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Christian Pessey —FLORES— TODO EL ANO Semillas, plantaci6n, multiplicaci6n y cuidados Con un calendario de labores y un diccionario CCR Cgc ar Tah ny -_— On) ra eae Me Lee Ages ee ou ela. FLORES TODO EL ANO Eminentemente practi- ca, de facil lectura e ilus- trada con mas de 200 fo- tografias a todo color, esta obra le sumerge en los secretos mas impor- tantes de la jardineria: -4Cudndo debe sembrar © plantar sus flores? - ~Cémo ha de cuidarlas y multiplicarlas? — éCémo escalonar la flo- racién? Para _conseguirlo, su autor —Christian Pessey— ha dividido la obra en cua- tro capitulos principales que conducen al aficio- nado paso a paso, ya que todas las técnicas ex- puestas han sido experi- mentadas y fotografia- das directamente. Casi sin darse cuenta, el lector poseeré unos sorprendentes conocimien- tos sobre temas como: — El ciclo vegetativo. —Procedimientos de mul- tiplicacién. -El cultivo de las plantas jovenes. -Elementos de decora- cién, organizacién del trabajo y politica de compras. -Enemigos y principales enfermedades de las plantas y flores. — Armonia de formas y co- lores. - Calendario de activida- des a realizar cada mes para conseguir un jardin florido todo el afio. Acaba la obra con cua- tro apartados que le seran de gran ayuda al lector como: — Diccionario de flores. — Diccionario de arbustos. — Glosario técnico de jar- dineria. — Indice alfabético de ma- terias. En definitiva, una obra de gran interés y utilidad tanto para los que se ini- cian en el apasionante mundo de la jardineria como para los ya experi- mentados en el tema. OTRAS OBRAS DE LA COLECCION HERAKLES © Arte y técnica en el bon- sai. C. Pessey. Mi huerto, mi jardin. Ra- mén Serra Doménech. * El poder curativo de las plantas. J. Valero. Las plantas de acuario. Hol- ger Windelov y Milton Barks. FLORES TODO EL ANO SEMILLAS, PLANTACION, MULTIPLICACION Y CUIDADOS Christian Pessey Contiene 240 ilustraciones (208 fotograticas a todo color y 37 esquematicas) ’ EDITORIAL HISPANO EUROPEA, S.A. BARCELONA (ESPANA) Titulo de la edicién original: Des fleurs toute l'année. © de Ia traduccion: Fernando Ruiz Gabas. Es propiedad, 1992 © Bordas. Paris (Francia). © de la edicién en castellano: Editorial Hispano Eu- ropes, S.A. Barcelona (Espajia). Fotocomposicién y maquetacién: A. Parras. Barcelona ImpReso EN Esraita PRINTED IN SPAIN LG. Alves, S.A. -L'Hospitalet Indice | Flores todo el afio El ciclo vegetativo — Plantas obienidas por semillero —Plantas bulbosas. % — Arbustos y arbolillos. : Procedimientos de multiplicacién — Semillas —Multiplicacién de las bulbosas. — Division de la macolla —Hijuetos ..... —Acodo . — Esquejes ...... — Injertos ...... La produccién floral El cultivo de las plantas jévenes = Cale Gespseains. adorning, cion ‘ —Fundido de los semilleros —El aclarado — El repicado —Poda Organizacién de actividades .. Elementos de decoracién .. Organizacién del trabajo Politica de compras — Compra por catalogo — Los garden centers ... — Los horticultores ss Enemigos de las plantas de flores Principals enfermedades de las plan- tas de flores ... a Un jardin florido todo el ano . ‘Armonia de formas y de colores Un jardin de «flores tempranas» . Diciembre Enero . Febrero El triunfo de la primavera MarZ0 ose Abril Mayo El jardin estival Junio Julio Agosto Contra el deolinar otofal ... Septiembre Octubre .. Noviembre El jardin de invierno .. Cultivo de las anuales Cultivo de ias perennes Cultivo de las bianuales Plantacién de los principales bulbos de flores ; Bulbos de flores (tubérculos) Bulbos de flores (cormos) Diccionario de flores Diccionario de arbustos .... Principales plantas trepadoras con flo- res i Glosario técnico de jardineria Indice alfabético .. 45 46 47 50 51 52 53 ae 58 59 60 63 65 66 67 69 70 a2 73 74 74 75 75 125 131 133 141 8 Flores todo el aio Le reproduccién por semillas es el método de propa- gacion de plantas mas facil de realizar, y se utiliza para los tres tipos de ciclos vegetativos: tribucién de las tareas mensuales, y en ol respeto a las condiciones naturales y a las exigencias de las plantas. Por tanto, es in- dispensable seleccionar adecuadamente las especies y variedades, en funcién del clima, pero también de la naturaleza del terreno propio de cada jardin. El buen jardinero se ha de preocupar también por proveerse de materiales de calidad, que son los Gnicos que garantizan el resultado. Igualmente debe ser muy exigente con respecto a sus pro- veedores, y para ello se dirigir preferente- mente a profesionales auténticos. EL CICLO VEGETATIVO La vida de las plantas se rige por un ciclo vegetativo anual que comprende dos gran- des épocas: —durante la primavera y el verano se asiste al crecimiento del tojido vegetal, lo cual implica el brote de las hojas, la apari- cién de flores, y después de frutos, y el alar- gamiento de las ramitas 0 de los tallos; —durante el otofio y el invierno se detie- ne el crecimiento, amarillean las hojas y se desprenden de las ramas, al menos en las plantas caducifolias; en ciertas plantas desa- parece la parte aérea, mientras que otras mueren completamente. Este ciclo, marcado por un periodo de actividad y otro de reposo, se «vive» de manera muy diferente segun las especies. Plantas obtenidas por semillero. Se sabe que existen diversas maneras de obte- ner una planta. Entre las diferentes técnicas de multiplicacién, la de semillero es la que permite tener vegetales que reproducen fiel- mente las caractoristicas de sus padres. Es la ms utilizada para la produccién de flores aparte de las bulbosas. Se guen aqui tres grandes categorias. Plantas anuales. Nacen, florecen, produ- cen simiente y después mueren dentro del afio de su siembra. Generalmente son muy floriferas, faciles de obtener, incluso por se- milleros en tierra en la buena estacién, y sélo exigen cuidados minimos. Plantas bianuales. Tal como indica su nombre, tienen una duracién de vida escalo- nada en dos afios. La siembra se efectua en primavera 0 al principio del verano, su desa- rrollo se produce en el curso del otoho, y su floracién en la primavera y hasta el oiofo para ciertas variedades. El hecho de pasar ol invierno favorece la floracion y, en las regio- nes de clima bastante suave, algunas bia- nuales pueden llegar 2 convertirse en peren- nes. Plantas perennes. Su duracién de vida sdlo esta limitada por el envejecimiento na- tural, por su rusticidad ante el frio y por su Flores todo elano 9 capacidad de acumular reservas vegetativas en su cepa. Después del periado de activi- dad, entran en el periodo de reposo, como las otras plantas. Se marchitan las flores, amarillean las hojas, y el hielo destruye la vegetacion que se ha desarrollado por enci- ma del suelo desde la primavera. Pero la cepa permanece viva y, a partir del invierno, empiezan a acumularse las reservas, que Permitiran renacer a la planta. Aigunas ve- ces, a partir de enero-febrero, reanuda su actividad, para florecer en los primeros dias de la primavera. Una mejor implantacién, de bida al crecimiento de las raices, le asegura- ra entonces superior amplitud y floracién més abundante que el afto anterior. Ciertas plantas sélo son perennes en re- giones de clima calido o muy templado. En otras partes, sera preciso protegerlas del frio para conservar sus caracteristicas, 0 bien cultivarlas como bianuales (semiliero y culti- vo bajo abrigo hasta después de las ultimas heladas), y su muerte se producira en el cur- so del segundo invierno siguiente a su siem- bra Plantas bulbosas. Ciertas plantas tienen una raiz carnosa donde se concentran las reservas nutritivas necesarias para su super- vivencia en periodo de reposo, en su flora- n, y después en su fructificacion. Aunque esta raiz presenta formas muy diversas (zar- pa, rizoma, ceballa, tubérculo, bulbo, etc.), se designa a estas plantas con el término gené- rico de «bulbosas». Aqui la cepa es una hin- chaz6n subterranea, rica en tejidos vegeta- les, que frecuentemente teme al hielo pues esta repleta de agua E| periodo de actividad de las plantas oul- bosas depende basicamente de la fecha de plantacién del bulbo. Si se planta antes del invierno (después de un periodo de reposo estival), un tulipan florecer4 en primavera; pero una dalia, piantada en primavera, flore- cera en verano, y ciertos bulbos, sembrados hacia el 15 de agosto (acidantera, por ejem- plo), podrén florecer hasta en noviembre. Después de un periodo de repose invernal, tas perennes rebrotan répidamente de la cepa para florecer desde ol principio de la primavera Aqui el ciclo vegetative est muy desequili- brado, ya que la actividad, marcada por la aparicion de hojas y generalmente de un ta- llo floral, es bastante corta (uno a dos me- ses, como maximo). Después amarillean las hojas, y el reposo se acentua con el desen- terramiento del bulbo, el cual, de esta mane- ra, no corre el riesgo de helarse ni de pudrir- se por exceso de humedad. Los bulbos que pueden permanecer en el lugar durante las heladas (tulipanes, por ejemplo), ganaran si se les protege con un colchén de hojas o de Paja. Arbustos y arbolillos. AI éscalonarse su desarrollo a lo largo de varios afios (a veces muchos) los arbustos y los arboiillos tienen, al igual que los arboles, un cardcter perenne. 10 Flores todo el afio \ \ \ ‘ 8 N 5 SSG Los bulbos de jacinto que se-venden comerciaimen- te se prestan al cultivo forzado. Se les hace tlorecer en interiores en recipientes llenos de agua Los boldnicos los designan consiguiente- mente como plantas «perennes». El ciclo ve- getativo sigue los dos grandes periodos na- turales: primavera-verano/otofo-invierno. En el primer periodo se desarrolian las ramifica- ciones lefosas (ramas y ramitas), crecen las hojas, y aparecen las flores y los frutos. Con el otofio, la planta entra progresivamente en perfodo de repose, lo cual, para algunas, se manifiesta con la caida de las hojas (plantas con hojas caducas). Los arbustos y los arbo- lillos son, generalmente, poco sensibles al hielo, salvo que sean originarios de regiones de clima calido. PROCEDIMIENTOS DE MULTIPLICACION Semillas. Siembra directa en el lugar. A\- gunas plantas, especialmente las anuales, pueden sembrarse directamente en su lugar definitivo, alli donde se espera que fiorezcan. Es necesario escoger especies que exijan pocos cuidados y que no precisen repicados sucesivos. Al poder producirse la germina- cién de forma irregular, esta técnica no es conveniente para un jardin muy ordenado. Se siembra generalmente en primavera, cuando el aumento de calor de la tierra pro- picia la germinacién. En ciertos casos, pue- de probarse la siembra en otofio, con vistas a la germinacién en los primeros dias de pri- mavera. El resultado siempre es menos bue- no, pues se corre el riesgo de que se pudran os granos, 0 que las larvas de insectos los destruyan durante ol invierno. El tiempo que necesita una semilla para germinar, y des- pués un plantén para florecer, nunca permite obtener ia floracién antes del verano. Por tanto, no es posible contentarse con una siembra directa si se quiere obtener una flo- racién primaveral Como en todas las siembras, es necesario preparar cuidadosamente la tierra roturando- la, varias semanas antes, completando todo ello con el abono oportuno. Antes de la siem- bra, hay que nivelar la tierra con un rastrillo, arrancando sistematicamente las malas hier- bas con toda su raiz. Las semillas pueden sembrarse a voleo, en hilera 0 en agujero. En los dos primeros casos, se trata de semillas bastante finas o muy finas, y en el tercero de semillas mucho mayores (del tamano de un guisante). La siembra a voleo. Sélo exige una bue- na preparacién del suelo y una roturacién perfecta de la tierra de recubrimiento. Las semillas se reparten tan regularmente como sea posible a mano, y después se recubren con una fina capa de tierra o de mantillo. A continuacion se apisona ligeramente la tierra (apisonado), con una prensa de madera, por ejemplo. Con toda seguridad, de la regulari- dad do la siembra dependerd la de la reco- leccién, y en este caso es primordial la cali- dad de la operacién. La siembra en hilera. Exige también una buena preparacién del suelo, y permite obte- ner una regularidad de recoleccién mas ho- mogénea. Se excava un surco ligero (que Flores todo el ano 11 debe seguir generalmente un trazado con cordel si se desea bien recto) con ayuda de un’plantador puntiagudo o del borde de una escardadera. Las semillas se reparten a mano 0 con una sembradora. La profundidad del surco y el espesor de Ia tierra de reoubri- miento serén directamente proporcionales al tamafo de la semilla: cuanto mas fina sea, menos hay que enterraria. Después del recubrimiento, un ligero api- sonado aseguraré la conexion entre la semi- lla y la tierra. La siembra en agujero. Solo so aplica a las semillas que tengan casi el tamafio de un guisante. Se excavan hoyos espaciados regular- mente con el mango de la escardadera, don- de se depositan cuatro 0 cinco semillas. Asi se aseguran los brotes, ya que es muy raro que, al menos, una semilla no llegue a ger- minar. La siembra en vivero. La siembra en vi vero es adecuada para las plantas que, a ferencia de las que se siembran directamen- te al aire libre, dificilmente soportarian las condiciones climaticas externas para germi- nar y desarrollarse convenientemente. El se- millero es generalmente una bandeja situada dentro del invernadero, especialmente reser- vada para este tipo de cultivo (asi como, fre- cuentemente, para la obtencién de plantulas para repicar en el huerto). La bandeja o el cajén deberd estar exouesto al sur, protegi- do de los vientos del oeste portadores de tlu- vias violentas, y al abrigo del norte de donde proceden los vientos frios. Una orientacién hacia la costa también es apropiada para el desarrollo de las plantas jévenes. En un terreno bien preparado, eventual- mente enriquecido con mantillo, reserve un bancal 0 un platabandas de alrededor de 1m de ancho, donde trazara surcos separa- dos por unos 30 centimetros. Siembre las semillas, cibralas con tierra y comprimala li- geramente (apisonado). Efectue un riego re- reido do somillas a voleo, os perfectamonto adecuado pera el césped. Se deben lanzar las semi- lias a pufiados, lo més regularmente posible gular, sobre todo en tiempo calido. Después de la germinacién, no se procede a un acla- rado (salvo en el caso excepcional de que se desee la produccién de un numero limitado de plantas), sino por el contrario a un primer repicado en otro bancal del plantel. El primer repicado puede tener lugar cuando las plan- tas son muy jévenes, lo cual favorecerd el desarrollo de las raices. El trasplante se hace después de un riego copioso que, al ablandar el suelo, permite arrancar las plan- tas sin herir las raices ni romper el tallo. Te- niendo en cuenta el pequeno tamano de las plantulas, un lapiz 0 un palito de madera es Suficiente frecuentemente para excavar el hoyo del repicado. Cuidados para la germinacion. Sea cual fuere la técnica de sembrado, lo esencial es mantener siempre himeda la tierra (aunque 12 Flores todo el afio La multiplicacion de las plantas con bulbos se efec- ta muy tacilmente por medio de la separacién de los bulbillos que nacen en Ia periferia del bulbo El rizoma se trocea con ayuda de una navaja, de modo que se obtenga un corte bien pulido no demasiado mojada). La vigilancia debe ser permanente, pues el viento y la exposi- cin al sol pueden secar rapidamente la tie- tra, al menos en superficie. Esta desecacién rapida puede ser fatal. para la plantula que acaba de germinar. Una vez desprendidos, estos bulbilios se plantan on tierra, en cajitas o directamente en su lugar Multiplicacion de las bulbosas. El térmi- no de bulbosas designa a plantas bastante diferentes unas de otras, y sus técnicas de multiplicacin también son diversas. Es preciso distinguir aqui entre las plantas con bulbos en forma de cebolla (tulipan, nar- ciso, jacinto, croco, etc.), y las de tubérculo mas 0 menos rizomatoso. Las primeras producen naturalmente bul- billos en la periferia del bulbo principal (a menudo comparables a las vainas —o dien- tes— que se forman en un bulbo de ajo). Es suficiente extraerios en el momento de la re- cogida, después de la floracién, y repicarlas en cajita para asegurar su desarrollo. En el caso de bulbos que pueden permanecer continuamente en la tierra (junquillo, narciso, campanilla de ctofio, etc.), los bulbillos se plantaran directamente en su lugar. Los rizomas y tubérculos se multiplican por divisién, después de Ia floracién. El caso mas caracteristico es el del lirio: después de desenterrar el rizoma, se le trocea en pe- quefios tragmentos de 5 a 10 cm, que se co- locan en cajita, en una mezcla de tierra y de turba. En primavera (a veces al final del in- vierno) aparecen las primeras hojas, que dan Flores todo el afio 13 La multiplicacion por division de la macolla con ayu- da de dos horquillas permite conservar las raices al mismo tiempo que facilita su adecuada separacién EI acodo recostade es adocuado para los arbustos con ramitas flexibles En el caso de ramitas largas, la técnica del acodo en serpentina permite obtener varios acodos constancia de la multiplicacion. Entonces es posible el repicado. Si se cispone de un te- freno muy ligero, pero no demasiado héme- do, los trozos pueden plantarse directamen- te en el lugar, después de la division; aunque entonces €s menos seguro que arraiguen. La propagacion es muy fécil en los arbustos con hi- juclos. Es suficiente seccionar los tallos arraigados y volverios a plantar Division de la macolla. Esta modalidad de multiplicacién concierne exclusivamente a las plantas perennes herbaceas o arbustivas cuya copa tiene tendencia a extenderse de ano en afo. La division de la macolla tiene Por objetivo, consiguientemente, multiplicar 144 Flores todo el ario y s Clertas plantas tienen tendencia natural a la propa- gacién por hijuelos (tallos que se desarrollan espon- taneamente sobre las raices trazadoras) I acodo chino, muy utilizado para las campanitas chinas, exige determinados cuidados la planta y, de ser necesario, limitar su desa rrollo, Despeje de tierra la cepa y después rompala con las manos, si es posible. En su defecto, coloquela sobre el suelo y dividala con ayuda de dos horquillas-azadas situadas de espalda, haciendo palanca sobre los mangos. Frecuentemente esta técnica es preferible a la de la division con una simple Los acodos aporcados producen raices adventicias, si se aporca su base con arena y turba azada, que corta las raices en lugar de se- pararlas. Los brotes que se obtengan, porta- dores de varias yemas, pueden colocarse in- mediatamente en su lugar. Hijuelos. Ciertos arbustos 0 arboiillos tie- nen la propiedad de emitir, sobre sus raices trazantes, tallos que se desarrolian a flor de tierra. Es facil extraer estos hijuelos seccio- nando con una azada o una laya estas rai- ces en la salida del pie madre, y replantarlos en otra parte. Debe hacerse preferentemen- te en otono o al principio de la primavera, fuera de los periodos de heladas. Acodo. Es una técnica de propagacién que se practica basicamente en arbustos y arbolillos, aunque también se aplica en otros tipos de plantas. Esta operacién consiste en hacer que una planta emita raices por una ramita aérea que sigue unida a la planta ma- dre mientras las raices surgidas no son to- davia aptas para subvenir a sus necesida- des. Sélo en ese momento puede efectuarse la separacién, 0 «destete>, de la planta ma- dre. Puede llevarse a cabo de una sola vez con un corte definitive, 0 de modo progresi- Flores todo el afio 15 vo, con una incisién cada vez mas profunda del tallo, evitando la separacién brusc: El acodamiento se practica segén diversos procedimientos. Acodo recostado. Consiste en curvar una ramita para enterrar una parte de su longitud en un suelo himedo, con su extremo eleva- do de modo que quede al aire libre. Gene- ralmente se produce el arraigamiento al cabo de un afio, época en la cual se puede pro- ceder a la separacién. Este procedimiento es muy utilizado para multiplicar andromedas, ceanotus, rododendros, ribes, viournum Acodo en serpentina. Se utiliza con plan tas de ramitas largas y muy flexibles (plantas trepadoras, por ejempic). La técnica es seme- jante a la anterior ¢ incluso es posible obtener varios acodos, actuado a diferentes niveles sobre un mismo tallo. Este procedimiento se emplea mucho para la wigandia y la glicina Acodo chino. Permite obtener los mismos resultados que el de serpentina. Extienda toda la ramita sobre el suelo y manténgala asi con unos ganchos. A medida que se de- sarrollen las yemas, recubra la ramita con tierra himeda. Cuando los brotes tengan unos treinta centimetros, recubra la ramita con una decena de centimetros de tierra. Cada uno de los brotes que se obtenga dara una nueva planta. La separaci6n se realiza en otoho: se extrae la ramita enterrada y se la secciona por un lugar entre nudos. Este procedimiento se utiliza con la campanita china, salix, etc. Acodo por aporcadura. Consiste en in- clinar una planta madre para obligarla a pro- ducir nuevos tallos en la base (aporcados). Cuando las ramitas se hayan desarrollado bien en la primavera siguiente, aporque su base y mantenga una buena humedad. No dejaran de desarrollarse raices en el naci- miento de cada nueva ramita (raices adven- ticias). La separacién y el repicado se efec- téan en otofio. Se utiliza este procedimiento El acode aéreo consiste en descortezar el tallo en forma de anillo, y rodear después esta porcion con tuna bolsa de pidstice lena de musgo humedo para la malva real, el membrillaro de Japén, la espirea, etc. Acodo aéreo. Concieme particularmente a las plantas de interior, en las que se des- guarnece la base del tallo. Se efectéa un corte en el tallo, debajo de la ultima hoja, y se le rodea con una hoja de plastico trans- parente: envuélvalo con una buena mezcla de tierra o sencillamente con musgo hume- do. Ate firmemente este vendaje. Coldquelo preferiblemente sobre un nudo: una incision anular 0 longitudinal en la corteza acelera frecuentemente la formacién de raices. La separacién y el repicado se realizan cuando aparecen las raices a través del plastico. Se utiliza esta técnica con croton, dracaena, fi- cus, etc. Esquejes. Es una técnica de multiplica- cion muy empleada para la reproduccion de plantas. Como las semillas, los hijuelos y el acodo, permite obtener sujetos con iguales caracteristicas que la planta madre. El es- queje de ciertas plantas no lenosas exige condiciones de cultivo muy especiales: am- biente himedo permanente en un lugar ce- rrado, con temperatura elevada (lo que impli- 16 Flores todo el afio EI geranio se presta tacilmente a esquojes de tallos con hojas. ca una situacién préxima a la saturacion en vapor de agua); por tanto, esta reservado a los profesionales. Sin embargo, son numero- sas las plantas que se prestan facilmente a esia técnica. Consiste en separar un frag- mento concreto de la planta que se desea multiplicar; el cual, colocado en un medio fa- vorable, podra formar sus propias raices, y desarrollarse después exactamente como la planta madre. Las técnicas de esquejes que se practican mas corrientemente son las dos siguientes. Esquejes de tallos. Consiste en separar un tallo que se corta por su base a 2 mm de- bajo de la yema a un nivel de un nudo, con- servando dos 0 tres entrenudos, asi como dos hojas en la copa. Se entierran los es- quejes hasta la mitad del primer entrenudo en arena himeda o en un buen compost de tierra ligera. Si se mantiene una pequefia porci6n de tallo a cada lado de! esqueje, se tiene un esqueje simétrico; si solo se con- serva un fragmento de tall a un lado del es- queje, se tiene un esqueje «de talon». Los esquejes de tallos con hojas se utilizan sobre todo para las plantas blandas (frecuentemen- te sensibles a las heladas, como el geranio y la caloeolaria) y para los arbustos de hoja persistente (ciruelo, laurel, cerezo, etc.) Los esquejes de tallos sin hojas se efec- tan durante el reposo de vegetacién (forsyt- hia, deutzia, ete, Esquejes de raices. Se utiliza para las plantas cuyas raices trazadoras se desarro- llan paralelamente a la superficie del suelo, a poca profundidad; su separacién es facil. Es una técnica poco utilizada por los aficiona- dos, pues el agarre de los sujetos es dificil Para favorecer el arraigue de los trozos de raices extraidos de la planta madre, es acon- sejable impregnarlas con polvos para esque- jes a base de hormonas. Injertos. Esta técnica, utilizada frecuente- mente en Arboles y arbustos, no permite ob- tener sujetos de caracteristicas idénticas a los de la planta madre. Por el contrario, su objetivo es obtener sujetos diferentes mas vi- gorosos, més floriferos y fructiferos que la planta madre, denominada patron o portain- jerto. El injerto no esta reservado exclusiva- mente a los arboles y arbusios; las plantas grasas, por ejemplo, se prestan perfecta- mente. El procedimiento consiste en colocar un fragmento de vegetal (injerto 0 pua) sobre otro vegetal (patron o portainjerto) que le servira de soporte y le aportara los elemen- tos nutritivos. Se practica generalmente so- bre plantas lenosas, y esta operacién sdlo tiene probabilidades de prosperar si existe buena afinidad entre patron e injerto. Una de las grandes ventajas del injerto es propagar indefinidamente y de modo fiel las caracteristicas de ciertas variedades frutales u ornamentales, y obtener rapidamente suje- tos adultos. Gracias a él, se obtienen deter- minadas plantas en un suelo que no les con- iene, escogiendo un patron que se desarro- lle perfectamente en ese terreno. Aunque para ciertas especies el injerto puede efectuarse durante todo el ano, se re- Flores todo el afio 17 Para practicar el injerto de escudete, corte un boton con ayuda de un cuchillo para injertos comienda al aficionado que lo realice al prin- cipio de la vegetacién, en marzo, o al final del verano. Los patrones deben ser sanos, vigorosos, adaptados al terreno y compati- bles con el injerto, El injerto se extrae de una planta madre sana de la variedad que se desee multiplicar. Para los injertos de primavera, se extraen las pas en invierno y se entierran durante el periodo latente en arena humeda, al norte, a fin de que tengan un ligero retraso vegetati- vo con respecto al patron. Existen numero- 508 tipos de injertos. Aqui sélo citaremos los de realizacion mas sencilla. La condicién esencial para el éxito del injerto es la estre- cha puesta en contacto de las capas gene- ratrices (cambium) del injerto y del patron, objetivo de diferentes técnicas practicas. Sin embargo, es necesario saber que el injerto constituye un procedimiento aleatorio para el aficionado. Los injertos més corrientes son los tres siguientes. Injerto de escudete. Se practica en pri- mavera (llamado injerto active) 0 en julio agosto (y entonces se denomina latente, pues la yema asi injerlada no se desarrolla Los injertos, activos o latentes, abarcan la yema y el trozo de corteza que la rodea Se introducen debajo de |a corteza incisa del portain- Ierto, y se sujetan y se mantienen en su lugar stan- dole con ratia hasta el afo siguiente), Se extrae un trozo de corteza de 3 a 4 cm, que lleve en su cen- tro. una yema, con ayuda de un cuchillo para injertos muy afilado, previamente desinfecta- do. Es preciso retirar los remanentes de cor- teza del interior de dicho trozo, teniendo sumo cuidado en no vaciar la yema. El injer- 18 Flores todo el afio El Injorto por hendidura es muy facil de realizar. Cor- te el sujeto por la parte superior, y después hienda et tallo por ol centro, con ayuda del cuchillo espec! para injertos Es necesario introducir el injerto en ia hendidura, in- sertando toda la parte biselada Ate con ral yy tecubra toda la llaga con cera para i Jertos to propiamente dicho tiene lugar sobre un patron de uno a tres afios, sobre cuya corte- za se practica una incision en forma de T, siempre con ayuda del cuchillo especial para El injerto por hendidura doble es adecuado para ta- los de una decena de centimetros de dlametro. Se realiza de la misma manera anterior injertos. A continuacién es necesario levan- tar la corteza asf cortada por ambos lados de la incisién vertical, con la espatula no afilada del cuchillo, y luego jintroducir el injerto. Una vez acoplado éste contra el patrén, se ata con rafia. Esta técnica se utiliza casi exclusi- vamente para los rosales. Injerto por hendidura. Es de los mas sencillos de realizar, y puede practicario el aficionado, pues ofrece el porcentaje mas elevado de posibilidades de agarre. Tiene lu- gar en el momento de actividad de la savia, en marzo o abril, con los injertos extraidos previamente en invierno y conservados en arena humeda al norte. Para el injerto por hendidura completa, la pa tiene el mismo didmetro que el patron. Secciénelo adecua- damente a la altura deseada con la podade- ra; hienda el tallo por el centro con el cuchi- llo especial para injertos 0 con la podadera El injerto, porcién mediana de una ramita, comporta generalmente tres yemas. Corte una de sus extremidades en bisel a dos ca- ras inmediatamente por debajo de la yema inferior. Introduzca el injerto en el patrén, in- sertando la totalidad de la parte biselada. Las partes generatrices del patrén y de la ptia deben coincidir exactamente. Ate con tafia, y cubra con una capa de cera para in- jertos. El injerto por hendidura doble es par- Flores todo el afio 19 ticularmente adecuado para los arboles y, de modo general, para patrones de una decena de centimetros de diémetro. El patron se poda con una sierra, y se pule la superficie con un cuchillo para injertos 0 con la poda- dera. Hienda el patron por el centro hasta una profundidad de 5 om, sin que la hendi- dura reviente la rama. Corte dos injertos en bisel doble, con la yerna inferior girada hacia él exterior. Ate de igual modo que anterior- mente y aplique cuidadosamente una capa de cera para injertos. Injerto de coronilla. Se utiliza con sujetos de diémetro grueso. El patron se poda con sierra, y se pule la superficie de corte con el cuchillo para injertos 0 con la podadera. Se hace una muesca solamente en la corteza por tres 0 cuatro lugares, sobre unos 4 0 5 cm. Despéguela por un solo lado de cada hendi- dura con la espatula del cuchillo para injertos; introduzca las plas cuya extremidad esta aqui cortada en cufia por un solo lado, en bi- sel simple ligeramente afilado. Este afilado corresponde a la parte no levantada de la cor- teza en la hendidura. Ate y cubra abundante- mente con una capa de cera para injertos. 22 Flores todo el afio Lae siembras etectuadas en un minlinvernadero per- miten una buena recoleccién de semillas. La siembra 0 realiza a voleo, sobre un compuesto de tiorra ligo- ramente himeda camas que puedan calentarse, para obtener durante el invierno la temperatura indispen- sable para la germinaci6n y el desarrollo de las plantas. Para que sea rentable, esta pro- duccién debe ser intensiva y bastante impor- tante, Gnica manera de amortizar los gastos de calefaccién, obligadamente considerables debido al precio cada vez mas elevado del combustible y de las fuentes de energia (electricidad 0 gasoil). El tiempo que debe dedicarse a esta actividad estara logicamen- te en proporcién con la importancia de la produccién. Sin embargo, con un minimo de equipo y de herramientas (mininvernadero, por ejem- plo), usted también podra producir sin gran- des dificultades flores para sus balcones, como un verdadero profesional. {Una mane- ra muy agradable de ahorrar! EL CULTIVO DE LAS PLANTAS JOVENES La calidad, y sobre todo la precocidad de la floracién de las plantas de jardin, depende en gran parte de su mado de cultivo. Se les deben dedicar minuciosos cuidados para fa- vorecer su crecimiento inmediatamente des- pués de la germinacién. La germinacién de las semillas se efectiia, como es sabido, en un periodo de tiempo muy variable segun las especies. Puede os- cilar entre algunos dias (claveles de la India) y varias semanas. La aparicién de las plantas jévenes no es simulténea. Sin embargo, su crecimiento ra- Algunos mintinvernaderos poseen una tapa provista de un cierre regulable de aireacién, para evitar una condensacién excesiva sobre las parodes Flores todo elafio 23 tros_miniinvernaderos, mucho mds porfecciona- dos, incorporan sistemas de calefaccién Las pléntulas necesitan mucha humedad manteni or medio de legos regulares La caletaccion del invernadero, por medio de un ra jor que propulse aire caliente, permite acelerar la rminacién de las pléntulas pido, entre la germinacion y la caida de las hojas cotiledéneas, restablece répidamente el equilibrio mutuo. Es posible hablar de «plantas» a partir de la aparicién de las pri- meras hojas verdaderas (conformes, en mi- niatura, a las de la planta adulta). Una vez Los pulverizadores, cuyo volumen debe estar en con- sonancia con la superficie que se ha de regar, permi- ten obtener una lluvia de gotitas muy i que las plantas agotan las reservas conteni- das en la semilla, en adelante deben obtener su nutricién de la tierra, por medio de radi- culas (rafces pequefias). Se deben cumplir un conjunto de condiciones para facilitar la tarea de la planta, todavia muy fragil 24 Flores todo el afio Los rlegos con regadera deben efectuarse delicada- ‘mente, para no deteriorar las pléntulas El sistema de calefaccién por radiadores tubulares es adecuado, en los grandes Invernaderos, para mante- er una temperatura regular Se debe mantener la humedad, tanto a ni- vel de tierra como de la atmésfera (y por tan- to de las hojas), a fin de limitar una evapora- cién perjudicial para la planta. Se debe man- tener la temperatura dptima, que requiere cada especie. El fundido de los semilleros, causado por hongos, Proveca una tremenda marchitez de las plantulas La humedad se mantiene por medio de riegos regulares (dos veces al dia) realiza- dos por pulverizacién, de modo que no se Perjudiquen las hojas todavia fragiles. Para los semilleros en terrinas, conserve el cristal que les protege, mientras no dificulte el cre- cimiento de la planta. Los miniinvernaderos, especies de campanas con plastico transpa- rente, representan una solucién excelente. Recubren una bandeja de cultivo, y mantie- nen la humedad ambiente en proporcion no- tablemente superior a la del invernadero o de la estancia. La temperatura se mantione de manera artificial, por medio del calentamiento de cada unidad o por placa calefactora en un in- vernadero, 0 bajo cubierta protectora, o aprovechando todo lo posible el sol. La tem- peratura ideal para el desarrollo rapido de casi todas las plantas es de 20°C. La ilumi- nacién debe ser suficiente y ha de repartirse regularmente. En efecto, la consecuencia de una orientacién determinada de la luz es «estirar» la planta joven hacia la proceden- cia de la luz y hacerla crecer anormalimente, y este fendmeno es de dificil correccién pos- terior. En caso de cultivo en un apartamen- Flores todo elafio 25 fhit Siempre con ayuda de este miniplantador, apile ta tierra a lo largo de las rai El repicado debe efectuarse lo mas pronto posible. Para ello, utilice un miniplantador Las plantas jovenes deben ser repicadas en surcos, a 2-3 cm de distancia, con lo que tienen la oportuni- dad de desarrollarse to, cerca de una ventana, invierta la orienta- cién del tiesto cada dos dias aproximada- mente. El desherbado, 0 sea el escardado o eli- minacién de plantas intrusas, solamente es posible después de la aparicion de verdade- Con ayuda del miniplantador, excave un hoyo para recibir la pléntula. El compuesto de tierra debe ser algo mas nutritive que para la siembra ras hojas, que permiten diferenciar las ma- las hierbas de las plantas. Esta operacién @8 indispensable, ya que las malas hierbas se desarrollan en detrimento de las plantas sembradas. La operacién de escardar debe hacerse con precauci6n, pues de lo contrario 26 Flores todo el ano Las pléntulas permaneceriin en ol invernadero. Sico- _EI repicado en macetas 0 recipientes de turba permi- rren el riesgo de perjudicarse, traspléntelas, siempre _te evitar un nuevo trasplante en el momento de la co- ‘on invernadero, en reciplentes adecuados, 0 directa- lecaeion detinitiva ‘mente en su lugar Las plantulas en recipientes, colocadas sobre calor _Los recipientes o las macetas de turba presentan la de fondo, tienen un agarre més ventaja de mantener una buena humedad, y evitan posteriormente ol choc del trasplanto se corte el riesgo de arrancar las plantas j6- _ Fundido de los semilleros. Puede suce- venes de alrededor. La operacién de escar- der que las plantas jovenes, después de de- dar seguramente no sera necesaria si se ha sarrollarse _normalmente en una primera utilizado mantillo esterilizado y bolsitas de fase, se marchiten drésticamente y desapa- semillas seleccionadas. fezean como si se «fundiesen». Se trata de Flores todo elafo 27 Para repicar en cajitas de madera, se practican pe- quefios hoyos por medio de un punzén de trasplante una enfermedad denominada «fundido de los semilleros», causada por numerosos hongos microscépicos. Si esta enfermedad ataca a una terrina, el resultado casi siempre es fatal para las plantas jovenes. Lo unico que se puede hacer es reducir los riesgos, o incluso suspenderlos, durante algunos dias @| descenso del grado de humedad limitara la proliferacién de los hongos. EI Gnico método de prevencién consiste en utilizar tierra desiniectada para los semi lleros, y no mantener una atmésfera satura- da de humedad (especialmente en los mini- invernaderos, en los cuales se deben abrir los conductos de ventilacién durante la jor- nada). El aclarado. Numerosas especies y varie- dades de flores de jardin pueden sembrarse 9n la tierra, al aire libre, a menudo directa- mente en su lugar definitivo. Entonces es ne- cesario que se cumpian las condiciones épti- mas para la germinacién y el desarrollo de las plantas: humedad, pero sobre todo calor del aire y de la tierra. Es normalmente el caso que se da en nuestros climas, a partir de la primavera. La Unica raz6n de cultivar- Levantar delicadamente la tierra para soltar las raices de las pléntulas ‘Coger con precaucion una hoja, con la punta de los dedos, para no deteriorarla las a cubierto es frecuentemente una pro- duccién acelerada de las plantas, con vistas a una floracién precoz. Tanto si se trata de un semillero en vivero como de una siembra directa en su lugar, generalmente los brotes aparecen como apifiados, a causa de la fi- nura de las semillas. El resultado es una 28 Flores todo el afio Sostener la pequefia mata de raices con ayuda de una espatula de trasplante Colocar la pléntula en el hoyo previamente excavado en la eats, teniendo cuidado de no romper las raicos. competencia entre las plantas, que no ayuda a su buen desarrollo. Entonces es preciso practicar el aclarado. Se actua, por lo gene- ral, dos veces: al principio, inmediatamente después de la germinacién, y posteriormente cuando las plantas han alcanzado tamano suficiente para que, una vez arrancadas, puedan repicarse en otra parte. Esto es val do sobre todo para las siembras efectuadas directamente en su lugar. Se debe prever el espacio vital necesario para la planta en edad adulta, para determinar la separacién que hay que respetar entre cada planta. En todos los casos, el aclarado debe efec- tuarse después de un buen riego del suelo: asf se facilitaré notablemente la operacién de arrancar las plantas y se evitard también daar sus raices, condicion indispensable para un repicado correcto. EI repicado. Si la siembra no se ha reali- zado directamente en su lugar definitivo, y casi siempre sucede asi en un jardin cuida- do, es necesario, cuando fa planta se haya desarroliado suficientemente, proceder a uno © varios repicados en el curso de su creci- miento. El repicado en tierra al aire libre no es po- sible mas que cuando la planta joven puede soportar las condiciones climaticas exterio- res. Las plantas que no sufren con las hela- das pueden repicarse en otono, preferente- mente antes de los primeros frios. Pasarén todo el invierno en su lugar, para florecer en la primavera siguiente 0 en el verano. En to- dos los casos, las plantas repicadas al aire li- bre deben estar bien desarrolladas, proximas a su edad adulta. El repicado se hace en hi- era, después de excavar un hoyo con el plantador puntiagudo, y luego se procede al apisonamiento, con el fin de asegurar una perfecta conexién entre la tierra y las raices. En ciertos casos, se las «vestirin, es decir se las recortara para facilitar su arraigo. Por Ultimo, después del trasplante, se efectuara un riego abundante en el hoy. Frecuentemente las condiciones climati- cas y la fragilidad de ciertas plantas no per- mite colocarias en la tierra definitiva hasta después de uno 0 varios repicados a cubier- to, en invernadero o bajo estufa para plan- tas. Después de la germinacién, cuando las plantas han adquirido sus primeras hojas verdaderas, y después de la caida de las ho- Flores todo el afio 29 jas cotiledéneas, es conveniente proceder a un primer repicado en cajita o terrina. Se debe aligerar el compuesto de tierra con una fuerte proporcién de arena para no perjudi- car el desarrollo de las raices jévenes. Una capa de drenaje hecha de tragmentos de tiestos y de grava evita las excesivas reten- ciones de agua y limita los riesgos de podre- dumbre. Las plantas deben extraerse con delicadeza por medio de una espatula de madera hendida por el extremo, lo cual per- mite recibir el tallo sin dafarlas. El hoyo de repicado, en la cajita, se hace con un palito puntiagudo o con un lapiz. Apisone la tierra con los dedos y después proceda al riego por pulverizacion. Es conveniente utilizar la tapa de plastico de un mini-invernadero, a condicién de ventilar suficientemente para evitar los riesgos de fundido y de moho. Una vez alcanzan cierto desarrollo, las plantas se encuentran de nuevo demasiado amentonadas y se estorban unas a otras. Se hace necesario un nuevo repicado 0 tras- plante. Es el momento de proceder a un tras- plante en maceta. Se utilizan macetas de materia plastica, recuperables, o macetas de turba. Estas ultimas son mas caras, pero presentan le gran ventaja de evitar un nuevo choc a la planta en el momento del repicado en su lugar. En efecto, estas macetas se co- locan al mismo tiempo que la planta en ple- na tierra, donde, al disgregarse, aportan in- cluso un abono interesante a las raices. En ambos casos, se llena la maceta hasta los dos tercios de un compuesto de tierra vege- tal similar a la del lugar definitivo. La planta se repica en condiciones parecidas a las del trasplante en cajita; el riego puede hacerse con una regadera de invernadero, de aguje- os finos. Las macetas de turba deben man- 4enerse constantemente himedas. Se efec- ta frecuentemente el repicado en plena tie- tra cuando las raices empiezan a perforar la turba. Poda. Como se sabe, el objetivo de la flo- racion de una planta es desembocar en la Apisonar la tierra alrededor de la pléntula para que se adhlera a las raices, Seguidamente regar para favo- recer el agarre La poda de ios tallos permite ol desarrollo de las ra- mitas laterales fructificacién y en la renovacién de la espe- cie, mientras que el cultivo ornamental de cierto numero de plantas pretende obtener las flores mas bellas. Algunas veces ambos objetivos son incompatibles: la naturaleza procura una multiplicacién de las oportunida- 30 Flores todo el ano La eliminacién de algunos pequenos botones florales ‘segura la formacién de flores més grandes Los culdados aport que el botén fl 2 ple de dalla permitiran alcance un buen desarrollo Estas operaciones, que permiten obtener une flora- ‘clon abundante y escalonada, se efectuan por medio de una podadera o con las unas des, y consiguientemente de las flores, més que la obtencién de belleza. El jardinero cui- dadoso debe limitar frecuentemente el nu- mero de botones fiorales y de organos intiti- les, todos aquellos que no van a producir flo- més baja, mucho mas frondosa y ramifi- cad Agalana con flores muy grandes y numero- sas durante toda la temporada tes, Cuando se acttia bastante pronto es su- ficiente proceder a la poda o el pinzado del 6rgano a eliminar entre el indice y la ufia del pulgar. Las unas aseguran un corte limpio y neto. Organizacion de actividades La organizacién racional de las activida- para obtener no sdlo un florecimiento regu- des es una de las condiciones esenciales _lar, sino continuo, de un jardin. Esta exigen- 32 Flores todo el aho Un césped bien conservado realza el valor de todo el Jardin. Si su altura es pequena, un simple macize do impatients al pie de un arbol lo alegrara Un muro de sujecion con una hilada de piedras en tiorra vegetal puede decorarse con flores plantadas ‘en los intersticios de sus pledras En un jardin mas grande, un sendero 0 un pequeno muro de piedra pueden participar en la decoracién del césped cia es todavia mas fuerte si uno mismo cui- da de la produccién fioral, pues entonces es necesario planear todas las actividades que van de la siembra a la plantacién, pasando por todos los trabajos de preparacion y de mantenimiento Por tanto, es necesario establecer una verdadera planificacién, que debera seguirse muy metédicamente durante todo el afio, practicamente dia a dia ELEMENTOS DE DECORACION El césped es el elemento de fondo sobre el cual se asientan los macizos, los parterres y las platabandas, asi como también los ar- boles, los aroustos y los cuadros de jardin, Flores todo el afio 38 EI periodo de repose vegetative no debe corrospon- der a un abandono del jardin, sino al contrario. Es ne- cesario aprovecharlo para podar los érboles y los ar- bustos Por este motivo, debe conservarse con cui- dado, para realzar el valor del resio del jar- din. Las obras de albafileria, tales como Pequenos muros, escaleras y estanques, también participan directamente en la organi- zacién de la decoracién. Ademas estos ele- mentos pueden servir de soporte a ciertas plantas: muros floridos, rocallas, estanques para plantas acuaticas, contrastaran con el conjunto vegetal de las flores y del césped. Algunas veces permitiran adaptarse al relie- ve de un jardin: se puede sacar partido de un relieve acusado 0, por el contrario, rom- per la monotonia de un terreno demasiado llano. Las avenidas florales, aparte de su as- pecto prdctico, jugaran un papel andlogo. Multiplicaran las ocasiones creativas, tanto en bordes como en vallas y macizos. Por timo, hay numerosos accesorios, ta- les como potes, ollas y pilones, que propicia- ran la diversidad dentro del jardin, al permitir incorporar plantas que, frecuentemente, no podrian desarrollarse de modo natural. En todo caso se procurard la armonia de estos materiales con el entorno natural. ORGANIZACION DEL TRABAJO Es necesario saber que la realizacién y el mantenimiento de un jardin florido exigen una atencién constante por parte del jardine- ro. Dejando aparte ciertas flores perennes, especialmente las bulbosas que exigen poco mantenimiento, es necesario ocuparse casi todos los dias de un jardin para obtener una floracién continua desde la primavera hasta Los bulbos de floracion precoz se plantan en tierra en el jardin, mientras que los de tloracion mas tardia ‘9¢ ponen a vegetar en terrina 34 Flores todo el aflo Aproveche el perfodo on que Ia tierra esta desnuda para cavarla y enriquecerla con abono Plante en esta estacion los arboles y los arbustos, a fin de que puedan adaptarse antes del invierno y, por tanto vuelvan a arrancar mejor en primavera la entrada del invierno. Debe seguirse un calendario preciso a fin de evitar retrasos en la siembra o la plantacién, y a fin de obtener una sucesion perfecta de floraciones. La misma naturaleza marca dos grandes periodos. Después de cavar, romps los terrones de tierra, y nk vele el terreno El primero sigue la produccién de frutos o de granos; la vegetacién entra progresiva- mente en reposo, durante unos cinco meses. Este periodo corresponde al fin del otono, a la totalidad del invierno y al comienzo de la primavera. Este reposo no es total, como pu- diera suponerse: en el suelo, los vegetales maduran sus reservas e instalan sus raices de manera que broten adn mas vigorosas en la primavera siguiente. Las semillas comple- tan su madurez fisiolégica, se empapan de la humedad del suelo y se reblandecen, a pun- to de eclosionar cuando se eleve la tempe- ratura de la tierra. Los bulbos también viven «al ralenti»; silos primeros hielos inhiben su actividad, los primeros calores los hacen bro- tar ain mas vigorosamente, permitiendo asi una floracién esplendorosa desde el final del invierno. EI segundo gran periodo empieza con el alargamiento de los dias y la subida de la temperatura durante varias horas al dia, que se produce desde el final del invierno. La sa- via comienza a circular de nuevo; las yemas instaladas desde otofio se hinchan y revien- tan muy rapidamente; los tallos frescos sur- gen del suelo. Las semillas, caidas natural- Flores todo elafio 35 Vuelva a colocar en invernadero las plantas no riisti« cas y ofectuc las siombras mente 0 sembradas en su-lugar, empiezan a brotar. Estos dos grandes periodos exigen acti dad por parte del jardinero. EI primer pe no debe corresponder a un abandono del j din. Al contrario, es la época de preparacién del terreno (cavar, purificar, nivelar) y del aporte artificial de abonos, destinado a ofrecer un medio o sustrato favorable a las plantas. Desde septiembre-octubre se deben sem- brar las plantas rusticas (as que pueden so- portar los rigores del invierno). Es necesario escoger un terreno sano y con buen drenaje para evitar cualquier riesgo de podredumbre. Las siembras realizadas adecuadamente en esta época producen plantas frondosas y con flores en primavera. Cierias plantas me- nos rlsticas pueden sembrarse en plena tie- ra, y después repicarse en macetas a la lle- gada de los primeros frios, para pasar el in- vierno a cubierto. Otras pueden sembrarse desde esta época en invernadero o en ban- dejas calefactoras. Coloque en su lugar los bulbos de floracién precoz, como los crocos, narcisos, y campanillas de otofio. Apisone el hoyo excavado con el plantador de bulbos y deje hacer a la naturaleza. Salvo en las re- Repique en macetas, y coléquelas sobre un estante que deje pasar el aire caliente giones de inviernos muy rigurosos, no es ne- cesario proteger estas plantas del frio; el mismo hielo participa en el proceso vegetati- vo que determina la floracién. Es también el principio del perfodo favora- ble al trasplante de arboles y arbustos. Asi tendrén tiempo, antes del invierno, de desa- rrollar sus raices y reemprenderén mejor su actividad cuando llegue la buena estacién. EI conjunto de estas operaciones puede continuar durante todo el mes de noviembre, a condicién de que no sea demasiado hu- medo. A partir de esta época, es necesario pensar en situar a cubierto las plantas no rsticas que se quieran guardar para el afio siguiente, tales como los geranios, las plan- tas exéticas en general y las plantas de bul- bos con floracién estival. Esté prevenido ante las heladas precoces, frecuentemente inesperadas. El pleno invierno no es propicio para trabajos en el exterior. E/ suelo, a me- nudo helado, no se presta facilmente a ope- taciones de laboreo y de refinado. El hielo hace prohibitivos los repicados y los tras- plantes. Como mucho, se puede proceder, al aire libre, a operaciones de poda, favoreci- das por la interrupcién de la vegetacion y fa- 36 Flores todo el afio Los cables calefactores, unidos a un termostato de este tipo, constituyen un buen medio para calentar artificialmente una cama cilitadas, en algunos Arboles, por la ausencia de hojas. Queme las ramas podadas, para evitar que le estorben en otras tareas. Si dis- pone de un invernadero, vigile su calefac- cién; lo ideal es que la temperatura perma- nezca por encima de 10 °C, ya que las nece- sidades del aficionado no implican la obligacién de alcanzar los 20°C necesarios en un invernadero calido. Las placas cale- factoras permiten obtener localmente una temperatura mas elevada, suficiente para la germinacién de las semillas. Practique riegos periédicos, y ventile cuando no hiele y la tem- peratura sea superior a 5°C. Mantenga las plantas de interior alineadas en el invemadoro (lavado de hojas, adicién de abono, etc.). Si dispone de esiufa, es el momento de prepa- rar una cama caliente, si es posible con es- tiércol natural, o instalando resistencias eléc- tricas 0 cualquier otro sistema de calefaccion Asi podré obtener las condiciones suficientes para un arranque precoz de la vegetacion, propicio para la produccién acelerada. E| final del invierno viene marcado por la aparicion de las primeras flores, tales como el croco, la campanilla de otofio, etc. Efectivamente, a partir de febrero-marzo la naturaleza empieza a despertarse: el jardine- ro debe prepararse para una creciente activi- dad. Desde el final de las heladas, se reanu- dan los trabajos de preparacién del suelo. Frecuentemente el hielo ha quebrado los te- rrones de la labor de otofio. Un rascado cui- dadoso acaba de disgregarlos y permite ob- tener un suelo fino y llano, a punto para reci- bir semillas y plantas repicadas. Es la plena 6poca de las siembras al aire libre, efectua- das directamente en el lugar o en vivero para las plantas que lo permitan. En la zona mas calida del invernadero se desarrollardn las semillas sembradas en invierno. Las plantaciones de drboles y de arbustos pueden reanudarse después de las Ultimas heladas importantes. Vigile su riego desde la aparicién de los primeros dias buenos. Cuando ya no haya que temer mas heladas (a partir del 15 de mayo en muchas regio- nes), es el momento para instalar las plantas résticas en plena tierra. Proceda al trasplan- te de las plantas obtenidas bajo estuta; al mismo tiempo, continde la siembra directa mente en su lugar de las plantas que puedan soportar la siembra al aire libre. La planta- cin de los bulbos de floracién estival debe efectuarse antes del 15 de junio. El verano constituye un periodo importan te para la produccion de las bianuales que floreceran en la primavera siguiente. Tenien- do en cuenta las condiciones climaticas, se siembran frecuentemente en vivero y se tras- plantan una primera vez en bandeja antes de la colocacién definitiva que se realiza en oto- fio. Dicha estacién, después del 15 de sep- tiembre, es la época ideal para el trasplante de los rosales. Su corte se realiza en octubre en marzo. POLITICA DE COMPRAS Si usted esta bien equipado, especialmen- te con invernadero con calefaccién, puede producir gran parte de las plantas que nece- Flores todo el aio 37 En los comercios se encuentra una seleccién muy grande de plantas para repicar, dispuestas en cajites © Individuaimente, en recipientes o macetas de plas- tico sitar para obtener un jardin tlorido. Si bien el sembrado en plena tierra es poco onero- so, la produccién artificial de plantas cuesta cara en tiempo, en inversién para las instala- ciones, y en calefaccién. Este punto esta le- jos de ser desdefable en nuestra época en que la electricidad, el gas y el gasoil consti- tuyen las Unicas fuentes de energia (la ma- dera exige una presencia casi continua cer- ca de las instalaciones) La produccién intensiva por si misma sdlo es valida si se puede dedicar mucho tiempo, y en caso de que se necesite un numero im- portante de plantas para obtener un jardin adecuadamente florido. Lo més frecuente es verse obligado a comprar plantas, lo cual realmente no es muy econémico. De todas maneras, la com- pra es indispensable para la mayorfa de bul- bosas (pues la produccién de bulbillos sobre os bulbos del ano anterior es desdenable), y para la totalidad de Arboles y arbustos (es- pecialmente para los rosales). Compra por catdlogo. Numerosas casas (frecuentemente holandesas), especializa- das en la venta por catélogo, ofrecen precios atractivos. Este método es valido para la compra de bulbos, pero ya no lo es tanto para los arboles y arbustos: a causa de los largos viajes que realizan, no llegan siempre a domicilio dentro de los plazos deseados y, sobre todo, en un periodo climatico favorable para su trasplante. Este método también es nefasto para las flores en terrén (exclusiva- mente las perennes), que no soportan el transporte. Tambien es importante estudiar los catélogos. Eso permite efectuar tranquilamente una seleccién moti- veda gracias a las numerosas ilustraciones 38 Flores todo el afio ‘Aigunos horticultores editan catdlogos distintos par las semillas, los arbustos, las ros: Es posible adquirir plantas floridas, en macetas, por unidades o, mas frecuentemente, en bandejas de seis (9 doce plantas Los garden centers. Alrededor de la ma- yoria de poblaciones importantes, se han instalado garden centers, «grandes superti- cies» de jardineria cuyos clientes son los duefios de residencias secundarias. Muchos de ellos han sido creados por grandes casas de semillas y ofrecen productos de buena Los garden centers otrecen al aficionado gran vario- dad de productos de buena calidad calidad, que van desde arboles y arbustos hasta flores anuales, bianuales o perennes, pasando por bulbos y por el conjunto del ma- terial de jardineria. La calidad y la gran va- riedad de productos tiene como contraparti- da precios elevados, lo cual limita frecuente- mente las posibilidades cuando se trata de obtener un jardin florido importante. Los horticultores. En ciertas localidades, los horticultores y los viverisias venden a menudo directamente a los particulares. Se tiene la ventaja de poder elegir en el mismo lugar, aunque en realidad la oferta es mas li- mitada que en los garden centers, pero so- bre todo se puede contar con los consejos expertos de profesionales. Esta solucién, sin duca ideal, es desgraciadamente demasiado poco frecuente. Los mercados semanales de algunas zonas permiten adauirir frecuonte- mente plantas jovenes, ya sea directamente al horticultor, ya a un revendedor. Se deben ‘examinar atentamente las plantas, general- mente presentadas en terrones; la garantia no es igual que la de un vendedor estableci- do con casa propia, pero el precio puede compensar al permitir adornar un jardin de grandes dimensiones. Flores todo el afio 39 Los profesionales producen cada vez con mas fre- cuencia plantas en recipientes de pléstico reutiliza- bles. Los diferentes tipos de crisantemos no han de tras- Plantarse més que en caso de que el suelo no esté helado: Los ejemplares de mayor tamafio se presentan con tun terrén protegide por una red... Cualquiera que sea la modalidad de com- pra, hay que revisar detalladamente el esta- do de las plantas. Si se trata de arbustos de- corativos, deben presentarse en terron, ya sea en un contenedor (que permiten colocar- los en su lugar en cualquier temporada), ya © con una cublerta protectora de paja o de plasti- co. Desembale la red, 0 corte la cublerta protectora muy cerca de! hoyo para no perjudicar al terrén con cubierta protectora (en este caso se re- tiene la tierra por medio de una red o de paja trenzada). Para las flores, atin es ms indispensable la presencia de un terron. La presentacion en macetas de turba es ideal pero poco prac- 40 Flores todo el afio Estas plantas se venden en macetas de terracota, en tlestos, en potes o en recipientes de plastico, 0, al unas veces, en terrones tica debido a su precio. La mayoria de veces se encuentran plantas en macetas de plasti- co 0 en terrones rodeados de papel de pe- riédico. El terron pequeno debe estar pertec- tamente humedecido, las hojas bien verdes, y el porte de ia planta ha de ser erguido. Descontie de las plantas marchitas que ha- yan sufrido trasplante 0 experimentado un periodo de sequedad. No se deje tentar por el aspecto de plantas muy floridas: participan en el entorno decorativo del vendedor, pero corren el riesgo de marchitarse a partir del momento en que las vuelva a plantar. Tam- poco se deje influir por el tamafio de una planta, especialmente en lo concerniente a los arboles y arbustos. Debe saber que una planta trasplantada arraiga ain mas facil- mente si su tamafio es pequefio. La diferen- cia de tamafio de dos arboles en la planta- cidn (por ejemplo, un abeto de 0,50 m o de 1,50 m), muy notable al principio, en realidad se compensa al cabo de unos tres afios. En todos los casos, procure mantener las plantas compradas dentro de un buen nivel de condiciones de conservacién: riego para las flores, y proteccién del hielo para los arboles y aroustos. Efectue el repicado o trasplante lo més rapidamente posible y en las mejores condiciones, evitando siempre los periodos de heladas 0 de sol demasiado fuerte. En caso de calor fuerte, no dude en regar abundante- mente, cuidar el suelo (esparciendo cortezas de pino), sombrear y, por supuesto, binar. Flores todo el aio 4 ENEMIGOS DE LAS PLANTAS DE FLORES Nombre Estragos Tratamiento Pulgones (afidos) Languidez de la planta por suc- cion que implica el deseca- miento de las yeas Insecticidas durante la vegeta- cién, tratamientos aceitosos en invierno Aleurédidos (mosca | Succién de la salvia por las lar- | Fumigacién, pulverizacion con blanca) vas, que producen languidez lindane en las hojas Cochinilias Succién de la savia, secrecién | Fumigacién, pulverizacién con Tigre del rododendro do cora Decoloracién de las hojas por caduras que implican su caida aceite blanco Insecticidas durante la vegeta- cién, Aioférides: Larvas que emiten una baba mu- cosa sobre las hojas y las ye- mas Insecticidas durante la vegeta- cién, tratamiento aceitoso en invierno Trips Perforacion de las hojas, que im- plica decoloracién y marchitez, flores irregulares Destruccién de las plantas afec- tadas, insecticidas durante la vegetacién, tratamiento aceito- 80 en invierno Orugas Torsi6n de las hojes por la larva encerrada en un capullo sedo- 80, perforacion de las yemas tlorales Destruccién de las larvas por medio de pulverizaciones fos- foricas Polillas Ataque a las hojas por parte de las larvas Insecticidas desde la aparicién de las larvas Lombrices blancas Ataque a las raices que implican la marchitez de toda la planta Laboreo profundo, insecticidas en el suelo 42 Flores todo el afio PRINCIPALES ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS DE FLORES Panta Enfermedad Sintoma Tratamiento ‘Azalea Moteado de las | Deformacién de las | Destruccién de las hojas hojas hojas por manchas atectadas, _insecticida blancuzcas Begonia Pythium ultimum | Tallo y rafces enne- | Desinfeccién del suelo grecidas antes de la siembra Oidio Polvo blanco en toda | Pulverizacién con azufre la planta Xanthomonas de | Amarilleo de los ner- | Destruccién de las plan- la begonia (po- vios de las hojas, tas, insecticida, caldo dredumbre) marchitez de las bordelés _(prevencién) flores Calceolaria Moho aris Manchas oscuras en | Thyrame (productos {tal las hojas micidos 0 a base de oxazolidina) Crisantemo Roya Pustulas pardas so- | Zinebe (productos cipri- bre _manchas cla- cos) ras Virus Atrofia de las hojas, | Destruccién de las pian- manchas verde tas claro Moho gris Podredumbre de las | Thyrame (productos ftal- flores micidos a base de oxa- zolidina) Dalia Marchitez de los | Mancha amarillo-par- | Destruccién de los bul- tubérculos dusca sobre el bul: bos, desinteccién del bo que implica su suelo podredumbre Fundido de fas | Ennegrecimiento de | Desinteccion del suelo semillas y do las plantas y del ta- antes de la siembra los esquojes lio de los esquejes Entiloma de la | Manchas redondas | Desinteccidn del suelo, dalla rojizas que dese- pulverizacion con Cap- can tante Mosaico Aclarado de las ner- | Destruccién de los pies vaduras enfermos, _ insecticida Moho gris Podredumbre de las | Thyrame (productos ftal- hojas micidos a base de oxa- zolidina) Alheli Moho gris Manchas oscuras en | Thyrame los brotes