P. 1
Análisis de Salmos 2009

Análisis de Salmos 2009

4.0

|Views: 6.421|Likes:
Publicado poriracundo2009

More info:

Published by: iracundo2009 on Jul 28, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

05/22/2013

pdf

text

original

Seminario Bíblico Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista

Análisis bíblico II
El Himnario de los hijos del Pacto

LOS SALMOS

Chillán, julio de 2009

Análisis bíblico II Salmos

LOS SALMOS
Himnario de los hijos del Pacto 1. Importancia del salterio
Sería difícil exagerar, tanto para el judío como para el gentil, la significación del libro de los Salmos. En él se reflejan los ideales de la piedad religiosa y la comunión con Dios, del dolor por el pecado y la búsqueda de la perfección, del caminar en la oscuridad sin temor, guiados por la lámpara de la fe; de la obediencia a la ley de Dios, de la delicia de adorar a Dios, de la reverencia por la Palabra de Dios; de la humildad bajo la vara de la corrección, del saber confiar cuando triunfa la maldad y prospera la iniquidad, de mantener la serenidad cuando arrecia la tormenta. Los poetas hebreos recibieron inspiración para hacer suyos estos conceptos y experiencias espirituales y utilizarlos como temas de sus canciones. No obstante, debe tenerse en cuanta que “los salmos son poemas, y poemas destinados a ser cantados, no tratados doctrinales, como tampoco sermones” de ahí el título hebreo de Salmos, tehillîm, “canciones de alabanzas” Y que, además, daban expresión a la religión de Israel, de la cual los salmistas eran herederos, y no simplemente a sus experiencias religiosas personales, Por ello Salmos pertenece a todos los creyentes, judíos y gentiles por igual.

2. La formación del salterio
Generalmente se ha descrito al libro de los Salmos como “el himnario del segundo templo”, y en rigor de verdad esta es la descripción exacta, Sin embargo, el título de referencia podría resultar confuso si se interpreta que significa que todos los salmos fueron escritos en el período del exilio o el posexílico. Es importante observar que este tipo de literatura no se limita únicamente al salterio en el A.T. sino que esta representado en muy diversos períodos de la historia hebrea. Aparece entre los hebreos ya en el periodo del éxodo (Ex. 15), y otro ejemplo nos llega de un período posterior, pero relativamente cercano, a la invasión de Canaán bajo el liderazgo de Josué (Jue. 5). El salmo de Ana (1 Sam. 2:1-10) aparece al final del período de los jueces. La literatura profética preexílica también ofrece ejemplos de salmos compuestos en esos tiempos (Os. 6: 1-3; Is. 2: 24; 38: 10-20; Jer. 14: 7-9; Hab. 3: 1 y siguietes, etc). Del período posexílico nos llegan pasajes como el de Esd. 9: 5-15 y Neh. 9: 6-39, que transportan insistentemente la memoria a muchos de los salmos. Por lo tanto, es evidente que el salterio no constituye, un fenómeno literario aislado. Más aun, entre los babilonios y los ciudadanos de Ugarit existía este mismo tipo de *poesía, como lo demuestran las tablillas de Ras Shamra. El salterio veterotestamentario es una colección de poemas típicos de un estilo literario que los hebreos, lo mismo que otras culturas, usaron desde por lo menos el éxodo hasta bien entrado el período posexílico o del segundo templo. Y, por supuesto, si se tienen en cuenta los salmos no canónicos, es evidente que esta forma literaria persistió entre los judíos hasta muy avanzada la era cristiana.

a. Paternidad literaria
Se atribuyen a David no menos de 73 salmos. Otros autores que se nombran en los títulos son Asaf (50; 73-83); los hijos de Coré (42-49; 84-85,87-88), Salomón (72; 127), y Hemán (88), Etán (89), ambos ezraítas, y Moisés (90), a quienes se les atribuye un salmo cada uno. Muy a menudo se ha negado la paternidad literaria davídica de muchos salmos, argumentando que el salmista David de aceptación popular no se asemeja en absoluto al David guerrero de los libros de Samuel y Reyes. También se puede argumentar que la atribución “de David” no constituye necesariamente una indicación de paternidad literaria, sino simplemente un encabezamiento para indicar que ciertos salmos estaban destinados a algún ritual real para el “David” (el rey davídico) del momento. Sin embargo, sí sabemos que David era músico (1º Samuel 16:14 y siguientes) y poeta (2º Samuel 1:17 y siguientes; 3: 33 en adelante). Los intentos de algunos estudiosos de refutar la paternidad literaria davídica atribuida a 2º Samuel 22: 1 y siguientes; 23:1-7, y de eliminar las palabras “como David” de Amos 6:5 (donde se hace referencia a la tradición de David y su música y canciones unos 300años después de su muerte) tienen un aire de argumentos especiosos. Además el N.T. No solamente acepta sino que fundamenta argumentos en al paternidad literaria davídica de estos materiales. Este himnario del segundo templo contiene material muy antiguo. Esto de ninguna manera debe sorprender si se tiene en cuenta que las tablillas de Ras Shamra demuestran que, cuando Israel invadió Canaán, el tipo de poesía representado en los Salmos constituía ya una tradición largamente establecida entre los habitantes de Ugarit. Por lo tanto, el canto de Moisés en Éxodo 15, y el de Débora (Jueces 5), no constituían casos aislados ni ejemplos sin precedentes en la poesía semítica. La paternidad literaria mosaica y salomónica a que se hace referencia en los títulos de tres salmos indica que la antigua religión del tabernáculo y el primer templo seguramente requería música sagrada. La religión en los días de Amos (5: 21- 23) e Isaías (30: 29), durante el exilio (Sal. 137-1 y siguientes) y el período que siguió al retorno, y la edificación del segundo templo, indudablemente también requería cantares solemnes. No obstante, es el lugar prominente de rey en el salterio lo que ha obrado en forma más decisiva para convencer a los estudiosos recientes de que el período clásico de composición de salmos fue la monarquía, es decir desde David hasta el comienzo del exilio.

b. Organización
El salterio veterotestamentario tal como lo conocemos hoy se compone de cinco libros. Esta división se remonta a la versión de la LXX, que fue comenzada allá por el siglo III a.C. Se puede distinguir fácilmente cada sección porque cada libro termina con una doxología. Las doxologías son breves con excepción de la que cierra el libro V; en este caso se dedica un salmo entero a la doxología final. Las cinco divisiones del salterio son las siguientes: libro I, Sal. 1Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21 Página 2

Análisis bíblico II Salmos 41; libro II, Sal. 42-72; libro III, Sal. 73-89; libro IV, Sal. 90-106; libro V, Sal. 107-150. Muchos han percibido en esta quíntuple división un intento por imitar la división de la Torá, o Pentateuco, en cinco libros. Diversos rasgos sugieren que estaban ya en uso colecciones separadas de salmos antes de realizarse la compilación final. Por ejemplo, ciertos salmos, en su totalidad o en parte (especialmente salmo 14 y 53; salmo 40: 13-17 y salmo 70, 57:7-11 más el 60:6-13, para formar el salmo 108), aparecen más de una vez en el salterio, más aun un grupo considerable (del 42 -83) habla predominantemente de “Dios” mas bien que del “Señor”, mientras que otros conjuntos (1-41; 84-89; 90-150) revelan una preferencia opuesta aun en salmos atribuidos a algunos de los autores del grupo anterior (42-83). Además, salmo 72:20 evidentemente marca la conclusión de un conjunto particular de salmos davídicos, pero de ninguna madera incluye toda la producción de David, como lo demuestra el resto del salterio. Parecería probable como sugieren diversos estudiosos, que la penúltima etapa en la compilación del salterio fuel el agrupamiento de distintas series de salmos en tres salterios principales, quizás usados en distintos centros o períodos, como sigue: a) salmos davídicos 3-41 ó 2-41, que prefieren el nombre divino Yahvéh (el señor); b) salmos del 42-83 (“salterio elohístico”) de Coré, Asaf y David, donde predomina el terminos ‘elōhîm (Dios) (grupo al cual se le agregó un apéndice, 84-89, en el que prevalece “Yahvéh”); c) colección de salmos mayormente anónimos, 90-150 (donde nuevamente aparece “Yahvéh”), que contiene ciertos conjuntos que se distinguen por ciertos temas o usos (por ejemplo la majestad real de Dios, 93-100; “Hallel egipcio”, 113-118, asociado tradicionalmente con la pascua; los cánticos graduales, 120-134; los salmos finales de aleluya, 146-150). Finalmente desde este punto de vista, para coincidir con los libros de Moisés, las tres colecciones fueron subdivididas para formar 5, y el salmo uno (o uno y dos) se colocó al principio como introducción al todo.

3. Terminología técnica del salterio
En hebreo el título del libro es tehillîm, “canciones de alabanzas”. El título salterio viene de la LXX A Psalterion, mientras que los salmos viene de la LXX B (Psalmoi), o de la Vg. (Liber Psalmorum). Además del título original dado al libro entero, la mayoría de los salmos individuales tienen distintos encabezamientos. Sin embargo, dado que muchos de los términos técnicos en los títulos y en otras partes de los salmos ya resultaban obscuros para los traductores judíos de la LXX (y siguientes III al II a.C.), cualquier comentario tiene que ser tentativo.

Designaciones técnicas de los salmos.
El término más frecuente es mizmôr, “salmo”, palabra que sugiere el uso de acompañamiento instrumental. “Canción” es un término más general, no limitado al culto. En el salterio a menudo está ligado amizmôr (P. ej. 48, título), y hay quince “cánticos graduales” (120-134), probablemente canciones de peregrinos o, de otro modo, canciones para las procesiones vinculadas con las fiestas. y. .” Otros títulos son “oración” (17; 86; 90; 102; 142), “alabanza” o “doxología” (145) Sobre Nehilot: término hebreo que algunos traducen como: "para flautas" o "para instrumentos de viento". Sobre Seminit: expresión musical hebrea que algunos traducen como "para instrumento de ocho cuerdas" Alusión a un personaje y a un episodio que no aparecen mencionados en los relatos históricos referentes a David. Sigaión es un término hebreo que puede ser traducido como "lamentación". “Sigaión (sal. 7; Hab. 3:1, plural). Este último término no nos resulta claro; se lo ha vinculado con vagar o tambalear, y con el aullar o lamentar. Pero tanto el Sal. 7 como Hab. 3, aunque enfrentan situaciones desesperantes, reaccionan ante ellas con extraordinaria fe y esperanza Sobre Gitit: Podría tratarse de un instrumento musical o de una melodía procedente de la ciudad filistea de Gat (Sal 81, 84) Sobre Mut-labén: traducción probable, con instrumentos de música . Mictam: término Hebreos de significado incierto, interpretado a veces como "oración en voz baja", o "poema" (Sal 16, 56, 57, 58, 59, 60). Seis salmos se denominan miktam, interpretado por la LXX como “inscripción”, y avmg (casi igualmente improbable) como “salmo de oro” (de ketem, “oro”). Mowinckel, no obstante, llama la atención al ac. Katamu, cubrir, e infiere un salmo de expiación, ya que clasifica a todos estos salmos como lamentos. Pero la “cobertura” que buscan no es expiación sino defensa, y el sentido más probable es “plegaria para pedir protección”; casi, en términos nuestros, “un S.O.SAjelet-sahar : Esta expresión Hebreos puede ser traducida como La gacela de la aurora . Parece ser el título de una canción; este salmo se cantaba probablemente con esa misma melodía. Masquil: término hebreo cuya traducción probable es "instrucción"; el significado exacto se desconoce. Tal vez se refiere a una composición poética de contenido sapiencial, destinada a transmitir una enseñanza Trece salmos llevan el encabezamiento maskîl, que parecería decir, “revistiendo de sabiduría o habilidad”, los salmos de referencia (32; 42; 44-45; 52-55; 74; 78; 88-89; 149) reflejan experiencias sumamente escarmentadoras, aunque con una notable excepción (45). Sin embargo el título podría no referirse al contenido o contexto del salmo sino más bien a su estilo literario. Tenemos que confesar nuestra ignorancia. Alamot: Palabra de significado incierto; ha sido traducida como oboes o voces de tono alto Sobre Mahalat: o para la enfermedad: traducción poco segura de un término técnico que vuelve a aparecer en Sal 88 n. Algunas versiones antiguas traducen en coro . Al músico principal: Hay 55 Salmos de la época de David que tienen este encabezado. El músico principal ciertamente era el conductor del coro en el Templo. Por lo tanto podemos ver en este personaje una alusión al Señor Jesús mismo, quien dirige las alabanzas en medio de la asamblea (comparar Salmo 22:22; Hebreos 2:12). Himno o canto de alabanza a la gloria y a la bondad de Jehová, que exalta a los pobres. Con este salmo comienza una colección de seis himnos (113--118) que la literatura rabínica llama "Halel", palabra vinculada con la exclamación religiosa "Aleluya", "¡Alabad a Jehová!" Estos salmos se cantaban en las principales fiestas culturales de Israel, especialmente en la celebración de la cena pascual Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21 Página 3

Análisis bíblico II Salmos

El Significado del término Selah en los Salmos
La palabra Selah se encuentra setenta y una veces en los Salmos y tres en el cántico u oración de Habacuc, en el texto hebreo. Los traductores de la Vulgata omitieron esa palabra al poner la Biblia en lengua latina; pero en nuestra versión llamada de Valera, encontramos la palabra Selah las mismas veces y en los mismos sitios que la empleó el texto hebreo. ¿Qué significa la palabra Selah, que Valera ha dejado sin traducir? En la versión griega llamada de los Setenta, la palabra se traduce por diapsalma, o nota para el canto, con la cual se indicaba pausa o elevación de voz, o mudanza de tono. Según San Jerónimo la palabra Selah significa siempre, y así la traduce en su versión de los Salmos. San Agustín, suponiendo bien traducida la palabra Selah por diapsalma, dice: "Diapsalma interpositum in canendo silentium significat." El diapsalma interpuesto en el canto denota silencio. Nuestro hebraizante el Dr. García Blanco se opone a que la palabra Selah sea una diapsalma o nota intermusical, que eso quiere decir la palabra griega; y sostiene con argumentos filológicos, que no es del caso aducir aquí, que por razón de sus letras radicales la dicha voz hebrea significa astuta, estimulo de afecto, silencio; y por tanto debe traducirse siempre que ocurre, no de la misma manera, sino en relación a los pasajes a que se junta, si bien reteniendo su significación primordial. Así el mencionado doctor traduce la palabra Selah en el Salmo tres, versos 2, 4 y 8, por secretamente. En el Salmo 7 verso 5 por silenciosamente. En el Salmo 9 verso 16, por maquinación oculta, y en el verso 20 por ocultamente. Y sigue dando otras equivalencias parecidas en los demás lugares en que ocurre. La palabra, pues, ha dado lugar a varias opiniones, como ven nuestros lectores, y no creemos que esté resuelta la cuestión todavía. Mas, puesto que no está traducida en nuestra versión, ¿qué debemos entender por la palabra Selah, en la práctica, cuando la hallemos en el texto? Lo que no puede explicarse con palabras tal vez pueda entenderse con el corazón. Hay cantos sin letra cuyo significado se revela a la mente pensadora sin necesidad de comentario alguno; y ciertas veces el silencio es más expresivo que la palabra. Y así el Selah, que podríamos llamar la sagrada pausa del Salmista, al presentarse después de una verdad importante o de un pensamiento nuevo, no requiere nada más: la lengua calla; tal vez el arpa o el salterio sigue repitiendo en melodiosa cadencia la última frase del cantor, mientras nuestros corazones, asintiendo interiormente a la verdad divina, comprenden que aquel Selah es nuestro amen, así sea. Hay, por ejemplo, tres Selah en el Salmo tercero. Examinémoslos con relación a los pasajes que acompañan, y veamos si encontramos alguna significación. En el verso segundo: "Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. Selah." Este es el Selah de admiración. El varón de Dios se siente sorprendido como de espanto ante el pensamiento de tal blasfemia contra Dios y su Padre. ¡Qué no hay auxilio para él en Dios! Su lengua enmudece, su arpa calla extremecida; medita un momento como si estuviese horrorizado, y luego reuniendo sus fuerzas prorrumpe en una exclamación de santa confianza: "Mas tu, Jehová, eres escudo alrededor de mi; mi gloria y el que ensalza mi cabeza." Verdad que su propia experiencia atestigua, y que le hace decir" "Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. Selah." Este es el Selah de alabanza. Calla de nuevo la voz del canto, y parécenos ver los ojos del cantor elevados en muda pero solemne adoración. Su propia experiencia le lleva al conocimiento de una verdad grande y general, y en el último verso exclama: "De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. Selah." Este es el Selah de triunfo. El cantor ha empezado el salmo con una queja, y lo termina con un grito de victoria. En nuestra lectura de los Salmos, hallaremos gran provecho espiritual, si hacemos estas o parecidas observaciones cuando encontremos la palabra Selah.

4. Enfoque litúrgico del salterio
Etapa culminante en la investigación moderna del salterio fue la obra de H. Gunkel en las primeras décadas de este siglo. Para él resultó de suma importancia comenzar por hacer una distinción entre las diferentes clases (Gattungen) de salmos a tendiendo a a. las distintas situaciones cúlticas que les habían dado origen (“algún” servicio religioso concreto”, antes que algún acontecimiento en la historia de la nación o en la vida del escritor); b. los pensamientos o disposición de ánimo que ciertos salmos pudieran tener en común; c. la repetición de los diversos rasgos de estilo , forma e imágenes para llegar a los distintos propósitos enunciados. Descubrió los siguientes tipos principales de salmos: himnos de alabanza, acciones de gracias personales, lamentos colectivos y lamentos personales. Además, había categorías tales como liturgias iniciales, bendiciones y maldiciones, salmos de sabiduría, salmos reales; había también tipos mezclados. Su clasificación ha merecido aceptación general, y rara vez se ha cuestionado su insistencia en la importancia de este modo de encarar la cuestión. Gunkel consideraba que la mayoría de los salmos canónicos eran descendientes literarios de la salmodia original de Israel, mientras que S. Mowinckel pensaba que eran producto del culto viviente. Se dedicó a reconstruir los ritos y las festividades de Israel sobre la base de las pistas independientemente de toda confirmación en el Pentateuco. Sus primeros estudios de los salmos, en la década de 1920, daban singular importancia u una postulada festividad de la coronación de Yahvéh como Rey, supuestamente celebrada en año nuevo en forma similar al festival akitu de Babilonia, que dejó sus rastros en alrededor de cuarenta salmos y en la formación de la escatología veterotestamentaria. Esta iniciativa fue prontamente seguida, a veces en forma excesiva, por otros eruditos, notablemente por la así llamada escuela de especialistas británicos y escandinavos en mitos y ritual en la década de 1930, que se valieron en gran parte de la religión comparada para construir en detalle un drama cúltico que describía

Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21

Página 4

Análisis bíblico II Salmos luchas todo lo cual explicaba muchos de los gritos de angustia o triunfo en el salterio y la mayoría de las referencias a mares y manantiales, enemigos y monstruos, derrota y victoria, y los atributos y actividades del rey. No todos los entendidos, sin embargo, que re reconocen deudores de Mowinckel están de acuerdo con él en todos los detalles o (aun menos) con aquellos que han llegado a extremos en la aplicación de sus métodos. El mismo Mowinckel da menos importancia al tema de la ascensión del rey en sus escritos posteriores que en sus primeros estudios, y otros estudiosos que destacan la influencia de festividad de año nuevo sobre el salterio entienden que el aspecto principal de la misma está relacionado con la renovación del pacto (A. Weiser) o la reafirmación de la elección de Sión y la casa de David por parte de Dios (H. J. Graus). No obstante, el legado de Gunkel y Mowinckel perdura, en la atención que la mayoría de los comentaristas presta a la labor de asignar cada salmo a la clase que le corresponde, y en la consideración de casi todo el material como eclesiástico. Esto difiere del punto de vista de que los salmos fueron reunidos y utilizados para el culto, y en muchos casos escritos expresamente para tal fin. Con dicho punto de vista no puede haber discrepancia. Por el contrario, supone que aun aquellos salmos que confesadamente nacieron de episodios en la vida de David (p. ej. La mayor parte de los Sal. 5160), o que el NT considera como de su pluma (p. ej. Sal. 16; 69; 109-110), surgieron por el contrario de los dramas cúlticos , o fueron compuestos anónimamente en forma de piezas fijas para situaciones de culto que podrían presentársele al individuo, al rey davídico, o a la congregación. Así el salmo 51, no obstante la mención introductoria de que forma parte del texto hebreo, no se considera como la oración de David después de su pecado con Betsabé, y el Sal. 110, a pesar de la referencia que hace nuestro Señor quien así lo declara en Mr. 12:36, Sin embargo, dentro de esta escuela dominante de interpretación, existe una diversidad de opiniones en cuanto a la correcta clasificación de determinados salmos, y se habla con más confianza acerca de quienes no escribieron los salmos que de los que sí lo hicieron. El intento de ubicar los salmos dentro del marco que les corresponde debiera regirse, según nuestro entender, por los elementos evidénciales en cada caso particular. Aquí se han de incluir las características internas a que se han referido Gunkel y sus sucesores, pero acordando el peso debido, además, a las manifestaciones en los títulos y otras escrituras, donde existan. También ha de tener en cuenta el hecho de que el salmista podría hablar (como lo señaló Pedro en Hch. 2:30 y siguientes) como “profeta”, con conciencia de las promesas divinas, y previendo lo que había mucho más allá de su propio horizonte.

5. La teología del salterio
1. La médula de la vida religiosa de los salmistas era sin lugar a dudas su conocimiento de Dios. No se cansan de cantar acerca de su majestad en la creación. En todas sus1 obras en cielos, tierra, y mar, se ha hecho conocer como el Dios omnipotente, omnisciente, y omnipresente. Es también el Dios de toda la historia, que va guiando todas las cosas hacia la meta final que se ha propuesto alcanzar. Pero este Soberano de toda la tierra, este Rey de reyes, es también el supremo Legislador y Juez, defensor de todos los oprimidos, a la vez que su Salvador. Por lo tanto, es misericordioso y fiel, justo y recto, el Santo a quien hombres y ángeles adoran. Pero el Dios de los salmistas es también, en forma única, el Dios de Israel. El Dios que se reveló a Abraham, Isaac y Jacob, que por medio de Moisés libró a Israel de Egipto, estableció un pacto con ellos y les entregó la tierra prometida, sigue siendo el Dios de Israel, el Señor y Defensor del pueblo elegido. Teniendo un concepto tan elevado de Dios, no puede causar sorpresa que los salmistas encontrasen su principal deleite y privilegio en la oración a Dios. En las oraciones de los salmistas se advierte una sensación de franqueza, de espontaneidad, de cercanía que nos demuestra que para ellos la oración era algo muy real. Creen en su providencia, confían en su presencia, se regocijan en su rectitud, descansan en su fidelidad y se apoyan en su cercanía. En sus oraciones alaban, peticionan y disfrutan de comunión con su Dios, hallando en él refugio de la enfermedad, de la necesidad, de la pestilencia, de la calumnia, y se humillan bajo su poderosa mano. En el desenvolvimiento de la vida de la comunidad su comportamiento se caracteriza por la fidelidad a Dios, la reverente obediencia a la ley, la bondad hacia los oprimidos, y la alegría en el culto del pueblo de Dios. 2. Frente a este fondo de fe y obediencia, los salmos imprecatorios (véase especialmente 35:1– 8; 59; 69; 109) parecerían ofrecer un escollo de tipo moral. Se encuentran oraciones similares en las que se pide venganza en Jeremías 11:18 y siguientes; 15:15 y siguientes, 18:19 y siguientes, 20:11 y siguientes. La idea fundamental en estos pasajes del salterio, donde se invocan maldiciones y castigos vengativos sobre el enemigo, se expresa en 139:21 y siguientes, “¿No odio, OH Jehová, a los que te aborrecen?... Los tengo por enemigos”. Lo cual significa que los salmistas se sienten impulsados por el celo para con el Santo de Israel, quien debe ejercer la retribución en el orden moral imperante en el mundo. Por detrás de las imprecaciones se advierte un reconocimiento de la autoridad moral divina en el mundo, la creencia de que el bien y el mal tienen sentido para Dios, y que por lo tanto en un mundo moral debe aplicarse el juicio tanto como la gracia. Por consiguiente, era natural, para hombres que vivían bajo la dispensación de la ley, que orasen por la destrucción de los enemigos de Dios por medio del juicio, aunque hoy los creyentes que viven en la dispensación de la gracia oran por todos los hombres a fin de que sean salvos, aún cuando siguen creyendo en la realidad de un juicio inmediato además de un juicio venidero. También debe recordarse que, si bien es cierto que los salmistas se daban cuenta de las tensiones existentes entre la justicia y la injusticia, entre el pueblo de Dios y los enemigos de Dios, hasta ese momento no se conocía la noción del juicio en sentido escatológico, no poseían tampoco ninguna doctrina respecto a un estado futuro en el cual los impíos serían castigados y los piadosos recompensados. Por consiguiente, si la vida de justicia ha de ser reivindicada, ha de serlo ahora, si la maldad ha de ser castigada. Tendrá que ser castigada ahora. Porque cuando el hombre justo oraba por la destrucción de la maldad, en su mente no diferenciaba entre el impío y su impiedad. Para el hebreo justo, era impensable la destrucción del primero sin el segundo. Incluso resultaba difícil, si no imposible, para algunos salmistas hacer distinción entre el impío y su familia. Todo lo que pertenecía al hombre impío estaba comprometido con él en su Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21 Página 5

Análisis bíblico II Salmos impiedad. El cristiano, pues, debe tener presente estas cosas cuando lee estos salmos imprecatorios, y no restarles la significación que puedan tener. Por lo menos constituyen una seria advertencia acerca de la realidad del juicio en este mundo moral, y revelan el ardiente celo por la causa de la justicia que inflamaba los corazones de algunos de los salmistas, y su negativa a condonar el pecado. 3. ¿Tiene el salterio alguna teología respecto a una vida futura? Aquí la respuesta es que no. Hay una esperanza pero no una creencia absoluta en cuanto al futuro. En el salterio no se percibe ninguna referencia segura a la resurrección. Es posible que se adviertan destellos de revelación o discernimiento en cuanto a la vida en el más allá, pero no existe ninguna afirmación que se parezca a un artículo de fe de carácter religioso. Puede ser que se descubra el germen de una esperanza de esta naturaleza en los salmos 16-17; 49; 73, pero no pasa de ser una simple esperanza. En ninguna parte se vislumbra que algún salmista manifieste una firme creencia en la resurrección. 4. Los salmos mesiánicos: Uno de los factores más importantes en la supervivencia nacional de Israel ha sido la esperanza mesiánica. Esta esperanza se funda en el retorno de la era de David, cuyo reinado en el pasado marcó la edad de oro en la historia de Israel; y es precisamente contra este fondo que debe apreciarse la esperanza mesiánica en el salterio. La descripción del Mesías que emerge del salterio tiene un doble aspecto. En primer lugar, como el Mesías ha de ser descendiente de la dinastía davídica, ha de ser el Rey de la era mesiánica. En el salterio se ve un rey mesiánico divino contra el cual las naciones se rebelarán en vano (Sal. 2). La era mesiánica se describe en el Sal. 72, mientras que en Sal. 2 se describe el reino como un reino universal que pertenece a Dios, pero sobre el cual el Mesías gobierna en íntima asociación con el Señor. En el Salmo 110 el Mesías es Rey, Sacerdote y Vencedor, y está sentado en gloria a la diestra de Dios. El salmo 45 habla de dominio eterno, mientras que el salmo 72 destaca la universidad del gobierno mesiánico. Pero en segundo lugar, el salterio prepara, también, la mente del hombre para un Mesías sufriente. Isaías 53 tiene su contrapartida en el salterio. El Hijo ungido de Yahvéh, el Rey-sacerdote cuyo trono ha de permanecer para siempre, y cuyo reinado de paz y justicia será causa de bendición para todas las naciones, ha de someterse a terribles padecimientos (sal. 22; 69, etc). Sin embargo, sólo cuando Cristo interpretó el salterio a los apóstoles estos salmos, y otros similares, fueron considerados mesiánicos (Lucas 24.27-46). Solamente en la medida en que el Señor esclareció el entendimiento de los discípulos pudo la iglesia comprender el significado de estos pasajes en el salterio y consagrarlo como el himnario y libro de oraciones de la iglesia.

6. El cristianismo y el salterio
Aparte de las cualidades religiosas y devocionales inherentes de los Salmos existen factores que han impulsado a la iglesia cristiana a adoptar el salterio como su libro de oraciones. 1. Está el hecho de que el salterio ocupó un lugar preponderante en la vida y las enseñanzas de nuestro Señor. Seguramente era el libro de oraciones que usaba en los servicios de la sinagoga, y su himnario para las fiestas que se celebraban en el templo. Lo utilizaba en sus enseñanzas, enfrentó con él la tentación, canto el Hallel al finalizar la última Cena, lo citó desde la cruz, y murió con él en sus labios. 2. Además, desde los primeros tiempos el salterio ha sido a la vez el himnario y el libro de oraciones de la iglesia cristiana. Algunos de sus grandes himnos de alabanza han tenido por modelo los salmos (Lc. 1:46 y siguientes; 68 y siguientes; 2:29 y siguientes). El salterio sirvió de inspiración a los apóstoles en momentos de persecución (Hch. 4:25 y siguientes), fue incorporado en su predicación (Hch.2:25 y siguientes; 13:33), fue utilizado por ellos para proclamar sus más profundas creencias con respecto al Señor (Heb. 1:6, 10-13; 2:6-8; 5:6; 10:5-7). En todas las edades la iglesia ha encontrado en el salterio “ una Biblia en miniatura” (Lucero), o “la Biblia dentro de la Biblia”. Y si bien es cierto que esta “Biblia en miniatura” tuvo su origen en la iglesia judaica, y está íntimamente relacionada con el Antiguo Testamento, sin embargo, por cuanto ha sido iluminada por la luz que irradian los evangelios, la iglesia cristiana la ha adoptado y la utiliza también en su acercamiento a Dios, a quien rinde culto y adoración eternamente.

7 El propósito del libro
a) Propósito general
El libro de los Salmos es el primero y principal de la tercera parte de la Biblia hebrea, la que se denomina “los escritos” (del hebreo ketubim). La expresión “salmos” que leemos en Lucas 24:44, probablemente se refiera a toda esta tercera parte del Antiguo Testamento. La palabra hebrea es tehillim, es decir alabanzas (del hebreo hillil, que significa alabanza; compárese con la palabra hallelujah). La palabra salmo, que designa una alabanza particular, tiene su origen en el griego y significa canto con acompañamiento instrumental o ejecución de instrumento de cuerdas. Los Salmos hablan al lector de la Biblia de una manera muy particular, porque los sentimientos de aquellos hombres que temían a Dios son expresados, ya sea en oraciones, confesiones, alabanzas o expresiones de dolor, más abundantemente que en otros libros de las Escrituras. El lector de la Biblia podrá verse reflejado en muchas de estas circunstancias, por lo que será especialmente atraído y enseñado por los Salmos.

b) Carácter profético de los Salmos
Sin embargo, lo que hemos visto en el punto anterior no agota el mensaje sustancial de los Salmos, puesto que los salmistas no sólo describen sus propios sentimientos. El Espíritu de Cristo ha trabajado en ellos, ha compartido con ellos tristezas y gozo y ha estado en ellos (léase Isaías 63:9; 1.ª Pedro 1:11). Este es el motivo por el cual hallamos a Cristo en todos los Salmos, y no sólo en los Salmos mesiánicos, de los que podemos considerar los siguientes: 16, 22, 24, 40, 68 y 118. Los Salmos mesiánicos se refieren a Cristo muy puntualmente. No obstante, en el Nuevo Testamento Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21 Página 6

Análisis bíblico II Salmos hallamos menciones de Salmos que también se refieren al Señor, y que no son mesiánicos. Debemos mencionar muy especialmente los siguientes: Salmo 2: 7: “Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy” (Hechos 13:33). Salmo 8:6: “Todo lo sujetaste bajo sus pies” (Hebreos 2: 6-10). Salmo 41:9: “El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” (Juan 13:18). Salmo 45:6: “Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo” (Hebreos 1:8). Salmo 110:1: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha…” (Mateo 22:44). Podríamos agregar muchas otras referencias. Casi la mitad de todas las citas mesiánicas provienen de los Salmos. Si contemplamos el vínculo espiritual que había entre Cristo y los creyentes israelitas que escribieron los Salmos, entonces podremos percibir el carácter claramente profético de estos últimos. El Espíritu de Cristo estaba compenetrado con las experiencias y los sentimientos de aquellos creyentes israelitas. Los sentimientos y sufrimientos del Señor, como hombre verdadero y perfecto, son descritos de una forma muy conmovedora, pues ellos son una prueba del interés que Él tenía en su pueblo terrenal. El carácter profético de los Salmos puede observarse en la descripción de la historia del remanente judío de los últimos días. Pero, recordemos, no son los eventos externos los descritos sino los sentimientos íntimos de este remanente. Esto explicaría las súplicas por castigo o venganza sobre sus enemigos (Por ejemplo, Salmo 137:9), las cuales resultan difíciles de comprender para muchos lectores. Los sentimientos expresados en esos Salmos provienen de creyentes, pero no de cristianos que pertenecen a la época de la gracia (léase Romanos 12: 17-21). Son los sentimientos de creyentes judíos que vivirán en los últimos días. Ellos esperarán la salvación de Dios y el justo castigo de sus opresores, especialmente del Anticristo.

8. Peculiaridades de la poesía hebrea
En la poesía clásica europea, ocupan un importante lugar la rima, el ritmo, la métrica y la división en versos. Pero la poesía hebrea es totalmente diferente. En ella no hallamos ni rima ni métrica; y la división en versos, tal como la conocemos hoy en día, también es algo desconocido en dicha poesía. No obstante, observamos una especie de división en el Salmo 119, constituida por veintidós párrafos de ocho versos cada uno que comienzan con la misma letra hebrea, es decir, los versos 1 a 8 comienzan con la letra aleph, los 9 a 16 con la letra beth, etc. (formando un acróstico). Al decir esto ya estamos mencionando uno de los recursos estilísticos de la poesía hebrea: la aliteración. Esta consiste en que las palabras del comienzo de cada párrafo son similares, no así las últimas. Una variedad de aliteración es comenzar cada verso siguiendo el orden sucesivo del alfabeto hebreo, como por ejemplo en los Salmos 9, 10, 25, 34, 47, 111, 112, 145; también en Proverbios 31: 10-31 y en Lamentaciones 1-4 (comparar con el Salmo 119). Otros elementos muy «pictóricos» que suele presentar la poesía hebrea son las comparaciones (ver Salmos 1:3; 22: 12-16).

La poesía y la música.
La poesía combinada con la música formaba parte de la vida nacional hebrea. Moisés en Exodo15: 1-19, y Débora con Barac en Jueces 5, celebraron la victoria con cánticos. Las palabras de Sara en el nacimiento de su hijo Isaac, tienen una forma poética, Génesis 21: 6-7. La muerte era lamentada de un modo semejante, 2º Samuel 1: 19-27. Las fiestas eran acompañadas de música y de cánticos, Amos 6: 5. El canto de himnos sagrados formaba una parte del culto del templo. Bajo la dirección de Dios, los hebreos llevaron la poesía religiosa al mas alto grado de perfección.

La antigua poesía hebrea no se apoya en la rima.
Se encuentran algunos poemas que presentan ciertas cesuras (Cortes pausas que se hace en el verso depuse de cada uno de los acentos métricos reguladores de su armonía), pero ello es la excepción. La asonancia (Correspondencia de dos sonidos entre si), la aliteración (Figura que consiste en emplear, en una cláusula, voces en que se repiten frecuentemente unas mismas letras, lo cual tiene por objeto producir algún armonía imitativa) y la rima (Composición en verso del genero lírico), aunque son frecuentes en la poesía oriental, raramente se hallan en la poesía hebrea.

La poesía hebrea era casi enteramente lírica.
La lírica es un género de poesía en cuyas composiciones el poeta canta sus propios afectos e ideas. Ya fuera didáctica, elegíaca1, pastoral o profética, con todo era lírica. La esencia de la poesía lírica es la fiel expresión de las emociones internas. Por lo tanto es subjetiva, en oposición a la poesía épica, que trata de asuntos externos, siendo por lo tanto objetiva. El tema principal de la poesía hebrea era también el patriotismo, el cual bajo la teocracia2 se hallaba muy estrechamente unido a la religión. El rasgo mas característico de la poesía hebrea es la sublimidad.

El carácter esencial de la poesía hebrea.
El ritmo de la poesía hebrea consiste en lo que se llama su paralelismo, del cual el principio fundamental es que cada verso debe constar por lo menos de dos partes o miembros (Frases) correspondientes. El paralelismo de la poesía hebrea, ocurre ya en el pensamiento o solamente en la forma. En el paralelismo, el segundo verso es de una u otra manera un eco del precedente. Esta particularidad tiene la inmensa ventaja de que persiste después de la traducción, lo que no sucede con la rima.
1 2

Con relación a una poesía lírica triste o tierna. Gobierno ejercido por Dios. Página 7

Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21

Análisis bíblico II Salmos El obispo Robert Lowth fue el primero en atraer la atención hacia esa particularidad en 1753, y estaco tres tipos de paralelismo: el sinónimo, el sintético y el antitético. Pero existen además otras variedades. Paralelismo Sinónimo: El pensamiento del primer verso se repite en otras palabras en el segundo verso. Expresan la misma idea en palabras diferentes, pero que intima y a menudo literalmente, se corresponden entre si. “Digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de el memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?” Salmo 8: 4. “El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos”. Salmo 2: 4. “¿Acaso gime el asno montes junto a la hierba? ¿Muge el buey junto a su paso?” Job 6: 5. Otro ejemplo lo da el canto de Lamêch: “Ada y Zilla, oíd mi voz; Mujeres de Lamêch, escuchad mi dicho…” Génesis 4: 23. Paralelismo Sintético: La primera parte sirve de base a la idea introducida por la segunda. El pensamiento se lleva adelante en la segunda frase (O miembro) con alguna adición. “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.” Salmo 25: 12. “La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma; El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño; Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos; El temor de Jehová, que permanece para siempre; Os juicios de Jehová son verdad, todos justos.” Salmo 19: 7-9. Paralelismo Antitético: El segundo pensamiento hace resurgir el primero, por antítesis (Figura que consiste en contraponer dos frases o palabras de significación contraria). “El hijo sabio alegra al padre; Y el hijo necio es tristeza de su madre.” Proverbios 10: 1. “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Proverbios 15: 1. “Las zorras tiene cavernas, y las aves del cielo nidos; Mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.” Mateo 8: 20 Paralelismo por Gradación Ascendente: La segunda línea emite una idea nueva, más o menos estrechamente relacionada con la primera. “Allí los impíos dejan el perturbar; Y allí descansan los de cansadas fuerzas.” Job 3: 17. Paralelismo Enfático: Los términos característicos se repiten para redondear y dar fuerza al pensamiento. “Voz de Jehová que quebranta os cedros Y quebrantó Jehová los cedros del Líbano.” Salmo 29: 5. “No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda. Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21 Página 8

Análisis bíblico II Salmos He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.” Salmo 121: 3-4. Paralelismo Comparativo: Una similitud tomada de un dominio familiar que aclara el pensamiento. “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.” Salmo 42: 1. Paralelismo Rítmico: Es aquel en que no existe analogía o correspondencia de pensamientos, sino que el pensamiento se divide por medio de la cesura, por decirlo así, en números correspondientes. Esta es la especie mas imperfecta de paralelismo y puede compararse con el hexámetro (Verso de la poesía clásica que consta de seis miembros), dividido por la cesura. “Yo, empero, he puesto mi rey sobre Sión, Monte de mi santidad.” Salmo 2: 6. “Muchos dicen de mi vida, No hay para el salud en Dios.” Salmo 3: 2. Esto es muy común en el libro de las Lamentaciones, en donde casi no hay otra especie de paralelismo. Hasta aquí hemos hablado de los paralelismos mas sencillos y perfectos de los miembros, tales como se hallan en los Salmos, Job, Proverbios, etc. Pero en los Profetas y en algunos de los Salmos hallamos un paralelismo menos regular y a veces compuesto. Así entonces tenemos: Paralelismo Irregular: Cuando un miembro (Frase) es mas corto que el otro “Efraín es dado a ídolos, Déjalo.” Oseas 4: 17. Paralelismo Compuesto: De este hay varias clases: Cuando el verso tiene tres miembros que sean paralelos entre si. “Sea aquel día sombrío, Y Dios no cuide de el desde arriba, Ni claridad sobre el resplandezca.” Job 3: 4. O teniendo dos de ellos opuestos al tercero. “…porque los caminos de Jehová son derechos, Y los justos andarán por ellos; Mas los rebeldes en ellos caerán.” Oseas 14: 9. Cuando la estrofa tiene cuatro miembros, ya sea compuesto de dos simples paralelos. “El buey conoce a su dueño, Y el asno el pesebre de su señor; Israel no conoció, Mi pueblo no tuvo entendimiento.” Isaías 1: 3. Cuando corresponde la primera línea a la tercera, y la segunda a la cuarta. “Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen; Cuanto esta lejos el oriente del occidente, Así hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.” Salmo 135: 11-12. Cuando las cuatro son casi paralelas entre si. “Tienen bocas y no hablan; Tienen ojos y no ven; Tienen orejas y no oyen, Tampoco hay espíritu en sus bocas.” Salmo 135: 16-17.

Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista de 21

Página 9

Análisis bíblico II Salmos Se puede citar los Salmos 2 y 15 como composiciones que presentan ejemplos de la mayor parte de las especies de paralelismo poético. En los manuscritos comunes y en las ediciones de la Biblia hebrea, los miembros del paralelismo en las partes poéticas no están escritos o impresos separadamente; pero los acentos sirven para dividirlos. En otras ediciones, sin embargo, los miembros están impresos con la debida separación. Es de sentirse que este modo no haya sido adoptado en la versión española, puesto que en muchos casos el lector que no es docto, no tiene medios de distinguir si lo que lee es poesía o prosa en hebreo.

Otras particularidades de la poesía hebrea.
Los principios precedentes se refieren solo al ritmo de la poesía hebrea. Además de esta, hay otras peculiaridades, como por ejemplo la estrofa, como en Salmo 107 y en Salmo 42 y 43, en donde los versículos 5; 11 y 5 respectivamente, son como un estribillo de exhortación repetido al fin de cada estrofa. También los Salmos alfabéticos y los poemas, y los Salmos Graduales, en que las principales palabras de cada verso se repiten al principio del siguiente, como por ejemplo el Salmo 121.

La poesía hebrea en la Biblia.
En el hebreo más de una tercera parte del Antiguo Testamento es poesía, incluyendo la mayor parte de Job, los Salmos, los libros de Salomón y casi todos los Profetas. Sin embargo, técnicamente hablando, en el uso de los judíos, los tres libros poéticos del Antiguo Testamento son Job, los Salmos y los Proverbios, los cuales tienen un sistema de acentuación que les es peculiar. Se hallan también fragmentos poéticos en os libros históricos, como en Génesis 4: 23-24; Éxodo 32: 18; Números 21: 14;15;18;27-30; 23:7;18; 24: 3;15. En el Nuevo Testamento ocurren también muchos pasajes en que este estilo hebreo parece trasladado al griego, Mateo 8: 20; Lucas 1: 46-55;68-79; Romanos 11: 33-35; por nombrar solo algunos de los tantos ejemplos.

9. ¿Cuál es la actualidad de los salmos para nosotros, creyentes del nuevo pacto?
La respuesta es, que el Espíritu Santo, autor inspirador de los escritores de los salmos, nos estimula a actualizarlos en nuestra propia vida. Los salmos nos enseñan a humillarnos si caímos en pecado (Sal. 32). Los salmos responden a la pregunta de ¿quiénes morarán con Dios? (Sal. 15 y 24). Los salmos enseñan a suplicar la justicia de Dios cuando nosotros o nuestros hermanos en otra parte del mundo somos perseguidos (Sal. 35). Los salmos nos enseñan a implorar humildemente reconstitución cuando la iglesia, por culpa propia, se ha dividido (Sal. 74) y sino que también es sustentada por las manos del Creador (Sal. 29 y 104). Los salmos cantan acerca de la navegación marítima (Sal. 107), acerca de la siembra y de la cosecha (Sal. 65 y 126). Los salmos tratan de toda la amplia vida cristiana, y nos hacen darnos cuenta que el Señor ha llevado toda esa vida bajo la cúpula protectora del Pacto. Sí, es cierto, el Nuevo Pacto es más excelente que el Antiguo (por el mejor derramamiento de sangre, cf. He. 9: 1415), y la apelación a nuestro corazón es bastante más seria ahora que nosotros ya no vivimos más bajo la ley, sino bajo la gracia. Pero, quien profundiza en los salmos, llegará a comprender que los tesoros y dones del Espíritu Santo ya se nos ofrecen allí tan excelentemente que sólo para nuestro propio perjuicio podríamos desentendernos de ellos. Pues él es quien nos instruye en los temas que, según la voluntad de Dios, tendrán un lugar en nuestras oraciones. Así pues, el conjunto de salmos de la Biblia es como un lugar en que ejercitarnos en nuestro trato con Dios nuestro SEÑOR al orar y al cantar. “Aleluya. Alaba, oh alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva”, Sal. 146: 1. También estas palabras cumplió nuestro Señor Jesucristo durante su estancia en la tierra. Nuestro Salvador murió con palabras de salmos en sus labios. Como niño debió haber aprendido de su madre María los Salmos. Seguro que ella los conocía muy bien, pues en su “Magnificat” cita siete salmos favoritos (Salmos 89, 98, 107, 111, 113, 147). Al cumplir 12 años le fue permitido ir al templo. De camino de Nazaret a Jerusalén, es natural que haya cantado con los demás peregrinos los “cánticos graduales” (Salmos 120 al 134), para después, como israelita entre los israelitas, participar del canto en el atrio de la Casa de su Padre. Más tarde, cuando fue rechazado por los escribas, les reprendió y se consoló a sí mismo con el Salmo 118: “La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo”, v. 22. Un salmo que, por lo demás, también cantó en la noche previa al día de su muerte. “Y cuando hubieron cantado el Himno (“Hallel”, Salmos 113 al 118), salieron al monte de los Olivos”, Mt. 26: 30. Ante el Sanedrín, apeló aquella noche al Salmo 110. En la cruz lamentó su abandono de Dios con las palabras del Salmo 22; para, finalmente, exhalar el último suspiro con palabras de salmos, una vez más, en los labios. Su última profesión de fe la tomó del Salmo 31: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, Lc. 23: 46; un salmo que, quizá, también aprendió de su madre María. ¡Cuánto, pues, ha aprendido de los Salmos nuestro Salvador! ¡Cómo ha debido reconocer su propio camino de sufrimiento!, ¿Cuántos salmistas no se lamentan de la opresión de los impíos? Ese sufrimiento alcanzó el punto culminante en nuestro Redentor. Nuestro Señor Jesús también cumplió los Salmos. Al principio, sus discípulos no comprendieron nada de ellos; pero al instruirles después de su resurrección, les volvió a recordar los Salmos. Ya os he enseñado anteriormente -así les debió decir entonces-, “que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de Mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos”, Lc. 24: 44.

Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 10 de 21

Página

Análisis bíblico II Salmos

10. Los salmos como libro y parte de la Biblia.
Pero con la palabra “Salmos”, el Señor indica a sus discípulos no sólo los 150 salmos que se cantan, sino también la parte de la Biblia que lleva ese nombre: los Salmos. Se debe saber, que nuestro Salvador y sus apóstoles por norma de la Sinagoga estaban acostumbrados a dividir los rollos del Antiguo Testamento en los tres grupos siguientes: 1. La Ley de Moisés (de Génesis a Deuteronomio). 2. Los Profetas (Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías hasta Malaquías). 3. Los Salmos (no sólo los 150 salmos, sino todo el resto del Antiguo Testamento). Los rabinos en todo momento usan esta división y orden, y también en las ediciones impresas del Antiguo Testamento hebreo los libros aún siguen estando colocados de esa manera. Asimismo nuestro excelso Maestro ha reconocido este orden como el acertado. Esto se evidencia de sus palabras a sus discípulos antes citadas, Lc. 24: 44. Esto llama la atención mucho más, cuando te das cuenta que nuestro orden ya era conocido también entonces. Los Setenta, es decir, la traducción griega, a la cual tenemos que agradecer nuestro (equivocado) orden de los libros en la Biblia, ya hacía tiempo que había aparecido durante la estancia terrenal de Jesús. Esto no obstante, nuestro Señor evidentemente se atuvo a la antigua distribución y orden hebreos. Por eso, en este libro sobre los Salmos, volvemos a esta distribución original de los libros de la Biblia. Y con el Nuevo Testamento completo poseemos ahora, consecuentemente, una(s) Sagrada(s) Escritura(s) completa(s), que constan de cuatro partes principales: 1. La Ley de Moisés. 2. Los Profetas. 3. Los Salmos. 4. El Nuevo Testamento. La palabra “Salmos”, pues, tenía desde antiguo dos clases de significado: 1. Los Salmos como libro de la Biblia (los 150 salmos que se cantan versificados). 2. Los Salmos como parte de la Biblia (una colección compuesta no sólo de los 150 salmos, sino también de los libros: Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas). A esta tercera parte de la Escritura los judíos también la llaman los Escritos (Ketubim). De ahí que ellos frecuentemente designen a nuestro Antiguo Testamento con la abreviatura: Tenak, conformada por las primeras letras de las palabras Thorá (Ley), Nebiim (Profetas) y Ketubim (los Escritos). También esta abreviatura habla, pues, de las tres partes del Antiguo Testamento. Sin embargo, porque los Salmos están al principio de la tercera parte de la Sagrada Escritura, a todos los Escritos también se les llama según el primer libro de todo este grupo: los Salmos. Como nosotros a una colección de cuentos también los solemos llamar según el primero de ellos. Así es como la palabra “Salmos” llega a su doble significado: 1. Los 150 salmos, 2. Los Escritos.

“¡Hallelujah!”
¡Qué pena, que esta palabra no haya sido traducida! Pero, literalmente, significa: “¡Alabad a Jahweh!” ¡Cuán frecuentemente nos debería estimular la Palabra de Dios a alabar a nuestro Padre celestial! Canta, pues, sobre todo, salmos. En casa con tus hijos, y en las reuniones de la iglesia. Los Salmos forman la más antigua “Colección de Himnos” que posee el pueblo de Dios; pero también contienen nuestro más antiguo “Breviario” o “Libro de Oraciones”; y no fueron coleccionados por una comisión eclesial, sino que fueron inspirados por el Espíritu Santo, 2 Pe. 1: 21. Por consiguiente, desde los Salmos puedes aprender no sólo cómo debes alabar a Dios, sino también cómo te es permitido ir a él en oración; pues el hombre también debe aprender a alabar y a suplicar a Dios. En la escuela de los Salmos consigues no sólo lecciones de teoría, sino también de práctica. Lecciones aprobadas, es más, inspiradas nada menos que por el Espíritu mismo de las oraciones.

11. Lo que el lugar del libro de los Salmos enseña sobre su contenido
Himnos sobre fundamento sinaítico.
¿Dónde se encuentran propiamente los Salmos en la Escritura? ¡Es muy fácil encontrarlos! tomas una Biblia, la abres por el centro, y ya tienes los Salmos delante de ti. Así que están, más o menos, en el centro de la Biblia. Así es ciertamente en nuestra Biblia; pero nosotros trabajamos con distintas traducciones de la Biblia. En la Biblia hebrea, los Salmos se encuentran en otro lugar: después de la Ley y los Profetas. Ahora queremos considerar lo que ese lugar original de los Salmos nos puede enseñar acerca de su carácter. Entonces, en primer lugar, nos habremos dado cuenta de lo que ahora realmente es el asunto principal de la primera gran parte de las Sagradas Escrituras, a saber, la Ley o Thorá de Moisés (de Génesis a Deuteronomio).

a. ¿Qué enseñaba la Thorá?
Después de todo lo que se ha dicho en otros libros acerca de la Thorá o primera gran parte de la Escritura, nos basta para los salmos responder aquí con una breve contestación. La Thorá trata de tres cosas. En primer lugar, acerca de los pactos que el SEÑOR, a lo largo del tiempo, estableció con Israel. Primero con Abraham, patriarca de Israel, y después, a través de este primer pacto, un compromiso más con Israel en Horeb; y, finalmente, inmediatamente antes de la entrada en Canaán, otro compromiso más. De lo cual, el libro Deuteronomio forma un documento. En segundo lugar, esta primera parte de la Biblia enseña cómo el SEÑOR se hizo Rey de Israel. Y, en tercer lugar, cómo el SEÑOR llegó a morar en medio de su pueblo, en una tienda de Rey. En ella estaba el sillón del trono del SEÑOR, el arca; y en ese Palacio, Israel podría servir a su Rey y Aliado por medio de altares, sacrificios y sacerdotes. Estos eran los tres asuntos principales, acerca de los cuales nuestro Padre celestial instruyó a su antiguo pueblo en la Thorá: 1. Su dignidad Real. 2. Sus pactos. 3. Su morada.

b. La Thorá, fundamento dentro del mundo israelita.
Los creyentes israelitas han apreciado tanto estos tres grandes beneficios, ¡que los han puesto en la misma línea con la obra de la creación del SEÑOR! A “Horeb” y todo lo que ello conlleva, se lo ha considerado en Israel como un auténtico “fundamento del mundo israelita”. Allí, en Horeb o Sinaí, el SEÑOR había colocado a Israel sobre un Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 11 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos fundamento por medio de su Enseñanza Divina o Thorá. Lo que los pilares son para un puente, eso era la Thorá para Israel. Las ordenanzas de Moisés formaban los pilares de apoyo dentro de la convivencia israelita. Los fundamentos que el SEÑOR había echado bajo el mundo israelita, para que no tropezase, Sal. 93: 1, 96: 10, 1 Cr. 16: 30. Israel no pudo expresar posteriormente su profunda admiración por esta extensísima obra de Dios y la elevada importancia de la misma para la convivencia del pueblo, de manera más poderosa que calificándola de obra de creación por parte de Dios. La “fundamentación del mundo”. Eso era “Horeb” y lo que Israel había recibido allí. Como la torre de una catedral sobre un mar de casas, así se eleva la palabra Horeb o Sinaí desde la Thorá hacia arriba como la palabra clave de toda esta primera parte de la Biblia. Génesis no sólo introdujo los acontecimientos en aquel monte, sino que (ya) era parte de él. Exodo, Levítico y Números están dedicados casi exclusivamente a él, y Deuteronomio vuelve la vista a él. La Thorá (doctrina) acerca de la realeza del SEÑOR, el total de pactos que él había establecido con Israel y su tabernáculo Real con su correspondiente culto, forman, pues, nada menos que la base sobre la que Israel vivía; el pilar de su existencia; la base bajo su convivencia; el fundamento en que descansaba el edificio del pueblo de Dios. De paso, hacemos notar que también para nosotros, que por la fe hemos sido hechos hijos de Abraham e insertados en Israel, Sal. 87, Ro. 4, la base de la Sagrada Escritura sigue siendo la Thorá. En efecto, ya no vivimos más bajo el pacto de Horeb. Este ha envejecido y desaparecido con la venida de Cristo, He. 7 y 8. Pero esto no quita que, con respecto a nuestra relación para con la Thorá, tenga validez la ininterrumpida ley de la carta a los Hebreos: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”, 9: 14. También nosotros estamos como pueblo de Dios sobre el fundamento de su pacto con Abraham. Estamos obligados bajo juramento a servir lealmente a nuestro Rey como fieles aliados ¡Ay del desertor de la comunión del Pacto!, He. 10: 28-31. ¡De esta sanción de condena habla también el agua de nuestro bautismo!

c. Himnos del Pacto.
Cuando los israelitas levantaron las tiendas de campaña para ir a tomar posesión de Canaán, poseían ciertamente la Thorá, pero aún no tenían nuestra actual colección de 150 salmos. Estos debían ser escritos aún; con alguna excepción, como el Salmo 90, cuyo título dice: “Oración de Moisés, varón de Dios”, cuando los israelitas murieron bajo la ira de Dios, porque habían menospreciado la tierra prometida, Núm. 13 y ss. Pero incluso este antiguo salmo es, pues, posterior a “Horeb”. Por consiguiente, todos los salmos en nuestro homónimo libro de la Biblia han nacido después del establecimiento del mundo israelita en Horeb. Lo mismo vale de los salmos que encontramos en otros libros de la Biblia, como el cántico de Débora, Jue. 5, el cántico de Ana, 1 S. 2, la alabanza de Ezequías, Is. 38, la oración de Jonás y el salmo que fue cantado en la dedicación del arca, 1 Cr. 16 (más o menos el Salmo 105). A este respecto, también podríamos pensar en los cánticos de alabanza de María, Zacarías y Simeón, Lc. 1 y ss. Todos estos himnos o cánticos fueron compuestos y cantados sobre un fundamento determinado: el fundamento de la Thorá. El fundamento del Pacto y realeza de Dios. Ahí está su profunda diferencia con los “salmos” de los pueblos paganos vecinos de Israel. Sí; ahí se halla la profunda diferencia con muchos cánticos cristianos, canciones y versos “piadosos”. Acabamos de citar también los “salmos” de los pueblos paganos vecinos de Israel. Los descubrimientos arqueológicos han traído a la luz, que también los antiguos paganos orientales poseían sus canciones religiosas. A continuación mostraremos alguna de ellas, se encuentran salmos egipcios, sumero-acádicos y etitas, en honor de ídolos como: el sol, el Nilo, la diosa luna, Ishtar y Marduk. Especialmente los “salmos” fenicios parece que, por lo que respecta a su forma poética, muestran rasgos sorprendentes de semejanza con los salmos israelitas. Lo mismo que a nuestros salmistas bíblicos, también a los poetas paganos les gustaba decir las cosas dos o tres veces seguidas, pero con otros términos (se trata del llamado “paralelismo hebreo”). Sobre todo los hallazgos en Ras Shamra o Ugarit, en Fenicia, difícilmente pueden ser evaluados en su significado para entender el idioma de los salmos. Esto por lo que respecta a semejanzas en idioma y forma poética. Sin embargo, en lo que se refiere a contenido, hay un abismo sin fondo entre los salmos de Israel y los de los paganos. Pues todas las religiones paganas (y bajo su influencia también toda caprichosa religiosidad cristiana) le dan vueltas constantemente a la pregunta: “¿Cómo obtengo una buena relación con Dios?” Mientras que de cada línea bíblica de los salmos se evidencia, que tenemos una relación de pacto con Dios; una relación extraordinariamente buena y segura. Aunque, con ella, Israel poseyera no sólo promesas de bendición, sino también serias cláusulas de maldición.

12. Estructura de los Salmos
Para tener una clara y conveniente división del libro, debemos tener en cuenta el punto de vista profético; Es destacable que entre las estructuras similares que poseen los Salmos y el Pentateuco pueden establecerse ciertos paralelismos. El primer Salmo de cada libro presenta, por decirlo de alguna manera, un «título», y el último de cada libro concluye con una alabanza.

Libro I
El primer libro de los Salmos desarrolla el principio de separación que rige entre el justo y el injusto en medio del pueblo de Dios. En relación con esto, el Mesías es presentado como el Hijo de Dios (Salmo 2), el Hijo del hombre (Salmo 8), el Siervo sufriente (Salmo 22) y la verdadera ofrenda (Salmo 40). El nombre de Dios que prevalece en este libro es el del pacto, Jehová (mencionado unas 275 veces).

Libro II
Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 12 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos En el segundo libro hallamos los sufrimientos del justo, quien, privado de toda bendición, vive en grande tribulación y por lo cual clama a Dios en su agonía (Elohim es mencionado más de 200 veces).

Libro III
El tercer libro describe el retorno del pueblo de Israel y la misericordia de Dios hacia ellos.

Libro IV
El cuarto libro comienza, estando ya el primogénito en el mundo habitable, con el reinado de Jehová (aparece 100 veces). Se refiere al comienzo del reinado del Hijo del hombre glorificado durante el Milenio, luego de haber salvado a toda Israel.

Libro V
El quinto libro presenta un resumen de los caminos de Jehová para con su pueblo Israel, como así también la alabanza que Él merece a causa de su misericordia (Salmos 111-113; 146-150).

13. Tipos de Salmos
Salmos devocionales Devoción: sagrada reverencia llena de admiración exhibida especialmente en las acciones, reverencia y
contemplación maravillada bien dirigidas. Estos setenta salmos han sido clasificados como devocionales porque contienen (entre otras cosas) promesas preciosas y personales con las que todos los creyentes pueden alimentarse. Estos salmos incluyen tanto sollozos como cantos. Los autores a veces lloran, dudan y gritan. Repasan el pasado y anticipan el futuro. Aquí el alma desnuda del hombre se manifiesta como quizá en ningún otro escrito. 1.- Salmo 4 Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo á él clamare. (4:3). En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado. (4:8). David nos dice aquí que la oración le trae paz y buen dormir. Uno de los más dulces beneficios adicionales de la Vida cristiana es el de la paz. Notemos: Jehová bendecirá a su pueblo con paz» (Sal. 29: 11b). Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo» (Sal. 119:165). 2.- Salmo 9 Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios. (9:17) Esto algún día llegará a ser una horrible realidad (Mateo 25:31-46; Apocalipsis 14:10; 19:20; 11-15; 21:8).

Salmos penitenciales (6, 32; 38, 51, 102, 130, 143) Penitencia:
1. Realización de algún acto específico de mortificación, que alguien ejecuta por propia voluntad, como expresión de dolor y arrepentimiento por sus pecados. 2. Dolor y arrepentimiento que se tiene de una mala acción, o sentimiento de haber ejecutado algo que no se quisiera haber hecho. 3. Virtud que consiste en el dolor de haber pecado y el propósito de no pecar más. 4. Serie de ejercicios penosos con que alguien procura la mortificación de sus pasiones y sentidos. 5. Acto de mortificación interior o exterior. David fue el autor de al menos cinco de estos siete salmos penitenciales. Le debemos el 6, 32,38, 51 y 143. 1. Salmo 32 Debemos relacionar este salmo con el 51. Este último describe las emociones de David cuando confesaba sus pecados de adulterio y asesinato (2 Samuel 11), mientras que éste presenta sus sentimientos antes de hacer dicha confesión, cuando todavía pesaba sobre él la terrible carga de la culpabilidad. Pablo cita en Romanos (4:7, 8) los primeros dos versículos de este salmo para ilustrar la enseñanza de la imputación, una de las grandes doctrinas de las Escrituras. Por imputación entendemos el acto de una persona que añade algo a la cuenta de otra persona. Encontramos tres imputaciones principales en la Biblia: a. La de la naturaleza de pecado de Adán a la humanidad (Romanos 3:23; 5:12). b. La del pecado del hombre sobre Cristo (Isaías 53:5, 6; Hebreos 2:9; 2º Corintios 5:14-21; 1º Pedro 2:24). c. La de la justicia de Cristo sobre los pecadores que creen (Filipenses 3:9; Santiago 2:23; Rom 4:6-24). 2. Salmo 51 Ya hemos visto el trasfondo desde el cual David escribió este salmo. a. Empieza su gran confesión haciendo lo que Dios espera que haga todo santo que ha pecado: reconocimiento voluntario de su pecado. El Padre va a aceptar nuestras lágrimas pero nunca nuestras excusas. David rehúsa culpar a la sociedad, la herencia, la pobreza o el ambiente por su fracaso. b. En el versículo 4 declara: «Contra ti, contra ti solo he pecado». En un sentido técnico esto, por supuesto, no era exactamente así. David había pecado contra sí mismo, contra Betsabé, contra Urías, contra Israel, que miraba a su amado rey con admiración y respeto. Pero su pecado contra Dios fue tan serio que todas las demás partes involucradas quedaban como borradas. Pablo cita la última parte de este versículo para probar la condenación universal de la humanidad (Romanos 3:24). c. En el versículo 7 David suplica ser purificado (o limpiado) con hisopo. Quizá estaba pensando en la primera Pascua que el pueblo hebreo celebró cinco siglos antes en Egipto. Sin duda él habría leído este relato muchas veces: Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 13 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo á los Egipcios; y como verá la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Éxodo 20:12-13

Salmos Imprecatorios Imprecar: Proferir palabras con que se expresa el vivo deseo de que alguien sufra mal o daño. Se usa como
sinónimo de maldición Hay muchos momentos cuando los salmistas pidieron el Juicio de Dios sobre sus enemigos. Solicitaron al Señor que: 1. Disputase y pelease contra ellos (35:1). 2. Fuesen avergonzados y confundidos (35:4). 3. Fuesen esparcidos (35:5) 4. El ángel de Jehová los acosara (35:5). 5. Fuese su camino tenebroso y resbaladizo (36:5) 6. La muerte les sorprendiera (55:15). 7. Descendiesen vivos al sepulcro (55:15) 8. Quebrase sus dientes (58~6) 9. Deshiciese sus defensas (58:7) 10. No tuviese misericordia de ellos (59:5). Entre otras cosas El problema de estos salmos: ¿Cómo podemos reconciliar estas frases con la enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento como aparecen, por ejemplo, en Mateo 5: 44 Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

Respuestas que se han sugerido para estos salmos:
1. Los salmos son inspirados por Dios y el Espíritu Santo tiene el derecho de denunciar el pecado y a los pecadores. 2. Esto está en armonía con la ley (Sal 28:4; Jer. 50:15) 3. Tal juicio contra el mal y los malhechores está en armonía con las enseñanzas de Cristo y de las epístolas (Mt. 18: 6;23;33; 26:24; Gá. 1:8, 9; 5:12; Stgo. 5:3; Jud.13,15; 2º P 2:12, 22; 2º Ts. 2:1O-12;Ap. 14:10,11). 4. Las Escrituras también contienen maldiciones contra los israelitas por caer en el pecado y en la idolatría (Lv 26; Deuteronomio 27--28; Is. 5:24, 25; 28:13, etc.). 5. David fue muy indulgente en su vida privada, pero en los Salmos muestra que la causa de Dios era su causa (Salmo 5:10, 11). 6. Los orientales estaban acostumbrados a usar un vocabulario más fuerte que los occidentales. Sus denuncias eran más exageradas y sus alabanzas más vehementes. 7. Muchas de las imprecaciones eran el resultado de la solidaridad sentida hacia el herido y el oprimido (Sal. 10:8-10). 8. Algunos de estos salmos son oraciones pidiendo victoria en la guerra (Sal 144:5-7). Muchas de las guerras de Israel fueron claramente aprobadas por el Señor. 9. Algunas de las peticiones hacen referencia a predicciones de las Escrituras (Sal. 137:8, 9). El salmista tiene ante sí una clara profecía donde se predice la caída de Babilonia en estos mismos términos (ls. 13:16; véanse también Jer. 50:15; 51:6, 36). 10. Algunas tienen que ver con Cristo y los que le traicionaron (Salmos 40, 55, 60). El Salmo 69:22-25 nos habla del castigo que le caería a Judas. El Salmo 109 ha sido llamado el «Salmo Iscariote». 11. A los inicuos se les ve en los salmos como impíos confirmados o apóstatas. Esto está en concordancia con la soberanía de Dios y con el carácter profético de los salmos. Muchos de los salmos miran hacia el futuro juicio terrenal contra los inicuos. 12: Dios manifiesta su gracia en las claras y repetidas amonestaciones que dirige a los malvados (Sal 2:12). 13. La forma imperativa en que aparecen ciertas expresiones pueden ser perfectamente cambiadas en futuro sin forzar el sentido del hebreo. Por ejemplo, en vez de «sean avergonzados y confundidos», bien puede decir «serán avergonzados y confundidos». Esta oración sería entonces una profecía. (Véase Sal. 109:8-10.) Una breve consideración de estos salmos: 1. Salmo 35. Este es el primero de los nueve salmos imprecatorios. (Véanse los versículos 1 al 8.) Debe tenerse también en mente que David había orado primeramente por sus fieros enemigos a pesar de sus crueldades hacia él (v 12-16). Este es también el primero de cuatro Salmos Iscariotes; esto es; salmos que describen proféticamente la traición de Judas en el Nuevo Testamento. Los otros tres son: 41:9; 55:12-14; 109:6-8. Véase en los siguientes versículos la oración imprecatoria en cada uno de ellos: 2. Salmo 55:9. 3. Salmo 58:6-9. 4. Salmo 59:11-15. 5. Salmo 69:22-28. 6. Salmo 83:9-17. . 7. Salmo 109:6-20. 8. Salmo 137. Aquí encontramos una oración imprecatoria doble: a. Para que Dios juzgue a Edom por su traición durante la caída de Jerusalém a manos de los babilonios (v 7). b. Para que Dios juzgue a Babilonia (v. 8, 9). Nota: no obstante, estas palabras no describen a un ejército israelita corriendo de un sitio para otro machacando los cuerpos de" bebés babilonios, porque, históricamente hablando, fueron los babilonios los que conquistaron a Israel y Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 14 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos no al revés. Esto puede considerarse como profético en relación con los persas, porque fueron ellos los que derrotaron a Babilonia. (Véanse Dan. 5; Is. 12: 16.) Aquí aparece la ley divina de la retribución, como se nos enseña también en Éxodo 32:34; Salmo 7:16; Proverbios 11:19,21, y Gálatas 6:7. 9. Salmo 140. Véanse los versículos 8 al 10 para la oración imprecatoria.

Salmos graduales o ascendentes
A. ¿Quién los escribió? Una opinión comúnmente sostenida es que fueron compuestos por tres hombres. 1. Ezequías escribió diez de ellos (120, 121, 123, 125, 126, 128, 129, 130, 132, 134). 2. Salomón escribió uno de ellos (127). 3. David escribió cuatro de ellos (122, 124; 131, 133). B. ¿Por qué fueron escritos? Muchos creen que la razón de su composición fue la siguiente: sobre el año 700 a.C. Dios sanó de una enfermedad fatal a un rey judío llamado Ezequías. En Isaías 38 tenemos recogida la oración de acción de gracias del agradecido rey, compuesta después de su recuperación. En el versículo 20 dice: Jehová para salvarme; Por tanto cantaremos nuestros salmos En la casa de Jehová todos los días de nuestra vida. Algunos eruditos creen que estos cantos de Ezequías son diez de los quince «Salmos graduales anónimos que tenemos (120-134). Estos salmos tienen ciertamente una cierta semejanza de estiló. Ezequías pudo haber escrito diez de estos salmos en recuerdo de los diez grados de la sombra del reloj de sol (2º Reyes 20:9-11), y después fueron agregados cinco salmos no publicados antes, originales de David y Salomón (véase Pr. 25: 1), para llegar a un total de quince en honor de los quince años más de vida que Dios le concedió (2º Reyes 21:6). C. ¿Cómo tenían que ser cantados? Veamos varias teorías: 1. Según una vieja tradición judía tenían que ser cantados cuando el coro ascendía por la escalinata semicircular que llevaba al atrio de los hombres en Templo. 2. Lo de «ascendentes» se puede referir a las etapas de la peregrinación a Jerusalem, para ser cantados por los peregrinos a lo largo del camino en su viaje a la ciudad sagrada durante los días de las fiestas sagradas. 3. «Ascendentes» se refería a cantos del coro más elevado, a cantores situados en la parte más alta de un lugar elevado. 4-. La referencia puede ser musical, significando que las notas ascendían gradualmente.

Salmos de aleluya (113-118)
Estos seis salmos se cantaban en la noche de la Pascua. Los-Salmos 113 y 114 al comienzo de la comida pascual Los Salmos 115 y 116 al final. Estos fueron seguramente los que cantaron el Salvador y sus discípulos según Mateo 26:30. Son todavía recitados dieciocho veces al año en Palestina en ocasión de varias celebraciones, y veintiuna veces cada año por los judíos que viven fuera de la Tierra Santa.

Salmos históricos (78, 105, 106)
Estos tres Salmos, que describen la historia de Israel, pueden resumirse de la siguiente manera: 1. Los pecados de Israel 2. La gracia de Dios

Salmos alfabéticos o acrósticos (9, 10, 25, 34, 3'1, 111,112, 119, 145)
Se llaman así porque cada línea de estos salmos comienza con una letra sucesiva de las veintidós que componen el alfabeto griego El salmo 119 es, por supuesto, el más conocido de este grupo. Tiene veintidós estrofas, y cada estrofa ocho versículos; con un total de 176. Cada una de estas estrofas comienza con una de las veintidós letras del alfabeto hebreo. No todos los salmos están completos en este arreglo, a algunos les falta una letra o más. De lo que resulta que: A. A los salmos 9, 10, 25 les faltan varias letras. B. A los salmos 34, 45 solo les falta una letra. C. Los salmos 37, 111, 112 Y 119 tienen todas las letras. Es posible suponer que usaron este recurso literario para ayudar a la memoria.

14. Análisis de 2 Salmos
Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 15 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos

Salmo 8
Al leer los salmos debemos tener en mente varias cosas para poder comprenderlos correctamente: Primero, debemos considerar el hecho de que son poemas, y por lo tanto son una forma artística de expresar lo que el autor sintió y pensó en un momento determinado. Segundo, todos tienen un tema de fondo, hay algunos que expresan un sentimiento de penitencia como el salmo 38 Oh Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira. Porque tus flechas han penetrado en mí, y sobre mí ha descendido tu mano. No hay parte sana en mi cuerpo a causa de tu ira; no hay paz en mis huesos a causa de mi pecado. Hay otros salmos de alabanza como el salmo 113 ALABAD, siervos de Jehová, Alabad el nombre de Jehová. Sea el nombre de Jehová bendito, Desde ahora y para siempre. Hay otras clasificaciones pero hoy nos vamos a detener en un tipo especial de salmos, los mesiánicos, que, como su clasificación lo dice, se refieren a nuestro Señor Jesucristo. Si mezclamos las ideas anteriores, tenemos que los salmos son poemas que buscan expresar artísticamente un sentimiento, y de ser mesiánicos estarían tratando de expresar los que sintió nuestro Señor. Y eso hace que los salmos sean muy importantes, en los evangelios vemos lo que Jesús hizo y enseño, las epístolas analizan sus enseñanzas, pero los salmos mesiánicos nos muestran lo que él pensó y sintió como ser humano. Una tercera cosa que debemos tener en mente al leer un salmo es el contexto histórico que inspiró al autor, en que circunstancias escribió y también es recomendable comprender un poco las indicaciones que hace la Biblia al inicio de cada salmo. Por si fuera poco, debemos tener en mente que existen salmos que pueden tener una segunda lectura. Ahora bien, si no tomamos en cuenta estas precauciones puede que no comprendamos correctamente lo que el Señor nos desea enseñar en un salmo específico. Con esto en mente les voy a pedir que leamos un salmo, el salmo Nº 8 Fíjense que antes del versículo 1 aparece la siguiente indicación Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David. Dice el enunciado Al músico principal, por lo tanto este salmo era dedicado a la alabanza en el templo, sobre gittith o mejor dicho sobre Gath y lo escribió David. Se cree que el contexto histórico de este salmo es 1º de Samuel 17, así es que abramos nuestra Biblia en ese pasaje. Leamos los versículos 3 y 4 Goliath era de gath y su estatura era aproximadamente de 2,70 mts. su armadura pesaba unos 57 kilos y su lanza unos 7. bueno, todos sabemos la historia, durante 40 días goliath desafió al pueblo y nadie se atrevió a aceptar el desafió pese a que el rey había prometido muchas riquezas y la mano de su hija al que lo venciere, hasta que llegó David. 1º Samuel 17:42 Y como el Filisteo miró y vió á David túvole en poco; porque era mancebo, y rubio, y de hermoso parecer. 43 Y dijo el Filisteo á David: ¿Soy yo perro para que vengas á mí con palos? Y maldijo á David por sus dioses. 44 Dijo luego el Filisteo á David: Ven á mí, y daré tu carne á las aves del cielo, y á las bestias del campo. 45 Entonces dijo David al Filisteo: Tú vienes á mí con espada y lanza y escudo; mas yo vengo á ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado. 46 Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y quitaré tu cabeza de ti: y daré hoy los cuerpos de los Filisteos á las aves del cielo y á las bestias de la tierra: y sabrá la tierra toda que hay Dios en Israel. 47 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y lanza; porque de Jehová es la guerra, y él os entregará en nuestras manos. Ahora si, leamos el salmo 8 1. OH Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos! David reconoce la grandeza de Dios de la única forma que le puede hacer justicia, llevando nuestras mentes a lo único infinito que podemos percibir en una pequeña parte, el cielo. 2 De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga. Ahora David recuerda la ocurrido en la batalla y confiesa que él ante Goliat no era mas que un niño de pecho y que venció, no por tener la capacidad de hacerlo si no porque Dios lo entregó en sus manos. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y lanza; porque de Jehová es la guerra, y él os entregará en nuestras manos. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste: 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites? Pareciera que David esta diciendo Tú, señor, eres tan grandioso y nosotros tan poca cosa y aun así usted se acuerda de nosotros y está pendiente de lo que necesitamos 5 Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre. 6 Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar. Podríamos deja nuestras consideraciones hasta aquí pero este salmo tiene la cualidad de que podemos hacer de él una doble lectura, veamos: El Salmo 22, un salmo mesiánico dice 22 Anunciaré tú nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.

Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 16 de 21

Página

Análisis bíblico II Salmos 23 Los que teméis á Jehová, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel. Es Jesús el que habla y nos llama a alabar a nuestro Dios, por lo tanto nuestro señor Jesucristo es el principal músico en el cielo. Ahora bien, el encabezamiento del salmo 8 dice: Al músico principal, por lo tanto este salmo está dirigido a nuestro señor Jesucristo. Leámoslo de nuevo 1. OH Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos! 2 De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga. Mat 11:25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños. 26 Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos. 1Co 1:26 Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; 27 Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; 28 Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es: 29 Para que ninguna carne se jacte en su presencia. 30 Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: 31 Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor. Por lo tanto cuando el salmo 8 dice “De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza” está hablando de nosotros que siendo nada por la gracia de Dios somos hechos hijos Mat 18:3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste: 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites? Isa 40:6 Responde: Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo: 7 La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente hierba es el pueblo. El Salmo 62:9 responde a la misma pregunta diciendo: “Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: Pesándolos á todos igualmente en la balanza, Serán menos que la vanidad”. Otra consideración importante en este punto es el hecho de que la creación del universo significó la obra de los dedos de nuestro Dios, sin embargo cuando hablamos del plan de salvación la Biblia nos habla del brazo de Dios Isaías 52:10 Jehová desnudó el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes; y todos los términos de la tierra verán la salud del Dios nuestro. Y el hijo del hombre, que lo visites? Gálatas 4: 4 dice: Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito á la ley, Muchas veces surge la pregunta de por qué Dios envió a su hijo al mundo, por qué no buscar otra forma de alcanzar la salvación del hombre, han surgido muchas respuestas, una de ellas la encontramos en la ley del rescate, cuando un israelita pobre se vendía como esclavo solamente un pariente cercano lo podía rescatar de esa condición. Nosotros éramos esclavos del pecado, por lo tanto nuestro señor Jesucristo debió hacerse hombre para ser él nuestro pariente, nuestro hermano, y así satisfacer esa ley (Levíticos 25) El catecismo de Heidelberg dice: 14ª PREGUNTA: ¿Podría hallarse alguien, en el cielo o en la tierra, que siendo simple criatura pagase por nosotros? RESPUESTA: No; primero, porque Dios no quiere castigar, en otra criatura, el pecado que el hombre a cometido. Segundo, porque una simple criatura es incapaz de soportar la ira eterna de Dios contra el pecado y librar a otros de ella. Salmo 22:1 DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor? 2 Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio. 3 Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. 4 En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste. 5 Clamaron á ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron. 6 Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo. Aquí vemos el sufrimiento espiritual de Jesús, en el momento en que cargó el pecado de todos nosotros. Nos muestra que a lo largo de las historia, todos lo que clamamos a Dios somos oídos y él nos responde, sin embargo nuestro señor estuvo completamente solo y gracias a su divinidad fue capaz de soportar ese momento tan terrible para él y sin embargo tan importante para nosotros. 6 Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo. 5 Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Filipenses 2:6 El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: 7 Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; Hebreos 2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo, 15 Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre. 16 Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó. Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 17 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos 17 Por lo cual, debía ser en todo semejante á los hermanos, para venir á ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo. 18 Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer á los que son tentados. Y coronástelo de gloria y de lustre. Isaías 53: 11 Del trabajo de su alma verá y será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores. Filipenses 2:9 Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; 10 Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; 11 Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre. 6 Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 1º de Corintios 15:25 Porque es menester que él reine, hasta poner á todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. 27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas á él, claro está exceptuado aquel que sujetó á él todas las cosas. 28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. Salmo 115:1 NO á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad. 17 No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio; 18 Mas nosotros bendeciremos á JAH, Desde ahora para siempre. Aleluya. 9 Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Salmo 119
Este Salmo es una reflexión sobre la ley; el salmista ve su vida a la luz de ella. Aunque también usa la forma de lamentación, su énfasis en la ley tiene tanta influencia que se puede considerar el resultado como aplicación secundaria de la forma de la lamentación. La combinación de la meditación y lamentación resulta en la exhibición de un israelita de piedad ejemplar en varios sentidos: 1) En cuanto a la ley que piensa obedecer (vers. 4, 5, 8, 9, 17, 34, 44, 55, 57, 60, 63, 88, 106, 134, 146, 167, 168), guardar (vers. 2, 22, 33, 34, 56, 69, 115, 129, 145), en que medita (vers. 15, 23, 27, 48, 78, 97, 99, 148), aprender (vers. 7, 71, 73), entender (vers, 27, 34, 73, 100, 104, 144), en que se deleita (vers. 16, 24, 47, 70, 77, 92, 143, 174). La antítesis es olvidar (vers. 16, 61, 83, 93, 109, 141, 153, 176), abandonar (vers. 53, 87), o desviarse (vers. 10, 21); 2) reconoce humildemente que su corazón, que comete errores (vers. 5), depende de la iniciativa de Dios a buscarlo (vers. 176), y le pide entendimiento (10, 12, 18, 19, 26, 27, 29, 33-38, 43, 49, 64, 66, 68, 73, 108, 124, 135, 144, cp. 171). El salmista no guarda la ley para tener entendimiento, sino que quiere entendimiento para guardar la ley; 3) es un siervo sufriente que observa la ley, medita en ella y cuenta con ella, pero que también está despreciado (vers. 22), amenazado por príncipes (vers. 23), se postra en el polvo (vers. 25), rodeado de los lazos de los impíos (vers. 61), calumniado (vers. 69), agraviado (vers. 78), perseguido (vers. 84), etc. (vers. 19, 20, 28, 40, 42, 51, 53, 70, 81-87, 95, 107, 109, 110, 120, 123, 131, 136, 139, 141, 143, 145, 146, 147, 150, 157, 161, 174, 176). En vez de abandonar a Dios y sus leyes, ora por liberación, misericordia y vida (vers. 8, 22, 25, 28, 31, 39, 40, 41, 58, 78, 79, 80, 86, 88, 94, 107, 108, 116, 117, 121, 122, 132-134, 145, 149, 153, 154, 156, 169, 170, 173, 175); y 4) en medio de sufrimientos opresivos e injustos, el salmista confía en Dios (vers. 42, 66, 67,114,166) y en sus promesas expresadas en la ley para los que la guardan (vers. 30, 42, 49, 50, 52, 54, 74, 81, 105, 111, 114, 140, 147). No declara su inocencia, sino que confiesa sus pecados (cp. vers. 42, 44, 46, 68, 118-120, 137, 142, 151). Sus declaraciones de fidelidad a la ley refuerzan la confianza y a menudo se relacionan con la petición (cp. vers. 94) o el lamento (cp. vers. 157). Además de las declaraciones de fidelidad al Señor y a su ley, el Salmo incluye promesas de fidelidad (vers. 8, 15, 16, 44, 93, 106). Este tema reemplaza o se relaciona con la promesa esperada de alabanza (cp. vers. 171). En fin, la ley da dirección a la vida y la promesa de salvación en la angustia. Esta requiere fe y aquella obediencia. El salmista reorganiza su vida en el ocaso del caos y en las arenas movedizas de la muerte mediante su relación con Dios por medio de la ley que le ofrece luz y una base firme. Este abecedario de oro (Lutero) está gobernado por tres estructuras típicas: 1) la forma acróstica alfabética (cp. Sal 25, 34, 37, 111, 112, 145; Lm 1, 2, 3, 4; Pr 31:10-31); 2) el empleo de un sinónimo para ley en cada vers. excepto posiblemente en 3, 37, 90,122: i.e., ley, vers. 1; testimonios, vers. 2; preceptos, vers. 4; estatutos, vers. 5; mandamientos, vers. 6; juicios, vers. 7; palabra, vers. 9, 11; y 3) el uso del género del lamento personal. Algunos críticos aumentan los sinónimos de ley al incluir palabras como caminos, (heb., derek), vers. 3, 37; fidelidad, vers. 90; y caminos (heb., ’orach), vers. 15 (v. también vers. 101,104,128). Para combinar la forma acróstica con las ocho palabras para ley, el salmista repite ocho veces cada letra sucesiva, haciendo así secciones de ocho vers.; pero sólo seis secciones (He, Vav, Jet, Yod, Caf, Pe) emplean las ocho palabras. Cada sección contiene al menos seis sinónimos de la palabra ley y las arregla en una secuencia distinta. Las veintidós letras abarcan todas las posibilidades para los ocho sinónimos de ley. Se puede proceder por el Salmo con la impresión de que la ley, que abarca toda la vida del santo, es examinada desde todo punto de vista. Además de ser agradable en el sentido estético, los acrósticos tienden a la instrucción (cp. vers. 1-4) o a la reflexión. Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 18 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos

Salmo 119: oración de un perseguido en un mundo lleno de desprecio a dios y a su palabra
1. El poeta–autor y sus adversarios.
A primera vista y cuando se conoce este salmo sólo por algunos versículos versificados, quizá no se hace notar este entorno angustioso en que nació. La forma del salmo es muy ingeniosa. Consta de 22 estrofas, cada una de 8 versículos, todos los cuales comienzan con una de las letras del alfabeto hebreo. Dado que éste consta de 22 letras, el Salmo 119 suma: 22 x 8 = 176 versículos. En algunas versiones muy importantes de la Biblia, se menciona sobre o al lado de cada una de las estrofas, la letra hebrea con que éstas comenzaban originalmente. Así ocurre con la versión Reina–Valera. Se trata de un poema especialmente hermoso, según el sentimiento estético en el mundo en torno a Israel1. ¿Pero puede ser este salmo la obra de un perseguido? Si reparásemos sólo en esta inteligente técnica poética, fácilmente podríamos considerar el salmo como «un producto de cuarto de estudio», una curiosa alabanza a la excelencia de la Ley en general, como puede hacer sospechar el epígrafe en algunas versiones de la Biblia. Pero, cuando leemos de corrido un par de veces este salmo, y además nos fijamos especialmente en lo que el salmista comunica de sí mismo y de sus adversarios, entonces vemos claramente que, a través de este salmo –el más extenso de todos–, discurre una profunda línea de demarcación entre un perseguido y sus perseguidores.

El poeta.
Nos da la impresión que el poeta–autor de este salmo fue un hombre bastante joven. En el v. 141, leemos: «Pequeño soy yo, y desechado». La palabra hebrea (sa’ir) que aquí es traducida por «pequeño», también puede significar «joven». Primero, quizá pensó en sí mismo cuando en el v. 9 preguntó: «¿Con qué limpiará el joven su camino?» Aunque, a este respecto, conviene que tengamos presente, que las Sagradas Escrituras usan la palabra «joven» también para un cuarentón, 1 R. 14: 21, 2 Cr. 13: 7. También los vs. 99–100 indican un poeta joven: «Más que todos mis enseñadores he entendido... Más que todos los viejos he entendido». No se habla así cuando uno mismo ya es anciano. Entretanto, este hombre joven lo pasaba muy mal. En el v. 50 habla de «mi aflicción», y acerca de esto cuenta muchos pormenores en el resto de su salmo. Anda abrumado bajo oprobio y menosprecio, v. 22, y a veces «se deshace en ansiedad », v. 28. Es humillado, vs. 67, 78, 84, 143; incluso tan gravemente, que clama: «Afligido estoy en gran manera», v. 107. Es perseguido, vs. 84, 161. Sí, puede ser que no haya sido ejecutado como de Brès; pero también ha conocido el peligro de muerte, v. 87: «Casi me han echado por tierra», cf. v. 95 «Mi vida está de continuo en peligro», v. 109. Se le imputa mentira, v. 69, y es tratado injustamente, v. 133. Como consecuencia de toda esta miseria, se siente un extranjero en nuestra tierra, v. 192. Se ha explicado la especial forma alfabética del salmo como la obra poética de un preso que, en su prisión, habría acortado el tiempo con esta ingeniosa sarta de quejas suyas y motivos de consuelo3.

Sus adversarios.
¿Y cómo califica a sus adversarios? Les llama «malignos», v. 115; «soberbios», vs. 51, 69, 78, 85; «soberbios» y «malditos », v. 21; «inicuos», vs 53, 61, 95, 110, 119, 155. Entre todos éstos hay hombres poderosos: «príncipes me han perseguido sin causa», v. 161. «Hablaré de tus testimonios delante de los reyes», v. 46. A este respecto, quizá igual que en el Salmo 2: 2, deberemos pensar en toda clase de autoridades locales y regionales, cf. Los Salmos I, 5, 3. 138 ss. Con esto, el salmista pintó un frente israelita interno, pues como en Los Salmos I, 3. 71 ss. hemos visto, los salmos, al hablar de «impíos» y «temerarios», y similares, no indican paganos, sino gentes de iglesia que no temían a Dios, miembros desobedientes del pueblo de Dios, israelitas que habían dado la espalda al SEÑOR y su Palabra. Esto también aparece claro por otros datos de este salmo. En el v. 53, el salmista se lamenta: «Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos que dejan tu ley» (= la Palabra de Dios en aquel tiempo). Él ha expresado más lamentos de esta clase: en el v. 21, leemos de «soberbios y malditos que se desvían de tus mandamientos». El v. 85 dice: «Los soberbios que no proceden según tu ley»; y el v. 126: «Han invalidado tu ley». El v. 139 expresa: «Mis enemigos se olvidaron de tus palabras». El v. 150, recuerda: «Se acercaron a la maldad los que me persiguen; se alejaron de tu ley»; y el v. 155, manifiesta: «Los impíos no buscan tus estatutos»; y el v. 158, lamenta: «Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, porque no guardaban tus palabras». Además de esto, había también «príncipes»: vs. 23 y 161; y «reyes»: v. 46. Por consiguiente, el poeta–autor fue perseguido y oprimido por figuras principales en Israel, la iglesia de entonces; personas importantes dentro del pueblo de Dios de entonces iban en contra del salmista. Lo mismo que en el caso e David, Elías, Eliseo, Amós, Jeremías y nuestro Salvador con sus apóstoles: todos ellos perseguidos por sus hermanos; y por «reyes» y «príncipes» en Israel como Saúl, Acab, el príncipe eclesiástico Amasías, quien desterró de Bet–el a Amós como un pícaro, Am. 7: 13; y las instancias oficiales posteriores de la iglesia judía, como Anás y Caifás y los sanedritas con su brazo que alcanzaba hasta Damasco, Hch. 9: 1–2. No conocemos el nombre del poeta–autor del Salmo 119, pero cualquiera de los oprimidos arriba mencionados podría entrar en cuenta para ello. Podría ser un Jeremías, cuya obra de predicación fue destruida por un príncipe idólatra en Israel, y fue echada al fuego, Jer. 36. Estos profetas y apóstoles, pero sobre todo nuestro Salvador, pueden haber visto cumplirse nuevamente este salmo en sus vidas, cf. Los Salmos I, 5. 2. 132 ss. Tanto más, cuando se fijan en lo que el poeta cuenta acerca de los métodos, que sus perseguidores aplicaron. En esto, muchos justos dolientes después de él deben haber reconocido la forma y manera de lucha de sus adversarios. Nuestro poeta–autor no fue combatido con franqueza, sino con medios bajos y furtivos, como la burla, el desprecio, las mentiras y trampas. «Contra mí forjaron mentira los soberbios», se lamenta, v. 69; y ora: «Aparta de mí el camino de la mentira», v. 29. Nosotros hablaríamos quizá de una campaña de mentiras. El pobre salmista se enfrentaba a Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 19 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos enemigos secretos: «Los soberbios me han cavado hoyos», v. 85. Eran perseguidores duros, sin ninguna compasión: «Se engrosó el corazón de ellos como sebo», v. 70; y también formaban una mayoría fuerte: «Muchos son mis perseguidores y mis enemigos», v. 157. ¡Y todo esto absolutamente sin fundamento firme! El Salmo 119 está sencillamente entreverado de manifestaciones de inocencia del salmista. No es tan difícil señalar más de sesenta de ellas. Transcribiremos algunas: «Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; mas tu siervo meditaba en tus estatutos», v. 23. «Los soberbios se burlaron mucho de mí; mas yo he aprendido de tu ley», v. 51. «Compañías de impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley», v. 61. «Contra mí forjaron mentira los soberbios, mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos», v. 69. «Los impíos me han aguardado para destruirme; mas yo consideraré tus mandamientos», v. 95. «Mi vida está de continuo en peligro, mas no me he olvidado de tu ley», v. 109. «Pequeño soy yo, y desechado, mas no me he olvidado de tus mandamientos», v. 141. No debemos calificar especialmente de «farisea» esta manera de hablar, pues este tono puede escucharse en las Sagradas Escrituras con la aprobación de Dios, entre muchos justos, cf. Los Salmos I, 8. 215 ss. Así habló G. de Brès aún en la escalera del cadalso: –«¡Yo os he predicado la buena doctrina!» Una obra poética no atemporal. Por tanto, el Salmo 119 no fue en modo alguno una obra poética atemporal sobre la gloria y excelencia de la Ley, sino un salmo en el que un pobre sufriente como Jeremías ha podido reconocer, que de por vida debía tropezar con príncipes políticos SALMO 119 y eclesiales en Judá, que se juntaron contra él, y le imputaron mentiras; véase, por ejemplo, Jer. 364. Pero, también el Salmo 119 encontró su cumplimiento supremo en nuestro excelso Profeta y Maestro, quien fue escarnecido por figuras importantes en la vida eclesial judía de su tiempo (cf. Mt. 12: 24), y también se encontró frente a sí a «príncipes» como los miembros del Sanedrín, los cuales le lanzaron sus lazos (= preguntas capciosas), y fueron tan duros como los adversarios de nuestro salmista; y los siervos de Jesucristo no fueron más que su Señor. La historia de la iglesia muestra siempre el patrón del Salmo 119: «Príncipes » que «juntos deliberan» contra justos inocentes que nada prefieren sino honrar a Dios y su Palabra. Queda fuera del proyecto de este libro comentar este salmo versículo por versículo. Esto no obstante, sí querríamos sugerir a los lectores de la Biblia: leed cada versículo de este salmo, en primer lugar, desde la situación del poeta–autor. Entonces veréis desaparecer espontáneamente la apariencia de «generalidad» y «atemporalidad» que, según idea de algunos, se halla en este salmo, y oiréis a este salmo hablar un lenguaje ardiente, polémico y testificante, también en el mundo eclesial de nuestra época que asimismo está llena de abandono de la Palabra; lo cual queremos hacer ver de la mano de algunos versículos.

2. V. 136: «ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu palabra».
Nuestro salmista disponía de una larga lista de palabras para designar la Sagrada Escritura de sus días: la ley del SEÑOR, tus testimonios, tus mandatos, tus estatutos, tu o tus mandamiento(s), tu palabra, tus causas, la palabra de verdad, tu promesa, tus palabras. Estas expresiones, medidas en una balanza de oro, se diferencian entre sí y en alguna manera, en significado; pero todas son, de hecho, sinónimas de la Palabra de Dios. Además, una por una, todas ellas también estaban igualmente determinadas por el Pacto. Pues, una palabra como «mandamiento» o «mandato», tiene que ver frecuentemente en las Escrituras no simplemente con alguna orden de Dios, sino que propiamente designa todo el Pacto de Horeb con la enseñanza (miswah) de Dios, contenida en el mismo. Como la palabra «testimonio» significa las actas del pacto en el arca; y la palabra «promesa» indica las promesas de vida, vivir felizmente y la protección real y grandiosa que el SEÑOR prometió en Canaán a Israel, si guardaba el Pacto del SEÑOR, Lv. 18: 5. En resumen, todas estas expresiones tienen que ver con la enseñanza que el SEÑOR había dado, por medio de Moisés y los profetas, acerca de sus pactos y su realeza sobre toda la vida israelita, y el pleito que debió afectar a su vasallo, Israel, en más de un período de la historia, cf. Los Salmos I, 1. 2. 27 y ss. Esta enseñanza buena y divina fue negada orgullosamente en los días en que el salmo más largo fue escrito, por muchos israelitas, y entre ellos por muchas figuras importantes. De esto se queja constantemente el salmista: «Han invalidado tu ley», v. 126. «Se alejaron de tu ley», v. 150, cf. v. 21, 53, 85. Esto significaba nada menos que los fundamentos bajo la convivencia israelita fueron rechazados, cf. Sal. 11: 3. En Los Salmos I, 2. 3. a. 48–56, hemos visto algo del sufrimiento agudo que entró en más de una casa israelita cuando la Thorá –¡escudo de los pobres!– fue quebrantada. La ruptura de la ley que el salmista señala, ha ocurrido tan frecuentemente en la historia bíblica, que la expresión «pobre», especialmente en los salmos, ¡es frecuente que sea otra palabra para significar «justo»! Recuérdese al hambriento Acab, un nuevo príncipe israelita tan importante que quebrantó la Thorá y precipitó en la desdicha a Nabot junto con su familia. Cierto, el salmista también se enfadó por esto, y quedó profundamente afectado: «Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, porque no guardaban tus palabras», v. 158. «Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos que dejan tu ley», v. 53. La ortodoxia fría permanecía brotando a veces en esta indignación y horror, pero el salmista, por causa de la apostasía de su confraternidad, también derramó lágrimas amargas: «Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley», v. 136. Llorar por la iglesia, también lo hemos visto hacer al poeta– autor del Salmo 74. Por semejantes quejas, el Salmo 119 se coloca en la fila de Lamentaciones por Sión, y el poeta muestra un espíritu afín al de los autores del libro de Lamentaciones. También nuestro Salvador «tuvo compasión» de las multitudes, al verlas desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor, Mt. 9: 36, cf. 23: 37; y para aquellos que tienen pena por la desolada situación de la Cristiandad actual, el Salmo 119 está, pues, plenamente de actualidad. 3. V. 172: «HABLARÁ MI LENGUA TUS DICHOS». La tristeza del salmista por el desprecio de la Palabra de Dios debe haber sido para él muy amarga, porque amaba profundamente a las Sagradas Escrituras. «Mi lengua cantará tu palabra». Pues bien, ¡ya lo ha hecho! Desde el v. 4 se dirige directamente al SEÑOR, de modo que su salmo forma una oración de 173 versículos o 346 líneas, ¡y únicamente en seis de ellas no menciona la Palabra de Dios!6 En efecto, su salmo es un Himno de Alabanza a la Palabra de Dios. Aquí siguen, como ejemplo, algunas de esas expresiones de alabanza: Bienaventurados los que hacen lo que enseña la Thorá, v. 1. Los juicios de Dios son justos, vs. 7, 62, 106, 164. Los juicios de Dios son buenos, v. 39. Toda tu palabra Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 20 de 21 Página

Análisis bíblico II Salmos es la verdad, vs. 43, 142, 151, 160. Todos los juicios de Dios son justos, vs. 75, 123, 138, 144. Todos tus mandamientos son verdad, v. 86. La palabra de Dios permanece para siempre, vs. 89, 152, 160. Cielo y tierra descansan en la palabra de Dios, vs. 90–91. Tu mandamiento es amplio sobremanera, v. 96. Tus mandamientos hacen sabio, v. 98. Tus mandamientos dan perspectiva, vs. 100, 104, 130. Tu Palabra es lámpara a mi pie, v. 105. Maravillosos son tus testimonios, v. 129. La expansión de tus palabras alumbra, v. 130. Tus juicios son rectos, v. 137. Tu palabra es sumamente pura, v. 140. Mucha paz tienen quienes aman tu ley, v. 165. ¡Y el salmista veía a esta buena Palabra de Dios rechazada por muchos en torno a él! Como actualmente en la Cristiandad moderna se manifiesta cada vez más el hombre de pecado, el hijo de perdición, el adversario, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios (la Cristiandad) haciéndose pasar por Dios», 2 Ti. 2: 3–4. Las palabras de alabanza que el salmista anteriormente dedicaba a la Palabra de Dios, muchos actualmente se las dedican a las ciencias, y llegan a decir: –«¡Maravillosa es la ciencia!; ella esparce luz, etc., etc». Así es como con el salmista nos encontramos constantemente ante el mismo frente o dilema: Sabiduría divina, o sabiduría humana. De nuevo un ejemplo de que el Salmo 119 no menciona versículos generalmente piadosos, sino que hace oír alabanza polémica a la Sabiduría de Dios frente a la presunción humana; también a la del hombre moderno y soberano.

Obras consultadas para la elaboración de esta unidad.
1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, por Vila/Escuain. Diccionario de la Santa Biblia, por w.w. Rand. Salmos, por Matthew Henry. Comentario Exegético de la Biblia, por Jamison, Fausset y Brown. Compendio Manual de la Biblia, por Henry Halley. Joyas de los Salmos, por F.B. Meyer. Salmos FeLiRe El Tesoro de David C. Spurgeon

Seminario Bíblico, Iglesia Presbiteriana Bíblica Fundamentalista 21 de 21

Página

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->