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los reyes católicos

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Tema 3: El nacimiento de España como estado y su expansión por el mundo

1. Los Reyes Católicos
1.1. BIOGRAFÍA
DE DOS REYES

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos.

Fernando Fernando V de Castilla y II de Aragón nació el 10 de mayo de 1452 en Sos, (Zaragoza), hijo de Juan II de Aragón y de Juana Enriquez. Prototipo del gobernante maquiavélico, casó con Isabel la Católica, participando activamente junto a ella en la política centralizadora del gobierno y en la unificación territorial. De la misma manera, se preocupó por la expansión territorial de su reino, incorporando para la Corona de Aragón el Sur de Italia, el Rosellón y Cerdeña, así como Navarra, que se incorporó al reino de Castilla. Junto a Isabel, participó en la toma de Granada y sus tropas le ayudaron en la guerra civil que ésta mantuvo contra Juana la Beltraneja en el año 1479. Con motivo de la muerte de Isabel (1504), la muerte de su yerno Felipe (1507) y la "supuesta" locura de su hija Juana, Fernando tomó la Regencia del reino que ya había tenido, a la muerte de Isabel, durante un año, siendo en esta ocasión desde 1507 hasta 1516. Como rey será considerado por muchos como Rey de reyes por su astucia y determinación, así como monarca frío y calculador. Murió en 1516 en la provincia de Cáceres.

Isabel Isabel I reina de Castilla, fue una mujer de gran temperamento y determinación, lo cual le ayudó a llevar a cabo sus proyectos políticos. Hija del rey Enrique III y sobrina del hermano de éste Enrique IV, de la dinastía de los Trastámara, nació en el año 1451. Para acceder al poder se autoproclamó reina y propietaria de Castilla en Segovia en el año 1474, aunque antes había hecho jurar la abdicación a Enrique IV en su persona, deshonrando a la hija de éste, Juana la Beltraneja. Tras la guerra civil que enfrenta a las dos aspirantes y la victoria de Isabel, ésta queda instaurada definitivamente en el trono. En el año 1469 se había casado con Fernando de Aragón, llegando ambos a un acuerdo de competencias sobre sus respectivas jurisdicciones. Junto a él, protagonizó el mayor cambio habido en la historia social española, centralizando el sistema, imperializando la política exterior e introduciendo elementos tales como la Inquisición. La reina Isabel murió en el año 1504 dejando una herencia que no se vería concluida hasta la llegada de su nieto el emperador Carlos V.

1.2. HISTORIA

DE

UNA

AMBICIÓN

1.2.1. L

A

C E N T R A L I Z A C I Ó N

D E L

E S TA D O

Juana la loca, oleo de F. Pradilla Ortiz (1848-1921), museo del Prado, Madrid.

La ambición más grande de los Reyes Católicos consistía en lograr la centralización del poder mediante un amplio aparato burocrático, en el que los monarcas fueran las cabezas del estado acompañados de una amplia red de nuevos gerifaltes que debían su puesto de trabajo al nuevo sistema, por lo que su lealtad estaba asegurada.

• • •

Reyes Católicos: su poder no era absolutista, pues reconocía el poder de las cortes, aunque sí autoritario, en cuanto a que éstas le servían para jerarquizar el poder y poner la Corona por encima del cuerpo administrativo. Cortes: de clara herencia medieval, vieron limitados sus movimientos al ser ocupadas por una nueva clase burócrata dependiente de la monarquía. A pesar de todo mantenían el poder legislador y judicial. Chancillerías: estaban dedicadas a la administración de la justicia que, sin embargo, legalmente, dependía de las Cortes. Reales Consejos: sin duda, fueron los que sufrieron un mayor recorte en sus atribuciones, quedando relegados al poder de los órganos superiores. Consejo de la Santa Hermandad: fue creado para ofrecer mayor seguridad en los campos y, sobre todo, a lo largo de los caminos. Es el precedente histórico del alguacil. Consejo supremo de la Inquisición: creado con el fin de unificar religiosamente España en torno al cristianismo. De esta manera y a través de la justificación religiosa, los monarcas se armaban de una espada a la que recurrir siempre que las tendencias políticas aconsejaran que no se viera el brazo real, cerrando también la sociedad en torno a una fuerte vigilancia. Consejo de las órdenes militares: controlaba y jerarquizabauna serie de organismos que, por su origen, eran futuros disidentes en potencia. Ayuntamientos: eran las administraciones de los pueblos y se hallaban en el último escalón del gobierno;debidamente jerarquizadas a través del alcalde y el corregidor de las ciudades, dependían, en última instancia, de los reyes.

1.2.2. L

A

E S PA N S I Ó N

Si los Reyes Católicos presentaron un frente unido en la cuestión interior, no fue así en la exterior. Las conquistas exteriores se llevaron a cabo de una manera independiente y según las necesidades de Aragón o Castilla. Así, Aragón se lanzó sobre la campaña militar del Mediterráneo, enfrentándose sobre todo al reino de Francia por el control del sur de Italia, en las llamadas guerras del Gran Capitán. Por parte de Castilla, la expansión tomó dos direcciones: en primer lugar hacia África, donde se ocuparon plazas como la de Melilla, en segundo lugar hacía el Occidente, buscando nuevas rutas de navegación comercial que evitara el control que el Imperio Otomano ejercía sobre el lado oriental del Mediterráneo. Esta carrera se desarrolló entre dos protagonistas, Castilla y Portugal, lo que daría lugar al inicio de la era de los grandes descubrimientos y los grandes viajes oceánicos. Sin embargo, la gran ambición de los Reyes Católicos será el expandir su poder por Europa, dejando un germen que dará lugar a la monarquía imperial de Carlos I. Para conseguir sus objetivos, los monarcas se valieron de una sutil política matrimonial con sus vástagos, tendente a crear un entramado de poder y alianzas sobre el continente. A continuación vamos a ver el esquema de dicha política matrimonial.

1.2.3. ANEXI

O N E S

P E N I N S U L A R E S

Toma de Granada, Francisco Padilla y Ortiz, Museo del Prado, Madrid.

Sin duda, la guerra más costosa en cuanto a tiempo y esfuerzo para los Reyes Católicos fue la conquista de Granada. Este rico reino de la dinastía Nazarí, era el último territorio peninsular todavía ocupado por los árabes. La razón por la que, desde los tiempos de Fernando III, se tardara tanto tiempo en atacar al reino nazarí hay que buscarla en que Granada pagaba anualmente un impuesto muy lucrativo a Castilla, por lo que sólo al llegar la idea de la reunificación territorial, se llevó a cabo la conquista, terminando de esta manera la Reconquista española. La segunda conquista fue la terminación de la conquista canaria, que se desarrolló durante el reinado de Isabel, y por último, la toma de Navarra por Fernando en el año 1512, que lo incorporó al reino de Castilla.
1.2.4. E
L N A C I M I E N T O D E L A

INQUI

S I C I Ó N

La enorme cantidad de nuevos convertidos al catolicismo, supuso la necesidad de crear una institución que controlara a estos neo convertidos, en pro de la ortodoxia y contra cualquier tipo de herejías. Antes de terminar el año 1478, empezaron las negociaciones con Roma, y el 1 de noviembre el papa Sixto IV firmaba la bula Exigit sincerae devotionis, por la que otorgaba el poder a los Reyes Católicos para nombrar inquisidores. De esta manera entraría en España una cruel máquina de represión, no solo religiosa, si no de cualquier actividad social y que sería al mismo tiempo el más importante órgano de control de los reyes de España, al abanderar en sus actuaciones la cuestión religiosa y estar por encima de los diversos reinos y municipios. Sin embargo ya hablaremos más en delante de la Inquisición, a la que dedicaremos un apartado.
1.2.5. L
A E X P U L S I Ó N D E L O S J U D Í O S Y L A A S I M I L A C I Ó N D E L A S M I N O R Í A S

La comunidad judía había sido muy importante en toda la península, debido a su influencia comercial y a su vida, casi siempre cerca de las plazas más importantes de las ciudades. La persecución de la que fueron objeto los judíos por el Tribunal de la Inquisición provocó enormes movimientos migratorios de una ciudad a otra, hasta que esta política culminó con el edicto de expulsión de 1492, que les obligaba a escoger entre la conversión o la expulsión, en un plazo máximo de 4 meses. La gran mayoría optó por el exilio, diseminándose por el Mediterráneo. La toma de Granada conllevó el necesario reconocimiento a una realidad social y política difícil de encajar en la mentalidad política de los Reyes Católicos. El cardenal Cisneros optaría por la línea dura con respecto a esta nueva minoría, que sufriría los efectos de la Inquisición en los años posteriores. 1.3. ECONOMÍA
Y SOCIEDAD

Caminos de la mesta y distribución de las dehesas. Martínez Ruíz, Enrique y Consuelo Maqueda, 2000 (coords.), Atlas histórico de España I, Madrid, Istmo.

Los Reyes Católicos impulsaron una economía que aupándose en las burguesías de las ciudades y en una aristocracia ávida de compartir el poder, crecía como un todo gobernado por los soberanos. Se benefició a la aristocracia, pero también a la burguesía, al tiempo que se le otorgaba al campesinado libertad de movimientos y de trabajo. A través del comercio interior se desarrollaron importantes rutas comerciales con el exterior, lo cual provocó el crecimiento de algunas ciudades y movimientos humanos en busca de las urbes más ricas.

V. A, (1990), Geografía e historia de España y de los Países Hispánicos, Madid, Santillana.

Ballestero y arcabuceros del ejército fernandino.

Datos Interesantes
I G U A L D A D D E L O S D E R E C H O S

Ha pasado a la historia el emblema, "tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando". Dicho emblema venía a significar la igualdad de derechos de los dos monarcas, al tiempo que delimitaba las incursiones de dichos cónyuges en el reino del otro.

A L G A R A B Í A

La palabra algarabía, que actualmente significa hacer mucho ruido y no entender nada de lo que se dice, proviene de la antigua lengua hablada por los musulmanes o recientemente convertidos al cristianismo (sobre todo provenientes de Granada) llamada "arabiyyah", que al ser ininteligible para el resto de cristianos, pasó a denominar su significado actual.
C O M U N I D A D E S S E FA R D I TA S

En la actualidad existen comunidades judías (sefarditas) que todavía hoy hablan la antigua lengua (sefardí) que hablaban en la península antes de la expulsión.

2. El descubrimiento
2.1. BIBLIOGRAFÍA
BÁSICA DE UN ALMIRANTE

Vamos a describir la historia conocida de uno de los personajes más ignotos y misteriosos de la historia europea. En primer lugar, citaremos la biografía oficial del descubridor de América para, más tarde, ahondar en los misterios de su pasado. Cristóbal Colón nació en Génova en el año 1451 y desde muy joven se dedicó a la marinería. Respecto a su profesión, podemos decir que fue marinero y comerciante. En el año 1476, el barco en el que navegaba sufrió un naufragio frente a las cosas portuguesas, lo que provocó que entrara en contacto con el rey de Portugal, Juan II, al que propondrá su proyecto de llegar a Catay (China) por Occidente. Su idea, sin embargo, no satisfizo a la comisión de expertos, por lo que poco tiempo después le encontramos buscando apoyos en Castilla para lograr sus objetivos. La primera entrevista la tendrá con los Reyes Católicos en el año 1486; un año antes había fallecido su esposa y había encontrado apoyos en el monasterio de la Rábida. En 1492, con la conquista de Granada ya terminada convence a los Reyes de su proyecto y, además, logra pactar con ellos un contrato que le otorgaba el título de almirante, el virreinato de las futuras tierras conquistadas, un 10 por ciento del comercio que se realizara por la ruta, etc., El 12 de octubre de ese mismo año, los barcos de Colón: la Pinta, la Niña y la Santa María, veían tierra. Después de dejar tras de sí a 39 hombres en un fortín, volvió a la península, donde se entrevistó con los reyes en Barcelona en el año 1493. En un segundo viaje, Colón exploró las islas de Cuba y la Española (hoy, República Dominicana). En su tercer viaje, Colón tuvo serios problemas con la gobernabilidad de las nuevas tierras por lo que fue sustituido y mandado de vuelta a casa. Su cuarto viaje fue un desastre, perdiendo gran cantidad de naves, por lo que hubo de volver a España en condiciones lamentables. El resto de su vida la pasó intentando que se respetaran todos los apartados firmados por los Reyes Católicos y dentro de un relativo olvido por parte de sus contemporáneos. 2.2. EL
ENIGMA

COLÓN

Por algún motivo que aún permanece desconocido, Cristóbal Colón mantuvo un halo de misterio en torno a numerosos aspectos de su vida. Este propósito del navegante se ha

visto ayudado por el hecho de ser un personaje mítico e intocable para la investigación histórica, que le ha cubierto de un velo, tras el cual y 500 años de historia después, se nos abre un enigma aún más interesante que la propia gesta del descubridor: ¿quién era Cristóbal Colón? ¿Dónde nació? Todas las teorías señalan que debió ser de Génova, debido a una carta que escribió en la cual se declaraba oriundo de aquel lugar; lo que no se explica, sin embargo, es que jamás escribiera en italiano, siempre lo hacía en castellano, aún a sus amigos italianos. ¿A qué se dedicaba? La teoría del comerciante deja mucho que desear en cuanto a que no deja suficiente testimonio de actividades comerciales. Nos dejo escrito, sin embargo, la siguiente declaración, “de muy pequeña edad entré en la mar navegando, e lo he continuado fasta hoy ….Ya pasan de 40 años que voy en este uso. Todo lo que fasta hoy se navega, todo lo he andado”. Su dedicación marina resulta pues, evidente, aunque no tanto la que se refiere a sus labores en la mar. Bartolomé de las Casas, su primer biógrafo, dejó escrito que Cristóbal Colón se encontraba a bordo de una nave corsaria comandada por un tal Colombo Júnior; dicha nave entabló batalla con otras venecianas y al hundirse, consiguió llegar a nado hasta Portugal, que estaba cerca. Podía tratarse de un error del fraile y Colón encontrarse entre los marinos venecianos, pero a pesar de haber con ellos varios genoveses, en el registro no se ha encontrado su nombre. Cierto es que mucho habría tenido que comerciar D. Cristóbal para pasar esos 40 años sólo comerciando. Por otra parte, su vasto saber geográfico y marino excedía al de las rutas tradicionales de su tiempo, y en contra del uso mercantil de la época, el nombre de Cristóbal Colón es como una sombra, sin firma ni documento. ¿Cuál era realmente su nombre? Si aceptamos la tesis del corsario Colombo, Cristóbal podía haber adoptado el nombre del mismo capitán, sin embargo la historiografía apunta a que fuera hijo de Doménico Colombo, tejedor de oficio y afincado en Génova. Esto se basa en algunas declaraciones de él mismo y cartas de supuestos parientes. Sin embargo el nunca dejó constancia de esta relación y sí de otra en un ataque de orgullo “No soy el primer almirante de mi familia”. O intentaba inventarse una historia familiar lejos de los telares de su padre o se refería a otra familia, pero lo que más extraña es la manía colombina de cambiarse en nombre y una cantidad increíble de acepciones de Cristófono Colombo que desarrolló durante su vida, ¿Un intento de ocultarse de algo? ¿De qué vivía Colón en Castilla? He aquí una difícil cuestión. Se menciona que, mientras consigue entrevistas con los Reyes, (cosa bastante difícil en la época y que, a pesar de sus amistades, no es lógico que alguien como él consiguiera muy a menudo), se dedicó a vender libros y mapas náuticos que él mismo realizaba. Esto coincidiría con el hecho de que Isabel tuviera que mandarle dineros para que se presentara ante ellos decentemente, aunque nos sorprenda la generosidad de la reina con un extraño. Por otro lado, esto no casa tan fácilmente con el hecho de que el mismo Colón financiara una parte de la expedición — unos 600000 maravedíes, según calculan algunos historiadores— esto indica que, o bien el trabajo de vendedor de libros daba bastante más que para vivir, o el futuro almirante tenía, o había tenido, otra fuente de ingresos.

¿Realmente Colón vió por primera vez América en 1492?

Uno de los misterios que más quebraderos de cabeza ha dado es el encabezado de la capitulaciones de Santa Fe, que reza así: “las cosas suplicadas que vuestras altezas dan y otorgan a D. Cristóbal Colón en alguna satisfacción de lo que ha descubierto en los mares océanos y del viaje que agora... son las que siguen”. ¿Qué había descubierto Colón con anterioridad? ¿Tiene que ver ese supuesto descubrimiento con el hecho de que los reyes firmaran concederle el título de almirante, el 10 % del comercio y el título de virrey? Por otra parte, este fragmento siempre se ha interpretado como una referencia a la idea de Colón de la ruta más corta hacia China, a pesar de lo cual Bartolomé de las Casas dejó escrito “ya el tenía certidumbre que había de descubrir tierras y gentes en ella, como si en ellas personalmente hubiera estado (de lo cual cierto yo no dudo)". Bartolomé de las Casas fue la última persona que pudo ver el diario de a bordo de Colón de su primer viaje, antes de que éste desapareciera. El sospechoso viaje Para terminar con los misterios colombinos, he aquí el último elemento. Se trata de un seguro fechado en Avís el 20 de mayo de 1488 y concedido por el rey de Portugal, Juan II. En dicho seguro se le ofrece inmunidad a Colón para realizar un viaje de ida y vuelta a Portugal y en el mismo seguro el rey escribe: “Tenéis algún recelo de nuestras justicias, por razón de algunas cosas a que estáis obligado”. La nota no puede ser más intrigante y parece escrita a drede para volver locos a los historiadores. ¿A qué cosas se refería el rey? ¿Qué había hecho Cristóbal por lo que necesitara un seguro firmado por el rey? En "buena" compañía Un elemento que no se entiende cómo ha dejado indiferente a generaciones de historiadores es la compañía que se llevó el navegante al descubrir el nuevo mundo. De sobra es conocido que la reina Isabel encontró en el proyecto de Colón la solución para vaciar unas cuantas celdas de las cárceles y embarcar hacia lo desconocido a un grupo de asesinos, ladrones y gentes de mala calaña. Lo que no nos parece tan claro es que un simple comerciante se atreviera a tal viaje con semejante compañía. 2.3. LA
PREPARACIÓN DEL VIAJE

Réplicas de las carabelas la Pinta, la NIña y la Santa María

Como ya dijimos antes, la preparación del viaje corrió a cargo, no solo de los Reyes Católicos sino también del propio Colón. Al parecer, los Reyes Católicos dieron 1.140.000 maravedíes (aunque las cuentas no están en absoluto claras, caso extraño

dado el extremo control que se tenía de las finanzas). Por su parte, la ciudad de Palos entregó 2 embarcaciones (valorados en unos 400.000 maraveríes) saldando así una vieja deuda pendiente con la realeza. A pesar de ese gasto y de los supuestos 600.000 maravedíes que el mismo Cristóbal Colón tuvo que aportar, aún queda pendiente una cantidad de dinero nunca justificada. Otro de los misterios es si hubo o no otro financiador. Colón dejó escrito en su testamento “Sus altezas no gastaron ni quisieron gastar para ello, salvo un cuento de maravedises, e a mí me fue necesario de gastar el resto”. Con todo ello, la expedición quedó preparada con 2 carabelas y una nao, embarcación esta última, la Santa María, de mayor envergadura que el resto y que habría de convertirse en el modelo futuro de las embarcaciones transoceánicas. Las carabelas Pinta y la Niña combinaban los atributos de los barcos del norte con los del mediterráneo; Colón comprendió enseguida que cuanto menores fueran más provecho podría sacarles en el Atlántico. La tripulación se componía de gentes curtidas en los usos marinos; la participación de los hermanos Pinzón —de gran fama entre la marinería— hizo que otros se apuntaran. Así mismo, una buena parte de la tripulación estaba compuesta por marineros con cuentas pendientes con la justicia. El tercer barco, la nao, era propiedad de Juan de la Cosa, armador de barcos que no quiso perderse el viaje, a pesar de las dificultades que éste entrañaba. Aún así la expedición colombina ha sido magnificada por la mitificación de la que ha sido objeto, especialmente si comparamos los 150 barcos que emplearon los Reyes Católicos para llevar a la infanta Juana a encontrarse con su futuro esposo Felipe, con los tres barcos de Colón que, entre otras cosas, no estaban en las mejores condiciones. 2.4. LOS
VIAJES

Del primer viaje, sin duda el más importante , conocemos la transcripción que hiciera del diario de a bordo el fraile Bartomé de las Casas; en él se nos narra la salida del puerto de Palos el tres de agosto de 1492, la llegada a las Canarias el 9 de agosto y, tras diversas reparaciones, la marcha hacia lo desconocido un mes después. También se nos narra cómo el almirante llevaba 2 cálculos, uno —el verdadero— y otro, para engañar a la tripulación donde escribía unas distancias más cortas de las que realmente

se habían recorrido. También se nos narra como hubo dos intentos de motines; en el primero de ellos, los Pinzones resolvieron el asunto amenazando con matar al primero que no obedeciera. En el segundo, con los Pinzones en desacuerdo con Colón, éste no tuvo más remedio que pedir a la tripulación 3 días más antes de volver a Castilla, viendo tierra al segundo de éstos, la noche del 11 de octubre de 1492. Se había descubierto el nuevo mundo y más concretamente la isla de Guanahaní, bautizada como San Salvador. Tras los primeros encuentros con los sorprendidos taínos, el día de Navidad, en Haití, uno de los barcos encalló y hubieron de sacarlo todo, construyendo el fuerte de Navidad con los restos de la nave encallada. Tras una breve estancia, Colón dejó allí a 39 hombres y regresó a la península, llegando hasta Lisboa y después —por mar—a Barcelona, donde le esperaban los reyes. En el segundo viaje, Colón exploró las costas del Salvador y de Cuba, continuando la exploración de la zona en su tercer viaje. No sería, sin embargo, hasta el cuarto viaje cuando pisara el continente; este cuarto viaje fue también el más desastroso de todos, volviendo más tarde a la península en un estado lamentable, tanto física como psíquicamente. 2.5. UN
DÍA EN ALTA MAR

He aquí un texto correspondiente al diario de a bordo de unos de los tripulantes de la Santa María. "Al son de cantinelas de este estilo comienza nuestra rutina diaria en la nave capitana a la que llamamos "La Gallega". Después de las primeras oraciones, antes del alba, las cubiertas ya están bien fregadas con agua salada y duras escobas. Comienza el ajetreo de maniobrar las velas para aprovechar del mejor modo los vientos, que a veces son esquivos. Nuestras conversaciones se hacen en una jerga náutica que se aplica a todo, y es para iniciados. Con "saca la cebadera" se pide una caja de conservas, "pon la mesana" es la orden para comer que da un oficial; "daca el pañol" para pedir una servilleta. La gran fuente de diversión son los "jardines". Sentados en los asientos perforados colocados a proa y a popa, los simples marineros, los oficiales y el mismísimo Almirante, rendimos a diario nuestro homenaje a los cielos y a los vientos, recibiendo muchas veces el frío azote de una ola en partes muy sensibles de nuestra anatomía. En los "jardines" toda majestad se pierde. Allí somos todos iguales. A las once de la mañana, se sirve la única comida caliente del día: un plato de anchoas o sardinas o un guiso de garbanzos o lentejas y a veces carne salada y galleta marinera. Con buen tiempo, después de haber limpiado y pulido todo, quien no está de guardia, conversa con sus compañeros, pesca, o trata de lavar su ropa con agua salada. Al caer la noche somos llamados para las oraciones. Allí entonamos, mal que bien, el "Salve Regina". Se apaga el fogón y comienzan las guardias de la noche. El silencio se apodera de la nave. De tanto en tanto, se quiebra con los llamados del grumete de guardia: "...Ah de proa, alerta, buena guardia!". Mañana será lo mismo." Tomado de La Expansión Europea siglos XIV y XV.

Fray Bartolomé de las Casas fue el primer sacerdote ordenado en América, a donde pasó en 1502. Biógrafo de Cristóbal Colón, compañero de viaje de su padre en la segunda travesía; pasó a la historia por criticar sin tapujos los medios utilizados en la explotación del continente y los abusos que se cometían contra los indígenas.

Datos Interesantes
L A S J O YA S D E L A R E I N A I S A B E L

Uno de los momentos "históricos" más repetidos y creídos por generaciones enteras es el de la entrega de las joyas reales por parte de Isabel la Católica para financiar su empresa. Esta visión, no exenta de cierto machismo, da una imagen de increíblemente patética de la reina Isabel al decir que solo disponía de sus joyas para ayudar al navegante. En cualquier caso, es difícil imaginarnos a la reina de Castilla —con todo su poder autoritario y con el carácter que mantuvo durante toda su vida— regalando sus joyas a Cristóbal Colón. Lo cierto es que Isabel no necesitaba hacer grandes esfuerzos para ayudar a nadie en sus propósitos y, como veremos más adelante, la inversión isabelina no fue hecha "a ciegas" sino que estaba perfectamente calculada, incluso, en caso de fracaso.

3. Carlos V. Proyecto imperial
3.1. UNA
HERENCIA DESCOMUNAL

Carlos I de España y V de Alemania, nacido en Gante (Bélgica) en el año 1500, provenía de una familia propietaria, en conjunto, de una buena parte del continente europeo y de América. Era hijo de Juana de Castilla y de Felipe de Habsburgo. Sus abuelos eran, nada más y nada menos, que la reina Isabel de Castilla, el rey Fernando de Aragón, y por el lado paterno, el emperador del sacro imperio romano germánico y su esposa: Maximiliano I y Doña

María de Borgoña. De esta manera, los proyectos imperiales de Isabel y de Fernando, programados tanto en lo militar como en lo familiar, tomaban forma en la figura de un chico de 17 años llamado Carlos. La muerte de Fernando en 1517 le dejaba como único heredero de Aragón y, dado que su madre Juana se encontraba recluida en Tordesillas por considerarla una enajenada mental, Carlos pasaba a ser regente de Castilla, puesto que, hasta ese momento, ocupaba el anciano cardenal Cisneros. Por otra parte, la muerte de su padre Felipe le dejaba como único heredero de la herencia borgoñesa y con la posibilidad de ser declarado emperador del imperio central. La única oposición la representaba su hermano Fernando, nacido en Alcalá de Henares, y, por lo tanto, buen conocedor de la España donde se había criado. Cuando fue llamado por el regente Cisneros el heredero Carlos, que ni siguiera hablaba castellano, vino acompañado de toda una corte de consejeros flamencos que vieron las tierras de Castilla y Aragón como un botín personal. Tras la solución del conflicto en la guerra de las comunidades, Carlos se involucró en una tarea ardua que pondría en pie a uno de los mayores ejércitos de la historia: conseguir la unión europea bajo el mandato de los Habsburgo. El precio que pagó la península por esta empresa fue formidable. A pesar de todo sería el gérmen de la identidad nacional española, al encontrarse aragoneses, castellanos y navarros, unidos bajo un mismo emblema imperial. 3.2. SICOLOGÍA
DE UN EMPERADOR

Carlos I de España y V de Alemania recibió un imperio universal. Nada parecía presagiar que este muchacho de 17 años, que había recibido una esmerada educación renacentista, mezclara en sí mismo el genio de su abuela Isabel con la inteligencia maquiavélica de Fernando. Aquellos dos elementos se daban en él y se unían a ese apasionado carácter guerrero que le hacía creer en que debía estar junto a sus hombres en el campo de batalla y que le ha otorgado el título del último rey medieval de la Historia. Su concepción del poder era personal y las tierras que dominaba, las dominaba en nombre de sí mismo y de sus familiares. Por otra parte sorprende su supuesta "devoción" religiosa, la misma que le obligó a enfrentarse a los príncipes alemanes, y que se contrapone a sus verdaderos hábitos, donde el buen yantar, el buen beber y las numerosas relaciones amorosas que tuvo fuera del matrimonio, eran una constante que crispaba los nervios de sus consejeros espirituales y de su propio hijo Felipe. Su idea de crear una unión europea bajo el mandato de los Habsburgo recuerda a un Carlo Magno o a un Julio César, y a este propósito dedicó casi toda su vida. Carlos mezclaba, por lo tanto, las aptitudes del hombre renacentista (hablaba 5 lenguas y se inmiscuía en las cuestiones del arte) con las del rey medieval. Fue el hombre que hizo de puente entre dos épocas y dos maneras de entender el poder y el gobierno. 3.3. LA
GUERRA DE LAS COMUNIDADES

. LOS

MOTIVOS

La llegada de Carlos con sus consejeros flamencos provocó el recelo de las cortes de Castilla, máxime cuando éstos se dedicaron a realizar auténticos robos a las arcas del reino. La marcha a Alemania de Carlos I en busca de su título imperial, hizo temer que la ausencia del rey se prolongara dejando como único gobernante al virrey Adriano de Utrech y haciendo que las necesidades de Castilla fueran supeditadas a las del imperio. Por otra parte, al marchar hacia Alemania, Carlos no hacia caso de las peticiones que se le hacían de que aprendiera castellano, formara una corte castellana y reforzara el poder de las cortes y los concejos de las ciudades. Así mismo, existía un profundo malestar por la cuestión social, no solo entre la burguesía sino también en el campo, donde se exigían mejoras sociales.

El sistema que los Reyes Católicos habían puesto en marcha estaba haciendo aguas y, tras votar en Santiago el no a la financiación imperial, las cortes fueron extorsionadas en La Coruña, consiguiendo el emperador el dinero al tiempo que abandonaba España en busca del sueño imperial, con las arcas de Castilla como moneda de cambio. La sensación era, por lo tanto, de caos y humillación. 3.3. LA
GUERRA DE LAS COMUNIDADES

. LA

CONTIENDA

A las ciudades de Toledo y Segovia se unieron otras como Zamora, Toro, Madrid, Guadalajara, Salamanca, Burgos... En julio de 1520 quedaba formada en Ávila la Junta Santa, que pronto exigiría mayores libertades y gobierno para las ciudades. La destrucción de la Ciudad de Medina del Campo llenó de enojo a los castellanos, incorporándose nuevas villas a la revuelta y escribiéndose misivas de guerra como la del Concejo de Segovia. Uno de los momentos más significativos del movimiento comunero fue cuando éstos acudieron a hablar con la reina Juana, pidiéndole que tomara ella las riendas del poder y negando los derechos de su hijo, a lo que ésta se negó. A pesar de todo, parece que la hija de los Reyes Católicos simpatizaba con el movimiento en cuanto a su ideario político y aún hoy, su figura está unida en la mente castellana con el movimiento de los comuneros. Los capitanes del movimiento fueron Juan Bravo, Juan Padilla y Francisco de Maldonado, quienes, a pesar de todo, se vieron incapaces de parar el descontrol que se avecinaba al incluirse en el movimiento las reivindicaciones de los campesinos, los cuales, muy a menudo, quemaban u ocupaban las tierras de la aristocracia. Esta situación provocó que el regente Adriano de Utrech acercara a éstos a su causa que, hasta ese momento, habían simpatizado con la causa comunera. Esta vuelta de tuerca y las cada vez más persistentes exigencias sociales, ya de talante abiertamente revolucionario, hicieron que el 15 de abril de 1521 las tropas reales destrozaran a las comuneras en Villalar, siendo ejecutados allí mismo sus capitanes. De esta manera se perdían las esperanzas de una mayor libertad política articulada a través de los concejos de las ciudades; al mismo tiempo, con la unión de aristocracia y realeza, Castilla se introducía de lleno en la nueva época del absolutismo. Sin embargo, el emperador Carlos aprendió algo de todo esto: comprendió que, si realmente quería tener un imperio, debía contar con Castilla, basando en ella el poder político y militar, ya que sería Castilla la pagadora de tales empresas. Tras ofrecer el mismo reconocimiento a Aragón, nació el imperio español. 3.4. LAS
GERMANÍAS

El movimiento de las germanías valencianas se desarrolló de una manera paralela a la de las comunidades y el resultado fue el mismo. Un elemento característico de esta revuelta fue el enfrentamiento existente entre la pequeña burguesía y la gran burguesía y la aristocracia comerciante; el movimiento fue, en un primer momento, un movimiento de artesanos y de pequeños comerciantes. Sin embargo, todo se complicó cuando entraron activamente los campesinos que, como en el caso de las comunidades, volvieron a ocupar las tierras,desatando una terrible matanza entre los moriscos, a los que acusaban de ser aliados de la aristocracia terrateniente. En un principio los gremios de artesanos y comerciantes armados vencieron a la aristocracia, pasando después de una cierta moderación al radicalismo y a la guerra abierta. En 1520, en Valencia, un gobierno formado por 13 miembros se hizo fuerte en la ciudad, a pesar de lo cual, las tropas reales, tras varias derrotas, aniquilarían a las agermanadas en Almansa en 1521. Aún la resistencia se propagaría hasta la rendición de Játiva en 1522; esta revuelta se propagó a Palma de Mallorca desde 1521 hasta 1523, momento en el cual se rinde ante el asedio real. Carlos tardó casi 6 años en perdonar la revuelta, tras lo cual nombró virrey a Germana de Foix y estableció unos duros castigos económicos. 3.5. LAS
GUERRAS DEL EMPERADOR

A continuación, vamos a repasar la política exterior de Carlos V a través de los conflictos originados durante su reinado y los motivos de éstos. En primer lugar tenemos las guerras contra Francia cuyo rey, Francisco I, puede considerarse, junto a Carlos V, el último rey medieval; este rey sufrió la humillación de ser hecho prisionero por los tercios de Carlos V, junto a dos de sus hijos en la batalla de Pavía. Entre 1521 y 1544 hubo 4 guerras contra Francia, de las cuales el emperador salió victorioso. Muerto Francisco I subió al trono francés Enrique II, con el que prosiguieron las guerras. El motivo de dichas disputas era el temor francés ante el encierro tácito que le quería imponer el emperador en su idea de una europa unida bajo su cetro. Pero sin duda las guerras que más marcaron ese periodo fueron las provocadas por el luteranismo, que hizo que un número importante de flamencos y alemanes se declararan luteranos, por lo que pasaban a no formar parte de las tierras del emperador. Hay que recordar que si uno dejaba de ser cristiano y papista, dejaba de ser también siervo del emperador del sacro imperio romano germánico. Así el mapa de centro Europa se pobló de principados que abanderaban el fin de la creencia en la iglesia, para librarse del poder imperial. El intento conciliador del emperador, manifestado en el concilio de Trento en el año 1542, no surtió el efecto esperado a pesar de que Carlos hubiera aceptado llegar a un acuerdo en el que se habría cedido a algunos postulados protestantes, con tal de mantener en paz los territorios que ahora se sublevaban. Recordemos que ya su abuelo Fernando estuvo a punto de protagonizar un cisma religioso con motivo del intento papal de controlar la Inquisición, extremo que se evitó al ceder la iglesia pontificia. La batalla más decisiva de estas guerras de religión fue la batalla de Mülhlberg en el año 1547, donde las tropas imperiales derrotaron a las protestantes. El otro gran enemigo de Carlos V era el imperio otomano que en aquellos momentos había llegado hasta las puertas de Viena y amenazaba con ocuparla. Este frente no solo se desarrollaba en el este de Europa, sino también en el mediterráneo, donde se luchaba por cada milla de control marítimo. Dentro de las operaciones contra el dominio turco podemos destacar la victoria sobre las tropas que asediaban Viena en 1529 y la conquista de Túnez en 1535. La historia de este enfrentamiento es la historia de la rivalidad, no solo entre dos imperios, sino también entre los gobernantes de dos imperios igualmente multiculturales: Carlos V y Solimán I, tan heterogéneos en su formación como absolutistas en su concepción del poder. 3.6. EL
FINAL DE UN SUEÑO IMPERIAL

Tras la victoria sobre los protestantes, quedó claro que la resistencia no había hecho sino empezar, al aliarse los protestantes con el reino francés —a pesar de ser éste católico— en el año 1552. Esto provocó que, en plena bancarrota española, Carlos V delegara el patrimonio austriaco y la dignidad imperial en su hermano Fernando, quien había firmado la paz de Ausburgo con los protestantes en el año 1555. En el año 1556 Carlos V abdicó en su hijo Felipe que pasó a gobernar los reinos españoles y los dominios italianos, así como los Países Bajos y el Franco Condado.

DATOS INTERESANTES
D
O C U M E N T O S O F I C I A L E S

Aunque Carlos llegara a ser emperador y rey, el hecho de que la legítima reina de Castilla y de Aragón, Juana, estuviera viva, hizo que en los documentos oficiales el nombre de Juana estuviera en primer lugar, seguido del de Carlos.

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A

C AT E D R A L

D E

SEGOVI

A

Un episodio curioso de la guerra de las comunidades sucedió en Segovia cuando un destacamento realista se parapetó en el Alcázar, el castillo de la ciudad, mientras que los comuneros lo hacían en la catedral románica, que entonces estaba enfrente del castillo. Durante meses se dispararon a una corta distancia, resultando mucho más efectiva la artillería del Alcázar y más fuertes sus muros, por lo que la catedral quedó totalmente destruida. Para minar asperezas y una vez terminada la contienda, Carlos V mandó construir la actual catedral gótica, pero esta vez a una distancia prudencial del castillo.
SACCO
D I

R

O M A

Uno de los episodios más singulares de las guerras de Carlos fue el llamado Sacco di Roma. Con el motivo de conseguir la alianza papal, reticente por el excesivo poder de Carlos, éste rodeó Roma con sus tropas y sabiendo que él nunca podría dar la orden de atacar la residencia papal, simplemente hizo que el suministro de comida para los soldados se interrumpiera. El ejército, hambriento y no con demasiados pudores religiosos, se abalanzó sobre la ciudad,o más concretamente sobre sus despensas y cocinas. Esta "ocupación culinaria" amedrentó al papa, quien hizo lo que Carlos le pedía.
L
A M U E R T E D E

CARLOS V

Carlos V se retiró al monasterio de Yuste para descansar y pasar sus últimos años; su muerte ejemplificó muy bien su carácter. Gran amante de la comida, la bebida (solía tomar unos 2 litros de cerveza al día) y de las mujeres, el emperador de los dos mundos murió en mitad de una bacanal por una indigestión de melón con jamón. Una despedida digna de quien vivió como un guerrero medieval toda su vida.

4. Las Américas españolas
4.1. EL
REPARTO

El reparto de ultramar se realizó, en su forma definitiva, en el año 1494 debido a las presiones de la corona portuguesa y a las del mismo papado, que prefería un reparto en las nuevas tierras descubiertas, evitando así el monopolio castellano. Uno de los motivos por lo que los Reyes Católicos aceptaron el tratado era porque esperaban que algún día Castilla se anexionara Portugal, y con él, todas sus futuras conquistas. En cualquer caso, el tratado de Tordesillas venía a sustituir al de Alcaçovas de 1479, que hubiera dejado a Portugal mayores territorios y que, al producirse el descubrimiento, debía ser eliminado lo antes posible si se querían mantener los intereses castellanos. El tratado de Tordesillas abría así el camino portugués para la conquista de lo que más tarde sería Brasil.

4.2. LA AMÉRICA

PRECOLOMBINA

Las culturas que se encontraron los conquistadores españoles resultaron ser muy variadas. Las culturas azteca, inca o maya, poseían una jerarquía tan rica y antigua como diversas eran sus organizaciones religiosas y políticas. Desgraciadamente no contamos con tiempo suficiente para hablar de estas culturas, para las que se necesitaría un máster aparte. En estos momentos se está haciendo un interesante intento, de parte de algunos gobiernos latinoamericanos, por recuperar tanto la memoria como las tradiciones de estos pueblos, con el objetivo de configurar una nueva identidad nacional. De esta manera, por un lado, grupos indígenas reivindican una mayor atención por parte de sus gobiernos, mientras se da la paradoja de que los descendientes de europeos —de tez blanca y que bien podían haber nacido en Madrid —, abanderan las tradiciones indigenistas como propias.

4.3. Los motivos de la conquista
Debemos recordar que la motivación inicial del viaje de Colón era económica y que, de hecho, el principal motivo para la realización del viaje era encontrar una ruta factible por la que se pudiera comercial con China evitando las aguas del mediterráneo por donde campaba el peligro otomano. Por este motivo, cuando los españoles vieron las posibilidades que ofrecía la nueva tierra (sobre todo en cuanto a la extracción del oro y la plata), sintieron que esa nueva e inesperada riqueza valía, cuando menos, tanto o más que el ansiado comercio con China. Este interés por las riquezas del continente era compartido, junto con la Corona, por particulares que subvencionaban las expediciones, previo pago de permiso a la Corona. El otro gran elemento motivador fue la misión que se implantó una parte del clero hispánico de llevar la religión católica al nuevo continente. Las nuevas ciudades se llenaron de misioneros y un fervor por cristianizar se apoderó de una parte de la sociedad, llegando incluso a la propia monarquía. 4.4. CONQUISTADORES
Y CONQUISTAS

El extremeño Hernán Cortés protagonizó con sus 300 hombres uno de los capítulos más conocidos de la conquista. En su travesía fundó la ciudad de Veracruz, se alió con indígenas contrarios a los aztecas y derrotó a su emperador Moctezuma conquistando la capital, Tenochtitlan. El gobernador de Cuba, Diego de Velásquez, mandó una tropa contra él, por lo que se ausentó para enfrentarse a éstos. Al volver, había habido una sublevación y había muerto el emperador, por lo que tuvo que huir en la llamada "noche triste". Sin embargo, Cortés consiguió reaccionar y volvió al ataque, conquistando de nuevo la capital y derrotando definitivamente a los aztecas en la batalla de Otumba, tras lo cual quedó dominado el territorio. Desde México proseguiría hasta Guatemala y Honduras.

Francisco Pizarro fue el conquistador del imperio inca, que comprendía los actuales territorios de Perú y Chile. En una empresa subvencionada por el sacerdote Hernando de Luque y junto a Diego de Almagro, Pizarro llegó a la ciudad de Cajamarca en 1532 donde apresó al emperador inca Atahualpa y, tras prometerle éste que si le dejaba libre le llenaría una habitación de oro, Pizarro, tras ser satisfecho, no cumplió su promesa y le asesinó. Muerto el emperador, Pizarro continuó hasta el corazón mismo del imperio inca y tomó su capital, Cuzco. Poco después, Pizarro fundaría la ciudad de Lima, en 1535, que se convertiría en la capital del virreinato de Perú. Se cuenta que Pizarro, al entrar en territorio inca, dijo a sus soldados: "por aquí se va a la fama".

4.5. OTROS

CONQUISTADORES

Aquí tenéis algunas de las expediciones más importantes de la conquista donde podemos destacar las de Ponce de León o Francisco de Orellana. Un dato que hay que tener en cuenta cuando se estudia la conquista del continente americano es cual era el tipo de español que se embarcaba en una aventura así. Solía ser gente muy joven, no faltaban los que tenían problemas con la justicia española y generalmente iban motivados por las ansias de enriquecimiento rápido. Testigo del éxito que consiguieron

algunos son ciertas construcciones, generalmente en Extremadura, que solían mandar hacer los que habían vuelto con los bolsillos llenos de dinero. Generalmente los conquistadores solían ser extremeños y castellanos, habiendo también muchos andaluces y vascos. 4.6. COMERCIO AMÉRICA - ESPAÑA El comercio de los materiales más preciados, tales como el oro y la plata era la gran prioridad, aunque también se trabajaba con productos comestibles como el chocolate, el tabaco o la patata, que entraron por primera vez en el continente europeo. El puerto más importante por donde entraban las mercancías era el puerto de Sevilla, donde se centró la burocracia del nuevo comercio ultramarino. Para extraer estos metales se utilizaban métodos de minería, donde la mano de obra era la proporcionada por los propios indígenas. Estos trabajos, unidos a las enfermedades europeas contra las que ellos no tenían ninguna inmunidad, terminó por diezmar la población. Durante el siglo XVI y XVII esta riqueza serviría para mantener las guerras en Europa y — paradójicamente—, iría a las manos de los banqueros que habían prestado el dinero a los reyes españoles para la continuación de dichas guerras. Banqueros éstos que solían ser extranjeros y en muchos casos provenientes de ciudades hostiles a la monarquía española, por lo que se podía dar el caso de que un banquero diera el dinero con el que se fuera a destruir su propia ciudad en el futuro, mientras recibía los intereses del préstamo proveniente del oro de América. Al mismo tiempo, ese tránsito entre América y España hizo que países como Inglaterra o Francia utilizaran continuamente la figura del corsario para atacar los barcos españoles. 4.7. EXPLOTACIÓN
E INTENTOS DE CONTROL POR PARTE DE LA METRÓPOLI

Cuando llegaron los españoles, a América se contaban unos 12 millones de habitantes, pero esta cifra bajó debido a las enfermedades europeas y al maltrato que los particulares daban a estos pueblos. Así se podían ver dos actitudes muy diferentes, la del estado, que consideraba a los indígenas como súbditos de la corona, y por lo tanto con iguales derechos y leyes que cualquier español y el del maltrato por parte de quien no respetaba dichas normas, hechas por una metrópoli que a menudo no podía llegar a algunos territorios. Sobre todo esto, lee y comenta en el chat sobre los textos que te proponemos. 4.8. LA
NUEVA SOCIEDAD

La administración de las indias podemos sintetizarla de esta manera:

Consejo de Indias Asesoraba a los reyes sobre las leyes que se debían aplicar en América y elaboraba la historia del continente. Virrey Representante del rey en las tierras americanas y jefe mayor del virreinato. El continente estaba dividido en varios de éstos. Audiencias Demarcaciones provinciales. Ayuntamientos Se ocupaban, como en España, del gobierno de las ciudades y estaban formados por regidores o concejales (del antiguo concejo).

La parte más alta del escalafón social lo ocupaban los encomenderos, o poseedores de la encomienda o derecho a poseer tierras. Ellos eran los que tantas veces se saltaran las leyes y esclavizaran a los indios. Seguidos de los funcionarios del gobierno, estos últimos no solían estar mucho tiempo. El criollo, surgió de la mezcla de blanco e india (a América apenas viajaron mujeres), pero lo que la diferencia del mestizo (de igual mezcla) es que el criollo intentó siempre mezclarse con el europeo, perdiéndose el gen indígena inicial y soliendo coincidir con las clases altas de la sociedad. Ellos y el español solían copar las clases alta y media, por lo general la media era muy escasa, y los mestizos, indios y esclavos negros pasaban a ser la mano de obra. El mulato era la combinación de blanco y negra y por último el zambo, lo era de indio y negra o de negro e india. Así pues, la sociedad americana nació con un fuerte componente racial y racista y esa estratificación social llamada " de castas".

DATOS INTERESANTES
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E R N Á N

C

O R T É S

La empresa de Hernán Cortés es una ejemplo de aplomo e ímpetu pero también de ambición desmesurada. El conquistador de México no habría pasado de ser un desobediente soldado merecedor de la horca si no llega a tener éxito en su viaje. Para empezar, marchó de Cuba con 300 hombres contrariando así las órdenes de su superior, y lo hizo por afán de riquezas. Hasta tal punto llegó su audacia que, al parecer, hizo destruir los barcos para que los soldados no pudieran escapar. De esta manera el extremeño se lo jugaba a todo o nada, y dejaba claro que él estaba allí, en vez de guerrear en lides europeas, para hacerse rico. Llegó incluso a derrotar a los soldados mandados para apresarle. Todo un ejemplo de desobediencia jerárquica y de menosprecio a la autoridad.
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O N Q U I S TA D O R E S E X T R E M E Ñ O S

Algo debe tener Extremadura para haber dado a luz tantos conquistadores del nuevo continente. Por poner un ejemplo, tanto Cortés como Pizarro eran de Cáceres y de Trujillo, y de hecho la impronta extremeña ha perdurado en muchos nombres de América así como en la arquitectura.
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E F A M I L I A S C R I O L L A S

Estudios recientes han demostrado que en muchos países latinoamericanos la jerarquía se ha seguido a través de los siglos, de tal manera que si se hace un árbol genealógico de la mayoría de los políticos latinoamericanos actuales, en muchos casos nos llevará hasta familias criollas, poseedoras de encomiendas hace siglos. Esto repite la misma falta de posibilidad de movimiento en casi toda la población que antaño, lo que provoca cosas como una gran diferencia social y una enorme falta de clase media.
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A

U

N I V E R S I D A D

D E

ALCAL

Á

La universidad de Alcalá de Henares, fundada en el año 1499 por el cardenal Cisneros, tiene el honor de ser la madre institucional y de referencia de las primeras universidades americanas, dado que se usó el modelo alcalaino para la creación de los estudios universitarios en el nuevo mundo.

5. Felipe II
5.1. PSICOLOGÍA
DE UN REY IMPERIAL

Felipe II era muy diferente de su padre Carlos. Heredero del mayor imperio visto nunca en la tierra, en cuanto a su extensión. El príncipe Felipe fue durante su juventud el prototipo del príncipe renacentista. Culto y educado en la corte de Castilla, el príncipe Felipe no contó nunca con la figura paterna como guía cercano. Esta distancia entre padre e hijo marcaría una diferencia considerable entre ambos. Al contrario que su padre, Felipe se mostró más propenso a la moralidad católica y a la idea de "espada de la cristiandad". Pero si algo marcó la personalidad del rey, será su extremada austeridad, tanto en las formas como en su vida cotidiana. Baste recordar la simpleza de formas que encierra la que fuera su morada última, el monasterio de el Escorial. Su pasión religiosa quedó ejemplificada no solo en este monumento, sino también en el encierro al que sometió a los españoles en un intento de que la religión protestante no se extendiera por el territorio hispánico; esta declaración de principios adelantaba los sacrificios que tendrían que hacer los españoles en años venideros, en pos de mantener la doctrina de la contrarreforma en el continente europeo. Felipe II había tomado el poder de su padre en el año 1556 pero el imperio austriaco había ido a parar a las manos de su tío Fernando. La figura de Felipe II era la del rey prudente: trabajador, moralista, reservado y dedicado a la burocracia de sus posesiones. Esto no evitaría que una leyenda negra, que veremos a continuación, manchara su nombre durante siglos, tachándole de ignorante, salvaje y fanático. La imagen que se nos ha legado de sus últimos años es la del monarca deprimido, acuciado por las bancarrotas constantes del imperio y en perpetua soledad perpetua por al alejamiento de su familia. A pesar de todo, podemos decir que fue él quien encarnó realmente los sueños de los Reyes Católicos, concluyendo así una parte de la historia de la península nacida de una ambición. 5.2. ¿EL
NACIMIENTO DE

ESPAÑA?

Una de las cuestiones que más tinta ha hecho correr es si podemos llamar España a los territorios peninsulares —con la excepción de Portugal—. Podemos decir que, si bien Aragón y Castilla todavía se consideraban reinos separados y unidos por la figura del rey, ya empezaba a crearse una cierta identidad de pueblo, sustentada, sobre todo, en la soldadesca que luchaba hombro con hombro en los mismos frentes. Así, Miguel de Cervantes declara tener un sentimiento de nostalgia respecto de la madre patria, pero dudamos mucho de que estos sentimientos fueran los mismos en el campesino que nunca había abandonado sus cuatro palmos de tierra. De todas maneras, aunque muchos teóricos del nacionalismo pongan el caso español como ejemplo de identidad

nacional temprana —algunos, incluso, haciendo única referencia a los casos de Castilla (con Andalucía incluida), Galicia, Asturias, Extremadura, Rioja, Navarra y País Vasco—, también es cierto que no podemos hablar de nacionalismo tal y como lo conocemos a partir del siglo XIX, pues, como ya ha sido demostrado, nuestra actual concepción del nacionalismo —unionista y enriquecedor o separatista y de empobrecimiento—, nace en la segunda mitad del siglo XIX, por lo que no podemos hablar de nacionalismo, sino de identidad. 5.3. EL
IMPERIO UNIVERSAL

"En mis dominios nunca se pone el sol", es quizás la frase más famosa y representativa del poder de Felipe II, una vez conquistado Portugal con su ingente imperio y tras conocer la toma definitiva de las islas Filipinas. La extensión de tan desmesurado territorio cubría todos los continentes y necesitaba para regularla de una potente flota y cantidades de dinero nunca vistas hasta ese momento. Veamos el mapa y vayamos por partes.
5.3.1. L
A C O N Q U I S TA D E

PORTUGAL

Utilizando una de las conexiones familiares de los Reyes Católicos con la Corona de Portugal, Felipe II se casó con una nieta de éstos. A la muerte de Enrique, en 1580, Felipe II decidió reclamar su derecho dinástico, usando tanto la diplomacia como la guerra. Para ello utilizó al duque de Alba, uno de sus más famosos generales, quien entró en Lisboa permitiendo que se proclamara rey de Portugal a Felipe II. Inglaterra mandó un ejército para evitar la anexión pero no encontraron el apoyo portugués esperado, por lo que tras algunos enfrentamientos, y temiendo una guerra demasiado larga, desistieron y regresaron a Inglaterra. El principal motivo de esta falta de interés por parte de los portugueses era que Felipe II había incorporado el reino como uno más, con los mismos derechos que Castilla. La unión de la península tendrá algunos momentos de gloria, como la guerra de las islas Azores. Sin embargo, la crisis de los Austrias hará que dicha unión se pierda, volviendo Portugal a ser independiente en 1668, gobernando por aquel entonces un desolado Felipe IV.
5.3.2. L
A S B ATA L L A S D E

FELI

P E

II

Muchas fueron las batallas en las que se vio envuelto Felipe II, vamos a destacar tres de ellas:

La batalla de San Quintín En el año 1557, el Duque de Guisa, al mando de un ejército francés invade Nápoles, como respuesta, Felipe II ordena al general Manuel Filiberto de Saboya que entre en territorio francés. Llegado a San Quintín, se enfrentó con el ejército francés el 11 de agosto de 1557 derrotando a los galos. La consecuencia inmediata fue que el Papa Paulo IV, decidió desde entonces separarse del rey francés, junto con el que conspiraba para la posesión del reino de Nápoles.

La batalla de Lepanto

Representación de la batalla de Lepanto.

La batalla de Lepanto fue, sin duda alguna, una de las batallas más famosas de todos los tiempos, más que por su repercusión posterior, por la duración en el tiempo y por la demostración de fuerza de la que hicieron gala los contendientes. El enfrentamiento entre el imperio turco y el español era constante en el Mediterráneo, de tal manera que el comercio en la zona se había hecho poco menos que imposible, sobre todo por los ataques de los piratas turcos. Para terminar con esta situación y poner fin al, cada vez más preocupante, dominio turco, Felipe II decidió formar una liga entre España, la república de Venecia y el pontificado. Al frente de esta coalición se nombró a D. Juan de Austria. Las naves se movieron en dirección al golfo de Lepanto, cerca de la costa griega, para enfrentarse allí con la escuadra turca. Podemos decir que a bordo de aquellas naves estaba lo mejor de la infantería en aquellos años: los tercios españoles, por un lado, y los jenízaros, del lado turco. La escuadra aliada llamada "liga santa" estaba formada por 208 galeras de guerra (90 españolas, 106 venecianas, 12 pontificias, apoyadas por 6 galeazas venecianas y unos 80 navíos de servicio españoles. En cuanto al elemento humano, había 500000 marineros (incluidos los galeotes) y 310000 soldados (20000 españoles, 8000 venecianos, 2000 pontificios y 1000 voluntarios. Por parte turca había aún más barcos de guerra; el sultán Selim II decidió agrupar a casi todas sus fuerzas, unos 275 navíos, aunque llevaban algo menos de artillería que los de la "liga santa". Los efectivos humanos eran muy similares y como ya dijimos antes, la incorporación de los tercios por parte española y de los jenízaros por parte turca implicaba la búsqueda del combate cuerpo a cuerpo, lo cual dio lugar a una enorme batalla de abordaje en la que participaron unos 569 barcos y 170000 soldados. La victoria aliada se saldó con la casi completa destrucción de la escuadra turca; esto supuso un periodo de paz en el mediterráneo que, sin embargo, no fue aprovechado dada la discordia entre los antiguos compañeros de batalla.

El desastre de la armada invencible

La historiografía británica ha impuesto el nombre de “armada invencible” —en clave irónica— a la armada que preparó Felipe II para la invasión inglesa en 1589. Los motivos para llevar a cabo dicha invasión fueron el apoyo de la reina Isabel de inglaterra a la causa de los rebeldes de Flandes y el financiamiento que ésta hacía de las actividades corsarias que atacaban a los barcos mercantes españoles. La expedición debía contar con unos 600 barcos y embarcar a los tercios españoles que se encontraban en Flandes. Felipe II nombró al Duque de Medina Sidonia encargado de la operación, un hombre poco habituado a la lucha marina. Esto, unido a la precipitación con la que se realizaron los preparativos debido al retraso que supuso el ataque y saqueo corsario inglés de la ciudad de Cádiz, hizo que los navíos se dispersaran al llegar al canal de la Mancha, lo que provocó que fueran atacados más fácilmente por los barcos ingleses. Los navíos españoles, faltos de la coordinación esperada se dispersaron por la costa, yendo a parar muchos a las costas de Irlanda, víctimas, además, del mal tiempo general de la zona. Esta aventura provocó el inicio del fin del poder marítimo español en el Atlántico, que, si bien no resultó tal "desastre" —pues la flota española seguiría funcionando durante muchos años más— sí dejo a España en una seria desventaja numérica en lo que se refiere a poderío naval para defender sus costas y sus posesiones en América. 5.4. POLÍTICA
5.4.1. ECONOMÍ
A Y

INTERIOR

B A N C A R R O TA S

Una de las cuestiones que más llama la atención de los estudiosos de esta época de España es la increíble disparidad entre el crecimiento económico de las ciudades (podía ser hasta del 25 % anual, como en el caso de Sevilla) y la enorme cantidad de bancarrotas que sufrieron las arcas del estado. El motivo de esto fue el excesivo coste de las sucesivas guerras, sobre todo las de centro Europa, que diezmaron las reservas de oro que llegaban de América; el oro americano salía directo hacia las manos de los banqueros, por lo general extranjeros, que prestaban dinero al rey. Sin embargo, el comercio por un lado, la actividad militar y la ganadería trashumante por otro, provocó que muchas regiones tuvieran una elevada población, especialemente las regiones castellanas y aquellas con facilidad comercial.

López-Davalillo Larrea, Julio, 2000, Atlas histórico de España y Portugal, desde el paleolítico hasta el siglo XX, Madrid. Síntesis.

5.4.2. L

A

I N Q U I S I C I Ó N

La institución creada por los Reyes Católicos acentuó sus actividades debido a la extensión del protestantismo, el erasmismo y los alumbrados. Así mismo estaba el problema de los moriscos y el de los descendientes de aquellos que decidieron aceptar la fe católica y renunciar a su fe judía, con tal de no abandonar la península. Se trataba, por lo tanto, de aplicar los principios de la pureza de sangre, en un país, por otra parte, harto mezclado de todo tipo de sangres a lo largo de los siglos.

Representación de un auto de fe en la plaza mayor de Madrid.

La Inquisición quedaba organizada a partir de un inquisidor general, unos inquisidores regionales, unos consejeros y en la escala más baja, los familiares, que podía ser cualquiera y cuya función era la de denunciar al tribunal la más mínima desviación con respecto al dogma por parte de sus vecinos. En los autos de fe se realizaban los juicios a los inculpados de una manera pública y para el escarmiento general. Por supuesto, no todos los acusados encontrados culpables eran quemados en la hoguera, sino que también existía el castigo del "San Benito" (especie de traje con escenas del infierno que los acusados tenían que llevar consigo el tiempo que el tribunal considerara oportuno), de manera que quedaban aislados y condenados por la sociedad. En los interrogatorios se intentaba averiguar la culpabilidad o no de la persona, a menudo, valiéndose de torturas de diverso tipo. La Inquisición española, traspasada también a América, sería el gran elemento del que se valdría el rey para sus políticas interiores más sucias así como el elemento fanático con el que se cerraría España al progreso exterior.
Tribunal de la Inquisición.

5.4.3. L

A

L E Y E N D A

N E G R A

La guerra que no supo ganar Felipe II fue la causante de la mala fama que se le atribuyó en muchos países donde se le tildaba de fanático, ignorante, imperialista y asesino. Un elemento clave para entender la leyenda negra nos la ofrece el que fuera secretario de Felipe II, Antonio Pérez que tras ser acusado por el rey de conspiración se refugió tras los fueros de la ciudad de Zaragoza. Al intentar prenderlo a través de la Inquisición, la ciudad protagonizó una revuelta para propiciar su huida. Felipe II, como castigo, redujo los fueros y Antonio Pérez se dedicó a vilipendiar la figura del rey español por media Europa. Otro elemento importante fue el del infante Carlos, el cual, según las crónicas oficiales, sufría serios problemas mentales, por lo que fue encerrado, muriendo tiempo después en prisión. Los promotores de la leyenda negra tildaron a Felipe II de asesino, y justificaron el encierro de su hijo, por los recelos de que algún día le arrebatara el poder.

Grabado del Escorial, siglo XIX

López-Davalillo Larrea, Julio,(2000), Atlas histórico de España y Portugal, desde el paleolítico hasta el siglo XX. Síntesis, Madrid.

López-Davalillo Larrea, Julio, (2000). Atlas histórico de España y Portugal, desde el paleolítico hasta el siglo XX. Síntesis, Madrid.

Juan de Austria (1545–1578) era hijo del emperador Carlos V y de una de sus amantes, Bárbara Blomberg. Reconocido por el emperador y dejado a la tutela de su hermanastro Felipe II, recibió educación universitaria junto al hijo de Felipe II, el príncipe Carlos, y el que sería su compañero de armas, Alejandro Farnesio, en la Universidad de Alcalá de Henares. Juan de Austria prefirió la carrera militar a la de las letras y tras repeler una rebelión morisca en la Alpujarra y luchar contra los piratas turcos, le fue encomendado, a la edad de 26 años, el liderazgo aliado en la batalla de Lepanto. Tras su victoria le fue ordenado acudir a la gobernación de los Países Bajos que, como casi siempre, estaban en plena revuelta. Mezcló en esta labor las artes militares con las de la diplomacia, pero una epidemia de peste le impidió seguir con su trabajo muriendo en 1578. Sus restos descansan en el monasterio del Escorial. D. Juan de Austria sigue levantando cierta pasión entre los historiadores, no solo por sus logros sino también por su figura arquetípica de caballero galán, emprendedor y aventurero. De hecho, la figura literaria del D. Juan, no se haya muy alejada de este D. Juan de Austria.
Don Juan de Austria.

Datos Interesantes
E L M A N C O D E L E PA N T O

A pesar de la gran cantidad de soldados que participaron en la batalla de Lepanto, hubo uno destinado a ser recordado en siglos venideros, no solo por su participación en ella sino también por su genio literario, que le llevó a ser conocido y admirado en el mundo entero. En efecto, don Miguel de Cervantes Saavedra fue, con veinticuatro años, uno de los soldados que combatió en la que el propio escritor consideraba, "la mayor ocasión que vieron los siglos"; Cervantes destacó por su valor y arrojo en la contienda y continuó luchando aún a pesar de haber sido herido en el pecho y en el brazo izquierdo, que le quedaría inutilizado de por vida; esta herida, que él exhibía con orgullo, fue la que le hizo merecer el sobrenombre de "el manco de Lepanto".
L A R E A L Y L A S U LTA N O

Era normal en aquella época que las dos naves capitanas se enzarzaran en un duelo para decidir la batalla. En este caso, la "Real" de D. Juan de Austria y la "Sultana" de Alí Pachá se involucraron en un combate cuerpo a cuerpo en el que podía encontrarse a los mejores entre los veteranos de las dos armadas. Vencieron los soldados de los tercios, dejando, como mencionó algún narrador de la contienda, el mar lleno de sangre, tanto de españoles como de turcos.
N A R A N J A S Y L I M O N E S

Un hecho cómico sucedió en una de las embarcaciones otomanas; al terminárseles las flechas a sus arqueros, éstos empezaron a arrojar naranjas y limones a sus adversarios, fruta que volvían a lanzar los aliados como broma y no sin cierto recochineo. En mitad de la batalla hubo incluso espacio para una pequeña y particular versión de la tomatina.
MERCENARIOS

Tanto el imperio turco como el español debían estar pendientes de no perder sus territorios mientras se enzarzaban en una batalla naval, por lo que una parte de los contendientes que luchaban bajo estandarte español o turco no eran ni turcos ni españoles, sino mercenarios venidos de Alemania, Italia, Flandes, Grecia, Albania, Bosnia O la costa d álmata. Un verdadero enfrentamiento internacional. Aparte quedaban, por supuesto, los venecianos y los italianos del papa.
L U C H A R C O N T R A T O R M E N TA S

Es de sobra conocida la frase de Felipe II cuando supo del desastre de la armada, “mandé mis barcos a luchar contra los hombres, no contra los elementos” en relación a las tormentas que habían sufrido las embarcaciones. Sin embargo, si bien es verdad que hubo tormentas, no es menos cierto que una coordinación adecuada hubiera evitado un despliegue tan desafortunado de los barcos.
L L E VA R E L S A N B E N I T O

La expresión "llevar el san benito", que se utiliza cuando se quiere señalar que se lleva un "peso" encima, proviene del traje y el gorro que debían llevar los acusados por el tribunal.

6. La decadencia de los Austrias
6.1. CAUSAS
Y MOTIVOS DE LA CRISIS

Son muchos los motivos que se aplican para tratar de explicar la crisis que terminó con el poder español en Europa, entre ellos podemos destacar:

• • • • • • •

Una situación de bancarrotas crónicas heredadas del reino de Felipe II. Una población menos numerosa que la de Inglaterra o Francia. Un retraso cultural, que cada año era más considerable, debido a la cerrazón española frente al mundo protestante. El abandono del gobierno por parte de los reyes y el poder creciente de los validos. La casi nula actividad económica de la aristocracia. La escasa presencia de una clase media potente en las principales ciudades. El cansancio, tanto económico como moral, de una población diezmada por las continuas levas y epidemias, y harta del pago de impuestos cada vez más elevados. La mentalidad general de que el trabajo era para la gente más vil, por lo que ser distinguido significaba vivir de las rentas.

FELIPE III – EL

PACIFICADOR

"Dios me ha dado tantas tierras que gobernar, y no un hijo capaz de gobernarlas". Estas fueron las funestas palabras que Felipe II dedicó a las capacidades de su hijo para el gobierno, y que por otra parte resultarían ser ciertas. Felipe III (1578–1621), inició, al tomar de su padre el gobierno en el año 1598, uno de los peores vicios de la monarquía española, el validamiento. De esta manera, a los pocos meses de iniciar su reinado, su amigo personal, el Duque de Lerma (segunda imagen, a caballo), obtenía el poder suficiente para mover todas las cuestiones del Estado, puesto que ni siquiera necesitaba la firma del rey para ello. Mientras tanto, el rey se dedicaba durante jornadas enteras a

la caza, las fiestas palaciegas, la religión y, en general, a todo el ocio que no se había permitido su padre Felipe II. En su reinado cabe destacar la firma de la paz con Inglaterra, con Francia y con los Países Bajos, reconociendo, de hecho, la existencia de Holanda, como país independiente, aunque conservando la católica Bélgica. En los últimos años de su reinado, Felipe III se involucró en la guerra de los 30 años (1618– 1648), en defensa del rey austriaco contra los protestantes alemanes. En materia interior, la decisión más trascendental del Duque fue la expulsión de los moriscos, que él defendió por motivos de seguridad.

Retrato ecuestre de Felipe II por Velázquez.

Retrato ecuestre del duque de Lerma, por Rubens

6.3. FELIPE IV, EL

CAZADOR

Felipe IV, por Velázquez

El Conde Duque de Olivares, por Velázquez

Felipe IV (1606–1665) fue llamado el cazador debido a su gran afición a la caza; de hecho, abandonó el gobierno de sus posesiones por completo y las dejó en manos de su valido el Conde Duque de Olivares, hasta el punto de desconocer el gobierno de España casi en su totalidad. El Conde Duque fue, sin duda, uno de los personajes más polémicos y ambiciosos de la historia de España. Intentó llevar a cabo un plan de reformas que significaba la centralización del estado y el saneamiento de las finanzas. Sin embargo estos propósitos se vieron truncados por el gran error de Olivares: la

incorporación de las fuerzas españolas a la guerra de los treinta años. La cuestión se complicó cuando Francia se unió a los protestantes en guerra contra la católica Austria, hecho que demostraba que, para el rey francés Luis XIV, la cuestión religiosa de la guerra era completamente secundaria. Mientras los españoles se batían por la cruz, Francia lo haría por los beneficios territoriales, que sabía que podía obtener de la extenuada España. Muy pronto se vio como Castilla no podía resistir el enfrentamiento debido a su cansancio y a su diezmada población, por lo que se apretaron los resortes de los fueros de Aragón y Portugal, obligándoles a pagar más impuestos y usar sus soldadas. Esta acción provocó que, tras los repetidos fracasos en el campo de batalla, llegaran los problemas internos que, entre otras consecuencias, costarían a la monarquía la independencia de Portugal, e incluso, a punto estuvo de costar la vinculación de Cataluña al reino francés. Felipe IV y el conde Duque encarnan la decadencia en su lado más trágico; no se valoraron debidamente las dificultades que enfrentaba el país al tiempo que se dió una importancia extrema a la política exterior, precisamente en el momento que más necesitaba España recogerse sobre si misma y atender a sus necesidades internas. A pesar de todo, si algo nos ha legado este periodo ha sido la edad de oro de nuestras letras, iniciada ya en la etapa de Felipe II y Felipe III con Miguel de Cervantes y otros autores. La época de Felipe IV vio nacer figuras de la talla de Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Calderón de la Barca, Velázquez, Murillo, Rivera y toda una serie de literatos, dramaturgos y pintores que dieron a España la importancia internacional que sus armas empezaban a perder.
6.3.1. L
D E L U C H A A L A D E S E S P E R A D A Y P É R D I D A

P O D E R

Los tercios españoles que formara el emperador Carlos V tuvieron que batirse, durante el reinado de Felipe IV, en "desigual batalla2 dadas las dificultades financieras que había en la metrópoli. La política del Conde Duque de Olivares de volver a la expansión de los tiempos de Carlos V y Felipe II, hizo que España se involucrara en guerras innecesarias en un momento de serias dificultades económicas. Algunas de estas contiendas serán:

La guerra con Francia por la disputa sucesoria de Mantua (1628–1631). Rotura de las buenas relaciones con Inglaterra al no aceptar el matrimonio de la infanta María con el príncipe de Gales.

Guerra contra Holanda, Inglaterra, Francia y Dinamarca al romper el Conde Duque de Olivares la tregua de 12 años firmada con Holanda; Guerra de los treinta, a consecuencia del conflicto anterior y que nos llevó a enfrentarnos incluso a alemanes y suecos, al intervenir España en apoyo de la monarquía austriaca.

Tras algunos éxitos iniciales como la toma de Breda, llegó la bancarrota en 1627 y desde entonces las derrotas se sucedieron, con los tercios españoles luchando a la desesperada y cada vez con menos apoyo desde España. Arturo Pérez Reverte hace una recreación genial de estos momentos en su obra "el capitán Alatriste", poniendo las frases en boca de un soldado de la época. "Y así fue pardiez. Tras largas décadas de reñir con medio mundo, sin sacar de todo aquello más que los pies fríos y la cabeza caliente, muy pronto a España no le quedaría si no ver morir a sus tercios en campos de batalla como el de Rocroi, fieles a su reputación a falta de otra cosa, taciturnos e impasibles......Pero eso sí, hasta el final los jodimos a todos bien, incluso aunque nuestros hombres y sus generales distaban de ser los mismos que cuando el Duque de Alba y Alejandro de Farnesio, los soldados españoles continuaron siendo por algún tiempo la pesadilla de Europa; los mismos que habían capturado a un rey francés en Pavía, vencido en San Quintín, saqueado Roma y Amberes, tomado Amiens y Ostende, matado diez mil enemigos en el asalto de Jemmigen, ocho mil en Maastrich y nueve mil en la esclusa peleando al arma blanca con el agua hasta la cintura. Éramos la ira de Dios. Y bastaba echarnos un vistazo para entender porqué: hueste hosca y ruda venida de las resecas tierras del sur, peleando ahora en tierras extranjeras, hostiles, donde no había retirada posible y derrota equivalía a aniquilamiento. Hombres empujados unos por la miseria y el hambre que pretendían dejar atrás, y otros por la ambición de hacienda, fortuna y gloria, y a quienes bien podía aplicarse la canción del gentil mancebo de D. Quijote:

A la guerra me lleva mi necesidad; Si tuviera dineros no iría en verdad. O aquellos otros antiguos y elocuentes versos: Por necesidad batallo; y una vez puesta en la silla se va ensanchando Castilla delante de mi caballo" El capitán Alatriste
6.3.2. L
A S P É R D I D A S E S PA Ñ O L A S

Aparte del desprestigio de las armas hispánicas, España perdió Holanda durante la guerra de los treinta años —reconociendo así una realidad que existía desde hace años — además de varias plazas de Flandes y otras en Alemania, Alsacia y Lorena. El mapa,

después de la paz de Westfalia (1648), quedó formado con la incorporación de dos nuevos territorios independientes: Holanda y Suiza. España seguiría manteniendo la católica Bélgica y el sur de Italia, aunque la presencia austriaca se haría patente desde entonces en Italia. Felipe IV tuvo que acatar el entregar a su hija al rey francés que, de esta manera, intentaba encontrar la manera de apoderarse, en un futuro, del imperio español. Al no poder aceptar España la paz que imponía Francia, el conflicto con ésta continuó once años más hasta llegar a la paz de los Pirineos (1659), en la que España perdió el Rosellón y la Cerdeña.
6.3.3. L
O S P R O B L E M A S E N E L I N T E R I O R

López-Davalillo Larrea, Julio, (2000), Atlas histórico de España y Portugal, desde el paleolítico hasta el siglo XX, Síntesis, Madrid .

La toma de Breda o "cuadro de las lanzas", por Diego de Silva y Velázquez

La independencia de Portugal La secesión de Portugal estalló en Lisboa cuando una junta de nobles depuso a la virreina Margarita de Saboya y proclama rey de Portugal al Duque de Braganza, quien tomará el nombre de Juan IV. La corte de Madrid, con sus recursos militares implicados en la guerra de los treinta años, apenas reacciona, solo tras el fin de la contienda y lograda la paz con Francia en 1659, pudo el ejército español intentar recuperar el territorio. Sin embargo ya era demasiado tarde, pues los portugueses habían conseguido el apoyo de Inglaterra y Francia, pudiendo rechazar a los españoles. Felipe IV nunca daría por perdido Portugal, cosa que tendría que hacer Carlos II en 1668. La política del Conde Duque, tendente a lograr que todos los territorios de la península compartieran con la agotada Castilla los costes de la guerra, provocó una serie de revueltas que terminaron en el año 1640 con la pérdida de Portugal y la revuelta independentista de Cataluña, alentada por Francia.

López-Davalillo Larrea, Julio, 2000, Atlas histórico de España y Portugal, desde el paleolítico hasta el siglo XX, Madrid. Síntesis.

Otras revueltas Otros movimientos secesionistas dirigidos por la nobleza fueron:

• • •

el movimiento independentista del Marqués de Ayamonte, el movimiento independentista del Duque de Medina Sidonia en Andalucía, el movimiento de Miguel de Iturbide en Navarra,

el movimiento del Duque de Híjar en Aragón. Aunque menos importantes, provocaron que España no pudiera dedicar todas sus fuerzas en la guerra europea, lo que hizo que pasara a ser una potencia de segundo rango. La revuelta de Cataluña Durante la fiesta del Corpus de 1640, las tropas estacionadas en Cataluña cometieron una serie de atropellos que provocaron el llamado "Corpus de sangre" el siete de agosto de 1640, siendo asesinado el virrey Dalmau de Queralt. Lo que empezó como un tumulto degeneró en una revuelta que se extendió por muchas partes de Cataluña y en una guerra abierta al entrar el ejército francés en Cataluña. El rey de Francia sería así nombrado Conde de Barcelona. En 1644 el ejército español pasó a la ofensiva tomando Lérida y posteriormente Barcelona, expulsando también a las fuerzas francesas. Cataluña volvería de nuevo a identificarse con los Austrias cuando llegue el momento de la guerra de sucesión, cuando apoyarán, a cambio de las exenciones de impuestos prometidos por los Habsburgo de Viena, a los Austrias frente a los Borbones. Ya dijimos en el capítulo anterior que la leyenda negra tenía su origen en los tiempos y la persona de Felipe II. Sin embargo podemos decir que ésta continuó hasta que se hubo acallado definitivamente el último bramido de los tercios, allá por el 1700. A partir de ese momento otra leyenda negra se cernirá sobre España, pero esta vez, no en la figura de un monstruo devorador, sino con la imagen de España como una potencia de segundo rango, y ya en el siglo XIX, como un país pobre y atrasado y que solo llamaba la atención de aquellos románticos que venían a España imaginando increíbles aventuras entre bandoleros y pases de baile flamenco. Podemos decir que todo empezó con aquella medida de 1559 en la que Felipe II cerraba las puertas hispánicas, de donde solo se saldría para hacer la guerra: "....que de aquí en adelante ninguno de los nuestros súbditos y naturales no puedan ir ni salir de estos reinos a estudiar, ni enseñar, ni a aprender ni a estar ni a recibir en universidades, estudios ni colegios, fuera de estos reinos, y que los que hasta agora y al presente estuvieran y residieran en tales universidades, estudios y colegios, se salgan y no estén, más en ellos dentro de 4 meses. Veamos ahora la opinión de algunos extranjeros "No abandonan sus espadas ni para confesarse ni para comulgar. Dicen que la llevan para defender la religión y por la mañana antes de ponérsela la besan y hacen el signo de la cruz con ella... Son orgullosos y presuntuosos, coléricos, vengativos, su mayor defecto en mi opinión es la pasión de vengarse y los medios que en ello emplean..." Mrme. d´Aulnoy

"...Tampoco aumenten los hombres sus dominios escudando su avaricia con el pretexto de propagar la religión ni se persuadan que les está permitido extender la piedad con las armas, invadiendo regiones extrañas..." Arias Montano (Crítico español con respecto a la invasión de los Países Bajos).

"Son los menos previsores del mundo y, como la mayor parte, apenas si saben lo que ha pasado entre ellos, por que no leen casi nunca, tampoco se preocupan del porvenir y no viven sino al día..."

Bertaut

"Nuestro verdadero enemigo es el español. Es él. Es el enemigo natural. Lo es hasta la médula, por razón de esa enemistad que hay en él contra todo lo que viene de Dios". Cromwell

"insaciable avaricia (de los españoles), su crueldad mayor que la del tigre, su repugnante, monstruoso y abominable lujo; su incendio de casas, su detestable saqueo y pillaje de aquellos grandes tesoros que de todas partes de Europa se había reunido en suntuosos palacios". Arnauld (de su folleto titulado "antiespañol")

"Que la nobleza en España se adquiera en la ociosidad de una silla, es un contradicción de la historia, no solo de España, sino de Roma, de Francia, de Alemania... Todas las cosas de consideración en España se han formado sobre un terreno de que fueron echados a lanzadas los moros durante ocho siglos de guerras continuas y sangrientas, aunque con la disparidad de tener los moros toda África en su socorro, y no tener nuestros abuelos más amparo que el que les daba el amor a su religión y patria. Me parece muy apreciable este origen, y no creo que haya nación en el orbe cuyos nobles puedan jactarse de más digno". Montesquieu. "Que la nobleza en España se adquiera en la ociosidad de una silla, es un contradicción de la historia, no solo de España, sino de Roma, de Francia, de Alemania ...Todas las cosas de consideración en España se han formado sobre un terreno de que fueron echados a lanzadas los moros durante ocho siglos de guerras continuas y sangrientas, aunque con la disparidad de tener los moros toda África en su socorro, y no tener nuestros abuelos más amparo que el que les daba el amor a su religión y patria. Me parece muy apreciable este origen, y no creo que haya nación en el orbe cuyos nobles puedan jactarse de más digno". Montesquieu.
6.3.4. L
A C R Í T I C A S O C I A L

Las artes brillaron en España más que nunca, y al mismo tiempo, los avisos sobre el mal endémico que padecía España. Ya hemos visto la visión de Velázquez, veamos ahora la del poeta barroco Francisco de Quevedo.

Retrato de Francisco de Quevedo, por Velázquez

Miré los muros de la patria mía, Si un tiempo fuertes, ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, Por quien caduca ya su valentía. Salíme al campo; vi que el sol bebía los arroyos del yelo desatados, Y del monte quejosos los ganados, que con sombras hurtó su luz un día. Entré en mi casa; vi que, amancillada, de anciana habitación era despojos; Mi báculo, más corvo y menos fuerte; vencida de la edad sentí mi Y no hallé cosa en que poner que no fuese recuerdo de la muerte espada. los ojos

Francisco de Quevedo

El mismo autor refleja la ociosidad de los españoles y la manera de vivir del hidalgo venido a menos, lo que solía ser no trabajar y llevarse a la boca todo lo que se pudiera con la excusa de que provenía de una "alta estirpe de cristianos verdaderos". "Lo primero has de saber que en la corte (Madrid) hay siempre el más necio y el más sabio, más rico y más pobre... que disimula los malos y esconde los buenos, y que en ella hay unos géneros de gentes —como yo— que no se les conoce raíz ni mueble ni otra cosa de la que desciendan los tales... Es nuestra abogada la industria; pasamos las más veces los estómagos de vacío, que es gran trabajo traer la comida en manos ajenas. Somos susto de banquetes, polilla de los bodegones y convidados por fuerza;... Quién ve estas botas mías, ¿Cómo pensará que anden caballeras de las piernas en pelo, sin media ni otra cosa? y quien viere este cuello, ¿Porqué ha de pensar que no tengo camisa? Pues todo esto le puede faltar a un caballero, señor licenciado; pero cuello abierto y almidonado, no...Y al fin, señor licenciado, un caballero de nosotros ha de tener más faltas que una preñada de nueve meses...pero , en fin, se vive, y el que se sabe bandear es rey con poco que tenga."

Quevedo, El buscón, Cátedra, Madrid, (1989). 6.4. CARLOS II, EL
HECHIZADO

Carlos II "El hechizado", por Juan Carreño de Miranda

"El rey es más bien bajo que alto, flaco, no mal formado, feo de rostro, tiene el cuello largo, la cara larga, la barbilla larga y como encorvada hacia arriba; el labio inferior típico de los Austrias; ojos no muy grandes, de color azul turquesa y cutis fino y delicado. Mira con expresión melancólica y un poco asombrada. El cabello es rubio y largo, y lo lleva peinado hacia atrás, de modo que las orejas quedan al descubierto. No puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente. De vez en cuando da señales de inteligencia, de memoria y de cierta vivacidad, pero no ahora; por lo común tiene un aspecto lento e indiferente, pareciendo estupefacto. Se puede hacer con él lo que se desee, pues carece de voluntad propia." (Pfandl, Ludwig, Carlos II, Afrodisio Aguado ed., Madrid, (1947).

La descripción de arriba es la que el nuncio Millini nos legó de Carlos II (1665 – 1700), el último de los Austrias, que representaba en su deterioro físico y mental el de la propia España. Descendiente de una línea familiar viciada por la creencia de que engendrar dentro de la misma familia mejoraba la raza, Carlos II vivió una vida de pesadilla debido a esta locura genética. Por supuesto, murió sin descendencia lo que provocaría la llegada de los Borbones. Como bien apuntó el nuncio, carecía totalmente de voluntad por lo que la corte se convirtió en una rapiña sin precedentes. Internacionalmente, España perdió el Franco Condado y numerosas plazas en Flandes mientras la situación económica y social se hacía cada vez más insostenible. España cayó en una depresión económica que mató de hambre o de epidemias a una parte de la población. Así fenecía una etapa de España que había marcado con oro su firma; el imperio español terminó absolutamente relegado, y de la misma manera que su último rey Austria: yermo y "hechizado".

6.5. SOCIEDAD

Y

ECONOMÍA

La sociedad de la última época de los Austrias era una sociedad terriblemente jerarquizada y, como ya apuntamos con anterioridad, cada vez más empobrecida. La población española sufrió un descenso de casi un millón de habitantes debido a las guerras y a las epidemias que las continuas carestías provocaban.

La España del siglo XVII

En lo relativo a la agricultura, la expulsión de los moriscos primero y el hecho de que muchos jornaleros murieran en las guerras después, provocó que muchos cultivos tuvieran que abandonarse por lo que comenzó a crecer el hambre en el campo. La ganadería también se resintió debido en parte a la subida de los precios. La industria desapareció de algunos lugares y el comercio interior se veía continuamente obstaculizado por la existencia de aduanas interiores. No es preciso decir que la falta de naves suficientes provocó que, en materia de comercio exterior, se dependiera de países como Holanda o Inglaterra. En cuanto a los grupos sociales podemos dividirlos según el siguiente esquema:

• •

Aristocracia: abandona su función militar y acude a la corte en busca de favores, menospreciando el trabajo. El clero: De 90.000 en el siglo XVI pasó a 200.000 en el siglo siguiente con una población nacional menor. Esto era debido a que ante la escasez, el clero ofrecía, al menos, un par de comidas calientes al día, sin contar con que no se pagaban impuestos ni había obligación de acudir a las guerras. Las clases urbanas perdieron su identidad de burguesía anterior y las más altas buscaron acoplarse a la aristocracia mediante la compra de títulos, con la excepción de Cataluña donde existía cierta burguesía y otras zonas del país muy concretas como Madrid o Sevilla. Los llamados oficios viles empezaron a hacerlos inmigrantes extranjeros mientras el resto de la población nutría las

filas del clero o del ejército o, simplemente, de la mendicidad.

Los campesinos: fueron los más castigados, tanto por las epidemias como por las levas del ejército. En este situación se produjo lo que a la larga acabaría por ser el gran "cáncer" que castigará a la sociedad española hasta la segunda mitad del siglo XX; algunos agricultores se enriquecieron debido al abandono de los campos (se aprovecharon, principalmente, la aristocracia, la Iglesia y los labradores más ricos), lo cual dio lugar a lo que, en adelante, se conocería como el latifundismo, que dejaría a la inmensa mayoría de la población española sin tierras y dependiente de una pequeña élite. Este problema será necesario tenerlo en cuenta cuando hablemos de la influencia que tuvo el comunismo sobre el campo en el siglo XX.

Atlas histórico Universal, (1995), El país / Aguilar, Madrid.

Detalle de Madrid en el siglo XVII, La España del siglo XVII.

Datos Interesantes
"EL
H E C H I Z A D O

"

A Carlos II le llamaron "el hechizado", debido a sus defectos síquicos y mentales. Pero tratándose de un país supersticioso como España y no dando con el remedio justo para sus males, se le aplicaron al desdichado monarca todo tipo de potingues, bebendas extrañas y otros elementos de superchería, para ver si así se le pasaban lo efectos del supuesto encantamiento. No resulta cómico pensar que un siglo antes Cervantes se riera de dichas supersticiones, más típicas de los libros de caballerías que del siglo de Oro, y es que, sin embargo, cegados por la luz de dicho siglo, España había cerrado las persianas por lo que se quedó, en parte, a oscuras.
S A N G R E A Z U L

De los reyes españoles se ha dicho en muchas ocasiones que tenían la sangre azul. Estudios hechos a través de las representaciones artísticas sobre familias reales unido a investigaciones sobre sus costumbres están sacando a la luz que, tal vez, así fuera. La vida de sedentarismo que las familias reales llevaban (moverse mucho era de pobres),

unido al tipo de dieta que componía su día a día, casi siempre basada en carnes y alguna legumbre suelta pues la verdura y otros productos de la agricultura eran considerados comida de plebeyos, les habría provocado problemas circulatorios; la famosa sangre azul podía ser, en realidad, varices; eso sí, varices reales. Recordemos que, tanto Carlos V como Felipe II sufrieron de gota y que, sin embargo, el emperador murió de una indigestión de melón con jamón.

7. Los Borbones: de Felipe V a Carlos IV
7.1. LA GUERRA
DE

SUCESIÓN

La muerte sin descendencia de Carlos II dejaba la puerta abierta para que las potencias europeas se disputaran la Corona Española. En su lecho de muerte, el moribundo rey había nombrado sucesor al nieto de Luis XIV de Francia, Felipe de Anjou. Por otra parte, José Fernando de Baviera y Carlos de Habsburgo también tenían pretensiones al trono debido a su relación con la familia Real española. Finalmente, se produjo una guerra entre Felipe V y Carlos de Habsburgo. Dado que Inglaterra y el imperio austriaco no podían permitir que la misma familia gobernara Francia y España, se creó una alianza antiborbónica entre Inglaterra, Austria, Saboya, Holanda y Portugal. Los territorios de Aragón y Cataluña defendieron los intereses de la familia Habsburgo mientras que Castilla lo hacía de los Borbones. Aparte de provocar una guerra civil dentro de la Península, la contienda se prolongó por el territorio europeo. Para España el enfrentamiento tuvo el desastroso efecto de perder definitivamente su poder en el continente, perdiendo territorios que pasarían a formar parte del imperio austriaco así como la pérdida de Menorca y Gibraltar frente a Inglaterra. Felipe V había entrado en Madrid como nuevo rey en el año 1700; el enfrentamiento se prolongaría hasta 1714, cuando una serie de coyunturas hicieron caer la Corona imperial germánica sobre el archiduque Carlos, el enemigo de Felipe V; por ello, Carlos se quedó sin el apoyo inglés, al no querer estos que el emperador fuera —como en los tiempos de Carlos V— también rey de España. Felipe V firmará, por su parte, la renuncia a cualquier futura pretensión al trono francés. De esta manera, en la paz de Utrech, el 11 de abril de 1713, se restablece la paz aunque la guerra continuará un año más en Cataluña. 7.2. LLEGA
LA ILUSTRACIÓN

La ilustración defendía un modelo de Estado basado en la razón, en la organización y en la centralización del poder. Este modelo implicaba la anulación de las diferencias gubernamentales y de pagos de impuestos entre los distintos reinos, así como la estructuración de un auténtico mosaico burocrático capaz de hacer funcionar la política del reino que seguía siendo dirigido por el rey, el cual mantenía todo el poder dentro de este nuevo orden de cosas. Se eliminaba así la influencia de los consejos y demás órganos representativos y el rey se rodeaba de ministros competentes, formados en las mejores universidades. "Todo para el pueblo pero sin el pueblo" había dicho en una ocasión Luis XIV de Francia.

Éste era el modelo ilustrado que llegó a España con los Borbones. A pesar de todo, se fracasó en la idea de vencer la resistencia de las viejas clases dirigentes, convertidas ahora en grandes terratenientes que controlaban la mayor parte de la tierra; de la misma forma resultaron nulos los intentos por crear actividad empresarial entre dichas élites económicas, actividad que, por otra parte, hubiera sacado al país de la crisis en la que se encontraba. Los ilustrados fueron un pequeño grupo de personas que luchaban a la desesperada contra los vicios de la aristocracia y la Iglesia, en un país donde el mero nombre de la Inquisición causaba terror y en el que apenas existía una clase media urbana lo suficientemente amplia como para llevar a buen término las propuestas. Aún así, se consiguieron algunos logros, mas casi nunca relativos a la modernización del campo ni a la propiedad de la tierra. Vamos a ver dichos logros (por lo general administrativos) tras conocer los pormenores de los reinados borbónicos del siglo XVIII. 7.3. FELIPE V Los tratados de Utrech y de Rastdt (1713–1714) supusieron para España el reconocimiento de Felipe V como rey y su desmembración territorial, pues Austria se apoderaba de los Países Bajos, Nápoles, Milán y Luxemburgo; el duque de Saboya de Sicilia, mientras Inglaterra lo hacía con Gibraltar y Menorca. La nueva situación dejaba a España abocada al Atlántico, donde se encontraba su ya único elemento de poder. Sobre la cuestión de las alianzas europeas, Felipe V optó por la solución más fácil, unirse en sucesivos pactos de familia con la Francia Borbónica, lo que provocó que España se viera envuelta en algunos conflictos como el de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733) y la Guerra de Sucesión de Austria (1743). Felipe V reinó durante dos temporadas, de 1700 hasta 1724, año en el que abdicará en su hijo Luis I quien morirá a los pocos meses; de nuevo con las riendas del poder en las manos, Felipe V reinará hasta su muerte en el año 1746. 7.4. FERNANDO VI

Retrato de Felipe V.

Fernando VI (1746–1759) sería llamado “el prudente” debido al periodo de paz que implantaría en España, de tal manera que pudo volcarse en la renovación interior y en la propia economía. Supo escoger como ministros a los mejores de su tiempo (Carvajal y Ensenada) y aunque sea uno de los reyes de España de los que menos se ha escrito, su legado reformador quedó patente para la posterioridad. En materia de pactos destaca el pacto con Portugal, tras tanto tiempo de rencores y de enfrentamientos.
Retratos de Fernando VI

7.5. CARLOS III Carlos III (1759–1788), llamado "el buen alcalde", era hijo de Felipe V; al morir su hermano Fernando, tuvo que sustituirle dejando para ello el reinado de Nápoles, del que se ocupaba por medio de los pactos habidos con anterioridad con la casa de Habsburgo. Carlos III dejó constancia de su reformismo como ningún otro rey español. Prototipo del rey ilustrado, mejoró las infraestructuras, se enfrentó con la nobleza y el alto clero por el tema de las tierras, comprendió la necesidad de la mejora económica, el cambio de mentalidad con respecto al comercio y la urgencia de estimular la educación entre las clases más pobres. En cuanto a política exterior, España encontró su puesto en el tablero internacional a través de los pactos de familia con Francia. Tras el tercero de éstos en 1761, España se involucró en la guerra de los 7 años contra Inglaterra, perdiendo la Florida; la revancha llegó con la Guerra de la Independencia americana, a la que España y Francia apoyaron con tropas, recuperando Florida y la anteriormente perdida isla de Menorca. 7.6. CARLOS IV

Carlos III, por Francisco de Goya y Lucientes.

La familia de Carlos IV (detalle), por Francisco de Goya y Lucientes.

Carlos IV (1788–1808) protagonizó, quizás, el episodio más patético de la historia española. Rey de escaso carácter y de poca disposición al trabajo, encontró en la figura de Manuel Godoy al ministro plenipotenciario y cortesano en el que descargar todo el peso del gobierno español. Con la Revolución Francesa y el encierro de Luis XVI de Francia, comenzó una serie de inútiles guerras para librar al rey francés del cadalso, después de lo cual y tras ceder la parte española de República Dominicana a Francia, España se convertirá en una marioneta en las manos de Francia, ya bajo el gobierno de Napoleón. A continuación se sucederán las guerras contra Inglaterra, hasta terminar en la terrible derrota de Trafalgar en 1805. En 1807, Godoy pacta con Napoleón la entrada de tropas francesas en España para ocupar Portugal y ser él mismo, rey de Portugal. Una conjura del príncipe Fernando VII es descubierta a tiempo y en 1808 las tropas francesas entran en territorio español. Pronto se descubre que éstas no están de paso, sino que pretenden conquistar España, empezando así la Guerra de la Independencia. Carlos IV fue obligado a abdicar en su hijo y éste a devolverle la Corona; Carlos IV firmaba un documento en el que cedía el reino a Napoleón a cambio de algunas residencias y pensiones en Francia. Poco después, Carlos IV marchará a Italia donde morirá. Su hijo quedará recluido hasta su vuelta al trono.
DE

7.7. LOS

PROBLEMAS

ESPAÑA

Varios eran los problemas que acuciaban a España, vamos a nombrar varios de ellos:

• • •

La inexistencia de un mercado interior organizado. Las pésimas comunicaciones entre las ciudades, debido a los pocos y defectuosos caminos. La escasa población, en comparación con otros países europeos debido a las continuas guerras y epidemias.

• •

• • • • • •

La sequedad de buena parte del territorio hispánico unido a un menosprecio generalizado por la modernización del campo. Una distribución de la propiedad que hacía recaer la mayor parte de las tierras en manos de terratenientes o de la Iglesia, generando una gran masa de campesinos pobres sin tierra. Un número de clérigos y monjas excesivo para la población española. Una escasa clase media urbana. Desorganización en las cuestiones administrativas. Divisiones políticas territoriales que complicaban llegar a acuerdos tales como el comercio interpeninsular. Una precaria industria que, sin el estímulo comercial, no conseguía arrancar. Una deficiente marina, incapaz de defender debidamente los territorios comerciales y crear entre éstos y la metrópolis un contacto continuo.

En definitiva, parecía como si España hubiera estado tan enfrascada en sus guerras que se hubiera olvidado de sí misma. 7.8. LAS
REFORMAS ILUSTRADAS

Mil pueblos que del seno enmarañados De los marianos montes, patria un tiempo De fieras alimañas, de repente Nacieron cultivados; do, a despecho De la rabiosa envidia, la esperanza De mil generaciones se alimenta: Lugares algún día venturosos, Del gozo y la inocencia frecuentados, Y que honró con sus plantas galatea; Mas hoy de filis con la tumba fría, Y con la triste y vacilante sombra Del sinventura Elpino (Olavide) ya infamados Y a su primer horror restituidos. Jovellanos Estos versos fueron dedicados por el ilustrado Jovellanos al ministro Olavide, impulsor, en 1778, de una serie de colonizaciones agrarias en Sierra Morena que tenían como objetivo la cultivación de las tierras no labradas. Este poema nos muestra la preocupación que sentían los ilustrados por cualquier iniciativa que pudiera incentivar la paupérrima economía del país. La política reformista del ministro provocó que sufriera persecución por parte de la Inquisición. Vamos a dividir las diferentes reformas en varios puntos:

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Centralización del estado Reformas de la hacienda Una administración más eficaz y organizada Crecimiento del sector agrario Crecimiento del sector industrial Crecimiento del sector comercial

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Búsqueda de una cierta reforma social Búsqueda de un mayor desarrollo científico y cultural La reforma del Ejército 7.9. POLÍTICA
EXTERIOR DE LOS

BORBONES

La debilidad política en la que se encontraba la España de Felipe V unido a sus intereses coloniales en América, hizo que se pensara en la necesidad de reestructurar la flota colonial. Además, la cercanía familiar de los Borbones con la casa de Francia, provocó que la política exterior española estuviera dominada por los llamados pactos de familia. Estos eran convenios bilaterales que unían a los dos países en aventuras militares, por lo general, orientadas según la política francesa. La expansión territorial del resto de los países provocó que España se vinculara a guerras coloniales —como su apoyo a los independentistas americanos contra Inglaterra— recuperando territorios americanos y la isla de Menorca. Uno de los elementos que más preocupaban a los Borbones era la seguridad de los puertos españoles en América, atacados de continuo por corsarios y escuadras inglesas y holandesas, aunque tampoco faltaron ataques de franceses. Tras los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III y las victorias que culminaron con la reconquista de Menorca, así como la recuperación de algunos territorios americanos, España parecía haber encontrado su camino exterior y haber ajustado su política a un marco real de necesidades; a pesar de todo, la época de Carlos IV traerá nuevas dificultades. La Revolución francesa del año siguiente a la coronación de Carlos IV, trajo como consecuencia la difícil elección entre la alianza con la Francia de la Revolución o el enfrentamiento con ésta. La ejecución de Luis XVI de Francia, primo de Carlos IV, provoca la guerra contra Francia. España atacó Francia por el Rosellón, lo que hará que al año siguiente Francia ocupe zonas del País Vasco y Cataluña en un rápido contraataque. España se verá obligada a firmar la paz de Basilea en 1795. A partir de ese momento, el destino español quedará ligado dramáticamente a los designios de Francia. Junto a dicho aliado empezarán a sucederse los enfrentamientos con los ingleses, (como la derrota naval del Cabo de San Vicente o la ocupación de Menorca por las tropas británicas). Portugal se negó a cerrar sus puertos a los navíos ingleses, por lo que Francia y España decidieron declararle la guerra en 1801 (la llamada "guerra de las naranjas"), con lo que España consiguió la ciudad de Olivienza recuperando al año siguiente la isla de Menorca. Pero el gran fracaso llegó con el enfrentamiento entre las naves francesas, españolas y británicas en la batalla de Trafalgar, donde la escuadra española quedó literalmente destrozada en la contienda. Los últimos momentos de la triste historia de nuestra política exterior en la edad moderna vendrán marcados por las ambiciones del valido del rey —el plenipotenciario Godoy— que intentará preparar la invasión de Portugal dando el paso franco por territorio español a las tropas napoleónicas, a cambio de ser coronado rey de Portugal por Napoleón. La aventura terminará con la ocupación por parte de los franceses del territorio español, iniciándose así la guerra de la independencia. 7.10. ILUSTRADOS
E

INQUISICIÓN

Como podemos imaginar, las relaciones entre inquisidores e ilustrados nunca fueron buenas. La Inquisición intentó, y logró, parar las reformas en España, sobre todo las que atañian a la jurisdicción de la Iglesia. Durante el siglo XVIII, la Inquisición —y en general, toda la Iglesia— tuvo un gran poder sobre el pueblo español. Para muchos españoles analfabetos, era la única comunicación con las cuestiones políticas, por lo que su influencia resultaba enorme. Por supuesto, la Iglesia mantenía también el poder de censurar, hecho que encerraba a España entera frente a las ideas humanistas de la época. No es de extrañar que se abriera un auténtico enfrentamiento entre inquisidores e ilustrados. Veámos a continuación un texto del ilustrado Campomanes contra la Inquisición: "Es bien notorio que el desmesurado poder de la inquisición se ha elevado sobre la ignorancia de la mayor parte de las gentes, atribuladas del pavor de sus procedimientos, de las afrentas impresionadas, del ningún recurso de los vasallos de esta corona tienen a su soberano, y de las fuertes y dilatadas presiones que se ven padecer como dolorosos y largos tormentos que se saben..." Cárcel R.G. y L.M. Bretos, La leyenda negra. 7.11. LA AMÉRICA BORBÓNICA La administración colonial anterior se había quedado desfasada con respecto a las nuevas ideas centralistas y reformadoras. La administración estaba corrompida y resultaba poco práctica. En primer lugar, se crearon dos nuevos virreinatos, el de Nueva Granada y Plata. Se desarrollaron las visitas y los juicios de residencia. Por otra parte se desarrollaró una red de intendencias que ayudaron a centralizar la Administración. Dicho intento reformador provocó algunos altercados con las autoridades locales. Al mismo tiempo se incrementaron los estudios sobre las zonas y las valoraciones, en términos económicos y científicos. En términos económicos, España no fue capaz de crear una demanda para las necesidades exportadoras e importadoras del Nuevo Mundo, lo que dio pie al contrabando. Así mismo, se vio un claro despegue económico de América durante el siglo XVIII. Gran Bretaña consiguió la licencia, en 1713, del "navío de permiso" y la posibilidad de traficar con esclavos en la América española; así mismo, fueron abiertos al comercio con las colonias diversos puertos españoles. En cuanto a la sociedad, ésta creció hasta los 18 millones, con una población muy heterogénea y con la ya típica estructura social basada en una división de clases que perduraría hasta la actualidad. Es interesante notar la lucha de poder entre la clase criolla —descendiente de los primeros europeos— contra los peninsulares por el control del poder. Dicha disputa se alargaría hasta ser causa de la independencia. Esta clase privilegiada tuvo una educación de base humanista a través del modelo universitario que siglos antes se había creado siguiendo el modelo de la universidad humanista española por excelencia, la Universidad de Alcalá de Henares. Poco a poco, en las aulas de estos centros

Escudo de la Inquisición.

educativos se fue creando, entre la clase criolla, el germen de una identidad americana que se plasmaría en los primeros movimientos por la independencia. En la primera parte del conflicto (mapa de arriba), el pretendiente Carlos desembarca en Portugal y desde allí comienza a atacar en dirección a Madrid. Felipe V huye en dirección a Burgos, ocupando poco Barcelona poco después y siendo proclamado allí mismo rey de España, mientras algunos nobles castellanos se pasaban a la causa habsbúrgica. Todo parece perdido para el Borbón, pero su victoria en Almansa consolida de nuevo su posición, regresando a Madrid. En la segunda fase del conflicto (mapa de abajo), la liga anti borbónica consigue reponerse e inflige varias derrotas a Felipe V volviendo a entrar en Madrid en agosto de 1710. Sin embargo, no duraría mucho tiempo en la capital, ya que enseguida se suceden nuevas victorias borbónicas. Tras el pacto europeo que comentábamos anteriormente, la guerra se prolongará un año más en Cataluña debido a la resistencia de ésta por el temor a un recorte de privilegios en los fueros en caso de que vencieran los Borbones. Hay que tener en cuenta que el abuelo de Felipe V, el llamado rey sol, que tantos quebraderos de cabeza diera al Conde Duque de Olivares, fue quien impuso el sistema de estado centralizado, de tal forma que el sistema de los fueros españoles difícilmente podía cuadrar con la teoría política de su nieto si éste, como se suponía, mantenía la misma politica. Manuel Godoy fue el tipo de valido a lo conde duque de Olivares, ambicioso y hábil cortesano. Un personaje muy diferente de los ilustrados que trabajaron junto a Carlos III. Su ambición desmesurada resaltó especialmente cuando pactó con Napoleón la conquista de Portugal, ofreciendo el paso franco a través de la península a cambio del reino portugués. Sin duda alguna, el valido veía "las orejas al lobo" al percatarse de que el pueblo ya no le apreciaba y buscaba el futuro más glorioso posible. De hecho, a punto estuvieron de lincharle en el motín de Aranjuez, cuano los partidarios del príncipe Fernando le tacharon de traidor, pudiendo salvar la vida por poco.

Manuel Godoy, por Francisco de Goya y Lucientes.

Gaspar Melchor de Jovellanos, (1798) por Francisco de Goya y Lucientes.

Gaspar Melchor de Jovellanos (1744–1811) fue el prototipo del ilustrado español. Perteneciente a una familia noble, curso estudios en la Universidad de Alcalá de Henares. Su mayor aportación a la Ilustración la realizará durante el reinado de Carlos III. Escritor de gran fama, se involucrará en todas las cuestiones referentes al desarrollo de las ciencias y las artes, así como en la centralización y modernización de los sistemas productivos españoles. Fue alcalde de casa y corte de Madrid durante el tiempo de las grandes reformas en la capital; tras la muerte del rey Carlos III, sufrirá persecución al cambiar de tono la política española, debido a que la revolución francesa planteó a la monarquía de Carlos IV la necesidad de cortar de raíz cualquier reformismo en España. De hecho, ese será uno de los males que, a partir de ese momento, azotará a España. La política Real volverá a "cerrarse" por miedo a la revolución, resumiendo éste en la fórmula "razonamiento = traición a la patria". Esta forma de actuar se transformará en el mal endémico que tanto daño hará a España en años sucesivos y que culminará en la sangrienta guerra civil de 136 años después.

La agricultura fue uno de los temas prioritarios para los ilustrados al tratarse España de un país básicamente agrario. Se incentivaron las colonizaciones de tierras para su cultivo, lo que generó que se incrementara algo la producción y que incluso se llegara a exportar parte de estos productos. Sin embargo, la oposición de muchos terratenientes y de la Iglesia, que dejaban las tierras abandonadas sin que fuera posible poder cultivarlas, provocó que este desarrollo no pudiera darse con consistencia ni pudiera incentivarse la evolución de la industria. Podemos decir que la agricultura, base de las reformas ilustradas, fue la gran batalla -por otra parte, perdida- que justificaría la falta de una mentalidad moderada y la inexistencia de una clase media de pequeños propietarios, dos aspectos de la "enfermedad" con la que España se adentraría en el siglo XX. Los ilustrados no lograron vencer los intereses de las clases más poderosas, ocasionando con ello la división de la sociedad española en una clase privilegiada -por lo general adepta al conservadurismo- y una gran masa sin posesiones y desprovista de la cultura necesaria, presa fácil de los extremismos políticos que se vislumbraban en el futuro.

Datos Interesantes
M
Á S T I E M P O E N E L P O D E R

El rey Felipe V es, hoy por hoy, el monarca que más tiempo ha gobernado España, lo hizo durante 46 años, todo un record de longevidad en el poder.
F
E L I P E

"EL

A N I M O S O

"

A Felipe V le llamaban el animoso, todo un apodo irónico si tenemos en cuenta que el rey sufría de hipocondría y que tenía episodios de depresión que le obligaban a estar, en ocasiones, apartado de todos. De hecho, resulta ilógico que delegara el poder en manos de su hijo Luis, que solo contaba con 17 años y ninguna experiencia, para irse al palacio de la Granja a crear jardines. Resulta increíble que alguien que tanto había luchado por el trono hispánico lo intentara abandonar de esa manera.
C
A R L O S

IV

La ingenuidad de Carlos IV está más que probada históricamente por dejarse llevar por Godoy, (al que apoyaba de una manera intensa la Reina) y por ver invadido su país sin apenas haberse enterado. Cuentan que, estando un día hablando sobre las costumbres libertinas de las damas de la corte, él y su padre Carlos III, el entonces joven príncipe dijo: "-Los únicos maridos que pueden tener certeza de que sus mujeres no les engañan son los príncipes, porque ¿dónde van a encontrar sus esposas hombre de mayor excelencia?." A lo que su padre Carlos III contestó: "-¡Qué tonto eres , hijo mío!"
L
A

"SOPA

E C O N Ó M I C A

"

Para combatir el hambre de la población indigente se generalizó en Castilla, a finales del siglo XVIII, la llamada "sopa económica". Para hacernos una idea de lo débil que resultaba su composición, da idea este prototipo de sopa para 50 personas. Patatas, patacas, nabos, chirivías o zanahorias Guisantes secos, judías, muelas, lentejas o algarrobas Harina de cebada Pan duro Carne de puerco muy picada o manteca Sal Vinagre Agua
LA SITUACI
Ó N

16 libras 4 libras 4 libras 4 libras 1 libra 1 libra 3 libras 75 libras

PORTUGUESA

El historiador luso J. H. Saraiva dice acerca de la situación portuguesa de aquellos años: "Las alternativas portuguesas eran dos: la órbita francesa o la alianza inglesa. La solución francesa significaba la guerra marítima con Inglaterra. La conservación de la antigua alianza (con Inglaterra) tenía como consecuencia la hostilidad del bloque francés y la invasión de los territorios por los españoles, que veían en la crisis de Europa una buena oportunidad para eliminar la independencia portuguesa. El dilema era el de la muerte por asfixia o por invasión."

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