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eT PENSAR EN LA EDAD MEDIA PENSAMIENTO CRITICOPENSAMIENTO UTOPICO Alain de Libera Colon divx woe se ML Onept 114 PENSAR EN LA EDAD MEDIA Pensar de Nuevo Proyecto editorial realizado en colabotacién entre la Embajada de Francia en Espafa, el College Intemational de Phitasophie y Anthropos Editorial Dirgido por Reyes Mato (Insta, do Frosota) ¥ Frangais Jalen {College International de Philosophie) Hrd caa eRe or spakie Traduccién de José M.* Ortega ¥ Goncal Mavos Tiinlosaparcidos Pun] RICOBUR, De ot modo, Lectura de De ofr modo que ser ‘nds alld de la esencia de Eromanuel Levinas, 99 Alain BADION Pablo, La Fundacion del universalismo, 1999) Fraungiis IUTLIEN La propensién de las cosas, 1a historia de la eficacia en C oy eb cll oper dd Serco Col ek Eni ir aia yl Lins evs econ Fees, er bn 2000 ‘hd pesmanar ele Partcyaico bo Pacis PAE. Cots Lae Alain DE TABERA deel co in sve ol Anistri fnes ste Cur» Condes Natta dl Labo evga Bd Me rc ce June BO. Een 300. | SI p+ 269 p: 2005 —m | Ain Lier pesca de Pat Lane ub (Darclona = Antaopos wine Ci Means Unie: 1d, Pesan Nine) “Tint win Rrra Aor Ase Pian vin en Ares Fiat 2009 © ions du Seal, 1991 © anthrnpos baie, 2000 Euler Ani opos Eaitrial, Rubf Bareelona: ISHN: $3.7658-5857 opel 1, 46.637-2000 Disco, walacidn x feente, sin tlulo, sin nombre del autor, brevemente, sin gran aparato, han sido copiados ast, han cisculado bajo esta forma sin pretensiones ni altiver. Lo que se « no era una cligie o una postura individ tun impalso colectivos. EI mecliovalista tiene que tratar eseneialimente con mam ceritos. El es responsable de ls historia que él reewerda, porque esa ély a ningin olro a quien incumbe descubsir su estucturs y construir su génesis. El puede saber lo que busca, pero no Sabe Jo que encontrar’. Su dominio es lo inédito, por consi guiente Io imprevisible, y los resultados que obtiene san con frecuencia tanto ms pertinentes cuanto menos originales sean {Cusintas estrategias axgumentativas, leyéndalas de la pluma de tun Ockham o de un Tonxis dle Aquino parecerian impanables s personales, a la karga se reveln que no son mas que higares comunes!.. ;Cusntas doctrinas solemnes no son més que citas muidas, incluso, caseadas de citas encajadas las unas dere de kas otras! ;Cuaintas frases de arquitectnra complieada sintet zan de hecho dos 0 tres escrituras distintas que ellay fuerzan a componcrse ensamblacas!.. Esia es la materia medieval! ut mundo de enuinciados que eineulan los unos en Ios otros, que se parasitan Ins unos a los otros hasta producir un efecto nuevo e el juego —transparente pars los medievales, opaeo para nose. troy —de las deformaciones y refuraliciones. a transmit con ello, La actualidad de Ia Edad Media y el «nuevo medievalismo» ss el momento de responder a la supuesta pregunta cel pri blico. Cuil es la actualidad de Ia filosofia medieval? Le que le imprime Ia investigacion, De suyo, el pensamiento de br Ei Media no es ni actual ni inactial. O mas bien, hay dos tipas de actualidades. Hay la actualidad latente y ka actualicae! te est 2 jones filossificas que, desapercibidas, no gobictn szcrolamente nitesttas pro- sabato abandona: por venir fa de las dei reconocidtas como tales, blemticas; ln quie no ensavaci a fondo, in div en el camino, puede comibuir @ romper o superae nuesttos diolladeras y nuestias alternativas. Hay una tercera que proce- de de las dos anteriores: cuanda el reconocimiento de na con nuilad, la aprehension cle una permanencia nos ayudan a se- parr lo que nos es propio de Jo que continnsmos dieiendo sit saaher que nos repetimios. ‘Vearios el ambito dela filosofia dol kenauaje y la problemti- cea que, desde Russel, jucga 1m papel fundamental: el de la deno- tacion o de la referencia, Le distincién entre significacion (nec hing) y referencia (reference) de un término Aacié en la Edd Media bajo fa forma de una oposicién entre la siguificatio y ta suppositio. Estas dos nociones lan literalmente sostenido cuatro los de teoria logica, abriende perspectivas au, contrariamen teal impetnoso diagndstica de Janet v Séailles, ni siquiera hae ban entrevisto fos filésofos ee fa antixttedad tani: la teorta de Ia correlerencia pronominal (relatio}, a teoria de ba weferencia temporal (restrict, ampliato), fa teorta de ka referencia a los particulares no existentes y la protlemittica de lx predicacién sobre Ins clases vacfas, Ia teorfa dei Jenguaje mental, la teoria Semi6tica de los universales, y rauchas otras qui, rst all de io reflexion sobre el lenguzaje, apuntan tla esericia misma de a be ttica, Esta doctrina, o mejor, el complejo de doctrinas conocido bajo el nombre de tearia de In suposicién, presenta los tres Gps de actualidades que hemos distinguido, La nctwalidaed Iatente: ‘oprimids por el sarcasmo de loy humanistas, sacrificads a Te erica ¥ a Ins exigencias de uns concepcién del je on rulelante anticulada prineipalmente sobre st potencia expresivo tesiética, st capacidad de expresar ‘a multiple apariencia de Jo bello, kt nocidiy de wsuposiciéns ha sitlo violemamente expulsa~ dla de la historia de la losolia, En e! siglo Xvut ya no queda sa de ella, ha dejado de existir coneeplualmente —ineluso si de ‘ecto disperso tin Hobbes o un Leibniz. conserven memotia de sll. Esta desaparicion filoséfica cle la docttina de ka referencis no abstante, no le ha impedide sob no ia reclamaba 0, mis exaetamente, que no pextia prescrvar st naturaeya ¥ su visi6n, aungut le agracsba recuse 3 la Ta neoescolistiea dio un amplio expacio at la exposicion dle Fen un diseurso a eer Jas «propiedades cle fos términess en suy manuatles de ensefiana de In logic. Pero esta simple clasilicacin lijada et. esquetnas arborescentes —sobre el modelo mismo de ess eutaelros ue, em fa época, representaban sinépticamente ly Suni Tealésicn de Tomés de Aquino— no era mis que una naturaleya muerta, bujada por ella misma, que permancefa obstinadamente en les desviaciones de los imnbujos realizaclos al mismo tiempo por fos Jogicos de ka usura escuela «analiticay, La teorfs neowscolistica de la referencia no era mis cure uma teoria lel lenguaje nzoesco- Vistico, un lormutario leno de ejemplos eanénicas, pr-stalos por otto lado, en sit mayor parte por la Lézica de Port Royal éta ya no ena v « analitica del pensamiento fost fico lo que habia sido sin embargo durante toxla ke Edad! Me- dia, ya no era mais que en capitulo de manual, euyo panto de aplicacion habia dejado de ser ef lengunje y el signa, Tock fa semtintica aba sido absorbicl por kx psicolosta de Me actividad intelectucl y la teorta de la representacion mental Es necesatio subrayar gute 90 son los eherederos+ de la Edad Media —como Maritain y sui Petite Lesigute— los cue It sreactivackm el intents por kx doetvina de fe referencia. Ta reac tivacidn ha venido de otra parte, de Ta tradici6n analasajone (EA, Moody, Ph. Bochner}, porque ella ha sabido leet en os textos medicvales lo que It neoescolistica, en su proyecto filo séfica y suv misma realidod histériea, prsumia ocultat: Este proceso structive ha eontinuado a nuestra vista apenas medio siglo, Integrda en las discusiones filovélicas contempensinees, Ia semantica medieval se desarroila asia Iu ver fera de st tiempo propio y fuera dol espacio cultural y religioso dorce ells fae considevada mis activa, evando ella simplemente yt te i funcional ni rol exeador. Lo flosafia anaitica ba da ala Eda Media la segunda y tereera forma de actuaidad que hemos desctito retamando con nnevos impullos Tos preblemt dlvidlaclos, esplorando por eikt misma aposibilidades ck pens tniento» cue ni ke Kigiea elisiea ni tn del siglo XIX mo han sabido msantoner 9 incluso adlivinar Evidentemente se puede preguntar cSmo una nodén tan suypesitie hs porto tivializarse ta dlesapanecer eientiticaraente, cf I nocién de represent cidn ha podids substitair a de referencia, como el lenge ¥ Jn aprosimacién semiotiea de To real ham poxtcer destamecerse en este panto ante el pensamiento representative y la pivots Ue! eo, en pocas palabras, cémo una teoria poteneialmente fecunuda ha pod esterilizarse hasta el punto de perderse cast port misina Tambien se poole pregunta por el sentido def retomne que te permita rocobrat hoy fo eseneia de sus funciones de antaito. {Sent que ol prosvso lilosélico pass nec fn otras partes por lo que lex psicoamalisas Haman a retit= nip de Io secharadon? Se puede avarzav la hipdtesis baal Gn dlecuentas, No se habra dicho todo Si se demosirase que la manera. ie filosofar que caracteriza ata escuela analiticn presenta ray de uma afinicdl con el est toto que corresponalia a lo Logica en ht pedagoria niversitaria de Ta Edad Media; si se azyvaran todos los paralelismos que, por ejemplo, hacen de a discusién de lex sophismnate el equivalente medieval de los andlisis proposicionales a los que los anglosajo- nes consagian Jo mejor de sus fuerzas (desde que Bextra Ras sell hizo un sortilegio a ela calvicie del actual rey de Francis} permaneceria todavia un hecho snzcabade y seeretamente 1e- belde a todo twatamiento metapsicotigicn de ky Historia, Tay un velar positive, ana dimension conservatorin, del of vido: lo que se olvicts no se deforma —si retorna, est intact, rivaintante, todo logue es borrado en el curso de he Historia no esti, por naturale7a, destinado a omer. El olsidi no es wna, saviamente =—agut y ‘Heupel stn oh France fein por Rul en a wee cn ub sevice iinet de rn wales Spo “posing ged pat stato ee el ee de fri ‘Mottewe description th suse exer (team eumesjnnie a fe esputn se actsteoy se anes) Due +09 Den Tage BOSL maori dete fkvolo taglines lan Usa nbs “ant ptr de et sneer, cent e a Eda! Meds, Un ai Teta valor ttn soe os aes bon sighs NI XIV LUnigtantaunsiuesreyosten stabs eyania sr sesponnes asia seanba (3s Csr oa adnate signa Sr i eu ihe teva a ae te Xe vadoied manna dpc eases Tan peas tse rt Kane Toure made eh venti un ema st trl ss pompeson ot efeta,e.2. tao at rtee br do tau us ill lunatic meer 8 HUFL pps 23281 tnt sn Lert cannes, Sed Sao ees ase etd Cowon edn 8 fbi oun, 33} S Bhs tas Ch Dias eff eng wh eS. Roane s 1 Hae, Doak Ret 26 wr vantfa. No hay eclad de oro del pensamiente, nada de paraiso ralido, nacla de estado bruto, salvaje, snfantil o potimarta de Reread que un largo adliestramiento habrfa vwencido, destraide e Teprimido, Si con Irecuencia el olvide preserva, si a veces Ia hnegligencia puede hacer el oficio de memoria sttperior, en celi= hrtiva es necesario reconocer que algunas ideas relorran antes fue acontecen: se trata de aquelias que je : Gentro de resonancia, no tanto en el tiempo que fes vic feomo en aquel en que creemos que las hemos hi Estas ideas nunca fueron sencillarmente bien entendidas, Ellis ‘son incluso tan nuevas, ni nis ni menos. como cuando existian hace cinco siglos. Bills tienen su propia acttiaicd y reinan en ‘su propia permanencia, la del espacio mental et que ell maron forma y que, en este de ningtin otto, Estos pensamientos espetan today partidos, permanecen a It espera de wn aucltorio, Desde entor: ces serfa vano evorar para ellos la nocidn de un «retorao», ane {que fuese violento. Somos nosotros quienes cebemos reszondet 3 su Tlamada, somox nosotros quienes dehernos desplara non, quienes debernos entrar en su tiempo. En suma, cualesquiera que sean las solicitaciones de merce do, hay una actualiced libre, Notante, independiente de must representacién de la Historia, de sus wligurase y de sts «momen tose, Nuesti historia, por Ianto nuestty presente, por tanto nuestra actualicad, son Jo gue son porque: algunos cogitables © algunos objetos ntinca enttaron verdaderamente en el pense miento, ¢Cuiles son? ‘Toca a cada une texponder y responder por sf mismo. Entre lt mauiia exegstica y los placeres de ke de- construccién, los Jectores no cessin hoy de escrutar en ellos mis ames, de trabajar sts acto de lect 4 con lo que se les escapa, El sentido esta en todas partes, €1 se hace y se deshace delante de nusotres, ¥ por tanto, core dice Heidegger, «nosotros no pensamos texlwits.? Chanda encuntht mos una idea evrante y ella nos reconoce, sabemies con cextezt, fen recompensa, qiie hemos Hegado al espacio que encel testro que nosotros habiamos busca en vanv hasta entonees, to so, No era y No es contermporsines mate Pas, PU, 1987, p29 Crd ease LB 507, eno iss, Noe, 8), Je Hoeker v6 Gant psi OME ‘esta experieneiat, en verdad poco original, kr que, no obs tante, define mejor que ningun otra la siluatcion del medievie lista en relci6t con su supuesto sterritorion, Si él se considers -o, exicontearss er et La Kigiea. Si se contrat metafisica; si se considera fis logico v piensar come considera metalisico, -9, encontrar lisica, ‘oa en ell algo més indiseiplinlo, una vision no exter profesional, de la realidaut: con To que ronvper la regia de bronce Guuc pretende que ol discurso filosofico sobre el mundo sea siompre in diseurso sobre ef mud de lo filosoli €lno se considera nada, quizas e Discurso del método {€wil debe sere paso del filosole mediovaist? La resp ta es diffeil y costosa, Se ka encontia't decepeionante sin dud Tiene una palabra: Gologia, Oud es Ja alitoto monte un métoelo dle lectura, EI deminio de ka historia de te Tilosolia es inasignable porque es un ertice de muchos «tertite- ios», No esta dado de antemano, sino indetiniclamente aprox tmiulo en kt pluralidad de cuestiones gue nacen del azar ce las jnvestigaciones y de los encuentvos. En conereto esto significa ‘que ef medievalista «tiene que trse.ay con man que tiene ante todo que deseribir los craps antes de ite fos. Los millores de eddices que procede, pra, I las miradas se vuelven hacia el mando wgtiego». En ka Ed Media, las énocas de renacimientos siempre son épocas de 21 duccién, de fases de vaculluraciéns, No es por easualidad que los grandes trachictons del siglo 1 sean tambicn los grandes espititus del tiempo. Este es el caso, por ejemplo, del idandes Juan Excoto, Hamado el «Eviigenar —es decir, «llijo de Hane day— que Iradujo a tos Paules Griegos (Dionisio, of Pseudor Arvopagita, Gregorio de Niza, Gregorio de Nacianeeno, Masimo el Confesor} y quien, al mismo tienipo, proxlujo ol primer gran sistema teol6gico medieval latino: d Libro de fe euddrupy: divi sion de ke naturateza 0 Periphyseos. Este tibro es wn libro de wo- logia cristiana, pero, por muy impregnado que esté del pense miento de Jos padies gricgos, tambign est enriquecide de tn ceria cultura filesdtiew neaplsténica Entendimonos: no se dle decir que ta atta Edad Media se aja tinicamente en la med: que ella se abre hacia el exterior —esto es, all mundo «gric- yoo, es decir, el del oriente etistiano— sino simplemente gue lt cultura superior revive, reencuentrat una posibilidad de desavo- To acogiendo en ella lo que viene del exterior: QUE pasa al mismo tiempo, cx el Fskun? No se puede expli- car todo yustaponiendo fechas; pero los acercamientos cronols cos ocasionan choques saludables, jcamente del exterior Irak, tierra de contrastes Durante Ia alin Edad Media, el cestino del Islam se les paa los omeyas y pasa a las manos de los atbasidlas —1 tia de califas fundackt por ABT al“Abbis ol Sallah, descenciente de ‘Abbas, el tio del profeta, Instalados un tiempo en Bagdad —pero que reinariin hasta el siglo X It de muestra erst, los Ab- bassidas son los instigadores de proluundos movimnientes cults rales, cuya estructura y alimente estin contenides en dos pat bras: kadar (teologin) y jsufir(ilosalia), Sin prejezga st esta las, sin afiumnay « jrzior? que existen fitésolas como grupo so cial comparable a suis homéloges sviegos, se puede decir que en dina 34 este mundo musulmxin existe [a filosolia car un sentido qua, dese pués de todo, la conticio “En dos palabras: en Bagelad se traduce y se explic ‘traduccion y expli fctiews que, encontranedo sit Jugar en precisos contestos religiosos y politicos, suponen bien tuna stolerancia», bien una verdadera demand» social y polit cea, Esta demand existe La «reforma» de Cardomag oble finalida:t veli- gosa y administrativa. Fecunda en sus realizaciones parciales, permanecia modesta en sit vision de Conjunto: para wna cierta lite clerical se tralaba de aprender a leer y escribir se Cataba de formar un cuerpo de funcionavios imperiales, En fa misma Epoca, bajo ol calla de Harun al-Riehidl, [a politica de Ios Ab bassidas es totalmente diferente: ms resplandeciente, mas am- biciosa, mais «evolucionaclay. Juan Escoto habia venido de Ir Janda para ayuda a los latinos a recuperar los vestos de ks he rencia cristiana, Aunque no careefan de problemas politicos en el sentido propio cel término, los califas Abbassidas no experi- ‘mentarfan las mismas dificultades que Carlomagno: lx eescuela primitivan del Islam sabia perlectamente recitar e interpretar el Corn y los Hadith. Por tanto, es en este mundo sin rettss0s ni impeclimentos intclectuales donde, descle la segunda mia del siglo vit de ln era eristiana, se tmeluce como, sin dud, jamds se ha traducidlo en ninguna otra época cle la histori La herencia asumida esta ala altura. de Ia civilizacién owe la acoge. En el caso de los Abbassidas se tiene que hablar de wna gran herencia humana.’ De hecho se Fee las fuentes originales de las seis literaturas entonces conocidas —la hebrea, la sri, la persa, lt latina y la griega— y se envian misiones a buscar li bros en Persia, on la India, a Consiantinapla. ;Qué se trecuce? Todo 0 casi todo. Esto signilica, entre otros, los grimdes textos filos6licos sriegos, especialmente los de Aristételes, ¥ los tes tos cientilicos, do alquimin y medicina, Qué se hace con los textos? Primero s¢ les lee, despues se les comenta ¥, por wichee reciproco, se conciben otros, se inventa, se innova, se continita rencia humana; en pocas palabras, hay bo que how se ae maria una evida intelectval todavia hoy ion dos p 19 ten sn tes e Monae (Ets nase 0, Vein 190" Jista vieht no es el simple ormamento de ky canert ep pablo gon fe Est Estee Las mevguitas son verdaderos lugwes de investigacion kes reuniones privadase se multplican. La extra, abierta en st contenidos, Jo es ambien en sus veclores, Muches th ho son musulmancs: entre ellos hay eristianos nestorianos & Jrcobites, Es un hc que fa ep en a que an Tatino esta en mal momento de erudici’n ¢ ieiete por su identical, el nmundo abbassidi es un mune donde fos cris! nos coma Hunayn (7 877), Ishaq (F910) 0, an paco despues, Yahya ibn Adi (7 974) traducen ¢ interpretan las obras cientili= eas de Ia antigiedad payanaa petieién cle ealifas mustiemanes, ‘Se cuidava de no especular sobre ana «aperture del Tsk Ja cienia y 4 la filosolia, En primer ugar, porgue siempre es keane hablar de ka wamaturaleza» de una religton; en seztinda fre ar, porque no +e puede, ‘enel etnocentrismo, hacer tke fa existencia ce Ia filosolfa cl cinico eriterio eapar, dle caacteri- av unit mentalidad religiosa y las formas de wida social, jurt a, intelvctual y espitiiaal que ella autoriza, suscita © seomps na, No obstante, parece lexitimo a un historiador de religions y de teologias insistir sobie ef hecho que durante Edlad Meclia Jos Latinos se esluerran en mantener su culturs mismo ticmpo, ef mundo musulnsin mantione, in suya y la ce cls Hauctores rientras que, produce y desarvall Oriente y Occidente e sentidl, Efe 1 st exgen, Mt Hosola he anctasChapele, Pos tno, muy pronto laa es parece inka del pena Must por To meres pase inegrante dl ponsamiento er el mundo mes, Fay sea oso distnrasy una sition potencialmente es Contin apr pene dee rp a a Eta aoe seme eas i tio dl ih Xt “Toms de Aine, to sabia Bie define. cosite como Alberta el Magno: : puesto que ellos han cogide silensiosamente los ar WwoldgicorMoséicas sabes, gute clos Heian en ta ob 36 pensador judio del siglo Xt, ila Gite le low descxrriadis de Mek sés Maiménidles! Nueva paradloja que adquiere todavia mayor relieve sise tic- ne en cuenta el rived de las discusiones. Dursnte ke alta Eds Media, un tedlogo musuimén adversario de la filosofis no se fopone'a un Fantasma o a um stbproxtucto. El tiene ante st todo el saber antiguo y todo lo que los orientales han hecho de él, No es éste el caso del tedlogo cvistinno, Durante el «Renacimiento del siglo ait, dos figuras, dos ade versarios inreductibles, dominan la época: por unit parte, repre- sentando el viejo ideal monastico, san Bernardo; por ott patte representando las nuevas tendencias, el «logicov Pedro Abelar= do. Los dos son cristianos, los dos son etedlogos», ‘Ci ct lngaci i 38, esl. Hn RUS bo ot “qs pra motile We deka 98 EK. Rowan, 1 Misti Masi el KiB alton Yaad (usa Oneal Son, 7), New H Hecht J98H So AK Ltn fash et Tes onl, The 8 ae (Lbs de cars) anh lake Pv ‘he Stable ve Te Tel re Oe Fe Xb) loraies The Wath! Lise teks (ds arabian, Pa, De th enka md pore 9K pT 38 - tre paréntesis Ia existencia de la filosolia en tietra del Islam Decit’ que la razdn es greta, por tanto exégen en ello, es ir demasiado deprisa y quedarse corto. Si se debe cuidar de reducir la vida intelectual cel mundo arabesnuisal- man a un simple trabajo de adaptacién, como si c! hecho de haber sabido «integrar» el pensamiento antiguo ftese ht nor ma exclusiva de un éxito y el modelo neces:ivio de toda te ,ilustrado por Abelardo en su Didlugy de dim flbsofo, ct juaio ¥en eristiano. Si se escapa al deseonoc: iento, es en general, en ef mejor de los eases, para imponcr tn euadro de resolucivin hegen6riea, para promoxer tin yroyee to de reunidn de judios, musulmanes y eristianos bij Te eid del cristianisoo. ‘este respecto se puede evoear el caso de Ramon Lull, eb «lilésofo bar bud» Un di, en los alrodadores de Paris, un fiel se encontid eon an infiel. Despucs dle salucarse mastuumente el fil pregunta in fiel « donule tha. HI infiel contest: yo voy a Paris, dorde lay hombres muy sabios —segdin dicen en mi pais. Voy alf pant resbler y telutar por demostzsci6n todos fos angumenos «qe los pothian proponer en favor de fy fe catdlica. A su vez, el infil pregunté al fel s donde iba, El fel vespondis yo quien i al pals de ley sarmicenos, porque me he dado eventa que alli habia prandes filosolos, Sarvacenos ellos, Yo vy all pare rol rer y rela por demesiracion todos los argumentes «pe ellos padrian proponer conta kesante fe eaica® En el inicio de wn camino, este encuentro de un musulmin Ly un cristiano es uno de esos dilogos lictivios de los que, em la Spoca de Felipe el Hermoso, Ramon se hizo el maestro incon- testado, Situaca en los arvabales parisinos, esta enzada de la raz6u, que es también wn cruce sin posible encuentro, tiene un >reciso sentido politica y cultural: Francia, la cristisndad toda, son en adelante pats de mision. En elvcto, de unit parte, kis expedicio- 1. ier de Oustone vale ie et efi ina a pe Corpus Chicana (Connie awa, NAKIVY, Tmt, 1D, Eres expec dt uibbqvaia esr ctr, lo cena oar Tes pion gi et et H fest ha aide aed ened fe Lede’ R. Sugnnes de Pench cn Mlbrptes mia deg sophie AMP AI vs, Rene § BT. Seon na ate Sol 1960), Pav 1S, 1986, pp 207-20 nes militares de Palestina fueron det fo que en adelante seri también grave, hace més de medio sigo que la filsofia drabe ha cinvadido> Occidente. La conclusicn eae por si misma. De enentigo enteric ef Sarracen se ha eenives rido en enemigo inteora. B1 reside er Parts, ka universiced es st cobra, la tilosofia su arma, El combate es, pues, necesario; ten dds. lugar No obstante, como mo s armas de una y otra mosteacidn, brevemente, fa raza puesta en eseena aguf en tnt conllicto de interpretaciones que parece interiorizar In vielen © ai ost Is ficcién suprema: ef eneuentro tiene lugar en el texto de Llull; en otra pate la razén no puede hacer nada. Esto no es lo eseneial Cristiano dsube nacido en Mallorca —de abt su barba ¥ et sobrenombre de plilosopfrs burbaits, conforme con as cos: tumbres de la iconogratin—, nutodicneta, peregrino de la Fs tura y viajero polierafo, Ramon Lhull Hevs una guerra singul: al escribe la concordlia de tos musulmanes, judios y cristianes, cen latin, en drabe y en catakin, Pero no es solamente un hombre de puma, El programa esta concortia, Ia anticipa, la predic fisicamente, exponiéndose ua los oprabios, a los golpes v « las veiaciones», Es a quien, en Ia plaza zrande de Bousi en drabe a ia muchedumbre de pagsnioss, é es qriien lanza: ely Ley de fos cristianos es verdadera, santa y agradable a Dios; In ley de tos Sarracenos es, por el cortravin, falsa y wamposa. ¥ estoy presto.a demosiralos: es 6 quien, como pago de su sud cia, es eencerrado en las letrinas dela prisién de los ladrones», Toxlavia mis, vs él quien, descle 1294, es expubsado def Reino de Téine7, donde habia arrieseado los mismos pasos. Por encima de sufrimientos y aftentas, Ramon inauwure um verdadero dislago al inventar a stt estilo shox de discusiine apreciad por hy filosolia alemana actual Discusion muy particular, no obstarte. Argwmentar por I an es, para Ramon, ubilizar las armas del acversario. Pero el objetivo es convertinlo, Para que haya dialogo hay que aceptar dliscatir en ef mismo dmbito de ans légies fe, pore que aya proselitismo hay que disponerde una légiea superior a la de los musulmanes, de una téenica de pensar cuyo potter y sole Veestari « he altura de una Verclad superior. Hay dos revelacio: ycaso en fracase, De ott, malar que en esta breve Fsbula las fe son las mismas: el silogismo, ka de- Se dira que precisament Ia nocion de «comp. le | a ee rentes la nes conc" my una sola logics, ka logica raristotclican, con sus 2 FiiMfalesy oceedentaks. El genio de Raion esti en proponer Sha Iogica nueva, una ligiea revelada para que, sienlo uns ke paubn, los musulmanes se vean obligaclos por ese mismo cant biar de Ley. ‘Alos «expertos en la Ley de Mahoma» que mayor cantidad a Tinez «para argumentar en favor de stt Fay yconvertva osu sect, dl opone wel Arte que fue ead de una forma que él cree divina a un ermitano cristianon y ffirma que, gracias a este Ars, pod demostrar con evelencic Gue existe una Trinidad de Personas —esi al menos se cowsiente discutir con él tranquilamente por algunos dias». Reciproc mente, el Cadi, quien por orden del Rey de Bougie termna por dejarie marcha pain Génova, comienza por pedirle aayne sys que les a tt ver. un filésolo lamoso-: Sit erees que falsa, pruchalo Lay de Cxiste os workers La de: Mabon No os hagamos ilusiones: ol didlozo tiene sus limes y el fracaso es la regla, Ramon no cesa de intentarlo. a los Jrabes, y una élica comporatiista, profesional que. transforma do esta udicha» en profesin se vale esta ver. mss directamente de Averoes, de In concepcién averroisia de Ia élite. Adversario de los prolesionales, Llull erecita sus erroresy profesionales es normal. Por eso welve « dar vida al fantasma det averoismo ‘Sin embargo, al denuneiar al clero exeeradn, Ramon forma par tede un movimiento r to que exactamente va en sentido contrario de Is formlacion exclusiva cuya eseena eve lenar. En el mismo momentoen que se mielia con el profesionalismo, Lhill no sabe que el idea! llos6 fico esta en vias de desprofesionalizarse El defecto ciego del escenario de Lull esta ahi. Complets- mente ocupado con los etmiversitarios averroisiase a Toy que descuartiza, Ramon no sabe gue hay fiiésofos que, pasando por cercintes de fos reologas, han presi 0 vatt a poner su saber raver siterio al servicio del vudgo, no para perveriry eon doris nue vs, sit pause dar anna expresion y ena justifieactén intelectual a su experiencia de fe Hay que admitr que e asunto no estaba previsto en el oor rma, y que un Boecio de Dacia no lo habia ciertamente recamade como tammpoco Axctroes. Sin embargo, ef hecho esti wht en los miismos afos en que Jean de Jandun wscribe que no estare Pars, 8 0 ser muds que hombre a medias, wn Dante, wn Eckhart inician tun proceso de universalizacién de la filosolia. Dante eserbiendo El Banuiie,o1 Maesteo Eckhant, dominico y tedlogo, cisponiéa. dlose a predica’ no en Ia universidad. donde séto hay cérigos, sino fuera de ela, con ls beguiinas eel valle del Rim ica es wn cirbol que oculta un bosgue is amplio, que no ve, de un morimien: 6 EEE Heer eee eee eee eee eo filosofta y la religion, los de Jos attos 1300 era prolesionales de las artes, los nominalistas cran tedlogos «artiens», es decir té- mhivos de fe simple. Ninguno pensaba realmente hablar al vulgo. ‘Sin embargo algo ocutrié al inicio cel siglo xIv que, a nuestro ae er Temple habia present: un desboramiento Ue la wniversidad sobre Ia sociedad. Este viraje, sélo previsto por el censor, es difeil de explicar, Hay idiosinerasias indivi uals que hoy quedan muy Tejos y casi cesvanecidas. Queda el hecho de le estructura, que se podria cnunciar ast er su contre dlocion interna, el proyecto Universitario, aun sin ser st objeti- vo, permitié la aparicion de un nuevo ideal, combatido, conde nado'y precisamente por esto mismo, persistente; él es quien em In universidad, pero también fuera de ia waiversidad, ha suscits- do esta figura nueva: el intlectual, que Dante y Eckhart, entre fos primeros, celebraron en el mundo universitario, Esa es la verdadera paradoja y es esta paradoja la gue hay que estudiar, shalizar intelectualmente y describir histéricamente, para com- prender lo que, a nuestz0s ojos, consfituye la gran matacién de Jos siglos xy XW: Ja sabia cle la llosofia extra nro. Visto por un historiador de Ia filosoia,e] fen6meno central de la supuesta «crisis escoldsticay no es la conteadiccién de li razon y [a fe, es el enacimiento de los intelectuales», Ja spari- tion de tina nueva caregorta ce individuos, cys aspiraciones y ‘nhelos son Ta expresidn indirecta de la tensidie asiversitaria En otras palabras. si aguellos que denominamos 1os sintelec: iuales medievalesr han conceiado er parte con cl averrofsmo, hoes porgue defendicran tal o cual docteina conorera de tha esd, sing porgue intentaron vivir ccm filésofos lo que la ins- fitacidn pedagopica universitaria tes pedia y a Ja ver. les prohi- bia vivir en st seno; y porque, desbordando los mismos deseos de Averroes, no sélo coenistieron con cl vudgo, sine que progre: sivamente comen7aron a disiginse a & Por io tanto, Ia conclusion se inipone por sf misma: si se tiene en cuenta Io escncial —ta desprofesionalizacién de la filo- olla en ver. de To accesorio —las supuestas aberrnciones tec teas de los profesionales—, nrds que de auerroism, hay que Fablar de arabismo, exidentemente, a condicion de entender el termino positivamente y de neutralizar la dimensién profurnd- mente antisemita con la que inicialmente Renan la visti ridien- Tamente lal como tesifca sobradamente nuestio exerZ0. 0 Hablando caro, el intelectual del mite historico de los siglos ur y XIV se define en relacion a un nuevo modelo de vida, el {itosoj contemplative de Favabs, de Avicena y de Ghazali no en relacién al agnosticismo o al relativismo maliciosamente tt bbuido a Iba Ruse, Este modelo de la contemplacién filosotica es el que cstaba en peligro para la vida cristiana, y es el que representaba no una doble, sino otra verdad —otra relacisn com Ia verdad, en la que los laicos podtian implicarse. Nos gusta imaginar e6mo Ramon Llull al denunciat 8 «los partidarios dle Averroess, al convocar a los «catdlicos intsligen- tes» a «combatir» sus doctrinas, pensaba mas en un racionalis- mo arabe que amenavala el conjunto de la sociedad, que en la formulacién concreta gue habia dado Tn Rus, la cual apenas no podia inquictar mas que a los maestros. Lo que es seguro en cualquier caso, es que atacand las ideas de las clérigos, iba con- tra una idcolagia de casia que, paradjicamente, habfa empeza- do a inradiae fuera de su emplazamiento institucional, Lull He- gaba con yetraso a nina guerra, Meses mids tarde, nubiese cono- ido a un tipo de laico que no habria preferido al clericus paris not el filésofo desclericalizado, ‘Aungue finalmente la doble eruzada de Llull contra los ‘musulmanes ¥ contra los filésolos iniliuenciados por Jos «intie- les»— se manifestara ligeramenie cercana del aconteci:niento verdadero, tiene sin embargo tina especie de mérito subsidiario que no hay que disimular: nas conliema que el Islam siempre se vivi6 como un peligro y que, sin duda, desde este punto de vista, no hemos salido de Ia Edsel Media Por los anos 1270, pareeku que aportaba una razén deleté- rea, un fermento de disolucién de las creencias, algunos siglos ras tarde laseina o astista por tin motivo exactamente contra ws amenawzas es sin embargo el eleeto de ‘tro cambio: es una sociedad! laica la que, hoy, debe soportar el cchogue de los su negrismas nha que, como tal, ya no existe. Por eso mismo, la funci6n de ls razon no puede ser ya lt misma: no se traia como que fa Rar mon Lhull, de ayudar con el Arte a un proselitismo absclutista, sino de pensar, imaginar las condiciones de una nueva toleran= Cia, Ahi se ve To que la «comunidad francesa» puede esperar de lun mejor conocimiento del Islam, no x6lo como religién, sito coma historia y como espacio. Fl Estado no tiene gute practicar 7 gg a EE el eoumenismo, debe proteger los derechos de fas minortas y de exe mismo modo garam neg dest mere quiliza pensar que en medio de su rismo fricasg, e] aislozo Confesional, en la Edad Media, ba yermiido formulntse wn dimension acional den Hamada a Iaconversin, Ls sono religiosa —la par. de la fe— es un steno de la Iglesia jena pot principio al proselitisio religioso, la sociedad laica iene tl ser ol deber de intentar otra la parce La paz de la razon eran yen ant en Europ, a Noni 1o Flos6fico drabe-mustinsn? ¢Pata qué intentar av con ala herenciacvidedas? La rspucsta os enelley a confunde con lo que llamames el arabismo: porgue en él se halla una dimension a In vez religioss, humanista y reional pore ea cinnsin arma jae de sr hia en k medida en que los Latinos la han reconoeido como tal, y porte eee evecare eg eee mensién? Al menos en dos ideas la ce una biisqueda eoleetiva plural, incluso pluralist, de la verdad, Ja de tn destino intelec. twa y étco del hombre. Lo que los Medievales han conocido de los falsfi poci, si cee a Hee ee consonancia, En primer lugar litosdtica: Ins «lilGsofosn musi tmanes Fishy, thn Sing, Ghivali fan y comentaban a un Aristdeley may neoplatonizado,y Ta idea de wn earmonias pox sible ene Aritétlesy Plain queda, al misano emo, cel horizonte de su trabajo de intérprete; filoséfica y religiosa des pués, Ja idea de una sarmonizacién entre la ensefianza de los flésafos ariegos y lade los profetas no parecia tampoco absur dda para algunos de ellos. . Si ai la alta polttca, ni eolog, ni Ife Hegaron Edad Media una verdaclera ideo de la par, a con ella, es importante sin dtda seficlar que fos fisoos, que Cs tia religién en Iugar de ol, sino en benelicio cel hombre sin Inis. Ahi ex donde se siti ef intelectual y cor él 1a insitacion aqic con sus mismos conilicts tos hizo posible lege lo ds R salirse fuera: fa Universicel, Aungrie 16 las eonocid direct rente, Alberto Magno, ese prototipe del intelectial medieval naciente es, en cf fondo, el primer pensador oveidenitat que se hha encontrads por rtateraleza proximo a fas ideas expnesadas por al-Kindi c1 el capitulo primero de stt Filosefia prinesa: ins piradas por Arisiételes, pero muy desarrollacas, exponen Ja te Sis de un crecimiento del saber, de um progtese, dle una cons truceién gradual del peasamiento y de Ta sabicturfa que implica Ja participacion de multitud de hombres, Bievemente, ef claman, segsin kt formula de J. Jolivet: que se basque la verdad alls donde esté, incluso donde los filésofos de otras naciones y {que hablan otra lengua, que se fa adapte a los tiempos y-que se Ta haga hablar arabes." Es Jo que mas o menos quiete hacer Alberto cuande anuncia St intencidn cle etransmisir Ansttekes a los Latinos», teniendo cuidado sdle no olvidar « Plater yx ue no se podria ser tn sabio compieto sin xeonocer bien 2 fos dso, y eso es exactamente lo qu él hace al ilizar ams. varie ddad de fuentes grieyass y arabes propiamente excepcional en stt tiempo. Este afin de saber, este enciclopedisma ntl: detienen ib fronterws, ni lengttas, ni kis «etiasy ai kas adoet nasn es el primer efecto del arabismo sobre Ja intelectwalid medieval El segundo depend estrechamente de ¢h. fanto por ia inten: ci6n como por lo fuente: a apavieién ce uns flea etico- miele tual del destino del hombre. Los medievales debe a Farabt y Avicena In idea de que fa aetividad det pensaamiento es tambign tn ereeimiento del alm en el ser, tesis nueva, que dejando al nubujo intelectual su doble dimension ds lator y contenmlceits: imponia una redelinicién del ideal de fa sabidurfa, uns, nueve concepeion de la aristocracia, snperande lt vieja maldic dn que pesabat sobre el trabajo serv ‘Sila vision emanatista del universe proptesta par los fikiso fos drabes, en la linea de la etcologia utistotelica del Livre des eats, comportaba muchos ineonvenientes tcolbgices a los ojos dle um et i elacto de pensamienta como un estado del universo inte te, He iano, tambien (ena Ja particularidad de det 18 EF Jl sfmergences dla pllosopicaw Mon Age, Kees se WAS HIISD como uo grado de unidad ¥ de unilicaci6n del alma que podia intensificarse n medida cue se diera Ia «contin cone juncione (izisal) del alma humana con 1a Inteligencia separada ‘que, en la cosmologta peripatética, presidia los movirsientos del mundo sublunar. El progreso, cl crec miento del suber tenfan dlesde entonces tin sentido complejo, « I vez personal y trans personal. E] hombre era considerndo no como sujeto pensante, sino como lugar del pensamiento, Iugarteniente de lo inteligi ble. El no era el autor, sino el agente activo. Al leer en Avicena que el pensamiento podia sev un progres. cotidiano, una asimilacién progresiva, dicho de otra manera tin trabajo y finalmente una santificacién, los pensadores latinos aprendian ast a considerar el ejercicio del pensamiento como tuna ascesis, a eespiritualizar» el ideal aristotélico de la sabidii- ria contemplative en tina espixitvalied del trabajo intetecta Al aprender de los dtabes en general laexistencia de una sespe- ranza filosética», la fidecia philosophantium de Farabi, los pert sadores latinos accedian at In idea de cue en la tierra hay lugar para ena vida bienaverturada, una vide dle pensamiento que at licipe la visién beatifiea prometida a los elegidos en la patria celestial Estos dos motivos, ef crecimiento colectivo det saber, ka as «esis intelectual de los individuos, han sido explotadas por ge- neraciones de maestros és arts, diseipu os mas 6 menos declar dos de aquel que los importé % Oceledente: Afberto Magno. Son ‘estos defensores del arabismo los que formaron el gran batallén de los que la historiogralia moderna ha calificadlo. improps mente como «avervoisias». Son ellos también los que eonstitr yyeron la clase nueva de los infeleernales. Desarrollados por ellos mismos los dos temas se juntaron al final, fusionaclos en aun Gnico proyecto tcolégico-politico: a nuestro modo de ver, esto ¢s lo que aport6 Dante Alighieri, partidario nostaltico de Fede- rico H, pero también, a través de Alberto Magno, defensor de una visi6n eristiana del universo de los hombres profundamen- te impregnada por los ideale filossfieas y religiosos de Favabi y Avicena, La gran obra politica de Dante, la Monuryiia, no es un proyecto de concord religiosa en el sentido tin tanto militar de Ranion Lilt al contrario, cn ella plantea un proyecto ya intel do, en marcha por doquier donde hay hombres y que piens Para Dante que, en este punto, va mas allt de Jean de Fan 4 dum, la vide seasin el pensamiento es el fir le tou ka soviedaad Irumaria, La sperteccion que reside en una forma de existencia ‘capa. de captar Io inteligible por medio del intelecto», sienda tuna operacion a la qute, por sus propias fuerzas, «no puede Ne- garun solo individu, ni-una sola Familia, ni una sols aldea, ni tuna sola ciudad, ni un solo reino particulars, tiene que efectuar se ya que se dirige va toda Ia humanidadls, «por el intermedia- rio de hombres que viven segtin el pensamiento» en una pal bra: los intelectuates, los servidores del pensamiento, Tal es el espirite de da filosofia medieval, tal ex el navimiento de los inteleetuates. Todo indica que este esp este enacimiento» son Ia marca més profinnda de la influencia gue los pensadores del Islam ejercieron sobre la Edad Media Occidental. De esta irerencia ofvidada es de la que nosotres qite- remos parti—el papel positive de los etrabess se ha desvanect do de nuestta memoria al mismo tiempo que la época, ln cult ray el medio en el que habia jugado de leno, Ella es la tama, el pensamiento de fondo cle todo le que sigate despucs. Por el nosotros Hlegaremos a Siger, pero sobre todo a Danite y a Eck: hart. Por ella nosotros intentaremus explicar en todos sus acor des este fendmeno siempre rebelde a Ia explicacién y que séle da su sentido a la empresa filosolica de la tard Edlad Meala: cl intelectwal ill FILOSOFOS F. INTELECTUALES {La uparicién del intelectual ent el siglo Xi es um momento decisive en la historia de Occidente, Bl fenémene, bien deserite mente por les historiadores, esti por evaluar, sit 9, filosdiicamente, Se dice que la Edad Media na inven: alo un tipo de hombre nuevos el samniversitariow, Pero la uni versidad medievall no existe Vs, kas euestiones Wedrieas en Juego han cambiado. ¢Fa qué pod yportarnos esta inven ion? ,Qué queda ce legible y comprensible? La Historia suite: re nit fespasta cle hay qe consider con todo su rigor, Re surtamos st punto de vista Uni La atniversidcd medioval es el punta de partida duradero de tina division del trabajo cuys realidad hoy se deja kiellmente lormuar: fy fancién del inteleet al at 10 es evita, es lo que ales un getor de! eam hie soci ieleeteal medieval hubie antieipae esta partic‘: puccion; siete, al misnta tiempo, fas condiciones wrismas ele se canny seniia, las ee Ste vegucidin 76 Eee eHlombre de ta ciudacty y strabajador del caller uatano», pero cligado a los privilegios clericales y a ks lengua latinas, fcreyente en el progreso y en fa razén», pero incapa de seman ciparse de In jerarguia de las disciplinas», et hombre de cultura, pezo de una cultura que combina los dcfiits cle la cultara ckisi ca y los de Ia cultura eclesidstica, fundando su actividad sobre una base social esttechias tendicndo a reducirse «a las eben siones de una casta», simulténeamente encetrado en las salida ridades corporativistas y sometido a la (entacion de los princi- pes, habria olrecido al pensamiento el espacio de todos sus fue turos fracasos: ef de Ins memorias impraxhictivas y de los sabe- res fascinacos, el dle In intl auionomia y de la taicion de los létigos.! Vista ast. la historia de la universidad medieval seria la de tuna ambigtiedadl natural, Ia de un mateimonio mal avenic, cuyo efecto a distancia —el divorcio~ se apreciarta completa. mente hoy. El sentido filoséfivo «ke seria ce los mas limpios y de los mas tunestos: carentes de empresa social, Jos fikisofos de la Edad Media habrian encarcelado socialmente Ja filosofig; instalndola en el confortable inconiort de une instiuicion equivoca, la habwian condenado delinitivamexte vagabundear 0 a la machaconeria, ¢Es necesario aceptat este diagnéstico compartido por J. Le Goll y J. Verger? No vemos que se haya de realizar en blogee; simplemente hay que matizatlo, La filosofia se enseria hoy en Francia, alia © Alemania, como se enseftabu en la Edad Media: hay anciores y textes, en pocas palabras, como antes en Atenas, Alvjandiia o Boacle, se Jee y se comenta. Decit que la Ealad Media es ta edad eke explicacion de los testos es una verdad a medias; hay que cot pletarla con otra: la enseiianza de la filosofin es todavia medic val —en una palabra, textualist. La funckin del referente textual en los aprendizajes escola res no es sin embargo la vinica manifestacién de la larga dara ci6n de la Edel Media. En su dimension universitatia, lt vida deen filosofiea es ante todo un horario. Una vida de filésofo es un curriculum, No bay ninguna otra cosa que planteat ai que lo que se planteaba en la Edad Media una lista de libros a leer ademas de un calendario de le “@Dénde estan las diferencias? Se pocvfan encontrar mil, bas ta con sefialar tna. El problema del sagister consista en pasar dela facultad de las artes a fa Facultad :leteotogtay, el del unive sitatio contemporiineo es marchar de la Universidad. La ambi- cidn social del intelectual moderno refleja una necesidad nueva, del amin social del saber, un deseo de sensanchamientor ue, segii los historiadores, los universitatios medievales con: cretamente ignoraron, prefiriendo «trabajar en profindidads «un campo cuyos limites Jogrados en .o esencial a partir de lx Antigiiedad tardia y Ia alta Edad Media, no sofaban cambi No discutiremos aqut la realidad dle ur fenémene que exalge! «atestigua y conlizma: la efuga de cetebros» cs clertamente kt sancion de «frivolidadess antigt No puede por Jo tanto reducirse In Edad Media a una labo: riosa preparacion del éxodo intelectual, Ia idea cle wna ante gacién cuasi original det intelectual medieval defendida por Ver ger («casi desde ef origen se reunian ya las condiciones de sit propia negaciéns) desarrolla una intnicién gramsciana de Le Goff. La aplicacién del esquema de Gramsci —a caracter ci6n del intelectual universitario como «intelecttal oryinico «alto fimcionarios al servicio de la Iglesia y del Estado—, puree d6jicamente Neva a un resultado cuya valide7.creemos se ha de impugnar’ aqui: en primer lugar, ef hacer rersontar «Ix Edad Media el fenémeno deruneiado en 1927 por Julien Benda —Ia sumersién dol «intelectual», del cévigo, por la voluntad del po- der, el deseo del dinero, In servilidad respecto a los poderes del mundo, el fin del desinterés; en segundo lugar, el hacer de Ia Edad Media la época particular en It que el intelectual en el momento mismo que surge, have renanein de si— la epoca, en suima, en la que la universidad, que le habia dado nacimiento ¥ ol intelectual que haba nacido en ella, se separaton irresistible- mente, la universidad yéndose a lo orgdiiew, cl sintelectual> es- cogiendo la critica. Este diagnéstico es pareialmente falso tanto para con li Edad Media como con «nuestra épocai no se puse- de definir al intelectual como un universitario que ha safide bien es decir que se ha larzado, lo cual parece, sin embargo, 8 implicar el privilegio sociologico concedido asi aulomética- mente al intelectual eritico, En cuanto a Ta traicién —la eneza- cidrm— esta claro que todo paralclismo entre el universitario medieval y el universiiario contemporsineo se debe tomar tan bign con pridencia: el universitario es hoy un pequciio fiticio- nario a quien «la atioricad tutelar» pide justificarse socialmen te (lo que se llama: «responder a la demanda social») cada ver que st especialicdad parece excluirle cle «una rentabilidad eco- némica» inmediata, En el lenguaje ministerial esto quiere d entre otras casas que para una institucién —digamos um «gran ‘centro dle ensefanza superior» no perteneciente a un escalalén Imeprofesiona!— sun pasado conioso, wn trict rea pe fen set, en algunos casos, un handicap» y que por lo tanto socials, Si el supuesio «intelectual orgsnicow debe legitimar so- cialmente In mayor parte del tiempo su propia diseiplina al no poder legitimarla econémicamente, parece que la positilidad tmisma de eleccién entre lo organico y lo eritico le sea retirada y que no Te quede, en todo caso, mas que acumelar los resios optando a la ver-por la supervivencia dlseiptinar y el mal humor privado. En efecto, y por dar un solo ejemplo, si las burocra- cias, esenciales al esquema gramsciano aguantan, hace raucho tiempo que un profesor de flosola ya no es un sintelectual orginico», que camina agresivamente Itacin el poder, sino un fuicionario critica que trata de pasar sin mojarse. Entonces se podtia decir: gcudl es st tesis? Precisamente fa que hemes for- n nuestra fatraduecion «tio de hipotesis que -mten- ificar a Jo largo ce este libro: contrariamente a lo que sostiene Le Goff, [a oposicién del intelectual orgsinico y de inte- lectual entice es demasiado general para ser operative w> hay ‘que confundir el eritico intelectual y el intelectual ertizo, el salto funcionation y el universitario, el hombre de poder ¥ el servidor sin maestro. Brevemente, el intelectual no reniegs de si por e] simple hecho de ser universitario, no basia con stomar sus distancias» con la universidad para ser un intelectual Ademis, desde el solo punto de vista de la historia de la fil. solfa medieval falla una pieza esencial en el dispositive de let 1 ofrecido por el historiador socidlogo: admitienclo la omnipe: tencia de la idea de wcarreray, se olvidan las interrupeiones vo- luntarias de trayeetorias que en la Edad Media son, sin embargo, 9 ellie tan reales como la persceucién de kas prebendas y los benelicios cclesidsticos. $i es verdad que el «paso a la teologaw ha focaliza do las encraas v fas anbelos de muchos medievales, que la vet buci6n social de Ia actividad teol6gica contribafa a perennizat ka jerarquia de las disciplinas, numerosos pensadores medievales: lambién se negaron al paso, prefiriendo las artes ala teologi Estos maesttas, con frecuencia poco eonociclos, spit n benelicio que la Iglesia no distributa: et beneticio del placer Tnventaron wn estado —status— que exa 2 la vez tun olicio est ble yun alto en el custs, el del filésolo, y supieron carle unt eslogan que expresaba la meta deseada de una carrera de profe- sory el fin anhelado de wna ascesis intelectual: thi stattr, «que- démonos agin. Llegado ala filosofia ay que deberse at ella no hay porque ir més lejos cue el sabor (Sapor) de la sabicluia (apienstia). Como escribe Aubry de Reims: Cuando se sabe que. ha legado al final, slo hay que saborear= Jo y gusta el pkicer, Esto os fo que se lama la sabiduria, este scien que se ha sabide alle puede sr amalo pars misma: ab st8 ln filosoli, yes ah donde hay que detenctse La sancién de esta renuncia vohintcria eay6 cuando Etienne condené In tesis que alirmaba que no habia «states selente que el de dedicause a kx filosolian (Quad non est cexcelfentior status, guna vacare philosovliae). Las condenas pa risinas de 1277, son el gran acontecitn ento intelectual del siglo xu; volveremos a él con detalle en el capitulo siguiente. De esta “negaci6n filossliea de ta dimensién propiamente sobrenate: tal del destino humane, que nos sea permitido, de momento, privilogiar solamente Ia ambivalencia de un termine: el misme dle stars que In anticula y [a tealiza. En efecto, es el signo de contradliceién que, a nuestro parecer, congrege al unmxersitario, a filésofo y al intelectuisT Ja prieba estt en que a la hora de twaducitlo se duda y Ia gama de sus significados se alanga hasta los exiremos, que va de la econdicién de viday all de woficion pasando por dl estado Sot A Gai oes ‘Rc cnn dss No Inara ey: St He 68 ORD 3 sa Enel momento que elige ul entiegurse a ia fikosotia (rican philosophive), la corporacion de los «artistas» milita pare ein griegzo on plena calle eFouarres: se puesle filasolar «sobre euak aauier cosa; esa seri por lo dems lx estrategia adoptada por ky defensa —no hablalamos de toloafa, sino de riguera ¥ peer Decir que el oficio de lilésolo es superior « evtalquier a ot ne sienilica «superior al de te6logo, sino solamente «super or de rey» —watus philosophi perfection est state principis—, €8 lo jque eserihe Jacques de Douiai al cia siguiente de kt prockma cid del Silas? Entre el principe y el obispo, el flésofo afirma st lugsr: La ‘euestion estd en sitar ese ni mans fend, la vespuesta es insite ional: ¢s fa facultad de kas artes, es deci kt comunidad de los maestros y de los estudiantes en filosofia, Esta repli bien configuindor cle mundos que puecten ser kx bisque ce Jos honores. Igualmente tan ingenuia como lo que hoy sera de= GG que la patria del fl6solo es Ia clase de filosoia de un insite {o. Sin embargo este paalelismo es preeisamente lo que impor ta, Antes de conlundise con la deontologfa ee Ja union paii- ca, la motal Inica se esbaz6 entre los cléviges da siglo Xt oet- pados del todo en la teologia natural, La pers femplacién blosélic: ha suscitadlo wn, fenguaje commatterio y tuna forma de vinculo social euvos efectos pod ain hoy Si, mas all de las seivindicaciones estattarias ¥ fe amargura de hss condiciones de vide, el universitario encont se la audacia de wn bi statir dojurse sentir Rehabilitar la teologia La depreciacién de la filosofia medievsil —a de los intelectuales— tiene aun fargo pasauly historioenico, La historia contemporinica es en este caso soliania del honwams ‘mo: mientras que supo abordar libremente todos los dean's 2» pectos de a realidad social, ecanémica, snental, de kt Edad Me mos la etic sh Jug de Bou seh ee pen bs ur Nate b. Lets f Si) od tala co HAG haa los pbc: pe tsa Hho Sn 489 (ts Manan sul histo, Pas Vi. st dia, interiors, en este campo sélo, la visién del Renacimient. La incapacidadl del universitario para sresponder a los desalios de su tiempos es un lugar comtn. Klerario que apenass ha evolu cionado desde el episodio del robo de kes eampanas de Note Dame en Gargarttat. Esto no es ef Gin.co topes, se puetlen citar técilmente otros: — el primero reside en fa aplicacién masiva de un modelo ei conflicto de las acultades— al conjunto dle Tas estra- tegias y de recursos intelectusles de una época: — el segundo, en la neutralizacién de la dimensién agonistica de lx enseniana universitaria, sea lloséfica o teol6gica: — el tereero, en la reeuperacién no evitiea de la distinci6n entre razon y fe, y on st reparticion institucional, abs- iraccién hecha de la pluralidad de las formas de la racio- nalidad y de la interpretacién dle los ambitos; — el ewarto, en fa asignacién automdtica de valores pura- mente negatives a lt supuesta «reuccién toldgiean, como si la teologia por esencia obstaculizara el progres de las ciencias y el desarrollo de la racionalidad; — el quinto, en Ja uniformacién absoluta de los modos de comportamiento intelectual, [a marginalizacién ce los grupos no representativos de las ideas que nosotros nos, hacemos acerca de las «grandes corrientes de pensi- miento» de In Edad Media; — al sexto, en ta utilizacién de tna fisuna del tiempo, una periadizacion ternaria que proyecta sobre kt Edd Media Ja imagen no cientifiea de una «sucesién de edades» des- plegandlo una secuencia implacable e irreversible de pro- mesas (siglo x), de realizaciones (siglo xt) y de deca denecias (siglo XIV); -~ el seprim, en el empleo obstinado de eategorias histor viogriicas cuya sustancia teérica parece cada dia mas discutible © mas enigmstica: tomismo, averrofsmo, no minalismo, agustinismo, volunarismo, misticismo, arise rotelismo, neoplatonismo. Los estuudios de historia de la filesofia medieval pro mente se han ido emaneipando de estas tutelas na da, sin embargo, la mas pernicioss de teas: oposicién brutal 2 fn werecce de fa tavén de fox filéwofos a ta fe de los tes i exagerado heredado de una situacion mucko anterior ta Edad Media, mavcada, durante los Glkimos siglos de la Antiguedacl tardin por el choque elective de una filosoffa griega, vi atin en fa época, In teologta de Tox Padres, entonces en fise de Conquista. Sobra decir que en el siglo Xint muri6 la sfilosfiaw hhace mas de setecientas anos que ef emperor Justinaro c ro a tiltima esctelt filoséfica de Atenas. El hecho es notable, pero no basta para caracterizaw' la Edad Media; pokria taribien Aefinir al siglo xx redondleando la summa con algunos eentemates de aitos mes ‘Si se quiere revisar en profundidad las directrices de teeta, hay que adoplar otro esquema y ver los confines cel siglos xi y xm como lo que hemos llamado un «period de aeulturacion Se ha dicho que los medicvales no conocieron ta integridid de Ia filosotfa de Aristétcles antes de los aftos 1200 y que habia jgnorado casi todo de Platén. frontacidn entre helenisino ¥ cristianinmo para ellos no cia ye Inds que un recuerdo cuyas peripecias filtradas, oteuestodas y deformadas por el testimonio de los vencectores —los Paces de ta Iglesia, is Suricti— seguian a distancia, Este aleiamiento de ia filosotia desaparecia de golpe cuando la masa de traduecio- nes de Arisiotcles alluyé brutalmente sobre Occidente. No se abolié la distancia histéiea y cultural, La lilosolia que repress boa venta del exterior, pasando por la tiema del Islam los paises de [a eristiandsd. Era un producto importace «de compost- idne en ef que, lo hemos visto, todo el Mediterineo habia puesto stt saber hacer: Judios, rusulmanes (arabes ¥ np dv bes), cristiano dle Oriente bizantinos o cismétiens (nestorianos, jacobitas). Frente a est avalancha, os latinos adoptavon die ides desde el rechazo puro y simple hasta ly asinslae I. Por lo tanto, a sis ojos, ke Hlosotia no volvie ser de nuevo grieza Es en un contesto cultural entreme7clado, pabre en dct mentos autentices, sin uadici6n histérica directa ni corte aitala de ha memaria, como se desenvolvio Ia com jon medieval de ks filosoia y kx fe. ASC as cosas, at 1, revivirenr kr experiencia de fas drab ne tal que para nosotros, ke co front hos, 8 nuestro pare —hasta un cierto punto, etectivamente, lx oposicion de lapphil sophia y de fa dhwologia es I continuaci6n de ba lucha entre 8 partidarios de la falsuft y delensores del ula, Sin em aun entonces Ia incorparacion no Fae tora a teologfa iskimiea no era homoenea: a extica de los mn taviites en ol Ratan as'arite —que Jos Lainos conocietan dle lejos a través de los eseritos de Maiinénides— no tvo un equivalence inmediato en Occidente. Lo mismo que, si —a excepeién de Ave oes (que se requera resueltamente zwistoréica)— los fildsofos érabes-mustulmanes favieron un campe de entenedimiento fun damental: Ia Tectura concordataria de Aristételes v Plato, sus filosofies respectivas ofreefan diferencias como pat que Io gi nosotros hemos lnmado el wambismon taviern que haberse construido, liberado pacientemente de enuneiidos.apavente mente disonantes, en un verdadero esfueze de ackaptcion, Recibienco al mismo tiempe los eserits de Avistteles y los dle los flésofos del Islam, los medievales no tenian los medias, para ordenar sobre In marcha los materales que les legaban en desorden. La Historia se aceleraba baje su mirada sin que ps dlieran verilicar la eoherencia 0 clescubrir la ley de su consti ion. Para organizar la «tecepeidn» unos retomaron los mode Jos patristicos buscando, especialmente en Agustin, como con formar una tabla de equivalencies, previo indispensable a toca conlrontacién; otros se lanzaron a la doxogralia arabe buse dlo, principalmente en Averroes, con qué transforma la filoso en uns historia natural del pensamiento, En esas condiciones, en parte hostiles, fa eme ideal filossfico y la exaltacion de la vita phifosophi en bos aiios puvente del sislo xm es um fendmeno de rupmura exe ka institu ion universitaria en su estructura unifeante y ses ambiciones contrarias, ha hecho por si sola posible: de golpe, las recital res se han convertido en partes implicadas de ta historia que contaban a los nis. Algunos medievaes han podide gracias w que se reconocievon en figuras de filisolos. La usimie Jacion de Ia filosolia en cl mundo Hatino se realiza asi en parte por tna conducta de identificacién colectiva cor una eomun dad desoparecida; en efecto, nunca olvidamos que los maestros, és arts de Paris tuvieron que hacer un esluerzo de imaginacién al menos comparable al nuestro para Bacerse tsa representa ida de Io que podia ser una existencia como flésoto, ‘Sin embargo, esta figuracion de Ia filosolia no agota kt volo acer protesisn de filesotts 34 lidael de sus funcionamiento medieval. Si ventaron la tipica conducta del profesor que intenta hacer of filésofo mientras suetia en vo7.alta con la filosofia, esta iin: ‘como forma de pensamiento conceptual, como tormacist. dis ‘eursiva del pensamiento invadi6, contra todo pronéstico, todos los sectores de Ia activiclad tuniversitaria, Tal os la paradoja: si por «filusofiay se entiende la prietica de la argumentacién, los fedlogos medievales acabarcn por flo sofar tanto, incluso nids, como fos filsofos de soficion. Une ve dad esta clara ahora: la filosofia anailitica nacié en la Edad Me- dia y con los te6logos. De hecho, este tratamiento logic linet: tico deta esta manera formal y eritica de pense no sutgié dlirectamente de los textos «especializadoss: no se h en entra, al menos originariamente, en la Jectura univers taria de Atistteles, sino en la quintaesencia del procedimiento tol6 gico medieval —en los comeniarios de las Sertencias de Pedro Lombanto, Los modelos histéricos basaclos en na particién institcio- nal estricta aparecen agut totalmente inacecuados. Si el esau ‘ma del progreso intelectual tiene un sentido, hay que base dénde esta la avanzadilla: principalmente en el tratamiento r= cional de los campos de los objetos y de los problemas paradsi- cos propuestos a fa razén por la Revelacion. Rellexionanda sobre esos puzzles como Jos de la actividad de los dngeles o el momento justo de Ta ttansustancinciény es como los feologes meclievskes hicieron avanza Ia filosoft, des- arrollandto logicas no estindares que la elucidacién de los px cces0s naturales asumidos por In lilosofia de Aristoteles no e: fa, La veivinclicacin filosofica, incluso el énifasis de un Aubry de Reims celebrando sus bodas con la Sabiduaia, no son toca kt filosofia, Los tesilogos ingleses del sigla xiv, los Caetilarores, no se icentificaban con los [solos de [a Antigiedadl, Al intreducie Jas nociones cle magnitud intensiva y de proporeion en el cam po de la fisica, matematizando las cualidades, sistematizando ka prictica del raciocinio imaginario —ese esbozo medieval de kt experiencia del pensamiento»— sin quererio no ha sido por eso menos poderasa su contribucion a la filosotia tal como ki tentendemos hoy Como intelectuales, los «awerroisias» parisinoy del siglo xi y los «Calculadores» oxonienses del siglo XIV no vivian en ¢) mise INOS artistas in 5 ‘mo mundo espisitual, como «sabiosy ne afontaban las mismas problematicas; pero compartian lo esencial: el ritual univers so con sus diseusiones y sus torneos de oratoria. El résimen de la dispestatio es el elemento que Feders ts las sctittdes lioss- ficas cle la Edad Media. Es la «cuestién cisputada la que, orga nizada en sus minions detalles por ls censtitueiones univers rias (los estatucos), permit la ble ectesién del jucgo: icemtili cacién ética con fos sabios de la Antigedad en Paris, y juegos analtticos del lenguaje y el pensamienio en Osfore# Los adversarios de ln escokistica Jo sibian bien: concent ron lo esencial de sus atagues contrat la disput So disputa antes de cena; se dispense fa cena, se ispata dlespacs de heen; en pabico, cn prada, en evalu hig somone [Nee def alalversstioterapo pave expicase 8 contra on exalkaice dese, le ike «AL ano! (AD xan! Responds eategricamente», Nose preacupan po a vere a se Psa dofendor fo que se antepalo. ¢Se sente vino avucie lo nna enipieamene? Se eva hs obec Toor de pti; se 4 a den pinipten cna ea pau kine Ost a exec de dinputn ce enema digg de spn cee, lad Fearn soe es pct Pare, Esa fo ing ong, cox ‘Segura pon, eens oo pl ira, pt sy one tent ‘osama Emi ly seers ge L eared (itty pvt dona lena cescana a ae eecnalee. dice dae nn Ta. portcinaebin mois ke epne no canis por lox maton cient hie na scents, an obese 159 po san posaence conto cas tS a asesin No dn i eo ee etsy noses ese Jade de tals unis erect da tabs enous obit dane se dew Is cans pou many clin de mae esa out one ne penser ga en mle y dela pactca Ui oso Tedelos. Cae pensar que Is apostasy so 3 “omsatcravs sdb his orins Otte ergyton om agus a inne loc Bal ctensiles eprsestanem ms tre ton dea lilmelty. Seba ‘pai, cf TAL Tether sone plone of cling Wants We ‘note ele ste yea testa exams tate cul ‘fav at Owed in tho ns mde assem C1UICH. cts di lorksigs to roa evisu mason i ae-tY, 2021 seeds 185. OF Wels, Ls thins, 198, yp 444 bee, tw tagline ost Ose 1400-32, Page Maki, (19), pp AST ABS. Sone la ec ete os Caleltores Tos avarice del ervtanen noma of. Sally incansablemente «como un toro cn color, el de su concubina «jAdelaida, Adeloidat..». El bramida dura tres dias, al exbo de Jos cuales Simon muere Contemporiineo de Alain de Lille, Simon de Tourna habia ensefiado en Jn montaiia de Sainte-Genevieve en fos afios 1170- 1180, Fuera de suv dominio de discusion, parece que nada le tenfa destinado a representar en la Historia la escena un poco enfatica del «castigo del impor. Maestro do escuelas porisinas del siglo xi, ain no pertenecia al mundo de una wniversidad {que tenfa que conslituirse unos cuarenta aitos més tarde Por lo tanto, epor qué esa fecién? ‘Su desgraciada historia «al vez es una de esas ecuaciones patticulares que se dan con Irecuencia al principio de tna na 8, Ver Ls Flos dla, XV stig ation nes Hp ies elo Teoria ose cot ins ornersy misses even que un dus dou ‘Sloe mas enum Doses cesta ule fete to Kev! Tlie wrcevads br aL! ‘Shhiblera ques coma, en agate deenlr, gual ta verses 90g Seiny icon como nfo nor! Su aad de inmate se weap tl Te1 ae de ee sel accu con un wl Toe el een sa em oa ge / Ss un si anpin ds opr ye on, ah een tuk oa fem a trllda./ x ese poventromel disoan y lsu copa en vs Bsa css le sel redid 33 rracién: se trata de explicar 0, mejor, le motivar lo inexplicable, tun vacio de memoria, un vértigo, un episodio confuso, un deliz rio pasajero, en pocas palabras, un momento de afasia tanto ins chocante cuanto que se trata de undue orador. Sea To que sea el «fondo de realiclad>, los contornos de la fisonomin esbo- zada en la fébula son completamente sgnificativos: el hombre no Hlene que arrogarse el pensamiento,«s su depositario, y no el primer aator. O si se prefiere, la naturaleza no es sulicfente a Ia naturaleza; el saber, inluso el natural, es «gratuito» Como era de esperar, Simon de Tournai tiene réplicas. Las leyenclas que en los siglos XIV y xv, rehtan de lejos la vida de Alberto Magno ofrecienclo una version suave de tas condiciones y servidumbres de Ja superacion de si Teérico de ln ascesis, Intelectua}, Alberto haba. aclimatado en Occidente la doctrina rabe de wn aprogreso de ta intligencia» en donde el individio sleanzatia, a base de trabajo, su propia sencia de ser pensante —lo que se lammaria precisamente ol intilectus adeptus 0 winte- lecto adquiridos (al-tayl af nstafid). La sabiduria popular de- bia aduenarse de este heraldo enorme para hace de él el ejem- plo imprevisto de la fragilidad mental. Basta con citar age el Sagenkrunts der Sted Kh editado en 1932 por Pauly Alberto, joven novicio, se desespera se no estar wn déa a Ja altura del trabajo que Je espera. Esti a punto de rem piensa en huir del convento, Solamente lt aparicién de ta Vi gen Maria le da la seguridad y la fuerza de emprender, y luego dle llevarlo acabo. Sin embargo, el trabajo al gute se consagra intensamente y que realizar durante st vida, elevindole a la cumbre del saber, no cambia al hombre. Al atardecer de st existencia, el maestto retine a sus discipalos para confesurles Io que tiene toda la apariencia de una impostura intelectual le ‘eefan sabio, él se sabe necio de ahi uaa revelacion que es al mismo tiempo una profesion de (een lasdebilidades de a nate ralera: (ode viene de da gracia, Tras la confesién tlega no el castigo sino la liberacién. AI igual que Simon, maesira Alberto vuelve a caer en lt ignorancia. Pero esa catia, o mejor esta reeaide, son Ia justa recompensit a su humildad, Se hia depuesio por fin el fardlo cel saber v del aprendiaaje, que le apartaba de los hombres y le haeta caminar von grandificuiad bajo kx coer= sin del Don divino. En Alberto como en Sinion, la filesolia no std en manos del fildsofn, Senciliamene, el que To sabe y io of dice gana Ta tranquilidd final l que lo ignons 0 au $e Fatale on a fer das potent Tastos dos mensaje, estos dos isos, tiene un origen eistinto ana fancidn complomentaria. Uno magnifica lo transitorio, Joefimero, introduce ks idea de wn desvcho marural ale util ad el orro en sti pomposa escenificacién, estiematiza In prc oat Os corse am don in embargo, sms cgnfirman la existencia de la ilosoléa en el imaginario medie- fal Las gentes de Iglesia y los eronistas que propatan la des- radia de Simon, la yente del pacblo que se wanguiiza invor fando 1a Goble fortuns de Alberto Ia acumulaci6n frenetic fuege la muerte cerebral — son el co involuntario dle uaa ve dadera emergencia de la filosoffa, Dejando allerativamente Seabar la trayectoria individual del fildsofo en In estupider qnorbida © en Ia imbecilidad dichosa, intentan mostrar que flosoffa, no es nada, pero demuestran que es posible una tencia filoséfica indiidval, ya que, en vn caso hay que saci harla yen el otto hay que olvidarla. En cualquier hipotesis,e Flexo no se presta sl rsa: él iascina e infunde respsto, Sa tafda ya mo 8 s6lo mas cra, sino que después de todo, es menos vile que a de Tas, Volvamos a Siger. Figura mi - Media, Siger de Brabante marié de diversas maneras, Para fs Hisuire littéraire de ta Proce, ¢s in blasfemo, un impfo eon fento. por tins von dt inom, que aba tomand los Ibo. Pero, 8 pat de los aes 1520, se ru a jie Hos muestra eal infict» huyendo de Paris donde eae ectaba amentesl, para, a peat de todo, llr Ta yerte en Malice, en la Curia pontifical de Orvieto, s«puitalado por su seeytartweloTocor? eng de os Mont con © Renan, quc relaciona los destinos literarios de Sige seer de tourna! y Gérard Gace, mero paralitzo ¥ Fe de inte dle Ia flosolia de la Edad proses, ¥ dk Nathnou Te Pooh oman tana Hosoi, Sarroe 1 XX, 9. SRN TRS: procs, es eine 20 evan Sitdevon ofc rai ni sgh Pana gman Gna SeaDy AK hovestre de Baboon om porte dete sonfine de Alfa, ys ob arto. ba consi sian eri 95 Tal yer alsin aveidente eo hygar a exis tenibles histor syne soespant avidin de las exces! Se, es decir la orden de los Predicadores, la «xente de Se Doming La cuestién de lo filosofico en la Edad Media aparece aqut en st elemento favorito: lo lieticio, a historia de la Filosofia de la Edad Media, nace del cruce repetide cle diversas historioy lias novelescas. Los mismos medievales han definido los roles tetniiticos; los historiadores modernos lian enviguecido el dislo- 0. A st pesar, el medivalismo se construye eon frecuencia en na historia entramada: es la tradicién proseguida con otros ‘medios, El lugat-te lo filosdfico es Ia parte oscura de ki hagio- gralfa, Ia parte maldita, la del mal en estado puro; es el alimen- to necesario de los etrinfos de Ia santidady Ahora bien, ¢de qué es culpable Si ‘mira fo que paso en Paris en los afios 1270, k y neta: de nada Como lo ha demostrado RA. Gauthier, es Aubry de Rei y no Siger quien esta en. cl punto de partida de la crisis universi- laria de la que la historiogratia del «awerroismo latino» ereyo poder hacer el gran acontecimiento de Ia viela del maestro de Brabante, Los hechos son sencillos, y sabrosos: en Navidad de 1271, el maestro és arts Aubry de Reims fue elegico rector de la universidad por sus colegos de las Naciones francesa, picar- da, inglesa (por unanimidad de votos, menos uno, por cada ina de lay tes} y por un custo solamente :le li Nacidn normanda —Ias tes euartas partes de los maestros restantes lo estimaban inepto para cumplir este cargo, Conlirazado en st cargo por un Uwibunal, Aubry lo ocups tees meses, segtin In castumbre, sin ‘que sus opositores se inclinasen, Expirado sti mandato, se eligié Un sucesor, Los normandos recalcitrantes no fueron convoe dlos, ellos eligieron por lo tanto su propio neccor, con sts proc radlores y bedeles. La facultad de las artes tenia desile ahora dos racciones: Ja primera, muy mayoritaria, evaba el nombre de quel que haba sido su primer rector, catwsa ocasional del con- ficto eva la pars Alberci (ela fraccién de Aubry)— la segun- n rvalidad? Si se respuesta es clara 80. ave ten Ps tr Pan 852) comps JM, Ports, Calnionn-Lévy, 1949, p 217. ef 96, da se llamabu pas Sigert (afraccion de Sigors), Siger de Bubs te perteneeia 2 ka Nacién picarel, su eleccidn a In cabeza de he fraccidn de los Normans no tiene pues mais que tna explica- cin vilida: es institucional, Probibiendo el estatuto unisersita- rio del 27 cle agosto de 1266 bajo la pena dle excomunion a una. Nacién separatse de kas otras, Jos Normans fraccionatios ne cesariamente tenfan que suprimir de su eseisién «toda aparien- cia de una separseién de Naciéne. Ellos «pensaron bitcerlo eli- iendo por primer rector suyo un Picardo. Asi ¢s como bi [rac- cin de las Normandos se convintio en Ia frccién de Siger». Tal debié ser la Gnica connibucion de Siger a la crisis parisina, que el arbitraje del cardenal legado Simon de Brion tuvo que resol- ver en mayo de 1275 en detrimento de los «cisméticor»: 1 cobertura legal. Lo sabroso de la historia es que, transfermada fen spartido de Siger In pars Sigeri ha sido identificada par los historindores modernos con el partido «averroisia», y Siger a stt ver impulsado al rango dle jele de una corriente de la que, en realidad, todo dice que estaba sin dua mejor representada en el partide, 0 ymejor en Ia fiaceidn de enfrente! De hecho segan ceseribe con gracia RA. Gauthier: Si os maestins que hicieron fa sevesi6n enn anenroistar no bs bra habidiy mas que un Gniew avenoista, soln: 60 maestros, en la Nacisn francesa [el que habia votade contra la elecin de Aubry}. uno slo sobre 20 en lx Nacibn pick —Sigerde Bre bate, une silo sobre 20 en fa Nacién ingles —seriaentonces oevio de Dacie, pero en Ja Nawign normanda, toes los mites lao, salvo cinco 4 seis, habrian sido averroisias, y pay colo cdo fs suerte, los cinco 1 sels extodoxos hubuéan silo los eno 6 seis maestios de ke atchididcusis de Rowan, mientras que todos Tos muesttos dhe Jos seis obispo: sufraantes, en miimero de ‘eatonce 0 quince, habrian sido avenolsias Este averrofsmo, «in tanto geogrilico para ser ci de la embargo ha sido freeuente en los mamuales y is histor filosoffa desde hace mas de un siglo —precisamente porque st cearicler geogtifico no se habia destacado (ze6mo podria ha berfo sido auletns, si ef aspecto institucional de Ia criss no lo era?) En este ejemplo vemos edmo la historia dle as universida des es exencial para ta historia intelectual y Hlossfica: por no haber comprendido el sentido legal de la expresion pars Sige v7 se Inventaron un peuride dtelecrual sigeriano, sélidamente te aco en toro a las opeiones docirinales supuestamente entre imistas; Siger de esta forma se consirti5 en un agitador ana iustificaci6n retrospectiva para el historindar de ki leyenda que, en fa Edad Media, le habia ubieado sin mich raz en ef papel dle impio, Al misino tiempo, se elvidaroa de Aubry de Reims, su posicidn filosdiica y su ibi starr, El intelectual erftico —Siger 1 profeta asesinado— por eso mismo eclips6 al inteleeteal ot inico —Aubry, ci rector contestado—;lo malo es qe er 1271 el eitico no ena ef que parsanios. Sentado esto, el castigo del impfo se reduce » tna fieeién indispensable a la eseritura dl poder woldgico, Ia filosolta no emerge mids que para ser vencida o conjurda por esos heroes de una fe reconciliada que son un Toms cle Aquino o un Alber eno. En los altos 1300 es ctrinda se endrece Ia hipstesis ce u vebetiGn de la yazén. Es la época en que, como hemos visto, Ramon Llull comienza a acosar al wave-voismon, un fenomend ‘que, no obstante, debe més a las preocupaciones histrico-r l= cas de Emest Renan que a los anhelosfioséficos reales del po- bre muerto de Orvieto. No importa. ¢No es acase porque esta (ejida de historias que esta ficcién 6:5 puede atin intevesas ai il6sofo? Al comestir la autoafirmacion de la filosofia en una cats trofe euyo centro organizador es la corte de los Hohenstaufen, tu movimiento heterodoxo, trabajado bajo mano por el «ars- bismo» del que Federico 11 habria sido ala ver profeta y protec tor, Renan introduce ef orientalismo en el campo de la lilosofia :oderna, Peto al mismo tiempo cescubre Ia dimensién original dle la ffosotia tal como se la representa os lunes del siglo xt tuna enfermedad exdgena cuyo centro esis en Oriente. EI drama filos6lico de la baja Edacl Media no concede wn lugar priviteginds a Grecia, La blanews del tempto de colum- nas levantacas bajo el cielo ava! sriego 0 anurta el eolor de la Flosofa: el cara a eara de la fe y lu rxz6n no est representa por el chogue de helenos y romanos cristianizados para aes Ios mismos que se a inventin o se la atribaven. Hay que pensar entonces in mundo espiitial ert el que Bi ‘ancio es una ciudad dle Oriente y donde los «gigges son cts tianos —el Contra enores Graceurtiny de Tormsis de Agno no es 98 ton tratado antifiloséico, es una refutacion ce loser todoxos. La inveneién dl la filosofin no supone el en Ja filosolia griega con el cristianismo, sino, lo hemos dicho, la confrontacion de la fe cristiana de los Latinos con Tos peligtos de un pensamiento surgido ditectamente del mundo musul- rin. En otras palabras, la tilosofia viene de los infieles y —me- tafora repeticda— es das veces infil, al ser sus mismos rertida tos infcles x su propia ley. Tal es el sentido del recurso a Averroes, quien brajo st nom: bre congrega todos Ios escenatios y los peligros. supuestos. Como todos los que invocan a J filosotk Brabante son «avervoistas», dicho de ot los», En ol arranque de la filosolia, no hy la buisqueda aristoté- lica del orden de Ia naturaleza, hay un rechazo de la Ley, es decir, el gesto liandador y sacrifego atribuido a Tbn Rusa En su tratado Sur fes emeurs cles philovophes, Gilles de Rome ofrece una semblanza cle Averroes que se converte en las seftas de identidacl de los lilosofos para todos los adversarios de la filosolia. Aristételes, que no conocié la Ley, pecé por ignorancia ©, més bien, en ln ignorancin; Averroes combatié 2 sabiendas: cualquier especie de Revelaeisn: Avenexs hha renavndo todos los errores de Aristteles, jan con rnnuchas menos excuscs, al alacar ms divectamenta nuesta fe. fa lopeanlicntemente cle ks etmmees de Avsteles, se Je puede repr char haber censurado todas las relsiones, como se ween ely XP lio de st Merajfsioe lade genstira fa Ley de los eristianes yl de los Sanacenos ya que ambas admiter ka Crvacida ev ala Cons. ra lambign la religiones al priipio del liso I’ de su Fie, 9 lo mmoinos ya tds los quo esti afavor de arlanchiness, wontes eanentes dev pur itim las vligionss snake, come sieless]as {que es peor, nos Ih tone nisin, echawlataness, 760, En el ibe VI lesa Fs llamas is opiniones de los leilogos coneibieran por eaprichy no por keriwsin”™ 11, Pata ete tea, slats se Romans so Fae 1209. guess pa ola ecu snowy spaitanchines-comrespond pA ten aces pte teadctnes Ton Rd abn via ase pa ad St nso, cick se oa mass. A ae iy Ku et fof cone thm tooo capo Mviaaibes AU, he ec Fain toes dl Sve os, kts Ho tat uae i hela a ‘Smeaton iNest pita roids coca 99 Por lo tanto Aversocs ¥ slo él av n Flossie Nulla fx est vere, lcet possit esse tts, «ninguna ley es verlade 1a, aungue pueda ser tis Es sobre esta hase que aparece la tiltima ficeién, que motiva a posterior’ el episoxtio demasiado psicolégico del east de Sitnon de Tourmai, y que, mis atin, lanza el modelo negative de un insurreccion radical kn eBlastemia cle los tres impostores». Ts haberla attibuido sucesivamente a Avernues, Fedevieo ILy Pierre des Vignes, fa imaginacion medieval transform6 en flrs esa pale: dra que nadie habia pronunciado. Libro imposible de encontr Fantasmagorico, que nadie vio jamais y que hubo que deeidinse escribir algunos siglos mas tarde, para yoder hinalmente leerlo. Fue entonees un libelo mediocre, cuyo primer tulo, UEsprit de Sino ou Ce que cvoit la plus saine partied mene, dice basian tede a inocencia de la Edad Media y de Avervoes en un labotie ss escenificacion hbertina asi puesta cle manifesto por Vellaire 1 el es Insipido eseritor que erees en tas letons shot is semlanzas de las tes imposiones {De donde viene qu, sin inspitaciin, hces el cute? {Confundes Mahon von el Crendor Vas obras del hombre can Dios, 9 ation? Corrige al erisde, pero respata al mest, Dios no debe soportor las sandaves del sicercote.!? Podemos leer en Bayle una version evagerada de Ta mia» atribuida a Averroes: se define en ella al erist como ana «religion imposible»; al judaismo, come ua gion de crios»; al Islam, como una ercigion de ee embargo, Gregorio IX ya habia ensenad el eamiat boca de Federico I una invectiva contra los tres «t (Moist, Jestis, Mahoma): Fae rey pestilente ase que ol univers fae engi por tres tramposes (armors: que dos de elles muricron en la pli, mientras que Jesis foe ercifes, Adem, delionde ckwamer 22, Ck Volts pre CM en Canes epi Malo Xp 402-403. 1 Fes de una es fu mame che ans del Trl des seas 1779 sepals woe casio eso ona Fie sles Comte het versa tins ot de rons, Unveil B Regio RlscAlps, San enn, 1978 cen pct dP Re 190 SEs _couusuddeedeeH SET SnSRSUnSSTESSETSNSS TSR SESE OnSreRESEraer reeves fe y en wats, o mejor dl se atzeve a mentic hasta el panto de decir yue son idiots tals las que creen que tan Dios even del undo y todo podereso nacis de una viruen, Deficnde eats here je de que niigtin hombre puede nacer sin cl comer eal hoe tee y de ka mujer. Afacle que no se debe en absokito ewer mas ‘que ea lo que est probaade por Ins eyes els las cosas y por kn von natural En lo que sigue, veremos fo que pensabit Siger sobre la vida filesética. Pero, ya gue tos das destinos literarios del maestro de Tournai y del maestro de Brabante nos Hevan una ver ms a Federico, bien esta para terminar con la iconogralia, decir algo delos Staiger, Federico y Manfred o los reyes filésofos Plate tan6 la idea de un fil6sofo rey; los sabes, conocedo- res de la Republica, también de lo Potted, la de un man f6s0- fos ltinos que jgnoraron durante mucho tiempo una y of jeron sus reyes Filésolos, Federico Il de Hohenstaufen y Man- fied, st hijo. El primero Ive emperadas, el segundo rey de Sici- lia: a Iglesia apenas los quiso; ambos murieron éesacred'ados Se ha prestado mucha atencion a Federico, demasiaca poci ‘a Manfred, El pace querfa saber, el heredero quiso transmit Jos dos, con o sin ablasfemia» obraron por el watabisiros, los dos contribuveron al «nacimiento de los intelectuales» cE ra sfil6sofo» Federico? Al contamos Ins extravasantes experiencias en las que la cmveldad dispuata la mayor parte del tiempo al horror; 1s cro nistas, sobre todo Salimbene dle Parma (t 1290), desviaron pro fundamente el lema que organiza el ratado de cetreria de Fede 2co Th: «Dar a conocer lo que es, tal como es. Un dia, el emperador mandé eneerrar a un hombte en un tonel cuyas duelas fueron herméticamente 2ulacadas con ale quitrén, para verificar si en el momento en que diera stvltime suspiro ase vieva salir algo del tonel» (de modo que podia con 1 cha (cst tb, Trt ds opinions dee haan di il, cx. XXXL nos XXND, Fas Va pp HOI tol © © que no Lenfa alma, 6 s1 tenfa ana, Haba am en ota oeasién, hele ahi que mand abrir el vientve de dos desgracindos que hia saciado de comida, antes de enviar a ino a cazar y al otto a dormir, para decidir sencitlamente si el des- canso favorece mas la digestién que la actividad: otro dia, deck de raprar una docena de ninos de pecho pars entregarlos a unas guandianas, con la prohibicién de pronuinciar detante de ellos fa minima palabra, para saber al final, qué lengua habt in estos nifos cuando leguen a la edad propicia: el hebreo, el griego, el érabe, el Jatin, o gpot qué no, lengua de sus padres respectivos? Experiencia lingitistica divertida que como era de prever tio lego a su fin, las cobayas murieron en el transcattso. Esta locura por saber, escenificada er. protocolos erriticos © mortiferos, tiene una recepeién en una eseritura que, marcada ppor la solidaricacl primordial de ta leyenda y de la erotica, eon Sigui6 precisamente su maximo auge caula ver que se trata cle ciencia, Nicol Curbio, eapellin de Inecencio IV, sacar una sorprendente conclutsién cuando acuse a Feclericd TI de sod. mia, mientras que paralelamente, el runior piiblico atvibuia al Jnberoua un haven eno de kas chicas nas bellas ce Lucera, por entonces musilmana. E| mismo movimiento de fascinacion y wansgresién verte- bra tas pscudobiogralias de Alberto Magno, fabricante de an- droides, mago, nigromante y alquimista. A la demasias de lee yendas —titulo original cle las biogralfas :le Alberto responde Ja exageracién de los historiadores: es en la misma corricnte de pensumiento de Salimbene, que un Kantorowice hace del Fath Renbuch de Federico sun giro en ta hisioria del pensamiento occidental», La confusion entre la experiencia (el esperimentin de Aristétcles) y ka expetimentacién es la expresién ultima de esta deriva. Ni Alberto ni Federico son los ereadlores del método experimental, Fs precisamiente en nombre del concepto aristo- talico de ka experiencia gute el emperador se aleja de Aristoteles: 10 con idad de No seguimos en naa al principe de ls fdsefo, pues raramente por ne decir nunea— ha pricticado personalmiente ha cat con aves, mientras que nosoltes por el cunttatie siemps nos hermes vomplacilo y cjereitido en ella. Cetzaanente, mucho de lo qe el seuenta en sit Libro de los animes, anismin dice apie otros ka 102 ee ——- oon han dicho antes que dl. Pero lo que algtinos ham dicho, él 9 hy tha visto jams, y eabe dua que fos que el cita fo hayan Wsto, Lat certeva de la fe no puede sere fruto de rumares. El rechavo de la fides ex auuitts en benelicio de la experien- cin personal, que s6lo permite compreckler, no nos libera de kt ‘concepci6n aristotslica de la ciencia: ms alld le su signicado religioso, el término fides, también tiene un sentido filesélico heredado de Atistételes: la captacién inmediata de los datos, Federico no plitea contra el svistotelismo, él justifiea la liber- tad que asume en relacién a una autoridad fundada en una experiencia de segunda mano, Hombre de experiencia, en otras palabras experto en un arte—fa cetrerfa— Federico no es por lo tanto un experimentador. Si él se aleja de los limites dle s1 atte, viene a ser de nuevo un interrogador: La verdadera grandeza cle Federico es haber creado, es de- cit, haber puesto de manifiesto en concreto, una categoria nuie- vai la pregunta Plosofiea."* Otros monarcas han financlado obras 0 traducciones, adoptando el parecer de un lector espe- cialista preccupado por instruirse en un arte: el del gobierno de los hombres —sabemos de la importancia de los musta tesirs que marearon el reinaco de un Felipe el Hermose y un Carlos V. Federico, ast mismo, na se contenté con hacer ad ciry leet a los filésofos del pasado: enestions a fos fildsolos de su fiempo plantedndoles cuestiones que le obsesionaban Con- tratiamente a lo que debia mas tarde obsesionar a los grandes reyes de Francia, sus cuestiones no eran politicas, sino metal sieas, Los cinco problemas transmitides al joven filésofo mu sulmdin Tbn Sabin desde este pento de vista tienen un valor de maniliesto: El prudente Aristoteks oftana, en el eonjunty de st ora ate Universo existio desde la eteenidd. No hay dda dle que esta Ie su opinidn, En este caso, cqus pruebas aporta, sigs eestoque lo peab? ¥ si no o prot cen ques bass tt concern? , ka denuncia pauilina de las ocupaciones mundanas —e! escripuilo de Blot sa—, pero, y ésta es fa novedad, prolonga también —no sin pro- vocacién— Ia teoria atistotdlica de las condiciones sociales de kt Virtud, Ser virtuoso, es ser liberal; In practica dle la virtud es, 127 Elle Eee eee Eee eee eee Eee eee eae ante todo, la prietica de las acciones nobles; 0 bien, no hay grandeza de alma, «magnanimidad» —ta consigna de los inte- Fectwales segtin Le Goft—,!9 sin «magnificencia»; pues, fa vitud no se acomoda con la necesidad. Dich de otro modo: Ja auto- rnomia (suficientia), la «independencia», es a la vez la condicion ‘material y el instrumento de la rectitu 171: Quod humilitas, prout quis now ostentat ea que habet, sed vilipendit et huaniliat se, 100 es virtus. «La humildad no es tuna virtud.» La grandeza no va sin ostentacién, Si se «tiene algo, mas bien hay que mostratlo que no menosprectarse y re- bajacsee sin raz6n, Es atentar en contra de la virtud, menospre- ciar la propia grandeza. La oposicién cristiana del fariseo y del publicano es substituida en la proposicién niimero 171 por a filosélica de la grandeza y de la mediocridad, Que un mediocre aspire a los honores no forma parte del orden de las cosas: part ser virtuosos los mediocres deben mantenerse modestos; pero que un «grande» rebuse los honores a los que su superioridad le da derecho tampoco forma parte del onder. de las cosas: los warandes» dleben tomar lo que les corresponde. Para el filésofo, la verdadera humildad es la modestia, es decir la virtud exigida ala pobre gente; pero, por contra, no tiene raz6n de ser esperar que un agrandes sea humilde —Ia humildad de un egeande» no es una virtud, su verdadero nombre es «pusilanimidads 173: Quod seientia contrarionusn solv est causa, quare ani- ‘ma rationalis potest in opposita; et quod potentia simpliciter wna hnon potest in opposita, nisi per accidens, et ratione alterius. +El conocimiento de los contrarios es Ja causa exclusiva que hice que el alma racional domine una alternativa, Una facultad por sisola no tiene el poder sobre las contrarins, si no es por acci- dente y en funcién de la otra facultad {la inteligencial.s «La voluntad no puede determinarse por si sok a hacer una cosa ims que otra.» Sélo fa 276, que tiene et poder de representar- 10, Les Inet... 129. ta noc le agai, alia a piers ver por Re, Gain, de lativament, by coneigi dels lneceale vers Sloss tmbln const Seti, Ja iad, consign Ge hos eats “iets orate conceptual dela podiccin del Mesto Beat, ma Intas fonaias Corman on 6 jo wa rea sara. Ts substan de os fovions de nob de pobseva yd desapeo se prop ks wigs ya in Seguin de Trews iach cd gle RIV La predentin deb reagan {ota alo exe ne de ee pnspses vested a etenn dt sal in 09 des dostoownaizactn de va odes edd 128 se la diversidad, cle ver ka incompatibilidad de los bienes tiene también en el mismo momento el poder de elegir. La voluntad no tiene el poder de clegir, no puede abstenerse o izmpedirse querer lo que la r1zén le dicta. Tomada en sf misma la vountad ces ciega: la libertad supone el conocimicnto. Esta tesis es a la vez la expresién de un inteleetualismo y de wa determinismo un reencuentro sobre el cual volveremos mis tarde, ab pre- sentar las opiniones medievales sobte cl «poder de los astros» 1a volunlad es monomaniaca, siempre quiere lo mismo; la ra- z6n Tibera, pues sabe que hay'otra cosa, conoce y por ello mis. mo supera los «contrarios», tiene ol poder de ditigi la voluntad hacia lo que le parece bueno, Tan solo la razén puede arrancar el hombre al determinismo del querer 174: Quod jabute et faise sunt in lege christie, slew be ali, af xisten tantas [ébulas y errores en el cristianismo como en cualquier otra religion.» 175: Qtiod lex christians inspedit addis- cere, «La religién eristiana impide instruirse», es un obsticulo al progreso del conocimiento."! Estas dos tesis, que nos remiten directamente al clima de In Blasfernia dle los Tres impostores aplican al ctistianismo la afirmacién aristotéliea de la supe- rioridad de la filosofin sobre ka creencia religiosa, asf como Ix crftica averroista de Avicena, culpable dle haberse retirado de su. propia filosoffa por incapacidad de resistir a fa presign de los teélogos mustlmanes. 176; Quod jelicitas habetur ine ista vita, ef on int alia. «Bs en esta vida donde se encuentra la felicidad y no cn la owas Esta {esis retoma, de nuevo, la opinién de Averroes sobre la imposi- bilidad de una vida futura personal, No hay inmortalidad perso- nal, pues el pensamiento (el inelleetus) no es una potencia del alma humana. No hay nada después de kx muerte: ol Pensa Iiento que existia antes de mf continia después de mi, unido a otros hombres. La felicidad esta aqui abajo; pasa de un sujeto a otro, de un reeeptdculo a otro, en una tonida gue no tiene ni comienzo nj fin, Mi muerte no es tm acontecimiento para el tones 178 y 175 nema a formes hol pdt sr abs os cus 11, Lapa oom por Las prop perlas anton 152153: nad senna ls tclogos se baa abs), Oto et plas cu gone sre th ‘am (eNo se sae pea sno cua ne eonoce fy tego). Le recedes ae fnotrde care eniacsdas es ine, on eabio no Tos la iste psa sake 129 Pensumiento, mi felicidad termina conmigo. EI Pensamiento es clernamente leliz: yo puedo ser también Leliz —es Jo que me sucede cuando lo ueencuentro», caro lo dejo ser en mi uniéndome a él, pero tan sélo puedo ser Ieliz, aut abajo, puesto que no hay 10 en la otra vida, puesto que ningdn yo sobrevive a su propia muerte. Esta perspectiva radicalmente santierlstiana supone na definicion de Iz felicidad como unitn entre un Pensamiento tinico, andnimo, ranscendente y alma individualizaca por sus «fantasmas> (las imagenes que r sultan de su presencia en un cuerpo), y por tanto incapaz. ce pensar por ella misma, Para el filosofo, el hombre es un eue-po productor de imé genes, que siente, imagina y sulre. Que conoce ta felicidad! ‘cuando se eleva al Pensamiento y participa de su plenitud, de kt Jelicidacl que éste goza en sf mismo y por st mismo, Al suprimin Ja facultad de imaginar que individualiza a cada sujeto, ta ‘muerte le quita al mismo tiempo la postbilidad de unirse a lo que sea, Si pot lo tanto el pensamiento humano es una «recep- ‘idm y la felicidad el estaclo que resulta de ellen el receptor, ka cesapatricidn del receptor deja sin esperanza, pues no hay espe- Fanza de retorno: el estado que ha silo conocido como yo no volver munca, nunca jamas no seré «vos. EL mundo, la felici- dad contimuarin, peto ya no lo seran para nadie, No tengo putes nada que esperar ni que temer de kn muerte, ni recompensa ri ‘castigo. Fs acut abajo donde recibo lo que me corresponce: si la accidn virtuosa es ella misma st propia mcompensa, es porque Ia leva o se fa lleva cor 177: Quod vio suatt possibies alie viretes, nisi aequisite, vel fimate, No hay otras virtudes ewe Ins vinuides adquiridas ¥ las ules innatas.» Tal como las describe Aristoteles, Ins virtudes wanas se dividen en dos clases: las que derivan de mi naturae leva —naturaleva signilica aqui enacimientor— y aquellas cute adquieto par la prictica y la repeticién de los actos virtuosos eit funcion de mis aptitudes y de mis esfuerzos. Reducida a lo csencial, esta (esis niega a la vez la existencia, 1a posibilidad y la nnecesidadl dle las virtudes morales injitsas —dicho de otra ma- neta, de las tres virrudes teologales cristianas: fe, esperanza y eavidadh Una vida de hombre aspira a su verdad motal, por tanto simplemente a sit verdad humana, en ol sdlo cjetcicio de las virtudes floséficas. Las virtudes infusas, esos «cones sobre 130 naturales concedidos a fil al mismo tiempo que ka gracéa sane tficantes, son indtiles: el hombre lega a la perfeccién de ka vir- tud por la sola filosofi. 178: Quod fins teribiliuny est mors. ua muerte es el mis terrible fin de las cosas.» Esta tesis puede entenderse de dos maneras. En un primer sentido la muerte es el final de todo, es el ecesar de todos los males», No tiene ningtin aspecto t2ible, es el liberarse de Ia vida, de los suftimientos dle agu abajo alos que fija-un final, y, puesto que no hay nada despues de esta Vida, la idea de la muerte aporta consigo la certeza de la impos bilidad de futuros males, sti mera evocacién libera al Fombre cle Ia angustia del castigo eterno, todo como, de hecho, In reali- dad de In muerte excluye que se pueda jam‘s experimentar en otra vida Io que el propio Tempier, en su interpretaciéa de la tesis, lama wel peor de todas los terrores, el que se experimenta cen cl infierno» En un segundo sentido, la frase significa que la muerte es x culminacion més terrible de todas las cosas, es des horrible cle las cosas, el mal supremo, puest» que es el cesar de todos los bienes, el final de toda actividad. Es a tesis de Arisio- feles en la Btica a Nicémaco. Cualquiera que sen la interpreta- Gidn, et resultado es el mismo: se afirma aqui que no hay super- ivencia personal. Ese rechazo strbsidiario de los fundamentos iistnos del cristianismo puede determinar tna acttud filosdi- ‘ca compleja acticulando toda existencia sobre el doble juego de Jos mates y de los bienes, Ia vez una impaciencia de la muerte y una nostalgia de la vida, 179: Quod non est confitendion, nisi ad apparentiain. «Nadie dlebe confesarse sino por la forma», 180: Quod ston est onadun. «La plegaria es inttil» La eonfesién no tiene sentido, pero so- ialmente no se puede prescindir de ella, La plegaria es incom: rratible con la naturaleza de Dios, es una absurdidadd teclogica Para un fl6sof0, Dios es impasible e inmutable, no deberfa ser afectado ni cambiado por una solicitud. Por otra parte, esa mis- ‘ma naturaleza divinn hace que Dios se dé y prodigae como el Bien supremo: no puede ni permanecer estéril ni reparti: desi ualmente sus dones. Habienda sido definide por midads, no se deberia rogar a Dios que diese ms ni algo dife- rente de lo que ha dado, sino simplemente alabarlo por ser Io ue es. En definitiva, puesto gue no es ka causa directs de la su emmaignani- 11 felicidad o de Ia infelicidad del hombre, no se puede reclamarke Jo que no puede dav. Insélitas en Paris, sin duda estas dos estra- Acpias le ruptura con la vida religiosa no podian ser convenien- tos para un nigestro ni conformes tt pied universitaria? ene tances unnimemente respetada. Deberfan fener stt origen en ‘tra parte, no en el supaesto caverroismo popular de los goliar= das, sino en los leucos de las sectas alemanas —begardes y be- jguinas, hermanos ¥ hermanas del Libre Espirito— a las que ha- bia predicadio, en los afios 1310-1320, el Maestro Eckhavt 182: Quod possibile est, quod fiat nattrtter universale dil vite ignis. «No se puede descartar ta posiblidad de una des- trucci6n natural del universo bajo un dilavio de fuego» Esta tesis con mnltiples facetus To resume todo La natualeza sigue su propio curso y pucde morir por sf misma, puede volver al uego y, porsé misma, renacer un ntimero indefinido de veces.'* La posibilidad natural de la destruccién universal da su sentido ala vida humana, Todo comienza y vuelve a comenza natural- mente: desterrada de la conciencia, la accién providencial de ios no deberia alimentar el drama interior, destervada del ini verso, no deberia reglar su dramaturgia exterior ‘Teologia de Ia lujuria y moral del individuo ‘Tomadas en conjunto, las rece proposisiones que acabamos, {de comentat brevemente forman un retra‘o del flésofo y de la filosofia cuvo original, en principio, parec> ins6lito. Esta e en efecto, ute ningiin grupo social consti ido ni ningdn corpus estructurad de Ja Edad Media ofrecen una tal abundancia de males, Se puede, cierlamente, evocar algunos fildsolos arabes, 22, Sobneeta enc ef fas fled... O92 13 Ee vibes aide de a nal dt md la que pone as rector ns _propiantsve—sn etic pie! gees fsa dl sia Seman str sr pap pnt deer a sey dor conBagresen er, por cmsitton as Hanae de Ariel sche ot pdr strides Jafitoniips 9% 16) annie anaes artes de To ae 12-1250 Ib tact evi ul gel i, tad dave 6p, Atl se hai fade amo unison enn Cre i fie ts Crista). Aoi {bein fcr Jt ia gad ipa crave A Garr (Spooner caverta XSW), faites Collet S. Bananite ‘Saclay as Guest 988 pp. 240, 6, 132 algunos heréticos, algunos marginales, algunos intelectucles de pocas, medios y condiciones diferentes, pero esta misma dis- paridad impide considerar Ia articulacién de las tesis cemo ef reflejo de un programa existente, concertado, convergente —por otra parte algunas de estas tesis censuradas, han sido quizés inventadas por las necesidades de ta causa. Tal como se escribe en el syllabus de Btienne Tempier Ia filosofia es y no puede sino ser globelmente insolita; este deficit empirico es, no obstarte, se- cundario. ¢Por qué era necesario que la filosolia se enuaciara con todas sus letras en una obra 6 en una coriente conereta? El trabajo y el privilegio del censor estriba en descubrir el fantas- rma de fa libertad. No hay pues que sorprenderse si los escritos de un Sizer de Brabante o de un Boecio de Dacia, caverroistas insttucionales» en historia como hay «inversores institucionales» en la Boso, no contienen todo lo que la historiograffa, después de Renan, qui sicra ver. Los filésofos de la Edad Media estaban en ta misma situncién que sus lectores modermos: buscaban la filosofia Nuestro prejuicio mas nefasto es tomar los textos medevales como fa exposicién de docirinas ya completas, recitadss por compiladores. Hay que admitir no obstante que unt «attistas me- dlieval no sabfa més que nosotres lo que era Ia filosoia medieval —ello por una razén simple: adenvis del hecho que ignoraba estar en la Edad Media (pensaba may bien, como nosotros, ser emoderno»), ignoraba como nosotros lo gute podria ser en reali- dad una forrnulacion integral de lo propienente flesofico ‘Al componer su improbable lista, Etienne Tempier ha dodo, alrededor del sexo, golpes a lo impalpable: ha inventado el proe -yeetofilos6fico del siglo Xt Tal como lo construye el obispo de Paris, el contexto cel dis- curso medieval sobre la sexualidad es el mundo el muind de ht naturaleza 0, més bien, el del orden natural. Ese mundo abre paso a un Dios gue las religiones instituidas deforman en ka medida que lo desnaturalizan en la exuberancia de la fabula (prop. 174) y la contencién del pensamiento (prop. 175), la va. riedad de los cultos y de los sacramentos (prop. 179 y 180). Es tun mundo donde la muerte se ha laicizad (prop. 178), la felic dad humana exaltado (prop. 176), Ja dignidad cle Jas antiguas virtudes humanas restablecida por encima de los falsos presi gios de la servidumbre y det odio a sf mismo (prop. 170, 171, 133 177); un mundo del devenir, a la vez fragil y constante, donde el hombre encuentra su Iogar eminente: alii donde fa naturabeza se dicta a sf misma su propia ley. Es en la estructura de éste mundo eterno que hay que pensar el estatuio de la sexvalidad Las seis tesis condenadas por Etienne Tempier farman pate del modelo filoséfico propuesto en el conjunto de las tesis 167 2 183. La moral sexual que esbozan tiene teda la evidencia anti cristiana, pero mais especificamente atin antimonastiea; no obs- tante se equivocaria quien redujera ese antagonismo al s6lo combate de dos ideales: la ciudad contra el monasterio, la ww26n contra la fabula, la naturaleza contra la ley divina, Igualmente seria un error situar Ia moral filosofica nasiente en el siglo xl bajo el signo del vagabundeo sexual y de Ia fornicaci6n, de asi- milar —en suma— la figura del goliardo can la del filésofo, vin- culando la resultante en un hipotético «averroismo popwlary due, a través de los artistas, se habia amparado de una parte de la sociedad. La novedad del paso del siglo x11 al XIV no estriba en Ja profesionalizacion después de In desprofesionalizacion de ln licencia, sino en la propagacicn social de wx mal liloséfico ines- perado: el ascetismo. Es por la moral que la filosofia ha vesu tado en Ia Edad Media, en primer lugar 20r la moral sexual, inmediatamente por la moral sin més. Los filésofos han remiti- do a los teblogos, a la sociedad cristiana, al magisterio de Ix Iglesia, el argumento que Agustin habia diigido a los filésofos de la antigiedad tardia: han retomado el or de fos egipeios 4 los Cristianos, antatio, les habian confiscadlo los primeros. En tuna palabra, los filésolos han recuperado su patrimonio, Giertamente, es dilicil leer el renacimiento de} ascetismo fi- loséfico en Ja trampa tendida por Etienne Temper, pues ¢s ne- cesario remontarse —a partir de Ia censura— hacks tres orde- nes distintos: el orden de los hechos, el orden del discurso filo- séfico, el orden del discurso teolégico, y hay que aprender distinguirlos —en tn prineipio—, a recortarlos —finalmente—, ‘como se recortan las informaciones. Lo que dice el censor, que la Facultad de Artes es el foco desde donde irradia el mal el xayerroismno popular» de los historiadores— es a la vez. verdadero y felso. Faiso, si el mal innadiado se idemifiea con el naturalistse 19, si se identifica con tin nuevo ascetismo. Lo que dice el fléso- fo esta claro si nos atenemos a los textos filoséficos; atin. mas Ia licencia; verdade- 134 claro, si considerados tos hechos: pleno de sentido sf prestamos ‘atencién a la codificacién que le impane el teélogo. Se puede disponer nipidamente de las dos primeras érdenes: tolos los «filésofos», antes y después de la condena de 1277, de Siger de Brabante Boecio de Dacia, pasando por Jacques de Doual, Gilles dOrléans y una larga teorfa de andnimes, predican la chuida y Ia mortifiesci6n de Jas pasioness, 0, si se prefiere, el «control de Ia raz6z, Nada los opone en este terreno a 0s te6> logos, sino lo ms importante: la definicign de la naturakeza, de ls funin y de Ia finalidad de este dominio, Aqui tiene su lugar cl silogismo de fa templanaa: si el f6sofo se retira de los place- res de los sentidos, es para llegar a la contensplacién filos6tica; suponiendo que un cotits temperaius no obstaculiza la vide del pensamiento, suponiendo que una seerecién —la eyeccién de algo superfluo (eiecto superfluitatis) ya se trate de sudor o de sperms no sea un hecho moral ni, ¢ fortiori, una falta moral (eceatwon in moralibus), corresponders a cada cual definir por si mismo el pamtide que debe tomar respacto a esos obsttculos cpistemol6gicos privados que son los inipedimenta feictats, ie cho de otr0 mode, el sexo, la alimentacién, Ia bebida: amovere, deorwicare sive vegulare —paray del todo, suprimnir o regular. La verdad filosdfica det ascetismo es la ternplanzs, lo que hoy en ia se llama vel equilibrian La perspectiva del censor es més compleja. Necesita vinculat os tipos de presupesiciones, las que predica a los otros ylas que Jellevan a actuar. Bs él pues el intéeprete total del siglo, el quien hace ofdos sordos a las declaraciones de intenci6n, quien Tee ‘entre Iineas y se remonta a las fuentes, él quien imputa a las copias las consecuericias de los modelos, él quien —no viendo sino su verdad-— alumbra fa dle Jos otr08, incluso evande no Ia vetan, no querian verls o preferian silenciarla. La censua no es tun catillogo de los hechos, es un método de captura de los erro res fultros, un acelerador de desorden, Es por ello que la pri Jegiamos agat: no para ver lo que pasé en Paris, sino para com prender lo que paso en todss partes; no para vestituir hy carne dol libertinaye y las fieticias desviaciones del «averrofsmo pop lam y spatisines, sino para adivinar, encontrar, presentir los contoros de un «arabismo» sino popular al yrenos clecleriza- do, de un movimiento de ensanchamiento de la existenca laien, de sus ideales, de su reglas de vida, sus remancias y de sus exee- 138 sos voluntarios —lo que llamamos ls «esprofesionalizacion de lu filosofias. Para comprender Dante y Eckhart, tenemos que comprender antes la necesidad que lleva a ellos, en que el testi- monio de un «poctan italiano y de un «predieador» aleman no solamente es admisible sino indispensable para la plena com prension de esta laicizacién del ascctisma que —segtin noso- ros constituye la verdadera apuesta de kt tarda Edad Media, Ia verdadera realizacién de st programa intelectual, Ja singular maduracion de sus contradieciones —ello no puede hacerse sino analizando et discurso del censor. Es lo gue vamos a intentar Quod peccatunn contra naterram, etpote abrasts in coite, lcet sit conera naturan specie, nom tanen est contra naturama indivi dui. «Si bien contrario a la naturalezat de ka especie (humana), el pecado contra natura, por ejemplo el ma! uso del coito, no va en conta de la naturaleza del individuov. Esta proposicién, et articulo 166, afirma que hay dos Srdenes juridicos ce la natura- leza: uno por lo que respecta a la especie, el otro al individiuo, y sla proposicién consagra la posibilidad ce su clivergencia ‘Alas ojos de un tedlogo, el abusus it enitt es In ormna rade cal de Ta desviacién: para él, un pecade scontra maturay ex siempre un pecado contra fa’ naturaleza, un atngue contra It perennidad y la fijeza de las especies que, necesariamente, toma Ja forma de una transgresi6n de Ia clasificacién natural. Una especie natural tiene una definicién, un luzar dentro del esque- ‘ma del mundo. No puede dejarlo, Por su comportamiento se- ual, por el contratio, el individuo puede crear un desorden na- tural, anarguismo bio-Wigico, Es esta transgresién del orden nnatwal lo que el filésofo pretende legalizar reconociendo un de- recho sextial del individuo, siendo contesidus no dejan nunca de volver a hostigar a quien las coniante2 En este sentido pues, si tomamos el texto al pie de la lew, Tomés suseribe Ia tesis arstoléica de la eontinencia como punte me- dio de la virtud, por tanto Shay que subrayarlo— cae por ello mismo bajo el golpe de la censura episcopal. Todo cambia, contratio, cuando aborda fa ctestién del sexo. Aqut, en ext, el teGlog retoma el paso y, sittado en Ia necesidad de distin- guir continencia «aristotélica» y continencia sexual, su posicion es totalmente diferente 22, Seman see, PIS 188,01 145 Abstinencia y temperancia: la anestesia general ‘Cuando trata la cuestidn de las relaciones entre continencia ¥y temperancia {owgpocnvn) —wn ugar coman de fa moral anti- ‘gua, Tomas intenta To imposible: prooeder a In vez como cris- tiano y como fildsofo aristotglico, Su propia formulacién del problema es no obstante mas cristians que aristotclica, puesto que conduce a distinguir radicalmente continencia sexual y continencia sin mas.? Esta disoefacion desemboca entonces en tuna nueva distinei6n, una redistribueién de los valores: — Si la continencia es interpretada como abstinencia se- wall -wabstencién de todas los placeres de la carne»—, remite ‘ln temperancia «como la virginidadl remite a la castidad = En ef sentido aristotdico del téming, al contra continencia vale menos que Ia temperancia: ef temperante hi subyugado sits apetitos sensibles; cl continente permanece ob- sesionado por la concupiscencia Singular desacuerdo que va resueltamente en contra de Sa intencién expresa de Aristoteles, para quien lt continencia con: cierne fiudiferentertente a lo que €1 mismo llatni Jos placeres de Ja mesa (delectationes ciborum) ¥ los de Ta catne (delecrariones veriereonam), en una palabra, los placetes de los sentides. Peli- groso desacuerdo también, que se expone a Ja inconsistencia, fen stt propin pretensién de definir las inclinaciones naturales y las propensiones como el rellejo de waa jerarquin de objetos ‘constitiyendo el orden natural de las pasiones, De hecho, la paradoja es inmediata, Se puede formulae avs hay en cada individuo dos tipos de indinaciones naturales, je rarguizadas por sus funciones; arviba la nutticién, mis abajo la sextialidad, El inclividio como tal no tiene otra inelinacién mt tural que la que tiende a su propia conservacidn. Para Tomas, fe ‘volupriosidad querida por la natualeze pare el individ, em tae 10 que indivdduo, se asocia necesarianrette he sols fiend a ntricién. Pero, hay también en cada itdivicuo wna inelinacién ‘que se ditige a In conservacién de la especie. En ese caso, Ia Yoluptuosidad querida por la naturaleza se asocia a ke frncin 28. Simard WAP. 158.84 146 ieee {que un individuo puede abstenerse de toda sestialidad sin poner cen peligro su propia consorvacién, FV inconveniente de esta dis ibucidn, aparentemente a elaracién del tedlogo, ef placer sextal es mds fuerte que el de fa nutricién, y que esta diferencia de intensidad es en si misma expresion del orden, dicho de otro modo, de la jerarquia rate ral, const consctvacion de la especie hit sido siempre presentaca coms wi fin nat Es esta contradiccién dlel discurso teolégico lo que hace explo- tara los paladines de la proposicion 159, cuando alirman qe kr perfecta abstinencia de las telaciones sexuales ex 110 solarvente coutraria al intends de la especie, sino incluso danina pare te vire tad de quien fa practica, La inversion es (otal, el ataguie general totélicas y continencia sexu Aristotoles— que la abstinenc toda forma de continencia, wna «media virtuds, sino tn 03sta- culo puro y simple a la vittud, Querian desvalorizar lo sexual subordinsndolo a las neces replica —no sin malicia— que el orden mismo de la naturale exige al cont imparable: si la inte eon la Ensue A jon eo isin ona bck us frm ge ol pase sera eo (PE ‘de bm stan ek {ela ht interns ch sin to eg inten sina on sol lo sons ov satel poi ‘Shar ala ‘eco Tena Agustin, pr fo contro ero ua voluptuasidad subalterna, puesto que es evi pnoniosa, es que, por [a propi temente invocatlos par Tomsis —un orden donde ki Alos teblogos que querfan distinguir entre continencia «avis les responde —mas allt de exual no es solamente, come ladles de ks autoconservacion, s¢ les jo su preemineneia, El razonamiento es feeil © sidad del placer sexual esta en proporeisn, al del acto sexual, la abstinencia de wn. inalidad note acto necesaria para la conservacién de la especie debe provocar tn estado de frustracién superior a irustracidn de fos deseos aa so evi co os paaeson po Aso ag, ager Deana, We it yp 189), og mk mcion svoj resents eo, pl int geet cite boils ial fla cnt suze. to cul tect. La vines a a acute prc ty Ine sens nee ex ea a spe Fe pass rac por ais at ep ie tt sa oto traverse de ss laolicaceon ce ns ot com 1p We bens po se lay tes Bessscupicanla edb ¥ da vol a cosy ee esl ht ep ik ape seorsns un como eps eo cn a wr 147 ETI EU ERULH cindividuales». BI custe moral de la frstracién sexsal es por tanto siempre el mas eleva. La fixstracién persistente del de- seo de mitricién no tiene consecuencias éticas, en el peor cle los casos, entrana la muerte det individuo, no la perdida de su vir tuc: al contrario, Ia constante trustracién del deseo sexual tiene el maximo aleance ético, engendra incluso la forma arquetipica dd conflicto moral, puesto que deja vivir el individuo, pero per petuuamente desgarrado por la insatistaccién ET ilésofo hace caer aqui el tedlogo dentro de la trampa del anistotclismo, haciendo recaer sobre él acusacién de un nate ralismo y de una moral del justo medio que, lejos de oponerse, van intrinsecamente ligadas. El verdadero «naturalistay no es el gotiardo, es el hombre de equilibrio, el temperante, en quien J. Le Golf —sin razon— tan s6lo ve un hévoe «aibureuesadon —como si de seguir la naturaleza se impusicra el vagabundeo y ef buscar el equilibrio condenase a In amezquina renunciae ci6ne.2 Para el filésofo aristotélico, la primera regla de la ética hho es la cleceién de Ja «mediocridads, por muy «doraday gue fitera, sino ke de la miu, El virtuoso debe eprodicit en toco acciones mestradas. Este es el papel de la tempera Tal como la concibe Aristoicles, la temperaneia tiene dos enemigos’ el exceso yel efecto. Quien se deja disfratar de tela placer sin abstenerse de ningun sie en Ja intemperanel, Reciprocamente, quien se abstiene de todo placer, quien hhuye de ellos, sin ninguna excepei6n, ce en ol embotati stal como un nistico».:* «De tales gentes se encuet raramentes, Azist6teles explica que no han reeibide ni nombre, Propone pues uno: «Llamémoses, dice, insensible La insensibilidad, Tiveralmente fa (erooqor), es decir también la estupider (lat es el semidlo de la palabra e Teofrasto), es pues, para Avisioteles, el peor de los v fa insensibiidad es propiaunente sinnnominable», puesto que sno tiene nada de humano>. Ineluso nose la im nto, nic en Ta vid 25, Us dice. 1 Bs. Ce Avot, ava Neda BF, Ghia Meine 1, ONO, 148 real: es ef acto de un personaje de comedia, inadptade al vvit ‘en sociedad, to propio de un monstro, de un «viciosor total ‘Alos ojos del fildsofo, la «remuncia de todo placer sexuale no puede ser sino una anestesia general: el perfecto continente es el periccto frusttado, a la vez vistico y rudd. Es a este iasensible {que Aristételes opone el temperante, el hombre del justo medio del equilibrio, que es todo menos «mediocre». EE ideal del justo medio, de la «mesurae tiene hoy algo de initante —especialmente evando la publicidad lo transforma e notma medidtica y ordena «consumir, pero con moderacion» Sin embargo, esta definicion larmacolégica de Ia tempken7a, preocuypaba mucho a los tedlogos medievales. La afirmacién puede somprender siguiendo a Le Golf cuando hace de fa :xlop- Gidn de la aurea sediocrtas el primer signo de la traicién de lo lérigos, una ecetrazén de horizontese, la muerte de justasam- biciones»2” por el contravio, és se justifica plenamente cuando se entiende que el «justo medion no es un simple signo de dis- persion ni una condueta de adhesion o de resignacion soci Para ello, sin embargo, hay que tener cuenta que en la segunda rmitad del siglo xt, el conteniclo de In nocién es exencialnense ‘fensivo o, is exactamente, amenavador. En resumen, hay que admitiv que hay también tisanas envenenadas. Por sorprendente que esto pueda parecer, Ia teorfa aristotéli- cca de fa mesina hacfa gravar una amenaza precisa y real sobre la teorfa cristiana de Jas virtudes. En qué? En la medida qu ris alla de In abstinencia sexval, pareeta atentar contra lt no ‘cin misma de virginidad, Pocos autores de Ia Edad Media han expresamente demtaicia- do la virginided como wn vicio. La doctrine sexual de Aristételes —si se puede llamar asf algunas consideraciones sobre el comer cic. con las prostitutas o la masturbacién (eipovpyia. que ador- fan la Politica —, no aborclaba la cuestién.® En tole caso, sti 26. fica Mesias I, 14, 11956, com los comentaes do RA Cain y 1 Solent sre: Pai Nisa, Carma, Ps ats Lis ovina Natvelcrs et Bece Neadact 190, pp 5-248 38 Las fot. 1 40. Avsls feic, VI, 16, Soles ere festa vse Gaui y J Cn morme (ahve Fi, LIN 8) pp 206287: Alte, pow ayes des anu pobibi ovon et aos sec es dl Manton: in emban, Pet elie el ls atsmontia os 37 fe. es mo ay gus fes "Hea a sabe ce anise conn ey asee cod Lis aco 149 ‘condena del «vicio de insensibilidad en la Etice no comportaba rhinguna alusion directa a la virginidlad. En los aiios bisagra det siglo xm, la mayor parte de los comentevistas de lay Servericiay «le Peco Lombardo han discutido, no obstante, a wcritia filos6- fica de la virginidads como si se tratara de un tema auténti mente aristotélico. El hecho es notable y enigmatico. @For qué empefarse en combatir una doctrina que no ex (ia? Por qué atribuir al aristotelismo una aversién casi metali- siea para con fas virgenes, cuando les textos del Estagivita no lo mostraban? La respuesta es simple: poraue ert eceserio invert tavlo; ya que los tedlogos tenian su propia problemtica, vigilan- do st territorio y lo poblaban a su interés; puesto que Jos fil6- sofos aristotdlicas de la Edacl Meclia no sceuian ciegamente a Aristoteles y se preparaban, en los aios 1260, a formular un nuevo ascetismo, un ascetismo filosético parcialmente separ Co del Estagirita pero potencialmente susceptible de entrar en competencia con el ascetismo cristiano, Tomiis de Aquino admitia fa denumcia de la anestesia sen: sual, pero rechavaba aplicarla a la vinginidad —punto de parti- da de un sistema de defensa cuya fortuna se habrfa de mostrar infinitamente paraddjiea, y que claramente ra positividad de los placeres no sexuales. Para Tonsis, en efecto, 1a virgiridad se legitinraba parcialmente por no ser incompatible con otros placeres sista eon los eplaceres ée Vexnis»; por otra pars te, peadia ser escogida de manent nacional, sesiin fas preseripecion res de fa erecta razéns. Para hacerse entender, ensayaba estat ccomparacién: no agobiarfa a un caballero que, parst mejor decl- carse a fas cosas de Ix guerra, se abstusiera dle todo comercio seul, en consecuenei, gpor aus hacer de Ia virginidacl un vie cio cuando permite ocuparse de los asimtos dle Dios? Para un Una psc tase eter, sin rR dle wast "on! so eatoaces uy eananci et Atente se thes por fy fs ek sans heuas por Aubteanes 1 Pata hae tp, poo Digs el Cis Canabei heabo fap de ely hr si apt pox Zain per aio, Se ha po oun pase Atte cides ar Incdnackin dls pontoon Sern prac a ede 37 9 88s nc ne, de 18 836 pn “pase completo, isan saben bn i ok ‘kane cpnousiun cl bnta po saonendomogicaney pou son ome Issn ts i ex, vn eo mati ened al ies Para I Felten, santo p27 150 cristiano, este argumento militar admisible —Ia vida eristiana ‘era asimslada a tin eombate—, ceva inaceptable para wn fL6so- fo? Nada menos seguro. De hecho Ia tesis tomista resulkaria tener consectiencias imprevistas —sobre las cuales volveremos, Digamos, para anticiparlas, que al comprometerse con la vin del ascetismo racional, Tomas de Aquino se reincorporaba en parte al ideal del justo medio, Se exponia asf al peligro de ver al fso- fo confiscar la ganna de los valores tradicionalnente asociados « la idea cristiana de virginidad. Lejos de oponerse por lo que tes- peeta a este preciso dimbito, Ia vida filosélica y In vida eris:iana ‘enforces amenazaban de vincularse permanentemente. Es sin duda porque era consciente de peligro que Jean de Fidanza —san Buenaventura—, imagin6 una soberbia escapa- toria: absolver a Arisioteles y atacar al Staufer, Segiin €, en tfecto, fie un médico cle Federico Il quien invent6, 0 al menos populavir6, la tesis earistotélica» sein la cual a virginidad no seria sino una forma de insensibilidad. Es pues en contra ce los aristoteicos protegidas por el Emperador y no contra Aristote- Jes mismo que hay que entablar el combate. Por tanto, la inge- niuidad de! ll6logo tiene sus limites y el teologo sus presuposi- ciones. $i salva Aristételes, es para mejor derrotaTo, digamos para ridicrlizarlo. Ala asimilacién enapolitanas de la virginidad yyde la anestesia, pone pues un argumento ditigido en contra de Ja nocion snisma de mesura: si es pecar por exceso yacer con todas Jas mujeres y pecar por defecto no hacerlo con ninguna, entonces cl «justo medio» no puede consist sino en yace’ con Jamitad de ellas —tarea dificil y ciertamente temible.* AA transformar la actividacl sexual en razonamiento 0. me jor, en aetividid por ef absurdo, ridiculizando sobre la marcha la nocién de mestira, Buenaventura descubria con algunos aitos de adetamta Ia verdad de don Juan. Ahora bien geudl ea st verdadera intencién? Se podria decir que queria desacreditay Jos wartistas» pavisinos al imputar al médico de un emperadon odiado, un error del que Arist6tcles —el maestro de todos— no 31. Buonsvenina, Cross i Usssornoen V5: ae 388: s coit idan en subrayar la desigualdad de los daiios que eses vicios coausaban la ra76n, Finalmente, la enstidad superaba siempre 4 la abstinencia, en la medida que el sexo reclamaha «mayor trade de purificacién y de vepresién que el beber 0 el comer» Cuil podria ser, en estas condiciones, el sentida dla r vindlicacién estigmatizadks en la censura de la proposicisn 1812 La respuesta es doble, y se la puede busear en principio en dos lizeeciones distintas: el Dy Aunore de André le Chapelatin, la De- clanutio de nuestro viejo conocido, e! slilésofo barbucow: Ra- mon Ll En la Declarati Raytvardi, of sxto censurade por “empiey 19 ee os desarrollado de ka manora siguiente: la earidad ne es wor Bier superior ala perfecta ainistad: ta castidad wo es am bien superior tela perfecta chstinenete. La contiaposicion de fa caricad de kt ceastidad, en relacin con ef logue formado por la amista y ke abstinencia perlectas, especitica la natualeza misma de la opo- ‘Sein: se tata de una confrontacién entree orden de fas virtue des cristiamas y ka de la avalizacion dle tna veka puramente filo- sélica. Lo que niega ta proposicién, es la superioridad de las Vintudes teologales sabre las viriudes filosofales, la preeminen- tia del asectismo religioso sobre cl ascetisio filosofico En la Ltiea « Nicémaco, la doctina de bs amistad sigue inme- dliatamentc a lt del egoisino, La articulacién del egofsmo virtuo- 50,y de la amistad vistuosa define una mane de vivir realizan. do socialmente la filosofa, Esta reaizacion es Ta xovveovle, comer niién de los espitites, mas exactamente, st comunieacién (Ro- bert Grosseteste tndlice: commnanicatio enitn amsicita, ala amis tad es una conninicacidins), la cual es Ia reatizacién de Ia vida de intimidad (oufjv). Para llegar a In perfeecion de fo attargt cs decir al cumplimiento filosdfico de ia vida individual, el hom bore debe ser absolutamente él mismo, es decir —como hemos visto— «vir segiin lo que hay de mejor en él: el pensamiiento, Este compromiso intelectual es Is decisien filosotica por exce lencia, el acto supremo de virtud. Ahora bien el hombre no pu de vivir el pensamiento sin comunicacién, pues sin comuntea- on no puede tener vida intima. La amistad es una «relacion timo, Teniendio cansciencia de su propia bonded, ef egoisia Virtuoso tiene aecesidad de «participar tanbién en cia que su amigo tiene de st propix existencian. Necesita pues ssivir con él, «paneren comiin dliseusiones ¥ pensamientoy Es esta actividad contin la qate da sat sentido aa vida bara na: sin Ia participacion en el pensamiento, Ia vida social del hombre se reducirfa a la de las bestia ewe «consiste solamente en apacentar en tin mismo lugars. La xeweovite es la culm cidn del cut. Hay pues, en Avistéiteles, con guie organiza una alternative filosdiiea a la socialidad evistiana y con que enrique ‘ee al principio mismo de su realizacién: In earidad eSe puede tratar la descripeién aristatdlica de Ia vida de amistad como el ideal programético, regulador, de un grupo social determinado: los plefosopli o los vaagisi cetian? (Se puede asimilar fa vida Hiloséfica con la que se tendefa que The 170 mar en agjuel entonces ke evidks de artistas? Bs fo que descubre con espante kt medida episcopal de 1 Ramon Lhull en su Declaratio, Bl levunstannienio de toda distixeiin etieu ens vide flosofiew y vide religiosi es el peligns tecrico que afrenmta ef tedlogo de la seguutida mited del sigla sit, Si so puede tibremente buscar y la sociedad lo gue se encontraba «normalmentes en la vida monéstiea, bay que pensar y dav un estaiuto a i tencia de dos formas de celibato, uno consazraco, el otrono. La auiseneia de fronters visible entre el ilésof0 y el monje transfor- ma la universidad misma en utopia, es ix aparicion de uw moti- vo del cial Is abadia de Theleme seri la figuracién liveraia, ay tun origen escokistico a ese mito fundador de! humanismo: es la propia escuela, ‘A propésito de ello, no es sndiferente seniakir que el liberti- naje irénico del De amore dive lo mismo, y iss vedicalmente, extendiendo el modelo universitario de ln eoevawrlilosélica al Conjunto de Jo laico, Si se atiende a los deberes, auacka distingw al laico del religioso, La tinica diferencia es que el término me- dio lo obvece aqui el cristianisino, mientras que el filésofo no tenia que relerirse al ser etistinno para pensar ft equivalencis de las hipstesis filossficas y reliziosas, Destinade a clerigas fil. solos, la formula de vida del egoismo virtuaso obtenfr de si misma su propia legitimidad. Por el contrario, ka carga del De antore en contra de la preemineneia de los religiosos pasa ret. ricamente por la reivindicacién de los valores eri y lo que confirma: obtener Pow qué es nacesani que tm ruligioso este my oblig foie a preservar la catiad dol euerpo? Como eresr que tan Siler el avlsioso dlebe xevlaar todo places eoxporal, enw m0 Smparta que eristiang se wv ondenar poy Dias de preserva st ucrpe de tela maactar y de achuir sbsolutzmente fs los de ido ge sous de hi caine? Lac axprobaciéin de la ve licencia debe pases peclerse cing iuafmente bien los icos qua fos ‘Tal como lo presenta la census, ¥ sea eu sea su evade, el filgsofo se siente responsable de los valores supremos del cts tigmisme, sia que sin emb i el cee La ammista!filosdiea es un fermento de disufcicin, pues we eres adisohitos» sot cre sofata, es devi libres zo participe en sa Hit it ELotiun de los intelectuales Haciendo de la eamaraderia de estuio el prototipo de kt mistad filoséliea, los flésofos medievales inaug dra reconciliacién donde la vida univers taria tiendle a confor dirse con el ocio, el ofinm, de Aristételes, Le Goll tiene rxz5n, pues, en apuntar la solidaridad! de las diferentes éticas del ocio, diel justo medio, del sexo y del oficio que forman Ia trama del nuevo discurso intelectual, Es, sin emba-yo, un ettor ver tsa imple serie de ejemplos dle «contradicciones del espitit esco- isticos, y de situar el conjunto —para terminar— bajo el signo equivoco del saburguesamiento» y del anaturalismon. La vide nnaturcd predicada por los nuevos filésolcs del siglo xin es una verdadera forma de vida filoséfies, que confiere um nulevo esta tuto ala oposicién del ocio v del trabajo. EL estudio no es un trabajo, un negortin, es un tiempo para Ja virtud egoista y la amistad cue exige. En los cerca de veinticin- ©o afios de un sitineraria de formaciéns, los estudiantes y los maestros, en tina palabra ln Universidad, viven en la diseosion y en suma en el ritual académico, esa relacién que Ia iad celebraba bajo el thio de amistad hetatrica Exat— uxt ov4ie). De hecho, es literalmente una amistad de infancia: el ome escolasticws es un éxatpos, un adolescente prolongado.* Al demuncia hoy los esiuios como um tiempo diferido gue retrasa Ja entrada en Ja vida activa, et economista cescubre sin saberlo las raices medievales del algeto y de ia funcién univers: 48, Sele a Zaps yb drupal ee nase le fondamentle conan sle Gaui» Jal Conner ibe Feu Ni, 1323), pp B87 SHR kam bt Sh los urs sm ost sin nt mts vse, a9 hy ‘actamente sun ie Damani hoy restos eign, uy Bahasa MCh oialmatir damien dla ine. La palabra coi sopra ny Tint pans nos ain entation oi ste mare Isic mtn pn ssl bs pr a ay jo den ssid upo, No crec dr nites near que es pore ssn de aig, ha Qe Tis aig dsgnan a wees, fe eo era neestmmeme i a Pe Scorn, cst ox toes sate du hem aia ns te, cao Te Assia pt Py sss fel sh So pa sea ae ‘eps En oi in, elgion pod consti sn cor il» ‘onc pow ula ns anita de fval&Fgual nck» To que se nvr Fluid pak oa sino pacer) sent que ny pola consis {nds tats dat ti ess, oid pis memos sr sin wt Ssuivaleniredsguaes, dane ee sega Is poten Bresseaeipondcon sesjt pabediee tars: la preeminencia de ke vida contemplativa, Considerada con los ojos de un «aristotélicor la Universidad medieval es en principio un lugar y un vineulo de contemplaeién, Una instit cién puede realizar, algunas veces a distancia, Jos desecs de un individluo o de una época anteriores sin por ello dejar se tejer Jas redes de una historia atin mas antigua. Hemos visto a Blots expresar su preferencia por los términos niga © corescina, rechazando et de esposa. El sentido de esta singular cevalun- cidn de Jo conyugal se nos presenta ahora més claramente: by amante de Abelarco quiere ser uma hétaina, dicho de otr> modo vivir una amistad intelectual. Precisamente es eso lo que reali- 7a, un siglo més tarde y entre honrbres, la universidad. Que la amistad de Floisa puede Hegar hasta hacer de ella tuna simple «piel» —seortvm, Ia piel, es el nombre med eval de las cortesanas— no cambia nada de la estructura de fa relacién que aqui se establece: relacién de intercambio, de comunicae isn liberal y paritaria, prohibida a In esposa poseida como un bien, La camaraderia esindiantil es el sueno de Flotsa continu do en la sperfecia abstinencian, pero es también, y en primer Ingar, la profongacitnr co um ideal griega. La filosofta se estimo- nia en la manera de vivir y de desear- A pesar de insist sobre los rigores de su condiciéa, los epobres maestros y estuxiantes de la Universidad de Paris» viven como antiguos ‘cantan ineluso a los placeres de Ia abstinenc de la abstencién— egofsta, La univers pobreza doncle In gente se gana costosamente su vida. pero es en este lugar de miseria conde se gova la alegria de la emul ci6n y del reconacimiento, el encanto dl En una estructura social donde el estudio es acio, le vide pueds consagrarse por eutero al placer dela dificuted. Si Ia em zencia del «intelectual» es medieval y se confunde con el des: roto de las universidades, es porque la universidad da un esta- tuto corporativo a las heteras. Una libertad dle vida definida por un privilegio verdaderamente extraordinario: la posibildad de bolic institucionalmente Ia distancia que separa el otiun del segotin, Es sobre ese fondo de desalienacién del trabajo que hay que juzgar la reivindicaeién de una inocencia en la lornicacion. El placer sexual intereambiado en la relacién soleti cet soltta no 1 de ls posibilidaces de comunicacién regladas por 173 cl Exaspanit gui, Si el todlogo aproximanels fornieacién y pray fitucidn tiene a su fanor la etimologga romana, el Ldsoto pucde, por st parte, iavocar Ia sintaxis —digamos la gramittiea— grie- ga dela amistad El status vinginatis se le impone como el medio mas se ka vida contemplaiiva—, nad, por k Ja vidi sexual camo un pecado. abstiene del placer carnal, es para realizar mejor un «tito de disolucién socials, inventando una ne dlistinta. de ka familie natural: ky famniliaridad entre solteres, so- Lett cur sotita La abstinencia exoista se el por obligacién 0 repugnancia. El flésofo tiene algo mejor que hacer que ceder a los placcres de Venus: ss modelos son Aqui- les y Pattocolo, Orestes y Pilades, Tesco y Pititoo, que, como dice Jenolome, «Los poeias no los han celchrado por haber ya~ cido juntos, sino por haber basado uno ¥ oro st alegria en hacer juntos jas acciones mis grandes y mis bellas», cuyos ecos wncuentea hasta kx saviedad en Cieerdn, Ahora bien, no es por ello que debe precipitar en el oprobio a Pericles ¥ Aspa El amor no es un pecado, incluso venial, incluso vena, ¢s tuna posibilidad de vida que el fildsolo supern en fa vida segtin el intelecto, ‘Daraate mucho tlenspo se ha visto en Ia Edad Media la ets dlel asacrificio del intelecto», sin embarg2 los magisiei avium dlel siglo Xl no han sacrificadla nadia de las exigencias éticas del pensamiento, puesto que, al contratio, hat tra moral la necesidad dle su ejercicio. Quien quiere tomar la Histo sia en su curso (otal debe evitar pues Jay cesuras de ka moder rida. Lo @ A medieval, es el intelectual mo de los religiosos y de Tos Taicos —cleho dle otro modo, ka Iaiga persistenvia del aristotelismo— no ef antiintelectulisme cclesidstica, La reviviscencia de la ética austotélica es lo que da stt configuracién propia a la filosofia dle ka Edad Media tar una revisiscencia de la cual la censura de 1277 es pataddjica- mente el testimonio supremo yel mejor propagandist, La historia intelectual no puede prescindir ce una historia det intelecto, Las condenaciones son revelaciones ite mus que rmarcar his ruptnas, desvelan Ins continuidades, La Edad Me: dia no os el tenebroso intermedio ge exilia lejns de nosotros la para llegar a sus fines {o, le obliga a consicler estructura nuclear stamente, no es infligida 174 lel alba gviegas, es Ja continuaein de uma Ine que lampoeo hoy dia tiene demasiado que iluminar. Lo que queda, de Ia Edad Media intelecttial no es toda la Edad Media, pero es lo esencial de In mudernidad: ese munclo de los media donde los astrologos y los meteorologistas han avanzado a os fil6so- fis es, en el peor de los easos, una promocién decisiva de Tox fos ce Avistiteles, en el mejor, un atime avatar de los fi poet bri meteororem, No es la integralidad del mundo de los artis- tae donde la ética, la fisica, Ja matafisiea tenfan derecho se cha daclani al Las ins- estar liberado del coscurantismo medi 10 rumia Tx clesaparicidn de su [iosot tituciones permanecen: la universidad esta siempre alli —ya no es una comunidad cle hombres, sino un edificio; los proslemas subsisien— se dispuita todavia sobre ef celibate de los sacerdo- tess pero no hay ningun alternativa stibversiva a esos ojereicios de estilo: el filosolo desaparece ante el yuppie. En resumen, xa no hay exterior laico en el encaramiento del deseo ya ley Convertida en exdtica, la sabiduria no puede ser mas que del extremmoriente: faltos de poder mostrar que la filosolia es en primer Iigar una manera de vivit, los «maestros penssdorese jabandonan Ia juventud a la gesti6n dle Jos euuts. La tarta de la historia intelectual seria pensar hist6ricamente esta cetiva, Ello no podist Hevarse 2 eabo revisando las periodizaciones No se puede dentinciar constantemente un retorno a la Edad Medi cuando, sin saberto, se toma fo mas superficial de ella; ni cele- brar los Fastos de la r2cionalidad moderna alli donde —