Raza, etnicidad y sexualidades.

Ciudadanía y multiculturalismo en América Latina

Colección Lecturas CES

Raza, etnicidad y sexualidades.
Ciudadanía y multiculturalismo en América Latina Peter Wade Fernando Urrea Giraldo Mara Viveros Vigoya
editores

Universidad del Valle Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica Facultad de Ciencias Sociales y Económicas Universidad del Estado de Río de Janeiro Instituto de Medicina Social Centro Latinoamericano de Sexualidad y Derechos Humanos Universidad Nacional de Colombia Facultad de Ciencias Humanas Instituto CES Escuela de Estudios de Género

Catalogación en la publicación Universidad Nacional de Colombia Raza, etnicidad y sexualidades : ciudadanía y multiculturalismo en América Latina / coords. Peter Wade, Fernando Urrea Giraldo, Mara Viveros Vigoya. – Bogotá : Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas. Centro de Estudios Sociales (CES), Escuela de Estudios de Género, 2008 568 p. – Lecturas CES ISBN : 978-958063-60-7 1. Identidad sexual 2. Roles sexuales 3. Diferenciación cultural – América Latina I. Wade, Peter, 1957- - ed. II. Urrea Giraldo, Fernando, 1946 – ed. III. Viveros Vigoya, Mara, 1956- - ed. CDD-21 305.3 / 2008

Raza, etnicidad y sexualidades.
Ciudadanía y multiculturalismo en América Latina
© Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Instituto CES, Escuela de Estudios de Género © Universidad del Valle, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica, Cidse © Centro Latinoamericano de Sexualidad y Derechos Humanos, Clam © Peter Wade, Fernando Urrea Giraldo, Mara Viveros Vigoya (Editores) © Varios autores ISBN: 978-9588063-60-7 Primera edición: Bogotá, Colombia, 2008 Universidad Nacional de Colombia Facultad de Ciencias Humanas Escuela de Estudios de Género Patricia Jaramillo Directora Instituto CES Francisco Ortega Martínez Director Astrid Verónica Bermúdez Coordinadora Editorial Universidad del Valle Facultad de Ciencias Humanas y Económicas Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica, Cidse Centro Latinoamericano de Sexualidad y Derechos Humanos Instituto de Medicina Social, Universidad del Estado de Río de Janeiro, IMS–UERJ

Preparación editorial Goth’s imágenes Julián Ricardo Hernández Reyes Leonardo Cuéllar Velásquez Lina Rojas Camargo Ilustración de carátula Liliana Angulo Cortés

Contenido

Prefacio Presentación Verena Stolcke Identidades racializadas y sexualidades en América Latina. A manera de introducción Peter Wade, Fernando Urrea Giraldo, Mara Viveros Vigoya Debates contemporáneos sobre raza, etnicidad, género y sexualidad en las ciencias sociales Peter Wade

9 15

17

41

Primera parte Gobiernos y ciudadanías sexuales El sexo y el ciudadano: Barbies y reinas de belleza en la era de Evo Morales Andrew Canessa Las mujeres indígenas ecuatorianas bajo la gobernabilidad multicultural y de género Sarah A. Radcliffe

67 69

105

Víctimas egoístas: Perspectivas sobre la sexualidad, raza, clase y adolescencia desde un hospital de maternidad en Salvador, Brasil Cecilia McCallum Sexualidad, género y color entre jóvenes brasileros Maria Luiza Heilborn, Cristiane S. Cabral Narrativas de sexo, violencia y disponibilidad: Raza, género y jerarquías de la violación en Perú Jelke Boesten

137 167

199

Segunda parte Imágenes e imaginarios de las sexualidades negras Raza, género y sexualidad en el Brasil contemporáneo Laura Moutinho Más que una cuestión de piel. Determinantes sociales y orientaciones subjetivas en los encuentros y desencuentros heterosexuales entre mujeres y hombres negros y no negros en Bogotá Mara Viveros Vigoya Tensiones en la construcción de identidades de hombres negros homosexuales en Cali Fernando Urrea Giraldo, José Ignacio Reyes, Waldor Botero Arias ¿Hombres negros potentes, mujeres negras candentes? Sexualidades y Estereotipos Raciales. La experiencia de jóvenes universitarios en Cali–Colombia Mary Lilia Congolino Sinisterra Movilidades, identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas migrantes en Europa: El caso de las “Italianas” Teodora Hurtado Saa

221 223

247

279

317

343

Intimidad, desigualdad y democracia racial: Especulaciones sobre raza, género y sexo en la historia de las relaciones raciales en Brasil Jane-Marie Collins Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en México Mónica G. Moreno Figueroa Nacionalizando a los niños: Escolarización, género y lengua en la India contemporánea Véronique Benei Tercera parte Identidades sexuales y políticas de la identidad Superando la interseccionalidad de categorias por la construcción de un proyecto político feminista radical. Reflexiones en torno a las estrategias políticas de las mujeres afrodescendientes Ochy Curiel Racismo, homofobia y sexismo. Reflexiones teóricas y políticas sobre interseccionalidad Franklin Gil Hernández Serialidad, dominación, performatividad: La construcción de identidades subordinadas y la aceptación de la subordinación Gabriela Castellanos

377 403
431

459

461

485

513

Prefacio

Este libro es el resultado de una serie de seminarios que tuvieron lugar en el Reino Unido y Colombia en 2006 y 2007, organizados por los tres coordinadores del presente volumen. Desde hace muchos años hemos compartido intereses comunes en temas de raza, género, sexualidad y nación, sobre todo en relación con la población afrocolombiana; esta motivación fue el impulso para buscar apoyo de la British Academy, dentro del marco de su programa UK–Latin America and the Caribbean Link Programme, cuyo propósito es fomentar el intercambio académico e intelectual entre países de América Latina y el Caribe y el Reino Unido. Esta beca fue un aporte fundamental para la organización de dos seminarios. El primero tuvo lugar en la Universidad de Manchester en diciembre de 2006 donde se presentaron por primera vez la mayoría de los textos recolectados en este libro; también se hizo una labor de diseminación e intercambio de ideas al trasladar algunos de los ponentes internacionales a las universidades de Cambridge y Londres, donde presentaron sus ponencias en talleres organizados por el Centre for Latin American Studies (Cambridge) y el Institute for the Study of the Americas (Londres). El segundo seminario tuvo lugar en la Universidad del Valle, Cali, en marzo de 2007, y fue la oportunidad para reflexionar de una forma más teórica sobre el tema. Allí se organizaron otras dos jornadas académicas, una en la Universidad Icesi de Cali, y otra en la Fundación Santillana en Bogotá, por medio del Centro de Estudios Sociales, el departamento de Antropología y la Escuela de Estudios de Género de la Universidad

Nacional de Colombia, con el objetivo de difundir este debate en un público más amplio y conocer nuevos trabajos al respecto, que se recogen en su gran mayoría en este libro. La imagen de la carátula corresponde a una novedosa propuesta de la artista plástica afrocolombiana Liliana Angulo a partir de un grabado de William Blake realizado en 1796 y titulado en forma sugestiva Europa sostenida por África y América. La propuesta de Liliana Angulo disloca y resignifica con matices muy contemporáneos el contenido y la forma de este grabado, cuya historia merece ser contada. Éste representa a una mujer blanca de ojos entornados, únicamente ataviada con un collar, que se apoya en otras dos mujeres desnudas, una de piel negra y cabello corto y crespo y otra de piel oscura y cabellos lacios. Esta evocadora imagen fue realizada para ilustrar el libro de un militar inglés, John Stedman y fue publicado en 1796 con el nombre Narración de una expedición de cinco años contra los negros rebeldes de Surinam, en Guayana, en la costa salvaje de Sudamérica. Este libro fue escrito después de su participación en una campaña para reprimir una revuelta de esclavos negros contra los dueños de las plantaciones de azúcar en la colonia holandesa de Surinam, célebre por el mal trato que los dueños de las plantaciones infligían a sus esclavos. Cuando regresó a Inglaterra en 1784, el capitán Stedman decidió publicar su diario, en el que narra sus experiencias en Surinam a la manera de un libro de viajes, tratando temas geográficos, económicos, sociales y de historia natural. El libro fue ilustrado con ochenta grabados, dieciséis de los cuales fueron realizados por Blake. Vale la pena señalar que las denuncias de Stedman en su Narración… sobre el mercado de esclavos causaron gran escándalo en su época y sirvieron de apoyo a las campañas antiesclavistas en Gran Bretaña. El incisivo trabajo de Liliana Angulo sobre esta representación de los continentes africano y americano como mujeres complacientes al servicio de Europa en el grabado de Blake, que describe de manera explícita las formas en que se entrecruzan raza y sexualidad en las realidades de la colonización y la esclavización, es ofrecido como abrebocas para la reflexión que se plantea en este libro. En las disímiles expresiones raciales 10
Prefacio

y sexuales que tiene hoy la relación que mantienen estos tres continentes hay continuidades y cambios, como lo mostrarán los trabajos presentados y las realidades contemporáneas descritas. Éstas incluyen situaciones y procesos tan diversos como los que serán evocados en este libro: adopciones transnacionales, modelamiento del sentido y sentimiento nacional en la escuela, reinados de belleza y sexualización de lo indígena, estrategias políticas de mujeres afrodescendientes, relaciones interraciales afectivo– sexuales, identidades y sexualidades de mujeres migrantes, construcciones identitarias de jóvenes negros homosexuales, tensiones entre homofobia y racismo, aprendizaje de la sexualidad en la adolescencia. Es también importante señalar que este libro representa una oportunidad de reunir a investigadoras e investigadores, provenientes no sólo de distintas disciplinas académicas y de distintas experiencias en relación con el tema, sino también de los llamados países del Norte y del Sur, para entablar este diálogo y dar cuenta de las articulaciones entre raza, etnicidad, género y sexualidad. Esperamos que la presentación de trabajos realizados sobre estos temas en diferentes contextos nacionales y locales permita hacer emerger líneas de convergencia y dinámicas comunes que vayan más allá de los marcos sociales nacionales o locales e históricos muy precisos que describen y analizan. Nota sobre terminología Hemos optado en muchos casos por usar neologismos como “generizar” y “generizado” (equivalente al inglés, gender, usado como verbo, y gendered), “racializar”, “racializado” (racialize, racialized) y “sexualizar” “sexualizado” (sexualize, sexualized). Todos intentan referirse a procesos que tienen aspectos o dimensiones de género, raciales o sexuales. Por ejemplo, hablar de la ciudadanía generizada, sexualizada y racializada dirige la atención al hecho de que la construcción del concepto de la ciudadanía, en un contexto determinado, tiene connotaciones, aspectos o dimensiones de género, raciales y sexuales. No todos nuestros colaboradores en el libro han usado estos términos: algunos han optado por otras maneras de expresar los mismos conceptos.
Peter Wade, Fernando Urrea Giraldo, Mara Viveros Vigoya

11

Universidad Nacional de Colombia y Ximena Pachón. Luz Teresa Gómez. Jaime Humberto Escobar Martínez. Jurídicos y Sociales. Director del Cidse. • Centre for Latin American Studies. Universidad Icesi. Francisco Ortega. University of Manchester. Universidad Nacional de Colombia.Agradecimientos Quisiéramos agradecer a todas las entidades que apoyaron los seminarios y talleres que fueron la base intelectual de este libro: • The British Academy. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Bogotá. Franklin Gil Hernández. investigador asociado a la Escuela de Estudios de Género. En particular. • Escuela de Estudios de Género. que desempeño un papel importante en la organización y la coordinación del seminario en la Universidad del Valle. • Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica. Decana de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia. Universidad Nacional de Colombia. 12 Prefacio . Facultad de Humanidades. directoras de la Escuela de Estudios de Género. • Fundación Santillana. Universidad del Valle. Instituto CES. de la Universidad Icesi. Doctorado en Humanidades. Maestría en Sociología. London. Universidad Nacional de Colombia. • Institute for the Study of the Americas. Luz Gabriela Arango y Patricia Jaramillo. Sede Bogotá. directora del Departamento de Antropología. • Department of Social Anthropology. Director del CES. Departamento de Antropología. Cidse. Luis Fernando Barón y Rosa Bermúdez. CIES. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. University of Cambridge. Cali. Cali. Facultad de Ciencias Humanas. el Decano de la Facultad Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle. • Centro de Estudios Interdisciplinarios. queremos agradecer a Luis Carlos Castillo Gómez.

Mara Viveros Vigoya 13 . agradecemos a Francisco Ortega. Gracias a Verónica Bermúdez (equipo editorial del CES) por su valiosa ayuda en el proceso de editar el libro. la Universidad ICESI.Además. la Rectoría de la Universidad del Valle. Fernando Urrea Giraldo. entre otros. Peter Wade. Mara Viveros Vigoya Peter Wade. Fernando Urrea Giraldo. por su activo apoyo al proyecto. Ángela Facundo y Mauro Brigeiro. muy importante en la organización de eventos de este tipo. Eliana Andrea Zamora. y a las diferentes traductoras de los textos que originalmente estaban en inglés o portugués: Dora Jaramillo en Colombia y Andrea Roca en Brasil. Debemos agradecer a: • En Manchester: Claudia Natteri. • En Bogotá: Sarah Wiederkher. Agradecemos también al Journal of Latin American and Caribbean Anthropology y al Journal of Romance Studies por permitir la publicación de las versiones en español de los artículos de Andrew Canessa y de Jane-Marie Collins. Para la edición del libro. queremos reconocer el apoyo logístico. y la University of Nottingham. del CES. Universidad Nacional de Colombia. el Centro Latinoamericano em Sexualidade e Direitos Humanos (Universidade do Estado do Rio de Janeiro). la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia. así como a otras entidades que contribuyeron con recursos a la edición: la British Academy. • En Cali: Olga Lucía Villa.

.

Pero el engendramiento de las desigualdades socio–raciales no es fruto de la mera convergencia o fusión de distintos criterios de discriminación de las mujeres. El sexo biológico. Con sus denuncias plantaron cara al modelo hegemónico de la mujer universal. en contraste con el proyecto de las mujeres blancas.Presentación Verena Stolcke Antropóloga Universitat Autónoma de Barcelona En el último tercio del siglo pasado las feministas lésbicas afroamericanas en Estados Unidos denunciaron el poco caso que estaban haciendo todos los movimientos de emancipación –de los derechos civiles. la clase y la raza en contextos de dominación históricos. sino de la intersección dinámica entre el sexo–género. crear una política que. no sólo por el hecho de ser mujeres. sino por su condición de clase y adscripción racial. fuese antisexista. que había sido relegado por la teoría de género a un limbo teórico porque parecía pertenecer al ámbito de la naturaleza. en distinción de los hombres negros y blancos. por consiguiente. y. La pregunta trascendental que se planteó así se refiere a las condiciones socio–políticas e ideológicas que en momentos . del nacionalismo negro. cultura y sociedad como el racismo. vuelve a ser tan pertinente como la forma de racionalizar las desigualdades sociales a través de una concepción histórica de la relación entre naturaleza. Las feministas afroamericanas precisaban. pues en la sociedad burguesa mecanismos políticos e ideológicos moldean las experiencias de las mujeres de modo simultáneo pero desigual. fuese antirracista. de la izquierda blanca y las propias “hermanas” feministas blancas– de su condición de discriminación específica.

clase. etc. Perú.históricos concretos propician estas intersecciones entre sexo–género. incluyendo la homosexualidad. Se trata del primer libro que reúne aportaciones de un grupo de estudiosos y estudiosas comprometidos en su trayectoria académica y personal con la teoría feminista sobre las complejas intersecciones entre sexualidades. Bolivia. Ciudadanía y multiculturalismo en América Latina es una obra innovadora y excepcional en más de un sentido. raza. Eran inexistentes publicaciones que como este volumen recogieran estudios de distintos países del continente (Colombia. etnicidad y sexualidades. 16 Presentación . e identidades étnicas o racializadas en América Latina (con alguna excepción). Ecuador. sexualidad. México. Raza. El libro franquea además la barrera cultural que habitualmente ha dificultado el debate intelectual entre Hispanoamérica y Lusoamérica. Brasil) que permitirán mediante una comparación sistemática calibrar los modos específicos en que se declinan las dimensiones político–ideológicas de las intersecciones entre las sexualidades y el orden social racializado en los distintos contextos. La historia racial y sexual latinoamericana contrasta con los Estados Unidos y el paradigma de las intersecciones apenas había sido contrastado en la región. Y para los procesos democráticos en la región es de indudable interés poder contrastar el significado de la sexualidad que engendró el mestizaje en las distintas narrativas de la formación nacional. Ojalá este libro tan rico en información sobre sexualidades y desigualdades sociales y en ángulos de análisis inspire otras iniciativas colectivas similares en el futuro próximo. Es también de especial actualidad conocer qué repercusiones tiene el multiculturalismo en boga para la intersección entre demandas étnicas y los derechos de las mujeres.

Fernando Urrea Giraldo. Más recientemente. Existe una literatura notable en los campos de las humanidades y las ciencias sociales sobre las identidades raciales (y étnicas) en términos generales. Parte de este régimen de control buscaba también la regulación de la “pureza racial” de la población.Identidades racializadas y sexualidades en América Latina. en el marco de la construcción de un proyecto de modernidad por parte de las burguesías nacionales europeas desde finales del siglo XVII. más ampliamente de la misma “vida”. también la hay sobre el género y las sexualidades. A manera de introducción Peter Wade. cubriendo diferentes regiones geográficas. surge una preocupación por la regulación de la reproducción social del cuerpo nacional y por ende de los cuerpos de las ciudadanas y los ciudadanos. Esta preocupación se manifestó en un interés por el gobierno de la sexualidad y. se ha ido desarrollando una corriente de trabajo sobre la manera en que se relacionan las identidades raciales y el género–sexo. entendida como una fuerza vital y productiva. sobre todo en un contexto con un sistema de parentesco occidental bilateral en que esta supuesta pureza podría estar amenazada por matrimonios y relaciones sexuales que introducirían “sangre impura” en la estirpe familiar y nacional por medio de uniones “mixtas” entre personas de distintos orígenes . En numerosas ocasiones esta línea de investigación se encuadra en una perspectiva foucaultiana que destaca la manera en que. Mara Viveros Vigoya Este libro nace de un interés compartido entre los tres coordinadores por explorar las intersecciones de las identidades racializadas y las sexualidades en América Latina.

mientras existe relativamente poca producción sobre América Latina –aunque Puerto Rico. Moutinho. el género y el sexo en los Estados Unidos. haya sido el objeto de algunos estudios históricos en este sentido (Briggs. 1996). 1996. 2000. 2003. en muchas partes de la región (Sommer. Nagel. El libro de Hodes (1999). 2002. 1986. 1995. 1995. 2000. 1990. JanMohamed. 1994. uno de los pocos que brinda una mirada general a la sexualización de la raza y la racialización del sexo. nación y religión). podría pensarse que América Latina es una región clave para examinar la sexualización de la raza y la racialización del sexo. en segundo lugar. por su estatus político afiliado a los Estados Unidos. Mosse. Marriage. 1992. Actualmente. Smith. Colour and 18 Introducción . manifiesta el reciente interés de los historiadores en la intersección de las identidades raciales.“raciales” (teniendo en cuenta que. Zack. la idea de “raza” podría ser la lente para mirar diferencias de clase. 1997). 1995. El estudio pionero de Verena Martinez-Alier. 1993. Williams. 2002) son pioneras para el Sureste de Asia. Llama la atención la casi total ausencia de ejemplos latinoamericanos en el libro de Nagel (2003). sobre todo en el siglo XIX. Gilman. Young. 1995. pero también las ciencias sociales están produciendo materiales importantes al respecto (Collins. 2002. Sin embargo. Stoler. 2004). que involucra obviamente relaciones sexuales y racializadas y se ha convertido en lo que Doris Sommer llama una “ficción fundacional” en el imaginario de la nación. Gran parte de esta línea de investigación está en la historia y los estudios literarios (Bhabha. Ragoné y Twine. Es probable que los tabúes y la histeria que han rodeado el sexo interracial en los Estados Unidos sean la causa de este sesgo investigativo –aunque la segregación racista no ha producido la misma cantidad de investigación para Sur África (McCulloch. 1999. 1991). Hodes. existe una pequeña pero creciente corriente de investigación sobre el tema. 2000. McClintock. Wiegman. por ejemplo. Parker et al. dada la importancia de los procesos y las ideas sobre “el mestizaje”. 1985. Fanon. En esta literatura sobre raza y género–sexo es muy notable la fuerte concentración sobre los Estados Unidos y otras regiones como Asia.. Suárez Findlay. 2000. 1985. Somerville. mientras las obras de Stoler (1995. 1999).

so pena de ver a su hija perder el “honor” al entablar una relación amorosa fuera del matrimonio.Class in Nineteenth Century Cuba (Martinez-Alier. mientras a las mujeres blancas de la elite les era prácticamente prohibido asociarse con hombres de piel más oscura y de estatus más bajo. el control del trabajo. Mignolo 2000). los estudios socio– antropológicos contemporáneos trabajaron la clase. etnicidad y género. Vale la pena señalar que mientras algunos de los trabajos históricos sobre las mujeres en el periodo colonial en América Latina dieron cuenta de las intersecciones entre raza. 2003) sobre las relaciones sexuales interraciales y la prostitución en Rio de Janeiro o de Luz Mena (2007)sobre la inserción social y económica de las mujeres negras y mulatas en la Habana durante la década de 1830. el género y la “raza” en forma separada. Con todo. muchos de los trabajos realizados desde 1 Publicado en español con el nombre Verena Stolcke (Stolcke. Otros trabajos de corte histórico que siguen la línea establecida por Martinez-Alier son los de Sueann Caulfield (1997. en la historia de las Américas y el Caribe (Quijano 1999. el Estado y la producción del conocimiento. 1992). estableció una pauta importante al esclarecer la manera en que los sistemas jerarquizados racialmente operaban de forma patriarcal a través de las relaciones de género. 1974)1. entendida como los patrones del poder moderno que vinculan a la raza. acudían a veces a la fuga con el amante para obligar a los padres a aceptar la situación. Peter Wade. en consonancia con la identificación de la persistencia de la “colonialidad del poder”. Mara Viveros Vigoya 19 . La conclusión de este tipo de trabajos era que el dominio racial dependía del control de la sexualidad en un marco de relaciones de género asimétricas. Martinez-Alier mostró cómo los hombres de piel clara y de estatus social alto podían tener acceso con relativa facilidad a las mujeres de tez más oscura y estatus más bajo. social y racialmente. Fernando Urrea Giraldo. Sólo desde una fecha relativamente reciente resurge la preocupación en las ciencias sociales latinoamericanas por estas articulaciones. y que la experiencia del privilegio racial y del racismo variaba mucho según el género. Mujeres jóvenes que querían contraer matrimonio con un hombre considerado por sus padres como inferior.

2001). la descolonización y las migraciones transnacionales (Alexander y Mohanty. ha sido muy importante para la comprensión de las profundas interconexiones entre el racismo y el heterosexismo como sistemas de opresión que se fundamentan el uno en el otro para existir. y fue seguido por otros autores como Vera Kutzinski (1993)2 sobre el erotismo y el culto a la mulata en Cuba (Kutzinski. clasistas y sexuales en la experiencia concreta de las mujeres racializadas (cf. Roger Bastide (1961) hizo un intento temprano en esta dirección. 1982) y planteó la necesidad de constituir un espacio político de alianzas y luchas comunes en relación con las complejas intersecciones constitutivas de las relaciones de subordinación a las que se enfrentan las mujeres concretas. o feminismo tercermundista. En la actualidad. las investigadoras y los investigadores en ciencias sociales han empezado a explorar más directamente el tema de la sexualidad y el deseo sexual en el contexto de las relaciones racializadas. 2005). en la producción de herramientas analíticas aptas para dar cuenta del cruce entre raza y género en el que se integra la colonialidad. Estas interrelaciones son las que han permitido asumir que todas las personas negras son heterosexuales y que todas las personas LGBT son blancas. distorsionando las experiencias de las personas LGBT negras y trivializando la importancia de la sexualidad en el racismo y de la raza en el heterosexismo (Collins. Introducción 20 . respondiendo no sólo a la dominación de género y clase. véase también Pravaz (2003). Este feminismo de color señaló desde fecha muy temprana la imposibilidad de separar las opresiones raciales. en particular las contribuciones hechas por el llamado Black Feminism y por el feminismo de color. al heterosexismo y a los efectos de la colonización. 1993). la afroestadounidense Patricia Hill Collins. Una de las pensadoras más emblemáticas del Black Feminism.esta perspectiva sólo han mencionado de manera superficial la relación de la raza con el sexo y la sexualidad y han desconocido en gran medida los aportes del feminismo a este tipo de pensamiento (Curiel 2007). Combahee River Collective. Nadine Fernandez (1996) sobre 2 Sobre la figura de la mulata. sino también al racismo.

Jean Rahier (1998. Guy titulada Sexo y sexualidades en América Latina. en el cual los capítulos escritos por Silvia de Zordo y María Elvira Díaz se acercan a la problemática racial 4 3 Peter Wade. Xuxa y –realzando el hecho de que la inmensa mayoría de esta literatura se concentra sobre el complejo de relaciones y mezclas blanco–negro– Diane Nelson (1999) sobre el género y el deseo en los discursos sobre el mestizaje en Guatemala y Mary Weismantel (2001) sobre el imaginario racial y sexual en la zona andina del Perú. poniendo de presente la imposibilidad de analizar la sexualidad sin tener en cuenta cuestiones de raza y clase social y viceversa. aborda la construcción de la sexualidad en los diversos países de América Latina y en distintos periodos históricos (siglos XIX y XX). En cuanto a lo histórico se destacan el libro de Richard Trexler sobre la (homo)sexualidad de las culturas indígenas de las Américas en vísperas de la conquista y durante ésta y la manera en que los españoles percibían la sexualidad de los indígenas feminizándolos. Mara Viveros Vigoya 21 . 2003) sobre las relaciones sexuales interraciales en Brasil. en un marco interdisciplinario de estudios de literatura. historia. 2003) sobre los reinados de belleza en Ecuador. También se pueden señalar las publicaciones de algunos de los autores representados en este libro.las relaciones sexuales interraciales en Cuba. como las de Mara Viveros (2002a. Igualmente. 2006). Donna Goldstein (1999. Kamala Kempadoo (2004. 2002b)4 y Laura Moutinho (2004. vale la pena resaltar la compilación realizada por Daniel Balderston y Donna J. Peter Fry sobre la homosexualidad y sobre la belleza en el Brasil3. El trabajo de Luiz Mott (1988) sobre relaciones raciales entre homosexuales en el Brasil colonial y la explotación sexual de hombres negros y pardos por parte de los hombres blancos. Véase también el libro coordinado por Viveros y sus colegas (Viveros. 2006). Amelia Simpson (1993) sobre los matices sexuales y raciales de la presentadora de televisión brasileña. que recoge distintos estudios que. 1999) y Denise Brennan (2004) sobre el trabajo sexual y el turismo sexual en el Caribe. véase también Edmonds (2007). Sobre la belleza racializada en Brasil. Fernando Urrea Giraldo. antropología y estudios culturales. Rivera y Rodríguez.

2005. el libro adelanta la reflexión sobre todo este complejo raza–sexo después de más de una década de redefinición de muchas naciones latinoamericanas como multiculturales y pluriétnicas (usualmente no se nombra la palabra “raciales”). con el enfoque casi exclusivo sobre “la sexualidad negra”. la historia y la geografía y abarca las relaciones sexuales que tocan a las identidades de blancos y blancas. despolitización y homogeneización del discurso feminista por parte de los organismos internacionales. Más tarde. la acción política y el debate teórico del feminismo estuvieron durante largo tiempo muy marcados por el marxismo como matriz teórica y política y por tal motivo las únicas diferencias entre mujeres que se percibieron como importantes fueron las de clase. Las inquietudes surgidas desde los movimientos sociales de mujeres y de grupos oprimidos sexualmente han encontrado y hecho eco de algunas corrientes críticas del pensamiento académico interesadas en analizar las intersecciones y articulaciones entre distintas formas de diferencia y desigualdad social. 2007). desde los inicios de la década del ochenta el tema del racismo y de la organización de espacios propios para las mujeres negras.En América Latina. 2005. se multiplicaron las voces disidentes provenientes de mujeres afrodescendientes. indígenas y mestizos y mestizas. Masson y Falquet. rompiendo así. 2005) que hicieron evidentes las diferencias entre mujeres y criticaron la institucionalización. Varios de los participantes en el libro muestran que la política sexual y de género influye fuertemente en la 22 Introducción . Sin embargo. afrodescendientes. en primer lugar. El presente libro busca contribuir a este campo aún en desarrollo con una visión multidisciplinaria que se nutre de la antropología. Empezamos el proyecto del cual nace el libro preguntándonos si el giro hacia el multiculturalismo ha influido sobre la sexualidad racializada y el tema hermano de la ciudadanía. y posteriormente para las mujeres indígenas. la sociología. aunque en forma incipiente. Werneck. Además. emergió en los encuentros feministas (Carneiro. indígenas y lesbianas (Curiel. Curiel. y simultáneamente al proceso por el cual numerosas naciones latinoamericanas reconocieron constitucionalmente su carácter multiétnico y pluricultural.

las organizaciones étnico–raciales tienden a guardar un silencio excluyente sobre la presencia de la homosexualidad en sus filas (Curiel. parece que el multiculturalismo oficial impone cierta manera de entender la diferencia: todas las diferencias se engloban en una sola diversidad. étnico–raciales. por ejemplo. los movimientos indígenas dan prioridad a las diferencias étnico–raciales. este volumen). Al mismo tiempo. El primer presidente indígena de América latina. Fernando Urrea Giraldo. Al mismo tiempo. dejando de lado las desigualdades de género que existen en sus comunidades y movimientos y ubican a las mujeres como simples reproductoras biológicas y culturales de lo indígena. a manifestaciones de una sola diversidad. las diferencias sexuales.conformación de la ciudadanía multiculturalista. quien percibía la homosexualidad como un “problema” de la sociedad blanca europea. En fin. El activismo étnico–racial parece imponer una normatividad heterogénea en su búsqueda de los derechos humanos y la ciudadanía. al estilo blanco–mestizo: el derecho de ejercer el poder se asocia con la virilidad machista (Canessa. pero desconocen las diferencias de raza y etnicidad. Evo Morales. vista como una capa superficial de “cultura”. se siente obligado a representarse como un macho viril. Mientras tanto. la sexualidad y el género moldean la manera en que esas nuevas identidades se expresan en el espacio público. En el ámbito político. de una forma aguda. Por otra parte. Radcliffe muestra que en Ecuador los planes de desarrollo tienden a reconocer la diferencia de género. siguiendo un poco la línea adoptada por Frantz Fanon (1986). de género y sexualidad produce cegueras mutuas y pone en evidencia la dificultad de Peter Wade. sin tener en cuenta las desigualdades económicas y políticas básicas. el nuevo multiculturalismo crea un contexto en que la toma de una identidad cultural politizada plantea. la separación de los intereses de clase. Gil Hernández. Mara Viveros Vigoya 23 . en los planes municipales de desarrollo y de prestación de servicios a los ciudadanos. Las mujeres indígenas quedan sin un espacio en el cual reconocer su posición específica. étnico–raciales. una serie de preguntas sobre la manera en que las diferencias de género y sexualidad encajan en esa identidad cultural. de género y (dis)capacidad se reducen todas. sin embargo. este volumen).

las condiciones socio–políticas e ideológicas asociadas al discurso del multiculturalismo pueden ya sea poner de manifiesto o por el contrario ocultar estas intersecciones. con un énfasis especial en la literatura sobre América Latina. examina los enfoques que llegan a temas de identidad racial a partir de cuestiones de reproducción sexual (en y 24 Introducción . los temas de raza y discriminación racial en la agenda de los movimientos feministas y antiheterosexistas. raza e identidad. Identidades sexuales y políticas de la identidad. El libro abre con una reseña elaborada por Peter Wade sobre los diferentes abordajes de la problemática de la relación entre identificaciones raciales y sexuales.incluir los temas del género y la sexualidad en la agenda de los movimientos étnico–raciales. el tema de la homofobia y la misoginia en la agenda de los movimientos sindicales. raza y etnicidad en el contexto contemporáneo. Nación. Los trabajos presentados. por el contrario. Un elemento común de los trabajos que serán presentados en este libro es su interés por las formas en que se articulan. Hemos dividido este volumen en cuatro partes: Gobiernos y ciudadanías sexuales. Estas separaciones y la dificultad de ver las posibles confluencias y superposiciones de las diversas diferencias –convertidas en desigualdades sociales– no favorecen que los distintos movimientos sociales acoplen sus objetivos. Imágenes e imaginarios de las sexualidades negras. Luego. fundamentalmente latinoamericano. Si bien la articulación de los objetivos emancipatorios de estos diversos movimientos sociales se ha convertido en una necesidad. Como lo exploran de diversas maneras gran parte de los autores. provenientes de diferentes horizontes de las ciencias sociales no jerarquizan a priori ninguna de estas relaciones ni las entienden como fuentes de opresión aisladas. El autor inicia su trabajo con una reflexión sobre los acercamientos que resaltan las relaciones de poder y dominación. dan cuenta de sus construcciones recíprocas en función de las distintas realidades contemporáneas descritas. para pasar después a los que incluyen relaciones de patriarcado en el análisis. imbrican y construyen mutuamente las relaciones sociales de sexo. sexualidad. muy pocos proyectos políticos han respondido al reto de desafiar conjuntamente distintas opresiones y articular sus luchas de manera políticamente productiva.

en la era de Evo la masculinidad mestizo–criolla no sólo parece haber permanecido sin cuestionamiento. Lo que ha sido menos claro es la manera en que la nueva presidencia y la importancia asignada a lo indígena han modificado la expresión y simbolización del poder y el tipo de ciudadanía racializada que Bolivia está proyectando para ella y para el mundo. La primera parte.más allá de la nación). incluye en primer lugar el trabajo de Andrew Canessa titulado El sexo y el ciudadano: Barbies y reinas de belleza en la era de Evo Morales. ejemplo ofrecido por él y otros como muestra de una revolución racial en un país en el cual la blancura ha coincidido automáticamente con el poder político. la posición de las mujeres indígenas en Ecuador. y la Peter Wade. El poder continúa expresándose en el lenguaje de la dominación sexual y Evo no ha permanecido ajeno a la expresión de su poder en términos de una dominación masculina simbólica o real. es decir. país en el cual la población indígena ha sido sometida a través de un ejercicio de poder racial muy marcado por el género: mientras las mujeres indígenas han sido consideradas sexualmente disponibles para los hombres blancos. Sorprendentemente. sino estar encarnada por el presidente. como lo muestra una serie de declaraciones y actos muy controvertidos a los que se hace referencia en este capítulo. Se exploran también las nuevas formas de reproducción (técnicas de reproducción asistida) y se finaliza con algunas reflexiones preliminares sobre el tema de los deseos y lo erótico. el poder racializado parece haber sido seriamente cuestionado por la llegada de Evo Morales al poder. Mara Viveros Vigoya 25 . Siguiendo las orientaciones del trabajo de académicas poscoloniales como McClintock y Stoler. El capítulo de Sarah Radcliffe titulado Las mujeres indígenas ecuatorianas bajo la gobernabilidad multicultural y de género explora. Gobiernos y ciudadanías sexuales. Fernando Urrea Giraldo. desde una concepción poscolonialista del poder y el conocimiento. los hombres han sido feminizados y percibidos como inevitablemente dóciles en relación con la voluntad y el poder de la oligarquía criolla. este autor analiza las homologías entre las relaciones de dominación sexual y las relaciones de dominación política en Bolivia. En la actualidad. que enfatizan la racialización del sexo. país oficialmente multicultural. más que la sexualización de la raza.

enfermeras. raza. Radcliffe analiza los desencuentros que se producen cuando se lucha por los derechos étnicos y los derechos de género en forma separada. la sexualidad. hay un discurso sobre la edad y la irresponsabilidad de las adolescentes. y específicamente sus apartes sobre la salud sexual y reproductiva. Por una parte. a las cuales prestan el servicio. la raza–etnia y la clase en lo que llama Collins (2000) una “matriz de la dominación”. como punto de entrada a las dinámicas del desarrollo social. debido a la coyuntura específica de la biopolítica étnica y generizada. trabajadoras sociales– sobre la sexualidad y la fertilidad de las jóvenes. por el otro. las relaciones sexuales supuestamente “precoces” e informales entre las “razas” que 26 Introducción . sexualidad y edad. El capítulo de Radcliffe demuestra de una forma contundente los problemas políticos y materiales provenientes de acercamientos que no integran el análisis del género.ubicación de ellas como ciudadanas racializadas. En este capítulo se destacan los vínculos estrechos entre las construcciones de raza y clase y las de género. la mayoría de ellas afrodescendientes y de bajos ingresos. Radcliffe aborda los espacios de gobernabilidad en los cuales se imagina y se interactúa con las mujeres indígenas. en la que se intersectan y se construyen mutuamente diferentes formas de opresión. Destaca igualmente el limitado ámbito de acción y autonomía que se les da a las mujeres indígenas bajo los regímenes multiculturalistas. son las culpables de sus propios problemas. hay un discurso que entrelaza “la cultura” y la educación con la clase y la raza. McCallum analiza los discursos de los profesionales de salud –médicos. Las jóvenes afrodescendientes son vistas como las más dispuestas a causar “problemas” para la sociedad por su “precocidad” en el sexo. Desde una perspectiva histórica. generizadas y sexualizadas. por otra. las jóvenes son víctimas ingenuas de su biología. Brasil también nos lleva a los espacios de la gobernabilidad y la práctica cotidiana de la política en torno a la salud sexual y reproductiva. clase y adolescencia desde un hospital de maternidad en Salvador. El capítulo de Cecilia McCallum llamado Víctimas egoístas: Perspectivas sobre la sexualidad. Por un lado. pero esta vez en relación con una clínica de maternidad en Salvador de Bahía. Empezando con la nueva ley sobre la salud.

ya sea en forma aislada o como elemento orientador. se identifica la poca relevancia que tiene el color–raza. La condición social –examinada por medio del nivel de escolaridad alcanzado por el individuo– introduce cambios significativos en el modo de posicionarse ante la sexualidad. Igualmente. la variable color–raza no constituye un elemento significativo en el modelado de la sexualidad. pero en la actualidad. Destaca además la importancia de la sexualidad como espacio en el que actúan otras formas de diferencia jerárquica. cuyo objetivo central era investigar las trayectorias sexuales y eventualmente reproductivas de los jóvenes brasileños. éstas se asocian a una trama social en la cual la clase y el género tienen una gran preeminencia en el modelado de las actitudes y los valores. el comportamiento sexual de las jóvenes afrodescendientes se percibe como una amenaza para el futuro de la nación.sucedían en tiempos pasados se entienden como la base sobre la cual se erigió la nación. género y color entre jóvenes brasileros de María Luiza Heilborn y Cristiane S. discursos solapados de raza por medio de concepciones entrelazadas de clase y sexualidad. En resumen. Cabral cuestiona muchos de los estereotipos existentes sobre la sexualidad. Los resultados señalan que las peculiaridades encontradas en las respuestas se explican fundamentalmente por las expectativas sociales que modelan las relaciones de género. en una entidad pública. Peter Wade. Mara Viveros Vigoya 27 . aunque éstas puedan ser cambiantes de acuerdo con la posición social. en este capítulo se privilegian dos prismas de análisis de las declaraciones de los jóvenes en relación con las prácticas sexuales y los valores sobre sexualidad: el de género y el de color–raza. El capítulo Sexualidad. en los patrones de respuestas: en las pocas situaciones en las que aparecen las diferencias de color–raza. Con base en el análisis de los resultados cuantitativos obtenidos en la Pesquisa Gravad. el género y el color–raza en la sociedad brasilera. pero no anula las diferencias de género. McCallum muestra la manera en que se introducen. el examen de las variables relativas al desarrollo de la sexualidad muestra que se puede atribuir al género el papel de productor de las principales diferencias en términos de valores y prácticas declarados por los jóvenes. Fernando Urrea Giraldo.

La autora plantea la existencia de razones diferentes de las demográficas para explicar el tabú contra los matrimonios interraciales y el rechazo social del matrimonio. En este capítulo Moutinho confronta las representaciones de Brasil como un país caracterizado por un intenso grado de mestizaje. titulada Imágenes e imaginarios de las sexualidades negras. tanto de las víctimas de las violaciones como de los violadores. La segunda parte. género y sexualidad.Esta primera parte se cierra con el capítulo titulado Narrativas de sexo. Raza. el marco normativo incluía la idea de que los indígenas eran violentos por naturaleza y por ende dispuestos a ser “terroristas”. violencia y disponibilidad de Jelke Boesten. género y sexualidad en el Brasil contemporáneo. En este caso. los soldados del ejército– a las mujeres indígenas para sexualizarlas y así facilitar la violación. el sexo y el deseo heterocrómicos. Para el caso de Perú. para ilustrar en forma impactante estas normas de raza. Boesten utiliza fuentes literarias y testimonios recogidos por La Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Esta autora toma el caso de la violación como ejemplo extremo del dominio y el control mediante la sexualidad. Su análisis señala que la raza o color opera como un elemento que interviene de forma paradójica: 28 Introducción . durante la guerra con Sendero Luminoso. sobre todo si eran “cholas”. vistas como víctimas legítimas de la violencia sexual. sensualidad y de sexo interracial con los datos estadísticos producidos por demógrafos y sociólogos que señalan la existencia de un patrón marital homogámico y con sus propios análisis que identifican el predominio del modelo de pareja hombre negro–mujer blanca en un país en el que supuestamente se valora mucho la figura de la “mulata”. Pero la etiqueta de “cholo” la podían imponer los hombres –por ejemplo. se inicia con el trabajo de Laura Moutinho. un poco alejadas de la imagen de la indígena “pura” y más cercanas a la imagen de las vendedoras del mercado público o las sirvientas domésticas. se refiere a la violación de las mujeres indígenas. es decir. y la idea de que las mujeres indígenas eran objetos sexuales fáciles y accesibles. sobre todo en tiempos de guerra y emergencia. Boesten analiza el marco normativo de las concepciones de género y raza que convierte en un acto legítimo la violencia sexual contra ciertas categorías de personas.

Para terminar. es decir. Determinantes sociales y orientaciones subjetivas en los encuentros y desencuentros heterosexuales interraciales en Bogotá. y de modo más profundo. Mara Viveros Vigoya 29 . Mara Viveros analiza las representaciones y las experiencias en relación con la elección de pareja al interior y al exterior del grupo étnico racial de pertenencia de un conjunto de mujeres y varones que se autoidentifican como negros o afrocolombianos y residen en una de las localidades más pobres de Bogotá. las imágenes y experiencias de las ventajas y dificultades que conlleva la elección de pareja dentro y fuera de su grupo étnico racial y las razones de dicha elección. Mediante los elementos biográficos de los Peter Wade. En el capítulo Más que una cuestión de piel. la conyugalidad y el desempeño familiar de mujeres y hombres negros. las representaciones y experiencias de las entrevistadas y los entrevistados en relación con los encuentros y desencuentros heterosexuales interraciales. como otra forma de asimetría que se suma a las desigualdades de género. En él se abordan las diferentes formas de vivir la masculinidad entre hombres negros de clases medias y sectores populares en Cali que construyen nuevas identidades sexuales desde lo que en un espectro convencional se clasifica como homosexual. el sentido personal que se les atribuye a estas representaciones. En segundo lugar. analiza los determinantes sociales y orientaciones subjetivas. finalmente.como encarnación simultánea de lo deseable y lo tabú (generalmente referido a la relación del hombre negro con la mujer blanca). desde una argumentación racista y exótica hasta otra que privilegia lo moderno e igualitario. José Ignacio Reyes y Waldor Botero son los autores del capítulo titulado Tensiones en la construcción de identidades de jóvenes negros homosexuales en Cali. aparecen identidades más complejas que deconstruyen la asociación género–sexo–identidad sexual. Con base en estas orientaciones la autora examina los principales estereotipos eróticos asociados al “color negro” en los relatos de los sujetos entrevistados. Fernando Urrea. La autora muestra los nexos entre estas percepciones y experiencias y los estereotipos existentes sobre la sexualidad. No obstante. Fernando Urrea Giraldo. experiencias y elecciones. como un contínuum que moviliza. El capítulo explora en primer lugar y de manera breve.

con todas las ambigüedades y tensiones que esto comporta para unos sujetos ubicados en posiciones subordinadas en el espacio jerárquico socio–racial de la sociedad caleña. A partir de sus hallazgos.individuos. En el capítulo titulado ¿Hombres negros potentes. determinadas por factores sociales e individuales. En este capítulo se analiza la manera en que juegan en los mercados erótico y afectivo de Cali los cuerpos racializados de estos hombres en la modalidad de capitales corporales que negocian en condiciones desiguales. Este es un acercamiento al juego de la racialización de las identidades sexuales. La experiencia de jóvenes universitarios en Cali. de Teodora Hurtado. Mary Lilia Congolino continúa hablando de Cali. El capítulo plantea una correspondencia entre experiencias sexuales y estereotipos raciales que deja entrever el lugar que ocupan los antecedentes históricos coloniales y esclavistas en la construcción de los imaginarios sexuales y en la manera en que éstos han sido asimilados o incorporados. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas migrantes en Europa: El caso de las “italianas”. Colombia. que en estos sujetos pasa por la percepción y autopercepción de su color de piel. Movilidades. confirma la frecuencia de la participación de las mujeres en el proceso de la migración transnacional. Su análisis de las trayectorias de vida de las y los estudiantes entrevistados devela que en la práctica mujeres y hombres negros y mestizos se enfrentan a experiencias similares de tipo sexual. y no por caracteres fenotípicos. pero esta vez desde el análisis de una serie de trayectorias de vida sexual de mujeres y hombres negros universitarios. encubren los aspectos reales que enfrentan los hombres y las mujeres negros en el ámbito sexual y afectivo. Se concluye señalando la forma en que los estereotipos. la inmigración desde Buenaventura no sólo corrobora dicha 30 Introducción . los autores buscan un acercamiento a las maneras “vivenciales” (como aproximación de tipo fenomenológico) del ejercicio de la sexualidad. mujeres negras candentes? Sexualidades y estereotipos raciales. como construcciones sociales. su lugar de individuos autónomos y sus posibilidades de construir afectos reales en relaciones interraciales. la autora establece en qué medida estos estereotipos afectan el ejercicio de la sexualidad de estos jóvenes. Como lo señala la autora. El último capítulo de esta parte.

la autora se enfoca en los dos procesos históricos clave que produjeron el sector de personas “libres de color” de la población: la manumisión de los esclavos y el mestizaje. Con el objetivo de desentrañar el enigma de la democracia racial brasilera. Peter Wade. Esta falta de atención ha dado como resultado una interpretación ampliamente difundida del carácter enigmático. Nación. raza e identidad comienza con el capítulo de Jane-Marie Collins titulado Intimidad. sino que pone de manifiesto la importancia que adquieren el género. la condición étnica–racial y la sexualidad en la movilidad espacial transnacional de mujeres negras. La autora presta especial atención a la particular situación de sus entrevistadas. trabajadoras sexuales. género y sexo en la historia de las relaciones raciales en Brasil. desigualdad y democracia racial: Especulaciones sobre raza. En este capítulo. y la forma en que intervienen la condición étnica–racial y el género en su inserción en estas sociedades y fundamentalmente en su vinculación al mercado matrimonial y a las actividades de servicio sexual. extranjeras y colombianas.situación. y la forma en que ha sido engendrado y perpetuado este mito. La tercera parte de esta compilación. manteniendo dichas desigualdades. pese a que la historia de las relaciones raciales no ha sido de ninguna manera un área de estudio ignorada en el Brasil. De esta manera somete el mito de la democracia racial a un análisis que pone en relieve las relaciones históricamente desiguales de raza y género. ambiguo y contradictorio de las relaciones raciales en Brasil. La autora argumenta que ha faltado prestar más atención crítica al proceso histórico que condujo a la formación del mito de la democracia racial. En este capítulo se analiza este fenómeno social describiendo las razones que aducen las mujeres de Buenaventura que se desplazan hasta Italia y España en busca de trabajo. Fernando Urrea Giraldo. la autora muestra la importancia de los conceptos de género y sexualidad para la comprensión del funcionamiento del mito de la democracia racial brasilera. caracterizada simultáneamente por un rápido y efectivo acceso a mejores condiciones de vida y a una relativa inclusión social en el país de residencia que les permite contribuir al sustento de sus familias mientras continúan sufriendo el peso del estigma y la discriminación social por ser negras. Mara Viveros Vigoya 31 .

En segundo lugar. con los discursos de miscegenación que han impactado el imaginario de la población mexicana y por otra. Asia. muestra la forma en que las familias mexicanas se han apropiado de la ideología del mestizaje prevaleciente en México. con ciertos parámetros de belleza y feminidad que se expresan en los sentimientos de vergüenza y ansiedad que manifiestan las entrevistadas respecto a su apariencia física. género y violencia en la India contemporánea. de las implicaciones que tiene esta idea y de lo que esta autora denomina “lógica racista” o “lógica del mestizaje” en la vida familiar. Benei realza el aspecto emocional. corporizadas. moral y corporal del significado de lo nacional. En él se examinan con mucha sensibilidad y agudeza los discursos y prácticas nacionalistas como experiencias vividas. cotidianas y sobre todo incardinadas. Recurriendo a la literatura de las ciencias sociales y las humanidades que ha demostrado la dimensión generizada del nacionalismo.El capítulo Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en México de Mónica Moreno Figueroa. en el occidente de la India. en su capítulo Nacionalizando a los niños: Escolarización. a partir de relatos biográficos. Benei examina el tropo de la lengua materna y todo el imaginario existente en torno a la madre y la familia en las prácticas y discursos relativos a la nación en la India. Yendo más allá del concepto pionero del “nacionalismo banal” de Michael Billig (1995). por una parte. 32 Introducción . Véronique Benei nos lleva a otro continente. y con base en una investigación de campo en las escuelas primarias y jardines infantiles de Kolhapur. Su argumento central es que el proceso de negociación de la pertenencia en el contexto familiar se relaciona. en relación con la idea de “negociación de la pertenencia”. Finalmente se explica manera en que está permeada la negociación de la pertenencia por las expectativas en torno a los resultados de la “mezcla” y al blanqueamiento y el papel que juegan en ellas los discursos sobre miscegenación y la ideología del mestizaje. La autora presenta en primer lugar un recuento histórico sobre el desarrollo de las ideologías raciales en México. Franklin Gil Hernández y Gabriela Castellanos sobre Identidades sexuales y políticas de la identidad. efectúa un análisis. La cuarta y última parte del libro incluye los trabajos de Ochy Curiel.

conjuntamente con la raza y el sexo. sino políticas. En primer lugar. Reflexiones teóricas y políticas sobre interseccionalidad de Franklin Gil Hernández continúa este tipo de consideraciones. Igualmente. Reflexiones en torno a las estrategias políticas de las mujeres afrodescendientes de Ochy Curiel analiza las estrategias políticas ante el racismo y el sexismo de tres grupos de mujeres afrodescendientes en Brasil. Los resultados de su análisis muestran diferencias importantes en las estrategias políticas utilizadas. Por último. teniendo como telón de fondo algunas ideas del llamado Pensamiento Negro Feminista. se esbozan algunas reflexiones políticas y teórico–políticas sobre la interseccionalidad. alianzas políticas y estrategias tanto nacionales como regionales. Poniendo de presente que Peter Wade. Honduras y República Dominicana. la clase. nacidos a principios de los años noventa. por la construcción de un proyecto político feminista radical. Su trabajo busca recuperar la historia de estos movimientos y poner en evidencia la forma en que la clase y la sexualidad. de género y de clase) a partir de un ejercicio de reflexión realizado conjuntamente con un activista político colombiano transgenerista. pretende cuestionar la tendencia –tanto en las visiones académicas como militantes– a considerar las mujeres afrodescendientes como parte de una categoría homogénea. en función de los distintos niveles socioeconómicos. señalando que esta tendencia genera problemas para el desarrollo de articulaciones. homofobia y sexismo. sexuales. se presentan y discuten distintas tipologías con el fin de identificar y examinar las diversas formas de relación que se pueden establecer entre diferentes categorías de desigualdad social. Fernando Urrea Giraldo.El capítulo Superando la interseccionalidad de categorías. el lugar geográfico y la historia. finalmente. En él se plantean algunas observaciones teóricas y metodológicas sobre las intersecciones entre desigualdades sociales (raciales. Enseguida. Mara Viveros Vigoya 33 . se da cuenta de la manera en que fue construida esta reflexión. la importancia y límites que ha tenido para estas organizaciones el desarrollo de una política de identidad negra o afrodescendiente y. enmarcan las experiencias de estas mujeres. El capítulo Racismo. las dificultades de interrelacionar y hacer evidentes las interrelaciones no sólo teóricas. de la raza y el sexo con la sexualidad.

complejas y contradictorias interacciones que tienen los sujetos de distintos grupos discriminados con estos discursos amplíen cada vez más su número y los haga cada vez menos excepcionales. la conjunción de unas determinadas condiciones históricas favorables como las que generó la modernidad. C. Nueva York: Routledge. enero de 2008. en los términos en que lo emplea Judith Butler. Esta demostración le permite esperar que las distintas. Bibliografía Alexander. y Mohanty. (2001). raza. Gil Hernández examina su pertinencia y el potencial práctico de sus propuestas y análisis políticos. la circulación de numerosos discursos contestatarios de procedencias diversas. Su capítulo Serialidad. colonial legacies. en el cual el significado de ser negro y la experiencia del racismo son muy distintos de los de Colombia. Para finalizar. A partir de una sugestiva exploración teórica concluye que el surgimiento de posiciones como las feministas o antirracistas sólo pudo darse a partir de tres elementos: el primero. el deseo.éste surge en el contexto estadounidense. Feminist genealogies. de algunas mujeres y hombres que se rebelaron contra las normas identitarias tradicionales y el tercer elemento. clase. Manchester. Gabriela Castellanos plantea una serie de cuestionamientos en relación con las actitudes de las mujeres hacia el feminismo y hacia su propia situación de subordinación. J. para un contexto como el colombiano y en una coyuntura caracterizada por el autor como un momento identitaria y políticamente muy fragmentado. performatividad: La construcción de identidades subordinadas y la aceptación de la subordinación examina las actitudes de las mujeres en relación con el significado que tiene para ella ser mujeres y con la importancia de este hecho en relación con otros parámetros de sus identidades (nacionalidad. democratic futures. Cali y Bogotá. el segundo. religión. particularmente los que sugieren luchas más amplias y el desarrollo de alianzas políticas. T. dominación. etnia). 34 Introducción .

Londres: Pluto Press. D. Mara Viveros Vigoya 35 . A. sex. En D. Chapel Hill: University of North Carolina Press. nation and the politics of prostitution in Rio de Janeiro.) (1998). Bell Scott y B. 26. Número especial sobre Feminismos disidentes en América Latina y el Caribe. 21-26. (2007). Bastide. 1850-1942. Macpherson y K. Edmonds. Sex and sexuality in Latin America (pp. Black feminist thought: Knowledge. F. (1952/1986). Black sexual politics. Reproducing empire: Race. Ennegrecer el feminismo. Caulfield. 86-100). 1918-1940. 10-19. Fernando Urrea Giraldo. Londres: Sage Publications. Old Westbury. H. Dusky Venus.). Sexo y sexualidades en América Latina. gender. Nueva York: New York University Press. A. NY: Feminist Press. Hull. consciousness and the politics of empowerment (2a ed.S. Caulfield. and the new racism. (Comp. P. (2002). P. (1995). Curiel. S. Collins. L. Brennan. (1994). D. and U. Race. J. P. Nouvelles Questions Féministes. Race and nation in modern Latin America (pp. (2007). Nueva York: Routledge. 24(7). 83-97. Carneiro. (1997). Interracial courtship in the Rio de Janeiro courts.). science. Balderston y D. 28(1). S. Durham: Duke University Press. Nómadas. (2005). En N. (2000). S. Rosemblatt (Comp. Black skin. P. O. african americans. D. H. The birth of Mangue: Race. Combahee River Collective. Bhabha. Londres: Routledge. 163-186). (2005).Balderston. A Black Feminist Statement. 13-22). H. T. The location of culture. Buenos Aires: Paidós. (1982).).). Briggs. Smith (Eds. R. What’s love got to do with it? Transnational desires and sex tourism in the Dominican Republic. En G. Appelbaum. Billig. (2003). 3. imperialism in Puerto Rico. 92-101. Nueva York. Fanon. white masks. black Apollo. Peter Wade. Berkeley: University of California Press. M. Banal nationalism. Collins. Critica poscolonial desde las prácticas del feminismo antirracista. A. S. Londres: Routledge. But some of us are brave (pp. Triumphant miscegenation: Reflections on beauty and race in Brazil. Journal of Intercultural Studies. (1961). Guy (Comp. y Guy. (2004).

sex. Latin American Perspectives. (Comp. violence and sexuality in a Rio shantytown. (1990). Cambridge: Cambridge University Press. Hodes. McClintock. Marriage. Nueva York: New York University Press. 36 Introducción . 303-326). Martinez-Alier. R. and madness. Sexuality on/of the racial border: Foucault. Goldstein. JanMohamed. race. Kempadoo. Goldenberg (Comp. Princeton: Princeton University Press. Berkeley: University of California Press. Londres: Routledge. K. D. Ithaca: Cornell University Press.) (1999). S. (1995). Sexing the Caribbean: Gender. (1993). 101(3).). Imperial leather: Race.). (2002). Nu e vestido: dez antropólogos revelam a cultura do corpo carioca (pp. (1985). Charlottesville: University of Virginia Press. Estética e política: relações entre “raça”. 99-117. (2004). race. (2003). V. Fry. colour and class in nineteenth century Cuba.) (1999). A. MA: Harvard University Press. 563-578. race and sexual labor. (1996). L. and gender. The color of love: Young interracial couples in Cuba. Sugar’s secrets: Race and the erotics of Cuban nationalism. 23(1). Cambridge. publicidade e produção da beleza no Brasil. En D. A. class. P. 94-116). T. Kutzinski. Fry. Sun. Stanton (Comp. C. V. (1974). Río de Janeiro: Record. Nueva York: Routledge. and race: Crossing boundaries in North American history. M. “Interracial” sex and racial democracy in Brazil: Twin concepts? American Anthropologist. and gold: Tourism and sex work in the Caribbean.Fernandez. P. (1999). Lanham. En M. gender and sexuality in the colonial contest. Discourses of sexuality from Aristotle to AIDS (pp. S. Kempadoo. MD: Rowman and Littlefield. Sex. Gilman. Goldstein. Difference and pathology: Stereotypes of sexuality. M. (1993). N. Río de Janeiro: Zahar Editores. L. Para inglês ver: identidade e política na cultura brasileira. K. (1982). Laughter out of place: Race. (Comp. D. Wright and the articulation of “racialized sexuality”. Gilman. love. Freud.

Parker. Nationalisms and sexualities. sexuality.). Razã. (2000). (1985). (2006). L. D. N.) (2000). Brazilian mulatice: performing race. cultura y conocimiento en América Latina. Londres: Routledge. Russo. Black peril. Mosse. ethnicity. F. Diferencia colonial y razón posoccidental. y Yaeger. Revista Estudos Feministas. y Twine. En S. H. La reestructuración de las ciencias sociales en América Latina (pp. (homo)sexuality and social inequality in Rio de Janeiro. “cor” e desejo: uma análise comparativa sobre relacionamentos afetivo–sexuais “inter–raciais” no Brasil e África do Sul. class. 8(1). 103-116. A.. Escravidão. Millán de Benavides (Eds. (1999).). D. En Santiago Castro-Gómez (Ed. white virtue: Sexual crime in southern Rhodesia. Mignolo. Sao Paulo: Editora de la Unesp. Mena.W. Sao Paulo: Ícone. (2003). Teoría y práctica de la crítica poscolonial. A. J. Pravaz.. Pensar (en) los intersticios. nationalism.) (1992). 26. Revista de Estudios Sociales. Sommer. Mott. L. Bogotá: Colección Pensar. Quijano. Castro-Gómez. Londres: Routledge. Mara Viveros Vigoya 37 . P. Moutinho. homossexualidade e demonologia. forbidden frontiers. Ragoné. J. Nagel. (2003). (Comp. Nueva York: Howard Fertig. Nationalism and sexuality: Respectability and abnormal sexuality in modern Europe. Race. and the nation. and sexuality: Intimate intersections. (2007). A finger in the wound: Body politics in quincentennial Guatemala. Colonialidad del poder. O. G. W. Bloomington: Indiana University Press. 3-29). 14(1). Journal of Latin American Anthropology. género y espacio: las mujeres negras y mulatas negocian su lugar en la Habana durante la década de 1830. 73-85.McCulloch. Peter Wade. 116-146. Negotiating with adversity: reflections about “race”. M. L. (Comp. gender. Centro Editorial Javeriano. Guardiola Rivera y C. (2004). (2000). Ideologies and technologies of motherhood: Race. Bogotá: Colección Pensar. Oxford: Oxford University Press. M. Fernando Urrea Giraldo. Berkeley: California University Press. Raza. (1988). L. Moutinho. (1999). Nelson.

Imposing decency: The politics of sexuality and race in Puerto Rico. S. political order. (1993). Williams (Comp. Simpson. Rahier. Race and the education of desire: Foucault’s “History of Sexuality” and the colonial order of things. (2003). the “racial”–spatial order. Dionysian blacks: Sexuality. A. Latin American Perspectives. Race–class–gender ideology in Guatemala: modern and anti-modern forms. Viveros Vigoya. Berkeley: University of California Press. A. migrations. Xuxa: The mega–marketing of gender. body. (1995). Stolcke. C. C. D. 296-324). J. Ecuador. (1996). (1995). (2000). Durham: Duke University Press.). Millennial Ecuador: Critical essays on cultural transformations and social dynamics (pp. Profamilia Colombia. Stoler. Trexler. Fundación Ford. 60-77. Suárez Findlay. 50-78). Sex and conquest: Gendered violence. 38 Introducción . En N. E. Blackness. and the European conquest of the Americas. 1870-1920. Madrid: Alianza Editorial Stoler. Durham. Smith. (2002). (1992). Durham. Viveros Vigoya. and racial order in Colombia.Rahier. En B. Filadelfia: Temple University Press. Carnal knowledge and imperial power: Race and the intimate in colonial rule. L. NC: Duke University Press. Racist stereotypes and the embodiment of blackness: Some narratives of female sexuality in Quito. (1998). A. American Anthropologist. (2002b). V. NC: Duke University Press. 421-430. (1999). A. Nueva York: Routledge. Queering the color line: Race and the invention of homosexuality in American culture. and Miss Ecuador 1995–1996. De quebradores y cumplidores: sobre hombres. 29(2). Somerville. Cambridge: Polity.). Racismo y sexualidad en la Cuba colonial. (1991). L. Bogotá: CES. Universidad Nacional de Colombia. (2002a). R. race and modernity. B. Iowa: University of Iowa Press. Sommer. M. Women out of place: The gender of agency and the race of nationality (pp. M. 100(2). Berkeley: University of California Press. Foundational fictions: The national romances of Latin America. J. J. Whitten (Comp. masculinidades y relaciones de género en Colombia.

(Comp. y Rodríguez. Nouvelles Questions Féministes.. Weismantel. (2005). Colonial desire: Hybridity in theory. Zack. N. Durham NC: Duke University Press. Nueva York: Routledge. hombres y otras ficciones: género y sexualidad en América Latina. Young. (1995). (1995). De mujeres. R. Fernando Urrea Giraldo. Universidad Nacional de Colombia. (Comp. difference and interplay. R. culture and race. Reflexiones sobre la acción de las mujeres negras en América Latina y el Caribe. De Ialodês y feministas. M. Wiegman. Bogotá: Facultad de Ciencias Humanas. Williams. 24(7). American anatomies: Theorizing race and gender. Número especial sobre Feminismos disidentes en América Latina y el Caribe. Race–sex: Their sameness.Viveros. Tercer Mundo Editores. 27-40. J.) (2006). C.. (2001). Women out of place: The gender of agency and the race of nationality. M. Londres: Routledge. Wernerk.) (1997). Chicago: University of Chicago Press. Cholas and pishtacos: Stories of race and sex in the Andes. B. Mara Viveros Vigoya 39 . M. Nueva York: Routledge. (Comp. Peter Wade. Rivera.) (1996).

.

De la Cadena. Yuval-Davis and Anthias. 1995. 1995. Nelson. o por qué las ideas sobre la sexualidad –en un contexto en que existen procesos de identificación racial– muchas veces se racializan. De ahí sigue la racialización del sexo. Hodes.Debates contemporáneos sobre raza. Smith. una técnica común en la dominación es el control sobre la sexualidad y el sexo: sea por medio del abuso sexual (por ejemplo. Martinez-Alier [Stolcke]. 1989. Young. 1999. 2005. 2000. 1997. Gilman. 1995. Varios acercamientos al problema empiezan con el dominio en las relaciones de poder. Véanse Anthias and Yuval-Davis. Moutinho. género y sexualidad en las ciencias sociales Peter Wade La dominación y el poder Existe un cuerpo creciente de literatura sobre la intersección de “raza” (y nación) y la sexualidad (y el género)1. 1997 1 . la violación). 1999. Hooks. 1995. Stoler. En este ensayo exploro una serie de respuestas a la pregunta fundamental en cuanto a por qué las ideas sobre “raza” (y etnicidad) se sexualizan. McClintock. 1993. 1974/1989. 2003. 1991. 1996. 2000. Viveros Vigoya. que se juega con imágenes y discursos raciales y se constituyen y se reproducen identidades raciales). etnicidad. Safa. Donde existe una jerarquía social y esa jerarquía tiene dimensiones racializadas (es decir. 2001. 2004. Nagel. sea por medio de la cosificación y fetichización del subalterno en términos sexuales (como objeto del deseo y la repugnancia). Zack. 2002a. Williams. Ragoné and Twine. Collins. 1992. 1996. sea por el control sobre las relaciones sexuales y el comportamiento sexual. 1985. 2002b. 1992. Linke.

se nota la ausencia de la mujer en esta narrativa. Este deseo se traduce al mito del hombre negro hipersexual. por las humillaciones que habían sufrido. y esto fue suficiente para convertir a la mujer negra en un objeto hipersexual. 1995: 2-3). Esto fue la base para la creación del mito del hombre negro violador con su apetito insaciable por las mujeres blancas. fue la mulata quien ocupó la posición de ícono sexual. En cambio. Anne McClintock ha explorado un terreno parecido. las relaciones de dominación que existían entre los blancos y los no-blancos en el Brasil crearon un contexto en que los hombres blancos se sentían en la libertad de (ab)usar de las mujeres no-blancas. De hecho. etnicidad. Otro ejemplo temprano de este tipo de acercamiento es el de Calvin Hernton. McClintock dirige nuestra atención al poder y al imperialismo. en Francia. género y sexualidad.Un ejemplo temprano de este tipo de abordaje es Roger Bastide (1961). 42 Debates contemporáneos sobre raza. Según él. quedan como objetos pasivos. De nuevo. Hay varios problemas con el argumento de Bastide. sin poder de acción ni deseos sexuales. el dominio de los blancos sobre los negros en Estados Unidos traía la represión del acceso de los hombres negros a las mujeres blancas. Finalmente. Queda también el problema sobre por qué los hombres negros en el Brasil aparentemente no querían vengarse de los hombres blancos. Esto se debe. Las mujeres –tanto las blancas como las no blancas-. a pesar de los abusos que evidentemente habían sufrido: no se explica la posición del hombre negro en el Brasil. Como Bastide y Hernton. Más recientemente. Bastide da por sentado el deseo sexual de los hombres blancos: la mera accesibilidad es suficiente para crear todo un mito de la sexualidad mulata. Para él. mirando “la transmisión del poder blanco masculino a través del control de las mujeres colonizadas” y “el orden escondido que subyace la modernidad industrial: la conquista de la fuerza sexual y de trabajo de las mujeres colonizadas” (McClintock. Su comportamiento sexual no encontraba trabas ni traía secuelas sociales. .. fueron los hombres negros inmigrantes del África los fetichizados.. mediante la conquista de las mujeres blancas. al deseo de los hombres negros de vengarse de los hombres blancos. detalle que explica Bastide por su mayor proximidad a las normas estéticas europeas de la belleza femenina. según Bastide.

a diferencia de ellos. En cambio. describe la imagen del negro violador como un mito creado por hombres blancos para dominar a la población negra. desde el principio. se nota que el énfasis es sobre el nexo de relaciones blanco–negro (con la imagen de la esclavitud y la explotación sexual esclavista claramente en el fondo). “el discurso de la resistencia negra casi siempre ha equiparado la liberación con la virilidad” (p. la raza y la clase emergen y toman forma a través de las relaciones que tienen entre sí” (come into existence in and through relation to each other) (p. como McClintock. Hooks lamenta el hecho de que los activistas afrodescendientes en Estados Unidos “pocas veces han retado las metáforas generadas que describen el impacto de la dominación racista o la lucha de liberación negra”: al contrario. ¿por qué no existe un imaginario tan sexualizado de la mujer 2 De acuerdo con criterios editoriales el nombre de esta autora se encontrará en el cuerpo del texto en mayúscula. Como veremos más adelante. no privilegia una sola dimensión del análisis sobre otras. 5). tratando de ubicar el problema del deseo en un contexto social. 1991: 57) y. para McClintock “las dinámicas del género fueron. no da por sentado la sexualidad como una fuerza preexistente que corre por donde la manda el poder. aunque su preferencia por razones políticas es usarlo en minúscula. En muchos de estos textos. Si los indígenas en América Latina fueron subordinados también. Esto nos dirige la atención al nexo de relaciones blanco–indígena (sin hablar de otras posibles combinaciones). 58). 59) y. El abordaje de Bell Hooks2 también pone el poder al centro del análisis: “la sexualidad proporciona metáforas generadas para la colonización” (Hooks. no privilegia un sistema sobre el otro: los dos actúan juntos. Hooks ve “el racismo y el sexismo como sistemas entrelazados de dominación que se sostienen mutuamente” (p. Peter Wade 43 . fundamental para conseguir y mantener el proyecto imperial” (p. En vez de entender la sexualidad como algo que se inserta en el orden imperial de una forma accidental. McClintock hace otro aporte importante al rechazar la división tradicional entre el psicoanálisis y la economía política. como Hernton.pero. 7). “el género.

Un factor central –que ya aparece en los análisis de McClintock. La relación del poder no es neutra en cuanto al género: son los hombres (heterosexuales) blancos los que están manejando el ejercicio del poder (lo que no quiere decir que no haya complicidad de parte de las mujeres blancas).. El género y el patriarcado Los abordajes de McClintock y Hooks agregan algo importante al análisis: el factor de género y el poder patriarcal (véase también Collins. la pregunta “sexo” no necesariamente suscitaba la respuesta “raza” (Viveros Vigoya. Pero. 1999. género y sexualidad. “la pregunta raza siempre suscitó la respuesta sexo” (1961)4. mientras Hyam (1990:203) afirma que “el sexo está en el mismo corazón del racismo” (Hyam. El simple poder del dominio es importante. pero no explica por qué raza y sexo se entrelazan tan estrechamente y tan a menudo. pero no tiene la misma fuerza que la sexualización racializada. Martinez-Alier demuestra Véanse los capítulos de Andrew Canessa y Jelke Boesten en este volumen. 4 3 44 Debates contemporáneos sobre raza. después de la referencia obligatoria al grabado famoso de Amerigo Vespucci mirando una mujer indígena desnuda.y del hombre indígenas? Claro que existe algo en este sentido –sobre todo de la mujer indígena (y de la “chola”) (Weismantel. Asimismo. Para el caso de Cuba en el siglo XIX. El dominio de clase puede asociarse con la sexualización de las personas de la clase subalterna –sobre todo las mujeres–. Aunque Viveros anota que. este tema recibe relativamente poca atención en la literatura sobre raza–sexo3. etnicidad.. 2003: 74). Balibar (1991:49) dice que “el racismo siempre presupone el sexismo”. Como notó Bastide. . El énfasis sobre las relaciones de poder corre el riesgo de poner todo el proceso de la sexualización en manos de los dominantes: creo que también operan otros procesos (que además van más allá de las reacciones de los subalternos hacia los discursos y prácticas del dominio). Hooks y Collins– es el del patriarcado o las relaciones jerárquicas de género. Nagel. 2001)– y en el contexto norteamericano se dieron procesos de la sexualización de los hombres indígenas (Hodes. para hombres negros en Colombia. 2002b: 72). 1990: 203). 2000).

al mismo tiempo que mantenían relaciones de concubinato con mujeres no-blancas de las clases bajas (relaciones que. cuando los campesinos mestizos de la zona entraron en contacto más estrecho y frecuente con hombres blancos apoderados.la manera en que los hombres de la elite intentaban asegurar su posición dominante al controlar la sexualidad de las mujeres blancas. Las tazas de jefatura femenina del hogar y de la ilegimitidad se fueron subiendo5. Estos empezaron a tener relaciones sexuales con las mestizas. Por su parte. Esto provocaba la ira de los hombres mestizos que abandonaban el hogar con más frecuencia. abrían posibilidades para el ascenso social para estas mujeres o sus hijos. de hecho. Pero al mismo tiempo trataron de defender sus “propias” mujeres –las de la familia– e intentaron proteger el espacio doméstico y establecer un nicho donde el honor de la familia estuviera a salvo. quien describe algo parecido para el Caribe cuando nuevas oportunidades económicas les dieron más autonomía a algunas mujeres e iba incrementándose la inestabilidad del hogar porque algunos hombres se sentían amenazados (Safa. 5 Véase también Safa. y recuerda un poco la reacción de los hombres negros activistas en Estados Unidos. así socavando las jerarquías raciales). 1974/1989). La reacción de los hombres mestizos fue interesante. Carol Smith describe algo parecido para la zona cafetera de Colombia hacia finales del siglo XIX. mientras el honor de los hombres era casi invulnerable en este sentido y no se tachaba por las relaciones extramaritales con mujeres de bajo estatus (Martinez-Alier [Stolcke]. Peter Wade 45 . 1993). en parte imponiendo cierto droit de seigneur y usando el sexo como expresión de su dominio. las mestizas a veces aprovechaban las nuevas relaciones con hombres más ricos para independizarse económicamente. Era fundamental el papel desempeñado aquí por las nociones del honor: el dominio se ejercía por medio del control del honor (sexual) de las mujeres blancas. el cual era muy vulnerable y propenso a ser tachado por cualquier sospecha de relaciones íntimas no apropiadas para su estatus. Empezaron a competir con los hombres dominantes en términos de la depredación machista dirigida hacia las mismas mujeres mestizas de la zona. que critica Hooks.

en este imaginario. A la vez.. este abordaje suscita otras inquietudes: ¿qué pasa con relaciones racializadas entre mujeres de la clase dominante y hombres subalternos? Y. en la medida que el patriarcado se basa en el heterosexismo. esta relación suele explicarse a través de la idea del ascenso social. La mujer de piel clara “vende” su blancura por los recursos económicos. género y sexualidad. Moutinho argumenta que este tipo de explicación instrumental no toma en cuenta los deseos afectivos y eróticos que también guían este tipo de relación. El hombre de piel oscura usa su éxito social (valor en la jerarquía de clase) para “comprar blancura” –para “blanquearse”– (valor en la jerarquía de raza). Sin embargo. . Moutinho muestra. etc. desde esta perspectiva se han elaborado respuestas que trabajan en el marco conceptual de lo que podemos llamar un mercado de valor que está estructurado por jerarquías intersectadas de valores de raza. En este caso. en términos demográficos. parece que la pareja hombre oscuro–mujer clara es más frecuente –por lo menos en las épocas contemporáneas– a pesar de estar opacada en los discursos oficiales (Moutinho. Pero. el punto es que. Goldstein (2003) toca el tema de las relaciones entre hombre blancos ricos y mujeres pobres de piel oscura. etnicidad. que la gran preponderancia de textos historiográficos. 2004).. Cuando aparece. y a veces otras jerarquías como edad. literarios y sociológicos realzan la relación sexual hombre claro–mujer oscura: esto se convierte en el tropo central de la nación brasileña. para el caso del Brasil. aunque la idea de encontrar un coroa (hombre rico blanco) muchas veces sea nada más que un sueño. belleza. de clase y de género. el hombre es viejo y no 46 Debates contemporáneos sobre raza.El abordaje que enfoca las relaciones jerárquicas de género nos muestra la manera en que los hombres dominantes están protegiendo su calidad de hombre (viril tanto en términos de conquista como de protección) y de dominante al mismo tiempo: los dos elementos están fuertemente entrelazados. ¿qué sucede con las relaciones racializadas homosexuales? El enfoque sobre el patriarcado no siempre está bien ubicado para responder a estas preguntas en la medida en que su objeto principal son los hombres blancos que ejercen el dominio tanto sobre las mujeres blancas de su propia clase como sobre las mujeres subalternas. Por ejemplo.

etc. Hombres que no pueden encontrar parejas en Europa o Estados Unidos viajan a Colombia para acudir a agencias matrimoniales. Aquí. Claro que los imaginarios de la raza. Entra en juego un complicado intercambio de valores.. poder económico. con hombres ricos blancos (y afeminados) emparejados con hombres negros pobres masculinos. el sexo y el género siempre han sido de índole transnacional. se abre un campo mucho más amplio de acción. en el Perú por ejemplo (De la Cadena. Los hombres usan su estatus de “gringo” y su poder económico para atraer a mujeres que a menudo. Evo Morales. dinero. pero el mercado de intercambio efectivo en el cual se trocaban color. Es común observar pautas paralelas a las que operan en el mercado heterosexual. los hacen sentir como Véase también el capítulo en el presente volumen de Fernando Urrea.con algunas excepciones relacionadas con la imagen del “cholo”. belleza. Otro ejemplo es el proporcionado por Andrew Canessa en su capítulo en este libro. quizás era más bien nacional o aun local en su alcance. edad. (Díaz. donde encuentran mujeres muchas veces ansiosas por salir del país. con su juventud y su color. Entonces ella. “compra” el poder adquisitivo del hombre. al encontrarse en una posición de poder. etc. 2006)6. Alexander Salazar y Waldor Botero. Como la imagen del hombre indígena no se ha formado alrededor de la virilidad . basado en diferencias en color de piel. manera de vestirse (con más o menos “gusto”). según ellos dicen. ha empezado a hacer alusiones al hecho de que las mujeres supuestamente lo encuentran deseable y que él es capaz de conquistarlas. forma del cuerpo.puede desempeñarse bien sexualmente y satisfacer a la mujer. Ahora con las tazas crecientes de las migraciones. El empieza a asumir la imagen del hombre dominante y viril. Peter Wade 6 47 . Algo parecido ocurre en las relaciones homosexuales “heterocrómicas” (para usar el término de Thales de Azevedo). El marco en que se ubica el mercado de valores no se restringe a lo nacional. mientras “vende” su sexualidad y pierde su propia satisfacción sexual. el poder económico “compra” la imagen de la belleza y la virilidad del cuerpo negro. 2000).

o bien son “feministas” con las cuales es difícil entablar relaciones afectivas y sexuales. mujeres que han viajado a Italia para desempeñarse allá. regresando a veces a Buenaventura. pero al mismo tiempo otorga valor a otros elementos vistos como más o menos subversivos –como el supuesto eroticismo del negro(a)– que pueden entrar en juego en el mercado de valores. pero. algo como la vejez o el ser negro son cosas en una economía del don que Gregory define como “el intercambio de cosas inalienables entre personas en un estado de dependencia recíproca” (Gregory. Las “italianas” transitan el Atlántico. Colombia. según ellos. En cambio. La noción del mercado es útil. las relaciones sexuales heterocrómicas que salen de la “norma” de hombre blanco–mujer negra (o indígena) se encuentran fuertemente formadas por este marco normativo que da valor oficial a lo blanco. 48 . pero no se borran ni se olvidan. Ellie Ford era una estudiante en el programa de Maestría en Antropología Visual de la Universidad de Manchester. Se ha dicho que la economía del don permite 7 Me baso aquí en una película hecha por Ellie Ford sobre una agencia matrimonial en Cali. la vejez o el ser negro nunca pierden su vínculo con su origen. culpan a las mujeres de los Estados Unidos que. en este mercado transnacional de valores. En realidad. Como los dones. donde usan la plata que han podido adquirir para construir pisos o casas y comprar artículos de consumo. el dinero que tienen compensa esta posible tacha en su reputación. o son incapaces de percibir sus atracciones. lo rico y lo masculino. género y sexualidad. a veces logrando formar una relación estable con un hombre italiano.. Además. Debates contemporáneos sobre raza. mientras no lo son en Estados Unidos. Teodora Hurtado describe a las “italianas” de Buenaventura. pero implica la alienación completa de un elemento a cambio de otro. Tienen la reputación de haberse prostituido. sin olvidar que ese estado de dependencia se caracteriza por la fuerte competencia por el estatus social. en este volumen. Se intercambian. etnicidad.. Véase también Brennan (2004: 29). Algunos dicen que al entrar en Colombia se convierten en hombres atractivos.“hombres”7. Parece que no ven muy claro la operación de este mercado de valores. hasta casarse con él en algunos casos. 1982: 19). a veces en la prostitución. En fin. a veces en el sector informal (trabajos de limpieza y otros servicios).

o las dinámicas psíquicas de la otredad– que hay que tomar en cuenta. 2003: Cap. raza y género son fundamentales en la sexualización de la raza. al fin y al cabo. 1996. La sexualización de la raza y la racialización del sexo La intersección de las jerarquías de clase. El punto de partida es la idea de que en el proceso de reproducción social de cualquier grupo humano las relaciones reproductivas –lo que quiere decir sexuales– suelen ser un tema de preocupación. como objetos clave en la creación. 1989. en la práctica y el discurso. En el caso de este “mercado” de valores. Es necesario entender el entrelazamiento de la raza y el sexo dentro del marco de la economía política. no opuestas sino ligadas a éstas. Stoler. de raza y de género. 5. reproducción y alindamiento de la nación (McClintock. si este se entiende como el mero dominio y la defensa de una posición de superioridad. Radcliffe y Westwood. las características imborrables de la persona se convierten en los beneficios perecederos de la riqueza económica. Yuval-Davis y Anthias. las relaciones de poder de clase. Peter Wade 49 .la conversión de cosas perecederas (cosechas. que señalan la manera en que las mujeres son usadas. ambos acercamientos se basan sobre un análisis del poder y la desigualdad– sino de un énfasis diferente. No se trata de una perspectiva alternativa –sobre todo porque. pero creo que hay otras dinámicas. 1993. que apuntan un poco más hacia la racialización del sexo. Yuval-Davis y Werbner. pero no se puede reducir este entrelazamiento a la simple operación del mercado y del poder. 1979/1998. u otro punto de partida. Hay otros aspectos –como son los significados imborrables y no alienables de los marcadores raciales. 1995). animales) en el renombre permanente (por ser un gran donante). Nagel. Este punto de partida nos conduce a los trabajos sobre nación y género. ¿Quién tiene relaciones sexuales con quién y qué pasa con los hijos que pueden resultar? Esto sigue siendo un tema importante si estamos o bien en la época foucaultiana premoderna de The Symbolics of Blood (Los símbolos de la sangre) o bien en la época moderna de The Analytics of Sexuality (la analítica de la sexualidad) (Foucault.

como nos muestra Ann Stoler. 1991). las coloniales). pero ya no simplemente como el resultado de un proyecto de dominación de clase. Y. producir y crear algo: la sociedad. sino como un modo de generar. se empieza “el sexo” (entendido como procesos de 50 Debates contemporáneos sobre raza.1999). Este campo está estrechamente ligado a los análisis que enfocan el poder y el dominio. 1989: 7).. La idea de “comportarse bien” muchas veces implica mantener relaciones en su grupo o categoría social. Stoler. y como participantes en las luchas nacionalistas (Yuval-Davis y Anthias. 1990. los sujetos y aun la misma vida. El mismo punto de partida nos lleva también a los aportes de Foucault y los que han sido inspirados por él. todo un imaginario de la nación se ha basado sobre la idea de formar relaciones que atravesaban las fronteras sociales al crear una nación mestiza (Sommer. 2004). Nos abre todo el campo amplio de las nociones de biopoder y la administración de las fuerzas vitales de la población y la sociedad como parte de un proyecto burgués del control y la animación de las poblaciones nacionales (y. como productoras de los hijos que van a identificarse como ciudadanos nacionales. 1990)–. Mosse. 1992). etnicidad. pero pueden ser vistas también como una amenaza posible del cuerpo de la nación si no se comportan bien –sobre todo en lo relacionado con el sexo (véase por ejemplo Guy. . como símbolos de las fronteras y la identidad nacionales. pero en América Latina. género y sexualidad. la sexualidad moral viene a ser un marcador del estatus de clase. sino como parte de un proyecto de administración de la sociedad en su totalidad (Guy. en vez de empezar con “raza” (y sus jerarquías asociadas) para luego explicar la manera en que “el sexo” entra en el juego del poder. pero con el poder visto ya no simplemente como el modo de defender cierta posición de clase. Las mujeres a menudo son vistas como guardianes y civilizadoras.. como antes. 1985. Desde este punto de partida. Las mujeres figuran en los discursos nacionalistas de varias maneras: como reproductoras de la prole que va a ser parte de la población nacional. porque obviamente estamos frente a proyectos de control. Pero este imaginario privilegiaba cierto tipo de mezcla –el de mujeres negras e indígenas con hombres blancos– y no otro –el de hombres subalternos con mujeres blancas (Moutinho.

Desde esta perspectiva. los judíos). sin abordar la posibilidad de que lo que estaba pasando en los territorios colonizados era fundamental para la construcción del racismo. para después llegar conceptualmente a la “raza”. A la vez. de la aparición de hijos mestizos. los grupos racializados en la sociedad europea (por ejemplo. que empieza con Foucault y el manejo del “sexo” en la sociedad europea de los siglos XIX y XX. El movimiento teórico de “sexo” a “raza” se observa en el trabajo de Stoler.) que se entienden como cosas que se heredan mediante la reproducción sexual. Dice Povinelli: “si quieres ubicar 8 Véase también JanMohamed (1990). color de la piel. probando los límites de esta categoría en contextos del concubinato y los matrimonios interraciales. sobre todo en el mundo de las settler colonies (colonias formadas por asentamiento de grandes poblaciones de colonos). se constituía la misma noción de lo que era “ser europeo”. etc. como por el efecto nefasto que podría tener el ambiente tropical sobre el cuerpo y la moralidad del europeo. como Estados Unidos. El reciente trabajo de Povinelli (2006) también descubre el nexo de relaciones entre las formas de gobernar del liberalismo y la sexualidad e intimidad. todos vistos como procesos que podían socavar la misma esencia racial del europeo. para regular y administrar la población nativa. al argumentar que Foucault limitó su análisis del racismo a la idea del “enemigo interno”. de las relaciones homosexuales interraciales. de la crianza de los niños por sirvientas asiáticas. tanto a través de la mezcla de su sangre. Peter Wade 51 . Las normas europeas sobre la conducta moral se aplicaban a las colonias holandesas y francesas en el sureste de Asia. 1995)8. pero también la población blanca pobre. el vínculo con ideas de lo racial también sucede porque los discursos y las identificaciones racializadas a menudo se refieren a “la sangre” y a elementos fenotípicos (forma del pelo.reproducción social) y se llega a “la raza” porque en determinados contextos los grupos que están participando en el proceso de reproducción social son racializados (y jerarquizados). y de la misma sociedad europea (Stoler. Canadá y Australia. de la noción de lo blanco.

en el mundo de los aborígenes. En efecto. aunque muchas veces menos patente. de la juventud.el corazón hegemónico de las lógicas y aspiraciones liberales. pero un ejemplo concreto es el de las leyes que regulan los reclamos de tierras en Australia: la definición de “los dueños tradicionales” indígenas que pueden legalmente reclamar y tener tierras se estriba en una noción heterosexista y genealógica occidental que da lugar a un grupo de descendencia delimitada. El trabajo de Cecilia McCallum (y sus colegas) demuestra esto para el caso de Brasil. otorgan derechos a la tierra (Povinelli.. al tener bebés a una edad muy temprana. McCallum muestra que el personal del Hospital de Maternidad habla muy poco de forma abierta de la identidad racial de las jóvenes que acuden al hospital. Su misión es inculcar 52 Debates contemporáneos sobre raza. mira hacia el amor en las settler colonies” (2006: 17). hablan más bien en términos de la clase. o bien cómo estos otros fenómenos quedan “transformados” por el sexo–género (2006: 11-13). género y sexualidad. en las naciones contemporáneas. uniones con no indígenas) que. es el sentido común del contexto. . En su capítulo en este volumen. que está siendo amenazado por los jóvenes y las jóvenes descontrolados en su comportamiento sexual. o bien cómo “se agregan” otros fenómenos sociales –como “raza”– a la sexualidad y género. de la irresponsabilidad. no pasa desapercibido que la mayoría de las jóvenes son afrodescendientes y esto forma parte de lo que es dado por sentado. no está muy clara la manera en que su acercamiento teórico logra superar estas lógicas. sin tener en cuenta otros tipos de relaciones (que puedan incluir homosexuales. etnicidad. El proceso de control del bienestar de la nación por medio de la regulación del comportamiento sexual de sus ciudadanos y la consecuente jerarquización racial en términos de la supuesta moralidad sexual de las categorías raciales sigue siendo un elemento importante. Ella argumenta que esta perspectiva ayuda a ir más allá de las lógicas de adición y de trasformación por las cuales se analiza. Sin embargo. En realidad. el control que se ejerce sobre los indígenas se hace a través de ideas sobre lo que es o lo que debe ser la sexualidad y la reproducción socio–sexual.. Las enfermeras y los médicos entienden su trabajo como el de manejar el potencial reproductivo de la nación. 1997).

hasta ahora no veo que estas imágenes estén cambiando mucho con el paso hacia el multiculturalismo. Peter Wade 53 . Ellos argumentan que. Como en el caso del Hospital de Maternidad. tiene varias ventajas. sino también para construir identidades colectivas. Este enfoque sobre el sexo como elemento en los procesos de reproducción social. en los que van enredándose las ideas racializadas. que es un encuentro mítico racial–sexual asociado con una serie de imágenes sexuales. sino también en procesos de la formación de identidades subalternas y de 9 Hay una historia larga y poco distinguida de asociar categorías raciales con enfermedades específicas –por ejemplo. que no sólo figuran en procesos de dominación. 1999. Una consecuencia de este análisis es que el ambiente multiculturalista que se está creando en muchos países de América Latina no merma. pobres. hacen el contraste con África del Sur. sobre la racialización del sida/VIH en el Brasil (2007). ha surgido en los últimos tres años un discurso que liga a los afrodescendientes con el sida/VIH. con poco autocontrol y no bien adaptadas al mundo moderno donde se encuentran. pero hay una tendencia hacia la racialización de estos grupos. Algo parecido sale del trabajo de Fry et al. donde es completamente abierto– y la campañas anti-sida siguen siendo dirigidas más que todo hacia “los grupos en riesgo”. El factor racial queda sobreentendido en la percepción del problema como algo que gira en torno a mujeres jóvenes. Wailoo. 2003)– y muchas veces esto sucede en el marco de manejar el bienestar de la nación. Primero. el discurso racializado no es muy patente –Fry et al. negras. un fenómeno que tiene que ver con la creciente politización de la identidad racial en el Brasil desde mediados de los años noventa9. la anemia drepanocítica (Tapper. a pesar de que los datos epidemiológicos no permiten hacer afirmaciones sólidas al respecto.una conciencia de autocontrol que es menester en el buen ciudadano (neo)-liberal. Si la imagen de la nación se estriba en muchos casos en el mestizaje. permite esclarecer la manera en que el nexo raza–sexo puede usarse no sólo para efectos de la dominación. sino que refuerza las imágenes sexualizadas de las categorías raciales.

. y padres de diferentes “razas” dan luz a un hijo que es evidentemente una mezcla de ellos. FIV). 1993: 85). el nexo raza–sexo puede operar para desestabilizar identidades colectivas. muchas veces estas definiciones. género y sexo se conjugan aquí de una manera un poco distinta –aunque de ningún modo desvinculada de– a la que se observa en el enfoque sobre la explotación de “la fuerza sexual de las mujeres colonizadas” (McClintock). Claro que. donde el hijo hereda del padre y de la madre en cantidades iguales y se concibe como un producto bilateral. Raza. al fondo siguen siendo definiciones creadas por los grupos dominantes (Viveros Vigoya. . Sobre todo en el mundo del parentesco cognático. Gilroy observa que “el género es la modalidad en que se vive la raza”: en el Atlántico negro. la fertilización in vitro. si la unión sexual cruza las fronteras del grupo. género y sexualidad.resistencias. etnicidad. Con la difusión de prácticas de reproducción no “usuales” –que emplean las TRA (técnicas de reproducción asistida. Por ejemplo. por ejemplo. que pueden convertirse en elementos de autodefinición y aun reivindicaciones orgullosas para los grupos subordinados. Familias con 54 Debates contemporáneos sobre raza. al rol central de la familia como sitio clave de la producción y reproducción –y reconstrucción– de las identidades raciales. La segunda ventaja que tiene esta perspectiva sobre la reproducción es que nos dirige la atención a la intersección de las identificaciones racializadas con el parentesco. como lo anota Viveros Vigoya. siempre existe la posibilidad de deshacer un grupo a través de la reproducción sexual.. padres negros tienen hijos negros. 2002b: 73). Además. y de esta manera abrir la posibilidad de retar a las categorías sociales cerradas y exclusivas (Porqueres i Gené. aunque la forma exacta de la mezcla sea un poco impredecible. o que se basan en la adopción transnacional– se da lugar a familias que retan las supuestas reglas de “la naturaleza”. “una masculinidad ampliada y exagerada… y su contraparte relacional femenina vienen a ser símbolos especiales de la diferencia que hace la raza” con el resultado de que “la identidad racial [se experimenta] a través de definiciones particulares del género y la sexualidad” (Gilroy. 2001). las normas homogámicas que existen en muchas sociedades estratificadas y segmentadas dan pie a la idea de que un niño a menudo se parece físicamente a sus padres: padres blancos tienen hijos blancos.

su hija negra y un hombre blanco (que supuestamente dio su esperma anónimamente para que la mujer quedara embarazada). aunque en muchos sentidos siempre ha sido así. 2003). Padres de la India pueden venir a Inglaterra para buscar óvulos “blancos” y tener un hijo “mestizo” (más blanco). llegando al ADN (Franklin. 2007. Los vínculos “normales” entre el sexo y la reproducción se fragmentan para abrirse nuevos espacios donde se puede pensar la relación raza-sexo. 2000. da luz a un bebé no-blanco (Tyler. sobre todo en la biotecnología. argumenta que estas posibilidades de desligar el sexo de la producción de la familia sirve en Estados Unidos para pensar la familia multirracial. La naturaleza deja de ser la base estable sobre la cual se alzan las construcciones culturales. según las cuales padres de una “raza” dan luz a hijos de la misma “raza”. Wiegman. Strathern. los avances científicos. adoptada de Haiti (Howell. Peter Wade 55 . Estos nuevos espacios de pensar el nexo raza–sexo emergen de la progresiva desestabilización del campo u objeto que llamamos en el pensamiento occidental “la naturaleza”. En un caso de estos ocurrido en la UK. 2003. Wiegman. muchos periódicos clasificaron esta mezcla como “una tragedia”. Se refiere a la película Made in America (1993). 2001). aunque ambos padres son asiáticos –blanqueamiento intergeneracional sin blanqueamiento intrageneracional (Wade. que ha tenido sus óvulos supuestamente fertilizados con las espermas de su marido blanco. pues rompió con las normas de la reproducción socio–sexual. aun en Occidente (Wade. sin involucrar la imagen –muy cargada de pesadillas en ese país– del sexo interracial (Wiegman. que gira en torno a la posibilidad de una familia compuesta por una mujer negra. Pero otros periódicos hacían hincapié en el hecho de que el amor podría conquistar cualquier percance tecnológico o diferencia humana (Tyler. 1992.dos padres blancos europeos pueden tener una niña negra. Como muchos han comentado. 2007). 2002). han abierto la posibilidad de manipular –y comercializar– “la misma vida”. por ejemplo. Rabinow. 2007). y se convierte en algo también construido. 1992). 2003). Otros ejemplos –menos azucarados– son las “mezclas” accidentales que ocurren en las clínicas de TRA cuando una mujer blanca.

la identidad racial hoy día se constituye en parte por prácticas del consumo. Por ejemplo.. Marre observa que.En estos nuevos espacios. en cambio los que vienen de la China. no es para sorprenderse que la conformación de la identidad racial empieza a relacionarse con la mercantilización del cuerpo y de la familia. Son reacciones muy conocidas. Debates contemporáneos sobre raza. hasta poder pasar por hijos biológicos. la relación empieza a ser mediada más por consumismo (ya que la misma naturaleza humana se está comercializando). etnicidad. el África.. 2000). sigue teniendo aspectos de un mercado comercial). Entre los padres adoptivos existe la idea de que un elemento en la decisión de adoptar hijos que saltan a la vista como distintos es la percepción de que es cool (chévere) tener hijos racialmente diferentes (Marre. 56 . género y sexualidad. 2007). 2003) como para Europa (Lury. en España. se destacan como hijos adoptivos.. el mercado ilegal de órganos humanos (Scheper-Hughes. Haití. etc. la prensa clasifica la aparición de un niño mestizo a una madre blanca como un desastre). Y como la naturaleza humana empieza a entrar en formas de intercambio que. se aproximan a ciertos modos de adquisición mercantiles –la manera en que se adquieren los óvulos o los niños adoptivos–. Vale la pena anotar que estos ejemplos surgen de contextos europeos y norteamericanos en los que el multiculturalismo tiene ciertas características 10 Claro que a veces el intercambio sí es netamente comercial: por ejemplo. La adopción transracial viene a ser una elección de estilo de vida. si no son siempre netamente comerciales10. esto ha sido notado tanto para el Brasil (Sansone. En cierto sentido. Otro ejemplo ya mencionado antes es el “mercado” de óvulos que permite a mujeres de piel oscura adquirir óvulos de mujeres de piel clara (aunque es un mercado fuertemente regulado por la ley en muchos países. Pero los nuevos espacios también desestabilizan el nexo raza-sexo y proveen maneras diferentes de pensar su relación. los niños adoptivos que vienen del este de Europa y de la Rusia suelen ser físicamente parecidos a los padres españoles. 2000). las estructuras y los discursos que antes regían no pierden su fuerza: siguen dando forma a las maneras de entender y de operar en el nexo raza–sexo (mujeres de piel oscura quieren tener bebés más claros que ellas.

Stoler nos muestra que las categorías raciales fueron formadas por procesos variados: el mero hecho de estar en el trópico o de vivir de cerca con los nativos (quizás amamantando la leche de alguna nodriza) podría afectar la moralidad y la sustancia corporal del europeo. los individuos a menudo tienen motivos muy específicos para querer atravesar las fronteras sociales: la mujer afro en Río de Janeiro que busca su coroa. El punto de partida desde el sexo y la reproducción socio–sexual tiene ventajas al abrir nuevos campos. hay que tener en cuenta que los grupos sociales no siempre quieren reproducirse de una forma alinderada y excluyente. 1991). Primero. porque temen que algo de la “oscuridad” de la piel de ellas se le vaya a pegar al feto que éstas están gestando (Teman. debido al hecho de que matrimonios y relaciones sexuales entre personas de identidades raciales muy distintos no son muy comunes y a menudo son vistos como problemáticos por las familias (Fernandez. hay que evitar el supuesto que un grupo social sólo se reproduce a través de la reproducción sexual. 2000). 1996). donde la mezcla interracial forma. claro –y ya a otro nivel– hay una corriente importante de pensamiento nacionalista latinoamericano que Peter Wade 57 . la madre de la India que busca óvulos de una madre donante blanca. en la época de la que nos habla Stoler –y hasta bien entrado el siglo XX– eran bastante comunes las creencias lamarckianas. Las teorías judías de la reproducción hacen hincapié en los elementos de sustancia corporal y de identidad que pueden ser trasmitidos por la sangre que el feto comparte con la madre que lo está gestando (Kahn. Tercero. Pero creo que habría muchos paralelos. en muchos casos. 2000). Teman describe la manera en que los padres israelíes que acuden a las clínicas de TRA suelen evitar las madres de alquiler palestinas o yemenitas. Esto corresponde a una investigación que está aún por hacerse. La posibilidad de pensar el multiculturalismo a través de la óptica y las secuelas de las TRA quizá tendría modalidades distintas en América Latina. pero también trae riesgos y supuestos que hay que mirar con cuidado.de encasillamiento cultural. según las cuales las características adquiridas durante la vida podían ser trasmitidas a los hijos mediante la reproducción sexual (véase también Stepan. Segundo. Y. la narrativa mítica de la nación. Como hemos visto.

el deseo de la mujer negra se explica en términos de sus estrategias de ascenso social. y la civilización occidental en general. Es común la idea de que los hombres blancos. muchas veces son otros racializados. el deseo del hombre negro se explica en términos de la “emasculación” que él siente respecto al hombre blanco. de la tradición psicoanalítica. De ahí viene la clásica ambivalencia del otro como marginado. pero simultáneamente deseable. Stoler da varios ejemplos de este tipo de argumento en la literatura historiográfica de estudios coloniales (Stoler. Debates contemporáneos sobre raza. género y sexualidad.. Y como anoté antes. se asume que la simple relación de dominio –y quizás el acceso a los cuerpos de las mujeres subalternas que produce este dominio para los hombres blancos– es suficiente para explicar el deseo. McClintock y Stoler prestan atención a este tema. 1995: 171-176)11 y observa que. “el deseo sexual en sí queda relegado a los instintos biológicos. Es decir. Por lo general. como veremos. en la “hipótesis de la represión”. basada en Freud 11 Véase también Fanon (1952/1986: 165). etcétera. Esto puede ser cierto de algunas de las apropiaciones que se han hecho de Freud.imagina la nación basada en las mezclas de categorías raciales (aunque sólo ciertas direcciones de mezcla. Conclusión: Lo erótico y los deseos El punto débil de los abordajes que hemos venido mirando hasta este punto está en la poca atención que prestan al tema del deseo y del erotismo. sin abarcar mucho los deseos sexuales de otras categorías sociales o dejándolos como producto de aquellos de los hombre blancos. derivada de Freud. Un abordaje más interesante es el que parte de algunos conceptos fundamentales del psicoanálisis.. y no otras). se privilegian los deseos sexuales de los hombres blancos (o dominantes). aunque. Sin embargo. “reprimen” su sexualidad y luego “proyectan” o “desplazan” sus deseos y sus ansiedades sexuales sobre personas o categorías sociales identificados como “otros”. las cuales. etnicidad. se toma por sentado y no se explica” (1995: 173). pero a menudo sin elaborarlos mucho. en un contexto colonial. 58 .

pero al mismo tiempo. 4)–. El deseo en general es el deseo de regresar a la unidad original con el cuerpo materno. 1995: Cap. que pone en peligro la masculinidad del hombre si él quiere volver a unirse con ella. se reproduce en otros tipos de relación entre yo y otro. tan deseado. Ligando la relación yo–otro en la formación del ser (sexual) con la relación yo–otro en la relación colonial. Fuss. creo que sí se desprende una explicación del deseo. el problema de la relación primordial con la madre y su diferencia sexual del hombre –hay que notar el problema que aquí el fetichismo aparece sólo como un fenómeno masculino (McClintock. en que el otro está dentro del yo –lo que llama Bhabha “la otredad del yo” (1986: XIV-XV)– y produce la ambivalencia intensa. 1952/1986. El sujeto se forma separándose de la figura materna: la formación del sujeto está marcada por la ruptura que viene de reconocerse como entidad aparte de la mamá y de mirarse a uno mismo a través de los ojos de otro (lo que implica asumir la posición del otro al mirarse a sí mismo). o por lo menos media. 1994: Cap. lo que crea la situación de alienación psíquica que describe Fanon con tanta pasión (Fanon. se reproduce a través de desplazamientos y proyecciones. pero en una forma distinta. En el contexto colonial. El otro. del yo. el otro. El fetiche sexual resuelve. Esta dinámica de la formación del yo. porque implica una relación incestuosa.y Lacan. Entonces. objeto de agresión porque está prohibido y representa la ruptura de la unidad. que es el inconsciente y también la madre perdida. La amenaza de la madre como sexualmente distinta. sino también prohibida. 3). 1987: 190-205). aboliendo estas rupturas. unidad que no solamente está perdida. 1994). como individuo. sin un poder de proyección equivalente. es el objeto del deseo. Esta ambivalencia radica también en que la realización de la unidad con la madre perdida traería la disolución del sujeto. pues el yo siempre se constituye en relación con el otro. Bhahba argumenta que hay un vínculo tanto estructural como funcional entre la figura del estereotipo racial y la figura del fetiche sexual (Bhabha. Peter Wade 59 . pues la relación con el otro es tan desigual y los colonizados son obligados a ser la pantalla sobre la cual se proyectan las fantasías de los colonizadores. es simultáneamente amenazante (Butler.

1995: 167-173). 189). 1995. género y sexualidad. libre de incertidumbre (“los negros–blancos son–somos así”). niñeras. Stoler. Los acercamientos psicoanalíticos han sido fuertemente criticados por filósofos como Deleuze y Foucault. Así. 1987: 205-238. no sólo porque no explican el deseo como tal.. etc.se enmascara con el fetiche. la sexualidad también abarcaba todo un sistema de producción de la moralidad y del poder que moldeaba. ella quiere ir más allá de un abordaje del contexto colonial en la cual “el sexo siempre se trataba del poder y los otros deseos eran sólo desviaciones y proyecciones de ellos (el sexo y el poder)” (p. el estereotipo racial media la amenaza de las múltiples diferencias raciales–culturales al ofrecer la posibilidad de convertirlas en algo ya conocido y sencillo. Stoler. Para Povinelli. quienes miran al psicoanálisis. De igual manera. sino como un producto específicamente occidental. como si fuera un complejo natural. “los discursos de la sexualidad y la raza se relacionan en un proceso de sobredeterminación funcional” (Bhabha 1994: 74). un producto de un régimen moderno del manejo del poder en que “la sexualidad”. no solo a los hombres blancos y las mujeres no blancas que ellos miraban y deseaban. ha surgido como la manera dominante de pensar la subjetividad y la identidad. desde un enfoque básicamente foucaultiano. también es 60 Debates contemporáneos sobre raza. siendo el psicoanálisis uno de los discursos que explora esa sexualidad. mientras en realidad la reconstruye (Foucault en su trabajos sobre La historia de la sexualidad) (Butler. no como una manera universal y científica de entender la formación del sujeto. una supuesta pureza racial.. y no sólo las reflejaban” (1995: 176). Young. Para ella. Para ellos. lejos de estar basada en unos instintos biológicos que han sido reprimidos y necesitan ser liberados a través del psicoanálisis. . niños. sino también los otros sujetos en el mundo colonial: madres. resultado ideológico del capitalismo (Deleuze en su obra Anti-Oedipus). sino porque además desconocen que “los discursos coloniales de la sexualidad producían las relaciones de poder de clase y de raza. critica las apropiaciones de Freud que aparecen en muchos trabajos históricos. etnicidad. el deseo surge de formaciones sociales históricas y no tiene forma pre–discursiva. que puede ser deseado sin la amenaza de la diferencia sexual.

(1994). 3. H.necesario evitar la reducción “a una economía cuasi–universal del placer y del deseo” (2006: 13). Brennan. What’s love got to do with it? Transnational desires and sex tourism in the Dominican Republic. Balibar y I. Peter Wade 61 . y Yuval-Davis. F. 2). Londres: Verso. colour and class and the anti-racist struggle. (1991). Racism and nationalism. Creo que los procesos de la otredad y la formación del sujeto tienen que estar enmarcados en un contexto histórico específico. D. la manera en que diferencias de clase entraron en el doble imaginario de la mujer como madonna y prostituta. R. 37-67). Balibar. Londres: Routledge. white masks (pp. y que en mi concepto está basado en procesos de la formación del sujeto en un contexto histórico determinado. gender. Foreword: Remembering Fanon. Para mí. Londres: Routledge. H. de ahí. (2004). y es fundamental para entender la relación entre raza y sexo. Bhabha. black Apollo. estoy interesado en retar la separación tradicional entre el psicoanálisis y la economía política. En Black skin. VII-XXVI). el análisis de Stoler no inutiliza completamente los enfoques psicoanalíticos. pero pocos realmente explican. tiene un análisis muy interesante de la formación de la subjetividad y los deseos sexuales de hombres de clase media y alta en la Inglaterra del siglo XIX mediante sus relaciones con sus niñeras y sus madres y. Bastide. En E. 10-19. Creo que es necesario incluir estos procesos en el análisis si queremos entender esa ambivalencia entre el deseo y el odio del otro. Londres: Pluto Press. nation. (1992).). Dusky Venus. Wallerstein (Comp. que muchos observan y notan. Race. Como McClintock (1995: 8). (1986). Bhabha. Race. con sus rasgos político–económicos. Racialized boundaries: Race. The location of culture. nation and class: Ambiguous identities (pp. (1961). E. por ejemplo. McClintock (1995: Cap. Bibliografía Anthias. Durham: Duke University Press. N.

(2000). 62 Debates contemporáneos sobre raza. M. N. Gilman. J.). Stacey (Comp. Anthropological Theory. R. S. .. The history of sexuality. 3(1). P. Black feminist thought: Knowledge. M. Life itself: Global nature and the genetic imaginary. Collins. Rivera y M. Ithaca: Cornell University Press.. (2007). white masks. Nueva York: Routledge. H. M. 283-304).). Universidad Nacional de Colombia. Interior colonies: Frantz Fanon and the politics of identification. (1994).Butler. De mujeres. Ethnicity. Re-thinking nature–culture: Anthropology and the new genetics. Black skin.). consciousness and the politics of empowerment (2a ed. En M. Franklin.. 23(1). De la Cadena. (1985). C. and madness..). Franklin. F. (1952/1986). Larson (Comp. Lury y J. Bastos. Subjects of desire: Hegelian reflections in twentieth century France. Franklin. Diacritics. (2000). 99-117. Bogotá: Facultad de Ciencias Humanas. Díaz. S. (1995). Cadernos de Saúde Pública. De la Cadena. Global nature. C. 24(2-3). Fernandez. Indigenous mestizos: The politics of race and culture in Cuzco. Fanon. (2000). Nueva York: Columbia University Press. S. Foucault. E. E. hombres y otras ficciones: género y sexualidad en América Latina (pp. 329-348). Latin American Perspectives. V. 1919-1991. etnicidad. Viveros. F. género y clase en universos homosexuales. En S. Durham: Duke University Press. C. AIDS tem cor ou raça? Interpretação de dados e formulação de políticas de saúde no Brasil. Tercer Mundo Editores. Harris. race. y Santos. Tandeter y B. (1996). 188-227). género y sexualidad. (1979/1998). Londres: Sage. H. T. En O. L. markets and migration in the Andes: At the crossroads of history and anthropology (pp. (2003). M. M. “Women are more Indian”: Ethnicity and gender in a community near Cuzco. Jerarquías y resistencias: raza. Rodríguez (Comp. Durham: Duke University Press. Monteiro. P. The color of love: Young interracial couples in Cuba. D. 497-523. global culture (pp. Fuss. The will to knowledge. (2006). Fry. Londres: Penguin Books. Londres: Pluto Press. 23(3). I.. Maio. 20-42. (1987). Difference and pathology: Stereotypes of sexuality. 65-85. S.

R. C. Laughter out of place: Race. Reproducing Jews: A cultural account of assisted conception in Israel. Empire and sexuality: The British experience. P. En D. global culture (pp. Peter Wade 63 . Londres: Academic Press. Hyam.). class. Guy. Durham: Duke University Press. Berkeley: University of California Press. Wright and the articulation of “racialized sexuality”. Nueva York: New York University Press. love. Sex. (1993). Wade (Comp. Hooks. D. JanMohamed. 203-223). Howell. (2000). (2007). 73-93). Relative values: Reconfiguring kinship studies (pp. D. (2001). (2000).) (1999). Manchester: Manchester University Press. Franklin y S. Race. (2003). B. (1991). Stacey (Comp. race. M. A. M. Lincoln: University of Nebraska Press. gender and cultural politics. Kahn. Yearning: Race. (1997). I want her to learn her language and maintain her culture: Transnational adoptive families’ views of “cultural origins”.Gilroy. nation. C. C. Linke. 94-116). Lury. En S. Self–conscious kinship: Some contested values in transnational adoption. Marre. family. (Comp. The united colours of diversity: Essential and inessential culture En S. R.). violence and sexuality in a Rio shantytown.). C. En P. (1982). (1990). Lury y J. 99(3).). Stanton (Comp. McKinnon (Comp. Durham: Duke University Press. Cambridge. Oxford: Berghahn Books. 559-573. and race: Crossing boundaries in North American history. Gregory. S. violent imagination: Blood. MA: Harvard University Press. and nation in Argentina. D. Londres: Sage. Gifts and commodities. Londres: Verso. Londres: Turnaround. Discourses of sexuality from Aristotle to AIDS (pp. Franklin. 146-187). American Anthropologist. Goldstein. (1990). The black Atlantic: Modernity and double consciousness. S. ethnicity and nation: Perspectives from kinship and genetics (pp. Sex and danger in Buenos Aires: Prostitution. U. Sexuality on–of the racial border: Foucault. (1990). Global nature. M. Hodes. Gendered difference.

Sex acts and sovereignty: Race and sexuality in the construction of the Australian nation. Nueva York: Howard Fertig. colour and class in nineteenth century Cuba: A study of racial attitudes and sexual values in a slave society (2a ed. Moutinho. 513-528). Ideologies and technologies of motherhood: Race. etnicidad. A finger in the wound: Body politics in quincentennial Guatemala. E. (2004). A. (1999). Mosse. 3. (1985). Imperial leather: Race. (1993). 527-536. nationalism. Povinelli. H. Radcliffe. F. Nationalism and sexuality: Respectability and abnormal sexuality in modern Europe. Artificiality and the enlightenment: from sociobiology to biosociality.Martinez–Alier [Stolcke]. Nagel. Remaking the nation: Identity and politics in Latin America. The gender–sexuality reader: Culture. D. Lancaster y M.) (2000). A. 44. E. di Leonardo (Comp. (1995). y Winddance Twine.). Londres: Routledge. (1997). history. Sao Paulo: Editora da Unesp. 64 Debates contemporáneos sobre raza. Ragoné.). A. Oxford: Oxford University Press. J. class. Family feuds: Gender. Race. political economy (pp. E. Crary y S. 61-80. P. ethnicity. V. nationalism and the family. Londres: Routledge. (Comp. y Westwood. A. (2003). Nueva York: Zone Books.). (1996). Porqueres i Gené. género y sexualidad. and sexuality: Intimate intersections. (2001). G. The empire of love: Toward a theory of intimacy. S. Marriage. Nelson. (2006). “cor” e desejo: Uma análise comparativa sobre relacionamentos afetivo-sexuais “inter-raciais” no Brasil e África do Sul. Berkeley: California University Press. McClintock. (1992). L. S. Le mariage qui dérange: Redéfinitions de l’identité basque. En J. Londres: Routledge. Kwinter (Comp. sexuality. Rabinow. Durham NC: Duke University Press. A. Ethnologie Française. 234-252). forbidden frontiers. N. gender and sexuality in the colonial contest. Povinelli. McClintock. Razão. Ann Arbor: University of Michigan Press. . Incorporations (pp. (1974/1989). genealogy. and carnality. Londres: Routledge. M.. Feminist Review.. En R.

L. (2005). Current Anthropology. The new women workers: Does money equal power? NACLA Report on the Americas. 514-51. H. L. Berkeley: University of California Press. (1992). Scheper-Hughes. Nueva York: Routledge. Race and the education of desire: Foucault’s History of Sexuality and the colonial order of things. Women out of place: The gender of agency and the race of nationality (pp. A. 50-78). N. Tense and tender ties: The politics of comparison in North American history and (post)colonial studies. Houndmills: Palgrave McMillan. Stoler. Filadelfia: University of Pennsylvania Press. M. 829-865. N. Race–class–gender ideology in Guatemala: Modern and anti–modern forms. Cambridge: Cambridge University Press. 34(3). Department of Sociology and Anthropology. NY: Cornell University Press. Williams (Comp. Hebrew University of Jerusalem. In the blood: Sickle cell anemia and the politics of race. Smith. Blackness without ethnicity: Constructing race in Brazil. 307-330. 24-29. Ithaca. (1999). Comparative Studies in Society and History. Challenging mestizaje: A gender perspective on indigenous and Afrodescendant movements in Latin America. Stepan. Tapper. Sommer. A. Teman. (1993). Jerusalem: MSc. “The hour of eugenics”: Race. (1996). L. Sansone. A. Stoler. Durham: Duke University Press. The global traffic in human organs. Foundational fictions: The national romances of Latin America. 41(2). 27(1). (1992) After nature: English kinship in the late twentieth century. 88(3). (1991). L.). D. (1995). Surrogate motherhood in Israel. C. Peter Wade 65 .Safa. 25(3). (2001). gender and nation in Latin America. A. Critique of Anthropology. (2000). M. (2000). Stoler. En B. Sexual affronts and racial frontiers: European identities and the cultural politics of exclusion in colonial Southeast Asia. Strathern. Journal of American History. 191-224. (1991). Safa. L. E. H. (2003).

Race–sex: Their sameness. En P. Londres: Zed Books. y Werbner. Cholas and pishtacos: Stories of race and sex in the Andes. M. . Moore. De quebradores y cumplidores: sobre hombres. Fundación Ford. F. J. Chicago: University of Chicago Press. K. Nueva York: Routledge. 66 Debates contemporáneos sobre raza. Nueva York: St. (2002). Zack.. Women out of place: The gender of agency and the race of nationality.) (1997). genetics and inheritance: Reflections upon the birth of “black” twins to a “white” IVF mother. Race.. Colonial desire: Hybridity in theory. nature and culture: An anthropological perspective. nature and the politics of difference (pp. Pandian (Comp. Kosek y A. Women. Race. P. Londres: Routledge. Oxford: Berghahn Books. (2003). Viveros Vigoya. (2007).). Wade. difference and interplay. N.) (1989). P. masculinidades y relaciones de género en Colombia. Intimate publics: Race. (Comp. Williams. nature and the politics of difference (pp. (Comp. Race. Profamilia Colombia. (Comp. (2002b). ethnicity and nation: Perspectives from kinship and genetics. Tay–Sachs and cystic fibrosis. S. etnicidad. property and personhood. NC: Duke University Press. Race. R. Universidad Nacional de Colombia. Woman–nation–state. Wailoo. Oxford: Berghahn Books. Viveros Vigoya. (2002a). Nueva York: Routledge. Wade (Comp. Kosek y A. 60-77. ethnicity and nation: Perspectives from kinship and genetics (pp. B. Latin American Perspectives. 33-51).Tyler. ethnicity and nation: perspectives from kinship and genetics (pp. culture and race. Wade (Comp. En D. K.). M. M. 1-31). Race. racial identity and the narratives of sicke–cell disease.). S. P. 29(2). Race. J.) (1999).). (2003). Race. En P. R. Weismantel. Durham. Wade.) (1996). (2007). género y sexualidad. N. (1995). (2001). Bogotá: CES. Wiegman. Inventing the heterozygote: Molecular biology. Durham. 296-319). y Anthias. Yuval-Davis. Moore. citizenship and difference. Pandian (Comp. NC: Duke University Press. Yuval-Davis. body and racial order in Colombia. En D. Young. Londres: Pluto Press. Dionysian blacks: Sexuality. 235-253). N. Martin’s Press. (Comp.

Primera parte Gobiernos y ciudadanías sexuales .

.

el europeo Américo Vespucio. género y sexualidad en Bolivia. y una monografía. Entre sus publicaciones más recientes se incluyen un volumen publicado. por Théodore Galle en 1580 (figura 1). no se ve por ninguna parte en este encuentro alegórico. José Antonio Lucero y Melanie Wright por sus comentarios sobre borradores anteriores.º 1. 2006). Este texto fue publicado en inglés en Journal of Latin American Cultural Studies Vol. desnuda mas llena de asombro en vez de temor. “Europa”. 2005). Minas. Asimismo tengo una deuda con Michelle Begenho. no es. 2008. contribuciones y discusiones que se suscitaron en dicho seminario.El sexo y el ciudadano: Barbies y reinas de belleza en la era de Evo Morales1 Andrew Canessa2 Introducción  En la famosa imagen del “descubrimiento” de América.  . pues. enhiesto y sosteniendo las herramientas de la ciencia racional (un astrolabio) y su religión encuentra a “América” en su hamaca. un encuentro entre iguales. Mote y Muñecas: Identidades e indigeneidades en Larecaja (Mamahucao. Se dio una versión de esta ponencia en la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz el 27 de junio de 2007 y estoy muy agradecido por los numerosos comentarios. Agradezco a los editores de la revista la oportunidad de publicar esta versión en español. pareciendo abierta a sus avances. y la naturaleza profundamente “generizada” y sexualizada del encuentro 1 Estoy en deuda con los participantes de los seminarios de Manchester y Cali por sus comentarios y las discusiones generales durante los dos talleres. 2 Andrew Canessa (Universidad de Essex) es un antropólogo social que trabaja asuntos de raza. 17. Indigeneity and the State in The Andes (Arizona. Natives Making Nation: Gender. N. Vespucio le da al nuevo continente una versión femenina de su propio nombre de pila. el símbolo femenino del continente de Vespucio.

Montrose. 2003. 2005). La respuesta de América es ambigua. El sexo y el ciudadano. tras grabado de Théodore Galle). Es claro que América está haciendo ambas. Schreffler. a su vez. Hulme. a partir de entonces siempre estaba excitada”. sin embargo. tiene una traducción ligeramente distinta: “Americus rediscovers America. pero lo que se nota menos a menudo es que América está representada por una mujer rubia de apariencia europea. ya que la palabra en latín excitam significa tanto levantarse como excitarse3. 1984. De hecho.. Montrose. El subtexto sexual de este grabado ha merecido considerable comentario (De la Guerra.] fue despertada por este nombre”. a partir de entonces ella siempre más [sic.es bastante aparente. McClintock. Figura 1. la traduce como “Américo redescubre América. 3 Agradezco a Lucinda Platt por su ayuda con la traducción del latín. el pie de nota reza: “Al punto la llamó. circa 1580.. Américo Vespucio redescubre América (Dibujo de Jan van der Straeten. 1991. 1995. De la Guerra (2003). 70 . he called her once and thenceforth she was always awake” (1991: 4).

  Esta imagen va más allá de la descripción alegórica del encuentro colonial. durante el imperio español. coquetamente sonriéndole. específicamente. así como para indicar las desiguales relaciones de poder enmarcadas en ella. Sepúlveda hizo una comparación explícita entre las capacidades morales e intelectuales de los indios y las mujeres españolas (Pagden. que Octavio Paz considera como el mito fundador de México y los mexicanos. por supuesto. Silverbaltt. Una 4 Aunque es práctica estándar usar el término “indio” en relatos históricos. Retengo “indígena” cuando me refiero a la política y a los políticos indígenas contemporáneos que usan el término. pero también como herramienta de conquista. desde tribunales hasta relatos militares. Más importante aún. 1982). sino que continúan apareciendo en la Bolivia contemporánea. y hay numerosos ejemplos. a partir de la conquista. Retengo el uso cuando me refiero con precisión a la relación colonial que la hace tan polémico. los españoles tomaban mujeres indias como parte del botín de guerra. Los nativos americanos han sido concebidos desde hace mucho tiempo como el interno otro europeo –lo que alega Mason– y. femenino. pero hay otros e incontables ejemplos. los nativos americanos han sido conceptualizados como femeninos: en su célebre debate con Las Casas. así como a otros Andrew Canessa 71 . 2003. es también una ilustración de una de sus manifestaciones concretas: desde los primeros días de la conquista. La carátula del libro de ejercicios de mi ahijada boliviana muestra un muchacho conquistador de ojos azules junto a una chica vestida con pollera y chal típicos de la indumentaria india4 contemporánea. en que los indios han sido explícitamente descritos como comparables a las mujeres europeas (Lewis. una alteridad interna europea llevada a través del Atlántico y proyectada sobre los moradores del nuevo mundo. su uso actual es controvertido.  Tales imágenes.Peter Mason (1990) ha escrito con algún detalle sobre la manera en que los nativos del Nuevo Mundo fueron inicialmente incorporados a las nociones occidentales del “hombre salvaje”. El ejemplo más célebre es la historia de Cortés y Malintzin (La Malinche). son no simplemente elementos de una arqueología del poder. 1987). es un hecho también el que. así como la política racializada que se oculta tras ellas.

De la Cadena.particular versión de la historia americana se encuentra encerrada en esta imagen: hombres blancos que toman a mujeres indias como pareja sexual. los ricos y las favelas). Canessa.  Más allá de la alegoría del descubrimiento de América propuesta por Galle. más comúnmente conocida como el derecho de pernada5. Inversamente. desde los 14 años inclusive y. En The Mansion and the Shanties (Sobrados e Macombos. Como se ha hecho notar ampliamente (por ejemplo. Como lo ha mostrado Stephenson (1999: 38). la jus prima noctis (Condarco Morales. En varios trabajos que se tornaron altamente influyentes. que puede llegar a ser un deber cívico. raramente se menciona en estos relatos cuasi–míticos del origen de las naciones. 5 Esta prerrogativa criolla sobre los cuerpos de las indias no es en manera alguna exclusivamente un fenómeno andino (véase. las indias son sexualmente accesibles en razón de su falta de plena ciudadanía en la nación. el grabado es asimismo una poderosa representación de la conquista y de la continua opresión de los indios por parte de los blancos en una relación íntima y sexualizada que resuena no sólo en países con grandes poblaciones indígenas. Son precisamente estas relaciones entre amos blancos y esclavas negras las que aliviaban la fricción racial. redentora entre amos y esclavos. en última instancia. 2005. La coacción. en particular.. . El derecho de copular con indias se adquiere sobre la base de la ciudadanía criolla. Inevitablemente ocurre intercambio entre estos términos.. casos como idiomas nativos de las Américas. 1999). que resultaba “suavizada por el aceite lubricante de un mestizaje profundo” (1936/1977: 181). tan a menudo parte de estas relaciones. a su noche de bodas. Nelson. pero aún hoy en día existen muchas personas que recuerdan cuando el hacendado o su mayordomo consideraban tener acceso a cualquier mujer de la comunidad indígena. 1983: 31). Nelson 1999: 221). Freyre explica en amplio detalle la relación benigna y. por ejemplo. sino también en aquéllos con poblaciones afrodescendientes. las mujeres indias son el epítome de la “indianidad”. 72 El sexo y el ciudadano. 1987. dando como resultado una nación mestiza. también ha sido considerado como una misión civilizadora y un medio por el que la nación puede ser blanqueada y aliviada de su carga racial.

cuya imagen perdurable de ellos es la del indio intimidado y servil que en cualquier momento se adherirá a una revuelta sangrienta. las mujeres y los hombres negros son. y el servicio doméstico es una de las muy contadas áreas en las que ser y parecer indígena es una ventaja positiva.. es a menudo considerado como el texto fundacional de la “democracia racial” brasileña. a las novelas. Tales relaciones no se restringían. Que nos amamantaba. amasando la comida con sus propias manos [. Hay poca Andrew Canessa 73 . A la manera de la prosa sentimental de Freyre sobre esclavas en cuyo seno el hombre blanco amamantaba y se tornaba en el objeto de su primera experiencia sexual. no ocupan la misma posición en los recuerdos de los criollos. un poco como los parientes caníbales americanos del grabado de Galle. En este relato que.] (y) que nos iniciaba en el amor físico y. Los hombres indios.  Histórica y contemporáneamente en los Andes las indias son aceptadas en los espacios más íntimos de las casas de las elites blancas en una forma en que los varones indios no lo son. junto con Casa Grande y Senzala. Por otra parte. muchos andinos de clase media conservan un fuerte apego emocional a la “cholita” que los crió y con quien también tuvieron sus primeros encuentros sexuales.. 2001). Que nos alimentaba. nos daba la primera sensación completa de ser hombres (1936/1966: 278). 2001). no hay ni que decirlo. claramente. no obstante. dejados en un segundo plano. así: nuestra nodriza negra que nos mecía en la cuna. la relación sexual entre amo blanco e india fue una característica dramática común de la literatura andina del siglo XIX y principios del XX (Stephenson. al rechinar de un catre. 1999: Weismantel.Freyre escribe sobre la creación del Brasil moderno (el subtítulo del libro) en una prosa que resulta en ocasiones bastante íntima por su estilo.  La disponibilidad sexual de las indias no desarrolló sin embargo su propia erótica hasta el punto de la mulata en países con significativa población afrodescendiente (aunque véase Weismantel. como Gill (1994) ha mostrado en el caso de las trabajadoras domésticas en La Paz en décadas recientes.

Figura 2. sino de una erótica del poder.evidencia en Bolivia de que los hombres mestizos y los criollos encuentren a las indias físicamente atractivas –es mucho más probable que expresen lo contrario– lo que no necesariamente quiere decir que no encuentren deseables a las indias. Además. Por casualidad se parece mucho a la mujer del grabado de Galle. en esta fantasía particular. está representando al habitante indígena del continente en términos de una fantasía erótica. En la Bolivia actual las imágenes de belleza física femenina son abrumadoramente blancas. pero más importante aún. al igual que en el grabado. los que son imagina74 El sexo y el ciudadano. Miss Bolivia en el concurso de belleza Miss Universe. Aquí escuchamos el eco de los comentarios de Nelson sobre el sexo entre hombres ladinos e indias en Guatemala... Reuters En esta imagen del concurso Miss Universo de 2005. Aquí el deseo sexual parece estar construido no de una estética sensual. pero de quienes no se espera que les haya gustado o lo hayan iniciado (1999: 224). . revistas. donde los hombres dicen sentirse compelidos a copular con indias –quienes a menudo son caracterizadas como “feas” o “malolientes”– como forma de probar su hombría y blancura. Miss Bolivia representa el “traje típico”. cosa que se evidencia en carteles. anuncios de televisión y concursos de belleza en los que Miss Bolivia es invariablemente blanca.

en un relato maravillosamente detallado y abarcador del trabajo sexual en el Caribe nota un patrón similar: los extranjeros y nativos blancos se sienten atraídos por la sensualidad del Caribe exótico y el atractivo de los cuerpos oscuros. de hecho. además. en lo que la autenticidad del traje y la blancura de las prostitutas son clave (1999: 225). Yo 6 Esta combinación es lo que hay tras el erotismo de las octavonas en los tiempos previos a la Guerra de Secesión de Estados Unidos. y al paso que el cuerpo de la mujer india era accesible a los criollos. señala una paradoja perdurable: mientras que las indias. ciertamente lo contrario no era el caso. 356). 7 Kemala Kempadoo (2004). Aquí Miss Bolivia resuelve la paradoja en una fantasía: el cuerpo de una mujer blanca con la accesibilidad de una mujer india6. En un artículo reciente. eran legalmente negras y. consecuentemente. son sexualmente deseables cuando los cuerpos que despliegan lo indígena son. Las doncellas indias. nominalmente un octavo de sangre negra. Esto. pero en ejemplo tras ejemplo ella nota que mientras más oscura es la mujer más dificultad encuentra en vender sexo. son representadas como sexualmente disponibles a mestizos y blancos. aunque ellas tenían apariencia de blancas. Los famosos bailes de octavonas en Nueva Orleans (placages) consistían de hombres blancos libres y mujeres octavonas (pero no blancas). blancos7.dos son los indios de las tierras bajas (menos amenazantes para el estado y las elites sociales) y no los de las tierras altas. no cuestiona el atractivo sexual (p. Gustafson. Andrew Canessa 75 . accesibles sexualmente a los blancos. a pesar de que detalla la profunda antipatía de los cruceños por la gente de apariencia india. la imagen predominante del cuerpo femenino deseable es el de la mujer blanca. quienes al momento de esta fotografía se estaban organizando para derrocar al poder político blanco. a través de estructuras coloniales. 357) de la doncella indígena divorciado de una apreciación de los cuerpos indios. tal parece. Las octavonas. Bret Gustafson señala que en los concursos de belleza y las muestras carnavalescas las mujeres blancas en Santa Cruz adaptan vestidos indígenas –el tipois de dos piezas mostrado en la foto “más sexy que la cosa “real” (2006: 365)– para capturar el “atractivo erótico de la doncella indígena (pero no su apariencia física)” (p. sin embargo. Esto tiene claras resonancias con las prostitutas blancas y ladinas en Guatemala que juegan con las fantasías de sus clientes vistiéndose de traje indígena completo.

El sexo y el ciudadano  Más adelante retornaré al asunto de los concursos de belleza. por otra parte. catalogando su carácter de indígenas como mercancía de valor. o acceso sexual sin responsabilidad. están fuertemente involucradas en la manufactura de muñecas “indias” para exportación. pero primero me gustaría explorar algunas de las consecuencias de semejante concepción racializada y sexualizada de ciudadanía en el pueblo de Pocobaya. En la producción y venta de estas muñecas (mayormente a los Estados Unidos) los hombres y mujeres que las producen están. Muñeca elaborada en Pocobaya. que ha sido el patrón de las relaciones entre hombres blancos y mujeres indias desde que Théodore Galle hizo su grabado. En Pocobaya las imágenes de mujeres que se ven son casi exclusivamente de mujeres blancas. una comunidad aymara–parlante de las tierras altas donde he realizado trabajo de campo desde 1989. lo que es ciertamente el caso cuando se viaja al mercado de Sorata o a La Paz.. Figura 3.me permito sugerir que la erotización de la mujer india está enraizada en su disponibilidad sexual. . de hecho.  Las mujeres en esta comunidad están también expuestas a las ideas hegemónicas de sexo y raza que sirven para subrayar su sentido de exclusión de la nación.. las poco 76 El sexo y el ciudadano. Las mujeres en Pocobaya.

el trabajo. constituye en sí misma una marca de autenticidad. tal como lo dicta el mercado. manual. la gente en Pocobaya debe hacer caso omiso de sus elaboradas técnicas plásticas y estilos de tejido para satisfacer un mercado occidental que encuentra los métodos burdos encantadoramente evocadores de una simplicidad indígena.  Tanto hombres como mujeres están implicados en la manufactura de estas muñecas. Aquí los fabricantes de muñecas están trabados en una relación económica que resulta similar a la de otros hombres y mujeres latinoamericanos que entran en transacciones basadas en su exotismo para vender sexo (Kempadoo. Pero nadie hace muñecas para sus propios hijos. al igual que las mujeres colombianas que deben suprimir su sentido de acción e independencia a fin de conformarse a la que tiene un italiano de la mujer latina dócil y suave. De hecho. generalmente se extrañan de que alguien pueda desear las muñecas que hacen.sofisticadas técnicas y las burdas fibras son marcas de una autenticidad putativa y de un bien de consumo. En esto son ciertamente parte de una economía globalizada. las llamas y otros motivos acompañantes. Así pues. la manta y las sandalias hechas de llanta de automóvil que caracterizan la indumentaria de la mujer india en el campo. La crudeza misma de las técnicas. En todos estos casos las personas involucradas están respondiendo a imágenes y concepciones de ellos mismos que. reproducen estratégicamente. La muñeca mostrada aquí es un simple ejemplo e ilustra la pollera. y las imágenes. estas muñecas no son parte de su propia economía de deseo que no adjudica ningún valor a representarse a sí mismos usando las burdas telas de bayeta que. este volumen). verdaderas. que contrasta agudamente con los estilos de tejido altamente elaborados de los Andes. pero una economía particular de deseo cuyo objeto es la autenticidad indígena: las fibras deben ser naturales.  En el caso de las muñecas de Pocobaya. por lo Andrew Canessa 77 . puesto que se conforma a la simplicidad indicativa de la autenticidad indígena tal como la imaginan los consumidores. 2003) o para el matrimonio (Hurtado. éstas fueron diseñadas por gente en La Paz a instancias de una mujer estadounidense a quien se le ocurrió la idea de fabricarlas para exportación.

4.. pero lo que compran son muñecas Barbie que. las compran.menos en Pocobaya. Cuando la niña en esta fotografía. recibió una muñeca de sus padres.  Por consiguiente estas muñecas. 78 El sexo y el ciudadano. en lugar de hacer muñecas para sus propias hijas. hay comunidades que siguen usando su franela hilada a mano. Una de las hermanas quedó especialmente fascinada con esto y. Waliya. sus hermanas mayores la examinaron y señalaron con regocijo que tenía pechos prominentes y una cintura delgada. para mortificación de su madre. Al norte de Pocobaya.. en vez de representar una condición a la que aspiran. representan una condición que procuran superar. le hurtó la Barbie subrepticiamente a fin de desvestirla y examinarle el cuerpo. Así pues. como los llaman en Pocobaya. para irritación de Waliya. y ésta es constantemente reforzada a medida que crecen. son menospreciados por su primitivismo. cuya economía es primordialmente de subsistencia. Waliya con su muñeca Barbie. y estos mollos. a pesar de ser relativamente baratas.  Desde muy temprana edad las niñas está expuestas a una imagen de lo que es la norma de belleza femenina. y a cierta distancia del pueblo. aun gastan recursos en efectivo escasos en la comunidad.  Figura. son indicativas del tipo de ropa que eran obligados a hacer y usar en los tiempos de las grandes haciendas. .

Buena estudiante. sus padres pudieron comprar la muñeca sólo porque estaban haciendo dinero de la venta de muñecas “indias” para exportación. saben. “progresarían” y se volverían “más civilizados”.  Muy cerca de Pocobaya se encuentra la comunidad mestiza de Khacha. Muchas de las personas de Khacha. Cuando las muchachas de Pocobaya emigran.En 1991. de una muchacha de Khacha que trabaja en una farmacia en La Paz. no indio. debido a que su bisabuela fue violada por el mayordomo de la hacienda. De hecho. donde su esposa e hijos pudieran hablar español y vestir a la usanza occidental. sin embargo. Beatriz es trigueña y su estructura ósea no es la típica de la gente del altiplano. Era claro para él. pero también una muestra de aspiraciones: ese año habló muchas veces de mudarse al pueblo. terminan trabajando como empleadas domésticas en la ciudad o como trabajadoras del campo mal pagadas en otras zonas del país. que el tipo de progreso que concebía implicaba una reorientación de la identidad de su familia hacia una manifiestamente más blanca. era raro que los padres compraran juguetes para sus hijos. también son bilingües en aymara y español. una frase que es código bien conocido de apariencia no india. cualesquiera que sean sus aspiraciones. ciertamente como para la mayoría de los demás. En sus propias palabras. Las adolescentes en Pocobaya están muy al tanto de que sus pares en Khacha cuentan con oportunidades muy diferentes de las de ellas. Remigio. quien. mientras que las mujeres en Pocobaya son predominantemente monolingües y las pocas que hablan español lo hacen tan inflexionadamente que delatan su origen indio. La única excepción que conozco es Beatriz. poder comprarle una muñeca a su hija era una muestra de consumo conspicuo. donde la gente no es menos pobre y trabaja la tierra exactamente en la misma forma intensiva que la gente de Pocobaya. y la de Waliya fue una de las primeras Barbies en Pocobaya. por ejemplo. la gente allí es muy consciente de que ser blanco conlleva mayores perspectivas de progreso. el tipo de trabajo que requiere de “buena presencia” en su anuncio. cuando se tomó esta foto. tienen ojos azules y cabello rubio o rojo. Para el padre de Waliya. trabajó duro para perfeccionar Andrew Canessa 79 . tiene un apellido español.

la principal vía de artesanías en La Paz. No hay el espacio aquí para entrar en las complejidades de la identidad en Pocobaya y sus alrededores (véase Canessa. La omnipresencia de semejantes imágenes en bares y restaurantes populares suscita varias preguntas.su español y dejó su comunidad tan pronto pudo. pero imaginar a los ciudadanos como blancos tiene que ver con más que simples asuntos de raza y ascenso social. tanto ella como su jefa se mostraban complacidas de lo mucho que había cambiado: Mírala –dijo sonrientemente su jefa– ya lleva varios meses sin exponerse al sol y mírale la piel. donde su jefa la animó a cortarse las trenzas y ponerse vestido tipo europeo. mayor será la cantidad de ropa que se ponga. por un tiempo trabajó como artesana en La Paz. En el altiplano boliviano. desde la Revolución de 1952 se usa ampliamente como eufemismo para “indio”. “Jaqi” se traduce sencillamente como “gente”. 80 El sexo y el ciudadano. Cuando las conocí en una calle adyacente a la calle Sagarnaga. así va a progresar. llegando algunas a llevar hasta cinco faldas gruesas. 2006b). Mostrar la piel no es común ni se considera erótico y tanto hombres como mujeres permane8 La palabra “campesino”. Va a ver. las mujeres indígenas llevan mucha ropa. tanto rural como urbano. mientras más acomodada sea y mayor condición social tenga una mujer.  Las imágenes sexuales de mujeres blancas abundan no sólo en bares sino en restaurantes populares frecuentados por una amplia gama de gente de las clases trabajadoras indígenas.  Este ejemplo de blanqueamiento para ascenso social puede ser reproducido prácticamente para cualquier país latinoamericano tanto en el pasado como actualmente. Por ejemplo. 9 Domingo de Tentación es el primer domingo después del Miércoles de Ceniza. los habitantes del pueblo mestizo de Khacha (que mencioné hace poco) tienen muy claro que no son “campesinos” sino “gente”. Esta imagen (tomada en Domingo de Tentación y titulada así)9 lo ilustra. de aquí a poco nadie podrá adivinar que era campesina (india)8. se trata también de la forma en que se construye y expresa el deseo.. un término oficialmente prohibido. aparte de señalar que la gente en Pocobaya se denomina a sí misma “jaqi” y distinguen a los “jaqi” de la gente en Khacha a quienes llaman “mistis” o “q”aras”. .. cuando los creyentes reflexionan sobre la tentación de Jesús por Satanás en el desierto.

Por consiguiente.cen plenamente vestidos aun cuando trabajan al sol. Andrew Canessa 81 . Un cuerpo erótico de mujer es un cuerpo de mujer blanca. especialmente cuando uno jamás se topa con imágenes eróticas de personas indígenas. a más del color–. pegar imágenes de mujeres blancas desnudas en la pared no expresa simplemente un sentido de deseo por cuerpos blancos –cuerpos con una forma diferente. Domingo de tentación (Foto de Wolfgang Schüler).  Figura 5. desnudas o vestidas. significa también una modalidad muy diferente de deseo. mujeres u hombres.

Rubén. por ejemplo en carteles o en televisión. Según el barbero.  Figura 6.. Ambas imágenes son consecuentemente parte de la misma economía del deseo. toda su clientela 82 El sexo y el ciudadano. Esta imagen tomada en una peluquería del provincial pueblo de Sorata constituye un ejemplo simple. son escasas en Bolivia.. Si bien las imágenes eróticas de hombres. Finalmente se me ocurrió que eran el mismo tipo de imágenes: a lo que se aspira en la escena de la pradera alpina es a un ambiente próspero.Casi tan comunes en bares y restaurantes son las láminas de prados alpinos con vacas saludables y chalets suizos. Rubén en su peluquería en Sorata. Mi primera reacción al ver estas escenas allí fue preguntarme por qué. también es cierto que la estética corporal que uno ve presentada. ordenado y de montaña verde poblado de pequeños terratenientes blancos viviendo en casas grandes y bien ordenadas. teniendo los bolivianos esas imponentes montañas por todos los Andes. es abrumadoramente blanca. recurrían a imágenes de los Alpes. . en público.

ejemplos de belleza masculina a ser admirada y copiada. 1991: 125. se desarrollan conjuntamente en espacios particulares como campamentos mineros y barracones del ejército (Canessa. el cliente no se va a ver como esos hombres que durante unos 20 minutos estuvieron frente a él. una de las funciones clave del servicio militar en ejércitos de conscripción desde la era de Napoleón Andrew Canessa 83 . su clientela es predominantemente de origen indígena y. no importa el estilo del corte. Fraser. uno o dos pueden parecer latinos. 1997. de las docenas de fotos que tiene en la pared para ilustrar los diversos cortes no hay uno solo siquiera que parezca indígena y.  La blancura se presenta tanto a hombres como a mujeres como un objeto de deseo. su sentido de ciudadanía. 2005). sólo que estas aspiraciones al progreso. 1996: 124). Sin embargo. Las imágenes de la peluquería. si mucho. así como una imagen mayor de él mismo en el espejo. Gill. pero en conversaciones con hombres de Pocobaya queda muy claro que las imágenes eróticas de mujeres.  Ciudadanos varones  Como expuse en un trabajo previo y resumiré brevemente aquí (Canessa. han propiciado que los deseos y los gustos se desarrollen en formas que no pueden satisfacerse fácilmente en sus pueblos. 2005). la muñeca Barbie de Waliya son todas imágenes que crean aspiraciones. de hecho. así como sus deseos sexuales. Lo que nadie podía dejar de notar es que la imagen en el espejo no se veía como las imágenes de la pared y que. De hecho. a la modernidad y a la blancura generalmente se ven frustradas. Radcliffe y Westwood. Su masculinidad. las fotos en las paredes de restaurantes y bares populares.  El deseo es un fenómeno muy difícil de investigar. lo que deberían desear en el sexo opuesto y en sus propios cuerpos. 2006: 135.–dejando de lado al ocasional antropólogo– es del pueblo o del campo circundante. o sea. Cualquier cliente sentado en la silla estará viendo cientos de fotos de hombres blancos en la pared. el servicio militar es un componente clave en la creación de ciudadanía (véase también Arnold. en el establecimiento se habla más aymara que español. junto con la exposición a la pornografía en los campamentos de las minas.

la ciudadanía. Stoler. si se vuelven mestizos hispanohablantes. Es en el ejército donde los hombres de Pocobaya aprenden realmente a hablar español.. “El servicio militar es uno de los prerrequisitos más importantes para el desarrollo de una hombría subalterna exitosa. es algo dado y raramente cuestionado. En palabras de Lesley Gill.  Para blancos y mestizos la pertenencia a la nación. Las indias. 1995: 11) y el ejército es el escenario principal donde esto ocurre. donde adquieren un sentido de la extensión geográfica y la diversidad de su nación. es realmente haber adquirido plena ciudadanía y es claro que la ciudadanía y la masculinidad son inseparables. Como consecuencia de ello. 84 El sexo y el ciudadano. como me contó mi amigo Zenobio. un trabajo en un organismo del gobierno o un grado en la universidad estatal (p. la ciudadanía debe ser aprendida y ganada (cf.ha sido precisamente la de crear ciudadanos. . Estos dos documentos son esenciales para obtener un pasaporte. Además aprenden que hablar aymara es algo castigable y que en este ejército racialmente jerárquico los hombres indios no pueden esperar llegar a oficiales a menos que. El servicio militar hace las veces de rito de iniciación: a su conclusión los hombres son festejados en sus comunidades bajo un arco de honor y son ya considerados como casaderos. Terminar el servicio militar es “como si uno alcanzara la presidencia”. cuentan con muchas menos vías para aprender o ganarse la ciudadanía: en Pocobaya. por contraste. por ejemplo. pues significa derechos al poder y a la ciudadanía” (1997: 527). los chicos van al ejército porque de ahí salen “machos”. Para los indios. estadísticamente son más monolingües y analfabetas que los hombres a pesar de años de escolaridad. por lo que aún más medios civiles de ciudadanía demuestran ser esquivos. no obstante. 537).. también se les dice: “ahora eres un hombre” porque tal como me contó Zenobio. o sea. es decir.  El servicio militar es un proceso masculinizador y se experimenta explícitamente como tal. requisito para la tarjeta nacional de identidad. “progresen” y se cambien el nombre de Condori a Cortés. el servicio militar pone en agudo relieve las diferentes relaciones que hombres y mujeres de la comunidad indígena tienen con la nación–estado. Es a través del servicio militar que los hombres obtienen la libreta militar.

En una conversación sobre lo que para él significaba ser boliviano. así que si no puedes con él eres una mujer.  “Mujer” aquí no es. pero los encuentran. eso es lo que está escrito. A la par con el servicio militar. y son pateados y golpeados. Los hombres van al ejército. pero tú tienes que vestirte como una mujer”. Además. sino harto explícitamente una mujer india con el distintivo de pollera y manta (chal). cualquier mujer. los agarran y los visten con una pollera. porque no es simplemente que. “las mujeres son más indias”. hay quienes no pueden soportarlo.. un pasatiempo que muchos de ellos prolongan cuando se van a trabajar temporalmente en las minas. Como lo explicó mi amigo Eleuterio Mamani. Es a menudo a través del servicio militar que los hombres se exponen a la prostitución. tal como Marisol de la Cadena (1995) lo expresa. sino también que los indios son más femeninos: estar vestido de mujer sería humillante. sino también una experiencia sexualizadora. a los que desertan o a los que simplemente no pueden aguantar los rigores de la vida militar: son obligados a vestirse de mujer y realizar oficios menores como barrer la plaza. una manta y les ponen un letrero que dice “Soy una mujer porque no puedo aguantar el ejército”. “Eres una mujer. que les permite a los pocobayeños viajar y ver su país en su variedad y reclamar su ciudadanía.Esto se hace evidente en los castigos infligidos a los soldados que fallan. Andrew Canessa 85 . Ya ves. un amigo. no haber concluido el servicio militar lo convierte a uno en un mal partido matrimonial a los ojos de muchas mujeres. y para no sufrir más escapan. no puedes. y careciendo de la experiencia masculinizadora del servicio militar y de un adecuado manejo del español se ven forzados a habitar aún más el mundo aymara–parlante de las mujeres. las mujeres no van al ejército.  El servicio militar es no sólo una experiencia que confiere género. la prostitución sirve una función similar. quien salió del ejército en enero de 2006: Sí. estar vestido de mujer india lo es doblemente. precisamente.. Y así los hacen desfilar públicamente por las calles.

  10 11 Seudónimo. Históricamente. los negros. blancas. El sexo y el ciudadano. A pesar del escaso número de afrobolivianos. Su evidente sentido de logro por haber abarcado sexualmente los tres grupos raciales más reconocibles de Bolivia es significativo en el contexto de Bolivia como nación mezclada. 1991: 93). por otra parte.g. 86 .g. Wright. Mi compadre Remigio una vez explicó la posición de los indios en Bolivia en crudos términos racistas: “Los blancos son más listos que los indios. el avance social que implica el mestizaje ha sido visto en términos de blancos sosteniendo relaciones sexuales con no blancas (e. negras. 1990). en Bolivia y otras partes de América Latina. donde los blancos se preocupaban hasta la paranoia por la hipersexualidad corruptora de los subalternos.  Aunque la contribución africana a la población boliviana es pequeña11. 1999. Placido. por eso son tan ricos.. pero también se mostraba orgullosamente radiante cuando me contaba que había dormido con mujeres. la sexualidad putativamente predadora y degenerativa de hombres de clase inferior y más oscuros ha sido considerada particularmente problemática por el discurso latinoamericano del siglo XX (Stepan. africanos e indígenas (e. “todas las mujeres de Bolivia”. A diferencia de muchas otras zonas de las Américas. el ambientalismo de gran parte del pensamiento social durante el periodo republicano inmunizó a los habitantes del frío altiplano al dolor y los vació de toda sensibilidad. Influyentes investigaciones sobre las intimidades de la vida india tales como El indio íntimo: Contribución al estudio biológico–social del indio. de José Salmón Ballivian en 1926 concluyen que los indios del altiplano eran casi asexuales (citado en Larson. 2005: 41). 2005). 2001).Adelio10.. el país comparte el discurso con varios otros de América Latina de ser producto de la mezcla de pueblos europeos. indias. Nelson. habló con cierta profusión sobre la importancia del servicio militar. En contraste con la cualidad redentora de la sexualidad masculina blanca. por no mencionar la sensualidad (Larson. éstos efectivamente figuran en términos de cómo se imagina la nación. son menos civilizados y por lo tanto más pobres”. las élites de Bolivia consideran a los varones indios singularmente carentes en su sexualidad.

  El evidente orgullo de Adelio de haberse acostado con una amplia variedad de mujeres debe ser visto en el siguiente contexto: primero. En la década del noventa. sin embargo. segundo.En la Bolivia actual a menudo he escuchado a mestizos y criollos maravillarse de la fuerza de los indios. generalmente a la distancia y a menudo tan fríos e inmóviles como una roca. Andrew Canessa 87 . históricamente. su impermeabilidad al dolor y a la incomodidad. así como su carencia de cualquier tipo de sensibilidad emotiva o física. sino por el sexo con aquellos “otros” raciales y étnicos. su insensibilidad al frío y a la lluvia. especialmente. no ha sido públicamente reconocida. no sólo por el servicio militar y los viajes. al vecino Brasil. que obviamente no tienen acceso a tales 12 En zonas urbanas o aquéllas próximas a las ciudades. Esto forma parte de una larga tradición de ver a los indios del altiplano como encarnaciones telúricas del duro e implacable ambiente andino. En lo político. como una reivindicación a su nación.  Es significativo que Adelio tenga que dejar su comunidad y su región para reivindicar esa ciudadanía. sumando a esto que las mujeres cuentan con una larga historia de lucha en el espacio público del mercado. corría un chiste por La Paz: –¿Por qué hay tanto sida en Brasil y tan poco en Bolivia? –Porque los indios son tan feos que no tienen relaciones sexuales ni con ellos mismos. la sensualidad de las tierras bajas tropicales es contrastada con la ascética cultura del altiplano. son pocos los espacios políticos para las mujeres. una usurpación de una prerrogativa blanca. como una reivindicación de una sexualidad expresiva que. al igual que en otras ocasiones. En las zonas rurales. a medida que el sida se esparcía por América Latina y. Ello no sólo subraya la carencia de ciudadanía de las mujeres en la comunidad12 (así como la marginalidad de la comunidad en su conjunto). En buena parte del siglo XIX y comienzos del XX los indios aparecen como parte del paisaje físico. Ambas son aserciones de ciudadanía: una exigencia de ser incluido como miembro plenamente participante de la nación. las mujeres indias tienen mayores oportunidades de reivindicar una plena membresía a la nación. la Federación Nacional de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa tiene representantes en el Congreso (incluyendo senadores) patrocinados por el partido de gobierno MAS. Aquí.

que tenía más de 70 años de edad cuando hablamos. En algunos casos los hombres mestizos reconocen la paternidad de sus hijos. no obstante. que buscan mujeres extranjeras en sitios turísticos tales como el Cuzco (Alison Spedding pers.procesos de masculinización y blanqueamiento. nombrando a los que aún vivían en el pueblo de la provincia y a los que no reconocía. un pueblito en la región coquera de los yungas14. pero que él simplemente se rehúsa. Hay. me contó de sus hijos habidos en matrimonio y en concubinatos. frecuentemente para terminar abandonándolas. Por otra parte. 88 . Por ejemplo. De hecho. a veces para casarse con ellas. Guevara 1994). sexo y ciudadanía.  Evo y la nueva era  La elección de Evo Morales a la presidencia de Bolivia con una clara mayoría de votos ofrece una oportunidad de minar estos nexos de raza. uno de sus primeros actos como presidente fue el de nombrar mujeres indígenas en puestos ministeriales clave. Los hombres de pueblos vecinos mestizos. sostienen relaciones con mujeres indias. En contraste. Gobierno. Meisch (1995) y Zinovieff (1991) para fenómenos similares en el Caribe. a menudo no más ricos que los de Pocobaya. 13 14 Seudónimo. abundan los ejemplos tanto contemporáneos como pasados de hombres mestizos y criollos que han tenido relaciones y se han casado con mujeres indias. que vivían más lejos. reconoció los hijos que había tenido con una mujer en Caranavi. Ecuador y Grecia.. incluyendo los de Desarrollo Económico. Véanse Kempadoo (2003). Ernesto13. Me dijo que la madre de estos chicos está tratando de que él los reconozca... Salud y Justicia. y ni siquiera he oído hablar de ninguno. pero no tienen ninguna obligación. otros ejemplos de varones indios que tienen éxito en sus búsquedas de mujer blanca: los “bricheros”. com. En estos casos las mujeres son “gringas” extranjeras y no suponen el mismo desafío a la moral social. sino también que las relaciones entre varones indios y mujeres no indias son aún tabú en esta zona: no conozco un solo ejemplo de varón indio que se haya casado o haya tenido relación pública con una mujer mestiza o criolla en la zona en la que hago trabajo de campo. El sexo y el ciudadano.

Andrew Canessa 89 . Como se ha hecho notar ampliamente desde Freud. lo tabú y lo incómodo.A pesar de estos significativos actos. En particular. pero en años recientes académicos como Donna Goldstein (2003) y Diane Nelson (1999) han comenzado a explorar el humor como tema apropiado para el análisis académico. o incluso su deseo. 1985) o como un acto ultimadamente inefectivo de insubordinación (Mulkay. el control económico del país aún permanece bajo el firme control del mismo grupito de personas e inversionistas internacionales. Evo en su vida personal y propios comentarios se conforma mucho más a un modelo convencional de masculinidad metropolitana que al más predominante en las comunidades indias rurales de las que es originario y donde recibió la mayor parte del apoyo. de desarmar las estrechas asociaciones de raza y género. deberá hacerlo abrazando el modelo mestizo–criollo de las relaciones de género. Scott. Sea que el humor se entienda como un desafío a la autoridad (Douglas. sino aun encarnada por el presidente.  El humor raramente ha sido un tema que los antropólogos hayan considerado seriamente. y Morales tiene que vérselas con el serio asunto de las regiones orientales y sus movimientos de secesión. No es. 1988). el humor deriva su fuerza de confrontar lo peligroso. de sorprender que abunden los chistes sobre la sexualidad de Evo Morales en la Bolivia contemporánea puesto que abordan la aparente y poco familiar contradicción de tener un indio ocupando el puesto oficial electo más alto del país. la masculinidad mestizo–criolla parece haber no sólo permanecido sin cuestionamiento. pues.  La incongruencia de un presidente indígena brota a la superficie en el humor y los chistes sobre Evo. 1966. Hay unos límites claros en el ejercicio del poder de Evo: a despecho de su retórica amenazante y de la renacionalización parcial del gas. Parecería que a fin de desafiar el estereotipo del indio asexual y sumiso. Menos claros son los límites de su capacidad. O sea que aun si la blancura hegemónica ha sido derrocada. el metalenguaje del poder que ha subyacido a la política –tanto en lo íntimo como en lo nacional– desde la Conquista. el humor es un medio a través del cual se exploran las ansiedades y las incongruencias.

Diane Nelson ha estudiado los chistes. sujeto de humor malicioso o sugerente. está experimentando un periodo de marcada reevaluación de las perdurables categorías de raza y sexo.  Los chistes y rumores sobre Evo Morales. Un poco a la manera de Adelio (ver arriba). . un poco como los de Rigoberta Menchú. así como el anuncio en el Día de los Inocentes de su compromiso con Adriana Gil Moreno. Evo Morales no es. frecuentemente no reportados en la prensa dominante.  La idea que Evo –que nunca se ha casado– pueda tener relaciones con mujeres blancas es comidilla en La Paz. sin embargo. Las ansiedades que rodean la irrupción de Evo Morales en el centro del cuerpo político son expuestas con humor y rumores. Otros se preguntaban si podría a fin de cuentas ser verdad. al hacerlo. sexo y poder que están siendo perturbados y reconfigurados. caricaturas y rumores sobre Rigoberta Menchú en Guatemala. incluyendo el planteamiento que si ello sucediera constituiría una traición a su política indígena. Morales hace comentarios humorísticos que subrayan su atractivo sexual para con las mujeres (comentarios que suministran algo del contexto para la broma del Día de los Inocentes anteriormente mencionada). de Santa Cruz.. ayudan a estructurar diversas categorías políticas” (Ibíd. La estimulante argumentación que rodea a Evo y Adriana Gil está cargada precisamente porque tiene que ver con los temas tabú de raza. por otra parte. Estos comentarios aparentemente espontáneos. pero. en el oriente boliviano.. En Bolivia.). sino 90 El sexo y el ciudadano. quien concibe su inclusión en la nación en términos de las mujeres con que se ha acostado. y educada en los Estados Unidos (El Deber. 2005). Bolivia. étnicas y de cuerpo respecto al género se encuentran heridas” (1999: 173). estos chistes son “formas complejas de estructurar una variedad de ansiedades para muchos guatemaltecos cuyas imágenes nacionales. el cuerpo nacional no está tan herido como re–vestido. a diferencia de Guatemala. La broma suscitó abundante discusión. una dirigente política de 22 años. “condensan a menudo fantasías contradictorias e imaginaciones populares sobre la presencia de gentes indígenas en la nación y. pero él mismo lo usa con los mismos motivos de raza y sexo que perturban y excitan. no ha sufrido años de violencia extrema dirigida contra el pueblo indígena. Para Nelson.

Se reporta que dijo: “He ido para muletas. como político indígena. Es asimismo un chiste que indexa el humor sexual de los mestizos y los blancos. y no creo que fuera porque soy soltero (risas). en efecto. especialmente la masculina.. Las mujeres tienen otra forma de pensar sobre la vida. ya que para los indígenas las mulatas no constituyen una categoría importante y. podría llevarse bien con los hombres de negocios blancos. se les preguntó a las concursantes a quién admiraban.  Andrew Canessa 91 . 2005. para presentar una imagen particularmente viril de él mismo.  Es posible que Evo Morales no haya pronunciado estas palabras o que simplemente le hayan sido atribuidas. Lo que hace gracioso este chiste es precisamente la idea que Evo subvierta el estereotipo del varón indio sexualmente pasivo. en el concurso Miss Bolivia. no para mulatas”. reiteración acomodada del viejo juego de palabras. y 15 de las 18 candidatas dijeron que a Evo Morales. el inconveniente es que también refuerza el punto de vista de que el poder político va de la mano con el poder sexual. en Sucre. hasta donde yo sé. Ellas son hijas de las clases media y alta. y no está nada claro si esas afirmaciones supuestamente frívolas no sean. Tras mostrar un pase aéreo gratuito de AeroSur como evidencia de sus buenas relaciones con el comercio.” (La Razón. y su respuesta principal fue. La razón oficial de su visita fue la atención médica de su rodilla.  El entrevistador formulaba una pregunta seria sobre si Evo Morales. continuó: “En 2003. pero que en su negación suscita la imagen misma de lo que niega. de hecho. bueno...  Un ejemplo es cuando Morales fue criticado por pasar mucho tiempo en Cuba. tal vez algunas.en la radio o por pasar la voz. noviembre 6).. Morales es un político muy astuto y me permito sugerir que la mejor forma de entender su respuesta es situándola en el contexto de la negación histórica de la sexualidad india. pero el siguiente ejemplo puede atribuírsele inequívocamente: en una entrevista poco antes de su elección se le preguntó si pensaba que podría trabajar con la comunidad comercial blanca. producen considerable reacción. una revirada humorística de que las hijas de ellos lo consideraban atractivo. este chiste no circuló entre indígenas.

1999).. la concursante por Bolivia.. la gente que no conoce mucho a Bolivia cree que todos somos sólo indios del occidente del país.. enero 23). agosto 5). bajita. y no es frío. Yo soy del otro lado del país.. Rahier. respondió en inglés: Um. En Bolivia la política de los concursos de belleza es especialmente sensible. esa gente india.Las reinas de belleza son importantes para Evo y él invitó a las dos Miss Bolivia (la de Miss Universo y la de Miss Mundo) a su toma de posesión.. así que esa concepción de que Bolivia no es más que un país “andino” es errada. ya que Miss Bolivia hizo una afirmación controvertida en Ecuador en 2004. Alvaro García. sobre su relación con la ex Miss Bolivia. desafortunadamente. Gabriela Oviedo. hacerle saber a la gente toda la diversidad que tenemos. Pequeño. lo que provocó alguna sorpresa inclusive en las mismas encantadas Misses (Los Tiempos. Bolivia tiene mucho que ofrecer y ése es mi trabajo como embajadora de mi país. 2006. 2004. esa gente pobre. Rogers. Ese año. Puede ser que Evo esté tratando de dar a entender que los miembros de su gabinete tienen momentos de esparcimiento cuando discuten asuntos de estado o ciertamente puede una vez más estar dando a entender el atractivo de los miembros de su gabinete a los ojos de las jóvenes reinas de belleza. . ampliamente reportada en la prensa. el lado oriental. Desirée Durán.. La Paz es toda la imagen que reflejamos. 2006. En una entrevista más reciente (La Razón. 1998. Morales acotó que el pasatiempo favorito del gabinete era tomarle el pelo al vicepresidente.  92 El sexo y el ciudadano. en momentos en que se gestaba una gran revuelta social y una ola de movilización indígena que culminó eventualmente en la elección de Evo Morales. numerosos académicos han establecido su importancia en muchas partes del mundo y en América Latina en particular (e. en una conversación que giraba en torno a los rigores de ser presidente y de la presión que rodeaba a la nueva Asamblea Constituyente. es muy caliente y somos altos y blancos y sabemos inglés. al preguntársele “¿Cuál es una de las mayores concepciones erradas acerca de su país?”.  Aunque mucha gente encuentra triviales los concursos de belleza.g.

medianos y grandes empresarios desean encarrilarse al tren de las inversiones.g.  Pero también en el altiplano se toman los concursos de belleza para articular mensajes políticos que van mucho más allá de la estética femenina. las exportaciones. Cada año se eligen dos Miss Bolivia.  Los comentarios de Evo Morales sobre las reinas de belleza deben tomarse en el contexto de la controversia creada por Gabriela Oviedo. al contrario del extendido prejuicio. noviembre 25) argumentando que. Otro ejemplo. la que celebra su “blancura” (Gustafson. todas tres volvieron a ser de Santa Cruz. sino que casi siempre son de la parte oriental del país. 2004. Andrew Canessa 93 . mayo 29). 2004. como lo está claramente del más amplio contexto de los movimientos de secesión en Santa Cruz que están parcialmente enraizados precisamente en las ansiedades expresadas por Oviedo: la dominación por la mayoría india del altiplano15. una para Miss Universo y otra para Miss Mundo. 2006) en general y la de sus mujeres en particular. a la economía de las grandes ligas. además de una Señorita Bolivia para un concurso latinoamericano. el apoyo de las 15 Para una discusión interesante sobre el papel de las reinas de belleza en la articulación de la autonomía camba.g. véase Gustafson (2006). por ejemplo. como se evidencia en blogs y contribuciones en Internet. En 2005. El Diario. No sólo son todas ellas invariablemente altas y blancas. los residentes de El Alto no están tercamente casados a un pasado indio. sino que esperan un futuro progresivo y moderno. de la que él sin duda está muy al tanto. la producción. si bien su posición recibió considerable apoyo en Santa Cruz. The New York Times.No fue sorpresa que esta declaración provocara amplios comentarios y debate –condenatorios en su mayoría– en los medios bolivianos (e. mereció un editorial en el serio diario La Razón (2005. adoptando el libre comercio y el capitalismo global: Sus (de El Alto) pequeños. Es decir. Cuando la desbordante ciudad india de El Alto –un satélite de La Paz– tuvo su primer concurso de belleza en 2005 eligiendo a Miss El Alto y a Señorita El Alto. mayo 27) e internacionales (e.

una celebración de la estética física indígena.. Y eventos singulares. Concursantes para Miss La Paz 2006. organizados por primera vez. de cutis pálido y esbeltas. . ¿Parecen todos estos acontecimientos que los alteños quieren quedarse en el pasado? O.. ¿no estarán enviando señales a sus dirigentes y al país que quieren cambiar la imagen de aquella ciudad de conflicto y mostrarse realmente como son: gente con ansias de progresar y de edificar oportunidades? (La Razón. por el contrario. noviembre 25) ¿Qué mejor ejemplo del rechazo al atavismo indio y del deseo de modernidad y progreso que un concurso de belleza? Un concurso de belleza que no era.juntas vecinales a proyectos de reordenamiento territorial para hacer de la urbe alteña una ciudad más ordenada. Carol Alvizuri. 94 El sexo y el ciudadano. aparece en la foto a la extrema derecha. sino más bien de El Alto como productor de bellezas altas. sin embargo. 2005. La Razón 17 de mayo de 2006 La ganadora que pasó a competir en el concurso Miss La Paz. como la elección de dos damas que representarán a El Alto en un evento de calidad y reconocimiento nacional como el de Miss Bolivia. Figura 7. limpia y hasta cosmopolita. con las otras concursantes.

  No es el caso. parece indígena. Hay que tener cuidado de no sobreinterpretar. Daniel Goldstein (2000: 7) nota que los jueces “privilegiaban las características físicas y los estilos culturales derivados de Europa por sobre sus contrapartes indígenas” y eligieron a una mujer no hablante de aymara como la ganadora. y no se sorprendería uno de que todas hablaran inglés. Como “bolivianos urbanizados socialmente ascendentes” (p. pero esta fotografía –tomada durante uno de los puntos más sobresalientes de la conciencia y movilización indígenas de los últimos años y un mes antes de que Evo Morales fuera electo presidente– y la inclusión de Miss El Alto en particular. comparte sus puntos de vista.78 m de estatura y piel blanca no es precisamente la típica mujer que vive en El Alto. Estas dos instituciones. Galindo.  Andrew Canessa 95 . miembros exitosos de la comunidad. 2006) que denuncian su falta de voluntad para desafiar la posición constitucional del ejército. una de las más conservadoras en América Latina. se pueden producir reinas de belleza blancas. y Miss El Alto. por ende. que el público necesariamente apoye tales escogencias. pudieran leerse como una respuesta a la queja de Gabriela Oviedo sobre la gente que piensa que Bolivia está poblada sólo por indios bajitos: aquí. En su etnografía de un concurso de belleza en un barrio marginal en Cochabamba.Ninguna de ellas. de 1. que representan varias zonas del departamento de La Paz. sin embargo. así como la de la Iglesia católica. pero los puntos de vista de los jueces prevalecieron. Evo Morales. de maneras diferentes pero complementarias.  Morales ha sido blanco de la ira de algunas feministas (e. en el corazón de la tierra india. En esta ocasión la multitud protestó. 8) aparentemente comparten los criterios de selección de los jueces de Miss El Alto y hacen eco a las creencias del editor de La Razón al considerar las características y normas de belleza occidentales como representativas de un sentido apropiado de la modernidad y el progreso. así parece. incluyendo el servicio militar obligatorio. Los jueces mismos fueron seleccionados por sus credenciales de clase media y. contribuyen a una particular ciudadanía masculinizada cuyas jerarquías están abrumadoramente dominadas por hombres blancos.g.

hay también resistencia contra el machismo de Evo: un grafiti cerca a la sede del MAS en Cochabamba reza: “Eva no saldrá del costillo del Evo”. Como me dijo una amiga paceña: “si sólo la mitad de esos rumores fueran ciertos. donde se le conoce como un k’ipador (de “k’ipay”. así como “Soberanía en mi país y en mi cuerpo” (Emma Felber. que reconoció bajo alguna presión de sus oponentes políticos en 2005. pers. El sexo y el ciudadano. Por Bolivia cunden los rumores que enlazan a Evo con cualquier cantidad de mujeres.g. Por lo que se sabe tiene muy poco o ningún contacto con ninguno de sus hijos y no hay mención de ellos en su biografía oficial. com. en La Jornada). Evo tiene un hijo que reconoció “en el vientre” (La Prensa. No se debe asumir necesariamente que éstos sean intentos insidiosos para manchar la reputación del presidente.. lo que suministró munición a sus oponentes políticos en el partido Podemos que hizo circular avisos argumentando que si Evo había abandonado a sus propios hijos. cuando uno siembra sus cultivos un año y le producen dos cosechas sin tener que resembrarlos. Elena Poniatowska. En conversaciones con mujeres de El Alto.Aun en las zonas urbanas indígenas el apoyo de las mujeres a Evo Morales es ambivalente. la ciudad satélite de La Paz de mayoría india. Se rumora también que es padre de varios otros. Por el contrario: muchos de ellos están escritos por periodistas que públicamente lo han apoyado (e. Se refería a su historia con mujeres y al número de hijos ilegítimos que se le imputan16. ¡no tendría tiempo para gobernar el país!” Me apresuro a añadir que yo no tengo evidencia alguna en lo más mínimo para confirmar estos 16 En Cochabamba. ahora y en el pasado. ¿cómo podría cuidar al país?  Hay también un número significativo de historias en la prensa nacional y latinoamericana con entrevistas de mujeres que dicen haber estado enamoradas de Evo en algún momento u otro en puntos tan lejanos como México (Poniatowska. y muchos más en sitios web y foros de discusión. 96 .. pero no apruebo su comportamiento: es muy machista”.). 2006) y una hija casi de la misma edad con una mujer diferente. Se aplica a los hombres que “siembran sus semillas” en varios sitios). 2006). aun sus más ardientes partidarias tomaron distancia respecto de sus actitudes hacia la mujer. “Pienso que Evo es muy bueno para el País.

Aquí se hace eco de los chistes y grafiti que se refieren al Vicepresidente como la Primera Dama (que contradicen otros rumores 17 Agradezco a Allison Spedding el haberme enviado esta imagen. Figura 8. De hecho. Caricatura de La República 8 de octubre de 2006. que la virilidad del presidente es prueba de su capacidad para regir y que. La caricatura lo muestra como un machote jugador de fútbol junto a su vicepresidente blanco quien está en una pose más bien femenina. además.rumores y que los reporto simplemente como eso. y hay muy poca evidencia de que su reputación con la mayoría de los bolivianos urbanos haya sufrido por tal atención. En sí mismos los rumores constituyen un fenómeno social a la manera del humor. derriba el estereotipo histórico del varón indio poco atractivo. rumores. feminizado y asexual. Que él realmente haya tenido éxito en darle la vuelta a este estereotipo es algo que se sugiere en esta caricatura política de La República. Andrew Canessa 97 . se podría argumentar lo contrario. que analicé anteriormente. del 8 de octubre de 200617.

Morales ciertamente demostró ahí que podía ejercer el poder en la misma forma que lo han hecho otros presidentes contra los indios por décadas y siglos. como es el caso de Evo Morales. más específicamente. En pocas palabras.. ya que dependen de la comprensión de la política racial y sexual de Bolivia para configurar su humor e interés.. es una poderosa representación alegórica de la relación entre europeos e indios desde la Conquista. Evo. 98 El sexo y el ciudadano. dependen de una tensión entre interpretaciones de vieja data sobre la raza y el poder y el hecho de un presidente indígena. Sin embargo. . del siglo XVI. sino en las ansiedades de un país que comienza a acostumbrarse al nuevo estado. En tales comunidades es extremadamente raro que los hombres tengan hijos con diferentes compañeras a menos que sean viudos. Conclusión  El grabado de Théodore Galle.acerca de él como mujeriego). El hecho al que se refiere la caricatura es el asesinato de unos obreros sindicalizados el mes anterior.  Los rumores y chistes que rodean a Evo Morales son más que simples chistes políticos y personales. así como que permanezcan solteros bien pasados los 40 años de edad. y no una verdad que resida necesariamente en el comportamiento del presidente. que constituye la mayoría en el lugar de origen de Evo Morales. Que un hombre tenga varias compañeras. al igual ciertamente que en otras partes de América Latina. no es común entre la gente indígena del campo. No habría ningún interés en estos chistes y rumores si no señalaran alguna verdad. caso en el que Evo mandó al ejército a sofocar la agitación. Siguiendo a Diane Nelson. con sus numerosas amantes e hijos ilegítimos. y la fantasía sobre la que los chistes expresan una ansiedad es la que está ilustrada al comienzo de este capítulo. se comporta como un mestizo. veo que estos chistes y humorísticos rumores tienen muy poco que ver con gente o hechos reales y “todo que ver con el juego de la fantasía y la ansiedad” (1999: 176). desde la perspectiva de muchos indígenas. no se case con ninguna y que tenga hijos reconocidos o no con muchas de ellas no está de ninguna manera por fuera de lo común en Bolivia.

1991. al paso que la sexualidad de los varones indios ha sido prácticamente borrada en un amalgamamiento de su impotencia tanto sexual como política18. Parte del éxito de Morales ha residido en su capacidad de expresar asuntos como la nacionalización del gas como asuntos indígenas (Canessa. Evo Morales es explícito en lo que se refiere a la naturaleza revolucionaria de su elección. no fue tomada en cuenta la mayoría poblacional y si últimamente fue tomado en cuenta como folklore.una relación no sólo con perspectiva de género. sino sexualizada. pero no como civilización viva.. hasta elegir en diciembre de 2005 a un presidente indígena. reciente Ministro de Educación: “Lo más importante es no negar la identidad indígena y originaria que tienen todos los bolivianos. 1995. 11 de Marzo de 2006. ahora en Bolivia todos los asuntos son indígenas. Andrew Canessa 99 . 1995) –tanto en suministrar el lenguaje para la dominación como en sus ejemplos concretos– los proyectos anticoloniales inevitablemente contendrán dimensiones tanto sexuales como raciales. por lo tanto. En su discurso inaugural anunció el fin de quinientos años de resistencia india y el inicio de una era de quinientos años en que el pueblo indígena estará en el poder. 2006). durante 514 años nos negaron como civilización. y no sólo en términos de sus frecuentes referencias al Che Guevara. Los Tiempos.. como museo y como arte. McClintock.  Desde la década del noventa los movimientos indígenas han desafiado de manera sorprendente cinco siglos de dominio blanco. Evo Morales está realizando acciones clave para descolonizar a Bolivia y devolver el poder 18 En palabras de Félix Patzi. Stoler.  Dado que la sexualidad y el deseo han sido de larga data elementos centrales en el proyecto colonial (Hooks. y en sus primeros meses de poder abolió el Ministerio de Asuntos Indígenas con el fundamento que marginaba los mismos. hablar de descolonización es hablar de la civilización contemporánea indígena”. Asimismo su administración instituyó la descolonización de la educación en Bolivia. Desde la Conquista y hasta hoy el acceso sexual a las indias ha sido un prerrequisito estándar del poder masculino blanco. Los indios son metafóricamente hembras y las mujeres indias están abiertas a los avances de los hombres blancos.

sino en lo político. y especialmente respecto a las mujeres blancas y bonitas. Tal atractivo constituye un medio por el cual puede comunicar su capacidad de gobernar el país entero y no simplemente a sus ciudadanos indios. tanto como para Adelio (anteriormente mencionado). específicamente. está meramente volviéndose a imaginar en el espacio de Vespucio. es importante para él. . pero lo que está mucho menos claro son las implicaciones para la política sexual del colonialismo y. la sexualidad es un medio por el cual se puede reivindicar la ciudadanía.. para la representación de la masculinidad india. Evo como Américo Vespucio. aun si está minando la hegemonía racial en Bolivia. 100 El sexo y el ciudadano. En vez de derrumbar totalmente la ideología condensada en el grabado de Galle. Sin embargo. la naturaleza sexualizada del poder político tiende a concretarse más. Evo. e importante no sólo en lo personal. pero es también emblemático en él subvertir el estereotipo racial del indio asexual y no atractivo. tal parece.a sus habitantes indígenas. Parecería que para Evo. Como lo he ilustrado.  Figura 9. su atractivo sexual..

El Deber.org/ Andrew Canessa 101 . A. 241-263. A. Freyre. La Paz: Talleres Gráficos Bolivianos. Textual struggles. The indian within the indian without: Citizenship. indigeneity and the state in the Andes (pp. race. (2005. mujerescreando. Zárate el temible Willka.). Pittsburgh: Pittsburgh University Press. “Todos somos indígenas”: Towards a new language of national political identity. Durham: Duke University Press. Evo Morales y la descolonización fálica del estado boliviano: un análisis feminista sobre el proceso a la Asamblea Constituyente en Bolivia. M. E. Bulletin of Latin American Research. F. The metamorphosis of heads. Tucson: University of Arizona Press. markets and migration in the Andes (pp. De la Cadena. Correo del Maestro. Harris (Eds. consultado el 3 de noviembre de 2006. 329-348). En L. Historia de la rebelión indígena de 1898 (2a ed.Bibliografía Arnold. (2006). (2006). (2006b). G. (2006a). (2005). Condarco Morales. El Laberinto de 1492. A. Minas. (1966). D. 89. De la Guerra. Galindo. (1936/1966). (2004. El Diario. Douglas. “Women are more Indian”: Ethnicity and gender in a community near Cuzco. En A. La Paz: Mamahucao. octubre). Concurso Miss Universo. education and land in the Andes. and sex in an Andean Hamlet. Canessa.). Londres: Routledge. Canessa. mote y muñecas: Identidades e indigeneidades en Larecaja. Brooke y O.). diciembre 28). 130-155). (2003. M. (1995). Natives making nation: Gender. The mansions and the shanties: The making of modern Brazil (Sobrados e Macombos). mayo 27). Ethnicity. Canessa (Ed. M. Evo Morales se casa con Adriana Gil el sábado 31. (1983). R. Nueva York: Knopf. Canessa. http://www. 25(2). Purity and danger: An analysis of the concepts of pollution and taboo.

Nueva York: Columbia University Press. Evo dice que si es gobierno no se vengará de nadie. making men: The military and masculinity in Bolivia. Sexing the Caribbean: Gender. Europe and its others. En F. places. Creating citizens. race. La Razón. K. Kempadoo. Donna (2003) Laughter out of place: Race. La Razón. octubre 22). Londres: Routledge. Londres: Turnaround Press. Barker et al. Goldstein. gender and cultural politics. Cochabamba. Cazador de gringas y otros cuentos. junio 21). (2006. (1983). (2006. (1997). (Eds.Gill. Spectacles of autonomy and crisis. Names. La Razón. . Colchester: University of Essex. Cultural Anthropology. (2006. Cusco: Municipalidad del Qosqo. Gustafson. class. Daniel (2000). (1994) Precarious dependencies: Gender. Berkeley: University of California Press. Hulme. Larson. Political and Legal Anthropology Review. (2005). Hooks.. 1-23. (2003). agosto 8). and power: Collective identity in the Miss Oruro Pageant. mayo 17). Journal of Latin American Anthropology. L. 351-379. Gill. 23(1). 1920s-1940s. 102 El sexo y el ciudadano. noviembre 25). B. Bolivia. Polytropic man: Tropes of sexuality and mobility in early colonial discourse. (1994). Capturing Indian bodies. La Razón. 12(4). Las candidatas a Miss La Paz. B. (1991). Evo Morales: El tsunami político. Guevara Paredes.. El Vice interviene en la CPS a pedido de la ex Miss Bolivia. (2006. P. La Prensa. 11(2). (2006). hearths. En A. M. 527-550. class and domestic service in Bolivia. and sexuality in a Rio shantytown. (2005. violence. Or what bulls and beauty queens have to do with regionalism in Bolivia. B.. L. Editorial: El Alto con la mirada más en el futuro que en el pasado. La Razón. (2005. noviembre 23). 2. and sexual labor. vol. Yearning: Race. Evo a fondo. Goldstein. and minds: The gendered politics of rural school reform in Bolivia.).

race. Pequeño. (2004). The fall of natural man: The American Indian and the origins of comparative ethnology. Berkeley: University of California Press. Imperial Leather: Race. 7(2). Deconstructing America: Representations of the other. (1991). 22(2)m 441-46. La Jornada. It’s all to do with words: An analysis of spirit possession in the Venezuelan cult of María Lionza. and modernity: A visual economy of the Andean image world. Annals of Tourism Research. enero 22). 114-7. A. (2006. Natives making nation: Gender. Misses participarán en recepción de flamante presidente Evo Morales. 33. M. Vision. A finger in the wound: Body politics in quincentennial Guatemala. P. L. The work of gender in the discourse of discovery. L. Londres: Routledge. septiembre 13). A. Journal of the Royal Anthropological Institute. Poole. L. witchcraft. (2006. Andrew Canessa 103 . (1982). historia de naciones. On humour: Its nature and its place in modern society. Princeton: Princeton University Press. Lewis. Tucson: University of Arizona Press. (1999). D. (2001). (1995). (1988).). 32-59). New Representations. 20. (1990). Placido. and caste in colonial Mexico. Gobierno inaugura proceso para “descolonizar” la educación. Gringas and Otavalenos: Changing tourist relations. Oxford: Basil Blackwell. Iconos: Revistas de Ciencias Sociales (Flacso). A. (1997). Durham: Duke University Press. McClintock. Mason. Historia de Misses. Los Tiempos. B. (1995). Cambridge: Cambridge University Press.Canessa (Ed. 207-24. (2006. Nelson. indigeneity and the state in the Andes (pp. marzo 11). Meisch. Pagden. 1-41. Montrose. Hall of mirrors: Power. Londres: Routledge. Mulkay. Poniatowska. (2003). Romance de Evo Morales con indígena de Amealco. E. Los Tiempos. D. gender and sexuality in the colonial contest.

Vespucci rediscovers America: The pictorical rhetoric of cannibalism in early modern culture. J. the “racial”–spatial order. El indio íntimo: contribución al estudio biológico social del indio. identity and politics in Latin America. En P. migrations and Miss Ecuador. (1995). Contested identities: Gender and kinship in modern Greece. Rahier. (1999). Cholas and pishtacos: Stories of race and sex in the Andes. S.Radcliffe. Schreffler. “The hour of eugenics”: Race. M. class. Ithaca: Cornell University Press. Silverblatt. Stoler. 421-430. 3(2). Princeton: Princeton University Press. Princeton: Princeton University Press. 104 El sexo y el ciudadano. L. 1995-1996. J. Chicago: University of Chicago Press. En Ideario aimara (pp. Scott. Connecticut: Yale University Press. (1985). Weapons of the weak: Everyday forms of peasant resistance. Austin: University of Texas Press. Café con leche: Race. (1990). Loizos y E. Bolivia: Tall. S. La Paz: Salesiana. Spectacular bodies: Folklorization and the politics of identity in Ecuadorean beauty pageants. mayo 29). Art History. Wright. A. The New York Times. Stepan. W. Stephenson. (1926). 28(3). I. M. . Rogers. Zinovieff.. gender. y Westwood. Weismantel. J..). and national image in Venezuela. Hunters and hunted: Kamaki and the ambiguities of sexual predation in a Greek town. M. Moon. 100(2). and nation in Latin America. Salmón Ballivián. Race and the education of desire. New Haven. 105-63). Journal of Latin American Anthropology. 54-85. (1996). Papataxiarchis (Eds. (1991). Austin: University of Austin Press. Londres: Routledge. Remaking the nation: Place. (1991). S. M. white and under attack. (1987). (1998). (2004. sun and witches: Gender ideology and class in Inca and colonial Peru. M. 295-310. Blackness. (2005). Durham NC: Duke University Press. N. Gender and modernity in Andean Bolivia. (1999). (2001). American Anthropologist.

Entre sus publicaciones recientes están Culture and Development in a Globalizing World (editora. Stoler. 1992. en este contexto examina a las mujeres indígenas como sujetos clave en la politización de la identidad étnica bajo el multiculturalismo. segundo. Radcliffe1 En años recientes las teorías poscoloniales y feministas. De varias maneras “la ideología de 1 Radicada en el Departamento de Geografía de la Universidad de Cambridge. y Multiethnic transnationalism: Indigenous Development in the Andes (coautora. con frecuencia basadas en la interpretación de Foucault sobre lo gubernamental. Primero. 2002). Duke University Press). . 2002). los estados y el trabajo. Stoler. este capítulo analiza la sexualidad y la raza en el estado multicultural del Ecuador y. han establecido que el racismo y la sexualidad convergen en el estado biopolítico (McClintock. Young. una sólida investigación ha descubierto las formas en las cuales las relaciones de poder sexual–racial están fundamentadas en los sistemas domésticos. los estados latinoamericanos recientemente han redireccionado su gobernabilidad discursiva y administrativa de las categorías raciales. Con base en la idea que la sexualidad es un punto de transferencia de poder que simultáneamente opera para establecer y reproducir los límites étnicos y raciales (Anthias y Yuval-Davis. Mi intervención en estos debates ocurre en dos niveles. Routledge). 2006. a la vez que operan a través de espacios más amplios de imperialismo y resistencia.Las mujeres indígenas ecuatorianas bajo la gobernabilidad multicultural y de género Sarah A. 1995. Sarah Radcliffe investiga sobre las vidas de los indígenas y las mujeres y la política en Perú y Ecuador. 1995. Como lo anotan los editores de este libro.

raza y sexualidad que llegan a apuntalar y a ubicar el multiculturalismo como biopolítica. el “discurso del mestizaje [se pone] a la defensiva” (Hale.exclusión del mestizaje que todo lo incluye” (Stutzman. no se cumplen y son financiadas de forma irregular. 106 . 1981) ha sido parcialmente cuestionada por el multiculturalismo. Como resultado. siendo el terreno contra el cual se define el propio mesti2 En las exploraciones de los archivos sobre biopolítica con connotación racial. Siguiendo los estudios foucaultianos sobre los líos sexuales de actores bastante diferenciados. este capítulo interpreta el multiculturalismo en términos de los patrones de género. este capítulo ve a las mujeres indígenas como actores subalternos en los cuadros de poder que conforman la biopolítica multicultural del Ecuador2. En este contexto. Aunque representa cambios sin precedentes en la gobernabilidad etnorracial (Assies. entre ellas la legislación secundaria sobre educación. 2002). esto a su vez representa una significativa reconfiguración de los tipos de reproducción biológica y cultural implicados en las prácticas estatales de raza–sexualidad en torno al mestizaje y posteriormente. pero entre las excepciones se encuentra la de Stoler (2002) sobre las empleadas domésticas en la Indonesia holandesa y la de McClintock (1995) sobre las mujeres de raza negra en Sudáfrica. En actuaciones para conceder derechos a los indígenas y afrolatinos y promover el antirracismo. Sieder. salud y los derechos indígenas y afrolatinos al territorio y a la autonomía. 2002). el multiculturalismo al mismo tiempo es emprendido como una profunda reestructuración neoliberal (Hale... Como las prácticas y los discursos sobre ciudadanía en Latinoamérica están cada vez más estructurados alrededor del multiculturalismo. La mujer indígena está en el centro de la dinámica del mestizaje en Latinoamérica. 2001. Una serie de medidas gubernamentales le sigue a la introducción del multiculturalismo. Las mujeres indígenas ecuatorianas. los actores poderosos con frecuencia están mejor representados que los subalternos. las reformas con frecuencia siguen siendo desiguales. 2002: 505) porque la organización política indígena y el cambio constitucional reorientaron los términos con connotación racial para incluirlos en la construcción de la nación.

otro factor entra a jugar un papel importante en la gobernabilidad ecuatoriana. específicamente las prácticas de gobernabilidad concernientes a la salud sexual y reproductiva? Formulo preguntas acerca de qué idea se tiene sobre los temas de sexualidad y reproducción en un momento en el cual las mujeres indígenas son indicador simbólico de un nuevo indigenismo politizado y empoderado. Estas revelaciones ofrecen un marco importante para entender los procesos de género en torno al a sexualidad y la reproducción etnorracial en el multiculturalismo. Si el mestizaje en efecto se está desmantelando. Radcliffe 107 . ¿qué significa esto para las biopolíticas del Ecuador. Específicamente. a saber. la reciente introducción de prácticas. la administración étnica estatal. Desafiando los imaginativos procesos basados en la ciudadanía de la construcción de nación Sarah A. finalmente. estando disponible sexualmente para el hombre blanco y representada como el pasado contra el cual el futuro nacionalista mestizo podría definirse a sí mismo (Yuval-Davis y Anthias. enfocándose a su vez en los actores estatales de género. Las mujeres son reproductoras biológicas de miembros de las colectividades étnicas. 1989).zaje. También como mujeres. este capítulo examina las diferentes perspectivas sobre la salud sexual y reproductiva. discursos e instituciones de igualdad de género. Para entender raza–género–nación en términos de la experiencia de las mujeres y la reproducción sexual. políticas y militares a nombre de los grupos étnico–nacionales. aunque desigualmente. significan la identidad y diferencia étnico–nacional. Más allá de la intersección de los temas sexo–reproductivos y del multiculturalismo. Nira Yuval–Davis y Floya Anthias (1989. 1992)identifican cinco maneras por medio de las cuales las mujeres participan en los procesos étnicos y nacionales a través de su papel en la reproducción biológica y social. reproducen los límites entre los grupos étnico–nacionales (mediante el matrimonio y la procreación endogámica) y juegan un papel clave en la reproducción ideológica de la identidad étnica. por ser el símbolo y el foco (con frecuencia politizado) de los esfuerzos para mantener la identidad colectiva y. y finalmente desde el punto de vista de las propias mujeres indígenas. las mujeres participan en las luchas nacionales.

. salud y desarrollo (Craske y Molyneux. Las pruebas preliminares sobre la política de educación y desarrollo sugieren que los derechos de género y étnicos son preparados y ampliados en diferentes partes de la administración. . Dore y Molyneux. Paulson y Calla. las nuevas formaciones de estado han tratado de establecer una mayor visibilidad y derechos para las mujeres. La gobernabilidad biopolítica establecida mediante rutas paralelas de administración y de discurso (una para género. pero estos ejes sólo se cruzan en la atención ocasional dada a las mujeres indígenas (Paulson y Calla 2001).. como también en campos de la política tan diversos como educación. la formalización de los derechos de género ha tenido un impacto significativo en la gobernabilidad en las burocracias estatales (ministerios y direcciones de la mujer). Ecuador ha experimentado el reciente surgimiento de la gobernabilidad del género con respecto a la política. Resultante del activismo del movimiento de las mujeres durante las transiciones a la democracia. 2002). la gobernabilidad reclama ser estructurada sobre los ejes de género y raza. y en relación con los diferentes escenarios de toma de decisiones (Luykx. el análisis de los cruces raza–sexualidad no puede dejar de tener en 108 Las mujeres indígenas ecuatorianas. pone así en marcha varias consecuencias. todas pertinentes a este análisis. en políticas electorales (cuotas para las mujeres). 2000. en forma simultánea con la legislación multicultural. lo que le resta importancia a la diferenciación nacional y reduce los cruces estructurales entre género y etnicidad a una óptica que concede visibilidad en forma excepcional a las mujeres indígenas. otra para etnicidad) –rutas que raras veces son mutuamente comprensibles–. Los países andinos introdujeron los derechos de género y le dieron un nuevo enfoque de género a los componentes básicos de la ciudadanía y la gobernabilidad. 2002.(Radcliffe y Westwood. En la Bolivia neoliberal y multicultural. Como en otros lugares en Latinoamérica. Primero. 1996). estas reformas estatales al género y la raza no han sido consideradas en términos de relaciones. Sin embargo. involucrando a diferentes actores que tratan los temas de género o étnicos (y con frecuencia hostiles entre sí). 2001).

La tercera sección reúne la investigación emergente y el material de entrevistas preliminares de mujeres indígenas de diversas etnias para resumir las perspectivas sobre los temas de salud sexual y reproductiva. la gobernabilidad de género tiende a reforzar la marginalización de las mujeres de “minoría étnica” y requiere el marco analítico específico de los feminismos poscoloniales. raza y género. de nuevo. ¿Cómo se cruzan el multiculturalismo y la gobernabilidad de género para construir la reproducción etnonacional y cómo están posicionadas las mujeres indígenas en la nueva biopolítica? Como símbolos culturales de etnicidad politizada.g. ha sido reconfigurado con el surgimiento de la institucionalidad multicultural y. ofrece una base para desenmarañar la posición de las mujeres marcadas racialmente. La segunda sección explora la manera en que el sector de la salud. en relación con los mecanismos para hacer realidad los derechos de género y el objetivo constitucional de establecer multiculturalismo intercultural. y específicamente la salud sexual y reproductiva. en diálogo con los relatos foucaultianos poscoloniales. cuando no los marcos teóricos. Radcliffe. y mucho menos cuando con frecuencia ésta apuntala a la gobernabilidad. Radcliffe et al. Aunque los relatos de mujeres subalternas nunca carecen de mediación (Spivak. La sección siguiente explora entonces la limitada Sarah A. ya que son inherentes a la figura de las mujeres indígenas (e. En este capítulo me enfoco en los recientes cambios en la política estatal y la práctica en el Ecuador de los temas de salud sexual y reproductiva. La teoría feminista poscolonial. Segundo. 2004). la configuración específica de las mujeres indígenas en el multiculturalismo genera su propia crítica.cuenta la dimensión transversal del género. 1993). Las recientes políticas latinoamericanas sobre política y ciudadanía representan los lugares principales para una exploración sobre los cruces de poder. Radcliffe 109 . cómo están posicionadas las mujeres indígenas en relación con estas nuevas formas de gobernabilidad. 2002. ¿cómo experimentan las mujeres indígenas el surgimiento de la gobernabilidad multicultural en la salud sexual y reproductiva? Este capítulo empieza con una discusión de cómo las agendas de derechos de género han sido incorporadas en la formación del estado ecuatoriano.. 1996.

Gobernabilidad de género y las mujeres indígenas: Debates sobre salud sexual y reproductiva Las intervenciones en género y desarrollo se caracterizan por medidas tomadas para trabajar hacia el empoderamiento de las mujeres y abordar las relaciones desiguales de género.. lo que demuestra un 110 Las mujeres indígenas ecuatorianas. y las redes feministas transnacionales siguen siendo los ámbitos más importantes para la acción de las mujeres. y el 23% por el Estado (Saldana y Paz y Mino.intervención atribuida a las mujeres indígenas en la gobernabilidad cultural. Conamu. el interés por el género con frecuencia ha encajado con las agendas de los movimientos feministas y de mujeres. los grandes proyectos estatales con componente de género a mediados de la década del noventa correspondían a sólo el 7% de los 313 proyectos relacionados con género. en comparación con los proyectos de las ONG especializadas en género. con el resultado de que las administraciones femeninas de los gobiernos nacionales establecidas desde la década del setenta para promover la igualdad de género con frecuencia han sido ocupadas por mujeres de clase media. especialmente los grupos pobres. Promovido desde mediados del siglo XX entre una gama de medidas modernistas como tema de importancia y preocupación de la política internacional. los recursos insuficientes y la debilidad política de Conamu significan que las organizaciones no gubernamentales. .. el Consejo Nacional de Mujeres. ONG. está encargado de supervisar la incorporación de la conciencia y de las políticas de género en todos los aspectos de la actividad gubernamental. No obstante. El consejo estatal del Ecuador para la incorporación de la política de género no es una excepción. Se sacan entonces conclusiones preliminares con respecto a la amenaza del multiculturalismo para las mujeres indígenas. Como muestra de esto. 1999). urbanas y principalmente mestizas–blancas. 1999). que correspondían a una tercera parte de todos los proyectos (Saldana y Paz y Mino. debido a una configuración específica de biopolíticas étnicas y de género. Un análisis de todos los 313 proyectos de desarrollo halló que el 73% de los proyectos eran manejados por organizaciones no gubernamentales.

Al subdividirlos por sector. en el que correspondían a una cuarta parte del total. la cual a finales de la década del ochenta publicó un manual para trabajar en derechos con las mujeres indígenas. Radcliffe 111 . y otra tercera parte operaba tanto en zonas rurales como urbanas.36% respectivamente).5%) y desarrollo (15%). En un importante análisis de género y 3 Predominaban los proyectos que generan ingresos (27. 1987). de nuevo concentrados principalmente en el sector ONG (cerca del 11%). la ONG especialista en género. Entre los grupos objetivos. Sarah A.. son administrados por profesionales indígenas y afroecuatorianos y sólo con reticencia incorporan agendas sobre derechos de género (Radcliffe et al. violencia y población eran administrados en su mayoría por el sector ONG.63% de los proyectos. 2004). los proyectos sobre salud. el proyecto Prodepine para el desarrollo culturalmente apropiado de los indígenas y afroecuatorianos.patrón generalizado en Latinoamérica de actividades estatales de desarrollo transferidas a instituciones no estatales. financiado conjuntamente por el Estado–Banco Mundial–IFAD se inició apenas en 1998. Los proyectos que trabajaban directamente con mujeres indígenas incluían a Cedime. los “grupos étnicos” correspondían al 8. A mediados de la década del noventa. en comparación con sólo el 14% de proyectos estatales. en temas como embarazo y salud materna y del infante (Campos y Salguero. Por ejemplo. De manera significativa. convirtiéndolo en el tercer sector más grande3. el auge principal de los proyectos de etnodesarrollo en el Ecuador aún no se había dado. Más de una tercera parte de los proyectos eran en zonas rurales. los proyectos sobre salud comprendían 12 del total. Un análisis de la representación de las mujeres indígenas en las instituciones de política de género y gobernabilidad revela que las mujeres indígenas tienden a ser consideradas como una minoría o un segmento vulnerable de la población femenina.5% y 0. Tales proyectos de etnodesarrollo se basan en la perspectiva de los derechos étnicos. con frecuencia los proyectos estaban dirigidos a “las mujeres en general” (29%) y a las organizaciones femeninas (16%). y los programas relacionados con la violencia y con la población sólo representaban pequeñas partes (8.

las mujeres indígenas están representadas como administradoras de recursos tradicionales de salud4.etnicidad. por ejemplo. incorpore asuntos de violencia de género en su plan de estudios y reconozca a las mujeres como ciudadanas. “las mujeres inmigrantes. inmigrantes y refugiadas”. no de género. CIM. 2002). así que en Bolivia la radio hacía publicidad en quechua aymará sobre una ley antiviolencia (Van Vleet. argumenta que las interpretaciones actuales de violencia de género reflejan “insuficiente atención a la etnicidad. la edad. . como mujeres que requieren atención especial de los estados y de otros actores del desarrollo (Peredo Beltran. cuando se habla de las mujeres no mestizas en estructuras de gobernabilidad contra la violencia.. 4 112 Las mujeres indígenas ecuatorianas. es decir. en la acción regional de género contra la violencia de género. La Comisión Interamericana de Mujeres. 2001)5. el tema raza–género–sexualidad es visto como un asunto que requiere más atención. y que los cabildos indígenas y afroecuatorianos deben tener la autoridad para prevenir. 2001). mujeres discapacitadas. En estos debates. Como se muestra más adelante. En este contexto. indígenas. 2004: 62). las mujeres indígenas y de otras etnias están representadas como personas que requieren información sobre derechos. pero las mujeres indígenas son percibidas como mejor gobernadas bajo las nuevas estructuras multiculturales de gobernabilidad. Dineib. Conamu publicó la Ley Antiviolencia de 1995 en 13 lenguas indígenas. rurales o residentes en sitios remotos urbanos” están particularmente en riesgo de falta de protección (Comisión Interamericana de Mujeres. el estatus socioeconómico y la orientación sexual”. negras. a pesar de las tasas tan desproporcionadamente altas de analfabetismo entre las mujeres indígenas. las mujeres indígenas aparecen junto a “mujeres rurales. Además. recopilar información y sancionar casos de violencia contra las mujeres y los niños” (CIM. 5 Los movimientos femeninos están orgullosos de las medidas para sancionar y penalizar la violencia de género en toda Latinoamérica (Craske y Molyneux. 2002).. En el campo de la salud. el énfasis en la medicina tradicional y en el conocimiento etnobotánico es clave en los discursos multiculturales sobre salud sexual y reproductiva. son identificadas como particularmente vulnerables. la CIM recomienda que la dirección de educación intercultural bilingüe. y en Ecuador. De modo similar.

con el fin de diseñar la educación sexual y reproductiva. analizo dos artículos del Proyecto de Ley y la respuesta de la gobernabilidad de género para explorar la manera en que éstos abordan las agendas multiculturales y ven a la minoría étnica de mujeres en el nuevo panorama de la biopolítica multicultural6. la sociedad civil y el público. 2-3). Desde principios de 2003. bioseguridad y biotecnología” (Tamayo. los debates públicos y de especialistas en la propuesta de la Ley han clarificado el principio del “derecho a la salud” respaldado por la nueva ley y sus artículos. Un artículo de la ley discute la raza-etnicidad. 6 Con base en las reuniones con diputados elegidos. prestando atención a las realidades étnicas y de género y a la medicina tradicional y alternativa (pp. el Artículo 28 de la ley propuesta trata sobre el marco institucional a crearse. 2006). los actores de los derechos de género dentro y fuera del Estado abogan por remplazar la anticuada Ley de Salud de 1971. Radcliffe 113 . El proyecto de ley es una legislación que busca la equidad. Conamu y aliados de la sociedad civil defendieron los avances en derechos de género –especialmente en sexualidad y reproducción– contra los esfuerzos religiosos para restringir estos mismos derechos. derechos sexuales y reproductivos y los temas de seguridad. de generación e interculturales y los progresos en derechos humanos que incluyan derechos colectivos.La representación discursiva de las mujeres indígenas como vulnerables y necesitadas de la supervisión de las instituciones étnicas. A fin de enfocarse en la biopolítica en el cruce de multiculturalismo y gobernabilidad de género. a fin de tener en cuenta “los temas de salud pública. Seleccionado como indicador de las respuestas de género al Proyecto de Ley. Después de dos cambios constitucionales y legislativos en dos décadas. Sarah A. las representantes de las mujeres desafiaron los artículos del Proyecto de Ley propuesto por representantes de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. la pluralidad y la participación y por tanto presenta ideas sobre la manera en que la diferencia étnica es tratada en los discursos de gobernabilidad de género y su compromiso con las agendas multiculturales. se ilustra aun más por los recientes debates parlamentarios y públicos sobre las propuestas para la nueva Ley de Salud para el Ecuador. género. y otro artículo trata sobre ciertos aspectos de los derechos sexuales–reproductivos (véase Tabla 1).

Texto aprobado sobre dere. Debates sobre la gobernabilidad de género de género sobre la salud sexual y reproductiva en el Proyecto de Ley 2006 del Ecuador. la prevención de embarazos en adolescentes. para la promoción de la salud sexual y la salud reproductiva. 114 Las mujeres indígenas ecuatorianas. lo que hace necesario respetar sus tradiciones y promoverlas. con el organismo estatal especializado en género u otros competentes. con enfoque en los derechos”. 28: “Una comisión especial.4%).Tabla 1.Textos alternativos Análisis de Maryam Garcés de chos sexuales y reproductivos propuestos por el los artículos que se refieren a la para el segundo debate sobre Diputado Pascual salud sexual y reproductiva en la la Ley de Salud del Cioppo propuesta de la Ley de Salud Art.. el fomento de la paternidad y la maternidad responsables y la erradicación de la explotación sexual. La Comisión Asesora no tiene ninguna razón de ser. 24 de agosto de 2006. la erradicación de la explotación sexual. ya en 1994 demostró la efectividad de esta medida de prevención en una prueba en la que se acompañó a 304 parejas heterosexuales serodiscordantes (una persona con VIH y la otra no infectada) por un periodo de 20 meses. De ellas. ninguna persona se infectó. un delegado de la Comisión Asesora de Salud y un delegado de la Comisión Cívica Contra la Corrupción elaborará políticas y programas educativos. Art. el parto y el puerperio.5 a 8. De Vicenzi. la observación no tiene ningún sustento científico. Por otra parte. Al Art. 256 de ellas continuaban teniendo vida sexual activa y de estas parejas 124 usaron condones de manera consistente y correcta. que no deben suplantar a los cuerpos colegiados establecidos. como son las Comisiones de Conasa. de implementación optativa en los establecimientos de educación a nivel nacional. la prevención de embarazos en adolescentes y del VIH–sida. tendientes a la promoción de la salud sexual y Reproductiva. 28: La Autoridad Nacional. Los pueblos y las comunidades indígenas y afroecuatorianas tienen prácticas tradicionales sobre el embarazo. el irrespeto a la sexualidad y la discriminación de género. siempre y cuando no comprometan la vida e integridad física y mental de la persona.8% por año (2. elaborará políticas y programas educativos de implementación obligatoria en los establecimientos de educación a nivel nacional. del VIH–sida y otras infecciones de transmisión sexual. incluye actores externos con otro tipo de misión. por orientación sexual o cualquier otra. 121 parejas usaron el condón de manera inconsistente y la tasa de seroconversión en este grupo fue de 4. Los medios de comunicación deberán cumplir las directrices emanadas de la Autoridad Sanitaria Nacional a fin de que los contenidos que difundan no promuevan la violencia sexual. . un delegado del Ministerio de Salud Pública. integrada por un delegado del Ministerio de Educación y Cultura. en coordinación con el Ministerio de Educación y Cultura.. Este artículo debe mantenerse como consta en el Proyecto de Ley. pues no es parte del Sistema Nacional de Salud. a nombre del Grupo Europeo de Transmisión Heterosexual del VIH. Los resultados de estudios relevantes demuestran la efectividad del condón. el fomento de la paternidad y maternidad responsables. Al término del estudio. a lo cual se suma que los servicios de salud en zonas rurales son muy precarios o inexistentes. 26: Los integrantes del Sistema Nacional de Salud promoverán y respetarán el conocimiento y las prácticas tradicionales de los pueblos indígenas y afroecuatorianos y de las medicinas alternativas con respecto al embarazo. Fuente: adaptada de la e–lista de Conamu. (Ningún comentario). el parto y el puerperio.

En este comentario no se dan datos ni información específica para apoyar estas opiniones. esta declaración firmemente apoya el uso del condón como protección contra al VIH–sida. Dada la falta de servicios de salud en las zonas rurales.En su discusión de este artículo. las mujeres indígenas solo se consideran en forma incompleta como beneficiarias de la gobernabilidad de género. y se refiere a las “prácticas tradicionales” que se encuentran entre los grupos étnicos. apareciendo como un grupo minoritario. En resumen. Es más. no modernas) y empobrecidas (sin poder viajar para tener acceso a los servicios de salud en centros urbanos) (Radcliffe. ni tampoco se menciona a las poblaciones raciales– étnicas. es mejor estimular la dependencia en las prácticas tradicionales de salud entre los grupos de carácter racial. el argumento de género en el Artículo 26 es más general. Radcliffe 115 . pero concede autoridad sobre estos temas a las comunidades étnicas. la perspectiva de género no reafirma el poder de las poblaciones seculares estatales ante las poblaciones étnicas. que se valen principalmente de las prácticas tradicionales (que hasta la reciente legislación multicultural hubieran sido descritas como retrógadas. En comparación con el artículo anterior. Al desplegar afirmaciones empíricas y científicas de conocimiento. el proyecto del Artículo 16 representa el único lugar en la ley propuesta en el que los indígenas –y afroecuatorianos– hombres y mujeres. los representantes de la gobernabilidad de género en sus discursos representan a las mujeres indígenas como rurales. incluidos los representantes de la política de género. no se hace mención de la floreciente literatura acerca de políticas sobre estos temas. los representantes de la gobernabilidad de género en Ecuador abogan firmemente por la conservación de la elaboración de políticas y su implementación en el campo de las instituciones estatales seculares. No se hace mención de la DNEIB. En respuesta a estos dos artículos del Proyecto de Ley. En este contexto. se mencionan directamente. marginal al meollo de los intereses de la categoría “mujer” que al parecer trasciende la diferencia étnico–racial. se sugiere. 1996). La designación de mujer indígena como una subcategoría específica y la legitimidad de las instituciones indígenas para su supervisión son ambas respuestas sintomáticas de la gobernabilidad de los derechos de género. la política de gestos Sarah A. En contraste.

. 2. a saber. Nicaragua y Panamá (Montenegro y Stephen. Las mujeres indígenas ecuatorianas.. habiendo adelantado tres cuartas partes del camino hacia un “ambiente de políticas protectoras” (Montenegro y Stephen. Ecuador es sólo uno de un puñado de países latinoamericanos que han creado un apoyo legislativo multifacético para los pueblos indígenas. 2006: 1866). Sólo 4 países latinoamericanos cumplieron con los tres criterios. y acceso especial a servicios de salud. Las iniciativas de la Organización Mundial de la Salud junto con el creciente interés de la Organización de Estados Americanos dan reconocimiento y apoyo político para llevar las agendas multiculturales al campo de la salud. legislación específica sobre derechos indígenas a la salud. OIT. Además. 3. la calidad de los sistemas nacionales de salud es evaluada por algunos criterios que incluyen si el país se ha afiliado a la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre derechos indígenas7. La política multicultural de salud ha tratado de proporcionar a las poblaciones indígenas servicios de salud sexual y reproductiva. Ecuador. aunque sigue siendo entorpecida por recortes financieros. Argentina. 116 . que son: 1. 2006: 1866). En la gobernabilidad internacional. ciega a las maneras específicas en que género–raza–sexualidad– sustento–ubicación estructuran las estrategias y las agendas de las mujeres indígenas con respecto a la salud sexual y reproductiva.hacia el multiculturalismo se combina con la conservación de la política de género. derechos de procedimiento de los pueblos indígenas a participar y a tener autonomía final en el manejo del servicio de salud. Una documentación cada vez más detallada sobre el desigual acceso de las poblaciones indígenas a los servicios de salud guía estas agendas. la aceptación e integración de prácticas tradicionales en los servicios de salud. Gobernabilidad étnica bajo el multiculturalismo: El escenario de la salud indígena Los temas sobre salud indígena recientemente han tenido una atención generalizada en los países latinoamericanos. actitudes paternalistas del personal de salud y la falta de una voluntad 7 La Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo. establece el derecho a tres medidas específicas de salud.

(1995) resume la situación de las mujeres en términos de los niveles de logros educativos más bajos que el promedio y niveles más altos de fertilidad (véase también la Secretaría Técnica del Frente Social. Por ejemplo. Sin embargo.política nacional con respecto a un acceso total y completo a los servicios en todo el territorio nacional. Radcliffe 117 . En un análisis de la planificación familiar en Latinoamérica.000 (Montenegro y Stephen. (Los profesionales de la medicina consideran que Latinoamérica tiene “uno de los más sofisticados y diversos sistemas indígenas de salud” en el mundo (p. En este contexto. Las mujeres indígenas tienen mayor probabilidad que otras mujeres de utilizar los fondos o pequeños proyectos. 1865). como Cemoplaf. Las tasas de mortalidad materna entre las poblaciones indígenas son entre dos y tres veces más altas que los promedios nacionales. 2006). 1998). las mujeres indígenas tienen sólo un acceso limitado a recursos anticonceptivos. las mujeres indígenas son representadas como víctimas de los deficientes servicios de salud y como las que mantienen los servicios médicos y conocimiento tradicional. la información es desoladora. quizás no sorprenda que la gobernabilidad multicultural relacionada con la salud sexual y reproductiva resalte la posición desfavorecida de las poblaciones indígenas y trate la cuestión de cómo ofrecer bien las prácticas médicas alopáticas y tradicionales. 2006: 1863). Terborgh et al. para tener acceso a los anticonceptivos (Cepar–Endemain. En Ecuador sólo el 10% de las mujeres indígenas que habían recibido métodos anticonceptivos de los sistemas distribuidores Sarah A. especialmente en zonas distantes de los centros de salud. En cuanto al acceso inadecuado al cuidado médico. los cuales están pobremente organizados y sin fondos suficientes en las zonas étnicas y rurales. las comunidades indígenas remotas en Ecuador experimentaron tasas de mortalidad materna de 250/100. Sin embargo. de manera crucial.000 comparadas con un promedio nacional de 74. el género y las mujeres figuran sólo marginalmente en la literatura y la política de salud multicultural.3/100. Las tasas de fertilidad de las mujeres indígenas tienden a ser más altas que sus contrapartes no indígenas. lo cual explica en parte su mayor mortalidad. Cuando sí aparecen en esta literatura.

.. En estas condiciones. y su demanda menor que el promedio nacional y que entre las mujeres mestizas (47%. Ecuador 2006. 75% y 75% respectivamente)9.Esterilizada–operación.Temor.Ministerio de Salud .01 por mujer urbana) los hacen particularmente susceptibles a los recortes neoliberales en gastos sociales (Terborgh et al. 9 Los profesionales de la salud explican los bajos niveles de demanda por anticonceptivos entre los indígenas en términos de los celos de los hombres indígenas (Terborgh et al. . . por tanto hace invisibles a las mujeres afroecuatorianas.85 por mujer vs. Actitudes de las mujeres hacia los anticonceptivos. Mujeres indígenas Promedio nacional 47% 73% 42% 10% 38% 21% 14% 13% 7% 7% 6% 4% 11% 31% 3% 51% 25% 10% 6% 2% 4% 2% 7% 24% Fuente: Adaptada de Cepar–Endemain 2006. Fuente de anticonceptivos: .Actualmente embarazada.Posparto y lactancia.No le gustan. . Razones para no usar anticonceptivos: . . 8 Los mayores costos de los programas anticonceptivos no urbanos (los métodos con base en la comunidad cuestan $18. las políticas nacionales que consagran el derecho constitucional a decidir sobre el número de hijos y las directrices del Ministerio de Salud sobre acceso a anticonceptivos de emergencia no fueron ejecutadas (Goicolea. .Cemoplaf. Tabla 2. aunque el censo del 2001 mostró cifras más altas de mujeres que se identifican a sí mismas como afroecuatorianas que como indígenas. 1995: 144)8. 1995). . 1995: 144). 2001: 198). $8. grupos indígenas y “otros”.de base comunitaria habían antes utilizado alguno.Sexualmente inactiva. 118 Las mujeres indígenas ecuatorianas. en comparación con la mitad de las mujeres que los usaban en una clínica urbana (Terborgh et al. Actitud hacia los anticonceptivos Predominio del uso de anticonceptivos. . En la provincia amazónica de Orellana. este estudio está organizado en torno a tres grupos raciales: blanca–mestiza..El compañero se opone...No conoce los métodos. no es de sorprender que el conocimiento de los anticonceptivos sea 21% menor que el promedio nacional. . Posible interés en esterilización.

A pesar de ser las mujeres el centro de estos intereses. 1995)10. y también por el maltrato que reciben las mujeres embarazadas en los hospitales y centros de salud” (DNSPI. 1998).. Los proyectos exitosos de planificación familiar para las poblaciones indígenas tienden a utilizar a los practicantes de la salud y los trabajadores comunitarios tradicionales. Según la gobernabilidad multicultural. En la realidad. la Organización Panamericana de la Salud. el científico. transfiere su labor en Ecuador a la Confederación Nacional Indígena. y el de la iglesia. y emplean trabajadores de salud bilingües y biculturales (Terborgh et al. las autoridades cada vez tienen más participación en formas descentralizadas y neoliberales de gobernabilidad (cf. para poner en marcha en el país su iniciativa de salud para los pueblos indígenas (OPS. el cuerpo es algo sagrado. el ancestral. la prestación de la salud no tiene suficientes fondos y está políticamente a la defensiva. 2003: 21). Por ejemplo. OPS. Andolina et al.. privado. Específicamente en los proyectos de planificación familiar. a saber. no obstante. sin embargo. Radcliffe 119 . el desarrollo institucional y la investigación. el énfasis se hace en la reforma cultural de los servicios. Sarah A. en una reunión de la DNSPI para considerar la salud sexual y reproductiva ¡no se mencionó el género ni una vez! Bajo el multiculturalismo. Ecuador fundó la Dirección Nacional de Salud de los Pueblos Indígenas. Con respecto a la educación sexual para los grupos indígenas. ya que “para los pueblos indígenas. Aun teniendo en cuenta estos puntos de vista diferentes. la prioridad política ha sido capacitar a profesionales y trabajadores de la salud que entienden las características étnicas y los valores culturales de las poblaciones indígenas. la DNSPI defiende la enseñanza de tres “sistemas de sexualidad”. introducen la planificación familiar junto con los programas de salud materna y de los niños. la DNSPI admitió que ha progresado poco en salud sexual y reproductiva.Como parte del programa multicultural. 2005). DNSPI. Conaie. 10 La educación bilingüe e intercultural está entonces diseñada para trabajar en sinergia con los programas de salud y apoyarlos. cuyo cometido incluye el desarrollo de la medicina tradicional y los métodos multiculturales.

2000).Al emprender una importante y novedosa investigación en este campo. 120 . la Organización Panamericana de la Salud apoya la investigación en los aspectos psicoanalíticos y psicosociales de las sexualidades indígenas. que utilizan la medicina tradicional de su cultura milenaria “la cual no es valorada por el Estado” (p. La penetración en la política de género. los temas de etnobotánica. Las mujeres indígenas ecuatorianas. proviene de la labor realizada por la Confederación Nacional Indígena Ecuatoriana. Sin embargo. las mujeres son representadas en el documento como promotoras de la salud y la alfabetización. y en los temas específicos de salud sexual y reproductiva de la gobernabilidad étnica. el documento CONAIE-UNFPA expresó una opinión anticolonial y antiestatal de la salud sexual y reproductiva. basado en la premisa que la salud es un derecho para las diversas poblaciones indígenas. Esta colaboración formuló las opiniones indígenas sobre población y temas sexuales y reproductivos (Conaie–UNFPA. autodeterminación indígena y grupos étnicos específicos eran cada uno el doble de frecuentes). que implica “el reconocimiento de la diversidad y de los derechos ciudadanos de los pueblos indígenas” (OPS.. Conaie. conjuntamente con el Fondo para la Población de la ONU a mediados de la década del noventa. 1998). dejando así los derechos de salud de las mujeres indígenas en manos de la biopolítica étnica. y en especial los derechos sexuales y reproductivos y la intervención de las mujeres indígenas. Como organizadoras del sustento familiar. Además. los servicios estatales de salud no satisfacen sus necesidades. 1994). Como resultado de una serie de reuniones regionales de la Sierra. muerte y malnutrición son un 11 En un análisis de la literatura indígena sobre salud. deja a un lado el género. la que decide las confederaciones indígenas y las normas de género de la comunidad11. esbozando lo que se puede interpretar como la agenda biopolítica del movimiento indígena ecuatoriano.. empleando hombres y mujeres indígenas como asistentes de investigación (Tenorio. el trabajo de la OPS es historicista y polémico. al punto que los “índices de enfermedad. la Amazonia y la Costa con mujeres y hombres indígenas. la OPS identificó sólo 5 de 53 anotaciones sobre mujer o género (por el contrario. 103).

las Sarah A. Se dice que el genocidio étnico está ocurriendo en ciertas zonas del Amazonas (p. En la declaración de 1994 sobre biopolíticas étnicas. Radcliffe 121 . A la luz de las revelaciones sobre las colectividades etnonacionales de Yuval–Davis y Anthias. “1. se pide a las madres indígenas que conciencien a sus hijas (los hijos no se mencionan).verdadero reflejo de la explotación de la que somos víctimas” (p. y el documento rechaza “el programa de planificación familiar que el Gobierno desarrolla porque significa la desaparición de nuestros pueblos” (p. En general. siendo una “contraestrategia” ante el genocidio o la reducción de las poblaciones indígenas. Las biopolíticas precolombinas son vistas como una utopía de autonomía sanitaria y étnica. 1994: 120). Los servicios existentes de planificación familiar son criticados porque no educan al público. 112). en tanto que los programas estatales de guardería les quitan los hijos a sus madres (pp. Por el contrario. 111).25 niños por familia”. La reproducción cultural y biológica está representada como una relación encarnada y determinada por la naturaleza. para que la comunidad pueda evitar los abortos (Conaie–UNFPA. La agenda para mantener el tamaño de las poblaciones étnicas produce un tropo continuo en el documento. 111-112). el documento de Conaie expresa un papel específico para las mujeres en el renacimiento étnico y la gobernabilidad multicultural. [algunos de] los cuales visitan a las prostitutas” (p. Conaie considera a las mujeres indígenas como el núcleo de la política para aumentar las poblaciones étnicas (reproducción biológica). Un análisis reciente de las poblaciones ecuatorianas indígenas y afroecuatorianas pone la fertilidad de los grupos etnonacionales.104). y como actores en la reproducción ideológica y cultural de las colectividades étnicas (para diferenciar a los grupos etnonacionales). en términos que las mujeres reasuman su papel reproductivo biológico en la conservación de las poblaciones étnico–raciales. ofrecen información inadecuada sobre riesgos y causan defectos de nacimiento. la invasión ha llevado a “maridos e hijos alcohólicos. 111). Dichos intereses biopolíticos también se evidencian en otros campos de la política relacionados con la salud. es decir. Las mujeres padecen altas tasas de mortalidad infantil.

la DNSPI resalta la necesidad urgente de la educación sexual. e inextricablemente unida. en comparación con dos quintas partes de las mujeres en el ámbito nacional. y de sus progenitores. comparado con 36% en el ámbito nacional). ya que está basado en una política anticolonialista que recupera el conocimiento y las prácticas de los grupos étnicos. La biopolítica multicultural en Ecuador sobre salud sexual y reproductiva lleva el género a un cruce específico con la connotación racial y la sexualidad. 2005). siendo los mayores problemas el alcoholismo y la violencia contra las mujeres” (DNSPI. Además. Las mujeres indígenas menores de 15 años tenían más probabilidades que las mujeres jóvenes de cualquier edad de ser víctimas de maltrato. No obstante. Aunque es profundamente de género –caracterizada por las jerarquías de género y los poderes diferenciales– la gobernabilidad multicultural sobre la salud refleja una biopolítica que es remota a los intereses de la gobernabilidad feminista y de género. el cual con frecuencia está unido a las relaciones sexuales. y la disparidad fue mayor en casos de violencia física (44%. 2003: 19). la afirmación etnonacional está basada en una política de raza-sexualidad-género en la cual se les asigna a las mujeres un papel clave. Las federaciones esperan de las mujeres indígenas que tengan hijos para conservar 12 Casi la mitad de las mujeres indígenas observaron violencia entre sus progenitores. la OPS ha empezado a debatir una política de aproximación a las mujeres indígenas y afrolatinas que padecen la violencia doméstica (OPS. la DNSPI ha empezado a abordar el tema de la violencia de género. especialmente físico. la cual está vinculada a la “actitud [indígena] hacia la sexualidad. A nivel regional. 122 . La fertilidad es el primer tema en ser discutido después de la distribución espacial de las poblaciones con connotación racial. El multiculturalismo en el escenario de la salud ciertamente ha puesto al mestizaje a la defensiva.tasas de mortalidad infantil y las estructuras democráticas por género y edad al principio de su informe (Cepal–BID. literal y metafórico. por parte de cualquier persona.. insinuando la centralidad biopolítica de la reproducción étnica y del crecimiento de la población. Dada la falta de conocimiento sobre sexo y reproducción de los y las jóvenes indígenas. Las mujeres indígenas ecuatorianas. 2003) 12. padrastro o madrastra (Cepar–Endemain. 2006)..

puede convertirse en un campo de batalla para las luchas de las comunidades sobre ciudadanía. educación. esbozo las exigencias políticas formales hechas por las mujeres indígenas organizadas con respecto a la salud sexual y reproductiva. las mujeres indígenas de todo el país exigieron tratamiento gratuito de maternidad. apoyo a las parteras y curanderas 13 Conmie comprende a las representantes de las mujeres de cada una de las principales federaciones indígenas del Ecuador. La sexualidad de las mujeres indígenas no es una piedra angular de la gobernabilidad multicultural. redes informales de apoyo y espacios autónomos como asambleas regulares y escuelas de capacitación para las mujeres. (Ecuarunari. Sarah A. el Consejo de Mujeres Indígenas Ecuatorianas. y se enfoca en medio ambiente y salud. conocer todas las partes de nuestro cuerpo. Las mujeres indígenas reclaman los derechos sexuales y reproductivos (Nosotras. En estos foros. liderazgo internacional y cultura e identidad. 1998: 8) En esta sección. tomar iniciativas. A mediados de la década del noventa. laboratorios para medicina natural. Radcliffe 123 . las mujeres indígenas actúan como ciudadanas capaces de trabajar en las divisiones arbitrarias de los sistemas de salud occidentales–tradicionales plenamente conocedoras de la prestación inadecuada de servicios de salud a la comunidad. entre ellas las direcciones femeninas indígenas en federaciones locales. provinciales y nacionales. Conmie13. las mujeres Kichwa) soñamos con ser personas femeninas completas […] ser respetadas. fondos para programas alternativos de salud para la comunidad.las poblaciones étnicas. como lo muestra la próxima sección. La sección se basa en las exigencias de las mujeres indígenas y de entrevistas con mujeres líderes indígenas de diversos grupos etnoculturales en Ecuador. cursos de capacitación en medicina occidental y tradicional. Las mujeres indígenas han creado varias vías por medio de las cuales los intereses y las agendas sobre temas sexuales y reproductivos pueden ser debatidos. ser valientes y decididas. pero en el contexto de la transferencia de la gobernabilidad a las autoridades étnicas (hombres).

Por ejemplo. Colocándose firmemente en el centro de la prestación de servicios sexuales y reproductivos. 124 Las mujeres indígenas ecuatorianas. las mujeres indígenas diseñaron su propia propuesta. Las mujeres indígenas con frecuencia se vuelven políticamente activas en la movilización civil mediante su papel como representantes de salud elegidas en las federaciones locales. provinciales y nacionales. las organizaciones indígenas dominadas por los hombres con frecuencia apoyan la elección de las mujeres a estos puestos de liderazgo. las mujeres étnicas exigieron respeto por las comadronas y las parteras. Su “Propuesta Interna” hizo un esquema de políticas de autonomía y respeto por las indígenas como autónomas en la toma de decisiones sobre temas sexuales y reproductivos. Las mujeres Kichwa exigieron igual participación que los hombres y la realización de empleo. 1998: 8). con altos niveles de mortalidad infantil y materna) (Ecuarunari. Dichas inquietudes y exigencias fueron más allá de la agenda general de salud indígena. A pesar de esta atribución de género. y planificación familiar “con nuestra sabiduría indígena” (Conaie–UNFPA. su principal preocupación fue el creciente cubrimiento de servicios de salud con medicinas asequibles (especialmente en zonas pobres.tradicionales (yachaqs). 1994: 112). Como los temas de salud y género son considerados femeninos. una verdadera valoración del conocimiento “que hemos practicado por siglos”. habiendo comenzado como la representante de salud elegida por la Sierra Kichwa en 1998. y capacitación para mujeres en cuidado de bebés y farmacias comunitarias (Conaie–UNFPA. Lourdes es ahora miembro de un comité ejecutivo de Pachakutic (el partido político indígena). seguridad social y planes de salud. las mujeres kichwa pertenecientes a la federación Ecuarunari pidieron mejoras en la educación formal y la consolidación de los derechos étnicos colectivos. En términos de salud. cursos de capacitación en nutrición para mujeres y colaboración entre las representantes de las mujeres indígenas y los funcionarios de salud sobre proyectos de salud maternoinfantil.. Igualmente. las mujeres indígenas trabajan desde dentro para articular demandas y cambiar políticas de las demandas expresadas y políticas de cambio. medicina natural.. 1994: 127-120). desafiando las políticas étnicas de su organización. Al formular un desafío de Conaie a la política de población arriba tratada. .

2003: 23). estas mujeres líderes mayores se identifican firmemente con las exigencias étnicas y se distancian de las interpretaciones feministas (Prieto et al. Sarah A. Conejo interpreta estos temas directamente en un contexto de cambio social. Bien sea que hayan tenido décadas de experiencia activista o únicamente papeles recientes de liderazgo. Después de capacitarse en Cuba. con connotación racial y de género en un sistema de salud desigual y con carácter racial14. donde trabajó estrechamente con las mujeres indígenas con los auspicios de la federación indígena (Sniadecka-Kotarska. A todas se les ha dado un seudónimo. 23) 15. que culpa al colonialismo por los conflictos de género sobre la sexualidad étnica. 2005). a la pobreza indígena y al racismo en los sistemas educativos.La extraordinaria carrera de Miryam Conejo como médica indígena se desarrolló junto con una duradera preocupación por las mujeres indígenas como ciudadanas sexualizadas. la primera profesional médica de su grupo étnico en la provincia de Imbabura (Sniadecka–Kotarska. 15 Si los hombres indígenas migran para trabajar. Ella recupera así la posibilidad de intervención para las mujeres indígenas. A diferencia de Conaie. Sólo una mujer indicó la necesidad de Las mujeres indígenas rara vez se vuelven profesionales de la salud en los servicios de salud estilo occidental del Ecuador debido a la falta generalizada de educación formal. Conejo regresó a la Sierra del Norte. 2003: 4. 2001). La excepción es Miryam Conejo. El contraste entre las agendas étnicas sobre la salud sexual y reproductiva y las agendas de las mujeres indígenas se ilustra aún más en las entrevistas de investigaciones con varias líderes indígenas16. 16 Las entrevistas con 14 mujeres indígenas de diferentes etnias con papel en toma de decisiones proporcionan las bases para esta discusión. 2001). y en relación con los paralelos entre los grupos indígenas y no indígenas. argumenta que los celos sexuales que les tienen los hombres a las mujeres empeoran con los altos niveles de emigración de los hombres. Por ejemplo. son las mujeres que se quedan en el hogar quienes son acusadas de infidelidad (DNSPI. y sugiere que las disputas maritales sobre la anticoncepción no son exclusivas de los grupos indígenas (DNSPI. Radcliffe 14 125 ..

Mientras vivía en casa durante la década de sus veinte años. Encarnación asumió un cargo de liderazgo en la federación indígena de la provincia. En las entrevistas. Los celos sexuales hacia las mujeres con frecuencia se presentan como una razón para la violencia física contra las mujeres.. una líder de provincia. Según estas mujeres. los temas sobre los celos sexuales del hombre y la necesidad de derechos reproductivos para las mujeres comprenden el arduo y debatido núcleo de lo que significa ser una representante de las organizaciones políticas étnicas. quien también se negó a alimentar a sus hijos cuando ella estaba lejos en Ecuaruni. Su tío le pegó. pero en gran parte ocultos.. sin embargo. de la violencia doméstica y sexual.derechos mínimos reproductivos para las mujeres indígenas. cuando las líderes tenían que viajar y asistir a reuniones. los compañeros empezaron a emplear violencia física cuando las mujeres empezaron a actuar como líderes. En las entrevistas. En otros casos. mejorando la situación histórica de las mujeres indígenas cuando la toma de decisiones estaba completamente fuera de sus manos. las familias y las comunidades. en asuntos de la federación. en tanto que Vania. Las líderes son acusadas de estar involucradas en prostitución porque su actividad política las llevaba a reuniones dominadas por hombres. las mujeres mencionaron con regularidad los celos sexuales de los maridos y parientes masculinos como factor clave en su forma de vida. su madrina de bautizo se opuso a su participación en la política y la comunidad la tildó de prostituta. anotó que la legislación sobre derechos de género tiene un impacto en los derechos reproductivos de todas las mujeres. 126 Las mujeres indígenas ecuatorianas. Las líderes hablan en forma confidencial acerca de los problemas generalizados. Luego ella descubrió que él había amenazado con violar a su hija (del primer matrimonio) durante su ausencia. Lourdes fue violentada por su segundo marido. las indígenas explicaron cómo. . todas las líderes espontáneamente plantearon temas de sexualidad y reproducción. entraban en conflicto con los esposos. Hablando sobre la experiencia personal o (menos frecuente) sobre otras mujeres. Tres mujeres mencionaron que sus padres o los padrinos de matrimonio las acusaron de prostitución cuando ellas viajaban.

desarrollando varias estrategias. “Las mujeres pagan un precio muy alto” por su liderazgo. Radcliffe 127 . no obstante es más probable que encuentren la oposición masculina a los anticonceptivos. Muchas 17 El aborto está prohibido por el Código Penal. Las mujeres indígenas desean la misma familia que otros grupos étnicos. No obstante. 1995: 5.. los proyectos pequeños han reclutado a hombres indígenas para los programas de planificación familiar. Sarah A. relata una mujer. sino también los modelos sexuales y las relaciones de género dentro y fuera de su entorno cultural” (Poeschel-Renz. vinculando el “marcado sentido de pertenencia étnica. el programa de Cemoplaf en Ecuador tenía proporciones iguales de mujeres y hombres entre sus voluntarios (Terborgh et al. La ciudadanía para estos temas de raza–género–sexo está entonces basada en los temas inmediatos de los intereses de poder sexual y étnicos sobre las mujeres como reproductoras.1 hijos. las mujeres indígenas tienen más probabilidad que otras mujeres con connotación racial a tener compañeros que se oponen a los anticonceptivos.. Las indígenas ecuatorianas consideran ideal una cantidad de 3. 1995). que incluye no sólo la etnicidad. quizás restringiendo su libertad de elegir18. En sus exigencias. 18 En consecuencia.2 hijos por familia. comparado con el promedio nacional de 3.en particular contra las mujeres casadas y las hijastras. 144). 2003: sin página). Los compañeros con frecuencia acompañan a las mujeres a las clínicas de salud para actuar como traductores para las mujeres monolingües. y varias mencionan que a las mujeres solteras les queda más fácil obtener –y permanecer en– los cargos de liderazgo. por ejemplo. las líderes étnicas expresan la urgencia de los derechos sexuales y reproductivos para las mujeres indígenas. sujeto a cárcel excepto cuando la vida o la salud de la mujer están en peligro o cuando es resultado de la violación de una discapacitada mental. las mujeres indígenas tienen que manejar las cuestiones de sexualidad y reproducción con extremo cuidado. Con la oposición del compañero a la planificación familiar y al aborto ilegal17. y que la gobernabilidad multicultural y de género no aborda sus preocupaciones. a pesar de que factores como la alta mortalidad infantil y las ubicaciones rurales tienden a apoyar una alta fertilidad (Terborgh et al.

2006). 2001: 198). pero entre las mujeres no esterilizadas. ya que las mujeres líderes tienen que disputar constantemente los agravios sexuales de sus comunidades y. deben batallar con la violencia física de sus compañeros. 2001). basada en la autonomía femenina y la sabiduría con raíces culturales. Lo político se vuelve sexual. como seres sexuales incrustados en comunidades etnorraciales específicas. las mujeres indígenas se valen del aborto inducido para terminar embarazos no deseados y. la mujer indígena exige intervención. dada la falta de opciones (Goicolea. es decir. las mujeres indígenas prefieren recibir anticonceptivos de una trabajadora de salud no local. responsabilidad étnica (con frecuencia masculina) en la planeación. capacidad insuficiente en la distribución de servicios y altas tasas de mortalidad. En cuanto a la salud sexual y reproductiva. los abortos chapuceros son las segunda causa más común de hospitalización para las mujeres en edad reproductiva (Goicolea. En una encuesta reciente.. 1995: 144). el acceso de las mujeres indígenas a la salud sexual y reproductiva se caracteriza por las restricciones combinadas de financiación insuficiente. las mujeres indígenas se declararon más satisfechas que las mujeres a nivel nacional con la esterilización una vez se la habían hecho. .. en lugar de una persona conocida (Terborgh et al. En resumen. 128 Las mujeres indígenas ecuatorianas. vinculada a los celos sexuales. las mujeres indígenas eran las más reticentes a apoyarla (Cepar–Endemain. en la provincia de Orellana. Las agendas de las mujeres indígenas para el cambio desafían la ceguera racial de la política de género de igual manera que le dan un tono crítico a la gobernabilidad cultural.mujeres indígenas y mestizas del Amazonas utilizan métodos tradicionales de control de la fertilidad. En el patrón emergente del multiculturalismo. las líderes indígenas están plenamente conscientes de la política que está en el meollo de su posición como ciudadanas con connotación de género–racial–sexual. Aunque el aborto sigue siendo ilegal en Ecuador. Por razones de privacidad. en ciertos casos.

donde según Fanon. En contraste con Fanon. Las mujeres se hacen invisibles por las jerarquías sexualizadas y raciales de la independencia nacional. la categoría de “nativo” no incluye a las mujeres (McClintock. El dualismo antagónico y fundamentalmente de género del sujeto (hombre) colonizado y del colonizador (hombre) prepara los términos de género para los acuerdos con connotación racial. 1992: 365). McClintock. Las mujeres “colonizadas”. aduce McClintock. argumenta Fanon (1986: 92). 1992: 362). más allá del tiempo y el lugar. él no se queja a nadie”. McClintock prevé otra forma de ciudadanía después del acuerdo poscolonial. al tiempo que las “mujeres son de este modo efectivamente relegadas a una tierra de nadie. así como fueron el foco oculto sexual y de género del dominio colonial (Fanon. las mujeres “no eran agentes automotivadas” que carecían de historias de concientización (McClintock. más bien. Anne McClintock aborda los temas concernientes a las consecuencias con connotación de género de un derrocamiento nacionalista del poder colonial. en la cual se asigna a las mujeres un tipo específico de intervención y de vocería política. 1986. Radcliffe 19 129 . no son agentes dentro de esta lucha. sexo y género se cifra en su interpretación de que esta forma de poder establece el dominio político poscolonial como básicamente de connotación racial. su rabia es redigirida a la lucha anticolonial. Aunque las mujeres son la razón para la intervención anticolonial y nacionalista. 1992: 363). “Cuando el nativo es torturado. sexual y de género. tienden a que se les ofrezca una intervención estructurada y condicional en el acuerdo Según Fanon. 1992). cuando su esposa es asesinada o violada. Sarah A. El relato de Fanon sobre la conexión entre familia y nación lleva al centro del relato el tema de la sexualidad.¿Intervención por invitación? Conclusiones provisionales con respecto a las mujeres indígenas y a la gobernabilidad multicultural En su relectura de Frantz Fanon. quien no le otorga a la mujer ninguna intervención19. más allá de la teoría” (McClintock. La notable revelación teórica de McClintock en estos cruces de raza.

130 Las mujeres indígenas ecuatorianas. Las actitudes hacia los derechos sexuales y reproductivos. especialmente hacia los medios anticonceptivos. Como personificación y símbolo de la identidad etnocultural. atacando vigorosa y sostenidamente a las jerarquías con connotación racial del mestizaje y a la discriminación continua. . 1992: 366). tienen intervención “sólo por invitación” (McClintock. No obstante.político poscolonial. Las reformas multiculturales no han desafiado esta situación con respecto a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. cuando el estadonación ha introducido políticas públicas y discursos para los derechos políticos de los grupos étnicos? Ciertamente las mujeres indígenas están activamente involucradas en los movimientos políticos étnicos de derechos.. los términos de su participación en las políticas de derechos étnicos están profundamente moldeados por su género y sexualidad como se mostró arriba. ya que ellas están simbólicamente posicionadas como reproductoras biológicas y sociales de las poblaciones étnicas. ¿Cuál es la intervención de las mujeres indígenas en tales condiciones. ya que los propios términos de gobernabilidad multicultural bajo el neoliberalismo atribuyen a las organizaciones étnicas el poder y la legitimidad para decidir sobre las relaciones de poder con connotación de género en sus comunidades. como se indicó arriba. las mujeres indígenas no pueden ser vistas como socias o comunidades para limitar el tamaño de la familia. El interés por las poblaciones indígenas viene a definir las contiendas sobre la reputación sexual de las mujeres (Yuval-Davis y Anthias. Estos puntos teóricos le hablan a la situación actual en Ecuador. una idea tardía en el nuevo panorama político.. donde el multiculturalismo representa el intento más sistemático en un acuerdo político anticolonial hasta la fecha. están fuertemente moldeados por esta agenda biopolítica dentro de los derechos étnicos de las organizaciones y de las comunidades indígenas más amplias. escenario en el cual las normas de gobernabilidad de género ceden la autoridad al liderazgo étnico. 1989). las comunidades vigilan el comportamiento sexual de las mujeres cuando ellas viajan y se arriesgan a asociarse con hombres no indígenas.

factor que ha jugado un papel tan importante en los estados latinoamericanos posliberales. exceso de trabajo y falta de educación inciden en contra que las mujeres indígenas asuman o continúen en posiciones de liderazgo (Cervone. las mujeres indígenas han ganado únicamente una intervención condicionada y con un alto contenido de género. como se demuestra arriba. la reorientación de la gobernabilidad en torno a los derechos de género parece no haber ocurrido de una manera que facilite las alianzas multiétnicas entre las mujeres. El hecho de que la gobernabilidad multicultural y de género haya sido ampliada en diferentes momentos. crítica étnica de género. Radcliffe 131 .Aun aquí. 2006). y por diferentes actores. la configuración de la gobernabilidad establecida actualmente en Ecuador con componentes multiculturales y de género crea unos límites estructurales más amplios en la medida en que las mujeres indígenas puedan proseguir con sus exigencias y convertirse en agentes en el nuevo acuerdo político. Aunque McClintock no prevé el surgimiento de la gobernabilidad de género. A pesar de una política clara y organizada sobre los derechos sexuales y reproductivos. sexualizada y de carácter racial. enfermedad. Ya se sabe que los factores de violencia doméstica. Además. las líderes femeninas describieron el cierre del debate sobre los derechos de las mujeres en las organizaciones y comunidades indígenas y la falta de una crítica política. En este contexto. Las líderes indígenas enfrentan entonces una lucha continua para debatir el discurso dominante y practicar políticas étnicas y de género. 1998). simplemente sirve para reforzar la falta de vocería y visibilidad de las mujeres indígenas con respecto al bienestar sexual y reproductivo (Radcliffe. la institucionalidad y el personal de la gobernabilidad de género ecuatoriana perdieron la oportunidad de comprometerse con el cruce específico de género–raza–sexualidad que afecta a las mujeres indígenas. la gobernabilidad de género en Ecuador ha cedido a las políticas y discursos de las organizaciones étnicas sobre los temas de la salud sexual y reproductiva de las mujeres indígenas. sexuaSarah A. Lo que está en juego es la capacidad de las mujeres indígenas para ejercer la ciudadanía. En mis entrevistas. por diferentes partes del estado–nación.

No obstante.lizada y de carácter racial. Las federaciones indígenas y el partido político Pachkutik eligen a dirigentes de mujeres y tienen secciones auxiliares del partido político para mujeres.. las mujeres indígenas como grupo estaban representadas por fuera de la 132 Las mujeres indígenas ecuatorianas. Hale sugiere que el multiculturalismo contiene amenazas además de oportunidades. política y de género. Aunque esta crítica es bienvenida. Como lo demuestran otros capítulos en este volumen.. anotan la falta de discusión sobre disyuntivas entre los derechos colectivos e individuales en los movimientos étnicos. sus ópticas no están a tono con la amenaza específica del multiculturalismo a las ciudadanas indígenas y con la expresión de su identidad sexual. las jerarquías de raza. . ya que supervigila y restringe la expresión de identidad política étnica (Hale. sexualizada y de carácter racial. por ejemplo. género y sexualidad permanecen profundamente arraigadas y difíciles de transformar. apoyando el argumento del antropólogo Charles Hale (2002: 505) señalando que “siempre que las culturas indígenas o afrolatinas permanecen políticamente vibrantes. Durante el mestizaje. El mestizaje está a la defensiva en Ecuador en lo legislativo. lo discursivo y lo constitucional. sexualizada y de carácter racial en la gobernabilidad multicultural. Estas medidas no incluyen ni alimentan la agencia intervención total de la presencia femenina de género. Sin embargo. En una reveladora discusión. Trabajar desde la perspectiva de las indígenas subalternas en este capítulo ofrece una reveladora crítica al poder que implica la reconfiguración de la ciudadanía y la gobernabilidad con connotación racial en el Ecuador. entonces ponen el discurso de mestizaje a la defensiva”. Aunque distante de los argumentos feministas individualizantes. las mujeres indígenas se posicionaron literal y metafóricamente como sexualmente disponibles para los hombres más blancos y más poderosos. 2002). Por ejemplo. las narraciones de las mujeres indígenas resaltan las restricciones de una ciudadanía de género. En términos de construcción de nación. el multiculturalismo no es automático. estas medidas tienen un claro sabor de “intervención sólo por invitación” para regresar a la frase de McClintock. y el número de mujeres indígenas en el estado multicultural del Ecuador es considerablemente mayor que en Bolivia.

Atlas sociodemográfico de la población indígena y afroecuatoriana del Ecuador. 2006. R. W. Campos. A. Situación de salud de los pueblos indígenas en el Ecuador. las mujeres indígenas siguen trabajando por la configuración de la gobernabilidad en torno a sus propias interpretaciones de connotación racial.cepar. E. Radcliffe 133 . (Ed. Londres: Routledge. S. Van der Haar. Derechos de la mujer indígena. Radcliffe. Bibliografía Andolina. (2002)..) (2001). colour and class and the anti–racist struggle. Santiago: Cepal–BID. Montoya. Cervone. Mujeres contracorriente: voces de líderes indígenas. género y ubicación. R. Extraido el 31 de octubre. (Eds. Quito: ACDI. Development and culture: Transnational identity making in Bolivia. en los cuales la biopolítica de derechos étnicos aborda a las mujeres indígenas como literal y metafóricamente disponibles para la conservación del grupo étnico. Racialized boundaries: Race. ya que no cumplían con los criterios para inclusión por razones de alfabetización. Amsterdam: Thela Thesis. Anthias. G. Hurtig (Eds. 179-196). identidad étnica. Assies. Sarah A. Gender’s place: Feminist anthropologies of Latin America (pp. Frazier y J. Invitadas al acuerdo político multicultural. Cepal–BID. gender. nation. N. y Hoekema. 24(6).ec/ endemain_04/nuevo06/indice. Engendering leadership: Indigenous women leaders in the Ecuadorian Andes.ciudadanía. Bajo la gobernabilidad multicultural. (1992). género y nación. y Laurie. (2005). L. Cepar–Endemain. J. Quito: Cedime. y Salguero. los derechos de las mujeres indígenas a la ciudadanía política están moldeados por las luchas continuas sobre patrones sexuales y reproductivos.. E. (1987). y Yuval-Davis. 678-702. Basingstoke: Palgrave Macmillan.).htm Cervone. E. (2005). G.) (1998). (2006). de www. Political Geography. The challenge of diversity. F.org. N.

I. 367: 1855-69. “The horror”: The subject of desire in poscolonial studies.) (2002). 150-178. (2002). Black skin. Londres: Palgrave. Goicolea. (1998). y Molyneux. 197-225). La salud de las mujeres. C. F. E. Propuesta política desde las vivencias de las mujeres quichuas de la Confederacion de Nacionalidades y Pueblos Quichuas del Ecuador. Gender equity and interculturalidad: The dilemma in Bolivian education. Quito: Conamu. Leon. 34. (Eds. (2001). de www. DNSPI.) (2000). Gender and the politics of rights and democracy in Latin America. y Stephen. Hale. cultural rights and the politics of identity in Guatemala. Fanon.. Informe final: Reunión de expertas de la subregión andina.org/CIM Craske. American Anthropologist. (1997). C. white masks. Does multiculturalism menace? Governance. Mujeres ecuatorianas: entre las crisis y las oportunidades 1990-2004 (pp. 99(2): 383-6. (Eds. Intercambio de experiencias de salud sexual y reproductiva con poblaciones indígenas. Flacso. (2003). Dirección Nacional de Salud de Pueblos Indígenas. UNFPA y Unifem. UNFPA. McClintock. M. Durham NC: Duke University Press. (1995). . Luykx. (2006). (2005). CIM. Montenegro. A. Londres: Pluto Press.. Journal of Latin American Studies. Exploring women’s needs in an Amazon region of Ecuador. Quito: DNSPI. y Molyneux. D.). Ecuarunari. M. 485-524.oas. Prieto (Ed. En M. Hidden histories of gender and the state in Latin America. A. (2001). OPS–OMS. Violencia en las Américas: un análisis regional. Londres: Routledge. N. sexuality in the colonial contest. Imperial leather: Race. gender. Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe. Quito: Ecuarunari y Ibis–Dinamarca. R. 2006. 193-202.Comisión Interamericana de Mujeres. (2000). Indigenous health in Latin America and the Caribbean. Reproductive Health Matters. Dore. Extraido el 19 de septiembre. Journal of Latin American Anthropology. Ecuarunari. 9(17). M. 5(2). (1986). 134 Las mujeres indígenas ecuatorianas. Lancet. Nelson.

political rights and development decision making: Spaces of engagement in Ecuador. (2003). Sarah A.). S. 5(2). Radcliffe 135 . En M. A. E. A. Placing gender and ethnicity on the bodies of indigenous women and in the work of Bolivian intellectuals. Paulson. U. Propuesta de investigación. (2002). (2005). 155-194). Molyneux (Eds. En R. S. Prieto. Washington DC: OPS Oficina Sanitaria Panamericana y Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud. Gender. Gender’s place: Feminist anthropologies of Latin America. Flacso. (2000). (2006). Montoya. Craske y M. En N. Cuenca: OPS. Radcliffe. 149-172). J. S. Unifem. y Calla. Maldonado. Hurtig (Eds. (2002). rights and the nation–state in the Andes. Radcliffe. Las marcas de la violencia en la construcción sociohistórica de la identidad femenina indígena. development and territory in Ecuador. Gender and ethnicity in Bolivian politics: Transformation or paternalism? Journal of Latin American Anthropology.). 59. Debate. Las mujeres indígenas y la búsqueda del respeto. (1996). A. 112-149. Frazier y J. sin publicar. En Tomo 4 del proyecto De lo local a lo nacional: institucionalización del modelo de atención a la violencia familiar en el Ecuador. Londres: Palgrave. Una aproximación a la problemática de género y etnicidad en América Latina. Radcliffe. Peredo Beltran. OPS. Paulson. Serie Mujer y Desarrollo 53. Gender and the politics of rights and democracy in Latin America (pp. Análisis crítico: la pertinencia de los modelos de atención específicos para mujeres afroecuatorianas e indígenas afectadas por la violencia familiar. Place and Culture. Indigenous women. A. Indigenous women. (2004. 135-154. A. 3(1). M..). Flores. G. Cuminao. Poeschel–Renz. UNFPA.Organización Panamericana de Salud. Organización Panamericana de Salud.. (2003). Quito: Conamu. S. P. (1998). Mujeres ecuatorianas: entre las crisis y las oportunidades 1990-2004 (pp. Gendered nations: Nostalgy. S. OPS. abril). Prieto (Ed. Iniciativa de salud de los pueblos Indígenas: Situación de salud de los pueblos indígenas de Ecuador. C. 5-21. y Pequeño. L.

R.). R. G.. (2002). Stoler. (1999). (1998). y Westwood. Carnal knowledge and imperial power: Race and the intimate in colonial rule. S. Stutzman. 143-166. Secretaria Técnica del Frente Social. (2006. Santiso Gálvez. Hemel Hempstead: Harvester Wheatsheaf. (2001). (2000). En N. El mestizaje: An all–inclusive ideology of exclusion. 45-94). (Ed. Yuval–Davis. 66-111). 136 Las mujeres indígenas ecuatorianas. diversity and democracy. C. Quito: Abya–Yala. Rosen.) (1989). Retrato de las mujeres: indicadores sociales sobre las situación de las indígenas y campesinas del Ecuador rural. Whitten (Ed. et al. A. Family planning among indigenous populations in Latin America. (2004). J. Williams y L. C. (Eds. Saldana. Signs: Journal of Women in Culture and Society. R. 387-416. 29(2). Urbana: University of Illinois Press. Proyecto de Ley Orgánica de Salud: temas de mayor debate.) (2002). Londres: McMillan. Berkeley: University of California Press. 21(4). S. (1995). Boletín de prensa distribuido en la e-lista de Conamu. Quito: Conamu. agosto 24). La identidad desnuda: sexualidad y cultura indígena. Can the subaltern speak? En P. Quito: Abya–Yala. Terborgh. Serie El desarrollo social en el Ecuador 2. y Andolina. Chrisman (Eds.Radcliffe. Tamayo. R. Londres: Palgrave.. Antropología de la mujer andina: biografía de mujeres indígenas de clase media y su identidad. y Anthias. Tenorio Ambrossi. Cultural transformations and ethnicity in modern Ecuador (pp.). Woman–nation–state. The transnationalization of gender and re–imagining Andean indigenous development. Londres: Routledge. Sieder. . Radcliffe. A.. F. (1996). L. identity and politics in Latin America. N. (1981). A. R. y Paz y Mino. P. Multiculturalism in Latin America: Indigenous rights. S. Remaking the nation: Place. International Family Planning Perspectives. M. I.. Sniadecka–Kotarska. (1993). N. Hacia la equidad: proyectos de mujer y género en el Ecuador. Colonial discourse and post–colonial theory: A reader (pp. Spivak. Laurie.

2 Durante las primeras entrevistas. Brasil Cecilia McCallum1 El doctor Luis tiene una piel bronceada y pelo lacio y negro.” “¿Cómo?” dijo ella. Facultad de Ciencias Sociales. su abrupta respuesta la tomó por sorpresa: “Faioderma. Este artículo está basado en una investigación financiada por el Programa Especial para la Investigación. sus antepasados pudieron haber venido al Brasil de un país mediterráneo. y él explicó: 1 Profesora Participante en el Instituto de Saúde Coletiva. muchos informantes no entendieron la pregunta. Universidad de Manchester. La clientela de la institución proviene principalmente de afrobrasileros de bajos ingresos que forman el 80% de la población de esa ciudad. raza. clase y adolescencia desde un hospital de maternidad en Salvador. una de las primeras preguntas que Ana Paula hacía era: “¿Em termos de raça ou cor. Él trabaja como obstetra en el HMB.Víctimas egoístas: Perspectivas sobre la sexualidad. Durante nuestra investigación sobre la relación entre las pacientes jóvenes y los profesionales de la salud del hospital. Desarrollo y Entrenamiento Investigativo de la Reproducción Humana de la Organización Mundial de la Salud. “¿En términos de color. Las respuestas a esta pregunta fueron impredecibles. La antropóloga que lo entrevistó. lo considera un moreno. Universidad Federal de Bahía y miembro investigador honorario de Antropología Social. . ¿cómo se define?)2. A juzgar por su apariencia. un hospital público de maternidad en Salvador da Bahia. Ana Paula dos Reis. para ser más clara. ciudad de 2 millones y medio de habitantes. como você se define?” (En términos de raza o color. cómo se define a sí mismo(a)?” La entrevistadora introdujo entonces el término “raza”. Aquí ella clarifica la pregunta por anticipado. En el caso del doctor Luis.

también tocaron otros sistemas conceptuales relacionados. Pero. melanoderma y faioderma. referentes a la identidad nacional por una parte. llevamos a cabo unas entrevistas semiestucturadas con 18 profesionales de la salud. Pers. biológicos.) Víctimas egoístas 138 . En términos de raza yo soy mestizo.Colores de piel sólo existen tres: leucoderma. Este artículo explora la manera en que estos diversos elementos conceptuales e ideológicos moldean las prácticas de los profesionales de la salud en el hospital. a través de un lente etnográfico. Además. yo soy mestizo. el doctor Luis redujo la cuestión del color a un asunto de precisión descriptiva. Su propio estatus como médico–científico es esencial en la forma en que toma una posición en el asunto ante su interlocutor. entonces faioderma es el mestizo. el cual expresa en términos neocientíficos probablemente aprendidos durante sus lecciones de anatomía y patología forense3. así como otras categorías de diferencias sociales. y al estatus del conocimiento científico por otra. El artículo acude a estas fuentes y a los resultados del censo de 123 profesionales de la salud que trabajan con usuarias jóvenes del hospital y que fueron entrevistados 3 Greice Menezes (Com. No soy ni blanco ni negro. así como sus palabras evocaron una teoría biológica de la raza. Al describirse a sí mismo como un mestizo.  De tal forma. Ese asunto de moreno. eso no existe. Por más de un año de observación como participantes (2002-2003). soy mestizo. Se mueve sin esfuerzo entre las tres categorías de color de piel permitidas por su concepto. clama superioridad sobre el entendimiento lego de ella. Interpreto lo que dicen los profesionales de la salud acerca de la raza. relacionando su color con la noción de una “raza mezclada”. relacionando el análisis del “discurso” con una consideración sobre la constitución práctica de la diferencia en la rutina cotidiana de la institución. en términos técnicos. un equipo de investigadores recogió información en estas prácticas. el doctor Luis implícitamente reclama una “verdadera” identidad brasilera. Aseverando la naturaleza “científica” de su conocimiento. refiriéndose a un concepto “biológico” de “raza”.

Es más. Durante la investigación. ya fuera en la entrevista o en la conversación cotidiana. resultantes Cecilia McCallum 139 . El régimen racial se “naturaliza” en la práctica diaria. Las diferencias visibles entre categorías claras de profesionales. y entre éstos y las usuarias. encontramos que era predominante en el hospital la constitución no discursiva de identidades y diferencias raciales. Por el contrario. Profesionales de la salud en el HMB por ocupación y color autodefinido Auxiliares de enfermería (Secundaria) 9 34 37 1 5 1 87 Enfermeras (Universidad) 5 6 6 1 18 Doctores (Posgrado) 10 8 18   Blanco Negro Moreno Indígena Amarillo Otro Total Total 24 40 51 2 5 1 123 Sostengo que la plática sobre las diferencias de raza y de clase debe entenderse en relación con la composición racial del hospital. De tal forma. pero no en la conversación cotidiana. La marcada dimensión de la constitución de diferencias de género tiene que ver con formas distintivas de maternidad. dado que los profesionales de la salud de más alto rango son generalmente blancos y casi todas las clientas son negras o morenas. la constitución de identidades y diferencias de género se verbaliza fácilmente: los profesionales de la salud hablaron alegremente acerca de feminidades claras. Tabla 1. no son comentadas en la cotidianidad. estas identidades fueron claramente estructuradas por la organización institucional del cuidado de la salud. el discurso y la práctica produjeron un régimen específico de género.con un cuestionario estructurado en el cual les pedimos que definieran su identidad de raza–color (Tabla 1).

dándoles un carácter particular. Sin embargo. las metáforas y la lógica médico–científica juegan un papel clave en la producción de órdenes raciales y de género en el hospital. Mientras que utilizaba de buen grado un lenguaje “científico” refiriéndose a la raza. los puntos de vista y juicios definidos acerca de la imaginada sexualidad de las usuarias del hospital 4 HMB. los servicios ambulatorios incluían un programa de planificación familiar. o a veces ninguna. A primera vista. Al analizar lo que se dice de la sexualidad y lo que se dice de la identidad racial. los profesionales de la salud le aplican un paradigma biológico más fácilmente al género. Una vez admitida una paciente. quienes estaban encargados de cuidarla ponían atención irregular. La práctica sexual no es el objetivo directo de la atención médica interna. revelo que los conceptos de tiempo son cruciales para este proceso de significación. Sus instalaciones ambulatorias manejan una clínica para embarazos de alto riesgo y tiene un pabellón de casos de alto riesgo que requieran cuidado hospitalario. El artículo repasa la manera en que un paradigma biológico le da forma a la constitución de género durante la prestación del servicio de cuidado de la salud en el HMB. El HMB es un lugar destinado al cuidado de la salud reproductora de la mujer y al parto ordenado y seguro4. Hospital Maternal da Bahia. ni para mujeres ni para bebés. este trabajo era periférico al cuidado de los pacientes internos. Es un importante hospital público y clínico de maternidad que actúa como centro de remisión para el Estado. Como se puede inferir de los breves comentarios del doctor Luis sobre la raza y el color. En este artículo sostengo que las sexualidades imaginadas por los profesionales de la salud y atribuidas a sus clientes juegan un papel fundamental en la conexión con el proceso por el cual la raza y el género se constituyen mutuamente. aparentemente hay poca relación entre el orden racial de la institución y las cuestiones de sexualidad. es un nombre ficticio. Víctimas egoístas 140 . a informarla sobre métodos de anticoncepción o de prevención de ETS o ciertamente a intervenir en cualquier sentido en su vida sexual futura. En el momento de la investigación. El hospital está ubicado en un distrito grande y densamente poblado en un área central de Salvador.de diferentes formas de práctica sexual. Sin embargo. el HMB no tiene una unidad de cuidados intensivos. Aunque el hospital manejó una clínica de planificación familiar ambulatoria en 2003.

aproximadamente la mitad de los médicos que trabajan en el hospital son mujeres. incluida una proporción significativa de jóvenes (Tabla 2). Mientras más alto sea el prestigio y poder de un cargo. . poniéndole especial atención a una categoría específica de paciente. cuyo supuesto comportamiento sexual alimenta estas imaginaciones. por ende. . las tres cuartas partes del trabajo cotidiano de los profesionales de la salud en el HMB tienen que ver con el cuidado de las jóvenes que buscan sus servicios para el parto.impregnan el tratamiento que se les otorga. más probabilidad hay de que quien lo ejerza sea hombre (y blanco). son la razón de ser del hospital. . Sin embargo. Ellos entienden que la institución trabaja con el resultado del comportamiento sexual y. 20% de los 2. Estructuración del género de las jóvenes en el HMB La gran mayoría de los profesionales de la salud en el HMB son mujeres. Las mujeres admitidas para tratamiento por aborto involuntario o voluntario forman la segunda categoría más grande de pacientes. aunque la proporción sexual está fuertemente sesgada a favor de la mujer.Aproximadamente la mitad de estos nacimientos son en mujeres entre 15 y 24 años. Este artículo discute estas construcciones. las actuaciones privadas de la mujer. De hecho. reproductivo del usuario. existe una fuerte presencia masculina en la cima de la jerarquía de género.Cerca de 90 camas. .* Aproximadamente 90% de estos raspados fueron realizados a jóvenes entre 15 y 29 años. Cecilia McCallum 141 .164 procedimientos llevados a cabo fueron raspados por abortos incompletos o abortos espontáneos.8. en particular su conducta sexual.000 hospitalizaciones al año. Desde el punto de vista del profesional de la salud. . Hospital Maternal da Bahia (HMB): Cuidado a jóvenes usuarias.Durante los primeros tres meses de 2003. Sin embargo. de las cuales la mitad son para partos vaginales y menos de una cuarta parte para cesáreas. las ”adolescentes”. Tabla 2.

en medios en los que las mujeres están limitadas a escoger entre dos papeles –“la esposa” en casa. el lente por el cual miran a sus pacientes está formado por una lógica simbólica que abarca la acción personal y el género5. limitado a una relación heterosexual. Portella 2005). el género y las relaciones de género no lo son.En un turno cualquiera. El sexo no reproductivo es hedonista y en lo ideal con referencias personales. limitado a la búsqueda del placer. en el Brasil hay dos formas de actividad sexual femenina que se imaginan y consideran legítimas. Víctimas egoístas 142 . Esta ceguera sobre el género es de interés principal en el contexto aquí discutido. Hablando en términos generales. El sexo reproductivo. ya que la ideología de género juega un poderoso papel en la formación de la organización de servicios de salud. 5 Las especialistas feministas en Brasil han criticado a los profesionales de la salud por no reconocer el impacto del género en la salud de la mujer. De tal manera. los vecindarios. tres médicos que trabajan en el centro de obstetricia. Pocos profesionales de la salud en ejercicio piensan en el género en el sentido de una relación infundida de poder. aunque en menor cantidad) las de la hembra. 2003. las mujeres pueden oscilar entre ambos papeles como una estrategia de supervivencia). Los profesionales de la salud ven las diferentes condiciones físicas y sicológicas de estas mujeres como el resultado directo de su comportamiento sexual. en su etnografía de una favela en Recife. Se entiende que estas condiciones surgen en una esfera de acción que se codifica moralmente en términos de género. Es legítimo mientras permita la satisfacción de las necesidades sexuales del macho y (en algunas versiones. De tal forma. apoyados por enfermeras. tiene como propósito final la creación responsable de una familia. estudiantes y demás personal. son responsables de la salud sexual y reproductiva de sus usuarias. los pares o “la familia” pueden considerarse importantes. Es ilegítimo si resulta en embarazo. las condiciones físicas como el embarazo se explican como consecuencia de una acción individual. como lo hacen los especialistas en estudios feministas de salud (Schraiber 2005. auxiliares de enfermeras. Aunque los contextos inmediatos sociales y culturales de dicha acción. por ejemplo. En línea con una tendencia conductista en planteamientos biomédicos. o la “puta” en la calle– no se deben mezclar los dos (aunque en la práctica. como muestra Gregg.

De tal forma. 2005. hablándole a jóvenes parturientas en la sala de obstetricia (Macedo. En el régimen de género del HMB –en sí mismo típico de lo que hay en juego en los hospitales públicos de maternidad en Brasil– el género del usuario es reconstruido de acuerdo con una lógica binaria que opone dos tipos de reproductoras: “madres” y “antimadres” (McCallum et al.El cuidado de la salud en el sector público del Brasil insistentemente construye a las mujeres como madres potenciales (Schraiber. Este es también el caso en el HMB (incluso. s. no por su nombre. Hay un gran número de clientes jóvenes y adolescentes que buscan tratamiento por abortos incompletos.f. Los profesionales de la salud ven a las parturientas jóvenes como madres fisiológicas. Ambos procesos son llamados “aborto” y este nexo taxonómico es paralelo al nivel conceptual. se asume inmediatamente que ella lo indujo. a veces. que llevan estatus morales opuestos. s. Aquellas que llegan a las puertas del hospital sufriendo de abortos incompletos provocados o no provocados son antimadres icónicas. 2005). A las mujeres generalmente se les dirige como Mãe. responsable. 2005).). Las parturientas deben mostrar que ameritan el estatus de “madre verdadera y legítima”: casada. Las mujeres son encajadas en una de estas dos categorías.. Tales mujeres ocupan el espacio simbólico designado a la categoría de “antimadre” (McCallum et al. en casos de mujeres tratadas por aborto incompleto).). La presuposición que las pacientes en edad de tener hijos son “reproductoras” ejerce una poderosa influencia sobre la organización y el suministro de atención.f. 2005).. Cuando una joven sufre de un aborto no provocado. debe comprobar al personal del hospital y a Cecilia McCallum 143 . independientemente de sus historias reproductivas (McCallum. s. generosa y capaz de suplir las necesidades de un hijo. dedicada. et al. Scott. pero sólo a regañadientes aceptan sus afirmaciones de una maternidad completa y legítima (McCallum y Dos Reis. las mujeres que pierden un bebé deseado se asimilan en la categoría de las mujeres que provocan la pérdida de un feto. Quienes proporcionan cuidado pueden expresar este punto de vista claramente en comentarios como: “Debería estar en su casa jugando con muñecas”.f. Durante su permanencia en el hospital..).

especializándose en cardiopatía durante el embarazo y en medicina del feto. Luego fue profesor y enseñó sobre el embarazo de alto riesgo. En 1992 llegó a HMB como plantonista para trabajar un turno de 24 horas una vez por semana en el Centro de Obstetricia. Sus opiniones y los conceptos que utilizan no son uniformes. En el caso de las adolescentes. Al expresarlos. La consideración de los adolescentes en el HMB Los profesionales de la salud tienen mucho que decir sobre el tema de la adolescencia y tienen opiniones claras acerca de las jóvenes que tratan. las cuales consideraremos en la próxima sección. la cual funde una visión con connotación psicológica y explicaciones biológicas6. esta búsqueda termina con el comienzo de la actividad sexual (penetración). De nuestro material de entrevistas surgen puntos de vista claros. con estar adulto y culmina también con el embarazo”. pero esta expresión no capta la importancia de la maternidad para lograr una identidad adulta femenina. sin hijos y vive solo. es divorciado. Íntimamente ligadas a la construcción de esta categoría compleja y sin nombre. Ha visitado los centros candomblé. Víctimas egoístas 144 .otros pacientes que ella no pertenece a la categoría de “antimadre”. educado como católico. Para los muchachos. pero la preñez también es necesaria: “Esa búsqueda de identidad termina con la actividad sexual. haciendo que quieran el embarazo para lograr una identidad femenina completa. los profesionales de la salud acuden a una amplia gama de teorías. En Bahia. enseñó matemáticas y practicó buceo. Para él. Es espiritista. El Dr. Luis tiene 42 años. Él expuso este argumento durante una discusión 6 El Dr. se encuentran visiones particulares de la adolescencia y de la sexualidad de los adolescentes. Están en una fase muy específica caracterizada por la búsqueda de identidad. La visión del doctor Luis hace mucho énfasis en la presión sicológica que él dice sienten las jóvenes. los adolescentes no son ni niños ni adultos. el tener sexo es un comienzo. En el pasado tocó música en bares. una mujer no virgen es considerada una “mujer hecha” (mulher feita). Luis fue uno de los profesores del HMB en 2002 y ha trabajado allí desde 1988. El doctor Luis tiene una teoría particular y a primera vista peculiar.

más bien hace énfasis en la importancia de la educação e cultura. las jóvenes blancas educadas buscan convertirse en mujeres teniendo Cecilia McCallum 145 . El doctor Luis además insiste en que éste es un fenómeno de todas las clases. Es básicamente la misma cosa. económica. Es decir. Esos conceptos cercanamente relacionados configuran la forma de ver el rango en Bahia de acuerdo con un supuesto “nivel” de civilización que una persona haya adquirido. utilizando la gestación para afirmar su individualidad (afirmação do eu) y su feminidad (feminilidade) de un golpe. pero la adolescencia no modifica. Al fin y al cabo. establece una categoría universal para la adolescente. lo que modifica en las personas es el nivel de cultura. los “mejor educados” y “más cultos” son generalmente eurobrasileros en apariencia. es una cosa intrínseca. En Salvador. cultural. eso modifica. durante la cual señaló que la falta de información no es la única causa del aumento percibido en los índices de embarazo de jóvenes en Brasil. porque están a un ímpetu psicológico universal. porque la adolescencia es una fase independiente de la vida social. El nivel de educación y cultura modifica. forma parte del desarrollo psicológico de la persona. Dr.acerca del conocimiento de las jóvenes sobre métodos anticonceptivos. Para el Doctor Luis. Luis: No hay grandes diferencias de una clase para otra. más cultura obtiene. No incorpora la raza en su explicación de las diferencias entre los jóvenes. hasta los adolescentes que hayan recibido el beneficio de niveles “más altos” de cultura y educación aún buscan una identidad propia genérica. Mientras más y “mejor calidad” de educación reciba una persona. El punto de vista del doctor Luis sobre las adolescentes hace especial énfasis en un proceso universal y psicológico. La “educación de la familia” también contribuye en forma importante. Así. desde esta perspectiva. muchas jóvenes quedan embarazadas aunque tengan acceso a la información y a los anticonceptivos. dice él. Explica este fenómeno como el resultado de una estrategia deliberada por medio de la cual las jóvenes se establecen como mujeres.

7 Como otros obstetras en el HMB. y vive en casa con sus padres. ella es más explícita en su crítica a la juventud de clase baja.) en una mejor clase social. el Dr. Luis tiene consulta privada. para la doctora Ester las familias de las jóvenes también tienen la culpa. también observaron este punto). Nunca ha visitado un centro candomblé y no aprueba esta religión. Educada como católica. La implicación es que este impulso está ligado a los cambios psicológicos que ocurren alrededor y después de la menarquía. Entonces existe esa precocidad. sin hijos. 146 Víctimas egoístas . 12 años. ella resalta el “nivel cultural” como determinante en el comportamiento sexual impulsado psicológicamente en la juventud8. 8 La Dra. ellas terminan aprendiéndola en la calle. Sin embargo. no hay una educación sexual y el estímulo de los medios es muy grande. el inicio de la vida sexual de ella es más tardío”9. “En el servicio público el llamado sexual es mayor que en aquella paciente (. Para ella. el comportamiento de la adolescente tiene una base biológica. El medio estimula la actividad sexual precoz –la reiteración constante en la televisión brasilera de la gran importancia del sexo y el romance es notoria– (otros profesionales de la salud. ahora simpatiza con la perspectiva evangélica. dice ella. Lo que nosotros hemos observado es que muchas muchachitas de 13. 2006). esto es resultado de influencias externas y locales. Se define como “mulata”.. o entonces haciéndose un aborto. Como el doctor Luis. De tal forma. La doctora Ester está de acuerdo con que la adolescencia es un periodo de transición psicológica y física. en la que también atiende a adolescentes. Sin embargo. llegan aquí embarazadas. incluyendo auxiliares de enfermería. Ester está empezando sus 30 años.. es soltera. La actividad sexual es estimulada por las classes populares. La base familiar. Las jóvenes atendidas en los hospitales públicos son sexualmente precoces.sexo y quedando embarazadas7.. 9 La encuesta de Gravad basada en la población mostró que la edad promedio de iniciación sexual en Salvador en 2002 era de 18.4 (Heilborn et al.

con el padre o con el padrastro y seis o siete personas más en un cuarto. punto también expresado por Vânia. Es todo muy mezclado. ahora es espiritista. ya que por naturaleza los jóvenes son inconstantes. es casada. Educada como católica. está casada con un biólogo y es madre de cuatro adolescentes.La enfermera Paula introduce un nuevo elemento en la discusión del comportamiento sexual femenino10. qué sé yo. ellos no tienen aquel espacio definido. Ella. aunque sus hijos han sido bautizados Cecilia McCallum 147 . una trabajadora social en el hospital11. Las jóvenes sufren una fuerte presión para practicar sexo con penetración cuando aún son demasiado jóvenes. 10 La enfermera Paula tiene 42 años. de la madre. comenta ella. Culpando el medio promiscuo de los hogares pobres. 11 Vania tiene 44 años. dice: Nosotros tomamos aquí pacientes que viven con la madre. Como la mayoría de los profesionales de la salud. anota el efecto de fuerzas históricas mayores. en un momento están de acuerdo con seguir un buen consejo y unas pocas horas después lo ignoran. la enfermera Paula también considera que las jóvenes de bajos ingresos son sexualmente precoces cuando se comparan con la juventud más rica y bien educada. Nunca ha visitado un centro candomblé. dos cuartos. De tal forma. madre de 3 hijos. Salir con hombres (namoro) ocurre a una edad más temprana que en su generación. el medio social en el cual viven los jóvenes estimula un ejercicio temprano de la sexualidad. Una relación abierta con miembros mayores de la familia y sobre todo con la madre es necesaria para mantener un camino razonable y sin líos. Susceptibles a la presión de sus semejantes. del padrastro. Es católica practicante y se describe como “blanca”. Como la doctora Ester. Paula dice que es más probable que las jóvenes tengan sexo sin protección si no hay diálogo en el hogar. ella considera que el embarazo en la adolescencia es un problema para la sociedad en general y para los individuos comprometidos. una madre de dos jóvenes. Se necesita mucha paciencia. Entonces ellas tienen contacto con la sexualidad –más allá de la de ellas– del padre.

) Nadie queda embarazada por casualidad. o son iniciados a la fuerza.. o es por displicencia. De nuevo. no. porque la propia escuela orienta. Nunca ha estado en un centro candomblé. sino también en algunos casos porque quieren quedar embarazadas.. Dice que es de “raça mista”. Los adolescentes conciben no sólo porque son irresponsables (“Sólo esta vez. O a través incluso de la violación. porque el padre la violó. pero también queriendo.. 148 Víctimas egoístas . o deliberadamente. la enfermera Paula también atribuye culpa directamente a ellos por su comportamiento. Esta actitud lamentable (desde su punto de vista) es común en niñas de todas las clases sociales.. ya sea por falta de cuidado. ¿no? Porque el padre bebe y agarra a la madre delante de ellas. Estos cuatro profesionales de la salud con educación universitaria expresan puntos de vista sobre adolescentes basados en sus propias experiencias profesionales y personales y formadas en relación con interpretaciones ampliamente aceptadas de lo que son los actores personales y la responsabilidad. Es también en todas las clases. al mundo de ellos. el ejercicio del sexo sin restricción estimula a los menores a volverse sexualmente activos. Entre los pobres. pero dice que no tiene prejuicios. por irresponsabilidad. el género y la sexualidad y la raza y la clase. (. viendo a la madre hacerlo con el padre. dentro de casa. Eso sucede mucho. no por falta de información. el novio la violó. Sus puntos de vista sobre como católicos. Menciona varios casos en su círculo social de jóvenes de clase media que quedan embarazadas. No es por falta de esclarecimiento. porque duermen en la misma cama. y ahí despiertan para el sexo así.. como el doctor Luis. a mí no me va a pasar”). Sin embargo.En relación con las camadas más pobres [el conocimiento sobre sexo] está dándose en relación con la vida de ellos. ellas van aprendiendo con el mundo. hoy en día no lo es.. ella se refiere a una categoría universal que atraviesa las clases sociales.

preferirían estar de rumba. Cuántas veces pasa: “Ah. Saben que el embarazo las perjudicará. precisan de una persona para orientar bastante. a veces los padres se quedan hablando. También crió a los 7 hijos que tuvo su esposo con otra mujer. atrevidos y al mismo tiempo ingenuos. y está criando a unos mellizos que le “regaló” una madre pobre del hospital. ya están 12 La auxiliar Vitória tiene 58 años y es separada. Sin embargo.. No quieren tener que quedarse en casa con un bebé.los adolescentes no difieren sustancialmente de aquellos expresados por las enfermeras auxiliares. de muñecas ellas no quieren saber más. La auxiliar Mara es aún más crítica. Porque ellas son. dice que conciben por falta de experiencia. Se define como “parda”. que esa hora. “No puedes ir. en mi opinión. las cuales forman la mayoría de los profesionales que trabajan en el hospital y comparten los antecedentes de clase de las usuarias del hospital. Nunca ha estado en un centro candomblé. Es negra. Una sobrina adulta vive con ella. Cuando se piensa que no. las diez. Es católica y ha asistido a rituales candomblé. Fue educada como católica. 3 de los cuales murieron. Son testarudas. pero ahora es “cristã” (protestante evangélica). pero viven muy sueltas.. Son incontrolados. las niñas no juegan más a las muñecas. lo peor posible. pero pertenecen a una generación mayor. La generación de hoy en día es mejor educada. dice ella. La auxiliar Vitória12 expresó dos posiciones claras. Vive con su esposo. niña ¿cómo es que tú vas a salir?”(. ellas no lo aprovechan. yo creo. Tiene dos hijos adolescentes. El comportamiento de las adolescentes.) Hoy en día. porque lo que es bueno. Cecilia McCallum 149 . El comportamiento de la juventud moderna es “terrible”13. de forma que cuando quedan embarazadas es porque son egoístas y piensan sólo en “satisfacer sus egos”. 13 La auxiliar Mara tiene 62 años y es madre de 10 hijos. sólo aprovechan lo que no es bueno. Sólo quieren seguir los consejos de colegas errados. dándoles consejos y ellas no quieren. Se refiere al comportamiento de su propia nieta como ejemplo (una madre joven que se niega a cuidar a su bebé debidamente). empleado naval jubilado. fulano va para una fiesta”. que a veces en la casa no la encuentran. Precisan de mucha paciencia. ingenuas.. uno en la universidad..

hay otras que hacen todo lo que ellos les piden”. no vas a controlarte”.. otros hermanos y sus cónyuges viven en el piso de arriba de su edificio autoconstruido. No tiene religión y no fue educada en una. pero nunca ha consultado a una madre o padre de un santo. Vive con una hermana adolescente y sus padres. 150 Víctimas egoístas . pero es inútil. muy sabidas. pero también es espiritista. Se describe como “amarilla”. no comiences con una cosa que tú no vas a conseguir parar.  Cuando discutimos sobre las clientes adolescentes del HMB (en lugar de enfocarse en su nieta que se comporta mal) la auxiliar Mara nota las diferencias entre las “listas” que se cuidan y las “tontas” que son engañadas por sus seductores: “Hay unas adolescentes muy expertas. Marisa está de acuerdo con la doctora Ester y la enfermera Paula con creer que el problema es más agudo en los grupos de bajos ingresos.  14 Manera de relacionarse amorosamente que presupone una cierta continuidad de la pareja en el tiempo (N.). madre de 2 hijos. no quieren obedecer a la madre. Yo iba y conversaba con los dos. peor todavía en la clase baja ¿entiende? Porque la clase más alta. Se define a sí misma como blanca. es separada. tiene un medio de prevención. todavía es practicante. Es una cosa que uno no consigue evitar. al decir: El novio de ella tiene veintitrés años. con 12.namorando14. es casada y sin hijos. de la T. Utilizó a su hermana de 16 años como ejemplo de la resistencia terca de los adolescentes en tener novios a una edad temprana. 16 La auxiliar Marisa tiene 34 años. por más que enfrente esas situaciones. no sirvió de nada. 14 años esas niñas ya están quedando embarazadas y no quieren obedecer al padre. Educada como católica. 15 La auxiliar Cristina tiene 38 años. Ha asistido a festas en centros candomblé. tiene toda aquella cultura un poco mejor que la clase baja. El espiritismo le enseñó que sólo los espíritus “más bajos” se manifiestan en candomblé. Ha visitado un centro candomblé.. hay otras abobadas. La auxiliar Cristina15 y la auxiliar Marisa16 están de acuerdo con que las jóvenes practican el sexo precozmente y que el resultado es un aumento lamentable en el índice de embarazos tempranos. por más que yo diga: “Mira. pero esta religión le pareció “muy agresiva”. deliberadamente.

“A ningún hombre le gusta una mujer que es parideira (que pare con frecuencia)”. Educada como católica. porque la vida ya hizo esa madurez de ella”. Un análisis de los resultados del censo de los profesionales de la salud ofrece una perspectiva complementaria sobre la adolescencia a los puntos de vista de ellos expresados en las entrevistas. Más bien. Sin embargo. La auxiliar Tereza es tal vez la menos crítica17. (De hecho. lo mismo que su hija. les dice. las auxiliares ganan más que la mayoría de las mujeres trabajadoras de Salvador). es madre de dos hijos grandes. expresa este énfasis en la experiencia y el medio al decir: “Yo sé que hay mucha gente con 20. No hubo un consenso claro sobre la edad (Figura 1). y una adolescente súper madura. ambas expresan puntos de vista diversos y a veces contradictorios. por ejemplo. una de las dos trabajadoras sociales en el HMB. En esta cita. Ha visitado centros candomblé con su hermana. con 22 inmadura. La iniciación sexual y la concepción son eventos que le ponen fin a la adolescencia. Pero la iniciación sexual ocurre 17 Tereza tiene 42 años. Aunque las auxiliares tienden a ser más críticas de sus clientas jóvenes que los médicos y las enfermeras. cuando atiende a las usuarias del hospital. no practica ninguna religión. Ella dice que las jóvenes quedan embarazadas porque la “sociedad” no guió a las jóvenes apropiadamente. aunque ocasionalmente visita un templo adventista. Vânia. La mayoría piensa que la experiencia forma esta categoría. implica que su familia ocupa una posición de clase media en la estructura de clases. Sus 6 hermanos y hermanas han recibido todos educación universitaria. pero no tiene afinidad con esta religión. Se considera a sí misma como “negra”. no se deben culpar. una practicante. Cecilia McCallum 151 . al final no es problema para una joven de clase media. y aconsejarlas evitar más embarazos en el futuro. por lo tanto. Factores diferentes de la edad determinan si una persona joven es adolescente. ella no se incluye a sí misma o a su hermana en la categoría de “clase baja”.Marisa añadió que mientras el convertirse en una joven madre interfiere seriamente en las perspectivas de la joven pobre. ya que con un amplio apoyo en su casa ella puede continuar sus estudios y conseguir empleo. para ella es importante explicarles los muchos problemas que surgen de los embarazos “precoces”. que viven con ella y su esposo.

ya sea para dar a luz o para algún tratamiento relacionado con el embarazo. 18 De hecho. pero un número igual considera que se debería posponer. en comparación con el 5.8% de las auxiliares creen que están informados adecuadamente. aunque las respuestas muestran diferencias de opinión entre diferentes categorías de profesionales18.6% de los médicos y enfermeras. Edad al comienzo y final de la adolescencia: los puntos de vista de los profesionales de salud. tendieron a culpar a las jóvenes mismas. De tal forma. algunas veces hasta los 25 años. la edad ideal para casarse. dándoles un número de opciones para responder (Tabla 3). Los resultados del censo muestran que alrededor de la mitad lo consideraron apropiado para las jóvenes entre los 18 y 20 años.ahora a una edad demasiado temprana. El 13. la mayoría de los profesionales dice que los adolescentes están mal informados o no tienen información sobre cómo usar anticonceptivos. Figura 1. Pedimos a los profesionales que nos detallaran las razones principales para que las jóvenes quedaran en embarazo. Víctimas egoístas 152 . Cuando se les dio la opción de “falta de información” y otros motivos. tenemos claro que los profesionales de la salud del HMB sienten que sus clientes (más de la mitad mujeres menores de 25 años) no deberían ni siquiera estar en el hospital.

7% 18. Motivos para los embarazos de las adolescentes: opiniones de los profesionales de salud Auxiliares de enfermería (87) 2.2% 11.8% 23.9% Las auxiliares y otros profesionales parecen adoptar el punto de vista que la “adolescencia” es una condición humana universal y temporal. definible con relación a la edad. No emplea los anticonceptivos de forma correcta.Tabla 3. Ésta es una condición que los doctores y enfermeras ligaron específicamente al cuerpo y a los cambios “físicos” que ocurren durante la menarquía (o la pubertad masculina). todo influido por las propias hormonas. La mayoría de los informantes no nombraron las hormonas en forma espontánea cuando se discutía sobre los adolescentes. No es capaz de rechazar el sexo sin protección. No piensa en las secuelas del embarazo.3% 12.3% 45. Piensa que no quedará embarazada.1% 33. Éstas son ideas que circulan libremente en la esfera pública.8% 17.1% Enfermeras Médicos TOTAL Variables Desea tener un hijo. porque las otras hembras del reino animal no aceptan al macho durante todo el ciclo.6% 16. esa diferencia hormonal del hombre y de la mujer. diferencias psicológicas entre el hombre y la mujer. pero el doctor Luis sugirió que éstas tienen un impacto en las diferencias entre la sexualidad masculina y femenina: La mujer en el reino animal es la única hembra que acepta el macho durante todo el ciclo. citando la “ciencia” biomédica. Cecilia McCallum 153 . (17) (=18) (N=122) Porcentaje 4.7% 22. Entonces. Los medios brasileros. todo eso dentro de la diferencia del hombre y de la mujer.2% 54. frecuentemente hacen eco del punto de vista que las hormonas “masculinas” y “femeninas” determinan el cuerpo.0% 10.5% 29. No sabe evitar el embarazo.4% 11. del deseo sexual del hombre y de la mujer.7% 7.3% 8.0% 9.9% 16.3% 16.9% 10. inclusive menstruando. Sólo acepta en la fase de celo.4% 11.9% 5.

Las primeras llegan al hospital con poca conciencia de las implicaciones del embarazo. La clase social también se considera que condiciona a la juventud. El acceso tiene color. pero las auxiliares y los doctores y enfermeras tienen puntos de vista diferentes sobre esto. sin control sexual o ingenuidad. La sociedad moderna estimula una mayor libertad sexual y dificulta a los padres el imponer las limitaciones necesarias a la juventud. privilegio de niñas más ricas. Muchos entrevistados hicieron una distinción entre los órdenes sociales pasados y presentes. quienes cuidan a los adolescentes piensan que la adolescencia está condicionada por varios factores distintos de los físicos. Existe una aceptación generalizada que la iniciación sexual y la maternidad convierten una niña en mujer. Las auxiliares no relacionan la diferencia racial con el mal comportamiento. Los factores históricos también modifican el período de la adolescencia instigado por la biología. que ellas estuvieron dispuestos a detallar. representan el “adolescente universal”. expresando un punto de vista particular acerca de la modernidad. la gente joven de su propia clase. mas no el comportamiento sexual. No tiene conciencia de lo que ella está viviendo en ese momento. Para las auxiliares. hay más de una insinuación de hacer tal conexión en la charla de algunos médicos y enfermeras.. la clase marca una diferencia en términos de acceso a apoyo y recursos. La adolescencia es transformada en forma crucial como resultado de los cambios sociales que traen los eventos biológicos. Sin embargo. como hemos visto. como las “hormonas”. impulsado por el egoísmo.Sin embargo. Ella dice que son inmaduras.. Los tiempos pasados conjuran una visión de controles adecuados para la gente joven. La doctora Ester compara a las clientas del HMB con sus pacientes privadas. desinteresadas: “Ella sabe que tiene un bebé en la barriga. pero no tiene conciencia del embarazo. la doctora Ester respondió: 154 Víctimas egoístas . ella sólo sabe que está”. Cuando se le pidió que elaborara un poco más su descripción de una clienta típica en el HMB en términos de raza y clase. poco informadas. como las usuarias del hospital.

y cita a dos abuelos indígenas y un componente de ascendencia africana. pero la tónica es esa. de bajo poder adquisitivo. a veces hasta clientes universitarios. pero que no tienen plan de salud. respondió en forma directa: Bueno. porque si no. está señalando que no considera que la raza biológica determine el nivel cultural o social. pero con un cierto nivel de esclarecimiento. negra. Se considera a sí mismo de raza “mixta”. Nunca ha visitado un centro candomblé. ¿no?. hasta porque no tengo ni por qué discriminar. yo estaría autodiscriminándome. Esta característica proporciona una serie de distinciones que atraviesan la diferencia racial. Al decir: “Yo no discrimino. Cecilia McCallum 155 . La raza negra es la mayoría de clase social baja. descrito acá en términos de grado de iluminación y relacionado con el poder adquisitivo. el cliente aquí del HMB es generalmente de raza negra. Fue educado sin religión y es un converso bautista. por ejemplo. 19 El enfermero Mauricio tiene 41 años.No hago discriminación. Que los negros tienen una clase social más baja.. manifestado en el pelo rizado. Hasta porque en nuestra ciudad. pero la raza negra es la predominante. entonces la raza negra es predominante. Eso es cultural. la cultura y la clase social están relacionadas entre sí. Esta doctora tiene claro que. la doctora tomó una posición inmediatamente en contra de la discriminación. Entonces tenemos bastantes pacientes con un nivel de esclarecimiento razonable. Es interesante anotar que al mencionar la raza. Una vez más. hay un predominio de la raza mestiza. la raza. Tenemos clientes con la escuela secundaria incompleta. actuando ocasionalmente como misionero. tú lo observas aquí. la característica que define la diferencia social se cree que es el “nivel de educación”.. no sé. porque estaría discriminandome yo misma” (ella se ve como una mulata). está casado con una enfermera y tiene un hijo. sé que viene de allá del pasado. El enfermero Mauricio19. aunque éste no era el tema que la entrevista había introducido. para ella. Es un hecho. Otros entrevistados tomaron la misma pregunta a su manera.

“Raça”. Sugiero que el hecho de que la distinción racial se constituya en la práctica cotidiana de innumerables maneras debe no obstante tenerse en cuenta al interpretar la discusión de “raza” y “color”. “cor” y racialización en el HMB Hasta para el observador más casual. Se puede leer como una reprimenda a una pregunta que implica que el color o la identidad racial sean asuntos dignos de ser comentados20. el ambiente del hospital de maternidad es fuertemente racializado: el personal médico directivo es blanco en su mayoría. 91 se clasifican como “negros” o “morenos”. (preto y pardo). Entonces la pregunta sacude y suena fuera de lugar. Víctimas egoístas 156 . puede ser interpretada como desempeñando varias funciones interrelacionadas. Pero discutir la raza en Salvador también tiene mucho sentido con respecto a un contexto histórico y político más amplio. sus palabras también deben relacionarse con el contexto más amplio en el cual fueron dichas. ya sea entre personal directivo u otro. la respuesta fue dada desde la posición de un experto. para los propios profesionales de la salud. Una mayoría –99 de 123 profesionales de la salud entrevistados en nuestro censo– se definen como no blancos (Tabla 1). Pedirle a alguien que se describa a sí mismo “en términos de color y raza” requiere un posicionamiento ontológico inmediato con respecto a un discurso 20 A muchos brasileros les disgusta hablar sobre la raza véase Reichmann. esta racialización visible parece tan natural que casi ni vale la pena comentar. La respuesta más bien sorprendida de la doctora Ester a una pregunta de AP en la que le pedía que caracterizara la clientela del hospital en términos de raza es ilustrativa de la reacción inquieta que el tema puede provocar. mientras que el personal de enfermería es negro o moreno en su mayoría. Sin embargo. el asunto de raza escasamente surge. cuando ella le pidió que describiera su propio color o raza. parece sentir que puede hablar con autoridad acerca de la “verdadera” existencia de las razas biológicas que generan los tres colores básicos. presentada como una demostración de conocimiento superior y “técnico”. De estos. Como médico. Como tal. 1999. La respuesta del doctor Luis a AP. Sin embargo. En interacciones normales en el hospital. como la mayor parte de las usuarias.

Denise de Almeida Ribeiro (comunicación personal). Sin embargo. Véase www. cuando llegamos al HMB. para 2002. 1995. incluyendo la acusación del movimiento negro que un racismo sistemático. En Salvador.específico de identidad con el cual muchos residentes de Salvador (no todos) se sienten incómodos. De tal manera. 2007. La investigadora era consciente de las implicaciones de su pregunta y el doctor Luis probablemente también. Por ejemplo. “¿Para qué? ¡No es pertinente!” les decían a los entrevistadores. Denise fue coordinadora del Grupo de Trabalho Saúde da População Negra en 2006. en el momento de la entrevista. los habitantes de Bahia apoyaron el punto de vista que la identidad racial no es importante. McCallum. que forma parte de la Administración Municipal de Salvador.reparacao. 2005. Cecilia McCallum 21 157 . 22 Agier. Durante gran parte del siglo XX. Tales preguntas pueden inclusive suscitar reacciones hostiles.br (sitio visitado el 30 de noviembre de 2006). Los medios frecuentemente publicaban historias sobre racismo en Brasil y hablaban de la idea novedosa que debería haber cotas para negros (cuotas para negros) en la educación universitaria.gov. histórico y escondido. esgrimido por los que tenían el poder. una encuesta reciente a profesionales de la salud en Salvador comisionada por el gobierno municipal como parte de una iniciativa para combatir el “racismo institucionalizado” en los servicios de salud confrontó una fuerte resistencia entre los encuestados para identificarse a sí mismo en términos de raza o color21.ba. la idea de que la “raza” hace una diferencia en la vida de las personas en Brasil se había convertido en algo más conocido. yacía detrás de las estructuras sociales desiguales en Salvador y Brasil. 2000.salvador. Y muchos dejaron el espacio en blanco. Véase también el Boletim PCRI (2005). Profesionales blancos de clase media comenzaron a tomar nota. Salvador da Bahia fue el hogar de un vigoroso movimiento negro que iba cogiendo impulso y fuerza política en el tiempo de la entrevista (2002)22. la pregunta aparentemente inocente evocaba una serie de asuntos. Cambios importantes en el discurso oficial y en la legislación reflejaban y estimulaban este cambio. con frecuencia salía en los titulares una campaña nacional y local para introducir una acción afirmativa en la educación superior.

Durante el siglo XX. a lo largo del proceso de colonialismo brasilero. la raza blanca es la más bonita. a origen étnico. de pelo lacio y castaño claro. otras razas fueron mixturándose. no tengo ningún prejuicio contra esas razas. a quien Ana Paula24 considera “blanco”. a pesar de creer que estéticamente. padre de tres muchachos adolescentes y abuelo. y durante 12 años ha sido miembro de la dirección. pero no es practicante. Es la raza base. El doctor Alexandre23. pero en verdad nosotros somos un caudal. Dice que su familia es “mezclada”. La respuesta del doctor Alexandre a la pregunta: “¿En términos de color. Vea bien. los brasileros llegaron a considerarse racialmente mezclados y sostenían que su país era una “democracia racial” caracterizada por relaciones armoniosas entre todos los ciudadanos. la población brasilera es una población que no tiene una raza definida. El Brasil en verdad es una fusión básica de tres razas: la raza blanca. a raza”. raza. respondió la pregunta con otras preguntas. los ángulos. Enseña obstetricia allí y también trabaja en el centro de obstetricia. entre sus progenitores inmediatos hay personas de ascendencia africana. porque en verdad nosotros somos fruto de una miscegenación. Estas ideas forman una parte integral de la ideología nacionalista y ejercen una influencia duradera en las expresiones de identidad propia. 158 Víctimas egoístas . Pero por ser el fruto de esa fusión. Inicialmente. como la raza oriental. Fue educado como católico. En este aspecto la raza blanca es la 23 El Dr. En 2002 ya había trabajado en el HMB durante 27 años. de una mixtura racial donde se completan todas las razas. De una cierta forma. porque el origen indígena viene del oriente. no respondió en forma directa. porque esa raza. Replicó: “¿A qué términos se refiere?” AP aclaró diciendo “a color. si tú tienes en cuenta las formas físicas. cómo se define a sí mismo?” ilustra este punto. pero tenía opiniones claras sobre el tema. Alexandre es casado. 24 Yo describiría a Ana Paula como blanca (está de acuerdo). pero aún no dio una respuesta clara. la raza oriental es mucho más próxima de nuestra raza indígena. no a la distinción de raza. Alexandre se lanzó entonces a un monólogo sobre el tema. Atribuyeron la desigualdad a diferencias de clase. la raza indígena y la raza negra. si hicieran un relevamiento histórico.

el punto de vista crítico sobre los conceptos que forman la filosofía nacionalista y por consiguiente afirmaciones sobre la identidad personal como las del doctor Alexandre se volvieron cada vez más influyentes. sin equivocación. excepto en los casos de las auxiliares Mara y Marisa (Tabla 4). por otro lado. el doctor Alexandre es inequívocamente “blanco” (Tabla 4). En otros tres casos.más bonita. utilizando un término simple de color (blanco. En el último cuarto del siglo veinte. Él replicó: “Soy brasilero! Fruto de esta gran amalgama racial. siete dijeron. mulato). comenzaron a verse como medio para sostener un racismo escondido y para permitir la exclusión sistemática de los ciudadanos con ascendencia africana del bienestar social y económico. Desde esta perspectiva. es la que se destaca. se vuelven comprensibles. así como las respuestas más bien ansiosas de algunos de los entrevistados a esta pregunta. Mi abuelo paterno era negro. negro. yuxtapuesto a su insistencia en la objetiva superioridad estética de los blancos. cuando se relacionaron con la noción del Brasil como una “democracia racial”.” El doctor Alexandre fácilmente se desliza de su discurso erudito sobre la formación racial del pueblo brasilero a afirmar que no es prejuiciado (como la doctora Ester). este desliz. a pesar de sus evasivas. Mi padre. Pero no tengo ningún prejuicio. A primera vista. era polaco. exactamente”. esto parece extraño. las observaciones del buen doctor acerca de que él “no es racista” porque tiene ancestro africano. Valoraciones positivas del “mestizaje”. La evaluación de Ana Paula normalmente coincidió con la respuesta. Para AP. De los 16 profesionales de la salud que respondieron. pero cuando se ubica en el contexto político que rodea el tema de la raza en el momento de la investigación. Él respondió con otra pregunta: “Usted quiere saber si soy branco ou preto?” Ella respondió: “Cómo se ve usted. la entrevistada mostró incertidumCecilia McCallum 159 . corren el riesgo de ser juzgadas como prestándose a apoyar prácticas racistas. moreno. hasta porque familiarmente mi origen es la raza negra. es de origen europeo. amarillo. AP presionó al doctor Alexandre para que se definiera a sí mismo. y su propia apariencia claramente de Europa del Norte. así como del poder político.

blanquitita. Yo soy un poco mixturado. Luis Dr. Mi abuela era negra. Pero nosotros tenemos que definir la cosa vía raza. Brasilero. pero no es blanco. yo no conozco ni abuelo.Mulato... Blanco. Mezclado. qué sé yo. ¿no?. el marido de una de ellas era blanco. Faioderma. Yo me creo negra. Entonces. Mira. Respuestas de profesionales de la salud a la pregunta: “En términos de color. ¿no? Por lo menos unas tres o cuatro generaciones son muy blancuzcas. yo soy blanquita. realidad mi abuela no era negra. Blanca. Debe haber. ahí hubo esa mixtura. Tabla 4. cómo se define?” Definición del investigador Dicen que quien no es blanco es negro.. pero yo me defino como morena. así. En estos casos. Moreno (estilo de un blanco). Yo soy blanca. Como dice la enfermera Paula: “Usted sabe que aquí en esta tierra nadie es puro!”. una persona se declara blanca. En algunos casos. segura de que soy negra. pero Blanca. pero insiste en una posible o conocida descendencia de otra raza. pero tú sabes que aquí no hay nadie puro en esta tierra. yo estoy segura de que soy negra. Autodefinición Víctimas egoístas Enfermera Andrea Enfermero Mauricio Enfermera Paula Enfermera Socorro Enfermera Verena Dr.. tiene cabello crespo y eso. pero debe haber ahí por atrás. Alexandre 160 . Pero no hay una persona negra. ni bisabuelo. mencionando la raza o el color de los padres y abuelos... negra de piel. yo estoy Negra. Yo no me creo. al otro no lo conocí. Blanco. Blanca. mis dos abuelas eran indias. raza.. Nunca me detuve a pensar en eso.. Fernando Dr. entonces mi padre también es así mixturado.bre acerca de lo que “realmente” era. y hay referencia a la mezcla racial en generaciones anteriores. Blanco. Yo me creo negra. casi diente de raza negra. el concepto de color se funde con el de la raza. En negro. bien negra en mi familia. como en otros. debe haber mixtura por allá atrás. pero soy descen.

ahora. ¿ves? Ent. no sé. Pero tengo conciencia de que soy descendiente afrobrasilero. Negra. de la T. yo no me coloqué por eso. ¿Mi color? Yo soy parda. pero tengo conciencia de que soy afrobrasilera.Dra. Morena (estilo mestizo. Blanca. de la T. eso fue muy cuestionado.). de la T.: ¿Tú declaraste? Edo. Morena (estilo blanco). la cuestión del color de piel. Vestibular: Concurso público. qué color tengo (risas). mixta. Ent. ¿no? Yo soy amarilla (Risas). adolescencia y sexualidad ¿De qué forma están los puntos de vista de los profesionales de la salud sobre raza–color relacionados con sus puntos de vista sobre las usuarias adolescentes del HMB? Hablando sobre estos dos temas.: ¿Por qué tú no declaraste? Edo: No. Negra. no negro). y Cecilia McCallum 161 . Blanca. No me coloqué en la cota. lo que yo soy realmente. *** Cota: Sistema de derecho que propone un número específico de vacantes para estudiantes negros (N.. Blanca. mi madre blanca.. Mulata clara. Negra. mi abuela paterna indígena.: ¿Y tú? Edo.: ¡Qué sé yo! Es una mixtura tan grande que de repente ni sé de qué color soy. o viceversa (N. obligatorio para el ingreso a la universidad pública (N. Tanto así que hice el vestibular** y no me incluí en la cota***. Ester Trabajadora Social Vânia Auxiliar Cynthia Auxiliar Cristina Auxiliar Mara Auxiliar Marisa Auxiliar Teresa Auxiliar Vitória * ¿Yo? ¡Yo soy mulata! Raza.). Tienen que ver con el género. en el primer caso con alguna alusión a raza y diferencias de clase. Mulata– mestiza. es complicado. Negra. porque. entonces como mi color de piel no es hacia el negro.).: Me declaré blanca. no sé. Mi padre era caboclo*. Caboclo: Individuo nacido de india y blanco. Yo soy descendiente de afrobrasilera. Ent. ** Conclusión: Imbricaciones de raza. la edad y la sexualidad. los profesionales de la salud acuden a ideas integradas en forma suelta y a veces contradictorias.

Aquí. Por medio de esta táctica. ahondando en la historia familiar. describiendo los aspectos interraciales de sus propios antepasados. no respondieron en forma sencilla. Desde esta perspectiva. también tocaron otra historia relacionada –la de de la diferencia social–. 2002). por la otra. Los antepasados de quienes hablan habrían estado involucrados en economías esclavistas y en el “proceso civilizador” por medio del cual los indios “salvajes” fueron emasculados y sus mujeres transformadas en las abuelas de los brasileros modernos (McCallum. La discusión sobre la mezcla racial en Brasil está 162 Víctimas egoístas . a medida que los profesionales de la salud hablaban acerca de su historia familiar para describir su propio color. indígena. nombrando ciertos abuelos o padres en lo referente a nacionalidades o identidades raciales (italiano. Sin embargo. con un término de color simple (blanco. lo cual evoca la “conquista” de los movimientos negros de Bahia hacia una identidad negra valorada positivamente. Al hablar de la mezcla racial como un proceso que tuvo lugar en el pasado. los profesionales de la salud tomaron posiciones distintas. evocan una interpretación compartida acerca de la jerarquía social en la cual los blancos. el cuerpo moderno está formado de componentes raciales heredados del pasado. en la piel. de uniones de antepasados para quienes el sexo interracial era normativo. La mitad respondieron impasiblemente. Los otros. las diferencias en el presente se socavan por medio del discurso y la diferencia racial es barrida hacia el pasado y. Es fruto de una mezcla anterior. El cuerpo y sus componentes internos y sus rasgos externos son tema recurrente. Al pedirles que se describieran en términos de color o raza. o en tipos de pelo. sin embargo. raza y parentesco en el otro.color. moreno) o negra. en los rasgos de la cara. Los puntos de vista del doctor Alexandre son ejemplo claro de esta interpretación. hacia la historia corporal de cada familia. por extensión. afrobrasilero). revelo los puntos de articulación entre lo que entienden los profesionales de la salud por raza por una parte. Las apariencias contemporáneas son testimonio de encuentros pasados. Tal mezcla de personas heterogéneas resultó en un cuerpo singular (uno apropiadamente brasilero). y género y sexualidad de la edad. negros e indios fueron integrados. portugués.

El énfasis en cambio se hizo en los deseos afectivos y de relación experimentados por las jóvenes mujeres. la insistencia en salir con muchachos (namoro) antes de llegar a una edad apropiada para una relación. Una persona cuyo cuerpo aparenta pertenecer a una de las tres razas originales siempre podrá reclamar un ancestro mezclado. es una retrospectiva. a los 25 años o más. desbocado. Los cuerpos virginales de las jóvenes son constantemente vistos como orientados hacia el futuro. El comportamiento de la joven no se explica como resultado del deseo físico directo. pero con respecto a la sexualidad masculina. la liberación de la capacidad productora de la mujer debe ocurrir en el momento en que estén socialmente preparadas para la crianza. 2005. psicológicamente a realizarse como “madres”. La conversación sobre los jóvenes adopta un acercamiento diferente de los componentes temporales del cuerpo. Un afán obstinado del campo sexual a una edad “temprana” es interpretado como egoísta porque las jóvenes se exponen a la sexualidad masculina sin considerar la naturaleza primordialmente reproductora de la sexualidad femenina. El embarazo obliga a la joven a re–concebirse.cargada de alusiones a estas estructuras y procesos imaginados. Sus cuerpos están sujetos a fuerzas generadas internamente que deben ser contenidas y controladas (los vagamente definidos “cambios físicos”). Un cuerpo que evidencie una mezcla anterior puede tomarse como un símbolo de la extinción del ordenamiento basado en el color que una vez reinó. aunque invisible25. no la femenina). La “raza o color” de un cuerpo es señal del papel de la familia en ese orden racial original ahora extinguido. Los profesionales de la salud no hablan de impulsos naturales incontrolados (una descripción que sí surge en Brasil. Las jóvenes son programadas físicamente y. Cecilia McCallum 163 . Pero en la modernidad civilizada. ya no simplemente como 25 Aquí sería muy útil traer a colación un discurso sobre genética véase Santos y Maio. por consiguiente. El mecanismo sexual por medio del cual la reproducción tiene lugar ejerce una influencia poderosa en la formación y el momento de realizar este destino. como señal de la posición en un sistema de relaciones organizado por la apariencia.

Si aún no está preparada ni autorizada para tal cosa. la entrevistada nos recuerda el papel que juega la historia y la “cultura” en la producción de configuraciones de diferencia social y con connotación racial expresada diariamente en el HMB. y en Salvador en general. una persona que da en lugar de recibir en su relación con los hijos. de ellas mismas. no sé. de la gente que las rodea. sino en un sentido más amplio.una “mujer hecha” (mulher feita). Las conversaciones acerca de las características pasivas del comportamiento reproductivo de las jóvenes clientas recurre a una serie de representaciones acerca del orden social contemporáneo en Salvador. explicado en contexto y generado por circunstancias familiares: factores como vivienda y acceso a la “cultura” mediante una educación formal. ampliamente aceptadas y constantemente reiteradas. los profesionales casi no mencionaban la palabra “raza”. pero no reducido a él. No hubo una sugerencia abierta de que los afrobrasileros tuvieran en algún sentido biológico una sexualidad mayor o que fueran menos capaces de controlar sus instintos. sino como una “madre” en potencia en un sentido práctico. o (peor) abortándolo y negándole la vida. Describieron diferencias entre las jóvenes por su origen “social”. De tal forma. las diferencias entre las jóvenes más ricas y más pobres están asociadas con un concepto de raza biológicamente relacionado. de la sociedad en general. excepto cuando el entrevistador lo estimulaba. sé que viene de allá del pasado”. también hay un reconocimiento de que estas jóvenes son víctimas: de circunstancias. a través del proceso histórico que constituye el Bra164 Víctimas egoístas . a la par con el tono acusatorio de muchas discusiones sobre las clientas egoístas del HMB. entonces actúa en forma egoísta trayendo un niño al mundo. Al hablar acerca de las jóvenes clientas del HMB. Aquí el tiempo no se concibe solamente como expresándose en y por medio del cuerpo. En estos casos. un orden social construido según un orden temporal. Más bien. La doctora Ester habló a nombre de varios de sus colegas cuando dijo: “los negros tienen una clase social más baja. Algunos de los profesionales de la salud sugirieron que hay una mayor incidencia de embarazos juveniles entre las jóvenes pobres y negras y que esto está ligado a una temprana exposición al sexo en la casa y “en la calle”. Eso es cultural.

M. creando un problema social. Agier. Boletim Programa de Combate ao Racismo Institucional. rural y urbano. (2000). y Knauth. Edição especial saúde. (1995). E. modernos como “mejores” y “más altos” en oposición a las categorías de personas a las que pertenecen las clientes del HMB (clase “pobre” o “media”). Bozon. primitivo y civilizado.sil. convirtiéndolas en víctimas. también existe un rechazo al negarles los medios en el proceso histórico.org. Bibliografía Agier. En discusiones sobre raza y clase. habrá un fuerte argumento para decir que ellas son realmente vistas más como autoras de sus propios actos egoístas que como víctimas.L. Bulletin of Latin American Research. inculto y culto. pobre y rico. M. pacífico y violento. (Eds. los profesionales de la salud simplemente describieron los grupos ricos. Racism. Sus acciones también reproducen la dialéctica. cultos. Este conjunto de representaciones postula una serie de oposiciones simbólicas ligadas –entre negro y blanco. Rio de Janeiro: Fiocruz–Garamond. O aprendizado da sexualidade: reprodução e trajetorias sociais de jovens brasileiros. tradicional y moderno. Heilborn. Una historia ideal sería aquella en que lo moderno supere al pasado incivilizado asociado con la negritud. pero el proceso imaginado es generalmente dialéctico. D. http://www. M. junio 30). Anthropologie du carnaval: la ville. sin cultura. Aun si la condición histórica en que se encuentran (pobres. la fête et l’Afrique à Bahia.br/arquivos/Boletim_PCRI.pdf  Cecilia McCallum 165 . sucio y limpio. Marseille: Éditions Parenthèses–Institut de Recherche pour le Développement. en el cual la modernidad está comprometida con una lucha constante e infructuosa contra el primitivismo. Mientras las prácticas institucionales y también un número significativo de profesionales de la salud castiguen a los jóvenes por atreverse a ser pacientes del hospital.L.pnud. Aquino. retirando a la sociedad. PCRI. (2005... M.) (2006). 245–264.M. antihigiénicas) tiene un efecto negativo en las jóvenes.R. culture and black identity in Brazil. 14(3). ordenado y caótico– y las asocia a un sistema de valores.

19-38. CA: Stanford University Press. (2007). Racialized bodies. Journal of Latin American Studies. C.V. G. O Paiakã da “Veja”: mídia. (2005). O atendimento ao aborto em uma unidade pública de saúde: a perspectiva de jovens usuárias e de profissionais de saúde. P. En História. 100-117. U. Gênero e saúde: Programa Saúde da Família em questão (pp. (2005).Gregg.f.  McCallum. 39-61). C. “Utero em cena”: implicações e desdobramentos do uso da ultra–sonografia obstétrica.155-166). C. J. Antropologia. Race in contemporary Brazil. C. 2006. Palo Alto.C. (s. Sao Paulo: Abrasco–UNFPA. Monteiro (Eds. Ponencia presentada al simposio “Fazendo Gênero”..  Equidade de gênero e saúde: o cotidiano das práticas no Programa Saúde da Família do Recife. raça e os dilemas das identidades na era da genomica. Ciências. 12(2). University Park: Pennsylvania State University Press. 12(1). Estratégias. L. y Maio. R. Villela y S.) (1999).). 39. (2005). Menezes. y Dos Reis. Monteiro (Eds. (2003). (2005). Tesis de grado en Antropología. desafios e limites na formação em gênero e saúde: reflexões a partir de uma experiência feminista. Brazil. Florianópolis. 70(3).).  Macedo. Schraiber. y Dos Reis. McCallum. Villela y S. Gênero e saúde: Programa Saúde da Família em questão (pp. R. Saúde–Manguinhos.335-360.  McCallum.  Santos. (2005). naturalized classes: Moving through the city of Salvador da Bahia. P. P. McCallum. A. 447-68. Childbirth as ritual in Brazil: Young mothers’ experiences. (2005). M. C. American Ethnologist. Women out of place? A micro–historical perspective on the black feminist movement in Salvador da Bahia.). A. Cadernos de Antropologia e Imagem.  Reichmann. Sao Paulo: Abrasco–UNFPA. A. Virtually virgins: Sexual strategies and cervical cancer in Recife. modernismo e a imagem do índio no Brasil. McCallum. L. En W. Brazil. 55-80. Universidade Federal da Bahia. (2002).  Portella. 32(1). thnos.  166 Víctimas egoístas . (Ed. En W.

No sólo los modelos de familia seguían tal fórmula. Heilborn. 1971) para analizar el sistema de prestigio y poder masculino. Cristiane S. fundado en el control de la moralidad y de la conducta sexual femenina (DaMatta. esta representación choca con las formas de organización de la familia y con el sistema de las relaciones de género que presidían la sociedad brasilera hasta hace pocas décadas. Sexualidad y Salud. 2000). en los usos sociales del cuerpo en el país y en la miscegenación. Dicho imaginario social fue constituido con el paso del tiempo por cronistas de costumbres (principalmente europeos) que durante tres siglos visitaron el país. IMS/UERJ. 1985. 2 Doctoranda en Salud Colectiva (IMS/UERJ). la sexualidad y el erotismo espontáneos se presentan como elementos centrales. Cabral2 El Brasil se cree un país sexualmente desinhibido. Coordinadora del Centro Latinoamericano en Sexualidad y Derechos Humanos. . también los modos posibles de experimentación de la 1 Doctora en Antropología. profesora adjunta del Instituto de Medicina Social de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. 1991. IMS/UERJ.Sexualidad. el terreno fértil para la construcción de esa idea. género y color entre jóvenes brasileros Maria Luiza Heilborn1. Entre las imágenes que constituyen la identidad nacional. Esa imagen es una colecta de fragmentos diversos que aún así encontraron. del Instituto de Medicina Social de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. incorporándolo a la literatura sociológica nacional (Parker. investigadora del Programa en Género. Fonseca. La literatura antropológica brasilera recurrió con gran énfasis al modelo del “complejo cultural mediterráneo” (PittRivers. 1999b). Sin embargo.

este estilo societario es designado como “cordialidad”. en cierta medida. no instalada entre nosotros. en el cual impera el límite entre los cuerpos. la interiorización de las emociones y el autodominio. el surgimiento del feminismo y del movimiento homosexual. persisten importantes asimetrías en las esferas doméstica y familiar. 1936/1995). repercute fuertemente en el dominio de la sexualidad. Entre ellas podemos mencionar la reducción del tamaño de la familia. el país no cumplía el ideario universalista. Las interpretaciones acerca del Brasil sostenían la idea de ciertas peculiaridades del proceso civilizador aquí emprendido (Holanda. la intensa urbanización del país. la diversificación de la escena religiosa. traducido en una débil delimitación entre las esferas de lo público y lo privado. el amplio crecimiento de la comunicación de masas. A partir de 1930 se observa un cambio en la manera de pensar sobre la miscegenación. 1978). No se puede 168 Sexualidad. en el país. Otro elemento asociado al imaginario de la identidad nacional brasilera refiere al modo en que la composición étnica. la prolongación y la sólida difusión de la escolarización. término que se refiere al inestable equilibrio entre la expresión de afectos y de violencia. 1992/2004). Varios pensadores sociales comienzan a postular que. género y color entre jóvenes brasileros . No obstante. En suma. en las relaciones entre géneros y en las de raza–color. Las transformaciones sociales contemporáneas promovieron cambios en la esfera de las costumbres sexuales y. el entrelazamiento de las razas produjo una sociedad con “democracia racial” (Freyre. propiciando así una cierta dilución del contraste entre las experiencias femeninas y masculinas (Heilborn. Una diseminación parcial de los ideales igualitarios de relación entre los sexos también tiene lugar. en las relaciones de género. 2007).sexualidad se organizaban a partir de una estrecha delimitación de esferas. 1933/1999). El modelo de la cordialidad brasilera puede ser contrapuesto al de la “civilidad” descrito por Elias (1990). desde sus maneras clientelistas de hacer política hasta entender por qué la civilidad. fundada en el mito de las tres razas (DaMatta. Esta configuración es capaz de iluminar diferentes aspectos de la sociedad brasilera. definidas como masculina y femenina. resulta una “buena mixtura” (Schwarcz.

por color (de la piel). de manera tal que se produce 3 Uno de los cambios importantes es la estrategia militante de considerar negros y pardos como negros. el país viene presentando un proceso complejo de discusión sobre las características del racismo a la brasilera. A partir de la presión del movimiento negro. 2004. De esta manera. al sistema norteamericano (Moutinho. La imagen de una nación de moralidad sexual flexible ante los padrones europeos –profesantes del catolicismo y el protestantismo– es resultante de un conjunto heterogéneo de representaciones científicas y populares. por ejemplo. sensualidad y habilidad corporal para la “samba” y el fútbol. 2007). Maria Luiza Heilborn. 1933/1999) y la de persistencia de la idea de miscegenación como componente relevante de la cultura popular (Telles. Todavía persiste la representación de un país en el cual las personas andan casi desnudas en las playas. iniciado en la década del ochenta y consolidado durante los años noventa. Cabral 169 . 2003). En la miscegenación del blanco con indígenas y negros. el momento actual combina dos tendencias: la de superación de la ideología de la democracia racial (Freyre. erotismo y raza siempre fueron objeto de enaltecimiento –ciertamente ambiguo– en el imaginario social brasilero. Se observa una persistente desigualdad entre blancos y negros3 en las esferas de inserción económica y social. tiene dimensiones muy flexibles cuando lo comparamos. 2003). el sistema de identificación de las personas prevaleciente en el Brasil. En lo que concierne a las relaciones raciales. al mismo tiempo. Cristiane S.perder de vista que la diversificación de las costumbres en el Brasil tiene por fundamento el sustrato relacional y jerarquizado de la vida social. Las relaciones entre sexualidad. que caracterizarían la identidad nacional. Alberto y Hoffnung-Garskof. el Estado brasilero viene implementando políticas sociales para reducir las desigualdades raciales (Telles. lo cual produce peculiares características en la expansión del proceso de individualización de los comportamientos y en la diseminación de la ideología igualitaria. a los últimos se les confiere el aporte de los atributos de espontaneidad. y no por raza.

Dicha tendencia sería fruto de un “ambiente desestructurado”. Programa de Estudios en Género y Salud del ISC/UFBA y Núcleo de Pesquisa en Antropología del Cuerpo y de la Salud.. Daniela Knauth (NUPACS/UFRGS). Michel Bozon (INED. donde pueden obtenerse informaciones sobre la composición detallada del equipo de investigadores. Sexualidad y Salud del IMS/UERJ. Sexualidade e Reprodução no Brasil (Pesquisa Gravad) fue elaborada por Maria Luiza Heilborn (IMS/UERJ). abierto y tolerante” utilizamos datos de una investigación sobre juventud. En esa fase. en el cual la incitación de los medios ejercería un papel preponderante (Heilborn et at. Tanto los medios como la opinión pública expresan frecuentemente la idea que los jóvenes en el Brasil presentan. Estela M. una tendencia aparentemente incontrolable a la precocidad sexual. realizada en tres ciudades brasileras (Pesquisa Gravad4). Nuestro análisis muestra que la iniciación sexual no sucede de forma tan precoz. 2006). Paris). lo cual conllevaría múltiples consecuencias negativas. aliada a la idea de tolerancia y libertad en relación con la homosexualidad (tanto masculina como femenina). Los principales resultados de la encuesta se encuentran publicados en el libro “O aprendizado da sexualidade: reprodução e trajetórias sociais de jovens brasileiros” (Río de Janeiro: Fiocruz–Garamond.L. y es seguida de un rumbo bastante estructurado en lo que respecta a las expectativas sociales en torno a las conductas de hombres y mujeres. Para el tratamiento de los retratos más aproximados de lo que sucede en este “paraíso sexual. Sexualidad. basado en los resultados cuantitativos obtenidos en la Pesquisa Gravad.una asociación entre las imágenes del carnaval y las de un paraíso sexual. En la adolescencia se intensifica el proceso de construcción de autonomía de los jóvenes respecto a su familia. cuyo objetivo central era la investigación de las trayectorias sexuales y eventualmente reproductivas de los jóvenes. de la UFRGS. sexualidad y reproducción. 2007). Del mito a la realidad siempre existen distancias significativas. El estudio fue realizado por tres centros de investigación: Programa en Género. Este artículo pretende contribuir a las discusiones sobre sexualidad. género y color entre jóvenes brasileros 170 . hoy en día. género y color–raza en la sociedad brasilera. Aquino (MUSA/UFBA). los jóvenes 4 La investigación Gravidez na adolescência: Estudo Multicêntrico sobre Jovens.

A autonomia progressiva frente à família expõe fortemente os jovens à cultura do grupo de pares. Comienzan a desarrollarse complejos procesos de aprendizaje cultural en torno a la sexualidad. con la intención 5 “Duas agências são centrais na transmissão desses valores: a família e o grupo de pares. pretendemos examinar las declaraciones sobre prácticas sexuales y valores sobre sexualidad enunciados por los jóvenes. Fueron escuchados hombres y mujeres de entre 18 y 24 años. cuantitativa. Cristiane S. igual para ambos sexos. De tal modo.. Estrategia de la investigación La Pesquisa Gravad fue constituida de dos etapas: una inicial. emprendido entre octubre de 2001 y enero de 2002.634 individuos en una encuesta poblacional con muestra aleatoria y estratificada. Cabral 171 . El cuestionario. en la que fueron realizadas 123 entrevistas en profundidad entre 1999 y 2000. La autonomía progresiva frente a la familia expone a los jóvenes fuertemente a la cultura del grupo de pares”5 (Heilborn et al. desempeñan un papel expresivo en la modelación de las conductas de los jóvenes (Lagrange y Lhomond. Sudeste y Noreste). Colegas y amigos son fuertes referencias de validación y reconocimiento de los sujetos y..2%) (Heilborn et al. con un alto índice de respuesta (85. cada vez más. privilegió ciertos eventos de la trayectoria afectivo–sexual: los iniciales y los últimos.” Maria Luiza Heilborn. y otra. en entrevistas cara a cara. 1997). cualitativa.experimentan relaciones afectivas que amplían su universo de vínculos. abarcando 4. Representaciones. valores y comportamientos relativos a la sexualidad y a los papeles de género son consolidados en el transcurso de esta etapa de la vida: “Dos agencias son centrales en la transmisión de estos valores: la familia y el grupo de pares. 2002: 23). Río de Janeiro y Salvador– situadas en regiones bastante dispares del país (Sur. valorizando dos prismas de análisis: el género y el color–raza. consolidando la búsqueda de singularidades respecto al grupo familiar y la red de amigos. íntimamente relacionados con los códigos de género vigentes en el contexto social en que los sujetos están insertos. 2006). Ellos vivían en tres grandes capitales –Porto Alegre.

existe una taxonomía extremamente compleja y variada. “chocolate”. 2005). Para la evaluación de la significancia estadística de las diferencias entre cantidades ocurridas entre estratos específicos. puedan clasificarse según estos cinco colores–raza (Fry. Los jóvenes también respondieron a cuestiones sobre valores y opiniones sobre sexualidad (infidelidad. “mixturada”. dado que ella sigue la lógica del sistema clasificatorio brasilero (a pesar de haber sido evaluados. IBGE (órgano responsable por los censos poblacionales) desde hace más de cien años. homosexualidad. Fueron obtenidas aproximadamente 130 categorías diferentes para describir el propio color. Se consideró el color auto–referido por el entrevistado después de la lectura de las opciones de respuesta (blanca. que los análisis aquí emprendidos se mostraron bastante semejantes al ser cotejados con el grado de escolaridad alcanzado por el individuo. Con todo. todos los cruzamientos según las categorías dicotómicas blancos y noblancos). parda. se utilizó el test Qui 6 El sistema clasificatorio del color–raza en el Brasil posee una definición oficial empleada por el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística. en función del bajo porcentaje encontrado en las demás. Sexualidad. tales como “blanca pálida”. además del extenso gradiente de clasificación de los “morenos”. sin embargo. género y color entre jóvenes brasileros 172 . Debe destacarse que se mantuvo la distinción entre blancos.de reconstruir un recorrido y permitir una buena rememoración de los encuestados. etc. Incluso presentando definiciones hoy cuestionadas por intelectuales y por los movimientos étnico–raciales. experimentadas durante la trayectoria sexual y en la última relación sexual. Relaciones de género. Junto con ello. negra. si bien el cuestionario también indagaba el color autodefinido6. los análisis aquí presentados sólo contemplan las tres primeras categorías. al ser entrevistadas.) y a preguntas sobre prácticas sexuales. la longevidad de este sistema hace que las personas. Como proxy de situación socio–económica de la familia fue evaluado el grado de escolaridad de la madre del entrevistado. color–raza y elementos biográficos fueron examinados como posibles determinantes de valores y de conductas. también. inserción social. amarilla–asiática o indígena). negros y pardos. masturbación. lo cual nos llevó a presentar los resultados según una u otra clasificación. cabe aclarar.

4% en Río de Janeiro y 8. Los hombres se declaran más frecuentemente pardos que negros.04.6% ya se habían iniciado sexualmente. El indicador utilizado de renta familiar mensual per cápita reveló que cerca del 15% de los jóvenes no disponen de más de medio salario mínimo. un quinto. en Porto Alegre tres cuartas partes de los individuos se declararon blancos. 2003) fue usado para el procesamiento y análisis de datos. mientras sucede lo inverso entre las mujeres.Quadrado de Pearson corregido para el efecto de diseño.000)7.6% en Porto Alegre (p-valor:0. Negros y pardos aparecen globalmente en proporciones iguales (aproximadamente un 25%). Maria Luiza Heilborn. en particular respecto a la composición étnica. La diferencia en términos de jerarquía social también puede ser analizada según el nivel escolar alcanzado: el porcentaje de jóvenes que llegaron a la universidad es el triple en Porto Alegre y el doble 7 El valor del salario mínimo era de 180 reales. Se observó que las declaraciones no siguen exactamente la distribución esperada en las tres ciudades: en Porto Alegre.0 (StataCorp. La edad promedio de iniciación sexual fue de 16.8% mujeres) entre los cuales. los negros predominan en el conjunto negros–pardos. el 93% y el 81. siendo este el caso para el 29% de los jóvenes pesquisados en Salvador. 9. Frente a la pregunta cerrada sobre color–raza. Otro elemento diferenciador entre las ciudades es el perfil social según la renta y la escolaridad. Perfil de los jóvenes entrevistados Fueron entrevistados 4634 jóvenes (47. respectivamente. El programa Stata 8.2% hombres y 52. Porto Alegre. en Salvador. las proporciones se presentan más equilibradas. La entrada de datos y el control de calidad fueron realizados utilizándose el programa EpiInfo 6. mientras que en Río de Janeiro son los pardos quienes conservan la mayoría. Cabral 173 . la mitad. en Río de Janeiro. Río de Janeiro y Salvador da Bahia presentan contextos sociales y culturales muy diferentes. Cristiane S. lo que en aquel momento equivalía a aproximadamente a 78 dólares.9 años para las muchachas.2 años para los muchachos y 17. en cuanto a Salvador.

La demostración de cómo la sexualidad con la pareja depende de un continuo desciframiento de códigos de conducta. en nuestro país. Desde nuestro punto de vista la sexualidad resulta de diferentes escenarios. 2004). 61. de lectura de intenciones de los implicados y de un proceso de negociación en torno a los significados (Berger y Kellner. ambos en relación con Salvador. de gestos. descartamos cualquier concepción de sexualidad resultante de determinaciones innatas.9% (p-valor:0.. respectivamente. 1998).3% (p=0. Gagnon y Simon. Laumann et al. completando las primeras con mayor frecuencia la escuela secundaria. lo cual coincide con los resultados de la Pesquisa DHS de 1996 sobre el Brasil (Bemfam. 174 Sexualidad. 1994.1% y 50. 1997).004). Las trayectorias escolares de las mujeres se mostraron un poco más extensas que las de los hombres. género y color entre jóvenes brasileros . 1973/2005) nos parece la clave principal de interpretación. la primera relación sexual es habitualmente descrita a partir de indicadores como la edad en dicho momento (Bozon.en Río de Janeiro. Situada en la continuidad del proceso de socialización adolescente. entre las cuales se destaca el pasaje a la sexualidad en pareja. iniciación y número de parejas Sexualidad y género están ineludiblemente imbricados. La construcción de ese espacio privado presupone el aprendizaje sobre el inicio y el establecimiento de un relacionamiento afectivo y sexual (Bozon. Bozon y Kontula. la iniciación masculina continúa siendo más precoz que la de las mujeres en una diferencia de por lo menos dos años (16. Ejercicio de la sexualidad. La adolescencia es caracterizada por diversas transiciones.0014).9). 1970. La sexualidad es uno de los principales dominios que incitan al joven a crear una esfera de autonomía individual en relación con la familia de origen. cuya mezcla comporta dimensiones psíquicas y sociales más allá de incumbir una articulación con la esfera reproductiva.2 contra 17. donde es del 10. 1993. Ya fue señalado que.

En Porto Alegre ellas viven las primeras experiencias más temprano e. Cristiane S. Sin embargo. en Salvador existe una iniciación más tardía. Cabral 175 . que se inician más temprano en la vida sexual. Otro elemento a destacar es la ausencia de variación según color–raza en la iniciación sexual. La homogeneidad del ritmo masculino del inicio sexual al contexto social es reveladora de la fuerte exigencia cultural de confirmación de la masculinidad.0801–encima de los 5% comúnmente aceptados). Maria Luiza Heilborn. pero que no confirman las ideas preconcebidas de la sexualización más intensa de la población negra.La edad promedio de los hombres en la primera relación es extraordinariamente homogénea. Además. Existe una mayor diversidad de comportamientos entre las mujeres. Las primeras experiencias se concentran entre los 15 y 17 años. Bozon y Heilborn. por medio de la precocidad sexual y del valor socialmente expandido de la virilidad en el Brasil (Parker. Río de Janeiro se sitúa entre estos dos polos. Leal y Boff. 1991. 2001). el 30% de las mujeres de Salvador nunca tuvieron una experiencia sexual a los 19 años (contra el 23% en Río de Janeiro y el 15% en Porto Alegre). en función de su origen y de algunas características biográficas. inversamente –y contrariando a las representaciones culturales más difundidas sobre color–raza y sexualidad–. Lógicamente. el nivel de instrucción de la madre y el nivel de renta familiar diferencian a las mujeres de grupos menos privilegiados. Ella no varía según la región o el grupo social. Existen pequeñas diferencias porcentuales a favor de una mayor precocidad de quienes se declararon negros. Los test estadísticos experimentados para la verificación de esos pequeños matices encontrados obtuvo una medida límite (p-valor: 0. Así. en Porto Alegre existe una menor diferencia entre las edades de los hombres y las de las mujeres al momento de la primera relación sexual (un año). no fue observada ninguna asociación entre color/raza y edad de la iniciación sexual para las muchachas (Tabla 1). 1996. y apenas el 20% de los individuos de sexo masculino se inicia después de los 17 años.

5 1833 Iniciación Blanca sexual* Color/raza Negra Parda Total p-valor 0.2 30. Proporción de jóvenes según la edad de la iniciación sexual. El mismo fenómeno puede ser constatado respecto a la socialización religiosa. tardío.1 432 29.7 452 27. En particular.9 31. están asociados a un acceso más precoz a la sexualidad.0 35. 2006).2 40. Las variables que describen la trayectoria individual tienen un efecto relativamente fuerte sobre el calendario femenino de la entrada a la sexualidad (Bozon & Heilborn. de 16 a 17 años para mujeres y 15 a 16 años para hombres.). hasta 15 años para mujeres y hasta 14 años para hombres. * El intervalo entre edades en la categorización para la edad de la primera relación sexual es distinto para mujeres y hombres: precoz. 8 Expresión utilizada para referirse a relaciones afectivas que.1 980 31. género y color entre jóvenes brasileros 176 . mediano.2 1032 37.4 39. Población: Jóvenes de 18 a 24 años. Salvador (BA). En contrapartida.5 35.4 33.3430 0. de la T.1 34.9 35.6 407 29. SEXO Femenino Precoz Mediano Tardío n Masculino Precoz Mediano Tardío n 24. demarcan una cierta continuidad de la pareja en el tiempo (N. la trayectoria escolar individual ejerce mayor influencia sobre las mujeres que sobre los hombres: las jóvenes que interrumpieron sus estudios sin completar la escuela primaria tuvieron su primera relación a los 16. la tuvieron sólo a los 18. mientras que aquellas que prosiguieron o ingresaron en estudios superiores. 18 años y más para mujeres y 17 años y más para hombres. por color–raza y sexo.3 años.8 28. Porto Alegre (RS). sin ser estrictamente formales. Sexualidad.2 40.6.0801 Fuente: Pesquisa Gravad. la entrada en la vida sexual adulta no consiste en un mismo evento para hombres y mujeres.Tabla 1.4 36.4 36. un primer empleo precoz o un primer namoro8 a los 13 años o en edad inferior.2 401 27. tanto para las mujeres como para los hombres. En suma.5 36. 2002.3 1871 25.6 30. Río de Janeiro (RJ).9 43.

Maria Luiza Heilborn. Río de Janeiro (RJ). ya que su declaración traduce el conjunto de presiones sociales actuantes sobre la iniciativa de los sujetos. Es razonable indagar estos números desde la óptica de las concepciones de género sobre parejas. una vez que éste puede resultar de las circunstancias sociales implicadas en el relato según el género. Tabla 2. 2002. Cristiane S. mientras lo mismo ocurre con apenas uno de cada seis hombres. por tanto. en relación con la propia conducta (Tabla 2).8 n 1279 % 3.5 68.5 17.0000 Fuente: Pesquisa Gravad. según la cantidad de compañeros sexuales y sexo.2 11.5 16. antes que nada.Existe también una marcada diferencia entre muchachas y muchachos en las declaraciones sobre las parejas en el transcurso de su vida. Algunos autores señalan el estrecho vínculo entre 9 Proponemos el indicador “tiempo transcurrido de vida sexual” como el intervalo de tiempo entre la iniciación sexual y la edad del sujeto al momento de la entrevista. Cabral 177 . condicionada por las expectativas sociales colocadas para cada uno de los sexos: es esperado que los hombres tengan muchas parejas pues esto es un signo de virilidad.1 41. de una delicada articulación entre el comportamiento real y la posibilidad de enunciarlo. Tal imagen no corresponde necesariamente al comportamiento real.6 17. Salvador (BA). Población: Jóvenes de 18 a 24 años. con el mismo tiempo transcurrido de vida sexual9 (cuatro años o más). Número de compañeros sexuales 1 2ó3 4ó5 6 o más Sexo Femenino Masculino n 1159 % 23. Jóvenes de ambos sexos. Se trata. presentan experiencias muy dispares: cuatro de seis mujeres refirieron hasta tres compañeros sexuales. La multiplicidad de parejas es. Porto Alegre (RS).8 p-valor 0. Proporción de jóvenes con cuatro años (o más) de vida sexual. mientras que las mujeres deben presentar una cierta modestia en la esfera sexual.

Población: Jóvenes de 18 a 24 años. Proporción de jóvenes con cuatro años (o más) de vida sexual.37 18. La explicación frecuente es que las mujeres rememoran selectivamente los vínculos con algún significado o compromiso.2 24. color–raza y sexo.3 1072 Número de parejas sexuales Blanca Color–raza Negra Parda Total p-valor 0. Sexo Femenino 1ó2 3a5 6 o más N Masculino 1ó2 3a5 6 o más N 8. Bozon.2 67. Nuestro argumento sostiene que en la construcción social del género femenino hay una subsunción del sexo a la afectividad.1535 Fuente: Pesquisa Gravad. en el sentido de ser portadora de sentido en sí misma. Salvador (BA).17 44. los resultados no corroboran esta imagen.11 12.3 75. Porto Alegre (RS).59 26.8 18. En esa misma dirección se presenta la extendida concepción de la mayor sexualización de los negros.7 646 6.7 565 43.08 34. La disposición para la actividad sexual y la valoración de la cantidad de parejas son buenos ejemplos de dicho atributo.9 1176 45. Sandford et al.8 29.9 65. 2001. 1999a). 1998). como si retuviera una intrínseca cualidad instrumental (Heilborn. tendiendo a “olvidar” (o a no computar) las parejas de menor importancia.3 68.0 272 4. designada aquí como una perspectiva relacional referente a la sexualidad. En contrapartida. Río de Janeiro (RJ). según el número de parejas sexuales.sexualidad y afecto para el género femenino y.52 242 46.9 24. lo que supuestamente se reflejaría en declaraciones con un número superior de parejas sexuales. Tabla 3. género y color entre jóvenes brasileros .33 35.3 258 6.0361 0. el modo socialmente construido de contar parejas por parte de los hombres (Béjin.89 20. 178 Sexualidad. Entre los hombres no hay diferencias estadísticas. entre las mujeres. Sin embargo. la sexualidad en los hombres es socialmente modelada.72 265 52. 1996. 2002. son justamente las negras las que menos declaran un gran número de parejas en su trayectoria (Tabla 3).22 20.. teniendo en cuenta la ausencia de asociación entre color–raza y la respuesta sobre la cantidad de parejas sexuales. correlativamente.

la demostración de un estatuto social o un gesto que consolide una relación afectiva.En síntesis. no obstante. La actividad sexual puede encarnar la voluntad de procrear. Tipos de interacción sexual Somos conscientes de que investigar sobre la sexualidad es mantener un fino equilibrio entre una mirada que podríamos describir como “positivista” –en la medida en que procura cuantificarla en términos de frecuencias de actos y prácticas– y aquella que valoriza lo enmarañado de las relaciones sociales y los significados atribuidos al ejercicio de la sexualidad. El color– raza no interfiere de forma significativa en el desarrollo de la vida sexual de los jóvenes. que continúa informando la conducta de hombres y mujeres. La rememoración de los actos sexuales practicados depende del significado atribuido por los sujetos a tales prácticas. el examen de dos elementos caracterizadores del ejercicio de la sexualidad (iniciación sexual y número de parejas) revela una persistente asimetría de género. Los resultados producidos por medio de un instrumento como el cuestionario cerrado tienden hacia el primer polo. que proporcionen el esbozo de un panorama aún pasible de problematización. Estos distintos significados no son necesariamente excluyentes. Como caracterización general. en función del momento de sus trayectorias biográficas (Spira et al. pudiendo darse un constante ajuste de los sujetos en el ejercicio de su sexualidad. Maria Luiza Heilborn. en un momento de la trayectoria de vida y puede comportar una amplia variedad de afectos. 34). buscamos (con el uso de tales datos) mostrar tendencias generales. p.:1993. se percibe que este importante eje de clasificación social no se presenta como un estructurador preponderante en el desarrollo de la trayectoria sexual (como lo hace suponer el imaginario social acerca de la mayor sexualización de los negros). tiene lugar en un contexto relacional específico. El acto sexual no es una práctica autonomizada: suscrita siempre en un conjunto más amplio de significaciones. Cristiane S. La entrada masculina en la sexualidad con pareja es más precoz al compararla con las actitudes femeninas. la satisfacción del deseo. También es observado un patrón similar de mayor restricción en relación con la cantidad de parejas. Cabral 179 .

El análisis de los cuestionarios internacionales sobre comportamiento sexual señala que. Si conceptualizar sobre prácticas sexuales y formular preguntas sobre ellas constituyen tareas delicadas. La situación de entrevista sobre sexualidad es una interacción social que instiga al entrevistado a hablar de asuntos íntimos. Así. buscando discernir regularidades que expresen marcas de pertenencia social. ese escenario interactivo por sí sólo puede generar ruidos en el entendimiento de determinadas expresiones. o incluso estigmatizados. responder tampoco es algo fácil. en función de las formas conocidas de transmisión del virus. que no se restringen al coito genital. Las pesquisas sociológicas sobre sexualidad pretenden justamente capturar ese carácter mutable de elección y frecuencia de las prácticas sexuales realizadas. según las formulaciones de las preguntas. técnicas como sexo oral. En la Pesquisa Gravad las entrevistas cara a cara inducían a los jóvenes a hablar explícitamente sobre ítems pasibles de inhibición y pudor. de color–raza. A pesar de todas las recomendaciones metodológicas para mantenerlo en un clima que sea. género y color entre jóvenes brasileros . al mismo tiempo. de afiliación religiosa y. Entre las técnicas corporales existen varias modalidades de contactos para la producción–obtención de placer. La base de datos contempla preguntas sobre algunas formas de relación sexual tales como la vaginal. Las respuestas se refie180 Sexualidad. o puede incorporar caricias íntimas en las partes genitales del cuerpo del compañero o la compañera.Las técnicas corporales clasificables como acto sexual son objeto de definiciones socio–históricas que varían en el tiempo y el espacio cultural. amistoso y de neutralidad. de la influencia de las prescripciones de conducta para hombres y mujeres. sobre todo. más allá de la masturbación en pareja y la masturbación erótica del cuerpo propio. masturbación y sexo anal pasaron a integrar regularmente los más recientes instrumentos de pesquisa sobre el tema. de trayectoria biográfica (por ejemplo. entrar en conyugalidad más o menos precozmente). “Tener relaciones sexuales” puede estar circunscrito a la modalidad del coito vaginal. se ponen en escena diferentes concepciones de lo que es un acto sexual. oral y anal. aunque se hayan hecho esfuerzos para construir un instrumento culturalmente sensible. La epidemia de VIH/Sida ha sido señalada como uno de los factores centrales de cambio en el modo de entendimiento de las relaciones sexuales.

Las respuestas femeninas en torno a esas prácticas son siempre inferiores a las masculinas. Maria Luiza Heilborn. La relación vaginal consiste en la forma de contacto sexual más difundida entre los jóvenes sexualmente activos.6%. 1973/2005). La discrepancia de declaraciones entre los sexos merece una interpretación. lo mismo sucede con una cuarta parte de las respuestas femeninas y un 11% de las masculinas en relación a la masturbación entre la pareja y. El porcentaje de hombres que declara haberse involucrado “raramente” (27%) en prácticas anales es la mitad del conjunto11. y las mujeres el 10. “frecuentemente” corresponde al 4.3% para ellos y al 1. algunas veces. mientras la alternativa nunca fue interpretada como ausencia de experiencia. 11 Los hombres declaran haber practicado sexo anal “algunas veces” en el 28. Este dato indica que no hay un efecto de supervaloración de la experiencia en las declaraciones masculinas. tema que presenta una notable contraposición entre muchachas y muchachos. de una modalidad específica de interacción sexual. dado que la mitad de los declarantes (sean hombres o mujeres) evalúa la frecuencia como rara. ofreciendo al entrevistado las alternativas de frecuentemente.5% para ellas. raramente o nunca10. Cabral 181 . nuestra estrategia analítica buscó evaluar la experimentación. respecto al sexo anal. nada sorprendente. por último. estando presente la misma proporción (12. Cristiane S. el sexo anal. un 75% de las mujeres y un 39% de los hombres. las tres primeras posibilidades fueron aglutinadas como positivas de experimentación de una práctica sexual dada. La declaración sobre la experiencia de diversas modalidades de interacción sexual no es ecuánime: el sexo oral es el segundo más practicado. seguido de la masturbación entre la pareja y.3%) en el universo femenino. es indicativo de la centralidad del sexo vaginal como técnica sexual definidora de la heterosexualidad. El resultado. Aproximadamente el 18% de las mujeres y el 11% de los hombres declaran no haber practicado “nunca” el sexo oral. o el rechazo.7% de los casos. y es una marca importante en la construcción de los recorridos sexuales de los individuos (Gagnon y Simon.ren a la frecuencia de los actos. No obstante. 10 Como estrategia para el tratamiento y análisis de los datos.

El acentuado contraste entre las declaraciones de mujeres y hombres puede ser interpretado de diferentes maneras. Aún así. aunque no necesariamente son recíprocas. Las expectativas discrepantes que poseen los individuos de cada sexo en relación con los contactos sexuales tornan a la arena de la sexualidad un juego de permanente negociación. De cualquier forma. la misma lógica se aplica al cunnilingus. que realizaron esta práctica en el transcurso de su trayectoria sexual al menos una vez. 182 Sexualidad. lo cual no significa que haya alcanzado la posición de técnica central en las relaciones sexuales. respectivamente. mientras las mujeres declaran menos esta práctica. sobre todo para las mujeres (Gagnon y Simon. En segundo lugar. La discrepancia de las respuestas parece señalar que los hombres valorizan la fellatio. Laumann et al. género y color entre jóvenes brasileros . En primer lugar. Estas diferencias revelan la ausencia de una perfecta mutualidad de caricias orales entre las parejas. ésta es distinta para mujeres y hombres: la fellatio es declarada por el 70% de las muchachas y el 85% de los muchachos. que considera como símbolo de virilidad una permanente disponibilidad para aquello que involucra lo sexual (Heilborn. las caricias que envuelven el contacto de la boca con los órganos sexuales componen los juegos amorosos. la constancia de la diferencia de las declaraciones entre los sexos revela una ausencia de mutualidad en el ejercicio de esas prácticas. dejando de ser una especialidad de la prostitución. al 79% y al 82%. el bajo nivel de las respuestas femeninas puede indicar un cierto pudor al hablar sobre sexualidad. Generalmente. La experimentación del sexo oral es relatada por una proporción significativa de los entrevistados. comportamiento socialmente esperado para este género. mientras la proporción referente al cunnilingus corresponde. Esos cambios se deben a la incorporación de la práctica del sexo oral al repertorio de la sexualidad conyugal y premarital. las mayores proporciones en las respuestas masculinas pueden ser relativizadas a partir de las prescripciones en torno a la masculinidad en el Brasil. (1994) afirman que la diseminación de la práctica del sexo oral es indicio de los cambios en el guión sexual de hombres y mujeres en el último siglo. 1999a). 1987). El sexo oral es una práctica que viene conquistando una creciente aceptación en el paisaje social.

son los blancos (hombres y mujeres) quienes la manifiestan en mayor proporción.El nivel de escolaridad desempeña un papel importante en la respuesta sobre el sexo oral: cuanto mayor es el nivel alcanzado. Podríamos argumentar a favor de un mayor igualitarismo entre los sexos en ese universo. mayor es la referencia a haber tenido dicha experiencia. lo cual lleva a Maria Luiza Heilborn. principalmente respecto a la práctica de la fellatio. En suma. Dicho análisis revela una homogeneidad de conductas interna al segmento social. Cabe registrar aquí que las declaraciones de las mujeres negras sobre sexo oral son siempre en menores proporciones. se observa una aproximación de las experiencias entre los sexos. comparadas con aquellas de escolaridad muy baja. Considerándose el conjunto de los entrevistados. conforme a su posición en la jerarquía social. En el otro extremo de la escala social (grupos con acceso a una educación superior). 2000) demuestra que los valores ligados a la distinción entre la “mujer de la casa” y la “mujer de la calle” son de gran importancia en la construcción de la identidad femenina. pertenecientes a las camadas populares. Este tipo de relación integra el elenco de prácticas experimentadas por las mujeres con nivel superior. Lo mismo sucede entre los hombres (datos no presentados). Cristiane S. Cabral 183 . Esta diferencia debe ser problematizada a la luz de las concepciones culturales de las conductas adecuadas para los géneros. Existe una notable diferencia de género entre los jóvenes con baja escolaridad: las declaraciones femeninas sobre la ausencia de esta práctica corresponden a casi el doble de las masculinas. La literatura sobre familia y conyugalidad en estos grupos sociales (Fonseca. Existen pequeñas variaciones en torno a la declaración de esta práctica sexual según el color–raza. la convergencia en los análisis sobre escolaridad indica que existe una mayor o menor desigualdad de experiencia de hombres y mujeres. El análisis específico de los grupos del mismo nivel educacional acerca de estas declaraciones muestra que las diferencias por color–raza desaparecen. revelándose así una razonable asimetría entre hombres y mujeres de poca instrucción. comparados a los negros y pardos. sobre todo en lo que se refiere al cunnilingus. La diferencia de relato puede deberse a esa lógica cultural específica.

0753 29 71 63. género y color entre jóvenes brasileros .7 16. según color–raza y sexo.7 13.3 42.6 21.3 10. 184 Sexualidad.3 10.2 0.0175 61.3 25.4 86. Población: Jóvenes de 18 a 24 años. Una mayor declaración de esta práctica por los blancos refleja el efecto de la escolarización para el conjunto de los entrevistados (éstos son más escolarizados que los negros y pardos) y no por su color–raza (Tabla 4).7 21.8 16.3 60.9 0. Distribución porcentual de los jóvenes.7 78.6 23. según prácticas sexuales experimentadas a lo largo de su trayectoria.9 13.1 Total 82. Porto Alegre (RS).3 83.7 7.7 39.3 87.7 0. Sexo Práctica sexual en la trayectoria Sexo oral Sí No p-valor Sí No p-valor Sexo anal Sí No p-valor Sí No p-valor Masturbación entre la pareja Sí No p-valor Sí No p-valor n mujeres n hombres Blanca 86 14 92.0235 89.7 22.9 0.3950 p-valor Femenino Masculino Femenino Hombres Mujeres 83.destacar una cierta visión del mundo constituida por la condición de clase.9 0.3 971 1028 69.0012 89.7 0. Salvador (BA).1 38.7 30.5 14.9 57.8 Color–raza Negra Parda 76.5 449 433 77.3 16.9 396 411 78. 2002.3 85.1 74.1 78.2 7.3 86.0194 1816 1872 Masculino Fuente: Pesquisa Gravad.1 12.7 92.1 21. Río de Janeiro (RJ). Tabla 4.4 36.

revelando una fuerte asimetría de las relaciones de género en el ejercicio de la sexualidad.5% para las mujeres (Mosher et al. lo cual llega a sobreponerse a la influencia del nivel educacional y social de los sujetos. La declaración sobre la práctica de sexo anal tal vez sea el modo por el cual mejor se hace presente el imaginario de la sujeción. En contrapartida. dada la edad de los entrevistados– desempeña un papel relevante en la experimentación del sexo anal.Entre el elenco de los actos sexuales investigados se encuentra el coito anal. donde declarar la práctica anal integra el imaginario de la masculinidad. Estas proporciones son notables al ser contrastadas con los niveles de respuesta encontrados en otros países. La pesquisa sobre el comportamiento sexual de los franceses registra que el 26. National Survey of Family Growth (NSFG) de 2002. incluyéndose también las brasileras. 1994) presenta resultados semejantes en las declaraciones de muchachas y muchachos de 18 a 24 años sobre el sexo anal (16%). En contraste con los datos internacionales. una de las representaciones más difundidas sobre la sexualidad es que las técnicas sexuales anales son muy corrientes. Entre los jóvenes brasileros. los datos revelan que el 61% de los hombres y el 25% de las mujeres experimentaron tal práctica en el curso de sus trayectorias sexuales. los resultados son sorprendentes.. Este dato ilumina la manera en que los universos sexuales masculino y femenino se apartan en la sociedad brasilera.2% para los hombres y 26. La pesquisa americana National Health and Social Life Survey de 1992 (Laumann et al.4% de los hombres y el 20% de las mujeres de aproximadamente la misma edad han informado acerca del ejercicio de esta práctica al menos una vez en su vida. La manera en que se desenvuelve la trayectoria afectivo–sexual –todavía corta. Cristiane S. En el sentido común brasilero. el porcentaje de práctica de sexo anal declarado por jóvenes de 18 a 24 años corresponde al 27. las declaraciones femeninas son similares en esas encuestas internacionales.. Cabral 185 . En una investigación reciente. Existe una notable diferencia entre las respuestas masculinas de franceses y de americanos y las de los brasileros. en la cultura sexual brasilera. 2005). de lo femenino a lo masculino. Así. la comparación permite hacer evidente las especificidades de la articulación entre sexualidad y género en el Brasil. Entre los que no Maria Luiza Heilborn.

llevándonos a afirmar que la aceptación de esta actividad es más común en dicho universo. Probablemente. La variación observada sobre las declaraciones de esta práctica según el color–raza presenta una asociación estadística apenas cuando se considera al conjunto de los entrevistados (Tabla 4). son los que más declaran haber experimentado la masturbación con la pareja. así como entre un mayor tiempo transcurrido de vida sexual.experimentaron esta práctica. Existe una asociación entre el hecho de convivir con la pareja y una mayor declaración de sexo anal (para ambos sexos). La adhesión a esta práctica varía en función del capital educacional para ambos sexos: los que poseen mayor escolarización responden en mayores proporciones a prácticas de masturbación. en esta diferencia de enunciación reside una resistencia femenina en admitir que la masturbación pueda integrar el rol de las prácticas corrientes para ambos sexos. inclusive entre aquellos con un nivel superior de escolaridad (datos no presentados). se observa una diferencia persistente de género. hay ligeras distinciones entre mujeres blancas.5% de las muchachas declaran haber sido masturbados. Nuestro análisis apuesta por una interpretación que el capital 186 Sexualidad. Las declaraciones de masturbación entre la pareja son muy semejantes a las concernientes al sexo oral. siendo las primeras las que refieren una mayor experimentación de tal práctica (Tabla 4). Sin embargo. hombres y mujeres. Jóvenes blancos. un mayor número de parejas y la precocidad de la iniciación sexual. La discrepancia en los relatos según los sexos se expresa de forma más clara en relación con el reconocimiento femenino de caricias íntimas efectuadas por las parejas: el 85. esta asociación deja de ser relevante cuando se cotejan las posibles diferencias de color–raza internamente en los estratos escolares. género y color entre jóvenes brasileros . todos ellos elementos importantes para una mayor declaración de esta práctica (datos no presentados). El color–raza tampoco produce diferencias entre las declaraciones masculinas. Cuando comparamos las respuestas según el sexo.5% de los muchachos y el 68. negras y pardas. no hay variación según el capital escolar o inserción social. El desconocimiento de la técnica es más acentuado entre las mujeres.

educacional explica la proporción más alta entre los jóvenes blancos respecto a la masturbación. las reglas de comunicación sobre él. son justamente los que se declaran negros los que relatan en menor porcentaje la experimentación de formas de interacción sexual. la comparación de las declaraciones revela una polaridad entre hombres y mujeres. la modalidad de relación sexual de menor adhesión. por lo menos. Se destacan las diferencias en las respuestas de muchachas y muchachos según su capital educacional. lo cual propicia un refuerzo mutuo entre cada una de esas variables. Cristiane S. Si el idioma del género es el responsable por la definición de lo que es aceptable como práctica o declaración. Preferencias de los actos sexuales: gradaciones intensas por género y frágiles por color–raza Las diferencias de declaraciones relativas a las prácticas sexuales revelan una mayor aceptación de los contactos urogenitales para ambos sexos. sin duda. Contrariamente al imaginario sobre la intensa sexualización de la raza negra (donde se podría imaginar una experimentación más amplia de las técnicas sexuales). Este resultado problematiza la idea de que los estereotipos raciales actuarían en la modelación de mujeres y hombres negros. el color–raza funciona como un eje más de jerarquización social que introduce modulaciones en las prácticas experimentadas o pasibles de ser enunciadas. La identificación por color/raza interactúa con otras formas de inserción –como ser la menor escolaridad del individuo o un medio social más humilde–. El sexo anal es. Tal contraste puede ser atribuido a una visión del mundo más tradicional. Entre los jóvenes con menor nivel de escolaridad. Todo parece funcionar como si las imágenes en torno a la disposición para el sexo debieran ser enfrentadas por medio de formas más moderadas de relatar tales prácticas. en relación con las demás clasificaciones raciales. Maria Luiza Heilborn. presentando un contraste acentuado entre las declaraciones femeninas y masculinas. Cabral 187 . pues ellos son los más escolarizados. en la cual el género es el eje clasificatorio fundamental para definir el campo de experiencias posibles o. impulsándolos a afirmarse a partir de la sexualización.

En este sentido. 1982. homosexualidad. por una parte. haciendo que las opiniones sobre la homosexualidad puedan constituirse como un lugar esclarecedor de los caminos de modernización de las costumbres o de reservorio de prejuicios. masturbación y concepciones sobre el deseo sexual. la expresión “no tener vergüenza” alude a la adecuación moral. por la otra. Guimarães 1979/2004. y no a la idea de pudor. suscitar en los entrevistados la alusión a una práctica sexual específica y. En la Pesquisa Gravad fueron efectuadas preguntas sobre fidelidad. puede accionar eventualmente representaciones sobre un estilo de vida peculiar a un conjunto de personas. en contraposición a la mitad de los hombres. ya sea masculina o femenina: aproximadamente dos tercios de las muchachas declaran que “esas personas pueden transar con quien quieran”. sobre todo en lo que concierne a la difusión de la norma de heterosexualidad compulsiva. Las mujeres se muestran más tolerantes a la homosexualidad.La sexualidad bajo el prisma de los valores El análisis sobre la juventud puede dar indicios sobre nuevas tendencias de conductas o normas presentes en la sociedad. Utilizamos la expresión transar asociada a la idea de práctica sexual entre personas del mismo sexo. 1998) optamos por no usar el término en la formulación de la cuestión. El tema de la homosexualidad puede. Parker y Terto Jr. la investigación sobre dicho tópico permite develar la visión de mundo de los sujetos. Sexualidad.. y otras dos que expresarían menor tolerancia o incluso rechazo (“esas personas no tienen vergüenza” y “esas personas están enfermas”)12. considerando la influencia de condicionantes biográficos y sociales. Las reacciones negativas a 12 En el Brasil. que hace tiempo problematiza la difusión e interpretación de la categoría homosexual (Fry. En este artículo presentamos las opiniones juveniles acerca de la homosexualidad y la masturbación con la intención de describir los valores de los jóvenes frente a la sexualidad. Las categorías de respuestas aludían a tres posibilidades: una que expresa tolerancia en relación con la homosexualidad (“esas personas pueden transar con quien quieran”). género y color entre jóvenes brasileros 188 . Teniendo en cuenta la literatura antropológica sobre homosexualidad en el Brasil.

Sin embargo. quienes declaran menor tolerancia (Tabla 5). hombres y mujeres. La aceptación de la homosexualidad se correlaciona con el género femenino y los niveles más altos de capital cultural. sobre todo entre los que no se iniciaron sexualmente (el 62% elige las opciones que condenan la homosexualidad). son los hombres menos escolarizados los que manifiestan un mayor repudio. En el examen de las opiniones sobre homosexualidad (masculina y femenina) según el color–raza de los entrevistados.4% de las mujeres). aunque en distintas proporciones según el sexo de los informantes. La evaluación de la opinión según el medio social señala diferencias bien marcadas: la tolerancia aumenta en el mismo sentido en que se elevan los niveles de escolaridad. teniendo en cuenta que son los negros los menos escolarizados en la población brasilera. Al indagar sobre las representaciones acerca de la masturbación masculina y femenina. al controlar las opiniones en el análisis emprendido por nivel de escolaridad. La escolaridad individual es el elemento de mayor expresividad en la emisión de opiniones.7% de los hombres y un 7. aceptan la homosexualidad. la asociación estadística es apenas significativa para el conjunto: son los negros. Cristiane S. al combinarse con el género en algunas situaciones surgen resultados interesantes: las mujeres son. coherentemente. análisis por el prisma del nivel de escolaridad de la madre del entrevistado (datos no presentados). Cabral 189 . Un buen ejemplo de esto es la opción de respuesta “enfermedad” para la homosexualidad masculina entre los individuos pertenecientes al estrato superior (un 22. se refuerza el argumento que la mayor escolarización está asociada a una opinión menos conservadora sobre el tema. Sin embargo. más tolerantes y flexibles en los tópicos de valores relativos a la sexualidad. En el medio popular existe menor tolerancia a la homosexualidad y lo inverso sucede en los medios más abastecidos: aproximadamente. Y. el 90% de las mujeres y el 69% de los hombres cuyas madres tienen un nivel superior de escolaridad. los diferenciales de capital educacional. se propusieron a los jóvenes unas alternativas de respuesta que Maria Luiza Heilborn. a nuestro entender. por regla. La diferencia encontrada para el conjunto de los jóvenes según color–raza puede expresar.la homosexualidad (masculina y femenina) son más fuertes entre los hombres.

La apreciación sobre la masturbación femenina en la opinión de las muchachas negras se flexibiliza apenas un poco en función de la escolaridad alcanzada: por una parte. El repudio es mayor entre las mujeres. Las diferencias de opinión según la pertenencia social son muy marcadas: la idea de la masturbación como vicio o como práctica reservada para los que no tienen una pareja sexual es más común en las camadas populares. Tanto para la masturbación femenina como para la masculina.2% de negativas femeninas). Sexualidad. más allá de ilustrar el modo en que la interseccionalidad entre la condición 13 La aceptabilidad de esta práctica es una de las cuestiones que presentó mayor índice de negativa en la respuesta. En este ítem concerniente a los valores sobre sexualidad. p-valor = 0. principalmente entre las mujeres (6. existe una disminución de la opción “es un vicio” a medida que aumenta la escolaridad de los entrevistados (Tabla 5). sobre todo en lo que respecta a la masturbación femenina (rechazada por el 33% de las muchachas). Los hombres toleran más que ellas la masturbación femenina13. La comparación de las diferencias de porcentajes acerca de este mismo tópico –según escolaridad y color–raza– refuerza el argumento de la menor flexibilización de las negras: entre las blancas. un 17% de rechazo (según menor y mayor escolarización). acentuando el contraste entre los géneros. Se trata de un resultado que nos conduce a interpretar que la censura para abordar la sexualidad incide de modo diferencial entre las mujeres según su identificación de color–raza.25% vs. mientras el 75% de hombres y mujeres de medios más privilegiados la consideran un acto banal. en particular entre las muchachas negras. mientras que entre las negras los porcentajes son 45% y 39%.0000). 39.19%. se encontró una asociación significativa entre color y opinión.contemplaban la posibilidad de la masturbación como una práctica común (con o sin pareja) o como un vicio. género y color entre jóvenes brasileros 190 . respectivamente. Esta práctica continúa suscitando una condena moral: una cuarta parte de los jóvenes declaró que la masturbación es un vicio para los dos sexos. se observa un 34% vs. en cualquier circunstancia. aquellas con alta escolarización declaran (casi dos veces más que las blancas) que consideran tal práctica como viciosa (17. lo que indica un cierto malestar para lidiar con este tema.

9 18.2 44. Cabral 191 .1 26.2 53.5 35. Esas personas son enfermas. Cristiane S.2 24. Esas personas no tienen vergüenza.8 510 15. Maria Luiza Heilborn.3 15.0044 Opiniones sobre sexualidad Homosexualidad masculina Color–raza Blanca Negra Parda Total p-valor 0.4 14.1 38. Esas personas son enfermas.7 49. incluso teniendo pareja.3 18 537 70.9 21.6 420 30.1 8.3 453 51.9 1057 17.3 31.1 52.1 56. Un vicio. Una práctica común.2 1886 21. Un vicio.9 436 51. n 31. el género y el color–raza modelan las condiciones en que se enuncian las opiniones. n Masturbación en las mujeres Femenino Una práctica que se hace cuando se está sin pareja.0000 77. incluso teniendo pareja.3 18. Porto Alegre (RS).5 46.5 1129 67.9 14.9 16.7 442 29. 2002 Población: Jóvenes de 18 a 24 años.7 14.0798 58.9 2056 0.4 11.9 18. n Masculino Esas personas pueden transar con quien quieran. Tabla 5.6 39.0475 Fuente: Pesquisa Gravad. según color–raza y sexo.9 17.6 18 511 72. Una práctica común.6 1074 40. N Masculino Una práctica que se hace cuando se está sin pareja.4 489 18.6 42.9 1024 32.de clase (aquí tomada por la escolaridad individual).1 30 1963 0. Opiniones de los jóvenes sobre homosexualidad masculina y sobre la masturbación en las mujeres.1 23. Esas personas no tienen vergüenza. Salvador (BA).8 10.2 30. Sexo Femenino Esas personas pueden transar con quien quieran.3 2177 0.9 50. Río de Janeiro (RJ).

se les imputa a los negros el origen de la sensualidad y sexualización de los brasileros (Moutinho. Para nosotros los resultados tendieron a señalar poca relevancia del color–raza aisladamente. 1933/1999. sobre todo. p. 1936. 15). al mismo tiempo. 1931). En ese cuadro de gran mezcla cultural y racial. varían de acuerdo con los segmentos sociales.Consideraciones finales Vinimos argumentando sobre el carácter socialmente construido de la sexualidad. 2004). viene siendo erosionada por sucesivas críticas que denuncian el carácter mistificador de este mito de origen de la sociedad brasilera (Fry: 2004. La misma perspectiva fue adoptada en relación con el modo de concebir las relaciones entre hombres y mujeres. los negros traídos de África como esclavos y los indígenas. En el Brasil. como un canal expresivo de comunicación. en las pocas situaciones en que estas diferencias aparecieron. Tal imaginario se basó. Las peculiaridades encontradas en las respuestas sobre prácticas y valores de la sexualidad son atribuidas a las expectativas sociales que modelan cada uno de los géneros. Sin embargo. Las relaciones raciales también fueron objeto de un esfuerzo de desnaturalización. como para discernir patrones de respuestas. ampliamente difundida hasta los años cincuenta. Los datos de la Pesquisa Gravad se alinean con esta lectura en 192 Sexualidad. estaban íntimamente asociadas a una trama social en la que clase y género se presentaban con mayor vigor en el modelado de las actitudes y valores. en el hecho de que este país se constituyó a partir de la intensa miscegenación entre los tres principales contingentes poblacionales: los blancos europeos. Prado. mediante la cual la sexualidad es entendida como más espontánea. las ciencias sociales siempre dedicaron un esfuerzo interpretativo sobre la identidad de los brasileros. La visión de los viajeros y cronistas de los siglos XVII al XIX contribuyó para la emergencia de una imagen sobre nuestro país. 1936/1995. Holanda. tanto desde el punto de vista de los escenarios sociales como de los recorridos individuales que congregan las experiencias de vida de los sujetos. Esta interpretación. los cuales. como fruto de contextos sociales. valiéndose del papel que la sexualidad había desempeñado en la elaboración de la nacionalidad (Freyre. género y color entre jóvenes brasileros .

S. Maria Luiza Heilborn. Aqui nem todo mundo é igual: cor. Bibliografía Aguião. La homosexualidad masculina es menos tolerada. aunque no produzca un efecto cabal de disolución de las diferencias entre hombres y mujeres. lo cual contradice la idea de una sexualidad más impulsiva de los negros o los pardos. vinculadas a temas sensibles en torno a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y la masturbación. encontradas en términos de valores y prácticas declarados por los jóvenes (lo cual es coherente con la premisa sobre el inextricable vínculo entre la sexualidad y el modelado cultural del género). realizada en su mayoría con preguntas cuyas alternativas de respuesta eran ofrecidas a los entrevistados. menor nivel de escolaridad alcanzado y origen social menos favorecido). El examen de las variables que hacen posible una descripción del desenvolvimiento de la sexualidad mostró que al género puede atribuírsele el papel de productor de las principales diferencias. Cristiane S. La condición social examinada en este artículo –a través del nivel de escolaridad alcanzado por el individuo– introduce cambios significativos en el modo de posicionarse ante la sexualidad. Dissertação de Mestrado em Saúde Coletiva. Nuestra interpretación sostiene que los jóvenes negros. la masturbación tiende a ser interpretada como vicio. mestiçagem e homossexualidades numa favela do Rio de Janeiro. afirmamos que en los límites de este ejercicio analítico la variable color–raza no consiste un elemento de peso en la modelación de la sexualidad. (2007).la medida en que no existen diferencias sistemáticas en la precocidad de la iniciación sexual. Cabral 193 . quienes condensan las situaciones de mayores desventajas sociales (a saber. son los que más repudian la homosexualidad como una especie de frontera de la masculinidad. Río de Janeiro: Instituto de Medicina Social–Universidade do Estado do Río de Janeiro. En el plano de las opiniones surgen posiciones más conservadoras entre hombres y mujeres negros en comparación con los blancos. Habiendo trabajado con datos oriundos de una encuesta poblacional con jóvenes.

y Hoffnung–Garskoff. Lasa Fórum. Bajos.). y Heilborn. Río de Janeiro: Zahar. (1978). (1993). The problems of measuring race and ethnicity. Sexual initiation and gender in Europe: A cross–cultural analysis of trends in the twentieth century. 1317-52.) Sexuality and the social sciences. 1998. L. Recent Sociology. 59. Le premier rapport et ses suites. Bozon. O. Río de Janeiro: Fundação Getúlio Vargas. Iniciação sexual no Rio de Janeiro e em Paris. M. A casa e a rua. Orientations intimes et constructions de soi. 41-42. Hubert. Pesquisa Nacional sobre Demografia e Saúde 1996. Nueva York: The Mac Millow Company. M.Alberto. Damatta. Río de Janeiro: Bemfam–DHS. H. O aprendizado da sexualidade: reprodução e trajetórias sociais de jovens brasileiros. Sexual behaviour and HIV/AIDS in Europe. Iniciação à sexualidade: modos de socialização. H. 11-40.L. Bozon. género y color entre jóvenes brasileros . M. M. Leridon (Orgs. y Kontula. (Orgs. En P. Sao Paulo: Brasiliense. (1970). Bozon. Béjin. Heilborn et al. A. En M. Novos Estudos Cebrap. Londres: UCL Press. Comparisons of national surveys. Dreiazel. (Org. En M. (1997).). y Heilborn. H. Bozon. As carícias e as palavras. Pluralité et divergences dans les expressions de la sexualité. Female masturbation in France: Estimation and analysis of en la under-reported practice. L. (1996). (2007). y Kellner. Berger. Río de Janeiro: Jorge Zahar 194 Sexualidad. Sociétés Contemporaines. M. M. (2006). M. (2004). (1990). R. O processo civilizador. Population. 15-17. Bozon. . A French Survey on Sexual Behaviour. Bemfam Sociedade Civil Bem–Estar Familiar no Brasil–DHS Demography and Health Survey. 3. T. P. P. Sociologia da sexualidade. Sandfort. R. Bozon. Aldershot: Dartmouth. En M. Damatta. (1985). interações de gênero e trajetórias individuais. Marriage and the construction of reality. 5. N. (2001). Río de Janeiro: Fiocruz–Garamond. Carnavais. Elias. M. 111-35. malandros e heróis. (2001). L’entrée dans la sexualité adulte. N. Bozon. M.

. Gagnon. Heilborn. Heilborn. D. Río de Janeiro: Zahar. y Cabral. vol. Cristiane S. Heilborn. Río de Janeiro: Jorge Zahar. supl.H. Antropologia urbana.16. Fry. Gagnon. J. Porto Alegre: Editora de la Universidad– UFRGS. (1973/2005). Freyre. M. M. (1999b). C. M. Sao Paulo. Para inglês ver. E. Culture. 9. C. M. cor e desejo. En M. fofoca e honra: etnografia de relações de gênero e violência em grupos populares. (1977/2004). Río de Janeiro: Garamond. Cabral 195 . Río de Janeiro: Record. Maria Luiza Heilborn. y Knauth. Brandão. En L. O aprendizado da sexualidade: reprodução e trajetórias sociais de jovens brasileiros. Río de Janeiro: Jorge Zahar. L. Prefácio. P. J. 13-45. Heilborn. gênero e sexualidade. Dois é par: gênero e identidade sexual em contexto igualitário.Fonseca.M. Sao Paulo: Unesp. (2002). Sexualidade: o olhar das ciências sociais. Elho (Org.). Aquino. Bozon. (2006). Casa grande. Heilborn. (1936). G. identidade e política na cultura brasileira. Razão..L. (2000). Heilborn (Org. The sexual scripting of oral genital contacts. W. vol. y Simon. et al. L. Río de Janeiro: Fiocruz–Garamond. L. Health and Sexuality.1. Sao Paulo: Companhia Editora Nacional. (1933/1999). (1999a). Teenage pregnancy and moral panic in Brazil. En G. senzala: formação da família brasileira sob o regime de economia patriarcal (36ªed. Moutinho.L. (1982). M. Construção de si. M. 17. W. (2004). (1992/2004). G.. M. Río de Janeiro: Garamond. Fry. Año 8. Guimarães. Sobrados e mucambos: decadência do patriarcado rural e desenvolvimento do urbano. 403-414. L. Corpos na cidade: sedução y sexualidade. Freyre. E.). (2007). O homossexual visto por entendidos. Sexual conduct: The social sources of human sexuality. L. Chicago: Aldine. (1987). Aproximações socioantropológicas sobre a gravidez na adolescência. D. y Simon. Familia.R. C. L. P. Horizontes Antropológicos.). Archives of Sexual Behaviour.S. Heilborn. 4. L.

Río de Janeiro: F. Sao Paulo: Companhia de las Letras. (Orgs. L. C. G. F. Lagrange. G. S. S. Sandfort (orgs. The social organization of sexuality. Parker y R. y Michaels. Leal. Chicago– Londres: The University of Chicago Press. W. Chandra. y Terto. J. (1997). R. (Orgs. B.). (1931). M.. (1971). En J. y Sundet.89-111). Río de Janeiro: ABIAA 4 Mãos. G. Gagnon.Holanda. B. Le comportement des jeunes dans le contexte du sida. Y. Entre homens: homossexualidade e Aids no Brasil. R. (1996). Río de Janeiro: Civilização Brasileira. Parker. y Boff.. H. T.). J. (2005). O. Sexualidades brasileiras (pp. Sexual practices in the United States. A. Laumann. Maggie. Sao Paulo: UNESP.) (1998). Lisboa: Fundação Calouste Gulbenkian. Peristiany (Org. Sao Paulo: Best Seller. Haavio–Mannila. y Jones. Hubert. Comparisons of national surveys. y Rezende. 1-56. En R.T. B. Michael. Advance Data from Vital and Health Statistics. 362. cor e desejo: uma análise comparativa sobre relacionamentos afetivo-sexuais inter-raciais no Brasil e na África do Sul. (1991). Insultos. (2004). Briguiet y Cía. y Lhomond. Parker.. Sexual behavior and selected health measures: Men and women 15-44 years of age. Sexual practices and their social profiles. J. H. Honra e vergonha: valores das sociedades mediterrâneas. prazeres e paixões: a cultura sexual no Brasil contemporâneo. Bos.) (2001). United States. O. Mosher. Bajos y T. Corpos. J.). P. Prado. Raízes do Brasil. queixas. A. En M. sedução e sexualidade: fragmentos de identidade masculina em uma perspectiva relacional. E. Raça como retórica: a construção da diferença. Río de Janeiro: Relume Dumará. Razão. L’entrée dans la sexualité. 196 Sexualidad. 2002. Retrato do Brasil: ensaio sobre a tristeza brasileira. (1994). Londres: UCL Press. N.. D. M. (1936/1995). J. Moutinho. E. (1998). Honra e posição social. Sexual behaviour and hiv/aids in Europe. R. Barbosa (Orgs. Sandfort. género y color entre jóvenes brasileros . París: La Découverte.. R. Pitt–Rivers.

Quase pretos. Revista Pesquisa Fapesp. E. (2007). Cabral 197 . StataCorp. College Station TX: Stata Corporation. París: La Documentation Française. Spira. Les comportements sexuels en France. A. quase brancos. Bajos y Le Groupe ACSF. Racismo à brasileira: uma nova perspectiva sociológica.Schwarz. Río de Janeiro: Relume Dumará. (2003). (2003). (1993).0. N. Cristiane S. Telles. Stata Statistical Software: Release 8. Maria Luiza Heilborn. L..

.

. Como es usual con las mujeres capturadas. Luego. vol. en algún lugar del Perú andino. 342. Londres. La vendedora 1 Agradezco a todos los participantes en el seminario sobre Raza.] más que todo porque ella merecía mucho respeto. y les dieron la pichana. 3 Picha es una palabra vulgar para pene. La dentista. VI. dentista. y pichana significa escoba. pensé” 4. género y jerarquías de la violación en Perú1 Jelke Boesten2 A finales de los años ochenta. donde el trabajo se presentó por segunda vez.5. Después de que el capitán terminó con ella. según el mismo soldado. Kings College. 4 Testimonio 100168. fue entregada al capitán. referencia metafórica a la violación en pandilla3. University of Leeds.. Dije que no [. “Éramos cuarenta. Paulo Drinot y Yolanda de Echave amablemente me han proporcionado reflexivos comentarios a borradores anteriores. Además. le cuento”. CVR Informe Final. violencia y disponibilidad: Raza. ciudadanía y gobernabilidad (Manchester.Narrativas de sexo. y la otra. vendedora de jugos.. “él sugirió que me acostara con ella. p. la dentista acusó a los soldados públicamente de violación. entretanto. lo cual fue negado inmediatamente por las tropas y por el capitán y por lo tanto fue un caso perdido. sexualidad. 2 Jelke Boesten es profesora en Estudios de Desarrollo Social en el Department of Politics and International Studies. un batallón de soldados capturó a dos muchachas. La vendedora de jugos fue violada por todos los soldados. diciembre 9-10 de 2006) por sus bien recibidas sugerencias. una. citado por Henríquez y Mantilla (2003: 92). También agradezco a los participantes en la Conferencia Interdisciplinaria Feminismo y el Cuerpo. recuerda un soldado. 1. enero 15-27 de 2007. fueron “dadas” a las tropas como botín de guerra.

Henríquez y Mantilla. no fue una guerra étnica. reforzando así la idea que para ella nunca habría justicia. lealtad. 2003. la vendedora de jugos. quien. el vestido y el lenguaje revelan la posición de la persona en la escala étnica en una sociedad racialmente jerárquica y. La manera en que funciona esta forma de tildar y cómo esto revela la disponibilidad sexual y el uso de la violencia es primordial en este capítulo. 2006. por tanto. No obstante. el origen geográfico. el nivel de “respeto” que se merece. Sin embargo. 2007b). Sideris. estaba a disposición de todos para ser violada. La guerra entre el Sendero Luminoso y el ejército. El relato del soldado antes citado sugiere que. la dentista tenía más valor que la vendedora de jugos. que se luchó principalmente en las montañas peruanas durante los años ochenta y noventa. es decir. La violación en la guerra es tema de una creciente atención para los grupos de derechos humanos y los medios y se ha convertido en tema de estudio académico (Nortstrom. 2007a. 2007. 1994. una herramienta para ganarla y un crimen de lesa humanidad igual que la tortura. secreto. Si bien no se utilizaron etiquetas étnicas en su narración. 2001. Los sistemas de violación 200 Narrativas de sexo. la educación. violencia y disponibilidad . y jerarquía de grupo entre las tropas. los patrones de consumo. en tanto que la dentista es vista como una mestiza. Henríquez. Hague. La violación es actualmente reconocida como una estrategia de guerra. La violación también puede ser el consumo de sexo violento facilitado por la guerra u ofrecer una herramienta para crear complicidad. 1997. Como veremos en este trabajo. pero no bien educada y probablemente hija de campesinos indígenas. Nelson. como implican sus palabras. no merecía ningún respeto.de jugos. no denunció lo ocurrido. Atrapada en estas jerarquías. desde su punto de vista. la posición socio–económica. 1999. ni mestiza). Zarkov. 2007. Franco. no se le dio un “propósito” a la violencia. tuvo una fuerte dimensión étnica. la violación es algo más que una estrategia (Boesten. Boesten. quizás una mujer bilingüe. 2007). éstas se deducen fácilmente de la diferenciación que hace el soldado: la vendedora de jugos es vista como una chola (ni verdaderamente indígena. violada al menos por cuarenta soldados.

y también que algunos soldados merecían “mejores versiones de la mujer” que otros. especialmente en un estado de emergencia cuando el imperio de la ley se suspende. cuando el imperio de la ley es suspendido a favor del poder soberano. es decir. jerarquiza la violación. por tanto. Aunque el entorno social de los soldados y policías es más variado. La circunstancia –estado de excepción– exacerba la violencia existente y facilita la invalidación de la vida física. En otras palabras. en el caso tratado en este capítulo. En este trabajo. un marco normativo existente proporciona el apuntalamiento para la jerarquización de la violación. hay un contínuum de violencia grabado y apuntalado por creencias generalizadas con respecto al género y a la raza que agregan valor a la persona como tal y que reduce las vidas de muchas mujeres a nada más que mera vida en la mayoría de las circunstancias. y. concluyó que la mayoría de las víctimas de la violencia en los años ochenta y noventa era gente pobre andina que hablaba quechua. Como tales. que algunas mujeres merecían más respeto. Los especialistas en estados de excepción como Agamben (1998) y Butler (2004) hablan de la violencia “arbitraria” hecha a la mera vida. La Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Jelke Boesten 201 .fuertemente racializados sugieren que las estratificaciones raciales de la sexualidad estaban presentes antes de que el conflicto político facilitara la violación generalizada. pero no sólo entonces. las jerarquías raciales reproducidas en los sistemas de violación observados en las tropas sugieren que algunas mujeres estaban menos deshumanizadas que otras. El caso peruano muestra que con demasiada frecuencia esta violencia es menos arbitraria de lo que pueda parecer. Así. analizo el marco normativo en relación con el género y la raza que hace “legítima” la violencia sexual contra ciertas personas. creada en 2001 para investigar los sucesos de los años de guerra. la violación de la vendedora de jugos y la dentista sugiere que la deshumanización está jerarquizada. La raza jerarquiza la violencia. la CVR confirma que la mayoría de los soldados se percibían como procedentes de “otras” zonas. que hay niveles de humanidad que se asignan según las jerarquías existentes en la sociedad. cuerpos desprovistos de cualquier significado político o valor social.

violencia y disponibilidad . Aunque el ejército utilizó la violación como arma de guerra contra la población andina. ¿Cómo podemos tener paz con estos indios?” El discurso que acompañaba al “sentido común” del indio violento en los años de la guerra era la ecuación indio(a) = terruco(a)5. Aunque se sabe suficiente sobre el carácter del Sendero Luminoso para concluir que no había una dimensión étnica explícita para sus aspiraciones y objetivos. la violación no tenía el mismo significativo étnico que Indígena=terrorista. quien sugirió en 2000: “Siempre ha habido violencia en las montañas. y en la narrativa investigativa escrita por Ricardo Uceda (2004). en las pocas películas importantes producidas sobre el tema (Méndez. lo confirma la CVR. esta ecuación se refería a hombres y mujeres. la etnicidad era primordial para la manera en que se libraba la guerra. misteriosa. Mutilación de cuerpos. de los “terroristas”. 1988). desde el tiempo de los incas y los españoles.costeras o urbanas. violenta y salvaje indudablemente ha contribuido a la violencia con la cual las fuerzas armadas abordaron a la población residente en las zonas más afectadas por la violencia del Sendero Luminoso. Ello también contribuyó a la facilidad con la cual los soldados violaron a las mujeres andinas (Henríquez y Mantilla. La percepción de la población andina como irracional. De forma reveladora reproduce una cita de un comandante del ejército. representado por la población andina –justificada o no–. 2004: 120-122). De igual manera. Como lo señala Jean Franco (2006). 5 202 Narrativas de sexo. es ilustrada en el Perú por la idea que la población indígena es intrínsicamente e inevitablemente violenta (Theidon. Ecuaciones como ésta se hallan en testimonios. 2003). 2004. como una manera de destruir la cohesión social de las comunidades atacadas y para reforzar una cultura de masculinidad y complicidad entre sus soldados (Theidon. que convierte las creencias raciales en lugares comunes. Como hombres y mujeres eran parte de los cuadros del Sendero Luminoso. Predominaba. la población andina se distinguía a sí misma tanto de los terroristas como del ejército refiriéndose a ambos como “extranjeros”. 2000). lucha constante –esto es natural–. Lombardi. representado por las Fuerzas Armadas. un “nosotros” y “ellos” en el conflicto que separaba el Estado. el hegemónico “discurso de sentido común”.

utilizando estos relatos demostraré cómo la raza es sexualizada y cómo el género se racializa en formas muy similares en dos fuentes narrativas explícitamente diferentes.5). con poca educación o sin educación formal. Existen múltiples metodologías para explorar la conexión entre racismo y sexismo institucionalizado que llevan a legitimar la violencia sexual en tiempo de guerra. testigos y víctimas a la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Como argumento. 1. Empleo estos relatos como una manera de mostrar cómo el “valor” racial. Narrativas de dominación sexual y deseo racializado Las estructuras de la sociedad peruana quizás llevan de manera inevitable a una producción literaria arrolladoramente escrita por grupos dominantes Jelke Boesten 203 . Más bien. Los autores de la violencia sexual eran en su mayoría policías o personal del ejército (aunque ellos no fueron los únicos). La etnicidad desempeñó un papel e hizo más fácil la violencia contra una población percibida como otra. la violencia sexual perpetrada por estas instituciones estatales es una ampliación de la violencia institucionalizada y normativa existente contra la mujer. Aquí examinaré la manera en que los relatos de violencia sexual en la literatura de tiempo de paz se reflejan en los relatos hechos por ex soldados. y reflejaba un viejo racismo y sexismo (Boesten. cap. hablaban una lengua indígena como lengua materna y vivían en zonas rurales. etnografía (Theidon).tuvo en los casos de Yugoslavia y Ruanda. especialmente en el departamento de Ayacucho (CVR vol. pero no había ideologías que estimularan la limpieza étnica mediante la violación sistemática como ocurrió en otras partes. análisis de testimonios en un marco sociológico (Henríquez) y una combinación de metodologías. la CVR concluyó que la mayoría de las víctimas de violación eran menores de 30 años. Al explorar los paralelos entre los textos literarios y los testimonios no estoy haciendo una afirmación metodológica acerca del análisis del discurso. VI. No obstante. análisis de testimonios como documentos judiciales (Mantilla). Estas características coinciden con el panorama general que la CVR concluyó sobre la mayoría de las víctimas de la violencia política. 2007a. sexual y de género se agrega y se niega a grupos de personas. 2007b).

o Perú Profundo. en la historia Diamantes y pedernales (1954/1982). observaba que las mujeres indígenas eran un blanco fácil para los hacendados y las autoridades rurales. a medida que el joven hacendado golpea a sus concubinas para mantenerlas sometidas. o a las estructuras raciales y de género desiguales de su sociedad. Como observaba Clorinda Matto antes que él. por ejemplo. al igual que a sus 204 Narrativas de sexo. Una de las primeras denuncias de abuso generalizado y legitimizado de mujeres subordinadas en la era republicana fue escrita por Clorinda Matto de Turner en 1889. una mujer acomodada y liberal cuya familia poseía tierras en la zona de Cusco. por otra. tolerada y silenciada del abuso a mujeres y niñas por los curas y otras autoridades en las zonas rurales la llevó a abogar por el matrimonio obligatorio para los sacerdotes. el abuso sexual no se convirtió en un tema central en los escritos indigenistas que surgieron en el siglo XX. 1999). En esta historia. Arguedas ni siquiera describe el concepto de “violación” para referirse a la sumisión sexual forzosa de las mujeres indígenas a los deseos del hacendado. la historia de un joven hacendado y sus aventuras amorosas.que son con frecuencia más blancos. Matto. la jerarquía hegemónica étnica. elemento de la malevolencia de las clases dirigentes provincianas. socio–económica y de género se mantiene por medio de la violencia simbólica y física. Las acusaciones de Matto no fueron bien recibidas y tuvo que abandonar el país después de que su editorial fue saqueada (Manrique. aunque estaba presente de manera latente en el trabajo. narró sobre el abuso a las jóvenes indígenas por parte de los gobernadores y curas locales (1889/1968). el maestro de la literatura indigenista. elemento integral de la subordinación violenta de la población indígena y. por una parte. más urbanos y mejor educados que la mayoría de los peruanos. de la indigenista Dora Mayer (Boesten. 1999: 30). Esto no significa que estos escritores sean ciegos con relación al “otro Perú”. El “descubrimiento” de Matto de Turner sobre la práctica generalizada. A pesar de la advertencia de Matto. este abuso era. Arguedas sugiere que las mujeres de un estatus más bajo tenían pocos medios para resistir o rechazar a un hombre de tal estatus. violencia y disponibilidad . Por ejemplo. Sin embargo. Varias décadas después. José María Arguedas (19351954/1982).

En este cuento. En los cuentos de Arguedas. No obstante. pero sólo en las palabras de un muchacho que pertenecía al hogar del hacendado culpable. cuando crezca. silencioso y cruel. como resultado. pero un niño privilegiado que. los cuentos de Arguedas ofrecen una visión singular del Perú rural en las décadas de 1930 a 1960. En efecto. queda devastado por los hechos. como violación. Deja a Justina con el joven narrador. Justina se ha convertido en prostituta como resultado de la violación. Esta es la razón para que Kutu deje a Justina con el niño. Kutu no puede vengar a su esposa. Al describir a Kutu así. aunque culpa a la opresión de los terratenientes criollos. El compañero de la mujer violada. Quizás el derrotado Kutu del cuento Warma kuyay. todavía niño. pero violento y cruel. un buen hombre al inicio del relato. la violación de la criada indígena afecta principalmente a los hombres. 1996). criada indígena. con la complicidad de su ex compañero Kutu. En la interpretación de Arguedas. Arguedas califica el abuso sexual a Justina. podrá vengar lo que Kutu no pudo. ya que ha perdido a su amor y tiene que abandonar la hacienda. Dicha interpretación no sólo tiene Jelke Boesten 205 . pero el muchacho sí puede hacerlo porque está en capacidad de convertirse en un abogado cuando sea adulto. escrito en 1935. es descrito como el estereotipo del subalterno humillado que se convierte en un indio frustrado y silencioso. Arguedas probablemente contribuye al estereotipo del indio como intrínsicamente violento. Kutu se vuelve un indio triste. En el cuento Warma kuyay (capricho de infancia). ya que “él es sólo un indio”. el abuso de la mujer es parte de esta misma opresión y contribuye a la subordinación de los hombres indígenas y. Entretanto. la violación a las subordinadas es la violación simbólica a una comunidad. Kutu. incluso sugiriendo en otras palabras que ella aprenderá a quererlo para que el niño pueda consumar su capricho de infancia. Los cuentos de Arguedas se basan en la propia crianza del autor en la provincia andina de Andahuaylas y combinan un tono de denuncia con la intención de captar algo de la “realidad andina”. perspectiva que algunos autores han calificado de utópica e inclusive mal recibida (Vargas Llosa.criados. a la desintegración de la comunidad indígena.

se convertía en mujer “disponible”. Aunque sugiero un fuerte paralelo histórico entre las narraciones con respecto al significado de la violación de mujeres indígenas en las épocas colonial y republicana y observo una cierta continuidad en las narraciones sobre dominio sexual que refuerzan la subordinación de los pueblos indígenas. promiscuas. La racialización contemporánea de la violencia sexual se ilustra mejor en el uso y abuso del término “chola”. Esto es patente en el uso de chola en los testimonios de la CVR. el significado de ser indígena ha cambiado. han sido reforzadas. en los discursos de principios del siglo XX. 1990: 102-109). La chola: Personificación de la disponibilidad sexual Según Marisol de la Cadena (2000). término intrínsicamente sexualizado y racializado que describe a las mujeres como disponibles sexualmente. la migración y el mestizaje han contribuido a nuevas identificaciones y redefiniciones de las viejas identidades. sino también con el análisis de Guaman Poma de Ayala en el siglo XVI sobre el papel y el efecto del abuso sexual perpetrado por los españoles (Silverblatt. Según De la Cadena. La chola representaba la imagen sexualizada que traspasa los grupos étnicos y es descrita como promiscua. La sociedad peruana ha cambiado.resonancia en las teorías contemporáneas sobre la violación en la guerra. la chola era la mujer con quien buscar el mestizaje. que examinó los discursos peruanos con respecto a la chola. Por otra parte. que probablemente servía para la 206 Narrativas de sexo. no estoy sugiriendo que “nada ha cambiado”. y en algunos casos. violencia y disponibilidad . Las jerarquías pueden haber cambiado. perezosa y sucia. según la gente que glorificaba la decencia sexual femenina como una virtud protegida y cerrada. la movilidad social. de clase baja y poco valor humano. Al salir del ámbito privado y cerrado de la comunidad indígena y transgredir al lugar comercializado y público de la ciudad. así como en la literatura. que promovían el mestizaje como desarrollo positivo para el futuro de la población nacional. los intelecutales cusqueños de principios del siglo XX colocaban a la chola entre los tipos ideales de la mujer indígena “tímida y virgen” y la mujer criolla “decente y reservada”.

Autores como Alfredo Bryce Echenique (e. con el fin de remplazarlos en la jerarquía cotidiana en la cual la “diferencia” es el pilar del poder hegemónico. 2003). lo que sugiere una contaminación étnica del espacio público y se ilustra en políticas que proponían que las mujeres del mercado y no los sitios de mercado deberían ser limpiados. 203). durante el siglo XX la chola era sinónimo de “sirvienta”. describen escenas en las cuales la iniciación sexual de los adolescentes va de la mano con la violación repetida (o el intento de violación) de la chola–empleada con la cual estos jóvenes crecen. El uso de Jelke Boesten 207 . en tanto que hoy. En estas opiniones. 2001). De la Cadena. Flores Galindo establece un paralelo entre las jerarquías violentas del Perú rural como las describe Arguedas y las jerarquías en los hogares urbanos contemporáneos. su supuesta disponibilidad hizo de la chola la personificación y fuente de contaminación étnica y sexual (p. entonces. quizás de manera especial. sino. ella no es cultural ni étnicamete “pura”. el término chola sirve para traducir las actividades femeninas que violan los códigos de raza y género en un vocabulario pleno de percepciones racializadas y sexualizadas. 1999) y Ecuador (Weismantel. Esta idea de contaminación es reforzada por la idea que las cholas son mujeres indígenas en espacios públicos. Según el historiador y cienfítico social peruano Alberto Flores Galindo (1999: 43). como los antropólogos que trabajan en Bolivia (Stephenson. La violenta reproducción de jerarquías raciales y sexualizadas por medio del fenómeno de la chola–empleada está presente en la literatura peruana. la sirvienta es sinónimo de chola. se califica de cholas a las empleadas domésticas. Es la mujer que desafía la tarea de soportar y reproducir la tradición y la etnicidad a favor del progreso (económico) y la modernidad. analiza el significado del concepto de chola como el símbolo de alguien intermedio. Santiago Roncagliolo (Crecer es un oficio triste.g. En Perú. más recientemente. en tanto que no es aceptada en la categoría de identificación criolla–mestiza: ella traspasó las fronteras culturales (y étnicas) tanto indígenas como criollo–mestizas.“pureza” racial. es una intrusa y una traidora tanto a su “propia” gente como a las elites de piel más blanca. no sólo se llama cholas a las mujeres del mercado. 1970) y. Un mundo para Julius.

hijos y hermanos.las empleadas como conejillos de Indias para la actividad sexual se describe como un hecho triste. El uso continuo del término chola es una poderosa herramienta para denigrar. y por tanto les niega la posibilidad de movilidad social como personas indígenas. padres. aculturación. estas mujeres representan la creciente visibilidad de los “marginados” del Perú –indeseados y percibidos como perdedores– mientras que esta visibilidad es el resultado de una creciente integración. quizás como consecuencia. 2001: 79-80 y Nencel. Por temor a dichos procesos antihegemónicos. Los testimonios de violencia sexual por parte de las Fuerzas Armadas patrocinadas por el Estado durante las décadas del ochenta y el noventa confirman este análisis. Al hacerlo. Al mismo tiempo. El término chola se ha convertido en la manera para describir a las mujeres que se atreven a transgredir las fronteras y buscar movilidad social. como lo han observado varios estudiantes de la literatura peruana. Igualmente. violación y raza La guerra interna que azotó al Perú entre 1980 y 2000 se caracterizó por una violencia extrema perpetrada por todas las partes del conflicto. Las pruebas muestran que el nivel de crueldad y la verdadera escala de violencia sexual no tienen precedentes y fue una consecuencia directa 208 Narrativas de sexo. este término empuja a las mujeres hacia una posición negativa y abusiva sexualizada y racializada. los burdeles son los lugares donde los hombres de clase media–alta realizan su masculinidad y los estereotipos raciales y sexuales se reproducen y se reafirman (e. sexualizar y subordinar a las mujeres y. movilidad económica y cambio sociocultural. Guerra. Desde arriba y desde abajo. 1996). a sus esposos. véase discusión en Ruiz-Bravo. violencia y disponibilidad . el término chola es un concepto poderoso que acusa a las mujeres indígenas de transgredir los límites étnicos de sus comunidades.g. las elites criollas desarrollaron discursos y prácticas que refuerzan los límites hegemónicos. Lo que con frecuencia y en forma derogatoria se llama la cholificación del Perú es en efecto un proceso que transgrede las fronteras hegemónicas impuestas por la organización colonial de las jerarquías raciales. pero dado por sentado.

El soldado en cuestión cuenta a la CVR que una táctica usada en particular era decir a la prisionera que era una “chola fea. testigos y autores de violencia sexual (Henríquez y Mantilla. Algunos testimonios sugieren que esta fue una estrategia deliberada para humillar a las mujeres. El elemento racial de la violencia sexual es uno de estos paralelos. CVR. la CVR concluyó que la violación y la violencia sexual fueron generalizadas6. No obstante. Con base en esta información. vol. Como lo indiqué arriba. No obstante. la chola no sirve”. Estas narraciones también arrojan luz sobre las circunstancias extraordinarias que facilitaron la violación generalizada de las mujeres. equipos especiales de investigación recopilaron información y algunos testimonios de víctimas. agregada al “ella no 6 Para efectos legales.de la violencia política. 2. 2003. Los testimonios dados a la CVR que hablan sobre la violencia sexual en primera persona son escasos. vol. es decir. por otra. 2003: 92. cap 1.5: 272-277. chola apestosa. La referencia a la apariencia de una mujer y a su olor. por una parte. o las mujeres fueron sexualizadas y las hicieron disponibles al referirse a ellas como cholas. el enmarcar estos sucesos en narraciones en tiempo de paz. CVR Informe Final. sugiere la necesidad de examinar paralelos entre la violación en tiempo de guerra y en tiempo de paz. Crisóstomo. este siete por ciento sólo incluye actos sexuales con penetración por el cual la víctima y el autor se conocen por el nombre.2: 112). Los pocos testimonios en los cuales las víctimas. Jelke Boesten 209 . VI. 2005). sólo para volver después a halagarla (Henriquez y Mantilla. el estigma dado a las víctimas de violación y los altos niveles de violencia familiar en regiones altamente afectadas en la posguerra como Ayacucho. y el marco normativo existente que hizo posible estas acciones. los autores o los testigos cuentan sus experiencias con la violencia sexual nos hablan sobre las horrendas experiencias personales de las víctimas y sobre la igualmente horrenda capacidad de crueldad por parte de los autores. el estado de emergencia. Huancavelica y Apurímac. el término chola sirve para sexualizar a la mujer. VI. un soldado aclaró que los insultos racializados se utilizaban deliberadamente para humillar a las mujeres.

la india parece intocable debido a su bajo estatus: las mujeres indígenes son sucias. no porque su sexualidad sea valorada y por tanto protegida. Narrativas de sexo. muy sexualizada y amenazante. ignorantes y contaminan. En un giro perverso de la sexualidad racializada. tú puedes aguantar más” 7. Un soldado que declaró cuenta que él y sus colegas violaban a las jó7 CVR. Además. investigaciones individuales. Sin embargo. La idea que cierta mujer no vale como persona. Los soldados que operan en la región rural andina por supuesto también atacaban a las mujeres indígenas. o para justificar la violación de una mujer indígena. violencia y disponibilidad 210 . además de la violencia física a la que fueron sometidas. ahora es remplazada por la disponibilidad de la chola “moderna”. El término chola parece haber sido particularmente favorito para el propósito de insultar sexualmente a las mujeres. Las bases de Manta y Vilca. Una mujer declaró que fue violada por cinco soldados. Declaración testimonial. La mujer indígena está menos disponible sexualmente. por supuesto. Violación Sexual en Huancavelica. Anexo 49. pero que su cuerpo está disponible para relaciones sexuales cuando los hombres quieran es reproducida por la etiqueta de chola. lo que las colocaba más allá de un posible deseo. 2000: 53). se le decía chola. La idea que la mujer “no sirve para ser amada” se transmite. después de lo cual será violada. al llamar chola a una mujer –en lugar de cualquier otra designación racial como india. quienes le dijeron: “Tú. chola. Más que nada. ya que la etiqueta hace que su sexualidad sea intrínsicamente promiscua. mestiza. CVR. sino porque su estatus es ahora aún más bajo que el de la chola. la mujer indígena conquistada que todavía era descrita como sexualmente explotable en la literatura de los siglos XIX y XX.sirve” es en sí misma. la etiqueta utilizada en los testimonios sugiere que para lograr que una mujer indígena fuera sexualmente disponible. los rasgos corporales y la distancia cultural daban a las indias la reputación de frigidez (De la Cadena. En tanto que las mestizas y las gringas están menos disponibles debido a su estatus más alto en la jerarquía racial. o gringa– los autores justifican su violación.

ambas entregadas a las tropas como botín. genérico para referirse a los cuerpos de las mujeres a ser tomados al antojo. tortura y asesinato de una maestra de Cajamarca. Esta idea extraordinaria sobre las jerarquías percibidas en los sistemas de violación no significa. sin embargo. después de lo cual supuestamente la deben dejar ir. Primero. que las mujeres que estén más arriba en la escala étnica se escapen de la violación. no obstante. tiene las características asociadas con ser chola. en el caso de la jerarquía establecida entre la vendedora de jugos y la dentista. una plaza. que están “por debajo” del estatus del soldado raso. es la vendedora de jugos quien. Es torturada Jelke Boesten 211 . debido a su profesión.venes que pasaban por las carreteras rurales que ellos patrullaban. violar a una chola es menos perjudicial para su reputación –o quizás más excitante– que violar a una indígena. peruana… tenía documentos” (Henríquez y Mantilla. El mismo soldado que relató la violación de la vendedora de jugos y de la dentista también recuerda la violación. en las narraciones sobre su violación. Aunque el testimonio no revela el entorno étnico de las dos mujeres. Las mujeres eran campesinas. ella sólo puede ser violada por aquellos que se consideran iguales –o superiores– en términos raciales y de clase. era gringa. que puede ser violada a su antojo. igual que la vendedora. no por el “soldado raso”. no lo sabemos– hace chola a la vendedora de jugos en lugar de indígena. En la mitad de su fiesta el capitán de la base les dice que suspendan porque ella es una terrorista. como la vendedora de jugos. Aunque la dentista es una mujer y posiblemente terrorista. el soldado específicamente usa el término cholitas. las tropas en cuestión hicieron un trato con ella y ella “permite” a tres de los hombres tener sexo. Ser vendedora de jugos en el Perú andino sugiere un entorno rural de habla quechua. indígenas y deben haber hablado quechua. Estar en el espacio público –un mercado. 2003: 90). Los soldados se preparan con cerveza. Volviendo a la narración citada en el párrafo introductorio. Él se refiere a ella como “una señora alta de 26 años. la dentista es mestiza debido a su profesión y merece respeto porque estudió y tiene una profesión. Sin embargo. Parece que para estos soldados. Existen muchas otras mujeres.

Las jóvenes también eran reclutadas para asistir a “fiestas” en las bases militares. No obstante. 343. violencia y disponibilidad 212 . simpática” 9. ya que ella era “alta. vol. hay algunos testimonios acerca de las fiestas en las bases militares. prácticamente han convertido a las chicas como una 8 9 Testimonio 100168. según él. Diamantes y pedernales (1954/1982). Las referencias disponibles para estos hechos sugieren que la relación sexual entre muchachas locales y soldados era bastante ambigua y con frecuencia se culpaba a las muchachas. una jerarquía similar a aquella entre el joven terrateniente y las mujeres indígenas en la historia de Arguedas. doce de los catorce soldados siguen violándola. La violencia sexual en circunstancias ambiguas que implican cierta agencia por parte de las mujeres debe desanimarlas para declarar. Cuando ya está muerta. Sin embargo. incluso violada8.5 p. de la violación de sus propias hijas y hermanas y miembros de la familia durante un velorio. todos hijos del personal militar. citado en CVR. también sugiere “que las muchachas se acostumbraban” y eso significaba. La prostitución forzada de muchachas locales en las comunidades andinas fue facilitada por la inequidad del poder hegemónico entre los soldados mestizos y las muchachas indígenas. 1.sexualmente. gringa. Testimonio 100168. que ellas estaban corrompidas: Aurelio: yo mismo he escuchado que las chicas mismas no se daban lugar. Algunos miembros de la comunidad afirmaban que las jóvenes provocaban a los soldados. citado en Henríquez y Mantilla (2003: 91). Así. aunque en muchas ocasiones los soldados utilizaban su posición militar para forzar a muchachas reacias –una excepción de tiempo de guerra– en otras ocasiones las mujeres se volvían prostitutas con una coerción más sutil basada en las jerarquías de género y raciales. eran obligadas a beber. Este hombre sabía entonces de la violencia con la cual tales actos se perpetraban. VI. Un padre y registrador de nacimientos y muertes en la comunidad de Manta cuenta de muchos niños sin padre que registró. Narrativas de sexo. comer y tener sexo con los soldados. iban a buscar. o que el consumo de comida y bebida en las bases las hacía cómplices en su calvario.

y ahí le invitaban rancho y por eso digo. a atender a los jefes militares de la base. Ella y otras muchachas eran llamadas con frecuencia. Su estrategia de protección era involucrarse con uno de 32 CVR. Con frecuencia sus madres esperaban afuera. quizás una o dos veces al mes. eran más sumisas”. Las encerraban en un cuarto en la base y allí había música y alcohol. Entrevistador: ¿La mayoría de ellas no denunciaban eso? Aurelio: No denunciaban porque ya se había habituado de vivir con la tropa10. Declaración testimonial. pero otras muchachas. a pesar de que han tenido relaciones con los que se han ido y nuevamente con otros tenían que hacer lo mismo. […] Entrevistador: ¿Cuál es su opinión de las fuerzas armadas de los abusos que cometían? Aurelio: Es lamentable. pornografía daban. investigaciones individuales. cada tres meses.[ininteligible] tenían que obligarlos a llevarle a la base a ver videos y videos qué cosa daban.. Entrevistador: Eran reiterativos.lo primero que tenían que buscar es a las chicas. cada mes. Aurelio: casi cada tres meses porque cada tres meses había relevo de tropa. El testimonio de Sonia relata hechos similares. se quedaban y eran agredidas. Cuando los soldados habían bebido suficiente. Sonia trata de distinguirse de las otras muchachas al sugerir que ella era más mundana (había vivido en Lima) y con mayor capacidad para resistir que las muchachas locales. 314025. En el relato que hace Sonia de los hechos. Jelke Boesten 10 213 . por eso decía que han corrompido a las chicas acá en Manta. Entrevistador: ¿por qué querían o de miedo? Aurelio: De miedo. a las chicas a ellas le gustaba.. algunas de las muchachas escapaban cuando los soldados empezaban a tocarlas. Las bases de Manta y Vilca. Anexo 7. CVR. entonces qué clase de gente. Violación Sexual en Huancavelica. del pueblo. en sus palabras “aquellas que eran más humildes. empezaban a tocar a las muchachas.

En estas circunstancias. La información sugiere que las mujeres indígenas empleaban normas y valores que predominaban en el Perú costeño con el fin de buscar protección de los soldados mestizos. Dichas estrategias muestran una gran conciencia institucional. quien posteriormente la dejó estando embarazada11. era eximido de una acción judicial. Se comprometió con el soldado. No obstante. Anexo 52. y que eso les daría protección física y moral temporalmente. también sospechaban que podían exigir un matrimonio para evitar un mayor escándalo para los soldados. Los pocos testimonios ante la CVR de mujeres que hablan de agresión sexual y violación sugieren que muchas mujeres estratégicamente se involucraron con soldados para evitar más violaciones de grupo y buscar la protección militar para miembros de la familia (Theidon. Violación Sexual en Huancavelica. Sin embargo. 2004.sus violadores. las mujeres evitaron el estigma de la violación y la prostitución. las mujeres eran obligadas a negociar el nivel de violencia que aguantarían. como lo confirman la realidad de la guerra y las estadísticas de la violencia. Las mujeres y sus familias aceptaban la promesa de matrimonio del soldado–violador. según la legislación aún vigente en ese tiempo. Las bases de Manta y Vilca. Crisóstomo. Narrativas de sexo. Boesten. Los aspectos raciales de dichas uniones son importantes y requieren un mayor escrutinio. basada en los códigos católicos de honor del siglo XIX. pero también se garantizaba la legitimidad del infante resultante y ayuda futura (Boesten. Las madres y los padres que visitaban a los superiores militares para denunciar a los soldados que habían violado a sus hijas sabían que esto no resultaría en un castigo para el soldado. violencia y disponibilidad 214 . cultural y étnica entre la población indígena victimizada. el cual. están basadas en una inequidad demasiado real entre el hombre blanco 11 CVR. investigaciones individuales. ya que sabían que el liderazgo militar era cómplice. Declaración testimonial. No debemos integrar la narrativa a la realidad o las etiquetas a la identidad. 2005. las narraciones tratadas sobre violencia sexual y las etiquetas raciales. sexuales y de género que con frecuencia van juntas. Al hacerlo. 2007). 2007a).

las prácticas sociales que son el estándar implícito de normalización que experimentan las sociedades (Butler. 1995: 108). aunque en forma violenta. la vida es constantemente renegociada. entre lo urbano y lo rural. el criollo y el jefe urbano. por lo cual es un patrón para la gente indígena y de la clase obrera. y el soldado costeño y mestizo son figuras dominantes ante las cuales el hombre indígena no tiene defensa. el hombre más blanco no necesita “un estado de excepción”. la fascinación y el temor hacia el otro hacen el deseo “legítimo” y la violencia casi inevitable: tanto el deseo racializado como el deseo de dominio sexual son fundamentales en este encuentro. Aunque estas narraciones de tiempo de guerra que se han tratado son extremas. El patrón. Es por cierto este entendimiento no expresado –pero bastante claro– de la jerarquía sexual y racial lo que refuerza la violenta unión entra la chola (o la mujer indígena) y el patrón criollo (o mestizo)12. Como este encuentro es jerárquico y sujeto a normas de género. es decir. entre el rico y el pobre. Para algunas personas en una sociedad determinada. 12 La palabra “patrón” se utiliza de la misma manera que el “boss” sudafricano. Las normas. La mujer indígena que no se ajusta estrechamente al estereotipo indígena. El rechazo racial y el deseo de dominación sexual parecen ir juntos perfectamente. 2004: 41). Jelke Boesten 215 . también son una expresión de las jerarquías existentes y de los límites socioculturales existentes que son persistentes en la literatura y la sociedad peruanas. y la mujer indígena por otra (lo que sea que se entienda por “blanco” o “indígena”. Esto nos presenta un punto de encuentro violento entre el indígena y el criollo. ni a una identidad mestiza. Para violar a una mujer peruana percibida como chola. Un patrón no tiene que ser el jefe para llamarlo así.(o más blanco) por una parte. recalcando que ella ha traspasado las invisibles fronteras culturales y geográficas. con frecuencia es racializada y sexualizada como chola. pero es blanco y dominante. Viene a la mente el análisis de Robert Young de la percepción de Gobineau de relaciones sexuales interraciales como “sadomasoquistas” (Young. una discusión por sí sola). en gran parte determinan cuál vida merece ser vivida y cuál no.

donde el padre de Ormache la retuvo en una “relación” sexual de dos semanas. desaparición. Miriam y Ormach tienen sexo en un hotel al borde de la carretera. Ormache hijo aborda a la víctima de su padre usando el poder de su posición privilegiada de clase media. pero al mismo tiempo en un mundo aparte: se ha “transformado” de joven indígena en madre soltera de un niño atormentado. También descubre que su padre fue cautivado por una de sus víctimas. Ormache padre violó a Miriam durante la guerra. y ciertamente. Ormache está confundido y se siente “paralizado”. a su vez. dice para sí mismo: “lo que estás sintiendo (o 216 Narrativas de sexo. Ormache hijo encuentra a Miriam al parecer más cerca de su casa. se obsesiona con la torturada sobreviviente de la crueldad de su padre. Ormache hijo. muerte. quien escapó de la prisión militar en los Andes. o tal vez considerada como intrínsicamente incluida en la relación. Ormache hijo piensa lo mismo. La violencia con la cual estas relaciones se forjan es discursivamente suavizada. con el cual está asociada con frecuencia la vida andina y el que Cueto describe vívidamente como un lugar mítico y extraño. y responsable de tortura. Adrián Ormache. Así como Ormache padre podría pensar que había tenido una enamorada durante dos semanas. Camino a casa. Después de viajar y experimentar “el Perú Profundo”. la guerra y la paz y la violencia y la disponibilidad en una sociedad desigual. En una novela del 2005. en un vecindario típicamente pobre de Lima. abuso sexual. el lector se confronta ahora con una nueva relación violenta. Al llegar al final de la novela. aunque con matices románticos. culturales y geográficos que son el Perú con el fin de encontrar a la mujer. Miriam. En vez de mostrarnos la relación violenta entre víctima y autor en tiempo de guerra. que descubre que su padre fallecido era un comandante militar radicado en Ayacucho. y deja a su esposa e hijas en su felicidad suburbana para embarcarse en un viaje a través de los contrastes sociales. donde ella forma parte de una comunidad de peruanos andinos desplazados. violencia y disponibilidad .Conclusión Un último ejemplo reunirá los vínculos entre la literatura y el testimonio. el autor peruano Alonso Cueto cuenta la historia de un exitoso abogado limeño de las clases privilegiadas.

parece confirmar que el fin no está a la vista. La próxima vez que se ven en un restaurante. Los siguientes hechos concluyen la escena: Se me acercó y me abrazó. Entramos al carro. En una furia. –Pido perdón –dijo ella– no sé qué me pasó.crees que estás sintiendo) es tan contrario a lo que eres que es casi risible si no fuera tan triste”. y el proceso de paz que siguió. en vidas que con frecuencia parecen nada más que mera vida. Ormache la reprocha por esto y le dice: “si no quiere hablar buscaré a otra muchacha para salir con ella”. Busqué un hotel en la avenida. Miriam ataca a Ormache con el cuchillo y lo corta levemente. la cultura y la raza. Miriam no habla. La guerra. La casi inevitable reproducción del violento y desigual encuentro sexual entre dos “razas incompatibles” –reforzado por la historia de violación y tortura que la precedió– coloca firmemente a la novela de Cueto en el análisis de Robert Young en el tipo de literatura colonial del siglo XIX que consideraba las relaciones sexuales interraciales como sadomasoquistas y caracterizadas por la “atracción y repulsión entre las razas (lo cual) comprende una estructura hegeliana de dominación y servilismo (1995: 108). que se hace posible debido a una persistente desigualdad étnica. Ella sale corriendo en la oscuridad. Volvimos a la carretera. pero Ormache la encuentra. Jelke Boesten 217 . no han cambiado profundamente las jerarquías raciales y de género –expresadas tan frecuentemente mediante la violencia sexual– que son la causa de la desigualdad persistente y marginan a tanta gente. Su confusión está relacionada con la historia de violencia que precedió su encuentro con Miriam. Esta novela contemporánea que reflexiona sobre el estado de las relaciones sociales peruanas después de una guerra devastadora. especialmente a las mujeres. pero también se refiere a la incompatibiliad de estas dos personas debido a la clase.

Boesten. Ricardo Portocarrero (Ed. Butler. (1998). Lima: Comisión de la Verdad y Reconciliación. Gendered peace: Women’s search for post–war justice and reconciliation. Arguedas. Analysing rape regimes at the interface of war and peace in Peru. J. Peru. (1997/1970). De la Cadena. En R. Mejia Baca y P. J. Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003).). M. Londres: Routledge (en prensa). CA: Stanford University Press. Montreal. Ponencia presentada en el congreso de Latin American Studies Association. 1919-1991. Las mujeres y la violencia sexual en el conflicto armado interno. J. Violencia contra la mujer durante el conflicto armado interno: “warmikuna yuyariniku”. Lima: Aprodeh–CVR. Precarious life: The powers of mourning and violence. Lima: Aspem. Durham. Diamantes y pedernales. Londres: Verso. Indigenous mestizos: The politics of race and culture in Cuzco. (1954). Homo sacer: sovereign power and bare life. 300-312. NC: Duke University Press. Agua. (2005). J. Skript Historisch Tijdschrift. Peruaans intellectualisme aan het begin van de twintigste eeuw. Warmikuna yuyariniku. Agua. Boesten. Informe final. (2007a). L. Crisostomo. Peru. Pankhurst (Ed. M. M. M. G. Marrying the man who raped you: Domesticating war crimes in Ayacucho. A. violencia y disponibilidad . Comisión de la Verdad y Reconciliación (2005). Lima: CIP. J. Arguedas. 20(4). De zwakkeren van de maatschappij: vrouwen en mindere rassen. lecciones para no repetir la historia: selección de textos del Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Aprodeh. Boesten. (2007b). (2004). (1999). Bryce Echenique. Lima: J. En D. Un mundo para Julius.Bibliografía Agamben.). Villanueva. Warma Kuyay.). 218 Narrativas de sexo. (1935). (2000). Lima: Peisa. Stanford. Portocarrero (Ed. Los escoleros. J.

) (1997). (2001). power and masculinity: The construction of gender and national identities in the war in Bosnia–Herzegovina. Rape: Politics and theory in war and peace.). Hague. R. femininity and men’s sexual selves in Lima. putas and chicas de su casa: Labelling. La piel y la pluma. (1999). A. Peru. Manrique. (Ed. Buenos Aires. (1907). Aves sin nido.. E. Machos. y J. (1999). S. Jacobs. manuscrito inédito. Nencel. Peace Research Centre. Matto de Turner. P. S. D. Gender and modernity in Andean Bolivia Austin: University of Texas Press. madonnas: Contesting the power of Latin American gender imagery (pp. Ruiz Bravo. (2006). Gender and catastrophe. 171-181. Mantilla (2003). Canberra: Working Paper Series. Australian National University. N. Jelke Boesten 219 . Melhuus y K. En M. Lentin. Crecer es un oficio triste. En N. and resistance. Escritos sobre literatura. Contra viento y marea: cuestiones de género y poder en la memoria colectiva. C. Pacharacas. Londres: Zed Books. mistresses. Londres: Zed Books. Henríquez. (Eds. (2003). Aprodeh. Lima: Sur. Callao. y Marchbank J. Londres: Zed Books. (1994).Flores Galindo. Lima: Comisión de la Verdad y Reconciliación. Manrique.) (2000). Lentin (Ed. Sub–versiones masculinas: imágenes de los varones en la narrativa joven. M. J. Rape. Lima: Sur Casa de Estudios del Socialismo. 15(2). En R. Mayer. Clorinda Matto y el nacimiento del indigenismo literario. Gender and catastrophe. N. States of conflict: Gender. Perú: Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. “Alien to modernity”: The rationalization of discrimination.). La tradición autoritaria. C. R. Asociación pro– derechos humanos. Nordstrom. 56-82). Barcelona: El Cobre Ediciones. Roncagliolo. Stephenson. Londres: Verso. Franco. (1999). Estudios sociológicos. (1996). A. etnicidad y racismo. Jacobson. Violencia y democracia en el Perú. Lima. (1968/1889). Journal of Latin American Cultural Studies. L. M. violence. Stolen (Eds. (1997).

Uceda. (2000). (1995). Londres: Routledge. (2001).Theidon. K. J. Entre prójimos: el conflicto armado interno y la política de la reconciliación en el Perú. J. Chicago: University of Chicago Press. (2004). Theidon. Durham: Duke University Press. Cholas and pishtacos: Stories of race and sex in the Andes. (2004). (2007). S. Zarkov. Young. violencia y disponibilidad . R. K. D. Muerte en el Pentagonito: los cementerios secretos del ejército peruano. Bogotá: Planeta. Weismantel. ethnicity. morality and reconciliation in Peru. culture and race. Colonial desire: Hybridity in theory. Lima: Instituto de Estudios Peruanos. 220 Narrativas de sexo. and gender in the break–up of Yugoslavia. Bulletin de l’Institut Français des Études Andines. R. 539-554. M. C. “How we learned to kill our brother”? Memory. 29(3). The body of war: Media.

Segunda parte Imágenes e imaginarios de las sexualidades negras .

.

Este trabajo constituye una parte ligeramente modificada de mi tesis de doctorado. En un nivel. profesora del Departamento de Antropología de la Universidad de Sao Paulo (USP). el mestizaje y la mixtura. al menos el casamiento (y por qué no decirlo. los propios análisis (que sólo operan con relaciones maritales formales) identificaron el predominio del par hombre negro–mujer blanca en el país donde se valoriza la figura de la mulata.Raza. Pareciera surgir una cierta paradoja en el cruce de estas afirmaciones: en el mismo país en que se valoriza. sensualidad y sexo interracial son tomados como algunos de los requisitos que marcan la especificidad brasilera. Unesp. Cor e Desejo: uma análise dos relacionamentos afetivo-sexuais inter-raciais no Brasil e na África do Sul. en otro nivel. en diferentes ámbitos. 2004. parece existir un tabú contra los casamientos interraciales. el deseo y el sexo “heterocrómico” son “deseables”. género y sexualidad en el Brasil contemporáneo1 Laura Moutinho2 Mestizaje. defendida en la Universidad Federal de Rio de Janeiro y publicada con el título Razão. que apuntan hacia un patrón marital homogámico presente en la sociedad brasilera. Este artículo tiene como punto de partida la confrontación de esta representación sobre el Brasil con estadísticas de orientación cuantitativa realizadas por demógrafos y sociólogos. también el sexo y el deseo) aparecen como “indeseables”. 2 Doctora en Antropología por el PPGSA/IFCS/UFRJ. 1 . Más allá de ello. (homo)sexualidad e identidad nacional en el Brasil y en Sudáfrica. En los últimos años ha investigado sobre raza. Sao Paulo.

“los agenciamientos del deseo serían sociales. el predominio de la pareja hombre negro–mujer blanca en el actual proceso de miscegenación. género y sexualidad en el brasil contemporáneo 224 . está marcado por el erotismo).En el Brasil. Hacia fines de los años ochenta. al contrario. hacia el predominio de la pareja hombre negro–mujer blanca como el par que preside el actual proceso de mixtura) me permitió seleccionar el inicio de la pesquisa. articulado al hecho de que el excedente de hombres negros y pardos no se está uniendo a las mujeres de su grupo de color (que a su vez aparecen en menor número en la condición de casadas). Un punto que articulado a las tendencias estadísticas (las cuales apuntan. pero recorrería tensiones de fuerza que atraviesan directamente el campo social” (1987: 251)3. sino también. en el mismo sentido. otras razones diferentes de las demográficas parecen estar influyendo tales uniones. la apertura de nuevas posibilidades de pesquisa. En resumen. inter-subjetivos. el hombre negro y el mestizo están ausentes del proceso de miscegenación (un proceso que. este tema se encuentra abandonado desde la década del setenta. El abanico de posibilidades abierto por los estudios de orientación cuantitativa no sólo posibilitó la desmitificación de ciertas representaciones (antes no cuestionadas sobre el tema). “raza” o “color” se circunscriben como un tensor que agrega flujos libidinales en 3 “os agenciamentos do desejo seriam sociais. algunas características sorprendentes de la selectividad conyugal brasilera: un número relativamente pequeño de casamientos interraciales (cerca del 19%). transindividuales. cabe reiterar. El deseo no quedaría restringido a lo individual subjetivado. mediante estudios de corte estadístico. un predominio homogámico en las relaciones interraciales (es necesario destacar que la principal diferencia es de color: no son significativas las diferencias socio–económicas. mas percorreria tensões de força que atravessam diretamente o campo social” Raza. En el tema de análisis. O desejo não ficaria restrito ao individual subjetivado. trans-individuais. intersubjetivos. ni las relativas a la escolaridad). En palabras de Néstor Perlongher. Nelson do Valle Silva (1987) y Elza Berquó (1988) retomaron esta perspectiva de análisis e hicieron evidentes. Como señala John Norvell (2001) en su relectura de los autores clásicos de la historiografía brasilera.

sin embargo. Apenas Gilberto Freyre en Casa-Grande & Senzala es quien parece reafirmar el mito de la erotización del negro. Del deseo por los hombres negros o el mito del negão4 En los autores clásicos de la historiografía brasilera. O Bom Crioulo es una de las pocas novelas en que el hombre negro es erotizado (Caminha. 3) sumado a las asimetrías de género.f. de forma singular. generalmente con ciertas connotaciones en torno a la virilidad (N. En las piezas teatrales de Nelson Rodrigues y Abdias do Nascimento.dimensiones necesariamente paradójicas: 1) en un eje. el hombre negro sólo aparece representado en el mundo de los afectos y placeres a partir del libro Sobrados e Mucambos de Gilberto Freyre. lo hace por negación.). lo deseable (el de la representación nacional. 2) su constitución atraviesa como un contínuum el cuerpo social: moviliza desde una argumentación “racista” y “exótica” hasta la que congrega valores “modernos” e “igualitarios”. s. la pareja focalizada está compuesta por el hombre blanco y la mujer negra/mestiza o nativa. grosso modo operada por la pareja hombre blanco–mujer mestiza) y en otro. el hombre negro se casa con mujeres blancas a causa de su deseo de ascensión social y “blan4 Expresión derivada de “negrão”. superior en el género y en la raza. aparece de modo opaco al momento de las adjetivaciones sobre los atributos eróticos y estéticos? Veamos a continuación. el vector cromático opera sentidos y significados eróticos del caleidoscopio social.). En este sentido. de la T. En el campo de la literatura. Alude al hombre negro de bellas proporciones. analizaré a continuación los principales estereotipos eróticos asociados al color negro tal como se revela en el decir de los informantes. En los libros referidos al periodo colonial. el deseo tabú (generalmente referido al hombre negro con la mujer blanca). Laura Moutinho 225 . cuando a partir de Havelock Ellis menciona su necesidad de danzas afrodisíacas para excitarse sexualmente. transformada en función del uso. Con estas referencias como guía. es importante tener en mente que estos relatos apuntan hacia una cuestión de fundamental importancia: ¿por qué el hombre blanco.

relacionalmente. Misse defiende la posibilidad que el símbolo del estigma no sea consciente. o sea. Tomando como referencia la arbitrariedad del signo lingüístico postulado por Saussure. antes de pasar al análisis. género y sexualidad en el brasil contemporáneo . pero no para el de los placeres. resulta necesario hilvanar algunas ideas acerca del concepto de estigma y su utilidad para la discusión propuesta.queamiento”. algo posibilitado por los títulos de médico y abogado. aquel en que se dramatiza la disputa entre valores entendidos como “normales” y “estigmatizadores”. la mujer blanca es el útero del mantenimiento de la raza. a não ser quando estas relações exprimem o discurso no qual aparece o símbolo de estigma”. 7) y se refiere a un “atributo profundamente depreciativo” (p. aunque se encuentre expresado en el ámbito discursivo e inexistente “en las relaciones interpersonales. el objetivo de la discusión que sigue es analizar los contenidos estigmatizadores (a veces. de la especie y de la nación: Se trata de la reproducción de “lo mismo”. Michel Misse (1981) interpela de un modo interesante el concepto de estigma de Goffman5 mediante una sofisticada discusión sobre el “estigma del pasivo sexual”. Misse argumenta que la utilidad del concepto de Goffman se evidencia en la ausencia de una reflexión que extrapole el nivel de las relaciones interpersonales. 9)6. que en toda la literatura clásica aparece colocada básicamente en un lugar deserotizado y desempeñando apenas los papeles de madre y esposa. Examinando el “mito de la femineidad”. utilizados como fuente de prestigio) de esa relación. 13). 226 Raza. 5 Goffman (1975) define estigma como “la situación del individuo que está inhabilitado para la plena aceptación social” (“a situação do indivíduo que está inabilitado para a aceitação social plena”. No obstante. que funcionan como clave para el mundo de las relaciones afectivo–sexuales formales. 6 “Nas relações interpessoais. En otras palabras. Para ello resulta necesario considerar que. la erotización del hombre negro erotiza a su par opuesto en sexo y color: la mujer blanca. a no ser cuando estas relaciones expresan el discurso en el cual aparece el símbolo del estigma” (p. p. De esta forma.

Laura Moutinho 227 . La relevancia de subrayar esta distinción se anuncia como necesaria para aquello que pretendo discutir. 30)7. de modo tal que oscurece una estigmatización que no se expresa (o no se puede expresar) en las relaciones interpersonales. como algo que se anuncia en el “lenguaje de los atributos”. Al focalizar el estigma en el “lenguaje de relaciones” y percibirlo como “un tipo especial de relación entre atributo y estereotipo”. La diferencia entre los dos abordajes se evidencia en el énfasis que el primer autor concede al estigma. mientras el segundo lo percibe “en el lenguaje de relaciones donde tales atributos son manipulados” (p. prestigioso y anti-estigmático” de ser mujer que compone el mito de la femineidad. El símbolo del estigma identificado por Misse (el atributo social desacreditador) está relacionado con la “función biosexual de la mujer” de “receptora del pene”. Es en la antinomia activo–pasivo en la que Misse identifica el símbolo del estigma que pesa sobre la mujer: el “estigma del pasivo sexual”. esa proposición 7 “A diferença é cristalizada de tal modo que a exclusão do ‘estranho’ pareça decorrer da aceitação geral de um ‘si mesmo’ oferecido pelas mulheres que se baseia num estereótipo ‘enobrecedor’”. En palabras del autor: “La diferencia es cristalizada de tal manera que la exclusión de ‘lo extraño’ parece derivar de la aceptación general de un ‘sí mismo’ ofrecido por las mujeres. de modo tal que uno se define por oposición al otro. En el “mito de la femineidad” el estigma del “pasivo sexual” no aparece explicitado en las relaciones interpersonales por estar oculto por un estereotipo “ennoblecedor. 44)8. 8 “na linguagem de relações em que tais atributos são manipulados”. y que si aparece como evidente en ese ámbito es porque está presente en la ideología dominante. que se basa en un estereotipo ‘ennoblecedor’” (p. el autor argumenta que el estigma no es reducible a las relaciones interpersonales. Según este autor. Algo que –diferentemente de los símbolos de estigmas analizados por Goffman– no es visible. ni tampoco directo o consciente. Goffman se atiene a su manipulación en un ámbito muy específico (el de las relaciones interpersonales).Siguiendo una perspectiva estructuralista. Algo que aparece desplazado para el aspecto psicológico.

Como una especie de significante. había algo que no conseguía comprender a lo largo de su reflexión: si.es formulada de la siguiente manera: “Un atributo que estigmatiza a alguien puede confirmar la normalidad de otro. En esta perspectiva. En esa lógica argumentativa. el hombre blanco es. En la argumentación de Misse. sino de atributos. de “valor absoluto y universal”. lo “normal” es definido con énfasis en los atributos del activo. Sin embargo. Siguiendo su argumento. como afirma Michel Misse. género y sexualidad en el brasil contemporáneo 228 . dado su valor absoluto. y viceversa. construido con base en la dominación de género y raza. este último está asociado a lo “activo” y el estigmatizado a lo “pasivo”. modelar y universal. opaco en lo que atañe a los atributos eróticos y sexuales. portanto. como propone Misse. como sugirió Simmel. la relación entre hombre negro y blanco no se anuncia como un lenguaje de relaciones –como defiende Goffman–. lo “normal” se afirma apoyándose en el estigmatizado que lo define y le confiere existencia. Así. 13)9. que aparece tan estigmatizado en el mundo de los placeres y afectos interraciales en la historiografía clásica. sin embargo. vemos que en el ámbito del lenguaje y del discurso. ¿por qué el hombre blanco (superior en género y raza) apareció de forma opaca en las adjetivaciones y atributos sexuales. lo “normal” aparece como modelar (afirmativo). será necesario agregar a mis referencias 9 “um atributo que estigmatiza alguém pode confirmar a normalidade de outrém. la existencia simbólica del estigmatizado –como en el binomio activo–pasivo– aparece como dependiente de lo “normal”. por lo tanto. provisto. En la esfera normativa. estéticos y eróticos presentes en los relatos de los informantes? ¿Y por qué el hombre negro. ele não é em si mesmo honroso nem desonroso”. mi interés en el análisis de Misse es examinar a partir del lenguaje –expresado en el habla de los informantes. se presenta con tanto prestigio en el mercado erótico? Para aquello que pretendo argumentar más adelante y plantear una solución al problema propuesto. él no es en sí mismo ni honroso. pero que igualmente puede ser inferido en la prensa escrita– el mito de la erotización del hombre negro. ni deshonroso” (p. Raza. En el decir de los informantes.

el sentido de dominación y sumisión.].. Desde la perspectiva que me interesa y orienta el presente análisis. Así.. En el artículo citado. es posible sostener que el binomio actividad–pasividad y su correlato dominación–sumisión aún aluden. Más allá de ello. ‘marica’ (N. que en la cultura brasilera es llamado como actividad y pasividad. 3. Peter Fry construyó un diseño de las representaciones sociales que organizan el imaginario de la sexualidad masculina en el Brasil y argumenta que “el acto de penetrar y el de ser penetrado adquieren. o ‘homem’ idealmente domina a ‘bicha’.. mediante los conceptos de ‘actividad’ y ‘pasividad’. Este componente se refiere a aquellos atributos físicos por los cuales se distinguen machos y hembras [.los análisis de Fry (1982) y Perlongher (1987). através dos conceitos de ‘atividade’ e ‘passividade’. creo que el tercer ítem de los cuatro elementos constituyentes de las identidades afectivo-sexuales12 sistematizados por Expresión brasilera que alude (muchas veces.). 11 “o ato de penetrar e o de ser penetrado adquirem. Como sostendré más adelante y siguiendo con la lógica explicativa de Fry. a los trazos de la personalidad y a las expectativas sociales normalmente asociadas al papel masculino y femenino. Papel de género. 90)11. un individuo puede orientarse homosexual. heterosexual o bisexualmente. en el que los papeles de género masculino y femenino son altamente segregados y jerarquizados (p. en la esfera de las representaciones sexuales y eróticas. Orientación sexual. 4. onde os papéis de gênero masculino e feminino são altamente segregados e hierarquizados”. Comportamiento sexual. (1.. o sentido de dominação e submissão. de la T. Se refiere al comportamiento sexual esperado de una determinada identidad. la relación entre ‘hombres’ y ‘bichas’ es análoga a la que se estabelece entre hombres y mujeres en el mismo contexto social. ‘loca’. Se refiere específicamente al comportamiento. Sexo fisiológico. En ese ítem podemos destacar el acto de la penetración o el de ser penetrado en el acto sexual. Assim. a un otro tipo de relación jerárquica (o de superioridad): la de la raza negra sobre la blanca. Sexo fisiológico. Así. Além disso. Este componente refere-se àqueles Laura Moutinho 10 229 .]. 2. el ‘hombre’ idealmente domina a la ‘bicha’10. a relação entre ‘homens’ e ‘bichas’ é análoga à que se estabelece entre ‘homens’ e ‘mulheres’ no mesmo contexto social. de tal forma que no son determinados por el ítem 1. 12 Los cuatro elementos son los siguientes: 1. Se refiere básicamente al acto fisiológico del objeto de deseo sexual. sexo fisiológico [. de forma peyorativa) a un estereotipo de hombre homosexual ‘afeminado’. Cada cultura define la naturaleza de esos papeles de género.

clase. En la interpretación de Perlongher (cuya línea maestra estoy adoptando).. ese aspecto permanece oscurecido en el lenguaje cotidiano y normativo (en el cual el hombre blanco aparece como superior). que al enfatizar los atributos del hombre negro lo representan como el elemento activo. 2. Comportamento sexual.ou bissexualmente”. la de género. 230 Raza. Refere-se ao comportamento sexual esperado de uma determinada identidade. Teniendo en cuenta la etiqueta racial brasilera.. 250)14. al identificar en el gueto paulista la coexistencia de los dos modelos de representación de la sexualidad masculina construidos por Peter Fry: “el arcaico. tampoco excluye a los negros de la baja prostitución. pero es expresado en la esfera de lo erótico. 13 “o arcaico. 14 “gênero. 15 Expresión que alude a la cuestión de la prostitución (N. hierárquico e popular (bicha/macho) e o moderno. heter. pequeñoburgués (gay–gay)”13. sexo fisiológico [.. como indican las narrativas de los informantes.). Assim. jerárquico y popular (bicha–macho) y el moderno.]. o que é chamado na cultura brasileira de atividade e passividade. Nesse item. cuya composición mayoritaria es de negros y pardos. más ‘oculto’: raza” (p. 3. Refere-se basicamente ao ato fisiológico do objeto de desejo sexual. podemos salientar o ato da penetração ou do ser penetrado no ato sexual. Papel de gênero. igualitario. de atributos físicos através dos quais distinguem-se machos e fêmeas” [. Cada cultura define a natureza desses papéis de gênero de tal forma que não são determinados pelo item 1. edad y un otro. Néstor Perlongher documentó en un ámbito local específico (el de la prostitución masculina) el aspecto que estoy destacando.el autor (aquél relacionado al comportamiento sexual de una identidad. género y sexualidad en el brasil contemporáneo . pequeno-burguês (gay/gay)”. apoyado en el binomio activo–pasivo) está también impregnado de una distinción racial. classe. igualitário. Orientação sexual. idade e um outro mais ‘oculto’: raça”. Si bien el “negócio do michê”15 no descarta el racismo presente en la sociedad más amplia (ni las discriminaciones por clase..de la T. aos traços de personalidade e às expectativas sociais normalmente associadas ao papel masculino e feminino. la tensión adulto–joven. 4. Refere-se especificamente ao comportamento.]. edad y género). 91–92). um indivíduo pode se orientar homo-. pp. Esas referencias identitarias forman un campo de fuerzas y tensiones orientado por tres tensores: “género.

finalmente. de modo tal que éste no se encuentra reducido apenas al ámbito individual y subjetivo. para muchas mujeres. la musicalidad.). Sin embargo. de la T. sino también como.). Expresión que refiere a una capacidad sensual de los movimientos del cuerpo (N. género y erotismo de modo paradigmático. se convierten respectivamente en una relación de deseabilidad del adulto por el joven.edad y. En la pequeña introducción que precede al reportaje.° 2. la de raza. y los hombres negros están excluidos del tercero... presentes en los clasificados de sexo de los periódicos cariocas. de la T. de la transgresión de los clivajes de clase y del deseo del blanco por el negro. Laura Moutinho 231 . estos tensores sociales transindividuales y jerárquicos funcionan como agenciadores del deseo. el “mundo de la TV”. hombres”. más ocultamente. el “supermundo de la sensualidad”. a continuación. Dicho de otro modo. la utilidad de este instrumental y de las hipótesis explicativas sugeridas en el análisis de las representaciones sociales que evidencian la fuerza del mito de la erotización del hombre negro y los amplios significados que éste vehicula. la “ginga”17 y el “malandragem”18 en la vida cotidiana que “también se expresa en la relación de pareja”. del viril por la bicha. N. es el más ardiente de los amantes”. 16 17 Revista Black People. no sólo como inteligentes y exitosos. la revista presenta tres mundos en los cuales el hombre negro aparece: el “submundo de la sensualidad” y del fetiche. pocos hombres negros participan. Veamos. año 2. y viceversa. Con el título “Hombre Fetiche” y el subtítulo “las tres realidades de ese que. 18 Modo de vida del malandro: apodo popular a aquellos hombres “expertos” que emplean ingeniosos recursos para sobrevivir. el “mundo cotidiano” que enfatiza la sensualidad. que transcurren su vida entre diversiones y placeres (N. antes de atenerme a los relatos de los informantes me gustaría focalizar en un reportaje que compila elementos de estigma y de prestigio articulados al color. Como puede verse. en los tres “mundos” la palabra clave es “sensualidad”. edición 8. que en tono de denuncia destaca que “de él. la revista Black People16 presentó un reportaje de tapa (escrito por un hombre) sobre el erotismo del hombre negro.

dice que los maridos siempre blancos le solicitan que desempeñe el papel de hombre fuerza. Todo eso se expresa también en la relación de a dos” y el reportaje se complementa con comentarios respecto al asedio que los bailarines del Bloco Afro Olodum20 sufren por parte 19 20 Utilizado aquí como sinónimo de negro (N. el juego de cintura es propio del negro. Lleva seis meses en la profesión y se presenta como un personaje perplejo: “Yo no entiendo cómo una vida de a dos. alrededor de los 30 años. la ginga. más dotados”.El personaje característico del submundo es Cleyton. blancas. y el reportaje se completa en un tono irónico y provocativo: “lo que él no rechaza”. pero por barreras familiares no pudo casarse con él. Cuando es buscado por matrimonios. Yo creo que esa herencia cultural que el negro trae se expresa también en la cama. Una letrista sintetiza el argumento principal: lo que tiene de atractivo el hombre negro es su sensualidad. ellas no asumirían el crioulo”19. Raza. actúa en el combate a la discriminación racial y valoriza la estética negra (N. puede precisar de un tercero”. viril. de la T. En el “mundo común”. su musicalidad. Tipo de ‘comparsa’ afro de carnaval. Yo creo que un pueblo tan musical. principalmente. también es diferente en el comportamiento íntimo. de la T. que se expresa tan sensualmente. la sensualidad del hombre negro continúa como un elemento destacado.).85m de altura. que mantiene a pesar de todo tanta alegría. género y sexualidad en el brasil contemporáneo 232 . de macho. su vida extraconyugal se limita a los negros. Su clientela está compuesta predominantemente por mujeres de clase media y media–alta. Y completa: “soy un puro fetiche. más activos y. ofrece actividades culturales a los jóvenes (principalmente en la música). que algunas veces están acompañadas de los maridos. Un cantante y un guitarrista “negro” hacen coro: “el malandragem. fundada por la comunidad negra de la ciudad de San Salvador de Bahia en 1979. aparentemente tan feliz. Desde entonces.). Cleyton afirma que esas mujeres “creen que los hombres negros son más ardientes. Una de sus clientes (blanca) lo busca porque sólo fue feliz con un hombre negro. de 27 años y 1.

El hombre negro. en la que aparece de cuerpo entero. El supermundo. cuyas cualidades excepcionales son tratadas como tan amenazantes que lo excluyen del “supermundo” de la televisión. activos. La descripción de Cleyton destaca el potencial de consumo Laura Moutinho 233 . comienza con una carta de la esposa del actor negro Milton Gonçalves que traía el siguiente trecho: “quiero ver a mi marido besando a la actriz blanca Maitê Proença”. excluido de las telenovelas y del mundo de los afectos televisivos. pero no en el de la conyugalidad.de las turistas blancas europeas y brasileras. fuertes. en la cual una mujer blanca parece morder sensualmente la oreja de un actor negro y. más dotados. machos y sensuales que los hombres blancos. el reportaje concluye que “la elegancia y la sensualidad del hombre negro sólo están lejos de los medios”. el mundo de la televisión. con una especie de calzoncillo estampado imitando la piel del leopardo. al estilo Tarzán. la otra es una foto de la película Otelo. Ese mismo joven protagoniza la foto de la tapa de la revista. Las palabras clave que evidencian su éxito en el disputado mercado del sexo y del erotismo son: más ardientes. aparece en el reportaje con fuerza dentro del mundo de los placeres. vemos un negro musculoso echado en el césped. mientras diseña su superioridad sobre el hombre blanco y la popularidad con las mujeres. en los tres mundos dimensionados la marca es la sensualidad. vistiendo un paño amarrado a la cintura con grafías africanas. tres exploran el físico musculoso de dos hermanos gemelos negros que aparecen sin camisa y con los yines ligeramente abiertos. en la apertura del reportaje. De las cinco fotos que ilustran el reportaje. acciona una serie de estereotipos hartamente conocidos (y manipulados) en el día a día. el color tensiona flujos libidinales procurados y valorizados en el mercado erótico. focalizando el erotismo y la sensualidad que les son atribuidos. El reportaje procura construir una lectura positiva de las cualidades de ese hombre. En otras palabras. Como hemos visto. más viriles. Después de un análisis sobre la ausencia de negros en las telenovelas brasileras. Cualidades que se evidencian como bienes eróticos cuando se los vincula al color–raza. ¿El motivo? ¡Recelo! Las múltiples cualidades del hombre negro son amenazantes. Como hemos visto. el hombre blanco aparece como inferior al negro en un eje que podemos clasificar como erótico.

(y prestigio) que su juventud (27 años), su color (negro) y tamaño (1,85m de altura) presentan en ese mercado. Sus dotes son bienes eróticos, disputados por hombres y mujeres blancos. Las mujeres “blancas” (finalmente erotizadas) son representadas ansiando una satisfacción que el hombre blanco no le puede dar, dado que esta raza (más racional y civilizada) no realiza actuaciones sensuales (características de la raza negra, más primitiva). Por su parte, los maridos blancos no aparecen en posición de disputa, sino de adversarios que reconocen (y también desean) la superioridad del macho negro y viril. Veamos cómo algunos de estos estereotipos aparecieron en el trabajo de campo que fue realizado en Río de Janeiro, y que permiten encaminar algunas sugerencias e hipótesis. Ritinha se autoclasifica como blanca; nació en el interior de un barrio de la zona llamada Baixada Fluminense en Río de Janeiro; de padres blancos, vivió con la hermana y el cuñado a partir de los 10 años de edad, en un barrio de la zona norte hasta los 14 años, cuando finalmente se mudó a Copacabana. A los 23 años (edad que tenía al momento de la realización de la entrevista), estaba terminando su tercera relación seria y segundo casamiento, ninguno de ellos formalizado21. El último exmarido, único clasificado como no blanco, era:
hijo de negro, bien moreno casi mulato, cabello ruim22 y tiene ojos verdes: una belleza, ¡lindo! Su familia es negra, padre negro, madre tipo sarará23, morena de cabello ruim. Pero él tiraba más para oscuro, era mulato casi negro, de cabello realmente ruim; lo salvaban los ojos.

Se conocieron en un restaurante en el que ambos trabajaban y estuvieron casados dos años y medio. Todo sucedió en una semana. Fue clasificado como: “El mejor hombre que tuve en la cama”. Dice que se sintió atraída por su color y... “por él”. Afirmó que
21

En Río de Janeiro, “casamiento” es utilizado frecuentemente como sinónimo de “vivir juntos” (N. de la T.) 22 Se refiere al cabello tipo afro, crespo (N. de la T.). 23 Otra forma de hacer referencia al cabello afro (N. de la T.).

234

Raza, género y sexualidad en el brasil contemporáneo

El contraste atrae: la piel es diferente, el olor es diferente, la textura de la piel es diferente, la calentura... Todo es diferente. ¡Es muy bueno! Y quedaba muy bonito en él. Esa cosa de la piel oscura con ojos claros.

Y completó diciendo que había una enorme diferencia entre transar24 con un blanco y con un negro: “Es diferente, hay una diferencia enorme, la manera en que lo hace es diferente. La boca es diferente, la manera de besar es diferente. Es más agresivo, es más fuerte”. El relato de esta entrevistada puede contrastarse con el de Maria, estudiante de un curso de prestigio en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, PUC, de 20 años, blanca y residente en Ipanema. En el campo de los afectos, Maria dijo que, excepto su última expareja, se relacionó más con “blanquitos” pero decía: “Siempre encontré a los negros bonitos”. Afirmó que desde pequeña su familia bromeaba con “la historia de su preferencia”, aunque la primera vez que estuvo segura de ello fue cuando participó de un programa de intercambio y conoció un “negão africano, alto, lustroso”25 al cual ella creyó “príncipe de alguna tribu”. Ella no llegó a relacionarse afectivamente con él, pero algunos meses después sí lo hizo en Río de Janeiro con un muchacho que no era físicamente del tipo que ella apreciaba: “negro, más para el marrón”, pero que tenía influencia en la facultad y la trató como nadie la había tratado. Las dos narrativas aquí presentadas (Ritinha y Maria) están basadas en un estereotipo que articula raza (negra), erotismo y belleza. Pero es interesante la manera en que el mismo estereotipo es vivido de manera distinta. Para una de ellas (Maria) es posible identificar un llamado erótico–afectivo en torno a la idea “Negão, alto y lustroso”; de hecho, ella se relacionó con un joven que no tenía esos atributos y ni siquiera contaba con un tipo físico que la atrajera. En este caso, importó la influencia (y el prestigio) que él tenía en el lugar donde convivían y la forma en que ella había sido tratada. Ritinha, al contrario, puntualiza durante toda la
24 25

Expresión coloquial para referirse al acto de la relación sexual (N. de la T.). Alusión al brillo de la piel negra (N. de la T.).

Laura Moutinho

235

entrevista la diferencia entre transar con blancos y negros y la atracción estética por el color negro. En su relato, el hombre blanco sólo puede ser percibido en contraste con el negro, por lo que no es. En el habla de esta entrevistada –y de otras, como veremos– el color negro aparece articulado a metáforas térmicas (temperatura, calentura), viriles (fuerza–violencia– agresividad), de proporción (alto, enorme) y una serie de superlativos que demarcan un desempeño sexual (masculino) con una connotación erótica específica, operada por la “raza”.
Para Telma, de 30 años, residente de la zona norte, que se clasifica como negra y se irrita cuando las personas la llaman mulata o morena, la alquimia erótica mezcla distintas sustancias: de la sonrisa a la delicadeza en el trato, del “cuerpo bien conformado, peludo y sin barriga” al “olor rico”, aquel que provoca “ganas de quedarse prendida al cuello” del otro. Con otras informaciones, ella también enfatiza el punto señalado más arriba. En el cuerpo del hombre “negro” se destacan algunos elementos: la “cola” [...] “el hombre negro tiene la cola más bonita”, [...] “normalmente tiene más cola” que el hombre blanco; los “dientes”, considerados “más bonitos”, le dan la posibilidad de una sonrisa más “cautivante”; el cuerpo: “el hombre negro tiene el cuerpo más bonito, [...] es más proporcionado, [...] hombros anchos, con cola, con piernas”. Ella encuentra “bonito el hombre alto”, pero para namorar26, un hombre tiene que ser “¡pro–por–cio–na–do!”.

Los atributos físicos apreciados en el hombre negro fueron definidos y adjetivados rápida y fácilmente. Pero al momento de preguntarle qué era lo que apreciaba en los hombres blancos, luego de un silencio la entrevistada afirmó que prefería explicarlo diciendo lo que “no le gustaba en el hombre negro”. Su reacción y estrategia explicativa me sorprendieron. Acto seguido, ella intentó aclarar: “todo lo que tiene un hombre blanco, el negro también lo puede tener, pero hay cosas que el hombre negro tiene, que el hombre blanco de repente no”. Y ejemplificó: “una cosa de
26

Relacionarse amorosamente (N. de la T.).
Raza, género y sexualidad en el brasil contemporáneo

236

los negros que no me gusta, y que difícilmente veas en un hombre blanco, es la nariz muy ancha”. El aspecto significativo de su relato es la actitud de adjetivar sus preferencias de forma relacional (por lo que no le gusta de los hombres “negros”), y en la que el otro polo de la comparación es opaco. La idea que el patrón de belleza brasilero es “blanco y europeo” está muy difundida, pero ese patrón también parece ser opaco en cuanto a las adjetivaciones y definiciones posibles. Esos términos mantienen entre sí una relación de dominación y jerarquía, en la cual el polo racialmente dominante y modelar (el blanco) emerge solamente por oposición. Una referencia a la nacionalidad –de manera tal que resulte articulada al color–raza y a un cierto modelo de belleza masculina blanca– fue un recurso utilizado para definir, conceder alguna visibilidad a la estética blanca masculina. En este sentido, la entrevistada afirmó: “yo me acuerdo de una vez en un pagode27 que estuve con un tipo que era hasta de la policía, ese era blanco, bien blanco, tenía cabello castaño [...] bonito, trazos finos, tú miras para él y dices que es blanco, no tiene mezcla [...] así... un tipo italiano”. Vemos cómo la nacionalidad puede ser tanto jerarquizada “racialmente” (tal vez podríamos suponer que un “tipo portugués” pudiera incluir alguna mixtura, por ejemplo), como también trae elementos que articulan un tipo físico a una cierta construcción de género y raza. Ritinha –como Telma y, de cierta forma, también Maria– sólo marcó la diferencia entre hombres negros y blancos a través de una comparación en la que lo blanco no aparece. Por oposición, se percibe que los atributos del hombre blanco son definidos por lo que el hombre negro posee y aquél no. Y creo que la palabra clave es “calentura”. Pero ¿cuáles son los atributos del hombre blanco? En este sentido ¿podríamos especular que, por oposición, los hombres blancos serían “más fríos” o “menos calientes” en el acto sexual? Eso no fue dicho por las informantes directamente. Cabe preguntar: ¿Por qué no? O, incluso, ¿dónde está el blanco, procreador
27

El pagode es una de las variantes del samba brasilero y es un género musical muy popular en el Brasil; la palabra se refiere tanto a este tipo de baile como a la clase de salón donde se lo danza (N. de la T.).

Laura Moutinho

237

de los trópicos, de Gilberto Freyre? Y para finalizar, ¿por qué justamente aquel que es modelar en el género y en la raza, no posee adjetivaciones por sí mismo, y las tiene sólo por contraste? ¿Qué significa esa opacidad del hombre modelar? Veamos un relato más de Ritinha: Aparte del exmarido, estuvo con otro joven que era “bien negão también” y profesor de lamba-aeróbica28. Lo describió de la siguiente forma:
Alto [...] una belleza, u-na be-lle-za... enooorrme, parece un caballo de raza, un negão, hija mía, ¡un ne-gão! Aquel que te agarra con violencia; no que lo haga con violencia, pero la manera de agarrarte, ¿sabes? Es muy bueno, el olor es diferente, la boca es diferente, es más gruesa, besaaaa... [suaviza la voz] es todo diferente, es lo mejor que hay.

Las adjetivaciones utilizadas por la muchacha causan impacto. Ella aparentemente no percibe que la terminología que utiliza es racista. Al contrario, expresó una percepción de sí misma como “corajuda”, pues contrajo un casamiento no convencional, enfrentando los padrones normativos. Los estigmas y adjetivaciones enumerados para caracterizar las cualidades y desempeños del hombre negro refuerzan el aspecto dimensionado más arriba. Desde mi punto de vista, la opacidad del hombre modelar se relaciona con la fuerza de su dominación. El hombre blanco es una especie de significante. Solamente adquiere significado cuando es por oposición, por ser el modelar justamente el dominante. Desarrollaré este argumento en el ítem sobre el erotismo asociado al hombre negro, pero quisiera adelantar que en el discurso nativo, la relación entre hombre blanco y hombre negro invierte aquella hilvanada en los escritos de los autores clásicos de la historiografía brasilera. En otras palabras, ésta es constituida en la narrativa sobre dos términos y no un término (el hombre blanco) y una relación (el hombre negro). Veamos las adjetivaciones sexuales y eróticas sistematizadas en las tablas siguientes que son una tipología “nativa” del color–raza, erotismo y jerarquía.
28

Basado en la lambada, es la adaptación aeróbica de dicha danza para gimnasios (N. de la T.).
Raza, género y sexualidad en el brasil contemporáneo

238

Tabla 1. Atributos estéticos y eróticos.
Hombre Blanco brasilero Atributos estéticos y eróticos - Trazos finos. - Frente fea. - No abre la boca para besar. - Beso que no investiga. - Beso que no es profundo. - Menos apetito sexual. - Menos creativo en el sexo. - No tiene beso profundo. - Beso superficial. - Color más bonito. - Más intenso. - Más caliente. - Más agresivo. - Más fuerte. - Tiene más ganas. -“Agarra con ganas”. - Tiene cara de zafado. - Más apetito sexual. - Mejor piel. - Mejor olor. - Temperatura–calentura. - Agarra con violencia. - Boca más gruesa. - Besa con más ganas. - Beso que escudriña la boca. - Besa diferente. - Dientes más bonitos. - Cuerpo más bonito. - Pene mayor. - Hombros anchos. - Caballo de raza. - Cola redonda. - Cola carnosa. - Trazos de blanco con piel no tan clara. - Todo proporcionado. - Más bonito cuando la mixtura sale bien.

Blanco extranjero

Negro brasilero

Mestizo brasilero

Laura Moutinho

239

Tabla 2. Masculinidad, color y desempeño sexual.
Hombre Blanco brasilero Blanco extranjero Negro brasilero Desempeño sexual Mejor que el extranjero. Menos que los negros brasileros. Mejor que los blancos extranjeros y brasileros.

Tabla 3. Color, masculinidad y romanticismo
Hombre Blanco brasilero Blanco extranjero Negro Brasilero Romanticismo Mayor Menor Menor

Por lo expuesto más arriba y analizando la cuestión en un mismo género –el masculino, en el cual ambos son activos– vemos que los elementos de estigma colocados en la raza revisten prestigio. El negro es racialmente inferior al blanco en la vida social y normativa, pero en la esfera erótica aparece de forma superior, como señalan las metáforas térmicas, de proporción, de virilidad y de desempeño sexual. Cabe recordar que si bien no todas las informantes postularon diferencias eróticas y sexuales entre hombres negros y blancos, tampoco ninguna de ellas afirmó que en algún aspecto del mundo de los placeres el hombre blanco fuese superior al negro. Veamos ahora la siguiente figura sobre los elementos de estigma– prestigio, presentes en la esfera cotidiana y normativa:
Figura 1. Elementos de estigma–prestigio. Eje normativo.
Cultura Naturaleza Raza Blanca Raza Negra Razón Erotismo Hombre blanco Hombre negro

Masculino Femenino

Deseo masculino Deseo femenino

Activo

Pasivo

240

Raza, género y sexualidad en el brasil contemporáneo

En la secuencia diseñada arriba vemos cómo en un nivel –el eje normativo– la cultura engloba a la naturaleza, así como la raza blanca a la negra. Del mismo modo, en el género masculino el hombre blanco engloba al negro, la razón al erotismo (binomio que alude a otro: civilizado–primitivo) y el deseo masculino engloba a su contrario, el femenino, apareciendo como activo – tanto en lo que atañe al género (masculino) como a la raza–color (blanca)– en detrimento de lo femenino y negro, representados como pasivos. Para aquello que pretendo discutir a continuación, se torna necesario destacar que en la cosmología católica la mujer aparece en una relación metonímica con el hombre: Eva fue creada a partir de una costilla de Adán, que a su vez fue concebido “a imagen y semejanza de Dios”, una relación metafórica (Dumont, 1992, Abreu Filho, 1983). Retornaré a este punto más adelante. Veamos a continuación cómo, en otro nivel –la esfera del deseo erótico– estos términos se invierten.
Figura 2. Elementos de estigma–prestigio. Eje del deseo erótico.
Naturaleza Cultura Raza Negra Raza Blanca Erotismo Razón Hombre negro Hombre blanco

En la esfera (o eje) del erotismo, la naturaleza engloba a la cultura, pues el sexo se evidencia como un elemento de quiebre, instintivo y ambiguo, sobreponiendo la naturaleza a la cultura. Esfera de la inversión de las normas sociales por excelencia, en ese eje los valores hegemónicos de la masculinidad aparecen invertidos (englobando a sus contrarios) cuando son asociados a la raza–color. Como hemos visto a partir de las narrativas de las informantes, el color negro aparece como superior al blanco en relación al género femenino y masculino. Pero respecto al punto que interesa para el presente análisis, al aproximar al hombre “negro” a la naturaleza, animalizarlo y supererotizarlo para diseñarlo en oposición a la civilidad “blanca” (como en el caso de Nina Rodrigues o Adolfo Caminha, por
Laura Moutinho

241

ejemplo), se crea un espacio en el cual los elementos de estigma pueden transformarse en elementos de prestigio –dado que el sexo, fuera de la reproducción, es un elemento de quiebre. Algo que aparece como un problema, excepto en Casa–Grande & Senzala de Freyre, en el cual sin embargo el sexo interracial aparece regulado en la conceptualización de “patriarcalismo poligámico”. Si la erotización del hombre negro inferioriza al hombre blanco (en la cual el primero aparece como activo y el segundo como pasivo) a su vez, relacionalmente, erotiza a la mujer blanca. Vemos así cómo la lógica explicativa que demarcaba solamente el aspecto utilitario de la relación entre hombre negro–mujer blanca –la movilidad social– oscurece la (doble) amenaza que el hombre negro produce en la hegemonía del hombre blanco: usurpando su lugar de dominación y, concomitantemente, erotizando a la mujer blanca. En este punto, cabe destacar: no se trata aquí de demarcar una sobreposición del género masculino sobre el femenino, dado que esta mujer sólo aparece erotizada porque puede expresar su deseo, desplazándose de la posición a la cual estaba confinada en la literatura (la de madre y esposa). En este sentido, reitero que al interior del binomio activo–pasivo constituyente del imaginario sexual masculino (Fry, 1982), las características estigmatizantes de la raza negra acaban por revelarse como elementos de prestigio en el mercado erótico–afectivo, diseñando al hombre negro (más viril, bien dotado, más caliente, con mejor desempeño sexual) como activo (y superior) al blanco. La relación hombre negro y mujer blanca se revela, además, como una relación metonímica, tal como es construida por la cosmología católica. Sin embargo, la mujer blanca no aparece apenas relacionalmente y a merced del deseo masculino, sino como un ser que desea. En dicho aspecto vemos diseñarse un interesante caleidoscopio cuando yuxtaponemos color y género en la esfera erótica: si el género masculino engloba al femenino, la raza blanca engloba a la negra; de modo que en el eje operado por la categoría de género, el hombre negro es superior, y en el eje racial, la mujer blanca manifiesta su superioridad. 242
Raza, género y sexualidad en el brasil contemporáneo

En esta línea de raciocinio, vemos insinuarse otro elemento que amenaza a la hegemonía blanca masculina: el elemento responsable por la miscegenación (comprendida en el Brasil, en gran parte, como “emblanquecimiento”) es femenino, como Elza Berquó ya había señalado en análisis estadísticos. Veamos entonces cómo el cuadro se completa, cuando focalizamos la pareja hombre negro y mujer blanca:
Figura 3. Pareja hombre negro y mujer blanca. Género
Masculino Femenino

Raza
Raza Blanca Raza Negra

Hombre negro

Mujer blanca

Mujer blanca

Hombre negro

Como vimos anteriormente, las ideas de raza y erotismo están firmemente ancladas en ciertas estructuras de estatus y prestigio que son jerarquizadas de un modo singular. Sin embargo, cuando son combinadas pueden crear un campo de maniobra en el cual el estigma puede ser resignificado como una señal de estatus. Este cambio de valores impacta de modo significativo a la esfera normativa. El hombre negro no es simplemente valorado en la esfera erótica y estigmatizado en el campo normativo. El encuentro entre el hombre negro y la mujer blanca permite el deslizamiento de una esfera hacia la otra, en la medida en que este encuentro viene protagonizando el proceso de miscegenación en el Brasil. En este sentido –para finalizar– resulta necesario destacar las situaciones tabú que evocan la relación entre hombre negro y mujer blanca: la erotización del relacionamiento afectivo-sexual formal (frecuentemente
Laura Moutinho

243

concebido como puramente reproductivo), la importancia de esta pareja en el proceso de miscegenación (percibido en general por la relación hombre blanco y mujer negra–mestiza) y la propia concreción del deseo sexual inter–racial. Bibliografía
Abreu Filho, O. (1983). Dona Beija: análise de um mito. Perspectivas Antropológicas da Mulher, 3, 70-100. Berquó, E. (1988). Demografia da desigualdade: algumas considerações sobre os negros no Brasil. Revista Novos Estudos, 21, 74-85. Berquó, E. (1998). Sexualidade e demografia (comentários sobre a exposição de Michel Bozon). En M. A. Loyola (Ed.), A sexualidade nas ciências humanas. Río de Janeiro: Eduerj. Caminha, A. (s.f.). O bom-criolo. Río de Janeiro: Olive Editora. Do Valle Silva, N. (1987). Distância social e casamento inter-racial no Brasil. Estudos Afro-Asiáticos, 14, 54-84. Do Valle Silva, N. (1991). Estabilidade temporal e diferenças raciais no casamento inter-racial. Estudos Afro-Asiáticos, 21, 49-60. Dumont, L. (1992). Homo hierarquicus: o sistema de castas e suas implicações. Brasilia: Universidade de Brasil. Freyre, G. (1977). Casa-grande & senzala. Río de Janeiro: José Olympio. Freyre, G. (1968). Sobrados e mocambos. Río de Janeiro: José Olympio. Fry, P. (1982). Da hierarquia a igualdade: a construção histórica da homossexualidade no Brasil. Para inglês ver: identidade e política na cultura brasileira. Río de Janeiro: Zahar. Goffman, I. (1975). Estigma. Notas sobre a manipulação da identidade deteriorada. Río de Janeiro: Zahar. Misse, M. (1981). O estigma do passivo sexual: um símbolo de estigma no cotidiano. Río de Janeiro: Achiamé.

244

Raza, género y sexualidad en el brasil contemporáneo

Maggie y C. En A. (2001). N. Rezende (Eds. Sao Paulo: Brasiliense. A brancura desconfortável das camadas médias brasileiras. N. Sao Paulo: Compañía Editora Nacional. Perlongher. (1987). Rodrigues.). Río de Janeiro: Civilização Brasileira.Norvell. J. Ramos (Ed. Os mestiços brazileiros. As collectividades anormaes. Raça como retórica: a construção da diferença.). N. En Y. (1939). As raças humanas e a responsabilidade penal. civilização brasileira. Río de Janeiro: Civilização Brasileira. (1938). Rodrigues. Laura Moutinho 245 . O negócio do michê.

.

Cali y Bogotá y en el Seminario Interno del GIEG. En esa medida. la percepción de las variaciones fenotípicas no son hechos naturales sino sociales. * 1 Quiero agradecer a las coautoras y los coautores de este libro y a mis colegas del Grupo Interdisciplinario de Estudios de Género. sugerencias y críticas a la versión preliminar del mismo.Más que una cuestión de piel. lo mestizo y lo blanco. en la cual realizamos una investigación sobre Es importante señalar que utilizamos el término negro o negra como un adjetivo que retoma las calificaciones y clasificaciones raciales a partir de las cuales se discrimina a las personas y que entendemos estas clasificaciones como construcciones sociales complejas que comprenden relaciones sociales de dominación. a partir de procesos de naturalización históricamente constituidos. Francisco y yo llegamos al pequeño apartamento de Adela. 2 Preferimos hablar de personas no negras para subrayar que la población blanca o mestiza de la capital autodefine su color de piel en forma más relacional que autónoma respecto a lo negro. objetivadas en instituciones y normas. ubicado cerca a una de las vías principales del barrio La Victoria. En el contexto colombiano. lo indígena. Facultad de Ciencias Humanas. por sus comentarios. Determinantes sociales y orientaciones subjetivas en los encuentros y desencuentros heterosexuales entre mujeres y hombres negros1 y no negros2 en Bogotá* Mara Viveros Vigoya3 A manera de preámbulo Después de caminar un rato buscando la dirección. 3 Profesora Asociada. que dan lugar a la instauración de un orden racial basado en la contradictoria y jerarquizada coexistencia de lo negro. así como esquemas de percepción que operan de manera irreflexiva. en una de las localidades más pobres del Sur de Bogotá. las clasificaciones de las personas de acuerdo con categorías raciales tienen su origen en las experiencias del colonialismo y la esclavización. Departamento de Antropología. GIEG. presentada en los Seminarios de Manchester. Universidad Nacional de Colombia. .

que esa pantera negra que estaba sobre el sofá era un regalo de su parte. Aunque dice estar feliz con la vida que lleva. particularmente 248 Más que una cuestión de piel . Adela es chocoana. Adela es una de las usuarias del Programa de Madres Gestantes de esta localidad y su nombre y dirección nos fueron indicados por la coordinadora de dicho programa. originario de Medellín era su compañero sentimental desde hacía dos años. porque no se metía con nadie y nadie se metía con ella”. Adela dice tener muy poca relación con las escasas amigas que conocía antes. A partir de este momento se estableció en este barrio. en este departamento que comparte con Camilo. Nos llamó la atención su insistencia en que “le había ido bien en el barrio. desde hace dos años. su compañero. con la foto de un hombre de mediana edad y piel muy clara.diferencias de género y discriminación étnico–racial de la población negra de Bogotá. Aunque el encuentro con Adela fue amable. igualmente. de piel muy oscura. pese al esfuerzo que ella y nosotros hicimos para dialogar con tranquilidad. grandes ojos negros y una sonrisa tristona. en el que no faltaba ninguno de los electrodomésticos propios de los sectores medios y algunos de los objetos de decoración: una gran pantera negra de peluche a manera de cojín sobre el sofá de la sala y dos grandes portarretratos en una repisa. la conversación no siempre fue fluida. primero en una habitación en la cual vivía sola. tiene 30 años y hace 10 años llegó a Bogotá gracias a los contactos que tenía con una amiga y paisana que le ayudó a conseguir trabajo como empleada doméstica interna en la casa de una familia adinerada de la capital. pero había aceptado recibirnos en su casa. Conversando con ella supimos que ese hombre. Hace cinco años se retiró de este trabajo y comenzó a trabajar por días. y después. y no tener mayor contacto con su familia de origen. Adela es una mujer robusta. señalando que Adela estaba próxima a parir. Nos llamó la atención el meticuloso orden con que estaba arreglado su pequeño apartamento. Francisco y yo tuvimos la sensación que ella no estaba acostumbrada a recibir personas en su casa y que vivía muy sola. excepto a través de las conversaciones telefónicas con su madre a quien no ve desde hace dos años. No pude evitar relacionar ese regalo con el sobrenombre cariñoso “mi negra” con el que Camilo designa a Adela.

uno que otro funcionario público. empleadas domésticas. dulces y pasteles regionales. Las imágenes cotidianas de la ciudad incluyen la presencia de un buen porcentaje de mujeres y hombres negros realizando actividades en función del lugar que ocupan en el espacio y orden social de la capital: vendedores ambulantes que ofrecen en las esquinas frutas de “tierra caliente”. Tampoco pude evitar preguntarme –a partir del relato de su vida y de cierta sensibilidad desarrollada a partir de mi propia experiencia. predominaron ya sea los puntos de identificación o de distancia con ella. me quedé con la sensación de haber hablado con una mujer aislada en un pequeño y pulcro castillo de cristal. a esa sensación de presencia simultánea como miembro de la sociedad y como miembro de una minoría.con su vida conyugal y sus expectativas de futura madre. hombres y mujeres desterrados de sus regiones de origen por la violencia y el conflicto armado que intentan sobrevivir con sus familias. maestros de primaria y secundaria. Esta extraña sensación es la que me animó a plantear esta reflexión sobre la gramática racial que estructura los encuentros y desencuentros heterosexuales interraciales en Bogotá. Esta sensibilidad respecto a las posibles implicaciones de una relación interracial se funda en lo que Du Bois llama “doble conciencia” refiriéndose a esta conciencia desdoblada que permite poder mirarse a través de la mirada de otro. uno que otro profesional liberal. Mara Viveros Vigoya 249 . mis inquietudes intelectuales como académica y feminista me ubicaban como outsider en la relación con Adela. Por otra parte. jóvenes estudiantes en horarios diurnos y nocturnos. Según los momentos de la entrevista. obreros de la construcción. como hija y como miembro de una pareja mixta– si el aislamiento que percibía en la situación de Adela no estaba relacionado con una elección de pareja en un grupo étnico–racial distinto de su grupo de origen. dicho de otra manera. Introducción La población negra en Bogotá es hoy parte integrante de las dinámicas sociales y culturales de la capital. si el costo que tenía para Adela asumir esta elección no era la ruptura de sus redes sociales previas.

Esta nueva forma de visibilidad y presencia de la gente negra y de la cultura afrocolombiana en la capital está relacionada por una parte con las transformaciones que se viven en el ámbito nacional a partir de la redefinición constitucional de 1991. reconociendo su carácter plural: En este caso me interesa rastrear cómo funciona y qué variaciones introduce este tipo de relaciones de raza y clase al interior de lo heterosexual. En el ámbito de la sexualidad humana. 2006). Meertens. 2003). La presencia masiva de población negra desplazada en la capital ha puesto en escena un nuevo teatro de microprocesos sociales cuyo eventual carácter de “racismo cotidiano” (Essed. 1991) fue objeto de una investigación sobre lógicas de producción y experiencias subjetivas de la discriminación racial realizada en una de las localidades más pobres de Bogotá (cf. se busca tener una mirada distanciada de la heterosexualidad. se considera que la escogencia de un objeto heterosexual es tan carente de evidencia y tan construida social y culturalmente como la elección de un objeto homosexual. extensiones y todo lo relacionado con la belleza del cabello afro y de lugares de diversión y estilos musicales que permiten a los bogotanos no negros vibrar con ritmos que les hacen sentir que tienen “el alma negra” o están “en comunión con ella” (Wade. de peluquerías afro que proponen trenzas. con el progresivo deterioro de la situación política y con la expansión del conflicto armado en las regiones habitadas tradicionalmente por la población afrocolombiana como la zona del litoral Pacífico. En este contexto social exploré las representaciones y experiencias relacionadas con los encuentros y desencuentros heterosexuales4 e interraciales de mujeres y hombres que se auto–identifican como negros o afrocolombianos.Su presencia se ha hecho visible mediante pescaderías con nombres evocadores como Secretos del mar o Ricuras del Pacífico. Viveros y Arango. no hay objeto sexual predeterminado y tanto el deseo heterosexual como el homosexual imbrican de manera inextricable la subjetividad y lo social. Por otra parte. por otra. reforma que reconoció y consagró el carácter multiétnico y pluricultural de la identidad nacional y. a partir de los datos recogidos en el marco de una investigación sobre diferencias de género y discriminación étnico-racial en 4 Si bien en este trabajo se eligió abordar únicamente los encuentros heterosexuales. Más que una cuestión de piel 250 .

experiencias y elecciones y sus determinantes sociales y orientaciones subjetivas. constituyen una trama continua con un fuerte componente imaginario en la que se ponen en escena de diverso modo algunos estereotipos y fantasías sexuales comunes5. Sudáfrica y Brasil. porque no fue recogida en el marco de una investigación realizada sobre el tema.dicha localidad. los encuentros fortuitos en distintos espacios de sociabilidad y las relaciones conyugales. Por último. 2005. 1989. no quise dejar de lado esta información porque considero que constituye una primera aproximación al tema y me permite construir la argumentación en relación con una misma gramática racial que estructura esos distintos tipos de encuentro y desencuentro interracial. En segundo lugar. Después de algunas dudas decidí tratar en conjunto estas situaciones por considerar que. 6 La información a partir de la cual construyo este texto es muy desigual. Estos procesos de racialización y estereotipos similares han sido descritos por distintos autores (Stoler. y de modo más profundo. el sentido personal que se les 5 Los estereotipos donde raza y sexualidad están fuertemente imbricadas y el proceso de racialización del que son objeto las mujeres y hombres negros entrevistados no son realidades únicas o particulares a Colombia. en primer lugar y de manera breve6. se analizan las conexiones entre estas representaciones. porque pienso que en estos distintos contextos se expresan y traducen las diferencias y desigualdades sociales y culturales y las relaciones de dominación que caracterizan los contactos heterosexuales entre los grupos étnico–raciales a los cuales pertenecen los individuos implicados en estos encuentros y desencuentros. es decir. Stolcke. las representaciones y experiencias en relación con los encuentros y desencuentros heterosexuales interraciales de las entrevistadas y los entrevistados. Cuba. que han estado atravesados por relaciones coloniales. India. las razones. 2004) en contextos muy disímiles. Igualmente. a pesar de sus innegables diferencias y distintas temporalidades. ventajas y dificultades asociadas con la elección de pareja dentro y fuera del grupo étnico–racial de pertenencia. Estas situaciones de encuentro y desencuentro incluyen contextos tan distintos como el acoso sexual. sino como un subproducto de otra investigación: los datos disponibles determinaron que no pudiera profundizar mucho en las situaciones de acoso sexual y de encuentros furtivos en los lugares de diversión. En este artículo se exploran. Mara Viveros Vigoya 251 . Moutinho. Sin embargo.

como una experiencia: la de la víctima de la asignación racial o del acto racista. Sin embargo. A esa situación se han referido con maestría pensadores negros como Du Bois (1903/2004) o Frantz Fanon (1968). pasando por los encuentros fortuitos en distintos espacios de sociabilidad. etc.) como posibles Es necesario precisar que el hecho de que las mujeres negras entrevistadas no hayan mencionado el acoso sexual por parte de los varones negros está más relacionado con el marco en el cual se recogió esta información (una entrevista que incitaba a identificar experiencias de discriminación) que con su inexistencia. 7 252 Más que una cuestión de piel . ante todo. Antes de continuar vale la pena señalar que entiendo los hechos raciales y el racismo. es revelador que en una entrevista sobre experiencias de discriminación étnico– racial hayan surgido las referencias del acoso sexual como ejemplo de situaciones discriminatorias. consumiendo. El acoso sexual remite a la “apropiación de la individualidad corporal” de las mujeres como clase por parte de los hombres como clase y a ese “derecho” que se atribuyen éstos para tratar a las mujeres no casadas o unidas o actuando solas (circulando. Philomena Essed (1991) se basa en esta misma experiencia para desarrollar su concepto de racismo cotidiano. Encuentros y desencuentros heterosexuales Las migraciones –por las diversas razones descritas anteriormente– y las nuevas dinámicas sociales asociadas al multiculturalismo en Colombia han propiciado contactos entre personas negras y no negras que incluyen encuentros y desencuentros sexuales y afectivos abarcando un amplio espectro que va desde el acoso sexual hasta el establecimiento de uniones conyugales.atribuye. ya que según ella hay algo ineludible en el conocimiento que las personas negras tienen de la reproducción del racismo. El acoso sexual Las mujeres negras entrevistadas en el marco de la investigación sobre experiencias subjetivas de la discriminación racial señalaron el acoso sexual por parte de hombres blancos o mestizos como una expresión de esa discriminación7.

siempre tienden a ser más lanzados con las mujeres. étnico-racial o edad (Meertens. será que está haciendo eso o es que yo me lo estoy imaginando [. iba en el bus y de pronto sentía que un señor se me pegaba aquí en la espalda pero era así pero pegado. sexual y conyugal..] Los hombres. una normalista chocoana que migró a Bogotá con el objetivo de proseguir una carrera universitaria mientras trabajaba como docente: [.. las mujeres negras son objeto de irrespetos en el espacio público como el que relata Celia. Las mujeres negras han sido víctimas del doble aspecto. Apreciadas simultáneamente como de condición social y sexual inferior. las mujeres negras no se casan sino que se unen. aquí en Bogotá más que todo.. mejor dicho. Según ella.]. Es preciso recordar que la esclavitud no sólo fue un sistema de trabajo forzado. Me pasó muchas veces en el bus. la cosa más terrible y pues yo en mi ignorancia decía pero ese señor tan bien vestido. En este comentario llama la atención la referencia que hace Celia a los aspectos elitistas de las clasificaciones de género como la elegancia en el vestir y el porte de saco y corbata del señor. tan elegante. con saco y corbata.. sino también una organización social y un dispositivo disciplinario de clase y raza. a ser más abusivos. del estereotipo que existe sobre ellas. 1992). En el caso de las mujeres negras. ya que según el sentido común. estos sigMara Viveros Vigoya 253 .objetos de los que se puede disponer sexualmente (Guillaumin. Aunque el acoso sexual atañe a todas las mujeres por igual como grupo social. la percepción que se tiene de ellas como objetos sexuales siempre disponibles no está desligada del grado en que la esclavitud y sus exigencias repercutieron en la estructura social colombiana en su totalidad. Viveros y Arango 2006). los moderados avances en el respeto a la individualidad física de las mujeres conciernen de manera desigual a mujeres de distinta posición social. con base en una supuesta disponibilidad y desenfreno sexual y como mujeres cuya sexualidad no involucra consecuencias conyugales.

de la siguiente manera: Eso sucede. pero que cuando va hacia el norte.. señala que las discriminaciones tienen expresiones “sectorizadas” espacialmente. se la discrimina de una forma. Ana Isabel. dice ella. una mujer desplazada procedente de Buenaventura que ha asumido una posición de liderazgo en las organizaciones comunitarias de mujeres negras.” Alba. lugar de habitación de los sectores populares. por la violencia. Etelvina. Probablemente por estas experiencias. Etelvina plantea que no gusta de la compañía de hombres mestizos porque se ha sentido muchas veces acosada sexualmente por ellos y mirada como un objeto sexual. Antioquia. Alba 254 Más que una cuestión de piel . jefe de hogar. Ana Isabel plantea que cuando se desplaza hacia el sur de la ciudad. Ana Isabel explica estas situaciones. madre chocoana de 29 años.. aclara ella. siente “apatía hacia el hombre mestizo.nos definirían su posición social y lo dispensarían de un acto vulgar e irrespetuoso. mujer chocoana que debió salir de Turbo. ha desempeñado numerosos pequeños empleos temporales desde que llegó a Bogotá hace siete años. porque se dice que la mujer afro sobre todo aquí se dedica a la prostitución […] y la otra es porque no hay un respeto hacia nosotras las mujeres afro […] a veces llega el caso de que pasa una muchacha no afro y se le dice un piropo normal. porque tú sientes que te miran es como con esas intenciones. “no como un símbolo sexual”. Es madre soltera de una niña de cinco años. y nada más. primero. lugar de residencia de los sectores sociales medios y altos. Ella ha experimentado ese acoso en palabras obscenas. ya sea como empleada doméstica. es objeto de insultos vulgares por parte de los hombres blanco–mestizos de la capital. y se me dice un piropo vulgar…porque no se siente la obligación de respetarnos […]. estudia contaduría pública y trabaja actualmente como secretaria de una organización afrocolombiana de desplazados. pero paso yo. florista o vendedora. lleva quince años viviendo en Bogotá. por una visión que tienen de nosotras. referencias vulgares a sus rasgos físicos e incluso manoseos.

Para ilustrar sus malas experiencias relata una situación de acoso sexual que vivió en su lugar de trabajo. Vaya se consigue una muñeca y si no la consigue de color.. pero a mí me tocó irme de allí. administradora de empresas nacida en Bogotá hace treinta años. Decía que de esas no quería. de que dicen que las mujeres morenas. vaya se consigue otro juguete. que dan lugar a tratos discriminatorios de los que ha sido víctima: La gran mayoría de hombres dicen que uno les gusta porque uno es moreno. lavando en una casa de familia. que si él quería una mujer que fuera allá donde se consiguen mujeres.señala que su relación con los hombres mestizos ha estado muy mediada por los estereotipos sexuales existentes sobre las mujeres negras. Él tan sólo se reía.. ya que las mujeres negras entrevistadas que disponen de un mayor capital cultural y simbólico también refieren este tipo de agresiones. me decía todas esas cosas que le estoy diciendo. y quien ha trabajado en distintos bancos y ha ejercido como administradora en un hotel. que allá habían de toda clase. que no se qué. entonces el marido de la señora me estaba acosando. que fuera que allá se consiguen de todas clases. Eliana. Porque ¿sabe lo que le dicen a uno? Yo no he estado nunca con una mujer morena y dicen que las mujeres morenas son muy apasionadas. hija de un hombre negro valluno y de una mujer blanca caldense. yo no sé. afirma que “el acoso sexual es una situación que deben enfrentar las mujeres negras por el simple hecho Mara Viveros Vigoya 255 . la pinta. entonces de malas. Y me gustaría estar con una. Le dije yo. que no se cuánto […] yo le dije que yo no estaba ahí para eso. me imagino yo. pero yo siento que a uno lo toman como si uno fuera un experimento o como por burla. como empleada doméstica y del que tuvo que retirarse sin contarle el episodio a su empleadora: Una vez trabajaba de por días. No podría decir que el acoso sexual afecta más frecuentemente a las mujeres negras desplazadas o a quienes tienen que trabajar en el servicio doméstico para poder sobrevivir en la capital.

sus formas culturales de ocio y sociabilidad. es sentirme muy relajada. la imagen de disponibilidad sexual se agrava por su condición de madre soltera de un niño de seis años. dos años menor que ella. como sin prevenciones. Por eso le toca explicarles que el hecho de que ella sea negra (como ella se describe) y tenga un hijo negro no significa que ella sea una mujer disponible sexualmente. Lo que cambia son los recursos culturales y económicos de los que disponen para luchar por su respetabilidad y por superar el doble “déficit simbólico” (Bourdieu. mi cultura.”. independientemente de su clase social y su nivel educativo”. Esa sensación no ha sido compartida por los novios “blancos” con quienes 256 Más que una cuestión de piel . Reuniones en discotecas o locales. bebidas y comidas típicas para compartir han formado parte del ambiente que las personas negras entrevistadas han buscado y deseado compartir y disfrutar con sus paisanos. como en confianza. la entrevistada valluna de la que hablamos en la sección anterior y de su hermano Álvaro. es como sentir un poquito mi tierra. Eliana relata que varias veces ha tenido que aclarar de forma muy directa a los varones blanco-mestizos que “se montaron al bus que no era”. administrador público y quien también comparte su preferencia por los lugares de baile negros.. En su caso. Eliana explica su predilección por la rumba en lugares afro y por los hombres negros como parejas de baile. Este es el caso de Eliana. Según ella. El efecto de sus aclaraciones es que algunos se defienden señalando que “ellos son diferentes” y otros expresan que “nunca han salido con una negra y que piensan que debe ser una experiencia diferente”.. la chirimía y el merengue. Encuentros furtivos: La rumba afro La progresiva llegada de las personas negras inmigrantes a Bogotá ha implicado también la modificación de los espacios urbanos capitalinos. esos espacios la hacen sentir en su ambiente y afirmar su sentido de pertenencia a la cultura valluna: “yo entro a esos lugares y me siento en lo mío. porque según ella “la mayoría de hombres blancos no sabe bailar”. intentando reproducir.de serlo. bailes al ritmo de la salsa. 1979) que presume su posición en el orden sexual y racial. en lo posible. negro.

Álvaro. ser negro es “algo que uno lleva por dentro y que es importante como rescatar… para que no se pierda”. “no les gusta ir porque se sienten en tierra de gigantes y no les gusta sentirse en inferioridad frente al baile”. En sus palabras: “estos bares tienen otro ambiente. ya que los negros serían. Eliana señala con ironía que la verdadera razón es que. haciendo sentir a los varones blancos. Para muchas personas negras. se baila otro tipo de música y el espectáculo no es el mismo ya que la forma de bailar. Son varias las fuentes de las cuales provienen comentarios similares sobre el lugar que ocupa el baile negro como ámbito en que se pueden invertir transitoriamente los papeles de dominación. Sin embargo. Según ella. aunque admite que “eso también es cuestión de gustos”. los pasos. la existencia de estos lugares es la posibilidad de afirmar y defender un espacio propio en una ciudad que no siempre ha acogido el mundo negro de forma hospitalaria. como lo dice Melisa. los lugares de fiesta y baile afro no tienen únicamente el sentido descrito por Eliana y Álvaro. Viveros 2002). la cadencia y el tipo de mujeres que asisten son diferentes”. Esas discotecas son “un paliativo del racismo soterrado del que son objeto las personas negras en la capital”. torpes e intrusos en un territorio de innatos y diestros bailarines (Wade 1997. “el baile en los sitios de diversión afro es hoy una manera de aliviar Mara Viveros Vigoya 257 . Según lo comenta Eliana. Según Álvaro la belleza de las mujeres negras que van a bailar allí permite “recrear el ojo”. el hermano menor de Eliana. unida durante dieciséis años con un hombre negro. Para Álvaro. residente en la localidad estudiada. una de nuestras entrevistadas mestizas.ha asistido a estos “sitios afro” porque “entran y se aburren”. desde su perspectiva. Álvaro dice que “es diferente la sensación de bailar con una negra que la de bailar con una blanca”. como un núcleo de encuentro y un lugar de sociabilidad para los paisanos. ellos argumentan que no se sienten a gusto en estos lugares por razones de diferencias culturales. “muy confianzudos”. porque para él la identidad negra se traduce también en una animación y una musicalidad particulares. es uno de esos jóvenes que han asumido una identidad negra después de un proceso personal que los llevó a tomar conciencia “de lo que tenían por dentro”.

hemos examinado menos las relaciones desiguales al servicio del placer femenino (Molinier. y es que según ella las discotecas afro son espacios de diversión donde a menudo las mujeres blancas asisten con la finalidad exclusiva de iniciar una relación sexual con un hombre negro y donde los hombres negros que los frecuentan tienen claridad sobre las intenciones de estas mujeres.”. ese tipo de relación está muy relacionada con “una visión de la compensación de las exclusiones”. la frustración sexual de las mujeres de las clases medias blancas norteamericanas es una precondición para el encuentro particularmente explosivo que se produce en el plano sexual entre las mujeres blancas y los hombres negros. Para Laferrière (1985). Esta trabajadora social. Danny Laferrière.. autor de un libro titulado en forma sugestiva Cómo hacer el amor con un negro sin cansarse. señala además otro aspecto. menos abordado en relación con los lugares de baile negro. Para Melisa. Entre líneas puede leerse que la atracción sexual que experimentan las mujeres blancas hacia los hombres negros supone la construcción de un imaginario sexual sobre la base de una dominación social específica. Y mientras el tema de las carencias sexuales y afectivas de las mujeres blancas ha sido poco abordado en los estudios antropológicos sobre las relaciones heterosexuales interraciales. como en el caso de la obra del escritor haitiano residente en Canadá. Su comentario pone de presente la forma en que este deseo heterosexual femenino se superpone con las desigualdades socio–raciales. todo sucede como si éstas pudieran autorizarse un comportamiento excéntrico con respecto a las pautas de género para buscar satisfacción sexual porque tienen un interlocutor devaluado socialmente por su pertenencia étnico–racial. que dice tener un amplio conocimiento del medio social afrobogotano. En las descripciones que hace Melisa de las aventuras sexuales hetero– raciales protagonizadas por las mujeres blancas o mestizas que asisten a los “rumbiaderos” afro de Bogotá. esa violencia moral que parece que no está pero que siempre está presente..toda esa violencia silenciosa. la literatura lo ha explorado en diversas ocasiones. 2006). Di258 Más que una cuestión de piel . hasta el punto de naturalizarlas. Si bien estamos acostumbrados a pensar la existencia de relaciones asimétricas al servicio del placer masculino.

según Melisa. Por su parte. conserva su escepticismo en relación con las motivaciones Mara Viveros Vigoya 259 . más utilitarista y moralista en una relación sexual marcada por “la tajante separación entre sexo y sentimientos de la sociedad blanco– mestiza”. nos parece pertinente traer a colación las críticas que hace Patricia Hill Collins (2000) a las mujeres blancas estadounidenses al considerar que la ingenuidad con que éstas asumen las relaciones interraciales es una manifestación del privilegio que pueden ejercer. permanecer en él poco o largo tiempo como residentes o aventureros y luego regresar a salvo al mundo del privilegio blanco. preservando además su respetabilidad. sino también de los distintos valores de género que hombres negros y mestizos expresan en estas relaciones. En relación con lo anterior. Joan Nagel (2005: 120) sostiene que: “para muchos blancos. Según ella. La fuerza de esta dialéctica compleja de atracción y prohibición sería. al mismo tiempo. los hombres negros serían quienes permitirían a las mujeres blancas o mestizas reunir sentimientos y sexualidad. Además. Desde su perspectiva. Esta diferencia no está desligada del hecho de que las mujeres blanco–mestizas pueden conservar en estas relaciones interraciales. “un manejo mas abierto de la sexualidad que supone considerar la sexualidad de una manera relativamente aislada de la moral”. existiría una marcada diferencia entre las “formas de amar del hombre negro y del hombre mestizo”. el color de la piel sirve muchas veces como un pasaporte para entrar al exótico mundo de la otredad. las ventajas asociadas a su estatus étnico-racial como la respetabilidad y las posibilidades de distanciarse de las normas de género de su grupo de origen para disfrutar sus fantasías sexuales.cho de otra manera. estos encuentros sexuales son más “que una cuestión de piel”. existiría en las personas negras. En este mismo apartado Nagel cita a Bell Hooks. Son la expresión del libreto preestablecido para las relaciones sexuales interraciales en el cual el encuentro con un “arquetipo” es el que posibilita que se despierten las fantasías sexuales. no sólo la consecuencia de su carácter transgresor socialmente. quien pese a reconocer el potencial del mestizaje para desafiar las hegemonías raciales prevalecientes.

mientras las mujeres negras siguen siendo apreciadas como parejas de “segundo rango”. Las uniones conyugales Las relaciones que se inician en las discotecas o en otros espacios de sociabilidad pueden convertirse con el tiempo en uniones más o menos estables y en algunas oportunidades en matrimonios. Urrea y Quintín 2002). como reproductoras del estatus social. Bastide sugiere que los encuentros sexuales interraciales no se dan a menudo en el respeto y la 260 Más que una cuestión de piel . “en esos momentos privilegiados que parecen desafiar el racismo y redescubrir la unidad de la especie humana”.y reflexividad de los “viajeros etno–sexuales y consumidores de culturas y cuerpos negros y no blancos”. Esto se explicaría desde su punto de vista porque además del encuentro entre dos cuerpos se produce un encuentro de personas sociales dotadas cada una de ellas de memoria colectiva. en tanto que las uniones de hecho están reservadas a las parejas consideradas desiguales por razones sociales o raciales. es decir. que se desliza el racismo ya sea en forma encubierta o explícita. las mujeres blancas han sido percibidas como las parejas ideales para contraer matrimonio y formar una familia. Las aspiraciones de preeminencia y reconocimiento social de las clases altas colombianas han exigido una cierta endogamia racial cuya garantía ha estado ligada al control de la sexualidad de las mujeres blancas y blanco– mestizas. En consecuencia. ya que las normas de género han reconocido y continúan autorizándolos a reconocer la paternidad únicamente en contextos de uniones conyugales estables y generalmente homogámicas social y racialmente (cf. En su libro Le prochain et le lointain (1958) Roger Bastide se refiere en un capítulo subtitulado en forma sugerente (Vénus noires et Apollons noirs) a la dimensión sexual del prejuicio racial. social y racialmente. Bastide plantea que es justamente al interior de las relaciones sexuales o del cortejo que las precede. Viveros 2002. En el caso de los varones blancos y blanco–mestizos no existe control alguno sobre su sexualidad. pero menos frecuentemente. ya que se sigue pensando que el matrimonio constituye la forma legal más apropiada de vínculo entre iguales.

pero tiene que desexualizarse para mantener el estatus adquirido. como lo mostraremos más adelante. 2001). Dicho de otra manera. no escapan al cotejo con los estereotipos sexuales y se ven obligadas a posicionarse en relación con ellos (Philippe. Si la sexualidad ocupa un lugar privilegiado en las relaciones interraciales. En las parejas compuestas por hombres blancos y mujeres negras. y por tales razones se supone que sea difícil que funcione una lógica igualitaria en estas relaciones conyugales. como si hubieran interiorizado que lo normal en estas uniones es funcionar a partir de una lógica de violación o de prostitución. Teniendo en cuenta que la modalidad de integración de las personas negras al contexto capitalino se ha hecho predominantemente en forma individualizada. éstos gozan de privilegios dobles. los privilegios sociales que pueden lograr las mujeres negras que se unen o casan a un hombre blanco se obtienen a partir de su comportamiento excepcional en relación con su grupo de pertenencia Mara Viveros Vigoya 261 . En estas relaciones la mujer gana estatus social. las uniones conyugales no introducen una dimensión igualitaria que pueda abolir todos estos estereotipos sexuales latentes. etc. y de los varones negros como virilmente superiores a los blancos. Las entrevistadas negras y unidas con hombres blancos o mestizos manifiestan. una actitud de gratitud con estos hombres y sus grupos familiares por tener una actitud respetuosa con ellas. Y las parejas mixtas. como blancos y como varones. Estos se expresarían de forma indirecta. si desea acceder y mantener dicho estatus debe adecuarse a las normas de género predominantes en un entorno sociocultural blanco–mestizo: adoptar un comportamiento discreto. no coquetear. transpuestos al plano de los sentimientos y de los intereses individuales de los cónyuges. como si subsistiera siempre la sospecha sobre el carácter desinteresado que podrían tener las parejas mixtas (Guyot.igualdad de los sexos. vestirse en forma no llamativa. 2002). sino a partir de estereotipos sobre las mujeres negras como objetos de placer y presas fáciles para los hombres blancos. 1998). El significante de lo negro está tan fuertemente asociado a la sexualidad que es poco frecuente que en las relaciones con personas negras esté ausente la referencia a su carácter sexual (Lavou-Zoungbo. incluso las que viven una sexualidad de tipo marital.

unida desde hace año y medio a un hombre boyacense de 31 años. pero que se ve constantemente amenazado por las presiones que se ejercen sobre una relación considerada inadecuada desde un punto de vista social8. de 44 años. menos recursivos. se presume que hay un componente romántico. y de Adela. quien vive en Bogotá hace diez años y está unida actualmente a un hombre originario de Medellín. Esta es la situación compartida por Miriam. sin embargo. originaria del Cauca y residente en Bogotá desde hace diez años. El conocimiento íntimo que tienen de los hombres no negros y el sentimiento de seguridad que les proporcionan sus relaciones conyugales con ellos funcionan como un capital cultural específico que les permite trazar una frontera virtual entre ellas y las otras mujeres negras.étnico–racial. Esta frontera -que significa también un relativo aislamiento social. malos esposos y malos padres. pues la elección de pareja se fundaría en una lógica de don y no de interés. estas mujeres se adhieren a los valores del grupo étnico de pertenencia de sus cónyuges al evaluar desde esos criterios a los hombres de su grupo como menos trabajadores. las dos mujeres están embarazadas y evalúan satisfactoriamente sus relaciones de pareja. una mujer de 25 años. violentos con las mujeres. ya que 8 Es necesario precisar que las relaciones descritas no están implicadas en trayectorias de movilidad ascendente hacia la clase media. En ambos casos. 1997). quibdoseña de 30 años. Llama la atención que en los dos casos mencionados. En el caso de las parejas compuestas por un hombre negro y una mujer blanca o mestiza. en particular porque sienten que no han sido objeto de racismo por parte de sus cónyuges ni de su familia política. si se compara la situación de estas mujeres con la de otras mujeres negras residentes en el barrio puede decirse que están en condiciones relativamente mejores en términos de vivienda y de ingresos estables.es una manera de defender y proteger un lugar social que perciben como satisfactorio desde el punto de vista personal. La aceptación de las personas negras por parte del entorno blanco–mestizo ha estado condicionada a que no se constituya en exigencia de admisión en masa de la gente negra y en segundo lugar. Más que una cuestión de piel 262 . a que se adapten culturalmente a los valores del medio ambiente (Wade.

En este caso. su compañero obtuvo un relativo éxito social no sólo por convertirse en compañero de una mujer mestiza.”. pero eso se fue después cambiando. recuerda ella. también hay que tener en cuenta el caso de las mujeres blancas o mestizas que por diversas razones no encuentran un compañero en su grupo socio–racial y deciden unirse a un hombre negro. incultas. bonitas. Así describe su cambio: “después de tener una relación conmigo empezó sus aventuras con mujeres de todo tipo. su compañero negro cayó en la trampa del estereotipo y empezó a comportarse como un varón mujeriego e irrefrenable sexualmente. Si en una unión interracial entre un hombre blanco y una mujer negra ésta debe desexualizarse para acceder a su nuevo estatus social. la pertenencia racial del varón negro lo devaluaría socialmente. en una Mara Viveros Vigoya 263 . entonces es la gordita. Esto explicaría algunos desequilibrios como los que señala Melisa.la mujer. Sin embargo. cultas. Según su relato. sino también universitaria. yo era el punto de referencia. feas.. Melisa plantea que. mestizas. la feita la que se casa con el negro... Según esta ecuación. esas cosas son como compensaciones mutuas en las exclusiones. sino que puede adquirir un mayor estatus social. la lógica del don se remplazaría por una lógica de compensación. la trabajadora social citada en el apartado anterior: A veces encuentras hombres negros bellos divinos casados con mujeres muy mayores y que estéticamente no corresponden a lo que tu dirías mujeres deseables en esta sociedad de consumo. con “su propio espacio de acción”. y la falta de capital estético de estas mujeres blancas las depreciaría en el mercado sexual o matrimonial. Al unirse con una mujer blanca o mestiza. al unirse con un hombre negro se devalúa social y moralmente. el hombre negro no sólo acrecienta su prestigio sexual como varón al lograr conquistar una mujer blanca que le había sido históricamente prohibida. Al inicio de la relación. en su caso. negras…”.. infiriéndose una ausencia de amor verdadero en estas parejas. al descubrir la posibilidad de dominar sexualmente a una mujer blanca.

unión entre un varón negro y una mujer blanca, la mujer no sólo pierde estatus social, sino prestigio como mujer al revestirse de connotaciones sexuales indeseables en una mujer blanca. Melisa comenta haberse sentido discriminada porque su sexualidad se convirtió en motivo de recelo y se la rotuló como una mujer disponible sexualmente:
[...] la pregunta eterna que debía responder era por qué me había enamorado de un negro […] esa es la pregunta social que le hacen a uno, entonces siempre hay el imaginario de que a uno le gusta un negro simplemente por la cuestión sexual o porque uno es una ninfómana insatisfecha total. Cuando los hombres ven que tu marido es negro, creen tener el derecho de pasarse del límite, y si no eres casada es peor, su comentario es: “­ esa se revuelca con cualquiera […].

Sin embargo, la experiencia de una prolongada conyugalidad minimiza el aspecto exótico presente en las relaciones sexuales interraciales y las convierte en relaciones ordinarias con las dificultades y los avatares propios de cualquier relación experimentada en forma cotidiana. Esto es lo que percibe Jesús, un hombre negro procedente de Necoclí, Antioquia que ha vivido de forma interrumpida en Bogotá desde 1979. Jesús tuvo una primera compañera mestiza bogotana de cuya unión nacieron sus dos primeros hijos de 20 y 16 años respectivamente y está conviviendo desde hace cinco años con una mujer negra de la región del Baudó con la cual tiene un hijo de cuatro años. Al preguntarle sobre las diferencias entre una y otra relación, él no las identifica, pese al hecho de que la una sea una baudoseña y la otra, bogotana. Y aunque él dice identificarse más con “la gente de su raza” en las costumbres alimenticias y en el trato, porque “la gente afro es más alegre y menos retraída que la gente bogotana”, es enfático en afirmar que a la hora de convivir con una mujer, para él no hay ninguna diferencia entre negros y blancos. Después de convivir por más de doce años con una mujer mestiza y de casarse con ella se dio cuenta que “a la hora de la verdad eso era lo mismo” y que si se separaron no fue por eso, sino por otros motivos. 264
Más que una cuestión de piel

Melisa también señala que la cohabitación de tantos años con su marido le ayudó a romper mitos. Ella recuerda que al inicio de su relación, cuando se subían al bus con él todo el mundo los miraba, y que ella misma se sentía rara, pero que con el transcurso del tiempo entendió que las personas negras son personas como todas, con defectos, con virtudes. Melisa dice:
Yo ya no lo veía a él negro y el no me veía como mestiza, éramos simplemente una pareja y eso me pareció lindo... A pesar de todo el dolor y todo que me ha implicado ha sido un proceso que me ha hecho muy feliz.

En este último comentario Melisa subraya lo que muchas parejas interraciales expresan como deseo y es acceder al estatus de personas y sujetos singulares y dejar de ser tipos ideales, encarnaciones de lo negro, lo blanco o lo mestizo, en otras palabras, ser reales y no objetos de fantasía. Las experiencias de Melisa y Jesús nos incitan a pensar que el exotismo de las relaciones sexuales interraciales conserva su poder de seducción fuera del marco conyugal, pero se convierte en un asunto trivial cuando la relación se vuelve cotidiana y duradera. La elección de pareja en y fuera del grupo étnico–racial: Ventajas y desventajas Escoger pareja en o fuera del grupo étnico–racial supone desventajas y ventajas. Algunas de las desventajas enunciadas por las entrevistadas y los entrevistados hacen referencia a las contradicciones que éstos anticipan entre las concepciones de familia de sus grupos étnico–raciales de origen y los valores familiares prevalecientes en la capital. Una de las características más sobresalientes de las sociedades rurales del Pacífico, región de la que proviene la mayoría de nuestros entrevistados, hasta el punto de convertirse en un símbolo y un elemento de legitimación de su identidad, es la importancia acordada a los lazos de solidaridad intrafamiliar que incluyen no sólo a los miembros del hogar nuclear, sino también a la familia extensa, y generan obligaciones de los miembros
Mara Viveros Vigoya

265

más favorecidos con los menos aventajados. Esta importancia entra en contradicción con los valores familiares prevalecientes en Bogotá, donde hay una mayor proporción de hogares nucleares y menores referencias a las relaciones intergeneracionales y a las redes familiares como apoyos importantes de los miembros de la pareja en los procesos de socialización y cohesión familiar (Viveros, 2002)9. El carácter excepcional de una unión interracial implica cierto nivel de desarraigo y supone un determinado grado de renuncia a ciertos valores del grupo de origen. Por eso, pocos de los entrevistados asumen esa difícil y arriesgada decisión. Arturo, un normalista originario de Quibdó, de sesenta años, está casado con una mujer negra chocoana y es padre de tres hijos. Lleva más de treinta años viviendo en Bogotá y su migración obedeció al traslado de su familia materna a esta ciudad y a su expectativa de continuar su formación profesional. Arturo cuenta que, pese a que en su juventud tuvo relaciones afectivas con mujeres blanco–mestizas, se amparó mucho en la importancia que tenía para él su familia extensa para disuadir a sus potenciales compañeras de construir expectativas conyugales con él. Desde ese entonces Arturo tenía claridad sobre la diferencia que podía existir entre una relación pasajera y una relación marital, ya que el matrimonio no es para él únicamente un vínculo entre individuos, sino una relación de alianza entre familias. En ese sentido es alguien muy tradicional, o “quieto”, como él mismo se describe. Cuando son las mujeres las que explican las razones de su preferencia homo–racial aparece el mismo tema del temor a los desencuentros culturales que supone una relación interétnica, pero abordado desde una perspectiva distinta, ya que son las mujeres quienes tradicionalmente han sido las garantes de mantener las tradiciones culturales y preservar los valores familiares. Matilde, una mujer de 46 años, procedente de
9

La dinámica social de una gran ciudad como Bogotá, a diferencia de lo que sucede todavía en la región, ha generado cambios en las relaciones intrafamiliares: los roles sociales de las mujeres se han modificado, las generaciones se han distanciado, los tiempos familiares se han segmentado y las relaciones intrafamiliares se han individualizado.
Más que una cuestión de piel

266

Itsmina, Chocó, plantea que a la hora de escoger compañero siempre ha privilegiado a los hombres de su raza. En primer lugar, porque, según sus palabras, desea que se conserve su raza, no le gusta mezclarla y quiere que su familia “siga su origen, su identidad, sus costumbres y su color, el negro fino, el negro que es. Desde su lugar de defensora de los valores culturales de su etnia, y desde su posición de género, Matilde señala que le parece inadmisible aceptar la imposición de otros valores, aunque reconoce que hay algunas parejas interétnicas que se han entendido y que a veces “el hombre negro no valora a la misma mujer de su raza y la valora más el hombre blanco, como al contrario...”. En su relato surge igualmente la expresión del recelo y la desconfianza ante los hombres blancos, percibidos como potenciales abusadores sexuales. Como jefa de hogar y madre de cinco hijos, tres de ellos mujeres, otra de las razones que la han llevado a esquivar las relaciones afectivas con hombres mestizos ha sido el temor a que éstos abusaran sexualmente de sus hijas. Las experiencias conyugales interraciales de Rodrigo y Melisa confirman las dificultades anticipadas por Arturo y Matilde, entre las familias de los cónyuges. Rodrigo es un hombre de 30 años que trabaja hace tres como difusor de la cultura del Pacífico Sur en Bogotá, después de haber sido desterrado de Tumaco, su ciudad natal, por la violencia política. Rodrigo, quien vive actualmente con una compañera de su región y tiene tres hijos, dos con ella y uno que tuvo antes con una mujer mestiza, comenta que esta primera relación no fue bien recibida ni por la familia de ella, ni por su mamá, descrita como una defensora acérrima de su grupo étnico. Rodrigo recuerda que su mamá le había indicado desde siempre sobre los inconvenientes de los “revueltos”, como ella los llamaba. “Cada lorito en su palito y cada ovejo con su parejo”, decía su mamá para dar cuenta de lo inconveniente que era ser pareja de una persona de otro grupo racial. Su madre le advertía, recuerda Rodrigo que “los blanquillos (y los nombraba con esa palabra despectiva) sólo querían a la gente negra “para pasar el rato […] mientras la saborean, por el romance y porque uno es gracioso”, pero que establecer una relación estable con ellos era muy difícil. Su mamá le predecía que a la primera pelea saldría el insulto
Mara Viveros Vigoya

267

y que se oiría llamado como “ese negro tal, negro tenía que ser”. Rodrigo precisa que aunque él no sintió una actitud racista de parte su compañera de entonces, sí se sintió discriminado por su familia. El punto de vista de Melisa, la trabajadora social mestiza citada anteriormente, tampoco desmiente estas dificultades. Un elemento fundamental de desencuentro con los valores culturales de su marido fue que éste nunca se adhirió totalmente a un modelo conyugal basado en la monogamia y la fidelidad sexual, como en el que ella fue educada. Melisa señala que su intolerancia con “estos conceptos tradicionales de lo afro” se volvió una fuente de conflictos demasiado fuerte al interior de la pareja. Melisa subraya, además, de forma crítica y amarga, que la solidaridad que caracteriza el funcionamiento de la familia negra no cobija sino a las personas del grupo étnico y que ella nunca recibió un gesto de apoyo de parte de la familia de su esposo en los momentos difíciles, que en su caso fueron muchos. La familia política nunca la aceptó y menos aún sus exigencias de exclusividad conyugal, en contradicción con las prerrogativas culturales de las que gozan los hombres del Pacífico. Por otra parte, existen circunstancias y experiencias generacionales específicas que pueden justificar la preferencia endogámica o exogámica de los varones negros. Los comentarios de Arturo, el normalista chocoano, y de un líder político entrevistado en el contexto de esta investigación aportan algunos elementos explicativos al respecto. Arturo alude a las diferencias en las experiencias migratorias de los varones de su generación como una de las razones de estas elecciones. Los jóvenes que migraban solos no encontraban mujeres de su grupo étnico–racial entre sus compañeras de estudios y de vida universitaria en Bogotá y muchos de ellos, una vez terminaron sus estudios, establecieron vínculos conyugales con ellas. Sin embargo, la generación de los hombres que tiene alrededor de 45 años y que comenzó a implicarse en los movimientos sociales negros hizo de la escogencia de una mujer de su grupo étnico–racial un motivo y un signo de su compromiso político. Por eso muchos de estos líderes se casaron con las pocas mujeres negras que migraron y pudieron continuar sus estudios universitarios en Bogotá. En estos casos se privilegió una 268
Más que una cuestión de piel

cierta homogamia social, los doctores negros se casaban con las doctoras negras aunque tuvieran devaneos con sus amigas blancas. En las jóvenes generaciones negras la obligatoriedad ha desaparecido y los más jóvenes muestran una relativa indiferencia en relación con el grupo étnico–racial de pertenencia de sus parejas. Las razones que argumentan los entrevistados para preferir una pareja en su grupo étnico–racial pueden ser a veces las mismas que utilizan otros para justificar su elección fuera del grupo. Es lo que sucede en el caso de dos de los entrevistados. Aunque Álvaro y Darío, de 28 y 27 años respectivamente, solteros, tienen un origen social muy distinto, han desarrollado una trayectoria social relativamente similar. Ambos están vinculados a instituciones del Estado y comparten la ambición profesional y la confianza en sus capacidades individuales. Igualmente, ambos describen su negritud o afrocolombianidad, como un atributo cultural importante en la definición de sus propias identidades. Sin embargo, para Álvaro las parejas ideales son las mujeres negras porque “con ellas hay más identificación, más cariño”, corresponden más a su modelo de belleza y son “más comprometidas con la familia y el hogar que las mujeres blancas o mestizas”, y por eso las considera “mejor partido”. Mientras tanto Darío, originario de la Costa Caribe y trabajador comunitario con jóvenes, opta por las mujeres paisas (blanco mestizas). Lo que llama la atención es que las prefiere por las mismas razones que Álvaro prefiere las mujeres negras: por su defensa de la tradición familiar. Un elemento que tienen en común estos varones y la mayor parte de nuestros entrevistados es la vehemencia con la que defienden los valores familiares y el papel que juegan las mujeres en su preservación (Meertens, Viveros y Arango, 2006). Miriam y Adela, unidas con hombres mestizos, explican su inclinación por ellos con argumentos que en ambos casos implican la devaluación de los hombres de su propio grupo étnico de pertenencia, descritos en términos que los ubican como cónyuges y padres potenciales menos valiosos o apreciables para ellas que los hombres mestizos o blancos. Es notorio que estas dos mujeres viven relativamente aisladas de sus redes
Mara Viveros Vigoya

269

étnicas. Aunque no puede determinarse con precisión si la elección de una pareja por fuera del grupo étnico–racial de origen sea la causa o la consecuencia de este relativo aislamiento, podemos arriesgar la hipótesis de que éste es el costo que tienen que pagar por una opción percibida como impropia socialmente. Jenny y Carina encarnan una nueva generación de mujeres negras más conscientes de su identidad étnico–racial, pero al mismo tiempo más distantes de las tradiciones familiares y más implicadas en la construcción de un proyecto personal en la ciudad y la búsqueda de un ascenso social. Jenny, de 25 años, la mayor de ellas, tuvo una relación de pareja que rompió poco después de la muerte de una hija a los pocos meses de nacida. Carina, de 21 años, no ha tenido sino algunos novios y prefiere posponer el momento de establecer una relación conyugal hasta cumplir sus expectativas educativas. Ambas desean encontrar compañeros sentimentales más implicados en la vida de pareja y en la vida familiar. Jenny, quien vive en Bogotá hace casi 20 años, es estudiante de una universidad pública y ha participado en distintos grupos musicales cercanos al movimiento social negro. Jenny señala que no hace ningún tipo de distinción entre compañeros afro o mestizos, porque su interés es por “los hombres inteligentes e inquietos intelectualmente, con deseos de salir adelante, y no por los que se quedan ahí, como que no les gusta hacer nada”. Si bien Jenny comparte la percepción de otras mujeres negras sobre los hombres mestizos como varones que “pretenden que la niña afro sólo es buena para acostarse con ella, o para discriminarla, para burlarse de ella”, ha tenido experiencias positivas con hombres mestizos “que están dispuestos a ayudar a la causa afro o que respetan también... que valoran a la mujer afro por lo que es”. Carina, procedente de Quibdó, vive en Bogotá hace aproximadamente nueve años. Su grupo familiar con jefatura femenina está compuesto por su madre, dos hermanos mayores que ella y dos sobrinos. Actualmente no está estudiando pero tiene grandes expectativas de proseguir estudios universitarios. Para Carina, no hay mucha discrepancia entre jóvenes negros y hombres mestizos, ya que la diferencia radica “en el vínculo 270
Más que una cuestión de piel

afectivo que se establece con cada uno de ellos”. Lo que cambia, según ella, es “la forma en que uno llega a querer a esa persona”. Pese a estas afirmaciones, Carina identifica algunos contrastes en los códigos de galanteo y cortejo en las parejas mixtas. Por ejemplo, ella caracteriza el cortejo de los varones negros como desprovisto de las atenciones y las maneras de los varones blancos que le resultan más satisfactorias. Podría pensarse que ella, como otras mujeres jóvenes más expuestas a la ideología del amor romántico y a su modelo de pareja fusional, aspira a vivir unas relaciones amorosas más placenteras, menos orientadas por las pautas del comportamiento masculino y más acordes a las normas del galanteo urbano (Viveros, 2002, Urrea et al., 2006). Eliana, la administradora de empresas valluna citada en el primer apartado forma parte del grupo de jóvenes de la localidad implicados en una trayectoria de ascenso social. Ella hace una evaluación bastante negativa de los varones negros como parejas, porque según ella son muy machistas y posesivos. Eliana explica estos comportamientos por la “cultura matriarcal” de la gente negra, que cría a los hombres con la idea que pueden tener todas las mujeres y todos los hijos que quieran y que las mujeres son las que quedan con la obligación. Ella identifica los hombres negros con un orden tradicional y patriarcal, que ella, como mujer urbana y con un cierto nivel de escolaridad, no está dispuesta a aceptar. Por esta razón, el modelo paritario de pareja al que aspira es más fácil de construir con un hombre “del interior” (blanco o mestizo y urbano implícitamente) que con un hombre negro. Conclusiones. Relaciones heterosexuales interraciales: entre determinantes sociales y orientaciones subjetivas Como se mostró en este artículo, existe cierta continuidad en la gramática racial que determina las normas que subyacen en ese amplio y heterogéneo espectro de encuentros y desencuentros sexuales interraciales que van desde el acoso sexual hasta las uniones conyugales. En las situaciones de acoso sexual –realidades de las que pueden ser víctimas todas las mujeres como grupo social– las mujeres negras son percibidas no sólo
Mara Viveros Vigoya

271

como disponibles sexualmente, sino como “naturalmente” predispuestas a ser disponibles. Este hecho tiene que ver con las representaciones hipersexualizadas de las mujeres negras y sirve para trivializar las agresiones sexuales de las que pueden ser objeto. Ahora bien, si estas experiencias las afectan a todas, independientemente de su situación social o su mayor o menor capital cultural y social, los recursos que despliegan para defenderse de ellas varían en función de estos recursos. En los encuentros interraciales en las discotecas afro –espacios privilegiados de recreación y puesta en escena de la cultura negra– circulan todos los imaginarios existentes sobre la sexualidad de las mujeres y hombres negros, pero en este caso asociados a sus destrezas en el baile y a una particular relación con la música y la danza. Esa relación ambivalente de la sociedad blanca con la cultura negra, percibida como inferior moralmente, pero seductora, se traduce en el tipo de relaciones que se desarrollan en estos lugares a los cuales se va a consumir este tipo de cultura. La información recogida señala que las mujeres blancas o mestizas que asisten a estos lugares buscan salir de los estrechos marcos de los valores de género prevalecientes en su grupo étnico–racial de origen y ampliar sus posibilidades de vivir relaciones sexuales más satisfactorias con hombres negros. Por su parte, éstos aprovechan los estereotipos sexuales existentes sobre ellos para compensar su estatus social inferior y acceder sexualmente a las mujeres blancas que les fueron prohibidas durante tanto tiempo. Como en otros contextos sociales (cf. Moutinho, 2004), los dos elementos estructurantes de las relaciones afectivo–sexuales son el deseo erótico y el deseo de movilidad social. Los estereotipos sexuales están tan presentes en las relaciones interraciales que incluso las personas unidas por vínculos de tipo conyugal se ven obligadas a posicionarse continuamente en relación con ellos; ya sea para justificar que no los están avalando o para deshacerse de la sospecha que pesa siempre sobre estas parejas de no establecer relaciones desinteresadas. Es importante señalar que los móviles que se atribuyen a los hombres blancos para conformar parejas con mujeres negras no son los mismos que se les cargan a las mujeres blancas que se unen a hombre 272
Más que una cuestión de piel

negros. Dado que la frecuentación sexual de mujeres negras es percibida como una licencia de la que dispondrían los varones blancos, a sus parejas negras se les exige una desexualización y una adecuación a las normas de género dominantes para poder acceder y preservar la respetabilidad y el estatus social adquiridos por vía conyugal. Por el contrario, en el caso de las mujeres blancas que se unen con varones negros, se presupone que éstas no se ajustan a las normas de género de su grupo étnico–racial y se las incrimina de forma más o menos disfrazada de ser mujeres hipersexuales. Este recelo sobre las mujeres aumentaría o disminuiría en función del capital escolar y social del cónyuge negro. Por otra parte, la duración de las relaciones conyugales tendería a eliminar el exotismo y el aspecto fantasmático de las relaciones sexuales interraciales y haría emerger, al mismo tiempo, la singularidad de los sujetos implicados en estas relaciones y su carácter trivial, como el de cualquier otra relación sexual experimentada en forma cotidiana y duradera, pese a que no desaparezca totalmente la sospecha sobre su carácter desinteresado. Las razones que se aducen para elegir pareja en o fuera del grupo étnico–racial se pueden agrupar en tres grandes conjuntos. El primero es el de quienes justifican una elección endogámica étnico–racialmente como una forma de evitar conflictos culturales en torno al lugar asignado a la familia, y como una manera de preservar la identidad cultural y protegerse de la descalificación cultural y el desarraigo. El segundo grupo es de quienes realizan una elección de pareja exogámica. En el caso de las mujeres negras, estas preferencias son explicadas como una forma de garantizar mejores condiciones de subsistencia con hombres percibidos por ellas como más trabajadores y responsables, mejores maridos y padres más comprometidos. En estos casos, como los de Miriam y Adela, la exogamia representa una solución, pero también un constreñimiento, ya que implica adherirse irrestrictamente a los valores y normas de género del grupo étnico–racial de sus cónyuges para garantizar su aceptación y admitir una desvalorización de su propia cultura y de sus propias pautas de género. En el caso de las mujeres blancas o mestizas, el sentido de estas relaciones sería romper y trascender las reglas de género y sexualidad del
Mara Viveros Vigoya

273

grupo étnico–racial de origen, percibidas como insatisfactorias, como en el caso de Melisa. Un tercer grupo es el de quienes afirman no tener una preferencia racial en la elección de pareja por la prelación que le otorgan a otros criterios como el de una cierta comunidad de gustos, preocupaciones o disposiciones intelectuales. En este conjunto podríamos ubicar algunas de las explicaciones que avanzan mujeres jóvenes escolarizadas que no tienen la misma relación con el pasado que tenían sus padres y madres ni sus mismas expectativas frente al futuro10. Estas jóvenes aspiran simultáneamente a construir relaciones de pareja más igualitarias y a tener compañeros con quienes puedan compartir su lucha por el ascenso social. Sus exigencias amorosas y eróticas se relacionan más con el sentido personal que se les atribuye que con la preservación de una “raza” o de una tradición. Lo mismo sucede con varones jóvenes como Darío o Álvaro que se proponen salir adelante y requieren de parejas comprometidas con ellos y con los valores familiares, no sólo como compañeras sentimentales más satisfactorias, sino también como garantes de la estabilidad familiar necesaria para consolidar sus proyectos profesionales y de ascenso social. Por último, vale la pena considerar el efecto que puede estar jugando el contexto del multiculturalismo vigente en estos encuentros heterosexuales interraciales. Al valorar positivamente la diversidad y la diferencia, el multiculturalismo propicia cierta fluidez para la conformación de parejas interraciales y la asunción de cierto grado de distanciamiento con respecto a las reglas homogámicas. Sin embargo, pese a que la cultura negra ha empezado a ser reconocida como una contribución a la identidad cultural nacional, la relación que mantiene la sociedad colombiana blanca o blanco–mestiza con ella no ha perdido su ambigüedad. Las destrezas para el baile y la música –y por extensión para las artes amatorias– han sido los
10

El trabajo de Fernando Urrea et al. (2006) sobre “afecto y elección de pareja en jóvenes de sectores populares de Cali” señala que si se asume una perspectiva más dinámica de las prácticas de elección de pareja en contextos específicos es necesario dar un papel analítico más activo al individuo en su esfuerzo de movilidad social.
Más que una cuestión de piel

274

siguen enfrentando las dificultades que encuentran las personas negras para expresar sus especificidades por fuera del ámbito cultural. han podido afirmar sus particularidades y diferencias como colectivo. 2006). pero también abriendo espacios para su redefinición. 2002)11. pero también sus representaciones como gente exclusivamente dotada de cualidades físicas y destinada por tanto a descollar en ámbitos que requieren de estas habilidades (Viveros y Gil. Estas dos dimensiones del multiculturalismo continuarán produciendo tensiones y desencuentros en las relaciones sexuales interraciales. a diferencia de las anteriores. Mara Viveros Vigoya 275 . los únicos capitales a partir de los cuales pudieran ser reconocidos (Viveros. como si la cultura –y el cuerpo– fueran. Una de las consecuencias de estas representaciones. el multiculturalismo tiende a esencializar y reificar las diferencias. en última instancia. Fortalecidas por esta posibilidad. e incluso en el ámbito cultural sin utilizar el cuerpo. la naturalización de su “diferencia cultural” implica que no sean considerados individualmente más que como grupo o fragmento de grupo sin existencia individual propia (Guillaumin. 2005). Igualmente.elementos desde los cuales se han construido las imágenes positivas sobre la gente negra. Por otra parte. Las nuevas generaciones negras urbanas. Al privilegiar las diferencias culturales como vía principal de acceso al reconocimiento de derechos. los límites de esta fluidez en las fronteras étnico–raciales se encuentran en las condiciones de exclusión social que viven numerosos hombres y mujeres negros que habitan la capital. citado en Viveros. como lo vimos en este artículo. No obstante. 11 Valdría la pena explorar en una próxima investigación las continuidades y rupturas en las percepciones que tienen las hijas e hijos de las parejas mixtas sobre esa gramática racial que estructura las relaciones interraciales. es que toda forma de sexualidad que implique a un hombre o a una mujer negros se torna sospechosa de lascivia y sensualidad excesivas (Lavou. 2002). han podido beneficiarse de la legitimidad que otorga el discurso multiculturalista a los procesos reivindicativos de la cultura negra. validando en cierto sentido los estereotipos sexuales que refuerzan las fronteras interraciales y segmentan el mercado erótico–afectivo.

Paris: Karthala. Du Bois. B. (2002). G. C. Laferrière. Fanon. Talking back: Thinking feminist. D. H. (2000). 59-95). Las casas face à l’esclavage des Noirs: vision critique du Onzième Remède (1516) (pp. V. Malden–Oxford: Blackwell Publishing. Comment faire l’amour avec un nègre sans se fatiguer. thinking black. P. (1985). P. L. Lavou Zoungbo. Du nègre comme un hercule doublé d’un Saint–Phallus: une humanité différée. Essed and D. Piel negra. Paris: Éditions Cujas. Bourdieu. Guyot. P. Guillaumin. C. Boston: South End Press. Les Ames du peuple noir. La distinction. M. Hooks. Guillaumin. L’idéologie raciste. R. (1903/2004). Discriminación étnico– racial. Paris:Gallimard. Cuba: Instituto del Libro. La Habana. Paris: Minuit. (1968). (1991). Máscaras blancas. Goldberg (Eds. Collins. Bogotá: Siglo del Hombre Editores– Universidad de los Andes.Bibliografía Bastide. (1992). 152-176). Lavou Zoungbo (Ed. Paris: Le serpent à plumes. N. race et pratique du pouvoir. Paris: Rue d’Ulm. Paris : Côté–femmes. E. (1989).T. Perpignan: Crilaup/ Presses Universitaires de Perpignan.). (1972/2002). Le prochain et le lointain. W. Essed. D. L’idée de nature.. Memorias del Seminario Internacio- 276 Más que una cuestión de piel . F. Meertens. y Arango. Sexe. Destins métis. (2006). (1979). Critique sociale du jugement. Londres: Sage. (1970). Race Critical Theories (pp. Viveros. (1997). En V. Iustitia interrupta. D.). (2001). Fraser. Understanding everyday racism. En Ph. desplazamiento y género en los procesos identitarios de la población negra en sectores populares de Bogotá. Contribution à une sociologie du métissage. Defining Black Feminist Thought.

A. ethnicity. Subjetividades masculinas en jóvenes de clases subalternas urbanas. 18. J. artículo inédito. Exclusión Social y Discriminación Étnico–racial en América Latina y el Caribe. Urrea. J. Del mestizaje al multiculturalismo: continuidades y rupturas en las representaciones de la gente negra en Colombia. 117-148. Viveros. Marriage. M. realizada por la Universidad de Cambridge. Condenados pelo desejo? Razoes de estado na Africa do Sul. Universidad Nacional de Colombia–Profamilia.. and sexuality. Bogotá: CES. Afecto y elección de pareja en jóvenes de sectores populares de Cali. Genre et moralité dans la construction impériale de la race. “raza” y etnicidad en la salud sexual y reproductiva Mara Viveros Vigoya 277 . (1989). Michigan: Michigan University Press. F. (2006). P. 95-112. 19(56). F. Sobre hombres. 62-72). M. y Quintín. Stoler. Philippe. C.nal Pobreza. Cali. L. 75-103. En G. class and colour in nineteenth century Cuba: A study of racial attitudes and sexual values in a Slave Society. L. Le cœur. ponencia presentada en la Conferencia Internacional Mestizajes–mestiçagens. y Gil. Paris: Editions Corlet–Marianne. masculinidades y relaciones de género en Colombia. Erotique de l’ailleurs ou sexualité ordinaire. (2005).. Viveros. Cahiers des Amériques Latines. Race. P. Viveros. Stolcke. (2002). Reyes. Neyrand (Dir. Género. Clacso–Crop–Cidse. De quebradores y cumplidores. Autre chose qu’un désir de peau… Le Nègre. (2006). 83-107. le sexe et toi et moi… (pp. Revista Brasileira de Ciencias Sociais. Oxford: Oxford University Press. noviembre de 2005.). del 16 al 18 de septiembre de 2005. Herrera. (2005). Intimate intersections. Molinier. Facultad de Ciencias Humanas. H. Revista Estudios Feministas. F. Actuel Marx. W. (2002). Moutinho. M. De las desigualdades sociales a las diferencias culturales. la Blanche et le Blanc dans deux romans de Dany Laferrière. (2005). 4(1). forbidden frontiers. Nagel.. Urrea. (1998). (2004). I. (2006). V. 39. Botero.

. 273-296. Revista Colombiana de Antropología. Ediciones Uniandes. ICAN. Siglo del Hombre Editores. Wade. Viveros (Ed. Wade. P. 87-109). Gente negra. Repensando el mestizaje.). Bogotá: Clam–Tercer Mundo Editores–CES. Dinámicas de las identidades raciales en Colombia. 30. (1997). P.en Colombia. Bogotá: Editorial Universidad de Antioquia. nación mestiza. (2003). En M. Saberes. culturas y derechos sexuales en Colombia (pp.

Cali. miembro del grupo sexualidad y raza. mulata. Hay que advertir sobre el contexto de una ciudad con un peso demográfico significativo de la población negra (Barbary y Urrea. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. un 26. 2 Sociólogo. Departamento de Ciencias Sociales. Cidse. la cifra se acerca a la tercera parte de la población (Urrea et al. Sin embargo. investigador asociado del Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica. se destacaron hallazgos que nos han conducido a la problemática de este artículo. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. 2000. al estimar la población que vive en hogares con jefe o cónyuge que se han autoreconocido en alguna de esas categorías. * En el trabajo preparatorio para el desarrollo de este texto se contó con la colaboración muy estrecha de Alexander Salazar. Waldor Botero Arias3 Introducción En un estudio anterior sobre masculinidades en la población negra de Cali (Urrea y Quintín. 1 Sociólogo. 2004). cercano a la tercera parte de la población4. Otras entrevistas fueron a la vez realizadas por los tres coautores del texto. afrocolombiana o afrodescendiente. Universidad del Valle. 2006c). miembro del grupo Sexualidad y Raza. octubre y noviembre de 2006. Universidad del Valle. Alexander tuvo a su cargo parte de las entrevistas en profundidad llevadas a cabo en septiembre..2 % de la población caleña se autoreconoce negra. 4 Según el censo de 2005. 3 Estudiante de Sociología. sociólogo. José Ignacio Reyes2. Profesor Titular. Universidad del Valle.Tensiones en la construcción de identidades de hombres negros homosexuales en Cali* Fernando Urrea Giraldo1. 2002). Hay que advertir que uno de los sujetos entrevistados para este estudio residía en Bogotá en el momento en que se levantó una parte de la información (primer . Cali. Cidse. Cidse.

que en el argot popular se denomina el “aletoso”. que enfrentan situaciones de enorme tensión. sin referencia al mismo tiempo a sus cuerpos como fenotipos. transexuales. transformistas. Aquí nos interesa el caso de sujetos hombres negros. o en términos genéricos. para hacer referencia a individuos de sexo biológico masculino que asumen un rol de género femenino en el mercado sexual. 2006b). afeminado o que revela una orientación homosexual y bisexual. sexo–género y ciclos de vida. 5 En el lenguaje popular caleño el término émico es travesti. que se apartan y se oponen a una masculinidad negra hegemónica. encarnado en el joven negro heterosexual (el que es “hombre”). como se les denomina en el argot de las instituciones que trabajan por los derechos sexuales y reproductivos (véase Profamilia.Este fenómeno socio–demográfico permite establecer que el color de piel es un eje marcador de las relaciones interpersonales. El término de transgenerista es usado más en el espacio académico y sobre todo por las organizaciones de minorías sexuales. 280 Tensiones en la construcción de identidades. No es posible separar la vida íntima y privada de los sujetos de otros procesos sociales. en cierto semestre 2005). Para los diferentes jóvenes negros entrevistados (hombres y mujeres) los hombres negros “gomelos”. 2000. y la figura masculina feminizada. dependiendo de los contextos de clase en los que circulan unos y otros. según clase social.. sin embargo. el “gomelo”. el grupo de las “trans”. expresión también alusiva a las travestis. 2006). La letra T incluye las denominaciones de transgeneristas.. se advertía en los barrios del oriente de la ciudad con alta concentración de gente negra. en las que el color de piel desempeña un papel destacado en sus sexualidades. la existencia de una polarización sexo–género entre la figura hipermasculina. aunque también dos travestis5 y cuatro hombres heterosexuales. A través de los resultados sobre la construcción de masculinidades entre jóvenes negros de sectores populares de Cali (Urrea y Quintín. con diferentes grados de transformaciones corporales.. o sea. equivalente al hombre amanerado. 2002). travestis. de tal modo que en los espacios de sociabilidad de la vida sexual y amorosa aparecen a la vez relaciones interraciales (Urrea et al. ese mismo año el entrevistado realizó varias visitas a Cali y circuló en diferentes espacios homosexuales de rumba y de organizaciones LGBT en esta última ciudad. . la mayor parte homosexuales o bisexuales.

Llamaba la atención aquí cómo estaba operando el proceso de fragmentación de la masculinidad. encontrar una dominación masculina más opresiva. como dice uno de los entrevistados. racial–sexual y de género. Sin embargo. como la Universidad del Valle. aunque por supuesto. 2001 sobre la relación hombres–mujeres y el fuerte control de los grupos de pares entre jóvenes de clases populares de origen magrebí. o “esos no son negros”. con fuertes tensiones de las identidades de orientación sexual entre los mismos estudiantes negros7. ¿Qué pasa con el negro homosexual. en “el mundo legítimo barrial popular de lo negro” es “no negro” por su homosexualidad?. tanto para las mujeres como para los hombres homosexuales. Bourdieu. no puede dejarse de lado que en este tipo de espacios operan discursos académicos y prácticas sociales más abiertas y tolerantes ante orientaciones sexuales diversas. diferente del barrial de clases populares. José Ignacio Reyes. En el mundo de la ideología sexista y racista no puede haber un negro homosexual. como “blancos”. y con una mayor tolerancia relativa ante comportamientos homosexuales entre los estudiantes. si curiosamente en los espacios de sociabilidad gai6 de Cali es imaginado como negro–heterosexual–viril–activo. 1997). bisexuales y las(os) transgeneristas (véase Urrea y Quintín. Waldor Botero Arias 281 . en las entrevistas llevadas a cabo con estudiantes. también volvía a aparecer la asociación entre hipermasculinidad y negritud. “una característica (o enfermedad) de los blancos”. pero. y Fuller. por otra parte. Fernando Urrea Giraldo. esto es consistente con los hallazgos para las clases populares en espacios con baja escolaridad. de acuerdo con la norma de la Real Academia de la Lengua Española. En el contexto barrial los “gomelos” son figuras desafiantes del orden social. ¿cómo sortea las tensiones en las vivencias que producen y modulan su identidad social y que son cambiantes y maleables en función del espacio social en que se encuentra? En otro espacio social. En el sentido contrario.modo estarían negando la negritud porque se comportan como “negros no auténticos”. 6 En este libro se empleará la palabra gai. hombres negros. ya sin las connotaciones demasiado expresivas y directas en el lenguaje como el que se da entre los jóvenes negros adolescentes y adultos jóvenes de sectores populares por fuera del sistema escolar. no se pretende ignorar ni anular la discusión que se ha dado en torno a la ortografía en la comunidad LGBT (nota editorial) 7 Sin desconocer la existencia de comportamientos homofóbicos en el medio universitario. 2002.

con identidades homosexuales y bisexuales. la participación de hombres y mujeres negros(as) y sobre todo transgeneristas es muy reducida. la participación de jóvenes negros homosexuales era muy reducida por lógicas asociadas a formas de exclusión socio–espacial y de producción de estos espacios político–culturales8. con predominancia de hombres mestizos–blancos homosexuales. 9 La participación de este amplio sector que conforma una parte de la llamada “diversidad sexual”. . o lo refuerzan a través de la clave del color de piel como marcador En la medida en que los colectivos LGBT de Cali son principalmente conformados por individuos de clases medias medias y clases altas. pero a través de un contexto urbano racializado y de unas vivencias particulares en tensión con las identidades sexuales de los pocos jóvenes negros participantes en estas organizaciones. con hombres negros. Una buena parte de los relatos– testimonios de hombres integrantes de algunas de estas organizaciones reproducían los imaginarios que asociaban formas hipermasculinizadas. pero también con una forma más radical de deconstrucción de los géneros como es el caso de las travestis. han significado guiones o papeles diferentes (Gagnon. la clase social y el mismo color de piel. con lugares de funcionamiento en las áreas urbanas más acomodadas. 2006).) están fuera del orden social impuesto y lo amenazan. auto reconocidos como gais. 2005.. Reyes et al. 8 282 Tensiones en la construcción de identidades. la orientación sexual. Por lo demás. se encontró que en estas organizaciones.En un estudio paralelo realizado sobre organizaciones que trabajan por las reivindicaciones de las minorías sexuales LGTB en Cali (Botero. ha sido muy opacado por los grupos y organizaciones gai mestizos–blancos de clases medias y medias altas. La participación de transgeneristas no era muy considerable9. los conflictos que existen con estos últimos grupos pasan por el género. viriles e hipersexuadas. ¿En qué medida los comportamientos sexuales de hombres negros de sectores populares y clases medias en Cali. Los relatos ya develaban formas complejas de la vivencia de la sexualidad y del proceso de construcción y producción de las identidades de género. 2005)... cit. la reafirmación del patrón tradicional de la hipermasculinidad como encarnación ideal del hombre negro deseado? ¿Será que esas masculinidades subordinadas (Urrea y Quintín. o por el contrario. op.

Su acercamiento a la dimensión racial se realiza de dos maneras: objetivista y subjetivista (p. Al igual que Goffman (1959. de la vida psíquica y de las interacciones sociales. género y sexualidad El acercamiento analítico de perspectiva fenomenológica que hace Martín Alcoff (2006) sobre raza. sociales y culturales. el juicio y las relaciones epistémicas del individuo (p. ¿cómo se viven las tensiones que introduce la racialización de los géneros y las sexualidades? Perspectivas conceptuales sobre raza. 183). la subjetividad. José Ignacio Reyes. Por ello. a nuestro modo de ver. La primera. permite entender el fenómeno del color de piel y otras manifestaciones fenotípicas como parte de la construcción de las identidades sociales en las sociedades contemporáneas. la raza es un elemento constitutivo de la existencia incorporada de la vida cotidiana. políticos. sus efectos políticos. “La raza es socialmente construida. tiene una existencia real. La raza a nivel micro es constituida por microprocesos mediante los cuales las identidades individuales son formadas. dependen del contexto histórico. positivos o negativos. y reproducida mediante prácticas perceptivas aprendidas” (p. la perspectiva subjetivista que comienza desde la experiencia vivida de racialización puede mostrar la manera en que la raza es constitutiva de la experiencia corporal. en este micronivel lo primero que se observa cuando nos encontramos cara a cara con otros individuos es su color de piel junto con su sexo (Martín Fernando Urrea Giraldo. Se trata de un hecho social fenomenológicamente incorporado en los sujetos concretos. en términos económicos. por lo mismo. tiene que ver con la experiencia vivida subjetivamente por los actores individuales. refiere los efectos públicos de la experiencia racial. 1990). En contraste. por ejemplo. expresados mediante las desigualdades socio–raciales. culturalmente contextual. género y sexualidad. Siguiendo a Fanon. Waldor Botero Arias 283 . 182). la segunda. 182).de hombría?. históricamente maleable.

de la apariencia corporal del otro.Alcoff. se inscriben en una doble condición. Las reglas conformadas por la percepción subjetiva en una sociedad cuyo contexto objetivo pasa por una jerarquía racial del orden social determina la “presentación del yo”. Desde otra perspectiva conceptual Bourdieu (1979) hablará de “disposiciones adquiridas” (el llamado habitus).. pero no al modo de una falsa conciencia o por imposición desde arriba (desde las clases altas). y las maneras apropiadas de comportamiento”. . la identidad racial en términos de la subjetividad opera como un “sentido común”. Por otra parte. más que en una conciencia reflexiva (p. Dicho “sentido común” es por supuesto culturalmente constituido. En la medida en que la percepción no es una ciencia del mundo. en términos fenomenológicos.. es imposible discernir o tomar conciencia de la dimensión racial. 2006: 183). también objetiva y subjetiva: Argumentaré que la base objetiva de las categorías sexuales se apoya en la relación diferencial de la capacidad reproductiva entre hombres y mujeres. al igual que ella es resistente a borrarse. En la vida cotidiana se juega continuamente con lo que la autora retoma de Omi y Winan (1986). entendida como “un conjunto de códigos interpretativos y significados raciales que operan en la interacción de la vida cotidiana. que incluyen el componente del juego de las apariencias externas (raciales) de los individuos. el género y la diferencia sexual para esta autora. 185). la distinción de estatus. retomando a Gramsci (1971). Según Martín Alcoff (2006). pero sí el soporte desde el cual todos los actos se inscriben en el “sentido común”. La percepción racial opera como un dispositivo que está presente en todas las manifestaciones del “yo” en cada contexto específico. sino como un sedimento de prácticas y pensamientos de un pasado histórico en el cual se han cruzado las percepciones de todas las clases sociales. El campo racial es del dominio de la percepción o la vivencia de lo que es visible. a la manera de conciencia de la vida cotidiana expresada en las prácticas concretas. una “etiqueta racial”. Este proceso varía por medio y en de los diversos grupos sociales y raciales. pero que una categorización basada sobre la división biológica del trabajo 284 Tensiones en la construcción de identidades.

2006: 154). ya que se mueve exclusivamente en un proceso discursivo sin restricciones materiales. el análisis de Butler sobre lo racial (1993: 116-117) se acerca al de Martín Alcoff. Butler (1990. José Ignacio Reyes. Esto se soporta en el fenómeno de las radicales transformaciones culturales contemporáneas que han puesto en remojo el modelo clásico de la identidad sexuada y de la pareja clásica sexo–género10. la diferencia sexual tampoco es más natural u objetiva que el sexo porque es en las prácticas contingentes del género en construcción que se crea a la vez el sexo. éstos pueden ser masculinos o femeninos o en tránsito sin que estén fijados a la diferencia sexual (sexo biológico). categorías concretas o límites. en general. incluyendo el psicoanálisis. De este modo. Martín Alcoff (2006: 158) advierte un problema con esta conceptualización. por tanto lo simbólico es también un conjunto raciali10 Que por cierto era el paradigma dominante en el conjunto de las ciencias sociales. Sin embargo. 2004. El género como proceso social producido: “no hay identidad de género detrás de las expresiones de género. Para Martín Alcoff un tercer factor social que está detrás de esta tendencia lo constituyen los movimientos transgeneristas y. Salih. además de las nuevas tecnologías reproductivas cuyos efectos sociales son una desnaturalización del sexo. arguye que el género es un concepto discursivamente construido. Fernando Urrea Giraldo. cit.). La heterosexualidad es una expresión histórica de construcción de las identidades sexuales. 165). una fuerte corriente antinaturalista que procede del feminismo contemporáneo. en una línea más performativa y cercana a Goffman (op. sin un determinismo sobre los géneros. 2002). esa identidad es performativamente constituida a través de muchas ‘expresiones’ que son enunciadas según sus resultados”. todo es cultura sin referencia a formas objetivas. no al contrario. alentada por las nuevas tecnologías reproductivas (p. Waldor Botero Arias 285 . La diferencia sexual no es anterior ni a la raza ni a la clase en la constitución del sujeto.reproductivo no establece un nexo necesario entre reproducción más allá de la concepción y heterosexualidad (Alcoff. hasta los años ochenta en el siglo XX.

clase y nacionalidad. Históricamente 286 Tensiones en la construcción de identidades. las preguntas que formula Butler: ¿cómo es la raza vivida en las diferentes modalidades de la sexualidad?. Sin embargo. mientras las identidades de género tienden a ser. volviéndola “naturaleza”. históricamente ubicuas. el contexto histórico es necesario para explicar la significación política de los agentes racializados. morales y emocionales. la sexualidad y el género son racializados.zado de normas y el sujeto es producido por concepciones impregnadas racialmente del “sexo”. Las diferencias raciales no están subordinadas a las diferencias sexuales. género. sino que se articulan en los cuerpos. . de ahí. Según Butler. Collins (2005). introduce el concepto de sistemas que manufacturan ideologías para mantener el statu quo. Por otra parte.. ¿cómo es vivido el género en las diferentes modalidades de la raza? Pero ¿en qué medida el sexo es como la raza? Según Martín Alcoff (2006: 164-166). para lo cual transforma la dimensión cultural en una entidad esencializada.. ya que el uno no tiene sentido sin el otro. la diferencia sexual biológica sigue siendo el principal soporte de las argumentaciones “objetivas” para el sexo. la sexualidad y el género constituyen dinámicas propias de la conformación de la subjetividad que se interpenetran. que en ese sentido a la vez funciona como el “sustrato material del género”. Hoy en día el racismo va más allá de las diferencias biológicas y se soporta en las diferencias culturales para justificar las jerarquías sociales. Para el caso de los Estados Unidos. pues ambos sistemas de dominación se pueden ver en la historia estructurados con efectos particulares y diferenciados por raza. a diferencia de la raza. las ideologías del sexismo y racismo son un predicado que reclama la causalidad entre elementos físicos naturalizados y atributos intelectuales. sexualidad. para referirse al racismo y heterosexismo. en la producción de la subjetividad se pasa por una racialización de los cuerpos. 88). “racismo y heterosexismo constituyen dos sistemas separados de opresión que enmascaran la manera en que cada uno se apoya en el otro para significar” (p. Lo racial.

Dicha autora (pp. con pocas interacciones hipergámicas). El estereotipo contrapone heterosexualismo negro versus homosexualismo blanco–mestizo masculino. corresponde a un tipo de dominación masculina en el que la violencia doméstica y extradoméstica se dirige con frecuencia hacia las mujeres y los hombres que no responden a este patrón hipermasculino. versus una sexualidad blanca o mestiza más regulada. heterosexualidad y patriarcalismo. sobre todo desde los hombres negros). 105-116) introduce la fuerte asociación ideológica entre negritud. sobre todo la masculina pero también la femenina.ambos han producido prácticas y representaciones institucionalizadas (a la manera de ideologías) que se dan por supuestas. aquí la negación pasa por excluirle de la negritud. que impone el modelo racismo–heterosexismo en la sociedad contemporánea americana. pero que a veces puede ser homosexual (por lo menos en la manera en que se construye dicha representación. esencializada y naturalizada. Lo importante de esta representación imaginada es que la racialización de la sexualidad desde el campo de la negritud. como advierte la misma autora. 166-176). Fernando Urrea Giraldo. Considera también que el sexismo históricamente ha estado asociado al modelo heterosexual (pp. tanto para hombres y mujeres negros como blancos. de tipo heterosexual por excelencia. José Ignacio Reyes. en cuanto encarna la naturalización de atributos heterosexuales a los sujetos negros que incurren en “desviación” por orientación sexual o por irrespetar la pareja sexo biológico–género. pero en sentido inverso: el estereotipo de una sexualidad negra promiscua (como mito exótico racializado). Dejan de ser individuos negros. tanto hombres como mujeres. es fuertemente opuesta a las prácticas homoeróticas realizadas por hombres negros o por figuras transgeneristas negras. Sin embargo. Waldor Botero Arias 287 . “naturales” y entonces inevitables. La figura masculina racializada opera como el sujeto que transmite la descendencia con un estatus de gran prestigio en un espacio por excelencia homogámico (uniones entre hombres y mujeres negros. especialmente entre clases populares. puesto que pierden “el atributo esencial” de una heterosexualidad patriarcal. y han sido designadas para disciplinar los sujetos “desviados”. Este modelo histórico patriarcal.

. Lo que es vital para la reproducción es el acceso del niño hacia algún grupo estable de adultos que lo cuide. aunque las diferencias sexuales no son equivalentes a las diferencias raciales. Para Butler. de hecho. compulsorio de una heterosexualidad patriarcal. ni dar los cuidados suficientes para el infante y todo lo que es necesario para el desarrollo de la madurez y razonabilidad funcional del ser humano. 117) sobre cuáles otros Regímenes de producción regulatoria contornean la materialidad de los cuerpos […] Lo simbólico –ese registro de regulatoria idealidad– es también y siempre una industria racial. Una hipermasculinidad heterosexual racializada: Subjetividades y tensiones en hombres negros y travestis negras Este estudio se centra en el proceso de formación y vivencia de las identidades homoeróticas masculinas y en la tensión que introducen las 288 Tensiones en la construcción de identidades. . necesario para un exitoso embarazo. ellas confluyen en los cuerpos. esta es la práctica reiterada de interpelaciones racializadas. Esto le permite entender el papel de la heterosexualidad al lado de un orden jerárquico socio racial. que ve diferencias raciales como subordinadas a diferencias sexuales. al referirse a un modelo sexista racializado. (2006: p. En la medida en que rechaza el modelo de poder.Martín Alcoff. 173).. Los padres biológicos en el contexto de una heterosexualidad impuesta no necesariamente brindan el mejor sostén a la prole ni a la madre. Butler se pregunta (p. ella argumenta que tanto los imperativos raciales como heterosexuales operan en prácticas reproductivas y sexistas en las sociedades contemporáneas. señala que este tipo de heterosexualidad puede: Ser dañina para la reproducción al no proveer ningún apoyo a la crianza. La heterosexualidad obligatoria puede contribuir a la extrema vulnerabilidad de las madres hacia la violencia y el abuso. “Aceptando que la heterosexualidad normativa no es el único regimen regulatorio que opera en la producción del cuerpo.

hombre masculino–femenino. una travesti negra era igualmente militante transgenerista en Bogotá. Los diecisiete sujetos pertenecen a diferentes sectores sociales. Los estereotipos hipermasculinos heterosexuales asociados a los hombres negros […] porque la raza negra es fuerte […] es buena para el trabajo fuerte […] los negros gai no son negros. los diecisiete sujetos presentan capitales culturales acumulados muy diferentes entre ellos12. y cuatro hombres negros con orientación heterosexual. Waldor Botero Arias 289 . una universitaria. Fernando Urrea Giraldo. mujer femenina–masculina y transgenerista. Si el estudio hubiese incluido mujeres tendría que incluirse mujer femenina. transgenerista) e identidad sexual (heterosexual. mujer masculina. a diferencia de las transgeneristas (también travestis en el lenguaje más usado). 12 Para una descripción detallada de los 17 individuos. se ha distinguido entre color de piel (apariencia externa) y autoreconocimiento étnico–racial o de otra clase por parte del sujeto entrevistado. José Ignacio Reyes. homosexual o bisexual). dos hombres negros heterosexuales pertenecen a organizaciones afrocolombianas en Cali. cuando se hizo una primera parte del trabajo de campo con ella (primer semestre de 2005). véase la tabla 1.formas de construcción del otro atravesadas por su color de piel en dicho proceso de formación11. además se entrevistaron dos travestis negras entre 30 y 35 años. Igualmente. Un tercer sujeto. dejan de serlo […] esos no son negros 11 Entre los sujetos entrevistados. dieciséis en Cali y uno en Bogotá. en alguna de sus visitas a Cali. Fueron realizadas 15 entrevistas en profundidad a hombres negros entre 20 y 35 años y a un hombre de 40 años. Las entrevistas se llevaron a cabo durante 2005 y 2006. Se usa también el término transformista en el mismo sentido que lo emplean los sujetos entrevistados: hombres que se transforman en mujeres sin modificaciones corporales. la otra urbana local. quienes ya han efectuado algún tipo de intervención corporal. Ocho de los entrevistados proceden de sectores populares de familias con baja escolaridad y nueve de clases medias medias y clases medias bajas. La orientación de género y la identidad sexual se ha tomado directamente de lo que han expresado los sujetos entrevistados. En la identificación de cada sujeto entrevistado diferenciamos entre sexo–género (hombre masculino. Por lo mismo. trece con orientación homosexual y bisexual. hombre femenino –aunque entre los entrevistados este caso empírico no se dio–.

y el machote […] pero cuando usted ve a un negro que se le sale la maricada. Es el mismo modelo encontrado entre los jóvenes negros de sectores populares de oposición entre las figuras del “aletoso” y el “gomelo” (Urrea y Quintín. por su físico. entonces uno como que hijueputa. virilidad. seguramente hay un juego ambiguo entre sujetos dominadores y dominados que rinde beneficios en el mercado erótico y afectivo. . el hombre negro es aquí producido como la figura idealizada de una hipersexualidad normativa (heterosexual) que se materializa también en atributos físicos. 25 años. negritud y heterosexualidad versus la delicadeza femenina y la orientación homosexual asociados por antagonismo a la blancura. por la actitud de macho. se aterra […] un negro que sea como amanerado. op.. hombre masculino heterosexual). como mujercita. y el cuerpote. El “caos para ellos” en el contexto de la conversación es alusivo tanto a los observadores negros como no negros: para la gente negra heterosexual una práctica homoerótica es la pérdida de la negritud (“esos no 290 Tensiones en la construcción de identidades.). […] Como por la forma de cuerpo del negro. pero que no es autónoma del sistema jerárquico racial que la genera. Una figura que existe en el imaginario de la gente negra. fue descrita de diversas maneras por todos los entrevistados. […] son toscos y grandes […] el homosexual siempre tiene que ser delicado y nunca tosco […] (Gonzalo. En este sujeto hay una fuerte asociación entre fortaleza física. Aquí.. El anterior testimonio es el de un hombre entrevistado que se considera masculino heterosexual.[…] la contextura física de los negros no da para eso. cit. Ciertamente. eso es como el caos para ellos[…] (Ricardo. ligada a un componente de hipermasculinidad e hipersexualidad. Las personas no negras comparten dicho imaginario y lo alimentan recíprocamente con quienes viven el estereotipo. entonces eso hace como que tenga que ser activo[…] porque están estigmatizados como el negro de la gran verga. 30 años. queda como berraco […] entonces cuando les sale el negro con la gran verga. hombre masculino–femenino homosexual). Una fuerte asociación ideológica entre negritud y heterosexualidad. pero loca.

eso se espera mucho de eso. etc. que es un duro a la hora de acostarse con una vieja. lo encasillan a uno en cosas que eso no es así…que tiene que ser un “caballo”14. como las siguientes: “ese negro tan bello. Fernando Urrea Giraldo. etc. gran capacidad de consumo de droga. José Ignacio Reyes. es un imaginario que tiene la gente de que uno es bueno para tener relaciones sexuales. […] que estar con un hombre prieto. pasa por atributos naturales corporales que forman parte de las fantasías sexuales (pene grande. claro. “la verga que tiene ese negro sólo le sirve para dos cosas: para orinar y para ponérsela de corbata” (comentario frecuente en un determinado contexto que desvaloriza a un hombre negro homosexual pasivo.son negros”). y muchas viejas (mujeres) tienen ese imaginario de uno. y no…uno pueda que sí o pueda que no. aunque puede extenderse a otros espacios (realización de actividades materiales o físicas en ciertos tipos de trabajos no calificados. El problema es que se espera eso de uno. y se recocha…y por un lado. o sea.). En una reunión alguien dio una reflexión de que no todos los hombres afro son buenos para eso. uno no sabe que eso sea un fuerte y que de pronto uno pueda conseguir alguna cosa. pero lo maluco es cuando a vos te 13 Se han recogido diversas manifestaciones entre los entrevistados de naturalización de la heterosexualidad y de ciertos atributos físicos superlativos. uno en ciertos contextos…porque si hay una chica. La negritud como identidad producida. en particular por parte de homosexuales que expresan fantasías con hombres negros. pero por ahí dicen que la tiene pequeña” (comentario que alude a la importante asociación entre el tamaño del pene y ser negro). nalgas grandes. Este término es de frecuente uso en Buenaventura y en los barrios populares de Cali. piernas y espalda atléticos. labios gruesos. porque lo ven a uno exclusivamente como eso. ya que se valora en particular al hombre negro activo sexualmente). que es un berraco. y a veces lo desean a uno es por eso… yo te digo que en términos estratégicos (es bueno). mientras para la gente mestiza o blanca resulta ser una expectativa fallida respecto al papel “natural” del negro en la sexualidad13. imaginada y reinventada.). pechos. Lo ven como una persona que es bueno para eso. 14 En este contexto es un término que califica las capacidades extraordinarias de un hombre en el ámbito sexual. brazos. Waldor Botero Arias 291 . pero en otros casos sí es como maluco.

. no como persona. será por la rudeza de uno. no porque soy un tigre en la cama. de pronto por las mismas facciones. depende de los contextos. aunque pues eso influye mucho cierto. independientemente del capital cultural y origen social de ellos: […] he escuchado eso. que lo usan. 292 Tensiones en la construcción de identidades. Aunque el sujeto lo hace como hombre heterosexual y en este caso la demanda sexual procede de las mujeres. que no ven tanto… negro amanerado. por ejemplo. depende hasta de la alimentación. Pero eso no es natural. se trata del mismo patrón de referencia. por el pene dicen. de igual forma. pero en otros contextos no. porque ven que uno es como mas… machito. Se señala claramente el paradigma práctico de la racialización de la sexualidad entre los hombres negros: desempeñarse como “símbolos sexuales” y estar obligados entonces a teatralizar el “caballo”. tenemos otras cosas muy bonitas que tienen que buscarlas […] si mi pareja me quiere a mí como soy… yo no le voy a salir el superman.. cierto. pues gente que está comiendo mal te digo que no va a aguantar nada. 36 años. pero… yo pienso que nosotros tenemos sentimientos. por lo que hablo. por todo. y pues a mí me va a querer por lo que soy. como lo muestran los diversos testimonios de los entrevistados de orientación homosexual y bisexual. hombre masculino heterosexual). entonces a vos te referencian como si fuera algo como muy cultural o natural. que los negros se gastan unos penes gruesos y grandes y todo eso. eso depende de los contextos…lo maluco (negativo) es que tiene que ser eso para uno pueda atraer a una mujer. por mis valores. no como otra cosa. quebrado[…] (Decorador. ¿por qué tiene que ser por eso?…no es natural.encasillan ya como en eso. en Buenaventura uno está acostumbrado a comer sus pescados y eso de pronto sí lo mantiene más vigoroso. por lo que pienso. no por blanco. por otra cosa. yo soy un hombre como cualquier otro. eso sí lo tengo claro (Juan Carlos. lo que sintás. . hombre masculino homosexual). sino por eso. en parte tienen razón.. el supermachote. 23 años. porque no pueden ser otras cosas…porque la atracción de uno para una vieja es como un símbolo sexual..

ya sea heterosexual. (risas)… de pronto alguna mujer te comenta. pesa 110 kilos. las cuales son fantaseadas mediante atributos físicos maravillosos. por parte de nuestros 17 entrevistados. 26 años. Se da así porque opera una jerarquización racializada de las prácticas sexuales. un man viga (hombre con un cuerpo atlético). si lo hizo bien o mal. Este fenómeno es equivalente a lo que se da en el campo heterosexual.95. cuando se introduce el componente racial. Se trata de un mito que puede instrumentalizarse como capital corporal en el juego del mercado erótico. hombre masculino heterosexual). es que la presión del estereotipo sobre la “potencia corporal sexual” es mucho mayor para los hombres negros. Waldor Botero Arias 293 . en todas las identidades sexuales (heterosexuales. bisexuales) y de género. mirá que tu amigo todo grandulón. Cuando tales atributos están ausentes el sujeto pierde valor en el mercado erótico15. es inmenso el mercado de productos y técnicas de diverso tipo que son ofrecidos para enfrentar esta preocupación. que no se haga realidad un mito de esos… deja mal la estirpe. si lo tuvo grande o pequeño. como lo manifiesta uno de los entrevistados: […] Hay mitos que favorecen al hombre negro… y hay que hacerlos realidad. me salió con una cosita ahí. El mismo entrevistado 15 No es casual que en el mundo masculino. pueda o no […] (Horacio. José Ignacio Reyes. todo fortachón. lo tienen por debajo… te daña hasta las relaciones amistosas con las otras mujeres… entonces ese mito a uno le toca hacerlo realidad. Fernando Urrea Giraldo.…1. “hay mitos que favorecen al hombre negro… y hay que hacerlos realidad…”. pero sí de los hombres afro…cuando un hombre afro no complace a una mujer. homosexuales. uno se queda uy. ya sea en una relación heterosexual u homosexual. el asunto del tamaño del pene forme parte de una de las preocupaciones. complicado.Esta correspondencia de “sentido común” sobre los estereotipos entre sujetos con construcciones de géneros y sexualidades diversas tiene como eje la naturalización del color de piel. Lo que llama la atención de este asunto. Lo que pasa es que las mujeres… no van a hablar mayoritariamente de las relaciones con un hombre mestizo. De hecho. bisexual u homosexual. o sea. El mito se convierte en una condición naturalizada de “ser negro” como lo advierte Horacio.

no puede ser que en la familia haya un marica. que además es transgenerista. La pregunta de Alexa es sintomática de cierta especificidad del descubrimiento de una sexualidad fuera del orden normativo para un sujeto negro(a). […] Voy a hablar de algo que una vez me dijo alguien de mi familia: que no se veía bien un negro marica.“curiosamente” menciona la expresión “estirpe” para aludir a un atributo naturalizado por ser un hombre negro. . o que no iba a ver ninguno […] (Guillermo. hombre masculino transformista). Siempre he sido como demasiado amanerado…como que en mi casa se preguntaban mucho. En el medio familiar de la población negra o afrocolombiana las vivencias de la exclusión por género e identidad sexual pasan por el color de piel: […] En todas partes no es muy aceptado que un hombre que supuestamente nació hombre. Fue un tío mío quien me dijo que en mi familia no habían maricas y que yo no podía ser el primero. Vivir una sexualidad “por fuera de la norma” pasa por deconstruir un orden ideológico que los presiona por doble vía: por ser “marica” y por ser “negro”. ¿será que una persona blanca no pasa por estas misma cosas? […] (Alexa.. extremadamente problemáticos cuando interactúan el uno 294 Tensiones en la construcción de identidades. 33 años. transgenerista). Nos atrevemos a decir que se trata de un proceso de formas de vivencia del color de piel por medio del ejercicio de la sexualidad normatizada heterosexualmente. mestiza o blanca… por qué siempre la frase “negro huele marica”… es que estoy marcada por ser negra y ser marica. y fue como sólo eso. y además el color de piel…entonces ella sí puede ser marica porque es india. internalizado en la socialización familiar temprana. lo van a ver de un momento a otro transformado en mujer. como el decirme: mucho cuidado con la maricada. y que en la familia nunca había habido un marica. 24 años.. se crió como hombre. Dos estigmas. en el sentido goffmaniano.

mediante el modelo activo–pasivo. José Ignacio Reyes. una buena parte de ellos negros. como era de esperar. Por otra parte. 1998. en Cali. pero en el foco de nuestra atención nos interesa advertir que es factible que éste tenga un mayor peso específico. Waldor Botero Arias 295 . Lo que en el imaginario mediático sobre Cali aparece como una sociedad más “libre” para las vivencias de la sexualidad. en su totalidad de sectores populares. algunos homosexuales de acuerdo con sus trayectorias de vida. toman la decisión de “treparse” (travestirse). Es cierto que este fenómeno forma parte del orden simbólico que normativiza la sexualidad homosexual y bisexual masculina de diferentes sociedades. mestizos y blancos que en ese contexto radicalizan su feminidad como tránsito hacia un pasaje de género. las trayectorias biográficas de los sujetos entrevistados lo problematizan. La heterosexualidad en el imaginario de la gente negra en un contexto interracial como el de Cali se hace presente en las vivencias de los hombres negros homosexuales. como ideología dominante en las poblaciones negras. Además. al (2005). Varios de los relatos aparentemente 16 De acuerdo con Botero (2005) y Reyes et. que la que vive el hombre negro homosexual o bisexual.) advierte sobre el modelo patriarcal heterosexual. O sea. la presencia de transgeneristas negras tiende a ser predominante en la ciudad. debido a la mezcla interracial (Sevilla. esto se manifiesta en la clara percepción de los hombres negros homosexuales y bisexuales del rechazo que enfrentan por parte de los hombres negros heterosexuales. la condición de travesti negra tiene una connotación de mayor exclusión. una vez han frecuentado la prostitución masculina. 2003). especialmente si la condición de “marica” se radicaliza en este caso por un cambio de género16. Fernando Urrea Giraldo. En los descubrimientos amorosos y los encuentros eróticos de estos sujetos el fantasma heterosexual e hipermasculino asociado a hombres negros es un lastre simbólico que marca sus diferentes vivencias. clases sociales y colores de piel. cit. son un sector de homosexuales negros. La tensión constitutiva de la construcción de la sexualidad homo y las modalidades radicales transgeneristas surge en el mismo espacio social de la población masculina negra y tiene como soporte lo que Collins (op. a medida que los mercados de la prostitución travesti son más populares.con el otro. Por esta razón. consecuente con el juego del doble estigma “negro marica”. en un contexto sociohistórico de pasado esclavista y posesclavista de subordinación y exclusión social.

pero no es de mi agrado […] si la persona me gusta. o sea.. Las vivencias de expresiones homosexuales. de que tiene un miembro grande. hombre masculino homosexual). mulata o afrocolombiana (Censo 2005). todos eran afro. Una vez me pasó. 21 años.. buenos para tener sexo. 28 años. lo que cuenta la gente. bisexuales. y lo hice por complacer a mi pareja. pero tiene que gustarme mucho. porque ese rol (tener que desempeñarse en el papel de activo) yo no lo hago con todos […] (Ricardo. comuna 16. 296 . 25 años. y Pacho. a mí me gusta también ser pasivo. un hombre masculino heterosexual. transgeneristas y el color de piel. pero entonces no me podían ver pasar por ahí porque eso me pegaban las 17 Barrio Mariano Ramos.opuestos confirman el “sentido común” que subyace en el imaginario del mercado sexual interracial de Cali: Ricardo y Andrés. […] Ese ha sido un problema grande. En los sitios gay me va muy bien con hombres blancos. […] Las experiencias. porque todo el mundo piensa que el negro tiene que ser activo. siempre lo hemos tomado así […] (Pacho. Claro. hombre masculino/femenino homosexual). de que es bueno en cuestiones del sexo… (Pregunta: ¿y en cuanto al homosexual negro?) Yo diría que es más bien como activo. uno masculino–femenino y otro solamente masculino. y la condición misma…así lo han asociado (al hombre negro). había un grupo en el barrio17. Tensiones en la construcción de identidades. ¿Ha tenido que ver o no el color de piel en esas vivencias? ¿En qué medida las vivencias han sido de discriminación? […] Fue muy horrible. Tenemos que comportarnos como machos. del Oriente de Cali. quienes comentan tener casi siempre que desempeñarse como sujetos “activos” en la relación sexual. hombre masculino heterosexual). apasionados. y no. con dotación buena. yo lo hago. Los negros gai son jugosos. dos hombres. quien tiene como estereotipo de los hombres negros homosexuales sobre todo como activos. con un 27% de población que se autorreconoce como negra. pero siempre me prefieren como activo (Andrés. A los gay negros se nos exige que seamos activos.

claramente lo anterior se relaciona con su color de piel. mas sin embargo una noche salí. porque que si viniera uno sólo. Me le paré a uno de ellos. me corretearon en muchas ocasiones. al igual que Urrea y Quintín (2000. que negro.correteadas. y entonces estaban ellos en toda la esquina. “pues sí. a lo que llegué.. entonces él me dijo: “que sí. “pues al igual que he visto cacorros. y le dije. y fuimos a visitar a la India (travesti mestiza indígena). Por el tipo de relato se trata de un sujeto que ha batallado por intentar ganarse un espacio de libertad en su barrio. a mí me consta. qué bandera. acaso no me lo estabas pidiendo la semana pasada?”. Recientemente se mudó de barrio y casi toda su vida ha vivido en Mariano Ramos. el que supuestamente era el más machito de ellos. Waldor Botero Arias 18 297 . le pegaba también las correteadas y lo cogía a piedra y todo. fue muy horrible. la discriminación es por su orientación sexual e identidad de género. Fernando Urrea Giraldo. en un espacio de fuerte presencia de gente negra.. de género y también por ser negro. feo y marica… ¿vos cuándo has visto?”. en la vida barrial. tengo que agarrarme con uno. me agarro con él. ni mierda. Por otra parte. y me tocaba correr. andaba con Macumba (otra travesti negra del barrio). Cuando ya tenía condiciones económicas de cambiar de barrio lo hace. pero se venían todos encima. Se trata de una doble discriminación vinculada con el estigma de ser un hombre joven negro y “marica”. pero por el tipo de descripción que el sujeto realiza y el contexto barrial18. Sobre este espacio barrial ver Urrea y Murillo (1999). ya como que se fue aplacando la cosa. transgenerista) Para Alexa. 19 Se refiere a un evento 15 años atrás. Me respondió: “ah. 33 años. aquí delante de ellos me tengo que agarrar con uno. me volví campeona mundial corriendo. entonces no aguantaba.. pero yo dije. y yo ya iba a correr. Entonces cuando vieron esa agresividad también hacia ellos. claro que la venganza llegaba también. ya que el relato se ubica hace 15 años19. negros y feos como usted”. no.. la condición de discriminación está atravesada por su identidad sexual. y yo le digo. claro. ¿a vos te consta que yo soy cacorro?”. porque cuando veía a uno solito por ahí. En una primera lectura. se me vinieron encima. José Ignacio Reyes. pues listo. 2002). entonces lo dejé en ridículo delante de los amigos […] (Alexa.

ya que es un barrio popular de Cali con importante concentración de población negra y son jóvenes negros de sectores populares que viven en condiciones de exclusión y de segregación socio–espacial (Urrea y Quintín. uno de los sujetos entrevistados. pero por no perder eso. como tan marica. sino también de las mujeres. Pero a veces debo recordarles que estoy aquí. no sólo de parte de los hombres. Aun en uno de los espacios de mayor capital cultural de la ciudad. por lo menos la mirada. soy tierno. incluso creo que son más excluyentes que los hombres. sino que yo también con mis ademanes femeninos puedo… (con las mujeres) aunque hay algunas que son muy excluyentes. soy muy femenino. op. no sé si sólo los sociólogos. creo que tienen más problemas con la homosexualidad masculina que los hombres ahora. En otro espacio. que uno tiene que ser idiota también. Se conjugan vivencias del color de piel y la 298 Tensiones en la construcción de identidades.está el contexto de clase social. Uno que otro en medio de la periquera (consumo de cocaína) se le sale la homofobia.. Tengo que esforzarme un poco para que no vengan a imponerme su virilidad o con su voz. entonces tienen como esa idea machista. cit.. tengo que esforzarme mucho para ser tomado en serio…Hoy en día los hombres están más abiertos. ¿por qué baila así? […] (Carlos. como este man (hombre). y en el trabajo también: porque yo les coqueteo. hombre masculino/ femenino homosexual). burocráticamente hablando. así sean más imperceptibles. quienes lo agraden en su infancia y adolescencia. Porque yo tampoco quiero perder eso.). como el extraterrestre. que además de negro y marica uno tiene que ser idiota. que tengo que hacer respetar. y no hacerme el macho. porque uno sólo sabe mamar… es que no pueden entender que una mujer o un marica pueda enseñar…Se me tiene que salir la loca para hacerme escuchar. . Hoy por hoy son más tolerantes. como la universidad pública. describe así su experiencia: […] Los de la universidad son terribles. 25 años. la Universidad del Valle. estos elementos de discriminación se mantienen. son los más conservadores…hay muchos. que estoy en una posición.

de resto se convive “pacíficamente”. Aunque esta presión para aceptar la norma es común a los diferentes grupos familiares. que le otorga un papel dominante al hombre en cuanto varón respecto a la mujer y la devaluación de quienes no se comportan como “varones”20. al relatar que en la vivencia de su homosexualidad ha sentido con frecuencia presiones “machistas”. comportarse como un “varón” es comportarse como “macho”.. o ¿cuánto me va a pagar por metérsela?. una mujer negra. Francisco señala. en su papel histórico. Diríamos que los estereotipos se manifiestan sobre todo en los momentos de sociabilidad lúdica (durante las rumbas). y entonces me tenía que sentar con mi mamá y era más traumático… la mujer negra es más machista que el hombre negro. sin escándalo visible. como un “verdadero hombre”. hombre masculino–femenino) El anterior testimonio introduce el componente de la dominación patriarcal del paradigma heterosexual. pero es que usted es un macho.. de la crianza de sus hijos. además. usted es un varón. porque esas comunidades negras son machistas. pero casi subrepticiamente. mi mamá (mujer negra) es machista. y la mujer negra es la encargada. […] Porque es mucho lo que se ve en las costas. El testimonio de Carlos alude a una homofobia con cierto tinte de color oscuro. Pero es desde la propia vivencia homosexual que la racialización entra a operar en condiciones de discriminación. y eso es toda la relación homosexual. independientemente 20 En el lenguaje popular. y es una relación machista. Waldor Botero Arias 299 . mi mamá cuando comenzamos este proceso. tanto del Atlántico como del Pacífico […] y entonces se te acerca el tipo. ¿cuánto me va a pagar por mamársela?.. aunque es cierto. Fernando Urrea Giraldo. José Ignacio Reyes.identidad sexual. 20 años. es que yo no he dejado de serlo. “ve. y a mí me parece que los negros sí discriminan mucho a los homosexuales […] (Francisco.. comenzando por las que siente de su misma madre. de un modo más sutil. que “los negros sí discriminan mucho a los homosexuales”. debido al “machismo”.

lo cual tiene que ver más con el factor de clase social del grupo familiar del entrevistado. y a mí es algo que me contradice porque también lo he escuchado de muchas de mis amigas (otras travestis). el hecho de que no les gusten las mujeres como que las hace odiarlas. que todos los hombres G sean hombres masculinos. […] si fuera por todos los LGBT. Estos fenómenos pesan mucho más que un modelo cultural de familia negra que supuestamente favorecería el orden patriarcal. fenómeno que puede generalizarse a jóvenes de clases populares de diferentes colores de piel y origen étnico pero en una situación particular histórica de segregación socio– residencial y jerarquía social. Francisco es estudiante universitario. Para algunos hombres es muy difícil encontrarse con 21 Se trata de una familia de clase media baja de la ciudad con algún proceso de movilidad social.) trabajan esta hipótesis para el caso de los jóvenes negros de sectores populares en condiciones de fuerte exclusión social.. que no existieran ni las travestis. . a tu hermana cómo le decís […] y eso se vive en todas partes..del color de piel. 23 Término usado en los circuitos gai y trans para referirse a las mujeres. en este relato aparece un efecto comparativo que hace el sujeto entrevistado entre su familia con una madre negra y otras familias mestizas o blancas con hijos homosexuales. al lado de la ideología del racismo–heterosexismo que entra a jugar aquí en el contexto de las condiciones históricas de exclusión de la población negra colombiana22. seguramente de su misma generación. El componente de la dominación patriarcal es descrito claramente por una de las transgeneristas entrevistadas mediante la denuncia que hace de cierta misoginia y hacia todo aquello que represente figuras femeninas por parte de hombres homosexuales e incluso otras transgeneristas: […] Muchos por el hecho de ser gais son misóginos. El sujeto percibe una mayor presión de obediencia al orden patriarcal heterosexual en familias negras como la suya21. cit. porque no somos muy queridas. 22 Urrea y Quintín (op. y que todas las mujeres L sean mujeres femeninas. Yo les digo: “pero ¿cómo así? […] entonces a tu mamá como le decís. 300 Tensiones en la construcción de identidades. Ellas dicen: “yo detesto las gallinas23”.

Percepción del color de piel. generándo con ello Fernando Urrea Giraldo. lo cual le imprime una doble problematización identitaria. Según Fernández (op. en la medida en que al producir una identidad de género de pasaje. ¿En qué medida persiste una homogamia racial en los intercambios sexuales y afectivos? Para las transgeneristas entrevistadas. Waldor Botero Arias 301 . la discriminación por color de piel e identidad de género se apoyarían mutuamente. no obstante la fuerte demanda en expansión que tienen las travestis en los circuitos de prostitución urbana. Para algunos es muy difícil manejar eso. son “cuerpos desobedientes” que se apartan de la norma.los gestos femeninos de una travesti. podría suponerse que las transgeneristas más fácilmente perturban el modelo patriarcal. 30 años. Por eso me he sentido discriminada muchas veces cuando de repente no se toman muy en cuenta nuestros aportes (los de las travestis). La discriminación tiene que ver especialmente con el tipo de construcción de género y su articulación al mercado erótico que entra en conflicto con el orden sexual y de género establecido. con un cuerpo negro que no puede dejar de lado en sus vivencias. senos escandalosos y vulgares. 2004). En el relato. José Ignacio Reyes. Su relato es el de un sujeto racializado que procede de sectores populares. en la que igualmente entra en juego el color de piel. Ángela se vuelve contra las diferentes categorías homosexuales porque según ella “son los machos hegemónicos y patriarcales los que están al frente”. Ella denuncia que la misoginia es característica de los espacios homosexuales y de sus expresiones organizativas. porque entonces sigue pasando lo mismo… Son los machos hegemónicos y patriarcales los que están al frente […] (Ángela. estarían subvirtiendo de manera radical la ideología heterosexista y de género–sexo fijos. transgenerista). Pero Ángela también es un sujeto negro. Esta relación ambivalente de las transgeneristas con las mujeres las hace estar más cercanas de los intereses femeninos a diferencia del “mundo gai” (véase Fernández. sexualidad y construcción política de una identidad étnica–racial. cit.).

ella advierte que percibe un mayor rechazo por parte de personas con su mismo color de piel. Las relaciones entre estos sectores según ella misma lo describe en la entrevista no han sido nada fáciles. sí. como se observa en el siguiente relato: […] Cuando se ha tenido la oportunidad de que te discriminen no por ser negra. Para el conjunto de los sujetos con quienes interactúa la entrevistada. la identidad de género de pasaje. transgenerista). y muchas veces. sexuales (LGBT) y étnico– raciales (grupos del movimiento negro colombiano). 24 Es importante señalar que Ángela ha participado en colectivos políticos en los que se han llevado a cabo procesos que buscan articular alianzas de intereses entre diferentes sectores sociales subordinados: sindicales. ese marica negro hijueputa (Ángela. Tanto por parte de individuos heterosexuales como homosexuales.una doble estigmatización. mestizos o blancos. negros. en este caso el color de piel. esté dejando de operar sobre la desventaja más visible o explícita.. De hecho. Pero la forma en que se combinan las dos desventajas depende de los contextos de interacción. sino por ser travesti. ya sean hombres o mujeres. Su presencia genera preocupaciones que van en contra de la persistente representación heterosexual e hipermasculina de la negritud.. el discurso nace desde donde se te ha discriminado… pero he sentido más la discriminación por parte de los afro que desde la misma sociedad en general… porque es que cuando estamos en lo social y en lo político manejamos el discurso incluyente y mostramos todo muy lindo. 30 años. Ángela pareciera ser discriminada en mayor medida por el hecho de negar su sexo–género en términos biológicos que por su color de piel. el juego de las percepciones no implica que la desventaja que aparece más sutil para el sujeto entrevistado. cuando asume su color de piel también en términos de reivindicación política (afrodescendiente). No con todo tipo de gente se produce el mismo efecto. Tensiones en la construcción de identidades. 302 . la entrevistada insiste que esa tensión entre las dos condiciones se vive más con la gente negra. sobre todo si se trata de activistas políticos negros24. A estos últimos los ha percibido la entrevistada como heterosexuales que la observan de modo escandaloso. que en su autopercepción aparentemente sería la que articula las demás identidades. pero cuando estamos en lo interno somos un despelote tenaz.

la preferencia de los hombres negros por mujeres negras debe verse contextualizada en el espacio homogámico que lo produce. Dos de ellos son miembros de organizaciones negras. para algunos de los sujetos entrevistados homosexuales o transgeneristas. no deja de tener relativa importancia. Entre los entrevistados hombres heterosexuales se mueven más en una lógica de homogamia racial. Estos colectivos afro. Esto se percibe en otros de los entrevistados. 26 En términos tácitos los colectivos políticos negros universitarios operan más como espacios de sociabilidad en un marco heterosexual. Waldor Botero Arias 303 . Ese conflicto pasa por la dimensión de clase social y en este sentido el fenómeno de la homogamia racial tiene un papel importante. ya sea que afirmen o nieguen una identidad negra. al igual que el cuarto.El relato coloca el conflicto entre identidades sexuales. aunque lo perciben en una situación conflictiva con la ideología sexista y homofóbica que subyace en las prácticas de los miembros de las organizaciones negras25. con pasado de esclavitud y situación de exclusión). Fernando Urrea Giraldo. Así. producen interesantes restricciones de homogamia en los mercados sexual y afectivo. José Ignacio Reyes. 25 Independientemente de que algunos dirigentes masculinos negros en su vida privada tengan prácticas homoeróticas. Los dos militantes negros asocian esta preferencia racial a su identidad política negra. Existe así una tensión entre exclusión por identidad sexual y de género. Si bien esta última aparece como externa a la vida sexual. atravesando otros colores de piel y posiblemente identidades sexuales que no tienen condiciones de expresarse en cuanto tales26. Los cuatro sujetos indican una explícita preferencia afectiva y emocional por mujeres negras. la de color de piel y sexualidad en la vida cotidiana (“negro(a) marica”) y la de tipo étnico–racial (autoreconocerse como afrocolombiano o afrodescendiente. un estudiante universitario sin militancia alguna. color de piel y construcción política étnico–racial. que funcionan como uno de los ejes de la sociabilidad de estos jóvenes en el medio universitario. El tercero es un empleado público universitario sin ningún tipo de militancia política negra. El fuerte imaginario de la familia y la masculinidad negras en el eje discursivo de militantes entra en conflicto con sus deseos y pasiones.

las estrategias de movilidad social por parte de las mujeres negras y sobre todo mulatas mejor posicionadas en los mercados sexual y afectivo de la universidad. por lo que uno está pensando.. que siempre han estado en peores condiciones. (aunque) yo he vacilado con dos mestizas.. hombre masculino heterosexual) Dos aspectos interesantes se señalan en el relato: uno. no hay movilidad.[…] Yo las novias que he tenido. ya que rompe con la lógica homogámica (racial) del grupo. mientras la mayor parte de los estudiantes negros que conforman las organizaciones políticas negras en la universidad 304 Tensiones en la construcción de identidades. 23 años. se niega a incluirse en una adscripción de origen étnico–racial (afrodescendiente o afrocolombiano). 2006b). de la familia de afros cómo están. la compañera de uno fuera una prieta.. dos. Pero en los espacios de sociabilidad universitaria no todos los hombres negros aceptan una identidad política negra. . y uno llegar con una persona mestiza…a uno lo rechazan…pero también da piedra (rabia. En el caso de la universidad pública ya había sido observado un cierto patrón de homogamia entre estudiantes universitarios negros por fuera de los colectivos políticos. todos estamos mal. al igual que se habían analizado las estrategias de movilidad social entre las mujeres negras y mulatas escolarizadas (Urrea et al. la censura que el colectivo aplica cuando observan interacciones afectivas o eróticas de los miembros del grupo con mujeres u hombres percibidos como mestizas(os) o blancas(os). pues se considera como “blanqueamiento” que se opone a la “negritud”. y que uno sabe que son los afro. aquí la mayoría. estudiante universitario. 2006a. al referirse a las posibilidades del mercado sexual con mujeres negras en la universidad por fuera del colectivo) […] porque no está uno en el imaginario de ellas… (Juan Carlos. y más eso es por lo que uno está jugando. todas han sido prietas. porque digamos en términos políticos uno esperaría que la esposa de uno. Uno de los entrevistados. que admite además la existencia de discriminación racial en la ciudad a causa de una vivencia personal. y uno que puede tener esa probabilidad al menos de tener una movilidad. Se trata de un estudiante de clase media acomodada (padres profesionales).

hombre masculino bisexual). mi papá es negro. Este componente social debe entonces tomarse en cuenta en las lógicas de construcción identitaria negras en la universidad pública. […] a mí me dicen que soy racista.…yo no soy racista”. marica. Si esto es cierto. y amigos negros tengo muy poquitos. José Ignacio Reyes. a mí me dicen. que incluya la dimensión de clase. sin que tengan que ver con las experiencias sexuales y afectivas de los mismos. 28 años. es decir. era por negro […] yo soy negro. incluyendo el espacio de las transgeneristas. los quiero mucho y todo el cuento. es que eso va en gustos… es como al blanco que le gusta el negro. Un análisis atento. Waldor Botero Arias 305 . yo soy negro […] (Javier. matiza esta impresión y permite señalar que las restricciones sociales aplican igualmente a los mercados erótico y afectivo homosexuales y bisexuales. vos sos racista. y yo no creo porque. me paró un tombo (policía). […] Yo fui a llevar el computador a la Pasarela27 y lo dejé donde siempre lo arreglan. nada de eso de afrodescendiente o afrocolombiano […]. y cuando iba saliendo con él. Fernando Urrea Giraldo. y a mí hasta ahora no me ha llamado la atención una persona negra. y sé que por eso nos discriminan. lo reconozco. Entonces yo digo. las cuales también introducen tensiones en los sujetos. pero yo no tengo nada que ver con el continente africano. Siempre me lo dicen. mi familia es negra. o al negro que le gusta el negro o le gusta también el blanco… eso va en gustos. pero tengo. no es 27 Lugar comercial de negocios de informática en Cali. Varios de los testimonios de los entrevistados.pública proceden de sectores de clases medias bajas y clases populares. yo les digo: “no. […] mi mamá es negra. en el mercado homosexual masculino interracial de Cali se daría más un modelo de hipergamia racial. y por eso no me creo racista. homosexuales y bisexuales. Este aspecto hace complejo el papel de las organizaciones políticas. Era obvio. parecieran indicar que el patrón homogámico racial aparentemente jugaría más en la dirección heterosexual. igual.

[…] Los homo negros son recibidos de manera relativa en los sitios gais. que condensa los tipos de consumo. me gustan los hombres. No soy racista porque soy negro. yo creo que las cosas van a ser diferentes. es la clave para entender la mayor “libertad racial” en los encuentros erótico amorosos entre hombres homosexuales. Lastimosamente la mayoría de los negros son reprimidos. que no le tenga miedo a expresarse.. así como el mismo gusto que siento por los hombres. eso va en gustos […] (Giovanni. no le tenga miedo a enfrentarse al mundo. En realidad. eso es lo que a mí me da rabia. se reprime. el día en que los negros dejen de pensar que son negros y actúen como gentes normales y se valoren. Como si ellas fueran gustos innatos o factores psicológicos que tienen como explicación espontánea “los opuestos tienden a juntarse” (blancos con negros y viceversa28). el gai como tal es un prototipo de belleza. es que el negro se siente negro y se siente que por ser negro es más limitado y Este es un argumento común que se escucha entre hombres negros homosexuales respecto a sus gustos sexuales según colores de piel. la loca bonita tiene más fuerza. pero no negros. que hable bien. más que sos negro. A mí me gusta ver un negro bien puesto. se siente inferior por ser de color. mis amigos dicen que yo soy racista.racismo. El negro. no se quieren. . La condición. sino que son gustos. que sos blanco. ¡ay! un negro qué pereza. La racialización del gusto sexual se expresa abiertamente.. hombre masculino/femenino. atravesando las fronteras raciales. es igual. pero lastimosamente la gente negra se cohibe. no se colocan una camisa porque yo soy negro […] No hay diferencia entre un homo blanco o un homo negro. él mismo se excluye y entonces hace que haya marcación. hablan pasito. cuando dice: “estoy abierto a infinidad de cosas que me pueda ofrecer mi sexualidad”. Es difícil. el contexto de clase a través del capital cultural. pero curiosamente es una racialización que muestra una amplia libertad del sujeto por seleccionar el objeto del deseo. homosexual). 21 años. la loca fea tiene menos. 28 306 Tensiones en la construcción de identidades. Este mismo efecto también se registra en el relato de Carlos al comienzo del texto. una persona negra por ser negra. No hay diferencias entre sexualidad negra o blanca.

entonces la cuestión es más personal que social… ser negro en Cali es normal […] No soy racista del color de piel. de que no se estimen. por mi color de piel sé que soy de raza negra. en la forma de actuar e interactuar. Waldor Botero Arias 307 . que no encaja en los modelos de la “belleza gai”. que no quieran salir del montón y que por ser negros se limiten de ir. en la forma en que está en una reunión social […] yo no me puedo definir como negro dependiendo de mis actitudes. La racialización de los cuerpos de los hombres homosexuales y las transgeneristas negros(as) significa la presencia de un orden social jerárquico que pesa mucho más que los individuos negros o mulatos que lo traspasan29. 23 años. […] Yo sé que siempre se dice que el negro se constituye en la forma de hablar. se dice que los negros son estrambóticos. La ilusoria libertad interracial de la sexualidad homo es aterrizada aquí de manera impactante. soy racista de que no se quieran. de alguien conocido. pero yo no. porque siempre la sociedad dice negro tenía que ser. es reiterativo en las transgeneristas. hombre masculino–transformista. una buena parte de ellas negras. 29 años. José Ignacio Reyes. bulliciosos. ese es el dicho. como la de un grupo social que se autoexcluye. italiano o español) que las saque del mundo de la calle y las lleve a vivir con él al exterior. 29 Como Botero (2005) lo advierte. El comentario del entrevistado. Llama la atención la percepción (en forma de vivencia) que se establece en estos relatos de hombres negros homosexuales sobre la condición social de los hombres negros en los espacios gai de la ciudad. homosexual). la ilusión del “príncipe azul” (el extranjero blanco. de que no se cultiven. pero no por mi comportamiento ni por mis gustos […] (Fabio. revela la dramática dinámica de exclusión socio–racial en los espacios homosexuales de la ciudad. “el día en que los negros dejen de pensar que son negros y actúen como gentes normales y se valoren”. hombre masculino bisexual). que les permite mantener la esperanza. Con frecuencia entre ellas se hace alusión a un caso exitoso. de estar u opinar o crecer como gente […] (Walter. Esa ilusión hace parte del discurso cotidiano de estos personajes. Fernando Urrea Giraldo. en los gustos del vestir.

6 […] Por ejemplo. me invitan a sus fiestas. negrito lindo. llegan por ahí unos cuatro cinco negritos y todos se hacen… juntos. no se saben vestir... . por llamar la atención se colocan cosas que no deberían.. no lo tienen en cuenta […] Hay cierto tipo de cosas que no va con uno [ser negro]. como aislándose del resto del grupo y así no es […] yo me siento igual a cualquier otro. que por su mismo color uno tiene que aprender a usar y 308 Tensiones en la construcción de identidades. de vestir. porque uno de negro no se puede poner cualquier color de ropa. hombre masculino homosexual). o a sus fincas.. y compro lo que yo quiera. porque yo lo he escuchado […] mirá. por mi trabajo... 36 años. vamos para tal parte..El comentario de Fabio es una descripción de la naturalización del color de piel en un determinado habitus.. “que los negros siempre están juntos” y por lo mismo tienen poca capacidad de interactuar con gente de otros colores de piel (y de clases sociales). es lo primero que dicen. mis mejores clientes me dicen a mi negrito. pero yo se que es de cariño […] (Decorador. Se le rechaza por su forma de hablar. negro ve. Conclusiones El comentario. de estrato 5. como ellos mismos. para decirte así. como si el conjunto de los hombres negros homosexuales y bisexuales percibidos por el entrevistado fuesen de clases populares. yo me muevo en un mundo. […] Uno mismo como que es el que se ha dado esa imagen. Color de piel y clase social son los factores que regulan los intercambios en el mercado sexual y afectivo de los hombres homosexuales y heterosexuales de la ciudad. es colocada aquí en el caso de los circuitos homosexuales de Cali. “lastimosamente el negro se marca más él que las otras personas. que no van con el tono de piel de uno… se ven como ordinarios… negro tenía que ser. yo veo que siempre son como grupitos. La imagen que se repite en diversos espacios de la ciudad. consumo lo que yo quiera consumir… pero la mayoría de las personas negritas quieren como sobresalir. es como una indumentaria.

pero que en el caso de los roles masculinos tienen un modelo regulativo (por ser hombre y por ser negro) que afecta las mismas conductas o prácticas sexuales de los individuos como señala Butler31. que en el caso de nuestro estudio se refiere a los mercados sexual y afectivo de hombres negros que desean a otros hombres (y en algunos casos también a mujeres) o de figuras de pasaje (transgeneristas negras) que desean hombres o mujeres. José Ignacio Reyes. a partir de una matriz ideológica analizada por Martín Alcoff y Collins. negritud=virilidad. mujeres o transgeneristas. El color de piel “es como una indumentaria que por su mismo color uno tiene que aprender a usar” en el espacio interracial de Cali. De ahí la metáfora del hombre negro como encarnación del “macho”. Si para la gente negra heterosexual una práctica homoerótica es la pérdida de la negritud (“esos no son negros”). esto es válido para todos los géneros y formas de vivir la sexualidad. Fernando Urrea Giraldo. La metáfora del color de piel como indumentaria fenotípica permite entender el proceso de racialización de las interacciones sexuales y amorosas en los circuitos homosexuales caleños. uno mismo se está excluyendo”. las emociones y los afectos si tomamos en cuenta el componente de la apariencia corporal (la “indumentaria”). ya sean hombres. Los sujetos entrevistados nos han mostrado mediante sus vivencias.como no lo hace. Waldor Botero Arias 309 . para la gente mestiza o blanca resulta ser una expectativa fallida respecto al papel “natural” del negro 30 Casi pudiese decirse. permite introducir la perspectiva de Goffman en su estudio sobre la presentación del yo en la cotidianeidad. En los relatos se ponen en escena elementos sexistas y racistas (heterosexismo y racismo como parte de un régimen patriarcal). en el sentido fenomenológico de las percepciones que son elaboradas en discursos ante preguntas del investigador sobre la manera en que juegan los gustos sexuales. Algunos de los aspectos centrales de este fenómeno lo constituyen la naturalización de la sexualidad (activo–pasivo) y del color de piel (la negritud como encarnación de atributos físico sexuales de la virilidad30). 31 Al igual. Aprender a usarla significa entender el lugar social subordinado y de exclusión que la jerarquía socio–racial le impone a la gente negra caleña.

mestizos(as) o blancos(as). el negro “pasivo”) se encuentra entre los individuos más devaluados.. ya sean negros(as). La negritud como identidad producida. por ejemplo. ya sean heterosexuales u homosexuales. pasa por atributos naturales corporales que forman parte de las fantasías sexuales de hombres y mujeres. porque es una característica de su virilidad. Estas tensiones aparecen expresadas por los entrevistados (hombres negros). “no le falta sino ser fea”. en la que el “negro marica” (o sea. el resultado es una triple desventaja: “negro. Es cierto que este esquema es en general universal. Hay una escala de devaluación jerárquica. debido a la forma de subordinación social que viven los hombres negros en el plano de la seducción y las interacciones sexuales. en términos goffmanianos. pero entre los hombres negros y en las miradas de blancos y mestizos sobre los primeros. bisexuales y las transgeneristas este esquema de representación opera en el modelo activo–pasivo. casi siempre en términos negativos. con la puesta en escena en los espacios no negros homoeróticos). del juego de interacciones entre actores sexuales con diferentes colores de piel. Entre los hombres negros homosexuales. Múltiples tensiones se producen en la construcción de las identidades homo y las modalidades radicales transgeneristas. pobre y marica” (y como anota uno de los sujetos entrevistados. . homosexual y transgenerista. Esta negritud ocupa un lugar en el orden de la dominación social en sociedades como la colombiana y en una ciudad como Cali. es preciso enmarcarlo en un proceso socio–histórico de larga duración de pasado esclavista y posesclavista de subordinación y 310 Tensiones en la construcción de identidades. “el hombre negro es naturalmente activo”. como si se comportasen como gentes sin capacidad de integrarse en el medio gai (no saben combinar la “indumentaria de su cuerpo”. Ella está inscrita en un régimen heterosexista y racista en el juego de las relaciones interraciales. imaginada y reinventada en los mundos heterosexual. Si introducimos el factor de clase.. por así decirlo. o sea. Debe señalarse que este fenómeno microsociológico. para alcanzar el colmo de la devaluación).en la sexualidad. en la forma en que ellos aluden al conjunto de los homosexuales negros.

Fernando Urrea Giraldo. existe una tensión entre exclusión por identidad sexual y de género. El juego de las percepciones no implica que la desventaja que aparece más sutil para la mayor parte de los sujetos entrevistados. con un pasado de esclavitud y situación de exclusión). José Ignacio Reyes. no deja de tener una relativa importancia. De esta manera.exclusión social de la población negra colombiana. esté dejando de operar sobre la desventaja más visible o explícita. ya sea que afirmen o nieguen una identidad negra. sexismo y homofobia. o sea la identidad de sexo–género. Aunque esta última identidad aparece como externa a la vida sexual de los sujetos. en este caso el color de piel. Waldor Botero Arias 311 . aunque lo perciben en una situación conflictiva con la ideología sexista y homofóbica que subyace en las prácticas de los miembros de las organizaciones negras. Esto se manifiesta. color de piel y construcción política étnico–racial. Estos fenómenos entrelazados micro–macro pesan mucho más que un modelo cultural de familia negra que supuestamente favorecería el orden patriarcal y las formas de racismo. la de color de piel y sexualidad en la vida cotidiana (“negro(a) marica”) y la de tipo étnico– racial (autorreconocerse como afrocolombiano o afrodescendiente. Los relatos colocan el conflicto entre identidades sexuales. La forma en que se combinan las dos desventajas depende de los contextos de interacción. que en la autopercepción de los sujetos aparentemente sería el que articula las demás identidades.

rio (Ciencias Políticas). Cuadro resumen de los entrevistados Identidad sexual Nivel de escolaridad Bisexual Oficio principal y otras actividades Autoreconocimiento étnico–racial o de otro tipo Lugar de nacimiento Barranquilla Cali Tumaco “Negro fino”. Hombre masculino Negro Homosexual Bachillerato completo.Tabla 1. Estudiante universitario de Quinto semestre universitaHomosexual medio tiempo. Consultoría en programa de Quinto semestre universitaHeterosexual jóvenes y activismo militante Afrocolombiano. militante transgenerista Estilista cosmetóloga Afrodescendiente. rio (Ciencias Sociales) afrocolombiana Segundo semestre de ComuHomosexual Estudiante universitario Hombre negro.en términos étnico– Homosexual (Contaduría) pleado almacén de cadena raciales ni construye pertenencia racial. femenino Juan Carlos 23 Negro Hombre masculino Heterosexual Giovanni 21 Negro Hombre masculino Francisco 20 Mulato Hombre masculino Horacio 26 Negro Hombre masculino Buenaventura Tumaco Buenaventura Gonzalo 30 Negro Hombre masculino Tensiones en la construcción de identidades. transformista Hombre negro. organización afrocolombiana Heterosexual Bachillerato completo. Negro Transgenerista Homosexual Bachillerato incompleto. Ultimo semestre universitaNegro Hombre masculino Bisexual rio (Historia). Cali Jamundí Buenaventura 312 Prostitución y activismo como Travesti negra. nicación Social No se autoreconoce Cuarto semestre universitario Estudiante universitario. en bares gay Nombre Edad Color Sexo-género de piel Ángela 30 Negro Transgenerista Alexa 33 Javier 28 Ricardo 25 Hasta quinto semestre universitario (Psicología). Estudiante universitario y ConHombre negro. Guillermo 24 Negro Hombre masculino transformista . sultorías con ONG Mensajero Cali Estudiante universitario y actiÚltimo semestre universitavismo militante de organización Afrocolombiano.. rio (Artes Plásticas). em. Empleado público Negro..

Bachillerato incompleto. Ultimo semestre universiNegro Hombre masculino Heterosexual tario (Administración de Estudiante-trabajador empresas). Jamundí 29 Pacho Hombre negro.Walter Hombre negro. femenino rio (Filosofía) empresa de confecciones 313 . 28 Cali Bogotá Fabio Homosexual Licenciatura en Ciencias del Docente universitario Deporte. Elverth 40 Negro Hombre masculino Andrés 21 Decorador 35 Tumaco Puerto Merizalde. Mulato Hombre masculino Homosexual Cursos en culinaria y de. Waldor Botero Arias Carlos 25 Negro Hombre masculino Homosexual Bachillerato completo. Buenaventura Cali Fernando Urrea Giraldo. Negro afrocolombiaCali no. Afrocolombiano. José Ignacio Reyes. coración.Organizador de eventos Negro. Estudios en peluMulato Homosexual Estilista (peluquero) transformista quería y maquillaje. Vendedor en heladería Afrocolombiano. 23 Técnico en Ingeniería de Hombre masculino Sistemas. Actor aficionado de teatro y Hombre-masculino Octavo semestre universitaMulato Homosexual empleado como traductor en Negro. cine y televisión. Hombre Estudios en sistemas y enMulato Homosexual Empleado del comercio masculino fermería.

F. (2005). Goffman. Gender trouble: Feminism and the subversion of identity. P. Critique sociale du jugement. Nueva York: Anchor books. Gente negra en Colombia. P. Bodies that matter. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el Pacifico. gender. (2004). Butler. Resultados censo 2005. Río de Janeiro: Garamond. O. Botero. Nueva York. Dane. Ensaios sobre o estudo da sexualidade. J. Identidades masculinas. París: Éditions de Minuit. (2004). (2006). Nueva York: Routledge. Inédito. París: Éditions Fayard.gov. Butler. Inglaterra: Penguin books. Stigma. Nueva York: Routledge. (1979). Buenos Aires: Edhasa. Black Sexual Politics: African Americans. Prostitución informal de transgeneristas en Cali: una observación etnográfica. E. Goffman. Notes on the management of spoiled identity. N. Bourdieu. Cuerpos desobedientes. Bourdieu. Collins. (1963/1990). (Eds. W. (1959). Butler. P. (1993).. Undoing gender. 314 Tensiones en la construcción de identidades. (2005). (1990). y Urrea. On the discursive limits of sex. Cali. J. J. and the new racism. Uma interpretação do desejo.. Varones de clase media en el Perú.co Fernández. Le distinction. Travestismo e identidad de género. extraido de http://www. The presentation of self in everyday life. Gagnon. Trabajo final para el curso de Diseño Etnográfico. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. H. (2006).) (2004). Cali. J. Nueva York: Routledge. (2001). Universidad del Valle. Fuller. Medellín: Lealon. 15 pp. Harmondsworth. Routledge. E. (1997). Langage et pouvoir symbolique . .Bibliografía Barbary.dane. Departamento Nacional de Estadística. J.

Nueva York: Routledge. (1971). Folleto educativo sobre transexuales. Cahiers d’Amérique Latine. y Quintín. transgeneristas. I. Colombia. Fernando Urrea Giraldo. Urrea. Informe final del proyecto Cidse–Univalle presentado a la Fundación Carlos Chagas. P. and the self. Universidad del Valle. Cinco estudios antropológicos sobre el mal de amores en la ciudad de Cali. L. (1998). y Quintín. (2006a). gender. E. 6 p. Jóvenes negros de barriadas populares en Cali: entre masculinidades hegemónicas y marginales. (2006). Sobre amores y racismo en Cali. (2002. E.. Subjetividades masculinas y relaciones interraciale. Documento de Trabajo 44. F. (2002). Profamilia. and the self. Nueva York: Oxford. Cidse. Race. et al. S. Martín Alcoff. transformistas. Sevilla (Ed. J. El juego de los capitales corporales en los colectivos LGBT de Cali. et al. ¿El color de piel de los deseos o los deseos de color? Ponencia presentada en el Seminario–taller internacional El ejercicio de la sexualidad y la dimensión étnico–racial. P.Gramsci. H. M. Cali.). Omi. de clase. Martín Alcoff (2006). (2005). F. Ser trans. El espejo roto: ensayos antropológicos sobre amores y condición femenina en la ciudad de Cali. Race. 10-17. y Winan. travestis. Reyes. Visible identities. Comportamientos sexuales e incidencia de los programas de salud sexual y reproductiva en estudiantes de secundaria de sectores populares y de la universidad pública en la ciudad de Cali. (2000). Selections from the prison notebooks. F. Cadernos de Saúde Pública 22(1). 6 y 7 de diciembre de 2005. Judith Butler. Diálogos entre la academia. gender. (2003). Colombia. Waldor Botero Arias 315 . (2006). 300 p. (1986). New York: Routledge. Cali: Programa Editorial Universidad del Valle. En E. Sevilla. sexo y genero en jóvenes de sectores subalternos urbanos. 5. A. Nueva York: Oxford. 209-215. Bogotá. 14 p. Salih. Urrea. Racial formations in the United States: From the 1960s to the 1980s. Urrea. los movimientos sociales y el Estado. José Ignacio Reyes. realizado en Cali. En L. Sevilla. septiembre). Visible identities.

F. et al. 316 Tensiones en la construcción de identidades. 12 y 13 de octubre. 117-148. F.Urrea. (2006b). Estado de Morelos. et al. Perfil sociodemográfico de la población afrocolombiana en las ciudades de Cali y Cartagena con base en los datos del censo 2005. (2006c). . Hacienda Cocoyoc. México.. 30 p. Afecto y elección de pareja en jóvenes de sectores populares de Cali. Revista Estudos Feministas 14(1).. Ponencia presentada al Seminario Internacional Construcción y uso de las variables étnicas en las estadísticas publicas: lógicas y dinámicas intra e internacionales. Urrea.

Ciudadanía y Dinámicas Urbanas en América Latina. . cuyas respuestas fueron organizadas a manera de tablas. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. 3 La Universidad del Valle es el principal centro de formación profesional del Suroccidente colombiano. cinco hombres negros y cinco mestizos. que se presentan a continuación. 2 Las entrevistas fueron todas de tipo individual y en ellas participaron cinco mujeres negras y cinco mestizas. preferencias y comportamientos sexo–afectivos. a partir de las experiencias particulares referentes a los desempeños. capital del departamento del Valle del Cauca en Colombia. con un grupo de estudiantes de diferentes carreras de la Universidad del Valle3.¿Hombres negros potentes. El Lugar de las Poblaciones Negras en la Ciudad. Con el objetivo de caracterizar a los entrevistados y las entrevistadas. en el caso de la pregunta de clasificación por color de piel. El periodo de ejecución de estas fue entre 2003 y 2004. El estudio fue realizado en la ciudad de Cali. se establecieron un conjunto de preguntas. 1 Profesional en Ciencias del Deporte.Magíster en Sociología de la Universidad del Valle. Es de carácter público y está ubicada en Cali. Cidse. en las que se analizaron las trayectorias de vida sexual de hombres y mujeres. Cabe aclarar que aunque en ellas se muestran las respuestas originales que fueron obtenidas. La experiencia de jóvenes universitarios en Cali–Colombia Mary Lilia Congolino Sinisterra1 Este artículo sobre sexualidades y estereotipos raciales es el resultado de una investigación de tipo descriptivo. basada en entrevistas en profundidad2. Línea Socioantropológica de la Salud. En total se realizaron 20 entrevistas. Miembro del equipo de investigación adscrito a Colciencias Segregación. interpretativo y analítico. mujeres negras candentes? Sexualidades y Estereotipos Raciales.

Valle Autoclasificación de la orientación sexual Heterosexual Psicología Octavo Trabajo Octavo Social Ciencias Noveno Sociales Economía Octavo Mestiza ¿o Blan. Mujeres negras. Valle Autoclasificación de la orientación sexual Heterosexual Heterosexual Heterosexual Cartagena. Valle Cali. Cundi.Heterosexual namarca Venezuela Heterosexual Carolina Tecnología Primero 19 de Suelos Fuente: Congolino. Nariño Heterosexual Heterosexual Tabla 2.Bogotá. agrupándolas en dos categorías: negras(os). por conveniencia para el análisis de los datos. 2006. mestizas(os). Nombre Carrera Lugar de nacimiento Cali. Mujeres mestizas Nombre Carrera Antala Clara Laura Paula Semestre Edad Autopercepción cursado de color de piel 20 24 23 21 Mestiza Lugar de nacimiento Cali. Magdalena Tumaco. Cundi. Semestre Edad Autopercepción cursado de color de piel Alejandra Psicología Octavo 23 Negra Dalila Ciencias Octavo 20 Mestiza Sociales Claudia Educación Décimo 24 Negra Física y Salud Juana Lenguas Décimo 23 Mulata Modernas Teresa Biología y Quinto 20 Afro Química Fuente: Congolino.Heterosexual ca? namarca Blanca mestiza Cali. 2006. 318 ¿Hombres negros potentes. mujeres negras candentes? . Valle Heterosexual ¿Mestiza? India Bogotá. Tabla 1.se acudió a la clasificación arbitraria de las respuestas. Valle Buenaventura.

Heterosexual Cundinamarca Cali. Valle Heterosexual Heterosexual Heterosexual Heterosexual Fuente: Congolino.Tabla 3. dicho fenómeno Mary Lilia Congolino Sinisterra 319 . Estereotipos raciales–sexuales Uno de los posibles análisis que puede establecerse entre raza y sexualidad desde el campo socio–antropológico. Valle San Andrés Cali. un típico latino 20 Blanco años Cali. 2006. es el de los estereotipos sexuales racializados. En su expresión contemporánea. Tabla 4. Hombres negros Nombre Jorge Jhonny Ignacio Charlie Miguel Autopercepción Semestre Edad de color de piel cursado Ingeniería Primero 18 Afrocolombiano industrial Recreación Quinto 23 Cien por ciento negro Ingeniería Cuarto 21 Negro Civil Ingeniería Quinto 23 Negro claro Agrícola Arte Octavo 24 Negro o Afro Dramático Carrera Lugar de Autoclasificación de nacimiento la orientación sexual Venezuela Heterosexual Cali. Valle Heterosexual Leonardo Biología Felipe Julián Diego Bogotá. Valle Cauca IpialesNariño Heterosexual Heterosexual Heterosexual Sociología Octavo Ingeniería Sexto Eléctrica Ingeniería Cuarto Industrial. 22 indígena. 2006. Fuente: Congolino. Hombres mestizos Nombre Andrés Carrera Trabajo Social Semestre Autopercepción Lugar de Autoclasificación de Edad cursado de color de piel nacimiento la orientación sexual Cuarto Quinto 24 Trigueño 22 Blanco 24 Mestizo Raza amarilla. Valle Cali.

En este sentido. establecidas entre grupos humanos a partir de las clasificaciones fenotípicas. hasta sus expresiones contemporáneas tal y como son descritas en diversos documentos historiográficos y en documentos recientes. que tienden a homogeneizar los comportamientos. que difícilmente pueden ser demostradas y comprobadas (Brown. marco significativo de las expresiones diferenciadas. Costa Pinto. mujeres negras candentes? 320 . Los estereotipos en general son una forma de prejuicio (desfavorable o estigmatizante. en la cual subyacen diferentes formas discriminatorias. en diferentes maneras de relacionamiento social. los estereotipos sexuales son interpretados como una manifestación de racismo.1998: 101. es decir. los estereotipos tienen manifestaciones específicas. Maya (1998). (2002). Meillassoux (1993) y Ortiz (1985). se corresponde con una estructura más amplia que es el racismo. debido a su permanencia. con una importante trayectoria social e histórica. las manifestaciones de los estereotipos raciales sobre las personas negras pueden rastrearse desde épocas coloniales. En esa dirección se plantea que las expresiones de los estereotipos sexuales contemporáneos pueden ser vinculadas con el proceso de esclavización. que se demuestra mediante expresiones del lenguaje. ¿Hombres negros potentes.1998: 185). En otras palabras. lo que aquí se plantea es que los estereotipos sexuales y en sí la sexualidad racializada. En general. Dos Santos. aunque en determinadas condiciones puede ser favorable) que se consolida a partir de la construcción de de imágenes mentales. de moldes cognitivos o de representaciones del otro o de uno mismo. En lo que se refiere a las sexualidades de los hombres y las mujeres negras. lo que a la vez es reforzado con ciertos parámetros ya creados por las jerarquías de poder socio–raciales. Tomando como base algunos datos historiográficos4 encontramos como ciertos contextos y situaciones acuñaron y posibilitaron la difusión 4 Se hace alusión a los datos presentados al respecto por Kalulambi (2002).da muestras de la manera en que afecta las relaciones entre los sujetos y en particular de su peso significativo en las experiencias de vida sexual de hombres y mujeres negras.

desempeñó un papel fundamental en la producción de los imaginarios sobre la sexualidad de los afrodescendientes. En esa dirección es importante resaltar como los estereotipos sexuales alusivos al desenfreno. con un particular sentido de dominación y discriminación. En el caso particular de las mujeres negras. cit. 2002: 277). manifestadas en la a través de estereotipos y diversas maneras de prejuicio racial (Dos Santos. las cuales con el transcurso del tiempo y amparadas en diferentes formas de difusión y fortalecimiento. Para Maya (1998: 194) por ejemplo. Se destaca en esta dirección la manera en que ciertas interpretaciones propias de la hegemonía blanca colonizadora establecieron de manera específica definiciones de las sexualidades de hombres y mujeres negras. los dichos y demás manifestaciones). sobre las corporalidades y las sexualidades de las mujeres y los hombres africanos esclavizados. la jerarquías raciales. En esa medida la condición de otredad exótica marcó diferencias. 286).(2003: 55) establece que en las mujeres esclavizadas la suborMary Lilia Congolino Sinisterra 321 . (el lenguaje oral. la mirada que se consolidó durante la época colonial estuvo sujeta a un orden estructural y patriarcal etnocéntrico y a las concepciones morales del catolicismo ibérico. se relacionan a su vez con los contrastes establecidos entre África y Europa.de formas interpretativas estigmatizantes. op. posibilitaron la prevalencia de los prejuicios sexuales raciales. junto con otros procesos sociales. la participación del cristianismo en los procesos de esclavización dados en América y su actuación en la denominación y uso de categorías estigmatizadoras como pagano y demoníaco. coadyuvó a la formación de un imaginario particular sobre estos grupos humanos. Morales. otro dócil y civilizado. uno agreste y bárbaro. “…lo negro que se opone a lo blanco. es plausible considerar que en las sociedades latinoamericanas la esclavización. los registros escritos. p. que lograron concretarse posteriormente en diferentes formas de racismo. el ímpetu y la falta de autonomía de las y los afrodescendientes “negros”. De acuerdo con diferentes datos presentados por los historiadores ya mencionados. luz y sombra. razón y locura” (Dos Santos.

p. Morales hace referencia a este aspecto de la siguiente manera: […] Se la ve ante todo como objeto apropiado a la apetencia y a los deseos físicos del hombre. En ellos las mujeres negras se muestran como desprovistas de escrúpulos morales en lo referente a su comportamiento sexual. Como reza un dicho popular. sino por la demostración de poder entre sexos. ¿Hombres negros potentes. la pureza y la virginidad intocable. mujeres negras candentes? 322 .dinación sexual y de género se presentaba con mayor radicalidad. que este papel está reservado para la mujer blanca a quien se la identifica con la castidad. 2002: 55). quien habla así de la preferencia del blanco por las mujeres negras: 5 Prescott. silenciosas y obedientes. ella es la amante por excelencia. Dignas de merecer el espacio íntimo sexual con el amo. la blanca para esposa y la negra para moza5. Con relación a lo anterior encontramos casos registrados en la literatura del siglo XIX que recogen los imaginarios y las representaciones del siglo XVIII y que son alusivos a situaciones específicas de uso de las mujeres por parte de sus amos. En tal sentido surgió la contradicción en el ámbito de la ética cristiana. pues pasaba no sólo por la argumentación ideológica de su inferioridad como expresión de racismo. Otro aspecto de la historia colombiana lo presenta el historiador Jaramillo (1972: 50-51). inimaginadas en el ámbito afectivo público. digna de ser esposa del hombre y la señora de su hogar. sea blanco. 57. Hay que concluir. op. negro o mestizo. A través del arquetipo de María (la virgen católica) se lograba que las mujeres esclavas fueran sumisas. y que además asumieran la maternidad. cit. En fin. entonces. con el precedente inseparable de la condición de amo y esclava. En cambio pocos presentan a la mujer de color como amada. pues en la práctica las actitudes de los colonos hacia las mujeres dependían de su posición social y de su color (Dos Santos. y con ella la sexualidad. como un deber. citado por Morales Villegas.

6 Hago referencia al racismo cordial como expresión verbal sutil y afectuosa. Los hombres en cautiverio permanecieron gran parte de tiempo privados de la posibilidad de vivir una experiencia sexual gratificante. adoptando formas sutiles o cordiales6 que no se reconocen necesariamente como agresivas. “negritas”. por ejemplo. “morochita”. Ya en el ámbito contemporáneo y haciendo referencia al tema del lenguaje oral. por una parte por estar distanciados de las mujeres al ocupar espacios de actividad laboral distinta y por otra. el tema estuvo también ligado al sometimiento físico en la relación trabajo y procreación. la esclava debió ser muchas veces la iniciadora sexual de los hijos de los propietarios en la Nueva Granada […] la atracción que la negra y la mulata ejercieron sobre el blanco fue. por ejemplo. pero que establecen marcas de diferenciación y separación social importantes. Así mismo. el uso de diminutivos como “negritos”. lo que se presenta de manera jocosa ya que según se dice. uno de los factores más atractivos del mestizaje en la sociedad de los siglos XVII y XVIII. se muestran diversas expresiones ligadas con las experiencias de los prejuicios raciales. se presenta la alusión permanente a lo que ha sido denominado “acento de negros”. Mary Lilia Congolino Sinisterra 323 . En el campo del lenguaje los estereotipos raciales han jugado un rol ambivalente que incluye y excluye. son por lo general maneras diferenciadoras utilizadas para referirse a estas personas y que son inusuales para mencionar a la personas mestizas y blancas. como en otros países hispanoamericanos de numerosa población e influencia negra. por ser utilizados como sementales para engendrar nuevas generaciones para ser igualmente esclavizadas. es la forma como hablan “todos los negros”. (1995: 11-12) para el caso del Brasil. En el caso de los hombres. tuvieron un fuerte atractivo para el blanco. y especialmente la mulata. En Colombia. que podrían considerarse “expresiones cariñosas”.La mujer negra. utilizó para referirse a la situación sexual de los procedentes africanos en cautiverio. fue el concepto que Meillassoux (1990:124). en la dirección en que lo presenta Rodrígues. Desexualización. siendo esta una expresión que ya se considera parte del humor nacional. por otra parte.

Al respecto. 7 Referente a la construcción de expresiones estereotipadas sobre las acciones de hombres y mujeres negras que persisten en los espacios contemporáneos y que se han reinterpretado para enfatizar en la discriminación y el racismo. Viveros (2004: 82) expresa: La discriminación racial se practica a nivel individual y adopta una forma más de exclusión que de agresión. ¿Hombres negros potentes. Con las cuales se hace referencia a que las personas negras tienen como condición natural cometer errores y obrar de manera torpe. la embarra a la salida. cuyos orígenes se remiten a la colonia7. ya que se han adoptado socialmente con tolerancia y complacencia. mujeres negras candentes? 324 . muchos toman la actitud de no reconocer la existencia del racismo en esta sociedad y se hacen muy pocas reflexiones sobre los significados aceptados de lo negro en la sociedad colombiana. y en ese sentido podríamos comparar el acento de un hombre negro que vive en la ciudad de Cali. sí se reflejan formas cotidianas como las expresiones comunes. acuñadas en las tradiciones orales contemporáneas. Si bien. es importante mencionar que los diminutivos representan una forma expresiva de inferioridad del otro y que no existe un “acento de negros o negras”. encontrando entre ellos diferencias substanciales. “Negro que no la embarra a la entrada. Los acentos se forman de acuerdo con las particularidades de las regiones donde las personas habitan. En un artículo sobre estereotipos raciales en comerciales publicitarios colombianos. Por esta razón. pero la embarra”. La presencia permanente de formas de discriminación racial a partir del lenguaje oral se ha convertido en una costumbre de la que se hacen pocas reflexiones. como lo plantea Viveros. se puede consultar el material en audio de Agualimpia. (1994). es complejo develar en el contexto nacional manifestaciones de agresión racial directa entre grupos. (Viveros. Encontramos por ejemplo las frases: “voy a trabajar como negro” para hacer referencia a la realización de un trabajo al parecer interpretado como esclavizante. con el de uno nacido en Medellín y con el de otro nacido en Valledupar. 2003: 508).

a partir de marcadores de clase social. en la cual se alude al cabello de la mujer negra diciendo que “parece bombril de ariar panela”. ya que forman parte de una estructura de discriminación racial. Las expresiones mencionadas pueden ser consideradas como manifestaciones de racismo. es decir. “os negros que não fazem na entrada. difuso y repetitivo. referidas a lo que se espera de una persona negra. Sexualidades de mujeres y hombres negros en Cali De acuerdo con la experiencia empírica. en la que se mimetiza el constreñimiento real en las opciones de libre escogencia en el campo del amor. En uno de sus textos. En sus diversas manifestaciones obedecen a una misma razón estructurante. es importante resaltar que el marco contextual de la discusión sobre estereotipos sexuales racializados se presenta en Cali. 237). Más adelante ilustra frases similares a las del contexto colombiano. donde las marcas discriminatorias raciales han estado presentes. son consideradas expresiones que hacen parte “del acervo cultural” de un país. los estereotipos raciales se constituyen en estructuras adoptadas. para el caso del Brasil. Telles (2003: 248) hace referencia. muestra las estrofas de una canción titulada Olha o cabelo dela. pero que por tener un carácter sutil. en la que se ubica una percepción especial de la condición del otro. dichos y expresiones existen en diferentes latitudes de América. fazem na saída” y “as unicas coisas que os negros saben fazer bem são música e esportes” (p. un escenario citadino que se caracteriza desde el punto de vista fenotípico por su variedad racial y por las construcciones sociales diversas. En estos casos la estructura reguladora podría obedecer a la lógica del estigma presentado por Goffman (1986) como atributo desacreditador. Mary Lilia Congolino Sinisterra 325 . En particular. a un tipo de humor sutil y racista presentado sobre los negros.Estas frases. sobre todo en escenarios públicos. en un conjunto de elementos que articulan imaginarios y prácticas. que opera en las relaciones interpersonales de la vida cotidiana. de una región o de una localidad. En términos generales.

que si a cada rato (se refiere a la frecuencia en las relaciones sexuales) y ella les dice sí. pero que cuando lo se logra. Yo tengo dos compañeros que dicen que les encantan las negras. Es el caso de Miguel. de tipo erótico–afectivo.Cali es una ciudad donde los encuentros furtivos. espontáneos y ocasionales interraciales. que son más ardientes. sin mayores inconvenientes. mujeres negras candentes? . sí a cada rato que salimos de la Universidad nos vamos a culiar. pues lo que a ellos les ha tocado. como los denomina Sevilla (1999: 41). En lo que se refiere a experiencias específicas de las parejas interraciales. y que no necesariamente pueden trascender a otros contextos. tienen como escenario predilecto la rumba y el baile. Pero ellos dicen que son impresionantes. Bien es sabido que el campo de las sexualidades comparado con otros ámbitos del desempeño humano no ocupa un lugar importante en la es326 ¿Hombres negros potentes. quien tiene una novia mestiza y que cuenta cómo las amigas de su pareja tienen interés particular en conocer parte de su vida sexual en cuanto a su desempeño como hombre negro. al parecer. “donde las barreras raciales y de clase son rotas”. que si es chévere. encontramos casos en los que las personas que circulan en torno a ellos expresan interés específico por conocer las particularidades sexuales. a partir de encuentros de sociabilidad previa. se ven interferidas por las particularidades que establece la relación sexo–raza. que se mueven bacano. ah… que si no te lastima. Miguel comparte además algunos comentarios que hacen sus amigos mestizos de la universidad acerca de las mujeres negras. pero creo que el concepto sexual de cada persona depende como de las experiencias que haya tenido. Mi novia me cuenta que las compañeras le preguntan que si está contenta conmigo. Que si uno la mantiene con el motor encendido. que bailan muy chévere… que son buenísimas en la cama. uno de los hombres negros entrevistados. pues yo no sé.

no más. Cuando los estereotipos se construyen sobre supuestos atributos corporales asociados al color de piel y están ligados a determinados comportamientos que tienden a ser “naturalizados” en el campo del deseo. cuando expone el comentario de los hombres blancos antioqueños que dicen: “vámonos al Chocó a comer negra”. se produce un interesante efecto de racialización del sexo y lo contrario. o de la raza. se optó por agrupar las respuestas. estando por encima aspectos como los de tipo intelectual. es decir. este tema ocupa un campo quizás secundario. Que eran 8 Un caso a resaltar es el expuesto por Wade. como las uniones estables y formales de tipo interracial8. una sexualización del color de piel. Al indagar a las mujeres entrevistadas en el estudio acerca de su opinión sobre la sexualidad de los hombres y las mujeres negras desde su experiencia personal o a partir de conocimientos y percepción general. 9 En la presentación de las denominaciones utilizadas para hacer referencia a hombres y mujeres negras en términos sexuales. la mujer negra es candente. más divertidas.cala social. lo cual tiene sus efectos en el ámbito de las relaciones sociales cotidianas. (1997: 367). que son como ardientes o cosas así […] No. ¡Muy calientes! Que las damas negras son más alegres. se coloca al individuo en una posición degradada o inferior respecto a otros individuos. afectando asimismo las posibilidades de conformación de lazos sociales más perdurables. Es por ello que se enfatiza en la idea en que tal relevancia que toma el ámbito sexual en la vida de los hombres y mujeres negras es una manera de reafirmar la ubicación de los mismos en una posición valorativa. encontramos las siguientes respuestas9. Mary Lilia Congolino Sinisterra 327 . Las mujeres negras son… Las mujeres negras uh. pues que son muy ardientes. y agrega que al momento de escoger mujer con fines matrimoniales buscan una de su mismo color: “blanca”. entre las maneras en que comúnmente se determinan las características de los individuos. En la medida en que un estereotipo sexual racial opera como estigma desfavorable. jerárquicamente desventajosa.

en fin. yo no sé si sean mitos. dominantes pues en la cama. al determinar la dimensión y el alcance de las ganancias personales y sociales que el estereotipo proporciona al individuo. No. todo el tamaño también influyó mucho. Sin embargo. que mejor dicho son súper. tengo una amiga que quisiera tener la experiencia y amigos que quisieran tener la experiencia. de que tuviera tanta resistencia. no he escuchado nada. En las respuestas del conjunto de estudiantes se destaca la tendencia a la determinación de las sexualidades de las personas negras con adjetivos como el “desenfreno”. la “fogosidad”. hacen lo que yo llamo el trabajo sucio […] pues que están en pro de satisfacer a la mujer y que son muy resistentes. aparecen interrogantes que de inmediato alertan sobre aspectos que subyacen en 328 ¿Hombres negros potentes. ¿cómo se dice?. el “ímpetu”. Que los hombres negros tienen un pene grande […] aparte de eso que duran mucho. son como esas cosas. o qué. Los hombres negros son: Enfermos e insaciables. que son sementales o algo así. que no eyaculan rápido. Que los hombres negros satisfacen más a las mujeres. mujeres negras candentes? .mujeres muy sexuales y que son mujeres. Dicen que son espectaculares. Que la tienen grande sí eso. la racionalidad y la subjetividad misma. espectaculares. siempre como en chiste. muy machistas. el “calor sexual” y. No sé. Muy fogosos. muy calientes. que son muy buenos. Que tienen muy grande el aparatito. que el que come negro va pa’l cielo. hombres y mujeres. como una postura sesgada ante algo que aparentemente favorece a quien está asociado a el. Que nos ponen la pata a nosotras. una serie de calificativos esencializados. yo no sé si sea cierto. que ponen en cuestión la diversidad y las características sexuales propias de cada individuo. la capacidad de autorregulación de los sujetos. […] era un macho en la cama […] Espectaculares y buenos en la cama […] El hecho de que fuera grande. que son mejor dicho […]. muy calientes. Relacionar los estereotipos con una expresión de la discriminación racial puede ser catalogado en primera instancia.

En el caso de Jhonny. es decir. Para muchas personas negras. puesto que atañen relaciones de subordinación. Los estereotipos como categoría social colocan a los individuos en una situación de inclusión–exclusión relativa y conveniente al orden social jerarquizado en términos de clase. capital corporal versus la negación de otras capacidades–recursos o capitales. los estereotipos pueden ser analizados como marcadores de exclusión social. que se apoya en la tradición y la ancestralidad. él dice: Mary Lilia Congolino Sinisterra 329 . uno de los hombres negros entrevistados. los estereotipos sexuales podrían ser entendidos a partir del concepto de habitus. un elemento cohesionador constitutivo de identidad. El habitus produce un mundo social y viceversa dado que es una estructura que de la misma manera se convierte en estructurante. Aquí la identidad de negro puede tomar forma de estrategia de poder o formar parte de los recursos de movilización grupal. En estos casos. expresados además en creencias y prácticas de grupo que autojustifican el juego y las prácticas asociadas a ellos. el estereotipo puede aparecer como un fenómeno integrador. como lo son la rumba y el baile. encontramos que él asocia su capacidad sexual a su condición racial. “como el producto de la internalización de las estructuras sociales” (Bourdieu 1988: 18). en tanto proceso diferenciador. los imaginarios sobre la sexualidad de las mujeres y hombres negros son una parte constitutiva del habitus de diferentes grupos sociales. por ejemplo. en las artes amatorias y en situaciones en las que se le da relevancia a la expresión corporal. Los estereotipos sexuales pueden ser considerados por una parte como positivos. inferioridad social y menor estatus. orientada a un objetivo de movilidad social Por otra parte. los estereotipos están legitimados por estar basados en una aparente naturalidad. que se asume como propio.esa cuestión y que valen la pena ser discutidos. en tanto recurso a explotar en los espacios de la conquista o de la seducción. En este caso el estereotipo sugiere un modo de pensamiento y un accionar. por esta razón. género y color de piel. en al que se juegan elementos ambiguos. En términos de Bourdieu.

Quizás él. desde su condición masculina y su autoafirmación por el color de piel. pero es que yo como que tengo cuatro o tres. A mí me encanta el sexo. más fuerte. De esa manera al autodescribirse en términos de su capacidad sexual plantea: Me considero una máquina… yo tengo mucha energía… yo resisto mucho y claro… en charlas con mis amigos no que cuántos (se refiere a la cantidad de eyaculaciones) que no que tres. han desarrollado una práctica sexual que va de la mano con el estereotipo. más agitadito. Charlie. por ejemplo una posición que me gusta es que este en cuatro”. Las 330 ¿Hombres negros potentes. […] me gusta más el sexo fuerte. todo el cuerpo tiene más resistencia que el blanco. En las expresiones presentadas por Jhonny.[…] Yo creo que tiene que ver mucho el ser negro. al igual que otros hombres negros. me gusta mucho el sexo oral. se refleja una mezcla de idealización y de experiencia vivida. en el correr. que cuatro. refiere a una colectividad y a una condición ligada a la cuestión fenotípica. nos gusta mucho el sexo oral. pero no de una porque yo me controlo psicológicamente y entonces pues… retardante. más de contacto. otro de los hombres negros entrevistados. él es un hombre que mediante su autopercepción sexual marca fuertemente el estereotipo sexual del hombre negro. al medio día volver y a la noche volver. más veloz y variar posiciones. termino y puedo tener uno por la mañana. entonces resistentes a todo […]. la sangre. El discurso de Jhonny denota convicción. en todo lo que sea físico y ahora intelectualmente. responde ante la pregunta por su autopercepción de la siguiente manera: De pronto a las personas que somos de color nos gusta un sexo más intenso. el color. La expresión de Charlie “a las personas de color nos gusta”. Y ahí hay una vibración. mujeres negras candentes? . No pues estos manes son unos duros. yo creo que hay que aceptarlo.

En esta forma de expresión. ni siquiera destaca una diferencia según las circunstancias. no va con eso. Otra manera de analizar el peso social de los estereotipos sexuales en los hombres negros es el tema de las relaciones no heterosexuales. La homosexualidad en las personas negras le causa inquietud y considera que es algo contradictorio. o la persona con la que se está. a mí me sorprende. no creo. más que todo si son afro. pero sí como que me gusta el progreso y si siguen con esas cosas así. pero Mary Lilia Congolino Sinisterra 331 . entonces eso es algo como diferente. “La mayoría gana”. Para Jorge. tan de cosas así y uno nunca ve como que en los hogares se dé las cosas de mimar a alguien. dice. pero no es que me sorprenda así. siento que me da como algo. cómo uno se siente. la homosexualidad es una condición que se da más en las personas mestizas que en las personas negras. que en el caso de éstos son más cuestionadas por considerarse contrarias a lo que ellos en “esencia” deben ser. creo que culturalmente el progreso está es… creo que en vez de progresar estamos retrocediendo. si no que yo me imagino estando en ese lado.expresiones de él. yo pienso que al ver dos hombres afro. para referirse a una cuestión mayoritariamente mestiza. pareciera que siempre existe la misma disposición a lo sexual. no es que sea homofóbico. más que todo de rabia. guardando las diferencias. que no varía. Teresa. machos heterosexuales. una de las mujeres negras. no los trato ni mal. si uno en el sistema ve que los hombres son machistas y que son como tan fuertes. No sé. sino que me da como rabia ver a las personas en ese estado. opina de las relaciones sexuales entre hombres negros lo siguiente: Pues de pronto cuando uno ve a una persona afro uno dice pero por qué. porque yo le tengo estimación a todos los afro. me parece que como que no va. eso es lo que yo pienso. tienen similitudes con las de Jhonny. toda vez que muestran una disposición aparente a ciertas formas de sexo y su interés por su práctica intensa y fuerte como asociadas a algo innato. yo no sé.

viril y potente pone límites significativos a la libre escogencia de orientación sexual y a la experimentación de encuentros homoeróticos en los espacios públicos. como un condicionante. a diferencia 10 Se hace referencia a la investigación que sirvió como base para la elaboración de este artículo. pues socava los imaginarios predominantes. Op. Cit.pues al ver a dos hombres blancos es como diferente porque. Un dato significativo es el de las edades de iniciación de la primera relación sexual. ya que la disposición para el erotismo y las habilidades amatorias atribuidas comúnmente a las mujeres negras. Por otra parte analizar el tema de los estereotipos en el grupo de mujeres negras a partir de sus experiencias de vida –presentadas en la investigación–10 lleva en primer lugar a visualizar un contraste. pues. uno sale a la calle y los ve en esas. al goce y la disposición sexual. pero es muy difícil ver a dos hombres afro en esas. quienes fueron más enfáticos que las personas mestizas al plantear su rechazo a esta opción. Para las mujeres negras está entre los 18 y 19 años. sobre todo desde la percepción de las mujeres y hombres negros entrevistados. 2006. El rechazo a la homosexualidad de los hombres negros en este caso es una manera de reconocer la manera en que el estereotipo de hombre negro heterosexual. No hay en sus testimonios referencias a realidades exóticas en tanto al placer. entonces empiezan. pero ven a un afro con otro. entonces es como diferente… creo que uno escucha hasta en los propios amigos que ven a un blanco con una persona y para ellos es indiferente. mujeres negras candentes? 332 . Interesante destacar la manera en que se ha internalizado la idea de hombre negro heterosexual. uno está tan acostumbrado a ver a personas mestizas en esas. Los dilemas que viven las mujeres negras entrevistadas son muy similares a los de las mujeres mestizas entrevistadas y en ellos desempeña un papel importante los marcadores de género predominantes en nuestra sociedad. ah este man qué y empiezan como a buscar términos para insultar y todo. entonces como que no. la misma televisión. ¿Hombres negros potentes. están bastante lejanas de las historias reales de este grupo de mujeres.

las edades de las mujeres distan de lo que se esperaría de una persona predispuesta al sexo. la vivencia de su experiencia inicial no dejó recuerdos positivos. El caso de Juana se torna uno de los más interesantes. con el precedente que sus primeras experiencias sexuales se dieron en contextos afectivos significativos para ellas. Dalila y Teresa manifiestan haber sentido temor para vivir otras experiencias sexo–afectivas y plantean que vivieron prácticamente una renuncia a su vida sexual activa. En los casos de Dalila y Teresa. Para Dalila fue una experiencia en la que sintió que tuvo que complacer a su pareja y no fue lo que ella esperaba del sexo. Sólo si partimos de esos aspectos. Teresa se refiere a esa relación sexual como algo horrible. que estuvo deprimida por largo tiempo y que sólo mucho después lo logró superar. es decir. para la cual la vivencia del placer erótico sexual deviene una amenaza para el cumplimiento del proyecto escolar. pues los recuerdos de los primeros encuentros estuvieron marcados de dolor por la agresión recibida. Agrega que a partir de ello no deseó tener más relaciones con él y que la relación no funcionó nunca más. encontramos que las situaciones vividas obedecen a cuestiones particulares de vida.del grupo de mujeres mestizas entrevistadas. pues hizo una promesa a Dios de mantener su virginidad hasta concluir sus estudios universitarios. Es decir. Este caso podría analizarse como el resultado de una construcción de autonomía y autorregulación de su sexualidad. Claudia y Alejandra expresan tener en la actualidad relaciones sexuales satisfactorias. no le importó más que su propio placer. Más adelante. quienes tuvieron este tipo de experiencia entre los 14 y 16 años de edad. que consideran las relaciones sexuales y la formación académica como variables excluyentes. que la experiencia física fue dolorosa y que a él (su pareja del momento). atravesadas por la manera en que se establecieron los vínculos afectivos o amorosos. de ahí lo arriesgado de generalizar un comportamiento partiendo del color de piel. Dice que no sabía nada acerca de ello. toda vez que a sus 23 años de edad manifiesta no haber tenido relaciones sexuales. En términos de las experiencias sexuales. y además como el resultado de la influencia de la familia. Mary Lilia Congolino Sinisterra 333 .

pues no todas lo tienen. pero afectadas por las estructuras estereotípicas ya mencionadas. particularmente en lo referido al tamaño del miembro. diversas experiencias de socialización. pareciera recoger la idea. ya que lo que en realidad existe son mujeres negras en plural. p. ideas o sistemas de ideas. la posibilidad de proporcionar placer y el color de piel. estaríamos ante una diversidad de expresiones tan singulares como lo son ellas mismas como sujetos. 169). en la esfera social e íntima. Según lo mencionado por los entrevistados y las entrevistadas. Si tuviésemos la posibilidad de observar corporalmente a las mujeres negras entrevistadas. justamente por estar tan arraigado. Volvemos entonces a una cuestión esencialista en la que nos encontramos con respuestas poco sólidas. construcciones específicas de la vida socio–afectiva y. existe una vinculación entre el tamaño. actuantes de maneras diferentes. por tanto. “un swing”. tienen un desem334 ¿Hombres negros potentes. pero que las personas dan por hecho. retomando lo mencionado sobre los hombres negros. La cuestión de asociar el tamaño del miembro a la producción de placer. Con lo anterior. mujeres negras candentes? . Es decir. acerca de la importancia de la revisión crítica y racional del estereotipo. como que los “negros tienen algo en la sangre”. Asimismo si las pudiéramos ver en el plano de su intimidad sexual. esta relación es una de las más comunes en el imaginario colectivo. ya tendríamos una primera objeción ante la idea que tienen cuerpos particulares. es decir. en este caso en torno a la sexualidad de las mujeres. según un determinado fenotipo. de que los miembros son autónomos. algo particular que no puede ser explicado de manera clara. Ahora. historias particulares. mujeres negras. particular por cierto. encontramos una serie de cuestiones relacionadas directamente con el aspecto fenotípico.Al hacer referencia a los estereotipos. requieren de una revisión crítica y racional. encontramos de qué manera las imágenes. que es a lo que el estereotipo mismo hace resistencia. Entonces. feminidades plurales. Aquí retomo entonces la idea de Costa Pinto (op. se hace necesario recordar que la categoría mujer negra hace referencia a una homogeneidad cuestionable. cit. en forma de guitarra. individualidades.

podría establecerse la siguiente pregunta ¿por qué y para qué se asumen los estereotipos? Esta pregunta tiene que ver con la posibilidad de saber si existe un ejercicio reflexivo y autónomo en contraposición a la imitación y a la interiorización de una forma socialmente estipulada y construida de actuar según un determinado habitus. principalmente en el caso de los hombres. situaciones. cuestiona su capacidad de autorregulación en tanto poseen un comportamiento sexual innato que escapa a los controles de la racionalidad.peño desligado de quienes los poseen. se mezcla también el de la expectativa de un buen desempeño sexual. Mary Lilia Congolino Sinisterra 335 . amparada en una especie de cualidad y poder que este otorga a la condición de los sujetos negros. ¿Acaso el desempeño sexual no corresponde a una correlación de elementos. Otra idea. de agradar o lograr engancharse en una identidad colectiva. Continuando con el tema. en la misma línea de una respuesta instintiva que no da cabida a consideraciones que hacen de cada acto y de cada persona un sujeto particular. Quizás una manera de explicar la vivencia o la aparente vivencia de prácticas estereotipadas está dada por la idea de encajar en un comportamiento esperado y por tanto. La idea que son resistentes y aguantadores aparece en el orden de la capacidad física y por ello. En los fragmentos de las entrevistas presentadas encontramos varios aspectos importantes que nos hablan de las maneras en que las personas mestizas establecen sus preferencias al momento de constituir relaciones. Según los datos obtenidos. si bien por lo expresado comúnmente. son pocas las reflexiones que hacen sobre los estereotipos sexuales. que los hombres negros son insaciables. en el cual el color de piel encarna la masculinidad y da garantías de éxito en el plano sexual. experiencias y expectativas que están por encima del color de piel y el tamaño del pene? Al lado del tamaño del miembro masculino. que de todas maneras da un lugar en términos de valoración social. no necesariamente en el plano afectivo. Relaciones interraciales. lo que da cuenta de manera predominante de cierta asimilación de los mismos.

creo que… bueno. yo creo que no. Antala dice al respecto: No. por los prejuicios de la gente. se hace el énfasis en algún tipo de condicionante que pasa por la idea que debe existir mucho agrado por la persona. las personas entrevistadas ponen como condicionante para establecer una relación con hombres o mujeres negras aspectos como el vínculo afectivo. Clara plantea: No lo había pensado. En los casos en que se manifiesta el interés.En ninguno de los casos encontramos un testimonio que de manera directa presentara un interés particular en establecer una relación afectiva estable con una persona negra. no. O sea que yo diga que porque es negro chao. Y tengo amigos y me caen bien pero no. he tenido amigos negros y chévere y todo pero ni me he imaginado. no sé. pero sobre todo por los que uno cree que no tiene. que no ahonda en el asunto del color de piel porque en el medio en el que se mueve hay muy pocas personas negras y por eso mismo sus relaciones con ellas son realmente escasas. no tendría. Tal y como se presenta en las respuestas. mujeres negras candentes? . o que se debe estar enamorado de ella. A continuación se presentan algunas de las respuestas de los estudiantes mestizos ante la pregunta sobre si establecerían una relación formal de noviazgo o de tipo matrimonial con una persona negra. Leonardo expresa que no tiene preferencias para establecer relaciones afectivas con personas negras. Sin embargo. se me dificultaría mucho. no le pondría inconveniente a eso. se debe tomar en la cuenta que construir una relación de enamoramiento o noviazgo con una persona negra podría implicar establecer normalmente contactos en espacios públicos y disponerse de manera abierta a 336 ¿Hombres negros potentes. yo creo que si yo me enamorara de una persona negra. pero tiene. no le pondría inconveniente a eso. pues con uno sí me di un beso en estos días y es bien moreno pero no.

41). ya que frecuentar espacios públicos en pareja. Conclusiones. cit. 169) en el que resalta la importancia de “surpreender as discrepâncias entre atitude real e a opinião confessada.” Refiriéndose a la importancia de develar la presencia de los estereotipos y en sí del racismo en los discursos cotidianos. En consecuencia. el racismo en el contexto colombiano es sutil y socialmente no asumido. op. expone a las personas a los cuestionamientos y prejuicios que afectan ese tipo de relaciones (Sevilla.una construcción afectiva que se comparte en diferentes escenarios. por su relación con la dominación de género. Así pues. especialmente el masculino. expresar afecto abiertamente y compartir con la familia y amigos. en las experiencias se observaron varias muestras de su prevalencia. se generan maneras de exclusión y limitación de otras opciones de vida social. de carácter social e ideológico. que se ha interiorizado mediante diversos procesos de socialización y que tiene soportes institucionales. y es ahí cuando precisamente el prejuicio por la relación interracial toma sentido. si bien. como ya se afirmó al inicio de este texto. particularmente en el establecimiento de relaciones afectivas formales. La presencia de estereotipos sexuales raciales. Finalmente. a pesar del juego ambiguo que incorpora el capital corporal. p. Presenté para la discusión la vinculación de los estereotipos sexuales con el tema del racismo como el resultado de la construcción histórica de una memoria social. p. puesto que desde la atribución favorable de características “positivas”. los estereotipos terminan posicionado a hombres y mujeres negras en el lugar de objetos de deseo y no de sujetos constructores de relaciones sexuales y afectivas complejas y más estructuradas. Mary Lilia Congolino Sinisterra 337 . en las artes de la seducción. podría ocultar formas sutiles de racismo no declarado. como atributos característicos de las personas negras. en el presente artículo se abordó el tema de los estereotipos como mecanismos de discriminación racial y su devenir en una estructura ideológica que entraña relaciones de poder. el erotismo y el desempeño sexual. En este punto hago referencia a un enunciado de Costa Pinto (op. cit.

instituciones naturalizadas y totalizantes. la capacidad y la potencia sexual. mujeres negras candentes? . que han hecho de las condiciones personales. los resultados del estudio de caso de tipo micro– sociológico. que desconocen la autonomía de los sujetos y su capacidad de construcción de una vida sexual propia.En particular. históricas y sociales. en las que el prejuicio sobresale. sobre todo en el plano de la vida afectiva y de conformación de lazos sociales más estables o duraderos. lo que aporta pistas importantes que apuntan a la presencia de una memoria social presente en la construcción de relaciones erótico–afectivas. Con todo ello. Este análisis permitió concluir que los estereotipos en la mayoría de casos están construidos sobre bases inexistentes o argumentos de carácter esencialista. no sólo se afecta el ejercicio autónomo de la sexualidad. la manifestación de la virilidad. se establece una carga valorativa que afecta en estos sujetos su lugar de individuos autónomos. ante otros capitales en juego. En el caso de los hombres con orientación heterosexual. Para algunas mujeres y hombres. la exigencia de la sensualidad. cuando se les exige y cuando se exigen a manera de oferta y demanda una forma de desempeño sexual específica. interraciales. los atributos sexuales esencializados son importantes en las estrategias de la seducción y la conquista amorosa y sexual –lo que les permite trayectorias exitosas de movilidad social– que terminan en sí reforzando la condición de dominación que impone el orden jerárquico socio–racial. sino que. Incluso al momento de constituir relaciones amoroso–afectivas. Esto significa. al igual que los hallazgos de determinados investigadores que han trabajado la dimensión de la sexualidad durante el periodo de la esclavización. la disposición y el deseo sexual permanente. los estereotipos se revierten. que al momento de establecer posiciones en las esferas sociales. A partir de los hallazgos se logró establecer en qué medida los estereotipos en los hombres y en las mujeres negras afectan el ejercicio de su sexualidad. desempeñan un papel significativo en la comprensión de las prácticas discriminatorias de la vida cotidiana. Y en el caso de las mujeres. además. cuestionando la existencia real de una construcción del afecto 338 ¿Hombres negros potentes.

Costa. Selvagens. P. amor y erotismo en las sociedades modernas.e intentando justificar la unión a partir de los estereotipos sexuales. y en el peor de los casos simplemente no admitiendo este tipo de relaciones. La transformación de la intimidad.420. Bourdieu. Revista Estudos Afro–asiaticos. Giddens. Bibliografía Agualimpia. S. Sexualidades y estereotipos raciales en un grupo de estudiantes de la Universidad del Valle. M. (Material de audio). Rio de Janeiro: Universidade Federal de Río de Janeiro. Finalmente. Agencia Pacífico Siglo XXI. Tesis de Grado para optar el título de Maestría en Sociología. 2. Sexualidad. Mary Lilia Congolino Sinisterra 339 . Cosas Dichas. las trayectorias de vida de las y los estudiantes develaron que en la práctica hombres y mujeres negros y mestizos se enfrentan a experiencias similares de tipo sexual. demoníacos. (1953/1998). En P. Congolino. Prejuicio. 215. La historia del negro en Colombia. Espacio Social y Poder Simbólico. exóticos. Buenos Aires: Gedisa. lo que es claro según los resultados es que los marcadores del racismo vía estereotipos ponen marcas específicas entre unos y otros. Dos Santos. (2002). Editora UFRJ. Ideias e imagens sobre uma gente de cor preta. O negro no Río do Janeiro. Brown. A. Bourdieu. Cali. Su psicología social. (1994). Cali. (1995). L. Pinto L. R. J. (1988). Relações de raças numa sociedade em mudanza. y en esa medida se puede establecer de que manera las cuestiones sexuales están determinadas por las experiencias individuales y sociales que experimentan los sujetos. (2006). Madrid: Cátedra. (1988). Podría además sugerirse. Madrid: Alianza Editorial. de tal manera que es impreciso plantear que a partir de los caracteres fenotípicos las personas tienen una forma natural de expresar su vida sexual. que tiene importancia reconocer de qué manera los estereotipos ponen un velo en los aspectos reales que enfrentan y producen los hombres y las mujeres negros en el campo sexual. A.

(2002). 15(7). siglo XVIII. Racismo à brasileira: uma nova perspectiva sociológica. (1998). Nueva Granada siglo XVIII. Grupo de Investigación Salud y Sexualidad. A mais completa análise sobre o preconceito de cor no Brasil. 193-217). Buenos Aires: Amorrortu editores. M. (1988/1990). (pp. Escenarios históricos. Los afrocolombianos (pp. Jaramillo Uribe. Telles. Brujería y reconstrucción étnica de los esclavos del Nuevo Reino de Granada. Tomo VI. Tomo VI. Documento de trabajo Cidse 44. En geografía humana de Colombia. Rodrigues. (1963/1986). L. C. Construçâo de si. En Geografía humana de Colombia. (1951/1985). 11-52). (2003). Sevilla. Antropología de la esclavitud. Heilborn. Sao Paulo: Datafolha–Atico. F. En Memoria y sociedad. Los afrocolombianos (pp. Diásporas afroamericanas. Bogotá: Editora Guadalupe. Trayectorias sociales e identitarias. Universidad del Valle. (2003). M. Relaciones entre dueños y esclavos. Ortiz. Bogotá: Editora Guadalupe. Kalulambi.15331810. Estigma. Racismo cordial. A. (1995). Río de Janeiro.). E. Instituto Colombiano de Cultura Hispánica. Mujer negra. Sexualidade o olhar das ciências sociais. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. L. La Habana: Editorial Letras Cubanas. Ensayos sobre historia social colombiana. Demografía histórica de la trata por Cartagena. Cinco estudios antropológicos sobre el mal de amores.Goffman. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. Instituto Colombiano de Cultura Hispánica. Memoria de la esclavitud y polémica sobre las reparaciones. 453-476). En Jorge Zahar (Ed. Río de Janeiro: Relume-Dumará: Fundação Ford. En Afrodescendientes en las Américas. 53-68. mirar del otro y resistencias. (1972). Cali. (1999). F. El vientre de hierro y dinero. E. E. 340 ¿Hombres negros potentes. Morales Villegas. L. Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba. (1999). mujeres negras candentes? . Meillassoux. México: Siglo XXI Editores. diálogo atlánticos. J. A. 40-58). balances y perspectivas. Maya. Maya. 150 años de la abolición de la esclavitud en Colombia (pp. La identidad deteriorada. I. gênero e sexualidade. (1998).

Gente negra nación mestiza. El caso de Quibdo. M. La Imbricación de los estereotipos racistas y sexistas. Mary Lilia Congolino Sinisterra 341 . (2003). P. Alfaguara. Altea. Dinámicas de las identidades raciales en Colombia. Bogotá: Ediciones Uniandes. Desde la Marginalidad a la Construcción de la Nación. Wade. En 150 años de la Abolición de la Esclavización en Colombia. (1997). Bogotá: Editora Aguilar. Taurus.Viveros.

.

. políticas y culturales asimétricas. Estas identidades múltiples y performativas. 1971. Aunque al analizar la yuxtaposición de estas múltiples identidades (las sexuales. 1992) son cada vez más visibles en términos individuales y colectivos. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas migrantes en Europa: El caso de las “Italianas” Teodora Hurtado Saa1 Introducción El género. Maestra en Estudios de Población de la FLACSO-México y estudiante de doctorado en Estudios Sociales. 1959. económicas. el género (Goffman.Movilidades. nacional y transnacional se hacen más intensos como resultado de los procesos de globalización y modernización. hasta la racialidad y la etnicidad (Hall. la sexualidad y la raza en contextos transnacionales En América Latina el ejercicio de la ciudadanía y el acceso a derechos humanos y civiles se han visto atravesados por la dimensión étnica–racial y ligados íntimamente a las identidades sexuales y de género. las de género. las políticas de afirmación positiva y los fenómenos de movilidad espacial. a medida que los movimientos sociales reivindicativos. unidas a las étnicas–raciales y a la clase social) se observa un efecto acumulativo de los fenómenos de desigualdad como resultado evidente del efecto que ejercen las relaciones sociales. 1 Socióloga egresada de la Facultad de Ciencias Sociales y Economía de la Universidad del Valle. sobre aquellos sectores perteneciente a grupos étnicos/raciales minoritarios y sobre las mujeres. 1977. Butler. desde la sexualidad. obstaculizándoles el ejercicio de la ciudadanía y el acceso a derechos en condiciones de igualdad y equidad. 2002 y 2004). Línea de Estudio Laborales en la Universidad Autónoma Metropolitana con sede en México.

aspectos que junto con la globalización y la ampliación de las fronteras nacionales han contribuido a incrementar la movilidad socio–espacial intrarregional y transnacional. en exclusión socio–espacial y socio–demográfica. en la ampliación de las brechas educacionales. 2006a). Fenómeno que se explica por las condiciones de exclusión y de discriminación que padecen y hacen de estas poblaciones grupos vulnerables a las condiciones de pobreza relativa y extrema (Cepal. 2001: 15). 2003b. en estos sectores de población los derechos humanos y de ciudadanía se ven limitados por causas estructurales. como estrategia para mitigar las condiciones de pobreza. 344 . laborales. buscar mejores condiciones económicas. Como se aprecia.. educacionales y de vida entre sectores de población que tradicionalmente habían registrado en América Latina poca participación en los procesos de movilidad espacial transnacional2: hombres y mujeres indígenas y negros. en sociedades en las cuales las políticas sociales no cumplen un claro cometido en la búsqueda de la equidad. sino también en la ausencia o limitación de otros mecanismos para la asignación y redistribución de recursos. 2005). infraestructura y acceso a servicios públicos. que no sólo tienen explicación en las deficiencias de los mercados laborales locales. la Cepal afirma que las migraciones han constituido un mecanismo orientado a la búsqueda de recursos para la satisfacción de necesidades. y en la carencia de estrategias para participar en los mercados de trabajo formales en condiciones de equidad en las zonas donde se registra presencia significativa de grupos étnicos–raciales. Movilidades. asimismo.. poblaciones indígenas y afrodescendientes son las más afectadas. la función del estado se vuelve deficitaria desde el punto de vista social (Cepal. económica y política se han traducido.Estudios especializados han demostrado que en América Latina la pobreza afecta de manera diferencial y negativa a las personas y hogares con origen étnico–racial. factores productivos. Hurtado. 2001. por tanto. manifestándose en la baja calidad de vida. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. que se refleja en la insuficiencia de estrategias de acumulación de riqueza. Estas formas de exclusión social. Esta incorporación 2 En su estudio sobre las redes transfronterizas. en los bajos indicadores de empleo y en los altos índices de pobreza (Cepal. evidenciándose una fuerte relación entre ser pobre y ser indígena o negro.

Asimismo. exponiendo a las mujeres a nuevas formas de vulnerabilidad. en las relaciones de género y en la estructura ocupacional. la nacionalidad o lugar de origen (latinos. asiáticos. 2000. Velasco. Para Jolly y Reeves (2005). entre otros aspectos socio–culturales que inciden y determinan los flujos migratorios. de acuerdo con sus diferencias de género. la movilidad espacial en general y la migración femenina en particular constituyen un punto de referencia de los procesos de transformación social y las dinámicas en las cuales se ven involucrados los y las inmigrantes. se aprecia que la movilidad espacial presenta patrones de comportamiento diferentes para inmigrantes dada su condición étnica– racial (blanco–mestizo. Teodora Hurtado Saa 345 .de los grupos étnicos–raciales propicia escenarios de etnización–racialización de las migraciones. indígenas y negros). No obstante. mientras que la participación de las mujeres es considerada como la feminización de los flujos migratorios (Ariza. las étnicas–raciales y las laborales. 2002. los estudios sobre género y migración muestran que la movilidad espacial puede ofrecer nuevas oportunidades laborales y sociales para mejorar la calidad de vida de las mujeres y transformar relaciones de género en su beneficio. entre otros elementos que caracterizan a los actores y las dinámicas sociales involucradas en este fenómeno. tomando en cuenta que las propuestas teóricas de corte ecónomico y de la modernización en la actualidad no son suficientes para explicar la intensidad de los fenómenos migratorios. la migración también puede reforzar los roles y las desigualdades. el género y las trayectorias laborales. aspecto que algunos autores definen como las comunidades étnicas transnacionales. para las mujeres los flujos migratorios son un elemento que permite cambios en los papeles sociales y familiares. africanos). 2006). la teoría de las redes sociales y la sociología del trabajo. el lugar de destino. En este sentido. Guarnizo. pero también étnicas–raciales. igualmente están atravesados por múltiples dimensiones incluyendo en las de género. Aspectos que comienzan a ser abordados desde diferentes posturas analíticas y teóricas como el transnacionalismo. Sin embargo. no sólo porque se han diversificado e intensificado.

como servidoras sexuales.Benería (2003: 80) manifiesta que la migración ha facilitado la internacionalización de las ocupaciones. Esta triangulación entre género. Jolly y Reeves. la sexualidad y la condición étnica–racial. Las posibilidades de inserción social y laboral de estas mujeres en países como España e Italia está influida por el estigma que significa ser mujeres. pero también con el desarrollo de una ocupación que se visibiliza como fenómeno social de escala transnacional: el trabajo sexual. provenientes de Colombia. Colombia. generándose un vínculo muy cercano entre servicio domestico y prostitución. 2003a. pero también la triangulación entre identidades de género. uno de ellos heterosexual 346 Movilidades. también ha propiciado la aparición o transformación de otras. No obstante. voluntario o forzado. debido a que se trata de ocupaciones a las que se ven expuestas.. en las que las mujeres son las más afectadas. por los ingresos económicos que genera. agenciadas por mujeres afrodescendientes inmigrantes en Italia y España. étnicas–raciales y mercados laborales. En esta dirección. Una actividad que. a las identidades étnicas–raciales y a la sexualidad. en las cuales comienza a darse una fuerte asociación entre trabajo domestico y prestación de servicios sexuales. puede representar una estrategia de movilidad social en los lugares de partida. prioritariamente. . mujeres que ostentan características étnicas–raciales y proceden de regiones en desarrollo (Cepal. el presente documento aborda el tema de la migración y su relación con el género. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. se incluyen las narraciones de otros inmigrantes.. y una alternativa para incorporarse al mercado matrimonial en los de destino. Como fuente de información se toman en cuenta los relatos de experiencias migratorias y de movilidad socio–económica. Para Jolly y Reeves (2005). características a las que se suma el hecho de incorporarse laboralmente a un mercado como el trabajo sexual y el entretenimiento erótico. sin embargo. surge la necesidad de analizar la movilidad espacial prestándole atención al tema de género. condición étnicas–raciales y mercados de trabajo sexual se aprecia en el caso de mujeres negras de Buenaventura. negras y pobres. 2005). un país subdesarrollado. aunque la migración también es vista como una cuestión política y económica.

y cuyo proceso migratorio es similar al de las mujeres inmigrantes en Italia. La decisión de tomar en cuenta estos dos países se debe a su carácter de nuevos destinos transcontinentales. Sandoval y Richard (2003). pero en particular sobre la participación de sujetos sociales etnizados– racializados y sexualizados: mujeres. quienes comentan sobre la presión social que existe para que particularmente las mujeres tomen la decisión de migrar a Europa. llaman la atención sobre la creciente feminización de la inmigración en el ámbito mundial y regional. pobres. con el nombre de “italianas” o “europeas”: “Decir italiana es sinónimo de decir prostituta… aquí (en Buenaventura) sí” (Dana). latinas de Colombia.y otro homosexual. al servicio sexual y para el entretenimiento erótico. condición étnica–racial y merados sexuados Autores como Stefoni (2004). Canales (2002). Por último. lo que provee un espacio para las relaciones interétnicas e interraciales. se toman en cuenta las similitudes descritas y manifiestas en los relatos de los entrevistados. quienes declaran las ventajas o las desventajas que sus identidades étnicas–raciales y de género pueden representar en la sociedad europea y en el trabajo sexual. se tomaron en cuenta los comentarios de tres jóvenes bonaverenses. este trabajo no pretende ser un estudio sobre migración o movilidad espacial. Jolly y Reeves (2005). Cuestión de género. Igualmente. y sobre la necesidad de ahondar más sobre el fenómeno. dos mujeres y un hombre. por el contrario. hermana. negras. se observa una mayor y más activa participación femenina en el proceso Teodora Hurtado Saa 347 . en los últimos 15 años. estudiantes universitarios. entre los 23 y los 25 años. que se conjugan en la manera en que la población de Buenaventura define e identifica la migración femenina a Europa. para la vinculación al trabajo doméstico. tía y amiga de un grupo de mujeres que se desplazaron a España. entre otros. para los y las inmigrantes colombianos y latinoamericanos. se trata de llamar la atención sobre la creciente feminización de la inmigración en el ámbito mundial y regional. que han creado su propia corriente migratoria. se incluye la visión de una mujer de 26 años. Igualmente. En términos generales. Por consiguiente.

en Bogotá. de allí fue que llegamos a la conclusión de que nosotros debemos migrar a la parte europea. por las condiciones de pobreza. 2005: 9-10). madres cabeza de familia serían las más propensas y dispuestas a migrar. para mitigar las condiciones de pobreza. sacarla supuestamente de la pobreza en la que uno ha vivido. por presión familiar o de su entorno. En el año de 1990 cuando llegó la revuelta de que un amigo había viajado a Europa […] nosotros bailábamos en el ballet de Sonia Osorio. el folclor de nuestra Costa Pacífica […] (Polo). habló con mi mamá y le decía […] que yo para qué estudiaba tanto […] para qué trabajo en una empresa normal. tener una casa mucho más cómoda. aparentemente. en busca de una mejor calidad de vida. existe un significativo número de mujeres que cruzan las fronteras presionadas por las situaciones de conflictos armados o persecución. y poder con eso colaborarle a su familia […] (Dana).de desplazamiento migratorio. a sus primos y no vivir con la esperanza de que a través de una profesión uno sea un profesional de éxito. porque él había traído mucho dinero […] por eso nosotros tuvimos la idea de que montábamos un grupo folclórico para poder salir del país […] por medio de una empresa que era la danza. la marginalidad y la discriminación. En diciembre del año pasado una amiga muy allegada de la casa vino. desastres naturales y otras que afectan su bienestar y el de sus familias. muchas mujeres se ven forzadas a salir. 348 . Sin embargo. y en una gira se quedó. las presiones sociales o familiares también pueden contribuir a impulsar la movilidad espacial femenina3. de manera autónoma la decisión de inmigrar. la gran mayoría de las mujeres toma.. mujeres adultas. Él llegó y le fue muy bien. 3 Aunque. víctimas de violencia intrafamiliar. abuso sexual o usos y costumbres propios de una cultura que coarta sus posibilidades de crecimiento y desarrollo personal (Cepal. no obstante. ¡si algún día lo es!. Movilidades. cuando uno se puede ira a Italia a ejercer la profesión más antigua del mundo […] más rentable del mundo […] entonces una puede tener dinero mucho más rápido de lo que tendría estudiando y trabajando. Igualmente. deterioro ambiental. podría uno colaborarle a su familia.. poder estudiar a sus hermanos. Entre los factores culturales que explican la migración femenina. con un sueldo del mínimo. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas.

para el mismo periodo. en recepción de emigrantes colombianos. Alemania. aunque no se dispone de estimaciones socio–demográficas que permitan establecer la tasa de incidencia de la migración por edad. confirmando los resultados de las observaciones y los datos empíricos recolectados para el caso de Buenaventura. a las que acceden los y las inmigrantes y sus familias. por ejemplo. Este país es hoy en día el segundo en importancia. Mejía.4%). 4 De acuerdo con los resultados del Censo 2005 en Colombia a noviembre 30 del año pasado los colombianos en el exterior llegan a 3. hacia Estados Unidos. Sin embargo. donde las mujeres tenían pocas opciones de participar. 779. para el caso de la población colombiana4. se confirma la hipótesis de la feminización y de la participación de actores étnicos–raciales en la movilidad espacial.331. con base en los datos de los informantes. demuestran que Colombia registra un incremento significativo de la participación femenina en la migración transnacional hacia Europa y particularmente a España. Holanda. Francia. Italia. sexo y condición étnica– racial.107 de personas. También se evidencia que la migración propicia oportunidades económicas. sin el impulso masculino. 1996.5%) (Posso y Urrea. en una coyuntura social en la que se encontraba en pleno auge la migración de hombres jóvenes hacia Estados Unidos. Estudios recientes realizados por Posso y Urrea (2006). y Guarnizo. Estos estudios establecen que las mujeres inmigrantes se encuentran en la franja de los 25–44 años de edad.La migración femenina desde Buenaventura hacia Europa surge como un proceso no calculado. donde igualmente se destaca el hecho de que en los últimos 15 años las mujeres construyeron su propia corriente migratoria hacia Europa: España. como se dio en otros casos. desplazando a Venezuela al tercer lugar (con el 18.479 personas. de los cuales aproximadamente el 60% salió de Colombia en los últimos ocho años. 2006). o sea. seguidas del grupo entre 19–24 años. De ellos el 23.4% se encuentran en España. 2006: 2). después de los Estados Unidos (con el 35. Teodora Hurtado Saa 349 . por los riesgos que implicaba la movilidad espacial y porque se trataba de una migración vinculada mayoritariamente con el narcotráfico y la delincuencia organizada (Hurtado.

Ellas iban a los night club a demostrar su sagacidad. aunque el factor económico y el desempleo sean unos de los factores determinantes de la movilidad espacial. el servicio sexual y el trabajo no cualificado. a expresar esas herramientas en las cuales yo las había enseñado para que ellas pudieran devengar un dinero […] (Polo). Nosotros tuvimos la idea de que montábamos un grupo folclórico para poder salir del país. se percibe la existencia de un mercado que desde Europa estaría promoviendo y favoreciendo la movilidad transatlántica femenina. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. su baile. se caracteriza por una incipiente escasez de mujeres nativas.. a enseñarles a danzar.. no se iban en bloque de diez en el mismo avión. al tiempo que orienta la participación de un volumen de mujeres en el mercado sexual y en la industria del entretenimiento turístico–erótico. compañeros y parientes en Buenaventura. . como 350 Movilidades. a enseñarles a demostrar su glamur. Ello se debe. por medio de una empresa que era la danza. al facilitarles las condiciones de acceso al mercado laboral y matrimonial. Para Ariza (2000: 40) uno de los principales elementos de la migración femenina es el hecho de que las mujeres que se desplazan actualmente lo hacen solas. No obstante. Comenzaron a irse de diez en diez. este flujo migratorio se caracterizó por concentrar una alta proporción de mujeres madres cabeza de familia que dejaron hijos o esposos. pero también propiciando un mayor desplazamiento de mujeres con características físicas y culturales diversas. (2006: 77) estamos asistiendo a la transformación de los mercados matrimoniales y sexuales en el contexto europeo que. impulsadas por una motivación laboral y no como simples acompañantes. yo cogía y comenzaba a enseñarles a bailar. Cómo las preparaba. a la demanda de mujeres para los diferentes mercados: el matrimonial. en el caso español. en comparación con la masculina. para que ellas a su vez pudieran irse. Para Cortina et al. el folclor de nuestra Costa Pacífica. que no alcanza a ser cubierta por las mujeres nativas. Yo acogía y preparaba a las muchachas. entre otros aspectos.Desde sus inicios.

U. En esta medida por género e identidades étnicas–raciales se observa una mayor presencia de mujeres extranjeras. en Europa apetecen mucho al negro suramericano. 2004.) quien los respaldaba… ¡nadie! En cambio. ellas sí se casan y pasan a otro estatus. ¡De por sí!. Creo que Italia se presta para que la gente trabaje así. porque sino fuese así esa parte no la buscarían […] (Polo). que se convierten en mano de obra barata y en capital humano para los diferentes mercados (Aja. ya puede traer a las primas o a sus hermanas. 2003).. asiáticas y orientales en el mercado europeo. Es la mezcla de lo sexual […] Ellas en cierto modo tienen el respaldo de los hombres. Sin embargo.consecuencia del decrecimiento de efectivos femeninos. la negra pega demasiado ¡ahora! […] el homosexual mucho más […] ¿por qué? Porque Europa es un continente extrovertido… Europa es un continente muy pornográfico […] Por eso es que la gente emigra hacia allá. y las segundas a las diferencias entre las conductas afectivas y Teodora Hurtado Saa 351 . sino las señoras que vive en su casa […] Entonces. porque es que allá vendiendo el cuerpo la gente consigue. con características culturales y fenotípicas diversas. como es el caso de la presencia de mujeres negras. A los hombres (de Buenaventura inmigrantes en los E. Son las mismas personas las que acolitan eso […] (Celia). y el requerimiento de mujeres extranjeras para satisfacer estos mercados. las primeras se refieren a la divergencia de género entre hombres y mujeres europeos. ya puede traer a sus amigas. el escenario y las mismas personas porque yo le digo a él […] (a su pareja) que si no se prestaran los mismos hombres a crear ese ambiente […] las mujeres no irían tanto para allá o no existiría ese medio de vida que hay allá. se forma como una cadena y es más fácil que se vayan […] (Dalia). A. Benería. porque la mayoría termina casándose con los nativos. en el contexto de Buenaventura esta situación se percibe como el resultado de las diferencias de sexo y las prácticas culturales. ya no son las señoras que trabajan en el bar.. indígenas.

como las latinas.. Ellos dicen que nosotros (los colombianos y las colombianas) tenemos y les damos mucho cariño. que todavía estamos pendientes. entonces las reciben como vengan […] como que no les importa […] (Dalia). promueven el desplazamiento transnacional y la oferta de mujeres. quienes estarían más dispuestas a ceder a las pretensiones amorosas y sexuales de los nativos. Esto y otros hechos inducirían a los hombres italianos a exhibir y manifestar una preferencia por las mujeres latinas y negras. En otros términos. desde Buenaventura. Tanto en los imaginarios de los bonaverenses como en los trabajos citados se evidencia el cruce de factores que. les damos mucho amor […] tenemos un amor sincero que no le tienen ellas. Porque él tiene 54 años.. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. y yo cuando lo conocí él estaba solo. en el plan como de hacer sentir bien a un hombre […] bien en todos los sentidos […] Las mujeres europeas parecen que ya no andan en eso […] andan en otro plan […] entonces claro […] ¡los hombres se sienten solos! […] fuera de que está la atracción por las mujeres latinas […]. y desde España e Italia la demanda de féminas en edad productiva y reproductiva para sumarse a dichos mercados. más independientes. Por su parte ellos percibirían a las mujeres de su país como poco cariñosas.las prácticas erótico–amorosas de las mujeres blancas europeas y de las negras de bonaverenses. que eso lo tienen como que mentalmente por el aspecto sexual. sin casarse ni nada. No obstante. . que todavía somos cariñosas. liberadas e interesadas. a mí él me dice que […] ¡con ellas no! […] porque con ellas (las mujeres italianas) todo es el interés […] (Celia). más exigentes y menos cariñosas o sumisas que las latinas. para las mujeres de Italia sus pares masculinos serían “poco atractivos”. en comparación con sus similares europeas: Son hombres muy solitarios por lo que cuenta […] porque las mujeres de allá están en otra tónica […] o sea que no están en plan de tener relaciones así. más educadas. también conside352 Movilidades. por su condición de obreros y porque económicamente no cumplen con las expectativas de las mujeres nativas. estudios de la Cepal (2003b: 5) no sólo constatan lo expresado por los informantes.

Imágenes que facilitan y propician tanto la incorporación como la participación de las mujeres negras de Buenaventura en el mercado matrimonial y en el servicio sexual. llama la atención la persistencia de mensajes que proyectan una imagen subordinada de las mujeres latinas. en este caso. obedientes. amorosas. condición étnica–racial y sexualidad en contextos transnacionales no es reciente. como para cocinar y Teodora Hurtado Saa 353 . que hacen suponer el ejercicio de una hipersexualidad desbordante. describiéndolas como sumisas. tanto para el baile. Refiriéndose a este aspecto las informantes de Buenaventura expresan: Desde los documentos de la colonia se hablaba de que las mujeres en América Latina eran terribles. sexualidad y raza. condición étnica–racial y trabajo. a reproductoras de nuevos esclavos y servir de objeto sexual. A favor de las inmigrantes se estaría generando el intercambio de fantasías erótico–amorosas por beneficios económicos y mejora de la calidad de vida personal y familiar. porque “los hombres europeos las están consiguiendo como las encuentren. libidinal y desmedida. A estos estereotipos adicionalmente deben agregarse los prejuicios sobre la sexualidad desbordante de las mujeres afrodescendientes o mulatas: mujeres bonitas. serviles y dispuestas a convertirse en objeto sexual. con posturas seductoras. Corroborándose. particularmente las africanas e indígenas. las formas actuales de tráfico de personas. eran motivo de tráfico con un triple propósito: someterlas a mano de obra gratuita. la relación entre servicio domestico y prostitución a la manera de descrita por Benería (2003). si es una buena mujer como la encuentren y luego la acomodan a su gusto […]” (Dalia). voluntario o no. como concubina o simplemente como mujer a libre disposición del patrón. en un contexto en el que estas imágenes son percibidas y valoradas como cualidades positivas. Propósito que podía darse también en el mercado matrimonial. junto con la migración no son muy diferentes ni escapan a esta lógica histórica. Y. Sin embargo. en este complejo proceso en el que se entrelazan las categorías de género. pero también la triangulación entre género. Desde la época colonial las mujeres.ran que la interfase entre género.

con sus diferencias de género. étnicas– raciales y demás. pero gordas […] pero ahí pasa algo especial […] las mujeres se van en cualquier condición.. Sin embargo. 2004. se van para allá consiguen dinero. 2007). se regeneran hasta el pelo y regresan allá […] (Dalia). una asociada con el proceso de etiquetación de las identidades. y otra relacionada con el proceso de incorporación. sintiéndose atraídos por los beneficios que les provee el desplazamiento. económicos y matrimoniales que proclaman sumisión y dulzura de parte de las mujeres inmigrantes a cambio de derechos de ciudadanía. 2003c. 2005). mucho más emocionante una mujer negra […] por todo el imaginario que se tiene que la cultura afro […] es más ardiente y activa sexualmente. curvas […] ¡no! […] son normalmente mujeres o muy bajitas o altas. las étnicas o regionales. que sitúan a los individuos en el mercado laboral y matrimonial de acuerdo con las definiciones a priori de las modalidades identitarias más generales: las sexuales. etc. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. Jolly y Reeves. no hay que olvidar que se tratan de relaciones de poder y de asimetrías sociales que se producen y reproducen aún en contextos transnacionales. estos estereotipos se definen como las formas de conexión entre modelos culturales. las raciales. . delgada. inserción laboral. Los y las inmigrantes. las de clase. Normalmente no son el prototipo que le tienen a uno de mujer bella.para el sexo […] entonces todavía eso está en el imaginario de los hombres europeos que dicen que las mujeres de acá son todo lo que ellos necesitan […]. por parte de los sujetos sociales (Guadarrama y Torres. no dejan de ser relativos. 354 Movilidades. suponen una doble transacción. que suscitan que los beneficios aunque evidentes. que tiene que ser alta. en busca de dichas oportunidades (Cepal. Es más emocionante. asimilación e identificación con esas definiciones a priori. sin considerar o percibir que las relaciones sociales y laborales en las que participan. 2003b. […] (Dana).. Desde la óptica de los estudios de la Cepal (2003b). consiguen marido […] y vienen acá se hacen la lipo. se movilizan hasta los países industrializados. mejores condiciones materiales y de relaciones de género “más igualitarias”.

la continuidad en el mercado laboral no calificado ocurre en aquellas circunstancias en las cuales la pareja no contribuye económicamente5 a sostener a su parentela política en Buenaventura. obreras en microempresas familiares o particulares. contratos de trabajo y la gestión de permisos laborales. Las mujeres negras de Buenaventura continúan vinculadas al mundo del trabajo desempeñando otros oficios. No obstante. Teodora Hurtado Saa 355 . con los cuales respaldar a su familia. el cuidado de personas. relacionados con el servicio doméstico. ni de su condición de grupo subordinado. Asimismo. mediante cartas de invitación. 5 Las parejas pueden contribuir con otro tipo de aportes no monetarios. Como se observa. Generalmente. concediéndole exclusividad a su pareja. aunque la vida matrimonial puede significar el paso de servidora sexual a esposa. al contrario. pero no la libera de su condición de mano de obra no calificada. ocupadas en el desempeño de tareas no especializadas en lugares donde igualmente puede trabajar su cónyuge.Lo del matrimonio yo creo que es discutible […] porque ¿con quiénes se casan ellas allá? […] ellas no se casan con los profesionales. Sin embargo. con las personas de clase media de Europa […] ¡se casan con los obreros! […] ¡obviamente! […] Las mujeres allá ya tienen un nivel educativo más alto […] (y estos son hombres) a los que cierto tipo de mujeres los rechazan […] Entonces. o lo realiza parcialmente. es una posibilidad para generar ingresos adicionales. lograr movilidad socio–económica como esposas las excluye del mercado sexual público y la transfiere al privado. éstá no las libera de su calidad de mano de obra barata. llegan las de acá que […] obviamente para mis ingresos aquí en Colombia […] a un obrero allá […] obviamente es un millonario […] Entonces. con quién se casan […] ¡con los obreros! con los que están más a su nivel […] muy raras ocasiones esas mujeres resultan casadas con el millonario […] (Dalia). la migración favorece la vinculación laboral y las uniones interraciales. como ayudar a facilitar el ingreso a Italia y España de sus parientes políticos. tráfico de personas y circunstancialmente con el narcotráfico. terminar de cubrir los costos de su propio viaje y financiar los de otros parientes. se registran casos aislados en los que se articulan actividades domesticas con trabajo sexual.

porque más que un fin en sí mismo el trabajo sexual es un medio.Ellas se rebuscaban duro para ganarse el sustento diario […] pues les tocaba. pero eso era por la suma necesidad que nosotros estábamos pasando allá […] en Colombia […] (Polo). se iban en las noches a los night club a trabajar. si es droga es en menor cantidad que los hombres. las relaciones sociales asimétricas determinarían un orden social y laboral. Ellas trabajaban en casa de familia. igualmente los sujetos estereotipados creen y asumen el estereotipo. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. porque esos les aportaban mucho. En especial. Para Oehmichen (2003: 178). una estrategia que facilita la entrada al mercado matrimonial hacia la búsqueda de una mejor calidad de vida. en relación con otros sujetos étnicos. También las mujeres trafican. Estereotipos sexuales e imaginarios étnicos–raciales Sin entrar a validar o naturalizar las miradas estereotipadas. Pero estas miradas no proceden únicamente de la percepción del otro. que legitiman la creencia de una supuesta mayor capacidad amatoria de los negros y las negras. como lo revelan los testimonios. Por ello hombres y mujeres de poblaciones etnizadas–racializadas tienden a ubicarse en ámbitos sociales u ocupaciones en las cuales lo que se valora es su fuerza corporal y lo que se califica como “cualidades” “innatas” o “naturales” es el capital cultural. aun en contextos de movilidad espacial transnacional. ¡me imagino! […] (Dana). donde se tiene que competir con otras mujeres étnica y racialmente diferentes. además lo mezclan con algo que es la prostitución en las calles. las supuestas habilidades humanas con base en la identidad étnica–racial y de género se explican de acuerdo con factores ideológicos e imaginarios sociales. en especial cuando dicho prototipo los coloca en una posición “ventajosa” ante el otro y en relación con otras posibles ofertas de servicios o de imágenes similares en el mercado.. 356 Movilidades.. que es el consumo para que el cliente se sienta bien. . cuidaban viejitos. al cual habría que agregar amatorio. de pronto a vender su cuerpo. entonces por lo menos venden 100 gramos de cocaína.

. pero esos mismos rasgos las ubican como exóticas en las sociedades de destino. Ser negra podría significar una aparente “invalidez” para el mercado matrimonial local. el estudio y la indagación empírica que se desarrolla en Buenaventura mostró que los estereotipos racistas. Teodora Hurtado Saa 357 . a la hora de elegir su pareja. seguidas de las marroquíes y de las ecuatorianas. la estética y demás factores que inciden tanto en el proceso de movilidad espacial transnacional como en las relaciones erótico-amorosas e interpersonales entre mujeres inmigrantes y hombres europeos. En ese orden. la necesidad de desplazarse y de legalizar su situación migratoria puede convertirse en un motivo para la explotación de las mujeres y el tráfico ilegal de personas.. Es pertinente aclarar que estos comportamientos no se pueden calificar ni mucho menos minimizar a simples estrategias de movilidad espacial y socio–económica o a la mera racionalidad instrumental de los sujetos involucrados.Las mujeres le temen que todas las latinas […] pero allá también hay africanas y se casan […] los italianos se casan con ellas […] ¡Si usted viera qué clase de mujeres africanas!. obviando la complejidad de la dinámica social y las relaciones de género. las mujeres rumanas y las colombianas serían las parejas solicitadas y las favoritas para contraer nupcias. 2006: 85-88) asegura que. en la que intervienen. además de los imaginarios e intereses personales. la pobreza. además de haber un incremento significativo de las uniones entre nacionales y extranjeros.. Sin embargo. la lúdica. La misma Cortina (et al. los hombres españoles que se casan con mujeres inmigrantes manifiestan una abierta preferencia por mujeres de cierta nacionalidad y rasgos físicos. y los italianos se casan con ellas […] ¡Son feas!… ¡son feas!. las emociones. que a los italianos les guste sus africanas […] (Celia). contribuyen a profundizar la explotación económica y sexual de las mujeres. En este contexto. y ellos son orgullosos con sus africanas[…] Yo no sé si es cuestión de gustos […]. combinados con los sexistas. los afectos.

. por un año. ya que facilitan la incorporación y la participación de las mujeres negras de Buenaventura en el mercado matrimonial y en el servicio sexual.. hermanos y parientes cercanos hasta los lugares de residencia actual. al tiempo que construyen un colchón para que otras mujeres migren: amigas. conseguir el capital económico que les brinde la posibilidad de trasladar a sus familias: hijos. le pagan al español los días que esta acá luego se van […] Una vez tienen el libro de familia. etc.A raíz de que los estados europeos pusieron tantas trabas para las visas. capitalizados a su favor.. se separan y ya la persona queda allá. en relativo poco tiempo. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. ¡No!. propician condiciones favorables para que las mujeres se vinculen al mercado laboral y se casen. porque en la actualidad. se casa con una mujer colombiana. legalizar su situación migratoria. en condiciones que les permiten. tomando en consideración que estas imágenes estereotipadas también tienen otras funciones. A otras dos personas las hace pasar como su padre y su madre y también se los puede llevar […] todo ese negocio cuesta al rededor de unos 20. como sus hijos. ella luego registra a otras personas. con todo los beneficios […] como si fuera una ciudadana española y puede gozar de los beneficios del estado español […] lo otros tienen ciudadanía por cinco años como hijos o como padres y luego la pueden renovar según su comportamiento en el exterior […] (Dalia).. no… no… en ningún momento es un problema casarse uno en Europa. y se los puede llevar. al mismo tiempo que se perfilan en un instrumento que. hermanas. el europeo ha tenido tanto o más sagacidad […] Hoy en día a la primera que ve le dice […] ¡te cobro tanto por casarme contigo! […] Eso se volvió otro negocio […] Tiene que estar uno muy de suerte o muy de buenas para encontrar a una persona que realmente se encoñe con uno y quiera casarse voluntariamente […] (Polo). inclusive. 358 Movilidades. . en España. ahorita una nueva estrategia para poderse ir de manera legal es que viene un español. comadres. este trabajo no pretende caer en el error de victimizar a las mujeres negras e inmigrantes. 25 millones de pesos. No obstante. de su misma edad o menores que ella.

pueden experimentar relaciones de género más igualitarias en comparación con las existentes en los lugares de origen. Allá (en Buenaventura) la mujer exagera porque deja al hombre durmiendo… (Celia). no tuve felicidad acá con nadie. no sólo porque prácticamente en todos los países del norte y del sur existen nuevas minorías étnicas–raciales. en Buenaventura.. porque allá es mal visto que a él decían […] ¡que si era el abuelito del niño! Así. etc. he sido la que le ha dado vida a ese señor […] Él no se cambia por nada […] (Celia). acá (en Buenaventura) el hombre es muy machista. Él para cualquier cosita me pide siempre consentimiento a mí. sino también porque un número significativo de estas nuevas minorías están Teodora Hurtado Saa 359 . Allá manda la mujer. El escenario de la globalización de los mercados laborales y las migraciones desempeña un papel clave. porque acá (en Buenaventura) yo no tuve vida. 2004). eso me gusta y me llena de satisfacción. Entonces lo hacían sentir mal a él […] yo le decía […] ¡no en Colombia la gente hasta tarde tiene a su hijo mientras tanto pueda tenerlo. nacionales y de género. Entre los hombres italianos. lo tienen hasta tarde […] le dije […] ¡no te avergüences! Yo. porque me siento realizada como mujer y como persona.Él me dice… ¡yo no te cambio por ninguna italiana! […] ¿por qué? Es que nosotros tenemos un amor. al menos los poquitos que yo he conocido y el que me tocó a mí. que se manifiesta como un proceso global. manda la mujer. Tomando en cuenta que el presente documento hace referencia a un tipo específico de movilidad especial transnacional y de relaciones de género y étnicas–raciales. un aspecto interesante es el efecto combinado de la dinámica transnacional con el proceso de mestizaje interracial y cultural. surgidas de los flujos migratorios de los últimos cincuenta años (Aja. tenemos ese amor […] es que nacemos […] nuestros padres nos crecen con amor para dar […] entonces yo creo que eso es lo que lo tiene así conmigo […] Yo lo trato como un niño a él y peor si le doy ese hijo […] ese niño ya tan tarde […] que a él le daba pena. Asimismo.

en particular. sexuales. Movilidades.. representan al personaje cínico.conformadas por afrodescendientes. educados. Dalia por ejemplo menciona que: Un hombre colombiano casarse con una mujer que ha sido prostituta que la conoció en un prostíbulo es un ¡choque! […] no importa el nivel económico o el nivel académico. la recibe como venga […] con sus hijos. imaginarios que contrastan con las representaciones que se establecen de los hombres negros de Buenaventura. En el que el modelo ideal de hombres liberados. laborales. involucrados en una dinámica de construcción y reconstrucción de identidades de género. En el caso de la migración bonaverense a Europa. étnicas–raciales y sexuales promueve una imagen favorable y positiva tanto de los hombres blancos y europeos como de las relaciones de género que surgen entre parejas interétnicas y transnacionales. 360 . conchudo6. rubio y de ojos azules. los hombres negros de Buenaventura. que quiere sacarle beneficio 6 Persona que no le preocupa ser mantenida por su pareja. Imaginario que ponen de manifiesto las formas de interconexión entre los modelos culturales y los modelos matrimoniales de los que habla la Cepal (2003b). pero también de movilidad espacial.. influidos por los estereotipos sexuales. en general. y de los colombianos. raciales y por las representaciones transnacionales que surgen sobre el deber ser y el ser de las relaciones intergénero y del mestizaje racial. que prefiere el diálogo y que incluso puede ser exhibido como el estereotipo o “trofeo” que sustenta el logro de la movilidad económica. Mientras que sus pares. Pero para un hombre europeo me parece que es muy común […] Está con una mujer que la conoció en un prostíbulo y la lleva para su casa y se acabó […] Igual sus hijos. que no le colabora en las labores domesticas.. que se siente cómoda con esa situación. es el hombre europeo o el italiano blanco. con sus familiares […] no le importa […] ellos son muy liberales en ese sentido […] (Dalia). la reivindica y hace lo posible por perpetuarla. cultural y étnica–racial en el lugar de origen. etc. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. étnicas–raciales. la dinámica de construcción y reconstrucción de identidades de género.

porque creen que la mujer allá simplemente es recoger la plata […] creen que tiene una mina de oro. se consiguió un marido allá […] allá se casan […] y trajo al tipo para acá. porque sus ingresos económicos son en euros. Teodora Hurtado Saa 361 . con ropa de marca. su hogar común y corriente […] se fue […] porque los hombres a veces hasta les financian los viajes a sus mujeres para que se vayan a prostituir y les manden. van a ser la vida que hacen y usted ve a los muchachos que no trabajan y andan bien alhajados. este “villano” “manipulador” en contraste representa el cuerpo del deseo. entonces creen que es una mina que hay que sacarle… sacarle… y sacarle… (Dana). Hay casos de hombres que con exageradamente conchudos. pero entonces mantienen a los hombres que tienen. a la casa […] él lo soporta […] No sé bajo qué excusa se lo presentó al europeo […] Pero los europeos son mucho más liberales […] (Dalia). conozco un caso en Juancho7. para ser específica ella tenía su marido. y es considerado un “buen amante”. Hay hombres que son extremadamente cínicos y quieren sacarle beneficio a todo. Sin embargo. y ellas los cogen y los mantienen. Hay colombianas que dicen yo no lo soporto a los ellos […] (a los italianos). ellos no hacen nada […] Ellas van a trabajar. Aunque en el discurso no se percibe que la movilidad espacial consolide o aporte a la emancipación de las mujeres pobres y negras de 7 Diminutivo de Juan XXIII. barrio de Buenaventura. con tenis de marca […] ¡Dios mío! Y con plata en el bolsillo […] ¡ah! Dicen “yo no soporto a los italianos” pero sí mantiene […] le quitan la plata a los italianos para dársela a los colombianos. a los otros colombianos que están sin hacer nada. para mantener a los hombres […] ¡eso no es justo tampoco! […] ¡ah! Yo prefiero estar con mi señor que con alguien que me quite plata […] Pero más que todo sucede con los hombres y las mujeres de Buenaventura […] quienes ¡son los que son así! (Celia).a las circunstancias y que además explota a las mujeres. Ella se fue. Un hombre.

lo que sí se exhibe como novedoso es su rápido crecimiento. mujeres y hombres contribuyen a la construcción de un imaginario que asocia lo negro masculino o femenino con lo erótico–sexual y lo blanco extranjero y masculino con movilidad socioeconómica y mestizaje étnico–racial. la transnacionalización étnica–racial contribuye. en su búsqueda de relaciones de género más igualitarias. “La mujer misma es una mercancía en sí…” de acuerdo con Dalia. subdesarrollados y lejanos. en especial respecto a las uniones con hombres negros de Buenaventura. la heterogeneidad de los actores involucrados. que repercuten en el proceso de empoderamiento y emancipación de las mujeres. Asimismo. . Migración transnacional: Multiculturalismo o globalización de las culturas y las identidades La migración transnacional no es un fenómeno nuevo. Para Velasco (2002). Desde su percepción. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. como forma de dominación y de subordinación. las relaciones de género son más desiguales en los lugares de origen en comparación con las experimentadas en Europa.. mediante un proceso de movilidad espacial en el que ellas se objetivizan o se convierten en mercancía. al transformar las condiciones materiales de sus hogares de origen y la vida afectiva y sexual de sus parejas europeas. con base en diferencias étnicas–raciales y de sexo.Buenaventura. en las que históricamente los sujetos étnicos–raciales habían sido percibidos como actores multiculturales. esto se produce en la medida en que un conjunto de atributos y relaciones sociales y económicas asimétricas. en otros sistemas sociales que perpetuan estas diferencias.. se observa de parte de ellas una actitud crítica hacia las relaciones de pareja. reproduce los mismos significados en otros sistemas de jerarquías. a colocar a las inmigrantes en una posición de subordinación y explotación similar a la que tenían en sus lugares de origen. propiciándose un proceso de transnacionalización étnica–racial de las mujeres como mano de obra y como reproductoras sociales. Sin embargo. nacional o local. con significados en el marco de un sistema de jerarquías étnico–raciales y de género. además. la pluralidad de destinos y sus consecuencias en 362 Movilidades.

e incluso sus descendientes sufren y siguen padeciendo la discriminación. etnicidad–racialidad y género en el contexto transnacional. afectando incluso las relaciones amorosas e interpersonales entre hombres blancos Teodora Hurtado Saa 363 . Hay un equipo que el color del uniforme es blanco y negro. Briceño (2004) y Bonilla (2004) retoman la discusión afirmando que en todos los países de occidente existen nuevos grupos étnicos–raciales. que asocian integración con asimilación. 2006: 84). Sufre mucho […] lo piensa […] lo dice siempre […] ¡Oh! Esta gente es racista […] esto italianos si que son racistas […] (Celia). lo cual puede ser explicado en la producción y reproducción de desigualdades por diferencia de clase. No obstante. les dicen el equipo blanco y negro. Asimismo. exhibirse públicamente como una pareja interracial e interétnica genera conflictos y dificulta los procesos de inserción social. la condición étnica–racial y el género son algunos de los componentes que inciden transversalmente en los nuevos procesos migratorios. niveles idénticos de participación en el tejido social que los nativos. Aja (2004). mientras que en otros casos los y las inmigrantes y sus descendientes padecen estancamiento en su proceso de integración social. la realidad demuestra que esto puede ser el caso de algunas poblaciones de inmigrantes. por consiguiente difícilmente se puede obviar el tema cuando se trata de estudiar la movilidad espacial de países coloniales y la migración internacional. entonces dicen que es el equipo de ello dos […] En estos momentitos el grande lo esta viviendo […] pero yo le he enseñado a que no se deje llevar del racismo. Dicen que el uno es blanco y el otro es negro. conciben que con el tiempo los inmigrantes logran mejorar su posición en la estructura social y económica hasta alcanzar. Escrivá (2003: 62) considera que algunos enfoques norteamericanos. Para Tinker y Valle (2002). en generaciones posteriores. que en algunos casos son el producto o la descendencia de las uniones entre inmigrantes y nativos.las poblaciones de origen y de destino (Guarnizo.

que resuelven casarse con personas de su misma región o lugar de origen: latinos o de Buenaventura... claro siempre está presente esa idea como de blanquearse. 364 Movilidades. un esposo italiano representa una cuestión de estatus. Sin embargo. que se traduce en reconocimiento social. no sólo económicamente […] ¡no sé! […] todavía en esa pirámide imaginaría de la raza yo puedo ascender […]. en especial por las madres italianas.e italianos y mujeres negras de Buenaventura. nacionalidad o región. Tengo una amiga de Buenaventura. mientras que en Italia estas uniones son rechazadas. de ascenso social y de éxito en su proceso de movilidad espacial. En Buenaventura. Esto conduce a que algunas mujeres y hombres inmigrantes decidan unirse a personas de su misma condición étnica–racial. en el caso de las mujeres negras inmigrantes. ya sea reforzando o debilitando dichas relaciones. y entonces conseguir un hombre […] obviamente allá lo van a conseguir blanco […] ¡es lo más seguro! Pero traerlo acá es como esa señal de que yo puedo ascender. las uniones interraciales pueden ser percibidas de manera diferente en el lugar de origen. todas las personas de color […] sólo que hay unas que no […] como yo […] unas que los vivimos deportivamente […] pero todos por igual vivimos lo mismo […]. pero tienen un corazón grande […] Yo soy la que no entro por el color […] Todas las mujeres vivimos esa situación de racismo. . registrándose casos en los cuales los y las inmigrantes retornan con relativa frecuencia a Buenaventura para encontrar pareja. Ella ahora me ha aceptado porque él se le ha impuesto […] qué te ha hecho esa señora […] le dice […] qué te ha hecho […] tú le ves el color porque […] tú le ves el color. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. contrastando con la valoración asignada en el lugar de residencia. esa sí es racista. porque ella sí es racista. ella es bien […] bien oscura […] Se casó con un italiano […] ¡simpático su italiano! […] y la mamá no la quiere […] la mamá del italiano no quiso el matrimonio […] la mamá no acepta el matrimonio […] Celia). Con la suegra mal. es decir. Necesariamente la parte racial está presente […] ¿por qué?.

y ser hombre blanco y europeo significado de superioridad y de ascenso social. es el proceso de mestizaje étnico–racial al que se enfrenta la población europea en general e Italia. en contextos sociales geográfica y culturalmente opuestos. Además de la discriminación. la pirámide racial de la que habla Dalia: “esa pirámide imaginaría de la raza (en la que) yo puedo ascender […] idea como de blanquearse”. Para ellas estar rodeada de esos “príncipes azules” y traerse uno para acá. en los que el mestizaje es una estrategia avalada por las madres y por la sociedad bonaverense. y España en particular. un hecho relevante y evidente. Blanco. aunque previsibles. donde las uniones como el mestizaje étnico–racial son consecuencias no sospechadas. un fenómeno que hoy en día experimentan los países desarrollados. El racismo existe. Las afirmaciones de Celia bosquejan lo que ocurre en el contexto europeo. Mientras las madres italianas discriminan y rechazan las uniones de sus hijos con mujeres del tercer mundo. pero cuando llegan acá sí lo es. por decirlo de alguna forma […] es una espacie de ascenso. de un fenómeno tan intenso como la migración transnacional. pobres y negras. no tanto con los hombres. de ascenso dígamos verticalmente […] por eso se da la traída de esos europeos a Buenaventura […] como sinónimo de triunfo […] (Giose). de bajo estatus social y de discriminación. tenienTeodora Hurtado Saa 365 . uno lo siente y uno lo vive. eso es como el trofeo a mostrar cuando regresan al barrio o a la comunidad (Dalia). los principales promotores de este fenómeno. social y culturalmente. Los hombres lo apetecen mucho a uno […] pero las mujeres son las que no lo quieren […] más que todo […] las personas mayores demuestran que no lo quieren a uno […] (Celia). que tiene más dinero y que lo consiguieron allá. que no debería ser una condición de ventaja. número uno blanco. Como se observa. ser mujeres negras. pobres y extranjeras puede ser considerado sinónimo de inferioridad racial.Pero el orgullo es traerse un hombre. cuyo impacto aparentemente es aceptado por las generaciones más jóvenes y por los hombres.

Sin embargo. Los estudios realizados por Cortinas et al. porque se sienten excluidos o son poco requeridos en el mercado matrimonial y sexual. en los que uno de los cónyuges es español. siendo los hombres quienes más recurren a este sistema. Reflexiones finales Las citas y el trabajo anterior hacen referencia a un fenómeno social como el trabajo sexual femenino y a la manera en que la prostitución es recreada en el contexto social de Buenaventura. La anterior hipótesis se refleja en el discurso cotidiano de mujeres que. España incrementó del 4% al 14. mientras que las generaciones más adultas se resisten a estos nuevos modelos de vida y a las familias interraciales. . entre hombres extranjeros y mujeres españolas. Pero también ponen de presente el hecho de que la migración transnacional y el servicio sexual se convirtieron en una de las principales estrategias de ascenso y movilidad socio–económica. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. se dirigen a su órgano genital diciendo: “Por tu culpa tengo edificios… Por tu culpa tengo casas… Por tu culpa tengo carros… Por tu culpa tengo dinero”.. aunque hasta la década del noventa eran más comunes las uniones inversas. el género también incide en estos casos. siendo las uniones entre un hombre español y una mujer extranjera las más comunes. (2006: 85–86) apuntaban hacia esta misma observación planteada por Celia. en sectores de población que experimentan niveles altos de pobreza. el servicio sexual simboliza un problema en el que la mujer ha perdido su condición de sujeto para transformarse en objeto al servicio del placer masculino y en un recurso para escapar de las condiciones de pobreza.3% los matrimonios interraciales e interculturales. entre 1987 y 2004. 366 Movilidades.do en cuenta que están uniéndose y teniendo descendencia con mujeres extranjeras. en la cual gran parte de las uniones se realizan entre personas de la misma nacionalidad. demostrando que en los últimos 15 años. Sin embargo. para algunas mujeres que sufren y se enfrentan a la presión social en Buenaventura. en comparación con las mujeres. como en la famosa obra de teatro Monólogos de la Vagina. Un dato interesante en su estudio es la endogamia conyugal..

como sí le da el prostituirse en España o en Italia. al estigma y a la discriminación. además de no tener opciones de movilidad socio–económica ascendente. esta dualidad respecto al imaginario social de las “italianas” tendría en parte origen en la dimensión moral y en el contexto socio–cultural de la población bonaverense.anécdota jocosa e irónica que narra sin embargo la experiencia de vida de mujeres afrocolombianas de Buenaventura. y por otra. presiona a las mujeres para que migren. la mayoría cambia […] (Dalia). ningún hombre estaría dispuesto a casarse con su servidora sexual. que optan por migrar a Europa para mejorar sus condiciones de vida. Teodora Hurtado Saa 367 . sino las señoras que vive en su casa […] Adquieren un estatus de amas de casa. Exponiéndose simultáneamente a la admiración y al juicio social. exigiéndoles que hagan lo necesario para salir de la pobreza y obtener el éxito personal y familiar. las doñas. “porque más vale un sida en Italia que un VIH en Colombia”. donde se puede correr la suerte de casarse con uno de sus clientes y llegar a ser una “gran señora” ante el grupo social de origen. En el caso de Buenaventura. donde los beneficios por ello son evidentes. todo el mundo las respetan en su país […] en cambio si se prostituye acá en el país sería la marginada […] pues igual los ingresos son diferentes […] la prostitución nacional no le da como para hacer la súper casa y comprar el carro. pero cuando las personas van y se prostituyen en otro lugar es diferente […] cuando llegan acá son las señoras. que por una parte juzga la prostitución como una actividad censurable e inmoral. La prostitución acá en Colombia se ve mal. En otras palabras. incluso por encima de su propia dignidad e integridad física. entonces ellas en cierto modo tienen el respaldo de los hombres porque la mayoría terminan casada con los nativos. que es lo que normalmente se hace […] (Dana). ya no son las señoras que trabajan en el bar. por el hecho de ser mujeres negras. redimiéndose con ello del juicio moral en un país donde. […] En cambio ellas si se casan ya pasan a otro estatus. Es la mezcla de lo sexual. extranjeras y pobres y por su condición de trabajadoras sexuales. es mejor prostituirse en el exterior.

victimizada como objeto sexual subordinado y obligado a satisfacer los deseos sexuales masculinos. que se prostituía. son el cimiento de las redes de camaradería que propician un ambiente adecuado para que otras mujeres migren. La misma sociedad legitima la prostitución en el exterior […] cuando llegan acá […]. esta profesión se ejerce en el caso de las mujeres moralmente cargada de tabúes y prejuicios sociales. por la otra. con ello contribuyen a mejorar la situación económica familiar y social. la buena amiga.. pero de todas formas cuando llegan acá no lo vemos como es […] como la mujer que andaba en las calles. algo inmoral ante la iglesia católica.. situación que puede denominarse como la dualidad en la dimensión moral. en la cual la prostitución suscita imágenes de transgresión del orden y libertinaje desenfrenado en el desempeño de los papeles sexuales femeninos. todos sabemos que estaban haciendo algo “inadecuado”. amigas y vecinas. porque. en Buenaventura. se incorporen al trabajo sexual o al mercado matrimonial o desarrollen otras tácticas de movilidad. al mismo tiempo que se convierten en la estrategia que contribuye a salir de la pobreza.. hijas. que vendía su cuerpo. en una estructura social capitalista fundada en una distribución desigual e injusta de la riqueza. . las mujeres inmigrantes en Europa o identificadas como italianas no sólo cargan con el estigma social. en la que el trabajo sexual y la movilidad espacial se transforman en modelos de vida. Sin embargo. entre comillas. Ellas se encargan de apoyar económicamente a sus madres.No obstante. sino como la señora que trajo dinero. la buena del barrio porque daba la plata a sus 368 Movilidades. generalmente desde el punto de vista del imaginario social. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. también encarnan el espíritu de la solidaridad femenina o intragénero. la buena hija. hermanas. la prostitución se convierte en un mal necesario en el que la mujer es vista como víctima y heroína. por una parte son mujeres que venden su cuerpo y. como ya se advirtió. De acuerdo con De Moraes (1998: 17–18) esta dualidad moral ocurre porque. por ser una actividad que emana y enmarca una lógica de ordenamiento de la vida social. la prostitución es percibida como la profesión más antigua del mundo. Sin embargo.

mediante la inmigración transatlántica. porque se habla infinidad de cosas de esa persona. si se puede decir así. pues tiene mucho dinero y que con eso ha podido colaborar a su familia […] que… por qué uno no hace lo mismo […] por qué las otras muchachas están acá trabajando de una manera […] como decir […] como un trabajo normal. es una persona adorada para todos en Buenaventura y en el país. en una empresa o en una casa de familia. y Guadarrama y Torres (2007) iría en esta dirección. es mejor que se vayan a España a prostituirse […] se casan y obtienen dinero más rápido para ayudar a su familia […] (Dana). Ahí lo que interesa es el dinero […] si la persona se va y consigue dinero. (2005). porque les regaló un vestido. Pero cuando la persona no tiene ni cinco centavos es pobre. esa actividad y también promueve para que otras personas vayan a prostituirse […] Dana). Cuando la persona consigue o tiene (dinero) es una persona querida. es una persona amada. y la manera en que el género. no dicen ¡no! esa persona se fue a vender el cuerpo y mírala […] lo que se dicen es ¡mírala ve! cómo llegó ¡tan bonita! ¡Ay! Tan bonita […] (Polo). la clase y la condición étnica–racial intervienen en estas estructuras. no obstante estos autores analizan las maneras en que se estructuran el orden social y los mercados de trabajo. Para De Moraes (1998). y que ha tenido. con base en diferentes Teodora Hurtado Saa 369 . Entonces. unos zapatos. argumentando que los mercados económicos y laborales pueden ser disciplinados u ordenados. estas formas de representación social estarían indicando que se está generando. y se lo vincula a la idea de estatus y clase social ascendente. El trabajo desarrollado por Benería. una revaloración y un reordenamiento del orden social en Buenaventura. También existe la presión entre las madres de familia que la una le comenta a la otra que su hija se ha ido para Italia o España.compañeras. también la misma sociedad alcahuetea […]. esa persona lo que hacen es destruirla. en la que se resignifica el trabajo sexual femenino de carácter transnacional.

étnicas o raciales.. Estas condiciones laborales están asociadas igualmente a sistemas de valores que vinculan condición étnica–racial con ocupaciones de poco prestigio social. se observa una dinámica social en la que los procedimientos para la afiliación e incorporación de hombres y mujeres a los diferentes mercados productivos se basan en una construcción histórica y asimétrica de las diferencias de género. históricamente construidas. entre otras. En este sentido. en una determinada estructura socio–económica y política. étnicas/raciales y clase social con el tema de la sexualidad. Al respecto.valores y normas impuestas por la sociedad. geográficas. son inseparables de la dimensión económica y sexual. 2005). Benería. 2003. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. al igual que el género.. Resultado de esta asignación. En particular porque. y el caso de las mujeres negras inmigrantes en Europa es un reflejo de ello. la antropología y la demografía. manifiesta que las formas sutiles de segmentación de la ocupación por raza y género ha conducido a que hombres y mujeres negros registren niveles de participación diferencial en el mercado laboral. 370 Movilidades. Durante este estudio se ha descrito la manera en que las identidades étnicas–raciales. edad. en su trabajo sobre la participación y el acceso desigual al mercado laboral. las prácticas e identidades sexuales. Araujo (2003). conduciendo a que hombres y mujeres etnizados y racializados sean inscritos al sistema de clases social y económico de manera diferencial y asimétrica. la etnicidad y la racialidad también se perciben y son interpretadas como esencias. la dominación y la discriminación siguen acompañándose de mecanismos de subordinación y explotación económica y sexual de los grupos subalterizados. de género y de clase. aun en contextos transnacionales. analizan estas conexiones entre las identidades de género. pero también de la etnia. . la raza y la clase social (Kergoat. de la valoración que en la dinámica de las relaciones sociales le es asignada a estas diferencias de sexo. más que de las diferencias inherentes a los individuos y grupos sociales.. por consiguiente la forma en que se construye o define la división del trabajo depende. y actualmente se están desarrollando líneas de investigación que desde la sociología. etc.

Cemi. La Habana. Temas en torno a un debate sobre las migraciones internacionales.. para ser abordados y analizados con mayor profundidad en trabajos futuros. para valorar estas mismas categorías en los contextos transnacionales.Algunos académicos reconocen la relevancia del problema y estiman que son espacios analíticos que merecen ser abordados ampliamente. Cuba: Centro de Estudios de Migraciones Internacionales. N. Fenómenos que no son tan recientes. A. Este estudio pone de manifiesto sólo algunas de esas formas de vulnerabilidad a las que se exponen las mujeres negras. no obstante. el de las minorías étnicas–raciales e identidades sexuales. pero cuya intensidad trae nuevos retos e interrogantes para las ciencias sociales y para el desarrollo de estudios transdisciplinarios. Urge entonces responder a la necesidad de contribuir a la descripción y explicación de los fenómenos que afectan a los grupos subalterizados y las condiciones de vulnerabilidad a las que son sometidos hombres y mujeres etnizados. (2003). todos ellos atravesados por las dimensiones de género. Teodora Hurtado Saa 371 . de movilidad espacial y de multiculturalismo. género y trabajo. construcción social de las ocupaciones y mercados de trabajo sexual. raza y etnia. racializados y sexualizados. Los desafíos de la equidad: Reestructuración y desigualdades de género y raza en Brasil. Revista Mexicana de Sociología. con base en estas identidades. y la manera en que los y las inmigrantes se insertan en los lugares de destino y en los mercados de trabajo. (2004). como es el caso de la relación entre identidades étnicas–raciales. es importante observar y analizar estos mismos problemas en contextos globales. etc. no sólo como temas locales o del ámbito de lo privado e íntimo. 65(4). hay temas de interés que quedan pendientes. Araujo Guimarães. 763-787. en contexto de movilidad espacial nacional y transnacional. Bibliografía Aja Díaz. y de los diferentes matices que adquieren.

Mato (Ed. L. 48. (2002). En D.. Serie Mujer y Desarrollo. Santiago de Chile. En D. (2005). Cepal. (2003). La trata de mujeres: sus conexiones y desconexiones con la migración y los derechos humanos. Serie Políticas Sociales. Bibliografía seleccionada. (2004). Migración y trabajo en la era de la globalización: el caso de la migración México. Inmigración. México: IIS–Plaza y Valdés. Universidad Central de Venezuela. (pp. New York: Routledge. (2002). Y. El mapa migratorio de América Latina y el Caribe. (2003a).Ariza. Santiago de Chile. 33. Canales. J. M. La figura del inmigrante en el contexto español. La construcción de la imagen y el estatuto del inmigrante– indocumentado en la España de la época de la globalización. Serie Población y Desarrollo. Caracas: Faces. (2003b). Mujeres migrantes de América Latina y el Caribe: derechos humanos. (2001). Santiago de Chile.). En búsqueda de trabajo. Butler. Políticas de ciudadanía y sociedad civil en tiempos de globalización. las mujeres y el género. Mato (Ed. 372 Movilidades. (2003c). Cepal. Cepal. development. and globalización. 51. 61. Cepal. Migración interna en América Latina y el Caribe: estudio regional del periodo 1980–2000. A. 44. exclusión y construcción de la alteridad. Políticas de ciudadanía y sociedad civil en tiempos de globalización. Economics as if all people mettered. Serie Población y Desarrollo. Briceño.). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. I. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. Benería.Estados Unidos en la década de 1990. 221-237). (2004). Papeles de Población. . 39. J. Santiago de Chile. Cepal. Londres: Routtledge. Santiago de Chile.. Butler. Serie Población y desarrollo. (2004). 48-81. Buenos Aires: Paidós. mitos y duras realidades. Caracas: Faces. Universidad Central de Venezuela. (2004). Migración internacional de las mujeres latinoamericanas y caribeñas. Undoing Gender. Yo no soy la que dejé atrás… Mujeres inmigrantes en República Dominicana. Cepal. (pp. Gender. (2000). 50. Serie Población y Desarrollo. Bonilla. 201-219). Discriminación étnico racial xenofobia en América Latina y el Caribe. M. Santiago de Chile.

(2006). D. E. (2003). The arrangement between the sexes. Género y migración (Informe General).). A. 59-83. Novos estudos de gênero no Brasil. Horizontes pluralais. (pp. y Domingo. E. Hall. Hall. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. Goffman. The question of cultural identity. Buarque de Hollanda (Eds. (1992). Cali: Universidad del Valle. (1995). Inmigrantes peruanas en España. Jolly. (2006).Cortina. México: Documento Idymov 5. Migraciones. T. Las migraciones “norteñas” y el impacto sociocultural sobre la población urbana de Buenaventura. McGrew (Eds. (2003). D. (1977). Relations in public: Micro–studies of the Public Order. y Torres. (Eds. En C. 1. 65(4): 841-861. Crecimiento y singularidad demográfica de los matrimonios extranjeros en España. 4(3): 301-331. A. Los significados del trabajo femenino en el mundo global. De Moraes. (2007). Relaciones de género. J. 75-105. 273-325). L. Hurtado Saa. Prostituição. Cambridge: Polity Press.). Theory and Society. De la relación social de sexo al sujeto sexuado. 34. A. trocas e convites sexuais na adolescêcia feminina pobre. Modernity and its Futures. La utilización de los servicios de salud en Colombia con énfasis en la condición étnica–racial. Burschini y H. 20. Goffman. New York: Basic Books. Revista Mexicana de Sociología. trabajo e identidades. S. (1996). (2005). E. Guadarrama. The presentation of self in everyday life. Institute of Development Studies. Kergoat. T. (1998). E. 79-101. México: Antropos–Universidad Autónoma Metropolitana. Escrivá Chordá. Revista Internacional de Sociología.15–50 Sao Paulo: Fundación Carlos Chagas. R. (1971). y Reeves. L. Guarnizo. S.). Hurtado Saa. Migración y Desarrollo. New York: Doubleday Anchor. H. Esteve. C. Teodora Hurtado Saa 373 . En S. F. El Estado y la migración global colombiana. 36. Conquistando el espacio laboral extradoméstico. Goffman. (2006). Held y T. Ciesas–Golfo.

F. 173-194). (2003). J. M. M. Posso Quiceno. Cultura. P. poder e identidad.. Colección CES. Clacso. Sandoval De Escurdia. La migración colombiana hacia España. División de Política Social. Cali: Cidse–Univalle. Bonfil y E. Análisis sobre la situación general de la migración. C. Relaciones interétnicas y discriminación urbana. Migración internacional y narcotráfico. transnacionalismo y desplazamiento (pp. Bogotá: Facultad de Ciencias Humanas. la dinámica y trayectoria de los intelectuales chicanos en los Estados Unidos. Velasco Ortiz. R.Mejía Ochoa.). M. Stefoni. El regreso de la comunidad: migrantes indígenas y agentes étnicos. 374 Movilidades. (2002). W. México: El Colegio de México. Tinker Salas. (2002).). Oehmichen. C. identidades y sexualidades en mujeres afrocolombianas. Diagnóstico de la discriminación hacia las mujeres indígenas (pp. (2006). E.): Colombia: migraciones. En D. Chile: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. SIID–SIA. . Inmigrantes transnacionales: la formación de comunidades y la transformación en ciudadanos. y Valle. México.. J. El caso de las mazahuas en la ciudad de México. 157-177). L. (2006). Ardila (Ed. (2003). (Ed. Martínez (Eds. Colegio de la Frontera Norte. y Urrea Giraldo. y Richard Muñoz M. En G. (2004). Mato. las redes de hogares trasnacionales y los cambios en las relaciones de género. Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder. Centro de Estudios Sociológicos. En P. (Los mixtecos en la frontera México–Estados unidos).

Tercera parte Nación. raza e identidad .

.

7. La versión utilizada en el epígrafe viene de una segunda impresión en 1963 de la segunda edición en inglés de la traducida por Samuel Putnam y publicada en 1956. La traducción de Tannenbaum aparece en la edición de 1963. 2. 1 . N. 2007: 19-34). University of Nottingham. Freyre proclamaba el mestizaje como una declaración de la autenticidad racial brasilera. Gilberto Freyre (1963b).º. como lo anotó Frank Tannenbaum en 1963 en su introducción a la traducción al inglés (1963a: x) del segundo estudio importante de Freyre sobre la sociedad brasilera. durante la época de la esclavitud y después de ella. símbolo de la creación de la democracia moderna. Mientras que los políticos. intelectuales. Sobrados e mucambos (publicado por primera vez en 1936) también ha sido publicado en traducción. Introducción La publicación de Casa grande e senzala de Gilberto Freyre en 1933 marcó un punto de inflexión en la historiografía de la esclavitud en Brasil. 2 Jane-Marie Collins es profesora en el Department of Hispanic and Latin American Studies. cronistas y viajeros. ninguno me dio tanta ansiedad como el mestizaje. tendían a asociar la mezcla racial con la promiscuidad y la degeneración de raza. desigualdad y democracia racial: Especulaciones sobre raza. género y sexo en la historia de las relaciones raciales en Brasil1 Jane-Marie Collins2 Y de todos los problemas que confronta Brasil. como The Mansions and the Shanties. para la cual Freyre escribió un prefacio (XXVI). 3 La primera edición y las subsiguientes de Casa-grande e senzala han sido publicadas en inglés por diferentes editoras con el título The Masters and the Slaves. La habilidad de “mezclar” fue interpretada por Freyre y sus seguidores como una marca de distinción en la historia Este artículo fue publicado por primera vez en inglés en Journal of Romance Studies (Vol. Sobrados e mucambos3.Intimidad.

Como observa Mark Alan Healey. las tesis de Freyre sirvieron simplemente para explicar las ansiedades en torno a la mezcla. En este artículo se propone que el estatus enigmático en torno a las relaciones raciales en el Brasil es el resultado de haber pasado por alto dos cosas de mayor importancia en el trabajo de los estudiosos hasta la fecha. tales contradicciones y ambigüedades aún necesitan ser descubiertas. Brasil había producido una forma única de democracia racial. no como una falsa conciencia. Como anotaba Octavio Ianni en la década del setenta “es de gran importancia la intolerable contradicción entre el mito de la democracia racial y la verdadera preponderancia de la discriminación contra los negros y mulatos” (1970: 267). ya sea que consideremos las relaciones de raza brasileras como “contradictorias” o “ambiguas”. En retrospectiva. Ciertamente. su énfasis en la asimilación aclarando el color de la piel le dio fuerza a una interpretación del mestizaje como un problema que involucraba sesgos potenciales y transgresiones a las jerarquías de raza y clase (Sherrard–Johnson. “la raza sigue siendo uno de los terrenos más disputados en el Brasil contemporáneo” (1999: 6). aún plantea un gran reto a los eruditos en este campo. 2004: 863). Sin embargo. desigualdad y democracia racial . sino como un material ambiguo para utilizar en la crítica y la subversión contra la dominación racial” (2003: 397). porque en realidad una verdadera transgresión de jerarquías de raza y clase pocas veces ocurre en el Brasil. los escritos de Freyre en general revelan una actitud mucho más compleja hacia la mezcla de razas. sólo en ese momento podremos comenzar a comprender la coexistencia del dominio racial y la democracia racial en el Brasil. como señala Rebecca Reichmann. Entonces. como lo ha explorado Jeffrey Needell (1995) recientemente. aunque el estudio de Freyre fue ostensiblemente un ejercicio de redención cultural y racial contra la erudita dominada por puntos de vista eugenésicos. en vez de resolver problemas de desigualdades raciales. “el reto de la última década de estudios ha sido reconocer la realidad del dominio racial y la realidad del discurso de la democracia racial. Casi cuarenta años después. Es cierto que. 378 Intimidad.de las relaciones raciales del Nuevo Mundo. o ambas.

procesos en tribunales penales y testamentos relacionados con las vidas de las mujeres esclavizadas y liberadas y sus familias. benignas. Jane-Marie Collins 379 . Schwarcz. fue en sí mismo mucho más consciente del significado de la historia para las relaciones raciales. pocos estudios revelan una apreciación profunda de su base histórica. el examen de las raíces históricas de la democracia racial en el Brasil se le ha dejado a unos pocos estudiosos que la han tratado en gran parte como historia intelectual (Skidmore. Mitos en los mitos: Historia y relaciones de raza en el Brasil A pesar de la necesidad obvia y apremiante de echar por tierra el mito de la democracia racial como punto de partida para comprender la ideología de las relaciones raciales en el Brasil. se argumentará que se requiere un nuevo marco teórico para someter el mito de la democracia racial a un análisis que ponga en relieve las relaciones históricamente desiguales de raza y género. reproductivo y restaurador– en la formación de las relaciones raciales brasileras. utilizando fuentes primarias como cartas de libertad.Primero. como “inventor” del mito. el papel en general que juegan el género y el sexo. manteniendo esas desigualdades4. la falta de atención crítica a los procesos y prácticas históricos que dieron surgimiento a la llamada única versión de las relaciones históricas en el Brasil: la liberación de los esclavos y el mestizaje. 2000). Segundo. 1993. 1993. han sido ignorados por los estudiosos en 4 El marco teórico utilizado aquí ha sido desarrollado en el contexto de mi estudio actual más amplio sobre la raza y el género en el proceso de liberación y mestizaje en la Bahía (Brasil) del siglo XIX. De tal forma. no necesariamente su falta de atención a ella. y que resalte la forma en que el mito ha sido engendrado y perpetuado. Costa. Entonces. tolerantes y democráticas. Es su versión de la historia lo que es cuestionable. Freyre. y el idioma en el que. así como el lugar específico y central que tiene el trabajo de la mujer negra –productivo. Irónicamente. el énfasis en los discursos intelectual y literario ha significado que prácticas y procesos históricos clave que constituyeron la experiencia mediante la cual. Más bien. la historia de las relaciones raciales en el Brasil podrían ser de nuevo configuradas como excepcionales.

Este fenómeno. ya que estos eran los mecanismos que producían el sector de la población de libre color. Desde Tannenbaum en los años cuarenta hasta Carl Degler en los años setenta. Por ejemplo. e inquietaba y retaba a los estudiosos desde ese entonces. y el subsiguiente papel social del mulato en el Brasil. dio pie a que muchos historiadores. Mientras que los hombres libres negros más ricos se abrían camino en las escuelas de leyes y medicina. Ciertamente. Intimidad. sector que al mismo tiempo atraía y repelía a los visitantes extranjeros durante la esclavitud. En opinión de Herbert Klein: Al intentar analizar la estructura de la esclavitud de los negros y el desarrollo de las relaciones raciales en cualquier sociedad del Nuevo Mundo. George Reid Andrews ha observado la manera en que los negros brasileros y mulatos tuvieron mayor acceso a oportunidades para progreso socio–económico y político que sus pares en la América española del siglo XIX. porque el estatus de ocupación y grado de aceptación de los libertos durante la esclavitud presagian el patrón de asimilación posemancipación para toda la clase esclava (1972: 309). aquellos procesos y prácticas que garantizaban más atención de los estudiosos eran la liberación de los esclavos y el mestizaje. como lo anotaba Tannenbaum en Esclavo y ciudadano (1946). el significado de la población de libre color bajo la esclavitud. identificado como el “surgimiento del mulato”. Sin embargo. la evidencia de una mayor movilidad para la raza mezclada brasilera siempre pareció convincente5.general. es esencial comprender la condición de la clase de libre color. fue visto como la clave para explicar la diferencia entre los sistemas de esclavitud en Estados Unidos y Brasil y sus sistemas de relación racial en el siglo XX. como Russel-Wood (1982) examinaran el papel del “liberto” en la 5 Ver Cohen y Greene (1972) para las comparaciones de la liberación y el mestizaje en las sociedades esclavistas del Nuevo Mundo. “la entrada de los negros a profesiones que no requerían un grado universitario era aún más rápida” (2004: 106). según Andrews. desigualdad y democracia racial 380 .

Jane-Marie Collins 6 381 . y otras sociedades esclavistas en las Américas. Esto es cierto para Freyre y Russel-Wood a comienzos del siglo XX. dado que más recientemente los estudiosos han tenido la ventaja sobre sus predecesores de tener a su disposición evidencia demográfica acerca de la liberación de los esclavos y el mestizaje en Brasil que indican la necesidad de examinar el papel del género como determinante mayor. los hombres tenían menos posibilidades de ser liberados que Los estudios demográficos de la liberación en Brasil son demasiado numerosos para mencionar. Marx y Andrews a finales del mismo. Segundo. como lo han demostrado numerosos estudios. la mayoría de los estudios para el Brasil. el papel de la población mezclada en la formación de las relaciones raciales brasileras ha estado restringido a una interpretación del ascenso de los hombres brasileros de raza mezclada por medio de rangos de esclavo y luego de la sociedad posabolicionista. la experiencia como libertos fue determinada por dos factores: el modo en que la liberación fue obtenida y la edad en que se obtuvo. nunca se le ha dado al papel del género en la formación de las relaciones raciales una posición preponderante. Primero. particularmente aquellos pardos de piel más clara y mulatos7. Para ejemplos de variaciones regionales véase Schwartz (1982) en Bahía. Entonces. así como para Degler. a medida que se hacían un nicho en los puestos gubernamentales y militares. Esto quería decir que la mayoría de los liberados eran hembras y nacidas en Brasil. fueron sobredimensionados entre los libres en relación con la cantidad aún esclava. en algunos casos. Karasch (1987) en Río de Janeiro. Esto es sorprendente. Higgins (1999) en Minas Gerais. Esa evidencia demográfica ha revelado un número de patrones consistentes para la liberación de los esclavos en Brasil. para todos los esclavos. revelan una proporción de hasta 2: 1 hembras por machos. En cuanto al género. el color y la raza6. 7 No hay equivalentes directos al inglés en estos términos.sociedad esclavista del Brasil como una forma de volver historia las relaciones racistas. aún se utilizan para referirse al color claro de la piel dentro del espectro de la negritud. Ambos fueron utilizados y. En general. y que los esclavos nacidos en el Brasil. la trayectoria de la liberación de los esclavos va fuertemente relacionada con el género. Aunque la movilidad se consideraba un fenómeno masculino.

pero el número de mujeres africanas que fueron liberadas era más proporcional al número de mujeres esclavas. había más posibilidad de que los africanos compraran su libertad. era generalmente en reconocimiento por los servicios prestados por sus madres todavía esclavas9. mientras que a los brasileros se les otorgaba condicionalmente. la mayoría de las liberaciones se daban en las ciudades y la mayor parte de los libertos. Para las mujeres africanas. Los hallazgos de Higgins fueron similares para Minas Gerais (Higgins 1999: 163). En cuanto a la ocupación. porque había sido sacado de circulación para restaurarlo.las mujeres. 1999). Higgins. tal vez porque tenían un mayor valor en el mercado en relación con sus habilidades y conocimientos. Oliveira. en el 90% de estos casos. 1851-2. 1840-1. pero también porque liberar a hombres africanos era considerada no deseable políticamente8. livros de Notas (Salvador). 9 Mi propia investigación de cartas de libertad para la ciudad de Salvador en el período 1830–1871 indican que 308 niños fueron liberados y. 1988). El Livro de Notas para 1850-1 no estaba disponible para consulta cuando esta investigación se llevó a cabo. 1860-1 y 1870-1. Aún cuando los pardos y mulatos eran liberados de niños. 1978. hombres y mujeres. eran comerciantes callejeros o trabajadores domésticos dueños de pocos esclavos (Andrade. en quienes los blancos menos confiaban para trabajar en sus casas. A los hombres esclavos se les liberaba con menos frecuencia. Véase Aquivo Publico do Estado de Bahia. 8 Véase Reis (1997) para un ejemplo de las maneras en que las actividades de los hombres africanos en particular fueron vigiladas y reguladas después del levantamiento de Malês en 1835. Además. 1988. la ruta para la libertad generalmente era a través de la acumulación de capital proveniente de actividades lucrativas en la calle. para 1830-1. El papel de la paternidad en estas liberaciones es considerado por muchos como significativo (Kiernan. Los pardos y mulatos tenían más posibilidad de ser liberados de niños y los índices de género de bautizos de liberados eran comparables con aquellos encontrados entre adultos liberados. las madres permanecieron en cautiverio. 382 Intimidad. las mujeres esclavas nacidas en el Brasil generalmente pagaban por su libertad con muchos años de trabajo servil en el servicio doméstico y con lealtad y obediencia hacia sus dueños. Sin embargo. desigualdad y democracia racial .

1989). el género y la raza fueron las principales variables para determinar la ruta a la libertad y las condiciones en las cuales se podía ejercer la libertad (Camp. Los dueños de esclavos no querían perder ganancias ni autoridad. la manera en que se lograba la libertad repercutía en la manera en que se experimentaba. 2004). Morgan. Aunque las rutas que los antiguos esclavos tomaban hacia la libertad –esa precondición de tanta importancia en las sociedades modernas– estaban fuertemente correlacionadas con la raza y el género. El hecho de que aún en el Brasil sólo una minoría de esclavos eran liberados comprueba las dificultades para encontrar el equilibrio y mantener lo establecido (Chalhoub. el derecho a tener como esclavos a los hijos de las mujeres esclavas se extendía a todos los dueños de esclavos. la coincidencia de intereses en las capacidades productivas y reproductivas de las mujeres esclavas trajo una relación distintiva entre la propiedad y la producción en la sociedad esclavista del Brasil. En un proceso cuidadosamente negociado que con frecuencia se extendía por décadas. Como consecuencia. pero simultáneamente alineados. Los esclavos no querían seguir siendo esclavos todas sus vidas. 1998: 147-61). es reconocido que los dueños de pocos esclavos frecuentemente contaban con la capacidad reproductora de sus mujeres esclavas para aumentar el número de sus esclavos (Barickman. la dinámica de ambas condiciones en la construcción del estado–nación brasilero moderno y sus configuraciones atenuantes de ciudadanía (discursiva. 1999. las prácticas de liberación de esclavos y el mestizaje se interrelacionaron con sistemas de clientelismo y propiedad en la sociedad esclavista brasilera. Sin embargo. pero se tenían que conformar con ciertas condiciones de cautiverio para poder lograr su libertad. los esclavos y sus dueños se comprometían en un acto continuo a equilibrar las necesidades y los deseos –económicos y emocionales– que eran mutuamente opuestos. 2004).Es más. definiendo las relaciones actuales. De tal forma. pero tampoco querían esclavos descontentos o rebeldes. así como entre la libertad y el género para todas las mujeres esclavas (Beckles. entonces. produciendo el contexto histórico en el cual surgieron los códigos y la cultura de la ambigüedad y la contradicción. Como tal. Jane-Marie Collins 383 .

Para Andrews. Incluso en estudios muy recientes por Marx y Andrews. Ciertamente. Además. cultural y simbólicamente” (1997: 2). las relaciones sexuales entre amos de esclavos y sus esclavas son entonces citadas como explicación del “éxito” de los mulatos para “ganar su libertad” (Andrews. Aunque él ilustra el proceso de la liberación de los esclavos primero con el caso de una madre esclava puertorriqueña que había dado a luz a un niño esclavo engendrado por su amo. la condición de negro y la ciudadanía se discuten desde una perspectiva ciega al género. el significado de las relaciones de género y las implicaciones en la política de identidad –nacional y racial– también son pasadas por alto. El hecho de que la historia de las relaciones laborales y la construcción de la ciudadanía han sido constituidas por medio de las estructuras de “interconexión [e] interrelación” de raza y género ha sido demostrado recientemente para los Estados Unidos (Glenn. trata el mestizaje como un “hecho” histórico. anota que “la dominación portuguesa se extendió hasta en el ámbito del sexo” (1998: 66. biológica. la cursiva es mía). En Marx. algo dado e indiscutido (Marx. sin un asomo de ironía. “son las mujeres –y no (¿sólo?) la burocracia y la intelectualidad– quienes reproducen las naciones. como lo señala Nira Yuval-Davis en el contexto del estado-nación occidental.dominante u otra) han sido poco tenidas en cuenta. 384 Intimidad. y luego con el caso de una mujer esclava en Lima (Perú). los resultados son similares. pero el idioma de ciudadanía e igualdad. el enfoque ciego al género produce una interpretación del significado del orden racial y de las condiciones de ciudadanía en el proceso de crear la nación. desigualdad y democracia racial . como otros antes que él. quien había sido “explotada sexualmente” por su amo desde que tenía catorce años. 1996: 188). 2004: 43). el cual es principalmente un papel indiferente a las relaciones de género. 2002: 6). él. El hecho de que ambas mujeres no lograron obtener su libertad se considera irrelevante. Aunque Marx dice “mirar más allá del hecho biológico del mestizaje”. En la discusión de Andrews sobre la liberación de los esclavos en Brasil. La trayectoria hacia la libertad y la ciudadanía para los latinoamericanos negros se presenta sin género.

Andrews no hace ningún reconocimiento al hecho. como ha sido demostrado por estudiosos como Stephen Greenblatt y Joane Nagel. 2004: 70). se presenta en el Brasil casi exclusivamente como masculina. 2000: 120). mulato insurgente. las relaciones sexuales entre hombres y mujeres de razas (y estatus) diferentes adquieren significados claramente políticos así como históricamente específicos. ni tiene en cuenta las implicaciones de esto para las expectativas y experiencias de ciudadanía. las tensiones entorno al mestizaje son raciales y sexuales. Entonces. es decididamente masculino10. las agendas 10 Yuval-Davis hace un comentario similar en la “teorización hegemónica de las naciones estado” (1997: 2-3). los altos niveles de mestizaje revelaban un indicador positivo de los niveles de tolerancia sexual. En forma significativa. las naciones en el Nuevo Mundo no fueron simplemente “comunidades imaginadas”. colonización y esclavitud. en ambos casos. Es más. Jane-Marie Collins 385 . Sin embargo. Como lo ha argumentado Nagel. Aunque se entiende que todas las referencias a “igualdad” automáticamente habrían excluido a las mujeres libres –negras y blancas– en el Brasil del siglo XIX. Ciertamente. trabajador libre. en el caso del Sur de Estados Unidos.así como la lucha para lograrlas. De tal forma. plebe o campesino. eran “comunidades sexualmente imaginadas” y las nociones de pertenencia (o no pertenencia) a aquellas comunidades fueron imbuidas con experiencias de diferencias sexuales y raciales. la imagen del esclavo rebelde. Diane Millar Sommerville ha argumentado que Eugene Genovese no le dio importancia a los niveles de mestizaje como una forma de darle “pedal suave” a la magnitud de la explotación sexual de la mujer esclava (Sommerville. En el caso de Brasil y el mito de la democracia racial a modo de Freyre. de dominación y control desde el primer contacto hasta la formación de la nación–estado moderno y más allá. para la historia de los Estados Unidos “la “conquista” del oeste involucró una serie de encuentros sexualizados que resultaron en una confrontación de sexualidades y sistemas sexuales a lo largo de fronteras etnosexuales (Nagel. bajo condiciones de conquista.

políticas actuales se proyectaron en el pasado por medio de datos demográficos del mestizaje. el mestizaje se podía señalar como prueba de prácticas paternalistas de sociedades esclavistas patriarcales. 119). 127). Paradójicamente. sino también al enfoque –conceptual y teórico–. No identificar el papel y el significado del sexo y la raza en las rutas históricas de la democracia racial no se debe solamente a la ceguera sobre el género como tema. Así como la raza está “conspicuamente ausente” de las discusiones sobre sexualidad. 133). como dice Goldstein. Más aún. 386 Intimidad. la naturaleza “conflictiva” de la combinación de raza y sexo encarnada en las nociones de mestizaje. que el tema “ha prácticamente desaparecido del trabajo erudito referente a la sexualidad en Brasil” desde que Freyre fue publicado por primera vez (p. también la sexualidad está ausente de las discusiones sobre raza (p. desigualdad y democracia racial . toca “un área tan íntima de la vida social” en Brasil. es la “coexistencia superficialmente descomplicada” del mestizaje y el racismo lo que hace que las relaciones raciales brasileras parezcan únicas (p. coerción y violación. sólo puede ser entendido como una contradicción o ambigüedad. como hemos visto. 2003: 115. según Goldstein. la apariencia de singularidad puede ser el único aspecto de las relaciones raciales en Brasil que realmente sea singular. sin importar el significado numérico de la población mezclada. esto significó que. Esta marginación del género ha significado que la historia y el desarrollo de las relaciones raciales en Brasil sea comprendido sólo en parte o. Brasil no es ni único ni excepcional (1999: 210). Más aún. 117. como lo ha argumentado Mara Loveman en su repaso del estudio de Marx. la interpretación que prevalece de la historia del mestizaje en Brasil se filtra a través de conceptos culturales de reciprocidad y cordialidad (Goldstein. mientras que en el caso de Estados Unidos el sexo interracial entre el amo y la esclava ha sido examinado por medio de teorías de dominación. Lo mismo es cierto acerca del trabajo erudito sobre las relaciones raciales en Brasil. Pero. tomado en un contexto histórico más amplio del colonialismo europeo occidental. 120). como lo ha señalado recientemente Donna Goldstein. Sin embargo.

Pero en muchos casos esto ha significado que las rutas de la democracia racial sean repetidas y rastreadas de nuevo como la pieza de un juego. Este patrón se inició por la primera ola de estudios sobre las relaciones de raza brasileras producida en las décadas del sesenta y el setenta. sólo había tomado un color de piel diferente. sino como condiciones de raza y sexo históricamente diferenciadas. Es cierto que el trabajo principal de los sociólogos es exponer las consecuencias de la democracia racial para aquellos que viven la realidad de hoy en día. Patriarcado. no sólo como expresiones de raza o diferencias de clase. la lucha de clases no había cambiado de tipo. nos vemos obligados a enfocar prácticas específicas sobre las cuales fueron construidas esas condiciones y fueron engendradas las desigualdades. En suma.La dificultad que han encontrado los estudiosos para desmitificar el mito entonces puede atribuirse a no haber tenido en cuenta los orígenes. Jane-Marie Collins 387 . estos científicos sociales trataron la cuestión de raza y racismo “sin hacer referencia a la historia cultural” (1995: 245). Tal enfoque significaba que el racismo era interpretado en términos puramente “funcionalistas” y presentado como un “instrumento” del capitalismo utilizado para “mantener la subordinación de los trabajadores negros” (p. 245). particularmente las implicaciones para la identidad negra y la movilización11. lo cual todavía marca muchos estudios sobre las relaciones raciales contemporáneas en Brasil. un examen teórico de las relaciones de poder ejercidas por medio del proceso histórico de la liberación de los esclavos y del mesticismo expone a lo que Saidiya Hartman (1996) se refiere en el contexto de la Ley de Esclavitud de Estados Unidos como un “discurso de seducción”. seducción y esclavitud Al examinar las relaciones desiguales del poder en el Brasil. Cuando se coloca al lado del nuevo nombre de Goldstein para la democracia racial brasilera 11 Ver por ejemplo algunos de los excelentes estudios de Antonio Sérgio Alfredo Guimarães (2001). Como lo ha observado Michel Agier. Entonces.

asociar estas teorías permite el desarrollo de un enfoque histórico para comprender las relaciones de raza que confirmen el nivel de comparación entre las relaciones de poder obtenidas en los dos contextos. desigualdad y democracia racial 388 . Entonces. constituye el lugar original del mito de la asimilación por medio de la eliminación de la identidad racial. perpetuando una creencia en la neutralidad racial. intimidad y desigualdad13. se vuelve aparente hasta qué punto existe una confusión constante entre expresiones y sentimientos de consentimiento y coerción. Posteriormente. Ambas teorías ponen de relieve el papel crucial que desempeñan la raza y el sexo y la manera en que se cruzan para determinar las relaciones de poder en ambos contextos –la esclavitud (Hartman) y la democracia (Goldstein)12–. los dos marcos teóricos trabajan para explicar los paralelos ideológicos y continuidades culturales entre la liberación de los esclavos y el mestizaje en una era de la historia de Brasil y la democracia racial en otra. El término “favor y fuerza” es prestado de Judith Butler. el “momento del mestizaje”. mutualidad y apropiación indebida.llamándola “erótica daltónica”. sumisión y sujeción. Como lo confirma un informe reciente de 12 13 Gilliam hace un caso similar para el uso de teorías de Gaines y Hester (1998: 62). la liberación y el mestizaje. pueden entonces ser demostradas como significativas aún hoy en día para las mujeres pobres negras brasileras. Este enfoque expone así las maneras en que la historia del mestizaje en Brasil ha sido contada por medio de la evolución y utilización de eufemismos para describir las relaciones sexuales interraciales desde la conquista. en el concepto más amplio de la historia de las relaciones raciales en Brasil. favor y fuerza. Intimidad. como lo expresa Angela Gilliam (1998: 63). Thereafter Johnnie (2005: 1063). Esta es una expresión y paráfrasis de Hartman (1996: 536-7). deseo y dominación. Es más. Las relaciones de poder ejercidas por medio de dos mecanismos principales de movilidad disponibles para las mujeres negras esclavas y libres. porque ni el estado ni la economía han intervenido suficientemente desde ese entonces para reemplazarlas. en su artículo sobre la novela de Carolivia Herron. reciprocidad y represión.

Unifem. los procesos de industrialización y modernización del siglo XX han hecho poco para mejor la posición socio–económica de la mayoría de las mujeres negras e indígenas en el Brasil: O papel destinado a elas continuou sendo subalterno. sino también porque permanecen dependiendo de redes comparables de clientelismo para tener acceso a los recursos económicos y a un mínimo de movilidad que esto conlleva (Goldstein. 2006: 142) Con la distribución más desigual de la riqueza de todos los países latinoamericanos. la distribución históricamente desigual de la riqueza en el Brasil es una de las características que definen las relaciones interraciales en el Brasil. 126). un hombre blanco rico y envejecido. y el patriarcado y el racismo han servido para exacerbar y acentuar estas desigualdades. Según Goldstein. el que aclara las maneras en que el dueño de esclavos y el coroa participan en (y perpetúan) “una fantasía social (es decir) la posibilidad que una sociedad en una forma no antagonista. los recursos económicos del Brasil están concentrados en pocos y son de difícil acceso. orgánica y complementaria” haga Jane-Marie Collins 389 . Sin embargo. no sólo porque continúan en el fondo de la sociedad económicamente hablando. com a desvalorização da sua força de trabalho no campo. altos índices de prostitução e condições precárias de saúde e educação (El papel al cual están destinadas continúa siendo subalterno. es el discurso de Hartman sobre la seducción. muchas mujeres negras aún acuden a estrategias de supervivencia similares a sus madres antepasadas. altos niveles de prostitución y condiciones precarias de salud y educación). Ciertamente. el patrón de Freyre –el dueño de esclavos blanco y el patriarca de la plantación– surge de nuevo como el coroa. En su estudio. Como resultado. 2003: 133. Goldstein resalta la manera en que el paradigma que prevalece para el sexo interracial se predice sobre la desventaja histórica socio–económica y la explotación de la mujer negra y el histórico privilegio socio–económico del hombre blanco. (Unifem. con la devaluación de su trabajo en el campo.

al recalcar la visión y la versión paternalista de la sexualidad interracial amo–esclavo. 1996: 545). el discurso de la seducción. no 14 Jessica Forbes Roberts utiliza este término. 2003. Thereafter Johnnie (2005: 1063). 1998: 63. por su “supuesta habilidad de hacer que los poderosos se vuelvan débiles” (Hartman. como se evidencia en la Ley Sobre Esclavitud en Estados Unidos “recurre a la idea de relaciones recíprocas y conniventes y engendra una construcción pronunciada de la sexualidad negra femenina en la cual la violación es inimaginable” (Hartman. la violación de la mujer negra no sólo se considera como “historia no procesable”. existe un entendimiento explícito de la realidad vivida del legado de las relaciones esclavistas. ambas teorías exponen las maneras en que la mujer negra. abren la liberación de los esclavos y el mestizaje a nuevas interpretaciones y ayudan a resaltar el papel que juegan estos procesos en el despliegue de la democracia racial en el Brasil. Para Hartman. 7)14. es una visión que ha desempeñado un papel clave en la “codificación de la fantasía” del sexo interracial y ha presentado un paradigma para su práctica actual (2003: 118). Aunque tales estudios no investigan el proceso histórico específico del racismo y el sexismo. en su artículo sobre la novela de Carolivia Herron. 65). Intimidad. desigualdad y democracia racial 390 . Léila Gonzalez y Lidia Avelar Estanislao. Finalmente. se convierte en “digna de culpa” de una plétora de males de la sociedad (así como de pecados humanos). las teorías de Goldstein y Hartman. 1996: 538-9). En forma similar. la conversión contemporánea de la sexualidad de la mujer negra en bien de consumo está formada por y construida en un paradigma de relaciones amo–esclavo en el cual la violencia ejercida por los dueños de esclavos contra la mujer esclava se “hace romántica” (Gilliam. prestado de Judith Butler. Entonces. en la “democracia daltónica” de Goldstein. Para Goldstein. cap. Para las feministas negras brasileras como Sueli Carneiro. además de su propia opresión.posible una “visión armoniosa de comunidad (por medio de) la armonía entre los débiles y los poderosos” (Hartman. sino simplemente no procesable (Goldstein. al haber sido interpretada como “seductora”. 1996: 538-9).

sino como la base sobre la cual se han reinscrito categorías de exclusión e inclusión.como un proceso no documentado. El llamado sexismo “cariñoso” y el racismo “amistoso” que persisten en exaltar a la mujer de “raza mixta” y al modelo afro–bahiano de carnaval. em grande parte. de una vez. Jane-Marie Collins 391 . Pero los presupuestos de las instituciones no son suficientes y. conselhos– além de amparar constitucionalmente. en una identidad indígena “científicamente comprobada”. consideradas como problemas periféricos. (La sociedad brasilera –occidental y cristiana– ha tratado de reparar su pecado de culpabilidad colonial con la creación de instituciones públicas (fundaciones. consejos). que ainda permanecem na exaltação da mulata e do modelo afro-baiano de carnaval ou na exigência. de uma identidade indígena “cientificamente comprovada”. la reconciliación de las injusticias del pasado tratando al mismo tiempo de eliminar los prejuicios actuales ha comprobado ser difícil y en gran parte infructuoso. además de contar con la constitución de 1988 para castigar las prácticas racistas o sexistas en el Brasil. ministerios. por parte dos mesmos segmentos empenhados na destruição das identidades étnicas nativas daqui e d”África. a punição de práticas racistas e sexistas no Brasil. 2000: 215). sem opção preferential (Estanislau. saca a relucir preguntas sin orden temático. equivocadas em suas políticas. sin prioridad). desde 1988. dentro de marcos políticos y económicos diferentes. precisamente por las actitudes contradictorias del Brasil hacia las relaciones de género y raza: A sociedade brasileira ocidental e crista pretendeu expiar a culpa de seu pecado colonial com a criação de instituções públicas –fundações. remete questões que não são tematizadas. o la insistencia de parte de los segmentos mismos de la sociedad comprometidos en la destrucción de las identidades étnicas nativas y africanas. O sexismo “carinhoso” e o racismo cordial. en su mayor parte. están equivocados en sus políticas. Mas as instituções têm orçamento insuficiente e são. Como lo ha anotado Estanislao con referencia al sistema democrático actual y su compromiso constitucional con la igualdad de razas. logo. consideradas periféricas. secretarias.

desigualdad y democracia racial . Con el trasfondo de la comercialización del carnaval y la cultura afrobrasilera. La superexplotación de la sexualidad femenina negra a la cual Gonzalez llamó la atención hace más de veinte años ha sido reforzada desde ese entonces en la conversión de la mulata en bien de consumo. (Azêredo. en el cual ella despotricó contra la “superexplotación económico– sexual” de las jóvenes domésticas negras por sus senhoras y sus hijos. la posición y el posicionamiento de la mujer negra en la historia literaria del Brasil no han pasado desapercibidos por las feministas en el campo de los estudios culturales15. Esto es claro en nuestra falta de familiaridad con el trabajo de las mujeres negras en los Estados Unidos – no hay traducciones de estos textos entre nosotros. citada en Caldwell 2001: 221) Como lo observa Kia Lilly Caldwell. Ciertamente. las feministas brasileras han reclamado el “enegrecendo” (ennegrecimiento) de las feministas brasileras. Aún así. la naturaleza dolorosa de la relación entre lo personal y lo político y su papel en el desarrollo del feminismo brasilero fue expuesto en un discurso hecho por Gonzalez en 1982. en formas que “perpetúan mitos acerca de la sensualidad especial de la mujer negra” (citada en Caldwell 2001: 224)16. al menos desde 1981. el crecimiento Véanse por ejemplo las revistas brasileras Pagu (1996) y Estudos Feministas (1995). las ideas de las estudiosas negras feministas y de las activistas sólo recientemente han sido incorporadas al currículo. 221). 16 En una inversión deliberada de la teoría de blanqueamiento en el corazón del mito de la democracia racial.En forma significativa. La siguiente afirmación de Sandra Azerêdo resume la posición de los estudios feministas negros en relación con los estudios feministas brasileros: En ningún momento las críticas al racismo que se estaban haciendo en Estados Unidos en el feminismo occidental. 1994. nos sirven de inspiración. 15 392 Intimidad. “no haberse dirigido a la relación entre el dominio de raza y género ha oscurecido la complicidad de la mujer blanca en mantener el privilegio blanco y reforzado el estatus subalterno de la mujer negra” (p.

Jane-Marie Collins 393 . 1997). Ciertamente. Resumiendo el estudio de Sônia Giacomini (1994) sobre la interpretación de la mulata. Hanger. Centralizar el papel de la sexualidad en el proceso de la liberación y el mestizaje no lo reduce a un paradigma de amo blanco–amante negra esclava. concubinas. 1996. Un estudio reciente de la antigua área minera del Brasil. Estudios de otras sociedades esclavistas en las Américas indican que. a diferencia de esposas. Como lo demuestra Gilliam. 1997: 874). “el que algunas mujeres se hayan beneficiado de tales arreglos no debería enmascarar la profundidad de la explotación de su sexualidad y trabajo en todas las Américas” (Soderlund. amantes y prostitutas. La llamada preferencia del brasilero blanco por las mujeres negras y de raza mezclada como compañeras sexuales. 2003). 64). Para Gilliam. esto representa una “extensión de la narrativa del mestiçagem en el siglo veinte (que) vuelve incorpóreas las capacidades femeninas para tener poder y autoridad sobre sus vidas” (1998: 63). Más bien. Minas Gerais. Gilliam añade que “esta mulata mítica realiza las interpretaciones históricas de la fantasía patriarcal […] reforzando no solamente la historia colonial de plantaciones del Brasil (sino también) las desigualdades globales contemporáneas” (p. y la identifica como un bien de consumo expropiado y explotado por todo tipo de amos. sugiere que para muchas mujeres liberadas éste fue el caso (Furtado. está bien documentada. la erotización de la desigualdad relacionada con la carnavalización de la pobreza ha sido articulada y transmitida mediante de los cuerpos de mujeres negras brasileras que “tientan” a los hombres para que los consuman. como si esas relaciones fueran de alguna manera innata capaces de trascender en forma total las relaciones amo–esclava de donde surgieron. tales observaciones con frecuencia son seguidas de ejemplos de relaciones duraderas entre esclavas y hombres libres. también era excepcional y escasa (Gaspar y Hine. Sin embargo. aunque la trascendencia era posible. el enfoque que aquí se desarrolla sitúa la sexualidad de la esclava como el bien de consumo central de las relaciones esclavo– amo en todas las relaciones de mestizaje y libertad. como lo observó Jean Soderlund.rápido del turismo en Brasil se apoya en la interpretación de la mulata como un producto para el consumo.

así como el alto precio que pagan para moverse por fuera de ese orden (p. 280). que pueden ser mucho más pesados que cualquier seguridad real económica y emocional. 282). las mujeres con frecuencia se resisten al proceso de transición porque ven que el viejo orden normativo se va alejando de ellas sin alternativas emancipadoras. cualquier amenaza a su influencia en dichas esferas sin alternativas compensatorias tangibles hace que las mujeres sean “expertas en maximizar sus propias oportunidades de vida”. y de las diferentes maneras en que las mujeres desarrollaron sus respuestas (Kandiyoti. 394 Intimidad. Estas respuestas son descritas como “pactos patriarcales” porque operan en confines estrictos del alcance de las esferas existentes de autonomía femenina. (p. Kandiyoti argumenta que las respuestas políticas conservadoras de las mujeres tienen una lógica que no se puede explicar simplemente por medio de una teoría de “conciencia falsa”. es instructivo ubicar los mecanismos de liberación y mestizaje en un marco teórico que resalte la naturaleza genérica de las relaciones de poder en las cuales estos procesos se apoyaron para su operación exitosa. La gran importancia que dan las mujeres a la seguridad y protección de sus propias esferas existentes de autonomía en el patriarcado refleja las “limitaciones concretas” de su posición en el orden patriarcal mismo. y como resultado las mujeres responden “adoptando estrategias interpersonales que maximizan su propia seguridad”. desigualdad y democracia racial . Por encima de todo. Es más. Esta teoría fue desarrollada por Deniz Kandiyoti en una comparación de las limitaciones y exigencias a las mujeres en diferentes órdenes patriarcales. 282) Confinadas a las esferas de autonomía designadas a ellas dentro del patriarcado y constreñidas por éstas. la explotación del trabajo productivo y reproductivo femenino es entendida no como un proceso bifurcado. sino como uno compuesto. Por razones similares. El enfoque teórico adoptado aquí es el de un “pacto patriarcal”. 1988: 280). al mismo tiempo que “hacen poco por alterar los términos estructuralmente desfavorables del guión patriarcal generalizado” (p. Como lo explica la autora: A pesar de los obstáculos que el patriarcado clásico coloca en el camino de la mujer.masculinos y femeninos.

la preponderancia de las mujeres en los patrones de libertad no puede ser atribuida a un deseo franco de integración ni a una complicidad sin complicaciones con su propia opresión. Kandiyoti encontró que en los órdenes polígamos patriarcales en el África. las mujeres se resistían a “cambios e infracciones que constituyen una brecha en sus acuerdos existentes en un orden dominado por el macho”. Más bien. Estas respuestas fueron formadas por la “percepción” que tiene la mujer esclavizada de su propio valor en el mercado y posición social en la jerarquía racial y genérica de la sociedad esclavista brasilera (Kelly. 280). Además. En este sentido. Entonces. placer y productividad venían juntos en la conversión del trabajo esclavo de la mujer en bien de consumo. 275). sino que son susceptibles a transformaciones históricas que abren nuevas áreas de lucha y renegociación de las relaciones entre géneros” (p. el éxito relativo que tuvo la mujer esclavizada con la libertad se debería entender como producto del mercado de esclavos en el que el deseo de ganancia. los “pactos patriarcales no son entidades sin tiempo e inmutables. en el cual la sexualidad y la reproductividad de la mujer esclavizada eran componentes indivisibles (Baptist: 2001). 1984: xx). el “discurso de la seducción” de Hartman ayuda a revelar la manera en que la liberación y el mestizaje produjeron una percepción genérica de la libertad. los cuales a su vez tienen importantes “implicaciones para la conciencia y la lucha de las mujeres” (p. resistiéndose a ellos abiertamente e insistiendo en la reinstauración de sus esferas anteriores de autonomía o unas alternativas compensatorias apropiadas (p. en la cual las aspiraciones y expectativas de libertad Jane-Marie Collins 395 . hay conjunciones políticas y económicas que pueden llevar a un “desmoronamiento y transformación de los pactos patriarcales”. Por ejemplo. así como a explicar sus respuestas específicas a sus encuentros individuales (individualizados) con sus amos. 275). la teoría de pactos patriarcales ayuda a explicar la posición de las mujeres esclavas y libres en la sociedad esclavista brasilera en general. hombres o mujeres.Sin embargo. En este sentido. según sus experiencias de libertad y mestizaje.

282). Finalmente. así como las prácticas de la libertad y el mestizaje. según Kandiyoti.de la mujer negra esclava. este aspecto de la teoría del pacto 396 Intimidad. 1988: 286-8). donde las desigualdades entre hombres y mujeres son de orden racial y sexual por medio del predominio continuo y la dependencia del clientelismo como mecanismo de movilidad (Gilliam. sino también ilustrando las consecuencias de intentos de operar fuera de esos mecanismos. A medida que el estado depende más de las operaciones de la economía (globalizada) para proveer a los “sin propiedad y desposeídos”. 1988: 280). Según Yuval-Davis. su poder se vuelve mayor mientras más distantes estén las mujeres del centro económico y político. Ese mito. desigualdad y democracia racial . tienen para las percepciones y definiciones de la ciudadanía en el periodo posabolición. para aquellas mujeres atrapadas en una transición. liberada y libre. cuando se utiliza con Hartman y Goldstein. al llamar la atención al papel complejo y contradictorio del género en redes de clientelismo. particularmente en órdenes patriarcales como Brasil. sin embargo. reordenamiento o desmoronamiento del patriarcado. ayuda a desenredar el mito de la democracia racial explicando las maneras en que las mujeres han “conspirado activamente en la reproducción de su propia subordinación” identificando no solamente los mecanismos de restricción en los cuales las mujeres brasileras ejercitan “la posibilidad de escoger”. cuando y donde fuera posible (Kandiyoti. los términos y condiciones del pacto se vuelven aun más precarios a medida que viven el proceso de reformulación y renegociación de las posiciones de poder (Kandiyoti. eran en gran parte determinadas por experiencias inseparables de maternidad. De hecho. Es más. no es en lo más mínimo impotente. Es más. “la necesidad de que los miembros de cada hogar contribuyan a la supervivencia hace que la protección económica del hombre a la mujer sea un mito” (p. el análisis y las teorías de género y raza de Kandiyoti y Hartman en diferentes contextos históricos proveen invaluables revelaciones sobre las implicaciones que las experiencias. la teoría del pacto patriarcal. sexualidad y falta de movilidad ocupacional en un contexto de cautiverio. 1998: 61).

pero se encuentran en el centro. Jane-Marie Collins 397 . Es más. Además. el negar la interdependencia de la intimidad con las desigualdades raciales y de género en la historia de las relaciones de raza en el Brasil es primordial para el proceso de creación del mito de la democracia 17 El término carioca significa residente de la ciudad de Río de Janeiro. Una favela es una barriada. de una democracia erótica que define la cara del Brasil del siglo XXI. nos muestra la manera en que el acceso a la sexualidad de la mujer negra y su control fueron una forma de asegurar el dominio racial de los blancos y el dominio sexual sobre todas las mujeres18. simplemente corrobora la naturaleza poderosa de este tipo de relaciones de poder. El enfocarse en los procesos históricos específicos de la liberación y el mestizaje facilita desenmarañar las contradicciones y ambigüedades de la democracia racial que han desconcertado a los estudiosos durante tanto tiempo. 18 El que algunos negros y mulatos se aprovecharan de los mismos privilegios reservados a los blancos.patriarcal es el menos desarrollado. sin embargo sugiere las condiciones descritas por Goldstein en su estudio etnográfico de las vidas de las mujeres cariocas de favela17. y la movilidad socio–económica que ofrecía. se engendró por medio de una serie de relaciones desiguales que han sido reinventadas como mutuamente desiguales y mutuamente intolerantes. Conclusión Tenemos entonces que cualquier intento de dar sentido a la llamada coexistencia contradictoria y ambigua de la discriminación racial y la democracia racial debe comenzar por desenredar las raíces históricas de la democracia racial desde su discurso dominante. al menos en forma simbólica y discursiva. al examinar las formas en que las relaciones de poder involucradas en los mecanismos de liberación y mestizaje son de características raciales y sexuales. Estas mujeres de las favelas son las que se benefician menos de los nuevos procesos de globalización y las economías del mercado libre. porque expone la manera en que el acceso a la libertad.

106(5). New York: Oxford University Press. culture and black identity in Brazil. (1994). Azerêdo. (1999). J. principalmente el significado estadístico de la población mezclada en el Brasil. A mão de obra escrava em Salvador. Afro-Latin America. (2004). 1780–1860. Bibliografía Andrade. McD. H. A Bahian counterpoint: Sugar. un examen más cercano de los significados históricos del mestizaje y la liberación en Brasil expone la falacia y fragilidad de esta creencia. Baptist. 398 Intimidad. (1995). cassava and slavery in the Recôncavo. E. Andrews. es prueba de tolerancia ha facilitado la otra negación que define la democracia racial: La práctica de la discriminación racial. Racism. Teorizando sobre gênero e relações racias. Stanford CA: Stanford University Press. Princeton NJ: Wiener. G. (2001). El aferrarse tenazmente a la creencia que la “evidencia” del mestizaje. 243–64.racial. el disfraz y la decepción tuvo sus orígenes. 1811–1860. M. 1800–2000. Centering woman: Gender discourses in Caribbean slave society. tobacco. 1619–50. la máscara de tolerancia sólo caerá completamente una vez vayamos más allá de los obstáculos intelectuales de “enigma” “contradicción” y “ambigüedad” y descubramos las experiencias históricamente específicas en las cuales el lenguaje de la negación. The American Historical Review. 14(2). M. Beckles. 203-27. J. “fancy maids”. desigualdad y democracia racial . (1998). Agier. “Cuffy”. Sin embargo. Bulletin of Latin American Research. and “one-eyed men”: Rape. E. 2. mientras que la creencia en la posibilidad de trascender el prejuicio racial por medio de relaciones sexuales interraciales permanece crucial para la supervivencia del mito en sí. R. Revista Estudos Feministas. Barickman. S. (1988). Sin embargo. B. commodification and the domestic slave trade in the United States. Sao Paulo: Corrupio.

Bloomington: Indiana University Press. Closer to freedom: Enslaved women and everyday resistance in the plantation South. The masters and the slaves: A study in the development of Brazilian civilization. Río de Janeiro: Maia and Schmidt. A. Baltimore MD: Johns Hopkins University Press. W. Costa da Viotti. New York: Knopf. S. Race and Class. 64–84. y Greene. Slavery and Abolition. A. P. F. D. M. (1933). Revista Estudos Feministas. 70(3). Gaspar. Camp. New York: Knopf. En M. Gilliam. Brasil Afro-Brasileiro (pp. (2000). 10(3). The Brazilian “mulatta”: Images in the global economy. Neither slave nor free: The freedman of African descent in slave societies of the New World. Neither black nor white: Slavery and race relations in Brazil. Feminino no plural: negras no Brazil.). The mansions and the shanties: The making of modern Brazil.) (1972). L. (1963a). y Clark Hine. Racialized boundaries: Women’s studies and the question of “difference in Brazil”. The Journal of Negro Education. More than chattel: Black women and slavery in the Americas. K. (Eds. 217–27. E. 2. The Brazilian empire: Myths and histories. (1994). J.Caldwell. D. (1989). J.). Slaves. (1998). Soares Fonseca (Ed. (2003). New York: Macmillan. Beleza mulata e beleza negra. B. Chapel Hill NC: University of North Carolina Press. Estanislau. Furtado. Casa-grande e senzala: formação da família brasileira sob o regime de economia patriarcal. Giacomini. (2004). (1971). (Eds. S. M. N. L. Chapel Hill NC: University of North Carolina Press. freedmen and the politics of freedom in Brazil: The experience of blacks in the city of Rio. N. Cohen. (1946/1963b). Chica da Silva e o contratador dos diamantes. Degler. D. 211-28). S. Freyre. G. Jane-Marie Collins 399 . (1996). Belo Horizonte: Autêntica. 40(1). G. Freyre. Freyre. 57–69. Chalhoub. C. (2000). (2001). Sao Paulo: Companhia das Letras. G. 219–30.

Slave life in Rio de Janeiro. Research in race relations in Brazil. C. (1991). 274–90.). Powers of misrecognition: Bourdieu and Wacquant on race in Brazil. Healey. Gonzalez. 1808–1850. Gender and Society. Higgins. 537–60. K. Minas Gerais. (1999). Guimarães. 1789–1822. L. (2001). violence and sexuality in a Rio shantytown. O. Chicago. 87-106). Seduction and the ruses of power. (1970). Hanger. Bounded lives. Durban. M. D. Ianni. N. Karasch. D. Cambridge MA: Harvard University Press. Berkeley: University of California Press. New York: Columbia University Press. (1996). M. Princeton: Princeton University Press. Laughter out of place: Race. En M. A. Oxford: Clarendon. bounded places: Free black society in colonial New Orleans.. J. (1978). 400 Intimidad.Glenn. Kiernan. P. history. Kelly. desigualdad y democracia racial . 256–78). A. Goldstein. Chicago University Press. K. Morner (Ed. gender and social control in eighteenth-century Sabará. (1997). S. S. “Licentious liberty” in a Brazilian gold-mining region: Slavery. 4(2): 391–402. 3(1). En M. (2003). class. Racial inequalities. (1987). 56–71. 2(3). S. Marvelous possessions: The wonder of the New World. E. T. A. (1988). Callaloo. O lugar da mulher (pp. Greenblatt. Nepantla. University Park PA: Pennsylvania State University Press. J. black protest and public policies in Brazil. Durham NC: Duke University Press. (2002). and theory: The essays of Joan Kelly. (1984). (2003). Women. Rio de Janeiro: Graal. Hartman. (1982). 19(2). Kandiyoti. Race and class in Latin America (pp. Unequal freedom: How race and gender shaped American citizenship and labor. A mulher negra na sociedade brasileira. Baptism and manumission in Brazil: Paraty. Luz (Ed. conferencia presentada a Unrisd Racism and Public Policy.). Social Science History. Bargaining with patriarchy. J.

J. Cohen y J. 26. F. 28(6). O espectáculo das raças: cientistas. J. (2005). Patterns of slaveholding in the Americas: New evidence from Brazil. I. University Park PA: Pennsylvania State University Press. A prayer for mourning: Seduction and trauma in Carolivia Herron’s Thereafter Johnnie. 180–208. Identity. 28(4). Reis. W. Schwarcz.Klein. Needell. R. instituções e pensamento racial no Brazil. Making race and nation: A comparison of South Africa. (2000). Morgan. Jane-Marie Collins 401 . “The revolution of the Ganhadores”: Urban labour. R. A. Baltimore MD: Johns Hopkins University Press. (1996). Brazil. 1060–73. M. 48(2). (Ed. Callaloo. D. A. the United States and Brazil. (1982). gender and modernity in the origins of Gilberto Freyre’s oeuvre. 1870–1930. The black man in slavery and freedom in colonial Brazil. J. Annual Review of Sociology.). H. Review: Making “race” and nation in the United States. Oliveira de Côrtes. (1999). En D. M. Marx. Journal of Latin American Studies. London: Macmillan. M. (1993). Greene (Eds. Race making and the nation state. 51–77. Loveman. Reichmann. 87(1). 107–33. Russel-Wood. A. Sao Paulo: Corrupio. South Africa and Brazil: Taking “making” seriously. 903–27. J. 100(1). P. race. (1982). W. The American Historical Review. J. Theory and Society. Stuart B. Race in contemporary Brazil: from indifference to inequality. The American Historical Review. Ethnicity and sexuality. 355–93.) (1999). Philadelphia: University of Pennsylvania Press. Nagel. (2004). 1790–1890. Salvador. Marx. O liberto: o seu mundo e os outros. 309–34). and the African strike of 1857 in Bahia. Schwartz. Laboring women: Reproduction and gender in New World slavery. L. Roberts. 55–86. ethnicity. J. (1988). J. (1972). Sao Paulo: Companhia das Letras. (1997). Cambridge: Cambridge University Press. 29. (1998). (1995). L. Neither slave nor free: The freedman of African descent in slave societies of the New World (pp. World Politics. Nineteenth-century Brazil. W.

Gender and nation. The Journal of Southern History. Slave and citizen: The negro in the Americas. New York: Oxford University Press. E. F. 68–82. O progresso das mulheres no Brasil. (1992).Sherrard-Johnson. R. Novais y L. En F. Journal of Latin American Studies. H. (2006). “A plea for color”: Nella Larsen’s iconography of the mulatta. Tannenbaum. Black into white: Race and nationality in Brazilian thought. J. R. Yuval-Davis. Sao Paulo: Companhia das Letras. 402 Intimidad. Sommerville. (2004). Senhores e subalternos no oeste paulista. 76(4). M. (1946). New York: Knopf. magnolias and Brigadoon. Radical History Review. 88. C. História da vida privada no Brasil (pp. Brasília: Unifem–Ford Foundation–Cepia. 63(4). 833–69. 24(1). D. Unifem. W. (2004). 873–4. Moonlight. desigualdad y democracia racial . (1997). de Alencastro (Eds. N. 173–92. 233–90). (1993). or “Almost like being in love”: Mastery and sexual exploitation in Eugene D. T. (1997).). Skidmore. Genovese’s plantation South. Soderlund. (1997). F. Slenes. Review: More than chattel: Black women and slavery in the Americas by David Barry Gaspar and Darlene Clark Hine. Winant. Commentary: Rethinking race in Brazil. American Literature. London: Sage.

de los dos lados sí piensan eso. Cuando la gente pregunta cuál es mi mezcla.Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en México Mónica G. y les dicen “los morenos”. los hijos tienen 30 y así. En México la idea de “mejorar la raza” continúa siendo un tema prominente. 29 años). Alguien se cogió a quien no debia haberse cogido. Ninguno es rubio. y tal cual así le dicen: “¿que cómo se fue a casar con ella?” –que si no se está viendo él así y todavía.] (Consuelo. mi traducción). que ir aclarándola. así que todos los hijos son morenos. Mi abuelita tiene un hermano que es súper moreno. 1994: 49.. Y por eso yo creo que yo lo tengo así como tan [. Pero así como “¿por qué no pensó en mejorar la raza?” Así de veras. Mis orígenes no me persiguen. . la transformación y la negociación 1 Doctora en Sociología por la Universidad de Londres. están tratando de averiguar quiénes eran esas personas. El extracto anterior pertenece a una entrevista que conduje como parte de un proyecto de investigación dedicado a explorar las prácticas contemporáneas del racismo en México. y se casó con una mujer súper morena.. Moreno Figueroa1 El color de mi piel muestra que la línea ha sido cruzada. a partir de las experiencias de un grupo de treinta y nueve mujeres mexicanas. todavía dicen que si no se está viendo bien moreno y todavía se fue a casar con una bien morena.. así súper.. sino como un proceso que tiene el potencial de la maleabilidad. el término “raza” es entendido no como un conjunto de características físicas distinguibles y fijas. pues sí es ir mejorándola. igual y ya tiene 70 años. Ni que estuvieran muy rubios todos. En esta parte de la entrevista con Consuelo es evidente que cuando diferentes miembros de su familia se refieren a su tío. Me persiguen las actitudes hacia ellos (Paulse.

y que. en primer lugar. algo corrompido. “refinado”. al mismo tiempo. “puro”. podría ser “mejor”. la cual parece referirse a la noción de que tanto raza como transformación son posibles mediante estrategias específicas. también hay una idea que hay algo defectuoso. un recuento histórico sobre el desarrollo de las ideologías raciales en México en relación con 404 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . distinguible y fijo–. Si hay una idea de mejoramiento. “¿Por qué no pensó en mejorar la raza?” es la pregunta. que ha sido arruinado. pues sí es ir mejorándola”. “blanco”. presentaré.–sin cuestionar el hecho de que esta versión de la idea de “raza” continúa confirmando su existencia como un hecho verificable. así como el makeup de su población como mexicanos(as) mestizos(as). en especial en términos de apariencia? ¿Sería o no útil el existir en un continuo estado de comparación con los y las demás? La “negociación de la pertenencia” a la familia. Dicha práctica forma parte de los elementos culturales y sociales que han permanecido en los procesos de formación de las identidades contemporáneas en México y que se han entremezclado con experiencias coloniales y poscoloniales. Consuelo dice que sus parientes piensan “que ir aclarándola (la raza). sobre todo matrimoniales. Para este análisis. es importante considerar los elementos culturales que han hecho posible el “pensar–imaginar” la nación. Pero mientras que en esos términos tal vez haya “esperanza” para las futuras generaciones –si la gente es lo suficientemente sabia como para no procrear con alguien de piel más oscura– ¿qué pasa cuando alguien no puede blanquearse? Al mismo tiempo. “hermoso”. tal vez. “bello”. no es difícil percibir las implicaciones de la percepción negativa que tiene ser mestizo y. y los discursos oficiales de nacionalismo y miscegenación. también es posible reconocer la fluidez del proceso de mestizaje. ¿no sería útil ser capaz de moverse en el interior del ancho parámetro de la caracterización de la mestiza y el mestizaje. con maneras específicas de entender la nación y con discursos raciales. En este capítulo. a la comunidad o a la nación es una de las prácticas características de la vida cotidiana en México. el cual puede pensarse como una considerable “mejor” opción que quedarse en el “otro lado” del contínuum: el lado del indígena y el negro. En este contexto.

específicamente. Moreno Figueroa 405 . Adicionalmente. opera en su interior reproduciendo la experiencia cotidiana del racismo en México. por una parte. ofreceré un análisis de una de las entrevistas. Esto ha significado que las “reglas” implícitas sobre el matrimonio y la “mezcla”. aquí sólo me enfocaré en la narrativa de una de las entrevistadas. lo que he llamado la “lógica racista” o “lógica del mestizaje”. que se expresan por medio de la ansiedad sobre la apariencia física y los sentimientos de vergüenza que las mujeres entrevistadas manifestaron. Para ejemplificar mi análisis. a manera de historias de vida. En segundo lugar. El argumento central que quiero plantear aquí es que el proceso de negociación de la pertenencia en el contexto familiar se relaciona. a su narrativa sobre la familia y la vida familiar como un espacio en el que las dinámicas racializadas de la negociación de la pertenencia.la idea de la negociación de la pertenencia. la negociación de la pertenencia está permeada por las expectativas respecto a lo que los resultados de la “mezcla” y el blanqueamiento “deben ser”. Mi objetivo es analizar las implicaciones que la idea de la “negociación de la pertenencia” tiene para la vida familiar y la manera en que. y. pueden entenderse y obtener significado. como podemos observar en el ejemplo que inaugura este capítulo. en los que los discursos sobre miscegenación y la ideología del mestizaje también juegan un papel importante. Consuelo. permeen las expectativas y dinámicas de la familia. Por otra parte. a los discursos de miscegenación que han impactado el imaginario de la población y que han determinado la manera en que la familia mexicana apropiada “debe ser” y debe “verse”. Negociando las identidades nacionales Análisis históricos y antropológicos dan cuenta de los “puntos de referencia” culturales que han hecho posible pensar la nación y que han permitido que los habitantes de México (o cualquier otra nación) se piensen a sí mismos como nacionales y sobre todo como ciudadanos que “sienten” que Mónica G. tanto a la familia como a la nación. junto con el sentido de lo que es y no es aceptable. dicha negociación también ha estado ligada a ciertos parámetros de belleza y feminidad.

en su famoso trabajo sobre las naciones como “comunidades imaginarias”. Lomnitz utiliza esta idea de Weiner para analizar la manera en que las ideologías comunitarias se crean.pertenecen a la nación. 2001) en el cual él examina las maneras específicas en las que la idea de nación surgió en México. La relación entre las diferentes cosas que cada persona que entra en el proceso de intercambio. niega y mantiene fuera de circulación. reproducen y reconfiguran. lo ubica. Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico 406 . ha facilitado el fortalecimiento de una “lógica del mestizaje” que se encuentra “incrustada” en las relaciones sociales contemporáneas en México como una configuración social y cultural racista. Lomnitz deriva su análisis de la discusión antropológica sobre el “intercambio” de Annette Weiner (1992). Desde 2 Annette Weiner. o no quieren. la diversidad no ha sido un obstáculo para la creación de un país llamado México y la formación del sentimiento nacional. vista mediante el análisis de mi investigación. he utilizado el trabajo de Claudio Lomnitz (1993. los recursos que no serán intercambiados. Principalmente. mi traducción). sino que también moldean los sistemas de diferenciación social. me ha ayudado a entender la manera en que en este periodo. en relación con la influencia del periodo de la Ilustración y del desarrollo del capitalismo en la construcción del Estado–nación. ya sea por omisión o implicación. Los objetos que son intercambiados en relaciones de reciprocidad hacen evidentes. 36. objetiviza un sistema de diferenciación social (Lomnitz 2001. Para Lomnitz. Su interpretación de la conquista y el periodo colonial en México. en su famoso trabajo titulado Inalienable Possessions: The paradox of Keeping-while-giving (1992). Él escribe que no es suficiente con explorar la idea de la mexicanidad y la formación de la nación mexicana sólo en el momento histórico en el que Benedict Anderson (1991). la intersección entre nociones de raza y nación inauguraron un complejo proceso de formación de México. a su vez. intercambiar en el proceso de establecer vínculos de solidaridad y pertenencia2. Dicho proceso. es decir. En mi investigación he explorado esos elementos culturales en términos de los procesos de formación histórica que han cimentado su continuidad hasta el presente. en la que desarrolla el concepto de bienes o posesiones inalienables y las define como aquellas que las personas no pueden. mostró que los intercambios recíprocos no sólo ratifican la solidaridad.

ahí es posible encontrar tierra más firme para entender el modo en que emerge la mexicanidad haciendo uso de las formas que resemblan nociones de pertenencia y nacionalidad en el periodo precolonial y durante la misma Colonia. Así, de acuerdo con Lomnitz, estas nociones han tenido un impacto en la formación de la nueva nación después de la Guerra de Independencia y pueden observarse hoy día, aunque en maneras ya “filtradas”, transformadas y recreadas, como veremos más adelante, en el análisis de las experiencias de las mujeres entrevistadas sobre su vida familiar. Dichas formas de pertenencia se refieren a las relaciones específicas que las personas establecieron con lo que cada uno de los grupos sociales consideraba ser “posesiones inalienables”. Estas relaciones son la base de las ideologías comunitarias que simultáneamente ayudaron y dificultaron la construcción del sentimiento de la nacionalidad mexicana3.
Examinar los bienes inalienables de la nación clarifica la manera en que se ha formado la mexicanidad. Los sentimientos nacionales se presentan como “lealtades primordiales” heredadas. Uno nace y muere con ellas y se pasan de generación en generación: Los hijos e hijas también las deben heredar. Esta característica de la nacionalidad –su ideología de trascendencia– puede ser comprendida al estudiar los bienes y derechos comunitarios que son considerados como inalienables porque ellos encarnan la trascendencia material de la comunidad (Lomnitz, 2001: 36, mi traducción).

Así podemos comprender el modo en que, durante el periodo colonial, tanto el criollo como el indígena tenían que trabajar arduamente para construir su identificación nacional. Los indígenas –“dislocados” de su comunidad de origen, e interactuando con las nociones coloniales de libre albedrío, pureza de sangre, patria y aculturación– también se comprometieron en un proceso de negociación de estrategias y alternativas disponibles en ese momento para promover el surgimiento del
Es importante señalar aquí que este análisis no sólo es relevante para México. Este enfoque sobre los bienes inalienables puede ser muy provechoso para el análisis de otras formaciones nacionales y el sentido de pertenencia.
Mónica G. Moreno Figueroa
3

407

sentimiento de pertenencia al orden social. Lomnitz sugiere que una vez que estos indígenas “dislocados” entendieron los valores del grupo dominante, también comenzaron a aprender a discernir y evaluar sus posibilidades: ya tenían desarrollado un profundo vínculo con la patria –la Nueva España–, donde habían nacido y se habían criado. El resultado de seguir estas posibilidades de negociación, eventualmente, limpiaría y purificaría su sangre. De esta manera, el indígena emigrado estaba ahora atado a una patria mucho más abstracta.
A través de su participación en la economía de mercado, algunos de estos emigrados comenzaron a aprender las maneras españolas [...]. Y si un hombre conseguía hacerse de algo de dinero, lo podía invertir en el camino del honor transgeneracional, por ejemplo, casándose con una mestiza o criolla (“mejorando la raza”) y adquiriendo posesiones con las cuales podía afirmar cierto honor (Lomnitz, 2001: 44, mi traducción).

Es así como aquí también podemos ver la manera en que una parte central de la elaboración de estrategias complejas de movilidad social era la personalización del proyecto de pertenencia: dinero, habilidades y un cierto grado de planeación eran esenciales para estos nuevos grupos de indígenas y mestizas que querían o necesitaban “sentir” que pertenecían al nuevo orden social. El sentido de pertenencia a dicho orden social era mucho más complejo en términos de lo que significa en la práctica “sentirse parte de”. Sentirse parte de algo parece referirse a la posibilidad de adquirir una serie de derechos y reconocimiento social, a través de la propia agencia y la autopromoción. Cuando me refiero a la personalización de un proyecto de pertenencia, me refiero a asumir como una tarea privada y personal el adquirir cierto estatus, en este caso, ser un sujeto del orden colonial y después ser un nacional de México. Así, la personalización de la tarea de legitimar la propia pertenencia fortalece los roles de agencia y autopromoción. Sin implicar que dicha personalización indica la eliminación de ideologías y vínculos comunitarios, o del sentido de la colectividad, lo que quiero 408
Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico

sugerir es que desde el periodo colonial (o desde antes) los habitantes de lo que hoy llamamos México han tenido que aprender a negociar su pertenencia, primero al nuevo orden colonial y después a los diferentes proyectos de nación que han surgido durante la historia. El proceso de negociar la propia pertenencia se puede pensar de dos maneras. Una, es como un proceso basado en la noción de la “pertenencia dada”; es decir, los aspectos que pueden ser negociados, re–elaborados como formas culturalmente aceptables de establecer, de manera honorable, el derecho a la legitimidad. Esto puede ser, por ejemplo, en términos de los certificados de pureza de sangre, que podían ser “manipulados” para las futuras generaciones, o el sentido de lealtad a la tierra donde la gente “nació y se crió”. La segunda manera en que se puede pensar el proceso de negociación de la pertenencia está basada en un “proyecto de pertenencia”; es decir, en el proceso continuo de evaluación y discernimiento individual por medio del cual la gente puede re–arreglar y modificar una variedad de elementos. Dichos elementos, como expliqué anteriormente en relación con el indígena “dislocado”, son el uso del libre albedrío y la reconfiguración de sus posesiones inalienables para determinar sus alianzas y lealtades; pero otros elementos importantes incluyen el acceso económico, que podría expandirse para incluir movilidad social y económica, y el control sobre las estrategias de matrimonio y honor. La argumentación principal que quiero presentar aquí es que las maneras en las que el orden colonial impactó los sistemas de pertenencia –ya sea los puntos de referencia culturales de las ideologías comunitarias indígenas, o la organización monárquica de la Colonia adoptada por los españoles y criollos– establecieron nuevos principios de organización que en sí mismos se convirtieron en una parte de las posesiones inalienables del orden colonial. Fue precisamente la capacidad de negociar lo que se convirtió en la piedra angular en el establecimiento de los vínculos de solidaridad y pertenencia. El impacto de la conquista y del establecimiento de un nuevo orden jerárquico se tradujo en la práctica constante de reconfigurar y renegociar lo que la gente consideraba sus posesiones inalienables.
Mónica G. Moreno Figueroa

409

Negociando las identidades raciales Los vínculos entre la identidad mexicana y la categoría racial de la mestiza son una consecuencia directa de las maneras en las que los discursos raciales se desarrollaron en México, entonces la Nueva España, en el marco del imperio colonial español. La mezcla racial que ocurrió en América Latina con la llegada de los españoles no tiene comparación4. Basave Benítez afirma que una de las causas principales del impresionante proceso de mestizaje racial es que muy pocas mujeres españolas vinieron a “hacer la América” (1991/2002: 17). Una aproximación estadística describe que la inmigración española estaba compuesta de un noventa por ciento de hombres y un diez por ciento de mujeres (Aguirre Beltrán, 1975: 121-133). Para Vieira Powers (2002), en la primera mitad del siglo XVI fue precisamente la “escases” de mujeres la que eventualmente perturbó la pulcra y cuidadosa segregación política y espacial (¿especial?) que los españoles querían establecer para facilitar la explotación colonial. En dicha organización, los españoles y los indígenas tenían sus delimitadas repúblicas y los africanos eran considerados como esclavos sin derecho a formar sus propias comunidades5.
La consecuente intensificación de las uniones sexuales interraciales llevó a un acelerado mestizaje que eventualmente puso de cabeza el concepto de las dos repúblicas y condujo a la desorganización del triádico sistema de castas (Vieira Powers, 2002: 15, mi traducción).

Basave Benítez sostiene que la unión de hombres españoles y mujeres indígenas constituyó el origen de un nuevo grupo en el interior de la población y, en consecuencia, un preocupante reto para el orden colonial y las autoridades reales6. Él sugiere que aunque la corona oficialmente había
4

Véase Kemper (1995) para un detallado análisis de los flujos migratorios durante la Colonia. 5 Para esta interpretación de la situación de los esclavos durante el periodo colonial Véase Lomnitz (1992). 6 Para una revisión detallada de la obra de Agustín Basave Benítez, ver el trabajo de Villalpando Rosaldo y Rodríguez Robles (1993).

410

Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico

aprobado las relaciones entre españoles e indígenas, y hasta la Iglesia Católica apoyó y alentó la “mezcla”7 para que los indígenas se convirtieran en “gente de razón”, (Basave Benítez, 1991/2002: 17), la percepción de la mestiza como “bastarda” prevaleció, marcada en la estructura del sistema de castas. Esto duró hasta el periodo de la Revolución de 1910 cuando, según González Navarro (1970: 145), las culturas indígenas fueron “rehabilitadas”. Sin embargo, ya para el siglo XVII la multiplicación de la población mestiza era enorme8; con todas las desventajas prácticas de las castas y ninguna de las ventajas legales de los indígenas, a los nuevos híbridos ilegítimos les tocó la peor parte del choque de los dos mundos (Basave Benítez, 1991/2002: 19). De manera importante, durante el periodo colonial, los españoles intentaron “reconstruir una acentuada versión de la sociedad corporativa de su tierra–patria e imponerla sobre una situación multiracial y multicolonial” (Vieira Powers, 2002: 15, mi traducción), enfatizando la importancia de la jerarquía y la casta, con impresionantes y duraderos efectos para el sistema social emergente. Estos esfuerzos tenían por complemento la conceptualización genealógica española de la nación, la cual sostenía que la pertenencia estaba determinada por el compartir la misma sangre. Así fue como durante los siglos XVI y XVII

7

Existe una controversia en la literatura que revisé acerca de la posibilidad que la Iglesia Católica aprobara y fomentara la “mezcla racial”. Basave Benítez se basa en una carta que el Rey Fernando El Católico le escribió al Virrey Diego Colón en 1511, en la cual él prohíbe a los españoles e indígenas que vivan juntos sin estar casados. En 1514 el Rey aprobó un decreto en el que formalmente autorizaba los matrimonios mixtos (Basave Benítez, (1991/2002: 17-18). Sin embargo, sí existieron reglamentaciones contra los matrimonios interraciales durante el periodo colonial (Wade, 2004). 8 Aunque la manera en que los censos han sido llevados a cabo ha sido severamente criticada (Chance, 1979), es interesante anotar, para darnos una idea aproximada, que, por ejemplo, en un censo de 1742 se estima que la población estaba compuesta por 11,94% de españoles; 20,14% de mestizos; 7,11% de mulatos; 60,70% de indígenas; y 0,11% de asiáticos. (Peter Gerhard, Mexico en 1742, citado por Chance, 1979: 155, referencias omitidas).
Mónica G. Moreno Figueroa

411

españoles, indios y africanos fueron incorporados a una jerarquía social basada en distinciones raciales, un sistema de castas legal concebido en el organismo ibérico, el cual estaba influido por su intersección con la organización socio–política indígena pre–existente, y también exacerbado por las relaciones del colonialismo europeo (Vieira Powers, 2002: 15, mi traducción).

Durante el periodo colonial, los españoles transfirieron el sistema ideológico español a las colonias, el cual enfatizaba la importancia de la jerarquía y la casta. La relevancia de la fe católica y las nociones de limpieza de sangre, el honor familiar y el nacionalismo español cristiano eran centrales en la construcción de la sociedad de castas. Según Lomnitz, la noción de limpieza de sangre, tenía implicaciones importantes ya que
Reflejaba la capacidad de los hombres de “sangre limpia” de controlar a sus mujeres. Así, la ideología del honor del Mediterráneo, que está atada a las ideologías de virginidad, castidad y lealtad de las mujeres, fue reforzada cuando la idea de limpieza de sangre fue usada como una manera de obtener ventajas económicas y políticas (Lomnitz, 1992: 264).

En la mente española, la limpieza de sangre “reflejaba la profundidad de la lealtad al cristianismo de un dado linaje” (Lomnitz, 1992: 264, mi traducción). De esta manera, estas nociones nacionalizaron la iglesia y la fe; sólo aquellos que podían probar ser ancestros cristianos era confiables. Los “nuevos” conversos (judíos, musulmanes, africanos, indígenas) no podían ser “verdaderamente” confiables, justificando y legitimizando así su subordinación por los españoles. “De esta manera, la hispanización de la Iglesia, mediante una ideología de pureza racial, fue la clave que antecedió a la construcción de la jerarquía racial en México” (Lomnitz, 1992: 264; mi traducción)9.
Aquí es importante mencionar que el papel de la Iglesia Católica en el sostenimiento y reproducción de las jerarquías raciales y los parámetros de diferenciación social es relevante, sin embargo, no encontré suficiente información para profundizar este análisis e ir mas allá de lo aquí mencionado en términos de su impacto hoy día.
9

412

Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico

Los indígenas eran concebidos como “miembros” de la corona que “aceptaron” el cristianismo y tenían el derecho a sus propias comunidades y a las formas de organización en lo que se llamó Repúblicas de Indios. Los españoles necesitaban mantener las jerarquías internas de los indígenas (la nobleza indígena) para gobernar la nueva tierra, aunque la relación con la república española mantuvo a los españoles en un papel paternalista y dominante. Por el contrario, la gente de descendencia africana y afrocaribeña esclavizada, no fue reconocida como poseedora del derecho a preservar –o recrear– sus propias jerarquías internas, y la posibilidad de una comunidad de esclavos, sociedad o nación fue abortada. Ellos y ellas fueron esclavizados bajo la lógica que sus naciones rechazaron el catolicismo, así que “mediante una intensa supervisión por la Iglesia y por sus amos, esclavos individuales podían ganarse su entrada al cielo y, en algunas circunstancias, su liberación de servidumbre o la de sus hijos e hijas” (Lomnitz, 1992: 267, mi traducción). En la estructura social colonial, los españoles tenían el mayor estatus; eran considerados la élite aunque estuvieran económicamente empobrecidos. Entre ellos y los indígenas y esclavos africanos estaban las castas: gentes que se mezclaron libremente entre los dos últimos grupos y que fueron conceptualizados de esta manera debido a la ideología de limpieza de sangre y la inestabilidad de las castas de esclavos e indígenas.
Las características imputadas (por los españoles) a cada una de las castas se relacionaban con las ideas dominantes en ese entonces sobre las razas españolas, indígenas y africanas, así como al parentesco español y las ideologías de género (Lomnitz, 1992: 271, mi traducción).

Sin embargo, este sistema era completamente inestable y era posible moverse hacia arriba o hacia abajo de manera transgeneracional; y con suficiente visión y recursos, cualquiera podía, “a través de estrategias matrimoniales, acercarse a los polos blanco, negro o indígena en unas pocas generaciones” (p. 271). En otras palabras, con suficiente planeaMónica G. Moreno Figueroa

413

ción, know-how y claridad sobre las normas, la gente podía negociar su pertenencia racial para su propia ventaja. Para Lomnitz,
de acuerdo con la ideología dominante del periodo colonial, la raza indígena era inferior a la española, pero también era redimible, no sólo mediante la fe cristiana, sino también mediante de la procreación con la raza española: existe una famosa fórmula de acuerdo con la cual el hijo de español e indígena era una mestizo; de mestizo y español, un castizo; y de castizo y español, un español. Es decir que el origen indígena de un individuo podía “borrarse” después de varias generaciones de matrimonios con europeos (Lomnitz, 1993: 363). Tabla 1. Clasificación de castas en el periodo colonial.
Padre–Madre Español e indígena Mestizo y español Castizo y español Español y negro Español y mulato Español y morisco Español y albino Torna atrás e indígena Lobo e indígena Zambaigo e indígena Cambujo y mulata Albarazado y mulata Barcino y mulata Coyote e indígena Chamizo y mestizo Coyote mestizo y mulata
Fuente: (Lomnitz, 1992: 271)

Hijo–Hija Mestizo Castizo Español Mulato Morisco Albino Torna atrás Lobo Zambaigo Cambujo Albarazado Barcino Coyote Chamizo Coyote mestizo Ahí te estás

De esta manera, durante el periodo colonial y en un contexto social en el que la inestabilidad conceptual, las débiles definiciones legales y 414
Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico

pasar era la norma, fue posible que la mestiza adquiriera gradualmente la característica de ser una identidad social sumamente flexible en el interior de una organización social basada en un sistema de castas (Chance, 1979; Knight, 1990). Este es un ejemplo de la clasificación de castas entre varios desarrollada durante el periodo colonial: Es posible afirmar que las bases para el acuerdo en las definiciones y límites de estas categorías raciales no sólo eran inestables, sino también sumamente subjetivas y, como Knight sugiere, relacionales: en su mayoría son “impuestas desde afuera y […] definidas negativamente: ‘una persona es más o menos india en relación a alguien más’” (Knight, 1990: 75, mi traducción). Es así como es posible entender que las relaciones entre los actores sociales de la Colonia no estaban claramente definidas. Sin embargo, las tres características principales para entender las repercusiones contemporáneas para la vida familiar mexicana son: 1. la inestabilidad de las tres categorías principales –españoles, indígenas y esclavos de descendencia africana o afrocaribeña– y las castas desde el principio de la Colonia; 2. la debilidad de las leyes y/o de las regulaciones sociales que mantenía la separación de cada grupo; y 3. la posibilidad de pasar (passing) y de aculturación. Durante el periodo colonial, el discurso racial sirvió como base para un desarrollo de la formación de identidades, tanto en términos nacionales como en términos raciales. Lomnitz sugiere tomar en cuenta los siguientes aspectos:
1. El estatus racial atribuido era extremadamente importante. 2. El polo negro era fácilmente incorporado en la masa proletaria, mientras que las comunidades indígenas eran sociedades jerárquicas en sí mismas. 3. El ser blanco (o la proximidad a la blancura) podía alcanzarse. 4. El mismo principio que permitía la construcción de las castas (limpieza de sangre) era el que al mismo tiempo provocaba la inestabilidad extrema de las mismas. 5. La peculiaridad de la casta española en este sistema social es que era la única posición en la sociedad en la que la prosperidad y el
Mónica G. Moreno Figueroa

415

poder eran un estatus atribuido. La “blancura” representaba una especie de pureza porque era la única posición donde riqueza, estatus y poder podían estar en equilibrio. En el desorden de la manipulación étnica que caracterizó el siglo XVIII mexicano, la blancura era la única posición que la gente no trataba de deshacer (Lomnitz, 1992: 274, mi traducción).

Así, durante el periodo colonial, la posibilidad de negociar la pertenencia al nuevo orden social impuesto después de la Conquista estaba gobernada por los discursos raciales de esa época, siguiendo la categorización de Lomnitz. La opción de adquirir “blancura”, de blanqueamiento, se podía intentar por medio de las prácticas de pasar (passing) y de aculturación. En este contexto, es fácil proyectar la caracterización de la mestiza al siguiente periodo inaugurado por el movimiento independista. Aquí, además del análisis de Lomnitz que afirma la importancia del estatus racial atribuido durante el periodo colonial, Alan Knight (1990) sugiere que una transformación racial comenzó a desarrollarse después de la Guerra de Independencia en 1810. Este cambio apunta hacia un cambio radical en la concepción de la identidad mestiza, la cual se convirtió en un “estatus tanto adquirido como atribuido” (Knight, 1990: 73, mi traducción). Knight, basándose en su análisis histórico, describe ambas definiciones como complementarias en vez de contradictorias. De manera similar al concepto de contradicciones y complementariedades de Edgar Morin (1995), ambas definiciones están relacionadas de tal manera que multiplican la riqueza de la idea de mestizaje y la mestiza como miembros privilegiados de la emergente nación mexicana. Esto significa que la gente podía adquirir mediante el propio esfuerzo el estatus de mestiza; podían dedicarse a él como un proyecto personal que era, socialmente, aceptado esperado. Al mismo tiempo, la gente podía reclamar su pertenencia a dicha categoría simplemente por haber “nacido” en ella. En otras palabras, si alguien se consideraba mestiza, ella podría y sería una. Si consideramos que las nociones “indígena” y “mestiza” son políticas y polémicas, y que las personas que se identifican con dichos 416
Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico

conceptos “pueden muy bien ser individual y colectivamente indistinguibles” (Knight, 1990: 74, mi traducción), entonces, inestabilidad e imprecisión aparecen como las características mediante las cuales los complejos procesos de formación de las identidades adquieren sentido y relevancia. Entonces como ahora, la vida familiar no ha estado exenta de participar en esta caracterización contradictoria e incierta. Sobre todo, dicho marco de relaciones sociales es precisamente lo que permite la negociación de la pertenencia posible (a la nación y a la familia) y confronta cualquier posibilidad de fijación, limitación y definiciones esencialistas de las identidades nacionales y raciales. La Revolución y la mestiza mexicana La Revolución de 1910 tuvo al mexicano(a) como su protagonista, el cual, al mismo tiempo, y como Lomnitz señala, “ha sido inextricablemente ligado a una categoría racial, el mestizo” (1992: 262, mi traducción). Otros autores también están de acuerdo con la idea de un estrecho vínculo “mexicana–mestiza” y sugieren que la Revolución fue claramente el periodo que marcó la transición de un sistema de castas a una abierta organización basada en clases sociales (Brading, 1984; Chance, 1979; González Navarro, 1970; Knight, 1990). Durante la Revolución, el desarrollo de la ideología racista mexicana es reforzado por la influencia del movimiento eugenésico, el cual tendrá un rol muy importante en la consecuente configuración de la identidad mestiza. De acuerdo con Stepan (1991), aún antes de la Revolución de 1910, pero sobre todo durante los años de su consolidación, los intelectuales mexicanos estaban preocupados, en el escenario de distorsión ideológica y la transformación del estado nacional, “por la salud y la composición racial del país” (Stepan, 1991: 16, mi traducción). La devastación causada por la guerra civil, la pobreza y las enfermedades, junto con las ideas nacionalistas del nuevo estado revolucionario fueron tierra fértil para la ideología eugenésica. El deseo de “imaginar” la nación en términos biológicos, de “purificar” la reproducción de la población para ajustar normas hereditarias, de regular el flujo de personas en
Mónica G. Moreno Figueroa

417

y cómo podían “purificarla. el movimiento indigenista relegó a los indígenas al museo y a las zonas más pobres del país para hacer espacio para la mestiza y el mestizo y para el proceso de mestizaje como una política oficial del Estado mexicano en su prisa por construir la nación. la necesidad de responder a la “ciencia–ficción racial” europea (Ifekwunigwe. 1991: 105. la idea de gente mexicana y de la nación mexicana como una comunidad homogénea estaba muy lejos de ser posible. una lengua propia. y una población homogénea” (p. una lengua y cultura compartida. 1999) con una “ciencia–ficción mexicana” fue interpretada como un objetivo político para los grupos en el poder. Usando esta definición de la “verdadera” nación. en su mayoría locales o regionales. 1991: 139. “una verdadera nación tenía un objetivo común.las fronteras nacionales. científicos e intelectuales afirmaban que la mezcla de grupos raciales dispares podía producir un tipo racial nuevo y superior (Stepan. y produjeron propuestas o prescripciones intrusivas para nuevas políticas estatales para los individuos–. el color. el género y la raza fueron atados a las políticas de la identidad nacional (Stepan. 418 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . de definir con nuevos términos quién podía pertenecer a la nación y quién no –todos estos aspectos de la ideología eugenésica se convirtieron en cuestiones de género y raza. mi traducción). especialmente por la falta de una “supuesta” coherencia biológica. varios grupos de las elites latinoamericanas pensaban que los países de la región no se pueden considerar propiamente como naciones. En México. No había un sentido común de patria más allá de las propias comunidades. y con fuertes lazos sociales y culturales. 137). mi traducción). unificarla y homogeneizarla”. En la década del veinte. Su preocupación era cómo podrían crear una “verdadera” nacionalidad con los elementos raciales existentes que componían la población del país. Para el tiempo de la Revolución. Mediante las ideas eugenésicas. Stepan concluye que para los eugenistas. Sin embargo. En este escenario. la mayoría de la población campesina de México –quienes eran también la mayoría de la población total– estaba dividida en varios grupos indígenas con una cultura distintiva.

2004: 462. mi traducción) Así. La determinación de presentar una homogeneidad coherente y valiosa desde la heterogeneidad de la población tenía que ser coherente (de cara al imperialismo estadounidense y al racismo europeo) e internamente (para fortalecer a toda costa el sentimiento nacional). Moreno Figueroa 419 . las identidades mestiza e indígena fueron reconstruidas en un discurso oficial nacionalista y del espíritu de una revolución cultural. El movimiento indigenista es relevante porque fue instrumental para la reconfiguración de los vínculos entre raza y nación. 1991: 151. ocupando un lugar privilegiado en el imaginario mexicano. racismo xenofóbico y las leyes que apoyaron la imposición del español como lengua oficial. El nuevo nacionalismo mexicano y su identidad se forjaron mediante la experiencia revolucionaria. el cual mitificaba las contradicciones de la sociedad mexicana de la misma manera “en que la teoría europea contraria sobre la degeneración de los híbridos mitificaba sus propias divisiones” (Stepan. La Revolución fue una suerte de “catarsis pública” en el sentido que expresó el turbulento performance del descubrimiento y reafirmación nacional.El mestizaje se convirtió en el discurso de unidad de la nación. trataron de forzar la ya enorme complejidad de la diversidad mexicana en la estrecha estructura laberíntica del mito nacionalista. En este periodo. los discursos mexicanos oficiales promovieron la “inter-mezcla racial y cultural” como la única manera de crear homogeneidad de la heterogeneidad. mi traducción). El discurso indigeMónica G. una nación fuerte que pudiera enfrentar la amenaza interna de sus propias fallas para sobreponer las injusticias de su pasado colonial y de la amenaza del imperialismo de los Estados Unidos. (Alonso. con la institucionalización de la Revolución Mexicana. la unidad fuera de la fragmentación. En defensa de las nociones anglosajonas que veían la mezcla como degeneración. la cultura nacional se convirtió en la cultura mestiza. Las políticas de inmigración. el movimiento indigenista y los discursos eugenésicos.

para muchos. la cual. Por medio de la homogeneización racial de la nación. una nación mestiza en vez de una nación indígena. pero enfatizaron el mestizaje como la clave para el bienestar social y económico de la nación (Doremus. el cual era físicamente tanto indígena como español. tenían una percepción distinta. costumbres. Manuel Ávila Camacho (1940-1946) y Miguel Alemán Valdés (1946-1952). En estos dos periodos.nista vio a México como el resultado de la coalición entre dos naciones contradictorias: españoles e indígenas. Sin embargo. historia. 1992: 277. artes y lengua) como fundamento de la autenticidad de la identidad mexicana. 2001: 377. el mestizo se convirtió en el nuevo héroe de la épica de la nacionalidad mexicana. el mestizaje disminuiría el conflicto racial y unificaría verdaderamente a la población mexicana (Doremus. mi traducción). su “cultura” (vestido. en vez de pertenecer a un grupo indígena específico. y cuyas cualidades espirituales evadían tanto los atavismos de la cultura indígena como la naturaleza explotadora del europeo (Lomnitz. mi traducción). religión. Para Lomnitz. al mismo tiempo. 420 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . El estado mexicano tenía la esperanza que la integración estimularía la mezcla racial o el mestizaje. significaba retroceso y subdesarrollo. mi traducción). el objetivo de dichas políticas era “mexicanizar” al indígena preservando. el gobierno estaba ansioso por promover una imagen de un México moderno. el objetivo de las políticas indigenistas era persuadir al indígena para que se pensara a sí mismo(a) como mexicano. los dos siguientes presidentes. Además. 2001: 376. Durante la década del treinta y bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas. Ellos continuaron estimulando el orgullo en el pasado indígena mexicano.

estas preguntas también sugieren que dichas “cosas” pudieron haberse planeado o manipulado. Lo que quiero enfatizar es que la identidad mestiza ya no estaba marcada por una noción biológica de mezcla racial. y no de la raza. en este contexto. Esto resultó en la reducción en el número de indígenas. preguntar por una explicación sobre la propia apariencia? Por una parte. cabezona. estaturas y facciones pueden utilizarse a favor de la belleza y contra la fealdad. ya que la pertenencia o no al grupo mestizo era una cuestión de aculturación.Doremus sugiere que fue precisamente durante el periodo después de la Revolución en el que los antropólogos Caso y Gamio redefinieron la noción del indígena. pudieron haberse Mónica G. Consuelo. haciendo de la cultura. dientona” así eran sus bromas y yo decía “¿Por qué estoy tan dientona? ¿Por qué estoy tan morena? (Consuelo. y así se invalidó la idea del indígena como biológicamente incapaz de tomar parte en el “mundo civilizado”. tanto adquirida como atribuida. 29 años). al mirar algunas de sus fotografías. en el interior del espacio nacional n el que la negociación de la pertenencia ha sido la estrategia por excelencia. Así. ¿Cómo es posible. Moreno Figueroa 421 . me compartió su experiencia sobre sus sentimientos en relación con su apariencia física: Mis tíos me decían “prieta. 2001: 382. Pero. estas preguntas parecen emerger del entendimiento de que hay “cosas” que le pasan al cuerpo. Parece como si “cosas” tales como específicos tamaños. su característica central. y por qué es siquiera imaginable. Esta doble comprensión del mestizaje reforzará la idea del indígena como una identidad. Familias mexicanas negociando pertenencia En la última sección de este capítulo quiero explorar algunos de los vínculos de las historias de vida que conduje con el proceso de negociación de la pertenencia y los discursos raciales en México explicados anteriormente. colores. la integración a la nación mexicana “se convirtió en sinónimo de mestizaje” (Doremus. por otra parte. mi traducción).

negociado. aunque desplazada en tiempo e historia. como parte de un proyecto personalizado en el que la negociación de la propia apariencia es posible y deseable. la cual. La recurrencia de este sentido de negociación extiende esta discusión hacia sus posibles vínculos con la interacción entre la performatividad de la feminidad y la especificidad de los discursos raciales mexicanos y las prácticas del racismo. Anteriormente hablé sobre la posibilidad de negociación. como un estatus que al mismo tiempo es adquirido y atribuido. Las quejas de Consuelo se pueden dirigir hacia su historia familiar individual. es central para el desarrollo del sentido de pertenencia de los mexicanos y las mexicanas y que puede observarse de manera transformada en las prácticas cotidianas. y si esto no sucede de esta manera –si la apariencia de la gente no se aproximó al “blanco ideal”– individuos particulares pueden ser señalados como culpables. pero también hacia una historia social que le ha otorgado al proceso de mestizaje la promesa de la flexibilidad. 422 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . tal vez. facciones finas. dándoles a algunos hombres y mujeres mexicanas el “beneficio” de la belleza y a otros. simplemente el “beneficio” de soñar lo que pudo haber sido si su apariencia física fuera diferente? ¿Será que esta diferencia los hace verse igual como la “otra” blanca siempre admirada? ¿Podrían ellos haber tenido piel más clara. “ojos de color”. La promesa del mestizaje proclama que la “raza será mejorada”. ya que no previeron y planearon adecuadamente. ¿Será que el mestizaje trabajó en “favor” del azar. las maneras en que la lógica del mestizaje opera en la esfera del tema de la belleza y la apariencia física. Aquí la noción de “mestiza”. Esta específica promesa del mestizaje ha probado ser un mito más que una realidad en la que se puede confiar. en otras palabras. es particularmente relevante. hermosos? En este extracto es posible encontrar trazos de la manera en que durante el periodo colonial se entendía el mestizaje como una identidad social “sumamente flexible” en el sistema de castas. incorporando la incertidumbre como la única explicación cuando “la raza no sea mejorada”. podrían ellos haber sido. experiencias e identidades. de moldear y dirigir al pueblo mexicano hacia la perfección.

que se caracterizan por ser implícitas y escurridizas. Uno de los aspectos apremiantes de la vida familiar mexicana es la idea del “parecido”. y de los códigos que circulan en la configuración mexicana específica del mundo visible. dichos indicadores permanecen como parte de lógicas de discriminación mucho más complejas. Estas lógicas las llamo lógicas racistas y sugiero que es a través de ellas que se lleva a cabo la negociación de la pertenencia a la nación: Son estrategias de diferenciación racial que permean la vida social mexicana. Por ejemplo. 1990). la ambivalencia de la relación entre pertenencia y parecido emerge a partir de lo que yo sugiero es una serie de lógicas racistas. políticas gubernamentales nacionalistas y perversas e invisibles lógicas de prejuicio. existe una necesidad de tener evidencias explícitas de la pertenencia al grupo familiar. Las lógicas racistas en operación aquí. actúan como un regulador invisible de las relaciones y expectativas familiares. En la mayoría de las familias de las mujeres entrevistadas. Pero ¿qué son estas lógicas racistas? y ¿cómo se relacionan con el mestizaje? Una clave para entender las prácticas racistas en México ha sido el concepto de mestizaje. su dimensión histórica y cultural “omnipresente” (Knight. así como por los efectos de la estratificación alrededor de clases sociales. o la lógica del mestizaje para el contexto mexicano. Mi análisis de las entrevistas sugiere que hay una lógica racista en operación en relación con las nociones de mestizaje en México. y la coexistencia de una variedad de definiciones en discursos de miscegenación.La lógica de “mejorar la raza” por medio del blanqueamiento de la población y acercar la apariencia de la gente al ideal blanco europeo está implícito en la historia de Consuelo. El cuestionamiento que ella hace de su apariencia lleva en sí mismo esta lógica –la lógica del mestizaje– y es testimonio de las reglas implícitas y nunca habladas de la jerarquía social de las distinciones. Moreno Figueroa 423 . Aunque los indicadores raciales en México han sido transformados por la percepción de la “mezcla” con el paso del tiempo. Aunque este factor no es exclusivo de las familias mexicanas. el discurso de “mejorar” la apariencia física y lograr tener un Mónica G. El parecido físico es uno de los factores que puede garantizar dicha pertenencia.

por tanto. de acuerdo con parámetros específicos de belleza. y en caso de duda. En el momento de la entrevista. el control de la virginidad y la fidelidad sexual después del matrimonio (Lomnitz. la paternidad y maternidad biológicas eran centrales y. Por una parte. La mayoría de las mujeres hicieron referencia a relaciones difíciles con parientes debido a las constantes críticas sobre su apariencia en general. “confirmando” así la pertenencia.color de piel más claro se ha desarrollado sin conexiones claras y explícitas a las nociones de “raza” que sostienen intrínsicamente dicho discurso. ¡en duda estarán!”). en la ausencia de un parecido “aceptable”. mi traducción). tras el cuestionamiento de la apariencia existe implícitamente una doble intención. reforzaban los vínculos entre el honor. Ella está en un momento de su vida en que siente que ha cambiado físicamente y se percibe a sí misma de manera positiva después de haber vivido fuera de México por un tiempo. la reputación de la madre es cuestionada. para empezar. pero también debido a la recurrente necesidad de aclarar a quién se parecen. a qué parte de la familia pertenecen. o en referencia a cómo. ese tipo de ideas han surgido en la historia. Al final. Por otra parte. habló del alivio que sintió con esta nueva percepción de sí misma. la segunda intención. Debido a que el honor se medía por la sangre. los hijos de mi hijo. En el siguiente extracto. especialmente en relación con su familia: 424 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . es el prestar atención a aquellos aspectos de la apariencia física de las personas que se adecúan a la percepción que la familia tiene de sí misma o aspira para sí misma. el verificar el honor de la madre (hay una frase popular mexicana que dice “los hijos de mi hija mis nietos serán. Consuelo habla de estas preocupaciones. la cual apunta hacia recreadas nociones de honor y de limpieza de sangre que asemejan los sentimientos del periodo colonial. 2001: 43. Ha bajado de peso y se considera como una mujer atractiva después de años de haberse considerado “fea”. Así. si hay o no un parecido familiar.

Aunque el hecho de que se sienta feliz consigo misma puede ser visto como un logro positivo. Es mediante lo que Consuelo considera como un cambio “favorable” que es capaz de articular el sentimiento de “desaire” que cruza su relato. Ya nadie dice “¿pues a quién salió ella?”. sí pues. al contrario. ¡De veras! antes así eran los pleitos. así como: “no. no es Pérez. Sin embargo. García su hermana”. Consuelo dice más adelante: Mónica G. ha de ser García”. el sentirse desairada. es producida en la interacción con los comentarios de sus parientes. Consuelo no puede escapar al escrutinio de la mirada de los otros. Parece entonces que probar el parecido mediante la apariencia física trae paz y tranquilidad. el extracto anterior muestra una lógica problemática. Dicha lógica es reproducida y mantenida. sino que. La ahora positiva bienvenida revela las lógicas de aceptación y rechazo que atraviesan a su familia. el “terrible tiempo” por el que pasó. ella se ha adaptado a la lógica racista y la ha hecho más fuerte. no se parece a nosotros”. para Consuelo. así como las posibles fuentes de “desaire”. La manera en que Consuelo entiende su propio pasado también se define en relación con la manera en que experimenta su vida actual. 29 años). y que puede reconocer. Esto sugiere que la gente es visible por la manera en que sus cuerpos son “marcados” para ser después juzgados por su apariencia. yo creo que salió a la otra”. como que le doy un aire a mi papá. como dice en otra parte de la entrevista. Moreno Figueroa 425 . Y ahora ya no. ¿A quién se parece? Está contenta de que sus parientes ya no tienen esas discusiones. Su cambio físico y el “mejoramiento” de la propia imagen de su cuerpo y su autoestima no hacen que Consuelo critique la manera de pensar de su familia.Sí me da gusto como he cambiado sin cambiar. Por el contrario. la nueva actitud no socava las percepciones anteriores. ahora sí (Consuelo. establece todavía más su existencia y validez. […] ya nadie dice: “ay no. especialmente de sus parientes que parecen tener la llave que abre la puerta de la legitimidad y la pertenencia. ahora sí me parezco a mi mamá. Y los García: “no. “a esta familia no. Dicha emoción.

El relato de Consuelo demuestra la importancia de lo 426 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . la piel más oscura. es decir. y ya me encantó la palabra. no soy tan lacia como mi mamá ni tan china como mi papá. señala que tanto las diferencias de género como las raciales son únicas en relación con la importancia central de la “visión” –de lo que es visto– para la legitimidad y veracidad de los discursos sobre “diferencias” (Hall. y me encantó como me siento. íbamos a una en el coche y mi mamá dice “ay te ves súper bonita […] tienes una belleza exótica”.Ya no me dan miedo las fiestas familiares ni del lado de la mamá ni del lado del papá. Por ejemplo. en el énfasis en el doble proceso de ver y ser visto –el intercambio de miradas– y en ese intercambio. Pero ahora sí lo pude leer como: sí soy diferente. La ansiedad de la posibilidad de pertenecer o no está entretejida con el intercambio de miradas y las “maneras de ver” (“ways of seeing”) (Berger. porque así me siento. 18). o sea. 18). Entonces me encantó. tengo la nariz diferente a todos. especialmente cuando se trata de “la imagen del otro(a)” (p. 1972) que están en juego. En este extracto hay dos tipos distintos de preocupaciones que aparecen vinculadas sin ser problematizadas en lo más mínimo. la posición y posibilidades de los sujetos implicados: “quién ve y quién es visto”. pero eso no es sinónimo de feo. sino de diferente. Phelan analiza el deseo y la necesidad de la “mirada recíproca” (p. porque en otro tiempo hubiera sido como que no soy de la familia y ya ahora me encantó. el color de ojos más oscuro que mi papá y mi mamá. porque en otro tiempo me hubiera sonado como “¿no soy su hija verdad?”. 4) muestran que hay maneras diferentes y desiguales de acceder al mundo visible. Hall (1999). Lo que es revelador aquí es el movimiento que Consuelo hace de una posición en la que es reconocida como una mujer con “una belleza exótica” hacia otra en la que confirma su pertenencia y la necesidad de reconocimiento por medio del parecido físico. comentando sobre el trabajo de Homi Bhabha. eso exótico era como extra-terrestre: “quién sabe a quién saliste porque a nosotros no”. Algo así como: “eres una bonita exótica” o no sé qué. Peggy Phelan (1996) señala que “las políticas del intercambio de miradas” (p. 1999: 314).

Por una parte. al mismo tiempo. Moreno Figueroa 427 . principalmente la española y la indígena. En la narración de Consuelo. está la noción que cuando esta nueva raza ha sido declarada y aceptada como sujeto nacional. aunque limitados al caso de Consuelo. la ambigüedad en términos de la pertenencia ofrece tierra fértil para “sentirse desairada”. Mi propuesta aquí es que esta tensión es la que produce el sentirse desairada por el grupo familiar. el racismo como práctica desaparece. ¿De qué manera el sentirse desairada. Esta manera específica de experimentar la vida familiar está liada con una subyacente lógica racista. Para ella. Los ejemplos que han sido explorados. y alienada del mismo. la aceptación de la idea que existe algo que podemos llamar “razas” humanas “puras”. Las mestizas. están en permanente estado de tensión. Por otra parte. El miedo a descubrir que no es la hija de sus padres y un miembro de su familia es una amenaza constante. Es moverse y adaptarse de acuerdo con la validación (o no) de su pertenencia al grupo familiar.visible para la pertenencia en el caso de la familia. así como otras de las mujeres entrevistadas. contaminadas por la sangre indígena. el “desaire”. que ha hecho posible que las nociones de origen y progenie sean maleables y negociables. en sus facciones y en el grado de parecido con sus parientes. ya que aparece como el primer filtro para la tarea de probar el parecido. haciendo de los mestizos y las mestizas simplemente mexicanos sin necesidad de reelaborar los nuevos parámetros de distinción. dan cuenta de la posibilidad de continuar el proyecto de analizar la manera en que la formación de las identidades nacionales tiene Mónica G. Sentirse desairadas sucede por medio de cambios y ajustes. pero redimidas por la española. adquiridas y atribuidas. expresó una tensión entre el deseo de ser reconocida en el grupo familiar y la marcada visibilidad de su cuerpo. dicha amenaza está marcada en su piel. se convierte en la emoción privilegiada que revela la tensión que genera el tratar continuamente de demostrar el parecido y la pertenencia? Consuelo. y que estén ligadas a los vestigios de las diferentes historias mediante las cuales el mestizaje se ha forjado. Estas historias se mueven en un contínuum entre dos posibles acepciones. las cuales durante la mezcla crearon una nueva “raza”: los mestizos y las mestizas.

J. Brading. mestizaje. Ways of seeing. Análisis del nacionalismo mexicano en torno a la mestizofilia de Andrés Molina Enríquez. México mestizo. Cultural Anthropology. Beyond the smile: The therapeutic use of the photograph. Dichos procesos. Londres: BBC and Penguin Books. Obra Polémica (pp. Mexican Studies. (1993). Chance. Bibliografía Aguirre Beltrán. Los símbolos étnicos de la identidad nacional. On the Mexican Mestizo. and national identity in Mexico during the 1940s and the 1950s. A. 375-402. 17(2). 19 (4). Londres: Routledge. Mexico: SEP–INAH. (2001). (1975). Alonso. G. 459-490. (1979). Aguirre Beltrán (Comp. (1991/2002). M. ya sea que se piensen como dados o atribuidos. tanto la vida familiar como la vida nacional. (1984). A. Esto también ha tenido repercusiones en los procesos de negociación de la pertenencia que cruzan. tienen como fundamento común el olvido de las historias que los han forjado y del contexto social. Conforming disconformity: “Mestizaje”. Imagined communities. Anderson. donde el debate público sobre la existencia y vigencia de renovadas formas de racismos y de discursos raciales informan la vida cotidiana. Indigenism. 121-123). L. En G. Prophecy and myth in Mexican history.una intricada relación con la forma en que las ideologías raciales han impregnado la vida familiar. (1972). A.). (2004). 428 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . Basave Benítez. Cambridge: Cambridge University Press. 153-168. (1991). 14(3). Berger. Doremus. J. and the aesthetics of mexican nationalism. B. Mexico: Fondo de Cultura Económica. Latin America Research Review. D. o como proyectos personales en los que los individuos aparecen como únicos responsables. Berman. Londres: Nueva York: Verso. A. K. hybridity.

(1970). M. C. (1999). 7-32.). K. Exits from the labyrinth: Culture and ideology in the Mexican national space.). gender and nation in Latin America. Graham (Comp. Stepan. 1870-1940. Morin. M. silent Mexico.). 309-314). Paulse. En J. Conquering discourse of “sexual conquest”: Of women. En L. Mónica G. Introducción al pensamiento complejo. Hall. Lomnitz. Nueva York– Londres: Columbia University Press. N. C. P. En C. Knight. revolution. An anthropology of nationalism. Gran Bretaña: Sage Publications–The Open University. (1995). V. A. and indigenismo: Mexico. (1992). O. Race and class in Latin America.). Ifekwunigwe. Londres: Routledge. Introduction: Looking and subjectivity. Colonial Latin American Review. En M. Deep Mexico. Estados Unidos: University of California Press. (2002). 533-554). Scattered belongings. Antropología de la nacionalidad mexicana. Lomnitz. R. Morner (Comp. Moreno Figueroa 429 . Kemper.). En A. Tradición e identidad en la cultura mexicana (pp. (1996). Lomnitz. Unmarked: The politics of performance. 1910-1940. Jacinto Zavala y A. Racism. Arizpe (Comp. (1990). C. Mestizaje in Mexico during the national period. (1999). Ochoa Serrano (Comps. Carol (Comp.). Evans y S. (1993). (1991). E.González Navarro. Vieira Powers. En R. Hall (Comps. (1995). 11(1). México: El Colegio de Michoacán–Conacyt. Mexico: Academia de la Investigación Científica. Antropología breve de México (pp. España: Gedisa. Phelan. Ithaca–Londres: Cornell University Press. S. Austin: University of Texas Press. (1994). Migración y transformación de la cultura mexicana 1519-1992. J. Visual culture: The reader (pp. Londres: Routledge. The hour of eugenics: Race. Commingled. 343-371). Miscegenation blues: Voices of mixed race women. (2001). Toronto: Sister Vision. language and mestizaje. Minneapolis: University of Minessota Press. The idea of race in Latin America.

Berkeley–Los Angeles: University of California Press. (2004). Bulletin of Latin American Research. México mestizo. Inalienable possessions: The paradox of keeping-while giving. 8(21). Wade. 23(3). Images of Latin America mestizaje and the politics of comparison.Villalpando Rosaldo. 285-290. (1993). 430 Negociando la pertenencia: Familia y mestizaje en méxico . 355-366. Análisis del nacionalismo mexicano en torno a la mestizofilia de Andrés Molina Enríquez. C. A. P. De Agustín Basave Benítez. R. y Rodríguez Robles. (1992). Sociológica. Weiner.

Nacionalizando a los niños: Escolarización. Mara Viveros y Peter Wade por haberme invitado a participar en este proyecto colectivo. Esto se analizará más adelante. en el contexto de dicho país. y a todas y todos los participantes por los muy útiles comentarios y la amistad de su acogida. quizás más importante. no para designar a personas de grupos amerindios. hablar. De aquí en adelante en el texto el término indio (o sociedad india) tiene entonces el significado aquí aclarado. este sentimiento irrefragable? ¿Cómo nos convertimos en estos personificados nacionales. ¿por qué requiere reproducción y crianza constantes? 1 Véronique Benei es investigadora asociada a Laios (Laboratoire D’anthropologie des Institutions et des Organisations Sociales). mente y cuerpo? Si el amor de la nación es tan “espontáneo e instantáneo. de asimilar a todos los habitantes que allí habitan como de la religión hindú. visceral”. emocionales. de concebir. de vivir y sentir? Entonces ¿de dónde viene esta sensación. género y lengua en la India contemporánea Véronique Benei1 ¿Cómo llega uno a ser colombiano. Si bien en español el gentilicio de la gente de la India es hindú. También agradezco a Fernando y a Enric Porqueres i Gené por su ayuda editorial. Paris) y asociada también al Departamento de Antropología de la LSE (London School of Economics. 2 En el sentido de personas de la India. dependencia del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique. o también maneras de pensar. inglés. indio2? ¿Involucra sólo demostraciones de patriotismo mediante una bandera. aun cuando nos vemos de muchas otras maneras y regularmente preferimos negar “nuestra propia nación”? ¿Cómo esta encarnación de la nación se produce en alma. Agradezco a Fernando Urrea Giraldo. University of London). esta última expresión tiene el problema. y. desconociendo la existencia de las poblaciones musulmanas y de otras religiones. francés. .

de tal modo que han llegado a ser objetos de movilización creciente. la confrontación ocurre en particular entre los nacionalistas hindúes y los miembros de la “minoría” más importante. 3 Es importante precisar que es contra la figura del musulmán que se ha construido el imaginario de la nación del Maharashtra.Estas cuestiones han adquirido una nueva importancia a la hora del enredo creciente de lo “local” y lo “global”. los musulmanes. Ni la visibilidad progresiva de los movimientos de personas entre las fronteras nacionales. Dan prueba hoy de la importancia crucial de estas cuestiones. Del mismo modo. es decir. los musulmanes3. de acuerdo con la concepción de un reino (raj) exclusivamente hindú. Nacionalizando a los niños. e India –un Estado secular en el cual vive una gran mayoría de hindúes. tanto por parte de activistas sociales y políticos como de intelectuales y universitarios. en cuyo nombre se enfrentan violentamente varios sectores de la población. del cual serían excluidos los miembros de las otras “comunidades”. Los partidos políticos de la extrema derecha hindú intentan desde hace muchas décadas –y más aún desde los años ochenta– de redefinir la pertenencia a la comunidad nacional según criterios étnicos y religiosos.. la nación persiste y goza de buena salud. Estas tentativas exclusivistas se acompañan de violencias repetidas. Este hecho se conceptualiza también como la amputación y la violación del cuerpo de la nación como Madre–India. Hasta hace una quincena de años. la cuestión de los derechos cívicos es todavía tan compleja. Contrariamente a algunos votos piadosos y tantas predicciones ilusorias. la existencia de imaginarios nacionales rivales en el seno mismo del estado-nación. La división del país entre dos estados-naciones: Pakistán –creado para los musulmanes que vivían en el sub-continente sur-asiático antes de la independencia–. al igual que la visceralidad propia a numerosas manifestaciones y expresiones de pertenencia nacional.. es decir. tanto a la luz de las recientes migraciones como de las redefiniciones dialécticas de las expresiones “local” y “global”. opera todavía como una herida que no se ha podido curar. En la India. los estudios de esta violencia y del nacionalismo eran el coto de la ciencia política y de algunos historiadores. 432 . es decir. más de 85%– en 1947. ni los discursos con respecto a la globalización llegaron a agotar la realidad y la vivencia de la nación (nationhood). tal como lo de la nación hindú (de la India). en particular.

yo desplazo la atención hacia los lugares de la producción cotidiana del “nacionalismo banal”. estos pilares de la identidad. de procesos locales. Estos procesos tienen lugar y se manifiestan por parte de las instituciones oficiales que penetran la vida diaria. son precisamente objeto de un proceso de “naturalización” en la trivialidad de lo cotidiano. no se manifiestan solamente en una forma de violencia extrema. La sociali4 No obstante. de apariencia inofensiva o no ostensible. socialización infantil y educación formal La educación formal hoy ha adquirido una nueva prominencia en la mayoría de los estados–nación. al contrario. Nación. Estos programas políticos no ocurren ex nihilo. Véronique Benei 433 . En tiempo de estabilidad política. el acento puesto sobre el estudio de la aparición de la violencia había dejado de lado la documentación de procesos más amplios y susceptibles de abastecer programas políticos agresivos. quien estudió el contexto cultural. un eco a la formulación de Hanna Arendt sobre la “banalidad del mal” en su relato del proceso de Eichmann en Jerusalén (Eichmann in Jerusalem: A report on the banality of evil. incluso los más xenófobos. La mayor parte del trabajo realizado en la India. se maduran a largo plazo. Documentar el nacionalismo banal involucra examinar la producción y la reiteración cotidianas. regionales y nacionales de formación de identidades. Los “sentimientos de pertenencia”. hasta ahora.Hoy estos temas ocupan un lugar central en las reflexiones de la antropología política. al tiempo que es un requisito previo para la estabilidad del estado y potente palanca de integración nacional. En mi trabajo. 1963). y más específicamente. político y económico de la producción de esta violencia desde el fin del siglo XIX. véase el trabajo pionero del historiador Gyan Pandey (1990). refiriéndose a la experiencia del nacionalismo como algo tan integrado en la vida ordinaria que él se queda a menudo inadvertido5. Sin embargo. aparentemente tan naturales y evidentes. entre las cuales figura de manera preponderante la educación. trató la violencia vinculada a los motines y sus consecuencias4. 5 La formulación es también. La frase viene de Michael Billig. de manera comprensible. tomando forma en los innumerables pliegues y múltiples recovecos de la vida ordinaria.

La atención pública hasta ahora se llevó a cabo sobre todo en la redacción de la historia y la refundición de los programas escolares al nivel de estudios secundarios. como lo muestra el caso del Estado regional del Occidente de la India. Es una fuente de gran ansiedad entre los miembros de las “comunidades minoritarias” como entre los activistas sociales. y en particular a partir del jardín infantil. en un proyecto más amplio (véase. y con ella el peligro de un cuestionamiento de los principios constitucionales secularistas en que se basa el estado–nación indio. según el legado del periodo colonial. por lo menos. Al contrario. 434 Nacionalizando a los niños. 2001).zación de los niños tiende a darse desde edades tempranas. no sólo al nivel nacional.. sino también del presupuesto pedagógico dominante que sigue prestando más cuidado a la educación secundaria. sino que más todavía al de la región. incluso en la India (Kumar. . esto sugiere que la socialización política de los niños no empieza verdaderamente antes de la secundaria o. al principio de la socialización infantil. Maharashtra. Evidentemente. estrechamente encastrada en una multiplicidad de normas culturalmente definidas. que lo que sucede antes adquiere poca importancia. son cruciales en la producción de vínculos locales. Con respecto al asunto de la ciudadanía. desde el gobierno central. el tipo de nación que desea un estado determina la forma educativa que concede. Benei. ambos indicadores cruciales no sólo de las decisiones ideológicas que efectuaron las fuerzas de la extrema derecha hindú sobre la producción de futuras generaciones de ciudadanos indios. regionales y nacionales. En particular.. la amenaza de una hinduización fortalecida de las instituciones madres de la sociedad india se hizo más real. procuro demostrar que los procesos educativos que ocurren desde una edad más joven. La educación desde hace algunas décadas ocupa en la India contemporánea un lugar destacado en el debate salvaje en que se oponen partidarios de la extrema derecha hindú y los secularistas. donde he conducido investigaciones de campo en la ciudad de Kolhapur al final de los años noventa y al principio de la década del dos mil. intelectuales y universitarios. conformado por una coalición de la extrema derecha hindú en los años noventa. Pero la oposición no es necesariamente fuerte entre estado–nación y región. 2008).

Shivaji aparece como un hindú ferviente. queda en el Centro–Oeste del país y es conocido como el más industrializado. mecánica y cuero. Kolhapur tiene un vínculo especial con la historia de Shivaji. cuya capital es Mumbai. constituida en el siglo XVII bajo la égida del jefe. Cap. 2008. Además. Véronique Benei 435 . anteriormente Bombay. el lugar especial que ocupe ello en el imaginario de la Nación India: la mayor parte de los habitantes del actual Estado se definen en términos históricos y culturales como los pioneros de la Nación India. Tolerante con los musulmanes. Kolhapur cuenta con cerca de un millón de habitantes. Los programas se deben ajustar a las recomendaciones hechas por la oficina central nacional. por ser los herederos de la “Nación Maratá” –la casta maratá es todavía una de las más importantes y dominantes en Maharashtra–. y por eso pueden variar según especificidades locales. La ciudad de Kolhapur está ubicada en la parte sur y es un lugar importante para las industrias automotriz. Shivaji Maharaj. incluida la educación. 4). representando 6% de la población local. destacándolo.Educación formal y patrones de comportamiento en el estado del Maharashtra Maharashtra es el tercer estado más grande de India en términos de área y el segundo en población: Cerca de cien millones de habitantes. El Estado. Cada estado regional en la India tiene autonomía relativa en varios asuntos. la enseñanza de la historia en el Estado del Maharashtra toma en cuenta. pero los elabora la oficina regional de cada estado. Así. Vale 6 La versión oficial de esta historia que se ha seguido enseñando en las escuelas primarias es muy ambigua en su tratamiento de la cuestión religiosa. La historia de este famoso jefe sigue enseñándose de manera importante desde la escuela primaria después de la creación del Estado Regional (1960). ya que reivindica una herencia directa con el fundador de la Nación Maratá. Pero el manual escolar se presta a otras interpretaciones mucho más intransigentes en cuanto a los musulmanes (véase Benei. además. la minoría religiosa más importante en términos demográficos y políticos también son los musulmanes. quienes en la gran mayoría son de religión hindú como en el resto del Estado. que llegó a ser rey. así como sigue siendo el objeto de muchas reapropiaciones en la sociedad6.

sentimientos y sensaciones de pertenencia regional y nacional: Hacia una antropología fenomenológica del cuerpo y de las emociones en el político Mientras que la noción de “sentimiento de pertenencia” es hoy lugar común en las discusiones que se refieren a la formación o la existencia de sentimientos nacionales o nacionalistas. Por cierto. Wahnich. 2001. construyéndose en el mismo tiempo y espacio de modo cotidiano. mi intención es iluminar dos aspectos del mismo proceso: ¿de qué maneras 436 Nacionalizando a los niños. La escuela se hizo hoy un lugar privilegiado donde ideas y prácticas de socialización son a la vez producidas y transmitidas. la región y la nación y que también involucran la (re)producción de sentimientos de pertenencia y de identificación nacionales y regionales. el aspecto emocional. sigue siendo la primera fuente de influencia en materia política (a pesar de los medios de comunicación). incluidos los que tienen relación con la localidad. la escuela debe ser contemplada como una institución que incide en toda la sociedad.. al igual que sus dimensiones sensorial y emocional. Produciendo sentidos. Lo que tiene lugar en la escuela a la vez refleja e informa concepciones y debates más amplios. Tomando los “senses” en serio. reflejada y argumentada sobre la pertenencia. los profesores producen los modelos de autoridad y comportamiento junto con la familia. tanto urbanos como rurales. En un estado regional donde la tasa de alfabetización alcanza el 75%. Pero para una gran mayoría de maharashtrianos. En consecuencia. las primeras etapas de la escolarización desempeñan un papel crucial exponiendo a los jóvenes niños a la vida política y a los símbolos de la nacionalidad. abierta y en constante diálogo con otras instituciones. es más raramente estudiado. la familia.la pena aclarar la dialéctica entre escuela y sociedad en cuanto a la socialización de los niños. . convocado por la expresión inglesa “senses of belonging” (véase Calhoun. Estas expresiones precisamente permiten registrar a la vez la dimensión racional e intelectualizada.. más que una “institución total” implicada por la formulación de Goffman. 2002). nuclear como ampliada. y sobre todo sensorial.

sostenía que la unidad nacional se producía y se mantenía por un “vago e intermitente alivio en el Estado civil” (1973: 260). Los estudios del cuerpo se desarrollaron ampliamente desde hace menos de veinte años. Apoyándome en la noción de “estructuras de sentidos” (Raymond Williams). cuya meta también es la producción de seres ciudadanos. reformándoles y reinterpretándoles? También. Más que un simple disciplinamiento de los alumnos.la vivencia de los sentidos. como artefactos sociales y culturalmente producidos e incorporados. mediante schemata culturales y políticos7. más bien siempre en constante modificación por los actores sociales –consciente e inconscientemente–. simultáneamente a la experiencia corporal. esta rutina envuelve la producción conjunta y estrechamente imbricada de schemata culturales y políticos. Estos sentimientos de pertenencia se alimentan de las experiencias vividas de afecto sensorial y emocional desarrollados en la intimidad diaria del hogar familiar. 1996: 148). las emociones y las pasiones. al principio de los años setenta. forman parte integral de la elaboración de los sentimientos de pertenencia nacional. en un trabajo pionero sobre el devenir de los estados–nación recientemente nacidos de la descolonización. como estructuras jamás dadas. yo estudio la manera en que la experiencia corporal es en sí misma constituida e investida por sentido. de las sensaciones y de los sentimientos intervienen? ¿Cómo ellos están puestos al servicio de un proyecto cotidiano de construcción nacional y cómo los actores sociales activamente los (las) producen. Pero estas prácticas. a menudo en asociación estrecha con el Estado y sus intereses” (Appadurai. no han sido objetos del análisis fenomenológico mirando el cuerpo a partir de su ubicación en una 7 Esto obviamente va en contravía de la posición de Clifford Geertz quien. Procuro demostrar que la producción de la unidad nacional se inscribe en una rutina diaria. Una parte importante de estos estudios documentó las técnicas corporales y las disposiciones afectivas asociadas a la “inscripción en las costumbres corporales de disciplinas de auto–regulación y de prácticas de disciplinas de grupos. Véronique Benei 437 . Entonces en el núcleo de mi proyecto figura una tentativa de articular una antropología política de los sentimientos (y sentidos) con una antropología del cuerpo y de las sensaciones.

la ausencia de sentido) de la violencia como partes integrales del fenómeno”. en el contexto político ha sido contemplado por encima de la erupción de la violencia –étnica u otra– como una parte constituyente de las personas sociales. la expresividad no instrumental o el carácter gratuito (lit. La socialización misma del cuerpo desde la pequeña infancia queda por documentar en estos procesos. Con este fin. Cuando fue objeto de discusión.realidad empírica. Más raramente. dominada por un modelo causalista de “caza científica a la causalidad” (Whitehead. La dificultad teórica es grande. una de las dos nociones centrales desarolladas en el proyecto es la de “incorporación”. 2005: 4) privado de discernimiento. . 1991). el cuerpo sirvió sobre todo de portador testamentario de exacciones y de atrocidades nombradas en su lugar. en un artículo preliminar sobre las liturgias públicas que empiezan el día en las escuelas del Maharashtra. dando voz a las individualidades que son los blancos de los mismos programas. culturales y políticas. Describí las liturgias y seguí explicando en particular el modo en que la recreación de la Madre India –tal como se hace diariamente con las divinidades en un templo– forma parte integral de la rutina cotidiana de las escuelas 438 Nacionalizando a los niños. La insuficiencia de los paradigmas usados en la investigación sociológica (en particular sobre la violencia). en relación con un imaginario político (aparte de algunos trabajos como los de Feldman. 2004: 55. dibujando sus marcos colectivo. impidió la toma en consideración de la “corporalidad. a pesar de los trabajos pioneros que fueron realizados sobre este asunto. mostré la manera en que la nación hindú se concibe por la gran mayoría de los hindúes como diosa madre (hindú). Un enfoque fenomenológico de la experiencia vivida permite el acercamiento a otros niveles de la experiencia emocional encarnada. y menos todavía. Hace algunos años. La herramienta heurística más prometedora con estos fines es fenomenológica. ya que se debe conseguir un equilibrio delicado en la exploración de las dimensiones colectivas de estos proyectos políticos emocionales.. social y cultural. Aquí parece útil un pequeño desvío en cuanto a la manera en que el cuerpo sigue pensándose.. la Madre-India o Bharat Mata. citado por Staudigl.

Sugerí que todo esto tenía un efecto sobre el cuerpo de cada alumno y sobre la totalidad del cuerpo colectivo estudiantil. Esta tentativa de reflexión encontró un cierto escepticismo en la época. Que la socialización de todo actor social ampliamente opere por el rodeo de su cuerpo. 2000). y las ciencias sociales en diversos grados. La antropología. producido al mismo tiempo cuando el de la nación era recreado. de salmodiar y hacer ejercicios físicos. No productiva. los niños a la vez producían su sí físico y emocional y ponían en actos –encarnándolo– el cuerpo de la India (Madre-India). entonces también se aplicaba a otro proceso de socialización que entraba en el campo de Véronique Benei 439 . y la retórica incesante del nacionalismo permeando la vida en la escuela. los alumnos aprendían en sus propios cuerpos a “sentir” fenomenológicamente la nación. Así. La cuestión de la eficacia de la práctica invariablemente fue levantada en el curso de las discusiones correspondientes: ¿estas iteraciones diarias ritualizadas. Me pregunté. en qué medida los niños mismos eran objetos de transformación mediante el proceso de cantar las liturgias. cultural. en este culto colectivo de la nación. 1994). histórico y político de él. ya se trate de un disciplinamiento del tipo descrito por Michel Foucault o nociones de habitus corporal desarrolladas por Pierre Bourdieu. Acabé el artículo con una reflexión sobre la “especificidad de los efectos” de esas rutinas cotidianas (Csordas. sino que evacuaba sumariamente las epistemologías heurísticas constitutivas de las ciencias sociales de estas últimas décadas. verdaderamente llegaban a instilar en estos chiquillos un sentimiento de devoción y de lealtad a la nación? La forma y el fondo de la cuestión no acababan de sorprenderme. Impropia porque no sólo evocaba un positivismo y un funcionalismo deslucidos. son unas disciplinas marcadas por diferentes genealogías de trabajos que tienen el cuerpo como mediación fundamental de socialización. Planteé que.marathies (Benei. cualquiera que sea la definición y el posicionamiento social. es ahora lugar común. en consecuencia del texto fundador de Marcel Mauss sobre las técnicas del cuerpo. en particular. porque si este tipo de cuestión debía ser planteada. La cuestión de la eficacia parecía por consiguiente impropia y no productiva.

La incorporación se refiere a la formación de un habitus que tiene que ver no sólo con prácticas corporales. madurada. ¿por qué negar tan vehementemente esta dimensión en el caso de la nacionalidad? Parece que hubiese una idea de “sentido común”. que esto (les) gustara o no. Entonces.las búsquedas antropológicas. cuya producción desempeña un papel central en el funcionamiento de instituciones de poder. Estos testimonios señalan la importancia crucial de la formación de un afecto patriótico como emoción encarnada. la fábrica de la interioridad y de la incorporación o encarnación es indisociable de la de un sí colectivo.. esto no funciona: me chantajearon el Himno Nacional cada día de mi vida de alumno(a) y esto no me transformó por eso en un(a) patriota emocional estúpido(a) y ciego(a)”. en cuanto a las experiencias personales de escolarización. en particular los lugares de escolarización. 440 Nacionalizando a los niños. regional y nacional. Más aún. Así. vía la escolarización. ya que los dos son producidos conjuntamente. esto [les] hacía poner[se] la piel de gallina”. por ejemplo? Ningún(a) académico(a) hoy negaría la dimensión incorporada de ambos. sino que también convoca recursos emocionales. Estas dimensiones emocionales y corporales inherentes a la construcción de un afecto nacional en el Maharashtra ilustran la indistinción en la propia noción de incorporación. entre otras cosas. Estas discusiones se ven irresistiblemente atraídas hacia un tipo de positivismo natural: “Según mi propia experiencia de escolarización. que participan en la interiorización del sí. Más allá de una concepción pragmática un poco ingenua. sensoriales y cognoscitivos social y culturalmente producidos. por la que nos sentimos con derecho a convocar durante nuestras discusiones sabias. entre el contenido del proceso y el proceso.. ¿Qué tal la clase y el género. es significativo que los mismos promotores de este tipo de declaraciones confesaban más tarde en privado que “cada vez que entendí(an) el Himno Nacional. estos diferentes registros de expresión y de prácticas emocionales se articulan con ideologías de lengua (especialmente la llamada “lengua materna”). en la que el trabajo de la cultura y la sociedad serían únicamente localizables en ciertos discursos explícitos de los actores sociales. .

Por el contrario. Me interesa evidenciar las maneras en que las escuelas son lugares de naturalización y homogeneización de la lengua. se acerca a más del 85% de los escolares de primaria. al mismo tiempo haciendo la ideoVéronique Benei 441 . En otras partes tomé el ejemplo de la madre como noción. En Kolhapur. Las escuelas. 2006). no es de ninguna manera dado como hecho natural. Procuro demostrar el modo en que la ideología de lengua marathi está desarrollada en términos de naturalidad por medio del concepto legitimante de lengua materna. Hoy en día. Mostré la manera en que la articulación de la figura materna en los espacios familiar. véase Ramaswamy. como un objeto y un medio de amor y de apego. la cual se enseña a la gran mayoría de los niños. Este “algo que ya existe”. aprovechan. por tanto. En el resto de este capítulo quisiera retomar la figura de la madre mediante el ejemplo de la lengua marathi.Madres nacionales y lenguas maternas: Ideologías. escolar y nacional favorece la elaboración de un yo colectivo nacional o regional. Al contrario: tal construcción favorece la reproducción cotidiana de la “Madre–India” y la división esperada de papeles de género. ambos idiomas sirven de poderosos vectores para las ideologías nacionalistas en el Estado Regional. como campo de elaboración ideológica predicada en una noción generalizada. Así. 1997). el Estado del Maharashtra presenta un caso interesante de acomodamiento del hindi como lengua nacional junto con el desarrollo del marathi como idioma regional y nacional. aunque el hindi sea largamente subordinado y abarcado por el marathi en las conceptualizaciones regionales. la lengua oficial (además del inglés) más utilizada es el marathi. amplían y cristalizan los sentidos de pertenencia lingüística. vivencias encarnadas Cabe aclarar que al contrario de otras regiones en la India (por ejemplo en Tamilnadu. ya sea en la ciudad como en el resto del Estado Regional. vivencia y campo de simbolización del proyecto nacional en India (véase Benei. al mismo tiempo que crean y fortalecen la noción consciente de la lengua materna como algo que “ya existe”. sin embargo. es el producto de los procesos de socialización de la primera infancia que se producen en la intimidad del hogar.

La datación del concepto de lengua materna en la India. por lo tanto. es su asociación experiencial con el concepto de lengua materna. son congruentes con los numerosos procesos de formación nacional que se llevaron a cabo desde fines del siglo XIX.. esta cristalización de la lengua materna y su vivencia no son únicas al caso de la India. como el objeto naturalizado del amor maternal cuya experiencia empieza en la infancia de la vida social y familiar. la aparición de una conciencia nacional expresada en la lengua marathi fue desarrollada conjuntamente con la concepción de un verdadero y auténtico. 2008). como lo veremos. antes de la llegada de las influencias filológicas europeas en el siglo XIX. sin embargo. Hoy en día. transparent to the true self ”. Puede ser que el concepto fuera en gran parte ajeno a los hablantes de lenguas vernáculas antes de la llegada de la normalización en el siglo XIX. A pesar de la especificidad cultural de su formulación conceptual. transparente al sí verdadero” (“has come an insistence on authenticity and moral significance of “mother tongue” as one first and therefore real language of a speaker. el concepto hoy es un poderoso vector de identificación regional y nacional. Por el contrario. Al igual que en el Estado Regional Sureste del Tamil Nadu. nuevo y moderno sujeto hablante marathi. 1998: 18). verdadera lengua de un locutor. con la ecuación de una lengua a un pueblo. casi hace real (reifies) el marathí como propia lengua (swabhasha). Woolard. como práctica social y herramienta pedagógica. Por la misma razón. ha generado cierto debate (Benei. .logía de estos explícita y anclándola más aún en la experiencia vivida de los cuerpos. Ha llegado la insistencia en la autenticidad y el significado moral de la” lengua materna “como una primera y. La ideología de lengua cristaliza. en los cuales el idioma desempeñó un papel constitutivo.. En cualquier caso. Lo que explica el significado de la ideología de la lengua. la lengua materna puede 442 Nacionalizando a los niños.

útero) que han asociado los Véronique Benei 443 . Sarkar. el gran número de oraciones y poemas en marathi dirigido a la madre y a la “matria”. and “potentially transforming its speakers into patriots and citizens”. que son oficialmente parte del plan de estudios. véase también McClintock. 1998: 83. y más importante. 1997: 53. Ellos(as) mostraron la manera en que “las mujeres (de las clases medias) llegaron a ser santificadas como seres reproductivos mediante valorizaciones de la ideología del amor maternal” (“middle-class women came to be sanctified as reproductive beings through valorisations of the ideology of motherly love” Ramaswamy. en el terreno de las prácticas cotidianas. Escolares con una sensibilidad al asunto del género (gender-conscious scholars) dedicaron sus esfuerzos a explorar la dimensión de género del nacionalismo y el sentimiento nacionalista. Esto va fortaleciéndose. Sarkar. Ramaswamy. Sumathi Ramaswamy documentó el tropo de la intimidad maternal y el conjunto de imágenes somáticas de las partes del cuerpo y las sustancias de la madre (leche. 1995. 2002). 2008. transformando sus locutores en patriotas y ciudadanos (bonding its speakers in a “net of unity […] as firmly and surely as the love of their mother(s)”. lágrimas. no sólo a nivel oficial con la promoción de un discurso explícito de una identidad Maharashtriana basada en el marathi. y. particularmente por la escolarización. 140). Por tanto. Gupta. 57. El despliegue del tropo de la maternidad en el imaginario de la Nación desde el siglo XIX ha recibido renovada atención en la última década. especialmente cuando el Estado asume la promoción de la lengua materna en los diversos ámbitos de la vida cotidiana. La autenticidad percibida de la idea y la vivencia de la lengua marathi como lengua materna. ha sido transmitida por la enseñanza. 1993. se complementan con los propios pronunciamientos diarios de los maestros y las maestras de enseñanza primaria sobre el tema (véase Benei. 2001. en muchos aspectos. Cap. 2).ser considerada como realizando la unión de dos locutores en una “red de unidad […] con la misma firmeza y tal seguramente como el amor de sus madres”. vinculándola estrechamente a una expresión de la maternidad. En un sugerente artículo sobre la somática del nacionalismo en Tamilnadu. potencialmente. sino también.

Por ello. .. 84). 2006). mi objetivo es documentar el despliegue cognitivo y fenomenológico de este tropo. En vez de sugerir o aprobar el principio de la eficacia (en el sentido de producir un efecto decidido y decisivo. trato de entender la articulación entre el nivel de las imágenes somáticas y su transposición a “las tripas” de ciudadanos–sujetos comunes. Ramaswamy trazó el mapa de la labor ideológica a la cual diversas partes y sustancias del cuerpo femenino son sometidas en el discurso nacionalista que abastece el proyecto de incorporación de los ciudadanos en el cuerpo político emergente. Sin embargo.discursos nacionalistas tamiles con la noción de lengua materna. 79-80). nación y ciudadano patriota en la India tamil tienen una relación política. En particular. Sr. y de sus ciudadanos–sujetos” (pp. así como somática: “la nación es una formación somática […] porque existe. Esta físicalidad se evidencia en la analogía que suele hacerse entre la lengua materna y la madre biológica. Los tropos de la lengua materna son “parte de un repertorio de rutina desplegado estratégicamente […] para garantizar la eficacia de las imágenes somáticas en el discurso nacionalista” (p. literalmente. En otros lugares documenté la manera en que el tropo de la madre opera en diversos niveles en la construcción de apego emocional y de unión a la familia. y explorar las modalidades de su concreción. en las tripas […] de su encarnación femenina. 1993). explicó en el verano de 2003: 444 Nacionalizando a los niños. Documentar dicha transposición exige que la reconozcamos no como metafórica (“Documenting such a transposition requires that we recognize it as not metaphorical” Strathern. material. Usando el lenguaje corporal como una red conceptual. así como respecto a valores nacionales (véase Benei.. de la utilización política potencial de estas imágenes somáticas. quisiera enfocar el despliegue del tropo de la madre en las vivencias cotidianas de la gente común. o deseado). quedan por especificar las modalidades de este despliegue estratégico tal como las de esta somatización. un maestro de arte que maneja un centro cultural para los escolares. y emocional. Joshi. Al final. Aquí quiero poner el acento en la físicalidad de la ideología de la lengua materna para sus locutores. argumenta la autora. Tomando literalmente la propuesta de Ramaswamy de la lengua materna como incorporada.

del curso 3. sólo tienes una lengua materna. Asociada a las sustancias maternales. más precisamente. Además. Joshi como las de Shantabai son sorprendentemente evocadoras de las concepciones del lingüista. ella funciona como un objeto material: constituye la sustancia misma de un yo cultural y nacional. la leche de la madre en particular. es importante que primero debamos ver nuestro pueblo (gaon). El “verdadero carácter” de una nación. concebida.Antes de emprender un viaje al extranjero. su alma. no puedes olvidarlo. al estar en el extranjero. etc. Joshi se hace eco de los que hacían con frecuencia los padres y los maestros de ambos sexos. Así. es única. las cuales sólo realizarían las naciones más ilustradas. las sustancias nutrientes Véronique Benei 445 . Así explicó Shantabai. al dejar su tierra natal. espíritu y genio. estaría reflejado. tu lengua materna es como el vientre de tu madre. al mismo tiempo has bebido la lengua de ella. Esto se consideró un hecho “evidente” por los locutores marathi. justificando la necesidad de enseñar a los niños y que ellos aprendan en su lengua materna marathi. No se puede cambiar. expresado y más aún fortalecido por la singularidad de su lengua. porque “es más natural”. Hoy en día. La declaración de Sr. estudiante de la Escuela Moderna Marathi: “Al igual que has chupado la leche de tu madre. uno pierde su propia cultura y. Maratha madre de Sushila. todo el mundo quiere ir a [norte] América. la gente ha estado olvidando su lengua materna. Es digno de mención en el presente caso que la lengua es algo más que una mera herramienta cognitiva. Johann Gottfried von Herder. producida y transmitida como lengua materna. En el núcleo de la visión de Herder de las formas naciones existe una relación orgánica entre el lenguaje humano y natural y las fuerzas históricas. […] Sin embargo. Al igual que sólo tienes una madre. Maharashtra.” Tanto las palabras del Sr. famoso por su influyente teología de la construcción cultural de la nación predicada en una revelación lingüística por el medio del pueblo (Volk). filólogo y poeta del siglo XVIII. quienes identificaron otras partes corporales y sustancias maternales en relación con el idioma. nuestro país (desh).

. Joshi con respecto a la sustancialización del idioma y el temor y la ansiedad adjuntos a la idea de la pérdida de identidad generada por la distancia y el olvido. así como en las observaciones y descripciones de actos y actuaciones de habla (speech acts and performances). Cabe precisar que favorecer (en el ámbito discursivo y pragmático) la instrucción en marathi no era en ningún modo específico a los profesores o padres con simpatías “hindutva”. Ello plantea la cuestión de la manera en que los actores sociales ordinarios producen.. Esto nos obliga a examinar la manera en que la noción y la ideología de la “lengua materna” se insertan en un proceso que concomitantemente naturaliza el idioma. era un leitmotiv entre los padres. están también omnipresentes en las discusiones sostenidas en Maharashtra mismo.(nurturing) de la leche y el idioma maternos. inglés. Aunque tales temores y ansiedades culminan en los comentarios de los Maharashtrianos expatriados. Por el contrario.. sostengo que la construcción de la “naturalidad” se basa en una comprensión de la lengua como incorporación. como discurso y como práctica. 1998: 163). moralidad y tropos familiares de la nación Las ideologías de la lengua característicamente realizan una forma de neutralización o naturalización del valor de la lengua mediante procesos semióticos borrando la contingencia histórica de las lenguas y las relaciones de poder e interés subyacentes a los mismos (Spitulnik. Numerosos padres de idioma marathi compartieron el temor de la pérdida posible de identidad asociada a la enseñanza de. la preferencia discursiva era principalmente expresada en un idioma de la “naturalidad” asociado con la noción de lengua materna: “El aprendizaje en la lengua materna es mucho más natural (swabhavik)”. Hemos encontrado la opinión del Sr. sobre todo acerca del medio de instrucción para los escolares. Basándome en las construcciones discursivas de la lengua. quienes citaban pruebas de los niños que han pasado por la fase de la instrucción primaria en su idioma nativo como tenien446 Nacionalizando a los niños. Naturalidad. En ambos casos. y en. sitúan y comprenden el “estado natural”. tal preferencia era recurrente entre los padres de niños escolarizados en marathi.

y en especial entre las mujeres casadas. incluido el de un estado natural de ser. así como las acciones. En este contexto. como en la frase “Tras yeto. Por ejemplo. English maddhe shikayla”.” El registro semántico es. gestos o posturas. la expresión común kunala tras dene. Relatos de nueras. lo que es también importante. La “naturalidad” es conceptualizada a la vez como un estado emocional y encarnado. están a menudo jugando. como en otros. La palabra swabhavik (de la raíz bhaava) abarca muchos campos de significado. En el idioma de la domesticidad. la emoción o una clase de afecciones. la palabra marathi usada para referirse a algo “natural” ilumina de crucial manera la amplitud del repertorio semántico de emocionalidad caracterizando la ideología de la lengua marathi. Strathern Véronique Benei 447 . la frase significa “Esto plantea problemas de aprender en inglés. Tal vez la mejor ejemplificación de esta experiencialidad encarnada radica en la expresión tras yene. sufriendo de la mano de su suegra a menudo serán expresados en estos términos. ya sea de modo consciente o no. con una experiencialidad encarnada de emoción lingüística. la natura. en particular. por tanto. el sentimiento o la pasión. cuyo epítome reside en la figura de la suegra. sin embargo. Esta declaración fue a menudo encontrada entre los padres expresando su preocupación por las dificultades causadas por la no naturalidad del aprendizaje en cualquier idioma que no sea la “lengua materna”.do fundaciones escolares más sólidas que otros. tras podría ser psicológico. Como sostuvo Andrew Strathern. Cuando locutores nativos detallen la “naturalidad” de su idioma. significa dar mal rato a alguien. la noción de metáfora no debe considerarse como un dispositivo heurístico para lo “desconocido o lo extraño”. En cambio. la expresión se utiliza con referencia a las relaciones familiares en la familia conyugal. innata propiedad. como el lugar que de manera precipitada la soluciona simplemente como algo metafórico. una “disposición”. que constituyen su expresión corporal. mucho más amplio: en marathi tras puede referirse tanto a cuestiones emocionales como físicas. Traducida libremente. la connotación física de tras se debe tomar en serio. al igual. novias jóvenes. emocional. Volviendo al contexto del aprendizaje. En este caso. así como físico.

En efecto. El idioma no sólo codifica emociones incorporadas. En este sentido. Más aún. Las aparentes “evidencia” y “naturalidad”. ellos demuestran la pertinencia de la terminología “generizada” en el contexto de Asia del Sur de hoy (a pesar que en la genealogía histórica de la lengua vernácula se observa ya esta ideología arraigada en “Occidente”.. una batalla perdida y la vergüenza que se incurrió en la derrota pueden ser “no digeridas” (apacavleli). prestar atención a los entendimientos locales de la “naturalidad” también ilumina la dimensión moral asociada con nociones somáticas y emocionales de la lengua. cuando los padres o profesores expresan su preocupación acerca del “estado natural” de aprender en la “lengua materna” (y también lo contrario.. Así pues. véase Nemade. asimismo. A medida que los participantes en las rutinas cotidianas interiorizan y expresan 8 “El estrés sobre la metáfora va con un énfasis textual. 448 . que requiere explicación. y sus consecuencias emocionales de la lengua marathi. Es importante señalar que el verbo digerir (pacavne) transmite connotaciones de armonía y su uso en el sentido negativo es común para hacer referencia a la perturbación del orden social o político y la consiguiente degradación del orden moral. tras generado por el aprendizaje en cualquier otro idioma). Nacionalizando a los niños. se debe favorecer una perspectiva “contra la metáfora” tomando en cuenta la literalidad de los discursos sobre las emociones corporales8. 2006: 318-9). ellos se refieren explícitamente a una comprensión fenomenológica de la lengua como sustancia “generizada”.propuso. hace falta destacar que la expresión tras yene también se utiliza en asociación con la alteración del curso normal de las funciones corporales. tanto el vocabulario como la comprensión involucran una dimensión moral. 1990. Por tanto. especialmente las del sistema digestivo. la de la madre. pero la lectura del cuerpo podrá exigir que alteremos nuestras categorías de manera más radical” (1993: 6). la sanción social o el rechazo de las acciones (las propias y las de los demás). de manera importante. es decir. Pollock. son elementos cruciales en las expresiones de los locutores de marathi ordinarios. sino que también constituye la base de la socialización moral.

el intercambio y la amistad. y de Véronique Benei 449 . La creación de un sentido de pertenencia nacional. el del parentesco de bhauband da forma a la promesa de obediencia recitada diariamente en marathi. La promesa es tomada casi literalmente del informe sobre Integración Emocional encargado por el Primer Ministro Jawaharlal Nehru a comienzos de los años sesenta. De manera importante. bhauband define un pariente. ya sea por medio de asambleas en la mañana o durante todo el día en las escuelas. 2). El dirigente nacional previó tal integración emocional como elemento central de su proyecto de la construcción de la nación. los conceptos de cohesión y lealtad son parte integrante de la ideología de la lengua marathi. sino también del país (desh) y de la religión (dharma). y explícitamente recurrió a metáforas y retórica de parentesco: la nación se entendía como una madre. una traición no sólo de la lengua y de su incorporación. en algunos contextos. llegaban a ser hermanos y hermanas (bhauband). ya sea implícita o explícitamente. lo que implica alguna forma de cohesión y lealtad. Nociones de moralidad son así negociadas por entendimientos lingüísticos [y corpóreos] de la vida y de eventos cotidianos. Como se indicó anteriormente. además del tropo de la madre analizado anteriormente. orientando el posicionamiento de los locutores en el mundo. el término posee muchas capas de significado en Maharashtra: proviniendo de bhau (literalmente hermano). o. los ciudadanos de la India. el término a menudo transmite un fuerte sentido de compromiso emocional y práctico. 2008. y sus hijos. puede ser alargado a todos los hombres de un pueblo. todos son parientes por agnación. se formó por un vocabulario marathi de parentesco. Aquí. Cap. con el resultado que cualquier movimiento fuera de la lengua es concebido por los locutores marathis como una forma de traición. 1990: 13). En todos estos sentidos. como individuos y como parte de una colectividad (Abu-Lughod y Lutz. Esto proporciona un tropo moral para articular pertenencia a la comunidad familiar de la nación identificada por Anderson (1983). que son a su vez ambos asociados con la lengua (bhasha) (véase Benei. Por extensión. también aprenden a tener sentido del orden moral que están construyendo activamente mediante la interacción con los demás.cualquier emoción.

–De-shat. comienza. dilo una vez más. es tu turno”. no… pero bueno. pero no es correcto (barobar). grita el Sr. –“Sí! (Ho!)”. algunos niños responden en coro. La lección está dedicada a la repetición de vocabulario.. siéntate adecuadamente. lo cual requiere una mayor ilustración. en esta tarde caliente y húmeda de marzo de 1997. gritando a un alumno: “Sunil. Pawar impacientemente. Así. Este imperativo moral también fue expresado por los actores sociales que no cumplían esta regla. mirando a la pizarra. –Esto es lo que “idioma correcto” (pramanit bhasha) quiere decir. La forma en que a veces hablamos en el hogar no es así. expresada por medio de la lengua marathi). Pawar pasa ahora a la clase. y con ojos un poco sorprendidos. cállate. Jatice.la comunidad de la nación (en el Maharashtra.. Sunil. 450 Nacionalizando a los niños. La pronunciación (uccar) debe ser buena. vi-vidh ja-tic… –Vi-vi-dha ja-ti-ce lo-ka raha-tat. ¿Sí o no? Sr. Sunil. Esto es otra ilustración que la intensa emocionalidad moral y encarnada asociada a la lengua (marathi) constituye una de las imposiciones tenaces de la ideología marathi. . date prisa. acentuando cada sílaba. majh. las muestras afectivas y corporales de los padres acompañaron vocalizaciones asertivas sobre la necesidad de enseñar en marathi frente al idioma extranjero (firangi). Hemos llegado a la última proposición: “Tengo el orgullo y el respeto de mi país…” (“Majhya deshaca de mala abhimaan ahe…”) cuando de repente interrumpe el Sr. majhya da… –“Deshat”. ¿Qué es la “lengua correcta”? Significa correcta pronunciación y hablar bien. este es el idioma que se habla (boli bhasha). dice el maestro. Sunil!. instintivamente se yergue. balbuceando dolorosamente el siguiente grupo de palabras marathies: –Ma-jh. que había seguido susurrando como si estuviera conspirando (conspiratorially) con su compañero de clase. Produciendo ciudadanos morales y “disciplinando la diferencia” Quisiera presentarles el salón de clase del Sr Pawar. Pawar. dilo correctamente.

si no pronuncian correctamente? Silencio en el salón de clase. prueba. pramanit bhasha representa la versión “norma” (standard) de la lengua marathi oficialmente enseñada en las escuelas del Maharashtra. la noción de pramanit bhasha abarca correcta pronunciación y expresión. Esa edificación moral se consideró crucial para que un niño aprendiera “cómo comportarse” (kase wagayce). en el sentido de lo que es verdadero. sigue: En mi país. pramanit (del sánscrito pramaan. De manera general. De manera más específica. llegando a ser una persona y un ciudadano (nagarik) moral bien acabado (well-rounded). Véronique Benei 9 451 . y otros aparentemente siguen indecisos. se basa en expresiones de la moralidad que desempeñan un potente parte en la configuración de las tentativas de producir personas cívicas. oraciones. son también inherentes al proyecto de producir un ciudadano bien educado. encabezada de nuevo por el profesor. correcto y posee autoridad9. la justicia y la rectitud son características de la ideología de la lengua marathi. a menudo pusieron sobre la noción de pramanit bhasha. canciones. autoridad) se utiliza en marathi para indicar una medición estándar. viven personas de diferentes jat… En mi país la gente vive feliz… (“Majhya deshat vividh jatice los lok rahtat… Majhya deshatil los lok anandane rahtat…”). como el señor Pawar. entonces. justo. por tanto. ¿Cómo se puede crecer como buenas personas (cangle lok). las cuales el personal docente de las escuelas primarias marathi consideraba a menudo como cumpliendo el objetivo de cultivar esa buena personalidad. Correcta pronunciación y el registro de pramanit bhasha también están íntimamente asociados con el concepto de la buena persona.No es bueno (cangale). ante las cuales el sentido llega a ser secundario. historias y reflexiones morales del día. La “buena persona” en el espacio escolar sigue construyéndose por medio de los himnos. mientras que algunos alumnos cabecean haciendo gestos vigorosos de aprobación. Y la enumeración. La ideología de la lengua marathí. En la medida en que la moral. Además. Esto es especialmente manifiesto en la importancia que los maestros. como verdaderos ciudadanos nacionales y de buena conducta. como buenos ciudadanos (cangle nagarik).

Como nos detuvimos en una clase 2 (estudiantes de 7 años). de no ser señalado por sus compañeros como “otro” (James. en cada parada. ella pondría a prueba a los estudiantes después de una breve introducción de mí. Según la rutina en tales circunstancias. durante la 452 Nacionalizando a los niños. 1993). La ocasión era siempre un poco solemne para los alumnos que diligentemente saludaban a los inesperados invitados oficiales con saludos formales. La directora luego le preguntó: –¿Qué hablas en tu casa? El niño inmediatamente comenzó a mostrar signos de nerviosismo. Kirari Bai. Sin embargo. Yo nunca pude averiguar la historia particular de la escolaridad de este niño. después de haber pasado por el jardín infantil y la clase 1. Esa producción diaria a menudo implica muchos silencios. Es posible que su reacción hubiera sido motivada en parte por una voluntad de integración. Permítaseme dar el ejemplo de un pequeño incidente aparentemente sin sentido que ocurrió un día de diciembre de 1998.. me llevó en un recorrido por todas las aulas. ahora hablo marathi. hasta que un alumno más atento ofreciera una respuesta. Esto se cumplió por una falta general de respuesta. cuando la directora de la Escuela Varsity Marathi. y esto puede haber influido en su respuesta a la directora.Es también en este contexto que la producción diaria y la explicación de la diferencia lingüística en la escuela se deben pensar especialmente en relación con los niños musulmanes. Es posible que él ya se hubiera enfrentado a su “identidad musulmana” en la escuela. Kirari Bai lanzó una pregunta sencilla sobre la forma plural en marathí. pero cuyos trasfondos están muy perceptibles. Resultó que este chico era de religión musulmana y que la lengua que se hablaba en su casa era el hindi. Kirari Bai reformuló su pregunta de este modo: –¿Qué habla Mami en la casa? Una sombra oscureció la cara del niño que contestó con una voz suplicante: –Ahora. .. la atmósfera en esas circunstancias era más bien alegre. En efecto.

Es a este respecto que se debe considerar la reacción de vergüenza aguda por parte del alumno musulmán a la cuestión de la lengua hablada en casa con la pregunta “¿Qué habla Mami en la casa?”. sugiere otra cosa. la estigmatización operada por los maestros en ninguna parte es más evidente que en el descrédito discursivo de la casa.conversación un claro sentimiento de malestar invadió poco a poco el aula de clase. Mediante la búsqueda de un reconocimiento explícito de que la madre hablaba algo “otro”. Porque. precisamente. Como lo expliqué anteriormente. sobre todo en los espacios públicos en esta parte de Maharashtra. está implícito el reconocimiento y la estigmatización de la “otredad”. a medida que los alumnos y la profesora observaban la escena que se desarrollaba. la justicia y la rectitud asociadas con el aprendizaje para ser un buen ciudadano. adecuadas y convenientes. Por tanto. en especial mediante el tropo madre. Véronique Benei 453 . Este intercambio también debe pensarse en relación con los conceptos de la moralidad. no hay ningún problema. Además. para atraer la atención sobre la diferencia lingüística. las escuelas marathies buscan cultivar una ecuación estrecha entre las virtudes de la maternidad y la identidad hindú (religiosa: Hinduness) y con la perteneciente a la India como nación. Maharashtrianos “auténticos” no hablan hindi públicamente. Como se mencionó anteriormente. el descrédito de la madre funciona como el más expresivo “cristalizador” de alteridad. Evidentemente. aparte de las grandes ciudades cosmopolitas como Mumbai –y Pune en menor medida– hablar el hindi en los espacios públicos marca al individuo como “no perteneciente” a la región. el ambiente inusualmente tenso tenía que ver con algo más que un simple encuentro con representantes arquetípicos de la autoridad escolar. 2001: 152). Esa frase resume tanto las anteriores nociones asociadas con la versión legítima de la lengua marathi como el estigma que acompaña la diferencia de ella. el correcto dominio de la lengua marathí es fundamental para la formación de personas sociales y políticas. no pasa nada”. En estos enfrentamientos y tentativas de “disciplinar la diferencia” (Pandey. a menos que se dirijan a “extraños”. el hecho mismo de que la directora considerara necesario al final del intercambio de tranquilizar al niño que “se puede hablar [su] idioma en el hogar.

evidentemente. que habla un idioma diferente? ¿Cómo puede participar en la vida de la polis? La cuestión es. incorporada en el campo político.. adquieren esta calidad emotiva y apasionada para sus locutores. En otros lugares 454 Nacionalizando a los niños. sino una relación con el cuerpo y la emoción que está mediada por la lengua como ideología. o lo son impropiamente: los niños considerados menos capaces de convertirse en buenos ciudadanos de la India en esta parte de Maharashtra son los que están más lejos del marathi (normalizado). Por lo mismo. permite mostrar la manera en que los procesos de formación de identidades son diariamente puestos en acción por los actores sociales. agudizada por el hecho de que el ciudadano hindú (de la India) de lengua marathi es por defecto hindú. No es la lengua que brinda estructuras a un ser humano.. Espero haber sacado a la luz aquí la forma en que el proyecto de la formación del yo marathí es potencialmente siempre exclusivista. Ellas no lo son tan sólo de manera descriptiva y en un sentido deíctico. culturales. sino más bien en una forma más profunda e incorporada. negociaciones políticas. ya que pretende excluir a otros. La emocionalidad se produce por. ¿Qué implicaciones tiene esto para la naturalización de un sentido de pertenencia? ¿Qué tipo de comunidad es así creada y por tanto qué espacio queda para un “otro”.Conclusión Ha sido central en este artículo la noción que el idioma y la pasión que él suscita son realmente instancias somáticas. a partir de repertorios culturales de emocionalidad. económicas y de género que son centrales para la fábrica de la ciudadanía. sociales. es decir. y también alimenta. Poner el acento en la producción emocional. Y dado que la lengua y su ideología se incorporan en la experiencia cotidiana corporal del mundo. en la producción cotidiana de derechos y de usos que definen la participación en la vida de la polis. que no son locutores marathis. estas nociones “generizadas” de la ideología de la lengua marathi se prestan muy bien para una asociación con la concepción de la madre nacional hindú. Más aún. . es importante enfatizar la necesidad de prestar más atención a los discursos locales referidos a las emociones producidas por la sociedad y la cultura en el contexto de su ubicación concreta.

Putting emotions in their place. y Lutz. J. MA: Belknap Press. Véronique Benei 455 . Cambridge: Cambridge University Press. La producción de la madre India en la escuela: reconceptualización del género y de los espacios públicos y privados. Chicago: University of Chicago Press. Anderson. Benei (Eds. H.). Appadurai. sugiriendo que el margen para los locutores que no son marathis es muy estrecho. V. En C. 42. A. Especialmente. (2008. Passionate politics: Emotions and social movements (pp.). Reception in distraction. Csordas. (2000). 51-66. B. Pollettam (Eds. (1983/1991). W. L. Londres: Sage Publications. Language and the politics of emotion. Londres: Verso. (1995). The everyday state and society in modern India (pp. T. Londres–Delhi: Hurst & Co–Social Science Press. Boundary 2. Cambridge. Cap. Benei. (1996). dado que la incorporación de un sentido lingüístico del yo es un proceso emocional que ocurre dentro de los procesos tempranos de socialización. Eiland. J. The sacred self: A cultural phenomenology of charismatic healing.) (1990). Calhoun. Modernity at large: Cultural dimensions of globalization. Minneapolis: University of Minnesota Press. history. 45-57). 55-97. M. Banal nationalism. En J. (2006). exploro la ideología del idioma urdu entre Maharashtrianos musulmanes. M. 30(1). Stanford: Stanford University Press. (1999). próximo a aparecer). C.J. (1994). Teaching nationalism in Maharashtrian schools. V. 2008. and language in contemporary western India. Jasper y F. Benei. En Revista Colombiana de Antropología. Goodwin. Reflections on the origin and spread of nationalism. Benei. Schooling passions: Nation. The Arcades project. Fuller y V. Berkeley: University of California Press. Bibliografía Abu-Lughod. (2001). V. 194-221). Billig. 5). Benei. Imagined communities. C.(véase. Benjamin. (Eds. (2003).

K. The integrative revolution: Primordial sentiments and civil politics in the new states. nationalism. Family feuds: Gender. Gender and History. (1993). (2001). Lloyd. C. Nueva Delhi: Viking. James. Delhi: Permanent Black. 78-109. and history in India. Cambridge: Cambridge University Press. Butalia (Eds. religion and cultural nationalism. (1998).). Women and the Hindu right (pp. Childhood identities. En The interpretation of cultures (pp. (2001).Feldman.. Sexuality. B. obscenity.edu. Remembering partition: Violence. G. Mediating unity and diversity: The production of 456 Nacionalizando a los niños. Ramaswamy. S. nationalism and the family. Gupta. Body language: The somatics of nationalism in Tamil India. (1973). School histories of the freedom struggle in India and Pakistan. Sarkar y U. Passions of the tongue: Language devotion in Tamil India. mother goddesses: Family and organization in Hindutva politics. Formations of violence: The narrative of the body and political terror in Northern Ireland. A sociolinguistic study. A. Departing sovereignty. Nueva Delhi: Kali for Women. 181-215). D. . (1997). extraido de borderlands e-journal 1 (2). 10(1). Muslims and the Hindu public in colonial India. (2001/2002). The influence of English on Marathi. Geertz. Kumar.html McClintock. Ramaswamy. Spitulnik. The construction of communalism in colonial north India. (1991).au/vol1no2_2002/ lloyd_departing. En T. A. Pandey. 44. G. Chicago: University of Chicago Press. Sarkar. Nueva York: Basic Books.. (2002). Delhi–Nueva York: Oxford University Press. C. (1993). (1990). Sarkar. S.http:/www. Pandey. (2001). (1995). Feminist Review. Hindu wife. Prejudice and pride. Nemade. 255279). Kolhapur: Rajhans. Cambridge: Cambridge University Press. community: Women. J. (1998).adelaide. Heroic women. T. 1891-1970.borderlandsejournal. A. Berkeley: University of California Press. 61-80. Hindu nation: Community. (1990). T. Nueva Delhi–Bloomington: Permanent Black– Indiana University Press.

Schieffelin. Annales. A. 163-88). Woolard y P. Véronique Benei 457 . Woolard y P. Organs and emotions: The question of metaphor. Canberra Anthropology. Introduction. En B. Schieffelin. (1998). Nueva York: Oxford University Press. Kroskrity (Eds. (1993). 16(2). (2005). Staudigl. V.). V. Toward a phenomenological theory of violence: reflections following Merleau–Ponty and Schutz. S. B.). A. En B. K. B. Manuscrito sin publicar. Strathern. Language ideologies: Practice and theory (pp.language ideologies in Zambian broadcasting. K. Histoire Sciences Sociales 57(4). Kroskrity (Eds. Language ideology as a field of inquiry. A.  Woolard. Wahnich. 889-913. Nueva York: Oxford University Press. Language ideologies: Practice and theory (pp. A. 1-16. La terreur comme fondation. K. 3-47). (2002). M. de l’économie émotive de la terreur.

.

Cuarta parte Identidades sexuales y políticas de la identidad .

.

contextualizan las experiencias situadas de las mujeres racializadas.Superando la interseccionalidad de categorias por la construcción de un proyecto político feminista radical. en menor medida. El siguiente texto es una síntesis de la investigación Las estrategias políticas frente al racismo y el sexismo de tres grupos de mujeres afrodescendientes en Brasil. realizada entre 2004 y 2006. de otros movimientos sociales. . Con esta investigación se buscó además cuestionar la tendencia universalizante y homogeneizante de la categoría mujer negra o mujer afrodescendiente no sólo en las visiones académicas. Brasil y República Dominicana. sexo. * Teórica y militante feminista dominicana. que imposibilita avanzar en articulaciones políticas y en la definición de estrategias tanto nacionales como regionales. Actualmente. Docente Escuela de Estudios de Género. Muchas de estas mujeres han aportado a la ampliación de las perspectivas teóricas y políticas del feminismo. y también a las ciencias sociales de manera general al articular raza. y para ello escogí tres colectivos de mujeres afrodescendientes en tres países: Honduras. sin embargo el reconocimiento de su historia política y teórica ha sido mínimo. sexualidad en sus propuestas. conjuntamente con la raza y el sexo. Universidad Nacional de Colmbia. clase y. cuyo propósito fundamental fue recuperar parte de esa historia y evidenciar la manera en que categorías como la clase y la sexualidad. sino en el mismo movimiento. Honduras y República Dominicana. Reflexiones en torno a las estrategias políticas de las mujeres afrodescendientes Ochy Curiel* Desde la década del ochenta en América Latina y El Caribe han existido colectivos y grupos de mujeres afrodescendientes que se han dedicado al combate del racismo y el sexismo.

Los grupos analizados fueron Enlace de Mujeres Negras de Honduras. distribuidas en diversas comunidades de los municipios de Tela y Trujillo. con excepción de cinco de ellas que lograron grados universitarios. constituido por mujeres afrodescendientes. Las variables que atravesaron la investigación fueron: política de identidad y del reconocimiento cultural. profesionales. se asumen feministas y dirigen la organización y cuentan con un gran liderazgo. pobres y de clase media. En República Dominicana analicé el grupo Casa por la Identidad de las Mujeres Afro. Sólo dos de las participantes. que también analizamos en la investigación. las articulaciones y alianzas con otros movimientos sociales. lo que evidencia una relación entre pobreza y racismo. Las comunidades son de las más pobres de este país. Este grupo asume como perspectiva política el feminismo negro. o llegó sólo a la primaria. prioridades políticas. la dependencias o autonomías ante los financiamientos externos. algunas de ellas. constituido por mujeres garífunas de la costa atlántica de Honduras. Las mujeres entrevistadas en su mayoría poseen bajos niveles de ingresos. constituido por mujeres afrodescendientes. profesionales y universitarias en su mayoría. la mayoría feministas de clase media. Redlac. En Brasil analicé el Grupo Criola en Río de Janeiro. las relaciones con el estado y otros organismos internacionales. el resto o no estudió. 462 Superando la interseccionalidad de categorias . Los tres grupos además forman parte de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas. por ser el único espacio regional de articulación de mujeres afrodescendientes en el continente (Redlac. bajos niveles de escolaridad. Enmuneh. la construcción de liderazgos y el abordaje de la sexualidad. Los tres grupos nacen en la década del ochenta en un contexto del fortalecimiento de los llamados nuevos movimientos sociales y concretamente en el proceso de conmemoración por parte de la Iglesia Católica y de los estados latinoamericanos y caribeños de los quinientos años del mal llamado “Descubrimiento de América” momento que tuvo mucho impacto en el movimiento cultural a escala continental cuestionando tal conmemoración. con excepción de las líderes y trabajadoras de la organización que reciben un sueldo fijo. 1993). de cuarenta en total. otras con grado intermedio con bajos niveles de ingreso.

Realicé también entrevistas a representantes y revisión documental de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas. Ochy Curiel 463 . además de la consulta de memorias. informes. propuesta de la feminista Gayle Rubin. Una breve descripción de las categorías analíticas Es importante exponer aquí cuáles fueron las categorías y conceptos asumidos. 1975:36). entendiendo que es en el sexo que se aplica la construcción social y no al revés. vistos como complementarios desde una visión totalmente heterocentrada. evaluaciones y sistematizaciones. Es importante decir aquí que en este texto no aparecerán los resultados de las entrevistas por cuestión de espacio y tiempo.Esta investigación fue de tipo cualitativo. Sexo–género En esta investigación asumo el concepto de sexo más que género. Todo ello aparecerá en un texto más amplio de futura publicación en el que constará la investigación completa. pues de ello se derivan los análisis que realizo en la investigación como un todo. Posteriormente en cada país y con cada grupo. Este texto es sólo un abrebocas que permite ciertas reflexiones en torno a las prácticas políticas de las mujeres afrodescendientes. mediante un taller como vía para lograr análisis colectivos de las historias de los grupos. realizamos un grupo focal. Es por ello que utilizo sexo o en ocasiones sistema sexo–género. El género como categoría tiene varios sesgos teóricos y políticos: parte de la diferencia sexual para sus explicaciones epistemológicas y políticas. entendido como “el conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana“ (Rubin. La metodología desarrollada consistió en entrevistas a profundidad de las cuales se construyó la historia personal de las entrevistadas y la historia grupal de los colectivos. lo cual crea una dicotomía y binaridad de la existencia de dos sexos y dos géneros. tampoco los detalles de los análisis de las variables.

1997. Stolke. la organización social entendida como el conjunto de instituciones y relaciones sociales que generan dependencia con respecto al grupo y sus valores colectivos. normas y costumbres compartidas. sino como construcciones imaginarias. parto de la idea que las razas no existen como categorías de clasificación humana. como una construcción social y política. significados. En ese sentido. social. así como también el establecimiento de límites del grupo. demostrando así que es una categoría de poder. caracterizándose además por poseer una cultura específica. asumí tres opciones en esta investigación: utilizar el término de “racialización”.Racialización. un régimen que ha supuesto la explotación económica. emocional. Sexualidad La sexualidad la entiendo. entendida como el sistema de valores. una construcción. la religión. como categorías sociales de poder que contienen una intensión política para justificar desigualdades sociales. Etnia En relación con la etnia. una categoría de poder. ésta aún nos sirve para explicar los efectos del racismo. simbólica de las mujeres 464 Superando la interseccionalidad de categorias . símbolos. 1995). por una parte. como significantes. porque aunque sea una idea. que en el imaginario social se inserta en un sistema político más amplio que es la heterosexualidad obligatoria. No prescindo del concepto de raza. cultural e ideológico. sexual. como idea. el territorio como base de las estructuras económicas y políticas. raza social o raza En relación con la categoría raza. “raza social” o “raza” entre comillas para denotar la intensión ideológica y política de clasificar a grupos humanos en torno a la idea de raza y los efectos del racismo sobre esos grupos en el plano material. políticas y culturales (Wade. me refiero a ella en el caso concreto de las mujeres garífunas por considerar que cumplen con la definición propuesta por Rodolfo Stavenhagen (1992): la existencia de una lengua vernácula. pues es sobre la idea o noción de raza que éste se construye.

Duncan. 2005. como feminista rescato los aportes de las teorías del racismo. la asumo como un espacio político y simbólico desde el cual muchas lesbianas crean autonomía económica. 2003. 2002. Carreaga y Campbell. emocional y simbólica de muchos hombres escapando de la clase “mujeres” (Ibíd. el confinamiento y el derecho (Delphy. 2003. Wernerk.por parte de los hombres y el paradigma masculino (Rich. sobre todo cuando se trata de grupos racializados. de las feministas negras de Gran Bretaña (Bhavnany y Coulson. 1999. 1999. Smith. González. en este caso mujeres afrodescendientes (Curiel. 1991. Memmi. 1988. Curiel. Por otra parte. Roland. 2005. clase y sexualidad. Lorde. (Barrios. 2004. 1997). 1988. Lauretis. rescatando los aportes del Black Feminism y de las feministas tercermundistas en Estados Unidos (Castillo y Morraga. Ochy Curiel 465 . asumo la propuesta de “clase de sexo” de las feministas materialistas entendida como la apropiación individual y colectiva de la clase de las mujeres por parte de la clase de los hombres mediante el mercado laboral. Taguieff. Clarke. Wittig 1980). 2004. 1985). Para la elaboración del marco teórico. Me apoyo en los análisis feministas en torno a la articulación sexo. 1994. clase de sexo Si bien basada en el análisis marxista de clase social. raza. Hooks 2004. Carneiro. 2005) por cuestionar a la teoría y la práctica feminista por su sesgo racista y etnocéntrico al tiempo que proponen nuevas maneras epistemológicas de políticas para entender la subordinación de las mujeres cuando son atravesadas por diversas dominaciones. 2002. 2000. Mouffe 1996).). 2000. Sudbury. la violencia sexual y física. 2001. Guillaumin. Espinosa. 2001). caracterizando sus procesos históricos. Clase social. Collins. 1998.) y de las feministas afro de América Latina y el Caribe. Abordo los debates teóricos en torno a la política de identidad y diferencias y sus dilemas entre constructivismo y esencialismo. 2005. Fraser 1997. los debates más sobresalientes y la caracterización de las nuevas caras del racismo de tipo culturalista (Wieviorka. 1999. 1983. Brath.

actividades culturales tanto de danza afro como de rituales de religiones de origen africano. sexo y sexualidad. clase. El movimiento de mujeres afrodescendiente en américa latina y el caribe En esta investigación recupero la historia del movimiento de mujeres afrodescendientes para contextualizar los grupos estudiados. expresada en acciones como talleres de peinados y moda afro. opresiones y luchas de las mujeres atravesadas por raza. a comunidades y hacia la sociedad en general cuya estrategia fue visibilizar los efectos del 466 Superando la interseccionalidad de categorias . lo cual permitió redescubrir una historia común desde la recuperación de la herencia africana y los efectos de la colonización y la esclavitud. y desde ahí definir las intervenciones políticas. Mohanty y Alexander. 2004). 1994) al articular el sistema sexo–género a la cultura y los aportes de las mujeres indígenas en cuestionar tanto el racismo y el etnocentrismo como costumbres y usos de sus culturas que les oprimen. 2001. Un segundo momento lo denomino “Un trabajo político hacia fuera” dirigido hacia otras mujeres negras fuera del grupo. Manzanares. En este primer momento se empieza a hacer un análisis articulado entre racismo y sexismo. Este marco teórico me sirvió para evidenciar la necesidad de hacer una práctica política que considere distintas situaciones. Un primer momento lo constituyó la definición de una política de identidad que sucede desde finales de los años ochenta.Rescato además los aportes de las feministas multiculturalistas (Hernández. sino también transnacional. Con esta política se buscaba reafirmar una subjetividad de “mujeres” y “negras” como individuas y como grupo social. sobre todo a mujeres migrantes y racializadas (Mohanty. Otra referencia fundamental son los aportes de las feministas poscolonialistas para analizar los contextos socio–culturales caracterizados por un capitalismo globalizado que afecta a las mujeres mediante la apropiación de sus cuerpos y su fuerza de trabajo ya no sólo a escala local o nacional.f. Esta historia la divido en tres momentos cuyos criterios son los énfasis políticos que evidencian.. s.

Por otra. celebrada en Beijin en 1994 y la Conferencia Mundial contra el racismo. Redlac. Por una parte. que implicaba esfuerzos regionales e internacionales para afectar las políticas de los estados a favor de la población víctima del racismo y de la xenofobia. Estos momentos se evidencian en los tres grupos estudiados. Estas articulaciones vienen dadas por tres fenómenos. Ochy Curiel 467 . único espacio de articulación regional que ha existido hasta ahora. sino más bien como un contínuum. Y un tercer momento que denomino hacia articulación nacional. en particular la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer. han sido los énfasis políticos más importantes. con proyectos financiados y relaciones de poder. ha permitido la presencia de mujeres afro en espacios feministas. que si bien no se presentan como momentos separados. Sudáfrica. En materia organizativa se dio una transformación de ser colectivos de autoconciencia. Sucede en la década del noventa. Esta estrategia se hizo a través de la formación y educación y las campañas de comunicación. lo cual evidenciaba altos procesos de institucionalización. Si bien con altos niveles de institucionalización. en el que se imbrican uno y otro. la política cultural de alcance continental que se realizó en América Latina y el Caribe a propósito de la conmemoración del Quinto Centenario del llamado “Descubrimiento de América” en los años noventa por parte de los Estados y de la Iglesia Católica y por otra la presencia de las Naciones Unidas en la organización de las conferencias mundiales. producto de la globalización económica que hacía necesaria la articulación política de los movimientos sociales como una forma de posicionar propuestas alternativas a los efectos del neoliberalismo.racismo y el sexismo en las mujeres. celebrada en 2001 en Durban. autoafirmación y autofinanciamiento a ser organizaciones no gubernamentales. además de hacer propuestas articuladas en estos espacios. la mayoría con estructuras verticales y jerárquicas. de movimientos mixtos y de las mismas conferencias mundiales. En 1992 se conforma la Red de Mujeres Afrolatinas y Afrocaribeñas. regional y mundial.

y determinada organización social. un proceso de auto–representación contextualizada en los efectos de hechos históricos como la colonización y la esclavitud y por los efectos del racismo y el sexismo que hicieron (hacen) que el “ser negra. las dominicanas y las brasileñas se denominan negras o afrodescendientes. música. En las dominicanas y brasileñas encontramos autodefiniciones tanto negras como afrodescescendientes. Para efectos de esta investigación. A pesar que puede ser evidente que las mujeres de los grupos entrevistados son afrodescendientes es importante señalar diferencias en relación con las autodefiniciones. acciones de reconocimiento de una identidad afro–negra en la subjetividad de las mujeres y los posicionamientos políticos que de allí se derivaban. poseen una lengua vernácula. danza). despreciada y muchas veces negada. hay una identidad étnica más que racial. un territorio común. De hecho las comunidades garífunas. estética.Sintesis de los resultados En este apartado sólo tocaré algunas aproximaciones conclusivas de esta investigación. En el caso de las garífunas. afrodescendiente” sea una situación desvalorizada. Supone la identificación de sí mismas en relación con otros(as). la política de identidad en los grupos fue definida por medio de las siguientes acciones: la recreación de elementos de la cultura africana o negra (culinaria. Las que se denominan afrodescendientes retoman la referencia 468 Superando la interseccionalidad de categorias . Estas diferencias reflejan diversas concepciones de autoidentidad aunque no siempre evidenciaban procesos de reflexión política en torno a ello. a diferencia de los otros dos grupos. normas y cultura compartidas. Algunas de ellas justificaban que se denominaban negras por su color de piel y porque así les fue enseñado en su núcleo familiar. En torno a la política de identidad y prioridades políticas Entiendo el concepto de identidad en este contexto como una serie de actitudes y acciones que buscan reafirmar una subjetividad individual y colectiva. En el caso de las hondureñas la mayoría se define como garífunas. (el ingerí) una religión (garífuna).

de la negritud desde una lógica culturalista. aunque son pocas las que lo reconocen. Por una parte. la preparación y el servir las comidas. aunque ello suponga la reproducción de papeles y funciones sexistas y opresivas para las mujeres. tradiciones y acciones que se consideran estables e inamovibles por ser parte de la “tradición cultural”. culinaria. lo cual se asume natural sin cuestionamientos. en su mayoría. Sus cuerpos son hipersexualizados. por procesos de revisión teórica sobre las implicaciones políticas de un término u otro. artesanía. o una comunidad imaginada que le conectaba con la historia. reconocerse colectivamente. danza.de Africa como el continente del que fueron sacados sus antepasados y antepasadas como esclavos(as) en los procesos de colonización. en sus visiones se refuerzan estereotipos. La política de identidad de estos grupos se expresa en el refuerzo de la identidad afro. En algunas de las entrevistadas. En los rituales. debido a que la población garífuna es altamente afectada por esta epidemia. Vale destacar otras diferencias encontradas en los grupos. Ochy Curiel 469 . pues según sus opiniones desenmascara hechos y procesos históricos ligados a la esclavitud y la colonización. la misma ligada a su experiencia organizativa. Ello se nota en la cantidad de acciones para rescatar la cultura afro que realizan los tres grupos: estética. fundamentales en este tipo de rituales. además de acciones comunitarias. política y en algunos casos. Las garífunas (de las más pobres de los tres grupos) tienen entre sus acciones importantes la salud reproductiva y la prevención de enfermedades de transmisión sexual. había una reflexión sobre el término “afrodescediente” y lo asumían como postura política. y en ese sentido actuar políticamente. Las que hacen un análisis en ese sentido tienen mayor nivel de escolaridad y. Por otra parte. entienden que esto les permite una cohesión como grupo. académica. una especie de “madre patria”. han pasado. Esto pude constatarlo en las diversas actividades que asistí desarrolladas en los colectivos de Honduras y Brasil. sobre todo del VIH-sida. Un ejemplo es el papel que asumen las mujeres en las danzas afro y en los rituales religiosos. música y religiosidad afro. siempre son asumidos por las mujeres. siempre dirigiendo el erotismo hacia los hombres.

alimentación. salud). lo que muchas veces les hizo “folclorizar” las acciones. rara vez relacionan las malas condiciones en torno a estas áreas como efectos del racismo. sanidad. las mismas comunidades. en los medios de comunicación. Es decir. si bien trabajan por mejorar las condiciones materiales de las comunidades (agua. Son acciones además que tienen que ver con el cuidado de los otros(as) y que responde a los papeles que históricamente se ha asignado a las mujeres. En el caso de Casa por la Identidad de República Dominicana se analizaba el racismo desde una construcción de identidad negra. Infiero en ese sentido que las diferencias de niveles socio–económicos (entre las mismas mujeres afro) generan distintas estrategias. A menor nivel socio–económico. El análisis del racismo y sus consecuencias no se aborda de igual manera en los tres grupos. No obstante desde asumirse “mujeres negras” y luego “mujeres afro” la Casa por la Identidad de las Mujeres Afro desarrolló acciones para denunciar el racismo y el sexismo en la educación. a través de políticas identitarias. pero muy pocas veces se hace un análisis del racismo y sus efectos en la vida material de las mujeres. proyectos de letrinización y proyectos productivos. asumen esas funciones. Las mujeres realizan proyectos para las comunidades ante la falta de atención estatal convirtiéndose en las intermediarias entre el estado y las comunidades. con 470 Superando la interseccionalidad de categorias . por ejemplo. en las políticas económicas. Lo perciben más como servicios altruistas. En cuanto a la experiencia de Enmuneh en Honduras. son acciones que se crean a partir de las necesidades materiales y urgentes de las mujeres. A mayor nivel socioeconómico. las estrategias tienen que ver con la urgencia de satisfacer necesidades materiales. no a la inversa. sobre todo sus mujeres. Este análisis vale también para el grupo Criola de Brasil. además del clasismo y su relación con las políticas sociales por parte del estado.cooperativas de solidaridad económica. y ante la falta de política del estado para resolver estas necesidades. en el sentido que no se analiza cómo la identidad es una representación producto del racismo como dominación. en la vivienda. las estrategias tienden más a políticas de la búsqueda de reconocimiento como grupo social y sus subjetividades.

Entonces. hay niveles socio–económicos variados. actúan a favor de acciones afirmativas. la política de identidad ha permitido a estos grupos crear un sujeto político activo ante el racismo y el sexismo. la cohesión grupal. retomar positivamente elementos de la cultura que han sido negados. Ochy Curiel 471 .el propósito de generar un pensamiento crítico en la sociedad dominicana. ha tratado de buscar soluciones a los efectos del racismo en las mujeres. Ser mujer negra o afrodescendientes es lo que con el paso de los años les ha articulado para emprender proyectos políticos colectivos. Desde la salud identifican enfermedades particulares de la población negra. fruto de la pobreza que trae la exclusión racista. de Brasil. Se parte de la categoría “mujer negra” como aquello que les es común sin analizar muchas veces las diferencias entre las mismas mujeres. Criola. aunque no en todos fue una constante. no valorados y deslegitimados. esta identidad se ha concebido de manera homogénea. Dependencias o autonomías ante los financiamientos externos Los tres grupos estudiados han recibido financiamientos externos. Por ejemplo. No así la Casa por la Identidad de las Mujeres Negras. otras lesbianas activistas y otras no. unas son feministas y otras no. sobre todo en el medio educativo y sobre todo realizan actividades culturales rescatando la identidad negra o afro. Sin embargo. a pesar de ello esto no ha sido una limitación para empujar sus proyectos colectivos. Desde el programa de derechos humanos hace un trabajo sistemático con las mujeres para que denuncien los casos de racismo y sexismo. Enlace de Mujeres Negras de Honduras y el grupo Criola desde sus inicios dependieron del financiamiento para funcionar. análisis de experiencias de opresión colectivas. negadora del racismo y que tiene instalada la ideología de la democracia racial y del mestizaje como forma de “mejorar la raza”. incluso el mismo grupo tienen en torno a niveles socio–económicos o a perspectivas políticas. universalista y esencialista. Muy pocas veces se hicieron acciones focalizadas en las políticas sociales y económicas. se insertan mediante instancias gubernamentales para definir políticas públicas.

colocando jerarquías verticales entre ellas y recargando el trabajo y las definiciones políticas del grupo en aquellas que perciben salarios. sobre todo de tipo asistencialista. empezaron a llegar ayudas humanitarias por los efectos del desastre. Las prioridades de proyectos están generalmente en función de proyectos que son “aptos” para el otorgamiento de dineros. etc. En el caso de la Casa por la Identidad de la Mujer Afro en República Dominicana. Posterior al huracán Mich. transformó las relaciones entre las integrantes.Este último grupo logró autofinanciarse en sus primeros años. de procesos de autonomía con las mujeres que trabajaba. Esta situación se evidencia en los grupos de Honduras y Brasil desde su nacimiento. la mayoría ligados a proyectos productivos. Muchos de estos financiamientos han cambiado la dinámica de las organizaciones. En esta época tuvo más cohesión grupal. las integrantes del grupo se dividen en aquellas que son asalariadas y las que no. de publicación o que tienen que ver con lograr representaciones en espacios políticos en la línea de lograr “buena gobernabilidad participativa”. La organización pasó a hacer todo tipo de actividad. se convirtió en una ONG. de ser un espacio de construcción colectiva. dispersando así sus prioridades. participación que muchas veces instituciones como el Banco Mundial y la Agencia Internacional de Desarrollo buscan mediante alianzas de los estados y con la sociedad civil. los liderazgos eran más descentralizados y la distribución del trabajo más horizontal. de cargos.. Fue el caso de Enmuneh de Honduras que llevaba procesos formativos. estructurada. pero esta “ayuda” se extendió por años. de acción comunitaria. Encontramos variación en las estrategias de los grupos estudiados de acuerdo con la disponibilidad de financiamiento. con diferencias importantes entre sus integrantes de tipo salariales. Cuando logran incorporar el financiamiento. decisión que se asume por poseer proyectos financiados y por la influencia de institucionalización de los 472 Superando la interseccionalidad de categorias . Muchas de estas relaciones financieras han llevado a la cooptación de los movimientos sociales y a entrar a políticas reformistas. si bien el financiamiento internacional no cambia las estrategias políticas que se proponen.

no generándose otras formas de sostenibilidad y tienden a desaparecer. a pesar de la importancia que tenia en el contexto dominicano. Esto llevó a cargar el trabajo de unas sobre otras y las consecuencias fueron posteriormente el cierre del grupo. ya que era el único que abordaba el tema del racismo y del sexismo desde un enfoque feminista. las respuestas no estaban claras y esto sucedió tanto en Enmuneh como en Criola. Ochy Curiel 473 . no importando las implicaciones políticas.colectivos feministas con quienes se articulaban. La Casa por la Identidad de las Mujeres Afro recibió financiamiento generalmente de la cooperación internacional europea. Cuando la mayoría de los grupos no cuentan con financiamientos. Era evidente que colectivamente no se había hecho una reflexión política al respecto. que al momento de hacer esta investigación estaba en vías de desaparición y hoy ya no existe. Por otra parte. Habían recibido financiamientos de estas instituciones. Enmuneh si ha aceptado financiamientos del Banco Mundial y la AID y el grupo Criola también. Cuando en las entrevistas a profundidad preguntábamos por qué si habían criticado las políticas neoliberales del Banco Mundial y la AID en otros espacios públicos habían recibido financiamientos. Este último solo tiene claro que no acepta financiamientos de la Ford porque esta agencia ha apoyado la esterilización forzada hecha a mujeres afro e indígenas en Brasil y otras partes del mundo. de la Ford. por ejemplo. del Banco Mundial ni de la Agencia Internacional de Desarrollo por lo que representan en las políticas neoliberales y los efectos en las mujeres. algunas de sus integrantes sí conocían las propuestas políticas de las fuentes financieras y de algunas no aceptaban financiamientos. Fue el caso de la Casa por la Identidad de las Mujeres Afro en República Dominicana. los criterios para solicitar financiamiento o no existen o son muy contradictorios. simplemente por la necesidad de fondos para sostenerse. muchas veces se paraliza el trabajo político.

Articulaciones y alianzas con otros movimientos sociales Los tres grupos estudiados desde su fundación han mantenido alianzas y articulaciones con otros movimientos sociales en especial con el feminista y el antirracista mixto. La articulación es vista por las participantes de los grupos estudiados como una necesidad política. No obstante lo anterior. estos tres grupos se han articulado a otros importantes movimientos como el movimiento indígena. otros sistemas de opresión que atraviesan a las mujeres. quienes en la mayoría de los países tienen el liderazgo. Esto es entendible en la medida que estos surgieron de ambos movimientos. Con el feminismo ha habido tensiones en tanto aún sigue prevaleciendo un feminismo clasista y con sesgo racista al no abordar de manera articulada al sexismo. si bien afecta a hombres y mujeres. aunque con autonomía. de jóvenes o en todo caso se articulan a otros sectores del movimiento de mujeres que luchan en contra de la violencia. hay afectaciones diferenciales. por la salud. En los últimos años. Estos hechos tanto en el caso de Enmuneh como Criola fueron lo que dieron lugar al nacimiento de estos colectivos de mujeres. Esto pudo deberse a que muchas de las miembras eran de las principales líderes del feminismo a nivel general. las mujeres afrodescendientes. manejan los recursos y las informaciones y como aún tienen dificultad para entender que en el racismo. En el caso de Enmuneh hay una mayor separación con este movimiento aunque a veces articulan algunas acciones. En el caso de la Casa por la Identidad de República Dominicana las tensiones con el resto de las feministas no negras eran menores. Es por ello que Criola por ejemplo se identifica con el feminismo negro como una forma demarcar sus propuestas políticas desde mujeres negras o afros. pues permite sumar fuerzas y combatir las 474 Superando la interseccionalidad de categorias . debido a la proliferación de nuevos movimientos sociales que se articulan de manera global. se han mantenido coordinando acciones con estos movimientos. como lo es el racismo. Con el movimiento afro mixto las mujeres entrevistadas encuentran tensiones aún mayores por el androcentrismo y machismo de los hombres afrodescendientes. entre otros. pues anteriormente ellas pertenecían a espacios mixtos.

y por otra. y fue en torno a incidir en las políticas educativas para que los contenidos de los textos escolares no tuvieran sesgos racistas y sexistas. En el caso del grupo Criola de Brasil. además del intercambio de experiencias y análisis políticos que supone. pues muchas veces no está claro cuál es el proyecto común de sociedad que persiguen y tampoco se ha reflexionado sobre ello. En esta relación el grupo hace el papel de intermediario ofreciendo servicios de prevención de VIH-sida. En la investigación se detallan los tipos de alianzas y articulaciones que hace cada grupo por separado y con base a que proyectos o acciones concretas las hacen. incidir en las políticas gubernamentales. Relaciones con el estado y otros organismos internacionales Las relaciones con el estado son indiferenciadas en los tres grupos. La Casa por la Identidad de las Mujeres Afro en República Dominicana sólo definió una línea de esta relación. servicios de ginecología. ha definido una línea prioritaria: incorporarse a instancias estatales mediante espacios consultivos de la sociedad civil organizado por el mismo gobierno con el propósito de asegurar. En este proceso. especialmente en torno a las acciones afirmativas. Según sus análisis. especialmente) a través del Ministerio encargado para estos fines. Aún estas articulaciones siguen siendo muy sectoriales.opresiones. Estas articulaciones les permiten no sólo actuar en sus experiencias propias y particulares sino sumarse a otras luchas que tampoco son ajenas. entre otros. si bien entienden que las han visibilizado más como grupo social. En el caso del grupo Enmuneh de Honduras han tenido relaciones con el Estado mediante financiamientos para satisfacer demandas de servicios que no existen en las comunidades garífunas (salud. En ese sentido tuvo acciones articuladas con el Ministerio de Educación mediante la realización de talleres dirigidos hacia maestros y maestras. la representación de las afrodescendientes en estos espacios. las entrevistadas asumen que el proceso no ha dejado de tener niveles de cooptación. en los últimos años con Ignacio Lula da Silva como presidente. por una parte. el gobierno se asume muchas Ochy Curiel 475 .

Antes se había intentado empujar otras articulaciones pero éstas no fueron posibles. Esto se evidencia en que la mayor parte de las acciones definidas generalmente van ligadas a los procesos preparados por la ONU y sus conferencias mundiales.veces como sociedad civil. Por otra parte. En torno a estas conferencias se han movilizado una cantidad de recursos humanos y materiales. Fue el caso de la Articulación de Mujeres Afrobrasileñas en Brasil. realizada en Beijin en 1994. Asumen que con esos procesos se han logrado pocos cambios y que son casi inexistentes los antagonismos que se hacen desde los movimientos ante los estados racistas. y casi no hay procesos autónomos organizativos y políticos que no estén enmarcados en la dinámica de la ONU y sus procesos de conferencias mundiales. realizada en Durban en 2001. en torno a las Naciones Unidas. y la Conferencia Mundial Contra el Racismo y Otras Formas Conexas de Intolerancia. La Casa por la Identidad de República Dominicana no participó tanto de estos procesos. pues esta cooptación ha hecho desaparecer el pensamiento y las posiciones críticas. Los niveles de institucionalización que cada vez más tienen los tres grupos estudiados les ha llevado 476 Superando la interseccionalidad de categorias . pues consideraban que ha institucionalizado más las organizaciones y ha provocado que las articulaciones nacionales e internacionales sólo sean posibles en este marco por los recursos que se mueven. Construcción de liderazgos Este tema viene ligado a lo anterior. Estas conferencias y sus procesos preparativos y posevaluativos han marcado las dinámicas de muchas de las organizaciones a tal punto que muchas de las articulaciones nacionales se han producido en este marco. En estos procesos han participado activamente el grupo Criola de Brasil y Enmuneh de Honduras. debido a la crítica que tuvo a la incidencia de Naciones Unidas en la dinámica de los movimientos sociales. es significativo el impacto de sus políticas en el movimiento de mujeres afrodescendientes. Ha sido el caso de la Conferencia Mundial de las Mujeres. los intereses de sectores más conservadores y liberales (como son los empresarios y los partidos políticos) se imponen por encima de los intereses de los movimientos sociales. sexistas.

El primero aborda estrategias de prevención mediante temas como sexo seguro. sólo en una ocasión intentaron promover acciones que tocaran el tema. El abordaje de la sexualidad Otro tema abordado en la investigación fue la sexualidad. sin embargo. la visión de la sexualidad sigue enmarcada en la reproducción como efecto de una sexualidad heterocentrada. o por años de experiencia en las organizaciones. Las comunidades garífunas son altamente Ochy Curiel 477 . acciones y visiones dependen de su fundadora. En algunos casos se evidencian liderazgos mesiánicos y maternales. El segundo lo hace desde la prevención del VIH–sida y servicios de ginecología. entre otros. Estos liderazgos son instalados con base en el manejo de información y del conocimiento. En sus primeras etapas estas organizaciones iban más en la línea de autoconciencia y de apoyo mutuo con importantes niveles de sentido de pertenencia. Sin quitar la importancia de estas acciones. creando jerarquías entre ellas y los liderazgos se concentran en una o dos integrantes de los grupos.a burocratizarse más. condición que han demandado gran parte de las agencias de cooperación de las que reciben financiamientos. derechos reproductivos. Las construcciones colectivas van desapareciendo en la medida en que aquellas que no son asalariadas se alejan cada vez más de las organizaciones. posteriormente se convirtieron en ONG verticales y burocráticas. cuyas participantes. a establecer más diferencias entre las mujeres. En Enmuneh el tema ni se toca. la mayoría admite que no fue posible debido a la misma lesbofobia existente en la organización. En Criola. Los tres grupos concentran sus liderazgos en las mujeres que han tenido mayor experiencia política y que coinciden en que son las que poseen mayores niveles de formación profesional. como se da en el grupo de Honduras Enmuneh. VIH-sida. Dos de los grupos (Criola de Brasil y Enmuneh de Honduras) tienen estrategias que abordan la sexualidad de las mujeres fundamentalmente desde una visión de la salud reproductiva. de forma particular hay un número considerable de lesbianas. y esto se dejó ver en los tres grupos estudiados.

es decir. pues no se consideraron las diferencias importantes que caracterizaban a sus integrantes en función de contextos y procesos históricos distintos. de profesionalización. si bien contaba con un número significativo de lesbianas. estas diferencias no se consideraron. que si bien era una identidad política compartida y generaba un sentido de colectividad. partía de una homogeneidad que no era más que un mito. la relación del racismo. tampoco abordó la situación de las lesbianas afrodescendientes. desde este espacio transnacional. En la investigación identifico tres etapas por las que ha atravesado la Redlac: Primera etapa: La indefinición de un proyecto político (1992-1997) El movimiento de mujeres afrodescendientes en estos años se encontraba dando sus primeros pasos. Ello demuestra la ausencia de un proyecto político que articule el racismo con las propias vidas y experiencias de muchas de las mujeres que integran a estos grupos que además del racismo le tocan otros sistemas de opresión como la lesbofobia. con un bajo perfil político y poca experiencia organizativa. Dada la inexperiencia de muchas.cerradas para abordar estos temas y en la Casa por la identidad de las Mujeres Afro. en los gobiernos locales que se han comprometido a eliminar el racismo y el sexismo a través de convenios internacionales. Redlac. La Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas. Todo ello limitó que en esta primera etapa se contara con un proyecto político claro como espacio de articulación regional. Redlac La Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y afrocaribeñas. 478 Superando la interseccionalidad de categorias . del sexismo y la heteronormatividad estuvo siempre ausente. La REDLAC parte del concepto de “mujer negra” para articularse. se conforma en 1992 para articular la lucha antiracista y antisexista en Latinoamérica y El Caribe ante la necesidad de intercambio de experiencias políticas de las organizaciones de mujeres afrodescendientes e incidir. de experiencia política. y esto ha limitado las etapas siguientes de la Redlac. muchas de ellas líderes de la organización y activistas lésbicas–feministas. las diferencias económicas y sociales.

fueron características de este periodo. y ello se hacía palpable mientras más grupos nuevos surgían en varios países donde había población afrodescendiente. Consideramos que ha habido preguntas que no han sido reflexionadas ni debatidas: ¿sobre qué postulados políticos se actúa de cara al racismo y al sexismo?. entre otras. A pesar de ello. niveles de racialización. socio–económicas. lo cual ha contribuido a formar el movimiento con que contamos hoy. a pesar de no estar claro qué tipo de red impulsar y con cuáles perspectivas políticas. ya se poseía la Internet como un medio para lograr una mejor comunicación entre las integrantes y tuvo apoyos institucionales importantes. cómo afecta la sexualidad. y desde ahí definir las articulaciones? ¿Cómo contextualizar y analizar el racismo en los países donde se conforma un Comité de la Red y sus efectos sobre las mujeres? Ochy Curiel 479 . a pesar de las limitaciones políticas y organizativas. había un espíritu de impulsar un espacio político transnacional. La centralización de la información.Como logros importantes en esta primera etapa podemos identificar la cantidad de organizaciones de mujeres afrodescendientes que surgieron en varios países gracias a la comunicación que la Redlac mantuvo con algunas mujeres independientes. entre las mujeres. Día Internacional de las Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas se movilizaran organizaciones y mujeres realizando varias acciones y actividades como parte de esta conmemoración de cara a la sociedad en la que se realizaba esta acción. El mayor logro consistió en que. las formas organizativas y de funcionamiento obedecían más a criterios geográficos que políticos que no han funcionado mucho. la Red contaba con mayores recursos. Las acciones fundamentales de la Redlac fueron aquellas que definía la sede. Segunda etapa: La institucionalización vaciada de contenido político (1997-2005) En esta etapa. sin un proceso colectivo que las impulsara. ¿cómo evidenciar las diferencias políticas. del financiamiento y la participación en algunos eventos a través de “ciertas” representaciones desde la sede. Por otra parte se logró que el 25 de julio.

La investigación arroja. lo cual se deja ver en las limitaciones pre480 Superando la interseccionalidad de categorias . Honduras y República Dominicana. Sólo ha permitido el encuentro de algunas mujeres afrodescendientes y el intercambio de experiencias políticas. tanto hacia el movimiento como hacia los países donde se encuentran los grupos y mujeres que la constituyen. primero. Las que tienen mayores niveles de escolaridad. si bien de mujeres afrodescendientes. a pesar que su historia política. evidencian. Se evidencia que la política de identidad ha sido necesaria para estos grupos para lograr construir un proyecto político colectivo a partir de ser negra o afrodescendiente. A modo de conclusión El documento que acabo de presentar es sólo una síntesis de una vasta investigación sobre las estrategias políticas de tres grupos de mujeres afrodescendientes en Brasil. pues aquellas que se encuentran en mayores niveles de precariedad económica desarrollan acciones de acuerdo con necesidades materiales y de supervivencia cotidiana. con diferencias de acuerdo con el país y las mujeres que lo componen. la diversidad de acciones de las afrodescendientes. A través de estos tres grupos se pueden identificar momentos importantes del desarrollo del movimiento de mujeres afrodescendientes en América Latina y el Caribe. nacidos a principios de los años noventa.El impacto político y social de la Redlac ha sido mínimo o casi nulo. Esa política. diferencias importantes de acuerdo con los niveles socio–económicos. Las estrategias políticas de los grupos estudiados. organizativa y los aportes teóricos no son reconocidos suficientemente. mayores posibilidades de empleos. tienden más a llevar a cabo acciones de denuncia del racismo y del sexismo y de reconocimiento cultural. si bien variada. Esta política de identidad muchas veces ha sido esencializada al homogeneizar un sujeto de mujer negra o afro sin evidenciar las diversas situaciones que les caracteriza. parte de la necesidad de reconocerse en una historia común y evidenciar cómo han sido representadas durante la historia y cómo la lucha política tiene antecedentes ancestrales.

pasaron a ser organizaciones no gubernamentales estructuradas. sino que defina estrategias para transformar la situación de las mujeres racializadas. el financiamiento internacional ha variado sus estrategias y la mayoría de los grupos de ser colectivos de mayor construcción colectiva. pero muy pocas veces en las visiones políticas hay un proyecto de sociedad que supere actitudes de identidad auténtica y que intervenga en ella considerando la articulación de las diversas dominaciones que atañen a las mujeres. Enmuneh de Honduras ni siquiera se lo ha planteado. En dos de ellos. de concentración de liderazgos. pero a la vez rescatarlas como estrategias para la intervención y articulación sin que sean los objetivos por los cuales se lucha. la política se centra mucho en la identidad y el reconocimiento cultural y social. si bien han sido una necesidad de todos los grupos para fortalecerse como organización y como movimiento nacional. de encuentros. Los tres grupos abordan muy poco el tema del heterosexismo como un sistema de dominación que está también ligado al racismo y al sexismo. por una parte la necesidad de cuestionarlas cuando éstas son esencializadas. Todo ello presenta el gran dilema sobre el tema de las identidades. El reto entonces es definir ese proyecto que no sólo interrelacione categorías desde lo teórico. a veces no queda claro desde qué presupuestos políticos se hacen esas alianzas y articulaciones.sentadas tanto en los grupos como en articular proyectos fuera del ámbito local como la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas. pero su situación no ha sido central ni en el trabajo cotidiano del grupo en el ámbito interno ni tampoco en las estrategias externas. hay muchas lesbianas. Las alianzas y articulaciones. lo cual ha derivado en mayores distancias entre las mujeres que componen los grupos. con excepción del grupo Criola de Brasil que si definió una estrategia de incidir en el Estado a través de espacios en donde participa la sociedad civil. Casa por la Identidad de las Mujeres Afro y en Criola de Brasil. con excepción de aquellos espacios de mujeres o afrodescendientes. verticales. La relación con el Estado no ha sido contundente en los tres casos estudiados. En otro orden. per