P. 1
El joven de carácter

El joven de carácter

4.5

|Views: 5.117|Likes:
Publicado porescatolico
El carácter el resultado de la lucha ardua, de la autoeducación, de la abnegación. La escuela actual tiene un gran defecto porque pone mucho empeño en formar la inteligencia de los jóvenes y olvida demasiado la formación del carácter, es decir, forjar la voluntad y la coherencia del joven. De ahí la triste realidad de que en la sociedad abunden más las cabezas instruidas que las voluntades de acero, que haya más ciencia que carácter.
Este libro, por tanto, quiere formar «jóvenes de carácter», cuyos principios de vida sean firmes y justos, cuya voluntad no se detenga ante las dificultades.
Escrito por Mons. Tihamer Tóth, insigne educador y conocedor de los jóvenes.

El carácter el resultado de la lucha ardua, de la autoeducación, de la abnegación. La escuela actual tiene un gran defecto porque pone mucho empeño en formar la inteligencia de los jóvenes y olvida demasiado la formación del carácter, es decir, forjar la voluntad y la coherencia del joven. De ahí la triste realidad de que en la sociedad abunden más las cabezas instruidas que las voluntades de acero, que haya más ciencia que carácter.
Este libro, por tanto, quiere formar «jóvenes de carácter», cuyos principios de vida sean firmes y justos, cuya voluntad no se detenga ante las dificultades.
Escrito por Mons. Tihamer Tóth, insigne educador y conocedor de los jóvenes.

More info:

Published by: escatolico on Jul 21, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

02/22/2014

pdf

text

original

Tarde o temprano sale al fin el embuste, y entonces se pierde sin remedio
la confianza en el joven. ¿Puede concebirse situación más bochornosa
cuando te cogen en una mentira?
Algunos piensan: «Le han cogido porque es un torpe. Hay que ser hábil
para mentir. Hay que pensar antes bien qué contestar si me preguntan tal
cosa o tal otra; así resultará...»
Y, sin embargo, el resultado no es duradero. «En vano se esconde el
burro detrás de la puerta: se le ve la oreja», dice el refrán. Un día u otro
caerá en contradicción; ha de alimentar una mentira con otra si quiere
mantenerlas en pie, y para mantener la segunda mentira ha de mentir por
tercera, cuarta o décima vez. Al desviarse una vez del camino de la verdad
se pisa en un terreno pantanoso, en que los pies van hundiéndose cada vez
más. El mentiroso, al día siguiente, ya no se acuerda de lo que dijo ayer, y, al
término del camino, le espera la vergüenza, la perdida de su honor.
Pero supongamos que no llegue a descubrirse. Al entrar dentro de sí,
resonará la voz de su conciencia: «No tengo carácter. Nadie se debería fiar
de mi.» El remordimiento es bastante amargo.
Quien teme, baja la vista; teme que su mirada turbia lo delate.
Y si logra acallar hasta la misma voz de su conciencia, habrá un día, el
del juicio final, en que Dios descubrirá toda astucia, toda mentira, toda
maldad. «Abomina Dios los labios mentirosos» (Proverbios 12, 22). Dios es
la verdad viviente: toda mentira es, pues, su negación y afea el parecido
divino de nuestra alma.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->