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cultura dominicana

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INTRODUCCIÓN

Debido a que fuimos colonizado, con algunas excepciones, por el mismo colonizador (España) trajo a nuestros pueblos valores, que fueron mezclado en forma distinta con nuestras propias culturas. Por estas características compartidas por toda la América Latina, nos atrevemos a decir que hay una gran cultura americana, la que nos distingue de otros continentes, pero esto no quita que cada pueblo latinoamericano conserve en su seno una cultura propia, arraigada muy dentro de su sociedad, es este y no otro, el mayor atractivo de nuestros pueblos, la homogeneidad existente, culturalmente hablando, sin que esto afecte a la identidad de cada pueblo. Dicho de este modo, el dominicano, como perteneciente a esta homogeneidad (hombre latinoamericano), no se escapa a las características culturales de Latinoamérica, pero el país que vive tiene elementos que lo diferencian de otros pueblos de América, por eso nos atrevemos a concluir con esta comparación, la cual latinoamericana es la cultura con la cual todos los pueblos que pertenecen a esta se identifican con muchos de sus rasgos y características, pero según el tiempo, cada pueblo por individual, ha ido desarrollando su cultura propia y particular, por esto cada sociedad va dando hombres cada día mas diferentes pero que no pierden ciertos rasgos que son los que hacen ser iguales a los demás seres humanos, así llegan a ser parte de un todo, sin dejar de ser uno.

LA CULTURA DOMINICNA Como cada pueblo o sociedad tiene los elementos y características que definen su cultura, la República Dominicana como nació no escapa de esa realidad. A continuación proseguiremos hablando sobre la cultura dominicana, sus antecedentes y características generales, para adentrarnos en la realidad del hombre dominicano y sus características como parte de esta cultura. ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA CULTURA DOMINICANA. Nuestra cultura dominicana ha sido el resultado de una mezcla de diferentes grupos étnicos que a través del tiempo y por diferentes circunstancia han prestados sus elementos culturales propios y de ellas hemos patentizado nuestra cultura dominicana; estos diferentes grupos étnicos que dan origen a la cultura dominicana los presentamos a continuación. Cultura taina. Cultura española. Cultura africana. Cada una de estas culturas ofrecieron fuertes elementos que sustentan de una manera directa o indirectamente lo que es nuestra cultura hoy en día. Es bueno a la vez precisar que nuestra cultura, a través del paso del tiempo, recibió algunos aportes de otras culturas, que no son las presentadas anteriormente, como son elementos de la cultura francesa, norteamericana, etc. Que fueron aportados, aunque no de una manera tan notable como las tres anteriores, pero que podemos encontrarlos en las culturas de nuestra nación. A continuación presentamos algunos de los elementos de estas tres culturas que formaron la cultura de nuestra sociedad. CULTURA TAINA Según los historiadores estos aborígenes fueron los primeros pobladores de nuestra isla, las versiones acerca de los orígenes de estos, nos ilustran en el sentido de que procedían de América del sur, al igual que al resto de los habitantes primitivos de las Antillas, estos poseían costumbres de los pobladores de las cuencas del río Orinoco, en Venezuela; amazona, Brasil; Xingú y Tapajo, en las Guyanas. Si en las raíces de nuestra cultura no alguna raicilla que provenga de los aborígenes, la verdadera razón de esta es que ellos no tenían nada que ofrecer desde el punto de vista de sabia enriquecedora. Nuestra cultura no tiene huellas del primitivo aborigen cuya sangre se diluyo en la del dominicano actual, desapareciendo como ejemplar étnico mas o menos puro, y las únicas huellas remotas que vamos a encontrar en la santifican de nuestras inquietudes, uno que otros instrumentos primitivos, algún rústico manjar y la muy ignorada organización agraria de los conucos.

CULTURA ESPAÑOLA Se puede decir, din temor a equivocarse, que la primera cultura sólida que se impone en nuestra isla, es la española. Desde los primeros días de la colonia existió una inusitada actividad cultural que se manifiesta, principalmente en la literatura y el orden arquitectónico. Al descubrimiento de América santo domingo fue la única ciudad europea de nuevo mundo, en algunos aspectos trataba de compararse con las mejores de España. En 1502 tenía conventos de recia arquitectura roqueña y las primeras escuelas que impartieron enseñanzas en las tierras vírgenes del nuevo continente. La española fue la primera tierra de América que se estremeció con la liturgia cristiana, la primera en tener real audiencia y la primera que obtuvo el privilegio de tener universidad. CULTURA AFRICANA El primer contacto que obtuvimos con la cultura africana viene con la llegada del negro africano como esclavo a nuestra isla, por españoles para laborar en las diferentes plantaciones. Entre los elementos característicos de esa cultura, que fueron asumidos por la nuestra, encontramos principalmente, la música y sus instrumentos de percusión (tambora, conga, bongo, etc.), además de las creencias religiosas (vudú, gagá, santería, etc.). EVOUCION DE LA CULTURA DOMINICANA Conforme a pasado el tiempo la cultura dominicana se ha ido transformando, renovando y modificándose los elementos que la forman, esto se deriva, en parte, por los movimientos económicos, y políticos que han afectado al mundo y que han repercutido de alguna manera en nuestra cultura. Conforme iba pasando la historia nuestro país asumía y recolectaba elementos propios de otras culturas, las cuales, por distintas circunstancias, llegaban hasta nosotros a través de sus nacionales que emigraban en nuestro suelo, algunas de las circunstancias que determinaron nuestra cultura están: - El haber sido colonia española. 22 años de ocupación haitiana, y la consiguiente independencia, que es cuando surge realmente la cultura dominicana. Las relaciones que sostenían los estados unidos nuestros gobiernos. Las emigraciones masivas provocadas por las dos guerras mundiales. Dos intervenciones por parte de los estados unidos.

Una dictadura sanguinaria, la que durara 31 años de un ambiente de inseguridad en toda la población dominicana. La consiguiente democratización del país. El rápido desarrollo de la tecnología y la posibilidad de llegada de los medios de comunicación masiva, los que difundieron y siguen difundiendo los elementos culturales de otros pueblos y lo que a llegado a una transculturación casi total de nuestros pueblos, sobre todo en la población joven. Podemos afirmar, después de observar estos elementos, que nuestra cultura es un cóctel ene el que se han combinado los más diversos tipos de cultura, sin que se haya perdido su autonomía y el sentido de lo autóctono. CARACTERIDTICAS GENERALES DE LA CULTURA Ahora bien, ¿cuales elementos diferencian nuestra cultura dominicana fuera de nuestra región?. La República Dominicana comparte junto con los demás pueblos de América latina uno serie de elementos y características muy similares, ¿quien no ha escuchado, fuera de nuestra zona, hablar sobre la alegría, la acogida, hospitalidad, actitud de progreso, etc., del latinoamericano? La República Dominicana no se escapa a esta exaltación. La sociedad dominicana presenta múltiples herencias que representan el sentir y la razón de muchos grupos del país, aunque no sean manifestaciones de todo el pueblo. Nos podemos dar cuenta de esto cuando encuentran diferencias de las características culturales de un cibaeño y un sureño, de manera general el sureño, y como bien decia la Lic. LUCIA ZIMBRON en la entrevista que le hicimos, el sureño es: “Una persona menos alegre que el cibaeño, un poco reservado, desconfiado, seco.” Y el cibaeño nos explicaba: “Esta caracterizado por su hospitalidad, es muy dado a las fiestas, es alegre, y en parte dado a la mentira.” No con esto queremos decir que las características que aparezcan en “x” cultura, no aparezcan en la otra, sino que son más notables en unas que en otras, también no queremos decir que n hay diferentes características en las demás regiones, son que tomamos estas como ejemplo, por e notable contraste que existe entre ellas. Ahora presentamos algunas de las características que definen la cultura dominicana: La cultura dominicana es patriarcal (el hombre es la cabeza de la familia y en el ámbito laboral). Hasta antes de la incorporación de la mujer en el ámbito laboral, la toma de decisiones y el papel preponderante era ejercido por el hombre exclusivamente.

La familia se constituye a través del matrimonio, en el cual e hombre es la cabeza de la familia y por lo tanto el hombre sigue siendo el tronco en la formación de familia. Aun predomina el machismo, y algunos tabúes a este respecto. El individuo aun permanece en la casa hasta el matrimonio. Persisten las reuniones familiares, las celebraciones de festividades especificas, en e que están presentes las bebidas el juego, esto sin pasar a la adicción. Se acostumbraba que el hombre solicite el permiso para la unión matrimonial a los padres de la novia. Es un pueblo hospitalario. Es una cultura influenciada por otros pueblos. Es una cultura muy rica en el ritmo, contado con ritmos como la bachata, el merengue, mangulina, carabiné, café en jarro, la tinaja, etc., entre otras características. El dominicano como sujeto y objeto de la cultura dominicana también tiene su ego y sus características, que como es normal, lo diferencia, en ciertos aspectos, de los otros seres humanos en el ámbito mundial. RASGOS FUNDAMENTALES SOCIEDAD DEL HOMBRE DOMINICANO EN LA

Entre los rasgos fundamentales del hombre dominicano, comenzaremos anotando el de la “toma de decisión”, en el cual el papel preponderante correspondencia al hombre exclusivamente, hoy día este rasgo a sido modificado por la integración de la mujer en el ámbito laboral, pero la representación del un hogar está basada en el papel que ocupa el hombre de la casa. También se constituyen el hogar a través de la unión matrimonial representada por el hombre como cabeza de familia, por lo tato, el hombre sigue siendo el que representa el tronco de la formación en la familia (excluimos las excepciones donde el padre no encabeza ni el sustento ni la manutención de la familia). El papel social lo compone también las características que tiene el hombre en nuestra sociedad; todavía predomina el machismo y algunos tabúes a este respecto principalmente en las clases sociales donde la mujer no se ha desarrollado, aquí todavía (en el campo, etc.) el hombre tiene el papel predominante sobre la mujer, muchas veces ejerciendo actos de violencia y predominio en su relación patriarcal. En otra clase social ambos comparten la manutención, la toma de decisiones y la crianza de los hijos, pero todavía se conservan algunos tabúes originados en el papel que se le al hombre, por ejemplo el hombre se consideraba dueño también de su de su mujer y de los hijos y estos no podían decidir sus acciones sino fuera por consentimiento del padre, reiteramos que actualmente la mujer forma un papel preponderante compartiendo estos papeles, como son: el sustento de la familia, la toma de decisiones y la educación de los hijos, en conclusión estos roles asignados exclusivamente al hombre, exceptuando la educación de los hijos, ahora son compartido por la mujer. Pero en nuestra sociedad fruto de las demás culturas (española, africana y europea), donde la sociedad era patriarcal, el

hombre sigue siendo el representante y la cabeza principal en la formación del núcleo de la sociedad (familia). Hacemos ver las excepciones estadísticas de las familias compuestas por un solo miembro, básicamente la mujer, que por múltiples razones responsabiliza en ella sola l educación y las riendas del hogar (madre soltera, viuda), en este caso se sobrentiende de que el papel primordial no lo presenta el hombre. CARACTERISTICAS CUTURALES EN EL DOMINICANO. A continuación presentamos las características del dominicano, las cuales son: - Busca la justicia para las fiestas. - Le gustan los encuentros amistosos con la familia. - Su hospitalidad. Estas características lo ayudan a tener un mejor trato con los demás en los lugares en que se encuentra. - También entre las características se encuentra el modo de supervivencia del dominicano, y bien nos decia la sociología, Lic. Florencia Marín: El hombre dominicano se inventa cualquier método laboral (chiripa o búsqueda) para conseguir los ingresos económicos para resolver los problemas de esta índole”. - No tiene una raza definida por la liga(mestizaje) de taínos, españoles, y de negros africanos, como puede suceder en varios lugares de América Latina. - En las características religiosas, encontramos que son en su mayoría, o que predomina, el catolicismo y sus creencias en santo y también su escepticismo. - El dominicano suele tomar las cosas con calma, no le gustan las muchas exigencias, espera que todo tenga remedio y también rehuye a la responsabilidad. - Carece de cultura general, es poco amante a la lectura. - Las habilidades del dominicano son muchas veces admirables, y nos damos cuenta de esto, cuando vemos como de la nada muchos de ellos solo con el mérito de la superación propia, rompiendo muchos obstáculos, realizando sus ideas (Sammy Sosa, Michael Camilo, y un sin numero de dominicano que con sus hechos, confirman esta aseveración). - No encerrándonos solo en setas características podemos percibir como la transculturación de muchos dominicanos, como es como dan diferencias de las características culturales. Por ejemplo podemos ver como el satanismo esta penetrando en nuestra sociedad, también la delincuencia, que aunque siempre a existido, no en si con la frecuencia y profesionalidad con que se encuentra en los últimos tiempos, fruto de los dominicanos transculturados proveniente del extranjero.

En conclusión, a sabiendas de que hemos ignorado muchas características especificas, a manera general, encontramos en el dominicano esas características que hacen merecedor de una personalidad buena y sana, que puede aportar a los demás seres humanos.

TRANSCULTURACIÓN Para los afroamericanistas, Santo Domingo constituye un campo de trabajo fértil y virgen, no sólo por la escasez de investigaciones realizadas hasta hoy, sino por las excelentes y envidiables condiciones sociológicas que el país ofrece. En efecto, la población negra y mulata existente en Santo Domingo, es el resultado de diversas migraciones: 1) las procedentes directamente de África, ocurridas en la época de la colonia. Estas migraciones comienzan en los años iniciales del siglo XVI y se continúan prácticamente hasta el siglo XVIII. El mito de la escasez de mano de obra negra, sustentado calurosamente por los hispanistas a ultranza, no resiste el más somero análisis de las fuentes históricas. A partir de la primera mitad del siglo XVI la población de color era tan numerosa y los cimarrones pululaban por todos los puntos de la isla con tan desparpajo que la Corona española se vio obligada a dar instrucciones a las autoridades de la colonia con el fin de doblegar a los rebeldes. La abundancia de esclavos africanos mereció que Fernández de Oviedo (1959) dijera que La Española era una copia fiel de África. 2) las migraciones de esclavos fugitivos desde la colonia francesa de la parte occidental de la isla, compuesta generalmente de negros fugitivos, huidos de los rigores de sus amos, y que nutrieron la colonia española desde la época inicial del establecimiento de los franceses en la isla. Estos esclavos provenían directamente de África, y en ciertos casos llegaron incluso a formar comunidades como la de San Lorenzo de los Mina, que es hoy barrio o sector de la ciudad de Santo Domingo. 3) los llegados de otros puntos de las Antillas, sobre todo de las Menores, ya dominadas por franceses, ingleses, holandeses, etc. Más modernamente, ya en el período republicano, la afluencia de negros a Santo Domingo continuó en gran número. Cabe citar: 4) el tráfico de trabajadores negros desde las Antillas inglesas en el primer tercio de este siglo para laborar en los ingenios azucareros del este de la isla, y cuyos descendientes se conocen hoy entre nosotros con el nombre de cocolos (Ver al respecto: Bryan, 1973; Mota Acosta, 1977). 5) la inmigración de ex esclavos norteamericanos, propiciada por el presidente haitiano Boyer a partir de 1822, cuando logra el control de toda la isla. Estos

inmigrantes se avecindaron en Puerto Plata y la península de Samaná. Si bien la inmigración concluyó pronto, los descendientes de esos ex esclavos constituyen en la actualidad un grupo étnico y cultural bien definido y son objeto de interés por parte de varios antropólogos norteamericanos. 6) la numerosa mano de obra importada desde Haití, y cuyo flujo prosigue hoy, la cual se ha incorporado en gran parte a la población dominicana, ya legal o ilegalmente. Todas esas migraciones han contribuido grandemente a aumentar los distintos procesos de transculturación operados en Santo Domingo desde los primeros días de la esclavitud. Remanentes culturales africanos se observan en Santo Domingo en muy diversos aspectos: música, baile, creencias mágico-religiosas, cocina, economía, diversiones, hábitos motores, lenguaje, etc. Un estudio pormenorizado de esos remanentes está todavía por realiza a pesar de los intentos parciales llevados a cabo hasta ahora por algunos investigadores. Es necesario además precisar la procedencia tribal de los esclavos, y una historia más documentada de la esclavitud en Santo Domingo debe emprenderse de inmediato. Veamos a continuación, en forma sumaria, los principales vestigios negroafricanos presentes en la cultura dominicana actual. Tal vez la mayor influencia del esclavo africano se observe en la música y baile. Tal influencia se origina en las danzas, que como la calenda, se practicaban en Santo Domingo, como en otros lugares de América, desde los años iniciales de la esclavitud. Debemos al padre Labat, quien viajó por las Antillas en el siglo XVIII, una descripción bastante minuciosa de la calenda. De esta danza derivan, según investigaciones realizadas por el folklorista Fradique Lizardo, varios de nuestros ritmos populares. Uno de los más generalizados de todos es los palos, nombre con que se designa tanto al ritmo como a los membranófonos utilizados. Ritmos nacionales de obvia impronta africana son la sarandunga, loscongos, la jaiba, el chenche matriculado, etc. La salve, que al decir de la etnomusicóloga norteamericana Martha Davis, es la más típica de los géneros tradicionales dominicanos, presenta dos estilos: uno claramente español, amétrico y antifonal, y otro polirrítmico, fuertemente hibridado entre lo español y lo africano. Entre los instrumentos de origen africano cabe citar los palos, el balsié, la gallumba, etc. La música popular dominicana está íntimamente ligada a la cultura religiosa, y se interpreta sobre todo en las llamadas fiesta de santos, conocidas también, según la zona del país, como velaciones, velas o noches de vela. Otros ritmos populares son de evidente origen español, como la mangulina y el carabiné. Las creencias mágico-religiosas dominantes entre las capas campesinas y populares dominicanas reflejan el sincretismo cristiano-africano operado desde los tiempos de la colonia. El vodú dominicano es de obvia procedencia haitiana, pero sus rasgos y complejos se muestran degradados en Santo Domingo. Al panteón voduísta criollo se han incorporado muchas divinidades o loas nativos. El rasgo más característico del

vodú dominicano es el que lo relaciona directamente con la actividad mágica. Las correspondencias entre los loa y los santos católicos son similares a las haitianas (Deive: 1975). La magia dominicana es también una mezcla heterogénea de creencias y ritos africanos y europeos, estos últimos especialmente españoles. Animales míticos como el bacá y el galipote proceden de Haití. Las clásicas brujas y las características que las rodean son españolas. De Europa nos viene la superstición del mal de ojo, la supuesta existencia de lugarús (loup-garou) y numerosos hechizos y encantamientos, amén de la mayoría de las artes adivinatorias. Los ritos funerarios contienen muchos rasgos de ascendencia africana que son compartidos con otros países de América. Un ejemplo típico es el baquiní o velorio del angelito. En el campo económico destacan las diversas instituciones de ayuda mutua, existentes tanto en los campos como en las ciudades. En los medios rurales, estas instituciones se presentan en forma de agrupaciones de campesinos que se reúnen para colaborar en determinadas faenas agrícolas, como siembras, talado de bosques, preparación del terreno, etc. Reciben el nombre de juntas o convites y presentan características similares al combite haitiano, estrechamente emparentado con eldokpwe de los fon de Dahomey. Dichas faenas se acompañan de cantos e instrumentos musicales que sirven de estímulo y coordinación en el trabajo. Todos los miembros de una junta están obligados a reciprocar la ayuda prestada y colaborar en las labores de los demás. Al finalizar la jornada se celebra una fiesta que corre a cargo del propietario del terreno. Otra institución de ayuda mutua, de origen africano, es el sistema de crédito rotativo que se conoce con el nombre de san y que corresponde al Esusu yoruba. Como en Nigeria y otras partes de Afroamérica, el san lo integran preferentemente mujeres. Consiste, como es sabido, en el establecimiento de una caja común a la que cada participante del san contribuye con una suma mensual o semanal. Cada socio recibe, en forma rotativa, el valor total de la caja, empezando por el que la organizó (Pollak-Eltz). La cocina dominicana contiene productos y platos de procedencia africana. Entre los primeros figuran el guandul, el ñame y el funde. Platos típicamente africanos parecen ser el mofongo, preparado a base de plátanos verdes y, derivados de la cocina cocola, el fungí y el calalú. Una bebida común entre los esclavos negros era elguarapo, que se saca del jugo de caña de azúcar. De los cocolos descendientes de los inmigrantes negros de las Antillas británicas nos vienen ciertas diversiones como las practicadas por los buloyas o Guloyas y los Momís, ambos de la ciudad oriental de San Pedro de Macorís. Los primeros, según la opinión más generalizada, son grupos de máscaras que representan, aunque en forma muy degradada, escenas del combate bíblico entre David y Goliat. Los segundos son un remanente de las tradiciones inglesas del Mummer's Play, traído a las islas antillanas por los colonizadores británicos, obras dramáticas que se escenificaban en Navidad. Los momís, según Martha Davis, tienen un aspecto carnavalesco en el que se advierten influencias africanas, sobre todo en los trajes y el comportamiento de sus integrantes.

Ciertos juegos infantiles practicados hasta hace poco han sido reportados por el investigador Veloz Maggiolo como de origen africano. Son ellos el fufú, formado por un botón grande y un hilo que se pasa por dos orificios de dicho botón; las castañuelas de palitos; la bocina, fabricada con una caja de fósforo y la "cajita" (1977, 84). La influencia africana en el lenguaje dominicano no es muy significativo, pero aún así es posible rastrear numerosos vocablos importados por el esclavo negro y que se han incorporado al léxico popular. Una gran parte de esos vocablos es común a otros países antillanos, como Cuba y Puerto Rico. Citamos, entre otros, las voces bemba, bachata, guineo, quimbamba, añangotarse, etc. Si la cultura dominicana es una simbiosis rica y dinámica de distintas influencias – indígena, negra, española– conviene preguntarse en qué momento de la historia de Santo Domingo comienza a producirse esa simbiosis. La respuesta no es fácil y para encontrarla habría que remontarse, tal vez, a los comienzos del siglo XVIII, cuando lo que Veloz Maggiolo denomina el "sentido del criollismo", empieza a surgir a partir de las devastaciones del gobernador Osorio, hecho que condujo, a la división de la isla en dos colonias (1977, 11). El término criollo, aplicable en sentido general a todo lo originario de los países americanos, estaba reservado exclusivamente, a partir del siglo XVI, para denominar a los hijos y nietos de africanos nacidos en estas tierras. El documento más antiguo que atestigua la presencia de esa palabra se encuentra en el testamento de Juan de Castellanos, en la parte que hace relación a los esclavos domésticos, propiedad de este autor. En esa relación aparecen los nombres de varios esclavos domésticos, como "Ambrosio, negro criollo"; "Andrés, criollo de Santo Domingo", etc. (Álvarez: 1974). En 1590, el padre Acosta lo utiliza para nombrar a los nacidos de españoles en Indias, y el Inca Garcilaso de la Vega lo aplica indistintamente a los españoles y negros. Ya en el siglo XVIII el adjetivo criollo designa a todos los nacidos en América, no importa la casta o mezcla de donde provengan. Se exceptúan de este calificativo a los descendientes de indígenas. El criollo, o nacido en América, inició así un proceso de adaptación a la tierra y al clima que lo obligaron a rechazar la cultura de sus mayores para crear otra más acorde con su medio ambiente. Ese vivir diferente es el que da origen a la cultura criolla, distinta por tanto a la de los europeos que siguieron llegando al Nuevo Mundo. Existe documentación que prueba que en ciertas zonas americanas, como en México, esos matices culturales diferenciales son ya observables en las postrimerías del siglo XVI. Un ejemplo evidente lo tenemos en la obra de Juan de Cárdenas, médico sevillano que en su obra, editada por primera vez en 1950, se refiere a las novedades que en cuestión de modales, expresiones verbales y actitudes mentales distinguen al nacido en Indias del "cachupín venido de Indias" (Arrom: 1953, 267). El proceso de formación de la cultura dominicana, que puede situarse a partir del siglo XVII, responde pues a la necesidad del criollo de adaptarse al hábitat donde vive y es el resultado de un largo y prolongado mecanismo de transculturación que se inicia sobre todo a partir de la cultura española, lógicamente predominante, a la que luego se mezclarán ingredientes procedentes de la aborígen y africana.

A estos ingredientes habría que añadir los derivados de etnias y nacionalidades de inmigración reciente, como la árabe, la asiática y la judía, si bien esta inmigración no es muy significativa en el proceso de criollización cultural. ¿Pertenece la cultura dominicana a lo que se conoce como el "área cultural" del Caribe? La expresión "área cultural" es un artificio inventado por los antropólogos para designar un espacio geográfico dentro del cual conviven pueblos que presentan culturas más o menos parecidas. Ahora bien, lo que llamamos "Caribe" ha sido delimitado de diversas maneras. Ciertas clasificaciones hacen comprender en él solamente a las islas que bañan el mar de las Antillas y el Atlántico, pero otras incluyen Centroamérica y la costa norte de Sudamérica. Por otra parte, lo que Wagley denomina "la esfera de la Plantación", cuyos rasgos define a partir fundamentalmente del Caribe, abarca no sólo las zonas señaladas, sino también el sudeste de los Estados Unidos. Es obvio que la cultura dominicana en nada se asemeja a la centroamericana, ni a la del sudeste norteamericano, y los rasgos que comparte con los países de la costa norte de Sudamérica son bien pocos. Habría entonces que delimitar el espacio del "área cultural" del Caribe, para que en él pudiese tener cabida la cultura dominicana a las dos Antillas: las mayores y las menores. Pero las primeras incluyen a Jamaica, cuya cultura es muy diferente a la nuestra, y en cuanto a las segundas, colonizadas por diversas potencias europeas, apenas es posible observar ciertos rasgos comunes. Tal vez los dos únicos países que más se parecen culturalmente al dominicano sean Puerto Rico y Cuba y, en menor medida, Haití.

CONCLUCION

Después de reflexionar sobre el tema que hemos tratado anteriormente, llegamos a la conclusión de que el hombre dominicano posee elementos en su cultura que hacen que sea un hombre abierto hacia el mundo y que conforme ha pasado tiempo, éste ha ido modificando esa cultura que posee, lo que lo ha transformado en su manera de ser y de actuar, y lleva a que nuestra cultura se enriquezca con los años, por esta razón es nuestro compromiso preservar los elementos culturales autóctonos de nuestro pueblo en contra de males como la transculturación que nos distinguen como dominicanos.

BIBLIOGRAFIA. Martínez Almánzar, Juan Fco. “Naciones de Sociología”. 7ma. Edición; Editado el 9 de Octubre: Sto. Dgo. ; 1998. Lebrón Saviñón, Mariano, “Historia de la cultura dominicana”, Tomo I. Ed. UNPHU: Sto. Dgo. ; 1981. Mejía Ricard, Tiro; “Psicología social y sus aplicaciones”, Tomo I. 1era. Ed. UASD: Sto. Dgo. , 1995.

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