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UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA FACULTAD DE EDUCACIÓN Y HUMANIDADES DEPARTAMENTO DE LENGUAS, LITERATURA Y COMUNICACIÓN CARRERA DE PERIODISMO

DE LENGUAS, LITERATURA Y COMUNICACIÓN CARRERA DE PERIODISMO ADULTOS MAYORES Y EXCLUSIÓN MEDIÁTICA: UN ESTUDIO SOBRE

ADULTOS MAYORES Y EXCLUSIÓN MEDIÁTICA: UN ESTUDIO SOBRE

CONSUMO Y PERCEPCIÓN DE MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN

EN PERSONAS PERTENECIENTES A CLUBES Y ORGANIZACIONES DE

ADULTOS MAYORES DE LA CIUDAD DE TEMUCO.

Tesis conducente al grado de

Licenciado en Comunicación Social

Autora:

STEPHANY NATALY BRAVO SEGAL

Profesor Patrocinante:

Dr. JAIME OTAZO HERMOSILLA

TEMUCO – CHILE

2010

A Benilde del Tránsito Silva Rojas, quien fue mi inspiración y motivo de lucha por los derechos de los adultos mayores.

II

AGRADECIMIENTOS

Agradezco en primer lugar a Dios, por su incomparable amor, bondad y por permitirme terminar con éxito esta etapa de mi vida.

Agradezco también a mi familia, en especial a mi madre y esposo, por su amor y constante apoyo en mi paso por la Universidad; a mis profesores, en particular a mi querido amigo y profesor patrocinante, a mi director de carrera y a todos aquellos adultos mayores que entregaron y depositaron su confianza en mi para luchar y hacer valer sus derechos como ciudadanos vigentes en nuestra sociedad.

III

RESUMEN

La presente investigación da cuenta y analiza los diferentes hábitos de consumo y percepción de medios masivos de comunicación que poseen personas mayores de 60 años, pertenecientes a clubes y organizaciones de adultos mayores de Temuco (Chile).

Para ello comprende, en su primera parte, una revisión crítica de la literatura en torno a la problemática de los adultos mayores y la exclusión que sufren en función de la edad por parte de la sociedad y, en particular, por los medios masivos de comunicación, como segmento etáreo abandonado por la industria mediática. Asimismo, se presenta una breve introducción a los diferentes medios masivos de comunicación y estudios de recepción de audiencia, para luego dar paso a los resultados de la investigación de campo.

Para llevar a cabo el estudio, se aplicó una encuesta a 377 personas mayores de 60 años (abarcando un universo de 20.000) pertenecientes a clubes y organizaciones de adultos mayores de Temuco.

El análisis de los datos obtenidos permite concluir que los adultos mayores encuestados tienen un bajo consumo y un nivel medio de satisfacción en relación a los medios masivos de comunicación. Este bajo consumo se explicaría principalmente por el insignificante aporte sociocultural y educativo que posee la actual programación chilena, al igual que la poca visibilidad y espacios que se otorga a los adultos mayores en los diferentes medios de comunicación. De igual manera, permite observar el escaso acceso y uso que hacen los adultos mayores de las nuevas tecnologías digitales.

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I. INTRODUCCIÓN

1.1 Planteamiento del problema

La discriminación, exclusión y poca visibilidad que dan los medios masivos de comunicación a los adultos mayores es un problema que se ha ido discutiendo muy lentamente en el ámbito académico, no obstante la importancia que tienen actualmente los mass media y al progresivo envejecimiento poblacional que Chile y el mundo atraviesan.

Investigaciones sobre los hábitos de consumo y apreciaciones sobre este grupo etáreo escasean y sólo existen algunas referencias contadas y fragmentadas respecto a este escenario (de marginalización).

Esta falta de información resulta preocupante en un contexto en el que los adultos mayores en nuestro país representan el 15% de la población a nivel nacional (Casen 2009), y donde éstos se presentan como una de las principales audiencias tomando en cuenta que poseen mayor tiempo libre para consumir y una situación socioeconómica que irá mejorando a lo largo del tiempo.

En una sociedad como la chilena, que envejece a pasos agigantados, que valora esencialmente la innovación y que necesita constantemente estar informada, un conocimiento más acabado sobre la población adulta mayor resulta fundamental para desarrollar futuras políticas y actividades en torno a este grupo que exige ser tomado en cuenta, especialmente en los medios de comunicación, donde se han visto invisibilizados desde siempre.

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El estudio por lo tanto, tiene como finalidad suplir, en cierta medida, el vacío existente en torno a este tema en nuestro país, permitiendo así en un futuro próximo, poder tomar medidas y desarrollar políticas comunicativas acordes a las necesidades y gustos de los adultos mayores para lograr que exista una visibilidad para todas las edades y donde “los principios de equidad y trato justo pasen de ser una premisa bien intencionada a una realidad” (Aranibar, 2001:62).

1.2 Objetivos

1.2.1 Objetivo general

Conocer y describir los hábitos de consumo y percepciones respecto a los medios masivos de comunicación de las personas mayores de 60 años pertenecientes a clubes y organizaciones de adultos mayores de la ciudad de Temuco (Chile).

1.2.2 Objetivos específicos

1) Conocer cuál es o son los medios de comunicación más utilizados por las personas pertenecientes a clubes y organizaciones de adultos mayores de la ciudad de Temuco.

2) Explicar el nivel de satisfacción que dichos adultos mayores tienen respecto a los medios masivos de comunicación.

3) Describir la percepción que los adultos mayores estudiados tienen respecto a los medios masivos de comunicación.

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4) Conocer el acceso y uso que hacen los adultos mayores de los medios masivos de comunicación.

1.3 Justificación de la investigación

Debido a su efecto revolucionario sobre la vida de las sociedades modernas, los medios de comunicación han sido objeto de una sobreexplotación investigadora. No obstante, estudios que indaguen la relación entre los medios de comunicación y los adultos mayores son escasos, tanto en universidades como en agencias de comunicación. ¿La razón? Estudiar una población minoritaria, económicamente improductiva y con un alto porcentaje de mortalidad muestral no parece ser atractivo para investigadores centrados en potenciales impactos sociales o comerciales de sus estudios.

Hoy esa situación está cambiando. La sociedad está envejeciendo aceleradamente y tomar conciencia real de esta transición demográfica es aproximarse al conocimiento de las necesidades sociales, económicas y políticas que Chile deberá afrontar. “El estudio de todo fenómeno social, el número y características de la población involucrada es de vital importancia. La información básica que proporcionan las estadísticas demográficas son fundamentales si se desea iniciar una política tendiente a solucionar los problemas sociales” (Barros, Cereceda, Covarrubias,

1979:43).

Resulta indispensable entonces enfocarse en los adultos mayores como objeto de análisis e incluirlos en estudios que permitan conocer en detalle los desafíos a los que se ha de enfrentar el gobierno de nuestro país, respecto del papel de los medios masivos de comunicación para la protección, inclusión y bienestar de esta población.

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II. MARCO TEÓRICO

2.1 Algunas consideraciones previas

Investigar sobre adultos mayores y medios de comunicación, necesariamente nos lleva a centrar nuestra revisión bibliográfica en dos grandes áreas del conocimiento:

a) Área de las Ciencias Sociales

b) Área de las Comunicaciones.

Es por ello que este capítulo se ha dividido en tres segmentos. El primero tiene estrecha relación con el ámbito de la vejez y envejecimiento. El segundo consta de una breve aproximación a los medios de comunicación y algunos antecedentes de estudios en recepción, percepción y consumo de los mismos. Por último, un tercer segmento en el que profundizo acerca de la problemática de los adultos mayores y los medios masivos de comunicación.

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2.2 Primera parte: puntos de referencia sobre vejez y envejecimiento

2.2.1 Adulto mayor y tercera edad: dos conceptos diferentes

Generalmente, cuando se alude a las personas mayores, suelen presentarse confusiones en torno a los conceptos de vejez y envejecimiento, así como también a cuál es la denominación más adecuada para referirse a las personas de edad avanzada.

Así pues se habla de adulto mayor a la persona de 60 años y más, según el criterio de las Naciones Unidades, definición que fue asumida por el Gobierno de Chile, quedando establecida en la ley 19.828, que crea el Servicio Nacional del Adulto Mayor, SENAMA. Por otro lado, una persona de la tercera edad es aquella que posee 65 años y más, según la Organización Mundial de la Salud, OMS.

De acuerdo a la Política Nacional del Adulto Mayor y sus objetivos, el Senama ha reemplazado el término adulto mayor por los conceptos “tercera edad”, “anciano”, “abuelo”, “viejo”, “senescente”, entre otros, que pueden ser peyorativos o diminutivos y que generalmente se asocian a una imagen negativa, discriminatoria y sesgada de la vejez (Senama, 2009).

Siguiendo esta dirección y para fines prácticos de esta investigación, que explicaré más adelante, parece útil utilizar el concepto de adulto mayor, propuesto por el Senama.

2.2.2 Envejecimiento y vejez

Se llama envejecimiento al proceso natural de cambios graduales irreversibles en la estructura y función de unos organismos que ocurren como

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resultado del paso del tiempo (Senama, 2009). Este proceso se extiende por toda la vida y abarca una combinación de procesos biológicos, psicológicos y sociales que afectan a las personas a medida que se hacen mayores (Giddens, 2007).

Asimismo, existen variables que pueden acelerar, detener, prevenir y postergar este proceso, propio del avance de la edad, tales como los condicionamientos religioso, filosófico, psicológico, económico, social y cultural que rodean al individuo. (Domínguez, 1992:1).

Hablar sobre envejecimiento implica necesariamente referirse a la etapa de la vida que denominamos vejez. En términos simples, la vejez es el “periodo de la vida en que se presentan síntomas de involución en el aspecto somático y psíquico” (Senama, 2009). No obstante, su concepto es multifacético y abarca diversas ciencias (medicina, sociología, psicología), por lo que no basta un solo criterio para definirlo. No obstante, desde la perspectiva cronológica, se define a la vejez en base a los años vividos desde el nacimiento (Núñez, Hashiba, Fernandez, Besada, 2004).

Ahora bien, la rama de la medicina interna encargada de aplicar los conocimientos científicos o las necesidades médicas de las personas de edad y de los ancianos es la Geriatría (Domínguez, 1992). Una definición más acotada define geriatría como la especialidad médica encargada de tratar los problemas o enfermedades de la salud de las personas de edad avanzada (Sánchez, 2000).

A su vez, el creciente interés por comprender el proceso de envejecimiento ha llevado a la creación del campo interdisciplinario de la gerontología (década del 1950), que se define como el estudio científico de

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los asuntos biológicos, psicológicos y sociales de la vejez y de cómo la población anciana cambia a la sociedad (Sánchez, 2000).

No obstante, pese a que la geriatría y gerontología cubren gran parte de los problemas y necesidades de los adultos mayores, faltaba estudiar el carácter dinámico del envejecimiento como proceso interdisciplinario. Es así como en 1954, Clark Tibbitts, Ruth Alberecht y Robert Havightumst, introducen el concepto de “gerontología social”, ciencia que se suma e integra con la geriatría y gerontología, considerando también el proceso de envejecimiento como un fenómeno social (Domínguez, 1992).

2.2.3 Gerontología social

Al trabajar con adultos mayores en esta investigación, resulta de vital importancia conocer la percepción social que tienen los adultos mayores de sí mismos y la que la sociedad le ha atribuido a través de los años, es por ello que la gerontología social cumple un rol fundamental en esta investigación, gracias a la información que existe en torno a las áreas que ésta ciencia ha estudiando.

Óscar Domínguez (1992), define la gerontología social como “el estudio científico de la edad mayor y del proceso de envejecimiento con sus implicancias orgánicas, producidas por la declinación física y las incapacidades y por el condicionamiento sicológico, emocional y social de la persona que envejece”.

La gerontología social identifica el conjunto de conocimientos teóricos sobre las personas mayores para conocer “cómo influyen en la sociedad y son influidos por ella” (Domínguez, 1992: 4), por lo que su campo de

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observación no es el individuo solo, sino la población en su conjunto y la reciprocidad existente entre personas mayores y de otros grupos etáreos.

2.2.4 Cambios producidos en la vejez

El considerar los cambios que se producen en los adultos mayores, producto del deterioro natural del organismo, es de suma importancia para analizar e interpretar de manera más efectiva las respuestas obtenidas en la investigación de campo.

Gloria Novoa y María Eugenia Arenas, autoras del Manual para la capacitación en desarrollo personal del adulto mayor (Novoa y Arenas, 2000), exponen los siguientes cambios que se producen en la vejez:

En las transformaciones biológicas encontramos cambios estructurales, fisiológicos y bioquímicos en el sistema nervioso central. Asimismo, una disminución de la agudeza de las funciones sensoriales (visión, audición), modificación en el aparato osteoarticular, disminución de respuesta del sistema inmunodefensivo, deterioro de salud y pérdida de autonomía, así como también deterioro del aspecto físico (cabello, dentadura, turgor y elasticidad de la piel).

En cuanto a los cambios sociales, encontramos: la jubilación, cambio en la estructura familiar, disminución del ingreso económico, pérdida de identidad y ausencia de roles sociales, así como también de seres queridos y red de apoyo social. Por último, también se produce aislamiento y soledad.

Respecto a los cambios psicológicos, se encuentran diferencias en las capacidades y en el ejercicio de las funciones psicológicas (cognitivas, afectivas), disminución de la autoestima y acentuación de rasgos del carácter.

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También una mayor rigidez, disminución de memoria a corto plazo, agilidad y velocidad de ejecución y por último, se mantiene la habilidad para ejecutar tareas.

2.2.5 Envejecimiento poblacional

La sociedad a nivel mundial está sufriendo una transición demográfica importante, situación que cada vez más está generando debates y desafíos en torno a las necesidades informativas, de atención social y políticas de diversa índole que se han de generar ante este escenario.

El envejecimiento progresivo de la población, producto de la prolongación de la vida, es uno de los principales fenómenos demográficos de esta revolución, que caracteriza el siglo XXI, y que trae consigo numerosas transformaciones.

El aumento de la esperanza de vida, la reducción en las tasas de mortalidad, producto de los avances en medicina y políticas públicas, sumado a diversos cambios socioculturales, políticos y económicos, que a su vez han influido en la reducción de las tasas de fecundidad y natalidad, como por ejemplo la masificación del uso de anticonceptivos y la inserción de la mujer al campo laboral, han sido los condicionantes del envejecimiento poblacional.

Esta prolongación de la vida o envejecimiento poblacional, que se traduce en un mayor número de personas mayores de 60 años viviendo en el mundo que en años anteriores (sobre un 7% de la población total en países en desarrollo según Naciones Unidas), ha provocado que en menos de treinta años, el país haya experimentado un proceso de envejecimiento demográfico acelerado y sin precedentes (Senama, 2009).

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2.3 Antecedentes estadísticos en Chile

En cifras entregadas por la última Encuesta de Categorización Socioeconómica Nacional (Casen, 2009), actualmente en Chile, 2.541.607 personas tienen más de 60 años, es decir, las personas mayores de 60 años representan el 15% de la población total. De ellos, el 56,4% son mujeres y un 43,6% hombres.

De esta información, el Servicio Nacional del Adulto Mayor, SENAMA (2009), informa que en nuestro país, una cada diez personas pertenece al grupo Adulto Mayor y se espera que para el año 2025 esta proporción sea uno por cada cinco. De igual modo, considerando el Índice de Envejecimiento (IE), este año (2010) habría en Chile 58 Adultos Mayores por cada cien menores de 15 años, los que en el 2020 llegarían a 86, a 103 en el 2025 y a 170 personas mayores por cada 100 menores de 15 años en el 2050 según proyecciones.

El Índice de Envejecimiento (IE) es un indicador de la estructura demográfica por edades, y el aumento de su valor evidencia el nivel de envejecimiento de la población. Éste se mide en “razón de personas mayores sobre el total de menores en una población, y se interpreta como el número de personas mayores por cada 100 menores de 15 años” (CEPAL, 2006). (Ver gráfico 1 de anexos).

De acuerdo a lo anterior, podemos deducir que en Chile año 2025, las personas mayores superarían a los menores de 15 años, cifra que casi se duplicaría en el 2050. (Ver gráfico 2 de anexos).

Por otro lado, en nuestro país, al igual que en los países desarrollados, además del envejecimiento poblacional, se está produciendo el

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“envejecimiento de la vejez” (Senama, 2009), que tiene relación con el aumento, entre las personas mayores, de los mayores de 79 años. Es así como en Chile, el 15% de sus adultos mayores, tiene más de 80 años. (Ver gráfico 3 de anexos).

En definiciones entregadas por el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, sobre el panorama social de América Latina 2009: “Este progresivo envejecimiento de la población modificará las demandas de los diferentes grupos etáreos, y sobre todo obligará a los Estados, y a la sociedad en general, a responder a una creciente necesidad de cuidados, en un contexto de cambio demográfico y familiar”. (CEPAL, 2009).

Asimismo, informa, que se observa un descenso de la proporción de menores de 15 años y un aumento sostenido de personas de 60 años y más, en tanto que la población con edades centrales tiende a mantenerse estable. Sin embargo, la CEPAL (2009) menciona que esta tendencia regional revela heterogeneidades entre los países y su interior.

En países desarrollados la situación es mucho más crítica, donde la población está envejeciendo a un ritmo mucho mayor. De acuerdo a las Perspectivas de Población Mundial de Naciones Unidas, “el 2010, Japón contará con 225 adultos mayores por cien menores de 15”; Por su parte “Italia y Alemania, con alrededor de 190, serán los países de mayor envejecimiento. Para ese año, Japón tendrá cuatro veces más Adultos Mayores por cada 100 niños y niñas que Chile” (INE, 2007:2).

No obstante, de los países latinoamericanos, Chile y Argentina son los que presentan una fase de envejecimiento avanzado, similar a la de Uruguay

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y Cuba, que según la CEPAL (2009), presentan la tasa más alta de envejecimiento de su población. (Ver gráfico 4 de anexos).

Sin embargo, esta información no es nueva. Ya desde 1990 que las Naciones Unidas, y posteriormente la Comisión Nacional para el Adulto Mayor venían proyectando esta situación, cuando manifestaron que la composición de la población económicamente inactiva cambiará, reemplazándose individuos de entre 0 y 14 años por individuos sobre los 65 años, lo que “redunda en la necesidad de redefinir las políticas existentes en materias tales como salud, educación, previsión social” (Martínez, 1998; citado en Connelly,

1991).

2.3.1 La realidad regional

Chile está sufriendo un proceso de envejecimiento demográfico acelerado y se estima que para el año 2025 tenga la mayor proporción de personas mayores de América Latina (MIDEPLAN, 2007).

Al analizar la situación por regiones, las cifras son también preocupantes. Se puede observar que de las 13 regiones del país (hasta el 2002), incluyendo la región Metropolitana, cinco mantuvieron un porcentaje de adultos mayores por sobre la media nacional durante los tres censos previos al 2006 (1982, 1991, 2002) y donde La Araucanía (Ver gráfico 5 de anexos), lideraba el segundo lugar (Huenchuan, González, Paredes y Guzmán, 2007).

Cifras más recientes revelan que La Araucanía si bien no sigue en segundo lugar, continúa estando dentro de las cinco regiones más envejecidas del territorio chileno, (quinto lugar), con un 15,6% de adultos mayores (Casen 2009) y es la que posee mayor índice de dependencia

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severa del país, con un 17,1% (Senama, 2010), distribuyéndose la población de la siguiente manera:

Rango de edad

Población

60-64

36.467

65-69

35.835

70-74

27.805

75-79

23.780

80 y más

26.817

Total

150.704

Fuente: Casen 2009

Es necesario mencionar que este proceso de envejecimiento no ha sido homogéneo en todo el país, sino que tiene distintas expresiones según regiones. En la región de La Araucanía, por ejemplo, el alto Índice de Envejecimiento poblacional se debe a los altos niveles de pobreza que existen, lo que ha estimulado a los más jóvenes buscar oportunidades laborales en otras regiones del país, mientras que los de edad más avanzada permanecen en su ciudad de origen (Huenchuan et al., 2007).

2.3.2 Variables que inciden en la longevidad

Los estudios han demostrado que cuando se logran las condiciones óptimas y necesarias para su integración, los adultos mayores alcanzan mayores años de vida. De este modo, viven más “quienes tienen apoyo de su familia, de su comunidad y de la sociedad que lo identifica como ciudadano”. (Domínguez: 1992:1).

Asimismo, existen variables que, como mencionamos anteriormente, pueden acelerar, prevenir y/o postergar el envejecimiento. Este conocimiento resulta imprescindible para comprender en mi estudio, las percepciones que

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tienen los adultos mayores de la sociedad y mundo que les rodea. Algunas de estas variables o condicionantes son:

a) Expectativa de vida: A medida que aumentan los progresos tecnológicos, medicina, políticas públicas y de salud, a la vez como mejoran las condiciones de vida en general, la esperanza de vida de las personas aumenta. Por el contrario, si no existen las condiciones plenas para tener una mejor calidad de vida y salud, especialmente en la vejez, la expectativa de vida disminuye.

b) Estado civil: El estado civil también juega un rol importante en el adulto mayor, tanto por el vínculo afectivo que se genera entre pareja, como por el sentimiento de estar acompañado.

“La condición de viudo aumenta a partir de los 55 años y es mucho más frecuente en el sexo femenino” (Marín, 1993:52). Esto se explica porque la expectativa de las mujeres (debido a múltiples razones, tales como la preocupación por los hijos, la casa, entre otros) es mucho mayor que la del hombre, así como también son más jóvenes que los hombres al momento de contraer matrimonio.

La psicología explica que el quedar viudo en esta etapa de la vida, se experimenta un duelo mayor que en otras edades, puesto que el adulto mayor demora más tiempo en adaptarse a los cambios. En el caso de los hombres, por ejemplo, está comprobado que al enviudar su calidad y expectativa de vida disminuye drásticamente si es que no ha conocido a otra persona; a diferencia de las mujeres, que si bien prefieren mantenerse solteras, pueden mantenerse con vida por mucho más tiempo, ya que genéticamente están más preparadas para enfrentar situaciones de tensión.

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c) Salud: En personas de edad avanzada, el predominio de enfermedades es mayor y el organismo no responde de igual manera como en los años anteriores, llevándolos incluso a depender de otras personas (no valentes).

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la salud como no sólo como “la ausencia de enfermedad, sino también como un estado de completo bienestar físico, psíquico y social (OMS, 1948). De este modo, la salud juega un papel importante no sólo en estado físico de la persona, sino también a nivel emocional y social; lo que claramente repercute en la longevidad que ésta tenga.

d) Nivel educacional: Quienes tuvieron mayor nivel educacional, tuvieron

mayores posibilidades de ejercer una actividad profesional bien remunerada y por lo tanto, optar a una vejez más digna, lo cual les brinda mayor tranquilidad y mayores expectativas de vida que los adultos mayores que no cursaron estudios superiores o finalizaron sus estudios.

Pedro Marín (1993) afirma que tienen una mejor vejez aquellos que poseen recursos materiales e intelectuales. Así pues “la riqueza material da al adulto mayor seguridad, pero, otros elementos más difíciles de medir, como la salud, el temperamento, la educación y la autoestima, enriquecen más la propia vida” (Marín, 1993:56).

e) Situación social: Estudios revelan que aquellas personas mayores que

poseen actividades sociales extra familiares, se adaptan mejor al medio y poseen mayor satisfacción con su vida actual, a la vez que su calidad de vida es mejor que la de los adultos mayores que viven aislados o sin lazos sociales (Ludi, M.C. 2005). Por lo tanto, la relación entre envejecimiento y situación social que rodea al adulto mayor, así como la falta o tenencia de

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apoyo social, cumple un rol fundamental en las personas mayores, pues repercute en la calidad y expectativa de vida que éstos tengan.

f) Condicionamiento religioso-espiritual: Desde la perspectiva psicológica, la espiritualidad le da un sentido a la existencia del hombre en el mundo, y es a partir de la edad madura cuando la persona comienza a considerar la idea de la muerte, trayendo a un primer plano, como dice Marín (1993) el ámbito de la vida espiritual.

g)

influye

considerablemente en la calidad y expectativa de vida que tenga la persona mayor. Una de las necesidades del ser humano es la de sentirse aceptado, querido, acogido y perteneciente a algo o alguien, sentimientos en los que se basa la autoestima, que consiste en que el sujeto se percibe a sí mismo como capaz, útil y digno (Maslow, 1991). Por lo tanto, sentirse abandonado, rechazado, no necesitado o no querido es un aspecto que influye considerablemente en las ganas y expectativas de querer seguir viviendo.

Condicionamiento

psicológico:

El

factor

psicológico

también

Por otro lado, la percepción y actitud que el adulto mayor asuma ante el envejecimiento depende tanto de la percepción de sí mismo, la percepción de los demás, y de la percepción de ambas en conjunto. Así pues, muchas personas llegan a ser adultos mayores lúcidos y se sienten plenos para realizar diversas actividades y/o trabajos. No obstante, hay otro grupo que al jubilar, o llegar a mayores, sienten que la vida se les ha acabado, perdiendo su autoestima y teniendo percepciones negativas sobre sí mismo.

h) Situación económica: Los adultos mayores de por sí, son más vulnerables económicamente. Esto, porque han dejado de ser personas económicamente productivas y dependen de sus jubilaciones y/o de las pensiones solidarias que reciben del Estado. Por otro lado, en nuestro país, la pobreza es una

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realidad que afecta a millones de chilenos y dentro de este escenario, los adultos mayores son uno de los grupos que menos ingresos económicos recibe.

En palabras de Marín (1993), las mejores condiciones socioeconómicas de la población determinan una reducción importante en los riesgos de mortalidad. Esto se explicaría debido a la seguridad que genera el dinero en las personas, especialmente cuando se hace referencia al tema de salud y calidad de vida post jubilación.

i) Cultura: Cada cultura valora y se relaciona de distinta manera con los adultos mayores. En nuestra sociedad occidental, que aprecia la innovación y constante progreso, la edad (cronológica) pasa a ser un “atributo que segrega y discrimina a favor de la juventud, independientemente de sus capacidades” (Núñez et al., 2004:2).

j) Situación afectiva: Al jubilar, una persona pierde gran parte de sus redes sociales, asimismo, y a medida que avanzan los años se van perdiendo los seres queridos y se va modificando la familia.

Está comprobado que cuanto mayor más mayor se hace una persona, más necesita del sentimiento de arraigo y retorno a la familia (Marín, 1993:80). Asimismo, el apoyo emocional es mucho más necesario cuando la persona es viuda y/o queda en soledad.

Ahora bien, cuando se habla de soledad, debemos diferenciar la soledad objetiva de la subjetiva. Hay adultos mayores que justamente se sienten solos porque no poseen compañía externa, pero hay también mayores que se sienten solos pese a que están acompañados (Marín, 1993). Esta situación puede deberse a diversas causas, tales como el aislamiento

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social que sufre una persona tras jubilar, las percepciones que la sociedad tiene de los adultos mayores, la propia desvalorización tras llegar a la vejez o incluso la presencia de un cuadro depresivo.

de

esparcimiento son importantes a cualquier edad, pero especialmente cumplen un rol importante en las personas mayores, porque además de mantenerlos activos tanto física como mentalmente, les permite “intensificar su sensación de autoestima y les proporciona caminos para aportar sabiduría y experiencia a la comunidad” (Marín, 1993:342).

k) Actividades

recreativas

y

físicas:

Las

actividades

recreativas

o

Por otro lado, desarrollar actividades deportivas mejoran considerablemente el estado anímico de las personas. Asimismo, mejoran la fuerza física, contribuyen a una vida saludable, agilizan los movimientos y libera tenciones emocionales (Marín, 1993). Resulta pues un tanto fehaciente decir que una persona que mantuvo una rutina continúa de ejercicio, a diferencia de una persona sedentaria, presentarán mejores condiciones de salud en la vejez.

l) Alimentación: La alimentación también juega un rol importante en la prolongación de la vida en los adultos mayores. Mientras más saludable haya sido su alimentación durante su juventud, mejor vejez tendrá durante la vejez. Asimismo, los cuidados nutricionales que se apliquen a esta edad, también influirán en el aumento de la esperanza de vida del adulto mayor.

m) Calidad de vida: No basta sólo con que el ser humano haya logrado la

prolongación de la vida, sino también hay que agregarle calidad a esos años

agregados.

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La calidad de vida es un concepto multifacético y multicausal, entrando en su definición aspectos tanto objetivos como subjetivos. Según la

Organización Mundial de la Salud, (OMS), la calidad de vida es la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura

y del sistema valórico en el que vive, en relación con sus expectativas,

normas e inquietudes. De esta manera, la calidad de vida es influida por todas

las variables anteriormente nombradas, tales como “la salud física del sujeto, su estado psicológico, su nivel de dependencia, sus relaciones sociales, así como su relación con los elementos esenciales de su entorno” (Senama,

2009:19).

Investigaciones en gerontología demuestran que los adultos mayores que no practican o desarrollan algún tipo de actividad recreativa y/o social, se enferman y mueren más jóvenes que los que se mantienen activos, dinámicos

y establecen redes con vecinos o grupos de pares y familiares. “Se deduce

entonces, que uno de los factores de riesgo principales del deterioro de la

calidad de vida en la vejez, -(y por ende su longevidad)- es el aislamiento social, ligado a la exclusión y al rechazo” (Núñez et al., 2004:4).

2.3.3 Dependencia en los adultos mayores

Producto del deterioro fisiológico que ocurre en el organismo a medida que avanzan los años, y el aumento de problemas de salud relacionados con

el envejecimiento, un gran porcentaje de la población adulta mayor requiere

de cuidados especiales para realizar algunas actividades de la vida diaria. En

otras palabras, depende de otras personas para poder seguir desarrollándose como ser humano. A esta incapacidad funcional y la necesidad de ser ayudado que demandan algunos mayores se le conoce como dependencia (Baltes y Wahl, 1990).

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Esta limitación, que en Chile alcanza un 24,1% en alguno de sus grados, y en nuestra región, sólo en la categoría severa un 17,1%, siendo el mayor porcentaje a nivel nacional, (según el último estudio realizado por el Senama el año 2009 en conjunto con el Instituto de Nutrición y Tecnología de los alimentos (INTA) y el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile), implica que gran parte de ellos o viva con alguno de sus familiares, o constantemente requiera la atención de un cuidador, sea familiar o no, que lo visite y ayude en algún tipo de actividad.

De estos cuidadores, que arrojó el estudio, se observa que la mayoría corresponde a mujeres, hijas o esposas, lo cual es de gran importancia conocer, ya que permitirá entender en nuestra investigación, si La Araucanía sigue este patrón o no.

2.3.4 Realidad social de los adultos mayores en Chile

Las condiciones sociales en nuestro país para los adultos mayores no son las mejores. Este lamentable escenario, para un país que atraviesa un significativo envejecimiento de su población, se explica porque principalmente el país no le ha tomado el verdadero peso y urgencia que implica esta situación.

Por un lado, Chile no cuenta con sistemas de protección y previsión social necesarios para suplir las demandas de todos los adultos mayores; y por el otro, excluye a las personas mayores, dejándolas sin roles sociales que cumplir. (Ludi, M. C, 2005). Esta marginación se da principalmente porque la sociedad ni sus instituciones brindan el apoyo, participación social ni recursos económicos y humanos suficientes que los adultos mayores requieren.

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Asimismo, la vulnerabilidad a la que está expuesto este grupo etáreo conlleva a que muchos mayores sean maltratados no sólo por sus familiares, sino también por la sociedad, pues constituye un tipo de violencia que hace alusión no sólo al maltrato físico sino también al aspecto psicológico, especialmente quienes sufren de alguna limitación física y dependen del cuidado de otra persona.

En definiciones de la Red Internacional de la Prevención del Maltrato de Mayores (INPEA), y la Organización Mundial de la Salud (OMS), “El maltrato a la persona mayor es una acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada, que causa daño o angustia a una persona mayor y que ocurre en cualquier relación donde exista una expectativa de confianza” (Senama, 2009:67).

Estudios realizados en latinoamericanos revelan cifras por sobre el 30% de maltrato a adultos mayores. Sin ir más lejos, en nuestro país, un estudio llevado a cabo en Concepción y Temuco, demostró una alta prevalencia de uno o más tipos de maltrato, los que según el Senama, afectaron a una de cada tres personas mayores.

En cuanto a los tipos de maltrato y sus frecuencias, según este estudio, se observó que el más recurrente es el psicológico, con 38,4%, seguido del físico, con 23,2% y el físico y psicológico de manera simultánea, con un 14,2%. Es decir, estos tres tipos de maltratos constituyen el 75,8% del total detectado en el estudio, lo que indica que 3 de cada 4 personas mayores, padecieron de maltrato físico, psicológico o ambos (Senama, 2009).

Estas preocupantes cifras, demuestran la realidad social a la que se enfrentan y ven expuestos la gran mayoría de los adultos mayores de Chile.

22

Lo que evidencia el gran trabajo que queda por delante en nuestro país para revertir esta lamentable situación.

2.3.5 El componente género: las mujeres viven más que los hombres

El proceso de transición demográfica que atraviesa Chile y el mundo experimenta diferencias cuantitativas y cualitativas entre hombres y mujeres, lo que implica diferencias en el modo de ver, vivir y enfrentar esta etapa de la vida (Senama 2009). Conocer estas diferencias permitirá una mejor interpretación y análisis de los datos obtenidos.

Los estudios demuestran que el género femenino vive más que el masculino. Estas desigualdades de género generalmente están acompañadas de discrepancias sociales, por ejemplo, un menor ingreso en sus jubilaciones, a diferencia de los hombres.

Es así como en Chile, según el Instituto Nacional de Estadísticas, INE, la distribución por género en los adultos mayores presenta un incremento porcentual constante entre el sexo masculino y femenino desde 1992. No obstante, al igual que en países desarrollados, Chile concentra mayor porcentaje de envejecimiento en la población femenina.

En la actualidad, según cifras de la CASEN 2009, existe un 43,6% de personas mayores hombres y un 56,4% de mujeres. Esta situación se explica debido a una menor mortalidad, lo que incide en una mayor esperanza de vida que los hombres (INE, 2007).

23

2.4

envejecimiento

Realidad

cultural

del

adulto

mayor:

imagen

desvalorizada

del

Todos queremos vivir más años pero nadie quiere llegar a viejo. Uno de los grandes temores al llegar a la vejez, es producto de la imagen desvalorizada, devaluada y estigmatizada que existe en torno al envejecimiento. La gran cantidad de estereotipos y prejuicios hacia los adultos mayores en nuestra sociedad, conlleva a que los más jóvenes quieran apartarse (excluyan) y eviten a toda costa, compartir con quienes componen este grupo etareo.

esta imagen negativa la tienen los medios de

comunicación, pues son ellos quienes contribuyen a respaldar estas imágenes de la vejez que dificultan aún más el cambio cultural que la sociedad requiere en torno a este tema.

Gran

parte

de

2.4.1 Prejuicios y estereotipos hacia los adultos mayores

De este modo, una de las dimensiones simbólicas de la vejez, tiene que ver con las imágenes y expectativas que se instalan en nuestra sociedad en torno a ella. Estos imaginarios tienen relación con la manera en que este grupo es integrado y valorado y con la forma en que los actuales adultos mayores perciben y experimentan esta etapa de su vida. (Barros, Cereceda, Covarrubias, 1979); así como también los medios de comunicación prefiguran la imagen del adulto mayor. Estas imágenes mentales en torno a los adultos mayores en este caso, corresponden a lo que la psicología y sociología social denominan como estereotipos.

Un estereotipo es una “imagen mental fija sobre un grupo que frecuentemente se aplica a todos sus miembros” (Garzón, 2001:41). Son

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creencias excesivamente simplificadas sobre las características de los miembros de un grupo sin concesión a las diferencias individuales, es decir, son generalizaciones y no hacen excepción (Papalia, Olds & Feldman, 2005). Asimismo, según Israel Garzón (2001), el estereotipo no es neutral, por ello, afecta la percepción de la realidad e históricamente ha constituido una importante fuente de control social.

Por su parte, Butler y Lewis (1982) denominaron viejismo al conjunto de estereotipos, prejuicios y conductas negativas que la comunidad desarrolla hacia los adultos mayores.

Ahora bien, diversas investigaciones señalan que los imaginarios sobre la vejez contienen fuertes cargas negativas, asociando a la vejez con inutilidad, declinación, involución y pérdidas. En otras palabras, se aprecia una dimensión de vulnerabilidad, la que alude a una serie de ámbitos donde los adultos mayores ven disminuida su posibilidad de movilizar recursos para lograr bienestar (Senama, 2009).

En España, por ejemplo, un estudio realizado entre los años 2002 y 2003, constató que “las imágenes generalizadas en torno a la vejez están lejos de representar lo que los mismos ancianos piensan y sienten respecto de ésta y de la forma en como ellos mismos se representan el transitar por dicha etapa” (Barros et al., 1979). Estas imágenes, generalmente negativas que rodean en torno a la figura del adulto mayor, son conocidas como prejuicios.

Según Newcomb (1967; citado en Stefani, 2000:119), el prejuicio es una “actitud desfavorable, es decir, una predisposición a percibir, actuar, sentir y pensar en contra de un sujeto, no sobre la base de características individuales, sino a partir de características generales que definen la

25

categoría considerada objetable a la cual pertenece dicho sujeto”. Es por lo tanto, una actitud negativa que se mantiene hacia las personas simplemente por su pertenencia a algún grupo (Papalia et al., 2005:638).

En nuestra sociedad predomina la imagen del adulto mayor caracterizado por el aislamiento, vulnerabilidad y soledad que experimentan, así como también por la dependencia y la necesidad de ayuda debido al deterioro natural de las facultades físicas y psíquicas (Lehr, 1980).

El año 2002, el Comité Nacional para el Adulto Mayor realizó un estudio sobre la imagen de la vejez de los estudiantes de enseñanza secundaria, orientado a conocer la percepción de los jóvenes sobre los adultos mayores. Si bien se observaron algunas tendencias positivas a la hora de evaluar a los adultos mayores, la presencia de estereotipos negativos fue evidente. (Comité Nacional para el Adulto Mayor, 2002).

La predisposición es a percibir la vejez como el periodo de la vida en el que se pierden los atributos positivos de la vida (Cathalifaud, Thumala, Urquiza, Ojeda, 2007). Investigaciones a nivel mundial coinciden en señalar que los estereotipos hacia la vejez se concentran en la pérdida de capacidades que el ser humano tiene en esta etapa vivencial. Esta pérdida de competencias, en un mundo acelerado y moderno, que valora fundamentalmente lo novedoso y actual, hace que se desplieguen imágenes negativas en torno a la vejez.

Algunos de los atributos analizados en dicha investigación fueron:

independiente/dependiente; productivo/improductivo; hábil/torpe; saludable/enfermizo; frágil/resistente; sociable/retraído; ciudadano activo/ciudadano pasivo; protegido/desamparado; integrado/marginado y valorado/desvalorado. Los resultados de este estudio demostraron un

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consenso entre los estudiantes para calificar a los adultos mayores como personas “enfermizas”, “frágiles”, “marginadas”, “desvaloradas socialmente” y “dependientes”.

Otro estudio, realizado por el Observatorio Social de la Vejez y el Envejecimiento de la Universidad de Chile el año 2007, a una muestra de 520 estudiantes universitarios arrojó similares resultados que los obtenidos en España. Del 100% de los encuestados, el 47% considera a las personas mayores como dependientes, el 38% como enfermizos, 42% como frágiles y 50% como sexualmente inactivos.

No obstante, esta percepción de la vejez refleja estereotipos que poco se acercan a la realidad. Por ejemplo, según el último estudio realizado por el Senama sobre dependencia en adultos mayores señala que existe un 24,1% de dependencia en cualquiera de sus grados a nivel nacional; asimismo, se estima que el 60% de las mujeres y 80% de los hombres sobre 70 años mantienen algún tipo de actividad sexual (Senama, 2010).

En este contexto de imaginario social, la imagen de la eterna juventud es idealizada como la única etapa en que es posible el éxito y la realización personal, asociando a la vejez a una decadencia que genera una exclusión y desprotección de este grupo etáreo.

“Aparentemente, la vejez provocaría angustia o vergüenza. Todo lo anterior contribuye a la configuración de un entorno social que tiene mucho de gerontofóbico en donde predominan actos discriminatorios frente a las personas consideradas viejas” (Barros et al., 1979:12). Sin duda, gran parte de estas impresiones circulan hoy por los medios de comunicación. Los estereotipos contenidos en el imaginario social por lo tanto, condicionan a los

27

adultos mayores a aceptar una realidad sobre prejuicios que finalmente la hacen propia.

Numerosas investigaciones han demostrado el impacto de los estereotipos en la interpretación, adquisición y la restitución de las informaciones (Bourhis & Phillippe, 1996). Como mencionó Abraham Santibáñez (Santibáñez, 1998; citado en Comité Nacional del Adulto Mayor, 2002:7) “las reiteradas imágenes deformadas sobre el adulto mayor que vemos habitualmente en la prensa, son ciertamente responsabilidad de los medios. Pero también son un reflejo de lo que piensa nuestra sociedad”.

Podemos concluir entonces que las imágenes que nuestra sociedad tiene respecto a la vejez, en palabras de María Eugenia Morales (n.d./2009), corresponden a patrones culturales de negación, es decir, “de no querer reconocer que el envejecimiento es una situación insoslayable para el ser humano”, pese a lo avanzados que estamos como civilización y donde lamentablemente los medios de comunicación, refuerzan esta idea.

Lamentablemente, estos estereotipos y prejuicios negativos que existen en torno a la vejez, influyen y determinan en los adultos mayores la imagen que tienen de sí mismo y su comportamiento hacia la realidad (Stefani, 2000), por ello es tan importante y urgente cambiar esta imagen y que la sociedad acepte que se trata de una etapa natural del ser humano y que por lo mismo, debe hacerla lo más grata, llevadera y digna (posible).

2.4.2 Razones que determinan las imágenes negativas de la vejez

El estatus social del adulto mayor, está determinado por la ideología con la que cada sociedad enfrenta esta última etapa de la vida. En algunas culturas, la vejez es sinónimo de crecimiento, sabiduría y madurez, por lo que

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llegar a viejo es un atributo positivo, como es el caso de las culturas orientales. No obstante, hay otras sociedades, como la nuestra, en que la vejez está asociada a lo que Domínguez (1992) y la sociología señalan como “los procesos de des-socialización, característicos de la sociedad moderna industrial-urbana, con sus secuelas de soledad y aislamiento, de pérdida de la autonomía individual” (Domínguez, 1992: 20).

Estos procesos, como explicamos anteriormente, plantean la llegada de la vejez como una crisis existencial. Una sociedad que suele privar a los adultos mayores de sus funciones tradicionales, desligándolos totalmente de toda actividad remunerada, “los priva el poder y prestigio implicados en ellos y los complica al exaltar a la juventud y sus valores” (Domínguez, 1992:20).

En este sentido, la edad, en nuestra sociedad, pasa a ser una condición cultural que segrega y discrimina a favor de los jóvenes y en contra de la vejez, independientemente de las capacidades que éstos tengan, convirtiéndose así en un estigma que los condena sin compasión y los lleva a la vida marginal (Domínguez, 1992:21). En otras palabras, dice, “pertenecemos a una cultura marcada por el edaísmo, fenómeno segregacionista más sutil que el racismo”.

Dentro de los aspectos más importantes que afectan y contribuyen a esta imagen desvalorizada de la vejez, encontramos:

- La jubilación: Al exigirle a las personas jubilar a los 60 o 65 años de edad, se les provoca “una muerte social anticipada”. (Domínguez, 1992:22). Estudios realizados en adultos mayores señalan que en los 3 años siguientes a la jubilación obligatoria, “las personas tienen a deteriorarse pues pierden su sentido de independencia y dignidad” (Marín, 1993:39). Asimismo, “cuando

29

tienen la impresión de que se están convirtiendo en una carga para sus familiares, pierden la voluntad de vivir”.

De este modo, la inactividad o imposibilidad de desarrollar actividades productivas cuando un adulto mayor quiere o necesita trabajar, evidencia aún más su marginación social, pues ya no poseen el prestigio, poder e independencia que les generaba su trabajo y el recibir sus propios ingresos (Marín, 1993). Esta situación resulta frustrante en la gran mayoría de los jubilados y produce un rencor hacia la sociedad que los margina por no ser económicamente productivos.

Este resentimiento es aún mayor en culturas como la nuestra, que valora al hombre por sus logros y productividad en la esfera económica. “Ocurre entonces que el retiro del trabajo es culturalmente sinónimo de no

hacer nada y por lo tanto, no significa ser nadie socialmente” (Marín, 1993:39), de ahí que la jubilación simbolice una pérdida de la identidad social

y que a los adultos mayores se les perciba como inútiles.

- Situación social: En Chile, si bien han aumentado las posibilidades para que las personas vivan más años, la calidad de vida que tienen estos años agregados empeora. Esta característica, propia de los países en desarrollo, conlleva a que nuestra sociedad quiera vivir más años, pero no quiera llegar nunca a ser viejo. Es la gran paradoja que producen las condiciones sociales actuales de vulnerabilidad (entendida como un sentimiento de inseguridad e indefensa).

- Economía capitalista reinante: En nuestra sociedad, una persona es más valorada y respetada mientras más productiva económicamente sea. Por ello, no ha de sorprender que los jubilados, al ser económicamente dependientes, sean excluidos y sean vistos como improductivos.

30

- Pérdida de roles sociales: Con el trabajo, la persona juega un rol importante para la productividad del país. Tras jubilar, este rol es dejado de lado quedando vacío, junto con la ida de los hijos y familia, un rol social que cumplir dentro de la sociedad.

Como hasta hace pocos años, aún no representaban el 10% de la población, nadie se había dedicado a definir los roles sociales que deben cumplir los adultos mayores tras jubilar. Es así como hasta el día de hoy, individualmente deben buscar qué actividad hacer y crearse una agenda de tareas más o menos valiosas para poder realizar y seguir desarrollándose otros 15 o 20 años más (Marín, 1993).

Esta pérdida de roles sociales conlleva también a que muchas veces los adultos mayores sean considerados por los más jóvenes como seres inútiles e innecesarios para el desarrollo de la sociedad.

2.4.3 Teorías sociológicas que explican la exclusión generacional

Como hemos explicado, una de las consecuencias a la que se exponen los adultos mayores producto de la desvalorización de la vejez es la exclusión social. Esta marginación es propia de las sociedades modernas, que privilegian esencialmente la innovación, la iniciativa y el cambio como generadores de productividad, por sobre el consejo y la experiencia (Moragas, 1991).

Cuando hablamos de exclusión hacia los adultos mayores, nos referimos a los procesos que impiden la incorporación de éstos al quehacer y a la dinámica de la sociedad (Papalia et. al., 2005). Esta exclusión se refleja, según la psicología social, en la precariedad o ausencia de participación de personas en redes sociales primarias (familia, amigos, vecinos); en la

31

precariedad del vínculo de individuos e instituciones sociales y en la ruptura entre ciertas personas o grupos con la cultura de la sociedad.

Es decir, la exclusión social alude a cómo los individuos pueden verse apartados de una completa participación en el conjunto de la sociedad. Esta exclusión, vista desde la sociología, ha sido discutida en base a distintas teorías, con diversas críticas y recibimientos, entre las que destacan:

a) La teoría de desvinculación, desacoplamiento o retraimiento: Esta teoría,

postulada inicialmente por E. Cumming y W.E. Henry, en 1961, y más tarde por Schaie y Neugarten, señala que el individuo es quien se va apartando cada vez más de las relaciones sociales, reduciendo sus roles más activos y centrándose en su interioridad, a la vez que la sociedad va cerrándose posibilidades de participación y le libra de responsabilidades y roles sociales. (Belando, n.d./2010).

b) Teoría de los roles: Rodríguez (Rodríguez, 1994; citado en Belando,

n.d./2010), afirma que la vejez “se caracteriza por la pérdida de roles, por lo que la persona que se encuentra en este periodo de la vida, experimenta un decremento de normas y expectativas, convirtiéndose progresivamente en una persona inútil”.

c) Los adultos mayores como grupo minoritario: Esta teoría, (Streib, 1965;

citado en Belando, n.d./2010), sostiene que las personas mayores se sienten obligadas a formar parte de un grupo minoritario debido a las actitudes

negativas que la sociedad mantiene hacia ellos, atribuyéndoles por ende, características de grupos similares, tales como: la falta de recursos económicos y visibilidad, la segregación, baja autoestima y la impotencia.

32

d) Teoría del conflicto: Esta teoría sugiere un conflicto de edades, basado en el componente económico, donde los jóvenes y población activa se oponen a los adultos mayores, por los gastos que requieren, y alude a una exclusión hacia los adultos mayores del lugar que ocupan en la sociedad, especialmente si poseen un puesto de trabajo (Belando, n.d./ 2010).

e) Teoría del etiquetaje o de la estigmatización: Esta teoría afirma que “al etiquetar o catalogar a una persona de determinada manera, por ejemplo como senil o dependiente, conllevará a que socialmente sea percibida y tratada como tal, modificando sus roles, estatus e identidad (Belando,

n.d./2010).

Para concluir, se puede afirmar que gran parte de las penurias y sentimientos negativos que embargan a los adultos mayores no son producto de la edad misma, sino más bien de la forma en cómo la sociedad está estructurada y los margina socialmente.

2.5 Envejecimiento activo

El concepto de envejecimiento activo fue propuesto a finales de los años 90` por la Organización Mundial de la Salud, quien lo definió como el “proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez”. La idea de este planteamiento, se basa en el reconocimiento de los derechos humanos de las personas mayores y en los Principios de las Naciones Unidades de Independencia (Senama, 2009).

De esta forma, cuando se habla de envejecimiento activo, no sólo se refiere a la capacidad para estar físicamente activo o participar con mano de

33

obra, sino que también a una participación social, económica, cultural, espiritual y cívica continua. De modo que al mantener una actitud positiva, se espera lograr que el envejecimiento sea tener una vida saludable y con calidad (Senama, 2009).

Esta forma de vivir la vida y el envejecimiento conlleva, como ya mencionamos, diversos aspectos positivos, tales como:

-

Mayor contacto social y percepción de bienestar

 

-

Posibilidad

de

mejorar

sus

ingresos

económicos

mediante

proyectos

productivos.

- Conservación, extensión y recuperación de la función física, mental y social.

- Incremento del desarrollo psicosocial.

- Mejoramiento de la autoestima, calidad de vida y bienestar.

- Adaptación a los cambios sociales.

- Mantener interés por lo que ocurre en el entorno (estar vigentes).

Lamentablemente en Chile, y en gran parte del mundo, no existen aún las condiciones ni las políticas públicas y sociales necesarias que permitan un envejecimiento activo que mejore la calidad de vida de quienes envejecen. Por otro lado, la cultura cotidiana construye una imagen desvalorada y estigmatizada de la vejez que empeora aún más la situación y donde tristemente los medios de comunicación y textos escolares continúan respondiendo a los estereotipos y prejuicios existentes a nivel social (Senama, 2009).

Pese a estos inconvenientes, el Gobierno, desde el año 2003, ha venido impulsando una campaña de participación social de los adultos mayores con el fin de suplir, en cierta medida, la falta de roles sociales y participación ciudadana por parte de los adultos mayores, así como también

34

comenzar a cambiar la actual imagen que se tiene de ellos y evitar así la exclusión generacional hasta ahora desarrollada.

2.6 Participación social y organizaciones de adultos mayores

La pérdida de roles sociales, amistades y familiares, así como la imagen desvalorizada, estereotipada y prejuiciosa a la que están sometidos quienes componen el grupo de los adultos mayores, ha llevado a que muchos de ellos busquen apoyo en las denominadas redes sociales de apoyo.

La importancia que adoptan estas relaciones interpersonales y redes de apoyo, es fundamental en esta etapa de la vida, no sólo porque fortalece la capacidad del adulto mayor de enfrentar, de manera más efectiva, las demandas producto del deterioro biológico natural que experimenta a medida que avanzan los años, sino que también permite sobrellevar las dificultades y el dolor de la pérdida de seres queridos, así como también satisface una de las necesidades más importantes y centrales del ser humano según la psicología, que es la de amar y ser amado.

Es pues la necesidad de cooperación y ayuda de otros, la comprensión y el afecto, así como también la necesidad de información y consejos lo que motivan a que muchos adultos mayores se integren a una organización social.

Las organizaciones sociales, definidas por Walker, (1977; citada en Guzmán, Huenchuan y Montes de Oca, 2002:40), corresponden a “la serie de contactos personales a través de los cuales el individuo mantiene su identidad social y recibe apoyo emocional, ayuda material, servicios e información”. Por otro lado, Maguire (1980; citado por Guzmán et al., 2002) afirma que las redes sociales son “fuerzas preventivas ya que asisten a los individuos en caso de estrés, problemas físicos y emocionales”.

35

El pertenecer o asistir a estas redes sociales, entendidas como “una práctica simbólica-cultural que incluye el conjunto de relaciones interpersonales que integran a una persona con su entorno social y le permite mantener o mejorar su bienestar material, físico y emocional” (Guzmán et al., 2002), por su parte, trae consigo numerosos beneficios emocionales y efectos en la conducta de los individuos, especialmente de los adultos mayores, quienes sufren en mayor medida de la soledad, desprotección social y no cuentan muchas veces con otro apoyo afectivo más que el que obtienen de estas organizaciones.

Es así como desde hace un par de años, y con mayor énfasis en los últimos años, “la participación ciudadana, social y comunitaria de las personas mayores se está transformando en un nuevo consenso” (Senama, 2009). Ha sido tanto el auge de estas organizaciones, que en Estados Unidos por ejemplo, el aumento de adultos mayores creó una nueva categoría de ciudadano denominada “Senior Citizen”, que asiste regularmente a los “Golden Age Clubs”, donde realizan diversas actividades y forman grupos de amigos (Marín, 1993).

Sin embargo, la existencia de numerosas organizaciones de adultos mayores evidencia la desigualdad existente en los distintos grupos sociales, ya que por lo general, tienen a organizarse quienes se sienten desprotegidos

o

desposeídos y necesitan de una entidad mayor para poder ser escuchados

o

aumentar sus recursos, por ello no ha de sorprender que mientras más alto

es el ingreso socioeconómico del sector y personas que lo componen, menor

participación en organizaciones sociales comunitarias, como clubes y asociaciones de adultos mayores.

Según la encuesta CASEN 2003, el 35% de las personas mayores del país estaba integrada a organizaciones sociales (se recurre a estos datos ya

36

que la encuesta Casen 2006 no considera este ítem y la 2009 aún no realiza análisis detallados). No obstante, según un catastro del Senama, hasta el año 2009, había cerca de 15.000 organizaciones de adultos mayores. Estas cifras, no menores, indican la alta participación que están adquiriendo los adultos mayores en nuestra sociedad, constituyendo así no sólo una forma de vinculación social, sino que también demuestra la capacidad que tienen de relevar sus demandas.

Esta participación en organizaciones sociales, se relaciona directamente con el denominado “Envejecimiento Activo”, que como vimos, involucra acciones no sólo destinadas a estar activos físicamente, sino que también a una participación en los ámbitos sociales, económicos, culturales, entre otros.

El aspecto negativo de esta situación, es que debido a la gran cantidad de organizaciones sociales a nivel nacional, “han quedado bajo el talón del escenario las otras múltiples expresiones de participación ciudadana y social de las personas mayores que, siendo igualmente válidas, se presentan de manera silenciosa por no decir casi invisible” (Senama, 2009:79). Es así como pasan desapercibidas las actividades que realizan como voluntarios en organizaciones humanitarias, tales como voluntariado en hospitales, Cruz Roja y Asociaciones Mutuales, por nombrar sólo algunas.

No está demás señalar y resaltar entonces la alta participación de los adultos mayores, especialmente en los registros electorales, quienes constituyen el segmento etario con mayor índice de participación ciudadana, con un 25% de población votante, según datos del Servicio Electoral de nuestro país, el año 2008.

37

2.6.1 Tipos de organizaciones sociales

Polanyi y Dalton, (1968; citado en Guzmán et al., 2002), clasifican tipos de redes sociales en base a criterios de intercambio y según el grado de interconexión que pueden identificarse entre sus miembros. No obstante, para efectos de este estudio, nos quedaremos con las redes basadas en el segundo criterio.

Según el grado de interconexión, estos autores identifican dos tipos de redes sociales, que en la práctica, suelen ser complementarios:

a) Las redes basadas en contactos personales, en la que cada persona se relaciona con individuos separados en la infinitud de posibilidad;

b) Las redes basadas en contactos grupales, en las que la persona se relaciona con miembros de grupos estructurados en torno a agrupaciones y organizaciones de las cuales forma parte. Este tipo de red se basa en el intercambio entre todos los participantes de la red.

Las organizaciones de adultos mayores son tipo de estructuras de interconexión basado en contactos grupales, es decir, existe intercambio e interacción entre todos los participantes de este grupo. Esta interacción, según Khan y Antonucci (1980; citado en Guzmán et al., 2002), involucra “transacciones interpersonales que implican ayuda, afecto y afirmación”, por tratarse de apoyos sociales.

Entre las organizaciones de adultos mayores legales, se encuentran:

Mayor,

a) Clubes de adultos mayores: Para el Servicio Nacional del Adulto

de

los

“Clubes”,

representan

la

instancia

base

organizativa

38

participación social propia de los adultos mayores en Chile. Fue con el impulso gubernamental de los años 90`, orientados a promover la participación de los ciudadanos de edad más avanzada lo que incentivó distintas formas de asociación, naciendo así la necesidad de crear estatutos acordes para su constitución y obtención de personalidad jurídica, que le diese validez legal dentro del país (Senama, 2009).

b) Uniones Comunales: Junto con formación una serie de clubes a

nivel nacional, se desarrollaron instancias de organización superior que dieron como resultado las denominadas Uniones Comunales de Adultos Mayores,

entidades regionales que representan a la totalidad o gran parte de los clubes de adultos mayores a nivel de comuna.

c) Asociaciones de jubilados, pensionados y/o montepiadas: Este es

otro tipo de organización de adultos mayores. Por lo general, corresponde a agrupaciones más generales que albergan asociados de otros clubes, en base a una característica común; por ejemplo, la Asociación de profesores jubilados a su vez está integrada (no obligatoriamente) por miembros de otros clubes de profesores en retiro, tales como profesores de educación física en retiro, profesores de ciencias jubilados, docentes universitarios en retiro, etc.

d) Consejo Asesores Regionales Mayores: Es un grupo de adultos

mayores, escogidos por representantes de las Uniones Comunales, que tienen la misión de proponer políticas, medidas y/o instancias destinadas a fortalecer la participación de las personas mayores en su ciudad respectiva, así como también la protección de sus derechos y el ejercicio de su ciudadanía activa. En total, a nivel nacional, a fines del 2008, los 15 Consejos

Asesores Regionales de Mayores estaban compuestos por un total de 253 consejeros (Senama, 2009).

39

2.6.2 Características de los adultos mayores organizados

Está comprobado que las mujeres viven más que los hombres. Asimismo y siguiendo el patrón demográfico de supremacía, de acuerdo a los datos obtenidos de los catastros de organizaciones de adultos mayores, realizado el año 2008 por el Senama, se aprecian claramente singularidades de género. Es así como ha quedado demostrado que la mayor presencia de miembros y participación en organizaciones sociales corresponde al sexo femenino, representando el 71% del total de sus integrantes. En tanto que el porcentaje de hombres queda en un 28,9%, es decir, menos del tercio de los miembros pertenece al sexo masculino (Senama, 2009).

Por otro lado, los estudios han demostrado que las mujeres tienden a tener mayor participación en organizaciones de tipo religioso o de reproducción de roles domésticos, cuidados o manualidades, en cambio que los hombres se interesan más por organizaciones de tipo político (juntas vecinales por ejemplo) o recreativos, como clubes deportivos, talleres de baile, entre otros (Huenchuan y Sosa, Z. 2003:119).

Es importante destacar también que el rol que cumplen los adultos mayores dentro de las redes sociales no siempre es un rol “pasivo” o “dependiente”, sino muy por el contrario, desarrollando múltiples actividades como directrices o miembros activos de la organización a la cual pertenecen.

De acuerdo a los resultados arrojados por la Encuesta sobre Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE), el año 2000 (Universidad de Wisconsin - Madison y Peláez, M., 2000), se evidencia además una alta colaboración, por parte de los adultos mayores, en brindar algún tipo de apoyo (88,4%), ya sea en cuidado de nietos, labores domésticas, incluso el préstamo de dinero en algunos casos hacia sus familiares más directos.

40

2.6.3 Auge en la participación de adultos mayores en Chile

El concepto de participación, al igual que el de organización, contiene diversas interpretaciones, ante lo cual su término debe ser considerado flexible.

En palabras de Alberto Viveros (2004), la participación es entendida como “la necesidad que tienen los individuos de intervenir y ser considerados en la vida cotidiana de su propia comunidad”.

En otra definición, entregada por Jenny Figueroa (2001), la participación de los individuos es considerada como un fenómeno para la defensa de sus intereses sociales.

En conclusión, tomando ambas definiciones, podemos decir que la participación en organizaciones sociales, establecida por intereses comunes y actividades compartidas, constituye una importante fuente de apoyo para las personas, especialmente mayores, donde la pérdida de roles sociales, así como la disminución de los vínculos afectivos, disminuye su calidad y expectativa de vida. Asimismo, al pertenecer a organizaciones reconocidas legalmente, tienen derecho a ejercer presión sobre las autoridades.

Ahora bien, el aumento considerable experimentado en nuestro país y el mundo, de la participación ciudadana de los adultos mayores a través de organizaciones ha sido un fenómeno explosivo y de grandes proporciones que es interesante analizar.

Según Catastros realizados por el SENAMA, se observa que desde 1998 hasta el 2008, el número de personas mayores asociadas se triplica, y aumenta en más de tres veces el número de clubes y otras organizaciones de

41

adulto mayor. Asimismo, crece ocho veces más el número de Uniones Comunales de adultos mayores a lo largo de Chile (Senama, 2009).

 

Personas mayores organizadas

 
 

1998

2001

2003

2005

2008

Nº de personas mayores asociadas

108.728

195.049

218.594

245.290

369.419

Nº de clubes y otras organizaciones

3.435

6.094

7.668

9.089

11.616

Uniones Comunales

30

144

206

254

248

Fuente: Senama, 2009.

Uno de los factores principales que explican este incremento considerable de organizaciones de adultos mayores, está en la implementación, gracias al Estado y mediante el SENAMA, del Fondo Nacional del Adulto Mayor, cuya primera ejecución piloto se realizó el año 2003. Este fondo, permite que organizaciones de adultos mayores, bajo personalidad jurídica, postulen a proyectos destinados a financiar diversos ítems, tales como acciones de voluntariado y servicio a la sociedad, alfabetización digital, vida saludable, desarrollo personal, habilitación o equipamiento de sede, recreación y turismo, entre otros.

Por otro lado, la gran cantidad de beneficios que implica el estar asociado o pertenecer a una organización, constituye una herramienta de integración social y también una respuesta a la necesidad de pertenencia que todos los seres humanos necesitamos.

Es gracias a estas organizaciones que los adultos mayores pueden sentirse acogidos, respetados y considerados como persona, adquieren nuevas habilidades y capacidades, o bien, potencian las que desarrollaron a lo largo de su vida (Guajardo y Huneeus, 2003).

42

2.6.4 Beneficios de pertenecer a redes y organizaciones sociales

Hemos observado que en nuestro país, la situación social del adulto mayor no es la más favorable, pese al envejecimiento poblacional progresivo que estamos atravesando. Esta situación, nos lleva a considerar que las redes familiares y comunitarias (clubes, organizaciones, asociaciones), constituyen una estructura de apoyo fundamental.

Existe evidencia empírica que demuestran la importancia y beneficios que tienen las redes sociales para la salud y calidad de vida de las personas. No sólo cumplen un papel primordial en el mejoramiento de las condiciones objetivas, mediante el suministro de apoyo material e instrumental (proporcionar bienes y servicios que faciliten la solución de problemas prácticos o que constituyen formas de colaborar en el desempeño de tareas de la vida cotidiana), sino que también proporcionan un importante apoyo emocional (acción de dar y recibir afecto) y cognitivo, que básicamente tiene que ver con la acción de intercambiar experiencias, transmitir información (significados) y dar consejos.

Para Barros (1994; citado en Huenchuan y Sosa, 2003:111), la consecuencia del apoyo social en la calidad de vida de los adultos mayores se da en dos aspectos:

a) Efecto directo: “al permitir que el individuo se sienta parte de un grupo de personas unidas por lazos de solidaridad y responsabilidad mutua, con las que puede contar en caso de necesidad”. Es decir, el sentido de pertenencia a un lugar hace que una persona se sienta respaldado y seguro al confiar que hay otros que pueden ayudarlo en caso de ser ineludible.

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b) Efecto indirecto: al mitigar o contrarrestar los efectos que dan lugar a condiciones generadoras de tensiones; como también el mejorar la capacidad de respuesta a las situaciones cotidianas.

En palabras de Palomba (2003:257), “la existencia de redes de apoyo, tanto familiar como social, alivia el “síndrome de aislamiento” de las personas mayores y contribuye a superar los problemas económicos y otros problemas materiales”.

Asimismo, está confirmado que se promueve indirectamente conductas saludables, por lo que quienes pertenecen a organizaciones sociales, gozan de mayor salud y tienen menos riesgos de morir que los adultos mayores que viven aislados o que tienen pocos contactos sociales.

Por otro lado, la participación de adultos mayores en el contexto actual del Sistema de Protección Social, significa la afirmación de las capacidades actuales y los grandes aportes que puede realizar este grupo al desarrollo del país en sus distintos ámbitos (Senama, 2009). En otras palabras, es una forma de demostrarle a la sociedad que aún están vigentes y pueden aportar de distintas maneras como ciudadanos.

No obstante, el apoyo brindado y la percepción que se tiene de éste dependen de otros factores. Investigaciones gerontológicas en el área han constatado además que la efectividad del apoyo, depende también del tipo de apoyo recibido, espacio donde se efectúa y continuidad en el tiempo de éste (Guzmán et al., 2002). Asimismo, depende de la interpretación y valoración subjetiva que cada persona le atribuya (Krassoievitch, 1998; citado en Guzmán et al., 2002:57), ya que si es obligatoria o indeseada, puede producir los efectos contrarios.

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Junto con lo anterior, Barros (1994), plantea que esta valoración de apoyo, está influida por el nivel socioeconómico de las personas. Esta situación, sumado a los demás factores que influyen en la percepción del apoyo percibido, ha generado el interés por profundizar de igual manera en este y otros factores en la categoría de redes sociales.

2.6.5 Organizaciones de adultos mayores a nivel regional

La región con más adultos mayores organizados, según los datos del último catastro realizado por el Senama el año 2008 era la región Metropolitana, con un total de 62.029 adultos mayores, seguida de la región del Bíobío, con un total de 48.776 adultos mayores pertenecientes a alguna organización social.

Cabe destacar de este catastro, que de las 15 regiones, 7 superan las 20.000 personas, el resto, estaba compuesta de 6.000 asociados hacia abajo. Entre estas siete regiones con más adultos mayores organizados, se encuentra la región de La Araucanía, en el quinto lugar, con 220 organizaciones reconocidas y un total de 24.114 organizados. De este porcentaje, el 66,8% correspondía a mujeres y un 33,2% a hombres.

2.7 Instituciones a cargo de los adultos mayores

Las primeras acciones realizadas en nuestro país en torno a políticas de protección social para los adultos mayores, se inician bajo la presidencia de Patricio Aylwin, quien instala como grupo prioritario para la política pública a las personas mayores de 60 años. Es en la década de los 90` donde comienzan los primeros estudios y diagnósticos sobre la situación del adulto mayor en nuestro país.

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Posterior a ello, en 1995, bajo el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, se nombra una Comisión Nacional para el Adulto Mayor compuesto por 38 integrantes de diversos ámbitos. En 1996 se aprueba la Política de Gobierno sobre el Adulto Mayor y ya para 1998 se implementa la Política de Salud para Adultos Mayores, con lo cual se inicia un proceso de seguridad y atención médica gratuita a las personas mayores (Senama, 2009).

Ya para el año 1999, el país da un paso importante en relación a esta materia al plantear, mediante un Proyecto de Ley al Congreso, la conformación de un organismo público dedicado exclusivamente a este segmento etareo, que finalmente se concreta el 30 julio de 2002, con la aprobación de ésta bajo el gobierno del presidente Ricardo Lagos Escobar.

2.7.1 Creación del Servicio Nacional del Adulto Mayor

Una de las políticas gubernamentales que constituye un hito trascendental frente a los desafíos de la vejez y envejecimiento, ha sido la aprobación de la Ley Nº 19.828, que crea el Servicio Nacional del Adulto Mayor, SENAMA; decreto que fue promulgado por el Presidente Lagos el 17 de septiembre de 2002 y que comienza a funcionar el 2 de enero de 2003.

Junto con lo anterior, se distribuyen a lo largo del país los Comités Regionales y para el adulto mayor, que trabajarán como brazos operativos del SENAMA central, los que junto a las oficinas del SENAMA regional, proporcionan la base regional para la ejecución de programas e instalación de la institucionalidad a lo largo del territorio (Senama, 2009).

Básicamente el Servicio Nacional del Adulto Mayor, tiene como función proponer políticas y coordinar acciones que faciliten la integración del adulto mayor en todos los ámbitos sociales. Esto, en el contexto de vulnerabilidad y

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desprotección social de este grupo etáreo, que hasta ese entonces los había mantenido excluidos en nuestro país.

Los principios por los cuales se basa este organismo son: la ciudadanía, dignidad, participación e independencia de los adultos mayores. En este sentido, sus principales objetivos son:

Velar por la plena integración del adulto mayor a la sociedad:

promoviendo la participación social, autonomía y autogestión de las personas mayores mediante programas y contacto directo con adultos mayores organizados.

Proteger al adulto mayor ante el maltrato, abandono e indigencia a través de campañas informativas y preventivas.

Promover la imagen de adultos mayores activos y con participación

Hacer valer los derechos y leyes que reconocen a los mayores:

mediante programas y campañas informativas a la comunidad.

Velar por la no discriminación y marginación de los adultos mayores:

Por último, señalar que el Servicio Nacional del Adulto Mayor también se vincula constantemente con otros centros de adultos mayores, manteniendo una estrecha relación por ejemplo con los Centros Integrales de Adultos Mayores, Centros Gerontológicos o Casas del Adulto Mayor, creadas con el objetivo de permitir el intercambio de experiencias, así como también la práctica de actividades deportivas y recreativas.

Asimismo, mantiene contacto permanente con hogares de beneficencia y residencias legales que alberguen a adultos mayores, así como también con organismos tales como cajas de compensación, centros turísticos, universidades, escuelas para adultos, servicio de salud, centro gerontológico, entre otras.

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2.8 Segunda parte: el ser humano y los medios de comunicación

2.8.1 Procesos de socialización y medios de comunicación

El ser humano es un ser social por naturaleza. Desde los inicios de la humanidad, ha tenido la necesidad de vivir en compañía de otros para asegurar su supervivencia, organizar su trabajo, expresar sus sentimientos e ideas, así como también saber qué ocurre, sienten y piensan sus semejantes.

Este proceso de socialización e intercambio se produce mediante la comunicación (comunicar, del latín, comunicare, que significa compartir, hacer partícipe a otro de lo que uno sabe) de pautas aprendidas e interiorizadas que varían de acuerdo a cada cultura (como el lenguaje por ejemplo).

Según Rafael Echeverría (2003), es gracias al lenguaje que el ser humano confiere sentido a su existencia y la clave para comprender los fenómenos sociales, al igual que permite modelar nuestra identidad y el mundo en que vivimos.

Ahora bien, para la transmisión de este lenguaje (verbal y no verbal), el ser humano posee distintos medios o canales propios con los cuales puede transferir mensajes de tipo auditivo, visuales y táctiles. No obstante, con el avance de los años, también se fueron generando nuevos canales, externos al ser humano, de tipo técnico, que permitieron complementar y dinamizar aún más estos procesos comunicativos.

Nacen así los primeros medios de comunicación, (tales como el telégrafo, teléfono y la prensa), los que más tarde, con el avance de las tecnologías y creación de nuevos medios como la radio y televisión, revolucionaron el mundo y la forma cómo hasta ese entonces, lo veíamos.

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En otras palabras, y por motivos de esta investigación, entenderemos el concepto de medios de comunicación como “cualquier equipo técnico que permita a los hombres comunicar la expresión de su pensamiento, cualquiera sea la forma y finalidad de esta expresión” (Balle, 1991).

2.8.2 Medios de comunicación de masas o mass media

Los medios masivos de comunicación, medios de comunicación de masas o mass media, hacen referencia a la cantidad de público o “masa” que envían simultáneamente el mismo mensaje comunicativo. Es decir, a una pluralidad de receptores (se habla de masa ya que inicialmente se creía que la audiencia era un grupo homogéneo y pasivo respecto del contenido que recibía).

Es así como a lo largo de los años, junto con ahorrar tiempo, salvar distancias y llegar a enormes cantidades de destinatarios simultáneamente, los medios de comunicación de masas han pasado a desempeñar un rol fundamental en la sociedad contemporánea, no sólo porque proporcionan distracción y entretenimiento continuo, sino porque además bombardean con informaciones que configuran nuestras vidas y nuestra percepción de la realidad.

Los medios de comunicación de masas más desarrollados en nuestras sociedades modernas son: la televisión, la radio, la prensa y actualmente internet. Éstos difieren unos de otros por la extensión de su audiencia potencial o efectiva, por la naturaleza de los mensajes enviados y por la inclinación que tienen y/o buscan, tales como informar más que entretener, o viceversa; educar más que entretener, etc. (Balle, 1991).

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2.8.3 La televisión

La televisión es el medio de comunicación masiva por excelencia, debido a la gran cantidad de público heterogéneo al que puede llegar a la vez. Ésta debutó a finales de los años 20 (1928-29 en EE.UU.), principalmente como un medio de entretención, en una época marcada por las guerras.

En este medio, el lenguaje adquiere tres dimensiones que se complementan: la palabra, la imagen y los sonidos, y donde el movimiento de la imagen y su simultaneidad con el discurso representan la característica esencial de la difusión televisiva” (González, 1999).

Más allá del crecimiento y progreso que han tenido últimamente los medios de comunicación, especialmente electrónicos y digitales, la televisión y sus programas siguen siendo la principal fuente a través de la cual las personas se informan del mundo y lo que en él sucede.

Ahora bien, hay que diferenciar la televisión abierta de la televisión por cable y satelital. La televisión abierta es la que tienen acceso todas las personas, sin pagar un costo adicional por su transmisión, y donde la variedad de canales (así como también su contenido) depende del país y ciudad donde se encuentren.

La televisión por cable, por su parte, es un servicio de televisión pagado, donde una empresa, mediante un cable, conecta una señal que transmite una variedad mucho más amplia de canales y con programación de todo el mundo.

Por último está la televisión digital que, como su nombre lo indica, transmite televisión mediante una antena satelital. Al igual que la anterior, es

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un servicio que requiere de un costo adicional para acceder a un centenar de canales y que permite, entre otras cosas, servicios interactivos con los clientes, tales como grabar, retroceder o adelantar programaciones en algunos casos.

2.8.4 La radio

Este medio de comunicación masiva es esencialmente auditivo. Se basa en la transmisión del lenguaje oral en conjunto con música y otros efectos sonoros mediante ondas radiales, y se caracteriza por la compañía que ofrece, su inmediatez y espontaneidad.

Nace a finales del siglo XIX (1899) y es ampliamente utilizado en la guerra por la rapidez con la que difunde, la economía del servicio y el alcance de su emisión.

A diferencia de la televisión, la radio no permite ver quien está hablando, por lo que el lenguaje verbal y paraverbal, así como también los efectos sonoros y la música, cumplen un papel fundamental en la atracción y atención del público.

En cuanto a su programación, existe una amplia variedad de diales o frecuencias radiales para todos los gustos y sectores socioeconómicos y no hay que pagar costos adicionales para acceder a los diales. Su mayor ventaja es que permite ser escuchada mientras se realizan otras actividades paralelamente, por lo que su función principal es la de servir de “acompañamiento”.

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2.8.5 La prensa escrita

La prensa escrita es el medio de comunicación masivo más antiguo. Utiliza como soporte principal el papel (actualmente también medios electrónicos) y su mayor ventaja es que al tener que ser leído, permite una mayor comprensión y análisis de la información que se transmite, así como también su relectura en caso de ser necesario.

Su concepto alude a publicaciones impresas (antiguamente en máquinas prensadoras) que se diferencian en función de su perioricidad. Éstas pueden ser de difusión diaria (en cuyo caso se le denomina diarios o periódicos); semanal (semanario o revista), mensual (revistas) o de carácter anual (anuario).

Por otro lado, los periódicos (basados en noticias principalmente) según Raúl Sohr (1998), se dividen en dos grandes categorías: la prensa de elite y la popular. La primera, también denominada prensa seria, suele mantener el formato grande o sábana, como también se le conoce. Está dirigida a informar a los sectores más educados y con mayores recursos económicos de la población; a diferencia de la prensa popular, que adopta el formato tabloide y abarca a más sectores poblacionales, apelando a la entretención por sobre la educación (Sohr, 1998:131-132).

También existen otras categorías de prensa, que aluden a un grupo homogéneo específico. Aquí encontramos las publicaciones juveniles, infantiles, femenina, masculina, revistas literarias y artísticas, para dueñas de casa, prensa de información especializada, proselitismo y de vulgarización científica, por nombrar ejemplos (Balle, 1991).

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Junto con lo mencionado, la prensa cumple ciertas funciones como los demás medios masivos de comunicación. En primer lugar, es una excelente proveedora de noticias, favoreciendo así la inserción y pertenencia del individuo en su grupo y dándole las herramientas para aquello (Balle, 1991). En segundo lugar, cumple una función recreativa y de distracción. Ante esto, no ha de sorprendernos que los responsables del diario se esfuercen por crear nuevas secciones y responder también a esta expectativa de la gente, creando más juegos, crucigramas, leyendo cómics o el horóscopo. Por último, expone Balle (1991), que la prensa escrita cumple también una función catártica, donde contribuye a liberar de distintas inhibiciones al lector.

2.8.6 Redes de comunicación e internet

La creación y posterior desarrollo de los aparatos computacionales y redes informáticas, así como su integración a un mayor número de personas en el mundo, favoreció el surgimiento de nuevas formas de comunicación, donde el internet ha jugado un rol fundamental.

Internet es definida, según el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (1996), como una red interconectada de redes de computadores, de carácter internacional e intercontinental, que une a servidores de todo el mundo y que se comunica a través de diversos canales; es decir, una red de redes de computadores interconectados, sin límite de distancia, que permite a millones de personas compartir, intercambiar, extraer o introducir información desde cualquier lugar del mundo.

los

anteriores, radica en sus características extraordinarias que han hecho

revolucionar el mundo de las comunicaciones.

comunicación

Este

nuevo

medio

de

masivo,

a

diferencia

de

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Uno de sus grandes atributos, es que es un canal o medio global, es decir, que soporta todos los tres soportes comunicacionales: audio, imagen y texto, pero además, es interactivo, es decir, requiere y depende en reiteradas ocasiones de la interactividad de sus usuarios. Es así como más que un medio de comunicación, es un canal donde convergen los demás soportes y sus características. Por otro lado internet, es un medio que almacena una gran cantidad de información y su alcance es prácticamente ilimitado.

Para Castells (2000), internet es mucho más que una tecnología, “es un medio de comunicación, de interacción y de organización social”.

2.8.7 Rol de los medios de comunicación de masas en la sociedad

Mucho se ha hablado del poder que tienen los medios de comunicación en la sociedad, llegando a decir incluso que son el “cuarto poder”, puesto que constituyen un instrumento poderoso que puede ser utilizado para bien o para mal, si es que no se controlan adecuadamente.

En palabras de Miquel Rodrigo (2005), son los mass media los que elaboran una representación de lo que sucede en el mundo, seleccionando determinados acontecimientos y contenidos para hacerlos públicos y noticiosos (la llamada agenda setting). Es gracias a éstos que las personas perciben la realidad social y la interpretan, determinando muchas veces el modo en que las personas se comprometen e involucran en los contenidos.

Similar definición entrega Bisbal (2000), quien dice que la “realidad’ depende cada vez más no de la propia realidad, sino de la comunicación massmediática que construye/reconstruye la misma realidad.

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Asimismo, los MCM tienen un papel importante en las formas de interacción de las personas, puesto que la gran mayoría difiere de la interacción cara a cara que caracteriza los encuentros cotidianos.

Por otro lado, Balle (1991), afirma que los medios como técnicas, “son ambivalentes”, es decir, favorecen o amplían los intercambios entre las personas, pero también pueden desfavorecerlos, quitándoles todo significado. Parales y Dulcey-Ruiz (2002) exponen que los MCM tienen un papel socializador, por lo que entregan estereotipos y prejuicios, pero a la vez evolucionan de estos últimos, es decir, se crean y se recrean mutuamente.

Por su parte, Sánchez Noriega (2001) explica que la propiedad de los medios anhela fundamentalmente a obtener beneficios económicos. De igual modo, Rodrigo (2005) afirma esta condición, explicando que los mass media pertenecen a la esfera estructural de la economía, y donde las noticias son simplemente mercancías fabricadas y comercializadas según la lógica del mercado. Es así como el uso y contenido de éstos obedece de diversas variables, que dependen a su vez de la clase social y nivel sociocultural de la audiencia. Algunas de esas variables son el sexo, la edad y el acceso a los mismos medios.

Por último, cabe mencionar que la comunicación masiva supone el desarrollo de instituciones o empresas dedicadas a la producción y difusión de formas simbólicas, proceso que es controlado, y conlleva generalmente una connotación económica. En este sentido, Van Dijk (1997) alude al papel que pueden jugar los medios en la reproducción de las desigualdades sociales, ya que son los grupos dominantes los que los controlan y manejan, transmitiendo su ideología a través de ellos.

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2.8.8 Funciones de los mass media

Hemos mencionado que los medios de comunicación tienen la capacidad no sólo de reflejar -en cierta medida- la realidad, sino también la posibilidad de crear otras y/o modificarla. Esta capacidad, nos lleva a preguntarnos por las funciones sociales de los medios masivos de comunicación, las que han sido descritas y debatidas por largos años en el mundo académico.

Las 3 funciones principales atribuibles a los MCM son:

Informar: El diccionario de la Real Academia Española define informar, como “enterar, dar noticia de algo”, es decir, dar a conocer hechos y/o acontecimientos (de interés público).

Educar: (del latín educāre), que significa dirigir, encaminar, adoctrinar, y que en otras palabras quiere decir entregar contenidos específicos cuya finalidad es la adquisición de conocimientos por parte del espectador. Esta función nace con la idea de masificar la cultura a toda la sociedad y ya no sólo a un grupo selecto poseedor del conocimiento.

Entretener: Por último, esta función, tiene que ver con distraer a alguien, divertir, recrear el ánimo y hacer menos molesto y más llevadero algo.

Juntamente con estas tres funciones, algunos teóricos han otorgado otras funciones a los medios de comunicación que pueden analizarse en función del rol e influencia que tienen sobre la sociedad (teoría funcionalista de Laswell), tales como:

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Vigilantes del entorno: vigilan y denuncian si es necesario con el fin de evitar peligros a la sociedad.

Mantenedores del status social: si algo no funciona lo informan, así como también ocultan informaciones para evitar generar pánico.

Transmisión de la herencia cultural de una generación a otra: con el fin de evitar una distorsión en la organización social.

Asimismo, se dice que los medios masivos de comunicación son los creadores u orientadores de la opinión pública, mediante la selección, interpretación y tratamiento de las informaciones de acuerdo a la ideología y línea editorial impuesta por cada medio); y también, son instrumentos de evasión o una forma de escapar de los problemas que tiene.

Lazarsfeld y Merton señalan además que “los mass media confieren status a cuestiones públicas, personas, organizaciones y movimientos sociales” (Moragas, 1985); es decir, “dan prestigio y realzan la autoridad de individuos y grupos al legitimizar su status”, ya que al hacerlos parte de una noticia, les confieren importancia y les indican que han conseguido llamar la atención por sobre la masa anónima (Moragas, 1985).

2.8.9 Influencia de los medios de comunicación de masas

La gente habla lo que escucha o ve en los medios de comunicación. Antiguamente, la sociedad sólo estaba al tanto de lo que ocurría a su alrededor mediante las conversaciones entre amigos y vecinos. Hoy, podemos saber no sólo lo que ocurre a nuestro alrededor, sino que en todo el mundo gracias a los medios masivos de comunicación.

Como dice Sánchez Noriega (2001), pocos ámbitos de la vida son los que quedan libres del la influencia de los MCM, pues son éstos quienes nos

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dan la pauta de lo que es noticia, plantean qué hay que pensar, leer, escuchar, que está de moda, para donde ir de vacaciones o qué hay que comprar (Sánchez, 2001:178). En otras palabras, los medios de masas influyen en prácticamente todos los ámbitos de la vida humana, y donde este influjo puede ser previsto y deseado como no.

Algunas

de

las categorías

planteadas por Noriega

ejercen influencia los mass media son:

(2001) donde

En los ámbitos de preocupación y temas que hay que tener en cuenta: con la selección de determinados temas y el desecho de otros, determinando así qué es importante y qué no, y por lo tanto, qué se dice/muestra en los medios masivos de comunicación.

En los hábitos de consumo y tiempo libre: Está comprobado que el comportamiento de las personas está dado en gran parte por la influencia de los mass media, tanto por sus programas e informaciones, como por la publicidad y propaganda que aparece en ellos, ofreciendo pautas de conducta o modelos a seguir, especialmente con fines comerciales, como la creación de hábitos de consumo tanto de los propios medios de comunicación como de ciertos productos presentes en el mercado.

En la información y el conocimiento acerca del mundo: La información recibida por los medios masivos de comunicación se ha transformado hoy en día en los principales referentes sobre la percepción del mundo. Es así como no sólo sabemos (y nos hacemos una idea) de lo que ocurre en nuestra ciudad y país, sino que podemos tener información y opinión de lo que ocurre en todo el mundo gracias a ellos.

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En la socialización de valores, normas, actitudes y opiniones: Los mass media constantemente suministran a las personas construcciones sociales de la realidad “que sirven para reforzar ese consenso o persuadir de otro en el caso de que no hubiera aún una institucionalización del mismo” (Sánchez, N., 2001:182). Por otro lado, sus mensajes favorecen la integración social mediante la interacción del sujeto con el mundo exterior y el ascenso de su rol en la comunidad de pertenencia. En otras palabras, la aparición de un tema o una persona en los medios de comunicación, hasta ese momento silenciada y/o marginada, supone su legitimación pública, agrega Sánchez Noriega (2001).

En los saberes prácticos: Los mass media tienen la capacidad para poner a circulación saberes prácticos o experimentales de las más diversas cuestiones.

En la vertebración social y la creación de corrientes de opinión:

Además de poner en circulación opiniones respecto a un determinado tema y/o persona, los mass media contribuyen a la formación de corrientes de opinión para la sociedad, lo que puede llevar a cristalizar, fortalecer o disminuir la presencia de una persona, como también a la de grupos y organizaciones de distintos tipos.

En la percepción de afectos, sentimientos y emociones: Está comprobado que los mensajes mediáticos pueden generar diversas opiniones y sentimientos respecto a algo, y por ende, su actitud hacia ello. Pueden sensibilizar o desensibilizar a las personas, generarles miedo y ansiedad, solidaridad, incertidumbre, ánimo, etc.

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En el comportamiento vinculado a normas, actitudes, opiniones, afectos, sentimientos y emociones: Los mass media pueden generar dos efectos en el comportamiento humano como consecuencia

de los mensajes recibidos: la activación o puesta en marcha de una conducta, o la anulación o desmotivación de una actividad. Por ejemplo pueden generar conductas de vida saludable en las personas gracias a

la divulgación de informaciones sobre temas de la salud.

En las relaciones sociales y familiares: Los mass media,

principalmente televisión e internet, han generado una individualización

e incomunicación de las personas. Cada vez las familias hablan y

pasan menos tiempo juntas (compartiendo, conversando, jugando, etc.), mientras que aumenta el tiempo que le dedican a ver televisión o a navegar por internet.

En la satisfacción de necesidades y deseos: Los mensajes que aparecen en los mass media tienen la función de satisfacer necesidades-deseos de tipo sensorial (imágenes o sonidos) afectivo (novelas, reportajes, películas, docureportajes, donde mezclan el romance, las peleas, la intriga, el engaño, la lucha, la libertad, la infancia, juventud, etc., y donde las personas se autoidentifican, proyectan o idolatran) y psíquico (mitos, fabulación, fantasía, etc.).

En el gusto y la educación estética: Los medios masivos de comunicación han jugado un papel importante en la evolución del gusto y cultura estética a través de los años. Es así que con el simple hecho de presentar como meritorio un objeto o inclinarse por un diseño específico en el marco estético, para un mensaje implica divulgar un determinado gusto.

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En la creación de cosmovisiones: Sánchez Noriega, (2001) señala que el conjunto de mensajes mediáticos muestra una cultura (con su mentalidad, ideología y cosmovisión) con unos rasgos dominantes bastantes definidos.

Ahora bien, además de estos ámbitos de influencia, es importante saber en qué medida, cómo y hasta qué punto influyen los mensajes mediáticos. Es así como existen diversos factores que determinan un mayor o menor grado de influjo, tales como “la autoridad del emisor, el formato del mensaje, las condiciones físicas, sociales y psíquicas de la recepción o los intereses –y/o expectativas- del sujeto” (Sánchez, 2001:189). Por ejemplo, una persona resulta menos influida o tiene una opinión más crítica mientras más conocimiento tiene sobre una cuestión en particular.

2.8.10 Intereses privados de los medios de comunicación

Cada medio, incluido los efectos sociales que éste tenga, depende también del sistema de propiedad y control que poseen.

Una de las grandes críticas a los medios masivos de comunicación tiene relación con su subordinación a poderosos grupos de empresarios insertos en el actual sistema social y económico, producto del sustento financiero que reciben de ellos, lo que contribuye al mantenimiento de este sistema (Moragas, 1985).

Este control privado de los medios, implica, como es de suponer, la concentración y propiedad de los medios de comunicación en pocas manos (conglomerados), constituyendo una amenaza no sólo para la democracia, sino también para la opinión pública, al ser manipulados en base a los intereses económicos, políticos y sociales de sus propietarios.

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Es así como en algunos países estos grupos económicos son dueños de extensos medios informativos, como es el caso en nuestro país, con el Consorcio Periodístico de Chile COPESA, que tiene en su poder los diarios La Tercera, La Cuarta, La Hora, revista Qué pasa y varios diarios regionales; y el caso de El Mercurio SAP., con El Mercurio, Las Últimas Noticias, La Segunda y 17 diarios regionales.

De esta forma, según intereses privaos de estos grupos, los mass media son utilizados para el logro de objetivos que no son específicamente la comunicación objetiva, como todos quisieran. No obstante, para contrarrestar esta situación, han surgido en todo el mundo distintos medios de comunicación alternativos o independientes que, sin fines de lucro, privilegian la libertad de expresión sin la interferencia de grupos privados.

Esta situación (priorización de los aspectos comerciales), resulta grave si los ideales de los medios masivos de comunicación apelan a funciones sociales como son informar objetivamente y servir a la comunidad, pues sus propietarios, además de servirse de éstos como “intermedios” para lograr sus objetivos, responden en su programación a los intereses y leyes del mercado (oferta y demanda) y por lo tanto, se la juegan por quién vende y consume más medios y productos que por otra cosa. En otras palabras y como explica Mar de Fontcuberta (1993), implica una pérdida de la responsabilidad social atribuida a los medios y principalmente al periodismo.

2.8.11 Mercados de la comunicación (oferta y demanda)

Los propietarios de los medios entonces, más que hacer buenos programas e informaciones, buscan ganar dinero (Sohr, 1998). Por lo tanto, lo que les interesa es justamente todo aquello que les genere rentabilidad. Para ello, entablan una lucha frenética entre sus competencias para capturar el

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máximo de público posible, sin importar al precio conseguirlo.

que sea con

tal

de

Es así como en la actualidad, los medios masivos de comunicación se ofrecen en el mercado con sus productos (llámese noticias, programas, informaciones, etc.) como si se tratasen de cualquier mercancía. Pero estos productos no sólo deben ser atractivos para sus posibles consumidores, sino que además, y en lo posible, deben ser únicos, por lo que cada productor debe personalizarlo para que no sea asimilado con otro producto en serie (Balle, 1991).

Al hacer referencia a los mass media como mercados que ofrecen productos y servicios al público (que en este caso son sus demandantes), estamos aplicando el concepto tradicional de economía sobre las leyes de oferta y demanda. En este sentido, los medios se inclinan con ofertas programáticas a quienes más consumen y les demandan, así como también a un público específico (ampliamente estudiado) a quienes ofrece una serie de productos mediante la publicidad.

Un ejemplo de lo anterior son los niños, quienes si bien dependen económicamente de sus padres, se les ofrece una serie de programas mediáticos dedicados exclusivamente hacia su segmento, así como también, en los comerciales, una diversidad de productos con los cuales se pueden entusiasmar y solicitar a sus padres como regalo; En otras palabras, se les bombardea con programas, juguetes y otros para que sus padres vayan a los centros comerciales (motivados por sus hijos) y consuman dichos productos.

Ahora bien, hablar sobre consumo de productos comunicacionales (de los mass media), nos lleva indudablemente a referirnos al tema de receptores, audiencias, lectores, auditores y consumo de medios en general.

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III AUDIENCIAS / LECTORES Y CONSUMO DE MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN

3.1 La recepción, protagonista del estudio

En la investigación sobre comunicación a lo largo de los años, se observa un marcado predominio hacia estudios relacionados con el emisor y mensaje, más que al receptor y proceso receptivo de estos mensajes. Sin embargo, en los últimos 10 años, la multiplicación de la técnica y el crecimiento del mercado de la comunicación (mayor oferta mediática), ha demandado a los propietarios de los medios, tener un buen conocimiento sobre los potenciales gustos y características del público. Es así como en el último tiempo se ha generado una serie de estudios que tienen estrecha relación con los receptores (Wolton, n.d; citado en Dayan, 1997), y más específicamente, entre emisores - receptores y la relación que se establece ambos (relación de oferta y demanda).

El Diccionario de la Real Academia Española, expone que el concepto de recepción, proviene del latín receptĭo, - ōnis, que significa acción y efecto de recibir.

Por su parte, Valerio Fuenzalida (2004), denomina recepción, a los procesos que efectúan el público en su interacción de ver/interpretar/significar/resignificar los medios y mensajes consumidos.

Quién recibe estos mensajes a través de los medios masivos de comunicación es la denominada audiencia, concepto que pasaremos a definir a continuación.

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3.2 La audiencia: receptores del mensaje

La definición de audiencia ha variado considerablemente a lo largo de los años. Antiguamente se creía que la audiencia era una masa homogénea,

a la cual se le enviaban los mensajes mediáticos y ésta los recibía

indiferentemente (recepción pasiva); sin embargo, como veremos más

adelante, esta creencia ha sido refutada por diversos estudios, generando así un importante interés por parte de los académicos y empresas de marketing para conocer aún más cómo reciben e influyen los mensajes mass mediáticos

en el público.

La noción de audiencia, según Balle (1991), fluctúa entre dos definiciones. La primera de ellas, corresponde a un “conjunto de personas susceptibles de acceder a los mensajes que un medio determinado les

ofrece”, independientemente de si ésta es efectiva o virtual. Y la segunda, es que la misma audiencia es quien otorga el alcance y duración de la influencia

de los mensajes mediáticos.

Su concepto se utilizó por primera vez en la teoría del teatro para

explicar el conjunto de personas que asistían a las presentaciones teatrales Sin embargo, con la creación de la imprenta también se utilizó para etiquetar

al público lector; es decir, a todos quienes compartían la lectura de libros,

revistas o periódicos (Hernández, 2008).

Juntamente con el público lector, se catalogó de audiencia a quienes escuchaban radio y posteriormente a quienes observaban televisión. Es así como en la actualidad, el concepto de audiencia alude al público heterogéneo que recibe e interactúa con los medios y mensajes masivos de comunicación y designa la importancia e influencia de los mismos.

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Ahora bien, Osuna (2008), expone que la filosofía pragmática comercial explica la relación que cada medio tiene con su público, etiquetándolos en dos tipos: quienes consideran la audiencia como público, y quienes la ven con ojos mercantilistas (audiencia de mercado).

Antiguamente, y respondiendo al contexto histórico (período entre guerras) en el cual nacieron los medios masivos de comunicación, éstos cumplían un rol social informativo hacia la comunidad, por sobre cualquier otro aspecto. Sin embargo, con la evolución y desarrollo de los mass media, del marketing y la publicidad, lentamente nos fuimos transformando y convirtiendo de una sociedad productora a una consumidora, donde el eje central ideológico, económico y reproductor de la humanidad es el capitalismo.

Por consiguiente, y teniendo en consideración las palabras de Osuna (2008), todo lo que la sociedad realiza, principalmente quienes están a cargo de producir bienes y servicios, incluidos los mass media, siguen la reproducción y extensión de esta ideología mercantilista, que lo único que busca es el consumismo, es decir, la “puesta en práctica de las modalidades capitalistas llevadas hasta sus últimas consecuencias” (Osuna, 2008: 15-16).

No nos queda entonces más que suponer y confirmar que los medios masivos de comunicación, en su afán por tener más público y consumo por parte de éste, consideran a la audiencia como mercado (por sobre una concepción de público), cuya fuerza impulsora es ganar dinero, basando así su funcionamiento en elaborar programaciones o secciones de contenidos con esos fines más que por cumplir los ideales por los cuales nacieron:

informar objetivamente y servir a la comunidad por sobre cualquier interés ideológico de por medio. Esto significa que “el consumo se produce en

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función de las expectativas de venta y no según las necesidades –y demanda- de los consumidores” (Osuna, 2008:16).

Precisamente ha sido el carácter mercantilista, lo que ha generado tanto interés por conocer a la audiencia en mayor profundidad. Ante lo cual, no ha de sorprender la multiplicidad de estudios de medición de recepción de audiencia que se han realizado especialmente en los últimos 10 años.

3.3 Análisis de recepción de audiencias

El análisis de la recepción incluye diversas formas de investigación empírica y cualitativa de las audiencias (Bruhn, 1991), y busca integrar tanto a las ciencias sociales con estudios humanistas - culturales (etnografías de los públicos, procesos interpretativos de los consumidores, etc.), sin los cuales, es imposible entender la comunicación (Barbero y Silva, 1997). Asimismo, permite compartir la visión de los miembros del público como individuos activos, es decir, no sólo como consumidores sino también como productores de significados, pues “decodifican o interpretan los textos comunicacionales en formas relacionadas con sus circunstancias sociales y culturales y con la manera en que experimentan subjetivamente dichas circunstancias” (Ang, 1991; citado en Audiencia y recepción de la información política, n. d:8).

En este sentido, los estudios recientes han demostrado que el proceso de recepción es mucho más complejo, donde las personas no absorben pasivamente las significaciones predigeridas que les imponen, sino que establecen y construyen sus propios significados (Wolton, n.d; citado en Dayan, 1997), lo que revela un proceso activo e interactivo (entre el mensaje, los sistemas de conocimientos y la realidad del contexto en el que vive el sujeto – consumidor) y no lineal ni pasivo como se creía años anteriores.

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Cabe mencionar entonces que la audiencia receptiva no es un ente pasivo que consume indiscriminadamente mensajes massmediáticos, sino que al contrario, cumplen un rol activo en la producción de significados. Asimismo, la teoría de la comunicación complementa esta idea manifestando que la audiencia no es una masa homogénea, ni que el individuo se encuentra aislado psicológicamente.

Es así como a este enfoque (análisis de recepción), no le basta sólo el proceso individual de recepción, sino más bien le interesa la que comparten diversas personas en un entorno cultural y cotidiano determinado (considerando la clase social, la edad y género de esas personas, entre otras variables). Asimismo, Ien Ang (1991; citado en Audiencia y recepción de la información política, n. d.) señala que al hacer estudios sobre recepción se debe tomar en cuenta la manera con que los medios forman parte de nuestra vida cotidiana.

En otras palabras, la recepción debe atravesar una serie de mediaciones cognoscitivas, culturales, situacionales, estructurales y tecnológicas (Orozco, n.d.; citado en Sunkel, 1991), que se conjugan con la rutina diaria del uso de los medios en sus distintos contextos: familiar, comunitario y nacional.

3.4 Economía política y consumo de MCM

Según Matías Chaparro (2003), la economía política de los mass media tiene relación con la lógica interna de la industria de las comunicaciones, que como vimos, está inserta en la sociedad de consumo.

Ahora bien, el término consumo, basado en la concepción económica, indica la acción y efecto de consumir bienes y servicios. Este concepto y la

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actividad misma, nacen producto de la ideología capitalista desarrollada en nuestra sociedad moderna, basada en un sistema que estimula la producción y uso de bienes no estrictamente necesarios, y donde los objetos producidos adquieren un valor que no depende tanto de su utilidad, sino más bien de su capacidad para ser mercantilizados.

Esta situación, se ha expandido a prácticamente todos los aspectos de la vida, incluyendo los medios masivos de comunicación, donde sus contenidos se han convertido en productos que la audiencia (considerada un mercado demandante) consume (usa).

Para Roger Silverstone (1996), nuestra capacidad consumista está limitada y/o depende tanto de nuestras clases sociales o status, como por la disponibilidad de recursos y la materialidad de los objetos mismos.

Ahora bien, la amplia oferta mass mediática que existe en el mercado, en una industria cada vez más consolidada, ha llevado a que las mercancías se elaboren de acuerdo a mercados (audiencias) diferenciados y fragmentados (Harvey, 1989; citado en Silverstone, 1996), los que a su vez, están sujetos a nuevas fragmentaciones y diferenciaciones en su uso. En otras palabras, se ofrecen programas y contenidos para públicos cada vez más específicos, los que a su vez, pueden seguir delimitándose según necesidades y objetivos que se esperan lograr.

Cabe destacar que con esta concepción capitalista de la producción mass mediática, surgen algunas interrogantes no menos importantes y que algunos teóricos han comenzado a entablar, como por ejemplo, ¿Cómo ha influido el capitalismo en los contenidos mass mediáticos? ¿Ha disminuido la calidad de sus contenidos? ¿Qué piensan las personas, respecto a la oferta que los medios masivos de comunicación les ofrecen? ¿Hasta qué punto

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están conformes con los contenidos y programación que los mass media les ofrece?

Frente a esto, Alfonso Sánchez (2008), declara que “las compañías nunca elaboran los productos y servicios que demanda el público”, sino que realizan ofertas rentables.

Sin embargo, los medios no pueden dejar a la audiencia del todo insatisfecha, puesto que la competencia, considerando los gustos de ésta, puede invertir en un nuevo producto que acapare y atraiga toda la atención del público. Por lo tanto, la determinación de satisfacer de mejor manera las demandas de la audiencia, constituye una forma de fortalecer su ventaja competitiva. Por el contrario, cuanto menos pesen los intereses del público en los productos que los medios ofrecen, y se le entregue mayor importancia a los intereses colaterales, más difícilmente la oferta destacará por su calidad (Sánchez, 2008).

Siguiendo con lo anterior, Sánchez (2008) expresa que los productos de baja calidad buscan atraer al público con contenido sensacionalistas, escandalosos, violentos o eróticos, en tanto que la mayor parte de los éxitos en mercados altamente competitivos, corresponde a organizaciones que privilegian elaborar productos atractivos, de gran calidad, por sobre la obtención de beneficios inmediatos.

3.5 Estudios de recepción de audiencias, consumo de medios y su relevancia

Chaparro (2003), agrupa la investigación de recepción de audiencia y consumo de medios en dos grandes categorías, en base a la cantidad de medios estudiados:

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1) Las investigaciones monomediales, es decir, el estudio de un solo medio de comunicación.

2) Las investigaciones multimediales, que abarca el estudio de más de un medio de comunicación simultáneamente.

Antes de analizar estas categorías individualmente, es necesario destacar que la investigación de recepción de audiencias y consumo de medios, más que medir los gustos e intereses de los consumidores de lo que les gustaría consumir, indican la aceptación o no por parte de éstos a la oferta programática que los mass media les entregan. En otras palabras, los sistemas de medición de audiencia no estudian si el contenido que ofrecen los medios masivos de comunicación al público es lo que les gustaría consumir realmente, sino más bien, entregan información de si aceptan y consumen lo que se les ofrece o lo descartan.

3.6 Estudios monomediales y multimediales

En términos sencillos, los estudios monomediales, como su nombre lo indica, permiten la caracterización y medición de consumo de un medio en particular y cómo se produce este consumo al interior de una industria determinada (radio, prensa escrita, televisión e internet) (Chaparro, 2003).

Al entregar datos más específicos sobre la audiencia y sus hábitos de consumo en torno a un medio en particular, los estudios monomediales representan el gran porcentaje de la producción de información existente en torno al consumo de medios.

Los estudios multimediales, por su parte, incorporan dentro de sus objetivos de investigación la indagación de los hábitos de consumo de varios

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medios de comunicación a la vez, concibiendo una mirada más general sobre

la medición y consumo de los distintos medios de comunicación estudiados.

Esta tipo de investigación, permite conocer la dinámica de consumo y el desarrollo competitivo de las distintas tecnologías de la comunicación por ocupar un espacio en las rutinas y en el uso del tiempo de las personas (Chaparro, 2003).

3.7 Importancia de la investigación de audiencias y consumo de medios

Para Chaparro (2003), la importancia del estudio de los hábitos de consumo de medios masivos de comunicación responde a dos grandes necesidades de la industria:

- Reducir la incertidumbre respecto de las posibilidades de éxito o fracaso de nuevas tecnologías de la comunicación en particular y,

- Conocer (las dinámicas de uso) y cerciorar el uso efectivo de las tecnologías de la comunicación en funcionamiento, así como también, el consumo real de los contenidos ofrecidos por estas tecnologías.

En este sentido, la investigación sobre recepción de audiencias y

consumo de medios constituye un aporte significativo al conocimiento general

y específico de los medios masivos de comunicación en funcionamiento, -y

los que están en desarrollo-, a la vez que representa una fuente importante de insumos útiles a la hora de proyectar el devenir de nuevas propuestas tecnológicas para la industria.

Por otro lado, estudiar los hábitos de consumo resulta principalmente ventajoso -para los propietarios de los medios-, a la hora de aumentar la audiencia y generar mayores recursos económicos, puesto que de no

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conocerse esta información, no existiría un mercado de compra y venta de mensajes publicitarios tan desarrollado como el actual (Chaparro, 2003).

La idea final de estos estudios es adelantarse a las demandas insatisfechas de la audiencia y conocer qué es lo que esperan consumir las personas o qué esperan que los medios les ofrezcan.

Sin embargo, no siempre es posible llevar a cabo estudios de medición de audiencia, por el costo que implica, predominando así la lógica del ensayo y error. En otras palabras, los medios se arriesgan y ofrecen nuevos contenidos al público, observando cuál es el nivel de aceptación que obtienen, con todos los costos asociados que ello implica, como por ejemplo, sacar el contenido de circulación y perder toda la inversión realizada en el mismo, tal como ha ocurrido en reiteradas oportunidades.

3.8 Instrumentos para medir la audiencia

Los gustos y comportamientos de la audiencia varían con el tiempo y se diversifican aún más a medida que aumenta la oferta mediática e intensifica la competencia entre los distintos medios masivos de comunicación. Esta situación, exige a los propietarios de los medios estar informado constantemente y tener datos valiosos que le sirvan para proyectarse y estar a un paso de la competencia.

En este sentido, los sistemas de medición de audiencia cumplen una función primordial como proveedores de información valiosa para la toma de decisiones en materia de programación y planificación de avisos publicitarios, a la vez que constituyen excelentes instrumentos en la investigación del consumo de medios como fenómeno social.

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Algunos de los instrumentos de medición de audiencia actualmente utilizados en nuestro país son:

a) Encuestas: La encuesta es un tipo de entrevista que sirve para determinar la opinión pública sobre un tema en particular. Consiste básicamente en un cuestionario restringido, caracterizado por preguntas específicas tanto abiertas como cerradas, donde los encuestados son sometidos en una misma situación sicológica, aplicándole las mismas preguntas para permitir la estandarización de sus respuestas.

Las preguntas abiertas permiten respuestas libres, sin limitaciones para quien debe responder, en tanto que las cerradas, limitan la capacidad de respuestas a las que les ofrece el entrevistador.

b) Entrevista dirigida o estructurada: En este instrumento (el más común), el

entrevistador realiza una serie de preguntas pauteadas o estructuradas,

ajustándose al orden previamente establecido.

c) Entrevista no dirigida o de profundidad: Esta entrevista se realiza cara a

cara y se asemeja a una conversación común y corriente. Quien la conduce se limita a dar la señal de partida del tema, registrando lo más fielmente posible las diversas reacciones y respuestas de su interlocutor, tratando de no influenciarlas con actitudes o sugerencias (Balle, 1991).

el entrevistador realiza

d) Entrevista

preguntas concretas dejando abierta la posibilidad al entrevistado para responder de manera libre y espontánea.

semidirigida:

En

este

instrumento,

e) Focus Group o grupo de discusión: Es una técnica de recolección de datos

basado

personas

en

una

entrevista

grupal

simultánea

(entre

6

y

12

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aproximadamente) en la que los entrevistados, dirigidos por un moderador, conversan y dan sus opiniones respecto a un tema o producto en específico. Este instrumento busca comprender los comportamientos y actitudes de la audiencia o los consumidores.

f) Teléfono: Como su nombre lo indica, la información se obtiene mediante una conversación telefónica entre el entrevistador y la persona que ha resultado seleccionada para el estudio.

g) Audimetría: Consiste en un aparato de grabación (audímetro) que se fija al receptor de televisión, registrando no sólo las horas exactas de funcionamiento del aparato, sino también los canales seleccionados por la(s) personas. Su ventaja radica en la exactitud e instantaneidad de sus datos, así como también en entregar de manera precisa, las variaciones de la audiencia según las emisiones y los horarios. El nivel de sintonía captado se conoce como el raiting.

Este instrumento de medición goza de gran validez, sin embargo, su alto costo disminuye considerablemente el tamaño de las muestras y en consecuencia, la representatividad de los resultados. Por otro lado, mide el comportamiento del aparato receptor y no de la audiencia efectiva.

3.9 Organizaciones y sistemas a cargo de la recepción cuantitativa de audiencias en Chile

Con el desarrollo del mercado de producción de información sobre hábitos de consumo de medios, fue necesaria la institucionalización de sistemas de monitoreo o medición de audiencias con capacidad de producción periódica de información.

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En la actualidad, la investigación sobre consumo de medios de comunicación en Chile no es un hecho aislado, y se desarrolla principalmente

a partir de sistemas de medición, que en algunos casos, alcanza un nivel tecnológico similar a los de países desarrollados (Chaparro, 2003).

El primer sistema de medición de audiencias automático que operó en nuestro país fue el People Meter, en 1992, sistema de medición electrónica de sintonía televisiva (raiting) contratado por la Asociación Nacional de Televisión, ANATEL, en conjunto con la Asociación de Agencias Publicitarias, ACHAP.

Posterior a ello, se fueron creando al interior de los canales de televisión, una serie de departamentos especializados en estudios de audiencias, los cuales, mediante el uso de softwares especializados, comenzaron a analizar la información proporcionada el People Meter (Fuenzalida, 2006).

Junto con esto, diversos estudios complementarios fueron contratados

a agencias externas a los canales, quienes mediante diversos instrumentos y

técnicas de medición, proporcionaron las primeras informaciones en torno al consumo de medios en nuestro país.

Además del People Meter, que es la iniciativa comercial dominante de medición de audiencia y consumo de medios en nuestro país, encontramos la Encuesta Nacional que ha realizado en reiteradas oportunidades el Consejo Nacional de Televisión, CNTV.

El CNTV es un organismo constitucional público y autónomo, que tiene por objetivo velar por el correcto funcionamiento de los servicios de televisión

y está dotado con la capacidad técnica para efectuar sondeos muestrales acerca de la programación de los canales y su consiguiente consumo

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programático. Ha sido tal la importancia de sus estudios, que representa una de las iniciativas más relevantes de investigación de consumo de medios de comunicación en el país (Chaparro, 2003).

En cuanto a consumo de prensa escrita, incluyendo revistas y suplementos, la información ha provenido principalmente de dos sistemas de medición: La empresa Ipsos Search Marketing y el Time Iboope.

No obstante, en este ámbito también han surgido algunas iniciativas alternativas a los sistemas ya mencionados. Un ejemplo de ello ha sido el estudio sobre lectoría de prensa realizado el año 2002 a petición de la ANP al centro de investigación de la Universidad del Desarrollo, y el desarrollado por el Departamento de Estudios Sociológicos de la Universidad Católica (DESUC) a pedido por el Consorcio Periodístico de Chile, S.A. (COPESA). Asimismo, encontramos a la empresa Adimark que también ha llevado a cabo algunas investigaciones en cuanto al consumo de revistas, entre otros medios.

En lo que respecta a información sobre el consumo y sintonía de radio, encontramos nuevamente a la empresa Ipsos Search Marketing, que ha realizado encuestas telefónicas periódicas. Por otro lado, también se encuentran algunas iniciativas de la Asociación de Radiodifusores de Chile, ARCHI, y otros de la empresa Cheskin Chile.

Asimismo, en cuanto al consumo de las nuevas lógicas de producción de datos, como internet, Chaparro (2003) explica que aún no existe un sistema de medición de audiencias y consumo instalado en nuestro país, capaz de informar respecto a las lógicas de uso de esta tecnología en Chile.

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Sin embargo, pese a la falta de un sistema de medición sobre el consumo de internet en nuestro país, cada vez son más las iniciativas que se están generando para tener información útil respecto a esta área.

Por último, también encontramos a Chilescopio, herramienta de medición cuantitativa de consumo de medios, desarrollada por la consultora Visión Humana desde el año 2005 y que realiza encuestas anuales con el fin de detectar y caracterizar las tendencias en los estilos de vida y consumo de los chilenos. Sus muestras abarcan 1.500 personas entre 15 y 74 años residentes en Santiago y en las principales ciudades del país, incluido Temuco.

3.10 Consumo televisivo en Chile

De acuerdo a la encuesta Nacional realizada el año 2002 por el Consejo Nacional de Televisión, CNTV, el televisor, frente a otros bienes en el hogar (tales como refrigerador, lavadora y microondas), representa un bien material de prioridad en todos los grupos socioeconómicos. Es así como incluso, en los grupos de menor acceso a recursos económicos, (promedio mensual de ingreso de $120.000), la tenencia de bienes que apuntan directamente a mejorar la calidad de vida de las personas, eran sacrificados por la presencia del televisor.

La situación antes descrita, nos lleva a reflexionar sobre la importancia que tiene la televisión en el hogar chileno y los beneficios asociado a ésta y que Chaparro (2003), resume básicamente en tres: contar con compañía y regulación del ritmo de desarrollo en las actividades cotidianas, entretenimiento de fácil acceso, con la posibilidad de retención de niños dentro del hogar, y la pertenencia a una comunidad nacional, que le gusta informarse de lo que pasa en su país en todos los ámbitos.

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Los primeros estudios de audiencia televisiva realizados en nuestro país, fueron ejecutados a través del People Meter, en 1992, mediante la medición electrónica del raiting. Esta información, entregada por el audímetro (que describimos con anterioridad), se realiza de manera automática, produciendo una serie de indicadores estadísticos sobre hábitos de consumo televisivo en el hogar. Algunos de estos indicadores, expuestos por Chaparro (2003), son:

- Raiting o audiencia media: Relación entre el número de telespectadores medios en un evento y el total de la población, expresado en porcentaje.

- Alcance: Número total de telespectadores de un evento (mínimo un minuto) sobre el total de la población, en porcentaje.

- Consumo: Tiempo medio (en minutos) que invierte cada individuo u hogar en seguir un evento.

- Fidelidad: Es la razón entre el raiting y el alcance en porcentaje. Es decir, porcentaje que representa el tiempo medio por telespectador respecto de la duración de un evento.

- Encendido: Relación entre el número de telespectadores medio de la

televisión en su conjunto y el total de la población, expresado en porcentaje.

- Participación o share: Proporción (en porcentaje) entre el número medio de

telespectadores de un evento y el número medio de telespectadores del total de la televisión.

- Adhesión: Mide la proporción de audiencias que aporta un target (objetivo) sobre la audiencia total de un evento.

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- Consumo de los alcanzados: Tiempo medio por telespectador (en minutos) que invierte cada uno en seguir un evento.

- Afinidad: Es la razón entre la audiencia media de un target y la audiencia media total de telespectadores en porcentaje.

Sin embargo, para alcance de esta investigación, sólo nos quedaremos con el indicador de consumo y consumo de los alcanzados, que a diferencia del raiting y el alcance, no hace referencia a cantidad de gente que observa un evento, sino más bien a la cantidad de tiempo que gastan o invierten en ver televisión.

Cabe destacar que en Chile, si bien el encargado de realizar las mediciones de audiencia y alcance es el People Meter, el consumo televisivo representa uno de los tipos de información menos producida por este sistema. Este escenario ha provocado una escasez de datos respecto a la cantidad de horas que la gente ve televisión, especialmente si se trata de los grupos minoritarios.

Esta desigualdad de información le ha significado al país tener que invertir en metodologías un poco más complejas y extensas en tiempo (tanto de aplicación, como de resultado y análisis de los datos), principalmente mediante la realización de encuestas, las que dependen de la capacidad de memoria de los sujetos entrevistados respecto a sus hábitos como telespectadores (Chaparro, 2003).

Asimismo, afirma Chaparro, que en el ámbito académico y mercado nacional es casi nula la investigación sobre consumo de medios y sobre consumo de televisión en particular, pese a la relevancia social que tiene la televisión en la sociedad moderna.

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En este sentido, la Encuesta Nacional que ha realizado en 6 oportunidades el Consejo Nacional de Televisión, CNTV (1993, 1996, 1999, 2002, 2005 y 2008), ha entregado información valiosa respecto a los hábitos de consumo de televisión en nuestro país (Chile).

Según la última Encuesta Nacional del CNTV (2008), basada en una muestra de 5.0008 personas entre 16 y 80 años, el 76% afirma consumir televisión abierta todos los días y un 66% televisión por cable o satelital, cifras que por lo demás, viene descendiendo progresivamente en comparación con años anteriores. Asimismo, este estudio reveló que los encuestados, en promedio, consumen televisión abierta 2 horas con 50 minutos.

Sin embargo, también se han realizado algunos estudios de consumo mediante audimetría, tales como el llevado a cabo por el Times- Ibope el año 2002, donde se consideró el consumo diario (en minutos) de televisión abierta promedio de ese año, según el grupo socioeconómico (Chaparro, 2003).

Según los resultados de este estudio, las personas dedican en promedio, 180 minutos (3 horas) diarias al consumo de televisión entre lunes

y viernes y 141 minutos (2 horas 21 minutos) los fines de semana. De igual

manera, las personas que más consumen televisión abierta son las que pertenecen a los grupos socioeconómicos de menores ingresos. Estas cifras, demuestran la similitud en los resultados obtenidos por el CNTV.

También, encontramos a la empresa Ipsos Search Marketing, que

utiliza la aplicación de encuestas para medir el consumo de televisión abierta

y por cable en regiones (Chaparro, 2003).

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3.11 Consumo de diarios y revistas

Mencionamos con anterioridad que la información referente al consumo de periódicos, revistas y suplementos proviene principalmente de la empresa Ipsos Search Marketing y el Time Iboope.

Sin embargo, esta información, al igual que en televisión respecto al consumo televisivo tampoco es muy amplia y específica, puesto que ambas empresas (privadas), ofrecen también otros servicios de investigación de mercado, tales como estudios de opinión pública y mediciones de eficacia publicitaria, entre otros.

Pese a esto, existen investigaciones alternativas contadas sobre hábitos de consumo de prensa escrita en nuestro país (especialmente de diarios), que vienen a complementar las realizadas por el Ipsos y el Time Iboope. Una de ellas es la realizada por el Consejo Nacional de Televisión, el año 2008, donde se señala que un 22% del total de entrevistados (de una muestra de 5.008 personas) leía diarios todos los días.

En cuanto al consumo de revistas, la información es aún más escasa, registrándose un estudio realizado el 2002 (a petición de la ANP) por mediática, Centro de investigación aplicada a la industria de las comunicaciones de la Universidad del Desarrollo, denominado “Lectores de prensa: características diferenciadoras”, que comparó rasgos de lectores con no lectores, especialmente en lo que respecta a sus estilos de vida y hábitos de consumo de bienes y servicios en general (Chaparro, 2003).

Otra investigación en relación al consumo de diarios fue la desarrollada por el Departamento de Estudios Sociológicos de la Universidad Católica (DESUC) para el Consorcio Periodístico de Chile, S.A. (COPESA). Asimismo,

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la empresa Adimark Comunicaciones también ha llevado a cabo algunas investigaciones en cuanto al consumo de revistas, entre otros medios.

También destaca el estudio sobre revistas realizado por la empresa Adimark el año 2002, también a petición de la ANP, denominado “Imagen y evaluación de las revistas como medio publicitario”, que más que indagar sobre el consumo de revistas, entrega datos que permiten evaluar la calidad de las revistas en su rol de soportes publicitarios (Chaparro, 2003).

3.12 Auditores y el consumo de radio

La Asociación de Radiodifusores de Chile, define auditor a aquella persona que escucha una radio a lo menos 5 minutos en cualquier momento del día.

Ahora bien, la información referente a los auditores y al consumo de radio en nuestro país es aún más escasa que la existente en prensa escrita y televisión, por no decir nula. Ésta se basa principalmente en estudios de medición de sintonía y encuestas (telefónicas y cara a cara) realizadas cada cierto tiempo por la empresa Ipsos Search Marketing y algunas iniciativas alternativas realizadas por la empresa Cheskin Chile y la Asociación de Radiodifusores de Chile, ARCHI (Chaparro, 2003).

Respecto a las investigaciones sobre consumo radial realizados por la ARCHI, encontramos la encuesta nacional “Usos y costumbres de la audiencia de radio”, realizada los años 1997 y 1999, y las presentadas el año 2007 por la ARCHI, en el documento denominado “La radio, emociones que venden”, que compila una serie de estudios realizados paralelamente.

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Algunos resultados arrojadas por la primera investigación presentada (Caso Cafranda), demuestra que del 100 % de los encuestados (de una muestra de 419 personas residentes en Santiago, entre 20 y 50 años de edad), el 55,6% escucha menos de 3 horas radio; un 34,5 % más de 3 horas y un 9,9 % no escucha / consume radio (ARCHI, 2007).

Asimismo, el estudio realizado el año 2006 sobre la vigencia de la radio, también presentado en dicho documento, demostró que la radio, junto con la televisión, es el medio más utilizado, declarando un 83,5% escucharla todos los días, lo que da una prueba importante de aceptación que posee en la actualidad (ARCHI, 2007).

Junto con lo anterior, se pudo observar que el consumo de radio es igualmente alto en todos los segmentos etáreos y socioeconómicos, siendo marginalmente mayor en las mujeres (85,1%) que en los hombres (81,9%).

Por otro lado, 5 horas es el tiempo promedio que escuchan radio los días de semana, cifra que disminuye levemente los sábados y domingos.

Otro punto importante sobre este estudio, relacionado con el consumo de radio, tiene que ver con la asociación de ésta a la mayor parte de las esferas de la vida cotidiana. En este sentido, un 64.5% de las personas entrevistadas reconoce sintonizar la radio mientras realiza labores en el hogar, especialmente en las mujeres (ARCHI, 2007).

En cuanto a la comparación de la radio con otros medios de comunicación, los estudios demuestran una mayor presencia de audiencia femenina durante la mañana y de hombres durante la tarde. Asimismo, la audiencia de la televisión es inversa a la de la radio: es baja en las mañanas y aumenta progresivamente a lo largo del día, en tanto que la televisión abierta

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aumenta considerablemente a partir de las 19:00 horas (hora de telenovelas nocturnas) llegando su más alto nivel entre las 21 y 22 horas (horario de noticias) (ARCHI, 2007).

Por último, encontramos las encuestas que aplica cada cierto tiempo la empresa Cheskin Chile, a automovilistas detenidos en los tacos producidos en horas de más tráfico vehicular en Santiago y Viña del Mar.

3.13 Uso y consumo de internet

Información sobre el consumo de internet aún es incipiente en nuestro país, pues todavía no existe un sistema de medición de consumo instalado, capaz de entregar esos datos. Pese a esto, se han levantado algunas iniciativas de investigación que vienen a suplir en cierta medida, esta carencia de estudios en este medio cada vez más importante para la sociedad.

La información más reciente que se tienen en torno al consumo y penetración de internet en nuestro país provienen del Consejo Nacional de Televisión y del estudio realizado por la ARCHI el año 2007, respecto a la relación de la radio con otros medios, en el que se incluye internet.

Por otro lado, la quinta y sexta Encuesta Nacional realizada por el CNTV (2005 y 2008), también incluyen en sus apartados las primeras informaciones que se tienen en torno al consumo y acceso a internet en nuestro país. Según esta última investigación, el 26% de los entrevistados (de una muestra de 2.770 personas), navega por internet todos los días, cifra que difiere bastante del 15% que arrojó el año 2005 este mismo estudio.

La empresa Adimark, por su parte, en conjunto con otras instituciones, también ha realizado algunos estudios, mediante encuestas online, con el fin

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de explorar los hábitos de consumo de internet y perfil de los usuarios en nuestro país. Es así como el año 2000, esta empresa llevó a cabo 2 encuestas online: “Conociendo a los navegantes chilenos” y ¿Quiénes son los navegantes chilenos?, repitiendo esta rutina el año 2001 bajo la denominación “Quienes son los usuarios de internet” (Chaparro, 2003).

Entre la información solicitada por este estudio encontramos datos demográficos, antigüedad como usuarios, uso de comercio electrónico, lugares y frecuencia de conexión, usos e impactos de internet, entre otros.

Otro estudio sobre consumo de internet registrado en nuestro país (basado en encuestas online), es el realizado por el grupo publicitario Nazca Saatchi & Saatchi, a través de su empresa Research & Research, el año 1999, y que fue aplicado en 8 países latinoamericanos (incluyendo Chile).

3.14 Recepción cualitativa o percepción de los medios masivos de comunicación

Hasta ahora, hemos descrito los estudios de recepción cuantitativos realizados en nuestro país, en torno a las audiencias. Sin embargo, no hay que olvidar que los estudios sobre percepción y recepción cualitativa de los mismos también son importantes para comprender las lógicas y dinámicas de consumo de la audiencia.

En este sentido, Fuenzalida (1997), expone que los estudios cualitativos de recepción buscan comprender (considerando las variables etáreas, sociales, culturales, y de género) a la audiencia en su relación con un contenido o programa, sus gustos y disgustos, su diversión o aburrimiento, su satisfacción o rechazo, su motivación a ver ese programa o cambiarse a otro, así como también sus significaciones y apropiaciones ante la pantalla.

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La ciencia encargada del estudio científico de la forma en que sienten, piensan y son afectadas las personas, es la psicología social (Papalia et al.,

2005).

Es importante abarcar este enfoque puesto que además de explicarnos la predisposición o disponibilidad de la capacidad perceptiva (de tipo neurofísiológica) del ser humano a percibir características particulares de un estímulo, la psicología social estudia la influencia del grupo sobre el comportamiento de un individuo, aspecto que nos servirá para entender de manera más profunda en nuestro análisis, las razones que explicarían los estereotipos, prejuicios y representaciones sociales que existen en torno a la vejez (y que los mass media reproducen) y a su vez, la imagen y percepción que tienen los adultos mayores hacia a los medios masivos de comunicación.

Es gracias a la capacidad perceptiva, que el ser humano puede construir representaciones mentales de la realidad. En este sentido, la percepción implica la captación de la información a través de nuestros sentidos y el posterior procesamiento para darle un significado. En otras palabras, la percepción es selectiva, constructiva e interpretativa, interviniendo a su vez tres componentes directamente relacionados: el proceso sensorial, afectivo y el proceso simbólico.

Es selectiva porque recibimos la información mediante múltiples estímulos sensoriales, tales como la luz, sonidos, tacto, movimientos, etc. (proceso sensorial), que nuestro cuerpo percibe en mayores o menores umbrales. Asimismo, es constructiva, porque en el proceso de percepción se ponen en juego diversas variables y esquemas cognitivos previamente aprendidos, tales como nuestra experiencia, la forma de ser y el contexto que nos rodea, los cuales condicionan la percepción de la realidad. Por último, es interpretativa, porque la percepción implica una decodificación y posterior

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cual el ser humano debe

organizar e interpretar la información recibida a través de los sentidos

(proceso simbólico).

construcción de sentido

de

la

realidad en la

Ahora bien, de acuerdo a la psicología, las representaciones mentales de la realidad que cada persona construye, se ven influidas por distintos factores, tales como la motivación, instrucciones previas a la recepción, el contexto, las expectativas, los factores culturales, las emociones, las experiencias pasadas y las diferencias individuales.

Una vez construidas estas percepciones, el ser humano tiende a sociabilizarlas con el fin de compartir sus pensamientos, sentimientos - emociones y opinión en torno a lo percibido, reproduciendo así, diversas representaciones sociales que son compartidas generalmente por su comunidad.

3.14.1 El concepto de representación social

Desde la perspectiva psicosociológica, una representación social implica una reproducción de las propiedades de un objeto, tanto a nivel real, metafórico, como organizado en torno a una significación central (Rodrigo, 2005). Por otro lado, “esta reproducción no es el reflejo en el espíritu de una realidad externa perfectamente acabada, sino un remodelado, una verdadera construcción mental del objeto, concebido como no separable de la actividad simbólica de un sujeto, solidaria ella misma de su inserción en el campo social” (Herzlich,1975:394).

En la misma línea, Mannoni (2001; citado en Rodrigo, 2005), señala que las representaciones sociales “son procesos cognitivos y emotivos productores de sentido, de realidades simbólicas y dinámicas, además,

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actúan como esquemas organizadores de la realidad (Mannoni, 2001:61, citado en Rodrigo, 2005). Por otro lado, explica que las representaciones forman parte de las relaciones sociales, no sólo porque son compartidas por los miembros de un grupo, sino porque se fabrican, conservan y transforman en el contexto de la interacción social.

Por su parte, en la actualidad, los medios masivos de comunicación cumplen un rol fundamental en cuanto a reproducción y (re)construcción de realidades sociales dentro de un dinamismo permanente (Perales y Dulcey - Ruiz, 2002).

Desde esta perspectiva, y como señala Rey (Rey, citado en Peralez y Dulcey – Ruiz, 2002:110), “los medios visibilizan actores y construyen agendas de opinión. Son escenarios de representación social, donde circulan significados y atribuciones sociales, y sobre todo, propuestas de interpretación”.

3.15 Recepción y percepción de los géneros mass mediáticos

Los diversos estudios presentados y brevemente analizados en esta revisión bibliográfica han demostrado la importancia e integración que tienen los mass media en la cotidianeidad de las personas, tanto por lo que significan los medios de comunicación, como por lo que les entregan.

Asimismo, Fuenzalida explica que los diversos géneros aparecen para la audiencia “como espacio-tiempo lúdicos”, en donde ésta se involucra y realiza exploraciones acerca de su vida diaria, fantasía de lo diferente, comparaciones, indagación de identidad, para luego distanciarse y hacer una comparación reflexiva, a través de las conversaciones.

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En este sentido, es importante describir brevemente cada uno de los géneros y su importancia, para comprender las percepciones que tiene la sociedad respecto a los mismos.

En primer lugar, clasificar los distintos contenidos mass mediáticos en géneros (entendidos como la presentación de los discursos mediáticos y periodísticos) presenta algunas complicaciones, tanto por los diferentes criterios de clasificación existentes, como por la propia evolución y fusión de los programas en búsqueda de nuevos formatos. Esta evolución, responde principalmente al desarrollo de la tecnología y al incremento de la competencia, lo que ha impulsado a una mayor segmentación y especialización de los contenidos.

Esta situación, menciona Lorenzo Gomis (1991), ha llevado a que las reglas que rigen a los géneros sean bastante flexibles y admitan muchas variedades (Gomis, 1991).

Enrique Guerrero (2010), agrupa los géneros mass mediáticos en 4 grandes géneros o macro géneros, los que a su vez están compuestos por subgéneros que se pueden seguir desglosando en nuevos. Estos macro géneros son: Entretenimiento, ficción, informativos y deportivos.

Por otro lado, diversos autores y académicos del área proponen tres grandes categorías para clasificar los contenidos y discursos periodísticos:

Informativos, de opinión y de entretenimiento, clasificación que responde principalmente a la intencionalidad de los discursos.

Ante esta divergencia de clasificaciones, y puesto que no sólo se trata de géneros periodísticos, propongo para efectos de esta investigación la clasificación de los contenidos mass media en 4 macro géneros, los cuales a

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su vez se dividen en subgéneros, los cuales no necesariamente se restringen a esa línea, sino que en la actualidad, como mencionamos, se entremezclan para generar nuevos formatos.

MACRO

GÉNEROS

INFORMATIVOS: Noticias, reportajes, crónicas, entrevistas,etc. DE OPINIÓN: artículo editorial, editorial, columna, ensayo, etc. FICCIÓN: teleseries, miniseries, películas, series, etc. ENTRETENIMIENTO: reality, magazines, humor, concursos, programas de baile, deportes, cómics, crucigramas, espectáculos en general, musicales, etc.

3.15.1 Recepción de contenidos informativos

Las primeras funciones atribuible a los medios masivos de comunicación son la de informar y educar. Particularmente, prevalece la idea de mantener informada a la sociedad sobre los distintos hechos ocurridos a nivel nacional e internacional como un deber de los mass media.

De esta manera, los géneros informativos, como su nombre lo indica, son las distintas modalidades para presentar una o varias informaciones. Se caracterizan por entregar información veraz, objetiva y de interés público, así como también lo más cercana posible a la realidad.

Los datos que entrega este macro género, abarca el universo de temas posibles: contenidos noticiosos, culturales, políticos, de salud, entre otros, con los cuales los mass media desarrollan una serie de programas expandidos en gran parte de su parrilla programática.

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Así pues, dentro de los distintos formatos que conforman la parrilla de los mass media en la actualidad, los géneros informativos, con su multiplicidad de formatos, cumplen un rol fundamental y se destacan como el macro género con mayor éxito y audiencia. Así lo revelan diferentes estudios, principalmente los realizados por el CNTV, la Archi y actualmente los contadores de visitas online de los principales diarios del país.

Sólo por poner un ejemplo, la última Encuesta Nacional realizada por el CNTV (2008), demuestra que en la actualidad, un 74,7% de la población consume informativos todos los días, cifra que se eleva un punto a la de del año 2005, que alcanzaba un 73,3%. Asimismo, un 74,4% le coloca nota entre 6 y 7 a los noticieros, lo que demuestra el nivel de satisfacción y éxito que poseen los informativos, principalmente los noticieros.

De igual manera, el estudio de la ARCHI, realizado el año 2007 reveló que sintonizan la radio principalmente para oír las noticias, con un 39,6%, seguido de sentirse acompañado, que alcanzó un 28,54%.

3.15.2 Recepción de los géneros de opinión

Los géneros de opinión, cualesquiera sean sus formatos, incluyen en sus mensajes e informaciones la transmisión de juicios. Se caracteriza por la exposición y argumentación de un hecho que entrega una persona, generalmente periodista o un medio masivo de comunicación, con la finalidad de transmitir una opinión, cuestionar o entregar un juicio al respecto. (González Reyna, 1999).

Su importancia radica en que permiten tener una mirada particular frente a un hecho noticioso o de interés público, así como también amplían la

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visión sobre el mismo hecho, ya que deducen consecuencias sociales, teóricas, políticas, culturales, etc., de lo que sucede.

Respecto a la percepción de este género por parte de la audiencia, no se tiene mucha información en nuestro país, puesto que como mencionamos anteriormente, existe una tendencia a realizar estudios cuantitativos que cualitativos.

3.15.3 Géneros de ficción y su recepción

El Diccionario de la Real Academia Española, define ficción como una invención o cosa fingida, así como también a la clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios.

En otras palabras, la ficción alude a una simulación o ilusión, donde se Presenta una narración o historia inventada, de tal manera que la audiencia la crea y sienta verdadera momentáneamente.

De entre la programación mass mediática, la ficción, en cualquiera de sus modalidades (películas, series, teleseries, miniseries, etc.), es el macro género que abarca la mayor cantidad de horas de programación, seguida de los informativos.

Por último, es importante destacar por último que diversos estudios han revelado que en nuestro país, existe una telecultura basada principalmente en el consumo de teleseries, donde éstas representan a la audiencia un modelo significativo de doble identificación, tanto por las historias como con los mismos actores que la interpretan. Ante este escenario, no ha de

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sorprendernos entonces la amplía gama de series y teleseries que forman parte de la parrilla programática de la televisión actual en nuestro país.

3.15.4 Recepción del entretenimiento

El concepto de entretenimiento o entretención también muestra algunas dificultades a la hora de emplearlo. En este sentido, Guerrero (2010), propone tres aspectos para entender este macro género.

Primeramente, explica Guerrero, es una de las 3 funciones básicas otorgadas a los medios masivos de comunicación. En segundo lugar, es un macro género que contiene diversos subgéneros tales como los reality show, concursos, magazines, programas de humor, comics, entre otros. Por último, es utilizado por algunos investigadores para referirse a un subgénero del entretenimiento, que también recibe el calificativo de “variedades”, también conocido como contenidos misceláneos.

Ahora bien, según la etnografía, distintos géneros pueden generar entretención en la audiencia (de ficción, espectáculo, de conversación, noticias, reportajes, musical, etc.).

Desde la perspectiva de la recepción televisiva, comenta Fuenzalida (2006:5), la entretención aparece como “un sentimiento-actitudinal complejo que se opone al aburrimiento, al desinterés, la desatención, el no- involucramiento”. En otras palabras, el entretenimiento proporciona elementos de humor, distracción y pasatiempo a través de distintos formatos.

que los

auditores, más que razones principales por la cual escuchar radio, hay

En cuanto a la radio, el estudio de la ARCHI demuestra

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emociones de por medio que los motivan, tales como oír música, entretenerse y sentirse acompañados.

Sin embargo, en la actualidad, la industria del entretenimiento no posee una imagen muy prestigiosa como antiguamente, siendo más bien asociada a la denominada “tele-basura”, en el caso de la televisión (Guerrero, 2010), donde la lógica económica domina por completo las decisiones programáticas, generando transmisiones de mala o nula calidad de contenido, especialmente “por su chabacanería, su vulgaridad, su morbo, a veces incluso su obscenidad o su carácter pornográfico” (Bueno, 2002; citado en León, 2009:2).

Precisamente, uno de los contenidos que ha sido fuertemente criticado por su baja calidad y contenido productivo, así como también por la presencia constante de contenido vulgar, morboso y obsceno, ha sido la denominada farándula, expresión inglesa de Show business y Showbiz, traducida como el negocio o mundo del espectáculo.

En este sentido, se habla de farándula cuando los contenidos e informaciones, así como también las opiniones vertidas en un medio (sean verídicas o no), profundizan en la vida privada de las personas que pertenecen al mundo del espectáculo (animadores, bailarines, cantantes, actores, modelos, etc.).

Ha sido tal la expansión de la farándula en la oferta programática, principalmente en televisión, que el Consejo Nacional de Televisión incluyó esta categoría en su última Encuesta Nacional realizada el año 2008. De acuerdo a ésta, entre las razones espontáneas surgidas respecto a qué les genera insatisfacción en la televisión, un 32% de los encuestados manifestó que debido a la existencia de mucha programación de farándula, segundo

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porcentaje superior obtenido en este ítem (el primero corresponde a programas malos, con un 44%), aspecto no menor por tratarse de un formato bastante reciente, si lo comparamos con los demás que llevan más tiempo establecidos y genera mayor aceptación en la audiencia.

3.15.5 Programas de calidad y basura mass mediática

Antes de finalizar esta segunda parte es necesario reflexionar en torno a lo que significa y entendemos por programas buenos o malos, de alta o baja calidad.

Hemos mencionado que el término “telebasura”, se utiliza para distinguir a los programas (de televisión) de baja calidad en contenido y caracterizados por atraer a la audiencia mediante la explotación del morbo, el sensacionalismo y el escándalo, principalmente con informaciones provocativas y obscenas, donde una de sus grandes críticas, radica precisamente en la transmisión de valores nocivos para la sociedad, especialmente niños, contribuyendo a crear ciudadanos desinformados y sin preocupaciones de tipo social o cultural (León, 2009).

Su origen radica en la ardua competencia existente entre los mass media (producto del aumento de la oferta mediática), lo que radicó en la producción de programas de bajo coste pero que generasen amplia audiencia; en otras palabras: producir un programa a bajo costo y que vendiese, sin importar la forma con tal de conseguirlo. Fue así como si bien los formatos fueron variando, los mecanismos utilizados para atraer a la audiencia fueron siempre los mismos: “la búsqueda del morbo, presentando situaciones personales cada vez más truculentas, muchas veces aliñadas con buenas dosis de violencia y sexo” (León, 2009:15).

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Fontcuberta, asimismo expone que “La progresiva priorización de los aspectos comerciales implica, también un progresivo abandono de las funciones sociales de informar y formar. En demasiadas ocasiones lo que importa no es que el público esté informado, sino que consuma medios del mismo modo que consume coches, bebidas, electrodomésticos” (Fontcuberta, 1993:36). En otras palabras, y como mencionamos en ítems anteriores, la constante competencia ha generado que la audiencia sea considerada como mercancía y no como público.

Ahora bien, varios autores han tratado de definir lo que se entiende por calidad de un programa o contenido. Nossiter (1986, citado en León, 2009), identifica 5 dimensiones de calidad: excelencia técnica, contenido, claridad de objetivo, innovación y relevancia.

Por su parte, la BBC (televisión pública británica), referente de calidad internacional reconocida, sintetiza su misión (y funciones) con el siguiente lema: “enriquecer la vida de la gente con programas que informen, eduquen y entretengan” (BBC, 2007; citado en León, 2009). Asimismo, considera que entregar programas de calidad a sus espectadores requiere efectuar una cobertura informativa completa, profunda e imparcial; asimismo, favorecer y estimular la cultura y el entretenimiento; ofertar programación que generen oportunidades para la educación; y por último, estimular la comunicación de la cultura.

En cuanto al contenido de los programas, los requisitos de calidad que León (2009) expone son:

- Satisfacer las necesidades básicas de información y entretenimiento.

- Respetar la pluralidad de creencias.

- Estimular la imaginación.

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- Respetar las leyes, la cultura nacional, favoreciendo la producción propia y local.

- Fomentar el conocimiento de otras culturas.

- Presentar trabajos artísticamente buenos.

Por último, considerando la estructura de la programación, la calidad suele centrarse en los siguientes aspectos:

- Aportar diversidad de géneros

- Ofrecer pluralidad de temas y perspectivas

- Buscar la innovación, no repetir fórmulas, sino sorprender

- Contribuir al desarrollo de la cultura y la educación.

3.16. Tercera parte: adultos mayores y medios de comunicación

3.16.1 Relación adulto mayor – mass media

A lo largo de los dos primeros capítulos del marco teórico, se ha descrito la problemática de los adultos mayores en tanto grupo etáreo y las implicancias que ha generado el aumento de la población adulta mayor en Chile y el mundo. Asimismo, se efectuó una breve introducción y descripción de los diferentes medios masivos de comunicación, así como también de sus funciones, importancia y los estudios sobre consumo y recepción de los mismos.

Ahora bien, en esta tercera y última parte, se desarrollará una correlación entre adultos mayores y medios de comunicación, y la información existente en torno a ambos. En este sentido, se realizará una breve introducción sobre los adultos mayores como consumidores de medios, a la vez que se entregará una visión generalizada de las imágenes que

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circulan en los medios respecto de la vejez. Esta información, será valiosa para comprender y hacer un análisis más profundo en la investigación de campo propiamente tal.

3.16.2 Adultos mayores y consumo

Investigar la temática del consumo de medios por parte de los adultos mayores responde básicamente a dos aspectos. En primer lugar, es un asunto de interés teórico tanto para el área científica, en la medida que el aumento de su población conlleva implicancias sociales, políticas y económicas, como para la industria de los medios masivos de comunicación, por constituir cada vez más un segmento mayoritario y diferenciado de consumidores. En segundo lugar, es un tema prácticamente desconocido, lo que viene a suplir, en algún grado, los vacíos informativos existentes en cuanto a hábitos de consumo y percepciones que tienen los adultos mayores sobre los medios masivos de comunicación, así como también las diferencias y características que presenta este grupo a la hora de consumir.

Uno de los principales factores o variables a considerar a la hora de aproximarse al perfil del consumidor mayor, es el poder adquisitivo que éste posee. Los adultos mayores de nuestro país, son unos de los segmentos etáreos que menos ingresos económicos reciben (llámese pensiones / jubilaciones), salvo excepciones, situación que varía también del cargo y profesión que llegaron a ejercer (si es que ejercieron) durante su vida laboral activa.

Esta realidad, supone pensar- y es la realidad- de que los adultos mayores no son uno de los grandes objetivos de consumo, puesto que además de poseer bajos niveles adquisitivos, no representan una masa poblacional mayoritaria a nivel nacional e internacional, a diferencia de

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jóvenes, niños y adultos, que representan el 80% de la población a nivel mundial aproximadamente.

Sin embargo, tal como hemos observado en la primera parte del marco teórico, existe un proceso de transición demográfica avanzada global, donde los adultos mayores están ad portas de alcanzar y superar a los segmentos poblacionales más numerosos por primera vez. En otras palabras, y basándonos en las estimaciones censales, que hasta la fecha han sido superiores a las calculadas, las personas mayores constituirán un nicho de producción y consumo importante en los próximos años.

Otro de los factores importantes a la hora de considerar a los adultos mayores como buenos consumidores, es la variable del tiempo libre que ellos disponen. Las personas mayores y jubiladas son las que disponen del mayor tiempo libre que el resto de la población, resultando ser un perfil interesante de consumo mass mediático para la industria de las comunicaciones.

No obstante, pese a que los adultos mayores representan cada vez más un mercado diferenciador, y que la sociedad de consumo segmenta sus productos orientados a atender y satisfacer las necesidades de grupos cada vez más específicos de población, aún este segmento etareo no han sido abordado como realmente se merece.

Moragas (1991), expone que a medida que crece el número de consumidores mayores, surgen nuevas interrogantes respecto a su importancia, incógnitas para las que no se conoce información previa.

Cabe señalar entonces que los adultos mayores constituyen un segmento emergente de consumidores, tanto por su creciente número, como por la cantidad de tiempo libre que disponen, perfilándose como un segmento

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con grandes posibilidades de extensión y tan atractivo como cualquier otro consumidor, pero que sin embargo, se desconoce información sobre los mismos.

3.16.3 Recepción y consumo mass mediático en adultos mayores

Mencionamos al principio de esta revisión bibliográfica, que investigaciones en torno a la recepción y consumo de medios masivos de comunicación por parte de adultos mayores son escasas en nuestro país. A nivel mundial, si bien existen algunas iniciativas desarrolladas, principalmente en el continente europeo, tampoco es un campo teórico muy analizado, pese a la importancia que representa el aumento poblacional de los adultos mayores a nivel global.

Por otro lado, información sobre las opiniones y percepciones de los adultos mayores respecto a los mass media es aún más escasa y fragmentada. Los únicos estudios que se tienen a nivel país al respecto son los obtenidos por las últimas dos Encuestas Nacionales realizadas por el Consejo Nacional de Televisión (2005-2008) y el estudio de la ARCHI, efectuado el año 2007 sobre la Radio y las emociones, ambos descritos en los ítems anteriores y que pasaremos a profundizar a continuación.

3.16.4 Adultos mayores como audiencia y consumidores de medios:

algunos estudios

Desde la teoría comunicativa, la temática de los adultos mayores sigue siendo esporádica, enfocándose las pocas tesis e investigaciones en la imagen que representan los medios de comunicación en torno a la vejez y sus protagonistas.

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No obstante, de los estudios que circulan en internet en torno a los adultos mayores y los medios de comunicación, encontramos el de María Jesús Constenla, “Los mayores y los medios de comunicación”, expuesto en el foro internacional sobre comunicación y personas mayores, desarrollado en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, texto que hace un llamado de atención tanto a académicos como profesionales del periodismo para que se reconozca y represente de manera adecuada a los adultos mayores en los medios de comunicación y las nuevas tecnologías.

La comunicación y los adultos mayores” de Adriana Frávega y Mariela Carnino, es otro discurso mencionado en el foro internacional sobre Comunicación y Personas Mayores. Dicho texto se enfoca tanto en el análisis como las acciones que se focalizan en la emergencia de nuevas prácticas culturales en los adultos mayores en su interacción con las nuevas tecnologías y los medios de comunicación de un grupo de adultos mayores de Argentina.

Por otro lado, tenemos el estudio del Magíster, Rubén Castro Toschi, de la Universidad Nacional de Córdoba, quien expuso en el Encuentro de Formadores de Adultos Mayores, el año 2004, la ponencia “Medios de comunicación social y el adulto mayor: una experiencia en el Puam”. Castro básicamente plantea en su análisis la importancia de recepción de los mensajes y la confrontación con los ruidos disidentes por parte de los adultos mayores, a partir de mensajes concretos como el caso de los medicamentos genéricos.

De igual modo, la discusión que expone Silvina Molina, autora del reportaje “La vejez que no mostramos” (2005), plantea la exclusión que hacen los medios de los adultos mayores en sus contenidos, limitándose sólo a resaltar un papel prejuicioso del adulto mayor.

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Otro texto que hace referencia a esta temática es “La tercera edad y los medios de comunicación: estudio de la situación en dos países (Francia y Argelia), que es un análisis sobre los aspectos positivos y negativos que han generado en esos dos países los medios de comunicación.

En cuanto a libros, encontramos “Periodismo y Comunicación para todas las edades” y “Envejecimiento, comunicación y política”, ambos desarrollados por el Ministerio de Comunicaciones del Centro de Psicología Gerontológica, CEPSIGER, de Bogotá, Colombia, 2004.

Por último, un libro que hace mención al marketing que requiere la población adulta mayor de acuerdo a sus características y necesidades es el de IIdefonso Grande Esteban, titulado “Marketing estratégico para la tercera edad”, publicado en 1993.

Sin embargo, en nuestro país, la primera vez que se incorpora el segmento correspondiente a los adultos mayores en la Encuesta Nacional de Televisión, fue el año 2005, donde la muestra la constituyeron personas mayores de 65 y menores de 81 años (edad como límite debido a requerimientos metodológicos), significando así el primer esfuerzo del CNTV por describir el escenario de las personas mayores en relación con el consumo y valoración de la televisión principalmente (CNTV, 2005).

En este sentido, resulta interesante conocer esta información, ya que permitirá más adelante comparar los resultados obtenidos en mi investigación de campo, de carácter local, con los obtenidos a nivel nacional, observando similitudes o discrepancias en el patrón de consumo de este segmento etáreo.

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En primer lugar, los resultados de este estudio (año 2005) evidencian, entre los aspectos más generales, una frecuencia de consumo diario de televisión abierta de un 80%, seguido del consumo de radio con un 57%. En tercer lugar le sigue la lectura de diarios, con un 25% y un 4% de consumo de internet. (Se recurre a los resultados de esta encuesta ya que aún no está disponible el análisis detallado por grupo etáreo de la Encuesta Nacional del CNTV realizada el año 2008).

Asimismo, el promedio de consumo diario de televisión abierta es de 2:30 minutos y 0:42 en televisión pagada por parte de este segmento.

Por otro lado, este estudio reveló que los adultos mayores representan el segmento etareo con mayor nivel de consumo diario de noticiarios, con un 84%. Cifras que evidencian que el consumo de noticias aumenta con la edad:

74% en personas de 26 a 45 años; 82% en el segmento etareo de 46 a 65 años y 84%, las personas entre 66 y 80 años.

En cuanto al nivel de satisfacción de la televisión abierta, la cifra mayor la poseen los jóvenes de entre 16 y 25 años con un 45%, seguida de los adultos mayores, con un 44% de bastante satisfacción y un 67% respecto de la televisión pagada.

Entre las principales conclusiones que arrojó este estudio en relación a los adultos mayores cabe mencionar que no se observan diferencias significativas entre los niveles de consumo de los distintos medios y los demás grupos etareos considerados, salvo en el consumo de internet, donde se aprecian importantes discrepancias (ver gráfico 6 de anexos).

Asimismo, se demuestra que la televisión es considerada una fuente información y cultura por parte de este grupo etareo, pero que a su vez, existe

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una insatisfacción hacia ésta debido a la pérdida de este rol formativo – educativo, en especial por la entrega de anti-valores a niños y jóvenes, ante lo cual anhelan que se desarrolle y fortalezca nuevamente.

Por último, demostraron un alto rechazo a contenidos inadecuados, especialmente en horario de público general, esperando que exista una mayor regulación televisiva.

Otro estudio realizado el año 2009 por la consultora Visión Humana, a través de la herramienta Chilescopio, revela, entre otros aspectos, que el medio que más entretiene (de una base total de entrevistados de 332 casos a personas mayores de 60 años), es la televisión, con un 81% de entretención, seguida de la radio, con un 22%, diarios un 4% e internet, un 3%. Mismo orden y con cifras similares se observan cuando se les consultó sobre el medio más creíble.

En cuanto a publicidad, donde se observan diferencias cuantitativas drásticas. En este sentido, el medio con publicidad más atractiva para los adultos mayores fue la televisión, con un 83%, seguida de la radio con una cifra que sólo alcanza el 5%, al igual que diarios. En cuanto a revistas, sólo alcanzan un 3%.

Respecto a géneros mass mediáticos más vistos, este estudio, al igual que el del CNTV, también refleja un alto consumo de noticiarios, con un 93%, seguido en igual porcentaje, de películas y documentales, que alcanzan un 48% (ver gráficos 8 y 9 de anexos).

Otro aspecto consultado en este estudio, fueron las áreas de interés para leer en una revista, donde el 60% de los entrevistados manifestó el tema de salud en primer lugar, un 59% cultura, 57% noticias, y un 50% lugares del mundo, entre otros (ver gráfico 10 de anexos).

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3.16.5 Oferta programática para la audiencia mayor

Si se hace una revisión generalizada sobre la oferta programática de los distintos medios masivos de comunicación en nuestro país, y región, a lo largo de los años, podremos observar que han sido o son contados los programas y/o medios dedicados exclusivamente a los adultos mayores. Por el contrario, si se trata de jóvenes, mujeres y niños, los programas y contenidos abundan.

La respuesta está dada por la economía política de los mass media y la

lógica interna de la industria de las comunicaciones, que con el fin de vender

y acaparar mayor audiencia, se enfocan y dirigen su producción programática

a las masas mayoritarias y a las que pueden generarle mayores beneficios, y donde los adultos mayores, no están en sus listas.

En otras palabras, una audiencia que no aporta beneficios sino más bien pérdidas, como ocurría en un pasado con la población adulta mayor (cuando todavía eran un grupo bastante reducido), rápidamente era reemplazada por otra que sí produjese, como por ejemplo la infantil, juvenil o femenina, que consume mucho más que el vive y depende de pensiones.

Sin embargo, lentamente se han levantado en los últimos años algunas iniciativas que han venido a suplir, en cierta medida, este vacío programático e informativo que existe en torno a este grupo etareo. No obstante, siguen siendo escasos y muchos de ellos han dejado de funcionar, debido a la falta de recursos y barreras que los mismos medios han instalado.

Por citar algunos ejemplos en nuestro país, tenemos en prensa escrita dos grandes revistas: “Gente Grande”, revista estatal que realiza el Servicio Nacional del Adulto Mayor y que se distribuye en todas las oficinas del

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SENAMA a nivel regional; y la Revista Adulto Mayor, producida y distribuida en Santiago, también con versión online.

A nivel local, encontramos “Mundo dorado”, periódico creado el año 2002, elaborado por adultos mayores de La Araucanía, y que tuvo mucho éxito mientras estuvo en circulación hasta el año 2005, según la propia editora, Karin Alday (conversación electrónica, 15 de octubre 2010).

En cuanto a programas radiales, encontramos “Tus años cuentan”, transmitido de Lunes a Viernes por Radio Cooperativa, entre las 22:00 y 23:00 horas.

En el ámbito televisivo, tenemos actualmente el programa regional “Festival Dorado”, que se transmite todos los domingos a las 18:00 horas en el Canal 2 de la Universidad Autónoma de Chile.

Como podemos ver, aún queda mucho por hacer en el área programática que tiene relación con este segmento poblacional, mucho más si sabemos que son el grupo etario que más crece y aumenta en nuestra población.

Este escenario, muy bien descrito en el primer segmento del marco teórico, hace necesario que como sociedad reconozcamos su presencia y valoricemos su experiencia en todas las actividades que realizan y que podrían realizar si como ciudadanos, les entregamos las herramientas y ofrecemos los espacios para consumarlo.

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3.17 Discriminación de los mass media en función de la edad

Al examinar anteriormente el problema de la discriminación hacia los adultos mayores, nos encontramos con elementos culturales basados en creencias, estereotipos y mitos acerca de la vejez y envejecimiento, los cuales determinan tanto la forma como nuestra sociedad percibe y se enfrenta hacia los mayores, como la percepción que los propios adultos mayores tienen de sí mismos.

Esta situación, ha generado que las personas mayores sufran una invisibilidad y exclusión a la hora de tomar decisiones, produciéndose así una discriminación en función de la edad en todos los ámbitos de la vida, incluso desde la legislación misma, donde no hay leyes exclusivas concernientes a este segmento, a diferencia de otros países.

Esta discriminación, como vimos, viene dada principalmente en la actualidad por el rol que juegan los medios masivos de comunicación, quienes actúan desarrollando, reproduciendo y reafirmando los imaginarios y representaciones sociales, entre ellos los estereotipos y prejuicios.

Por ejemplo, la vejez es percibida en la sociedad y reproducida en los mass media como un periodo de la vida al que nadie quiere llegar, caracterizada por imágenes negativas de adultos mayores enfermos, debilitados y desprotegidos, etc. Lo anteriormente descrito se refleja principalmente en los cientos de comerciales y noticias sobre el uso de cremas, cirugías plásticas, consumo de antioxidantes y otra serie de productos y servicios para la prevención del envejecimiento o al menos, la detención de este proceso.

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Asimismo, para captar la atención de la audiencia (con fines económicos), recurren a contenidos e imágenes que venden, es decir, a representaciones fuertemente emotivas como las de adultos mayores enfermos, abandonados y/o maltratados, lo cual reafirma las creencias y/o prejuicios que tiene la sociedad respecto a las personas mayores.

En la publicidad transmitida por los diferentes medios también es posible observar este fenómeno en sus dos extremos: o no son objetos directos del spot publicitario, salvo excepciones, como por ejemplo cuando la publicidad alude a viajes (turismo), al ahorro (cajas de compensación) o a los temas de alimentación (cocina), donde la figura del adulto mayor es nombrada para dar legitimidad a un plato “como la receta de la abuela”. (Sánchez, 1999); o en el caso contrario, aparecen pero mostrando imágenes que no se ajustan a la realidad, como por ejemplo, mostrándolos con muchos recursos económicos y viajando por todo el mundo con sus amigos (situación que sólo se da en casos contados).

En el ámbito de las comunicaciones y el periodismo también se da esta discriminación. Como observamos, prácticamente no existe programación de acuerdo a los gustos e intereses de los adultos mayores, ni tampoco aparecen éstos animando o produciendo programas (ni tampoco le brindan los espacios). Asimismo, las imágenes o informaciones referentes a este segmento etáreo corresponden a problemas previsionales o donde los adultos mayores han sido víctimas de algún delito o accidente.

Por otro lado, la gran mayoría de los adultos mayores no cuenta con los recursos económicos suficientes para comprar periódicos o revistas habitualmente, así como tampoco instalar internet o poseer aparatos de videos o televisión pagada.

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De igual manera, tienen dificultades para acceder a los modernos sistemas de comunicación debido a que no alcanzan a leer, el lenguaje es inapropiado o no se ajustan a sus necesidades y características etareas, a diferencia de lo que ocurre con productos para niños, por citar un ejemplo.

Considerando esta problemática, el año 2002, el Comité Nacional para el adulto mayor, realizó una encuesta a 164 estudiantes de enseñanza media (principalmente de Santiago) para conocer la percepción que éstos tienen respecto a los adulto mayores en tres aspectos principalmente: el trato de los mass media hacia este segmento etáreo, estereotipos e imágenes relacionadas con el adulto mayor y diferencias intergeneracionales.

Los resultados de este estudio revelaron que un 42,7% de los estudiantes encuestados manifestó que los medios de comunicación no consideran a los adultos mayores y un 13,4% de ellos opinó que los medios de comunicación transmiten una imagen negativa del adulto mayor, cifra que si bien no es alta, no debe ignorarse puesto que sumada al 42,7% de quienes consideran que los adultos mayores no son tomados en cuenta por los medios, nos da una cifra por sobre el 50%, lo que indica que existe una percepción negativa de la influencia de los medios respecto a la imagen del adulto mayor, ya sea por transmitir una imagen negativa de los mismos, o por omisión (Comité Nacional para el Adulto Mayor, 2002).

3.17.1 Discursos de la vejez en los medios masivos de comunicación

Hemos descrito que la mayoría de las veces que aparecen los adultos mayores en los mass media se relaciona con informaciones sobre un hecho lamentable donde ellos han sido víctimas o protagonistas (accidentes, delitos, delincuencia, abandono, vulnerabilidad, etc). Igualmente aparecen cuando constituyen una especie de hazme-reír, como por ejemplo, el hecho de que

110

una persona mayor se atreva a subir a un escenario a bailar; o cuando son muy viejos, cumpliendo más de 100 años e informando al respecto y no sobre lo que hicieron y representaron para su país o región. (CEPSIGER, 2004).

Esta constante asociación de la vejez con discursos negativos en los medios, principalmente en titulares para producir sensacionalismo, muestra a esta etapa de la vida como un periodo problemático y/o catastrófico, que muchas veces no corresponde a la realidad sino más bien a una imagen parcial y estereotipada que los mismos medios han reproducido y utilizado para captar la atención, apelar a la compasión y solidaridad de la audiencia.

3.17.2 La deuda pendiente de los medios masivos de comunicación

Los medios de comunicación de masas operan en función de la ley de oferta y demanda; en otras palabras, para satisfacer las necesidades y gustos de la audiencia que más le demanda y genera ingresos a la vez.

Teniendo en consideración lo anterior, los adultos mayores, al depender exclusivamente de sus jubilaciones y pensiones solidarias que les brinda el Estado, así como también constituir un grupo minoritario, pese a que en los últimos 10 años han experimentado un aumento considerable en su volumen, no representan un mercado favorable para prácticamente ninguna empresa comercial, o al menos, esa es la idea predominante en el mundo empresarial.

Sin embargo, la realidad actual es otra. Chile y el mundo están atravesando un envejecimiento de su población y aumento de la misma sin precedentes, lo que significa una reestructuración en la pirámide poblacional y por consecuente, una adaptación y reestructuración de las políticas de acuerdo a los intereses y necesidades de esta nueva población creciente.

111

Los primeros en darse cuenta de estos nuevos desafíos fueron justamente quienes trabajan con la población protagonista: geriatras, enfermeras, asistentes sociales, sociólogos, etc. No obstante, requiere también de la toma de conciencia de los demás entes políticos y sociales, incluyendo quienes trabajan en los medios masivos de comunicación, de quienes depende gran parte lo que la gente sabe, piensa y conversa en sus círculos sociales.

Como dijo Juan Alfonso de Celestino Samper, en su ponencia Hacia una política informativa pensada en los mayores el año 2003 (Universidad de Murcia, 2003).

“Son los adultos mayores quienes necesitan disfrutar con mayor razón de los grandes canales de comunicación y estar mejor informados en general para combatir la soledad y el aislamiento, estar al día de las novedades que les concierne, sentirse útiles exponiendo su experiencia, aprender nuevos conocimientos y distraerse”.

Por lo tanto, el asumir que la población está envejeciendo y que tiene otras necesidades informativas, gustos e intereses, es uno de los grandes desafíos que las empresas comunicativas y de publicidad han de asumir con esta población cada vez mayor, que exige ser tomada en cuenta.

En otras palabras, y abocándonos principalmente en las dos áreas estudiadas, se hace necesaria la pronta implementación de una política de comunicación dirigida especialmente a las personas mayores, así como también la promoción de una serie de iniciativas que favorezcan la comunicación e información hacia y entre ellos.

112

Frente a este escenario, los medios masivos de comunicación deben estar preparados para este reto y conocer desde ya los gustos e intereses de esta población, para comenzar a pensar en las ofertas informativas que les han de presentar. Además de ello, deberán dejar de lado las actuales imágenes y discursos negativos tanto de la vejez, como del adulto mayor y comenzar a tratarlos como lo que realmente son: personas activas, actores sociales y con mucha importancia y participación en los distintos ámbitos de la vida.

113

IV. MARCO METODOLÓGICO

4.1 Tipo de estudio

El siguiente estudio corresponde a una investigación exploratoria – descriptiva de carácter transversal, en la que se describe un área de las comunicaciones poco abordada en el mundo teórico (universidades, académicos) y práctico (marketing). En este sentido, viene a introducir información nueva así como también preparar el camino hacia futuras investigaciones en el área.

La metodología aplicada para esta investigación es la de tipo cuantitativo y cualitativo y corresponde a un estudio multimedial de consumo y percepción de medios de comunicación de masas por parte de los adultos mayores organizados de la ciudad de Temuco, región de La Araucanía.

4.2 Universo y muestra

La población del estudio está comprendido por todos los adultos mayores de la ciudad de Temuco Urbano, que pertenecen a una organización social activa de adultos mayores, es decir, un total de 6.459 personas.

A partir de esta población se calculó un tamaño de muestra de 377 personas con un nivel de confianza de 95% y un error muestral de un 4.9%.

Los sujetos de la muestra fueron seleccionados de manera sistemática a través de la constitución de racimos (las sedes de las asociaciones sociales) y contactados de manera intencionada con ocasión de las asambleas o reuniones respectivas

114

4.3 Criterios de selección

Los adultos mayores a encuestar, una vez determinado el club seleccionado, debían cumplir los siguientes requisitos:

- Ser Adulto Mayor (igual o mayor de 60 años).

- Residir en la zona urbana de la ciudad de Temuco.

- Pertenecer a una organización funcional de adultos mayores, sin importar el período de participación.

- Estar dispuesto a completar el formulario.

4.4 Instrumento de recolección de datos

El instrumento de recolección de datos utilizado en esta investigación fue una encuesta estructurada en 41 preguntas, entre abiertas y cerradas, divididas en 8 ítems, y una última sección para comentarios.

4.5 Procedimiento del trabajo de campo

Etapa 1: Recolección de información.

En primer lugar, para obtener las cifras sobre el contexto demográfico y participación de adultos mayores en organizaciones sociales, se recurrió a los informes estadísticos y catastros del Servicio Nacional del Adulto Mayor y de la Dirección de Desarrollo Comunitaria, de la Municipalidad de Temuco.

Fue así como se elaboró una primera lista con alrededor de 200 organizaciones, información que se fue modificando a medida que se confirmaba la vigencia de los mismos, mediante llamados telefónicos a su directiva respectiva.

115

El proceso de ratificación dio como resultado una lista final de 170 organizaciones, entre clubes y asociaciones activas de adultos mayores en la comuna de Temuco urbano, durante el periodo junio – julio de 2010, con una población total de 6.459 personas organizadas.

En base a esta información, se calculó una muestra representativa de 377 personas para realizar el estudio de campo.

Etapa 2: Selección.

De los 170 clubes con los cuales se basó este estudio, 35 fueron seleccionados al azar para aplicarles la encuesta a sus integrantes. La metodología utilizada para llegar a esta cifra de 35 clubes fue la siguiente:

Los clubes fueron divididos en 3 segmentos: clubes pequeños, medianos y grandes, basándonos en la cantidad de integrantes que los constituían, los cuales, dependiendo su tamaño, indicarían la cantidad de público a encuestar en su club. Los criterios quedaron definidos entonces de la siguiente manera:

Clubes pequeños: de 0 a 50 integrantes 10 personas a encuestar

Clubes medianos: de 51 a 100 integrantes 20

//

//

//

Clubes grandes: de 101 y más integrantes 30

//

//

//

Posterior a ello, y a medida que se iba realizando el sorteo de clubes, la cantidad de público a encuestar se fue sumando hasta completar las 363 personas establecidas para la muestra.

116

Etapa 3: Contacto.

Una vez finalizado el sorteo, los clubes y asociaciones de adultos mayores seleccionados al azar, fueron contactados telefónicamente para mencionarles acerca de este estudio y solicitar su colaboración en el mismo, fijando una visita con su respectiva directiva, uno de los días de reunión de la organización.

Etapa 4: Elaboración y aplicación del instrumento de recolección de datos.

Para fabricar el instrumento de recolección de datos, se confeccionó un primer cuestionario de 50 preguntas, el cual fue aplicado como prueba piloto en el primer club seleccionado. De esta primera experiencia se evidenció bastante complejidad para responder algunas preguntas, por lo cual se procedió a eliminar 9 de ellas, a fin de evitar confusiones y acotar tiempo a los encuestados.

Un detalle a considerar es que la aplicación de esta primera encuesta no modificó preguntas que no tuvieron dificultad para ser contestadas, por lo que las respuestas obtenidas de éstas fueron utilizadas para el análisis.

Para aplicar el cuestionario, se visitó a los clubes seleccionados y avisados previamente, y luego se entregó una encuesta auto aplicable a cada adulto mayor dispuesto a ser encuestado. En caso de no poder responder personalmente la encuesta el adulto mayor, ya sea por problemas fisiológicos o analfabetismo, se administró la entrevista de manera personal.

El tiempo de aplicación estuvo determinado por el nivel socioeconómico y educacional de los encuestados, siendo el promedio aproximado de 25 minutos. En este sentido, a menor educación y acceso a

117

recursos económicos, mayor fue el tiempo de aplicación por club, lo que se explica tanto por el menor índice de alfabetización, como por problemas de salud no atendidos (como de visión u audición) debido a la falta de recursos económicos disponibles para solucionarlos.

Etapa 5: Codificación

A medida que se fueron aplicando las encuestas, se fueron ingresando

inmediatamente las respuestas a una base o planilla de datos de Excel, con cual, una vez ingresado todos los datos al sistema, se procedió con el mismo

sistema a la obtención de resultados.

Observaciones:

Debido a que algunas organizaciones seleccionadas se encontraban en receso por periodo invernal, al momento de solicitar el permiso de intervención, fue que en algunos casos hubo que rehacer el sorteo de clubes.

4.6 Trabajo de campo y plan de análisis

4.6.1 Variables descriptivas de la población encuestada

A continuación se presentan las variables descriptivas y analíticas de

los adultos mayores encuestados a considerar en la presentación y análisis de resultados:

Sexo: Femenino – Masculino

Nivel socioeconómico (utilizado en Chile para clasificar a la población según niveles de ingresos socioeconómicos):

118

Alto: ABC1 Ingreso mensual entre $1.800.000 y $8.000.000 Medio: C2 Ingreso mensual entre $670.000 y $1.800.000

 

C3

Ingreso mensual entre $670.000 y $440.000

Bajo:

D

Ingreso mensual entre $245.000 y $440.000

E

Ingreso mensual Menos de $245.000

Clasificación propia:

-No recibe ingresos Dependiente. -Menos de $50.000. -Más de $50.000 y menos de $100.000. -Entre $100.000 y $172.000. -Más de $172.000 Sobre pensión básica solidaria

Nivel educacional:

Nulo: Sin estudios. Básico Primaria: completa - incompleta. Medio Secundaria: completa - incompleta. Superior Universitario, técnico o similar: completa - incompleta.

Rango etáreo:

60

- 64 años

65

- 69 años

70

– 74 años

75- 79 años

80

– 84 años

85

– 90 años

Más de 90 años

119

Grado de actividad:

Altamente activo: Participa en 3 o más organizaciones simultáneas.

Medianamente

simultáneas

(incluyendo el club donde fue encuestado). Baja participación: Sólo participa en el club y no realiza ninguna otra actividad extra.

activo:

Pertenece

a

2

organizaciones

Compañía: vive solo(a) – acompañado(a)

Percepción de soledad: se siente solo(a) – no se siente solo(a)

Consumo de Medios:

Sin consumo: No consume el medio Consumo bajo: Menos de 1 hora a 3 horas diarias Consumo medio: 4 a 6 horas diarias Consumo alto: 7 a 9 horas Consumo excesivo: Más de 9 horas diarias.

Frecuencia de consumo*:

Alta: Todos los días Media: Casi todos los días (4 a 6 días a la semana) Baja: A veces (1 a 3 días a la semana) Nula: Nunca * Sólo para la pregunta 26, se utilizó un criterio de frecuencia distinto.

Horarios de consumo de medios:

Mañana: 06:00 am – 11:59 hrs. Medio – día/ Tarde: 12:00 – 19:59 hrs. Noche: 20:00 hrs., hasta cierre de transmisiones

120

V PRESENTACIÓN DE RESULTADOS Y DISCUSIONES

ITEM I. DATOS BÁSICOS DE LOS ENCUESTADOS

A continuación, se presentan una serie de tablas e ilustraciones que entregan información básica de los encuestados tales como edad, sexo, nivel socioeconómico y educacional, entre otros, y que son fundamentales para interpretar los resultados obtenidos en las encuestas.

1. DIVISIÓN SECTORIAL DE LOS CLUBES ENCUESTADOS

La división sectorial de los clubes permite no sólo conocer la distribución a nivel espacial de las organizaciones de adultos mayores encuestadas, sino que además admite considerar el contexto sociocultural y económico de dichos sectores y por consecuente, de sus pobladores.

De acuerdo a lo observado en la tabla Nº 1 de frecuencia, es posible determinar que existe mayor organización en clubes medios bajos que de cualquier otro sector, con el 54,5% del total de clubes encuestados. De igual manera, se aprecia que no existe presencia de clubes encuestados en los sectores altos de la ciudad.

Tabla Nº 1: Clasificación sectorial de los clubes

Clase / sector

Nº de clubes

%

Alta

0

0,0%

Media alta

11

33,3%

Media baja

18

54,5%

Baja

0

0,0%

Sector centro

4

12,1%

Total clubes encuestados

33

100%

*Cabe mencionar que esta distribución espacial se complementa con la clasificación socioeconómica que se presenta más adelante, ya que muchos adultos mayores se reúnen

121

en clubes ubicados en lugares céntricos, pero pertenecen a distintos sectores poblacionales, por lo que no es posible realizar una clasificación general.

Ilustración Nº 1: Plano de la ciudad de Temuco (Chile)

Ilustración Nº 1: Plano de la ciudad de Temuco (Chile) * Puntos rojos indican ubicación de

*Puntos rojos indican ubicación de los clubes encuestados. * División sectorial basada en el plano regulador de Temuco entregado por la Municipalidad de la misma ciudad, en agosto de 2010.

Que no se observe presencia de clubes y organizaciones de adultos mayores en sectores poblacionales altos de la ciudad de Temuco, se explica porque no existen registros en el Servicio Nacional del Adulto Mayor, ni en la Dirección de Desarrollo Comunitario de dichas organizaciones, por lo que sólo fueron considerados los clubes y organizaciones reconocidas por ambas instituciones al momento del sorteo.

Asimismo, podría explicarse porque las personas de mayores recursos económicos tienen dinámicas de vida distinta y puede acceder a beneficios

122

que no son posibles por los adultos mayores de escasos recursos, tales como paseos, acceso a gimnasio pagado, compra de diarios y revistas, entre otros, y que gracias a estos beneficios, así como a la mejor calidad de vida que poseen (como vimos en la teoría), no necesitan ni requieren asociarse.

2. CARACTERÍZACIÓN DE LA MUESTRA POR SEXO (Pregunta 1: Sexo)

La siguiente tabla (Nº 2) presenta la distribución porcentual de la muestra de acuerdo al sexo de los encuestados. Esta información resulta clave para comprender, interpretar y categorizar los resultados obtenidos en el trabajo de campo.

En primer lugar, abordamos en el marco teórico de esta investigación que el proceso de envejecimiento demográfico que atravesamos como país experimenta un mayor porcentaje en la población femenina. Esta discrepancia, implica no sólo que habiten más mujeres en este grupo etáreo, sino además conlleva implicancias sociales y culturales que se manifiestan en esta población y en sus hábitos de vida.

En el caso de nuestra investigación, la mayor población femenina se comprueba en primer lugar, en la cantidad total de mujeres asociadas, ya que de las 6.459 personas pertenecientes a organizaciones y clubes de adultos mayores consideradas para el sorteo, 4.170 eran mujeres y 2.289 hombres.

Por otro lado, y como era de esperarse, se observa un aumento considerable de mujeres en la muestra obtenida para este estudio. En este sentido, en la muestra encontramos a 294 mujeres y 81 hombres (a estas cifras, hay que agregar dos personas que no indicaron sexo). En otras

123

palabras, la población femenina representa el 78% del total de la muestra, versus el 21% que representan los hombres, superándolo en un 57%.

Tabla Nº 2: Distribución por sexo de la muestra

Sexo

Nº de casos

%

Femenino

294

78%

Masculino

81

21%

No indica sexo

2

1%

Total

377

100%

Gráfico Nº 1:

Distribución por sexo de la muestra

No indica sexo Masculino 1% 21% Femenino
No indica sexo
Masculino
1%
21%
Femenino

78%

La existencia de mayor población femenina nos lleva a suponer claras diferencias cualitativas y cuantitativas en dos aspectos fundamentales:

1) La primera de ellas tiene relación con los hábitos de consumo de medios que las mujeres (en mayor porcentaje que los hombres) mantienen, ya que culturalmente, al ser gran parte de ellas dueñas de casa cuentan con una rutina diaria de labores domésticas, lo que influye directamente en sus hábitos

124

y ritmos de consumo. O si son viudas, por ejemplo, tienen mayor tendencia a convivir con familiares, y por lo tanto, su consumo dependerá tanto de la disponibilidad y acceso a los diferentes medios, como de los gustos del resto de la familia con la cual vive.

2) Asimismo, se pueden encontrar diferencias en el estado y percepción de compañía (mayor viudez por ejemplo, y por ende, mayor posibilidad de convivir con familiares y mantener una percepción de la realidad distinta a si viviese sola).

3. CARACTERÍSTICAS ETÁREAS DE LOS ENCUESTADOS (Pregunta 2: Edad)

La distribución etárea de la muestra es fundamental, junto con las variables anteriormente presentadas, para conocer e interpretar los resultados obtenidos de la investigación.

Que la edad mínima sea de 60 años no sorprende tanto en relación con la edad máxima, que en esta investigación alcanzó los 97 años. Asimismo, la edad promedio de la muestra fue de 71 años, con una desviación de un 7,3.

Tabla Nº 3: Principales características etáreas

 

Mínima

Máxima

Edad promedio

Desviación

Edad

60

97

71

7,3

125

Frente a estos resultados, es importante destacar algunos aspectos interesantes observados en el trabajo de campo, y que tienen relación con la edad de algunos participantes.

Edad mínima:

Si bien son escasas las personas de 60 años encuestadas, 27 para ser exactos, (que era la edad mínima como requisito), un aspecto que llama bastante la atención fue la presencia de adultos menores de 60 años participando activamente en los clubes de adultos mayores, principalmente personas entre 50 y 59 años de edad. Esta situación se da principalmente en los clubes de sectores socioeconómicos bajos, así como también en los grupos de gimnasia y principalmente de bailes.

Al participar de grupos de adultos mayores, aún faltándoles la edad para formar parte de este rango etáreo demuestra, en la mayoría de los casos, la carencia de apoyo social que reciben estas personas, en especial cuando se trata de grupos socioeconómicos bajos. Esta falta de cariño y apoyo social que reciben estando asociados a un grupo como estos, les proporciona no sólo vínculos de amistad, entre los distintos miembros de la organización, sino que también les da sentido de responsabilidad y elimina el aislamiento, mejorando considerablemente su calidad de vida, lo que contribuye a superar los problemas económicos y otros materiales.

Por otro lado, muchos adultos menores de 60 años participaban de organizaciones de bailes y gimnasia de adultos mayores ya que además de generar y aumentar los vínculos y las redes sociales, obtenían los beneficios de participar continuamente de clases de bailes, danzas y gimnasia de manera gratuita o a muy bajo costo.

126

Edad máxima:

En cuanto a la edad máxima de los encuestados, sorprende el caso de un hombre de 97 años, que pese a su avanzada edad, pudo responder por sí mismo la encuesta. Este caso resulta importante de destacar puesto que además de ser la persona con mayor edad dentro del estudio, el vivir con su esposa, participar activamente en el club, responder sin ayuda el cuestionario (no ser dependiente), tener estudios superiores completos y asistir a la iglesia regularmente, confirma lo que mencionamos en el marco teórico respecto a los factores que condicionan el aumento de la calidad de vida, con su consecuente prolongación.

Edad promedio:

También llama la atención los 71 años como edad promedio que arrojó la muestra estudiada, lo que revela el gran porcentaje de adultos mayores que pertenecen a los últimos dos rangos etáreos, ya que 214 de las 377 personas encuestadas (57%), superaban los 70 años de edad.

Desviación estándar: 7,3

Al ser la desviación estándar de la edad de un 7,3, significa que la edad de los encuestados, se aparta 7,3 años por sobre y por debajo de la edad promedio de la muestra: 71 años. Es decir, las edades de los encuestados se concentran entre los 64 años y los 78 años de edad.

127

3.1. Distribución de la muestra por rango etáreo

Al observar la distribución etárea por rangos, se aprecia que la mayor

cantidad de adultos mayores se concentra en la edad de 60 años, seguida

muy de cerca de los 65. Por el contrario, la menor cantidad de encuestados

se sitúa en los últimos dos rangos etáreos establecidos para este estudio; es

decir, entre los 85 años en adelante, donde se observa una drástica y

sostenida caída.

Asimismo, el gráfico Nº 2 permite ver que existe una distribución pareja

de adultos mayores entre los 73 y 78 años de edad, para luego caer

abruptamente en frecuencia en personas de 79 años. Si bien la frecuencia

vuelve a subir a los 80 años, en las edades siguientes, en especial después

de los 84 años, ésta disminuye progresivamente.

Tabla Nº 4:

Rango etáreo

 

Casos por sexo

 

Total

%

F

%

M

%

casos

60

– 64 años

65

22,1%

11

13,6%

76

20,2%

65

- 69 años

70

23,8%

15

18,5%

85

22,5%

70

– 74 años

63

21,4%

20

24,7%

83

22,0%

75

– 79 años

44

15,0%

25

30,9%

69

18,3%

80

– 84 años

45

15,3%

7

8,6%

52

13,8%

85

– 89 años

 

6 2,0%

2

2,5%

8

2,1%

90 años y más

 

1 0,3%

1

1,2%

2

0,5%

 

Total

294

100%

81

100%

375*

100%

*Tener presente que 2 personas no mencionaron sexo, por lo que no fueron incluidas en este ítem.

128

Gráfico Nº 2:

Distribución de la muestra por rango etáreo

90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 60 – 64 años 65
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
60 – 64
años
65 - 69
años
70 – 74
años
75 – 79
años
80 – 84
años
85 – 89
años
90 años y
más

Si bien el gráfico Nº 2 refleja la mayor cantidad de adultos mayores entre los 60 y 69 años; también evidencia lo que la teoría denomina como el envejecimiento de la vejez, es decir, el aumento porcentual (cada vez mayor) de personas mayores de 70 años, situación que modificará completamente la pirámide poblacional. Este aumento de la población de rangos etáreos cada vez más avanzados, se explica por el aumento de la esperaza de vida, y menor mortalidad de los mismos gracias a los múltiples avances tecnológicos y científicos que han revolucionado al mundo y la vida de los seres humanos.

129

3.2 Análisis comparativo de la distribución etárea de la muestra

Un análisis detallado por sexo, revela que el mayor porcentaje de población adulta mayor masculina, se encuentra en el rango etáreo que va entre los 75 a los 79 años de edad, con un 30,9% del total de hombres encuestados.

Por su parte, el mayor porcentaje de mujeres está concentrado en el rango que comprende los 65 a 69 años de edad, con un 23, 8% del total de las encuestadas, seguido muy de cerca y con un 22,1%, el rango etáreo que va desde los 60 a 64 años de edad.

Interesante resulta observar que del 30,9% que alcanzan los hombres en el rango etáreo de los 75 a 79 años de edad, cifra que concentra la mayor población masculina encuestada, ésta disminuya drásticamente en el rango etáreo siguiente (80 – 84 años), llegando apenas a un 8,6% de hombres.

Gráfico Nº 3:

Distribución etárea de la muestra en porcentaje

35,0%

30,0%

25,0%

20,0%

15,0%

10,0%

5,0%

0,0%

30,9% 24,7% 23,8% 22,1% 21,4% 18,5% 15,3% 15,0% 13,6% 8,6% 2,5% 2,0% 1,2% 0,3% 60
30,9%
24,7%
23,8%
22,1%
21,4%
18,5%
15,3%
15,0%
13,6%
8,6%
2,5%
2,0%
1,2%
0,3%
60 – 64
años
65 - 69
años
70 – 74
años
75 – 79
años
80 – 84
años
85 – 89
años
90 años y
más
Sexo femenino
Sexo masculino

130

En términos generales, y de acuerdo a los gráficos Nº 2 y 3, se puede decir que existe un crecimiento sostenido de la población mayor hasta los 79 años en el sexo masculino, y hasta los 74 en el femenino, cifras que en el rango etáreo siguiente experimentan una caída significativa, en especial a partir de los 85 años en adelante.

4. NIVEL DE PARTICIPACIÓN DE LA MUESTRA (Pregunta 3: Además del Club de Adulto Mayor, ¿qué otras actividades realiza, o en qué otra organización social participa?)

A continuación, se presenta el nivel de participación de los adultos mayores encuestados, de acuerdo a la clasificación propia, elaborada en base a la participación en otras organizaciones y/o actividades extras al club.

En primer lugar, los resultados revelan que el mayor porcentaje de la muestra (38%), mantiene un nivel de participación mediana. Esto quiere decir que además de participar en el club u organización de adultos mayores donde fueron encuestados, pertenecen y/o colabora en otra organización social paralelamente, sea o no de adultos mayores esta última.

En segundo lugar, le sigue muy de cerca el nivel de participación bajo, con un 35%, lo que no es tan negativo si se compara con adultos mayores que no participan en ninguna organización social. Que tengan un nivel de participación baja significa que sólo participan del club o asociación en el cual fueron encuestados, no implica inactividad por parte del adulto mayor.

Por último, el 27% de la población restante mantiene un nivel alto de participación, lo que quiere decir que participa en 3 o más organizaciones sociales simultáneas.

131

Tabla Nº 5: Nivel de participación extra, por sexo

Nivel de

 

Casos por sexo

 

Total de

%

participación

F

%

M

%

casos

Alta

76

25,8%

24

29,6%

100

26,5%

Mediana

115

39,1%

30

37,0%

145

38,5%

Baja

103

35,0%

27

33,3%

130

34,5%

No responde

       

2

0,5%

Total

294

100%

81

100%

377

100 %

Gráfico Nº 4*:

Nivel general de participación en actividades sociales y otras organizaciones

Alta Baja 27% 35%
Alta
Baja
27%
35%

Mediana

38%

* Gráfico no considera los 2 casos que no respondieron la pregunta.

Que casi el 40% de la muestra mantenga un nivel de actividad

mediana, revela que no sólo el adulto mayor es activo porque participa en el

club u organización donde fue encuestado (a), sino que además participa en

otra organización o realiza algún otro tipo de actividad, lo que le implica una

serie de responsabilidades y beneficios extras, principalmente de tipo

afectivo, como vimos en la teoría.

132

Por su parte, que el 27% de la muestra mantenga un nivel alto, es decir que participa en más de 2 organizaciones y/o participa en más de 2 actividades demuestra el grado de actividad que posee un porcentaje importante de adultos mayores, los que no sólo asisten a un club donde comparten experiencias, vínculos de amistad y responsabilidades, sino que además asisten a la iglesia (lo que influye en su prolongación y calidad de vida), realizan voluntariados (colaboran a nivel social), hacen deporte, pero por sobretodo, demuestra que la imagen del adulto mayor que se tiene a nivel generalizado es más bien falsa y negativa de ellos.

Asimismo, la baja participación puede estar influida por distintos factores, tales como falta de motivación o interés, escasez de tiempo, carencia de recursos económicos para dirigirse a la organización, nivel de dependencia o problemas de salud que posea, así como también debido a la falta de información, entre otros.

Gráfico Nº 5:

Participación en actividades comparado por sexo 45,0% 39,1% 40,0% 37,0% 35,0% 33,3% 35,0% 29,6% 30,0%
Participación en actividades comparado por sexo
45,0%
39,1%
40,0%
37,0%
35,0%
33,3%
35,0%
29,6%
30,0%
25,9%
25,0%
20,0%
15,0%
10,0%
5,0%
0,0%
Alta
Mediana
Baja
Sexo femenino
Sexo masculino

133

Al realizar un análisis comparativo por sexo entre el total de mujeres, versus el total de hombres, se puede observar que ambos casos poseen un nivel participación mediana y siguen el mismo orden en los demás niveles. En este sentido, en segundo lugar predomina la participación baja y en tercer lugar el nivel de participación alta, no observándose diferencias cuantitativas entre un sexo y otro.

Sin embargo, cabe destacar que en el nivel de participación alta, los hombres superan a las mujeres con un 29,6% del total, en contraste con el 25,9% del total de mujeres que mencionaron participar en 3 o más organizaciones sociales (nivel de participación alta).

4.1 Detalle de las actividades complementarias al club. (Considera sólo los adultos mayores que mencionaron realizar otro tipo de actividad).

Hemos mencionado que gran parte de los adultos mayores no sólo participa activamente en su club, sino que además realiza otras actividades complementarias que le suministran una serie de beneficios.

En este sentido, y de acuerdo a la tabla Nº 6, se puede observar que en ambos sexos, la asistencia a la iglesia y la socialización en comunidades de fe, tales como la participación en grupos de oración, lecturas bíblicas, cobro del 1%, entre otras actividades mencionadas en las encuestas, y que fueron clasificadas en la categoría de iglesia, son las que más prefiguran dentro de las actividades realizadas por los adultos mayores, además de participar activamente en su club, con un 32,7% del total.

En segundo lugar, las actividades deportivas, ya sea gimnasia, natación, fútbol, entre otras, alcanzan un 12,7% del total de actividades

134

mencionadas, seguida en tercer lugar con la participación o asistencia en

otros grupos o clubes, con un 11,2%.

De igual manera, otra actividad que alcanza un porcentaje importante

(10,3%) es la participación en una institución, tales como Cema Chile,

Coaniquem, etc. Las otras actividades no superan el 10% del total de

menciones.

Tabla Nº 6:

Actividad

 

Casos por sexo

Total

%

F

%

M

%

casos

Iglesia

91

34,6%

17

25,8%

108

32,7%

Gimnasia

38

14,4%

4

6,0%

42

12,7%

Tai Chi

11

4,2%

1

1,5%

12

3,6%

Junta vecinal

9

3,4%

6

9,0%

16

4,8%

Otra institución

25

9,5%

9

13,6%

34

10,3%

Otro club o grupo

29

11,0%

8

12,1%

37

11,2%

voluntariado

6

2,3%

3

4,5%

9

2,7%

Taller

25

9,5%

4

6,1%

29

8,8%

Varias instituciones

6

2,3%

9

13,6%

15

4,5%

Otros clubes/ grupos

3

1,1%

3

4,5%

6

1,8%

Escuela para A.M

7

2,7%

0

0,0%

7

2,1%

Yoga

1

0,4%

0

0,0%

1

0,3%

Natación

4

1,5%

0

0,0%

4

1,2%

Trabaja

6

2,3%

2

3,0%

8

2,4%

Bonsai

2

0,8%

0

0,0%

2

0,6%

Total de actividades

263

100%

66

100%

330

100%

135

Gráfico Nº 6:

Participación general de actividades

35,0% 32,7% 30,0% 25,0% 20,0% 15,0% 12,7% 10,3% 11,2% 8,8% 10,0% 4,5% 3,6% 4,8% 5,0%
35,0%
32,7%
30,0%
25,0%
20,0%
15,0%
12,7%
10,3% 11,2%
8,8%
10,0%
4,5%
3,6% 4,8%
5,0%
2,7%
2,4%
1,8% 2,1% 0,3% 1,2%
0,6%
0,0%
Iglesia
Gimnasia
Chi
Junta
vecinal
Tai Otro
Institución
club voluntariado
o
grupo
Taller
Varias
instituciones
o grupos
Otros
clubes
Escuela
para A.M Yoga Natación
Trabaja
Bonsai

Las actividades complementarias constituyen un aspecto importante de participación para las personas mayores, no sólo porque representan casi la mitad de la participación de los encuestados, sino porque además, según la teoría, gracias a este tipo de actividades religiosas las personas mayores son conocidas y valoradas dentro de su comunidad.

Asimismo, la participación en otras organizaciones sociales, tales como organizaciones vecinales (junta de vecinos por ejemplo), otros clubes o grupos, les permite a las personas mayores seguir gozando de responsabilidades, vínculos y redes sociales, además de fomentar su integración social que es la clave para una buena calidad de vida. De igual manera, la realización de talleres laborales, como bordados, vidriería,

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manualidades, entre otros, además de los beneficios mencionados, contribuyen a mejorar su agilidad mental.

Por otro lado, al realizar ejercicio o actividad física, no sólo generan los lazos sociales con quienes componen el grupo de gimnasia o baile, sino que además mejoran su estado físico y anímico, contribuyendo a una vida saludable y liberando las tenciones emocionales que puedan tener.

En el caso de asistir a escuelas, que fue el caso de 7 encuestados, revela lo importante que es para el bienestar personal de los adultos mayores terminar el proceso de educación, lo que además les brinda un compromiso y aprendizaje permanente.

Otro aspecto no menor de destacar de los resultados obtenidos, es que algunos mayores no han dejado de contribuir a sus comunidades, ya sea trabajando para poder subsanar lo que muchas veces la pensión no brinda, como fue el caso de 8 personas, o porque simplemente les gusta mantenerse activos y colaborar con sus pares prestando labores de voluntariado en hospitales, asilos, compañías de bomberos, entre otros (9 casos de voluntariado), así como también en otras institucione