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150 Ejemplos a Seguir

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La lógica es buena en los razonamientos, pero
en la religión, cuando no queda en entredicho, se
pierde por los opositores que encuentra. Lógico
sería creer en Dios aunque sólo fuese por los
milagros que les permite hacer a los santos y se
verifican científicamente. La cifra de prodigios a
través de la historia de la Iglesia es innumerable.
¿Quién puede contar los beatos y canonizados que
han subido a los altares después de comprobar el
milagro que han hecho con el poder de Dios?. Si
alguien dijera que ha podido haber algún error, nos
parecería razonable, pero erradicar la lógica
aseverando que todo es argucia, aún suponiéndole
buena intención a quien lo profiere, nos encontramos
con otro «milagro» preternatural.

No es lógico que viniendo un muerto resuci-
tado a decirnos que nos cuidemos mucho para no
ir al infierno, continuemos negando la resurrección
de los difuntos; sin embargo, Dios le dijo al rico
Epulón que si un muerto resucita y viene a la tie-
rra con esa advertencia, los que no han creído en
Moisés y los profetas, continuarán siendo incrédu-
los. Por aquí estamos viendo que la fe sí puede
hacer milagros, pero los milagros no hacen la fe.

Desde hace muchos años he sido asidua
lectora de la historia de Fátima escrita por Lucía, y
nada me extraña que Juan Pablo II nos haya dicho
que lo sucedido en Cova de Iría es la continuación
del Evangelio. Pues en esa narración se encuentran

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pruebas fehacientes de una realidad sobrenatural.
Quién podía decirnos, sino la misma Virgen, que
a Jacinta y a Francisco los llevaría muy pronto al
cielo, y que Lucía se quedaría en la tierra para
divulgar la devoción a su Inmaculado Corazón.
Veinte meses después, los niños que vivían
robustos y sanos, dejaron de existir, y Lucía
continúa en la tierra con más de 90 años.

Y quién sería capaz de enseñarles a esos tres
niños analfabetos una de las oraciones más
ortodoxas que tiene la Iglesia, sino el ángel; y quién
sería capaz de memorizar su extensión y contenido
perfecto por haberla oído una sola vez los tres
inocentes aldeanitos. Y cómo estos niños fueron
capaces de darnos a conocer lo que sucedería en
Rusia. Pues bien: si la Virgen María, hija de Joaquín
y Ana, como nosotros lo somos de nuestros padres,
está viva, es lógico pensar que nosotros también
estaremos vivos cuando pasen otros dos mil años.

Ya sé que todo esto resulta pusilánime y pueril
para los hombres locos como el que aparece hoy en la
portada de los rotativos. Me refiero al investigador
Richard Seed, un inmoral estadounidense que preten-
de clonar seres humanos, y se nos presenta con mira-
da desafiante y una altanería que da grima el verlo.
Sobre todo cuando nos dice que «vamos a ser como
Dios; tendremos casi tanto poder y sabiduría como
Él»; sin enterarse de que Dios ha revelado todo lo
bueno a los humildes y sencillos y se lo ha ocultado a
los sabios y poderosos» (San Lucas 1, 52).

Publicado en «LA VOZ DE AVILÉS» 16-Enero-1998

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