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La Iglesia Católica en la actualidad con sus retos y perspectiva

La Iglesia Católica en la actualidad con sus retos y perspectiva

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Posición de la Iglesia Católica en temas de bioética como aborto, eutanasia, células madre.
El mea culpa de Juan Pablo II en el jubileo del año 2000 y su misión unificadora y ecuménica.
Teología de la liberación dentro de la iglesia católica.
Posición de la Iglesia Católica en temas de bioética como aborto, eutanasia, células madre.
El mea culpa de Juan Pablo II en el jubileo del año 2000 y su misión unificadora y ecuménica.
Teología de la liberación dentro de la iglesia católica.

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07/15/2013

La Iglesia católica tiene su sede central en Roma, a la que se denomina Sede Apostólica, relacionada con la Sede esta

el Estado de la Ciudad del Vaticano (Status Civitatis Vaticanæ, en latín y oficialmente; Stato della Città del Vaticano, en italiano), un enclave dentro de la ciudad de Roma, en la República Italiana. El Estado Vaticano es un estado independiente y reconocido internacionalmente, que aunque estrechamente ligado a la Sede Apostólica, son entidades distintas, ya que el Estado Vaticano es un Poder Temporal, mientras que la Sede Apostólica se entiende como poder Espiritual.

La Iglesia católica es la rama más grande del cristianismo, y la que tiene una mayor organización. De acuerdo con el Anuario de Estadísticas de la Iglesia, el número de bautizados en el catolicismo a nivel mundial a finales de 2004 era de 1.098.366.000 o aproximadamente una de cada seis personas de la población mundial.

El lider religioso es el Papa, que es el obispo de Roma, quien recibe el trato honorífico de Su Santidad (S.S.), y que en la actualidad ostenta Benedicto XVI, nombre adoptado por el Cardenal electo Joseph Ratzinger, de origen alemán.

El Papa (del latín "Petri Apostoli Potestatem Accipiens" - El que sucede al apostól Pedro), y a su vez del griego πάππας páppas: "padre" o "papá") es la cabeza visible de la Iglesia Católica y el Jefe de Estado del Estado de la Ciudad del Vaticano. El rango de mayor autoridad de la Iglesia católica apostólica romana es el papa, cuyas resoluciones son decisivas en cualquier materia. Al Papa también se le conoce como Obispo de Roma, Vicario de Cristo y Sumo Pontífice.

La Iglesia católica se ha caracterizado en los últimos tiempos por mantener posiciones inflexibles en cuestiones polémicas. Desde la encíclica Rerum novarum (1891) del papa León XIII, los pontífices han denunciado la injusticia de las condiciones sociales y económicas creadas por las sociedades industrializadas modernas, y han propuesto soluciones. Han denunciado la guerra nuclear, solicitado de modo reiterado el final de la carrera armamentística e intentado detener la explotación de las naciones pobres por las ricas. La protección a los derechos humanos en el campo social, económico y político ha sido la guía de estas declaraciones.

A pesar de la secularización que no ha parado en la historia mundial desde el renacimiento, y sobre todo desde la ilustración, en numerosas cuestiones la Iglesia se ha mantenido en posiciones conservadoras. La prohibición de los métodos artificiales de control de natalidad fue reiterada por el papa Pablo VI en su encíclica Humanae vitae (1968).

Este documento levantó objeciones en círculos teológicos e incluso episcopales, algo insólito para el pontificado moderno. Aunque su importancia aún se debate, es desde luego la afirmación más autorizada al respecto dentro de la Iglesia católica, cuya frontal oposición a las leyes de liberalización del aborto ha provocado respuestas políticas en contra de la voluntaria interrupción del embarazo en algunos países occidentales.

Aunque la Iglesia permite que las mujeres administren la eucaristía y realicen otras funciones en circunstancias extraordinarias, prohíbe que sean ordenadas sacerdotes o diáconos. Para los sacerdotes del rito romano el matrimonio está prohibido de forma taxativa. El pontificado de Juan Pablo II no contribuyó a un cambio de postura en estas materias. La llamada teología de la liberación, articulada y defendida por numerosos intelectuales católicos latinoamericanos, ha intentado encajar estas preocupaciones en un marco de análisis menos tradicional, apelando incluso a ideas marxistas.

La Teología de la Liberación es una corriente teológica que comenzó en Iberoamérica después del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968). Sus representantes más destacados son los sacerdotes Gustavo Gutiérrez Merino, (peruano), quien en 1973 editaría el primer libro sobre el tema Historia, política y salvación de una teología de liberación, y Leonardo Boff (brasileño).

La Teología de la Liberación intenta responder a la cuestión que los cristianos de América Latina se plantean cómo ser cristiano en un continente oprimido. ¿Cómo cantar al Señor en una tierra extraña? ¿Cómo conseguir que nuestra fe no sea alienante sino liberadora? Uno de los máximos exponentes de esta teología, el jesuita Ignacio Ellacuría, fue asesinado a sangre fría. Muchos sacerdotes y agentes de pastoral practican y aceptan los supuestos de esta teología, en varios países de América Latina.

Principales ideas
• La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre. • Eliminar la explotación, las faltas de oportunidades e injusticias de este mundo. • Garantizar el acceso a la educación y la salud. • La situación actual de la mayoría de los latinoamericanos contradice el designio histórico de Dios y la pobreza es un pecado social. • Tomar conciencia de la lucha de clases optando siempre por los pobres.

Principales ideas
• No solamente hay pecadores, hay víctimas del pecado que necesitan justicia, restauración. Todos somos pecadores, pero en concreto hay que distinguir entre víctima y victimario. • Afirmar el sistema democrático profundizando la concienciación de las masas acerca de sus verdaderos enemigos para transformar el sistema vigente. • Crear un “hombre nuevo” como condición indispensable para asegurar el éxito de la transformación social. El hombre solidario y creativo motor de la actividad humana en contraposición a la mentalidad capitalista de especulación y espíritu de lucro. • La libre aceptación de la doctrina evangélica, es decir, primeramente procurar a la persona unas condiciones de vida dignas y posteriormente su adoctrinamiento evangélico si la persona quiere.

Principales Representantes
• • • • Camilo Torres Restrepo, colombiano Enrique Dussel, argentino radicado en México Ernesto Cardenal, nicaragüense Fernando Lugo, paraguayo/ex obispo/Presidente de Paraguay Ignacio Martín-Baró, mártir español/salvadoreño Ignacio Ellacuría, mártir español Leonardo Boff, brasileño Manuel Jaques, chileno, Presidente de la Izquierda Cristiana Samuel Ruiz, obispo mexicano

• • • •

Juan Pablo II y la Teología de la liberación
El Papa Juan Pablo II solicitó de la Congregación para la Doctrina de la Fe dos estudios sobre la Teología de la Liberación que fueron hechos en sendos documentos en 1984 y 1986 donde se consideraba básicamente que, a pesar del compromiso radical de la Iglesia católica con los pobres, la disposición de la Teología de la Liberación a aceptar postulados de origen marxista o de otras ideologías políticas no era compatible con la doctrina, especialmente en lo referente a que la redención sólo era posible alcanzarse con un compromiso político.

En ese momento el Prefecto de la Congregación era el entonces Cardenal Ratzinger (hoy Papa Benedicto XVI), crítico de la Teología de la Liberación. Señaló en dichos documentos lo que consideraba "errores de algunas formas de la Teología de la Liberación", que según conclusiones de la Congregación bajo su dirección son:

• «Desde un punto de vista teológico, el análisis marxista no es una herramienta científica para el teólogo. • El marxismo es, además, una concepción totalizante del mundo, irreconciliable con la revelación cristiana, en el todo como en sus partes. • Esta concepción totalizante impone su lógica y arrastra las "teologías de la liberación" a un concepto de la praxis que hace de toda verdad una verdad partidaria, es decir, relativa a un determinado momento dialéctico. • La violencia de la lucha de clases. • La politización de las afirmaciones de la fe y de los juicios teológicos lleva a la aceptación de que un hombre, en virtud de su pertenencia objetiva al mundo de los ricos, es, ante todo un enemigo de clase que hay que combatir.

• La nueva hermenéutica de los teólogos de la liberación conduce a una relectura esencialmente política de las Escrituras y a una selectividad parcial y mendaz en la selección de los textos sacros, desconociendo la radical novedad del Nuevo Testamento, que es liberación del pecado, la fuente de todos los males. • También entraña el rechazo de la Tradición como fuente de la fe y una distinción inadmisible entre el "Jesús de la Historia" y el "Jesús de la Fe", a espaldas del magisterio eclesiástico».
Los procesos y sanciones contra destacados teólogos de la liberación como Leonardo Boff, a partir de 1985 o Jon Sobrino en 2007, han concretado y continuado los ataques contra la Teología de la Liberación.

Juan Pablo II. Misión unificadora
Juan Pablo II marcó nuevas direcciones dentro de la Iglesia Católica, y una de las más especiales fue el ecumenismo, el diálogo y el encuentro con las demás iglesias cristianas y todas y cada una de las confesiones religiosas, que tuvo gran importancia solo desde su pontificado. La proclamación de 2000 como año del Gran Jubileo estuvo rodeada de algunos de los hechos vitales de su pontificado.

El 18 de enero, durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, abrió la Puerta Santa de la basílica de San Pablo Extramuros junto al metropolitano Atanasio (delegado de Bartolomeo I, patriarca ecuménico de Constantinopla y jefe de la Iglesia ortodoxa) y George Carey (arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia anglicana), para que a continuación la cruzaran representantes de otras 22 iglesias y ritos cristianos.

Este acto, que simbolizaba la reconciliación ecuménica de la comunidad cristiana, culminó con unas palabras de Juan Pablo II pidiendo “perdón a Cristo por todo aquello que en la historia de la Iglesia haya perjudicado su proyecto de unidad” conocido como su MEA CULPA.

MEA CULPA

El 12 de marzo de 2000, durante la celebración del Jubileo del Año Santo, El Papa Juan Pablo II pidió perdón por los pecados de la Iglesia en el pasado y en el presente, y perdonó a su vez a los que cometieron culpas contra ella y pronunció cinco veces un histórico nunca más para afirmar un compromiso de cambio.

“Nunca más contradicciones en el servicio de la verdad; nunca más gestos contra la comunión de la Iglesia; nunca más ofensas hacia cualquier pueblo; nunca más recurrir a la lógica de la violencia; nunca más discriminaciones, exclusiones, opresiones, desprecio de los pobres y de los últimos” Palabras de Juan Pablo II al concluir el rito en la Basílica de San Pedro.

Las faltas de la Iglesia y los cristianos citadas por Juan Pablo II fueron:
• Los pecados cometidos al servicio de la verdad, la intolerancia y la violencia en contra de los disidentes, guerras de religión, violencias y abusos en las Cruzadas, y métodos coactivos en la Inquisición. • Las faltas que han afectado la unidad del Cuerpo de Cristo: excomuniones, persecuciones, divisiones. • Los pecados cometidos en el ámbito de las relaciones con "el pueblo de la primera Alianza", Israel: desprecio, actos de hostilidad, silencios.

Las faltas de la Iglesia y los cristianos citadas por Juan Pablo II fueron:
• Pecados en contra del amor, la paz, los derechos de los pueblos, el respeto de las culturas y de otras religiones, en concomitancia con la evangelización. • Faltas en contra de la dignidad humana y la unidad del género humano: hacia las mujeres, las razas, las etnias. • Pecados en el campo de los derechos fundamentales de las personas y en contra de la justicia social: los últimos, los pobres, los que están por nacer, injusticias económicas y sociales, marginación.

Bioética Católica
• La bioética, como una disciplina intelectual particular, una subdisciplina de la ética, se ocupa de guiar las decisiones morales en un contexto médico y de ofrecer principios mediante los cuales se puedan resolver los conflictos que surgen en el proceso de toma de decisiones. • Asume los valores provenientes de otras fuentes para fundamentar dichas decisiones. • La bioética católica, por su parte, acepta sus valores de la fe católica vía reflexión teológica y enseñanzas de la Iglesia.

El Aborto
• La Iglesia Católica condena el aborto. Es una posición que se ha mantenido a lo largo del tiempo. • El Vaticano promulga que la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. • Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida. • La Santa Sede ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado.

Eutanasia
Según el Catecismo de la Iglesia Católica:
• La eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. • Por tanto, una acción o una omisión que, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto de su Creador. • El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre.

Eutanasia
Según el Catecismo de la Iglesia Católica: • Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. • El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. • Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados.

Células Madre o Estaminales
¿Qué dice la Iglesia al respecto?

La Iglesia católica rechaza el uso de células estaminales extraídas de embriones humanos, puesto que esto significa la muerte del embrión, es decir, una vida humana. Sin embargo este no es el único método de obtención de dichas células, existen otros, de abortos espontáneos, del cordón umbilical o de personas adultas. Entonces no hay objeción moral.

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