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Cartas de Santa Teresa a las religiosas de Sevilla, 1979 LA REFORMA - situación crítica -

Cartas de Santa Teresa a las religiosas de Sevilla, 1979 LA REFORMA - situación crítica -

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AL PADRE HERNANDO DE PANTOJA.

Natural de Avila, fue prior de la Cartuja de Las Cuevas (Sevilla), filial de la del Paular (Madrid). Defensor y protector desde el principio de las Descalzas de Sevilla, a quien hirieron profundamente los desprecios que recibieron en aquella ciudad. Las favoreció mucho con limosnas y regalos y consiguió cambiar el corazón del arzobispo hasta el punto de que le pidiera de rodillas a la Madre la bendición el día de la instalación de la Reserva. 1. Al padre Hernando de Pantoja. Sevilla. Avila, 31 de enero de 1579. 1. Jesús. La gracia del Espíritu Santo esté con usted, padre mío. ¿Qué le parece a usted cómo funciona aquella casa del glorioso San José972 y cómo han tratado y tratan a aquellas sus hijas, que hace ya tanto tiempo que padecen trabajos espirituales y desconsuelos de quien las había de consolar. Me parece que, como los han pedido mucho a Dios, las ha escuchado. Sea bendito por todo. 2. En realidad yo tengo poca pena que por las que vinieron allá conmigo, sino a veces alegría por lo que van a ganar en esta guerra que les hace el demonio. Pero sí que la tengo por las que han entrado de ahí que, cuando tenían que estar ejercitándose en ganar quietud y aprender la historia y las costumbres de la Orden, pierdan el tiempo en desasosiegos, que, por ser novicias, les pueden perjudicar. Que el Señor lo remedie. Yo le aseguro a usted que ya hace muchos días que el demonio intenta turbarlas. Yo le había escrito a la priora que comunicara con usted todos sus trabajos. No se debe de haber atrevido. Gran consuelo sería para mí poder hablar con claridad con usted; mas, por carta no me atrevo, y si no fuera de tanta confianza el mensajero, ni esto me atrevería a escribir. 3. Este mozo vino a pedirme si conocía en esa ciudad a alguien que le recomendara para encontrar algún trabajo; pues como esta tierra es tan fría y perjudica mucho su salud, no puede vivir aqui, aunque es natural de aquí. Ha servido a un canónigo de aquí, amigo mío, y me asegura que es virtuoso y fiel; tiene buena pluma para escribir y sabe contar. Le suplico, por amor de nuestro Señor, que si se le presenta cómo colocarlo, que me haga este favor y este sevicio a Su Majestad; y garantice las cualidades que le he dicho, si es necesario; que el que me las ha dicho no me engañará. 4. Me alegré cuando habló conmigo por tener ocasión de consolarme con usted y suplicarle que mande a la priora anterior973 que lea esta carta mía junto con las hermanas que son de por aquí, pues ya sabe usted que le han quitado el oficio y la han sustituido por una de las que
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De Sevilla.

María de San José, depuesta por el provincial Diego de Cárdenas.

han entrado de ahí, y que les han hecho pasar otras muchas persecuciones, incluso les han secuestrado mis cartas, que ya están en poder del nuncio. Las pobres han necesitado consejo, pues los letrados de acá están espantados de la opresión de que han sido víctimas amenazándolas con excomuniones. 5. Yo estoy espantada porque veo que han oprimido mucho sus almas. Debió de ser que no se entendieron pues en el proceso decían cosas que habían dicho, que son totalmente falsas, porque yo estaba allí entonces, y nunca pasó nada de lo que dicen. Mas no me espanto de que les hiciesen desatinar, porque se dio el caso de que a alguna monja la tuvieron seis horas en escrutinio, y alguna poco inteligente debió de firmar todo lo que ellos quisieron. Nos ha servido aquí para en adelante mirar bien lo que firmamos, y así nada han podido decir. 6. Nuestro Señor nos ha apretado de todas las maneras durante año y medio; mas yo estoy confiadísima en que Su Majestad ha de defender a sus siervos y siervas, y que serán descubiertas las marañas que ha enredado el demonio en esa casa, y el glorioso San José sacará en limpio la verdad y lo santas que son esas monjas que fueron de aquí, pues las de allá no las conozco, mas se que quien las trata974 las cree más a ellas, lo que ha sido un gran daño para muchas cosas. 7. Le suplico, por amor de nuestro Señor, que no las desampare y que las ayude con sus oraciones en esta tribulación, porque sólo a Dios tienen, y en la tierra no tienen a nadie con quien poderse consolar. Mas Su Majestad que las conoce las amparará y le dará a usted caridad para hacer lo mismo. 8. Le envío esa carta abierta, porque como les han mandado que todas mis cartas se las den al provincial975, disponga usted que se la lea alguien, para que reciban algún alivio viendo letra mía. Parece ser que el provincial las quería echar del monasterio; pero las novicias se querían ir con ellas. 9. Lo que yo interpreto es que el demonio no puede sufrir que haya ahí descalzos ni descalzas, y por eso les hace tanta guerra; mas yo confío en el Señor que no lo va a conseguir. Usted tenga presente la importancia que ha tenido su apoyo para conservarlas ahí; ahora que la necesidad es mayor, ayude usted al glorioso san José. 10. Que Su Majestad le guarde para amparo de los pobres (que ya se lo que ha ayudado usted a esos padres descalzos) muchísimos años con el aumento de santidad que yo siempre le suplico, amén. Hoy es el último día de enero. Indigna sierva y súbdita de vuestra paternidad, Teresa de Jesús. Si no se cansa, puede leer esa carta que dirijo a las hermanas. A LAS CARMELITAS DESCALZAS DE SEVILLA. El provincial de los calzados, Cárdenas, ha destituído a María de San José, de su cargo de priora. Beatriz de la Madre de Dios, incapaz para gobernar, ha sido nombrada vicaria. La comunidad ha recibido un fuerte golpe y ha tenido que sufrir mucho. 1. Avila, 31 de enero de 1579. 1. Jesús. La gracia del Espíritu Santo esté con ustedes, hijas y hermanas mías. Sepan que nunca las amé tanto como ahora, ni usted han tenido tanta oportunidad de servir a Dios como ahora que les hace tan gran merced de poder gustar algo de su cruz con algún desamparo del mucho que Su Majestad tuvo en ella. ¡Dichoso el día que entraron en esa casa, donde les tenían preparado tan venturoso tiempo! Les tengo mucha envidia, y es verdad que cuando supe todos esos cambios (que se me contó todo muy detalladamente) y que las querían echar de esa casa aparte de otras cosas más concretas, en vez de tener pena, sentí un gozo interior grandísimo, viendo que, sin haber atravesado el océano, ha querido nuestro Señor descubrirles unas minas de tesoros eternos, con que espero en Su Majestad, han de quedar muy ricas y repartir con las que estamos por aquí; porque estoy muy confiada en su misericordia que las ha de favorecer para que lo soporten todo sin ofenderle en nada, que de sentirlo mucho no se aflijan, pues querrá el Señor

hacerles entender que no son para tanto como creían cuando estaban tan deseosas de padecer. 2. Animo, ánimo, hijas mías; acuérdense de que Dios no da a nadie más trabajos de los que puede sufrir y de que Su Majestad está con los atribulados907. Pues esto es cierto, no hay que temer sino esperar en su misericordia que ha de descubrir toda la verdad y se han de conocer las marañas que el demonio ha tejido y tenía escondidas para revolucionar, de lo que yo he tenido más pena de la que tengo ahora por lo que pasa. Oración, oración, hermanas mías, y resplandezca ahora la humildad y la obediencia, y que nadie obedezca más a la vicaria que ha sido nombrada, que ustedes, y sobre todo la priora destituida.
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1Cor 10,13. Sal 90,15.

3. ¡Oh, qué buena oportunidad para recoger el fruto de las determinaciones que han tenido de servir a nuestro Señor! Piensen que muchas veces quiere probar si las obras concuerdan con ellas y con las palabras. Saquen honrosamente a las hijas de la Virgen y hermanas suyas en esta gran persecución, que si se ayudan, el buen Jesús las ayudará, que aunque duerme en el mar, cuando crece la tormenta hace parar los vientos908. Quiere que le pidamos, y nos quiere tanto que siempre busca cómo nos aprovechará. Bendito sea su nombre por siempre, amén, amén, amén. 4. En todas estas casas las encomiendan mucho a Dios, y por eso espero en su bondad que lo ha de remediar todo pronto. Por eso procuren estar alegres y considerar que, bien mirado, todo es poco lo que se padece por tan buen Dios y por quien tanto pasó por nosotros, que todavía no hemos llegado a derramar nuestra sangre por él. Entre sus hermanas están y no en Argel. Dejen actuar a su Esposo y verán cómo pronto se tragará el mar a los que nos hacen la guerra, como hizo con el Faraón909, y dejará libre a su pueblo y a todos con deseo de volver a padecer, viendo lo que han ganado con lo pasado. 5. Recibí su carta y quisiera que no hubieran quemado lo que habían escrito, porque es bueno conservarlo. Las cartas mías que se entregaron, pudieran no haberlas dado, según dicen los letrados de por aquí; mas poco importa. Dios quiera que todas las culpas vengan sobre mí, aunque las penas de los que han padecido sin culpa, ya han descargado bastante. 6. Lo que me ha dado mucha pena fue la relación que venía en el proceso del padre provincial910, algunas cosas que yo se que son muy falsas porque yo estaba ahí en ese tiempo. Por amor de nuestro Señor, miren mucho si lo dijo por miedo o por alguna turbación; porque cuando no hay ofensa de Dios, todo es nada, mas mentiras y con daño, me han lastimado mucho. Aunque no acabo de creerlo, porque todos saben la limpieza y virtud con que el padre Gracián trata con nosotras y lo mucho que nos ha aprovechado y ayudado a seguir adelante en el servicio de nuestro Señor. Y pues las cosas son así, aunque las cosas tengan poca importancia, es gran culpa levantarlas. Adviertánselo por caridad, a esas hermanas, y quédense con la Santísima Trinidad que las guarde, amén. 7. Todas estas hermanas les envían muchos recuerdos. Están esperando que, cuando acaben todos estos nublados, lo sabrá relatará todo la hermana San Francisco911. A la buena Gabriela he encomendado y pido que esté muy contenta, pues tengo siempre presente la aflicción que habrá tenido viendo tratar así a la madre María de San José. A la hermana San Jerónimo no le tengo lástima si sus deseos son verdaderos, y si no, se la tendría más que a todas. Mañana es víspera de nuestra Señora de la Candelaria. 8. Al señor Garciálvarez quisiera hablarle más que escribirle; y, como no puedo decir por carta lo que le diría de palabra, no le quiero escribir. A las otras hermanas que osaren decir de ésta, mis recuerdos. Indigna sierva de vuestras caridades, Teresa de Jesús.

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Mt 8,27. Ex 14, 28. Diego de Cárdenas. La cronista.

A Isabel de San Jerónimo y María de San José. Sevilla. Avila, 3 de mayo de 1579. 1. Jesús. La gracia del Espíritu Santo esté con usted, hija mía. Anteayer recibí su carta y la de mis hermanas. ¡Oh Jesús, y qué gran consuelo sería para mí si me viera yo ahora en esa casa!, y así me lo hubiera dado si hubiera estado para participar tan abundantemente de los tesoros que les ha dado nuestro Señor. Sea bendito por siempre, amén. 2. Se me ha doblado extraordinariamente el amor que les tenía, aunque era mucho, y a usted, porque es la que más ha padecido; mas sepan cierto que, cuando supe que le habían privado de voz y sitio y oficio, me dio un especial consuelo; porque, aunque veo que mi hija Josefa762 es muy ruín, estoy convencida de que teme a Dios y que no es capaz de haber hecho nada contra Su Majestad que mereciera tal castigo. 3. Les escribí una carta por conducto de mi padre el prior de las Cuevas para que se la entregaran. Deseo saber si la recibió su paternidad esa y otra para él, y a quién la entregó, aunque vuelva a escribir. Cuando Nicolás supo lo que había pasado con la de su hermano, la rompió. Usted le debe muchísimo. Le tiene usted más engañado que al padre Garciálvarez. 4. Me duele que no diga misa allí763, aunque esa casa es la que pierde, pues a él mas bien se le quita un gran trabajo. Cierto que es mucho lo que le debemos, mas no se cómo arreglarlo; porque si el arzobispo no lo ha hecho por el prior de las Cuevas y el padre Mariano, no se por quién lo hará. 5. Me han enojado en parte estos billetes del padre Mariano, porque haya pensado que en esa casa se había de intentar tal cosa, cuánto más hablar de ello. Ello es que como el demonio ha actuado con tanta furia, en todo nos ha querido apretar, en especial lo que nos hacen para mayor tormento de todos. Ya parece que nuestro Señor no quiere darle tanta licencia, y espero en su Majestad que irá ordenando que se descubran las verdades. 6. En esa casa ha habido poca cosa, y esto me dio a mí mucha pena cuando supe las acusaciones del proceso que trajeron y de algunas cosas que yo sabía que eran muy falsas, porque eran del tiempo que estuve yo ahí. Ahora que he visto lo que pasa con esas hermanas, he dado muchas gracias a nuestro Señor porque no les dio tiempo para levantar más calumnias.
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María de San José, destituída como priora. Garciálvarez.

7. Esas dos almas me tienen fatigada, y es necesario que todas hagamos especial oración para que Dios les de luz. Desde que el padre Garciálvarez estaba así, tenía yo miedo de lo que ahora veo; y si usted recuerda, le escribí en dos cartas que creía que salía de casa. E incluso le cité a una (pues nunca caí en Margarita), para que anduviera con cuidado, aunque en verdad jamás me gustó su espíritu, pero algunas veces me parecía que era tentación porque soy muy ruín. Incluso lo comuniqué a nuestro padre maestro Gracián, para que, como la había tratado tanto, estuviera al tanto, y por eso ahora no me ha extrañado mucho; y no porque yo la considerara mala, sino por equivocada y persona de imaginación débil, terreno abonado para que el demonio le hiciera trampantojos, como lo ha hecho, pues sabe muy bien aprovecharse de la naturaleza y poco entendimiento; por eso no hay que echarle tanto la culpa, sino tenerle mucha lástima. Y en este caso me han de hacer la caridad, usted y todas, de no salirse de lo que yo ahora les voy a decir, y crean que es, a mi parecer, lo que conviene, y alaben mucho al Señor que no permitió que el demonio tentara tan reciamente a ninguna de ellas, pues, como dice San Agustín, habríamos hecho cosas peores. No quieran, hijsa mías, perder lo que han ganado en este tiempo; acuérdense de Santa Catalina de Sena lo que hizo con la que le había levantado la calumnia de que era mala mujer, y temamos, temamos, hermanas mías, que si Dios aparta su mano de nosotras, ¿qué males habrá que no hagamos? Créanme que esa hermana no tiene ingenio ni talento para inventarse tantas cosas como ha hecho, y por eso el demonio de proporcionó esa otra compañía, y era él ciertamente el que la enseñaba. Dios esté con ella. 8. Lo primero digo que tomen muy a pechos encomendarla a Su Majestad en todas sus oraciones, y en cada momento si pudiesen, que así lo haremos por aquí para que nos haga merced de darle luz y que el demonio la deje despertar del sueño en que la tiene. Yo la considero como una persona fuera de sí, en parte. Sepan que se que algunas personas, aunque no de estas casas, de imaginación débil, que les parece que ven todo lo que piensan, porque les debe de ayudar el demonio; y la pena que tengo es que a esa hermana le debe de haber hecho ver lo que le convenía a él para destruir esa casa, y tal vez ella no tenga tanta culpa como pensamos, como no la tiene un loco, que si se le mete en la imaginación que él es Dios Padre, no se lo quitará nadie. Aquí se ha de ver, hermanas, el amor que tienen a Dios, en tener mucha compasión de ella, como si fuera hija de sus padres, pues lo es del verdadero Padre a quien tanto debemos y a quien la pobrecita ha deseado servir toda la vida. Oración, hermanas, oración por ella, que también cayeron muchos santos y lo volvieron a ser. Quizá ha sido necesario para humillarla, que si Dios nos hace la merced que ella se comprenda y se retracte de lo que ha hecho, hemos ganado todas padeciendo, y ella lo mismo, pues el Señor sabe sacar de los males bienes. 9. Lo segundo, que no les pase por el pensamiento que salga de casa, por ahora, porque es un desatino muy grande que de ninguna manera conviene, que cuanto más piensan que se quitan peligros, caerán en ellos. Dejen pasar el tiempo, que ahora no es momento de cambiar, por muchas razones, y me extraña que usted no las vea. Piénselo, que Dios se las descubrirá, y confíe en Su Majestad y en las que miramos más despacio lo que conviene a esa casa. Ahora guárdense de comentarlo y de pensarlo, si pueden. 10. Lo tercero, que no se les demuestre desdén, al revés, la superiora la cuide más, y le demuestren todas agrado y fraternidad, y también a la otra. Procuren olvidar las cosas, y piensen lo que quisieran que se hiciera con cada una si a ella le hubiera ocurrido. Crean que esa alma está muy atormentada, aunque no esté arrepentida -porque el demonio lo hará- porque no consiguió más. Podría ser que para perder su alma, le hiciera perder el juicio -lo que no le costaría muchopara que hiciera una barbaridad consigo misma, y todas hemos de pensar ahora en esto, y no en lo que ha hecho. Quizá el demonio le persuadía de que su alma ganaba y de que estaba sirviendo muchísimo a Dios. Ni delante de su madre se hable una palabra, que le he tenido lástima. ¿Por qué ninguna me dice cómo ha llevado todas estas cosas y qué le decía -que lo deseo saber-, y si

se ha dado cuenta de sus tramas? 11. Yo tengo miedo ahora de que el demonio las tiente otra vez -de que no las quieren y las tratan mal-, y me enojaría muchísimo si les dieran motivo. Ya me han escrito que a los de la Compañía les parece mal que la traten mal. Estén muy alerta. 12. Lo cuarto es que no la dejen hablar con nadie a solas, ni con confesor que no sea descalzo, ni ninguna tampoco. Procuren con disimulo que las dos no hablen mucho entre ellas. No les exijan en nada -porque somos débiles las mujeres- hasta que el Señor las vaya curando; y no estaría mal que les dieran trabajo, cuidando de que no tengan que tratar con los de fuera, sino dentro de casa; porque la soledad y el estar pensando, les hará mucho daño; y así, estén a ratos con ellas las que vean que les pueden hacer bien. 13. Yo creo que nos veremos y hablaremos más de todo, -yo quisiera que fuera pronto-, antes de que vaya por ahí el padre Mariano. Hagan ahora lo que les he dicho, por caridad. En todo caso, a las que de verdad tienen deseos de padecer no les queda resentimiento con quien les hace mal, sino más amor764. En esto se conocerá si han crecido en el tiempo de la cruz. Espero en nuestro Señor que todo se remediará pronto, y se quedará la casa como antes y aún mejor, pues Su Majestad siempre da ciento por uno. 14. Mire que les vuelvo a rogar muy mucho que no hablen más de lo pasado unas con otras, pues no se saca ningún provecho y sí mucho daño. En el futuro es necesario ir con más cuidado. Vigilen mucho, sobre todo por la noche, pues como el demonio quiere desacreditar estos monasterios, lo que parece imposible lo hace algunas veces posible. 15. Si se presentara la ocasión de que esas dos hermanas se disgustaran y se distanciaran, se sabrían más de raiz las cosas y se abriría la puerta para que se desengañaran. Usted verá que mientras se mantengan una y otra muy amigas, más se ayudarán a hacer enredos. Las oraciones pueden mucho, y así espero en el Señor que les dará luz. Me tienen con mucha pena. 16. Si les consuela escribir todo lo que han pasado, no estará mal para adquirir experiencia, que no es en cabeza ajena, por mis pecados; mas si la historiadora es San Francisco, cuente muy sencillamente y sin exagerar lo que ha pasado. La letra que la escriba mi hija Gabriela. Quisiera escribir a todas; no tengo la cabeza para eso. Les he enviado muchas bendiciones. La de la Virgen, Señora nuestra, les descienda, y de toda la Santísima Trinidad. 17. Han comprometido a toda la Orden; las que aún no han profesado han quedado bien probadas de que son hijas suyas. Y para que lo sean muy mucho, encomiendémelas, y las que me escribieron reciban ésta por suya, pues, aunque particularmente va dirigida a la madre María de San José y a la madre vicaria, en mi intención es que valga para todas. 18. Quisiera escribir a mi hermana Jerónima. Díganle que puede sentir con más razón el crédito que ha perdido la casa por la falta del padre Garciálvarez, que por el de él, que es muy conocido en Sevilla. Sobre las que recae todo son las pobres extranjeras765. Está claro que, cuando se piense que se debe a alguna culpa suya, no habían de quedar las monjas exentas de culpa; mas yo estoy bien segura de esto, porque, como digo, su virtud es bien conocida766. En lo
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Camino de Santa Teresa leído hoy,36. Las monjas de Castilla que están en SEvilla.

La de Garciálvarez. Es un sacerdote sevillano, muy piadoso, pero de cortas luces y entrometido. Como sucede con estas personas, organizan grandes conflictos porque con la ilusión de que están reportando una gran gloria a Dios, y llegan a creerse iluminados para extirpar lacras, todo lo ven claro, y toda destrucción justificable, por su entrometimiento en campos

demás, se quita de encima un gran trabajo, que en verdad, el que ahí ha pasado y lo que le debemos todas, no se puede encarecer ni pagarlo sino solo Dios. 19. Denle muchos recuerdos míos, porque si tuviera la cabeza para ello, le debía escribir muy largo, aunque por cartas se dice mal lo que yo quisiera. No lo hago, pues pudiera presentar algunas quejas; porque como otros sabían lo que decían esas benditas sobre los grandes daños que se hacían en esa casa, no habría sido mucho pedir que me hubieran avisado a mí alguna vez - pues es a mí a quien más podía doler- y no esperar a que pusieran remedio quienes nos aman tan poco, como todo el mundo sabe. En fin, la verdad padece, pero no perece, y así espero que aún lo ha de aclarar más el Señor. 20. De mis recuerdos al buen Serrano767; deseo que venga el tiempo en que le podamos pagar lo mucho que se le debe. A mi santo prior de las Cuevas envien un gran recuerdo de mi parte. ¡Oh, quién pudiera estar con él un día entero! A ellas me las guarde Dios y las haga tan santas como yo le suplico, amén. Estas hermanas han llorado sus trabajos más que yo y les envían muchos recuerdos. Volveré a escribir pronto y el asunto que me encargan sobre la madre San José, quizá ya estará solucionado cuando llegue. Bien están ahora, no den prisa ni sea necesario tener que hacer elección hasta que se ordene desde aquí, que el asunto no está descuidado. 21. Si el padre Mariano está ahí, llévenle esta carta y que se la devuelva, que no le escribo ahora porque creo que no estará ahí. Al padre fray Gregorio den mis saludos; deseo recibir carta suya. Sobre la misa no se qué decirles. Si no hay quien se la diga, no se maten; confórmense con los domingos, hasta que el Señor provea, para que no les falte en qué merecer. Yo estoy regular. 22. El padre Julián de Avila ha sentido sus trabajos. Creo que si él pudiera hacer algo para quitárselos, iría ahí de buena gana. Les envía muchos recuerdos. Dios les de fuerza para más y más padecer pues ahora no han derramado sangre por el que toda la suya vertió por ellas; yo le aseguro que por aquí no hemos estado ociosas. Hoy es el día de la Cruz. Indigna sierva de vuestra reverencia, Teresa de Jesús. 23. ¡Oh, lo que ha sentido mi hermano sus trabajos! Ha sido menester consolarle. Encomiéndenle a Dios, que se lo deben. A la madre vicaria Isabel de San Jerónimo, que todos los consejos que da en su carta me han parecido muy bien y más animosos que los de la madre San José. A la madre Beatriz de la Madre de Dios, mis recuerdos, y que me he alegrado mucho de que ya no sufre (pues en una carta suya me decía cuán pesado se le hacía ese oficio); y a la hermana Juana de la Cruz díganle muchas cosas de mi parte.

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