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antropología posmoderna

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La Universidad del Zulia División de Estudios para Graduados Facultad Experimental de Ciencias Maestría en Antropología Social y Cultural Teorías

y Métodos II Prof. Johnny Alarcón Puentes

Daniel Alberto Mujica Matos

La Antropología Posmoderna

El posmodernismo es un movimiento filosófico y cultural que se caracteriza por antagonizar con los pilares fundamentales del discurso de la modernidad ilustrada; es decir, con la idea del progreso de la humanidad gracias al desarrollo del pensamiento racional, científico y tecnológico1. Pero esta oposición no se debe al hecho de que para los posmodernos el progreso se considere como un aspecto negativo y rechazable, sino más bien a la forma en la cual la civilización occidental ha tratado de alcanzar este objetivo. Según los posmodernos, el proyecto de la modernidad no ha cumplido con la promesa de liberar al hombre de la “barbarie” y de las cadenas de la servidumbre y la alienación, sino que más bien ha reforzado estas situaciones.

De esta forma, la Razón, diosa de la modernidad, no condujo a la humanidad hacia las metas que prometió en sus inicios, tales como la igualdad y la fraternidad universal de los hombres, y la liberación del pensamiento y la ciencia al servicio de los problemas más acuciantes de las sociedades, entre otras. Las guerras mundiales del siglo XX, el holocausto judío, la explotación económica del hombre por el hombre y la mercantilización de la ciencia y del conocimiento, confirman a sus juicios estas afirmaciones. Esto los lleva a la conclusión de que los metarrelatos legitimantes del logos moderno ilustrado, principalmente los metarrelatos de la razón y la ciencia, se encuentran en una fase crítica y de mutación donde inevitablemente cederán su paso a nuevas formas de discursos sobre el mundo apoyados en

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Cfr. Jean-François Lyotard: La condición posmoderna. Madrid, Cátedra, 1984.

los voceros del posmodernismo asumen la tarea de acelerar esa transformación social y política a través de diversos programas teóricos. Siglo Veintiuno Editores. la influencia de las ciencias naturales en esos métodos. como efectivamente lo son las ciencias sociales. Como es sabido. Fondo de Cultura Económica. Esta crisis de representación se expresa. Contribuyeron también a acelerar el proceso de lo que Francis Bacon llamó la instauración magna del hombre sobre la naturaleza. los posmodernos sostienen que si la episteme racionalista occidental se encuentra en un período de crisis. Uno de los aspectos más interesantes del posmodernismo es la forma en la cual ha impactado el desarrollo de las ciencias sociales. tales como el marxismo. fueron creadas para dominar lo desconocido. y por una excesiva confianza en el poder explicativo de las teorías. De esta manera. para los posmodernos. Las ciencias sociales. 2 . y la Escuela de los Annales en el caso más concreto de la historiografía. coherente e integrado (al menos en lo que se refiere al diagnóstico que hacen de la modernidad). Amorrortu Editores. el estructuralismo. La consecuencia de estos argumentos se resumen para los teóricos del posmodernismo en una tesis capital: Las ciencias sociales atraviesan por una crisis de representación sobre sus basamentos tradicionales4. 2006. Desde las perspectivas de los posmodernos. en un clima de desconfianza hacia los paradigmas que desde los siglos XIX y XX habían consolidado desde un punto de vista académico y disciplinar a las ciencias sociales. Por ser un movimiento en cierto grado compacto. México.J. Un momento experimental en las ciencias humanas.otras fuentes de autoridad. Buenos Aires. Fisher en: La antropología como crítica cultural. 3 Al respecto véase: Zygmunt Bauman: La sociedad sitiada. 2008 4 El argumento de la crisis de representación de las ciencias sociales es defendido por George Marcus y M. sus productos más preciados. como otras formas de conocimiento científico. académicos. Estas corrientes se habían caracterizado por la superioridad de los métodos empíricos. Buenos Aires. artísticos o filosóficos. 2000. estas corrientes estudiosas de lo social forman parte de las metanarrativas de la modernidad y esto explica la necesidad de substituirlas por nuevos esquemas explicativos e interpretativos Estos planteamientos son desarrollados con mayor detalle en: Immamnuel Wallerstein (Coordinador): Abrir las ciencias sociales. éstas surgieron dentro del marco epistemológico de la modernidad y por lo tanto tienen el “sello” del logos cartesiano y racionalista en sus entrañas2. también necesitan transitar por un proceso de renovación. y para sortear lo caótico y anárquico que representaba el estudio de la vida social3. el funcionalismo.

los símbolos.más acordes con las mutaciones del mundo contemporáneo. la influencia del pensamiento posmoderno ha llevado a un autocuestionamiento crítico sobre los fundamentos teóricos que desde sus inicios habían sostenido las prácticas de la disciplina. Ello no quiere decir que dichos temas sean inexistentes en los escritos posmodernos. En el caso de la antropología. Barcelona. tales como la religión. Los antropólogos que directa o indirectamente se han acercado a las corrientes del pensamiento posmodernas. Gedisa. 5 . Por un lado. 1998. los mitos. la antropología posmoderna ha sido caracterizada como una metaantropología o meta-etnografía5. y ello en virtud de que los autores relacionados con este enfoque antropológico han circunscrito sus indagaciones mayormente en una crítica del discurso etnográfico sin ir más allá de este aspecto indudablemente significativo en toda investigación. Este empeño en separarse de las perspectivas antropológicas “tradicionales” para proponer nuevos planteamientos teóricos ha traído como consecuencia algunos elementos importantes a destacar. los cuestionamientos a la corporeización textual de la experiencia en el campo giran hacia una crítica radical al conocimiento científico occidental y como consecuencia de ello algunos antropólogos posmodernos defienden sin miramientos la Al respecto véase la introducción de Carlos Reynoso en: Carlos Reynoso (Compilador): El surgimiento de la antropología posmoderna. ¿Cuáles serían los estatutos epistemológicos de un discurso sobre la sociedad y la cultura fuera del ámbito epistemológico del racionalismo moderno? ¿Es posible una ciencia social posmoderna? Estas interrogantes han motivado variadas reflexiones desde diversos campos de las ciencias sociales. el estructural-funcionalismo británico y el estructuralismo francés. tales como el funcionalismo malinowskiano. el parentesco. sino más bien que no son el eje axial de sus análisis culturales. o el poder. por ejemplo. los rituales. Esto los ha llevado a focalizarse primordialmente en las formas de la escritura etnográfica y en las narrativas antropológicas sin teorizar sobre otros problemas de las culturas. Es en este punto donde se complican las cosas. han tratado de instrumentalizar nuevos formas de discurso sobre la alteridad cultural alejadas de las escuelas antropológicas surgidas en el ámbito de las ciencias sociales positivistas. De otro lado.

6 . son el postestructuralismo francés representado en las obras de Jacques Derrida. En las construcciones antropológicas posmodernistas pueden encontrarse puntos de confluencia y separación como los siguientes. y la crítica literaria de Mijail Bajtín. pues las antiguas colonias ahora son también productoras de conocimiento antropológico y esto inevitablemente conlleva el replantearse los conceptos de “alteridad” y “otredad” sobre los cuales se constituyó la antropología como disciplina científica y académica. y la consiguiente crisis de conciencia europea provocada por estos acontecimientos. 41. La marcha que ha seguido esta relación entre las metrópolis y las periferias. Estos procesos han despertado la necesidad de reevaluar las formas tradicionales de representación de la alteridad cultural. los referentes teóricos que más han nutrido estas tesis antropológicas posmodernas. p. Antropología. James Clifford: Dilemas de la cultura. es la forma en la cual conciben el contexto histórico-social donde se producen los textos etnográficos. la práctica antropológica no puede seguir subordinada a lo que James Clifford denomina como los modos coloniales de representación6. En ambos casos. Barcelona. 2001. literatura y arte en la perspectiva posmoderna. Michel Foucault. como lo son los movimientos de descolonización en los continentes africanos y asiáticos. el auge de los nacionalismos en los Estados ahora poscoloniales. Desde sus perspectivas. corriente de la antropología que cristalizó sus fundamentos epistemológicos en el marco de las relaciones de poder colonial entre las potencias políticas europeas y las sociedades bajo su dominación entre finales del siglo XIX y primeras décadas del XX. Jean Baudrillard.posibilidad de que la antropología deje de considerarse una “ciencia” tal y como es conocida. Gedisa.  Uno de los puntos de convergencia más presentes en las reflexiones de los autores vinculados al posmodernismo antropológico. ha estado marcada por un conjunto transformaciones y eventos históricos de suma trascendencia para la antropología.

p. 8 Stephen A. pues. pues el objeto de sus ataques es el discurso de la ciencia occidental que confiere legitimación y autoridad a las generalizaciones antropológicas: “Consecuentemente. de las constricciones del poder. se hace necesario repensar los discursos antropológicos a partir de un cuestionamiento crítico de los “regímenes de verdad” de donde surgen. debe el discurso apuntar a otro lado para buscar justificación. recordando la sociología durkheimiana. En el caso de Stephen Tyler. destacando de esta forma la “relatividad de las epistemes” que regulan las prácticas discursivas y disciplinarias de la antropología. Ediciones Júcar. 186. es decir. “hechos sociales”.”8 En otros términos. En: Ibídem. Marcus (Editores): Retóricas de la antropología. debe mirarse en otra dirección. el exhorto de Tyler es a remover las bases epistémicas del logos moderno cartesiano y de su proyecto científico racional. 7 . Rabinow dirige sus críticas a la epistemología occidental que ha servido de sostén a la antropología y por ello remarca que las representaciones antropológicas sobre los Otros son. Para entender cuáles son los enfoques sugeridos por los posmodernos.En este punto coincide también Paul Rabinow al destacar la idea de las representaciones como hechos sociales7. de sus intereses y sus categorías dominantes. Tyler: Etnografía posmoderna: Desde el documento de lo oculto al oculto documento. ¿cuál es el diagnóstico que realizan de la producción de conocimiento antropológico en la contemporaneidad? ¿Cómo caracterizan estas antropologías en “crisis” Paul Rabinow: Las representaciones son hechos sociales: modernidad y postmodernidad en la antropología. En: James Clifford y George E. 1991. pues este discurso ha impuesto sus propias normas de autolegitimación y en consecuencia condiciona en términos epistemológicos la mirada antropológica de las sociedades. un discurso que no forme parte del propio discurso de la ciencia. como lo son las nociones de “discurso” y “regímenes de verdad”. construcciones ideológicas que no escapan de las fuerzas y presiones sociales. es preciso considerar las corrientes antropológicas que ellos constantemente cuestionan en sus escritos. sus cuestionamientos radicalizan aún más las indagaciones de los autores anteriores. Desde este ángulo. pp. 321-357. para que así podamos tomarlo como científicamente aceptable. Madrid. Apoyándose en categorías foucaultianas. para encontrarse legitimado ante un discurso distinto que no surja de sus normas. De esta forma. Se hace necesario.

Cualquier otra forma de indagación sobre las culturas sin la “visita” al campo se consideró como “pseudoantropología” y sin criterios de validación sólida. George E. son concomitantes al mismo proceso de consolidación académica de la antropología y corresponden a la adopción de la observación participante y el trabajo de campo como los fundamentos exclusivos y distintivos de un discurso etnográfico científicamente válido. por ejemplo. en las primeras décadas del siglo XX el contacto directo del etnógrafo con los grupos humanos y una formación sólida en antropología (adquirida en instituciones científicas y universitarias) se convirtieron en la condición sine qua non para que un texto etnográfico fuera considerado como verdaderamente antropológico. autores como James Clifford. Trabajos pioneros acordes con esta perspectiva antropológica son las obras de Bronislaw Malinowski. se trasladaba al “campo” a corroborar empíricamente sus construcciones teóricas e hipótesis. los criterios que a su juicio han servido tradicionalmente a la antropología para proveerse de autoridad disciplinar son dos: los modelos de autoridad experiencial y los modelos interpretativos. Marcus y Dick E. En relación a los modelos interpretativos. En el caso de James Clifford. o más concretamente. En conexión estas ideas. Después de un largo período en el cual la antropología sustentaba sus generalizaciones a partir de los relatos sobre los “pueblos bárbaros” de viajeros y misioneros. Se configuró así la imagen del antropólogo que después de un largo período de estudio en los centros de investigación. Cushman focalizan su atención en el problema de la autoridad etnográfica. Clifford destaca que la autoridad de la etnografía se convirtió en sinónimo de trabajo de campo. Respecto a los primeros. si bien contribuyeron a desfamiliarizar la autoridad etnográfica apoyada en la experiencia y al desarrollo de nuevas formas de conocimiento antropológico.producto de las mutaciones sociales de los nuevos tiempos? ¿A qué géneros de representación etnográfica se oponen? En este aspecto. James Clifford apunta que no escaparon de los modos de representación colonial puesto que no cuestionaron los pilares epistemológicos de sus . Margaret Mead y Radcliffe-Brown. en el examen de cuáles son los basamentos teóricos y metodológicos sobre los que se apoya la antropología para legitimarse como un discurso científico objetivo sobre la otredad cultural.

Ibidem.descripciones transculturales. su móvil fundamental es el intento de extrapolar en el texto escrito la “realidad” vivida por el antropólogo en el campo. “iroqueses”. 9 10 Carlos Reynoso: Op. el realismo etnográfico es un “modo de escritura que busca representar la realidad d e todo un mundo o una forma de vida”10. En este sentido. Marcus y Dick E. Así por ejemplo.. aspecto que se relaciona con la idea de aumentar la sensación de objetividad científica en el discurso antropológico. Marcus y Cushman también se refieren al establecimiento del “común denominador personal”. En el caso de la etnografía. pp. . refiérase éste al ámbito de la filosofía. Las llamadas etnografías realistas se caracterizan también por otros rasgos. El realismo. 171-213. El concepto de realismo etnográfico es desarrollado por estos dos autores en un ensayo titulado Las etnografías como textos9. p. uno de los más comunes es la supresión de la voz del etnógrafo en los textos. El anhelo por reflejar la totalidad de una determinada cultura. siendo éste su interés principal por encima de cualquier otra consideración estética o filosófica. “zulúes”. En términos análogos a los de este autor. Cushman. En estos escritos prevalece la narración invisible u omnisciente. en contraposición a otras vías de demostración no directas. es la tendencia a reflejar lo más fehacientemente posible la realidad observada. esta vez con la introducción del concepto de realismo etnográfico. ello con el objeto de reflejar que el antropólogo comprendió en su investigación un número considerable de informantes y en consecuencia esto proveía al discurso etnográfico de mayor validación científica. las de los “trobiandeses”. abordan el problema de la autoridad etnográfica George E. idea desde la cual pretenden también puntualizar cómo la antropología ha configurado su autoridad con la demostración del trabajo del antropólogo en el campo. y en consecuencia dichas descripciones no fueron recíprocas sino más bien autoritarias. la literatura o el arte. 175. Cit. lleva a los realistas a manifestar en sus textos una multiplicidad de detalles y demostraciones de sus experiencias en el campo cuyo objetivo primordial es transmitir la sensación a los lectores de que “realmente él estuvo allí”. proceso mediante el cual se suprimen también las individualidades de los informantes y miembros específicos de las culturas en estudio por denominaciones más generales como por ejemplo. aspecto sobre el cual descansa la legitimidad académica de su discurso.

el interés en transmitir al lector lo que Malinowski llamaba el “caleidoscopio de la vida tribal”. de una parte. troceadas…”11 Frente a estos tipos de autoridad que podrían denominarse como clásicos o tradicionales. los posmodernos sugieren otras formas alternativas de legitimación. Marcus: Op. . p. el conocimiento de las lenguas indígenas connotaba una relación de correspondencia con la capacidad del antropólogo para captar en su totalidad el punto de vista del nativo. como si tales fueran cosas perfectamente observables en su plenitud. Desde sus concepciones abiertamente anticientíficas. apunta lo siguiente: “La urgencia por conformar los cánones de la retórica científica ha convertido el fácil realismo de la historia natural en el modelo dominante de la prosa etnográfica. 193. que. tales como la focalización en las situaciones de la vida cotidiana. Desde este postulado. Pero se trata de un realismo ilusorio.. No podrían faltar en las etnografías realistas lo que George Marcus y Dick Cushman denominan como la exégesis contextual de los conceptos y el discurso nativo.Aunado a estos dos caracteres. “experimentos” textuales que han desafiado los cánones que originariamente sustentaron la práctica antropológica y que proponen nuevas vías de descripción transcultural más acordes con las mutaciones en el campo científico donde tienen lugar la producción de textos y discursos etnográficos. y que impregnaba los textos etnográficos de las vivencias cotidianas del campo para aumentar el criterio de la presencia directa en el mundo de los Otros investigados. medio desde el que los antropólogos enfatizan el dominio del idioma de las sociedades estudiadas para reforzar ante la comunidad de científicos y lectores de etnografías su competencia académica en el área de las investigaciones. promueve el absurdo de la «descripción» de culturas y de sociedades. Cit. llegándose a convertir en un requisito insoslayable y obligatorio en las exploraciones antropológicas. Son paradigmas emergentes. y además desmañadas. el realismo etnográfico apela a otros criterios para legitimar su autoridad. Estas etnografías experimentales se 11 James Clifford y George E. Las críticas al realismo etnográfico también están presentes en la obra de Stephen Tyler. La intención con este recurso narrativo es demostrar la sensación de intimidad del antropólogo con los sujetos del estudio.

”12 Desde los planteamientos de Tyler. estos autores promueven nuevas formas de escritura antropológica. 43 . destacado por George Marcus y Dick Cushman es el del establecimiento de la presencia narrativa. la preocupación de los escritos experimentales no es la de suprimir la presencia del etnógrafo en las narraciones para dar la apariencia de “objetividad científica”. En este sentido.. es llamativa la mención que sobre el tema realiza Stephen Tyler cuando remarca la dimensión poética de la escritura etnográfica posmoderna. el ideal de estas etnografías es que contengan “aspectos de una estética integradora que lleve a esa mente lectora o escritora efectos —digámoslo así— terapéuticos. Se trata. defienden organizaciones textuales del discurso etnográfico más creativas y elásticas que las anteriores representadas por el realismo.”13 De allí la necesidad de experimentar con nuevas formas de textualidad que hagan a los antropólogos más conscientes del papel que desempeña la escritura en el esclarecimiento de problemas culturales. estos paradigmas emergentes son denominados dialógico-discursivos. de simple y pura poesía. En sus palabras. los textos etnográficos deben procurar la evocación de otras realidades y no la representación totalizadora de diferentes culturas. ello explica su defensa de las expresiones poéticas en los discursos etnográficos. 187 James Clifford: Op. En contraposición con el modo realista. Por el contrario. la presencia narrativa le permite al etnógrafo autoreflexionar continuamente sobre sus vivencias en el campo y ello fortalece en términos epistemológicos las teorizaciones antropológicas codificadas en los textos resultados de sus investigaciones. en una palabra. En el caso de James Clifford.definen por diversos rasgos. Deben esta denominación a la influencia de las teorías de Mijail Bajtin 12 13 Ibidem. Uno de los más importantes. p. las formas experimentales rescatan la voz del etnógrafo y no la reprimen sino que más bien la hacen reiterativa y significativamente presente en los relatos de la experiencia en el campo. De esta forma. Así también. pues la corporeidad textual de las investigaciones siempre estará enmarcada “por la acción de múltiples subjetividades y de constricciones políticas que se encuentran más allá del control del escritor. p. En este sentido. Cit. los escritos etnográficos actuales apelan a estrategias narrativas más novedosas y menos sujetas a patrones preestablecidos. como ocurría en las etnografías funcionalistas. Por ejemplo.

el objetivo es otorgarles a los sujetos estudiados un rol autoral no hegemonizado sólo por el antropólogo. por lo tanto. es decir. observadores y observados construyen un mundo de intersubjetividad. Clifford sostiene que es de esta forma como se puede superar el monólogo de las representaciones del realismo. un aspecto desde el cual este autor caracteriza a la etnografía posmoderna. Más bien. Es de esta forma que la etnografía puede recuperar para sí los conceptos de polifonía y heteroglosia de las teorías bajtianas. Desde los postulados del teórico ruso. Desde sus razonamientos. Para Rabinow. no se pueden construir como si fueran monológicas. El antropólogo no va al campo con un metalenguaje desde el cual puede leer e interpretar “el punto de vista del nativo” y aprehenderlo en su totalidad.sobre las nociones de diálogo y discurso. como un diálogo donde todos tienen igualdad de participación. no se trata de “interpretar” a los Otros ni de expresar una representación sobre sus culturas. Con apoyo en estos planteamientos. sino más bien un flujo continuo de ideas que tienen lugar un contexto de intersubjetividad que posibilita el entendimiento entre los hablantes. como aquel que no 14 Ibidem. 62 . la labor del antropólogo se asemeja a la del individuo cosmopolita. p. a la de cualquier persona que se siente como un “ciudadano del mundo”. o como interpretaciones de una realidad abstracta y textualizada. es el vinculado con lo que él denomina cosmopolitanismo crítico. El lenguaje de la etnografía está afectado por otras subjetividades y por resonancias contextuales específicas…”14 Estos aspectos enfatizan el hecho de que la voz del etnógrafo no es neutral sino que tiene lugar en una situación discursiva entre múltiples subjetividades. Al retomar estos planteamientos bajtianos para la etnografía. una realidad negociada desde la cual las voces de los Otros intervienen en el escrito etnográfico en las mismas condiciones que las del antropólogo. al establecer el diálogo con sus informantes. los discursos están enmarcados en contextos que proveen de significación y sentido los enunciados de cualquier forma de discursividad. es decir. De esta suerte. Por el contrario. En el caso de Paul Rabinow. no hay un intercambio de “palabras neutras” entre el diálogo establecido entre dos o más sujetos. y esta meta se alcanza cuando los escritos etnográficos se plantean en modo dialógico. como afirmaciones autoritarias sobre. James Clifford arguye que “Las palabras de la escritura etnográfica.

Lo más importante. es asumir la ética como valor fundamental. Y es un problema porque las descripciones culturales de las experiencias en el campo de trabajo se apoyan necesariamente en el cuerpo de categorías y conceptos que ha construido la antropología a lo largo de su historia para poder responder con . y el cosmopolitanismo como ethos del antropólogo. provoca en quien se adentra en el análisis pormenorizado de sus propuestas y argumentos esenciales.siente de manera tan fuerte los prejuicios culturales de su “patria” y puede en consecuencia mirar otras culturas desde una perspectiva más amplia y crítica. desde sus perspectivas. tal como lo defiende Stephen Tyler. no debe por ello ser considerado como inválido o no-científico. El exhorto de los posmodernos a flexibilizar el discurso de la escritura etnográfica merece destacarse porque efectivamente ciertas tendencias del estudio de lo social vincularon la narración omnisciente a la manera de Flaubert con una mayor objetividad. y más concretamente en las reflexiones de los autores comentados en estas páginas. En Rabinow el interés no es la critica textual del discurso etnográfico. momentos de empatía y asentimiento por un lado. sino más bien la adopción de una actitud epistemológica que trata de ser menos etnocéntrica en sus razonamientos. Es plausible que desde el mismo ámbito de la antropología se pongan en el corazón de las discusiones teóricas sobre las cuestiones fundamentales de la disciplina. Un discurso etnográfico para el cual los aspectos estéticos de la narración sean tan importantes como los núcleos teóricos del corpus etnográfico. y actitudes de confrontación y suspicacia por el otro.  El impacto del posmodernismo en las ciencias sociales. y en consecuencia. Todo campo del saber necesita renovarse continuamente desde sus bases. Hoy sabemos que no necesariamente existe una relación de correspondencia entre la supresión de la voz del etnógrafo y el acceso a la “verdad”. se encamina a la práctica de un descentramiento de la mirada antropológica de las sociedades. cuando esto último ocupa una posición subordinada a lo primero. sean éstas metodológicas o epistemológicas. porque los objetos de estudio de interés para las ciencias sociales no son inmutables sino más bien sumamente dinámicos y heterogéneos. temas para enriquecer los debates relacionados con la producción de conocimiento antropológico. El problema está cuando lo estético se superpone sobre lo teórico.

De forma que este discurso antropológico. Porque tanto en el marxismo como en la escuela de Frankfurt. como la poesía. la salida no es declarar la “muerte de la verdad” y ser un negacionista del conocimiento objetivo. Pero esta mención de cómo el contexto social influye en las prácticas de conocimiento. como un estudio cultural holístico y sistemático donde se someten a prueba numerosas hipótesis y perspectivas de análisis. donde se contrastan continuamente diversos esquemas teóricos y donde se tiene sumo cuidado de especular sin fundamentación objetiva. las elipsis y recursos retóricos de otras clases. es una ficción de la antropología occidental porque sus anclajes epistemológicos son relativos al logos de la civilización occidental y por ello están atravesados por su ideología. no es algo de lo que los posmodernos puedan adjudicarse el derecho de autoría. no puede pretender a la “objetividad” ni a la “verdad”. daría como resultado un texto difícil de encajar dentro de lo que se considera como una verdadera antropología. como individuo con otros intereses profesionales que por muy respetables que sean no se corresponden con la forma del saber antropológico.criterios de validez y control epistemológico y empírico las cuestiones atinentes a su ámbito profesional. Ahora bien. El ¡todo vale!. El que el conocimiento científico occidental sea “relativo” a su episteme. las parábolas. no echa por tierra los esfuerzos que las ciencias sociales han realizado para solventar diversos problemas de las sociedades. porque esto llevaría a las ciencias sociales a la adopción de una forma de nihilismo que sería perjudicial para los objetivos logrados desde estos campos del saber. los condicionamientos sociales del conocimiento ya habían sido tratados con anterioridad. intereses políticos y relaciones de poder. El reconocer que verdaderamente existen condicionamientos . la ciencia como metanarrativa hegemónica con capacidad para describir de manera objetiva los relatos de otras culturas. al no ser neutro. ya es monopolio de la literatura y quien quiera adoptar los cánones de la creación artística y literaria de manera radical sólo debe quitarse la máscara de antropólogo y asumirse como escritor de ficción. Según los posmodernos. más allá de sus constricciones epistémicas que sólo un exceso de ingenuidad desconocería. de allí la recomendación nuevamente de Stephen Tyler a no buscar la verdad sino la “honestidad”. Genera suspicacia también el tema de la objetividad del conocimiento científico en antropología. La substitución de estos conceptos por un discurso apoyado en diversos tropos del lenguaje.

lejos de socavar las bases de estas disciplinas. por sólo citar algunos ejemplos.culturales en los discursos de la antropología. porque las hace más conscientes de sus limitaciones y de hasta dónde pueden llegar en sus respectivas construcciones. la historia o la sociología. . las fortalece.

. Immamnuel (Coordinador). Buenos Aires. Gedisa. Buenos Aires. Siglo Veintiuno Editores. 1984 MARCUS. Jean-François. México. literatura y arte en la perspectiva posmoderna. George E. Fondo de Cultura Económica. (Editores). James y MARCUS. Cátedra. Un momento experimental en las ciencias humana. 2008 CLIFFORD. Carlos (Compilador). Amorrortu Editores. Barcelona. Dilemas de la cultura. 2006 . Gedisa. Madrid. Barcelona.J. Abrir las ciencias sociales. Madrid. 1998 WALLERSTEIN. M. Zygmunt. 2001 CLIFFORD. Retóricas de la antropología. El surgimiento de la antropología posmoderna. James Clifford.Bibliografía BAUMAN. George y FISHER. 1991 LYOTARD. La antropología como crítica cultural. La condición posmoderna. La sociedad sitiada. 2000.. Antropología. Ediciones Júcar. REYNOSO.

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