espacial que se moviera a
velocidades cercanas a la luz, respecto al tiempo experimentado por un familiar que
permaneciera en la Tierra.
Estas diferencias en cuanto a la percepción del tiempo transcurrido son
extrapolables a la geometría euclidea ordinaria, en el sentido que, para pasar de un
vértice de un triangulo a su opuesto, podemos recorrerlo, a través de los catetos, o
bien a través de su hipotenusa. El camino a través de los catetos será siempre
mayor, dado que la suma de dos lados de un triángulo es siempre mayor que el
tercero.
Esta noción poco intuitiva del tiempo puede parecer extraña, pero hay una enorme
cantidad de datos experimentales a su favor. Realmente parece funcionar así, en el
sentido en que al acercarnos a la velocidad de la luz, se distorsiona realmente la
percepción del tiempo.
A la misma velocidad de la luz, por tanto, el tiempo llegaría a hacerse infinito y el
espacio se contraería hasta un punto. Si pensamos nuevamente que espacio y
tiempo son conceptos equiparables en su versión galáctica, un punto y el infinito,
cuando no tenemos en cuenta las escalas vendrían a ser lo mismo. En otras
palabras, si nos atenemos a las evidencias un punto sería un universo en sí mismo;
Un universo infinito, a su vez. Reiterándonos en ello: en el universo sólo cuenta las
relaciones, no las escalas. Un modelo geométrico, como el modelo áureo no es más
que la expresión gráfica de una serie de relaciones, las relaciones universales, las
que me proporcionan los valores áureos; Valores (relaciones) que parecen funcionar
hasta en el más recóndito punto de nuestro Universo.

o sin un diámetro. Y el valor e, el
valor exponencial es una relación entre dos diferentes velocidades, a su vez.
Tres relaciones, 3 ejes me definen mi universo. Y todas ellas, a partir de una
relación inicial: la que me da s pueden expresarse en
función de un solo valor. Si hablamos de dos partículas definidas por una relación
entre ellas ésta puede expresarse en términos de espacio, de tiempo, velocidad, o
incluso diferencias de energía (de hecho, de cualquier concepto que pensemos). Si
hablásemos en términos de velocidad hablaríamos de 2 partículas, (una y su
inversa), que se mueven a diferentes velocidades, porqué una no es exactamente
igual a la otra, aunque parezcan iguales. El sólo hecho de definir, dos partículas,
por otro lado, ya presupone una relación entre ellas. Es la relación que
Aunque se muevan a diferentes velocidades ambas partículas estarán siempre
entrelazadas en función de un radio que pueda definir entre ellas: nuevamente, de
una distancia, o de un tiempo.
Una sola relación puede definirme todo un universo. La pregunta entonces sería…
¿Cómo definimos esa relación en términos físicos? Ò… ¿Por qué no?, también
conceptuales. En su respuesta vamos a tratar de encontrar la esencia de todas las
fuerzas. Y es que las fuerzas no sólo representan los fenómenos físicos del
Universo. Son el universo en sí, la misma relación a que hacen referencia.
179
Las fuerzas son una manifestación, por tanto, de una Unidad en un Universo
paradójicamente ¡Dual!
A la velocidad de la luz espacio y tiempo parecen comportarse a la inversa a como lo
hacen en nuestra realidad cotidiana, en el sentido de que el espacio parece infinito
y el tiempo parece converger en un punto, ese en el que percibimos la realidad, a
cada instante infinitesimal de tiempo, en nuestras mentes.
Si adoptamos, pues, el concepto distancia-tiempo de Minkowski podemos redefinir
la ecuación de newton en los siguientes términos; La gravedad continuaría
dependiendo del producto de las masas así como de la distancia, definida entonces
como tiempo experimentado. Sólo nos queda, pues, establecer nuestra última
precisión en cuanto al modelo y ya lo tendremos todo en su sitio para entender
cómo integrar la gravedad en todas sus escalas. Esta es la que hace referencia al
concepto de ―masa‖.
En un modelo como el que estamos viendo la masa, tal y como la entendemos, en su
sentido material, tiene poca cabida. Pensar, como hacemos al hablar de partículas
subatómicas de cantidades de masa del tipo, por ejemplo 10
-33
g (escala Planck), ò
0,00000000000000000000000000000000000000000000001 gramos no deja de ser
un ejercicio mental considerable. La masa no es más que la percepción mental que
tenemos de la energía: hasta dónde queremos hablar de masa y hasta dónde
queremos hablar de energía. La energía pasa a ser masa a partir del punto en el
que queramos darle existencia. A partir de un punto para nosotros deja de tener
sentido dividir más, sencillamente porque no podemos percibirlo. Y eso sólo
depende de tener o no una escala lo suficientemente adecuada como para poder
apreciarlo. Si no lo podemos apreciar no existirá y como tal, no tendrá sentido.

Veámosla gráficamente,



La energía y la gravedad como constituyentes básicos del Universo.

Energía

Tiempo


Gravedad


Espacio


Espacio


Tiempo


180
Como dijo Einstein – La gravedad es una ilusión -. Lo único que existe son las
relaciones entre la energía y el tiempo. La fuerza de la gravedad por sí misma no
implicaría nada. Lo único que tiene sentido es hablar de la relación entre el tiempo
y la energía. Observar, como a medida que la energía aumenta, la percepción del
tiempo disminuye, se ralentiza.
La presencia por tanto, de un espacio-tiempo curvado planea implícitamente sobre
la formulación de Newton, cuando damos dimensión y movimiento a sus
proposiciones. De acuerdo con las proposiciones de Einstein, que veremos en el
capitulo siguiente, la luz parece curvarse ante la presencia de fuerzas
gravitacionales importantes. En nuestro modelo, no es que la luz se curve, es que el
universo en sí es circular, curvado. Y la luz, la energía, así como el mismo concepto
de tiempo o gravedad también van a presentar tales características.
Ahora bien, cuando hablamos de luz o de energía hacemos referencia al espacio, a
como la energía se nos presenta en diferentes estados vibracionales y la misma no
sólo nos define el espacio. En el modelo áureo es el espacio mismo.
En cambio, cuando hablamos de tiempo experimentado, hablamos de una
percepción, nuevamente de una ilusión, al igual que la fuerza de la gravedad.
Si, en el universo lo único que importan son las relaciones, no las magnitudes en sí
¿Qué sentido tendría entonces hablar de una fuerza que define tales magnitudes?
Evidentemente no tendría ningún sentido. La gravedad no es una fuerza como tal,
porque la gravedad es un componente del universo, de la misma forma que lo es la
energía.
En el universo podemos diferenciar entre diferentes estados de la energía, que
definen diferentes tipos de – fuerzas - entre las que incluimos la fuerza en sí de la
gravedad. La teoría del todo es una teoría para unificar todo tipo de fuerzas. Si
energía y gravedad parecen ser los componentes esenciales del universo que
percibimos ¿De qué forma podemos asociarlos entre sí? ¿De qué forma podemos
unificarlos? Sólo hay una forma.
Si el espacio es la energía, el tiempo es la percepción de la gravead. Si las fuerzas
no existen sólo nos quedan, pues, las relaciones. La relación entre la energía y la
gravedad ò la relación entre el espacio y el tiempo. La relación entre dos
componentes que percibimos y dos componentes que conceptualizamos. El tiempo,
como la percepción del espacio, como la percepción del movimiento y a nivel
sensorial como la percepción de la energía. Una energía que percibimos en forma de
ondas, de impulsos electromagnéticos y todo, gracias a la Luz.
Si la luz es el vehículo universal, la esencia de nuestro universo, la luz debe de
seguir un modelo que contemple su arquitectura como un modelo compuesto por
dos elementos, energía y gravedad. La energía se mueve en un plano que puedo
percibir, tanto en su variante más energética, como en su vertiente más espacial, la
propia materia. La gravedad se mueve en un plano que no puedo percibir, como
serían las causas que ―producen‖ los efectos que detectamos.
De la misma forma percibo el tiempo en mí cabeza, como una manifestación del
movimiento ―exterior‖, de la energía en sí. Por eso la Luz es, en su sentido más
amplio, el ―Constructor‖ de nuestro universo. Porque incorpora ambas cualidades:
es tanto una partícula como una onda.

181
Vemos las partículas, admitimos que se comportan como manifestaciones
energéticas, como ondas, y nos cuesta admitir que todo cuanto vemos se compone
―realmente‖ de ondas. ―Sólo‖ nos falta conceptualizar lo que somos pero… ¡Son
tantas sus implicaciones! que cuesta pensar en un cambio de paradigma.
La misma perturbación que provoca pensar en un Universo interconectado donde
los mismos sucesos cósmicos evolucionan de forma paralela a nuestras mentes, o la
propia percepción que todo puede estar, básicamente, predeterminado.
Si pensamos en términos matemáticos hablaríamos nuevamente del constructor de
nuestra geometría fundamental,. La energía, como concepto contrapuesto al de
gravedad. De la misma forma que el número áureo se asocia con su inversa.
Si siguiéramos un modelo así, es decir, una comparación entre nuestra concepción
áurea y las – magnitudes – del universo, si tal coincidencia se produjera querría
decir que la luz se estructuraría siguiendo las estructuras que nos conforman los
números áureos. Se estructuraría siguiendo su geometría fundamental, de la
misma forma que energía y gravedad serían manifestaciones de tal dualidad.
En la unidad, por consiguiente, ambos valores serían equivalentes:
Energía * Gravedad =  * 1/ = 1.
A partir de la unidad, energía y gravedad van a avanzar en sentidos
completamente opuestos.
La estructura de tales magnitudes parece seguirían un patrón basado en los
cuadrados de las magnitudes, pero en sentido inverso. De la misma forma que se

Es decir, podemos pensar que la energía sigue un patrón de crecimiento basado en

2
y el tiempo sigue un patrón inverso (1/)
2
. Por eso la suma del cuadrado de sus
magnitudes es igual a 3. Precisamente porque nos expresa aritméticamente el valor
de esa circunferencia imaginaria, que representa la velocidad de la luz. Esa
circunferencia con un borde imaginario, donde el tiempo realmente es infinito y el
espacio converge en un punto. El punto delimitado por la propia velocidad de la luz.
La tercera ley de Newton establecía que la fuerza que un cuerpo ejerce sobre otro es
exactamente igual y opuesta a la fuerza que el segundo cuerpo ejerce sobre el
primero. En esencia, para toda acción existe una reacción igual y en sentido
opuesto. Dicha fuerza se obtiene realizando una suma vectorial, o ley del
paralelogramo. Tal ley no es más que una representación de  e 1/. Lo único que
tenemos que hacer nuevamente es eliminar la palabra sentido opuesto por algo
más apropiado, como podría ser el plano opuesto. Ambas, combinadas, son la
representación de la unidad en la que Newton creía firmemente.
Los éxitos de la mecánica newtoniana se derivaban no sólo de su extraordinaria
aplicabilidad al mundo físico sino también de la riqueza de la teoría matemática a
que dio lugar. Resulta notable que todas las teorías supremas
1
de la naturaleza han
resultado ser asaz fértiles como fuente de ideas matemáticas. Hay un misterio
profundo y bello en el hecho de que estas teorías tan precisas sean también
extraordinariamente fructíferas como simples matemáticas.


1
Término utilizado por Roger Penrose para clasificar las diferentes leyes físicas universales.
182
Sin duda esto nos dice algo profundo sobre la conexión entre el mundo real de
nuestra experiencia física y el mundo platónico de las matemáticas.

2.5. Luz y Espacio en el Universo.

En un modelo, como el que estamos construyendo, la luz es el componente que
estructura todo el universo. La luz como información, descomponiéndose de la
misma forma que el software de un ordenador, en 0s y 1s, en partículas que se
apagan y encienden a igual velocidad. Y, formando estructuras en forma
piramidales como las que hemos venido describiendo. El universo como un inmenso
ordenador cósmico.
Imagina la luz como ese –gas imaginario- que inunda todo el universo y que, a su
vez, compone todo lo que en él se encuentra; La luz, vibrando a diferentes
frecuencias, a diferentes intensidades o velocidades formando todo cuanto compone
nuestra realidad. Así descrita, la luz es la energía que compone lo que percibimos
como espacio: de hecho, sería el mismo espacio (El espacio, a diferentes niveles de
vibración, de longitudes de onda). A cada nivel de la pirámide una vibración
diferente, un punto del espacio tiempo completamente diferente para cada
partícula, pero que incrementa su nivel de vibración a medida que se agranda la
base o la altura de la misma. De la misma forma como las ondas se propagan, a
través de longitudes.
Esto no es sólo una apreciación. A partir de los estudios iniciales de Keith
Critchlow
1
, diversos autores han determinado que todas las longitudes armónicas
de onda posibles, o sistemas de armonía, pueden tener cabida o reproducirse en las
figuras que hemos visto, especialmente en el Tetraedro.
¿Porqué los sólidos de Platón eran asociados a diferentes manifestaciones físicas?
Precisamente porque para ellos los diferentes estados de la materia se
corresponden con los diferentes estados de vibración, de longitudes de onda de la
luz.
Recordemos: en la Grecia clásica se asociaron los sólidos de Platón con los
elementos de la naturaleza, el cubo representaba la tierra; el tetraedro el fuego, el
octaedro el aire, el icosaedro el agua y el dodecaedro era el símbolo del cosmos, en
universo en su totalidad. Poliedros regulares sólo hay 5, que se corresponden con
los sólidos que definió Platón.
En la naturaleza podemos distinguir diferentes estados, el sólido, el líquido, el
gaseoso y el fuego. Dichos estados vienen conectados a su vez por una característica
común, la temperatura, la velocidad de vibración de las diferentes partículas de que
se componen.
La luz es el espacio, el universo que percibimos. El espacio lo percibimos en el
exterior, en el mundo físico y el tiempo lo percibimos internamente, en nuestras
cabezas. Nuestras mentes se estructuran de forma matemática y, por este motivo
tendemos a establecer diferentes escalas, tanto para el espacio como para el tiempo.
Vemos, de esta forma, que espacio y tiempo parecen estar en dos planos separados:
Uno, el espacio que podría compararse a la parte física, a la parte real, la que

1
Autor citado por Drunvalo Melchizedek – El antiguo secreto de la Flor de la Vida.
183
vemos y percibimos. Y el otro, el tiempo, esa parte imaginaria, ese efecto ilusorio de
ver como el tiempo transcurre literalmente ante nuestros ojos, en nuestras cabezas.
La teoría de la Creación, el Big Bang nos muestra como el espacio, desde el
momento de la Creación, debió de expandirse conjuntamente con el tiempo. Si
todo el espacio desapareciera, según esta teoría, y tal y como apuntó Einstein el
tiempo lo haría con él. Desde el mismo momento de la creación, desde el primer
punto que comenzó a formar nuestro universo espacio y tiempo van, pues, al
unísono, entrelazados entre sí.
Cuando definimos al espacio en función del tiempo lo denominamos fuerza. En sus
diferentes versiones hablamos de velocidad, de aceleración, o de fuerza de la
gravedad. Todos estos términos, por lo tanto, serían similares, puesto que son
definidos en función de los mismos componentes.
Ahora bien, si como vemos entonces, la fuerza de la gravedad es una ilusión, no nos
queda más remedio que reconocer que sus diferentes variantes también lo han de
ser. Las fuerzas, por lo tanto, no se generan, sino que lo único que cuentan son las
relaciones entre ambos componentes. El espacio es energía, la energía ya lleva
asociada una velocidad. El tiempo depende o es inversamente proporcional a dicha
energía.
En la teoría de la relatividad definimos la velocidad de la luz en función de la
energía. Entonces, si la energía está relacionada con el tiempo, la velocidad de la
luz, por fuerza, también ha de estar relacionada con el tiempo. La ecuación de la
relatividad especial y la – fuerza- de la gravedad son, por tanto, expresiones de un
mismo fenómeno en el que el tiempo podríamos, por tanto, expresarlo como la raíz
cuadrada de la velocidad de la luz, √c.
La relación, pues, entre el espacio y el tiempo, es precisamente la energía. En un
modelo de estas características, por lo tanto, los vértices de la pirámide son
precisamente esos puntos en los que espacio y tiempo convergen. Los puntos en los
que la longitud de onda colapsa. En otras palabras, cuando:
Espacio = tiempo = realidad.
Los números áureos nos dan la relación entre el espacio y el tiempo. Nos dicen
como se estructura cada una de las partículas de luz y cómo, en su expansión, van a
conectarse entre sí. Cada partícula expresa un punto del universo, una coordenada
de espacio-tiempo. La energía es la velocidad a la que viaja cada partícula. La
gravedad, por consiguiente, es diferente para cada partícula del universo.
Dos coordenadas me definen un punto en el plano y hemos visto como los números
áureos me crean diferentes planos que se superponen entre sí. Para definir una
posición espacial, en 3D lo único que necesitamos, por tanto, es acotar cada posición
del espacio-tiempo. Esto lo hacemos en términos de la energía, definiendo un micro
universo para cada una de las partículas que forman las coordenadas.
¿De qué forma? Relacionando los universos infinitos con los finitos; Es decir, el
universo infinito que percibimos con la infinita subdivisión que podemos hacer de
la energía, de las partículas subatómicas; A través de la geometría áurea, la
geometría del espacio-tiempo. La propia geometría espacio-temporal nos vincula
ambos mundos. Si volvemos de nuevo a la geometría fundamental podremos
entenderlo mejor.
184

La estrella de David es la expresión geométrica que matemáticamente
nos relaciona los espacios finitos e infinitos.


Si estamos buscando una fórmula matemática, una definición técnica del concepto
de fuerza, que exprese cómo funciona el universo, tal fórmula debe de explicar cómo
desde un punto creamos todo un universo infinito, y como a partir de ese infinito,
regresamos al punto inicial. Y debe explicar también porque ambos conceptos son
equivalentes. Tal formulación, por tanto, ha de relacionar los espacios finitos y los
infinitos. Y esta relación viene expresada en la figura anterior.

2.5.1. Nassim Harameinn y el Espacio
1
.

Nassim Harameinn, como cabría esperar, no es un físico corriente. De hecho ni
siquiera es físico puesto que ha desarrollado toda su carrera de forma autodidacta,
tomando como punto de partida la observación del universo. Por este motivo la
ciencia oficial no ha tomado, ¡hasta hace poco tiempo!, en consideración las teorías
que desde hace años viene desarrollando, pese a que, como vamos a ver, están
absolutamente cargadas de lógica.

1
Extraído de – Geometría Sagrada y Campos Unificados -. MP4. Nassim Harameinn.
r = 1
r = 3
/2
185
Nassim ha desarrollado lo que denomina ―Teoría Fractal Holográfica del Universo‖.
Ha pasado la mayor parte de su vida investigando la geometría fundamental del
Hiperespacio, combinando este conocimiento con la observación de la naturaleza,
así como el conocimiento de las civilizaciones antiguas.
Descubrió la geometría específica que es fundamental para la creación. Su teoría de
unificación y del Radio Geométrico Armónico es una nueva solución para las teorías
de ecuaciones de campo de Einstein.
Su teoría intenta sentar las bases para lo que podría ser un cambio fundamental en
nuestro entendimiento de la física y la conciencia.
El Proyecto Resonancia es una fundación creada sin ánimo de lucro que fundó para
explorar los principios de unificación y sus implicaciones. Investiga ciencias y
tecnologías ecológicas.
Para Nassim Harameinn esta figura representa también la geometría fundamental
del universo, ya que relaciona los universos finitos con los universos infinitos. Para
él una estructura como ésta demuestra matemáticamente como ambos conceptos
aparentemente disasociados pueden estar geométricamente conectados formando
estructuras.
En una esfera, dice, pones un triángulo equilátero, que puede ser un tetraedro. Si
polarizas el tetraedro adquiere la forma inversa de la pirámide (véase figura
pequeña), de la misma forma que en el universo podemos observar que todas las
cosas giran, están en movimiento y cuando giran hay polaridad.
Si continuáramos las polarizaciones, crearíamos nuevos límites, que se
corresponderían con las circunferencias más pequeñas (figura mayor). Observamos,
por tanto que estos límites se nos han reducido, aunque conservan la naturaleza
gnomónica o fractal a la que nos referimos en apartados anteriores. Cada uno de
estos nuevos límites es diferente de cada uno de los límites anteriores. Todos ellos
interactúan unos con otros, y todos tienen sus coordinadas específicas en el espacio-
tiempo y observan al resto de la estructura fractal desde su particular punto de
vista, que ningún otro límite en este espacio tiene.
Podríamos polarizar así hasta el infinito, pero nunca podría escaparme del límite.
Entonces dentro del contexto de un espacio finito se integra una cantidad infinita
de información, una infinita cantidad de divisiones. Esto es geométrica y
matemáticamente cierto. Nassim parte de una estructura geométrica y la expande
hacía la realidad. El camino de Nassim es el mismo que hacemos servir aquí.
Básicamente el argumento es el adoptar el punto de vista del observador externo y
considerar todas las manifestaciones de la naturaleza de forma fractal, desde lo
más pequeño a lo más grande. Viendo como billones de estrellas se extienden hasta
el infinito de la misma forma que billones de átomos se extienden, a su vez, hasta el
infinito. Siempre podemos ir más allá, tanto a nivel galáctico como subatómico.
El universo hace divisiones infinitas y las agrupa en diferentes escalas que forman
todo lo que vemos. Todo lo que existe de hecho, son puntos, puntos que construyen
planos, y planos que construyen volúmenes. Sistemas finitos e infinitos que
interactúan. Nosotros mismos somos, en ese sentido una agrupación de puntos, de
partículas.

186
En física, explica Nassim, tenemos una teoría para las cosas grandes: las teorías de
Einstein que predicen continuidad hacia la singularidad. Y una teoría para las
cosas pequeñas, los átomos y las partículas subatómicas, una teoría cuántica que
predice espacio finito y limitado. Entre las dos, según Nassim, parece haber un
abismo. Einstein trató de juntarlas pero no pudo. Sin embargo, cuando miras bien,
ves que las cosas grandes están hechas de cosas pequeñas.
La gente espiritual tiende a pensar en términos de infinito, de potencial infinito. Y
la comunidad científica tiende a pensar en sistemas finitos, conceptos cerrados y
racionales y no hay acuerdo entre los dos.
Nassim pensó que había una solución – geométrica – para hacer coincidir ambos
mundos. Que los sistemas finitos e infinitos están relacionados y no pueden existir
el uno sin el otro, como vimos en el Conjunto de Mandelbrot. Las estructuras
geométricas cuando las imaginamos en movimiento, como el universo, generan
polarización. Esta polarización divide estas estructuras en otras similares, con las
mismas características y puedes continuar así hasta el infinito. Siempre existirá el
límite de la primera estructura pero las así subdivididas se extenderán hasta el
infinito.
De la misma forma puedes proceder así con los átomos, lo que quiere decir que hay
infinita cantidad de información e infinita cantidad de divisiones dentro de ti
mismo. Es la fractalidad nuevamente. Es sus palabras, es un entendimiento
mecánico y matemático de la naturaleza infinita de tu existencia. Ya no es sólo un
concepto metafísico, una creencia o un dogma. ¡Es una ecuación matemática!
Este simple ejemplo quiere decir mucho para la espiritualidad y la filosofía, pero lo
que quiere decir en física según Harameinn es que si los físicos entendieran este
concepto, la unión entre lo finito y lo infinito quizás dejarían de construir
aceleradores de partículas más y más grandes creyendo que vamos a encontrar la
partícula más pequeña, la partícula de Dios.
Tal vez en lugar de buscar la partícula divina, deberíamos empezar a buscar el
patrón fundamental de división, porque si entendiéramos el patrón entenderíamos
como el universo crea. Tendríamos las claves de las divisiones del espacio que
producen nuestra realidad, tendríamos, según él, las llaves de la creación.
¿Cómo está todo conectado para Nassim?
Espacio, el espacio está entre los planetas, las galaxias e incluso a nivel atómico.
De hecho el 99,99999% del universo, incluso de una partícula subatómica es
espacio, es vacio. Las oscilaciones están en todo el universo y, como ya decía Carl
Sagan:
―Nada se toca, nada toca nada‖.

Sólo el 0,000001% es materia, sin embargo, toda nuestra comprensión del universo
se basa en la materia, en como la materia crea el espacio. No nos paramos a pensar
que quizás sea el espacio el que defina a la materia. Que el espacio no son más que
puntos, compuestos a su vez de más espacio.


187
Si el espacio es lo que conecta todo, entonces el espacio tendría que ser
infinitamente denso. Cuando empezamos a mirar a nivel cuántico el espacio dentro
del átomo, ese espacio resultó no ser vacío sino que está fluctuando a altísima
velocidad y con altísima densidad también. Cuando trataron de calcular cuanta
energía había en una partícula subatómica, esto es lo que encontraron: ∞ (infinito).
La densidad del vació a nivel atómico es infinitamente densa. Infinita masa. Y
nosotros flotamos en esto. Infinita energía en el vacío, en cada partícula de vacío.
La Distancia Planck es una medida de la longitud de onda, la más pequeña que hay
en el universo calculado por nuestra física usando teoría electromagnética, teoría
de la gravedad, etc.... En otras palabras la –cosa- más diminuta que parece haber
en el universo mide 1,616 x 10
-33
cm. Nassim no cree que sea así, sin embargo
piensa que ese es el límite fundamental o más pequeño que define nuestra relación
con el universo. Desde nuestros límites, desde nuestra escala es la –cosa- más
pequeña que experimentamos.
Según sus cálculos, la densidad de 1cm
3
de espacio es de 10
93
gramos/cm3. Es decir,
un 10 seguido de 92 ceros. ¿Puedes imaginar esta cantidad en tu cuenta bancaria?
Esto quiere decir que todos los billones de estrellas de nuestra galaxia si fuéramos
capaces de comprimirlos y encerrarlos en ese centímetro cúbico, llenarían sólo una
parte de nuestro pequeñísimo cubo.
En física esto es conocido como – la catástrofe del vacío – y suele ser ignorada, sin
merecer un significado físico. No obstante, ha sido verificada en laboratorio.
Si esto es cierto, quiere decir que el universo se define por el vacío y que el espacio
entre nosotros nos conecta, y la información en el espacio divide todo en escalas
diferentes, y esas escalas crean nuestra realidad. Siendo, nosotros mismos parte de
esas escalas.
La materia, en lugar de ser esa entidad que sale de ninguna parte, sería el
resultado de la división de la estructura del espacio mismo y tú estás interactuando
con esa estructura cada segundo, cada billonésima de segundo. Todos los electrones
y positrones de tus átomos aparecen y desaparecen constantemente en el vacío.
Cada vez que el electrón aprende de tu experiencia y lleva la información al vacío,
tú estás informando al universo, sobre tu punto de vista específico de todo lo que
ves.
Por eso la gente espiritual dice que creamos nuestra realidad. La parte que faltaría
en esta oración es que la información regresa a nosotros; Como la realidad nos está
creando a nosotros también. El vacío definiendo tu existencia. Si todos creáramos
nuestra realidad independientemente nunca nos encontraríamos, sería muy
aburrido, todos estaríamos solos en nuestro pequeño universo.
El universo te devuelve la experiencia colectiva, la realidad que todos compartimos.
Entonces, dice Nassim ¡se amable contigo mismo!
¿Cómo conectamos todas las escalas entonces?
El vacío se divide de manera específica. Podemos utilizar una escala midiendo la
relación entre el radio de un objeto y su frecuencia (su nivel de energía) y esto
podemos hacerlo con todas las cosas en el universo, grandes y pequeñas.
El mismo planteamiento es el que hemos analizado desde el punto de vista
geométrico.
188
Desde el sol hasta un átomo, incluso para composiciones biológicas. De acuerdo con
esto Nassim demuestra que existe una relación lineal precisa entre todas ellas.
Distancia y energía guardan, sin importar el tamaño, una relación fija. La densidad
de la más pequeña partícula es equivalente a la densidad de todo el universo.
Recordemos también a Planck cuando nos decía, de igual forma, que la frecuencia
y la cantidad de energía de cada partícula subatómica sigue una relación lineal
para cada cuanto, o partícula. Nosotros mismos estamos intentando establecer una
nueva relación entre partícula cuántica y estructura áurea. Una relación entre
espacio-tiempo, energía-gravedad y los números áureos (sólo que en sentido
matemático, geométrico). La diferencia es que buscamos la relación, pero no sólo a
nivel lineal. La buscamos como una relación global, universal, en todas las líneas o
ejes posibles. Buscamos una relación tridimensional, tal y como es el universo que
percibimos.
Para Nassim, de esta forma, nosotros mismos estamos conectados en base a esta
relación que se da en todas las escalas del universo. No podemos influir en lo
infinitamente grande, pero si en lo infinitamente pequeño, porqué está dentro de ti.
El reino de los cielos está dentro de ti, el Budha está dentro de ti, el punto Bindu
está dentro de todo y es tu conexión con el conocimiento infinito.
Si cada partícula subatómica tiene la misma masa, 10
55
, en términos relativos,
respecto al universo como un todo, esto quiere decir, que toda la información del
universo está concentrada en cada una de estas partículas, que a su vez giran a la
velocidad de la luz. Es una evidencia física y matemática. Todo es UNO.
Si pudiéramos extraer una billonésima parte de la energía contenida en una sola
partícula subatómica tendríamos suficiente energía para abastecer el planeta
entero miles y miles de años.
Estamos en ese punto de nuestra evolución donde debemos entender los principios
fundamentales de la física del universo, que incluyen también la filosofía, la
espiritualidad del universo, la conexión que nos une a todos. Entender cómo
funciona y aplicarlo a nuestra tecnología para, literalmente, según Nassim
ascender.
Si el universo está totalmente conectado, la fuente de organización de todo debe de
tener una geometría, debe de tener una estructura fundamental, y necesitamos
entender que es esa estructura que todas las civilizaciones antiguas señalan como
la geometría de la creación. La puedes encontrar en casi todas las civilizaciones
antiguas del mundo. Hay un código que fue dejado aquí por ellas, por civilizaciones
avanzadas que intentaban darnos ese conocimiento: el símbolo egipcio.
Para Nassim el nexo común de conexión entre las partículas era el espacio. En
nuestro modelo ampliamos dicha definición introduciendo el tiempo. El espacio-
tiempo, la energía-gravedad como un todo integrado que, a través de la luz, conecta
todo en el Universo.
Trabajamos con una escala decimal, pero no lo hacemos en una escala áurea, como
lo hacían los constructores de la Gran Pirámide. Estos ―constructores‖ debieron de
vivir, sin duda, en un mundo áureo. Observando su mensaje podemos entender que
su dominio de las escalas áureas debió de influir profundamente en su concepción
del universo y en sus propias vidas.
Nuestro espacio-tiempo se sitúa en una escala diferente a la de los números áureos.
Nuestras mentes se alinean con dicha geometría.
189
No hemos de ver a  sólo como una recta o un codo, también lo podemos ver como
una bola, como un punto, como él y su inversa. Sin utilizar ninguna escala, en el
punto inicial.  es el único número en el universo que puede hacer todo eso al
mismo tiempo.
Quizás por eso los constructores dejaron escrito en el Piramidón el número 1,
porque hagamos como hagamos, llamemos como llamemos a las escalas, siempre,
siempre vamos a utilizar el 1 y el 0. No es que conocieran el metro, como dice
Grimault: ―el metro siempre ha estado ahí‖, somos nosotros los que lo hemos
descubierto. Compararlo con la velocidad de la luz es un signo de la evolución de la
tecnología humana que nos acerca al pensamiento de antiguas civilizaciones.
Si la fuerza de la gravedad es, pues, una ilusión hemos de concluir que el resto de
fuerzas también lo son, así como las diferentes definiciones que de la energía
solemos hacer. Vemos los efectos, pero no las relaciones imaginarias en que se
basan
Una partícula y el universo entero no sólo comparten una misma relación, las
comparten todas, porque – Como es arriba, es abajo -
Por eso tendemos a crear escalas….si entendemos cómo funciona esa escala,
entendemos como todo está relacionado… En nuestro universo todo está ―cerrado‖
por la luz., la energía es igual a la gravedad, cuando el valor de la velocidad de la
luz, es igual al tiempo que aparece en la ecuación de la fuerza de la gravedad, y ese
valor es la raíz cuadrada de la velocidad de la luz, el punto donde 0 es igual a 1.
Donde lo infinito, se funde con lo finito, y la masa se convierte en energía.

2.6. Las Leyes del Electromagnetismo.

La Electrodinámica de Maxwell.
La primera de las cuatro ecuaciones de Maxwell expresa cómo un campo eléctrico,
debido a cargas eléctricas (por ejemplo, electrones), varía con la distancia (se
debilita cuanto más se aleja). Pero, cuanto mayor es la densidad de carga (cuantos
más electrones haya, por ejemplo, en un espacio determinado) más fuerte es el
campo.
La segunda ecuación nos dice que no se puede hacer una afirmación comparable en
magnetismo, porque las «cargas» magnéticas (o «monopolos» magnéticos) de
Mesmer no existen: si se sierra un imán por la mitad, no habrá un polo «norte»
aislado y un polo «sur» aislado; cada pieza tiene ahora sus polos «norte» y «sur».
La tercera ecuación nos dice cómo un campo magnético cambiante induce un campo
eléctrico.
La cuarta describe lo contrario: cómo un campo eléctrico cambiante (o una corriente
eléctrica) induce un campo magnético.
En la parte que más nos va a interesar encontramos que las fuerzas eléctricas se
parecen a las gravitatorias en que también satisfacen la ley de la inversa del
cuadrado, aunque aquí las partículas semejantes se repelen entre sí, de forma
opuesta a lo que ocurre con la atracción gravitacional.
190
Las fuerzas magnéticas, a su vez son también del tipo de la inversa del cuadrado,
como las eléctricas, pero a nivel nuclear esta dependencia respecto de la distancia
es bastante diferente, siendo extremadamente grandes para distancias muy cortas,
como las que separan las partículas dentro de los núcleos atómicos, pero
insignificantes a distancias mayores.
Como se puede ver en las ecuaciones, la intuición de Maxwell mantuvo la simetría
entre los campos magnético y eléctrico. Incluso en un vacío, con ausencia total de
electricidad y hasta de materia, propuso que: un campo magnético cambiante
provoca un campo eléctrico y viceversa. Las ecuaciones iban a representar a la
naturaleza, y Maxwell creía que la naturaleza era bella y elegante.
1

Esta curiosa valoración estética por parte de un físico, totalmente desconocido en
su época excepto para otros científicos académicos, al formular las que acabarían
siendo leyes fundamentales no deja de ser sorprendente.
Brevemente, las cuatro ecuaciones de Maxwell para el vacío dicen: 1) no hay cargas
eléctricas en el vacío; 2) no hay monopolos magnéticos en el vacío; 3) un campo
magnético cambiante genera un campo eléctrico, y 4) un campo eléctrico cambiante
genera un campo magnético.
Dado que ambas –fuerzas- tienen las mismas propiedades del esquema
newtoniano, la electricidad y el magnetismo pueden perfectamente ser explicadas
desde esta perspectiva. Incluso el comportamiento de la luz, ya sea considerándola
como compuesta de partículas, o bien como movimiento ondulatorio.
En cuanto hubo escrito así las ecuaciones, Maxwell pudo demostrar fácilmente
que, los campos vectoriales que describen el campo eléctrico y el campo magnético
se propagaban por el espacio vacío como si fueran ondas. Lo que es más, podía
calcular la velocidad de tales ondas ―incorpóreas‖. Cuando se efectuaron los
cálculos en el laboratorio, se encontró que los campos eléctricos y magnéticos en el
vacío debían propagarse, asombrosamente, a la misma velocidad que se había
medido antes para la luz.
El acuerdo era demasiado exacto para ser accidental. De pronto, de manera
desconcertante, la electricidad y el magnetismo estaban profundamente implicados
en la naturaleza de la luz. Dado que la luz ahora parecía comportarse como ondas y
derivar de campos eléctricos y magnéticos, Maxwell la llamó electromagnética.
El propio Maxwell se quedó perplejo ante los resultados. El vacío parecía actuar
como un dieléctrico. Dijo que puede ser ―polarizado eléctricamente‖. Maxwell, que
vivía en una sociedad mecanicista, se sintió obligado a ofrecer algún tipo de modelo
mecánico para la propagación de una onda electromagnética a través de un vacío
perfecto. Así, se imaginó el espacio lleno de una sustancia misteriosa que llamó
éter, que sostenía y contenía los campos eléctricos y magnéticos variables en el
tiempo... algo así como una gelatina palpitante pero invisible que impregnara el
universo. Las vibraciones del éter eran la razón por la que la luz viajaba a través de
él, igual que las ondas de agua se propagan por el agua y las ondas de sonido por el
aire. Pero este éter tenía que ser un material muy raro, muy sutil, fantasmagórico,
casi incorpóreo.


1
Carl Sagan – El mundo y sus demonios -
191
Así mismo conjeturó que la propia luz podría consistir en dichas ondas, dado que
dichas ondas electromagnéticas mostraban la propiedad de interferencia y la
enigmática propiedad de polarización de la luz, conocidas desde hacía mucho
tiempo.
Maxwell demostró que cuando los campos se propagan como ondas
electromagnéticas transportan con ellos cantidades definidas de energía. Este
hecho fue confirmado experimentalmente mediante la detección de tales ondas por
Hertz. Hoy día nos resulta familiar que las ondas de radio transporten realmente
energía.
Toda la idea de luz y materia moviéndose por el éter iba a llevar cuarenta años
después a la teoría especial de la relatividad de Einstein. La relatividad y los
experimentos que llevaron a ella demostraron de manera concluyente que no hay
un éter que sostenga la propagación de ondas electromagnéticas, como sostenía
Einstein. La onda avanza por sí sola. El campo eléctrico cambiante genera un
campo magnético; el campo magnético cambiante genera un campo eléctrico. Se
sostienen ambos... ―con sus tirantes‖.
Muchos físicos quedaron profundamente turbados por la desaparición del éter
―luminífero‖. Habían necesitado algún modelo mecánico para que toda la idea de la
propagación de luz en el vacío fuera razonable, plausible, comprensible. Pero era
una muleta, un síntoma de nuestras dificultades para reconocer reinos en los que el
sentido común no sirve.
¿Pero, qué son esos campos eléctricos y magnéticos variables en el tiempo que
impregnan todo el espacio? De acuerdo con Carl Sagan, -Nos sentimos mucho más
cómodos con la idea de cosas que se tocan y se mueven, se estiran o se empujan,
que con «campos» que mueven mágicamente objetos a distancia o meras
abstracciones matemáticas.
Pero, como señaló Feynman, nuestra sensación de que al menos en la vida
cotidiana podemos confiar en el contacto físico sólido y sensible —para explicar, por
ejemplo, por qué el cuchillo de la mantequilla se acerca a uno cuando lo coge— es
un concepto erróneo. ¿Qué quiere decir tener contacto físico? ¿Qué ocurre
exactamente cuando uno toma un cuchillo, o empuja un columpio, o hace una onda
en el agua golpeando periódicamente sobre ella? Cuando investigamos en
profundidad, encontramos que no hay contacto físico. En cambio, las cargas
eléctricas de la mano están influyendo en las cargas eléctricas del cuchillo,
columpio o agua, y viceversa. A pesar de la experiencia y el sentido común
cotidiano, incluso aquí, sólo existe la interacción de campos eléctricos.
Nada toca nada.
Lo importante de la teoría de Maxwell consiste en que ahora los campos deben
tomarse en serio por su propio derecho y no pueden considerarse como simples
apéndices matemáticos a las partículas reales de la teoría newtoniana.
La idea de campos de Faraday y Maxwell ha tenido gran influencia en la
comprensión del núcleo atómico, la mecánica cuántica y la estructura fina de la
materia. Su unificación de electricidad, magnetismo y luz en un todo matemático
coherente es la fuente de inspiración de posteriores intentos —algunos con éxito,
otros todavía en estado rudimentario— de unificar todos los aspectos del mundo
físico, incluyendo la gravedad y las fuerzas nucleares, en una gran teoría. Puede
decirse, razonablemente, que Maxwell abrió la puerta de la física moderna.
192
Richard Feynman describe nuestra visión actual del mundo silencioso de los
vectores eléctricos y magnéticos variables con estas palabras
1
:
―Intentemos imaginar cómo son los campos eléctrico y magnético ahora en el
espacio de esta sala de conferencias. En primer lugar hay un campo magnético
constante; procede de las corrientes del interior de la tierra, es decir, el campo
magnético constante de la tierra. Luego hay algunos campos eléctricos irregulares,
casi estáticos, producidos quizá por cargas eléctricas generadas por fricción cuando
varias personas se mueven en sus sillas y frotan las mangas de su chaqueta con los
brazos de la silla. Luego hay otros campos magnéticos producidos por corrientes
oscilatorias en el cableado eléctrico... campos que varían a una frecuencia de
sesenta ciclos por segundo, en sincronización con el generador de Boulder Dam.
Pero son más interesantes los campos eléctrico y magnético variables con
frecuencias mucho más altas. Por ejemplo, cuando la luz viaja desde la ventana
hasta el suelo y las paredes, hay pequeñas sacudidas de los campos eléctrico y
magnético que se mueven a trescientos mil kilómetros por segundo. Luego están
también las ondas infrarrojas que viajan de las fuentes calientes a la fría pizarra. Y
hemos olvidado la luz ultravioleta, los rayos X y las ondas de radio que viajan a
través de la habitación.
A través de la sala vuelan ondas electromagnéticas que transportan música de una
banda de jazz. Hay ondas moduladas por una serie de impulsos que representan
imágenes de acontecimientos que ocurren en otras partes del mundo o de aspirinas
imaginarias que se disuelven en estómagos imaginarios. Para demostrar la
realidad de esas ondas, sólo es necesario encender un equipo electrónico que
convierta esas ondas en imágenes y sonidos.
Si nos adentramos en más detalle para analizar incluso el menor movimiento, hay
pequeñas ondas electromagnéticas que han entrado a la sala desde distancias
enormes. Ahora hay pequeñas oscilaciones del campo eléctrico, cuyas crestas están
separadas por una distancia de medio metro, que han venido de millones de
kilómetros de distancia, transmitidas a la Tierra desde la nave espacial Mariner
que acaba de pasar por Venus. Sus señales llevan resúmenes de información que
ha recogido sobre los planetas (obtenida a partir de ondas electromagnéticas que
viajan del planeta a la nave espacial).
Hay movimientos muy pequeños de los campos eléctrico y magnético que son ondas
que se originaron a miles de millones de años luz... desde las galaxias en los
rincones más remotos del universo. Que esto es cierto se ha descubierto «llenando
la sala de cables»... construyendo antenas tan grandes como esta sala. Esas ondas
de radio han sido detectadas llegando desde lugares del espacio que están fuera del
alcance de los mayores telescopios ópticos. Incluso los telescopios ópticos son
simples recolectores de ondas electromagnéticas. Lo que llamamos las estrellas son
sólo deducciones, deducciones derivadas de la única realidad física que hemos
recibido de ellas hasta ahora, a partir de un meticuloso estudio de las ondulaciones
interminablemente complejas de los campos eléctrico y magnético que nos llegan a
la Tierra.
Desde luego, hay más: los campos producidos por rayos a kilómetros de distancia,
los campos de las partículas cargadas dé rayos cósmicos cuando atraviesan la sala,
y más, y más. ¡Qué complicado es eso del campo eléctrico en el espacio que nos
rodea!‖

1
Carl Sagan – ―El mundo y sus demonios‖.
193
En un sistema newtoniano necesitábamos las posiciones y las velocidades de todas
las partículas para determinar el comportamiento posterior. Hamilton dio una
nueva vuelta de tuerca a tal formulación introduciendo el concepto de –momento-.
Así pues, más que las velocidades hemos de seleccionar el –momento-de las
partículas, es decir, el producto de su velocidad por su masa. Es decir, buscar la
relación, no la fuerza en sí.
Lo novedoso es que la posición y el momento de cada partícula pasa a ser tratado
como si de una variable independiente se tratara. Pasamos a tener dos conjuntos de
ecuaciones. Uno nos dice cómo cambian con el tiempo los –momentos- de las
diversas partículas, y el otro dice cómo cambian con el tiempo las –posiciones-.
El marco hamiltoniano proporciona, a su vez, el punto de partida para las
ecuaciones de la mecánica cuántica. – Tal y como dice Penrose,: ―semejante unidad
formal en la estructura de las ecuaciones dinámicas, a pesar de todos los cambios
revolucionarios que han ocurrido en las teorías físicas durante más o menos los
últimos cien años, es algo verdaderamente notable‖.
El esquema electromagnético viajando a través del vacío a través de un éter
misterioso nos retrotrae forzosamente a imaginar tal éter descrito por Maxwell, a
un conjunto de relaciones imaginarias. Un conjunto de reglas matemáticas que
determinan, como un universo incorpóreo, como las ondas de Luz, pueden
descomponerse o comportarse como partículas, y un universo incorpóreo donde la
luz puede componerse de ondas electromagnéticas, de electricidad, y de
magnetismo. En definitiva, de diferentes longitudes de onda.
En un modelo así, el paso de onda a materia sólo podría producirse si habláramos
en los mismos términos que las ondas, si expresáramos que sólo se trata de una
cuestión de escalas. Pero, un mundo de escalas con unas relaciones lineales
precisas, a modo de aristas, de líneas que me dibujan formas que conservan su
forma al crecer, que son lineales, que permiten el paso de una onda.
Nosotros percibimos los efectos electromagnéticos, porque estamos en una
determinada frecuencia electromagnética, a su vez, porque ambos formamos el
universo: cada uno en su rango de frecuencia. Por eso percibo los efectos, pero no
las causas: percibo un punto, pero no percibo un volumen.
Dos partículas entrelazadas entre sí. Una crea ―fuerzas‖ atractivas, y la otra
repulsivas. Una se comporta como un efecto magnético, de la misma forma que
funcionan nuestros cerebros. Y la otra, de forma eléctrica, de la misma forma que
percibimos las ondas.
Si nosotros mismos somos el universo, nosotros mismos llevamos la información
magnética y eléctrica en cada una de nuestras partículas, por eso toda nuestra
interacción con el universo es electromagnética. Porque nosotros también lo somos,
nuestros cerebros, nuestras conciencias, y cada una de nuestras células.
Percibimos, desde nuestra posición las partículas, los efectos físicos, los efectos en
definitiva, pero nunca llegamos a la causa en sí, no vemos la relación imaginaria
que subyace en dicha causa. No vemos la estructura geométrica, la relación, sólo
vemos la unidad.


194
Nuestros cerebros, como el de muchas aves y animales se guían de alguna forma
por el electromagnetismo, sólo que con diferentes habilidades. El
electromagnetismo está en nuestras mentes, en nuestras conciencias en una forma
que estamos intentando comprender. Pero también podemos percibirlo en nuestro
organismo, en nuestras células.

2.6.1. Por tus venas corre luz
1


El Medio en el que se disuelven casi todas las sustancias, teniendo lugar en su seno
innumerables reacciones químicas fundamentales para el metabolismo de los seres
vivos es el agua.
Algo que es posible gracias a su polaridad y conductividad eléctrica. Es por ello
muy importante también en la estabilización del clima dada la gran cantidad de
calor que puede almacenarse en el agua del mar.
Además, dependiendo de la temperatura y la presión puede cambiar fácilmente de
estado. Sabemos que el agua se puede activar, energetizar, dinamizar, indumicar,
ozonizar, mesmerizar, cromatizar, solarizar, sonorizar, ionizar, imantar, polarizar,
magnetizar, etc…
De acuerdo con los trabajos de la bioquímica Esther del Rio, su afirmación sobre la
existencia de moléculas de cristal líquido en el agua interna del cuerpo y la relación
de la misma con una red magnética que abarca todo el organismo explicaría la
rapidez de las respuestas biológicas a nivel celular. Es más, su propuesta dotaría
de base científica a las terapias naturales energéticas.
El hecho, afirma del Rio, de que todo organismo esté formado por protoplasma,
sustancia vital que se caracteriza por movimiento y respuesta en millonésimas de
segundo, nos hizo pensar que el líquido que lo conforma pudiera tener otra
estructura molecular que operara en ese tiempo. El agua, es una sustancia de
características químicas sui generis, debido a la bipolaridad de su molécula y como
resultado de ello es el mejor solvente del mundo. … Pero, en lo que se refiere a su
conductividad, no es del mismo orden de respuesta que el protoplasma; Así que
decidimos iniciar la búsqueda, en la estructura molecular del agua, del mecanismo
que permite que esa respuesta se produzca en millonésimas de segundo.
La investigación se basó en los trabajos sobre la estructura del agua de Linus
Pauling, quien formuló la teoría de que las moléculas de agua podían presentarse
unidas formando un dodeicosaedro de caras hexagonales y pentagonales a las que
llamó clatratos.
Un clatrato es una sustancia en la que un componente cristaliza en una estructura
muy abierta que contiene huecos en los que pueden estar atrapados los átomos o
moléculas pequeñas de un segundo componente. Pauling apuntó que cada uno de
ellos está formado por 32 caras externas y una pirámide de 4 triángulos equiláteros
sobre la base de un cuadrado.


1
Por tus venas corre luz --- Antonio F.Muro. Sitio web: DSalud. – Biblioteca Pleyades.
195
También observo una gran inestabilidad: se forman y destruyen cada 10
-11

segundos, pasando de dicha forma, a una forma en forma de octaedro para
reagruparse nuevamente en clatratos. En pocas palabras, los cristales líquidos
mantienen:
 Todas las propiedades de movimiento de los líquidos.
 Todas las propiedades ópticas de los cristales sólidos.
 Sirven como unidades de almacenamiento de memoria
 Responden a diferentes longitudes de onda vibratoria.

Todo lo que les permite codificar y recodificar información en millonésimas de
segundo.
Los cristales líquidos, hoy día, son la base de los más importantes experimentos.
Las moléculas de cristal líquido son capaces de reaccionar a pequeñas
modificaciones de energía, codificando y transmitiendo longitudes de onda,
trabajando como una unidad de menoría. Serían el vehículo ideal para transmitir, a
velocidades inimaginables, la información electromagnética.
Esta energía, como el profesor F.A.Popp sostiene llega a través de biofotones. De
esta forma, la luz correría pues por nuestras – venas electromagnéticas-, llevando
su información de una parte a otra del organismo.
De acuerdo con el científico Peter P.Gariaev, el ADN es un bioordenador, capaz de
recoger y transmitir información de su entorno a través de ondas que pueden
modificar los patrones de comportamiento de las células.
El ADN es un código para reproducir una criatura viva hecha de cuatro sustancias,
adenina, guanina, citosina y timina, abreviadas como AGCT.
Posteriormente esta posibilidad quedó confirmada cuando en la segunda
investigación descubrimos una red ferroso-férrica conformada por macromoléculas
de hierro ferroso-férricas en sus formas cristalinas romboides y tetraédricas que
trabaja intermitentemente produciendo energía electromagnética por diferencia de
potencial.
Tanto los cristales líquidos, como dicha red, conforman un sistema de información
en donde cada macromolécula de hierro funciona como un microcampo magnético
rodeado de agua cristal líquido, y otros elementos alcalinotérreos y metaloides.
En 1989 J.L. Kirschvink encontraría magnetitas en el cerebro de los animales
responsabilizándolas de su orientación hacia los ejes magnéticos de la Tierra.
Dichas magnetitas tendría morfología de cristales, y pueden tener forma esférica o
piramidal, con una distribución no uniforme.
Esa red compuesta de microcampos magnéticos, explica la bioquímica, ha sido vista
a través de aparatos de rayos x modificados con electroimanes, pudiéndose
observar el cuerpo lleno de fluorescentes e intermitentes con densidades de
magnetitas abundantes en donde se encuentran las glándulas más importantes del
cuerpo, coincidentes, curiosamente con los sitios donde según la filosófica védica
parecen estar los ―chacras‖.
196
La doctora no tiene inconveniente en reconocer ―la existencia de un ser humano
integrado por tres cuerpos: magnético, bioquímico y mental, conectados a una
conciencia superior‖.
El organismo como una gran computadora con pantalla de cristal líquido.
Es sorprendente como estas investigaciones, lejos de alejarnos de nuestros orígenes
nos acerca nuevamente a concepciones milenarias en las que el ser humanado
aparecía integrado en un todo.
―Podría decirse que todos los seres humanos estamos interconectados a través de
un sistema de cristal líquido-magnetitas, con una mente o un universo conceptual‖.

Las células vivas son unidades electromagnéticas
1



Usando sistemas de circuito cerrado al estudiar las células vivas, los científicos de
hoy desechan la existencia obligatoria de los campos magnéticos con los campos
eléctricos. La Electricidad y el Magnetismo no pueden separarse, sino que son
aspectos del fenómeno del electromagnetismo.

El hecho de que al cambiar los campos eléctricos se produzcan los campos
magnéticos, y cambiando los campos magnéticos se produzcan los campos eléctricos
ha sido olvidado por los científicos que estudian las células vivas, por lo que no se
comprende el carácter electromagnético de todas las células vivas: humanas,
animal, plantas.

El presente artículo, pese a su complejidad técnica nos demuestra como la mayor
parte de interacciones que tienen lugar en los organismos vivos en realidad, en su
esencia, son reacciones electromagnéticas. Exactamente como sucede en multitud
de procesos físicos y/o químicos en el Universo.

―Las malas teorías bioquímicas han causado conclusiones equivocadas, dando por
resultado que los fenómenos fisiológicos normales permanezcan "misteriosos".

(…)Estudiando la actividad de los electrolitos, las propiedades de los ácidos
proteínicos/aminoácidos como actuales portadores, los efectos de las enzimas como
catalizadores de proteínas, el estudio de los efectos electromagnéticos, de todo lo
electromagnético y ondas de sonido, átomos pesados, átomos paramagnéticos y
átomos diamagnéticos y moléculas, las impurezas del ambiente en las células
vivas, puede ser teórica y experimentalmente demostrado que el cáncer es causado
por una elevada actividad electromagnética de las células.

Esto significa que, entendiendo la causa, podemos crear una cura.

La ingeniería genética es electromagnética en su carácter. Los factores
medioambientales - la luz y otras radiaciones electromagnéticas como el calor de la
radiación, ruido, todo tipo de polución - causará cambios electromagnéticos en el
ADN. El RNA no sólo es un mensajero para el ADN. De las proteínas

1
Dr. Riejo Makela. www.bibliotecapleyades.com. Las células vivas son unidades electromagnéticas.
Reimpreso de Earthpulse Flashpoints. Serie 1 Número 1. Del sitio web Earthpulse.
197
cromosomáticas, los histones son altamente alcalinos mientras que las proteínas
no-histónicas son ácidas. El compuesto de adenina a thymina y cytocina a guanina
está gobernado por leyes electromagnéticas. Realmente se asume que el olor es
percibido cuando las moléculas, las substancias aromáticas que tienen un tamaño
definido y correspondiendo a la sombra de olor, entran en los agujeros apropiados
de la membrana mucosa de la nariz. ¡Equivocado!.

El escritor ha mostrado que un olor es la radiación electromagnética de las
moléculas y átomos que cambiarán el estado electromagnético de la membrana
mucosa receptora. Este cambio en la actividad electromagnética será transmitido al
centro correspondiente en el cerebro. Algunos perros pueden ―oler― los
infrasonidos que pueden ser medidos en el agua del mar antes de una tormenta.
Pueden usarse ―analizadores de olor‖ como diagnóstico temprano de muchas
enfermedades.

Las fibras del nervio óptico se cruzan en su camino hacia el cerebro. Las conexiones
entre la corteza visual y el cerebelo son parte de un masivo sistema de fibra que
incluye fibras de rendimiento de casi cada región de la corteza cerebral. Incluso se
transmitirán los más pequeños cambios en el estado electromagnético de la célula
por todas partes del cuerpo humano al cerebro por las fisuras de las uniones que
siguen las leyes electromagnéticas. Por eso, algunos sujetos pueden leer y pueden
ver sin sus ojos y pueden identificar colores a través de su piel. Los llamados
animales ciegos en cuevas transmiten ondas electromagnéticas de los objetos a
través de su piel hacia sus centros cerebrales, así, ellos pueden ver sin los ojos.

En los humanos, la "ceguera de la nieve" es causada por un aumento súbito en la
radiación electromagnética en el ambiente, el potasio extracelular en la retina
distal dentro de los ojos aumentará, y así la propagación de la onda
electromagnética en los nervios ópticos es perturbada. Muchas de las enfermedades
de los ojos podrían curarse con tratamiento electromagnético. La memoria puede
mostrarse como un fenómeno electromagnético normal en las células del cerebro.
Los aminoácidos tienen un potencial muy alto parar alterar las constantes
dieléctricas.

Cada membrana celular individual es una pequeña parte del complejo banco de
memoria donde son registrados numerosos estados de electrones alrededor del
núcleo en los diferentes átomos. La capacidad de mamíferos, peces, pájaros e
insectos para reconocer a sus propias especies de otras, para orientarse y muchas
otras actividades, están basadas en información electromagnética hacia las
especies en cuestión.

En materiales paramagnéticos de las células vivas, los átomos individuales poseen
momentos de redes magnéticas no-cero, aun en ausencia de un campo aplicado. Un
campo magnético aplicado (de otras células vivas, objetos, átomos, líneas de campo
magnético de la Tierra etc.) tiene influencia de ejercer torques en los dipolos
magnéticos atómicos permanentes para convertir la alineación, inicialmente al
azar, en una parcialmente coherente a lo largo del campo, induciendo una
magnetización de red, que produce un perfeccionamiento del campo aplicado. Los
imanes atómicos están limitados a tener un campo magnético en una dirección
dada. Hay una diferencia de energía bien definida entre estas orientaciones. Esta
198
diferencia de energía es directamente proporcional a la fuerza del campo magnético
en que se encuentra el protón.

Es esta interacción electromagnética la que explica mucho acerca de todas las
criaturas vivas, y puede llevar a las curas para muchos desórdenes.

El retorno de la sangre (venosa) está gobernado por factores electromagnéticos. El
cargo de los polielectrolitos depende de la ionización de sus grupos polares. Las
proteínas, conteniendo ácido y grupos alcalinos, pueden cambiar su carga
dependiendo del nivel de concentraciones de iones de hidrógeno de la solución (el
pH) y el punto isoeléctrico de la molécula en movimiento. (Positivo en pH bajo,
negativo en pH alto).Incluso cuando la carga neta promedio es cero, hay una carga
no cero al cuadrado. El flujo de la sangre puede regularse por medio de tratamiento
electromagnético (por ejemplo por acupuntura). La sangre se coagulará en el
electrodo positivo, los iones positivos tienen el mismo efecto en la sangre.

Cambios endocrinos, metabólicos, cardiovasculares y bioquímicos-neuroquímicos en
las células vivas son causados por cambios en las propiedades electromagnéticas de
la célula y su ambiente. El hypothalamus es la computadora electromagnética que
regulará los fenómenos en las células; en los animales, regulará la hibernación.
Esta computadora puede ser manipulada afectando la entrada de radiación
electromagnética. Las células presinápticas y postsinápticas están separadas por
una hendidura sináptica que está llena con un denso material granular, el cual
responde a los cambios en los campos magnéticos. El giro de la velocidad angular
adquirida y las "estadísticas" de los electrones son los determinantes principales en
la inmunología. Cualquier partícula que lleva un determinado número quantum, o
la carga eléctrica, genera un campo de rango largo, cuya fuerza es proporcional al
número quantum. Llevando en sí mismo un número quantum, un campo actúa
como una fuente en sí misma. El estado de una partícula de rotación, cuando se
reúnen las partículas en un sistema limitado, determina la conducta de las
partículas

La lista de aplicaciones de esta "nueva" hipótesis es demasiado larga para ser
publicada en un solo artículo, pero se ha publicado en numerosos otros documentos
escritos por este autor.
Einstein nos ha mostrado que las teorías más duraderas pueden estar abiertas a la
mejora, incluso el cambio radical. La crítica abierta es la sangre vital del progreso
a la larga, tanto en la ciencia como en la cultura.‖

En palabras de Plutarco: ―El conocimiento no es un vasija que se llena, es un fuego
que se enciende‖.






199
2.6.2. Las ondas y la Densidad.

De acuerdo con Drunvalo Melchizedek
1
, toda la realidad que conocemos está
basada en las ondas senoidales.
―Las ondas senoidales corresponden a la luz (al espectro electromagnético) y a la
vibración del sonido. En toda la realidad conocida cada cosa está basada en ondas
senoidales. No existen excepciones que conozca, excepto el vacio mismo y quizás el
espíritu, dice Drunvalo.
Todo, en esta realidad, es una onda senoidal o cosenoidal, si quieren verlo de esta
forma. Lo que hace a una cosa diferente de la otra es la longitud y el patrón de
onda (…) Si se encuentran con una longitud de onda realmente muy larga, parece
casi como una línea recta. Por ejemplo las ondas de su cerebro tienen unos 10
centímetros elevados a la décima potencia y son casi como líneas rectas saliendo de
su cabeza.
Pueden considerar cualquier objeto, como un libro, constituido de partículas
diminutas como átomos; O pueden olvidar esa idea y sólo verlo como una vibración,
una forma de onda, como los campos electromagnéticos en sí o incluso el sonido, si
lo desean. Si lo ven como átomos, pueden observar las leyes que se ajustan a ese
modelo; Si lo ven como formas de onda, las leyes pueden ajustarse también a ese
modelo.
Todo en nuestro mundo es una forma de onda (algunas veces llamada patrón o
sintonía de onda senoidal) e incluso puede ser visto como sonido. Todas las cosas,
sus cuerpos, los planetas, absolutamente todo son formas de onda. Si eligen esta
forma particular de observar la realidad y superponen esta visión sobre la realidad
de las armonías de la música (un aspecto del sonido) podemos comenzar a hablar
sobre diferentes dimensiones‖.
Este universo, y con ello Drunvalo se refiere a todas las estrellas y átomos saliendo
y entrando infinitamente por siempre, tienen una longitud de onda base de 7,23
centímetros. (…). En un sentido espiritual estos 7,23 centímetros son el ―Om‖, el
sonido hindú del universo. Cada objeto en este universo produce un sonido de
acuerdo con su constitución. Cada objeto hace un sonido único. Si toman un
promedio de los sonidos de todos los objetos de este universo, esta tercera
dimensión, obtendrían esos 7,23 cm. de longitud de onda y sería un verdadero
sonido ―Om‖ para esta dimensión.
Fueron los laboratorios Bell los que descubrieron esta longitud, no alguna persona
espiritual sentada en una cueva en algún lado. Cuando instalaron por primera vez
el sistema de microondas que rodeaba a los Estados Unidos y prendieron el
interruptor, encontraron estática en su sistema. Los laboratorios Bell eligieron por
casualidad una onda ligeramente más larga que 7 centímetros, para el sistema que
enviaba la frecuencia. ¿Por qué eligieron esa longitud? ¡No lo sé! Trataron de
encontrar la estática, revisaron su equipo, intentaron todo lo que pudieron. Primero
pensaron que venía del centro de la Tierra. Eventualmente dirigieron su atención
hacia el cielo y la encontraron y dijeron – ¡Oh, no… está llegando de todas partes!


1
Drunvalo Melchizedek. ―El antiguo secreto de la Flor de la Vida‖.
200
De acuerdo con Nassim Harameinn, actualmente la forma de medir la densidad de
una partícula subatómica de vacio se basa en la longitud de onda. Midiendo la
longitud de onda de la partícula es como se determina su masa, y por tanto su
volumen. Esta idea proviene del Dr. Casimir quien en 1.947 concibió un sistema de
placas para llevar a cabo tales mediciones. Hasta finales del siglo pasado, no
obstante, no pudieron corroborarse con precisión sus indicaciones al no disponer de
la tecnología necesaria.

2.6.3. La Resonancia Schumann.

En 1952
1
, el físico alemán W.O. Schumann constató que la tierra está cercada por
un campo electromagnético poderoso que se forma en la parte inferior de la
ionosfera, cerca de 100 km. por encima de nosotros. Ese campo posee una
resonancia (llamada resonancia Schumann), más o menos constante de unas 7,83
pulsaciones por segundo.
Es como una especie de marcapasos, responsable del equilibrio de la biosfera,
hábitat y condicionante común de todas las formas de vida. Se ha verificado que
todos los vertebrados y nuestro cerebro tienen la misma frecuencia de 7,83 Hertz.
Empíricamente, se tiene la constatación de que no podemos estar sanos fuera de
esa frecuencia biológica natural. Siempre que los astronautas hacían viajes
espaciales se salían de la Resonancia Schumann y enfermaban. Si se les sometía a
la acción de un simulador Schumann, recuperaban el equilibrio y la Salud.
Desde hace millares de años los latidos del corazón de la tierra han tenido esa
frecuencia de pulsaciones y la vida se desarrollaba en relativo equilibrio ecológico.
Ocurre que, a partir de los años 80, y de forma más acentuada a partir de los años
90 la frecuencia pasó de 7,83 a 11 y 13 Hertz.
El corazón de la Tierra se disparó. Coincidentemente, desequilibrios ecológicos se
hicieron sentir: perturbaciones climáticas, actividad volcánica creciente, mayores
tensiones en los conflictos del mundo, aumento general de comportamientos
desviados de las personas, etc… (…). Se puede enfatizar una tesis recurrente entre
los grandes cosmólogos y biólogos de que la Tierra es, efectivamente un
superorganismo vivo. De que la Tierra y la humanidad formamos una única
entidad. Los seres humanos somos Tierra que siente, piensa, ama y venera.
Poseemos una misma naturaleza bioeléctrica y estamos envueltos por las mismas
ondas resonantes.
Gaia, ese superorganismo vivo que es la madre tierra, deberá estar buscando
formas de retornar a su equilibrio natural… como cualquier ser vivo (…).
Aquí se abre un espacio para los grupos esotéricos y otros futuristas que
proyectarán escenarios, ora dramáticos con catástrofes terribles, ora
esperanzadores, como la irrupción de la cuarta dimensión, por la cual todos
seremos más intuitivos, más espirituales, y más sintonizados con el biorritmo de la
Tierra.


1
Jacinto de Jesús – Video, ―Resonancia Schumann‖.
201
2.6.4. La Geometría de las Ondas y la Dualidad.

Para ver de qué forma longitud de onda y dualidad pueden estar unidos, a nivel
geométrico va a resultar de utilidad nuevamente volver a nuestra escala
fundamental, la Unidad.
En la unidad, como nos indica el Piramidón suceden cosas interesantes:
En la unidad, podemos inscribir una esfera de radio 1 que, como sabemos por
nuestras fórmulas, tendrá un volumen de 4/3.
Pero también podemos hacer otra cosa: podemos pensar en la esfera en los términos
de volumen a los que se refería Arquímedes.
―El volumen de la esfera es de 2/3 del cilindro circunscrito‖. Arquímedes nos
proporciona un medio para calcular el volumen de la esfera que no depende de
ninguna otra magnitud. Se describe únicamente en función del cilindro que la
circunscribe. Una relación implícita. En la unidad (radio = 1) tal cilindro tendrá un
volumen expresado en términos de .
Pero el volumen de la pirámide doble, en la unidad, resulta ser de 1/3, cuando la
superficie de la base es 1 y la altura total también es 1.
Entonces podemos pensar que el volumen de la esfera más el volumen de esta doble
pirámide debe de ser igual al volumen del cilindro circunscrito.
Gráficamente:



En el mundo geométrico áureo todas las formas están relacionadas intrínsecamente. Todas las escalas
son UNA. No necesitamos ninguna magnitud para describirlas.


Pero también sucede otra cosa interesante. Cuando sumamos los dos volúmenes,
(2/3 + 1/3 = 1 = 1x1), también podemos obtener la superficie del cuadrado (o el
volumen de un cubo 1x1x1). Nuevamente, tal y como sucedía cuando vimos el
Piramidón, en función de un radio inicial podemos vincular diferentes mediciones,
en diferentes dimensiones.

202

También una pirámide normal de base 1 y altura 1 cumpliría con tales requisitos.

Normalmente expresamos las figuras en un solo plano, pero en el universo nada es
plano, sino que todo tiene volumen.
Cuando vemos una figura plana, o una línea hacemos una simplificación de la
realidad, porque realmente ésta siempre va a tener volumen.

Entre dos puntos cualesquiera del espacio no hay nada vacio. Están comunicados.
Si  define la circunferencia para dos puntos cualquiera del espacio 0,1, no importa
cuán alejados o cerca estén ambos valores, siempre va a haber un valor  que los
circunscriba.
Al principio del libro comenzamos describiendo las superficies de cuadrados y
triángulos en función de un radio inicial. Si recordamos:


1
1
1
1/2
El área de una circunferencia puede expresarse en función del área de un cuadrado.
O lo que es equivalente en función del lado de un cuadrado en una proporción 1: 2
0 1
0 1
203
En la esfera pequeña, tenemos un arco correspondiente a  y un volumen
correspondiente al codo egipcio. En la esfera grande (de radio 1) tenemos un arco
anterior. 6 codos egipcios. La superficie de una esfera de radio 1 es de 6 codos
egipcios.
6 codos entrelazados es la misma disposición que podemos establecer para recrear
geométricamente la Estrella de David. Además, para poder crear esta figura
únicamente hemos de tener en cuenta, nuevamente, que nuestro universo es
relacional: que un valor, un punto, no tiene sentido sin su inverso. Si lo
imaginamos espacialmente:










Esta figura es la misma figura representada espacialmente y que anteriormente
definimos como ―La Semilla de la Vida‖.
1 punto (desde dos puntos de partida) desdoblándose en 2 y originándome un total
de 6 puntos.
Cuando restamos, en el mundo áureo, partimos desde dos puntos espaciales
ndremos las
identidades básicas: un valor igual a su inversa. Dicho valor, en combinación con el
cuadrado de su inversa, me da el valor 2, etc… Cuando restamos, pero también
cuando sumamos nos movemos a través de una recta que se mueve en el mismo
sentido. Dicha recta se correspondería con la longitud entre los puntos en el plano
unidimensional.
Cuando multiplicamos, por tanto, la recta se combina con su inversa, en un ángulo
de 90º. Si pensamos, por tanto, en términos de superficie cuando multiplicamos
ambas también lo harán en el mismo sentido inverso. Sólo los números áureos son,
a su vez, tanto puntos, como líneas o superficies. Cuando operamos con ellos lo que
estamos haciendo en realidad es multiplicar superficies.
 no pueden multiplicarse como normalmente lo hacemos. Los números áureos
se relacionan de forma espacial, no linealmente. En la geometría áurea podemos
entender que la multiplicación de las superficies se realiza espacialmente, de la
misma forma que hacemos con dos segmentos de recta.


204
Cuando hacemos una circunferencia de radio 1 (véase figura) definimos un arco de
2. Ahora bien, el arco correspondiente únicamente a  es el que nos da la
circunferencia pequeña. Cuando multiplicamos un cuadrado de lado 1 por  (la
escala áurea básica, la unidad) estamos haciendo precisamente eso, multiplicar dos
superficies, y como acabamos de ver multiplicar implica rotar el sentido, en un
ángulo de 90º.
Por lo tanto, cuando multiplicamos dos superficies éstas también tendrán que
comportarse en el mismo sentido. Es decir, una figura superpuesta a la otra:


Para tener, por tanto un arco equivalente a 2 el cuadrado que hemos de tener ha
de tener un lado 2 (como la relación implícita de la Gran Pirámide). Esto es:

Anteriormente relacionábamos el radio de la circunferencia con el lado del
cuadrado al hablar del Piramidón; Ahora acabamos de ver, como una estructura
geométrica puede definirse a partir de dos puntos de partida a nivel espacial. Por
último vemos la relación intrínseca entre la propia circunferencia (no sólo el radio)
el cuadrado y la pirámide cuando operamos con valores áureos. Esto es lo que nos
indica el Piramidón, pero también la Gran Pirámide de Giza: su relación intrínseca.
El entrelazamiento a su nivel más básico.
El entrelazamiento cuántico me da la sensación de volumen.
El Piramidón gira nuestra vista, por lo tanto hacía una cualidad intrínseca en la
naturaleza del universo: el entrelazamiento cuántico, porque nos dice que, el
cuadrado 2x2 es el único en el que una línea es igual a una curva, y esto sólo puede
suceder cuando entrelazamos:
Cuando entrelazamos y giramos 90º nuestra perspectiva espacial cambia: desde un
ángulo observaremos una perspectiva, una curva, pero desde el otro, observaremos
una recta.
1
2
2*2
2

1/2

1
*1
205


El Piramidón nos indica, por lo tanto, que, a una determinada proporción, por lo
tanto, una recta puede ser igual a una curva. Únicamente hemos de pensar que en
el espacio todo está conectado por círculos, porque todo tiene volumen y que, todo
depende de la posición del observador. La relatividad a nivel geométrico.
Tanto  como  nos están diciendo que, en cualquier escala entre dos números
cualesquiera; es decir, entre cualquier 0 y cualquier 1 siempre van a estar
presentes, formando cuadrados y círculos sobrepuestos entre medio: dando
volumen, en definitiva.
Tanto Herodoto, como Plutarco nos hablan de relaciones de la Gran Pirámide que
también se dan con los números áureos. La relación intrínseca de la Gran Pirámide
nos indica algo parecido. Entre dos números naturales cualquiera, entre dos puntos
del espacio las relaciones de los números áureos siempre están presente formando
cuadrados, círculos y por lo tanto, pirámides.



/2
Perspectiva
206
Por eso, cuando entrelazamos conectamos el espacio, como Nassim nos indicaba.
Pero, además aún sucede algo más curioso. Damos forma a las ondas…


A partir de dos relaciones, de dos ―valores‖ áureos definimos los volúmenes. Con un
tercer valor definimos el movimiento y, gracias a él, podemos apreciar la estructura
tridimensional. Si ésta permaneciera fija no percibiríamos el efecto tridimensional.
Con 3 relaciones áureas definimos un mundo en movimiento. Necesitamos, por
tanto, la percepción del observador para dar sentido a tal universo. Y a una de tales
percepciones la denominamos – tiempo -. Verdaderamente, la cuarta dimensión.
Los números áureos se relacionan con nuestros números naturales, pero también
entre ellos. Sin tales relaciones nada tiene sentido. Y las relaciones tienen un
trasfondo matemático inherente. En cualquiera de las escalas son indivisibles, si
no, no serían ―relaciones‖. Las relaciones, de forma inherente, giran nuestra vista
hacia los números primos.
El mundo de los números primos está en una dimensión diferente. Nosotros somos
los que los ponemos todos en una misma línea, pero el universo no se estructura
así, se estructura en formas. Los números primos representan los puntos de corte
de mi universo electromagnético con mi realidad: los mismos puntos que me
determina el codo egipcio. La cuadratura del círculo por tanto, quizás no sea más
que la forma en que los números primos se ordenan espacialmente.
Los antiguos constructores intentaron la cuadratura del círculo al realizar la Gran
Pirámide. Realmente debieron de conseguirlo. Quizás el requisito de trascendencia
de los valores áureos no represente una barrera que impida que pueda cuadrarse el
círculo. Quizás, al fin y al cabo, tenga razón Gödel al decir, que siempre habrá
resultados no demostrables dependiendo de los axiomas de los que partimos.
Quizás el modelo áureo sea la excepción que confirma la regla, y sólo sea cuestión
de acotar los espacios finitos entre los infinitos a unas determinadas proporciones.
Los números áureos son trascendentes como formuló Lambert, pero parece ser que,
relacionados entre sí, como realmente tienen sentido, quizás dejen de serlo.



207
2.6.5. Matemáticos y física.

―Lo realmente importante en cuanto a la naturaleza de la mente matemática, es
que el creador actúa como si fuera un explorador que se adentra en parajes
extraños, como si las matemáticas realmente estuvieran fuera del él. Este
sentimiento de aventura forma parte de la misma esencia de la investigación
matemática y es lo que le imprime su carácter como arte‖, cita acertadamente
Enrique Gracián.
Los principales matemáticos a lo largo de la Historia son un buen ejemplo de ellos.
Y la utilidad física, tangible de sus descubrimientos revela un potencial tan
formidable que puede ser ampliado a cualquier campo del conocimiento humano,
dada la característica de universalidad de las matemáticas.
―No hay rama de la matemática, por abstracta que sea, que no pueda aplicarse
algún día a los fenómenos del mundo real‖ si recordamos lo que decía Nikolay
Lobachevsky.
Eratóstenes, por ejemplo ha pasado a la historia de la ciencia, por ser el primero
que calculó las dimensiones de la Tierra. Con los medios técnicos de que se disponía
en el siglo III a.C. fue capaz de calcular la circunferencia polar con un error inferior
al 1%.
Los matemáticos son exploradores de pautas, de patrones de comportamiento. No
obstante, muchas veces para encontrarlas conviene alejarse de los cánones
establecidos. Son los artistas de la abstracción, aunque como decía Penrose, en
muchas ocasiones los avances se producen no sólo como consecuencia de poder ―ver‖
en el universo de los números, sino también como resultado de ―Saltos imaginativos
plenos de libertad‖. De tomar rutas diferentes a las establecidas, de adentrase por
rutas recónditas. Mersenne es un claro ejemplo de ello.
Las primeras obras de Mersenne, fueron de carácter puramente teológico. Entre
sus obras científicas hay que destacar –Armonía Universal- (1636), en la que
estableció una formula, que relacionaba la longitud de una cuerda y la frecuencia
del sonido emitido por ésta.
Dicha fórmula le permitió crear una escala donde todos los intervalos fueran
iguales, lo cual haría innecesaria la famosa coma pitagórica, estableciendo las
bases teóricas para la que habría de ser una de las mayores revoluciones de la
historia de la música: la escala cromática o temperada.
1
Mersenne creó una escala
en donde todos los intervalos son iguales, compuesta de 12 semitonos
2

Al mismísimo Bernard Euler se le ocurrió introducir en la función llamada
exponencial, definida por f(x) = 2
x
, una variable imaginaria. Su sorpresa fue
mayúscula cuando se encontró con que, en la gráfica de dicha función aparecían
ondas, una serie de líneas sinuosas que eran las mismas que se encontraban
cuando se intentaba representar sonidos musicales. En función de los valores que

1
Enrique Gracián. Los números primos
2
Mersenne demostró experimentalmente que en una cuerda la frecuencia del armónico fundamental
depende directamente de la raíz cuadrada de la tensión, del inverso de la raíz cuadrada de la densidad
lineal de la cuerda y del inverso de la longitud de la misma. Mersenne fue considerado el ―Padre de la
acústica‖.
208
tomaran dichos números imaginarios, los sonidos se correspondían con notas más
agudas o graves.
Napier estaba interesado en agilizar los cálculos en la trigonometría esférica y su
idea de logaritmo estaba inicialmente aplicada a las funciones trigonométricas.
Su planteamiento inicial fue de tipo cinemático, para lo que se planteó dos
segmentos de recta que eran recorridos a diferentes velocidades. Napier pasó del
puro planteamiento aritmético a introducir variables relacionadas con el
movimiento. Sin duda, un salto sorprendente.
El empleo de logaritmos en cualquier rama científica es hoy día absolutamente
imprescindible.
También son destacables los resultados de Gauss sobre el magnetismo terrestre, el
electromagnetismo, la capilaridad, la atracción de los elipsoides, la dióptrica o la
Geodesia. Gauss también inventó el telégrafo eléctrico.
Ramanujan, sin lugar a dudas, el más importante matemático indio de todos los
tiempos, tenía una mente privilegiada para los números. Dejo más de 1000
teoremas que aún hoy día son objeto de revisión. Sus trabajos ocupan actualmente
a miles de matemáticos en los departamentos de las universidades, y sus
resultados se aplican en áreas tan dispares como la química de los polímeros, la
arquitectura de los ordenadores o la investigación del cáncer.

2.6.6. De vuelta con los números primos.

José Manuel Sánchez Muñoz es un destacado investigador de la ciencia de los
números primos en la actualidad. De su más que cualificada mano vamos a
efectuar un recorrido a través de la historia en la comprensión de dichos números
1

aunque sin entrar en profundidad ni en las demostraciones ni en todas aquellas
formulaciones que supongan un grado tal de complejidad que puedan suponer un
impedimento en la comprensión básica de los principales postulados verificados
hasta la actualidad.
La comprensión y el alcance de las demostraciones de Riemann de acuerdo con la
moderna teoría matemática, se fundamenta en el desarrollo de las sucesiones
infinitas. No obstante, de sus resultados se desprende una concordancia con los
desarrollos de la teoría aritmética preexistente.
En el mes de noviembre de 1859, durante la presentación de los informes de la
Academia de Berlín, el alemán Bernhard Riemann presentó un trabajo que
cambiaría los designios futuros de la ciencia matemática. El tema central de su
informe se centraba en los números primos, presentando el que hoy día, una vez
demostrada la Conjetura de Poincaré, puede ser considerado el problema
matemático abierto más importante.
Demostrar la hipótesis de Riemann significaría un cambio profundo en la forma de
entender la realidad que nos rodea. Por ello, no es extraño que sea considerado
como el problema matemático más importante en la actualidad (…) El Santo Grial
de las matemáticas.

1
José Manuel Sánchez Muñoz. . Riemann y los Números Primos.
209
En 1921, G.H. Hardy realizó una conferencia en la Sociedad matemática de
Copenhague, en la que comentaba:
―No se conoce aún ninguna demostración elemental sobre el teorema de los
números primos, y uno podría preguntarse si es razonable esperar que la haya.
Ahora sabemos que el teorema es fundamentalmente equivalente a un teorema
sobre funciones analíticas, el teorema que establece que la función zeta de Riemann
tiene raíces sobre una cierta recta. Una demostración de tal teorema,
fundamentalmente no dependiente de la teoría de funciones me resulta
extraordinariamente improbable. Es temerario afirmar que un teorema
matemático no pueda ser demostrado de un modo particular; pero una cosa parece
clara. Tenemos cierta perspectiva sobre la lógica de la teoría; pensamos en algunos
teoremas que denominamos –profundos-, y otros más superficiales; si alguien
realizara una demostración elemental del teorema de los números primos,
mostraría que estas perspectivas son erróneas, que el tema no se corresponde del
modo al que habíamos supuesto, y que es momento de que los libros sean
reorganizados y la teoría reescrita‖.
En 1900, el alemán David Hilbert enunció los 23 problemas matemáticos aún no
resueltos más importantes del momento. El problema número 8 trataba
precisamente sobre la Hipótesis de Riemann, enunciada de tres modos diferentes:

1)
2) Las funciones Li(x) de Gauss y R(x) de Riemann están a una distancia de

3) Todos los ceros no triviales de la función zeta de Riemann están en la franja
vertical, formada por los números complejos tales que Re(x)=1/2. Esto es, en
mitad de la franja crítica.
La hipótesis de Riemann está relacionada ―genéticamente‖ con los números primos
que son los átomos de las matemáticas. Su demostración podría cambiar la forma
de hacer negocios hoy día, pues los números primos son el eje central de la
seguridad en la banca y el comercio electrónico. Supondría también que habría un
profundo impacto en la vanguardia de la ciencia, que afectaría a la mecánica
cuántica, la teoría del caos y el futuro de la computación.
Como anécdota para resaltar la importancia de la Hipótesis de Riemann, cabe
comentar que en una ocasión, en 1943, poco antes de morir, un periodista le
pregunto a David Hilbert cuál sería su primera pregunta si pudieran resucitarle
500 años después de su muerte, a lo que éste respondió sin titubeos:
―¿Ha demostrado alguien la Hipótesis de Riemann?‖.





210
2.6.7. Una retrospectiva hasta Riemann de los Números Primos
1


Los primeros intentos de descifrar los misterios de los números primos surgieron de
la Antigua Grecia. Ellos fueron los que establecieron los principios matemáticos
sobre los que se ha trabajado desde entonces. Los pitagóricos se encargaron de
profundizar en los conceptos fundamentales de la aritmética, otorgándole a los
números un carácter casi místico. Fueron ellos los que comenzaron a multiplicar y
operar con los números, dándose cuenta de que existían algunos de ellos que eran
imposibles de reducir.
Como anécdota cabe destacar que los números primos pitagóricos son aquellos que
se puedan expresar de la forma 4n + 1; Es decir, aquellos números cuyo resto al
dividirlos por 4 es 1.
Euclides demostró que la cantidad de números primos era infinita, y lo hizo
mediante un método ingenioso del razonamiento lógico, la – reducción al absurdo -.
Es decir, llegar a una contradicción para establecer una conclusión.
Una vez establecida la infinidad de los números primos, el siguiente paso debía ser
– cuantificar – la cantidad de números primos que existen menores que un número
N establecido previamente. Es lo que se conoce como la función .
2

La herramienta más útil que se conoce para contar primos es la – Criba de
Eratóstenes - (276-194 a.C.). Este bibliotecario de Alejandría midió además el
sistema Solar, levantó el plano del curso del Nilo y dio la primera explicación
correcta de porqué se desbordaba periódicamente. Incluso escribió poesía.
No fue hasta unos cuantos siglos más tarde, tras la caída del Imperio Romano
cuando se empezaron a recuperar en todas las disciplinas del arte y de la ciencia los
trabajos de los clásicos. La llegada del Renacimiento. No obstante, la aritmética
perdió el protagonismo que los clásicos le otorgaron en favor del álgebra, la
geometría algebraica, el cálculo y el análisis.
Si hay un personaje que destaque sobre todos los demás en el siglo XVII en cuanto
a la aritmética se refiere, éste fue, sin lugar a dudas, el francés Pierre de Fermat,
seguramente uno de los matemáticos más conocidos.
Llegó a descubrir el cálculo incluso antes que Newton o Leibniz, siendo cofundador
de la teoría de probabilidades junto a Blaise Pascal, o descubriendo
independientemente de Descartes el principio fundamental de la geometría
analítica.
Fermat conjeturó que todos los números de la forma 2
2
elevado (a su vez) a (n + 1)
eran primos. Se les conoce como – Números de Fermat -. Dichos números están
fuertemente ligados a la construcción de polígonos regulares mediante regla y
compás
3
.


1
Basado en – Riemann y los Números Primos – de José Manuel Sánchez Muñoz.
2
Si bien, la función π(x) sugiere correspondencias con la circunferencia, se supone que el término
escogido por Gauss carece de significado matemático en el contexto de su formulación.
3
Inscribiendo en un círculo un polígono regular de p lados con la ayuda únicamente de una regla y un
compás).
211
También demostró el que hoy es un resultado fundamental de la aritmética,
conocido como –pequeño teorema de Fermat – que establece:
―Si p es un número primo y a es cualquier número natural mayor que 1, entonces
a
p
-a es divisible por p‖.
También conjeturó la propiedad ―Todo número primo de la forma 4n+1 es suma de
dos cuadrados‖. Siendo éste uno de los muchos resultados que nunca demostró pero
que eran ciertos. En referencia a este teorema, demostrado por Euler, Gauss dijo
que era ―Una de las más bellas Flores que Fermat había descubierto en su jardín
de los números‖.
El segundo gran personaje del siglo XVII, en lo que a aritmética se refiere fue el
monje francés de la Orden de los mínimos Marín Mersenne, quien hizo de su
habitación en un convento de Paris un lugar de encuentro de matemáticos de la
talla de Fermat o Pascal.
Mersenne dedicó gran parte de sus investigaciones a los números primos de la
forma 2
p
-1. ―Si p no es primo entonces 2
p
-1 tampoco es primo‖. La confirmación de
este teorema, asociado a los números primos de Mersenne llegaría, después de más
de 100 años de la mano de Euler. Pero hasta 1947 no pudo establecerse de forma
definitiva la lista de los 12 números primos de Mersenne comprobándose que había
puesto 2 números de más y 3 de menos en su lista original.
¿Cómo se las arregló Mersenne con los medios de cálculo de la época para decidir
componer esta famosa serie de números primos? Es un auténtico misterio que,
como vamos a ver, de forma recurrente, entre algunos matemáticos, nadie ha
conseguido resolver.
En 1742, Christian Goldbach, secretario de la Academia Imperial de Ciencias de
San Petersburgo, escribió una carta a Euler que demuestra la capacidad intuitiva
del alemán, exponiendo:
―No creo que sea totalmente inútil plantear aquellas proposiciones que son muy
probables aunque falte una verdadera demostración, pues aún cuando se descubra
que son incorrectas, pueden conducir al descubrimiento de una nueva verdad ―.
Además Goldbach le comentaba que, a pesar de no haber encontrado una
demostración, estaba seguro de que:
―Todo número natural mayor o igual que 6 se puede escribir como suma de tres
números primos‖.
Euler le contestó confirmando que el resultado es equivalente a que:
―Todo número natural par mayor o igual que 3 es la suma de dos primos‖.
Este último enunciado pasaría a la historia con el nombre de – Conjetura de
Goldbach-, uno de los problemas abiertos más famosos de las matemáticas, y que
posteriormente también abordaremos. Eso sí, bajo la perspectiva (o nueva pista)
dada por Leopold Kronecker (1823-1891):
―Dios hizo los diez primeros números; el resto es obra del hombre‖.
Muchos han intentado su demostración, lográndose avances muy significativos por
métodos analíticos, aunque sin llegar a la solución general final.

212
No se duda de su veracidad, como además sugieren los cálculos hechos en la
actualidad con algunos de los ordenadores más potentes, pero nadie ha sido capaz
de dar una demostración general. El último avance en la comprobación directa del
resultado mediante ordenador asegura que el resultado es cierto para todo número
par hasta ¡400 billones!
Otra de las conjeturas más interesantes es la relativa a la cantidad de números
primos gemelos. Dos números primos p y q se dice que son gemelos si p=q+2.
Primos gemelos son, por ejemplo, las parejas (17,19) ò (29,31).
-La Conjetura de los Primos Gemelos- establece que: existen infinitas parejas de
primos gemelos. Aunque esta afirmación parezca muy similar al resultado que
hemos visto sobre la existencia de una cantidad infinita de números primos,
todavía nadie ha sido capaz de determinar si es cierta o no.
La – Conjetura de Polignac – es una versión general y más fuerte que la anterior,
ya que anuncia que:
―Para cada entero positivo n, existen infinitos pares de primos consecutivos que
están separados por 2n números compuestos‖.
A su vez, una versión más débil de dicha conjetura dice que:
―Todo número par es la diferencia de dos números primos‖.
Durante el congreso Internacional de Matemáticos de 1912 celebrado en la ciudad
británica de Cambridge el alemán Edmun Landau redactó un ensayo sobre teoría
de números y la función zeta de Riemann. En él catalogó los 4 problemas básicos
sobre números primos considerados ―inabordables‖ en aquel momento.
Estos son los siguientes:
1) La conjetura de Goldbach
1
.
2) La conjetura de los Números Primos Gemelos.
3) La Conjetura de Legendre, que establece que : ―Existe siempre un número
primo entre dos cuadrados perfectos‖
4) La conjetura que establece que: ―Existen infinitos números primos p tales
que (p-1) es un cuadrado perfecto. Dicho de otra forma, existen infinitos
números primos de la forma n
2
+1‖.
Nótese la aparición de formas geométricas, como los cuadrados perfectos en la
formulación de algunas conjeturas matemáticas. No solamente esto, sino que más
similitudes al modelo áureo pueden establecerse con otros enunciados sobre
números primos, que sin ser tan famosos, aún permanecen de igual forma sin
demostrar de forma general:
1) La Conjetura de Brocard, que establece que: ―Entre los cuadrados de primos
consecutivos mayores que 2 existen siempre al menos 4 números primos‖.
2) El problema ternario, que establece que: ―Dado un número impar n mayor
que 7, este es suma de 3 números primos‖.

1
En realidad se llama Conjetura fuerte de Goldbach y no considera al 1 como un número primo. Dicha
conjetura puede enunciarse de forma alternativa como – Todo número natural mayor que 1, es promedio
de dos números primos -.
213
Un ejemplo de cómo el modelo áureo puede ayudarnos en la resolución de tales
conjeturas lo encontramos, por ejemplo, en la Conjetura e Legendre, que acabamos
de describir. Asumimos, en todo momento, que los números son concepciones
mentales que hacemos servir, pero que tienen su base en la ―realidad‖ más
profunda de los números áureos. Los números primos son, por tanto, la expresión
numérica de cómo el Universo se autoorganiza. Establecer, como dice Legendre
que: ―Existe siempre un número primo entre dos cuadrados perfectos‖ si lo
extendemos a las figuras geométricas resulta ser cierto. Entre dos cuadrados
siempre vamos a tener una esfera. La esfera, como veremos próximamente, en el
mundo áureo siempre va a representar a un número primo.
Existe, por último, una Conjetura débil de Goldbach, que dicta que: ―Todo número
impar mayor que 5 puede escribirse al menos de una forma como suma de tres
números primos‖. Conjetura que ha sido recientemente demostrada, este mismo
año.
Los números primos como vemos, basan su estructura, como nos indican la gran
mayoría de conjeturas matemáticas, en propiedades aritméticas que podemos
calificar, pese a la complicación que puede implicar su demostración, de sencillas y
elegantes. A su vez, las formas geométricas, en especial el cuadrado parecen tener
una relevancia especial en la formación de los números primos a nivel geométrico.
La demostración de que los números primos se estructuran en base a la estructura
geométrica de los números áureos pasa, pues, por demostrar, que los puntos o
vértices de los sucesivos cuadrados, que fractalmente vamos creando en la
construcción áurea están directamente relacionados con los valores de tales
números; De igual forma que lo están los puntos de unión o corte entre las
circunferencias y cuadrados, o las esferas y los cubos que se forman desde una
perspectiva tridimensional.
La perspectiva geométrica áurea es el punto de vista aquí establecido desde el que
abordar la problemática de las conjeturas de los números primos.














214































―Nuestra imagen actual de la realidad física, especialmente en relación con la
naturaleza del tiempo va a padecer una gran conmoción incluso mayor, quizá, que
la que ya han supuesto hasta ahora la relatividad general y la mecánica cuántica‖
Roger Penrose

215
3. EL UNIVERSO

3.1. Las leyes de la Termodinámica.

La ley de la conservación de la energía cuando se tiene en cuenta la energía
calorífica se denomina – Primera Ley de la Termodinámica-. De hecho, la misma
resulta ser una deducción de la mecánica newtoniana que, como vemos, extiende
sus propiedades muchos más lejos de lo que, en principio, podría imaginarse.
Como se deducía de las ecuaciones de Newton, las mismas son deterministas, es
decir, no tienen preferencia entre pasado y futuro. Si conocemos el estado futuro de
una partícula podríamos decir cuál era su estado pasado, y viceversa. De hecho, en
un universo así sería más correcto, probablemente, hablar de causa y efecto.
La -Segunda Ley de la Termodinámica- afirma que:
―La entropía de un sistema aislado aumenta con el tiempo‖.

O, en el caso de que pudiéramos hablar de un sistema – reversible –, en el sentido
que pudiera darse en ambas direcciones del tiempo, permanecería estable.
Hasta ahora hemos visto, en el modelo de Newton, la relación de la gravedad con la
distancia, en términos de tiempo experimentado, así como su relación con las
masas, o la energía, aunque a un nivel más geométrico. Para profundizar en la
relación entre ambos conceptos en un plano mucho más universal necesitamos
recurrir a la Segunda ley de la termodinámica.
Y para ello nos será de extrema utilidad entender más en profundidad el concepto
de –Entropía-; Un viaje, de la mano de Penrose, al punto de inicio de la Creación.

3.2. La Entropía. (O como el universo se comunica entre sí).

La entropía suele describirse como una medida del desorden manifiesto en un
sistema físico.
Este desorden puede manifestarse como la dispersión de las partículas de un
sistema al pasar de un estado físico a otro. Por ejemplo, cuando se cae un vaso de
agua al suelo y se rompe, podríamos pensar que la entropía de dicho ―sistema‖ se
incrementa y la misma parece irreversible, dado que parece imposible devolver el
vaso, junto con el agua, a su posición inicial.
En este proceso también se producen movimientos incontrolados, que denominamos
–calor- y, por consiguiente, hacen aún más irreversible el proceso. La temperatura
proporciona la mayor contribución a la entropía y ésta, a su vez, depende del
movimiento aleatorio de las partículas.
La energía calorífica que se desprende en la caída es exactamente igual a la energía
perdida por el vaso de agua al caer desde la mesa, el incremento de temperatura.

216
El desorden puede parecer un término subjetivo, aunque el concepto en sí, cuando
básicamente es referido a estos elementos incontrolados, que llamamos calor, tenga
utilidad en descripciones científicamente precisas. En el ejemplo del vaso que cae,
nos referiríamos, básicamente, a las pequeñísimas variaciones de temperatura que
se producen al golpear el vaso el suelo y expandirse el agua.
Según la Ley de Conservación de la Energía, esa pequeña energía en forma de calor
que se pierde al caer el vaso, es equivalente a la pérdida de energía del vaso al caer
desde la mesa, su energía posicional.
Lo que se necesita para definir con mayor precisión el concepto de entropía es una
manera de agrupar todos los estados que parezcan idénticos, a fin de compararlos
con estados posteriores o con otros sistemas.
Si pensamos en un gas repartido en una habitación podemos pensar que este gas se
distribuye de manera uniforme a lo largo de toda la estancia. También tendremos
por tanto, una presión y una temperatura uniforme, en equilibrio térmico. Eso nos
da también una medida de la entropía. Vemos, por tanto, que el concepto de
entropía es directamente aplicable a los estados gaseosos, y por extensión, al
concepto de temperatura.
En este ejemplo del gas, distribuido en una estancia, podríamos tomar una porción
relativamente pequeña de la misma, por ejemplo, 1 cm
3
y, de igual forma, pensar
en sucesivas acotaciones de dicho espacio. La entropía de un estado es una medida
del volumen del compartimento que contendría dichas partículas. En un sistema
doble, o combinado, la entropía total es igual a la suma de las dos entropías
individuales.
Si imaginamos que hemos podido comprimir todo ese gas en un centímetro cúbico y
lo liberamos, dicho gas tenderá a expandirse por toda la habitación. A medida que
esto ocurre, podríamos llegar incluso a medir el recorrido de cada partícula. El gas
tiende a expandirse por la totalidad del espacio. Una vez alcanzado el equilibrio
térmico, el estado permanecerá allí, para siempre. La entropía del sistema ha
aumentado.
Hasta aquí no reviste mayor complicación; Ahora bien, de acuerdo con este
principio alcanzamos un resultado sorprendente. Contrariamente a todo lo que
hemos visto hasta ahora, referido al funcionamiento de las leyes universales, en
teoría, en ambos sentidos del tiempo, en el caso de los gases parece que llegamos a
una asimetría temporal.
Todas las anteriores ecuaciones de la física son simétricas respecto del tiempo. Es
decir, se pueden utilizar tanto en una dirección como en la otra. Las ecuaciones de
Newton son incluso deterministas en el sentido de que si conocemos el –momento-
de una partícula en un momento dado podemos determinar su estado futuro si
conocemos unas variables. De la misma forma podemos retroceder en el pasado y
podríamos llegar a determinar dónde estaba antes.
Esto ocurre con Newton, Hamilton, Maxwell, Einstein, etc… Todas sus leyes
permanecen inalteradas si invertimos la dirección del tiempo. Si aceptamos esto,
parece que tendremos que buscar en otra parte si queremos encontrar, como dice
Penrose el lugar donde, según nuestras leyes físicas debe residir la diferencia entre
pasado y futuro. La entropía nos va a dar una nueva pista definitiva.

217
La entropía crece en la dirección – positiva – del tiempo, es decir del futuro. Ahora
bien, si hemos partido de un estado de baja entropía y hemos incrementado la
misma, y a su vez asumimos que toda causa tiene su efecto… ¿Cuál podría ser el
estado anterior a un gas en términos de entropía? De acuerdo con nuestro principio
de asimetría, tendría que ser un estado de menor entropía aún, como
correspondería a un estado líquido, por ejemplo.
Ahora bien, ¿Qué es lo que provoca que puedan existir estados de más baja
entropía? ¡No lo sabemos! Dicho de otro modo, los estados de baja entropía en el
pasado son todo un enigma.
La presencia de estados para los que la entropía es absurdamente baja, es un hecho
sorprendente del universo real que vivimos, aunque tales estados son tan comunes
y familiares para nosotros que no tendemos a sorprendernos con ellos. Nosotros
mismos somos configuraciones de entropía ínfima. Lo que realmente nos sorprende,
no es que la entropía tienda a aumentar con el tiempo, sino que se haga más
pequeña a medida que nos adentramos en el pasado
Según Penrose: ―Tengo la impresión de que hay serias discrepancias entre lo que
sentimos conscientemente, con relación al flujo del tiempo, y lo que nuestras
teorías (maravillosamente precisas) afirman sobre la realidad del mundo físico.
Seguramente estas discrepancias nos están diciendo algo profundo acerca de la
física que presumiblemente debe subyacer a nuestras percepciones conscientes,
suponiendo (como creo), que lo que subyace a esas percepciones sea inteligible
mediante algún tipo apropiado de física. Al menos, parece evidente que, cualquiera
que sea la física que esté actuando, ella debe tener un ingrediente esencialmente
tiempo-asimétrico, esto es, debe hacer una distinción entre el pasado y el futuro‖.
La misma idea del presente, no encaja perfectamente en la relatividad, según él.

3.2.1. El origen de la baja entropía en el Universo.

Si pensamos en nosotros mismos en términos entrópicos observamos que a lo largo
de nuestra vida mantenemos una temperatura constante. La energía que recibimos
en forma de alimentos se transforma, básicamente, en el calor que desprendemos.
El calor es la forma más desordenada de energía que existe, la forma con mayor
entropía. Y nosotros tomamos energía en forma de baja entropía (alimento y
oxigeno) y la desechamos en una forma de alta entropía (calor, dióxido de carbono,
entre otros). Constantemente estamos luchando contra la segunda ley de la
termodinámica. Para mantenernos vivos necesitamos reducir la entropía en
nosotros.
Entonces, cabe preguntarse en el sentido del –pasado-en que lo estamos haciendo:
si los alimentos que consumimos provienen al final de una cadena alimenticia
iniciada por las plantas, éstas deberían tener una entropía bastante menor, como
efectivamente sucede.
Las plantas toman dióxido de carbono atmosférico, separan el oxígeno del carbono,
y utilizan el carbono para formar su propia sustancia. Este procedimiento,
denominado fotosíntesis, reduce considerablemente la entropía.
218
¿Cómo es que las plantas consiguen esta mágica reducción de la entropía? Lo hacen
utilizando la luz del Sol.
La luz que procede del Sol trae energía a la Tierra, en una forma
comparativamente baja de entropía, en forma de fotones de luz visible. La tierra,
incluso sus habitantes, no retiene esta energía sino que (después de un rato) la
reirradia hacia el espacio.
Sin embargo, la energía irradiada está en una forma de alta entropía, que se llama
―calor radiante‖ (lo que significa fotones infrarrojos). Contrariamente a la
impresión común, la Tierra (junto con sus habitantes) no gana energía del sol. Lo
que hace la Tierra es tomar energía en forma de baja entropía y luego arrojarla
toda al espacio, pero en una forma de alta entropía. Lo que el Sol ha hecho por
nosotros es suministrarnos una fuente enorme de baja entropía y nosotros (por vía
de la inteligencia de las plantas) hacemos uso de ésta, extrayendo finalmente una
mínima parte de su baja entropía y empleándola para hacer posibles estas
intrincadas estructuras organizadas que somos nosotros mismos.
El sol emite energía en forma de fotones de luz visible. Algunos de estos fotones son
absorbidos por la Tierra y su energía es reirradiada en forma de fotones infrarrojos.
Ahora bien, la diferencia crucial entre los fotones de luz visible y los infrarrojos es
que los primeros tienen una frecuencia mayor y, por lo tanto, individualmente
tienen más energía que los últimos.
Puesto que cada uno de los fotones de luz visible tiene mayor energía que cada uno
de los infrarrojos, los fotones de luz visible que llegan a la tierra, deben hacerlo en
menor número al de los fotones infrarrojos que la dejan, de modo que la energía que
entra en la Tierra compense a la que la abandona. La energía que la Tierra arroja
al espacio se distribuye sobre muchos más grados de libertad que la energía que se
recibe del Sol. De este modo la entropía aumenta enormemente.
Los fotones de luz visible sería la realidad que percibimos, el tipo de luz que
podemos captar y que nos permite ver, el mundo que tenemos delante de nuestros
ojos.
Todo esto es posible por el hecho de que el sol es un punto caliente en el cielo. El
cielo tiene una temperatura desigual: una pequeña región, la ocupada por el sol,
está a una temperatura mucho más alta que el resto. Tal hecho nos proporciona
entonces baja entropía. La Tierra obtiene energía de este punto caliente en forma
de baja entropía (pocos fotones) y la reirradia a las regiones frías en forma de alta
entropía (muchos fotones).
Entonces… ¿Por qué el Sol es ese punto caliente? ¿Cómo ha podido conseguir esa
desigualdad de temperatura y proporcionarnos así un estado de baja entropía?
La respuesta es que se ha formado por contracción gravitatoria a partir de una
previa distribución uniforme de gas (principalmente hidrógeno). A medida que se
contrajo, en los primeros pasos de su formación, el sol se calentó. Seguiría
contrayéndose y calentándose aún más si no fuera porque, cuando su temperatura
y su presión alcanzan un cierto punto, encuentran otra forma de energía (además
de la contracción gravitatoria) en las reacciones termonucleares: la fusión de
núcleos de hidrógenos en núcleos de helio para dar energía.
Sin las reacciones termonucleares el sol se hubiera hecho más caliente y más
pequeño de lo que es ahora, hasta que finalmente hubiera muerto.
219
(…)Aunque las reacciones termonucleares son importantes (…) lo crucial es la
gravitación. Sin gravedad ni siquiera existiría el sol. (…) Sin gravedad, todo lo que
tendríamos sería un gas frio y difuso en el lugar del sol y no habría punto caliente
en el cielo, como apunta Penrose.
No se ha discutido todavía la fuente de la baja entropía en los ―combustibles fósiles‖
de la Tierra, pero las consideraciones son básicamente las mismas. Según la teoría
convencional, todo el petróleo (y gas natural) procede de la vida vegetal
prehistórica. De nuevo son las plantas las que resultan haber sido responsables de
esta fuente de baja entropía. Las plantas prehistóricas obtuvieron su energía del
sol, de modo que debemos volver otra vez a la acción gravitatoria que formó al sol a
partir de un gas difuso.
Los combustibles fósiles de la tierra son organizaciones con un valor bajo de
entropía, que fueron de igual forma sintetizados por el sol en último término. Lo
mismo ocurre con los núcleos atómicos. Cada núcleo atómico, con su reserva de
energía de baja entropía, procede de violentos procesos nucleares que tuvieron
lugar durante la explosión de alguna supernova. Nuevamente la gravedad fue la
responsable última, en este caso al causar la condensación de gas difuso en una
estrella de neutrones.
Parece ser que hemos llegado a la conclusión de que toda esa notable pequeñez de
la entropía que encontramos (y que proporciona el aspecto más enigmático de la
segunda ley) debe atribuirse al hecho de que se puedan ganar cantidades enormes
de entropía mediante la contracción gravitatoria de gas difuso en las estrellas. ¿De
dónde procede todo ese gas? Es precisamente el hecho de que este gas, que empezó
siendo difuso, sea el que nos proporciona una enorme reserva de baja entropía.
Aun estamos viviendo de esa baja entropía, y continuaremos haciéndolo durante
mucho tiempo. Es la potencialidad del agrupamiento gravitatorio de este gas lo que
nos ha dado la segunda ley, es decir, que ―la entropía del mundo comenzó siendo
muy baja‖.
La entropía del universo empezó siendo muy baja. La entropía podía habernos sido
dada baja de muchas otras formas diferentes, es decir podría haber habido mucho
orden manifiesto en el universo primitivo, pero muy diferente del que se nos
presenta en el mundo real. Imaginemos, dice Penrose, que el universo hubiera sido
un dodecaedro regular, como le hubiera gustado a Platón –(o alguna forma
geométrica improbable). Esto sería realmente – orden manifiesto-, pero no del tipo
que esperamos encontrar en el universo primitivo real. Debemos comprender de
donde procede todo este gas difuso y para ello tendremos que volver a nuestras
teorías cosmológicas. (¡!)
Y… ¡dejando a un lado a Platón!, nos apartamos hacía la Teoría del Big-Bang.







220
3.2.2. El Big-Bang. La Teoría de la Creación.

La teoría del big-bang se apoya en la teoría general de la relatividad de Einstein.
Uno de los rasgos de la relatividad general es que los asuntos relativos a la materia
no pueden ser separados de los que afectan al espacio o al tiempo. Hay entre ellos
una relación de la que se deducen profundas implicaciones respecto al origen del
universo. Si pudiéramos imaginar la película del universo hacía atrás las galaxias
se irían acercando más y más hasta fusionarse. Entonces el material galáctico se
iría, progresivamente comprimiendo hasta alcanzar un estado de densidad enorme.

Hoy día, según predicen los científicos el universo se está expandiendo. Parece,
según esto, que el universo mismo se hubiera creado a partir de una gigantesca
explosión, un suceso conocido como el big-bang, que ocurrió hace unos quince mil
millones de años, y que la expansión que contemplamos sea consecuencia directa de
la creación misma del Universo.
El espaldarazo a esta teoría viene de lo que se conoce como – radiación de fondo de
cuerpo negro – Esta es radiación térmica, fotones que se mueven aleatoriamente
sin ninguna fuente discernible, correspondiente a una temperatura de aprox. 2,7º
absolutos, es decir –270,3º Celsius.
Según dicen los partidarios de dicha teoría, éste es el residuo del big-bang.
Precisamente el Premio Nobel de Física de 1978 se concedió a los radioastrónomos
Arno Penzias y Robert Wilson, especialistas en microondas, por haber recogido por
primera vez en la historia el eco que queda de la ―gigantesca explosión‖ que tuvo
lugar en el comienzo de la Creación del Cosmos.
Este descubrimiento, como tantos otros, se produjo accidentalmente mientras
investigaban tratando de eliminar los ruidos que recibían en sus antenas porque
les molestaban en sus transmisiones.
El catedrático de Física Teórica de la Universidad Complutense de Madrid, D.
Alberto Galindo, calificó este hallazgo como ―uno de los más importantes de la
astrofísica del siglo XX, sobre el comienzo de la creación del cosmos‖.
―Gracias a esta radiación de fondo sabemos que hubo una creación instantánea‖.
―El profesor F. Graham Smith, astrónomo y director del Observatorio de Jodrell
Bank, manifiesta que el ruido cósmico captado proviene del big-bang, la gran
explosión que dio origen al Universo‖.
El 23 de Abril de 1992 un equipo de investigadores, dirigidos por Jorge Smoot,
anunciaba el descubrimiento de fluctuaciones en el fondo cósmico de radiación,
detectadas por medio del satélite COBE (Cosmic Background Explorer) Este fondo
de radiación refleja el momento de la expansión del universo en el que tuvo lugar el
acoplamiento entre materia y energía.
El mismo Jorge Smoot, astrofísico de la Universidad de Berkeley (California), dijo
en una conferencia de prensa en la Sociedad de Físicos de Estados Unidos en
Washington: ―Lo que hemos hallado es una prueba del comienzo del Universo. Ha
sido como ver a Dios‖.
221
Asumir que el residuo del big-bang primigenio está entre nosotros, por todas
partes, tiene unas profundas implicaciones. Algunas de ellas francamente
divertidas.
Si el centro del universo está en todas partes y ―la luz del Big Bang‖ llena ―el cielo
en todas direcciones‖ es posible que la Teoría de la Totalidad implicada de David
Bohm, con la que agrega a la historia de una metáfora – aquella de la esfera de
Pascal – al holograma no esté equivocada. Michael Talbot explica lo propuesto por
Bohm en su libro ―El Universo holográfico‖:
1

―De la misma forma que cada porción de un holograma contiene la imagen de la
totalidad, cada porción del universo contiene la totalidad. Esto significa que si
supiéramos el medio de acceder, podríamos encontrar la galaxia de Andrómeda en
la huella digital del dedo gordo de nuestra mano izquierda. Podríamos encontrar a
Cleopatra conociendo a Julio Cesar por primera vez, ya que en un principio la
totalidad del pasado y las implicaciones del futuro están contenidas en cada porción
del espacio-tiempo. Cada célula de nuestro cuerpo contiene al cosmos entero.
Ver todo en cada parte, ver nuestro rostro reflejado en el espejo del cosmos (en el
vacio-partículas de Dios o innumerables budas girando en el polvo, como reza el
koan) puede ser la puerta intelectual a esa divinidad inherente. Aunque también
existe la posibilidad de que en un universo sin eje, sin centro que sujete y sustente
la realidad, estemos constantemente alucinando aquello que nos rodea. El
solipsismo ad infinitum: cada punto podría estar creando a todos los otros puntos.
Cada átomo podría ser su propio universo‖.
La teoría del big-bang es, actualmente, la más aceptada por los científicos para
explicar el origen del cosmos, especialmente tras la presentación por parte de Jorge
Smoot, de unas fotografías de la ―explosión inicial‖ que puede considerarse como
una imagen del big-bang. Por eso a Jorge Smoot se le ha llamado ―el hombre que
fotografió el nacimiento del Universo con el satélite COBE‖. El COBE ha
fotografiado con distintos colores fluctuaciones de temperaturas de irradiación
situadas hace más de 15.000 millones de años luz.
Todo esto confirma la teoría de la expansión del Universo expuesta por primera vez
por el sacerdote científico belga Jorge Lemaître, allá por los años 30 del siglo
pasado.
El físico británico Chris Isham, experto en cosmología cuántica, al analizar la
realidad de una singularidad, demostrada matemáticamente, expresa su
convicción: ―No hay duda de que la existencia de este punto singular invita a la
idea de un Creador‖.
De hecho, la misma teoría de la acción-reacción implica un universo en relativa
expansión, en constante movimiento. Si cada acción conlleva una reacción
implícita, siempre habrá, por definición una cadena de acciones que serán
reacciones, la energía no se detendrá nunca, el universo parecerá expandirse... Que
la energía ni se crea ni se destruya implicaría, no obstante y de forma paradójica
un universo de alguna forma ―cerrado‖.


1
W.B.Yeats – www.bibliotecapleyades.com – En un universo cuyo centro está en todas partes y su
circunferencia en ninguna.
222
Si la energía (por tanto) no se pierde y, a su vez, se expande, en algún punto debe
de volver a reintegrarse como energía del sistema (o se perdería en el infinito). En
ese punto, donde se reintegra, a su vez se transforma; Y todo ello lo hace a la
velocidad de la luz, donde el espacio parece convertirse en tiempo. El espacio se
concentra en un punto y el tiempo se hace infinito, como nos decía Einstein. Todo
un volumen, toda una superficie (la energía) se vuelve un punto (como el tiempo).
El triángulo, la pirámide son las únicas formas en que una línea o un espacio
pueden ser reflejadas por un solo punto.

Las paradojas del Big-Bang:

La temperaturas durante la gran explosión excedían cualquiera que pudiera darse
en el tiempo presente pero, debido a la expansión, esta temperatura se ha enfriado
hasta el pequeñísimo valor que tiene ahora la radiación negra de fondo.
Dicha expansión es uniforme a gran escala, aunque con una característica muy
especial: no tiene ninguna localización preferente de inicio o de fin. Aludiendo a la
descripción dada en el manual de referencia de física moderna – Gravitation - es
como un globo que se infla, donde nosotros estamos situados en alguna parte en el
interior del globo.
Ahora bien, de las ecuaciones de relatividad general de Einstein se deduce que este
universo cerrado no puede seguir expandiéndose siempre, si pensamos en el mismo
con algún tipo de curvatura. Después de alcanzar una etapa de máxima expansión,
colapsa sobre sí mismo (se cierra el círculo) para llegar finalmente otra vez al
tamaño nulo en una especie de big-bang al revés. Este supuesto big-bang invertido
en el tiempo se denomina a veces el big-crunch, o gran colapso, para el caso de un
modelo teórico de universo con curvatura positiva.
Aunque, de hecho, los datos parecen indicar que el universo tiene curvatura
espacial negativa (con geometría de lobachevsky a gran escala) y que continuará
expandiéndose indefinidamente.
Hoy día sabemos que este gas difuso a partir del que se condensaron las estrellas es
en su mayor parte hidrógeno, junto con helio y pequeñas cantidades de otros
materiales. De acuerdo a dicha teoría, dicho gas fue expulsado como consecuencia
de la explosión que creó el universo. Siguiendo este argumento, hemos de pensar
que todo el espacio se creó en la explosión (y a su vez el tiempo con él).
Paradójicamente esto nos lleva a admitir que tal material explosivo jamás estuvo
concentrado en un punto del espacio, puesto que tal espacio se creó con él, sino que
desde el mismo comienzo llenaba uniformemente la totalidad del espacio.
Ciertamente, una paradoja.
Los constituyentes materiales, principalmente protones y electrones, se
combinaron tras la hipotética explosión para producir el gas, hidrógeno
básicamente, a partir del cual unos 10
8
años más tarde se formaron las estrellas.
Los científicos pueden explicar la evolución del universo una fracción después del
big-bang, como presuponen se creó el universo, siempre que no nos preguntemos
que sucedió en el instante exacto de la misma explosión.
223
Las estrellas no se formaron inmediatamente. Fueron necesarias concentraciones
de gas en ciertas regiones para que los efectos gravitatorios locales pudieran
superar la expansión global.
El Sol, como parecen predecir los científicos está también en expansión. Dentro de
cinco o seis mil millones de años, su superficie alcanzará la órbita de la tierra.
Entonces pasará a convertirse en una estrella conocida como – gigante roja -. Este
tipo de estrellas pueden ser observadas en otros lugares. Su núcleo tendrá entonces
la naturaleza de una estrella enana blanca, auténticas estrellas de material
concentrado a una densidad altísima. Tal tipo de estrellas también son observables.
Finalmente la gigante roja será absorbida por la enana blanca y todo lo que
quedará será una enana blanca que pasará a un estado de oscuridad total, de un
tamaño similar al de la Tierra, después de otros miles de millones de años.
Esta irregularidad en las concentraciones de gas a nivel universal no deja de ser
sorprendente por cuanto observamos una impresionante uniformidad de la
estructura general del universo. De hecho, cuanto más atrás en el tiempo ha sido
posible mirar y mayor es la porción del universo explorado más uniforme parece.
El universo, pese a sus -orígenes violentos-, era realmente muy uniforme desde sus
etapas primitivas. Por consiguiente, según sus partidarios, fue una bola de fuego
inicial muy, pero que muy particular, la que dispersó tan uniformemente este gas
por el espacio.
Pero tal bola de fuego primordial era un estado térmico, un gas caliente en
equilibrio térmico en expansión. Recordemos también que el término – equilibrio
térmico – designa el estado de máxima entropía. Sin embargo, la segunda ley exige
que en su estado inicial la entropía de nuestro Universo esté en alguna especie de
mínimo, no en un máximo, ¿Qué es lo que anda mal?
Porque, además, la teoría del big-bang viola la ley fundamental que parece darse
en el universo: la de que toda acción tiene su reacción. Necesitaríamos, según la
lógica, una previa energía compresiva antes de la explosión, cuestión sobre la que
no hay respuesta.
Los astrofísicos quedaron sorprendidos ante la enorme cantidad de entropía
contenida en la radiación de fondo de cuerpo negro de 2,7 K. Tal entropía puede
expresarse de la siguiente forma: hay 10
8
fotones en la radiación de fondo por cada
baríon. En total una entropía aproximada de 10
88
para la entropía de la radiación
de fondo del universo.
En realidad, si no fuera por los –supuestos- agujeros negros, dicha cifra
representaría la entropía total del Universo, ya que la entropía de la radiación de
fondo, supera con mucho la de cualquier otro proceso ordinario. (La entropía por
barión en el Sol, por ejemplo, es del orden de la unidad).
Concluyendo, dice Penrose: ―Se ha llegado a un punto muerto‖ (…) ―Necesitamos
comprender por qué las singularidades del espacio-tiempo tienen las estructuras
que parecen tener, pero estas singularidades del espacio-tiempo son regiones en las
que nuestra comprensión de la física ha llegado al límite‖ (…) ―La teoría cuántica
debería definir la propia estructura del espacio-tiempo, sería una teoría de la
gravitación cuántica‖ (…) ―Necesitamos un cambio en el propio marco de la teoría
cuántica. Este cambio jugará su papel cuando la mecánica cuántica se unifique
apropiadamente con la relatividad general, es decir, la tan deseada teoría de la
gravitación cuántica‖.
224
―La física es una unidad, y la verdadera teoría de la gravitación cuántica, cuando
finalmente llegue, debe constituir ciertamente una parte profunda de nuestra
comprensión detallada de las leyes universales de la naturaleza. Estamos, sin
embargo, lejos de tal comprensión y cualquier supuesta teoría de la gravitación
cuántica debe permanecer alejada de los fenómenos que gobiernan el
comportamiento del cerebro… Así, la gravitación cuántica tiene que
proporcionarnos alguna física coherente en lugar de la absurda respuesta del
infinito que nos da la teoría clásica‖.
En su opinión, cuando finalmente lleguemos a comprender las leyes o principios
que gobiernan realmente el comportamiento de nuestro Universo, en lugar de esas
maravillosas aproximaciones que hemos llegado a comprender, y que constituyen
nuestras teorías supremas, hasta la fecha, encontraremos que esta distinción entre
ecuaciones dinámicas y condiciones de contorno desaparecerá. En su lugar, habrá
sólo un maravilloso esquema consistente y general.

3.3. La energía lo es todo (Adaptando el modelo entrópico).

Stephen Hawkings aseguraba muy recientemente que la humanidad está a punto
de descubrir cómo funciona el universo. Y decía: ―Si comprendes cómo funciona el
universo, en cierta forma, también lo puedes controlar‖.
La entropía nos habla de dos ―fuerzas‖ fundamentales, como son la energía y la
gravedad. A su vez nos dice que el universo originariamente al componerse de
núcleos de hidrógeno y de otros componentes estaba básicamente compuesto de
protones y electrones. Ambos, protones y electrones están (son) compuestos de
energía. Habitualmente hablamos de electrones con carga negativa y protones con
carga positiva. Podríamos hacerlo en términos similares al referirnos a ellos como
partículas con cargas diferentes.
Newton nos enseñó que la fuerza de la gravedad depende de la masa y de la
distancia. Y vimos como la masa de hecho no deja de ser energía y la distancia,
tiempo experimentado. Maxwell evidenció que todo el universo está compuesto de
partículas eléctricas y magnéticas que parecen actuar de forma coordinada entre
ellas y que en el fondo no dejan de describirnos un universo con dos polaridades.
Vimos como, la misma luz se componía a la vez de ondas y de partículas, una
especie de frontera donde las partículas se vuelven ondas y viceversa, donde parece
cambiar el estado de la –materia- percibida.
Las leyes de entropía nos hablan, a su vez, de un universo en expansión, de un
universo que crece sin parar en todas direcciones, y las leyes de la termodinámica
nos explican que existe un principio que se llama de conservación de la energía, o
en términos que quizás sean más cotidianos: ―la energía ni se crea ni se destruye,
sino que se transforma‖. También nos dicen que la entropía tiende a aumentar con
el tiempo, de la misma forma que el universo se expande.
Hasta ahora, nada parece contradecir nada; En cierta forma y, pese a algún cambio
efectuado, no hemos tocado las leyes de la física.


225
El Big-Bang donde tenemos que retroceder para comprender el origen del universo,
la última frontera, ha adquirido categoría de ciencia. En cierto sentido hemos
seguido el rastro hasta el origen último pero al final parece que las pistas no
encajan.
El Big-Bang, tal y como está formulado contradice la Ley de causa-efecto. De igual
forma viola la Ley de la Entropía al encontrarnos con un estado de máxima
entropía en el punto de la Creación en lugar de un mínimo. Además tampoco
proporciona respuestas al inmenso orden inherente al Universo. Parece que
tendremos que olvidarnos de la –Gran Explosión- y buscar respuestas alternativas
aunque, como vamos enseguida a ver, puedan resultar difíciles de asumir.

El Big-Bang y el Universo a escala de los números áureos

Cuando vimos las reglas de  ya comentamos que parecen hacer referencia
exactamente a esta ley, la de que todo efecto tiene su causa. Por eso, al multiplicar
ambas nos da la unidad, porque se cumpliría el marco básico de que ambas fuerzas,
tal y como avanzó Newton, son de igual fuerza y en sentido opuesto. El nivel de
mínima entropía, coincidimos en que ha de ser un punto, una unidad. Si la relación
causa y efecto tuviera que ser definida por un número sin duda, como vimos, éste
sería el número .
Causa y efecto en un mundo conceptual puede ser equiparable a uno y su inverso,
así como, por qué no, a positivo o negativo. Y ambos, en igual proporción, o mejor
dicho, en una proporción fija que en su suma total no varíe, tal y como nos establece
la 1ª ley de la termodinámica,
Los científicos pueden rastrear hasta 10
-4
segundos después del big-bang, pero no
pueden decirnos nada de la misma explosión. A su vez hablan de un universo que
parece presentar una uniformidad perfecta. Una uniformidad más propia de una
perfecta distribución geométrica, que no de una explosión.
Esta perfecta distribución geométrica nos retrotrae nuevamente al mundo
platónico, el de las formas que existen en ese universo imaginario, o al éter casi
incorpóreo del que nos hablaba Maxwell, esa –sustancia- que parece impregnar
todo el universo. De hecho esto no debería sorprendernos. El éter incorpóreo al que
Maxwell se refería en los últimos años ha vuelto a ser retomado por la comunidad
científica; Aunque, eso sí, ahora hablaríamos de – Campos de Higgs – (en
referencia al descubrimiento del bosón de Higgs) para referirnos a un concepto
similar.
Observamos, a su vez, que todo el universo conocido depende de la luz. La luz, la
energía del sol es sinónimo de vida. Las plantas se alimentan de luz, sólo de luz
(presente y pasada). Si pensamos en los fósiles que se originaron en el planeta, así
como todas las sustancias minerales que en él encontramos que, alguna vez, en el
pasado, fueron una fuente orgánica en un estado de baja entropía, ciertamente
estamos consumiendo la energía que se originó en el pasado, y que actualmente se
encuentra en un estado concentrado. El mismo planteamiento podríamos hacer con
otras fuentes de energía.


226
La luz es un pilar fundamental del universo y, ésta se forma tanto de ondas como
de partículas. La luz es, quizás, junto a las relaciones áureas, la única constante en
el universo. Su ―valor‖ es de 300.000 km/seg, y, expresado sin escalas, un valor que
se acerca mucho a 3. Hemos visto como el 3 está íntimamente ligado con el número
 pero también con el número .
El orden de la escala, como sabemos, no altera la relación, esta siempre va a ser
fija, pase lo que pase. Si pensáramos en un universo cíclico, con forma de esfera y
un radio igual a 3, la velocidad de la luz, y el arco de dicha esfera coincidirían como
un guante, únicamente sería cuestión de escalas.
Aunque suene realmente ―heavy‖ estamos diciendo exactamente esto:
La luz es simplemente el valor 3, sin más. La suma de los cuadrados del valor
áureo y su inversa. El resultado de una suma que no varía, en concordancia con el
principio de conservación de la energía. Y no solo esto…
Einstein dijo: «Si hiciéramos desaparecer toda la materia, el espacio y el tiempo
desaparecerían con ella». Penrose nos explica que el universo no se concentró en
ningún punto en concreto, pues el mismo espacio se creó desde un punto inicial, Y
Maxwell nos señaló la teoría del –éter incorpóreo- (o relaciones áureas)
extendiéndose por todo el universo. Debemos asumir, por tanto, un punto de inicio
que, literalmente, tal y como, parecen funcionar las partículas cuánticas debió de
surgir ―de la nada‖.
Lindner, Profesor de Química Técnica en la universidad alemana de Karlsruhe
dice, al respecto: ―Es necesario aceptar una causa anterior al mundo material‖…―Si
en un momento dado nada hay, nada habrá durante toda la eternidad‖.
O, como expresó el filósofo francés Claude Tresmontant: ―Si en un momento dado
nada existe, nada existiría eternamente. La nada absoluta no puede producir
ningún ser. Si no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir‖.
Si contemplamos ese primer punto de la Creación, esa primera partícula que dio
origen a nuestro universo, tanto su existencia como su evolución debe de
contemplar las leyes físicas que rigen el Universo desde este estadio inicial. Al
respecto Hawkings expresó: ―Roger Penrose y yo mostramos cómo la teoría de la
relatividad general de Einstein implicaba que el Universo debía tener un
principio‖.
El creador, por lo tanto, debe estar fuera del tiempo y del espacio. Tiempo es la
duración del movimiento, y espacio es lo que ocupan las cosas. Si no hay cosas
materiales, no existen ni el tiempo ni el espacio. Los números áureos, sus
relaciones, son los creadores. Todo es pues una concentración de energía, una
concentración de luz, en diferentes estados vibracionales, a diferentes longitudes de
onda. El espacio y el tiempo se están creando a la misma vez que el universo se está
expandiendo, girando sobre sí mismo, de la misma forma en que se expande un gas
en una estancia. Y todo en éste modelo áureo reducido a una escala geométrica.
El big-bang adquirió rango de ciencia, gracias a la aparición en escena de la
radicación de cuerpo negro de 2,7º grados de temperatura. Esta radiación no
parece, como vimos, estar concentrada en ningún punto del espacio-tiempo sino que
parece estar por todos sitios. Es, pues, como una corriente de energía que se
manifiesta en todos sitios, en todo momento. Si pensáramos en ella en términos
fisiológicos verdaderamente esta radiación de fondo expresaría realmente el paso
de la energía, el paso de la vida.
227

La radiación de cuerpo negro, pese a su peculiar adjetivo, se compone de fotones
visibles, es decir, en cierto sentido, la podemos apreciar, de igual forma que
literalmente vemos la vida que pasa ante nuestros ojos.
2,7 se parece sospechosamente al número e. El número e es el tercer vector, el que
nos determina el movimiento y por eso vimos como describía el comportamiento (o
movimiento) de acontecimientos físicos regidos por leyes sencillas, (la velocidad de
vaciado de un depósito de agua, descarga de un condensador, crecimiento de
células, concentraciones de iones, etc…). E es puro movimiento.
Entonces esta radiación nos indica cómo se expande el universo, por eso la
radiación es la contribuyente a la mayor entropía del universo. De hecho, como dice
Penrose, si prescindiéramos de los agujeros negros (todo lo desconocido suele llevar
el adjetivo ―negro‖), toda la entropía del universo procedería de tal radiación. Toda
la entropía es toda la expansión del universo, es la expansión del gas en el vacio
cósmico, es la energía que se mueve por todo nuestro universo cíclico y e es el valor
que nos define tal movimiento.
La radiación de cuerpo negro en nuestro modelo no sería más que el número e, un
valor que se mueve entre el 0 y el 1, de la misma forma que la luz se comporta de
descomponiéndose, a cada paso, en dos posibilidades: el movimiento de la energía,
pero también de la gravedad.
La entropía total del universo, por último, es un valor a escala del 9. Pero 9 es 3
2
.
Y ya hemos visto que las relaciones (visibles) desde el mundo áureo se dan al
cuadrado. Quizás 10
89
nos esté indicando entonces el total de energía del universo.
Dato que, por otra parte, coincidirá prácticamente con el proporcionado por Nassim
al definir la densidad de una partícula y del universo. Si fuera así llegaríamos a
una sorprendente conclusión:
La energía sería simplemente la velocidad de la luz al cuadrado, prescindiendo de
la masa. La energía total del universo sería, simplemente 9 (independientemente
de la escala) Y la velocidad de la luz simplemente 3. O… expresado en otros
términos:
―La energía no es igual a nada, la energía lo es todo‖
Esto es lo que nos dice el modelo, que si prescindimos de las escalas, la velocidad de
la luz es 3 y si elevamos la luz al cuadrado, en la forma que nos determinaba la
ecuación de la relatividad especial de Einstein da 9. 9 es la entropía total del
universo, la cantidad de energía total que tiene nuestro universo, o la densidad de
cada una de sus partículas.
¿Por qué la pirámide de Keops tiene una altura igual a √? Precisamente porque
nos está expresando, en su escala áurea la relación que se da a nivel cósmico. Que
nuestro mundo físico tiene una velocidad lumínica igual a √c (dónde √c sería la
velocidad de la luz a nuestra escala).
La energía, su paso a través de unas formas geométricas que se expanden por todo
el espacio, nos determina como desde un punto se expande todo el universo.
Tenemos, entonces, un universo compuesto de energía y gravedad. Pero si la
energía es el espacio, que puede ser la gravedad sino ―algo‖ muy relacionado con el
tiempo.
228
De acuerdo con Wikipedia, la longitud de Planck es la distancia por debajo de la
cual se espera que el espacio deje de tener una geometría básica. Según se dice:
Una medida inferior previsiblemente no puede ser tratada adecuadamente en los
modelos de física actuales debido a la aparición de los efectos de la gravedad
cuántica. Técnicamente es la distancia que recorre un fotón, viajando a la velocidad
de la luz, en el ―tiempo de Planck‖.
1

Equivale a 1,61619 * 10
-35
cuántica.
―La teoría de la relatividad general de Einstein, establece que el espacio-tiempo es
una estructura extensible y deformable, que se comba o alabea por efecto de los
cuerpos con masa. Pero, ¿Cómo se ve el espacio-tiempo desde la perspectiva
cuántica en la que todas las magnitudes que pueden fluctuar lo hacen? Si
pudiéramos mirar a través de un microscopio muy potente (un gigantesco
acelerador de partículas) veríamos como el espacio se retuerce en convulsas
agitaciones formando nudos y lazos fugaces. Para apreciar esta extraña textura
fluctuante deberíamos ser capaces de discernir características del tamaño de la
Longitud de Planck. Esta es la escala de la textura cuántica del espacio.
(…) De hecho, muchos físicos piensan que la longitud y el tiempo de Planck son los
―cuantos‖ del espacio y del tiempo. Ahora bien, para ellos, distancias e intervalos
más reducidos no deberían ser posibles‖
2

La escala de Planck, como vemos, tiene una profunda conexión con el trasfondo
geométrico en que el espacio se compone.
La gravedad es inherente al universo. Como hemos visto en el modelo entrópico, la
energía no puede existir sin la gravedad. Ambas son la cara y la cruz de la misma
moneda. Al mismo tiempo observamos que la energía crece de forma exponencial,
mientras que la gravedad lo hace a un ritmo muy inferior, como  y su inversa, de
forma que cuando mayor distancia, espacio, o energía hay entre dos –partículas-
menor es la relación entre ellas, menor es la gravedad.
La gravedad, cuando se creó el universo se incorporó a lo que ahora, ―poéticamente‖
llamamos - polvo de estrellas -; Por eso estamos hechos literalmente de ese polvo,
de estrellas, y tenemos sus mismos constituyentes, al igual que toda la materia –
inerte- del cosmos. Posteriormente, las plantas se originaron de las mismas
estructuras, y lógicamente incorporaron el modelo de la luz, el de la energía en su
formulación vital. La fotosíntesis es la demostración más sustantiva de cómo la
energía procedente del sol, la luz, crea el mismo espacio, esa energía que se
expande.
A escala subatómica, áurea por así decirlo, cada fotón de luz que llega a la Tierra,
de igual forma que vimos con los cromóforos, se descompone en algún múltiplo,
respecto de los fotones infrarrojos que abandonan la Tierra. De esta forma se
incrementa la energía, se incrementa el espacio y se expande el Universo; La vida
pasa ante nuestros ojos.

1
La longitud Planck forma parte del sistema de unidades natural, y se calcula a partir de 3 constantes
fundamentales: la velocidad de la luz, la constante de Planck, y la constante gravitacional. El sistema de
unidades naturales es un sistema que equipara tales constantes físicas con el valor 1.
2
Extraído de texto original de Leonard Susskind ―El paisaje cósmico‖. (Aparecido en
buscandoasusy.wordpress.com)
229
En nuestra escala física vemos la energía como el ingrediente principal de la vida;
Consumimos energía a través de los alimentos y nos comportamos de la misma
forma que la tierra respecto al Sol, mantenemos nuestra temperatura. La tierra
intercambia energía por energía, y nosotros lo interpretamos como calorías que
transformamos en calor, energía que también se transforma en energía. Nuestros
cuerpos, como cada partícula del universo, como coordenadas temporales en el flujo
de la energía.

3.3.1. El propósito de la vida… ¿Dispersar energía?
1


―Nociones como la entropía y la evolución nos llevan a entender el concepto de la
vida como flujo de energía y su propósito fundamental como la dispersión de ésta, lo
cual, en un momento crítico como el que enfrenta nuestra especie, nos conectaría de
nuevo con la naturaleza y los sistemas físicos del planeta.
Las ideas más perniciosas en la ciencia tienden a ser aquellas que amenazan al ego
colectivo de la humanidad y nos avientan más lejos de nuestro pedestal de
centralidad. La Revolución Copernicana desalojó bruscamente a los humanos de
ser el centro del Universo. La Revolución Darwiniana tiró al Homo Sapiens de la
cumbre de la vida. Hoy, una nueva revolución igual de amenazante se observa en el
horizonte del conocimiento y espera pacientemente al reconocimiento de nuestra
especie:
La concepción de que el propósito de la vida es dispersar la energía.
Muchos de nosotros estamos un poco familiarizados con la segunda ley de la
termodinámica, la entropía, que establece que todos las cosas tienden al
desequilibro y que el desorden cósmico es cada vez mayor. Ésta tendencia constante
de la energía a dispersarse lleva a la transición de formas de alta calidad a formas
de baja calidad.
En términos más generales, la naturaleza aborrece el gradiente, donde un
gradiente es simplemente una diferencia en una distancia – por ejemplo, la
temperatura o la presión. Los sistemas físicos – incluyendo los de la atmósfera, la
hidrosfera, la geosfera- todos están integrados por esta ley, impulsada por la
dispersión de la energía, en particular el flujo de calor, continuamente tratando de
lograr el equilibrio. Fenómenos tan diversos como el movimiento de las placas
litosféricas, el flujo hacia el norte de la Corriente del Golfo, y la ocurrencia de
huracanes mortales son ejemplos de manifestaciones de la segunda ley.
Existe evidencia de que la vida, es decir, la biosfera, no es diferente. Se ha dicho a
menudo que la complejidad de la vida contradice la segunda ley, que indica la
acción, ya sea de una deidad o de algún proceso supernatural desconocido,
dependiendo de su parcialidad. Sin embargo, la evolución de la vida y la dinámica
de los ecosistemas obedecen al mandato de la segunda ley, que funciona en gran
parte al dispersar la energía. Lo hacen a través de los ciclos metabólicos estables
que almacenan energía química y continuamente reducen el gradiente solar.
Plantas fotosintéticas, las bacterias y las algas capturan la energía del sol y forman
el núcleo de todas las redes tróficas.

1
Portada de Natural Energy de Royal Throne Entertainment. Autor: Benjamín Malik. (Artículo
original en Edge)
230
Virtualmente, todos los organismos, incluyendo a los humanos, son transformados
por la luz del sol, todos somos coordenadas temporales en el flujo de energía. La
sucesión ecológica, vista desde una perspectiva termodinámica, es un proceso que
maximiza la captura y la degradación de la energía. Del mismo modo, la tendencia
de la vida en volverse cada vez más compleja en los últimos 3.5 millones de años no
se debe simplemente a la selección natural, como la mayoría de los evolucionistas
siguen argumentando, sino también a los ―esfuerzos‖ de la naturaleza para
capturar más y más flujos del sol.
La ecología ha sido resumida en una declaración concisa: ―la energía fluye, la
materia es cíclica‖ Sin embargo, esta máxima se aplica por igual a los sistemas
complejos en el mundo inanimado y literalmente une a la biosfera con el mundo
físico. Cada vez más, parece que el ciclismo y los sistemas de remolinos complejos
de la materia tienen una tendencia natural a surgir de gradientes de energía. Este
fenómeno recurrente pudo incluso haber sido la fuerza impulsora detrás de los
orígenes de la vida.
Esta idea no es nueva, y ciertamente no es la mía. El premio nobel Erwin
Schrödinger fue uno de los primeros en articular la hipótesis, como parte de sus
famosas conferencias en Dublín llamadas ¿Qué es la vida? Más recientemente,
Sagan Dorian y Eric Schneider han llevado este concepto mucho más allá,
impulsado por los resultados de una serie de estudios, en particular dentro de la
ecología. Schneider y Sagan Dorian proporcionan un excelente resumen de esta
hipótesis en su reciente libro ―Into the Cool‖.
El concepto de la vida como flujo de energía, una vez digerido, es muy profundo. Así
como Darwin fundamentalmente conectó a los seres humanos con el mundo no-
humano, la perspectiva termodinámica conecta íntimamente a la vida con el mundo
no-viviente. Es probable que ésta idea provoque la reacción de muchos sectores,
incluyendo la religión y la ciencia. La maravillosa diversidad y complejidad de la
vida a través del tiempo, lejos de ser el producto de un diseño inteligente, es un
fenómeno natural, íntimamente ligado a la realidad física del flujo de energía.
Por otra parte, la evolución no es impulsada por la maquila de los genes egoístas
que se propagan a sí mismos a través de incontables milenios. Al contrario, la
ecología y la evolución en conjunto funcionan efectivamente como medios
extremadamente persistentes de la reducción del gradiente generado por nuestra
estrella más cercana. A mi juicio, la teoría de la evolución (el proceso, no el hecho
de la evolución) y la biología en general se dirigen a una revisión a fondo una vez
que los investigadores comprendan plenamente la idea de que los sistemas
complejos de la tierra, el aire, el agua y la vida no sólo están interconectados, pero
son materia cíclica interdependiente con el fin de mantener el flujo de la energía.
Aunque esta declaración se refiere únicamente a la función naturalista y no aborda
lo que respecta al significado espiritual, es probable que tenga efectos profundos
fuera de la ciencia. En particular, la comprensión de la vida en la dispersión de la
energía tiene un gran potencial para ayudar a los humanos a volver a conectarse
con la naturaleza y con los sistemas físicos del planeta en un momento clave en la
historia de nuestra especie‖.



231
3.3.2. La energía es Luz.

Vivimos de la energía, de la luz que recibimos y de la que una vez ―pasó‖ por aquí
en el pasado. Pero esta característica de la vida, no sólo se aplica a los procesos
energéticos. También podemos aplicarla a todos los sentidos que, de hecho, son
manifestaciones o percepciones energéticas (electromagnéticas).
Quizás resulte sorprendente, pero cuando miramos las estrellas, lo que estamos
viendo es el pasado, un reflejo que nos llega a la tierra, en forma de fotones de lo
que ocurrió en el pasado ¿Cómo ocurre esto?
La velocidad de la luz es de 300.000 km/seg. Si calculamos la distancia que recorre
en un año obtenemos la medida que denominamos ―año luz‖ la distancia que
recorre la luz en un año.
Si, tal y como ocurre, somos capaces de ver estrellas situadas a miles o millones de
años luz, la luz que emitieron nos llega con un desfase de hace miles o millones de
años, de forma que en el momento en que las percibimos puede incluso que tales
estrellas ya no existan realmente, según nuestro tiempo terrestre. Visto así, la
existencia de las estrellas y, por extensión, de cualquier planeta o elemento del
universo no tendría sentido si no está en movimiento. Porque… según este
planteamiento, ¿qué significado tendría una existencia ―real‖?
Pero aún podemos ir más allá y amplificar este comportamiento hasta nuestra
escala. Cuando has acabado de leer esta frase, la misma ya permanece al pasado,
cuando vuelves a mirar el libro o la pantalla, no lo ves según tu tiempo –real- lo ves
como era hace una billonésima de segundo, pero no como es –ahora-.
Cuando miras a alguien no lo ves como es en ese preciso instante, lo ves tal como
era en el pasado, lo que ocurre es que el lapso de tiempo es tan infinitamente corto
que no lo percibes. Todo cuanto acontece con la Luz, de la misma forma que en el
universo es reflejo del constante e incesante movimiento de la energía, pero
también de la gravedad.
La gravedad, por tanto, es algo que podemos apreciar en el exterior, pero también
en el interior. La gravedad y la energía están en ti, en tu composición, en tus
partículas, por todo tú cuerpo y también en tu cerebro, en tu conciencia.
La gravedad es la cuarta dimensión en el espacio físico, sólo que esa cuarta
dimensión se sitúa en nuestros cerebros, donde percibimos el paso del tiempo, el
movimiento de la energía, y el espacio. La gravedad, así definida es, a su vez, un
sentido, el sentido 0, el sentido de la vida, del movimiento.
Por eso cuando percibimos el movimiento el tiempo fluctúa, de la misma forma que
cuando observamos un fotón éste cambia su estado o, cuando hablamos de la
relatividad especial, en términos galácticos, el tiempo parece extenderse casi hasta
el infinito cuando incrementamos la velocidad, la energía, y el espacio parece
contraerse en un punto.
El espacio y el tiempo son la escala a la que traducimos esa energía y esa
gravedad. Pero ambas están en sentidos diferentes, tanto en tu cabeza como en el
exterior. Por eso percibimos el espacio y el tiempo de manera diferente a como
percibimos la energía y la gravedad.

232
Por eso somos ondas en un insondable mar de energía. Porque somos movimiento.
Si lo viéramos a nivel gráfico podríamos expresarlo de la siguiente forma:





El universo no se creó en una gran explosión, sino a partir de un punto, quizás
derivado de la expansión de otro universo. De hecho todo el sistema solar podría
seguir entonces un sistema de nódulos en las formas geométricas expresadas.
La luz del Sol viaja a una velocidad c; Los núcleos de las moléculas de las plantas,
o en general cualquier núcleo es un proceso continuo de creación y destrucción de
quarks a increíbles velocidades. En el caso de las plantas, que intercambian
energía del sol por sustancia, realmente parece ser que la velocidad de la luz marca
de hecho, la frontera entre la energía y la materia o la masa.
¿Podría estar en la fotosíntesis una demostración física de cómo pasamos de un
universo, en principio incorpóreo, a uno sustantivo, material, y precisamente esto
ocurre a la velocidad de la luz? Si esto fuera así, ¿hasta qué nivel podríamos dividir
la materia hasta encontrar tal proceso? O, visto desde el otro punto de vista, si
consideramos la masa infinitesimal de un fotón, de hecho, virtualmente sin masa,
esto debería ocurrir, si más no, cercano al infinito.
A un nivel subatómico nos movemos a la velocidad de la luz, y a nivel cósmico
también observamos tal velocidad de la luz. Realmente tiene sentido pensar que
nuestra realidad física tiene lugar en un punto intermedio entre dichas
velocidades. La fotosíntesis es, sin duda, una demostración evidente.


gravedad
Tiempo—1/
2

energía
Espacio – 
2

tiempo espacio

Tiempo—1/
2

Espacio – 
2

233
3.3.3. La luz y la Gran Pirámide.

¿Puede ser tan simple el esquema? Realmente parece ser solamente una cuestión
de escalas. Precisamente esas escalas que nos impiden que podamos agrupar
conceptos que en principio parecen tan diferentes. Y… si es así, ¿Qué nos dice la
Gran Pirámide al respecto?
Algo nuevamente sorprendente. El largo de los dos lados de la pirámide es también
la distancia promedio que se mueve un punto en el ecuador a través del espacio, en
un segundo. Esto en física indica la velocidad de rotación de la tierra respecto a su
eje.
Y por si todo esto no fuera suficiente observemos lo siguiente:
Si trazamos dos círculos, uno interior a la gran pirámide y otro exterior. Y restamos
las longitudes de ambos, la diferencia nos da exactamente la velocidad de la luz, en
millones de metros por segundo. Exactamente 299,7924. ¿Hay algo más que pueda
decirse?




En la pirámide de Keops la circunferencia interna significa la unidad, la
circunferencia externa simboliza el 3 que es precisamente la velocidad de la luz. La
siguiente circunferencia, el 9, nos indica la siguiente relación al cuadrado, la
energía total del universo. Los tres círculos que con tanta profusión encontramos en
la literatura esotérica. Las tres posiciones espaciales de la geometría fundamental.
La Gran Pirámide no sólo es un modelo a escala del Universo, realmente nos está
diciendo como las relaciones áureas definen nuestro universo. Y nuestro universo
es energía, nuestro universo es, básicamente, luz, información.
Velocidad de la luz
tiempo
espacio
energía
gravedad
cerebro
En la pirámide de Keops si trazamos una circunferencia inscrita en su base y posteriormente
trazamos una circunferencia externa, tocando los vértices (ver figura), la diferencia entre
ambas mediciones nos da, de forma increíblemente precisa, la velocidad de la luz.

234
Percibimos el espacio en términos de años luz, su velocidad es la frontera entre la
partícula y la onda. Cuando vemos el cosmos vemos la luz que nos llega del pasado,
de la misma forma que cuando observamos nuestro entorno, consumimos una
forma de luz. Nuestra energía es luz que se acumuló en el pasado, por nuestras
venas corre luz literalmente. Realmente la luz es la energía, lo es todo en nuestro
universo. Visto así incluso nuestra conciencia, nuestro pasado o nuestros recuerdos
serían una forma de ver la luz, porque cuando recordamos vemos el pasado, y
cuando soñamos vemos, quizás, el futuro.
¿Cómo es el mundo cuántico que percibimos? ¿En qué punto pasa de ser un mundo
cuántico a materializarse? Esto sucede en la frontera de la inmaterialidad a la
inmaterialidad, de lo infinito a lo finito. Este mundo cuántico es el mundo del
infinito, de los números complejos, de los números imaginarios, de la
irracionalidad, el mundo en definitiva de los números áureos que, no obstante,
trazan descripciones geométricas precisas de cómo todo esto se lleva a cabo.
La luz viene definida por la línea de universo de cada fotón de luz a que Minkowski
hacía referencia. A nivel local la aproximación euclidea es suficiente. A nivel
estelar la geometría circular es un reflejo más adecuado. Las fuerzas de Newton,
Maxwell e incluso la formulación de Hamilton tienen cabida perfectamente en este
modelo. La luz lo impregna todo, y esta a su vez es una combinación de ondas
magnéticas y electromagnéticas, el positivo y el negativo en perfecta armonía.
¿Qué nivel percibimos de la realidad?, ¿Qué nivel percibiríamos del espacio?
Dependería de nuestra escala. El espacio entonces no sería más que una
superposición de señales o concentraciones eléctricas, concentraciones que vemos
que pueden estar concentradas en mayor proporción en determinados sitios, si
viéramos esto en términos de entropía. En física cuántica, a estas concentraciones
se les denomina –superposición-.
Sorprendentemente, nosotros mismos, parecemos ser los sistemas más entrópicos
en términos de una cadena energética como la que estamos viendo. Esto significa
que acumulamos más impulsos eléctricos, impulsos que, de alguna manera se han
concentrado en nosotros en lo que parece ser una evolución… pero una evolución
que se integra en un todo absoluto con un sistema, un sistema que recibe energía
del exterior y de alguna forma parece expandirla después de ser transformada por
la fotosíntesis y por nosotros mismos.
Por eso los planetas, las galaxias, incluso las neuronas también siguen
configuraciones basadas en los números áureos. Y describen espirales o segmentos
áureos. El universo actuando como un Todo, como una Unidad.
Funcionamos como sistemas entrópicos, como ecosistemas. Las plantas, los
animales, incluso nuestros cerebros y hasta nuestras conciencias van a tener, por
tanto, un funcionamiento similar. Lo que equivaldría a decir que más que darse en
nuestros cuerpos, sería más correcto hablar de cómo percibimos la gravedad, ya que
toda nuestra comprensión del mundo nos llega a través de los sentidos. La
gravedad sería pues todo un sentido nuevamente, porque ¿Cómo distinguir una
percepción que nos llega a los sentidos de algo que parece a su vez ser un
sentido…?


235
Todo se conecta, cada una de nuestras partículas subatómica es única en un
universo que se expande porque continuamente intercambiamos impulsos
electromagnéticos. Nosotros, las plantas y los planetas; todos estamos conectados
en ese universo de energía que lo recorre todo y, a su vez, formamos algo muy
especial, el máximo grado de evolución que conocemos, la mayor capacidad de
energía que parece concentrarse, y eso quiere decir que la energía es conocimiento.
La energía lleva incorporada, de alguna forma un ―patrón‖ de sabiduría. Tiene un
código que sigue en su crecimiento unas reglas matemáticas especiales, unas reglas
que se expanden por todo el universo, hasta nuestras conciencias. Una conciencia
que se pregunta cómo puede integrarse en su propia existencia.
El modelo entrópico nos indica como la energía, que incluso el modelo del big-bang
coincide en señalarlo como espacio, se combina con la gravedad, formando un todo
equilibrado. El tiempo es equivalente a una inmensa curva que gira en torno al
espacio, de la misma forma que la energía gira alrededor de la gravedad.
La gravedad disminuye de forma proporcional, a medida que la energía se
incrementa, en una relación equivalente al cuadrado de sus intensidades.
Estos dos elementos cumplen esta relación especial (y espacial), la que establece los
cuadrados de sus magnitudes. En el fondo lo que decimos es que la relación de
Pitágoras es una ley universal, pero no una ley matemática más. Realmente la Ley
de Pitágoras es la base de las relaciones en nuestro universo. La Ley que determina
como se constituye él mismo.
Y, en este modelo los números se van a comportar como las partículas de Hamilton,
como –partículas- y como –campos-, igual que la Luz, de tal forma que un número
no sólo va a ser un punto, también va a ser un campo, una superficie, un volumen,
una dimensión. Como decía Pitágoras ―Los números son la medida de todas las
cosas‖ y la geometría es el lenguaje del Universo.
―La verdad matemática es algo que va más allá del mero formalismo‖ como decía
Penrose (…) ―A menudo parece haber alguna profunda realidad concerniente a esos
conceptos matemáticos, algo que llega mucho más allá de las deliberaciones de
cualquier matemático en particular. Es como si el pensamiento humano se viera
guiado hacia alguna verdad eterna, una verdad con realidad propia, y que se revela
parcialmente tan sólo a algunos de nosotros ―.
La ciencia, como decía Davies está fundada sobre la creencia de que el universo es
algorítmicamente comprensible y la moderna búsqueda de una teoría del todo es la
expresión última de esa creencia, la fe en que existe una representación abreviada
de la lógica que se esconde tras las propiedades del universo, susceptible de ser
escrita en forma finita por los seres humanos ―.

3.4. El punto de inicio en la Creación

Si cogemos nuevamente el modelo de Nassim; Aquél que nos hablaba sobre la
polarización de un triángulo rectángulo inscrito en una esfera, podemos
geométricamente entrelazarlo para ver qué relación tienen entre sí las diferentes
estructuras espaciales que se formaban. Si hacemos eso tendríamos unas figuras,
como éstas:
236

En la segunda figura hemos prescindido de las esferas y nos hemos quedado sólo
con la arquitectura anterior. Esto nos permite ver como las figuras geométricas con
que nos encontramos, en este caso hexágonos no son más que estructuras que se
forman al combinar los triángulos entre sí. Esta distribución también la podemos
contemplar al unir dos dobles pirámides entre sí y unir los vértices.



El cuadrado “sagrado”. Tetraktys.
237
Al observar más detenidamente la estructura que se nos forma aún podemos
distinguir más cosas. Nuevamente volvemos a la estructura inicial que nos
indicaba la relación de la Gran Pirámide de 2x2, como base de su composición.
Pero, a su vez vemos como una estructura de celdilla también resulta ser el
resultado del punto de vista desde el que observamos la estructura.
La misma figura, nos indica como percibimos el espacio, como una estructura de
seis vértices, tal y como nos llega desde el exterior, pero que no es más que una de
4, desde la perspectiva de nuestro cerebro, la 4ª dimensión.

3.5. El entrelazamiento geométrico.

Cuando hablamos del Piramidón como ―la piedra roseta‖ de una geometría
fundamental encontramos una evidencia de cómo pueden combinarse entre sí las
estructuras cuadradas y circulares en su crecimiento. Este nos indicaba que,
dependiendo de la perspectiva, una recta podía ser equivalente a una curva:
siguiente:


El entrelazamiento ò superposición cuántica y el movimiento son, por otro lado, las
dos características de nuestro universo áureo. Si, ya hemos definido la estructura
básica de nuestra geometría únicamente nos queda, por tanto, definir su
movimiento.

Vimos como  se iba expandiendo formando planos cuadrados continuamente. Las
esferas van superponiéndose creando una estructura entrelazada en constante
movimiento. Si añadimos movimiento a todo el conjunto, partiendo de una
estructura fundamental éste podría ser el siguiente:
/2

/2

/2

/2

Punto de vista
238

Cada esfera gira en un sentido opuesto. Producen un entrelazamiento
simbólicamente parecido a la figura representada a su derecha. Esta distribución
espacial se correspondería con la estructura del toroide, donde tenemos un punto
central al que continuamente tiende toda la estructura.
A su vez, dicha estructura se encuentra contenida en las celdillas que  me va
creando en su expansión:

La longitud del
contorno de dos –
pétalos – es igual
al contorno de la
circunferencia.
Pero, también es
igual al contorno
del cuadrado
Las flechas representan el
movimiento de la energía a
través de la estructura.
239
3.5.1. El ciclo de la energía.

(1)


Si hay una persona que ha entendido el modelo del Toroide como el modelo a través
del cual la vida y el universo se estructura ésa es Foster Gamble, heredero del
imperio Procter&Gamble.
Foster se preocupó por entender como encajamos los seres humanos en el modelo de
la vida: en concreto, cómo se crea y se mantiene la vida el Universo.
De acuerdo con él, ―En 1921 Einstein expresó que cuando se desprende energía en
el universo aparecen pequeños paquetes de plenitud. Este modelo nos dice mucho
de cómo evoluciona la vida. Cada uno de estos pequeños paquetes, denominados
fotones está compuesto de un material que los envuelve, pero por dentro son como
un remolino en el agua. Siempre siguen el mismo modelo, incluso las galaxias.
Los matemáticos llaman Toroide a este modelo. Su energía fluye desde un extremo,
circula por el centro y acaba en el otro extremo. Está equilibrada, se autoregula y
siempre es completa.
El Toroide es el modelo primario que utiliza la naturaleza para cualquier forma de
vida, según explica Duane Elgin: ―La evolución implica extender‖; El universo
extiende sistemas autoorganizados, sistemas que se controlan a sí mismos. En la
naturaleza podemos verlo por todos lados. En la sección transversal de una
naranja, de una manzana, en un tornado, en un campo magnético, en la estructura
de una galaxia en forma de remolino, o en un pequeño átomo. A todas las escalas,
el universo tiene un único proyecto: produce Toroides‖.
Estas dinámicas son visibles a todas las escalas, desde un nivel galáctico, explica
Nassim Harameinn. Incluso la atmósfera de nuestro planeta podría describirse así,
o la dinámica de la superficie del Sol. Un mar ilimitado de corriente toroidal
infinita.

Un toroide es como la
respiración del universo. La
forma que toma la corriente de
energía a cualquier nivel de
existencia. Su esqueleto
subyacente es un vector en
equilibrio, de acuerdo al
término acuñado por R.
Buckminster Fuller.
En 1997, Foster fundó el –
Sequoia Simposyum – para
estudiar las formas subyacentes
del Toroide, y sus implicaciones
en el estudio de nuevas
energías.


(1)
Documental. Thrive. Misteriosa Crisis Mundial. Foster amb Kimberly Gamble (¡).
Thetrivemovement.com

240

Según Dan Winter
1
: ―El toroide, o tubo toro, es una figura geométrica construida
con espirales doradas, circunscrita en una esfera, semejante a una dona o una
manzana. El toroide es la forma que tienen los átomos, los fotones y toda unidad
mínima constitutiva de la realidad. En la figura del toroide encontramos reunidos
todos los principios de la Geometría Sagrada, a saber: el Gran Vacío, la Ley de
Unidad, la Ley de Dualidad, el Principio de auto-sustentación, los tres números
pilares matemáticos de la Geometría Sagrada: Phi, Pi, Euler.
Es la imagen que contiene dentro de sí misma una gama infinita de posibilidades
de combinación, y por tanto de significación y es la llave maestra de acceso a la
ciencia de la Implosión. La dimensión psicológica de esta figura es trascendente, en
ella convergen simultáneamente los pares de opuestos aparentemente
irreconciliables: ying y yang, blanco y negro, bien y mal. Su geometría deviene del
Gran Vacío. El Gran Vacío es literalmente un punto en el espacio. De esta imagen
se desprende simultáneamente espirales doradas que se desdoblan hacia ―abajo‖ y
hacia ―arriba‖ para dar la vuelta sobre sí mismas y encontrarse en una Zona
Horizonte en lo más alejado del punto de inicio.
Esta imagen sustraída de la realidad nos muestra el principio del Uno, el principio
de la interconectividad de todas las formas, de todas las estructuras. Cuando se le
relaciona con los 5 sólidos platónicos forma la tabla periódica de los elementos, la
sustancia tal como la conocemos. El toroide tiene dos vértices. Un vértice que va del
centro hacia fuera en el sentido de las manecillas del reloj y otro vértice que va del
centro hacia fuera en el sentido contrario a las manecillas del reloj. Estos pares de
opuestos van configurando la noción psicológica de interacción con la realidad por
medio del cual el ser humano entra en contacto con la materia o sale de contacto de
ella.
En el mismo toroide un giro implota la realidad y el giro contrario la explota. La
misión de la ciencia de la Implosión consiste en llevar lo exterior, lo más alejado de
nosotros mismos siempre dentro de nosotros mismo, hacia el punto cero o Gran
Vacío de cada toroide‖.
Diferentes culturas antiguas han codificado el Toroide durante milenios,
incluyendo su símbolo en iconos y edificios. Un ejemplo del mismo lo podemos
encontrar en el Templo de Osiris, donde aparece grabado en la misma piedra.
Ya que nuestro mundo no está codificado en dos dimensiones, tiene sentido
encontrarlo en 3 dimensiones, dice Foster. Se compone de 64 pirámides llamadas
tetraedros. Cada pirámide se encuentra envuelta en un campo de energía toroidal.
La matriz de su forma es la superposición exacta del símbolo de Osiris.
En China, la misma figura geométrica aparece en la – Ciudad Prohibida – donde
residen los Dioses del Sol. Allí están los perros Fu, los guardianes del conocimiento,
quienes lo protegen debajo de sus patas.
¿Es coincidencia que ese diseño exacto aparezca en diferentes continentes? De
hecho, el árbol de la vida de la cabalística hebrea crea el mismo modelo. Y el mismo
puede encontrarse en diferentes culturas antiguas alrededor del mundo. Ephesos,
en Turquía, Golden Temple de Punjab, India, etc…


1
Dan Winter. Del Blog, - Psicogeometria -
241
El sistema de sabiduría ancestral chino, se base también en 64 hexagramas. Una
codificación parecida se encuentra en el ADN.
Los mayas hablan que los dioses del Sol les enseñaron su sabiduría. Existen
muchas referencias de la llegada de estos dioses del Sol en diferentes civilizaciones.
Foster y otros muchos científicos piensan que el Toroide nos enseña cómo funciona
la energía en el Universo. Cree que nos está dando un modelo para acceder a una
energía limpia y sin límites. Una forma de generar energía que pueda ser sacada
literalmente del –vacio-. El poder geopolítico es lo que está en juego. Muchos de los
intentos de creación de tal energía están basados en las propiedades del modelo
Toroidal.
Nikola Tesla creyó haber accedido a la energía radiante. Una forma de transmitir
electricidad sin necesidad de cables basada en los mismos principios por medio de
los cuales la naturaleza transmite la energía. Tesla, como veremos más adelante
fue condenado al ostracismo. No obstante su legado, hoy día, continúa más vivo que
nunca.
Los números áureos construyen el universo con sus sorprendentes propiedades. Si
 y  nos construyen la estructura sobre el cual el mismo se autoorganiza, el
número e nos da el movimiento. El número e nos produce el giro, es el rayo de
energía que conecta las estructuras y a su – paso – las hace girar.
Para entender esto hay que pensar que los 3 números áureos están situados y
avanzan en diferentes planos del espacio:



Además observamos coincidencias matemáticas remarcables. Cuando enlazamos
las 4 esferas, es decir cuando vemos la figura desde una perspectiva ―temporal‖.
Podemos establecer que la longitud del lado de cada – pétalo – es de /2 y la
longitud del arco que me crean es de 2; El mismo que correspondería a una esfera
de radio 1.
Si lo viéramos en su sentido espacial:

242




3.6. ¿Cómo harías un Universo infinito?

¡Sencillo! Lo más sencillo posible. Un solo elemento que, en el fondo sean dos.
Siempre el mismo patrón. De esta forma el universo estaría siempre ―compensado,
creciendo según esta proporción y 2 elementos que girarán entre ellos (derivado de
diferente ―carga‖) podría ser una buena solución. ¡La más simple!
Nunca se van a tocar, pero siempre van a tender el uno al otro. De esta forma, con
una sola condición, tenemos ―algo‖ que los hace estar juntos siempre. No son la
misma partícula pero realmente parecerían iguales. Serán iguales pero tendrán
una carga diferente porque algún elemento por muy infinitesimal que sea los
diferenciará (recordemos que el universo aborrece del gradiente). Cada una de ellas
crecerá con un ritmo diferente, y ambas desdoblándose en 2 a cada paso, ella y su
inversa, pero en el infinito, allí a lo lejos, volverán a encontrarse, ―cerrando‖ el
círculo.
Si imaginamos la superficie, o el área
ranking de candidatos, en su expansión rodeará la esfera por todos sitios hasta
volver a un punto final. Pero, en el infinito, al final de todo, nos encontraríamos que
dicha área jamás se llenaría porque el último punto de hecho serían 2, no 1. Si no
fuera así, incumpliríamos la relación básica, de que todo elemento se divide en dos.
A nivel conceptual nos encontramos también con dicha paradoja que observamos en
un nivel físico. Cada elemento se reproduce en el exterior, creando el espacio, y en
tu interior, en tu cabeza, formando el tiempo, la memoria, tu conciencia y tus
recuerdos.


El lado de cada – pétalo – ya que ha
de inscribirse en una circunferencia
de radio 1 - tendrá una longitud de
/6. En total, si contamos 12 lados,
la longitud del arco continuaría
siendo de 2.

El Piramidón tenía un perímetro
equivalente a 12 codos egipcios.

2 codos egipcio serían, pues,
equivalentes a uno de estos -pétalos–
que se me forman al enlazar las
estructuras.

El codo egipcio es una medida
implícita, determinada por los otros
números áureos.
Las denominadas - ruedas egipcias – encontradas en algunas de las tumbas egipcias
más antiguas también se representan con 12 radios.
243
Si lo viéramos a nivel matemático, incluso a nivel informático, hablaríamos de una
―referencia circular‖. Un punto que crece formando a su vez un nuevo círculo cada
vez más grande, en el que cada partícula se descompone en dos indefinidamente.
Dicho circulo al cerrarse tiende, de nuevo, a un punto; Pero ese último punto, de
hecho, serían dos, la primera regla. Esta es la paradoja. Las mismas formas
geométricas ya nos dicen que se basan en círculos. Si los números áureos son los
que forman nuestro universo serían nuestras referencias, nuestras relaciones.
Realmente las formas serían en sí mismas (y tal y como se manifiestan) referencias
circulares.
Una naturaleza circular, pero que a su vez es compatible con un universo en el que
el caos parece tener un determinado ―hueco‖. Si definiéramos el caos en un ámbito
más matemático podríamos decir que el caos se relaciona íntimamente con la
probabilidad, con la posibilidad que un pequeño suceso provoque una reacción, en
principio, impredecible. Si no fuera así, nuestro Universo sería predecible y, por
consiguiente, determinista o… incluso finito.
El caos convierte lo finito en infinito.
El universo se conceptualiza en forma de círculos y cuadrados. Los cuadrados
hacen referencia a Pitágoras, pero también a líneas (rectas). Lo que vemos como
una línea recta no es más que un infinitesimal momento de tiempo en el que la
onda (él pétalo) gira y así se nos manifiesta. Este es el mensaje del Piramidón. El
universo también se basa en cuadrados, porque todas las fuerzas que conocemos
basan sus propiedades en los cuadrados: la fuerza de la gravedad de newton, el
electromagnetismo descrito por Maxwell, por supuesto toda la geometría euclidea,
pero también incluso la relatividad general como era formulada por Einstein. De
alguna forma, en nuestro universo las relaciones tienden a reproducirse teniendo
en cuenta los cuadrados.
Los cuadrados son la base de la pirámide, esa parte no visible de nuestra realidad
(el lado 2x2 o una altura implícita de 4) de la misma forma que en nuestro universo
percibimos los efectos, pero no conocemos en sí el suceso, sus causas, la fuerza en
sí. Los cuadrados son el terreno
Nuestro universo es, en cierto sentido, como citan muchos autores, femenino, y
masculino. Esto lo reflejan las 2 figuras, pero también los triángulos invertidos de
la estrella tetraédrica, que más adelante veremos.
Si nuestro universo tuviera que ser definido por unas figuras, sin lugar a dudas
serían todas estas que se me forman, a su vez, por cuadrados y esferas. Recordemos
la frase de Galileo acerca del lenguaje en el que está escrito el universo. ¿No es
ciertamente revelador? ¿Cómo pudo Galileo, en su tiempo, efectuar una descripción
tan profética. Un nuevo enigma dentro de un misterio.
El universo vierte sus leyes físicas en formatos matemáticos. Pero también
geométricos. El universo te revela sus secretos si fusionas la matemática con la
física, si aplicas un criterio matemático teniendo únicamente en cuenta y como
patrón, el mismo universo, sus verdaderas relaciones. El universo mismo te lleva
de su mano a los números áureos.
¿Por qué e está en la formulación del – vaciado del agua -, o asociado a ciclos
biológicos, etc...? ¿No nos está diciendo e algo realmente más profundo acerca de su
existencia implícita en el universo?
244
imaginario no tiene fronteras. Lo imaginamos nosotros con fronteras, cuando
delimitamos el arco de una circunferencia, por ejemplo. Y asignamos, un valor. Si
tratamos con este número áureo, ya nos está diciendo que este valor nunca será un
valor concreto. Pero, en cambio nosotros, a una circunferencia, a un punto le damos
un valor de 1, o de 2, ò 4, como si estuviera cerrado. Pero en un universo totalmente
conectado no existiría un solo arco, los arcos serían infinitos. Nosotros sólo vemos
un arco, un punto. Pero, un punto es un volumen en nuestro universo áureo. Un
volumen sin contorno, como la propia geometría esférica nos apunta.
Las leyes de la entropía nos están definiendo en formato físico la ecuación
matemática de combinar sistemas finitos, donde la energía parece concentrarse,
con sistemas infinitos, donde la energía se expande de forma infinita por todo el
universo. Pero, también, nos habla de cómo constantemente todo se conecta.
Concentraciones de energía integradas a su vez en un mar infinito de energía.
Nuevamente los sistemas finitos e infinitos integrados.
De hecho, todo y resultar paradójico, tiene su lógica. Cada partícula se descompone
a su vez en dos, cada una de estas dos partículas tiene una diferencia – de carga –
en relación a la otra prácticamente infinitesimal. No importa como sea la carga de
cada una de las partículas por separado, o cuanta energía encierren dentro de sí,
por separado, el total del conjunto siempre va a dar un valor infinitesimal. Nunca
podemos determinar una partícula por separado, ya que siempre van a ir en
conjunto. La energía, por así decirlo, para crear un nuevo par de partículas va a ser
prácticamente cero, con lo que con un mínimo, prácticamente nulo, gasto de
energía, podemos crear dos partículas; Eso sí, siempre unidas, con un potencial
energético por separado infinito, aunque juntas van a tender, o casi, a
compensarse, a ser 0.
Y, en su crecimiento, dichas partículas van a estructurarse de una forma precisa, la
misma forma en que los números van a auto-organizarse. El mismo patrón de
evolución que van a seguir los números primos.

3.7. Los patrones en el Comportamiento de los números primos.
1
.

Hasta el siglo XVIII nadie había podido vislumbrar ningún patrón en el
comportamiento de los números primos. Estos aparecen en la sucesión de los
números naturales sin ningún orden aparente, aunque lo que sí es cierto es que su
frecuencia disminuye a medida que avanzamos en la sucesión.
En 1.737 se produce un avance importantísimo. El prolífico matemático suizo
Leonhard Euler encontró una identidad capaz de relacionar los números naturales
con los números primos que abriría las puertas de la moderna teoría (analítica) de
números.
Sus resultados están directamente relacionados con el estudio de las series
armónicas desarrolladas por Jacob Bernoulli y su hermano; Las series formadas
por los inversos de los cuadrados de los números naturales, comúnmente conocida
como ―Problema de Basilea‖.

1
José Manuel Sánchez Muñoz – Riemann y los números primos -
245
Los números primos, al igual que ocurre con los números áureos se encuentran
relacionados con los números naturales.
Basándose en la serie armónica, Euler definió una función que habría de pasar a la
historia como una de las más importantes que se han establecido en matemáticas,
―la función zeta de Euler‖ (aunque actualmente recibe, algo injustamente, el
nombre de ―función zeta de Riemann‖).
La solución a la que llegó Euler, el ―mago‖ fue realmente espectacular:
1 + 1/2
2
+ 1/3
2
+ 1/4
2
+…
2
/6.
La intuición de Euler fue ver que si, en vez de elevar al cuadrado, se elevaba a 1, la
serie armónica, como ahora sabemos tiende a infinito. Euler sospechó que si hacía
x=2 (elevar al cuadrado), la serie resultante ya no tendería a infinito.
―Misteriosamente‖, el número 2, como cuadrado en una sucesión infinita, es decir,
como distribución geométrica cuadrada iterada,
Euler realizó este descubrimiento a los 28 años, aunque no perfeccionó la
que se mide la longitud de la circunferencia, en el resultado de esta suma, causó
asombro en toda la comunidad matemática de la época.
Euler pensó entonces en la posibilidad de hacer intervenir en la función a los
números primos. Sabía que todo número natural podía expresarse de forma única
como producto de números primos. Es el Teorema fundamental de la aritmética de
Euclides. Esto significaba que la función zeta podía expresarse de manera tal que
en el denominador sólo intervinieran números primos.
Esto constituyó el punto de partida para que Riemann consiguiera, posteriormente,
imponer un ritmo al caótico ejercito de los números primos
1

la estructura de los números primos no se quedaría atrás. De la mano de Legendre
y Gauss, un concepto ya conocido por nosotros, irrumpirían en escena ―los
logaritmos‖.
Observando el ritmo de crecimiento de los números primos se pudo conjeturar que
la cantidad de números primos crecía siguiendo una distribución basada en los
) = x / log x (donde la igualdad haría referencia a la
proximidad entre los valores de ambas funciones).
Este teorema fue conjeturado de manera independiente por Adrien Marie Legendre
y Carl Friedrich Gauss. Es conocido como – Teorema de los Números Primos – y
nos proporciona una medida de la ―densidad‖ con la que los números primos
aparecen.
La importancia del teorema es fundamental. Gauss fue capaz de vislumbrar un
cierto patrón en la distribución de los números primos. Para recompensa de Gauss,
los matemáticos demostrarían que el porcentaje de error entre la función logaritmo
integral de Gauss y la distribución real de números primos se hace cada vez más y
más pequeña cuanto más grande es la cantidad de números fijada previamente.

1
Enrique Gracián – Los números primos -...
246
Sucesiones infinitas, cuadrados de las magnitudes, relaciones con los números
áureos y relación con las formas cúbicas expresadas por los logaritmos constituyen
el marco en el que los números primos, a nivel espacial, no lineal, se desenvuelven.
Recordemos nuevamente la importancia del Teorema en palabras de G.H. Hardy:
―…una demostración elemental del teorema de los números primos, mostraría que
estas perspectivas son erróneas (la lógica subyacente a los números primos), que el
tema no se corresponde del modo al que habíamos supuesto, y que es momento de
que los libros sean reorganizados y la teoría reescrita‖.



























―La luz es el primer animal visible de lo invisible‖
José Lezama Lima.
247
4. TU CEREBRO. LA CUARTA DIMENSION.

Jean Leclant, egiptólogo expresó una vez: ―Creo que los antiguos egipcios eran
conscientes del número de oro. No pudieron haber alcanzado el resultado cada vez,
especialmente el perfecto. Tenían que poseer dicho conocimiento. No se encuentra
en su cultura para divulgarlo, lo mantuvieron en secreto. Y la mejor forma de
mantener un secreto, es no enseñarlo en ninguna parte‖.
Según Thierry de Champris, Arquitecto y autor de ―El verbo geométrico‖ dijo ―Se
ha probado el uso de estas características geométricas y aritméticas en muchas
catedrales, en tiempos medievales, desde las Cruzadas‖
El mensaje oculto en la Gran Pirámide, según Grimault, estaba dirigido para las
civilizaciones futuras aquí, en la Tierra.
Las relaciones numéricas expresadas en las pirámides, así como en las
constelaciones apuntan con insistencia una estructura numérica fundamental. Las
relaciones de la Gran Pirámide señalan los equinoccios, una y otra vez, y nos
apuntan hacia un ciclo astronómico crucial para nuestro planeta.
De acuerdo con Jacques Grimault en ―El Secreto Matemático de las Pirámides‖:
―Cada estrella se mueve 1º cada 72 años. Le toma unos veintiséis mil años a una
estrella completar una órbita completa al planeta. Las constelaciones del Zodiaco
ubican a la tierra en el universo. El Piramidón tiene un perímetro exacto de 12
codos de longitud. La presencia de , nos indica un círculo, Juntos hacen referencia
a un círculo con 12 secciones. El zodiaco.
Los 4 ángulos de la Pirámide se refieren a 4 signos del Zodíaco, Tauro, Leo,
Escorpión y Acuario. En el mundo antiguo, Escorpión era representado como un
águila, y acuario como un ángel. Estos símbolos están tallados en piedra, en la
parte frontal de algunas catedrales.
Hay 4 estrellas que pertenecen a estos cuatro signos. Solían ser llamados los 4
guardianes del cielo. Son Aldebarán en la Constelación de Tauro. Regulus en Leo,
Antares en Escorpión, y Formalhaut en Piscis hoy, pero antes era Acuario.
Estas estrellas mantienen la misma posición las unas con respecto a las otras.
Pueden ser utilizadas como puntos de referencia fiables a través del tiempo. Así
encontramos el Eje Tauro –Escorpión, originalmente conocido como el Eje Tauro-
Águila, representado por los babilónicos como un toro alado.
Luego tendríamos el eje Leo-Ángel, está simbolizado frente a nuestras narices, aquí
en la meseta de Giza: La esfinge. La cabeza de un hombre en un cuerpo de León.
Giza es un reloj astronómico, que se ajusta con las 4 estrellas. Además, la
manecilla del reloj, la mirada de la esfinge, gira sobre sí misma, cada veintiséis mil
años. Y nos permite saber con precisión, la posición de la Tierra en este Gran Ciclo.
¿Pero, cómo sabemos cuando comienza el ciclo? Hay un misterioso relieve en el
pecho de la esfinge, que los árabes llaman el ―Corazón del León‖. Corazón de León
también es el nombre árabe para la estrella más brillante en la constelación de Leo,
Regulus.

248
La esfinge siempre ha sido un símbolo de enigmas (…) Cuando los ojos de la
esfinge, se alinean con la estrella Regulus, el Corazón de León, entonces comienza
un nuevo ciclo del Equinoccio. Este enorme reloj, el reloj de nuestro planeta
completa su ciclo cada veintiséis mil años aproximadamente.
Todo lo que hemos visto aquí apunta a esto. Entonces, ¿Por qué era tan importante
llevar nuestra atención hacia este ciclo de veintiséis mil años?
Según Michel Fontugne, paleoclimatólogo: ―Sabemos que los ciclos de calor y frio en
el planeta, están sincronizados con los parámetros orbitales de la tierra‖ Entonces,
a lo mejor, el ciclo de los equinoccios afecta a nuestro planeta. En muchos textos
antiguos hay evidencias sobre la idea de que hay un ciclo de destrucción y
renacimiento. Por agua o por fuego. Por ejemplo, en los antiguos textos sagrados de
los hindúes.
Hay muchos registros escritos sobre cataclismos cíclicos. Entre ellos, Platón.
Aristóteles también hablaba de revoluciones cíclicas en la Tierra y el Cielo,
erradicando la vida en el Planeta. Los mayas también tienen una leyenda parecida.
Dicen que vivimos en la ―era del quinto sol‖.
Según Felipe Solís, arqueólogo: ―Lluvias e inundaciones destruyeron esta
humanidad, y esta creación, algo muy parecido al Diluvio de la Biblia‖. ―El quinto
sol es el sol del movimiento. Sol de la Tierra, el fuego, el agua y el aire. El
movimiento, la vida. Pero este sol tendría un fin. Y dicho fin ocurriría con
cataclismos terribles, bajo decreto de los dioses. La destrucción es un castigo por el
comportamiento humano‖
La ciencia de hoy nos hace revisar de nuevo estas creencias.
La última gran catástrofe climática ocurrió hace unos 10 ó 12 mil años. El clima en
el planeta cambió radicalmente, esta catástrofe hizo desaparecer especies
completas, como el Mamut o el Tigre ―dientes de sable‖. Y posiblemente muchas
más
¿El reloj de Giza, podría referirse, de alguna forma a estas catástrofes?
Si la línea que atraviesa el planeta, pasando por todos los sitios antiguos, fuera un
ecuador, su polo norte estaría precisamente en el polo magnético de la tierra, que
es distinto de nuestro polo norte. Según Eric Gonthier, geólogo.: ―El polo magnético
no es un punto fijo sobre la superficie del planeta. Se mueve alrededor de 40 km. Al
año. Hoy en día, gracias a la tecnología moderna, sabemos que esta oscilación está
en aumento, lo cual es bastante perturbador‖.
¿Esta línea podría haber sido dibujada para llevar nuestra atención al polo
magnético? El polo magnético no es estable, se ha invertido muchas veces. Según
Gonthier, hemos registrado más de 100 inversiones de los polos.
Nadie sabe porqué, pero los científicos creen que tiene relación con el sol. Hoy día
la ciencia intenta entender las consecuencias directas e indirectas de esta inversión
de los polos magnéticos.
Nuestro clima está cambiando. El movimiento de nuestro polo magnético se
acelera. No sabemos cuáles pueden ser las consecuencias. El campo magnético
genera la atmosfera alrededor de la tierra, que nos protege contra la radiación del
espacio. Si desapareciera nuestro planeta se quemaría. Destrucción mediante el
fuego, como nos cuentan los antiguos.
249
La ciencia moderna y las antiguas profecías comienzan a calzar.
En los albores de nuestra civilización, muchos de los secretos eran guardados por
los sacerdotes. Tal vez eran los guardianes de algún conocimiento antiguo, en un
mundo recuperándose de una catástrofe climática. Tal vez se les ha confiado la
tarea de transmitirlo a las generaciones futuras. Tal vez, estos asombrosos
monumentos, fueron construidos para advertirnos sobre estos terribles ciclos de
¡destrucción! Un evento que erradicó su propia civilización, por lo que ahora no
sabemos nada de ellos.
Hace miles de años, una civilización muy sofisticada vivió en nuestro planeta. Una
civilización tan generosa, que codificó mensajes a lo largo del planeta para
advertirnos en un futuro muy distante, de una potencial amenaza. Este es un
mensaje del pasado que tenemos que tomarnos muy en serio. El cambio climático
que ven nuestros científicos hoy podría ser la primera señal, de las catástrofes que
nuestros ancestros nos advertían. Tal vez se nos está acabando el tiempo. Las
respuestas a estos antiguos misterios son extrañas y difíciles de entender. Muchos
arqueólogos y científicos simplemente las descartarían. Pero si decidimos
ignorarlas, nuestro planeta tal vez tenga que pagar un precio terrible.
La Gran Pirámide Giza, tiene un mensaje, un mensaje para todos nosotros‖
1


4.1. La relatividad especial de Einstein i Poincaré

La relatividad galileana falla cuando las velocidades, no son las de ir en un tren, o
en un barco, y nos aproximamos a la velocidad de la luz. Esto se hace evidente
cuando miramos las ondas electromagnéticas de Maxwell que se propagan a tal
velocidad. Recordemos que las leyes físicas de Galileo y Newton son invariantes
estemos en reposo o en movimiento. Esta preocupación llevó a Einstein, en 1905,
de la misma forma en que antes habían llegado Lorentz o Poincaré a tal conclusión
a enunciar la Teoría Especial de la Relatividad.
Einstein pensó en qué principio de la relatividad era el correcto, si el de Galileo y
Newton o el de Maxwell.
El único fenómeno conocido para que tales discrepancias en el comportamiento
relativo del tiempo, observado a velocidades muy pequeñas, dejase de ser correcto
era la propia luz. Entonces, sería la luz, su comportamiento el que nos informaría
sobre qué principio de relatividad debíamos adoptar, y dado que las ecuaciones que
gobiernan la luz son las de Maxwell, por consiguiente habría que modificar las
leyes de Galileo y Newton. La luz, presente por tanto, en cualquier escala de
velocidad.
Hacia 1895 Lorentz había aceptado la idea de que las fuerzas que ligan la materia
eran de naturaleza electromagnética (como realmente resultaron ser), de modo que
el comportamiento de los cuerpos materiales reales debería satisfacer leyes
derivadas de las ecuaciones de Maxwell. De la materia pues, descendíamos al
siguiente nivel, el electromagnético.

1
Fragmentos del video – ―El secreto matemático de las Pirámides‖- Jacques Grimault.
250
―Las ecuaciones de Maxwell, con ser tan portentosas, no nos dicen qué son en sí
mismos el magnetismo y la electricidad, sino cómo se comporta la materia,
magnética y eléctricamente‖
1
.
La Ciencia responde al ―cómo‖ ocurren las cosas; pero no al ―por qué‖. Esto es
propio de la Filosofía, decía Carl Sagan.
Nadie sabe lo que es la luz. Se la define como ―agente físico que hace visible los
objetos‖ pero su naturaleza es desconocida. Su actuación se explica por la doble
teoría, corpuscular de Newton y ondulatoria de Huygens, y la teoría del corpúsculo
con onda asociada de Schrödinger. Pero la naturaleza de la luz es un tanto
misteriosa.
Lo mismo ocurre con la gravedad: la atracción mutua de las masas materiales.
Desconocemos su naturaleza. El mismo Newton, que expresó esta atracción en una
sencilla fórmula matemática confesó que él conocía las leyes de la atracción pero no
sabía lo que era la esencia de tal atracción.
William Hamilton y Warren Johnson, de la Louisiana State University, andaban
en busca de las ondas gravitatorias: son un ente teórico, pero los científicos están
convencidos de que existen. Ahora sólo falta detectarlas. Nunca se han medido.
Nadie las ha visto.
Pero los físicos dicen que deben existir. La búsqueda y detección de las ondas
gravitatorias es una de las tareas más interesantes de la física moderna.
La Física sólo nos habla de los hechos. Nada nos dice de la esencia de las cosas y de
sus últimas causas.

El espacio-tiempo de Minkowski.

El principio de relatividad que satisfacen las ecuaciones de Maxwell, lo que ha
llegado a conocerse como relatividad especial, no puede entenderse sin el
ingrediente introducido en 1908 por el geómetra ruso-germano Hermann
Minkowski. Su idea fundamental, como hemos visto, era que había que considerar
el espacio y el tiempo en conjunto, como una sola entidad: un espacio tiempo
tetradimensional.
Una de las características de la teoría de la relatividad es que es imposible para
una partícula material viajar más rápidamente que la luz. Esto significa que
cualquier partícula que se mueva en un espacio-tiempo por fuerza ha de llevar una
velocidad inferior. Si pensamos que la luz puede inscribirse dentro de un cono (en
un plano bidimensional), o una esfera (si pensamos en uno tridimensional), el
movimiento de cualquier partícula por fuerza estará dentro de dicho cono o la
propia esfera, y esto sucederá siempre en cualquier punto, o para cualquier
partícula.

1
Roger Penrose – La nueve mente del emperador -
251

Realmente parece funcionar así, en el sentido que al acercarnos a la velocidad de
la luz, se distorsiona realmente la percepción del tiempo.
Galileo afirmó que todos los cuerpos caen con la misma velocidad en un campo
gravitatorio. La intuición de Galileo fue que si se pudiera anular la resistencia del
aire ambos caerían a la vez.
Esto constituye la piedra angular de una gran teoría. La relatividad general de
Einstein, una extraordinaria descripción de la gravitación que, necesita de un
espacio-tiempo curvo para su comprensión.
Según Newton, la fuerza gravitatoria sobre un cuerpo debe ser proporcional a la
masa del cuerpo. Luego está la cantidad en que se acelera el cuerpo dada la fuerza
que actúa sobre él, cantidad que según Newton es inversamente proporcional a la
masa del cuerpo.
En combinación con las dos, esto es lo que asegura que la aceleración del cuerpo
sometido a gravedad es independiente de su masa. La gravedad pasa, pues, a ser
independiente de la energía que tenga cada partícula, lo que equivale a decir que la
gravedad no depende de la energía dos veces, sólo una, de la aceleración.
Aceleración equivale a energía, a transmisión de la información, a crecimiento. La
aceleración nos asegura un crecimiento exponencial, el movimiento.
La intuición de Galileo, por tanto, no se aplicaría a las fuerzas eléctricas, es decir,
los objetos cargados, arrojados en un campo eléctrico no ―caen‖ todos a la misma
velocidad.
De hecho, las fuerzas eléctricas son semejantes a las fuerzas gravitatorias en el
hecho de que ambas fuerzas son del tipo de la inversa del cuadrado. Pero ocurre
que, en este caso, la fuerza depende ahora de la carga eléctrica que es totalmente
diferente del concepto de masa que utilizó Newton.

TIEMPO
CONO DE LUZ FUTURO
CONO DE LUZ PASADO
HIPERSUPERFICIE DEL PRESENTE OBSERVADOR
ESPACIO
ESPACIO
ESPACIO-TIEMPO DE
MINKOWSKI
252
De hecho y, dado que los efectos del campo gravitatorio son iguales a los de una
aceleración, el efecto de la gravedad puede llegar a cancelarse. Si fuéramos
arrojados a un campo gravitatorio experimentaríamos una aceleración igual al
efecto de la gravedad. En este sentido estaríamos cayendo y no notaríamos
especialmente tal efecto de la gravedad. Tales efectos son, por lo tanto, similares,
aunque no exactamente del todo, debido a que la gravedad actúa sobre todas y cada
una de las partículas produciendo curvaturas y modificaciones en su volumen.
Si pensamos en términos de la geometría de Minkowski, esta particular medida de
distancia define una geometría para la superficie; En presencia de gravedad, se
produciría una curvatura en esta geometría, que es lo que denominamos distorsión
del espacio-tiempo, o relatividad general.
(…) Esto muestra cómo puede utilizarse un concepto de curvatura del espacio-
tiempo para describir la acción de los campos gravitatorios. Un fotón que llega a la
tierra desde una estrella lejana presenta una – línea de universo – ligeramente
curvada debido al hecho de que la luz, según la teoría de Einstein es desviada por
el campo gravitatorio del Sol.
La Geometría de Minkowski se supone exacta si no hay campo gravitatorio, es
decir, si no hay curvatura del espacio-tiempo.
En presencia de gravedad consideramos dicha geometría sólo aproximada. No es
nada nuevo, como suele ocurrir con la geometría euclidiana, o la mecánica clásica
newtoniana, todo funciona bien cuando actuamos a nivel local, el problema es
cuando lo aplicamos a nivel global.
Los relojes marchan más lentos en un campo gravitatorio. La luz y las señales de
radio son efectivamente desviadas por el Sol. Las sondas espaciales y los planetas
en movimiento requieren pequeñas correcciones a las órbitas de newton, que han
sido verificadas experimentalmente.
La luz parece marcar la frontera de ese círculo imaginario de la geometría
lobachevskiana, la frontera del cono de luz de Minkowski por el que los fotones
trazan su línea del universo y la frontera que determina que toda partícula o campo
que se acerca a la misma modifica radicalmente la percepción del tiempo percibido.
Si, de la formulación de la teoría de la relatividad, fuera eliminada la masa,
realmente tendría sentido una formulación numérica, que diría que 3
2
= 9 si
pensamos en la luz como el valor 3. Si alcanzáramos la velocidad de la luz, nuestro
espacio sería un punto (una esfera), y el tiempo sería infinito (nos situaríamos en la
superficie de la esfera). Ese punto relativo, sería entonces nuestro nuevo universo
en el que nos encontraríamos, y nuestro espacio sería igual a 9. Nada sería un
punto, en el universo, cada punto sería un universo en sí mismo. Todos con las
mismas características.
Si tuviéramos que pasar del 3 al 9, incrementaríamos al cuadrado; En lenguaje
áureo, dividiríamos un punto en dos. Pasaríamos a formar una nueva figura, la que
Platón asimiló con el Universo en sí, el dodecaedro…




253

4.1.1. El dodecaedro. El símbolo del Universo.

El dodecaedro es la expresión geométrica de una figura formada por 12 pentágonos
regulares
1
. La forma del pentágono, en la escuela pitagórica o por parte de los
defensores de la geometría fundamental, es la forma representativa del tiempo.
Una figura donde, así representada, cada pentágono se va a poder subdividir en
expresiones cada vez más y más pequeñas, pero también más y más grandes,
rellenando todo el espacio.
Una figura que, a su vez, se estructura siguiendo la sucesión de Fibonacci. A partir
de 2 puntos (de 2 unos), los subdividimos en 4 y formamos la estrella (los dos
triángulos polarizados), después cada uno de estos puntos se subdivide nuevamente
en 2, formando el cubo (8 puntos, 8 vértices). Después cada nuevo punto vuelve a
subdividirse formando los vértices del dodecaedro.
Si continuamos expandiendo la figura espacialmente con pentágonos cada vez más
y más grandes, rellenaríamos el espacio en su totalidad. Esta es la esencia del
dodecaedro: en su expansión su volumen ocupa todo el espacio disponible.
A partir de aquí repetiríamos el proceso, sólo que a una nueva escala. Si los
números áureos representan el universo de la misma forma a como lo hacen los
números primos, de alguna forma ambos se integran en las formas geométricas. El
7 sería la representación geométrica del cubo, 6 planos más un punto central. El 11
serían dos nuevos puntos, 2 valores e
0
(e
0
=1), separados en 2 puntos del espacio.



1
En base a la colaboración de Fede, para www.gaussianos.com. – La construcción del dodecaedro en los
elementos de Euclides. Autor: ^Diamond^. El dodecaedro también es el polígono regular que tiene el
mayor volumen respecto de su esfera circunscrita.
En el dodecaedro siempre van a coincidir 3 vértices en un ―punto‖, como los valores áureos
254
Todo número elevado a 0 da 1, quizás porque en el mundo áureo todo parte de la
unidad, desde la que estructuramos todo el sistema de los números. En la unidad,
ya tenemos, implícitamente, todos los números que nos interesan. Todo número en
ese plano imaginario al que nos eleva e es 1. Igual que en el mundo áureo, 0/1.La
relación básica del número e, encendido-apagado (0 y 1).
Si los valores de e, 0 y 1 representarán un triángulo y e fuera el movimiento, tal
movimiento determinaría el estado de una partícula: encendida-apagada, en una u
otra posición. Porque si se enciende y se apaga, implícitamente lleva incorporada
una medida de tiempo. El tiempo que transcurre entre ambos estados.
El tiempo, a su vez, representaría el espacio, el espacio que hay entre 0 y 1, a nivel
lineal.


Recordemos el fondo cósmico de radiación y su semejanza con el número e. El
movimiento sería tiempo. El tiempo (experimentado) sería espacio y el espacio sería
también energía. Todo representado en una esfera. Pero, en el fondo, 4
componentes entrelazados, formando también figuras cúbicas: nuestros números
áureos. Una nueva definición de unidad en todas las manifestaciones del universo
que percibimos.
Para llegar a la figura del dodecaedro, hemos necesitado 4 pasos, cuatro posiciones
espaciales. Por eso, la figura del dodecaedro es geométricamente parecida a hablar
de 4 dimensiones, en nuestro mundo. Percibir los números áureos, percibir como
todo está conectado, es darse cuenta de que tú cerebro es esa 4ª dimensión: es
percibir, como todos y cada uno de nosotros estamos conectados en el espacio y el
tiempo.
0


1

0

0
1
e
La formulación de e me crea una
relación triangular perfecta.
2
e = 5,04316564
255
4.2. El espacio-tiempo cíclico.

De acuerdo con lo anteriormente expuesto tendríamos que ir asumiendo que no es
que el tiempo se curve alrededor de un centro gravitacional, es que vivimos en un
espacio-tiempo curvo y a medida que incrementamos nuestra energía, nuestra
velocidad, percibimos más claramente sus efectos.
Las consecuencias de un planteamiento así, inevitablemente, nos conducen a
asumir la concepción de un tiempo cíclico. Aunque no solamente eso, si el tiempo es
cíclico, el espacio también debe de ser cíclico. De hecho la misma energía debe de
ser, en consecuencia cíclica. Las implicaciones de esta cuestión, como veremos, van
a ser determinantes en nuestra concepción del universo y de nuestra propia
existencia.
La relatividad especial describe las limitaciones en la velocidad de las partículas
con respecto a la velocidad de la luz, en el sentido en que no pueden moverse más
rápido que éstas; La relatividad general introduce la gravedad y observamos que, a
mayores velocidades, los comportamientos de las partículas parecen seguir una
trayectoria curva, que modifica la estructura espacio-tiempo definida por
Minkowski, lo que origina distorsiones en los objetos y en la percepción del tiempo.
Pero, ¿hasta qué punto después de observar todos estos efectos, las proposiciones de
ambas teorías describen el sistema como un todo? Sencillamente, no lo hacen,
consideran al sistema como compuesto de partes, hablando en términos locales, y
en términos de grandes magnitudes. Por una parte nos encontramos con la
velocidad de la luz ligada a un concepto de energía o masa, y por otro hablamos de
espacio, tiempo y gravedad. Cada tipo de relatividad se centra en unos elementos
del sistema, no lo ven de forma conjunta.
¿Qué ocurriría, entonces, si tales distorsiones no fueran relativas? Es decir, si tanto
el espacio como el tiempo, como bien hace referencia Minkowski, como también la
energía, en su sentido más amplio (incluyendo conceptos tales como velocidad, o
aceleración), e incluso la gravedad actuarán como un sistema coordinado, de tal
forma que cualquier variación, no sólo en las grandes magnitudes, sino también en
nuestra escala, (o incluso a nivel microscópico) diera lugar al mismo
comportamiento.
¿Hasta qué punto, entonces, podríamos hablar de relatividad, si realmente todas
estas fluctuaciones, percibidas o no, se comportan según un mismo patrón? La
relatividad quedaría anulada en lo que refiere al funcionamiento del sistema. Sólo
podría ser modificada por un funcionamiento caótico.
Por lo tanto, la relatividad, tendría sentido referirse a ella siempre que hagamos
referencia a la posición espacial relativa de una partícula en el espacio-tiempo.
Desde su posición espacial, en un universo en movimiento continuo la posición de
cada partícula siempre va a ser relativa. Además, cada una de estas partículas va a
contemplar el mismo universo en todas direcciones pese a tener unas coordenadas
espacio-temporales únicas.



256
Es decir, si pensamos en una circunferencia donde su contorno queda fuera del
sistema, y se adentra en el campo del infinito o… un cono de Minkowski donde sus
líneas parecen marcar la misma frontera (para cualquier fotón), y admitimos que la
propia luz, de hecho, es una frontera en nuestro Universo, ¿por qué no considerar la
gravedad, no en términos de la masa de los cuerpos, sino como un efecto percibido
derivado de la interacción con otras partículas o ―universos‖?
Si pensamos así estamos ampliando la geometría espacio-tiempo de Minkowski,
considerando que energía y gravedad no dejan de ser, a su vez, elementos de mismo
sistema, que efectivamente componen un –espacio- tetradimensional. Si todo el
sistema funciona de forma coherente, no cabría por tanto hablar de relatividad en
función del movimiento, sino más bien de efectos que bien percibimos o bien no lo
hacemos. La relatividad de los sentidos.
En sentido opuesto podríamos decir, igualmente, que todo es absolutamente
relativo sólo por el hecho de estar dentro del mismo universo. Determinación y
arbitrariedad serían pues dos caras diferentes de la misma manera. La dualidad
manifestándose incluso en nuestro propio devenir.
El espacio-tiempo de las partículas quedaría así determinado por su energía, o
aceleración, de igual forma que lo hace con la gravedad. Pero a su vez, la gravedad
o incluso la energía se verían afectada por el espacio y el tiempo. Asumiendo esto
dejamos de pensar de forma local, viéndolo sólo en términos del espacio-tiempo (que
es lo que percibimos), y asumimos que todo está afectando a todo, por cuanto todo
forma el mismo sistema, y así actúa en todas las escalas.
No es que la gravedad, entonces, curve el espacio tiempo, es que de hecho el espacio
tiempo ya es curvado, cualidad que sólo apreciamos cuando nos movemos a
velocidades cercanas a la luz, cuando nos aproximamos al borde de esta esfera
conceptual que no podemos traspasar. En todo caso, sería la propia velocidad, la
propia energía de las partículas, la que nos permite apreciar los efectos del espacio
tetradimensional en que vivimos. Ya que, después de todo, la energía depende de la
velocidad a que esté viajando cada partícula.
No es una perspectiva nueva, pero el cambio de paradigma matemático que supone
adoptar un modelo como el que se expone conlleva implicaciones de relieve. Un
cambio de paradigma con respecto al tiempo tiene importantes implicaciones
respecto de la percepción de nuestra propia existencia. El mundo cuántico ha sido,
quizás, la última frontera que hemos traspasado y que ya supuso un cambio radical
de mentalidad en la percepción del espacio, y en general, de todos los sucesos físicos
que nos envuelven. Trajo consigo un cambio de esquemas, que incluso hoy
constituyen el punto de partida de nuevas tecnologías emergentes. A pesar de
nuestras creencias tuvimos que adaptar la percepción de lo que estimamos como
realidad, y aprender a convivir con los nuevos paradigmas.
Carl Sagan lo expresó de la siguiente forma:
―Consideremos esta afirmación: cuando ando, el tiempo —medido por mi reloj de
pulsera o mi proceso de envejecimiento— aminora la marcha. O bien: me encojo en
la dirección del movimiento. O bien: me hago más grande. ¿Quién ha sido testigo
jamás de algo así? Es fácil rechazarlo de entrada. Aquí hay otra: la materia y la
antimateria se están creando constantemente, en todo el universo, a partir de la
nada. Una tercera: alguna vez, muy ocasionalmente, su coche atraviesa
espontáneamente la pared de ladrillo del garaje y a la mañana siguiente lo
encuentra en la calle. ¡Son absurdas! Pero la primera es la declaración de la
257
relatividad especial y las otras dos son consecuencias de la mecánica cuántica
(‗fluctuaciones de vacío‘ y ‗efecto túnel, se llaman).
Nos guste o no, así es el mundo. Si uno insiste en que es ridículo, estará cerrado
para siempre a algunos de los mayores descubrimientos sobre las reglas que
gobiernan el universo‖
Penrose, al referirse a las paradojas del universo cuántico dice así: ―Esto es lo que
la física clásica nos ha enseñado sobre la realidad física. Es evidente que hemos
aprendido mucho, aunque tampoco deberíamos confiar demasiado en que las
imágenes que nos hemos formado no vayan a ser trastocadas por alguna visión
posterior más penetrante‖.
Tenemos, en resumen, que la masa parece ser equivalente a la energía, la energía
parece equivalente a la velocidad o aceleración, la aceleración guarda equivalencia
con la geometría del espacio-tiempo, y la percepción del tiempo guarda equivalencia
con el movimiento, a su vez, del observador. La gravedad está pues asociada, tanto
al espacio, al tiempo, a la energía, pero también, por lo tanto, al observador.
¿Es entonces la gravedad la responsable de la curvatura del espacio tiempo, o, como
dijo el mismo Einstein, no deja de ser más que una ilusión?
¿Puede la gravedad, si pensamos en el sistema como un todo, en el que nosotros
mismos, y nuestros sentidos están involucrados, ser parte inherente de nuestra
conciencia y de cómo percibimos los cambios? A fin de cuentas nosotros mismos,
aunque no lo percibamos estamos en constante movimiento, y lo que percibimos
como gravedad no deja de ser una aceleración de los objetos o las partículas en un
mundo en el que todo se mueve. La gravedad es una percepción, al igual que la
energía, que depende del movimiento, al igual que el tiempo, que no deja de ser
más que la percepción del movimiento o, de la misma forma que el espacio que,
como vemos, no deja de ser más que una percepción de la energía.
En nuestro universo, nada es independiente. Percibir es interactuar. Veámoslo
desde otro punto de vista:
De acuerdo con Maxwell, el campo electromagnético lleva energía. Si aceptamos la
fórmula de Einstein debe por tanto contener masa, por lo tanto el campo
electromagnético es también masa. Dado que el campo de Maxwell está
íntimamente relacionado con las fuerzas que ligan las partículas. Cabe preguntarse
de qué forma este campo electromagnético contribuye a la masa.
El campo gravitatorio es similar al campo de Maxwell. En los campos
electromagnéticos se observa que los objetos cargados en movimiento emiten ondas
electromagnéticas, entonces, los objetos con masa en movimiento, deben de emitir
ondas gravitatorias que, como las ondas electromagnéticas, viajan a la velocidad de
la luz y transportan energía.
La energía y, por tanto, la masa de un campo gravitatorio es una anguila
escurridiza. Está ciertamente ahí, según los defensores de la relatividad general y
debe tenerse en cuenta para que el concepto de masa se conserve globalmente. En
estas curiosas circunstancias, cita Penrose, nuestra –cantidad de materia- o está
allí o en las regiones más vacías del espacio vacío o no estará en ninguna parte.
En nuestro modelo tal masa está en todas partes, envolviéndolo todo circularmente.
Y también en las regiones más vacías del espacio, donde, al cambiar de escala,
también cambiamos su nombre, pero simplemente, por uno más energético.
258
León Lederman, el físico laureado con el Premio Nobel, describió el bosón de Higgs,
un bloque hipotético de creación de materia, como «la partícula de Dios», y así tituló
un libro. También comentó, no obstante: ―En mi opinión, todas son partículas de
Dios‖.
Si el bosón de Higgs no existe, ¿queda desaprobada la hipótesis de Dios?
Ahora sabemos que no hay un fluido magnético especial y que todo magnetismo,
incluyendo el poder que reside en un imán de barra o herradura, se debe a la
electricidad en movimiento.
La relatividad general predice un fenómeno asombroso llamado ondas
gravitacionales, explica Sagan. Nunca se han detectado directamente. Pero, si no
existen, hay algo fundamentalmente erróneo en la relatividad general. Los
pulsares son estrellas de neutrones que giran rápidamente, cuyos períodos de giro
pueden medirse ahora con una precisión de hasta quince decimales. Se predice que
dos pulsares muy densos en órbita uno alrededor del otro irradian cantidades
copiosas de ondas gravitacionales... que con el tiempo alterarán ligeramente las
órbitas y los períodos de rotación de las dos estrellas.
Joseph Taylor y Russell Hulse, de la Universidad de Princeton, han usado este
método para comprobar las predicciones de la relatividad general de un modo
totalmente nuevo. Según sus hipótesis, los resultados serían inconsistentes con la
relatividad general y habrían derribado uno de los pilares principales de la física
moderna. No sólo estaban dispuestos a desafiar la relatividad general, sino que se
los animó a hacerlo con entusiasmo. Al final, la observación de pulsares binarios da
una verificación precisa de las predicciones de la relatividad general y, por ello,
Taylor y Hulse recibieron conjuntamente el Premio Nobel de de Física en 1993.
De modos diversos, otros muchos físicos ponen a prueba la relatividad general: por
ejemplo intentando detectar directamente las elusivas ondas gravitacionales.
Confían en forzar la teoría hasta el punto de ruptura y descubrir si existe un
régimen de la naturaleza en el que empiece a no ser sólido el gran avance de
comprensión de Einstein.
Tal onda gravitacional al venir implícita entre cada partícula negativa y positiva
sería de un valor tan reducido que sería prácticamente imposible acceder a ella.
Según la relatividad especial, masa y energía parecen ser lo mismo a la velocidad
de la luz, al cuadrado…ya que no hay masa, que pueda ir más rápido que la luz, las
ondas electromagnéticas en un espacio vacío viajan a esta velocidad, la propia luz
parece comportarse como partículas y como ondas, es la frontera, pero cada una de
nuestras células está moviéndose interiormente a esta velocidad de la luz, incluso
nosotros mismos nos movemos a altísimas velocidades aunque no lo percibamos.







259
4.3. La gravedad y el tiempo.

Quizás la palabra ―relatividad ―sea demasiado contundente como para poner en
duda que el paso del tiempo no sea relativo. A fin de cuentas, es así como lo
percibimos. Contemplamos, asombrados como el universo nos sorprende
continuamente con propiedades que hasta hace poco tiempo ni podíamos imaginar.
Descubrimos que el tiempo se puede deformar dependiendo de la velocidad y, con
ello, abrimos un nuevo capítulo en la historia del conocimiento.
No podemos dudar de ello, por cuanto ha sido debidamente verificado en numerosos
experimentemos. A altas velocidades el tiempo parece expandirse, o el espacio
encogerse; A esas mismas velocidades las partículas cuánticas aparecen y
desaparecen como por arte de magia. El mismo Einstein se mostró perplejo al
contemplarlas refiriéndose a ellas como –―acciones fantasmales‖. No sabemos si al
igual que la nave espacial parece contraerse y su tiempo expandirse esto también
ocurre a escala subatómica. Llegamos a tal grado de detalle que incluso observar
un relativo encogimiento de éstas es extremadamente sutil.
Entonces, porque no volvemos a ampliar el horizonte; Si todos estos fenómenos
ocurren en el misterioso mundo de las partículas subatómicas, pero también
ocurren en el mundo estelar, a fuerzas gravitatorias y velocidades cósmicas, porque
no puede ocurrir de igual forma, en nuestras misteriosas mentes.
Tendemos a pensar que, a nuestra escala, el tiempo es siempre fijo e inmutable,
pero ¿es realmente así o hay ocasiones en que esto puede no ocurrir? Yendo, incluso
más lejos, ¿puede ser que el tiempo se contraiga y se expanda, incluso el espacio,
pero a escalas tan pequeñas que no podamos percibirlo? A escalas tan, tan
pequeñas, como parece tener la ―fuerza‖ de la gravedad.
Si esto ocurriera así, constantemente, a cada porción de tiempo infinitesimal,
pequeñísimas variaciones en el tiempo percibido nos resultarían irrelevantes. A
cada momento ocurrirían, el espacio se expandiría y encogería y el tiempo haría lo
mismo, pero no seríamos conscientes.
Hay que tener en cuenta que cualquier experimento que se efectúa para medir
estas variaciones del tiempo percibido, lo hace para un instante de tiempo. Para el
siguiente instante similar también ocurrirá, y así sucesivamente. Si tuviéramos
fluctuaciones de este tipo a nuestra escala ocurrirían a cada momento, a cada
fracción infinitesimal de eso que llamamos ―tiempo‖. ¿Qué sería entonces la
gravedad? ¿No sería algo muy parecido al tiempo?
En un universo así descrito, cada partícula cuántica va a estar en constante
movimiento, pero en una fracción infinitesimal de tiempo, siempre va a estar en
una posición diferente de la que tenía antes del flash de nuestra cámara, de
nuestro cerebro. Cada partícula cuántica, si pudiéramos parar el tiempo, y
seleccionar una en concreto tendría una posición espacio-temporal diferente del de
todas las demás partículas del universo.
Si lo viéramos espacialmente, cuando dicha partícula, un punto compuesto de
energía-gravedad creara una nueva estructura espacial, (la siguiente escala) ambas
estructuras permanecerían enlazadas en cada uno de sus vértices. La energía se
incrementaría en cada punto (al cuadrado), y la gravedad se incrementaría de igual
forma, pero en sentido contrario (la inversa del cuadrado).
260
Si no existe la materia o la masa, si todo es cuestión de escalas, si no encontramos
físicamente esa partícula divina, la conclusión es que el origen en sí no podemos
determinarlo. Para nosotros siempre va a ser un punto, pero este punto significa
todo un entramado de energía-gravedad para una escala inferior.
Lo que nosotros percibimos como espacio-tiempo no es más que energía y gravedad,
tal y como nos dice el modelo entrópico. Combinaciones de energía-gravedad a
diferentes escalas. Percibimos la realidad a nuestra escala, dependiendo de nuestra
posición espacial, para cada una de las partículas. Nuestro espectro de la realidad
no es más que una determinada amplitud de onda. Por eso, percibimos realmente
sólo una pequeña parte del espectro total de onda disponible.
En nuestro universo, no es que las cosas tengan un comportamiento, una cualidad,
una característica especial, es que todos estos sustantivos son el universo en sí, no
sólo un acercamiento desde un punto de vista determinado.

4.3.1. ¿Qué es realmente el Tiempo?

Platón definió el tiempo como ―la imagen en movimiento de la eternidad‖, el
universo como una película arquetípica que se proyecta a través de la luz.
Hoy día muchos físicos creen que el tiempo pueda ser una ilusión y realmente no
existir.
De acuerdo con Julián Barbour, físico y escritor de Oxford
1
, los cambios son el
indicador del tiempo. Dividimos el tiempo entre pasado, presente y futuro, pero
¿realmente existe el presente, ese cero en nuestras cabezas?
Einstein dijo que pasado, presente y futuro no eran más que ilusiones, sólo que
muy tozudas. También dijo: ―El tiempo no es lo que parece. No fluye sólo en una
dirección, y el futuro existe simultáneamente con el pasado ―.
Nuestra percepción del tiempo es en un solo sentido; por convenio avanza hacia el
futuro, aunque esto no significa que sea así realmente. Arriba y abajo son
posiciones relativas en el espacio. No tiene mucho sentido hablar de futuro y
pasado del mismo tiempo que no tiene sentido hablar del arriba o abajo.
La asimetría es una propiedad del estado del mundo y no del tiempo en sí. Nuestro
cerebro no percibe el paso del tiempo sino las diferencias entre un estado actual y
un estado pasado que todavía recuerda.
La flecha del tiempo. Todo el mundo envejece al mismo tiempo. Einstein demostró
que el tiempo transcurre a diferentes velocidades entre diferentes personas,
dependiendo de lo rápido que se muevan el uno con respecto al otro. Siempre con el
límite insuperable de la velocidad de la luz, lo único que permanece invariable en el
espacio.




1
Cap. Redes – Eduard Punset – El tiempo no existe -.
261
La luz de las estrellas que vemos brillar en el firmamento es la luz que la estrella
emitió hace años, el tiempo que tarda la luz en viajar hasta la tierra. Es como
observar el pasado. Lo mismo sucede cuando hablamos con alguien.
De acuerdo con Julián Barbour: ―el tiempo no existe‖, incluso opina que el
movimiento es una ilusión. La unión de la mecánica cuántica con la relatividad de
Einstein fue el origen de tales creencias, explica. La posición es relativa
dependiendo de donde te encuentres, no tiene sentido sin relación a unas
referencias. Los átomos están en constante movimiento, los enlaces se hacen y
deshacen en millonésimas de segundo. El tiempo que tarda un electrón en pasar un
átomo a otro, sería uno dividido entre una cantidad igual a la edad del universo.
Desde esta perspectiva un segundo es una eternidad, el tiempo también es relativo,
como la posición.
La gravedad es única para cada partícula, la gravedad es el valor en el universo de
cada partícula en un instante determinado.
En la literatura Védica, el Rishi dijo,
1
: "Cuando descubrí quien era yo realmente,
descubrí que no estoy en la Mente, sino que la Mente soy yo; yo no estoy en el
cuerpo, sino que el cuerpo soy yo; no estoy en el Mundo, sino que el Mundo soy yo;
encorvando hacia atrás dentro de mí, yo estoy creando, una y otra vez; en esencia,
soy Aquél quien crea todo Aquello – Yo soy Aquello, tu eres Aquello, Todo esto es
Aquello, y eso es Todo lo que Es; si tu encuentras Aquello, entonces tú lo tienes
Todo".

Esto es de donde viene todo - no sólo materia y energía-, sino que incluso somos
espacio y tiempo. Nosotros tendemos a pensar en tiempo como algo "externo" y real,
pero como dijo un físico, ―no hay tal cosa como tiempo lineal‖. El tiempo lineal es un
evento completamente psicológico en un Universo donde todo el ―tiempo‖ sucede
―simultáneamente". Otro físico dijo, "el tiempo es sólo la manera en que la
Naturaleza nos impide experimentar todo de una vez".

Nuestros sentidos descifran eso en "tiempo lineal‖. Tiempo es algo que nosotros
engendramos a través de nuestra propia auto-interacción exactamente de la misma
manera que engendramos la bio-química de nuestros cuerpos o del ambiente‖.
―El Tiempo es sólo una ilusión producida por la sucesión de nuestros estados de
conciencia en nuestro viaje a través de la Duración Eterna, y no existe donde no
existe conciencia en que pueda producir la ilusión, sino que ―yace dormido‖.
El presente es solamente una línea matemática que separa la parte de la Duración
Eterna que llamamos el Futuro, de la otra parte que llamamos el Pasado. Nada hay
en la tierra que tenga verdadera duración, pues nada permanece sin cambio, o es lo
mismo, durante la billonésima parte de un segundo; y la sensación que
experimentamos de la realidad de la división del Tiempo que se conoce como
Presente, nos viene de la impresión de la momentánea vislumbre, o vislumbres
sucesivas, de las cosas que nuestros sentidos nos comunican, al pasar dichas cosas
de la región de lo ideal, que denominamos el Futuro, a la región de los recuerdos a
que damos nombre de Pasado‖.
2



1
Dr. Deepak Chopra . Conferencia. www.bibliotecapleyades.com. Conferencia pública en 1993
2
H.P. Blavatsky. –La doctrina secreta -.
262
4.3.2. El Misterio del Tiempo.

Greg Bradenn, como no podía ser de otra manera, tampoco es un pensador
corriente. Ex-ejecutivo de una multinacional decidió dejar una posición acomodada
para lanzarse a la aventura de descubrir los misterios más profundos del universo.
Bradenn unifica el conocimiento existente en las culturas milenarias, con los
principios de la física cuántica para abordar, desde un plano más espiritual temas
relativos a la ―conciencia universal‖ así como al poder mental inherente a cada uno
de nosotros para cambiar el universo. Las implicaciones de sus teorías, a medio
camino entre la física y la metafísica y que veremos con más detenimiento un poco
más adelante, son realmente desbordantes.
De acuerdo con Greg Bradenn, las tradiciones indígenas, como puede ser el caso de
los indios Hopi a veces ven el tiempo como un rio que fluye en una sola dirección,
con las experiencias de la raza humana intrínsecamente vinculadas de algún modo
a la vida de ese fluir. Otras tradiciones consideran el tiempo como una senda, que
trasciende las membranas del espacio y que se puede recorrer en dos direcciones.
Esta perspectiva sugiere que el tiempo se origina en alguna parte y termina en
otra, y nos deja que viajemos y experimentemos los puntos que hay entremedio.
Se cree que, una vez descubierto, el mecanismo responsable de los acontecimientos
de nuestras vidas cotidianas nos describirá el funcionamiento del cosmos.
Desde el mundo de las partículas subatómicas y las galaxias distantes, empezó a
emerger una física rectificada para explicar los nuevos fenómenos observados. Al
proponer teorías de ciencia ficción de viajar por el tiempo y de universos paralelos,
las matemáticas de dichas posibilidades se convirtieron en la ciencia de la física
cuántica.
La idea de que un resultado específico ocurre debido a acontecimientos anteriores
se llama determinismo. El determinismo, atribuido al filósofo alemán Gottfried
Leibniz, afirma que todo lo que presenciamos o experimentamos en nuestro mundo,
independientemente de su aspecto fortuito, sucede debido a los acontecimientos que
le han precedido.
El mundo de la mecánica cuántica, sin embargo (...), ofrece una perspectiva muy
diferente. El agente adicional ha sido calificado como ―libre albedrío‖.
La ciencia de la física cuántica ha demostrado que nuestro mundo en realidad se
produce en brevísimos y rápidos estallidos de luz. Al igual que las múltiples
imágenes que forman una película, estos acontecimientos son, en realidad,
minúsculos impulsos de luz denominados cuantos.
El premio nobel de física Max Planck conmocionó al mundo con sus referencias a
fuerzas de la naturaleza invisibles y dijo: ―Como persona que ha dedicado toda su
vida a la ciencia más perspicaz, el estudio de la materia, todo lo que puedo decirles
sobre el resultado de mis investigaciones sobre los átomos es lo siguiente: ¡La
materia no existe! Toda materia se origina y existe sólo en virtud de una fuerza
que hace vibrar las partículas de un átomo y mantiene unido al más diminuto de
los sistemas solares… Tras esta fuerza hemos de suponer la existencia de una
mente consciente e inteligente. La mente es la matriz de toda materia‖


263
El hecho que se puedan considerar múltiples resultados implica que cada
posibilidad ya ha sido creada y está presente en nuestro mundo. Quizás, en algún
lugar de la creación, en una forma que todavía hemos de reconocer, hay una mezcla
embrionaria de lo físico y lo no físico, donde cada resultado espera ser llamado al
centro de nuestra conciencia. Mientras un resultado cede su lugar a otro, durante
un breve momento, los dos ocupan el mismo espacio al mismo tiempo.
En nuestra siempre cambiante visión de la creación, muchos científicos ahora creen
que todo lo que conocemos como nuestro mundo, en esencia está formado por la
misma sustancia, de diminutas partículas de luz que vibran a diferentes
velocidades. Algunas formas de luz vibran tan despacio que aparecen en la forma
de minerales y rocas. Obras vibran más deprisa y se manifiestan como plantas,
animales o personas, mientras que otras mucho más rápidas son las que crean
nuestras ondas de televisión y de radio. Pero, en último término, todas ellas pueden
reducirse a una cualidad de luz vibratoria.
Las observaciones de los físicos no tienen en cuenta hechos que tienen lugar a un
índice de velocidad vibratoria tan elevado que parece estar más allá de nuestra
percepción física. Es la dimensionalidad. Según esta teoría el 90% del universo
estaría vibrando literalmente en estados más elevados de expresión. Este 90%
puede representar el lugar donde se encuentran los universos paralelos de la teoría
cuántica.
Al igual que ahora los físicos creen que la materia está hecha de múltiples y breves
explosiones, en lugar de ser un campo continuo, nuestros antepasados también
creían que se producía de un modo similar. En cada estallido experimentamos los
eventos que tienen lugar en el mundo. Cuantas más explosiones de luz
entrelacemos, más larga será la duración de nuestra experiencia, nuestra
percepción del tiempo.
Es, en los espacios intermedios, en el silencio entre las pulsaciones de la creación,
donde tenemos la oportunidad de ―saltar‖ de una posibilidad a la siguiente. Este es
el espacio donde ocurren los milagros, dice Bradenn.
Es evidente que estas tradiciones reconocen una relación directa entre la forma en
que afrontamos los retos de cada día y el tipo de mundo que experimentaremos en
el futuro. El caos del cambio es nuestra oportunidad para refinar nuestras
creencias, conservar la parte que funciona y desprendernos de lo que ya no nos
sirve. Es nuestra nueva visión del mundo actual perfectamente pulida la que nos
conducirá con suavidad a través de los tiempos de futuros retos.
Con elocuencia y simplicidad las profecías de los Hopi nos recuerdan que la forma
en que vivimos nuestras vidas determina el camino que vamos a seguir. La elección
está en nuestras manos.

4.3.3. El Universo a Coste Cero.

Según el físico Frank Wilczek, de MIT: ―Puedes formar un estado que no tenga
quarks y antiquarks en él, y es totalmente inestable. Espontáneamente empieza a
producir pares de antiquarks y quarks‖. ―No hay barrera entre la nada y un rico
universo lleno de materia‖.
264
―En cierta forma tú y yo, esta pantalla, el Sol, la Luna, y todo lo demás sólo somos
fluctuaciones que emergen del vacío cuántico. Patrones, coherentes por un
momento, que regresan al mar insondable del vacío-nacimiento‖.
Debido a la extrañeza inherente a la mecánica cuántica, ―la nada‖ se transforma en
algo constantemente. El principio de incertidumbre de Heisenberg señala que un
sistema nunca puede tener exactamente cero energía y como la energía y la masa
son equivalentes (dos caras de la misma moneda), pares de partículas se pueden
formar espontáneamente siempre y cuando se aniquilen rápidamente.
La incertidumbre cuántica sostiene que hay una compensación entre energía y
tiempo: entre menos energía tiene un sistema más tiempo puede mantenerse (de la
misma forma las supernovas, con mayor energía viven menos). Para explicar cómo
nuestro universo ha durado miles de de millones de años, el tiempo suficiente para
formar a partir del vacío cuántico galaxias, sistemas solares y formas de vida
complejas, su nivel de energía debe ser extraordinariamente bajo.
Según Hawkings:
―En los primeros instantes del universo se llevó a cabo una breve explosión
expansiva, conocida como inflación, la cual llenó el universo de energía. Pero según
la teoría de la relatividad de Einstein, la expansión del tiempo-espacio también
significa más gravedad. La atracción gravitacional representa energía negativa que
cancela la energía positiva de la inflación – esencialmente construyendo un cosmos
de cero. Uno puede mostrar que esta energía gravitacional negativa exactamente
cancela la energía positiva representada por la materia. Así que la energía total del
universo es cero ―.
Antes habíamos visto como hacer un universo infinito únicamente a partir de una
partícula (y su inversa). El universo, tal y como parece funcionar la naturaleza se
las ingenia para minimizar el ―coste‖, llegando a tal punto que, como dice
Hawkings la energía total parece compensarse dando un resultado de ―cero‖. Si
cada partícula subatómica es un reflejo a escala del comportamiento del universo,
cada una de ellas o, mejor dicho, cada par de partículas, debe de tener el mismo
comportamiento.
Ya hemos visto que la naturaleza tiende a formar estructuras que maximizan el
espacio, de hecho también tiende a la economía, lo que es evidente si vemos como,
con un mínimo de organización – geométrica – ,se puede organizar todo el universo.
Cada partícula en la naturaleza se divide en dos. Si aceptamos que no importan las
escalas sólo las relaciones, podemos crear dos partículas a partir de una, sin ni
siquiera tener en cuenta que nivel energético tiene cada una, lo único importante es
que la diferencia de carga entre las dos sea infinitesimal, o que la distancia entre el
0 y el 1 sea la más pequeña que pueda imaginarse. Al crear dos a la vez, mi única
preocupación va a ser que esa diferencia de carga entre ambas sea, a su vez 0.
Podemos repetir este proceso cuantas veces queramos, el resultado siempre va a ser
el mismo. Cuando sumas infinitos ceros, la suma final es cero, o casi.
Según Alan Gutz, el físico que desarrolló la teoría inflacionaria, ―El problema de la
creación del universo parece violar la ley de la conservación de la energía, pero si
hay cero energía total que conservar, ese problema desaparece y un universo que
simplemente surgió de la nada – fluctuaciones cuánticas – es algo que ocurre con
cierta probabilidad – Tal vez, una mejor forma de decirlo es que ese algo es nada‖
265
La física cuántica, al igual que la filosofía oriental, es profusa en paradojas. Un
fotón es tanto una onda como una partícula y puede estar en estado de
superposición – en todos los lugares, o en ninguno –a su vez, hasta que no se le
aplique una medición. De tal manera, que en muchas ocasiones se ha jugado con la
idea de que una partícula no existe hasta que es observada.
En el Sutra del Corazón, se dice:
―Escucha, oh Sariputra, la vacuidad es forma; la forma vacuidad. Aparte de la
forma, la vacuidad no es; aparte de la vacuidad la forma no es. La vacuidad es
aquello que es forma, la forma es aquello que es vacuidad. Justo como son la
percepción, la cognición, la construcción mental y la conciencia ―.
La materia está compuesta de átomos; más del 99% de un átomo consiste de
espacio vacío. Lo cual, aunque nos cueste trabajo asimilar, significa que nosotros
estamos casi completamente vacios, somos básicamente nada. Pero, como estamos
descubriendo, ese nada puede ser algo; es más, puede ser lo que sea.
El brillante físico estadounidense David Bohm, teorizó que el mundo que
experimentamos es una manifestación superficial de un proceso energético
profundo, como una ola que surge de un mar de energía infinita. Y nuestra
percepción de un fenómeno o de nuestro propio ser es algo ilusorio, ya que en el
vacío toda la materia es una misma energía. Esto fue lo que llamó ―la totalidad del
orden implicado‖.
El biógrafo de Bohm, Will Keepin explica:
―El entendimiento de Bohm de la realidad física trastoca la noción ordinaria del
espacio vacío. Para Bohm el espacio no es un vacio gigante a través del cual se
mueve la materia; el espacio es tan real como la materia que se mueve a través de
él. El espacio y la materia están íntimamente interconectados. De hecho, cálculos
de la cantidad conocida como energía del punto cero sugieren que un centímetro
cúbico de espacio vacío contiene más energía que toda la materia en el universo
conocido―.
Bajo esta noción de que todas las cosas están vacías y, por lo tanto, están
constantemente siendo creadas, naciendo de la nada, podemos entender porqué
nuestra descripción del mundo ( ―somos lo que pensamos‖ dice Buda en el
Dhammapada‖) se convierte en el mundo que experimentamos.
Al sostener que el universo está compuesto en su enorme mayoría de vacío, en un
estado de energía cinética cercano al cero (en un estado profundo de no-dualidad),
pero de energía potencial casi infinita, se sientan las bases para que el universo
funcione como una incesante máquina de creación.

4.4. El entrelazamiento cuántico
1
.

El cordón inmaterial que conecta todas las cosas del universo y tiende un puente
entre la materia y el espíritu.

1
Fragmentos del artículo: Entrelazamiento cuántico o ―Efecto de Dios‖. El pegamento entre el espíritu y
la materia. Con información de Quantum Tantra y de MIT Technology Review. Y ―El tiempo desde la
perspectiva de un fotón. www.Pijamasurf.com. Alejandro de Pourtales.
266
En las últimas décadas la física cuántica ha tomado una enorme popularidad entre
los no iniciados, principalmente por virar el materialismo característico de la
ciencia hacia antiguas filosofías como el idealismo o religiones tan atractivas para
la mente postmoderna como el budismo.
Este efecto de observador se explica por la interacción inevitable entre un
instrumento y el fenómeno que se observa. Por otra parte, el principio de
indeterminación de Heisenberg señala que la posición y el ―momentum‖ de una
partícula no pueden determinarse hasta que no es medida, ―existe en un estado de
superposición‖. Está, por así decirlo, en todas partes antes de ser medida u
observada. Al observar cualquier fenómeno, al percibir algo, lo modificamos.
Desde 1935, el físico Erwin Schrödinger notó una propiedad peculiar en la materia
subatómica que llamó ―entrelazamiento‖. Esto es, cuando dos sistemas cuánticos
entran en contacto entre sí permanecen conectados instantáneamente, como si
fueran parte de un todo invisible. Schrödinger apuntó que esta era la diferencia
fundamental entre la teoría cuántica y la física clásica.
El entrelazamiento cuántico se entiende como un proceso en el que una sola función
de onda describe dos objetos separados, los cuales comparten una misma existencia
no obstante lo lejos que puedan estar entre sí, como si estuvieran unidos por un
cordón umbilical invisible o una onda que, en teoría, se puede propagar por todo el
universo; Podríamos decir que no existe la una sin la otra.
Albert Einstein desdeñó este aspecto de la mecánica cuántica con su famosa frase
de ―acción fantasmal a distancia‖. Einstein, por supuesto, había impuesto un
límite de velocidad al universo y no concebía posible un efecto superlumínico. Sin
embargo, el físico irlandés John Bell demostró con su famoso teorema que el
entrelazamiento cuántico si ocurre, algo que ha sido confirmado en repetidas
ocasiones.
Bell describió esta conexión entre partículas como ―no local‖, es decir, que no tiene
una ubicación en el espacio.
Nuestra vida en el mundo macro discurre sin detenernos a pensar en lo que
significa que todas las partículas que han estado en contacto entre sí tengan esta
propiedad de conexión cuántica instantánea: no se nos ocurre pensar que estamos
entrelazados con ciertas personas, con ciertos objetos, con ciertas ideas, que siguen
―influyéndonos‖ a distancia.
Recientemente, sin embargo, científicos han notado que diversos fenómenos
―macroscópicos‖, como la fotosíntesis, y la navegación de las aves, parecen estar
ligados al entrelazamiento cuántico. Aun más interesante es la teoría que nuestro
ADN se mantiene unido debido a esta conexión cuántica.
Además de la teoría expuesta por los investigadores de la Universidad de Singapur,
el Premio Nobel de Química Luc Montagnier publicó el año pasado un trabajo en el
que sugiere que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen su
estructura en otras moléculas, algo similar a una teleportación de información, o en
otras palabras, entrelazamiento.
Aún menos aceptado es el trabajo del científico ruso Pjotr Barjaje, quien sostiene
que el ADN es similar aun Internet cósmico.

267




De hecho Pjotr y su equipo encontraron más paralelos aún entre la genética y la
informática. Especulan que la estructura del ―ADN Basura‖ y su posibilidad de
modificación, se deben a que el ADN no acumula toda la información necesaria en
cada momento, sino que intercambia información permanentemente (la recibe,
modifica y emite) de la misma forma que lo hace una computadora conectada a la
web. Cada persona, siguiendo esta línea argumental, sería un nodo de una red o
sistema (como Internet) que involucraría a muchos más individuos o nodos.
Pjotr también cree que el ADN no solo puede modificarse a través de la interacción
de rayos de luz coherente, también a través de las palabras, de manera similar a lo
que sostiene Masuro Emoto con las moléculas de agua
1
.

1
De acuerdo con los experimentos de Masaru Emoto, las moléculas de agua son reactivas a la actitud, al
sentimiento humano. Numerosos experimentos han confirmado que ante insultos, amenazas o ambiente
hostil las moléculas de agua, reaccionan adoptando composiciones deformes. Ante palabras dulces,
sintonías agradables o ambiente calmado y relajado dichas moléculas adoptan composiciones fractales en
perfecta armonía geométrica. En internet hay múltiples videos y referencias al respecto.

EL ENTRELAZAMIENTO
CUANTICO
Un ejemplo de unidad cuántica. Un lado 4, que a su vez es 5 (la hipotenusa del
Triángulo Egipcio). 34 esferas superpuestas entre sí (El 7 ò 3+4 es el símbolo del
cubo). Un cubo volumen 64 (volumen 10 ò 6+4, el 1 y el 0). La representación física
del espacio-tiempo, desde una perspectiva temporal, áurea.
268
Aclarando esto, que nos alejamos de la ciencia establecida, la posibilidad de que el
ADN de un ser vivo no sólo esté en un estado de entrelazamiento cuántico con cada
una de sus células, sino con otros miembros de su especie, y quizás con todo el
universo, es muy interesante.
Es una forma de explicar la fascinante teoría de los ―campos mórficos‖ del biólogo
Rupert Sheldrake, quien sostiene que existen campos de información que organizan
el desarrollo de una especie y sirven como una memoria de la naturaleza, de tal
forma que se pueden transmitir hábitos y mutaciones de manera horizontal, sin
tener que pasar de generación en generación.
En 1.920 el embriólogo Alexander Gurwitsch descubrió que los seres vivos emiten
fotones ―ultra-débiles‖ dentro del espectro ultravioleta. Los llamó ―rayos
mitogénicos‖, ya que creía que estos fotones tenían un papel importante en la
división celular del campo morfogenético, es decir, en el desarrollo de la estructura
morfológica de un ser vivo.
En la década de los 70, el profesor Fritz Albert Popp descubrió que esta emisión de
luz, a la que llamó biofotones, se presentaba en un rango de entre 200 y 800 nm y
exhibía un patrón periódico y coherente.
Existe en la profundidad del misticismo humano una identidad entre el espíritu y
la información que ha sido recuperada con la física cuántica y con la era de la
informática. Del gnosticismos al Internet.
El escritor Brian Clegg ha titulado su libro sobre el entrelazamiento cuántico ―El
efecto de Dios ―, como si este fuera el resultado de la materialización de la divinidad
en el universo: el sello elástico de la unidad.
El teorema de Bell muestra que debajo del mundanal ruido de nuestra existencia
local yace oculta una realidad cuántica vudú conectada superlumínicamente que es
necesaria para que este mundo ordinario opere.
Esta realidad subyacente es lo que David Bohm llamó el orden implicado, un mar
de energía del cual se desprende nuestra existencia apenas como la onda que se
forma sobre la superficie de un lago cuando se lanza una piedra‖.
―En 1.974 el Doctor V.P. Kaznacheyez anuncio que había detectado una
comunicación intracelular a través de estos fotones biológicos. Fritz Albert Popp
desarrolló una máquina para medir las emisiones de biofotones y descubrió que los
pacientes que tenían cáncer habían perdido sus ritmos naturales y su coherencia.
En cierta forma, sus líneas de comunicación se habían obstruido.
Recientemente el premio Nobel de medicina, Luc Montagnier y su equipo
sugirieron que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen la estructura
del ADN en otras moléculas. En cierta forma esto significa que el ADN se puede
autoproyectar de una célula a otra, donde se realizan copias, en una especie de
transmisión cuántica de material genético. Otros estudios sugieren que el ADN
exhibe un tipo de comunicación telepática que permite coordinar al instante los
programas genéticos.
Estamos interpenetrados, en términos lumínicos, de eternidad.


269
Existe otro sistema de comunicación cuántica similar: el cerebro humano. En su
teoría del principio holonómico, el neurofísico Karl Pribram sugiere que la memoria
no está almacenada en las neuronas sino en todo el cerebro, en los patrones de
interferencia de ondas electromagnéticas de manera holográfica. Si la conciencia es
un fenómeno cuántico, como creen Roger Penrose y Stuart Hameroff, es posible que
éste sustentada en los patrones de intercomunicación fotónica o sea, un diálogo
entre la luz‖
1
.
Escribía Sri Aurobindo: ―¿Cómo podría mantener su unidad esta existencia que se
multiplicó, cómo podría ser uno y muchos a la vez, si no es a través de las
propiedades cuánticas de la luz? Aunque no podamos probar científicamente que la
luz es lo que organiza la conciencia en el universo,.. ¿La red sináptica de la mente
de Dios ¿ que el fotón tiene una ―perspectiva‖ o que es un pequeño ojo a través del
cual la divinidad se mira a sí misma, al menos la intuición sugiere que es la luz la
que comunica y preserva la unidad de todas las cosas. Y quizás la trascendencia
espiritual descrita como la ―iluminación‖ por distintas culturas sea un fenómeno
donde literalmente la luz obtiene conciencia de sí misma y percibe su eternidad.‖

4.5. ―Como es arriba, es abajo―
2


Todo aquel que haya dedicado algo de tiempo a observar la naturaleza habrá
notado que existen ciertos ‗arquetipos estructurales‘ que moldean múltiples formas
de nuestro entorno. Como una especie de ecos dinámicos, autoreplicantes,
encontramos un sinnúmero de ejemplos que nos remiten a la íntima sintonía que
une al microcosmos con el macrocosmos. Y sin duda la más majestuosa de estas
manifestaciones, al menos para un ser humano, es la proyección analógica entre
nuestro cerebro y el universo.
Si bien está relación micro-macro había sido advertida hace siglos en distintas
tradiciones místicas, por ejemplo el Hermetismo, no fue hasta 2006 que un grupo
de investigadores confirmó la intrigante semejanza que existe entre una red
neuronal y un cúmulo de galaxias. Y este equipo de astrofísicos incluso sugirió la
posibilidad de que el cerebro humano y los cúmulos se desdoblaran de manera
similar. Es decir, no solo había una marcada semejanza en la estructura, sino
también en el funcionamiento.
La mística siempre un paso adelante de la ciencia.
Como ya hemos mencionado antes, resulta fascinante comprobar que muchos de
los más espectaculares descubrimientos que la ciencia logra en años recientes, ya
eran advertidos por ancestrales tradiciones místicas. El espejeante vínculo entre lo
micro y lo macro era ya sintetizado explícitamente en una de las líneas de la Tabla
Esmeralda –probablemente redactada por Hermes Trismigestus–, la cual aparece
citada al inicio. Esta premisa deriva en uno de los principios herméticos, la Ley de
Correspondencia, y de algún modo termina resonando con la estructura holográfica,
en la cual el todo está contenido en cada parte, y viceversa.

1
El tiempo desde la perspectiva de u n fotón. www.pijamasurf.com . Alejandro de Pourtales.
2
www.pijamasurf.com - Reciente investigación científica confirma que el cerebro humano se comporta
de la misma forma que el universo; al parecer las personas somos metáforas vivas del cosmos
.
Javier
Barros del Villar.
270
Pero no solo entre los adeptos de Hermes encontramos antecedentes directos a esta
relación, también la escuela tántrica enfatizaba en esta proyección de
correspondencia, y lo mismo sucede con algunos preceptos astrológicos. Incluso esa
popular sentencia bíblica que afirma en palabras de Dios: ―Hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza‖. En síntesis, podríamos afirmar que la mística va,
siempre, un paso adelante de la ciencia (aunque no por ello deja de resultar
excitante cuando el conocimiento científico comprueba alguna de las verdades
trascendentales).
En un estudio reciente, publicado por la revista Nature, dentro de su apartado de
Reportes Científicos, se comprueba que los diálogos eléctricos que sostienen las
células del cerebro humano forman una réplica de las figuras que adoptan las
galaxias al expandirse. Lo anterior, llevado a un plano aún más ambicioso, podría
confirmar que el protocolo bajo el cual un sistema crece, concepto conocido como
―dinámicas de crecimiento natural‖, es el mismo en cualquier tipo de red,
independientemente de que se trate de nuestro cerebro, el universo, las redes de
colaboración entre individuos de un grupo social, o el propio Internet –nótese que
este ineludible eco no solo envuelve a los sistemas naturales, también a los
modelos artificiales–.
Esta investigación, que fue realizada por un grupo de científicos de la Universidad
de California, San Diego, representa una provocación directa al estudio científico de
la naturaleza, ya que advierte importantes limitaciones propias de la perspectiva
con la que la ciencia aborda el entorno original. ―Para un físico es una señal
inmediata de que hay algo que falta en nuestro entendimiento sobre cómo funciona
la naturaleza‖ advierte Dimitri Kroukov, co-autor del estudio, ante la causal
correspondencia entre la forma de desenvolverse de nuestro cerebro y la del
universo.
Al parecer podríamos estar acercándonos a una especie de protocolo único que rige
el comportamiento de cualquier sistema, desde el infinito universo hasta la
minúscula actividad celular. Y curiosamente, en caso de confirmarse esta máxima,
estaríamos percibiendo el eco del más contundente de los principios ligados a lo
divino: la unidad.
¿Pero cuál es ese código detrás de la correspondencia entre la figura de un óvulo
fecundado y la del sol envuelto en rachas de gran actividad? ¿Qué clase de ritmos
arquetípicos modelan a semejanza un embrión humano y la superficie lunar? ¿Se
trata acaso del coqueteo de la ciencia con el hallazgo de ese lenguaje impreso en las
manchas del jaguar que Tzinacán terminaría por descubrir? La respuesta a estas
interrogantes, como la esencia misma del universo, es incierta. Sin embargo, parece
cada vez menos excéntrico el acuñar términos lúdicos, como ‗cerebro celestial‘ o
―galaxias cromosómica‖. (…)Baste saber que nuestro cerebro, las realidades que se
proyectan a partir de nuestra mente, y por lo tanto nosotros mismos, somos una
metáfora viva del cosmos (…) Tu cerebro, y el mío, podrían bien ser,
simultáneamente, el universo.


271
4.6.1. El universo y tu cerebro
1
.

Hace 6 años el New York Times publicó la imagen del sorprendente parecido entre
las neuroconexiones de un ratón y el de una simulación computarizada del
crecimiento del universo, arremolinado en cúmulos de galaxias rodeadas por
estrellas y materia oscura. La imagen en un principio solamente anecdótica fue
utilizada por numerosos sitios para representar la correspondencia entre la
evolución cósmica y la evolución en la tierra, entre arriba y abajo, para citar el
adagio hermético. El parecido nos hacía volar la imaginación y sentir el asombro de
vivir en un universo donde todo parece estar conectado, donde cada forma parece
ser el reflejo de otra forma arquetípica, en una infinita fortaleza de espejos.
Ahora esta intuición que ha pululado la mente del hombre desde milenios –que el
hombre es una imagen microscósmica del universo– parece haberse confirmado, al
menos parcialmente. Según una investigación publicada entre los reportes
científicos de la revista Nature, el universo crece de la misma forma que un cerebro
–con los disparos eléctricos entre neuronas espejeados por la forma de la expansión
de las galaxias-.
La simulación computarizada, que representó cómo forman redes unidades
cuánticas subatómicas de tiempo-espacio, sugiere que existe un patrón de
crecimiento en común ―una dinámica natural‖ con el que los sistema evolucionan.
Una dinámica de crecimiento que puede observarse lo mismo en el cerebro humano
que en el internet o en el universo como conjunto. Esta conexión podría entenderse
quizás como la manifestación de un único sistema que se desdobla en múltiples
nodos, que a su vez son nuevos sistemas, cada uno de los cuales refleja las
condiciones y comportamientos de un sistema anterior , así tejiendo una telaraña
fractal o una red de redes.
Según el físico Dimitry Kroukov, de la Universidad de San Diego, esta relación de
correspondencia evolutiva es una señal de que hay algo en el funcionamiento de la
naturaleza que escapa a la física moderna.
El hallazgo de un paralelo en el crecimiento del universo y el cerebro no significa
que el universo sea un organismo pensante –con una sinapsis de estrellas y una
conciencia neurocósmica; sin embargo, habría que preguntarse si esta misma
estructura madre de crecimiento contiene el blueprint de la conciencia, y entonces
veríamos al Internet emerger próximamente como una entidad autoconsciente…
En realidad esta poética imagen del universo entero procesando información como
una gran computadora en la que nosotros figuraríamos apenas como un breve
sueño, un destello de conciencia, o un evanescente algoritmo entre miles de
millones más, se acerca más al misticismo. Y desde ahí ejerce una irresistible
atracción: es la atracción de las correspondencias, de que de alguna forma todo y
todos estamos cumpliendo un único proceso que se repite por la eternidad.


1
Artículo de www.pijamasurf.com – Físicos encuentran evidencias de que el cerebro se comporta como un cerebro
gigante. El universo podría ser un único sistema neurocósmico que se fractaliza en galaxias, cerebros,
células; una simulación computarizada de la expansión cuántica del universo revela un asombroso
paralelo en el crecimiento de las células del cerebro y los cúmulos de galaxias.

272
4.6.2. El entrelazamiento de los números áureos.

―Las matemáticas convierten lo invisible en visible‖. Keith Devlin.

Imagen correspondiente a una ilustración de Zecharia Sitchin – ― La guerra de los dioses y
los hombres‖ publicado en bibliotecapleyades.
¿Cómo pudieron diseñar y conseguir estas simetrías, estos alineamientos perfectos y estas
notables relaciones geométricas los arquitectos de la pirámide?, se preguntaba Sitchin:
La solución que propusimos se puede ilustrar mejor con un dibujo; es un plano de
distribución del interior de la pirámide que hemos trazado, así nos parece, como lo podrían
haber trazado los propios constructores: ¡un sencillo, aunque ingenioso, plano
arquitectónico que consigue esos impresionantes alineamientos, simetrías y perfección a
partir de unas cuantas líneas y tres círculos!

El mundo áureo es especial. No sigue las reglas de los números ―normales‖ tal y
como las conocemos. Ya hemos visto como están situados en un plano diferente.
Pero no sólo eso, también se conectan mediante relaciones precisas con los números
naturales. El entrelazamiento cuántico no es una característica más del universo.
Es realmente la característica, la esencia del mismo.
El entrelazamiento áureo representa la unidad del mundo cuántico y el sello de
unidad del universo.
En el plano matemático esta característica es expresada como una extensión de la
paradoja de la ―espontánea‖ creación-aniquilación de materia y de su subdivisión
en nuevos pares de partículas. La paradoja de ser uno y su inversa, todo a la vez,
extendiendo el concepto de unidad a cualquier número que conforma nuestro
sistema decimal.

273
Como dijimos, el valor 1 representaba la conexión implícita en el triángulo
rectángulo que se forma con los valores de  y √. En el caso del 2 descomponíamos
el valor áureo entre  y 1/
2
formando una recta, que da origen al cuadrado, al
Tetraktys 2 x 2.

El caso del 3 quizás sea el más complicado de ver, ya que, a partir de aquí
incluimos la superposición cuántica (el entrelazamiento entre más de dos
partículas- véase figura pag.anterior-). Y, debido a tal superposición el 3, situado en
el mismo plano que los números áureos se descomponen en 
2
+ 1/
2
, formando
una esfera de diámetro 3, el mismo valor que utilizamos para componer nuestro
triángulo egipcio. Enseguida volvemos sobre ello.

Cuando asociábamos ambos número áureos √ y , vimos como el producto de su
multiplicación era 4 (¡Casi 4!). Ambos números están, cada uno de ellos asociados
con el 2: El valor 2 es el diámetro de una esfera de arco 2, y 2 es a su vez el lado de
un cuadrado en el que podemos inscribir un triángulo cuya altura sea igual a √.
El 5 seguía una relación lineal con  y su inversa; En forma de suma entre las dos.
Cuando sumamos únicamente incrementamos la longitud del segmento de recta;
Nos situamos en la misma dimensión. Pero también representa una excepción en la
que multiplicación, suma y división pueden ser expresiones, a su vez, en una
relación lineal. En el mundo áureo, para unos determinados valores combinados
multiplicar es solamente una expresión alternativa para el concepto de suma.
El 6, sorprendentemente no viene definido en el mundo áureo, por cuanto su
relación, de la misma forma que vimos con /2 o el mismo codo egipcio, viene
implícita en las estructuras que vamos a ir formando.
Y, por último el 7. 7 es el último valor que nos va a relacionar ambos planos, el del
mundo áureo y el de los número naturales. Aunque eso sí, su utilización tampoco
va a estar exenta de paradojas. 7 es también el último número primo de nuestra
escala decimal. Antes de representar gráficamente al número 7, no obstante, sería
conveniente observar geométrica la superposición áurea y su significado:

La superposición áurea:













1 1

1/

1 2 3

2

2

1/
2

274
Cuando definimos un concepto de unidad a nivel matemático o geométrico podemos
definir ésta como un radio o un diámetro; Una distancia, en definitiva. Tal
distancia podría ser expresada como la distancia que tenemos entre dos puntos (si
hablamos del diámetro) o entre cada punto y el punto central (si hablamos del
radio).
En el universo cuántico siempre hablamos de relaciones, lo que equivale a decir que
una partícula no tiene sentido sin su inversa. Imaginemos pues que ambas
partículas, una y su inversa están separadas por una distancia. Recordemos
también que distancia en un universo en constante movimiento es equivalente a
tiempo. El tiempo que tarda la energía en recorrer estos dos puntos imaginarios.
El punto central viene, por tanto, definido por ambos valores. Ahora bien, si hemos
definido la distancia entre dos puntos como fija, en función del valor 1, el punto
medio no puede estar situado en el mismo plano que los otros dos valores. Para que
se cumpla, por tanto, tal concepto de unidad, necesitamos crear un cuadrado, una
forma de doble pirámide, unos nuevos vértices espaciales definidos por el valor
áureo. El concepto de unidad universal tiene un trasfondo numérico, que se sitúa a
medio camino entre los números naturales y los números áureos.

De esta forma, el universo áureo opera siempre con sus valores. Donde nosotros
vemos una distancia de ―2‖ entre ambos valores (si cogemos el patrón-radio), el
forma de raíz
las relaciones implícitas de la Gran Pirámide. De la misma forma podemos pensar
para la relación entre el número 2 y π.

A su vez, el valor áureo y su inversa (multiplicados entre sí) da 1. El mundo áureo
cumple a la perfección con nuestra definición de unidad. Aunque paradójicamente
siempre que contemos con ambos valores.

Estos 2 puntos me definen a su vez otros dos puntos, ya que cada punto es también
su propio universo. Un radio que podemos imaginar en cualquier ángulo espacial;
es decir, una esfera. Con el punto central podíamos hablar de 2 puntos que
implicaban un tercero. En el mundo áureo 2 no sólo implicaba 3, también 4: los
cuatros vértices de mi cuadrado imaginario, los cuatro lados de la pirámide. Y si
continuáramos la sucesión del desdoblamiento piramidal podríamos definir
cualquier número hasta el mismo infinito.

No obstante, el universo áureo sólo trabaja con unos pocos valores, crea un patrón
inicial y a partir de aquí se repite siempre de la misma forma. Esta forma, en el
mundo áureo es la estrella de David, que me definía la polarización de 2 tetraedros
(o triángulos) invertidos. En el mundo áureo el 0 y el 1 sólo se diferencian en su
posición espacial, siempre contemplando los 3 ejes dimensionales.

cuando se desdobla en dos. Uno es la acción, y el otro es la reacción. O al revés: una
relación imaginaria, me origina algo tangible, una línea en el espacio. Un concepto
origina algo con algo más que una sola percepción imaginaria. Una recta es algo
que admitimos con una cierta existencia. El mundo áureo emergiendo, en una
forma más ―física‖, desde su mundo hasta nuestra realidad.
275

Veámoslo desde otro punto de vista:

Cuando vimos la relación de Euler observamos cómo ésta nos relaciona las tres
operaciones básicas, el 0, el 1 y dos valores áureos. Hemos visto también como
mueve en el mundo de las superficies (de las multiplicaciones). Por lo tanto, vemos
como la función exponencial, que nos relaciona la suma con la multiplicación es
equivalente a la representación de la relación entre ambos valores áureos.

En otras palabras, la representación o relación entre los dos valores áureos que me
definía la relación de la Gran Pirámide parece ser, a su vez, una especie de
representación de la función logarítmica.

Parece inevitable, por deducción, llegar a la conclusión de que el valor imaginario
implicaría que una característica inherente del número e muy especial: la de que el
logaritmo neperiano de su propio valor es 1, pueda ser extendida a la relación entre
los 3 valores áureos como una representación de su unidad. El único valor para el
que la Fórmula de Euler se cumple es precisamente ese: el 1.

Si, el logaritmo nos implicaba, en un universo de tres dimensiones, una estructura
espacial en forma de cubo, es lógico pensar que el número 7, el único valor entre los
representantes primos de nuestra escala decimal pendiente de definir, sea el valor
que lo represente, como efectivamente sucede.

Cuando utilizamos la fórmula de Euler, si al valor de i (el valor imaginario) le
asignamos 1/ el resultado que obtenemos es el siguiente:
E
(1/

)*

= 6,96997. (Que entenderemos como 7).
Recordemos que 1/ era el valor para el que, en la unidad, cambiaba su valor por
su inversa.
Cuando e es elevado a un valor que representa a su vez un volumen (como es el
caso de multiplicar estos dos números áureos), e representaba un cubo.
Por lo tanto, el valor 7, nos va a representar tanto la longitud de cada uno de los
lados que componen dicho cubo, como a su vez, los vértices.
Los antiguos constructores, como dijimos al principio, no estaban interesados
especialmente en el valor de los números áureos. Porque, los números áureos iban
a estar siempre, con todos nuestros números naturales. Para los antiguos
constructores, los números áureos realmente eran la escala, la unidad de medida.
Los números son, como dirían los pitagóricos, la medida de todas las cosas, los
números son también la medida de todo nuestro universo, desde lo más pequeño
hasta lo más grande.
En el mundo áureo, todos los números están relacionados entre sí. Y una de las
relaciones que más nos van a interesar son el 5 y el 6. Como el espacio se relaciona,
matemáticamente con el tiempo. No en vano, el 5 es la representación del tiempo, y
el 6 (la celdilla) la representación del espacio.
276
Todos los números entrelazados en perfecta sintonía, de la misma forma que los
números áureos se entrelazan en este mundo imaginario. Lo mires por donde lo
mires, todo está unido y conectado.

Si lo vemos gráficamente:



Cada número me define una figura, y cada figura tiene relación con la otra. Dos
valores me crean el espacio y otro me crea el movimiento. E (2,71 81…) representa
el movimiento, porque su movimiento puede representarse matemáticamente.
Partiendo del 2, paso al 7 (al siguiente vértice) y regreso al 1, y así sucesivamente.
Cada número áureo te explica la ruta que sigue, sólo que en su lenguaje, en su
manifestación en las figuras geométricas.
1
√ 
2

2

2

√5
3

4

5

4

7

1/
6
6 6
277

Por eso, en el mundo de los números: 3
3
+ 4
3
+ 5
3
= 6
3
. Cuando los elevamos al cubo
cumplimos con la relación que Plutarco nos establecía: Que el cubo de su área es
igual a la suma de los cubos de sus lados. Plutarco nos da una relación de la Gran
Pirámide, pero en el mundo de los números áureos.
En el mundo áureo, las potencias hacen, pues, referencias a los ejes, a los radios o a
los lados. El 3 hace referencia a la esfera (en tres direcciones), 3
3)
, el 4
3
hace
referencia al cubo, al 7 (eso sí en dos dimensiones muy diferentes), y el 5
3
hace
referencia a la estrella de David, en su versión tridimensional. La combinación de
todas ellas es la representación de la unidad en el mundo áureo.
En el mundo áureo todo tiene volumen. Nada es plano. Y todo está entrelazado.
En la unidad tenemos tanto a  como a 1/.

Si, lo viéramos con volumen tendríamos la conocida figura:



Los números áureos se relacionan explícitamente con los números primos. Los
números no primos vienen implícitos en las figuras. El 4 es una combinación
formada por dos números áureos. El 6 no aparece, y el 8 y el 9 se deducen
directamente del 2 y del 3.

7 7
5
5
3
6 6
6 6
4 4
2
278


Todos los teoremas que vemos referentes a los números primos tienen un trasfondo
común. Nos dicen que todos los números naturales, que no son primos, en el fondo,
no son más que una combinación de los números primos. En otras palabras, los
números primos construyen nuestra realidad. El resto de números que no son
primos, están entrelazados entre ellos, pero no tienen un grado de existencia
comparable a los números primos. No forman directamente las estructuras.
Ahora bien, si aceptamos esta conclusión implícita en los teoremas de los números
primos, y vemos como los números primos son, a su vez, una composición efectuada
por los números áureos, hemos de concluir que los números áureos son los
constructores de nuestra realidad, y los números primos son la adaptación que
podemos hacer, a nuestra escala, con números naturales de esta realidad implícita.

4.6.3. La doctrina secreta.

En la obra cumbre de la literatura esotérica, -- La Doctrina Secreta – de H.P.
Blavatsky se condensa o reúne –información- de las grandes religiones asiáticas, y
primitivas europeas, oculta bajo jeroglíficos, grabados y símbolos. Según se dice en
uno de sus volúmenes, la Doctrina Secreta es la esencia de religiones tan diversas
como la Hinduista, la Egipcia, de Caldea, Budismo, Judaísmo, Islamismo e
Cristianismo.
Según se dice, su propósito es demostrar que la Naturaleza no es ―una
aglomeración fortuita de átomos‖ y pretende asignar al hombre el lugar que de
derecho le corresponde en el plan del Universo; Rescatar de la degradación las
verdades arcaicas que constituyen la base de todas las religiones; Descubrir hasta
cierto punto la unidad fundamental de la que todas ellas han salido, y demostrar
finalmente que jamás se ha aproximado la Ciencia de la civilización moderna, al
lado Oculto de la Naturaleza.
En dicho manual, de finales del siglo XIX, bajo el manto de una literatura
extremadamente confusa y plagada de nombres y referencias orientales no
obstante, subyace una analogía con el mundo de los números y las formas aquí
representados que llegados a este punto merecen ser tenidos en cuenta. Varios
fragmentos de allí recogidos dicen así:
―Sabed que no hay primero ni último; Porque todo es un número que procede de lo
que no es un número‖
(…) Este periodo, que comienza con Budha y Pitágoras y termina con los
neoplatónicos y los gnósticos, es el único foco que nos muestra la historia, donde por
última vez convergen brillantes rayos de luz emanados de edades remotísimas, y no
obscurecidos por el fanatismo.
LAS PROPORCIONES ENTRE LOS NÚMEROS ÁUREOS Y LOS NÚMEROS
NATURALES SE VAN A MANTENER SIEMPRE, EN CUALQUIER ESCALA
GEOMÉTRICA; POR LO TANTO, A ESCALA ARITMÉTICA LAS
RELACIONES ENTRE LOS NÚMEROS NATURALES DEL 1 AL 10 Y EL
RESTO DE NUMEROS NATURALES SE VA A MANTENER SIEMPRE EN
LA MISMA DISPOSICIÓN GEOMÉTRICA.

279
(…) Explica ¡Oh Lanu! (discípulo). El uno es un círculo no interrumpido (anillo) sin
circunferencia alguna, puesto no está en ninguna parte y está en todas: el Uno es el
Plano sin límites del Círculo, que manifiesta un Diámetro solamente durante los
periodos manvantaráricos; El Uno es el Punto indivisible no encontrado en parte
alguna, y percibido en todas partes durante aquellos períodos; es la Vertical y la
Horizontal, el Padre y la Madre, la cúspide y la base del Padre, las dos
extremidades de la Madre, que no llegan en realidad a parte alguna, porque el Uno
es el Anillo, así como también los Anillos que están dentro de aquel Anillo. (…)
(Quizás refiriéndose a los instantes de tiempo que componen nuestra realidad,
cuando la curva se percibe como línea recta)
―Del Resplandor de la Luz – el Rayo de las Eternas Tinieblas –surgen en el espacio
las energías despertadas de nuevo; el uno del huevo el Seis y el Cinco. Después el
tres, el Uno, el Cuatro, el Uno, el Cinco, (31415, el valor de pi) el doble siete, la
Suma Total. Y éstas son las Esencias, las Llamas, los Elementos, los Constructores,
los Números, los Arûpa, los Rûpa y la Fuerza o el Hombre Divino, la Suma Total. Y
del Hombre divino emanaron las Formas, las Chispas, los Animales Sagrados, y los
Mensajeros de los Sagrados Padres dentro del Santo Cuatro.--- (…) Sobre las
jerarquías y los números correctos de estos seres, invisibles (para nosotros), excepto
en muy raras ocasiones, está edificado el misterio de la estructura del Universo
entero.
(…) Este era el Ejército de la Voz, la Divina Madre de los Siete. Los Destellos de los
Siete están sometidos y son los servidores del Primero, del Segundo, del Tercero,
del Cuarto, del Quinto, del Sexto y del Séptimo de los Siete. Estos son llamados
Esferas, Triángulos, Cubos, Líneas y Modeladores; pues así se sostiene el Eterno
Nidâna, el Oi-Ha-Hou.
(…) Fohat traza líneas espirales para unir la Sexta a la Séptima – la Corona. Un
ejército de los Hijos de la Luz se sitúa en cada uno de los ángulos.
Nota: el número e sería el equivalente al Rayo de las Eternas Tinieblas o Fohat, El
Huevo, a la esfera unidad, el Santo Cuatro sería el cuadrado base, Tetraktys
El número 7, según la Kabalah es el gran número de los – Misterios Divinos -.
(…) El uso de las figuras geométricas y las alusiones frecuentes a figuras en todas
las escrituras antiguas, como en los Purânas, el Libro de Los Muertos, egipcio y
aún la Biblia. En el libro de Dzyan, como en la Kabalah, existen dos clases de
numeración que hay que estudiar: las figuras, que son con frecuencia puramente
velos, y los Números Sagrados, cuyos valores son todos conocidos por los ocultistas,
a través de la Iniciación. Las primeras son tan sólo jeroglíficos convencionales: los
segundos constituyen el símbolo fundamental de todo. Lo cual equivale a decir que
las unas son puramente físicas, y puramente metafísicos los otros: estando
relacionados unas y otros como la materia al espíritu, los polos extremos de la
Substancia Una.
(…) Después de esto vemos a la Materia Cósmica diseminándose y formándose en
Elementos, agrupados en el místico cuatro, dentro del quinto Elemento, el Éter, el
– revestimiento de Akâsha, el Anima Mundi o Madre del Cosmos. – Puntos, Líneas,
Triángulos, Cubos, Círculos – y, finalmente – Esferas -; ¿Por qué o cómo? Porque,
dice el comentario, tal es la primera Ley de la Naturaleza, y porque la Naturaleza
geometriza universalmente en todas sus manifestaciones. Existe una Ley
inherente, no sólo en el plano primordial, sino además en la materia manifestada
de nuestro plano fenomenal, por medio de la cual correlaciona la Naturaleza sus
280
formas geométricas, y posteriormente también sus elementos compuestos; y con la
cual no ha lugar tampoco para lo accidental o casual. Es una ley fundamental en
Ocultismo la de que no existe en la Naturaleza ni reposo ni cesación del
movimiento. Lo que parece reposo es tan sólo el cambio de una forma a otra; el
cambio de substancia siendo paralelo al cambio de forma; así, al menos, se nos
enseña en la física ocultista, que por lo visto se ha anticipado mucho al
descubrimiento de la ―Conservación de la Materia‖.
El axioma fundamental cabalístico:‖Una piedra se convierte en una planta, una
planta en un animal, un animal en un hombre, un hombre en un espíritu y el
espíritu en un Dios‖.

4.6.4. El cuadrado sagrado.

La famosa estrella de David la podemos expresar como la unión de 6 esferas en las
que podemos inscribir la misma. Si, antes teníamos 4 esferas y generábamos 4
pétalos, en esta figura tendremos 6. Debemos entender los dos nuevos que se
generan situados de forma perpendicular a los otros cuatro. Como puestos en 3 ejes
diferentes.


En el siglo XI un sabio chino, Shao Yong señaló que a cada diagrama podía
asociarse un número. Si fuera así, el anterior, claramente, sería el 6.
Si quitáramos la arquitectura interior vemos que nuevamente volvemos a tener los
cubos con que nos encontrábamos en figuras interiores. En este caso, como la
estrella es la composición de dos rombos superpuestos (o dos cuadrados girados
verticalmente), los cubos que se me crean son 2 x 2 x 2.
281



Según Drunvalo, cada elemento atómico tiene una estructura cristalina asociada.
En cada caso, los científicos han encontrado que las diferentes estructuras
cristalinas asociadas con los átomos pueden ser reducidas a la estructura de un
cubo. Así dice: ―Pueden haber notado que el cubo parece ser más importante que los
otros polígonos.
Todo entero positivo puede
representarse de forma
única como suma de
potencias de 2.

De hecho es en esta
propiedad en la que se basa
el sistema de numeración
binario, en el que cada
número entero positivo se
representa de una única
forma con una sucesión de
ceros y unos,
correspondiendo un 1 a cada
potencia de 2 que aparece en
la representación y un 0 a
cada potencia de 2 que no
aparece.
Podemos descomponer las
formas en función de su
composición cúbica
entrelazada.
282
Por ejemplo, los cristales están divididos en 6 categorías diferentes, pero el cubo es
la base de todos ellos. En la Biblia se dice que ―El Trono de Dios son muchos codos
en diferentes direcciones‖. Los faraones en Egipto se sentaban sobre un cubo. Todos
los sólidos platónicos pueden encajarse dentro de un cubo, de la misma forma que
pueden hacerlo también en una esfera‖.
En el entrelazamiento observamos un efecto curioso. Podemos partir de una
obtener la figura a nivel tridimensional no apreciar tal efecto, por quedar escondido
dentro de la figura:











El Piramidón puede ser, nuevamente una muestra de ello.
El Piramidón hace 12 codos de perímetro. Como es un cuadrado, su perímetro está
dividido en 4 lados. Por lo tanto cada lado contendrá 3 codos. ¿De qué forma puede
contenerlo?
Si observamos la progresión, en términos triangulares observamos que si lo
aplicamos en el Piramidón la figura que nos resulta únicamente podría ser algo así:









Piramidón

El Teorema de Zeckendorff afirma
que: ―Todo número entero positivo
puede representarse de forma única
como suma de distintos números de
Fibonacci‖
283
La figura del cubo, por tanto, la podemos definir, como 8 puntos, pero también como
6 caras, y a su vez como 4 líneas.


escalas diferentes, del 0 y del 1. Nosotros habitualmente tendemos a situar a
ambos –números- en la misma escala, donde 0 es el punto de partida. En el mundo
áureo, por el contrario tenemos dos puntos de partida diferentes. El mundo áureo
aprovecha los pocos elementos de que dispone pero al máximo.
izamos, porque cada una de ellas parte desde un
lugar diferente. Una parte desde el 1 y la otra parte desde el 0.

equivalente a 0.

mento. E me dará la relación triangular
que siempre vamos a establecer entre el 0 y el 1.

 puede ser expresado de forma circular, pero también, en base a lados
rectos en un cuadrado y también en forma de pirámides.

a triangular, como la relación entre √ , 0 y
2, pero también en base a los lados de un cuadrado.

E, por último, al poder ser expresado en relación a
estructura triangular, también puede ser expresado como los lados de un cuadrado
de lado 7.

Los números áureos pueden ser trascendentes por sí mismos, pero en conjunto
parecen perder tal cualidad, al formar tridimensionalmente una figura que puede
ser expresada en base a un solo valor numérico.




284
Más coincidencias con el mundo físico:
El marco teórico que predice las relaciones entre las partículas fundamentales y las
fuerzas de la naturaleza predice la existencia de 12 partículas materiales
diferentes. Dicho modelo estándar establece la existencia de 12 fermiones
diferentes, que según sus propiedades se dividen en 3 grupos (o generaciones) de 4
partículas cada uno.
Entre las partículas de 1ª generación están el electrón, el electrón neutrino y los
quarks ―arriba‖ y ―abajo‖. Estos dos últimos se unen para formar partículas más
pesadas, como protones y neutrones, que a su vez se unen en núcleos y, junto a los
electrones, forman los átomos que dan a lugar a los diferentes elementos de la tabla
periódica. Es decir, que todo lo que nos rodea básicamente está formado por estas
cuatro partículas de la primera generación.
1


4.6.5. La pirámide de Keops a escala de tu cerebro.

La conciencia, como cada partícula cuántica, como el universo, sigue el mismo
patrón de estructuración y crecimiento. Nuestro cerebro se expande al mismo ritmo
que el universo sólo que en sentido y proporción inversos. En nuestros cerebros se
expande el tiempo (el 0, 1/ y en el universo se extiende el espacio (el 1, . Sólo
que a ritmos diferentes.



A la velocidad de la luz el espacio es un punto, en cambio a la raíz cuadrada de la
velocidad de la luz, en mi cerebro, el espacio es infinito.

1
El Higgs ha hablado: sólo existen dos partículas materiales en la Naturaleza. Artículo de Admin Arwen
publicado en www.elviajehaciael2012.com
CONCIENCIA
CEREBRO
UNIVERSO 1D
UNIVERSO –D
UNIVERSO 3D
UNIVERSO
COLAPSO
FUNCION
DE ONDA

1/
285
A la velocidad de la luz el tiempo es infinito, en cambio a la raíz cuadrada de esta
velocidad, en mi cerebro es un momento infinitesimal, pongamos el 0.
Es la regla de la relatividad universal e/t = √c
2
. Al doble de lo que percibimos la
velocidad de la luz, es decir a la velocidad de la luz el espacio es inverso al tiempo.
Es decir, velocidad es igual a espacio/tiempo. Y esto se cumple a todas las escalas,
incluso a la velocidad de la luz.
Las pirámides son el reflejo en la Tierra de muchas cosas. Pero también nos
proporcionan la escala de nuestro cerebro en relación con el Universo.
Las pirámides son el reflejo a escala de cada una de las partículas en que nuestra
conciencia se estructura.


Y todo el sistema viene codificado en sistema binario. Los fotones de luz en un
momento dado danzando entre la existencia y la no existencia. El sistema binario
se basa en que cada posición es una potencia de dos. Es el método más eficiente que
se conoce para mecanizar los cálculos. Hoy día existen multitud de códigos que
explotan la misma idea de usar 0s y 1s para cualquier cosa que requiere
intercambio rápido de información, básicamente cualquier ámbito de Internet.
El 0 va a representar el punto central, y el 1, un vértice del sistema. En
combinación siempre vamos a tener una secuencia lineal de 0s y 1s.
La estrella poliédrica situada en el centro (trazos rojos) enlaza tú cerebro con el
universo. Cada vez, como dice Nassim, a cada billonésima de segundo informas al
Universo sobre tu particular punto de vista. Envías esa información al vacio y el
Universo te devuelve su experiencia, como un resultado colectivo.

UNIVERSO
CEREBRO
286
¿Qué función tendrían entonces los números irracionales en el universo? Podemos
imaginarnos pues que los números irracionales también son circulares. Si fuera así
su naturaleza de infinito quedaría explicada, ya que este famoso contorno de
lobachevsky situado en el umbral del infinito se inscribiría perfectamente con
dichos números.
Si los números fueran infinitos y circulares en cierto sentido estamos estableciendo
que estos números irracionales en el infinito giran y convergen nuevamente sobre
su valor. En el infinito de hecho, dividir o multiplicar por infinito sería .
relación entre el espacio y el tiempo.

4.7. Las conjeturas de Fermat.

Los defensores de la inteligencia artificial creen que la actividad mental consiste en
una secuencia bien definida de operaciones, frecuentemente llamada – Algoritmo.
Desde este punto de vista todas las cualidades mentales—pensamiento,
sentimiento, inteligencia, comprensión, conciencia— deben ser consideradas (según
este punto de vista), simplemente como aspectos de un funcionamiento más o
menos complicado; es decir, son simplemente características del algoritmo que
ejecuta el cerebro.
1

Tal ―sustancia mental‖ sería, por tanto, independiente de la materia. En el sentido
que conocemos, una manifestación de la realidad platónica de los objetos
matemáticos abstractos.
Algunos autores, como Penrose, creen que tal independencia de los procesos
mentales sobre los procesos físicos realmente no se produce, por lo que debemos
priorizar en comprender la cualidad profunda de la naturaleza misma de la
materia.
Establecer que un cómputo matemático puede ser comprimido de forma resumida
por un algoritmo es equivalente a decir que un proceso de computación
determinado se detendrá en algún punto del proceso (en un tiempo limitado) y
ofrecerá, por tanto, una respuesta concreta al cálculo planteado.
En caso de que el proceso de computación no se detuviera nunca querría decir, por
el contrario, que la cuestión planteada no es computable o no puede ser definida
por ningún tipo de algoritmo. Para las conjeturas matemáticas que vamos a ver, de
forma análoga, podemos establecer que, si el proceso de computación no se
detuviera jamás, querría decir que no existirían soluciones a las mismas.
En el caso de las conjeturas de Fermat, sus enunciados parten de la base de que ---
no existen soluciones (….) que cumplan tales igualdades. Las conjeturas, por tanto,
deben de ser ciertas, si no podemos encontrar ninguna secuencia que haga que el
proceso computacional se detenga.




1
Roger Penrose – La nueva mente del emperador -
287
En la forma que tratamos aquí de dar una respuesta a tales conjeturas el
razonamiento es parecido, aunque no exactamente igual. Trataremos de establecer
que tales conjeturas pueden ser comparadas en términos de un patrón matemático
áureo (el universo matemático como un reflejo de las relaciones áureas). Establecer
por tanto, que el cómputo matemático no se detendrá nunca sería equivalente a
decir que las conjeturas son ciertas, ya que reflejan la convergencia hacia esa
naturaleza infinita, irracional y no computable tanto del universo áureo como de
nuestro universo físico.
Fermat fue una auténtica leyenda en el mundo de las matemáticas. Sus
descubrimientos lo han hecho pasar a la historia de las matemáticas como ―uno de
los grandes‖
Una de las más famosas conjeturas de la historia se la debemos igualmente a
Fermat – Si n es un número entero mayor que 2, entonces no existen números
enteros x, y, z distintos de 0, tales que cumplan la igualdad:
x
n
+ y
n
= z
n

Tal teorema fue resuelto en 1995 por el matemático británico Andrew John Wiles,
en una demostración que ocupaba más de 100 páginas.
Fermat, como era habitual en él, solía omitir las demostraciones, aduciendo, como
en el caso de su célebre último teorema, que era demasiado larga. ¿Cómo llegaba a
tales conjeturas y si conocía realmente las demostraciones? continúa siendo un
misterio.
Si, como parece ser, tal demostración es concluyente puesto que fue incluso
reformulada por el mismo autor (Wiles) hemos de entender que no existe ningún
número natural mayor que 2 para el que se cumpla el Teorema de Fermat.
El teorema de Fermat no deja de ser una representación del Teorema de Pitágoras
para el caso específico de elevar al cuadrado. Como hemos visto, en el universo
áureo y por ende en todo el universo, todas las relaciones, en último término están
basadas en el teorema de Pitágoras, que aplicamos tanto para pasar de puntos a
superficies, como para pasar de superficies a volúmenes.
El propio modelo nos está diciendo que en el universo de los números nada ocurre
que no ocurra a su vez en el mundo áureo. La resolución del Teorema de Fermat, si
dicho modelo es correcto, es directamente consecuencia del mismo.
El teorema de Fermat establece geométricamente, que es imposible descomponer
un cubo en dos cubos, o un bicuadrado en dos bicuadrados y, en general, una
potencia cualquiera, aparte del cuadrado, en dos potencias del mismo exponente.
Una variedad de tal teorema puede expresarse como sigue:
No existe una solución natural, un conjunto de números naturales, que sean
solución de la siguiente ecuación:
(x+1)
w+3
+ (y+1)
w+3
= (z+1)
w+3
.
De hecho esto no debería sorprendernos ya que como estableció Gödel determinados
enunciados, cuando contienen descripciones de proposiciones aritméticas simples,
no son (o pueden no ser) ni demostrables ni indemostrables con los medios
permitidos por el sistema.
288
No obstante, sus argumentos nos dan la posibilidad, mediante la intuición directa,
de ir más allá de las limitaciones de cualquier sistema matemático formalizado. ¡La
comprensión intuitiva de lo verdadero!
Si pudiésemos, por tanto, como cita Penrose establecer que este algoritmo no se
detiene nunca, entonces tendríamos una demostración de la Tesis de Fermat.
De acuerdo con Penrose, si nuevamente aplicamos el criterio áureo, vemos que los
números áureos ya nos originan un algoritmo, un universo (sucesión de formas
geométricas) que no va a detenerse nunca. Una de las condiciones, la que establece
una resolución no computable, el esquema áureo ya nos la proporciona.
La segunda sería establecer como el Teorema de Fermat resulta ser una expresión
de la igualdad que, con los números áureos tenemos en la unidad: allí donde el
volumen de la esfera, más el volumen de la pirámide, coincide con el volumen del
cilindro. En este caso, se produce una igualdad en dicha ecuación. Aunque eso sí,
operamos con números irracionales, en este caso .
Si, en el modelo áureo, en la unidad es en el único –punto- en que tales
coincidencias, en todo el universo se producen y, a este nivel tenemos que operar
con irracionales se desprende que no puede haber ninguna otra solución que
satisfaga la ecuación que deba ser únicamente con números naturales.
El universo, así como las conjeturas matemáticas parecen, pues, llegar a un punto
muerto, sin solución si no es aplicando el modelo matemático que nos ofrecen los
números áureos.

4.8. Riemann y los números primos.

En 1837 el francés Lejeune Dirichlet generalizó el método utilizado por Euler
alterando la función zeta dividiendo los números primos por categorías,
dependiendo del resto que resultara de dividirlos por un factor. Su función zeta
modificada, se denomina función L de Dirichlet.
Este matemático introdujo algunas ideas extraordinariamente complicadas para
demostrar que la mitad de los primos deja resto 1 al dividirlos por 4, y la otra
mitad deja resto 3: es decir, ninguno de los dos posibles restos recibe un trato
privilegiado. Resulta complicado explicar qué es lo que quieren decir los
matemáticos con la –mitad- cuando se trata del infinito. Pero significa
esencialmente que, cuando miramos los primos que son más pequeños que una
cantidad dada cualquiera, aproximadamente la mitad de ellos dejarán resto 1 al
dividirlos por 4, y la otra mitad resto 3.
La función zeta de Riemann es un caso especial que aparece cuando se toma el
valor 1 para los numeradores de las series.
Con Dirichlet comenzó la aplicación de los métodos infinitesimales a la teoría de
números y la investigación de la ley de distribución asintótica de los números
primos.


289
En 1859, para su ingreso en la Academia de las Ciencias de Berlín, el alemán
Bernhard Riemann redactó una memoria de ocho páginas que prepararía el camino
para llegar posteriormente al Teorema de los Números Primos. La idea de Riemann
se baso en interconectar
el salto cualitativo con respecto a Euler, considerada dicha función como de
variable compleja. De acuerdo con la función de los números imaginarios, esto
representaría extender dicha función al mundo tridimensional.
La función zeta de Riemann, como es actualmente conocida, posee únicamente un
polo simple que resulta ser s=1, y se puede extender de forma analítica a todo el
plano complejo. La localización de sus ceros en la denominada, franja crítica está
fuertemente ligada a la distribución de los números primos. Riemann conjeturó que
todos los ceros en esa franja estaban sobre la recta Re(s) = 1/2 (el radio que forma la

Hoy día, Riemann es considerado un genio, pero de un modo diferente a Gauss;
Gauss fue capaz de abarcar todo lo posible en las matemáticas, pero Riemann
otorgó a sus aportaciones un carácter casi mágico. Realizó descubrimientos
asombrosos sobre los números primos, en parte debido a que fue capaz de
―inventar‖ una maquinaria capaz de interconectar aspectos fundamentales de la
teoría de números. Riemann, puso orden, ritmo en la alocada banda, según Marcus,
de los números primos.
También contribuyó en gran medida al desarrollo de la geometría, construyendo
nuevos modelos no euclideos (geometría elíptica) conocidos hoy como geometrías
riemannianas, donde por ejemplo la Teoría de la Relatividad de Einstein se
fundamenta. Su aportación a la ciencia, lejos de estar pasada de moda, se mantiene
hoy día relevante.
El gran descubrimiento sobre números primos antes de llegar al siglo XX fue
llevado a cabo por el francés Jacques Salomón Hadamard y el belga Charles Jean
Etienne Gustave Nicolas de la Vallée-Poussin, quienes se encargaron de demostrar,
de forma independiente, la Conjetura de Gauss sobre números primos, adquiriendo
la categoría de Teorema de los Números Primos en 1896. Los trabajos de Riemann
sirvieron para describir la estrategia a seguir hasta llegar a la demostración de
dicho teorema.
En 1914, Hardy demostró que existían infinitos ceros en la expresión de Riemann
que estaban alineados en la recta x = 1/2. Pese a ello no pudo demostrar que todos
los ceros de su función estaban sobre la recta tal y como Riemann conjeturó.
Sromovasa Ramanujan, matemático autodidacta de origen indio fue capaz de
reproducir, por sí solo, los resultados a los que Riemann había llegado 50 años
antes. Ramanujan estableció igualmente varias conjeturas sobre números primos,
desarrolló igualmente potentes algoritmos para calcularlo. También le obsesionó,
de igual forma, las sucesiones d
Lamentablemente su prematura muerte por tuberculosis privó a la comunidad
matemática de más profundos avances en la comprensión de los números primos.



290











La Trinidad.

En mi plano veo 3, en el imaginario hay 4 (2
2
: la dualidad). Vemos las esferas pero… ¡no los
cuadrados!, la base imaginaria, la no visible.


















―La ciencia debe proponer un mecanismo para que el universo entre en la
existencia‖.
4
291
John
Wheeler.

5. TU CONCIENCIA – EL QUINTO SOL.

―Según la tradición egipcia los primeros reyes de Egipto no fueron hombres, sino
dioses. Al principio de los tiempos, cuando los dioses descendieron sobre la Tierra,
la encontraron cubierta por el fango y el agua. El principal de los dioses, al que los
egipcios denominaron "Dios del Cielo y de la Tierra", Ptah, fue el encargado de
realizar grandes obras hidráulicas y de canalización, que lograron ganar terreno a
las aguas.
1

Ptah ubicó su residencia en la Isla Elefantina, cerca de la actual Asuán, y desde allí
controló las crecidas del Río Nilo, sentando las bases para la civilización.
Después de 9.000 años de reinado, el Dios Ptah cedió el gobierno de Egipto a su hijo
Ra que, al igual que su padre, llegó a la Tierra en una barca celestial. El reinado de
Ra duró 1.000 años, y le continuaron en el trono cinco dioses más, Shu (700 años),
Geb (500 años), Osiris (450 años), Seth (350 años) y Horus (300 años).
Esta Primera Dinastía de Dioses-Reyes rigió en un "Tiempo Primero" o "Zep-Tepi",
del antiguo Egipto durante 12.300 años, sucediéndole una segunda dinastía con el
Dios Thoth a la cabeza que alcanzó una duración de 13.870 años. Posteriormente a
estos dos periodos, el poder fue cedido a gobernantes semidivinos, mitad hombre
mitad dioses, durante 3.650 años en los que se sucedieron, uno tras otro, treinta
reyes.
En total fueron 17.520 años de poder y control de los dioses y semidioses, que
finalizaron en un oscuro periodo de caos y anarquía, del que no existe la más
mínima referencia, y que duró 350 años. Es, en este momento, cuando aparece la
Primera Dinastía de gobernantes humanos, en la figura del faraón Narmer, primer
gobernante reconocido oficialmente por la egiptología, pues el resto de lo
anteriormente expuesto pertenece al mundo de la mitología y la fantasía.
Es imposible, aseguran tajantemente los expertos, que, antes de la aparición de la I
Dinastía o Periodo Tinita (3.100 a.C.-2.700 a.C.), pudieran existir durante un
tiempo tan prolongado semejante número de gobernantes, eso sin mencionar su
origen divino y extremada longevidad.
Pero los egipcios estaban muy seguros de sus orígenes y de su historia. El tiempo
era algo que controlaban muy bien los antiguos egipcios, precisamente gracias a
sus dioses, quienes, según ellos, les enseñaron a dividir el año (renpet) en doce
meses (abed), de treinta días cada uno y divididos en tres semanas (mellu) de diez
días cada una. Este calendario alcanzaba 360 días, y era complementado con cinco
días especiales (jeriu-renpet).

1
Los Oscuros orígenes de la civilización egipcia. Zecharia Sitchin. Biblioteca Pleyades. Aparecido
también en http://sabiens.blogspot.mx/2012/09/los-oscuros-origenes-de-la-civilizacion.html?
292
El año estaba formado por tres estaciones que venían claramente determinadas por
el Río Nilo. La Primera Estación era la de la crecida del río (ajet), de mediados de
junio a mediados de octubre. La seguía la Estación de la Germinación (peret) que
finalizaba a mediados de febrero. Por último la Estación de la Cosecha (shemu).
Existían otros tipos de calendario, pero todos seguían una minuciosa y escrupulosa
exactitud, transmitida generación tras generación. Con total seguridad, si un
antiguo egipcio escuchara hoy en día que la cronología de los Dioses-Reyes que
gobernaron Egipto mucho antes de Narmer, no es más que una fantasía, se llevaría
un gran disgusto y un no menor enfado.
Hace 2.500 años, Herodoto escribía en su "Libro II de la Historia" que, en su visita
a Egipto, los sacerdotes de Tebas le habían mostrado personalmente 341 estatuas,
cada una de las cuales correspondía a una generación de sumos sacerdotes desde
11.340 años atrás en el tiempo. Le dijeron que las figuras representaban a hombres
pero que, antes de esos hombres, en Egipto reinaron los dioses, que habían
convivido con los seres humanos. De todo ello guardaban datos muy precisos, ya
que siempre, desde el principio de los tiempos, ésa había sido su misión.
Otro historiador griego, Diodoro, que visitó Egipto en el Siglo I d.C., también habló
y aprendió de los sacerdotes egipcios sobre su historia y tradición. Al igual que
Herodoto pudo escuchar de boca de los sacerdotes que los humanos reinaban en el
Valle del Nilo desde hacía poco menos de 5.000 años. Uno de los primeros cronistas
de la Iglesia Cristiana, Eusebio, logró recoger numerosas crónicas que hacían el
mismo tipo de referencias que Herodoto y Diodoro. Pero tal vez ninguno como
Manetón, sumo sacerdote y escribano egipcio, supiese acaparar en sus textos la
increíble historia de Egipto.
Manetón fue contemporáneo del General de Alejandro Magno Ptolomeo, fundador
de la Dinastía Ptolemaica (304-282 a.C.). Vivió en la Ciudad de Sebennitos y fue
Gran Sacerdote en el Templo de Heliópolis, donde escribió los Tres Volúmenes de
su Historia de Egipto, cuyos originales han desaparecido, y que conocemos en gran
medida gracias al historiador griego Julio Africano, que recopiló numerosos
fragmentos de su obra.
Manetón o Manetho (verdad de Thoth), relataba en esta obra que los dioses
reinaron sobre Egipto durante 13.900 años, y los semidioses que les continuaron
otros 11.000 años más. Gracias a su clase sacerdotal, pudo acceder a numerosa
información restringida que había sido recogida durante cientos y cientos de años.
Según sus fuentes el primer Rey de Egipto fue Hefestos, quien inventó el fuego, le
siguieron Cronos, Osiris, Tifón y Horus. Después, los "Shemsu-Hor" o seguidores de
Horus, de origen semidivino, gobernaron durante 1.255 años. Les continuaron otros
reyes por un periodo de 1.817 años.
Otro periodo más de 1.790 años formado por treinta reyes que gobernaron en
Menfis y 350 años más de otros diez soberanos que reinaron en Tanis. En total, sólo
el reinado de los semidioses hasta la aparición de los reyes de la Época Dinástica
Temprana, alcanzó 5.813 años, una auténtica patada a la historia y a la cronología
establecida por la moderna egiptología.
293
Este mismo problema ha aparecido con las Listas de Reyes Sumerios, aparecidas
en distintos textos como el W-B/144 ó W-B/62, donde se establecen fantásticos
gobiernos de los dioses que se remontan a docenas de miles de años antes de lo
establecido por la arqueología oficial.
Aunque tal vez el caso más conocido por todos nosotros sea el de los Patriarcas
Bíblicos, auténticas "máquinas de hacer años", como los míticos Adán, Set, Enós,
Cainán, Mahaleel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec, Noe, Sem, Arfaxad, etc… La
edad alcanzada por cualquiera de ellos, haría estremecer los presupuestos
destinados a jubilaciones de la Seguridad Social.
A pesar del innegable esfuerzo de la arqueología por establecer una cronología
"lógica" de los antiguos reinos e imperios, el prejuicio a la hora de establecer la
existencia física de los dioses que todas las culturas establecen como los fundadores
de la civilización en la Tierra, hacen imposible profundizar en una verdadera
historia que continúa oculta a todos nosotros.
La cada vez más reconocida antigüedad de algunos de los monumentos que nos han
llegado, como es el caso de la Esfinge de Giza, han hecho posible que algunos
investigadores hayan reconsiderado el revisar las cronologías dogmáticas a lo largo
de los dos últimos siglos. Por desgracia los máximos responsables continúan
aferrados a una serie de intereses y al mantenimiento de un estatus que tratan de
defender a toda costa‖.
El Templo de Abu Simbel:
Construido por Ramsés II es, sin duda, una de las grandes construcciones
megalíticas del Antiguo Egipto. Dicha construcción presenta la peculiaridad de que,
en su ubicación original, 2 veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus
rayos penetraban por la puerta, e incidían en las 4 estatuas del nicho de la parte
posterior que se iluminaban por completo.
Las 4 estatuas, talladas en la piedra representan a Ptah, Amón-Ra y Ra-Horajti y,
entre ellas la representación de Ramsés II divinizado.
Ptah era considerado el ―maestro constructor‖. Ocasionalmente se le llama Ptah-
Nun, identificándolo con el Num primigenio anterior a todas las cosas.
Amón era la personificación de lo oculto y del poder creador. Es el dios que no
puede ser visto con ojos mortales, que es invisible tanto para los dioses como para
los hombres. También fue denominado ―el dios único que se convierte en millones‖,
―aquel que habita en todas las cosas‖, o esencia de todo el universo.
De la teología menfita se tomará la creación del mundo a través de la palabra; De
tal forma, se presentaba como una trinidad en la que Amón es su nombre, Ra es su
cara, y Ptah su cuerpo.
Amón-Ra también era considerado como ―señor de los tronos de las dos tierras‖.
Ra, representado con una cabeza de halcón, es el dios del cielo y del sol así como
origen de la vida. Era el símbolo de la luz solar, dador de vida, así como
responsable del ciclo de la muerte y la resurrección.
294
Cuenta la leyenda que en un principio no había luz, sólo oscuridad. Num hizo
brotar un huevo grande y brillante. De su interior surgió Ra.

El Observador es lo observado.

―La conciencia me parece un fenómeno de tal importancia que no puedo creer que
sea algo producido –accidentalmente- por un cómputo complicado: es el fenómeno
en el que se hace conocida la misma existencia del universo‖. Roger Penrose.
1


En el centro del misterio que representa la física cuántica está la posible
interferencia del acto de observar en los resultados de un experimento, como si de
alguna forma la conciencia estuviera influyendo en un fenómeno que en apariencia
debería ser independiente, o hasta pudiera estarse creando ese fenómeno con el
mero acto de observar.
Ocurre que, al hacer una medición de un sistema de partículas subatómicas, la
función de onda varia instantáneamente, y no sólo en la región de la medida sino
en cualquier otra parte por muy distante que esté.
Existe enorme polémica entre los físicos sobre esta teoría de la participación de la
conciencia en un fenómeno material; mientras que aquellos más ajustados al
paradigma clásico rechazan dicha influencia, una corriente, identificada dentro de
la Interpretación de Copenhague considera plausible que el colapso de la función de
onda de un electrón esté determinado por la acción de la conciencia.
Dean Radin, participante en el ―Global Consciousness Project‖ de la Universidad
de Princeton sugiere junto una serie de científicos del Noetics Institute que la
conciencia afecta la medición de un fenómeno.
Dice Radin en la introducción a su experimento:
―La medición cuántica es un problema ya que viola la doctrina comúnmente
aceptada del realismo, que asume que el mundo en general es independiente de la
observación. El conflicto entre el realismo ingenuo y lo que implica el problema de
la medición cuántica obligó a muchos de los pioneros de la teoría cuántica a
considerar el significado de observación y medición. Algunos como Pauli, Jordan y
Wigner creyeron que algún aspecto de la conciencia – refiriéndose a capacidades
mentales como la atención, la alerta y la intención – eran indispensables para
entender la medición cuántica‖.
Jordan escribió: ―Las observaciones no sólo perturban lo medido, lo producen…
Provocamos que el electrón asuma cierta posición definida. Nosotros mismos
producimos el resultado de la medición ―.
Según Robert Anton Wilson, autor de Psicología Cuántica: ―Esto es algo que la
ciencia instintivamente rehúye, puesto que pone en entredicho sus fundamentos:
refuta la existencia de una realidad objetiva. Sus implicaciones son consustanciales

1
Roger Penrose. – La nueva mente del emperador -.
295
a toda la existencia del universo e inescapable para cualquier formulación
filosófica.
¿Cómo separar de nuestro sentido existencial el hecho de que todo aquello de lo que
estamos compuestos, en sus constituyentes básicos, se ve modificado por el acto de
ser observado?
Cualquier teoría, creencia, modelo o sistema que edifiquemos no es más que un
producto de nuestra observación, y no un reflejo de la realidad. Cada descripción
del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el
universo (la mente humana) ―
Es una posible explicación, también de porqué experimentamos más o menos la
misma realidad colectivamente: un paradigma de pensamiento dominante se
encumbra sobre el mundo proyectando su visión de la realidad; y eso es lo que
vemos, puesto que así medimos.
Dean Radin, junto con David Bohm o Rupert Sheldrake manifiestan…
―La noción de que la conciencia pueda estar relacionada a la formación de la
realidad física ha sido asociado más con la magia medieval y las ideas New-Age que
con la ciencia sobria. Como resultado, es más seguro para la carrera de un científico
evitar relacionarse con temas tan dudosos y subsecuentemente los experimentos
que examinan estas ideas son difíciles de encontrar en la física. De hecho el tabú es
tan grande que hasta hace poco se había extendido a todo examen sobre los
fundamentos de la teoría cuántica. Por más de 50 años estos experimentos se han
considerado inapropiados para un investigador serio. Tiene cierta lógica, la
espectralidad de la realidad pone en riesgo el poder casi divino que ha cobrado la
ciencia en nuestra sociedad‖
Según Amit Goswami, ―La conciencia es el fundamento de nuestro ser. El mundo es
conciencia. Esta es la principal revelación de la física cuántica. El movimiento de
los objetos solo puede ser descrito en términos de probabilidad. Si aceptamos eso,
¿Quién elige entre las diversas posibilidades? La conciencia, el observador. Objeto y
conciencia pueden ser descritos en los mismos términos matemáticos.
Toda observación es un cálculo cuántico que produce un recuerdo en tu cerebro y
esos recuerdos se activan cuando volvemos a recordar algo. Percibimos algo una vez
que se ha reflejado en el espejo de nuestra memoria. Ese reflejo es lo que nos da la
percepción de ser nosotros mismos. Nuestro yo en contraposición con el exterior.
Pero todos somos uno. El observador es lo observado, según el místico Jiddu
Krishnamurti. En terminología cristiana, llegar a ese entendimiento puede ser
definido como, el Espíritu Santo‖.

5.1. Las leyes de la Probabilidad.

Las leyes de la probabilidad son ese tipo de leyes que están en la frontera entre la
realidad y lo imaginario, lo conocido, y lo desconocido. Lo llamamos leyes porque
son fenómenos que, de algún modo, suceden en la naturaleza, se enmarcan dentro
de la categoría de ―hechos observables ―. Pero, ¿hasta qué punto son leyes en
igualdad de rango con las otras leyes físicas de la naturaleza?
296
Las leyes de la probabilidad, al igual que las ecuaciones de Newton o de Maxwell
están equiparadas en rango. Las leyes físicas describen matemáticamente el
universo que observamos, como el movimiento y la posición de los planetas, y las
leyes de la probabilidad, definen las posibilidades de que un hecho suceda o no. En
una dimensión diferente, podríamos decir que describen lo que ocurre en el nivel
cuántico, el mundo de la aleatoriedad y las probabilidades.

¿Qué nos dicen las leyes de la probabilidad?
Básicamente que, en todo suceso aleatorio que repetimos, a medida que
aumentamos el número de repeticiones, la probabilidad de que ocurra un suceso o
su opuesto (ej. Al lanzar una moneda), tenderá al 50%, al equilibrio.
Las leyes de la probabilidad son simples. En un marco aleatorio, tiene igual de
posibilidades de producirse un suceso, o su contrario. Si viviéramos en un universo
determinista, el azar no existiría; Solamente sería un desconocimiento acerca de
todas las variables que intervienen en el proceso. Si fuéramos capaces de tener en
cuenta todas y cada una de las variables que pueden afectar un suceso, a priori
aleatorio, éste dejaría de serlo. El resultado podría determinarse de antemano.
El determinismo presupone un universo contrapuesto al ―libre albedrio‖. Pero, a su
vez un universo determinista puede ser compatible con el caos, con la posibilidad de
que una pequeñísima variación en cualquiera de los componentes de las variables,
provoque un cambio más o menos importante en el resultado. El caos abre una
pequeña puerta a la aleatoriedad.
De hecho, si asumimos que nada puede ser igual, estrictamente, a nada, ni siquiera
entre las partículas cuánticas (por su propia definición de ―infinitas‖) un suceso
indeterminado puede ser causado únicamente por la variación de una partícula, en
un ―mar‖ de infinitas posibilidades.
Si nuestro universo tuviera que ser definido en función de su determinismo o
aleatoriedad, a priori, pensaríamos que es tan probable que el universo sea
determinista, como que no lo sea. El caos nuevamente presente. ¡El universo
cumple sus reglas, hasta en nuestros cerebros!
No es, por tanto, una cuestión sólo de determinismo, o libre albedrio, aunque pueda
ser sintetizada en ambos conceptos. El caos también es un elemento inherente
prácticamente en igualdad de condiciones que los otros conceptos. Todos ellos
definen el universo, porque son el Universo. La probabilidad de que un suceso tome
una u otra alternativa puede ser, simplemente, debido al caos, a la pura
probabilidad.
Uno de los matemáticos más importantes que formuló importantes teoremas
relacionados con las leyes de la probabilidad fue Gauss. Johann Carl Friedrich
Gauss fue un niño prodigio de las matemáticas.
Pero Gauss también se interesó por los números primos y definió la función (x)
como ―la cantidad de números primos que son menores de x‖. Combino en tablas los
valores de x, la función (x), así como la función x/ (x), y observó la relación entre
ellas al aumentar sus valores.
Gauss observó como al modificar los valores de las tablas de hecho estaba
trabajando con una tabla de logaritmos y una tabla de números primos a la vez,
pues los valores de la última tabla se comportaban de acuerdo a una escala
297
logarítmica. Como hemos visto, la relación entre suma y producto se encuentra
implícita en la propia naturaleza de los logaritmos. A partir de ahí, los logaritmos
se convirtieron para Gauss, como cita Gracián, en la nueva lente que adaptaría a
su telescopio.


A los 18 años también descubrió lo que se conoce como el método de los mínimos
cuadrados. Creó entonces un método de observación estadística en el que la
distribución normal de los errores seguía una curva en forma de campa. Sin duda
esta constituye la más popular de las curvas que hay en matemáticas, y a la que
Gauss debe su popularidad… y que se conoce con el nombre de ―Campana de
Gauss‖.
La campana de Gauss ofrece de forma geométrica una distribución aleatoria de
probabilidades. En el caso de Gauss ofrecía una distribución normal de los errores,
pero puede emplearse en general para múltiples casos de probabilidad.

5.1.2. La Ley de Pareto

En probabilidad, existe la Ley de Pareto, que se conoce como la Regla 20/80,
aunque también podemos referirnos a ella como la Regla 1/4.
En 1906 el economista italiano Wilfredo Pareto creó una fórmula matemática, para
describir la distribución desigual de la riqueza de su país, observando que el 20%
de las personas poseían el 80% de la riqueza. Y este fenómeno puede extenderse
incluso a escala mundial. Grosso modo entonces, la Ley de Pareto vendría a
decirnos que: ―El 20% de las acciones producen el 80% de las consecuencias‖.
Un principio, una ley que se cumple, efectivamente en muchos y diversos ámbitos,
aunque parezca de un valor inferior a la anterior. En efecto, puede entenderse,
prácticamente que estamos solapando una probabilidad dentro de otra
probabilidad. Tanto la probabilidad de situarse entre el 80 y el 20%, como la
probabilidad, por otro lado, que ambas distribuciones coincidan en ese porcentaje.
No obstante, esto no resta importancia al hecho de que los datos experimentales
efectivamente parecen corroborar que esta Ley puede encontrarse en muchos más
rincones de los que nos pensamos. Si pensamos que puede perder algo de precisión
en algunos aspectos quizás es porqué también dependen a su vez del efecto del
hombre, pero tiene el rango de todas formas de Ley Estadística.
En otros ámbitos suelen referirse a ella, como que el 20% por ciento de algo es
esencial y el 80% es trivial, como por ejemplo en el mundo del marketing. Yendo a
aspectos más cotidianos, el 20 por ciento de la ropa que tenemos la utilizamos el
80% por ciento del tiempo, del 80 por ciento que vemos la tele solo un veinte por
ciento nos gusta, etc…
No obstante, no deja de ser alentador pensar que un 20 por ciento de las acciones
producen un ochenta por ciento de las consecuencias, porque esto nos hace ver la
importancia de tales acciones.
298
En logística el valor de dichas proposiciones tiene gran utilidad en las
planificaciones de la distribución, en control de calidad, y en multitud de
aplicaciones estadísticas.
Viendo como una ley, que puede parecer en principio de rango inferior, pero que se
cumple en multitud de aspectos, la ley, el axioma primero de la probabilidad, sin
efectos humanos y con infinitas o muchísimas repeticiones, debería, por tanto
cumplirse como manifestación de la total aleatoriedad de los actos.
Vivimos un universo infinito, perfectamente definido por los conceptos derivados de
la teoría de la probabilidad. Una probabilidad expresada en términos opuestos, 0 y
1, y que sin embargo puede extenderse hasta el infinito. Los mismos valores que
definen a los valores áureos.
Si todo nuestro universo no es más que un conjunto de relaciones, la probabilidad
no sólo sería una ley universal, sería el propio universo, como todas las otras leyes.
Las leyes físicas, describen tan bien el universo, porque son el universo en sí. Pero
si la percepción puede cambiar el estado de la partícula entonces, la percepción
puede cambiar la aleatoriedad, puede alterar el orden o involucrar al caos. Ahora
bien, también sería legítimo preguntarse: nuestra percepción ¿es consciente o
responde a algún mecanismo inconsciente perfectamente determinado?

5.1.4. ¿La probabilidad surge de la física cuántica?
1


Generalmente consideramos a la probabilidad como un axioma matemático que
estima la tendencia que tiene algo a ocurrir en el universo físico. Pero un nuevo
trabajo científico realizado por Andreas Albrecht de la Universidad de California,
en Davis, sugiere que la probabilidad es algo que existe en la naturaleza, embebida
en las fluctuaciones cuánticas. Esto, en otras palabras, significa que al tirar una
moneda al aire, o al realizar cualquier acción, detonamos un proceso cuántico a
nivel molecular que es el que determina de qué lado cae. Lo interesante aquí es que
se plantea que el mundo cuántico, con todas sus extrañas propiedades, define
cualquier situación de la realidad macroscópica.
La teoría cuántica señala que las propiedades precisas de una partícula –su
velocidad y ubicación– no están determinadas hasta que las observamos –esta
observación produce un ―colapso de la función de onda‖. Un famoso ejemplo de esto
es el llamado ―gato de Schrodinger‖: un gato atrapado en una caja en el que se
libera un veneno cuando un átomo radioactivo azarosamente decae. No existe
forma de saber si este gato está muerto o está vivo hasta que se abre la ―caja ―.
Desde la perspectiva de la mecánica cuántica en realidad el gato no está ni muerto
ni vivo hasta que es observado: existe en un estado indeterminado de
superposición, paradójicamente es y no es. Andreas Albrecht sugiere que cada acto,
cada fenómeno en el universo, está sujeto a esta probabilidad cuántica.
Lo más interesante del caso es que el resultado de cualquier observación –colapso
de función de onda– divide la realidad en un diferente universo: uno en el que el
gato vive y uno en el que el gato muere. La realidad que experimentamos es el
colapso de todos los universos posibles en uno, aquel que percibimos, según la

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¿La probabilidad surge de la física cuántica? O como las decisiones crean otros universos. Aleph de
Pourtales. www.pijamasurf.com // Aparecido también en: www.espadadeluzentuhonor.wordpress.com
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observación que hayamos realizado. Los universos en los que se tiene un diferente
resultado podrían estar coexistiendo en una entramada conocida como el
multiverso (tal vez conectados por alguna misteriosa unidad).
El problema de esto es que genera una cantidad exorbitante de universos, lo cual
hace el trabajo de la física muy difícil. Resolver las grandes preguntas cosmológicas
es prácticamente imposible si no sabemos en qué universo residimos.
La probabilidad clásica, según Albrecht, es simplemente ―una cuantificación de la
ignorancia de todos los factores que determinan en dónde caerá una bola en una
ruleta o cuando tu mano atrapará una moneda. No te dice por qué existe esa
ignorancia‖.
Intentemos entender y maravillarnos de lo que puede significar esto a la escala del
mundo que experimentamos, donde decidimos si tomar café, si llevar un suéter o
llamar por teléfono a una mujer. Uno de los factores en juego es que en cada
momento existen todos los desenlaces posibles a una situación, pero quizás por un
efecto de coherencia cuántica algunos tienen mayor probabilidad de ocurrir que
otros. En realidad, no es que una cosa tenga una mayor probabilidad de ser, es que
―una cosa‖ es probabilidad. Somos nosotros (a la vez compuestos de partículas de
probabilidad), o el mundo como construcción colectiva de un aparato de
observación, los que dictaminan el estado que emerge de entre ese estado pleno de
lo posible.
―Los átomos no son cosas, son solo tendencias, así que en vez de pensar en cosas,
debes de pensar en posibilidades‖, dijo Werner Heisenberg.
El mundo en el que vivimos es esencialmente una fluctuación, y se encuentra en un
estado indeterminado: el observarlo es el que lo fija y le da una especie de
pegamento. El mundo es fundamentalmente potencialidad/vacío.
Hay un cierto vértigo ontológico en pensar que al decidir tomar cierto camino, como
en una encrucijada pero también al elegir si desayunaremos Corn Flakes o un
licuado de espirulina, nos estamos yendo por otro universo. Y aunque quizás exista
un confort metafísico en pensar que de cualquier forma viviremos todas las
variables posibles, en universos paralelos, a través de copias idénticas… que se
bifurcan… también deviene una angustia, puesto que sólo tenemos conciencia de
este universo, donde nuestras decisiones son fatales, pese a que son parte de un
racimo infinito‖
1
.
―La conciencia (…) es el fenómeno en el que se hace conocida la misma existencia
del universo‖ decía Penrose.
Pienso, luego existo. Con estas famosas palabras expresó el filósofo del siglo XVII
René Descartes lo que puede ser la primera afirmación sobre la existencia que
cualquier persona podría admitir. Nuestra experiencia primaria es nuestra propia
existencia.
Todas las nociones físicas discutidas se basan en la hipótesis de que el universo
como un todo, cumple ciertas leyes de la física, dice Paul Davies. Estas leyes
sostenidas por la realidad física, están tejidas en un entramado matemático basado
a su vez en la solidez de la lógica. El camino desde los fenómenos físicos, pasando
por las leyes de la física, hasta la matemática y finalmente la lógica ofrece el

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¿La probabilidad surge de la física cuántica? O como las decisiones crean otros universos. Aleph de
Pourtales. www.pijamasurf.com // Aparecido también en: www.espadadeluzentuhonor.wordpress.com
300
panorama seductor de un mundo que puede ser entendido a través del
razonamiento lógico tan sólo.
Para Descartes y Leibniz, Dios era fuente y garante de la total racionalidad que
impregna el cosmos (no sólo el constructor). Es esa racionalidad la que abre la
puerta a la comprensión de la naturaleza usando la razón humana, ella misma, sin
don divino.
Platón concebía un benévolo artesano, el Demiurgo, que construyó el universo
usando principios matemáticos basados en formas geométricas simétricas. Este
reino abstracto de las formas platónicas estaba conectado con el mundo cotidiano
de las experiencias sensoriales por una sutil entidad que Platón llamaba ―el mundo
del alma‖.
Walter Mayerstein, filósofo, ligaba el concepto platónico del Mundo del Alma con el
moderno concepto de teoría matemática, siendo ésta quien conecta nuestras
experiencias sensoriales con los principios sobre los que se yergue el universo, y
quien proporciona su comprensión.
El universo, dice Mayerstein, puede ser simulado por medio de una enorme cadena
de unos y ceros; el objetivo del esfuerzo científico queda reducido así a intentar
decodificar y entender el mensaje.
De acuerdo con Michio Kaku todos somos ondas de probabilidad. De acuerdo con la
física cuántica, los electrones, los protones (en algún sentido) son ondas, cosas que
están fluctuando. Las partículas son fluctuaciones de onda. Y hace la pregunta,
¿Qué esta ondulando entonces? La probabilidad de encontrar esa partícula en un
punto dado. La probabilidad de encontrar un punto dado en el espacio y en el
tiempo es dado por una onda. De acuerdo con él, y con la geometría de los números
áureos, estas ondas de probabilidad vienen definidas por ellos.

5.2. Encontrando el Espíritu en la Trama del Espacio y el Tiempo
1
.

Entrevista con Stuart Hameroff.
Durante los últimos treinta y cinco años, las misteriosas conexiones entre la física
cuántica y la conciencia humana han llegado a ser gradualmente un principio
central de los encuentros entre la espiritualidad entre Oriente y Occidente. La
gente, de algún modo, se las ha arreglado para encontrar una relación convincente
y atractiva entre el mundo intangible de las partículas subatómicas y el reino
inmaterial de la conciencia y el espíritu.
Esta entrevista al profesor Hameroff, conocido por su trabajo en el área de los
estudios de conciencia e iniciador en 1994 de las series de conferencias ―Hacia una
Ciencia de la Conciencia‖, es un intento por dar a conocer el llamado ―problema
duro‖ de cómo y porque la mente subjetiva parece surgir de la materia objetiva. Su
trabajo, basado en el estudio de pequeñas estructuras o microtúbulos dentro de las
células del cerebro humano, es uno de los más persuasivos acerca de una relación

1
Entrevista con Stuart Hameroff, MD. Por Tom Huston y Joel Pitney. EnlightenNext.

301
entre física cuántica y conciencia. Una mirada que coloca a ―la conciencia danzando
entre los mundos clásico y cuántico.‖
Comenzó con El Tao de la Física de Fritjof Capra en 1975, fue acelerado por Gary
Zukav en Dancing Wu Li Masters 1979, y encendido al máximo en los ochenta y los
noventa, con la ayuda de Deepak Chopra, hasta que la idea llegó a ser casi
imposible de evitar. Al entrar a una librería en Seattle una aciaga tarde del verano
del año 1997, encontré no menos de tres publicaciones que exploraban la relación
entre mente y materia a través de los lentes de la física cuántica: ―The Self Aware
Universe‖, (‖El Universo Auto Consciente‖) de Amit Goswami, The Spiritual
Universe de Fred Alan Wolf, y el ejemplar 11 de esta revista, cuya portada
planteaba la pregunta: ¿Puede la Ciencia Iluminarnos? Compré ambos libros
ávidamente, pero después de haber hojeado la revista, decidí devolverla a la repisa.
Siendo ya un firme creyente de la idea de ―física es equivalente a misticismo‖,
encontré chocante la marca especial de escepticismo juguetón de EnlightenNext.
¿Por qué ellos dudaban cuando la evidencia era tan clara? Era tan obvio que las
dimensiones más profundas de la conciencia y las dimensiones más profundas de la
materia convergían en el misterioso reino de la física cuántica. ¿No es verdad?
No necesariamente. Pronto me di cuenta de que, sólo porque la naturaleza de la
conciencia sea misteriosa, y que la naturaleza de la física cuántica también lo sea,
no significa que ambos misterios sean al final la misma cosa. Para cuando la
tremendamente popular película, ¿Y qué sabemos? (¿Wat the bree do de Knox?),
impactó en el 2004, lanzando la idea de la física y la conciencia a toda una nueva
órbita cuántica, yo estaba trabajando como un editor para EnlightenNext y me hice
cargo de revisar la película con una mejor apreciación de las muchas sutilezas que
tenía. Por lo que respecta a mí y a mis colegas resultó que el supuesto perfecto
matrimonio entre la física cuántica y la conciencia era probablemente sólo un poco
más del pensamiento optimista de la Nueva Era. Y cuando se trató de sugerencias
más seriamente científicas acerca de que la física tenía algo que ver con la
conciencia, en general encontramos que los argumentos eran muy poco persuasivos.
Pero eso fue hasta que conocimos a Stuart Hameroff. Aunque él tiene el título de
Profesor Eméritas de Anestesiología de la Universidad de Arizona y pasa mucho de
su tiempo en cirugía en el Centro Médico de la Universidad de Arizona, Hameroff
es más conocido por su trabajo en el área de los estudios de conciencia. En 1994, el
fundó las series de conferencias ―Hacia una Ciencia de la Conciencia‖ , uniendo los
líderes mundiales expertos en conciencia cada dos años en Tucson, Arizona, para
explorar varias nebulosas de algo llamado el ―problema duro‖ , cómo y por qué la
mente subjetiva parece surgir de la materia objetiva.
Por más de veinte años, Hameroff ha colaborado con el físico matemático de Oxford,
Sir Roger Penrose para desarrollar (y defender) una teoría de la conciencia basada
en la física cuántica que es impresionante, original y ambiciosa, por decir lo menos.
La teoría es una fusión de las diferentes y distintas áreas de expertise de Hameroff
y Penrose: los estudios de Hameroff acerca de las pequeñas estructuras llamadas
―microtúbulos‖ dentro de las células del cerebro humano y el trabajo de Penrose
acerca de las relaciones entre la física cuántica, la gravedad, y la geometría del
espacio y el tiempo.
En algún sentido, su trabajo podría ser considerado como ―una gran teoría
unificada‖ de la física cuántica y la conciencia- una teoría un tanto más sofisticada
que cualquiera que usted pueda encontrar en la sección de su librería local.
Después de entrevistar a Hameroff, me encontré cuestionando mi desestimación
302
previa de lo que he llamado ―misticismo cuántico‖ y, estoy seguro de que encontraré
este argumento igualmente iluminador.
Dicho eso, considérese usted advertido: la entrevista que sigue no es fácil de leer.
De hecho puede que requiera más de una lectura cuidadosa antes de que los
diferentes hilos que Hameroff extiende comiencen a hilvanarse en su mente. Sin
embargo, el resultado vale la pena. No estoy seguro si estoy de acuerdo con todas
las conclusiones de Hameroff‖; él mismo insiste en que su teoría necesita ser
demostrada, pero sé que sus argumentos para una relación entre la física cuántica
y la conciencia están entre los más persuasivos que he escuchado.

El misterio de los Microtúbulos.

ENLIGHTENNEXT (EN): Usted es más conocido como uno de los proponentes
líderes de la teoría de la mente basada en la física cuántica. ¿Cómo empezó a
interesarse en el misterio de la conciencia?
STUART HAMEROFF (SH): Me interesé por primera vez en la conciencia mientras
tomaba un curso de filosofía en el colegio a fines de los años 60. Estudiando
mayormente ciencia y matemáticas, tomé un curso de filosofía de la mente y estaba
intrigado con el problema de explicar como la experiencia consciente surge de esa
carne rosada grisácea que llamamos cerebro. Permanecí interesado en eso todo el
tiempo que estuve en la escuela de medicina y fui atraído hacia campos que
tuvieran que ver con la conciencia; psiquiatría neurología, neurocirugía. Pero un
día, mientras hacía investigación en un laboratorio de cáncer a comienzos de los
años 70, estaba mirando la división de unas células en el microscopio, observando
cómo los cromosomas que contenían ADN eran separados y llevados aparte en
imágenes espejo perfectamente iguales unas de otras. Estas diminutas hebras
llamadas microtúbulos y estas pequeñas máquinas llamadas centriolos, que
estaban compuestas de microtúbulos, separarían a los cromosomas en una elegante
danza que tenía que ser perfecta porque si se dividían de modo desigual,
resultarían las células anormales de cáncer.
Por alguna razón me quedé fijo en cómo estas pequeñas maquinas moleculares
sabían exactamente qué hacer. Me preguntaba cómo estaban organizadas y
guiadas y si habría alguna inteligencia, si es que no conciencia, a ese nivel. Más o
menos, por ese tiempo, se descubrió que estos microtúbulos existían en todas las
células, especialmente en las neuronas. Las neuronas del cerebro están llenas de
ellos. Así es que se me ocurrió que esos microtúbulos que parecían desplegar algún
tipo de inteligencia o conciencia en la división de la célula, podrían tener algo que
ver con la conciencia en el cerebro.
Yo estaba en la escuela de medicina en Filadelfia y después de graduarme decidí
tomar el internado clínico en Tucson, Arizona, para decidir que quería hacer
después. Me estaba inclinando hacia la neurología cuando conocí al director de
Anestesiología del hospital de la escuela de medicina de la Universidad de Arizona.
El me dijo que si yo realmente quería comprender la conciencia debía comprender
como funcionaba la anestesia porque la anestesia borra selectivamente la
conciencia al tiempo que ―perdona‖ otras funciones del cerebro. El me mostró un
artículo que un colega suyo había escrito en 1968, sugiriendo que si uno aplica los
gases usados en la anestesia a los microtúbulos éstos se depolimerizan, se separan.
303

Entonces había una teoría de que la anestesia trabajaba deconstruyendo los
microtúbulos del cerebro. Afortunadamente eso resultó no ser cierto. Se necesita
como cinco veces la cantidad de anestesia para la despolimerización de un
microtúbulo que la que se necesita para que alguien pierda la conciencia. Pero si
mostró que la anestesia afecta a los microtúbulos, lo cual sugería que estas cosas si
podrían tener algo que ver con la conciencia.
EN: ¿Qué es exactamente un microtúbulo?
SH: Los microtúbulos son cadenas moleculares; son polímeros cilíndricos
compuestos por patrones repetitivos de una proteína simple, con forma de maní,
llamada tubulina que puede flexionarse ―abierta‖ y ―cerrada‖. Estas proteínas
tubulina se auto encadenan en estos hermosos cilindros huecos con paredes
ordenadas en tramas hexagonales. Estos cilindros forman el cito esqueleto, el
soporte estructural o andamio, como hueso, dentro de todas las células animales,
pero ellas están continuamente moviéndose y reordenándose. Los reordenamientos
son muy importantes, son responsables de todo el crecimiento celular, desarrollo,
movimiento, y regulación sináptica. Mientras más asimétrica es una célula más
necesita el soporte estructural; por lo tanto las neuronas, con sus largos axones y
dendritas, necesitan muchos microtúbulos. Si miras dentro de una sola neurona,
ves cientos de microtúbulos compuestos de algo así como cien millones de
subunidades de proteína tubulina. Podría decirse que las neuronas están realmente
hechas de microtúbulos.
EN: Interesante. La mayoría de las personas piensan que la conciencia surge de la
actividad entre las células del cerebro, o neuronas, pero usted está diciendo que no,
que puede en realidad ser que estas pequeñas estructuras dentro de las neuronas
son las que producen la base física real para la conciencia.
SH: Si, exactamente. Aunque debería agregar que un par de otras cosas ayudaron a
guiarme en esta dirección. La primera fue que yo observé organismos unicelulares
como la paramecia. Un paramecio es una célula y por lo tanto no tiene neuronas,
porque éstas también son unicelulares, pero este paramecio busca comida, nada,
evita obstáculos y predadores, encuentra un par, tiene sexo y puede aprender.
Parece tener inteligencia, no necesariamente conciencia, pero tiene funciones
cognitivas (cognición queriendo decir proceso sensorial), control de conducta etc.
Tiene alguna inteligencia y no tiene neuronas; tiene sin embargo, microtúbulos, lo
que me sugirió que un paramecio podría usar microtúbulos para organizar su
conducta y su cognición.
La segunda cosa fue que por el tiempo en que aprendí de los microtúbulos también
comencé a descubrir los computadores y comencé a leer acerca de cómo trabajan las
matrices de cambio, el entramado y las redes de un computador. Mientras más
miraba la estructura de los microtúbulos, que consisten en un complejo entramado
de proteínas tubulina que pueden cambiar rápidamente estando abiertas o
cerradas, oscilando en un rango de nanosegundos, se me ocurrió que los
microtúbulos podrían actuar como computadores a escala molecular. Como una
analogía, piense en un edificio que tiene vigas y soportes estructurales y también el
cableado y el sistema de comunicaciones. Entonces la idea fue que los microtúbulos
son ambos; actuando no sólo como soportes estructurales y la maquinaria
involucrada en la división celular sino que también, como computadores
relacionados a la inteligencia y a la conciencia.
304
EN: ¿Entonces básicamente usted comenzó a darse cuenta de que realmente hay
más actividad y, tal vez, actividad consciente sucediendo dentro del cerebro de lo
que la gente se imagina?
SH: Así es. Me di cuenta de que para entender el cerebro humano, más que mirarlo
como cientos de millones de neuronas tontas interactuando juntas para producir
algo inteligente y consciente, teníamos que reconocer el hecho de que cada neurona
era en sí misma increíblemente complicada y tenía, sino algún grado de conciencia
de sí misma, al menos alguna inteligencia interna o de proceso relacionado a la
conciencia.
Entonces comencé a trabajar con algunos ingenieros y físicos modelando y haciendo
simulaciones de microtúbulos y mostramos que los microtúbulos podían ser
ciertamente aparatos computacionales muy eficientes, En vez de registrar cada
neurona como un solo bit en el computador del cerebro, un uno o un cero,
disparando o no disparando, la actividad microtubular combinada dentro de una
sola neurona igualaba potencialmente mil trillones de operaciones por segundo al
poder computacional. Y ese modelo aumentó la complejidad del cerebro
enormemente.
Esto fue mayormente en los años 1980 y yo asistía a muchas conferencias de
inteligencia artificial en las que trataban de modelar y simular el cerebro como una
red de cambios neuronales simples y yo andaba diciendo: ―No, cada uno de sus
cambios simples es increíblemente complicado. Tienen que tomar en cuenta esta
complejidad computacional adicional.‖ Y a ellos no les gustaba mucho porque
echaba por tierra su objetivo de simular maneras del cerebro humano. Así es que
llegué a ser bastante impopular. Entonces un día alguien me dijo: O.K, digamos
que tú tienes razón. Digamos que cada neurona tiene toda esta enorme
computación agregada sucediendo. ¿Cómo explicaría eso la experiencia consciente?
¿Cómo explicaría eso por qué tenemos sentimientos, por qué vemos rojo, porqué
sentimos dolor? ¿Cómo explica eso la conciencia? Y yo me di cuenta de que no tenía
una respuesta para eso; lo que nos lleva a lo que el filósofo Australiano, David
Chalmers llamó ―el problema duro‖ de la investigación de la conciencia.
EN: El asunto de cómo obtenemos mente de la materia.
SH: Exactamente.

Roger Penrose y el Gato de Schrödinger.

SH: Afortunadamente alguien me sugirió que leyera un libro escrito por un
matemático y físico Inglés Sir Roger Penrose, llamado ―La nueva mente de
Emperador‖. Así lo hice y fue realmente sorprendente. El título del libro intentaba
ser una bofetada en la cara de los teóricos de la inteligencia artificial porque ellos
sostenían que si uno tenía suficiente computación compleja en un computador,
sería consciente. Pero Roger argumentó, en una dirección matemática de algún
modo obscura, ―algo llamado teorema de Gödel‖, que la conciencia involucra algo no
computable. Comprensión o awareness, en otras palabras, no es computación. Pero
después de descartar la idea de que la consciencia fuera estrictamente computación
ofreció entonces un mecanismo para la conciencia que implicaba algo tan alejado
del campo restante que mucha gente lo consideró – y aún lo considera- un tanto
bizarro. Y eso tiene que ver con la física.
305
Leyendo ―La nueva Mente del Emperador‖, me quedé helado con el alcance y la
sutileza del conocimiento de Penrose, mucho del cual no entendí. Si sabía que los
gases anestésicos ejercen sus efectos por las fuerzas cuánticas, por lo que la
conciencia tuviera algo que ver con la física cuántica tenía sentido. Y tenía esta
corazonada de que él estaba a punto de descubrir algo; tenía un mecanismo para la
conciencia basado en las neuronas en el cerebro estando en un estado que los físicos
llaman ―superposición física‖, que explicaré en un minuto. Lo leí y pensé que había
algo interesante en eso, pero su modelo no parecía tener una estructura biológica
correcta. Me dije: de acuerdo, tal vez los microtúbulos son los computadores
cuánticos que Penrose está buscando así es que le escribí y finalmente nos
reunimos en su oficina de Oxford.
Roger es un hombre gentil y humilde a pesar de ser increíblemente brillante y bien
considerado. Y él dejó que yo hablara; así es que comencé a hablarle de los
microtúbulos y le mostré un libro que escribí en 1987 al respecto. El escuchó
atentamente haciendo preguntas y puso especial atención a la geometría de
Fibonacci del entramado microtubular porque él, de corazón, es básicamente un
experto en geometría. Después de varias horas el dijo; ―bueno, esto es muy
interesante‖. Nos despedimos y no pensé que algo fuera a suceder pero dos
semanas después yo cenaba con unos amigos en Londres y ellos dijeron ―¿Adivina
qué? Estábamos en una conferencia en Cambridge y Roger Penrose estaba
hablando acerca de ti y de tu tema de los microtúbulos.‖
Muy pronto, después de eso, recibí una invitación a una conferencia en Suecia a la
cual Roger asistía, acuñamos una mistad y decidimos comenzar a desarrollar un
modelo formal de conciencia basado en su teoría de la gravedad cuántica y la
posibilidad de la superposición entre microtúbulos en el cerebro.
EN: Supongamos que yo no sé nada acerca de la física cuántica. ¿Podría por favor
explicarme que es una superposición cuántica? ¿Y cómo se relaciona con la
conciencia o con los microtúbulos?
SH: Cuántica quiere decir, literalmente, la unidad de energía más pequeña, como
un fotón, una unidad de luz indivisible. La conducta a nivel cuántico es algo más
bizarro; es tan bizarro que es como otro mundo. De hecho la realidad parece estar
dividida en dos mundos diferentes: el mundo clásico y el mundo cuántico. El mundo
clásico es el mundo de todos los días, el mundo familiar en el cual las leyes de
movimiento de Newton, el electromagnetismo y otra física básica describe muy bien
casi todo. Si usted lanza una pelota, su trayectoria, velocidad, ubicación, puede
predecirse, pero si vamos a escalas más pequeñas: átomos y otras más pequeñas
para poder argumentar, entramos a un mundo en el cual aplican leyes físicas
completamente diferentes y las predicciones son mucho más difíciles.
Por ejemplo las partículas pueden estar en dos lugares o estados al mismo tiempo.
Pueden no sólo estar aquí o allá, sino que pueden estar aquí y allá
simultáneamente. Eso es lo que quiere decir superposición; las cosas pueden estar
en lugares múltiples o actuar como ondas, difundidas como probabilidades más que
ser partículas definidas con ubicaciones o trayectorias. Y algunos físicos cuánticos
dicen que hasta que un sistema cuántico es conscientemente observado o medido
permanece en superposición de múltiples posibilidades, múltiples estados
coexistentes. Y que una vez medido, la onda probabilidad cuántica colapsa o se
reduce instantáneamente a un estado.
306
EN: ¿Esto quiere decir que se requiere de un observador humano para colapsar un
estado de superposición?
SH: En una interpretación de la física cuántica, así es. El físico cuántico, Niels
Bohr popularizó este modelo que llegó a ser conocido como la interpretación
Copenhague. Si usted lleva esto a un extremo podría suponer que si usted está
sentado en una habitación y hay un cuadro colgado en la pared detrás de usted, el
cuadro puede estar en varios múltiples lugares a la vez hasta que usted se de
vuelta y lo vea. En otras palabras cualquier cosa no observada podría estar en un
estado de superposición cuántica de onda. Esa idea es, sin embargo, bastante
bizarra y Erwin Shcrödinger , otro pionero de la física cuántica en sus inicios, pensó
que era completamente tonta, y salió con su famoso experimento llamado el gato de
Schrödinger, para tratar de demostrar cuan falta de sentido era.
La pregunta planteada por el experimento de Schrödinger es, ¿cuán grande puede
llegar a ser una superposición cuántica? Ha sido mostrado repetidamente en
experimentos que las partículas pequeñas pueden estar en superposición de
múltiples posibilidades de coexistencia hasta que uno hace mediciones pero,
¿podría algo tan grande como un gato estar en dos lugares al mismo tiempo? Aún
no hay respuesta a eso pero la pregunta ha guiado a los físicos a lograr tener
alternativas a la interpretación de Copenhague – modelos diferentes de colapso de
la función onda que no requieren necesariamente un observador consciente.

Una Cuántica de la Conciencia.

EN: ¿Y usted prefiere una de estas alternativas a la interpretación de Copenhague?
SH: Bueno, la teoría de Roger fue una de estas alternativas. El dijo que una
superposición cuántica podía realmente ser colapsada a un estado único definido a
través de observación consciente pero, ¿Qué pasa con un sistema que no es jamás
observable desde afuera? ¿Qué pasa con la actividad cuántica dentro del cerebro
humano?
Roger propuso que en tal caso, una vez que la función onda procede hasta un cierto
punto, se auto-colapsa debido a un umbral objetivo en la fábrica espacio tiempo. Y
que cuando el colapso de esa superposición ocurre, resulta en un momento de
conciencia. En otras palabras, el argumenta que la conciencia no causa el colapso
de la función onda como dice la interpretación Copenhague, sino que sugiere que: la
conciencia es el colapso de la función onda, o al menos un tipo especial de colapso.
Es un colapso cuántico que libera unidades fundamentales de despertar de
conciencia, tal como un cambio orbital de un electrón libera un fotón de luz. Y del
mismo modo que los fotones la cantidad de conciencia viene en una gama de
diferentes intensidades, frecuencias y calidades.
EN: ¡Wow! ¿En esta interpretación de la física cuántica las superposiciones se
colapsan a sí mismas naturalmente? ¿Y esos colapsos de alguna manera producen
conciencia?


307
SH: Sí, en el modelo de Roger, al cual él llama reducción objetiva orquestada, no
siempre necesitas un observador externo. Si un sistema cuántico evoluciona a un
umbral crítico que implique curvatura gravitacional a una escala cuántica se auto-
colapsará. Hay una reducción natural objetiva de una función onda cuántica que
resulta de un momento único de conciencia, o de un único ―quantum‖ de conciencia,
si quieres; y, cuando estos colapsos suceden una y otra vez en tu cerebro, tienes una
serie de momentos de conciencia que elevan tu experiencia de una corriente de
conciencia. Por tanto, conciencia, en este modelo consiste en una serie de eventos
discontinuos, aunque se experimentan como continuos. Puedes pensarlos como
encuadres en una película, sólo que en una película tú tienes un observador
externo.
Este momento de conciencia y el colapso de la función de onda son uno y el mismo
evento.
Es una idea bastante profunda. Roger comienza con la relatividad general de
Einstein que muestra que una gran masa, como es el sol, causaría una curvatura
gravitacional en la fábrica misma del espacio-tiempo. Y Roger dijo: ―bueno, no hay
razón para que la relatividad general no sostuviera la misma verdad a escalas muy
pequeñas. Dijo que es posible que si usted tiene una partícula cuántica en dos
lugares al mismo tiempo – en un estado de superposición – la partícula de la
izquierda y la de la derecha podrían, cada una, crear una pequeña cantidad de
curvatura resultando en una bifurcación en geometría espacio-tiempo. De acuerdo
a algo que en física cuántica se llama Many World Hypothesis (Hipótesis de
Muchos Mundos) cada una de esas curvaturas podría entonces subdividirse y
formar todo un nuevo universo. Pero Roger dijo que no, que estas curvaturas y
separaciones cuánticas eran inestables y que después de un tiempo dado se auto
colapsarían ya sea hacia una u otra curvatura. Y cuando ese tipo de auto colapso
gravitacional sucede, resulta en un momento de conciencia.
El llegó a esto a través de varias líneas de razonamiento que son bastante
sorprendentes en términos de su audacia y entendimiento y, algunos dirían, locura.
Pero esta era la solución de Roger tanto al problema de lo que colapsa la función
onda cuántica como también al ―problema duro‖ de la conciencia.
Sorprendentemente, el también unió la relatividad general, la gravedad cuántica y
todo eso en esta única teoría, matando cuatro o cinco pájaros con una piedra.
EN: Entonces de acuerdo a Penrose, ¿los efectos gravitacionales a nivel cuántico
están causando que las funciones ondas colapsen automáticamente, emitiendo
pequeños estallidos de conciencia que, de algún modo, resultan en nuestra propia y
continua experiencia de estar conscientes, momento a momento, despiertos y vivos?
SH: Correcto. No se cuán familiarizado está usted con el matemático y filósofo
Alfred North Whitehead, pero su pensamiento también estaba bastante en esta
línea. El dijo que la conciencia y la materia estaban indisolublemente unidas,
emergiendo en una secuencia que él llamó ―ocasiones de experiencia‖. Desde su
visión, el universo no está hecho de partículas o cosas, es un proceso; está
constituido por eventos. Y a comienzos de los años 90 un físico llamado Abner
Shimony señaló que las ocasiones de experiencia de Whitehead son muy parecidas
a los colapsos cuánticos de la función de onda, por lo que nuestras visiones son
bastante consistentes con las de Whitehead.

308
La perspectiva de Whitehead también ayuda a explicar el ―problema duro‖ o
porqué tenemos experiencia de conciencia en primer lugar. Cuando Roger y yo
recién salimos con nuestra teoría no nos dirigimos al ―problema duro‖ perse, pero
una vez que el ―Journal de Consciousness Studies‖ sacó un número especial
dedicado a nada más que el problema duro, nosotros le dimos una estocada.
Básicamente tomamos una suerte de enfoque ―proto-panpsiquista Whiteheadiano‖.
El panpsiquismo común y corriente diría que todo tiene conciencia: cada átomo,
cada molécula, esto y aquello. Pero la idea nunca me hizo sentido en realidad, por
lo que nosotros usamos una variación de panpsiquismo que me parece que si hace
sentido; éste fue el proto-panpsiquismo diciendo que, al menos los precursores para
la conciencia son fundamentales y forman parte del universo como lo que se conoce
escala Planck, que es el más pequeño primordial nivel de espacio tiempo cuántico.
Imagine la escala Planck básicamente como un patrón geométrico complejo que es
fractal en su naturaleza, capaz de repetirse a sí mismo a escalas y tamaños
mayores; y en ese patrón cuántico geométrico están incrustados los
presumiblemente irreducibles componentes de la realidad, los pilares básicos de
construcción de la existencia.
La física dice que las propiedades fundamentales de la materia, como el spin, la
masa y la carga son componentes irreducibles del universo que están de algún
modo incorporados en esta geometría a escala de Planck. Roger y yo propusimos,
por lo tanto que tal vez la qualia (los componentes primarios de la conciencia, del
despertar) o, al menos, sus precursores son también fundamentales, irreducibles y
forman parte del tejido básico del universo. Esto podría incluir información
Platónica también, tal como las cualidades de bondad, verdad y belleza. Después de
todo: ¿por qué deberían los precursores de la materia estar presentes a ese nivel y
no así los precursores de la mente?
EN: Buena Pregunta. ¿Está usted diciendo que es posible que, al menos, a un nivel
básico de conciencia, pueda ser tan fundamental para el universo como las leyes de
la física?
SH: Sí, Whitehead tenía la idea de que estas ocasiones de experiencia o de
momentos discretos de presencia consciente, surgen como ondas en dentro de un
océano más amplio de experiencia protoconsciente. Y en el modelo que hemos
desarrollado con Roger, esos aislados momentos de conciencia humana son
realmente colapsos de función onda, que ocurren dentro de un campo universal de
experiencia de protoconciencia que es la geometría espacio-tiempo, escala Planck.
Yo no diría que el universo es consciente, como no diría que el universo es
enteramente amarillo, o purpura, o húmedo, o lo que sea. Pero bajo ciertas
condiciones apropiadas cualquiera de estas condiciones puede ser cierta para
regiones pequeñas del universo. Los aún superposicionados, no colapsados
precursores de la conciencia son, de algún modo, como sueños. Cuando una
reducción objetiva ocurre, el universo, al menos una pequeñita parte de él,
despierta.




309
La Frecuencia Gama y los Estados Alterados.

EN: Comenzamos hablando acerca de los microtúbulos, entonces por favor
relacione esto para mí. ¿Cómo se relacionan estos colapsos de función onda a lo que
está sucediendo dentro de los microtúbulos en el cerebro?
SH: Bueno, si miramos lo que está pasando entre los microtúbulos sabemos que la
conciencia en él ocurre cerca de cuarenta veces por segundo. Se le llama sincronía
gamma y viene de algo que un tipo en Alemania llamado Wolf Singer descubrió en
1980 mientras experimentaba con máquinas EEG altamente sensibles.
Típicamente con una EEG uno obtiene líneas onduladas que muestran ondas delta,
alfa, teta y beta. Estas indican impulsos eléctricos en el cerebro que van desde cero
hasta cerca de treinta Hertz o ondas por segundo. Pero Singer descubrió una
frecuencia más alta, perfectamente coherente que llegó a ser conocida como la
sincronía gamma, que van desde treinta a noventa Hertz, incluso más, aunque
cuarenta Hertz es lo más típico. Esta sincronía eléctrica perfecta es el mejor
indicador que tenemos para un correlato neural de conciencia en el cerebro.
En el modelo que Roger y Yo hemos desarrollado hemos propuesto que la sincronía
gamma de Singer es realmente evidencia de un estado de colapso cuántico
ocurriendo cuarenta veces por segundo (o más) entre redes organizadas, coherentes
de microtúbulos en el cerebro.
EN: ¿Está usted diciendo que monitoreando el cerebro de alguien con una EEG, los
investigadores han sido capaces de aislar cierta frecuencia de actividad que sólo se
correlaciona con experiencias conscientes?
SH: Sí, tiene que haber una cantidad crítica de sincronía gamma. Y puede ocurrir
en diferentes partes del cerebro. Por ejemplo, si alguien está oliendo una rosa va a
haber esta sincronía gamma en la corteza olfatoria, la parte del cerebro que tiene
que ver con el olfato.
Si usted está teniendo una conciencia visual va a tener sincronía gamma en las
cortezas visual y frontal; para el placer sexual hay sincronía gamma en una parte
del cerebro llamada núcleo accumbens, y así. La sincronía gamma puede estar en
cualquier parte en el cerebro en cualquier momento y ciertamente se correlaciona
con la conciencia. La idea es entonces nuevamente, que nuestra conciencia es
realmente una secuencia de patrones discontinuos; una secuencia de imágenes
cuánticas ocurriendo aproximadamente cuarenta veces por segundo. Y de igual
modo que en cuadros en una película, nuestra conciencia parece continua porque
los cuadros están ocurriendo en una rápida sucesión.
Ahora, yo debería hacer notar que la frecuencia de eventos conscientes puede
variar y que en estados elevados o alterados de conciencia podemos tener más
momentos conscientes por segundo, lo que podría querer decir que nuestra
percepción del mundo exterior podría ponerse más lenta.
Por ejemplo, cuando hay un accidente de automóvil y el auto está dando vueltas, la
gente a menudo reporta que el tiempo pareció hacerse más lento y que el mundo
parecía moverse a la mitad de la velocidad de lo usual. Esto podría deberse a que
su rango de sincronía gamma está cambiando de cuarenta Hertz a unos ochenta
Hertz por segundo.
310
Otro ejemplo es que alguien le preguntó una vez a Michael Jordan, cuando estaba
en el mejor momento de su carrera, cómo era el capaz de superar por tanto al otro
equipo y tan bien. Y él dijo que cuando estaba jugando bien era como si el otro
equipo estuviera en cámara lenta. Tal vez Michael Jordan estaba experimentando
sesenta, setenta u ochenta momentos conscientes por segundo y el defensa estaba
sólo experimentando algo así como cuarenta.
También vemos esto en monjes meditando. Los textos budistas describen
oscilaciones de presencia pura que han sido realmente contabilizados, algo así como
seis millones y medio de momentos conscientes en un día, que resultan estar en el
rango de la sincronía gamma.
Hace unos pocos años, el Dalai Lama envió algunos de sus mejores meditadores a
un laboratorio en Wisconsin. Encontraron que, mientras meditaban, los monjes
tenían la más alta sincronía gamma jamás registrada. Estaban realmente
operando entre ochenta y cien Hertz, mientras los sujetos experimentales lo hacían
a cuarenta. Incluso antes de sentarse a meditar los monjes mostraban un nivel
inusualmente alto de sincronía gamma. Años de meditación habían cambiado sus
cerebros de modo que estaban normalmente en esta frecuencia gamma de alto
rango. Eso sugiere que están teniendo una experiencia consciente más rica y más
intensa que la persona promedio.

La espiritualidad de la Geometría Espacio Tiempo.

EN: De acuerdo, Tengo una pregunta. Si la conciencia está surgiendo como una
cierta frecuencia de colapsos cuánticos en el cerebro, entonces su modelo podría ser
considerado materialista, ¿correcto? ¿Es la conciencia aún un subproducto de la
actividad cerebral, empujado al nivel de lo que usted ha llamado espacio-tiempo
cuántico?
SH: Espere un momento. Material quiere decir ―materia‖, Materia se deriva de algo
más fundamental, que es la geometría cuántica espacio-tiempo. Así es que esto va
mucho más por debajo de la escala de la materia. La base de lo material es…
inmaterial.
EN: ¿Puede elaborar sobre eso?
SH: Básicamente si usted piensa en la mente y la materia y la relación entre
ambas, hay una cantidad de filosofías diferentes de las cuales escoger. Primero
tiene el dualismo, donde mente y materia no se relacionan; hay una pared de
ladrillos entre ellas. Después tiene el materialismo común y corriente, la visión
convencional que dice que la materia crea la mente. Después tiene el idealismo y
varios enfoques místicos que dicen que la mente crea la materia. En mi opinión
ninguno de estos funciona. Todos tienen problemas. Así es que la elección final, yo
creo, es lo que llamamos monismo neutral, que ha sido propuesto por figuras como
Bertrand Russel, William James y Baruch Spinoza en la filosofía Occidental y
varias posiciones Orientales no duales.
El monismo neutral dice que hay una entidad subyacente común que hace que
surja, por un lado la materia y por otro la mente. En nuestro modelo esa entidad
subyacente que hace que surjan ambas es la geometría cuántica espacio-tiempo.
311
En las tradiciones Védicas podría llamarse Brahmán, el fundamento subyacente
del ser. Lo puede llamar como quiera: espíritu, cosmos, gravedad cuántica, lo que
sea que posibilita que surja tanto la mente como la materia y subyace a toda la
realidad.
EN: ¿Usted está diciendo que, basado en su modelo, la realidad podría ser vista
como fundamentalmente espiritual?
SH: Primero que todo, déjeme decirle que Roger no relaciona su trabajo a la
espiritualidad, pero yo personalmente no tengo nada que perder así es que pienso
¿por qué no? Escribí recientemente un blog acerca de este tema después de asistir a
una conferencia sobre ateísmo. Llamé al post ―Ser el zorrillo en una convención de
Ateos‖ porque causé un gran hedor acerca de la espiritualidad ahí que no estuvo
muy bien. Lo que dije básicamente es que yo no sigo una religión organizada y
Richard Dawkins, Patricia Churchland y otros ateos estaban dándole duro a la
religión. Pero yo dije que, basado en lo que sabemos de física cuántica y de la
conciencia, tenemos que tomar en serio la posibilidad científica de la espiritualidad.
Al definir lo que entendía por espiritualidad mencioné tres cosas. La primera es la
interconexión entre los seres vivos y el universo como un todo y dije que esto podía
ser posible debido al fenómeno del entrelazamiento cuántico, que se refiere a la
habilidad de dos partículas para estar íntimamente conectadas, más allá de sus
limitaciones normales de espacio y tiempo. La segunda fue un cierto tipo de guía
divina o sabiduría cósmica que influye en nuestras elecciones, lo cual podría
deberse a los valores Platónicos incorporados en la geometría espacio-tiempo
fundamental. Y finalmente dije que había la posibilidad de que la conciencia
permaneciera fuera del cuerpo o después de la muerte.
Hace unos diez años hubo dos estudios, provenientes de Europa, acerca de las
experiencias de estar fuera del cuerpo o experiencias de muerte. Ambos estudios
comprendían varios cientos de pacientes que tuvieron ataques cardíacos y me
parece que encontraron que aproximadamente el 17% de los pacientes habían
tenido uno de estos dos tipos de experiencia. La BBC hizo entonces un show
llamado ―El día que morí‖ en el cual les preguntaba a los investigadores que
hicieron los estudios si podían explicar estas experiencias científicamente. Ellos
respondieron: ―No tenemos idea, ¿porqué no le pregunta a Penrose y Hameroff?,
porque ellos tienen esta extraña cosa cuántica.‖ Roger, no quiso responder, pero yo
dije: ¡bueno! bajo condiciones normales la conciencia está ocurriendo a nivel de la
geometría espacio-tiempo dentro y alrededor de los microtúbulos en el cerebro. Sin
embargo, cuando la sangre y el oxígeno dejan de fluir y la coherencia cuántica en
los microtúbulos del cerebro se detiene, la información cuántica que había, no se
destruye. Continúa existiendo a escala Planck y puede filtrarse o dispersarse, pero
permanece entrelazada en un cierto patrón, al menos temporalmente. Por lo tanto
si un paciente es revivido, el patrón cuántico es regresado a los microtúbulos dentro
del cerebro y el paciente reporta haber tenido una experiencia de muerte o de estar
fuera de su cuerpo.
Si un paciente muere realmente, entonces es concebible que la información
cuántica pueda permanecer entrelazada en una suerte de estado de después de la
vida y tal vez la información pueda regresarse a una nueva criatura, y un cigoto o
embrión, en cuyo caso tendríamos algo como la reencarnación.

312
Ahora, no estoy ofreciendo ninguna prueba de que esto suceda, estoy solamente
proveyendo un argumento plausible. Estoy diciendo que si es que ocurre, así es
como podría ocurrir basado en nuestro modelo. Es científicamente plausible que, si
la conciencia es un efecto cuántico ocurriendo en la geometría espacio-tiempo
cualquier patrón de conciencia no se va, porque la información cuántica no se va,
sólo se reorganiza a sí misma dentro de la geometría espacio-tiempo.
EN: Veamos si tengo la esencia de su teoría. ¿Esencialmente usted está diciendo
que, al menos algún nivel básico de conciencia está tejido en la trama del espacio-
tiempo mismo y que es la actividad cuántica coherente entre los microtúbulos en
nuestro cerebro la que permite amplificar o fortalecer la conciencia universal que
ya está ahí?
SH: Si, o simplemente para tener acceso a ella o conectarse con ella, llegar a ser
uno con ella. En nuestro modelo la conciencia es un proceso natural ocurriendo en
la geometría espacio-tiempo al nivel escala Planck. Y los microtúbulos en el cerebro
humano han evolucionado hacia una configuración específica que permite que
suceda este proceso de un modo que también implica cognición, computación e
inteligencia.
Mucha gente piensa, como usted sabe, que la conciencia emergió sobre los eones
como un subproducto de mutaciones azarosas y a la complejidad inherente de la
selección natural, pero yo lo miro desde el otro lado.
Pienso que un campo primario/básico de experiencia protoconsciente ha sido
integrado desde el principio, desde el big-bang, en la escala Planck y que la biología
evolucionó y se adaptó con el fin de acceder a ese campo y maximizar las cualidades
y potenciales implícitas en él.
Por supuesto que poner la conciencia al nivel más fundamental del universo
también tiene implicaciones para la iluminación y la espiritualidad. Y yo diría,
para especular un poco, que cuando alguien medita o se ilumina, se está moviendo
más profundamente dentro del dominio cuántico. Pienso que cuando uno medita y
alcanza la nada, o lo que la gente llama la nada en sus meditaciones, no es
exactamente la nada. Creo que es en realidad, geometría espacio-tiempo y uno está
accediendo a la fuente de sabiduría iluminada golpeando suavemente dentro de ese
campo primario. Uno se mueve más profundamente en la trama básica del universo
y llega realmente a ser más conscientemente una parte de él.
De hecho la Kabalah dice que tenemos este mundo de sabiduría y de luz y después
tenemos el mundo de irritación y conflictos, y que la conciencia danza en el borde
entre estos dos mundos.
Yo creo que eso es muy cercano a lo que está sucediendo, que la conciencia está
danzando en el borde, o que es un proceso al borde, entre los mundos clásico y
cuántico. Por lo tanto, las prácticas espirituales como la meditación nos permiten
sumergirnos y llegar a estar inmersos en ese mundo Platónico cuántico de
sabiduría y luz, que es la base de todas las cosas, materiales y mentales. Usted
podría incluso llamarlo Dios si quisiera.
Y eso es por qué creo que si la hipótesis de la conciencia cuántica es demostrada,
dará crédito a la dimensión espiritual de la vida. Socavará a los materialistas.
¡Pienso que le dará mucha esperanza a la gente!

313
5.3. El Universo Binario.

En los últimos años, y de forma cada vez más reiterada, la creencia de que el
universo se comporta como un inmenso ordenador cósmico va cobrando forma.
Mediante sucesivas comprobaciones se viene comprobando que, en ocasiones, las
partículas parecen estar efectivamente entrelazadas de forma que no notan el paso
del tiempo o, en otras palabras parecen ser capaces de moverse a velocidades
instantáneas. El universo como un inmenso ordenador cuántico, capaz de procesar
infinitas posibilidades prácticamente al unísono.
Los modelos con influencias supralumínicas han demostrado, a su vez, ser
candidatos a una explicación de la física que opera a nivel cuántico. No obstante,
algunos llegan a conclusiones tales que las partículas cuánticas deben de viajar a
velocidad más allá de la luz, lo que contradeciría la teoría de la relatividad. Estos
últimos son, pues, puestos en cuestión. Lo que ocurre en la frontera de la velocidad
de la luz continúa siendo todo un misterio.
No obstante, en el modelo áureo se mantiene la proposición de Einstein. A la
velocidad de la luz, el espacio se convertiría en un punto, y el espacio sería infinito.
Cada punto pasaría a ser su propio universo. Un universo que se comporta a la
inversa de cómo parece comportarse en nuestros cerebros, donde el tiempo parece
un punto, y observamos el espacio infinito. La más básica característica de nuestro
universo, un proceso y su inverso reproducida, incluso, en su nivel más
infinitesimal, tanto por ―arriba‖ como por ―abajo‖.
La luz es precisamente la sustancia que parece bordear ambos mundos, por eso la
luz es la creadora de vida en nuestro universo, la luz en todos los rincones
manifestándose de diferentes maneras. Incluso auto-reproduciéndose, como vemos
en el proceso de fotosíntesis de las plantas, de sustancia incorpórea, a corpórea.
Si el universo manifiesta cualidades comunes en todos sus ámbitos es lógico
pensar en diferentes manifestaciones de la luz. Diferentes estados energéticos, de
la misma forma que en la naturaleza podemos distinguir el electromagnetismo,
fenómenos aparentemente muy diferentes pero que, en el fondo, no son más que
diferentes escalas de un mismo proceso.
Condición y concepto, 2 conceptos aparentemente irreconciliables, pero productos
de una realidad común, ésa que nos dice que todo elemento se divide entre él y su
opuesto. Cada elemento comportándose como un 0 ò un 1 en un universo que es
básicamente información, probabilidades.
En nuestro universo todo lo que parece ser una cualidad, es también su origen, su
ser. Un lugar donde parecer es equiparable a ser. Este es el concepto de unidad, un
universo compuesto tan sólo de una partícula, pero igual a su opuesta. Una
manifestación que, ―como el Dios Ptah‖ son millones, infinitas posibilidades; las
mismas de que una partícula cuántica colapse en un momento dado entre infinitas
opciones.
Nuestro universo es binario, nuestro universo son 0s y 1s. Puntos centrales, ejes,
vértices y aristas que componen estructuras geométricas precisas, muchas de ellas
descubiertas por grandes matemáticos de la historia, como Bernard Euler.

314
La fórmula de Euler para Poliedros.
1


Entre las muchas contribuciones de Euler está uno de los más famosos resultados
geométricos que existen; El que establece que:
―Para cualquier poliedro convexo, su número de caras menos su número de
artistas, más su número de vértices es igual a 2‖.
Un poliedro es convexo cuando todo segmento que une dos puntos del poliedro
queda totalmente contenido en el interior del propio poliedro. Por ejemplo, un cubo
es un poliedro convexo. Un poliedro regular (como todos los sólidos de Platón) es un
poliedro convexo que tiene todas sus caras iguales y sus ángulos poliédricos
(ángulos formados por tres o más aristas) también iguales.
En ellos los ángulos que forman la unión de sus aristas es siempre menor que 360º,
igual que ocurría con la geometría esférica.
menos esa suma de ángulos concurrentes en un vértice lo
llamaremos defecto angular de ese vértice.
¿Te suena? Cada uno de los lados del Piramidón.
Descartes demostró que la suma de los defectos angulares de todos los vértices en
circunferencia de radio 2).
Un resultado, el de los defectos angulares de Descartes resulta ser equivalente al
Teorema de Euler. Y esta propiedad lógicamente se va a cumplir con nuestra
geometría fundamental, cuando tratamos con el cubo por ejemplo. Nuevamente el
cuadrado ―mágico‖ nos vuelve a aparecer en estos teoremas geométricos. Las
matemáticas describiendo la geometría y la realidad.

La información y el Universo.

¿Hasta qué punto es la información el substrato fundamental del universo?
¿Estamos ante un verdadero universo ―akásico‖?, de acuerdo a la definición
acuñada por Ervin Lázsló.
A fin de cuentas, todo lo que experimentamos no es más que un intercambio
continuo de información con nuestro entorno, que nos llega a través de los sentidos.
¿Por qué va a ser el universo diferente? Con un solo modelo podemos abarcar todos
los ámbitos. La diferencia puede no es cualitativa, sino cuantitativa.
Pero… no sólo intercambiamos información con nuestro entorno; nuestro propio
cuerpo es, a su vez, una máquina incesante de transmisión de información. Nuestro
propio código genético es información. De acuerdo al premio nobel Luc Montagnier
dicho código genético (ADN) podría incluso transmitir información a distancia vía
un entrelazamiento cuántico.


1
^Diamond^. Extraído de – www.gaussianos.com – La fórmula de Euler -¿La descubrió Descartes?
Fuente: Las mil caras de la belleza geométrica, de Claudi Alsina.
315
El famoso biólogo Richard Dawkins decía: Lo que yace en el corazón de cada ser
vivo no es el fuego, ni el calor del aliento, o la flama de la vida. Es información,
palabras, instrucciones‖.
En palabras de John Archibald Wheeler: ―La información genera todo ser, toda
partícula, todo campo de fuerza, incluso el continuo del tiempo-espacio. Esto es otra
forma de sondear la paradoja del observador: el resultado de un experimento es
afectado, incluso determinado cuando éste es observado. No sólo el observador está
observando, está haciendo preguntas y enunciados que a fin de cuentas deben
expresarse como bits discretos. Lo que llamamos realidad, surge en el último
análisis de posar preguntas de sí o no‖.
El físico Bohm va más allá, al relacionar luz e información: ―La luz es lo que
envuelve el universo. Por ejemplo, si estás observando esta habitación, toda la
habitación está envuelta en luz que entra en tu pupila y se desenvuelve en la
imagen en tu cerebro. La luz en su sentido generalizado (y no solo la luz ordinaria)
es el medio por el cual el universo entero se envuelve a sí mismo‖. Recordemos que
la luz justamente es aquello que no tiene masa, y que no tiene antipartícula. El
fotón parece escapar del mundo de la dualidad. Y nuestro mismo ADN transmite
biofotones para comunicarse entre sí.
El físico Werner Heisenberg, quien manifestara su cercanía a la filosofía de Platón
dijo: ―los átomos no son cosas, son sólo tendencias, así que en vez de pensar en
cosas, debes de pensar en posibilidades. Todo son posibilidades de la conciencia‖.
El universo, de alguna forma, parece contener un código genético que está
contenido en cada partícula cuántica y provoca un comportamiento único y
determinado. La propia información de cada partícula es, a su vez, movimiento y
energía. Y, puede que un pequeño grupo de instrucciones, tan sólo, sea capaz de
desplegarse y mostrarnos un universo tan rico y variado como el que
experimentamos. De la extrema sencillez a la extrema complejidad. Erik Davis,
decía: ―De la misma forma que la materia busca transformarse en espíritu puro, la
información busca convertirse en conciencia‖. En términos parecidos se expresaba
James Gleick: ―A la larga, la historia es la narrativa de la información volviéndose
consciente de sí misma‖.
El científico Ervin Lázsló, el creador del concepto – Universo akásico – y al que
haremos referencia de forma más amplia en el capítulo 7 dice: ―En la última
concepción de la física el universo no está constituido de materia y espacio, está
constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de
onda y propagaciones de onda en el vacio cuántico que forma el espacio; en sus
varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la
información. El universo no es un ensamble de bits de materia inerte moviéndose
pasivamente en el espacio vacío: es un todo coherente y dinámico‖.
David Vilanova
1
, experto informático, basa la programación de sus programas, en
la elaboración de algoritmos que tratan de recrear el comportamiento y la intención
humana. El piensa que el universo es un inmenso programa de ordenador
susceptible de simulación, aunque va un paso más allá cuando dice: ―Estoy
convencido, somos un videojuego‖.


1
Creador del programa gratuito para disminuidos físicos y psíquicos llamado ―Cero‖.
316
5.4. Determinismo vs. Libre Albedrio
1
.

Desde mediados del siglo pasado y hasta la actualidad la neurociencia ha intentado
resolver el misterio de la libertad y el libre albedrío, llegando a descubrimientos
que podrían negar su existencia.
La libertad se encuentra, por mucho, entre los problemas filosóficos más añejos. Un
asunto que toca la esencia misma del ser humano, de todas las épocas y todos los
lugares, sin importar que se trate de una persona instruida o una que no ha gozado
de este beneficio, sin importar que sus inclinaciones sean más matemáticas que
artísticas o casi exclusivamente prácticas. En algún momento a cualquiera se le
presenta el dilema autoreflexivo de si es libre o no, de hasta dónde llega su
capacidad de elegir auténticamente, sin obedecer a ningún tipo de limitaciones.
―L‘homme est né libre, et partout il est dans les fers‖, escribió Rousseau al inicio de
El contrato social: ―El hombre nace libre, pero encadenado por todos lados‖.
En tiempos recientes esta cuestión ha adquirido un cariz distinto a partir de los
hallazgos de la neurociencia y el paulatino descubrimiento de los procesos que
ocurren en nuestro cerebro para aprehender la realidad y todo lo que sucede en
esta.
Es cierto que, desde la perspectiva filosófica, ya se ha negado la existencia de la
libertad. El determinismo, por ejemplo, asegura que todo lo que sucede es
previsible, por lo que el albedrío es imposible; el indeterminismo, del lado opuesto,
considera que los hechos del universo son azarosos, siempre, por lo que el albedrío
también es imposible; y, por otro lado, el libertarismo/compatibilismo cosmológico,
que concilia ambas posturas sosteniendo que la libertad es lógicamente compatible
con la visión determinista del universo.
Sin embargo, para algunos el problema con estas soluciones es que no son tales,
sino simples elucubraciones de la mente, juegos laberínticos cercados por la razón y
la lógica que comienzan y se consumen en éstas.
En este sentido, la neurociencia parece ofrecer un panorama distinto, no viciado
por las ilusiones alimentadas por nuestro pensamiento, sujetas a la materialidad
de las reacciones orgánicas, de las neuronas y los nervios. Si la libertad puede
reducirse a un algoritmo electroquímico, ¿no sería ésta una prueba irrefutable de
su existencia? ¿O, en caso contrario, de su inexistencia?
Hace algunos años, en la década de los 60, los neurocientíficos alemanes Hans
Helmut Kornhuber y Lüder Deecke descubrieron un fenómeno al que denominaron
―bereitschaftspotential‖, lo cual puede traducirse como ―potencial de
disponibilidad‖. Según estos investigadores, antes de una decisión, el cerebro entra
en un estado especial previo a la conciencia, pero originado en la parte inconsciente
de la mente y en el cual, efectivamente, suceden procesos cerebrales que, en la
época, solo se pudieron considerar como el germen de un acto libremente
emprendido.


1
www.pijamasurf.com – libertad-albedrio, lo más probable según la neurociencia es que no tengas
ninguno de los dos.
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Investigaciones posteriores mostraron que, en promedio, dicho estado anterior a la
consciencia de un acto tiene una duración aproximada de 0.35 segundos antes de
que podamos ejercer una suerte de veto cognitivo que detenga dicha acción. Según
Benjamín Libet, autor de este estudio, esto significa que no tenemos libertad en la
medida en que no somos conscientes de la realización de un acto, sino sólo de la
posibilidad de no hacerlo.
En épocas más recientes, ahora que se cuenta con recursos como los escáneres de
resonancia magnética y otros aparatos de investigación cerebral, los estudios al
respecto han confirmado la existencia de una vasta red neuronal, caracterizada
también por su alto grado de control, que nos prepara para una decisión antes de
que seamos conscientes de esta: si la libertad existe, solo es posible encontrarla
entre las sombras del inconsciente; Después, cuando sale a la luz, lo que en
realidad advertimos, ya está convertida en otra cosa.
Itzhak Fried, por ejemplo, que documentó actividad neuronal 1.5 segundos antes de
la toma consciente de una decisión, consideró que, ―en cierto punto, las cosas que
están predeterminadas son admitidas en la consciencia‖, sugiriendo así que esto,
estar advertidos de la supuesta libertad con que se decide hacer algo, en realidad es
una cualidad añadida posteriormente y no necesariamente efectiva.
En cuanto a las perspectivas opuestas, también desde la neurociencia, destacan las
objeciones puestas por algunos científicos como W. R. Klemm, para quien la
información obtenida en dichos experimentos podría haber sido malinterpretada o
las regiones del cerebro involucradas en estos procesos —el área motora
suplementaria (AMS), la pre-AMS y el cingulado motor anterior— tendrían
participación únicamente en las acciones que involucran movimientos corporales
(que fueron los estudiados en las pruebas de Kornhuber y Deecke y sus sucesores),
por lo cual las conclusiones solo serían válidas para las decisiones tomadas en este
ámbito. Decisiones de otro tipo tal vez sucedan también en otras áreas más
avanzadas del cerebro.
Sea como fuere, el dilema está lejos, muy lejos, de ser zanjado. Al final, como
pensaba Sartre, es posible que la libertad sea, en esencia, una especie de condena
dialéctica, en la medida en que, decidamos o no, siempre estamos decidiendo‖
1
.
John-D. Haynes
2
, investigador y neurocientífico va un paso más allá y piensa que
las decisiones son predecibles, ya que cuando una decisión llega a la conciencia, el
inconsciente ya la ha decidido previamente, incluso con varios segundos de
adelanto.
Hay dos aspectos, expone, que forman una decisión, por un lado el proceso cerebral,
que decide entre una cosa y otra, y por otro, el proceso por el que decides
conscientemente que quieres hacer. Pero en el inconsciente ocurre algo con
anterioridad que te predispone a la decisión que piensas que realizas con total
libertad. El cerebro predice que ocurrirá en el futuro incluso antes de que hayas
tomado tu propia decisión. El libre albedrío no queda descartado del todo, aunque,
eso sí, muy matizado. El libre albedrío no es independiente de la historia previa, de
la información que el cerebro ya ha acumulado.

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www.pijamasurf.com – libertad-albedrio, lo más probable según la neurociencia es que no tengas
ninguno de los dos.
2
Redes Neurociencia. Eduard Punset – Las decisiones son inconscientes -
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La intención reprograma el cerebro para cambiar actitudes, pero no sólo nuestra
conciencia toma decisiones para cambiar las cosas, sino que lo hace el cerebro como
un todo. Muchos de estos procesos están ligados a nuestra biología más instintiva,
como la búsqueda de recompensa, el sexo, el poder o la supervivencia.
Todos estos procesos están ligados, a su vez, con nuestro sentimiento de
identificación personal, pero también, de pertenencia a un grupo.
La investigación muestra que el tiempo en el que la decisión llega a la conciencia
puede no ser el tiempo en el que se realiza la mayor parte del trabajo para
determinar que opción vamos a tomar. El cerebro superpone los estímulos recibidos
desde el exterior para determinar la imagen que nos va a ofrecer, aquello que
percibimos como realidad.
La percepción del mundo depende, pues, de cómo lo procesamos. Los patrones de
actividad cerebral son diferentes para cada percepción, pensamiento, razonamiento
o sentimiento. Para sentimientos iguales se activan los mismos patrones de
actividad cerebral. Se comportan como firmas energéticas que incluso pueden ser
monitorizadas. En el futuro, pues, no puede descartarse llegar a saber que piensa
una persona, sólo monitoreando sus patrones de actividad cerebral.
De acuerdo con Frank Tong: ―la neurociencia alterará lo que conocemos hoy como
libre albedrio ―.
Cada partícula del universo viene definida por su posición espacio-temporal, o en
términos más profundos, por una combinación de gravedad y energía. Cada
partícula del universo es igual y diferente a todas las demás. Un universo donde
pueda existir alguna especie de ―huella energética‖ única e irremplazable para cada
partícula cuántica (y su contraría) da sentido al entrelazamiento cuántico, pero
también a los partidarios de la teoría holográfica, donde en nuestro modelo cada
partícula cuántica está hecha a imagen y semejanza de todas las demás, o ―casi‖.
El caos, una infinita probabilidad, pero probabilidad al fin y al cabo, de que una
partícula sea diferente a las demás, expresado como un concepto (probabilidad) que
se ―materializa en algo tangible (una diferencia infinitesimal en la energía de una
partícula cuántica). El caos es inherente a un universo que, por definición, no
puede ser determinista, finito.
De la misma forma, tampoco puede ser aleatorio, por cuanto las infinitas
posibilidades que pueden darse en la ―composición‖ de cada partícula cuántica
parecen estar establecidas de antemano. El universo es tanto determinista, como
aleatorio; Un universo en el que la paradoja entre los mundos finitos e infinitos
interconectados parece ser inherente a él. Un cosmos donde algo que ―es‖, a la vez
puede ―no ser‖, que sólo depende a la escala hasta donde podamos medirlo.
Si imagináramos dicha escala tanto en función del movimiento (velocidad, energía,
etc…) como de la percepción, el caos nos describiría la realidad, por cuanto
representaría la paradoja de la existencia, el ser o no ser. Si habláramos del caos en
estos términos: el caos es la realidad.




319
5.5. Entrelazamiento y superposición cuántica. Pasado y Futuro.

La superposición cuántica nos habla de todas las posibles posiciones que tiene una
partícula cuántica de situarse en un instante preciso del tiempo. Para poder acotar
con precisión ese instante de tiempo en el que la partícula colapsa su función de
onda necesitaríamos poder detener el tiempo y, literalmente, cortarlo, para poder
observarlo.
Pero esto no es posible, el tiempo nunca se detiene. Nuestras mediciones, por
necesidad, siempre van a ir un paso por detrás de la velocidad con la que podemos
medir el tiempo.
Para cualquier instante ―estático‖, de tiempo dado, que hemos podido medir,
encontramos, reiteradamente, que siempre podremos mejorar nuestros aparatos de
medición y establecer y definir, por tanto, fracciones más y más pequeñas de
tiempo.
El tiempo parece converger realmente a un punto, o al menos, así lo vemos
nosotros, desde nuestras conciencias. Aunque, realmente si pudiéramos verlo desde
la perspectiva de una partícula cuántica, a lo mejor ella vería realmente lo mismo.
El tiempo es relativo, como hemos visto. Bien podría darse el caso de que si ella (la
partícula cuántica) mirara hacia nuestra conciencia, lo que viera es un nuevo
universo que se abre ante sí. Por el contrario, si mirara hacia el otro lado, hacia ―el
abismo del tiempo ― es posible que también observara un universo parecido.
Harameinn nos ha explicado como todo el universo es fractal (y holográfico). De
hecho, vimos con Mandelbrot como de una sencilla fórmula podía formarse todo un
universo con una increíble complejidad. Las teselaciones nos permitieron ver como
la organización más eficiente en la naturaleza es la que se da en forma de
cuadrados, circunferencias y tal y como nos muestran los números áureos, a su vez
pueden reflejarse en forma de pirámides o hexágonos.
En un instante preciso de tiempo una partícula cuántica define su estado,
encendido o apagado, provocando el colapso de onda, y definiendo su posición. En
ese instante o aparece en el detector, o no aparece.
Si la observamos vemos como nos genera una posición indeterminada e
impredecible en cada momento configurando amplitudes de probabilidad diversas.
Si no la observamos es posible que siga su curso. Pero si lo hacemos el fotón puede
llegar incluso a cancelarse con él mismo, o desdoblarse en varias opciones
simultáneamente.
Sin embargo el patrón común, se repite. Puede adoptar dos posiciones, o estar o no
estar, 0 ò 1. Estas dos probabilidades son los dos caminos por lo que el fotón puede
optar, tal y como nos indica la estructura de Fibonacci: cada elemento se divide en
dos. Una sencilla regla.
De la misma forma que la percepción puede modificar el estado de una partícula,
en el momento en que soy consciente de mi conexión con el universo, puedo
modificar incluso su estado. Es un salto realmente considerable, pasar de una
partícula a todo un universo, pero sólo es cuestión de escalas. De entender la
conexión, nuestra conexión con el universo exterior, pero también con el interior, el
que está dentro de nuestras cabezas.
320
Toda acción tiene su reacción. Cualquier modificación de la percepción de forma
consciente, de la misma forma que cualquier idea o sentimiento, producirá una
reacción que se expandirá hacía el universo. La superposición cuántica es el
entramado de todas las posibilidades que, en las diferentes escalas, puede adoptar
una partícula cuántica, pero en su esencia, en ese ―punto último‖ (la decisión final)
continúa siendo A ò B, 0 ò 1.
Es el entrelazamiento cuántico. A partir de que una acción se produce ambas
partículas quedan entrelazadas de por vida. El entrelazamiento cuántico nos dice
como las partículas se han combinado entre ellas, pero en el pasado. Este ―efecto‖
nos habla del determinismo que ya se ha producido. En cierto sentido nos está
hablando de nuestra memoria, de nuestra conciencia, de nuestros recuerdos. De ese
universo interior de todos y cada uno de nosotros, que permanece vinculado con el
resto del universo en lo que llamamos ―pasado‖. El pasado es una percepción
individual. Nadie más puede ver tus recuerdos, tu pasado y visualizarlo como tú en
tú cabeza. El futuro se compone de tus sueños, de tu imaginación, de tu
creatividad. Pero la gran diferencia es que el futuro está por llegar. Y si el pasado
puede entenderse como colectivo, el futuro también lo será.
Esta conexión con el universo, verdaderamente puede calificarse como ―divina‖. Es
ese eje que siempre hemos pensado que no podíamos acceder y que ahora se nos
vuelve a manifestar con toda su intensidad. Ahora bien, si piensas que es sólo
imaginario, así continuará siendo, pero si lo percibes como real, también lo será.
¿Cuál es la principal característica de este sistema, entonces? Precisamente esa, la
superposición, entender como una escala imaginaria se relaciona con una escala
real. Y esa distancia la podemos medir en forma numérica, en áreas, en volúmenes,
o en forma de longitudes o distancias e, incluso ¿Por qué no?, en forma de tiempo.
Esa diferencia infinitesimal de tiempo, que siempre estará presente, por pequeña
que sea, en el preciso instante que una partícula cuántica decide que estado tomar
y cuándo éste se produ