Está en la página 1de 1

Las tres hachas Mientras cruzaba sobre un rbol cado que haca de puente, un leador tropez, perdi el equilibrio

y solt su hacha que cay al torrentoso ro. Sin poder consolarse, gema por la prdida de su valiosa herramienta de trabajo. Compadecida el Hada de las Aguas emergi desde el fondo, prestndole un hacha de oro. -Es sta tu hacha? le dijo. -No! dijo sorprendido el leador-. No es la ma. El Hada de las Aguas se sumergi de nuevo y reapareci con un hacha de plata. -Es sta tu hacha? -Tampoco es la ma! Volvi a sumergirse el Hada de las Aguas y esta vez le mostr su hacha de acero. -Esa es la ma! exclam al instante el leador, con la alegra del que encuentra a un ser querido. Para premiar su honradez, el Hada de las Aguas le entreg las tres hachas. De vuelta a casa, los vecinos lo rodearon asombrados de su preciosa carga. El leador les cont su aventura. Un envidioso que lo oa, se alej disimuladamente del grupo y corri hasta el ro. Tir su hacha al agua y rompi a llorar. El Hada de las Aguas emergi desde el fondo con un hacha de oro. -Es sta tu hacha? pregunt. -S, s, esa es mi hacha! exclam el hombre, e inclinndose codiciosamente para alcanzarla, se fue de bruces al torrente. Y porque haba mentido, el Hada de las Aguas no le dio el hacha de oro ni le devolvi la suya de acero. Chorreando maldiciones, el envidioso volvi a casa