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Cuando estn a punto de marcharse siento miedo a quedarme nuevamente sola porque esas voces han llenado este

cubo. Un vaco, un poco de tristeza me invade luego de cerrar la puerta y dar media vuelta, camino a paso lento saboreando el ltimo instante. Creo que siempre siento lo mismo. sa estela que se va con ellos y se desvanece, esos colores amarillos brillantes y fugaces cabalgan con ellos. Ustedes, hombres y mujeres a quienes amo, me hacen tan feliz, descubro quien soy a travs de ustedes, un espejo donde puedo mirar hasta lo ms desconocido de m. Un encuentro de miradas y encrucijadas, velos, mscaras, transparencia, silencios, vergenzas, orgullos... De ah somos, de la palabra, de la creencia, de las ideas, de las conductas, somos intercambio, somos sentido, somos incoherencia, somos patetismo. Somos lo que la historia dice que somos, al igual que los polticos, los economistas, y los religiosos. A veces me pregunto si podr confesar algn da que no estoy en algn sitio. No transito por esas lneas, porque no las veo. Es por eso que finalmente cuando ustedes se han marchado viene a m la dulzura de regresar a la incomunicacin. Y es porque me canso para ser franca, me canso y me hostigo de las palabras. A veces quisiera hablar slo para escuchar el sonido de las palabras y no por lo que significan. Los significados me daan, me hacen caer, subir, bajar, rodar, me contaminan. A veces quisiera no entender, duele menos. Podra vivir en silencio y sera lo mejor, siempre termino por ser parte del show y es inevitable el no involucrarme. Mi deseo de ver y escuchar tal vez, de mirar cmo viven otros, aunque en esas miraditas terminen llevndome consigo. No es nada personal, pero es un agrado.