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Manual de Dirección Financiera

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Concepto de depreciación y amortización

Los elementos que forman parte de la estructura permanente de la empresa, esto es, el
inmovilizado, están sujetos a una pérdida de valor, ya sea por su utilización en el proceso
productivo, por el simple transcurso del tiempo o, incluso, por la variación en las condiciones
de la demanda que reducen la eficiencia económica de estos elementos. Esta pérdida de
valor es lo que se denomina depreciación.

Pues bien, la expresión contable de tales depreciaciones o pérdidas de valor es la
amortización.

Podemos definir la amortización tal y como lo hace el Plan General Contable, como "la
expresión de la depreciación sistemática anual efectiva sufrida por el inmovilizado inmaterial
y material, por su aplicación al proceso productivo".

Desde un punto de vista teórico, podríamos señalar a la amortización un significado técnico,
otro económico y por último, financiero.

Significado técnico: La amortización refleja la pérdida de capacidad
de funcionamiento del elemento del activo con respecto al punto inicial
de su vida útil. Esta pérdida de valor se puede acentuar a
consecuencia de la obsolescencia tecnológica, provocando una
depreciación extraordinaria.
Significado económico: El uso del bien provoca una pérdida de valor
del mismo que se traslada a los productos fabricados, aumentando de
esta forma su valor. Esto quiere decir que el equipo fijo es consumido
en cada ejercicio e incorporado a la producción.
Significado financiero: La amortización, desde este punto de vista,
supone la liquidación o "descongelación" del inmovilizado de la
empresa. Los activos, que han supuesto una inmovilización de
recursos, se van incorporando periódicamente a los costes y resultados
de la empresa, recuperándose a medida que se ingresa la venta de los
productos. Esto es debido a que la amortización, como componente del
coste, se ha incorporado al precio de los productos fabricados, y en el
momento de su venta también una parte de la misma se corresponde
a la recuperación de las inmovilizaciones, con lo que se generan
recursos líquidos con que mantener o incrementar la capacidad
económica de la empresa.

En este sentido, cabe señalar una prudencia lógica en cuanto a los recursos proporcionados
por la amortización, puesto que si, en el momento de la renovación del equipo fijo
amortizado, esos fondos no se encuentran en el activo en valores seguros y de fácil
realización, la financiación de esta reposición se verá amenazada.

Factores que determinan el plan de amortización

Por corrección valorativa se entiende cualquier disminución del valor de los bienes, ya sea a
causa de su uso o de la inferior valoración, definitiva o reversible, que les pueda
corresponder al final de ejercicio. Por lo tanto, existen las siguientes clases de correcciones
valorativas:

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Cuadro 3-3

Permanentes o irreversibles:

a. Ordinarias: a causa de su utilización en el proceso
productivo. Afectan solamente al inmovilizado técnico,
tanto material como inmaterial, y su reflejo contable es la
amortización.
b. Extraordinarias: a causa de pérdidas irreparables.
Contablemente se abonan al activo en que se producen
(inmovilizado, existencias, deudores, inversiones
financieras temporales, etc.) y se adeudan a la cuenta de
pérdidas y ganancias.

Reversibles: Pérdidas potenciales cuyo reflejo contable son las
provisiones. Puede ser objeto de provisión todo el inmovilizado,
material, inmaterial y financiero, así como partidas del circulante. De
todas éstas, es la amortización la que más nos interesa. En anteriores
líneas hemos puesto de manifiesto en qué consiste la amortización.
Resumiendo las características que la definen:

—Es la traslación a términos monetarios de la depreciación o
pérdida de valor de un bien.

—Se trata de un desgaste efectivo o, al menos, estimado.

—Proviene de factores de producción como son los
inmovilizados.

—Se produce a consecuencia de la aplicación al proceso
productivo de los factores.

—La pérdida de valor se traslada al producto paulatinamente, no
es una pérdida absoluta.

Precisamente esa incorporación gradual a los productos no es igual para todos los elementos
del inmovilizado. Es por ello que no es posible formular un mismo plan de amortización para
todos los activos de una empresa, puesto que las expectativas empresariales, las diferentes
duraciones de cada elemento, la aparición de mejoras tecnológicas, etc., hacen imposible
dicha generalización.

Existen elementos patrimoniales que se deprecian en mayor medida durante los primeros
años de su vida útil, mientras que otros siguen un proceso inverso. Incluso habrá elementos

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cuya depreciación sea uniforme a lo largo de los períodos en que se encuentran en
funcionamiento.

La contabilidad pretende reflejar en todo momento el valor de cada elemento patrimonial
para lo que, vistos los problemas existentes respecto al cálculo de la amortización, debe el
empresario decidir la función de amortización que más se adapte a cada uno de sus
elementos.

Antes de pasar al estudio de los diferentes sistemas de amortización, veamos los factores
que determinan el método más conveniente a utilizar en cada caso, así como su
denominación.

Vida útil estimada: número de ejercicios en los que se hace necesario
amortizar para, al cabo de los mismos, realizar la renovación del equipo
con garantías de continuidad. Normalmente vendrá expresado en
términos anuales y denominaremos n, precisamente al número de años
que dura el proceso amortizativo.
Valor inicial: Precio de adquisición o coste de producción del elemento
patrimonial a amortizar. Se denominará V0.
Valor residual: Valor que tiene elemento patrimonial una vez
finalizada su vida útil, es decir, terminado el proceso de amortización.
Aunque lo usual es que este valor sea nulo, es posible que quede con
algún pequeño valor como puede ser el que se obtiene por su venta
como chatarra. Lo expresaremos con Vr. También se denomina valor
residual al valor del elemento que permanece al final de cada período
una vez practicada la amortización correspondiente, en cuyo caso se
expresará como V1,V2,V3, etc.
Base de amortización: Constituye la base de cálculo de las cuotas de
amortización y viene definida por la diferencia entre el valor inicial y el
valor residual, B = V0 -Vr.
Cuota de amortización: Expresión monetaria del consumo sufrido por
el elemento patrimonial a consecuencia de su utilización en el proceso
productivo. Las cuotas correspondientes al primero, segundo y
sucesivos años se expresarán como a1, a2, a3, etc.
Tanto de amortización: Coeficiente (t) en que se cifra la depreciación
y que, aplicado a la base de amortización, proporciona la cuota de
amortización. En términos numéricos es la parte de una unidad que se
deprecia en cada ejercicio: 0 < t £ 1.
Plan de amortización: Esquema previo sobre la variación del valor del
elemento patrimonial amortizable, mediante la determinación del
período de amortización, el tanto aplicable, las cuotas resultantes, etc.

Con estos elementos y de acuerdo a las necesidades de la empresa, así como con las
características propias del activo, se puede llegar a escoger alguna de las funciones o
sistemas de amortización a los que nos referimos a continuación.

Sistemas de amortización

En una primera aproximación, podemos distinguir entre sistemas de amortización financieros
y no financieros. La diferencia entre ambos estriba en que en los primeros, los financieros, se
tiene en cuenta el tipo de interés que se obtiene al invertir las sucesivas cuotas de
amortización hasta que llegue el momento de reposición del elemento de inmovilizado, frente
a su no consideración por los segundos, los no financieros.
En cualquier caso, los sistemas más utilizados en la práctica son estos últimos, siendo por los
que comenzaremos nuestra explicación:

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Sistemas de amortización no financieros

a. Sistema de amortización lineal, constante o de cuotas fijas. Se trata del
sistema de amortización mas utilizado y se caracteriza por la
asignación, a todos los ejercicios económicos o, en general, a todos los
períodos de amortización, de la misma cuota de amortización.
Utilizando la notación indicada en el epígrafe anterior, tendremos que la
cuota de amortización de un período cualquiera s, será la siguiente:

Cumpliéndose que a1 = a2 = ... = as = ... = an-1 = an.
Por lo tanto, el valor pendiente de amortizar al finalizar el primer período será el valor inicial
del activo menos la cuota ya amortizada, es decir:

Análogamente, el valor pendiente de amortizar el segundo período será:

En general, el valor pendiente en un período cualquiera Vs, será:

Ejemplo: Supongamos que el precio de adquisición de un vehículo industrial ha sido de cinco
millones de pesetas y que se prevé que su vida útil sea de diez años. Si establecemos un
valor residual para este elemento en cien mil pesetas y amortizamos linealmente, tendremos
que la cuota de amortización será:

Y, mediante las fórmulas vistas anteriormente, podemos construir el cuadro de amortización
de dicho elemento.

Sistema de amortización variable. Consiste este sistema en estimar la depreciación sufrida
por el inmovilizado al cabo de un ejercicio, cargando al mismo el total de dicha depreciación.
Se trata del método más lógico puesto que carga a resultados de la explotación el importe
exacto de la depreciación producida, aunque en la práctica esta depreciación es muy difícil de
estimar. Además, el empleo de este método supone un uso constante del material, ya que
sería complicado aplicarlo a un activo que se utilizara unos pocos meses al año sin tomar
precauciones en cuanto al estado del material, puesto que, como hemos visto, una de las
causas de la depreciación es el mero paso del tiempo, sin utilizar la máquina.

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Cuadro 3-4

Este método podría aplicarse para el caso de amortización de un vehículo proporcionalmente
al número de kilómetros recorridos durante el ejercicio. En el caso del vehículo industrial del
ejemplo anterior, en vez de estimar una vida útil en años se estima en número de kilómetros
que va a recorrer, por ejemplo 300.000, y, posteriormente, se amortiza cada ejercicio en
función del número de kilómetros que recorre en el mismo, de la siguiente forma:

Siendo:
ks = Número de kilómetros que recorre en el ejercicio considerado.
K = Número de kilómetros que recorre a lo largo de su vida útil.

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El cuadro de amortización resultante de aplicar este método sería:

Cuadro 3-5

c. Sistema de amortización de tanto fijo sobre base amortizable
decreciente
. Consiste este método en la aplicación de un tanto fijo (t),
sobre el valor pendiente de amortizar en cada ejercicio. De esta forma,
las cuotas de amortización de cada período quedarán de la forma que
sigue:

Verificándose que:

a1 > a2 > a3 > ... > as > ... > an

Puesto que el porcentaje fijo se aplica sobre una base decreciente, esto es, los valores
pendientes de amortizar.

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Igualmente, los valores pendientes de amortizar se pueden calcular actuando de la misma
forma, y así tenemos que:

Expresión esta última que corresponde al valor residual, puesto que se trata del valor que
permanece sin amortizar al finalizar el período n. Precisamente de esta expresión se puede
obtener el tanto t, ya que, operando, tenemos:

d. Sistema de amortización de los números dígitos o proporcional a la serie
de números naturales.
Este método consiste en asignar a cada uno de
los n años de la vida útil del activo un dígito, de manera correlativa,
perteneciente a la serie de números naturales, repartiendo
proporcionalmente al dígito asignado la base de amortización de la
siguiente manera:

Este método asigna unas cuotas de amortización menores en los primeros años y mayores
en los últimos, pero también se puede proceder al contrario, simplemente asignando los
dígitos a cada período en forma decreciente, lo que nos producirá mayores cuotas de
amortización para los primeros años, con las ventajas que ello supone de recuperar la

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inversión en mayor medida al principio de la vida útil, cuando el bien cumple con su función
de mejor manera y tener menor riesgo de obsolescencia, además de poder disponer de esos
fondos líquidos para invertir hasta que llegue el momento de la reposición del activo
amortizado.

Precisamente de este método de asignación de dígitos en forma decreciente hablamos con
mayor detalle en el epígrafe destinado a los sistemas de amortización admitidos fiscalmente,
al cual nos remitimos.

Sistemas de amortización financieros

Se trata de métodos de amortización que tienen en cuenta el tipo de interés que se obtiene
de invertir las sucesivas cuotas de amortización hasta el momento de acometer la renovación
del equipo productivo. De esta forma, las cuotas han de materializarse en activos capaces de
generar un rendimiento que pertenecerá a los fondos de amortización y no a resultados
positivos de explotación. Se suelen distinguir en la teoría entre sistemas financieros de
amortización simples y compuestos. La diferencia entre ellos estriba que, para los primeros,
las cuotas más los intereses han de reconstruir el valor inicial del elemento patrimonial,
mientras que para los segundos, el valor a alcanzar es el capital final compuesto por el valor
inicial y un rendimiento atribuible a la inmovilización financiera que los activos suponen.
En cualquier caso, el planteamiento financiero de estos sistemas es sencillo puesto que
simplemente se basan en la capitalización de las cuotas de amortización de forma que al
finalizar el plazo de vida útil se haya generado el dinero necesario para la renovación del
elemento patrimonial.

El equilibrio financiero será, por tanto:

Dividiendo por (1+i)n

, tenemos:

Entonces, dependiendo de la ley financiera elegida para la formación de las cuotas de
amortización, así tendremos diferentes sistemas financieros de amortización. Por ejemplo, en
el caso de cuotas amortizativas constantes a1 = a2 = ... = an-1 = an = a, la expresión se
transforma en:

o lo que es lo mismo, según la notación de renta en matemáticas financieras:

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Donde sn¬i es el valor final de una renta temporal unitaria pospagable, cuyo valor se
encuentra tabulado en tablas financieras para diferentes valores de n e i.

Ampliación de capital

Se trata de la operación mediante la cual, la sociedad incrementa su cifra de capital social.
Este aumento puede realizarse de dos formas diferentes, mediante la emisión de nuevas
acciones o a través del incremento del valor nominal de las ya existentes, lo que puede dar
lugar, bien al incremento del patrimonio social, bien al mantenimiento de esta cifra pero
variando su composición.
Es por esta circunstancia por la que se diferencian las distintas modalidades de aumento de
capital, según las clases de contravalor, como se puede comprobar en el cuadro siguiente.

Cuadro 3-6

En cualquier caso, la ampliación de capital implica una modificación estatutaria, por lo que
deberá adoptarse el acuerdo cumpliendo los requisitos establecidos en la Ley de Sociedades
Anónimas: elaboración por los administradores de un informe justificativo del aumento de
capital; expresión en la convocatoria de la junta general de los extremos que han de
modificarse; puesta en conocimiento a los accionistas de su derecho a examinar en el
domicilio social y a pedir el envío gratuito del texto de la modificación estatutaria; adopción
del acuerdo con los requisitos de quórum y mayorías reforzadas, de acuerdo con lo
establecido en la propia Ley, e inscripción del acuerdo en el Registro Mercantil.

Además, cuando la ampliación se haga por aumento del valor nominal de las acciones, será
preciso el consentimiento de todos los accionistas, salvo que el aumento sea íntegramente
con cargo a reservas o beneficios.

Al igual que en los supuestos de constitución de la sociedad, en las operaciones de aumento,
el capital suscrito debe ser desembolsado al menos en un 25%.

Particularidad especial de las ampliaciones de capital por emisión de nuevas acciones
ordinarias o privilegiadas, es el derecho de suscripción preferente a favor de los antiguos
accionistas y los titulares de obligaciones convertibles para suscribir un número de acciones
proporcional al valor de las que ya se posean o de las que corresponderían a los titulares de
obligaciones convertibles de ejercitar en ese momento la facultad de conversión.

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